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Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1589), de Lope de Vega

Sánchez Jiménez, Antonio

Abstract

Este artículo examina el papel que en las cadencias de los romances de Lope de Vega adquieren los acentos contiguos. Para ello, y con la intención de hacer una cala en la inmensa producción octosilábica del Fénix, estudiamos los cuatro romances que Lope incluyó en la Arcadia, «Cuando sale el alba hermosa», «En las riberas famosas», «Ásperos montes de Arcadia» y «Hermosísima pastora». Tras un breve estado de la cuestión acerca de los estudios sobre ritmo acentual en la poesía áurea, y particularmente en el octosílabo y el romance, presentamos nuestra metodología para determinar ese ritmo. A continuación, presentamos nuestros datos relativos a los acentos contiguos —o antirrítmicos— de los cuatro poemas mencionados, que analizamos en detalle para explicar cómo los usaba el Fénix.

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ACENTOS CONTIGUOS EN LOS ROMANCES DE LA ARCADIA (1598), DE LOPE DE VEGA Antonio Sánchez Jiménez Université de Neuchâtel Suiza RESUMEN: Este artículo examina el papel que en las cadencias de los romances de Lope de Vega adquieren los acentos contiguos. Para ello, y con la intención de hacer una cala en la inmensa producción octosilábica del Fénix, estudiamos los cuatro romances que Lope incluyó en la Arcadia, «Cuando sale el alba hermosa», «En las riberas famosas», «Ásperos montes de Arcadia» y «Hermosísima pastora». Tras un breve estado de la cuestión acerca de los estudios sobre ritmo acentual en la poesía áurea, y particularmente en el octosílabo y el romance, presentamos nuestra metodología para determinar ese ritmo. A continuación, presentamos nuestros datos relativos a los acentos contiguos —o antirrítmicos— de los cuatro poemas mencionados, que analizamos en detalle para explicar cómo los usaba el Fénix. Palabras claves: Lope de Vega, métrica, Arcadia, ritmo acentual, acentos contiguos. Contiguous Accents in the Romances of the Arcadia (1598), by Lope de Vega ABSTRACT: This article examines the role of contiguous accents in the cadences of Lope de Vega’s romances. In order to do so, and aiming at sampling the immense octosyllabic production of the writer, we study the four romances that Lope included in the Arcadia, “Cuando sale el alba hermosa”, “En las riberas famosas”, “Ásperos montes de Arcadia” and “Hermosísima pastora”. After a brief state of the question about studies on accentual rhythm in Golden Age Spanish poetry, and particularly in octosyllabic verse and romances, we present our methodology to determine that rhythm. Then, we present our data on contiguous (or antirhythmic) accents in the four poems of our corpus, that we analyze in order to explain how Lope used them. Keywords: Lope de Vega, metrics, Arcadia, accentual rhythm, contiguous accents. ISSN: 2340-1176 Atalanta 2017, 5/1: 5-61 Antonio Sánchez Jiménez 6 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 7 n «El prólogo» que Lope escribió para la edición de 1604 de sus Rimas, justificaba haber incluido en ella dos romances señalando que no me puedo persuadir que desdigan de la autoridad de la Rimas, aunque se atreve a su facilidad la gente ignorante, porque no se obligan a la corresponsión de las cadencias. Algunos quieren que sean la cartilla de los poetas; yo no lo siento assí, antes bien los hallo capazes, no solo de exprimir y declarar cualquier concepto con fácil dulçura, pero de proseguir toda grave acción de numeroso poema 1 . Tal declaración de intenciones encarece la dignidad de esta forma poética, muy en la línea de defensa de los metros españoles que había inaugurado el Isidro. Además, estas frases revisten una importancia más puramente técnica, pues revelan algunos detalles sobre las ideas lopescas acerca de la métrica del romance: según el Fénix, en un buen romance resulta esencial la «corresponsión de las cadencias», es decir, la armonización de los diversos patrones rítmicos o «cadencias» 2 . En este artículo examinamos un aspecto peculiar de las cadencias del romance lopesco: el papel que en ellas adquieren los acentos contiguos o ribattuti, esto es, y si se quiere, los acentos antirrítmicos. Para ello, y con la intención de hacer una cala en la inmensa producción octosilábica del Fénix, hemos acotado un corpus muy concreto: los cuatro romances que Lope incluyó en la Arcadia, «Cuando sale el alba hermosa», «En las riberas famosas», «Ásperos montes de Arcadia» y «Hermosísima pastora», que suman un total de 832 versos, 794 de ellos octosílabos 3 . Tras un breve estado de la cuestión acerca de los estudios sobre ritmo acentual en la poesía áurea, y particularmente en el octosílabo y el romance, presentaremos nuestra metodología para determinar ese ritmo, que contrastaremos con la elegida por estudiosos como Saavedra Molina 4 o Balbín Lucas 5 . A continuación, expondremos nuestros datos relativos a los 1 Lope de Vega Carpio, Rimas, ed. de Felipe B. Pedraza Jiménez, 2 vols., Ciudad Real, Universidad de Castilla-La Mancha, 1994, vol. 1, p. 93. 2 Julio Saavedra Molina, «El octosílabo castellano», Anales de la Universidad de Chile, 53-54, 1944, pp. 65-229, p. 89. 3 «Cuando sale el alba hermosa», cuenta con 210 versos, 194 octosílabos; «En las riberas famosas», 324, todos octosílabos; «Ásperos montes de Arcadia», 196, 184 de ellos octosílabos, y «Hermosísima pastora», 102, de los que 92 son octosílabos. 4 Saavedra Molina, op. cit. 5 Rafael de Balbín Lucas, Sistema de rítmica castellana, Madrid, Gredos, 1975. E Antonio Sánchez Jiménez 8 acentos contiguos —o antirrítmicos— de los cuatro poemas mencionados, que analizaremos en detalle para tratar de averiguar cómo los usaba el Fénix. I. EL RITMO ACENTUAL: ESTADO DE LA CUESTIÓN Uno de los aspectos menos estudiados de la poesía áurea es la función que en ella desempeña el ritmo acentual. Curiosamente, los manuales de métrica enfatizan debidamente la importancia de este rasgo en la poesía hispánica, como ejemplifica una obra tan difundida como la de Antonio Quilis, que asevera enfáticamente que «el acento es el alma del verso» 6 . Esta opinión está muy extendida entre los expertos en métrica 7 , pero pese a ello existe una tendencia tradicional a fijarse principalmente en otros aspectos del verso del Siglo de Oro, como la rima o el isosilabismo, que dominan abrumadoramente en la literatura secundaria 8 . Esta tradición se basa en dos pilares. Por una parte, está la supuesta oposición entre lenguas de ritmo silábico (como el italiano o el español) y lenguas de ritmo acentual (como el inglés o el alemán) 9 , que invitaría a estudiar el ritmo de nuestra poesía fijándose en el cómputo silábico, no en patrones acentuales. Por otra, el despego hacia el ritmo acentual proviene del rechazo que han provocado los esfuerzos por aplicar esquemas métricos grecolatinos a la poesía vernácula 10 , intentos que partían de una transformación de los patrones de cantidad vocálica de los clásicos en patrones acentuales. 