Poesías
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R POR /^ntjtaw ^ápw (líl ^aito gliíap »- OBRA POSTUMA CON UN PROLOGO DE DON SANTIAGO LÓPEZ-MORENO r: V' I MABRID R. VELAS<ÍO, IMF., RUBIO, 20 180S />X^- DONACION MONT0T9
G{Jjí^ {}¿0}^irí. PRÓLOGO El infinito. Hé aquí el misterioso lema que el autor de los versos que contiene este libro quiso que se estampara á‘la cabeza de sus páginas. Lema sublime, en verdad, pero indescifrable; anhelado amor de todas las almas soñadoras, de las cuales siempre viene áconvertirse en angustioso torcedor éinsaciable ansia. La idea de lo infinito absorbe el pensamiento del filósofo, que se pierde ydisipa en ella como ténue burbuja de Jabón en la atmósfera. Infinidad del tiempo, infinitud de la materia, infinitud del espacio, infinitud de Dios, todo es igual; idealismo puro. Tan incomprensible éindescifrable es para Buchner,para Moleschott, para Kossmassler ypara cualquiera otro de nuestros •sabios materialistas modernos, tan incomprensible es, decimos,' la eternidad éinfinitud de la materia, como para Santo .Tomás óLeibnitz la infinidad de Dios. No se trata de saber quién sea el infinito, sino qué sea lo infinito, lo cual rebasa los Límites de nuestra pobre inteligencia al modo
PRÓLOGO que las aguas del Océano rebasarían los bordesde una pequeña copa. Y, sin embargo, el infinito nos conrnueve. Tiene esa idea inexplicable encan- to é irresistible poder sobre los espíritus, de manera que seduce yatrae aun álos mismos que, por el exclusivismo de los métodos que adoptan, debieran rechazarlo. ¿Dónde ni cucándo le habrá mostrado áHekel su micmscopio el infinito? ¿Dónde ni cómo le han enseñado el infinito ni áHerschel, ni áNewton,, ni áLaplace, áLord Rosse, ni áninguno de los rnodemos astrónomos, sus poderosísimos telescópiosr oe habla del infinito en el microcosmo yen el macrocosmo. Es infinito el ténne corpúsculonavega; infinito el número de animalillos microscópicos, que se entregan álos placeles de la vida en los insondables abismos de la mas pequeña gota; innumerables éinfinitas son las estrellas que en el espacio brillan, éinfinito el tiempo de las evoluciones cosmológicas. ¿Y cómo hegan atanta injinitud ni aun los más empecatados positivistas? ¿Por la observación? Pero la Observación sólo nos muestra hechos, ylos hecos, en cuanto tales, son finitos. ¿Cómo hemos ecompiender la infinidad en el tiempo, nosotros que vuomos lo que la flor del heno, por la mañana verde, seca ála tarde, según la frase del poeta?' ¿yomo hemos de observar la infinitud en el espacio nosotios, cuya mano apenas alcanza ánuestra «ente; nosotros, que no vemos más allá de nuestras nances, por emplear la gráfica frase de otro escritor ilustre, también poeta; nosotros, que no pasamos de la categoría de mitas pensadores, al decir de rnuchos? Precisa convenir en que el infinito se halla más en el sentimiento que en la inteligencia; por lo mismo se le ama meior que se le conoce. ^
PRÓLOGO Yhé aquí también por qué esa idea, ese mara villoso sentimiento que perturba la mente de tan tos hombres, enamora por tan rendido modo el corazón de muchas mujeres. No busquéis la causa de que éstas sean mucho más religiosas que los hombres en su debilidad; es un absurdo. Se las llama fanáticas, supersticiosas, cuando debiera llamárselas amantes. El amor es la verdadera causa de ese fenómeno. Aman más, ypor lo mismo son más religiosas; porque la religión, sea cualquiera la forma que revista, siempre es amor Mientras el hombre se pierde con frecuencia eii las relaciones materiales de la vida, completamente olvidado de todo lo que no sea el negocio yel placer, pocas veces las mujeres, aun en el fango de la más vergonzosa prostitución, dejan de mirar al cielo, como si buscaran en los indescifrables pliegues de lo misterioso yde lo divino el <!onsuelo yla felicidad, el amor que aquí no encuentran. La mayor parte de los pueblos antiguos hicieron de la mujer una esclava; el cristianismo, que según muchos vino áredimirla, no le fué más favorable. Cierto que levantó áMaría ála inefable dignidad de madre de Dios; pero cierto también que la mujer en general siguió siendo la eterna Eva, generadora del pecado, ypor ende yála par, -de cuantos males ydesgracias ála infeliz humanidad afligen. ¡Concepción sublime la una, bárbara ypesimista la otra! Yesta última fué precisamente la que sirvió de norma. Para nada se tuvo en cuenta que la mujer había redimido, quebrantando la cabeza de la serpiente. Fué, al revés, la eterna seducida yseductora, la miserable Eva de todos los tiempos. Los padres de la Iglesia se hallaban poseídos contra ella de una especie de furor demoniaco. San Agustín dice que «silban áspides venenosos
PRÓLOGO en su aliento, yque despide el olor pestilente de la concupiscencia. »Sostiene que «ni puede enseñar, ni ser testigo, ni dar fe, ni juzgar, cuanto menos mandar. »San Ambrosio la lia-, maba «puerta del diablo, vía de iniquidad ,herida de escorpión yengendro de todo mal. (Janua, diaboli, via iniqiiitatis, scorpionis percussio, nocwunique genus est fcernina.)>> San Jerónimo, para demostrar cómo debe huirse el peligro de las mujeres, cita el caso de Juan Bautista, de quien dice que «teniendo una madre santa ysiendo hijo de un Pontífice, sin embargo, ni álos mandatos del padre, ni áruegos de la madre quiso permanecer en casa de sus padres con peligro de su castidad.» «¿Qué otra cosa es la mujer, preguntaba el Crisóstomo, sino enemiga de la amistad, pena ineludible, mal necesario, tentación natural, calamidad deseable, peligro doméstico, detrimento delectable, naturaleza del mal con una bella apariencia? CiQuid aliiid est midier, nisi amicitice inimica, ineffugahilis pcena, necessarium malum, naturalis tentatiOy desiderabilis calamitas, domcsticum periculiwi, délectabile detrimentum, mali natura honi colore depicta?)» Hugo de San Victor, citando áHerodoto, repetía que «la mujer depone, como el vestido, la vergüenza yque se olvida de lo que hace desnuda como si no lo hubiera hecho, negando con sus palabras aun las cosas más patentes, ycon lágrimas, cuando no puede con la palabra.» ¿Qué resultado podía esperar la mujer de semejantes enseñanzas? Apesar de todos íos esfuerzo» caballerescos de la edad media, yápesar de las teorías ypredicaciones de la edad moderna, aún continúa ycontinuará, por Dios sabe el tiempo, en una verdadera condición de inferioridad respecto del hombre, asi en el orden civil, como en el orden político, en el religioso ycientífico al G
PRÓLOGO igual que en el literario, ylo que aún es más gra- ve, en el orden mismo de la familia. Y, no obstante, la mujer no sólo debe considerarse como igual, sino que realmente es superior al hombre, porque ama más. El amor es la ley capital de la vida, no la inteligencia. Dios es el más grande y poderoso de todos los seres, porque es el que más ama; es el sér por excelencia, porque es el amor absoluto, la suma bondad. La filosofía escolástica, con Santo Tomás ála cabeza, enseñó que el entendimiento es facultad más noble yperfecta que la voluntad, y, por ende, creían que en el disfrute de la gloria es la intuición de la esencia divina el acto esencial y principalísimo; pero, en cambio, los escotistas, siguiendo las doctrinas del Doctor Sutil, enseñaban harto más razonablemente, que el acto esencial de la bienaventuranza es el amor. Sí, el amor es lo más noble, lo más santo, lo más divino que en la vida existe. Sin amor no se concibe la vida. Dios no hubiera creado, si no hubiese amado. La esencia infinita no podría desenvolverse ni conservarse, sin esa ley suprema. La inteligencia conoce; la voluntad, mediante el amor, crea. La misma ciencia yla verdad sólo aparecen apetecibles á nuestros ojos en cuanto se las ama. Pues bien, siendo la mujer, sin duda alguna, entre los seres que nosotros conocemos,, el que más ama y-con más intenso amor, ¿podrá negarse racionalmente que sea por lo mismo el más perfecto? La mujer ama mucho más que el hombre á sus padres; ama inmensamente más ásus hijos, á sus hermanos. En la relación sexual, mientras el hombre muchas veces no comprometa más que la materia, ella pone además casi siempre el alma. El hombre no ama con frecuencia sino sus vicios.
