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Análisis comparado de los sistemas eléctricos en España y Argentina, 1890-1950. Estrategias globales y experiencias divergentes de la electrificación en dos países de industrialización tardía.

Bartolomé Rodríguez, Isabel; Silvana Lanciotti, Norma

Abstract

En este WP, se analiza comparativamente la trayectoria de los sistemas eléctricos en España y Argentina desde la instalación de sus primeros servicios urbanos hasta la segunda posguerra mundial. Se parte de que la iniciativa y la financiación de los sistemas eléctricos en los países occidentales fue un proceso tempranamente global, con etapas sucesivas similares, pero condicionado por el entorno local. La convergencia en la trayectoria de ambas industrias se hace evidente al comparar su arranque y ritmo de crecimiento. No obstante, tras de examinar otras variables, como los recursos disponibles, la estructura y dimensión de los mercados, los mecanismos de regulación pública y los modelos de inversión, se concluye que la aparente coincidencia encubre dos modalidades diversas de electrificación tardía: alta rentabilidad y concentración territorial en Argentina y una electrificación más armónica, aunque de menor rendimiento y rentabilidad, en España. Aquí, se analizan sus orígenes y se apuntan algunas secuelas de estas trayectorias disímiles.

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ANÁLISIS COMPARADO DE LOS SISTEMAS ELÉCTRICOS EN ESPAÑA Y ARGENTINA, 1890-1950. ESTRATEGIAS GLOBALES Y EXPERIENCIAS DIVERGENTES DE LA ELECTRIFICACIÓN EN DOS PAÍSES DE INDUSTRIALIZACIÓN TARDÍA ISABEL BARTOLOMÉ NORMA SILVANA LANCIOTTI FUNDACIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS DOCUMENTO DE TRABAJO Nº 660/2011 De conformidad con la base quinta de la convocatoria del Programa de Estímulo a la Investigación, este trabajo ha sido sometido a evaluación externa anónima de especialistas cualificados a fin de contrastar su nivel técnico. ISSN: 1988-8767 La serie DOCUMENTOS DE TRABAJO incluye avances y resultados de investigaciones dentro de los programas de la Fundación de las Cajas de Ahorros. Las opiniones son responsabilidad de los autores. 1 ANÁLISIS COMPARADO DE LOS SISTEMAS ELÉCTRICOS EN ESPAÑA Y ARGENTINA, 1890-1950. ESTRATEGIAS GLOBALES Y EXPERIENCIAS DIVERGENTES DE LA ELECTRIFICACIÓN EN DOS PAÍSES DE INDUSTRIALIZACIÓN TARDÍA Isabel Bartolomé ª Norma Silvana Lanciotti b Resumen En este WP, se analiza comparativamente la trayectoria de los sistemas eléctricos en España y Argentina desde la instalación de sus primeros servicios urbanos hasta la segunda posguerra mundial. Se parte de que la iniciativa y la financiación de los sistemas eléctricos en los países occidentales fue un proceso tempranamente global, con etapas sucesivas similares, pero condicionado por el entorno local. La convergencia en la trayectoria de ambas industrias se hace evidente al comparar su arranque y ritmo de crecimiento. No obstante, tras de examinar otras variables, como los recursos disponibles, la estructura y dimensión de los mercados, los mecanismos de regulación pública y los modelos de inversión, se concluye que la aparente coincidencia encubre dos modalidades diversas de electrificación tardía: alta rentabilidad y concentración territorial en Argentina y una electrificación más armónica, aunque de menor rendimiento y rentabilidad, en España. Aquí, se analizan sus orígenes y se apuntan algunas secuelas de estas trayectorias disímiles. Key words: Argentina, España, Electrificación, Industria Eléctrica, Período de Entreguerras JEL classification: N70, N74, N76 ª Correspondencia: Isabel Bartolomé, Departamento de Economía e Historia Económica, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, (Universidad de Sevilla) Av. Ramón y Cajal, 1 (41018 Sevilla) Email: [email protected] b Norma Silvana Lanciotti, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Escuela de Economía, Facultad de Ciencias Económicas y Estadísticas- Universidad Nacional de Rosario, Bv. Oroño 1261, Rosario (2000) Argentina. Tel: 54 341 4212132. Email: [email protected]u.ar Agradecimientos: Versiones preliminares de este documento han sido presentadas en las XXII Jornadas de Historia Económica Argentina (Río Cuarto, septiembre de 2010), en las I Jornadas Internacionales de la Revista de Historia Industrial (Antequera, diciembre de 2010) y en el X Congreso Internacional de la Asociación Española de Historia Económica (Carmona, septiembre de 2011). Las autoras agradecen los comentarios y sugerencias realizadas en dichas ocasiones por Carles Sudrià, Antonio Miguel Bernal, Josean Garrues, Santiago López y Beatriz Solveira. Para la investigación sobre el sistema eléctrico argentino se consultó material documental y bibliográfico de las siguientes instituciones: Widener Library (Harvard University), Baker Library (Harvard Business School), Guildhall Library (Londres), The British Library of Political & Economic Science (London School of Economics and Political Science). Dicha consulta fue posible gracias a sendas becas de investigación otorgadas por la Comisión Fulbright y The British Academy. En el caso español, el Banco de España, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el EUI (European University Institute de Florencia, Italia) contribuyeron a financiar su investigación básica. Recientemente, la Fundaçao para a Ciencia e a Tecnologia portuguesa financió la estancia en el Archivo Histórico de Hidrola en Alcántara (Cáceres). Las autoras agradecen a Sergio Arelovich y a María Cristina Wirth por su asesoramiento sobre los procedimientos de ajuste inflacionario aplicables a las partidas de los balances de las empresas durante el período en estudio. Los posibles errores son responsabilidad exclusiva de las autoras. 2 La relación entre la producción de energía, y en concreto la utilización de nuevos recursos energéticos, y el crecimiento económico constituye un tema clásico en la historiografía económica internacional. Desde el inicial planteo de Carlo Cipolla, recientemente actualizado por Paolo Malanima, y el trabajo seminal de Wrigley, se ha establecido el impacto estratégico de la utilización intensiva de nuevos recursos energéticos en el crecimiento económico e industrial de los países occidentales1. No obstante, los fundamentos de la correlación positiva entre la difusión de nuevas tecnologías aplicadas a la producción de energía y la sustentabilidad del crecimiento económico y del cambio estructural continúan siendo objeto de discusión. Asimismo, la diversidad en la trayectoria de las industrias eléctricas nacionales, y de sus respectivas electrificaciones, ha sido objeto de discusión desde los trabajos recopilatorios en los primeros treinta2. El ritmo, la intensidad y la geografía de las electrificaciones se han ligado al estilo y trayectoria de sus respectivas industrias eléctricas. Como en el resto de los sectores industriales, su diversidad nacional se ha atribuido a la dotación irregular de recursos y capacidades3. La iniciativa y la financiación de los sistemas eléctricos en los países occidentales fueron pronto procesos globalizados, ligados a la difusión tecnológica4. De hecho, la diversidad se ha atribuido esencialmente a la diferente dotación de factores no móviles, en particular a los recursos naturales, fuentes primarias de esta energía, y cuya disponibilidad afecta al precio y por tanto a la rentabilidad mayor o menor de sus distintas aplicaciones5. Entre los países pioneros, Giannetti atribuyó a la abundancia relativa de estos recursos los estilos diferenciados de las electrificaciones hidráulicas y térmicas – estas últimas, más lentas, menos intensivas y con mayor tendencia a la integración de sus mercados6. No obstante, para Hughes (1983), los entornos institucionales, incluidas las políticas regulatorias, los sistemas financieros nacionales y el comportamiento estratégico de las compañías forjaron las diferencias en las electrificaciones pioneras por él analizadas, en Chicago, Berlín y Londres. En los países de electrificación tardía, el desarrollo energético y la evolución de los sistemas eléctricos han sido menos analizados hasta el momento. En particular, en los países latinoamericanos se ha tropezado con el escollo de la falta de fiabilidad de estadísticas y fuentes primarias de producción y consumo de electricidad para el período anterior a 1925. Sólo recientemente, se han diseñado metodologías adecuadas para la construcción de series de consumo energético, cuyos resultados parciales se han comparado con los disponibles para España7. Los protagonistas de la segunda oleada de inversión transnacional que nutrió estos sistemas eléctricos tardíos en la periferia europea y latinoamericana son hoy bien conocidos, gracias al esfuerzo de  1 Cipolla (1978), Wrigley (1990) Malanima (2006) 2 Las industrias eléctricas adquieren una dimensión nacional por razones esencialmente estratégicas. Mortara (1933) 3 Nelson (1996). 4 Hughes (1983), Hausman (2008). 5 Larga tradición desde Habbakuk (1969), Chandler (1972) y Wrigley (1990). 6 Giannetti (1985) y Bardini (1997) consideran algunos recursos naturales particularmente relevantes. 7 Rubio y Bertoni (2008); Bertoni, Roman y Rubio (2009); Bartolomé (2007). Un reciente trabajo sobre la electrificación en Latinoamérica en Tafunell (2010). 3 Hausman, Wilkins y Hertner (2008)8. Sin embargo, desconocemos cómo y por qué fue desigual el impacto de esa inversión en distintos países y regiones. Las grandes corporaciones internacionales comenzaron a invertir intensamente en ambas periferias antes de 1914 y siguieron haciéndolo durante el período de entreguerras. No obstante, el ritmo y la magnitud de la financiación eléctrica fueron muy diferentes según los países y regiones, como divergentes fueron las trayectorias de los sistemas eléctricos resultantes. El volumen de la inversión obedecía sin duda a la demanda de los países de destino –ingreso por habitante y extensión de la manufactura—, junto a la disponibilidad de recursos primarios, pero, como el horizonte de la inversión eléctrica era de muy largo plazo, a causa de la larga duración e inamovilidad de sus activos, los entornos institucionales de los países de destino cobraron relevancia en la toma de decisiones de los inversores9. Este artículo se propone analizar comparativamente la trayectoria de los sistemas eléctricos en España y Argentina desde el momento de la instalación de los servicios eléctricos en las ciudades principales hasta el rescate y/o nacionalización de los sistemas en la segunda posguerra. Se parte del contrastar el progreso de la producción y el consumo de electricidad en cada país. Sus resultados se ponen en relación con los recursos disponibles y la estructura y dimensión de los mercados, los mecanismos de regulación pública, los modelos de inversión –incluyendo la participación de capital nacional y extranjero en cada caso-. Y nos detenemos a examinar el origen de las divergencias en la rentabilidad del sistema eléctrico español y el argentino, siguiendo la propuesta metodológica de Hausman y Neufeld (1990). Según nuestros hallazgos, hubo convergencia de los niveles de producción y consumo eléctrico per cápita en ambos países de electrificación tardía, pero se aprecian grandes diferencias en el rendimiento de los equipos productivos, en la rentabilidad de las empresas de uno y otro país y, en particular, en la distribución regional de esta energía. Hubo, pues, trayectorias divergentes en los sistemas que repercutieron, mediado el siglo veinte, en electrificaciones disímiles. En el caso concreto de Argentina, el mayor rendimiento de sus equipos condicionó a largo plazo la trayectoria de su sistema eléctrico, más rentable pero menos armónico que el español. I. La energía eléctrica en España y Argentina. 1. Evolución comparada del sector eléctrico: España y Argentina, 1900-1950 Tanto España como Argentina iniciaron su electrificación entre fines del siglo diecinueve y comienzos del veinte, aunque el gran salto en la producción de electricidad se produjo en la década siguiente a la primera guerra mundial. En España, la principal fuente de energía primaria para la producción de electricidad entre 1910 y 1960 fue el agua. No obstante, la trayectoria de su sector suministrador, al igual que la de su electrificación, compartió pocos rasgos con las industrias eléctricas de otros países europeos hidro-  8 Una propuesta de comparación transnacional anterior, en Nelles (2003). 9 Rosenberg (1994). 4 dependientes. Hasta la Segunda Guerra Mundial, éstas fueron descritas por Giannetti como precoces, con predominio de consumos elevados y continuos; y con redes eléctricas poco coordinadas10. En España, la electrificación fue tardía y poco intensiva, descollando los usos discontinuos del fluido, como el alumbrado y la manufactura. Sus sistemas regionales estaban apenas conectados en los primeros cuarenta, pese a haberse tendido importantes líneas que unían Norte, Centro y Este peninsular11. La primera electrificación española compartió más bien rasgos con aquellas propias de países de predominio térmico, como Alemania, EE.UU. o la propia Argentina12. Fue un fenómeno urbano, impulsado mayoritariamente por el consumo manufacturero, cuyos consumos irregulares incidieron en los bajos rendimientos de la maquinaria eléctrica, que se prolongaron hasta 1960, dada la escasa integración de los sistemas eléctricos y el desarrollo tardío de la electroquímica y la electro-siderurgia. En contraste, la característica central del sistema eléctrico argentino hasta la segunda guerra mundial fue el predominio de la generación termoeléctrica en base a carbón mineral importado. Hacia 1925, Argentina compraba más de la mitad del carbón importado por Latinoamérica, siendo su principal proveedor Gran Bretaña, con el 87% del total. Si bien las empresas concesionarias del servicio en Buenos Aires, CIAE (Compañía Italo Argentina de Electricidad) y CATE (Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad), comenzaron a utilizar petróleo durante la primera guerra mundial, el uso de este combustible no fue predominante hasta después de la segunda guerra mundial, marcando también una diferencia con la utilización intensiva del petróleo en otros países latinoamericanos desde la primera posguerra13. La generación de energía hidroeléctrica fue poco relevante. Hacia 1930, las pequeñas centrales hidroeléctricas instaladas en Córdoba y Tucumán, participaban con un escaso 6% de la producción total. A partir de la implementación del plan de electrificación en los años cuarenta, y el posterior desarrollo de empresas eléctricas estatales, la hidroelectricidad comenzó a aumentar su participación en el total, alcanzando un 10% del total en 196314. Un primer análisis de la evolución de la producción eléctrica total y de la capacidad instalada nos muestra tendencias similares para ambos países, aunque con cronologías levemente dispares y niveles superiores en el caso español (Gráfico nº 1). Luego del crecimiento moderado entre 1900 y 1909, los sistemas se expandieron en los años previos a la primera guerra, cuando se instalaron nuevas plantas en las ciudades capitales, Madrid y Buenos Aires. Las restricciones en la importación del carbón durante la guerra impulsaron nuevos emprendimientos hidroeléctricos en España, duplicándose la capacidad instalada en pocos años15. Los primeros cuarenta revelan el alto impacto de la guerra civil sobre la potencia eléctrica instalada, no obstante, la curva reanudó su ascenso en la segunda posguerra. En la Argentina, también se registró una expansión significativa de la capacidad y producción en los años previos a la  10 Giannetti (1985) y (1997). 11 Bartolomé (2005). 12 Ya lo sugirió Maluquer (1987), p. 60. Bartolomé (2007), cap. 1. 13 Rubio y Bertoni (2008) 14 La generación hidráulica y/o térmica configuraron sistemas eléctricos con estilos definidos y diferenciados, según demostraron Hughes (1987) y Giannetti (1985). 15 Bartolomé (2007), p. 21-28. 