Sevilla y ABC, historias paralelas
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5 Sevilla y ABC, historias paralelas Antonio-Miguel BERNAL Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales Universidad de Sevilla Por las afinidades, explícitas e implícitas, que se presuponen existen entre ellos, el ABC de Sevilla y la ciudad que lo acoge tendrían, hasta cierto punto, historias paralelas. Es un símil multitud de veces repetido desde que lo utilizara el beocio Plutarco para ofrecer el devenir comparado entre la Grecia y Roma de la antigüedad clásica. Al emparejar, comparativamente, biografías de griegos y romanos que resultaron determinantes en las historias de sus respectivos pueblos, escrutando los lazos que parecieran vincular a dos existencias interrelacionadas por el fin supremo de aspirar unos y otros a lo mejor posible para sus respectivas ciudades/estado, abriría Plutarco una vía fecunda para la comparación histórica. De los protagonistas elegidos, de similar importancia por su trascendencia en uno y otro caso, el historiador griego trazaba unos paralelismos desde los orígenes hasta su final, extendiéndose en el retrato de los mismos en perfilar, sobre todo, la nervadura moral -ética- de los personajes biografiados. Recurso estilístico clásico, las "vidas pararelas" se convirtieron en un medio imitado y comentado constantemente. Se ha copiado, parodiado, remedado o se ha
6 adaptado cada vez que según conveniencias e intencionalidad, dando por sentado unas coincidencias, se busca resaltarlas por las sinergias que genera la acción comparativa. Por ello, además de personajes, se han delineado "vidas paralelas" de naciones estrechamente vinculadas por su devenir histórico equivalente, de instituciones que aunque distantes en el tiempo desempeñaron funciones análogas o de acontecimientos que, por similitud o contraste, la comparación singulariza y magnifica. En nuestro caso, una ciudad y un periódico, cuyas trayectorias paralelas en tres cuartos de siglo han ido de la mano sin que puedan entenderse de modo cabal la una sin el otro, o viceversa. Por eso, en el ejemplo que nos ocupa, es una tentación emplear el recurso del gran historiador griego. Las pautas comparativas a destacar son claras y precisas: una ciudad y un periódico que se interrelacionan a través de un personaje singular - transmutado luego en saga familiar-, que arrancan en su andadura conjunta de un acontecimiento excepcional (la Exposición de 1929) y que desde entonces, durante los setenta y cinco años de relación en común hasta el presente, cada uno se ha convertido para el otro en referente indiscutible. Una sociedad tan individualista como la sevillana, tan poco proclive a las convergencias ciudadanas en valorar el talento, llega a reconocerse como en un espejo en el periódico que cada día se mira en ella como su primordial razón de ser, ejemplo sin par del machadiano verso -válido en ambas direccionesel ojo que ves no es/ ojo porque tú lo veas/ es ojo porque te ve. El elemento que sirve de gozne para articular la doble vivencia compartida fue un personaje singular. Uno de esos sevillanos, aparentemente atípicos, que escapan a los clichés y tópicos manidos sobre los habitantes de la capital andaluza: Torcuato Luca de Tena. Miembro de una familia de esa burguesía inexistente que se dice no llegaría a cuajar en la ciudad del Guadalquivir, empresario, innovador, político de convicciones y un gran develador cultural de España en el tránsito de los siglos XIX y XX. Resulta sorprendente que todavía a una figura señera como ésta -aunque sólo fuera por el papel desempeñado en la innovación periodísticaapenas se le haya dedicado una biografía en toda su extensión, más allá de las notas curriculares recogidas en los grandes Diccionarios españoles y extranjeros o en las referencias tangenciales que se insertan en