POESÍAS
Kl Infinito es ála mente humana, como el mar ála capacidad'de una pequeña copa de agua
VENECIA ¡Que hermosas son las noches de Venecia! ¡Qué bella está, aunque pálida, tendida sobre la blanca espuma de los mares, en blando lecho de laurel yflores por las olas mecida, escuchando dulcísimos cantares i yentre los brazos del amor dormida! ¡Qué hermosa está!—Venecia es mi querida; en ella mis amores desde niño cifré. Mi único sueño, mi vivo afán ymi constante empeño era verla, admirarla, con mi voz ymi canto enamorarla; consolar su dolor, secar su llanto ytrocando el laúd por el acero, con firme brazo ycorazón entero romper sus ligaduras yvengarla. Héme aquí ya, ciudad idolatrada, reclinado en tu seno generoso, contemplando tu faz medio velada 217
A. LÓPEZ DEL BAÑO por el negro crespón de duelo yluto, que apaga el resplandor de tu mirada; respirando en tu aliento de la flor de mi ardiente sentimiento la primera fragancia, ybebiendo en tu labio perfumado 'el inocente beso apasionado de los castos amores de mi infancia. Ya miro tus canales de linfas transparentes, de tus aéreos puentes los arcos ogivales; tus palacios Ducales, que tu historia ysu historia juntamente llevan escrita en su altanera frente. yahora tu esplendor no me contenta, ni llena mi deseo: que todo pobre, miserable yfeo halla el alma ambiciosa yturbulenta cuyo anhelo profundo, al recorrer el mundo, en lugar de calmarse se acrecienta.
t POESÍAS EL CABALLO DE MAHOMET No siento que el nazareno, humillando mi altivez, en oprobio haya trocado mi corona de laurel; no siento que mis guerreros pasto ásus buitres le den, ytendidos en sus campos sirvan de abono ásu miés; no siento el haber perdido el renombre que gané; mis tesoros, mis laureles, mis estados ymi harém, yel amor de Zelindaja, que Sultana hice de Fez; no siento llevar cadenas en las manos yen los piés; no siento ni el ser esclavo, ni que tormento me den, ni servir de escarnio ymofa las turbas de Israel; 1!)
A. LÓPEZ -DEL BAÑO lo que siento es mi caballo, áquien nunca abandoné, yque muerto en la batalla ámi lado vi caer. Por verlo de nuevo dócil venir mi mano álamer, yámi voz con su relincho desde lejos responder, por trenzar sus largas^crines, con recamado cairel ,• ypor volver ámontarlo , yárienda suelta correr - por las playas africanas . sobre su lomo otra vez, diera mi estado ymi tropa, si la volviera átener, mis esclavos, mis mujeres, mis riquezas ymi fe, mis hijos, si los tuviera, yhasta la vida también.
POESÍAS SOMBRAS DE LA VIDA jOh! ¡qué hermosa está la noche! ]cómo brillan las estrellas! ¡qué perfumes tan suaves exhalan flores yyerbas! ¡Cómo murmuran las olas! ¡cuál susurra la arboleda! Si hubiera paz en el mundo ¡qué buena la vida fuera! ¡Qué buena fuera la vida, qué feliz fuera la tierra, si hubiera paz yjusticia, yamor fraternal en ella! •Si el sabio, el fuerte yel rico, su saber, fuerza yriqueza, con aquel que es ignorante, pobre ydébil, compartieran. -Si los hombres ymujeres. en vez ae . se amaran, los que al ide amar como bestias. an, como amar deben al par que sienten, piensan! 21
A. LÓPEZ DEL BAÑO jSi en la virtud, no en el oro, se cifrara la grandeza; ysólo lauros ypalmas al que es bueno se ciñeran! ¡Si al par los seres humanos, cada cual asu manera, al trabajar por su dicha, trabajaran por la ajena! ¡Si adunando sus esfuerzos, todos en todas esferas, buscaran el adelanto, la perfección, la belleza. La variedad, la harmonía, yla gracia que en sí encierra cuanto se produce yvive en la gran naturaleza! ¡Si la holganza, el egoísmo, la envidia torpe yrastrera, la adulación vil ybaja, la ambición yla soberbia. Como crímenes nefandos, ócontagiosas dolencias, se curasen, ópenasen, con medicinas enérgicas! Ycon severo castigo, que enseñara ycorrigiera, yque torrentes de luz, derramase en las conciencias!
POESÍAS ]Qué buena fuera la vida, qué feliz la vida fuera, si el error yla ignorancia, de sombras no la cubrieran! ¡Si por reina ysoberana, por señora, ypor maestra, ála verdad colocaran en el trono de la tierral VIRTUD DE AMOR Paréceme, que solos en la tierra existimos tu yyo; que el cielo, el Universo está vacío, ylo llena ylo colma nuestro amor. Donde quiera que miro, un Océano de luz yde pasión ••r. ir átí sobre sus olas ven mis ojos, yati sou dominándolo todo, como un Dios. Yno me engaito, no: que los que aman como amamos los dos, son el trasunto fiel, la viva imagen, del mismo Creador.
A. LÓPEZ DEL BAÑO ycuantas flores tiernos suspiros lanzan al aire del prado al río. —«Gala del valle, gracioso espino, por tus amores todo lo olvido» — dicen cáhtando los pajarillos, dicen volando con leves giros las mariposas, y, sin sentirlo, con ardoroso tierno gemido, te lo repiten los cefirillos, los arroyuelos yel rayo vivo del sol, yel fresco puro rocío con sus fulgores castos ylimpios, luna yestrellas yel canto mío, que más sonoro vibra en mi oído.
POESÍAS soñando amores, cuando te miro, cuando ámi frente tus ramos ciño, cuando mis labios sobre tí imprimo, cuando en suave, tierno delirio tu fresco aliento, tu aroma libo, yal par tus besos bebo yrespiro. Gala del valle, ramo florido, que de los tiernos amantes finos yde las bellas eres, yhas sido, el mensajero discreto ylindo con que se piden ydan cariño, ora en la reja galán prendido con rojas cintas ylazos ricos diciendo «amadme» tierno yrendido.
A. LÓPEZ DEL PAÑO ora enlazando ,. trenzas órizos ,, diciendo «Te amo»,. , con tus suspiros ; Guárdete .el cielo, por puro, y. lindo yenamorado ,,, yagradecido, ’• de los embates del viento frío. > ^ _ ILUSIONES Me parece que toco con la frente al firmamento azul;. ' . yque navego en el ethéreo Qspacio entre olas de luz. Que crezco, yme dilato; yque en la tierra casi no quepo ya:. Pues se difunde el alma cuando, sueña; ysentir es soñar.
POESÍAS FILOSOFÍA Pues que lo mismo se muere el que sabe que el que ignora, el que ríe que el que llora, riámonos sin cesar de todo, yátoda hora. Trá-rá-rá-rá. Apurarse ¡qué locura! ¿No veis que todo es lo mismo; todo embrollo yembolismo, yduda yoscuridad? ¡Viva el cómodo egoísmo! Trá-rá-rá-rá. ¿En qué ley, en qué principio, en qué virtud, en qué ciencia, no halla el hombre inconsecuencia, ymiseria yvanidad, sin excluir su conciencia? 1ra-ra-ra-ra. 3
A. LÓPEZ DEL BAÑO ¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo malo? ¿Cuando’ se yerra óse acierta? La humana razón es tuerta yno lo puede alcanzar... ni dormida ni despierta. Trá-rá-rá-rá. % En cuanto al instinto, es ciego yno vé ni verá gota; cual la inteligencia, rota la cuerda de la verdad tiene el pobre... yno dá nota. Trá-rá-rá-rá. El corazón es un pillo, yel sentimiento un gran tuno, loco, voluble, importuno, yantojadizo además. De los dos, no fío en ninguno. Trá-rá-rá-rá. Por más que busco, no hallo algo que mancha no tenga, que me fije, me entretenga ycontente mi ansiedad... Con que... venga lo que venga. Trá-rá-rá-rá.
POESÍAS Doquiera mentira ydolo... La víbora, entre las flores: El hastío, en los amores: En la gloria, soledad; yen todo ysiempre... dolores. Trá-rá-rá-rá, Tras la triste primavera viene el atérrido invierno. Nada hay estable ni eterno, más que el olvido yel mal. ^Será este mundo el infierno? 1ra-ra-ra-ra. ^ ¡El infierno! ¡Qué locura! Pues ¿no lucen las estrellas? ¿No hay en él mujeres bellas que besos de amor nos dán?.. ¿Vino añejo en las botellas?... Trá-rá-rá-rá. El mundo es bello, muy bello, bueno, muy bueno, lo digo ysin duda que conmigo otros muchos lo dirán... Aunque lo niegue el mendigo. Trá-rá-rá-rá.
A. LÓPEZ DEL BAÑO Aquien le duela que grite; al que se muera lo entierren; al demente que lo encierren... Yadelante yágozar hasta que el ojo nos cierren. Tra-ra-ra-ra. Que lo mejor qüe hay que hacer en el mar de confusiones en que nada entre aflicciones yáoscuras la humanidad, es vivir sin aprensiones. 1ra-ra-ra-ra. Yademás, vivir contento con todo, ysereno, yfuerte, hasta que llegue la muerte; recibirla sin temblar, ni maldecir de la suerte. Ira-ra-ra-ra. Pues que lo mismo se muere el que sabe que el que ignora, el que ríe, que el que llora, riámonos sin cesar de todo, yátoda hora... Trá-rá-rá-rá.
