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, Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 IMPACTO TECNOLÓGICO DE LAS ORDENANZAS DE LA JUNTA GENERAL DE COMERCIO (1684) EN LA PRODUCCIÓN DE TEJIDOS SIMPLES DE SEDA: EL CASO DE ÉCIJA antonio Valiente roMero Manuel caStillo MartoS Universidad de Sevilla reSumen Durante el reinado de Carlos II se produjo la fundación de la Junta de Comercio, con el objetivo fundamental de frenar la inflación que sufría el país. Llevada a cabo la operación de devaluación de la moneda, en 1680, la Junta mantuvo sus competencias. Respecto a la industria textil de la seda, una de las principales reformas hechas fue la elaboración de ordenanzas para la elaboración de tejidos con vigencia a nivel nacional, promulgadas en 1684. Se produjo una actualización técnica total, aumentando mucho la variedad de tejidos, acompañados de condiciones técnicas que facilitaron su implantación. Esta renovación técnica no sólo hizo más competitiva la industria astigitana por la relación entre el coste de producción y el precio final de mercado, sino también desde el punto de vista estético. Se seguían produciendo piezas elaboradas según un marco legal que tenía 141 años de antigüedad, técnicamente obsoletas y estéticamente anacrónicas y, por tanto, muy difíciles de colocar en el mercado, más aun siendo que la industria de Lyon, la principal competidora de la sedería española en el siglo XVIII, había ya comenzado a renovar sus diseños casi cada año. Abstract During the reign of Charles II the Board of Trade was established with the ultimate goal of curbing inflation facing the country. After the currency devaluation of 1680, the Board maintained its powers. Regarding the silk textile industry, one of the major reforms made was the development of ordinances for the production of fabrics with nationwide effect from 1684 onwards. There was a complete technical update and great increase of the variety of tissues. Thanks to this technical renovation, industry became more competitive not only because of the relationship between the cost of production and the final market price, but also for aesthetic reasons. Pieces produced in the former legal framework, which was 141 years old, were technology obsolete and aesthetically outdated, and therefore very difficult to sell, especially as Lyon, the main competitor of Spanish silk in the 18th century, had begun to renew designs almost every year.
444 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 Palabras clave: Técnica, Industria textil, España, Siglos XVII-XVIII, Écija, Junta de Comercio, seda, anafayas, brocateles, buratos, chamelotes, cintas, damascos, fustetas, gorgoranes, mantos, pañuelos, rasos, sargas, tafetanes. Keywords: Technology, Textile Industry, Spain, 17th-18th Centuries, Écija, Board of Trade, Silk, Anafayas, Brocade, Burato, Chamelotes, Ribbons, Apricot, Fustete, Gorgorans, Cloaks, Scarves, Satin, Twill, Taffeta. Recibido el 10 de enero de 2011 – Aceptado el 2 de marzo de 2011 i. introduCCión Durante el reinado de Carlos II se produjo la fundación de la Junta de Comercio, con el objetivo fundamental frenar la inflación que sufría el país. No pretendía devolver al país su pujanza económica e industrial del siglo anterior, sino detener el grave y acelerado proceso de degradación que estos ámbitos sufrían desde principios del siglo XVII, sentando las bases necesarias para un nuevo proceso de desarrollo en el futuro. Llevada a cabo la operación de devaluación de la moneda en 1680 la Junta mantuvo sus competencias. Respecto a la industria textil de la seda, una de las principales reformas llevadas a cabo fue la elaboración de unas ordenanzas para la elaboración de tejidos con vigencia a nivel nacional, promulgadas en 1684. Estas ordenanzas nacionales son bien conocidas, pero nunca se había llevado a cabo su análisis desde el punto de vista tecnológico. En algunos casos, la cuestión ha sido simplemente soslayada, mientras que en otros se ha juzgado que no suponían un gran avance tecnológico, más allá de pretender un aumento en el peso y calidad de los tejidos en la línea de las ideas mercantilistas imperantes en el momento. Pero este análisis parte de una óptica sesgada, ya que sólo maneja datos procedentes de los núcleos de producción de mayor envergadura, cuando estos no eran el objetivo fundamental de la Junta al elaborar estas ordenanzas. En los núcleos productivos más pujantes (Valencia, Sevilla, Granada, Toledo etc.) sus respectivas ordenanzas habían experimentado un proceso evolutivo, asimilando, aunque con retraso, la elaboración de nuevos tejidos y desechando la de algunos que ya se encontraban en desuso. Pero esto sólo había ocurrido en los núcleos más importantes, mientras que el resto de la industria textil de la seda española seguía anclada en los parámetros de las ordenanzas del siglo XVI y principios del XVII. En este marco hubiese sido totalmente inútil que, siguiendo el sistema tradicional, cada uno de los núcleos productores se hubiese dotado de unas ordenanzas propias, ya que esto, si acaso, hubiese supuesto un cierto avance para unos pocos núcleos de importancia, pero el resto de la industria, donde los maestros seguían fabricando tejidos idénticos a los que habían elaborado sus abuelos, carecía de capacidad técnica para dotarse de un marco legal que en el apartado técnico hubiese supuesto avance alguno. Dada esta realidad, este trabajo, de historia de la técnica, se ha centrado en el estudio del impacto que tuvo la implantación de este marco tecnológico en Écija, fren-
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 445 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 te al preexistente, al ser un núcleo productor de carácter intermedio presenta la problemática técnica que la Junta pretendía subsanar con las nuevas ordenanzas Pero la actuación llevada a cabo, en 1684, tenía también un fondo unificador, se pretendía la uniformidad de toda la industria española en cuanto a variedad de producción, hecho que significaba para los núcleos intermedios, al menos en el marco legal, las bases de un proceso de transferencia tecnológica, incluyendo en ellos las nuevas realizaciones puestas a prueba y aprobadas en los núcleos de mayor éxito. Es aquí donde cobra su verdadera dimensión la reunión en el Palacio Real de comisiones de maestros de los principales centros productores, de la que se esperaba que cada uno de ellos aportase las variedades más exitosas en sus lugares de origen. De ahí también el proceso de implantación escalonada que tiene lugar respecto a estas ordenanzas. Primero fueron adoptadas en los principales centros productores, que eran los más cualificados técnicamente para su ejecución, y a partir de ahí fueron irradiadas a otros más pequeños, territorialmente dependientes. He aquí la razón de que las nuevas ordenanzas no fuesen implantadas en Écija hasta el año 1692 y también de que, en lugar de enviar a la ciudad una Real Cédula, obligando su cumplimiento, se optase por fundar el Arte Mayor de la Seda, que había de adoptar los modos del de Sevilla. Se