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EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 por VOLKER PINGEL HERMANFRID SCHUBART OSWALDO ARTEAGA ANNA-MARIA ROOS MICHAEL KUNST RESUMEN Se presentan en este informe los resultados arqueológicos obtenidos en la última campaña de excavación realizada en el otoño de 1999 en el poblado prehistórico de Fuente Álamo (Cuevas del Almanzora, Almería). El corte mas occidental de la ladera oeste (corte 42) confirma en plantas y perfiles, en parte aquí presentadas, que también allí como en las laderas sur y este del cerro hay que contar con un hábitat intensivo y con sepulturas relativamente frecuentes. En la ladera sur se excavaron las tumbas femeninas 111 y 112, las dos en pithoi y la 111 con un ajuar especialmente relevante —hasta ahora desconocido en esta forma de la ladera sur—, rico en cerámica, con 16 anillos y brazaletes de bronce y plata, con más de 30 cuentas de collar de piedra, algunas importadas, y también 12 cuentas de plata de diferentes tipos. Destacan las evidencias estratigráficas recabadas en los tramos altos de la ladera sur del cerro, apuntando notables diferencias arquitectónicas respecto de los singulares edificios excavados en la cima y abriendo cuestionamientos previsibles en comparación con las diversidades constructivas que se pueden esperar integradas en otros distintos sectores del mismo asentamiento. Se ha confirmado con creces la continuidad poblacional durante el Bronce Tardío Antiguo. Por lo que partiendo del concepto 'post-argárico' y de la fragmentación política del Estado territorial precedente, quedan planteadas unas nuevas expectativas explicativas para la definición de dicho período prehistórico, por un lado en relación con el parangón del llamado Mundo Micénico, y por el lado principal en relación con el proceso atlántico-mediterráneo que concierne a la 'formación' del Mundo Tartesio. SPAL 12 (2003): 179-229 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
180 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST ABSTRACT In this study we report the archaeological results of the excavation of the prehistoric settlement Fuente Álamo (Cuevas del Almanzora, in Almería) carried out in the autumn of 1999. Plans and sections of trench 42 situated on the most western slope, some of which are illustrated in this article, confirm that there, as observed on the south and east slopes, had been intensive habitation which relative frequently contained graves. On the south slope two graves, number 111 and 112, both female and both buried in pithoi, have been excavated. Grave 111 contained particularly rich grave goods, unusual for the south slope. It was rich in pottery, contained 16 rings and bracelets of bronze and silver, 12 silver beads of different types and finally more than 30 beads of stone, some of which were imported. It is appropriate to underline the importance of the stratigraphic sequence obtained in the upper area of the south-facing slope, which illustrates a considerable architectural difference when compared to the important buildings excavated on the top of the site. Moreover, it poses many questions about the variety of buildings in other areas of the settlement. Continuous habitation during the early Late Bronze Age has clearly been confirmed. Thus, accepting the post-Argaric concept and the political fragmentation of the previous State, we will obtain a definition of this prehistoric period, in relation to the Mycenaean world and to the Atlantic-Mediterranean process involved in the formation of the Tartessian world. Palabras claves Fuente Álamo. El Argar. Bronce Tardío post-argárico. Key words Fuente Álamo. El Argar. Post-Argaric Late Bronze Age. INTRODUCCIÓN La séptima campaña de excavación arqueológica realizada en el poblado de la Edad del Bronce de Fuente Álamo ubicado en el término municipal de Cuevas del Almanzora (prov. Almería), ha sido efectuada durante las fechas comprendidas entre el 17 de septiembre y el 31 de octubre de 1999 de acuerdo con las expectativas científicas formuladas en función de los resultados obtenidos en las intervenciones de un largo y fructífero proyecto de investigación (Arteaga y Schubart 1980; 1981; Schubart, Arteaga y Pingel 1985; 1988; 1989; Schubart, Pingel y Arteaga 1991; 1993; Pingel et al. 1998). Ha sido esta campaña concebida como una colaboración entre el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid y las Universidades de Bochum (Alemania) y Sevilla, bajo la dirección de V. Pingel (Bochum), H. Schubart (Rauschenberg, Alemania), O. Arteaga (Sevilla) y M. Kunst (Madrid). La clasificación y catalogación de los materiales ha sido efectuada por un equipo de colaboradores de la Universidad de Sevilla coordinado por A.M. Roos. Los autores firmantes quieren expresar su especial agradecimiento al Primer Director del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, Prof. Dr. Tilo Ulbert, y al Director General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Dr. Julián Martínez García, por su inestimable interés y apoyo, cabiendo resaltar que sin su particular empeño esta campaña no podría haber sido realizada. En la campaña de 1999 participaron las siguientes personas: Dra. Corma Liesau (Universidad Autónoma de Madrid), Dr. Alfredo Mederos Martín (Universidad Complutense de Madrid); los licenciados D. Daniel Barragán Mallofret (Universidad de Sevilla), D a Elena Morán Hernández (Sagres, Portugal), D a Manuela Pérez Rodríguez (Universidad de Cádiz) y D a Olga Sánchez Liranzo (Universidad de Sevilla); los estudiantes D. Sven Beba (Universidad de Bochum, Alemania), D. José Ángel Contreras Arqué, D. Ignacio Fernández Estevan, D. Joaquín Fernández Pérez y D. Raúl Madueño Cortés (todos de la Universidad de Sevilla). Además participaron como dibujante D. José Fernández Pérez (Madrid) y como fotógrafo D. John Patterson (Instituto SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 181 Arqueológico Alemán de Madrid). El personal obrero procedente de Cuevas del Almanzora y sus alrededores llegó a contar hasta diez personas, entre hombres y mujeres. Los autores quedan muy agradecidos a todos los integrantes del equipo. Es de lamentar que en función de la limitación programática del trabajo previsto esta vez otros investigadores de ciencias afines no pudieron colaborar directamente en la campaña. No obstante, como visitantes participaron temporalmente el Dr. Rui Parreira (Sagres, Portugal) y la Dra. Beate Schuler (Ashford, Irlanda), cuyas ayudas son de agradecer '. Puesto que esta campaña fue concebida por parte del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid y de la Junta de Andalucía de momento como la última a realizar antes de la publicación de la 'Memoria Científica' de los trabajos iniciados en 1977, la autorización concedida abarcaba exclusivamente la culminación de algunos trabajos en la zona de los cortes 38 a 41 ubicados en la ladera sur, para proceder luego a su cubrición inmediata siguiendo las instrucciones dictadas por la Comisión Andaluza de Arqueología (Sevilla). La proposición original de continuar una investigación más amplia de la ladera sur, como se había efectuado en el ámbito de la cima, no tuvo la fortuna de verse aprobada. Por lo que después de haberse trazado un gran eje de varios cortes bajando la ladera, la previsión de ampliar su extensión hacia los lados, por lo pronto ya no se pudo llevar a cabo; obligando el criterio de la cubrición de los cortes de dicha ladera a suspender también la restauración de las estructuras arquitectónicas de esta parte del poblado prehistórico, que en caso contrario podría haberse efectuado, para dejar a la vista del público visitante el contraste de la 'acrópolis' (ahora conservada) y la comparación de otro sector habitado de Fuente Álamo (ahora nuevamente sepultado). También en esta campaña, como en las anteriores, debido a los problemas de almacenamiento por los que vienen pasando las instalaciones del Museo Arqueológico Provincial, los hallazgos materiales se depositaron de acuerdo con la Dirección General de Bienes Culturales en el propio Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora. El traslado de todos los materiales depositados a unas nuevas dependencias de la misma Casa Consistorial, que fueron habilitadas para tales efectos, ofrecería a los excavadores la oportunidad de acometer una reordenación funcional de más fácil acceso, bajo la dirección de A.M. Roos, contando con la eficaz ayuda de los estudiantes participantes de las Universidades de Sevilla y Cádiz. Al actual Alcalde de Cuevas del Almanzora, D. Jesús Caicedo Bernabé, y a sus colaboradores, en especial a D. Eusebio Gómez Gambín, queremos expresar nuestro agradecimiento por la gran ayuda prestada. La campaña autorizada en la ladera sur tenía que concentrarse por lo dicho en algunos puntos especialmente relevantes; ya que entonces apremiaba el tiempo