5 primera guerra y en la década del veinte, pero entre 1931 y 1945 el crecimiento fue moderado. En conjunto, ambos países presentan niveles de producción y de potencia instalada similares en los inicios de la electrificación. Luego, y pese a los efectos negativos de la guerra civil, la industria eléctrica española se expandió, ampliando el margen de diferencia respecto a la industria eléctrica argentina, aunque más marcadamente en la potencia instalada que en los niveles de producción. De hecho, a partir de 1931 y hasta comienzos de los años cincuenta, se observa un estancamiento relativo de la potencia instalada en Argentina. También la producción argentina de electricidad manifiesta una tendencia al estancamiento entre 1937 y 1950, pero su ritmo convergió con el español en los primeros cuarenta, ante la total parálisis de este último. La tendencia en Argentina finalmente se revierte sólo hacia 1955 cuando la producción y la capacidad instalada se acercaron a los índices españoles como resultado de la implementación del plan electrificador16. Gráfico nº 1 Fuentes: Para España, Bartolomé (1999) y Carreras (2005), Cuadro 5.17; INE (varios años); Para Argentina: Thern, S/F; CEPAL (1956)  16 CEPAL (1956) pp.126-8; Argentina (1960), :s/p. Potencia instalada (Mw) y Produccion eléctrica (GWh) España y Argentina 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 8000 1900 1913 1922 1931 1936 1945 1950 Pot. Instalada España Pot. Instalada Argentina Producción España Produccion Argentina 6 Cuadro nº 1. España y Argentina: Potencia instalada, Producción total y per cápita, 1900-1950 Potencia Instalada en números índice (1913=100) Producción Total en números índice (1913=100) Producción p. c. (KWh) Año España Argentina España Argentina España Argentina 1900 33 30 5,77 1913 100 100 100 100 17,37 39,66 1922 346 115 398 338 64,84 107,06 1931 628 411 915 573 136,04 142,29 1936 760 486 1.036 790 146,92 179,51 1945 881 580 1.185 1.194 155,58 235,77 1950 1.199 615 1.946 1.719 248,17 302,62 Fuentes: Para España, Bartolomé (1999), Carreras (2005) e INE (varios años); Nicoláu (2005). Para Argentina: Thern, S/F; CEPAL (1956) La evolución de la producción per cápita muestra un panorama diferente (Cuadro nº 1). Ahí se observa el intenso crecimiento español en los veinte y su atraso en los primeros cuarenta, mientras que en Argentina se sostiene el crecimiento de la producción per cápita, que supera a la española durante todo el período. Aunque las instalaciones del sector eléctrico español resultaron bien paradas de la guerra civil, durante el período bélico se interrumpió el aumento del parque eléctrico. Ante la falta de carbón y petróleo, la demanda de electricidad aumentó abruptamente en un período en que la inversión en infraestructuras hidroeléctricas se paralizó -hasta 1943, con la central de Doiras de Electra del Viesgo--. El déficit de electricidad se enjugó mediante restricciones al consumo y sólo en 1955, por fin, la oferta pudo empezar a asumir la demanda eléctrica17. La Segunda Guerra Mundial también ejerció un impacto fuertemente negativo en el sector eléctrico argentino por las restricciones en la importación de combustibles y maquinaria para la industria eléctrica. La sustitución del carbón y el petróleo por la combustión de cereales y oleaginosas garantizó la continuidad de la producción, aunque con restricciones al consumo. La situación se normalizó al finalizar la guerra. No obstante, la expansión de la industria argentina durante el conflicto bélico, el aumento del consumo eléctrico resultante del aumento de los salarios y la mejora en la distribución del ingreso durante el gobierno peronista, hizo evidente la obsolescencia de los equipos y la insuficiente capacidad instalada, profundizando el déficit energético. A fines de la década del cincuenta, entre los resultados del plan nacional de electrificación de 1947, se destaca el aumento del consumo per cápita desde 186 kWh en 1946 a 300 kWh en 195818. El exiguo rendimiento del equipamiento y la baja intensidad de la electrificación española se representaban en sus consumos por habitante, que alcanzaban un tercio de los italianos y un cuarto de los franceses19. Hasta la guerra civil, predominaron los usos urbanos iniciales de la electricidad, alumbrado y manufactura. Desde 1936, las necesidades de la guerra civil, y la  17 Sudrià (1987) y Pueyo (2007). 18 Argentina (1952) p. 233), Argentina (1960), s/p. 19 Un panorama actualizado de las electrificaciones europeas en Segreto (2006). 7 escasez de suministros externos durante la guerra mundial, dispararon la demanda de electricidad, aunque, desde 1944, las restricciones al consumo mermaron su enorme potencial de crecimiento. En 1950 el consumo por habitante alcanzaba ya los 250 kWh, pero, como se refleja en el cuadro nº 2, el reparto de los consumos se mantenía similar al de preguerra, con un porcentaje elevadísimo de pérdidas, denotando la creciente ineficiencia de los sistemas de transporte y distribución. Cuadro nº 2. España: Estructura de los consumos finales de electricidad comercial (%) 1910 1920 1935 1945 1950 Alumbrado 48,18 31,26 15,11 13,21 13,16 Tracción 8,96 8,28 7,67 8,46 6,67 Industria 19,61 40,48 52,41 51,89 54,52 Pérdidas 23,25 19,98 24,81 26,44 25,64 Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 Fuente: INE (1949) y (1961). Hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, la principal aplicación de la electricidad en España fue el alumbrado, público y privado. A partir de entonces, los usos industriales aventajaron a los lumínicos, de manera que la producción destinada a fuerza motriz alcanzó a ser hegemónica antes de 1920. Aunque en el transcurso de los dos años siguientes se experimentara un cierto reflujo, a partir de 1920 los porcentajes utilizados en forma de fuerza motriz no cesaron de crecer hasta 1929, momento a partir del cual se estabilizó en torno a un 50 % la producción destinada a usos industriales y un 15 % destinado a alumbrado. Significativamente, la porción empleada en forma de tracción apenas varió, alrededor de un 8-10 %, mientras que las pérdidas se acrecentaron a partir de 1910, manteniéndose en torno al 20 % hasta el decenio de 1930, cuando volvieron a mostrar un incremento de unos cuantos puntos, estabilizándose en torno a una cuarta parte de la producción hasta 195020. En Argentina, en cambio, se observan variaciones significativas en la estructura del consumo durante el período de entreguerras (cuadro nº 3). Aún cuando la función original del sistema era proveer de alumbrado público, este sector tenía una participación mínima en el consumo total (9%). El consumo mayoritario era del sector tranviario (alrededor del 45%), que descendió a un 22 % promedio después de la primera guerra. En los años veinte, a partir de un consumo sectorial equivalente, se consolida la disminución del consumo tranviario, incrementándose el consumo industrial, aunque con una participación inferior al consumo industrial español. Por otra parte, la  20 Un ejemplo de pérdidas desbocadas en Germán (1990), p. 65. 14 Cuadro nº 7 España: Potencia instalada total por regiones entre 1910 y 1945 1910 1935 1945 Región % Pot. Instalada Consumo per cápita en kWh % Pot. Instalada Consumo per cápita en kWh % Pot. Instalada Producción per cápita en kWh Andalucía 12,06 6,66 10,21 85 11,25 70,2 Aragón 9,94 26,71 11,72 211 12,24 556,94 Astur-Santander 6,19 14,34 8,88 238 10,29 535,03 Baleares 0,42 1,93 0,67 57 0,75 59,81 Canarias 0,60 2,07 0,84 39 0,46 22,94 Castilla 7,57 7,41 10,95 37 12,01 166,87 Cataluña 13,62 13,01 24,37 394 22,34 286,33 Extremadura 1,00 1,87 0,57 s.d. 0,39 4,64 Galicia 8,35 10,64 2,62 48 3,11 68,05 La Mancha 5,84 8,70 7,60 * 8,26 * Madrid 9,44 16,65 3,34 220 2,67 90,87 Murcia 2,03 5,44 2,25 s.d. 0,68 123,52 País Vasco 18,71 46,05 7,31 414 6,29 216,32 Valencia 4,24 5,90 8,67 241 9,27 206,94 Total General 100 100 100 Fuentes: Bartolomé (1999); Nicoláu (2005) y Archivo Estafeta-INI, leg. 250, c. 6. Sirvent, INE (1948). *La Mancha incluida en Madrid. 1945, producción en lugar de consumo. En 1926, hubo una iniciativa legislativa que convocó un concurso de estudios sobre la red nacional de intercambios, pero fue la promoción privada quien terminó asumiendo la integración del mercado a través de las líneas de transporte de Saltos del Duero y la de Lafortunada, que establecieron los primeros intercambios efectivos entre los sistemas –catalán y vasco la primera y vasco-madrileño-levantino, la segunda-. Hacia 1935, exceptuando Cataluña, que continuaba siendo la principal productora y consumidora de electricidad, la participación de las distintas regiones españolas mostraba un patrón descentralizado en vías de integración. En los cuarenta, y ahora también con el concurso público en alguna línea, se avanzó gradualmente tanto en la integración interna de los mercados como en la consecución de las grandes líneas transversales26. La diferente estructura de los mercados eléctricos en Argentina y en España contribuye a explicar los mayores niveles de producción y consumo per cápita identificados en Argentina entre 1913 y 1950. El 90% de la producción y el consumo eléctrico argentino se concentraba en el área litoral pampeana y especialmente en la ciudad y provincia de Buenos Aires. Dado que esta región concentraba el 68% de la población y más del 90% de la producción industrial del país, una vez alcanzada la relación óptima entre la capacidad instalada y el factor de carga, maximizando el tiempo de utilización en razón de una demanda diversificada que permitiera reducir los costos fijos y las pérdidas de  26 En 1942, la longitud total de las líneas de Alta era de, 8.626 km. Bartolomé (2005). 15 energía, se obtenían elevados rendimientos por planta. El otro factor concomitante en la concentración del consumo y la producción en esta área fue la demanda tranviaria que se mantuvo cerca del 20% del consumo total de electricidad aún en los treinta cuando el sector había iniciado su declive. En esta situación, no había estímulos para invertir en la ampliación de la planta, aunque sí en la extensión de las redes de distribución, lo cual explica el aumento de la producción y consumo per cápita y el estancamiento de la potencia instalada en los años treinta. Por el contrario, el sistema español siguió un patrón de desarrollo más disperso. Las plantas hidroeléctricas se ubicaron en función de la disponibilidad de los recursos hidráulicos en diferentes regiones. Esto dio lugar a un sistema eléctrico dual: con sistemas de menor rendimiento en las áreas menos pobladas, donde la relación entre la demanda promedio y la demanda máxima así como el tiempo de utilización eran bajos y las pérdidas de energía, elevadas; a la par que sistemas de alto rendimiento, en áreas fuertemente industrializadas como Cataluña o el País Vasco, donde se combinaban producción térmica e hidroeléctrica. El desarrollo de la hidroelectricidad compensó los elevados costos de la producción térmica, contribuyendo a disminuir la dependencia española del carbón importado. Se configuró así un sistema dual, descentralizado, de mayor capacidad que el argentino, aunque de menor rendimiento. II. La regulación de los sectores eléctricos en Argentina y en España Los sectores eléctricos argentino y español se desenvolvieron con amplia autonomía de sus respectivos Estados hasta la segunda mitad del siglo XX, aunque recorrieran itinerarios bien diferentes. En Argentina no hubo regulación estatal hasta los cuarenta, mientras que en España la legislación estatal fue muy temprana, pero siempre, paradójicamente, favoreciendo regímenes poco intervencionistas. Así, hasta la Primera Guerra Mundial, los asuntos públicos fueron las autorizaciones para el tendido de líneas, el alumbrado público y las tarifas aplicadas a los usuarios particulares. En el período de entreguerras y en Argentina, la discusión se centró en la propiedad extranjera de las empresas y, por tanto, en la legitimidad de sus utilidades y de las tarifas aplicadas. En España, se discutió acerca del otorgamiento a particulares de los cursos de agua, de la duración de los permisos para su uso y de la eventual participación pública en la construcción de presas. No obstante, tras la segunda guerra mundial, cuando se presentaron dificultades para el aprovisionamiento de combustibles en Argentina y de energías sustitutivas en España, los dos gobiernos intervinieron a las claras en el sector eléctrico, procediendo al rescate de las compañías extranjeras e implementando políticas de inversión, en colaboración o no con las restantes compañías privadas, para afrontar el reto del crecimiento de sus respectivos parques eléctricos. 16 1. Los Municipios y el régimen de concesiones sin exclusividad: 1880- 1913 En ambos países, el suministro de electricidad arrancó por iniciativa privada y las primeras colisiones con la Administración derivaron de la provisión de permisos para el tendido de líneas eléctricas de transporte y distribución27. Mientras que en Argentina esto se resolvió con un régimen de concesiones no privativas otorgadas por los municipios, en España la legislación de ámbito estatal de servidumbre de paso eléctrica fue muy temprana, de 1901, estableciendo un régimen sumamente generoso para las compañías28. En Argentina, los contratos de concesión firmados entre los consistorios y las compañías de servicio eléctrico fijaban las tarifas máximas -escalonadas al tipo de cliente y ajustables al tipo de cambio-, el período de vigencia, la reversibilidad al Municipio de la inversión inicial y un tipo impositivo que iba del 2 al 6 por 100 de los ingresos brutos. Las concesiones otorgadas a empresas extranjeras en las ciudades de Buenos Aires y Rosario regían por cincuenta años, mientras que en las ciudades del interior, los términos fueron menores, entre 20 y 25 años. En España, precios y servicios entre particulares y compañías se rigieron por una práctica puramente contractual. Las autoridades municipales tan sólo otorgaban las concesiones de alumbrado público, mediante subasta, bajo condiciones específicas de precio y calidad del suministro para iluminación pública y para usos particulares29. En los municipios pequeños, las concesiones de alumbrado actuaban como barrera de entrada para otras compañías, pero en los grandes municipios no fueron extrañas las guerras tarifarias que agilizaron la temprana adopción de innovaciones. En el terreno impositivo, las compañías eléctricas estaban gravadas por la contribución industrial y la de utilidades desde 1900, además de un impuesto específico sobre el consumo de alumbrado. Se consolidaron sin dificultad monopolios de suministro eléctrico en la mayoría de las ciudades de ambos países, pese a la falta de exclusividad en los contratos argentinos y a la prohibición de la concesión de monopolios que dictaba el Estatuto Municipal de 1877 en España30. 2. Las primeras iniciativas para la regulación del sector eléctrico.1913- 1943. Durante la primera guerra mundial, la escalada de precio del carbón estimuló en España un aumento apreciable del consumo eléctrico. Por un lado, se legisló para estipular las condiciones técnicas del suministro, aunque el recurso a los tribunales continuó vigente en este ámbito por muchos años. Por  27 Según R. Millward ésta fue la principal vía inicial de regulación de los negocios eléctricos y de telecomunicaciones. Millward (2004), p. 6. Para una tipología de las estrategias de regulación de los monopolios de servicios públicos, véase Gómez Ibañez (2003), pp. 18-36. 28 La Ley de Servidumbre de Paso es de 1901. Las dificultades previas en Antolín (2006), p. 152. 29 Antolín (1991), p. 308. 30 En Argentina, la excepción fue la ciudad de Buenos Aires, cuyo servicio eléctrico estuvo a cargo de dos empresas (CATE y CIADE) a partir de la primera guerra mundial. No obstante, no rigieron condiciones de competencia, puesto que las empresas acordaron las áreas respectivas de servicio. 17 otra, se congelaron los precios de la electricidad en 1916, corroborándose esta medida en 1920 y luego en 1922. Según esta legislación, cualquier alteración al alza en las tarifas debía ser autorizada por el gobierno, por tanto, el suministro eléctrico actuaba en régimen de precios máximos autorizados, pero no uniformes31. La congelación llegó en un momento de precios elevados, previo a la caída de los costes que promovería el uso masivo de la hidroelectricidad y la interconexión de las redes. En 1924, el suministro eléctrico se declaró servicio público32. La regulación de los precios eléctricos quedó así legitimada, aunque hasta la década de 1940 el control de los precios no repercutiera en una pérdida efectiva de utilidades por parte de las empresas33. La práctica contractual siguió vigente: el acceso a los mercados continuó siendo libre y el ajuste de los precios a los costes se efectuaba de hecho discriminando las tarifas según usos y usuarios, con los que se negociaban contratos particulares y habitualmente secretos. En el transcurso de la primera guerra, en España se procedió a reformar el régimen de acceso a los saltos de agua, confirmándose en 1921 y en 1927, con el llamado decreto Gualdalhorce. Se regulaba el acceso a los recursos hidráulicos de manera estricta, para favorecer a las empresas eléctricas mayores, deseosas de unificar concesiones para construir saltos mayores. El decreto facilitó la unificación de permisos, reglamentándose los períodos de tramitación y de caducidad de las concesiones no utilizadas, a fin de evitar la especulación34. Además, y desde 1917, la Ley de Protección de industrias nacionales abarató las importaciones de maquinaria y material para las instalaciones eléctricas. Durante la Dictadura Primorriverista (1923-1930), el régimen dio un paso más al promover la inversión directa en el tendido de la red eléctrica nacional y en la construcción de presas para el almacenamiento de agua. Sin embargo, ninguno de los proyectos barajados prosperó y sólo algunas empresas recibieron anticipos a cuenta de los embalses construidos. Las ayudas se suspendieron a la caída de la Dictadura y no se reanudaron durante la II República35. Legalmente, el sector eléctrico español estaba sometido a un régimen de regulación discrecional que, incluso, persiguió durante la Dictadura proveer de infraestructuras públicas a esta industria. Lo cierto es, sin embargo, que mercados y tarifas permanecían en la práctica bajo un régimen contractual y que no hubo más regulación efectiva que aquella que afectaba el acceso a los recursos hidráulicos. En Argentina también comenzó a plantearse la discusión sobre los aspectos legales y económicos de las concesiones eléctricas en los años veinte, influida por las experiencias del municipalismo europeo y de la regulación estatal norteamericana. Los efectos de la crisis de 1930 sobre el tipo de cambio y las ganancias de las empresas extranjeras, a la par que los reclamos por rebaja de tarifas por parte de los usuarios, dieron origen a los primeros intentos de  31 R. O. de 14 de agosto de 1920 y R. O. de 31 de octubre de 1922, que vio la luz con ocasión de la petición de elevación de tarifas por parte de las compañías madrileñas. 32 R. D. de 12 de abril de 1924 sobre suministros de electricidad, agua y gas. 33 En Madrid, Anna Aubanell ha demostrado que el régimen de precios máximos contuvo el poder de monopolio de las empresas que cartelizaban el suministro eléctrico hasta 1925. No obstante, ella misma reconoce que no fue así en buena parte de los municipios españoles, donde la congelación no sucedió a una guerra tarifaria y donde las mayores ventajas de la electricidad estaban aún por venir en 1916. Aubanell (2011) 34 R. D.