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El Abuso Sexual Infantil y su relación con el desarrollo de Comportamientos Adictivos Tesis Doctoral Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos Universidad de Sevilla Sonia Franco Jaén
Tesis presentada por Dª. Sonia Franco Jaén y realizada bajo la dirección del Dr. José Manuel Rodríguez González y el Dr. Francisco Javier Cano García, en el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Sevilla, para la obtención del Grado de Doctor por compilación de publicaciones. En Sevilla, marzo de 2024
“Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos” (Víctor Frankl)
Agradecimientos En primer lugar, agradecer a mi director y tutor de tesis por darme la oportunidad de iniciarme en los estudios de doctorado y confiar en mi investigación a lo largo de estos años. En segundo lugar, destacar la incansable ayuda prestada por mi compañero F. Javier de Río, que ha estado siguiendo de cerca esta investigación y se ha involucrado en los análisis estadísticos, las publicaciones y en la elaboración de esta tesis. Agradecer la confianza puesta en mi y en esta investigación y darme ánimos en los momentos más difíciles. Destacar el apoyo personal que he estado recibiendo por parte de mi pareja y que no ha dejado que abandonase en los momentos en los que los ánimos flaqueaban. Así mismo, el apoyo de mis padres y familiares que nunca han dudado que lo conseguiría. Por supuesto, agradecer a las personas que han participado en esta investigación sin las que no podría haber sido posible, como la colaboración de la Universidad de Sevilla, la Universidad de Cádiz, el Instituto Andaluz de Sexología y Psicología y los distintos centros de adicciones de Proyecto Hombre (Proyecto Hombre Alicante, Proyecto Hombre Almería, Proyecto Hombre provincia de Cádiz, Proyecto Hombre Cantabria, Proyecto Hombre Castilla La Mancha, Proyecto Hombre Galicia, Proyecto Hombre Granada, Proyecto Hombre La Rioja, Proyecto Hombre Sevilla y Proyecto Hombre Valladolid).
INDICE MARCO LEGISLATIVO DE LA TESIS DOCTORAL 11 JUSTIFICACIÓN DE LA TESIS 13 INTRODUCCIÓN 15 EL ABUSO SEXUAL INFANTIL (ASI) 17 Definición de Abuso Sexual Infantil (ASI) 17 Prevalencia de los ASI 19 Modalidades de los ASI 19 Detección del ASI y valoración de las secuelas derivadas 21 Consecuencias de los ASI 25 Abordaje terapéutico 28 LAS ADICCIONES 30 Definición de droga y comportamiento adictivo 30 Conceptos básicos en adicciones 32 Prevalencia del consumo de drogas 41 Tipos de drogas y consecuencias 43 La relación entre ASI y adicciones 45 Prevalencia de ASI y desarrollo de adicciones 46 Secuelas de la confluencia de ASI y adicción 47 OBJETIVOS E HIPÓTESIS 51 OBJETIVO GENERAL 54 OBJETIVOS ESPECÍFICOS 54 HIPÓTESIS 54 TRABAJOS QUE CONFORMAN LA TESIS 55 PRIMER TRABAJO 57 SEGUNDO TRABAJO 81
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 17" El Abuso Sexual Infantil (ASI) Definición de Abuso Sexual Infantil (ASI) Los Abusos Sexuales Infantiles (ASI) empiezan a ser objeto de estudio recientemente, pero parece que fue Freud el primero en reconocer su alta frecuencia y propuso que la histeria podría ser una de sus secuelas. A pesar de ello, es probable que la falta de apoyo o la presión le llevaran a afirmar que la mayoría de los casos que estudió eran falsos y tenían su origen en las fantasías de los niños (López et al., 2017). El ASI se define de diferentes maneras, pero todas presentan características comunes, por ejemplo, el hecho de someter a un/a menor a actividades sexuales que no pueden comprender y que implican un salto de las normas y leyes vigentes. Otra característica en la definición del ASI gira en torno a la diferencia de edad y conocimientos. Esto hace que haya una diferencia de poder entre víctima y agresor/a (López & Müller, 2018). Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-5-TR (American Psychiatric Association, 2023), los Abusos Sexuales Infantiles se definen de la siguiente manera: Cualquier tipo de actividad sexual con un niño que esté destinada a proporcionar una satisfacción sexual a uno de los padres, un cuidador o cualquier otro individuo que tenga alguna responsabilidad sobre el niño. Los abusos sexuales incluyen actividades tales como caricias en los genitales del niño, penetración, incesto, violación, sodomización y exhibicionismo indecente. También se incluye como abuso sexual cualquier explotación del niño, sin necesidad de contacto, por parte de un progenitor o cuidador; por ejemplo, obligando, engañando, atrayendo, amenazando o presionando al niño para que participe en actos de satisfacción sexual a terceros, sin contacto físico directo entre el niño y su agresor. (p. 823-824)
18 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] Otros autores también aclaran que aunque la diferencia de edad es importante en la relación sexual, lo que define el ASI es la asimetría entre los miembros y la coacción, ya que, en torno al 20% de los ASI se llevan a cabo por otros menores (Echeburúa & Corral, 2006). Según la Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-11 (Organización Mundial de la Salud, 2018), los Antecedentes Personales de Abuso Sexual se definen como “el historial personal de actos sexuales forzados o coaccionados, actos sexuales con alguien que no puede dar su consentimiento o actos sexuales que involucran a un niño y que tienen la intención de proporcionar gratificación sexual a un adulto”. Asociaciones como UNICEF (2017) definen el ASI cuando una persona adulta utiliza a un niño/a para conductas sexuales, estimulación a sí mismo, al niño/a u otra persona. Además, se incluyen tocamientos, manoseos, violaciones, explotación o pornografía, obligar a observar comportamientos sexuales de otras personas, etc. Puede darse ASI por un menor de 18 años cuando existe fuerza o asimetría de poder o diferencias etarias entre el agresor y la víctima. Además, el ASI puede ocurrir en el hogar, instituciones, escuelas, trabajo, comunidades, etc. Las personas agresoras pueden ser familiares, conocidos, vecinos o desconocidos sin distinción de nivel educativo y socioeconómico. Finalmente, el ASI se define por la Organización mundial de la Salud (OMS) como: Actividad sexual de diferente tipología (exposición visual, tocamientos, sexo oral, insinuaciones…) por parte de un adulto hacia un menor de 18 años. Este tipo de actividad siempre incluye la excitación o complacencia de la figura adulta, que actúa como un símbolo de autoridad ante el menor (Real-López et al., 2023, p.14).
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 19" Prevalencia de los ASI Los datos del Ministerio del Interior (Muniesa et al., 2023) muestran que en España, durante 2022, se dio un aumento de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual, pasando de 17.016 en 2021 a 19.013 (un 11,73% más) los hechos conocidos registrados. Entre los delitos que aumentaron en 2022 se encuentran los de agresión y abuso sexual, (4.270 con penetración o 11.426 sin penetración), exhibicionismo (739), acoso sexual (595), corrupción de menores/incapacitados (384) y provocación sexual (178). Disminuyó la pornografía de menores (707), los delitos de contacto mediante tecnología con menores de 16 años (498) y los delitos relativos a la prostitución (216). Algunos estudios en España, muestran que el 15% de los hombres y el 22% de las mujeres habían sufrido ASI antes de los 17 años (Pereda et al., 2016a). Estos porcentajes también son similares a los que se encuentran en otros estudios españoles y de otros países (López et al., 2017). La Fundación ANAR (2022) ayudó a 1.297 víctimas de ASI, produciéndose en el 49,7% de los casos en su propia casa y por un familiar cercano. Modalidades de los ASI Existen diferentes aspectos que permiten diferenciar el ASI y que influyen en la aparición de problemas psicológicos posteriores. Para ello, habría que tener en cuenta (Real- López et al., 2023): ! La existencia o no de contacto físico. Caricias, masturbación, penetración vs. proposición verbal explícita, exhibición de órganos sexuales para satisfacción sexual, coito intencionado ante la presencia del menor. Cuando existe ASI con contacto físico, sobre todo en los casos donde hay penetración, aumenta el
20 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] riesgo de consecuentes problemas psicológicos. ! Abuso agudo (cuando solo ocurre una vez) o crónico (cuando el ASI es repetitivo). ! En contexto intrafamiliar, extrafamiliar o por personas desconocidas. Además, el porcentaje de ASI por parte de otros niños o adolescentes es elevado y se puede distinguir entre dos casos (Franck et al., 2018): " Pedofilia. Cuando los actos de abuso se realizan a niños o niñas preadolescentes. " Efebofilia. Cuando el abuso se dirige a menores adolescentes. Según los datos del Ministerio del Interior (Muniesa et al., 2023) aportan que la mayoría de las victimizaciones de delitos sexuales se dan en menores (8.337), de los cuales 3.857 tienen entre 0 a 13 años y 4.480 de 14 a 17 años. En el rango de 0 a 13 años, la agresión y abuso sexual se registra en un 20% de niños y un 80% de niñas, mientras que la agresión y abuso sexual con penetración se sitúa en el 17% de niños y 83% de niñas. En el rango de 14 a 17 años, la agresión y abuso sexual en niños es de un 11% y en niñas del 89% y en la agresión abuso sexual con penetración, un 8% en niños y 92% de niñas. Desde el punto de vista legal, el Código Penal (2023), incluye en el Título VIII, delitos contra la libertad sexual. En el capítulo II de dicho Título se centra en las agresiones sexuales a menores de dieciséis años. El artículo 181 especifica la pena de prisión de dos a seis años a la persona que realice actos de carácter sexual con un menor de dieciséis años, incluyendo estos actos por parte del menor con un tercero o sobre sí mismo a petición del autor. Entre las conductas penadas se encuentran los actos de contenido sexual con violencia, intimidación o abuso de situación de superioridad o vulnerabilidad de la víctima, incluyendo
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 21" a las personas privadas de sentido o de su voluntad. Si el acto sexual consiste en acceso carnal por vía genital, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos en las vías anteriores la pena de prisión es de doce a quince años, en el caso de los menores de dieciséis años. Detección del ASI y valoración de las secuelas derivadas Estudios acerca de la prevalencia y los factores de riesgo del ASI. Normalmente, la víctima de ASI suele mantener este hecho en secreto por miedo a no ser creída, por las amenazas o regalos del abusador, no querer separar a la familia, etc. En ocasiones, la madre también puede ocultar la situación por miedo a las represalias o consecuencias de esta revelación. Todo esto lleva a que puedan pasar meses o años hasta que la persona lo cuenta, a que solo un 50% lo cuenten y en torno a un 15% llegue a presentar denuncia (Del Río, 2021; Echeburúa & Corral, 2006). Para la detección del ASI se suele recurrir a la clasificación de los factores de riesgo y protección según el modelo ecológico de Bronfenbrenner (1987). Entre los factores de riesgo se encontrarían (Zayas, 2016): ! Factores de riesgo individuales. El hecho de ser niña, ya que la mayoría de los agresores son varones heterosexuales; estar en el rango de edad entre los seis y siete años y los diez y doce; tener algún trastorno, discapacidad psíquica o carencia afectiva. ! Factores de riesgo familiares. Menor que conviva con una sola figura parental biológica o con una figura masculina sin parentesco con el menor, como pareja de la madre o hermanastros u otros miembros de familia extensa,
22 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] como abuelos, tíos o primos; cuidado parental inadecuado; relaciones de pareja no satisfactorias; consumo de tóxicos en la familia; existencia de violencia en la familia o transmisión intergeneracional del maltrato. ! Factores de riesgo socioculturales. Desempleo, pobreza, dificultades laborales, falta de apoyo social, aislamiento o problemas en la integración social, legitimización de la violencia, aprobación del castigo físico o no cumplimiento de los derechos de la infancia. Entre los factores protectores se pueden encontrar: tener una buena relación afectiva en la familia, red de apoyo psicosocial, economía estable, autonomía y apoyo de la pareja respecto a la educación de los hijos o la integración del menor y sus padres en el grupo de iguales (Zayas, 2016). Debido a la dificultad para detectar el ASI es importante tener en cuenta una serie de indicadores de abuso, que ayudarán de forma conjunta y no de manera aislada a saber si existe un caso de ASI (Del Río, 2021, p. 45): ! Indicadores físicos. Dolor, marcas de golpes, quemaduras o heridas en zona genital o anal; cérvix o vulva hinchadas o rojas; restos de semen en la boca, genitales o boca; ropa interior rota, manchada o con sangre; enfermedades de transmisión sexual en genitales, ano, boca u ojos; dificultad para andar o sentarse; enuresis o encopresis. ! Indicadores comportamentales. Pérdida de apetito; llantos frecuentes; miedo a estar en soledad, a los adultos desconocidos o a un miembro de la familia; rechazo al padre o a la madre repentino; cambios bruscos de conducta; resistencia a desnudarse y bañarse; aislamiento y rechazo de las relaciones
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 23" sociales; problemas escolares o rechazo a la escuela; fantasías o conductas regresivas; tendencia a la ocultación, agresividad, fugas o acciones delictivas; autolesiones o intentos de suicidio, etc. ! Indicadores sexuales. Rechazo a las caricias, a los besos y al contacto físico; conducta seductora; conductas precoces o conocimientos sexuales inadecuados para su edad y su marco de referencia; interés exagerado por conductas sexuales de adultos; agresión sexual de un menor hacia otros. Estudios jurídicos sobre el testimonio de ASI. La exploración psicológica forense del ASI tiene que tener en cuenta el testimonio del o la menor, los diferentes indicadores o consecuencias del supuesto ASI y los factores de riesgo y protección a los que acabamos de hacer referencia (Zayas, 2016). Debido a que los resultados de las pruebas médicas pueden no ser concluyentes, se hace especial énfasis en el relato del menor. Es importante destacar que los niños no suelen mentir cuando describen un abuso sexual, de hecho el porcentaje de denuncias falsas suele situarse en torno a un 7%. Sin embargo, para obtener declaraciones veraces se utiliza el Análisis de la Validez de las Declaraciones (SVA) que utiliza el Análisis del Contenido Basado en Criterios (CBCA), la entrevista personal y la lista de validez (Alonso, 2022). Además de lo anterior, también se suelen utilizar diferentes test que evalúan la posible sugestibilidad del menor, el uso del dibujo de la figura humana y las muñecas anatómicas (cuestionadas desde hace tiempo) en las entrevistas forenses (Pereda & Arch, 2012). Evaluación y valoración de las secuelas del ASI. Para la evaluación y valoración de las secuelas del ASI, Ramírez y Fernández (2011) refieren que, además de las
