La arquitectura regionalista en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria: 1929-1955
Abstract
Programa de doctorado: Restauración y rehabilitación arquitectónica
Full text
Anexo
1
D.
JUAN FRANCISCO HERNÁNDEZ DÉNIZ SECRETARIO DEL
DEPARTAMENTO
DE
CONSTRUCCIÓN ARQUITECTÓNICA
DE
LA UNIVERSIDAD
DE
LAS PALMAS
DE
GRAN CANARIA,
CERTIFICA,
Que
el
Consejo de Doctores del Departamento
en
su
sesión de
fecha
16
de diciembre de
201
O tomó
el
acuerdo de dar
el
consentimiento para
su
tramitación, a
la
tesis doctoral titulada "LA
ARQUITECTURA REGIONALISTA
EN
LA CIUDAD
DE
LAS
PALMAS
DE
GRAN CANARIA. 1929-1955" presentada por
la
doctoranda
Dª
María Lucia Ojeda Bruno y dirigida por
el
Doctor
D.
Enrique Solana Suárez.
Y para que así conste, y a efectos de
lo
previsto
en
el
Artº
73.2 del Reglamento de Estudios de Doctorado de esta
Universidad, firmo
la
presente
en
Las Palmas de Gran Canaria, a
21
de febrero de dos mil once. 5 0
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UNIVERSIDAD DE LAS PALM AS DE GRAN CANARIA
Departa mento de Constr ucc ión Arquitectónica
Programa de Doctorado: “Restaur ación y Rehabilitación Arquitectónica”
TESIS DOCTORAL
“LA ARQUITECTURA REGIONALISTA EN LA CIUDAD D E LAS P ALMAS
DE GRAN CANARIA. 1929-1955”
Tesis Doctoral presentada por Doña M. Lucía Ojeda B runo
Dirigida por el Doc tor D on Enrique Solana Suárez
Enrique Solana Suáre z M. Luc ía Ojeda Bruno
Escuela Técnica Superior de Arquitectura
La s Palmas de Gran Can aria , a 21 de febrero de 2011
UNIVERSIDAD DE LAS P ALMAS
DE GRAN CANARIA
TESIS DOCTORAL
volumen I
título.
LA ARQUIT ECTURA REGI ONALISTA EN LA CIUD A D
DE LAS P AL MAS DE G RAN CANARIA. 192 9 – 1955.
doctora ndo.
MARÍA LUCÍ A OJED A BR UNO.
ARQUIT ECTA.
director de tesis.
ENRIQUE SO LA NA SU ÁRE Z.
DOCTOR AR QUIT ECTO.
PROFESO R TITULAR DE U NIVERSIDAD.
Febrero de 2011
ESCUELA T ÉCNICA SUPE RIOR DE ARQUI TECTURA
UNIVERSIDAD DE LAS P ALMAS DE GRAN CANA RIA
L A ARQUITECTUR A REGIO NALIST A
EN LA CIUD AD DE
LAS PALM AS DE GRA N CANA RIA
1929 – 1955
tesis doctora l
vol umen I / 1
VOLUMEN I
INTRODUCCIÓN
7
METODOLOGÍA DE TRABAJO
10
TEMAS GENERALES
1.
LA SITUACIÓN EN EU ROPA Y AMÉRI CA DE LA
ARQUITECTURA DE PR I NCIPIOS DE SIGLO XX.
ANTECEDENTES HI S TÓRI COS DE L A ARQ UITECTURA
REGIONALI STA.
1.1.
EUROPA. LA CI UDAD J ARDÍN.
12
1.1.1.
INGLATE RRA.
18
1.1.2.
FRANCIA
26
1.1.3.
AL EMAN I A
29
1.1.4.
ITALIA
33
1.1.5.
PAÍSES NÓRDI COS.
37
1.1.6.
SOBRE LA ARQUI TECTURA EUROPEA
REGIONALI STA
42
1.2.
AMÉRICA L AT I NA.
1.2.1.
ANTECEDENTES HI S TÓRI COS
45
1.2.2.
LA ARQUITECTURA MODERNI S TA
47
1.2.3.
LAS PROPUESTAS NACI ONALISTAS
49
1.2.4.
LAS PROPUESTAS NEOCOL ONIALES
52
1.2.4.1.
EL DEB ATE TEÓR I CO . EL ARQU I TECTO
MARTÍN NOEL.
57
1.2.4.2.
LAS TI POLOG Í AS AR QUITECTÓNI CAS.
67
8 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
Así mismo, el esca so estudio de esta arquitectura es lo que despertó el interés por
averiguar, desc omponer y en cua drar en la historia los aspectos que la config uraron.
Aunque se realice un e studio pormenorizado d e la obra regionalista p roy ectada por
determinados arquitectos , no se trata d e aplic ar una sistemática fría y de catálogo; esta
desde luego nos daría unos resultados fijos y de varemos, p ero s e hallarían desprovista
del contexto cultural del momento.
Se trata, con este trabajo, de sistematizar de tal manera el estudio, que nos permita
aproximarnos a una "comprensión" de la realidad que ori g inó el fe nómeno de la
arquitectura regional en el contexto mundial y cuál fue su acepción en nuestras I slas y
en concreto en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria durante el pas ado siglo XX. En
cuanto a l periodo de tiempo considerado para nuestro estudio , es a partir de la
Exposición I b eroamericana de 1929, celebrada e n Sevilla, cuando comienzan a oírse
voces r egionalistas en l as islas, Pela y o Lópe z rea liza el pab ellón repr esentativo del
archipiélag o, en 1932 s e establece en L as Palmas de Gran Canaria e l Pintor Néstor
Martín Fernández de la Torre, y en Santa Cru z de Tenerife el arquit ecto Enrique
Marrero Regalado, ambos provenientes de trab ajar en la Península y con manifiestos
sentimientos regionalistas, posteriormente se prod ucirá el estallido de la guerra Civil, el
periodo de autarquía, y fecha mos el fin de nuestro estudio en 1955, año en que Esp aña
finaliza su periodo de aislamiento internacional. Estas f echa s que d elimitan nuestro
trabajo, evidentemente deben ser entendidas com o puntos de referencia en tre los c uales
consideramos que ten emos un mar gen suficiente de movimiento para descubrir, an al izar
e interpre tar la arquitectura que nos interesa en este trabajo de investigación.
Otro de los objetivos planteados al comienzo de la elabo ra ción de éste, fue pone r de
manifiesto la ex istencia de una rea lidad arquitectónica importante en sí misma, dada la
cantidad, la calidad 2 y la autoría de la obr a regionalista en el periodo histórico
estudiado, y situarla en su just o valor, de ntro del contexto local en el que nos movemos.
2 Se entiende q ue es un lenguaje empleado p or un os prof esionale s conoce dores del b uen oficio d e la arquite ctura, y d e gran
expe riencia constructiva. En los añ o s de may or esplendor de la arquitectura regionalis ta en Las Palmas de G ran C a naria, en la
década de l os años cuar enta, los ar q u itectos que ejercían s u profe si ón en la c i udad y a contaban con un dilatado e jer cicio pro fesional.
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EN LA CIUD A D DE
LAS PALM AS DE GRA N CANA RIA
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De este modo, la considerac ión de un lenguaje c omo g ermen de la arquit ectura de un
momento y en un lu ga r, del estilo como condicionante a las respuestas fo rmales, como
premisa pro y ectual s e convierten en el objetivo de esta reflex ión. No se trata, por lo
tanto, de un trabajo sobre la validez o crítica de la ade cuación de una arquitec tura y de si
esta se resolvió c orrectamente. Se trata de ave riguar de qué manera surg ió la
arquitectura que denomi nare mos Re g ionalista en el contexto de la ciudad Las Palmas de
Gran Canaria en el periodo de ti empo marcado; de poder detectar las pautas comu nes en
dichas obras y disc ernir cuales son las premisas fundamentales de esta arquite ctura,
(paisaje, lu g ar, formas, usos, materiales,...). Las cuestiones d e “estilo” dism inuy en la
capacidad de diálog o entre la arquitectura y su entorno natural.
Esto es en resumen la inquietud de nuestro tr abajo, que podríamos resumir en las
palabras expresadas por el profe sor Enrique Solana:
“Este período, a pesar de la bibliografí a existente requiere de una may or
profundización en lo referente al análisis de su génesis arquitectónica, para
adoptar una coherente explicación que desvele, y no narre, las ide as
proyectuales que motivaron su aparición en nuestro ámbito geográfico” . 3
Planteamos este problema a quien ti ene la tarea de enseñar y considera como objetivo
fundamental de la cultura moderna el der ribo de esas barrera s que separan como si
fuera n categorías independientes los fenómenos de la arquitectura que, inst ituy endo
jerarquía s, se impiden que los jóvenes adquieran u na idea global y articulada, realmente
universal, del desarrollo histórico de la arquitectura .
3 SOLA N A SUÁREZ, En ri que: “L a ruralización de lo urbano. Miguel M art ín F ernández de la To r re. A rquitecto reg ionalista” .
Revista BA SA, nº 17.
10 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
METODOLOGÍA DE TRABAJO.
La investigación del pre sente tra bajo pr etende re sponder a una serie de cuestiones que
son las que nos deben hacer comprender el fenómeno regionalista e n esta ciudad
durante el periodo de tiempo reseña do. Estas son:
1. Cuál fue el contexto global en el que se generó este tipo de arquitectura, que dada su
propia definición es reflejo de regiones, y por t anto saber si se pueden establecer
pautas comunes que em anen de su estudio. Consideramos tres g randes bloques bien
diferenciados y que estudiamos por separado: el contexto eur opeo, el contexto
america no y po r último, el contexto peninsular.
2. Enc ontrar las pr emisas que se die ron en el contexto cultural canario y qu e derivaron
en el fenómeno arquitectónico que e stamos estudiando.
3. Ave riguar si esta arquitectura fue un movimiento cultural con unos idea les y unas
pautas comunes o bien fue una arquitectura de autor y no de grupo, desmenuzar las
autorías de las obras p royectadas y /o eje cutadas, para an alizar las características
formales empleadas en e llas, y establ ec er la ex istencia o no de un código li ng üístico
común.
4. I nd agar y estudiar la dif usión de estas obras, lo cual conlleva la realización de un
catálogo que recoja la ex tensión, varie dad y complejidad, de la arquitectura
regionalista que se re aliz ó en la ciudad d e Las Palmas de Gran Canaria dur ante estos
años. Para realizar e sta catalogación se han realizado diferentes procesos.
- Recorrer todas las calles de la ciudad, loc aliz ando y fotografiando todos los
edificios existentes e n la actualidad que respondan a una image n reg ionalista. De
este recorrido se han encontrado 284 edificios.
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- Indagar en el Archivo Hist órico P rovincial de Las Palmas los expedientes de los
arquitectos, que tras la averiguación del recorrido por la ciudad, sabemos que
desarrollaron obra regionalista.
- Examinar el archivo completo del arquitecto Miguel Martín Fernández de la
Torre, en contra ndo de u n total de 1336 expedientes de proy e ctos re alizados a l o
larg o de su ejercicio pro fe sional, y siendo un total de 209 obras, dentro de él, de
marcado carác ter regionalista.
- Una vez examinado toda la obra existente en la actualidad, y la obra d emolida o
los proy ectos que nunca se lle garon a realizar, y hallad os por referencias
encontradas en publicaciones o en el archivo de Miguel Martín -Fernández,
consultado; se ha proced ido a una selección de o bras que por sus características,
tipológicas, formales, de exclusividad, de autorías, etc. Se ha cons idera do
imprescindible su análisis detallado para ex poner las clave s del desarrollo de la
arquitectura regionalista en la ciudad de La s Palmas de Gran Canaria, en el
periodo de tiempo delimitado.
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TEMAS GENERALES
1. LA SITUACIÓN EN EUROPA Y AMÉRICA DE LA ARQUITECTU RA DE
PRINCIPIOS DE SIGLO XX. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE L A
ARQUITECTURA REGIONALISTA.
1.1. EUROPA. LA CIUDAD JARDÍN.
Pr imer Período: de med iados del siglo XIX ha sta la Pr imera Guerra Mund ial.
A mediados del siglo X IX, en Europa se dio uno de los fenómenos más i mportantes del
siglo, como fue la insistente y extendida necesidad de una nueva arquitectura. Esta idea
llegó a su punto culminante a mediados de siglo y se quedó adormecida hasta finales del
mismo, qui zá porque por aquel entonces y a se habían expuesto todos los argumentos sin
que la nueva arquitectura apareciera.
En el contexto europeo, hacia fin ales del si g lo XIX, la cultura artística tradicional entra
en crisis. Las corrientes historicistas im pera ntes a lo largo de todo el siglo se encuentran
y a a g otadas debido a la aparición de nuevos motivos para el re sur g imiento de una nueva
arquitectura. L os a delantos técnicos y constructivos, así como los nuevos
planteamientos culturales del momento, llevan a considerar la creación de un nuevo
lenguaje arquite ctónico acorde con los nuevos tiempos, proponiéndose así una ruptura
crucial c on la arquitectur a " tr adicional".
Este final del siglo X I X se convirtió en un perío do de máxima actividad en el campo
teórico y práctico d e la arquitectura y por primera vez, en mucho tiempo, del conjunto
de las arte s.
Los movimientos innovadores en las artes, principalmente en la pintura y la escultura,
se vieron favorecidos por el auge económico que se estaba dando en Europa en aque llos
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años. L a llamada belle époque , coincidente con u n largo p eríodo d e paz y prosperidad,
favoreció el desarrollo de los nuevos procesos culturales y a iniciados al gunos años
antes. El aumento de benefic ios para las clases dominantes les lleva a favorecer e
incentivar a nuevas creaciones artístic as. Sin embargo aunque se produce ese apoyo
económico hacia los artistas, no se consi g ue llegar a un acercamiento entre los ideales
estéticos de ambos sectores, lo que produce un distanciamiento e ntre ambos. L as fue rzas
que mantiene n el poder económico y p olítico, y que controlan el progreso técnico, no se
identifican con las nuevas corrie ntes artísticas, po r lo que se limitan a dar más libertad
de ac ción a las élites progre sistas de la cultura. Esta actitud, unida a las nuevas
concepciones filosóficas del mom ento, en las qu e se teoriza sobre la autonomía de cada
obra de arte, radicando e n ella su v alor intrínseco, llevan a valorar en cualquier obra de
arte, ante todo su libertad y originalidad, respecto a cualquier precedente, cayendo a su
vez en la incon gruencia de def ende r estos ideales propios de c ada autor y en cada obra,
como programas generales, válidos universalmente.
Los artistas de esta nueva vangua rdia tratan de eliminar todos los condicionantes
externos que durante si g los eran componentes sustanciales de la obra de arte. Las
tradiciones locales, las condiciones de uso, las e xigencias del cliente, así como otros
factores ajenos en sí a l a concepción artística, y a no son factores a tener en cuenta, la
opción formal se convierte en el único problema que acapara todas las energías de la
ejecuc ión de la obra de arte.
A finales del siglo X I X, cuando el hier ro como nuevo mate rial constructivo no log raba
determinar por sí solo una nueva arquitectura, el art nouveau , o modern style ,
conseguían ala rga r l a u tilización de este material, y se g ún afir ma Héctor Velar de en su
Historia de la Arquitectura :
“El art nouveau fue, en el fondo, la trági ca expresión espiritual de l
momento. Sus formas suelt as, delgadas y nerviosa s, que nada tenían que ver
con el fondo mismo de l as cosas, indicaban que la vida se había separado
del arte, que se había roto la unidad entre lo que se sentía y lo que se
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pensaba, que era n ecesario buscar otras formas y que estas no podrían
surgir sino de las nu evas exigencias produc idas, sobre t odo por la
Revolución Industrial, por la necesidad imperiosa de may or luz, aire y
circulación, de bienestar de las clases trabajadoras, de confort, rapidez e
higiene. Estos factores const ituyeron el alma mis ma de las nuevas formas y
de los nuevos conceptos de espacio, de ti empo y de energía planteados por
la ciencia, y buscados afanosamente por el arte.” 4
Todos estos factores fueron los que, unidos a la aparición del hormi g ón armado como
material revolucionario en la construcción y por ta nto en la concepci ón arquitectónica, a
partir de la Primera Guerra Mundi al se avanza hacia una e tapa d e tendencias bien
definidas y por tanto de g randes creaciones. Se unieron c onceptos c omo la
industrialización, las n uevas tendencias del a rte, como fue el cubismo c on sus
perce pciones espaciales, y el interés por las ar tes primitivas que en aquellos años
tomaron gran interés. Así podríamos enumerar diferentes alternativas, que en esos
momentos tan decisivos, siguió la arquitectura. Se originó la arquitectura racionalista,
co mo eje principal evolutivo; arquitectura humanista, que apareció como reacción a
partir de 1928; arquitectura nacionalista, producto de los totalitarismos políticos; y por
último la arquitectura que nos interesa en este trabajo, que fu e de marcado carácter de
afirmac ión de los factores regionales, y sobre l a que intentamos a clarar cual fue su
desarrollo de ntro de un contex to ge neral.
Según afirma Segre 5 , el inicio de la nueva arquitectura y por ende, el inicio de la
arquitectura de ca rácter regionalista qu e estamos estudiando, tiene su orige n en los
escritos que Pugin y Rus kin 6 realizan en el siglo X IX. En ellos se abog a por una defensa
4 VELA RDE, Héctor: “ Historia de la A rqui tect ura”. Bre viarios del F ondo de Cultura Económi ca. México, 196 3. Pág. 197.
5 SEGRE, R obe rto: “Historia de la arq uitectura y d e l urban ismo. Países desarrol lados de l siglo XI X y XX.” I nstitu to de Est ud ios d e
A dmini s t rac ión Lo cal. Madrid, 1 983. Pág. 77.
6 Se gún afirma Segre en su li bro, Pug in y Ruskin tiene cinco puntos que definen los objet ivos que la teoría so bre el diseño y l a
arquitectur a deben cumplir: “1. - L as negativas c o ndiciones d e l proletariado –en un nivel nunca visto con cebido hasta entonces-, y el
deterior o ambiental son producidas po r la i mpla n tació n del in dus t rialismo y el desarrollo capitalista. 2. - El u so d e la máquina y los
intere ses puramente materialistas de la b urg u e sía so n culpable s de la crisis c ultural identificada con los códigos eclé cticos y la
pérdida de las p ro pias tradiciones nacionales. 3. - La recuperac ión de la crisis se alcanza por medio de la recupe ración del modelo
social, económico y cultural e stablecido en la Edad M e dia, cuya visión ide alizada hacía suponer l a existencia de una armonía social,
moral- definida por el catolicismo-; una cu lt u ra h omo géne a y una cualifica ción del a m b ien te físico log rada a t r avés de la relación
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de la clase media, la cual estaba destinad a a desaparecer im buida por las dos g randes
clases sociales que se d efinieron de spués de la r evolución indus trial: la alta burguesía y
el proletariado. La radicalización de la lucha de clases y la primacía de las dos
posiciones antagónicas, producen en las clases medias y e n sus ideólo g os una aversión y
recha zo hacia las condiciones d e vida, el sistema productivo y los patrones culturales
que identifican, tanto a l a alta burguesía como al proleta riado. Por un lad o no quieren
perder su autonomía e conómica , su nivel de vida, sus tradiciones culturales, y
privilegios c a y endo en el estatus del proletariado, y por otro, repudian los nuevos
valores cosmopolitas impuestos por la burguesía, así como su base económica, la cual
los margina totalmente del sistema capitalista.
Esta posición se m anifiesta a través de una postu ra utópica anclada en la recuperación
de un ideal de vida tomado del pasado, según afirma Marx 7 , en sus esc ritos de 1848,
“… estas clases medias rompen las máquinas, incendian las fábricas,
intentan reconquistar por la fuerza la posición perdida del trabajador de la
Edad Media.”
Para John Ruskin, uno de los críticos de arte más importante de la época, el arte no debe
ser privilegio de una mi noría, sino que debe estar al alc ance de toda la sociedad en su
conjunto. Que la obra de arte debe estar presente en cualquier hogar y pa r a ello defe ndía
el antimaquinismo y la r ecuperación de la sociedad medieval. 8
La s mismas ideas defendía Wil lian Morris en I n glaterra también, p ero a difere n cia de
los dos teóricos anteriores, Morris lleva a la práctica sus ideas sobr e el dise ño, y adem ás
equilibra da entre ciudad y campo. 4. - El valor de los códigos m ediev ales estriba en la relación unívoca entre trabajo artesanal ,
materiale s utilizados y valor artístico del producto terminado, trilogía q ue es destruida por la producción de objetos a máqu ina. O
sea, que el producto artístico es válido en la medida que ex prese u n trabajo hu m ano creador. 5. - El c once pt o de arte n o se
circunscri be a las tradicion ales “be llas artes”, si no que comprende los objetos de uso cotidiano, la arquitec tura y el urbani smo. Los
valore s estéticos no provienen de e nunciados autónomo s, sino de una vinculac ión estrecha entre las nece sidades y concepciones
vigentes e n una so ciedad históri c ame nt e dete rminada. Pág. 80.
7 Obtenido de l libro de Roberto Se gre, según los e scritos de M arx y Enge ls e n “El Manifiesto Com unista”
8 La ciudad imag i nad a por Ruski n se mater ializó e n St. Geor ge’s Guild, do nde preten día conver tir un fragme nto d e territorio in g lés
en “bello, pacífico y fértil, sin máq uinas de vapor ni ferr ocarrile s”, t e rminando en u n fraca so sim ilar al d e l reto de socie dades
utópicas de la época.
16 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
al percibir su fracaso en el plano cultural, se integra en la acción política, y participa en
el movimi ento obrero inglés. Este trabajo de Mo rris se convierte en el pu nto de partida
del movimiento Art Nouveau, la Ciudad Jardín y el protorracionalismo europeo. 9
LA CIUDAD JARDÍN.
El nacimiento de la Ciudad J ardín nace como culminación del modelo de hábitat
propuesto por la pequeña burguesía, se produce a finales del siglo X I X, y r ea lizada por
Howard, recogía todos los esquemas urbanos anteriores elaborados por los socialistas
utópicos, y lo que m ás nos interesa para este trabajo, las nuevas experiencias ti pológ icas
para la vivienda suburbana.
En las primeras propu estas ll eva das a cabo por los socialistas utópicos, para encontrar
una propuesta alterna ti va a las ciudades industriales, se planteaban núcleos de población
de tamaño reducido, de 500 a 2000 habitantes, vinculados entre sí por sus trabajos o
bien por sus creencias religiosas. Estas comunidades intentaban se r autosuficientes
económicamente , combinando trabajos arte sanales con la producción agrícola. En lo
que se refiere a l a tipo log ía d e las vivi enda s, se tomó en al g unos c asos modelos
históricos, pero en g eneral se eluden los esti lemas simbólicos, y se conciben
edificac iones simples, de estricta funcion alidad con claras reminiscencias a la
arquitectura popular rur al. La tipología urbanística era de un modelo c err ado que se
oponía al crecimiento incontrolado de la ciudad industrial.
En la p ropuesta realizada por Howard existen varios aspectos que nos i nteresa estudiar
al encontrar su desarrollo un modelo paralelo en la ciudad de Las Pal mas de Gran
Canaria. Se proyecta un modelo de ciudad que constitu y e la ba se de la m ay o r parte de
las iniciativas de c iudades medias que se produc en en la socieda d capital ista dura nte el
siglo XX. La base soci al de estas ciudades es claramente pequeño bur g ués, ya qu e
debido al costo del ter reno y de las viviendas unifamiliares, el proleta riado queda
excluido. Por ello la Ciudad J ardín, en Europa y Norte América, es la ex pre sión
9 Op. Cit. Pág. 83.
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EN LA CIUD A D DE
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tesis doctora l
VOLUMEN I / 17
territorial del re chazo a la heg emonía del gra n capital, y de las grandes metrópolis.
Representa el intento de la pequeña bur g uesía por evitar su p rogre siva p roletarización,
pero la Ciudad Jardín resultó un fraca so ideológi co c omo unidad de resistenci a ante el
capitalismo, quedando únicamente en vigor el modelo re sidencial, no ya autónomo
urbanísticamente, sino i nteg rado en l a metrópoli s 10 . La Ciudad J ardín se convierte
entonces en l a degeneración de la idea original, cay e ndo en manos de los especulador es,
de los constru ctore s de viviendas unifamiliare s con jardín, último refugio de la célula
familiar, y es en este estadio donde analizaremos la int erve nción urbanística realizada
en nuestra ciudad y donde se produjo una gran cantidad de obra regionalista.
Segundo Período: desde la P ri mer a Guerra Mun dial hasta 1955.
La arquitectura regionalista, como ya hemos dich o anteriormente, ha sido una constante
línea de trab ajo que con mu y diferentes matices se ha desarrollado en los diferentes
países de Europa desde finales del siglo XIX, pero que tomará una definición de “ estilo”
a partir de finales de los años veinte.
Con la llegada de la cri sis de valores culturales acaecidos con la instau rac ión de las
dictaduras en Europa, se trata de imponer un sistema imperialista mundial, económico y
social que subyugue al proletariado. Países com o Italia, Alemania, España y Japón,
abanderados por la alta burguesía, poseedora del poder económico, y estando
presionada po r las fu erzas progre sistas, imponen un sistema político represivo,
buscando el apo y o de l a peque ña bu rguesía. Est a dualidad de clases domi nantes queda
patente en el arte y por t anto en la arquitectura. Mi entra s la alta bu rguesía retorna a los
valores clásicos, dejando de lado la arquitectura m oderna que había i mperado en Europa
hasta es e momento, el racionalismo, abo ga por la monumentalidad de los edificios
como reflejo de la per ennidad de este nuevo movi miento social; mientr as que en la
pequeña bur g uesía se recurre de nuevo a los valores localistas y folklórico s, de la
artesanía nacional y de la s expresiones individuales e historic istas.
10 Op. Cit. Pág. 92
24 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
También se dio en este periodo la fig ura de Hugh Macka y Baillie Scott (1865 -1945),
cuy as viviendas unif amiliares desta caban por la fuerza de sus al eros de clara influen cia
regionalista y sus plantas abiertas, al estilo de Frak L lo y d Wright. Tanto las casas de
Scott como las de Vo y sey se dieron a cono cer internacionalmente a través de la revista
The S tudio, que tuvo gran difusión en Eu ropa y e jerció una gran influencia sobre todo
en Alemania.
En estos años de principi os de siglo, s e realizaron en Inglaterra obras d e m ucha calidad
en el terreno de la arquit ec tura tradicional. Aparecen una s erie de arquitectos
fundamentales p ara el d esarrollo de esta corriente arquitectónica, Edwin Lutyens, E. S .
Prior, Giles Gilbert S cott y W.R. Lethab y . Luty e ns participa en el movimiento Arts and
Crafts de Morris y en s u obra d estacan los cottagges realizados en l a mejor tradición
vernác ula 16 . L ut ye ns fue coetáneo de Frank Llo y d W rig th 17 , y trab ajó en el despacho de
Ernest George, que fue a su vez discípul o de Nor man Shaw.
A partir de 1906 se convierte en el arquite cto de may or prestigio en I nglaterra y el que
recibe los encargos m ás importantes, por lo qu e s u arquitectura tuvo una gran difusión,
su estilo derivó hacia un clasicismo-barroco, mu y in fluido por Wren, pero con toques
italianos muy marcados . Durante su carrera r ealizó todo tipo de enca rgos desde
viviendas a obras de urbanismo, demostrando ser un maestro del juego de los espacios
y a sea en sus residencias orgánicas de planta abierta, arraigadas al lugar, como en
edificios comerciales y eclesiásticos. Al igual que W rig ht, Lutyens se oponía al un estilo
internacional, aunque d esde distintos enfoques, mientras que Lutyens renegaba del
Movimiento Moderno, Wright lo hacía hacia lo s clasicismos en arquitectura. Lutyens
realizó numerosas viviendas unifamiliares en un esti lo pintoresco y regional derivado
del de Shaw, en las que reflejaba la c re ciente nos talgia d e un mundo rural perdido, que
conduciría a la fundació n del National Trust for Places of Historic I ntere st or Natura l
Beauty y dos años más tarde a la influ y e nte revi sta C ountry Life, para cu y o fundador
16 CHUECA G otilla, Fernando: “Hist oria de la a r quit e ctura occiden tal. VI . El siglo XX. L as fases finales y España”. Dossa t -
Bolsill o. Madrid, 198 0. Págs. 33 y 34.
17 F ranK Lloy d Wraight, valoraba y comentaba la obra de L ut ye n s en el Taliesin East a nte su s estudiantes, se gún escri b e David
Watkin en su “Histor ia de la ar quitectura Oc c i dental”. Ed it. Kö nemann. I ta lia, 19 99. Pág. 36 3.
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Edgard Hundson rea lizó una de sus viviendas más importantes, como fue Deaner y
Garden, en Sonning, Berkshire (1902), donde se materializa el la fluidez espacial que el
arquitecto conseguía a tr avés del encuentro de los numerosos ejes transversales con qu e
contaba la vivi enda, además de destacar el gran control geométrico y vol umétrico que
poseía el ar quitecto, y que reflejan sus obras.
Su obra más repre sentati va fue el pro y e cto del traz ado de la ciudad de Nueva Delhi, y el
Palacio del vir rey (1912 -1931) donde el arquitecto no utiliza el len guaje de los
pintoresco y rural sino q ue se mueve en un estilo clasicista, llevado a ello por el ti po de
obra, y que f ue el último gran gesto arquitectónico de la Inglaterra I mperial.
Otro de los arquitectos i ng leses de tr adición vernác ula fue Prior, el cual tuvo un papel
más destacado como teórico de la arquitectura q ue por sus obras realizadas, siendo un
defensor de la arquitectura d e los siglos XV I y XV II , utili zando un uso frenétic o d e los
materiales loca les combi nados entre sí.
A su vez ocurría en Inglaterra a lrededor de 1900 que se perdía el liderazg o e n la
creación de un nuevo estilo arquitec tónico; cuando este comenzaba a s er un movi miento
universal, I n glaterra , dado su carácter, se negaba a prescindir de sus tradiciones,
condición impresc indible para conseguir ese nuevo leng uaje arquitectónico que se
estaba formando. De este modo, cuando en el co ntinente se estaba tr abajando sobre los
logros conseguidos en Inglaterra , allí sus arquitectos realizaban obras neo-clásicas, neo-
ge or g ianas, o n eo-coloniales, tanto en vivi enda s rurales como urbanas; para edificios
públicos o rep re sentativos se dejaba v er l a influencia americana de grandes atrios d e
columnas inmensas reali zados bajo la influen cia ejercida en le Ex posición de Chicago
de 1893. 18
El a mbiente tra dicional o semitradicional de Ing late rra fue sacudido c uando, c omo
resultado de la Segunda Guerra Mundial, fig uras como Gr opius, Mendelsonh o Bre uer,
trabajar on ocasionalment e en este país, convirtiéndose en los introductores del nuevo
lenguaje int ernac ional en I nglaterra. A pesar d e la aparición del racionalismo, en
18 PEVSNER; N ikolaus: “ Pionero s del Dise ño Moderno”. E dic io n es Infinito. Buenos A ires, 1963. Págs. 207-208.
26 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
Ing laterra tenían mucha más fuerza las obras de los tradicionalistas que la de los
defensores del nuevo lenguaje moderno de la arquitectura, ya qu e no se dio la presencia
de ninguna figura de rec onocimiento internacional que se desenvolviera en este
lenguaje.
1.1.2. FRANCIA.
En Francia, l a enseñanza estatal de la arquitectura constitu y ó un elemento de estabilidad
cultural que se mantuvo intacto incluso en épocas de grandes cambios políticos.la
arquitectura francesa del siglo X I X estuvo mar cada po r los ideales int electuales y
visuales de una instit ución académica única en su género: l a Écol e des Beaux-Arts
(Escuela de B ellas Artes), que fue fund ad en 1803 por Napoleón, junto con las otras tres
academias del Institut de France . El prestig io, continuidad y g ran sev eridad de un
sistema de formación arquitectónica único en Europa, hicieron de Francia el centro de
los debates intelectuale s sobre arquitectura durante los siglos XVIII y XIX. 19
En el período comprendido entre 1830 y 1870, se caracteriza la arquitectura por el
predominio de una arquit ec tura ecléctica, definido este término se gún e scritos de
Roberto Seg re como: “la pérdida de la coherencia formal característica del repertor io de
elementos figurativos de cada época y el uso de componentes disími les, provenientes
del pasado europe o o de otras civilizaciones”. 20 Al empleo de esa gran gama de
movimientos fig urativo s y c ult ura les, había contribuido el incremento de las
investigac iones históricas y arqueológ icas, y al contacto con las nue vas culturas
provenientes de los países colonizados en aquellos años, lo que dejaba el espectro
artístico abierto desde la Antigüedad hasta el siglo XIX.
El empleo de estos códigos estilísti cos fue suscitado por la nueva burguesía en ascenso,
y a qu e a través de “su” uso de la hist oria, como clase dominante en aquel mom ento, se
19 WA TKIN, David : “ Historia de la A rquitectura Occ idental ”. Edit. K önemann. Italia, 1999 . Pág. 24 9.
20 SEGRE, Roberto: “ Historia de la arquitec t ura y del urbanismo. Países desarroll a dos del siglo X I X y XX.” I nstituto d e Estudio s
de A dministración L ocal. Madrid, 19 83. Pág. 68.
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enfre nta al de sarrollo natural de la nobleza feudal, y se apo y a en esta nueva
interpretación para crear su pr opia historia. Con esta ideología, la representación
material del poder económico se convier te en uno de los principios básicos de la cultura
burguesa, que apoyada por el desarrollo de l a industria, pone en cris is la relación
unívoca entre traba jo manual arte sanal y respuest a creadora. Por ello la obra de arte se
convierte en me rcancía asequible a quién disponga de recursos, y P arís se convierte en
el refere nte de esta cultur a mer cantilista.
En la década de 1870 a 1880, la Union Syndicale des Architects Français for mada por
Viollec- le - Duc, y J.A.E. Vaudremer entr e otros tratan de abandonar las referencias de
los estilos medievales e inventar un nuevo lenguaje qu e satisfaga sus teorías
“rac ionalistas”. En Francia, tanto la cultura ac adémica como la tradición técnica , se
manifiestan ajen as a las nuevas aportaciones ar tísticas que lle g an desd e el r esto de
Europa, el art nouveau , se encuentra con fuertes resistencias a su difusión en el ca mpo
de la arquitectura de edif icios singulares. Este estilo se limita a ser utilizado como
decora tivo y c omo parte de la arquite ctura doméstica. Posteriormente a caba siendo
asimilado, alrede dor de finales de si g lo, por el eclecticismo tradicionalista.
Fue a p artir de la Ex posición Universal de París de 1900, cuando los arquitectos
franceses consideraron al art nouveau como un estilo más dentro de la gama ecléctica, y
se realizaron edificios bajo su criterio. Por todo el lo en Franc ia no se dio el proceso de
continuidad ni de transmisión de consigna s, ni de conciencia de una herencia que re cibir
y transformar. El mismo fenómeno se produjo años más tarde entre el art nouve au y e l
racionalismo, mientras q ue en Alemania y Austria se establece un vínculo muy fuerte
entre las g eneraciones y las tendenc ias sucesivas, en Fra ncia, como en I t alia y Espa ña,
no aparece más que débil mente. 21
En cuanto a l a arquitectura regionalista, aparece en Francia al igual que en I n glate rra,
cuando la conciencia de l a pequeña burguesía entr e a formar p arte del entr amado social,
21 ZEVI , Bruno, de su artículo “El p or venir de la arquitect ura francesa”, en el libro “Arquitecturas en Francia. Modernidad y po st -
modernida d”. Catálogo de la exposición que lleva su mi smo nombre. Edit. Centre de Création I ndust r i e lle. Pág. 14 -17. Madrid,
1983.
28 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
esto fue a finales del siglo XIX. También en Francia, al igual que en el resto de Europa
una arquitectura ecléctica, basada en los órdenes de la Grecia antigua, p ero donde las
leye s principales de la composición clásica co mo son el orden y l a sim etría, fueron
cambiadas por el gusto de lo pintore sco que correspondía a la recup era ción d e la
arquitectura civil medieva l. Esta arquitectura fue el reflejo de l clasicismo romántico
surgido en Inglaterra .
