Del Catolicismo en las sociedades modernas : considerado en sus relaciones con las necesidades del siglo XIX
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DEL CATOLICISMO EN LAS SOCIEDADES MODERNAS, CONSIDERADO EN SUS RELACIONES CON LAS NECESIDADES DEL SIGLO, XIX: POR EL Site RAYMOND, PRESBÍTERO, CANÓNIGO HONORARIO DE LA SANTA IGLE• n SIA DE MENDE VICARIO GENERAL HONORARIO DE CHALONS Y SOCIO DE VARIAS ACADEMIAS. Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demas se os dará de añadidura. 8. Lucas, capit. XIII, vers. 51. rky_ 7 , ' 515 MADRID: 18415. Imprenta . de D. José FELIX PALACIOS.
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INTRODUCCION. E n el hombre se resume la humanidad, como la sociedad en el individuo. Aquélla participa de sus debilidades y de su fuerza , de sus necesidades y. de sus progresos. Uno y otra tienen que recorrer diversos periodos: la infancia, la virilidad y la decrepitud. A medida que se suceden las generaciones, se reproducen en el mundo estas fases con caracteres idénticos y sin embargo diversos. En todos los siglos se parecen los hombres, en todos tiempos son hermanos respecto de sus pasiones y virtudes. No obstante cada siglo tiene sus caracteres distintivos y su particular tendencia. Son poco variados los problemas que plantea el pensamiento humano; pero su fórmula se modifica grandemente de edad en edad. Con mucho ingenio dice un escritor moderno: «Cada generaclon vuelve á coger su tela de Penélope, y trabaja nuevamente en la misma armazon.» La vida de la, humanidad, real en cuanto á su objeto, es especiosa en sus resultados. A. cuánta distancia nos hallamos de la edad media! El siglo en que vivimos, casi en nada se parece al que le precedió. Presenta al observador un caracter alternativo de poder y grandeza , de miseria y debilidad. Sentó el materialismo su tienda en el seno de la sociedad que formaron nuestros abuelos, y nosotros babemos sus obras.
6... Por haber entrado en las vias del espiritualismo, la filosofía contemporánea no nos ha libertado de la despreoc"pacíon que nos legó la escuela del siglo XVIII. Pero el mal exige prontamente la aplicacion del remedio. No puede ocultarse á nadie que tres necesidades urgentes se manifiestan en las sociedades modernas, especialmente entre los franceses, con todo el sentimien- to de su enerjía. Ha dejado el racionalismo tal vacío en las creencias, que solo la fé cristiana puede Henal le y poner término á las oscilaciones y á las dudas. En su esfera de actividad el entendimiento humano se ha extendido en tan vasta escala, y tomado tal vuelo la industria, que creciendo las poblaciones en límites proporcionales reclaman mas q1ke nunca el progreso. Son tantos los hombres que no han recogido mas que errores y engaños, abatimiento y desesperacion de las vanas teorias que los habían seducido en las penosas y largas contiendas en que se han hallado comprometidos, que quieren en adelante órden y estabilidad, paz y union. En dictámen de los sugetos mas ilustrados y juiciosos de nuestra época, estas son las imperiosas necesidades de nuestro siglo. Mas de una vez se ha justificado su tendencia á las ideas religiosas, y nos complacemos en creer que la necesidad que de ellas siente, es el instinto de la vida que despierta con mas vigor en el corazon de los pueblos á medida de la mayor inminencia del peligro. El positivismo que ha dado en todas partes un impulso invasor á la industria, ocupa á no dudarlo á muchos entendimientos en hechos sensibles, é incita á la multitud á buscar una felicidad puramente material. Sin embargo los pueblos abren sus brazosá la vida de*fé, de esperanza y de amor. Pespues de haber embotado el filosofismo todas las armas del sofisma y de la ironía en la$ contiendas anti-religiosas, se habia dormido en la
indiferencia. A su furioso encono , sucedieron el desden de su ignorancia y el orgullo de sus sistemas. Se ha destruido con sus propias manos: ha dejado vacío en todas partes, y los pueblos le piden repetidamente unas creencias que él no les puede dar. El mismo se ve obligado á remitir los pueblos á la fé, como las criaturas nos instan á aspirar á Dios cuando les pedimos la felicidad. Una poderosa voz parece que va á despertar de su letargo á la ciencia humana, y á impelerla como sin saberlo por la senda del catolicismo. Lo que en este momen- to pasa en el mundo, lleva al parecer por objeto el triunfo de aquel.. En los lugares mas remotos á donde puede alcanzar nuestra vista , se nos ofrecen señales nada equívocas del retorno de las naciones á la doctrina católica, verdadera en sus creencias, pura en sus preceptos y santa en su culto. En muchas de aquellas domina el interés religioso hasta al interés político. En el seno de las sectas separadas de la comunion romana los entendimientos mas elevados principian tambien á agitarse. A vista del maravilloso edificio del catolicismo se postran públicamente de admiracion esperando el gran dia en que han de postrarse de admiracion y de amor á un tiempo mismo. ¡ Cómo triunfa la religion católica en nuestras colonias orientales y occidentales, en la Persia, la Siria (1) y las Indias! Hace tan rápidos progresos en los Estados- Unidos, segun nos anuncian en el mismo instante que trazamos este cuadro tan consolador y lleno de esperanzas (9), que la mayoría de ellos será enteramente cató- ( o Las violencias cometidas en la Siria en e.° de octubre de z 84 t por los drusos contra las poblaciones cristianas han hecho salir mas brillante á la iglesia del abismo en que se creía haberla sumergido. (2) 2 2 de mayo de e 84 t.
tica antes de un siglo. La América y los hijos de Mahoma en el clima ardiente del Africa, saliendo ya de su apa g a, :marchan aceleradamente hácia el catolicismo. El último combate se está dando en el seno de la Europa. No la iglesia no perecerá en él. Si la Prusia desconoció por un momento sus derechos en la ilustre persona del arzobispo de Colonia; ya acepta con sumision todo lo que determina el soberano pontífice , y acoge reconocida al coadjutor (1) que este ha designado. Si abusando de su numérica fuerza el consejo de Argovia, de un solo golpe destruyó ocho monasterios, y quitó á sus moradores mas de diez millones; desde el Rin hasta el teman, desde los confines de Italia hasta las fronteras de la Francia no se ha oido mas que un grito unánime de reclamacion contra aquella parte de la confederacion helvética , que sembró la desconfianza entre los hijos de una misma patria , y separó corazones que jamás debieron desunirse, resucitó lós odios religiosos, y preparó la tea de la guerra civil Si la España *se despedaza porque ha olvidado al Dios de sus padres; tambien de lo atto del Vaticano ha descendido fuerte y majestuosa la voz del sucesor de Pedro; y ¿ cuántas lenguas no han protestado contra el abuso de un poder mal entendido y contra los horrores de la impiedad y de la anarquía? Si el autócrata de Rusia asegura diariamente sus conquistas sobre el patrimonio de la religion católica; ¡cuántos generosos atletas se oponen enérgicamente á sus invasiones! Oimos los gemidos de la Polonia obligada continuamente á defender su fé de toda clase de perfidias. A pesar de que toda la habilidad británica no puede lograr encubrir los esfuerzos de su propaganda; y la ambicion de su zelo bíblico á la par que de su diploma- (i) El ilustrísimo Geissel.
9 ...... cia es cosa confesada por todo el mundo; » no tememos afirmar que es muy 'gloriosa la perspectiva del catolicismo en la misma Inglaterra , en Escocia y en Irlanda. Es verdad que el aumento progresivo del cisma griego es un peligro amenazador para el Austria; pero sus veintisiete millones de católicos no pueden bajar la ca_ boza al yugo del czar. Tan envanecidos estan de pertenecer á h iglesia , que envidian la preciosa mision que ha tornado sobre sí la Francia, de fijar nuevamente la cruz en el suelo de Africa. Todos los monasterios católicos estar florecientes en la Baviera y en la Holanda. La Italia y el Portugal son el fanal del universo en este instante en que se manifiestan señales de conversion en el seno de todas las sectas cristianas. Pero donde se siente con mas ahinco la necesidad de la influencia religiosa , es en la mas bella porcion de la Europa, eje en que se apoya todo el sistema social. Mejor tal vez que en ninguna parte comprendernos en Francia, siempre orgullosa de llamarse el reino cristianisimo, que el estado necesita una religion, el pueblo creencias, y la sociedad un culto; pero una religión, unas creencias y fin culto que liguen realmente á los hombres á sus respectivos deber es, y que por tanto tengan en su favor la sancion divina. De dia en dia viene la ciencia á rendir mas patentes homenajes á la iglesia, y las mas elevadas inteligencias quieren que en adelante edifique aquella en vez de destruir , y que en lugar de negar afirme. Recibese con aceptacion la lengua apostólica: apiñanse los corazones en derredor de los púlpitos , y mu - chos y denodados campeones , recobrando todas las impresiones de fé , no temen en su nombre triunfar completamente del mundo. A estos generosos corazones pertenece enarbolar el estandarte reparador de la fé y de las virtudes cristianas enmedio de la indiferencia y
- 1 6 --- Importanos pues definir bien lo que nosotros entendemos por progreso. A nuestro modo de ver , el progreso es la natural gravitacion , por la cual los hombres y los pueblos deben propender á acercarse á la inmóvil y eterna verdad, que es Dios. Asi para la inteligencia el progreso es la perfeccion del humano entendimiento, que se arroja hácia la verdad infinita valuada bajo diversos conceptos. Para la sociedad el progreso es todo adelantamiento dela especie humana , que se llama en la historia civilizacion. En nuestro juicio para que haya efectivamente progreso social, es necesario que se esfuerce la sociedad para acercarse á Dios en sus instituciones humanas y en todas las formas variables de su existencia. Asi resumimos el progreso social en la civilizacion cristiana, cuyo principio está en la caridad y los deberes grandes que impone. Hacer á los hombres mejores y mas cristianos , dirigir ordenadamente la inteligencia humana y la industria en sus pacíficas conquistas, es trabajar para la perfeccion social. Sin duda esta aclaracion será suficiente para que nuestros lectores se persuadan de que no entendemos el progreso en - el sentido de los filósofos conternporaneos, cuyos principios trataremos de exponer claramente para juzgarlos sin exageracion.No decimos pues con el señor Cousin, á quien de_ be atribuirse el honor del movimiento filosófico de nuestro siglo: que el error no es otra cosa que una verdad incompleta. El error es una pura negacion, opuesta á la verdad lo mismo que la nada al ser, y el bien al mal. A si es que para nosotros la ley del progreso intelectual no consiste en el sucesivo predominio de ideas exclusivas que deben desaparecer despues de recorrer su periodo; sino en el movimiento ascendente del entendimiento humano hácia la invariable y eterna verdad. El señor Lherminier , saltando el círculo en que el señor Cousin
1 7 ...... encierra el progreso, y del cual no se puede pasar, ha proclamado la perfectibilidad indefinida (1). Por muchos que sean los esfuerzos del hombre para adelantar, siempre íran á estrellarse en un límite que no le es posible traspasar, el espacio inmenso que media entre lo infinito y lo finito. No puede suponerse que entendemos el progreso al modo de los sansimonianos: la sensatez pública los ha juzgado, y han muerto despues de arrebatar la admiracion durante unos Bias de delirio. Creyendo en la vida futura distinguimos el bien del mal, y no limitamos el progreso á una simple organizacion material. Nos guardaremos muy bien de seguir al señor Pedro Leroux á las nubes á que se remonta temiendo alimentarnos con fantasmas; antes nos permitirá que enunciemos una verdad conocida de los antignos por mas que él diga; el hombre es perfectible; la sociedad humana es perfectible. Pero no afirmaremos jamás corno él que el progreso es una serie incesante y continua de perfecciones (2). No, no podernos admitir en el mismo sentido la perfectibilidad indefinida de la naturaleza humana y la propiedad ilimitada sobre todos los seres. Dejemosle marchar solo y arrogante á la conquista de una utopia (3), mientras llegamos al punto en que trataremos de explicarnos. Feliz él si las nubes en que vuela no se condensan alguna vez en tan terrible forma, que produzcan borrascas. Con mucha mas razon no nos juntaremos á aquellos filósofos, historiadores, poetas ó especuladores políticos, que piden al tiempo venidero no sabemos qué nuevo cristianismo, que segun ellos corresponderia'a la '(1) Tomo TI, pag, 255. (2) Libro de las humanidad, tom. 1, pág. t 8o, i88. 13) Condoreet dicen que esperaba que á fuerza de perfectibilidad llegariamos á no morirnos. T. 1 0, 2
18 -- necesidad que expel imentan de rejuvenecerse y repararse. Cada uno quiere formar una religion, y todos no pueden producir un error. Se toma y se deja: se concia en los pensamientos de la mañana, si no es en los sueiios de la noche: á veces tambien sueñan despiertos y en pie, y luego todo se convierte en humo y se disipa como este. Que las obras del hombre sean variables , y admitan progreso, no nos sorprende; pero ¿quién puede introducirle en la obra de Dios ? El carácter de toda doctrina puramente humana es la variacion, la mudanza. Nacer, variar y luego morir es la condicion natural del hombre y de sus obras: el carácter divino es enteramente opuesto. ni variar, ni morir. Asi el catolicismo es el único que noconsiente innovaciones. inmutable enmedio de la perpétua instabilidad de las doctrinas humanas permanece siempre el mismo y sobrevive indestructible á todas las vicisitudes. El catolicismo es lo que ha sido hasta nuestros dias, y lo que será hasta el último instante en que se cierren los anales del mundo. No concebirnos nada mas desgraciado que la presuncioit de ciertos entendimientos, que quisieran acomodar el catolicismo á los sistemas y caprichos de cada siglo, corno si pudiese la eternidad plegarse á los tiempos, y arreglarse lo infinito por lo finito. La iglesia católica prosigue su carrera por entre los siglos: invariable enmedio de la fiuctuacion del entendimiento humano no de- ja de fecundar con su genio inmortal todas las transformaciones sociales que el curso de los siglos acarrea. Asi vemos con qué solicitud acude diariamente á santificar con su consagracion los productos.de la industria. Que se abran nuevos canales: que se unan las orillas de los ríos por medio de puentes colgantes: que se boten al mar nuevas máquinas de vapor ó que surquen la tierra: que desaparezcan las separaciones y que se acorten
19 las distáncias: que el pensamien \ to sea rápido como el viento y fecundo como la naturaleza : que florezcan las ciencias y las artes; eso es lo que 'quiere nuestro siglo y lo que sanciona el catolicismo con todo su poder. Habiéndonos explicado suficientemente bajo este respeto, no nos queda ya sino hacer constar una de las necesidades de nuestra época. La naturaleza del hombre y el estado de civilizacion de las sociedades modernas propenden incesantemente hácia el progreso material, intelectual y social. Examinemos todas las clases, penetremos en todas las moradas,' preguntemos á las diversas edades de la vida: en todas partes oiremos hablar de algun objeto que excita la curiosidad de los hombres. Busca uno desconocidas plantas : otro nuevas es-- trellas que nombrar : el economista procura descubrir las mas secretas leyes de la naturaleza, y el político resolver los principales' problemas de la organizacion social: suspira el navegante por costas no exploradas aun, y el escritor trabaja para comunicar al sentimiento y al pensamiento nueva fuerza; y el oido atento trata de combinar sonidos que puedan producir efectos hasta el dia inauditos. Todos aspiramos al progreso; y la pregunta ¿qué hay de nuevo? se repite de boca en boca en toda la tierra. Para satisfacer la avidez de la ciencia que es una de las mas ardientes pasiones de la naturaleza, el hombre desde el alto trono en que le colocó la mano de Dios, pregunta á las naciones destruidas, y levanta de sus ruinas en el mundo de la historia las ciudades é imperios que el tiempo se ha tragado. Penetra con el hilo de la análisis en la mano el laberinto del pensamiedto, sondeando sus mas sinuosas revueltas: las sigue en sus combinaciones y explanaciones, y se vale en estas escursiones á los datos del mundo físico de los recientes descubrimientos como escalones para aspirar á
— 20— nuevos resultados. Repetimos sin cesar la palabra progreso. En la acepcion que le hemos dado, es una de nuestras necesidades: le creemos propio de esta época: asi nos atrevemos á reclamarle para nuestro siglo. Otra, necesidad de nuestra época es la tolerancia para con nuestros semejantes, el apoyo mútuo, un espíritu de fraternidad y de union; expresiones diversas cuyo sentido se resume en estas (los sublimes palabras, caridad y amor. Se ha dicho, y con justa razon, que se engañan de un modo muy extraño aquellos que no ven revoluciones sino en los violentos cambios de los diferentes gobiernos mas ó menos tutelares del órden público y de la seguridad individual. Estos torbellinos, cuyos anchos contornos arrastran los hombres y las cosas, derivan de la propagacion de las doctrinas irreligiosas. iDigarnoslo con mas precision ; son las rigorosas consecuencias de la rebelion de la razon contra la fé, de la rotura de los anillos de aquella misteriosa cadena, que reune todas las potestades morales desde la autoridad paterna hasta la omnipotencia divina. Desde entonces se rompe el freno de las costumbres y aparece la licencia: la sátira lanza á todas partes su mortal aguijan, y nada hay sagrado que ella no acometa. Beligion, gobierno, leyes , honor , deberes , virtud , todo se presenta como problemático Esta es la causa de esas conmociones sociales que ha experimentado el mundo; de esa desazon que sentían no há mucho diversas naciones; de esas intestinas divisiones entre los miembros de la gran familia, á quiénes la comunidad de sentimientos y de intereses no debia inspirar mas que un solo deseo, el mantenimiento del órden y de la prosperidad del pais; de la exasperacion de los ánimos , de esa habitual murmuracion , de esas reciprocas desconfianzas, cuyos motivos parece que no pueden justificarse por nada entre noso-
-21- Cros. Sin duda la filosofía del siglo XIX ha enarbolado otra bandera que la del precedente ; pero los sentidos no han abdicado su humillante imperio. El sensualismo se enseflorea todavía de muchos entendimientos, porque domina muchos corazones. Se han llegado á juntar los errores del raciocinio á las pasiones desordena-. das ,y organizar, la corrupcion conciliándola con no sé qué ideas religiosas; por fin se ha proclamado, abiertamente la rehabilitacion de la carne El hombre educado en la escuela del racionalismo no ha tenido mas : que un pensamiento libre y desordenado é‘ inclinaciones indomables. El vicio ha pasado á ser hábito en él : se han roto y como desconocido los vínculos de familia . 4 la medida de los progresos obtenidos ha sido las maquinaciones tenebrosas y los motines. En vano han ensayado los partidarios de S. Simon, de Fourrier y de Owen la transformacionsocial de las clases laboriosas. Mas es= tas sectas, al paso que querian cambiar las bases sociales civiles é industriales de la sociedad, sin echar de ver que su reforma puramente industrial implicaba el uso de las fuerzas de las pasiones, han tratado de edificar fuera del terreno de la fé, y no han contado para nada con la reforma moral de la multitud: asi es que su edificio se ha arruinado. Las sociedades secretas, los regicidios, las asonadas, Fiesch.i , Pepin, Morey, Alibaud, Meunier y Darmes , quedan solos para dar testimonio á todos los siglos de la aparicion deesas funestas doctrinas que propenden á trastornar toda organizacion social , invistiendo con la omnipotencia á , una voluntad emancipada de los principios reguladores. Muy dificil seria para nosotros enumerartodos los libros, libelos, folletos y periódicos que aparecen todos los días para extraviar á los pueblos, haciéndolos artífices de su propia mi,- na. Parece que tomando prestada la voz de la razon se su-
— 22 -- bleva á las mas fogosas pasiones : á nombre de la humanidad que sufre, se proclama la rebelion : en nombre de los derechos del hombre se sanciona la expoliacion: con los derechos de la inteligencia en los labios se excitan en la multitud instintos de la fuerza brutal; y á nombre de la fraternidad evangélica se apela al odio y á la venganza. Afortunadamente si la depravacion y el escepticismo tienen secuaces, la verdad y la moral cuentan tambien con sus apóstoles. Mas allá de la atmósfera de sociedad política , en que se refugia la parte menos activa de la sociedad , se encuentran hombres animosos, firmes en el, bien, y confiados en la Providencia. Asi no puede negarsenos que la generacion actual, cansada de esas vanas utopias que han aclimatado el error; y de esas quiméricas' abstracciones que á tantos engañaron, harta ya de proyectos hipotéticos, quiere una doctrina aplicable á las relacis)nes de la familia y de la sociedad, inspiraciones fecundas de que pueda la humanidad recoger todos los frutos. No quiere mentiras,, sino la verdad, convicciones para su entendimiento, goces suaves para el corazon, todo aquello en fin que pueda llenar la necesidad que tiene de alcanzar unidad y descanso. Pespues de estas observaciones que nos han parecido propias, tanto para sentar las verdaderas necesidades de la sociedad en el siglo XIX , como para, fijar el sentido en que nosotros tomamos estas tres palabras, fé, progreso, union, capaces de recibir acepciones diversas; es imposible la ilusion y seria indisculpable cualquiera crítica que se nos dirigiera. Ya no nos queda mas que tratar de demostrar los medios de proveer á estas tres necesidades, y atraer las opiniones divergentes á estas convicciones si podemos. Tal es la dificil cuanto honrosa tarea que ha caido en suerte á nuestra pequeñez. Es sin duda un combate; pero un combate en el que no vemos otro
23 ,~ contrario . que el error , sin que nada . pueda debilitar . jamás el amor que profesamos á todos nuestros hermanos. Hemos experimentado Con bastante frecuencia que no es imposible terminar felizmente estas lides con la franqueza al exponer su pensamiento y la mesura en las expresiones. Estas armas serán hoy, como siempre, las nuestras, y con ellas vamos á tratar el grave asunto que absorve nuestra atencion. En vano hemos estudiado y profundizado los diferentes sistemas filosóficos y de economia social que campean en primera fila en el mundo científico. No hemos podido descubrir en ninguno de ellos el verdadero manantial de donde debe salir el elemento reparador de nuestras agotadas fuerzas. Parécenos que este sale, como el fruto de la semilla, de un elemento enteramente divino, del catolicismo. Acaso esta proposicion sorprenda á aquellos que han podido decir rormalmente 'y con notable tono de sensibilidad: que la debilidad y la grandeza del catolicismo, consistió en querer atender á todas las necesidades del horabre (1). Quizá excitará „la delicadeza de los que acusan la verdad del cristianismo de haber adoptado como terna favorito y cosa convenida que el hombre nada alcanza con su razon, y que sus pensamientos son lo mismo que un mar embravecido, .cuyo solo puerto es Jesu- Cristo (2). Tal vez se verán obligados á concedernos la justicia que se nos debe, si antes de aventurar un elogio o censura se colocan en cierto modo en el centro de nuestros pensamientos para penetrarse desde allí del conjunto de ellos y juzgar de su trascendencia. . No vamos á ultrajar la razon humana , antes bien ( i ) El selor Prefacioii de las Iffémorías de Lutero. (2) El s F ..ilor Carlos ác Remusat: Ensayo d filosofit¿.
sir 4 -- ñ justificarsus derechos. Aunque sin duda imprescriptibles, no pueden menoscabar la fé, cuyos beneficios vamos á proclamar. No cesa de repetirse que el catolicismo es obra de los . hombres , y que pasó su tiempo: que es un plan pobre, una supersticion, un hecho vulgar, incoherente que no se puede sostener á la faz de la ciencia. Dicese que se ha agotado el manantial de sus inspiraciones. Ha habido una complacencia en representarle como un hecho solitario, fuera del cual se-consuma todo progreso. Esforzándose por establecer un fatal antagonismo entre él y la perfeccion material de los pueblos; se ha procurado persuadir que es el enemigo natural de la agricultura, de la industria y del comercio; y no se han escaseado las acusaciones de intolerancia y de egoísmo contra él. Dando valor á ciertas consideraciones de interés actual cuyo alcance se extiende á lo pasado lo mismo que á lo venidero, probaremos el hecho divino del catolicismo. Procuraremos demostrar que lejos de ser una rémora nos impele á marchar hácia adelante: que engrandece el pensamiento del hombre y dilata su corazon: que en vez de detener el carro de la eivilizacion ha continuado siendo el principio de la mas elevada perfeccion material y social: que su espíritu es esencialmente un espíritu de paz, de tolerancia, de caridad y de union. No, el estandarte del catolicismo no es una bandera de division, ni de odio, sino de reunion y amor. No hay que quitarséla á un partido para darsela á otro: debe quedarse donde está, en el centro de todos los campamentos, y reunirlos por los lados en que tienen puntos de contacto, por la conciencia , y la fé. Todos ellos pueden ver el límite que los separa de él, y enterarse de los poderosos motivos que hay para traspasarle.
25 Cuando se conoce bien la verdad católica, es tan sencilla, tan bella, tan razonable, que proporciona al alma fiel la mas íntima y verdadera felicidad. ¡ Cómo la echa uno de menos sin querer cuando está separado de ella! porque deja en el alma un vado inmenso. Casi bastaria aborrecer la turbacion para volver á ella. ¡Qué felices seriamos si alguna alma agitada se dedicase á arriarla otra vez! Ya hemos manifestado el objeto de esta obra, que es interesante por su oportunidad. Dedicada á todas las clases, á todos los estados, á todas las edades , nos atrevemos árecomendarla mas especialmente á la juventud de hábitos formales y tan rica en esperanzas, corno un testimonio de zelo y una prenda de amor. Sin omitir nada en la eleccion de pruebas, no consistirá en nosotros si su estilo tan distante de la afectaciw como de la trivialidad no reuniere la gracia á la sensibilidad. Procuraremos no olvidar ninguna de las formas capaces de conciliarle interes. La escolástica -no nos ha parecido que le convenía. En sentir de los hombres juiciosos la mejor defensa del dogma católico y de la fé toda entera consiste hoy en una exposicion fiel, clara y fuerte de los principios que constituyen uno y otra. Para alcanzar el fin que nos hemos propuesto , bastará considerar la constitucion del catolicismo en sus relaciones con las necesidades de las sociedades moderna, Pasando despues á los estudios históricos para discu tir los hechos, terminaremos con el juicio de la filosofía del siglo XIX, de las principales disidencias de culto y de los diferentes sistemas de economia social de nuestra época. Estas últimas consideraciones se dirigirán á demostrar que estos varios elementos de organizacion social estan en poca armonía con las necesidades manifiestas del siglo actual. Felices nosotros si podemos lograr reunirlos á los verdaderos principios de que dependen
siempre la libertad de los individuos y la salvacion de los pueblos. Para todos es un deber rendirle homenaje; negarle seria un crimen. Constituyenle dos elementos: la palabra de Dios escrita y la tradicion, ambas manifestadas á los hombres por la iglesia. Procediendo aquí solamente por via de exposicion de la verdad católica , para ocuparnos únicamente en deducir consecuencias relativas á sus copiosos medios de corresponder á las diversas necesidades de la época , no puede convenirnos, segun el plan que hemos presentado, entrar actualmente en la liza con el filosofismo. Nos reservamos juzgar mas adelante sus diversos sistemas; y como todo error lleva consigo alguna mezcla de verdad, debemos apartar el u p o de la otra. No clamaremos pues aquí contra ,los filósofos del siglo XVIII, que proponiéndose por objeto sustituir á las verdades reveladas sus pensamientos individuales , se opusieron á la universal tradicion , que á la manera de un rio majestuoso ha atravesado sin alteracion todos los siglos. Mientras que los antiguos filósofos miraban los dogmas de un Dios Criador , de su providencia , la inmortalidad del alma y otros , no como conocimientos adquiridos por el raciocinio, sino como antiguas tradiciones (I); los enciclopedistas del siglo último , negando á Dios el derecho de manifestar ningun dogma, ciralquiera que pueda ser, sostienen con energía que la sola razon basta para revelarnos todo lo que nos importa conocer en órden á las creencias religiosas (2). Sus escritos sazonados con la sal de la incredulidad han caído en el olvido: admirados en los 'días de delirio , han muerto. La verdad desconocida ha recobrado sus derechos, y los esfuerzos de la hu- (i) Platon , Aristóteles, Plutarco y Cireron. (a) ROUSSC311 1 t0111. 11 !, 111.
-33 mana intelige n c ia sostienen contra los deistas que las leyes de la sociedad del hombre con su Dios , lejos de deber determinarse por la razon de cada hombre , nopueden derivar mas que de la voluntad soberana manifestada por la revelacion. Sin embargo enmedio de los numerosos homenajes que escogidas inteligencias rinden cada dia á las antiguas bases del edificio cristiano, nuestros filósofos modernos , haciéndose los apologistas de los derechos del entendimiento humano, han intentado dar alas á la razon para elevarla sobre las altas regiones de la fé. Despues de llamará la filosofía luz de las luces y autoridad de las autoridades , el séñor Cousin, cuya mayor gloria es haber introducido en la analisis de la razon una claridad y precision desconocida antes de él, llega al pun- to de elevar la razon humana hasta equipararla con la ra-,, zon divina , hallando perfecta identidad entre las dos, compuestas de los mismos elementos , y reuniendo por la idea de causado infinito y lo finito hasta confundirlos (1). Entonces la razon del hombre se identifica con la razon divina, y la verdad no viene á ser mas que el fruto de los descubrimientos de los hombres. El señor Lherminier, tan hábil como erudito en la exposicion de su sistema , diviniza al entendimiento humano, y se esfuerza en demostrar que este es la sola fuerza á priori y la razon de las cosas; y negando toda verdad absoluta, las creencias religiosas no son á sus ojos sino móviles transformaciones del entendimiento humano (2), producto únicode la razon humana. El señor Leroux , bajo los nombres de libertad, igualdad y perfectibilidad indefinida , pide á la sola razon humana la (i) Curso de 1828 , lecciones 4. a y 55a (2) Filosofía del derecho, tomo 1, p. 64. T. 1 o. 3
solucion de los grandes problemas que interesan á nuestro destino , y no dando otra causa al cristianismo que la filosofía , se alza contra toda tradicion de verdad sobrenatural y divina (1). Limitándonos á estas citas para que no se pueda achacar á nuestra polémica un caracter ofensivo de personalidad, sentamos como un hecho que toda, la economía de la doctrina católica reposa sobre este fundamento . : la revelacion. ¿Quién pues podria disputar legítimamente su posibilidad, combatir su necesidad, y negarse á proclamar su existencia? ¿Se negarian á Dios las facultades que se conceden al hombre? Puedeeste comunicar sus pensamientos á sus semejantes y ¿Dios no podría ? Vosotros dais oro á vuestro hermano que no le tiene, y Dios ¿ no podria darnos del seno de sus riquezas nociones demasiado elevadas para que Muestra sola razon pueda adquirirlas? En todos los siglos han estado tan convencidos los hombres de su insuficiencia , que no se citará jamás un pueblo , (lúe no haya creido que su religion se fundaba en la revelacion divina (2). Y aunque nuestra filosofía contemporánea afirme á veces en su entusiasmo por la independencia que bien podemos pasar sin revelaciou; el género humano se empeña mas en buscar en ella el punto de apoyo del serrtimiento religioso. ¿Puede haber una prueba mas auténtica de su necesidad? Con justa causa nos envanecemos de nuestra razon, porque en el hombre nada hay mas gravoso que el error y la ignorancia. Pero yo pregunto, la necesidad de la revelacion ¿no se nos ha manifestado por la debilidad del entendimiento humano? Nuestra razon no ve el todo, en nada segun la expresion de Montaigne. (1) .Del progreso continuo. (41) Bergier i Tratado de da r clig t000 IV, p 356•
35- Siendo ya tan limitada aun dentro del circulo de fas cosas naturales, tan ofuscada, tan frecuentemente defectuosa, que necesita muchas veces de auxilio para rectificar nuestras ideas; á fortiori carece de las luces suficientes para juzgar ,de las verdades sobrenaturales. No pudiendo comprender todos los atributos de la divinidad y sus relaciones, ni esa sustancia que llamamos espíritu, y que estrechamente unida á la que llamamos cuerpo, anima todas sus partes sin tener extension; necesita la razon humana ser ilustrada por una luz superior. Falta de este punto de apoyo, se parecería á una nave que no dominando sus movimientos fluctuase á la ventura en las mas opuestas direcciones. Todas las páginas de la historia atestiguan á las futuras generaciones que toda vez que el hombre ha menospreciado la revelacion para atribuirse á si mismo lo que pertenece á la divinidad, jamás ha abrazado mas que una vana sombra. En cuanto ha querido usurpar la prerogativa suprema, constituyéndose árbitIo soberano de las verdades y de los deberes, ha herido de muerte cuanto ha tocado: impotente para creer, solo ha tenido facultades para destruir: no ha profesado otra doctrina que la duda, ni ha esperado otro porvenir que la nada. En dos épocas ha intentado la razon del hombre determinar úñ culto para honrar al Ser Supremo. Sus lecciones han venido á parar en instituir innobles sacrificios en honor de Jupiter, y mas adelante de una prostituta. Los filósofos con todos sus razonamientos jamás hubieranpodi- do descubrir la compatibilidad de las perfecciones del divino ser, si una gula mas segura no hubiese venido á enseñar á nuestra débil razon á conciliar con la libertad la inmutabilidad divina, su perfecta unidad y su inmensidad, su infinita bondad v su justicia inexorable. Entre los de la antigüedad Platón desconfiaba de conocer
36 jamás el origen y el destino del hombre, á menos que no se le concediese una via mas segura que la razon, tal como una revelacion divina. Y 1 qué I la fuerza de la verdad ¿ no arrancó formales confesiones á la filosofía del siglo XVIII , que gloriándose de lós derechos de la razon se mostraba enemiga de toda creencia? ¿ Quién no sabe estas palabras de Bayle: « Nuestra razon no sirve mas que para embrollarlo todo, para hacer dudar de todo ? No bien ha edificado una obra , cuando DOS presenta los medios de arruinarla El mejor uso que puede hacerse de la filosofía, es conocer que es un camino extraviado, y que debernos buscar otra guia, que es la luz revelada (1). » El mismo Rousseau , tan zeloso apologista de la razon; pero que nunca fue mas sublime que cuando por una manifiesta contradiccion, habló el lenguaje de la verdad ¿ no decia que si la religion natural (que es la razon) es insuficiente, consiste en la obscuridad con que nos .deja de las grandes verdades que enseña ? « A la revelacion (continuaba) toca la ensefianza de estas I verdades de un modo perceptible al entendimiento humano, ponerlas á su alcance, y hacérselas concebir para que las crea (2).» Si , indudablemente la revelacion es necesaria, tan- to para hacer mas claro, cierto, comun, eficaz y uniforme el conocimiento de la verdad, como para que sirva de vínculo en la sociedad. Por extensas que puedan ser nuestras facultades , á menos que no las fecunde un principio generador , siempre adolecerian de esterilidad; porque no ofrecen medio -alguno para disipar nuestros errores , ó poner fin á nuestras dudas , y la sociedad presentaría la triste imagen del estado salvaje. Caería (a) Dic. cric. art. Buncl p. 74o. (2) Emilio, toril. pag. i 50.