7 los estudios sobre la historia del ABC 1 . Ni siquiera la propia ciudad le reconoció adecuadamente, siendo como fue uno de esos sevillanos ilustres que catapultados a Madrid triunfaron en toda la línea en sus facetas profesional y pública con dimensión nacional e internacional pero conservando y haciendo alarde de sus señas identitarias de origen. Y como es habitual en ella, la ciudad, cicatera, esperó un cuarto de siglo después de su muerte para que su nombre quedase vinculado a la geografía urbana por medio de la glorieta y monumento que le dedicara frente a la plaza de España. Un emplazamiento que, no obstante, no pudo ser más acertado por cuanto se dirá después. La Sevilla que encara la modernización política, económica y social tras las décadas de tránsito del "antiguo" al "nuevo" régimen, en el paso del siglo XVIII al XIX, resultaría ser una ciudad provinciana, falta de ese impulso renovador que marca el origen de las modernas ciudades europeas y españolas. La ciudad había quedado aletargada al quedar paulatinamente desplazada del comercio americano durante el siglo XVIII y aunque con los sucesos políticos acaecidos en torno a la Guerra de la Independencia y Cortes de Cádiz recupera un cierto protagonismo político no sucedería igual en los ámbitos de renovación económica y social. Durante las cuatro o cinco primeras décadas del siglo XIX Sevilla busca los derroteros de la modernización industrial y asiste al ascenso de una nueva clase mercantil e industrial que aspira abrirse hueco en el ancho espectro que ofrece el capitalismo emergente con la creación de industrias textiles, agroalimentarias, instituciones crediticias y financieras, comunicaciones, ferrocarril, reordenamiento urbanístico, remozamiento del puerto y navegación fluvial, la búsqueda de mercados europeos, etc. En paralelismo político, se percibe una apertura política e intelectual pues arraigan las corrientes liberales, primero, y democráticas, después, aunque en débil contrapeso al conservadurismo reaccionario que venía arrastrandose de épocas pretéritas. Atisbos, pues, de una modernización apuntada pero incompleta en los diversos órdenes de actividades en las que van a destacar nombres como los Ybarra, Bonaplata, Rivero, Cortina, etc. 1 Víctor Olmos Baldellou, Historia del ABC. Barcelona, Plaza y Janés, 2002.
8 Dos de aquellas familias de la mesocracia sevillana vinculadas a las actividades de la industria y comercio, que se habían unido para formar solo una, figuran en el arranque vital de nuestro protagonista. Ambas posiblemente con unos precedentes italianos, los Luca y los Tena, que no hemos determinado aún con precisión cuando se instalan en Sevilla. En las primeras décadas del siglo XIX están bien identificadas, entre otras referencias por los expedientes del Consulado nuevo y posterior Junta de comercio, conservados en el archivo de la patronal mercantil e industrial de la ciudad. Aplicados a una de las actividades de comercio e industria que tuviera en Sevilla mayor arraigo y entidad, por su vinculación a los mercados españoles e internacionales: la industria y comercio del aceite y la del jabón, con instalaciones en las zonas aledañas al Prado de San Sebastián y, con posterioridad, en lo que hoy es barriada de Torreblanca. En realidad, dos puntos firmes de la agroindustria, si bien en los estudios clásicos sobre la industrialización tales modalidades estuvieron desvalorizadas aunque hoy se reconoce que las vías de la modernización industrial no transitaron sólo por la metalurgia y el textil sino que otras actividades aparentemente menores como las de la agroindustria llegaron a jugar en determinadas zonas industrializadas un papel decisivo. Nacido el 21 de febrero de 1861 en el seno de la familia de los ya unidos Luca de Tena, tuvo don Torcuato el anclaje empresarial que va a ser una de las constantes vitales que lo distingue. Aceite y jabón, dos productos a los que con humor van a aludir, amigos y adversarios, cuando se trate de mencionar con sorna sevillana los productos periodísticos que saldrán de la actividad creadora de nuestro protagonista. La pertenencia a una familia acomodada, industrial, de tradición mercantil, nos ayudaría a comprender la actitud empresarial que impregnó a cuantas obras acometiera Luca de Tena. Pero, ¿y la vena periodística?, ¿de dónde pudo arrancar? Está repetida hasta la saciedad la anécdota recogida en la semblanza biográfica que de él hizo su condiscípulo Méndez Bejarano 2 de que aún no contaba doce años cuando Torcuato, a quien califica de "periodista excepcional", fundó el primer semanario que intituló La Educación, 2 M. Méndez Bejarano, Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia, 3 vols. Sevilla, 1922.