-Ley de 7 de enero de 1927, (Gaceta de 8 de enero). 35 Bartolomé (2011). 18 regulación discrecional por parte de los gobiernos locales, aunque sin resultados ciertos. En los años treinta, las comisiones municipales de servicios públicos, creadas en Buenos Aires y Rosario, y las comisiones provinciales en Córdoba y Tucumán analizaron la contabilidad de las compañías de electricidad para elaborar argumentos legales y económicos que fundamentaran la rebaja de tarifas de los servicios y proponer criterios de fiscalización del servicio. Los informes de las comisiones señalaban la sobrevaloración de los activos y la obtención de ganancias excesivas en base al cálculo de utilidades aplicado por la Federal Trade Commission, la falta de calidad del servicio y las ventajas de la municipalización. No obstante, estas iniciativas no prosperaron, y no se produjeron cambios efectivos en el marco regulatorio hasta 194336. 3. La intervención directa del Estado. 1943-1955 El gobierno argentino surgido del golpe militar nacionalista en 1943 sancionó la creación de dos comisiones investigadoras de servicios públicos de electricidad, encargadas de revisar los contratos de las eléctricas extranjeras. Asimismo, los sistemas eléctricos se declararon sujetos a expropiación como bienes de utilidad pública y se creó la Dirección Nacional de la Energía, como agencia estatal encargada de regular el mercado eléctrico y de promover nuevas fuentes de energía. Los informes preparados por las comisiones fiscalizadoras de los servicios eléctricos, identificaban que las ganancias de las compañías habían sido excesivas y sus activos sobrevaluados. Se recomendaba su declaración de utilidad pública y la expropiación de los activos sujetos a las concesiones primigenias37. La recomendación sólo fue implementada por los gobiernos provinciales en las concesiones otorgadas a empresas subsidiarias de la compañía holding norteamericana American & Foreign Power, pero no tuvo efecto en los distritos controlados por las empresas del holding belga SOFINA38. La creación de la Dirección General de Centrales Eléctricas del Estado en 1945, obedeció al déficit energético de la II Guerra Mundial. Este organismo se concibió para proyectar, ejecutar y explotar centrales y redes de distribución eléctrica, en particular para implementar un programa ambicioso de aprovechamiento eléctrico que proyectó 11 centrales hidroeléctricas. Pese a que las restricciones al consumo dieron fin en 1946, el gobierno peronista recientemente electo, impulsó -mediante el Plan Nacional de Electrificación-, la inversión en nuevas plantas hidroeléctricas y la integración de las redes  36 En 1936, el gobierno municipal de la ciudad de Buenos Aires renegoció los convenios con las empresas eléctricas CHADE y CIAE. Las concesiones originales fueron reemplazados por un nuevo convenio que estipulaba una temporaria rebaja de tarifas a cambio de modificaciones favorables a las empresas, a saber: la eliminación de la cláusula de rebaja de tarifas por progreso técnico, la introducción del ajuste automático de precios por modificaciones en los precios, salarios y tipo de cambio, la anulación de la reversión de la propiedad al final de la concesión, y la extensión de las concesiones por quince años adicionales a lo previsto en el contrato original. Genta (2006), pp. 73-82; Lanciotti (2011), pp. 200-207. 37 La publicación de los informes de las comisiones fue suspendida, y se restringió su circulación. Finalmente, en 1974, se publicó sólo el informe de la Comisión Fiscalizadora de los servicios eléctricos en la ciudad de Buenos Aires (Informe Rodríguez Conde) 38 Los motivos que explican la diferente política aplicada a empresas norteamericanas y belgas, en Lanciotti (2008a). 19 eléctricas provinciales, asumiendo la gestión directa del servicio. Dicha inversión fue financiada por partidas presupuestarias específicas y por el Fondo Nacional de la Energía, cuyos recursos provenían del impuesto al consumo de electricidad. En materia regulatoria, no hubo cambios significativos: el gobierno se limitó a decretar un congelamiento de tarifas por un período de tres años, compensando a las empresas mediante el otorgamiento de subsidios estatales destinados al pago de salarios. En 1951, una importante parte del Plan estaba en marcha y la inversión pública alcanzaba casi el 40 %. No obstante, la disminución de los recursos estatales, ocasionada por la crisis de la balanza comercial, dilató la realización de las inversiones previstas en la segunda etapa y dejó sin efecto la nacionalización del sistema. En los distritos más poblados, el sistema continuó siendo operado por las empresas extranjeras, auxiliadas por subsidios y créditos estatales durante el gobierno peronista. Las concesiones de las subsidiarias de SOFINA fueron posteriormente adquiridas y transferidas a las empresas estatales SEGBA (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires) y Agua y Energía Eléctrica entre 1956 y 1961. Sólo CIADE se mantuvo bajo gestión y propiedad privada. En España, durante el período bélico (1936-1939) se interrumpió el crecimiento del parque eléctrico, hubo que recomponer equipos y reparar establecimientos, de manera que en 1943 el déficit de la producción eléctrica se hizo tan evidente que se impusieron restricciones al consumo, prolongadas hasta 1957. Ante la falta de carbón y petróleo, aumentó de manera drástica la demanda de electricidad en un período de parálisis en la inversión en infraestructuras hidroeléctricas. La propia industria eléctrica fue responsable de una parte de la caída de la inversión, por sus acuerdos para la distribución de la energía eléctrica de los primeros treinta, pero la mayor responsabilidad recae sobre las medidas de intervención administrativa de la Dictadura Franquista, que dieron comienzo en 1936, esto es, la congelación tarifaria y las trabas a la compra y reparación de los equipos. Las restricciones ocasionaron pérdidas cuantiosas, en particular a los consumidores industriales. Todos los consumidores sufrieron, además, aumentos importantes en los impuestos sobre el consumo de fluido desde 1940. En estos años, la relación entre las empresas eléctricas y el régimen de Franco osciló entre la colaboración y la hostilidad. De un lado, para evitar una previsible regulación pública del transporte de electricidad, las compañías crearon Unidad Eléctrica Española, S. A. (UNESA) para gestionar unificada y autónomamente la red, aunque bajo directrices gubernamentales. No obstante, hasta 1953 no funcionó efectivamente la oficina de coordinación general de cargas. De otro lado, el régimen franquista creó en 1941, el Instituto Nacional de Industria (INI) a fin de promover una industrialización acelerada en que el sector eléctrico junto al hierro y los hidrocarburos fueran los protagonistas. De hecho, casi un 15 % del total de la inversión española en equipos productivos en el decenio de 1940 lo fue a través de las empresas públicas del INI, térmicas la mayoría y una modesta central hidroeléctrica en el Pirineo. La implantación de las tarifas tope unificadas en enero 1951 definió el modelo de crecimiento del sector, financiado por una tasa impositiva al consumidor y no sobre los presupuestos públicos. Por último, el gobierno intervino abiertamente en el rescate de los valores extranjeros residuales: de Sevillana y en la apropiación de la Canadiense a favor del grupo representado por Juan March. Hasta los años 50, no se procedió en España a una regulación discrecional de 20 las tarifas eléctricas y, aún así, con el fin exclusivo de garantizar el reemplazo de las inversiones en el parque eléctrico. El fruto del rescate de las empresas extranjeras, junto a las eléctricas del INI, constituyó el núcleo de la empresa pública eléctrica española que tuvo que convivir con un sector privado, siempre mayoritario39. Durante la primera mitad del siglo veinte, sólo en las coyunturas en que la inflación se sumó a la presión de los usuarios, se procedió a congelaciones de los precios del fluido, pero en ninguno de los dos países, se aplicaron mecanismos efectivos de regulación discrecional para controlar el poder de monopolio de las empresas eléctricas; mientras que en los años de la segunda posguerra, se pasó a la gestión directa, aunque parcial, del suministro. Hasta la segunda guerra mundial, los Estados español y argentino impulsaron la inversión privada en el sector, ya por la vía de los contratos de concesión en Argentina, ya por la contractual en España. El predominio de la generación termoeléctrica en Argentina sostuvo la continuidad de los municipios como poderes concedentes, a excepción de la provincia de Córdoba, cuyo desarrollo hidroeléctrico impulsó la temprana intervención provincial en el sector; mientras que en España y, a partir de la década de 1920, la regulación de los recursos hidráulicos se hizo efectiva. La implementación de un régimen de precios autorizados en España introdujo mecanismos de regulación discrecional, pero no impidió que siguiera prevaleciendo el régimen contractual, pues la congelación tarifaria fue compensada con el aumento de los rendimientos de escala. En el caso argentino, los intentos de fiscalizar las tarifas, las utilidades y las inversiones de las empresas eléctricas extranjeras fracasaron, de modo que las concesiones continuaron siendo la única estrategia regulatoria hasta el momento de nacionalización de las empresas en la segunda postguerra. Se observan también diferencias en los regímenes impositivos que afectaban a esta industria. Mientras que en España, los servicios eléctricos estaban afectados por impuestos equivalentes a los que gravaban otras actividades (impuesto industrial e impuesto a las utilidades)40; en Argentina, durante la vigencia de la regulación vía concesión, las compañías estuvieron exentas del pago de impuestos provinciales y nacionales (incluyendo los aranceles a la importación de insumos y maquinarias), tributando solamente un impuesto único a los ingresos brutos, cuya recaudación administraban los municipios concedentes. Más allá de las diferencias señaladas, en coyunturas de déficit energético, la acción estatal en ambos países intentó una penetración en el sector, participando en la inversión en los activos de las empresas privadas, pero sólo a partir de los años cuarenta en Argentina, y de los años cincuenta en España, se consolidó la participación estatal mediante la inversión en el sistema eléctrico y el rescate de empresas, asumiendo, en algunos casos, la gestión pública de los servicios.  39 Gómez Mendoza (2007), vol. 2. 40 Con algunas variaciones que beneficiaban a las empresas españolas con actividad en el exterior, como la CHADE. RD-Ley de 20 de Diciembre de 1924. 21 III. Inversión y empresas eléctricas en Argentina y España. Dos trayectorias divergentes Tras las primeras iluminaciones pioneras, tanto en Argentina como en España, la electricidad comercial se expandió primordialmente por iniciativa de empresas extranjeras que, en sucesivas oleadas, contribuyeron a la creación de los mercados eléctricos. Hasta la I Guerra Mundial, los ciclos de inversión fueron similares en ambos países: la inversión británica temprana protagonizada por empresas autónomas (free-standing companies), fue desplazada por la entrada de las compañías alemanas, creadas por iniciativa de AEG y los bancos europeos de inversión entre 1894 y 1910. Tras la Gran Guerra, el centro de los negocios eléctricos se trasladó a Bélgica y Suiza, donde se instalaron las sedes de las principales Holdings eléctricas europeas. A partir de entonces, en Argentina se consolidaron las empresas foráneas, que emprendieron una fase de pujante inversión en los años veinte, mientras que en España el capital extranjero se redujo a unos pocos mercados, dinámicos pero concentrados, que no superaban un tercio de la producción eléctrica del país. La inversión autóctona tomó entonces el relevo. Entre 1928 y 1931, el capital norteamericano también logró penetrar fuertemente en Argentina, a través de la American Foreign Power. Aunque las corporaciones americanas tantearon también una incursión a gran escala en los mercados eléctricos españoles, desistieron en 1931. En 1945, apenas había tres empresas eléctricas con participación extranjera en España, mientras que en Argentina el 75 % de los servicios eléctricos era aún propiedad de empresas extranjeras. En este apartado, se repasa la evolución de la fisonomía empresarial de los servicios públicos eléctricos en Argentina y en España, prestando una especial atención al papel que en ambos países desempeñaron la tecnología y, en particular, el capital externo. Al final, nos detenemos a analizar las causas de las coincidencias y divergencias de los procesos de internacionalización de las empresas eléctricas en ambos países. 1. Industria Eléctrica y Corporaciones Internacionales en Argentina y España hasta la Gran Guerra En 1889, la firma británica River Plate Electricity Co. obtuvo la concesión del servicio en Buenos Aires, La Plata y Rosario. Ese mismo año, coincidían en Madrid la constitución de la llamada compañía Inglesa, (Electricity Supply Company), y la Madrileña, iniciativa pionera de la AEG fuera de Alemania, pero participada por la empresa gasista de origen francés que operaba en la capital. Al año siguiente, en Barcelona, la primera de las compañías españolas, la Española de Electricidad, pasó a la británica Woodhouse and Rawson. La coincidencia de estas iniciativas no era casual. Tras diez años de iluminaciones ocasionales y el malogro de algunas iniciativas precursoras, el negocio de la electricidad comercial se consolidaba, a la par que se ampliaba el espectro de las aplicaciones urbanas, como la tracción y las iluminaciones pública y privada. Y, desde fecha tan temprana, la industria eléctrica se internacionalizó. La primera oleada, previa a 1900, fue liderada por los llamados conglomerados electro-técnicos, auxiliados por la banca de inversión de los países de origen, que habían surgido al abrigo de la expansión de otras actividades como ferrocarriles o gas. Estos conglomerados se formaron a raíz 22 del florecimiento simultáneo de la tecnología electro-técnica en diferentes polos, lo que derivó en una competencia entre grupos rivales, luego desplazada por un acuerdo para la repartición de los mercados41. En Argentina y en España, las compañías inglesas pioneras entraron pronto en declive por razones tanto tecnológicas como financieras. El relevo lo tomaron las empresas alemanas, belgas, suizas y norteamericanas, aunque fueron las alemanas - AEG, Siemens-Halske y Schuckert-, con un mercado local limitado y un potencial tecnológico enorme, quienes más activamente se internacionalizaron42. Argentina y España recibieron la tecnología eléctrica casi simultáneamente. Con su difusión, se perseguía consolidar sendas duraderas de dependencia tecnológica de las casas madre --estrategia de Unternehmergeschäft – aunque no se despreciase el negocio derivado del propio suministro de energía. Los conglomerados electro-técnicos operaban como entrepreneurial firms, organizando, financiando y gestionando proyectos y concentrando capacidad técnica. Las necesidades de inversión del negocio eléctrico se articularon mediante la creación de sociedades financieras especializadas. Algunas de estas sociedades mantuvieron la sede en sus países de origen (como Schuckert, que creó Continental, en Alemania), pero otras se trasladaron a países como Suiza y Bélgica, que ofrecían mejores condiciones para la operatoria financiera. En Suiza, nacieron Elektrobank en 1895 -promovida por AEG, con la participación de capitales alemanes y suizos-, Indelec (Siemens & Halske, con capitales alemanes y suizos) y Motor -constituida en 1895 por iniciativa de Brown Boveri de Baden, compañía electromecánica suiza, con la participación de bancos e inversores tanto alemanes como suizos. Un paso más se dio en 1898 con la constitución de la alemana DUEG y la belga SOFINA, dirigidas a financiar y explotar empresas eléctricas y tranviarias en las periferias europea y latinoamericana. La creación de la DUEG (Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad) fue una iniciativa de la AEG y de sus bancos de inversión. Al tiempo, la empresa eléctrica alemana Union Elektricitäts-Gesellschaft (UEG) constituyó la Société Financière de Transports et d’Entreprises Industrielles (SOFINA) en Bruselas, para operar en Europa y en América del Sur. Su capital fue aportado mayoritariamente por el grupo alemán y algunos bancos belgas, mientras que la Thomson-Houston americana (integrada en la General Electric Co. desde 1892) realizó una aportación menor. Ese mismo 1898, la DUEG, registrada en la Argentina como Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad (CATE) inició su rápida expansión en el país a través de la adquisición de usinas británicas y la construcción de nuevas  41 Sobre la competencia y posterior acuerdo entre las multinacionales eléctricas norteamericanas y alemanas, ver Schroter (1993). “La batalla entre sistemas” en Segreto (1992) y, desde un punto de vista tecnológico, David (1992). 