disponible, y se tenía que hacer compatible el reducido número del personal obrero, a su vez con la previsión de los movimientos de tierras necesarios para cubrir los cortes. Sobre todo era, cuando menos, obligado acabar de documentar en el espacio limitado de aquellos cortes una mayor extensión posible de las construcciones parcialmente visibles, e investigar las secuencias estratigráficas hasta la roca. Además, se tendría que intentar completar la relación comparativa del gran perfil oeste, y realizar en la misma una ampliación de pequeñas dimensiones hacia el oeste. Algunas zonas de los cortes, y sobre todo de los perfiles, estaban relativamente dañadas a causa de las lluvias, de manera que repetidas veces surgían problemas a la hora de conectar con los contextos anteriormente documentados. Han sido excavados por completo en extensión los cortes 38 —éste, en particular, sin aportarnos contextos estratigráficos— y el 41. En la zona norte del corte 41, estas investigaciones finales no suministraron nuevos resultados, en comparación con las anteriores campañas, excepto los relativos a completar el seguimiento de algunos pocos vestigios murales (Schubart, Pingel y Arteaga 1993: 3 ss., fig. 2). Así pues, los trabajos de esta campaña se concentraron principalmente en los cortes 39 y 40, así como también en los potentes testigos que les separan de los cortes 38 y 41, e igualmente ene! testigo 39/40 situado entre ambos. No podían ser excavadas algunas partes de las capas inferiores de la zona meridional del corte 39 1. Las ilustraciones fueron realizadas por: figs. 1-4. 13. 14 A. Kuczminski (Bochum); figs. 5.7-12. 15. 16J. Fernández (Madrid); figs. 17-24 0. Arteaga y A.M. Roos (Sevilla). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
182 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST y del testigo 39/40, así como de la mitad este y la zona meridional del corte 40, y del testigo 40/41. Los dos testigos mencionados se rebajaron hasta alcanzar los niveles investigados en los cortes, respectivamente. Además, en el corte 40, delante del perfil oeste, se profundizó hasta la roca, consiguiendo de esta manera una documentación completa de amplias partes del perfil oeste, excepto del ámbito ocupado por el testigo 39/40. Había de conformarse con estas restricciones adicionales, para poder realizar una ampliación limitada del corte 39 hacia el oeste (corte 39W), hasta aproximadamente la coordenada x +32 m, abriendo un espacio abarcado entre las coordenadas y -6 m /y -11 m en dirección norte-sur, hasta llegar al primer plano de excavación. Aparte, durante esta campaña se documentaron gráficamente los restos de construcciones de la Edad del Bronce y de la época romana que afloran en la superficie de las zonas más bajas de la ladera sur. En suma, esta campaña nos aportó importantes conocimientos adicionales sobre las edificaciones existentes en la ladera sur durante la Edad del Bronce, que al menos en el área investigada, en comparación con las edificaciones conocidas en la cima, muestran una notable variedad en la manera de construir yen las funciones asignadas a las estructuras arquitectónicas. También se ampliaron nuestros conocimientos sobre los enterramientos argáricos de Fuente Álamo por el descubrimiento de las tumbas 111 y 112, en el ámbito del testigo 39/40 y del corte 40, respectivamente. Y como veremos especialmente, se obtuvieron unas importantes evidencias mostrativas de la continuidad poblacional del asentamiento durante el período post-argárico relativo a los comienzos del Bronce Tardío en el sudeste de la Península Ibérica. (V.P.) LAS ESTRUCTURAS ARQUITECTÓNICAS DIFERENCIADAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO En el corte 39, en primer lugar se desmontaron los muros lt y lv excavados en 1996 en la zona norte del corte (Pingel eta!. 1998: fig. 1).Desde el perfil oeste el muro lt seguía durante un trayecto de 2 m a un escalón artificial cortado en la roca en dirección nordeste. Luego, por debajo del muro ls, este escalón dobla hacia el norte creando otro ángulo artificial de terraza hasta el perfil este, con una profundidad de unos 80 cm. Este ángulo se insinuó ya en 1996 (Pingel eta!. 1998: fig. 1, véase las líneas esquemáticas de la roca). Su espacio seguramente debería ocupar un edificio, del cual no se conservaron ningunos restos constructivos. Más bien hacia el sur, el escalón estaba relleno con materiales rocosos estériles y paquetes de filitas. La antes mencionada ampliación oeste del corte 39 (corte 39W) ahora se proyectaría con el propósito de poder observar el ángulo entre los muros ka y kc, conocido desde hace tiempo, consiguiendo de esta manera la documentación de su límite oeste, y con ello el conocimiento de la anchura completa de un edificio de la ladera sur por primera vez (Pingel eta!. 1998: fig. 2; Schubart, Pingel y Arteaga 1993: fig. 2). Finalmente, esto fue posible, ya que el muro kc que no tiene una verdadera cara exterior porque está adosado en su mayor parte a la ladera, podía ser observado durante un trayecto de unos 2,5 m en dirección oeste doblando luego en ángulo recto hacia el sur (fig. 1, lám. I). Así pues, este edificio X tenía una anchura interior de unos 3,0-3,5 m y unas dimensiones exteriores de unos 5,0 m. Su límite sur no se conserva, pero se puede inferir que el edificio tenía que contar con una profundidad interior de al menos 2,5 m. Según los contextos estratigráficos del perfil oeste, el edificio X pertenece a las últimas construcciones argáricas de la ladera sur. Por primera vez nos ofrece, como hemos dicho, la medida de la anchura de una habitación o de un edificio, y al mismo tiempo la planta en sus dimensiones exteriores abarcando unos 5,0 m por al menos 3,5 m. Además se podía confirmar que se trataba de un edificio de planta exenta y que no formaba parte de una hilera de 'habitaciones' construidas paralelas siguiendo la curva de nivel de la ladera. Otras investigaciones adicionales no se pudieron realizar en esta zona, como hubiera sido deseable para completar su información. Una importante concentración de hallazgos, sin embargo, se va a tratar más adelante, cuando se presenten las tumbas excavadas durante esta campaña. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 32 -5 + -6+ -7 + -8 + -9 + -10+ Fig. 1. Fuente Álamo 1999. Corte 39 y ampliación oeste (39W). Planta del edificio X de época argárica reciente. Los muros se completan mediante líneas rayadas: densas = deducido; amplias = supuesto. Desmontando el muro kg del corte 39, se comprobó que en su mayor parte estaba 'relleno' de tierra de color marrón grisáceo. Además, especialmente ene! perfil oeste se podía observar, cómo dicho muro estaba fundamentado en una fosa de construcción que había sido profundizada en los anteriores estratos argáricos de filitas y rellenada con la misma tierra marrón grisácea. En algunos puntos del muro, se colocaron bajo su frente unos trozos murales evidentemente de apoyo. En el ámbito del perfil este del corte 39 el mismo se asienta directamente sobre la roca. Este muro (,de terraza?) de la época del Bronce Tardío sigue más o menos la dirección de un escalón más antiguo excavado en la roca durante la época argárica, con una profundidad de hasta 3 m, el cual atraviesa en diagonal el corte 39 y el testigo 39/40. Contra este potente escalón, documentado por completo sólo delante del perfil este, se colocaron otros dos muros (mc, mf), en parte algo desviados uno contra el otro (fig. 2). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
184 VOLKER PINGEL / HERMANFR1D SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST Fig. 2. Fuente Álamo 1999. Cortes 39 y 40, con el testigo 39/40. Plantas de los edificios V y W de época argárica antigua. Rayado véase fig. 1. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 185 El mencionado muro mf de buena construcción resultó ser la pared norte de un edificio que hacia el oeste está delimitado por el muro mi, el cual forma un ángulo recto con el muro mf (fig. 2). Esta esquina noroeste del citado edificio se conservaba todavía con una altura de más de un metro. Lamentablemente, las dimensiones oriental y meridional de este edificio W se salen del ámbito del corte, por lo que no podían ser averiguadas (lám. Pero es evidente, que el mismo se levantó sobre una superficie plana de la terraza que se extiende en el pie del potente escalón rocoso, unos 3 m hacia el sur, hasta entrando en el corte 40; y que incluye la terraza más septentrional situada en y -15 m (Pingel eta!. 1998: figs. 4 y 5). De todo ello se puede inferir que el edificio W tendría que haber presentado hacia la ladera una profundidad interior mínima de 3 m, lo que coincide del todo con las anteriores observaciones en la ladera sur sobre las edificaciones argáricas. Según el orden de sucesión de las terrazas definido ya en 1996, el edificio W debería pertenecer a un momento no precisado de las construcciones argáricas más antiguas conocidas en la ladera sur. Es de lamentar, que no se podía excavar la gran cantidad de piedras que forman un bloque de muros y derrumbes en el ámbito del testigo 39/40 hasta el perfil oeste. Aquí, al oeste del edificio W, hay indicaciones de unas filas de piedras atravesando el corte, en paralelo con la ladera, como se observaron anteriormente durante la excavación de la zona norte del corte 40. Además, salta a la vista que el ángulo formado por los potentes muros kh y ki, ya conocido desde hace varias campañas, puede estar en correlación con el edificio W (fig. 2) (Pingel eta!. 1998: fig. 4; Schubart, Pingel y Arteaga 1993: fig. 2). Este ángulo que es la esquina nordeste del edificio V, está situado a una distancia de 2 m del edificio W y orientado de la misma manera, es decir, de un modo exactamente paralelo. Ya en la campaña de 1988 se tomaba en consideración que podría haber existido una subida parecida a una escalera de unos 2 m de ancho en el espacio entre la esquina del ahora denominado edificio V y un muro paralelo observado entonces (ahora el edificio W) (Schubart, Arteaga y Pingel 1988: 175 ss.; 1989: 82). También la base del muro ki se asienta sobre la terraza rocosa, de manera que no se puede excluir la contemporaneidad de ambos edificios. Se debe sin duda a la topografía del cerro, el que ambos edificios no coincidan estrictamente en sus orientaciones, para seguir respectivamente los contornos de la ladera. También del edificio V falta la pared que le delimita hacia el sur, la cual ha sido destruida a más tardar durante la época del Bronce Tardío cuando se construyó el edificio U (véase infra). Puesto que el edificio V se sale en sus dimensiones del ámbito del corte, no se podía investigar su limite oeste. No obstante, en analogía con el edificio W y con otras construcciones, se podrán estimar unas dimensiones parecidas como se indica en la figura 2. Por encima de estos dos edificios, en el espacio de la 'subida' y al lado de la esquina noroeste del edificio W, se descubrió la tumba 111 sobre la cual vamos a insistir más adelante. Esta sepultura es claramente más reciente que los mencionados edificios de la época argárica 'antigua'. Detrás del muro mc se acumularon varios paquetes estratigráficos argáricos, por lo que todos son al menos más recientes que el edificio X, que se describió más arriba en el texto, y al parecer por consiguiente más antiguos que la tumba 111. En el corte 40, en primer lugar se excavó el gran edificio U del Bronce Tardío (fig. 3) (Pingel eta!. 1998: figs. 4y 5, lám. 4b). Se comenzó con el desmonte del paramento contra el escalón rocoso de la pared norte que ya se había derrumbado en parte. Luego, en el interior del edificio se profundizó unos 20 cm por debajo del nivel alcanzado en 1996, hasta llegar al filo inferior del suelo del edificio U. Este paquete estratigráfico relativamente homogéneo contenía varios hogares, muchos recipientes típicos del Bronce Tardío, fragmentos cerámicos de mayor tamaño, etc. Tanto la losa de color verdoso hallada delante de la pared norte, como otra losa que se encontró en posición horizontal sobre el suelo del edificio U, al parecer proceden de tumbas ubicadas más arriba en la ladera sur (no de la tumba 99) cayendo al interior del edificio al inicio de su colmatación (fig. 5). El propio derrumbe de grandes cantidades de piedras halladas dentro del edificio U tendrá que haberse formado aún durante el Bronce Tardío, p.ej. a causa de la caída de una construcción completa de terraza o algo parecido desde arriba hacia adentro de la casa. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
186 VOLKER PINGEL / HERMANFR1D SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST Fig. 3. Fuente Álamo 1999. Corte 40 y testigo 40/41. Planta del edificio U del Bronce Tardío. Rayado véase fig. 1. En el sur del corte 40 y en el ámbito del testigo 40/41 se encontró delante del perfil este un muro que se orienta desde dicho perfil hacia el suroeste siguiendo la curva de nivel de la ladera (fig. 3). A pesar de que este muro se pierde hacia la mitad del corte, eventualmente puede ser identificado más adelante con algunas piedras que se encuentran cerca de la superficie dentro del perfil oeste del corte 41 en y -24,50 m. La construcción de este muro se llevaría a cabo profundizando en estratos argáricos de filitas, por lo que resulta ser del Bronce Tardío. Aunque no se podía excavar su conexión con el muro este del edificio U, la cual tiene que hallarse algo al este del corte 41, todo habla a favor de que se trata del muro sur de dicho edificio. Puesto que en el espacio del corte 40 no se encontró el muro oeste de la casa, y dado que el muro meridional al parecer llegaba hasta el perfil oeste, puede inferirse que el límite occidental del edificio U SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 187 tiene que hallarse al oeste de los cortes 40 y 41. Así pues, el edificio U de la época del Bronce Tardío era considerablemente mayor que las casas argáricas de la ladera sur, ofreciendo unas dimensiones exteriores de al menos 8,5 m por 5,5 m y unas medidas interiores de aproximadamente 6,5 m por 4,5 m (fig. 3, lám. III). Por debajo del nivel de suelo del edificio U, en el corte 40 apareció un paquete de estratos de filitas de época argárica que ocupa un espacio aproximado desde y -18 m en el este y desde y -20 m en el oeste; lo que significa que el edificio U estaba excavado aproximadamente un metro en la roca sólo en su parte norte, mientras que en el sur se asienta sobre unos estratos argáricos más antiguos. En la zona este del corte, en estos estratos argáricos se profundizaba la tumba 112, desde algo por debajo del suelo del edificio U hasta dentro de la roca (fig. 4, lám. III). Como no fue posible investigar toda la superficie ocupada por el edificio U, se excavó únicamente delante del perfil oeste un espacio de unos 2 m de ancho hasta la roca. Se comprobó que el paquete estratigráfico argárico tenía aún una potencia de 60-80 cm siendo posible subdividirlo en parte en dos paquetes. Todo el paquete estratigráfico se depositó igualmente sobre una terraza artificial instalada en época argárica, la cual se extiende de norte a sur en el perfil oeste aproximadamente desde y -20 m hasta y -24 m (figs. 4 y 5). En este espacio reducido excavado se encontraron distintos restos de construcciones, en parte hasta entonces desconocidas, cuyas interrelaciones concretas o incluso funciones no se podían averiguar. La terraza argárica se delimita hacia el sur por un potente muro (mh) de un metro de ancho, levantado directamente sobre el reborde de la roca. También en el norte de la terraza, delante del escalón rocoso en y -20 m, se hallaron restos constructivos (me) asentados sobre la roca. No obstante, era evidente que en el caso de estos restos no se trata de un muro continuo, sino que tanto delante del perfil oeste, como en el perfil este del espacio investigado, los trozos murales se acaban. Además resulta que el muro me no constituye una unidad, sino que se compone de dos bloques de muros algo desviados en su orientación uno contra el otro (me 1, me2), con unas dimensiones aproximadas de un metro de largo y 60 cm de ancho, respectivamente. En su orientación difieren algo del muro meridional (mh). Otro pequeño resto de un muro argárico (mg) se halló entre la tumba 112 y el límite este del edificio U. Se construyó igualmente sobre la roca, dentro de una excavación de la misma (lám. III). Sin embargo, el resultado más sorprendente quedaría referido a la existencia de varias excavaciones realizadas en la superficie rocosa de la terraza argárica. Directamente paralelo con el muro meridional (mh), y a una distancia de unos 30-40 cm, había un 'canalillo' algo irregular excavado en la roca, con una anchura de 40-50 cm y una profundidad de 10-20 cm (fig. 4, lám. IV). Este canalillo continúa hacia el este y se termina redondeado directamente delante del perfil oeste. Tiene que quedar sin resolver, si después de una interrupción el canal eventualmente continuaba o si el mismo cambiaba de dirección. En el espacio limitado investigado, dentro del canal no se constataron otros elementos constructivos, ni un relleno fuera de lo normal, etc. El estrato argárico superior, compuesto de filitas, va por encima de este canal; mientras que al menos en el perfil oeste en el ámbito del canal que, sin embargo, no conecta con dicho perfil, el paquete estratigráfico inferior que en parte topa contra los muros me o se superpone a ellos, se termina. Al norte del canal, aunque junto a él y en paralelo, se encontró una fila de al menos tres hoyos, más o menos redondeados. Han sido excavados en la roca con una equidistancia de un metro profundizando unos 10 cm. Su distancia respecto del canal es de unos 30-40 cm. Así mismo, en el escalón rocoso del extremo norte de la terraza argárica y al otro lado de los muros me, se halló al menos un hoyo similar excavado en la roca (fig. 4, lám. IV). En el perfil oeste, dichos hoyos son cubiertos por el paquete estratigráfico inferior, por lo que son más antiguos que el canal. Ha de quedar pendiente esclarecer mejor, cuáles de estos elementos formaban parte de los diferentes conjuntos. No obstante, las desviaciones en la orientación y también los contextos estratigráficos evidencian que pertenecen a unas construcciones de distinta antigüedad. De la mejor manera, por lo menos los hoyos podrán ser interpretados como vestigios de unas construcciones sustentadas mediante postes. Pero como no se trata en este caso de unos verdaderos hoyos de postes, como también se conocen esporádicamente SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
