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La Biblia como mitología: la heterodoxia romántica

Comellas Aguirrezábal, Mercedes

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ftj 7n..?i<ú 1tf.'f#n t11.Í41Ar.a.por J. F. Ovcrbcck. Institu to Südd. Fnnkfon (Aknan;,¡. I N s u L A 865 ~ 866 R EVIST A flE LETR.~S Y C:I F.N C I AS HUMA~AS E;.I ERO-FEBRERO 2019 LECTORES DEL LIBRO CACCES BÍBLICOS EN LAS LETRAS HISPÁNICAS MERCEDES COME LLA S / LA BIBLIA COMO M IT OLOGÍA: LA HETERODOXIA ROMÁ NTICA En cana a Novalis de 2 de diciem - bre de 17 98, Fried r ich Sch l eg el coincide co n él en que la Bib l ia es la fo rm a medular de toda litera - tura, ad emás del ideal de c ualquie r libro: to da obra debe ser en alguna manera bíbli ca (1975: 506-7). La Bi b lia se conviráó con el Romanticismo en d gran código del arre cua nd o ya no po día se r un código moral impu es to d es de el exte rior, pues el nue vo concept o de libertad kan tiano redu cía la reli gión al espacio de la co n ciencia individual, co mo argumenta Sobre la religión (1799 y 1806 ) de Schlei ermacbe r. La recien te investi gación s ob re h erm enéutica bíbli ca ha obse rvado que el papel del Libro INSUL A 865 - 866 EN EROFEBRERO 201 9 sufre un punto de in8exió n con la llegada del siglo X!X. La debatida t esis de Pr i ckett defie nd e que la Bi bl ia en el Romantic i smo se leyó como una gran nov e la , quizá la nov ela por ex celen cia (un en orm e •lib ro de la vi da», la llamó d espués D. H. L aw r ence) . Al desestabiliurse su dimen sión dogmática, empi .-za a i nte r esar su p royección sentim en tal , la pos ibilid ad de interactuar con los pe r sonajes sag rad os como con pers on as co nocidas, a la manera de l os héro es no ve le scos (P ri ckctt, 19 96 : 1 27 y 264). Pasó así de ser un reposito ri o de ver d ad espi ri t ual y teológ i ca a una obra valorad a c omo art efacto cu ltural, ifl A,,.1J.r,J, ;., t~o :u 11J-~ft:.: 0 J M SA"d"' Vo¡;il 1 d:apo yo d r: ~ ES PASA parte del legado de la civ ilizac i ón oc ci dental, incluso una de l as más irnporcances --0 la mayorfuente culcural de Europa. Lo demuo;- tra Shee h an para la Inglaterra de 1780 a 1870 (2005: 253), confirmando que la sec ular ización n í B Lle os EN LA s LETR A S ... L'Art Poétiq11e había impuesto de la m ate ri a bíblica y ponía como mod elo a Milcon (200 7: 23 1 }. No en vano él mi smo había pract icad o a. ños atrás la ép ica bíblica partic i pando en un ce rtam en co nvo cado por la Real Academia de ,. Buena s Letr as de Sevilla, que (a imit ac i ón de un anterior concu rs o convocado por la RAE sobre «La caí da de Lu z bel • y ganado por Mel é ndez ) propuso en 1799 como asunro el capítulo XIX del Génesis ba jo el le ma «La inocencia pe rdida: iniciada en la última Ilustración y su continuación romántica deb en entenderse en términos diferentes a lo s que hasta ahora se han manejado: no canto co.mo mengua del r econocim iento de la religión y de su principal texto, como de r evis ión y cam bio en los principios de auroridad (también Jager , 2007: 28). En esa nueva dimensión esté tica de la rel i gión y su Libro, el es pacio sag rado convi ve con el de las arres corno en el lienw de Jobann Friedrich Overbeck, El triunfo de la religión m las artes (183 1-40 ), que rodea la fig ura de la Virgen de los grandes artistas cr istiano s, sus ap óstoles: las arres se sacralizan y co mpart en la dim e nsió n rnisré r ica al tiempo que la religi ón se est ili za f~1: . 