42 Las empresas eléctricas fortalecieron su posición muy tempranamente mediante fusiones, como la que dio lugar en 1892 al grupo General Electric en Estados Unidos. Los patrones de inversión de las empresas eléctricas europeas, especialmente alemanas, suizas y francesas, han sido analizados por Hertner (1986), Segreto (1987) y Broder (1982). Al otro lado del Atlántico, la inversión canadiense fue explorada por Armstrong y Nelles (1988) y Hertner & Nelles (2007) y la norteamericana por Hausman y Neufeld (1990, 1998). Para una visión de conjunto, ver Hausman, Hertner and Wilkins (2008) 23 plantas43. Ésta y la Compañía General de Electricidad de Buenos Aires, controlada por la empresa alemana UEG, obtuvieron autorización para operar en la ciudad de Buenos Aires. A partir de 1903, cuando UEG se fusionó con AEG y esta última ingresó en SOFINA con una participación mayoritaria, la expansión del trust belga por ambos continentes se intensificó. Paralelamente, en España y desde 1889, el Banco Hispano-Alemán, venía promocionando la fundación de empresas de suministro eléctrico por parte de la AEG en los principales núcleos urbanos de la época –Madrid (1889), Barcelona (1894), Sevilla (1894) y en Bilbao (1895) --, además de montar por cuenta ajena centrales en diversas ciudades44. AEG no estaba, sin embargo, sola. En 1896, se había instalado Schuckert en Bilbao, a través de Ahlemeyer Cía Anónima., que en 1897 fundó la Electro-Química de Flix, una rareza en España, por su naturaleza de gran consumidor de fluido45. En 1896, se constituyó también la Central Catalana de Gas y Electricidad, donde, con capital francés, Lebon intentaba defender su negocio de alumbrado de gas46 y la Siemens se había establecido en Málaga con la compra de una pequeña central. Al lado de éstas y otras iniciativas internacionales, en el fin de siglo de ambos países surgieron minúsculas empresas que, con capital autóctono, acometieron la electrificación del interior y del área rural. De hecho, en 1901, había en España más de 850 establecimientos, mucho de ellos independientes, dispersos por toda la geografía peninsular47. Pero, a diferencia de Argentina, proliferó el aprovechamiento mixto de energía hidromecánica: molinería o aserradero diurno más alumbrado eléctrico nocturno48. Con el nuevo siglo, SOFINA incrementó su participación accionarial en la DUEG-CATE, que duplicó su capital y tomó el control de empresas de servicios públicos en Chile y Uruguay. Por otra parte, SOFINA y la Sociéte Générale de Belgique (a través de la Compagnie Mutuelle des Tramways) se hicieron cargo de los sistemas tranviarios en Buenos Aires y Rosario en 1906. En 1910, SOFINA adquirió la empresa británica Rosario Electric Co (sucesora de River Plate Electricity) y constituyó la Société d’Électricité de Rosario (SER) con sede en Bruselas, irrumpiendo por vez primera en el mercado eléctrico argentino. De  43 La CATE contaba con dos sedes y dos directorios, en Berlín y en Buenos Aires, desde donde se expandió a otros países de América del Sur. A comienzos del siglo XX, la CATE instaló una usina propia en Buenos Aires y adquirió las instalaciones eléctricas de las empresas británicas que operaban en la ciudad (la Compañía de Electricidad del Río de la Plata y la Compañía Primitiva de Gas y Electricidad de Buenos Aires), convirtiéndose en la única productora y distribuidora de electricidad en la capital del país. En 1907, obtuvo la concesión por cincuenta años por parte del gobierno municipal, y tres años después puso en servicio una nueva usina en Dock Sud, ampliando considerablemente su capacidad instalada. Sobre la CATE, véase Hertner (2010) 44 Teresa Tortella (2000) ofrece información imprescindible sobre el conjunto de esta inversión en España y Loscertales (2005) sobre las inversiones alemanas. 45 Junto a la Sociedad Española de Carburos Metálicos y que en 1910 dio origen a Siemens- Shuckert Industria Eléctrica, S. A. 46 Capel (1994). La mitad del capital de la Madrileña también correspondía a la gasista madrileña de los Pereire. Los Lebon fundaron compañías gasistas, que se pasaron también al negocio eléctrico en Cádiz, Granada, Almería y Puerto de Santa María, según Tortella (2000). 47 Ministerio de Agricultura (1901). 48 Garrués (2006). 30 de Zaragoza (ERZ) y Energía e Industrias Aragonesas S.A. (EIASA) y el Vasco-castellano con Iberduero. Estos cuatro eran mercados bastante integrados, donde los procesos de fusión y absorción estaban bastante avanzados. Sin embargo en los mercados del Norte-Oeste—Sociedad Gallega, Hidroeléctrica del Cantábrico, Viesgo y Langreo—y en el andaluz --Sevillana, Mengemor, Lecrín y Chorro--, la competencia entre compañías estuvo vigente hasta bien avanzado el decenio de los cincuenta. Tras la guerra, la demanda de electricidad se intensificó a falta de sustitutivos. Las inversiones en equipo y, por tanto, las ampliaciones de capital de las sociedades eléctricas continuaron hasta 1943, pero, a partir de entonces, el intervencionismo estatal y las dificultades de adquisición de divisas las entorpecieron, contribuyendo a constreñir la oferta de fluido. Las empresas eléctricas españolas, que en su mayoría habían contribuido significativamente en pro del bando franquista durante la guerra, se agruparon en torno a un organismo de autorregulación, UNESA, a fin de evitar una mayor intervención pública; sin embargo, las empresas extranjeras corrieron peor suerte71. Aunque inicialmente fueran toleradas, cuando, a partir de 1947, las únicas en manos extranjeras eran las que ocupaban el mercado catalán y Sevillana, el gobierno forzó su rescate a fin de absorber sus valores y garantizar los créditos internacionales de España. Los procedimientos fueron dos: la nacionalización invisible de Sevillana y un largo proceso judicial internacional en el caso de la Canadiense72. Estos rescates contribuyeron a nutrir el hasta entonces incipiente sector eléctrico de titularidad pública, nucleado en torno al Instituto Nacional de Industria. IV. Argentina, más rentable que España Al comparar el proceso de consolidación empresarial en Argentina y en España, se derivan algunas constantes de interés. En primer lugar, ambos mercados interesaron sucesivamente a los mismos inversores –británicos, belgas, alemanes, suizos y americanos—y la cronología de sus sucesivas oleadas, bien tipificadas para otros países, se corresponden casi exactamente: 1890, 1911, 1929. Esta inversión extranjera se concentró, además, en mercados semejantes –áreas urbanas con economías bien diversificadas— mientras que el capital autóctono se mantuvo hasta 1900 en zonas marginales. Sin embargo, a partir de entonces, se observa una importante divergencia entre ambas electrificaciones: aunque ambas progresaran sin dificultades, la electrificación española descansó comparativamente más en la inversión propia, mientras que, en Argentina y partir de los veinte, perseveró la financiación exterior directa en el segmento más pujante de esta industria. En España, el capital foráneo se concentró en unas pocas empresas y, además, pese a acometer una nueva ofensiva en torno a 1929, abandonó muy pronto este empeño. Obviamente, la atracción que ambos países ejercieron entre ambos siglos sobre el capital extranjero para su inversión en el sector eléctrico nos confirma la hipótesis de que la electrificación temprana también fue global, liderada inicialmente por los conglomerados electro-técnicos para ser sustituidos desde  71 Pueyo (2007). 72 Núñez (2001). 31 1910 por sus propios intermediarios financieros internacionales. La elección de ambos países para la transferencia de tecnología y capital resulta de su posición tecnológicamente periférica, pero también de la coyuntura favorable que atravesaron sendas economías durante los dos últimos decenios del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. Asimismo, la pronta recepción en España y Argentina de estas tempranas inversiones multinacionales da cuenta de la permeabilidad inicial de ambos mercados a estas iniciativas y de las escasas trabas institucionales interpuestas al desempeño de su actividad como suministradoras eléctricas. Ahora bien, las razones de la divergencia entre ambos procesos a partir de 1901 son sin duda de origen complejo. En general, pudo deberse a causas institucionales, financieras o meramente monetarias. En el ámbito institucional y según se desprende de la sección II, los regímenes regulatorios, aquellos que definían el acceso a los mercados y los sistemas tarifarios, fueron de muy diferente naturaleza: en Argentina la regulación municipal persistió hasta el final de la segunda guerra, mientras que en España se puede hablar de regulación pública del sector eléctrico en fecha tan temprana como 1920. Pese a esta divergencia básica, en la práctica, ambos regímenes tarifarios no impusieron límites a la obtención y la exportación de utilidades. En el acceso a los mercados y recursos hidráulicos la divergencia fue mayor, aunque también de consecuencias limitadas. En España, el acceso a mercados se mantuvo siempre libre y la tenencia de recursos hidráulicos se restringió a los nacionales en 1917, pero la mayoría de los saltos ya se había otorgado. Los municipios intervinieron poco y municipalizaron menos. Eso se tradujo en un elevado grado de integración vertical de las empresas del sector, que pudo afectar ligeramente a la baja a la rentabilidad de las compañías así conformadas. Por su parte, el sistema concesional de los municipios argentinos tendió a fortalecer la compartimentación de los mercados eléctricos de naturaleza térmica, cuyas disímiles condiciones y niveles tarifarios implicaban rentabilidades también diversas. En el terreno financiero, importa la rentabilidad de la inversión en uno y otro país, bien por el coste de la energía o por el perfil de la demanda, el tamaño y naturaleza del mercado. Las variaciones cambiarias también afectarían obviamente a los pagos y, por tanto, a la rentabilidad efectiva de las inversiones internacionales73. Los estudios comparativos sobre la evolución de la rentabilidad en distintas empresas eléctricas no abundan74. No obstante, hace algún tiempo que Hausman & Neufeld realizaron un análisis de la rentabilidad de una buena muestra de empresas americanas en torno a 189875. Según su estudio, las diferencias relevantes en los costes de las empresas americanas obedecían a su escala --el tamaño de sus generadores y a su interconexión a partir de 1915—y, muy secundariamente, a su preferencia por el agua frente al carbón. Era esta última una variable de naturaleza ambigua, pues los ahorros en los costes de combustibles se compensaban con el incremento en los costes fijos. Asimismo, y según sus conclusiones, una demanda diversificada repercutía más favorablemente en la rentabilidad de una empresa eléctrica que una  73 Nelles (2004). 74 Algunas de las dificultades generales para emprender estos estudios en Tafunell (2001). 75 Hausman & Neufeld (1990). 32 elevada utilización. O lo que es lo mismo: las demandas industriales y tranviarias, aunque más regulares, no podían cargarse con tarifas tan elevadas como aquellas de baja tensión. Por último, importaba más la buena localización de una empresa, en ciudades con una densidad de demandantes elevada y un perfil diversificado que la propia gestión de la compañía. En el caso que nos ocupa, el tamaño de los generadores resulta una variable de medición compleja, porque compararíamos máquinas térmicas con hidráulicas, cuya escala no guarda relación76. Descartamos la interconexión de mercados como variable diversificadora, en tanto era escasa en ambos países. Sin embargo, examinaremos en primer lugar la preferencia de uno y otro país por la generación térmica, Argentina, o la hidráulica, España, por cuanto algunos insignes contemporáneos la consideraban variable esencial. El propio Emil Rathenau, director de la AEG hasta su muerte en 1915, afirmaba que la iluminación por energía eléctrica lograría desbancar al gas, y no dudó en invertir en tanto estaba convencido que el propio suministro eléctrico, y no sólo la venta de material electrotécnico, sería un buen negocio en la periferia europea, pero también en la latinoamericana. Sin embargo, ponía en duda que la hidroelectricidad pudiera competir con la electricidad térmica, por mucha carestía que sufriera el carbón. A su juicio, los costes fijos –e irrecuperables diríamos hoy—de las centrales hidroeléctricas quebrarían su rentabilidad77. Cuadro nº 10. Reparto en porcentaje de la potencia térmica e hidroeléctrica en Argentina y España Año Argentina España Térmica Hidroeléctrica Térmica Hidroeléctrica 1900 64,82 35,18 1905 42,16 57,84 1910 31,22 68,78 1915 25,14 74,86 1920 22,97 77,03 1925 27,98 72,02 1930 96,44 3,56 25,40 74,60 1935 97,26 2,74 22,82 77,18 1940 96,23 3,77 22,73 77,27 1945 96,56 3,44 22,86 77,14 1950 96,81 3,19 27,36 72,64 Fuente: España, Bartolomé (1999) y CEPAL (1956). Los datos de Argentina atribuidos a 1940, son de 1941; los de 1945, de 1946. Siguiendo el razonamiento de Rathenau, el despegue hidroeléctrico de España, apreciable en el cuadro desde 1905-1910, coincidiría, precisamente, con el abandono de AEG de Madrid y se anticiparía al de Barcelona de 1911. Asimismo, la permanencia de AEG en Sevilla se explicaría, en esta lógica, porque la exclusividad térmica en aquel mercado se mantuvo hasta 1917. Ahora bien, Rathenau no contaba ni con las coyunturas bélicas, como la Primera Guerra Mundial, que elevaron extraordinariamente el precio de los combustibles, ni con los efectos beneficiosos de los rendimientos crecientes de  76 Y que añadimos en la agenda para posteriores trabajos. 77 Loscertales (2005). 33 escala en las centrales hidroeléctricas. Ambas circunstancias, que se arguyeron en los años de entreguerras para favorecer la difusión del agua, contribuyen a explicar la evolución temprana de la rentabilidad financiera de algunas empresas eléctricas españolas78. Como se ve en el Gráfico nº 2, Barcelonesa y Sevillana, ambas empresas en la órbita de AEG, utilizaban carbón para obtener retornos de capital muy diversos, con un diferencial entre un 5 y un 7 % hasta 1911. Durante la Gran Guerra, el agua salvó a la economía española de la restricción energética y premió de paso a los inversores de HI con tasas de retorno semejantes a las de preguerra de Barcelonesa. El abandono temprano de AEG en España pudo sustentarse, pues, en el desconocimiento del negocio de la hidroelectricidad por parte de sus gestores, pero no es evidente que lo hiciera a causa del diferencial de rentabilidades entre carbón y agua. Más bien aplicaría la hipótesis contraria: la AEG no habría podido culminar su estrategia de rescate de inversiones con Sevillana, porque no era una empresa que atrajese compradores alternativos79. Gráfico nº 2. Rentabilidad financiera (en porcentaje) de diversas empresas eléctricas en España 1895-1922 Fuente: AFSAE (1917). No obstante, los costes hidroeléctricos aventajaban a los térmicos con claridad sólo en dos circunstancias: por excepcional dotación hidrográfica o por extraordinaria carestía de carbón. Esa excepcionalidad era la que buscaron las compañías electro-siderúrgicas y electro-químicas en todo el mundo. Y los  78 Las ventajas de la hidroelectricidad fueron difundidas en aquel tiempo desde las revistas técnicas especializadas como Houille Blanche, pero también desde Revue Général de l’electricité y Electrical World. 79 Hertner & Nelles (2007), p. 198, argumentan que la rentabilidad de Barcelonesa era, paradójicamente, menor que la de otras inversiones de la AEG y que esa fue causa de su venta o, en su hipótesis, del cambio de titularidad en 1911. 0,00 5,00 10,00 15,00 20,00 1895 1896 1897 1898 1899 1900 1901 1902 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 Barcelonesa Sevillana HI 34 ejemplos españoles son escasos, pero protagonizados por empresas internacionales: Carburos Metálicos y Electro-química de Flix (1897). Salvadas estas localizaciones generosas, en la lógica de Rathenau, la rentabilidad de la inversión hidroeléctrica nunca sería elevada, aunque la carestía del carbón empujase al uso del agua en España desde la Primera Guerra Mundial. Juan Urrutia, el técnico impulsor de las Hidroeléctricas del Banco de Vizcaya, y F.S. Pearson, de Toronto, optaron por la hidroelectricidad en tanto estaban convencidos de que el agua sería a largo plazo un recurso más económico – pese a lo exigente de su financiación y su escasa rentabilidad inicial--, pero eligieron sus mercados no en función de la cercanía de los recursos, sino de las expectativas de crecimiento de la demanda de electricidad, la razón de ser de esta industria. Y allí perseveraron en su negocio. Cuadro nº 11 . Argentina y España Renta per capita en distintas fechas (en números índice –Argentina 1900 igual a 100—de 1990 International Geary-Khamis dollar ) 1900 1913 1920 1930 1935 1945 1955 Argentina 100 138 126 148 143 158 190 España 65 75 79 95 94 76 101 Fuente: Angus Maddison, Historical Statistics for the World Economy: 1-2003 AD. URL: http://www.ggdc.net/maddison/ Abundando en la hipótesis propuesta por Hausman & Neufeld (1990), relevante sería tanto el nivel como la composición de las respectivas demandas. Entre 1900 y 1935, el crecimiento de la economía argentina fue mucho más acentuado que el de la economía española, pero, además, la renta por habitante en Argentina aventajaba a la española de tal manera que casi la duplicaba en 1913 (cuadro nº 11). El rápido crecimiento de la economía Argentina convertía aquel mercado en más atractivo para los inversores que el español. No obstante, las diferencias regionales de la renta en España eran muy acusadas. En 1930, la renta per cápita en Cataluña era un 160% de la media española, mientras que la andaluza, por ejemplo, no llegaba al 74 %80. Las regiones españolas más ricas eran las únicas que se acercaban a los niveles medios de renta en Argentina y, por tanto, podían atraer igualmente al inversor internacional. Esta divergencia en los niveles de renta tenía su correlato en los niveles globales de consumo eléctrico, que era un 60 por ciento más elevado en Argentina81. Pero las diferencias se manifiestan en su reparto regional: Mientras que el consumo per cápita en las principales ciudades era muy elevado (287,87 kWh para Buenos Aires y 205,89 kWh para Rosario), en las provincias argentinas (exceptuando la provincia de Buenos Aires) el consumo no llegaba a los 90 kWh anuales en 193582. En Cataluña, era de 394 y en Andalucía no sobrepasaba los 85 kWh per cápita anuales. No obstante, según Hausman & Neufeld (1990), en la rentabilidad del sector eléctrico el factor  80 Carreras, Prados, Rosés (2005), cuadro 17.25. 