pretendía así el establecimiento de contactos entre núcleos, que favoreciesen este proceso de transferencia tecnológica desde los de mayor entidad a los más pequeños. En el momento de implantación de la reforma, en Écija se encontraban aun vigentes las ordenanzas toledanas, adoptadas por decisión del cabildo de la ciudad en 1587. Aquí damos a conocer los resultados obtenidos tras el análisis de ambos marcos normativos desde el punto de vista tecnológico en tejidos simples, entendiendo por tales aquellos que se componen sólo de una trama y una urdimbre. Todo ello nos permite detallar la definición, características técnicas y composición de la urdimbre, el aspecto final del tejido y la denominación, cambiante en el tiempo. Los tejidos compuestos los abordaremos en un trabajo futuro. ii. análiSiS de teJidoS —Anafayas: Se trataba de …cierta especie de tela o tejido que antiguamente se hacía de algodón y modernamente se hace de seda, fabricábase en Valencia la mejor, y ya se usa poco de ella [RAE A, 1726, vol. I, p. 279]. Su producción en Écija es introducida a partir de la implantación, en 1692, de las ordenanzas nacionales de 1684. Era un tejido sin mucha complejidad, basado en una ligadura de tafetán, y cuya principal peculiaridad era que la trama se realizaba utilizando maraña o hiladillo de seda, que es …el hilo que sale de la estopa de la seda y lo que no se puede torcer de ella, el cual se hila en la rueca como el lino, por lo que se llamó así [RAE A, 1734,
446 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 vol. IV, p. 158], es un producto de calidad media y de precio más asequible que los elaborados con seda torcida. La marca (anchura) de la pieza era la establecida para la mayor parte de los tejidos en la ordenanza nacional, «dos tercias» de vara castellana, equivalente a 55 cm. aproximadamente, a los que había que añadir las orillas o tirelas, cuya anchura no estaba determinada. La urdimbre se elaboraba en 42 portadas1 que a su vez se componían de 80 hilos cada una2, resultando un total de 3.360 a lo largo de la marca del tejido, con una densidad de 61,1 hilos/cm. El peine utilizado para prensar la trama debía contar con 840 púas (21 ligaduras de 40 púas cada una), con lo que pasaban cuatro hilos de urdimbre entre cada púa del peine, siendo este el intervalo entre los golpes de prensado dados a la trama. La mayor parte de los tejidos contaban con un código de color en las tirelas que permitían una identificación rápida por parte del comprador, en las Anafayas se estipulaba que las orillas podían ser de cualquier color liso, pero prohibiendo que pudiesen contar con línea alguna. El peso mínimo establecido para este tipo de piezas era de 3 onzas/vara, para el caso de las negras y 2¾ onzas/vara para el resto de los colores, si bien se admitía un margen de tolerancia de ¼ de onza. —Brocateles: Es un género derivado de los brocados, pero de menor suntuosidad y precio. Se definía como un Tejido recamado de seda, oro u plata. Es el nombre genérico de los tejidos que tienen mucho oro u plata, pero reservado particularmente al más hermoso de dichos tejidos, al que esta más cargado de cualquiera de aquellos metales (V. Telas para hacer brocados). El brocatel se fabrica como el brocado, pero su tejido no tiene tanto oro u plata como el de este último [DTEC, 1835, vol. 6, p. 113]. Era una tela mixta formada por el tejido de seda y otra fibra, intentando obtener un contraste similar al que hacía la seda con los metales preciosos pero combinándola con lino, cáñamo, algodón u otras fibras de características similares. En 1726, la Real Academia lo definía como Cierto género de tejido de hierba o cáñamo y seda, a modo de brocato o damasco, de que se suelan hacer colgaduras para el adorno de las iglesias, salas, camas y otras cosas [RAE A, 1726, vol. I, p. 686]. Se trata de la adopción de un tejido de origen inglés (brocatelle), que se definía como cierta tela de algodón y seda imitando al brocado [CAPMANY, 1817, p. 117]. La integración de este tipo de tejido en la industria española hubo de tener lugar en el siglo XVII, ya que aparece tipificado en las ordenanzas nacionales pero no en las toledanas. La ligadura de este tejido tomaba como base la del tafetán, pero con la particularidad de que utilizaba dos tramas, con dos lanzaderas independientes, que se cruzaban alternativamente, una para la seda y otra para el lino, ya que no se permitía su elaboración con otra fibra3. A su vez, el lino utilizado debía estar blanqueado y no
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 447 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 podía teñirse de ningún otro color, con lo que se evitaban los fraudes y se aumentaba el contraste entre ambas fibras. Ambas tramas habían de ser dobles, y en el caso de la seda, cada uno de los dos cabos había de estar torcido combinando dos o más hilos, lo que facilitaba aun más el resalte de la trama de seda, ya que ésta solía formar motivos ornamentales a lo largo del tejido, mediante su combinación con la de lino, de ahí que se utilizase para grandes ornamentos y colgaduras. Con posterioridad a las ordenanzas de 1684, también se implementaron brocateles que contaban con dos urdimbres, aunque nunca fueron elaborados por el Arte Mayor de la Seda de Écija. Este tejido …lleva dos urdimbres y un mínimo de dos tramas, y los efectos del dibujo son obtenidos por un raso, generalmente de ocho, que se levanta en masa, produciendo un relieve sobre el fondo de efecto trama [CASTANY SALADRIGAS, 1949, p. 52]. Respecto a los fabricados en Écija, su elaboración vino dada por las ordenanzas nacionales y su marca era de dos tercias de vara castellana, en la que se disponía una urdimbre compuesta de 52,5 portadas, de 80 hilos por portada, arrojando así un total de 4.200 hilos, resultando una urdimbre con una densidad de 76,3 hilos/cm. Para prensar las tramas era utilizado un peine compuesto de 840 púas (21 ligaduras de 40 púas cada una), con lo que entre cada púa del peine pasaban cinco hilos de urdimbre, siendo este el intervalo entre los golpes de prensado dados a la trama. Su código de color identificativo se componía de una línea blanca sobre un fondo de color indeterminado, pudiéndose añadir otras líneas de colores indeterminados a juicio del fabricante. El peso mínimo era de 3¾ onzas y 3¼ onzas respectivamente según fuesen negras o de color, contemplándose el habitual margen de tolerancia de ¼ de onza. —Buratos: Era un tejido elaborado originariamente en lana, adoptado por la industria sedera en el XVII, en dos variantes en cuanto a su composición: seda y lana, y seda. El diccionario de autoridades de la Academia lo definía, en 1726, como Cierto género de tejido de lana, cuyo tacto es áspero, que de ordinario sirve para alivio de lutos en tiempo de verano, y para capas y manteos en el mismo tiempo: y antiguamente hacían las mujeres mantos de el… Se llama también el que se hace de seda a semejanza del de lana, el cual también es áspero al tacto, por el cordoncillo con que esta tejido [RAE A, 1726, vol. I, p. 715]. Por su parte, Castany [1949, p. 56] considera que Por su etimología, que es la misma de buriel, paño pardo, suponemos que en un principio se tejería en seda cruda o parda y que luego se tintaría en pieza, para emplearse en la confección de togas y vestidos de luto. Posteriormente también fue utilizado en sustitución de las estameñas de tamizar. Su incorporación a la industria ecijana viene de la mano de la creación del Arte Mayor de la Seda. Las ordenanzas clasificaban su fabricación en tres posibles varian-