1!'7- Canto en 80 octavas, o cerca de e llas , en que se describa la caída de l os primeros padres )) (Torralb o, 20 l O: 276). Lista y Reinoso presentaron sen do s poemas bf~lico , s compuestos en la estela miltoniana {!,~[f'¿,~~ León, 2008: 94-96; Durán, 2010: XXXI - XLVI) que abren el s iglo XIX con un gu sro neoclásico por la ép i ca sublime. El modelo direcro seg u ía siendo Meléndez, cuyo La ca ída de Luzbel, « ll e no de bellezas c omo codas escé ricam ente. Años ames, Chateaubriand defendía en El genio del cristianismo (1802) que el prog r eso de la belleza y el arte se deb e a la religión cristiana, ence ndida no como ecología s ino corno cultura y fi l osofía. La actividad literaria asumió con entusiasmo su dim ensión religiosa, has ta el punto de que, afirma Jag er, "ª religious formdcsign is co mplexly enrwi n ed wich rom anric-e ra wriringii (2007: !}. Esta nueva concepc ión de lo rel igioso lo dirig e hacia un t er ritorio nuevo: de la esfera pública se muev e haci a el espacio privado; la mengua de la fe y de la práctica religiosa llevó de una sociedad en la qu e e ra casi impo s ib le no creer en Dios a o cra en la que la fe era un a opc ión personal. La profunda r eligiosidad del Romanticismo abre al mismo tiempo espacio p ar a la cr ee nci a y pa ra la duda (Tay lor, 2007). So lo desde esta perspectiva ad quieren pleno senc ido el mi st ici smo de Novalis, la piedad heterodoxa de Co l eridge (Welc h, 1988: 1-28) o de Wordsworth, que entienden la reli gión como una ver d ad poética (K ni ght y Mason, 2006: 89). En el caso español esta evolución se observa en el tr ayecto que sep ara lo s poemas bíblicos de Albmo Li sta de la principal obra de su discípu l o, José de Espro n ceda. Su comparació n dem ue stra el p aso de una lectura de la Bib l ia como fu e nte de verdad ceo l ógica a un a poé tica mi tol ógica en la qu e el Libro no fun c io na co mo cód igo , s ino c omo alim ento de du da moral. Y -de una é pica heroica y divina a la na r ra c ió n poética de la dimensión humana , porque es en el corazó n del hombre, y no en las altur as de la epo p eya sagrada, dond e convive n · ~ los personajes bíblicos: Dios, Luc ifer y el mi s mo Adá n. Alberto Lista y la materia bíblica En su arúculo «De la infl uencia del cristiani sm o en la liter arurait ( 1839 ), Lista argumencaba con era la proscripción que Boileau en I sus composic ion es • -esc r ibe Reinoso en su Plan ideológico de una poética (18 16: 26v.)- es par a Lista superior a la po es ía bíblica de lo s gr a ndes modelos es p año l es, pu es •ha sabido [ ... ] im i tar el gi ro de los pensamientos bíblico s con más felicidad que H er re ra y Leó n• (Lis ta , 1951: 449). Desde el punto de visea ge né ri co y formal aq uell os poemas bí bli cos se ordenab an en la categoría neocl ásica de la épica heroi ca, a pesar de la co ndici ón sagra da de sus per so na jes , pues, argumenta Reinoso, «no admira más un Dios escremecie nd o el mundo que un mortal a quien el mund o, desplo má ndose , no ememece» (1816: 2 lr.). Desde el punto de v ista de sus valores, los «poemas muestran una cos molo gía basada en la aucoridad moral y social, que se esfuerzan por conf}.f~~r desde el punto de visra de la fe y de la r azón~c hez de León , 2008: 97 ). Ello no impid e encontrar, tanto en las comp osicione s mismas como en el debate que la de Reinoso