a- 37 -- en el anonadamiento moral , en que se hallara si el ser que di(S al hombre la existencia física, nada hubiese hecho á .su favor en el órden espiritual , que constituye toda su dignidad. Es menester conocerlo : así como en el régimen del pensamiento se forma el nudo del órdert material ; así en las mas altas regiones de la inteligencia divina se forma el nudo del órden moral. A no elevarse hasta ella , luz increada de la que dependen todas las denlas , no puede existir ninguna ley comun entre los hombres; porque el pensamiento humano no presenta ninguno de los caracteres de la verdad absoluta, nada de cierto, de sagrado, nide obligatorio. Esta verdad de hecho que testifica el origen de todos los conocimientos y la preexistencia de las doctrinas , es la prueba mas irrefragable de la necesidad de una revelacion divina. No es factible otra cosa que una irremediable anarquía en el mundo intelectual, si no se reconoce la existencia de un conjunto de verdades, que toman prestada de la razon divina una autoridad, ante lá que deben inclinarse todas las razones humanas. La revelacion todo lo robustece haciéndonos considerar á Dios como el principio de todos los seres , y colocándole al frente de todas las verdades y de todas las leyes. El negar la revelacion seria lo mismo que arrancar la clave en la bóveda para edificar sobre vastas ruinas. Demostrada su necesidad arrastra en pos de sí nuestros votos en favor de su existencia. ¿ Quién podria engañarse hasta el punto de no reconocer que si el entendimiento humano ha tenido el privilegio de co ser ilustrado de un modo especial,. es porque la divinidad ha reflectido en nosotros su resplandor, como el astro del dia sobre el que dirige la noche. La revelacion ha tenido sus gradaciones. La vemos principiar en la infancia del género humano , cuando el amor infinito anudaba á la
esperanza de la redencion el vínculo de las dos sociedades de los tiempos y de la eternidad , roto por su culpa. Ahí servia, para hablar el lenguaje de un ;ilustre escritor de nuestra época, de adrajas del edificio sobrenatural, cuyo cimiento debia sentar un dia en las profundidades de la muerte el sacrificio del'Hijo de Dios, Testigos somos de sus progresos en los tiempos patriarcales , de Moises y' de los profetas. La vemos ligando por medio de sus instituciones la milagrosa serie de sus anales y los principios de la sociedad humana á sus futuros adelantamientos:Llegó á su perfeccion en tiempo de Jesucristo : recordándonos el misterio de la calda del primer hombre por el de su rehabilitacion , fue con respecto á la que habia ilustrado al mundo naciente , como los resplandores del sol respecto de los primeros albores que aclaran el horizonte. A este rayo de inteligencia infinita que brilla sobre las nuestras estrechas y limitadas, debemos el atravesar el camino de luz, por donde hemos de dirigirnos por una ascension - incesante para descubrir las verdades que constituyen el estado normal y progresivo de la sociedad. La sola revelación auténtica , admitida por la doctrina católica , es la contenida en la tradicion y en las santas escrituras. No creemos hallarnos en la triste necesidad de combatir los sofismas de la escuela de Voltaire contra la cadena no interrumpida de la tradicion y la veracidad de los libros santos. En cuanto el hombre renuncia la autoridad de la tradicion , es conducido forzosamerite á divinizar su razon , proclamándola infalible , soberana é infinita, ,ó á tomar el ancho camino del escepticismo; porque hallándose reducidas para él todas las causas de certidumbre á . la evidencia y al raciocinio, y no pudiendo ni una, ni otro servir de base á las verdades, que realmente son superiores á 'la razon;
rrAr 39 se sigue que no podria téner ningun mo g o para admitirlas , á no que levante su propia razon á ta altura de los cielos. Tal es la consecuencia lógica que no han podido eludir la mayor` parte de los filósofos de nuestra época. El que tratase de poner en duda la autenticidad de los libros santos, no puede admitir la de ningun libro profano. Aquellos reunen en su favor todas las pruebas históricas de la crítica mas severa y enel mas alto grado que pueda exigirse. Si fuese obra de los hombres , se hallaria en algunas partes el sello necesario del entendimiento humano , y le hubieran denunciado los enemigas de la fé. No hay obra ninguna que por la sublimidad y variedad de sus ob¡etos dejase al hombre menos facultad de ocultar lo limitado de su ingenio: ninguna otra hay , cuyos errores se hubieran descubierto mas fácilmente , porque no existe otra que haya hallado mas contradictores. Con todo los mas antiguos documentos nos demuestran que los libros sagrados han sido admitidos en todo el mundo como 'inspirados, en Oriente y Occidente , por ortodoxos y por herejes. Al grado de adelantamiento á que han llegado las ciencias, se ven precisadas ó A declararse incompetentes en las dificultades que habian suscitado contra ellos, ó á adherirse á la solucion que dan á aquellos estos divinos monumentos de la revelacion. El ilustre Cuvier , que tuvo la gloria de iniciarnos con tanto esplendor en la doctrina de los orígenes de nuestro globo y de la generacion de los seres , señaló la exactitud de la cosmogonia escrita por Moises. En su discurso sobre las revoluciones del globo decia: « Moises nos ha dejado una cosmogonia , cuya exactitud se verifica cada dia de un modo admirable. Las recientes observaciones geológicas concuerdan perfectamente con el Génesis sobre el orden con que suce-
sivamente fueron creados los -seres organizados. » Observemos sin embargo que el Génesis es entre todos los libros santos el que ha encontrado mayor oposicion. con todo, á medida que la geologia ensancha su esfera con algunos recientes descubrimientos, la conformidad tan importante, indicada en otro tiempo por Cuier, crece progresivamente. El señor Marcelo . de Serres, su digno émulo, acaba de demostrar con sus preciosas investigacionesque los últimos descubrimientos de la ciencia concuerdan con la doctrina del libro mas antiguo y precioso que nos han legado los siglos. Este autor, cuyo talento no puede obscurecerse á pesar de su modestia, demuestra que el Génesis, ese libro designado por la 'fé para ser venerado por todos los pueblos, y que ha sido tantas veces impugnado, encierra maravillosas verdades. Treinta y cinco siglos há que un hombre que no rabia • sondeado la profundidad de la tierra para buscar la explicacion de lo pasado , contaba en un lenguaje admirable la historia de la creacion. Moises escribia su cosmogonía.¿ Cómo pudo conocer lo que han confirmado los últimos esfuerzos de la ciencia , auxiliada por la revelacion? Esto no puede explicarse sino por la fé. No, los libros santos no llevan marcado ninguno de los caracteres de la razon humana, y antes contienen los caracteres visibles de la razon divina. ¿En dónde si no se hallan toques tan sublimes de naturalidad y de ternura ? ¡Qué relaciones desapercibidas entre los hechos y el estilo El soplo de la inspiracion se percibe hasta en las formas que ha tomado el pensamiento de Dios. A los que tengan la temeridad de sospechar de su autenticidad, nos bastaría oponer la apología que arrancó en otro tiempo á un corifeo de la filosofía la fuerza de la verdad. (Yo confieso á V. , (decia Rousseau) que la majestad de las escrituras me asombra: la santidad del Evan.
gelio habla á mi corazón. Véanse los libros de los filósofos con toda su pompa : I qué pequeños son comparados con aquel! ¿ Es posible que un libro tan sublime y sencillo á un tiempo sea obra humana? ¿Diremos que se inventó la historia del Evangelio por capricho? No, amigo mio, esas cosas no se inventan: los hechos de Sócrates de que nadie duda son menos auténticos que los de Jesucristo. En la sustancia , no es mas que alejar la dificultad sin resolverla: mas inconcebible seria que muchos hombres de conformidad hubieran compuesto este libro, que no el que uno solo haya dado materia para él. Los autores judios no hubieran hallado jamás ese tono ni esa moral : y el Evangelio tiene unos caracteres de verdad tan grandes, tan patentes, tan completamente inimitables , que su inventor seria mas asombroso que el héroe.» La . lengua divina,' que hablan los libros santos, ofrece esperanzas á la angustia y bálsamo para la herida. Oimos una voz enérgica y afectuosa, consoladora y terrible, imponente y familiar, que anuncia paz, gracia , verdad y misericordia. Poseemos estos libros sin alteracion, por mas que diga el señor Jouffroy, que parece que no rinde homenaje á la verdad del dogma antiguo mas que para acusar á los siglos posteriores de haber perdido su inteligencia ; y que no viendo en el cristianismo mas que una institucion degradadas, absurda y corruptora , profetiza que se levantará un nuevo dogma sobre las ruinas del antiguo (1). Propio era de la providencia de Dios conservarnos en toda su pureza estos manantiales abundantes en luces y virtudes; y la iglesia , aunque solamente se la considerase como sociedad humana, forma el mas seguro testi- (a) Misc elaneas filosóficas, art. int.: como concluyen los dogmas.
— 48-- obscuridad es una razon mas para creer, porque la fé debe ser obscura en su objeto, supuesto que es la conviccion de las cosas que no vemos, y debe ser clara en el motivo de la autoridad que la dicta. Si todo lo comprefidiese la razon humana no habria fé. En vano se proclama la independencia de la razon y se presentan como ilimitadas las conquistas de la inteligencia humana, que será siempre limitada y finita. El hombre con el auxilio de solas las luces que toma de aquella, siempre será un misterio para sí mismo : los que quieren comprenderlo todo deliran: el misterio es inseparable del hombre, por cualquiera lado que se le considere. En el dominio de las ciencias el entendimiento humano toca por todas partes en sus límites. Todo lo que no es religion, está lleno de enigmas indescifrables; ¡y no podrán admitirse en el conocimiento de lo infinito! ¿No deben encontrarse mas cuando se trata de Dios? ¿ Cómo habla de manifestarse á lo finito lo infinito sin imponerle misterios? La razon asistida de sus aberraciones viene á pedir á la fé sus santas oscuridades. Sabida es la opinion que en esta materia tenia aquel filósofo , las mas veces desenfrenado apologista de la razon; pero otras amigo de la verdad. Asi se explicaba: «Cuanto mas me esfuerzo encontemplarla esencia infinita, menos la concibo; pero cuanto menos la concibo mas la adoro: el uso mas digno de mi razon es anonadarse delante de aquella (1).» Si el hombre comprendiese los Misterios , debia costarle mas trabajo creerlos, porque habria motivo para desconfiar de un sistema que el hombre pudiera haber discurrido: la obscuridad es necesaria para la fé. Lejos de que la inteligencia y el ingenio se abatan por eso, nada hay que mas armonia tenga con la dignidad humana. Si el conocimiento de la ver. (i) Rousseau, Emilio, tomo III, pag. 95.
49 —* dad religiosa fuese únicamente el resultado de los esfuerzos de la ciencia , el mayor número de los hombres no llegarian á penetrarla. Proscritos y envueltos en la mas vergonzosa ignorancia , no les quedaba otro recurso que usurpar la vida enteramente animal de los seres destinados á su servicio y sometidos por la naturaleza al imperio del hombre. A los ojos de la religion el derecho inalterable de la santa dignidad del hombre es que todos sean iguales. ¡Y que despues de seis mil años todavía esté la inteligencia humana fabricando una religion con la ayuda de sofismas y nebulosas teorías! Vanos serán sus esfuerzos. Solo la obscuridad de la fé impuesta para todos sin distincion es la que realiza esa noble igualdad. ¡Profunda sabiduría de la fé 1 Con sus misterios confunde el orgullo para salvarle del abatimiento , del error, y eleva á la clase del ingenio á la multitud del género humano : esto es evidentemente comprender la dignidad del hombre. La fé en los misterios llena una facultad íntima de nuestra alma, y satisface segun el pensamiento de Bayle, todos los fines de la religion. «Todos ros fines de la religion, decia, se hallan mejor satisfechos en los objetos que no se comprenden: inspiran mas admirador) , mas respeto y mas con fianza, y forma uno mas consoladora idea de ellos.» Si la necesidad de misterio es para el hombre una divina indicacion de la alianza que tiene que contraer con un ser superior ; los misterios son á su vez el caracter cierto de una fé elevada que ha penetrado mas en las regiones de lo infinito. Despues de esta simple exposicion ¿ se podria de buena fe tratar de combatir ó eludir nuestros mi steríos con pruebas tomadas de otro órden que aquel á que corresponden? No se enseñan estos como verdades metafísicas, sino como hechos, cuya última razon es supe - T. 0. 4
--- 5 0 --- rior á nuestra inteligencia: estan fuera de las leyes de la naturaleza y las superan. Testimonios de órden muy superior, monumentos irrefragables prueban que Dios hvz ha revelado: son verdades históricas. Suponer despues que son contrarios á la razon, es querer sentar como principio que una verdad metafísica puede destruir un hecho histórico demostrado cierto. Con todo no se nos puede disputar que cada órden de verdades tiene su certidumbre propia, entera é igual á las otras en su genéro. Si Dios habló, su palabra es infalible, y los misterios son ciertos con toda la certidumbre de la misma verdad divina. Es pues falso que los misterios sean opuestos á la razon: solamente son superiores á ella porque la soberana razon las reveló. ¿Cómo podrian hallarse cOntradicciones y repugnancias en lo que nuestra razon no alcanza? Mas ¿quién no recuerda un dicho de Pascal, arrancado por el conocimiento mas profundamente verdadero de la dignidad humana? «El ultimo paso de larazon, dice, es conocer que ha y una infinidad de cofias que le son superiores: muy débil es sino llega hasta ese pun- to.» A hora preguntamos : en -cuanto se supone que la razon humana no es capaz de comprenderlo todo, ¿no queda justificado que un dogma puede traspasar los límites del entendimiento humano, sin que encierre la negadora de ninguna verdad demostrada? Tambien se deduce, como consecuencia rigorosa, que es imposible señalar en ellos contradiccion alguna , por que seria preciso tener una: idea clara y distinta de los términos que los enuncian, y que los misterios presentasen contradicclon en la sola enunciación de los términos que afirmasen el sí y el no del mismo objeto y bajo las mismas relaciones. Asi es que podemos decir con Bossuet que por desechar misterios incotnprensibles se - precipita el hombre con frecuencia en errores incomprensibles.
5 1 ...... En vano _se acusarla á ja fé de que aniquila la razon, obligándola á creer lo que no comprende. Es cier- to que la f5 no admite la filosofía como verdad compled - ejándole libre el campo de las ciencias, de las artes y de la industria para sus excursiones; y la obliga á (-itie reconozca su impotencia para elevarse hasta la comprension de los divinos atributos, y descender hasta los secretos profundos que la humanidad encierra en su seno. Pero la filosofía no es la razon: esta es la facultad de conocer, y aquella no es otra cosa que el resultado de sus investigaciones, la regla ó camino que se ha abierto para llegar al conocimiento de lo verdadero. Lejos de que la fé excluya la razon, la supone y consagra todos sus derechos. La revelacion se dirige á la inteligencia para que esta compruebe su existencia: le exhibe aquella en cierto modo sus credenciales; y hasta que la inIeligencia las ha admitido, no la manda como soberana la revelacion. Así la fé siempre ha honrado los ingenios. Tuvo elogios para Platon, Aristóteles y Descartes; Bossuet, honró al ultimo como á su maestro; y Clemente Alejandrino daba el mismo nombre á Aristóteles. La fé tendrá algun dia elogios para todos los grandes hombres contemporáneos, como los tuvo para Newton, Ma. llebranche, Leibnitz y Bacon , cuyos descubrimientos y talento apreció y honró. Dicen que la fé prohibe el uso de la razon; pero es una equivocacion extravagante. Si no se presta á reconocerla como infalible, le concede la falcultad de poder llegar al conocimiento cierto de la verdad: el hombre lo consigue en efecto, cuando se traía de los motivos de credibilidad y de cualesquier otros hechos histúlicos. Es cierto que la fé tiene misterios;_ mas lejos de que la razon se oponga á la creencia de estos dogmas incomprensibles, convida á ello, porque por ser superiores á nuestra inteligencia no dejan de
-52. fundarse en un motivo de certidumbre incontrastable. El motivo de la fé es Dios que se presenta con el cortejo inseparable de sus infinitas perfecciones: es su omnipotencia de veracidad é infalibilidad; y la garantia de la fé para todos es la mayor autoridad que se dió jamás á la tierra. La iglesia dice al adulto y al niño, al docto y al ignorante: cree, y despues examina, raciocina y comprende, segun la magnífica expresion de S. Agustin: ere- & ut intelligas. Luego si estamos rodeados por donde quiera de misterios impenetrables, ¿no seria absurdo suponer que podamos comprender los de Dos ? y no es hasta insensato impugnar la religion cristiana por el lado que es inexpugnable á las armasde sus enemigos? O padre comun de los hombres, ¡cuán dulce es meditar estas verdades, que tuvisteis por bien de revelar -al mundo! La doctrina sublime que encierran es el pan de los fuertes con que quereis alimentar á vuestros h ijos ¡Desgraciados los que la desdeñen , y permanezcan expuestos á crueles engaños! La verdadera filosofía es la doctrina católica : solo ella tiene á su favor la verdad completa , porque solo ella posee el secreto de Dios y del hombre y el conocimiento cierto de las verdades ,que constituyen la vida moral de los pueblos. Sin duda el Criador iluminó con su luz desde la cuna del mundo á la gran familia humana; pero no habla querido abandonar ese débil arbusto á la impetuosidad de los vientos y al furor de la tempestad. Jamás fue mas brillante esta luz que cuando la voz del Eterno, que se 'labia oido en el Eden, en el Sinai, en la nube, bajó fuerte y lastimera desde la cumbre del Gólgotha. Ya la inteligencia humana no tuvo que andar errante á la ventura, extraviándose aqui y allí, engañada con algunos rayos de una luz pérfida , consultando á todas las escu a lo, que no contesta-
- 53 han mas que con gritos de apuro , y preguntando por los caminos de la vida á unos salsios que la introducian en las sendas de la muerte. Ya el hombre no tuvo que poner su corona á los pies de los súbditos de su grande imperio, ni hacerse esclavo de una naturaleza, que era llamado á mandár. Los preceptos católicos oponen á la ig. norancia del hombre sobre la naturaleza y atributos de la divinidad la doctrina mas luminosa sobre el ser so,- berano , que es el principio y la última razon de todas las cosas. Descubren la majestuosa unidad de su naturaleza en la trinidad de las personas , y se nos aparece la divina reparador' , que disipó todas las-, tinieblas haciendo brotar la fecundidad y la vida del seno mismo de la esterilidad. El hombre, que hasta entonces era un mis. terio inexplicable para sus ojos enfermos , fue revelado al hombre mismo: lee su nombre en el pensamiento divino; y se ve rey de esta magnífica creacion , en cuyo seno todo le anuncia que este mundo es un palacio preparado para su habitacion: que el brillante astro que le vivifica, es la antorcha destinada para dirigir sus pasos. Comprende que posee en si mismo fln reflejo de la luz increada y que su verdadera patria no es la movible arena del desierto en que intentaria á veces levantar su tienda. Oid la doctrina católica , y conocereis los hombres y las cosas. Al darnos lecciones de lo pasado, nos enseña á penetrar lo presente y á conjeturar lo venidero. La declinacion de la humanidad se detuvo en Jesucristo , en el cual empezó el progreso. La cruz vino á ser el punto de partida y el concurso de todos los pensamientos humanos. Aquí tenemos simultaneárnente la prueba y los resultados de uno de los hechos mas notables de nuestra época , poco acorde si se quiere con la prevision del filosofismo ; pero que no por esa es menos incontestable: la marcha de nuestro siglo lacia el
5 principio de perfectibilidad depositado en el seno del cristianismo. El progreso que se comertió en otro tiempo contra él , ha venido á ser entre nosotros uno de sus mas poderosos auxiliares. Descubrese sin duda bajo diferentes aspectos la necesidad que sienten de él nuestras sociedades modernas, las cuales quieren progreso para la inteligencia, en las artes , el comercio y la industria : efecto admirable que no tenemos que disputar ni contradecir ; pero que no podemos atribuir á la causa que los filósofos le señalan. No viendo el señor Michelet en la naturaleza mas que una pugna incesante entre la libertad y la fatalidad , luce consistir la ley de todo adelan-: tamiento en el triunfo de la primera de estas fuerzas sobre la segunda. (c La libertad, dice, es el fin de la hu - inanidad: el progreso no es mas que la marcha de esta hacia aquel (1).» No llevará á mal que no atribuyamos tbicamente á los adelantamientos de la facultades humanas los progresos que aparecen en el mundo religioso y social. Para nosotros es imposible desconocer la parte de Dios y parte del hombre. Confesamos con gusto que la vida de las -sociedades temporales crece y adelanta fuera de la sociedad espiritual y por la libre accion del hombre; pero el princicipio de esta vida viene de Dios, y consiste en las primitivas verdades que son superiores á las empresas dela razon humana, porque tienen su origen en la revelacion, que enmedio de las diferentes formas que toman las sociedades, permanece inmutable para formar la creencia de los pueblos. Todo progreso se lleva á cabo con estas dos condiciones: la razon y la fé. Esta torna por base los hechos sobrenaturales, cuya certidumbre descansa en el divino testimonio. Sus fundamentos son la palabra de (s) Infroduecion d lu híátoria universal.
r tj em" ja Dios y los milagros. La autoridad que impone la conviccion, es la certidumbre de un hecho sobrenatural que confirma las verdades que se trata de creer. La razon, tomando por base los hechos naturales que le atestiguan la palabra dedos hombres y el gran libio de la natura. leza, donde el dedo de Dios trazó en el tiempo sus eternos pensamientos, percibe las verdades que naturalmente estar á su alcance, las compara despues de percibidas, de luce el conocimiento de sus relaciones, y finalmente se adhiere á aquellas cuya existencia se le prueba con testimonios convincentes. La fé y la razon son distintas; pero estan unidas lo mismo que el alma. el cuerpo No se las puede confundir, porque es dife,- rente su naturaleza, ni tampoco separarlas , porque la mano de Dios las ha unido. Son dos rayos del mismo sol de inteligencia, dos emanaciones del mismo Dios de verdad y dos hijas del mismos padre de las luces. Una es la luz natural, que por la evidencia de los principios ó la clara conexion de las consecuencias arrastra la conviccion.La otra es la luz sobrenatural, que nos descubre objetossuperioresa nuestra inteligencia, y que añadiendo la poderosa accion de la gracia á la evidencia de los motivos de credibilidad, forma en nosotros la mas firme certidumbre. Pero dejando de vivificarse la razon sin la fé se disolveria muy pronto como el cuerpo de que se aparta el alma, y la fé sin la razon seria incomprensible al entendimiento humano, asi como el alma no puede revelarse sin el intermedio de los sentidos. La razon es á la fé lo que el cuerpo es al alma: la primera está subordinada á la segunda, lo mismo que las deducciones racionales se hallan necesariamente stijetas á la certidumbre de las realidades evidentes. La razon obra sobre bases que la fé le ha suministrado. lié aquí lo que es la ciencia con respecto á la doctrina católica.
- 5 6 En el hombre hay tres cosas muy distintas ; el ori_ gen, el medio y el fin. Los dos extremos encierran el problema del destino humano fijado por la palabra revelada y transmitido por autoridad y tradicion: con el auxilio de aquel la humanidad salida de Dios vuelve hácia él como fin ulterior por el vínculo de la religion. El medio dela humanidad es el mundo, es toda la creacion, y es la ciencia con todas sus clasificaciones. Asi nosotros no pondremos jamás en duda que la razon humana pueda obtener ciertos resultados, tomando por punto de partida los hechos naturales y la evidencia que de ellos resulta: en matemáticas, en astronomía, y aun en todas las ciencias naturales, cuando no se quiera subir á su origen , ni explicar sus fines , bastarian para convencernos los monumentos de la antigüedad pagana, las obras maestras de literatura y la perfeccion de las bellas artes, frecuentemente agenas del pensamiento religioso. Pero si lejos de limitarse á la observacion material 'de los hechos ó á su arbitraria interpretacion, quiere la razon levantar su vista mas arriba, tratar de Dios, del hombre y de la humanidad; debe reunir los datos adquiridos á los hechos del órden superior que hallan en la divina palabra tan alto grado de certidumbre: tal es la hipótesis que aceptamos. Mallebranche decía: « Dios es el vínculo de los espíritus, corno el espacio lo es de los cuerpos.» Es el manantial fecundo donde se sacia el ingenio. Si la naturaleza sirve para explicar la revelacion; la doctrina católica que contiene la revelacion del mundo invisible, debe servir de guia á las ciencias profanas para adelantarse por entre el laberinto de las experiencias y la multiplicidad de los fenómenos á lin de buscar su explicacion. Entonces asi como los sentidos se dejan dirigir por la razon que certifica sus resultados ó relaciones, la ciencia debe verficar sus planes
-57— comparándo!os con el órden sobrenatural que co Poce por la doctrina católica , y que le da mayor grado de certeza. En virtud de las leyes armónicas, que dirigen los mundos del -pensamiento y de la materia, del órden natural sobrenatural, queda demostrado que las verdades de la doctrina católica son tan comprensibles á la inteligencia, cuanto son mas extensos los conocimientos naturales; y que cuanto mas fuera de duda estan las - verdades de la doctrina católica , otro tanto mas se ilustra la ciencia humana y adquiere mayor certidumbre. La ciencia es para el hombre la verdad en su forma mas, elevada y estamos s obli ei ados á reconocer diversasclasificaciones en su extenso . Es una populosa ciudad con mil torres, en que cada siglo ha construido un templo; mas por grande que sea la diversidad de sus objetos, siempre procura unir lo que tiene de particular, transitorio y múltiplo á alguna cosa I que tenga al menos relativamente un carácter de unidad, de permanencia y de generalidad. Tal es la doctrina católica. Lo que la distingue eminentemente de las opiniones filosóficas es esto. Pueden estas modificarse segun las preocupaciones y al antojo de las circunstancias . ; pero la doctrina católica es inmutable en sus dogmas, y descansa en bases que no puede el entendimiento humano separar para sustituir sus miras particulares. Allí hay movimiento y sucesion: aquí todo es inmoble é variable. La ciencia se organiza completamente en la unidad, se mueve en este círculo sin límites, y halla el vinculo que reune las nociones de que se forma. Emana del elemento divino que la dirige, coordina y vivifica. Dios, principio de todo lo que existe, ve en sí la razon de todas las cosas; de donde somos inducidos á concluir que la inteligencia infinita revelada al hombre es
64 - neo 1), es probable que en el dia si se examinase la escolásiica, se quedada uno tan atónito de comprenderla y hallarla muy ingeniosa, que se mirarla como una maravilla.» Mientras la filosofía vela por fin que á su presencia se a bria el santuario de la verdad , si brillaron las bellas letras en todo su esplendor, es porque el género humano habia crecido á toda la altura del nuevo culto. Y si de lo alto del trono, en que le colocó la mano divina, el hombre reedifica con las ruinas en este mundo de la historia las ciudades y los imperios que el tiempo se tragó ; si la fisiología y la geología esparcen entre nosotros tantas luces sobre nuestro origen y el destino de la tierra; si sometiendo al espíritu matemático la ciencia de la naturaleza, nuestro siglo le ha dado una marcha racional que ha -causado tantos progresos en la in-- vesti er acion de la verdad ; todo es porque el tiempo , en que los mismos sabios parece que deliraban , pasó ya , y porque la generacion actual, dejando en el fondo de su sepulcro lamentables te j rias , prefiere entonar hácia el cielo el cántico de :vida que ir á cantar himnos de muerte junto á la estatua de la nada. Las mil sendas de la ciencia se reunen para proclamar la doctrina católica; y de concierto con ella se encaminan en perfecta armonía á conseguir nuevas conquistas. Este es el camino que debe seguir la ciencia para llegar realmente al triunfo y á la gloria. No, agitándose al acaso ó contra la voluntad soberana, no es posible que llene sus deberes. Al modo que si uno de los innumerables globos, cuyo movimiento regular concurre á la armonía del universo, llegase á traspasar su órbita, sin duda alguna ocurriria un trastorno en el mundo material ; el mundo intelectual no podría menos de conmoverse hasta en sus cimientos si quisiese la ciencia (i) El seilor Cousin, Curso de Erlosolía,
6 5 • volar fuera de la esfera, de actividad., en que le plugo al Todopoderoso situarla.. Las inteligencias tienen sus leyes como los cuerpos, y la doctrina católica es la via por donde deben caminar, porque está arreglada por la fé. La fé es la unidad, lo que procede de Dios: la ciencia es el adelantamiento, lo que procede del hombre en el órden intelectual. Por un lado una razon infinita y por solo esto infalible : por otro una razon limitada y por ello sujeta al error. Rousseau decia : «Frecuentemente la razon nos engaña muchos derechos hemos adquirido para 'Tusada.» Si apoyada en datos anteriores la ciencia humana quiere marchar adelante; es necesario que ejercite su actividad en el grado que le sea propio y posible para apoderarse de la verdad infinita que se le ha manifestado con la forma finita de la palabra, y que fecunde, tomando por regla la fé, el gérmen divino depositado en su seno por. ella. Este movimiento de la ciencia es un deber que tiene su razon en las primitivas relaciones de la inteligencia humana con la inteligencia divina: es ,un derecho cuyo título escribió el mismo ser eterno en la frente del hombre imprimiendo en él los mismos contornos de su irr s gen. Por tanto la ciencia que toma sus luces de la fé , para disipar las sombras que ocultan los objetos de nuestras investigaciones, nos constituye mas y mas semejantes al tipo sobre que fuimos formados, sin que jamás podamos ni igualarle , ni llegar á él. Ella es la realizacion de la ley natural , que llama hácia Dios á todos los seres emanados de él. La observacion y la induccion son entonces para ella dos poderosas palancas, que hasta su alcanee levantan al mundo de las inteligencias y de los cuerpos para que pueda contemplar á su sabor todas las riquezas. ¡Qué espectáculo tan hermoso! ver al hombre á la luz de la antorcha de la fé y con el hilo T. 10. 5
66 -- de la análisis en su mano penetrar en el laberinto del pensamiento, sondeando sus complicadas revueltas, y seguirlos en sus combinaciones y comunicaciones! En sus escursiones por los datos del mundo material , se sirve de los recientes descubrimientos como de escalo-. nes para elevarse á los illteriores , y trepa sin descanso por los caminos de la luz por donde la ciencia limitada del hombre tiende seguramente á la del ser infini- to. No puede uno menos de exclamar con admiracion al contemplar este espectáculo: «Ahí teneis al rey de la creacion que el Eterno ha coronado de gloria y honor..... Asi es que los verdaderos sabios en todos tiempos y entre todos los pueblos fueron guiados por la fé en sus doctas tareas. S. Agustin y santo Tomás poseían todos los conocimientos de su siglo. En sus inmortales descubrimientos Keplero debió menos á la observacion que á las ideas de proporciones y de armonía que habla bebido en las verdades del órden sobrenatural. Leibnitz, que si se hubiera educado en el santuario, hubiera sido sin 'contradiccion el mayor ingenio de su siglo, debió su gloria á la region de las esencias , es decir , á los divinos tipos de que estas eran figura, y que percibía él mas allá de las ciencias naturales y matemáticas. Es seguramente el mismo pensamiento que dió á luz al gran Bossuet, y que ha dado al mundo despues de Maistre, de Bonald , de Cháteaubriand y el padre Ventura. Siempre y en todas partes, y sobre todo en Roma, la iglesia se ha puesto á la cabeza del movimiento científico y de la gloria de las naciones. No es posible que haya corazones tan frios, ni entendimientos tan ofuscados, que tengamos precision de recordar aquellas luces de civilizacion, aquel instinto de libertad y aquellas grandes instituciones que el mundo le debe. Asi cuando la doctrina católica dieta sus sabias lecciones . , _son ilus-
-67 trados los reyes y los pueblos. Lejos de ser enemiga del progreso, ella mima á él y le propaga. Semejante al sol, cuyo esplendor es mas vivo cuando los vientos han barrido las nubes , brilla la ciencia con nuevos fulgores, cuando va escoltada de la fé, porque esta borra de su frente las preocupaciones y los errores. La doctrina católica es el punto culminante de la razon y de la fé. Si se prescinde de este divino centro, la filosofía falta de esta alianza íntima se disuelve al momento, porque no puede descansar sino en la nueva manifestacion del poder divino: y la historia entera del universo no seria otra cosa que un enigma sin solucion , un laberinto sin salida, y un gran monton de ruinas de un edificio sin acabar. Todo sistema que consiste en una negacion ó exclusion de la tendencia religiosa, esta por solo esto muy desviado de la línea del progreso. Quitar á los ingenios la religion, es dejarlo á pie, hablando en el estilo de uno de los mayores talentos que han aparecido en el mundo: privándolo de su influencia que lo elevaba hasta los cielos, se les cortan las alas. Si h humana inteligencia deja de ir á beber en el manantial de la fé , perdiendo su dignidad y energia, ya no conserva poder para moverse como no sea en sentido retrógrado; y desde entonces vienen sombrías nubes á eclipsar el astro de la ciencia. Si derriba una de las bases sentadas por la fé, abre un abismo: y todo pensamiento que contradice al pensamiento de Dios, es un error. ¿Quién ignora que alterando los datos de la revelacion, el politeismo extendió sobre el género humano las tinieblas espesas que por espacio de dos mil años degradaron á la razon? ¿que los entendimientos audaces que intentaron reconstruir el edificio del cristianismo sobre bases diferentes de las que fijó la mano divina, han venido á parar por rigorosas con-
68 - secuencias, deducidas de sus propios principios, á admitir las mas repugnantes y absurdas doctrinas del paganismo? El siglo XVIII introdujo el escepticismo en la religion, y asi fue tan fecundo en extravagancias racionales. Cada sabio tenia su sistema destruido por el que le seguia. Nada habla en filosofía mas que hipótesis y probabilidades. En metafísica Condillac, suponiendo una estatua, extraviaba la imaginacion. En política Rousseau sostenía como natural al hombre el estado salvaje. Los materialistas no consideraban la ley natural bajo otros aspectos que corno ley de la naturaleza animal. El racionalismo ha destruido la razon , sujetándola á dimensiones visiblemente fuera de su alcance. El eclecticismo, no queriendo admitir una fé que todo el mundo le decia que venia del cielo, ha hecho profesion de elegir entre las ruinas de todos los cultos para no creer nada. El panteísmo ha dicho: «Todo es Dios,» para no adorar nada. Y esa otra doctrina , que un respeto mezclado de dolor nos prohibe nombrar, despues de proclamar el principio falso de la preeminencia de la razon sobre la fé, se ha esforzado en vano para llegar á lo bello, porque lo buscaba fuera del límite de lo verdadero: triste, pero inevitable condicion de la ciencia humana, cuando se desconoce á sí propia. La ciencia separada de la fé es una quimera, nada; pero aquella que apoyándose sobre el mundo visible é invisible, explica la una con la otra en virtud de sus relaciones, es real y verdadera, porque es conforme á la naturaleza de los seres. Permítasenos pues unir nuestros deseos á los que no há mucho manifestaba con tanta energía el señor baron Gustavo de Romaud, y digamos con él: «Guardaos del escepticismo ó de la indiferencia, como de ún veneno mortal que destruirla en vosotros todo principio de vida,
69 y os separaria del tronco social corno una rama seca. Inspiraos del soplo divino de la fé, y todo cuanto os rodee se animará, y muy pronto sentireis una fuerza sobrenatural y desconocida , que convertirá vuestra estéril impotencia en la mas rica fecundidad (1).» No mireis la ciencia mas que como un medio de elevar el espíritu del hombre á las contemplaciones de la té, cuyo auxiliar es y no puede menos de ser en los designios de Dios: este es su destino y esta su gloria. Que ambas en lugar de combatirse se animen mutuamente para lograr nuevas Conquistas: que se esfuercen en armonioso concier- to para coger la inmensa cadena de verdades que se extiende desde el profundo abismo hasta lo MaS alto de los cielos. Dios que nos alumbra con la antorcha de la razon , no puede oponerse á Dios que nos ilumina con las luces de la revelacion. Continúen pues la fé y la ciencia estrechamente abrazadas como dos hermanas, íntimamente unidas por interés y amistad, en vez de separarse. La mas hermosa armonía entre los hombres de talento y los depositarios encargados de distribuir la luz intelectual á las generaciones nacientes fecundará los campos de la ciencia, y establecerá en los entendimientos y en los corazones el reinado de la verdad y del bien. Como la doctrina católica no tiene, á lo que nos parece, otro objeto que la celestial felicidad; es el verdadero camino de la felicidad verdadera en la tierra. Es la sancion de toda moral, el mas potente principio civilizador, que ha penetrado en la vida humana en el curso de todos los siglos. Sábese que Platon anunció que los pueblos serian felices, cuando gobernasen los filósofos ó cuando los gobernantes lo fuesen. Gobernaron por (1) Miras sobre las elecciones de 18 42.