448 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 tes: buratos de toda seda4, buratos de seda y lana5 y burato claro para velos6, todos ellos en la marca de dos tercias de vara, propia de las ordenanzas de 1684. Para el caso de los dos primeros tipos los parámetros de fabricación eran idénticos, diferenciándose tan sólo en la composición, ya que en el primero de los casos la trama había de realizarse con requemado de seda. Este tipo de trama se hizo tan popular que, en 1737, el término se utilizaba para denominar a todos los tejidos elaborados con: Un género de tejido delgado, muy negro, y con cordoncillo sin lustre, de que se hacían mantos [RAE A, 1737, vol. V, p. 588]. Es un torcido específico que daba a la seda un tacto áspero y es lo que la definición citada denomina «cordoncillo», definido como …aquella labor que en algunos tejidos hace la trama, sin formar dibujo alguno, y que sólo muestra alguna aspereza: como el rizo, en la tercianela, carro de oro y otros [RAE A, 1729, vol. II, p. 596]. Frente a esto, la trama del segundo de los tipos estaba compuesta de estambre de lana. La urdimbre de ambos tipos era de seda y se disponía en 42 portadas de 80 hilos cada una, resultando un total de 3.360 hilos, con una densidad de 61,1 hilos/cm. Sobre esta se prensaba la trama utilizando para ello un peine compuesto de 840 púas (21 ligaduras de 40 púas cada una), pasando cuatro hilos entre cada pareja de púas. Debido a las diferencias en composición, el peso mínimo establecido para cada una de estas variedades de burato era diferente. El de «toda seda» se situaba en 2¾ onzas para los negros y 2½ para los de color, manteniendo el margen de tolerancia de ¼ de onza. Para el caso de los compuestos de seda y lana, el negro había de pesar 3¼ onzas y el de color 2¾ onzas. El principal uso de los de color blanco era la elaboración de mantos capitulares. En cuanto al burato claro para velos, era una adaptación del de seda y lana, aplicando unos parámetros de fabricación para hacer este tejido más ligero. Para ello se elaboraba una trama distribuida en 24 portadas de 80 hilos cada una, resultando un total de 1.920 hilos en la marca habitual de dos tercias de vara, pero en este caso, incluidas las orillas en la misma. Debido a ello sólo aportamos una estimación de la densidad de hilos de esta trama, ya que el ancho de las tirelas no estaba tipificado, y seguramente sería variable en función del fabricante. Tomado una oscilación entre los 0,5 y los 2 cm., obtendríamos una aproximación a la densidad de esta trama que se situaría entre los 35,2 y 36,2 hilos/cm., prácticamente la mitad que el burato de seda y lana. El prensado de la trama se llevaba a cabo con un peine de 960 púas (24 ligaduras de 40 púas), pasando sólo dos hilos entre cada pareja de púas, exactamente la mitad que en el caso de los buratos de seda y lana. El peso mínimo estipulado para esta variedad era de 1½ onza para el caso de los negros y 1¼ onza para el resto de los colores, con un margen de tolerancia de tan sólo 2 adarmes, dada la ligereza de estos tejidos. A diferencia de la mayor parte de las te-
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 449 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 las, se prohibía también su fabricación con mayor peso, ya que podía confundir al comprador con otros tipos de mantos de seda. Esta tipología al ser mixta era más asequible y parece ser que su uso más habitual eran los velos de monjas. —Chamelotes: Se trata de un tejido inicialmente realizado en fibras mixtas, definido en el siglo XVIII como tela que se hacía antiguamente con pelo de camello y seda, pero en el día se hace con lana y seda [CONNELLY, 1798, vol. I, p. 133]. No obstante, a partir de las ordenanzas, de 1684, quedaba ya oficializada su elaboración utilizando seda para trama y urdimbre7. Una de las fibras que se utilizaban inicialmente era el pelo de camello, lo que ha llevado a atribuirle un origen islámico, Chamelote, llaman en España a cierta suerte de tela extranjera, de que suelen hacer vestidos autorizados. Consta de Cha, que en arábigo significa «vino» o «ha venido» y de «molot», que significa ropa larga y ancha, conviene a saber como hábito de fraile, como si dijésemos loba de clérigo, que a las tales ropas llaman los árabes molot, así que todo junto, chamolot significa venido a molot, como si dijésemos venido a ropa larga, ancha y autorizada. Vale y significa tanto como decir, venido nos ha tela con que, o de que, se puedan hacer molotes, conviene a saber, ropas largas, anchas y autorizadas. Y corrompido dicen chamelote […] (Guadix, recopilación, c. 1593) [ALVAR EZQUERRA, 2006, vol. III, p. 2.271]. Por su parte Castany señala como término específico para el chamelote de seda el de camelotina [CASTANY SALADRIGAS, 1949, p. 58], pero no hemos podido documentar su uso. Dentro de esta tipología existían 3 tejidos: chamelote, chamelote de aguas y chamelotón; este último lo trataremos a parte, por presentar características técnicas diferentes. El chamelote de aguas, también denominado ormesí, tenía las mismas características que el chamelote común pero, en el de aguas, el tejedor jugaba con la relación entre las tensiones de urdimbre y trama consiguiendo un efecto de ondulación del tejido. El diccionario de autoridades lo definía como Tela de seda casi del mismo modo que el chamelote, aunque más delgada, que hace con la prensa unos visos que llaman aguas [RAE A, 1737, vol. V, p. 58]. La ordenanza contempla la existencia de chamelotes labrados, en los que, seguramente mediante un hilo de trama adicional, se realizaban motivos decorativos. También las tercianelas quedaban agrupadas en el marco de esta tipología, estas últimas eran una tela de seda semejante al tafetán pero más doble y lustrosa [RAE A, 1739, vol. VI, p. 252]. Era un tejido con ligadura de tafetán y características técnicas de Chamelote. Otro tejido que recogen las ordenanzas dentro de esta tipología son los tavíes, si bien al tratarse de una tela para cuya elaboración se utilizaban hilos de plata y oro, que cuentan con sus procesos técnicos específicos, los abordaremos en un futuro trabajo dedicado a esta tipología. En todos los tejidos de esta clase la urdimbre se disponía en 63 portadas de 80 hilos cada una, resultando un total de 5.040 hilos en marca de dos tercias, excluyendo las orillas, con lo que se obtenía una densidad de 91,6 hilos/cm. Sobre esta urdimbre era prensada la trama, torcida con dos hilos o más, utilizando para ello un peine de 840 púas (21 ligaduras de 40 púas), pasando 6 hilos de urdimbre por cada espacio entre púas.