generó entre Quintana y Blan co so br e la materia bíblica como asunto poé - tico, un momenro fund ac ion al de la mod erna poética no va l orado sulicie n cem enre y que ha ce evidence la contempo r aneidad entre l as po l émicas europeas sobre materia c ri s tiana y las controver - si as espa ñola s ( Checa 2006: 115 y 121 : 2016: 209). Al respecto va le insi sti r en el incerés de Lista por el as un to religioso , so br e el que proyectaba un libro que pensaba le ll evaría diez años, según expli ca en carra a Blan co de 1831 (L i sta , 2007: 229n. }. Y aunque aq uel proyecto r cs ul rara frustrado , so n muchos lo s ar t ículos que firm ó defe ndiendo la Biblia co rno argumenco o incluso la mi sión eva ng é lica de la poesía, que co n ectaba con su interpretación cr istiana de los principios social es: «La c ivi li zac ión podría definirse de esca m anera: la disposición de lo s hombr es a tomar el amor del género huma no como reg la de su conducta[ ... ]. So lo en l os países cr istianos exi s te el principio verdadero de la civilización» (1830: 3). En esta co nvi cc i ón coincide con inre - (NS ULA 8 6 )-8 66 F.NF,RQ. f. EBRERO 2019 23 M. COMELI.AS I LA BIBLIA COMO MITOLOGfA ... liiJ Novalis. fil Fri cdrích Schkg d. líiiJ Sam ud T aylur C ol<ridge. M. COM E LLAS / IA BIBLIA COMO MITOLOG[A ... Paradife loíl:. A p o E M Written in TEN . B o o K s By JO H N MILTON. ' Licenfed and Entred accord in g to Or de r. · LO N DO N P ri nt cd, and are to be . fo ld by P1 tt r 1' 11rl<;r untlcr cr .. d Ch urch ncer Aldg_.rt ; Aod by RHtrt Bndur ac thc T .,l_i HtM io llifl-pfi_• tt ·Jl n 1r; had iJ!JubW_ W.s!4er 1 unda' se. n...¡1-. Cbuah _ 1.0fl~J.t~n , 1dlll7 • .. Jecma l es conservadores de comienzos del sig l o, como el mi smo Chareau b ria nd, Conscanr, Lame n nai s, H aller o Bo nal d. Pero el español ins i sre en que el cr istianismo es « independie nte de l as insri ruc i ones hum anas• y de co do pr inc i pio po Hr ico, p ues •la voz. de l ci elo, so b erana sob re l os co r azones », ac t úa de fo rma « in media ta y dir ecta sob re el corazón d el ho mbre» ( Li sta, 183 l: 3; ve r Go n z.ález Ma n so, 20 11 ). Esta ince rpr era ción senr i menral de la acció n civ il izadora del crisr ia n ismo , centrada en la ca ri dad y en el corazón o, lo que es lo mi sm o, en la capacidad de la compa sión pa ra genera r l azos social es, fue hab itu al en l os ma ni fiesros ro m ánticos que vinc ul aban el origen del movimie nt o con el cr istian ismo, como habían h ec ho des de Sclüller en Über naive und sentimentalische Dichtun g(l 795) a Jean Paul Ric hr er en su Vorschüle der Asthetik (1804). A Es paña esca teoría r eligio so-poética ll egó a trav és de Bohl vo n Faber, de la re vi sra El Europeo ( 1823) y l as pl umas de Monregg ia y López Sole r. Tambié n L ist a v in cula, en la in tro du cció n a las lecc i ones de literatura española, según se había hecho c om ún por e nt onces , los oríge nes del Romanti ci s mo con el crist ia ni sm o, in s isrie n do, como ha rá Ma r dnez de la Rosa en un artículo come nt ado por el pr opio Li s ra , en que el princ i pio cris t iano del li br e albedrío «pr ofundiza má s ho n do en l os senos del corazó n hum ano, sorprende h asta el me n or i mp ul so de l as pas ion es y retra ta lu ego a la vista de l os espectadores una lu cha más int eresante (y más ver d adera) qu e la del d éb il morral con el in exo rable desti n