9 destinado a la niñez 3 . ¿Tal vez la temprana inquietud por la prensa en su actividad creativa pudo llegarle por influjo familiar materno? La familia sevillana de los Alvarez Ossorio tiene acreditada una larga y fecunda actividad en el quehacer empresarial y cultural de la ciudad. Un Florencio Alvarez Ossorio figura en 1862 como miembro del grupo de redactores de La Bética y de La España literaria 4 . Siguió en la etapa formativa una trayectoria algo atípica aunque en el arranque inicial, como era lo usual en los hijos de la burguesía acomodada, siguiese los estudios de Derecho para disponer del título universitario que por entonces empezaba a cotizar socialmente y a abrir las puertas, si no del foro, de la política. No fue éste el caso de nuestro personaje. Los años de estudios los compatibiliza con otras actividades que le ponen en contacto con otras realidades fuera de España 5 , viaja por Europa donde conoce de manera directa el nuevo periodismo y, ya licenciado universitario, durante unos diez años, hasta cumplir los treinta, se ocupa de tareas económicas en los negocios familiares que termina por darle el espaldarazo de hombre de empresa en que llegó a convertirse. La familia, en efecto, había dado muestra de la capacidad de adaptación a los nuevos tiempos involucrándose en los retos ofrecidos por la segunda industrialización. Cuando en 23 de julio de 1894 se otorga escritura pública de fundación de la Compañía Sevillana de Electricidad S.A. el número de accionistas originario de las 4000 acciones emitidas era de 76. La iniciativa de crear la citada compañía provino de la empresa alemana AEG que había entrado en contacto en Sevilla con capitalistas y hombres de 3 Manuel Chaves Rey en su Historia y bibliografía de la prensa sevillana (reed.). Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla, 1995, sólo registra un semanario con dicho título: “La Educación. Revista semanal dedicada a las familias. Imprenta El Porvenir, Calle O'Donnel 46” y figura como director Enrique Muñoz Cañete. Comenzó a publicarse en junio de 1881, fecha en la que Torcuato Luca de Tena había cumplido ya los veinte años y estaba entregado a otros menesteres empresariales. 4 Bética. Revista mensual científica, literaria, artística e industrial, se publicaba en la imprenta de El Porvenir, en la calle Sierpes, y en la de Vda. De Caro, calle Génova, siendo responsable M. Merry y Colón y director Francisco Castro, que tuvo diez meses de vida, comenzando en marzo de 1862. Entre sus redactores y colaboradores figuraban, entre otros, Velázquez y Sánchez, Fernán Caballero, Antonio de Latour, Amador de los Rios, Antonio Machado, Rodríguez Zapata etc. A su vez, La España literaria. Revista científico-literaria, se imprimía en la calle Abades, y en las dos etapas que tuvo, duró dos años; su director y fundador fue Carlos Jiménez Placer y el redactor-secretario Velazquez y Sánchez y entre sus colaboradores figuran personajes muy destacados de la Sevilla de mediados del siglo XIX como Gustavo Adolfo Becquer, Claudio Boutelou, García de Meneses y un elenco de figuras nacionales de primer orden en lo político, lo científico y literario. 5 Presta servicio en la legación diplomática española en Marruecos durante los años de 1876 a 1878.
10 negocios para introducir la electricidad -el signo más relevante de la modernidad con la segunda industrialización- en la ciudad. El hombre de enlace fue el banquero bordelés residente en ella, Edmundo Noëll. El grupo alemán, que representaba el 6.4 del total de los accionistas disponía del 55% del capital mientras que el grupo sevillano vinculado a la operación representaba el 93,6 y 45% respectivamente 6 . Entre las familias sevillanas que apuestan desde el primer momento por la energía eléctrica figuraban la de los Marañón -el mayor accionista absoluto de los residentes en Sevilla-, Ybarra, Grosso, Mendaro (marqués de Angulo), Fernández Palacios, las familias de los Estrada y Solís (marqueses de la Motilla y Villapanés), Benjumea Pérez de Seoane, Atienza, Lacave, Basilio del Camino, etc. a los que se añadiría la familia de los Luca de Tena -todavía por entonces exportadores y fabricantes de aceites y jabonesque, aunque no figuran como socios fundadores, se integran de inmediato al proyecto con una aportación patrimonial emblemática para la Compañía: los terrenos que disponía en el Prado de San Sebastián y en donde la Sevillana levantaría la gran central suministradora de energía eléctrica a la ciudad y, con posterioridad, donde se levanta la sede de la Compañía, emplazamiento en el que permanece 7 . La vinculación debió ser muy estrecha pues fallecido E. Noëll -quien fue primer presidente hasta 1906- fue elegido Nicolás Luca de Tena y del Caño quien se mantuvo en la presidencia de Sevillana durante más de veinte años, de 1906 a 1928 especialmente interesado en el consumo industrial de la electricidad como pauta de crecimiento de la Cia. Los precedentes familiares y la formación adquirida debieron ser muy valiosos cuando a la edad de treinta años Torcuato Luca de Tena comienza la andadura periodística. El 10 de mayo de 1891 aparece el primer número de Blanco y Negro, que supuso una verdadera revolución en la prensa ilustrada y se convierte, casi de inmediato, en la más importante publicación artística de España. Las tendencias del sector empresarial y profesional de la prensa y del mundo periodístico de las principales capitales europeas fueron asimiladas y desarrolladas con amplitud en los siguientes años 6 Antonio M. Bernal, Compañía Sevillana de Electricidad. Cien años de historia. Madrid, 1994.