450 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 El peso mínimo de cada vara de estos tejidos quedaba establecido en 2¾ onzas para el caso de los negros y 2½ onzas para los de otros colores, con un margen de tolerancia en ambos casos de dos adarmes. Todos estos tejidos debían llevar una lista blanca en las tirelas, sobre fondo de color indeterminado, pudiendo añadir el fabricante más listas de otros colores. —Chamelotones: Era un tipo derivado del chamelote, pero que a deferencia de éste presentaba una densidad mucho más alta8. Con las mismas características técnicas, se elaboraba una variedad denominada tetetón, pero sobre cuya naturaleza no hemos podido encontrar referencia alguna. Los chamelotones eran urdidos en 84 portadas de 80 hilos, resultando un total de 6.720 hilos agrupados en una urdimbre de dos tercias de vara, excluidas las tirelas, con así una densidad total de 122,2 hilos/cm. Sobre esta urdimbre era intercalada y prensada la trama, con un peine de 840 púas (21 portadas de cuarenta púas cada una), pasando ocho hilos entre cada pareja de púas. El peso mínimo para este tipo de piezas era de cuatro onzas por vara de negro, y tres onzas y media en los casos de los teñidos en otros colores, permitiéndose un margen de ¼ de onza. La identificación en las tirelas consistía en dos franjas de seda blanca sobre color indeterminado, a las que el fabricante podía añadir otras de otros colores si lo estimaba oportuno. —Cintas: Tejido largo de seda u otra cosa, que sirve para atar, ceñir o adornar. Las hay de diferentes colores y, según el ancho que hay, se le da el nombre de colonia, media colonia, listón o reforzada [RAE A, 1729, vol. II, p. 354]. Bajo esta acepción se encuentran todos los tipos de tejidos conocidos como «géneros angostos». En las ordenanzas toledanas no aparece mencionado ninguno de los tipos que podrían agruparse en este género. Es posible que no se fabricaran en la industria toledana del siglo XVI, pero lo más probable es que debido a su escaso valor la ordenanza no les prestase atención, o bien los consideraran competencia de otro gremio, los pasamaneros. En Écija no hemos encontrado evidencias de su fabricación, pero la existencia en el viario de la ciudad de una calle denominada Cintería, desde el siglo XVI, nos hace pensar que sí debieron elaborarse. Al respecto, Martín Ojeda, al tratar este topónimo lo considera …documentado desde el siglo XVI, derivado de las tiendas y talleres de cintas, hilos y artículos de pasamanería que jalonaban la vía urbana que comunicaba la Plaza de España con la Plaza de la Puerta de Osuna [MARTÍN OJEDA, 2007, p. 74].
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 451 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 Aunque las ordenanzas nacionales contienen este tipo de producciones, el interés es menor, en comparación con el resto de los tejidos, hasta el punto de no especificar cuál debía ser el ancho de muchos de ellos, mencionando tan sólo su proporción respecto al «ancho ordinario». Las características de las piezas elaboradas por los dos telares «de lo angosto» eran las siguientes: —Liga o colonia de a tercia de ancho9: Como indica su nombre la anchura de este tejido era de un tercio de vara, 27,8 cm., en la que se disponía una urdimbre compuesta de 16 portadas de 80 hilos cada una, resultando un total de 1.280 hilos, por lo que, dada su anchura, presentaba una densidad de 46 hilos/cm. Para su tramado no se prescribía el uso de ningún tipo de peine determinado, pero había de hacerse de forma que, entre cada pareja de púas, pasasen cuatro hilos. La trama debía ser de seda fina torcida con más de dos cabos. Respecto al peso, cada vara de color negro había de pesar ½ onza y la de otro color 7 adarmes, con un margen de tolerancia de un adarme. —Liga o colonia de a sesma de ancho10: Este tipo presentaba una anchura de 13,9 cm., debiendo ser urdido con 8 portadas de 80 hilos cada una, resultando una urdimbre de 640 hilos en total, con una densidad de 46 hilos/cm., de la misma manera que en el caso anterior. La trama era también del mismo tipo, señalándose que habían de pasar 4 hilos de urdimbre entre cada pareja de púas. Su peso por vara era de 4 adarmes para las negras y 3½ para las de otros colores, con un margen de tolerancia de 1 adarme. —Liga o colonia de a ochava de ancho11: Sobre 10,4 cm. De anchura se distribuía una urdimbre compuesta de 6 portadas de 80 hilos cada una, resultando un total de 480 hilos, con una densidad de 46 hilos/cm., como en los casos anteriores. Trama y peine presentaban las mismas características que en los casos anteriores. Cada vara había de pesar 3 adarmes si era negra y 2½ adarmes en caso de que fuese de otros colores. En este caso no se recoge margen de tolerancia alguno. —Colonia de ancho ordinario12: Lo que podemos saber acerca de este tejido, a través de los datos que proporciona la ordenanza, es que se prensaba la trama con un peine de ochenta púas, pasando entre cada pareja de púas cuatro hilos, con lo que tenemos una urdimbre compuesta por un total de 316 hilos, si bien desconocemos la marca del tejido. No obstante podemos hacer una aproximación a la misma si consideramos que en todos los tipos de colonias ya vistos la densidad de hilos/cm. de urdimbre es uniforme, 46, con lo que con una sencilla ecuación podemos conocer la anchura en cm. de las colonias comunes. Esta sería 316/x=46, donde «x» es la anchura del tejido, de donde se desprende que la marca de las colonias comunes sería de 6,8 cm. La trama debía cumplir con las mismas características que el resto de los tejidos de este tipo. Se establecía como longitud estándar para cada pieza 9 varas, debiendo pesar cada una 1 onza, en caso de las negras, y 14 adarmes para las de otros colores, sin margen de tolerancia.
458 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 —Rasos: Tela de seda, lustrosa, de más cuerpo que el tafetán y menos que el terciopelo, formase levantando los lizos para que teja la trama sólo de ocho en ocho lizos, que es tejiendo sólo la octava parte del urdimbre, cuando en el tafetán, manto lienzo y otras telas endebles, trabaja todo el urdimbre por levantar los lizos, uno si y otro [no] alternativamente, como en el raso sólo trabaja el octava parte del urdimbre, queda esta con su lustre y la recoge el peine, con que toma cuerpo la tela [RAE A, 1737, vol. V, p. 493]. Como recoge la definición, el tipo de raso más común era el de 8 lizos, aunque ofrecía otra serie de posibilidades técnicas diferentes: La armadura de este tejido especial se obtiene cuando se trabaja con más de tres lizos, fabricándose de cinco, siete, ocho, 12 y 16, según la riqueza de la tela, que es tanto mejor cuanto mayor el número de lizos. En el raso ordinario entran cinco lizos o porciones de hilos que constituyen la urdimbre; pasa primero la trama por debajo del primer lizo y por encima de los demás, y a la vuelta inmediata pasa la trama por debajo del quinto lizo, montando sobre los restantes; a la vuelta inmediata pasa por debajo del segundo lizo y deja por debajo los demás y a la quinta pasada monta sólo el quinto lizo, lo que permite que casi toda la trama aparezca en el haz de la tela [DEHA, 1897, vol. XVIII, p. 147]. Gual Camarena [1968, p. 402] sitúa el origen de los primeros tipos de estos tejidos en el siglo XII, al identificar el castellano «raso» con el aragonés «ras», contracción de la expresión «drap de Ras», que traduce al castellano como …«telas de Arrás», ciudad actual de Francia, en la Edad Media uno de los focos más activos de la industria textil flamenca. Además de los estamforts y bifas de nuestros aranceles, circularon por la Península Ibérica en este periodo «razes pardos» y «razes gordos», para sarpilleras, viados, tapices («bancals, bancales»), «paraments», «recolsadors», «coxinets» etc., y por la Europa Mediterránea y continental, además, sayas, tiritañas, y «pelosinis de Razo» [GUAL CAMARENA, 1968, p. 402]. Se trata de una variedad de tejido que se elaboraba en Écija desde el siglo XVI, ya que aparece recogido en las ordenanzas toledanas y posteriormente en las nacionales. Las primeras los dividían en dos tipos, rasos de «a ocho hilos»30 y de «a diez hilos»31, la diferencia radica en que al realizar la calada los lizos moviesen los hilos de urdimbre de ocho en ocho o de diez en diez. La ordenanza también deja abierta la posibilidad de elaborar otros tipos en número más alto de hilos, si bien sólo especifica como han de ser identificados, pero no aporta más datos acerca de su forma de elaboración32. Los rasos de ocho hilos se elaboraban utilizando un peine de 22 ligaduras, con 40 púas cada ligadura (880 en total), especificando a su vez que entre cada una de ellas habían de pasar ocho hilos, de manera que obtenemos un total de 7.040 hilos de urdimbre. A modo de aproximación, tomando la marca de dos tercias de vara castellana, la densidad de esta urdimbre se situaría en torno a los 128 hilos/cm. Por su parte los rasos de diez hilos se elaboraban en la misma marca y utilizando un peine idéntico al anterior, pero con diez hilos entre cada pareja de púas, lo que nos proporciona 8.800 hilos de urdimbre, con una densidad aproximada de 160 hilos/cm.