Sin embargo en Francia se da la figura de Pug in, quien se plantea la “univ ersa lidad” d e
esta arquitectura ecléctica, abogando por una dife re nciación localista d e la misma. Esta
misma idea fue refrenda da posteriormente por Violl ec- le - Duc.
El fin de la hegemonía de los cánones clásicos, el gusto por l o pint oresc o, y l a
concienc ia de l s entimiento nacional, fue lo qu e llevó a la arquitectura hacia una
concepción regionalista. Esta tendencia no sur g ió repentinamente, a ello l levó también
en Francia, a la oposición de los partidos políti c os a una política centralista, así como
una serie de personalidades y o rganismos como fueron el Tourig Club d e France , los
artistas que abogaban po r renovar el arte popular, y los miembros de las asociaciones
para la protección del paisaje.
El movi miento regionalista, nació en el si glo XIX, con el despertar de las
nacionalidade s y el romanticismo. Se fundó en 1843, en el norte de Francia el
Movimiento Breton, sobre una reivindicación cultural y su primera preocupación fue la
de preservar el idi oma, b ajo la iniciativa d e una a ristocra cia preocupada en modernizar
el mundo a g rícola, pero también en encuadrar el mundo campesino, y de preservarlo de
la penetración ideoló gica republicana. Encontrando en este caso una g r an sim ilitud con
lo acaecido en e l norte de España.
En oposición al academicismo de la Escuela de bellas Artes d e P arís, la arquitectura
regionalista, se vio reflejada en la construcción de viviendas rústicas, de historicismo
neo-gótico, o de b alnearios pintoresquistas. Sin e mbargo la reconstrucción de las
regiones devastadas tras L a primera Gu erra Mundial, le confie re el estatus de estilo
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arquitectónico reconocido. Durante el período de entre gue rras, los def ensores de este
estilo luchan contra el desprestigio suscitado por la im ag en mercantilista que ofrece esta
ar quitectura, así como contra la negación que de e lla hac e la arquitectura moderna.
“Sin embargo, mientras en los demás países nacía una nueva generación
que, con sus esc ritos y s us obras, iba perfilando las tareas de un segundo
funcionalismo, caracterizado por la búsqueda del espacio y por una
urbanística orgáni ca, Francia no supo apartarse de una dirección
esencialme nte clasicista.” 22
En F rancia no se dio la experiencia e xpresionista ni la futurista, y el racionalismo, que
tuvo en Francia a Le Corbusier como su máximo exponente, no realizó evoluciones
sobre él, como fu e el n eoplasticismo formulado por el grupo holand és De Stijl , que
intentó dotar de una g ramática y una sintaxis a la arquitectura moderna .
1.1.3. ALEMANIA.
Al contrario de lo que ocurría e n Inglaterra o en Francia, a finales del siglo XIX, en
Alemania no existe el peso de una cultura tradición que encauzara a la arquitec tura
hacia un estilo regionalista. En este país la ind ustrialización en esos mom entos era
reciente y los estamentos sociales han permitido la aparición de una minoría abierta
progresiva formada por artistas, técnicos y economistas, pero qu e no m antienen un a
actitud de enfrentamiento con los poderes establec ido, como sucede en el resto de los
países europeos. Reflejo de e sta situación fue la fundación e n 1907 del Deutsche r
Werkbund 23 , fundado por un grupo de artistas y críticos, asociados con algunos
productores. Entre los arquit ec tos fundadore s se encuentran Peter Behrens y H einrich
22 ZEVI , B runo: “Historia de la arquite ctura moderna”. E dit. Posei dón. Barc elona, 1980. Pág. 1 58.
23 La constitución d el Deutcher Werbund supo ne la culminación de una serie de debates que se d e sarrollaron durante aquell os años
en torno a las relaciones entre arte, artesanado e industria. L a asociación supuso prác ticamente el único núcleo ideológico d e la
cultura arquitectó nica europea de a quel los años; d e ah í su t rasce ndencia a pesar d e la ci e rta h e terog eneidad de sus c onten idos d e
partida.
30 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
Tessenow, figura s c onsideradas im portantes en este trabajo para la ubicación de la
arquitectura tradiciona l a lemana dentro del contexto europeo.
Aunque a Peter Beherens no podríamos encuadrarlo dentro de un contexto puramente
tradicionalista, consideramos que su obra re cor re un amplio espectro de po sibilidades,
y a que al no estar mediatizado por una formación academicista, intenta buscar las cl ave s
de su arquitectura en las tende ncias de l momento y en la arquitectura clásica, que
siempre constituirá una referencia para él.
Peter Behrens utili za para su repertorio formal las for mas tr adicionales pero
manipulándolas de form a que adquieran gran m onumentalidad, sus composiciones se
caracter izan por una presentación desnuda del material y de la funcionalidad formal, así
como una gra n rotundida d apoy a da en ritmos uniformes.
Durante su actividad como profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Dusseldorf,
tiene como colaborador a J.M. L auweriks, el cual le transmitirá su interé s por el sistema
compositivo basado en el cír culo y el cuadrado inscrito y las t r amas geométricas
asociadas 24 , sistema que Behrens empleará en to das sus obras. Así mismo, desde su
viaje a Italia en 1896, el arquitecto se sentiría atraído por los edificios rel igiosos de la
antigua Toscana. Estos dos factores serían los fundamentos de su obra arqu itectónic a.
Como obras a reseñar dentro del contexto de este estudio señalaríamos la vivienda
Gustav Obenauer de 1905 en Saarbüchen, y el e dificio de guardabotes “Elektra”, club
deportivo de los tra bajadores de la AEG, realiz ada en 1912, en las cuales están
arra igadas la tradición de la v anguardia, espec ial mente la austríaca, pero en sus manos
las formas t ra dicionales son usadas con menos rotundidad. El artista emplea tanto los
materiales como las formas y las volumetrías “a su man era”, confirién dole el carácter
propio que posee su arquitectura , tanto la de raíz art nouve au, hasta la racionalista que
ejecutó en sus últimas obra s.
24 Según explica Roberto Osuna Redon do en su libro “Guía de arquitectura. Peter Behrens”. Escrito junto con Mª Tere sa Valcarce
L a brador. Edit. Ne rea. Madrid, 1997. Pág. 18.
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Pero al estudiar la arquitectura d e raíz tradicional en Alemania, nos encon tramos con la
figura indiscutible de Heinri ch Tessenov ( 1876 -1950), cu y a t rayectoria profesional se
desarrolla completame nte en el período histórico motivo de esta tesis, por lo que el
estudio de su obra nos parec e de gran interés para mi trabajo.
El arquitecto fue socio cofundador de la Werbund en 1907, y aunque la línea de
Tessenow se iniciara con el movi miento reformista neo g óti co de Pu g in y Rusquin en
Ing laterra, reivindicando, al igual que Willi an Morris, el regreso de la s condiciones
artesanales de la Edad Media, las obr as de Tessenow no h an de cat alogarse totalmente
en este sentido, ya que la influencia de las condicione s de un tiempo y de un espacio
físico determinados fue ron las pautas qu e marcaron su queh acer arquitectónico.
Tessenow se interesa por la cultura del clasicismo a través de l a refle xión sobre la
cultura anónima rura l, y su línea de actuación se e ncue ntra más próxima a l os problemas
de la casa y de los edificios públicos más habituales. Así mismo ocurrió con su faceta de
urbanista, la cual, apoyándose en los postulados ing leses de la ciudad -jardín, reflejan en
sus propuestas características específicas, dotand o de fisonomía propia a las distintas
área s de ciudad, tanto de la pe riferia como de los centros históricos 25 (Berlín,
Hamburgo, Dr esde... ). Ya no se plantea la crea ción de nuevos núcl eos de población
alejados a d ecena s d e kilómetros del centro de la ciudad como aparece en las propuestas
de Howard, Tessenow plantea asentamientos en las inmediaciones de las gra nd es
ciudades, o incluso en las áreas inte riore s a ella a modo d e c olmatación de la propia
urbe. La preocupación más im portante para el arquitecto era solucionar la problemática
de la vivienda unifamiliar, de gran tradición en Alemania. Seg ún analiza J.A.
Linazasoro en su tesis “El proy ecto clásico en arquitectura”, expli ca:
“Toda la historia de la casa alemana se analiza y sintetiza desde all í: u na
historia jal onada por las casas góticas, las Fug gerei, la pequeña casa de
Goethe en W eimar... experiencias que Tessenow puede entender como
25 GA RC Í A Roig, José Miguel: “Heinrich Te ssenow: pensamiento u tópico, Ge rman i dad, Arquitec t ura .” Univer sidad de Valladol id.
Pág. 17.
32 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
diferentes ejemplos de un único proyecto, del cual el propi o Tessenow
avanza la solución más esencializada posible, sabiendo ver, sin embargo,
en las soluciones anteriores cue stiones resueltas ya de manera definitiva.
La aparente ingenuidad de Tessenow no puede tomarse sino como e l
resultado de la aproximación, casi única en un arquitecto, a los viejos
maestros constructores del pasado.” 26
En cuanto a l a a rquitec tura, él la entiende como un reencuentro con la cultura, en el que
armonicen el hombre y s u entorno, sin la necesid ad de una búsqueda de estilos. Según
expone L inaz asoro en su prólog o del libro “La a rquitectura como oficio y otros
escritos” de Gras, se pu ede comprender el sentido tradicionalista de la arquitectura d e
Tessenow:
“...esa condición de lug ar estable presupone la evidencia de unos temas
permanentes, d e una resolución inmediata de los mismos en la que el peso
de la moda, de la renovación estilística es sensiblemente menor en lo que
afecta a problemas esenciales...Un caso muy signi ficativo podrí a ser la
permanencia de las form as constructivas: si en al gunas arquitecturas cultas
el peso de los estilos puede suponer su sup editación a cuestiones d e forma,
hasta el punto de pasa r a segundo plano, al menos en el sentido de
evidenc iar su papel fundamental en el edificio, en la arquitectura rural l a
construcción es siempre fundamento esencial de la arqui tec tura, hasta el
extremo de d efinir elementos perman entes por encima d e épocas y
estilos.” 27
Tessenow al encontrar la definición de su arquitectura en una reducción de elementos,
en una economía de m edios ex presivos, en la sinceridad constructiva, lle g a a promover
26 .-Según ex plica José Antonio L in azas oro en su tesis doctor al “ El pro y ecto clásico en arquitectura ” , Edit. G .G., Barcel ona, 198 1.
Pág. 117. A sí mismo en el tex to expue st o cuan do se re fiere a la vivie nda de G oethe, es la Fr uenplan de W eimar, don de el artista
murió. Se trata de u na casa de campo pro pia de l a alta burguesí a o l a baja ar i stocra c i a de aquel mome nto, pero que re sponde a l
model o de casa tradicion al aleman a.
27 Obtenido de l prólo go re a lizado por J osé Ignacio L inazasoro , “ L a crít ica de l silencio: Giorgio G rassa y l os arquitectos
inoportunos”, del libro “La arq uitectu ra como ofic io y otros escritos”. Edi t. G usta vo Gil i, Barcelona, 1980. Pág. 17.
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la construcción con elementos estandarizados, que aplica en Hellerau 28 , y que debían
contribuir a la definición de un lenguaje formal se ncillo y general, él lo def ine como “a -
historicista”, pero que es tuviese arraigado en la historia más reciente 29 .Lo que quiere
realizar el arquitecto es liberar de todo signo co y untural, con el objetivo de log rar
formalizaciones atemporales y absolutas, extraídas de la caótica acumulación de
si gnos. 30
Como es sabido, la obra de Tessenow fue co etánea con la trascendental figura de Walter
Gropius y la formación de la escuela de la Bauha us, a sí como con el nacional -
socialismo promovido p or los totalismos políticos, pero, al ig ual que ocurrió con Al var
Aalto en Finlandia, la raíz tradicionalista, con la varie dad de matices que encierra esta
definición, siempre caracterizó su obra.
1.1.4. ITALIA.
Al sentimiento de unidad cultural y artística que e xistía en Italia desde el R enac imiento,
se vino a u nir a princi pios del si g lo XIX, los ideales de l a revolució n francesa de
independenc ia y unidad política. En aquella época, Italia a ún estaba formada po r
numerosos e stados pequeños, al gunos de los c ua les, como Venecia, I nstria y Da lmacia
se enc ontraban bajo dominio austríac o. El mo vimiento independentist a italiano, el
Risorgimiento, partió de Cerdeña, cu y o monarca, Víctor Manuel II fue no mbrado rey de
Italia en 1866, de si g nand o a Roma como la capital del nuevo estado.
En I talia no se dieron arquitectos o t eóricos de l a arquitectura de la talla similar a los
que hubo en Francia, I n glaterra y Alemania, sin embargo su arquitectura clasicista, con
28 En el I nst ituto que realiz ó en He llerau, se refl eja el carácter de e ncuentro que toma la ar quitectura de Tesse n ow , en la fac h ada
principal se combinan largas pilastra s de orden estiliza d o co n un frontón re sultante, y todo ell o combinado con una cubierta de
fuerte pendiente de origen rural , combinació n con la que el arquitecto define una s íntesis i ntegradora que supe ra las barrera s
estilísticas .
29 TESSEN OW , Heinrich: “De r W ohnhausbau”, Munich, 1 909, Pág. 7. Cit. po r GARCÍA Roig, José Miguel :” He inrich Te ssenow:
pensamiento utópico, G ermanidad, Ar quitectura.” Unive rsidad de Val ladolid. Pág . 113.
30 PIZZA , A ntonio: “Ar te y arquitectur a mode rna. 185 1 -19 33”. Edit. UP C. Barce lona, 199 9. Pág. 171.
40 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
a partir de la cual se apoy a toda su obra posterior, en la que se va a producir la pérdida
de estilo a través de la “esencialización formal” 39 . Esta actitud s e refleja cl ara mente en
obras como la Biblioteca de Estocolmo, o el Crematorio de Enskede. A lo largo d e su
ejercicio profesional, Asplud logra m antenerse siempre ligado a la tradición aún estando
en contacto con el Movimiento Moderno, estableciendo una arquitec tura capaz de dar
respuestas a requisitos tradicionales de la cultura sueca haciéndolos extensibles a una
cultura internacional; esta arquitec tura la define las palabras de Benévolo:
“... aportando al Movi miento Mode rno una her encia preciosa, aunque
marginal.” 40
Otro gran arquitecto a estudiar dentro de la corriente arquitectónica que nos atañe en
este estudio es el arquitecto finlandés Alvar A alto, el cual al comienzo de su carrera
mostró claros signos de la influencia qu e Aspl ud le había ejercido. En sus primera s
39 LINAZA SORO, José Antonio: e n su tesis do ctoral “El proyecto clásico e n arquitectur a”, Edit. G . G ., Barcel ona, 1981. Pág. 115.
40 BENÉVOL O, L eonardo: “Historia d e la arquitec t ur a moderna”. Edit. G .G. Barcel ona , 1994. Pág. 640
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obras se mueve entre un lenguaje clásico, como fue e l Pabellón I ndus trial para la
exposición de Tampera, (1922), o en un lenguaje vernacular, reflejado en el kiosco de
venta de artesanía finlandesa, realizado para la mi sma exposición.
Quizá la esencia de toda la obra de este arquitecto la podemos encontrar en el estudio
que sobre la vivienda tradicional finlandesa real iza, y sobr e el que se manifestó en
numerosos escritos 41 , en l os que destaca como pr ec eptos, la importa ncia del material
autóctono empleado como acabado y como soluciones estructurales, y la génesis del
espacio y por tanto de la forma de sus obras, en las que concibe una gene ración
orgánica, casi “celular”, de un elemento que se va desarrollando a partir de una o varias
unidades funcionales.
Una obra posterior d e Alvar Aalto, como fue la Villa Mairea, finalizada en 1938, y
considerada su obra mae stra, mante nía en sus primeros croquis de diseño, una refere ncia
directa en la z ona nobl e de la vivienda con la p lanta del estudio Ruoves i de Gallén -
Kallela, de 1893, de marcado carácter nacional-ro mántico. Elementos c omo la chimenea
escultórica y la combinación de mate ria les como l a albañilería, el ladrillo revocado y los
listones de madera , están pre sentes en ambas obra s.
En la Villa Mairea, más que en ningun a otra obra de Alvar Aalto, se entremezclan la
tradición racional const ructiva del si glo XX y el legado del movimiento nacional
romántico, todo ello combinado con l a manera de crear d el arquitecto. En la vivienda
cada una d e sus partes, func iones, materiales, recorridos, usos,...están e ntablando un
diálogo y a su vez una continua comparación, entre las dos tendencias que i nfluían en el
momento de Alvar Aa lto.
41 El arquitecto e stá ha blando sobre un pueblo p rimi tivo de l os bosques de F in lan dia en la zona de K arelia:
“Es pura arquitectura de asentamient o en el bosqu e , en que la madera domina casi al c ien por ciento tanto los materiale s como los
métodos de ensamblaje. Desde el tejado, con su sistema masivo de viguetas, hasta las parte s móviles de la construcción, la mader a
predomina, en la may oría de los casos d e snuda sin e l e fecto desmater ializ ador que da una capa de pintura...Un pueblo carel i an o
dilapidado es similar a unas r uinas g riegas, d on de l a uniformida d d e lo s materiale s e s un rasgo caract erístico , a u nque e l mármo l
sustituy a a la madera...En cierto modo, l a c as a ca re liana es un edifi cio que comienza con una sola y modest a célula o con un
imperfe cto embrión d e edificio-refigio para un hombre y varios an i males, y q ue d e spué, figura tivamente h ablando, crece año tra s
año. La casa careliana ampliada pued e ser comparada, en algún aspecto, con una formac ión celular b iol ógica. La posibil idad de un
edificio más grande y más c ompl eto s iempre q ueda abier ta.”
Alv ar Aalto : “ A rquitecture in K arelia”.1941 . Obten ido de FRA MPTON, Kenneth: “Histor ia crític a de l a ar quitectura moderna”.
Edit. G .G., Barcel ona,1981. Págs 194.
42 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
La obr a de este arquitecto puede representar un concepto regionalista entendido desde e l
genius loci , al que apo y a n: el uso de los materiales del lugar, las formas q ue simulan el
entorno, el ritmo de los pilares que se qui ere n confundir con el ritmo del bosque, o el
perímetro de las piscina s que recuerdan a la sinuosi dad de los lagos finlandeses, las
formas de vida qu e quieren manten er las tr adiciones (por e jemplo el emple o de la
sauna); a la vez que s e establecen diálogos con el momento presente cultural del
arquitecto, por medio de contraposiciones, de uso , de material, de forma...; según define
Frampton la arquitec tura de Aa lto se resumiría en:
“...ésta fue una modalidad discreta, pero altamente responsable de
construcción, que continuó la esencial tradició n nórdica de fusionar los
vernáculo con lo clásico- lo idi osincrático con lo normativo- a trav és de
cincuenta años de evol ución ininterrumpida, d esde la Vill a Bonnier de
Östberg de 1909 hasta la sala de conciertos Finlandia de Aalto, completada
en Helsinki unos cuatro años antes de su muerte en 1976.” 42
La homogeneidad soci al que se ha dado en Es candinavia durante los años estudiados,
tiene un claro reflejo cult ural en la arquitectura qu e allí se ha realiz ado. El anta g onismo
entre la ciudad y el camp o no ha exist ido en estos países, así como tampoc o se ha dado
antagonismo entre desarrollo regional y des arr o llo urbano, ni entre cultura rural y
cultura urbana. Ello h a sido por la interve nción estata l en el control sobre la
especulación del suelo, la distribución org anizada de la industria sobre el territorio y el
control del crecimiento urbano. Todo ello ha quedado reflejado en la arquitectura
realizada e n esos años.
1.1.6. SOBRE LA ARQUITE CTURA EUROPEA REGIONALISTA .
1. L a arquitectura re g ionalista o que alude a las tra diciones locales, tiene su base de
partida junto al movimie nto moderno. Parte de los escritos de Pugin y R uskin, en el
42 Op. Cit . pág. 204.
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siglo X I X, los cuales abog ab an por defe nder la clase media, en pelig ro de ex tinción
debido al gran desarrollo industrial surgido en Europa, y qu e había ll evado a la
formación de dos grandes estamentos sociales, la alta burguesía, con el poder
económico, y la mano de obra , formada por el proleta riado. A partir de a hí se
defiende la producción artesanal y l a referencia de la edad Medi a. El re g ionalismo
hizo una apropiación literal de estas ideas, mientras que para el Movimiento
Moderno, supuso el comienzo ideológico.
2. Seg ún narra Bruno Zevi, hablando sobre la histor icidad de la arquitectura moderna,
afirma:
“La costumbre de considerar a Horta, Mackintosh y Berlage como simpl es
anticipadores del funcio nalismo, de leerlos única mente en clave del estadio
arquitectónico sigui ente, es el resultado de una conciencia hist oriográfica
caducada. L a obra de estos maestros se analiza desintegrándola por partes,
juzgando modernas las que serán rec ogidas nuevamente en 1920 -1930 y
tachando de tradicional es, ochocentistas, anac rónicas las restantes, qu e
abandonará el racional ismo. Verdad es que cada generación elige del
pasado aquello que considera actual y valora en lo antiguo los signos que
anuncian lo moderno; sin embargo, no basta con esto para justificar la
miopía de la literatura histórica racionalista.
No valdría la pena insi s tir sobre este equívoco de no haber originado tres
preconce pciones: una esquematización cronológica mal entendi da, una
imagen falsa de lo primitivo y, finalmente, una metodología crítica ambigua
basada en algunas categorías figurativas con exclusión de las demás.” 43
3. Cuando hablamos del periodo regionalista que se dio a principios del siglo XX,
hemos detectado un rasgo común, que caracter iz a la cultura de la época, en los países
43 ZEVI , B runo: “Historia de la arquite ctura moderna”. E dit. Posei dón. Barc elona, 1980. págs. 91 -9 2.
44 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
que estamos ana lizando, las iniciativas considerada s de vanguardia empiezan
siempre manifestando su propia individualidad y originalidad, y son siempre
promovidas por personas aisladas o p or grupos reducidos, que actúan conservando su
independenc ia frente al resto de la sociedad, mientras las ideas que proponen las
consideran universales. Según expli ca Benévolo 44 , a partir del Renacimiento, cada
obra de arquitectura se considera un problema particular, y po r tanto pa ra su
resolución se ha d e buscar una solución particula r, lo que si g nificaba defi nir el estilo
arquitectónico que d e la obra. A partir del siglo XIX, esta consideración se a g udiz a,
pues e l arquitec to se pu ede mover en un espectro de estilos totalmente libre eleg ido
bajo su c riterio, y por supuesto los condiciona ntes que a y udarán a la definición de
dicho estilo serán: las tradiciones loca les, el destino de la obra, el cliente…
4. Apa rece claramente a comienzos del siglo XX, la inqu ietud por una nueva
arquitectura. Las solucio nes que aportan los diferentes países de Europa, y dentro de
cada uno de ellos sus distintas figuras, ponen de manifiesto la ebullición cultural del
momento, fruto de la cu al se desarrollan gran cant idad de expo siciones, f erias, libros,
revistas; y en los que el regionalismo tradicional aparec e como una opción más que
se g en era periódic amente cuando la arquite ctura se en cuentra en crisis. S e convie rte
en un comodín al que se recurre durante el período de espera.
5. En I talia el regionalismo se dio como nec esidad de acercamiento del a rquitecto y la
cultura al pueblo, tan so metido y abandonado tras el régimen totalitario, y tras la
guerra . No copiaba literalmente el lenguaje, trataba de adecuarlo a l os nuevos
tiempos.
6. En la Casa Roja d e Weeb se da el comienzo de la búsqueda d e esa nueva
arquitectura, pa ra lo que se recurre a los mater iales tradicion ales de la casa rural
inglesa, mientras que pa ra la planta se da una libertad hasta ahora desconocida, y
procede nte también de la tradición rural. En e ste primer e stadío converge n el
44 BENÉVOL O, L eonardo: “ Hist or ia de la arquitectur a moderna”. Edit. G .G. Barcel ona, 19 94. Pág. 28 3.
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regionalismo y l a modernidad. Podemos afirmar que los re gionalismos son un
camino más de la modernidad.
1.2. AMÉRICA LATINA.
1.2.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS .
Durante el siglo XIX, A mérica Latina sufrió la d estrucción del p roceso de integración
cultural y mestiz aje que se había asegurado con el barroco, y por tanto la no cre ación de
una modernidad propia. Se puede d ec ir qu e el si glo X I X, duró en Latinoamérica desde
1780, cuando la Ilustración borbónica impulsó una "segunda conquista" cultural
mediante las academias y su despotism o ilustrado, hasta 1930 coincidiendo con la crisis
económica mundia l, que dejó a Sudamérica bajo la tutela de los Estados Unidos.
La expulsión de los jesuitas e n 1767 permitió el control administrativo de la corona de
España, pero a su vez abrió las puertas de la in depende ncia, impulsada por criollos e
indígena s.
Con la independencia se llegó a la dis gregac ión de la unidad polí tica del continente, y
por tanto a la crea ción de nuevos estados, así com o al desa rrollo de guerras internas y al
sometimiento a las política s financ ieras de I nglaterra y las tenden cias culturales de
Francia.
Con esta mentalidad, América Latina , a partir de finales de siglo XV III su frió un a
ruptura con el pasado, con el mundo indí g en a, para buscar en los modelos externos sus
signos de identidad. L a arquitec tura popular y las mejores expresiones del bar roc o
fueron recha zadas por la élite cultura l del momento, que rec onocían como nuevos
modelos los universales del clasicismo. El hist oricismo romántico se implantó en el
continente, sig uiendo sie mpre modelos y revivals de los estilos europeos.
46 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
En las últimas décadas del siglo X I X, se pr odujo la inserción de ciertos países
latinoamericanos en la e strategia económica mundial. Argentina, Uruguay y Chile se
vieron transfo rma dos con la llegada de millones de inmigrantes europeos; a la vez que
se desarrollarían notable mente las infraestruc turas y equipamientos, respaldados por la
economía de I n g laterr a, con el fin d e r ecoger materia prima y distribuir productos
manufacturados por los países europe os.
Se int roduc en nuevos materiales y tecnologías, nuevos modelos urbanos y po r tanto
nuevas tipologías arquitectónicas, ll eva ndo a nuevos programas sociales y culturales.
La s ciudades ya no se organizan en base a su relación con el resto del continente, sino
que buscan, a través de puertos o estaciones de f err oc arr il su vinculación con Europa.
Mentalidad que que da reflejada según la siguiente manifestación de Samu el Ramos:
"el conocimiento de la lengua francesa era condición "sine qua non" para
ser clasificado como persona culta" . 45
La arquitectura se organiza según la escuela del "Bea ux Arts" de P arís, los g randes
arquitectos franceses envían sus pro y e ctos s in haber estado nunca en Amé rica, las
ciudades se llenan de obras de los diversos estilos de los "Luises", las "Regencias", y los
"Imperios", ofreciendo la s ciudades unos paisajes urbanos tot almente miméticos, que no
respondían ni al clima, ni a la geografía ni a la forma de vida americana.
Sin embargo a p rincipios del siglo XX se gestaron alternativas diferentes al
academicismo, y cu y os resultados formale s y espaciales se int egraron en la cultura
ambiental de la región, estos fueron el Art Nouveau, el Art Decó y el neocolonial,
originados por distint os fa ctores cu y a incidenci a abre una brecha en el eclecticismo
imperante, a través del c uestionamiento de los c ódigos clásicos.
45 RAMOS , Samuel: " El perfil del h ombre y la cultura en México." Editorial Pedro Robredo . México, 1938. En e l libro "El
arquitecto M artín No el. Su tie mpo y su obr a". Sev illa, 1995. Pág.19.
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Durante el sig lo XX, la lucha económica entre la s naciones europeas por conservar sus
área s de influencia en América Latina se hace más aguda. La tr adiciona l hegemonía de
España y P ortuga l tiende a debilitarse ant e la p resión de Inglaterra y A lemania, que
controlan el suministro de productos industriales, mientras que Estados Unidos,
establece un control ec onómico casi total en El Caribe y en al g unos países del
continente.
La crisis económica que sufre la Península Ibérica a finales del si g lo XIX, intensifica la
inmigrac ión de españoles en América, que se mantiene h asta la pri mera Guer r a
Mundial. Estos nuevos residentes, aunque establecen relaciones regionales, se
diferencian de ac uerdo a la posición social qu e ocupan, e xist iendo desde algunos
comerciantes millonario s, hasta españoles asalariados. Aunqu e la economía es
dominada por las empresas internacionales inglesas y no rteamerica nas, el comer cio
interior, queda en gra n parte en manos de los españoles.
La presencia de esta com unidad se hace patente en la caracterización de lo s barrios a la
manera española. Ejemplos clar os de e stos asentamientos fueron, por ejemplo, la
Avenida d e Ma y o, en Buenos Aires, y en Cuba la Habana Centro y la calle Reina. 46
Además de la localización geo g ráfica, los español es allí residentes, no se identifican con
la burgue sía criolla, ni con las influencias estéticas prove nientes de Francia e Inglaterra,
por lo que recurren a los modelos españoles vigentes a principios de siglo, como fueron
el eclecticismo madrileñ o de Antonio Palac ios, o el modernismo catalán de Antonio
Gaudí, o L luis Domech i Montaner.
1.2.2. LA ARQUITECTURA MODERNISTA.
Entre 1900 y 1920, la arquitectura modernista se introduce por diversos canales en
La tinoamérica, a través de revistas culturales de moda, publicadas en Europa y en
Estados Unidos; por la presencia de objetos orn amentales y m obiliario para la vivienda,
46 SEGRE, Roberto: " A mérica L atin a. Fin de mi l enio. Raíces y perspe ctivas d e su a r q uitect ura”. Edit. A rte y Literatura. M a drid,,
1999. Pág. 97.
48 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
realizados por Tiffan y , Gallé, La lique y Thonet; así como por la introducción del uso de
las e structuras m etálica s prove nientes de los p aíses industrializados, cuy o s motivos
decora tivos contenían elementos propios del estilo. P or otro lado la p articipación de las
naciones americanas en las Exposiciones I nternacionales que se realizan en I talia,
España y Francia, la identificación con las cor rientes artísticas europeas por parte de la
burguesía local, y de los arquitectos extranjeros residentes en América, y por supuesto
la fuerte presencia de inmigrantes italianos y españoles, en particular c onstructores
catalanes, que sirvier on de portadores de las innovaciones técnicas y formal es.
Por un lado se instaura el modernismo como, l en guaje utilizado en las construcciones de
las ciudades de t amaño medio y en los ensanches de las grandes ciudades. El
modernismo fue asimilado como una respuesta antiacadémica, que alcanzaría masiva
difusión a nivel popular por unos costes de p roducción men ores a los de la arquitectura
"clásica", utiliz ando como base de su len g uaje de base geométrica que oscilaba entre
alusiones contemporá neas y paisaj es eva sivos.
Este estilo fue utiliz ado principalmente en e dificios de viviendas y en algunos
comerciales, así como sirvió para expresar y definir las nuevas tipologías
arquitectónica s sur gidas de la modernidad como fueron los cines, teatr os, hoteles e
instalaciones deportiva s.
Pero y a en los primeros años del siglo XX, la crisis del aca demicismo ge nerada en
Eu ropa, y qu e dio origen al nacimiento del Modernismo, supuso también la liberación
de L atinoamérica del sometimiento a un solo estilo, comenzaron a individualizarse las
propuestas para los diferentes países, se abrieron las compuertas de un mesti zaje latent e
y se sintió propio lo a jeno. Se dieron obras ar t nouveau , del moder nismo catalá n,
jundestil y sezession ; así mismo se dieron las primeras manifestaciones de
reivindicac ión indigenista como fue el pabellón que realizó Méx ico, de estilo ma y a -
azteca para la Exposición de París de 1889.
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Amparados en el eclecticismo establecido, fueron tomando fuerza las id entificac iones
historicistas románticas que caracterizaban ci ertas tipologías arquitectónicas con ciertos
períodos de l a historia. Las iglesias uti lizaban modelos del g ótico o d el románico, las
cárceles y c uarteles s emejaban castillos medievales; e n ge neral, la arquitectura la
escolar, la hospitala ria, l a lúdica, se entendían co mo expresión indi vidual de una obra
que prestigiaba a cada ci udad, entendida en estos mom entos como la suma de edificios
singulares. Así mi smo se tomaban como modelos urbanos los propu estos por el
academicismo, las diagonales y el sentido escenográfico introducidos por el barón
Haussmann en París, rompieron con la cuadrícula tradiciona l empleada en la formación
de las nuevas ciudades america nas desde sus orígenes.
1.2.3. LAS PROPUESTAS NACIONALISTAS .
La crisis del modelo europeo comienza en tiempos de la Primera Guerra Mundial la cual
hace poner en duda los valores de unos p aíses qu e están sumidos en la ba rbarie . En ese
momento se está fr aguando un e spíritu nacionalista que e s ex pre sado en los escritos de
Rubén Darío, J osé Martí, y Ricardo Rojas con su libro "La Restauración N ac ionalista",
en 1909. 47
Se producen además u na serie de a contecimi entos socio-polí ticos qu e mar ca n la
evolución de las id eas artísticas. Se produ ce n, en 1910 la Revolución Agrarista d e
47 Ricardo R ojas defiende un concept o d e síntesis y fusión que d e sarroll a rá en "Blasón de Plata " en 1 910, en donde explica la
formación cultural argentina, más t a rde c ompl etado e ilustrado en "Euri ndia", p ubl icado en 1924. Rojas resol vía la p ol a ridad
A mérica-Europa con una dialé ctica entre lo propio y lo ajeno superada a tra vés de lo que denomi naba "síntesis eur índica".
"Eurindia es un mito creado por Eur opa y las I ndias, pero ya n o es de las I ndia s ni de Europa aunque está hecho de las dos… L a
expe riencia h istórica n os ha prob ado que, se paradame nte, ambas tradicione s se esterilizan. El exotismo peda nte sólo nos h a dado
efíme ros remedios, progreso s apa re n tes, vanidad de nuevos ricos y trasplantados. El india nismo sentimental sól o nos ha dado
rusticidad viole nta, fantasmas anacróni cos, pobreza de viejos in dios y gauch os. Quer emos reducir ambas fuerzas a la u nidad de un
nuevo ser y superarlas". "Eu ri ndia. Ensayo de esté tica sobre las cu l turas americanas" CEAL , Buenos A ires, 19 80. ( Pri mera edi ción
1924), pg. 6, y 107.
A través de "Eurindia", Rojas situaba el na cionalismo entre la tradición y el progreso. No ataca el progreso pero sí el olvido de la
tradición y l a gente. Tampoco preconiza ba la vuel ta d e una t ra dición ente n dida como un escudo, atempor al y elitista, contra u n
prese nte que no se quie re ac e ptar. Si tuaba la elaboración d e la historia en la ba se d e su teor ía estéti ca, pero no dogmatiza ba sus
propuestas, para las q ue apel a ba al co njunto del pueblo y nació n en toda s u comple jidad étnica.
Esta idea de síntesis y fusión, fue más adelante desarrol lada en el campo de la h istori a y de la teoría arquitec tónica , por otro de los
protagonistas clave del neo colo nial en la A rg e ntina como fue Á ngel Guido.
AA VV: "El arquitecto Martín Noe l. Su obr a y su tiempo" . Junta de A ndalucía. Sevilla, 1995. Págs. 49 y 50. GU TI ERREZ, Ramón:
" A rquitectura latinoame ricana e n el siglo XX". Edit. Cedod al. Ma drid, 1998. P ág. 18.
56 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
para Tucumán y Salta te stimonian los intentos de traslado a una dimensión urbana del
neocolonial. Analizando la obra de la Ciudad Universitaria de Ar equipa d el arquitecto
Héctor Velarde s e ap re cia el diseño urbano re sponde a un a composición a rquitectónic a
moderna, mientra s que los edificios se expresan en un lenguaje neocolonial. 66
Esta preocupación por el conocimiento de lo americano venía d esa rrollán dose desde
distintos frentes. En el P rimer Congreso P ana mericano de Arquitectos, realizado en
Montevideo en 1920, el urugua y o Fernando Capu rro propone que se instale una Cátedra
de Historia de la Arquitectura en Am érica en cada Faculta d. Se insiste en que se
incentive el interés po r la arquitec tura y el arte propios de cada país. En la enseñanza
primaria y secundaria apare cen iniciativas que tienden a familiarizar a niñ os y jóvenes
con las expresiones artísticas de las culturas prehispánicas y c oloniales. 67
Durante la década d e los años veinte el movimiento neocolonial tenía, no sólo las
ramificaciones de las tres vertientes anteriormente expuestas, sino que también ofrec ía
diferentes interpretaciones de ellas en los distintos países de Latinoamérica. En Amé rica
del Sur había encontrado fuerte re percusión en Perú y Argentina, algo m ás pausada en
Ecuador así como en Bolivia, Chile y Urugua y . Brasil, por otro la do le había
conseguido dar matices propios, y en Colombia y Venezuela su presen cia era poco
significa tiva.