11 al desarrollar entre 1895 y 1912 una potente industria de artes gráficas y crear Prensa Española S.A. que fue desde su constitución fundacional la instalación periodística más importante de España y la que asumió los más modernos adelantos en el sector. El 1 de enero de 1903 aparece ABC como semanario y desde 1 de junio de 1905 como diario. Completan las publicaciones del grupo otras cabeceras diversas, muy representativas a comienzos del siglo XX de las publicaciones gráficas 8 . Con el tiempo, los buques insignias de Prensa Española siempre fueron ABC y Blanco y Negro, que marcaron un hito de innovación en el ámbito nacional. En publicaciones ilustradas precedentes, quedó ampliamente superada La Ilustración Española y Americana, sin duda la mejor de las publicadas en España anterior a Blanco y Negro, que la sobrepasó gracias a la incorporación de las nuevas tecnologías aplicadas a la prensa gráfica. Igual sucedería en ABC, convertido desde sus orígenes como diario en el periódico de mayor difusión nacional, siendo a su vez, el primer periódico español de difusión internacional; su formato tabloide, la incorporación del huecograbado, la estructura de corresponsalías servidas directamente, o con posterioridad, ya bajo la dirección de la saga familiar, el ser el primer diario español en adoptar el color en portada, etc. han sido hitos acordes con los retos emprendedores del patriarca fundador. Una figura que se asemeja en sus rasgos a los que, según Schumpeter, sirven para definir a una clase empresarial verdaderamente emprendedora, con capacidad de innovación, creadora de riqueza. Tal vez por ello, en la moderna historia económica empresarial de España, al abordarse la selección de los grandes empresarios que han liderado la modernización nacional en los siglos XIX y XX, en las diversas modalidades, se haya seleccionado como prototipo, por derecho y méritos propios, a la figura de Torcuato Luca de Tena. La personalidad del fundador trasciende a la vertiente empresarial y anega otras parcelas igualmente significativas en relación con el mundo de la información y la presencia social. Incorporado desde fechas tempranas a la política, donde militó en el 7 Antonio M. Bernal et alii, “Los socios sevillanos de Sevillana de Electricidad”, Guadalquivir, 23, 1994. 8 Las publicaciones del grupo fueron: Gedeón, adquirida en 1895 y que se mantuvo hasta 1907; más las cabeceras de creación propia como Gente menuda, Actualidades, El Teatro, Hispania, Los Toros y Ecos.
