Estudio transversal sobre lesionados por accidentes de tráfico en la isla de Gran Canaria: periodo 2000-2014
Abstract
Programa de doctorado: Salud Pública y Administración Sanitaria
Full text
UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Departamento de Ciencias Clínicas ESTUDIO TRANSVERSAL SOBRE LESIONADOS POR ACCIDENTE DE TRÁFICO EN LA ISLA DE GRAN CANARIA: PERIODO 2000-2014 Tesis Doctoral presentada por D. PABLO JOSÉ RODRÍGUEZ MONROY Dirigida por Dr. LUIS SERRA MAJEM Las Palmas de Gran Canaria, Noviembre de 2015
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3 Dedico esta Tesis Doctoral: › A Leticia, mi esposa, compañera y amiga, por su paciencia y apoyo durante todo el tiempo que le he dedicado al estudio de investigación de esta tesis. › A mi madre por su sacrificio y a mi hermano por su ayuda y dedicación a nuestra familia.
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5 Agradecimientos. Agradecer, en primer lugar, al Dr. Diego Pérez Navarro por cederme la base de datos utilizada en el presente estudio de investigación y que refleja su gran trayectoria profesional dedicada a la Medicina Evaluadora y Pericial. También quiero mostrar mi gratitud a mi director de tesis, el Dr. Luis Serra Majem, por su paciencia y supervisión en el desarrollo de la misma, haciéndola extensible a las Dras. Mariela Nissensohn Bondarov y Almudena Sánchez Villegas del Grupo de Investigación en Nutrición de la U.L.P.G.C. por su valiosa colaboración. No me puedo olvidar del Dr. Pedro Saavedra Santana, profesor del Departamento de Matemáticas de la U.L.P.G.C., quien me dedicó parte de su tiempo a ayudarme enormemente con la parte estadística de esta tesis y demostrándome además su gran humanidad. Y en último lugar pero no por ello menos importante, debo agradecer a Antonio Juan Rodríguez Hernández las numerosas horas de trabajo que compartió conmigo en la preparación y análisis de la base de datos, como una muestra más de la amistad que nos une.
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7 Índice .- DEDICATORIA...….……………………………………………………………………………..….. p.3 .- AGRADECIMIENTOS...….……………………………………………………………..…..…… p.5 1.- INTRODUCCIÓN...….…………………………………………………………………............ p.15 1LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO: UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA…... p.17 1.1Concepto 1.2Situación actual a nivel mundial (información de la Organización Mundial de la Salud). 1.3Situación actual en España y de ésta en el contexto europeo (información del Ministerio de Sanidad). 2LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA MEDICINA LEGAL………………………………………………………………………………………..…………… p.34 2.1Importancia médico-legal de los accidentes de tráfico 2.2Lesiones en los accidentes de tráfico. Clasificación: 2.3Mecanismos lesivos en accidentes de tráfico. 2.4Valoración de los daños personales 2.4.1La reparación del daño 2.4.2Responsabilidad 2.4.3Conceptos médico-legales: Curación/estabilización lesional, días impeditivos y no impeditivos, secuela… 2.4.4Fundamentos en Valoración del Daño Corporal: Nexo de causalidad y estado previo 2.4.5La actividad médico-pericial: Reconocimiento, informe pericial… 2.4.6Métodos de valoración de las secuelas. 2.4.7Baremo de secuelas en los accidentes de vehículos a motor: Ley 30/95, de 8 de noviembre. 2.- JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS...….………………………………………………… p.79 2.1OBJETIVO GENERAL...….………………………………………………………………….. p.81
8 2.2OBJETIVOS ESPECÍFICOS.….…………………………….……………………………….. p.82 3.- MATERIAL Y METODO...….…………………………………………………..………….. p.83 3.1MATERIAL...….……………………………………………………………………..…………. p.85 3.2MÉTODO...….………………………………………………………………..…………………… p.89 3.2.1Diseño del estudio 3.2.2Tratamiento informático previo de la base de datos 3.2.3Procedimientos estadísticos empleados y software de procesamiento 3.2.4Selección de la muestra de estudio: Criterios de inclusión y exclusión 3.2.5Variables analizadas en el estudio 3.2.6Método de la regresión logística multidimensional (objetivo 2.2.4) 3.2.7Aspectos éticos: Confidencialidad y protección de los datos de carácter personal 4.- RESULTADOS...….…………………………………………………………..……………..….. p.95 4.1EN RELACIÓN AL OBJETIVO ESPECÍFICO 2.2.1..….…………...………………… p.97 4.1.1Distribución de los lesionados según el año en que se produce el AT 4.1.2Distribución de los lesionados por AT según la entidad que los deriva a ser reconocidos y peritados 4.1.3Distribución de los lesionados por AT según el centro médico asistencial en el que siguen tratamiento 4.1.4Distribución de los lesionados por AT según tengan o no la condición de lesionado reincidente 4.1.5Distribución de los lesionados por AT reincidentes según el número de accidentes que han sufrido 4.1.6Distribución de los lesionados por AT por grupos de edad preestablecidos 4.1.6.1En la muestra de estudio 4.1.6.2En la submuestra de lesionados reincidentes 4.1.7Distribución de lesionados por AT por sexo 4.1.7.1En la muestra de estudio 4.1.7.2En la submuestra de lesionados reincidentes
9 4.1.8Distribución de los lesionados por AT de ≥16 años de edad por estado civil 4.1.8.1En la muestra de estudio 4.1.8.2En la submuestra de lesionados reincidentes 4.1.9Distribución de lesionados por AT según la profesión/ocupación 4.1.9.1En la muestra de estudio 4.1.9.2En la submuestra de lesionados reincidentes 4.1.10Distribución de los lesionados por AT según el lugar de residencia 4.1.10.1En la muestra de estudio 4.1.10.2En la submuestra de lesionados reincidentes 4.1.11Distribución de los lesionados por AT según el municipio de residencia en Gran Canaria 4.1.12Distribución de los lesionados según el día de la semana en que ocurrió el AT 4.1.12.1En la muestra de estudio 4.1.12.2En la submuestra de lesionados reincidentes 4.1.13Distribución de los lesionados según si el AT ocurrió o no durante el fin de semana 4.1.13.1En la muestra de estudio 4.1.13.2En la submuestra de lesionados reincidentes 4.1.14.- Distribución de los lesionados según si el AT ocurrió en día laborable o festivo 4.1.14.1En la muestra de estudio 4.1.14.2En la submuestra de lesionados reincidentes 4.1.15Distribución de los lesionados según el mes del año en que ocurrió el AT 4.1.15.1En la muestra de estudio 4.1.15.2En la submuestra de lesionados reincidentes 4.1.16Distribución de los lesionados según el periodo estacional en que ocurrió el AT 4.1.16.1En la muestra de estudio 4.1.16.2En la submuestra de lesionados reincidentes
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17 1.- INTRODUCCIÓN 1LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO: UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA 1.1Concepto Según la Organización Mundial de la Salud, un accidente de tránsito es un traumatismo causado por el tránsito es una lesión, mortal o no, que se ha producido como resultado de una colisión en la vía pública en la que se ha visto implicado al menos un vehículo en movimiento. Los niños, peatones, ciclistas y personas de edad avanzada son los usuarios más vulnerables de las vías de tránsito. 1.2Situación actual a nivel mundial. Cada día alrededor de 3.500 personas fallecen en las carreteras. Decenas de millones de personas sufren heridas o discapacidades cada año. Los niños, los peatones, los ciclistas y los ancianos son los usuarios más vulnerables de la vía pública. Cada año mueren cerca de 1,24 millones de personas en las carreteras del mundo entero, y entre 20 y 50 millones padecen traumatismos no mortales. Los traumatismos causados por los accidentes de tránsito representan el 59% de las defunciones entre los jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 29 años a nivel general. El número anual de muertes por accidentes de tránsito no ha aumentado en los últimos 3 años, pero 1,24 millones sigue siendo una cifra inaceptablemente elevada. Las lesiones causadas por el tránsito son la octava causa mundial de muerte, y la primera entre los jóvenes de 15 a 29 años. Las tendencias actuales indican que,
18 si no se toman medidas urgentes, los accidentes de tránsito se convertirán en 2030 en la quinta causa de muerte. Lesiones causadas por el tránsito. Cifras y datos (mayo de 2015): Cada año, los accidentes de tránsito causan la muerte de aproximadamente 1,24 millones de personas en todo el mundo. Las lesiones causadas por el tránsito son la causa principal de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad. A pesar de que los países de ingresos bajos y medianos tienen menos de la mitad de los vehículos del mundo, se producen en ellos más del 91% de las muertes relacionadas con accidentes de tránsito. La mitad de las personas que mueren por esta causa en todo el mundo son "usuarios vulnerables de la vía pública", es decir, peatones, ciclistas y motociclistas. Si no se aplican medidas para evitarlo, se prevé que de aquí a 2020 los accidentes de tránsito causarán cada año 1,9 millones de muertes. Solo 28 países, en los que viven 416 millones de personas (el 7% de la población mundial), tienen leyes adecuadas relacionadas con los cinco factores de riesgo principales: el exceso de velocidad, la conducción bajo los efectos del alcohol, el uso de casco por los motociclistas, la utilización de los cinturones de seguridad y el empleo de medios de sujeción para los niños. Las lesiones causadas el tránsito causan pérdidas económicas considerables a las víctimas, a sus familias y a los países en general. Se producen pérdidas a consecuencia de los costos del tratamiento (incluidas la rehabilitación y la investigación del accidente) y de la pérdida o disminución de la productividad (por ejemplo, en los sueldos) por parte de quienes resultan muertos o lastimados, y para los miembros de la familia que deben distraer tiempo del trabajo o la escuela para atender a los lesionados. Hay pocos cálculos de los costos de estos traumatismos a escala mundial, pero uno realizado en 2000 indicó que el costo económico de los accidentes de tránsito era del orden de los US$ 518 000 millones. Los cálculos nacionales han puesto de manifiesto que los accidentes de tránsito cuestan a los países entre 1% y
19 3% del producto nacional bruto; asimismo, se ha comprobado que las repercusiones económicas sobre cada familia pueden ocasionar el endeudamiento excesivo e incluso la reducción del consumo de alimentos. Las lesiones causadas por el tránsito se han marginado del programa de acción sanitaria mundial durante muchos años, a pesar de que son predecibles y en gran medida prevenibles. Los datos de investigación provenientes de muchos países muestran que se pueden lograr resultados extraordinarios en la prevención de estos traumatismos mediante esfuerzos concertados en los que se implica el sector de la salud, aunque no de manera exclusiva. .- ¿Quiénes están en riesgo? La situación socioeconómica Más del 90% de las muertes causadas por accidentes de tránsito se producen en los países de ingresos bajos y medianos. Las tasas más elevadas se observan en los países de ingresos bajos y medianos de África y del Oriente Medio. Incluso en los países de ingresos altos, las personas de los estratos pobres tienen más probabilidades de verse involucradas en accidentes de tránsito, por comparación con sus homólogos más prósperos. Edad El 59% de las muertes que se producen en mundo por accidentes de tránsito ocurren en adultos jóvenes (15 a 44 años). Sexo Desde una edad temprana, los varones tienen más probabilidades que las mujeres de verse involucrados en accidentes de tránsito. Los hombres son las víctimas de más de las tres cuartas partes (77%) de las muertes por accidentes de tránsito. Entre los conductores jóvenes, los varones menores de 25 años tienen el triple de posibilidades de morir en un accidente de tránsito que las mujeres jóvenes.
20 La subnotificación de traumatismos por accidentes de tránsito sigue siendo un grave problema en muchos países, y la situación es incluso peor por lo que respecta a los traumatismos no mortales. Además, la falta de armonización de la terminología entre los países, e incluso entre los sectores de un propio país, limita la comparabilidad de datos. Solamente el 22% de los países dispone de información sobre la magnitud del problema de los traumatismos por accidentes de tránsito, sobre los costos resultantes para su sector de salud o para su economía nacional, y sobre los datos requeridos para vigilar y evaluar con precisión las intervenciones. 1.3Situación actual en España y de ésta en el contexto europeo. En 2010, la ONU declaro el Decenio de Acción para la Seguridad Vial (2011– 2020) y se elaboró un plan de acción mundial que incluye las intervenciones que deben aplicar los países para conseguir salvar 5 millones de vidas en esos 10 años. El Informe mundial de seguridad vial de 2013 presenta el estado de situación de los 182 países participantes, entre los que se encuentra España, respecto a los objetivos del plan de acción mundial y sirve de referencia para evaluar el seguimiento del Decenio. En este año 2013, se ha avanzado un paso más en la consecución de dicho objetivo. Las cifras de fallecidos han seguido descendiendo y han situado a España como el quinto país de la Unión Europea con menor número de fallecidos por población. Así mismo, España también ha presentado cifras inferiores a otros países con importantes niveles de desarrollo como Estados Unidos, Japón y Australia. La constatación de este avance en las cifras de la siniestralidad vial es un estímulo para seguir implementando acciones que reduzcan el número de víctimas como se ha venido haciendo hasta ahora.
21 La mayoría de los accidentes de tráfico que se producen anualmente en nuestro país ocasionan únicamente daños materiales originando importantes pérdidas económicas. Sin embargo, por su trascendencia para la salud de la población lo que resulta fundamental es conocer el número de accidentes con alguna víctima, las características en relación a la gravedad de las lesiones y los factores que desencadenan el accidente. Durante el año 2013, los diferentes cuerpos policiales notificaron 89.519 accidentes con víctimas. Estos accidentes ocasionaron 1.680 fallecidos en el momento del accidente o hasta 30 días después del mismo, 10.086 personas fueron ingresadas en un centro hospitalario y 114.634 resultaron heridos leves, según fuentes policiales. Estas cifras, aun siendo elevadas, han supuesto una reducción con respecto al año anterior en el número de fallecidos (-12%) y heridos graves (-3%) y un aumento en los accidentes con víctimas (8%) y en el número de heridos leves (9%). Estos aumentos podrían estar relacionados con la mejora de la notificación especialmente en el ámbito urbano. El parque de automóviles ha crecido 4.272.351 en el último decenio en todas las categorías de vehículos, y los turismos representan el 68% del mismo. No obstante, en 2013 se observa al igual que ocurrió en el año 2012, un descenso del 1% en la cifra total del parque respecto del año anterior. Sin embargo, en el año 2013, con respecto al año anterior se ha producido un aumento de las matriculaciones. Se sigue observando un envejecimiento paulatino de la población con permiso de conducir, que avanza en paralelo al envejecimiento de la población, el 13,6% de los conductores tienen 65 o más años. Los conductores que cuentan con un permiso inferior a cinco años han pasado del 24% en el 2008 al 17% en el año 2013.