POESÍAS RECIPE Me preguntáis la forma yla manera de véncer el dolor, clara, precisa... yo os daré la receta verdadera yen fórmula, por cierto, bien concisa. Para que el gozo inunde vuestro pecho, ynunca os abandone la alegría, yde la vida en el sendero estrecho luz del cielo llevéis por norte yguía. Amad, aunque no os amen: al que ignora, al que sufre tended la amiga mano: compadeced átodo aquél que llora, fuese verdugo, víctima, ótirano. Yhaced bien, mucho bien, aunque os lo veden los sectarios del negro escepticismo: que ni el mal ni el dolor existir pueden, allí donde no exista el egoísmo.
A. LÓPEZ DEL BAÑO 'i CLEOBULINA Célebre en la Grecia un día, brilló en su frente radiosa *de la cantora de Lesbos la deslumbrante corona: mas ¡ay! el laurel, que abrasa cuanto con sus ramas toca, no perdonó ni aun la suya, con ser tan joven yhermosa. Ante el destino inflexible, sin fuerzas también doblóla al grave peso rendida de su infortunio ysu gloria. ¡Ay de la que osada intente, soñando esperanzas locas, con su planta; delicada hollar la senda escabrosa, que brinda ála vista flores yabrojos tan sólo brota, con las lágrimas regada, de todas las que en mal hora
POESÍAS SUS piés en ella imprimieron, yentre tormentos, que agotan el sufrimiento, espiraron abandonadas ysolas, maldiciendo en su agonía esas palmas irrisorias, que en cambio de la ventura les brinda el mundo por mofa! Miradla, pálido el rostro, abatida ymelancólica, por las largas alamedas cruza como errante sombra, envuelta en su negro velo, ála luz vaga ydudosa del crepúsculo, óal tibio fulgor de la blanca aurora. Ya no eleva dulces himnos, ni cantos de guerra entona, ni elocuente en la tribuna, cual antes, al pueblo asombra. Sentada entre los laureles que coronan el Eurotas, lanzando tristes lamentos al murmullo de sus ondas, ódeshojando las flores que su tersa frente adornan, al pié de apartada tumba inmóvil pasa las horas.
A. LÓPEZ DEL BAÑO Mas ¿qué voz es la que escucho entre los sorbos rumores del viento vibrante ypuro resonar de monte en monte? —Mie7ite^ dice; miente, el eco, burlando de mí, responde. ¿Quién mi poder desafía? .¿quién no teme mis rencores? —Yo: la Inocencia, áquien nunca pudiste herir, ni conoces. La que incólume ysin mancha, coronada de albas flores ycubierta con la egida, del que impulso da álos orbes, te escucha, como el bramido del mar, que álo lejos oye; te mira yde tí se apiada, yal penetrar los dolores que marcan tu obscura frente, que ora entre el polvo se esconde, con las imborrables huellas del mal yde las pasiones, con el tremendo anatema 46
POESÍAS que al réprobo corresponde; al escuchar los lamentos, que entre martirios atroces te arranca el remordimiento, que tus entrañas corroe; al comtemplar la amargura, la soledad en que corre para tí el tiempo, el pavor ^ que entre duros eslabones te -oprime, estrecha ytortura en sus círculos de bronce; las lágrimas que derramas, sin que consolarte logren; la venganza que tu orgullo adula insidiosa ytorpe, tus desesperados días, tu eterna yhorrible noche, dobla la rodilla yruega al cielo que te perdone. Sordo rugido de ira vibró, atronando los montes; tendió su sangrienta garra la infernal figura; alzóse, sacudiendo las serpientes que en sus cabellos se esconden.
A. LÓPEZ DEL BAÑO Pura luz rauda ilumina la obscura tiniebla entonces, circundando ála Inocencia con sus vivos resplandores, ysobre un trono de nubes, coronado de albas flores, entre cánticos suaves en los espacios perdióse. DESEOS No: yo no quiero ni aun tocar su mano: jsu mano! ¿para qué? lo que yo quiero es penetrar su alma una vez, yotra vez: Que me cerque, me envuelva, yacaricie; yque juntas, volar puedan por los espacios infinitos, sin volverse ya nunca áseparar!
POESÍAS ONDÍN No es tan bello el azul del puro cielo como el azul de sus rasgados ojos, ni el eco de la brisa tan suave como el acento de sus labios rojos. Baja en ondas su rubia cabellera; rízase en torno de su blanco cuello, yen su radiosa ydespejada frente brilla del genio el deslumbrante sello. Luce el suave matiz de la alborada en su mejilla transparante ypura: su andar es lento; sus miradas graves, pero llenas de gracia yde ternura. Apoyado en su arpa, coronado de frescas flores, contemplando el cielo, parece un ángel que, al cruzar la esfera, por un momento suspendió su vuelo. 4
A. LÓPEZ DEL BAÑO Busca la soledad; de los festines huye; el amor desdeña de las bellas, yáarrodillarse va en la selva umbría ante las blancas, pálidas estrellas. Contemplando la kma se adormece, al murmullo del agua transparente, sobre el cesped, que borda el arroyuelo, óen la orilla espumosa del torrente. Al descoger la aurora su albo velo, al par del aura fresca yperfumada, que juega con sus húmedos cabellos, yvaga en la floresta enamorada, 4 Al par de las corrientes bullidoras de las pintadas flores ylas aves, que ostentan sus más cándidos colores ymodulan sus trinos más suaves. Su voz sonora yvaronil dilata, palpitando de amor yde alegría, ysaluda la luz con dulces himnos llenos de inspiración yde harmonía. Cuando en su blando lecho el sol esconde la roja frente ysu encendido manto, i yla dudosa luz, que reverbera, átodo presta seducción yencanto.
POESÍAS Sus lánguidas miradas amorosas se pierden en las nubes sonrosadas, adivinando goces yemociones indescriptibles, vagas éignoradas... » Entre ilusiones bellas adormido, feliz su vida se desliza, ypura cual las ondas tranquilas del arroyo, ignorado yoculto en la espesura; Trovador de los bosques ylos valles, canta solo la paz ylos amores, los colores del cielo,- yla hermosura de los risueños campos ylas flores. No ha amado aún: la imagen de sus sueños es tan bella, tan pura yseductora, ycon tanto entusiasmo la venera... que ninguna belleza le enamora. ¿Que tiene Ondín.^—la hermosa castellana murmura, al verle, desde su alta almena, en la orilla del lago, pensativo, desrizando agitado su melena. ¿Qué tiene Ondín.?—las vírgenes del valle le preguntan con tono dolorido, al mirarlo pasar por sus cabañas pálido, silencioso yabatido. I
A. LÓPEZ DEL PAÑO No canta ya: ni mira álas estrellas; no saluda la luz del nuevo día; ni al mirarla apagarse, en Occidente, la despide amoroso, cual solía. Nada ya le sorprende ni distrae; fija la planta sin saber en dónde; vaga sin dirección, ánadie mira; no entiende lo que escucha, ni responde. En la orilla del río, al pie del árbol, en que gime su arpa suspendida, insensible, agitado, delirante, pasa las horas de su extraña vida. Al más leve rumor que se percibe, su corazón palpita con violencia; extraño fuego en sus miradas brilla, ynueva vida cobra su existencia. Al mirar su ilusión desvanecida, exhala hondo gemido, al cielo clama su faz oculta entre sus manos bellas ysilenciosas lágrimas derrama. Ora con rostro alegre ydulce risa se arrodilla amoroso ysuplicante; los brazos tiende... yácruzarlos vuelve con furor sobre el seno palpitante.
POESIAS Ora con roncos gritos, despertando del valle umbroso los dormidos ecos, que repiten los genios de la noche, con tristes voces en sus antros huecos, ¡Flédora! clama, despechado ytriste: ¡Flédora! gime conmovido el viento; yel monte, el bosque ¡Flédoral repiten y¡Flédora! responde el firmamento. —Yano meamasOndín: ¡ay, yano meamasl átu rostro no vuelven la alegría, cual antes, mis palabras. Tiemblas, yal verme, la frente inclinas pálida ysombría. —jhlédora! por piedad ¿qué no te amo? — dices bien: no es amor lo que yo siento, ymi razón trastorna, sino fiebre cruel, que abrasa con martirio lento. ¡Si supieras, hermosa, lo que sufro! ¡Cómo lejos de tí paso los días! Siendo mujer, aunque de mármol fueras, mi afán ymi dolor consolarías. ¡Ah! Si me amas tú, vuélveme al mundo; mis labios, átu lado siempre mudos, deja que estampe tímido yardiente en tus hermosos piés casi desnudos.
A. LÓPEZ DEL BAÑO Oen las sedosas trenzas, perfumadas de esos negros cabellos, desprendidos sobre tu blanca espalda, yme convenza que no eres ilusión de mis sentidos. Díme, por compasión, en dónde moras; quién eres, dónde vas cuando te alejas, ycon tu acento mágico, adormido en éxtasis dulcísimo me dejas... —¡Trovador! ¿Qué te importa, si me amas, que hija del cielo, ódel infierno sea.^ ¿No escuchas de mis labios que te adoro.?^ ¿No sabe amar Ondín? ¿qué más desea? El que osaba pedir antes al cielo un ángel que ásu anhelo respondiera, un ser áquien rendir su ardiente culto, ysus puros amores comprendiera. Sufre porque no alientan su esperanza... ¿no te bastan del alma los placeres, ytrocara, quizá mi amor sublime por el impuro amor de las mujeres? ¡Adiós, mortal, adiós!... —¡Flédora míal' Perdona mi locura; nada anhelo más que humilde adorarte de rodillas, cuando dejes por mí tu hermoso cielo.