81 En 1936, la producción por habitante y año en Argentina era de 179,50 kWh, mientras que en España apenas alcanzaba los 146,92. 82 Ver cuadro nº 5 35 decisivo era la composición de la demanda, pero como se vio en los cuadros 2 y 3 de la sección I.1, ese factor no puede ser concluyente en esta comparación, en tanto, exceptuadas algunas regiones como Cataluña, la estructura de la demanda no divergió a ambos lados del Atlántico antes de la Segunda Guerra Mundial, aunque sí lo hicieran los respectivos niveles de consumo. Veamos a continuación cómo fueron efectivamente las rentabilidades de algunas compañías que operaban en diferentes regiones para ver si mostraron trayectorias divergentes. Compararemos los datos disponibles de la evolución de la rentabilidad financiera- ROE (Return on equities o porcentaje de utilidades sobre capital social) y rentabilidad económica-ROA (Return on assets o porcentaje de utilidades sobre Activo) de algunas empresas de electricidad en Argentina y España.83 Comenzamos con las españolas, en el Gráfico nº 3. Gráfico nº 3. Rentabilidad financiera (ROE) y Rentabilidad económica promedio (ROA) de diversas empresas eléctricas españolas (1910-1950) * Fuente: AFSAE (1917), (1925), (1930); Alcaide (1994); Germán (1990); Memorias HE, HI y UEM. Tafunelll (2000). * ROE, elaboración propia de promedios quinquenales. Tafunell (2000): media promediada de una muestra mayor de empresas. ** ROA, elaboración propia de la media de las empresas de la muestra en promedios quinquenales  83 El cálculo de la rentabilidad económica y financiera de las empresas no incluye el ajuste por inflación de los activos y los resultados de las empresas cuyos balances se presentan en moneda nominal, puesto que su incidencia en los niveles y en la tendencia de la rentabilidad es poco relevante y se circunscribe períodos muy breves (1936-1940, en España; 1942-1943 y 1948-1950 en Argentina). Para más precisiones respecto a la elaboración de los indicadores de rentabilidad económica y financiera, y los efectos de la inflación, se recomienda consultar la sección b) del Apéndice. 0,00 5,00 10,00 15,00 20,00 25,00 30,00 35,00 1900 1905 1910 1915 1920 1925 1930 1935 1940 1945 Sevillana HI ROE Tafunell HE UEM ERZ Barcelonesa+ Riegos Promedio ROA 36 En general, la tasa de rentabilidad financiera de las empresas españolas se mantuvo hasta el final de la guerra civil entre el 7-10%, con máximos en torno a 1930, mientras que la ROA alcanzó fugazmente, en 1930, el 5%. Desde entonces, ambas rentabilidades fueron deslizándose suavemente, hasta alcanzar valores mínimos en torno a 1945, cuando la congelación tarifaria, las restricciones a la producción y la obsolescencia de la maquinaria acuciaron gravemente a las empresas eléctricas españolas. En el período prebélico, Sevillana muestra los valores más modestos. Pese a su filiación extranjera, el limitado mercado sevillano y su consumo de combustibles lastraban su rentabilidad, aunque la trayectoria de su ROA fuera muy similar a la de las Hidroeléctricas del grupo Vizcaya, debido a que recurrió menos que sus vecinas a los capitales ajenos y dedicó al capítulo de amortizaciones porcentajes mayores84. ERZ, sirviendo holgadamente al mercado aragonés en condiciones de monopolio, y HE, una empresa no integrada verticalmente muestran las rentabilidades más elevadas. La excepción la representa la Barcelona Traction y su predecesora, La Barcelonesa. Su trayectoria de rentabilidad de aleja del patrón español. En el gráfico están utilizados datos hechos públicos por el propio holding, pero con las cifras obtenidas por Alcalde en 2004, la rentabilidad de la inversión sería aún mayor, hasta un 84% en 1930, en tanto una parte importante del capital social estaba constituido por títulos que no representaban ninguna inversión efectiva85. Al comparar la trayectoria de las tasas medias de rentabilidad financiera de Tafunell y nuestra estimación sobre la tasa media de rentabilidad económica, se observa la importancia de los capitales ajenos entre 1915 y 1930, aunque desde entonces sus trayectorias fueran cada vez más convergentes. En el gráfico nº 4, se proyectan las rentabilidades financieras de un conjunto de empresas eléctricas en Argentina y sus tasas medias de ROE y ROA86. Comparando con la media de las empresas eléctricas españolas, lo primero que llama la atención es que la rentabilidad de estas empresas internacionales era, en conjunto, más elevada y que las empresas cuya rentabilidad supera ampliamente el promedio son aquellas subsidiarias del holding SOFINA. Esto sustanciaría nuestra hipótesis de que las Holdings eléctricas internacionales que lideraban el sector supieron escoger sus negocios, al operar en los mercados urbanos más dinámicos bajo concesiones que otorgaban condiciones más favorables para la inversión extranjera. En segundo lugar, llama la atención cómo la Sociedad de Electricidad de Rosario, subsidiaria de SOFINA, mantuvo entre 1921 y 1931 unos retornos del capital elevadísimos, aunque la propia CHADE y la Barcelona Traction le fueron a la zaga. Respecto a la curva de rentabilidad de la SER, cabe aclarar que el capital social de la compañía, integrado en francos belgas, experimentó una depreciación significativa desde la primera postguerra, y no fue actualizado hasta 1927. Entre 1919 y 1926, el franco belga se devaluó un 309% con respecto a la  84 Véase sección a) del Apéndice. 85 Alcalde (2004), Tabla , columnas 6 y 31. 86Las empresas españolas elegidas son cabeceras de sistemas amplios. La muestra argentina es más amplia e incluye además de las empresas subsidiarias de los holdings internacionales (CATE-CHADE-CADE, SER, CIAE, Electricidad de los andes, Electricidad del Este, Electricidad del Sud, Central Argentina de electricidad, Electricidad del Norte), a las empresas de capital británico que operaban en ciudades secundarias (Córdoba Ligth & Power, Hidroeléctrica de Tucumán, River Plate Electricity). La Compañía de Electricidad de la Provincia de Buenos Aires, inicialmente británica, fue adquirida por CHADE-SOFINA en 1929. 37 moneda nacional argentina. De todos modos, si ajustáramos el capital para el período 1920-1926 según la actualización contable de 1927, la curva de rentabilidad alcanzaría el 52% en 1926, confirmando igualmente una rentabilidad muy elevada. En el caso de la CIAE, la rentabilidad se mantuvo cercana a la media española hasta la crisis de 1929, siempre por encima de un 10 %. En un mercado disputado, como el de Buenos Aires y sosteniendo elevadas inversiones durante todo el período, su rentabilidad se mantuvo elevada, aunque no tanto como la de SER, que operaba en condiciones monopólicas en el segundo mercado urbano más dinámico del país. Gráfico nº 4. Rentabilidad financiera (ROE) y Rentabilidad Económica promedio de empresas eléctricas en Argentina (1910-1950) * Fuentes**: Córdoba Light & Power, Annual Reports, 1908, 1910, 1913, 1915, 1921; DUEGCATE, Informes Anuales 1906-1919, CHADE, Memorias anuales 1920, 1936; CADE, Balance general 1938, 1940, 1944. CIAE, Memorias y Balances 1917-1950; The Rosario Electric Company, Annual Reports, 1904, 1908, 1910; Municipalidad de Rosario (1946); SOFINA, Annual Reports, 1926-1946; Compañía de Electricidad de la Provincia de Buenos Aires, Annual Reports, 1913-1941; Compañía Hidroeléctrica de Tucumán, Memoria y Balance, 1915-1941; American & Foreign Power, Annual Reports, 1924-1942; Guía de Sociedades Anónimas, Anuarios 1924, 1930, 1937-1938, 1944-1945. Promedios quinquenales en porcentaje. Los promedios quinquenales se basan en la serie de datos completos en los casos de CATE, CIAE y SER. Para el resto de las compañías, ante la falta de datos en algunos años específicos, se ha optado por tomar el dato contiguo disponible. Sobre unos y otros se han elaborado los promedios generales ROE y ROA. ** Los informes anuales de American & Foreign Power no discriminan el capital, los activos y los resultados de cada una de sus empresas subsidiarias en América Latina. Por esta razón, los datos de las subsidiarias en Argentina fueron tomados de las guías publicadas de sociedades anónimas en los años citados. La rentabilidad financiera de las empresas que operaban en Argentina se mantuvo entre el 10 y el 20 % del capital accionario durante el período considerado, salvo durante los años de la primera y la segunda guerra mundial cuando cayó al 7%. La tendencia creciente más acentuada se manifiesta entre 0,00 10,00 20,00 30,00 40,00 50,00 60,00 1910 1915 1920 1925 1930 1935 1940 1945 1950 River Plate Electricity co Cordoba light and power CATE/ CHADE / CADE CIA ITALO ARGENTINA Rosario Electric co (hasta 1910) SER (1910-1943) Electricidad de BA Cia hidroelectrica de tucuman* Central argentina de electricidad Electricidad de los andes Electricidad del este Electricidad del sud Electricidad del norte Promedio ROE Promedio ROA 38 el final de la primer guerra hasta 1930, cuando alcanza su máximo de modo similar a lo observado en el caso español, aunque con una tasa 10 puntos más alta. A partir de entonces, se muestra una tendencia a la baja hasta el final de la guerra, cuando la curva de rentabilidad parece iniciar nuevamente una tendencia ascendente. La curva de rentabilidad económica acompaña la tendencia de la ROE, con un nivel bastante estable del 5-7%. En la década del veinte, se incrementa la diferencia entre rentabilidad financiera y económica en razón de la acentuada subida de la ROE. Recordamos que en ese período aumentó el capital social de las empresas, así como la inversión en activos fijos aunque a una tasa menor, por lo cual el creciente margen de rentabilidad financiera respecto de la rentabilidad económica representa en primer lugar, la capitalización de las empresas a través del financiamiento externo. El aumento del capital accionario no incidió negativamente en la rentabilidad financiera porque las utilidades se incrementaron a una tasa mayor debido a que el tipo de cambio favorecía a las empresas europeas cuyo capital en moneda de origen se devaluaba mientras la moneda nacional se mantenía relativamente estable. Fueron los elevados índices de rentabilidad financiera, entre otras razones, quienes atrajeron el ingreso de las empresas norteamericanas al sector en los últimos años de la década. Una situación inversa comienza luego de la crisis de 1930, cuando la devaluación de la moneda argentina produce la baja de los retornos en la moneda de origen de la inversión extranjera directa. No obstante, cabe señalar que aún cuando la ROE cae por la disminución de las utilidades en moneda de origen y por la revaluación de activos en 1933- 1934, la rentabilidad financiera continúa siendo importante, alcanzando niveles levemente superiores los observados en el caso español en esos años. El Gráfico n º 5 refleja con bastante claridad que las tasas de rentabilidad de la inversión en compañías eléctricas en Argentina fue siempre mayor, acentuándose este diferencial entre 1920 y 1935, esto es, entre ambas guerras. Estas divergencias se aprecian no sólo en la rentabilidad financiera, sino también en la económica, aunque sus perfiles se acerquen durante los períodos bélicos87. El sesgo que pudiera derivarse del volumen y procedimiento con que se amortizaba el capital fijo en las empresas españolas y argentinas refuerza este diferencial: en Argentina se ocultaron preferentemente beneficios, mientras que en España se trataron de maximizar. La diferencia en la contabilización de las amortizaciones que surge de los balances de las empresas eléctricas en ambos países responde a las diferentes estrategias de inversión y de financiamiento de las empresas. La elevada rentabilidad financiera constituía el principal atractivo para captar capital en los mercados internacionales por parte de las empresas extranjeras. En tanto, la deducción de las amortizaciones no incidía significativamente en la ROE de las compañías eléctricas extranjeras más capitalizadas, éstas registraron sistemáticamente las amortizaciones financiera y técnica de los bienes del activo fijo. Por el contrario, las empresas eléctricas de capital nacional, optaron por postergar el registro de la depreciación, a fin de exhibir mayores utilidades netas para captar a los inversores locales88.  87 La fuerte caída de la rentabilidad de las empresas eléctricas en Argentina durante los períodos bélicos responde su dependencia del carbón importado, sustituido entonces por combustibles vegetales que determinaban alzas considerables en los costos de producción. 88 Sobre los criterios contables de amortización aplicados por las empresas eléctricas en Argentina y en España, ver Apéndice (a). 39 Gráfico nº 5. ROE y ROA de las empresas eléctricas en Argentina y España,1910- 1950. (promedios quinquenales en porcentaje) Fuente: Gráfico 3 y 4. La divergencia en los niveles de rentabilidad de las empresas eléctricas sería consistente con la elección de las inversiones foráneas a ambos lados del Atlántico. Aunque la diferente gestión de unas y otras pudiera explicar una pequeña parte de estos diferenciales de rentabilidad, nos inclinamos a pensar que el factor decisivo fue la localización de las inversiones, incluyendo la dimensión y el tipo de mercado, así como el grado de control del mercado ejercido por las empresas eléctricas, en tanto el negocio de los inversores internacionales dejó de gravitar en la venta de maquinaria a favor del propio suministro de energía. La expectativa de crecimiento del mercado eléctrico, en términos de la renta de sus habitantes más que la diversidad de la demanda, constituye un factor explicativo más relevante de las expectativas de rentabilidad y de sus resultados para las multinacionales eléctricas que las diferentes fuentes de energía utilizadas. En las ciudades pampeanas argentinas y en Cataluña, donde persistió la presencia de capital extranjero en el sector, tanto la renta como el consumo eléctrico per cápita fueron similares, aunque la composición de la demanda no lo fuera. La continuidad de las empresas eléctricas extranjeras en Barcelona y el abandono del resto de los mercados españoles se explican, en esta lectura, por la elevada rentabilidad de la primera y la baja rentabilidad de los últimos. Capítulo aparte merece el caso de Sevilla, donde persistió la inversión exterior pese a su baja rentabilidad. No obstante lo dicho, el capital español no habría podido sustituir al internacional, si el mercado local de capitales no hubiera alcanzado un grado de desarrollo suficiente en fecha tan temprana como 1901 y si sus contactos no le hubieran permitido las alianzas precisas para hacer efectiva la continuidad de la 0,00 5,00 10,00 15,00 20,00 1910 1915 1920 1925 1930 1935 1940 1945 1950 ROE Argentina ROE España (Tafunell) ROA Argentina ROA España 46 contabilizó la depreciación de las instalaciones en sus balances. La compañía de Electricidad de Buenos Aires, comenzó a registrar las amortizaciones en las pérdidas y en el pasivo, recién a partir de 1930 luego de que fuera adquirida por el grupo SOFINA. La compañía Hidroeléctrica de Tucumán realizó amortizaciones ocasionalmente hasta 1921, cuando empezó a registrar de forma irregular la depreciación anual como pérdida y la amortización acumulada en un fondo del pasivo. En estos casos, la cuota anual de amortización era menor al 1% del activo fijo, y alcanzaba en principio a las instalaciones de conexión domiciliaria (5%), luego incorporó la depreciación por uso de maquinarias de taller, vehículos, muebles y útiles (10%), y de la red de distribución (3%)99. La magnitud de la capitalización por vía de las amortizaciones representada por los fondos de reposición se ilustra bien en el caso de Hidroeléctrica de Tucumán. En 1933, el fondo de reposición acumulado en el pasivo de la firma era equivalente al monto del activo fijo. Las compañías británicas River Plate Electricity y Rosario Electric Co. registraron regularmente las amortizaciones en los balances. La amortización del 5% del costo histórico de las instalaciones originales de River Plate Electricity se registraba anualmente como pérdida. Las amortizaciones acumuladas acrecentaban la cuenta del pasivo denominada reserva por depreciación de instalaciones. Esta reserva (que alcanzaba aproximadamente el 23% del capital accionario antes de la primera guerra) aseguraba a los accionistas la reposición de su inversión inicial cuando la concesión finalizase; por lo tanto su imputación anual como pérdida, cuando en realidad esta amortización se dirigía a capitalizar la firma, tendía a subestimar los beneficios. También Rosario Electric Company deducía los dos tipos de amortizaciones, una amortización por los derechos de concesión, que figuraba como cuenta negativa del activo (fondo de reposición), y una depreciación del 2,5% anual por el uso de edificios y maquinarias, que se acumulaba como reserva en el pasivo, constituyendo el fondo de reposición. La cuantía de los fondos de reposición constituidos como reservas en las empresas británicas, permitían realizar inversiones sin nuevos desembolsos de capital, y fundamentalmente, compensar a los accionistas al final de la concesión. De igual modo, las concesiones de CATE-CHADE y de CIADE en Buenos Aires preveían los dos tipos de amortización: a) la amortización por reversibilidad o amortización financiera, del 2% anual sobre el valor histórico de las instalaciones del primer establecimiento hasta llegar a los 50 años de duración de la concesión y b) la amortización técnica o industrial del 2% anual promedio sobre las entradas brutas por venta de energía en el municipio. Esta última aumentó al 3% en 1927. En ambos casos, el plazo de reposición se calculaba en base al término de la concesión y no diferenciaba la vida útil de los distintos bienes del activo fijo. Ambos tipos de amortización se imputaban como pérdidas. Las amortizaciones acumuladas se representaban en sendas cuentas del pasivo denominadas Fondo de Reversión y Fondo de renovación de las instalaciones100. Naturalmente, al cabo de veinte años de concesión, la cuenta amortizaciones por depreciación de bienes alcanzaba cerca del 50% del activo fijo de la CHADE y un 35% del activo fijo de la CIADE. Luego de la  99 Córdoba Light & Power, Annual Reports, 1908, 1910, 1913, 1915, 1921; Compañía de Electricidad de la Provincia de Buenos Aires, Annual Reports, 1913-1941; Compañía Hidroeléctrica de Tucumán, Memoria y Balance, 1915-1941. 