22 En 2013 España ocupó la quinta posición en el ranking de tasas de víctimas mortales con un valor de 36 fallecidos por millón de habitantes, por debajo de la tasa europea que fue de 52 fallecidos por millón de habitantes y también por debajo de la tasa objetivo en relación a los fallecidos de la Estrategia de Seguridad Vial 2011-2020. En los heridos graves informados por los distintos cuerpos de policía, hay que resaltar que el 70% eran varones, el 55% tenían menos de 45 años, el 33% estuvieron implicados en un accidente como ocupantes de un turismo, el 33% como usuarios de motocicleta o ciclomotor y el 20% como peatón. El 51% tuvo un accidente en vía interurbana y, en concreto, un 41% lo tuvo en vías secundarias. Un 49% de los heridos graves se ocasionaron en vías urbanas. El 70% de los accidentes con heridos graves sucedieron en días laborables y en un 72% de éstos, el accidente fue entre las 8 de la mañana y las 7:59 de la tarde. En 2013, el número total de heridos graves ha descendido un 3% con respecto al año anterior. Dicho descenso se aprecia en todos los grupos de edad salvo en los menores de 15 años y los mayores de 84 en donde aumenta un 10%, en el grupo de edad de 75 a 84 que aumenta el 7% y el de 55 a 64 que lo hace en un 4%. El 55% de los heridos leves se localizaron en vías urbanas. Respecto del análisis de los factores que inciden en la seguridad, cabe destacar que la velocidad inadecuada estuvo presente en el 10% de los accidentes con víctimas y que este porcentaje se eleva al 17% cuando el accidente con víctimas sucede en vía interurbana. En el caso especial de los accidentes con víctimas mortales se observa que este factor estuvo presente en el 22%. Conducir después del consumo de sustancias psicoactivas es un hecho frecuente en España, el 12% de los españoles que conducen turismo han consumido alguna droga de comercio ilegal y/o alcohol, antes de conducir. El 43% de los conductores fallecidos presentaron alguna sustancia psicoactiva, siendo el alcohol en el 67% de los casos, drogas de comercio ilegal en el 35% y psicofármacos en el 33%, según el informe del Instituto Nacional de Toxicología y
23 Ciencias Forenses. Este informe también determina que el 44% de los peatones presentaron resultados positivos a drogas y/o psicofármacos y/o alcohol. La distracción aparece como un factor concurrente en un 38% de los accidentes con víctimas, siendo esta proporción del 44% en las vías interurbanas y 33% en las urbanas. Uno de los motivos que produce la distracción es la utilización del teléfono móvil durante la conducción. En el año 2013 ha continuado el progresivo envejecimiento del parque de automóviles de los últimos años. La antigüedad del vehículo supone un factor de riesgo al carecer este de los sistemas y equipamientos de seguridad implantados recientemente, además de los problemas derivados del uso. Al igual que lo observado en el año 2012, el riesgo de fallecer o resultar herido grave se multiplica por dos al comparar los accidentes ocurridos en vehículos de menos de 5 años de antigüedad con vehículos de 15 a 19 años de antigüedad. La tasa de fallecidos y de heridos graves muestra una correlación positiva con la antigüedad del turismo. En 2013, según fuentes policiales, por cada fallecido hubo 6 heridos graves y 68 heridos leves, considerando herido grave a aquella persona que requirió ingreso hospitalario superior a 24 horas. Por otro lado, la consulta de los últimos datos de información sanitaria disponibles, año 2012, indican que por cada fallecido por lesiones resultantes de un accidente de tráfico, hubo al menos 12 personas que requirieron ingreso hospitalario y 313 que requirieron asistencia en urgencias o ambulatoria. Los costes directos e indirectos asociados con estos accidentes y el resultado de los mismos, fallecidos o heridos, se estiman en torno al 1% del Producto Interior Bruto de España para el año 2012 (último dato disponible). En el año 2012 se dieron de alta en los hospitales españoles, tanto públicos como privados (incluyendo como motivo de alta el fallecimiento), 19.965 personas con lesiones ocasionadas por el tráfico. Estas personas presentaron un total de 36.809 lesiones, lo que supone una media de 1,8 lesiones por persona.
24 Si se excluye del análisis los fallecidos, el número de personas dadas de alta fue de 19.454, con 35.653 lesiones y una media de 1,8 lesiones por persona. Las lesiones más frecuentes y su localización son muy diferentes, al estudiar fallecidos o heridos. Para las altas hospitalarias, excluyendo fallecidos, nos encontramos que las fracturas son las lesiones que se producen con mayor frecuencia tras un accidente de tráfico, el 60% de las lesiones son fracturas, seguidas de las lesiones internas, el 18%. .- Los accidentes de tráfico con víctimas en 2013 El número de accidentes de tráfico con víctimas en nuestro país venía presentando en los últimos años una reducción global. En el año 2012 cambió la situación produciéndose 88 accidentes con víctimas más que en el año anterior. Sin embargo, tanto el número de fallecidos como de heridos graves descendió un 8% al mismo tiempo que se producía un incremento en un 1% de los heridos leves. En el año 2013, se observa un incremento del 8% de los accidentes con víctimas y del 9% de los heridos leves, junto con un descenso del 12% en los fallecidos y del 3% en los heridos graves. Los incrementos detectados en accidentes con víctimas y en heridos leves están en gran medida relacionados con mejoras en la notificación en el ámbito urbano. Aumentaron los fallecidos peatones (1%) y usuarios de autobuses. En relación a la edad también aumentó el número de fallecidos en el grupo de edad de 55 a 64 (1%) y de 65 a 74 (2%). Aunque la mayoría de accidentes con víctimas y heridos leves ocurren en vías urbanas, el mayor número de fallecidos y heridos graves se presentan en carreteras convencionales. El 76% de los accidentes se producen en días laborables, contabilizándose el 69% de los fallecidos. En cuanto al tipo de accidente, aunque las colisiones laterales, traseras y múltiples suponen más de la mitad de los accidentes, son las salidas de la vía las
25 que provocan un mayor porcentaje de fallecidos. A pesar de que en el 80% de los accidentes con víctimas está implicado un turismo, los fallecidos en este tipo de vehículo suponen el 43% del total. Los peatones son los usuarios más vulnerables, están implicados en un 13% de accidentes con víctimas pero alcanzan el 23% del total de fallecidos. Les siguen las motocicletas, implicadas en el 22% de los accidentes con el 18% de fallecidos. En relación a la edad, se observa que el 17% de los fallecidos tenían una edad comprendida entre 35 y 44 años. En el 70% de los accidentes con víctimas estaba implicado al menos un varón. .- Evolución desde 1960 a 2013 La evolución de las cifras de fallecidos por accidente de tráfico con víctimas, desde que se mantienen estadísticas, muestra a partir del año 1960 una tendencia general ascendente hasta alcanzar un máximo en el año 1989, en el que se notificaron 9.344 fallecidos. Desde entonces, el número de fallecidos ha ido disminuyendo de manera más o menos acusada hasta alcanzar el mínimo documentado en este informe de 2013, con 1.680 fallecidos. Este año es el undécimo año de descenso consecutivo. Desde el año 1962 se cuenta con información diferenciada por gravedad de la lesión, clasificándose en heridos graves y heridos leves. La distribución proporcional de fallecidos, heridos graves y heridos leves, ha variado desde 1962 a 2013. En 1962 las proporciones eran de 5% fallecidos, 27% heridos graves y 68% heridos leves que se mantuvieron prácticamente hasta 1998. En 2003 la proporción cambió reduciéndose la de fallecidos al 3% y la de heridos graves al 17%. Volvió a cambiar a partir de 2004, descendiendo la proporción de fallecidos y de heridos graves hasta 2013, año en el que esta proporción ha sido del 1% de fallecidos, 8% de heridos graves y 91% de heridos leves.
32 excluyendo fallecidos, nos encontramos que las fracturas son las lesiones que se producen con mayor frecuencia tras un accidente de tráfico, el 60,13% de las lesiones son fracturas, seguidas de las lesiones internas, el 17,6%. En las altas hospitalarias cuyo motivo del alta fue fallecimiento, también se observa que las fracturas son la causa de lesión más frecuente, el 48,1%, pero se diferencian en que las lesiones internas muestran una frecuencia muy elevada, el 41,3%. Para las altas hospitalarias excluyendo fallecidos, la localización de las fracturas fue diferente que para las altas cuyo motivo fue el fallecimiento. Para las primeras las localizaciones más frecuentes se observaron en las extremidades y tórax, siendo por orden decreciente las más frecuentes las de pierna y tobillo (11,2%), pecho y tórax (8,3%), hombro y brazo (6,6%) y antebrazo y codo (5,5%). Las fracturas de cabeza y cuello suponen el 7,1% del total, siendo la localización más frecuente la cara (4,4%). En el grupo de fallecidos la fractura más frecuente fue la lesión cerebral tipo 1, el 15,2%, las fracturas de cabeza y cuello supusieron en total en este grupo el 20,8% de todas las lesiones, seguida de la fractura de pecho y tórax (8,4%). Por otra parte, no sólo se observan importantes diferencias en la frecuencia de las lesiones internas, sino también en la localización de las mismas, las lesiones internas más frecuentes en los fallecidos fueron lesión cerebral 21,6%, lesión interna en pecho el 10,5% y en abdomen el 8,7%, siendo estas proporciones para el resto de lesionados que no fallecieron de 8,0%, 5,3% y 4,1% respectivamente. Por tanto, en relación a la localización se observa que en los fallecidos el 37,7% son lesiones cerebrales, ya sean fracturas o lesiones internas, mientras que para los que no fallecieron esta proporción es del 11,2%. El coste de los accidentes de tráfico con víctimas El tráfico de pasajeros y mercancías, en todas sus modalidades, provoca costes y beneficios de diversa índole. Así, por ejemplo, la utilización que hacen los conductores de las infraestructuras viarias conlleva unos beneficios en términos de movilidad innegables. Al mismo tiempo, no obstante, el tráfico rodado comporta
33 una serie de costes en forma de unos mayores niveles de contaminación atmosférica y acústica, una gran pérdida de tiempo a consecuencia de los atascos y, uno de los más importantes, las pérdidas de calidad de vida ocasionadas por los accidentes. La Comisión Europea auspició a principios de los noventa la realización de un estudio encuadrado en la acción COST 313 en el que se revisó de qué forma estimaban 14 países europeos los costes de accidentes de carretera y se formularon recomendaciones acerca de cómo deberían cuantificarse. Se identificaron tres amplias categorías de costes: los costes económicos directos (costes médicos, costes de reparación o reemplazo de los vehículos dañados y costes administrativos), los indirectos (el valor de la capacidad productiva perdida a consecuencia de la muerte prematura, de la incapacidad permanente o de la temporal causada por los accidentes) y el valor de la calidad de vida perdida, también denominado valor de la seguridad per se, pérdidas humanas, costes humanos o valor humano, representado por “el valor de la pérdida de disfrute de la vida o la salud de la víctima, así como el dolor, aflicción y sufrimiento de la víctima y sus familiares”. La suma de las tres categorías de costes enunciadas proporciona el coste total por víctima en un accidente de tráfico o, alternativamente, el valor total que representa evitar o prevenir un fallecido, lo que en este informe denotaremos con las siglas VPF. El hecho de que los costes directos e indirectos puedan relacionarse claramente con transacciones reales de mercado (p.ej. valor de la producción perdida) o con el gasto público (p.ej. costes médicos y administrativos), mientras que los costes humanos no se reflejan automáticamente ni en los precios de mercado ni en el gasto público, explica que durante varias décadas los costes humanos fueran ignorados por la mayor parte de las estimaciones oficiales realizadas o, en el mejor de los casos, fueran aproximados por medio del valor de las indemnizaciones pagadas a las víctimas o a sus familiares. Éste, por ejemplo, es el caso de España donde se ha utilizado como valoración oficial de los accidentes mortales la cifra procedente de los datos proporcionados por las compañías de
34 seguros, de 25 millones de pesetas del año 1992 (150.000 euros, aproximadamente). En el año 2011 la Dirección General de Tráfico en colaboración con la Universidad de Murcia, estimó los costes asociados a los accidentes de tráfico con víctimas. Como resultado un fallecido supondría un coste de 1,4 millones de €, incluyéndose dentro de este coste los costes directos e indirectos (gastos médicos, administrativos,…) y el precio actuarialmente justo asociado a las primas que estaría dispuesta a pagar la sociedad por disminuir el riesgo de morir en un accidente de tráfico, conocido como el valor de una vida estadística. De la misma forma se han calculado los costes asociados a un herido grave, 219.000 € y un herido leve, 6.100 €. Estas valoraciones se han actualizado a 2012 tomando como referencia la variación nominal del Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de forma que un fallecido supuso un coste de 1,372 millones de €, un herido grave un coste de 214.679 € y un herido leve 5.980 €. Aplicando los costes anteriores al número de fallecidos, heridos graves y heridos leves en accidentes de tráfico en el año 2013, se obtiene que los costes asociados a las víctimas son un mínimo de 5.158 millones de €, pero si exploramos otros sistemas de información podrían ser de 9.640 millones de euros. Teniendo en cuenta que el PIB a precios de mercado en 201216 fue 1.029.279 millones de €, el porcentaje del PIB que representan estos costes es como mínimo un 0,5%, aunque es más que razonable asumir que es el 1%. 2LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA MEDICINA LEGAL 2.1Importancia médico-legal de los accidentes de tráfico Según Gisbert, el estudio médico legal de los accidentes de tráfico terrestre, tiene un gran interés debido al: 1. Aumento de la circulación que conlleva un incremento paralelo del número de accidentes.
35 2. Amplia variedad de vehículos en uso que originan modalidades distintas de accidentes. 3. La modificación del cuadro lesivo del accidentado, tanto en lo relativo al tipo de lesiones como al modo de producirse éstas. 4. Las tendencias legislativas actuales en orden a la prevención y represión de tales accidentes, que han llevado a la mayor parte de los países a la creación del “delito de circulación” como nueva figura jurídica. En España, el Código Penal español de 1.995 dedica el Capítulo IV de su Título XVII a los Delitos contra la Seguridad del Tráfico en siete artículos (del 379 al 385) contempla distintas situaciones como la conducción bajo los efectos de diversas sustancias, la conducción temeraria o la utilización del vehículo de motor o del ciclomotor como un posible instrumento delictual. Es importante conocer que el código punitivo considera un delito de desobediencia grave la negativa de un conductor a someterse a controles con el fin de comprobar la existencia en su organismo de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o bebidas alcohólicas. 2.2Lesiones en los accidentes de tráfico. Clasificación: - SEGÚN EL AGENTE ETIOLÓGICO. Desde un criterio médico, podemos clasificar los accidentes en aquellos que han sido originados por procesos patológicos espontáneos y en los que han sido producidos por procesos patológicos violentos. Entre los producidos de forma violenta diferenciaremos los agentes materiales de los agentes morales (Jaso, Rodríguez, 1.991). Los agentes materiales pueden ser a su vez subdivididos en, externos, entre los que se encuentran los agentes mecánicos que incluyen aquellos objetos que inciden directamente sobre la superficie corporal o por el contrario es el cuerpo humano el que dotado de cierta energía incide sobre el objeto inmóvil, los agentes físicos que están dotados de propiedades específicas y particulares propias de cada
36 uno, como son el calor, el frío, el fuego, la electricidad, la presión y las radiaciones, los agentes químicos o sustancias capaces de producir una lesión anatómica o funcional, bien por contacto directo con la superficie corporal, bien por los efectos que a nivel sistémico produce su penetración y absorción y entre los que podemos citar las sustancias caústicas y corrosivas de naturaleza orgánica y los de naturaleza inorgánica o mineral, los agentes biológicos, es decir virus, bacterias, protozoos, helmintos, hongos, Rickettsias, y en agentes internos que se concretan en el esfuerzo directo o voluntario, es decir el realizado por el propio individuo a través de la contracción intensa de la musculatura del aparato locomotor produciendo efectos lesivos del tipo rotura muscular, herniaciones musculares o sinoviales, luxaciones o fracturas óseas y el esfuerzo indirecto o involuntario, que es el que realiza el individuo predominantemente con el tronco, siendo el causante de ectopias, prolapsos o roturas viscerales. Desde un criterio jurídico cabría añadir, que todos estos agentes podrían penetrar o contactar con el organismo bien de forma dolosa, bien por imprudencia punible y además debemos hablar de otros agentes etiológicos, los psicológicos. La violencia psicológica como mecanismo lesivo se encuentra contemplada de forma específica en el artículo 153 del Código Penal. Entre estos agentes cabe citar a modo de ejemplo, las calumnias e insultos, la limitación ideológica o religiosa o los secundarios a malos tratos en el niño o a la violencia de género. - SEGÚN LA ETIOLOGÍA MÉDICO-LEGAL. Desde la perspectiva médico-legal las lesiones pueden obedecer a una etiología violenta bien de tipo accidental, criminal o suicida. También podemos encontrar lesiones sospechosas de criminalidad. Los clásicos añadían la etiología bélica, sevítica o el suplicio.