POESÍAS No exhalaré un gemido ni una queja; pero déjame, al menos, contemplarte. Hazme sufrir, si en mi dolor te gozas, mas déjame vivir, déjame amarte. —Tú no sabes, Ondín cuánto te amo, cuando humilde, inocente ytemeroso te contemplo ámis piés, sin atreverte ámirarme siquiera, ángel hermoso. ¡Ah! También sufro yo; maldito sea el poder misterioso yel encanto que me aleja de tí. —¿Lloras, bien mío? — —¡Estás tan bello así! ¡te quiero tanto!... Durmióse Ondín: no canta ya la hermosa; inclinada sobre él hora le mira con tierno afán: resbalan en su frente mientras sus negras trenzas, ysuspira. Blanca corona de su sien desprende, en la frente del joven la coloca, ycon sus labios húmedos ybellos al murmurar ¡adiós! sus rosas toca. 55
A. LÓPEZ DEL BAÑO La enamorada ninfa, jdesdichada! en vano ló intentó. Las mismas ondas, que fáciles sus plantas dividian, como si el lago allá en las simas hondas El genio del furor las agitase, en su curso violentas la arrastraron entre montes de espuma, áOndín asida, yen la ribera muerta la arrojaron. Aún en torno del sauce, que los cubre, en la noche állorar vienen las Hadas, ycoronas de mirto yazucenas colocan en sus tumbas respetadas. Aún las sonoras cuerdas de su lira, con tonos melodiosos, vibradores, al soplo de la brisa, estremecida, cuenta su desventura ysus amores. Aún las bellas, mostrando su castillo, en las tardes murmuran sus canciones, ylúgubres los vientos las repiten, al azotar los pardos torreones.
POESÍAS ASPIRACIÓN Lo que ansio no sé: profundo anhelo de un ignorado bien el alma siente, yse agita, yrelucha yquiere ardiente buscarlo, yencontrarlo en su desvelo: Romper con mano firme el denso velo que la verdad me oculta, ytransparente llegarla ácontemplar; quizá vehemente áotro ser adorar... subir al cielo... Yen alas de mi loca fantasía tocar el sol, que mi pupila hiere... mas no es tal lo que falta ámi alegría... Un alma, sólo un alma es lo que quiere para hacer nido en ella el alma mía, que solitaria desfallece ymuere.
A. LÓPEZ DEL BAÑO UNA VENTANA FLORIDA ¡Cuánta gloria yhermosura en un espacio tan breve! ¡Quién fuera el aura, que bebe el aliento virginal de la niña yde las flores, que en esa linda ventana dan envidia ála mañana con su encanto celestial! ¡Qué hechicera celosía! ¡Qué verdor yqué follaje! ¡Qué blanco yflotante traje! ¡Qué cintura tan gentil! ' ¡Qué colores tan divinos! ¡Qué fragancia yqué harmonía! ¡Qué pureza yqué alegría, tan sencilla yjuvenil! Un festón de verde yedra yenredadera flotante.
POESÍAS sirve de marco áun semblante de contorno seductor, yun colorín yuna alondra, sobre dos jarros de flores, melodiosos trovadores, cantan historias de amor. Un rayo de sol corona ála niña yálas flores. Con deliciosos rumores la brisa agita, al pasar, las perfumadas corolas llenas de castos hechizos, yel cinturón ylos rizos en que se enreda, al volar. Yla niña se sonríe; yal ver reir ála bella, se ríen ála par de ella, las rosas yel colorín; la alondra yla enredadera, la yedra, el sol yla brisa; que es su cándida sonrisa, la risa de un Serafín. ¡Cuánta gloria yhermosura en un espacio tan breve! ¡Quién fuera el aura que bebe el aliento virginal
A. LÓPEZ DEL BAÑO de la niña yde las flores que en esa linda ventana dan envidia ála mañana con su encanto celestial! íAY de MI! ¡Que si he amado decís!—Estos cabellos, antes de la vejez blancos yescasos, la eterna palidez de mi semblante, mis ojos abatidos ynublados, la orla azul que circunda mi mejilla, el pliegue desdeñoso de mis labios, el eco melancólico ydoliente que de mi voz resuena cuando hablo, el tosco desaliño de mi traje, mi talle juvenil yya encorvado, la expresión indolente ydescuidada de todo cuanto digo ycuanto hago, la nube de tristeza yde amargura, que cubre mi semblante ya hace años ¿no están diciendo ávoces, que es mi vida un gemido de amor continuado? t
POESÍAS CERTIDUMBRE ¡Qué suavidad, qué calma, qué hermosura, en el cielo, en la tierra yen el alma! Quien sabe disfrutar de la natura, es el que dicha ybienestar alcanza. En la orilla del lago que sombrean lozanos sauces de flotantes ramas, mecida por las olas, se desliza lenta yserena ysin rumor mi barca. Envuelto por la luna, remo ycanto ácompás de la brisa perfumada, que en las frondas revuela, ydel arrullo que la tórtola fiel amante exhala; Ymirando los astros, que fulguran en el espacio, ycon su luz nos hablan de eternidad, de gloria, de infinito, de progreso yde amor, que nunca acaba.
A. LÓPEZ DEL BAÑO En la vida sencilla, oscura yruda, que he preferido ála opulenta yvana en que gozar pudiera, si quisiese, de cuanto al vulgo sensual halaga, ^ , Me siento tan feliz, tan venturoso, cual áserlo jamás aquí llegara monarca, triunfador, ni héroe ninguno, de los que el mundo llenan con su fama. Ytranquilo, contento, reposado, en paz dichosa yen completa calma, miro correr las horas, que áotra vida raudo llevan mi espíritu en sus alas. Seguro de vivir eternamente, cierto de que no existe la desgracia, yque, por Dios guiado yconducido, todo en el universo hácia el bien marcha; Que es el dolor estímulo precioso, lluvia fecunda el llanto, yla batalla continua de la vida heroica prueba que glorifica áquien victoria alcanza.
POESÍAS CHISPAS I Siento latir mi corazón vacío... Por qué late no sé. No hay en la tierra quien le haya amado óame, ni tampoco áquien él pueda amar existe en ella. ¡Sueños de amor! ¡efluvios de ternura! ^Por qué vuestra sutil divina esencia vuelve áanimar mi helada fantasía yádespertar su aspiración inquieta? Al eco de otro amor, álos fulgores de su llama inmortal, vivaz, intensa, eléctrica emoción mi sér recorre, yen fuego abrasador mi nieve trueca. •¡Horas de fe, de gloria, de entusiasmo, de ventura fugáz, pero completa, que hasta el infierno transformáis en cielo... vosotras sóis el sol de la existencia!
A. LÓPEZ DEL BAÑO Sin vuestra luz, el mundo es solamente espantable erial, cárcel estrecha, campo sangriento, lodazal inmundo, en que el dolor yel mal triunfan éimperan. Que sin vuestro calor vivificante, yace en el polvo el alma fría yyerta... El sentimiento aletargado espira, yentre sombras, con él, la inteligencia. ¡Dichoso el que adorando el vivo rayo de un amor sin ocaso vivir pueda! ¡Pero aún más feliz el que, abrasado en su foco creador, amando, muera! II ¿Quién eres, di.?* Tú existes, yo te siento en silencio vagar al lado mío. Antes, cuando en la cuna sonreía, hora, cuando ála tumba me encamino. ¡Tú eres mi amor! Aquel, que no he encontrado en este triste mundo en que aún respiro; aquel por cuya ausencia tanto llanto ) de ternura ydolor llevo vertido. 70
POESIAS TÚ eres, sí... me lo dicen quejumbrosa la tórtola del valle, el pajarillo que en la rama se mece, el aura, el agua, el sol, la nube... ¡cuanto escucho ymiro! ¡Tú eres, sí, quien me alienta yme sostiene en mi afán yen mi duelo, amor divino! Tú me inspiras, haciendo de mi mente en copioso raudal brotar el ritmo. Tu aliento celestial, es el que orea yacaricia mi frente con cariño; el que respiran mis amantes labios en el soplo del aire suave ytibio. ¡Ven ámí! Nunca frío, indiferente me hallarás, ni olvidado ydistraído; pensando siempre en tí, siempre te espero: que no tengo otro amante ni otro amigo Mas que tú. ¡No me dejes! Que ámi lado te escuche, sienta yvea de continuo; ¡y que al morir, renazca entre tus brazos, allí donde vivamos siempre unidos!
A. LÓPEZ DEL BAÑO SÚPLICA Si yo tuviera un ave mensajera que poder enviar ásu ventana, al primer rosicler de la mañana adespertarla con su canto fuera, yádecirle con queja lastimera: —¡No, no hieras, esquiva, airada, yvana, áquien tan sólo con tu amor se ufana, yátodas horas con afán te espera! Ven áverle; padece, sufre, llora... que darle sola tú puedes consuelo; si tú sufres, si en fiebre abrasadora también arder te sientes; si en tu anhelo, lo mismo tú le adoras, que él te adora, ¿por qué no hacer de vuestro infierno un cielo?