En el Caribe y parte de Centroamér ica, la inexistenc ia de un debate teórico y la cercanía
de Estados Unidos, desvió el neocolonial a la búsqueda de ra íces ajenas. Sin embargo,
en Méx ico demostraba esta nueva tendencia una vit alidad espectacular, mot ivada por la
Revolución y sus litig adores, c omo fue José Va sconc elos, ministro de Ministro de
Educación y autor de "La Raza Cósmica y de Indología", e n 1925; así como impulsor de
los proyectos de I nternados para indígenas, la de "Escuelas abiertas".
66 VELA RDE, Héctor: "El peruanismo en nue stra arquite ctura actu al". En la r evista “El A rquitecto Per uano”. Nº 23 . L ima, 1939.
67 GUTI ER REZ, R amón: " A rq uite ctura l atinoameri cana en e l siglo XX". Editorial C e doda l. Madr id, 1998. P ág. 1 24.
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1.2.4.1. E L DEBATE TEÓRIC O. MARTÍN NOEL.
En los momentos en que pr edominó el sentido ahistoricista o la propuesta de
identificación con los m odelos ex ternos, y a se a con el academicismo afrancesado o con
el Movimiento Moderno, la reflexión sobre lo regional q uedó reducida a los sectores no
profesionales o a expresiones marg inales.
En la última fase d el academicismo, cuando el eclecticismo agota la articulación de los
componentes de los modelos centrales, se comien za a recurrir en L atinoamérica, a los
llamados estilos regionales, pero éstos son sustancialmente europeos: normandos,
bretones, vasc os, alpinos, etc., y no re p resentan ningún ca mbio conceptual de la
arquitectura de importac ión.
En un proceso creativo caracterizado hasta entonces por la búsqueda mimé tica de
modelos europeos, se plantea por p rimera vez una reflexión sobre la práctica de la
arquitectura, suponi endo un paso cualitativo y cuantitativo en la formulación de una
teoría propia. Se exponen algunos puntos clave del debate teórico que se estable ció en
primer lugar entre los neocoloniales y los arquitectos del clasic ismo, y po steriormente
entre los primeros y los seg uidores del Movimiento Moderno.
Así, el arquitecto ar g enti no Martín Noel, una de las figuras activistas más importantes
en este nu evo movimiento arquite ctónico, en unos de sus libros escritos so bre la m ater ia
expone:
"El ideal nacionalista, basado en la estrecha relación de la historia y l a
arquitectura, lejos de conducirnos a un arte localista sin trascendencia
como pudieran temerlo quienes no estén pose ídos de la misma fe q ue
nosotros, puede trasformarse por el contrario, como lo sospec hó la le y
individualista de la teoría hegeliana…en una estética que, atesorando el
grado supremo del alma nativa en su expresión más genuina, adquiera la
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unidad y el equilibrio que la hagan comprensible en todos los idi omas del
Universo.” 68
Así mismo este arquitecto en su libro "Sobre el c onflicto del nacionalismo en el arte",
expresa:
"Sólo los países poseedores de un carácter esencialmente propios
alcanzaron a imponer e n el mundo sus modalidades artísticas y, por so bre
las ajenas inf luenc ias, enaltecieron los rasgos tutelares de sus cualidades
primarias…Mientras no se defina claramente nuestra personalidad
nacional como forma artísti ca, dentro de un carácter o fisonomía
inconfundible, no alcanz aremos a r endir el vigor y la sana originalidad que
requieren nuestras crea ciones … .La falta de nacionalismo o voluntad
personal se traduce en incoherenc ia y pálida vagu edad".
Desde esta visión, Martín Noel pla nteaba recuperar en arquitectura no un nacionalismo
de nación, sino un reg ionalismo continental. A través de la recuperac ión en la
arquitectura de un se ntid o estético pa ra posteriormente obtener un contenido formal.
Dentro de esta misma concepc ión continental de la propuesta se manifiesta el arquitecto
Jesús Acevedo, el cual introduce un aspe cto diferenciador mu y importante, considera
que tanto el aporte cultural prehispánico como el colonial pertenecen a cic los culturales
clausurados, lo que lleva a la necesidad d e iniciar una nueva propu esta arquitectónica.
Esta idea "fundacional" plantea un matiz importante frente a conceptos como el de
"renac imiento colonial" que propulsara Héctor Greslebin. 69
A su vez, Alfredo Cop pola, acercándose t ambién a la postura d e Acevedo, propone
como camino a se g uir un proceso evolutivo lento que sea cap az de fusionar y
transformar el pasado y el presente, "meditar sobre el pasado para crear el porvenir" .
68 NOE L , Martín: "Co ntribuciones a la historia de l a arquitec tura hi s p a no -ame ricana". Edit or ial Jacobo Peuser. Bu e nos A ires, 19 21 .
En el libro : "El arqu itecto Martí n Noe l. Su t iem p o y su obra".Edita Junta de A nd alucía. Se villa, 1 995. Pág.26.
69 GRESLEBI N, Héctor: "El estilo renacimiento c ol onial". R e vista de A rqu it ectu ra, Nº 38 -39. Buenos Aire s. F ebrero d e 1 92 4. E n el
libro : "El arquitecto Martín Noe l. Su tiempo y su o bra". Edita J u nta de A ndalucía. Se vill a, 1995. Pág.26.
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Coppola expresaba el III Congreso Panam eric ano de Arquitectos de 1927 la siguiente
postura:
"No es nuestro deseo d esdeñar a Europa para la creación de una nue va
originalidad, sino por el contrario, superarla en grandeza" . 70
Esta teoría evolutiva fue la que predominó en el mencionado III Congreso, celebr ado en
la ciudad de Buenos Air es. En él, los arquitectos Ángel Guido, Elzeario Boix y otros
exponían lo siguiente hablando sobre teor ía de la arquitectura americana:
"… inspirarse dentro de los posible en las fuentes vernacu lares de nuest ra
arquitectura hispana y lusit ana americana, pero sin que se realice su calco
y reproducción arqueológi ca, modernizándola de acuerdo con l as
exigenc ias actuales.”
Sin embargo la oposició n de un sector academicista llevó al III Con g reso a que sus
conclusiones no se decantaran por este sentir neo colonial de la arquitectura, alegando el
sector contrario que no era posible establecer det erminada s normas p ara la orientación
espiritual de la arquit ectura . Lo que si estaba y a arraigado era la ex presión
arquitectónica regional en el debate teórico.
En el IV Congre so Panamericano de Arquitectos, celebrado en Río de Janeiro, se
producirá la primera victoria de los neocoloniales, encabezados por José Marianno Filho
sobre los modernistas. Filho ex pone e n su "Decálogo del Arquitecto brasileño", que la
única fuente de inspiración sensata para la concepción de una nueva plástica
arquitectónica e ra el estilo colonial, y a que según él, el arquitecto no debía avergonzarse
de su arquitectura materna. Mar iano Filho fue el defensor más acérrimo del estilo
neocolonial.
70 COPPOL A , A lfredo: Ponencia. En " Terce r Congre so Panamericano d e Arquitecto s". Actas y tra bajos. Buenos Aires, 1927.
60 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
Enfrentados a esta postura se manifiestan arquitectos como Christiano das Neve s, desde
Bra sil, que manifiesta la arquitectura colonial como "atentados al arte, ofensas a la
estética, insultos al buen gusto". S egún el autor, "no podemos huir de la inexor able
mirada de la c ivilización moderna…. Tenemos que acompañar la civiliz ación de los
grandes pu eblos y en m ateria d e arquitectura d ebemos volver nu estros ojos a Francia,
donde el buen gusto es reconocido por todos" . 71
Así mi smo también se o y eron otras voces en contra de esta nueva tende ncia
arquitectónica , como fue Manuel Francisco Álvarez 72 , desde México, el cual que el
estilo neocolonial no satisfacía el gusto estético que la arquitectura del mom ent o
requería, a la vez que advertía de la idea equivocada d e confundir la arquitectura con la
arqueología, a través de la reutilización de elementos indígenas que n o habían sido
aplicados en c uatro si g los para la realización de la arquite ctura nacional.
MARTÍN NOEL.
Arquitecto argentino na cido en Bu enos Aires en 1888, y graduado en la Ecole Especiale
de Architecture d e Parí s en 1913, protagonizó un papel decisivo en la arquitec tura
america na de principios del siglo XX, al propone r los puntos de ruptura con el antiguo
sistema de pensamiento eurocé ntrico. Sorprend entemente fue un hombre de clara
formación europea el que fuera capaz de tomar un distanc iamiento y plante ar una
reflexión diferenciada; pero esto se puede entender por tratarse de alguien totalmente
perteneciente al sis tema cultural a rge ntino, y d esde aden tro fue capaz de t ransgre dir los
límites establecidos en aquel momento.
71 NEVES STOCKL ER, Christiano das: Ponencia. En "Te rcer C ongr eso Pana me ricano de A rquitectos". Actas y trabajos. Buenos
A ires, 1927.
72 Manuel Fr anci sco Á lvarez (1842 - 1 928). Arquite cto mexicano graduado en la Academia de San Carlo s en 1 86 1, fue discípulo de
ramón C avalliri y Ramón A gea. Trabajó en el taller de Lo renzo d e la Hidalga y luego en el Ministerio d e Fomento. Estudió las
condiciones del suelo lacust re de la ciudad de méxico y p ro puso soluciones para su desagüe y para la cimentaci ón de los edificios.
Fue d ire ctor d e la Escuela d e Artes y Ofici os y d irigió trabajos d e l e vantamientos de sitios arqueol ógicos y monumentos colon i ale s.
El tema de la ense ñanza de la arq uitectura y los aspectos teóricos y tipol ógicos se vinculan a la abundante prod ucción de textos que
preparó el arq uitecto.. Abordaría también t e mas urbanos, como las val oraciones inmobiliarios y los proyectos para la Pl aza de la
Constitución . Fue e l arquitecto academicista más im portante de México.
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1929 – 1955
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Dentro del contexto socio cultura l que se estaba viviendo en La tinoamérica durante
aquellos años, ya a nteriormente descritos, podemos analizar la circunstancia que le
tocaría vivir a Martín Noe l, cuando con 25 años re gresa a Argentina, con una formación
totalmente europea fundamentada en una visión hist oricista de la arquitec tura,
fundamentada en "verdades absolutas y eter nas", inculcada s d esde la Ecol e Especiale de
Architec ture de París. Pero la relación que Noel mantuvo durante su infancia y juventud
con el País Vasc o, d e donde provenía su familia, marcó profundamente el carácter y la
visión que sobre la arquit ec tura se formaría el arquitec to. Allí, en las tierras d e sus
ancestros, y en sus pr olonga dos rec orridos por los poblados y caseríos de L ezo,
Hernani, O y azun, …; Noel asimiló los valores de una arquitectura v ernácula, marcada e
identificada c on un paisa je c oncreto y como respuesta a un modo de vida determina do.
Se establece en esa época un conflicto entre razón y sentimientos que mar ca
profundamente la form ac ión del joven arquitecto. Así lo ex pre sa en su libro
"F undamentos para una e stética na cional":
"Cuando hube consumado mis estudios de arquitecto en la Escuela de Parí s
y habiendo recorrido, en un viaje quimérico el diccionario de mis
añoranzas, sentí confundida mi inteligencia, más luego, volviendo una y
otra vez a trasponer el contrafuerte pirenaico, comencé a discernir, qu e era
más bien en la tierra an daluza, donde habíanse hermanado por singular y
extravagante maridaje, los estilos venidos de la p enínsula, llegando a crear
un arquetipo perfec tamente definido y que er a casualmente aquel el
emigrado para nosotros". 73
Así mi smo, otra experiencia que marcaría de cisivamente fue el viaje que realizó a Perú
y Bolivia, y qu e dejaría una honda hu ella y una impronta indeleble en su futura acción
profesional, como así lo expresa en su li bro "Te oría histórica d e la arquitectura
virreinal":
73 NOEL , M artín: " Fundamen tos para una e stética n acional". E d. Peuse r. Bue nos A ires, 1926.
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"Ya torturado por la idea del renacimiento " hispanoamericano" en el suelo
argentino, habría de experimentar nuevas y cavilosas confusiones al
enredarme, quizás impru dentem ente, en una e xpedición arqueológica por el
corazón de los Andes. Así de Lima a Potosí tenía mis ojos dilatados por
tanta insaciable curiosidad”.
“Poseía la visión de la España de mis abuelos y conocía por artista el
alcance de su fuerza germinativa, la verdadera América nuestra se me
presentaba casi como ignota en su esencia medular. Emprendí el viaje
nupcial de su conocimie nto y así m e incorpor é a la valiente falange de l os
obreros que trabajamos a favor de un futuro alentador”. 7
De estas reflexiones que sobre sus viajes realiza Noel, se dedu ce que hub o dos sectores
que influenciaron notoriamente en esta primera fase de transformac ión del arquitecto,
por un lado el medio literario y por otro su vinculación a los arqueólogos.
Pero uno de los papeles más importantes que le tocó vivir a Mar tín No el fue el de
docencia y difusión en la for mación del movimi en to neocolonial; fue escritor fecundo 74 ,
asiduo confere nciante, activo partícipe de reuniones científicas y literarias , político y
funcionario por temporadas, Noel poten ció la difusión de sus ideas , y por tanto las de
sus colegas, en mu y di versos contextos. En el plano de la docencia, Martín Noel
contribuy ó a consolidar una iniciativa de lar ga pr oy ección como fue la Cátedra de Arte
Hispanoamericano en Sevilla, a partir del cur so que él impartió sobre "Arte hispano
colonial americano" , en enero de 1930.
74 Martín Noel fue el creador d e la revista "Síntesis" , amén de escritor de n ume rosos a rtícul os en o t ras revistas divulgativas de
arquitectur a de la época , como fue "El A rquitecto"; todas e llas publicadas en Bu e nos Aires. También escribió libro s sobre su s viaje s
e investigac iones, sien do sus obras más im portante s:
-"Contrib uciones a la h istoria de la a r q uitectura h ispano-ame ricana". E d. Jaco bo Peuser . Buenos A ires, 1921.
-"F u ndamentos p ara una estét i ca n acio nal". Editor ial Peuser . Buenos A ires, 1926.
-"España v ista otra vez ". Madrid, 1929.
-"Teo ría de la arquitect ura virre i nal". Edita Pe user. Buenos A ires , 1932.
-"El arte en la A mérica español a ". E dita I nstitución Cul tural Español a. Buen os A i re s, 1942.
-"Palabras en acción" . Edita Pe u ser . Buenos A i re s, 1945.
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Para Noel, como para otros teóricos, la opció n na cionalista era ficticia. Así podía
expresar sin inmutarse la siguiente frase:
"el americanismo es hoy en día una verdadera religión científica para el
universo entero" 75 .
Él mantenía que la tradición era la "memoria c olectiva del pueblo ", y la veía como
fuente de personalidad artística viva, y en esta búsqueda, el arquitecto se sentía
acompaña do, pu es no se trataba de un nacionalismo de nación sino de un regionalismo
continental que él había imag inado. Planteaba así recuperar en la arquitectu ra un sentido
estético para su conteni do formal, y consideraba la arquitectura prehispánica como la
colonial como ciclos culturales ya cerrados, por l o que se necesita "iniciar" una nueva
arquitectura. Este carácter "fundacional" pl antea una dife rencia sustancial respecto a la
manera de entender esta nueva arquitectura respec to a otro gran p ropulsor del
movimiento neocolonial como fue Héctor Gre slebin.
La post ura ge neradora de Martín Noel queda también de manifiesto en sus diálogos con
el arquitecto Alejandro C hristopherse n, el más reconocido maestro del eclecticismo en
Argentina. Esta diferen ciac ión del pensamiento de ambos se refleja tanto en las
diferentes calificaciones y roles asignados a la arquitectura colonial, como en la distinta
filiación que se le atribuía, las divergencias que se manifestaban no eran i nocentes, sino
el re sultado de distint as concepciones ideológ icas. Para Christopherse n el colonial era
un arte sin valor alguno, salvo si s e lo remitía a su origen esp añol. Noel, en cambio,
reivindicaba la autenticidad de las ex pre siones arquitectónicas hispanoamericanas y se
oponía a su catalogación como producto deforme de modelos europeos. Y descubrió, en
la observación de l a densa mez cla de elementos europeos y americanos p re sentes en la
arquitectura hispanoamericana de los siglos XV II y XVIII , un producto de síntesis
auténticamente american o.
75 NOEL , M artín: " Fundamen tos…Op. Cit.
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Como y a se ha argumentado, Martín Noel busca ba construir en el ámbito de la
arquitectura una expresión estética na cional y americana b asa da en la relaci ón entre
historia y actividad teórico-pro y ectual. De ahí se derivan dos cuestiones: cómo se
construía el arquitecto su con cepto d e na ción, y cómo uti lizaba los discursos
disciplinares -técnico constructivos, espac iales, funcionales, ti pológ icos y ornamentales-
para transmitir esos significados sin dejar de responder a las necesidades impuestas por
el presente, que Noe l reconocía y aceptaba.
La s obras de Noel se pu ede n clasificar en dos períodos bien diferenciados: el primero,
desde mediados de la época de 1910 hasta mediados de los años 30; el segundo desde
esa fecha hasta sus últimas obras cerca de 1950.
Del primer período ana li zare mos la casa El Acelain para Enr ique L arreta.
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La vivienda la realizó el arquitecto para su amigo el esc ritor Enrique Larreta, el cual le
encarg o que le constru y e ra "un rincón de España en los campos de Tandil" 76 .
El Acelain tiene características excepcionale s dada su ubicación en lo alto de una colina
que resalta en medio del paisaje de la pa mpa. Noel se basó en la arquitectura andaluza
para la disposición volumét rica, la espacialidad y la ornamentac ión. La casa principal se
articula por medio de dos patios en forma de U, uno que organiza el de acce so cotidiano
orientado al sur, y el de áreas nobl es orientado al norte, elevado y abierto al paisaje.
Todo el conjunto es un auténtico mirador hacia el paisaje continuamente enmarcado por
celosías, ventanas, galerías, bar andas, pórticos, terrazas y arquerías.
Una obra emblemática diseñada por el a rquitecto fue la vivi enda que realiz ó para él y
para su hermano Carlos, y a que en ella ha podido manif estar Noel sus propuestas
arquitectónica s, al no ten er ning ún tipo de limitaciones impuestas por c liente alguno.
76 A . A .V.V.: "El arquitecto Martín Noe l. Su tiempo y su o b ra". Edita J unta de Andalucía . Consejer ía de Cultur a . Se villa, 1995. Pág.
265.
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En la década de los años veinte, al g unos miembros de las oligarquías agrícola -ganaderas
construy en, en A rgentina, P erú, Venezuela o Cuba, lujosas residenc ias en las cua les se
abandona el diseño clási co, cu y os valor es simból icos se habían torn ado obsoletos en
términos estilí sticos e ideológicos. Repr esentantes de estas tipologías arquitectónicas
pueden ser la Residencia de la C ondesa de Buenavista, de Leonardo Morales, en la
Habana , o la mansión La Granja, d e 1937, d e Gus tavo Wallis, en Caracas. Mientras que
la residenc ia de Leonardo Morales ca rece de innovaciones formales o espac iales, la
mansión de Gustavo W al li s, anticipa criterios asociados al Movimiento Moderno, como
son las g enerosas galerías de circulación sombreada y l a libre articulac ión planimétrica
sobre el terreno. T ambién son primeros tanteos de la nuev a arquitectura las obras de
Luc io Costa al proy ectar la casa de Raúl P edr osa en Río de J aneiro (1925), quien
aprovec ha la diversidad del programa funcional para logr ar una composición
volumétrica articula da y diversificada .
El empleo del estilo neoc olonial supuso, entre otras muchas c osas, una excusa de
búsqueda creativa, y a que por una part e se identifica con un proceso de int rospec ción y
aislamiento de las burguesías locales, qu e se manifiesta en los conjuntos residenciales
con patios interior es que reproducen la atmósfera del tradicional cortijo hispánico, como
las casa del barrio Tijuca , de C ésa r Melo C unha, en Río de J aneiro, y los aparta mentos
de Juan Segura 78 , en Ciuda d de Méx ico. Por otra , refleja posiciones p rogre sistas,
repre sentativas de una cult ura nacional popular.
1.2.4.3. L A INF LUENCIA NORTEAMERICANA.
En Estados Unidos se pr oduce a final es del siglo X I X, como alternativa al crecimiento
de las grandes ciudades industriales, un movimi e nto romántico que se vuelca hacia la
tradición rura l, y b asado en la importancia de la c reación de un ambiente natural.
78 Ju a n Segura Gutiérrez (1898 -1 989). Ar quit e cto nacido en México, se d istinguió como un o de los in icia dores d e la arq uitectura
moderna en México. Su arquitectura se ha clasificado como modern ista, sin embar go en un análisis más p ro fundo de la misma se
puede encontrar una arquite ctura moderna y b ien construida . Obras importantes fueron: el edificio I sab el (1 929), se trata d e un
conjunto arquitectónico con comercio s, apartamento y viviendas unifamili are s, tambi é n es importante el edifici o Ermit a (1930), el
programa es tambié n compl eto, locales, cine s, tres tipos de apartamen tos y u na zo na comú n recreativa. En sus obras utilizó, c on
gran acierto , la decor ación a base de zócalo s, cenefas, y remates, así co mo v itrales y forjas.
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De una manera similar a lo que pasa en Europa, pero más radicalmente, se estable ce una
dualidad en la socie dad nortea mericana, entre la clase dominante, dedicada a las
finanzas y a la indus tria, y la pequeña bur g uesí a, dedicada al trabajo artesanal. Esta
dicotomía se refleje también en doctrinas ideológicas c omo fueron el pra g matis mo y el
trascendentalismo, y en lo que a nosotros nos ocupa, dos ti pos de arquitectura que
respondían a las orient aciones de cada una de ellas: la arquitectura “culta”, como
repre sentativa de la clase dominante, y la arquit ec tura vernácula, como manera de
construir de la pe queña b urg u esía.
En este giro hacia l as tradiciones ti ene una notabl e influencia las sectas pr otestantes que
en aquellos años invad en el p aís, y que se g ún comenta Roberto Segre 79 , intentan
defender el trabajo individual y artesanal, la ex altación del grupo famili ar y la autorida d
patriarcal. Aunque esta corriente imperante en l a pequeña bur g uesía, p ero con ciertas
penetraciones en la alta burguesía tradicionalista y latifundista, continúa con las ideas de
los socialistas utópicos, el movimiento Arts and Crafts , y las teorías de la Ciudad Jardín
de Howard, en Norteamérica s e dan una serie d e circunstancias que dif ere ncian este
movimiento cultural del que dio en Europa: una may or di fusión a escala nacional, sus
escasa s referencias historicistas, sobre todo al medievo , y quiz á la ca usa más importante
que fue la considera ció n positiva que de ella tuvi eron los pensadores, políticos y
escritores del momento.
Dentro de las distintas p ersona li dade s que abogaron por un a vuelta a la t radición rural,
entre los que se encuentran Emerson, Thoreau, Mark Twain, etc, todos coincidían en la
crítica a la industria, el comercio y las finanzas, y por tanto al crecimiento acelerado del
capitalismo.
La huida de la gran ci udad se produc e prime ro hacia comunidades utópicas que
prolifera n po r todos los Estados Unidos, como son las comunidades de Hancock,
Nauvoo, Amona, etc, dá ndose la circunstancia q ue debido al carácter restringido que
79 SEG RE, Roberto: “ Historia de la a rq uitectura y del urbanismo. Paí se s desarro llados siglo s XIX y XX .”. Edita I nstituto de
estudios de A d mi nistración l ocal. Ma drid, 1985. Pág. 112.
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tienen estas áreas, h ac e que se conviertan en el modelo residenc ial de la pequeña
burguesía.
En cuanto a las tipologías que se desarrollan aunque imperando el uso de la madera, se
da más variedad tipológica que en Europa . Según Segre 80 , se dan tre s alternativas
fundamentales qu e son el germen de las viviendas suburbanas del si g lo X X. Estas son:
el tipo ball on frame , viviendas de producción masiva rea lizadas por especuladores de
caracter ísticas modestas, el sti ck style , o la integración variada de la vivienda rural en el
medio suburbano, y e l shingle style , destinado a la alta bur g uesía y r ealizadas por
arquitectos de prestigio, los cuales re alizan versiones aristocráticas de la vivienda rural
y vernácula.
La expansión colonialista de Estados Unidos sobre L atinoam érica co mienza con la
guerra de 1898 entre España y Cuba. Se establece entonces un área de i nfluenc ia en la
zona tropical del continente, compr endida por los países de Filipinas, Hawai y el
Cariba. El interés ha cia estas áreas, además d e considerárseles productores de materias
primas, se intuía su progresiva sig nificación turística y de espacio recreaci onal. Se
produce, entonces, la re cupa ración de un folclor basado en l as tradiciones vernáculas
españolas de origen andaluz, que desde California hasta Florida define una alternativa
tipológica caracterizadora del sistema ambiental impuesto al ámbito tropic al por los
estudios profesionales norteamer icanos.
Esta tendenc ia se ve plenamente r eflejada en la Ex posición de San Diego de 1915, en la
que se fomento una entusiasta admiración por lo "spanish" 81 , lle g ando incluso a
producirse un saqueo artíst ico de Esp aña de donde se trajeron decenas de barc os con
conventos y palacios desmontados, para su posterior reconstrucción en tierras
america nas. P or otro lad o los escritos de Stapley y By ne apoyaron y d efe ndieron la
utilización del "estilo misión" y el " estilo californi ano" .
80 Op. Cit. Pág. 116.
81 AA VV: "El arquitecto Martí n Noel . Su tiempo y su obra". Ed ita Junta de A n dalucía. Se villa, 1995. Pág.24.
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Se da el ca so de que alg unos prof esionale s académicos y críticos que se oponen al
movimiento neocolonial en el resto de Latinoa mérica, sin embarg o, asimilan la versión
del misión style , quiz ás por la ascendencia qu e tenía Estados Unidos co mo p ionero de
los avances tec nológicos. Este es el caso de arquitectos como Alejandro Ch ristophersen,
en Argentina, y a C hristiano Stockler das Neves, en B ra sil. A pesar del respaldo
académico, las interpretaciones de los elementos coloniales y españoles a plic ada s por
los arquitectos norteamericanos eran mucho más libres que a quellas realizadas en
La tinoamérica, y a que e llos no estaban sujetos a un programa teórico al que intentar
defender, y que les di ctar a un as normas estilísticas y de composición. La únic a
motivación de esta arquitectura "norteamericana", era conseguir el exotismo y cierto
grado de inventiva y originalidad, p ara satisfacer las ex ig encias de la alta burguesía
promotora de e stas obras.
En la confluencia de la cultura española y la an g losajona ha ce posi ble la recuperación
de los materiales naturales: el ladrillo a vista, el muro repe llado y pint ado con cal, la
madera, la piedra, el azu lejo, la cerámica. Otro factor determinante de la combinación
de estas dos culturas es la valoriz ac ión del espa cio rural, que facilita la interrelación
orgánica entre edificio y naturaleza, que será una constante en las gra ndes mansiones de
las personas adinera das.
En La H abana, todas las obras r ealizadas por emp resa s norteamericanas o por el propio
Gobiero, respond en a la utilización de elementos formales de ascendencia colonial. A
escala urbana, los edifi cios se distinguen por un nuevo sistema simbólico: se realizan
torres de planta cuadrada y rematada s a cuatro a g uas cubiertas de tejas, convirtiéndose
en hitos puntuales dentro de la trama urb ana ex istente. Ejemplos de esta s obras son la
Estación Termina l de Trenes (1912), de kenneth H. Murchinson; la Aduana del Pue rto (
1912), de McArthur, Perks & C ompany; y la sede de la Cuban Telephone Co.,
proy ectada por Leonardo Morales en la que se mezclan motivos plateresc os d e
Monterrey, Guada lajara y Salamanca, junto con el barroquismo ecléc tico d el edificio de
Correos de Madrid, de Antonio Palacios.
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Por tanto se puede decir que bajo la influencia norteamericana se produc e una
arquitectura que es el resultado de un a articulación entre el len guaje "culto",
identificado con el sistema decorativo de los estilos hege mónicos tradicionales, y la
libre or g anización d e la planta y de las funciones de la vivienda, lo cual responde al
vocabulario "popular" de la arquitectura vernácula basada en l a adaptación a la
especificidad del lugar . Esta flex ibilidad del dise ño va a permiti r cubrir una g r an gama
de posibilidades, comprendidas entre el pal ac io de San Simeón, de He arst, hasta el
chalet californiano qu e aún ho y prolifera en la ex tensión inusitada de los suburbios de
las capitales latinoa mericanas.
Es también en la década de los años 20 cuando aparecen revistas de arquitectura
identificadas con el mov imiento neocolonial, como "El Ar quitecto" d e Buenos Aires,
entre 1920-26, qu e dirige Squirru y Croce Mújica, o "Ciudad y Cam po" , en Perú,
fundada por Fernando Belaúnde de Terr y .
En esta ta rea de un a n ueva reflexión arquite ctónica, tendrían un imp ortante papel
diversas figuras europeas que asentadas en América, asumieron los problem as cultura les
de su nueva patri a con pasión y entusiasmo. Es tas figuras, entre las más destacadas
fueron: el húngaro J uan Kronfuss, y los españoles Ángel Pascual y Fernando Aranda, en
Perú al ruso W aldema r Mose r 82 , al francé s Sahut al español Piqueras C otolí y al pola co
Malachowsqui 83 , en Brasil al portu g ués R icardo S evero, al a rgentino -francés Dubugrás
82 Wal demar Mose r (1904-1988). A rquitecto na c ido e n Moscú estud ió en la Escu el a Politécnica de Zurcí. traslada do a Berlín, e nt r ó
en contac to con l a Bauhaus , expe rimentando con nue vas téc nicas y sistema s constructivo s. Con tinuó sus estudio s en l a Unive rsidad
Té cnica de Gr az( Austria), donde se graduó en 1932. Fue t rasl adado por un a empresa constructora a Barcelona en 1933, donde se
intere só por la arquitectura popular, tema que constit uyó su tesis doctoral. Vinculado a una empre sa ale mana se casó con una
peruana en España y se trasladó a L i ma en 1939. Siendo un gran di b uja nte, Moser se asociar ía con el arq uitecto Emilio Hart -Terré , y
colaboraría en la fachada del Palacio Municipal de Lima y el el Hotel del Turismo de Arequipa (1940). Desl u mbrado por la
plasticidad de la a r q uite ctura colonial , d edi có todos sus e sfuerz os a la valoración de este patrimonio. restauró la Capilla d e Laciend a
de La Vill a (1949), y diseñó numero sas obras n e ocolo n iales. F u e profesor de la Universidad F ederico Villar eal de Lima, donde dab a
clases so bre arquite ctura per uana.
83 Ricardo de la Jaxa Malachow ski Kulisicz (1887-1972). A rqu itecto nac ido en Polonia realizó sus estudio s en la Esc uel a de Bel las
A rtes de París, don de se graduó e n 1910. F ue dise ñador y constructor, y dad a s u f ormac ión ac adémica s u ar quitectura fue
fundamentalme n te eclé c tica. Sin e mbargo fue uno de lo s p ro pulsores de la arquitectur a neo colonial e, incluso, d e la indigenista. S u s
obras más desta cadas en L ima fueron e l Palacio Arzobispal (1916), e l Museo Arqueol ógico, el Edificio de l a Sociedad de I ngeni eros
(1924), el Club Nacional, el edificio de la Compañía de Se guros Rímac, el mercado de B arranco y los sa l ones i nteriore s d e l Pal acio
Municipal.
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y a Wastch Rodrí gue z, y posteriormente en Estad os Unidos la figura de P al Kelemen,
como figura repre sentativa del alcance de este movimiento. 84
En 1925 dicha tendencia arquitectónica se encontraba plenamente instalada en puntos
estratégicamente importantes para su irradiación por el continente latinoamericano.
A partir de los años 30, la búsqueda de un modelo nacio nal estaba plant ea do no sólo por
la mayor conciencia nacional, sino por la evidencia del derrumbe del modelo europeo.
Por otro lado a esto se u ne la creciente influen cia de Estados Unidos, que a través de la
Doctrina Monroe,-" América para los americanos"-, y de su consiguiente estrategia
"panamericanista" , marc ó las formas de penetración en el continente. En esos momentos
se pierde la referencia de la intelectualidad europea, para volver la mirada hacia el Norte
del Nuevo Mundo. 85
En Norteamérica, a difer encia de lo que o curre en Europa, el proceso tradicionalista no
se mantiene aislado ni reducido a los parámetros del folklor, sino que se desarrollan
vinculados a las tendencias “cultas”. Allí no se s epara el proceso de renovación de la
vang uardia arquitectónica de las tradicione s po pulares ru rales, como fue la obra de
Frank Lloyd Wright, qui en, sin necesidad de utiliz ar códigos historicistas, fue capaz, en
sus casas de la pradera, d e encontrar la formaliz ac ión que aunara las dos v ertiente s. Las
obras de este arquitecto de finales del si glo XIX, ofrecían distinto carácter según se
encontraban en el entorno urbano o el entorno rural. Fachadas sim étricas, l o clásico y la
piedra en el entorno ur ba no; lo g ótico y las tejas, en el entorno rural
Todo lo expuesto conllev a a que la síntesis entre la corriente neoc olonial, l as tradiciones
vernác ulas loc ales o asim iladas a través d e l a ex perie ncia norteame rica na, y las
innovaciones formales y espaciales del Movimiento Moderno, constituye una de las
alternativas fund amentales de la arquitectura mo derna de América La tina . Se busca el
equilibrio entre el lenguaje culto y el popular, entre una población qu e llevan las huellas
84 AA VV: "El arquitecto M ar tín Noe l. Su tiempo y su obr a". Edita Junta de Andalucía. Sev illa, 1995. Pág .25.
85 Según la visión optimist a de Wal do Frank, nacido en New Jersey en 1 88 9 y falle c ido en 1967. Fue nove lista, hispanista e
hispanoame ricanista. Defiende sus i deal es entre otras, en sus o bras más importantes: "Nuestra Amé ric a" en 1919 ,
"Redescu brimiento de A mérica" en 1929 y "A mérica hispana" en 19 31.
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de su antig ua tradición, tanto en for mas de vida, c omo en su conce pción de la
arquitectura, y que cuenta con unos materiales n aturales disponibl es y definidores en
cada región.
1.3. SOBRE L A ARQUITE CTURA AMERICANA REGIONALISTA.
1. L os desencadenantes d e la arquitectura regionalista en América Latina, fueron
diferentes a los que lo iniciaron en Amé rica del Norte, y en Europa. Mientras que en
estos países últimos fue la expresión cultural arquitectónica de una clase social que
se estaba buscando sus señas de identidad frente a una clase domi nante, y a otra
considerada inferior, en América Latina fue e l resultado de la búsqu eda de un
lenguaje “univ ersa l” de su arquitectura, basado ideológicamente en buscar l a
independenc ia cultural con Europa, y en el que unieran la vanguardia cultura de
búsqueda de una nueva arquitectura con las tradic iones populares r urales, y po r ende
la utilización de los materiales propios de cada región.
2. El tema del regionalismo en la arquitectura ha apa re cido recurrentemente en América
La tina, y como y a hemos visto también en Europa, durante el siglo X X, dándose
cuando la preocupación cultural incide en la pr oducción arquitectónica.
3. Mientra s que en Europa y No rteamérica se reconocía el len g uaje regionalist a como
un lenguaje que convivía con otros, y se lo s rec onocía, en Latinoamérica, se
planteaba como lenguaje único, y po r ello su defensa fue más reivindicativa.