12 partido liberal conservador, mantuvo una actitud de civismo en sus compromisos políticos pero atento siempre a que la práctica política no interfiriese su actividad periodística. Fue diputado a Cortes en diversas legislaturas, por distritos andaluces - siempre de la provincia de Jaén- y nunca en representación de su Sevilla natal 9 , de la que, sin embargo, según la documentación conservada en el archivo del Senado, figura como senador de su provincia 10 . Requerido a participar en el gobierno, primero de Canalejas -con el que sostuvo una fluida relación- y, después, de Maura, rechazó las propuestas aunque su compromiso político se mantuvo tanto en la faceta periodística - acontecimientos relacionadas con el final del imperio español, los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona, el regeneracionismo iberoamericano, etc.- como parlamentaria, teniendo una actividad muy intensa en las Cortes donde defendió con inteligencia y brillantez problemas del ramo de las comunicaciones consiguiendo sacar adelante importantes reformas como la libranza de prensa, el franqueo concertado y modificaciones en el giro postal 11 . De igual modo que le fue reconocida su incansable tarea en pro de la mejora de la clase periodística, disponiendo en su testamento la creación de un centro benéfico para viudas y huérfanos de periodistas. El eslabón que hubo de vincular a Luca de Tena con Sevilla, más allá del solar familiar de la Palmera y de cualquier otro tipo de actividad, fue la creación del ABC de Sevilla. Con 68 años cumplidos, y ya ennoblecido como marqués de Luca de Tena (en fecha 4 de febrero de 1929), al borde inmediato de finalizar su ciclo vital se da cima al proyecto de crear una edición específica de ABC en Sevilla; proyecto que hace realidad su hijo Juan Ignacio 12 , apareciendo el primer número el 12 de octubre del mismo año en 9 Fue elegido diputado por vez primera en 1893 por el distrito jiennense de Martos, volviendo a repetir por el mismo en las elecciones de 1898 y 1901. Con posterioridad sería senador por Jaén en 1903 y 1905 hasta que en 1907 fue designado senador vitalicio puesto que ocupó hasta el golpe militar de Primo de Rivera en 1923 10 Archivo del Senado, contiene la documentación credencial acreditatoria de los senadores, de las certificaciones de Hacienda correspondientes y otros ducumentos diversos más que componen el expediente de Luca de Tena. 11 Méndez Bejarano, op. cit. 12 Aunque sobre la figura de Juan Ignacio Luca de Tena hay multitud de escritos, mayoritariamente de índole periodística, dada lo polifacético de sus actividades, en particular literarias, puede verse como biografía no exenta de humor, dada la condición del autor, la obra de Miguel Martín, Las cuatro vidas de Juan Ignacio Luca de Tena. Barcelona, Planeta, 1998.
13 una fecha cargada de simbolismo, en plena Exposición Iberoamericana, y que estuvo desde el primer momento presente en la génesis del proyecto. Y aunque no faltan noticias sobre las vicisitudes iniciales del ABC de Sevilla debidas a las circunstancias nacionales e internacionales del año y mes de su publicación (el hundimiento de la bolsa neoyorquina), sobre la competencia que hubo de sortear con las cuatro rotativas que por entonces publicaba prensa diaria en Sevilla o la rápida difusión y aceptación que tuvo de público lector alcanzando una tirada de treinta mil ejemplares en tiempo récord, aún así, la gestación y fundamento original de este diario sevillano permanece entre sombras y penumbras. Los esfuerzos esclarecedores ya iniciados con motivo de la celebración de los 75 años de su aparición no han hecho, hasta ahora, sino insistir en la penuria de conocimientos que se tiene sobre el mismo 13 . El origen remoto del ABC de Sevilla tiene como precedente unos acontecimientos que involucraban de manera muy directa a la ciudad por cuanto engarzaba con su principal razón de ser histórica: la gesta americana, que hizo de Sevilla capital universal durante dos siglos en tanto cabecera del primero y mayor imperio colonial hasta entonces conocido. Unos acontecimientos que por diversas vías - patriótica, familiar y, sobre todo, por su insobornable sevillanía en ejercicio permanentetocaron de forma directa a Torcuato Luca de Tena quien se convirtió en un silente pero decisivo factor protagonista -al poner en el empeño su capacidad, energía creadora y talentode la propia razón de ser de la Exposición de 1929 como soñado pórtico que diera paso a la Sevilla renovada que