POESÍAS ESCENA ÍNTIMA No es oro todo lo que reluce. *'{.Pfn’erbio^ Sentada en un sillón de terciopelo, vestida de brocado, coronada de diamantes, topacios yrubíes, en gótico cancel se vé una dama. Apoyando en su mano la mejilla marchita ysin color, ardiente lágrima de sus azules ojos brota ycae, cual lluvia precursora de borrasca. Sobre los frescos nardos, que perfuman su blanco seno, que oprimido se alza con movimiento desigual, áimpulso de hondo sollozo que amenaza ahogarla, Yen gemido, en suspiro se convierte de expresión intensísima yamarga, que de sus rojos labios sale envuelto en un ¡ay! de dolor, que al pecho arranca.
A. LÓPEZ DEL BAÑO ¿Por qué sufre? Es hermosa, es opulenta, es joven, debe ser muy envidiada, yen abundancia goces yplaceres yaduladores mil deben cercarla. ¿Por qué sufre? No siempre, mas áveces, cubre el armiño repugnantes llagas, ybajo el oro de diademas regias, se oculta espina que la sién taladra. ¿Por qué sufre? Ella misma va ádecirlo; con voz ténue ysuave, más que el aura que arrulla el vago sueño de las flores, ytono apenas perceptible, exclama, Mientras brillante orquesta con sus ecos los ámbitos llenando del alcázar, entre perfume yluz, en son de fiesta, en olas de harmonía se derrama Por los áureos salones, transformados en mágico jardín, mansión de Hadas, en que ostentan cien bellas sus encantos, ycien nobles sus cintas ysus bandas: —«¡Yo quisiera esconderme, huir muy lejos! ¡Arrojar estas joyas yestas galaS irrisorias, que ocultan las cadenas que mis piés ymis brazos atenazanl
POESÍAS ¿Libre? ¿Señora yo? ¡Burla sangrienta! Sin amor ni alegría, yhumillada entre torpes rivales, orgullosas, que me insultan con cínica arrogancia; Yviles éintringantes favoritos, que sin respeto ycon desdén me tratan; en atmósfera helada, en que respiro sólo traición, enemistad ysaña; • Víctima sin cesar de la etiqueta; por do quier con cautela vigilada; teniendo que mostrar la fáz tranquila ysonriente el labio, cuando estalla Dentro del pecho el corazón de pena, ósalta yruge de vergüenza yrabia. Entre mortal angustia, aislada ysola, vivo de todos yde todo esclava. Envidiando álas jóvenes del pueblo, que trabajando en la ribera cantan, ymás joyas no tienen, que las flores que sus padres óamantes las regalan; Envidiando hasta al pobre más humilde que, mendigando su sustento, pasa la descuidada vida en paz ylibre, sin temor álas torpes asechanzas. G
A. LÓPEZ DEL BAÑO ¡El baile va áempezar! ¡Contraste horrible! En él, ¿qué nueva humillación mi alma tendrá que soportar? Me ahogo... ysiento ámis ojos subir un mar de lágrimas... Yo quisiera esconderme... huir... ¡no puedo!» —No podéis: la comedia, comenzada, .el actor que no quiera... deshonrarse, hasta el fin debe ya representarla. — Dijo, surgiendo como sombra leve, tras blasonado pabellón, que alzara con reposado gesto, un hombre joven; ysu brazo ofreciéndole ála dama Añadió:—«Irreflexiva óinocente, sin duda imaginasteis, que se alcanzan las glorias ylos friunfos de este mundo, sin pagarlos tan caros como valgan. ¿Pensáis que yo ni siento ni padezco, porque mis horas de zozobra amarga, de temor, de disgusto, de peligro... que son todas las más para el que manda. Encubro, aparentando distraerme, con el bélico estruendo de las armas, con aleones, jaurías ymonteros, favoritos, yalegres cortesanas? 82 írLi
POESÍAS Pues al pensarlo así, bien torpe fuisteis; que áquien domina ybrilla, cosa es clara que el fuego yel veneno, por doquiera, ylas iras de muchos, le amenazan. Todo puesto en la vida, sus dulzuras tiene ysus hieles, ybeberías ambas, sin vacilar yhasta las heces debe el que en morir de sed no halle ventaja. Sibarita, os quejáis porque las rosas, que huellan vuestros piés, no son más blandas, ni exhalan más aroma; ni más tiernos, son los pechos que os sirven de muralla. Eso cuesta el ser reina: llanto ysangre, luchas yhumillaciones que no acaban... que hasta el trono más firme, se hunde áveces, óen hoguera ópatíbulo se. cambia. Enjugad vuestras lágrimas, señora... Mostrad la frente majestosa yalta, que la corte yel baile nos esperan y... tenemos que abrir la contradanza.» — Abrió un ujier la suntuosa puerta: un torrente de luz entró en la estancia, yde espléndida ynoble comitiva la dichosa pareja rodeada. 83
A. LÓPEZ DEL BAÑO Penetró en la marmórea galería, cubierta de tapices yde estátuas; yentre el murmullo adulador, yel eco de los acordes de la regia marcha. Empezó el baile, yadmiraron todos de la reina ydel rey, el garbo ygracia, yJa amable expresión, yla alegría, que ála par sus semblantes destellaban. Diciendo casi en coro:—Más felices que ellos son, no es posible que otros haya. — Que los que no meditan ni razonan, al juzgar yenvidiar, así se engañan. m / 84
POESÍAS SÓLO EL AMOR ES ETERNO Pasan las flores ysus colores, ysus perfumes ysu verdor. Pasan las aves, ysus suaves, dulces cantares éinquieto ardor. Pasan los ríos, mudos, -sombríos, quedan los bosques sin su rumor.
.-rí*-r - A. LÓPEZ DEL BAÑO Pasan los reyes, pasan sus leyes, sus vanos triunfos ysu esplendor. Pasan la gloria yla victoria, yhasta el recuerdo del vencedor. Pasan los hombres pasan sus nombres, ysus placeres ysu dolor. Pasan las bellas claras estrellas, sin dejar rostro •de su fulgor. La sola cosa dulce yhermosa, que siempre ostenta gracia y'frescor#
POESÍAS Que nunca pasa, que nunca muere, que eterna vive, es el amor. PLEGARIA De arcángeles de luz, sobre mi frente siento cruzar el vuelo esplendoroso: siento su soplo inspirador yardiente acariciar mi sién, mientras reposo. I ¡Hermanos de otros mundos, que áanimarme venís, yáconsolar la amarga pena, que me causo ámí mismo, al contemplarme en esta vida de miserias llena! ¡No os alejéis de mil ¡No abandonado me dejéis en la tierra, en que deliro... yhaced que por vosotros ayudado pueda al cielo volver, porque suspiro!
A. LÓPEZ DEL PAÑO Ylos leones de oro que descuellan sobre brillante yazulado campo, en sus ricas banderas desplegadas que agita el viento con murmullos blandos, Yla banda preciosa que cruzada lleva su joven jefe sobre el manto, que airoso pende de sus fuertes hombros yel suelo en sueltos pliegues va besando, Yla régia corona que ceñida lleva en la frente sobre el fuerte casco en el que bello airón de blancas plumas, va un riquísimo broche sujetando, Yla escolta de nobles adalides que ádistancia siguiendo van sus pasos con marcado respeto ycompostura, el ardor de sus potros refrenando. Dicen que ese escuadrón que desde lejos, al mirarle marchar firme ycompacto, parece monte de fulgente acero erizado de lanáfes yvenablos. Que esos tercios de ilustres caballeros, que esos bravos, fortísimos soldados, que cubren la llanura, son leoneses yel que marcha ásu frente el rey Fernando.
POESÍAS « II Una ciudad grandiosa yopulenta allá en el horizonte, colorando van los rayos del sol, que portentosa evocación parece de algún mago. Sus gallardos dorados minaretes despiden llamas de fulgor extraño, yáencendidas hogueras se asemejan sus cúpulas brillantes yterrados. ¡Qué hermosa es al verla reclinada al márgen de ese río limpio ymanso, coronada de palmas ylaureles, sobre un lecho de rosas dormitando Al pié de la alta sierra, que la mira con maternal orgullo yen sus brazos la estrecha con amor sobre su frente, flores, frutos yaromas derramando! ^Quién penetrar en ella no ambiciona yrecorrer sus templos yadmirarlos, ydormir ála sombra de sus bosques, yrespirar su aliento embalsamado?
A. LÓPEZ DEL BAÑO Al descubrirla, un grito de alegría inmenso, atronador, vibrante ylargo, cual si sólo una voz no más tuvieran, dieron al aire jefes ysoldados. Yconteniendo con marcial donaire el rápido trotar de los caballos, su beldad, su riqueza ysu alta gloria, desde lejos rendidos saludaron. —«Es Córdoba,» dijeron, yal decirlo, sus semblantes curtidos ytostados por los rudos trabajos de la guerra, todos gozosos ála par brillaro,n* —«Es Córdoba,» la voz firme ysonora repitió del monarca, que elevando su acento aún más, para que ser pudiese escuchado yoído en todo el campo. Parando con destreza ygallardía su tostado alazán ycon la mano haciendo señas de que en torno suyo se colocarán jefes ysoldados. Añadió:—«Esa es Córdoba,» guerreros; su beldad lo está ávoces publicando; esa es la rica joya codiciada que hace tan largo tiempo ambicionamos.