6 Antonio Quilis, Métrica española, Barcelona, Ariel, 1993, p. 21. 7 José Domínguez Caparrós, Métrica española, Madrid, Síntesis, 2000, p. 81; José Domínguez Caparrós, Elementos de métrica española, Valencia, Tirant Lo Blanch, 2005, p. 13; Rafael Lapesa, Introducción a los estudios literarios, Salamanca, Anaya, 1965, p. 61; Isabel Paraíso, La métrica española en su contexto románico, Madrid, Arco, 2000, p. 76; Saavedra Molina, art. cit., p. 68; Esteban Torre, El ritmo del verso, Murcia, Universidad de Murcia, 1999, p. 12; Elena Varela Merino, Pablo Moíno Sánchez y Pablo Jauralde Pou, Manual de métrica española, Madrid, Castalia, 2005, p. 87. 8 José Domínguez Caparrós, Contribución a la bibliografía de los últimos treinta años sobre la métrica española, Madrid, CSIC, 1988. 9 David Abercrombie, Elements of General Phonetics, Edimburgh, Edimburgh University Press, 1967; María Heliodora Cuenca Villarín, Estudio comparativo del ritmo inglés / español, tesis doctoral inédita, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1997; Domínguez Caparrós, op. cit., 2000, p. 48; Guillermo Andrés Toledo, El ritmo en español, Madrid, UNED, 1988, pp. 165-68; Torre, op. cit., p. 28; Viktor M. Zirmunskij, Introduction to Metrics: The Theory of Verse, The Hague, Mouton, 1966, p. 86. 10 José Coll y Vehí, Diálogos literarios, Barcelona, Juan Bastinos, 1868, p. 150; Daniel Devoto, «Sobre la métrica de los romances según el Romancero hispánico», Cahiers de linguistique hispanique médievale, 4, 1979, pp. 5-50, pp. 27 y 32-33. Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 9 Los trabajos más recientes están corrigiendo esta carencia y superando la teoría rítmica más difundida hasta comienzos del siglo XXI, la de la anacrusis de Tomás Navarro Tomás 11 , que han desmontado críticos como Baehr 12 o Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou 13 . Así, trabajos como el de estos últimos estudiosos 14 o el de Márquez 15 reconocen la importancia de los esquemas rítmicos acentuales para versos como el endecasílabo, cuyas posibilidades rítmicas ya habían descrito los tratadistas áureos 16 . En cuanto al octosílabo, la métrica tradicional trataba de explicar su ritmo por analogía con los pies latinos, como hicieran Masdeu 17 y luego Bello 18 , que los clasificaba en trocaicos (de ritmo impar) o dactílicos (con acento en la primera, cuarta y séptima sílabas, es decir, 1.4.7) 19 . Estas teorías fueron criticadas enfáticamente por Benot, que entendía que en español los versos no tenían ritmo de por sí, sino tan solo en el conjunto de la estrofa, y que además sostenía que «jamás se ha versificado sistemáticamente por pies métricos en español» 20 . En este vacío trata de construir su teoría Saavedra Molina 21 , que propone una distribución de los acentos del octosílabo según ejes acentuales. Sin embargo, el sistema del estudioso chileno —que glosaremos brevemente abajo— ha gozado de escasísima difusión, por lo que el consenso crítico es que el octosílabo no tiene un patrón marcado y que, concretamente, los romances octosilábicos son polirrítmicos, es decir, formas que combinan esquemas acentuales de modo irregular. Es lo que sostiene, por ejemplo, Paraíso 22 , que considera que el octosílabo más frecuente en la Romania es precisamente el polirrítmico. Por su parte, 11 Tomás Navarro Tomás, Métrica española. Reseña histórica y descriptiva, 1956, Madrid, Guadarrama, 1972. 12 Rudolf Baehr, Manual de versificación española, Madrid, Gredos, 1970, pp. 120-121. 13 Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou, op. cit., p. 29. Véase también la evaluación de Paraíso, op. cit. pp. 87-88. 14 Ibíd., pp. 52-53; 81-83; 181-205. 15 Miguel Ángel Márquez, «Ritmo y tipología del endecasílabo garcilasiano», Revista de literatura, 71, 2009, pp. 11-38. 16 Juan Díaz Rengifo, Arte poética española, Madrid, Juan de la Cuesta, 1606, p. 14; Eugenio de Salazar, Suma del arte de poesía, ed. de Martha Lilia Tenorio, México, El Colegio de México, 2010, p. 140. 17 Juan Francisco Masdeu, Arte poética fácil. Diálogos familiares en que se enseña la poesía a cualquiera de mediano talento de cualquiera sexo y edad, Valencia, Berruguete, 1801, pp. 69-71. 18 Andrés Bello, Principios de la ortología y métrica de la lengua castellana, Santiago de Chile, Opinión, 1835, pp. 122-139. 19 Utilizamos en el resto del artículo esta convención para representar el ritmo acentual, distinguiendo las sílabas según su posición y marcando solamente las acentuadas. 20 Eduardo Benot, Prosodia castellana. Versificación, Madrid, Muñoz Sánchez, 1892, vol. III, pp. 65 y 428. 21 Saavedra Molina, art. cit. 22 Paraíso, op. cit., p. 124. Antonio Sánchez Jiménez 10 también todo un experto como Domínguez Caparrós 23 se inclina por subrayar esta naturaleza polirrítmica de los romances octosilábicos. Es la conclusión a la que llegan igualmente los citados Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou 24 , que clasifican las posibilidades rítmicas de este verso, distinguiendo heroicos (2.4.7 y variantes: 2.5.7, 2.7), melódicos (3.7 y variantes: 1.3.5.7, 3.5.7, 1.3.7), dactílicos (1.4.7), sáficos (4.7), enfáticos (1.5.7 o 1.7) y vacíos (5.7 y 7), aunque afirman que su uso más frecuente es el polirrítmico, esto es, la combinación irregular de estas posibilidades. Sea o no cierto que los romances son polirrítmicos, y que por tanto carecen de la «corresponsión de las cadencias» que señalaba Lope, podemos analizar algunos aspectos del ritmo acentual que no dependen de la existencia de patrones regulares. Uno de esos aspectos es la presencia de acentos contiguos, de los cuales uno se denomina comúnmente antirrítmico. Esta nomenclatura distingue en los versos tres tipos de acento: rítmico, extrarrítmico y antirrítmico. Los primeros son los que conforman el patrón acentual del verso, como, por ejemplo los acentos 2.6.10 25 en un endecasílabo heroico como el del soneto XXIII de Garcilaso: «En tanto que de rosa y de azucena». En cuanto a los extrarrítmicos, serían todos aquellos «cuyo signo, par o impar, coincide con el estrófico» 26 , como un hipotético acento en la cuarta sílaba o en la tercera, en ese mismo esquema heroico del soneto XXIII. Este último acento en la tercera sílaba, además, por su posición peculiar junto al acento rítmico (2.3.6.10), recibe el nombre de antirrítmico 27 . Los acentos antirrítmicos han sido objeto de diversas reflexiones. Unas, más prescriptivas, los critican porque supuestamente «originan dura cacofonía, y dañan normalmente la expresividad del concierto estrófico, muy especialmente si son posteriores al acento rítmico que vulneran» 28 . Otras, incluso, sostienen que estos acentos se eliminan en la recitación, que «se resuelve casi siempre por la primacía de uno sobre otro: óó = óo, oó» 29 . Esta modificación es el fenómeno que Paraíso denomina 23 Domínguez Caparrós, op. cit., 2005, p. 37. 24 Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou, op. cit., pp. 149-158. 