dejaba atrás el provincianismo zaragatero y triste de más de dos siglos de ininterrumpida decadencia. En su calidad de director del periódico español de mayor impacto y trascendencia internacional de la época pero también por afinidades políticas, Luca de Tena participó a través de sus medios de comunicación en los más relevantes debates que trascendieron a la opinión pública y al Parlamento. Entre otros, en el asunto 13 Uno de los esfuerzos loables para subsanar la situación es el trabajo que ha sido objeto del premio convocado bajo el título "ABC de Sevilla, 75 años de Talento" y que ha sido concedido al texto presentado por Isabel M. González y Jorge A. Rico bajo el título "1929, el año en que soñamos una nueva Sevilla"; otra actividad encaminada en la misma dirección, la celebración de estas jornadas de la Facultad
20 sobresaliente, y en particular el ABC. La ciudad de Sevilla, al mismo tiempo, redobló sus actuaciones para contrarrestar el quedar excluida. El argumento esgrimido, al no haber razones económicas y de modernización, era el peso del pasado, la historia secular que durante siglos unieron a España y América a través del puerto de Sevilla y de las instituciones coloniales que en ella tuvieron solar amén de albergar el Archivo de Indias que, en la pugna de ideas, se convirtió en uno de los principales activos esgrimidos por los sevillanos. Y otro más: el turismo, una actividad en ciernes y que podría cubrir las carencias de la ciudad en otro orden de atractivos económicos. Así pues, al final, fueron los argumentos historicistas y el señuelo del turismo los dos banderines de enganches en los que quedaría atrapada la Exposición de 1929. La ciudad creó el Centro de Estudios Americanistas en 1910-12, que publica un boletín donde se asientan las bases de las modernas investigaciones sobre la historia de América. El Centro pasaría a ser un Instituto de Estudios Americanistas, creado por la Universidad, el Archivo de Indias, investigadores y personalidades de la ciudad 23 con el objeto de relanzar las relaciones económicas y culturales entre España y las Repúblicas hispanoamericanas como uno de los grandes aportes de la ciudad a la Exposición 24 . La deriva culturalista de la Exposición se hizo cada vez más evidente -fallidos los atractivos económicos y de modernización que solían acompañar a tales eventos-. Las circunstancias eran difíciles, tras la grave situación de crisis económica una vez finalizada la guerra mundial y crisis subsiguientes en los años 20 y todo apoyo para sacar adelante el proyecto se consideraba indispensable. Es en ese contexto en el que se concibe y diseña la idea de una edición de ABC específica para Sevilla, involucrada en el magno acontecimiento que se esperaba podía llegar a ser la Exposición como fuerza motriz regeneradora de tanta incuria e incapacidades que mantenía a la ciudad postrada. La evolución de las condiciones políticas -dictadura de Primo de Rivera- y el deterioro de las condiciones sociales y económicas -las graves luchas sociales de la década de los Sevilla, 1973. 23 Figuran, entre otros, Montes Sierra, Carlos Cañal, Candau, Jiménez Placer, Sánchez Dalp, Rodríguez de la Borbolla, Latorre, D'Angelo, etc. 24 Antonio M. Bernal, “Introducción”, en E. Schafer, El Consejo Real y Supremo de las Indias, 2 vols. Madrid, Marcial Pons, 2003.
21 años veinte, el desarrollo del sindicalismo revolucionario, los contingentes de inmigrantes en la ciudad acogidos en pésimas condiciones, el auge del paro y de la confrontación políticase dejaron sentir en la ejecución de la Exposición que conoció sucesivas crisis emanadas de una pésima planificación financiera y de las pugnas que en torno a ella se libraron. Aníbal González dimite como director de obras en 1926 y, en varias ocasiones, el proyecto amenazó coma profundo cuando se empezaron a detectar los escasos ecos de atracción que generaba en términos económicos. Finalmente, la Exposición fue inaugurada el 9 de mayo de 1929; en ese mismo año, el 12 de octubre, una fecha simbólica que se pretendió ligar a la Exposición convirtiéndola en Fiesta Nacional -uno de las tareas destacadas mantenidas desde Prensa Españolase cumplía la última empresa promovida por Luca de Tena al aparecer el primer número del ABC de Sevilla, con una intencionalidad y carga simbólica inequívocas. Meses más tarde, clausurada la Exposición el 21 de junio de 1930, bajo la presidencia del Príncipe de Asturias, sólo dos periódicos locales le dedicaron editoriales: el