o: la lucha del hombre dentro del hombre 111 ism0» { Lis ca , 2007: 24 1 ). El nu evo espac io poéti co, co mo lo ha b ía de sc rito Wo r dswort h en el «P rospec ru s• a The Rerime, era el Espír i cu de l Hombre («my ha un t, an d che main reg i on of my so n g»), ca p az de despe rtar un miedo y un es panro m ayores que Je h ová con su coro voc i fe r anre de ingeles o que el más profundo in fierno. La Biblia y sus territori os ctSsmico-crascende nr es cabían en la in s ondab le i nter ior idad humana y se hacían región po ét ica. L ECTORES DEL LIBRO: CAUCES El Diablo Mundo en el corazón del hombr e .:< <ttf'r&,lt, de la ma t eria bíb li ca al « corazón del hombre », que seg ún Li sta era el espacio de la re li gió n, i mp l icó un c ambio radical de pe r spectiva que pu ede bi en esrud iar se desde la histo ria conceptua l (Begriffigeschichte) de Reinha rr Kose ll eck. Prec i same nr e con el n acimienro del li ber ali smo lo s concepros sob re lo s que se ascnraba la au to co nci encia humana ruvi e ron un mom en to de r adical tr ansfo rm ación que afec tó a la historia de l as i deas y de la s em ociones y que n ecesa r iamente alca n zó a Ja l ec tura y reesc ritu ra de la Bi bl ia, en panic ul ar a los mitos lit erar i os de reden ció. n y casrigo a ella asociado s. El es p ac io trasce n dente se ince ri or iz.a ~~n , « hij o de Sa c anás i• , se salva en la pl u ma de Zo rrill a como r es ulrado de una dec i sión individual y en úlr imo cé r mino amorosa, si n i nr ervención del ord en in sc i cu ci onal que sí hada se nr ir su peso en l os donjuanci anrerio r es; este gran ca m bio so bre la tr ad i ció n «Se or i gina en la int er i oridad rec ién d esc ub ierta por cad a ser hu ma no y no pu ede se r im puesto de s de fuera por una aurori d ad más o menos legíri ma ~ (Fcrnándei Cifue nr es, 1 993: 35). En esa incimida d1la ide a que te n ía Lista de la rel igi ón co mo principio de u nidad soci al se desmorona mie nc ras la teo l ogía se d is u elve en mi r o. En el fragme nto fi n al de El Diablo Mundo el Áng el di ce al Po eta que l as ú ni cas «Sanrai leyes» que le co nd icio nan «S on l as de cu co n cie n cia y sentim ie nc o• (vv. 24-26). El más antiguo programa sistemático del idealismo akmán, esc ri ro en 1796-97 por Hegel , Sche Uing y Holderli n, defen · día la au rosuficie ncia del espír itu hum ano, que no de be bu sc aJ fue ra de sí ni Di os ni la i nm ortalidad. El Diablo Muntk de Espronceda es un poema bíblico en cuancc tie ne por as um o, como los de Lis ca y Re inoso, la « in oce n cia perdida> y po r pe r sona j es p rin cipales a Luci fer, Ad án y un Ángel. I ncluso saler Eva y la se r piente, ffr epril sin in s truc ci ón , poco profu n do , I poco esp iritu al , y al cabo un enre I de fe rr aidora y m elosa l eng ua. {vv. 2082 - 2085) en med io de una aus en ci a di vina que puede i nterp ret arse come (NSULA 86 5-86 6 ENERO-FEBRERO 20 19 24 1>.