4. L as propuest as Latinoamerica nas fueron más audaces y ma rca das, re flejo de l a
convicción de ser una nueva a rquitectura.
5. L as propuestas Latinoamerica nas se emplean en un espectro arquitectónico
tipológico más amplio que en Europa y Nortea mér ica , reflejo de la intención de cr ear
una nueva arquitec tura.
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6. Estilemas del lenguaje y materiales d e la arquitectura regionalista Latinoamericana,
son de procedencia Esp añola y F ra ncesa principalmente, encontrándose tamb ién
alguna influenc ia Nortea merica na.
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2. ESPAÑA. LOS FUNDAMENTOS DEL REGIONALISMO ARQUITECTÓNICO.
2.1. PANORAMA GENERAL.
En el pano ra ma d el pens amiento il ustrado español, hay que d estacar la germinación de
una mentalidad historicista como la corriente int elec tual pujante de finales del siglo
XVIII . En este período los círculos intelectu ales van a ser l a ex pre sión viva de un a
cultura compleja, se van a regir por un discurso a rqueológ i co, síntesis de la principales
claves críticas del siglo, y que v an a desencadenar las coordenadas éticas y estétic as de
un discurso historiográfico ochocentista, y por lo t anto de todo el pensamiento histórico -
artístico contemporá neo.
Este saber arqueológico del siglo XVIII, del que surgirá posteriormente todo el
pensamiento histórico-ar tístico contemporáneo, s e refleja e n la obra que el arqueólogo
español Ortiz y Sanz, dedicara al teatro de Sagunto:
"Los edificios antiguos de cualquier clase que s ean, ocupan en la hist oria
de las Naciones un lugar muy dist inguido y reco mendable entre los lugares
históricos; y además de e sto, bien examinados y entendidos, son los mejores
maestros para restaurar la buena Arquitectura, y saber su verdadera
historia. No hay edificio alguno en la Antigüedad de quien no podamos
aprovecharnos ventajosamente en infinitas ocasiones. Cuanto más
ultrajados de los años y persecuciones, tanto más venerable s y dignos se
estima. Grabadas están en ellos la opulencia, la religión, las costumbres,
los rit os, el poder, el gusto de los autores, y la pericia de sus
Arquitectos…Istria, Palmira, Persépolis, Balbeck, Atenas, Corint o, Melaso,
toda Grecia serán la admiración de los observadores instruido s, mientras
de su antiguo esplendor queden ruinas y vestigios" . 86
86 SAL VADO R Y CARRERA S, Amós: “D on Leonardo Ruc abado”. E n Arq uitectura y Construc ción, nº XI I, 1918. Pág. 304.
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El proceso de aceleración histórica que en toda Europa se va a experimentar,
coincidiendo con el momento de los grandes hallazgos arqueológicos en Italia y Grecia,
va a incorporar también una nueva actitud crítica frente a la Antigüedad clásica, como
reflejo de la actitud iluminist a que va a otorgar un a serie de valores morales y ético -
políticos a la nueva sociedad c ivil que se propone como alternativa a la existente.
2.1.1. LOS PRIMEROS POSTULA DOS.
La arquitectura regionalista surgió como representación y compendio de las
peculiarida des nacionales de cada país, en ello las Ex posiciones Universales ofrecían
repetidas ocasiones de m uestre o en est e sentido, que se materializaban en los diferentes
pabellones internacionales. En España, surge como respuesta arquitectónica a un
planteamiento g eneral regeneracionista que surge a partir de la llamad a cr isis del 98, a
finales del siglo XIX y comienzos del XX, y una de cu y as opciones fue la salvación del
país a travé s del desarrollo autónomo de las re g iones. La dualidad crítica de l a
arquitectura española de comienzos del siglo XX, fue perfectamente d escrita por Amós
Salvador y Carrera s con motivo de la muer te de Leonardo Rucabado:
"Cuando en este afán de renovación que trabaja nuestra España des de
1898 se quiso encontrar una orientación para la arqui tec tura p atria,
surgieron dos tende ncias: la de los que opinaban que había que esforzarse
por encontrar los caracteres de un estilo moderno, ensayando audaces
innovaciones, tanteando entre importaciones ada ptables a nuestra especial
personalidad artí stica y tendiendo a un cosmopolitismo y universalidad de
nuestro arte, y la de aque llos que estimaban que no podía romperse la
sucesión tradicional en la evolución natural de nuestros estilos, que había
que anudar las épocas de nuestro esplendor arquitectónico con los ac tuales
tiempos y debíamos ll egar a un estilo de sabor nacional, castizo y
característico." 87
87 SALVA DOR Y CARRERAS, A mós: “Do n L eo nardo Rucabado”. E n Arq u ite ctura y Constr u c ción., nº XI I , 1 918. Pág. 3 06.
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neoclásica . Y po r otro las arquite cturas vivas: entre las que se enc ontraban la ojival, la
islámica, el Renac imiento y hasta el Barroco,
"…cuyas formas y detalles de composición, s egún el arquitecto, pueden
adoptarse como propios de nuestra Arquitectura" 94 .
Aunque C abe llo se define como "tradicionalista", su g ran aportac ión a la arquitectura es
que la define como un arte posicionándose así a favor del a rquitec to -artista frente al
ingeniero-técnico, siendo esta la vieja disputa que se venía disc ernie ndo desde el si glo
XIX. Ante esta idea teoriza sobre arquitectura y propone tres grande s principios: la
verdad, el carácter y la fisonomí a, y l a acertada distribución. La verdad es entendida
por:
"…el empleo y la disposición apropiados de los materiales que hayan d e
emplearse, c ualesquiera que e llos sea." 95
Así mismo afirma:
"La apariencia, el exterior, tienen que responder de un modo exacto a la
estructura…" 96 .
El carácter y l a fisonom ía se consigue, s egún Cabello, con el empleo correcto de los
materiales, siendo condición indispensable la sobriedad y conten ción en la
ornamentac ión, siendo e sta la que le d a el carácter o la cate g oría arquitectónica a la
obra. Escribe el ar quitect o:
"Ningún ornamento que no tenga objeto ni destino definido , que resulte
superfluo e innecesario a la c omposición arquitectónica, debe existir, y
94 Op. Cit. Pág. 112.
95 Op.Cit. Pág . 153 .
96 Op.Cit. Pág . 154.
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cualquiera que sea el destino del edificio, es pre ciso que toda forma, tod a
línea todo elemento tengan su razón de ser". 97
Por últ imo la acertada dist ribuc ión hace refer encia a la funcionalidad, indicando el
deseo de resolver el edif icio de dentro a fuera. U no de los defectos más c riticados por
Cabello es el "fachadismo", la preocupación por la imagen exterior d el edificio a l
margen de la distribuc ión int erna .
Ante estos postulados el arquitecto hace una c rítica dura de la arquitectura nacional que
se estaba apo y ando por p arte de los or g anismos oficiales, la acusa de crear todo tipo de
falsedades constructivas y m ezclas, facilitadas en parte por la industrialización de lo s
materiales de construcción. Se im ita la piedra con estucos, los elementos estructurales
de hierro se re cubren d e materiales más débiles, las ménsulas de los balcones, en lugar
de mantenerlos cuelga n de ellos, los dintel es de hierro aparentan de piedra,
consiguiendo así unas luces imposibles, etc. Sin embargo c abello no comulga con los
nuevos materiales estru ctura les, sobre todo el hormigón armado, por considerarlo
antiestético y por tanto antiarquitectónico.
Por tanto C abe llo y Lapiedra establece una ser ie de pautas pa ra conseguir una
"arquitectura na cional" , señala defectos de estru ctura y de cor ación, pero a su vez no
acepta los nuevos materiales constructivos, posiblemente por el carácter de globalidad
que estos conllevan, y porque defiende el emp leo de los mate riales locales en sus
postulados regionalista.
En 1917, Cabello recoge en su libro, la exist enc ia de focos regionalistas en distintos
puntos de España. S antander, V ascongadas, Valencia, Sevilla y Toledo , habían sido
ejecutora s de las ideas lanzadas en el VI C ongreso Nacional de Arquitectos de San
Sebastián en 1915.
97 Op.Cit. Pág . 153.
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2.1.3. LOS REGIONALISMOS L OCALES. SUS IDEAS.
El ma y or exponente del regionalismo montañés f ue el arquitecto Leonardo Ruca bado.
La arquitectura de este arquitecto, ingeniero, arqueó logo y g ran polemista, se había
basado en el peregrinar que durante años rea lizó por la montaña del nort e de España.
Dibujó y a nalizó obras tan im portantes de la historia arquitectónica local como fueron el
palacio de Santillana, en Santillana del Mar, la casa de Calderón d e la Barca, en Viveda,
la de Soñanes, en Villa carr iedo, la del I nfantado, en Colindres, etc. De esta manera
reunió una serie de elementos propios de la reg ión que luego utili zó en su arquitec tura
regionalista. Elementos como la torre, la solana, el pórtico, los cubos en áng ulo, los
hastiales escalonados, y otros estilemas se recogen en su ob ra cumbre denomi nada La
Montaña, formada por 9 planos, 12 acuare las, 13 fotos, y un album, a base de modelos
de los siglos XVII y XVIII . 98
Aníbal González y Leonardo Rucabado, s e conocieron siendo estudiantes en Madrid,
pero su primer contacto profe sional es de 1911, año en el que el santanderino envía a
Sevilla el pro y ecto de Pabellón Regional M ontañés para la Exposición Hispano -
Americana, el mismo año en que Rucabado gana el concurso par a "Casa E spañola" , con
el pro y e cto de "Palacio para un noble en la Mo ntaña" . En 1915, los dos arquitectos
firman juntos la ponencia " Orient ac iones pa ra el re surgimiento de una arquitectura
nacional", pre sentada en el VI Congreso Nacional de Arquitectos. En ella manifiestan:
"…arquitectura nacional, expresiva de algo íntimo y predilecto de nuestro
modo de ser y d e nue stros ideales; manifesta ción, en lo mecánico y
dispositivo, de nuestros usos y recursos locales, desdeñand o para su ropaje
ornamental cuanto no sea más que habilidad manual inanimada, sin
98 COSSÍO Y GÓMEZ-ACEBO, Manuel d e :" La C asona montañesa. Apu ntes para su historia.". Edita Gráficas Unidas. Madri d,
1923. Pág. 8.
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relación alguna con nuestras glorias históricas, con estilizaciones
personales de nuestra flora y nuestra fauna". 99
El conc epto de la arquitectura-ropaje, resulta u n autentico manifiesto a favor d e la
tradición y el rechazo a la libertad artística, como así lo ex presa el mani fiesto en el qu e
se resumió el Congreso de Arquitec tos de ese año:
"1ª. Por dignidad nacional se impone la nece sidad de un resurgimiento del
arte español arquitectónico. 2ª. España no muestra predilec ción por la
libertad artístic a en la arqui tectura. 3ª.El culto a la tradición es uno de
nuestros caracteres de raza. 4ª.El culto a la tradición a originado los más
grandes estilos históricos, y continúa ali mentando los modernos en los
pueblos más florecientes, sin que haya excluido nunca los caracteres de la
obra de arte derivados del tempe ramento personal del artista.5ª.Las
prácticas para la instaur ación del arte arquitectónico español, tendrán po r
inspiración esencial, los estilos históricos nacionales, c on las naturales
adaptaciones del lugar y época…" 100
El V I Congreso N ac ional de Arquitectos fue la gran ocasión de encuentro entre los dos
regionalistas más importante s del país, que a partir de dicho evento seguirían unas
carrera s prof esionale s ha cia distintos destinos. Mientras qu e Leonardo Rucabado tiende
hacia una arquitectura más "global", dentro de las cara cterísticas de lo español, Aníbal
González se movía, hacia un localismo a ultranza.
Otros re g ionalis mos esp añoles que se die ron a estas altura s del si glo X X, fueron el
vasco y el valenciano. El vasco fue re spaldado ante todo po r un fuerte potencial
económico, y recibió muchas influencias del regionalismo mont añé s de Ru cabado, junto
con la tradición ing lesa nacida del "Queen Anne Revival". S eg ún Daniel Fullaondo, se
99 Cit. p or L ÁMPEREZ Y ROMEA, Vicente:"Leo nardo Rucabado. En Arquitec t ura .nº8. Madrid. Diciembre de 1 918. Págs. 2 21 -
222.
100 Cit. por LA MPÉREZ Y R OMEA , Vicente:"L eonardo Rucabado. En Arquitectura. Nº .8. Madrid. Di ciembre d e 1918. Págs. 222 -
223.
92 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
pueden distinguir y clasificar tres ramas bien diferenciadas dentro del regionalismo
vasco. 1ª.- la escuela m ontañesa, en torno a Ru ca bado, y siendo su ma y or exponente
Manuel Mª. Smith e Ibarra. 2ª.- la tradición inglesa, fomentada por los intercambios
culturales y comerciales con Gran Bretaña, y po r último 3ª. - la escuela vasca, que se
realizó sobre modelos de tradición popular, y cuy o s exponentes fu eron l os arquitectos
pedro Guimón Eguig uren, Ricardo ba stida, Emiliano Amann, Tomás Bilbao y otros. 101
En Valencia el regionalismo arquitectónico surge tras la Ex posición de 1909, y sobre
todo debido a la oportun idad de creación de nueva arquitectura que supuso la creación
del ensanche d e la ciudad. El máximo e xponente de esta tendencia fue el arquitecto y
urbanista J avier Goerlich y Lleó 102 , un antiguo modernista, que ll eva ría el re g ionalismo
valenciano a desembocar en el barroco, de ig ual m anera que ocurrió con el reg ionalismo
sevillano.
2.1.4. LA EXPANSIÓN DE LOS REGIONALISMOS ESPAÑOLES.
Los regionalismo españoles tuvieron un amplio eco más allá de las p ropias re g iones qu e
los producían, de un lugar a otro, dentro de l territorio nac ional, como fue el ca so de la
arquitectura regionalista sevillana, e incluso fuera de nuestras fronteras y dando el salto
a América.
Ya en 1912, en el V Co ng reso Inter nacional de Turismo, celebra do en Madrid por la
Federac ión de los sindica tos de iniciativas franc o -hispano-portuguesas, se había dado un
gran paso a f avor del nacionalismo arquitectónico en estos países, cuando al tratar el
101 FUL LAOND O, Daniel : "Las e scuelas reg ionalistas…" E n Nuev a For ma. Nº.35. Dicie mbre de 1968. Pág. 8.
102 Ver varias fuentes sobre este arquite cto. Martínez F errando, Daniel ." El arquitecto Javier G oerlich -Ll eó". Prólogo .. edarba.
Madrid,193 4.Pág.10. T ambién, A ld ana Fe rnández, Salvador: "Arui tectura modern ista en V alencia". En "G oya". M adrid ,
septiembre-o ctubre de 1970. Tam bién Simó, T rinidad: " A rquitectura moder nista."Vale ncia, 197 1.
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tema del turismo-arquitectura, se oyeron las voces de los tradicionalistas de la talla de
Vicente La mpérez 103 , Amós Salvador, Luis B ellido y Leonardo Rucabado.
El Congreso e staba presidid o por el arquitecto munic ipal de Madr id, Luis Bellido,
Le onardo R uca bado y el arquite cto francés Mr. Martinet. L a secc ión I V del Congre so se
titulaba "La arquitectura y el turismo". Las conclusiones obtenidas de la pon enc ia
presentada por Ruca bado fue ron las siguientes:
"Tema II. Los edificios que utiliza el turismo o que contribuyen a la
atracción de los for asteros, ¿deben carac terizarse por un estilo
esencialme nte moderno, o insp irarse en los e stilos tradicionales del país?"
La s conclusiones fueron las siguiente s:
"Que cada país debe buscar las inspi raci ones de su producción
arquitectónica en sus tradiciones, estudiando especialme nte los moment os
en que el alma d e cada nación ha pu esto su personalidad en e videncia
modificando las influencias extrañas.
Que la arquitectura del turismo debe señalarse muy espacialmente por los
caracteres personales de l país, buscando como fuentes de su inspiración los
lugares en qu e aqu ellos se manifiestan más intensamente. Que el arte rural
constituya una copiosa fuente de caracteres para el arte nacional, y que l a
tradición pueda ser inspiradora de movimientos progresivos
trascendentales y llegar a inspirar un estilo nacional absolutamente
moderno." 104
103 Vicente L ampérez y R ome a fue un apasionado arqueó logo de la arquitectura n acio nal, y desde su cátedra d e la Escuela de
Madrid difundirá sus teorías en defensa de l a a rquitec t ura espa ñola, en cualquiera de sus manife stacio nes. I ncan s able estudio so e
investigador , ya en 1896 escr ibe su prime ra obra, “A p untes para u n estudio sobre l as catedrales españolas”, a l a q u e seguirá una list a
interminable de t ra bajos, como “Arquitectura Civ il española de los siglos I a XVII I”, de 1922, o bra de una considerable serie dad y
rigor que l a hacen incl uso h oy indispensable a la hora de tratar de terminado s t emas.
104 VILLA R MOVELLÁ N , A lberto: “Intro ducción a la a rq uitectura reg ionalista. El model o sevill a no”. Edita De partamento de
Historia del Ar te de la F a cultad de F i lo sofía y Letras de la Un iversidad de Cór doba. Córdo ba, 1978. Ci t. Pág. 2 26. Nota 8 7.
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El tema del regionalismo había alcanzado una dimensión internacional, co mo se puso de
manifiesto en el X Cong reso I nte rnac ional de Arquitectos, c elebr ado en Bruselas en
1922, y que fu e el primero tras la 1ª Guerra Mundial. En él, el arquitecto
norteamer icano Georges O. Totten, pronunció una conf ere n cia a ce rca de l a " Inf luencia
del regionalismo en la arquitectura", en el que explicaba sus ex perie ncias rea lizadas en
Bélgica y en Estados Unidos. 105
2.2. LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA DE 1929 EN S EVILLA.
2.2.1. ORÍGENES Y DESARROLL O.
Hacía y a veinte años qu e habían comenzado lo s trabajos de o rganización, cuando en
1929 se inaugura en Sevilla la Exposición I b eroamericana . L a puesta en marcha en 1909
de este gran ev ento, supone el despertar de un largo período de letargo de la vida
ciudadana que vu elca todas sus expectativas en la g ran contienda que se plantean. En
esta exaltación local e histórica estaba claro que se iba a emplear una arquit ec tura que
reflejara estas premisas, y los condicionantes locales que influyeron en la prepa ración
del certa men hicieron triunfar la arquitectura regionalista.
El origen de la idea de realizar una exposición , en sus comienzos, Hispanoamerica n a,
lo fue la Exposición de Industrias realizada en 1905 en los J ardines de Eslava, y su fin
era most rar los pro gresos industriales y la actividad comercia l d e Sevilla en los últ imo s
años. Era la primera vez que esta ciudad realizaba un evento de estas cara cterísticas,
encontrando a su vez s u origen en la Ex posici ón de Pequeñas I ndustrias del Retiro,
celebrada en 1901, y en la que el arquitecto sevillano Aní bal Gonz ález , siendo aún
estudiante, obtuvo el premio a la mejor instalación realizada. El éxito obtenido en la
105 CABELL O Y LAPIEDRA, Luis María: En el X Congreso I nt e rnacional d e Arquitectos. Brusel a s, septiembre de 1922. E n
A rquitectura. A ño IV . Nº.43. Madrid, nov iembre de 1 922. Pág. 4 27.
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Exposición de I ndustrias, así como el reto de organización y eficiencia que supuso para
la ciudad, fue lo que llevó a Narciso Ciáurriz, alcalde en func iones en aqu el momento, a
proponer la idea de celebrar a l go de mayor e nvergadura en su ciudad.
Los primeros miembros del comité or g anizador fueron además del y a c itado Narciso
Ciáurriz, L uis Rodrígue z Caso, Francisco Pacheco y Núñez del Prado, Manu el Rojas
Marcos, Miguel de Quesada, Manuel Corbato y Fernando Silva. Estando el perfil
profesional d e dicho comité confor mado por abogados, militares, miembros de la
nobleza e industriales. Celebraban sus r euniones en el Casino Militar y mu y
rápidamente s alió la idea de celebra un certamen Hispano-Americano. El carácter
america no d e la muestra fue en parte sugerido por la exposición realizada en Zaragoza,
con motivo del centenario de la Guerra de la Independencia de España de Franc ia,
celebrando la Exposi ción Hispano Francesa, que ratifica ba la amistad int erna cion al ya
afirmada con el viaje de l Rey a P arís en 1905. Por su parte, el ex militar e indus trial
Rodríguez Caso pe nsó en realizar con tal conmemor ación una fie sta de exaltación
regional y lo denominó "España en Sevilla".
Esta celebración consistió, en lugar d e ce lebrar la s relaciones internacionales de España
con Europa, de aupar los reg ionalismos dentro de l territorio nacional. Así contó con la
colaboración incondicional de las colonias de e mig rantes d e las distintas regiones de
España r esidentes en Sevilla. Cuarenta y ocho comunidade s regionales fueron las
participantes en los actos de celebración, que fueron dos: uno literario, en el tea tro San
Fernando, en el qu e el orador, el c atedr ático J avier La s so de la Vega "… dio vivas a
España, a las comarcas españolas y a Andalucía, vítores que fueron contestados con
entusiasmo por los grupos regionales y el público." 106
El otro acto fue de exaltación militar y folklórica, en la Plaza de Toros de la Maestranza ,
donde todos los emigra ntes españoles de otras regiones residentes en Sevilla vivieron la
noche del 30 de abril de 1908 una fiesta de júbilo nacional-r egionalista.
106 REAL BAL B UENA , Fernando: La Exposición Ibero-Ameri cana… En A B C de Sevil la, 30 de agosto de 1961.
96 LA A RQUIT ECTURA REGI ON ALIS TA EN LA C I D A D DE L AS PALMA S DE GRA N CANARIA 19 29 – 19 55. vol umen I
Ese mismo año comienza el arquitecto Barris la reforma de la casa Sánchez -Dalp, y es a
partir de la celebración de "España en S evilla" , cuando Rodríguez Caso comie nza a
ga narse la confianza y el apoyo de los distint os sectores económicos, sociales y
políticos de Sevilla pa ra que apo y asen la gra n empresa futura que tenía en mente
realizar.
Fue en 1909, con motivo del homenaje que le rin dió la ciudad, cuando L uis Rodrígue z
Caso lanz ó la idea de celebrar un certamen Hispano-Ameri ca no 107 . A partir de las do s
semanas siguientes la idea va a toma r cuerpo. Sin embargo, hasta 1910, se desarrolla
una carrera de obstáculos que ponen en crisis la celebración del ce rtamen: pujanza de
Madrid por llevarse la Ex posición, la g uer ra del Afric a, S emana Trágica de Barc elona,
las nuevas competencias otorgadas a Madrid y a Bilbao, etc. Sin embargo la acción
decisiva la llevó a cabo en 1910, el por entonces alcalde de la ciudad An tonio Halcón.
Aglutinó en torno a la alca ldía a la Comi sión, a las fuerzas comerciales e industriales, a
las autoridades civiles y mili tar es, a los senad ore s y diput ados sevillanos, y a los
gremios obreros. De la junta celebrada el 22 de febrero saldría l a idea d e presionar al
Rey, por encima d el Gobierno. Con una petición popular llev ada a cabo el día 13 de
marzo, aprovechando la visita de Alfonso XIII a Sevilla, se conseguiría el otorgamiento
oficial para la celebraci ón de la " Exposición Hispano-Americana" para la cuidad d e
Sevilla.
2.2.2. LA EXALTACIÓN DEL ES PÍRITU LOCAL.
La victoria de la celebración de la Exposición había supuesto una exaltació n del espíritu
local y un cierto rechazo cultural a Madrid y Bilbao debido a la competencia establecida
entre estas regiones. Sevilla ganó la batalla de la Ex posición no tan sólo por su tesón
sino también por su historia, quienes eran conscientes de ello miraban a atrás con
añoranza, deseaban p ara la c iudad tiempos de rec uperación ec onómica y social, el
recuerdo de los días del monopolio americano era inevitable. Por ello nece sitaban
107 Comisión G estora , fol leto,: Bosquejo de un proy ecto de Exposi ción His pano -A mericana en Sevilla. Se vill a, 1909.
LA ARQUITECTUR A REGION ALISTA
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recrear un ambiente que recreara la anhelada prosperidad. El apo y o a l a arquitectura
regionalista sevillana res ponde a e sta idea.
La m anife stación más patente del deseo de crear una arquitectura propia que cambiara
totalmente el aspecto de la ciudad para embellecerla d e cara a la celebración del
Certamen, fue la moción presentada por el concejal del ayuntamiento de Sevil la
Francisco J avier d e L epe y Quesada, en julio de 1910. Esta fue la primera preocupación
de cara a la celebración del evento, mu y anterior a otros planteamientos como la
infraestructura urbanística, o la capacidad e conómica de la ciudad, lo que indica el
grado de tema vivo y polémico que había alcanzo la arquitectura en la soci edad de aquel
momento. Lepe propone un sistema de premios en metálico y exención de tributos para
los propietarios qu e se atengan a la no rmativa pl antea da por l a corporaci ón, al g o mu y
similar a lo que estaba o frec iendo el a y untamiento de Barcelona y qu e estaba sirviendo
de estímulo al auge de la arquitectura mode rnista. Era sin dud a una copia de la idea
catalana, en la que Sevilla se estaba mostrand o como la pionera de la arquitec tura
regionalista. La moción da ría como re sultado el concurso de fachadas de ca sas de
"estilo sevillano" de 191 2. Dentro de los puntos que condiciona ban el concurso uno de
ellos era la proscripción oficial contra el modernismo, y por otro lado la exención de
tributos a la que estaba g r atifica da esta arquitectura. P or otro lado encontramos una
preocupación única por las facha das y su adecuación al estilo del país, aunque nadie
sabía por aquel entonces cuál era este, con l as excepciones de Aníbal Gonz ález, Simón
Barris y otros pocos.
La propuesta del conc ejal L epe causó reacciones diversas, desde la felicitación
entusiasta de la revista francesa "L´Art et les Artistes", hasta la controve rsia suscitada
por los críticos Fe derico Pantaleón desde "El noti ciero sevill ano", y J osé Laguillo desd e
"El Liberal", ambos argumentan la inexistencia de un estilo sevillano definido así como
critican la intransigencia de la convivencia de ese supuesto estilo con otros estilos de
arquitectura.
104 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
primer momento como museo. Este edific io se estructura con un cue rpo longitudinal, a
modo de corredor, que se enc uentra atravesado po r cinco cuerpos transver sales, cr eando
con estas intersecciones numerosas salas de ex posiciones de tamaño reducido, según el
arquitecto, que se había informado de las últimas novedades en materia de museos, para
evitar la exposición excesiva de obras de arte en una misma sala, así mismo, todas las
salas cuentan con luz cenital y un tratamiento sobrio en cuanto al color y a la decoración
interior. La formalización de los cinco cuerpos transversales recuerdan al Palacio de
Monterrey. El Pabellón Real se re aliza bajo el "estilo de los Rey es C atólicos", símbolo
de la unidad de las reg iones de España, siendo u na reinterpretación sevillana del estilo
neoisabelino. Es un edificio de planta cuadrada, totalmente central, de tamaño mucho
menor que los anteriores, y dond e se trata el edificio como un monumento que realizan
los mejores artesanos de l ladrillo, y pint ores ceramistas de S evilla en h omena je a la
Corona de España , en agradecimiento a su colaborac ión para la celebración en esta
ciudad de la Exposición Hispano-Americana. 112
2.2.4.2. L A P LA ZA DE ESP AÑ A.
Es el resultado del vacío que supuso el cambio de ubic ac ión d el est adio, su form a
responde a un semicírculo de 200 metros d e diámetro y con una ex tensión de 50.000 m².
Lo interesante de esta propuesta es que el elemento genera dor del conjunt o e s el propio
vacío, convirtiéndose los edificios que lo rodean en una mera corteza exterior.
Sin embargo l a posterior ubicación de un a fu ente en el centro del esp ac io, por parte del
arquitecto Vicente Traver, le cambiaría el carácter, pasando de un espacio central
estático a una avenida de circulac ión en torno a di cha fuente.
Para la concepción esp acial del c onjunto, Aníbal González recurre a Palladio, el
arquitecto parte de un espacio articulado en tres niveles. En el nivel inferior el gran
espacio central, en donde se podrían celebrar actos mul titudinarios; rodeando y
112 GUILL OT Y SIERRA , A l e jandro:" El Cicerone de Sevill a. Monume ntos y Ar tes Bellas."T . I. Sevil la, 1925.Pág s. 219,220.
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delimitando este esp acio se encuentra una ría atravesada por ocho puent es, y en el plano
superior se ubican los tres pabellones provisionales de I ndustrias, el Palacio de Acto y
Fiestas, y el Pabellón de Ag ricultura. L os tres e dificios están unidos por tres grandes
pórticos de planta c urva que inclu y en ter ra zas a diferentes alturas para los espectadores.
La utiliz ac ión del lenguaje palladiano utilizado de las arcadas sob re columnas, la
alternanc ia de frontones cur vos y triangulares, la combinación del módulo dintel -arco-
dintel sobre cuatro columnas, también lo encontraba el arquitecto en la propia
arquitectura de Andalucía. C omo la plaza representaba la imagen de España, el autor
utilizará un repertorio ling üístico sacado de las obras más representativas del
renac imiento, e incluso del barroco español. D esde la portada del Alcázar de Toledo,
hasta la Torr e del Reloj de Santiago, sin olvida r la idea conformar el esp acio como un
enorme teatro griego, orientado hacia América con dos torres que simboliz aban la nueva
Sevilla. 113
2.2.4.3. E L RESTO DE LA EX POSICIÓN.
Los acontecimiento aca ecidos llevaron a la dim isión de Aníbal Go nzález como
arquitecto director de la Ex posición en 1928, un año antes d e su inauguración, tom ando
el relevo Vicente Traver. Aníbal González dejó concluidas las obr as de la P laza d e
América, la Plaza de España , y las glorietas de Parque de María Luisa dedicadas a los
hermanos Álvarez Quinter o y a benito Mas y P ra t. S in embargo a un año de la
inaugurac ión faltaban por realizarse cerca de v einte edificios de c arácter definitivo y
cerca de cuarenta de c arácter provisional, finalizándose todos ellos entre 1928 y 1929.
La calidad de estos edificios fue bastante mediocre, y de una gran diversidad lingüística.
Los pabellones ex tra njeros fueron encargados a arquitectos de cada p aís. Y según
enumera en su libro Pérez Escolano la re lación es la siguiente:
113 VILL AR MOVELL ÁN, Al berto: "Arquitectura de l Reg ionalismo en Sev illa. 1900 -193 5". Edita Diput ación prov incial de Se vil l a.
Sev illa, 1979. Pág. 2 85.
106 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
"Argentina (Martín Zoel) , M éx ico (Ismael Amábi lis) , Chil e (Juan Ramírez),
Uruguay (Mauricio Cravotto), Perú (M anuel Piqueras), Colombia ( José
Granados), Cuba (Govantes y Cabarrocas), República Dominicana (Martín
Gallart y Canti ) , Marru ec os (José Gutiérrez Leescure), Portugal ( Rebello
de Andrade), Estados Unidos ( W illian Templetton Jons on), y Brasil (Pedro
Paulo Basto) . L os pabellones españoles, en su mayoría de construcción
provisional, de proyectaron por un amplio núm ero de arqui tec tos, entre lo s
que se enc ontraban, Enric Sagnier ( Barcelona), Leopoldo Torres Balbás
(Granada), Pasc ual Bravo (Aragón), Juan Talavera ( Agricultura,
Compañía de Teléfonos, Aceite), Jaume Mestres (Industrias Catalanas),
Aurelio Gómez Millán (Casa Domecq) , M. S mith (Estadio). El arquitect o
director Vicente Traver, aparte de los cerramientos del recinto y la fuen te
de la Plaza de España, realizó el Gran Casino y el teatro, así como l os
pabellones de la marina de Guerra, de Turismo, Extremadura (en
colaboración con Rafael Arévalo) , Prensa, Industrias Ganaderas, Tabac o,
Seda, el Restaurant Sector Sur y las Galerías Comerciales (los seis en
colaboración con José Granados). 114
Hay que decir que d e todos los arquitectos que intervinieron en la Ex posició n
Iberoa mericana, ninguno alcanzó el r econocimiento y l a gloria popular de Aníbal
González.
2.3. LOS ARQUITECTOS REGIONALISTAS EN ES P AÑA.
En este apartado trataremos las regiones más identificativas del re g ionalismo que se dio
en España como antecedentes al que estudiaremos en Canarias, y concretamente en L as
Palmas de Gran Canaria , y que analizaremos a través del arqui tecto o los arquitectos
114 PÉREZ ESCOL AN O, Víctor: " Aníbal Gonz ález. Arquitecto (1876-1929)" . Edita Diputa ción Provinci al de Se villa. Sevill a,
1973. Pág. 69-70.
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repre sentativos de cada re g ión, ya qu e como se ha expuesto, se con sidera que l a
arquitectura reg ionalista en España es obra de autor.
El reg ionalismo se manifiesta con fuerza en la península a partir de 1910, destacando
los focos cántabro, sevillano y v asco, aunque se da también en otras regiones de España
pero donde suele carac teríst icas dife rentes a los tres núcleos citados anteriormente.
2.3.1. ANDALUCÍA. SEVILLA Y ANÍBAL GONZÁLEZ.
2.3.1.1. S EVILLA.
La arquite ctura que se realizó durante los primeros quince años del siglo XX en Sevilla,
ofrece un panorama interesa nte de la pr ese ncia del modernismo en la ciudad. Estas
obras ofrecen un carácter gregario debido a l a posición de la ciudad respecto a los
núcleos importantes del movimiento, esto se debe a la ausencia de una estructura
económica y social apropiada y falta de tensi ón c ultural, de convicc ión personal
poderosa en sus artífic es, tal como lo demuestra la disolución del pequeño movimiento
e incluso los posteriores repudios por parte de la mayoría de sus autores.
La primera ob ra del modernismo en Sevilla es la J oye ría Re y es (1900 -01), del
arquitecto Juan de los re y es, que con su carácter de importación ofrece un nue vo
símbolo a la ciudad. Es un comercio nu evo, a la moda, con un ex quisito refinamiento en
sus detalles, con papeles pintados en las paredes y te chos, y mobiliario parisino. Tra s
esta obra , irán su rgiendo en los años sucesivos obras modernistas de José Gómez Otero,
Aníbal González, José Gómez Millán, Simón Ba rri s, y otros.
108 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
A destacar d e las obras de este p eríodo arquitectónico, están las obras m odernistas de
Aníbal González y Simón Barris. Del primero de staca r el edificio del antiguo C afé de
París en la Campana , y la ca sa del arquitecto Barris en la calle Luis Montot o. 115
Lo qu e es aprec iable en todas estas obras es q ue no ex iste un denominador común
lingüístico, ya qu e las influencias son dispares, desde secesionistas, a horti ana s, hasta
fuentes del modernismo catalá n más cercano de Doménech i Montaner.
La realización del modernismo en S evilla conclu y e con la renuncia por parte de los
arquitectos a la manifestación del mismo, tras el revuelo producido en la ciudadanía por
la pr omesa de la celebración de la Exposición Hispanoamer icana e n la c iudad. Es
entonces cuando el andalucismo reg ionalista, el ímpetu del lenguaje regional, van a
aunarse pa ra s ac ar a Sevilla de su "confusión" urbana y arquitectónica, b usca ndo en la
realización de e ste certamen un pretexto para encontrar un camino a seguir.
Como ya hemos narrado anteriormente, se el abora un concurso para la ideación de la
mencionada Exposición, cu y as bases serán pr omotoras de la r ea lización de una
arquitectura nacionalista, historicista y regionalista. El triunfo d el concurso por pa rte de
Aníbal Gonz ález se produjo casi sin competencia, al no presentar se al mismo tiempo
otro a rquitecto sevillan o. El manifiesto nacionalista que las propue stas de Aníbal
González encerraban, no dieron opción a ningún t ipo de competencia por parte d e otros
arquitectos foráneos.
2.3.1.2. ANÍBAL GON Z ÁLEZ.
Aníbal Gonz ález y Álva rez-Ossorio nació en S evilla en 1876. Hijo de José Gonz ález
Espejo y Catalina Álva rez-Ossorio y P izarro, t erminó sus estudios de ar quitec tura en
1902 en la Escue la de M adr id, siendo el número 1 de su promoción.