24 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] entrevistas clínicas al menor y la familia, se pueden utilizar instrumentos psicométricos, siempre que sea adecuado. Entre los instrumentos que se pueden usar con menores, estos autores destacan el Inventario del Comportamiento Sexual Infantil (Child Sexual Behavior Inventory; Friedrich, 1997; Friedrich et al., 2001) y el Inventario del Comportamiento de Niños (Child Behavior Checklist, CBCL; Achenbach, 1991; posee validación española, Albores-gallo et al., 2016). Para medir comportamientos asociados al trauma también se utilizan instrumentos como el Inventario del Trastorno por Estrés Postraumático para Niños” (Children’s Posttraumatic Stress Disorder Inventory, CPTSDI-Child; Saigh et al., 2000) y la Escala de cuando suceden cosas malas (When Bad Things Happen Scale; Fletcher, 1996; posee validación española, Montagno, 2007). Según Abarca-Castro (2022), cuando se evalúa la situación de ASI en personas adultas, los instrumentos más utilizados, son los cuestionarios CASI y entrevistas ad hoc. Además, se suelen utilizar instrumentos que evalúan el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), como TSC-33 (Briere & Runtz, 1989), TSC-40 (Elliott & Briere, 1992), CM-PTSD (Vreven et al., 1995) o IES-R (posee validación española, Costa Requena & Gil Moncayo, 2007; Weiss & Marmar, 1997). Además, también se usan en versión española el CIT (Crespo et al., 2020) y el EGEP 5 (Crespo et al., 2017). Estos autores también han encontrado que las pruebas más empleadas para evaluar las secuelas del ASI son el inventario BDI (Beck et al., 1988), aunque ya es más usado el BDI-II (Sanz et al., 2003) para los síntomas de depresión; pruebas diversas para los aspectos relacionados con la sexualidad; otros para medir la disociación, como la escala DES (Bernstein & Putnam, 1986); la autoestima con la escala RSE (Valdés García et al., 2022); la ansiedad con el inventario STAI
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 25" (Spielberg et al., 1982) y el malestar psicológico con la escala BSI (Derogatis, 1993). Consecuencias de los ASI Las consecuencias del ASI han sido ampliamente estudiadas y se pueden observar en múltiples síntomas y en distintos momentos, ya sea a corto, medio o largo plazo. Las consecuencias más observadas en las investigaciones son las relaciones entre el ASI y episodios depresivos, Trastorno de Estrés Postraumático en la vida adulta (TEPT), Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), trastornos en la alimentación, problemas afectivo-sexuales, síntomas disociativos y dependencia de sustancias (Ramírez & Fernández, 2011; Real-López et al., 2023). Esto no quiere decir que el ASI sea la única causa de estos trastornos ni que tengan que aparecer estos trastornos en la edad adulta por haber sufrido ASI (Pérez & Mestre, 2016). El estudio de Murillo et al. (2021) también refiere consecuencias del ASI en variables relacionadas con el bienestar, como puede ser TEPT, ansiedad, depresión, esquizofrenia, abuso de sustancias, problemas del comportamiento e interpersonales, dificultades en la sexualidad o revictimizaciones. El número de dificultades durante la infancia guardaría relación con la sintomatología y los trastornos psicopatológicos presentados en la vida adulta. Según Real-López et al. (2023), los trastornos depresivos son una de las consecuencias más frecuentes del ASI, tanto en poblaciones clínicas como generales, teniendo mayor prevalencia, precocidad e intensidad cuando sucede en la etapa infantil. En los casos de incesto, los síntomas depresivos son más intensos. También se relaciona en estos pacientes menor asertividad, una disposición vital negativa, peor salud física, bienestar subjetivo menor y trastornos del sueño. De hecho, el insomnio intenso se asocia a ASI precoz, con penetración, amenazas o violencia física y menor apoyo social o dificultades
32 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] La definición de adicción, inicialmente usada para referirse a las adicciones a sustancias, se ha ampliado a adicciones conductuales. Actualmente, comportamientos como el uso problemático de los videojuegos, las redes sociales y el juego problemático se asemeja a las adicciones a sustancias (Tullett-Prado et al., 2023). Además, la CIE-11 (Organización Mundial de la Salud, 2018) describe a los trastornos debidos a comportamientos adictivos como “síndromes reconocibles y clínicamente significativos relacionados con malestar o interferencia con las funciones personales, debido a comportamientos repetitivos que tienen como fin alguna recompensa que no proviene del uso de sustancias”. Esta incluye entre los trastornos debidos a comportamientos adictivos el trastorno por juego de apuestas, el trastorno por uso de videojuegos, otros trastornos especificados debido a comportamientos adictivos y trastornos debidos a comportamientos adictivos, sin especificación. La DSM-5-TR (American Psychiatric Association, 2023), solo incluye el trastorno de juego, ya que existe evidencia de que al jugar se activan sistemas de recompensa y comportamientos parecidos a los del consumo de sustancias. Sin embargo, reconocen que hay otros comportamientos que necesitan más investigación como son la adicción al sexo, al ejercicio y a las compras. Conceptos básicos en adicciones En el ámbito de las adicciones, suelen darse diferentes comportamientos dependiendo de la relación que una persona tenga con una sustancia o actividad. Para poder determinar la relación o problema y, en caso necesario, el tipo de tratamiento que es más adecuado para una persona, es necesario conocer los conceptos más utilizados en este ámbito.
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 33" Uso y tipo de consumo. Se utiliza este término cuando la relación con las drogas no produce consecuencias negativas sobre la persona o su entorno, ya sea por la cantidad o la frecuencia con la que se utiliza. Esta relación no se puede conseguir con todas las sustancias (Medranda & Benítez, 2006). Desde Kramer y Cameron (1975) ya se hablaba de diferentes formas de consumo. Entre ellas estaban las siguientes: ! Consumo experimental. Se refiere a un uso de la sustancia desde la curiosidad o bajo la presión del grupo de iguales. Esta forma suele ser frecuente en ciertas sustancias como el cannabis. ! Ocasional o por placer. Suele ser un consumo intermitente sin que llegue a generarse dependencia psíquica o física. Está caracterizado por el objetivo y la forma de usar la sustancia y no tanto la frecuencia. Un ejemplo sería el uso del alcohol, ya que la mayoría de personas lo utilizan de forma ocasional o por placer o el uso del cannabis en los lugares donde es aceptado socialmente. ! Por personas farmacodependientes. Cuando se da dependencia de una o más drogas. Para establecer que existe dependencia psíquica hay que evaluar si dedica gran parte de su tiempo y energía a pensar en la droga, obtenerla y obtener sus efectos y si recurre a la droga ante distintas circunstancias de su vida, en lugar de otras formas de afrontarlas. Dentro de esta forma de consumo puede darse un consumo sistemático o habitual o un consumo episódico. La Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-11, (Organización Mundial de la Salud, 2018) se refiere a los trastornos debidos al uso de sustancias de la siguiente manera: “trastornos que resultan de una sola ocasión o del uso repetido de sustancias que tienen propiedades psicoactivas, incluidos ciertos medicamentos”. Al
34 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] principio, el consumo de estas puede provocar a la persona efectos psicoactivos agradables y si el uso es continuado, muchas de ellas pueden provocar dependencia. Además, el consumo puede desarrollar daños físicos y mentales. La CIE 11 (Organización Mundial de la Salud, 2018), incluye los trastornos relacionados con catorce clases o grupos de sustancias psicoactivas. Estas son el alcohol; cannabis; cannabinoides sintéticos; opioides; sedantes, hipnóticos o ansiolíticos; cocaína; estimulantes incluidos las anfetaminas, metanfetaminas y metcatinona; catinonas sintéticas; cafeína; alucinógenos; nicotina; inhalantes volátiles; metilendioximetanfetamina (MDMA) o drogas relacionadas, incluida la MDA; drogas disociativas, incluidas la ketamina y la fenciclidina (PCP). Por otro lado, en el DSM-5-TR (American Psychiatric Association, 2023) se habla de trastorno por consumo de sustancias, para describir los diferentes problemas relacionados con las mismas, incluyendo desde las formas más leves a las más graves. En este manual se engloban 10 clases de sustancias, como el alcohol, la cafeína, el cannabis, los alucinógenos, los inhalantes, los opiáceos, los sedantes, hipnóticos o ansiolíticos, los estimulantes (anfetamina, cocaína y otros estimulantes), el tabaco y otras. Las características comunes de estas drogas es que activan los sistemas cerebrales de recompensa, reforzando los comportamientos relacionados en el consumo y generando recuerdos que pueden llevar a desatender actividades normales. Intoxicación aguda. La CIE-11 (Organización Mundial de la Salud, 2018) elimina la definición general de la intoxicación y opta por definiciones particulares
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 35" condicionadas por cada sustancia. Los criterios generales para el diagnóstico de una intoxicación se pueden agrupar en los siguientes: ! Es una condición transitoria clínicamente significativa que se desarrolla durante o poco después del consumo. ! Se caracteriza por alteraciones en la conciencia, cognición, percepción, afecto, comportamiento o coordinación. ! Estas alteraciones son causadas por los efectos farmacológicos conocidos de la sustancia y su intensidad está estrechamente relacionada, entre otras cuestiones, con la cantidad consumida. ! Son de tiempo limitado y disminuyen a medida que se eliminan del cuerpo. ! Es preciso considerar las características de presentación propias de cada sustancia. El DSM-5-TR (American Psychiatric Association, 2023) también define la intoxicación en función de cada sustancia, pero se mantiene una estructura similar en casi todas ellas y existen cuatro criterios a tener en cuenta: ! Criterio A. Ingesta o consumo reciente de la droga concreta. ! Criterio B. Comportamiento problemático o cambios psicológicos clínicamente significativos (especificando dichos comportamientos en función de la sustancia) que aparecen durante o poco después de la ingesta o el consumo. ! Criterio C. Aparición de los signos o síntomas específicos de la sustancia. ! Criterio D. Los signos o síntomas no se pueden atribuir a otra afección médica y no se pueden explicar mejor por otro trastorno mental.
36 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] Dependencia de sustancias. Según el Manual de Trastornos Adictivos (Bobes et al., 2011), este término está cambiando según las actuales clasificaciones internacionales, pero una de las primeras definiciones de dependencia fue realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1964: Estado psíquico y, a veces, físico resultante de la interacción de un organismo vivo y una droga, caracterizado por un conjunto de respuestas comportamentales, que incluyen la compulsión a consumir la sustancia de forma continuada, con el fin de experimentar sus efectos psíquicos o, en ocasiones, de evitar la sensación desagradable que su falta ocasiona. Los fenómenos de tolerancia pueden estar o no presentes. Un individuo puede ser dependiente de más de una droga. Más adelante, en 1981, la OMS añade a esa definición que la dependencia se engloba dentro de un conjunto de fenómenos cognitivos, comportamentales y fisiológicos que exigen la utilización de una serie de criterios de referencia para su delimitación y diagnóstico. Estos criterios son: ! La evidencia subjetiva de conductas compulsivas dirigidas a consumir la droga, o drogas, mientras se hacen intentos de interrumpir o moderar su uso. ! El deseo de cesar el consumo. ! La presencia de conductas de administración muy estereotipadas. ! La evidencia de neuroadaptación con fenómenos de tolerancia y abstinencia. ! El predominio de las conductas tendentes a la búsqueda de droga por encima de otras necesidades más prioritarias. ! Una gran facilidad para la reinstauración del consumo compulsivo después de un período de abstinencia.
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 37" Posteriormente, los manuales DSM o CIE, han ido incluyendo en su definición el deterioro conductual y el grado de interferencia de estos síntomas en la vida laboral y social de la persona. Los conceptos de tolerancia y abstinencia ya no son tan importantes para el diagnóstico de dependencia, sino que son síntomas asociados a este proceso (Bobes et al., 2011). Según los cambios aportados por la CIE-11 (Organización Mundial de la Salud, 2018) no se encuentra una definición general de la dependencia sino que se describe para cada sustancia. Sin embargo, el esquema principal que se sigue para cada una de ellas es el siguiente: ! Consumo repetido o continuo de la sustancia. ! Fuerte impulso interno para el consumo, que se manifiesta como una incapacidad de controlar el uso, aumentando la prioridad otorgada al uso sobre otras actividades y la persistencia del uso a pesar del daño o las consecuencias negativas. ! Estas experiencias suelen ir acompañadas de una sensación subjetiva de necesidad o deseo de usar la droga. ! Las características fisiológicas de la dependencia también pueden estar presentes, incluida la tolerancia, a los efectos de la sustancia, los síntomas de abstinencia después del cese o la reducción en el uso de la misma, o el uso repetido de la droga u otras farmacológicamente similares para prevenir o aliviar los síntomas de abstinencia. ! Las características de la dependencia suelen ser evidentes durante un período de al menos 12 meses, pero el diagnóstico puede realizarse si el uso es continuo (diario o casi diario) durante al menos 3 meses.