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 459 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 Las tramas habían de ser dobles, y se prohibía expresamente su tramado con filoseda u otras materias que no fuesen seda fina, torcida con dos o más hilos33. La identificación de las tirelas de estos tejidos era diferente según el tipo, los de ocho y diez hilos habían de llevar un hilo de plata en las mismas, al que se añadía una lista de seda blanca en el último de los casos, mientras que los rasos tejidos en más cuenta lo llevaban de oro34. Con la entrada en vigor de las ordenanzas de 1684, la elaboración de los rasos se normalizó, realizándose todos ellos en caladas de ocho hilos, si bien también se reconocían varios tipos, que eran rasos altos, bordados35, comunes y chorreados. Respec- to a la apariencia de este tipo de tejidos, dado el paso de trama que hemos visto, y el hecho de que, tanto las ordenanzas toledanas como las nacionales, se restringieran a rasos de 8 y 10 en el primero de los casos, y de 8 en el segundo, nos ha permitido reconstruir ambos diagramas, constatándose así que presentaban un aspecto de líneas zigzagueantes. Castany [1949, pp. 341-349] reseña la existencia de muy diversos tipos basados en diferentes órdenes en el paso de trama e hilos por calada, pero estos no fueron fabricados en ninguno de los núcleos de producción que elaboraron sus manufacturas en el siglo XVIII ateniéndose a las ordenanzas nacionales. Los rasos altos podían ser lisos o labrados, es decir, presentando motivos decorativos, y eran urdidos en 126 portadas de 80 hilos, resultando un total de 10.080 hilos de urdimbre en marca de dos tercias, con lo que resultaba una densidad de 183,2 hilos/cm. El peine era de 840 púas (21 ligaduras de 40 púas), pasando así un total de 12 hilos entre cada pareja de púas. El peso mínimo prescrito para este tipo de tejidos era de 3¾ onzas para los de color negro y 3¼ onzas para el resto de los colores, contando con el margen habitual de tolerancia. Eran identificados por contar con tres listas de seda blanca en las tirelas, sobre color indeterminado, a las que el fabricante podía agregar las listas de otros colores que considerase oportunas36. El raso bordado se urdía en 84 portadas de 80 hilos cada una, con un total de 6.720 hilos de urdimbre en marca de dos tercias, con una densidad de 122,2 hilos/cm. El peine era exactamente el mismo que en el caso anterior, con lo que en esta variedad pasaban un total de 8 hilos entre cada pareja de púas. El peso mínimo por vara era de cuatro onzas para el caso de los negros y 3½ onzas para el resto de los colores. La identificación de estos tejidos consistía en dos listas de seda blanca en las tirelas, sobre color indeterminado, a las que el fabricante podía añadir las que considerase oportunas de otros colores37. Los rasos comunes eran urdidos presentando exactamente la misma cuenta que los bordados, no apreciándose a priori ninguna diferencia en la forma de identificación en las tirelas. Sin embargo, se trataba de tejidos más ligeros, ya que el peso mínimo por vara para este tipo de raso era de tres onzas, para los negros, y 2½ para el caso de los de color, con la habitual tolerancia. En realidad estas especificaciones estaban destinadas a una serie de variaciones de tejidos, agrupados en esta tipología,
460 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 pero sobre los que la ordenanza no aporta más información, seguramente porque su fabricación era reciente en el momento de promulgar las ordenanzas. Estos tejidos eran ginebras, brocatos, tapapieses y cualquier otra futura invención que pudiese ser asimilable a esta tipología38. Los rasos chorreados tenían como peculiaridad que, variando el tejedor la tensión de la trama sobre la urdimbre, obtenía un efecto de ondulación de la tela similar al del chamelote de aguas. La cuenta de la urdimbre era la misma que en el caso de los rasos comunes. Según la ordenanza este tipo de raso podía ser ejecutado con la ligadura propia de este tipo de tejidos, es decir, de manera que en cada calada los hilos de urdimbre fuesen movidos de ocho en ocho por los lizos, o bien utilizando la del gorgorán, en la que ocurría lo mismo pero de seis en seis hilos. Ambos tipos se diferenciaban en la identificación en sus tirelas: contando el que iba en ligadura de raso con dos líneas blancas en cada orilla, mientras que el raso chorreado con trama de gorgorán contaba con una línea blanca en una tirela y dos en la otra. El peso mínimo estipulado por vara era el mismo que en los rasos comunes39. —Sargas: El origen de este tejido se sitúa en la Edad Media, identificándose en esos momentos también como «gerca» o «xerga». Alfau [1981, pp. 110-111] caracteriza las sargas medievales como: Tela conocida por su diminuto tejido diagonal, fabricada en un principio con seda, y después con lana también… la sarga debió ser en su origen sólo de seda por su etimología «serica», pero en épocas posteriores se hizo también de lana, conservando su nombre original, porque su tejido era el mismo que se utilizaba para la seda. En la Edad Moderna el término designaba expresamente una Tela de seda que hace cordoncillo, con alguna más seda que el tafetán doble [RAE A, 1739, vol. VI, p. 48], pero en realidad se trataba de un tejido que presentaba características propias también en cuanto a su ligadura: Esta tela es una armadura propia de los cachemires, de la seda y de otros tejidos similares; en tesis general, la manera de ejecutar esta clase de telas consiste en alternar el cruzamiento de cada hilo de la urdimbre, a cada pasada de la trama, bajo una ley constante; las sargas pueden tejerse con cualquier número de perchadas40, pero lo más general es montar los telares con tres, cuatro, cinco, seis u ocho, recibiendo las telas un nombre en relación con dicho número, como sarga de a tres, sarga de a cuatro, etc. El cachemir o batavia es una sarga de a cuatro [DEHA, 1897, vol. XIX, p. 747]. La ordenanza toledana recogía estos tejidos, pero con escasa atención41, sólo prescribe que debían tejerse en peine de veinte ligaduras, sin especificar el número de púas por cada una de ellas, ni el de hilos por cada una de estas. No obstante hemos contrastado que, en la totalidad de los casos de otros tejidos en los que estos aspectos se mencionan explícitamente, los peines toledanos contaban con 40 púas por ligadura, lo cual arroja, a nivel de aproximación, un total de 800 púas, no contando la ordenanza toledana con más datos al respecto. Pero si acudimos a las ordenanzas nacio-