POESÍAS La admirable ciudad de los Califas, la que encierra en sus muros dilatados más grandezas, tesoros yportentos, que todos nuestros reinos encerraron. La que alcázares tiene de oro ynácar, guarnecidos de perlas ytopacios, •yfragantes pensiles, suspendidos sobre columnas de brillante mármol; Yla que tantas maravillas guarda en su seno fecundo yperfumado, que ni las puede imaginar la mente ni enumerarlas aunque quiera el labio. Esa que véis, es Córdoba, la villa que hace tiempo cercaron mis vasallos, la que tenaz resiste ánuestras lanzas yal esfuerzo yvalor de mis soldados. Mas hora vengo yo, yal par, leoneses, venís también vosotros, yeste brazo, con la ayuda de Dios yel valor vuestro, en breve logrará sobre el más alto Capitel de sus torres ymezquitas plantar la santa enseña que adoramos, óen sangrientos, rudísimos combates en vigoroso ysostenido asalto,
A. LÓPEZ DEL LAÑO AI pié de nuestra Cruz, bajo sus muros, pereceremos todos como bravos, que tan sólo por Córdoba he salido de León ymi reino abandonado Dejé, yyermas mis tierras, ymi esposa apenada ymi alcázar solitario, que por ella he venido, ysin ganarla, no he de volverme áir ámis estados. Que nadie ha de decir en estos tiempos ni en la futura edad, mi honor manchando, que hubo una empresa digna de mi fama, superior ámi fé yámi entusiasmo. Que mi cristiano ardor vino áestrellarse ante un pueblo de Alarbes degradados, que lidiando por Dios, vencer no pudo la constancia yesfuerzo de mi brazo. Que por ganar áCórdoba he perdido tiempo, fama, tesoros ysoldados, que por ella salió yvolvió sin ella, volviendo con la vida, el rey P'ernando. — Dijo, yblandiendo su desnuda espada yel estandarte bendecido ysanto de la divina Cruz, con mano firme, ála vista de todos tremolando.
POESÍAS Seguido de sus nobles adalides —de Alonso de Meneses, Lope de Haro, Rodrigo de Girón yde Alvar Pérez, — yen pos de todo su escuadrón bizarro, Al son de los clarines yatabales, roncos gritos de guerra yde entusiasmo lanzando en confusión, hacia la bella ciudad cercana ya se encaminaron. Llenos de santo celo yde ardimiento, ámorir óvencer determinados, con bélico tropel yfiero alarde, aguijando la espuela átrote largo. III Todo es ruido yconfusión ylucha en torno ala ciudad; bien los cristianos acometen yfuerzan los reductos, pero bien se defienden los sitiados; Que si valientes son los sitiadores, los moros cordobeses son bizarros, éindecisa ysuspensa la victoria con asombro contempla los dos campos.
A. LÓPEZ DEL 15AÑO Hace tiempo, ganada la Axarquía, populoso arrabal tiene el de Castro, yla torre ymurallas ybastiones de la puerta fortísima de Hartos. Pero ni un punto los alarbes ceden, ni un punto retroceden los cristianos, que parece crecer con la fatiga el valor yel empeño de ambos bandos. Lleva el Guadalquivir teñido en sangre su tributo ála mar; en flor segados, mueren héroes ácientos cada día, pero nada separa ádos contrarios Que han jurado vencerse ódestruirse, si ambos tienen honor, hasta alcanzarlo : que si el peligro arredra álos cobardes, redobla el heroísmo de los bravos. Agil, fuerte, prudente ydecidido, de piedad yvalor ejemplos dando lo mismo en el consejo que en las lides, es el alma de todo el rey cristiano. ¡Cómo escala el primero las murallas, cómo premia ydistingue álos soldados que imitando su ardor con santo celo atacan ysostienen el asalto!
POESIAS jCómo cuida al herido yal que muere honor yllanto dá, yal mahometano piadoso ofrece, si las armas rinde yla ciudad entrega, respetarlo. Yáejemplo de su rey, ¡cuántas hazañas singulares yheroicas no llevaron ácabo los fortísimos leoneses ysus jefes galanes yesforzados! Ano tener el arpa vibradora en que Homero yVirgilio nos cantaron el valor yla guerra, ¿con qué sones, con qué ecos dignos de tan bello yvasto Yriquísimo asunto cantar ora los hechos admirables éignorados de tantos ytan fuertes campeones, como en el sitio aquél al par brillaron? ¿El esfuerzo, la fé yel noble aliento, el incansable ardor, nunca entibiado por contraria fortuna óprivaciones, con que sus altos timbres coronaron. Entre otros ciento, Henríquez de Castilla, Garci Pérez, Suarez yAlvar Castro, Diego Lara, Fray Lope, yentre todos por su valor insigne descollando.
A. LÓPEZ DEL BAÑO Por SU edad juvenil ysu bravura, continente marcial yaire gallardo, el noble capitán de Almogávares, Martín Ruiz de Argote, el esforzado? IV ¡Qué bello amanecer, qué hermoso día, qué espacio tan azul, qué sol tan claro! |I arece que hasta el cielo galas viste yde esplendor se cubre desusado. Para radiante celebrar la gloria yel triunfo costosísimo que al cabo, tras tan largo afanar yfieras luchas, el Señor concedióle álos cristianos! ¡La ciudad se rindió! este es el grito que resuena do quier distinto yclaro. ¡La ciudad se rindió! ¡Córdoba es nuestra! ¡Gloria al Dios de Israel yal rey Fernando! ¡Qué bello amanecer, qué hermoso día! ¡Todo es gala, esplendor yfiesta el campo! . ¡Qué animación, qué músicas, qué estruendo, qué gozo, qué alegría yqué entusiasmo!
POESIAS Los soldados se abrazan con ternura; los jefes, con semblante alborozado, aguijando sin tregua sus corceles, corren árienda suelta por el llano. Los timbales, clarines yatambores, sus bélicos acentos derramando, por el valle yla sierra himnos de triunfo entonan sin cesar con ecos raudos. Allí cantan ybeben^ aquí juegan, del peligro ylas armas olvidados; quién en grato solar, por la enramada, en la hermosa áquien ama va pensando. Quién cuenta sus proezas, quién las miente, yquién, en fin, con vítores yaplausos, el camino que el rey recorrer debe con palmas ycon flores va alfombrando. » ¡Veintinueve de Junio! hermoso día de júbilo yplacer para el cristiano, ¡Veintinueve de Junio! aciaga fecha *• para el árabe triste yhumillado. ¡Contraste de la vida yde la suerte! Mientras que todo es regocijo el campo, todo es en la ciudad despecho yluto, amargura, tristeza, miedo yllanto. 103
A. LÓPEZ DEL BAÑO ¡FELICES LOS MUERTOS! Las que lloráis sin tregua ni reposo, en medio de la lucha yde la guerra, al hijo amado, óal amante esposo, que vuelven álos senos de la tierra: * ¡Con cuánta más razón, amargo llanto debéis verter, por la contraria suerte del que aún vive entre afán, duelo yquebranto, esperando los besos de la muerte! No saben lo que se hacen los que lloran álos muertos que de la obscura cárcel de esta vida, quebrantan al morir los duros hierros. Presidiarios, que sus culpas expían entre tormentos, yálos que al fin llegó la ansiada hora, de libertad, de luz, yde consuelo.
POESÍAS ¡Llorar por los que se mueren! Más bien en dulces conciertos, la inmensa dicha, yla envidiable gloria, de aquellos que se van, cantar debemos. Las que lloráis sin tregua ni reposo, en medio de la lucha yde la guerra, la tierna hermana, el padre óel esposo, que al seno vuelven de la madre tierra. Con cánticos alegres, ysonrisas, despedid sus espíritus viajeros; ymandadles en alas de las brisas, lágrimas no, recuerdos duraderos.
A. LOPEZ DEL quejas de un triste _ No tengo padre ni madre ni nadie que me consuele, que me aliente yme acaricie cuando el corazón me duele. Nadie llora cuando lloro, ni ríe cuando yo río, ni hay pecho que amante lata ála par que late el mío. No hay nadie que oiga la queja de mi labio dolorido, cuando enfermo ysin amparo doblo la frente rendido. •No hay ojos que con anhelo, sigan mi barca en los mares, ni quien ansioso me espere al volver á mis hogares.
POESÍAS No hay quien recoja el suspiro, que con honda pena exhalo, ni manos áquien las mías pueda tender, si resbalo. No hay quien fije en mis pupilas su mirada ardiente ymuda, ni quien me diga al pasar —el cielo te dé su ayuda. — No tengo paz ni esperanza... hermano, amante, ni amigo... sólo tengo ámi tristeza por compañera ytestigo. Las aves ylos arroyos, los céfiros ylas flores tienen risas yalegrías, juventud, placer yamores... Yo ánadie tengo en el mundo; palma en el desierto aislada, que vivirá, sin dar fruto, sin de nadie ser buscada. Sin que nada ásus clamores responda en el mar de arena en que crece ygime sola con su fastidio ysu pena. 8
A. LÓPEZ DEL BAÑO Moriré, como he vivido, solo triste yolvidado en el agreste sendero por donde Dios me ha guiado. Sin dejar en pos de mí huella, rastro, ni memoria, mas que una página triste de una tristísima historia, Escrita con un gemido en la tierra seca ydura de una inculta, abandonada solitaria sepultura. Donde nadie irá állorar, ni crecerán jamás flores, ni las aves mecerán el nido de sus amores.