- -800 194 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARTA ROOS / MICHAEL KUNST 1 o -1 -2 -3 -4 I - -10 00 1 Fig. 8. Fuente Álamo 1988/1999. Corte 42. Perfil sur con la tumba 96. perfil sur (fig. 8), respectivamente. En el perfil norte, las filitas aparecen ya a una profundidad de -1,40 m por debajo de la superficie, y en el perfil sur a una profundidad de -1,00 m. Por lo visto, en el perfil norte, aquí se cortó un escalón en la roca para la construcción del muro he (fig. 7). Así mismo, en el perfil sur, en la preparación de la tumba 96 se recortó la roca para poder depositar la respectiva urna de inhumación en un hueco de fondo llano (fig. 8). Los muros excavados en el corte 42, o sea el antes citado muro he en el nordeste y los muros hf y hg en el sudeste del corte (fig. 7), forman un ángulo recto, aproximadamente, si no se hace caso de las irregularidades del muro he y si se parte del supuesto de que las piedras del frente suroeste de dicho muro que se encuentran en el sudeste, están in situ. El perfil norte hace ver que el muro he ha sido profundizado en la roca esquistosa que aflora en el nordeste del corte. Hacia el sudeste termina sobre el firme, como puede observarse en la planta. No se puede determinar, si el muro he se asentaría sobre la roca en todo su trayecto hacia el noroeste, ya que pasa el límite del corte dado por el perfil norte, aparte de que se interrumpieron las excavaciones arqueológicas en este sector. No obstante, la construcción del muro en un recorte de la roca, observado en el perfil norte, y la terminación de dicho muro sobre el firme hacia el sudeste evidencian de todos modos que en el ámbito del corte 42 el muro he debe pertenecer a una construcción muy antigua. En el sudeste del corte, el muro hf que atraviesa el corte en diagonal es superpuesto por el muro hg más reciente. Ambos frentes miran hacia el noroeste, aunque el frente del muro hf está desplazado unos 30-40 cm hacia el sudeste. No parece que el muro hf pudiera ser un zócalo más ancho sobre el cual se levantaría el muro hg. Más bien parece que después del abandono del muro hf más antiguo, éste hubiera sido sustituido por el muro hg. Según las alturas el muro hf podría corresponder al muro he, si es que ambos constituían una misma habitación. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 195 Parece que el muro hf termina aún delante el perfil este, lo que tiene que estar relacionado con el hecho de que sólo 20 cm más allá, hacia el nordeste, a la misma altura se documentó la roca. Se trata de una situación como la que ha sido observada ya en relación con el extremo sudeste del muro he, igualmente muy cerca del perfil este. En lo que concierne al resto del muro hf en dirección suroeste, ya no se podía comprobar por la excavación, si se asienta directamente sobre la roca o sobre un estrato más antiguo. Mientras que el muro hf conserva solamente una hilada o raras veces dos hiladas de piedras, igual que el muro he, en el caso del muro hg se cuentan entre dos y tres hiladas superpuestas, en particular en su tramo nordeste donde el filo superior de dicho muro es 50-60 cm más alto que el muro hf. En el tramo suroeste donde el muro hg cuenta con menos hiladas, la diferencia es menor de sólo 20-30 cm. También parece que el muro hg pasa el límite del perfil este del corte 42 hacia el nordeste. Los frentes posteriores de ambos muros que con gran probabilidad eran de dos paramentos adosados, se encuentran por detrás del perfil sur. En el perfil sur, los muros hf y hg están representados sólo por algunas piedras precisamente allí donde sus frentes salen del perfil y donde los filos superiores de las piedras pertenecientes a estos muros emergen del límite de la excavación (fig. 8). Junto a estas piedras, y en parte por encima de ellas, se depositó un estrato de color marrón amarillento constituido de un material suelto con grava. Este estrato que cae hacia el oeste siguiendo la pendiente, se conserva solamente por tramos. Por encima hay un estrato de derrumbe de limo de filitas de color azul grisáceo, que se observa en la pendiente desde los cortes 1 y 11, y que en su tramo superior incluye numerosas piedras, en parte de gran tamaño. Hacia arriba, esta secuencia de relativamente pocos estratos acaba con uno cobertor de color gris parduzco que contiene tierra vegetal y piedras éh mayor cantidad. Estratos horizontales, p.ej. en el ámbito de los muros, no se observaron en el perfil sur. Pero en cambio, esto sí parece darse en el perfil norte, como se constata al oeste del frente del muro he, sin que se manifieste un horizonte de suelo propiamente dicho. En una profundidad de -8,10 m y -8,30 m se perciben unos sedimentos horizontales sobre algunos trayectos cortos. Ala misma altura, aproximadamente, que las piedras del frente del muro hf, pero con su centro situadas 45 cm delante de dicho frente, se hallaron unas piedras puestas alrededor de un hoyo de poste. Como este hoyo de poste se encuentra por debajo de la tumba 91, no aparece en el plano (fig. 7). El poste que entonces estaba aquí en pie difícilmente podrá ser explicado en relación con el muro mismo. No obstante, podrá haber pertenecido a una división interior de la supuesta habitación o servido de soporte para una superestrucutra. Un segundo hoyo de poste cuyo lugar se indica igualmente por las piedras puestas en circular, se sitúa directamente en el trayecto del muro hg, es decir con el centro del antiguo poste 27 cm por detrás del frente del muro (fig. 7). En este caso, la vinculación del poste con el muro hg es muy probable. Se trataría de un modo de construcción bastante usual en la arquitectura argárica; situando los postes en el interior de los muros mismos y profundizándoles hasta dentro del zócalo de piedra de las paredes, e incluso hasta por debajo del zócalo, como se observa p.ej. en la casal de Fuente Álamo durante la fase 11 (Schubart, Pingel y Arteaga 2000: anexos 5, 9). A una distancia de 40 cm al norte del muro hf, y a un nivel algo más bajo, se halló el fragmento de una 'estela' cilíndrica de sección ovalada, hecha de arenisca de color blanco amarillento. Esta estela 4 fue objeto de estudio ya en relación con la publicación de varias estelas argáricas antiguas de Fuente Álamo (Risch y Schubart 1991: 193 ss., fig. 6, lám. 4). Considerando que por lo visto se trata de un fragmento de la parte inferior de una estela, posiblemente de su extremo, es de suponer que la pieza se encontró en un contexto de deposición secundaria. Es de lamentar que a causa de la interrupción de las excavaciones arqueológicas en el corte 42 queda en tela de juicio, si la estela ha sido colocada en relación con una sepultura, como es de suponer. La respectiva sepultura podría haber estado quizás en el escalón rocoso situado algo al este del corte 42. Según los complejos materiales asociados a los muros he, hf y hg se trata de unas construcciones argáricas con sus estratos pertinentes, sin que hubieran unas piezas características y bien datadas que nos permitieran SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