25 El último de los acentos marcados, el de la penúltima sílaba métrica de cada verso, es obligado, y se denomina acento estrófico. 26 Antonio Quilis, op. cit., p. 35. 27 Según la nomenclatura de Esteban Torre («¿Acentos contiguos en español?», Rhythmica 12, 2014, pp. 173-194, p. 183), sería más bien pararrítmico. 28 Balbín Lucas, op. cit., p. 127. 29 Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou, op. cit., p. 44; Torre, op. cit., p. 183. La opinión de Torre es más sutil que la de los estudiosos citados, pues especifica que aunque una de las sílabas pierde su intensidad (señala, acertadamente, que el acento es relativo, es decir, que una sílaba solo puede ser tónica relativamente a otra que no lo es), se distingue por su tonalidad, que es otra de las Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 11 «desacentuación rítmica secundaria»: «cuando una sílaba gramaticalmente tónica ocupe una posición débil en el esquema rítmico, perderá buena parte de su tonicidad, y hablaremos en este caso de desacentuación rítmica secundaria» 30 . Este fenómeno 31 depende mucho del recitante y resulta especialmente llamativo en el caso de los acentos contiguos, que ofrecen dos posibilidades de lectura: desacentuar o mantener el énfasis. Paraíso sostiene que «al encontrarse así dos sílabas tónicas en contacto, una por motivación gramatical y otra por motivación gramatical y rítmica, suele desacentuarse parcialmente la primera (desacentuación rítmica secundaria)» 32 . Sin embargo, la propia estudiosa admite que más raramente, cuando el efecto de choque rítmico sirve de expresión fónica a un contenido atormentado, polemizante o inarmónico, deben mantenerse por razones estilísticas ambos acentos. Una buena lectura hará en este caso una ligerísima pausa entre los dos acentos. [. . .] El acento antirrítmico se transforma en estos casos en un tipo especial de acento expresivo, que llamaremos acento enfático 33 . características de lo que llamamos acento: «Quizá pueda pensarse que ese acento pararrítmico no ha desaparecido totalmente, sino que está solo atenuado, o que se ha producido un cambio tonal entre la sílaba que soporta el acento rítmico o metarrítmico y la sílaba contigua, o que se ha intercalado un breve silencio entre las dos sílabas. En cualquier caso, esto ocurrirá siempre que tenga lugar un choque acentual entre una sílaba tónica en la palabra aislada y una sílaba tónica marcada por el acento rítmico o metarrítmico, en todo tipo de versos y en todas las posiciones. [. . .] De las supuestas sílabas tónicas en contacto, una de ellas, la que ocupa la posición marcada por el acento rítmico o metarrítmico, es la que posee la más alta intensidad acústica, es decir, ese latido rítmico que llamamos acento. Los relieves acústicos de la sílaba o las sílabas adyacentes, acentos realmente existentes en las palabras aisladas, quedan neutralizados en la línea del verso» (Torre, op. cit., pp. 193-194). De estos argumentos, Torre llega a proponer en la misma página que «en definitiva, y hablando con propiedad, no existen, no pueden existir, acentos contiguos en el verso español», por lo que propone el concepto arriba reseñado: pararrítmico. Sin embargo, mantenemos la nomenclatura tradicional por dos razones: en primer lugar, por su difusión y claridad; en segundo lugar, porque la distinción que hace Torre entre acentos rítmicos y metarrítmicos (acentos secundarios), esencial en su definición del acento pararrítmico (solo admite acentos contiguos si caen junto a uno rítmico), es factible en versos muy pautados, como el endecasílabo, pero no en el octosílabo. 30 Paraíso, op. cit., p. 81. El énfasis es de la autora. La diferenciación entre acentos del verso en gramaticales y rítmicos —o de intensidad y de apoyo, en la terminología de Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou (op. cit., p. 44)— tiene una formulación pionera en Benot: «en la lengua castellana, las dicciones tienen dos clases de acento: uno por sí, y otro por el puesto que ocupan» (op. cit., p. 31). 31 También existe el fenómeno inverso, los acentos rítmicos secundarios (Paraíso, op. cit., p. 81) o de apoyo (Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou, op. cit., pp. 48-49), que son los que el recitado les concede a palabras gramaticalmente átonas. 32 Paraíso, op. cit., p. 83. 33 Ibid., pp. 83-84. El énfasis es de la autora. Antonio Sánchez Jiménez 12 De modo semejante, Domínguez Caparrós considera que «el acento antirrítmico puede ser un factor de relevancia estilística» pues puede hacer que las palabras se carguen «de valor expresivo mayor quizás también por su posición rítmica» 34 . La libertad que le conceden al recitador Paraíso 35 y Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou 36 ha sido ya señalada por otros estudiosos, como el citado Saavedra Molina 37 , quien defiende la «elasticidad» de la lectura, que depende del individuo: «mientras unos marcan parejamente los acentos y hacen grandes pausas al fin de cada verso o hemistiquio, aunque no haya puntuación; otros modulan, ondulan. Refuerzan ciertos acentos, debilitan otros o los pasan por alto». Es más, Saavedra Molina llega a afirmar que, por tanto, «el punto de partida de todo estudio métrico debe ser y es la lectura, recitación o declamación de alguien» 38 . Este método nos obligaría a estudiar el ritmo acentual a partir de grabaciones de diversos lectores, lo que conllevaría notables problemas prácticos y, lo que es más importante, teóricos, pues habría que decidir sobre la representatividad de la muestra elegida (qué lectores elegimos y de qué tipos) e incluso sobre cuál es la población sobre la que tratamos de establecer nuestras conclusiones. Por ello, y por el obvio motivo de que no podemos contar con recitadores contemporáneos a Lope, este método no ha sido nunca llevado a la práctica, y ha arrastrado a estudiosos como Saavedra Molina a un cierto solipsismo: su teoría sobre los ejes rítmicos del octosílabo castellano se basa en su lectura privada de 20.000 octosílabos 39 , lectura que el propio estudioso caracteriza como flexible y subjetiva. Con el fin de alcanzar cierta intersubjetividad, hemos decidido medir el ritmo acentual de los cuatro romances lopescos atendiendo solamente a los acentos gramaticales e ignorando elementos subjetivos, como son la acentuación y desacentuación secundaria. Por tanto, y siguiendo los criterios de Paraíso 40 , consideramos acentuadas las siguientes categorías gramaticales: sustantivos, adjetivos (exceptuando los posesivos), algunos pronombres (personajes sujeto, personales complemento de preposición, posesivos, demostrativos, indefinidos y numerales, exclamativos), artículos indeterminados, verbos, adverbios no relativos y locuciones 34 Domínguez Caparrós, op. cit., 2005, p. 36. 35 Paraíso, op. cit., p. 83. 36 Varela Merino, Moíno Sánchez y Jauralde Pou, op. cit., pp. 44-46. 37 Saavedra Molina, art. cit., pp. 81 y 84. 38 Ibíd., p. 85. 39 Ibíd., p. 89. 40 Paraíso, op. cit., pp. 78-80. Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 13 conjuntivas. Siguiendo estas reglas no necesitamos pronunciarnos sobre los patrones rítmicos de los romances que analizamos, pues nos limitamos a localizar acentos contiguos, de los cuales algunos serían rítmicos y otros antirrítmicos, dependiendo del esquema que atribuyéramos al verso. Esta postura tiene la virtud de proporcionarnos un material sólido con el que trabajar, que indicamos a continuación: II. DATOS II. 1. «Cuando sale el alba hermosa» 41 : 1. Cuando sale el alba hermosa 35742 2. coronada de violetas, 37 3. crece el crepúsculo al día 147 4. por contemplar tu belleza. 47 5. La luz de la tuya envidia, 257 6. que el norte a tus ojos llevas, 257 7. adonde es para los míos 357 8. ocaso tu larga ausencia. 257 9. No hay planeta que contigo 137 10. indignado el rostro tenga, 357 11. ni resplandor que se iguale 47 12. de las suyas a tu esfera. 37 13. Las nubes del ocidente 27 14. menos bordadas se muestran; 147 15. el Cielo, cuando te mira, 27 16. de que te formó se alegra. 57 17. El sol a Júpiter dice 247 18. que eres el sol de la tierra, 147 19. y que aumentas con tus ojos 37 41 Lope de Vega Carpio, Arcadia, prosas y versos, ed. de Antonio Sánchez Jiménez, Madrid, Cátedra, 2012, pp. 221-230. 42 Prescindimos de los puntos al indicar el esquema rítmico. Por tanto, 357 = 3.5.7 y 4810 = 4.8.10. Antonio Sánchez Jiménez 20 206. langostas, truchas, murenas, 247 207. conchas, cangrejos, zafios, 147 208. delfines, focas, ballenas, 247 209. y cuanto el mar, el aire, el suelo encierra, 46810 210. si me quieres, ofrezco a tu belleza. 3610 Hemos marcado en negrita los acentos contiguos, que, en resumen, son los siguientes: 22: 345 26: 12 28: 34 43: 12 44: 12 50: 23 70: 2367 78: 1267 79: 567 81: 23 84: 12 100: 23 105: 2345 110: 2367 135: 67 164: 23 165: 34 169: 34 172: 45 190: 45 202: 23 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 21 Es decir, el romance presenta un total de 52 acentos contiguos, 44 de los cuales se encuentran en octosílabos. Teniendo en cuenta que el poema tiene 194 octosílabos y que el máximo de acentos posibles es 1358 (la octava sílaba de un octosílabo siempre es átona, por lo que el número máximo de acentos contiguos en este tipo de verso es teóricamente 7), tenemos un porcentaje del 3.24% de acentos contiguos en los versos octosílabos del romance: (44 x 100) / (194 x 7). II. 2. «En las riberas famosas» 43 : 1. En las riberas famosas 47 2. que riega el claro Amaranto 247 3. sobre pizarras azules 47 4. entre soberbios peñascos, 47 5. en cuyas aguas parece 47 6. que con ellas caminando 37 7. se mueven las firmes peñas, 257 8. ya de priesa, y ya despacio, 1357 9. selvas un lado le adornan, 1347 10. y el otro montes nevados, 247 11. ellas con mastranzo y juncia, 157 12. y ellos con tejos y lauros; 147 13. donde imita a la edad tierna 367 14. la verde hierba en los prados, 247 15. y a la decrépita y triste 47 16. los montes, de nieve canos; 257 17. allí pacen los corderos, 237 18. aquí los lobos airados; 247 19. allí perdices anidan, 247 20. aquí gavilanes pardos; 257 21. la liebre allí con su cama 247 43 Ibíd., pp. 248-261. Antonio Sánchez Jiménez 22 22. calienta la grama al campo, 257 23. y aquí el oso los inviernos 237 24. come el humor de sus manos; 147 25. en estas, pues, cuando Venus, 247 26. Marte y el Sol se miraron, 147 27. benignos a mis desdichas, 27 28. y a mis venturas contrarios, 47 29. nací pastor, aunque noble, 247 30. donde pluguiera a los hados 47 31. que de mortaja sirvieran 47 32. aquellos primeros paños; 257 33. que al que nace para ser 37 34. en estremo desdichado 37 35. ¿qué nacer como morir?, 137 36. ¿qué mejor cuna que un mármol? 13467 37. Desdichado por herencia, 37 38. que es un triste mayorazgo, 1237 39. Celio en nombre, porque en obras 137 40. fueron de infierno mis daños, 147 41. con regalada niñez 47 42. mis años iba aumentando 247 43. al paso de mis desdichas; 27 44. ¡triste yo si fueran tantos! 1357 45. Porque apenas tuve siete 357 46. cuando de una sierra en brazos 357 47. trujo una tigre un pastor 12457 48. con rostro y vestido humano. 257 49. Para criarse conmigo 47 50. dicen que la trujo Albanio. 157 51. ¿Quién vio crïar con los hombres 1247 52. los animales tan bravos? 467 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 23 53. Era, aunque tigre, mujer 147 54. de mi sangre y de mis años, 37 55. que ingratitud y hermosura 47 56. nacieron de un mismo parto. 2457 57. Era cifra del pincel 137 58. del gran Pintor soberano, 247 59. vista, basilisco fiero, 157 60. y, no vista, áspid pisado, 2347 61. la más bella enemiga 237 62. que vio el sol en cuantos pasos 2357 63. desde el principio del mundo 47 64. ha dado a los polos altos. 1257 65. Su raro y hermoso rostro 257 66. era del cielo milagro; 147 67. el menor de sus cabellos 37 68. del sol afrenta los rayos. 247 69. Si la frente no era nieve, 357 70. era cielo de dos arcos, 1367 71. que a la lluvia de mis ojos 37 72. señalaban tiempo claro; 357 73. a cuya sombra se vían 47 74. dos soles bellos y zarcos, 1247 75. safiros y ricas piedras, 257 76. de estos que lloran retratos; 147 77. aunque entonces hizo en ellos 357 78. dos sellos el amor casto 1267 79. que fueron espejos míos, 257 80. mas fueron cristales falsos. 257 81. No hizo el cielo los ojos 1247 82. con luz de espejos en vano, 247 83. que no hay ausente seguro 247 Antonio Sánchez Jiménez 24 84. de luz que retrata a tantos; 257 85. que aunque las pestañas negras 57 86. de quien estaban cercados, 47 87. como rayos defendían, 37 88. no mataban como rayos; 137 89. y, siendo el cabello rubio, 257 90. ellas del negro se honraron 147 91. por el luto de las muertes 37 92. que daban los ojos claros. 257 93. Tenía, la boca hermosa, 257 94. de dos corales los labios, 247 95. que del múrice en la concha 37 96. parecían estar bañados. 357 97. Bien podían las mejillas 137 98. poner a Tiro y a Paro 247 99. en afrenta para siempre 37 100. con su púrpura y su mármol. 37 101. Porque de sangre y de nieve 47 102. matizaban sus espacios, 37 103. que, puesto que estaban juntos, 57 104. vivían como contrarios, 27 105. compitiendo en la color, 37 106. a partes rosado y blanco, 257 107. a quien la nariz bien hecha 567 108. puso paz partiendo el campo. 1357 109. Porque como suele hacer 57 110. en mil rostros tanto agravio, 2357 111. mirose en ella el pintor, 247 112. por no borrar lo pintado. 247 113. Atlante del nuevo Olimpo, 257 114. era su cuello alabastro, 147 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 25 115. que, con ser coluna sola, 357 116. a Alcides pusiera espanto. 257 117. Partido a venas azules, 247 118. marfil sus pechos y manos, 247 119. aunque mejor merecieran 47 120. ser como Dafne sus brazos. 147 121. Andaba entonces Amor 247 122. con otros niños jugando, 247 123. y yo entre ellos una fiesta 2357 124. hurtele una flecha al arco. 2357 125. ¡Pluguiera a Dios que, primero 247 126. que se le hubiera olvidado, 47 127. otra abeja, como en Chipre, 137 128. le traspasara las manos! 