POESÍAS FANTASÍA ESCRITA EN LA ORILLA DEL BALSAÍN Claro, sonante ypintoresco río, que entre enriscados montes tu curso audaz, inspirador, sombrío, revuelves orgulloso, aún vencedor del tiempo ydel destino bullente yclamoroso. En tus rizadas ondas reflejando las mutiladas ruinas del alcázar soberbio que ostentando su grandeza de un cjía, durar más que tu cauce humilde ybreve acaso pensaría; Huyendo esos jardines, donde gira la muchedumbre inquieta do sólo el arte imitador se admira, hastiada de p-randeza, vengo á buscar en tu ribera inculta la gran Naturaleza,
A. LÓPEZ DEL BAÑO Nuevas, grandes, profundas impresiones que calmen de mi pecho, ávido de placeres yemociones, la sed desconocida yvientos zumbadores que refresquen mi frente enardecida. ¡Oh, qué placer! Sobre la enhiesta cumbre que la vista asombrada ni aun ámedir se atreve, ycon su lumbre pálido aun tornasola desde su lecho el sol, fijar la planta estremecida ysola; I Oir las nubes rodando amenazantes tronar sobre mi frente, yal serpear el rayo los distantes valles mirar yel campo, de su lívida luz, rápida, horrible al fulgurante lampo. Alzar mi rudo, sonoroso canto, mientras brama el terrible genio del huracán ydel espanto, ysu áspero graznido lanza el ave voraz que en tu ribera busca sustento ynido; 116
I POESÍAS Ver aquí un precipicio, allá álo lejos las fértiles campiñas de la tarde, álos pálidos reflejos, ya un bramador torrente, ya el bosque inmenso de gigantes pinos de tu áspera vertiente; El alto Guadarrama coronado ,siempre de eternas nieves, el horizonte vasto éilimitado I que temeraria anhelo I con mi vista abarcar, yel ancho espacio jdel tormentoso cielo; ^al contemplar la majestad que imprime natura aun ásu espanto, de placer, de emoción, de horror sublime, ,palpitante, rendida sobre la roca, en que mi planta afirmo, caer desfallecida. Cual ahora me ves... Mas calla; apaga tu atronador murmullo; no aumentes la ilusión que mi alma halaga, recordando ámi mente que quien se aleja sólo, es mi deseo tenaz, pero impotente. 117
A. LÓPEZ DEL BAÑO ¡Ay! Dejadme soñar; que en mi contento áapartadas regiones pueda volar mi activo pensamiento; yaunque delirio sea, que mis ávidos ojos las admiren. ¡Ay! Déjame que crea. Que en la llanura de Savons, camino entre aromas yflores, que allá en la cumbre de Sión inclino humillada la frente, yde emoción llorando, áDios elevo mi súplica ferviente; Que el cielo azul ydespejado admiro de la encantada Grecia; que con delirio al fin su aura respiro de libertad ygloria, yal Eurotas contemplo entre laureles, cantando su victoria. Que en el romano Foro, aún asombrando, áCicerón escucho, la verdad yjusticia proclamando, yen la muda ruina J del alto Capitolio el triunfo admiro del Tasso yde Corina;
POESÍAS Que ámerced de las olas ydel viento audaz mi rumbo guío, cruzando el Ponto ronco yturbulento áEstambul la divina, que en la orilla del Bosforo entre rosas su augusta sién reclina; Que el alto Olimpo, con respeto mudo, nebuloso ysombrío, yla tumba de Antíloco saludo, yentre el polvo, aunque en vano, los vasos de Ilion ansiosa busco yel esplendor Troyano; Que entre bosques de mirtos yazahares, de las hijas del Asia escucho los suavísimos cantares, mientras sus ruiseñores de Hafiz ySadi los hermosos himnos modulan entre flores; Que alegre ámi placer la vista tiendo desde el pico de Teyde sobre la mar inmensa, que rugiendo siempre agitada ybrava, sus peñascos azota, ylos viñedos del fértil Orotava;
A. LÓPEZ DEL BAÑO EL MAYOR DE LOS CRÍMENES * La guerra es el baldón de las edades; es la nube que empaña toda gloria; es la maldad mayor de las maldades; es el borrón más negro de la Historia. Si alguna vez mi alma enardecida, ansiando libertad pudo cantarla, hoy ásu rudo golpe estremecida, con horror se apresura ácondenarla. Hogares yermos, madres desoladas, huérfanos desvalidos yllorosos, campiñas yciudades arrasadas por hordas de fanáticos rabiosos; Cadáveres yhuesos hacinados, ydesnudez, yhambre, yluto, ymuerte... clamores ygemidos exhalados, en fratricida lid, revuelta yfuerte. 126
POESÍAS jY el restallar del hierro, yel silbido estridente ytatal de la metralla, es lo que escucha por doquier mi oído! ¡es lo que por doquier mi vista halla! Desde Calpe yMoncayo al Pirineo, en los extensos campos de mi España, que amorosa la mar circunda ybaña, yde los que es el sol joya ytrofeo. Todo furor, encono ysaña oculta. Todo desolación; todo ruina... Aquí se roba sin piedad éinsulta, yallí traidoramente se asesina. ¡Mares tan sólo son de sangre yllanto, las abrasadas villas, las aldeas!... ¡Todo respira destrucción yespanto! —¡Guerra! ¡Guerra feroz! ¡¡Maldita seas!!... —
A. LÓPEZ DEL BAÑO AMIS MUERTOS No necesito ir al cementerio ávisitarlos, no; que envueltos en la sombra yel misterio, están, donde estoy yo. En mí, dentro del alma, átodas horas, los siento respirar; ysus voces dolientes ysonoras oigo en mi voz vibrar. Los muertos de los vivos no se alejan cuando los quieren bien; se apartan sólo ycon dolor los dejan, si olvidados se ven. ¡Ellos! ¡los que yo amé! ¡los que me amaron! conmigo siempre están; que si en polvo sus cuerpos se tornaron, sus almas siempre con mi alma ván.
POESÍAS ¡VENID! Sueños confusos, que ála mente mía, recordándome duelo yalegría, en tropel acudís, trayendo en vuestras alas vagarosas, perfumes de las auras ylas rosas, de los mundos de amor de que venís. Vosotros sois, el rastro luminoso que deja en cielo obscuro ytenebroso, el rayo al fulgurar; yla escala, yel lazo permanente, que ligando el pasado yel presente, lo que fué, nos obliga árecordar. Vosotros sois, el grito yel lamento, el hondo perdurable sentimiento de nuestro propio sér, la inexorable voz de la conciencia, que por faltas úerror de otra existencia, nos castiga ynos hace padecer. i)
A. LÓPEZ DEL BAÑO Vosotros sois el eco de la gloria, que ilustra acaso de la propia historia el lejano existir, la recompensa grata ylisonjera, del bien que nuestro espíritu .ya hiciera, ydel que hará en ignoto porvenir. Vosotros sóis la queja dolorida, que hijos, padres yhermanos de otra vida, elevan con afán, para que algún consuelo ásus dolores mandemos con la luz ylos vapores, que viniendo del cielo, al cielo van. El gemido, yel llanto de amargura, que la amistad inalterable ypura yel infinito amor, que nos busca, nos llama, ynos espera, allá en la alta región... en otra esfera, por nuestra ausencia, vierten con dolor. jDulces yáveces tristes mensajeros, que la distancia recorréis ligeros, entre un sol yotro sol, de fulgores ysombras coronados, yentre vagos fantasmas reclinados, sobre nubes de nácar yarrebol! 130
POESÍAS Venid, cuando elevando la mirada, que halla opaca la luz de esta morada, ála etérea región, con angustioso afán yardiente anhelo, pase las horas, demandando al cielo, luz ygloria que sacie mi ambición. jVenid, cuando en la noche triste ysolo con el vil interés, ycon el dolo, cansado de luchar, ahogando mis sollozos en el pecho, ya sin fuerza, me arroje sobre el lecho, para poder en libertad llorar! ¡Venid, cuando perdido en la montaña, en selva agreste, en mísera cabaña, me sienta fallecer, asaltado por dudas tentadoras... con el claro fulgor de las auroras de otros cielos, sus nieblas áromper! ¡Venid, con vuestra célica harmonía, dulces memorias en el alma mía blandamente áevocar, ycon la tierna voz del que aún me ame, yen otros mundos me recuerde yllame, mi espirita ymi fuerza áreanimar!