115 PÉREZ ESCOL ANO, Víctor: "Aníbal González. Ar quit e cto (1876 -1929)" . Edit a Di putaci ó n Prov incial de Sevilla. Se villa, 19 73.
Pág. 24.
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La formación que el arquitecto recibió en la Escue la de Madrid se ceñía por completo a
la línea academicista, respondiendo plenamente a las ideas historicistas, impartida por
sus profesores, entre los cuales cabe desta ca r R ica rdo Velásquez Bos co, arquit ecto mu y
influye nte en el mundo o ficial español del momento y autor entre otras obras de P alac io
de Cristal del re tiro madrileño; y Vice nte La mpérez, arquitecto que jugó un importante
papel como diri gente y p romotor del eclecticismo arquitectónico de p rinc ipios del siglo
XX en este país.
Tras acabar l a carrera Aníbal González se instala en Sevilla, donde contrae matrimonio
con Ana Gómez Millán, hija del constructor y arquitecto José Góme z Otero. Después de
la boda realiza un viaje por toda Españ a, con el f in de recoger información sobre las
cárceles d el país, y a que se le h a realizado el encargo de la construcción de la Cárcel
celular de S evilla, primer encargo oficial que s e le hace y que tardaría bastante en
realizar.
La producción a rquitectónica de Aníbal Gonzál ez abarcó todo tipo de obras de sde
pequeña a gra n escala, centrándose toda ella en Andalucía la Baja, y espacialmente
Sevilla y sus alrededores. Solamente realizó fuera de ahí la reforma de la sede del diario
ABC, en Madrid, debido a su pare ntesco con To rcuato Luca de Tena, fun dador de este
diario y para el cual el joven arquitecto realizaría algunos dibujos; y un pro y ecto de
escuela ta mbién en esta c iudad.
La vida profesional d e Aníbal González se vio articulada por la Ex posición
Iberoa mericana, que des de 1910, año en que se efectúa el concurso de proy ectos, hasta
1929, fecha de la inauguración de la Exposición y de l a muerte d el a rquitecto, se
convierte e n el centro de sus preocupaciones. 116
Durante la primera década del siglo XX, el arquitecto se muestra interesado y
comprometido con la vanguardia del momento, un modernismo que él mi smo juz g ó de
116 PÉREZ ES COLA NO, Víctor: ob. cit. pág. 40.
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no mu y destacable al compararlo con las obras de sus compañeros catalanes, y de estar
al tanto de dicho movimiento en sus diversas ma nifestac iones naciona l es por medio de
distintas publicaciones sobre arquitec tura. Obra s ig nificativa de este período fue el C afé
de P arís, de 1904-06, un edificio realizado en esq uina con una acertadísima solución de
cierre cilíndrico rematado en chapitel, y de enorme efecto p erspectivo con las vías a las
que se abre.
Aunque existe perma nencia de elementos secesionistas en la obra en e jecución del
arquitecto hasta 1910, como en la fábrica de las calles Torneo, Mendigorria y Bazán, su
periodo modernista concluye entre 1906 y 19 07. Es en estos años cu ando Aníbal
González comienza los trabajos de reconstrucción de la casa del Marqués de Aracena,
en la que su adaptac ión a los códigos historicistas es total, tanto en las área s
rehabilitadas como en las zonas de obra nue va que se realiz aron.
La tr ansfor mación del modernismo al nac ionalismo de su obra se realiza bajo el sigo del
neomudéjar, que s e h abía extendido por España a partir de l a realización d e la P laza de
Toros de Madrid, obr a del arquitecto Emili o Rodríguez A y uso, inau gurad a en 1874, y
posteriormente de molida. A partir de estas fec has el arquitecto inicia una evolución
estilística hacia los valor es históricos locales, que se verá ratificada en 19 11 al ganar el
concurso pa ra la, entonces llamada, Ex posición Hispanoamericana, con la utiliz ación de
un len g uaje lleno de revivalismos estilísti cos de la historia de la Arquitectura española.
En esta línea se seguirá desarrollando toda su obra hast a el final de sus días, pero se
observará con el paso de los años la maduración de sus criterios. Su mili t ancia al estilo
regionalista, en especial a l mudejarismo, se verá cada vez más sometido al dominio de
la técnica y a la maestría compositiva 117 . Una constante en su obra, como y a h emo s
expuesto, es la utilización del ladrillo en limpio, d e profunda raíz sevillana, que le
permitían amplias posibilidades formales gracias a las múltiples combinac iones de su
apare jo, y a un a labra enormemente rica; y a su vez que suponía un bajo coste para sus
obras. Así lo encontramos en las obras de su madur ez profesional como son la capilla
117 PÉREZ ES COLA NO, Víctor: o b. cit. pág. 4 1.
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del Puente de Trian a en el Altozano, o la Sede de la Maestranza en el Paseo de Colón,
junto a la Plaza de Toros.
Aníbal González fue tanto con su obra como con sus escritos un defensor del
nacionalismo arquitectónico, desarrollándolo desde un punto de vista regionalista, idea
defendida también en el mom ento por las figuras de Lampérez y Rucabado. Esto se
resume en uno de sus pocos artículos publica dos sobre " L a casa sevillana":
"Si las costumbres son diferentes, si se r ecue rdan tradiciones distintas, si
los usos de las localidades son variados y los materiales de construcc ión,
los elementos ornamentales, las practicas d e los obreros, el clima, nada es
idéntico, ¿ cómo ha de s erlo el estilo y cará cter de las edificaciones que no
son más que las expresiones resultantes de los factores menc ionados?" 118
Según el arquite cto no era posible definir un estilo sevillano, y a que tanto la variedad de
los elementos, clave ecléctica multiestilística, como la complejidad de los factores que
influye n en la obr a de arquit ec tura, condi cionan l a respuesta que el arquit ec to debe dar.
En cuanto a los estilos, el arquitec to establece una asocia ción estilo -ca rácter para d efinir
sus obras; estilo tradicional igual a se g uridad, estil o ára be o mudé jar igual a Sur pujante,
estilo gótico, igual a cristiandad elev ada , plateresco, i gua l a unidad nacional y
monarquía fuerte, etc. Po r otro lado, los fa ctore s ex ter nos a la obra e influ yentes en ella
son el color, la luz y sombra, el clima, la relac ión de m ac izos y huecos, los materiales, la
mano de obra, etc. Todo s estos factore s desenca denaron la r eutilización de elementos
retomados de las arquitecturas del pasado, que se expresaron con dif erentes lenguajes,
se retomaron los pórticos, los patios interiores, los espacios libr es, los huecos de menor
tamaño y el predominio del mac izo para controlar el efecto del calor.
Estos fa ctores olvidados en aquellos momentos fueron minuciosamente estudiados y
tenidos en cuenta en la obra del arquitecto, radicando en est o gran parte de l éxito social
que tuvo su obra.
118 GO NZÁL EZ , Aníbal: "L a casa se villana". En el pe riódico El L iberal. Sev i l la, 1913.
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2.3.1.2.1. ANÍBAL GONZÁLEZ Y LA EXPOSICIÓN IBE ROAMERICANA.
La posición arquitectónica del arquitecto qued ó reflejada en su p royecto sobre la
exposición Hispano-Americana, que representó un manifiesto sobre la arquitectura
tradicionalista, promovida por Vicente Lampérez desde Madrid, y qu e sería expandida
por el mundo hispanoamericano, prin cipalmente d e la mano de Aníbal Gonz ález, que se
convertiría en la figura y p aladín de esta t endencia. La posición adoptada por el
arquitecto a la hora de definir el "estilo y carácter de la exposición", qued aría
perfectamente descrita en la memoria del proy ecto:
"La arquitectura español a contemporáne a desde rec iente fecha ha ini ciado
un verdadero r enacimiento perfectam ente justi ficado y que consiste
esencialme nte en utili zar mediante la adaptación necesaria los eleme ntos y
disposiciones de los estilos antiguos genuinamente españoles a l as
necesidade s, costumbres, materiales y usos de la época actual.
Las trans formaciones de los estilos anteriores han sido siempre el origen d e
todos los estilos. La adaptación, pues, de los antiguos estilos españoles
constituirá, indudablemente, el origen d e uno nuevo que inspirado en ta n
admirables elementos s erá, sin duda, tan original y característico como
varonil y pujante; alegre y fastuoso, cuando se in spira en el Arte Árabe en
sus dist into s períodos y en el mudéjar, noble y majestuoso cuando sepa
recordar las admirables lí neas del gótico, d el siglo XV, época d e los R eyes
católicos; sobrio y severo al combinar las masas y los trazados de los
monumentos del Renacimiento. Siempre será un estilo propio, un estilo t an
característico y tan peculiar, como origi nales y españoles son los estilos
que enume rados quedan …
Aún puede decirse que en lo posible es un tradicionalismo regional, pues
los elementos todos y los materiales son peculiares y genuinamente locales,
muchos de ellos. Y este carácter de la Exposic ión, que tanto la diferencia de
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las celebradas en el extranjero y aun en España, e n las que el exotismo h a
tenido decidida influencia, se observa no sólo en el conjunto del trazado y
de la ornamentación d e los edificios, sino hasta en los más pequeños
detalles de las dif erentes inst alaciones de luces, bancos, fuentes, puertas,
jardines, etec…" 119
En las edificaciones que el arquitecto realizó pa ra la Ex posición Iberoamericana que
fueron la P laza de América con los pabe llones Mudéjar, Renacimiento y r ea l; y la P laza
de España, se puede ob servar la evolución no solo formal de su obra, sino también
tipológica.
2.3.2. EL REGIONALISMO MONTAÑÉS Y LEONARDO RUCA BADO.
Le onardo Rucabado Gó mez nace en Castro Urdiales, Santander, en 187 5 y re aliza sus
estudios de arquite ctura en Barcelona, donde tambi én realiza la carrera de ingeniería
industrial, finalizando sus estudios de arquitectura en 1900. Fu e profesor de la escuela
de a rquitectura , de Bilbao de las asignaturas de Física Industrial, M ecá nic a Aplicada y
Tecnología Mecánica , y de Dibujo en la Escuela de Ingenieros Industriales de B ilbao.
Rucabado inicia sus estudios en Barcelona en 1891, en la re cién inau gurada escuela,
donde fue ron sus prof esores, además de los arquitectos de renombre del momento como
Juan Torras, August Font, Rovira Rabasse y Doménech i Montaner, los que procedían
de la desaparecida c arrera de Maestros de Obras. Estas enseñanzas combinada s hacen
entender de sus pro y ectos y apuntes l a precisión a la hora de dibujar y definir los más
mínimos detalles constructivos, poniendo espec ial énfasis en los elementos decora tivos.
La s teorías medievalistas y “racionalistas” , habían llegado a Barcelona de la mano de
Viollet-le.Duc; así como también se hiz o eco la ciudad del movi miento Arts and Crafts
que lanzara Morris desde I nglaterra, y que lle gará a Barcelona a través de Francia. A su
vez, al igual que ocurre en el resto de Europa, comienzan a tener g ran fuerza los
119 Cfr. Por la exposición . En "L a Exposición". Año I, N.º 2 . Sev illa, 23 de julio d e 1911. Del autor PÉRE Z ESCOLA NO, Víctor:
"A níbal Gonz ález. Arquitecto (1 876 - 1929)". Edita Di putació n Provincial de Se vil l a. Sevill a, 1973. Pág. 65.
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estridencias. Sus obr as t ienen la peculiaridad d e adaptarse natur almente a su entorno
urbano, y esto sin ser urbanista. Como describe Fullaondo: “ Las obras de Smith se
incorporan t anto al traz ado del entorno, a las preexistencias, como a la memoria
ciudadana , de una forma prácticamente definitiva”. 127
Una de las características de la obra de Smith es que es un arquitecto eminentemente
residencial 128 , prueba de el lo fue qu e sus clientes le encargaban sus v iviendas pero no
sus bancos, sus sedes sociale s o sus industrias, como si lo hicieron otros arquitectos
contemporáne os d e su c iudad como Guimon, Bastida o Manuel Galínd ez. C omo la
mayor ía de sus c olegas, incidió también ocasionalme nte en el tema de la vivi enda
obrera de la época, para la que también utilizó un lenguaje regionalista.
Al igual que pasará en su vida, su obra estará marca da por la influencia de la fórmula
montañesa instaurada po r Rucabado, y la influencia anglosajona, vist a desde un prisma
también revivalista. Smi th se mueve ahí, lin g üísticamente, en un te rre no ambiguo. Y
también cabe destacar la habilidad de manejar el marco natural de sus obras.
La obra de Smith I ba rra, es quizás la que se desa rrolla en un esp ec tro más variado
dentro de la tendencia r eg ion alista, quizá influenciada por la actuación en diferentes
localidades de España, y por el propio carácter del autor, ca talogado como de arquitec to
que conoce pe rsona lmente a su cliente, y “comparte, probablemente, su sistema de
valores y código e stético” 129 .
Esta disparidad estilística dentro de la cor riente que estamos estudiando, se pueden ver
reflejadas en dos de sus obras, como son el Palacio para el Marqués de T riano(19 17), en
Artaza, Viz cay a, y el Pal ac io Luis Le zama (1923), en Guec ho, V izca y a. En la primera
utiliza la interposición de filtros, según la tradición pintoresca, el acento c olocado sobre
lo natura l, e l objeto prec iso coloca do entre ár boles y verdor, e l fa ctor sorpre sa, la
127 Según describe Juan Da n iel Fullaondo en el libro: “Manuel M arí a Smit h e I ba rr a”. Ser vicio d e Pub lic aciones del Colegio Oficia l
de A rquitectos de Ma drid. Pág. 19.
128 Op. Cit. Pág. 33.
129 Op. Cit. Pág. 32.
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descontextualización de los códigos que impone e l recorrido pa ra el descubrimiento del
objeto. En la segunda, la prese ncia arrogante, directa, la maestría académica.
En la del Mar qués de Triano, queda de manifiesto el carácter medievalista del conjunto,
desde la v aria da secuencia de elementos que conforman el pro y ecto h asta la rotundidad
con que se tratan las for mas y detalles, continuada en la ex presividad de los materiales:
el ladrillo de los muros y c himeneas, la piedr a d e distint os tipos utiliz ad a en zócalos,
recercados, esquinas, molduras, con aquilat ados c riterios constructivos. En esta obra se
mezclan elementos rom ánicos y góticos, fundiéndose con la tradición de mansión
inglesa y de su ambientación tan bilbaína.
Sin embargo, en el palacio de Luis Lezama, pro y ec to que s e trató de un a reforma d el
palacio construido por J osé María Bastera en 1902, la reminiscenc ia plateresca
salmantina queda re flejada en el cuerpo del to rreón. El edificio se sitúa en lo alto de una
colina ajardinada que s e extiende hasta el mar . Esta obra fu e seleccionada por el
GATEPAC pa ra arremeter sus iras contra la a rquitectura que se ha cía en aque llos
momentos, quiz á fuese elegida porqu e en ella se p odía sentir una tensión proveniente de
la voluntad integradora que en ella quería mostrar el arquitec to.
2.3.4. GALICIA Y ANTONIO PALACIOS.
La arquite ctura gallega e n el siglo XX ha sido un fiel reflejo del panorama general de la
arquitectura española de la centuria. Se produjo en las primeras décadas del siglo un a
acelerac ión en la uti lización de los procesos estéticos, produciéndose gr an cantidad de
obra modernista en los primeros años, pasando posteriormente a u n período de
eclec ticismo regionalista, que se dio hasta los años treinta, cuando llegó a las ciudades
ga llegas el Racionalismo i nter nacional.
Los arquite ctos gallegos de la época que estamos analizando, se for maron en la última
década del si glo X IX, en un ambiente finisec ular dominado por los eclec ti cismos
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neonacionalistas fomentados por las ex posiciones internacionales, y por la influencia
del mundo francés que había c alado hondamente en la burguesía española del momento.
Esta formación ecléctica no se rá óbi ce para q ue algunos de aquellos arquitec tos se
incorporen sin reservas a l Modernismo y luego al Protoracionalismo, como fue el caso
de González Villar o Rodolfo Uchoa. Sin e mbarg o otros se se g uirán moviendo en el
lenguaje ecléctico hasta bien entrado el si g lo XX. En este grupo de arquitectos podemos
eng lobar a Antonio Palac ios.
En Galicia la expresión reg ion alista tom a una vía con características expresivas
neobarr ocas, como la se g uida por M anuel Góme z Román, Jenaro de la Fuente Álvarez,
José María Banet, etc. Sin embargo Antonio Palacios utiliz a un leng u aje más
primitivista y medieval, y a que sus intervenciones re gionalistas están todas planteada s
en el ambiente rur al, zonas residenciales, villas y pueblos gallegos; para ello el
arquitecto recorre la geografía gallega, para visitar y estudiar sus principales
monumentos, especialmente del Románico y el Barroco.
Antonio Palacios realiza su obra entre dos mundos, el Palac ios m onumentalista que
triunfa en Madrid con s u Eclecticismo clasicista, y el Palacios que nos interesa aquí
analizar, que es el que tr abaja en Galicia, donde i ntenta inventarse o encontrar un estilo
propio para su región.
Antonio Palacios Ramill o, nace en O P orriño, Ponteve dra, en 1974, y estudia en la
Escuela de Arquitectura de Madrid, finalizando la carrera en 1900. En su formación e
inicio profesional recibe diversas influencias, que van desde el intento de búsqueda de
un estilo español, el regeneracionismo de comienzos del XX, y las qu e provienen de
Otto Wagne r y el modernismo vienés, pasando por las miradas a la Escuela de C hicag o,
la obra de Gaudí, y a los escritos de Ruskin y Viollec - Le -Duc .
La consagración d e la ob ra de Pal acios se v e refrendada con su nombramiento en 1925
como mie mbro numer ario de la Rea l Ac ademia de San Fernando, a pa rtir de este
momento, en la evolución de la obra de Palacios se constata un distanciamiento del
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camino que comienza a t omar la arquite ctura esp añola ha cia la modernida d d e la mano
de la Generación de 1925. El arquitecto permanece en la opción conserva dora,
manteniendo un posicionamiento estético tra dicional.
Desde una posición añorante y nost álgica, Antonio Palacios se ac erca al a mbiente
cultural del regionalismo g alle g o, entablando amistad con los autores de ese mom ento,
como fueron Valentín Paz Andrade , Castelao, Ramón Cabanillas, Enrique Peinador
Lines, etc. En esos momentos nace la Generación Nós , y en las dise rtac iones que
Palacios realiza como in vitados a los actos por ell os promulgados, habla sobre la casa
ga llega y la necesidad d e establecer una relación entre arquitectura y medio geográfico,
como en su momento hizo la arquite ctura popular. La amplia ac tividad desplegada po r
la Generación Nos , favoreció el reconocimiento de unas señas de identidad propias y
una nueva valoración de Galicia, afectando a la producción artística, q ue si bien se
centró en un primer lugar en torno a la pintura y la escultura, afectó t ambién a la
arquitectura. Castelao, en 1919, habla de la posibilidad de concretar un estilo de casa
ga llega, mirando con atención hacia la arquitectura del pazo.
Palacios mantiene una estrec ha relación c on los pintores regionalistas de su tierra,
principalmente con Sotoma y or y Llorens, y participó junt o con el arquitec to Rafael
González Villar, en la promoción y o rga nización de la e x posición “ Arte Ga ll ego” ,
celebradas en las prin cipales ciudades gallegas y en M adrid Bue nos Aires y
Montevideo. La primera obra reg ionalista de Palacios fue la iglesia de la Encar nación de
Celanova, (no c onstruido, 1918), y el Ayuntamiento de O Poriño (1918) .
En cuanto a las tipologías, su ha cer reg ionali sta lo empleó fund amentalmente en
edificios relig iosos y v iviendas, colec tivas y unifamiliares. Mi entra s que para las
primeras, Palacios utiliza un regionalismo histor icista en donde las obras tienen partes
reconoc ibles de edificios antiguos, si empre combinados con el brutalismo ex pre sionista
que caracteriza toda su obra. Así, en la i glesia d e la Paz de Vigo, el arquitecto reconoce
su fuente en la del Santo Sepulcro de Jerusalén, c on el empleo de la planta redonda. En
cuanto a la tipología d e vivienda , en su construcción plástica Palacios mira a la
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arquitectura popular, y abandona l a referencia historicista culta. En la casa d e Cels o
Méndez, el tratamiento que realiza con el granito es rudo y primitivista, alcanzando una
gran expresividad.
En sus obras se acumulan volúmenes, se quiebran las siluetas, las asimetrías, las
referenc ias a las técnica s construc tivas tradicionales, etc, reflejan la poética pintoresca
regionalista de Palacios, difere n ciándola de otros regionalismos más miméticos 130 .
Dentro de l a arquitectura regionalista galle g a faltaría por exponer, dentr o del mi smo
contexto cultura l de la obra de Pala cios, las de arquitectos como Manuel Gómez
Román, J ena ro de la Fu ente Álvarez, José Marí a Banet, en l as que fundamentalmente
basaron su ejercicio re g ionalista en la vivienda u nifamiliar. Esta arquitectura, se inspira
130 IGL E SIA VEIGA, Ramón : “A RTISTAS GALL E G OS. Arquitectos ”. Nova G alicia Edicións . Vigo, 2 0 02. P ág. 29.
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LAS PALM AS DE GRA N CANA RIA
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en el pazo, del que tom a elementos como la definición de lo s volúmenes, la solana, el
soportal, la balconada, e tc. Proce den del pazo barroco los detalles decorativos,
desempeñando t ambién e l granito un papel importante como referente d e lo verná culo.
El granito se emplea, a d ifere n cia de Palacios, po r estos autor es de manera que el muro
de mampostería se reserva para el zócalo y la fin a cantería para el resto, combinándola
con paños enlucidos blan cos. Es ca ra cterístico ta mbién de estas propuesta s la presencia
de pronunciados aleros, formados por una triple fila de teja árabe, material habitual en la
cubrición de la cubierta.
Casa en la c alle Marq ués de Al cedo,7. Vigo. Jen a ro de la Fuent e,1926
2.3.5. CATALUÑA Y PUIG I CADAFALCH.
Formado en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, recibió una formación
estilísticamente ecléctica y estructuralmente racionalista del diseño arquitec tónico
fundamentado en las ideas de Violet - le -Duc, o frec iendo un claro contraste con la
formación boxartiana de la Escuela de Mad rid. Asimiló de esta formación de rechazo de
los estándare s universales y de las soluciones preconcebidas, motivado por la
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aplicación de un proceso basa do e n una comprensión sóli da de la historia de la
Arquitectura , de la naturaleza y propiedades de materiales de construcción concre tos y
de las moderna s ex ig encias sociales.
La influencia de su profesor Elies R ogent i Amat se reflejó en su idea de que “en
arquitectura, habl aba en catalán, mientra s que todos los demás hablaban en
“académico” . 131
Siendo aún alumno, Puig vive el apoy o de la bur guesía a la Renaixenca o renacimiento
de la cultura cat alana de bido, entre otros factores , al renacimiento de la lengua catalana
durante la déca da de 1830.
A finales de si g lo, la arq uitectura catalana se vio marcada por dos f ac tores importantes.
Uno fue l a restauración/reconstrucción del monaster io de Ripoll, sím bolo del
patriotismo catalán; y por otro l ado la realización de las obras de la Feria Universal d e
Barcelona de 1888.
Ambos pro y ectos tenían connotaciones políticas, pues las patrocinaba la joven liga d e
Cataluña, durante su primer a ño como cuerpo político.
Los p royectos se vieron comparados en la oratoria catalanista d e la época y
repre sentaban los dos senti mientos del momento:
- Por un lado, el amor catalán hacía la tradición y el org ullo de las glorias pasadas.
- Y por otro, el espíritu de pro g reso qu e reavivaría esas glorías y sería el si gno de una
Nueva Cataluña , preparada para unirse a las naciones modernas del mundo.
131 Se le atribuye este comentario realiz ad o en un artículo publica do en la R e naixensa, titulado “ Noticias” al morir su maestro
Roge nt.
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Esta combinación entre modernismo optimista y evocación histórica, típica de la
Renaixenca, marc ó el car ác ter de la arquitectura de Puig i Cadafalch.
Los orígenes de esta po stura catalanista aparecen en 1878, en el a rtículo titulado “En
busca de una arquitectura nacional”, 132 que Doménech y Montaner publi có en la revista
regionalista ha Renaix enca . En el, Doménech se preguntaba si podía existir una
arquitectura nacional en los tiempos modernos, cua ndo los drásticos cambios acaecidos
en el transporte y la co municac ión estaban dis olviendo las fronteras nacionales. Su
conclusión fue que la búsqueda más lógica e ra la de una arquitectura “moderna” que
reflejase las crecientes interrelaciones de la experiencia moderna. No ob stante, puesto
que esa arquitectura aún dependía de materiales y condiciones climatológicas local es, y
también de formas y estructuras tradicionales que no podían sim plemente ser ignoradas,
si permitió en ca mbio la posibilidad de que ex istieran “escuelas” nacionales que
adaptasen el moderno int erna cional. Sin embargo, dada la disparidad de clima,
ge ografía, carácter, lengua e historia qu e se da a lo largo de la nación española, sugirió y
luchó por la form ac ión de una escuela catalana m oderna basada en las tr adiciones de l a
cultura reg ional.
Puig i Cadafalch se convirtió en el líder y ma y or representante de esta nueva escue la
que estuvo formada además por otros arquitectos como fueron Antonio M. Gallisá,
Bonave ntura Basseg oda, J osep Font i Gumá, Franc esc Ro ge nt i Pedrosa, entre otros,
que compartía n su pasión por lo medieval y la r eg eneración.
Se orga nizaban excursiones se daban confe renci as se hacían reuniones en clubes y
círculos artísticos, estos arquitectos hablab an de la relación entre el patrim onio artístico
y la Patria Catalana. 133
132 Domé nech i Montaner “En busc a de una arquitect ura nacional ”. L a Renaixenca VI I (28 de febrero de 1878) Págs . 14 9 -160.
133 De todas estas actividades, se hablaba con entusiasmo en la prensa regionalista, que t ransm itía un mensaje claro: el arte ca t a lá n
había flore ado en l a época medieval cu a nd o la nación era independie nte y pode rosa; la supresión p ol ítica del pueblo cat alá n y la
imposició n desde el go bierno central de una i nformidad art ística “ art ificial ” e “inerte” pusiero n fin a ese arte.
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En ningún mom ento habló el reg ionalismo artístico de progreso alejado de la tradición.
Basseg oda lo dejó claro cuando dijo: “el progreso y la tradición siempre van unidos , y
esta última es un eleme nto mu y im portante de la creatividad del artista catalán” 134 .
En la obr a de Puig y C adafalch apare cen motivos formados primordialmente del pas ado
medieval, motivos tomados de las ventanas d e palacios urbanos y casas de ca mpo, de
las arc ad as de las plaz as de las ciudades y mercados, de las columnas retorcidas de las
llotges (luga res medievales de intercambio) de Palma y Valencia.
Como elemento característico de su obra se encumbra al ladrillo que como elemento
que surge de la tierra lo c onvierte e n el m ater ial regionalista por excelencia, y fue quizás
este vínculo lateral con l a tierra ca talana y sus relaciones históricas con las intrincadas
estructuras en ladrillo del mudéjar aragonés lo qu e lo hacía especialmente atractivo a la
escuela catala na.
Según relató Basseg oda comentando la casa Martín de Puig, expresó:
“mostrar que el buen gusto reside en el respeto por lo verdadero, principio
que practicaban nuestros antepasados en los t iempos gloriosos de la coron a
de Aragón... lo verdadero impregna toda la obra. Todos lo s materiale s
dicen la verdad, sin esc onder nada de su naturaleza” . 135
2.4. SOBRE L A ARQUITE CTURA REG IONALIS TA ESPAÑ OLA .
1. En España los regionalismos surg ie ron después d el Modernismo. L os arquitectos en
sus primeras obras desarrollaron el Modernismo para lue g o volcarse hacia la
tradición, pero esta tradición y a no era nacional sino que era local.
134 Bassegoda , B.: “L a arquitec tura a B arce lona”. L a R enaixens a , 1 6 de fe brero de 1896, Pág., 10 31.
135 Bassegoda , B.: “L a arquitec tura a B arce lona”. L a Renaixensa, 16 de fe b re ro de 1896, Pág., 1031.
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2. L os hi storicismos del siglo XIX e n Europa, se reto maron después del Modernismo en
España, desde un punto de vist a localista, no ya universales, d esencadenando los
regionalismos.
3. L os regionalismos en España se dan fundamentalmente en los ensanches de las
ciudades, dema ndados p or e l aumento de la pequeña burguesía.
4. L a arquitectura regionalista se da en las ciudades consideradas secundarias:
Santander, Bilbao, Vigo, Pontevedra, Sevilla, ...
5. L os a rquitec tos regionalistas españoles se han recorrido las geografías de sus
regiones estudiando los modelos, principalmente Románicos y Barrocos.
6. L os a rquitectos reg ionalistas eran grandes dibujantes muy interesados por el detalle.
7. L a secuela, o la misma simiente del Modernism o, se aprecia en el regionalismo a
través del gusto por el de talle y la e laboración a rtesa nal de las forj as, las maderas, la
piedra, la cerámica. Todo ello parte a su vez del movimiento Arts and Crafs.
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tipológica de l a vivienda vernác ula, lo que manif estaba que el tradicion alismo formaba
parte de la idiosincrasia cotidiana.
Así mi smo, Canarias, alejada de la p roblemática política, social y económi ca que se
estaba dando a finales del siglo XIX, y bajo l a influenc ia de la burguesía anglófila
residente en las islas, se vio impulsada a crear un seguro económico, más que a tener la
necesidad d e manifestar una tendenc ia nacional-regional, como así estaba ocurriendo en
la P enínsula, que sirvier a de elemento e stabilizador ante una sociedad totalmente
desorientada por los acontecimientos del 98.
Es a mediados y finales del siglo XIX cuando ll ega n a cana rias los primeros arquitectos
titulados a las isl as y , lleg a con ellos el “cono cimiento” de los estilos históricos 144 ,
produciéndose el desarroll o de una arquitectura ecléctica, aunque siempre con un matiz
muy dominante de l clasicismo arquitectónico.
En la edificación de las viviendas de nueva pl anta aparecieron a fin ales d e siglo nuevas
dependencias dentro de ellas, que respondían a l as nueva s necesidades de sus ocupantes.
Además se renovaron los tipos arquitectónicos tradiciona les, como a yuntamientos,
hospitales..., y surgieron otros nuevos: tea tros, merca dos, centros social es, demandados
por las necesidades de las clases adinerada s.
Dentro del eclecticismo que se dio a principios del XX destacan los leng uajes
neog óticos y modernistas, siendo este últ imo el más destacable de ambos. El
modernismo surgió por la influencia literarias de la obra de Nicolás Estévanez, entre
otros, cu y os li bros y r evistas , como “Artes y Letras”, con sus estupendas portadas y
anuncios, se convirtieron en una gra n fuente de in spiración., por lo que podemos afirmar
que el modernismo fue un movimiento interdisciplinar, consecuencia de una forma de
vivir. En la arquite ctura de las isl as recog ió la corriente historicista y el arquite cto
impulsor de dicha corriente fue Laur eano Arroy o Velasc o y sus primeras obras en este
144 ALEMÁN HERN Á NDEZ , Saro : “ La Ciudad de L as Palmas de Gr an Canari a Ciudad y Arquitectura. (1870 - 1930)”. Edita
Cabildo de Gr an Canaria. L a s Pal mas de G ran Canar i a, 2 009. Pág. 5 1.
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estilo fueron la casa Negrín (1902), en la calle de Triana, y los Almacenes
Gómez(1902), en la calle Ripoche de las Palma s de Gran Canaria. En Tenerife es el
arquitecto Antonio Pintor el iniciador de esta corriente.
El Modernismo en Canarias se desarrolla asociado a formas eclécticas y de divers as
corrientes de ntro del mismo lenguaje, con más re lación con el “art nouveau” ,
“sezession” o “libe rty” 145 , sin embar go ofreciendo, en las islas la lec tura más
contundente dentro del panora ma arquitectónico del momento.
En las viviendas modernistas se si g ue manteniendo la disposición tradicional de l a
arquitectura , por lo que sigue sin aparecer una correspondencia estilística entre el
interior y el exterior d el edificio como o curre e n otros lu ga res, en Canaria s, sin
embargo, se presta a tención a los aspectos decorativos de las facha das, siendo los
elementos de finidores del estilo las v entana s geminadas de arcos parabólicos o
rampantes, las torrecillas re matadas con c hapiteles a lo s extremos de las fachadas,
balcones con rejas de moti vos flora les y reve stimi entos de a zulejos.
3.2.1. LA FIGURA DEL ARQUITECTO E N E STE CONTEXTO S OCIAL.
Otro aspec to de gran interés relac ionado con la arquit ec tura del siglo XIX es la creación
de la fig ura del a rquitec to titulado. L a A ca demi a de San Fernando, como órgano
institucional, re guló sus competenc ias y atribuciones y también le proteg ió c on un
marco le g al contra las p olémicas sostenidas con los maestros de obras. El arquitecto
trabaja para la admi nistrac ión y sus funciones son reg ula r aspectos como la seg uridad,
el ornato, la salubr idad...
El primer arquitecto ti tulado que ll eg ó a las islas fue Manuel de Oraá, en 1847, al
ay untamiento de Santa Cruz de Tenerife, y J osé A. L ópez Echegarreta al ayuntamiento
de Las Palmas de Gran C ana ria. En esos momentos, los ayuntamientos sólo soli citaba n
los planos de las fachadas para autorizar la ejecución de las obras, sin solicitar ningún
145 GALAN TE GÓMEZ , Francisco José : “ Historia crítico- descriptiva d e la arquitectura e n Canarias”. Gobierno de Ca nar ias,
Consejería de Educació n. L a s Palmas d e G ran C a naria, 19 87. Pag. 10 1.
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tipo de documento sobr e la distribución en planta de los edificios, es a partir de la
llega da al los ayuntamiento de La s P alma s de Gran Canaria del arquitecto Laur eano
arroyo, y Antonio Pintor al de Santa Cruz de Tenerife, cuando se comienza el control de
parámetro s o rdenancistas referentes al ornato, seguridad, salubridad y pautas
edificatoria s.
Al margen de est a edificación “culta” de las ciudades, se des arr oll ó un tipo de
edificac ión mu y humilde en los sectores periféricos de las ciudade s (barrio del Toscal
en Santa Cruz de Tenerife, y “los riscos” en Las Palmas).Eran vi viendas de una sola
planta, con zócalos y esquineras pintadas en gris para emular la piedr a utilizada en las
arquitecturas del centro, mientras que los interiores carecían de las mínim as condiciones
higiénicas de iluminac ión y ventilación, y aseo. Toda esta edificación marginal se
levantaba f uera del control administrativo.
3.3. EL MOMENTO ARTÍSTICO EN LAS I SLAS.
3.3.1. DE 1898 A 1916.
En Canarias, donde los comportamientos culturales se h an caracterizado por su
dependencia de los modelos ex ternos y la ta rdía e irreflexiva asimilac ión de los mismos,
la voluntad de modernidad, de incorporación de las ideas contemporáneas, ya se había
expresado en 1898. Pero entonces las iniciativas se vieron fr ustradas por el escaso eco
que los propios artistas hicieron de ellas.
Los artistas c anarios, esp ec ialmente los litera tos, interpretaban desde la leja nía espacial
y t emporal el conglomerado ideoló g ico d el fin de siglo peninsular, de modo que
mistifican en sus propuestas la experiencia regionalista, el espíritu d el regeneracionismo
nacional, y la fenomenología del 98.