47 129. No vi entonces, por estar 1237 130. cubierta de hiedra y ramos, 257 131. madreselva, salvia y trébol, 357 132. el duro hierro dorado. 247 133. Y, burlándome con ella, 37 134. rasgueme una vez el sayo, 2357 135. quedándose Amor riendo 257 136. de verme herido y llorando. 247 137. Díjome, en fin, condolido 147 138. de mis sospiros y llanto: 47 139. «Ve, Celio, a Jacinta presto, 1257 140. que está tu vida en su mano». 247 141. Fue el oráculo dudoso, 137 142. que, aunque estar mi vida es claro 357 143. en las manos de Jacinta, 37 144. no el remedio, que hoy le aguardo. 1357 145. Yo, fiándome de quien 137 Antonio Sánchez Jiménez 26 146. me puso primero el lazo, 257 147. di crédito a sus razones 127 148. y a mi tormento descanso. 47 149. Quien fía de su enemigo 127 150. no se queje de su engaño, 137 151. que escucharle y no creerle 357 152. es alta razón de estado. 1257 153. Hallé acogida en sus ojos 247 154. con dulcísimos regalos, 37 155. y por eso al fin perdí, 357 156. porque comencé ganando. 57 157. Viví gran tiempo con ella, 2347 158. si grande es justo llamarlo 2347 159. al tiempo que sin provecho 27 160. gasta la flor de los años. 147 161. Tuve dolores de niño 147 162. y favores mal logrados; 357 163. en todo el valle decían: 247 164. «Para en uno son entrambos». 357 165. Pero mintió la Fortuna, 47 166. y el padre del desengaño 27 167. sacó la verdad del suelo 257 168. a costa de mis agravios. 27 169. Aunque dijera mejor 47 170. que la mentira sacaron 47 171. que ocultaba el blanco pecho 357 172. en cuya nieve me abraso. 47 173. Cargado de años me vi 247 174. y de pensamientos vanos, 57 175. veinte mil para mis penas, 137 176. para mi edad, veinte y cuatro. 457 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 27 177. Aquí me perdí del todo, 257 178. porque ya como hombre entraron 357 179. al apetito sin ojos 47 180. deseos llenos de manos. 247 181. Allegáronseme celos 37 182. para hacerme temerario, 37 183. que en los enojos de niño 47 184. no supe más de nombrarlos. 1247 185. Tratáronme mal ausencias, 257 186. y nunca bien desengaños; 247 187. procuré buscar remedios, 357 188. y todos fueron en vano, 247 189. que aunque dicen que es amor 357 190. de la condición del clavo, 57 191. que el uno despide al otro, 257 192. ningún amor pudo tanto. 2457 193. Ni los destierros y ausencias, 47 194. con mil diferentes casos, 257 195. mudando de estado y cielo, 257 196. mi firme pecho mudaron. 247 197. Pero en decir mi desdicha, 47 198. ¿qué dudo? ¿Qué me acobardo 1247 199. en dejar al mundo ejemplo 357 200. de su mudanza y engaños? 47 201. Por mi mal tuve un amigo, 3457 202. dijera mejor «contrario», 257 203. no de gallarda persona 147 204. ni de rostro delicado, 37 205. pero sagaz y atrevido, 47 206. solícito, solo y sabio, 257 207. secreto, blando, apacible, 247 Antonio Sánchez Jiménez 28 208. tierno, lisonjero y falso; 157 209. hombre tan cuerdo y astuto 1347 210. que en los bienes y en los daños, 37 211. de los secretos del pecho 47 212. no daba cuenta a las manos. 1247 213. Este puso el pensamiento 137 214. donde mis ojos cegaron, 47 215. y donde hallaron los suyos 47 216. el premio de mis trabajos, 27 217. que lo que amor no acabó 457 218. en años de amor tan largos, 2567 219. pudo con ella en diez días 1467 220. un pensamiento liviano. 147 221. Al fin, por grado o por fuerza, 247 222. amanecieron casados, 47 223. y yo más muerto que vivo 2347 224. sobre su puerta llorando. 47 225. Mirábanme mis amigos 27 226. y del alma secretarios, 37 227. mis enemigos también, 47 228. en mi desdicha vengados. 47 229. Unos lloraron mi bien, 147 230. otros de mi mal se holgaron; 157 231. que no hay mal sin bien ajeno, 2357 232. ni bien sin ajeno daño. 257 233. Presente me hallé a sus bodas, 257 234. cortado de paño basto 257 235. un sayo azul y pajizo, 1247 236. celoso y desesperado, 27 237. abarcas de piel de tigre, 257 238. que no zapato ni lazo; 247 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 29 239. que quien al cuello le tiene, 47 240. memorias le dan espanto; 257 241. la melena al redopelo, 37 242. el rostro amarillo y flaco, 257 243. que en viéndome dijo el novio: 257 244. «Este pierde lo que gano». 137 245. En las honras de mi muerte 37 246. se hicieron fiestas y llantos, 247 247. hasta que el cansancio y sueño 57 248. les trujo sueño y descanso. 247 249. Necio dicen que, en efeto, 137 250. ha de ser el desposado; 137 251. no quiera Dios que yo diga 12467 252. en lo que lo fue Ricardo. 57 253. Cuando me vi quedar solo, 467 254. para quejarme despacio 47 255. en el confuso silencio 47 256. de mi alma, noche y campo, 357 257. comencé furioso y loco 357 258. con los árboles hablando, 37 259. que temblando con las hojas 37 260. respondieron y lloraron: 37 261. «¡Ay dura, ingrata Jacinta! 1247 262. ¿Qué es de la palabra y mano 157 263. que agora das a quien solo 247 264. en no ser dichoso igualo? 2357 265. »¿Acuérdaste que algún día 267 266. me dijiste sospirando: 37 267. “Aquel llano será monte, 2367 268. y aquel monte, humilde llano; 2357 269. »”aquellas nevadas sierras, 257 Antonio Sánchez Jiménez 36 67. ¿qué estío como yo, si agora os riego 126810 68. con sospiros y lágrimas de fuego? 3610 69. Pastores, huïd de Anfriso, 257 70. aunque si en él me convierto, 47 71. ya no soy Anfriso, no, 12357 72. ya soy el cuarto elemento. 1247 73. Muerte, ven, que ya te aguardo, 1357 74. porque, de la vida huyendo, 57 75. yo sé el descanso que gano 1247 76. y sé el tormento que pierdo. 247 77. Partirme quiero del valle, 247 78. ya estoy ausente, ya vengo; 12467 79. sin duda que estoy sin alma, 257 80. o que esta es sombra, y no es cuerpo. 23467 81. ¿Qué temo, si ya no soy, 12567 82. y qué espero, si no temo? 2367 83. Ya no pienso en mis pesares, 1237 84. pienso en olvidarme de ellos. 157 85. Lloro en medio del placer, 137 86. canto en medio del tormento. 137 87. Si vivo, ¿cuál es morir?; 2457 88. si muero, ¿qué vida tengo? 2457 89. Soy, no soy, aguardo, huyo, 12357 90. pierdo, gano, parto, vuelvo, 1357 91. temo, espero, pienso, olvido, 1357 92. lloro, canto, vivo y muero, 1357 93. y por tales efetos me gobierno 3610 94. que soy la confusión del mismo infierno. 26810 95. Nieves de estos altos montes, 1357 96. este fuego os encomiendo, 137 97. estas lágrimas, al río, 137 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 37 98. porque las lleve al Leteo. 47 99. Ya, fuentes, quiero enturbiaros, 1247 100. porque no sirváis de espejo, 357 101. a la que fue de estos prados 457 102. luz, basilisco y veneno. 147 103. No corran las claras aguas, 1257 104. ni después del largo invierno 357 105. esta tierra pinte flores: 1357 106. cúbrase de hielo eterno. 157 107. Rayos de fuego la abrasen, 147 108. volcanes vierta su centro, 247 109. traiga este viento al ganado 1247 110. pestilencia de otros reinos. 357 111. Repártanse noche y día 257 112. como adonde reina el hielo, 57 113. porque la mitad del año 57 114. te gocen los hombres ciegos. 257 115. Ya no corone la aurora 1247 116. aquestos montes inmensos, 247 117. ni por la tarde el ganado 47 118. vuelva de pacer contento. 