Í B LJ C O S E N LA S L ET R A S . .. fuena acrancial n ega tiva ( lo s mi s mos coros de demonios son «m ensaje r os de Je hov á», v. 239). El Génesi s aparece de fondo (a la manera qu e en Las hilanderas de Velázquez vemos ve l adame n te cerrando la esce na el tapiz de Aracn e) y uarado no co mo reve l ación sino co mo mito , corno u na e dad de oro qu e si rv e de i rónico p unr o de comparación. Así ocurre en una de l as escenas más g rotes cas del poe ma, aquella en que la «cast a m atro na rubor osa» d escubre turbada la d es n udez d el jove n Adán: .. . La Biblia cuenta El poema m ayor del ma y or discípulo de Lista co ovierce la épica bíb li ca de su ma estro en una narración m!ci ca y traslada l os es pa - cio s ce l estes de la batall a e nt re la s hu estes divinas y l uc i ferescas al Madri d co nc e mporáneo po r el qu e pas ea Adán su corazón lleno de dudas («¡Q ui én en la calle de Al ca lá crey e ra I ta nta fe l ic id ad qu e se escond i er a I y en un p iso tercero ! ., vv. 296-298). El ca mbio de p ers p ec tiva p odría com pararse co n el que para Valle- Incl án d isring u ía a l os h éroes cl ásicos de los románticos: de • los r res modos de con sidera r a los h équ e hizo a su im agen el Se ñor al hom - ( bre , Y a A dán desnudo a su mujer pr esenta, s in que ell a se son roje ni se asombre (vv. 24 05-2 40 8 ). f ~I.1 nrA BLO MUNDO. roe s l ite rari os y artísticos•>, esto es , « por enci ma de l a ut or, a su nivel y por d ebaj o», la primera (o «de rodill as») «es la posición más antigua en literatura • y «da a los personaj es, a los h éroes , una co ndición s up e ri or a la co ndición hu ma na•, rrarándolos ..... La p ér dida de la ino ce ncia ll ega cua ndo aquel mismo in ge nuo y alborozado Adán , rec i én de spe rtado al mundo y aún de s nud o de pudo r y de p ec ado ( un a docena de veces le atri bu ye la voz p oé ti ca el atributo de • in oce m e»), descubre el d olo r en la violenc ia de su raza: 1111 UTOllG IDS O! oun. Pob re inocente, alma qu e no sabe qu e so lo al niño su inoce n ci a ab o na, y qu e en el m un do compasión no cabe qu e en la inocenci a mofador se encona (vv . 2 893 -6). En el poema espronce di ano quedan r astros de la pr ese ncia de M ilt on ( Meso nero o Zo rrill a, e ntre ocros, se refirietllJIUIJ. r on a qu e el exilio ingl és le si rv ió al j oven Esp ronceda para el es rudi o de su Paradise) , ap unt ada po r la c rít ica siemp re de for ma s up erfici al. T ambié n Mi lton co mienza su poema co n los demonio s pr eci pi tad os en el abis mo y entre e ll os se alza lu ego la voz de Lucif er, rri sre ángel caído, qu e tr as exp r es ar su co ns cernación se de c id e a an imar a su ejé rc ito diabólico c on el proyecro de sed u ci r al hombr e: es lo qu e El Diablo M1mdo h ace con el joven Adán espro n ce diano , in gen ua cria - tura devo ra da por el ruido diab ó li co del mundo , e ras una «Introd u cci ón • en la qu e he mo s vi sro es os mismos co ros de: de m onios rnilcon ian os s obre los que se leva ntab a tamb i én la voz d el •infe rn al gigame». Sus preg unr as {•¿ Q ui én es Di os? ¿ Dónde está ?., v. 32 0) se co nf und en c on l as del Poera («¿ Sois va n os delirios míos , I o so is verd ad?. vv. 242-243) y después del hombr e («¿Q ué es el hom bre? Un mister i o. ¿Q ué es la vida ? I ¡Un miste ri o rambi é n!. .. • vv. 684-685) o la voz na rr ariva (•¿ qué mu c ho si ne cio me confun do I s in saber para qué v in e yo al mu n do? •, vv . 