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En 1898 Ángel Guerra y Prudencio Morales p roponen en Las P almas d e Gr an Canaria
el remozamiento cultural del Ar chipiélag o a tra vés de l a de finición de una estética
regionalista basada en el culto ar tístico y literario al paisaje, que sintonizaba con las
inquietudes de modernistas y de la generación del 98. Ambos autores eran partícipes en
aquel mom ento de una corriente que s e orientaba a la reconstrucción de los modelos del
paisaje nacional, consecu encia del romanticismo europeo y que proponía la ruptura con
la tradición. Se estaba proponiendo un r egionalismo plástico apoyado en el paisaje
insular, como así lo expresa Ánge l Guerra en su artículo titulado "Música Regional". 146
Los valores que se estaban proponiendo no era n nuevos, ya que esas mismas fuentes
eran utilizadas por pintores como Valentín Sanz y Manuel González Méndez, máximos
exponentes de la pintura realista c ana ria 147 . P or ello, el intentar ilustrar un nuevo
sentimiento regionalista con las m ismas manifest ac iones a rtísticas del siglo XV III , er a
un proyecto que, como ocurrió, estaba condenado a fracasar plást icamente, al
encontrarse con la oposición de los artistas del XIX. Por otro lado no existía en las islas
un sentimiento reg ional, y sin éste difícilmente podía triunfar un movimiento que
precisaba la participación mayoritaria de la sociedad, por tanto, el regionalismo no pasó
de ser, a prin cipios del siglo XX, más que un modelo extraño que se ensaya ba con
escasa convicción y sin n ingún éxito en el Archipiélago.
Por ello, al verse frustrada esta tentativa re g ional , la inercia de l a cultura decimonónica
continuo imperando al menos hasta 1917, sin que se pr odujera nin guna tentativa
regionalista; mostrando por tanto la sociedad can aria un total desinterés hacia la cultura
y el acontecer cont emporá neo que se estaba des arr ollando en España y Europa. Esto
significó que ningún tipo de vang uardi a europea, háblese de modernismo, o
regionalismo, entendido como local o nacional, fue a similada por la cult ura canaria, la
cual se mantuvo en un l etargo continuado r de las ideas costumbristas y pintoresquitas
del romanticismo del sig lo X I X, hasta las primeras décadas del sig lo XX.
146 GU ERRA, Á ngel.:" Músic a Regional ". Dia rio d e L as Palmas, 2 de mayo de 1898.
147 HERNÁ NDEZ PERERA, Jesús.: " Arte e n Canarias”. Ed i tori al Nog uer. Madrid, 1 984.Pág. 54.
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Para la evolución cultural de las isl as hicieron falta al gunas opini ones revulsi vas y
críticas sobre el mom ento artístico local. Uno de estos fue el viaje que en 1910 realizó
Miguel de Un amuno a Canarias. Durante su in tervención, como mante nedor de los
Juegos Florales a que había sido invitado, pronunció el "Discurso sobre la Raza", t ít ul o
bajo el cual, y con la so rpresa d el auditorio, criticaba las mezquindades l oca listas y la
censura a las aspiracione s grancanarias de s epa rarse administrativamente de Santa Cruz
de Tenerife, capital de la entonces provincia de C ana rias. Según Unamuno, el pleito
insular , el pleito insular, era un debat e poco elev ado, ajeno a la cultura, y q ue se basab a
únicamente en aspectos económicos, pero que encerraba la suficiente graveda d como
para sumir a Canarias en el aisla miento. 148
El pensador of recía a la cultura insular una alternativa de protagonismo universal,
proponiendo que actuara como lazo de unión entre el viejo y el nue vo continente,
Unamuno se anticipaba de esta manera, corrobora da a lo largo del si g lo XX, del destino
iberoamer icano del Archi piélag o:
"Vosotros representáis simbólicame nte la misión universal de España…Por
aquí pasan de España para América, y de América para España, frutos
materiales y espirituales." 149
Sin embarg o d e esta relación física de pu erto de paso con América, nada quedaría en
Canarias, porque la asimilación de esos valores espirituales exigía un compromiso
social que hasta entonc es no había sino asumido por ninguna ciudad canaria. Las
Palmas de Gran Canaria, a pesar del importante volumen del tráfico comercial de su
puerto, y de la escala urbana que ya presentaba había sido incapaz de darse cuenta de la
importancia de su posición estratégica para asimi lar las influencias culturales de los dos
mundos que relac ionaba, restringiendo su cultura a la pequeñez de su territorio.
148 NUEZ CABALL ERO, Sebast ián: "E nsayos y documentos so bre Unamuno en Canari as".Edit. I nstituto de Estudio s Canarios. L a
L a guna, 191998. Se trata del contenido del discurso pronunci ado en la sociedad "El Recreo" en el año 1910, actuando como
mantenedor de los prime ros juegos florale s que se cele braban en L as Palmas de G ran Canar ia.
149 Op. Cit.
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Unamuno no de fendía el regionalismo entendido como un "… fracci onamiento de
egoísmos locales" . Frustrado el ideal del regeneracionismo nacional, que se había
iniciado con el de sastre colonial de 1898, con la pérdida de Cuba, P uerto Rico y
Filipinas; su aplicaci ón provincial sólo había redundado en un a ma y o r fragmentación
espiritual del país, produciendo, según Un amuno, el aislamiento de las regiones del
sentir patrio. Partiendo de esta pe rspe ctiva, d efiende la idea de que tanto la división
provincial como la auton omía potenciarían el aislamiento y la d espre ocup ac ión frente a
los problemas nacionales e internacionales. Lo que pretende Unamuno es la creación de
una im age n de Canarias, superadora de aquella iconografía d ecimonónica que persistía
en las p rimer as déca das del si glo XX, y tra s la cual se conse g uiría la auténtica
"vanguardia regional" de las islas. Pero las ideas que argumentaran esta nueva visión del
momento cultural de las isl as las ex pondría y a con posterioridad a su confinamiento en
la isla de Fuerteventura, en el año 1924.
3.3.2. DE 1917 A 1924. MODE RNISMO Y REGIONALISM O. CONVIVENCIA DE
DOS TENDENCIAS.
La actividad artística en Canarias comienza a ca mbiar a partir de 1917, con la actitud de
un grupo de intelectuales dispuestos a potenciar a artist as y li teratos jóvenes, y a asumir
un fuerte protagonismo en la sociedad, actuando como revulsivo fr ente a la tradición.
Este movimi ento cultur al intenta rompe r con la apatía de la inercia de la cultura
anterior, así como la estimulación fre nte a los mo vimientos que se estaba n produciendo,
en esos momentos en Es paña y Europa; todo ello sin excluir de sus postulados valores
tradicionales pasados. La materialización y divul gación de estas ideas se realizaba con
la publicación de la r evista ilustrada Castalia, con una base a rtístico literaria, en ella se
intentaba potenciar l a apertura hacia la mode rna cultura continental, es decir el
cosmopolitismo frente al provincia lismo. 150
150 CAST RO MORALES, F .: "La i mag en de Canarias en la vanguar dia regional". Edita centro de la Cultura. L a Laguna, 1992. Pg .
33.
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Sin embarg o, esta apertura a las corrientes ex teriores dio origen a un eclecticismo , pues
se tra taba de definir la cultura de lo "canario" , a tra vés de las propuestas europeas, por
lo que éstas se asumían de una manera poco reflexiva. Cualquier postulado del exterior
era asumido como válido. A partir de este momento se entendió que lo "mo derno" era
definir una concienc ia r eg ion al en Canarias, se puede afirmar que el m odernismo en
Canarias lo que consi guió, más que definir unos criterios estilísticos fue crear una
inquietud espiritual, y c onciencia de contemporaneidad.
Entre los postulados que se planteaban los componentes y realizadores de la revista
Castalia, estaba el de co nseg uir el modelo más adecuado p ara inst aurar la modernidad
en Canarias, ide ando nuevos ti pos de acción cultura l ca paces de movilizar las
inquietudes cívicas con el propósito de hacer del arte y l a cultura un fenómeno social.
Esto queda de manifiesto en una de las propuestas que realiza la revista de fundar un
ateneo para canalizar su s propósitos hacia la juv entud, expresando de est a manera un
compromiso social que sobrepasa la búsqueda de un estilo. Hay que ent ende r que el
regionalismo que se intentaba identificar era el de concienciación cívic a y revaloración
de la tradición insular. De esta man era, con la publica ción de noticias sobre nuestro
folklore, y de los deport es autóctonos, lo que se p retendía era fortalecer el nex o entre la
cultura y la sociedad, bu sca ndo la participación popular. S eg ún ex plican los redactores
de la revista:
"… consolador para aquellos que suponían muerto el espírit u regional y la
afición a las cosas típicas y be llas del país." 151
El artista plástico más represe ntativo de este momento cultural en las islas es Néstor
Martín Ferná ndez de la Torre, su obra "El poema del Mar" es un exponente de la idea
151 C astal ia nº 1, Santa C ruz de Te nerife, 7 d e enero de 1 917. Este s emanario modernista se publicó en Santa C ruz d e Te nerife e ntre
el 7 d e enero y e l 20 de agosto d e 1917.Su director fu e el poeta y ab og ado Luis Rodríguez Figueroa, y su redactor jefe, Ildef onso
Maffiotte, quien en los dos últimos número s asumió la dirección . En sus 22 números atendió la literatura y las artes p lásti cas, así
como la vida social ca naria. Colaboraro n, entre otros: José Hernández Amador, Matías R e al, Anton io Zer olo, Francisco Izquierd o,
Fr ancisco Gonz ález Díaz, Luis y Agustín Millares Cubas, Lui s Dore ste, Miguel Sarmiento, Agustín M ill ares Carló, Claudio d e la
To rre, Tomás Mor ales, Al onso Quesada y Saulo To rón.
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ecléc tica de combinar los aspec tos propios de la tierra con un leng uaj e simbolista
vinculado al sentimiento post-romántico de la na turaleza existente en el modernismo,
aunque con una dic ción plástica poco vincul ada a la que en esos momento s se realizaba
en Europa. Este sentido ecléctico empleado en el tratamiento de la temática regional
tiene el valor de ser predecesora de la operación t urística que promoverá dicho artista en
la déc ada de los años tr einta. De manera que es te regionalismo constituy e un eslabón
más del "tipismo" insula r posterior, ya qu e las propuestas promulgadas por la revista
Castalia de carácter re novador, no lograron r einterpr etar estéticamente los valores
tradicionales que si g uie ron manifestándose con dicción tradiciona l.
En esta posi ción d el a ce rcamiento del mode rnismo a la interp retación regionalista
encontramos un paralelismo con el modernismo hispanoamer icano, allí, la precipitación
hacia el tipismo llevó a l os modernistas a revalorizar el pas ado indígena, s urg iendo una
modernidad antimoderna, posi ción de reacción y protesta ant e la d egradación de la vida
en la urbe moderna e industrial, se pretendía la pervivencia del pasado b ajo el sino de
los nuevos tiempos.
Pero no ha y que olvidar que durante este proc eso cultural en las islas, también se dio la
discusión entre modernismo regionalista o cosmopolita, con vist as a estudiar las
corrientes que se estaban dando en las grandes ciudades europeas. Estas ideas fueron
defendidas por el pensad or Baltasar Champsaur, en su libro "Hacia la cultura europea",
publicado en 1917. En él, al pla ntea r la ap ertura hacia las corrientes renovadoras
europea s, negaba la trad ición. Desde su posición Champsaur, des cribía el movimi ento
regionalista como atávico y en contra del humanismo, considerado este, por parte del
autor, como el mayor logro de la civiliz ac ión europea.
Esta segunda vía ideoló gica difundida entre l a cul tura canaria de la época, y potenci ada
en gran medida por el bloqueo que durante la Primera Guerra Mundial sufrieron las
islas, quedando de manifiesto el abandono de ellas respecto a la Península, entronca con
el cosmopolitismo carac terístico del movimiento europeo, pero im posibilitaba cualquier
posibilidad de conciliar los valores locales y universales. Esta dualidad ecléctica,
144 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
responsable de la situaci ón descrita, permanecerá latente a lo largo d el primer tercio del
siglo XX, y llevará a qu e en distintas ocasiones s e intenten reunir criterios regionales y
universales en las propuestas de las primera s v anguardias.
Pero es, sin embargo, la indiferencia insul ar frente a la cultura, lo que re almente
marcará este período de t iempo, de manera que no será hasta r eba sar el primer cuarto de
siglo cuando se volve rá a dar una nueva inqui etud cultural en las isl as. Fue entonces
cuando se produjo la ruptura g eneracional, y donde se planteó una cultur a
contemporánea canaria que sin descuidar los valores regionales, fuera capa z de
participar de las idea s int erna cionales nuevas.
3.3.3. DE 1925 A 1936. LA FIGURA DE EDUARDO WES TERDAHL.
Es en 1925, durante la Dictadura de Primo d e Rivera, y con motivo d e l anuncio de la
creación de organismos encargados de la g estión y promoción turística, cuando g ermina
en el ambiente cultural de las isl as una la inquietud artística con identidad propia. A
nivel nacional se está p repa rando la Exposición Universal de S evill a de 1929, y po r
tanto, es la primera vez que el panorama cultur al de las islas p asa a formar parte del
debate sobre las nueva s ideas internacionales.
En esta época ap arec en dos publicac iones que fueron de gran influenci a en el contexto
cultural de l as islas; la revista Hespérides, divul gadora de las ideas de los artistas de la
época así como de las vanguardias a rtísticas europeas; y L a Rosa de los Vientos, que
sólo publica cinco núm eros en 1927, y que su gran importancia radicó en ser la
propagadora del surrea lis mo en las islas.
Según afirma Ser g io Pérez Parrilla 152 , fueron tres hombres los impu lsores del
surrealismo en Canarias: el poeta Pedro García C abre ra, el escritor A gustín Espinosa, y
152 PÉREZ PARR I LLA, Sergio: “Arquitectura raci o na l ista en Canarias. 1927 -1939”. Tesis doctoral. Las Palmas de Gran Canari a,
1975. Pág. 43.
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VOL UMEN I / 1 45
el pintor Óscar Domínguez. F ue este pintor e l que mejor adaptó la corrien te artística al
entorno canario. En la may orí a de sus obras aparece “el tema canario”, vist o desde la
perspec tiva sur realista, pero donde el carácter regionalista de la obra es la innovación de
la misma. La geo g rafía, la flora, la fauna, todo vi sto tras el cristal surrealist a desc ubre
por prime ra vez una nueva forma de ver lo canario. Obr as como “Drago de Canarias”,
(1932), son exponentes de sus manifiestos e stéticos.
Por otro lado, las ideas c ulturales en Canarias dur ante estos momentos se debate entre la
idea de "tipismo", defensora de los ideales regionalistas decimonónicos, y la
"vanguardia reg ional ", promovida por Westerdahl, y que intentaba promover la
universalización de los elementos naturales del paisaje insular. Esta d ualidad de la
248 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
de la piedra para c re ar una portada destacada en dos o más plantas del edificio . (F-
24. Vegueta) 242
9ª. E L EME NTOS AÑADIDOS. Emplea el recerco d e piedra en huecos de edificios
situado e n la zona de Veg ueta, en otras áreas de a ciudad los re cercados se
combinan de piedra y de recrecido de mortero, pero remarcando siempre el
alféizar de los mismos , que es dond e la d ecorac ión se vuelve más intencionada. El
balcón no es empleado habitualmente, y cuando aparece, se limita a una losa de
hormigón vol ada con un antepecho en ocasiones de madera d e mitad inf erior de
cuarterones y mitad superior de c elosía de madera, y otr as v ece s de mam postería
la parte inferior del antepecho, con pequeños balaustres como coronación de dicho
antepec ho.(FC-2. Santa Catalina/Canter as) 243 . En edificios entre medianeras
destaca la coronación del pretil, donde establece un ritmo de alturas, cornisas,
volutas, etc. Qu e siguen el orden composit ivo establecido en la fachada, ay u dando
a destacarlo.(FC-11. Guanarteme) 244 . En edificios realizados en la zona h istórica
de Vegueta, aparece el e mpleo de las gá rgolas de c anter ía en lo s pretiles de
cubierta y las mé nsulas, también de piedra bajo los cuerpos volados.
10ª. MATERIALES: Al igua l que el resto de los arquit ec tos del momento re aliza la
estructura con mampostería co g ida con mort ero de cal y arena, tabiques in teriore s
de ladrillo de panderete, los techos son de hormigón armado, exclusivamente
realiza en madera la estr uctura de los torreones d e las viviendas unif amiliare s. En
acabados los materiales utilizados son paramentos enlucidos con mortero de cal y
arena , piedra de c anter í a en el b asamento del edifico, en pil astras adosadas a
facha da y recerco de huecos, balcones y carpinterías de madera de pino o riga,
cubierta de teja canaria.
La obra regionalista de Eduardo Laforet no es mu y abundante, al men os la existente
242 Ficha de C ampo en Ve gueta, nº 24.
243 Ficha de C ampo en Santa Catalina /Canteras, nº 2.
244 Ficha de C ampo en G u a narteme, nº 11.
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VOL UMEN I / 2 49
actualmente, ya que fue un arquitecto que desarroll ó la mayor p arte de su obra entre los
años 1925 a 1939, en diferentes zonas de crec imiento de la ciud ad, por lo que mucha d e
ella ha sido ya demolida , además durante esos años su lenguaje arquite ctónico, en los
años veinte, se d efinía por un academicismo mu y elemental, mi entra s que en los treinta
se convirtió en un rac ionalista no depurado. Se puede afir mar que es a partir de 1946
cuando aparece su pri mera obra realmente re g ionalis ta, y a que las intervenciones
anteriore s a esta f ec ha están todas situadas en la zona de Ve g ueta, donde el lenguaje
regional estaba impuesto por la orde n anza municipal.
Como conclusión establece mos que entre la obra regionalista y el rest o de su obra,
Eduardo Laforet no establecía distinción conceptual, se puede afirmar que dentro del
grupo de arquitectos que desarrollo este lenguaje, es el que lo empleó de una man era
tangencial, debido quizás a las circunstancias del momento pero , bajo nuestro criterio
sin mucho convencimiento del mismo. Co nsidera mos que el único aspecto de la
arquitectura tradicional canaria empleado con convencimiento por el arquitecto fue l a
progresiva recualificación de los espacios con el empleo de patios interiores cada v ez de
mayor dimensión y situa ción estra tégica en las pl antas.
250 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
Vivienda pa ra Don Ant o ni o Díaz C a san ova. AHP LP. Leg. 226. Exp . 147, 1953
Se ha rea lizado las si g uientes fichas extensas de sus obras son:
Ficha 40. Edificio Súarez Lantigua. Arenales, 1948. Edificio de viviend as entre
medianera s. I nexist ente.
Ficha 41. Edificio Bolaños S aavedra. Arenales, 1951. Edifi cio de loc ales y vivi endas.
Inexistente.
Ficha 42. Vivienda Santana Tejera. Guan arte me, 1951. Vivienda unifamili ar entre
medianera s. I nexistente.
Tabla de la distrib ución de sus obras reg io nalistas construidas en la ciudad
AL C A RAVANERA S
Nada
A RENALES
Edificio de lo cales, oficinas y viviendas e ntre m edia neras 1948
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Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 54
CIU DAD JA RDÍN ALTA
Nada
CIU DAD JA RDÍN
Vivienda uni f amiliar aislada 1924.
Vivienda uni familiar aislada 194 6
DI SEMINAD O DEL GUINIGUADA
Nada
ESCAL ER ITA S - BUENA VISTA
Nada
FI NCAS UNI DAS
Nada
G UANARTEME
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 48
LA I SLETA
Nada
REHOYA S
Nada
SA N CRISTÓ BAL
Nada
SA NTA CATALI NA -
CAN TERAS
Vivienda uni familiar entre med ianeras 1953
SCHA MANN
Nada
TAFI R A ALTA
Vivienda uni f amiliar aislada 1951
Vivienda uni f amiliar aislad 1951
TAFI R A BA J A
Nada
TRIA NA
Vivienda uni f amiliar entre medianeras 19 33.
Edificio entre m ed ianeras de l ocal y viviendas 19 45.
VE GUETA
Ampliación de vivie nda entre medianeras 19 27
Internado de niñ o s 1940
Vivienda uni f amiliar entre medianeras 19 42
Edificio de 2 viv iendas entre medianeras 1948
Edificio de 2 viv iendas entre medianeras 1950
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 54
6.6. ANTONIO CARDONA ARAGÓN.
Nació en Madrid en 19 04, y e studió en esa ciudad su c arrera de arquitectura, que
concluyó en 1929, trasladándose ese mismo año a vivir a L as Palmas de Gran C ana ria,
donde fallecería en 1976.
Nada más llegar a la c iudad pasa a ocupar la J efatura de la Oficina Té cnica Municipal,
ocupada de forma interina en ese momento por Mig uel M artín Fernández de la To rr e,
252 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
puesto que desempañaría hasta 1955. L a im pronta que este arquitecto dejó en la ciudad,
durante su ejercicio pr ofesional , se debió a su inte rvención como director del equipo que
modificó la propuesta d e re g ula ción urbana traz ada por Se cundino Zuazo, y po r otro
lado, desde su car g o en el a y untamiento ejerció un papel de control “estético”sobre la
arquitectura que planteaban el resto de compañeros para actuar en la ciudad. 245
Su obra regionalista m ás abundante l a re alizó en colaboración con el arquitecto
Fernando Delgado de León, también arquitecto m unicipal, y bajo el mandato de G arc í a –
Escámez, como Jefe del Mando Económico del archipiélago.
Durante los primeros años treinta su obra más abundante se desarrolla en el barrio de L a
Isleta, encontrando también obra más repartida en los barrios de Arenales, Tafira,
Triana, Alcara vaneras y Santa Catalina.
Cardona actuó principalme nte en la zona alta de expansión de la ciudad, tanto por su
planteamiento de ensanche urbano como por la actuación en e sa zona de l desarr ollo de
la ma y oría de su obra. Realizó numerosas obras de encargo municipal, edificios para la
policía, bomberos, farma cia, cementerio, colegios, kioscos, etc. Su obra , hasta finales
de los años tr einta se desarrolla en un lenguaje racionalista no depur ado, y es a partir de
comienzos de los cu are nt a, tras la guerra Civi l la i mplantación del nuevo régimen , y en
su condición de arquitecto municipal cuando se mueve en un len gua je regionalista, que
es en el que nos centraremos. A partir de finales de los cincuenta su lenguaje se adhiere
a la corriente im pera nte del momento desarr ollando una arquitec tura moderna de b ase
racionalista donde prima lo funcional.
Dentro del lenguaje re g i onalista canario no hemo s encontrado mucha obr a, y dentro de
ella destaca la obra de encargo o ficial, siendo más difícil encontrar este tipo de lenguaje
en obra promovida por promotor privado.
245 SOLANA SUÁREZ, En ri q ue: “La arquitectura de L as Palmas en la década de los cincu e nta”. Edita Univer sidad de Las Palmas
de G ran Canaria. L as Palmas de Gran Canaria, 1 997. Pág. 1 77.
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VOL UMEN I / 2 53
Analizando su obra re g ionalista, realizada en el período central de su ejercicio
profesional, podemos de scribir las características que creemos que la definen:
1ª. C ONFI G URACIÓN EN P L ANTA. Se distribu y e n siempre a partir de un pasillo
que las organiza, bien c entral o lateral, dependiendo de la dimensión de la obra, y
utilizando la simetría siempre que l e es posible. Siempre que la parcela, por su
superficie, lo permite uti liza el patio central como elemento principal esp ac ial y
funcional del edif icio.(FA-47) 246 .
2ª. S I S TEMA ESTRUCTURAL: Muros de carga respondiendo a l a distribución en
pasillo que conforman sus plantas. Utiliza pilares cu ando ne ce sita espacios de
gran dimensión, o edific ios en altura.
3ª. ACC ESOS, RECORRI DOS Y NÚC L EOS DE COMUN I CAC I ÓN. Los núcleo s
de comunicación no se evidencian en los alzados, se ocultan hac ia el interior de la
parce la. L os accesos centrales y dan directamente al espac io que sirve de
distribuidor de los difere ntes r ec orridos dentro del edificio.(FA -46) 247 . En
viviendas unifamiliares diferencia comunica ción principal y de servicio. El acceso
al edificio es el eleme nto que más fuerza tiene en la fac hada, y l e marca el orde n
de su composición, como formalización del mismo utiliza el arc o de medio punto,
de un orden casi gigante.
4ª. R EL AC I ONES ESP ACI ALES. Los espacios sólo pr esentan jerarquía cuando
utiliza el patio c entral como ce ntro del edificio, en el caso d e realizar una
organización meramente distributiva, los e spacios no presentan jerarquía, no
existe juego en sus relaciones, n i con el ex terio r. Los espa cios intermedios que
relacionan el interior y el ex terior suelen ser otros factores importantes en la
concepción del edificio, suelen ser espacios delimitados por arquería s de medio
246 Ficha A n alítica nº 47. E dificio par a el cuerpo de b ombe ros y gua rdi a munici pal.
247 Ficha A n alítica nº 46. E dificio par a grupo e scolar e n Schama nn.
254 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
punto, generando g r andes espacios cubiertos , y q ue desde el ex terior per miten el
acceso a distintas depe ndencias del interior.
5ª. DESARR OLL O VO L UMÉTR I CO. el juego que establece entre los dist into s
cuerpos que pr esentan sus obras, es quizás el aspec to más rico de ellas. L os
volúmenes responden a la distribución en planta, y aunque es bastante tím ido ,
ofrece atisbo de modernidad e n su obra.
6ª. C RI TER IOS DE C OMPOS I CIÓN. uti liza siempre que se lo permite el pr og rama
y la dimensión de edificio, la simetría para la composición de alzados y plantas.
Emplea torreones para enfatizar algún elemento del edificio, generalmente el
cuerpo del acceso, así mismo emplea una pequeña escalinata de acceso, utilizando
un recur so de solemnida d muy propio de la arquitectura del régimen.
7ª. C UBI ERTAS. Combi na las cubi ertas a cuatro aguas con cubiertas planas,
empleándolas siempre como un recurso compositivo, para enfatizar elementos
destacables como los accesos, torreones, porches porticados, b alcone s, y siempre
en edificios de cierta r epresentatividad. En edifi cios más d omésticos, predomina
la cubierta plan a pe ro siempre combinada con algún elemento de cubierta
inclinada. (F C-19. Tafira Alta) 248
8ª. C ARACTERÍ S TI C AS DE LOS HUECOS. Combina huecos r ec tangulares y
rematados con a rco de medio punto, empleando estos pa ra destacar ge neralmente
las esquinas. Estos pocas vece s se encuentran recercados con piedra o recrecido de
mortero, aunque se observa qu e a finales de los años cincuenta se vuelve más
ornamental la definición de los huec os (FC-6, Alcaravaneras) 249
248 Ficha de C ampo en T afira A lta, n º 1 9.
249 Ficha de C ampo en A lcaravaneras, nº 6.
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9ª. E L EME NTOS AÑAD IDOS. Utiliz a siempre la referencia al balcón canario en
una variante más li gada al reg ionalismo mont añé s del norte de la Península , que a
la tradición ca naria. El balcón siempre es cubierto adosado a la fachada e
íntegramente de madera, con la tribuna di vidida en tres o seis p artes. D entro de
ella los antepechos una parte cie g a in ferior y una parte superior mayor a la
anterior compuesta d e b alaustres torn eados. Los soportes sobre los que apoy a el
tejado, de sección cuadrada se resaltan sobre el antepecho y van a recibir a los
canes volados. Es un balcón mu y regulado geométricamente en el que todas sus
partes están perfectamente re lacionadas. En sus balcones aparece un elemento de
cierra superior, bajo la cubierta , que no proviene de la tradición construct iva de
las islas. Emplea el torreón como elemento destacable genera lmente colocado en
esquina, y también con una clara influe ncia de la arquitectura del norte de España.
10ª. MATERIALES. Emplea los enfoscados de mortero de cal para las fachadas,
pintadas de blanco. En l as obras más representativas emplea la piedra de cantería
como rec erco de portada de a cceso y d e ba samento. Las c arpinterías son de
madera .
Obra de interés es la barriada “Generalísimo Franco”, donde, junt o a Fernando Delgado,
plantean una solución rac ional a la producción masiva de viviendas, utilizando un
lenguaje reg ional.
Colaboró con los arquitectos Fernando Delgado, Alberto Monche, F ernando de la
Escosura, y J uan Manuel Delgado, todos ellos a rquitectos que en algún momento del
desarrollo profesional de movieron en un lenguaje regionalista en la ciudad de L as
palmas de Gran Canaria. Antonio Cardona desarrolló su profesión hasta 1965.
Su obra re g ionalista se desarrolla conc re tamente entre los año 1940 a 1955, es una obra
que en el comienzo está más preocupada por el d etalle decorativo de la fa cha da y que
luego va evolucion ando hacia un a depuración formal , llegando a expresarse en un
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lenguaje regional adaptado a la concepción r ac ional de re laciones entre v olumen, uso ,
tratamiento de fachadas y mat eriales. S e pu ede afirmar que Antonio Ca rdona no era un
arquitecto regionalista, su obra se desenvolvía en un lenguaje r ac ional sin depurar, p ero
adoptando de la tradición, quizá como eleme nto auténtico la propuesta del patio interior
como organizador de sus edificios.
Cuando se ve inmerso en la corriente r egional adopta un lenguaje exterior
grandilocuente que r esponde a las ex ig encias establecidas por el régimen polí tico, de
formas mu y sencillas p ero de gran fuerza, utilizando par a ello la es cala desmesurada de
algunos elementos, así como la rotundidad hierática de la simetría, únic amente en la
facha da principal del edificio. Quiz ás el único recargamiento formal lo emplea en la
figura del balcón, y siem pre, como y a he mos me ncionado más lig ad o a la tradición del
norte peninsular que la propia tradición canaria.
Edificio dest i nad o a labor atorio, f ar m a cia mu nicipal y estaci ó n depur adora de leche. Al z ad o norte.A HPLP Edificios
Municipal es Leg 4. Ex p. 27. Añ o 1942
La s fichas ex tensas re alizadas de sus obras son:
Ficha 43. Vivienda Alfredo Farray . La Isleta , 1935. Vivienda unifamiliar entre
medianera s. I nexistente.
Ficha 44. Cementerio de San Lorenzo. Tamar aceite, 194 0. Edificio de dotac ional
aislado. Inexistente.
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Ficha 45. Edificio destinado a laboratorio, farmacia municipal y est ac ión depurado ra
de leche. Vegueta, 1942. Edificio de dotacional ais lado. Nunc a realizado. En
colaboración con Fernando Delgado de León.
Ficha 46. Edificio escolar. S chamann, 1944. Edificio de dot acional aislado. Ex is tente.
En colaboración con Fernando De lgado de León.
Ficha 47. Edificio de bomberos y guardia municipal. Ciudad Jardín, 1945. Edificio de
dotacional aislado. Nunca re alizado. En colaboración con Fernando Delgad o
de León.
Ficha 48. Kiosco. C iudad J ardín, 1947. Edificio de dota cional aislado. Inexistente. En
colaboración con Fernando Delgado de León.
Ficha 49. Edificio para los tr abajadores del P uerto de La Luz. Trian a, 1956. Edifi cio
de almacén, oficinas y viviendas entre medianeras. Ex istente.
Tabla de la distribución de sus obra s regionalistas constr uidas en la ciudad
AL C A RAVANERA S
Edificio de tres viviendas e ntre m edianeras 195 9
Edificio de tres viviendas e ntre m edianeras 196 1
A RENALES
Edificio de una vivien da uni familiar 1934
Una ampliació n de una p lanta en una vivienda entre medianeras
1938
Edificio de d os viv iendas entr e medianeras 1938
CIU DAD JA RDÍN ALTA
Nada
CIU DAD JA RDÍN
Nada
DI SEMINAD O DEL GUINIGUADA
Nada
ESCAL ER ITA S- BUENA V I STA
Grupo Escolar y viviendas par a maestros 1947
Grupo “García Esc ames”. 422 viv iendas ado sadas 1947
Plaza “Plácid o Álv arez B uylla” y edificio social 19 46 - 1958
Plaza d e Arg entina e Iglesia d e Santa Isabel de Hu ng ría194 6 - 1958
FI NCAS UNI DAS
Nada
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Ficha 46. Edificio escolar. S chamann, 1944. Edificio de dot ac ional aislado. Ex istente.
En colaboración con Antonio Cardona Aragón.
Ficha 47. Edificio de bomberos y guardia municipal. Ciudad Jardín, 1945. Edificio de
dotacional aislado. Nunca re alizado. En colabora ción con Antonio C ardon a
Aragón.
Ficha 48. Kiosco. C iudad J ardín, 1947. Edificio de dotacio nal aislado. Inexist ente. En
colaboración con Antonio Cardona Aragón.
Ficha 50. Edificio para alojamientos de mi litares. Ciudad J ardín, 1951. Edificio de
viviendas aislado. Existente.
Ficha 51. Viviendas A g uiar García. Ciudad Jardín, 1951. Edificio de viviend as
aislado. Existente.
Tabla de la distrib ución de sus obras reg ionalistas constr uidas en la ciudad
AL C A RAVANERA S
Nada
A RENALES
Vivienda uni f amiliar entre medianeras 19 52
Vivienda uni familiar entre med ianeras 1940
CIU DAD JA RDÍN ALTA
Edificio de viviendas p ara aloja m ie ntos militares 1948
Edificio de alo jamientos militares par a jefes casados 1948
Colonia de vivie ndas unifamiliares ad osadas para militares 19 53
Colonia de vivie ndas para m ilitares 1 957
Dos viviendas u nifamiliares par eadas 1951
Una vivienda u n ifa m iliar aislad a 1953
Alojamientos para militares 1950
DI SEMINAD O DEL GUINIGUADA
Nada
ESCAL ER ITA S- BUENA V I STA
Grupo Escolar y viviendas par a maestros 1947
Grupo “García Esca mes”. 422 viv iendas ado sadas 1947
Plaza “Plácid o Álv arez B uylla” y edificio social 19 46 - 1958
Plaza de Argentina e Igle sia de Santa Isab el de Hungría 1946 -
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1958
FI NCAS UNI DAS
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 40
Edificio de al m acén y vivie n d a entre media neras 195 1
G UANARTEME
Nada
LA I SLETA
Nada
REHOYA S
Nada
SA N CRISTÓ BAL
Nada
SA NTA CATALI NA - CA NTERA S
Nada
SCHA MANN
Edificio para gru po esco lar 1944
Viviendas sociales d el P atronato Francisco Fra nco Gr u pos I y I I,
1948
TAFI R A ALTA
Vivienda uni f amiliar adosada 1 938
TAFI R A BA J A
Ampliación de vivie nda unifamiliar e ntre medianeras 196 5
Vivienda uni f amiliar aislada 1950
TRIA NA
Nada
VEG UETA
Edificio de viviendas unifamiliares entre m ed ianeras 1945
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 55
Ampliación de ed ificio de viviendas entre medianeras 1950
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 56
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 35
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 54
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 52
6.8. JOSÉ LUIS J IMÉNEZ DÍAZ.
José L uis Jim éne z Díaz nació en Santa María de Guía de Gra n Canaria el 29 de
septiembre de 1908. Obtuvo el título de arquitecto en la Escuela de Barcelona en1940.
Fue, junto con Fermín Suárez Valido, uno de los dos primeros arquitectos titul a dos
después de la Guerra Civi l. Falleció en La s Palmas de Gran Cana ria en 1987, por lo que
su ejercicio profesional se desa rr olla en gran pa rte dentro del periodo d e tiempo que
delimita esta tesis.
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Su obra en la ciudad fu e y es mu y ex tensa, su primer ex pediente f echa do en el AHP L P ,
data de 1941, en e se mismo año realiza la Clínica S an Roque en el barrio de Veg ueta .
Durante los años 1941 y 1942 desarrolla abunda nte obra en el barr io de Guanarteme,
donde en 1944 pro y e cta y construye la fábrica de Fósforos G uanarteme, en la misma
zona realiza la fábrica de Ox íge no y Acetileno, en 1945. En este mismo año están
fecha dos numerosos expedientes con licencia municipal en la zona de Santa Catalina.
Cabe destacar, dentro del compendio de su obra, la construcción de a lgo más de diez
cines repartidos po r toda s las á re as de la ciudad, de la colaboración en otros, como es el
caso de la colaboración con Enrique Marrero Regalado en el cine Triana, e n 1947 y con
Miguel Ma rtín Fernández de la Torre e n el cine Rialto, en 1948. También llevó a cabo
alguna re for ma de cines y a construidos. Se puede afirmar que J osé Luis J iméne z realizó
la inmensa mayoría de los cines existentes en la ciudad a finales de los años cincuenta, y
dada la colaboración r ealizada con otros arquitectos en esta ti polog ía edificatoria, se
puede afirmar que el arquitecto era considerado especialista en dicha materia.