37 - SEGÚN LA EVOLUCIÓN DE LAS LESIONES. El curso evolutivo de toda lesión, denominado en la valoración del daño corporal. Periodo de sanidad, puede concluir con la curación de la lesión o restitutio ad integrum, la sanidad con secuelas o la muerte del individuo. La curación la entiende el médico como el retorno de un organismo enfermo al estado normal funcional, mientras que la jurisprudencia se refiere a la recuperación total y plena de la integridad física y psíquica del individuo. - RESTITUTIO AD INTEGRUM. Corresponde a la curación total de la lesión tanto anatómica como funcionalmente. En traumatología forense, la curación corresponde al momento de la evolución de una lesión, que permite devolver al sujeto a la sociedad, en idénticas condiciones a las que se encontraba antes de sufrir la lesión. - CURACION CON SECUELAS. Cuando la curación no es completa, debemos hablar de la existencia de secuelas. Cotte define la secuela como la "entidad anatomoclínica crónica que conlleva una disfunción". La Asociación Médica Americana (AMA), la define como la "anormalidad anatómica o funcional que permanece después de una rehabilitación llevada a cabo al máximo y que el médico considera estable o no progresiva en el momento de la evaluación". Pérez Pineda y García Blázquez consideran la diferencia cuantitativa y cualitativa entre el estado actual y el anterior, considerando que la secuela es la "disminución o modificación del patrimonio biológico respecto al tiempo anterior a la lesión"
38 - EXITUS. Cuando la evolución de la lesión o sus complicaciones tienen un fatal desenlace para el individuo considerado de forma global se produce la muerte, exitus u óbito. - SEGÚN EL RESULTADO. Las lesiones se dividen en lesiones no mortales, es decir las que siendo de mayor o menor gravedad, no originan el fallecimiento del que las padece y lesiones mortales, las que tarde o temprano, conllevan el fallecimiento del lesionado. 2.3Mecanismos lesivos en accidentes de tráfico. Se describen clásicamente, en lo que se refiere al vehículo, accidentes de automóviles, motocicletas y ciclomotores, camiones y autobuses y los atropellos a peatones y ciclistas. Accidentes de automóvil. Según la dirección del impacto, se clasifican en choques frontales, laterales, colisiones por alcance, vuelcos y atropellos. En el caso que un automóvil colisione contra un obstáculo, se produce un primer impacto, que es el del automóvil contra el objeto, sea éste fijo o móvil. El segundo impacto es el de los ocupantes contra alguna estructura interior del vehículo, si no salen despedidos, como es el golpe contra el volante de un conductor que no lleve el cinturón de seguridad. El tercer impacto, es el de los órganos internos entre sí, un ejemplo seria el del impacto de la cabeza contra alguna estructura interna del vehículo como el espejo retrovisor. Puede producirse un cuarto impacto por objetos no fijos en el interior del automóvil, que puedan golpear a sus ocupantes como objetos situados en la bandeja trasera entre otros. El impacto de los órganos internos entre sí tiene importancia para explicar la producción de lesiones de golpe y de contragolpe, sería el caso del encéfalo que está contenido en el interior del cráneo, una estructura dura e inextensible, golpea
39 tras una deceleración brusca, produciéndose el impacto de los lóbulos frontales, contra la parte interna del hueso frontal, produciéndose hematomas o focos contusivos frontales, ademas de la tracción sufrida tras el desplazamiento, produciendo un desgarro de los vasos sanguíneos que unen el encéfalo con las meninges, ocasionando un hematoma subdural occipital o una hemorragia subaracnoidea. Choque frontal. El desplazamiento de los ocupantes delanteros de un automóvil en el choque frontal, si no van protegidos por el cinturón de seguridad, puede afectar al conductor y al acompañante. En el caso del conductor, el desplazamiento sigue en general una de dos posibles formas: el desplazamiento abajo y debajo (inmersión) en el cual se produce un impacto inicial de las rodillas contra el salpicadero, pudiendo ocasionar fracturas conminutas de rótula, fractura diafisaria en uno o varios puntos del fémur, y posible fractura-luxación posterior de la cadera, por rotura de la ceja posterior del cotilo y lesión del nervio ciático por proximidad. Las lesiones en los pies suelen producirse bien por atrapamiento de los pies y los tobillos contra los pedales, bien por deformidad brusca del panel metálico inclinado sobre el que reposan los pies, transmitiéndose una sobrecarga axial brusca con producción de fractura de metatarsianos, fracturas uni, bi o trimaleolares del tobillo, entre otras lesiones. En el choque frontal suele detenerse el vehículo en aproximadamente 150 mseg. Si se analiza este tiempo, el impacto inicial de los miembros inferiores contra el salpicadero se ha producido alrededor de los 50 mseg. Unos 15-20 mseg, después, el tórax golpea contra el volante, pudiendo producirse fracturas costales con o sin volet, fracturas esternales y lesión de órganos internos intratorácicos por compresión y otros mecanismos.
40 En el desplazamiento de tipo arriba y encima, el cuerpo tiende a salir en una dirección oblicua y hacia arriba, golpeando la cabeza contra el parabrisas o el espejo retrovisor interno. Según la posición del cuello, en mayor flexión o extensión, podrán producirse fracturas craneales, lesiones encefálicas, lesiones cervicales que pueden producir lesiones inestables de columna y/o lesiones medulares altas. El cinturón de seguridad evitará estos tipos de desplazamientos y disminuiría por tanto la posibilidad de que ocurrieran las lesiones mencionadas. El air-bag o bolsa de aire es un dispositivo que se activa al detectarse una deceleración de una determinada intensidad (en coches norteamericanos a una deceleración en el plano frontal superior a la correspondiente a impactos a velocidades de 16 km/h o superiores, y en los automóviles europeos de 30 km/h o más y que no superen una determinada oblicuidad, en general menor de 30º). Al detectar deceleración brusca, un dispositivo pirotécnico pone en ignición unos gases acumulados en el interior de una bolsa que producen el hinchado rápido del air-bag, a una velocidad superior a 300 km/h y que se interpone entre el cuerpo del usuario del vehículo y el volante. El hinchado se produce aproximadamente a partir de los primeros 16-20 mseg tras el impacto, es decir, unos 40 mseg antes de que el tórax del conductor comience a desplazarse hacia delante, lo que impide el contacto con el volante, y aumenta el 7 y el 17% la posibilidad de supervivencia del conductor en el supuesto de choque frontal; siempre y cuando esté sujeto por el cinturón de seguridad, ya que el air-bag no sustituye a éste, sino que lo complementa. El desplazamiento hacia delante del tórax y la cabeza del conductor, a pesar de ir sujeto por el cinturón de seguridad, puede no evitar su contacto contra el volante, salpicadero, etc.
41 La diferencia de masas en un choque frontal entre dos vehículos que circulasen con la misma velocidad y en sentido contrario, explicaría la mayor mortalidad en los ocupantes del vehículo de menor peso. Choque lateral. En el caso de choque lateral, y a igualdad de velocidad de impacto por el automóvil incidente, las lesiones son más graves que en el choque frontal, al estar más próximo el cuerpo del conductor al automóvil incidente y a las estructuras internas de la puerta que es deformada, golpeando directamente el hemitórax correspondiente en el lado que ha sufrido el impacto. Se producen fracturas costales en ese hemitórax con lesiones intratorácicas, fracturas de pelvis y lesiones craneoencefálicas, debidas a que el movimiento de la cabeza es mediante una inclinación lateral y tiende a acercarse al automóvil incidente según la Tercera Ley de Newton. Por ese motivo, la cabeza puede golpear contra la ventanilla, el marco de la puerta o incluso el capó del automóvil incidente. No hay que olvidar la asociación de lesiones, de forma que fracturas costales altas (de la 1ª a la 3ª), al estar muy protegidas indicarían un mecanismo de alta energía de impacto, pueden asociarse a lesión de grandes vasos intratorácicos. En el caso de las fracturas costales medias pueden producir contusión pulmonar, miocárdica, etc. Las fracturas costales bajas (9ª a 12ª) pueden producir rotura hepática en el lado derecho, rotura esplénica en el lado izquierdo o rotura diafragmática. Las estructuras circulares suelen partirse a dos niveles, por lo que deben buscarse fracturas a dos niveles en costillas, pelvis, etc. Colisión por alcance. En el caso de un accidente por alcance, el cuerpo tiende a dirigirse hacia delante por transmisión de la energía del vehículo incidente al respaldo del asiento y a los ocupantes del automóvil alcanzado. Este desplazamiento del asiento con el tronco, no se acompaña del mismo movimiento en la cabeza, que debido, por una parte, a que tiene el centro de
48 Al médico-forense corresponde la compleja tarea de cualificar la lesión y cuantificar su repercusión, plasmando sus valoraciones y conclusiones en un informe destinado a auxiliar al órgano jurisdiccional en su resolución. Las consecuencias para la persona del evento traumático, son la producción de lesiones, la alteración de su capacidad y de las situaciones de la vida. A este modelo tradicional de la valoración del daño podemos añadir un aspecto subjetivo, que también deberíamos valorar, para una intervención más humana. Si el perjuicio conlleva pérdida o detrimento, y el mal causado debe ser reparado, para Mazeaud y Tung, el daño "constituye la esencia de la responsabilidad civil", tal que, en el ámbito de la doctrina del daño emergente y el lucro cesante, "la indemnización de daños y perjuicios comprende no sólo el valor de la pérdida que haya sufrido, sino también el de la ganancia que haya dejado de obtener el acreedor", artículo 1.106 del Código Civil. Así mismo, deberá compensarse la imposibilidad de realizar una actividad remunerada, bien de forma temporal, bien de forma permanente. Para el derecho común francés, el perito no debería tener en cuenta el riesgo de agravación de las lesiones para valorar el grado de incapacidad, ya que, la víctima siempre puede solicitar en caso de agravamiento la apertura de su expediente. El derecho civil portugués, permite la reapertura del procedimiento en caso de agravación de las lesiones, solamente si la indemnización se fijó bajo la forma de renta, procediéndose a su revisión.
49 2.4.2Responsabilidad La adecuación de los textos legales se realiza con el fin de regular y solucionar los problemas planteados ante nuevas situaciones que se plantean en la actividad cotidiana. Los accidentes de tráfico van más allá del problema médico planteado, originando problemas económicos y sociales que deben estar regulados por textos legales, adaptándose a nuevas situaciones. De este modo, el mundo del derecho ha requerido múltiples modificaciones, en relación con los accidentes por tráfico rodado, adaptándose a las nuevas situaciones. En relación a la responsabilidad jurídica, el mantener a los aseguradores voluntarios sujetos a la responsabilidad civil imposibilitándolos para actuar en el proceso penal, ha ido cambiando al considerar que la responsabilidad de los aseguradores va más allá de la originada por el contrato, ya que el hecho de conducir vehículos a motor implica la intervención de fuerzas no controlables, entrando por tanto de lleno en las conductas de riesgo. Por tanto, el asegurador entra a formar parte tanto de la vía civil como de la penal. Se ha pasado de una responsabilidad subjetiva a otra de riesgo. El particular asegurado responde a la obligación de reparar las conductas culposas y será el asegurador el obligado a cubrir los riesgos que se generen por la obligación del asegurado de indemnizar a un tercero por daños y perjuicios causados por un hecho previsto en el contrato de cuyas consecuencias sea civilmente responsable el asegurado según derecho. El origen del derecho del tercero frente al asegurador radica en el hecho ilícito del que deriva responsabilidad civil del causante del daño. El asegurador se hace cargo de la deuda, que implica la liberación del asegurado frente al perjudicado.
50 El seguro obligatorio solo es aplicable en el supuesto de daños personales con exclusión de determinados perjudicados que a su vez es limitada cuantitativamente. Con objeto de cubrir en su totalidad los perjuicios ocasionados por el siniestro, surge el seguro voluntario. Responsabilidad civil. El derecho público regula la organización de la sociedad, las actividades del Estado y las relaciones entre el Estado y las personas. El derecho privado es el conjunto de normas que regulan las relaciones de las personas entre sí con el fin de proteger los intereses particulares. Dentro de él, el Derecho Civil es el que regula las relaciones privadas de los ciudadanos entre sí. Uno de los derechos fundamentales es el de la integridad corporal que lleva la obligación de no hacer daño a los demás, si se incumple este derecho, surge la obligación de reparar el daño por la persona responsable. Del deber de reparar se deriva el concepto de responsabilidad civil, cuyo fin es la compensación por el daño ocasionado y la restitución al estado anterior, quedando recogido en el Código Civil en el art.1.902: “el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado”. En el art.1.089, establece los tipos de obligaciones de cuyo incumplimiento nace la responsabilidad civil. El art.1.090 especifica las obligaciones que nacen de la Ley. El art.1.091 establece que las obligaciones que nacen de los contratos y cuasi contratos dan lugar a la responsabilidad civil contractual. El art.1.092 señala los actos u omisiones ilícitos que dan lugar a la responsabilidad civil delictual. Y el art.1.093 recoge la culpa o negligencia como causa de responsabilidad civil extracontractual.