196 VOLKER PINGEL / HERMANFR1D SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST afinar mejor la cronología dentro de este período. No obstante, las tumbas descubiertas en el corte 42 que son más recientes aunque todavía pertenecientes a la época argárica, nos ofrecen unas referencias cronológicas respecto de la fase constructiva más antigua en dicho corte. Por encima de los muros y de los estratos asociados o todavía desde más arriba se profundizaron en el corte 42 cuatro sepulturas, alcanzando en lo máximo el nivel de los muros. Las tumbas 91,92 y96 son inhumaciones en urnas, mientras que la tumba 93 pertenece a un enterramiento en fosa con protección de piedras (fig. 8) (Pingel eta!. 1998: 33; 2001: fig. 13). Una descripción detallada de estas cuatro sepulturas y su estudio se presentará en relación con la publicación de todos los enterramientos de Fuente Álamo en una monografía específica (Schubart e.p.), de manera que aquí el texto puede ser sucinto limitándose a lo esencial, respecto del corte 42 y de su situación en la ladera oeste. Todos los tres enterramientos en urnas contenían los restos óseos de sujetos infantiles de corta edad como sigue: a lo máximo dos meses en el caso de la tumba 91; de nueve a doce meses en el de la tumba 92; y de doce a dieciocho meses en el de la tumba 96 (Kunter 2000: 265 ss., en particular 268). Los recipientes funerarios se depositaron en horizontal y en su interior los difuntos infantiles en una posición fetal, siendo ello lo que puede decirse de cuanto los escasos restos óseos permiten analizar. Como de costumbre, se rodeaban a las urnas de piedras; en el caso de la tumba 92 casi por completo. Para asegurar la posición del recipiente se le acuñaron piedras de mediano tamaño rodeándolo luego con otras más grandes. Delante de la boca de la vasija se encontró un molino que con su cara plana servía de tapadera (Schubart, Arteaga y Pingel 1989: lám. 6b). Las tres sepulturas infantiles en urnas no contenían ningún ajuar. La tumba 93 es una inhumación en posición fetal depositada en una fosa con fuerte protección de piedras (Schubart, Arteaga y Pingel 1989: 86 ss., figs. 5, 6a-c) 5 . En el curso de las investigaciones llevadas a cabo en Fuente Álamo, esta sepultura era en 1988 la primera de un total de sólo tres enterramientos en fosa descubiertos; aunque este tipo de tumba no se desconoce en la cultura argárica, como en especial en el mismo asentamiento de El Argar 6 . A la difunta, una mujer mayor (Kunter 2000), la acompañaba el siguiente ajuar: una vasija de carena baja, una pequeña hoja de puñal con tres agujeros para los remaches, un punzón y una cuenta de hueso. La vasija presenta una carena particularmente baja, con el cuerpo superior de fuerte tendencia cónica, por lo que pertenece al período de El Argar B, incluso posiblemente ocupando una época tardía dentro de este período (Schubart 2000b: 107 ss.). Ahora bien, si la tumba 93 posiblemente es propia de un momento avanzado del período de El Argar B, y si los tres difuntos infantiles de acuerdo con el tipo de sus sepulturas, como en general los enterramientos en urna, son adscritos al período de El Argar B, entonces las cuatro tumbas constituyen un horizonte más reciente, así y todo comprobado también estratigráficamente en un espacio donde anteriormente se erigieron unas casas atestiguadas por los muros analizados más arriba. Así mismo, parece que este hábitat más antiguo era de cierta duración, como muestra la sucesión de dos muros en el sudeste del corte. Si de esta manera a una primera fase de hábitat le sucede una segunda fase en la cual el mismo espacio ahora tiene una función funeraria, de momento solamente en lo que concierne al espacio limitado del corte 42 se puede suponer un cambio en la función. Sin embargo, no se puede saber cuál era el aspecto del terreno cuando se instalaron las sepulturas, porque en ningún lugar se ha conservado el nivel desde donde se profundizaron las tumbas. Por lo visto, no era un nivel de hábitat, aunque los respectivos estratos pudieron haber sido víctimas de la erosión. En otros sectores del poblado se podía dar la prueba de que determinadas superficies antes habitadas se desocuparon después quedando a la merced de la erosión, a la par que se erigieron nuevos edificios en otro lugar. Sirve de ejemplo la instalación de las cistas de las tumbas 52 y 65 durante la fase 10b de Fuente Álamo en una zona de la ladera este desocupada ya en la fase 10a. Contiguo a esta zona al sur se construyó el gran edificio H 5. El punzón no está ilustrado. 6. Véase p.ej. E. y L. Siret 1890, álbum: texto de las láms. 41, 329; 50, 89; 54, 707. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 197 de planta cuadrada. Por lo visto, los espacios dejados descubiertos por el hábitat se aprovecharon para la instalación de las sepulturas. Algo parecido podría manifestarse en el corte 42, donde un primer estrato de color marrón amarillento que aún pertenece a los muros o al momento de su abandono está superpuesto por un estrato de derrumbe de color gris azulado el cual, sin embargo, al parecer pasa por encima del enterramiento en urna de la tumba 96 (fig. 8). El corte 42 que es el más occidental de los cortes realizados en la ladera oeste de Fuente Álamo, confirmó la suposición de que, como ocurre en las laderas este y sur del poblado, igualmente en el oeste de la cima del cerro hay que contar con un hábitat intensivo, lo que ya aparentaba por el afloramiento en la superficie de los restos de numerosos muros en los tramos mediano e inferior de la ladera oeste. Además es de esperar que también aquí en determinadas zonas, en especial debajo de los escalonamientos de la roca que en parte con seguridad son artificiales, se abran unas nuevas perspectivas para la realización de estudios estratigráficos, aunque no en la misma medida, ni con una potencia estratigráfica como la encontrada en la ladera este y en parte en la ladera sur de Fuente Álamo. La relativa densidad de las sepulturas observadas en la ladera oeste, así como sus tipos y ajuares, permiten hacer unas afirmaciones que no pueden ser abordadas aquí dentro del margen expositivo limitado al corte 42. (H.S.) LAS NUEVAS SEPULTURAS DE LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO Si en el espacio reducido del corte 42 se encontraron en suma cuatro sepulturas, esto debe ser contrastado con la relativa frecuencia de los enterramientos aparecidos en la ladera oeste. Por lo que, a pesar de algunos hallazgos nuevos, el número de las sepulturas descubiertas en la ladera sur sigue siendo relativamente pequeño. Durante las campañas de 1988, 1991 y 1996 se podían investigar sólo cinco tumbas en total, a las cuales se añadieron en 1999 otras dos sepulturas, a saber los enterramientos en urna de las tumbas 111 y 112 (Pingel et al. 2001: fig. 13). La tumba 111 fue descubierta en el ámbito del testigo entre los cortes 39 y 40; y la tumba 112 en la zona sur del corte 40. En ambos casos, las fosas de los enterramientos han sido excavadas desde unas superficies en cualquier caso aún argáricas atravesando otros estratos argáricos más antiguos. Es difícil determinar el nivel preciso desde donde profundizaron las fosas. El análisis de los estratos que atraviesan y que se hallan en parte más arriba que las tumbas, o al mismo nivel que ellas, será de importancia para la cronología de la estratigrafía de la ladera sur. La fosa de la tumba 112, con un diámetro aproximado de un metro, profundiza hasta el suelo virgen compuesto de una arcilla de color amarillo, producto de la descomposición de las dolomías. El espacio entre la urna y el borde de la fosa se rellenó cuidadosamente con piedras de distinto tamaño entre las cuales se encontró también un molino. En el este de la tumba, otro gran molino se colocó en la fosa de modo que podía servirle a la boca del pithos como apoyo (fig. 11, lám. VIII). La fosa de la tumba 111 era mucho mayor presentando una longitud de unos 2,20 m y una anchura de 1,50 m, pero no llegó hasta la roca que en el testigo 39/40 se encuentra aún a mayor profundidad, sino que fue excavada en los restos constructivos y estratos de derrumbe más antiguos de la época argárica. El tamaño de la fosa no era previsto sólo para la urna, sino también para albergar una construcción en forma de túmulo que rodeaba a la propia tumba de grandes piedras colocadas con mucho cuidado (fig. 9, láms. V y VI). Hasta ahora, no se conoce nada parecido en Fuente Álamo. En ambas tumbas las bocas de las respectivas urnas estaban orientadas hacia el este. Los pithoi se depositaron en las fosas con una leve inclinación de modo que la boca quedaba más alta que el fondo redondeado (figs. 9 y 11). Las difuntas fueron introducidas en las urnas con la cabeza por delante y quedaron enterradas en una posición fetal, casi extrema, de decúbito lateral derecho. Por tanto, hay grandes coincidencias en SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