Debido al periodo de f ormac ión del arquitecto, era estudiante en Barcelona en el
momento de mayor esplendor del racionalismo en las islas, su es tilo al acabar su
formación, se desenvolvía entre un clasicismo renovado con fondo rac ionalista, como es
el caso del edificio ......, la primera obra que nos aparece con características regionalistas
es una vivi enda unif amiliar aislada situada en la zona de Tafira Alta para María
González Torres (FC -11. Tafira Alta) 253 , y se trata de un a int ervenc ión sobre un
proy ecto realiz ado con anterioridad por Massanet, y sobre al que José Luis J iménez
modifica totalmente.
Trabajó, como y a se ha mencionado, en cola bora ción con los demás arquitectos
coetáne os en la c iudad, e specialmente con Fernando Delgado, con quién re aliz ó el
edificio del Círculo Mercantil, en la calle San Be rnardo de Triana en 1950, edificio
pensado ya en un lenguaje mu y p róximo a la modernidad que s e iría des arrollando en la
ciudad a partir de la mitad de los años cincue nta.
253 Ficha de C ampo en T afira A lta, n º 1 1.
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EN LA CIUD A D DE
LAS PALM AS DE GRA N CANA RIA
1929 – 1955
tesis doctora l
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El último expediente municipal firmado por el arquitecto es de 1965.
Una vez localizada su obra regionalista aún existente en la ciudad, así c omo la obra
consultada en los docum entación obrantes en el Archivo Histórico de la ciudad, nos
encontramos con obra mayoritariame nte privada, donde abunda la tipolo gía de edific io
de viviendas entre medianeras y bajo comercial construido e n todas las áreas de
expansión de la ciudad, Santa C atalina, Gua narteme, Fincas Unidas, Arenales, Ve g ueta.
La primera obra de carácter regionalista que encontramos del arquit ecto en esta
tipología edificatoria es del año 1943 en la calle Mendizábal en Vegueta, (FC -5.
Vegueta) 254 . En la zona de Tafira realizó ex clusivam ente edificios de vivi endas aisladas ,
siendo la primera obra e ncontrada de 1941, (FC-1 1. Tafira Alta) 255 .
Estableciendo relaciones entre las obras encontradas del arquitecto que nos interesan
para este trabajo, obtenemos una serie de parámetros ar quitectónicos comunes dentro de
ella.
1ª. C ONFI G URACIÓN EN PLANTA. En los edificios de vivi enda s las plantas
responden al programa exigido, ge neralmente l a esca lera se sitúa en la segunda
crujía, y desde ella y a través de un pasillo se distribuyen los es pacios, no
sectoriza las funciones si no que los recorridos se mezclan. L a cocina y el comedor
se consideran piezas de servicio y s e colocan al fondo de la planta, . En fachada se
coloca el dormitorio prin cipal o alcoba y ella s ala, el resto de los do rmitor ios de
sitúan a continuac ión. ( FA-53) 256 . En cuanto a los edificios en los combinas
diferentes programas c omo almacenes, oficinas y vivi enda s, los núcleos de
comunicación son únicos, y simplemente varía la distribución en plan ta. L os
patios de ventilación se colocan a necesidad d e ventilación y son d e pequeña
dimensión.
254 Ficha de C ampo en Ve gueta, nº 5.
255 Ficha de C ampo en T afira A lta, n º 1 1.
256 Ficha A n alítica nº 53. E dificio San tana Fle i tas.
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2ª. S I S TEMA ESTRUCTURAL. Emplea pil ares en las plantas bajas, cuando su uso
no es residencial. El resto de las plantas las re suelve con muros de car g a,
ge neralmente con crujías de vig u etas paralelas a fachada.
3ª. ACC ESOS, RECORRI DOS Y NÚC L EOS DE COMUN I CAC I ÓN. Los núcleos
de comunicación se sitúan en la segunda crujía, lo que permite además de una
mayor libertad compositiva de los alzados, un apr ovechamiento óptim o de la
ventilación e iluminación por el plano de fachada . Los accesos se ubican
lateralmente, r ara v ez aparece un acceso central al edificio, exceptuando edificios
públicos como los cin es, (FC-3 y 5. Guanarteme) 257 . Aunque los accesos so n
laterales, la organiz ac ión de los recorridos es c entra lizada en un p asillo interior
distribuidor. El acc eso al edificio no se d estaca en fachada, qu edando integrado en
la composición general del mismo.
4ª. R EL AC I ONES ESPACI A L ES. El arquitecto crea una relación e spacial de
interconexión, única mente en soportales de a cceso y cuando emplea el balcón en
facha da, bien como ele mento añadido, como elemento sustraído. Es en las
viviendas aisladas dond e crea unos espacios de interconexión ex terior-interior,
que quedan resaltados p or el empleo de arcadas perfora das en los muros. Estos
espacios s e crean en volúmenes añadidos al edificio, potenciando así su
importancia en l a configuración espacial qu e el a rquitecto quiere darles. ( FC -14.
Tafira Alta) 258 . En los edificios entre medianeras solo emplea el bal cón c omo
el emento de conexiones espaciales.
5ª. DESARR OLL O V OLUMÉTRICO. Los edificios están generados a part ir de un
volumen único. En edificios entre medianeras, el p lano de fachada se ve perfora do
o se le sobre pone el cuerpo del balcón, bien com o pieza añadida al plano, en este
257 Fichas de Campo e n Guanarteme , nº 3 y 5.
258 Fichas de Campo e n Tafira A lta, nº 14.
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caso suele ser uno solo , o bien como una lla g a perforada en la fachada y que
recorre todas las pla ntas altas del e dificio.
6ª. C RI TER IOS DE COMPOS I C I Ó N. Como criterio global de composición, José
Luis J iménez utiliza la sim etría, en plant as, en alzados, en carpintería s, en los
detalles, los huecos se agrupan para enf atizar la verticalidad o la ho rizontalidad
buscada, solamente cuando la dimensión d e la pa rc ela era mu y pequeñ a, se veía
en la obligac ión de situ ar el núcleo de comuni ca ción en fa cha da, y p or tanto
rompía la simetría en la composición de plantas y alzados.
7ª. C UBI ERTAS. Emplea cubiertas planas en edificación entre medianeras donde la
línea de pretil final del edificio está siempre resal tada con elementos decorativos
de distintas características, utili zado para resaltar generalmente la simetría en la
composición. No apa rece ningún cuerpo que sobr esa lga por encima de la l ínea de
pretil, ya que generalmente los núcleos de comunicación se retranquean,
estableciendo por lo tant o un re mate rotundo en sus edificios. En las edificaciones
aisladas, las cubiertas si se combinan, de dos, de cuatro aguas, planas, con una
constante del empleo de la cubierta inclinada con tejas en el cuerpo de a cceso al
edificio.
8ª. C ARACTERÍ S TI C AS DE L OS HUECOS. Quizá lo más cara cterísticos de sus
huecos es el rectangular de remate en arc o de medio punto y utiliz ado en series de
tres, en los paños principales del edificio y de dos en los secundarios, este tipo de
ventana nunca lleva recerco de nin gún material. L os hue cos rectangulares si van
recercados de piedr a o de recrecido d e morte ro haciendo énfasis en el al féizar de
los mismos. L as carpinterías van generalmente di vididas en cuarterones y emplea
las contrave ntanas de lamas de madera.
9ª. E L EME NTOS AÑADIDOS. En edificios entre medianeras emplea: rosetones,
pretil de cubie rta mu y recargado con adornos de resaltes y volutas, bolas, gárgolas
, incluso rompiendo el pretil para marcar el punto de la gárgola, m énsulas de obra
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bajo los volados de los balcones, empleo de teja para remat ar el balcón, aunque
este no sea de madera. En vivienda s aisladas e mplea la chime nea co mo un
elemento sin demasiada f uerza volumé trica
10ª. MATERIALES. En la estructura de muros de carga emplea mam postería
ordinaria de piedra basált ica ase ntada con mortero de cal arena y cemento, en
facha das utiliz a la fábrica de ladrillos, los tabiques interiores son de pandere te.
Para elementos estructurales lineales emplea el h ormig ón armado. L os acabados
exteriores son enlucidos de mortero de cal, arena y cemento, y g eneralm ente
pintados en tonos claros, cuando emplea aplac ados son de cantería lo cal. Las
carpinterías son de pino canario o bien maderas africanas. En el interior también
se emplean los enlucidos, terminados con pin turas al a g ua. E n pavi mentos
predomina el baldosín d e cemento hidráulico, y azulejos cerámicos en baños y
cocinas con 1,5 m de altura de revestimiento mínimo.
Edificio Santana Fleitas. Fachada.Archivo Histórico Provincial de Las Pa l m as.
Obras Mayores. Legajo 152 . E xpediente 90, 1946.
Es el arquitecto que, después de Mi guel Martín Fernández de la Torre, má s volumen de
obra regionalista realizó en la ciudad en el periodo de ti empo estudiado en este trabajo,
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1929 – 1955
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se puede afirmar qu e José Luis Jiménez e s un a rquitecto, que debi do a diferentes
circunstanc ias, desarrolló una obra eminentemente de tipología entre medianeras. Es un
arquitecto de base d e formación clásica, donde el criterio composit ivo de la sim etría
organiza sus obras, además creemos funda mental , para el análisis d e su obra, enc uadrar
en el tiempo su periodo de formac ión arquite ctónica, y a que mientras estudiaba la
carrera , en los años treinta, fue cuando se realizó en la ciudad la ma yoría de obra
racionalista, mientras que cuando él comenzó su ejercicio profesional , ya bajo la presión
del régimen, a mén de otras circunstancias y a expuestas con a nterioridad, se había puesto
fin a la exaltación racionalista llevada a cabo por arquitectos ant eriore s a él.
Consideramos que este hecho marcó que bajo un a concepción tr adici onal del edifico, el
arquitecto utili zara formas alegóricas de la tradi ción arquitectónica c anaria como base
de su léx ico, sin ning ún tipo de reinterpretación de los conceptos arquitectónicos
tradicionales, ya que su lenguaje regional, en muchos casos, est á aplicado bajo una
interpretación partic ular, y pr ác ticamente no se reconoce su procedencia.
La s fichas ex tensas re alizadas de sus obras son:
Ficha 52. Edificio He rnánd ez Márquez. Triana, 1942-194 6. Edificio de almacén y
viviendas entre medianeras. Ex istente.(Posterior reforma de Enrique
Marrero Regalado).
Ficha 53. Edificio Santana Fleitas. Arenales, 1946 -1947. Ed ificio de almacé n, oficinas
y viviendas entre medianeras. Existente.
Ficha 54. Edificio C ruz Naranjo. La Isleta, 1946. Edificio de almacén y oficinas entre
medianera s. I nexistente
Ficha 55. Edificio Castellano Hernández. L a Isleta, 1952. Ampliación de edificio de
oficinas entre medianeras .
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Ficha 56. Edificio Sánchez Pulido. Guanarteme, 1956. Ampliación de e dificio d e
viviendas entre medianeras. Inexistente
Tabla de la distrib ución de sus obras reg ionalistas constr uidas en la ciudad
AL C A RAVANERA S
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 54
Edificio de lo cal y vivienda e ntre medianeras 1954
A RENALES
Edificio de lo cal y viviendas e ntre medianeras 1 946
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 48
Ampliación de vivie nda entre medianeras 19 53
Edificio de lo cal, oficinas y viviendas entre medianeras 1949
CIU DAD JA RDÍN ALTA
Nada
CIU DAD JA RDÍN
Vivienda uni f amiliar aislada 1949
DI SEMINADO DEL G U I N I GU ADA
Nada
ESCAL ER ITA S- BUENA V I STA
Nada
FI NCAS UNI DAS
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 49
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 46
Edificio industrial de elaboración de dulces 1955
G UANARTEME
Edificio de lo cal y viviendas e ntre medianeras 19 43 - 1955
Cine Astoria 1 949
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 53
Cine Guanarte m e 1947
Vivienda uni f amiliar entre medianeras 19 56
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 48
Ampliación de ed ificio de viviendas entre medianeras 19 53
LA I SLETA
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 52
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 57
REHOYA S
Nada
SA N CRISTÓ BAL
Nada
SA NTA CATALI NA
CAN TERAS
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 48
Edificio de lo cales y viviendas entre medianeras 195 6
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 54
Vivienda uni f amiliar aislada 1945
SCHA MANN
Edificio de lo cal y vivienda e ntre medianeras 1957
TAFI R A ALTA
Vivienda uni f amiliar aislada 1957
Vivienda uni f amiliar ais lada 1952
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Vivienda uni f amiliar aislada 1941
TAFI R A BA J A
Vivienda uni f amiliar aislada 1953
Vivienda uni f amiliar aislada 1950
TRIA NA
Reforma y ampliació n de v ivienda unifamiliar entre m ed ianeras
1950
VEG UETA
Edificio de o f icinas y vivienda entre m edia n era s 195 7
Edificio de lo cales y v ivie n das entre medianeras 194 3
Ampliación de ed ificio de viviendas entre medianeras 1957
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 63
Ampliación de ed ificio de viviendas entre medianeras 1971
Ampliación de ed ificio de vivi endas entre medianeras 195 2
Edificio de al m acén, oficinas y viviendas entre m edianera s 1961
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 46
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 47
Vivienda y garaj e entre m edia neras 1949
6.9. FERMÍN SUÁREZ VALIDO.
Nace en las P almas de Gran Canaria el 25 de may o d e 1910, realizando sus estudios
primarios y secundarios en esta ciudad, y trasladándose posteriormente a Madrid, donde
en 1931 comienza sus estudios de arquitectura. En 1936, con el estallido de la Gu erra
Ci vil, se ve obligado a participar en la c ontienda, no e n e l frente, si no re alizando
trabajos relacionados con su situac ión de estudiante de arquitectura 259 . Una ve z
finalizada la guerra retoma sus estudios en Madrid, obteniendo el título de arquitec to en
1940. Nada más acabar l a carrera se instala en L a s Palmas de Gran C ana ria, realizando
su actividad profesional de manera liberal, combinada con los numerosos car g os
oficiales que desempeñó durante su vida, ha sta su fallecimiento en 1969.
Entre los cargos ocupados destacan Arquitecto de la Delegación Nacional de S indicatos
de F.E.T., y de la J .O.N.S., y de la Obra Sindi ca l del Hogar y Arquitectura, fue
259 DOREST E CHI R IN O, Luis: “El arquitecto S u áre z Valido”. Ediciones d e l Cabildo de Gr an Canaria. L as Palmas de G ran canaria,
2003. Pág.2 6.
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Ficha 62. Vivienda Sánchez Rodrígue z. Schamann, 1954. Garaje y viviend a e ntr e
medianera s. I nexistente.
Tabla de la distrib ución de sus obras reg ionalistas constr uidas en la ciudad
AL C A RAVANERA S
Nada
A RENALES
Un edificio entre m edia neras de una vivienda 1 948
CIU DAD JA RDÍN ALTA
Nada
CIU DAD JA RDÍN
Dos viviendas u nifamiliares par eadas 1946
Una vivienda u n i familiar aislada 1 954
DI SEMINAD O DEL GUINIGUADA
Nada
ESCAL ER ITA S - BUENA VISTA
Nada
FI NCAS UNI DAS
Edificio de vivienda u nifamiliar entre m ed ianeras 1951
Edificio de lo cales y v ivie n das entre medianeras 194 8
Edificio de lo cales y v ivie n das entre medianera s 194 8
Edificio de lo cal y viviendas entre m edia n eras 19 47
G UANARTEME
Nada
LA I SLETA
Un edificio d e un a vivienda entre medianeras 1 950
REHOYA S
Nada
SA N CRISTÓ BAL
Nada
SA NTA CATALI NA -CAN TERAS
Nada
SCHA MANN
Nada
TAFI R A ALTA
Una vivienda u n ifa m iliar en 1 952
Una vivienda u n ifa m iliar en 1 952
Un vivienda entre medianeras 19 47
TAFI R A BA J A
Una vivienda u n ifa m iliar en 1 948
TRIA NA
Un edificio d e local, almacén y vivie n das 19 51
VEG UETA
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 53
Edificio de al m acén y vivie n d a unifamiliar e ntre medianeras 1952
Edificio de viviendas e ntre medianeras 19 63
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6.10. OTROS ARQUITECT OS. FERNANDO NAVARRO Y NAV ARRO, ALBERTO
MONCHE ESCUBÓS Y LUIS MATEO DÍAZ.
Para concluir nu estro análisis sobre la arquitectura r egionalista que se rea lizó en la
ciudad de L as Palmas de Gran Canaria entre los año 1929 y 1955, ha y que nombrar a un
grupo de arquitectos qu e aunque no hicieron un a obra mu y extensa dentro del estilo
estudiado, si fueron manifestaciones claras del m ismo. P or ello hemos conside rado que
son nece sarios de conoc er y estudiar, aunque de una forma menos exhausti va, y a que
poseemos mucha menos informac ión que de lo s otros arquitecto y a es tudiados con
anterioridad en este trab ajo, para comprender la situación del cont exto local donde s e
desenvolvían. Este grupo de arquitectos son: Fernando N avarro, F ernando de la
Escosura y Pulido, Alberto Monche Escubós, y Luis Mateo Díaz.
6.10.1. FERNANDO NAVARRO Y NAVARRO.
Este arquite cto es el más antiguo de los estudiados, se formó a finales d e l siglo XIX en
Madrid, y ejerció en la C iudad de Las Palmas de Gran Canaria desde los primeros años
del siglo XX, siendo uno de los primeros arquitectos titulados que trabajar on en las islas
y que tr ajer on el conocimiento y empleo de los estilos históricos . Fue arquitecto
diocesano de Las Palmas, sucesor de La ureano Arroyo, es auto r de múltiples
realizaciones en este período y se puede decir q ue es la figura más imp ortante de las
décadas de los años diez y v einte. Realizó un levantamiento de todo el término
municipal de L as P almas, y estableció en 1911 un esquema o rdenancista de la ciudad
que seguía con los criterios establecidos por Laureano Arro y o, pero introduciendo
nuevas alineaciones y s ancionando las edificaciones rea lizadas sin control en los barrios
de Arenales y Ciudad Jardín 266 . Sus obras más significativas se encuentran dentro de l
casco de la ciudad en e l área de Triana, desta cando entre otras, el Con serva torio d e
Música, la remodelación del Ga binete L iterario, la actual Biblioteca I nsul ar en la Plaz a
266 MI RALLA VE IZQUI ERDO, Vicente : “Zuazo y Las Palmas de G ran Canaria. 1940-1968”. Edita Cabildo de Gr an Canaria. L as
Palmas de G ran Canari a, 2009. Pág. 8 1.
282 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
de Hurtado de Mendoza y la terminación de la fac hada en su parte s uperior de la
catedral de Santa Ana. También comenzó el Teatro Pérez Galdós sobre el anterior, y
también la iglesia de Nuestra Señora del Pino en Santa Catalina.
Fernando Navarro fue un arquitecto que se desenvolvió entre en moder nismo y el
academicismo de los primeros veinte años del si glo veinte en la ciudad, dejando una
gran impronta en ella. Pero también hemos encontrado obra su ya adscrita a un lenguaje
regional que e s merecedora de análisis .
La p rimera ob ra que d escubrimos es la vivienda Davies ( FA -63), realizada en 1921 en
Ciudad J ardín 267 . S e trata de una vivienda unif amiliar en la que la con ce pción de la
planta sigue el esquema tradicional de dos cuerpos sim étricos unidos por otro q ue
contiene la escalera y el ac ceso principal a la vivi enda y el salón, y de esta cuerpo se
organizan todos los rec orridos interiores y exteriores. En la ubicación vemos que el
edificio busca intencionadamente la posición Este -Oeste , buscando el sole amiento para
las piezas de estar y de dormir. Con la forma de “H” de la planta se consi gue un jue go
volumétrico que el a rquitecto aprovecha para utilizar elementos de la tradición
constructiva canaria. Emplea los esquinazos de c anter ía, po rche cubi erto de tejas con
arquería de entrada al edificio, esta obra podría haber servido de refere ncia para la
vivienda Bruno N ara njo que realizó R afae l Massanet en 1949, ( FA -38). Destaca dos
balcones canarios cubiertos que refuerzan la si metría de la composici ón del alzado
principal, y la utilización de ventanas rectan gulare s de cuarterones y de cierra de
guillotina con rec erco de madera para la planta alta, para la baja los emplea de piedra.
Los muros de fac hada , a la man era tradicional, son de grosor considerable donde los
huecos se a bocinan para permitir una mejor entrada de luz.
Posteriormente realiza las vivi enda s González Melián, (FA -64) 268 en 1924 t ambién en
Ciudad Jardín, donde el arquitecto s e desenvuel ve nuevamente en un lenguaje entr e
modernista y regionalista, como cl aro ex ponente de las corrientes que se estaban dando
267 Esta autoría se ha o btenido del A rchi vo Histórico Prov incial de L as Palmas, aunque se gún apare ce en el libro ”La arquite ctura de
L a ure ano de Ar mas G ourié”, cuyo autor es Ag u stín Juáre z Rodríguez , afirm a la re dacción de este p roye cto al citado a utor. Por el lo
en la F icha Analítica nº 63 hemo s nombra do como re dactores de l proye c to a ambos a uto res. Pág. 100.
268 Ficha A n alítica nº 64. Vivie ndas G onzález Melián.
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en España de sde principios del siglo XX . F ernando Navarro sería de los primeros
arquitectos, en utiliz ar elementos de la tradición canaria p ara la compos ición de sus
obras pero sie mpre para t ipolog ías domésticas.
Fachad a principa l de la viviend a Davies. Ciud ad Jardín. A.H. P.L.P.
Obras Ma yores. Le gajo 57. Expediente 6 2, 1921.
La s fichas ex tensas re alizadas de sus obras son:
Ficha 63. Vivienda Davies. Ciudad J ardín, 1921. Vivienda unifamiliar aislada .
Existente.
Ficha 64. Viviendas González Melián. Ciudad J ardín, 1924-1941. Dos viviendas
adosadas. Existente. Pri mer proyecto de Fernando Nava rro de 1924, re forma
de Rafael Massane t 1931 y r efor ma de José L uis J iménez, 1941.
6.10.2. ALBERTO MONCHE ES CUBÓS.
Arquitecto nacido y formado en Barcelona se t rasladó a vivir a Las P almas de Gran
Canaria a m ediados de l os años cuarenta. Su obra en la ciud ad es abunda nte, aunque el
mayor periodo productivo de su ejercicio profesi onal se d esarr olló sobre todo de spués
del año 1955, fe cha final de nuestra investigación., comenzando seg ún las fuentes
consultadas, su producción en la c iudad a partir de 1946.
284 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
Su obra, al igual que la mayoría de los arquitectos coe táneos, s e basó fundamentalmente
en la vivienda, sobr e todo la vivienda entre medianeras, y además fu e promotor de
varias de sus obras, como por ejemplo el edificio situado en el paseo de Tomás Morales,
en Ciudad J ardín, de 1953, (FC-4. Ciudad Jardín) 269 , o el edificio situado en la calle
Canalejas del barrio de Arenales de 1946, cuya propietaria fu e su muj er, (FC -4.
Arenales) 270 , ambas realizadas en un lengua je regional bastante austero.
En las obras de Alberto Monche no encontramos ninguna intencionalidad en sus plantas
que nos haga entender u na asimilación de las construcciones tradicionales canarias, su
adscripción al regionalismo local se fundamentó en un tratamiento de fachada s, en las
cuales domi naba el trata miento del plano enfoscado al que se le añadía al g ún elemento
destacable como el b alcón cubierto, (FC-15 . Arenales) 271 , o bien la repetición de un
hueco en forma de arco o re cercado de piedra bastante ornamentada. La volumetría de
sus edificios son prismas únicos o mac laje de v arios pero siempre con cubierta plana y
sin cambio de altura s.
Este arquitecto fue el más tardío en comenzar a m anejar el lenguaje regional en el
periodo estudiado y hemos encontrado obra su y a de este carácter hasta los años setenta.
En la ciudad aún se identifican nueve obras con struidas dentro de la corriente regional.
Alzado y sección.
269 Ficha de C ampo en Ciudad Jar dín, nº 4.
270 Ficha de C ampo en A renales, nº 4.
271 Ficha de C ampo en A renales, nº 15.
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Vivienda Hernández Ag uiar. A HP L P . Leg . 285. Exp. 130. 1957
La ficha ex tensas re aliz ada de su obra es:
Ficha 65. Vivienda Hernández Aguiar. S cha mann, 1957. Vivienda unifamiliar entre
medianera s. I nexistente.
6.10.3. LUIS MATEO DÍAZ.
Arquitecto nac ido en Gran Canaria y qu e se tr asladó a estudiar a Bar ce lona, donde
posteriormente fijó su residencia. En 1950 ocu pó una plaza de arquitecto int erino
auxiliar en la oficina técnica del A y untamiento de L as Palmas de Gran Canaria, y
posteriormente en 1954 obtuvo la plaza de Catedrático de la Es cuela de Ingenier os
Textiles de Tarrasa . En el año 1952 fue elegido por el comité de catedráticos d e
Enseñanzas Medias para que fuera el arquitecto redactor del pro y ect o del primer
Instituto de Enseñanzas Medias de Gran Canaria, por lo que en 1952 , por mot ivo de la
elaboración de este pro yecto, r ea lizó varias obras en la ciudad hasta 1955. Su obra en l a
ciudad se li mita prácticamente a ese corto intervalo de tiempo, pero consultados sus
expedientes observamos que la ma y oría de ella se desarrolla en un lenguaje regionalista.
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En el edificio realizado en la c alle Carvajal, en 1953, Fincas Unidas, (F C -3. Fincas
Unidas) 272 , donde se emplea el balcón tr adiciona l como centro de la composición del
alzado, si bien se emplean materiales cerámicos en la última planta, así como
carpinterías emplomadas formando rombos, elementos nada habituales en la
arquitectura desarrollada por el resto de arquitectos .
En el edificio administrativo re alizado para l a Cooperativa Farm acéutica en la calle
Primero de Ma y o en 1953, (FC-19. Triana) 273 , aunque ha sufrido reciente s
transformaciones, en el pro y ecto ori ginal se obser va la rotunda pres enc ia del volum en
único, en los que la repetición de huecos son la base de la composición, los b alcones,
también en serie, se ali geran y y a no son de m adera, las connotaciones regionales se
limitan a el empleo de re cercos de piedra labrados, una piedra que no es la habitual para
este tipo de arquitectura , los vierteaguas de cubierta, y sobre todo la formaliz ación a
modo de torreón de l cuerpo que alberga el núcleo de comunicación.
En la obra d el arquitecto se conside ra la intencionalidad de expresarse en un lenguaje
regional c anario con la peculiaridad de a preciar e n ellas la experiencia c onstructiva del
arquitecto en la Península, tanto la formalización como la elección de m ateriales y la
ejecuc ión de sus edificio s transmiten la pe culiaridad de ser obras no locales.
272 Ficha de C ampo en F i ncas U n idas , nº 3.
273 Ficha de C ampo en T riana, nº 1 9.
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EN LA CIUD A D DE
LAS PALM AS DE GRA N CANA RIA
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7. CONCLUSIONES GENERALES.
7.1. CONCLUSIONES . Sobre Europa y América en la arqu itectura de principios d e
siglo XX.
7.1.1. La arquitectura regionalista o que alude a las tradiciones locales, tiene su b ase de partida
junto al movimiento moderno. Parte de los escrit os de Pugin y R uskin, en el siglo XIX,
los cuales abo g aban por defender la clase medi a, en peligro de exti nción debido al gran
desarrollo industrial surg ido en Europa, y que había ll eva do a la formación de dos
grandes estamentos soci ales, la alta bu rgue sía, con el poder económic o, y la mano de
obra, formada por el pro letariado. A partir de ahí se defiende la produc ción artesanal y
la refe rencia de la edad Media. El regionalismo hiz o una apropiación litera l de estas
ideas, mientras que para el Movimiento Moderno, supuso el comienzo ideológico.
7.1.2. Según narra Bruno Zevi, hablando sobre la historicidad de la arquitectura moderna,
afirma:
“La costumbre de considerar a Horta, Mackintosh y Berlage como simples
anticipadores del funcio nalismo, de leerlos única mente en clave del estadio
arquitectónico sigui ente, es el resulta do de una concienc ia hist oriográfica
caducada. L a obra de estos maestros se analiza desintegrándola por partes,
juzgando modernas las que serán recogidas nu evame nte en 1920 -1930 y
tachando de tradicional es, ochocentistas, anac rónicas las restantes, qu e
abandonará el racional ismo. Verdad es que cada generación elige del
pasado aquello que considera actual y valora en lo antiguo los signos que
anuncian lo moderno; sin embargo, no basta con esto para justificar la
miopía de la literatura histórica racionalista.
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No valdría la pena insi s tir sobre este equívoco de no haber originado tres
preconce pciones: una esquematización cronológica mal entendida, una
imagen falsa de lo primitivo y, finalmente, una metodología crítica ambigua
basada en algunas categorías figur ativas con e xclusión de las demás.” 274
7.1.3. Cuando hablamos del periodo reg ionalista qu e se dio a p rincipios del si glo XX, h emos
detectado un ras g o común, que caracteriza la cultura de la época, en l os países que
estamos analizando, las ini ciativas cons idera das de vang uardia empiezan siempre
manifestando su p ropia individualidad y o riginalidad, y son siempre promovidas por
personas aisladas o por grupos reduc idos, que a ctúan conservando su independencia
frente al resto de la sociedad, mientras las ideas que proponen las consideran
universales. Según expli ca Benévolo 275 , a partir del Renacimiento, cada obra de
arquitectura se considera un problema particular, y por tanto para su resolución se ha d e
buscar una solución parti cular , lo qu e si g nificaba definir e l estilo arquitectónico que d e
la obra. A pa rtir del si glo X I X, est a conside ra ción se a g udiza, pues el arquitecto se
puede mover en un espectro de estilos totalmente libre elegido bajo su criterio, y por
supuesto los condicionantes que ay udarán a la definición de dicho estilo serán: las
tradiciones loca les, el des tino de la obr a, el cliente, etc.
7.1.4. Aparece claramente a co mienzos del siglo XX, la inquietud por una nueva arquitectura .
La s soluciones que aportan los diferentes países de Europa, y dentr o de cada uno de
ellos sus distintas figur as, ponen de manifiesto la ebullición cultural del momento, fruto
de la cual se des arr ollan g ran cantidad de exposiciones, ferias, libros, revistas; y en los
que el reg ionalismo tradicional aparece como una opción más que se genera
periódicamente cu ando la arquitectura s e encu entra en crisis. Se convierte en un
comodín al que se recurre durante el período de espera.
274 ZEVI , B runo: “Historia de la arquite ctura moderna”. E dit. Posei dón. Barc elona, 1980. págs. 91 -9 2.
275 BENÉVOL O, L eonardo: “Historia de la arquitectur a moderna”. Edit. G .G. Barcel ona , 1994. Pág. 283.
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7.1.5. En Italia el r egionalismo se dio como necesidad de acercamiento del arquitecto y l a
cultura al pueblo, tan sometido y abandonado tras el ré g imen totalitario, y tras la gue rra.
No copiaba literalmente el leng uaje, trataba de adecuarlo a los nuevos tiempos.
7.1.6. En la Casa Roja d e Weeb se da el comienzo de la búsqueda de esa nuev a arquitectur a,
para lo que se recurre a los m ater iales tradicionales de la casa rural inglesa, mientras que
para la planta se da una libertad hasta ahora desconocida, y procedente también de la
tradición ru ra l. En este primer estadío convergen el regionalismo y la mod ernidad.
Podemos afirmar que los re g ionalismos son un camino más de la modernidad.
7.2. CONCLUSIONES . Sobr e la arquitectura americana regionalista.
7.2.1. Los desen ca denantes de la arquitectura regionalista en América Latina, fueron
diferentes a los que lo iniciaron en América d el Norte, y en Eu ropa. Mi entras que en
estos países últimos fue la expresión cultural arquitectónica de una clase social que se
estaba bus ca ndo sus señas de identidad frente a un a clase domi nante, y a otr a
considerada inferior, en Améric a Latina fue el resultado de la búsqueda d e un lenguaje
“universal” de su arquitectura, basado ideoló gica mente en bus car la independencia
cultural con Eur opa, y en el que unieran la vanguardia cultura de búsqueda de una nueva
arquitectura con las tradiciones populares rural es, y por ende la utilización de los
materiales propios de cada región.
7.2.2. El tema del reg ionalismo en la arquitectura ha aparec ido recurrentemente en América
La tina, y como y a h emos visto también en Europa , durante el si g lo XX, dándose cua ndo
la preocupación cultural incide e n la producción arquitectónica .
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ecléc tico, combinando e lementos de la t radición canaria con otros obtenidos de la
clasicidad, o de su propia inventiva. En este t ipo de obras e xiste un gran control
ge ométrico en la formalización de las plantas, donde el cuadrado y sus derivados
parecen ser su herramienta más usada.
Por otro lado aparece o tro tipo de lenguaje empleado en los edificios considerados
domésticos, y dentro de esta categoría también establecemos dos model os diferentes.
Primero el que r esponde a una intención más li bre , c asi una visión romántica de la
arquitectura popular canaria, donde podríamos ver una infl uencia clara de Néstor y
Miguel Martín Fernández de la Torr e, los edificios representan un a imagen rural que
pierden la simetría y el control clásico, con e lementos como bal cone s de pequeña
dimensión, pérgolas y almenas en cubierta, maceteros suspendidos e n fachada, aplacado
de cantería más rústico y sin tanto orden en su c olocación. Y todo ello respondiendo a
una composición int erior que tiene como primera premisa la funcionalidad de la planta.
Este tipo de lenguaje lo emplea en edificios de vi viendas de t ipología entre medianeras
El segundo modelo que establecemos, es tambié n de consideración dom éstica pero de
formalización más clásic a, tanto por el orden composit ivo, como por los recursos del
lenguaje regional empleados. S e puede afirmar que en esta categ oría entran
práctica mente todas las v iviendas que el arquitecto realizó en la zona d e Ciudad Jardín y
Vegueta, son viviendas aislada, en el caso de Ciudad Jardín, y entre medianeras en el
caso de Vegueta.
Se puede afirmar que Mar rero R ega lado durante los años en que desarr oll ó su obra
regionalista, está en una continua búsqueda de una lenguaje arquitectónico re g ional
canario, como así lo demuestra la experimentac ión con diferentes tipolo gías empleadas
en su obra, lo que lo convierte quizás en el único arqu itecto teórico de este movimi ento
arquitectónico que se dio en las isl as durante el periodo estudiado. Lo i ntere sante del
arquitecto es que int enta aunar una evolución aceptada y asumida de la arquitectura en
cuanto al concepto funcional y espacial, con un l eng uaje que proviene de la tradición
canaria como base, pero que a dmite otra serie de connotaciones.
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7.5.3. Sobre Secundino Zuazo Ugalde
Su obra regionalista, es el único arquitecto de los aquí estudiados que podemos decir
que es práctica mente tod a s u obra rea lizada en esta ciudad, es un a mani festación plena
de su idea sobre l a arquitectura qu e se debe realizar. Con una b ase académica y cl ásica
de la composición, especialmente en el tratamiento de los alzados, y tras haber realizado
un estudio de la a rquitectura tradicional canaria, elabora una adecuación de esa
arquitectura a sus obra s, adecuación qu e se basa en el conocimiento de los métodos
constructivos y de los materiales d e la región, y esto combinado con el lu gar, y con una
organización funcional adecuada al momento y a l pro g rama. Se puede definir su
arquitectura regionalista como la más sincera de cuantos arquitectos estudiamos para
desarrollar este trabajo.
7.5.4. Sobre Rafael Massanet y Faus
Se puede concluir, una vez a nalizada la obra regionalista desarrollada por Rafael
Massanet, que se movía en la utiliz ac ión de un lenguaje bastante auste ro, donde los
materiales, la madera, la piedra d e cantería, y los paramentos enlucidos , daban la
image n des ea da, con la ay uda del empleo del balcón, un a constante en su obra, que
siendo igualmente austero, era el sello que garantizaba su postulado regional. La
volumetría de sus edificios no guarda relación co n la organización interior , los espacios
se articulan respondiend o exclusivamente a su uso. Esto probablemente fu e debido a la
formación academicista del arquitec to, y a la tradición de la preocupación por la
facha da.