38 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] En cuanto a la DSM-5-TR (American Psychiatric Association, 2023) ya no se habla de dependencia ni abuso a una sustancia sino de trastornos relacionados con las mismas y trastornos adictivos, haciendo diferencia entre los trastornos relacionados con sustancias, y los trastornos inducidos por ellas, donde distinguen entre intoxicación, abstinencia y trastornos mentales inducidos. Síndrome de Abstinencia. Hace referencia al conjunto de síntomas y signos que una persona padece cuando cesa de forma brusca el consumo. Cada droga puede provocar diferencias a la hora de manifestarse el síndrome de abstinencia y este puede ser diferente en función de la cantidad que se consumiese, la vía de administración y las características de la persona (Del Río, 2016). Para su diagnóstico hay que tener en cuenta ciertas pautas (Organización Mundial de la Salud, 1992) como que es uno de los indicadores del síndrome de dependencia; que su diagnóstico debe tener prioridad si es el motivo de la consulta y tiene gravedad para necesitar atención médica; los síntomas somáticos difieren según las sustancias; los trastornos psicológicos, como ansiedad, depresión o trastornos del sueño, son frecuentes en la abstinencia; los síntomas remiten cuando se vuelve a consumir. Los síntomas del síndrome de abstinencia pueden aparecer por estímulos condicionados o aprendidos, aún en ausencia de la sustancia. En estos casos el diagnóstico solo se realizará si lo requiere su gravedad. Especial cuidado merece el síndrome de abstinencia producido por el alcohol y los barbitúricos ya que generan alteraciones orgánicas graves, pero el resto de drogas no suelen poner en peligro habitualmente la vida de la persona. Sin embargo,
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 39" este síndrome suele ser molesto para la persona, lo que le puede llevar a volver a consumir para evitarlo (Bobes et al., 2011). Según la CIE-11 (Organización Mundial de la Salud, 2018), como ya hemos venido viendo hasta ahora, se elimina la definición general del síndrome de abstinencia y se define según cada sustancia atendiendo a la siguiente estructura: ! Conjunto clínicamente significativo de síntomas, comportamientos o características fisiológicas, que varían en grado de intensidad y duración, que se producen al cesar o reducir el uso de la droga, en personas que han desarrollado dependencia o la han consumido durante un período prolongado o en grandes cantidades. ! Definición de las características de presentación de la abstinencia de cada sustancia. La definición general de este síndrome se elimina también del DSM-5-TR y se define en función de cada droga. Sin embargo, la estructura que se utiliza es la siguiente: ! Criterio A. Cambios bruscos relevantes y comportamientos problemáticos, unidos con cambios fisiológicos y cognitivos debidos al cese brusco o a la reducción del consumo prolongado y frecuente. ! Criterio B. El síndrome específico de la sustancia. ! Criterio C. Malestar o deterioro clínicamente significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento. ! Criterio D. Los signos o síntomas no se pueden atribuir a otra afección médica y no se explican mejor por otro trastorno mental.
40 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] Tolerancia. Se define como un proceso por el cual la persona va aumentando la cantidad consumida para mantener el mismo efecto inicial de la sustancia, ya que el uso repetido de una misma cantidad produce menor efecto. Este fenómeno puede aumentar o disminuir según se mantenga o varíen las condiciones y el entorno en las que una persona consume, pudiendo llevar a la sobredosis (Bobes et al., 2011; San Juan, 2019). Síndrome amotivacional. Se refiere a una serie de síntomas de larga duración donde aparece apatía, anergia, falta de interés y disminución de actividades. Al principio, se identificaban en personas que tenían consumos agudos y continuados de cannabis. Después, se ha ido extendiendo al consumo de otras drogas, pero genera controversia entre distintos autores (Bobes et al., 2011). En el estudio de Castaño et al. (2021) en consumidores de marihuana, se encuentran conclusiones como que la etiología de la amotivación puede ser muy diversa, encontrándose entre ellas posibles alteraciones cognitivas y neurofisiológicas y las propias características del consumidor/a y sus antecedentes vitales. Ansia de droga o craving. Es el deseo de consumir que suele estar provocado por ideas, recuerdos, estímulos condicionados, situaciones estresantes, etc. Este deseo es difícil de frenar por la persona y conlleva a la búsqueda de la sustancia (Bobes et al., 2011).
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 41" Prevalencia del consumo de drogas Los datos de la encuesta sobre alcohol y drogas, en población general en España, EDADES, 2022 (Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, 2023) indican que son el alcohol, el tabaco y los hipnosedantes, con o sin receta, las sustancias más consumidas entre la población española de 15-64 años en 2022. Alcohol y tabaco son las que los jóvenes empiezan a consumir a menor edad, seguidas del cannabis. En el último año, el grupo de 15 a 34 años es el que tiene mayor prevalencia de consumo en general, a excepción de los fármacos con potencial adictivo (hipnosedantes y analgésicos opioides), donde la mayor prevalencia es en edades más avanzadas. Si analizamos los datos por sustancias, la encuesta EDADES 2022 (Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, 2023) muestra, que la más consumida sigue siendo el alcohol, siendo el 76.4% de las personas entre 15 y 64 años que toman alcohol en el último año, el 64.5% en el último mes y el 9% diariamente. En cuanto al género, el alcohol es el que registra una diferencia más notable, siendo el 82.1% de los hombres que beben alcohol en los últimos 12 meses frente al 70.8% en las mujeres. El consumo de tabaco en 2022 se sitúa en el 69.6% de la población (de 15 a 64 años) y sube el uso de cigarrillos electrónicos (12.1% frente a 10.5% en 2020). Las diferencias del consumo de tabaco por género, registran 44% de hombres y 34% en mujeres. También aumenta el consumo de hipnosedantes con o sin receta a un 13.1%, siendo mayor la proporción entre las mujeres que entre los hombres (16% frente a 10.3%). Entre las sustancias ilegales, es el cannabis la más usada en España entre la población de 15 a 64 años, con un 40.9% de personas que consumen alguna vez en la vida, 10.6% en los últimos 12 meses, 8.6% en el último mes y mostrando un incremento en los últimos años el consumo diario a un 2.8% en 2022. El consumo de cannabis también es mayor en hombres que en mujeres (14.4% vs 6.8%). En cuanto al consumo de cocaína polvo
48 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] Aunque el ASI se relaciona con el consumo de sustancias en población general, se estudia también este efecto en el ámbito de la delincuencia, encontrando la misma relación, además de que los síntomas de depresión y ansiedad median la relación entre el ASI y las consecuencias del uso de drogas (Swogger et al., 2011). Los pacientes que acuden a los centros de tratamientos de adicción evitan hablar sobre el ASI debido a las emociones de malestar que esto le provoca, sobre todo culpa y vergüenza. Muchos de ellos, tienen el pensamiento de que han permitido estas situaciones al tener lugar con alguna figura de referencia para ellos, lo que hace que su malestar se intensifique. Este evento suele ser parte de un gran secreto que no han compartido con sus familiares y en el caso de sí contarlo, no se sienten apoyados o protegidos por ellos. El tener que denunciar este tipo de actos suele provocar un enorme conflicto en las familias, por lo que algunas tienden a ocultarlo y no hablar de ello, lo que provoca mayor culpa en la víctima (Echeburúa & Corral, 2006). Las personas que han sufrido ASI y tienen problemas de adicción suelen tener mayor número de recaídas, mayor gravedad de la adicción o comorbilidad psicopatológica como los síntomas de ansiedad, depresión, estrés postraumático e ideación suicida (Daigre et al., 2015; Fernández-Montalvo et al., 2015). El empleo de estrategias de afrontamiento inapropiadas para las situaciones de evitación y autodestrucción suele conllevar a las personas que han sufrido ASI a presentar mayores síntomas de depresión y menor autoestima. Además, la estrategia de afrontamiento autodestructiva puede ser muy perjudicial ya que lleva al empleo del alcohol u otras drogas (Cantón & Justicia, 2008).
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 49" También existen relaciones entre el ASI y comportamientos impulsivos y/o adictivos, como un uso compulsivo de la pornografía, mayor riesgo de problemas con el juego, adicción a la comida o a internet (Bedoya et al., 2023; Chen et al., 2017; Dion et al., 2015; Hamilton- Wright et al., 2016; Imperatori et al., 2016; Jaisoorya et al., 2017; Kim et al., 2017; Mason et al., 2013; Nunes-Neto et al., 2018; Richard et al., 2023).
OBJETIVOS E HIPÓTESIS
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 53" Los abusos sexuales en la infancia siguen siendo actualmente motivo de consulta y a pesar de tener evidencias de las consecuencias negativas que tienen para la persona, continúan silenciándose y apenas se trabaja la prevención en los colegios o en los centros de salud. Hablar de abusos sexuales sigue siendo un tema tabú en la sociedad y pocas son las investigaciones que estudian la relación del ASI y los comportamientos adictivos. De hecho, en la evaluación en adultos víctimas de ASI, no existe un cuestionario específico validado para evaluar la gravedad de determinados síntomas o cómo ha afectado esta situación a la persona. Ante la dificultad de las víctimas a hablar de ello, en ocasiones, el problema se va agravando y puede reaparecer en la adultez con otros síntomas, como las adicciones. En el DSM-5-TR (American Psychiatric Association, 2023), los abusos sexuales infantiles se enmarcan dentro del apartado “otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica”, lo que denota la poca importancia que se le da a esta situación, como si la mayoría de las víctimas de ASI no sufrieran consecuencias a nivel personal, social y en su sexualidad. Debido a todo lo explicado anteriormente, se hace fundamental seguir investigando en esta línea para que desde los centros de tratamiento y otras entidades públicas se haga especial énfasis en la prevención y tratamiento de los abusos sexuales. Es por ello, por lo que este trabajo plantea los siguientes objetivos e hipótesis:
54 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] Objetivo general ! Establecer la relación que pueda existir entre haber sido víctima de ASI y el posterior inicio y mantenimiento de conductas adictivas, con o sin sustancia. Objetivos específicos 1. Realizar una revisión sistemática de la situación actual del ASI y la relación con el desarrollo de comportamientos adictivos con o sin sustancias. 2. Diseñar y analizar las propiedades psicométricas de un cuestionario de screening que permita al clínico poder empezar a observar, desde las primeras sesiones, indicios de presencia de ASI, aunque el motivo de consulta sea otra patología. 3. Analizar las diferentes disfunciones sexuales en las personas que han sufrido ASI, con problemas de adicción y en la población general. Hipótesis 1. Las personas que han sufrido ASI tiene mayor riesgo de desarrollar comportamientos adictivos. 2. El cuestionario ABSEIN-AD es capaz de discriminar sintomatología relacionada con el ASI. 3. Las personas que han sufrido ASI pueden presentar más diversidad de disfunciones sexuales que las que no lo han sufrido. 4. Las personas que han sufrido ASI pueden presentar más disfunciones sexuales que las que tienen comportamientos adictivos.
TRABAJOS QUE CONFORMAN LA TESIS
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 57" Primer trabajo Titulado “El abuso sexual infantil y la relación con el desarrollo de comportamientos adictivos. Una revisión sistemática. Child sexual abuse and the relationship with the development of addictive behaviors. A systematic review”. Este trabajo está publicado en la Revista Terapia Psicológica con la siguiente referencia: Franco-Jaén, S., Rodríguez-González, J. M. y del Río, F. J. (2020). El abuso sexual infantil y la relación con el desarrollo de comportamientos adictivos: una revisión sistemática. Terapia Psicológica (En línea), 38(3), 317-338. http://dx.doi.org/10.4067/S0718- 48082020000300317.
Autores/as. Año de publicación. Muestra utilizada para recoger los datos. Instrumentos utilizados para la evaluación de los abusos sexuales y la relación con alguna adicción. Conclusiones principales relacionadas con el haber sufrido abuso sexual en la infancia y desarrollar una adicción en la etapa adulta. Proceso de extracción de datos De aquellos artículos que cumplían los criterios de la búsqueda se extrajo la siguiente información: Resultados Al realizar la búsqueda bibliográfica en las diferentes bases de datos se obtuvieron un total de 299 artículos, de los cuales 103 se eliminaron por estar duplicados en las distintas bases de datos. De los 196 trabajos obtenidos se excluyeron los que no cumplían con los criterios de inclusión, por lo que la selección resultó ser de 36 artículos científicos Sonia Franco Jaén, José Manuel Rodríguez González y F. Javier del Río 323 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020) Tabla 1: Artículos publicados entre 2014 y 2018 sobre la relación entre ASI y comportamientos adictivos.
El abuso sexual infan t il y la relación con el desarrollo de compor t amien t os adic t ivos. Una revisión sis t emá t ica 324 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020)
Sonia Franco Jaén, José Manuel Rodríguez González y F. Javier del Río 325 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020)
El abuso sexual infan t il y la relación con el desarrollo de compor t amien t os adic t ivos. Una revisión sis t emá t ica 326 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020)
Sonia Franco Jaén, José Manuel Rodríguez González y F. Javier del Río 327 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020)
El abuso sexual infan t il y la relación con el desarrollo de compor t amien t os adic t ivos. Una revisión sis t emá t ica 328 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020)
Sonia Franco Jaén, José Manuel Rodríguez González y F. Javier del Río 329 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020)
El abuso sexual infan t il y la relación con el desarrollo de compor t amien t os adic t ivos. Una revisión sis t emá t ica 330 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020) Discusión Esta revisión sistemática acerca de la relación entre ASI y el desarrollo de una adicción ha podido dar luz a la situación actual sobre esta problemática y observar dónde pueden estar las carencias y las debilidades que impiden que se pueda avanzar sobre la detección y tratamiento de las personas que han sufrido esta situación y en su adultez desarrollan alguna adicción. Uno de los hechos destacables es que existen muy pocos estudios que centren su objeto de análisis en estas variables. De hecho, solo se ha podido contar con 36 artículos para esta revisión. Uno de los motivos de dicha escasez puede hallarse en la dificultad que tienen las personas que han sufrido ASI para hablar de ello, por lo que no es fácil que consientan en participar en una investigación. A pesar de que el ASI actualmente es estudiado tanto en hombres como en mujeres, la prevalencia del ASI sigue siendo más alta para mujeres que para hombres (Fernández- Montalvo et al., 2015). Una de cada cinco mujeres ha sufrido ASI, lo que hace tener mayores factores de riesgo hacia el consumo de sustancias, como ocurre con el abuso severo de alcohol en la adultez (Sartor & O'Malley, 2016).