- 7O sus consejos desde Nerva hasta Antonino, y luego en la persona de Marco Aurelio un filósofo fue emperador: esta era la ocasion mas señalada para que la filosofía probase su poderío. Pues á pesar de los esfuerzos, del mérito y de la habilidad de este príncipe perecian manifiestamente artes, literatura, ciencias y civilizacion. La filosofía del siglo XVIII, rompiendo con las tradiciones de lo pasado, desplegó su bandera, y se vieron tantos delirios como hombres y otras tantas quimeras vanas de perfeccion social: tembló el suelo francés, se conmovieron los cimientos de la sociedad, y apareció el egoismo salvaje, solo él en pie sobre las ruinas de las familias, de los estados y del género humano, hollando la tierna piedad, la santa justicia , la dulce amistad , la voz de la sangre y de la patria. Por , entre lossangrientos combates de una licencia desenfrenada marchó la sociedad á una inevitable decadencia. En el siglo XIX no ha quedado medio que no haya tanteado la filosofía, para mejorar la suerte de las diversas clases sociales; el eclecticismo del señor Cousin; las leyes de la libertad y de la fatalidad de Jouffroy y Michelet, el método psicológico de Damiron, la personificacion divina de la razon humana de Lherminier, el sistema industrial de llenrique de San Simon, el idealismo ó misticismo de Leroux , el sensualismo de Fourrier, , la teoria exclusiva de los hechos sobrenaturales de Salvador y las de los mitos de Strauss , que honran infinito el talento de estos autores. Mas no los seguiremos aquí en la explanacion de sus sistemas, ni trataremos de calcular sus resultados. Acaso como imprudentes navegantes engolfados en alta mar han descuidado con harta frecuencia observar el único astro que podía fijar sus incertidumbres; y errantes al capricho de los vientos, han hecho que sus sistemas se conviertan en juguete de las olas,
7 sin dejar siquiera á los náufragos tabla alguna para vo l -ver á tomar puerto. Eijense los ojos en la doctrina católica : su moral purifica los afectos, y santifica todo cuanto toca. Desvia de todos los vicios y manda la práctica de todas , las virtudes: al lado del precepto que aterra y del sacrificio que desconcierta nuestra flaqueza , dispone que brillen so_ bre nuestras cabezas las coronas inmortales tejidas por una mano divina. Es propia para todas las edades , para todos los tiempos, para todas las clases y para todas las naciones. No hay necesidad alguna del corazon humano queno pueda ella satisfacer. Hija de la sabiduria increada , es la gloria de la edad madura: en el rostro de la virgen cristiana hace que brille un ráyo de celestial belleza ; y coloca una corona de dignidad en la venerable frente del anciano. Nos manda que todos nos amemos, y que amemos hasta - á nuestros enemigos como hermanos. Establece una igualdad real entre los hombres , compensando la superioridad de los unos sobre los otros con las mas terribles obligaciones. Su espíritu caritativo con la debilidad, compasivo con la desgracia, y enemigo de la violencia inspira á los hombres ideas de devocion y de sacrificio . . Excita los corazones capaces de nobles emociones; y por temor ó por amor insta al rico á que abra su mano en el seno de la indigencia para socorrer su infortunio. Entre los harapos que cubren al pobre , le enseña un hijo del mismo padre destinado á la misma gloria, á fin de unirlos con el mismo amor. Dentro del arca mística del catolicismo está depositado el solo pensamiento de humanidad , que debe reunir á todos los hombres bajo una misma bandera: su ley no es ley de terror, ni de esclavitud, sino de amor y de libertad. Manda el respeto y sumision á las potestades: tan enemiga del despotismo como de la anarquía
72 condena la tiranía, instituye la familia, prescribe la to-- Ierancia para con las personas , consagra todos los principios de sociabilidad , y el amor fraternal que inspira es la mas firme seguridad de los gobiernos y de la felicidad de los pueblos. Para ella no hay judios , ni griegos , ni bárbaros : manda al hombre que ame á todos sus hermanos , sin distincion de edad , de sexo , de cul- to , ni de estado , porque todos somos hijos del mismo padre y llamados al mismo destino. Unidos por naturaleza, por qué no lo hemos de estar por la misma fe y por el mismo amor? Leed á Ciceron, Séneca , Epicteto y Marco Aurelio; y vereis los consuelos que ofrecia la filosofía al dolor y á la tristeza : « Es una necesidad del hado, decian: de todo nos debemos consolar : hay que armarse de valor y arrostrarlo todo:» pero el catolicismo da al simple .artesano el conocimiento de verdades mas útiles que las descubiertas por la filosofía, y mas virtudes que la razon humana es capaz de producir, mas ideas sublimes que el ingenio puede concebir jamás , y mas consuelos que puede dar el mundo entero contra los dolores y el tedio. La doctrina católica es la que despues de cuarenta siglos de esclavitud propagó la libertad por entre el torrente de las edades, y adelantó la emancipacion progresiva de la humanidad en el seno de las tempestades sociales que siempre ha calmado. Ha sembrado constantemente principios -de fraternidad en el mundo sin causar jamás menoscabo á ninguna de sus gerarquias. Ha reorganizado las familias sin debilitar la autoridad paterna, moderado el poder -de los monarcas kin conmover sus a tronos, é introducido el órden en las repúblicas sin avasallarlas. Hace cuatrocientos arios que de siglo en siglo se ha levantado una solemne voz de lo alto del Vaticano que ha protestado á nombre de. la
73— humanidad ultrajada en las personas de los esclavos. Aun hoy mismo desea el cristianismo restituir á esta casta desheredada la parte que le corresponde en la. herencia comun de civilizacion que Cristo legó á 103 pueblos , y reanimar en ella el sentimiento de dignidad, que si se ha borrado de su frente , es porque ya no se conservaba en su corazon. La accion incesante y bien ordenada del espiritualismo católico repara por todas partes lo que la accion 'desordenada del sensualismo antiguo habla destruido. Un pueblo verdaderamente cristiano está animado de todos los sentimientos nobles y generosos, preserva su córazon de las viles pasiones, desaprueba la venganza, y detesta la injusticia. Quiere todo lo que puede hacer á su patria-mas poderosa, y libre; pero nunca un progreso' religioso que rompa la unidad, ni una libertad contra el órden. Esta es sin duda la menor gloria tuya, religión divina ; sin embargo esta gloria te pertenece ; y los títulos que te la aseguran , estad escritos con caracteres indelebles en las columnas de la eternidad. Pjala que todas las n'aciones oigan-siempre y comprendan tu voz! y en tus doctrinas hallarán afianzados el órden público y la seguridad personal: entonces ya no se romperán los eslabones de la misteriosa cadena, que uniendo el cielo con la tierra junta todas las potestades morales desde la autoridad paternal hasta la omnipotencia divina.. Será mas firme la obediencia á las leyes y mas dócil la libertad , porque conocerán todo el valor de su energía. Conservaremos entre nosotros ese lenguaje del honor, bien entendido, esa buena inteligencia que mantiene todas las categorías, esa mutua estimacion que suaviza todos los caracteres; esa moderacion de genio que presta todos los servicios, esa sobriedad de los deseos necesarios á los estados, á los cuales salva la
--80 tructible, en el que siempre se estrellarán todos los es-.. fuerzos de la anarquía. Este poder que le ha tocado en herencia, es á un mismo tiempo de enseñanza, de definiclon, de proteccion ó de impulsion, porque se trataba de perpetuar la fé, el culto y la gracia. Como esposa del rey invisible de la tierra y de los cielos está destinada en su nombre para gobernar el reino de Dios situado mas allá de este mundo. Su objeto por su naturaleza y sus efectos inmediatos se refieren á la santificacion de las almas, y terminan con los bienes de la mansion de los eternos resplandores. Instituida en la tierra para sustituir un principio espiritual al principio material de la antigua civilizacion cuyas consecuencias todas habia deducido el imperio romano; se unió con la sociedad civil sin confundirse. Su mision era renovar el género humano. Encarnó por decirlo asi, en la vida temporal de los pueblos; pero como una alma pura, adherida; mas no sujeta á un cuerpo mortal. Sabemos que en la edad media reputó como una obra de sabiduría ejerce un alto dominio en las cosas temporales , y dar en esta jurisdiccion órdenes que los pueblos y reyes acataban. Pero sin duda se nos concederá que la ley del tiempo y la fuerza de las cosas obligaron á la iglesia á ello. La misma humanidad no puede agradecer bastante el servicio inapreciable que aquella le hizo , ejerciendo la tutela durante su menoría en la vida social. Este derecho era entonces tan conforme con el órden legal y el derecho coman, como en nuestra época seria opuesto. Los tiempos han variado: ilustrados los pueblos y los reyes comprenden toda la extension de sus derechos ; y mejor acaso que nunca - estan en camino de hacerlos respetar y valer. Lejos de disputarselos el venerable é ilustre Gregorio XVI , pontífice que al subir á la cátedra de Pedro ha llevado todas las virtudes de su apostolado, ha declarado á la faz del
8 universo: «Quela santa sede no quiere ejercer en los estados la autoridad legislativa fuera del circulo de sus atribuciones eclesiásticas : y que rechaza con horror la mas ligera sospecha de opinion é intencion que no fuese conforme á la máxima de entera sumision á que estar' obligados los súbditos en el órden civil para con la potestad temporal (I).» «La santa sede no piensa, dice el señor Boyer , que la intervencion temporal, tal corno la ejercieron Gregorio VII é Inocencio IV, pertenezca á la fé católica, -y solemnemente declara que el mismo ministerio episcopal está sujeto en el órden temporal á la jurisdiccion de los seglares (2). Queda cerrado el campo á las declamaciones de los políticos y de los filósofos, que de buena fé habian podido sospechar hasta aquí en la iglesia designios de usurpacion al estado. ¿Se volverá á suscitar la misma tesis contra ella? Lo ignoramos. Lo que no podernos dudar es que en el error hay una disposicion que fatiga, sin quitar al corazon que le combate ni compasion, ni amor. Esta aflictiva disposicion es el olvido desgraciado y voluntario de los monumentos y de los datos en favor de la verdad. En tanto que esta se rodea de pruebas para descubrirse á las inteligencias, se la deja pasar como el agua que corre: abrese un ojo medio dormido y apenas mira : vuelvese á cerrar , y continua el sueño sin cuidarse para nada de la realidad. Pero si es verdad que el poder de la iglesia está limitado al órden espiritual , no es menos incontestable que no depende del estado dentro de esos mismos límites. En la esfera de actividad en que la colocó su divino fndador, no hay potestad en la tierra que no le esté (i) Alocuciones de lo de diciembre de 1837 y i 3 de diciembre 1838 y otros. Encíclica del 15 de agosto de 1832, (2) Defensa de la iglesia católica contra la herejías constitucional , pag. 26. T. 10.
, 82 — subordinada. Este dogma, impugnado ó puesto en problema en otros reinos, es el fundamento en que estriba su símbolo, y la columna que la sostiene. Su divino fundador le crió una constitucion enteramente divina. El hijo de Dios que se hizo visible en la tierra con forma humana, pone de frente y en dos líneas paralelas dos autoridades iguales, Dios y Cesar, personificacion la una del poder espiritual y la otra del poder temporal. Luego los reyes y los pontífices son soberanos independientes cada uno dentro de su jurisdiccion. Sobre los mismos hombres reinan estas dos potestades; y sin embargo sus atribuciones estar y debian estar separadas por límites tan precisos , que aunque cada una de ellas despliegue sus facultades en toda su extension, puede evitar todo encuentro con la potestad paralela. Las dos deben permanecer siempre unidas y distintas. La iglesia sometida al estado en el órden temporal es soberana en todos los objetos del espiritual. No le falta ninguna de estas prerogativas. Se le han cometido la doctrina de la divina palabra y la auténtica interpretacion de los diversos sentidos que pueden darsele, la decision irreformable de las diferencias que puede producir en nuestro entendimiendo , el dominio y jurisdiccion en los sacramentos de la iglesia y el poder de sacrificador. Fácilmente se ve que la autoridad instituida por Moises , y que él mismo inclinó de antemano al morir ante la autoridad de un profeta mucho mayor que él, que habia de salir de su pueblo; y la autoridad de la sinagoga, circunscrita á las fronteras :de la Judea y en los limites de las épocas de expectacion, no eran mas que un bosquejo del alto poder espiritual que debia recibir el catolicismo para todos los siglos y sobre todos los pueblos. Es de tal preeminencia esta autoridad, que ninguna otra puede llegar entre los hombres al mismo
- 83 - grado. Podrá la política de las naciones afirmar las gradas de los tronos conmovidos por las facciones, estrechar los vínculos sociales con una feliz combinacion , en que • los poderes administrativo, legislativo y judicial se hallen hábilmente equilibrados, donde los derechos civiles de todos esten claramente afianzados, y donde se protejan ampliamente las artes, las ciencias, el comercio y la-industria; pero la autoridad humana no alcanzará Nunca mas que al cuerpo, y el alma siempre la eludirá. Aquella no conoce mas que los actos exteriores, los hechos perceptibles. Ante la ley no existen los mayores crímenes sino cuando pueden justificarse en los tribunales. Jamás penetran hasta la vida interior del hombre; y de aquí nace el axioma moderno: la 'vida interior debe estar tapiada. Ningun potentado del mundo puede mandar en la persuasion de los hombres: puede sujetarlos con la fuerza ú obligarlos con la violencia; pero dominar su voluntad , es imposible. Solo la autoridad católica , porque es divina, habla en sus prohibiciones y en sus mandamientos á la voluntad del hombre, y tiene derecho de imponerles la obligacion estrecha de creer de todo corazon lo que ella ha juzgado y definido una vez. ¿Qué es la autoridad de la filosofía? Buen chasco se llevarla el que esperase de ella un resultado positis o. El filosofismo, verdadera Penélope que durante la noche deshace la tela que labró de dia , apenas ha fabricado un sistema , cuando combate sus cimientos para derribarle : toma y echa á un lado, escoje y deja. No puede su autoridad tener carácter alguno de estabilidad, porque la movilidad de los pensamientos y opiniones humanas le hace incapaz de adquirir y comunicar la certidumbre (1). A la autoridad católica pertenece única. (i) En la presente obra tendremos ocasion de explanar esta tesis, que por ahora basta que enunciemos.
4 mente fijar en Sus límites exactos la verdad religiosa, que ha recibido. -Promulgándola diariamente en el mundo, no cesa de protegerla y defenderla. Una fuerza superior á todas las fuerzas humanas , aneja á esta autoridad , conserva la integridad de la fe donde quiera que la combaten, y se proclama la ortodoxia por cuantos medios estaná disposicion del hombre. Sí, la armonía. de las verdades católicas y su fijeza , sostenidas por la autoridad de definicion , serian bastantes por sí solas para probar el divino -origen de este poder y el de la misma iglesia. Como nunca religion alguna ha podido nacer y subsistir contra todos los medios naturales y sin recurrir á la seduccion , á la fuerza ó á un sistema político; tampoco ninguna secta religiosa ha llegado jamás á constituir (1) tin cuerpo completo y armonioso de doctrina. Recorranse los diversos sistemas religiosos antiguos y modernos: en ellos se hallará lo mas sublime que el talento humano ha inventado; pero faltarán la coherencia y la invariabilidad, el sello de la divinidad. Solo el catolicismo, gracias á su poder de definicion, goza de la plenitud del poder constitutivo, resultado que no puede producir la simple escritura, supues- to que esta no puede ser comprensible para todos, y que su padre , segun Plafón , no está allí para defenderla. ¡Iglesia santa! canal de las aguas de la sana doctrina y órgano de los pensamientos de Dios, madre nodriza de los verdaderos fieles, siempre combatida y siempre victoriosa , siempre amenazada de ruina y siempre en pie, tú apareces á nuestros ojos como un faro inmortal colocado por la mano de Dios sobre una roca inaccesible á las nubes. De tu seno sale una resplandeciente luz que (t) Entendemos por esta palabra : establecer y conservar.
indica á la humanidad por entre los escollos del tiempo el camino de los dos progresos , por donde debemos adelantar poco a poco hácia el puerto de la eternidad. El gobierno de la iglesia , en la esfera espiritual que le es propia , es monárquico. No nos detendremos en enumerar las diversas formas de gobierno destinadas á dirigir la sociedad civil, ni procederemos en esta materia por via de exclusion de preferencia. Teniendo que sufrir la movible influencia de las opiniones humanas y de Vos diferentes sucesos que cambian la faz de los imperios, se ve que los pueblos pasan sucesivamente por varias transformacion'es de gobierno; segun los tiempos, las costumbres y las necesidades de cada No sucede así en la iglesia católica. Su divino fundador la constituyó para que permanezca tal como la formó hasta la consumacion de los siglos. Ciertamente era necesario que asi fuese; porque ¿quién no ve que mudando su forma esencial, se destruirla todo el órden sobre que aquel la fundó ?La forma que le dió, debe ser permanente, perpétua. Naturalmente nos veriamos en el caso de responder con Fenelon á los señores Jurieu , Glande y du Moulin: «Que el ministerio de los pastores es independiente del derecho natural dedos pueblos; porque solo á Dios pertenece poner su. palabra en la boca de un hombre para que hable en su nombre (1).» Pero mas adelante daremos á esta cuestion toda 'la extension que exige. Por ahora nos basta exponer la forma bajo la cual se ejerce la autoridad de la iglesia católica. No sabemos cómo ex:- plicar la obstinacion de la moderna filosofía en sostener que el origen de aquella es contuso, y que solo á la larga y por una serie de imprevistas circunstancias (t) Perpetuidad del ministerio de los pastores, §.
- 86-- llegó á organizarse, si no nos constara que es mas fácil y cómodo tener una opinion que una creencia. Desde el momento en que la autoridad de la iglesia no fuera mas que una institucion humana , dejaria de tener de recho de obligar las conciencias. Bien se puede afirmar que solo existió en embrion en los cinco primeros siglos (1); pero no podrá probarsenos que andamos desviados de la verdad, cuando sostenemos que el gobierno de la iglesia es del mismo origen y de la misma data que ella. Fue establecido con el Evangelio para perpetuarle; y el papado, base de su gerarquia , fue desde entonces todo lo que debia ser como poder espiritual. Bajo este aspecto ha sido siempre el mismo, sin haber tenido necesidad de engrandecerse. En la persona de Pedro residieron la preeminencia y el poder monárquico. Este apóstol fue instituido cen • tro de la unidad y clave de la bóveda del gobierno de la iglesia. Apenas confesó la divinidad de Jesucristo, le dijo este: «Bienaventurado Pedro, porque no te han revelado este misterio la carne, ni la sangre, sino el espiritu de mi padre que está en tí; y yo, hijo de Dios vivo, te digo que te llamas Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi iglesia; y contra ella no prevalecerán las puertas del infierno. » A Pedro se le dió esta seguridad: « He pedido por tí, para que tu fé no desfallezca , y convertido tú confirmarás á tus hermanos.» A Pedro se dijeron estas palabras llenas de la virtud del poder supremo antes que se dirigiesen al colegio apostólico: « Todo lo que atares en la tierra, quedará atado en el cielo.), En fin sólo á Pedro se le dijo: « Apacienta á mis corderos; ) Guizot, Curso de civil. 3 c lec. Michelet Hist. de Francia , t. 1, p. I 1 z.
87 apacienta á mis ovejas ;» es decir, á los pastores y á los pueblos. Es de tal extension este poder, que no tiene mas límites que el universo entero. Desde el ardiente sur hasta el frio septentrion, entre las errantes 'rancherías así como en el seno de la mas civilizada sociedad, en la choza como bajo dorados artesones, no existe un mortal que no esté sujeto al poder de este báculo tutelar. Siempre y en todas partes ejerció la suprema primacía y el poder monárquico entre los domas apóstoles. El Papa, investido por derecho de sucesion (1) con la dignidad de S. Pedro, lo, ha sido lambien siempre con la plenitud de su poder. Cabeza visible de la iglesia , es el príncipe de todos los pontífices. Datado de una estabilidad original en la fé, está encargado del supremo poder para definir las reglas ciertas de la fe y de las costumbres. Es el jefe del episcopado, de donde parten los radios del gobierno: la primera cátedra, la cátedra única en la cual sola conservan todos la unidad. Pontífices, pastores de las naciones, vosotros no sois mas que las ovejas de Pedro. O padre comun de la gran familia! dignaos de recibir las humildes súplicas y respetuoso homenaje de un hi:lo sumiso que os implora. Dignaos de bendecirle desde la elevada cátedra, resplandeciente de gloria, que ocupais. La tradicion no es menos terminante en los cuatro primeros siglos que en los siguientes. Todos proclaman con magnifico concierto las prerogativas de honor y de j urisdiccion de aquel, que investido del poder soberano en la iglesia se llama el siervo de los siervos. ¿Quién no tiene noticia de la carta de S. Gerónimo al Papa S. Dámaso? En ella protesta enmedio de tres cis- ( ) S. Pedro designó sus tres sucesores inme diatos - &list apos f . 1 7 1.1, 47.
-88. mas no escuchar mas que al sucesor del pescador. ¿Quién no sabe tambien este dicho de S. Agustin : Habló Roma, se concluyó la causa? Algunos siglos despues condenó el Papa el libro de las máximas de los santos. En cuanto Fenelon supo ciertamente esta decision, publicó él mismo su propia condenacion en presencia de su pueblo. Retractó las proposiciones reprobadas , y condenó todo el libro y el conjunto de sus opiniones. ¡Cuántos y cuán magníficos testimonios de la conformidad dada por el mundo entero á los actos de la suprema autoridad del Papa no podriamos reproducir! Si descogieramos la cadena de los siglos, seriamos t' testi o os de la ad— mirable conducta de los corintios para con S. Clemente, y de la de S. Cipriano, cuyo obispado trabajoso fue coronado por el martirio, para con la misma silla apostólica. Escuchariamos al grande Ireneo, hablando en términos sublimes de la iglesia romana y de la primacía de su potestad. Los mismos Papas sostuvieron con energía la conservacion pública de su autoridad, sin hallar la menor oposicion en los ánimos , ni suscitar la menor reclamacion. No podemos menos de aplaudir el tono de verdad con que un ilustre escritor de nuestro siglo (1) ha dicho (despues de un error de fecha): «Es imposible consultar con imparcialidad los monumentos del tiempo, sin reconocer que de todas las partes de la Europa (2) se dirigen al obispo de Roma para obtener su decision en materia de fé, y de disciplina, en las causas de los obispos y en todas las ocasiones en que la iglesia está interesada.» En las circunstancias mas espinosas para ella siempre ha habido anhelo por recurrir á Roma. La de- (t) Guizot. Curso de civilizacion, 3. « lec., t. r, pág. i 08. (3 ) Nosotros prefeririaruos decir : del mundo entero.
- 89 — cision del Papa ha terminado todas las discusiones, y fijado las creencias. El papado es evideiitemente el quicio en que gira el gobierno de la iglesia. Enmedio de las tempestades sociales podrá haber parecido aquel como arrastrado por las espumosas olas de un mar borrascoso que amenazaba inundarlo todo; pero sus profundos cimientos no se han conmovido nunca , y siempre ha quedado en pie, radiante con su glorioso destino. Asi como cuerna la fábula de Jos árabes de la gran pirámide, que edificada por reyes antediluvianos; fue el único monumento de los hombres que sobrevivió al diluvio: el papado , obra de Dios, apareció solo cuando las aguas de la impiedad bajaran enmedio de las ruinas del mundo moral que acababa de ser destruido. Posee el Papa la plenitud del poder monárquico; pero no se sigue de esto que los obispos no sean sino vicarios suyos. Participan estos del gobierno de la iglesia, no como iguales al Papa, sino como sometidos á sus leyes y ejecutores de sus decretos. Esparcidos por el orbe , ejercen en sus diócesis en virtud de la potestad de órden inherente esencialmente á su dignidad y por la jurisdiccion que la iglesia les transmite. Reunidos, son llamados á tomar parte en las decisiones de los concilios. Investidos de todos los derechos de la soberanía, tienen el de pronunciar decisiones sobre la fé , que ex igen una obediencia provisional , y dictar leyes sobre la disciplina que obligan las conciencias. Todo sistema que propendiese á confundir el clero con la autoridad secular , distaría de la verdad_, á la par que seria fecundo en desórdenes. No pudo la impiedad en Francia arrojarle á la cara denominacion mas injuriosa que la de empleados públicos asalariados por el estado. Por divina institucion los obispos son los sucesores de los apóstoles: obran separadamente en su administracion; pero el epis-
9 6 '— unas relaciones puramente físicas no pueden constituir verdadera sociedad. Para las cosas materiales no hay mas que mezcla y clasificador); de modo que el vínculo social no puede ser otra cosa que un conjun- to de relaciones, por las cuales se unen los hombres en la parte mas elevada de su ser, la inteligencia y la voluntad. De estas relaciones que unen á los hombres entre sí, nacen deberes cuya base no puede subsistir sino en las relaciones que unen al hombre con Dios; porque la nocion de deber implica necesariamente la idea de una voluntad superior que tenga derecho de imponerse á la voluntad á quien el deber comprende, y la idea de una sancion en una justicia infinita. Por tanto la sociedad temporal nace de la sociedad espiritual. De donde se deduce que mía sociedad temporal está destinada á una perfeccion tanto mas alta, cuanto mas perfecto es el principio depositado en su constitucion por una sociedad espiritual. Véase aquí por qué en el catolicismo, la mas perfecta manifestacion de Dios, se hallan la regla de los adelantamientos de la sociedad humana y el germen de la mas elevada perfeccion social. Y esto nos explica tambien como no fue concedido á la sociedad en tiempos remotos llegar á las alturas á que ha podido levantarse desde que ilustrada con la palabra de Jesucristo se ha empapado en su sangre entregándose en las manos de la iglesia. De esta alta autoridad espiritual, encargada de, explicar durante toda la serie de los siglos la ley perfecta de justicia que el Evangelio encierra, han salido un mundo nuevo, el descubrimiento de un conjunto de verdades que estaban en embrion en las primeras tradiciones del género humano, y la transformacion de la sociedad religiosa por la institucion de la iglesia. El principio espiritual que ella aportó, ha sucedido al principio material de la antigua civilizacion; y la huma-
97 nidad ha sido guiada por las sendasde una nueva civilizacion digna de su alto destino. Los griegos que se habian distinguido por su exqui_ sito gusto en lasartes, por una persuasiva elocuencia y una risueña poesía, no hablan variado realmente nada en el fondo las ideas y hábitos de la humanidad. Los romanos que se levantaron desde el mas débil origen hasta el mayor esplendor, sucumbieron por fin de despotismo, de miseria y de infamia con su constitucion que fue la obra maestra y el azote del antiguo mundo. Todo debia repararlo la iglesia. A ella sola tocaba el pensamiento de humanidad, que debla regenerar al mundo y reunir todos los hombres bajo una misma bandera. Hasta entonces los elementos de próxima disolucion minaban el cuerpo social, encorvado bajo el yugo de goces materiales, abismado en una letárgica indiferencia, y caminando sin objeto y despedazado por el furor de la anarquía, ó gimiendo bajo la cuchilla del despotismo. No era el universo mas que un espacioso anfiteatro, de donde se levantaban mil clamores fúnebres y confusos como de un reñido combate de gladiadores. Pero libre de sus mantillas la civilizacion nació del seno de la iglesia. Basta contemplarla para ver cómo desaparece el egoismo de los dias antiguos en las olas de su caridad, y sale de ella como por añadidura la libertad de las naciones. Cuando se hundia el edificio de la sociedad añeja, al oir el chasquido prolongado de eco, en eco cualquiera hubiese dicho que todo iba á confundirse en un abismo impenetrable. Mas enmedio de la polvareda amontonada por tantas ruinas recogia la iglesia con sus pontífices los esparcidos escombros de la antigua civilizacion: sus multiplicados monasterios fueron otros tantos asilos abiertos á la virtud, á las ciencias y á las artes, y otros tantos focos de una nueva civilizacion , tan noble en sus emocio- T. 10. 7
98— nes , como inagotable en sus recursos ; de una sublime civilizacion , que debía levantar en la larga serie de los siglos admirables monumentos de ciencia y caridad. Su gobierno espiritual consagra todos los principios de Sociabilidad ; y el amor fraternal que inspira, es la mas segura fianza de la estabilidad de los gobiernos y de la felicidad de los pueblos. Reprimiendo las pasiones turbulentas opone un saludable freno á los extravios de la multitud, y en el sagrado código que le fue legado por su fundador divino , los reyes aprenden á llevar dignamente su corona. No hay clase alguna en el estado que no haya sacado de él su dignidad : ni peligro alguno que no halle allí un muro, ni desgracia que no encuentre su remedio, ni mérito que no funde en él sus esperanzas , ni dolor al que no sirva de bálsamo , ni virtud que no logre su apoyo y su progreso. En él se nos descubre el modelo que las sociedades temporales deben procurar con todas sus fuerzas imitar, sin poder copiarle jamás con exactitud ; la perfeccion del órden y de la libertad en la armonía de todas las voluntades, identificándose mas y mas con la voluntad infinita de Dios. Las sociedades temporales hallan evilentementelas condiciones del progreso por su union con esta sociedad espiritual. Extendiendo el reinado de la ley de Dios , hace prevalecer la idea del derecho que cada dia deja á la inteligencia mas ancha esfera de actividad, y de consiguiente es menos necesaria la intervencion de la fuerza material. Por eso los pueblos unidos con la iglesia, cualquiera que sea el punto de su partida, adelantarán en las sendas del progreso social. El señor Carné decía poco há en la tribuna (1): « La influencia francesa va en todas partes asociada con el triunfo del pensamiento católico, y es- (a) , Sesioo del I 8 de mayo de :84 2.
99 -- to y íntimamente convencido de que si ocurriese un funesto divorcio entre la opinion pública y el principio católico en Francia , se resontiria profundamente la situacion de la Europa. En España el partido que coa mas energia resiste á las tentativas , que en la actualidad se hacen para separar á este pais del centro de la unidad católica , es el que necesaria y legitirnamente hay que llamar el partido francés. No es único este hecho: no ocurre solamente en España , sino en todas las partes del mundo. A la hora de esta ya nada seriamos en Oriente , si no fuesemos aun la gran nacion católica, el pueblo de las cruzadas y de S. Luis. Si se pronuncia aun el nombre de la Francia con simpatias, con respeto, con cierta confianza para lo venidero hasta en las gargantas del Líbano; es porque nosotros representamos un principio religioso , diferente del que otros dos quieren hacer que prevalezca. Si tenernos aun mucha importancia en Alemania , si causamos inquietud á algunos gabinetes; no es menos como potencia católica que corno potencia constitucional. No solo en Alemania y á las orillas del Rin se descubre semejante situacion , sino en Bélgica, en Irlanda y sobre todo en esa heróica Polonia, que se agita hoy en su martirio. ¿Por qué palpita su corazon en consonancia con el nuestro? ¿Por qué la Polonia es y será siempre católica como la Francia? No demos pues asaltos indiscretos á la fé religiosa: á la unidad católica y no comprometamos con tanta ligereza los mas caros y mas permanentes intereses de la Francia.» Así no podemos deplorar lo bastente estos sistemas, que hostilizando al catolicismo, van á buscar la firmeza de los estados en una situacion opuesta á la naturaleza de las cosas. Solo sirven de principios de universal, desorganizacion sustituyendo opiniones á la verdad, la
concia , al órden y la humana razon á los'oráculos de la divinidad. Desde entonces se manifiestan los síntomas mas inquietantes, se agitan los elementos del mal , y se convienen los del bien en objetos de odio; y conmovida la sociedad hasta sus cimientos tiembla por su existencia en el centro de cuanto debia asegurar su tranquilidad y su dicha. Si se llegara á separar completamente la sociedad temporal de la espiritual; al instante perderia aquella las condiciones del progreso y las de la vida social. Encorvados bajo el látigo del despotismo , ó roto el vinculo social por las sangrientas manos de la anarquia, marcharían los pueblos , por entre los combates de una desenfrenada licencia ó de un poder desarreglado hácia la verdadera decadencia. Una sociedad falta de creencias bo progresa mas que hácia el abismo, lo mismo que un barco desmantelado y oga al acaso por mares sembrados de escollos y fecundos en naufragios. Este vínculo que todo lo une, que de todos los pueblos forma uno solo, de todas las familias, una sola y de todos los hombres como si fueran uno, es la iglesia, el vínculo de la humanidad regenerada en Dios. No hay entendimiento despejado que no comprenda que el vínculo religioso, tal cómo le forma esta iglesia católica por encima y fuera de todas las nacionalidades, es el primer lazo político y la mas fuerte salvaguardia de la libertad de los pueblos. Repugnada al dogma fundamental de su constitucion divina el que no pudiese establecer una confraternidad política entre diversos pueblos , sometidos á la iglesia, á pesar de la diferencia de sus legislaciones. Si , apareció en el mundo para reunir á todas las naciones en la misma fé. Los que aparentaren echar menos el mezquino y bárbaro civismo de los pueblos antiguos, no comprenden aquellos tiempos ni los nuestros: intentar que retrogra-
101 --- de á ellos la sociedad actual, seria lo mismo que vestirla en su edad viril con las ropas que usaba en su niñez. Pero si nos quisieran imponer un cristianismo de lujo y de dorada civilizacion , seria lo mismo que destruir hasta los vestigios del pensamiento religioso, como la virtud romana , que dependiendo del arado desapareció en el lu jo y delicias del imperio. Vosotros que decís que ya_no es el catolicismo propio de estos tiempos, y que el suyo pasó , que ha muerto, os engañais mucho. La fé*antigua es como la gloria antigua: no pueden perecer. El anillo del tosco pescador de-Gra. lilea que sella aun sus decretos, es su mas hermoso título, porque es la prueba irrecusable de su divinidad. Si es. tuviera muerto el catolicismo, como se ha querido suponer, tiempo baria que el género humano cayendo otra vez en los horrores del paganismo, se hubiera sumergido en su triste abismo. liabrianse cambiado tambien las naturalezas divina y humana , si hubiera cesado el catolicis• mo de explicar su union y de ilustrar sus misterios. Pero vive , y lejos de hallarse en la agonía, descuella como una misteriosa inspiracion en las obras de la inteligencia, fijo sobre nuestro sucesivo destino, como una arca de salvacion, y un abrigo contra las tempestades de la duda -y de las pasiones. Bebiendo en este manantial de vida y de amor, la especie humana traza una línea progresiva en la eivilizacion, se reconstituye la gran familia, se ilustran los entendimientos , y 'los corazones sentenciados fuera de él al suicidio y á la desesperacion , trepan por la escarpada pendiente del Sinai, en cuya cima lograremos contemplar al Eterno en el seno de su magnificencia. ¿Estará herido de muerte el catolicismo? No: en todos los combates ha salido con gloria. No hay género de arma que él no haya destruido: á cuantos terrenos se le ha llamado, ha concurrido y conseguido el triunfo: no hay
-102 enemigos que haya dejado de derrotar. El mundo puede conmoverse y caer, y un imperio desaparecer; pero el catolicismo no puede sepultarse bajo ninguna, clase de ruinas. No dejará de brillar la cruz sobre los escombros de los imperios caidos , dominando el mundo desde lo alto de la inmoble piedra del Capitolio Ha sobrevivido siempre el catolicismo á los funerales de aquellos, que se habian apresurado á celebrar los suyos. Diocleciano erigió una columna para anunciar al mundo que le habla herido en el corazon: cayó la columna , el perseguidor murió, y el catolicismo reina aun en toda la tierra. En el siglo octavo estuvieron bien cerca los sarracenos de darle tul golpe mortal; pero Dios puso su espada en manos de un rey cristiano, y los campos franceses fueron testigos de la espantosa derrota de aquellos. Ochenta años estuvo gritando Voltaire á la Europa entera,, que el catolicismo tocaba ya á su última hora: Voltaire murió, y el catolicismo no ha dejado de permanecer depositario de las promesas de aquel que le dejó por herencia todas las naciones de la tierra. Napoleon dijo al Papa que estaba cautivo entre sus manos; pero inmediatamente forzado por una inspiracion superior aquel conquistador que amenazaba á la religion, alargó la mano y la levantó de su postracion. Los eclécticos no han cesado de variar este tema en todos los tonos imaginables: ellos caen á todas horas, y el catolicismo queda en pie sobre la fria losa que cubre sus cadáveres. Vi- ve el catolicismo, y su marcha triunfal en el seno de la civilizacion cristiana no se detendrá hasta que á la cadena de los tiempos suceda la eternidad incomensurable. El pontificado existe, no en estado de ruina á decadencia , sino lleno de vida y en una vigorosa juventud. Vive el catolicismo, y el número de sus hijos es mas considerable que en ninguno de los siglos anteriores.