O 0.50m Fig. 11. Fuente Álamo 1999. Corte 40. Tumba 112. Plantas y sección. 1414/19 , 1414/7 4114114 44 l4,9 4414/15 4414/13 4414/16 4411/17 111 198 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST 0.50 M lo que concierne a la disposición de ambas sepulturas, y que igualmente comparten con otros enterramientos en urna Fig. 9. Fuente Álamo 1999. Corte 39. Tumba 111. Plantas y de Fuente Álamo, pero también muestran sección. unas claras diferencias entre sí sobre las cuales vamos a insistir a continuación. El esqueleto de la tumba 112 causaba la impresión de estar in situ, mientras que en la tumba 111 el cambio de sitio de partes del cuerpo o bien de los huesos se debe a la descomposición del cuerpo, al desmoronamiento de la pared superior de la urna y posiblemente a la actividad de animales como un factor añadido; lo mismo hay que suponerlo también para la ubicación de algunos objetos de menor tamaño hallados en dicha sepultura. Según la posición fetal de decúbito lateral derecho que adoptan las difuntas, las caras deberían estar orientadas hacia el sur. No obstante, los cráneos estaban girados de modo que en el caso de la tumba 112 la cara estaba orientada hacia abajo, de soslayo. Y en el caso de la tumba 111 totalmente sesgada hacia abajo. En la tumba 112 el brazo derecho estaba doblado de tal manera que la mano quedaba situada junto a la barbilla, mientras que el brazo izquierdo estaba detrás del cuerpo. En la tumba 111 la posición de los brazos era diferente: aquí se dobló el brazo izquierdo, llevando tres brazaletes en el antebrazo, y el brazo SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 199 derecho estaba por debajo del cuerpo de modo que la mano derecha, con una sortija de bronce colocada en un dedo, se encontraba próxima a la boca del pithos. Parece que la boca del pithos de la tumba 112 quedaba cerrada, al menos en parte, por la pared de otra gran vasija. Los fragmentos de este segundo vaso se hallaron delante de la boca de la urna, en parte colocados en vertical y precisamente dibujando un arco que correspondería a la curvatura de dicha pared antes de romperse. Se trata de una vasija carenada de la forma 5, con un tamaño especialmente grande (fig. 12b) (Arteaga y Schubart 2000 7 : 99 ss., fig. 2). Unos formatos tan grandes de vasijas carenadas se encontraron en Fuente Álamo ya otras veces, y han sido utilizadas reiteradamente como urnas, p.ej. en las tumbas 55 y64 (Arteaga y Schubart 1981: láms. 9a, 9b). De todos modos, en el caso de este gran fragmento de pared de un vaso carenado no se trata de un ajuar en sentido estricto. Delante de la boca del pithos y de este gran fragmento cerámico se hallaron huesos de un bóvido que al parecer son los restos de una ofrenda de carne. Fuera de la urna, y precisamente a la altura de la boca, aunque desplazado unos 20 cm hacia el sur, se encontró colocada en parte por debajo de las piedras del enterramiento (fig. 11), como ajuar, una vasija en forma de cuenco que resultó ser la parte superior de una copa (fig. 12a). En las sepulturas de Fuente Álamo y de otros yacimientos argáricos se depositaron repetidas veces tales partes superiores de copas, utilizadas como un 'cuenco'. En la tumba 60 de Fuente Álamo, p.ej., entre el ajuar se cuentan un cuenco de este tipo y además un 'vaso' que era el pie reutilizado de otra copa. Más adelante vamos a insistir en un 'vaso' semejante entre el ajuar de la tumba 111 (fig. 10x). En el cuenco procedente de la tumba 112 se percibe el arranque del pie de la copa, hueco por su interior, y que ahora constituye el fondo en forma de anillo de un cuenco. Lo poco que le queda de la antigua peana ha sido claramente retocado en la zona de la fragmentación, y quizás rebajado aún más por el uso. De todos modos puede ser considerado como un fondo reelaborado de una forma secundaria. Por lo visto se trata del arranque de un pie esbelto que podía pertenecer a una copa de la forma 7c1, en la cual la esbelta peana suele estar hueca en toda su longitud. No obstante, puesto que el pequeño resto del pie es claramente entrante, tampoco se puede exceptuar una reconstrucción de la forma 7b2, en la cual un pie ancho y hueco está unido a la parte superior mediante un anillo de relativamente poco diámetro. Ahora bien, en nuestro caso el cuenco se corresponde más bien con la parte superior de la forma 7c, con un corto borde entrante, y no con la forma 7b que generalmente se describe por un perfil oval. Luego, como hemos dicho, parece que está justificado reconstruir una forma 7c1, aunque la copa estará todavía cercana a la forma 7b2. Aparte de este cuenco el enterramiento de la tumba 112 no contenía ningún otro ajuar 8. En la tumba 111 la boca del pithos estaba tapada por una losa de pizarra de color gris azulado que mide unos 60 x 60 cm y tiene un grosor de 7 cm (fig. 9). Conforme a la posición inclinada de la urna, esta placa de pizarra ha sido colocada de la misma manera, también inclinadamente, de modo que tapaba la boca del pithos por completo. De hecho se quería cerrar herméticamente el enterramiento en el interior de la urna, como lo muestra la obturación con limo amarillo que se encontró sobre y por debajo del borde de la vasija. El mismo material limoso ha sido utilizado ene! cierre de la cista de la tumba 68 de Fuente Álamo, llenando la junta entre el reborde de la cista y la laja de la cubierta. La tumba 68 quedó cerrada tan herméticamente que no penetró tierra en el interior como pasa en la mayoría de las cistas, por lo que después de levantar la losa de la cubierta el enterramiento con su ajuar quedó al descubierto (Arteaga y Schubart 1981: lám. 8e- tumba 68; Schubart y Arteaga 1983: 54). Solamente respecto de la tumba 69 de Fuente Álamo era factible 7. De ahora en adelante se remite a esta publicación para la clasificación de las cerámicas argáricas. 8. Durante un viaje por España en el mes de septiembre de 2000, el profesor Manfred Kunter (GieBen, Alemania) estudió los restos humanos procedentes de las campañas de 1996 y 1999 efectuadas en Fuente Álamo; se le agradece la comunicación preliminar de los resultados y la autorización de poder remitirlos aquí. Según ello la tumba 112 contenía el enterramiento de una mujer madura de entre 50 y 60 años. El estudio completo realizado por M. Kunter se incluirá en la monografía sobre todas las sepulturas de Fuente Álamo (Schubart e.p.). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
200 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST Fig. 10. Fuente Álamo 1999. Tumba 111. Ajuar (FA 99/4414). Las cuentas en una pequeña selección. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 201 Fig. 12. Fuente Álamo 1999. Tumba 112. a Ajuar; b Gran fragmento usado como tapadera; c Urna. hacer unas observaciones análogas (Arteaga y Schubart 1981: lám. 7 — tumba 69). En cambio, era frecuente tapar la urna con una losa de piedra (p.ej. Arteaga y Schubart 1981: láms. 9b — tumba 55; 9c — tumbas 60 y 61). En la Colección Siret de Bruselas se conserva un dibujo de este significado investigador, hasta entonces inédito (Schubart y Ulreich 1991: lám. 65 abajo), donde la urna de la tumba 23 de Fuente Álamo queda cerrada por una losa y una segunda losa horizontal cubriendo la sepultura. En la tumba 111 el peso sobre la losa inclinada de cierre causó que la misma cediera. Y de ahí resultó una fuerte presión sobre la boca del pithos, por lo que finalmente se provocaría el derrumbamiento de la pared superior de la vasija. Como de costumbre, la losa de tapadera estaba acuñada por el exterior mediante piedras de mayor tamaño. Por debajo de la piedra más superior se hallaba atravesado un bloque de más de 40 cm de largo, en cuyo lado inferior se conservaron adheridas a la arcilla las improntas de un tejido. Por lo visto se trata de una tela basta de un paño o vestido. Queda por saber, cómo esa tela habría llegado a este sitio y para qué podría haber servido, ya que a pesar de observar con detenimiento todos los detalles del hallazgo, no se detectaron otros indicios. Se puede considerar la posibilidad de que durante el entierro se desdobló un gran paño en el interior de la urna extendiéndose algo más allá de su boca, al exterior, y sobre el cual al término de la inhumación se acuñaron las piedras 9. El ajuar de la tumba 111 llama la atención por su riqueza. Directamente en la parte de la boca del pithos, y solamente 4 cm por detrás de la losa de cierre que, sin embargo, ha sido empujada hacia el interior (fig. 9), se depositó una copa de la forma 7b2 (fig. 10z). Con una altura de 27,90 cm esta pieza es particularmente grande. Tanto la pasta de la copa como el acabado de la superficie son de una gran calidad; igual que en el caso de una pequeña vasija de la forma 5c hallada algo al noroeste (figs. 9 y 10y). Entre el ajuar de la 9. La piedra con las huellas de tejido (FA 99/4414/8) se conserva en el almacén provisional del Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora. Se preparó una impronta en silicona. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