Después del análisis de los instrumentos utilizados para medir ASI sorprende la falta de instrumentos específicos para medir ASI en personas adultas. El 48.64% de los estudios utilizaban cuestionarios estandarizados que incluían una categoría de abuso sexual entre diferentes eventos traumáticos y el 32.43% utilizaban cuestionarios ad hoc o ítems adaptados que no fueron validados. Además, el 8.10% no especificaban cómo se había medido el haber sufrido ASI y otro 8.10% usaron entrevistas poco específicas para evaluar esta situación. Entre las conclusiones encontradas en los estudios analizados en la presente revisión, la mayoría (80.55%) encuentran una relación estadísticamente significativa entre el hecho de haber sufrido ASI en la infancia y desarrollar una adicción en la etapa adulta. Son varios los estudios que afirman que las personas que han sufrido ASI tienen más riesgo de iniciarse en el consumo de sustancias desarrollando diferentes psicopatologías (Daigre et al., 2015; Müller et al., 2015; Potthast et al., 2014). Por último, si se habla de comportamientos adictivos sin sustancias como el juego problemático, la comida o internet, también se encuentran datos que relacionan el desarrollo de estos en personas que han sufrido ASI o experiencias tempranas traumáticas (Chen et al., 2017; Kim et al., 2017; Nunes-Neto et al., 2017; Imperatori et al., 2016; Hamilton-Wright et al., 2016; Jaisoorya et al., 2016; Dion et al., 2015). Entre las limitaciones de este artículo encontramos que se dispone de un pequeño número de estudios que analicen específicamente la relación entre el ASI y el desarrollo de comportamientos adictivos. En conclusión, se necesitan estudios que aborden la relación entre ASI y comportamientos adictivos, donde los instrumentos de evaluación utilizados sean específicos y validados para adultos y en los cuales se estudien las variables personales y contextuales que puedan influir en esta relación. Debido a lo anterior, se plantea como líneas futuras de investigación, diseñar y validar un cuestionario específico sobre ASI para personas adultas y poder estudiar la relación actual entre las variables planteadas (ASI y comportamientos adictivos, con o sin sustancias). Sonia Franco Jaén, José Manuel Rodríguez González y F. Javier del Río 331 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020)
El abuso sexual infan t il y la relación con el desarrollo de compor t amien t os adic t ivos. Una revisión sis t emá t ica 332 Terapia Psicológica, vol. 38, no. 3 (diciembre 2020) Reconocimientos En primer lugar, agradecer a las personas que han participado en la redacción de este artículo, entre ellos F. Javier del Río y José Manuel Rodríguez González. También agradecer al Instituto Andaluz de Sexología y Psicología y a la Universidad de Sevilla por la confianza depositada en esta investigación. References Almuneef, M., Qayad, M., Aleissa, M. & Albuhairan, F. (2014). Adverse childhood experiences, chronic diseases, and risky health behaviors in Saudi Arabian adults: a pilot study. Child Abuse & Neglect, 38, 1787-1793. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2014.06.003 Asociación Americana de Psiquiatría (2013). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5 . Estados Unidos: Arlington, VA. Baiden, P., Stewart, S. L. & den Dunnen, W. (2014). Childhood abuse and cannabis use among adolescents with mental health needs in Ontario, Canada, Journal of Substance Use, 19 (1-2), 18-24. https://doi.org/10.3109/14659891.2012.727522 Banducci, A.N., Hoffman, E.M., Lejuez, C.W. & Koenen, K. (2014). The impact of childhood abuse on inpatient substance users: specific links with risky sex, aggression and emotion dysregulation. Child Abuse & Neglect, 38, 928-938. https://doi.org/10.1016/j.chiabu. 2013.12.007 Barth, J., Bermetz, L., Heim, e., Trelle, S. & Tonia, T. (2013). The current prevalence of child sexsual abuse worldwide: a systematic review and meta-analysis. International Journal of Public Health, 58 , 469-483. https://doi,org/10.1007/s00038-012-0426-1 Bernstein, D. P., Stein, J. A., Newcomb, M. D., Walker, E., Pogge, D., Ahluvalia, T. & Zule, W. (2003). Development and validation of a brief screening version of the Childhood Trauma Questionnaire. Child Abuse & Neglect, 27, 169–190. https://doi.org/10.1016/s0145- 2134(02)00541-0 Bremner, J. D., Bolus, R. & Mayer, E. A., 2007. Psychometric properties of the early trauma inventory-self report. Journal of Nervous and Mental Disease 195 (3), 211–218. https://doi.org/10.1097/01.nmd.0000243824.84651.6c
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 81" Segundo trabajo Titulado “Diseño y validación de un cuestionario para la detección de Abusos Sexuales Infantiles en personas adultas con adicción”. Este Segundo trabajo está publicado en la Revista Ansiedad y Estrés con la siguiente referencia: Franco, S., del Río, F.J., Rodríguez, J.M. García-Rojas, A.D. (2023). Diseño y validación de un cuestionario para la detección de Abusos Sexuales Infantiles en personas adultas con adicción. Revista Ansiedad y Estrés 29(2), 107-114. https://doi.org/10.5093/anyes2023a13
Ansiedad y Estrés 29(2) (2023) 107-114 https://www.ansiedadyestres.es Ansiedad y Estrés Órgano de expresión de la Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) Ansiedad ISSN 1134-7937 Volumen 27, Número x-x Julio-Diciembre 2021 www.ansiedadyestres.es Estrés y Órgano de expresión de la Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) Diseño y validación de un cuestionario para la detección de Abusos Sexuales Infantiles en personas adultas con adicción Sonia Franco Jaéna, F. Javier del Ríob, Jose Manuel Rodríguez Gonzáleza, Antonio Daniel García-Rojasc a Universidad de Sevilla, Sevilla, España b Instituto de Investigación Biomédica e Innovación de Cádiz (INIBICA), Universidad de Cádiz, Cádiz, España c Universidad de Huelva, Huelva, España Original https://doi.org/10.5093/anyes2023a13 1134-7937/© 2023 Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés - SEAS. Colegio de la Psicología de Madrid. Todos los derechos reservados. Autor para correspondencia. Correo electrónico: franciscojavier[email protected] (F. J. del Río). INFORMACIÓN DEL ARTÍCULO Historia del artículo: Recibido el 21 de julio de 2022 Aceptado el 5 de julio de 2023 Palabras clave: Abuso sexual infantil Adicción Consumo de sustancias Estudio psicométrico RESUMEN Introducción y objetivos: el objetivo principal de este trabajo ha sido diseñar y validar un cuestionario específico que evaluara el Abuso Sexual Infantil (ASI) en personas adultas con problemas de adicción. Materiales y método: se diseñó un cuestionario de 120 ítems que medía diferentes secuelas psicopatológicas que están presentes en personas que han sufrido ASI. Se realizó su validación con un grupo de expertos y un estudio piloto en el que participaron 151 personas (68 mujeres y 83 hombres), residentes en España. Para el análisis de datos se usaron diferentes métodos estadísticos. Resultados: los resultados mostraron que el cuestionario se podía reducir a 21 ítems logrando alcanzar unas adecuadas garantías psicométricas, tanto a nivel de validez como de fiabilidad (α = ,872). Conclusiones: El presente instrumento permite la detección de sintomatología relacionada con el ASI, permitiendo al clínico hacer una exploración más amplia en esta área para descartar ASI u otros trastornos y poder mejorar la planificación del tratamiento. Design and validation of a questionnaire for the detection of child sexual abuse in adults with addiction ABSTRACT Introduction and objectives: the main objective of this work has been to design and validate a specific questionnaire to assess Child Sexual Abuse (CSA) in adults with addiction problems. Materials and method: a 120-item questionnaire was designed to measure different psychopathological sequelae that are present in people who have suffered CSA. Validation was carried out with a group of experts and a pilot study in which 151 people (68 women and 83 men) residing in Spain participated. Different statistical methods were used for data analysis. Results: the results showed that the questionnaire could be reduced to 21 items, achieving adequate psychometric guarantees, both in terms of validity and reliability (α = ,872). Conclusions: The present instrument allows the detection of symptoms related to ASI, allowing the clinician to carry out a broader exploration in this area to rule out ASI or other disorders and to improve treatment planning. Keywords: Child sexual abuse Addiction Substance use Psychometric study
108 S. Franco Jaén et al. / Ansiedad y Estrés 29(2) (2023) 107-114 Introducción El Abuso Sexual Infantil (ASI) se produce cuando dos personas realizan cualquier conducta sexual existiendo cualquier tipo de asimetría entre ellos y coacción (Echeburúa y Corral, 2006). En España, el ASI sigue siendo un aspecto destacado entre los pacientes en tratamiento por uso de sustancias (10,7%) (Observatorio de Proyecto Hombre, 2021). La edad media en la que suelen suceder los abusos suele estar comprendida entre los 11-13 años, produciéndose normalmente más de un episodio (Echeburúa y Corral, 2006). Suele ser más frecuente entre las mujeres (29,5%) que entre los hombres (6,1%) (Observatorio Proyecto Hombre, 2021). En la mayoría de las ocasiones (65-85%) estas conductas las llevan a cabo personas cercanas a la víctima, como el padre, madre, hermanos/as, profesorado, etc. (Echeburúa y Corral, 2006). Tanto la frecuencia como la prevalencia de ASI es difícil de concretar debido a que solo un pequeño porcentaje de personas (15%) denuncian este hecho (Del Río, 2021). En España, el porcentaje de personas que ha sufrido ASI se sitúa en torno a un 8,8%-19%, siendo 15% en hombres y 23% en mujeres (Fernández-Montalvo et al., 2015; Pereda et al., 2016). Las personas con adicción, que han sufrido ASI, suelen evitar hablar de esta situación. Esto hace que exista una escasa denuncia de los ASI y, en muchas ocasiones, que en la vida adulta, se desarrollen adicciones como herramienta para paliar el sufrimiento de este trauma (Pérez del Río y Mestre Guardiola, 2016). La prevalencia de las personas que han sufrido abuso y han desarrollado problemas de adicción es más alta que las que no lo han sufrido, 20,9% vs. 2,3%. Lo mismo ocurre con el consumo de alcohol, con una prevalencia de 26,9% en las víctimas de ASI frente al 10,5% en las no víctimas (Pérez del Río & Mestre Guardiola, 2013). Las consecuencias del ASI han sido bien documentadas. Según Echeburúa y Corral (2006), a nivel psicológico, las secuelas del ASI suelen manifestarse a través de síntomas a nivel conductual, físico, emocional, social y sexual. La gravedad de estas secuelas viene condicionada por una serie de variables mediadoras como un mayor nivel de culpabilización, dificultades en las habilidades de afrontamiento, mayor número, frecuencia y duración de sucesos traumáticos, etc. Se estima que un 80% de las víctimas sufren consecuencias a corto plazo y un 40% a largo plazo. Las consecuencias de ASI se han vinculado con baja autoestima, un mayor riesgo de revictimización, desregulación emocional y habilidades de afrontamiento disfuncionales en la vida adulta, entre ellas, el consumo de sustancias. Además, suele darse mayor gravedad de la adicción y comorbilidad psicopatológica (Kim et al., 2017; Kuksis et al., 2017; Scoglio et al., 2021). A consecuencia de lo anteri- or, el riesgo de ideas o intentos suicidas es mayor en esta población (Fernández-Montalvo et al., 2019; Leth et al., 2021). Según la teoría de la automedicación (Khantzian, 1997), el uso de sustancias sería una forma de abordar las secuelas derivadas de esta experiencia. En cuanto a las diferencias de género, se ha encontrado que una de cada cinco mujeres ha sufrido ASI, y pueden llegar al abuso del alcohol en la adultez (Sartor & O’Malley, 2016). En el estudio realizado por Fernández-Montalvo et al. (2019), el 74,4% de las mujeres con problemas de adicción habían sufrido algún tipo de abuso, afectando el ASI a un 31,7% de ellas. En las mujeres, la presencia de ASI se ha vinculado con disfunciones sexuales y menor satisfacción sexual percibida (López et al., 2017). En el caso de los hombres, el hecho de haber sufrido abusos sexuales no parece influir en la sexualidad (Swaby y Morgan, 2009), pero hay que tener en cuenta la escasa investigación en este sentido. La investigación en el área de los ASI es limitada. De forma tradicional, la evaluación en este ámbito se ha limitado a instrumentos que no evalúan el ASI de forma específica o que no están validados, como pueden ser cuestionarios estandarizados sobre trauma (Imperatori et al., 2016), entrevistas estandarizadas (Daigre et al., 2015) o instrumentos ad-hoc no validados (Dion et al., 2015). El problema principal de estos instrumentos es que preguntan directamente sobre la experiencia de haber sufrido ASI y esto provoca, que muchas personas no quieran hablar de ello en las primeras sesiones. Hay que tener en cuenta que es más fácil para los pacientes pedir ayuda por un problema de adicción, por ejemplo, que por la experiencia de ASI, debido a los sentimientos de vergüenza y culpa que esto le puede generar (Del Río, 2021). Las personas con problemas de adicción suelen tener problemas con su sexualidad, ya sea por el efecto de ciertas sustancias o por haber sufrido experiencias de abusos. Esto les lleva a aumentar la tendencia a evitar los encuentros sexuales y sentir menos satisfacción con su sexualidad. Por tanto, detectar las dificultades sexuales y experiencias de ASI ayudaría a trabajar la sexualidad de las personas con adicciones y mejoraría la prevención de recaídas (Del Río, 2016). Una forma de favorecer la evaluación del ASI y su abordaje en el tratamiento es mediante la provisión a los profesionales de instrumentos fiables y válidos que permitan la detección de sintomatología relacionada con el ASI en personas adultas. Por ello, el objetivo principal de este trabajo fue diseñar y analizar las propiedades psicométricas de un cuestionario de screening que permita al clínico poder empezar a observar, desde las primeras sesiones, indicios de presencia de ASI aunque el motivo de consulta sea otra patología. Esto ayudaría a realizar una evaluación más amplia e individualizar el tratamiento en adicciones o en otras áreas que merezcan atención clínica. Tabla 1. Datos sociodemográficos de la muestra NGrupo Control Grupo de casos N% N N %N Sexo Mujer Hombre 34 7 22.51 4.64 34 76 22.51 50.33 Estado Civil Soltero/a P. de hecho Casado/a Divorciado/a 35 0 6 0 23.18 0 3.97 0 66 4 26 14 43.70 2,64 17.21 9.27 Nivel estudios Sin estudios Primarios (EGB) Primarios (E.S.O.) Secundarios Terciarios 0 2 1 16 22 0 1.32 0.66 10.60 14.56 1 32 31 29 17 0.66 21.19 20.53 19.20 11.25 Orientación sexual Heterosexual Homosexual Bisexual Asexual 36 1 3 1 23.84 0.66 1.99 0.66 100 6 3 1 66.22 3.98 1.98 0.66 Situación laboral Activo/a Desempleado/a Estudiante Baja médica Otra situación Pensionista 13 9 18 0 1 0 8.6 5.96 11.92 0 0.66 0 35 58 4 9 3 1 23.18 38.41 2.65 5.96 1.98 0.66 Método Características de la Muestra Las personas participantes del estudio se eligieron de forma intencionada o por conveniencia. Todas las personas participantes recibieron información escrita de la investigación y firmaron el consentimiento informado y la protección de sus datos. Así mismo, también se utilizó el método de bola de nieve para conseguir una mayor participación. Para ello se ha establecido un grupo de casos y un grupo