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 461 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 nales vemos algo más acerca de las características técnicas de las sargas elaboradas según la ordenanza previa. Así, respecto a la identificación en las tirelas, dicha ordenanza afirma textualmente que la sarga se hacía en la misma cuenta que el gorgorán y por tanto contaba con el mismo código42. Dado que el gorgorán no aparece en las ordenanzas toledanas y sí en las nacionales, podemos afirmar que este último tejido surgió como una variante de la sarga, en la que se utilizaba cordoncillo en lugar de seda fina para las tramas. Podemos considerar, pues, que las sargas recogidas en la ordenanza toledana contaban con seis hilos por púa, lo cual arroja un total de 4.800 hilos en marca ginovisca, de donde se obtiene una densidad de 87,3 hilos/cm. No estaba establecida, para este tipo de tejido, ninguna característica específica de peso o identificación. Las sargas elaboradas según las ordenanzas nacionales, también se denominaban picotes43 y eran urdidas en 63 portadas de 80 hilos cada una, presentando así un total de 5.040 hilos en marca de dos tercias, lo que presenta una densidad de 91,6 hilos/cm. La identificación de este tipo de tejidos, al igual que el gorgorán, se hacía con una lista blanca en las tirelas acompañadas de un número indeterminado de ellas sobre fondo de color también indeterminado. El peso por vara estaba prescrito en 2¾ onzas para el caso de las negras y 2½ para las de color. A pesar de que al principio la ordenanza recoge que este tipo de tejidos había de tramarse con seda fina, torcida con más de dos cabos, al final recoge la posibilidad de que el mismo tejido pudiese tramarse también con «estambre» (lana), estableciendo en este caso, como peso prescrito para esta variante, el de 4 ½ onzas, en el caso de las negras, y 4 para el resto de los colores. Tanto para las tramadas con seda como con lana se establecía el margen de tolerancia ya conocido. Como señala Castany [1949, p. 364], la inclinación de la diagonal de la sarga venía dada por la proporción entre la densidad de urdimbre y la de trama, resultando a iguales densidades un ángulo de 45º entre la diagonal y la línea trazada por una pasada de trama. No obstante, el hecho de que las ordenanzas no reflejen, salvo en el caso de tejidos de oro y plata, datos sobre la densidad de trama, hace pensar que la determinación de este ángulo quedaba a discreción del fabricante, siempre en el rango de densidades de trama suficiente para que el tejido cumpliese con las especificaciones de peso dadas por las ordenanzas, de manera que debía existir un ángulo mínimo, pero no un máximo. —Tafetanes: Se trata de la elaboración en seda de la ligadura más simple, en la que en cada calada sube y baja alternativamente un hilo de urdimbre. La Real Academia lo definía en el siglo XVIII atendiendo más a sus características físicas, derivadas del hecho de estar realizado en seda, que a sus características técnicas: Tela de seda muy unida que cruje y hace ruido luciendo con ella, Covarrubias dice que se llamó así del sonido que hace tif taf, por la figura onomatopeya. Otros le derivan de la voz taffata o taffatin, de la baja latinidad. Hay varias especies de el, como doble, doblete, sencillo etc [RAE A, 1739, vol. VI, p. 210].
462 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 Respecto a sus características técnicas generales En los telares y fábricas de tejidos constituye el tafetán una armadura especial, que se designa con el nombre de armadura de tafetán, y es de las que llaman de tejido unido, sencillo y con dos sistemas de hilos, unos rectos en sentido de la orilla y bien torcidos, y otros normales en su dirección general a los primeros, pero que se van plegando al cruzarse con ellos siendo los primeros los hilos de urdimbre y los segundos los de trama [DEHA, 1897, vol. XXI, p. 71]. Se trata de la producción más importante de la industria astigitana, hecho que justifica que las ordenanzas toledanas fuesen examinadas con especial detenimiento por el cabildo ecijano en lo que a tafetanes se refería, decidiendo modificarlas únicamente para este caso, en el que se optó por tomar el capítulo correspondiente de las ordenanzas vigentes en Córdoba, al parecer por que se ajustaban mejor a las condiciones de calidad de la materia prima local. Este hecho hace que tengamos que plantearnos las diferencias técnicas existentes entre los tafetanes recogidos en la ordenanza toledana y cordobesa para aportar algo más de luz acerca de los condicionantes técnicos de la industria ecijana del siglo XVI que, al fin y al cabo, supondrá la base del Arte Mayor de la Seda a finales del siglo siguiente. La primera diferencia clara que encontramos entre ambas normativas se refiere a la nomenclatura dada a las distintas variantes que contemplaba cada ordenanza. Las de Toledo recogían la existencia de tafetanes «de cuatro lizos», «de mantos de cuatro lizos» y sencillos. Por su parte, la ordenanza cordobesa recogía la fabricación de tafetanes dobles, entredobles, sencillos y «de dos cabos». La existencia de cuatro variantes en el caso cordobés frente a las tres existentes en el toledano permite suponer una mayor especialización en este tipo de tejidos de la industria de la primera de estas ciudades respecto a la segunda, lo cual la haría más análoga al caso de Écija, y fue posiblemente una de las razones que motivaron la elección de la ordenanza cordobesa. No obstante, caracterizaremos técnicamente cada uno de los tipos de ambas ciudades para contrastar el grado de similitud o diferencia entre sus tafetanes. Los tafetanes toledanos «de cuatro lizos», se realizaban utilizando un peine de 20 ligaduras, 40 púas por cada una de ellas y cuatro hilos por púa (de ahí su nombre), con lo que la urdimbre se componía de 3.200 hilos en marca ginovisca44, contando así con una densidad de 58,2 hilos/cm. No se establecían prescripciones de peso o de identificación de tejido. La variante de este mismo tejido para mantos contaba con las mismas características45, pero con la salvedad de que podían tejerse utilizando un peine de 21 ligaduras en lugar de 20, contando así con 3.360 hilos en marca ginovisca, lo que arroja una densidad en la urdimbre de 61,1 hilos/cm., observándose la paradoja de que la variante para mantos de este tejido resultaba más pesada que la común. En ambos casos las tramas habían de ser de seda fina torcida con más de dos cabos46. Los tafetanes sencillos aparecen mencionados en las ordenanzas toledanas como producción permitida47, aunque no se establecen explícitamente sus características