.103 — Por esta autoridad de doctrina y el gobierno pastoral que le constituyen , sus conquistas en el nuevo mundo han recompensado con usura lo que ha perdido en el antiguo: y su espiritualsupremacía se extiende hasta las inmensas regiones situadas entre las llanuras del Missuri y el cabo de Hornos. Grande y respetable era antes que los sajones hubiesen pisado el suelo de la Gran Bretaña, antes que los francos hubiesen atravesado el Rin , cuando aun florecia en Antioquía la elocuencia griega , cuando se adoraba á los ídolos en el templo de la Meca. Grande y respetable es hoy , como lo será siempre. La misma muerte es impotente contra la promesa de inmortalidad que ha recibido: bien podemos decir con un ilustre escritor de nuestro siglo: «Es una águila herida junto á las nubes por mil tiros que se la dirigen: cae en la tierra su sangre gota á gota, se la ve con la cabeza abatida , como si señalara el paraje donde va á espirar entre el polvo; pero reanímala muy pronto una fuerza secreta , y toma un vuelo tan rápido y vigoroso, que da bien á entender que nada puede fatigar su aliento, ni apurar su vigor. Asi proseguirá su vuelo, sin detenerse nunca, y extendidas majestuosamente sus alas sobre todos los siglos no se plegarán jamás hasta que los últimos restos del universo se hayan hundido. Esta duracion hará su gloria, asi como sus nobles desgracias son su privilegio.» No reparemos fijar en este lugar nuestras miradas un momento. Contempla, hombre, bajo del báculo del sucesor de Pedro esa innumerable sociedad esparcida por todos los lugares del universo y heredera de las tradiciones de diez y ocho siglos, que te dice así: «Dios me fundó un dia para que durase todos, para enseñar á todas las naciones hasta el fin de los tiempos.» Ella lo dice, lo afirma: cree el testimonio invenci-
u . - 1 04 — ble de esta sociedad sobre este hecho social; á si no atrevete á responderá un pueblo entero; que testifica su existencia : tú no eres Todo el tiempo que las naciones permanezcan fieles á la monarquía espiritual templada que las rige; será para ellas un principio de fé , de progreso y de union y el manantial de la mas alta perfeccion material y social. Pero si llegaramos á abandonarla, sus beneficios se irían con su influencia de entre nosotros, y nos amenazarian horrorosas catástrofes. No nos engañemos , y aprendamos en lo pasado lecciones para lo futuro.
-105— CAPÍTULO III. DE LOS CARACTERES DEL CATOLICISMO. De la verdad religiosa. - Diversas oposiciones que halla el hombre en sí mismo para admitirla.— Consecuencias en favor de una autoridad espiritual. —Tres principales caracteres del catolicismo: perpetuidad, universalidad y unidad.—De su perpetuida r i—Confesionés de los que le combaten. —Una religion de progreso, es decir , de sumision en su esencia á todas las versatilidades del espíritu humano , es imposible. Consecuencias en favor de la fé.—Ningun culto disidente , ni todos ellos juntos pueden ponerse en paralelo con el catolicismo en cuanto á su universalidad. — El nombre de católico_ le es propio , y sus conquistas son favorables al progreso civilizador. Confesiones - de los que aparecen contrarios.— De la unidad en su autoridad y en su doctrina.— La inmovilidad de que se le censura, es la prueba de su inmortal certidumbre.—Jamás ha hecho la iglesia otra cosa que confirmar ó explicar lo que siempre se había creido. Tentativas inútiles de la reforma, de la asamblea constituyente y de la filosofía moderna.— Ventajas de la unidad católica aun con relacion al sistema social. — Todo respira en ella tolerancia y union.— Ningun fundamento hay para tachar al clero de intolerancia, ni á la unidad exclusiva del catolicismo. Preguntar la importancia que, tiene la verdad para el hombre, es lo mismo que poner en cuestion la inteligencia, la sociedad, la moral y la historia, toda ciencia y el destino de la humanidad. La verdad es para
todos los áciiecentamientos como para todos los peligros, no ha visto aparecer nada en ella por invencion, sino por virtud: nada se ha obrado en ella como modificacion, sino como consecuencia. ¿Quién puede dejar de confesar que si , el catolicismo de hoy no es de institucion divina y apostólica, habría de admitirse que bajo este respeto se habla alterado gravemente la obra de los apósles ? En esta suposicion constarian indudablemente en los anales de los pueblos el autor, el lugar, la época, el modo de semejante innovacion. Desafiamos á los mas severos críticos para que los busquen. No se ha intentado jamás ninguna variacion , aunque fuese mucho menos notable que la que se supone, sin que sea conocido su autor. Desde los primeros siglos aparecen Cerintio, Ebion, Marcion, Arria; Pelagio. En la filosofía, la física, la química, las artes y las empresas industriales y políticas, aun despues de muchos siglos, se nombra á ios autores de invenciones é instituciones nuevas. Pero ¿qué hombre es el autor soberano é infalible del catolicismo? No le hay, y él subsiste fuerte é indestructible. ¿En qué regio') ha nacido ? Ninguna se señala muda está la historia..... Cualquiera nueva doctrina que se haya querido ingerir en el cristianismo, se sabe punto donde primero se enseñó: el arrianismo en Alejandría , el nestorianismo en Constantinopla , el luteranismo en Sajonia; pero i ldónde se ensayó primeramente la institucion humana del catolicismo? Silencio completo De nada servirla , despues de quince siglos, haber soñado los reinados de Constantino y de Carlo Magno y el publicado de Gregorio VII: solo seria una irrision amarga de la tradicion mas positiva, mas constante y universal. Esta seria ciertamente una excepcion á todos los hechos conocidos. Trátase de una grande institucion, de un cambio importantísimo ocurrido en el catolicismo apostólico
3 ....... del establecimiento de un poder extraordinario; y ¡no hemos de encontrar autor ni el lugar de la -ocurrencia, ni la época 1 La fecha de innumerables errores se ha fijado; pero es imposible hacerlo con la de esta sublime institucion, suponiéndola obra de los hombres. No cabe en nuestro ánimo hacer á nuestros lectores la injuria de creer que desearian hallar en este lugar una refutacion formal de las contradictorias relaciones que dieron los primeros provocadores de la, reforma. Mostrabanse aterrorizados, y exclamaban que la corrupcion de la Babilonia romana principió en el cuarto siglo, ó en el quinto, ó en el sexto y aun segun algunos en el undécimo. Es innegable que los griegos, despues de vivir en estrecha alianza con el catolicismo, se apartaron para proclamar su independencia; pero el catolicismo permaneció firme é inmutable. Lo. mismo que era la víspera del dia en que la griega se apartó de él, fue el catolicismo al siguiente y lo es en el dia: en nada ha mudado. Cuando se apartó de él la iglesia de Inglaterra , no dejó de quedar aquel, en virtud de su inmutabilidad , en posesion de todos sus derechos conforme anteriormente los gozaba ; y lo mismo podemos afirmar de lo ocurrido en Alemania en el siglo XVI. No cabe demostrar de ninguna manera mudanza alguna en el catolicismo : sus títulos de legitimidad estan fundados sobre los que justifican su herencia. A esto aludía Tertuliano cuando decia : «Lo que se halla admitido en, la iglesia por unánime concierto , sin señalamiento de principio, no es error inventado, siso verdad transmitida.» Ciertamente es conforme á las r eglas de la crítica y del sano juicio el ver que el catoliGismo, tal como hoy le confesamos sube hasta Jesucrristo divino fundador. Es pues divino , y así corresponde a la necesidad de fé, necesidad tan urgente para las socieda- T . i o.
-114- des modernas en cuyo seno la independencia de la razon ha sembrado tantos fermentos dedivision y desórden. El catolicismo, retrotrayendo al entendimiento humano hasta sus pruebas fundamentales, le hace recorrer de uno en otro eslabon la cadena no interrumpida del ministerio apostólico hasta el original é incorruptible manantial de la verdad. ¿ Qué mayor y mas sensible demostracion de la fé? La instabilidad es propia del hombre: por eso sus obras estan sujetas á vicisitudes hicesantes. La inmutabilidad es uno de los atributos de la divinidad , y la estabilidad el carácter de sus obras. Desde las grandes instituciones que forman época en el mundo , hasta la mas pequeña organizado!! social , las que son duraderas tienen base divina. Nunca ha podido el hombre dar á sus obras existencia que no sea pasajera: delante de él todo pasa con rapidez. Sucedense las generaciones , se arruinan los mas gloriosos monumentos, unos sistemas dejan lugar á otros que los sigilen y reemplazan. De tal cúmulo de grandes acontecimientos como ha presenciado nuestro siglo, aunque apenas ha. principiado ya, nos quedan recuerdos. Tentados estaríamos por decir que todo se aniquila, y que nos falta tierra en que pisar: tan esparcidas estar' por todas partes las ruinas que testifican á todos los siglos lo impotentes que s3D los esfuerzos de la inteligencia humana. El catolicismo en nada se parece á esos fugitivos metéoros, que no hacen otra cosa que atravesar los aires y desaparecer: como tiene por cuna el seno del Eterno , y es guiado por el fanal radiante con los resplandores de la luz increada, atras iesa los siglos, como el astro del dia, difundiendo la luz y la sida. En nuestros dias ciertos entendimientos por otra parte muy elevados han pensado en no sé qué religion de progreso, que ni aun se toman el trabajo de definir , ni
— 115 — de comprobar su origen , ni de calcular los resultados que pueden esperarse de ella. Acaso no han considerado suficientemente que el catolicismo es la obra por excelencia divina. Para cambiarle era necesaria , no la intervencion del hombre , por poderoso que sea, sino la omnipotencia de su divino fundador. Aquí viene perfectamente el antiguo proverbio forense: -Los convenios y leyes vigentes se modifican ó abolen del modo con que fueron establecidos. Esperad pues, podremos decirles con razon, las modificaciones divinas y reveladas. Y si nos preguntasen cuándo vendran , DOS apresuraríamos á costestar: Poned el oido y escuchad las mil voces denlos divinos origenes que prometen la invencible perpetuidad del catolicismo en nombre del Señor y con aquella palabra que no es transitoria. Una religion de progreso en este sentido seria una quimera. Por mas que la filosofía se esfuerce en emancipar la razon ; nada puede contra un hecho grande que de un modo tan evidente nos demuestra la intervencion de la divinidad. Imposibles son el racionalismo , la duda, el cristianismo de progreso á presencia de una autoridad de institucioni primitiva y divina. La indiferencia seria un crimen : se exige la fé sincera y animosa. ¡ De qué gloria no es principio esta sumision I Reducida la nacion judia á los límites de Jerusalen, no era mas que figura de la sociedad cristiana, cuyos miembros debían ser en lenguaje de los profetas tan numerosos como las arenas que cubren nuestras playas. A sus sacrificios y holocaustos debía suceder un sacrificio mas perfecto, que se ofrecerla al Dios verdadero desdelos lugares en que luce la brillante aurora hasta aquellos en que sepulta sus fuegos centelleantes el astro del dia. Así la revelacion de Moises no fue mas que una preparacion á la revelacion eminentemente univer- i
sal. Esta no conoce límite alguno. No hay paraje á donde no penetre , no hay clima que no alumbre , ni nacion que no le pertenezca por herencia Todas las sectas encerradas en los límites de una organizacion particular suya y constituidas en virtud de un símbolo especial, resultante de la voluntad de los miembros que la componen, excluyen este carácter de generalidad , y todas tienen otras tantas denominacianes diversas. En otro -tiempo se conocian muchas con los nombres de marcionitas , donatistas y tiestorianos, como en nuestros días llamamos nosotros luteranos , cal v inistas , anglicanos, mahometanos y otros muchos divididos en tantas fracciones de nacionalidad como cultos disidentes forman. El nombre de católico señala la sola sociedad cristiana ,, porque le pertenece la universalidad. A ella sola se le dijo: Predicad el Evangno á todas las criaturas : dispersaospor toda la tierra, y enseñad á todos los pueblos. Y véase aquí cómo el catolicismo hace de todos ellos una sola familia bajo el gobierno paternal de Dios. A ,ella sola pertenece este carácter de potestad interior , que pueden envidiarle; pero que no pueden inventar, ni quitarle la sabiduría de los filósofos , ni la sagacidad de los políticos , ni la autoridad de los legisladores , ni el poder de los reyes. Su sacerdocio es la sal de la tierra y la luz del mundo; y sus doctrina , lanzándose como - el vuelo del águila, se fija sobre todos los pueblos , describe tul círculo que abraza la humanidad entera , y penetra y atraviesa los siglos y los mares hasta llegar á aquellas tribus lejanas, en que parece que no ha pensado la ciencia humana sino para señalarlas en el mapa del mundo. Bien se puede difamar y contradecir ; pero es imposible ni convencerle de falso, ni impedir su engrandecimiento. Si el paganismo tuvo sus Hércules guerreros , hoy,
X17 y siempre como ahora, tiene el catolicismosits Hércules pacíficos; héroes, cuya victoria rio se cifra en matar, sino en morir. La tierra fecundada siempre con la san- a re de sus ilustres víctimas produce cada vez mas abundante cosecha de santos.. «No; la luz del catolicismo no debe perecer, decia el gran Bossuet ; la antorcha de la fé no se extingue: Dios la transporta á mas felices climas ¡desgraciados los que-la pierdan de vista! Pero la luz sigue su , camino , y el sol acaba su. carrera4 Parecia quelos bárbaros iban á/destruirlo todo , en sus irrupciones ; pero al arruinar el imperio romano vengaban la sangre de los mártires, y se prosternaban á los pies del Crucificado. Cuando-la reforma quitaba al catolicismo una porcion de la Europa , Cristoval Colon, dirigido por uno de aquellos movimientos irresistibles que pueden llamarse inspiracion divina, descubria la América , y daba mil y ochocientas leguas de costas al pueblo español donde no habia penetrado la herejía. El filosofismo del siglo XVIII en su corta carrerá sedujo momentaneamente al pueblo francés, y luego pereció ; y recobrando el catolicismo su imperio , halló dispuesto el sue• lo de Francia para recibir la fecunda semilla de la verdad. Intentó la secta de los metodistas« penetrar en una isla de la Oceanía, y no pudo lograr ser escuchada. Los pobres salvajes que habian recibido ya la fé católica, decían á los nuevos predicadores : « Nosotros no escuchamos mas que á los que nos envia el padre de Roma.» La última revolucion que al parecer se habia do á efecto para aniquilar el catolicismo entre nosotros destruyendo el trono de nuestros antiguos reyes , tendrá por resultado el haberle propagado por el universo. El sale mas brillante que nunca del abismo en que se creía haberle sepultado. Reinará el catolicismo. dice 1W hábil escritor , 6 habrá reinado antes del fin de los tient.-
mi- 1 1 8 -- pos en todos los lugares habitados por el género humano. Los individuos de su comunion pueden calcularse hoy con certeza en ciento 'y cincuenta millones , y es fácil de demostrar que todas las sectas reunidas no ascienden á ciento y veinte. Diariamente los mas nobles caracteres , los mejores ingenios , aterrados de las estériles utopias producidas por la filosofía y de las doctrinas tan diversas y confusas que revindican para sí la verdad religiosa sin tener ninguna de sus circunstancias vuelven amorosos las miradas hácia esta iglesia; que es fuerza llamar católica só pena de no ser entendidos. A veces aun á costa de los mayores sacrificios vuelven sucesivamente al gremio de esta tierna madre, que jamás dejó de amarlos, y que en cambio de su arrepentimiento los colma de beneficios y les prodiga esperanzas. Mucho deseariamos que nuestros aventureros razonadores, sin fé en la verdad religiosa, nos dijesen por fin qué entienden por lo que llaman con tanto énfasis civilizacion. Será . la humanidad ? pero sin los principios cristianos es un foco de idolatría delirante y de horrorosos desórdenes. Civilizacion , progreso : estas grandes cosas traen en pos de sí la agitacion , el temor y una suspension terrible de lo futuro, si á la manera de señoras de honor no componen la corte de la reina sagrada, que por manos de Jesucristo en el Calvario subió con maravillosa majestad al trono del universo. Solo el catolicismo extiende sus favores tan lejos como su gloria. Al paso que avanza , despeja en todas partes la inteligencia humana, estimula la industria, y promueve el adelantamiento de las artes. Con este motivo leemos en la Revista de Edimburgo; periódico whig , que á nadie parecerá sospechoso, estas notabilísimas palabras: « Continuamente olmos repetir que el mundo se va ilustrando sin cesar , y que el progreso de las luces debe ser
-119- desventajoso -al catolicismo. Nos alegraramos de poderlo creer ; pero dudamos mucho por el contrario que sea una esperanza bien fundada. Vemos que havte doscientos cincuenta años que el ingenio humano ha tomado una actividad extraordinaria: que ha hecho adelantar grandemente todas las ciencias naturales : que ha producido innumerables invenciones encaminadas á mejorar las conveniencias de la vida : que la medicina , la cirujía , la química y la mecánica han ganado mucho terreno : que el arte de gobernar , la política y la legisclon se han perfeccionado aunque en menor escala. Sin embargo vemos tambien que durante estos doscientos cincuenta años no ha hecho el protestantismo conquista alguna que valga la pena de anotada. Mas aun, juzgamos que si ha habido alguna variacion, ha sido en favor de la, iglesia de Roma. ¿Cómo pues hemos de esperar con fundamento que la extension de los conocimientos humanos sea neúesariame ► te fatal á un sistema, que (para no aventurar la expresion) ha conservado su terreno, á pesar de los inmensos progresos que han hecho las ciencias desde el reinado de Isabel!» Hemos aprendidó. y ¡ ojalá que nunca lo olvidemos! que el catolicismo, sin tener parte en las calamidades que, afligen á los pueblos , sabe prevenirlas , asi como es el único que puede repararlas. Si en otro tiempo sacó del abismo á nuestra patria toda quebrantada, cuando se le resbalaron los pies en sangre, para afirmarla en nuevas bases ; le hemos visto hace doce años, despues de tres dias de tormenta , orando por ella de rodillas al pie e del altar herido del rayo; pero no destruido. Desde entonces cada dia adelanta con mas segura planta para. obtener gloriosas conquistas. La acti - vidad material é intelectual d'e las ilaciones civilizadas se habia hecho agresora y hostil contra el catolici- ► no,
que impávido aguardaba la cesacion de la borrasca. Sentado en la roca de las edades frente al volean que bramaba, y del mar cuyas olas espumosas venian á deshacerse á sus pies, dejaba llegar el momento en que las naciones no hallando salida del laberinto de la filosofía escéptica retrocedieran. Ha llegado este momento , y el catolicismo descubriendo todo el genio de su espíritu antiguo, se ha puesto tambien en movimiento y camina Inicia ellas. Jamás podremos contemplar como se debe su solicitud en mezclar las solemnidades religiosas con las fiestas industriales, para santificarlas y bendecirlas , .y para excitar el reconocimiento y amor de los pueblos hácia el soberano autor de todo bien. Véase cómo se convida á sus pontífices para consagrar con sus oraciones los nobles esfuerzos de los hombres ingeniosos que enriquecen la Francia con gigantescos establecimientos, y que -nos hacen atravesar nuestra hermosa patria como por encanto. En Nancy un ilustre prelado inaugura los barcos de vapor del Mosela y del Meurtha. En Strasburgo en presencia de una multitud silenciosa y de un ministro, que despees de haber dejado tierna memoria en el clero francés , no Cesa de estimular las nuevas invenciones y de proteger los monumentos de piedad de nuestros padres, un pontífice atrae las bendiciones del cielo sobre las máquinas locomotoras y los caminos de hierro, sobre el canal del Ill y los barcos de vapor del Rin: celebra al mismotiempo los triunfos del ingenio y los trofeos de la religion. En Burdeos se ha visto á una de las glorias de la iglesia marcar con el sello de la piedad el canal de las Landas y el camino de hierro de la Teste. En todas partes la fé religiosa sirve maravillosame n -te entre nosotros para santificar el progreso, y constituir sólidamente la libertad práctica de que estan los pueblos tan ansiosos. Si el catolicismo penetra en la multi-
lud, la humanidad será gloriosa y se transformará : ahí está el destino futuro de la sociedad. Véase cómo á la voz del catolicismo han venido á militar bajo su bandera los labradores y los artesanos. En las principales ciudades de Francia subsisten establecimientos en favor de los niños pobres , que bajo la influencia de los principios religiosos adquieren conocimientos enlas diversas profesiones manuales; obra generosa y fecunda en resultados, que abraza lo presente y lo venidero de la clase indigente, y le proporciona educacion moral é intelectual. Y qué diremos del ministro tan sabio é ilustrado, que con la reforma introducida en el régimen peniten cial ha hallado ingeniosamente el medio de impedir la mutua corrupcion de los detenidos con la facilidad de asistir á las instrucciones religiosas y al oficio divino? Seria un error grosero no descubrir aquí la influencia del ascendiente católico , que ha extendido sus alas protectoras sobre aquellos mismos, que rechazados por la sociedad se figuran con harta frecuencia que Dios tarn_ bien los ha abandowdo. Qué cosa mas misteriosa que lo que sucede ahora en las costas africanas? Qué porvenir tan glorioso se ofrece al catolicismo y á la Francia! Los nombres de Muzaia y Buffarik pasarán á la posteridad como monumentos de civilizacion cristiana. Nuestros descendientes recordarán que aquellos lugares fueron testigos de un prodigio. Bajo el amparo del báculo del pontífice santo que fue enviado á llevar á aquellos pueblos nómadas la salvacion y la paz, unas madres desoladas hallaron á sus hijos, v unos huérfanos á sus padres. Las cadenas de la esclavitud se habian roto: parecia que los combates habian suspendido la matanza y la carnicería ; y los'leones del desierto habian calmado momentaneamente su furor , para dejar pasar á los que puestos ya en libertad volvían á las montañas. La civi-
- 128- se extiende cada dia el imperio de la verdad religiosa con la palabra de los nuevos apóstoles que van á lejanas regiones á reanimar el fuego de la caridad , á costa de los sacrificios mas penosos á nuestra naturaleza? Estos pacíficos conquistadores á cuya cabeza aparece el soberanopontífice lleno de solicitud, van á enarbolar la cruz, verdarero estandarte de la civilizacion, la cruz santa en las regiones menos amigas de la hospitalidad. Rivalizan todos en esta carrera, en que se triunfa con el sacrificio, y el martirio, y todos tambien concurren poderosamente á la obra de la civilizacion del mundo. Si nos fuera dado poder graduar los progresos que hace el catolicismo entre esos pueblos, que se sabe se arrodillan unas veces ante idolos estúpidos, otras vagan errantes en lo escabroso de los bosques, y otras caen en •el último grado de embrutecimiento; como que no los guía ni la razon humana, ni el instinto de los brutos, sin freno en sus terribles venganzas, devorando la carne de, sus semejantes, ó bebiendo con placer su sangre ; veriamos derramarse Cambiencon profusion los be ficticios del catolicismo donde quiera que ha desplegado su bandera. Podríamos citar en testimonio los adelantamientos que la civilizacion y la humanidad habian hecho entre los griegos católicos en Damasco, en el Cairo, en Jaffa, en el monte Líbano desde la publicacion del hatti 7 cheri f de 21 de rajad de 1217 correspondiente al año de 1830 dado en la cancillería del Surtan. Nadie ignora el maravilloso vuelo que - ha tomado el catolicismo, y con él el verdadero progreso, en los dos puntos principales del imperio otomano, Constantinopla y Smirna. Allí se mira la iglesia de los misioneros como un puerto de salvado", hacia el cual se encaminan todos cuantos quieren huir del naufragio del error. Los niños de las casas priDcipales son instruidos desde sus primeros años tanto en
~129- las ciencias como en todas las virtudes; y unas hermanas admirables que se hallan donde hay lágrimas que enjugar, é infortunios que socorrer, se ven obliga-» das á multiplicar sus establecimientos para atender á' las necesidades y á las , empeñadas solicitaciones de las familias. Los que conozcan los pueblos orientales , sus costumbres, sus preocupaciones, sus usos y prevenciones, no podrán concebir el brillante espectáculo que ofreció pocos meses há la caridad cristiana al mundo entero en el teatro lastimoso de la devastacion ocasionada por el incendio que consumió cercado la mitad de Smirria, á no reconocer que el catolicismo ha dado un paso important... tísimo para la regeneracion del Oriente. Los pormenores que se nos han transmitido sobre aquel horrible desastre; nos manifiestan un hecho providencial de grande valor para lo venidero: que el catolicismo solo está destinado á restituir al Oriente la vida social y civilizada, que perdió hace siglos. Sabese que en toda la extension del territorio ocupado por los cristianos en Siria reina el órden: que no se ha cometido allí el mas leve acto de violencia ó de pillaje, mientras que á excepcion de Beyruto y S. Juan de Acre no hay mas que anarquía y desórdenes en los paises sujetos al Sultan. Hasta los iudios y musulmanes desean que se extienda allí la clorninacion pacífica de los cristianos. ¡Qué alegria y qué gloria para la iglesia ver postrarse con piedad arde la cruz del Calvario al emir Bechir-el-Kassin, descendiente del falso profeta Mahoma! La Europa ha resonado con la ardiente apelacion de los cretenses á la . opinion pública del mundo civilizado, para sostener en su pais los intereses del catolicismo. Nuestros descendientes leerán tambien con acimiracion en los anales de aquel generoso pueblo la solemne declaracion que hicieron ante Dios y los hombres: «que T. ¡ o. 9
--130-- mártires de la fé hart jurado al pie de la cruz antes morir que someterse de nuevo al yugo de los bárbaros. » ¿Quién podria referir las suaves emociones que no há mucho se experimentaron en Roma (1), testigo de la piedad de unos interesantes neófitos, que habian venido de las abrasadoras regiones de la Abisinia, para reconocer á nombre del rey de Ubia la primacía de la silla de Pedro, y reclamar por su intervencion la proteccion de la Francia.? Qué bellas esperanzas para la suerte futura del catolicismo! Allí como en .todos los demas puntos del Oriente su nombre está esencialmente unido al de nuestra patria. No cesa de echar raíces muy profundas en las indias; y la civilizacion que lleva entre los gentiles, hace cada dia asombrosos progresos, sobre todo desde que la ciudad, madre de una legion de intrépidos apóstoles, envió allá valerosas jóvenes (2), para procurar instituciones cristianas á las indias. Cuentanse ya allí cerca de se . iscientos mil católicos. Y ¡ cuánto tendriamos que referir de su feliz influencia en la hermosa colonia que se conocia en otro tiempo con el nombre de isla de Francia 1 Parece que la providencia se complació en proteger la isla de Mauricio con su excelente clima, su magnífica posicion y-pro- digiosa vejetacion, solo para hacerla mas digna de nuestras simpatias y de las luces de la fé, que reflecten en aquellas regiones. Las iglesias católicas son pocas en la China; y las que hay muy pequeñas para contener el número de unos trescientos mil fieles que se cuentan hasta el dia. Va unida al catolicismo una idea tan alta de civilizacion y de prosperidad, que es opinion general- ) i7 Agosto de y 84 t. (2) Sefiotas de Leon llamadas del corazon de Jesus y Maria.
-131 .. mente difundida entre los chinos que ninguna calami, dad grave afligirá al imperio mientras quede en pie la santa cruz colocada sobre la torre de una iglesia edil_ cada en otro tiempo en Pekin, por Hang-kin, emperador amigo de los, cristianos. El Tong-King oriental y la Nueva Zelanda se han abierto ante aquellos que á costa de su sangre van á anunciar la buena nueva , y las tinieblas comienzan á disiparse á los rayos de la luz evangélica. Nadie duda de la adhesion de los tesalios al nombre de Jesus el Salvador y al de la santa iglesia cristiana ortodoxa, á la que fue prometida eterna duracion. No há mucho que podian leerse estas palabras en su bandera desplegada. Tarnbien sabemos cuanto ansían en el Cabo de Buena-Esperanza nuevos recursos para levantar monumentos piadosos á la gloria del que vino para regenerar la humanidad. ¿Qué espectáculo mas grandioso que el de los Estados Unidos que acaba de recorrer el digno prelado de Lorena (I)? Oh! ¡Cuán dignos son allí los cristianos por su piedad y fidelidad de todas las simpatias de un corazon francés! En las Antillas todo promete un porvenir glorioso al catolicismo. Los esclavos últimamente emancipados gozan ya de sus beneficios y los aprecian: los mismos protestantes de la colonia contribuyen con gusto por su parte para edificar iglesias. No es fácil formar exacta idea de los pro-. gresos del catolicismo en la Jamaica, á no ser por la viva satisfaccion que experimentaron los testigos de la conducta admirable de los emigrados de Irlanda , y por la irritacion de la secta de los baPtistas, que temen la prornulgacion de la fé por los hijos de Erin. Así enmedio de las tinieblas en que se hallan en- (1). El seior de Forbin Janson, obispo de Naucy, en abril de 1841,
- 132 — vueltos aun tantos pueblds, el cristianismo cori la divina antorcha que puede transformarlos en hijos benditos de Jesucristo , camina á la cabeza de la civilizacion, uniendo á todas las naciones cori la conversion de las hordas mas salvajes á la unidad de la gran familia humana. Jamás se mostrarán mas dignos de su alto destino los grandes estados de Europa, que favoreciendo los medios propagadores del Evangelio , el cual despees de haber proscrito usos bárbaros les traerá en retorno lenguas desconocidas, una literatura ignorada y preciosos documentos. O Francia, hija primogénita de la iglesia! no ceses de llenar tu mision providencial para que triunfen los mas tiernos intereses de la humanidad. El principio civilizador que moraliza las naciones bárbaras, está en manos del catolicismo, y es el de la fraternidad universal. Este principio las reduce no en fuerza de razonamientos y de ciencia, sino con la sola admison á la comunion de la iglesia. La unidad le pertenece. El , cristianismo es un todo perfectamente armónico: todas sus partes estan ligadas, es una cadena que no se puede romper. Gobierno, dogmas, moral, todo en él es convergente hacia la unidad. Bien pueden los políticos oponerse con todos sus esfuerzos á la reunion de los poderes legislativo, administrativo y judicial en las manos de un solo jefe del estado; pero en la ig l esia el poder « es esencialmente uno como la doctrina. Todos los miembros del cuerpo sacerdotal enserian, juzgan y administran; pero cada uno segun el grado gerárquico en que se halla colocado: el soberano pontífice por la divina supremacía, los obispos por mision divina y los sacerdotes por delegacion episcopal. La unidad forma el complemento y la perfeccion de estos diversos órdenes gerárquicos. No hay mas que un solo episcopado. esparci-
133 do en todo el universo: á la cabeza tiene el papado, origen del apostolado, savia del catolicismo que representa en su unidad la de la fé. Asi entendemos el ministerio, deciá el gran Bossuet (1) . : todos reciben el mismo poder y todos del mismo origen; pero no en el mismo grado ni con la misma extension, porque. Jesucristo se comunica én la medida que le agrada, y siempre del modo mas conveniente para establecer la unidad de su iglesia. Por eso empieza por el primero, y en este primero forma el todo, y él mismo extiende con órden lo que puso en uno solo; y Pedro dice S. Agustin , que en su primacía representaba toda la iglesia, recibió el primero y, el único al principio las llaves que en adelante debian ser comunicadas á todos los demas, para que aprendamos, segun la doctrina de un santo obispo de la iglesia galicana, que la autoridad eclesiástica establecida primeramente en la persona de uno solo no se ha repartido sino con la condicion de referirse siempre al principio de su unidad, y que todos aquellos que hayan de ejercerla, deban estar inseparablemente unidos á la misma cátedra. Esta es la cátedra romana tan celebrada por los santos padres, donde como á porfia han ensalzado el principado de la cátedra apostólica de donde parten los rayos del gobierno Dé aquí lo que debe quedar segun la palabra de Jesucristo y la constante tradicion de nuestros padres en el órden comun de la iglesia;. y pues que era el consejo de Dios permitir cismas y herejías, no habla constitucion mas firme para sostenerla, ni mas fuerte para abatir estas. Por esta constitucion todo es fuerte en la iglesia, porque todo en ella es divino y todo está unido; y como cada parte es divina, tambien el vínculo lo es, y la reunion es tal que (t) Discurso sobre la unidad de la iglesia.