51 Responsabilidad Civil Contractual, derivada del incumplimiento de una obligación, de medios o resultados que se había contraído previamente, que da lugar a un daño. Además, se observa la Responsabilidad Civil Extracontractual, deriva del incumplimiento de obligaciones o deberes generales por ser persona, realizando una conducta causante de daño, interviniendo culpa o negligencia. Por tanto, se establece la obligación de reparar, no sólo por actos u omisiones propios sino también por los de las personas de las que somos responsables exceptuando si se comprueba la realización de una buena diligencia para prevenir el posible daño derivado de la acción. Responsabilidad Civil Delictual: el art. 116 del Código Penal establece “que toda persona responsable criminalmente de un delito o falta, lo es también civilmente”. De ello se deduce que cuando se comete un delito o falta, derivan dos tipos de responsabilidades: una penal que es la sanción o multa, y otra civil, que es la obligación de reparar el daño causado. Es importante destacar que este tipo de responsabilidad civil delictual se caracteriza porque no se extingue en los casos de eximente de responsabilidad criminal y puede originar una responsabilidad civil subsidiaria al no hacerse efectiva por el responsable directo si se declara insolvente. Hay casos en los que existen dos o más responsables pudiéndose establecer cuotas de participación; además la obligación de reparar se transmite a los herederos del perjudicado, hecho que no sucede en el Derecho Civil. En determinadas situaciones el Tribunal puede determinar que no hay responsabilidad penal y por esta vía no se puede solicitar la responsabilidad civil, debiendo solicitar por vía civil la reparación de los daños. Elementos constitutivos de responsabilidad. La jurisprudencia ha establecido los elementos que constituyen la Responsabilidad:
52 a. El hecho dañoso. b. La existencia de un perjuicio o daño. c. Nexo de causalidad entre los anteriores. El Tribunal Supremo, en una sentencia de 1987, establece 5 requisitos: 1. Una acción u omisión voluntaria, no intencional. 2. Una actuación negligente o reprochable, una falta de previsión que constituye el factor psicológico. 3. Una infracción del deber objetivo de cuidado, factor externo. 4. La realización de un daño. 5. Una relación de causalidad entre el proceder descuidado y negligente y el daño causado. La Falta (culpa) o comportamiento dañoso se define como “la torpeza, la imprudencia, la falta de atención, la negligencia o la inobservancia en el comportamiento de nuestras obligaciones”. Dependiendo del grado, se establecen 3 tipos: - Falta leve, al realizar la acción no expresa la diligencia suficiente. - Falta grave, cuando la acción se realiza con inatención, imprevisión e inobservancia de las normas exigibles y que se traducen en negligencia (es la falta por omisión, al no realizar las acciones que hubieran evitado el daño), la imprudencia (es la forma activa, al actuar sin adoptar la precaución adecuada para evitar el daño); e impericia (falta de conocimiento, experiencia o habilidad para ejercer una determinada acción). - Falta gravísima, determinada por la ausencia de conocimientos fundamentales para desempeñar el hecho causante de la falta. En relación con lo anterior, la culpa se define como la omisión de la diligencia debida, de la que se derivan efectos antijurídicos previsibles y evitables, se excluyen los previsibles e inevitables y los imprevisibles e inevitables. El determinar la Responsabilidad Civil requerirá demostrar el hecho culposo, el daño producido y el nexo de causalidad, es decir, se aplicaba la “teoría
53 de la culpa”, en base a la cual solo responde de los daños causados quien tiene la culpa, quien ha obrado mal o imprudentemente. Este concepto de culpa ha ido evolucionando con el objeto de garantizar el resarcimiento al perjudicado aunque no exista culpa, sustituyendo este requisito por el de actividad arriesgada demostrando que adoptó todas las precauciones necesarias para evitar el daño. Considera el riesgo como el motivo que desencadena el daño sobre el que se centra el deber de responder, con independencia de la culpa, solo por haberlo ocasionado. Una de las actividades más frecuentes que realizamos como generadora de riesgos es la conducción de vehículos de motor y por tanto, donde mayormente se ha desarrollado esta responsabilidad. Con esta teoría del riesgo se obliga a reparar el daño ocasionado. Con el objeto de cubrir esta responsabilidad se han impuesto unas condiciones: - el establecimiento del Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil para las actividades de riesgo con objeto de pagar la indemnización obligatoria por el asegurador y sin que tenga que responder con su patrimonio y que es sufragado por todos los que participan de la actividad mediante primas. - la determinación de unos topes máximos de indemnización en los que se ha producido daño sin culpa. El daño o perjuicio exige una serie de requisitos: - Directo, debe derivarse del hecho causante. - Cierto y acreditado, debe existir una relación directa entre el hecho responsable y el daño. - Actual, en relación con el hecho responsable o con las secuelas provocadas. Puede también estimarse el “daño futuro” que no ha aparecido pero se tiene la certeza de su aparición y por tanto, se puede evaluar y el “daño potencial o eventual” que solo se produce si se dan ciertas circunstancias y que no se indemniza pero si sucediera podría reclamarse.
54 - Propio, debe reclamarlo la propia víctima, pero en determinadas circunstancias lo pueden realizar familiares o terceras personas afectadas. Cuando el daño se causa al ser humano entramos en el “Daño Corporal”. El daño o lesión no suponen lo mismo, se pueden analizar desde diversos puntos de vista: 1. Desde el punto de vista médico, el daño es un concepto que se corresponde con el de lesión o enfermedad. La O.M.S. lo define como “la pérdida o anormalidad en una estructura o función fisiológica, anatómica o psicológica”. 2. Desde el punto de vista jurídico, el derecho romano definía el damnum (daño) como cualquier pérdida o disminución de la persona. Se establecen 2 tipos de daños: - los relacionados con la destrucción o deterioro de cosas, son los materiales, de carácter patrimonial. - los que se causan sobre la propia persona. En seguridad vial, son coincidentes ambos tipos de daños, encuadrándose en el mismo tanto los patrimoniales como extrapatrimoniales. Así, se clasifican los daños a la persona en: - daños materiales, patrimoniales, que comprende los gastos ocasionados y la disminución de ganancia (art.1106 del Código Civil). - daños morales, extrapatrimoniales y que se dividen en: o daños morales puros: que no tienen repercusión económica. o daños morales impropios (indirectamente económicos según el Tribunal Supremo) que al disminuir la actividad personal debilitan la capacidad de obtener riqueza. La lesión desde el punto de vista jurídico, viene contemplada como tal en el Código Penal, en relación al delito de lesiones, que ha ido derivando hacia el criterio médico, considerando la gravedad de la lesión desde un criterio
55 cronológico de curación hacia un concepto de menoscabo de la integridad corporal o la salud física o psíquica. El Ministerio Fiscal, en su Circular número 2/1.990 de 5 de diciembre, define a la lesión como toda alteración del bienestar físico y mental. Desde el punto de vista médico legal, los conceptos de daño y lesión quedan aunados en una nueva perspectiva fruto de la conjunción de las doctrinas jurídica y médica. Así, ha sido definido de diversas maneras por destacados profesionales del campo médico legal: Por lesión entendemos toda alteración anatómica o funcional del organismo, de carácter físico o psíquico, o bien, toda alteración de la integridad corporal, física o psíquica, como se puede deducir de las definiciones aportadas por la O.M.S., Gisbert (1991), Rodriguez Jouvencel (1991), Garcia Andrade (1992), Pérez Pineda y García Blázquez (1996) y GisbertMurcia (1998). El Profesor Gisbert, la define como “toda alteración anatómica o funcional del organismo de carácter físico o psíquico, o bien, toda alteración de la integridad corporal, física o psíquica”. El Dr. Rodriguez Jouvencel como “cualquier alteración somática o psíquica que, de una forma u otra, perturbe, amenace o inquiete la salud de quien la sufre, o menoscabe la integridad personal del afectado ya en lo orgánico, ya en lo funcional”. Según este autor es suficiente cualquier merma en la integridad individual con independencia de sus repercusiones prácticas en uno o más campos de la actividad humana. En su libro, la Profesora Criado del Río, define el daño como “toda modificación peyorativa del bienestar de la persona, que puede producirse tanto con o sin alteración psicofísica o anatomofuncional” y como “toda disminución, deterioro o destrucción que sufre la persona con respecto a su estado anterior, tanto en sus bienes patrimoniales como extrapatrimoniales”.
56 Es importante distinguir el Daño del Perjuicio, pues aunque el Código Civil los define indistintamente (perjudicar es causar daño o menoscabo material o moral”), debe diferenciarse en el sentido de que el perjucio es la consecuencia económica del daño, es decir, según García Barreiro es la ganancia lícita que deja de obtenerse o gastos que se ocasionan y que debe indemnizar. Así, el daño a la persona debe ser valorado por el perito médico y el perjuicio económico del afectado debe ser evaluado por el Tribunal o la compañía de seguros. 2.4.3Conceptos médico-legales: Curación/estabilización lesional, días impeditivos y no impeditivos, secuela… Situaciones derivadas del hecho lesivo. La peritación médico-legal relativa a la valoración de un hecho lesivo tiene por objeto determinar las consecuencias negativas en cuanto a la integridad y/o capacidad funcional del sujeto que se hayan derivado de un suceso traumático, sea cualquiera su naturaleza. Desde esta perspectiva se pueden distinguir unos trastornos estrictamente temporales y unos trastornos temporales, generadores de una invalidez. - TRASTORNOS TEMPORALES. Dan lugar a una incapacidad temporal (IT) o período durante el cual el estado del lesionado sigue evolucionando, con o sin terapéutica. No hace referencia sólo a la incapacidad profesional del lesionado, sino que corresponde también a la incapacidad para las actividades habituales no profesionales. - SANIDAD O ALTA. Finalizado el período de IT, se debe proceder a declarar la “sanidad” o “alta” del lesionado. Es el momento de la consolidación de las lesiones, a partir de cuyo momento aquellas cesan a los efectos jurídicos, por haberse producido su
57 estabilización. La “sanidad” viene marcada por el cese de los cuidados activos, pero en algunos casos puede ser necesario continuar con algún tipo de tratamiento, sin que ello modifique la declaración de sanidad. En el momento del alta asistencial, el lesionado deberá cumplir con las siguientes condiciones: - que pueda reincorporarse a su trabajo habitual sin afectación para la lesión que justificó la baja, o que se haya establecido algún grado de invalidez permanente. - Que no precise más asistencia o vigilancia médica. - Que haya alcanzado el máximo de restitución anatómica y funcional, encontrándose en el momento más cercano al estado profesional normal o habitual. - INCAPACIDAD PERMANENTE. Es la disminución de la capacidad psicofisiológica del sujeto. Su valoración se realiza en porcentaje del valor biológico de la persona, por lo que no se debe hacer referencia en un primer momento a la repercusión profesional. - SECUELAS PERMANENTES. Constituyen los llamados “daños extrapatrimoniales”, por cuanto no tienen repercusión directa y general en el daño sufrido. Son por lo tanto diferentes para cada individuo y caso concreto, siendo difícil su valoración. Los más importantes son el quantum doloris, el daño estético y la limitación de las actividades recreativas. Actualmente, se suelen desglosar los días de baja en días impeditivos, no impeditivos y días de estancia hospitalaria. Para el legislador, día de baja impeditivo es “aquel en que la víctima está incapacitada para desarrollar su ocupación o actividad habitual”. Se considera como ocupación habitual lo que la persona hacía diariamente y ha dejado de realizar a consecuencia del accidente.
64 El estado anterior. En la construcción del nexo causal habrá que examinar la trascendencia de los antecedentes clínicos y, una vez comprobados, se ha de indagar en su verdadero alcance en la configuración del estado residual que se estudia, observando los déficits anteriores que influyan en esa situación. Tras realizar el examen de los antecedentes, contrastados con la situación actual del lesionado, se concluirá sobre la presencia de un estado anterior o no anormal, que en concurrencia con el hecho dañoso, hubiese influido en las secuelas estudiadas. La discusión en relación al estado anterior del lesionado y su influencia en las secuelas, habrá de estudiarse y tras la reconstrucción del accidente, se pueden establecer las siguientes posibilidades: - Estado anterior patológico inexistente o no apreciado. No se han observado antecedentes clínicos de interés que se pudieran poner en relación con las secuelas derivadas del hecho dañoso, tanto que el lesionado fue una persona sana hasta el momento de producirse el accidente. - Estado anterior patológico, existente, pero irrelevante en el estado residual derivado del accidente. - Estado anterior patológico, existente, no agravado, pero relevante, ya que influye en las secuelas, dando lugar a una situación distinta y más grave a la que se hubiera producido sin este estado anterior. - Estado patológico existente, agravado y de interés en el estado actual. 2.4.5La actividad médico-pericial: Reconocimiento, informe pericial… El Profesor Gisbert define el peritaje médico legal en valoración del daño corporal como “el conjunto de actuaciones periciales médicas para asesorar a la Justicia en materia de la valoración del daño siempre que haya una implicación médico-biológica”.
65 El concepto de daño a la persona ha ido evolucionando hacia la concepción de toda alteración en sentido peyorativo de la persona respecto a su estado anterior o que afecte a cualquier ámbito de su vida. Pero la doctrina médico legal de la valoración del daño ha evolucionado, pudiendo ser dividida en varias etapas: Primera etapa: encuadrada la valoración en la concepción del artículo 1.106 del Código Civil asimilándolo al daño patrimonial: - Valor de la pérdida sufrida: daño emergente que comprende los gastos médicos y paramédicos ya sean actuales y futuros atendiendo a las secuelas. - Valor de la ganancia dejada de obtener: lucro cesante, que comprende la disminución o anulación de la capacidad productiva y social que en conjunto, constituye el valor económico de la persona. Toda persona normal por definición, es un sujeto válido y, como tal, pone una capacidad intrínseca para realizar cualquier actividad sea lucrativa o no. Esa capacidad tiene un valor jurídico y, en la medida que se vea afectada debe ser reparada, independientemente de que la realización de esa actividad se perciba o no una renta. El perito médico mediante el estudio lesional y sus repercusiones, valorará la disminución de la capacidad para la realización de cualquier actividad. De esta manera, también se permite la reparación económica para aquellas personas que sufren una lesión y no realizan en ese momento ninguna actividad remunerada. En una segunda etapa, conforme ha ido cambiando el concepto de daño a la persona, la valoración del mismo se amplía tanto a los aspectos patrimoniales como a los extrapatrimoniales. Un daño extrapatrimonial o moral se caracteriza por: - no es económico. - es subjetivo y por tanto, de difícil medida. - y afecta a los derechos personalísimos de la persona.
66 Esta segunda etapa tiene dos fases, una que contempla los daños morales clásicos y otra que contempla el daño a la integridad psicofísica, funcional. Se basa en considerar el daño fisiológico como independiente, no patrimonial y base de todos los demás daños. Se puede confeccionar el siguiente cuadro siguiendo a la Dra. Criado que comprende todos los daños indemnizables: a. Daño funcional: no económico y base de todos los demás. b. Daños económicos: - daño emergente: - gastos actuales. - gastos futuros. - lucro cesante: - incapacidad laboral temporal. - incapacidad laboral permanente (actual y futura). - incapacidad de otras actividades lucrativas (actual y futura). c. Daños no económicos: - daños morales clásicos: - quantum doloris. - daño estético. - daño sexual. - otros daños no económicos: vida cotidiana (autonomía), vida afectiva familiar, vida de relación (ocio, placer), vida escolar y de formación… El Informe Pericial. El derecho nació como una forma de ordenación de la convivencia humana y paralelamente la necesidad de designar personas que aplicasen la ley al problema surgido con el fin de restablecer la paz social. Por otra parte, los jueces tienen como objetivo administrar justicia. En el proceso, la fase de prueba es la que viene integrada por la actividad encaminada a convencer al juez de la veracidad de unos hechos.