157 119. Truéquese la gloria en pena, 157 120. la confusión del infierno 47 121. al cielo estorbe que al mundo 247 122. se muestre claro y sereno. 247 123. Ríos, nieves, fuentes, prados, 1357 124. agua, tierra, fuego, viento, 1357 125. noche, día, aurora, tarde, 1357 126. gloria, pena, infierno y cielo, 1357 127. exceso es ya del natural concierto, 234810 128. que esté sin alma un vivo y sienta un muerto. 24568910 Antonio Sánchez Jiménez 38 129. ¡Oh peregrina hermosura 147 130. que del hermoso instrumento 47 131. del poder de Dios nos muestras 357 132. los milagrosos efetos! 47 133. ¡Oh amor, de sangre engendrado, 1247 134. para los ojos ligero! 47 135. De ellos mueres como niño, 137 136. con engendrarte por ellos. 47 137. ¡Suspiros mal empleados, 247 138. papeles dados al viento, 247 139. obras con señor ingrato, 157 140. que es ley de tirano dueño! 1257 141. ¿Qué deseos mal nacidos 1357 142. a tal punto me trujeron? 237 143. ¿Qué juramentos sin fe 147 144. sobre los altares griegos? 57 145. ¿Qué esperanzas lisonjeras, 137 146. de la vida fácil dueño, 357 147. que hasta la muerte acompañan 47 148. entre el cordel y el aliento? 47 149. Si algunas prendas me quedan, 247 150. cintas, papeles, cabellos, 147 151. quedan como pesas falsas 157 152. en estas hayas y tejos. 247 153. De las palabras no trato, 467 154. que en el agua se escribieron; 37 155. los conciertos no los digo, 357 156. pues fue cobarde el respeto. 247 157. Hermosura, amor, sospiros, 357 158. papeles, obras, deseos, 247 159. juramentos, esperanzas, 37 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 39 160. prendas, palabras, conciertos, 147 161. todos me habéis por adoraros muerto, 14810 162. tarde os conozco, y cuando el daño es cierto. 148910 163. ¡Oh celoso Galafrón, 137 164. de mis venturas suspenso! 47 165. ¡Oh Silvio, de mis desdichas 127 166. amigo firme y secreto! 247 167. ¡Oh Frondoso, pastor sabio! 1367 168. Pero ¿por qué te encarezco?, 47 169. que quien ama y no enloquece, 357 170. no tiene sutil ingenio 1257 171. Ya no serás, ¡oh Menalca!, 12457 172. sola fábula del pueblo, 137 173. pues tiene Alcino penates, 247 174. para su mal compañeros. 47 175. Haga Enareto a mi muerte 147 176. tristes elogios y versos, 147 177. y la hermosa Isbella cante 357 178. endechas a mis tormentos. 27 179. Sufra Anarda el desengaño 137 180. como yo sufro los celos, 347 181. porque Leonisa se burle 47 182. de su esperanza y mis fieros. 47 183. Y tú, ingrata Belisarda, 237 184. pues ya no puedes ser menos, 23467 185. goza tu Olimpio más años 1467 186. que tiene este valle fresnos, 2357 187. que yo con celos y envidia 247 188. que de las tórtolas tengo, 47 189. como Celio por Jacinta 37 190. pierdo la vida y el seso. 147 Antonio Sánchez Jiménez 40 191. Galafrón, Silvio, Frondoso, 347 192. Menalca, Alcino, Enareto, 247 193. Isbella, Anarda, Leonisa, 247 194. Belisarda, Olimpio y Celio, 357 195. aquí hallaréis [a] Anfriso, pastor vuestro, 246910 196. loco de amor y de castigo cuerdo. 14810 Donde señalamos los acentos contiguos: 5: 67 8: 34 10: 23 18: 34 34: 8910 61: 23 67: 12 71: 123 72: 12 78: 1267 80: 23467 81: 12567 82: 2367 83: 123 87: 45 88: 45 89: 123 99: 12 103: 12 109: 12 115: 12 127: 234 128: 4568910 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 41 133: 12 140: 12 162: 8910 165: 12 167: 67 170: 12 171: 1245 183: 23 184: 23467 185: 67 186: 23 191: 34 195: 910 En esta ocasión son 98 los acentos contiguos, de los cuales 79 están en versos octosílabos. El porcentaje de acentos contiguos en versos octosílabos es, por tanto, 6.13%: (79 x 100) / (184 x 7) II. 4. «Hermosísima pastora» 45 : 1. Hermosísima pastora, 37 2. señora de mi albedrío, 27 3. reina de mis pensamientos, 17 4. esfera de mis sentidos, 27 5. cielo del alma que os doy, 147 6. sol que adoro, luz que miro, 1357 7. Fenis de quien soy el fuego, 157 8. dueño de quien soy cautivo, 157 9. regalo de mi memoria, 27 10. retrato del paraíso, 27 11. alma de mi entendimiento, 17 45 Ibíd., pp. 579-583. Antonio Sánchez Jiménez 42 12. y entendimiento divino, 47 13. hermosa señora, reina, 257 14. esfera, cielo, sol mío, 2467 15. luz, Fenis, dueño, regalo, 1247 16. imagen, alma y aviso, 247 17. si os he ofendido, 24 18. mátenme celos, y en ausencia olvido. 14810 19. Envidias me den la muerte, 257 20. vengando a mis enemigos 27 21. con las armas encubiertas 37 22. y voz de amigos fingidos. 247 23. Mi propia sangre me engañe, 247 24. mis quejas no hallen oídos, 247 25. mis sospiros os den pena 367 26. y mis memorias, olvido. 47 27. Traiciones me desengañen, 27 28. celos quiten el jüicio, 137 29. pensamientos, el sustento, 37 30. desvaríos, el sentido. 37 31. Envidia, enemigos, armas, 257 32. engaños, quejas, sospiros, 247 33. memorias, traiciones, celos, 257 34. pensamientos, desvaríos, 37 35. si os he ofendido, 24 36. mátenme todos, y en ausencia olvido. 14810 37. Un toro bravo y celoso, 1247 38. de su contrario vencido, 47 39. me coja en desierto campo 257 40. sin árbol, casa ni río. 247 41. Una ponzoñosa hiena 157 42. sea mi sepulcro vivo. 157 Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 43 43. Muérdame un lobo rabioso 1347 44. en la fuerza del estío. 37 45. Un elefante me mate 147 46. entre los desiertos indios. 57 47. Un cocodrilo me llore 147 48. en las riberas del Nilo; 47 49. un león, por resistencia; 137 50. un tigre, hurtando sus hijos; 1247 51. basilisco, sierpe o áspid, 357 52. por verle o no haberle visto. 2457 53. Toros, hïenas y lobos, 147 54. elefantes, cocodrilos, 37 55. leones, tigres, serpientes, 247 56. áspides y basiliscos, 17 57. si os he ofendido, 24 58. mátenme todos, y en ausencia olvido. 14810 59. Atraviéseme una espada 357 60. por dar al que está conmigo, 257 61. que no hay muerte más crüel 2357 62. que por ajeno delito, 47 63. una pica de un valón, 1357 64. una lanza de un morisco, 1357 65. un arcabuz catalán, 147 66. un dardo de un vizcaíno, 1247 67. un tiro de una galera, 1247 68. un rayo del cielo mismo, 1257 69. la pólvora de un barril, 257 70. el alquitrán de un navío, 457 71. una pistola francesa, 147 72. una daga de tres filos, 1367 73. un cuchillo de Malinas 137 Antonio Sánchez Jiménez 44 74. por unos brazos malinos. 247 75. Espadas, picas y lanzas, 247 76. arcabuces, dardos, tiros, 357 77. rayos, pólvora, alquitrán, 137 78. pistolas, dagas, cuchillos, 247 79. si os he ofendido, 24 80. todos me maten, y en ausencia olvido. 14810 81. De aquellas cincuenta hermanas 257 82. padezca todo el martirio, 247 83. de Atlante, la dura forma, 257 84. en pedernal convertido, 47 85. de Prometeo, la pena 47 86. atado al Cáucaso altivo, 247 87. de Ticio, el ver que en mi pecho 247 88. haga un águila su nido. 1237 89. En la rueda de Igïón 37 90. pene inumerables siglos, 157 91. y de las tres Furias tenga 457 92. el incesable castigo. 47 93. Como Tántalo procure 37 94. el sustento fugitivo, 37 95. y como Sísifo lleve 47 96. aquel espantoso risco. 