cada parte obra con la fuerza del todo. Por esto nuestros predecesores que tafitas veces dijeron en sus con_ cilios, que en sus iglesias obraban como vicarios de Jesucristo y sucesores de los apóstoles, á quienes envió inmediatamente, dijeron tambien en otros concilios, como hicieron los Papa en Chálons, en Viena • y otras partes, que obraban en nombre de S. Pedro, viee Petri, por la autoridad dada á todos los obispos en la persona de San Pedro. Como vicarios de S. Pedro , viearii Petri, lo dijeron aun cuando obraban por su autoridad ordinaria y subordinda, porque todo se puso primeramente en S. Pedro, y es tal la correspondencia en todo el cuerpo de la iglesia, que lo que hace cada obispo , segun la regla y en el espíritu de la unidad católica, lo hacen con él toda la iglesia, todo el episcopado y la cabeza de este.» Si nos parece tan bella la naturaleza porque toldos los seres se enlazan desde el infinitamente pequeño hasta el infinitamente grande; si la unidad en las . obras científicas, artísticas y literarias exalta la imaginacion y eleva el ingenio hasta el extasiarle; ¿quién dejará de exclamar con Bossuet «¿Comprendeis ahora esa inmortal belleza de la iglesia católica, en la que se reune todo lo bello y glorioso que han tenido todos los lugares, todos los siglos presentes, pasados y venideros? ¡Qué hermosa sois en esa union, iglesia católica, y al mismo tiempo qué fuerte! « Quién no reconocerla en ella por ese augusto carácter la verdad que emana de los consejos de Dios? Como ninguna verdad puede proceder sino de Dios; no es dado á la iglesia hacer los dogmas: solo puede en- %eñarlos: está encargada de explicarlos y definirlos; pero no puede tener derecho á tocarlos. Seria un grandísimo error ,tratar las verdades religiosas como las cien-
cias naturales, y creerlas sujetas á las mismas transformaciones y á iguales vicisitudes. No deben considerarse bajo el mismo aspecto, porque las ciencias naturales son patrimonio del hombre; lo que las condena á ser como la inteligencia humana eternamente progresivas é incompletas: progresivas, porque cada generacion científica, procediendo de lo conocido á lo incógnito y de los descubrimientos á los experimentos, añade algo á la suma de observaciones recogidas por las generaciones precedentes: incompletas, porque poniendo al hombre frente á la nocion, Dios se ha reservado el supremo conocimientos, y no levanta nunca enteramente el velo que le oculta á nuestras miradas. Los pensamientos de los hombres pasan asi á otros hombres para ser modificados, aumentados ó reformados; pero la doctrina católica no tiene que sufrir las debilidades httmanas dela correccion y de los retoques. En tanto que todas las producciones del talento del hombre tio son mas que el monumento triste de la insubsistencia y de las contradicciones de la razon humana; existe sobre nuestros descubrimientos parciales la verdad una , eterna , inalterable , independiente de los esfuerzos que se hacen para menoscabarla, de los acerados tiros del sarcasmo de que es objeto, de los ignorantes qué la desconocen , y de los penosos progresos de los ingenios laboriosos en sus investigaciones. Revelándonosla Dios ha querido que dominase en el mundo, y que el entendimiento humano la viese brillar como estrella benéfica , siempre pronta á guiarle en su camino. Esta inmovilidad que se le censura, es el carácter y la prueba de su certidumbre indestructible. No puede uno menos de admirarse ante el majestuoso conjunto ,y la magnífica uniformidad de las verdades que el catolicismo ha propagado, ligando todos los tiempos y todos los lugares. Nada se ha obrado en él
— '136 — como modificacion, sino como consecuencia: bajo este respeto se ha abstenido siempre de toda clase de novedades. «Los dogmas jamás han cambiado , ha dicho con mucha razon el autor del Ensayo sobre el panteismo. En las grandes épocasde las diem nas revelaciones se agregaron nuevas verdades á las verdades antiguas; pero lejos de destruirlas no hicieron mas sino confirmarlas y explanarlas. La perfecta relacion del antiguo y del nuevo testamento y la inmutabilidad del símbolo católico son pruebas irrecusables de esta perfecta unidad. «La doctrina católica es inva- . riable en todas sus partes é idéntica en sus dogmas y en las reglas de fé. Ingerida en todos los climas, bajo todas las formas de gobierno, entre los pueblos mas bárbaros como en las naciones mas civilizadas, no ha tenido necesidad de modificarse. Libre de las condiciones del espacio que pesan sobre todas . las cosas humanas, se la ve atravesar todos los siglos, inalterable en su esencia, sobreviviendo á todas las herejías, y nadando en su pureza sobre las olas del tempestuoso mar, que sucesivamente traga todos los sistemas. Su símbolo ha atravesado diez y ocho siglos enmedio de las contradicciones y de los errores, herido con la espada, amenazado de ser despedazado por los cismas, combatida por la filosofía, y conculcado por el libertinaje. Y sin embargo no hay un solo articulo de su inmutable símbolo que no haya sabido el catolicismo defender de los inquietos planes del hombre, y ninguno de los sagrados límites fijados al rededor de nuestra inteligencia que la mano temeraria de los novadores no haya intentado vanamente remover. Si consultamos los monumentos, se descubre una tradicion que jamás ha variado : como que la fé de hoy nada tiene que temer de la de ayer , porque es la misma fé de todos los tiempos , una sensible manifestacion de la unidad de la razon infinita. Esta unidad ha podido
137 — ter embestida á la fuerza , combatida con los artificios y denigrada con calumnias; pero esas violencias , esas astucias y esos escándalos ni pudieron , ni podrán jamás servir, sino de glorificarla. Tambien podrán aparecer nublados que la obscurezcan : mas no la eclipsarán. ¡Cuán bello es contemplar la majestuosa unidad de la doctri-' na católica en el seno de las fluctuaciones del entendimiento humano , de la diversidad de las opiniones , que se atraviesan ó excluyen , y entre los sistemas que se hunden y los que se levantan! La completa renovacion obrada por el Verbo eterno , proclamando la verdad, resuéna aun en toda su integridad en el seno del catolicismo sin liga de doctrinas heterodoxas , tal como nos la 'transmitieron los apóstoles. Si algunos espíritus temerarios intentaron á veces apartarse de esta doctrina y contradecirla, sin duda que la iglesia ha determinado entonces el sentido permanente de esta doctrina divina; pero no ha añadido nada de invencion humana. Jamás hace otra cosa que dar explicaciones á lo que siempre se habia creído. Hácia el siglo XVI se trató de romper esta unidad de fé con el especioso pretexto de la reforma. El género humano no debia ya admitir creencias dictadas por la autoridad de la iglesia : la razon individual fue llamada á formar la fé: cada hombre pudo extender su símbolo. Desde entonces se pudo prever, _antes que la misma experiencia lo demostrase , que no se tardaría mucho en contar tantas profesiones de fé como individuos , tantas doctrinas como meses ó días en el año: porque una vez libre la razon de toda autoridad traspasa ó destruye todos los diques , que podrian oponerse al flujo y reflujo de los pensamientos humanos y á las diferentes impresiones, cuya influencia provechosa ó nociva tiene que experimentar ella misma. Por eso el teólogo
144- ¿En qué pues es tan extraña , tan cruel , y tan intolerante semejante doctrina? Nos guardaremos bien de asegurar positivamente la reprobacion de ninguna persona, cualesquiera que hayan sido su patria, religion y conducta. Sin duda suceden misterios divinos de justicia en el umbral de la eternidad; pero tampoco podemos dudar de los misterios de m i sericordia y de amor. En resúmen el error, la duda, la negligencia voluntaria y culpable excluyen de la salvacion. Asi entiende la iglesia católica el sentido del principio de unidad exclusiva. Es preciso admitir esta verdad á no negar el cristianismo , porque es verdad de fé y de razon. Mil pasajes de las santas, escrituras proclaman la obligacion de obedecer á la iglesia, para ser miembros del cuerpo de Jesucristo y para evitar la separacion y el anatema. Como el miembro separado del cuerpo no tiene vida ; fuera de la iglesia no hay salvacion. El que no escucha á la iglesia, es lo mismo que los paganos. En este punto está unánime toda la tradicion. ¿Qué es pues lo que parece extraño al entendimiento del hombre? En las' ciencias , en política y en filosofía la verdad es una : se sostiene lo verdadero y se excluye lo falso. ¿Por qué no ha de suceder lo mismo en religion? ¿No habia de haber ninguna verdad absoluta? El sí y el no ¿serian igualmente verdaderos y falsos , ó cuando menos indiferentes? Este era sin duda el desenlace del sistema de Rousseau , que en todas las religiones no descubria mas que uh ceremonial arbitrario. La disciplina y las ceremonias son accesorias á una religion: el fondo le constituyen los misterios y las verdades de la fé. Discurriendo con arreglo á estos principios, ó todas las religiones son verdaderas, á todas falsas: ó la una es verdadera, y todas las demas son falsas. das las religiones verdaderas? imposible ; porque seria á
-145- un tiempo la luz y las tinieblas, la afirmacion y la nega. don. Si todas las religiones son verdaderas ,. ¿qué habría que decir sino que el sí y el no se confunden entre sí: que no hay verdad , ni error en materia de religion y que el escepticismo deberia ser la religion de todo hom - bre sabio que no quiere extraviarse en la region de las abstracciones y de quimeras? ¿Todas las religiones falsas? Tambien es imposible: esto seria el ateismo, porque no podria nadie estar obligado á creer lo falso. Una religion verdadera y las otras falsas, enhorabuena: es el resultado necesario de la naturaleza de Dios , de la naturaleza del hombre y de toda razon. Pero entonces la única religion verdadera consiste en conocer y conservar ; y esta es la unidad exclusiva y la completa inadmisibilidad de la indiferencia y de la igualdad de las religiones. Jesucristo apareció en el mundo para atraer á la unidad todas las generaciones , para reunir los hijos dispersos del criador de todo; y para conseguir esta admirable unidad instituyó la iglesia. Obligado el hombre á tributar un culto social á Dios, autor de la sociedad, es separado del individualismo , y se restituye el título de hermano á la humanidad. El dogma de la unidad exclusiva aparta al hombre del error voluntario y culpable, de la duda, de la mala fé y de la ignorancia consentida: es verdad que esto es lo mismo que someter la libertad y la razon al yugo de la autoridad ; pero es para salvarlas de un diluvio de errores, para fijarlas bien , y evitarles incomodidades y angustias : es por fin proteger la pobre humanidad contra el furor y la desesperacion. Solamente los vínculos prácticos de la iglesia pueden obtener tales resultados , uniendo al hombre con Dios y con sus semejantes. Dejad el cuidado de redactar un código de derecho de gentes á las escuelas de filosofía , á T. ¡O. lo
-146-- las religiones particulares libres é índipendientes: el espíritu de sistema y de secta introducirán la confusion y fomentarán las antipatias: en lugar de unir dividirán. La unidad exclusiva del catolicismo, junta á la universalidad de su accion, establece en el mundo civilizado nociones comunes de justicia y de costumbres y un lenguaje corma]. Todos sin excepcion han dicho: el catolicismo es un camino seguro de salvarse. Pascal decia: Fuera de la iglesia católica todo cuanto se puede lograr es llegar á la duda. Luego la conciencia y la razon proclaman la unidad obligatoria de la iglesia. Esto no es intolerancia, sino el carácter esencial é inseparable de la verdad, que exige por su naturaleza que se abraze rechazando lo falso. ¿Cómo se podrá tachar de intolerancia al catolicismo que produjo á los Franciscos de Sales, Franciscos Javier, Vicentes de Paul y Fenelon, los cuales poseídos de ardiente amor á sus hermanos derramaron tantos beneficios en el seno de la humanidad? Conociendo el espíritu de la verdadera iglesia persuadieron á los reyes y á los pueblos la tolerancia y el amor á la union y á la paz. Nosotros tambien con el sentimiento íntimo y dulce que crea la posesion de la verdad , excluimos y condenamos todo lo que no sea fé ; mas nuestro amor á nuestros hermanos separados de nuestras creencias , no deja por eso de sacar de nuestras convicciones, su afec- to mas compasivo y humano. La unidad católica es un concierto de alabanzas : es el homenaje que tributan al Señor todos los seres que crió: es una sociedad única obligada por creencia y por amor: una, porque Dios es uno; obligada, porque la verdad obliga. De ella deriva la mas sorprendente armonía en el mundo intelectual y social. ¡Oh cuán digna es de hacer las delicias de nuestros entendimientos y de nuestros corazones! ¡Ojalá estemos siempre é inviolablemente adheridos á ella, la amemos y
147 ---- la queramos! Guardemonos pues, entre las tinieblas que pudieran acumularse al rededor nuestro, de dejarnos deslumbrar por alguno de esos metéoros falaces, de la noche tempestuosa que viniese á extender sus velos: antes bien tranquilos y confiados tengamos constantemente fijas nuestras miradas en el astro brillante que debe preservarnos del naufragio. • •
148 CAPITULO IV. ESTUDIOS HISTORTCOS DEL CATOLICISMO EN LOS SEIS PRIMEROS SIGLOS. Es uno y sin embargo tolerante: invariable ; pero favorable al progreso. Las impugnaciones al catolicismo han provenido casi siempre de sistemas históricos erróneos. Método en la exposicion de los hechos.— En qué sentido es inmutable y móvil el catolicismo. Su fundacion. --- Movimiento de dilatacion en este periodo. Dirigese al individuo y reforma al hombre intelectual y moral. — Descripcion de lo que era entonces la antigua sociedad. — Tres siglos de persecucion.— Consideraciones sobre la divinidad del catolicismo , su unidad y su tolerancia.— De su doctrina sobre la sumision 'debida al poder. — Constantino da la paz á la iglesia. — Siempre invariable el cristianismo se muestra favorable al progreso.— Herejías, concilios. Respuestas á las diversas acusaciones que se han hecho á la fé católica de haber variado en los pri - meros siglos. — Discusion de los hechos.— Exposicion de su doctrina. Hombres de talento dedicados defender la iglesia. De la civilizacion que difunde enmedio de la irrupcion de los bárbaros. — Conversion de Clodoveo. — Gregorio el Grande. Conversion de la Inglaterra.. A medida que el catolicismo ha recorrido su carrera de civilizacion por entre las edades, no ha cesado de hallar obstáculos en su tránsito; pero siempre los ha ven-
- 149 -- cido. Trofeos adornaron Su cuna, y mil combates han sido despues otros tantos triunfos. Participando de los' atributos del ser divino, cuya obra es, no ha cesado jamás de oponer su poder á la fuerza para vencerla, su activa inteligencia al error para confundirle , y al odio y al vicio su amor para arrancarles el disfraz y destruirlos. Desde su origen hasta nuestros dias es este un milagro que basta para imprimir en su frente el sello visible del Eterno, Con todo las preocupaciones y las pasio - nes, ó con mas frecuencia acaso la razon emancipada dq la única autoridad que puede preservarla de sus propios excesos, han atenuado la verdad de los hechos, cuya causa y consecuencias han llegado á ser objeto de falsos juicios. De aquí tanta variedad en los puntos de vista baj o los cuales se ha querido considerar, y tantas diferentes opiniones como de ellos se han formado. Esto explica cómo las impugnaciones dirigidas contra el catolicismo han procedido siempre de' los sistemas históricos erróneos, donde sus enemigos han buscado sin cesar armas para combatirle. Esto es lo que siembra todavía el órden intelectual y social de dudas para el entendimiento y de amarguras para el corazon. Esto es lo que ofrece peligrosas lecciones á la avidez de la inexperiencia , divisas extravagantes á la imitacion de la medianía y paralelos que tranquilizan la mala fé de los vicios. Allí es donde la juventud expuesta á las mas pérfidas insinuaciones se agita al rededor de nosotros, toma por nuevas revelaciones de la verdad las mas lastimosas aberraciones del entendimiento, y aprende á encerrarse obstinadamente en el solitario circulo de pasiones incomprensibles, de ambiciosos deseos y de sueños sin resultado. Mientras que se ensalza al catolicismo con cierto tono sentimental y romántico, que seduce á los que se p3ran en las apariencias; se le despoja del sello (luto
- 1 50 justifica su legalidad. Se ha intentado explicar su historia con las solas causas humanas y naturales sin intervencion alguna del principio divino , como la fé cristianó le entiende. Este es un error fundamental y la fuente primera de tantas filosofías de la historia , cuyo peligro se oculta entre la infinidad de opiniones y de sistemas. Acusan de intolerante al catolicismo, porque es uno en su fé, y de contrario á todo progreso porque es invariable en -sus dogmas y moral. Fácil nos será justificarle de esta grandísima injusticia que se le achaca. Otros lo han hecho antes tan gloriosamente , que parecería de nuestra parte temeridad, si inten taramos igualarlos: bastanos proponernoslos por modelos. Sin embargo no seguiremos la misma marcha que han trazado estos hábiles escritores tan dignos de ser nuestros maestros. Unos adoptaron el método analítico , cuya inmensa ventaja es satisfacer al hombre que solo busca hechos. Otros prefirieron.el método sintético, que presentando el tejido de todos los hilos de la historia, ofrece el interés completo de una relacion seguida. El método que vamos á seguir, participa de los dos. El &- den de los tiempos nos traerá los hechos mas notables de la historia , que arrojan verdadera luz sobre la cuestion que nos ocupa. Segun el alcance de nuestra corta inteligencia , los presentáremos en su forma sintética con - todo el movimiento y vida de que son capaces; y sometiéndolos despues al crisol de la analisis , nos esforzaremos para ilustrarlos con toda la luz que pueda reflectar un juicio prudente, para deducir de ellos las consecuencias relativas á nuestro objeto. Siguiendo asi al catolicismo en sus reveses y triunfos, en sus pruebas y victorias , en sus combates y vencimientos ; trataremos de la discusion de los hechos , para rectificarlos contra aquellos que
han podido desfigurarlos.: justificaremos la accion providencial , sobre la iglesia contra los' que han querido negarsela; y aparecerá la -historia perfectamente acorde con la exposicion que hemos' .dadi y del catolicismo , en presencia de las necesidades de la sociedad. Se nos presentará en el mundo: moral coma , , el astro , del dia en el natural, derramando una benéfica claridad sobre el dogma, la moral y todos los ,ramos de los conocimientos humanas, siempre idéntico por su admirable unidad y su perfecta armonía; y sin embargos siempre moviéndose por los diversos elementos que las exigencias de los tiempos han 'hecho, predominar-;. mutable y móvil. Inmutable en sus dógmas• ,. en ... su moral y en su gerárquica constitucion , que extendiéndose han llegado . á ser mas explícitas,. sin adquirir nada de nuevo: móvil en sus instituciones secundarias de pura disciplina, que acomoda á los movimientos de la sociedad en que toma parte, por su estrecha n'Ilion con la humanidad. De suerte que-para él las épocas de ascension ó ,decadencia no pueden causarle mejora lí deterio... ro intrínseco,., sino únicamente alterar los' Eludes- en las relaciones mas ó menos íntimasde identidadentre los pueblos y las mismas instituciones. Asi . movimiento social, ligado al catolicismo por los*eleme . ntos• comunes á, ambos, nos le presenta en un estado progresivo , aunque queda inmutable. Lejos de ser una simple apariencia del progreso humano, es su vehículo: es causa y no efecto. El periodo de los seis primeros, siglos de la era cristiana es un gran movimiento de dilatacion,. por el' que la iglesia como conquistadora toma posesion de lós-pue- blos conocidos: . este movimiento fue grande y generoso. Su objeta fue el establecimiento extenso de la fé y de las grandes instituciones del cristianismo; y sus-resultados trageron el adelantamiento de la inteligencia y de la volon-
--152 — tad humana. Este juicio: que el catolicismo mejoró al hombre individual en los primeros siglos de su existencia para llegar despues á la sociedad ; entra perfectamente en el pensamiento del historiador de la civilizacion europea , que dice (1): «El cristianismo en los primeros siglos de su existencia no se dirigió en manera alguna al estado social: cambio al hombre interior, sus creencias y sus sentimientos , y regeneró al hombre moral y al intelectual. » Tal es tambien el punto de vista bajo que han considerado nuestros historiadores católicos aquellos primeros siglos: dice otro escritor tan sabio como modesto (2): «Hubo en el recinto de la fé y de la vida cristiana un poderoso progreso intelectual y moral. Los hábitos individuales se formaron enteramente y se afirmaron bajo el punto de vista del entendimiento y del corazon : penetró el pensamiento evangélico en todas las circunstancias y accidentes de la vida : el" fin el hombre se encontró cristiano en el mas lato sentido. Los afanes apostólicos , la invencible constancia de los mártires y el sublime ingenio de los santos padres nos dan la muestra de la alta inteligencia y del heróico valor de voluntad que , distingue su caracter.» Sin embargo esta regular progresion de todo durante seis siglos por un movimiento espansivo hácia las majestuosas proporciones que convienen á la sociedad católica , reveló al mundo que el cristianismo es uno y sin embargo tolerante, invariable y con todo favorable al progreso. El mundo que venia á conquistar el cristianismo, era un gran cuerpo que parecia abandonado por el espíritu. La razon se extinguia en las tinieblas de la su- (I) Guizot; Hisioría general de la tivilizacionen Europa. (2) El presbítero Blanc, catedrático de historia en el colegio de Estanislao,
- 153- persticion y de la duda: la conciencia espiraba en los placeres , y el'órden moral desaparecía. Todo el género humano estaba sumido en el mundo exterior; y una precoz corrupcion, lejos de dar madurez á los entendimientos , impedía su progreso con una disipacion del pensamiento siempre mas sensual. De aquí esa codicia de riquezas y de lujo, ese furor de deleites y de mando, la opresion de los débiles, la tirania odiosa de los fuertes, el envilecimiento del otro sexo, el oprobio de la pobreza y la dura esclavitud de los vencidos, tantas ciudades destruidas y tantas naciones reducidas á la mas deplorable servidumbre. Es verdad que en la Grecia brillaban con vivo resplandor un gusto puro en las artes y un injenio sutil; pero ¿ quién se atreveria á referir las ceremonias de los dioses inmortales usadas entre ellos y sus impuros misterios? Cualesquiera que sean hoy nuestros progresos en las artes y las ciencias , los adelantamientos de la industria y la actividad de nuestras comunicaciones y nuestras obras; puede dudarse que saliesen perdidosos los romanos en la comparacion de los resultados aparentes , y que ninguna otra nacion presente jamás un aspecto mas seductor de prosperidad y de poder. Pero qué fue en resúmen la civilizacion romana en su mas floreciente época ? La mayor opresion de la multitud y la corrupcion general mas espantosa. La gravedad romana consagraba en honor de sus dioses las impurezas del teatro y los sangrientos espectáculos de los gladiadores. Los filósofos que al fin habian reconocido, que habla un Dios diferente de los que adoraba el vulgo , no se atrevían .á confesarlo : y aquellos por conceptuados por mas sabios, guardando el secreto, la iniciacion, solo se distinguian del vulgo en el mas frecuente hábito de los placeres. Veiaselos ó condenados ó lisonjeando la opulencia , dedicarse á sus
256 — las diversas edades de la humanidad , y probarsenos que el hombre ha inventado el pensamiento y la palabra, promulgado las leyes de su razon, y creado las diferentes condiciones de la vida. Añadimos condenado á hacer retroceder lejos de hacer adelantar; lo que á nuestro juicio no es el progreso que consiste y debe consistir siempre en el incremento de la verdad y de su aplicacion bajo todos sus aspectos; porque en la hipótesis duda el hombre sin Dios, sin infinito y sin tipo eterno del bien y de la belleza no podría encontrar los elementos del progréso mas que en su propia naturaleza. Y ¿ quién no sabe cuán encerrada está en estrechos límites? ¿Quien no sabe que es víctima de mil pasiones que la tiranizan, de necesidades que la sitian, y de miserias que la asaltan ? Si se nos objetasen los progresos conseguidos en la ciencia del cálculo; responderíamos primeramente que no es ese el progreso de que queremos hablar, pues le . entendemos solamente de un incremen- to de la humanidad en todos sentidos, es decir, bajo el respeto intelectual, moral y social. Despues haremos observar que estos progresos resultan de la esencia misma de las ciencias exactas, en las que siendo toda proposicion la verdad absoluta , hemos adquirido irrevocablemente cada conquista; pero que no derivan de la ley de nuestra propia perfectibilidad, porque 110S0- Cros no podemos hacer lo que es ya. Y hé aquí cómo irresistiblemente nos vemos conducidos á levantarnos hácia el ser soberano, tipo detoda perfeccion, que es el fundamento sobre el cual debe trabajar la humanidad si quiere adelantar. Como la a neacion de este soberano ser trae en pos de sí la de toda verdad; viene á ser una rémora para la humanidad, que se ve forzada á permanecer en la inacdon, y de allí á poco á andar hácia atrás. El solo progreso realizable para la humanidad es aquel que tenga
2 5 7 por tipo el divino modelo cuya perfeccion es infinita, por medio la union mas ó menos estrecha cón el soberano bien que únicamente puede encontrarse en el Ser Supremo, y por objeto el destino ulterior que la fe nos deja entrever. Tal es la senda que ofrece el catolicismo á nuestra actividad. El entendimiento humano se ha abierto un camino nuevo sin saber muy bien á a donde irá á parar. Despues de haber apurado los, sistemas particulares, demasiado incompletos para dar razon de las cosas, le ha dominado la necesidad de una explicacion mas comprensiva. En vez de continuar invocando la razon individual ha aspirado á la perfectibilidad indefinida, y para eso ha proclamado en el siglo XIX la soberanía de la razon universal de la . humanidad. Esta teoría filosófica puramente negativa no pddia menos de precipitarle en el escepticismo. Una consecuencia tan funesta, porque se opone á la naturaleza del hombre, y subversiva de todas sus relaciones no puede menos de acusar el principio de erróneo. Deduzcamos las consecuencias. Sentar principios que se destruyen recíprocamente, admitir explicaciones de las cosas, diversas y contradictorias entre sí, y callar acerca de cuestiones importantes es sin disputa confesar su impotencia y dar lugar á la duda: es precipitar la inteligencia humana en las profundidades del escepticismo mas cruel. Mas nosotros creemos haber demostrado con los testimonios inequívocos de la filosofía contemporánea que la soberanía de la razon universal de la huma.. nidad encierra la confusion de lo absoluto y de lo relativo, de lo necesario y de lo contingente, de lo eterno y de lo temporal, de la unidad y del múltiplo, del fini- to y del infinito, del movil y del invariable. Esos términos son los mas contradictorios entre sí, porque son la expresion de las cosas mas opuestas; luego la teoría T. 10. "
258 - es errónea y no produce otra cosa que escepticismo. Nadie puede evadirse de él sino por medio del conocimien- to de la verdad , que es el objeto propio de la razon del hombre - y el fin hácia que debe propender todo progreso intelectual. Mas este sistema filosófico que parecía querer explicarlo todo y ser favorable al progreso, no es en el fondo sino una negacion perpetua y esteril de todas las•cosas. «Las cuestiones de origen y de fin son insolubles, confiesa el señor Leroux: nos hallamos entre dos misterios.» No puede explicarnos la naturaleza del mal y el origen de las religiones positivas, ni resolver los problemas que la idea de Dios, del hombre y del mundo nos presenta; y hasta se ve precisado á negar las nociones recibidas de verdad y de progreso. Niega la personalidad humana : el yo no es la sustancia y no puede ser sino su forma sublime; de donde resulta que nuestro ser pensador no es mas que un accidente: que el finito es una apariencia , una ilusion ; y que no tiene verdadera realidad. El mundo en cuanto múltiplo no existe : lejos de ser una realidad no es mas que una. fantasma. Parecerá que no niega el infinito , y aun confesará que no tiene límites, que todo lo comprende , y que fuera de él no se concibe nada; pero al paso que lo afirma, desfigura de tal modo la nociou que tenemos de él, que no se puede confesar su existencia real. Le niega la personalidad, la inteligencia, la voluntad, la libertad y la, vida propia: no presenta en donde quiera sino seres finitos sin realidad y uno absoluto de quien no se puede afirmar ni negar nada. Pero ¿qué es este absoluto? La confusion del objeto y del sugeto, del efecto y de la causa, del espíritu y de la materia: bajo el punto de vista de la identidad de la razon divina y de la razon humana , del finito y del infinito y de la verdad
259 movil se desvanecen todas las distincione g . No subsiste ya idea de verdad, de religion, de deber, de bien y de mal: todas estas nociones van á sumergirse en el abismo del escepticismo. En efecto si la verdad cesa de preséntarse al hombre bajo un carácter absoluto é inmutable como el ser; necesariamente se vestirá siempre de formas opuestas y contradictorias, á lo menos por relacion á él ; luego el hombre no tendrá jamás la nocion real de la verdad. No hay religion posible, porque esta no es ni puede ser mas que la relacion del hombre á Dios ; mas para que haya relacion, es preciso admitir dos términos realmente distintos, Dios y - el hombre. identificando la razon divina con la razon humana y por la absorcion del finito con el infinito se destruye un término; luego no pueden existir relaciones. Entonces no hay ya religion , como tampoco ley ni deber. Con la nocion de personalidad negada á Dios se desvanece la idea de ley, y admitiendo la verdad movil desaparece todo pensamiento de deber, que no seria ya mas que una disposicioñ arbitraria del hombre. No hay distincion entre el bien y el mal, porque si todo es idéntico , no se distingue el vicio de la virtud. Baja el reinado de la necesidad la libertad es una quimera con que el hombre no seria responsable de sus actos, y asi lo vemos confirmado con el testimonio ya citado del señor Jouffroy. Pero despues de haber negado todas las dbtinciones ¿á qué conservar la de la identidad universal, mientras que no podría concebirse y afirmarse sino por la distincion de la diversidad, que no existida ya en la hipótesis? Asi todo huye, toda idea desaparece , todo va á anonadarse en el espantoso escepticismo : verdad, moral , ley , religion , deber Si tales principios no trajesen el caos para dar muy pronto lugar á la nada; ¿no creería uno que los vela fundar sobre la tierra el reinado de la fuerza y del egoismo,
--- 260 -- levantar horrible confusion de gemidos, de lágrimas y de suspiros y presentar el triste espectáculo de los asesinatos, y de la sangre? No dependiendo el hombre mas que de sí mismo, no quedando ya consuelo á la queja remordimientos al corazon; ¿á qué excesos no le arrastrarian sus impetuosas inclinaciones? Se verían el desenfreno y la lucha de todas las pasiones humanas , el mas débil oprimido por el fuerte , rotos todos los vínculos, la confusion eh las familias, la anarquía en la sociedad y en el género humanó como en un combate de • gladiadores de donde saliesen mil clamores fúnebres, luchando con la muerte en un valle de desolacion y de horror A esta vista no sabernos qué terror secreto se apodera de nuetra alma : estremecese y queda helada corno si la hubiera tocado la mano yerta de la muerte. ¡O Dios! que el hombre os/conozca y os ame , y detestará unas doctrinas propias para arrebatarle toda esperanza. No tememos en verdad que pueda acusarsenos de exageracion. Las consecuencias que acabarnos de deducir, nos parecen esencialmente unidas á los principios, y á veces son la expresion de las obras modernas que ya "hemos citado. Tales han -sido los funestos resultados de los sistemas filosóficos que se han querido edificar fuera del cimiento ó en oposicion con la fé. Consultense el periodo griego, la edad media y la épo. ca racional ; y no se echarán de ver mas que contradicciones manifiestas y ruinas llevadas . por las inundaciones del error y de los vicios. La India fue la cuna del panteismo antiguo, que se reflecte todo entero bajo diversas formas en la mayor parte de las obras de la filosofía moderna; y ya se sabe á qué estado de aberracion y flaqueza reduce el entendimiento humano. La escuela jónica nos ofrece un cosmologismo sensualista y materialisla que sobrepuja á toda expresion.
U... 96 I Para demostrar los átomos invocaba Demócrito la imposibilidad de una division á lo infinito; y de la km posibilidad de señalar un principio al tiempo, al espacio y á los movimientos deducia su eternidad. Segun él los átomos redondos de que se compone el alma , y que mueven el cuerpo, son unos átomos de fuego. Las diferentes agrgaciones de átomos que constituyen el mundo , proyectan sin cesar á su rededor unas partículas sutiles que las representan. Estas fantasmas corporales, especies expresas de los objetos como se llamaron mas adelante, vienen á herir nuestros sentidos y á imprimirse en ellos, convirtiéndose tambien en especies impresas : de ahí primero la sensacion y luego el pensamiento. El fin de la existencia se reducía para Demócrito á este pecepto: Gozad de la vida: el medio conducente es la igualdad de genio. La escuela itálica nos da un cosmologismo idealista, Tendriamos que hablar de Pitá sr oras; pero llegamos á toda prisa á la escuela mixta, á la que pertenece Diógenes de Apolonia en Creta, que consideraba el aire como el elemento fundamental de la naturaleza , y le daba los atributos divinos. A esta escuela eclectica sucedió la escuela sofística, que profesó un escepticismo declarado. «Los dioses ¿ son ó no son? . Eso es lo que yo no puedo decir, » escribía entonces Diágoras de Melos. La cosmología de lo pasado llegó á ser muy pronto una antropo_ logia para la ciencia. El movimiento de la filosofía socrática sustituyó la Providencia al destino en las creencias humanas y el movil positivo del amor al movil negativo del temor. Sin detenernos en la doctrina académica que nos proporcionaria la ocasion de explanar el bello idealismo de la filosofía de Platon, llegamos al estoicismo: Su carácter fue un verdadero eclecticismo, que no niega nada
sino. que subordina solamente en su órden de dependencia racional las realidades de que se componen el hombre y el universo. Sabido es que el señor Cousin no reprende en esta doctrina mas que lo que él llama su egoísmo sublime. Con todo nos parece que'no puede alabarsela por haber admitido dos principios eternos, el uno pasivo ó la materia y el otro activo ó Dios. El estoicismo reconocia la union de la Providencia y del destino en el mundo. Las tres escuelas cirenaica, peripatética y epicurea profesaron el sensualismo. No 'puede unome- DOS dé asombrarse al oir á Aristóteles legitimar lá clavitud y admitir la eternidad del mundo , reconociendo al mismo tiempo un Ser Supremo distinto del universo. En concepto de Epiciro el placer es el soberano bien del hombre. Los dioses segun él secomponían de átomos, y la figura mas perfecta era necesariamente la de los dioses. La filosofía escolástica es la de la edad media , y consiste en el predominio del elemento reli g ioso sobre todos los elementos humanos: á decir verdad no es mas que una teología. Así es que ella sola encerró indudablemente mas verdades que todas las otras escuelas de las edades filosóWas. Fuera de algunas excepciones todos lós filósofos que aparecieron en esta época , fueron admirados como grandes hombres. Basta nombrarlos: Alcuino, Alberto el Grande, S. Buenaventura. y.santo Tomás de Aquino. Los alumbraba la fé; y así su ciencia fue trascendente. Rogerio Bacon comenzó á conmover la filosofía de la edad media, que mas adelante debia arruinar Francisco Bacon. Es de sentir que este filósofo abriese la senda al sensualismo de una manera tan decisiva; pero Descartes fijó sus miradas en las vías del idealismo. El espinosismo parecia destinado á arruinar todos los verdaderos prin-
- 263 . cipios sentados por la escolástica. No hay quien pueda figurarse todas sus aberraciones. Espinosa enseñaba que importa poco que se haga de Dios una materia ignea, un espíritu, una luz , un puro pensamiento: que • llene el mundo y que gobierne el universo. Afirmaba que Dios és todo lo que es, y que no vemos por todas partes mas qúe el pensamiento y la extension. Dios es segun él la extension sin límites, el pensamiento absoluto: Dios une - en sí la necesidad y la libertad. Todo lo que acontece, está determinado en Dios por su naturaleza. No.4 pareceria que los sansimonianos habian tomado la metafísica de Espinosa, si pudieramos suponer con algun fundamento que sus aberraciones les hablan dejado adaptar una. Malebranche y Leibnitz se inclinaron al panteismo espiritualista; pero porque se adhirieron á los principios de la filosofía cristiana , fuera de algunas opiniones exageradas, siempre serán dignos de proponerse como modelos al ingenio del hombre. Hume es quizás entre todos los filósofos el que vistió el escepticismo con la forma mas seductora, y cayó tambien en errores mas graves: verdaderamente fue.el juguete de la razon. Suponia que la nodon de los hechos de experiencia trae siempre consigo la duda. Segun él , lo contrario de lo que creemos cierto en este órden de cosas, puede decirse sin absurdo , y puede ser verdadero. «¿Hay en el mundo una proposicion mas inteligible que esta ((leal): los árboles florecerán en el mes de di- ' ciembre, y perderán las hojas en él mes de mayo?» Enseñaba que nuestra creencia con respecto á la realidad de un hecho descansa en la sénsacion , en la reflexion y en una induccion de la causa al efecto. Solo las ciencias abstractas tienen alguna solidez. «El pan que yo comia (dice en el segundo Ensayo), estaba dotado entonces de tales virtudes secretas; pero ¿se sigue que
otro pan deba alimentarme tambien en otro tiempo, ó que deban encontrarse siempre las mismas virtudes con cualidades semejantes? Aquí no hay sombra de necesidad (1). Los que afirman que no existe mas que una causa siempre activa á la que hay que referir el movimiento del mundo, y que esto causa es Dios, explican lo que no se sabe, porque no se sabe mas (2). Cuando yo pienso que los hombres han medido el sol, y no estan de acuerdo sobre los principios de la moral; esto hace desconfiar mi entendimiento de mi teoría (3). Todo es enigma y misterio. La duda, la incertidumbre y la irresolucion son los únicos frutos de nuestras investigaciones mas exactas.» Se nos dispensará que no demos otras pruebas de una razon delirante. Tomás Reid explicando rigorosamente la teoría de la recta razon arruinó las bases del escepticismo de IluMes Kant , cuyo sistema se resume en eclecticismo fenomenal, dejó al mundo el sentimiento de que sus creencias religiosas no tuviesen nada positivo y determinado. Con todo un dia se le oyó exclamar: «Hay un Dios.): El 2 de junio de 1803 el célebre orientalista llasse, su amigo íntimo, le preguntó qué se prometia de la vida futura: quedó Kant absorto por un instante, y luego respondió: «Nada determinado.» Algun tiempo antes había dicho expresamente: «No tengo ninguna nocion del estado futuro.» En otra ocasion se declaró con respecto á la misma cuestion por una especie de metempsícosis. Parece que la imaginacion sedujo su razon. De la explicación que daba á las doce formas del (i) 7. ° Ensayo de la idea del poder. (2) Sea. 1X, S. I. Investigaciones sobre los principios de moral. (3) Historia natural de la religion.