67 La forma como se afronta esta etapa es distinta según el orden jurisdiccional en el que se desenvuelve el proceso; en el civil, las partes aportan las pruebas; y en el penal, es el Juez el que las ordena, bien directamente, o tras la petición de las partes y del Ministerio Fiscal. La complejidad de algunos procesos y el deber inexcusable del Juez de resolver los asuntos que conozca son la base de la prueba de los peritos cuando para conocer algún hecho son necesarios conocimientos científicos, artísticos o prácticos. En Varela Agrelo J.A., Devis Echandía define la peritación como una actividad procesal desarrollada en virtud de encargo judicial, por personas distintas de las partes del juicio, especialmente cualificadas por sus conocimientos técnicos, artísticos o científicos, mediante el cual se proporcionan al juez argumentos para llegar al conocimiento de determinados hechos y de ese modo dictar sentencia de forma justa. Montero Aroca, define la prueba pericial como un medio de prueba en virtud del cual una persona con conocimientos técnicos, que el juez no tiene, pero ajena al proceso , los aporta al mismo para que el juez pueda valorar mejor la naturaleza de los hechos objeto de prueba. En el proceso civil, la designación del perito es una cuestión de partes, que se encargan de aportar las pruebas y designar a los peritos, a excepción hecha de la diligencia para mejor proveer. En el proceso penal, el juez como instructor de la causa, designa al profesional que le parezca más conveniente no pudiendo rechazar éste el encargo judicial. Las condiciones para ser perito incluyen el de la capacidad, que viene dada por la posesión de los conocimientos técnicos de interés en el proceso, que en la pericia médica supone, al menos, ser licenciado en Medicina y Cirugía y poseer la
68 licencia fiscal, la legitimación que deriva del nombramiento en forma legal sin que concurran causas de recusación y la aceptación del nombramiento ante el juez. El perito es un experto en una rama del saber pero debe asesorar al juez con sus conocimientos en la reconstrucción de los hechos que se precisan. Como dice Piero Calamandrei ,el perito integra las gafas del juez. Marco Rossetti, diferencia 2 tipos de peritos médico legales, el “perito perceptor”, al cual se le pide que describa un hecho o una situación patológica, la examine y luego informe; y el “perito deductor”, al cual se le pide que establezca si un determinado suceso se ha verificado de una determinada forma o momento, es decir, que establezca el nexo causal entre dos acontecimientos. Cualquier intervención de un médico en el campo de evaluación del daño debe finalizar con la emisión de un informe escrito para valorar las consecuencias de un hecho lesivo sobre el individuo. La peritación en el campo del daño corporal tiene lugar en diversos campos de la práctica judicial, y siguiendo al Prof. Gisbert, en: a. Peritaciones extrajudiciales: referidas a los seguros individuales (de accidentes, de vida), los seguros de responsabilidad civil derivados de accidentes de vehículos a motor o aquellos referidos a minusvalías que dan derecho a prestaciones y subsidios. b. Peritaciones judiciales, en los casos de accidentes de trabajo, enfermedades profesionales, delitos de lesiones y en la responsabilidad civil derivada de las lesiones. Para que el perito médico pueda realizar correctamente el asesoramiento encomendado, debe poseer una suficiente base teórica en el aspecto encomendado. No es suficiente una formación médica; debe además tener conocimientos específicos en valoración del daño corporal, lo que significa una formación médica legal aplicada a esta materia.
69 El informe pericial debe reunir tanto cualidades de fondo como de forma. Debe proporcionar un informe válido para el juez, ya que como decía Ambrosio Paré, los jueces deciden según se les informe, pero también es necesaria una correcta presentación, un orden, un método, teniendo en cuenta que es lo que el Tribunal está interesado en conocer, y se debe redactar con estilo claro y conciso, utilizando un lenguaje sin excesivos tecnicismos médicos o aclarándolos ya que va dirigido a personas legas en estas materias. En la elaboración del informe pericial se deben evitar tanto los “ruidos” como los “silencios”. Por “silencios” entiende Rosetti: - omitir en el informe circunstancias significativas en relación al objeto de estudio, como por ejemplo llegar a conclusiones sin establecer el sentido lógico. - llegar a conclusiones no probadas, como fiarse de lo relatado por la víctima sin comprobar los hechos, o fiarse sólo del parte médico de cabecera, cuya realización no puede ser esmerada. El silencio en el informe lleva a una insuficiencia de pruebas en orden al nexo causal. Debe establecerse la relación de causalidad tras la comprobación de los criterios de causalidad médico legal, con los datos con los que cuente. En ocasiones, el perito puede llegar a conclusiones por el juicio deductivo, tras analizar los elementos presuntivos, pero esos elementos deben ser concordantes. Según Rosetti, los ruidos se refieren: - al informe que desborda las cuestiones sometidas a la pericia afrontando cuestiones no necesarias. - la emisión de afirmaciones jurídicas que invaden el campo judicial. El juez es el único que plantea las preguntas al perito, debiendo evitar los formularios rígidos y las preguntas preestablecidas como las cuestiones que excedan de la materia médica.
70 El informe pericial debe ser realizado con imparcialidad y honradez, atendiendo a la obligación adquirida al prestar juramento o promesa de desempeñar bien y fielmente el cargo. Quien como perito acude a asesorar a la Administración de Justicia debe hacerlo con plenitud de conocimientos y experiencias bajo el principio de lealtad, que es algo más que la simple obligación de decir la verdad, lo que, sin duda, es ya mucho (Ruiz Vadillo). De forma esquemática, la estructura formal del informe pericial en valoración del daño corporal puede seguir el siguiente modelo: 1Preámbulo. Contendrá los datos del perito, persona o autoridad que solicita el informe, el objeto del informe, las fechas y lugares de los exámenes realizados. 2Antecedentes. 3Con los antecedentes personales y familiares del lesionado, estado anterior, análisis de las lesiones y su evolución así como documentos de los datos anteriores e información del lesionado. 4Estado actual. Tras su exploración, se acreditará el estado general de la persona explorada, mencionando signos y síntomas así como exploraciones complementarias realizadas tanto por el perito médico como otros especialistas. 5Discusión o consideraciones médico legales. Constituye la síntesis de todos los datos recogidos, requieren claridad, simplicidad de estilo y razonamiento lógico, deductivo, capaz de atribuir a un traumatismo los resultados obtenidos (relación de causalidad). Reflejará la influencia del estado anterior y expresará los resultados obtenidos. 6Conclusiones. Estarán numeradas, serán claras, concisas y objetivas. Deben manifestar los siguientes puntos: - duración de la incapacidad temporal fisiológica, que abarca actividades laborales y de la vida diaria. - Duración de la incapacidad temporal laboral. - Alta lesional que determina plazo de consolidación de las lesiones, marcado por la finalización de la terapéutica médica activa. - Incapacidad permanente, diferenciando los tipos de daños residuales:
71 * Fijación objetiva de las secuelas anatómicas y funcionales. * Daño estético. * Daño moral o quantum doloris. 7Fórmula final. La apreciación de la prueba por jueces y tribunales se hará según las reglas de la sana crítica, sin estar obligados a sujetarse al dictamen de los peritos. El éxito del perito es transmitir la peritación que se solicita siendo consciente de que el juez desconoce la materia de la que solicita el informe, pero sí tiene sentido común. Esta realidad del proceso puede no ser bien entendida por algún perito que presta su dictamen con la convicción de actuar correctamente y comprueba que el juez no ha considerado los términos que se consideraban en el mismo. Esta libertad del juez es indispensable para solucionar situaciones si se presentan informes contradictorios, que llevarían a una imposibilidad de resolución del caso que se juzga. Por esto, es conveniente que el perito conozca el resultado del juicio, para saber si se ha tenido en cuenta y mejorar su formación. La importancia de las pericias médicas en las actuaciones judiciales y al nacimiento de una nueva categoría profesional en la Ley de Enjuiciamiento Criminal y se plasmó en la creación del Cuerpo Nacional de Médico Forenses. Entre las funciones se encuentran el control periódico de lesionados y la valoración de los daños corporales y la investigación en el campo de la patología forense requeridos por juzgados, tribunales y fiscalías. Del mismo modo, en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, se establece que las partes, tanto el querellante como el procesado, tienen derecho a nombrar a su costa un perito.
72 En relación a la Ley de Responsabilidad y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, está obligando a la realización de informes periciales de valoración del daño corporal como consecuencia de accidentes de tráfico, con un nuevo fin, determinar la cuantía a pagar por las Compañías Aseguradoras. Según se establece en la Disposición Adicional de la Ley, en los daños causados a las personas con duración superior a tres meses o cuya cuantía no puede ser determinada, el juez decidirá si es suficiente o debe ampliarse la cantidad determinada por el asegurador, previo informe del médico forense si fuera necesario, atendiendo a la cuantía aproximada que correspondiera con arreglo a los criterios y límites indemnizatorios fijados en el Anexo de la ley. De este modo, se realizan informes periciales estimativos sobre el daño corporal antes de ser estable, debiendo asesorar al juez sobre la duración aproximada de consolidación de las lesiones en una fase inicial así como la posible presencia de secuelas. Determinada, el juez decidirá si es suficiente o debe ampliarse la cantidad determinada por el asegurador, previo informe del médico forense si fuera necesario, atendiendo a la cuantía aproximada que correspondiera con arreglo a los criterios y límites indemnizatorios fijados en el Anexo de la ley. De este modo, se realizan informes periciales estimativos sobre el daño corporal antes de ser estable, debiendo asesorar al juez sobre la duración aproximada de consolidación de las lesiones en una fase inicial así como la posible presencia de secuelas. 2.4.6Métodos de valoración de las secuelas. La valoración del daño corporal debe ser de índole médica y no económica. Para establecer la calificación de las secuelas derivadas de un accidente de circulación, deben valorarse los factores médicos, jurídicos e incluso laborales que
73 concurran en cada caso concreto, con la finalidad de establecer el diagnóstico de las lesiones sufridas, las secuelas finales y determinar las limitaciones para el desempeño de su trabajo considerando las tareas fundamentales o no de su trabajo habitual. Se han utilizado diferentes formas para la valoración y reparación del daño corporal. Hinojal Fonseca, hace referencia a los siguientes aspectos: - SISTEMAS. Se denomina Sistema al método de evaluación basado en la libre apreciación del perito, sin que sea necesario aplicar una regla o un criterio predefinido. El sistema empírico fue el primero en utilizarse, siendo una estimación subjetiva del daño, por parte del perito. El sistema descriptivo, muy empleado en países anglosajones, consiste en la descripción de las secuelas, sus repercusiones funcionales en las actividades de la vida diaria del lesionado. - BAREMOS. Los baremos, el término baremo proviene del francés "barème", en honor a su introductor, D. F. Barrême y fue utilizado con el significado de "cuadro o tabla de cuentas ajustadas". El diccionario de la Real Academia de la Lengua española lo define como “lista o repertorio de tarifas”. Borobia, C. (1.991) como “un conjunto de normas, establecidas convencionalmente que nos permiten evaluar la pérdida parcial o global de una persona referida a aspectos de los órganos, de personas o del entorno social”
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81 2.- JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS Cada año se pierden casi 1,24 millones de vidas a consecuencia de los AT. Entre 20 millones y 50 millones de personas sufren traumatismos no mortales, y a su vez una proporción de estos padecen alguna forma de discapacidad. Las lesiones causadas por los AT tránsito causan pérdidas económicas considerables a las víctimas, a sus familias y a los países en general. Se producen pérdidas a consecuencia de los costes del tratamiento (incluidas la rehabilitación y la investigación del accidente) y de la pérdida o disminución de la productividad (por ejemplo, en los sueldos) por parte de quienes resultan muertos o lastimados, y para los miembros de la familia que deben distraer tiempo del trabajo o la escuela para atender a los lesionados. Hay pocos cálculos de los costes de estos traumatismos a escala mundial, pero uno realizado en 2000 indicó que el costo económico de los AT era del orden de los US$ 518 000 millones. Los cálculos nacionales han puesto de manifiesto que los AT cuestan a los países entre 1% y 3% del producto nacional bruto; asimismo, se ha comprobado que las repercusiones económicas sobre cada familia pueden ocasionar el endeudamiento excesivo e incluso la reducción del consumo de alimentos. No nos consta que la Comunidad Autónoma de Canarias ni la isla de Gran Canaria cuenten con un estudio sobre morbilidad por AT. Para estudiar los lesionados por AT en la isla de Gran Canaria durante el periodo 2000-2014 nos planteamos los siguientes objetivos general y específicos: 2.1OBJETIVO GENERAL .- Describir y analizar las características de los casos de lesionados por accidentes de tráfico acaecidos en la isla de Gran Canaria en el periodo 2000-2014, desde el punto de vista de la Salud Pública y de la Medicina Legal.
82 2.2OBJETIVOS ESPECÍFICOS 2.2.1Conocer la frecuencia y distribución de los pacientes lesionados por accidentes de tráfico (AT) en función de diversas variables de interés, con la finalidad de describir el perfil de esta población e identificar potenciales factores de riesgo asociados. 2.2.2Analizar las principales características epidemiológicas y parámetros de interés médico-legal de las diez lesiones por AT más prevalentes en la población estudiada. 2.2.3Comparar las posibles variaciones existentes entre seis centros médicos asistenciales en cuanto a los principales parámetros de interés médico-legal de las lesiones por AT. 2.2.4Identificar factores estadísticamente asociados a la reincidencia en accidentes de tráfico.
83 3.- MATERIAL Y MÉTODO
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85 3.- MATERIAL Y MÉTODO 3.1MATERIAL El material utilizado para la realización de esta Tesis Doctoral se obtuvo de la base de datos de Historias Clínicas de pacientes lesionados que fueron reconocidos y valorados entre los años 2000 y 2014 en una consulta médicopericial privada sita en Las Palmas de Gran Canaria. Mediante la función de captura de imagen del sistema “Windows” se han obtenido las principales ventanas de recogida de información de la base de datos, que se adjuntan como Figuras 1 a 5. La base de datos original estaba conformada por un total de 69780 registros (historias clínicas). Tras un laborioso proceso de selección se extrajo la muestra de estudio, con un tamaño muestral de 47024 lesionados distintos por AT ocurridos en la isla de Gran Canaria entre los años 2000 y 2014. De los 47024 lesionados, reseñar que 42034 son no reincidentes (es decir, sufrieron únicamente un accidente de tráfico en el periodo de estudio) y 4990 son reincidentes (sufrieron, al menos, 2 accidentes en el periodo de estudio). El universo de estudio es, por tanto, el conjunto de los lesionados por accidentes de tráfico ocurridos en la isla de Gran Canaria entre los años 2000 y 2014.
86 Figura 1. Ventana de recogida de información de carácter administrativo Figura 2. Ventana de recogida de datos personales del lesionado
87 Figura 3. Ventana de recogida de información sobre visitas a consulta Figura 4. Ventana de recogida de información de tipo sanitario
88 Figura 5. Ventana de recogida de información sobre lesiones y secuelas
89 3.2MÉTODO 3.2.1Diseño del estudio El tipo de estudio llevado a cabo en el presente caso se trata de un estudio transversal (o de prevalencia) retrospectivo, que se llevó a cabo entre los meses de julio de 2014 y octubre de 2015. 3.2.2Tratamiento informático previo de la base de datos La base de datos original es una base de tipo Paradox, un formato antiguo y que en la actualidad se encuentra en desuso. Debido a ello, hubo que instalar unos controladores de Windows para poder tener acceso de lectura y escritura con Microsoft Access, programa escogido para el tratamiento previo de la base de datos original y la selección de la muestra de estudio. 3.2.3Procedimientos estadísticos empleados y software de procesamiento Por un lado, se llevó a cabo un análisis descriptivo de las principales variables del estudio y, por otro, se utilizó un modelo de regresión logística binaria para predecir el resultado la variable dependiente “Reincidencia”. Para la realización de la parte descriptiva del estudio, la información fue procesada y tratada estadísticamente mediante los programas Microsoft Access 2003 y Microsoft Excel 2003. En el estudio de la variable “Reincidencia” mediante regresión logística multidimensional (objetivo específico 2.2.4 del estudio de investigación), los datos se analizaron mediante el paquete R, versión 3.1.0 (R Development Core Team, 2014).