Podemos deducir que el reg ionalismo empleado por Massanet, es diferente en su
arquitectura urbana y rural. Entendemos por rural a las viviendas unifamiliares aisladas,
donde la tr adición de la villa inglesa y fra ncesa queda r econvertida en una imagen
regional canaria, mi entras que para su arquitectura regional de ciudad , siguen ri g iendo
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las le y es clásicas de la composición arquitectónic a pero expresada en un lenguaje
vernác ulo, los elementos se emplean con gran contención y dentro de un orden
inalterable, c omo elemento a destacar es el empleo del balcón.
7.5.5. Sobre Eduardo Laforet Altolaguirre
La obra regionalista de Eduardo Laforet no es mu y abund ante, al menos la existente
actualmente, ya que fue un arquitecto que desarroll ó la mayor parte de su obra entre los
años 1925 a 1939, en diferentes zonas de crec imiento de la ciud ad, por lo que mucha d e
ella ha sido ya demolida , además dur ante esos años su lenguaje arquitectónico, en los
años veinte, se d efinía por un academicismo mu y elemental, mientras qu e en los treinta
se convirtió en un rac ionalista no depurado. Se puede afir mar que es a partir de 1946
cuando aparece su pri mera obra rea lmente re g ionalis ta, y a que las i nter venciones
anteriore s a esta f ec ha están todas situadas en la zona de Ve g ueta, donde el lenguaje
regional estaba impuesto por la orde n anza municipal.
Como conclusión establece mos que entre la obra regionalista y el r est o de su obra,
Eduardo Laforet no establecía distinción conceptual, se puede afirmar que dentro del
grupo de arquitectos que desarrollo este lenguaje, es el que lo empleó de una man era
tangencial, debido quizás a las circunstancias del momento pero , baj o nuestro criterio
sin mucho convencimiento del mismo. Consideramos que el único aspecto de la
arquitectura tradicional canaria empleado con convencimiento por el arquitecto fue l a
progresiva recualificación de los espacios con el empleo de patios interior es cada v ez de
mayor dimensión y situa ción estra tégica en las plantas.
7.5.6. Sobre Antonio Cardona Aragón.
Su obra re g ionalista se desarrolla conc re tamente entre los año 1940 a 1955, es una obra
que en el comienzo está más preo cupa da por el detalle de corativo d e la fachada y que
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luego va evolucion ando hacia un a depuración formal , llegando a expresarse en un
lenguaje regional adaptado a la concepción r ac ional de re laciones entre v olumen, uso ,
tratamiento de f achadas y mat eriales. Se pu ede afirmar que Antonio Card ona no era un
arquitecto regionalista, su obra se desenvolvía en un lenguaje r ac ional sin depurar, p ero
adoptando de la tradición, quizá como eleme nto auténtico la propuesta del patio interior
como organizador de sus edificios.
Cuando se ve inmerso en la cor riente r egional adopta un lenguaje exterior
grandilocuente que r esponde a las ex ig encias establecidas por el régimen polí tico, de
formas mu y sencillas p ero de gran fuerza, utilizando par a ello la es ca la desmesurada de
algunos elementos, así como la rotundidad hierática de la simetría, únicamente en la
facha da principal del edificio. Quiz ás el único recargamiento formal lo emplea en la
figura del balcón, y siem pre, como y a he mos me ncionado más lig ado a la tradición del
norte peninsular que la pr opia tradición c anaria.
7.5.7. Sobre Fernando Delgado de León.
Su obra r egionalista, al igual qu e p asa con la Cardona es un a inmersión ll evada a cabo
por el momento políti co y social de la época, pero a diferencia de e ste, no adoptó
ninguna esenc ia de la arquitectura popular en la elaboración d e su obra.. Su arquitectura
se puede definir como austera en el formalismo , siendo el reflejo de su conce pción
racional de la arquite ctura , evidenc iado entre otr os aspectos por el control g eométrico
que rige en sus obras. Durante la década de los años treinta y hasta principios de los
cuare nta la obra regionalista es prácticamente nula, encontramos una obra realizada e n
este periodo donde el regionalismo se emplea llevado hacia el academicismo. (F -5.
Arenales). Durante la década de los cuarenta, es achacable su producción re g ionalista a
la influenc ia de Cardona. Y es y a en los c omienz os de los cincue nta cuando rea lmente
produce una obra propia reg ionalista.
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7.5.8. Sobre José Luis Jiménez Díaz.
Es el arquitecto que, d espués de Miguel Martín Fernández de la Torre, má s volumen de
obra regionalista realizó en la ciudad en el periodo de ti empo estudiado en este trabajo,
se puede afirmar qu e José Luis Jiménez e s un a rquitecto, que debido a difere ntes
circunstanc ias, desarrolló una obra eminentemente de tipología entre medianeras. Es un
arquitecto de base d e formación clásica, donde el criterio composit ivo de la sim etría
organiza sus obras, además creemos funda mental , para el análisis de su obra, encua drar
en el tiempo su periodo de formación arquitectónica, ya que mi entra s e studiaba la
carrera , en los años treinta, fue cuando se realizó en la ciudad la ma yoría de obra
racionalista, mientras que cuando él comenzó su ejercicio profesional, y a bajo la presión
del régimen, amén de otras circ unstancias y a expuestas con anterioridad, se había pue sto
fin a la exaltación racionalista llevada a cabo por arquitectos ant eriore s a él.
Consideramos que este hecho marcó que bajo un a concepción tr adiciona l d el edifico, el
arquitecto utili zara formas alegóricas de la tradi ción arquitectónica c anaria como base
de su léx ico, sin ning ún tipo de reinterpretación de los conceptos arquitectónicos
tradicionales, ya que su lenguaje regional, en muchos casos, está aplicado bajo una
interpretación particular , y prácticamente no se reconoce su procede ncia.
7.5.9. Sobre Fermín Suárez Valido.
Su obra re g ionalista se desarrolla conc re tamente entre los año 1945 a 1955, es una obra
que en el comienzo está más preo cupa da por el detalle decorativo d e la fachada y que
luego va evolucion ando hacia un a depuración formal , llegando a expresarse en un
lenguaje regional adaptado a la concepción r ac ional de re laciones entre v olumen, uso ,
tratamiento de facha das y materiales.
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7.5.10. Sobre otros arquitectos: F ernando Navarro y Navarr o, Alberto Monch e Escubós, y
Luis Mateo Díaz.
7.5.10.1. Sobre Fernando Navarro y Navarro, podemos co ncluir que el arquitecto se desenvuelve
en un lengua je entre modernista y regionalista, como claro exponente de las co rr ientes
que se estaban da ndo en España desde principios del siglo XX, este arquite cto sería de
los primeros en utili zar elementos de la tradición canaria para la composición de sus
obras pero sie mpre para t ipolog ías domésticas.
7.5.10.2. En las obras de Alberto Monche no encontramos ninguna intencionalidad en sus plantas
que nos haga entender u na asimilación de las construcciones tradicionales canarias, su
adscripción al regionalismo local se fundamentó en un tratamiento de fachada s, en las
cuales domi naba el tra tamiento del plano enf oscado al que se le aña día algún elem ento
destacable como el balcón cubierto o bien la repetición de un hueco en for ma de arco o
recercado de piedra b astante ornam entada . L a volum etría de sus edificios son prismas
únicos o maclaje de varios pero siempre con cubierta plana y sin cambio de alturas.
Este arquitecto fue el más tardío en comenzar a m anejar el lenguaje regional en el
periodo estudiado y hemos encontrado obra su y a de este carácter hasta los años setenta.
En la ciudad aún se identifican nueve obras con struidas dentro de la corriente regional.
7.5.10.3. Sobre L uis Mateo Día z, c oncluimos que en su obra regionalista se aprec ia la
intencionalidad de ex presarse en un len g uaje r egional canario con la peculiaridad de
distinguir en ellas la experiencia constructiva del arquitecto en la Península, tanto la
formalización como la el ecc ión de materiales y la ejecución d e sus edificios transmiten
la peculiarida d de ser obr as no loc ales
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8. FUENTES DOCUMENTALES
ARCHIVOS
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- Archivo Dig ital de Miguel Martín Fernández de la Torre. Universidad de La s
Palmas de Gra n Canaria.
- Archivo Digital “Jable” de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
- Hemer oteca del Museo Canario.
- Direc ción General del Catastro.
BIBLIOTECAS
- Biblioteca General de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
- Biblioteca de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Cana ria.
- Biblioteca de Cienc ias B ásicas de la Universidad de Las P almas de Gran
Canaria.
- Biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.
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RUBERT DE VENTÓS , Xavier : "La estética y sus herejías". Editorial
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312 LA ARQUI TECT URA REGI O NALISTA EN LA C IDA D DE L AS PAL M A S DE G R A N C A NARIA 1 929 – 19 55. volume n I
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Cruz de Tenerife , 9 de abril de 1953.
TES
I S
DOCTORAL
volu m en
11
títu l o .
LA
A R
QU
I TEC T UR A R
EG
I ONALISTA
EN
LA
C I UDAD
DE
LAS
PAL M
AS
DE GRAN CANA R IA.
1929
-
1955
.
do ct o r a nd
o.
M A
RÍ
A
LUC
ÍA OJEDA BR UNO.
A
RQ
U I TECTA.
di rec
tor
d e t e sis .
EN
RIQ
UE
SOLANA SUÁREZ.
DO CT OR AR QUITEC TO .
P R OFESO R TITULAR DE
UN
IVER S
ID
A D .
Febrero d e
2011
ESCUE
LA
TÉC
N I C A SUPER I
OR
D E A RQ U I
TEC
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S
IDAD
D E
LA
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LM
AS
D E G R AN
CAN
AR
I A
ARQUITECTURA R EGIONA LISTA EN L A CIU DAD DE
LAS PALMAS D E GRAN CANA RIA. 1929 – 1955
tesis doctoral
VOL UMEN II . introducción / 1
INTRODUCCIÓN
Cuando se acomete el es tudio sobre la implantación de una corriente arqui tec tónica en
un territorio determinado, es tiene que realizar combinando los trabajos de síntesis con
los análisis. Con los traba jos de síntesis se obtendr án, por compar ación entre los
diversos referentes del r eg ion alismo, las conclusiones que expli ca n los f undamentos y
motivaciones de su establecimiento en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. P or el
contrario, su estudio analítico requiere una observación de los comp ortamientos
racionale s de los agentes que intervienen, de modo que conociendo o estimando las
variables como el autor y el promotor, o incluso el su estatus socioec onómico o la
demanda d el sector, se ll ega a deducir y a e stablece r conclusiones que, también ,
explican los fundamentos y motivaciones del establecimiento del regionalismo en la
ciudad de La s Palmas de Gr an Canaria.
Una pieza fundamental en la elaboración de esta tesis, actuando como fuente de los
trabajos de síntesis y análisis, es el trabajo de cam po que, en una doble tarea, agrupa las
intervenciones regionalis ta que s e loc alizan y de tectan, a lo la rgo d e un exhaustivo
recorrido, en la ciudad con áreas homogéneas de la misma. Esta fa se, de mera
localización y captación de la imagen de la fachada , se complementa con la búsqueda
de datos relacionados en registros públi cos como Archivos Hist óricos, Catastro,
Cabildo, ... etc. En esta tarea, al g unos de los edificios seleccionados en la fa se anterior
serán eliminados como testig o-fuente por motivos de fechas o por no estar clara su
vinculación a la familia Regionalista. Así mismo, también en esta fase, s e descubren
otras vincula ciones, sobre todo d e pro y e cto, que se rescatarán en fases de análisis
posteriores.
Al realizar un análisis territorial y soc io -económico de la implantación urbana en el
municipio de Las Palmas de Gran Canaria, es preciso partir de la “nueva” re alidad
física que se produc e en 1939 con la incorpora ción del, hasta entonces, municipio de
San L or enzo al de la capital de la provincia d e Las P almas, por a plicación de Le y
ARQUITECTURA R EGIONA LISTA EN L A CIU DAD DE
LAS PALMAS D E GRAN CANA RIA. 1929 – 1955
tesis doctoral
VOL UMEN II . introducción / 2
Municipal de 1935. La i mportancia de este hecho lo demuestra el que dentro de los
límites del municipio de San Lorenzo se en contra ban lu gares como S cha mann,
Escalerita s, La s Arenas, El Polvorín, L omo Apolinario y sus a lrededores, San Antonio,
Barranquillo de Don Zoilo, L a Paterna, Guanarteme hasta la Plazoleta de Farray , siendo
la Peña la Vieja el referente fronterizo, además de San L o renzo, La Milagrosa ,
Almatriche, Dr ag onal Bajo, Drag on al Alto, Tamaraceite, Las Maj adi llas, Ho y a Andrea,
La Suerte, Piletas, Tenoy a , Cuevas Blancas, Casa A y ala, Román, El Zardo, Cuesta
Blanca, Llanos d e Mª Rivera, Siete Puertas, Lomo los Frailes, Las Perrera s, La Galera,
El Toscón, S an José del Álamo, Las Mesas, Los Giles, Costa A ya la, Cuev as Torres, La
Minilla, Las Torres, La Feria, El Rincón, El C ardón, Chile, Cruz de Piedra, Las
Rehoya s o Ho y a de Enamorado, actual Siete P almas, entre otros. Con esta nu eva
config uración, el municipio de Las Palmas de Gran Canaria pasa a tener una superfici e
de 10.055,00 hectáreas de los que aproxim ada mente unas 8,50 % (unas 850,00
hectáreas) están oc upadas por construcciones de núcleos habitados. 1
En los diferentes estudio s y planes urbanísticos q ue se realizan d el espacio urbano d e
La s Palmas de Gran Cana ria, reiteradamente , di viden al mismo en tres grande s áreas;
una primera, ll amada principal que obedece a un tipo de crec imiento en forma de
ensanche caracterizado por la construcción de cad a edificio en forma indi vidualizada a
través de un a a ctuación dire cta cl ara ment e definida. Corre sponde esta área con el
territorio litoral que se ex tiende desde La Isleta y Gu anarteme hasta el barrio de
Vegueta, conformando l a parte más importante de la ciudad baja. L a s eg und a área,
responde principalmente a una forma de de sarrollo por polígonos en a ctuaciones
fundamentalmente unitarias y distintas cad a una de ellas; esta á rea abarca l a parte de la
ciudad alta y el cono sur. La tercera á rea , se ca racteriza por su forma de crecimiento
anárquico y discontinuo que engloba la s denominadas urbanizaciones mar g inales
anexas a los núcleos urbanos hist óricos. Estas tres zonas a su vez se subdividen en
distintos sectores que forman el mosaico c ompleto de la ciudad.
1 Dato del Centro de E stadística y Documentación de Canarias . Ponenci a de val ores de Las Pal mas d e G ran Canar ia año 19 95.
ARQUITECTURA R EGIONA LISTA EN L A CIU DAD DE
LAS PALMAS D E GRAN CANA RIA. 1929 – 1955
tesis doctoral
VOL UMEN II . introducción / 3
Los diferentes sectores q ue contemplan dentro de la amplia z ona que comprende el área
principal son:
Vegueta.
Se define como un barrio de donde predomina una altura media de e dificación del
orden de dos plantas en tipo residencial y donde se localizan los edific ios más
repre sentativos y d e más carácter que conservan el esti lo y el sabor de ép oca s pasadas:
Ayuntamiento, Catedral, Palac io Episcopal, Casa Regenta, Audien cia Te rritorial, Casa
de Colón, o el Museo Canario por citar algunos. La tram a urbana resulta intrincada y
bastante angosta dando, en ciertas zonas, un c iert o aspec to an árquico.
Triana.
En la mar g en no rte del barranco del Guini g uada y como ampliación de Vegueta, s e
forma el bar rio de Triana con una trama m ás regular y más adecuada a la actividad
comercial que ca racteriza al b arrio. S u densidad de edificación es más alta, rondando
una altura media de cuatro plantas, y la parcelación de sus manzanas esta compuesta
por dos hileras paralelas de parcelas entre medianera s sin patios de manz ana , aunque
existen, de manera e xcepcional, callejones interiores.
Arenales.
El barr io de A re nales, siguiente por el norte al barrio de Triana, r esponde a una trama
urbana más regular y n ovedosa como corresponde a un nuevo concepto urbano de
actuac iones más c ercanas en el tiempo. Su densidad de edi ficación y l a p arce lación de
sus manzanas comparten carac terísticas con las de Triana.
Ciudad Jardín.
Constitu y e un a urbaniz ac ión residenc ial de ba ja densidad con una altura media de dos
plantas y una parcelación anárquica qu e responde a su cesivas p equeñas i ntervenciones
relacionadas con la propiedad y que le confieren su aspecto de parque urbanizado.
ARQUITECTURA R EGIONA LISTA EN L A CIU DAD DE
LAS PALMAS D E GRAN CANA RIA. 1929 – 1955
tesis doctoral
VOL UMEN II . introducción / 4
Alcara vaneras.
El barrio d e Alc arava neras es un ámbito residencial con una densidad media d e
edificac ión de unas tres plantas de altura , aunque dentro del mismo , se aprecian
promedios superiores d e altura en los se ctores de más reciente urbanización, como son
los que se desarrollan a ambos lados de la calle General Mas de Gamind e y el f re nte a
Le ón y Castillo. Su trama urbana es la típica de una zona de ensanc he con manzanas
perfectamente regulares en las que una d e las dimensiones no sobresale de la otra ,
originando una malla d e tramos homogénea. La edificación forma las diferentes
manzanas sellándolas p or completo, siguiendo la tónica general de l os barrios de
edificac iones entre media nera s de la ciudad.
Santa Catalina.
Su tipología edificatoria y su tra ma de implantación en manzanas cerradas no se
diferencian de la anterio r. Este ba rrio integra en él, los elementos que originaron el
despegue turístico de los años 60; fenómeno qu e llevó apa rejado un fu erte incremento
en la actividad edificatoria. Así mismo, se desarrollan sectores de un fuerte comercial
en la Avenida José Mesa y López y proximidades de la Play a de Las Canteras.
La I sleta.
El rasgo más destacable es la extrema fragmentación de la parcelación que lle g a a
índices de atomización muy altos, originando parcelas de pequeña supe rficie y una
trama urbana bastante in trincada por la estrechez de las vías y su trazado tan diverso
que originan sectores dentro del barrio. El promedio de altura es bajo con una media del
orden de las dos planta s.
Guanarte me.
Participa, prácticamente, de la alta fra g mentación en la parcelación como e l de la I sl eta
aunque su trama urbana es algo más regular.
ARQUITECTURA R EGIONA LISTA EN L A CIU DAD DE
LAS PALMAS D E GRAN CANA RIA. 1929 – 1955
tesis doctoral
VOL UMEN II . introducción / 5
En la definida como área seg und a o se cunda ria de l a ciudad ab arca, como ya s e expuso,
el amplio arco d e la parte alta de la ciudad hasta el cono sur. Los sectores que la
config uran son células di scontinuas unidas por la s vías de conexión.
En el periodo que va desde 1940 a 1955, durante el mando económico del archipiélago,
en los tiempos del general Garc ía Escámez, se const ruy e un conjunto de polígonos de
promoción públi ca de baja densidad en los ba rrios de Escaleritas y Schamann. Los
periodos posteriores de crec imiento (1964-1970, 1970-1975, ... etc.) con solidan estos
barrios y ven la aparic ión de nuevos polígonos d e edificación como Las Reho y as Bajas,
Casa Blanca o Miller Bajo. Estas actuaciones se caracterizan por su disparidad y
heteroge neidad, muy acusadas de un polígono a ot ro y que dependen dire ctam ente de la
promoción concreta y de la política de vivienda del momento.
Por último, el área terciaria constituye la zona mas amplia del territorio municipal
puede decirse que incluye aquellos núcleos que no se incluy en en las dos anteriores.
Por su amplitud y natu raleza la forman los ele mentos más dispar es que van desde
viviendas unifamiliares aisladas tipo chalet hasta otros sectores resultantes de núcleos
agrícolas r esiduales y nú cleos de urbanizaciones marg inales con edificaciones de tipo
clandestino. Los centros focales de esta área lo constituyen los sec tores:
Tafira.
En e ste se ctor se entremezclan residencias de alto nivel con urbanizaciones cu y os
oríge nes son agrícolas, teniendo en carácter exclusivamente residencial.
Tamaraceite y T enoya .
Se constituyen a partir del núcleo histórico del ba rrio, alrededor del cual se distribu y e la
edificac ión.
Marzagán.
ARQUITECTURA R EGIONA LISTA EN L A CIU DAD DE
LAS PALMAS D E GRAN CANA RIA. 1929 – 1955
tesis doctoral
VOL UMEN II . introducción / 6
Este sector se caracteriza por la gran dispersión edificatoria qu e, s alpica da de antig uas
construcciones agrícolas, ha visto crecer un importante n úmero de viviendas de carácter
clandestino.
La s Torres.
Su cara ct erística principal es su prox imidad a la ciudad y su origen puede buscarse en
su primitivo carácter ag rícola.
Almatriche, Lomo B lanco y San J osé del Álamo.
Son núcleos que se originan por l a actividad clande sti na, con la carencia de
planeamiento alguno.
Una vez finalizada la fase d e loc alización y ubicación d e las intervenciones con
carácter regionalista se s elecc ionan aquellas que por sus c aracter íst icas constructivas y
estilísticas puedan, mediante su desarrollo, a y udar a explicar los fundamentos y
motivaciones del establecimiento del Reg ionalismo en la ciudad de Las Palmas de Gran
Canaria.
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 195 5
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
ALC ARAV ANER AS
1
4
VOLUMEN II.
1
Si tua ci ó n
C/. Pi y Margal l, 42
Ti po edi f .
Edi fi cio entr e medi ane ras de
local en p l anta ba j a y dos
plantas de vivien das
Au to r/ e s
José Lu i s Jiménez
Promot or
Don Vale nt í n Va llec illo
Fernan do
Fue nte
A rchivo His tó ri co P rovi n cial de
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 238
Expediente 110
A ño 1954
2
Si tua ci ó n
C/.Pi y Margall , 53.
Ti po edi f .
Edi fi cio entr e medi ane ras de
tres plant a s destinas v iviendas,
con una a mpliac i ón po s teri o r
Au to r/ e s
A ntonio Card ona A ragón
Promot or
Do ña Á f ri ca Mon tene gr o
Delgado
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 348
Expediente 281
A ño 1959
3
Si tua ci ó n
C/ . Pi y Margal l, 4 5
Ti po edi f .
Tres viv i en das e ntre
me di anera s.
Au to r/ e s
En rique Mar rer o Re galado
Promot or
Don J osé Go nzález Gonz ález
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 167
Expe dient e 86
A ño 1948
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 195 5
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
ALC ARAV ANER AS
2
4
VOLUMEN II.
4
Si tua ci ó n
C/ . Men éndez y P elayo, 25
Ti po edi f .
Edi fi cio entr e medi ane ras de
almac én y oficin as
Au to r/ e s
Rafae l Massanet Faus y A ntonio
Cardon a A ragón
Promot or
Don M an uel G onzá lez C abrera
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 247
Expediente 29
A ño 1955
5
Si tua ci ó n
C/ . Men éndez y P elayo, 27
Ti po edi f .
Edi fi cio entr e medi ane ras de
local en p l anta ba j a y dos
pla n ta s d e vivi e nda s
Au to r/ e s
José Lu i s Jiménez
Promot or
Don R afae l Á balos A renas
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 241
Expediente 156
A ño 1954
6
Si tua ci ó n
C/. A l f re do Cal der ón, 3 0
Ti po edi f .
T re s vivi end as u ni fami li are s
en tre me di ane ras.
Au to r/ e s
A ntonio Card ona A ragón
Promot or
Doña G ervasia S anta na C astro
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 428
Expediente 295
A ño 1961
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUD AD J ARDÍ N AL TA
5
5
VOLUMEN II
Vuelo de 28 d e septiembre de 1963.
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUD AD J ARDÍ N AL TA
1
5
VOLUMEN II
1
Si tua ci ó n
Pa seo de Chil l , 211 B
Ti po edi f .
Reforma y amp liación de
vi vie nda uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s.
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Don N icolás Rodr í gu e z
Rodrígu ez
Fue nte
A rchivo Histór i co Pro v incia l de
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 215
Expediente 201
A ño 1951
2
Si tua ci ó n
Pa seo de Chil l , 211 A
Ti po edi f .
A l ojamient os Mili t ares para
j efe s ca sad os
Au to r/ e s.
Fe rna ndo Del ga do de Le ón
Promot or
Zona A érea de c anarias y
África Occ iden ta l
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le gaj o
Expe dient e
A ño
3
Si tua ci ó n
Pa seo de Chil l , 209 es qui na c/ .
García Morato, 2
Ti po edi f .
Col o nia de vi vi enda s
uni fa mili ares ai sl ada s par a
m ilita r es
Au to r/ e s.
Fe rna ndo Del ga do de Le ón
Promot or
Zona A érea de c anarias y
África Occ iden ta l
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras M ay ore s
Legajo 281
Expediente 72
A ño 1957
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUD AD J ARDÍ N AL TA
2
5
VOLUMEN II
4
Situac i ón.
Pa seo de Chil l , 207 es qui na c/ .
García Morato, 1
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada
Au to r/ e s.
Fech a/s.
1960
AL M E I D A M AC I AS D E L I A E S T H E R
Fuen te.
A rchivo H istór ico Prov incial de
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Po lic ía y Or nat o.
Legajo xxxx.
Expediente. Xxx, xxxx.
5
Si tua ci ó n
Pa seo de Chil l , 211 A
Ti po edi f .
A l ojamient os Mili t ares para
j efe s ca sad os
Au to r/ e s.
Fe rna ndo De l gado de Leó n
Promot or
Zona A érea de c anarias y
África Occ iden ta l
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 171
Expediente 171
A ño 1948
6
Si tua ci ó n
Pa seo de Chil l , 203
Ti po edi f .
Edi fi cio aisl a do de oc ho
vi vi e nda s
Au to r/ e s.
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Do ña En ma Oz ols
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 234
Expediente 42
A ño 195 4
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUD AD J ARDÍ N AL TA
3
5
VOLUMEN II
7
Situac i ón.
C/. Garc í a Morato, 3 – 15.
Ti po edi f .
Col o nia de vi vi enda s
unifam iliares ados adas para
m ilita r es.
Au to r/ e s.
Fech a/s.
1945
I N S TI T U T O P AR A L A V I V I E N D A D E
L AS F U E R Z AS AR M AD AS
Fuen te.
A rchivo Hi st óri c o Pro vi nci al de
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Po lic ía y Or nat o.
Le gaj o.
Expe dient e.
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUD AD J ARDÍ N AL TA
4
5
VOLUMEN II
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUD AD J ARDÍ N AL TA
5
5
VOLUMEN II
Vuelo de 28 d e septiembre de 1963.
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
1
26
VOLUMEN II
1
Si tua ci ó n
C/. A l fonso el Sab io, 1 .
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Plant a baja aut or
desconoc ido, amp liación de la
pla nta al ta Di ego Pas tran a
Promot or
Di ego P astr an a
Fue nte
A rchivo Histór i c o Prov inc ial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 348
Expediente 286
A ño 1959 - 1983
2
Si tua ci ó n
C/. Pé rez del To ro, 74
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Promot or
Fue nte
Ar ch i v o Histór i co Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le gaj o
E xp e di e n te
3
Si tua ci ó n
Paseo Tomás Morales, 125.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Mi guel Mar tín F erná nde z de la
T or re
Pr omo tor
Doña C arme n A rmas Mira nda
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 107
Expediente 105
A ño 1941
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
2
26
VOLUMEN II
4
Si tua ci ó n
Paseo de Tomás Morales, 132 y
134
Ti po edi f .
Viviendas pa r a alqui la r en
ed if ica c ión a islad a.
Au to r/ e s
A l berto M onch e Esc ubós
Promot or
A l berto M onch e Esc ubós
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le g ajo 2 20
Expediente 68
A ño 1953
5
Si tua ci ó n
C/. Fran c i sco Gonzál ez Díaz, 15
y Paseo de Ma dri d, 12.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
A n t onio V iscas illas Rodr igo
Fue nte
A rchivo Histór i co Provinc ial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le gaj o 3
Expediente 125
A ño 1923
FIC HA 15.
6
Si tua ci ó n
Pa seo de M adri d, 13 esq uina
c/. Domingo R i vero, 10
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Ra fael Mas sane t Faus
Promot or
Don Jos é Mach ín Monzón
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 166
Expediente 64
A ño 1948
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
3
26
VOLUMEN II
7
Si tua ci ó n
C/. Domingo Rivero, 4
Ti po edi f .
Do s vi vi en das uni fami li are s
ai slad as.
Au to r/ e s
A l berto Monch e Escubços
Promot or
Doña C arme n S uçarez
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 231
Expediente 192
A ño 1953
8
Si t uaci ó n
C/.P as eo de Mad rid, 8 esq uina
c/. Á nge l Guimerá, 107 e squ ina
c/. Fran cisco Go nzále z Dí az, 9.
Ti po edi f .
Dos viv iend as un ifam iliar es
ai slad as.
Au to r/ e s
Proyect o: Secund i no Zuazo
Ug alde
Di rec tor de l a obra : Mi guel
Mart ín Fer nán dez d e la To rre
Promot or
Don Justo y Don A gustín O jeda
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 426
Expediente 268
A ño 1961
H A CER F I CHA
9
Si tua ci ó n
Pa seo de Mad rid, 10
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Her ederos de A tilio Gar c ía Ley
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le gaj o 3
Expediente 125
A ño 1923
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
4
26
VOLUMEN II
10
Si tua ci ó n
C/. Fran c i sco Gonzál ez Díaz
Ti po edi f .
Pueblo Canario
Au to r/ e s
Nést or y Migu el Mar t ín
Fer nán dez de l a Torr e.
Promot or
A yuntam iento de Las Pa lmas
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Pa lmas d e Gran Cana ria.
Obras Mayores
Legajo 5 , 6 y 7
Expe dient es
48,60,63,70, 71,74,75,76,78,79,80,
83,84,85,86, 87 y 93
FIC HA 5
11
Si tua ci ó n
C/.León y Cast i llo, 211.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Casa G onzá lez S uár ez
Au tor/e s
En rique Mar rer o Re galado
Promot or
Don J uan Go nzález S uárez
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 210
Expediente 107
A ño 1952
12
Si tua ci ó n
C/. Franc i sco Gonz á lez D íaz ,
esqu ina c/. León y C astillo, s/ nº
es quin a c/. Ju an Carl os Ma ría
Fi ol , 1.
Ti po edi f .
Ofi ci na de T urí smo.
( A c tu al men te Ofi cna del
Consu midor del A yto. de Las
Pal mas de G.C.)
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Ay un tami en to de La s Palmas
de G ran Can aria
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le gaj o 7
Expediente 93
A ño 1956
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
11
26
VOLUMEN II
31
Si tua ci ó n
C/. Santiago Rusiño l, 9 esquin a
c/. Pi o XII .
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Migu el Mart í n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Don J osé Naranj o S uárez
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 156 - 180
Expediente 67 - 142
A ño 1947 - 1949.
32
S i tu aci ó n
C/. Pi o XII, 1 1
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Promot or
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le gaj o
E xp e di e n te
Añ o
33
Si tua ci ó n
C/. Pi o XII, 7 y 9 esqui na c/.
Vel ázque z, 14.
Ti po edi f .
Dos viv iend as un ifam iliar es
par edas.
Au to r/ e s
Promot or
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le gaj o
E xp e di e n te
Añ o
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
12
26
VOLUMEN II
34
Si tua ci ó n
C/. P i o X II , 22 (antes 16) e squ ina
c/. Santiago Rus iñol, 14.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
CA SA G UEDES
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Doña C arme n G uedes de
R amí re z
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial de
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 136
Expe dient e 9
A ño 1942
FIC HA 10
35
Si tua ci ó n
C/. P i o X II , 24.
Ti po edi f .
Vivienda un i fam iliar ados ada
Au to r/ e s
Mi guel Mar tín F erná nde z d e l a
T or re
Promot or
Do ña Ma ría Ro mer o de
Pav ilard
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 292
Expediente 229
A ño 1957
36
Si tua ci ó n
C/. P i o X II , 26.
Ti po edi f .
Una v i v iend a unif am iliar
adosada
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Do ña Ana R ome ro Ma rtí n
Fernán dez
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 192
Expediente 17
A ño 1951
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
13
26
VOLUMEN II
37
Si tua ci ó n
C/. P i o X II , 34 y 36 esquina c/.
Rafae l Ra mír ez
Ti po edi f .
Co l eg io Ter esia nas.
Au to r/ e s.
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Monjas teres ianas
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Pal mas de G ran Can aria .
Obras Mayores
Legajo 455
Expediente 30
A ño 1962
38
Si tua ci ó n
C/. Bra sil , 27 es quina c/. Ra fael
Ramírez, 15.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Don M arc elino Bá ez A polinario
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 119
Expediente 116
A ño 1938
39
Si tua ci ó n
C/. Bras il , 22.
Ti po edi f .
Vi vie nda u ni famil i ar ai slad a.
CASA A ROCENA
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Don P edro A rocena Wood
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 122
Expediente 22
A ño 1939
FIC HA 3
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
14
26
VOLUMEN II
40
Si tua ci ó n
C/. Bras il , 12.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
José Lu i s Jiménez
Promot or
Don Eugen i o Rodrígu ez Pérez
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 176
Expediente 40
A ño 1949.
41
Si tua ci ó n
C/. León y Castillo, 247.
Ti po edi f .
Dos viv iend as un ifam iliar es
adosada s.
Au to r/ e s
En rique Mar rer o Re galado
Promot or
Do n Cri sós tom o Día z Caste ll ano
Fue nte
Ar c hi vo Histór i co Provinc ial de
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 179
Expediente 125
A ño 1949
42
Si tua ci ó n
C/. León y Castillo, 249.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de l a
T or re
Promot or
Doña Jos efa Marr ero de S i nt es
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 125
Expediente 131
A ño 1939
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
15
26
VOLUMEN II
43
Si tua ci ó n
C/. Le ón y Castil lo , 2 53, c/.
Nú ñez de A r ce , 2 y c/. Lope de
Vega, 1.
Ti po edi f .
A gencia de v iajes, r estaur ante,
tie nd as, y v ivie nda
Au to r/ e s
Mi guel Ma rtí n Fe rná nde z de la
T or re
Promot or
Don A ndrea Jean H e ft i
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
La s P alma s de Gran Canari a.
Obras Mayores
Legajo 208
Expediente 84
A ño 1952
44
Si tua ci ó n
C/. León y Castillo, 263.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
CA SA M EJÍAS FER NÁND EZ
Au to r/ e s
En rique Mar rer o Re galado
Promot or
Don J osé Mej ías F ernánd ez
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 205
Expediente 56
A ño 1952
FIC HA 82
45
Si tua ci ó n
C/. R ub én Da río , 6
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
CASA ESTEVA ROCA
Au to r/ e s
Mi guel ma rtí n Fe rná nde z de l a
T or re
Promot or
Don J uan Esteva Roca
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 45 y 170
Ex pe di en te 7 y 122
A ños 1931 y 1948
FIC HA 73
ARQUITE CTURA REGIONAL ISTA EN LA CIUDAD DE
LAS PAL MAS DE GRAN CANARIA. 192 9 – 1955
tes is do ctoral
fi cha s de trab ajo de c amp o
CIUDAD J ARDI N
16
26
VOLUMEN II
46
Si tua ci ó n
C/ . Gabr iel Mir ó esq uin a c/.
Doctor García C astrillo , 20.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Prer reg iona lista .
Au to r/ e s
Eduardo Laforet A l to l agu irre y
Ra fael Mas sane t y Faus
Promot or
Do n A g ust í n Ma rt i nón Navarr o
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le gaj o 4
Expediente 13
A ño 1924
47
Si tua ci ó n
C/. Gab riel Mi ró, 5.
Ti po edi f .
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Fe rna ndo Del ga do de Le ón
Promot or
Mi lle r y Co mpañí a
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Le g ajo 2 30
Expediente 187
A ño 1953
48
Si tua ci ó n
C/. Gab riel Mi ró, 3.
Tip o ed if.
Vi vien da uni fa mili ar ai sl ada.
Au to r/ e s
Fermí n Suárez Vali do
Promot or
Don Serv ando Padr ón Melián
Fue nte
A rchivo H istór ico Prov incial d e
Las Palm as d e Gran Ca nar ia.
Obras Mayores
Legajo 234
Expediente 52
A ño 1954
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