202 VOLKER PINGEL / ITERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS I MICHAEL KUNST tumba 111 se cuenta todavía una tercera vasija: un vaso elaborado a partir de la reutilización de la peana de una copa de la forma 7b2 (figs. 9y 10x). A juzgar por el pie conservado esta segunda copa era sólo algo más pequeña que la pieza entera antes mencionada y también se le asemeja mucho en cuanto a la forma. La vasija fue colocada en la sepultura con el pie hacia arriba, y la fragmentación hacia abajo, de modo que también aquí, como en otros casos, se puede inferir que cumplía con la función de un 'vaso' (Arteaga y Schubart 2000: 104, fig. 3; Schubart 2000b: 112). Con tres ofrendas cerámicas la tumba 111 contiene un rico conjunto cerámico. Si es que las sepulturas argáricas cuentan con vasijas entre su ajuar, lo que respecto de los conjuntos funerarios publicados por Siret éste es el caso en apenas un cuarto, contienen uno o dos recipientes (Schubart 1975: 81). Así ocurre también en Fuente Álamo, donde cerca de la mitad de los enterramientos intactos poseían vasijas cerámicas depositadas como ofrendas. No obstante, conjuntos funerarios con más de dos recipientes son también aquí excepcionales (fig. 13). Respecto de las tumbas 7, 9, 23 y 68 de Fuente Álamo, tratándose en el caso de las tumbas 9 y 23 de enterramientos dobles, llama la atención que siempre hay una o también dos copas, de las cuales algunas son de la forma 7b, aunque en todas las cuatro tumbas se encuentra también la forma tardía 7c que en Fuente Álamo aparece por lo visto no antes de fines del horizonte III siendo luego típica en el horizonte IV (Schubart 2000b: 112). Así pues, en lo que concierne a los enterramientos que en Fuente Álamo contienen un rico ajuar cerámico siempre se trata de unas sepulturas tardías. Bajo este aspecto se tendrá que remarcar ante todo la importancia de las copas en estos inventarios funerarios. Reiteradas veces representan unas ofrendas adicionales; a veces se hallan fuera de la propia sepultura e incluso, como en el caso de la tumba 102 de Fuente Álamo, la copa se partió por la mitad, al parecer dentro de un ritual, depositándola a los dos lados de la urna 1 °. Por eso se ha considerado que las copas quizás han sido utilizadas para realizar libaciones, o como incensarios, aunque estos recipientes no fueron fabricados exclusivamente para el mundo funerario: como lo demuestra el gran número de los hallazgos localizados en el hábitat. Respecto de la tumba 111, estas reflexiones podrían ayudar a interpretar el 'vaso' y la pequeña vasija carenada como un inventario funerario 'normal', al cual se asimilaría como 'adición' la gran copa de función posiblemente ritual, y cuya posición muy cerca de la boca del pithos entonces tampoco sería casual. La tumba 111 era también especialmente rica en hallazgos metálicos, entre los cuales destacan los tres brazaletes cerrados, de bronce, que la difunta llevó en el antebrazo derecho (figs. 9 y 10s.t.v, lám. 6) 11 . Junto a ellos se encontró una espiral de bronce de cuatro vueltas que tiene el tamaño de un brazalete (fig. 10u). Además hay que mencionar tres espirales más pequeñas, los fragmentos de otra y una sortija de bronce. Las siguientes piezas son de plata: otras cuatro espirales, el fragmento de una quinta, una sortija cerrada y dos sortijas abiertas entorchadas en sí mismas (fig. 10). Un puñal de bronce, con tres remaches dispuestos en arco, está atacado en particular por la erosión. Sin embargo, parece que la fuerte oxidación contribuía precisamente a la conservación de elementos orgánicos sobre la superficie de la parte inferior de la hoja (fig. 10r). Estos restos orgánicos podrían ser interpretados como fibras vegetales o también como restos de un tejido, que pertenecían a la vaina del puñal o a la vestimenta. En la Cultura de El Argar el puñal es característico tanto en las tumbas de hombres como de mujeres. No obstante, los enterramientos femeninos se definen en general por la presencia de un punzón de cobre o de bronce. Aunque en la tumba 111 falta este elemento, el rico ajuar con alhajas de bronce y de plata habla a favor de un enterramiento femenino, lo que finalmente queda confirmado por las cuentas, a pesar de que esté aún pendiente el estudio antropológico 12. 10. De aquí en adelante cf. Schubart (2000b: 112). 11. Hasta ahora no se ha realizado un análisis de los objetos de 'bronce' hallados en la tumba 111 de modo que podría tratarse también de cobre o bien de cobre arsenicado. 12. Según las primeras indicaciones del profesor Manfred Kunter (cf. supra nota 8), en la tumba 111 se enterró una mujer joven de entre 16 y 18 años. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
o 10 40 so J- 55 50 ¡ 45-: 402, 3571 25 z • 42 á V El 113 L- _J I. i 41 „_E ., ,T 1 70 100 20-L /I" _ cn en El 4, 24 _ 72 le I -25-: EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 203 Fig. 13. Fuente Álamo. Distribución de las tumbas con ajuar cerámico. En los sectores rayados se señala la ubicación aproximada de varias tumbas que se encontraron según Siret entre las tumbas 2 y 6 (= tumbas 2-5) o bien entre las tumbas 7 y 24 (= tumbas 8-23). Cuadrado pequeño = 1 o 2 vasijas; cuadrado grande = 3 o más vasijas. SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
210 VOLKER PINGEL / HERMANFR1D SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST Fig. 17. Fuente Álamo. Ladera sur. Bronce Tardío. Cerámica cuidada: fuentes y cazuelas de carena alta y borde relativamente corto (grupo 1). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 211 Fig. 18. Fuente Álamo. Ladera sur. Bronce Tardío. Cerámica cuidada: fuentes y cazuelas de carena alta y borde alargado (grupo 2). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
212 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST e 0 5 Fig. 19. Fuente Álamo. Ladera sur. Bronce Tardío. Cerámica cuidada: cazuelas y ollas de carena alta (grupo 3). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
'e EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 213 I 1 I Fig. 20. Fuente Álamo. Ladera sur. Bronce Tardío. Cerámica cuidada: cuencos de carena alta y borde corto (grupo 4). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
214 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST ) 5:1 II I I 1 ? Fig. 21. Fuente Álamo. Ladera sur. Bronce Tardío. Cerámica común: escudillas, cuencos y ollas globulares (grupo 5). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 215 GRUPO 6: Cuencos, cubiletes y ollas de paredes relativamente inclinadas Constituyen variantes del grupo anterior, pero se diferencian por no tener las paredes concoidales. Las distinciones funcionales relativas a sus formas y capacidades se encuentran clasificadas entre los cuencos (fig. 22a) y los típicos 'cubiletes' (fig. 22b), pasando por las ollas de paredes verticales (fig. 22d.e) hasta las grandes ollas de boca abierta (fig. 22f.g). GRUPO 7: 011as de perfil en Como variables utilitarias respecto de las ollas y cuencos de paredes rectas del grupo anterior (fig. 23.d) tenemos una inmensa representación de cerámica común de aspecto 'grosero', en la que se incluyen ollitas (fig. 23a.b) y vasijas panzudas con el cuello indicado (fig. 23e-g). Estos recipientes fueron usados sobre todo en las labores de la cocina. GRUPO 8: Botellas, ollas con el cuello marcado y ollas con paredes verticales Constituyen variantes del grupo anterior, pero se caracterizan por la curvatura exvasada del borde. Cuando el cuerpo se hace globular, la forma adquiere el perfil característico de la ollita globular con el cuello exvasado (fig. 24a-d); que cuando su tamaño se hace más pequeño y piriforme, se convierte en la 'botella' típica del Bronce Tardío. El acabado de la superficie puede ser excelente. Las grandes vasijas que añadimos con el perfil en 'S' y las paredes verticales (fig. 24e-g), más adelante podremos quizás separarlas en un grupo independiente, característico de la cerámica común. Tomando en cuenta que Fuente Álamo acaba su secuencia prehistórica todavía durante la época postargárica propiamente dicha, este material cerámico 'comparativo' que acabamos de presentar esperamos que pueda pasar a constituir una referencia de primera mano para la definición, cuando menos, de un Bronce Tardío Antiguo en el sudeste de la Península Ibérica. Nuestra primera llamada de atención radica en las dataciones calibradas del Carbono-14 que para el Bronce Tardío de Fuente Álamo (Pingel 2000; Górsdorf 2001) nos permiten abrir y cerrar una oscilación cronológica alrededor de 1500-1300 a.C. Se trata en cuanto a la apertura de dicha oscilación en torno al 1500 a.C. de una datación que, por hallarse referida a la continuidad poblacional de Fuente Álamo hacia la transición post-argárica, entraña para nosotros una expectativa histórica de consecuencia trascendente, porque dicha continuidad poblacional conlleva en sí misma, en el marco temporal indicado, la solución explicativa del 'final' de la llamada 'Cultura de El Argar' . Mostrando con absoluta claridad que dicha cultura se transforma en consonancia con el cambio económico-político que se opera en el seno de la propia sociedad argárica (Schubart y Arteaga 1986; Arteaga 2000a; 2000b). En comparación con otros ámbitos poblacionales que venimos conociendo como propios del Bronce Tardío en el resto de la Península Ibérica (Arteaga 2000b), la particularidad post-argárica dentro de la cual se integra el poblado de Fuente Álamo permite afirmar que la noción territorial del Bronce Tardío (Antiguo en el sudeste y en su entorno deriva políticamente del desmembramiento del Estado de El Argar (Arteaga 2000b). Desde la Crítica de la Economía Política que nosotros mantenemos respecto del ámbito atlánticomediterráneo de la Península Ibérica, desde la Época del Cobre hasta la Época del Bronce (Arteaga 1992; 2000a), cuando hablamos de las contradicciones que se generan en el seno de la propia sociedad argárica nos estamos refiriendo también al desenlace político que desde la desarticulación clasista de las elites dominantes en su Estado pensamos que deriva en la separación antagónica de varios territorios post-argáricos. Y que pasando a constituir unos reinos principescos particularizados, los mismos 'rompen' con el sistema tributario que los articulaba al Estado argárico, y consolidan los dominios poblacionales del Bronce Tardío Antiguo (Arteaga 2000b). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