3123 -3 124) , ge ner ando lo que Ros de Ola no anun cia en el prólogo al p oema co mo «un pemamie n ro co lo sal "' tn medi o de un mar de du d as que el Sr. Espro n ce da [ .. . ) amonto na sobre el l ector» (Esp ron ceda, 1 982: 16 5). Nu nca ll eg ará n a dis ip arse, ni si quiera si enc e ndemo s, como sos tiene con imp eca bl e arg u men tación Isabel Romá n, que el fragmento in éd ito «E l ángel y el po e ta » fu e concebido com o p arte final de la in acabada obra ( Ro m án, 1988 ). Tampoco las vo ces de la Biblia, observa d as por la nu eva hermen éut ica romántica, e ran ca pa ces de re co nc ili arse d oc trinal me nt e ni de r es ol ve r la s vac il aciones . como • dio ses, sem idio ses y héroes•. La "s eg und a man era [ ... ] es mi rar a l os protagonistas no velescos como de nu estra propia naturaleza, co mo si fu ese n nu estros he rmano s, co mo si fuesen ello s no sotros mi sm os , co mo si fuera el per sona je un desdoblam iento de nuestro yo , con n ue s tras mismas virtudes y nues c ros mis mos defectos [ ... ], ni m ás ni m enos que d qu e l os c rea: so n una rea lida d, la máxima verdad. El seg undo caso es el de l os romántico s" ( Doug h ercy, 1 983: 274 y 1 74- 175). Reino so , Lista o Blanco r raraban a l os gra nd es per so najes bíbli cos co mo habit anres de un a esfe ra s up erio r. El Estudiante de Salamanca, Mo nt emar , mira de igua l a igu al a Dio s y Satanás (Co me ll a s, 2 00 3: 47 -9 ), q ue ya no habi ta n en c el estes territo ri os inabordables , si no en su propio cor azón, c om o ac u sa el « infernal gigante» en la •Introd ucción» a El Diablo M1111du. Tú me enge n drast e m ortal, y h as ta me dis te un n om b re, pus iste en mí r us rorm e nros, en mi alm a ru s ren co re s, en mi m ente tu ans i edad, en mi pe ch o tus fu ror es, [ ... ] y e ntr e Di os y yo parri sre el impe r io de lo s o rbe s. Y yo soy pa rt e de ri soy ese es pír i tu in s omne que ce exc ic a y se le vanta de ru n ada a orras r eg i on es , co n pensamienros de ángel , con mezquindades de h omb r e. [ ... ] Soy yo , el l ucero ca íd o, el ánge l de lo s dolo r es, el r ey del mal , y mi infi e rno es el corazón de l hombr e (vv. 424-441 y 498-5 01 ). !NSU LA 8 6 5 -866 ENERO-FEBRERO 2019 25 M. COMELlAS I LA BIBLIA COMO MITOLOGÍA ... c:r M .C OM ELLAS/ LA B IB LIA COMO MlTOL OGlA ... lili)i P os 1ale s de El tsrudiJimr dt S.1Am a 1tm. 1 , ~ ¿J 1 •t- \>ricketr es ru di a ba p ara el c aso de Cole ri d ge (20 09 : 69), Es pro n ce da no se pla nc ea la reli g io s idad en ré rm inos de au ro r idad o de lógica - c omo sí oc urrí a en la epop ey a bí blica de Li sra o Rein oso - , si no en ré rm in os fil os ófico s, m etafí s icos , poét ico s y mí ti co s. Los pers on ajes de la Bi bl ia habían b aja do de l as es fe ras c el esres a la intim id ad d el co razón hu m an o, y la é pi ca s ag r ada se ha cí a n arr aci ón conf usa en la qu e co nv iv ían las voces de lo s de mo ni os y de lo s ho m br es en ir ó ni co d es orde n, inre rrump i das una y ocra vez po r la del p oe t a: •¿A que vuelvo o tra vez al pa ra ís o I cuan do la s uerte q ui so I que no fu era yo Adán , sino Espr once da ?• ( vv . 22 0 -222). Esp ron ceda u sa aqu e ll a rra di - ción de l po ema mil ro niano bíbli co d es de la irreverenci a, la pa rodi a y sob re tod o la i ronía , r ec r eá ndo se en fa v or ece r en su po e ma todo lo que la c ríc ica neo clási ca h ab ía ec h ado en cara a M ilc on o a ocro s po e ma s é pi cos bíbli cos. La neoclá sica • Di serr ac i ón s obr e el p oem a ép ico , co n moci vo de El pa míso p erdido , de Milton» (1 78 9) señ ala ba entre los pe or es de fe c to s del in glés • la ficc i ón que re in a en c od o su poe m a», •l os jue gos de l os de mo- ni os en el prim er libro y el sue ño de E va en el ~ q uimo , [ qu e] no se pu e- , .. ~ ... .. -, .... . . _. . .... . ... . .,..._ .. .......... ... . ''"' "' •" •" ... .., r ~~., .. . ... .. .... . .. . . . .. .c. -· - - ::.:~::.