100 Esta última cambió su denominación a Amortización por depreciación de bienes. 47 renegociación de ambas concesiones en 1936, se eliminó el Fondo de Reversión, transfiriéndose al activo de las empresas. También se eliminó el fondo de renovación, creándose un nuevo fondo de menor valor en base a la valuación actualizada de las instalaciones de las empresas. El mismo disminuyó al 35% del valor del activo fijo. Cuando los activos de CHADE en Argentina fueron transferidos a CADE, las amortizaciones acumuladas comenzaron a registrarse como una cuenta negativa del activo, a partir de lo cual, la valuación de los activos fijos de la firma contempló la deducción de la depreciación101. La SER había estipulado dos tipos de amortizaciones, ordinaria y extraordinaria. La primera refería a la depreciación por el uso, calculada como el 5% anual del valor histórico de las instalaciones en pesos oro. La amortización extraordinaria descontaba los bienes retirados por obsolescencia y no tenía un coeficiente fijo, sino que respondía a la decisión discrecional de la compañía al final de cada ejercicio. Hacia 1938, la cuenta del fondo de amortización y renovación, representaba el 44% del activo fijo. Contablemente, la SER utilizaba los mismos procedimientos que la CHADE y la CIADE102. Las memorias y balances anuales de American & Foreign Power establecían explícitamente que se mantenía el fondo de amortización como un crédito diferido en el pasivo, valuando el activo fijo a su costo histórico103. Hasta 1945, las compañías que operaban en Argentina, con excepción de la CADE, no registraban la depreciación de los bienes en partidas del activo, y además imputaban las operaciones de recapitalización como pérdidas, a través de las amortizaciones derivadas a fondos de reposición o renovación. Ambos procedimientos contables tendían a minimizar las ganancias de las empresas. A partir de 1945, probablemente como consecuencia de las denuncias al respecto incluidas en el informe de las comisiones fiscalizadoras de los servicios eléctricos sobre la sobrevaluación de los activos de las empresas extranjeras resultante de diferir la deducción de las amortizaciones, los balances de la CIADE comenzaron a incorporar la depreciación acumulada por cada rubro del activo, lo cual implicaría un alza relativa del coeficiente de utilidades en relación al activo104. En ambos países, las empresas más intensivas en capital utilizaron procedimientos contables que sobrevaloraban el activo y minimizaban las ganancias al registrar las amortizaciones acumuladas como créditos diferidos; mientras que otras firmas más pequeñas o de naturaleza hidroeléctrica optaron por no contabilizar anualmente las amortizaciones para presentar beneficios más elevados y activos sobrevaluados. Al contrastar ambas experiencias, se observa que, en previsión del final de las concesiones y con el objeto de asegurar las inversiones de sus accionistas, las empresas extranjeras alemanas, belgas, británicas e ítalo-suizas que operaban en Argentina, y también Sevillana en España, aplicaron elevadas tasas de amortización, incrementando rápidamente el fondo de amortizaciones,  101 CIAE, Memorias y Balances, 1917-1950; CHADE, Memoria anual, 1920, 1930, 1932, 1934, 1936, 1938; CADE, Balance General, 1938, 1940, 1942; Comisión Investigadora de los Servicios Públicos de Electricidad (1974), pp 42-50. 102 Municipalidad de Rosario (1946) 103 American & Foreign Power, Annual Reports, 1932-1942 104 Comisión Investigadora de los Servicios Públicos de Electricidad (1974) pp.42-50, CIADE, Memorias y Balances, 1945-1953. 48 las cuales llegaron a representar hasta el 50% del capital fijo durante la década de 1930. No obstante, dichos fondos fueron también utilizados para realizar inversiones sin desembolsos nuevos de capital. En 1935-1936, las empresas con varias décadas de operatoria en España y en Argentina, transfirieron al activo los fondos de amortización acumulados, como estrategia de capitalización en un período de relativa escasez de capitales en el mercado internacional. La naturaleza térmica explicaría sólo en parte las diferencias en los procedimientos de amortización adoptados por las empresas extranjeras respecto a las empresas españolas y a las compañías argentinas (con participación británica) que subregistraron las amortizaciones o adoptaron tasas de amortización más bajas para los distintos bienes. En Argentina, el sistema de concesión municipal obligaba a la creación de estos fondos, mientras que en España quedaban a la voluntad de los gestores de las compañías. Ahora bien, su prolongación tras el cambio legislativo de 1936, indica que en Argentina, este procedimiento sirvió siempre para ocultar beneficios extraordinarios. En España, con rentabilidades menores, las bajas amortizaciones facilitaron un reparto más generoso de dividendos. b) El efecto de la inflación y el tipo de cambio en la rentabilidad económica y financiera de las empresas eléctricas analizadas. En el período analizado, los balances de las empresas eléctricas no ajustan sus partidas según la inflación. Para evaluar la incidencia de la inflación en el cálculo de la rentabilidad de las empresas, cabe considerar que la inflación sólo incidiría en los rubros no monetarios (específicamente en el activo fijo) y en los resultados del ejercicio en aquellas empresas cuyos balances se valuaran en la moneda del país. En la mayoría de las empresas extranjeras analizadas, los valores se presentaban en la moneda de origen de la inversión (francos belgas, marcos alemanes, pesetas oro, libras esterlinas, según el caso) razón por la cual, no cabe aplicar procedimientos de ajuste por inflación. Sólo cabría aplicar el procedimiento de ajuste en las empresas cuyos valores se registraran en moneda española o argentina no garantizada en oro. Según este criterio, realizamos el ejercicio de ajustar los valores del activo y de los resultados según el índice de precios mayoristas para las empresas que tuvieran las condiciones recién mencionadas (CIAE, Hidroélectrica Española, Hidroeléctrica Ibérica). Luego de aplicar este procedimiento, observamos que la incidencia de la inflación fue mínima y se restringió a períodos cortos de elevado incremento de precios, i.e.: los años 1936-1940 en España y los años 1942-1943 y 1948-1950 en Argentina. En segundo lugar, observamos que durante los períodos inflacionarios, la rentabilidad económica de estas empresas (ROA: Resultados del Ejercicio / Activos) era levemente menor a la rentabilidad nominal, mientras que su rentabilidad financiera (ROE: Resultados del ejercicio/capital social) era levemente mayor. La tendencia inversa se manifiesta en los períodos deflacionarios. Considerando que la inflación no afecta el nivel medio y la tendencia de las rentabilidades identificadas por nuestra investigación, hemos optado por presentar la rentabilidad nominal en todos los casos. En segundo lugar, cabe aclarar que el universo de análisis comprende empresas cuyos balances registran valores en distintas monedas durante un período extenso de 49 inestabilidad monetaria. El ajuste de los valores del capital, y de las utilidades en los balances de las empresas analizadas a un patrón común es dificultoso debido a las amplias fluctuaciones del tipo de cambio del marco alemán, la libra esterlina, el franco belga, la peseta y la moneda nacional argentina en un período de gran inestabilidad monetaria como aquel comprendido entre 1913 y 1945. Al respecto, si bien no podemos calcular la incidencia precisa de las fluctuaciones del tipo de cambio en la rentabilidad de cada una de las empresas, es claro que el diferencial ROE gravita especialmente sobre las empresas foráneas dominantes en Argentina, aunque en España la Barcelona Traction también se destacara de sus competidoras. La actualización de los valores del activo total para el cálculo de la rentabilidad económica ofrece mayores dificultades aún, puesto que supone ajustar los valores a costo de reposición y descontar la depreciación por obsolescencia tecnológica en un momento de acelerada innovación y aplicación de nuevas tecnologías en la industria eléctrica. La mayoría de las empresas eléctricas analizadas no utilizaron procedimientos de actualización de sus activos hasta principios de los años treinta y, aún entonces, aplicaron métodos de actualización no estandarizados y poco confiables, según se desprende de los informes de las comisiones fiscalizadoras y de los documentos de las mismas compañías. Igualmente, la actualización de los activos a valores reales no incidiría negativamente sobre la rentabilidad de las empresas, por lo cual no se alterarían los fundamentos del análisis realizado hasta el momento. Aunque los datos de los balances sobre los cuales nos hemos basado para realizar el cálculo de las rentabilidades presenten los inconvenientes mencionados, consideramos que constituyen una información confiable para identificar las tendencias de la rentabilidad en la medida en que constituían el universo de datos disponible para los propios directivos e inversores del sector en la toma de decisiones de inversión. Sobre las dificultados en la valuación real de los activos de las empresas a partir de los datos publicados en los balances y estados de resultados, puede consultarse Tafunell (1990, pp. 72-74) Estas y otras distorsiones que surgen al utilizar los balances de empresas como fuente no invalidan su análisis en la medida en que se identifiquen los límites del procedimiento en cada caso. Al respecto, ver Marriner (1980) 50 BIBLIOGRAFIA Y FUENTES Alcalde Ceravalls, R., 2004. El cas “Barcelona Traction”. 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Una propuesta de sistema de límites riesgo neutral Mariano González Sánchez 164/2001 La evolución de las políticas de gasto de las Administraciones Públicas en los años 90 Alfonso Utrilla de la Hoz y Carmen Pérez Esparrells 165/2001 Bank cost efficiency and output specification Emili Tortosa-Ausina 166/2001 Recent trends in Spanish income distribution: A robust picture of falling income inequality Josep Oliver-Alonso, Xavier Ramos y José Luis Raymond-Bara 167/2001 Efectos redistributivos y sobre el bienestar social del tratamiento de las cargas familiares en el nuevo IRPF Nuria Badenes Plá, Julio López Laborda, Jorge Onrubia Fernández 168/2001 The Effects of Bank Debt on Financial Structure of Small and Medium Firms in some European Countries Mónica Melle-Hernández 169/2001 La política de cohesión de la UE ampliada: la perspectiva de España Ismael Sanz Labrador 170/2002 Riesgo de liquidez de Mercado Mariano González Sánchez 171/2002 Los costes de administración para el afiliado en los sistemas de pensiones basados en cuentas de capitalización individual: medida y comparación internacional. 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Humphrey Publicado en “Moneda y Crédito” nº 217, pags. 167-189. 177/2003 Effects of ATMs and Electronic Payments on Banking Costs: The Spanish Case. Santiago Carbó Valverde, Rafael López del Paso, David B. Humphrey 178/2003 Factors explaining the interest margin in the banking sectors of the European Union. Joaquín Maudos y Juan Fernández Guevara 179/2003 Los planes de stock options para directivos y consejeros y su valoración por el mercado de valores en España. Mónica Melle Hernández 180/2003 Ownership and Performance in Europe and US Banking – A comparison of Commercial, Cooperative & Savings Banks. Yener Altunbas, Santiago Carbó y Phil Molyneux 181/2003 The Euro effect on the integration of the European stock markets. Mónica Melle Hernández 182/2004 In search of complementarity in the innovation strategy: international R&D and external knowledge acquisition. Bruno Cassiman, Reinhilde Veugelers 183/2004 Fijación de precios en el sector público: una aplicación para el servicio municipal de suministro de agua. Mª Ángeles García Valiñas 184/2004 Estimación de la economía sumergida es España: un modelo estructural de variables latentes. Ángel Alañón Pardo, Miguel Gómez de Antonio 185/2004 Causas políticas y consecuencias sociales de la corrupción. Joan Oriol Prats Cabrera 186/2004 Loan bankers’ decisions and sensitivity to the audit report using the belief revision model. Andrés Guiral Contreras and José A. Gonzalo Angulo 187/2004 El modelo de Black, Derman y Toy en la práctica. Aplicación al mercado español. Marta Tolentino García-Abadillo y Antonio Díaz Pérez 188/2004 Does market competition make banks perform well?. Mónica Melle 189/2004 Efficiency differences among banks: external, technical, internal, and managerial Santiago Carbó Valverde, David B. Humphrey y Rafael López del Paso 289/2006 Globalisation and the Composition of Government Spending: An analysis for OECD countries Norman Gemmell, Richard Kneller and Ismael Sanz 290/2006 La producción de energía eléctrica en España: Análisis económico de la actividad tras la liberalización del Sector Eléctrico Fernando Hernández Martínez 291/2006 Further considerations on the link between adjustment costs and the productivity of R&D investment: evidence for Spain Desiderio Romero-Jordán, José Félix Sanz-Sanz and Inmaculada Álvarez-Ayuso 292/2006 Una teoría sobre la contribución de la función de compras al rendimiento empresarial Javier González Benito 293/2006 Agility drivers, enablers and outcomes: empirical test of an integrated agile manufacturing model Daniel Vázquez-Bustelo, Lucía Avella and Esteban Fernández 294/2006 Testing the parametric vs the semiparametric generalized mixed effects models María José Lombardía and Stefan Sperlich 295/2006 Nonlinear dynamics in energy futures Mariano Matilla-García 296/2006 Estimating Spatial Models By Generalized Maximum Entropy Or How To Get Rid Of W Esteban Fernández Vázquez, Matías Mayor Fernández and Jorge Rodriguez-Valez 297/2006 Optimización fiscal en las transmisiones lucrativas: análisis metodológico Félix Domínguez Barrero 298/2006 La situación actual de la banca online en España Francisco José Climent Diranzo y Alexandre Momparler Pechuán 299/2006 Estrategia competitiva y rendimiento del negocio: el papel mediador de la estrategia y las capacidades productivas Javier González Benito y Isabel Suárez González 300/2006 A Parametric Model to Estimate Risk in a Fixed Income Portfolio Pilar Abad and Sonia Benito 301/2007 Análisis Empírico de las Preferencias Sociales Respecto del Gasto en Obra Social de las Cajas de Ahorros Alejandro Esteller-Moré, Jonathan Jorba Jiménez y Albert Solé-Ollé 302/2007 Assessing the enlargement and deepening of regional trading blocs: The European Union case Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca-Vivero y José Antonio Martínez-Serrano 303/2007 ¿Es la Franquicia un Medio de Financiación?: Evidencia para el Caso Español Vanesa Solís Rodríguez y Manuel González Díaz 304/2007 On the Finite-Sample Biases in Nonparametric Testing for Variance Constancy Paulo M.M. Rodrigues and Antonio Rubia 305/2007 Spain is Different: Relative Wages 1989-98 José Antonio Carrasco Gallego 306/2007 Poverty reduction and SAM multipliers: An evaluation of public policies in a regional framework Francisco Javier De Miguel-Vélez y Jesús Pérez-Mayo 307/2007 La Eficiencia en la Gestión del Riesgo de Crédito en las Cajas de Ahorro Marcelino Martínez Cabrera 308/2007 Optimal environmental policy in transport: unintended effects on consumers' generalized price M. Pilar Socorro and Ofelia Betancor 309/2007 Agricultural Productivity in the European Regions: Trends and Explanatory Factors Roberto Ezcurra, Belen Iráizoz, Pedro Pascual and Manuel Rapún 310/2007 Long-run Regional Population Divergence and Modern Economic Growth in Europe: a Case Study of Spain María Isabel Ayuda, Fernando Collantes and Vicente Pinilla 311/2007 Financial Information effects on the measurement of Commercial Banks’ Efficiency Borja Amor, María T. Tascón and José L. Fanjul 312/2007 Neutralidad e incentivos de las inversiones financieras en el nuevo IRPF Félix Domínguez Barrero 313/2007 The Effects of Corporate Social Responsibility Perceptions on The Valuation of Common Stock Waymond Rodgers , Helen Choy and Andres Guiral-Contreras 314/2007 Country Creditor Rights, Information Sharing and Commercial Banks’ Profitability Persistence across the world Borja Amor, María T. Tascón and José L. Fanjul 315/2007 ¿Es Relevante el Déficit Corriente en una Unión Monetaria? El Caso Español Javier Blanco González y Ignacio del Rosal Fernández 316/2007 The Impact of Credit Rating Announcements on Spanish Corporate Fixed Income Performance: Returns, Yields and Liquidity Pilar Abad, Antonio Díaz and M. Dolores Robles 317/2007 Indicadores de Lealtad al Establecimiento y Formato Comercial Basados en la Distribución del Presupuesto Cesar Augusto Bustos Reyes y Óscar González Benito 318/2007 