109 S. Franco Jaén et al. / Ansiedad y Estrés 29(2) (2023) 107-114 control. Las personas que han participado en el estudio han sido 151, siendo el 45,03% (68/151) mujeres y el 54,96% (83/151) hombres, con una edad comprendida entre 18 y 61 años. Todas las personas participantes residían en España en el momento del estudio y el 82,78% (125/151) eran andaluces. Las características descriptivas de la muestra se detallan en la Tabla 1. En el grupo de casos, el 22,72% de los participantes informaron haber sufrido abusos por parte de personas cercanas (ej., primos/as, vecinos, etc.). El 72% de estos sufrieron abusos sexuales entre los 0-10 años, el 20% entre los 11-14 años y el 8% no recuerda la edad. El 68,87% de la muestra afirmaba tener algún tipo de adicción a sustancias o a algún comportamiento adictivo. Se han establecido los siguientes criterios de inclusión: 1) ser mayor de edad; 2) aceptar voluntariamente participar en el estudio; 3) para el grupo de casos: estar en tratamiento por un trastorno por uso de sustancias o una adicción sin sustancia, como juego problema, según autoinforme y/o haber sufrido Abuso Sexual en la Infancia; 4) para el grupo control: personas que no tengan adicción ni hayan sufrido ASI. Los criterios de exclusión son: 1) no saber leer o escribir y 2) ser menores de edad. Instrumentos - Cuestionario de recogida de datos ad-hoc. Se diseñó un formulario donde se recogió información sobre las siguientes áreas de la persona: datos sociodemográficos (ej. edad, sexo, lugar de residencia, etc.), datos médicos (ej. enfermedad física, mental, medicación, etc.), acontecimientos vitales importantes (ej. muerte de algún familiar, abusos sexuales, físicos, etc.), historia de comportamientos adictivos (edad de inicio, forma de consumo, frecuencia, etc.) y datos legales (juicios pendientes, condenas, libertad condicional, etc.). Los datos se trataron con confidencialidad mediante el uso de códigos de identificación de los que solo la investigadora principal tenía la información. - Cuestionario de Abusos Sexuales en la Infancia para Adultos, ABSEIN-AD. Es un cuestionario elaborado ad-hoc para evaluar ASI en personas adultas. La primera versión tuvo 120 ítems originales que tras los análisis se pudo reducir a 21. (Anexo 1). Se responde en una escala tipo Likert de 0 a 3, siendo 0 “nunca”, 1 “alguna vez”, 2 “con frecuencia y 3 “siempre. El cuestionario consta de 5 componentes que representan el tipo de secuelas psicológicas en personas adultas víctimas de ASI, entre las propuestas por Echeburúa y Corral (2006). Entre ellas se encuentran las secuelas físicas, conductuales, emocionales, sexuales, sociales y comportamentales en la infancia y adolescencia. - Inventario de Personalidad NEO revisado, NEO-FFI (Costa y McCrae, 1992). Este inventario evalúa la personalidad normal de adolescentes y adultos. Consta de 60 ítems medidos en una escala tipo Likert que oscila entre 0 y 4. Los estudios que han realizado nuevos baremos para población española encuentran adecuados índices de consistencia interna para las escalas globales (α ≥ ,85, Sanz y García-Vera, 2009 citado en Gutiérrez et al., 2006). - Cuestionario de Ansiedad Estado/Rasgo, STAI (Spielberg et al., 1982). Este cuestionario evalúa la ansiedad en adolescentes y adultos. Cuenta con dos escalas de autoevaluación para medir la Ansiedad Rasgo y la Ansiedad Estado. Ambas escalas se componen de 20 ítems cada una, que puntúan de 0 a 3. La consistencia interna del cuestionario en la adaptación española es buena encontrándose entre el ,90 y ,93 en la ansiedad estado y entre ,84 y ,87 en ansiedad/rasgo. - Inventario de Depresión Estado/Rasgo, IDER (Spielberg et al., 2008). Este instrumento evalúa el grado de afectación y la frecuencia de ocurrencia (Estado/Rasgo) del componente afectivo de la depresión. Se compone de 20 ítems agrupados en dos escalas, Rasgo y Estado, con diez ítems cada una. Los autores de la escala indican niveles adecuados de fiabilidad y validez en muestra española, obteniendo unos valores de alfa de Cronbach comprendidos entre ,66 y ,93. - Versión reducida del cuestionario CaMir (Balluerka et al., 2011 citado en Balluerka y Gorostiaga, 2012). Este instrumento es una versión reducida del cuestionario CaMir para la evaluación del apego en adultos. El CaMir-R se compone de 32 ítems medidos en escala tipo Likert de 1 a 7 puntos. La versión española del CaMir-R ha mostrado niveles adecuados de validez y fiabilidad con unos valores de alfa de Cronbach comprendidos entre ,60 y ,85. Procedimiento El estudio se considera de metodología instrumental, siguiendo las indicaciones de la literatura (Del Río et al., 2018). Para la construcción del cuestionario “ABSEIN-AD” se han seguido las recomendaciones internacionales establecidas en la literatura psicométrica especializada (American Educational Research Association et al., 2013; Muñiz y Fonseca-Pedrero, 2019). Según Muñiz y Fonseca-Pe- drero (2019) se proponen diez pasos para la construcción objetiva de un test: delimitación del marco general, definición de la variable a medir, especificaciones, construcción de los ítems, edición del test, estudios piloto, selección de otros instrumentos de medida, aplicación de la prueba, propiedades psicométricas y desarrollo de la versión final. Los ítems se diseñaron siguiendo a Echeburúa y Corral (2006). Se elaboraron 5 ítems por cada bloque de sintomatología a nivel conductual, físico, emocional, social y sexual, divididos entre directos e inversos, por lo que se contó con un banco de 120. El cuestionario se diseñó en función del género, utilizando un lenguaje neutro para que todas las personas pudieran contestar a las preguntas. Estos ítems se enviaron a un grupo de expertos compuesto por 4 profesionales del ámbito de la psicología clínica y la sexología. Los expertos realizaron una evaluación cualitativa y aportaron comentarios referentes a la definición de los ítems, la descripción de la escala tipo Likert y la aclaración de conceptos. Una vez se introdujeron los cambios de dicha evaluación, se procedió a validar el cuestionario en una pequeña muestra compuesta por personas que estaban en tratamiento por adicciones y otras que no. Para ello se contactó con los miembros directivos de diferentes centros de adicciones. Para el grupo control, se ha contado con la colaboración de estudiantes universitarios, familiares de personas en tratamiento y otras que han colaborado a través del método bola de nieve. Se decidió realizar una versión final del cuestionario que no tuviera más de 40 ítems. Esta decisión se tomó para evitar el cansancio y el rechazo al cuestionario, siguiendo también las recomendaciones de los expertos. Se realizó un análisis de los ítems y se depuraron de la siguiente manera. De cada síntoma descrito según Echeburúa y Corral (2006) se eligieron aquellos ítems que tenían una correlación ítem-total más alta, mayor a ,3 (Ebel, 1965), así también se aseguró que el cuestionario tuviera una alta fiabilidad. Estrategia de análisis Para comprobar la normalidad de las variables en la muestra se realizó la prueba de Kolmogorov-Smirnov. Se han realizado análisis descriptivos de la muestra y de los ítems. También se realizó la correlación ítem-total y el alfa de Cronbach. Siguiendo las recomendaciones de Nunnally y Bernstein (1994), los puntuaciones de fiabilidad superiores a 0.70 son aceptables en cuestionarios utilizados para la investigación, y de 0.90 los utilizados en
110 S. Franco Jaén et al. / Ansiedad y Estrés 29(2) (2023) 107-114 la toma de decisiones sobre sujetos concretos. Se ha obtenido la correlación de Pearson entre las puntuaciones del cuestionario y de los otros cuestionarios utilizados (NEO-PI-R, STAI, IDER y Ca- Mir-R) para evaluar la validez concurrente del instrumento diseñado. Para calcular la idoneidad del análisis factorial se realizó la prueba de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO), la prueba de esfericidad de Bartlett y el determinante de la matriz. Se realizó el Análisis Factorial Exploratorio para determinar el número de componentes del cuestionario y el porcentaje de varianza explicada. Se estableció un punto de corte superior a ,38 para la asignación del ítem al componente correspondiente y que permitía depurar adecuadamente los ítems en los factores. Por último, se realizó la prueba t de Student para medir la capacidad de discriminación del cuestionario ABSEIN-AD. Se dividió a los sujetos en grupos en función de la puntuación obtenida en el ABSEIN-AD, utilizando como puntos de corte los percentiles 25 (11) y 75 (21). Para la realización de los cálculos se utilizó el programa informático IBM SPSS Statistics Versión 24. Resultados Panel de expertos Tras la evaluación cualitativa de los expertos, se redefinieron algunos ítems, se modificó la escala tipo likert para evitar confusión y se aclararon algunos conceptos. Tres de los cuatro evaluadores coincidían en puntualizar que el cuestionario era demasiado largo (120 ítems). Sin embargo, esto se esperaba subsanar tras el análisis de los ítems, donde se procedería a reducir el número de ítems quedándonos con aquellos con mejor puntuación. Estudio piloto Tras realizar los análisis descritos en el procedimiento, se decidió elegir los 21 ítems que mayor puntuación tenían y mejor representaban a cada síntoma (ver Tabla 2). La fiabilidad del cuestionario final, medida a través del α de Cronbach, fue de ,872 por lo que se considera adecuado (Nunnally y Bernstein, 1994). Evidencias de validez de la estructura interna Se efectuó la prueba de Kolmogorov-Smirnov ( p = ,317) que indica que se cumplen los criterios de normalidad. Para evaluar la idoneidad de realizar un análisis factorial se realizaron las pruebas de KMO (,828), de la esfericidad de Barlett (Chi cuadrado = 1048,342; p < ,001) y el determinante de la matriz ( p < ,001). Tras estos resultados se verificó que era adecuado realizar un análisis factorial. Se realizó el análisis factorial exploratorio mediante el método de extracción de Componentes Principales y la rotación oblicua Promax. Se obtuvieron 5 componentes que explican el 57,454% de la varianza. En la Tabla 3 se muestran los ítems que saturan en cada uno de los factores, estableciéndose como punto de corte una saturación superior a ,380 para la asignación del ítem al componente correspondiente. Para analizar la capacidad de discriminación del cuestionario ABSEIN-AD, se dividió a los sujetos en grupos en función de la puntuación obtenida, utilizando como puntos de corte los percentiles 25 y 75. Se realizó la prueba t de Student entre las puntuaciones medias entre los percentiles 25 y 75. El resultado muestra que existen diferencias estadísticamente significativas (F=14,43, p < ,001), por tanto, el cuestionario discrimina adecuadamente entre las personas que puntúan alto y bajo en ABSEIN-AD. Por lo tanto, se podrían detectar las personas que presentan sintomatología relacionada a haber sufrido ASI como punto previo a seguir evaluando este aspecto de la persona. Según los estadísticos descriptivos de los cuestionarios (tabla 4), el grupo de casos obtiene puntuaciones más altas que la media tanto en ansiedad estado-rasgo como en depresión. Los resultados del NEO muestran que puntuan más alto en neuroticismo y bajo en amabilidad y responsabilidad. A destacar entre las puntuaciones del CAMIR que el grupo de casos obtiene puntuaciones por encima de la media en preocupación familiar, interferencia, autosuficiencia y traumatismo Tabla 2. Estadísticos descriptivos, correlación ítem total de cada elemento y alfa de Cronbach si se elimina el elemento Elementos Media de escala Varianza de escala r i-T αMedia del ítem Desviación Asimetría Curtosis 1 14.66 56.82 .42 .87 1,26 ,763 ,239 -,204 2 14.92 56.33 .46 .87 1,01 ,770 ,521 ,094 415.50 57.38 .51 .86 ,42 ,582 1,225 1,618 714.81 56.66 .57 .86 1,11 ,606 ,127 ,175 814.77 55.51 .46 .87 1,15 ,877 ,477 -,372 12 15.60 58.10 .49 .87 ,33 ,526 1,272 ,638 16 14.94 57.23 .41 .87 ,99 ,730 ,749 ,996 19 14.77 56.47 .44 .87 1,15 ,781 ,577 ,248 21 15.27 54.85 .63 .86 ,66 ,740 ,751 -,433 28 15.38 56.05 .55 .86 ,55 ,699 1,124 ,855 46 15.17 55.90 .51 .86 ,76 ,763 ,981 1,010 52 15.57 58.25 .41 .87 ,36 ,581 1,607 2,640 62 15.19 56.72 .46 .87 ,74 ,728 ,875 ,819 70 14.65 56.94 .38 .87 1,28 ,810 ,136 -,484 76 15.36 57.06 .46 .87 ,57 ,688 ,928 ,156 84 15.56 57.62 .45 .87 ,37 ,618 1,795 3,565 85 15.64 57.15 .53 .86 ,28 ,593 2,347 5,904 86 15.52 57.68 .41 .87 ,41 ,666 1,500 1,476 100 15.06 58.90 .32 .87 ,87 ,607 ,613 1,979 116 15.25 56.91 .42 .87 ,68 ,752 ,981 ,711 119 14.95 55.12 .50 .87 ,97 ,864 ,618 -,246 N151 Nota: r i-T = correlación ítem-total; α = alfa de Cronbach del cuestionario si se elimina el ítem.