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97 4.- RESULTADOS 4.1En relación al Objetivo Específico 2.2.1: “Conocer la frecuencia y distribución de los pacientes lesionados por accidentes de tráfico en función de diversas variables de interés, con la finalidad de describir el perfil de esta población e identificar potenciales factores de riesgo asociados.”: 4.1.1Distribución de los lesionados según el año en que se produce el AT AÑO N % 2000 1129 2.4 2001 2129 4.5 2002 2306 4.9 2003 2607 5.5 2004 2627 5.6 2005 3106 6.6 2006 3288 7.0 2007 3916 8.3 2008 4027 8.6 2009 4621 9.8 2010 3825 8.1 2011 4485 9.6 2012 3695 7.9 2013 2945 6.3 2014 2318 4.9 Total 47024 100.0 Se procedió al estudio de la distribución de los lesionados según el año en que se produce el AT, dentro del periodo de estudio (del 01/01/2000 al 31/12/2014).
98 1129 3258 5564 8171 10798 13904 17192 21108 25135 29756 33581 38066 41761 44706 47024 0 5000 10000 15000 20000 25000 30000 35000 40000 45000 50000 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 N La distribución de los casos por año del AT resultó ser más o menos homogénea, exceptuando el año 2000, en el que se recogieron únicamente 1129 casos (2.4% de la muestra), debido a que la base de datos entró en funcionamiento en el mes de mayo de dicho año. La frecuencia máxima se alcanzó en el año 2009, con 4621 casos recogidos (9.8% de la muestra). En el resto de años del periodo de estudio se recogió un porcentaje de casos en el intervalo del 4.5% al 9.6% de la muestra total (Figura 6). Figura 6. Distribución de los lesionados según el año del accidente
99 4.1.2Distribución de los lesionados por AT según la entidad que los deriva a ser reconocidos y peritados NOMBRE N % Entidad Aseguradora 46498 98.9 Abogado 476 1.0 Privado 30 0.1 Mutua 19 0.0 Plataforma de Valoración 1 0.0 47024 100.0 Si atendemos al origen de derivación de los lesionados a la consulta médicopericial para ser reconocidos, se observó que casi la totalidad de los pacientes son derivados por entidades aseguradoras de los vehículos implicados en los AT (46498 casos, 98.9%). Únicamente 476 casos (1.0%) fueron derivados por abogados, 30 casos fueron a la consulta médica a título particular (0.1%), 19 casos derivados desde una Mutua (0.0%) y 1 caso desde una plataforma de valoración (0.0%), representando en conjunto un 1.1% de los casos. 4.1.3Distribución de los lesionados por AT según el centro médico asistencial en el que siguen tratamiento NOMBRE N % Hospital San Roque 11086 23.6 Hospital Santa Catalina 6674 14.2 ICOT – Grupo Sanitario 5375 11.4 Hospital Perpetuo Socorro 3009 6.4 UCMP 1850 4.0 Hospiten Roca 1750 3.7 San Roque Maspalomas 1330 2.8 Clínica La Paloma 1128 2.4 Servicio Canario de Salud 982 2.1 Fremap 739 1.6 Mutua Universal 546 1.2 Asepeyo 442 0.9 Hospital Gral. Gran Canaria 372 0.8
100 Hospital Insular 305 0.7 MAC 294 0.6 Mutua Balear 277 0.6 Hospital Materno Infantil 182 0.4 ICAR 134 0.3 La Fraternidad 118 0.3 Ibermutuamur 103 0.2 Clínica Cajal 73 0.2 Dr. Diego Pérez Navarro 63 0.1 Hospital General de Lanzarote 34 0.1 Ninguno 19 0.0 Mutua MAZ 14 0.0 Clinica Blanco 10 0.0 HOSPITEN 10 0.0 Muprespa (Mutua) 10 0.0 Mutua Midad 8 0.0 Mutua Patronal UMI 8 0.0 Hospital Militar del Rey 2 0.0 Mutua Montañesa 2 0.0 Mutua Santa Bárbara 2 0.0 Mutua Solimat 1 0.0 Dr. Villagra 1 0.0 No especificado 10071 21.4 Total 47024 100.0 Del total de lesionados de la población de estudio, 36934 casos (78.6%) fueron tratados en un centro médico-asistencial conocido, 10071 casos (21.4%) fueron tratados en un centro médico-asistencial no especificado (no disponemos de información del mismo) y 19 casos (0.0%) no fueron tratados en ningún centro. De los 36934 pacientes con centro médico-asistencial conocido, 11086 fueron tratados en la “Clínica San Roque” (23.6%), 6674 en la “Clínica Santa Catalina” (14.2%), 5375 en el “Instituto Canario de Ortopedia y TraumatologíaICOT” (11.4%) y 3009 lesionados en la “Clínica Perpetuo Socorro” (6.4%). En su conjunto, estos cuatro centros atendieron al 55.6% de la muestra de estudio. El 74.4% del total de lesionados fueron tratados en un centro médicoasistencial privado y el 4.0% en un centro público (Figura 7).
101 4.0% 21.4% 0.1% 74.4% Públicos Privados Perito privado No especificado Figura 7. Distribución de los lesionados por centro médico-asistencial 4.1.4Distribución de los lesionados por AT según tengan o no la condición de lesionado reincidente GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total REINCIDENTE No 1669 1558 14431 13448 8730 1429 640 41905 % 97.4 87.6 85.4 90.0 92.6 96.0 98.2 89.4 Sí 44 220 2468 1486 701 59 12 4990 % 2.6 12.4 14.6 10.0 7.4 4.0 1.8 10.6 Total N 46895 De un total de 46895 lesionados por AT, el 89.4% fueron no reincidentes y el 10.6% reincidentes. Es decir, aproximadamente 1 de cada 10 pacientes peritados en consulta sufrió al menos 2 accidentes durante el período de estudio. Por grupos de edad, la mayor proporción relativa de reincidentes se presentó en el intervalo de 18-29 años (2468 casos, 14.6%), seguido del grupo de 14-17 años (220 casos, 12.4%) y del grupo de 30-44 años (1486 casos, 10.0%). En
102 1669 1558 14431 13448 8730 1429 640 44 220 2468 1486 701 59 12 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Grupo Edad Número lesionados No Reincidente Reincidente términos de frecuencia absoluta, los lesionados reincidentes con edad comprendida entre los 18 y los 44 años fueron 3954 casos, representando el 79.2% de la población de reincidentes (Figura 8). Los mayores proporciones relativas de no reincidentes se obtuvieron en los grupos extremos de edad, un 97.4% en el grupo de 0-13 años de edad y un 98.2% en el grupo de 75 años o más. A partir del grupo de 18-29 años de edad se observó una proporción relativa creciente de no reincidentes a medida que avanza la edad. Figura 8. Distribución de lesionados reincidentes y no reincidentes por grupos de edad Si atendemos a la tasa de reincidencia por cada año del periodo de estudio (Figura 9), la mayor tasa se registró en el año 2005 (147.5 reincidentes/1000 lesionados), teniendo a partir de ese año una evolución constantemente descendente hasta llegar únicamente una tasa de 4.3 reincidentes/1000 lesionados) en el año 2014. 131,1 123,6 140,8 137,8 147,5 134,7 134,3 130,9 123,3 106,7 78,0 44,4 25,1 4,3 140,0 0 15 30 45 60 75 90 105 120 135 150 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 Tasa Reincidentes
103 Figura 9. Tasa de reincidentes por año del periodo de estudio 4.1.5Distribución de los lesionados por AT reincidentes según el número de accidentes que han sufrido NÚMERO DE ACCIDENTES TOTAL 2 4067 % 81.5 3 714 % 14.3 4 138 % 2.8 5 51 % 1.0 6 14 % 0.3 7 6 % 0.1 Total N 4990
104 4067 714 138 51 14 6 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 2 3 4 5 6 7 Número accidentes Número lesionados De los 4990 lesionados reincidentes, el 81.5% sufrieron 2 accidentes en el periodo de estudio y el 14.3% sufrieron 3 accidentes. Es decir, 8 de cada 10 lesionados sufrieron 2 accidentes y el 95.8% de los lesionados reincidentes no sufrió más de 3 accidentes en el periodo de estudio. Seis lesionados sufrieron 7 accidentes entre los años 200 y 2014, es decir, una media de casi un accidente cada 2 años (Figura 10). Figura 10. Distribución de los lesionados reincidentes según el número de accidentes sufridos
105 4.1.6Distribución de los lesionados por AT por grupos de edad preestablecidos 4.1.6.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD <> 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total NÚMERO DE CASOS 129 1713 1778 16899 14934 9431 1488 652 47024 % 0.3 3.6 3.8 35.9 31.8 20.1 3.1 1.4 100.0 El presente estudio ha incluido 47024 casos, con edades comprendidas entre los 0 y 99 años, no constando la edad en un total de 129 casos (0.3% de la muestra de estudio). La media de edad de la muestra total fue 34.8 ± 15.2 años (mediana: 32; mínimo: 0, máximo: 99). La edad media de los 42034 lesionados no reincidentes fue 35.2 ± 15.4 años (mediana: 33; mínimo: 0, máximo: 99) y de los 4990 lesionados reincidentes fue de 31.3 ± 12.2 años (mediana: 28; mínimo: 0, máximo: 88). La determinación de los grupos de edad para el estudio de la distribución de las diferentes variables se llevó a cabo de la forma más homogénea posible. Se eligió que el primer grupo de edad fuese el de 0-13 años ya que a partir de los 14 años ya se puede poseer la licencia de conducción para algún vehículo a motor (ciclomotor). El segundo grupo se determinó a partir de la edad en que ya se puede conducir la mayoría de los vehículos a motor (18 años), determinándose el resto de grupos mediante intervalos de edad más o menos homogéneos. Se observó que, en concordancia con la distribución realizada por grupos quinquenales, la mayor parte de la muestra se concentró en los grupos de edad de
112 1023 13696 4956 646 35 12 4 1269 6194 5426 599 111 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Grupo Edad Número lesionados Soltero/a Casado/a Separado/Divorciado/a Viudo/a Figura 13. Distribución de los lesionados por grupos de edad y estado civil 4.1.8.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 16-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total ESTADO CIVIL Soltero/a 152 2038 497 33 2 0 2722 % 100.0 90.2 38.3 5.7 4.9 0.0 62.7 Casado/a 0 205 659 431 31 4 1330 % 0.0 9.1 50.7 73.9 75.6 100.0 30.7 Separado/Divorciado/a 0 13 137 88 5 0 243 % 0.0 0.6 10.5 15.1 12.2 0.0 5.6 Viudo/a 0 2 6 31 3 0 42 % 0.0 0.1 0.5 5.3 7.3 0.0 1.0 Total N 4337
113 La distribución por estado civil de los lesionados reincidentes en edad legal para contraer matrimonio fue muy similar a la de la muestra total del estudio, con un pequeño aumento de la proporción de solteros (del 55.42% al 62.7%) y una pequeña disminución de los casados (del 37.02% al 30.7%) como datos destacables. 4.1.9Distribución de lesionados por AT según la profesión/ocupación 4.1.9.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD PROFESIÓN / OCUPACIÓN 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total Desempleado/a 0 78 3667 2070 942 11 0 6768 % 0.0 4.4 21.7 13.9 10.0 0.7 0.0 14.4 Estudiante/Alumno/a 1399 1522 3402 82 7 0 0 6412 % 81.7 85.6 20.1 0.6 0.1 0.0 0.0 13.7 Sus labores 0 15 575 1152 1983 259 63 4047 % 0.0 0.8 3.4 7.7 21.0 17.4 9.6 8.6 Pensionista/Jubilado/a 0 0 17 151 667 954 479 2268 % 0.0 0.0 0.1 1.0 7.1 64.1 73.5 4.9 Sector Hostelería 0 12 583 719 293 3 0 1610 % 0.0 0.6 3.5 4.8 3.1 0.2 0.0 3.4 Administrativo/a 0 1 531 805 256 4 0 1597 % 0.0 0.1 3.1 5.4 2.7 0.3 0.0 3.4 Chófer/Conductor/a 1 3 256 644 501 11 0 1416 % 0.0 0.2 1.5 4.3 5.3 0.7 0.0 3.0 Dependiente/a 0 4 741 467 124 0 0 1336 % 0.0 0.2 4.4 3.1 1.3 0.0 0.0 2.9 Empleado Público 0 0 188 608 342 3 0 1141 % 0.0 0.0 1.1 4.1 3.6 0.2 0.0 2.4 Limpiador/a 0 1 184 404 300 1 0 890 % 0.0 0.1 1.1 2.7 3.2 0.1 0.0 1.9 Otras 313 142 6755 7832 4016 242 110 19410 18.3 8.0 40.0 52.4 42.6 16.3 16.9 41.4 Total N 46895
114 La profesión u ocupación fue tratada estadísticamente siguiendo la misma denominación recogida en cada caso en la base de datos y agrupando aquellas que fuesen análogas (por ejemplo, estudiante y alumno, chófer y conductor, etc…). Los resultados obtenidos (Figura 14) han revelado que, del total de lesionados, la actividad más frecuente resultó ser la de desempleado/a, con una frecuencia de 6768 (14.4%), seguido de la de estudiante con una frecuencia de 6412 (13.7%), las amas de casa con una frecuencia de 4047 (8.6%), los/as jubilados/as, con una frecuencia de 2268 (4.9%), los/as trabajadores/as del sector de la hostelería, con una frecuencia de 1610 (3.4%); los/as administrativos/as, con una frecuencia de 1597 (3.4%); los conductores de vehículos, con una frecuencia de 1416 (3.0%); los/as dependientes/as del sector comercio, con una frecuencia de 1336 (2.9%); los empleados públicos, con una frecuencia de 1141 (2.4%) y los/as limpiadores/as, con una frecuencia de 890 (1.9%). En conjunto, estas 10 profesiones/ocupaciones representan más de la mitad de la muestra de estudio (58.6%). Por grupos de edad, la ocupación de estudiante representó más del 80% de los casos en los intervalos de edad de 0-13 (81.7%) y de 14-17 años (85.6%); en los grupos de edad de 18-29 y 30-44 años, la situación más frecuente fue la de desempleado/a (21.7% y 13.9% respectivamente); las amas de casa obtuvieron la mayor representación en el grupo de edad de 45-64 años (21.0%) y los jubilados/pensionistas en los grupos de 65-74 y ≥75 años (64.1% y 73.5% respectivamente).
115 4.1.9.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total PROFESIÓN / OCUPACION Desempleado/a 0 17 612 216 62 1 0 908 % 0.0 7.8 26.2 15.1 9.2 1.8 0.0 19.1 Estudiante/Alumno/a 38 175 377 14 1 0 0 605 % 97.4 80.6 16.2 1.0 0.2 0.0 0.0 12.7 Sus labores 0 7 99 136 170 10 0 422 % 0.0 3.2 4.2 9.5 25.3 17.9 0.0 8.9 Pensionista/Jubilado/a 0 0 0 18 40 38 11 107 % 0.0 0.0 0.0 1.2 6.0 67.9 100.0 2.2 Sector Hostelería 0 1 71 44 23 0 0 139 % 0.0 0.5 3.0 3.1 3.4 0.0 0.0 2.9 Administrativo/a 0 0 70 67 11 0 0 148 % 0.0 0.0 3.0 4.7 1.6 0.0 0.0 3.1 Chófer/Conductor/a 0 0 53 93 61 2 0 209 % 0.0 0.0 2.3 6.5 9.1 3.6 0.0 4.4 Dependiente/a 0 0 112 34 5 0 0 151 % 0.0 0.0 4.8 2.4 0.7 0.0 0.0 3.2 Empleado Público 0 0 25 77 35 0 0 137 % 0.0 0.0 1.1 5.4 5.2 0.0 0.0 2.9 Limpiador/a 0 1 29 48 28 0 0 106 % 0.0 0.5 1.2 3.3 4.2 0.0 0.0 2.2 Otras 1 16 887 685 236 5 0 1830 % 2.6 7.4 38.0 47.8 35.1 8.9 0.0 38.4 Total N 4762 La distribución por profesión/ocupación de los lesionados reincidentes fue bastante similar a la de la muestra total, si bien presentó un aumento de la proporción de desempleados/as (del 14.4% al 19.1%) y una disminución de más del 50% en la frecuencia relativa de los/as pensionistas/jubilados/as (del 4.9% al 2.2%) como datos a destacar.