-261-- entendimiento , se sigue que el conocimiento real no es mas que una forma del entendimiento aplicada á una cleposicion sensible; y de consiguiente que no conocemos sólida y legitimamente mas que las formas del entendimiento dentro de nosotros , y fuera los accidentes materiales en todas partes y siempre el fenómeno, jamás el numene ó el ser. Por eso las antinomias ó debates contradictorios que propone sobre las cuestiones dé la sustancia y del destino futuro del alma , de la eternidad á de la creacion del mundo, de la divisibilidad ó de la simplicidad de los elementos sustanciales, de la continuidad ó de la contingencia de la causa y del ser en el universo , finalmente de la existencia de Dios demuestran á su parecer que` los objetos suprasensibles de estas ideas eluden toda afirmaeion, como tambien y por el mismo motivo toda negacion legitima. • lié aquí cómo viene á parar el racionalismo en escepticismo sobre las cuestiones mas importantes que puede ventilar el entendimiento humano. Ya hemos citado los nombres de los filósofos mas famosos de nuestra época, Cousin , . Guizot, Jouffroy, Damiron , Lhermi- Dier, Michelet y Pedro Leroux , y nos hemos atrevido á juzgar sus sistemas; pero no ha sido por un sentimiento de presuncion. Nuestra propia incapacidad nos hubiera hecho rehuir esta tarea: si no hemos vacilado en acometerla, es porque hemos buscado las doctrinas de un maestro mas grande. No hemos seguido nuestras propias ideas , sino las de la fé, que sabe dar aun á las inteligencias mas comunes lo que el talento solo no encontrará jamás en todo lo que no se ha dejado á la controversia de los hombres, la verdad. La fé nos ha valido mas para este juicio que el entendimiento y el ingenio. •
-272. to le ha hecho confesar la necesidad de una tradicion: censura á la reforma y á la filosofía porque la desconocen y desdeñan; de donde resulta segun él un vacío, un hueco, una cosa-incompleta en la sociedad. Esperamos que no tarde en definirla. El señor Leroux , desechando el individualismo, porque no ofrece ninguna certeza , y Do engendra mas que anarquía intelectual , alaba á los católicos que proclaman la necesidad de una tradicion. Hasta aqui está en lo cierto y se acerca ; pero se aleja en el punto que suponiendo que esta tradicion es añeja y sin influencia , da la de la era Aderna por base de su doctrina de progreso y de perfectibilidad. Asi todas las tentativas de la filosofía han quedado impotentes hasta el dia, porque no ha querido á lo que parece la union sino con mas condiciones que debían acarrearla ruina del catolicismo. Sin duda el hombre quiere y debe elevarse á la inteligencia , y debe procurar comprender lo que adora. Pero los dogmas son hechos divinos, hechos reales, objeto de la fé. Cese pues la filosofía de negarlos ó de no ver en ellos sino poesía: no destruya las bases de la' fé; y se efectuará la alianza franca y leal. El racionalismo , revestido de formas diversas , no será entonces una nueva rémora para nuestra época en su marcha ascendente. La humanidad progresará no solamente en el individuo , sino tarnbien en la especie sin obstáculo. Estos incrementos sucesivos llegarán á ser un vasto campo de observacion y de estudio para la filosofía, que aspira al conocimiento completo de la humanidad. Entonces la filosofía , expresion mas íntima y clara de lá cosa expresada , no encerrándose en el horizonte de miras exclusivas y á veces injustas , representará profundameWe y con fidelidad las diversas apariencias de la existencia humana. Nuestro siglo que viene despues
-273-- de los periodos exuberantes de accion y suturados de racionalismo, y que se aprovecha de las luces que han aglómerado los siglos anteriores á expensas propias , volverá al estado normal. La accion mas enérgica será dirigida por la mas alta sabiduría , y Dios será amado porque será conocido. En épocas agitadas como la nuestra, cuando incesantenlente aparecen en el horizonte señales amenazadoras, y se turba la vista á fuerza de contemplar el terreno movedizo que tiembla, bajo nuestros pies ; toca acelerar la conversion de la sociedad hácialos verdaderos principios religiosos , de quienes debe recibir el impulso que puede salvarla, y al que debemos concurrir todos con todos nuestros esfuerzos. Y ¿por qué habia de faltar este concurso en una causa de vida ó de muerte para la humanidad? CAPITULO VIII. DEL CATOLICISMO CONFRONTADO CON LOS CULTOS DISIDENTES DEL SIGLO XIX. De los puntos de creencia comunes á todos los pueblos y de su diversidad. El culto religioso es el elemento mas poderoso de organizacion social.—Cultos mas gene, ralmente difundidos en las sociedades modernas.— De los judios.—Del islamismo.— De la reforma.—En qué se diferencia del catolicismo. —Todo culto religioso debe reunirse á los principios católicos para cumplir su mision civilizadora. — De qué lado se manifiesta la verdad con esplendor. — De la autoridad de la iglesia en general. — Es y debe ser visible.--- Del papado. Negarse á reconocer al Papa es . negar á la iglesia su propia existencia.— De la infalibilidad de la iglesia T. 10. 8
— El hecho confirma el derecho. —Certeza de razon. Via de conciliacion abierta á los cultos disidentes. — De los griegos cismáticos. — Motivos que tienen para reconocer la sapremacia de la santa sede. — ¿ Qué no deben esperar de la iglesia? — De la reforma. — Poderosos motivos que tiene para reconocer el papado y la infalibilidad de la iglesia. Sus tentativas de reunion al catolicismo. Causa por qué todas se han frustrado. — Diversas explicaciones sobre este pun- . to. — Una palabra -sobre el proyecto de reunion por el señor Montlosier.— De las obras del señor Merle Albiné y del señor Bost.- L Los mejores ingenios de la reforma vuelven sus miradas hácia la antigua iglesia su madre. -- Del movimiento religioso en Inglaterra. —La paz durable y la gloria de los estados dependen sobre todo de la unidad de los principios religiosos. No hay mas que un solo y mismo- Dios para todos los pueblos: ¿cómo pues se explican tantos cultos diversos de que es objeto? El sí y el no se encuentran en ellos: unos afirman lo que los otros niegan. La indiferencia religiosa y por resultas laincredulidadserian la consecuencia rigorosa , si una creencia cómun á todos los pueblos y á todas las . edades no produjera la solucion completa de este problema. Hay un Dios: la religion es necesaria: este es el grito de la humanidad. «El hombre, ha dicho un célebre escritor de nuestra época (1), encerrado en los límites del mundo, no ve nada sino por entre él y bajo sus mismas formas: supone (nosotros preferimos decir concibe) irresistiblemente alguna cosa que es pa- (1) El señor Curso de la historia de la filosofía.
.275— ra él la sustancia, la causa y el modelo de todas las perfecciones que descubre en sí mismo y en el mundo.» Bajo cualquiera denominacion que se designe á Dios ' , sus-obras y su palabra le manifiestan, la razon mas pura le confiesa, le nombran todas las lenguas que hablan, todas las ramas de la gran familia, y cada gene. racion, cada siglo le atestiguan. Es por sí mismo, y su inagotable fecundidad ha producido todas las cosas criadas. Anterior á todos los seres, ninguno ha podido medir la accion de su poderío, ni poner un término á las efusiones de su bondad. En vano se buscaria el grano de arena en que fuesen á acabar las olas de este Oceano de vida. En este gran ser todo es ilimitado é infinito: con todo nos guardaremos muy bien de dar á estas palabras el sentido que la mayor parte de los filósofos modernos. Confundiendo las nociones del mundo típico y les del mundo realizado hacen de ios un gran todo materializado, cada una de cuyas moléculas es una porcion de su ser divino. Afirmar un Dios semejante seria negar su existencia. De la nocion general de este Ser Supremo han deducido todas -los pueblos la p ecessidad de la religion. Lejos de ser un lujo del pensamiento, una quimera salida de los delirios de algunos hombres de talento, propagada y sostenida por la autoridad de sus ejemplos, tiene sus fundamentos en las nociones que poseemos de la divinidad, y en la naturaleza que nos es comun á todos. «El hombre piadoso y el ateo, decia Montesquieu, hablan de la religion: el uno de lo que ama, y el otro de lo que teme : tan natural nos es unirnos á la divinidad por el vínculo religioso.» En efecto si en cualquier otra cosa separan á los hombres la desproporcion de las edades, la diversidad de los empleos y la desigualdad de las condiciones; reunense todos en los homenajes que rin-
276- (len al autor de su existencia: á todos los mueven los mismos motivos, cuyos resultados son los lazos mas inviolables de la sociedad. La religion, necesaria al vulgo como freno, no es menos indispensable á los grandes del mundo. Ella sola puede ejercer en todas las clases el imperio que en vano se intentaria sustituir con una legislacion humana buscando un moderador en el poder de la multitud. Las mismas leyes suelen ser obstáculos impotentes contra las pasiones desorganizadoras: solo la religion no puede eludirse. Por eso se ha dicho con muy profunda razon que la accion divina sobre la conciencia del hombre es el primer gobierno. El culto religioso es el elemento mas eficaz de organizacion social. De estos datos confesados por el género humano se sigue que no puede existir mas que una sola religion verdadera, una sola autoridad legítima, á la que debe el hombre pedir la regla de sus relaciones con Dios. Como este es uno, la verdad es una. Muy bien puede decirse mi gusto; pero no mi verdad, porque la verdad es el bien comun de todas las inteligencias, y una vez probado lo verdadero no se propone al libre albedrio de cada uno, sino que se impone con una autoridad irresistible á la creencia de todos. Mas ¿dónde está esa religion revelada? ¿Cuál es la autoridad por la que se han promulgado en el mundo las leyes de la sociedad del hombre con Dios? La iglesia católica resuelve todas estas cuestiones con el hecho de la mision del Salvador; y hé aquí la solucion del problema que nos hemos propuesto. Los pueblos que estan j suetos á la iglesia , proceden con ella por via de autoridad , y los que afectan desconocerla no tienen otra guia que su razon. Aquellos no tienen mas que una sola y niisrna creencia : de estos puede decirse : pot capita tot sensus. No entra en nuestro plan enumerar las diversas sectas que han aparecido en el
11~ e 7 ....-.... mundo desde la era cristiana. Considerando en este escrito el catolicismo á presencia del sigla XIX ; solo tenernos que indicar las mas notables en las sociedades modernas. Hace muchos siglos que el judaismo no forma un cuerpo de. nacion. -A la ley escrita abrogada con la venida del Mesias ha sucedido la ley de la nueva alianza. Si por un profundo designio de la Providencia aquel pueblo heredero de las antiguas promesas cubre aun el mundo con las reliquias de su ruina, su nombre que sobrevive á la catástrofe mas espantosa, y sus restos dispersos en todas las naciones; sin confundirse jamás con ellas; parecen destinados á ser un monumento eterno del terrible castigo fulminado contra él. Sin embargo hay hombres en su seno que suspendiendo su carrera errante, levantan á veces la cabeza encorvada al parecer con el peso de su alma, ven la gran ciudad edificada sobre la montaña, reconocen la iglesia depositaría de las nuevas promesas, é iluminados repentinamente con las luces de la gracia se dedican á amarla. Entonces cae ante ellos la barrera mas alta que los separaba del cristianismo. ¡ O Roma ! ¡qué gracia he encontrado en tu seno ! exclamaba no há mucho ese jóv.en de sentimientos enérgicos y hasta violentos, que habiendo alimentado en su alma todas las preocupaciones y todo el odio implacable y sombrío de su secta contra el cristianismo, se ha convertido en discípulo fervoroso de la iglesia, y se espera que llegue á ser su apóstol. Jóven, rico, con los hábitos de la elegancia y los gustos frívolos y brillantes que dan á los de su edad la educacion y la fortuna, pasaba como, á su pe. sar por Roma para encaminarse al Oriente: parecia que no habia ido á Italia sino á disfrutar de la dulzura de sus templados inviernos, y encontró la suavidad de la gr.acia. Algunos rayos de las antiguas glorias de aquella re-
gion y los resplandores de la fé le prodigan los de la esperanza. El inmortal esplendor de su cielo y la que es reina de él, parece que le descubren todas sus grandezas y el encanto siempre renovado de sus antiguos re,- cuerdos, y nace bajo de sus pies la virtud. Contempla las ruinas consagradas en la historia y los magníficos templos que ostentan orgullosos la gloria de los héroes de la fé. La iglesia de S. Andrés, es pobre, pequeña y poco concurrida: allí es donde Alfonso María -de Ratisbona se postra de rodillas como anonadado, y luego se levanta deshecho en lágrimas y pide un sacerdote católico. El 20 de enero de 18i2 se habia levantado julio, y se acostó cristiano. Hay cosas de un órden tan superior y tan santas por su naturaleza, que á la iglesia sola corresponde publicarlas con toda la majestad de la palabra. Un decreto de la corte de Roma acaba de certificar que esta conversion tiene todos los caracteres de un verdadero milagro. A los judios que se obstinan aun en no reconocer ála iglesia católica, no opondremos mas que este hecho, uno de los mas decisivos de la historia para convencerlos. No hablaremos del islamismo. Nuestra nacion en guerra con la barbarie africana triunfará de la media luna con el valor de nuestros soldados y la pericia de sus generales; y los hijos de Mahoma„ testigos de la majestad de nuestras ceremonias, abandonarán sus preocupaciones y caminarán hacia la verdadera fé como sin saberlo. Los cultos disidentes que estar mas en contacto con el catolicismo, se reducen á las iglesias orientales, el luteranismo y el calvinismo. Estas sectas divididas en principios y en creencias se reunen para combatir el catolicismo sobre diversos puntos. Miguel Cerulario consumó el cisma que labia comenzado Focio en el siglo XIX; y el principal de todos sus
979 — errores consiste en no reconocer al Papa. Lutero , jefe de la reforma, se declaró sucesimmente contra todos los dogmas y la disciplina'de la iglesia ; y aun hoy á pesar de la incesante variedad que han experimentado las doctrinas de aquella secta, el vasto campo de batalla es la supremacía del Papa. Por fin Calvino, discípulo de Lutero , dió mas extension á la heredad que su maestro y modelo le habla dejado, y cayó en mayor número de errores. No nos detendremos en todos los plintos de doctrina que disputaba al catolicismo , la existencia del purgatorio, la necesidad de las buenas obras, la presencia real, el culto de las imágenes, la confesion auricular, ¿quin sabe ? No acabariamos si bubieramos de hacer una completa enumeracion. Ademas las variaciones, que han ocurrido en las creenciasde los calvinistas son tantas, que seria tentar un imposible si se quisiera reunirlas en un solo símbolo. Cada dia produce nuevas fracciones, y cada una forma un símbolo nuevo para sí. Pero todas se reunen para desechar el papado y disputar la infalibilidad á la iglesia. Asi la supremacía espiritual del Papa y la autoridad infalible de la iglesia son los principales puntos disputados en Francia, en Inglaterra, en Suiza, en Alemania, en Prusia, en Rusia, en todos los puntos donde han penetrado el cisma y la herejía. ¿ Habrán de desvanecerse nuestras esperanzas de que vuelvan las creencias á los verdaderos principios para poner un término, á lo menos en Europa, á ese estado de hostilidad que bajo especiosos pretextos agita la sociedad, la divide de mil maneras diversas, paraliza sus cs fuerzos hácia mejor porvenir, ; hace doblar á los unos la cabeza bajo la cuchilla del despotismo (en Rusia, mientras que otros corren desbocados á la anarquia? vano se intentará buscar la prosperidad social ó aceptando todos los cultos religiosos cualquiera fo•-
280 ma que se presenten, ó escogiendo por un principio de eclecticismo lo que parezca mejor de los diversos cultos coexistentes para formar uná religion nacional. En la primera hipótesis n . o siendo uniforme la creencia de los pueblos, la tendencia general de las acciones no estará en armonía con un fin comun , porque la sociedad de los espíritus es el alma de toda sociedad humana: cuando aquella está dividida en principios y creencias, esta se halla rigorosamente sujeta á oscilaciones, á divisio, nes y á disensiones intestinas que traen consigo todos los males á que tantas veces se hallan expuestas las sociedades. La última hipótesis tendria el triste inconveniente de minar los fundamentos de la religion, su divinidad. El todo que se formase de las diversas creencias, no pasaria de ser una obra de los hombres. Por tanto cada cual podria libremente admitir ó desechar este culto. La única religion verdadera puede corresponder á las necesidades de la sociedad (1). Con esta condicion sola puede el cul- to religioso, considerado como elemento de organizaclon social llenar satisfactoriamente su mision civilizadora en el seno de los pueblos. Debe mies ser el objeto primero de nuestras investigaciones discernir de qué lado está la verdad; porque -así como la ciencia y la fé no pueden jamás el catolicismo y los cultos disidentes aliarse fuera de la unidad. En seguida pasaremos á juzgar de las disposiciones reciprocas de las partes y de los medios conciliatorios abiertos á las diversas comuniones esparcidas por el mundo. Antes de entrar en. la cuestion de la supremacía de la santa sede nos es indispensable determinar su sentido e ( I) Invitamos á nuestros lectores á consultar la obra del s y íilr Balmes intitulada . : El protestantismo comparado con cl raloVcismo en sus ' relaciones C.0 : 12 la cit ; iiizaci . on tul °pea.
---- 28 I - católico, que es este. El Papa posee la jurisdiccion en las cosas espirituales sobre la iglesia entera, de la que es el jefe visible, .el centro de la unidad y la fuente de la autoridad. Hé aquí la prueba de esta proposicion. Resulta de lo que hemos dicho ya de la iglesia, que se presenta á nosotros, así en todas las páginas de las divinas escrituras como por las intenciones mismas de Jesucristo, bajo la forma de sociedad espiritual. De este .principio hemos deducido con todo rigor esta consecuencia: luego necesita la iglesia una autoridad que ligue estrechamente todas sus partes en una perfecta unidad de creencia. No hay quien se atreva á disputarnosla; porque lo que constituye toda sociedad es el poder, y de la naturaleza de este depende la naturaleza de la sociedad. Donde el poder supremo ,• la soberanía pertenece á todos ó á muchos, la sociedad es democrática ó aristocrática. Donde uno solo es soberano, -y todos los poderes existentes le estan subordinados, la sociedad es monárquica; pero siempre se necesita una soberanía, un poder supremo, que tenga derecho de mandar y á quien se deba obedecer para que exista una sociedad cualquiera, En todos los estados se reconoce la necesidad de un jefe: con mucha mas razones indispensable en una sociedad espiritual. La autoridad es mas ' necesaria en ella que en ninguna otra, porque la religion está destinada á arreglar no solamente las relaciones exteriores del hombre, sino á penetrar en el secreto de su entendimiento y de su corazon para iluminar el uno con una verdadera luz, y formar el otro en la virtud. A una sociedad espiritual le es necesaria una autoridad para disipar las tinieblas entre la multitud, tribu real_ de niños, de sencillos, de ignorantes, de débiles é irresolutos, y para servir de guia tutelar al ingenio. El escudriñador temerario de la majestad divina será oprimido con su gloria. Debería bastar el traer á
28 8 -- pues que los que han procedido asi contra - mi queden sujetos á un castigo eclesiástico. Admitidme ademas, aunque no he sido convencido de ninguna transgresion, á gozar del consuelo de vuestras cartas y de la sociedad de mis primeros amigos.» Y en otro pasaje: «Por qué razon, dice, derramó Jesucristo su sangré? Ciertamente por salva' las ovejas que encomendó á la guarda .de Pedro y de sus sucesores.» Siempre han sido considerados los Papas como los jefes supremos de la iglesia, y han desplegado las facultades de tales. No entraremos en pormenores sobre este puuto : solamente añadiremos que algunos concilios generales han reconocido solemnemente la suprema autoridad del Papa. Asi en el de Efeso Felipe, uno de los legados del Papa Celestino, habló á aquella venerable asamblea en estos términos: «Nadie pone en duda y todos los siglos han creido que el santísimo padre, el príncipe delos apóstoles, el pilar de la fé y el fundamento de las iglesias, recibió de nuestro Señor las llaves del reino y la facultad de atar y desatar. Ahora vive en sus sucesores, y ejerce siempre esta autoridad por sus manos.» Entre los__ seiscientos' obispos que oyeron leer la carta que el Papa Leon habia escrito al concilio de. Calcedonia, informándole de que su carta á Flaviano habia resuelto plenamente todo lo que es de fé sobre el misterio de la Encarnacion , no hubo una voz que reclamara. De este mismo concilio salieroh aquellas aclamaciones unánimes: Pedro ha hablado por la boca de Leon : Pedro está siempre vivo en su silla. «Concluido el concilio se dirigieron á aquel santo pontífice en estos términos: «En la persona de Pedro que se ha hecho nuestro intérprete, perpetuais por órden de vuestro maestro la cadena de la fé que baja hasta nosotros. Por eso rnirandoos como nuestro gula hemos dado á conojer la verdad á los
anu 189 dem fieles no por tina interpretacion particular sino 'por nuestra confesion unánime..... Como la cabeza domina á los miembros; asi vos presidís nuestra reunion-por medio de aquellos á 'quienes habeis dado asta comision. Os suplicamos pues que honreis nuestra resolucion dándole la forma de decreto. Como respetamos la cabeza de la iglesia, rogamos á vuestra eminencia que haga eficaces unas medidas tomadas en beneficio de vuestros hijos.» Seria superfluo acumular citas de las autoridades sacadas de la iglesia latina. «No . hay unidad de iglesia, decía Santo Tomas, sin unidad de fé; pero no hay unidad de fé sin un jefe supremo (1).» Belarmino se explicaba asi: ¿Sabeis de qué se trata cuando se habla del sumo pontífice? Pues se trata del cristianismo.» Sabida es la expresion tan ingeniosa de S. Francisco de Sales: « El- Papa y la iglesia es todo uno.» Gerson confesaba que Jesucristo fundó su iglesia sobre un solo monarca supremo, el pontífice romano, en el cual solo reside la potestad eclesiástica en su plenitud. Esta era tambien la doctrina de Almaino , á quien no se acusará, como ni tampoco á Gerson, de que qiiisieran adular á Roma. «El Papa solo, dice, posee una autoridad primitiva que somete á él todos los demas sin que él esté sometido á ninguno.» Y el . gran Bossuet ¿ qué no dijo en su famoso sermon de la unidad? «La iglesia romana no conoce herejias: la iglesia romana no ha errado jamás: Pedro permanece en sus sucesores el fundamento de los fieles.» En 1810 ¡qué homenaje tan notable dió al papado el consejo eclesiástico encargado por 1Bonaparte de responder á ciertas cuestiones 1 «Un concilio general, respondieron los diputados, no puede celebrarse sin la ca- (s) De sttmmo pontífice ín prcel. T. 1o. '9
hoza de la iglesia; de otro modo no representaria la iglesia 'universal.» Esverdad que en el curso de la discusion dejaron escapar que el concilio general es la única autoridad en la iglesia superior al Papa; pero al punto añadieron un correctivo, diciendo que pudiera acontecer que el recurso al concilio sea imposible, ya porque el Papa se negase á reconocer el concilio general, ya ect. Este hubiera sido el caso de recordar las palabras tan notables de Thomassin: « No peleemos por saber si el concilio ecuménico es superior ó inferior al Papa. Contentemonos con saber que el Papa enmedio del concilio es superior á él, y que el concilio decapitado de su jefe es inferior á sí mismo.» Nada pues podria probarse si estos multiplicados y patentes testimonios de todas clases no bastaran para demostrar la creencia de todos los siglos en la supremacía de la santa sede. El Africa, la Siria, el Asia menor, Francia, España é Italia proclaman en alta voz las sublimes prerogativas del padre comun de los fieles, del jefe supremo y visible de la iglesia. Y ¿quién no convendrá ert que negarse á reconocer el papado, ó tratar de limitar su poder dentro de la esfera de las cosas espirituales, seria tambien negarse á reconocer á la iglesia catolica su propia existencia ? Combatir su autoridad es trastornar el órden que Jesucristo estableció, alterar la sociedad misma que , vino á formar , y cambiar su naturaleza, reducirla á un cuerpo sin cabeza á tratar de sustituir un gobierno arbitrario y humano al que recibió. Ella es lo que Dios la hizo, ó no es nada. Cambiar la naturaleza de esta sociedad divina seria evidentemente destruirla, trastornarla combatiendo su »constitucion, y despojarla de sus caracteres indispensables. No seria ya una si no existiese centro de'unidad. No seria ya universal si no anuncia-
sen todas las naciones la misma fé, y porque donde se' detiene el poder, allí tambien se detiene la sociedad. No seria ya perpetua, pues que la fé sometida á la arbitrariedad de la independencia individual cesada de ser identica en todos los tiempos y lugares. Finalmente no seria ya santa, porque estada privada de la facultad de juzgar soberanamente de la doctrina. Conmover 3 la autoridad sobre la cual fundó el Salvador su iglesia, es conmover los cimientos de esta misma iglesia, y destruida la iglesia no hay medio alguno de conservar la sombra siquiera del cristianismo. Se reducen á polvo sus obras mas preciosas, se aniquilan todos sus títulos, y se arrojan al viento sus letras de divino '' ori a en rasgadas por manos sacrílegas. Por eso un autor de vastos conocimientos no titubeaba en otro tiempo en llamar toda embestida contra el poder del sumo pontifice un crimen de lesa religion para el cristiano y un crimen de lesa sociedad para el hombre de estado: La historia del pontificado liga las dos - grandes épocas de la civilizacion, y es la única cadena que sin soluclon de continuidad aparece de edad en edad , atraviesa todos los siglos, y va á anudar los primeros eslabone; de la historia sagrada con los últimos de la profana. Jamás ha habido una dinastía que llegue á la mitad de la duraciow inmensa que marca la carrera del pontificado por entre tantos obstáculos y vicisitudes. Ninguna potencia del mundo ha ejercido una influencia semejante á, la suya para acelerar lacivilizacion de los pueblos. La Escocia, l'a Irlanda , la Inglaterra, la Germania , la Dinamarca , la Hungria , la Polonia y las Indias orientales y occidentales debieron á la . santa sede su conversion, unas costumbres mas puras y la nobleza de relaciones sociales desconocidas hasta entonces. La vida de las naciones europeas tiene su origen en la potestad
992 - - pontificia. La última palabra de toda ley para la 1e_ dad espiritual está en Roma, de donde parte el reflejo de deslumbrantes resplandores para iluminar el universo ;. y las bendiciones del padre universal de los fieles atravesando los mares y las rocas escarpadas llegan hasta las regiones mas remotas. ¡p Dios! disipad las preocu. paciones de aquellos hermanos nuestros muy amados que desconocen aun la mano tutelar y tan pródiga de bienes del sumo pontífice. La autoridad espiritual en la iglesia no solamente debe ser visible sino tambien infalible en la fé porque está esencialmente destinada á conducirnos á la certidumbre. Hé aquí sin duda una palabra muy extraña á vista de la fragilidad humana y de la experiencia perpétua de nuestros errores: una palabra despreciada frecuentisimamente en el pensamiento *de ciertos sabios y sin embargo victoriosa de tantos asaltos y que sobrevive á tantas ruinas ; una palabra que solo la iglesia Católica se atribuye, la infalibilidad. Esta esla participacion de uno de los atributos mas preciosos de la divinidad, dada á unos hombres de la tierra. Este guía infalible en las cuestiones religiosas es el mayor beneficio del cielo. Solo con él se remedian nuestros males. Antes de venir á las pruebas sobre que se apoya esta verdad, conviene determinar el sentido en que atribstimos la infalibilidad á la iglesia. La infalibilidad de la iglesia es una autoridad que no puede engañarse ni engar: es la infalibilidad de definicion , de juicio y de enseñanza en lo que toca• á la fe : es un don sobrenatural que reside en el cuerpo episcopal reunido á 411 cabeza ; de modo que la iglesia católica, considerada como . autoridad enseñante é infalible, se compone formalmente del supremo pontiíice y de los obispos en comunion con él. Asi lo reconocemos ya en
- 993 los concilios generales , ya en un decreto dogmático de la santa sede dado para toda la iglesia. Esta infalibilidad en sí misma es una asistencia especial y perpetua del Espíritu Santo, por efecto de la cual no puede errar jamás la cabeza de la iglesia al determinar el sentido de un artículo de fé. Hé aquí pues cómo hemos venido á parar al punta de probar la infalibilidad sobrenatural y divina del supremo pastor de la iglesia ; gran privilegio que hizo parte de la institucion primera del cristianismo. A Pedro le dijo nuestro maestro, declarado por e/ Padre eterno su hijo muy amadó en las orillas del Jordan y despues en la montaña: «Tú eres Pedro, y sobre. esta piedra edificaréyo mi iglesia , y las puertas del infierno no prevalecerán jamás contra ella.» Mas estas potestades que son sobre todo unos espíritus de mentira, prevalecerian si llegara á inficionarse el cuerpo de la iglesia con algunos errores contra la fé. Luego la iglesia no podrá enseriar jamás la falsedad; luego es infalible. Véase cómo Jesucristo confiere su autoridad á los apóstoles y á todos sus sucesores: «Toda potestad me ha sido dada-. como mi Padre os ha enviado, os envio yo: id, doctrinad á todas las naciones bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Esffiritu Santo , y enseñándolas á observar todo lo que os he prescrito, y yo estoy con vosotros hasta la consumacion de los siglos.» Si la iglesia pudiera errar ó faltar su autoridad un solo dia,- seria vana la promesa de Jesucristo, y su palabra una impostura. Pero si se reconoce la infalibilidad de la iglesia, todo es claro y queda cumplido. ¿Quién no ve en estas palabras una promesa solemne de asistir á la iglesia hasta el fin de los tiempos y de •impedir que mezcle el error con las verdades . de que es depositaria? No ignoramos que algunos han supuesto que en dichas
palabras no se contiene otra cosa que una simple seguridad de que el cuerpo de doctrinas y creencias que constituyen el cristianismo, no desaparecerá de la tierra; y aun otros se han figurado ver una promesa hecha por Jesucristo á cada miembro de la iglesia de ilustrarle individualmente en todas las materias concernientes á la fé. Pero analicense las diferentes frases que componen este pasaje; y estableciendo su exacta significacion con una comparacion formal de otros pasajes, y examinando despues las relaciones que entre sí tienen , no podrá menos de hallarse la significacion general del conjunto de aquellas palabras. - Entonces se hará manifiesto que la asistencia que Jesucristo prometió á los apóstoles , se extiende á todos sus legítimos sucesores, y que debe durar hasta el fin del mundo, es decir, del órden actual de cosas. En este mismo sentido les dijo: (So pediré á mi Padre y él os dará otro consolador que permanezca con vosotros para siempre, espíritu de verdad.» ¿Hay cosá tan clara como esta promesa de infalibilidad, hecha á los apóstoles y á los pastores de la iglesia? Tarnbien rabia dicho á los apóstoles : «El que os escucha me escucha.» ¿No es esta la prueba de la personificacion de. Jesucristo trasladada á la iglesia, y de que su infalibilidad ha venido á ser la infalibilidad de la iglesia? Sabemos que ostentando gran lujo de griego y de siriaco se puede arrancar violentamente á las palabras su sentido natural y sencillo, forjar el simbolismo y el mito, y engañarse con todos los delirios atrevidos del naturalismo y de la exegesi alemana. Pero el hombre imparcial y sensato no puede declararse contra el sentido inherente á las.palabras, que prueban tan victoriosamente la autoridad infalible de la iglesia. Aquí corno en todas partes hay que buscar la verdad en un conjunto de
hechos, de palabras á de principios y no en pormenores numerosos y sofísticos. Calculense las intenciones, el ob_ jeto y las palabras del celestial fundador, reunidas en la naturaleza de las necesidades reconocidas y de los auxilios preparados,, y se leerá la infalibilidad de _doctrina para la iglesia , á no que ' haya una résolucion anticipada de no querer leer, ni comprender nada. Esta ales- * tion es enteramente de conciencia y de buena fé. ¡Ah! si se quiere, si se ama sinceramente la verdad, fuerza será arrojarse con toda confianza en los brazos de la iglesia, que llena de ternura estrechará -en su corazon á sus hijos, objeto de su amor constante. El hecho confirma el derecho. Se fundó la iglesia, vivió, y su vida ha llenado el mundo. Desde su cuna no ha dejado de obrar como autoridad diviha é infalible. Sus-apóstoles enseñaron en nombre de su maestro con la autoridad mas, absoluta en la fé. Nombraron obispos que -debian ejercer su mision con autoridad, y pronun - ciaron anatema contra los que no guardasen las verdades y las doctrinas transmitidas por los que los habian instituido Desde el primero y segundo siglos se multiplican las disidencias y herejías. La historia atestigua que * desde entonces hubo separation y condenador) de los herejes: lo que sin duda era dar testimonio de infalibilidad. A medida que se levantaban errores, se dejaba oir una misma voz para confundirlas; y esa misma autoridad ha hablado de época en época, y declarado infalible de hecho la autoridad católica reconocida por todos los obispos ortodoxos de Occidente y Oriente. Desde su origen laiglesia ha ejercido actos de infalibilidad; pero el hecho no ha podido subsistir sin el derecho, porque el ejercicio de la infalibilidad sin derecho hubiera sido una usurpacion monstruosa y sacrílega por parte de la iglesia. Sin caracter evidente de divinidad esta in-
996 — falibilidad no hubiera tenido consistencia alguna, ni hu. hiera sometido al mundo ; y sin embargo no ha cesado de ser permanente y activa. Quince siglos habian transcurrido desde la cuna de la iglesia hasta Lutero, y ni una boca se había abierto aun para disputar á aquella la infalibilidad Por entonces se comenzó no. á creerla, sino á disputarla (1). Despues de los testimonios de una práctica tan cons. tante y de la tradicion de muchos siglos en favor de la infalibilidad de la iglesia ¿quién podría b dene rf arla, figu. rándose que Dios hubiera abandonado la humanidad á las olas tumultuosas de sus pensamientos? ¿Podria suponerse que la iglesia, sus apóstoles, pontífices, mártires y doctores y todos sus santos hubieran sido engañados ó impostores? ¡Qué inverosimilitudes! Se ha imputado al catolicismo, pero injustamente, que probaba por un círculo vicioso la infalibilidad de la iglesia con la Escritura, y la verdad de las escrituras con la infalibilidad de la iglesia, La iglesia tiene motivos de credibilidad que le son , propios, y la Escritura tiene los suyos. ¿Por qué no se ha de encontrar la mas grande y mas hermosa ley de la naturaleza en el órden espiritual y moral lo mismo que en el órden físico? ¿Cómo el que ha fijado en sus Órbitas por la atraccion esos astros inciertos errantes en el espacio, no había de haber sabido tambien guiar y fijar las inteligencias al rededor de ,un vasto centro de accion , de verdad y de vida? Sin embargo el mundo de las inteligencias es muy superior al mundo material. ¿No seria locura desterrar una Providencia ordenadora del mundo de los espíritus? Nuestro siglo que vive de generalizaciones, y que procede sin cesar por ando- i) En este sentido ha de entenderse tambien lo quede-- dan de ella J3ossuet y Fleury. Hist. de las vare doc. fist.