111 S. Franco Jaén et al. / Ansiedad y Estrés 29(2) (2023) 107-114 infantil y por debajo de la media en seguridad, autoridad parental y permisividad. Entre los resultados del ABSEIN-AD encontramos puntuaciones más elevadas en las escalas referentes a sintomatología física, conductual, emocional y sexual. Tabla 3. Matriz de componentes rotados Elementos F1: S. Físicas F2: S. Sociales F3: S. Sexuales F4: S. Emocionales F5: S. Conductuales 1.696 2.628 4.746 7.515 8.669 12 .705 16 .823 19 .694 21 .613 28 .386 46 .509 52 .473 62 .731 70 .651 76 .647 84 .531 85 .750 86 .729 100 .764 116 .553 119 .566 Nota: F1: S. Físicas= Factor 1: Secuelas Físicas; F2: S. Sociales= Factor 2: Secuelas Sociales; F3: S. Sexuales= Factor 3: Secuelas Sexuales; F4: S. Emocionales= Factor 4: Secuelas Emocionales; F5: S. Conductuales= Factor 5: Secuelas Conductuales. Según el análisis de correlaciones de Pearson, el cuestionario ABSEIN-AD obtiene una alta correlación de forma directa (a mayor puntuación en ASEIN-AD, mayor puntuación en la escala señalada) con las escalas ansiedad estado (,57) rasgo (,68), depresión estado (,58) rasgo (0,63), neuroticismo (,72) y autosuficiencia y rencor hacia los padres (,54); correlación moderada y directa con permisividad parental (,32) y traumatismo infantil (,48); y correlación baja y directa con preocupación familiar (,21) e interferencia de los padres (,26). Por otro lado, dicho cuestionario obtiene relación inversa, es decir, a mayor puntuación en el cuestionario ABSEIN-AD menor puntuación con las siguientes escalas: correlación alta e inversa con seguridad: disponibilidad y apoyo de las figuras de apego (-,51); correlación moderada e inversa con extraversión (-,44), amabilidad (-,45) y responsabilidad (-,43). Discusión En primer lugar, los resultados indican que el cuestionario ABEIN-AD tiene una alta fiabilidad (α = ,872) y presenta una estructura multifactorial (5 componentes). Esta misma es consistente con lo que proponían Echeburúa y Corral (2006) que indicaban que las personas con ASI presentan una serie de secuelas íntimamente relacionadas pero diferentes a distintos niveles: físicas, conductuales, emocionales, sociales, sexuales, etc. Los componentes obtenidos coinciden con estos niveles. La única dimensión que se eliminó por no obtener resultados significativos fue la relacionada con los síntomas de la infancia o la adolescencia. Se sugiere que este aspecto podría explicarse por el hecho de que la población utilizada para el desarrollo del cuestionario era adulta, y podría ser que no recordaran estos síntomas o dejaran de tener importancia para ellos. El cuestionario validado mostró una buena capacidad discriminativa y de constructo. Este discrimina adecuadamente entre las personas que puntúan alto y bajo en ABSEIN-AD. De esta manera Tabla 4. Estadísticos descriptivos de los cuestionarios Media DT Mínimo Máximo 25 75 STAI Estado 20.30 12.44 054 11 26 STAI Rasgo 25.24 11.96 152 15 33 IDER Estado 19.70 6.78 10 40 15 23 IDER Rasgo 19.50 5.61 10 33 15 24 NEO Neuroticismo 26.28 9.04 246 19 34 NEO Extraversión 29.89 7.17 848 26 34 NEO Apertura 27.05 6.90 11 46 23 31 NEO Amabilidad 28.58 5.66 15 42 25 33 NEO Responsabilidad 28.98 7.15 948 25 34 CAMIR Seguridad 3.84 0.92 1 5 3.29 4.57 CAMIR P. Familiar 3.25 0.81 1 5 2.83 3.67 CAMIR Interferencia 2.94 0.74 1 5 2.25 3.50 CAMIR Autoridad 3.87 0.57 2 5 3.33 4.33 CAMIR Permisividad 2.87 0.924 1523.67 CAMIR Autosuficiencia 3.15 0.74 1 5 2.50 3.75 CAMIR Trauma Infantil 2.57 0.99 1 5 1.80 3.20 ABSEIN Físicos 41.37 7.20 24 60 37 46 ABSEIN Conductuales 25.49 4.81 14 38 22 29 ABSEIN Emocionales 50.20 10.34 17 78 43 57 ABSEIN Sexual 29.55 9.71 16 60 22 36 ABSEIN Cd. Pasado 20.28 3.85 12 33 18 22 ABSEIN Sociales 21.95 5.21 8 36 19 25 Nota: DT= Desviación Típica; 25= Percentil 25; 75= Percentil 75; CAMIR P. Familiar= Preocupación Familiar; CAMIR Interferencia= Interferencia de los padres; CAMIR Autoridad= Camir Valor de la Autoridad de los padres; CAMIR Permisividad= CAMIR Permisivad Parental; CAMIR Autosuficiencia= CAMIR Autosuficiencia y rencor hacia los padres; CAMIR Trauma Infantil= CAMIR Traumatismo Infantil; ABSEIN Cd. Pasado= Conductas del pasado.
112 S. Franco Jaén et al. / Ansiedad y Estrés 29(2) (2023) 107-114 el cuestionario podría servir de screening y detectar a las personas que presenten mayor sintomatología vinculada a haber sufrido ASI, aunque estas intenten evitar hablar de esto y acudan a tratamiento por el consumo de sustancias, tal y como se expresa en la teoría de la automedicación (Khantzian, 1997) o en Pérez del Río y Mestre Guardiola (2016). Esto permitiría al clínico poder seguir profundizando en la evaluación del ASI y adecuar los tratamientos en adicciones. En cuanto a la validez, el cuestionario ABSEIN-AD se relacionó con otras medidas psicopatológicas (ansiedad, depresión, personalidad y apego). Esto pone de manifiesto la consistencia del cuestionario, ya que a mayores puntuaciones en el ABSEIN-AD, mayor sintomatología relacionada con las secuelas del ASI según la literatura (Echeburúa y Corral, 2006; Fernández-Montalvo et al., 2015; Kim et al., 2017; Scoglio et al., 2021). A través del análisis de correlaciones de Pearson se obtuvo que las personas con mayor puntuación en los síntomas relacionados con el ASI también puntuaban más alto en sintomatología clínica relevante. Por lo que a mayor puntuación en ASI más síntomas ansioso-depresivos, mayor neuroticismo, preocupación familiar, interferencia de los padres, permisividad parental, autosuficiencia y rencor hacia los padres y traumatismo infantil. Por otro lado, los resultados también muestran que a mayor número de síntomas ASI la persona se muestra menos extrovertida, amable, responsable y segura. Entre las limitaciones de este estudio se muestra el bajo tamaño muestral que se ha obtenido y que ha afectado a no poder realizar un análisis factorial confirmatorio. Además, se ha recibido una baja participación por parte de las asociaciones de abuso sexual con las que se contactó al inicio de la investigación, por las dificultades de estas personas a hablar sobre el ASI y la resistencia por parte de los profesionales de estos recursos. Otra limitación que se plantea es que aún sigue siendo menor el número de mujeres que acuden a centros de tratamiento para adicciones, de donde se ha obtenido la muestra, por lo que hay más representación de hombres que de mujeres en el estudio. Para futuras líneas de trabajo, se seguirán recogiendo datos para obtener una muestra mayor y comprobar que la validez y la fiabilidad del cuestionario se mantiene. También se propone seguir ahondando en las diferencias de género y poder analizar la invarianza de este instrumento en función del género de los participantes. Además, se analizarán otras variables, como la satisfacción sexual, que puede estar alterada en esta población (López et al., 2017) la influencia del tipo de apego en las personas que han sufrido ASI, el tipo de personalidad, o los síntomas ansioso-depresivos que puedan llegar a presentar. Conclusiones Se derivan dos implicaciones clínicas importantes de este estudio. La primera, que se requiere de un abordaje multidisciplinar y una evaluación comprehensiva en estos pacientes debido a las alteraciones que presentan en las diferentes esferas psicosociales. La segunda, es que el cuestionario ABSEIN-AD para adultos se muestra como un cuestionario válido y fiable. Debido a la forma en la que se ha construido el cuestionario permite detectar sintomatología relacionada con los abusos sexuales sin que se aborde de forma directa y pueda provocar la evitación al trauma. Si se detecta esto desde los momentos inciales de la evaluación psicológica, sirve de ayuda al clínico para hacer una exploración más amplia en esta área para descartar ASI u otros trastornos y poder mejorar la planificación del tratamiento en estos pacientes. Esto ayudaría a evitar que la adicción se agrave, recaídas recidivantes y abandonos en los procesos de tratamiento por evitar hablar de la situación de ASI. Conflicto de Intereses Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses que afecten a esta investigación, a la autoría o a la publicación de este artículo. Agradecimientos Agradecer la colaboración de los distintos centros de tratamiento en adicciones que han participado en este estudio como Proyecto Hombre Provincia de Cádiz y Proyecto Hombre Sevilla. Además, agradecer al Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, la Universidad de Cádiz y la Universidad de Sevilla por su implicación y difusión de este estudio. 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113 S. Franco Jaén et al. / Ansiedad y Estrés 29(2) (2023) 107-114 López, S., Faro, C., Lopetegui, L., Pujol-Ribera, E., Monteagudo, M., Cobo, J., & Fernández, M. I. (2017). Impacto del abuso sexual durante la infancia-adolescencia en las relaciones sexuales y afectivas de mujeres adultas. Gaceta Sanitaria, 31 (3), 210–219. https://doi.org/10.1016/j. gaceta.2016.05.010 Muñiz, J., & Fonseca-Pedrero, E. (2019). Ten steps for test development. Psicothema, 31 (1), 7–16. https://doi.org/10.7334/psicothema2018.291 Nunnally, B., & Bernstein, I. H. (1994). Psychometric Theory (Mctraw Hil). Observatorio de Proyecto Hombre. (2021). Observatorio de Proyecto Hombre sobre el perfil de las personas con problemas de adicción en tratamiento. https://proyectohombre.es/informe-observatorio/ Pereda, N., Abad, J., & Guilera, G. (2016). Lifetime Prevalence and Characteristics of Child Sexual Victimization in a Community Sample of Spanish Adolescents Lifetime Prevalence and Characteristics of Child Sexual Victimization in a Community Sample of Spanish Adolescents. 8712 (February), 0–17. https://doi.org/10.1080/10538712.2016.1123791 Pérez del Río, F., & Mestre Guardiola, M. (2013). Abuso sexual en la infancia y la drogodependencia en la edad adulta. Papeles Del Psicologo, 34 (2), 144–149. Sanz, J., García-Vera, M. P. (2009). Nuevos Baremos para la Adaptación Española del Inventario de Personalidad NEO Revisado (NEO PI-R): Fiabilidad y Datos Normativos en Voluntarios de la Población General. Cínica y Salud, 20 (2), 131–144. Sartor, C. E., & O’Malley, S. S. (2016). Brief Report: A web-based pilot study of childhood sexual abuse, recent stressful events, and alcohol use in women. American Journal on Addictions, 25 (3), 184–187. https://doi. org/10.1111/ajad.12348 Scoglio, A. A. J., Kraus, S. W., Saczynski, J., Jooma, S., & Molnar, B. E. (2021). Systematic Review of Risk and Protective Factors for Revictimization After Child Sexual Abuse. Trauma, Violence, and Abuse, 22 (1), 41–53. https://doi.org/10.1177/1524838018823274 Spielberg, C. D., BuelaCasal, G., & Agudelo, D. (2008). Inventario de Depresión Estado-Rasgo (TEA). Spielberg, C. D., Gorsuch, R. L., & Lushene, R. E. (1982). Cuestionario de Ansiedad Estado-Rasgo (TEA). Swaby, A. N., & Morgan, K. A. D. (2009). The relationship between childhood sexual abuse and sexual dysfunction in jamaican adults. Journal of Child Sexual Abuse, 18 (3), 247–266. https://doi. org/10.1080/10538710902902679
114 S. Franco Jaén et al. / Ansiedad y Estrés 29(2) (2023) 107-114 Anexo 1 Cuestionario versión final ABSEIN-AD CUESTIONARIO ABSEIN-AD Fecha: Edad: Género: Instrucciones A continuación encontrará una serie de frases que describen acontecimientos o situaciones que pueden estar o haber estado presentes en su vida. Lea cada una de las frases y conteste de la siguiente manera: - 0: si nunca le ha ocurrido. - 1: si alguna vez le pasó o le pasa. - 2: con frecuencia ocurre u ocurría. - 3: si está o ha estado presente siempre. Nº Ítem 0 Nunca 1 Alguna vez 2 Con frecuencia 3 Siempre 1Tengo dolores en alguna parte de mi cuerpo 2Sufro o he sufrido de problemas gastrointestinales. 3Me molestan las actividades en grupo. 4Suelo estar triste. 5Me cuesta confiar en los demás aunque sean personas cercanas en mi vida. 6El sexo o lo relacionado con él me provoca rechazo. 7Me comporto de formas muy diferentes. 8Pienso que no soy bueno/a en las cosas que hago. 9Tengo problemas en las relaciones sociales. 10 Me cuesta respirar. 11 Tengo dificultades para que los demás me respeten. 12 Me da miedo el contacto sexual con otra persona. 13 Tengo malas digestiones después de las comidas. 14 Tengo malestares físicos cuando estoy nervioso/a. 15 Pienso que tengo varias formas de ser sin que lo pueda controlar. 16 Pienso cómo quitarme la vida si las cosas van mal. 17 Me desagrada tener relaciones sexuales. 18 Me cuesta excitarme en las relaciones sexuales. 19 Prefiero estar solo o sola a estar con un grupo de personas. 20 Pienso que tengo alguna enfermedad. 21 Me considero una persona solitaria.