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 463 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 técnicas, lo más probable es que se trate de tejidos que tengan las mismas que los descritos anteriormente, pero con dos hilos por púa en lugar de cuatro, componiéndose así su urdimbre de 1.600 hilos, y la densidad se situaba en 29,1 hilos/cm. Tampoco en este caso se establecían pesos mínimos. Frente a esto, la ordenanza cordobesa48 establecía la posibilidad de producir como variantes de este tejido los dobles, entredobles y sencillos, cuyas características eran las siguientes: —Tafetán doble: se urdía en 48 portadas compuestas de 80 hilos cada una, con lo que resultaba un total de 3.480 hilos. Al adicionarse la correspondiente ordenanza a las toledanas, sin recoger el documento completo, no se hace mención concreta a la marca utilizada en Córdoba, lo que nos hace pensar que, dada la extensión que adquirió la marca ginovisca a lo largo de la geografía española durante el siglo XVI, sería equivalente. Aplicando esta anchura encontramos que la densidad de la urdimbre era de 69,8 hilos/cm. La identificación de este tipo de tejido consistía en una línea amarilla de seda en las tirelas, sobre color indeterminado, pero esto sólo en el caso de los negros, ya que en los de color habrían de ser tres los hilos amarillos que presenten las tirelas. Al igual que en el caso toledano no se contemplaban especificaciones de peso mínimo —Tafetán entredoble: la urdimbre se componía de 44 portadas, también de 80 hilos cada una, con lo que resultaba un total de 3.520 hilos, con una densidad de 64 hilos/cm. Este tipo de tafetanes se identificaban por presentar una línea de seda roja en las tirelas en caso de ser negro, y dos en caso de que fuese de otro color. —Tafetán sencillo: se presentaba una urdimbre basada en 24 portadas, compuestas también cada una de ellas de 80 hilos, con lo que resultaba un total de 1.920 hilos, de donde se desprende una densidad de 34,9 hilos/cm. Estos tejidos eran identificados mediante la colocación de un hilo azul en las tirelas en caso de los negros, y dos si se encontraban teñidos de cualquier otro color. Saltan a la vista algunas de las características de ambas ordenanzas que pudieron propiciar el hecho de que el cabildo ecijano se decantase por adoptar las ordenanzas cordobesas para el caso de los tafetanes en lugar de las toledanas. En primer lugar se aprecia una mayor minuciosidad de la ordenanza cordobesa al respecto, hasta el punto que la de Toledo, para el caso de estos tejidos, no recoge ni tan siquiera el código de identificación, mientras que la cordobesa distingue, incluso en una misma variante, la identificación de piezas en función a su color. Esto plantea la posibilidad de que para la industria toledana los tafetanes eran una producción secundaria, mientras que para la cordobesa era importante, lo que la hacía común con la ecijana. ¿Cuales eran las diferencias de calidad entre ambos tipos? Al tratarse de variantes de tafetán, tanto las tramas como su ligadura son iguales, con lo que las diferencias de calidad habrían de tomarse en función a las densidades de urdimbre:
464 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 Así pues, los tafetanes cordobeses eran más pesados que los toledanos y contenían más seda, lo que era sinónimo de calidad, siendo esta la razón determinante por la que el cabildo ecijano optó por adoptar la ordenanza cordobesa. Esto nos muestra, a su vez, las grandes diferencias que había en la calidad de los tejidos, antes de la unificación realizada mediante las ordenanzas de la Junta de Comercio. Según estas, el Arte Mayor de la Seda de Écija podía fabricar cuatro tipos de variantes de tafetán diferentes: —Tafetán doble49: Debía ser urdido utilizando 42 portadas de 80 hilos cada una, presentando un total de 3.360 hilos en marca de dos tercias, con lo que la densidad de la urdimbre era de 61,1 hilos/cm. La trama, además de estar formada por un hilo torcido con dos cabos o más, había de ser doble, es decir, la lanzadera debía estar equipada con dos hilos de estas características, que iban tramando el tejido simultáneamente. El peine a utilizar para ello debía contar con 21 ligaduras de 40 púas cada una, con lo que entre cada pareja de estas últimas habían de pasar 4 hilos. No se recogen rasgos identificativos concretos en las tirelas. Se prescribía un peso mínimo de 2¼ onzas para el caso de los negros y 2 onzas si eran de cualquier otro color, con un margen de tolerancia de 2 adarmes. —Tafetán doble que llaman espolín o embutido50: Era un tafetán que con motivos decorativos, realizados mediante la técnica del espolinado, propia de los tejidos adornados con plata u oro. En este caso la técnica de decoración era la misma, pero utilizando hilos de seda de distintos colores. Debido a ello, de la misma manera que los terciopelos y las felpas, el tejido contaba con dos urdimbres, una para el fondo de la tela, y la otra, denominada también «de pelo», sobre la que eran tramados los hilos del espolinado. Ambas contaban con las mismas características técnicas, estando formadas por 42 portadas de 80 hilos cada una, resultando 3.360 hilos en marca de dos tercias, con una densidad de 61,1 hilos/cm. Las características, tanto de trama como de peine, eran también las mismas, contando con 840 púas a razón de cuatro hilos por cada una de ellas. Tampoco se recogen rasgos identificativos específicos en las tirelas. El peso prescrito por vara para este tipo de piezas era de 3 onzas en el caso de los negros y 2½ si eran de otros colores, con el margen de tolerancia conocido. —Tafetán doble labrado que llaman de Cataluña o bordadillo51: En este caso se trataba también de tafetán con motivos decorativos en seda de colores, pero con sólo una urdimbre, que presentaba exactamente las mismas características del tafetán doble. Las prescripciones en cuanto a trama, peine, identificación y peso también eran iguales. TOLEDO CÓRDOBA Tejido Densidad Densidad Tejido Tafetán «de cuatro lizos» 58,2 69,8 Tafetán doble Tafetán «de cuatro lizos» para mantos 61,1 64,0 Tafetán entredoble Tafetán sencillo 29,1 34,9 Tafetán sencillo
