Los hijos de la Fortuna Teagenes y Clariclea
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Num. 257. .. , eS LOS H'JO5 DE LA FORTUNA TEAGENES, YCLARIQUEA, . DE CALI NO 0000001 O IS tragedias, OS ansias. mis historias, mis desdichas, mis penas, y mis glorias; du Fermutís el cuento, el fio de Tisbe tragyco, y sangriento, sin otras muchas cosas, gue nos acontecieron generosas, E A desde que en busca de los dos saliste, Arma ALAN, husta que al bravo Tiamis venciste, ya lo sabrás pues tienes á tu lado quico por mayor te las,bavrá contado; y asi para no ser nada de esto, $ ni loco, ni prolixo, ni molesto contigo, Con los Otros, y conmigo, aquello dexo, y lo demás prosigo» Luego, pues, que la noche a su rapido cochr el manto de humo, que q1 1zas tenía arrebujado por temor del d splegaba por todo el fundo, dexiado d obscuras la mit. -1 mundo, aos embarcamos; sin levar camino $£xo en nuestro destino, ; > ni saberá que Puerto ce | nos conduciría aquel baxé!.] incierto, | que quiso huye. temiendo su rujoa, solo camina á buir, quando catmina. Y ato cabo ya a de un mes, COMO Uua tarde : de puestra vista cobarde descubriese una Isleta, que por sola, das verde, «y. por escueta, ' y por cercar la planta espuma fua, lunar en rostro blanco parecia. Ñ Jysorantes, pensando, gue ibamos de foriuaa mejorando, " sia es
sin recelo, ni pena,. tierra tomamos en la selva amena; “y apenas por su margen discurrimos, quando cercados (que dolor!) nos vimos de unos fieros Gigantes, tan altos, tan sobervios, y arrogantes, que á crecer con los pinos apostaban, y la apuesta midiendo les ganaban. Y en una verde choza fiue con fresnos, y juncos se reboza, porque del Sol los candidos carbunclos no penetreo sus fresnos, y sus juncos) nos metivron con otros diez cautivos, que mas_muertos que vivos vos d.xaron nos dixeron , que aquellos fieros hombres (por si acaso ignorabamos sus nombres) eran los Lotofagos, que despues de otros barbaros estragos, carne humana comian, y que para comernos nos traían presos alli, con cuya triste nueva, desd obscura cueva, con suspiros, y afictos retirados, del cuello las armeilas, y candados, . que el rigor puesto le havia, descerrajar mi corazon queria, y mas viendo dá mi esposa que mirando, - que el plazo de mi vida iba llegando, aun no pestañeaba vigilan por no dexar de verme aq - que la antepuerta de «Zzabáche, y nieve, puerta de luz. quando sus cielos mueye; y como al verme con af.éto tanto, se duplicaba el llanto, y dá sus ojos las lagrimas salian, y las pestañas no se sacudian, porque no se cerraban, y en ellas embebidas se quedaban, y luego se juntaban en saliendo, y las iba el dolor endureciendo;, y asi sia violentarlas , ni cogerlas, del evano colgában hechas perlas, que de lexos miradas, parecian dos bellas arracadas delsaljofar descormpuesto, que
SN $ que las niñas de adentro le h1vian puesto, Asi los dos estabamos sintiundo, quando llegaron coo confuso estruendo seis de aquellos atroces Polifermos , diciendo á grandes voces, que á cenar se venta con nosotros, y arrojando los unos, y los otros seis fresnos, que por baculos traían, en donde se sastenian seis torres de medúlas, y de venas, sobre las espadañas, y verbenas, dexaudose caer como Faetontes, en la mitad quedaron los seis montes, Y en sentandose todos, entró uno, ¿mulo del gran hijo de Neptuno, y a los presos llegandose furioso, O por mas infeliz, O mas hermoso, echó la mano a un Joven, y dun peñasco, apretandole el puño sobre el casco en su dureza impresos, con los cabellos arranco los sesos Y arrebatando el cuerpo en un instante, sirviendole los dedos de trinchante, . le dividió las piernas, y los brazos, arrojando los trozos á pedazos sobre la vil, y Lotofaga