Migrants and Market Potential in Spain over The XXth Century: A Test Of The New Economic Geography Daniel A. Tirado, Jordi Pons, Elisenda Paluzie and Javier Silvestre 319/2007 El Impacto del Coste de Oportunidad de la Actividad Emprendedora en la Intención de los Ciudadanos Europeos de Crear Empresas Luis Miguel Zapico Aldeano 320/2007 Los belgas y los ferrocarriles de vía estrecha en España, 1887-1936 Alberte Martínez López 321/2007 Competición política bipartidista. Estudio geométrico del equilibrio en un caso ponderado Isabel Lillo, Mª Dolores López y Javier Rodrigo 322/2007 Human resource management and environment management systems: an empirical study Mª Concepción López Fernández, Ana Mª Serrano Bedia and Gema García Piqueres 323/2007 Wood and industrialization. evidence and hypotheses from the case of Spain, 1860-1935. Iñaki Iriarte-Goñi and María Isabel Ayuda Bosque 324/2007 New evidence on long-run monetary neutrality. J. Cunado, L.A. Gil-Alana and F. Perez de Gracia 325/2007 Monetary policy and structural changes in the volatility of us interest rates. Juncal Cuñado, Javier Gomez Biscarri and Fernando Perez de Gracia 326/2007 The productivity effects of intrafirm diffusion. Lucio Fuentelsaz, Jaime Gómez and Sergio Palomas 327/2007 Unemployment duration, layoffs and competing risks. J.M. Arranz, C. García-Serrano and L. Toharia 328/2007 El grado de cobertura del gasto público en España respecto a la UE-15 Nuria Rueda, Begoña Barruso, Carmen Calderón y Mª del Mar Herrador 329/2007 The Impact of Direct Subsidies in Spain before and after the CAP'92 Reform Carmen Murillo, Carlos San Juan and Stefan Sperlich 330/2007 Determinants of post-privatisation performance of Spanish divested firms Laura Cabeza García and Silvia Gómez Ansón 331/2007 ¿Por qué deciden diversificar las empresas españolas? Razones oportunistas versus razones económicas Almudena Martínez Campillo 332/2007 Dynamical Hierarchical Tree in Currency Markets Juan Gabriel Brida, David Matesanz Gómez and Wiston Adrián Risso 333/2007 Los determinantes sociodemográficos del gasto sanitario. Análisis con microdatos individuales Ana María Angulo, Ramón Barberán, Pilar Egea y Jesús Mur 334/2007 Why do companies go private? The Spanish case Inés Pérez-Soba Aguilar 335/2007 The use of gis to study transport for disabled people Verónica Cañal Fernández 336/2007 The long run consequences of M&A: An empirical application Cristina Bernad, Lucio Fuentelsaz and Jaime Gómez 337/2007 Las clasificaciones de materias en economía: principios para el desarrollo de una nueva clasificación Valentín Edo Hernández 338/2007 Reforming Taxes and Improving Health: A Revenue-Neutral Tax Reform to Eliminate Medical and Pharmaceutical VAT Santiago Álvarez-García, Carlos Pestana Barros y Juan Prieto-Rodriguez 339/2007 Impacts of an iron and steel plant on residential property values Celia Bilbao-Terol 340/2007 Firm size and capital structure: Evidence using dynamic panel data Víctor M. González and Francisco González 341/2007 ¿Cómo organizar una cadena hotelera? La elección de la forma de gobierno Marta Fernández Barcala y Manuel González Díaz 342/2007 Análisis de los efectos de la decisión de diversificar: un contraste del marco teórico “Agencia- Stewardship” Almudena Martínez Campillo y Roberto Fernández Gago 343/2007 Selecting portfolios given multiple eurostoxx-based uncertainty scenarios: a stochastic goal programming approach from fuzzy betas Enrique Ballestero, Blanca Pérez-Gladish, Mar Arenas-Parra and Amelia Bilbao-Terol 344/2007 “El bienestar de los inmigrantes y los factores implicados en la decisión de emigrar” Anastasia Hernández Alemán y Carmelo J. León 345/2007 Governance Decisions in the R&D Process: An Integrative Framework Based on TCT and Knowledge View of The Firm. Andrea Martínez-Noya and Esteban García-Canal 346/2007 Diferencias salariales entre empresas públicas y privadas. El caso español Begoña Cueto y Nuria Sánchez- Sánchez 347/2007 Effects of Fiscal Treatments of Second Home Ownership on Renting Supply Celia Bilbao Terol and Juan Prieto Rodríguez 348/2007 Auditors’ ethical dilemmas in the going concern evaluation Andres Guiral, Waymond Rodgers, Emiliano Ruiz and Jose A. Gonzalo 349/2007 Convergencia en capital humano en España. Un análisis regional para el periodo 1970-2004 Susana Morales Sequera y Carmen Pérez Esparrells 350/2007 Socially responsible investment: mutual funds portfolio selection using fuzzy multiobjective programming Blanca Mª Pérez-Gladish, Mar Arenas-Parra , Amelia Bilbao-Terol and Mª Victoria Rodríguez- Uría 351/2007 Persistencia del resultado contable y sus componentes: implicaciones de la medida de ajustes por devengo Raúl Iñiguez Sánchez y Francisco Poveda Fuentes 352/2007 Wage Inequality and Globalisation: What can we Learn from the Past? A General Equilibrium Approach Concha Betrán, Javier Ferri and Maria A. Pons 353/2007 Eficacia de los incentivos fiscales a la inversión en I+D en España en los años noventa Desiderio Romero Jordán y José Félix Sanz Sanz 354/2007 Convergencia regional en renta y bienestar en España Robert Meneu Gaya 355/2007 Tributación ambiental: Estado de la Cuestión y Experiencia en España Ana Carrera Poncela 356/2007 Salient features of dependence in daily us stock market indices Luis A. Gil-Alana, Juncal Cuñado and Fernando Pérez de Gracia 357/2007 La educación superior: ¿un gasto o una inversión rentable para el sector público? Inés P. Murillo y Francisco Pedraja 358/2007 Effects of a reduction of working hours on a model with job creation and job destruction Emilio Domínguez, Miren Ullibarri y Idoya Zabaleta 359/2007 Stock split size, signaling and earnings management: Evidence from the Spanish market José Yagüe, J. Carlos Gómez-Sala and Francisco Poveda-Fuentes 360/2007 Modelización de las expectativas y estrategias de inversión en mercados de derivados Begoña Font-Belaire 361/2008 Trade in capital goods during the golden age, 1953-1973 Mª Teresa Sanchis and Antonio Cubel 362/2008 El capital económico por riesgo operacional: una aplicación del modelo de distribución de pérdidas Enrique José Jiménez Rodríguez y José Manuel Feria Domínguez 363/2008 The drivers of effectiveness in competition policy Joan-Ramon Borrell and Juan-Luis Jiménez 364/2008 Corporate governance structure and board of directors remuneration policies: evidence from Spain Carlos Fernández Méndez, Rubén Arrondo García and Enrique Fernández Rodríguez 365/2008 Beyond the disciplinary role of governance: how boards and donors add value to Spanish foundations Pablo De Andrés Alonso, Valentín Azofra Palenzuela y M. Elena Romero Merino 366/2008 Complejidad y perfeccionamiento contractual para la contención del oportunismo en los acuerdos de franquicia Vanesa Solís Rodríguez y Manuel González Díaz 367/2008 Inestabilidad y convergencia entre las regiones europeas Jesús Mur, Fernando López y Ana Angulo 368/2008 Análisis espacial del cierre de explotaciones agrarias Ana Aldanondo Ochoa, Carmen Almansa Sáez y Valero Casanovas Oliva 369/2008 Cross-Country Efficiency Comparison between Italian and Spanish Public Universities in the period 2000-2005 Tommaso Agasisti and Carmen Pérez Esparrells 370/2008 El desarrollo de la sociedad de la información en España: un análisis por comunidades autónomas María Concepción García Jiménez y José Luis Gómez Barroso 371/2008 El medioambiente y los objetivos de fabricación: un análisis de los modelos estratégicos para su consecución Lucía Avella Camarero, Esteban Fernández Sánchez y Daniel Vázquez-Bustelo 372/2008 Influence of bank concentration and institutions on capital structure: New international evidence Víctor M. González and Francisco González 373/2008 Generalización del concepto de equilibrio en juegos de competición política Mª Dolores López González y Javier Rodrigo Hitos 374/2008 Smooth Transition from Fixed Effects to Mixed Effects Models in Multi-level regression Models María José Lombardía and Stefan Sperlich 375/2008 A Revenue-Neutral Tax Reform to Increase Demand for Public Transport Services Carlos Pestana Barros and Juan Prieto-Rodriguez 376/2008 Measurement of intra-distribution dynamics: An application of different approaches to the European regions Adolfo Maza, María Hierro and José Villaverde 377/2008 Migración interna de extranjeros y ¿nueva fase en la convergencia? María Hierro y Adolfo Maza 378/2008 Efectos de la Reforma del Sector Eléctrico: Modelización Teórica y Experiencia Internacional Ciro Eduardo Bazán Navarro 379/2008 A Non-Parametric Independence Test Using Permutation Entropy Mariano Matilla-García and Manuel Ruiz Marín 380/2008 Testing for the General Fractional Unit Root Hypothesis in the Time Domain Uwe Hassler, Paulo M.M. Rodrigues and Antonio Rubia 381/2008 Multivariate gram-charlier densities Esther B. Del Brio, Trino-Manuel Ñíguez and Javier Perote 382/2008 Analyzing Semiparametrically the Trends in the Gender Pay Gap - The Example of Spain Ignacio Moral-Arce, Stefan Sperlich, Ana I. Fernández-Saínz and Maria J. Roca 383/2008 A Cost-Benefit Analysis of a Two-Sided Card Market Santiago Carbó Valverde, David B. Humphrey, José Manuel Liñares Zegarra and Francisco Rodriguez Fernandez 384/2008 A Fuzzy Bicriteria Approach for Journal Deselection in a Hospital Library M. L. López-Avello, M. V. Rodríguez-Uría, B. Pérez-Gladish, A. Bilbao-Terol, M. Arenas-Parra 385/2008 Valoración de las grandes corporaciones farmaceúticas, a través del análisis de sus principales intangibles, con el método de opciones reales Gracia Rubio Martín y Prosper Lamothe Fernández 386/2008 El marketing interno como impulsor de las habilidades comerciales de las pyme españolas: efectos en los resultados empresariales Mª Leticia Santos Vijande, Mª José Sanzo Pérez, Nuria García Rodríguez y Juan A. Trespalacios Gutiérrez 387/2008 Understanding Warrants Pricing: A case study of the financial market in Spain David Abad y Belén Nieto 388/2008 Aglomeración espacial, Potencial de Mercado y Geografía Económica: Una revisión de la literatura Jesús López-Rodríguez y J. Andrés Faíña 389/2008 An empirical assessment of the impact of switching costs and first mover advantages on firm performance Jaime Gómez, Juan Pablo Maícas 390/2008 Tender offers in Spain: testing the wave Ana R. Martínez-Cañete y Inés Pérez-Soba Aguilar 391/2008 La integración del mercado español a finales del siglo XIX: los precios del trigo entre 1891 y 1905 Mariano Matilla García, Pedro Pérez Pascual y Basilio Sanz Carnero 392/2008 Cuando el tamaño importa: estudio sobre la influencia de los sujetos políticos en la balanza de bienes y servicios Alfonso Echazarra de Gregorio 393/2008 Una visión cooperativa de las medidas ante el posible daño ambiental de la desalación Borja Montaño Sanz 394/2008 Efectos externos del endeudamiento sobre la calificación crediticia de las Comunidades Autónomas Andrés Leal Marcos y Julio López Laborda 395/2008 Technical efficiency and productivity changes in Spanish airports: A parametric distance functions approach Beatriz Tovar & Roberto Rendeiro Martín-Cejas 396/2008 Network analysis of exchange data: Interdependence drives crisis contagion David Matesanz Gómez & Guillermo J. Ortega 397/2008 Explaining the performance of Spanish privatised firms: a panel data approach Laura Cabeza Garcia and Silvia Gomez Anson 398/2008 Technological capabilities and the decision to outsource R&D services Andrea Martínez-Noya and Esteban García-Canal 399/2008 Hybrid Risk Adjustment for Pharmaceutical Benefits Manuel García-Goñi, Pere Ibern & José María Inoriza 400/2008 The Team Consensus–Performance Relationship and the Moderating Role of Team Diversity José Henrique Dieguez, Javier González-Benito and Jesús Galende 401/2008 The institutional determinants of CO2 emissions: A computational modelling approach using Artificial Neural Networks and Genetic Programming Marcos Álvarez-Díaz , Gonzalo Caballero Miguez and Mario Soliño 402/2008 Alternative Approaches to Include Exogenous Variables in DEA Measures: A Comparison Using Monte Carlo José Manuel Cordero-Ferrera, Francisco Pedraja-Chaparro and Daniel Santín-González 403/2008 Efecto diferencial del capital humano en el crecimiento económico andaluz entre 1985 y 2004: comparación con el resto de España Mª del Pópulo Pablo-Romero Gil-Delgado y Mª de la Palma Gómez-Calero Valdés 404/2008 Análisis de fusiones, variaciones conjeturales y la falacia del estimador en diferencias Juan Luis Jiménez y Jordi Perdiguero 405/2008 Política fiscal en la uem: ¿basta con los estabilizadores automáticos? Jorge Uxó González y Mª Jesús Arroyo Fernández 406/2008 Papel de la orientación emprendedora y la orientación al mercado en el éxito de las empresas Óscar González-Benito, Javier González-Benito y Pablo A. Muñoz-Gallego 407/2008 La presión fiscal por impuesto sobre sociedades en la unión europea Elena Fernández Rodríguez, Antonio Martínez Arias y Santiago Álvarez García 408/2008 The environment as a determinant factor of the purchasing and supply strategy: an empirical analysis Dr. Javier González-Benito y MS Duilio Reis da Rocha 409/2008 Cooperation for innovation: the impact on innovatory effort Gloria Sánchez González and Liliana Herrera 410/2008 Spanish post-earnings announcement drift and behavioral finance models Carlos Forner and Sonia Sanabria 411/2008 Decision taking with external pressure: evidence on football manager dismissals in argentina and their consequences Ramón Flores, David Forrest and Juan de Dios Tena 412/2008 Comercio agrario latinoamericano, 1963-2000: aplicación de la ecuación gravitacional para flujos desagregados de comercio Raúl Serrano y Vicente Pinilla 413/2008 Voter heuristics in Spain: a descriptive approach elector decision José Luís Sáez Lozano and Antonio M. Jaime Castillo 414/2008 Análisis del efecto área de salud de residencia sobre la utilización y acceso a los servicios sanitarios en la Comunidad Autónoma Canaria Ignacio Abásolo Alessón, Lidia García Pérez, Raquel Aguiar Ibáñez y Asier Amador Robayna 415/2008 Impact on competitive balance from allowing foreign players in a sports league: an analytical model and an empirical test Ramón Flores, David Forrest & Juan de Dios Tena 416/2008 Organizational innovation and productivity growth: Assessing the impact of outsourcing on firm performance Alberto López 417/2008 Value Efficiency Analysis of Health Systems Eduardo González, Ana Cárcaba & Juan Ventura 418/2008 Equidad en la utilización de servicios sanitarios públicos por comunidades autónomas en España: un análisis multinivel Ignacio Abásolo, Jaime Pinilla, Miguel Negrín, Raquel Aguiar y Lidia García 419/2008 Piedras en el camino hacia Bolonia: efectos de la implantación del EEES sobre los resultados académicos Carmen Florido, Juan Luis Jiménez e Isabel Santana 420/2008 The welfare effects of the allocation of airlines to different terminals M. Pilar Socorro and Ofelia Betancor 421/2008 How bank capital buffers vary across countries. The influence of cost of deposits, market power and bank regulation Ana Rosa Fonseca and Francisco González 422/2008 Analysing health limitations in spain: an empirical approach based on the european community household panel Marta Pascual and David Cantarero 423/2008 Regional productivity variation and the impact of public capital stock: an analysis with spatial interaction, with reference to Spain Miguel Gómez-Antonio and Bernard Fingleton 424/2008 Average effect of training programs on the time needed to find a job. The case of the training schools program in the south of Spain (Seville, 1997-1999). José Manuel Cansino Muñoz-Repiso and Antonio Sánchez Braza 425/2008 Medición de la eficiencia y cambio en la productividad de las empresas distribuidoras de electricidad en Perú después de las reformas Raúl Pérez-Reyes y Beatriz Tovar 426/2008 Acercando posturas sobre el descuento ambiental: sondeo Delphi a expertos en el ámbito internacional Carmen Almansa Sáez y José Miguel Martínez Paz 427/2008 Determinants of abnormal liquidity after rating actions in the Corporate Debt Market Pilar Abad, Antonio Díaz and M. Dolores Robles 428/2008 Export led-growth and balance of payments constrained. New formalization applied to Cuban commercial regimes since 1960 David Matesanz Gómez, Guadalupe Fugarolas Álvarez-Ude and Isis Mañalich Gálvez 429/2008 La deuda implícita y el desequilibrio financiero-actuarial de un sistema de pensiones. El caso del régimen general de la seguridad social en España José Enrique Devesa Carpio y Mar Devesa Carpio 430/2008 Efectos de la descentralización fiscal sobre el precio de los carburantes en España Desiderio Romero Jordán, Marta Jorge García-Inés y Santiago Álvarez García 431/2008 Euro, firm size and export behavior Silviano Esteve-Pérez, Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca-Vivero and José Antonio Martínez-Serrano 432/2008 Does social spending increase support for free trade in advanced democracies? Ismael Sanz, Ferran Martínez i Coma and Federico Steinberg 433/2008 Potencial de Mercado y Estructura Espacial de Salarios: El Caso de Colombia Jesús López-Rodríguez y Maria Cecilia Acevedo 434/2008 Persistence in Some Energy Futures Markets Juncal Cunado, Luis A. Gil-Alana and Fernando Pérez de Gracia 435/2008 La inserción financiera externa de la economía francesa: inversores institucionales y nueva gestión empresarial Ignacio Álvarez Peralta 436/2008 ¿Flexibilidad o rigidez salarial en España?: un análisis a escala regional Ignacio Moral Arce y Adolfo Maza Fernández 437/2009 Intangible relationship-specific investments and the performance of r&d outsourcing agreements Andrea Martínez-Noya, Esteban García-Canal & Mauro F. Guillén 438/2009 Friendly or Controlling Boards? Pablo de Andrés Alonso & Juan Antonio Rodríguez Sanz 439/2009 La