96 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] observar en las víctimas tanto a corto, como a medio y largo plazo (Pérez del Rio & Mestre Guardiola, 2016). Disfunciones Sexuales Master y Johnson (1966) definen la disfunción sexual como una alteración en la respuesta sexual de la persona, en cualquiera de sus fases, y que provoca un malestar significativo. Son estos autores quienes promueven que los trastornos sexuales comiencen a ser valorados en el campo de la salud. Según la CIE 11, (Organización Mundial de la Salud, 2019) “las disfunciones sexuales son síndromes que comprenden las diversas formas en que las personas adultas pueden tener dificultades para experimentar relaciones sexuales satisfactorias y no coercitivas. Para ser considerada una disfunción sexual, debe haber sido persistente o recurrente durante un período de al menos varios meses; ocurrir con frecuencia, y estar asociada con malestar clínicamente significativo”. Las disfunciones sexuales afectan de forma negativa a la satisfacción sexual y conyugal, y a la calidad de vida (Nappi et al., 2016; Rosen & Althof, 2008). En cuanto a las tipologías, los datos indican que las más frecuentes en las mujeres son las de deseo y excitación, mientras que en los hombres son la eyaculación precoz y la disfunción eréctil (McCabe et al., 2016). A pesar de que la edad es un predictor, hay un estudio que muestra que entre los 16 y los 22 años, un 78,6% de los chicos y un 84,4% de las chicas refieren haber tenido algún problema sexual (O’Sullivan et al., 2016). Otros predictores son el índice de masa corporal, estilo de vida, comorbilidades físicas y tratamiento médico se identifican como predictores de la disfunción en ambos sexos (Bin Nordin et al., 2019; Enzlin et al., 2003; McCool-Myers et al., 2018). Disfunciones sexuales en personas con problemas de adicción Las personas con problemas de adicción presentan un mayor porcentaje de disfunciones sexuales que las personas que no los tienen (Del Río et al., 2015). Según el estudio de Mishra y Srivastava, (2018), el abuso de sustancias es un factor de riesgo para la disfunción sexual, ya que observaron que la disfunción eréctil, la anorgasmia y la insatisfacción fueron estadísticamente mayores en las personas con historia de abuso de sustancias de más de 10 años. Sin embargo, los estudios no suelen hablar de cómo influye el
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 97" ASI en la sexualidad según la orientación sexual de una persona y si el consumo de sustancias oculta esta problemática. ASI y Disfunciones Sexuales El hecho de haber sufrido ASI se considera un factor de riesgo para la aparición de disfunciones sexuales en adultos, siendo más frecuentes entre las mujeres que entre los hombres (Wang et al., 2022). En el primer caso, la presencia de ASI se ha vinculado con las disfunciones sexuales y la menor satisfacción sexual percibida (S. López et al., 2017b), concretamente con el desarrollo de vaginismo y la dispareunia (Tetik & Alkar, 2021b). En el caso del abuso sexual, el intento de penetración o la penetración se asocia con la aparición posterior de mayores dificultades de excitación y mayor rechazo a las relaciones sexuales, así como con menos confianza en sí mismas y dificultades comunicativas con la pareja (S. López et al., 2017b). En el caso de los hombres hay menos investigación al respecto. Según Sarwer (1997), el hecho de haber sufrido abusos sexuales no parece influir en la sexualidad masculina. Sin embargo, la reciente revisión realizada por Gewirtz-Meydan y Opuda (2022) expone que se han encontrado estudios que vinculan problemas de bajo impulso, excitación y dificultades en el orgasmo en varones con el hecho de haber sufrido ASI. El ASI también se ha asociado con la presencia de dificultades relacionales y disminución de la autoconciencia que llevaría a problemas de ansiedad sexual y disminución de la satisfacción sexual. Algunos trabajos (25), recurren a que la explicación radica en el hecho de que las víctimas han tenido un apego inseguro con sus correspondientes figuras de referencia tras el ASI. Entre los mecanismos para explicar la relación entre ASI y salud sexual en mujeres se recurre a las asociaciones cognitivas con la sexualidad, autoesquemas sexuales, activación del sistema nervioso simpático, imagen corporal y estima, y vergüenza y culpa. Estos pueden dar lugar a una falta de emociones positivas en lo referente a la sexualidad. Entre los tratamientos más efectivos en estos casos se encuentran la terapia sexual basada en atención plena y los tratamientos de escritura expresiva (Pulverman et al., 2018).
98 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] El objetivo que tiene el presente estudio es analizar las diferentes disfunciones sexuales en las personas que han sufrido ASI, con problemas de adicción y en la población general. Material y método Procedimiento Para la realización de este estudio se ha seguido un diseño de corte transversal de tipo expost-facto retrospectivo, es decir, se ha seleccionado a los sujetos una vez ocurrido la variable independiente (el ASI), y en el que el investigador no puede manipular esta variable, según lo indican del Río et al. (2018). La muestra se seleccionó de forma intencional y siguiendo el método de bola de nieve. Para ello se contactó con diferentes centros de tratamientos de adicciones nacionales, con estudiantes universitarios y divulgación a través de formulario drive. La muestra global se desglosó en un grupo de casos (personas en tratamiento por adicciones o que hubiesen sufrido ASI) y un grupo control (familiares de personas en tratamiento, estudiantes, profesionales y voluntariado). Para ello se solicitó a los participantes que realizaran unos cuestionarios. Características de la muestra La muestra la componen 426 participantes de los que el 56.57% (241) son hombres y el 43.43% (185) mujeres. La edad media de los hombres es de 39.26 (DT=9.61), teniendo el más joven 18 años y 74 años el de más edad. La edad media de la muestra de mujeres es de 36.17 (DT=12.48), teniendo la más joven 18 años, y la mayor 68 años. En relación al estado civil, el 62.21% (265) afirma ser soltero, el 23.71% (101) casado, el 11.97% (51) divorciado, y el 2.11% (9) afirma ser pareja de hecho. Respecto al nivel de estudios, el 41.32% (176) tiene estudios primarios, el 32.16% (137) formación universitaria (grado, licenciatura, máster o doctorado), el 26.06% (111) posee estudios secundarios (bachillerato, grado medio o superior), y sólo un 0.47% (2) afirmaba no tener estudios. Respecto a la orientación sexual, el 89.91% (383) se definen heterosexuales, el 3.05% (13) bisexuales, el 2.82% (12) homosexuales, el 0.47% (2) asexuales, y un 3.76% (16) no han contestado esta pregunta. Finalmente, el 11.57% (50) de la muestra total han informado haber sufrido abusos sexuales
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 99" en la infancia, y el 62.21% (265) han reconocido tener algún tipo de adicción. De las personas que han sufrido ASI el 64% (32) tienen un problema de adicción. El grupo control está formado por el 33.57% (143) de la muestra total. Instrumentos - Cuestionario de recogida de datos ad-hoc. Se ha diseñado una pauta de recogida de información sobre las siguientes áreas de la persona: datos sociodemográficos (edad, sexo, nivel cultural, etc) , datos médicos, acontecimientos vitales importantes, historia de comportamientos adictivos y datos legales. - Golombok Rust Inventory of Sexual Satisfaction (GRISS) (Rust & Golombok, 1983). Es un inventario diseñado para evaluar la presencia de disfunciones sexuales. Consta de 28 ítems en una escala tipo Likert con 5 opciones de respuesta. Las dimensiones que se miden son la no sensualidad, insatisfacción, no comunicación, evitación, anorgasmia (mujeres), vaginismo (mujeres), eyaculación precoz (hombres) y disfunción eréctil (hombres). Se compone de dos versiones, una para los hombres y otra para las mujeres. En la versión validada española (Cabello-Santamaría et al., 2021) las dos versiones tienen una alta fiabilidad (hombres: 0,864; mujeres: 0,924). Análisis de datos Se han realizado los análisis descriptivos de la muestra. También se ha realizado la prueba de Kolmogorov-Smirnov para comprobar el criterio de normalidad de la muestra y la prueba U de Mann-Whitney para la comparación entre grupos. Todos estos cálculos se han llevado a cabo con el software IBM© SPSS© versión 24. Resultados Tras realizar la prueba de Kolmogorov-Smirnov, el resultado indica que no se cumple la normalidad de los datos de cada uno de los cuestionarios utilizados (p<0.000). Este resultado es esperable y habitual teniendo en cuenta la forma en la que se han recogido los datos, por lo que el análisis ha tenido en cuenta la sensibilidad de los mismos. Las puntuaciones medias que se han obtenido entre las personas que tienen problemas de adicción, sin haber sufrido ASI en comparación con las que si lo han sufrido son las
100 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] siguientes: Insatisfacción (5.09 vs. 6.41), Evitación (2.03 vs. 2.22), No sensualidad (2.96 vs. 4.50), Vaginismo (.88 vs. 2.94), Anorgasmia (.97 vs. 3.78), Disfunción eréctil (2.41 vs. 1.69), Eyaculación precoz (3.60 vs. 2.22). Se ha realizado la prueba U de Mann-Whitney para verificar si existen diferencias significativas entre las personas que presentan disfunción sexual, entre los grupos que han sufrido abuso sexual y tiene problemas de adicción, y el grupo que no ha sufrido abusos sexuales y tiene problemas de adicción. Los resultados señalan que las variables en las que se encuentran diferencias significativas son las siguientes: Insatisfacción (p=0.013), Evitación (p<0.000), No sensualidad (p=0.008), Vaginismo (p<0.000), Anorgasmia (p<0.000), Disfunción eréctil (p=0.045), y Eyaculación precoz (p=0.007). Tabla!1.!Frecuencia!y!porcentaje!de!disfuncionalidad!por!escalas!del!cuestionario!GRISS.! Abuso!sexual! Sí!(n=50)! No!(n=376)! Adicción! Adicción! Sí!(n=32)! No!(n=18)! Sí!(n=233)! No!(n=143)! N! %! N! %! N! %! N! %! No! comunicación! 0! 0,00! 0! 0,00! 0! 0,00! 0! 0,00! Infrecuencia! 0! 0,00! 0! 0,00! 0! 0,00! 0! 0,00! Insatisfacción! 4! 12,90! 2! 11,11! 25! 10,73! 4! 2,80! Evitación! 13! 40,63! 7! 38,69! 26! 11,16! 21! 14,69! No!sensualidad! 2! 6,25! 0! 0,00! 3! 1,29! 0! 0,00! Vaginismo! 7! 21,88! 8! 44,44! 16! 6,87! 35! 24,48! Anorgasmia! 1! 3,13! 1! 5,56! 0! 0,00! 2! 1,40! Disfunción! eréctil! 3! 9,38! 1! 5,56! 28! 12,02! 2! 1,40! Eyaculación! precoz! 5! 15,63! 1! 5,56! 64! 27,47! 4! 2,80! Nota: debido a que en cada grupo la N es diferente, el porcentaje se refiere solo a la disfuncionalidad en cada grupo, la diferencia hasta el 100% serían los sujetos funcionales en cada grupo concreto. En relación a las puntuaciones obtenidas, se observa (ver Tabla 1) que el mayor porcentaje de disfunciones se concentra en personas con abusos sexuales y con problemas de adicción, excepto en las disfunciones femeninas (vaginismo y anorgasmia) que el mayor porcentaje se encuentra entre las personas que han sufrido ASI y no tienen problemas de adicción. En concreto, se puede destacar que de las personas que han sufrido abusos sexuales y tienen un problema de adicción, las mayores puntuaciones se encuentran en evitación y
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 101" vaginismo, coincidiendo con las personas que no tienen un problema de adicción. Respecto a las personas que no han sufrido abuso sexual y tienen un problema de adicción, el mayor porcentaje de disfunciones sexuales se encuentran en eyaculación precoz y disfunción eréctil, mientras que en las personas que no tienen un problema de adicción, se destaca el vaginismo y la evitación de nuevo. Discusión El objetivo que ha tenido el presente estudio ha sido analizar las diferentes disfunciones sexuales en las personas que han sufrido ASI, con problemas de adicción y en la población en general. Los resultados muestran que existe un mayor porcentaje de disfunciones en las personas que han sufrido ASI, coincidiendo con el estudio de Wang et al. (2022), que lo define como un factor de riesgo para estas. No se puede olvidar que el manejo de número absolutos facilita la percepción errónea de similaridad de dichos datos. En concreto, las escalas que más se relacionan con el ASI, en este estudio, son la evitación y el vaginismo, que coincide en parte con las conclusiones del trabajo de Tetik y Alkar (2021b), ya que consideran que el ASI es un factor de riesgo para el vaginismo y la dispareunia. Además, las disfunciones más habituales en población femenina son vaginismo (1-7%) y dispareunia (8-22%) (Becerra-Alfonso, 2015). También se encuentran diferencias significativas en el caso de la insatisfacción sexual percibida, como ya planteaba López et al., (S. López et al., 2017b) y Bigras, et al. (2015). En el caso de los hombres también se han encontrado relación entre ASI y disfunciones sexuales (Gewirtz-Meydan & Opuda, 2022), sobre todo en disfunción eréctil y eyaculación precoz (McCabe et al., 2016). Respecto a las personas con problemas de adicción, se observa cómo no siempre son estas las que tienen un mayor porcentaje de disfunciones sexuales, en contra de lo esperado, y de lo que concluyen otros autores en sus estudios (Del Río et al., 2015; Mishra & Srivastava, 2018). Estos resultados pueden estar mediados por la tendencia de las personas con adicción a tener un comportamiento deshonesto acerca de sus dificultades sexuales (Del Río, 2016). Siguiendo esta línea se ha realizado una búsqueda en la Web of Science de los últimos 5 años (2017-2022) en la que se puede observar el bajo número de estudios que se realizan sobre las adicciones o el ASI y las disfunciones. Se pueden encontrar una diferencia importante entre