-.297 ¿no cesará de generalizar y de concluir hasta que esté mismo procedimiento le conduzca á reconocer la verdad católica? Pero quién podrá dejar de ad'm'itir la infalibilidad de la iglesia, si considera que necesariamente hay una autoridad soberana en toda sociedad para gobernar todos sus miembros en relacion con su fin , el órden, la justicia , la prosperidad pública é individual? Luego.la iglesia que tambien es una sociedad, tiene una autoridad; pero porque esta sociedad es espiritual y está constituida para la fé, se sigue evidentemente que debe ser infalible la autoridad de la iglesia, mucho mas cuando la inteligencia cuya sumision exige, no está obligada á obedecer sino la verdad, y sin infalibilidad no habría sociedad , ni autoridad, ni fé. • Por eso escribia el señor conde de Maistre (1): « Cuando decimos que la iglesia es infalible, no pedimos ningun• privilegio particular para ella. Solo pedimos que goce del derecho comun á todas las soberanías posibles, que necesariamente obran todas como infalibles; porque todo gobierno es absoluto , y desde el instante en que puede resistirsele só pretexto de error ó de injusticia, deja de existir. Sin duda que la soberania tiene formas diferentes : en Constantinopla no habla como en Lóndres; pero cuando ha hablado á su modo en una y otra parte , tan sin apelacion, es el bill como el pila. Lo mismo sucede en la iglesia: de un modo ó de otro es menester que se gobierne como cualquier otra asociacion: de lo contrario no habria agregacion, ni conexion , ni unidad. Luego este gobierno es por su naturaleza infalible, es decir, absoluto. La infalibilidad en el órden espiritual y la soberanía en el órden temporal son sinónimos.» (i) Del Papa.
304-- ¡Qué favorables dispósiciones no deben esperar hallar en el jefe supremo que gobierna la iglesia! Recuerden la tierna caridad, con que el Papa Clemente VIII los recibió en otro tiempo enmedio de los aplausos del universo católico: qué solicitud les manifestó Ja santa sede; con qué indulgencia los trató, y don qué zelo los auxilió de todas maneras. Como en el concilio general de Florefleja se les habla permitido reservarse los privilegios y los derechos de los patriarcas de Oriente ; en 1596 se les dejó la libertad de conservar todas sus ceremonias y usos. No dudemos de la tierna solicitud con que el sumo pontífice , sentado hoy, en la cátedra de Pedro , los recibiria en el seno de la unidad. Permitasenos presentar á los griegos un , testimonio inequívoco en el afecto constante y en el ardiente zelo que muestra aquel á favor de los doce millones de católicos diseminados en los estados rusos. Si en tantas ocasiones se ha complacido el príncipe de los pastores en asegurar al emperador que lejos de aprobar el espíritu dé insurreccion contra las potestades legítimas, la iglesia le reprueba al contrario y le condena enérgicamente ; tampoco ha cesado de representarle con tanta energia como miramiento los derechos que tienen á su alta proteccion y á toda su justicia los católicos de su vasto imperio. Si no ha sonado aun la hora de que vuelvan los griegos al seno de la unidad; no por eso es menos incontestable la verdad que combaten: abiertas les quedan las vias de conciliacion , y esperemos á lo menos de la equidad y del ánimo elevado del poderoso emperador de Rusia que acogiendo con benevolencia los deseos del jefe supremo de la iglesia ponga término á sus tormentos. Sabido es que Lutero y Calvino fueron los autores y los corifeos de la reforma. No negaremos que reinaban entonces muchos abusos en la iglesia : la licencia habia
~305.- menoscabado hasta la dignidad del santuario; y las costumbres de ciertos Clérigos eran disolutas; pero nada podia autorizar á aquellos reformadores para combatir la integridad de la fé. Enardecidos y extraviados por una ciega confianza en su propia sabiduría no supieron discernir de los dogmas losserrores y de las sabias instituciones los abusos reprensibles. Reducidos á condenar lo que acababan, de defender á á defender lo que acababan de condenar se dejaron seducir por el orgullo, y. á pocó nada pudo contenerlos en justos límites. Parecia que un poder' irresistible los impelía á cometer todo género de excesos; y era la lógica del error, tan imperiosa como la de la verdad. Un dogma católico sobre todo debla ser el objeto de sus acometidas, porque es la clave de la bóveda del edificio religioso: asi dirigieron todos sus tiros contra él. Al mismo tiempo que negaban la autoridad -de la iglesia, declamaron contra el papado, principio_ vital del catolicismo , centro de unidad que reune las inteligencias por la fé á los mismos dogmas, y que concilia las voluntades por la sumision de la gerarquía con que está constituida la iglesia. La reforma no ha cesado despues de combatir esta piedra fundamental del edificio misterioso de Cristo. La memoria Mas prodigiosa sería insuficiente para recordar los solos títulos de los libros ó libelos publicados contra ella durante estos tres siglos. Asi no queriendo nosotros seguir á los luteranos y calvinistas en el vasto campo de sus disidencias, , nos contraeremos á la cuestion del papado y de la infalibilidad de la iglesia como las únicas cuya solucion debe necesariamente producir toda conciliacion franca y durable. Parece que se obstinan en desechar este dogma no obstante las sólidas pruebas en que descansa. Los hombres mas ilustrados que hacen época en los fastos del protestantismo, y hasta los autores de la reforma han Te 10. 20
- 306 profesado en muchas ocasiones otras opiniones con respecto á esta institucion que las del vulgo. Al parecer han experimentado en esta parte mas pesar que repugnancia; y casi estariamos tentados por decir que en sus pensamientos podrian leerse mas elogios que vituperios. No bastaria un tomo entero para recopilar todos sus testimonios. En un libro que escribia Lutero contra Silvestre de Pidra, alegaba estas palabras de Jesucristo: Tú eres Pedro y estas: Apacienta mis ovejas..... «Todo el mundo, dice, confiesa que la autoridad del Papa proviene de estos pasajes.» Alli mismo despues de decir que la fé de todo el mundo debe conformarse con la que profesa la iglesia romana, continúa asi:u Doy gracias á Jesucristo de que conserva sobre la tierra esta iglesia única por un gran milagroque por sí solo puede demostrar que nuestra fé es verdadera; de suerte que no se ha separado jamás de la verdadera fé por ningun decreto.» «Confieso, escribia al cardenal Cayetano, que me he arrebatado indiscretamente, y que he faltado al respeto debido al Papa.....dignaos de dar cuenta del asunto al santo padre : yo no deseo mas que oir la voz de la iglesia y seguirla (1).» En 1518 dedicando sus controversias á Leon X le decid : «Santisimo pudre, me postro á vuestros pies, y me ofrezco con todo lo que puedo y tengo: dad la vida ó la muerte , aprobad ó reprobad reconozco vuestra voz por la voz de Cristo que reina y habla en vos.» Es admirable el modo con que se expresaba Melancton en una carta suya. «Nuestras gentes estan de acuerdo en que es permitida la policia eclesiástica, en la que se reconocen obispos superiores de varias iglesias y el obispo de Roma superior á todos los obispos Asi no hay disputa sobre la superioridad del Papa y sobre la autoridad de los obispos, y tantos estos como aquel pue- (A) Bossuet, Hist. de !as var., lib. i, u.' 21 9 21.
307 den fácilmente conservar esta autoridad, porque la iglesia ha menester de conductores que mantengan el orden; que vigilen sobre los que-son llamados al ministerio eclesiástico y sobre la doctrina de los presbíteros, y para ejercer los juicios eclesiásticos; de suerte que si no hubiera tales obispos, sería , preciso hacerlos. La monarquía del Papa serviría tambien mucho para conservar el consentimiento en la doctrina entre varias naciones: asi facilmente habria concordia sobre la superioridad del Papa si la hubiera en todo lo demas.» • Puede haber cosa mas clara y terminante? Tambien Calvino decia (1): «Dios ha colocado el trono de su religion en el centro del mundo, y ha puesto ion pontifice único, hacia el cual estan obligados todos á volver los ojos para mantenerse con mas fuerza en la unidad.» El docto Grocio declaraba sin rodeos que sin el primado del Papa no habria medio de terminar las disputas y fijar la fé (2). Casubon confesaba que el .. Papa era el instrumento de que Dios se ha servido para conservar el depósito de la fé en toda su. integridad durante tantos siglos. Puffendorf afirma que la supresion de la autoridad del Papa ha sembrado infinitos gérmenes de discordia en el mundo ; porque no habiendo ya autoridad soberana para terminar las disputas que se originaban en todas partes, se ha visto á los protestantes dividirse entre si , y despedazarse las entrañas con sns propias manos (3). Jacobo I , rey de Inglaterra, Leibnitz , Sayvel y otros muchos encontra- Wn muy razonable la institucion del papado ; y el doctor ingles Catthwrith hacia á su iglesia este 'argumen- to tan sencillo ; pero de tanta fuerza: «Si la supre- (i) Inst. VI, S. II. (i) Votum pro pace eccles. art. VII. (3) De monarch. pontif. rom.
- 308 macla de un arzobispo de Cantorbery es necesaria para mantener la unidad de la iglesia anglicana; ¿cómo no le seria la supremacía del sumo pontífice para mantener la unidad de la iglesia universal (1)?» Terminaremos con los testimonios de dos protestantes de los mas sabios, Muller y Bonnet. El primero, hablando de la irrupcion de los bárbaros, dice. ( 5 Era menester educar á los bárbaros nuestros padres y hacerlos atravesar mil errores, antes que pudiese aparecer la verdad en su sencillez sin deslumbrarnos. ¿Qué sucedió ? Dios les dió un tutor que 'fue el Papa.... Qué hubiera sido de nosotros sin el Papa? Lo que ha sido de los turcos, que Do habiendo adoptado la religiosa bizantina, ni sometido su saltan al sucesor de Crisóstomo hani quedado en su barbarie.» El segundo le respondía el 11 de octubre del mismo año: « Puedo deciros que vuestra manera de considerar él imperio papal es precisamente la que yo adoptaba en mi plan: yo le presentaba como -un gran arbol, á cuya sombra se conservaba la verdad para hacerse algun dia un arbol aun mucho mayor, que haría secarse al que no debla durar mas que un tiempo, un tiempo y la mitad de un tiempo ()).».Podria- Inos citar tambien diversos sínodos, en los cuales reconoció la reforma la necesidad de una autoridad en la iglesia. Despees de unas confesiones tan formales y de tanto peso ¿no es de admirar que ' en Alemania, en Suiza, en Inglaterra y en Francia se resistan los reformados á admitir la supremacía de la santa sede? Si los motivos de creer en ella que el catolicismo les presenta, no les (I) . Ira ( l efensione TV irgifir k i ) ..'eh. von-filiiiier sur-II/lidie Werke; kunpenhter theii, Cll 8.°, p. 336, 3'42 y 343.
309 parecen capaces de convencerlos; á lo menos las opiniones de los autores de la reforma deberían tener algun rédito para ellos. Deberian á hl menos estar de acuerdo con los que formaron su profesion de fé; pero la verdad es que para ellos sonó la hora de la emancipacion del entendimiento humano cuando la grande transformador, del siglo XVI. Entonces adoptando sin restriccion el gran principio proclamado por Lutero, vino á ser la única regla de fé la interpretacion de la santa escritura por la razon individual, y cada uno se formó su símbolo. No extrañemos pues que la reforma piense hoy tan de diversa manera que sus padres Pero á dónde llegará con tales principios? La exhortamos á que lo medite con toda la seriedad que requiere una cuestion de resultados tan trascendentales. Echando una mirada hácia atras y considerando el término á donde ha llegado, juzgue por analogía de lo que puede prometerse en lo sucesivo. A. presencia del abismo que se abre á sus pies, no debería ya vacilar en volver al puerto. Lutero, , despues de haber reconocido la soberanía de la razon individual en materia de religion , é investido á todo ser pensador del derecho de interpretar las escrituras y de rever todas las decisiones de la iglesia, no tardó en gustar por sí mismo los amargos frutos del arbol de la libertad que habla plantado. Todos los dias veia, para hablar el lenguaje enérgico de Bossuet , irse la reforma á pedazos , y escaparsele algunos dogmas de la antigua fé romana quecreyó debla conservar. Vió cumplirse en él el oráculo profético de S. kgustin contra todos los sectarios: «Cogieron el cuchillo de la division para separarse de la iglesia romana: aquel cuchillo quedó en sus manos: y ved ca cuántas partecillas se dividen ellos.» Dios permitió que esta division comen-
1 O — rase por los jefes. El anabaptismo cayó como una tempestad sobre la Alemania , mientras que Lutero permanecia en su misteriosa prision de Warteburgo; y sus amargas quejas DO le atrajeron los discípulos que habian abrazado la nueva doctrina. Zuinglio y Ecolampadio se levantaron como otra cabeza de la reforma. Carlostadio rompió con él , y la fé de Bucero fue á veces un problema. A ejemplo de Lutero Melancton y Calvin° lloraron amargamente la anarquía que á su vista devoraba la reforma naciente. «El Elba con todas sus olas, decía Melancton , no hubiera podido suministrarle bastante agua para llorar tantas desgracias.), La santa escritura que debla dar la misma fé á todos los creyentes, se había convertido ya en un manantial de divisiones; y al proclamar ellos la autoridad de la razon individuar habian abdicado todo derecho de contener el torrente de las opiniones. Apenas habla comenzado la ruptura de Lutero con la iglesia romana, cuando ya conoció el heresiarca la necesidad de buscar un principio de unidad en cualquiera parte, á fin de reunir su doctrina en un mismo símbolo. Esta fue la razon ulterior por qué consintió en entregar el gobierno de aquella soc : edad, cuyo fundador se declaraba , á la voluntad inconstante de todos los príncipes. Pero este dique no fue poderoso á contener el torrente aumentado con nuevos símbolos y controversias sin fin. La reforma estaba condenada á caminar. Jurien halda tratado de traer las creencias á puntos fundamentales, y á mediados del siglo XVIII vacilaban :S i 7 a los mismos artículos conmovidos é inciertos. Entonces se vio un espectáculo extraño: la reforma negando una por una sus propias doctrinas y caminando á largos pasos hacia el abismo de la duda. D'Alembert no des-cubría ya en Ginebra mas que un débil mallo de
WI.. n 3 ...... diferencia entre la reforma y el deismo (I). «Se pre b - « unta á sus ministros, decia J. J. Rousseau, si Jesucris- to es Dios; y no se atreven á responder. No se sabe ni lo que creen ni lo que no creen , ni aun se sabe lo que aparentan creer(2). No tardó en declarar una voz que era preciso abstenerse de llamar á Jesucristo Dios Dijo, y que . por su naturaleza es inferior á Dios Padre(3) : desde entonces la reforma ha marchado con mayor rapidez hacia el deismo y no ha descubierto mas que un sentido ideal y místico' en los libros de la santa escritura. Eichorn no vela otra cosa que un mito en los hechos pasados en el paraíso terrenal. En Inglaterra se ha preguntado qué razón poderosa hay para creer en una revelación escrita , y ha habido la osadia de sostener que el Evangelio no puede defenderse por medios racionales. En Francia se niega igualmente la inspiracion de una parte de los libros santos. y se reduce la religion á un sentimiento indefinible que se manifiesta ba diferentes formas segun los tiempos y paises. La eTgesis protestante disputa hoy á Moises basta el Decálogo y la unidad misma de Dios , y los señores Bollen ,'Quinet , Gesenius y Lengerke consideran todos los libros del antiguo testamento ó como apócrifos, ó como amplificaciones literarias. Desrojado asi de su caracter profético el antiguo testamento, el nuevo ha parecido á otros un tejido de emblemas y 'mitos (1). «Para mí, dice el superintendente general Roahr, la Escritura es como cualquier otro libro; no reconozco autoridad en ella sino en alan- (t) Enciclopedia , art. Ginebra. (2) Segunda carta de la Mont. (3) Esta tesis fue defendida en Ginebra el ario 7 7 . (4) El Seilor Daub, prof. dt teolog. en la universidad de Ileidelberga.
-315. to concuerda' con mi propia conviccion: no la miro como l a regla de mi creencia, sino que me sirve únicamente de prueba de que algunos hombres sabios de la antigüedad pensaron como yo(1).» «Tales han sido, dice Bretschneider, los progresos de la inteligencia en nuestros dias, que no solamente la interpretacion sino hasta el contenido de las- Escrituras han venido á ser patrimonio de la ciencia. (2)» Segun una multitud de escritores de la reforma, la doctrina de los evangelios es -tan muerta como la de la tradicion oral. Es probable, dicen , que no se ha recibido ciertamente la doctrina pura de Cristo por los documentos del nuevo testamento, ó á lo menos que se han intercalado en ellos muchos errores; y se añade que valdría mas que no tuviesemos ninguna noticia de Jesucristo, de quien no admite Strauss mas que la crucifixion: todo lo demas son para él mitos y visiones. La verdadera religion no tiene otro origen que la razon humana. Las Escrituras son tanntas como los escritos de Platon y de Virgilio. Todo M i gue se llama milagros, debe considerarse como fábulas. La personalidad de Dios, la divinidad de Jesueristo,la Trinidad a la inmortalidad del alma y el juicio final se confunden en una mitología panteista. A ese punto ha llegado la re• forma de 'Artero en Alemania. ¡Qué espectáculo tan triste! ¡El divino libro rasgado así, despedazado por las manos que parean encargadas de conservarle y defenderle! Es verdad que todas las sectas protestantes no han llegado ahí; pero no puede ocultarse que en todas partes propenden al deismo. En vano querrian buscar (t) Carta sobre el racional. P. i 5. (2) El shnonísmo y el cristianismo.
-313 el principio de unidad en la fuerza moral de sus ministros. Como no admiten autoridad infalible que se oponga á la anarquía de los entendimientos, y proclaman soberana la razon; no pueden resistir á la inunda_ clonde los errores. La senda en que se han metido, debe producir la ruina del cristianismo reformado, aun- en concepto de muchos escritores suyos (1).Bayle, aunque protestante, habia previsto á donde se llegaria con este método racional. « Es mas util de lo que se piensa, (tecla, humillar la razon del hombre demostrándole con qué fuerza se burlan de sus luces las herejías mas insensatas para embrollar las verdades más capitales. Esto debe enseñar á los socinianos, que quieren que la razon sea la regla de la fé, que se extravian en un camino de perdicion, propio solamente para conducirlos de grado' en grado hasta negarlo todo ó dudar de todo. Pues ¿qué se ha de hacer ? Hay que cautivar el entendimiento bajo la obediencia de la fé (2). » Estas. palabras equivalen á estotras: hay que volver á la unidad católica. Bayle no hubiera intentado el primero esta reunion; Melancton antes de él habia tenido ese pensamiento, y en la asamblea de Smalcalde fue de parecer que se reconociese el concilio convocado por el Papa. Toda la secta instaba por su convocacion, y Melancton esperaba de él el fin del cisma; pero tan bellos principios no produjeron niugun resultado, porque con la mayor injusticia se' quería excluir de él al Papa y á todos los que hacian profesion de estarle sometidos (3). Despues se convocaron varios sínodos para este efecto, y en ninguno de ellos pudieron ponerse de acuerdo; sin embargo (1) Revista de ambos mundos, diciembre 1838, art vida de Jesus. (2) Dic. hist. y crit. art. Pauiícianos. (3) Bos3uet, Hist. de las p ar. lib. y , art. 25.
— 320-- libres de flaquezas de la humanidad; pero rolamos a aquella que convenga con nosotros en que sus prevaricaciones no pueden destruir en nada la institucion divina del papado.. La reforma tiene que glosar acerca de la jurisdiccion temporal de los Papas. Tambien le concederemos que la supremacía espiritual de que están investidos, no trae necesariamente consigo aquella posesion, y añadiremos quela soberanía sobre los estados romanos no forma siquiera parte integrante de su dignidad. Con todo debe reconocerse con muchos escritores aun protestantes (1).cuán ventajoso es asi para la iglesia como para las sociedades que los Papas , esten enteramente independientes de los soberanos. ¿Por qué, se nos pregunta, no apareció la autoridad papal en los primeros siglos? Despues de todas las explicaciones que hemos dado y a de esta tesis, nos bastará responder que los Papas han sido mirados constantemente corno jefes espirituales: que ejercieron en los cuatro primeros siglos una juri1diccion incontestable y no disputada; y que si su autoridad se ostentó mas en las edades posteriores, fue por la mayor urgencia de las necesidades de la iglesia. Se nos acusa de que. adoramos al Pipa: injustamente lo ha afirmado la reforma. Pre cr untese al último católico , recorranse todos nuestros r iibros, y fácil sera convencerse de que estamos lejos de tributar honores divinos al Papa. La reforma se resiste. á recontcer la infalibilidad de la iglesia, al* paso que coheede este privilegio á la razon individual, á lo menos en el sentido filosófico á la razon general de la humanidad. Juzgue con ánimo elevado é imparcial de qué lado debe inclinarse mejor la balanza. Algunos protestantes nos han declara- (i) El seilor Hurne, Hist. de la casa de Tudor, t. 2 ) p. g.
321 - do á nosotras 'mismos que admitirian gustosos un gobierno constitucional en la iglesia ; pero les pedirnos que observen-que < este gobierno no seria centro de la unidad en cuanto la ,fé cesase de ser idéntica en todas partes; y -querer dar una nueva forma á la iglesia seria destruirla. Tampoco podemos convenir con el parecer del señor Montlosier, que nos aconseja sin rodeos que quitemos de nuestra religion sus dogmas, sus misterios y sus artículos de fé, y que no conservemos mas que las ceremonias que le parecen bellas y pomposas (1). Los artículos de fé de una religion forman su sustancia y su fondo: la disciplina y las ceremonias son partes accesorias. - Los señores Merle de Aubigué y .Bost han publicado no há mucho ciertos escritos, en que abundan las invectivas contra el papado y la gerarquía católica : no necesitamos refutarlos. Bastanos decir con el presbítero Magnin, que ha respcindido á sus impugnaciones con tan- to talento como energía, que semejantes ignominias quedan á cargo de su inventor. No hacen mas que rebajar el precio de una causa , y seguramente no es el de la » nuéstra. Salgan algunas otras obras de este gusto, y los protestantes sinJeros á quienes querremos siempre como hermanos muy amados , á falta de razon para reprobar la herejía conocerán que los viles medios empleados para retenerlos les bastan para librarse de ella. ¿No vemos diariamente que los hombres de mas noble carácter y de ingenio mas perspicaz, aterrados de la irremediable confusion que presencian en el protestantismo, vuelven amorosos sus miradas hácia la antigua iglesia su madre, y entran unos tras de otros en su unidad, á veces á costa de los mayores sacrificios? Entre las di- (I) En su libro Dei sacerdote. T 10.
•-» 392- nastias soberanas d.árimble príncipe Adolfo de Mecklemburgo y su hermana Carlota, princesa real de Dinamarca: en la república de las letras y de las artes un Winckelmann, un Zoega , un Hamann , un Stolberg, un Werner, un Federico Schlegel, un Cárlos de Haller, un Esslinger y otros muchos cuyos nombres solos llenarian volúmenes enteros. ¿En qué consiste qué este movimiento no se extiende á Francia, á Alemania y á Suiza en un radio mas vasto ? Por un lado convienen los protestantes en que la confusion de las palabras y de las ideas ha llegado al colmo entre ellos: por otro ¿ qué no pueden esperar de la indulgencia de la iglesia ? Ya saben hasta donde llegó en este punto el ilustre Bossuet que sirvió de intérprete de aquella. No pueden negar sus homenajes al digno pontífice Gregorio XVI, con el cual han subido á la cátedra apostólica todas las virtudes de Pedro. Todo el mundo cristiano tiene forzosamente que hacer justicia á su firmeza en la fé y á su bondad para atraer á los mismos que le ultrajan. ¡ Qué testimonio no ha dado de su ardiente amor por la paz, á la iglesia reformada de Prusia y de Alemania, levantando el impedimen- to dirimente del matrimonio entre católicos* y protantes! Como hijos de un mismo padre y llamados á cumplir el mismo destino reunamonos para admitir la grande institucion llamada pontificado, ese poder maravilloso, cuyo secreto misterioso se 'oculta á las investigaciones de la sabiduría humana , que nació enmedio de las tempestades y crece bajo el hierro de las persecuciones. Ha atravesado diez y ocho siglos como un dia : ¡cuántas generaciones han doblado la rodilla ante él ! ¡ cuántos pueblos ha visto nacer y morir I Innumerables borrascas han pasado por cima de su cabeza, y sin embargo él está en pie firme é inmoble como la pirámide del desier.
323 - to su brazo se, extiende hasta los confines del mundo: su cetro domina él tiempo y el espacio; y sentado sobre lo pasado está ahí para asistir á las naciones en su car_ reza é indicarles su término. En vano se colócaria en las regiones de, la inteligencia la palanca con cuyo auxilio se intentase conmoverle ó derribarle : solo hay fuerza cuando el apoyo, es la verdad. Y ¿qué tendrá que temer, el poder papal de la potencia de la razon, cuando aquel ha recibido de arriba la sublime mision de enseñar al mundo No cesemos de aplaudir el proyecto de atraer todos á la unidad de creencia y de opiniones bajo la in, fluencia de una convicción libre y profunda. La union de los pueblos depende en especial de su union en los principios religiosos. Solo en la unidad estan su salvacion v una gloria Jurable, y no puede haber unidad mas que con la autoridad. «Toda nacioneuropea (ha dicho un hombre de profundo saber) que se sustraiga á la influencia de la santa sede, caminará insensiblemente hácia la esclavitud ó se precipitará en la revolucion , y tarde á temprano la razon ó la desgracia traerá otra vez á toda nacion separada, despues de haber recibido la impresion del sello universal, conociendo que le falta algo. » CAPITULO IX. DEL CATOLICISMO CONFRONTADG CON LOS DIVERSOS SISTEMAS DE ECONOMÍA SOCIAL EN EL SIGLO XIX. Importancia de la economía social. Su objeto y fin. Lo que pensaban los antiguos de ella.— Mejora que el cristianismo ha introducido en esta ciencia. Diversos sistemas adoptados por los economistas modernos. -- Falsa teoría de la produccion de las riquezas fun-
X 3.4— dada en el monopolio industrial, en la filosofía sensualista y en la moral egoista del intera personal. L -- Smith, Ricardo, Say, San Simon, Fourrier Roberto Owen.— Homenaje tributado á las doctrinas de los señores de Coux y conde de Villeneuve de Bargemont. — Tentativas del filosofismo social para insinuar que el catolicismo es enemigo natural de la agricultura, de la industria y del comercio.— De sus funestos resultados en Europa. — Para poner término á estos males hay que juntar la influencia de los principios religiosos al progreso de la industria.— El catolicismo puede concurrir eficazmente á aumentar los elementos de la fortuna pública.— El espíritu de sacrificio que inspira, es la demostracion de esta verdad. — Testimonio del señor Eugenio Buret que suministra pruebas de hechos.— Del catolicismo emanan la seguridad, la libertad y la caridad , tres condiciones indispensables al incremento social.— Votos del autor. .--Conclusion de la obra. La importancia de la economía social explica la profusion de sistemas á que ha dado márgen. Todo individuo siente la necesidad constante de proveer á su subsistencia y de mejorar su bienestar. Por eso no hay cosa que parezca mas digna de interesar á la humanidad que la ciencia que abraza los elementos positivos de la vida física y moral de las naciones. Esta es la ciencia de las leyes que dirigen la formacion , reparticion y acrecentamiento de las riquezas de los pueblos. Tratada en su totalidad abrazaria la historia de h civilizacioñ entera.' Segun la acepcion de la palabra es la de la economía social ; lo que debe darnos á' entender que no puede circunscribirse en los límites que la mayor parte de los escritores le señalan.