sociedad Trenor y Cía. (1838-1926): un modelo de negocio industrial en la España del siglo XIX Amparo Ruiz Llopis 440/2009 Continental bias in trade Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca-Vivero & José Antonio Martínez Serrano 441/2009 Determining operational capital at risk: an empirical application to the retail banking Enrique José Jiménez-Rodríguez, José Manuel Feria-Domínguez & José Luis Martín-Marín 442/2009 Costes de mitigación y escenarios post-kyoto en España: un análisis de equilibro general para España Mikel González Ruiz de Eguino 443/2009 Las revistas españolas de economía en las bibliotecas universitarias: ranking, valoración del indicador y del sistema Valentín Edo Hernández 444/2009 Convergencia económica en España y coordinación de políticas económicas. un estudio basado en la estructura productiva de las CC.AA. Ana Cristina Mingorance Arnáiz 445/2009 Instrumentos de mercado para reducir emisiones de co2: un análisis de equilibrio general para España Mikel González Ruiz de Eguino 446/2009 El comercio intra e inter-regional del sector Turismo en España Carlos Llano y Tamara de la Mata 447/2009 Efectos del incremento del precio del petróleo en la economía española: Análisis de cointegración y de la política monetaria mediante reglas de Taylor Fernando Hernández Martínez 448/2009 Bologna Process and Expenditure on Higher Education: A Convergence Analysis of the EU-15 T. Agasisti, C. Pérez Esparrells, G. Catalano & S. Morales 449/2009 Global Economy Dynamics? Panel Data Approach to Spillover Effects Gregory Daco, Fernando Hernández Martínez & Li-Wu Hsu 450/2009 Pricing levered warrants with dilution using observable variables Isabel Abínzano & Javier F. Navas 451/2009 Information technologies and financial prformance: The effect of technology diffusion among competitors Lucio Fuentelsaz, Jaime Gómez & Sergio Palomas 452/2009 A Detailed Comparison of Value at Risk in International Stock Exchanges Pilar Abad & Sonia Benito 453/2009 Understanding offshoring: has Spain been an offshoring location in the nineties? Belén González-Díaz & Rosario Gandoy 454/2009 Outsourcing decision, product innovation and the spatial dimension: Evidence from the Spanish footwear industry José Antonio Belso-Martínez 555/2010 Una teoría integradora de la función de producción al rendimiento empresarial Javier González Benito 556/2010 Height and economic development in Spain, 1850-1958 Ramón María-Dolores & José Miguel Martínez-Carrión 557/2010 Why do entrepreneurs use franchising as a financial tool? An agency explanation Manuel González-Díaz & Vanesa Solís-Rodríguez 558/2010 Explanatory Factors of Urban Water Leakage Rates in Southern Spain Francisco González-Gómez, Roberto Martínez-Espiñeira, Maria A. García-Valiñas & Miguel Á. García Rubio 559/2010 Los rankings internacionales de las instituciones de educación superior y las clasificaciones universitarias en España: visión panorámica y prospectiva de futuro. Carmen Pérez-Esparrells y José Mª Gómez-Sancho. 560/2010 Análisis de los determinantes de la transparencia fiscal: Evidencia empírica para los municipios catalanes Alejandro Esteller Moré y José Polo Otero 561/2010 Diversidad lingüística e inversión exterior: el papel de las barreras lingüísticas en los procesos de adquisición internacional Cristina López Duarte y Marta Mª Vidal Suárez 562/2010 Costes y beneficios de la competencia fiscal en la Unión Europea y en la España de las autonomías José Mª Cantos, Agustín García Rico, Mª Gabriela Lagos Rodríguez y Raquel Álamo Cerrillo 563/2010 Customer base management and profitability in information technology industries Juan Pablo Maicas y Francisco Javier Sese 564/2010 Expansión internacional y distancia cultural: distintas aproximaciones —hofstede, schwartz, globe Cristina López Duarte y Marta Mª Vidal Suárez 565/2010 Economies of scale and scope in service firms with demand uncertainty: An application to a Spanish port Beatriz Tovar & Alan Wall 566/2010 Fiscalidad y elección entre renta vitalicia y capital único por los inversores en planes de pensiones: el caso de España Félix Domínguez Barrero y Julio López Laborda 567/2010 Did the cooperative start life as a joint-stock company? Business law and cooperatives in Spain, 1869–1931 Timothy W. Guinnan & Susana Martínez-Rodríguez 568/2010 Predicting bankruptcy using neural networks in the current financial crisis: a study for US commercial banks Félix J. López-Iturriaga, Óscar López-de-Foronda & Iván Pastor Sanz 569/2010 Financiación de los cuidados de larga duración en España Raúl del Pozo Rubio y Francisco Escribano Sotos 570/2010 Is the Border Effect an Artefact of Geographic Aggregation? Carlos Llano-Verduras, Asier Minondo-Uribe & Francisco Requena-Silvente 571/2010 Notes on using the hidden asset or the contribution asset to compile the actuarial balance for pay-as-you-go pension systems Carlos Vidal-Meliá & María del Carmen Boado-Penas 572/2010 The Real Effects of Banking Crises: Finance or Asset Allocation Effects? Some International Evidence Ana I. Fernández, Francisco González & Nuria Suárez Carlos 573/2010 Endogenous mergers of complements with mixed bundling Ricardo Flores-Fillol & Rafael Moner-Colonques 574/2010 Redistributive Conflicts and Preferences for Tax Schemes in Europe Antonio M. Jaime-Castillo & Jose L. Saez-Lozano 575/2010 Spanish emigration and the setting-up of a great company in Mexico: bimbo, 1903-2008 Javier Moreno Lázaro 576/2010 Mantenimiento temporal de la equidad horizontal en el sistema de financiación autonómica Julio López Laborda y Antoni Zabalza 577/2010 Sobreeducación, Educación no formal y Salarios: Evidencia para España Sandra Nieto y Raúl Ramos 578/2010 Dependencia y empleo: un análisis empírico con la encuesta de discapacidades y atención a la dependencia (edad) 2008. David Cantarero-Prieto y Patricia Moreno-Mencía 579/2011 Environment and happiness: new evidence for Spain Juncal Cuñado & Fernando Pérez de Gracia 580/2011 Aanalysis of emerging barriers for e-learning models. a case of study Nuria Calvo & Paolo Rungo 581/2011 Unemployment, cycle and gender Amado Peiró, Jorge Belaire-Franch, & Maria Teresa Gonzalo 582/2011 An Analytical Regions Proposal for the Study of Labour Markets: An Evaluation for the Spanish Territory Ana Viñuela Jiménez & Fernando Rubiera Morollón 583/2011 The Efficiency of Performance-based-fee Funds Ana C. Díaz-Mendoza, Germán López-Espinosa & Miguel A. Martínez-Sedano 584/2011 Green and good?. The investment performance of US environmental mutual funds Francisco J. Climent-Diranzo & Pilar Soriano-Felipe 585/2011 El fracaso de Copenhague desde la teoría de juegos. Yolanda Fernández Fernández, Mª Ángeles Fernández López y Blanca Olmedillas Blanco 586/2011 Tie me up, tie me down! the interplay of the unemployment compensation system, fixed-term contracts and rehirings José M. Arranz & Carlos García-Serrano 587/2011 Corporate social performance, innovation intensity and their impacts on financial performance: evidence from lending decisions Andrés Guiral 588/2011 Assessment of the programme of measures for coastal lagoon environmental restoration using cost-benefit analysis. José Miguel Martínez Paz & Ángel Perni Llorente 589/2011 Illicit drug use and labour force participation: a simultaneous equations approach Berta Rivera, Bruno Casal, Luis Currais & Paolo Rungo 590/2011 Influencia de la propiedad y el control en la puesta en práctica de la rsc en las grandes empresas españolas José-Luis Godos-Díez, Roberto Fernández-Gago y Laura Cabeza-García 591/2011 Ownership, incentives and hospitals Xavier Fageda & Eva Fiz 592/2011 La liberalización del ferrocarril de mercancías en europa: ¿éxito o fracaso? Daniel Albalate del Sol, Maria Lluïsa Sort García y Universitat de Barcelona 593/2011 Do nonreciprocal preference regimes increase exports? Salvador Gil-Pareja, Rafael Llorca-Vivero & José Antonio Martínez-Serrano 594/2011 Towards a dynamic analysis of multiple-store shopping: evidence from Spanish panel data Noemí Martínez-Caraballo, Manuel Salvador, Carmen Berné & Pilar Gargallo 595/2011 Base imponible y neutralidad del impuesto de sociedades: alternativas y experiencias Lourdes Jerez Barroso 596/2011 Cambio técnico y modelo de negocio: las compañías de transporte urbano en España, 1871-1989 Alberte Martínez López 597/2011 A modified dickey-fuller procedure to test for stationarity Antonio Aznar, María-Isabel Ayuda 598/2011 Entorno institucional, estructura de propiedad e inversión en I+D: Un análisis internacional Félix J. López Iturriaga y Emilio J. López Millán 599/2011 Factores competitivos y oferta potencial del sector lechero en Navarra Valero L. Casasnovas Oliva y Ana M. Aldanondo Ochoa 600/2011 Política aeroportuaria y su impacto sobre la calidad percibida de los aeropuertos Juan Luis Jiménez y Ancor Suárez 601/2011 Regímenes de tipo de cambio y crecimiento económico en países en desarrollo Elena Lasarte Navamuel y José Luis Pérez Rivero 602/2011 La supervivencia en las empresas de alta tecnología españolas: análisis del sector investigación y desarrollo Evangelina Baltar Salgado, Sara Fernández López, Isabel Neira Gómez y Milagros Vivel Búa 603/2011 Análisis económico y de rentabilidad del sistema financiero español, por tipo de entidades y tamaño, después de cuatro años de crisis y ante los retos de la reestructuración financiera Salvador Climent Serrano 604/2011 Does competition affect the price of water services? Evidence from Spain Germà Bel, Francisco González-Gómez & Andrés J Picazo-Tadeo 605/2011 The Effects of Remoteness in Japanese Educational Levels Jesús López-Rodríguez & Daisuke Nakamura 606/2011 The money market under information asymmetries and imperfectly competitive loan and deposit markets Aday Hernández 607/2011 The effects of airline and high speed train integration M. Pilar Socorro & M. Fernanda Viecens 608/2011 Consecuencias de la imbricación de los clientes en la dirección medioambiental: un análisis empírico Jesús Ángel del Brío González, Esteban Fernández Sánchez y Beatriz Junquera Cimadevilla 609/2011 Revenue autonomy and regional growth: an analysis for the 25 year-process of fiscal decentralisation in Spain Ramiro Gil-Serrate, Julio López-Laborda & Jesús Mur 610/2011 The accessibility to employment offices in the Spanish labor market: Implications in terms of registered unemployment Patricia Suárez, Matías Mayor & Begoña Cueto 611/2011 Time-varying integration in European government bond markets Pilar Abad, Helena Chuliá & Marta Gómez-Puig 612/2011 Production networks and EU enlargement: is there room for everyone in the automotive industry? Leticia Blázquez, Carmen Díaz-Mora & Rosario Gandoy 613/2011 Los factores pronóstico económico, estructura productiva y capacidad de innovar en la valoración de activos españoles Mª Begoña Font Belaire y Alfredo Juan Grau Grau 614/2011 Capital structure adjustment process in firms accessing venture funding Marina Balboa, José Martí & Álvaro Tresierra 615/2011 Flexibilidad Contable en la Valoración de Instrumentos Financieros Híbridos Jacinto Marabel-Romo, Andrés Guiral-Contreras & José Luis Crespo-Espert 616/2011 Why are (or were) Spanish banks so profitable? Antonio Trujillo-Ponce 617/2011 Extreme value theory versus traditional garch approaches applied to financial data: a comparative evaluation Dolores Furió & Francisco J. Climent 618/2011 La restricción de balanza de pagos en la España del euro. Un enfoque comparativo. David Matesanz Gómez, Guadalupe Fugarolas Álvarez-Ude y Roberto Bande Ramudo 619/2011 Is inefficiency under control in the justice administration? Marta Espasa & Alejandro Esteller-Moré 620/2011 The evolving patterns of competition after deregulation Jaime Gómez Villascuerna, Raquel Orcos Sánchez & Sergio Palomas Doña 621/2011 Análisis pre y post-fusiones del sector compuesto por las cajas de ahorros españolas: el tamaño importa Antonio A. Golpe, Jesús Iglesias y Juan Manuel Martín 622/2011 Evaluating three proposals for testing independence in non linear spatial processes Fernando A. López-Hernández, M. Luz Maté-Sánchez-Val & Andrés Artal-Tur 623/2011 Valoración del Mercado de los Activos Éticos en España: una Aplicación del Método de los Precios Hedónicos Celia Bilbao-Terol y Verónica Cañal-Fernández 624/2011 Happiness beyond Material Needs: The Case of the Mayan People Jorge Guardiola, Francisco González-Gómez & Miguel A. García-Rubio 625/2011 Stock characteristics, investor type and market myopia Cristina Del Rio-Solano & Rafael Santamaria-Aquilué 626/2011 Is mistrust under control in the justice administration? Alejandro Esteller-Moré 627/2011 Working capital management, corporate performance, and financial constraints Sonia Baños-Caballero, Pedro J. García-Teruel & Pedro Martínez-Solano 628/2011 On the optimal distribution of traffic of network ailines Xavier Fageda & Ricardo Flores-Fillol 629/2011 Environmental tax and productivity in a subcentral context: new findings on the porter hypothesis Jaime Vallés- Giménez & Anabel Zárate-Marco 630/2011 The impact of scale effects on the prevailing internet-based banking model in the US Alexandre Momparlera, Francisco J. Climentb & José M. Ballesterb 631/2011 Student achievement in a cross-country perspective: a multilevel analysis of pisa2006 data for Italy and Spain Tommaso Agasisti & Jose Manuel Cordero-Ferrera 632/2011 Banking liberalization and firms’ debt structure: International evidence Víctor M. González & Francisco González 633/2011 Public sector contingent liabilities in Spanish toll roads Carlos Contreras 634/2011 Fiscal Sustainability and Immigration in the Madrid Region Luis Miguel Doncel, Pedro Durá, Pilar Grau-Carles & Jorge Sainz 635/2011 Las desviaciones presupuestarias del gasto del estado en el periodo 1990-2009: un análisis desde las perspectivas agregada y de programas. Valentín Edo Hernández 636/2011 A network approach to services internationalization Stefano Visintin 637/2011 Factors behind the presence of agricultural credit cooperatives in Spain, 1900-1935: an econometric model Ángel Pascual Martínez-Soto, Ildefonso Méndez- Martínez & Susana Martínez-Rodríguez. 638/2011 La eficiencia técnica en la industria de agua latinoamericana medida a través de la función de distancia Angel Higuerey Gómez , Lourdes Trujillo Castellano y María Manuela González Serrano 639/2011 Urban Patterns, Population Density and the Cost of Providing Basic Infrastructure: A Frontier Approach Inmaculada C. Álvarez, Ángel M. Prieto & José L. Zofío 640/2011 A comparison of national vs. multinational firms’ performance using a general equilibrium perspective María C. Latorre 641/2011 A computable general equilibrium evaluation of market performance after the entry of multinationals María C. Latorre 642/2011 Competition for procurement shares José Alcalde & Matthias Dahm 643/2011 Air services on thin routes: regional versus low‐cost airlines Xavier Fageda & Ricardo Flores-Fillol 644/2011 Efficiency and Stability in a Strategic Model of Hedonic Coalitions Antoni Rubí-Barceló 645/2011 An analysis of the cost of disability across Europe using the standard of living approach José-Ignacio Antón, Francisco-Javier Braña & Rafael Muñoz de Bustillo 646/2011 Estimating the gravity equation with the actual number of exporting firms Asier Minondo & Francisco Requena 647/2011 New public management-delivery forms, quality levels and political factors on solid management waste costs in Spanish local governments José Luis Zafra-Gómez, Diego Prior Jiménez, Ana María Plata Díaz & Antonio M López Hernández 648/2011 El sector financiero como factor desestabilizador para la economía a partir del análisis de Hyman Minsky Isabel Gimenez Zuriaga 649/2011 Determinantes de la prima de riesgo en las emisiones de bonos de titulización hipotecaria en España (1993-2011) Miguel Ángel Peña Cerezo, Arturo Rodríguez Castellanos y Francisco Jaime Ibáñez Hernández 650/2011 Does complexity explain the structure of trade? Asier Minondo & Francisco Requenaz 651/2011 Supplementary pensions and saving: evidence from Spain José-Ignacio Antón, Rafael Muñoz de Bustillo & Enrique Fernández-Macías 652/2011 The role of destination spatial spillovers and technological intensity in the location of manufa cturing and services firms Andrés Artal-Tur, José Miguel Navarro-Azorín & María Luisa Alamá-Sabater 653/2011 El papel de los márgenes extensivo e intensivo en el crecimiento de las exportaciones manufactureras españolas por sectores tecnológico Juan A. Máñez, Francisco Requena-Silvente, María E. Rochina-Barrachina y Juan A. Sanchis-Llopis 654/2011 Incumbents and institutions: how the value of resources varies across markets Lucio Fuentelsaz, Elisabet Garrido & Juan Pablo Maícas 655/2011 Price differences between domestic and international air markets: an empirical application to routes from Gran Canaria Xavier Fageda, Juan Luis Jiménez & Carlos Díaz Santamaría 656/2012 The role of accruals quality in the access to bank debt Pedro J. García-Teruel, Pedro Martínez-Solano and Juan P. Sánchez-Ballesta 657/2012 Trade Under Uncertainty: Legal Institutions Matter Lisa Kolovich & Isabel Rodriguez-Tejedo 658/2012 La relación bidireccional entre la rsc y el resultado empresarial: conclusiones de un estudio empírico el sector de las cajas de ahorros Almudena Martínez Campillo, Laura Cabeza García y Federico Marbella Sánchez 659/2012 Consejos de administración y performance de la empresa: efecto de la pertenencia a múltiples consejos Félix J. López Iturriaga y Ignacio Morrós Rodríguez 660/2012 Análisis comparado de los sistemas eléctricos en España y Argentina, 1890-1950. Estrategias globales y experiencias divergentes de la electrificación en dos países de industrialización tardía Isabel Bartolomé y Norma Silvana Lanciotti