257 97. De las hermanas, de Atlante, 47 98. de Prometeo, de Ticio, 47 99. de Igïón, de las tres Furias, 367 100. de Tántalo, de Sisifo, 27 101. si os he ofendido, 24 102. me abrase el fuego y el tormento mismo. 24810 Donde tenemos los siguientes acentos contiguos: Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 45 14: 67 15: 12 25: 67 37: 12 43: 34 50: 12 52: 45 61: 23 66: 12 67: 12 68: 12 72: 67 88: 123 99: 67 Son un total de 29, todos ellos en versos octosílabos, lo que da un total de 4.5% de acentos contiguos en los versos octosilábicos: (29 x 100) / (92 x 7). III. ANÁLISIS (I): ACENTOS CONTIGUOS Y TONO DEL POEMA El primer elemento que conviene precisar antes de examinar los pasajes con acentos contiguos es la naturaleza del corpus que manejamos. En efecto, aunque estamos examinando todos los romances de la Arcadia, y en este sentido tenemos una población uniforme, hay que prestar también atención a otras variables que afectan a los poemas y que podrían contribuir a explicar las diferencias en la concentración de acentos contiguos que encontramos en ellos: 3.34% en el primero, 6.08% en el segundo, 6.13% en el tercero y 4.5% en el cuarto. La variable más notable es tal vez la referida al género literario, que determinará en gran parte la intensidad emotiva —y el tipo de emoción— del poema. En este sentido, los cuatro poemas son bastante uniformes, pues son todos elegíacos, y además son todos quejas puestas en boca de un amante. Sin embargo, encontramos en ellos diferencias de tono que conviene tener en cuenta y que deberían reflejarse en los datos métricos. Antonio Sánchez Jiménez 52 anhelo de la muerte) En esta ocasión vemos que los acentos contiguos se concentran en los pasajes más agitados de la sección quinta, mientras que disminuyen notablemente en la descripción de la naturaleza con que se abre el poema y, especialmente, en la descripción de la amada. Es decir, incluso dentro de un poema concreto los acentos contiguos se reúnen en los momentos más torturados, mientras que, a la inversa, los más plácidos son los que menos acentos contiguos presentan. V. ANÁLISIS (III): ACENTOS CONTIGUOS EN VERSOS CONCRETOS Por último, centrémonos en los acentos contiguos de los poemas en que menos abundan, «Cuando sale el alba hermosa» y «Hermosísima pastora», que hemos elegido porque el número de casos permite un análisis más exhaustivo, por una parte, y, por otra, porque la ausencia de grandes aspavientos de la voz narrativa nos ofrece una mayor sutileza y variedad en el empleo del recurso. Concretamente, nos vamos a centrar en examinar de cerca en qué tipo de versos aparecen los acentos contiguos y qué tipo de expresión resaltan. En «Cuando sale el alba hermosa» encontramos en primer lugar acentos contiguos en momentos en que Lope quiere dar una impresión de abundancia, como en el los vv. 169, 190 o 22: el espín lleno de rayos 52 . el camarón lleno de hebras 53 . La luna, de ti celosa, que te da más luz se queja 54 . 52 Vega Carpio, op. cit., «Cuando sale el alba hermosa», v. 169. 53 Ibíd., v. 190. 54 Ibíd., vv. 21-22. Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 53 Aquí, la concentración de acentos contiguos coincide con la queja de la luna, por lo que se trata de un momento especialmente inarmónico. Además, la acentuación de «da más luz» refleja la desigualdad que molesta a la luna, pues los acentos se concentran en un lugar, dejando otras sílabas a oscuras. En otros lugares hallamos un afán similar por subrayar la magnitud de lo que se describe: de un hombre de tantas prendas 55 . En segundo lugar, en otros momentos del poema los acentos contiguos sirven para intensificar el ritmo en las cuartetas recolectivas: Alba, crepúsculo, día, luz, norte, ocaso, planetas, resplandor, esferas, nubes, Cielo, sol, luna y estrellas 56 . azahar, lirios, mosquetas 57 . En tercer lugar, los acentos contiguos también se encuentran en pasajes de interrogaciones retóricas o exclamaciones, como señalamos arriba: ¿Qué azahar a tu aliento manso, qué lirio a tus limpias venas? 58 . ¡Ay si mereciese un alma tan grande como contemplas —que todo este cuerpo ocupa—! 59 . Aquí los acentos contiguos serían consecuencia de la intensificación del tono emocional, aunque en los dos últimos versos citados también podemos ver una relación entre el ritmo y el deseo de reflejar la magnitud del alma de Alasto, por lo que estaríamos ante un ejemplo relacionado con la primera categoría que hemos establecido. 55 Ibíd., v. 84. 56 Ibíd., vv. 25-28. 57 Ibíd., v. 50. 58 Ibíd., vv. 43-44. 59 Ibíd., vv. 79-81. Antonio Sánchez Jiménez 54 En cuarto lugar, en otros pasajes los acentos contiguos sirven para resaltar un momento especialmente insólito y una energía excepcional, como el siguiente, en el que el milagro que opera la belleza de Crisalda se expresa mediante un ritmo acentual particularmente poderoso: que como él engendra el oro, color puede engendrar ella 60 . O como el siguiente, en el que una perspectiva inusitada se refuerza con un acento contiguo: la cabra montés, que vista desde los pies de una sierra, parece que de las ramas como fruta asida cuelga 61 . O estos, en los que la flor del endrino aparece como milagrosa por el contraste de su color con el del follaje y fruto del arbusto: la endrina con la flor cana 62 . O este último, donde el momento insólito lo produce el antinatural infanticidio del desdichado Teseo: las focas, con quien Teseo mató a Hipólito por Fedra 63 . En quinto lugar, los acentos contiguos sirven para subrayar afirmaciones o negaciones enfáticas o sorprendentes: el águila bajaría cuando es pollo de estas peñas 64 . 60 Ibíd., vv. 69-70. 61 Ibíd., vv. 171-174. 62 Ibíd., v. 135. 63 Ibíd., vv. 201-202. Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 55 porque no corte Alejandro las dos coyundas revueltas 65 . que no soy yo el monte Tauro, para pasarme con piedras 66 . Aunque, por supuesto, en el último caso citado la acumulación de acentos sirve también para representar por hipotiposis la abundancia de piedras en el monte Tauro, por lo que estaríamos ante un ejemplo de la categoría de abundancia, que hemos presentado en primer lugar. Por último, tenemos un caso en que los acentos contiguos sirven para subrayar lo chocante de un contraste: tú tienes el valor y ellas son piedras 67 . que bien nadan y mal vuelan 68 . Para hacerlo, Lope concentra los acentos contiguos en lados opuestos de la bimembración, marcando los términos que se enfrentan (la dama y las piedras, el bien nadar frente al mal volar). Por lo que respecta al segundo romance elegido, «Hermosísima pastora», encontramos en él ejemplos de acentos contiguos en lo que habíamos clasificado como nuestra primera categoría, la de la abundancia: pues no hay muerte más crüel 69 . En segundo lugar, hallamos también casos de intensificación del ritmo en las cuartetas recolectivas: esfera, cielo, sol mío, 64 Ibíd., vv. 99-100. 65 Ibíd., vv. 164-165. 66 Ibíd., vv. 105-106. 67 Ibíd., v. 78. 68 Ibíd., v. 110. 