102 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] las temáticas, habiendo 306.418 artículos que hablen de adicciones frente a 50.723 cuando buscamos por disfunciones o 17.699 en el caso de los ASI. Si unimos las variables ASI y disfunciones la cifra desciende a 3.356 artículos; y adicciones y disfunciones 1.456. Esto refleja la importancia de seguir estudiando estas últimas variables que son importantes en la vida de una persona adulta y teniéndolas en cuenta en los procesos terapéuticos de las personas con problemas de adicción. Una de las limitaciones del estudio es la diferencia de sujetos entre grupos, ya que se ha recibido menor participación por parte de las personas que han sufrido ASI. Para futuras líneas de investigación habría que seguir aumentando el tamaño de la muestra, sobre todo de personas con ASI. Esto permitiría tener una visión más global sobre las dificultades de estas personas en el área sexual y poder mejorar los tratamientos. Conclusiones Después de los análisis realizados se concluye que las personas que han sufrido ASI pueden presentar una probabilidad más alta de tener disfunciones sexuales que las que no lo han sufrido. Las disfunciones sexuales más frecuentes en el caso de las mujeres son la evitación y vaginismo, mientras que en los hombres son la eyaculación precoz y la disfunción eréctil. Bibliografía Abarca-Castro, E. A. (2022). Herramientas utilizadas para la evaluación de las consecuencias psicológicas del abuso sexual infantil en la adultez: Revisión bibliográfica. Revista de Psicología y Ciencias Del Comportamiento de La Unidad Académica de Ciencias Jurídicas y Sociales, 13, 115–134. https://doi.org/10.29059/rpcc.20220501-145 Achenbach, T. M. (1991). Manual for the Child Behavior Checklist/2-3 and the 1991 profile. University of Vermont, Department of psychiatry. Albores-gallo, L., Hernández-Guzmán, L., Hasfura-Buenaga, C., & Navarro-Luna, E. (2016). Consistencia interna y validez de criterio de la versión mexicana del Child Behavior Checklist 1.5-5 (CBCL/1.5-5). Revista Chilena de Pediatría, 87(6), 455–462. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.rchipe.2016.05.009 Alonso, C. R. (2022). Prueba del abuso sexual infantil. Posibilidades y límites. The evidence of child sexual abuse. Possibilities and limitations. Anuario Jurídico y Económico Escurialense, 55, 177–204. https://doi.org/10.54571/ajee.500
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[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 113" Con respecto al objetivo general de esta tesis, que es establecer la relación que pueda existir entre haber sido víctima de ASI y el posterior inicio y mantenimiento de conductas adictivas, con o sin sustancia, se señala que los tres trabajos planteados han ido cubriendo dicho objetivo. Objetivo 1. Realizar una revisión sistemática de la situación actual del ASI y la relación con el desarrollo de comportamientos adictivos con o sin sustancias El primer trabajo permite, tras la revisión sistemática, dar cuenta de la situación en la investigación del ASI y las adicciones, mostrando la dificultad para encontrar artículos que estudien esta relación. De hecho, al realizar la búsqueda bibliográfica en las diferentes bases de datos se obtienen un total de 299 artículos, de los cuales 103 se eliminan por estar duplicados en las distintas bases de datos. De los 196 trabajos obtenidos se excluyen los que no cumplen con los criterios de inclusión, por lo que la selección resulta ser de 36 artículos científicos. El análisis del contenido de estos 36 trabajos encuentra relación entre haber sufrido ASI y tener comportamientos adictivos en la vida adulta. Además, muestra la necesidad del objetivo 2, de diseñar un instrumento que ayude en la evaluación del ASI en adultos, debido a la falta de instrumentos específicos y/o validados en las investigaciones. Objetivo 2: Diseñar y analizar las propiedades psicométricas de un cuestionario de screening que permita al clínico poder empezar a observar, desde las primeras sesiones, indicios de presencia de ASI, aunque el motivo de consulta sea otra patología El segundo trabajo permite que, no solo se diseñe un cuestionario evaluado por un panel de expertos, sino que también se ha podido validar, consiguiendo así el objetivo. Dicho
114 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] cuestionario parte de la elaboración de un banco de 120 ítems, que tras los análisis estadísticos, se depura en 21 ítems que son los más representativos de cada síntoma y para que fuera más fácil de aplicar y evitar el cansancio de los participantes. Para ello, se realiza un estudio piloto en una primera muestra y se consigue una fiabilidad del cuestionario final de un α de Cronbach de .872. Para verificar el criterio de normalidad, se efectúa la prueba de Kolmogorov-Smirnov (p = .317) que indica que se cumplen los criterios de normalidad. La idoneidad de realizar un análisis factorial se evalúa mediante las pruebas de KMO (.828), de la esfericidad de Barlett (Chi cuadrado = 1048.342; p < .001) y el determinante de la matriz (p < .001). Tras estos resultados se verifica que es adecuado realizar un análisis factorial. El análisis factorial exploratorio se realiza mediante el método de extracción de Componentes Principales y la rotación oblicua Promax. Tras este análisis, se obtienen 5 componentes que explican el 57.454% de la varianza. Para la asignación a cada uno de los factores, se establece como punto de corte una saturación superior a .380 para la asignación del ítem al componente correspondiente. La capacidad de discriminación del cuestionario ABSEIN-AD se analiza, dividiendo a los sujetos en grupos en función de la puntuación obtenida, utilizando como puntos de corte los percentiles 25 y 75. Se realiza la prueba t de Student entre las puntuaciones medias entre los percentiles 25 y 75. El resultado muestra que existen diferencias estadísticamente significativas (F=14.43, p < .001), por tanto, el cuestionario discrimina adecuadamente entre las personas que puntúan alto y bajo en ABSEIN-AD. Por lo tanto, se podrían detectar las personas que presentan sintomatología relacionada a haber sufrido ASI como punto previo a seguir evaluando este aspecto de la persona.
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 115" Además, se mide la validez de la estructura del cuestionario ABSEIN-AD. Para ello, se utilizan otros instrumentos que miden otras variables que pueden estar relacionadas con la psicopatología relacionada con el ASI, como la ansiedad, depresión, personalidad y apego. Los resultados de los estadísticos descriptivos de los cuestionarios, muestran que el grupo de casos obtiene puntuaciones más altas que la media en sintomatología ansioso-depresiva. Además, los resultados del NEO (Costa & McCrae, 1992) muestran puntuaciones más altas en neuroticismo y bajas en amabilidad y responsabilidad. Se destaca entre las puntuaciones del CAMIR (Balluerka et al., 2011), puntuaciones por encima de la media en preocupación familiar, interferencia, autosuficiencia y traumatismo infantil y por debajo de la media en seguridad, autoridad parental y permisividad. Según los datos de la validez interna del cuestionario, los resultados del ABSEIN-AD muestran puntuaciones más elevadas en las escalas que evalúan sintomatología física, conductual, emocional y sexual. También se realiza el análisis de correlaciones de Pearson donde se obtiene que el cuestionario ABSEIN-AD tiene alta correlación de forma directa con las escalas ansiedad estado (.57), rasgo (.68), depresión estado (.58), rasgo (.63), neuroticismo (.72) y autosuficiencia y rencor hacia los padres (.54); correlación moderada y directa con permisividad parental (.32) y traumatismo infantil (.48); y correlación baja y directa con preocupación familiar (.21) e interferencia de los padres (.26). Dicho cuestionario tiene correlación inversa y alta con las escalas seguridad (-.51); correlación moderada e inversa con extraversión (-.44), amabilidad (-.45) y responsabilidad (-.43).
116 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] Objetivo 3: Analizar las diferentes disfunciones sexuales en las personas que han sufrido ASI, con problemas de adicción y en la población general El tercer trabajo se centra en el estudio del ASI y las disfunciones sexuales en personas adultas con y sin adicciones, tal y como se planteaba en el objetivo 3. Para este estudio se utiliza la versión española del Golombok Rust Inventory of Sexual Satisfaction, GRISS (Cabello-Santamaría et al., 2021). Se realiza la prueba de Kolmogorov-Smirnov, cuyo resultado indica que no se cumple la normalidad de los datos de cada uno de los cuestionarios utilizados (p<0.000). Se obtienen las puntuaciones medias entre las personas que tienen problemas de adicción, sin haber sufrido ASI, en comparación con las que sí lo han sufrido, obteniendo los resultados siguientes: Insatisfacción (5.09 vs. 6.41), Evitación (2.03 vs. 2.22), No sensualidad (2.96 vs. 4.50), Vaginismo (.88 vs. 2.94), Anorgasmia (.97 vs. 3.78), Disfunción eréctil (2.41 vs. 1.69), Eyaculación precoz (3.60 vs. 2.22). Se realiza la prueba U de Mann-Whitney para verificar si existen diferencias significativas entre las personas que presentan disfunción sexual, entre los grupos que han sufrido abuso sexual y tiene problemas de adicción, y el grupo que no ha sufrido abusos sexuales y tiene problemas de adicción. Los resultados señalan que las variables en las que se encuentran diferencias significativas son las siguientes: Insatisfacción (p=0.013), Evitación (p<0.000), No sensualidad (p=0.008), Vaginismo (p<0.000), Anorgasmia (p<0.000), Disfunción eréctil (p=0.045), y Eyaculación precoz (p=0.007). En relación a las puntuaciones obtenidas, se muestra que el mayor porcentaje de disfunciones se concentra en personas con ASI y con problemas de adicción, excepto en las disfunciones sexuales femeninas (vaginismo y anorgasmia), que el mayor porcentaje se
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 117" encuentra entre las personas que han sufrido ASI y no tienen problemas de adicción. En concreto, se puede destacar que de las personas que han sufrido ASI y tienen un problema de adicción, las mayores puntuaciones se detectan en evitación y vaginismo, coincidiendo con las personas que no tienen un problema de adicción. Respecto a las personas que no han sufrido ASI y tienen un problema de adicción, el mayor porcentaje de disfunciones sexuales se dan en eyaculación precoz y disfunción eréctil, mientras que en las personas que no tienen un problema de adicción, se destaca el vaginismo y la evitación de nuevo. Tal y como se muestra en este estudio, las personas que han sufrido ASI pueden presentar más disfunciones sexuales que las que no lo han sufrido. También se señala que los hombres que han sufrido ASI pueden presentar más disfunciones sexuales que los que no lo han sufrido, excepto en la disfunción eréctil y eyaculación precoz, donde se obtienen puntuaciones más altas en los hombres con problemas de adicción y que no han sufrido ASI. Por último, se observa que las mujeres que han sufrido ASI pueden presentar más disfunciones sexuales que las que no lo han sufrido.
DISCUSIÓN GENERAL
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 121" La investigación sobre la relación entre ASI y desarrollo de comportamientos adictivos es limitada. Una prueba de ello es que solo se ha podido contar con 36 estudios que abordaban esta temática en la revisión sistemática. Esto limita los avances en la evaluación y tratamiento de personas que sufren ASI y desarrollan comportamientos adictivos en la etapa adulta. La mayoría de los estudios revisados (80.55%) encuentran una relación estadísticamente significativa entre el ASI y el desarrollo de comportamientos adictivos. Entre ellos, se afirma que las personas que han sufrido ASI tienen más riesgo de iniciarse en el consumo de sustancias y en el desarrollo de distintas psicopatologías (Daigre et al., 2015). A destacar, que sigue siendo mayor el número de mujeres que ha sufrido ASI, una de cada cinco, por lo que tienen mayores factores de riesgo para desarrollar comportamientos adictivos, como es el caso del abuso severo de alcohol (Daigre et al., 2015; Müller et al., 2015; Potthast et al., 2014). En cuanto a los comportamientos adictivos sin sustancias, también se destacan relaciones entre el ASI y el uso compulsivo de la pornografía, el juego problemático, la comida o internet (Bedoya et al., 2023; Chen et al., 2017; Dion et al., 2015; Hamilton-Wright et al., 2016; Imperatori et al., 2016; Jaisoorya et al., 2017; Kim et al., 2017; Mason et al., 2013; Nunes-Neto et al., 2018; Richard et al., 2023). Otra cuestión a destacar de la revisión es la falta de instrumentos específicos para medir la psicopatología relacionada con el ASI en personas adultas. Buena parte de los estudios analizados (48.64%) utilizan cuestionarios estandarizados sobre eventos traumáticos, donde el ASI es solo una categoría más y un 32.43% utilizan cuestionarios ad hoc o ítems no
CONCLUSIONES
[ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] 131" Hipótesis 1: se confirma Conclusión 1: las personas que han sufrido ASI tienen mayor riesgo de desarrollar comportamientos adictivos. Entre las conclusiones que se extraen de los estudios analizados en la revisión sistemática, la mayoría (80.55%) encuentran una relación estadísticamente significativa entre el hecho de haber sufrido ASI en la infancia y desarrollar comportamientos adictivos, con o sin sustancias, en la etapa adulta. Hipótesis 2: se confirma Conclusión 2: El cuestionario ABSEIN-AD es capaz de discriminar sintomatología relacionada con el ASI. Debido a la forma en la que se ha construido el cuestionario, permite detectar sintomatología relacionada con los abusos sexuales, sin que se aborde de manera directa y pueda provocar la evitación al trauma. Hipótesis 3: se confirma Conclusión 3: Las personas que han sufrido ASI pueden presentar más diversidad de disfunciones sexuales que las que no lo han sufrido. Después de los análisis realizados en el tercer estudio, se concluye que las personas que han sufrido ASI pueden presentar una probabilidad más alta de tener disfunciones sexuales que las que no lo han sufrido. Las disfunciones sexuales más frecuentes en el caso de las mujeres son la evitación y vaginismo, mientras que en los hombres son la eyaculación precoz y la disfunción eréctil. Hipótesis 4: se rechaza Conclusión 4: Las personas que han sufrido ASI pueden presentar más diversidad de disfunciones sexuales que las que tienen comportamientos adictivos. Los hombres que han sufrido ASI pueden presentar más disfunciones sexuales que los que no lo han sufrido,
132 [ABUSO SEXUAL INFANTIL Y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS] excepto en la disfunción eréctil y eyaculación precoz, donde se obtienen puntuaciones más altas en los hombres con problemas de adicción y que no han sufrido ASI.
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