A. LÓPEZ del baño ¡Venid áiluminar mi pensamiento con la divina luz de ese portento, velado aún para nos! ¡Venid, cuando mi frente palidece, cuando entre escollos mil, mi pié tropiece, de mi pasado áhablarme, yde mi Dios! EL ECO DE UN POLACO ¿Dónde están los pendones arrogantes; la noble enseña de la patria mía, que salvara ála Europa en algún día, arrollando las lunas yturbantes? Hélos allí, no altivos ni ondulantes, cual un Sobieski desplegar solía; que hora los huellan con su planta impía los que al mirarnos libres ytriunfantes nos dividieron en civiles bandos, cual hora amagan la feráz Castilla. ¡Oh, nietos de Pelayos yFernandos, en Polonia aprended yen su mancilla; burlad unidos la extranjera saña; sed españoles ysalvad la España!
POESIAS vos YYO Yo soy más viejo que vos —¡Cómo así! Yo tengo ochenta, ytú tendrás álo sumo veinticinco primaveras. \ —No es más viejo el que más vive, sino el que más siente ypiensa, ama, trabaja, produce, medita, estudia ypenetra. Vos pasásteis vuestra vida arrodillado en la iglesia, ála fé sacrificando entendimiento yconciencia. Yyo, en perpetuo afanar yanhelo, que nada templa, adorando la verdad, admirando la belleza, 133
A. LÓPEZ DEL BAÑO Pidiendo ála inspiración, demandándole ála ciencia, ybuscando allá en los cielos, yrebuscando en la tierra. Los medios de hacer dichosos álos que viven en ella, ó á lo menos de calmar con hechos ycon ideas De libertad yjusticia, de virtud yfortaleza, que'de las almas esclavas rompan las férreas cadenas. Con que error yfanatismo, las oprimen yatormentan; las desventuras ymales, los dolores ylas penas, que convierten en infierno, este mísero planeta.
POESÍAS ¡CARIDAD! Niño que vas errante por la espesura, descalcito yllorando, con amargura, dáme la mano, ¡que aunque nunca me has visto, yo soy tu hermano! No tengas de mí miedo; vente conmigo, que mi hogar, aunque pobre, te dará abrigo; que ropa, lecho, ypan, no han de faltarte bajo su techo. ¡Ven, querubín hermoso, ven ámi choza, que alegre ylimpio en ella, todo alboroza; ytus dolores, pronto hallarán consuelo, entre sus flores!
A. LÓPEZ DEL PAÑO ála persecución, al cautiverio, al oprobio ála lucha yal martirio! ¡Cómo cantara yo la faz del mundo con su acento apostólico yfecundo, por tu palabra celestial cambiada; las fratricidas luchas yla guerra, hundida en los abismos de la tierra; la esclavitud en libertad trocada, yla densa tiniebla del error desgarrada, de un nuevo sol de paz yde victoria, de justicia, de dfrnor, de inmensa gloria, que brillando fulgente átoda hora la humanidad saluda alborozada, el bello amanecer, la blanca aurora, la espléndida ymagnífica alborada! Mas, ¡ay! mi labio rudo de inspiración yde saber desnudo, ni á formular siquiera acertaría el preludio sonoro de la bella ysublime melodía de los divinos celestiales sones, que necesario modular sería, para poder con himnos ycanciones dignas de tanta ytan inmensa gloria, ¡oh, espíritu inmortal, santo ybendito! cantar tu eterna, universal victoria ytu poder supremo éinfinito.
POESÍAS Al quererlo intentar estallaría el arpa hecha pedazos en mi mano, yel corazón del pecho saltaría cansado yroto, de esforzarse en vano; que ante el poder de.la divina mente todos sin excepción doblan la frente. Al hombre no le es dado, sea cual fuere su ciencia, su genio, sentimiento éinteligencia, escoger por asunto de su cantar humilde ylimitado aquello que le admira yle sorprende, aquello que le impulsa yno comprende, lo que en todo, cual tú, vive, palpita, se estremece yagita, ¡oh, espíritu creador, que amante imploro! lo que, cual tú, es eterno, indefinible, ypor diverso yprodigioso modo fin yprincipio, eterno, indestructible, yvida ycorazón yalma de todo. No, lo que puede sólo el que te adore ysin hallarte nunca en sí te sienta, es, sofocando vanas pretensiones, yadmirándote en todas tus creaciones, allá en su corazón alzarte un templo, ysaludable ejemplo brindando álos que osados fijen en tus perennes resplandores
A. LÓPEZ DEL BAÑO SUS ojos anhelando conocerte, exclamar, repetir cada momento con el alma la voz yel pensamiento, con todo lo que siente, ama yrespira; astros, vientos yflores, , espíritus, perfumes ycolores, con la noche sombría, con la bella yespléndida mañana, con cuanto tu poder sostiene ycría, con todo ysiempre ysin cesar: ¡Hosamial LA CIENCIA DE CURAR Si los males que afligen álas almas supiese yo curar, ¿qué más querría? Superior áEsculapio, ceñiría * triunfal corona de laurel ypalmas, yempezara curándome la mía.
POESÍAS LA ESENCIA Yo soy de todos los pueblos, yo soy de todos los climas; yyo absorbo, al respirar, vida de todas las vidas. No hay razón, ni inteligencia, desarrollada óexigua, que su sombra ysus fulgores no reflejen en la mía. No hay sol ni estrella lejana invisible ámi pupila, que no mande irradiaciones ála luz que me ilumina. No hay sonido ónota alguna, aunque yo no la perciba, que no resuene en el eco de todas las harmonías. 10
A. LÓPEZ DEL BAÑO Yo fui antes, soy ahora, yseré siempre; ycual prisma que herido de un solo rayo refracta luces distintas. Sin cambiar jamás de esencia todo en mí cambia, se abisma, nace, muere, reaparece, se empaña, yse agranda ybrilla. Pues todo dá ytodo toma en emanación continua; yse funde, yse transforma, yse eleva yse sublima. Siempre diverso yel mismo, yuno ymúltiple se admira, en todo lugar ytiempo de su marcha indefinida; Que lo mismo que en la tierra, cuanto vivió, vive yviva, en el grandioso Universo, es de la esencia divina.
POESÍAS AMI MADRE iCómo madre del alma, madre mía, este de recuerdos triste día, no recordarte átí yenviarte, ála célica morada, en que anhelante esperas mi llegada, cuanto al nacer me diste, yvive en mí! •J^riego del llanto en mí florece, insuficiente ypoco me parece nprobarte el amor que guarda para tí mi pecho exhausto, yaser por tí ofrecido en holocausto ante el eterno trono del Señor! Cada año que pasa, cada instante, me acerco átí yestoy menos distante de volverte ábrazar, yde enjugar con besos amorosos as lágrimas, que en duelos silenciosos, ,nuestra ausencia, te obliga áderramar. 147
A. LÓPEZ DEL BAÑO VISTA-HERMOSA Vista-Hermosa, Vista-Hermosa, antigua ymodesta casa, en que corrieron los años de mi soñadora infancia; yála que buscando ansioso olvido, descanso ycalma, he vuelto, ámorir acaso , tras ausencia triste ylarga. Bendito sea el jazmín que tu reja ymuro enrama, los naranjos de tu huerta, los festones de tus parras, los corpulentos cipreses, que entrelazados se abrazan ycon su sombra protegen tus lindas escalinatas;
POESÍAS los almendros ygranados, <^ue flores rojas yblancas arrojan en la alameda para alfombra de mis plantas; las aves de quien tú eres la bella ycómoda jaula, yque un perpetuo concierto en tus tejados levantan; las azucenas ylirios ylas rosas perfumadas, que el aire que te circunda purifican yembalsaman; ylas yedras trepadoras, los heliotropos ypalmas que al‘ resplandor de la luna en tu azotea se abrazan. Bendito, bendito sea todo cuanto áver se alcanza desde tus altos jardines ytus floridas ventanas. El lindo pueblo posado, como una paloma blanca, entre bosques de olivares ante tí sobre la playa;
•A. LÓPEZ DEL BAÑO la vega que te rodea, verde, fecunda, lozana, de frondosos naranjales yhermosas huertas poblada; el río que lento corre, bañando casi la falda del monte, al pie del que duermes entre flores reclinada; los bergantines veleros, los vapores ylas barcas que rápidos se deslizan sobre sus olas de plata; yla ciudad rica ybella, llena de esplendor ygracia, que sobre un trono de flores en la orilla colocada, llevando sobre su frente por joyel su alta Giralda, ypor ceñidor airoso sus fortísimas murallas; cual amorosa sirena, cual arrogante sultana, un canto de amor ygloria, sin cesar escucha ócanta.
CT-•»—Wg •»a-m 'r7Í POESÍAS Vista-Hermosa, Vista-Hermosa, . antiga ymodesta casa en que corrieron los años de mi soñadora infancia. -; No, no hay palacio en el mundo (por el que yo te cambiara; tan hermosa me pareces, [,tan dulces recuerdos guardas, dulces recuerdos, memorias que por doquier me ocompañan, que en los pueblos más distantes, en las tierras más lejanas '' han brillado como un faro ien la revuelta borrasca ]ante los ojos velados itantas veces por mis lágrimas. pYque me han vuelto átraer tras ausencia dilatada, tras largos años de anhelo, de trabajos ydesgracias, de luchas yde dolores ásoñar como soñaba, al despertar ála vida cuando ya voy ádejarla. 'í