116 Figura 14. Distribución de los lesionados según la profesión/ocupación 6768 908 6412 605 4047 422 2268 107 1610 139 1597 148 1416 209 1336 151 1141 137 890 106 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 5500 6000 6500 7000 Total Muestra Reincidentes Número lesionados Desempleado/a Estudiante/Alumno/a Sus labores Pensionista/Jubilado/a Sector Hostelería Administrativo/a Chófer/Conductor/a Dependiente/a Empleado Público Limpiador/a
117 4.1.10Distribución de los lesionados por AT según el lugar de residencia 4.1.10.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total LUGAR DE RESIDENCIA Gran Canaria 1652 1738 16599 14627 9232 1454 613 45915 % 98.5 99.2 99.3 99.2 99.2 99.0 98.5 99.2 Otra Isla 24 14 115 122 73 14 8 370 % 1.4 0.8 0.7 0.8 0.8 1.0 1.3 0.8 Península 1 0 6 1 0 0 0 8 % 0.1 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 Extranjero 0 0 0 2 2 0 1 5 % 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.2 0.0 Total N 46298 De una muestra de 46298 lesionados, prácticamente la totalidad residían en Gran Canaria en el momento del AT (45915 casos, 99.2%). Llama la atención la frecuencia absoluta tan baja de residentes en la Península (8 casos, 0.0%) y de residentes en el extranjero (5 casos, 0.0%) en la muestra estudiada, muy probablemente debido a que esos lesionados se encontraban en la isla de vacaciones y la mayor parte finalizaron su tratamiento en su lugar de origen.
118 4.1.10.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total LUGAR DE RESIDENCIA Gran Canaria 44 219 2448 1479 694 59 12 4955 % 100.0 100.0 99.9 100.0 99.7 100.0 100.0 99.9 Otra Isla 0 0 3 0 2 0 0 5 % 0.0 0.0 0.1 0.0 0.3 0.0 0.0 0.1 Península 0 0 0 0 0 0 0 0 % 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 Extranjero 0 0 0 0 0 0 0 0 % 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 Total N 4960 En la distribución del total de lesionados reincidentes por lugar de residencia prácticamente la totalidad de los casos residían en Gran Canaria (99.9%), lo cual es lo esperable al ser muy poco probable que una persona que no resida en la isla de forma habitual pueda sufrir más de un accidente en la misma.
119 4.1.11Distribución de los lesionados por AT según el municipio de residencia en Gran Canaria MUNICIPIO N % Artenara 21 0.1 Arucas 1662 3.6 Firgas 1 0.0 Gáldar 1789 3.9 La Aldea de San Nicolás 240 0.5 Las Palmas de Gran Canaria 23500 51.1 Mogán 338 0.7 Santa Lucía 2903 6.3 Santa María de Guía 938 2.0 Tejeda 29 0.1 Telde 6808 14.8 Teror 427 0.9 Valleseco 87 0.2 Valsequillo 602 1.3 Vega de San Mateo 283 0.6 Villa de Agaete 252 0.6 Villa de Agüimes 1306 2.9 Villa de Firgas 336 0.7 Villa de Ingenio 1862 4.1 Villa de Moya 422 0.9 Villa de San Bartolomé de Tirajana 1502 3.3 Villa de Santa Brígida 653 1.4 45961 100.0 Si atendemos a la distribución de los casos de lesionados residentes en Gran Canaria en base al municipio de residencia, se observó que el municipio con mayor representación en la muestra fue el de Las Palmas de Gran Canaria, con un total de 23500 casos y más de la mitad de la muestra (51.1%), seguido de los municipios de Telde (6808 casos, 14.8%) y Santa Lucía (2903 casos, 6.3%). En conjunto, los 3 municipios constituyen casi las tres cuartas partes de la muestra (72.2%). Estos 3 municipios con mayor número de casos coinciden con los de mayor población de derecho en la isla de Gran Canaria. Entre los municipios con menor representación en la muestra de estudio se encuentran Firgas (1 único caso), Artenara (21 casos, 0.1%) y Tejeda (29 casos, 0.1%).
120 4.1.12Distribución de los lesionados según el día de la semana en que ocurrió el AT 4.1.12.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total DÍA DE LA SEMANA Lunes 269 247 2678 2486 1602 248 91 7621 % 15.7 13.9 15.8 16.7 17.0 16.7 13.9 16.2 Martes 267 245 2634 2464 1508 239 111 7468 % 15.6 13.8 15.6 16.5 16.0 16.0 17.0 15.9 Miércoles 250 255 2495 2390 1534 233 105 7262 % 14.6 14.3 14.8 16.0 16.3 15.7 16.1 15.5 Jueves 230 239 2462 2418 1469 211 88 7117 % 13.4 13.4 14.6 16.2 15.6 14.2 13.5 15.2 Viernes 288 290 2695 2452 1578 243 101 7647 % 16.8 16.3 15.9 16.4 16.7 16.3 15.5 16.3 Sábado 232 264 2024 1495 937 167 78 5197 % 13.6 14.9 12.0 10.0 9.9 11.2 12.0 11.1 Domingo 177 238 1911 1229 803 147 78 4583 % 10.3 13.4 11.3 8.2 8.5 9.9 12.0 9.8 Total N 46895 En nuestro estudio, la frecuencia de los accidentes no fue similar en todos los días (Figura 15). La distribución de los casos resultó similar de lunes a viernes, siendo el viernes el día con una mayor frecuencia con 7647 casos (16.3% de la muestra), seguido del lunes con 7621 casos (16.2%) y del martes con 7468 casos (15.9%). Durante el fin de semana, en los resultados de este estudio, se obtuvo una disminución importante del número de lesionados: el día sábado, con 5197 casos
121 representó un 11.1% del total de casos y el domingo, con 4583 casos representó el 9.8%. Por grupos de edad, se repite el mismo patrón de distribución en los grupos de 0-13 y 18-29 años. Sin embargo, en el grupo de 14-17 años el miércoles es el segundo día con mayor frecuencia después del viernes (14.3%); en los grupos de 30-44, 45-64 y 65-74 años el lunes es el día con mayor representación (16.7%, 17.0% y 16.7% respectivamente); y entre los lesionados de 75 años o más, el martes resultó ser el día de mayor representación con un 17.0% de los casos. No obstante, es necesario recalcar que la distribución de los lesionados de lunes a viernes fue muy similar, resultando las diferencias por grupos de edad muy pequeñas respecto al patrón de distribución del total de la muestra. 4.1.12.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total DÍA DE LA SEMANA Lunes 3 28 394 257 123 9 4 818 % 6.8 12.7 16.0 17.3 17.6 15.2 33.4 16.4 Martes 10 26 408 255 105 18 1 823 % 22.7 11.8 16.5 17.2 15.0 30.5 8.3 16.5 Miércoles 5 31 369 218 130 9 3 765 % 11.4 14.1 15.0 14.7 18.5 15.2 25.0 15.3 Jueves 5 36 334 234 109 6 1 725 % 11.4 16.4 13.5 15.7 15.5 10.2 8.3 14.5 Viernes 9 30 383 259 113 7 2 803 % 20.4 13.6 15.5 17.4 16.1 11.9 16.7 16.1 Sábado 5 36 297 144 65 4 0 551 % 11.4 16.4 12.0 9.7 9.3 6.8 0.0 11.1 Domingo 7 33 283 119 56 6 1 505 % 15.9 15.0 11.5 8.0 8.0 10.2 8.3 10.1 Total N 4990
128 4061 3650 4043 3770 4029 3684 3721 3485 3878 4326 4107 4141 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 5500 6000 Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic Número lesionados Se observó el mayor número de casos en el mes de octubre, contabilizándose un total de 4326 que corresponde al 9.2% del total. Le siguió en frecuencia el mes de diciembre con un total de 4141 lesionados que representa el 8.8%. El tercer lugar lo ocupó noviembre con un total de 4107 casos que equivale al 8.8% del total. La menor incidencia se observó en el mes de agosto, con un total de 3485 lesionados que representó el 7.4% del total. Por grupos de edad, el mes de octubre continuó siendo el de mayor frecuencia en los grupos de 0-13 (161 casos, 9.4%), 18-29 (1540 casos, 9.1%), 4564 (919 casos, 9.8%) y 65-74 años (147 casos, 9.9%). Sin embargo, en el grupo de 14-17 años el mes de mayor contribución al total fue el de junio (175 casos, 9.9%), en el grupo de 30-44 años el mes con mayor frecuencia de lesionados fue el de diciembre (1368 casos, 9.2%) y en el de ≥75 años fue el mes de marzo (69 casos, 10.6%). Figura 17. Distribución de los lesionados por el mes en que ocurrió el AT
129 4.1.15.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total MES Enero 2 17 229 115 69 7 1 440 % 4.6 7.7 9.3 7.7 9.8 11.8 8.4 8.8 Febrero 6 12 194 124 55 4 0 395 % 13.6 5.5 7.9 8.3 7.9 6.8 0.0 7.9 Marzo 5 21 212 145 43 5 0 431 % 11.4 9.6 8.6 9.8 6.1 8.5 0.0 8.6 Abril 3 23 212 119 60 3 1 421 % 6.8 10.5 8.6 8.0 8.6 5.1 8.3 8.4 Mayo 2 24 194 108 55 7 0 390 % 4.6 10.9 7.9 7.3 7.9 11.8 0.0 7.8 Junio 4 15 179 126 68 5 1 398 % 9.1 6.8 7.2 8.5 9.7 8.5 8.3 8.0 Julio 3 17 200 119 66 4 3 412 % 6.8 7.7 8.1 8.0 9.4 6.8 25.0 8.3 Agosto 6 13 172 109 41 3 3 347 % 13.6 5.9 7.0 7.3 5.8 5.1 25.0 7.0 Septiembre 2 27 225 111 64 5 0 434 % 4.5 12.3 9.1 7.5 9.1 8.5 0.0 8.7 Octubre 3 19 200 141 80 5 1 449 % 6.8 8.6 8.1 9.5 11.4 8.5 8.3 9.0 Noviembre 3 17 216 152 49 4 0 441 % 6.8 7.7 8.7 10.2 7.0 6.8 0.0 8.8 Diciembre 5 15 235 117 51 7 2 432 % 11.4 6.8 9.5 7.9 7.3 11.8 16.7 8.7 Total N 4990 Respecto a la distribución de casos de reincidentes por mes del año, ésta continuó siendo bastante homogénea entre todos los meses.
130 Se mantuvo el mayor número de casos en el mes de octubre, pero seguido del mes de noviembre y en tercer lugar el mes de enero. De nuevo el mes de agosto fue el de menor número de casos contabilizados. 4.1.16Distribución de los lesionados según el periodo estacional en que ocurrió el AT 4.1.16.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total ESTACIÓN Primavera 419 450 4245 3680 2306 365 162 11627 % 24.5 25.3 25.1 24.6 24.4 24.5 24.8 24.8 Verano 442 493 4056 3534 2233 369 170 11297 % 25.8 27.7 24.0 23.7 23.7 24.8 26.1 24.1 Otoño 431 436 4343 3876 2529 397 150 12162 % 25.1 24.5 25.7 26.0 26.8 26.7 23.0 25.9 Invierno 421 399 4255 3844 2363 357 170 11809 % 24.6 22.5 25.2 25.7 25.1 24.0 26.1 25.2 Total N 46895 En cuanto al periodo estacional, se obtuvo una distribución muy homogénea del número de casos en las 4 estaciones del año, si bien en otoño la frecuencia fue ligeramente superior (12162 casos, 25.9%). En cuanto a grupos de edad, el patrón de distribución fue ligeramente diferente en las edades extremas, con la mayor frecuencia relativa en verano en los grupos de edad de 0-13 y 14-17 años (25.8% y 27.7% respectivamente) y en verano e invierno en el grupo de 75 años o más (26.1% en ambos casos).
131 4.1.16.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total ESTACIÓN Primavera 7 64 619 355 175 14 2 1236 % 15.9 29.1 25.1 23.9 25.0 23.8 16.6 24.8 Verano 12 51 590 350 169 14 6 1192 % 27.3 23.2 23.9 23.6 24.1 23.7 50.0 23.9 Otoño 11 61 626 394 187 13 2 1294 % 25.0 27.7 25.4 26.5 26.7 22.0 16.7 25.9 Invierno 14 44 633 387 170 18 2 1268 % 31.8 20.0 25.6 26.0 24.2 30.5 16.7 25.4 Total N 4990 No se observaron diferencias significativas respecto a la distribución de la muestra total en las frecuencias y porcentajes absolutos. 4.1.17-.- Distribución de los lesionados por AT por tipo de usuario 4.1.17.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total TIPO DE USUARIO Vehículo ≥4R 645 712 9297 8362 5094 635 188 24933 % 56.7 60.3 83.7 84.8 81.4 65.9 47.5 80.7 Motocicleta 4 276 1014 738 323 22 6 2383 % 0.4 23.4 9.1 7.5 5.2 2.3 1.5 7.7 Peatón 278 108 400 478 569 252 177 2262 % 24.4 9.1 3.6 4.8 9.1 26.2 44.7 7.3 Ciclista 19 29 65 69 41 4 0 227 % 1.7 2.5 0.6 0.7 0.6 0.4 0.0 0.7 Otros 191 56 327 220 231 50 25 1100 % 16.8 4.7 3.0 2.2 3.7 5.2 6.3 3.6 Total N 30905
132 En cuanto al tipo de usuario, la mayoría de lesionados ocuparon un vehículo de 4 o más ruedas, con un total de 24933 casos que representa el 80.7% de la muestra (Figura 18). A continuación, le siguieron por orden de frecuencia los lesionados usuarios de motocicleta con una frecuencia de 2383 casos (7.7%) y los peatones, con 2262 casos (7.3%). Por último, los ciclistas representaron únicamente un 0.7% de la muestra (227 casos), correspondiendo 1100 casos (3.6%) a otros tipos de usuarios (ocupantes de autobús, vehículos agrícolas, etc...). El tipo de usuario varió con la edad de la persona lesionada: los usuarios de vehículos de 4 o más ruedas presentaron sus mayores frecuencias relativas en los grupos de edad de 18-29 (9297 casos, 83.7%), 30-44 (8362 casos, 84.8%) y 45-64 años (5094 casos, 81.4%). Por otro lado, los ocupantes de motocicleta presentaron una mayor frecuencia relativa en el grupo de 14-17 años (276 casos, 23.4%), debido lógicamente a que en ese tramo de edad no se puede obtener permiso sino únicamente para la conducción de vehículos de 2 ruedas. La frecuencia relativa de los peatones destacó en los extremos de la vida, con un 24.4% en el intervalo de 0-13 años (278n casos) y un 44.7% en el grupo de ≥75 años (177 casos). Por su parte, los ciclistas presentaron una mayor frecuencia relativa en los grupos de edad de 0-13 (19 casos, 1.7%) y 14-17 años (29 casos, 2.5%). En resumen, los ocupantes de vehículos de 4 o más ruedas representaron la mayor contribución de los casos de lesiones por AT (80.7%), seguidos por los ocupantes de motocicletas (7.7%), peatones (7.3%) y ciclistas (0.7%).