> 'e 216 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST 0 I ? Fig. 22. Fuente Álamo Ladera sur. Bronce Tardío. Cerámica común: cuencos, cubiletes y ollas de paredes relativamente inclinadas (grupo 6). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 217 :e o Fig. 23. Fuente Álamo. Ladera sur. Bronce Tardío. Cerámica común: ollas de perfil en 'S' (grupo 7). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
; e a 218 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST f Fig. 24. Fuente Álamo. Ladera sur. Bronce Tardío. Cerámica común: botellas, ollas con el cuello marcado y ollas con paredes verticales (grupo 8). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 219 Con las nuevas ordenaciones territoriales y las dependencias poblacionales del Bronce Tardío post-argárico, pensamos que alrededor del sudeste y de la Alta Andalucía se conforma la expectativa de una continuidad histórica que todavía sigue siendo para muchos colegas al parecer bastante insospechada; no solamente a la vista de como ellos intentan establecer sus propuestas de periodización, sino también a tenor de como procuran inferir los contenidos históricos de sus respectivos cuadros descriptivos. Una de las maneras más corrientes de llegara tales 'inferencias' consiste en seleccionar con criterios subjetivos un material 'aparente', para luego buscarle unos 'paralelos' comparativos, y de la similitud 'encontrada' hacer derivar una interpretación concluyente. La interpretación establecida desde el 'exterior', en base a los 'paralelos buscados' y de este modo 'encontrados', suele tener el defecto de no hacer resaltar la importancia de otros materiales `no selectos' , que siendo mayoritarios por lo general tampoco se pueden comparar aparte de los asentamientos que se integran en unos territorios concretos. Y así como pasa con los 'grupos cerámicos' que se toman como más ' significativos' , son estos últimos los que se consideran (y no aquellos...) como indicadores del cambio cultural. Se descuidan, en definitiva, en estas inferencias comparativas muchos de los 'significantes' materiales post-argáricos que realmente se refieren a los modos de vida cotidianos yen cuyo análisis estriba no solamente la continuidad explicativa del cambio material, sino también la posibilidad de acceder a la síntesis general de la cultura, vista igualmente como una expresión fenoménica del cambio ideológico-político (Arteaga 2000b). Las distinciones estratigráficas entre las edificaciones y los complejos materiales de Fuente Álamo obedecen a los cambios operados entre los modos de vida de finales de El Argar y los modos de vida postargáricos, pensamos que en la perspectiva dialéctica de una misma continuidad poblacional solamente podemos atribuirlas al salto cualitativo que se produjo en su propio modo de producción y de reproducción social. No podemos a la inversa hacerlas dependientes de otros referentes poblacionales 'externos' y por lo tanto propios de otros territorios circundantes del sudeste en el ámbito atlántico-mediterráneo de la Península Ibérica. Lo que acabamos de apuntar pensamos que se puede inferir también respecto de la vida continuada que igualmente observamos en otros poblados prehistóricos que como Fuente Álamo a partir del Bronce Medio muestran unas secuencias estratigráficas que entroncan a todas luces con el Bronce Tardío, y donde, sin embargo, por las razones antes apuntadas este cambio cultural suele quedar interpretado de una manera difusionista. La derivación interpretativa del cambio cultural por difusión suele acabar también en una conclusión más extremada, cuando partiendo de esta inferencia algunos colegas suponen a su vez la existencia de un cambio poblacional. Es decir, cuando introduciendo unos criterios claramente 'invasionistas' , conciben por un lado unos movimientos masivos de pueblos 'sin retorno', bajando desde la Meseta hacia las tierras del sur y del sudeste. Y, por otro lado, cuando marchando desde la Alta Andalucía intentan hacer llegar unas poblaciones foráneas hasta la Andalucía Occidental. Para de esta manera, como si aquellas tierras hubieran estado despobladas, procurar rellenar unos hiatos y unos vacíos (las lagunas de la investigación...) que en cuanto al Bronce Tardío pre-tartesio nosotros dudamos mucho que se dieran ene! valle del Guadalquivir y en los entornos de su cuenca (Arteaga 1997; Roos 1997). No podemos descartar que para darse las nuevas ordenaciones territoriales propiciadas durante el Bronce Tardío se hubieran acusado localmente también algunos movimientos y traslados de población; contando siempre con la continuación de aquellos asentamientos que consideramos más estables (Arteaga 2000b). No obstante, las citadas propuestas difusionistas simplifican de una manera demasiado ligera y superficial la complejidad económico-política del referido proceso histórico, ya que la continuidad relativamente prolongada de algunos asentamientos ante el abandono no siempre coincidente de muchos otros durante el transcurso del Bronce Tardío traduce más bien la realidad de una conflictividad acaecida durante varios siglos; y que de esta manera no se puede considerar coyuntural y mucho menos instantánea. En distintos poblados (como pasaría con Fuente Álamo) la dependencia territorial pudo durar hasta muy poco después del Bronce Tardío Antiguo, cuando parece que algunos asentamientos incluso fueron SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
Lám. I. Fuente Álamo 1999. Corte 39W. Vista del ángulo del edificio X desde el norte (Foto: DAI-MAD-KB-33-99-30). 226 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST Lám. II. Fuente Álamo 1999. Testigo 39/40. Vista del ángulo del edificio W desde el este. A la derecha muro mf contra el escalón de la roca; por debajo del jalón el muro mi; por delante vista hasta el suelo del edificio y firme geológico. Detrás del jalón fondo de la fosa de la tumba 111 norte (Foto: DAI-MAD-KB-33-99-27). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
Lám. III. Fuente Álamo 1999. Corte 40. Vista desde el norte. Primer plano a la izquierda muro este del edificio U del Bronce Tardío; en el fondo a la izquierda muro sur del edificio. Por debajo del edificio U un nivel argárico atravesado por la fosa de la tumba 112 (delante del jalón). A la derecha el sector reproducido en la lám. IV (Foto: DAI-MAD-KB-33-99-11). EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 227 Lám. IV. Fuente Álamo 1999. Corte 40. Vista desde el norte del sector excavado delante del perfil oeste. En primer plano los recortes de la roca en el Bronce Tardío y la época argárica; en el centro un 'canalillo' y hoyos excavados en la roca; además de los muros argáricos mh (bajo el jalón) y me (delante) (Foto: DAI-MAD-KB-33-99-03). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
228 VOLKER PINGEL / HERMANFRID SCHUBART / OSWALDO ARTEAGA / ANNA-MARIA ROOS / MICHAEL KUNST Lám. V. Fuente Álamo 1999. Tumba 111. Vista del enterramiento en pithos desde el norte. A la izquierda la losa de cierre; en el centro los fragmentos de la pared superior del pithos caídos dentro; por encima a la izquierda la gran copa (FA 99/4414/2) (Foto: DAI-MAD-KB-32-99-03). Lám. VI. Fuente Álamo 1999. Tumba 111. Vista del interior de la urna desde el norte. A la izquierda la boca del pithos; a la derecha en el fondo de la vasija el cráneo; en el antebrazo dos brazaletes (FA 99/4414/15 y 16); por debajo a la izquierda el pie de una copa reutilizado como 'vaso' (FA 99/4414/7); arriba ala izquierda pequeña vasija carenada (FA 99/4414/6) (Foto: DAI-MAD-KB-33-99-17). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08
EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA LADERA SUR DE FUENTE ÁLAMO. CAMPAÑA DE 1999 229 Lám. VII. Fuente Álamo 1999. Tumba 112. Vista de la urna desde el norte, y de las piedras que la acuñaban en la fosa (Foto: DAI-MAD-KB-31-99-35A). Lám. VIII. Fuente Álamo 1999. Tumba 112. Vista del enterramiento en pithos desde el sur. A la izquierda, en el fondo de la vasija, el cráneo de la difunta colocada en posición fetal (Foto: DAI-MAD-KB-32-99-33). SPAL 12 (2003) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2003.i12.08