_ Como ha notado muy bien un juicioso autor , desde que se ha probado que las propiedades inmateriales, como el talento y las facultades personales adquiridas, for. man una parte integrante de' las riquezas sociales : que los servicios prestados en los cargos mas elevadas tienen su ,analogía con las ocupaciones mas humildes; desde que se han establecido con toda claridad las relaciones del individuo con el cuerpo social y de este con aquel » y sus recíprocos intereses; se ha averiguado que la economía social, cuyo objeto al parecer no era mas que ► os bienes materiales, abraza el sistema social entero. Considerada bajo este aspecto toca á todas las 'ciencias y aun las abarca todas. Circunscribiéndose en la esfera de su actividad especial nos conduce de los efectos á las causas y de las causas á los efectos , y se compone no de hipótesis, sino de hechos: se funda en la experiencia y en realidades. Revela al hombre por qué medios se producen los bienes con los cuales subsiste la sociedad entera , é indica á cada individuo cómo puede multiplicar los recursos que la Providencia le ha distribuido. No se necesita mas para justificar la alta importancia atribuida á esta ciencia. No entra en el plan que'nos hemos propuesto, explicar los diferentes sistemas á que dió márgen desde la mas remota antigüedad. Nos limitaremos á decir sobre este punto que los antiguos reflexionaron poco al parecer sobre el conjunto de los conocimientos que forman hoy el patrimonio de aquella. Los griegos y los romanos no fundaban su subsistencia y sus acumulaciones mas que en la conquista y en - la depredacion. La crematística sin embargo era una ciencia caracterizada por Aristóteles. El señor de Sis- ' mondi hl ponderado muchísimo la precision con que Platon mismo se explicó acerca de ella ; pero aun no 8e habia pensado en darle una forma científica, un obje-
" I. ' 326" to distinto y separado de los otros ramos de la ciencia social por medio de la observacion y de la generalizacion de los hechos. Ademas la desigualdad de las condiciones humanas , llevada hasta el último término por la escla-- vitud, debía reducirla necesariamente á estrechos límites. Los antiguos consideraban la riqueza como un hecho, y a no habian cuidado jamás de investigar su naturaleza y causas: la abandonaban enteramente á los esfuerzos individuales de los que se ocupaban en crearla ; y cuando el legislador era llamado de cualquiera modo á limitarla, no fijaba jamás su atencion en el interés pecuniario de la generalidad. Las ciencias cuyo objeto era cada uno de los ramos de la riqueza territorrial , no se referian á un centro comun, no eran otros tantos corolarios de una ciencia general, sino que se trataban aisladamente y como si todas tuvieran en sí mismas sus propios principios (1). Apareció el cristianismo ; y el hecho solo de su influencia sobre el órden moral y material del universo es un manantial inagotable de contemplacion y de estudio. Mejoró todos los sistemas que dirigian entonces la economía social de los pueblos. Despues se ha trabajado mucho así en Francia como en Inglaterra, en Alemania y hasta en Prusia y en Rusia para explicar las leyes secundarias que arreglan el progreso de la fortuna pública ; pero es de sentir que la admirable sagacidad de que se han dado pruebas , no haya ido siempre á buscar sus inspiraciones en los principios verdaderos ó indisputables. Turgot y Stevar determinaron las leyes que arreglan la distrbucion del producto total de la tierra con el nombre de arrendamiento , de las ganancias del capital y de los jornales segun el estado de (i) El señor de Sismondi,
mg, 397 -- la civilizacion. Hicieron que dependiera de la fertilidad de las tierras, del aumento de los capitales y de la poblacion, de la habilidad de los cultiVadores y de los instrumentos empleados en la agricultura. Los economistas secuaces de Quesnay creian que nada se les podia objetar cuando sentaban el principio de que siendo la tierra únicamente la que puede producir , no hay otro producto real que el producto neto de las tierras. De donde concluian que era menester cargar la totalidad del impuesto directamente sobre las tierras. Smith se dedicó á explicar el mecanismo de las leyes de la produccion , de la ,distribucion y del consumo de los valores enajenables , á sentar principios y á sacar de ellos conclusiones aplicables á la industria. Se ha defendido despues que la riqueza era únicamente el producto del trabajo. A principios del siglo XIX el señor David Ricardo aseguró, conforme á unos principios tal vez demasiado, absolutos, que el aumento de los impuestos no menoscababa en nada el producto y el consumo de un pais. Quería que se cambiasen billetes de banco por barras de oro. Uno de sus principales adversarios fue el señor Bosanquet, cuyos errores de hecho y de deduccion en decir del doctor Copleston pusieron en evidencia el talento del escritor que salió á vindicar la verdad. J. B. Say rehabilitó con aplauso las obras de la inteligencia que Smith habla separado como improductivas, y logró disponer la ciencia en un órden mas metódico é instructivo enriqueciéndola con investigaciones exactas y profundas. Conocemos que se necesitaría un talento muy superior al nuestro para hacerse árbitro en semejante materia. Asi es que no nos hemos propuesto examinar la economía social en sí misma , y someter á nuestro cálculo la produccion de las riquezas , la aplicacion de los principios de la economía política á los diversos géneros
•- 328 — de industria, los cambios y monedas , la influencia de las instituciones sobre la economía de las sociedades, la manera con que deben distribuirse las rentas en la sociedad, el numero y condicion de los hombres, los consu= mos que se efectuan en la sociedad, y las rentas públicas. Tales consideraciones sobrepujarían visiblemente nuestros alcances , y no se dirigirian á nuestro objeto. Nos basta someter los sistemas mas recientes al cálculo mas exacto: considerarlos no tanto en sí mismos. cuanto en sus relaciones con las necesidades de las sociedades modernas es la tarea que hay derecho á esperar de nosotros. San Simon, Carlos Fourrier y Roberto Oven son unos pensadores extravagantes y los primeros de nuestra época que han desplegado la bandera de la nueva era de organizacion social. Aquellos tres nombres corn-, ponen por sí una familia: en ningun otro se encuentra ni tanta audacia, ni tanta ambicion. Honrando el talento donde quiera que le encontramos, y agradecidos á todo hombre que se • consagra á la gloriosa, pero dificil tarea de servir á su patria, nos mantendremos en la mas rigorosa reServa en cuanto á las personas: solo tornaremos en cuenta las cosas. Los sistemas de los economistas que acabamos de nombrar, ofrecen una completa abstracion de las ideas religiosas. Sentando el principio del trabajo y de la civilizacion sobre la excítacion incesante de las necesidades han fundado la teoría de la produccion de las riquezas en el monopolio industrial, la filosofía sensualista y la moral egoista del interes personal. ¿Qué pueden esperarse de sus esfuerzos aunque sean. reunidos? A presencia de las urgentes necesidades del siglo XIX todas sus tentativas han sido impotentes. Hay que convenir en que la sociedad tiene, necesidad de fé, de esa fé cri s tiana, no menos ilustrada que ac-
.399 tina, que con* sus promesas y temores excita al hombre á todo lo que es grande, noble y virtuoso, y le desvia de todo lo que propende á la vileza é. infamia. Tiene necesidad de esa fé que hace, al hombre: tan zeloso de sus derechos como fiel al deber; de esa fé que en compensaclon de las penas inseparables de la vida le asegura los consuelos de la inmortalidad. ¿ Qué han hecho nuestros llamados economistas para reanimarla en la multitud? Al título de experimentador y de publicista quiso San Simon, es verdad, agregar el de reformador religioso. Figurándose que el catolicismo no estaba ya en armonía con el progreso de las ciencias positivas se esforzó á introducir en el mundo un nuevo cristianismo, que ha, cia consistir enteramente en el amor recíproco entre los hombres. A sus ojos este era el único articulo de fé inspirado por Dios. El único objeto de la religjon debla consistir en dirigir la sociedad, hácia la mejora mas rápida posible de la suerte de la clase mas numerosa y po-- bre. No hablaba de nuestros dogmas mas ,que para negarlos, de las divinas escrituras sino para contradecirlas, y del Papa mas que para blasfemar. Sus sucesores, propagadores ardientes de las lecciones que hablan reci_ bido de su maestro, y redactando .su llamado símbolo, rebajaban la divinidad hasta igualarla con el hombre, y levantaban á San Simon hasta hacerle igual á Dios. Para sustituir la fé cristiana llamaban en ayuda de su nuevo sistema social la ciencia de la especie humana, y rebelándose contra el dualismo católico reunieron sus esfuerzos para proclamar la rehabilitacion de la materia y de la inteligencia, de la carne y del espíritu. Los discípulos sin duda como su maestro afirmaban que únicamente querian dar al cristianismo una nueva transformacion y no abolirle, y no pudo creérselos bajo su palabra. Se esforzaban á sustituir una base enteramente hu-
he-336 nes que ba pasado por cima de nuestras cabezas, ha reanimado el impulso por otra parte tan natural al hombre hácia la codicia. La elevacion rápida de los unos no sirve sino de irritar las heridas y avivar las esperanzas de los otros. La juventud corre impaciente tras la riqueza y la celebridad, y su corazon es altivo y b arro o -ante. Todo parece organizado para excitar el anhelo de las clases trabajadoras por mejorar su situacion. Sus necesidades, sus padecimientos y á veces la pasion les hacen sentir infinitos deseos. Mientras que nuestros políticos no ven el progreso social mas que en el equilibrio de las insti-- tuciories constitucionales, aquellas clases excitadas por los debates que pasan á su vista , ventilan las cuestiones cuya resolucion puede cambiar su suerte, y discuten los problemas mas complicados de organizacion social. Este ardiente deseo de cambio entre ellas, este despertamiento de su inteligencia acerca de todas las 'cuestiones de transformacion política, de modificacion de las relaciones existentes entre los maestros y los trabajadores, la apelacion constante á los instintos groseros y á las pasiones vituperablesdel pueblo, la impaciencia con que se lleva el yugo de la ley , y-el odio á toda aiitoridad: tales son los frutos producidos por lós sistemas de esos economistas que han acabado con las tradiciones religiosas. Viendo que los pueblos europeos agitados por necesidades irresistibles fermentan y hierven dentro de lí mites demasiado estrechos, se exclama: Proteged la industria: dirigid hácia sus pacíficas conquistas esos brazos innumerables que amenazan incesantemente armarse contra nuestras leyes, y esa actividad intelectual que pide alimento. Pero ¿quién no ve que no bastaria aumentar, aunque fuera en proporciones enormes, el' movimiento del trabajo y de la produccion? Aumente mas
37 .4 la Europa su actividad creadora: multiplique sug nos de hierro . y sus máquinas de vapor elevadas á la mas alta potencia de celeridad: ocupe á millares de operarios : de bonisima gana aplaudiremos estos diferentes medios de aligerar el yugo del pauperismo ; pero la experiencia diaria demuestra lo que puede esperarse de ellos. Con el uso único de estos recursos la Europa no satisfariaplena y enteramente la necesidad general que la atormenta , y el fruto que sacase , distaría mucho de producir una verdadera mejora social. No puede uno considerar atentamente los estragos profundos del pauperismo que está desolando ahora á la Inglaterra , los dolores que hace sufrir á una multitud tan numerosa de hábitantes, y los trastornos que amagan, sin experimentar un sentimiento de inexplicable tristeza, semejante al que inspira la vista de nn anciano que se va apagando en-lenta y penosa agonía. Esa nacion tan vanagloriosa con su preponderancia marítima ¿se aproximará al último dia de las sociedades culpables? ¿Será semejante su suerte á la de aquel padre que nos pinta Dante en un calabozo sepulcral, condenado á espirar sobre los cadáveres de sus hijos que murieron pidiéndole pan? Los hombres cuyos principios han preparado estos resultados horribles, quisieran atajar su incremento; pero ¿qué pueden hacer contra los progresos del mal los que han arrojado la semilla de él en el suelo británico? Pudieron abrir el abismo; pero cerrarle no: pudieron dar la muerte; pero restituir á la vida jamás. Ahí como el-) otras partes, si se quiere buscar el remedio á las grandes llagas sociales, hay que recurrir no solamente á los hombres, sino á Dios. Y ¿por qué esa obstinacion de no querer conocer la necesidad de pedir al arquitecta que levantó el majestuoso edificio de las sociedades 1111- T. (0. 3 2
338 - ;nanas, los medios con que podrían apuntalarse sus ruinosa8 paredes? El mismo que sentó los cimientos, ha debido dar todos los medios de conservacion; con que para poner un término á las privaciones de las clases laboriosas no basta fijarse en cálculos de escritorio, ni en especulaciones de comercio. No ha de computarse solanjente, corno lo hacen algunos economistas de cortos alcances, si los ah_ mentos animales son preferibles á los vegetales: cuál es la influencia de-la baratura - delos granos sobre las rentas: cuál es el efecto real del aumento que la marcha de la sociedad produce en el precio del 'producto en bruto, sobre los jornales y las ganancias: si el sistema prohibitivo debe prevalecer sobre el - de libre circulación: si en la teoría del cambio es feliz la idea de cambiar los billetes de banco por barras de oro de peso y pureza contrastadas: finalmente por qué medios puede hacerse que rindan los impuestos todo lo que sort capaces de producir. Es preciso empezar por recurrir á Dios, y reconocer al mismo tiempo que la religion que enseña toda verdad y da fuerza para cumplir las virtudes mas grandes, es la que proporciona á la multitud aun aqui en la tierra la mayor suma de prosperidad. Es menester que la ciencia de la economía social, lejos de permanecer indiferente al movimiento reparador dado á la inteligencia humana, reciba el reflejo ' luminoso de la eterna verdad, y que el acuerdo entre ella y los principios católicos se haga ostensible á los hombres de recto corazon.. Entonces la caridad mitigará los males y los contrastes de la desigualdad social, y la economía política cumplirá completamente su excelente y glorioso destino. Vanos serán los esfuerzos de los que en-su atolondramiento desconocen la dichosa influencia del catolicismo para la prosperidad pública sobre las generaciones
339 ,que se suceden. ¿Quién puede disputarnos cuánto pue. de contribuir á acrecentar los elementos de la fortuna -pública con el espíritu de sacrificio que inspira, la proscripéion de los vicios que condena , la prescripcion de las virtudes que proclama, y los deberes que impone? A él le pertenecen la inteligencia de la necesidad del pueblo, la expansión del corazon y la fuerza del ingenio: á él tambien las vivas inspiraciones y las miras lejanas de lo porvenir. Tal es, lo codesamos, la debilidad de nuestra naturaleza, que un culto que únicamente tuviese en su abono la verdad," correrla grande riesgo de contar un corto número de prosélitos. Del mismo modo que la inteligencia nó puede acceder • á quedar en inaccion en el camino de la ciencia; el ardor de nuestra codicia no podría dejarnos condenados á vegetar en las angustias de • una miseria perpetua. Pero el Dios de las misericordias eternas no nos ha reservado para una prueba tan peligrosa. «Esforzaos , nos ha dicho, á merecer la bienaventuranza de los cielos con obras de justicia , y todos los lemas bienes os serán concedidos.» Así las imágenes del mundo presente estas unidas á las realidades del mundo futuro, y lo que comienza en el tiempo, acaba en lá eternidad. El catolicismo es el nudo que constituye á-un tiempo nuestros dos destinos: es una madre que llena (le prevision y -de ternura no solamente extiende su solícito cuidado á la conservacion y acrecentamiénto dula vida del alma, sino que abraza en su divino anhelo esta vida corporal á la que amenazan tantos accidentes, y que es - en la tierra la condicion necesaria del mérito y de la recompensa, el precio de la gloriosa inmortalidad. Aunque al parecer no sea su objeto mas que hacernos felices en la otra vida, concurre poderosamente desde este mundo á hacer nuestra felicidad. Asegurando al individuo su di-
al » 340 41.1. cha eterna, prepara en el tiempo la de la sociedad. Convenía que asi fuese, porque no sucede con la so_ ciedad como con el individuo bajo el respeto de su mútuo destino. Si este padece en la tierra, sus penas pueden ser recompensadas ampliamente mas allá del sepulcro con una felicidad interminable. Pero la sociedad como ser moral nace y muere aquí ; y si debe tener castigos á recompensas, solamente en la tierra puede recibirlos ; á lo cual ha proveído abundantemente el Criador. A fin de - recordar al hombre formado de dos sustancias el objeto verdadero de sus afanes ha lquerido que dependa las mas veces la salud corporal de la perfeccion del alma humana que le aleja de nocivos excesos. Asi para recordar su fin verdadero á las-sociedades humanas, igualmente formadas de dos sustancias ha querido poner por primera condicion de la felicidad social la posesion de la verdad religiosa. Como el cuerpo del hombre necesita un pan material: la sociedad temporal ha menester de la agricultura y la industria. Pero como el alma humana reclama el pan de la inteligencia ; la sociedad espiritual, que é - s el alma de toda agregacion de individuos, reclama la verdad religiosa. Por eso la union del trabajo y de la religion produce el árdea y la paz en los estados. Mas del mismo modo que si el hombre llega á consumirse en las convulsiones del error d á debilitarse en el vario que á su rededor deja la ignorancia , no puede encontrar salvacion 'sino dando otra vez á su alma un alimento conveniente que la mantenga; asi las sociedades, trabajadas por una desazon general ó agitadas por los torbellinos de tas pasiones humanas, no pueden poner un término á sus oscilaciones sino recibiendo las inspiraciones del catolicismo, único capaz de ayudar á reanimar á las sociedades espirantes. En efecto no se nos puede disputar con razon que
341 e l espíritu de sacrificio que se resume en la sujecion del interés privado al interés general, no sea una de las primeras leyes cuyos efectos son invariables para la fortuna pública , uno de los primeros rudimentos de la rique- ' za social. Como los elementos de la dura_ cion de una sociedad son tanto mas poderosos, cuanto mayor la adhe- . sion mútua de los que la componen; tanto mayores se- .rán las ventajas sociales que se repartan entre todos, cuanto mas energía tenga el espíritu de sacrificio. Por eso la doctrina católica que manifiesta este espíritu de sacrificio en el término de su perfeccion , es dentro de la esfera de su actividad una de las condiciones esenciales á la prosperidad material de la multitud. Quizá se le crea contrario al progreso de cada fortuna individual y poco favorable á la fortuna pública, porque exige una abnegacion continua y una resignacion constante del hombre, y clasifica entre los mayores vicios la sed desordenada de riquezas; pero es una equivocacion gt-andísima. Cuando el cristiano subordina su interés privado al interés de todos , la sociedad saca ventaja de su desinterés y privaciones. Si da pan al pobre ; este encuentra lo que la caridad saca á aquel. Si llena sus promesas con fidelidad; su buena fé y su puntualidad aprovechan á los que est.an en relaciones de negocios con él. Hasta los alimentos de que se abstiene por virtud sirven para sustentar á sus semejantes. Asi los sacrificios del cristiano, aunque su principio esté en el amor de Dios, tornan siempre en beneficio de la sociedad. Si parece que empobrecer á los que los hacen, enriquecen siempre al prójimo en cuyo favor se prestan. Por consiguiente cada miembro de una sociedad católica encuentra en los sacrificios de otro una amplia compensacion de los suyos propios. Asi es que cuando en vez de buscar la riqueza de cada uno en la riqueza de todos, se ha tratado
349 — de _tomar su principio generador del desenfreno de todas las codicias; ha invadido al mundo una concurrencia doblemente ruinosa. Tal fue el fatal resultado de los principios admitidos por los economistas del siglo XVIII; y eso es lo que ha hecho estériles las grandes tareas de los Smith, de los Say y de los Ricardo. El señor Eugenio Buret, cuya obra sobre la miseria dp las clases laboriosas es una de las mas notables que la filosofía práctica y la escrupulosa observacion de los hechos han producido, está lejos de' adoptar la teoría de aquellos escritores sobre la baja de los jornales. Deplora amargamente sobre todo que solo hayan visto en el trabajo un valor de cambio y no el valor moral que se halla igualmente en él. Quejase con razon de que despreciando con harta frecuencia la moral han hecho la ontologia de la riqueza. «La actividad industrial , dice , no ha tenido otro objeto: la Inglaterra, los Estados Unidos y la Francia han emprendido la conquista de ella , como los conquistadores que comenzaron la historia moderna se apropiaron el suelo. La nueva industria ha procedido por los vigorosos esfuerzos de una fecunda anarquía , y se ha precipitado sobre el terreno de la produccion como en una refriega. Su objeto era la posesion , la riqueza y no la felicidad de los hombres.» Acusa á aquellos economistas de que han olvidado en sus frie cálculos que la vida, la salud y la moralidad de muchos millones de hombres estan comprometidas en la cuestion. Juzga que si no se corrigen á tiempo el desacuerdo que existe entre nuestros sistemas de economía social seguidos hasta el dio, y los principios morales en que descansa nuestra civilizacion, será una causa incesante de peligros para la sociedad. Nos proporciona una prueba incontestable de hecho, que tiende á convencernos de la insuficiencia de lossistemas que se conciben con exclüsion de los principios cató-
•--343 ticos. Ese es el fenómeno de la miseria al lado del gran fenó - meno de la riqueza. Observa que entre las naciones mas civilizadas hay pueblos enteros reducidos á la agonía del hambre, á las angustias dé la miseria física y moral. En donde quiera ve que la miseria acelera el paso con el _ progreso de la industria, y no puede uno menos de asombrarse de la fuerza de los raciocinios con que apoya esta observacion. Cita la miseria comprobada eu algunos lugares de Francia. Los departamentos mas ricos y popu - losos son los que cuentan mas indigentes. Asi reclama con tocht enerjía la saludable influencia del catolicismo en auxilio de la economía social, que tiene que ocuparse con especialidad en perfeccionar moralmente á los pueblos. Nuestros economistas mas recientes parece que convienen en esto_ Conocido es el célebre sistema de Malthus sobre el ' principio dé la poblacion, que tan deplorables resultados lía tenido en Inglaterra y en Francia, y el relativo á la direccion que debe darse á la caridad pública. El señor Ballanche, remontándose á las mas altas consideraciones filosóficas, morales y sociales , proclama el sentimiento religioso, inmortal como nosotros, y la certeza de que Dios no cesa de velar sobre el destino del género humano. «Esta es, dice, el arca de la alianza que va siempre delante del pueblo.» El señor de Villermé da la mayor-importancia , á la influencia moral y réligiosia sobre los resultados de la industria. Los -señores Duchatel, Blanqui, Dros y de Laborde nos parece que han considerado juiciosamente el espíritu de asociacion. El señor J. A. Robert en su obra intitulada Plutonomia explica admirablemente la economía social bajo su verdadero punto de vista : hace consistir la civilizacion en el progreso de la moralidad , de la ilustración y de la riqueza. «El cristianismo , dice, ha realizado el sueño de Arquímedes, creando la palanca
- 344 dvsmensurada y omnipotente, que tiene un extremo en los cielos á los pies de la divinidad, y con el otro toca en el corazon humano. El cristianismo ha elevado la humanidad, y sobrepuestola á ella misma. El solo, introduciendo en el mundo moral la igualdad ante Dios y en la igle. sia, ha podido hacer esperar á los hombres el prodigio de la igualdad ante la ley. Solo él ha podido proporcionar á la pobreza la compensacion de los goces del lujo. El cristianismo es la civilizacion por excelencia: no hay perfeccion indefinida mas que para. los cristianos. Solo ellos pueden adornar la tierra y hermosearla fecundándola, porque ellos solos saben santificar el trabajo y ennoblecer el jornal, y ellos solos pueden poblar el suelo de esperanzas al regarle con su sudor.» Si son inminentes algunas catástrofes en decir de muchos, á la doctrina católica toca precaverlas. Para poner un término á los padecimientos de las clases laboriosas, es preciso enseñarles y hacerles amar los principios religiosos, que iluminando toda inteligencia dan fuerza para llenar todos los deberes. Es menester que la sociedad encumbre su vuelo hácia las alturas del pensamien- to divino en sus instituciones, en sus leyes, en las formas diversas de su existencia. ¿Quién no sabe que del seno del catolicismo emanan las tres condiciones indispensables al adelantamiento de la industria , á los progresos de la agricultura y á las ventajas del comercio, la seguridad , la libertad y la caridad? Asi como entre la multitud de los cautivos se reconoce á los monarcas destronados en el peso de sus cadenas; del mismo modo se presenta á los ojos de todos el hombre agobiado con la enorme carga del pecado original. No tenemos suspiros bastantes para dedicar uno á cada especie de las miserias que le asaltan. El trabajo que al principio fue una distraccion nada mas, se ha
convertido en una sujecion importuna para él, la dura ley de la necesidad. Siendo condicion de la riqueza hu • mana, implica con el convencimiento de nuestras muchas y urgentes necesidades la certeza de satisfacerlas. Qui.. tose al trabajador la seguridad del jornal, al labrador la esperanza de las cosechas, al hombre industrioso el fru- to de su laboriosidad, y al negociante la probabilidad de la ganancia; y no tardaria el género humano, entregado á la ociosidad, en disputar su pasto precario á los animales. Sin esta seguridad el arado quedaria abandonado, y -los talleres desiertos. Ella despierta al labrador con la aurora, alivia los brazos fatigados del artesano, y cubre los mares de pilotos. La seguridad es el motivo determinan-. te del trabajo; ' y á medida que se altera, se embotan las fuerzas generadoras de la riqueza, y quedarian completamente estériles si aquella llegase á desaparecer del todo. Pero ¿qué vendria á ser esta seguridad generadora de todas las riquezas, que en suma no es mas que un derecho de propiedad, si no presupusiera un poder protector? La conciencia individual no seria una muralla inexpugnable contra el despotismo que la altera, y contra la anarquía que á cada instante amenaza tragarla corno un abismo insondable. Solo unos grandes principios de sociabilidad pueden afianzarla á la humanidad; y la historia de acuerdo con la rázon prueba con toda la claridad posible que la sociabilidad procede de las creencias.. Las tradiciones de todos los pueblos nos repiten con el autor del Génesis que el primer hombre salió sociable y creyente de las manos' del Criador. La misma filosofía ha venido al punto de explicar la sociedad por medio de una potencia sobrenatural; y las luces de la razon nos persuaden que cuanto mas puras son las creencias de los pueblos, más recta es la tendencia general de las acciones, y mas en armonía está con el órden: en conse-
3 52 Si se nos permite que al concluir esta obra expresemos nuestros deseos en beneficio de la economía social de Francia; reclamaremos con instancia una educacion religiosa para la juventud, la propagacion de las casas llamadas talleres de caridad, como existen en Marsella y en Burdeos, una parte mas amplia de estímulo á la agricultura y la mejora de nuestras colonias, que bajo tantos aspectos se ha hecho indispensable, y con cuya suerte futura está unida tan intimamente nuestra prosperidad nacional. Si á pesar de nuestros esfuerzos para conseguirlo nuestra explicaci'on ha sido infructuosa consolemonos á lo menús con el pensamiento' que nos ha inspirado este escrito. ¡Ojalá que élcontribuya á atraer los ánimos á las santas creencias y á la fé antigua, de que desviaron á los mas las fascinaciones de una ciencia falsa ó incompleta! ¡Ojalá que la armonía dela razon con la fé traiga pronto á una unidad sublime la filosofía, los cultos disidentes y la economia politica! Recibiendo entonces estas diversas ramas del arbol social una savia purificada, entrarán corno otros tantos elementos de orden, de virtud y de prosperidad en las direcciones dadas á la organizacion de la gran familia cristiana. La fé, reina del entendimiento y del corazon, extenderá sus nobles conquistas á larga distancia; y los franceses se amarán todos como hermanos. Quedará demostrado hasta la evidencia que del catolicismo, fuente de las verdades religiosas y morales, derivan los principios generadores de los verdaderos bienes; los únicos que aseguran un bienestar cierto á los individuos y una prosperidad durable á los imperios. FIN.
- INTRODUCCION. Sumario. Tres necesidades urgentes se descubren en las sociedades modernas con todo el sentirnien to de su energía: t .° e I racionalismo ha dejado tal vacío en las creencias de los pueblos, que sola la fé puede llenarle y poner término á sus oscilaciones.-2.° El entendimiento humano ha progresado en una escala tan vasta , y ha tomado tal impulso la industria , que la poblacion acrecentada dentro de semejantes límites reclama mas que nunca en favor del progreso. — 3.° Hay tantos hambres que solo _han recogido errores y engaños de las vanas teorías que los habian seducido en las largas y penosas luchas en que se empeñaron , que quieren en adelante paz y union. —c. 4.° Exposicion del asunto. — 5.° Division de la obra. . . . .... 5 CAPITULO PRIMERO. DE LA DOCTRINA CATÓLICA.. Sumario. Necesidad de una doctrina para las sociedades. - - Con. secuencias de este prineiVice. Élemento s de la doctrina católica. — De la reyel4cion. Lo que es segun la filosofía del siglo XIX. — Confesiones de los antiguos filósofos. — De la tradicion. — Autenticidad de los libros santos. — Autoridad de la iglesia. —Debilidad de la razon. — Necesidad de la fé.— Teorías filosóficas de los siglos XVIII y XIX. — De los misterios, — Corolarios en favor de la necesidad que tienen las sociedades modernas de fé , de progreso y de paz y union. — Relaciones entre la razon y la — Alianza entre la ciencia y el catolicismo.— Consideraciones sobre los resultados generales de los diversos sistemas filosóficos tanto antiguos COZ'") T. 1 0 1 2 3
-351-- modernos. • • • • • CAPITULO II. DE LA SOBERANÍA ESPIRITUAL EN LA IGLESIA. Sumario. El catolicismo es un hecho divino. Su gobierno es monárquico. — De la constitucion civil y religiosa de los pueblos. — Del Papa. —De los obispos.. Consecuencias de la constitucion de la-iglesia católica á presencia de las necesidades de la sociedad.-- De la fé del progreso y de la tolerancia. — Las comunicaciones que habia discurrido la antigüedad entre los hombres y Dios, no eran la fé. En el catolicismo, roanifestacion de Dios perfectísima , se halla la regla de los adelantamientos de la sociedad. — Palabras notables del señor Carné. — El catolicismo es el priimero de los vínculos políticos y la salvaguardia mas fuerte de la libertad de los pueblos. — . El catolicismo no ha muerto.' . . . CAPITULO ni. DE LOS CARACTERES DEL CATOLICISMO. Sumario. De la verdad religiosa...-.. Diversas oposiciones que el hombre encuentra en sí mismo para admitirla. Consecuencias en favor. de *una autoridad espiritual. Tres principales caracteres del catolicismo. Perpetuidad , universalidad y unidad. De su perpetuidad. — Confesiones de los que la combaten. — Una religion de progreso, es decir , sujeta en su esencia á todas las versatilidades del entendimiento humano, es imposible. — Consecuencias en favor de la fé. Ninguno de los cultos disidentes, ni aun todos reunidos, pueden entrar en paralelo con el catolicismo bajo el respeto de la universalidad. Le es propio el nombre de católico. — Sus conquistas son favorables al progreso civilizador.— Confesiones de los que parece que le son hostiles.--
355 amdi De la unidad en su autoridad y en su doctrina.... La inmovilidad que se le reprocha es la prueba de su inmortal certeza.— La iglesia no ha hecho nunca mas que confirmar ó explicar lo que siempre se habia creido. — Vanas tentativas de la reforma.— De la asamblea constituyente y de la filosofía moderna. —Ventajas de la unidad católica aun bajo el aspecto social.— Todo en ella respira tolerancia y union. — De los cargos poco fundados de intolerancia que se hacen al clero y á la unidad exclusiva del catolicismo. . . -CAPITULO IV. ESTUDIOS RISTÓR1COS DEL CATOLICISMO EN LOS SEIS PRIMEROS SIGLOS. Sumario. Los embates contra el catolicismo han procedido casi siempre de los sistemas históricos erróneos. — Método en la exposicion de los hechos. — En qué sentido es inmutable y movil el catolicismo. — Su establecimiento. — Movimiento de dilatacion en este periodo. — Se dirige al individuo , y reforma el hombre intelectual y moral. — Pintura de lo que era entonces la antigua sociedad. Tres siglos de persecucion.— Consideraciones sobre la divinidad del catolicismo.—De su unidad y tolerancia.—De su doctrina sobre la sumision que se debe á la potestad. — Constantino da la paz á la iglesia. — El cristianismo siempre invariable se muestra favorable al progreso. Herejías , concilios. --- Respuestas á las diversas acusaciones que se han hecho á la fé cristiana de que ha variado durante los primeros siglos. Discusion de los hechos. Exposicion de su doctrina. — Hombres de talento dedicados á la defensa de la iglesia.— De la civilizacion que propaga enmedio de la inundacion de los bárbaros. — Conversion de Clodoveo.— Gregorio el Grande. — Conversion de Inglaterra. . 48 1 0 )
- 356 CAPITULO V. ESTUDIOS Hl TÓRICOS DEL CATOLICISMO DESDL XL SIGLO VII HASTA EL XIII. Sumario. Carácter - de este periodo. — La vida de accion social predomina á la de la inteligencia que solo interviene para servirla. — Fusion del elemento bárbaro y del elemento cristiano. Accion social del catolicismo. — De su unidad. —De su tolerancia para con los bárbaros. — Mahoma. Monotelitas , iconoclastas. — La fé cristiana se va propagando.— Proteccion que Carlo Magno concede kla santa sede.. Respuestas á las consecuencias que se sacan de los hechos alegados contra la unidad de la doctrina católica. — — Asamblea de los iconoclastas. — La unidad de doctrina contribuye á producir y afirmar la unidad nacional. Empresas de Carlo Magno, — Cuán favorable se muestra al progreso el catolicismo. — Contiene la decadencia en lo - exterior por espacio de medio siglo. — Los claustros se convierten en asilos para las ciencias , las letras y las artes mecánicas v liberales. — Efectos de cada uno de los dos elementos que entran en fusion para rehacer la sociedad. — Cuadro de los horribles excesos del elemento bárbaro. — Del Papa Gregorio VII. Opinion de diversos escritores sobre este pontífice. — Respuestas á las diversas acusaciones de que es objeto. — Bajo el sistema feudal la autoridad pontificia era un elemento necesario para la conservacion de la forma política. — Cruzadas. — Su carácter. —Sus resultados sociales. — El catolicismo permanece invariable . enmedio de los siglos , . Berengario, Abelardo , Pedro, de Bruys , Gilberto de la Porca , Amalio de Brescia, albigenses, valdenses.-:. S. Bernardo asombra al mundo con su talento y virtudes. — S. Anselmo es el primero que une con la teología la precision dialéctica y el método eso- .41
357 lástico. Conclusion. . . . • • e • • • • • 74 CAPITULO VI. ESTUDIOS III$T0ItiCOS DEL CATOLICISMO DESDE EL SIGLO XIII HASTA AGOSTO DE 1842. Sumario. El catolicismo es el principio de unidad en la civilizacion anterior á la. Europa moderna. — De la sociedad europea. — Explicacion filosófica de la doctrina católica. — Presentase en este periodo bajo la forma de evidencia racional. — Enumeracion de los principales acontecimientos políticos. — Juicio de, las cuatro últimas cruzadas. — La manifestacion del movimiento racional traspasa la línea de _la ortodoxias— Cismas y herejías del siglo XIII.-- De la — Pugna entre las dos potestades. — Reinado de Felipe el Hermoso y pontificado de Bonifacio VIII. — Concilio de Viena que termina las desavenencias entre la corona de Francia y la tiara. Abolicion del órden de los templarios. — Condenacion de diversos novadores y reunion de los griegos y latinos. — Progreso científico industrial y artístico protegido por el catolicismo. — Grandes hombres de la época. — Reforma de las costumbres públicas. — Palabras notables del señor Llover Collard. — Señal de la reforma de Lutero.. De su verdadera-causa. — Juicio del señor Guizot sobre la materia. — Tolerancia del Papa para con Lutero. Sus opiniones religiosas. — Sus principales discípulos. — Calvino.....Concilio de Trento. — Guerras de religión.— Poderosos motivos para vivir en paz aun los que profesan cultos - distintos.— Progreso intelectual y social en el siglo XVI, favorecido por el catolicismo. Resultado de las contiendas religiosas para la razon. Indicios de la revolucion de i 789.. Su verdadera causa. — Testimonio del señor Thiers en favor de la tolerancia del clero. De su inviolable adhezion á la unidad con motivo de la consti-
358 1~11 ucion civil y bajo el directorio. —Condenacion de la constitucion civil. — De las diferencias entre Napoleon y Pio VII. — Testimonio patente de unidad de los obispos dé Francia en el concilio de París año de 18 t t. — Estado del catolicismo-en tiempo de los Borbones de la rama primogénita durante los reinados de Luis XVIII y Carlos X. — Causa de la calda del trono. — Revolucion de 183o. — De sus primeras consecuencias.— Estado del catolicismo en el reinado de Luis Felipe I. Novadores del siglo XIX.— Documentos justificativos de la unidad y de la tolerancia del catolicismo. — De su impulso al progreso. — Motivos de fuSion entre los hombres, de cualquier opinion y partido que sean. . . . . . . . . t 92 CAPITULO VIL DEL CATOLICISMO CONFRONTADO CON LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XIX. Sumario. Ilesámen de los capítulos precedentes.-- Diversos puntos de vista bajo los cuales considera la filosofía del siglo XIX al catolicismo. — En vez de individualizar generaliza. — De su tendencia á sustituir la razon universal á la revelacion. — Opiniones de nuestros filósofos en esta parte. La soberanía de la razon universal resume todos sus sistemas. — Pruebas en apoyo. Sin embargo se reconoce como indispensable á la sociedad el elemento •moral. — Consecuencias en favor de la alianza de una verdadera filosofía con el catolicismo. — Juicio de la teoría de la soberanía de la razon universal en sus pruebas , principios y consecuencias. — La filosofía no corresponde á las urgentes necesidades de nuestra época. — Lejos de atraer á la fé conduce al ateismo. — En vez de propender al progreso se agita dentro de la esfera del escepticismo, y no puede producir mas que la discordia y el egoismo. — Muchas pruebas en apoyo.— La filosofía impotente y estéril bajo el atpecto social
-359. debe volverse hacia el catolicismo. — Ventajas que debe esperar de aqui. — Para efectuar *esta union no tiene que correr una distancia tan grande como comunmente se piensa. — Tentativas infructuosas hechas hasta aquí por la filosofía. — Propendian nada menos que á destruir el catolicismo. — Admita la filosofia el hecho divino y sus rigorosas consecuencias, y se efectuará la alianza. . . . . . . . . 231 CAPITULO VIII. EL CATOLICISMO CONFRONTADO CON LOS CULTOS DISIDENTES DEL SIGLO XIX. Sumarlo. De los puntos de creencia comunes á todos los pueblos y de su diversidad. — El culto religioso es el elemen- to mas poderoso de organizacion social. — Cultos mas difundidos en las sociedades modernas. — De los judíos. — Del islamismo.—De la reforma.—En qué se diferencia del catolicismo.— Todo culto religioso debe aliarse á los principios católicos para llenar su mision civilizadora.— De . qué lado se manifiesta con esplendor la verdad.— De la autoridad de la iglesia en general.— Es y debe ser visible.—Del papado.— Negarse á reconocer al Papa es denegar á la iglesia su propia existencia. — De la infalibilidad de la iglesia. — El hecho confirma el derecho. — Certidumbre de la razon. Via de conciliacion abierta á los cultos disidentes. De los griegos cismáticos. Motivos que tienen para reconocer la supremacia de la santa sede. ....... ¿Qué no deben esperar de la iglesia? De la reforma. —Poderosos motivos que tiene para reconocer el papado y la infalibilidad de la igle sia. De sus tentativas de reunion al catolicismo. Causa por que se han frustrado todas.— Diversas explicaciones sobre este punto. — Una palabra sobre el proyecto de reunion del señor Montlosier. — De las obras de los señores 14Ierle D'Aubigné y Bost. — Los ingenios mas eminentes de la reforma s'un-
360~ ven los ojos hacia antigtia iglesia su madre.— Del movjmiento religioso en Ingletefra. — La paz durable y la gloria de los estados dependen sobre todo de la unidad de los principios religiosos. . . .. • 273 CAPITULO IX. DEL CATOLICISMO CONFRONTADO CON L O DIVERSOS SISTEMA DE ECONOMÍA SOCIAL EN EL SIGLO XIX. Sumario, Importancia de la economía social. — Su objeto y fin. Lo que juzgaban de ella los antiguos. — Mejora que el cristianismo introdujo en esta ciencia. — Diversos sistemas de los economistas modernos. Ealsa teoría de la produccion de las riquezas, fundada en el monopolio industrial, en la filosofía sensua, lista y en la moral egoista del interés personal. — Quesnay, Smith, Ricardo, Say, San Simon, Fourrier y Owen._Homenaje tributado á las doctrinas de los 'seilores Coux y Villeneuve de Bargemont. — Tentativas del filosofismo de la economía social para insinuar que el catolicismo es enemigo natural de la agricultura, de la industria y del comercio. — De sus fatales 'resultados en Europa. Para poner término á estos males hay que unir la influencia de los principios religiosos al progreso de la industria. — El catolicismo puede concurrir poderosamente á acrecentar los elementos de la fortuna pública. — La demostracion de esta verdad es el espíritu de sacrificio que inspira. Pruebas de hechos suministradas por el señor Buret. 7 Del catolicismo emanan la seguridad, la libertad v:-In caridad, tres condiciones indispensa- • bles para el progreso social. — Votos del autor. Conclusion de la obra. • . . • • . . . • . • • • • . 323