69 Vega Carpio, op. cit., «Hermosísima pastora», v. 61. Antonio Sánchez Jiménez 56 luz, Fenis, dueño, regalo 70 . de Igïón, de las tres Furias 71 . En tercer lugar, tenemos ejemplos de intensificación emotiva, en los que el acento contiguo contribuye a incrementar el patetismo que busca el narrador: mis sospiros os den pena 72 . En la cuarta categoría encontramos, también aquí, casos en los que el acento sirve para marcar un momento de energía insólita: Un toro bravo y celoso 73 . Muérdame un lobo rabioso 74 . un tigre, hurtando sus hijos 75 . de Ticio, el ver que en mi pecho haga un águila su nido 76 . un dardo de un vizcaíno, un tiro de una galera, un rayo del cielo mismo 77 . una daga de tres filos 78 . Aunque este último caso citado también cabe en la primera categoría, pues los acentos enfatizan en este verso la abundancia (los filos de la daga), y no solo lo chocante del arma usada. En la quinta categoría, las negativas enfáticas, tenemos también casos: 70 Ibíd., vv. 14-15. 71 Ibíd., v. 99. 72 Ibíd., v. 25. 73 Ibíd., v. 37. 74 Ibíd., v. 43. 75 Ibíd., v. 50. 76 Ibíd., vv. 87-88. 77 Ibíd., vv. 66-68. 78 Ibíd., v. 72. Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 57 por verle o no haberle visto 79 . Por tanto, vemos que también en «Hermosísima pastora» Lope usa el recurso métrico de los acentos contiguos para reforzar el mensaje que quiere transmitir, y que además lo hace de modo muy semejante a «Cuando sala el alba hermosa», hasta el punto que solo nos falta en este segundo romance una categoría (la sexta: acentos contiguos que enfatizan contrastes) que aparecía en el poema de Alasto. VI. CONCLUSIÓN En conclusión, hemos estudiado un aspecto métrico de cuatro romances de la Arcadia teniendo en cuenta las complicaciones teóricas que subyacen a cualquier análisis del ritmo acentual del verso octosilábico español. Tras haber revisado el estado de la cuestión, hemos visto que predomina en la crítica cierto escepticismo acerca de la existencia de patrones de ritmo acentual en el octosílabo, que se suele considerar más bien polirrítmico. Sin embargo, también hemos comprobado que hay cierto consenso en entender que un rasgo concreto del ritmo acentual, los acentos contiguos, posee fuertes posibilidades expresivas. En nuestro trabajo, hemos planteado esta hipótesis y hemos revelado hasta qué punto sigue siendo una intuición sin demostrar, por más que la sostengan expertos tan reputados como Paraíso 80 o Domínguez Caparrós 81 . Hemos revelado la necesidad de sostener esta teoría con una base cuantitativa y un estudio estadístico, aunque, a falta de estos análisis, la hemos aceptado como una hipótesis de trabajo. Con el fin de aplicarla con el mayor grado de objetividad posible, hemos elegido un corpus muy claro y una metodología neutra y estable. En cuanto al corpus, nos hemos centrado en los cuatro romances que Lope publicó en la Arcadia, la primera obra que dio a imprenta, que además resultan ser cuatro poemas elegíacos en boca de un amante despechado. En cuanto a la metodología, hemos decidido prescindir de las sutilezas de la desacentuación rítmica secundaria 82 , fenómeno peligroso por abrir la puerta a un alto grado de 79 Ibíd., v. 52. 80 Paraíso, op. cit., pp. 83-84. 81 Domínguez Caparrós, op. cit., 2005, p. 36. 82 Paraíso, op. cit., p. 83. Antonio Sánchez Jiménez 58 subjetividad, y nos hemos concentrado en una acentuación puramente gramatical de los versos. Con ella, hemos comprobado que la hipótesis de trabajo —en estos romances Lope usaba los acentos contiguos para obtener efectos emocionales— se confirma en los tres niveles en que la hemos puesto a prueba. En primer lugar, hemos visto que los poemas que el Fénix pone en boca de amantes desesperados y locos de amor («En las riberas famosas» y «Ásperos montes de Arcadia») se caracterizan por su elevado número de acentos contiguos, que además casan con el grado de agitación de la voz narrativa en los poemas respectivos: máximo en el que enuncia Anfriso, elevadísimo en el de Celio. En contrapartida, el romance más sereno del corpus, el que canta el amable pero desafortunado Alasto («Cuando sale el alba hermosa») resulta ser el que menos acentos contiguos concentra, mientras que el bello poema en el que Anfriso acepta su desdicha («Hermosísima pastora») presenta algunos más que el poema anterior, pero muchos menos que los romances de los amantes desquiciados. En segundo lugar, hemos comprobado que incluso al nivel de los diversos pasajes del poema los acentos contiguos sirven para identificar las partes más agitadas. Así, hemos analizado la distribución de estos acentos en «En las riberas famosas» por ser el romance en que esas secciones se pueden identificar con mayor claridad, por el contraste que presentan. Y en ellas hemos visto que, de nuevo, los pasajes más atormentados usan un número notablemente más elevado de acentos contiguos que los pasajes más serenos. En tercer y último lugar, nos hemos fijado en los dos romances menos estridentes («Cuando sale el alba hermosa» y «Hermosísima pastora») para observar de cerca cómo usa Lope los acentos contiguos. Al hacerlo hemos podido siempre identificar una razón estilística para la aparición de este fenómeno, para el que hemos establecido una taxonomía aplicable, con escasos ajustes, a los dos romances. Es decir, nuestro estudio confirma que en este corpus los acentos contiguos tienen una evidente función estilística, lo que sugiere que necesitamos más estudios que puedan confirmar si este rasgo está igualmente presente en el resto de la producción romanceril de Lope, o incluso en otras obras en verso del Fénix. Desde luego, sería incorrecto deducir de este material que hemos analizado conclusiones generales que tengan validez en la totalidad de la obra lopesca, pues nuestro corpus está muy circunscrito a una época y contexto concretos: el intervalo entre 1592 y 1595 (con Acentos contiguos en los romances de la Arcadia (1598), de Lope de Vega 59 posibles retoques posteriores), en que Lope escribió la Arcadia mientras estaba en Alba de Tormes al servicio del duque don Antonio 83 . El grado de representatividad de nuestra cala es mínimo para un autor tan prolífico como el Fénix, que disfrutó de una carrera tan extensa y que además practicó subgéneros poéticos tan diversos, sin olvidar la poesía dramática. Por tanto, nuestro estudio pretende ser solamente sugerente e invitar a que los eruditos profundicen en este rasgo métrico de la poesía de Lope y de toda la lírica en español. BIBLIOGRAFÍA CITADA ABERCROMBIE, David, Elements of General Phonetics, Edimburgh, Edimburgh University Press, 1967. BAEHR, Rudolf, Manual de versificación española, Madrid, Gredos, 1970. BALBÍN LUCAS, Rafael de, Sistema de rítmica castellana, Madrid, Gredos, 1975. BELLO, Andrés, Principios de la ortología y métrica de la lengua castellana, Santiago de Chile, Opinión, 1835. BENOT, Eduardo, Prosodia castellana. Versificación, vol. III, Madrid, Muñoz Sánchez, 1892. COLL Y VEHÍ, José, Diálogos literarios, Barcelona, Juan Bastinos, 1868. 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