mesa, para que asi:se cada qual su presa, por señas si, que tan caliente estaba, que dentro de la boca palpitaba, y el golpe ardiente hui cuya caliente sangre les cá al apretar las manos rigorosas, por las barbas espesas, y cerdosaS. espidieronse todos en cenando, de la carne arrojando los huesos en los barbaros manteles: etasounos las mavos con cordeles, dexaron unas teas encendidas, fuerouse d recoger d sus guaridas, pusieron a las puertas un risco entero, quedóse un Lutofago por portero, hizo del h.vo una mullida trama, durmióse, vílo yo, llegué d la cama atrevido, valiente, amante, y ciego puse las manos sobre el mismo fuego,
] — A hasta que A vueltal de la estne ( hidas! vino 2 Múmear la sog za retorcida; ayude eon los dieniesto restante, «sayo á mis pies el cañamo flamante, desaié á los demás llegng a la boca de la cueva sangrienta que una roca tenia por mordaza, pusele el hombro, consegni la traza, rompimos la prision , al mar huimos, la lancha apercebimos, soplo felice un ayre, y eb efecto desamarrando la ligera navé, gue fue la mitad pez, la mitád aye, Jas velas dimos, a la selva fria, y libres nos hallamos con el dia. Con aquesto pensamos, que la suerte templara el rigor fuerte, eon G hasta entonces nos havia tratado; mas no sucedió 38), que el Cielo airado, para la vez postrera ET reservó la, desdicha mas severa. Es pues:el caso, que.este mar undoso se suele helar , por ser tan rigoruso el frio sus pielabos condensa, g2on general ofensa de aquellos tristes, que con el batallan, - y en sus paramos liquidos encallan. bien ¿mi cosita supe este accide:te, pues una tarde que el cristal corriente se iba enfumeciendo, y agua al principio siendo, al fin liga jugosa, luego masa , despues helada los Sid ho de ali a un instante, y al cabo piedra marmol ,, y diamante, pareciendo su espejo deichido: plata sin pies, carambano doradas; A nataron , difunta pluma, hilo de nieve, y ma ¿citada espuina, en cuyos alabastros empedrada; ' y de eljofares candidos mirada,» : bre el torpe elemento ealoo la nave sin falyonel viento. Bien estuvimos mas de vejule Auroras, oo ndo por horas, que Apolo desleyera! 205 lx superficie de la blanda-cera, que fue surciendo el yelo; mas viendo pocas señas eu el Cieto de desmarafar la risa estambre, y viendo que la.hambre ,, llegaba horrible ,: y fea hasta rodear las xarcias, y las breas, el mar dexamos todos, y mi esposa me fue siguiendo como al sol la rose, teodiendo al ayre las doradas crines. yy jazmines pisando dus jízmines. - Asi anduvimos mas dé quatro dias, hasta qué ayer por diligencias mias esta hermosa Provincia descubrimos, dunde sálimos , y á los Dioses dimos graciass de h:vernos hasta alli librados. Y estádo(«y triste! )robre el verde prado ¿quil ¡jernos Ruiseñores, mi Esp:sa, y yo diciendonos amures á la cenefa de una clara fuente, encontre con los tuyos de repente. Vieronme , conocieronme, llegaron, conmigo se abrazaron, á mi esposa prendieren, - y de esta suerte atidsinos traxeron hasta esta gran Ciudad de Chipre cu pia, que el Reyno ha usurpado de Ety<«piz, donde á tus pies postrado,amáte, y ciego te suplico ,. y te ruego me hierss, me castigues, , me maltrates, me atro Pellas: me injuries,, y Mé mates, por reo , por traydor, por fugitivo, por loco, por sobervio, por altivo, como p:«rdones luego a Clariquea, que como mire yO, como yo ves sin peligro su vida, la fiereza rendida, depuesto el noble brio, tus pies bañando con el llanto mie, y de ellos-abrazandome amoroso, esperyre laymuernte muy gozoso, que noestrafa la muerie an desdichada, ( sabe que:es, perder lo que ha adorado» Koil Ns Eon licenfla gh En Cordoba , en la Impreñta de Don Luis de Ramos y Coria, Plazuela de las Cañas, ». del