ABC de Sevilla y El Liberal, no haciéndolo los otros dos rotativos de la ciudad, ni El Correo de Andalucía ni El Noticiero Sevillano 25 . Si controvertidos fueron la génesis y desarrollo del proyecto, más inquietante sería la herencia del día después. Sevilla se había jugado a una carta la modernidad con que esperaba incorporarse de pleno derecho a las ciudades dinámicas del siglo XX, de España y Europa. Los resultados fueron de tal naturaleza que lo que tenía que haber sido motor de crecimiento y desarrollo acabó por ser una pesada carga difícil de digerir. Habría que remontarse a la grave crisis de las décadas de 1630-1640 para encontrar un estado de postración y, lo que era más grave, de desorientación de lo que la ciudad era, quería y podría llegar a ser. Una vez más se había quedado sin horizonte ni futuro. Es entonces cuando el recién creado periódico recoge el reto para evitar caer en la desesperanza, insuflando un optimismo que muchos en la ciudad estaban lejos de compartir. Días antes de la clausura (21 de junio de 1930), ABC de Sevilla, a la hora de hacer balance de la Exposición, pasó una encuesta a distintas personalidades 25 Alfonso Braojos, “La Exposición Iberoamericana en la Prensa local. Ideas, elocuencia e imagen en pro
22 representativas de la ciudad. No todo estaba perdido. Un optimista Luca de Tena (hijo) constataba que Sevilla junto con Barcelona eran las ciudades mejor y más modernamente urbanizadas de España, lo que suponía un activo nada desdeñable en el negocio turístico en lontananza. Gracias a la Exposición, la ciudad había ganado con la Plaza de España una obra pública urbana monumental de la que no había tenido ejemplo alguno desde el siglo XVII y gracias al impulso del americanismo, al señalar a Sevilla como sede del congreso mundial, la universidad hispalense adquiría una relevancia de la que había carecido en centurias precedentes. En realidad, un activo de escasa entidad. Minimizado aún más en los siguientes años cuando las secuelas de la Exposición trascendieron a los embates políticos de la II República donde el diario sevillano-liberal, monárquico y conservadormantuvo un protagonismo activo indiscutible. Pocos años más tarde, con el inicio de la guerra civil, el diario ABC conoce una situación por ahora no vivida por ningún otro rotativo a nivel mundial: la cabecera madrileña, incautada por la República, se publica como diario republicano y la sevillana, gestionada por la familia propietaria, figura al lado de las llamadas "fuerzas nacionales". Dado el protagonismo de Sevilla en el seguimiento del golpe militar, al ser la primera ciudad de importancia donde éste triunfa, la doble colección de ABCs, sevillano y madrileño se convierten en una fuente excepcional para poder historiar la quiebra más desgarradora que haya conocido España en época contemporánea. Así mismo, finalizada la guerra civil e instituida por vía de hecho una dictadura militar sustentada en una formación política de ideología fascista y corte totalitario, muy alejada a los supuestos liberales -en lo político, económico y social- y monárquicos del periódico sevillano, éste desempeñaría una funcionalidad durante el franquismopasados los primeros momentos de la contiendaque merecería la pena ser analizada con mayor detenimiento y no despachada con las simplificaciones al uso. Es importante reconsiderar los grandes retos en los que el rotativo volvió a fajarse en pro de Sevilla y las pugnas, abiertas o soterradas, sostenidas desde sus páginas sobre los aspectos más diversos -inclusos políticosque atañen a la ciudad. Hay un reto, sin embargo, que a mi de Sevilla (1900-1936)”, en La Exposición Iberoamericana de 1929. Sevilla, Monte de Piedad, 1987.
23 entender queda pendiente: restaurada la democracia y declarada Sevilla capital de Andalucía, ni una ni otro, ciudad y diario, hasta el presente han asumido con plenitud lo que el nuevo reto implica, sin complejo y con todas sus consecuencias. En conjunto, desde su aparición en 1929, con el enlace de acontecimientos y épocas tan dispares pero tan decisivas para la ciudad -desde la Exposición Iberoamericana a la República, desde la Guerra civil y el equívoco desarrollismo del franquismo a la restauración democrática y autonomíael sevillano ABC es depositario, sin duda, de la "memoria de Sevilla". Unas rectas paralelas que, como las líneas de tal nombre, por mucho que se alarguen, por suerte, nunca llegan a encontrarse, preservándose el respeto, la libertad e independencia.