-::.:.:· ... ._ .......... . .... . .................. ....... ...... ...: ~ ... or, ' .. ... t~ ~ .~~ 1~~2: · ~~ , .,. ..... , ..... . 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Ta mb ién p ar ece ir a con cie nci a c ont ra los crite rio s es grim id os por Blan co cu an do defendió el p oema bíbli co de Reinoso: Blan co conce - día qu e « un po ema s ob re el p eca do ori gin al par ece un abs ur do •, pero no si •la acció n gi ra s ob re el ori ge n de lo s m ale s de la h uman idad, ob je to sie mp re i nt er esa nt e », tiene co mo pe rsonaj es a Dios, a • un a m ul ti t ud de e spíritu s ll en os de pod e r» y c dos do s pr im e ro s padres del gé ne ro hum ano »; ad em ás « El lu gar de la esce na es el orbe recién fo rma do. ¡ Qu é de ob je to s su bl im es ! ¡Qu é de bellezas de un gé ne ro aú n no co nocido! E nc re atr ev i darne nc e en este ca mpo el poe ta qu e haya r eci b ido de la na tura l eza d don de canea r co sas gr an de S> (Blan co , 20 1 0: 10). Ar r ev id ame nc e e nc ró Esp ron ceda a rratar de los m al es de la huma nid ad co n aqu ell os m is mos p erso naj es, in cl uido s u )o s espíritu s ll e no s de pod er », pe ro c onr rav iniendo las ex i ge nc ias de Bl an co , qu e eran • mirar en grande y po r el l ad o más sub li me -, ev i can do «d es - ce nder a po rmen ore s qu e pu e dan ten er sa bor de 'vul gar i da d. y huye ndo •de as u nc os pr opio s de d is pu tas t eo l óg i cas • ( Bl anco, 20 10: 9 ). No se gu ar da de d esce nd er d es de lo su blime a lo m ás g ro tes co, de LE CTOR ES DEL LIBR O: CAUCES jug ar c on an éc dot as c hi s to sas, de ade reza r todo c on di gresion es d el irant es y de entr ar a saco y si n melin dr es en los asunto s m ás c omp l ejo s de la t eo l ogía. Por fin , El Dia b lo Mu ndo pu e de se r l eí do como r espu es ra a la oda de Mel é nd ez , •P ro spe ri d ad a pa rent e de los ma los -, el ogi ad a co n en tus i as mo por Li s ta en la VTI de las Leccione s de litera - tura esp an ola , y qu e ti ene c om o arg um ento el tri un fo de la bond ad so br e la mal da d. Del Lu c ife r caído h emo s ll ega do en un r erci o de siglo a Luci fer triun fant e, de lo su blim e b aja do a lo grot esco, de lo he roi co a lo ir ó ni co y de la ec olo gía h em os a ca bado en la fi cció n mit oló gi ca. Teología y núrología La obra de Es pro n ce da ju ega con los pers on aj es bí bli cos desde lo s pr es upu es to s de la Nueva Mi ro lo gía qu e fu er on ges t án dose d es de Le ss ing h as ta Herder, un a inte rpretación libe rad ora del mito qu e c on ducir ía al ho mbr e a c ompr e nd er su vt: rd ade ro fu n damento esp iri - tual y que cc deb fa con cr et arse en una c on - ce pci ón de la v id a de ri po or gá ni co y gl ob alizado r, que hicie ra po si - bl e la pr ese n cia acriva en el seno de la v id a de l as fu er zas espiritual es » ( Du ch, 20 0 2: 12 7 y 133) . Así ocurre en El D iablo Mundo, que enca rna l as fue rzas esp iri tual es en •nu es ua so c ie d ad e nc er.1» (R os, en Es pron ce da , 19 82: 164) y es inten to iró ni co de ca ne ar el T od o: Si logro yo d ese nv olver mi te ma , fiel t ras l ado ha de s er, cierto t rasunto de la v ida del h om bre y la qu ime ra tra s de que va la hum ani dad ente ra ( vv. 7 09 -7 11 ). N in g ún me jo r ins tru me nt o pa ra e llo qu e la m ic ología , «exp r es ión óp tim a de la tot a lidad, de la c omplexio opp os itorunll> (D uc h, 2 00 2: 12 8) que es as un to mi smo del p oem a, cuya i ncen ción glo bal i za d ora es anun ci ada con entusi as mo en el pr ól o go de R os de Ola no (• Asp i ra nu es tro poeta a c ompe ndi ar la hum an id ad en un lib ro •, en Es p ron - ce da , 1 98 2: 1 64). La mo ral no se enc iende en la Nu ev a M icol ogía como cos tu m br e o n orm a, ram poco como reo log la , s ino c omo un a inda ga ción en la i nc e ri or id ad dd ho mb re y s us co ns tru cc i on es soci al es . P or eso los viejos p er son aj es de la co nti en da b lb li ca se co nvie rt en en cara cter es ps i co l ógi co s co mpl ej os , am bigu o s, susc epr ib l es de t rans - fo rm aci ón y evol ución, no rcducribles a va l ores fij os, com o en la di - mensión t eo l ógica, pue s aho ra so n in c on sta nc es y na rr ativ os. AJ ( N SU L A 865-866 ENFRO-FEBRE RO 20 19 26 crasla<larlos a la me dida humana , sus di men siones se h ace n vaci l ances y sus pre gu nc as tan inconc es cabl es como ineludibles: Pe ro ¿ qué he mo s de hace r, no exam inar? ¿y el mund o qu e ande como quiera andar?[ ... ] Va m os andando pues y haciendo ruido , Llevando por el mundo el esquele ro De ca rne y ne rvi os y de pi el vesr i do, iY el alma que no sé yo do se escon de! Vamos andando sin sabe r adónde. (w. 2 16 7 -2168 y 2180-2184) Fre nr e a la función cohesionadora de la reli gión y la solidez de la d occ rina , que tr aza con seguridad el Camino, el miro crabaja con h erramienras s imbóli cas y ex po sirivas para encender poéti camen te lo incogno s cible , al margen de coda l ógica, sin r esolver nunca la ambigüedad ni l as duda s. Y, s in e mb a rg o, es ese el nu evo Mo i sés con el que Espronceda compara al poec a en su misi ón, según anotó Gil y Car r asco eras la co nfer e nci a qu e impartió el poeta en el Liceo: •El pueblo de lsr ael huyendo de la esclav irud de Eg ipro y cruzando d esie rto s a brasados en busca de la tierra prom ecida es una per sonificación magnífi ca del h umano linaje . [ ... ] Enton ces el poeta baja de la mont aña co n la frence coronada de rayo s de justicia, degüell a a lo s veince y dos mil , y pu es ro a la cabeza de la muchedumbre la guía y la gob ie rn a> ( Gi l, 1839: 2). La imagen bíblica s irve a Espronceda para investi r de sacra l idad la fun ció n del poeta ( ~ue canco irr i taba a Li sta en « De la sup ue sta misión de lo s poetas >, 2007: 3 18- 322); lo qu e e nrr aña ba w1 peli g ro ad ve n ido desde aq ue llo s versos de Boileau hasta la polém ica de lilrie - dade sy acabó por hacers e real: la Bi blia era ya un libro mi col ógico y n ovelesc o cuando años más tarde Valera escr ib e: «D io s[ ... ] no debe inr c rvenir de un m odo inm edi ato en un poema por su blime que este s ea. [ ... ] La Virgen , lo s sancos y lo s án geles pueden estét i cam e nt e s er rep re se ntados; si n e mba r go, muy raras veces conv i ene que se rep re - sente n [ ... ] par a no co nvertir nuestra r el i gión sa n ta y verdade ra en una micología» ( 1996: 82) . Su mis ma Pepita jiménez podría ser l eí da como o tra i nocencia perdida. M. C. - UNIVERSIDAD DE SEV JL LA Bibl iografla BLA NC O WHITE, J. M. (2 010 ). Artículos de critic a e historia litera ria, e d. 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