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 465 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 —Tafetán sencillo52: Su urdimbre era igual que la del resto de las variantes, diferenciándose en que la trama había de ser sencilla, es decir, compuesta de un sólo hilo y no de dos. Como rasgo identificativo quedaba prohibido que las tirelas pudiesen presentar una coloración distinta a la del resto del tejido. El peso mínimo prescrito por vara era de 17 adarmes para los de color negro, y 15 para los del resto de los colores, con un margen de tolerancia de 1 adarme. iii. ConCluSioneS El recuento tipológico ya muestra de por sí el enriquecimiento tecnológico que, para la industria ecijana, supuso la implantación de las ordenanzas nacionales en cuanto a tejidos simples se refiere. Se introducen un total de 9 tipos totalmente desconocidos en el marco técnico anterior, se actualizan las características técnicas de 4 más y se elimina uno, totalmente anacrónico, y que el mercado ya no demandaría. Los nuevos tipos son, en su mayoría, nuevas realizaciones locales nacidas en núcleos de mayor envergadura, tomando como base tipos anteriores, que habían sido aprobadas en su marco gremial y habían tenido éxito en el mercado. En este sentido es importante la vocación de normalización que tenían las nuevas ordenanzas. En el caso de los tafetanes observamos como entre las variedades de Córdoba y Toledo teníamos un total de seis densidades distintas, mientras que la ordenanza nacional normaliza las urdimbres de este tejido a 61,1 hilos/cm, pero además extiende esta normalización a las nuevas realizaciones ejecutadas sobre la base del tafetán, por lo que podemos decir que anafayas y buratos eran evoluciones del tafetán, al presentar la misma densidad. Lo mimo ocurre con los chamelotes, que se presentan como una evolución de la sarga, ambos tejidos con una densidad de urdimbre de 91,6 hilos/cm. El chamelotón, por su parte se presentaría como un tipo mixto entre el chamelote, del que toma la armadura, y el raso, del que toma la densidad de urdimbre, 122,2 hilos/cm. El damasco también presenta la misma densidad, pero no por tratarse de una evolución de los anteriores, sino porque, junto al raso, son dos expresiones de una misma técnica de tejido, consistente en levantar grupos de hilos de urdimbre en bloque para permitir el paso de la trama, 6 en el caso del damasco y 8 o más (siempre números pares) en el caso del raso. Esta normalización no sólo debía tener un trasfondo puramente técnico, sino también practico, permitiendo el fácil reconocimiento de los tejidos por parte de los compradores al margen de su procedencia y evitando los continuos pleitos planteados por los gremios respecto a la venta en sus localidades de productos procedentes de otras, y por tanto elaborados con características técnicas diferentes. En esta línea la labor fue tan exhaustiva que se procedió incluso a la caracterización técnica de los géneros menores o angostos, como hemos visto al analizar las cintas. Finalmente una síntesis de las densidades que hemos aportado para el caso de los tejidos recogidos en ambos marcos normativos nos permite apuntar la línea seguida por las nuevas ordenanzas:
466 a. Valiente y M. caStillo Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 Efectivamente se observa una cierta tendencia al aumento en la densidad de los tejidos, tal como tradicionalmente se ha señalado, pero esta no es uniforme, apreciándose un cierto aligeramiento de la densidad (y por tanto peso) de las telas, tanto en el caso de los rasos comunes como de los tafetanes dobles. Nuestra interpretación es que la premisa fundamental de las nuevas ordenanzas, en cuanto a los tejidos simples, no fue el aumento de la calidad y peso de las telas, sino la normalización técnica del caos de tipologías de tejidos existentes debido a las diferentes tendencias que se habían dado en cada núcleo productor por la acción del correspondiente gremio. Así, el aumento de peso y calidad quedó relegado a un segundo plano, y aplicado especialmente a los tejidos de mayor coste económico, considerados puramente suntuarios, aspecto en que profundizaremos en el futuro trabajo dedicado a los tejidos compuestos. No podemos finalizar sin poner de relieve que los datos de los tipos de urdimbre que se han analizado tienen gran valor para los trabajos de restauración y conservación del patrimonio textil que se desarrollan en distintos centros públicos y privados. notaS 1 Fracción de la urdimbre total del tejido que era ordenada de una sola vez en el urdidor. 2 Archivo Municipal de Toledo (AMT), 3/122, ordenanza XXII. 3 AMT, 3/122, ordenanza XIV. 4 AMT, 3/122, ordenanza XX. 5 AMT, 3/122, ordenanza XXI. 6 AMT, 3/122, ordenanza XXVIII. 7 AMT, 3/122, ordenanza XVI. 8 AMT, 3/122, ordenanza XXX. 9 AMT, 3/122, ordenanza XXXI. 10 Ibid, ordenanza XXXII. 11 Ibid, ordenanza XXXIII. 12 Ibid, ordenanza XXXIV. 13 Ibid, ordenanza XXXV. 14 Ibid, ordenanza XXXVI. 15 Ibid, ordenanza XXXVII. 16 Archivo Municipal de Écija (AME), leg. 22, doc. sin numerar, ordenanzas [9] y [20]. NACIONALES PRE-EXISTENTES Tejido Densidad Densidad Tejido Raso alto 183,2 160 Raso de 10 hilos Raso común 122,2 128 Raso de 8 hilos Damasco 122,2 91,6 Damasco Sarga 91,6 87,3 Sarga Tafetán doble 61,1 69,8 Tafetán doble Tafetán doble (Esp. y Cat.) 61,1 64 Tafetán entredoble Tafetán sencillo 61,1 34,9 Tafetán sencillo
Impacto tecnológico de las ordenanzas de la Junta General… a. Valiente y M. caStillo 467 , Vol. 34 (N.º 74) 2.º Semestre 2011 - ISSN: 0210-8615, pp. 443-468 17 Ibid, ordenanza [8]. 18 AMT, 3/122, ordenanza IX. 19 AME, leg. 22, doc. sin numerar, ordenanza [17]. 20 Ibid, [p. 107]. 21 En inglés los tejidos denominados «fustian» son «velveteen», «corduroy» y «moleskin». 22 AMT, 3/122, ordenanza XVII. 23 AMT, 3/122, ordenanza XIII. 24 Ibid, ordenanza XVI. 25 AME, leg. 22, doc. sin numerar, ordenanza [15]. 26 AMT, 3/122, ordenanza XXV. 27 Ibid, ordenanza XXVI. 28 Ibid, ordenanza XXVII. 29 Ibid, ordenanza XXIX. 30 AME, leg. 22, doc. sin numerar, ordenanza [4]. 31 Ibid, ordenanza [5]. 32 Ibid, ordenanza [6]. 33 Ibid, ordenanza [9]. 34 Ibid, ordenanzas [5] y [6]. 35 También denominados «pasados de torzal de seda», «espolinados de dos cabos» o «de un cabo de entorchado». 36 AMT, 3/122, ordenanza X. 37 Ibid, ordenanza XI. 38 Ibid, ordenanza XII. 39 Ibid, ordenanza XIII. 40 Lizos. 41 AME, leg. 22, doc. sin numerar, ordenanza [18]. 42 AMT, 3/122, ordenanza XVII. 43 Ibid, ordenanza XVII. 44 AME, leg. 22, doc. sin numerar, ordenanza [14]. 45 Ibid, ordenanza [15]. 46 Ibid, ordenanza [20]. 47 Ibid, ordenanza [17]. 48 Ibid, [Adiciones realizadas a estas ordenanzas tomando como base las de Córdoba]. 49 AMT, 3/122, ordenanza XVIII. 50 Ibid, ordenanza XIX. 51 Ibid, ordenanza XXIII. 52 Ibid, ordenanza XXIV. iv. BiBliografía ALFAU DE SOLALINDE, J. (1981) Manual de tejidos españoles o nomenclatura de los tejidos españoles del siglo XIII. México, Instituto de Estudios Históricos y Documentos [Edición facsímile de la realizada por la Real Academia Española en «Anejos del B.R.A.E», XIX, 1969]. ALVAR EZQUERRA, C. et al. (2006) Gran enciclopedia cervantina. Madrid, Castalia, 6 vols. CAPMANY, A. (1817) Nuevo diccionario francés-español. En este van enmendados, corregidos, mejorados y enriquecidos considerablemente los de Gattel y Cormon. Madrid, Imprenta de Sancha.