133 24933 2383 2262 227 1100 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 18000 20000 22000 24000 Tipo de Usuario Número lesionados Vehículo ≥4R Motocicleta Peatón Ciclista Otros Figura 18. Distribución de los lesionados por tipo de usuario
134 4.1.17.2En la muestra de estudio por edad y sexo HOMBRES GRUPO DE EDAD MUJERES GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total TIPO DE USUARIO Vehículo ≥4R 355 477 4796 4521 2892 328 101 13470 % 61.1 75.0 88.5 89.7 84.5 65.5 47.6 85.2 Motocicleta 1 63 268 157 48 0 1 538 % 0.2 9.9 5.0 3.1 1.4 0.0 0.5 3.4 Peatón 115 66 181 222 310 132 90 1116 % 19.8 10.4 3.3 4.4 9.0 26.3 42.5 7.0 Ciclista 4 0 12 9 3 0 0 28 % 0.7 0.0 0.2 0.2 0.1 0.0 0.0 0.2 Otros 106 30 163 129 170 41 20 659 % 18.2 4.7 3.0 2.6 5.0 8.2 9.4 4.2 Total N 15811 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total TIPO DE USUARIO Vehículo ≥4R 290 235 4501 3841 2202 307 87 11463 % 52.2 43.1 79.2 79.6 77.7 66.4 47.3 76.0 Motocicleta 3 213 746 581 275 22 5 1845 % 0.5 39.1 13.1 12.0 9.7 4.8 2.7 12.2 Peatón 163 42 219 256 259 120 87 1146 % 29.3 7.7 3.9 5.3 9.1 26.0 47.3 7.6 Ciclista 15 29 53 60 38 4 0 199 % 2.7 5.3 0.9 1.2 1.3 0.9 0.0 1.3 Otros 85 26 164 91 61 9 5 441 % 15.3 4.8 2.9 1.9 2.2 1.9 2.7 2.9 Total N 15094
135 En cuanto a la distribución del tipo de usuario por sexo (Figuras 19 y 20), tanto en hombres como en mujeres la mayoría de lesionados ocuparon un vehículo de 4 o más ruedas, si bien el número de casos y la frecuencia relativa fue mayor en mujeres que en hombres (13470 casos, 85.2% y 11463 casos, 76.0% respectivamente). A continuación, en hombres le siguieron por orden de frecuencia los lesionados usuarios de motocicleta (1845 casos, 12.2%) y los peatones (1146 casos, 7.6%). Sin embargo en mujeres el orden se invirtió, teniendo una mayor representación los peatones (1116 casos, 7.0%) que los usuarios de motocicletas (538 casos, 3.4%). Por último, en ambos sexos los ciclistas fue el tipo de usuario con menor peso en la muestra de estudio, pero llamando la atención la gran diferencia a favor de los hombres (199 casos – 1.3% frente a 28 casos - 0.2%). En cuanto a la distribución del tipo de usuario por grupos de edad, en ambos sexos se mantuvo el patrón de distribución de la muestra total, es decir: los usuarios de vehículos de 4 o más ruedas con mayor frecuencia relativa en los grupos de edad de 18-29, 30-44 y 45-64 años, los ocupantes de motocicleta en el grupo de 14-17 años y los peatones en los extremos de la vida (intervalos de 0-13 años y de ≥75 años).
136 Hombres 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 5500 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Grupo Edad Número lesionados Otros Ciclista Peatón Motocicleta Vehículo ≥4R Figura 19. Distribución de los lesionados de género masculino por tipo de usuario y edad
137 Mujeres 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 5500 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Grupo Edad Número lesionados Otros Ciclista Peatón Motocicleta Vehículo ≥4R Figura 20. Distribución de los lesionados de género femenino por tipo de usuario y edad
144 4.1.19.- Distribución de los lesionados por AT según el número de lesiones diagnosticadas 4.1.19.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total NÚMERO DE LESIONES 0 – Sin lesiones* 21 32 169 204 185 65 30 706 % 1.4 2.1 1.2 1.6 2.1 4.7 5.1 1.7 1 1284 1104 10875 9723 6187 897 385 30455 % 89.0 73.9 76.3 74.6 72.3 65.3 64.7 74.8 2 121 297 2798 2681 1821 311 140 8169 % 8.4 19.9 19.6 20.6 21.3 22.6 23.5 20.1 3 13 51 325 347 297 79 30 1142 % 0.9 3.4 2.3 2.7 3.5 5.8 5.1 2.8 4 4 9 67 56 45 20 8 209 % 0.3 0.6 0.5 0.4 0.5 1.5 1.3 0.5 ≥ 5 0 2 14 14 23 1 2 56 % 0.0 0.1 0.1 0.1 0.3 0.1 0.3 0.1 Total N 40737 En primer lugar, es preciso aclarar que 706 lesionados de la muestra (un 1.7% de la misma) fueron diagnosticados en un primer momento como “Sin lesiones”, pero en su evolución posterior finalmente sí presentaron al menos una lesión. Sin embargo, dicha información no se recogió en la base de datos, por lo que no disponemos de ella para estos 706 casos. En cuanto al número de lesiones diagnosticadas (Figura 22), destacó que casi tres cuartas partes de los lesionados (74.86%) padecieron una única lesión, con una frecuencia de 30455 casos. Le siguió en frecuencia el grupo de pacientes con 2 lesiones diagnosticadas, con un total de 8169 casos y un 20.1% de la muestra de estudio.
145 El número de lesionados con 3 o más lesiones diagnosticadas descendió drásticamente, suponiendo en conjunto únicamente un 3.4% de la muestra (1407 casos). Por grupos de edad, los lesionados con una única lesión diagnosticada presentaron la mayor frecuencia relativa en las edades más tempranas de la vida (intervalo de 0-13 años, 89.0%), mientras que, por el contrario, los diagnosticados de 2 lesiones presentaron su mayor frecuencia relativa en las edades más avanzadas (intervalo de 75 años o más, 23.5%). 4.1.19.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total NÚMERO DE LESIONES 0 – Sin lesiones* 0 8 32 31 21 4 2 98 % 0.0 4.6 1.6 2.5 3.4 7.3 16.7 2.4 1 31 121 1537 938 459 36 5 3127 % 86.1 69.1 77.1 74.5 74.3 65.4 41.7 75.4 2 4 40 374 265 117 11 4 815 % 11.1 22.9 18.8 21.0 18.9 20.0 33.3 19.6 3 1 5 40 20 19 4 1 90 % 2.8 2.8 2.0 1.6 3.0 7.3 8.3 2.2 4 0 1 9 4 1 0 0 15 % 0.0 0.6 0.4 0.3 0.2 0.0 0.0 0.3 ≥ 5 0 0 1 1 1 0 0 3 % 0.0 0.0 0.1 0.1 0.2 0.0 0.0 0.1 Total N 4148 Los resultados obtenidos revelaron que la distribución de los lesionados reincidentes fue muy similar a la de la muestra total, tanto en frecuencias y porcentajes absolutos como en frecuencias relativas por grupos de edad.
146 30455 8169 1142 209 56 3127 815 90 15 3 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 18000 20000 22000 24000 26000 28000 30000 1 2 3 4 ≥ 5 Número de lesiones Número lesionados Total Muestra Reincidentes Figura 22. Distribución de los lesionados según el número de lesiones diagnosticadas
147 4.1.20.- Distribución de los lesionados por AT según la localización de la lesión por región anatómica GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total REGIÓN ANATÓMICA Cabeza 31 13 23 14 16 5 4 106 % 2.4 1.2 0.2 0.1 0.3 0.5 1.0 0.3 Cara / cuello 22 14 37 20 13 2 9 117 % 1.7 1.2 0.3 0.2 0.2 0.2 2.4 0.4 Tórax / abdomen 29 10 36 65 78 41 15 274 % 2.2 0.9 0.3 0.7 1.3 4.6 3.9 0.9 Columna vertebral 576 676 9179 8230 5124 570 149 24504 % 44.9 61.4 84.5 84.7 82.8 63.5 38.7 80.5 Extremidades inferiores 141 115 427 426 279 101 61 1550 % 11.0 10.4 3.9 4.4 4.5 11.3 15.9 5.1 Extremidades superiores 56 49 281 272 213 41 39 951 % 4.4 4.4 2.6 2.8 3.4 4.6 10.1 3.1 Lesiones externas (varias regiones) 385 201 807 628 437 129 101 2688 % 30.0 18.2 7.4 6.4 7.1 14.4 26.2 8.8 Trastorno neurológico/psiquiátrico 3 3 5 3 0 0 0 14 % 0.2 0.2 0.1 0.0 0.0 0.0 0.0 0.1 Región no especificada 41 23 80 65 27 8 7 251 % 3.2 2.1 0.7 0.7 0.4 0.9 1.8 0.8 Total N 30441 A nivel global, la región anatómica más afectada con diferencia fue la columna vertebral, englobando al 80.5% de los lesionados que fueron diagnosticados de una única lesión (24504 casos). Le siguió en frecuencia las lesiones externas que engloban a varias regiones (policontusiones, quemaduras, etc…), con 2688 casos y un 8.8% de la muestra (Figura 23).
148 106 117 274 1550 951 2688 14 251 24504 02000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 18000 20000 22000 24000 Cabeza Cara / cuello Tórax / abdomen Columna vertebral Extremidades inferiores Extremidades superiores Lesiones externas (varias regiones) Trastorno neurológico/psiquiátrico Región no especificada REGIÓN ANATÓMICA Número lesionados Las extremidades inferiores se lesionaron con mayor frecuencia que las superiores (1150 casos – 5.1% frente a 951 casos – 3.1%) y únicamente un 0.1% de los lesionados (14 casos) fueron diagnosticados de un trastorno neurológico o psiquiátrico como lesión única. Por grupos de edad, las lesiones de columna vertebral presentaron su mayor frecuencia relativa en los grupos de 18-29, 30-44 y 45-64 años, las lesiones externas que engloban a varias regiones en las edades extremas (grupos de 0-13 años y de 75 años o más) y las lesiones en extremidades tanto superiores como inferiores en el grupo de los mayores (75 años de edad o más). Figura 23. Distribución de los lesionados según la región anatómica lesionada
149 4.1.21Distribución de los lesionados por AT según si requirieron o no hospitalización 4.1.21.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total HOSPITALIZACIÓN No 1616 1636 16271 14307 8869 1306 518 44523 % 94.3 92.0 96.3 95.8 94.0 87.8 79.4 94.9 Sí 97 142 628 627 562 182 134 2372 % 5.7 8.0 3.7 4.2 6.0 12.2 20.6 5.1 Total N 46895 El 5.1% de los casos de lesión por AT atendidos en los servicios de Urgencias fueron finalmente hospitalizados (Figura 24), con una proporción de ingresos creciente a partir de los 18 años de edad (de una frecuencia relativa del 3.7% en el intervalo de 18-29 años hasta llegar al 20.6% en el grupo de edad de 75 años o más). La gran mayoría de los lesionados (el 94.9%) no llegaron a ser hospitalizados, presentando la mayor frecuencia relativa en el grupo de edad de 18-29 años (96.3%).
150 4.1.21.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total HOSPITALIZACIÓN No 43 204 2375 1432 666 57 10 4787 % 97.2 91.4 96.0 96.2 95.3 96.4 83.3 95.7 SI 1 15 80 48 29 2 2 177 % 2.8 8.67 4.0 3.8 4.7 3.6 16.7 4.3 Total N 4964 Respecto a la submuestra de lesionados reincidentes, se obtuvo una distribución similar a la de la muestra total en cuanto a frecuencias y proporciones absolutas: La gran mayoría de los lesionados (el 95.7%) no llegaron a ser hospitalizados. Se presentaron pequeñas diferencias en las frecuencias relativas por grupo de edad: proporción de ingresos no creciente a partir de los 18 años de edad en los pacientes hospitalizados y mayor frecuencia relativa de los no hospitalizados en el grupo de edad de 0-13 años (97.2%).
151 4.1.22.- Distribución de los lesionados por AT según si curaron con o sin secuela/s 4.1.22.1En la muestra de estudio GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total CON/SIN SECUELAS Sin secuela/s 1596 1513 14482 10866 5489 676 282 34904 % 93.2 85.1 85.7 72.8 58.2 45.4 43.3 74.4 Con secuela/s 117 265 2417 4068 3942 812 370 11991 % 6.8 14.9 14.3 27.2 41.8 54.6 56.7 25.6 Total N 46895 Las secuelas son aquellas alteraciones bien funcionales, bien anatómicas de carácter permanente que permanecen tras acabar el tratamiento de la lesión. Del total de 46895 casos, en 34904 se determinó pericialmente que curaron sin secuelas (74.4%) y 11991 casos (25.6%) quedaron con al menos una secuela tras acabar el tratamiento (Figura 24). Es decir, aproximadamente 2 de cada 3 lesionados por AT se recuperaron íntegramente de su patología (“restitutio ad integrum”). Por grupos de edad, se observa una clara tendencia creciente a la curación con secuelas a medida que aumenta la edad a partir de los 18 años, desde una frecuencia relativa de 14.3% en el grupo de edad de 18-29 años hasta el 56.7% en el intervalo de 75 años o más.
152 Hospitalización Sí: 2372 5.1% No: 44523 94.9% Secuelas Sin: 34904 74.4% Con: 11991 25.6% 4.1.22.2En la submuestra de lesionados reincidentes GRUPO DE EDAD 0-13 14-17 18-29 30-44 45-64 65-74 ≥75 Total CON/SIN SECUELAS Sin secuela/s 43 176 2054 1000 363 26 6 3668 % 97.7 80.0 83.2 67.3 51.8 44.1 50.0 73.5 Con secuela/s 1 44 414 486 338 33 6 1322 % 2.3 20.0 16.8 32.7 48.2 55.9 50.0 26.5 Total N 4990 En este caso se objetivó una disminución no significativa de la proporción de los que curaron sin secuelas (del 74.4% al 73.5%), es decir, aproximadamente 3 de cada 4 lesionados reincidentes se recuperaron íntegramente de su patología (“restitutio ad integrum”). Por grupos de edad, se mantuvo la tendencia creciente a la estabilización con secuelas a medida que aumenta la edad a partir de los 18 años. Figura 24. Distribución de los lesionados según si requirieron o no de hospitalización y si curaron o no con secuelas
153 4.1.23.- Distribución de los lesionados por AT con secuelas según el número de las mismas 4.1.23.1En la muestra de estudio NÚMERO DE SECUELAS N % 1 9430 78.4 2 1528 12.7 3 609 5.1 4 245 2.0 5 111 0.9 6 52 0.4 7 20 0.2 8 12 0.1 9 8 0.1 10 8 0.1 11 2 0.0 12 2 0.0 Total 12027 100.0 De los lesionados por AT que no recuperaron completamente su funcionalidad o quedaron con algún perjuicio estético derivado del mismo, aproximadamente 8 de cada 10 presentaron una única secuela (9430 casos - 78.4%) y en 1528 casos presentaron 2 secuelas (12.7%). Por tanto, un 91.1% de los casos con secuelas presentaron un máximo de dos secuelas (Figura 25). El mayor número de secuelas determinadas en un lesionado por AT de la muestra fue de 12 (2 casos).