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2018 25
2 nº 25 2018 Revista editada por el Área de Historia Medieval y por el Grupo de Investigación del Patrimonio de Jaén (GIPAJ). Universidad de Jaén Director: Vicente Salvatierra Cuenca Subdirectora: Eva Alcázar Hernández Consejo Editoral: Manuel Acién Almansa (U. de Málaga); Agustín Azkarate (U. País Vasco); Juan Carlos Castillo Armenteros (U. de Jaén); Helena Catarino (U. de Coimbra); Patrice Cressier (CNRS); Susana Gómez Martínez (Campo Arqueológico de Mértola); Joseph Mª Gurt (U. de Barcelona); Sonia Gutierrez Lloret (U. de Alicante); Ricardo Izquierdo Benito (U. de Castilla La Mancha-Toledo); Antonio Malpica Cuello (U. de Granada); Eduardo Manzano (CSIC-Madrid); Mª Antonia Martínez Núñez (U. de Málaga); Alexandra Molinari Molinari (U. de Roma). Consejo Asesor: Rafael Azuar Ruiz (Museo Arqueológico de Alicante); Gian Pietro Brogiolo (U. de Padua); Alberto Canto García (U. Autónoma de Madrid); Javier Fernández Conde (U. de Oviedo); Sauro Gelichi (U. Ca’ Foscari-de Venezia); Pierre Guichard (U. de Lyon. CNRS); Lauro Olmo Enciso (U. de Alcalá de Henares); Ermelindo Portela (U. de Santiago); Antonio Vallejo Triano (Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahara); Chris Wickham (U. of Oxford). Secretaria: Mercedes Navarro Pérez Dirección para envío de originales, correspondencia e intercambios: Revista Arqueología y Territorio Medieval. Área de Historia Medieval, Facultad de Humanidades, Universidad de Jaén. Campus Las Lagunillas S/N. 23071 Jaén (España). Teléfono: (953) 212131; Fax: (953) 012195 Correo electrónico: vsalv[email protected] y [email protected] Arqueología y Territorio Medieval se intercambia con cualquier publicación sobre Prehistoria, Arqueología, Historia y Etnología de todos los países. Los intercambios se solicitarán a la dirección de la revista. La adquisición de números sueltos se realizará en librerías especializadas o a través del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Jaén: ser[email protected] Ilustración de cubierta: Diseño y Maquetación: Miguel Salvatierra Cuenca Impresión: Gráficas La paz (Torredonjimeno, Jaén) Depósito Legal: J-724-2013 I.S.S.N.: 1134-3184 We exchange Arqueología y Territorio Medieval with any publication concerning Prehistory, Archaeology, History and Ethnology from every country. For exchanges please write to the Journal address. For purchases of single volumes please write to Servicio de Publicaciones: [email protected]
3 AVISO Desde 2014 Arqueología y Territorio Medieval se convirtió en revista digital, sujeta al sistema OpenAcces (OJR), creándose una nueva página web en la que puede accederse a todos los contenidos: http://revistaselectronicas.ujaen.es/index.php/ATM Ello no ha supuesto un deterioro de la calidad, sino que, por el contrario, tal y como se pretendía, ha mejorado la calidad a través de la interacción entre texto e imágenes, e introducido el color en estas últimas de forma sistemática. Igualmente se ha tratado de mejorar su posición, en este sentido está indizada en Emerging Sources Citacion Index, y en Index Islamicus. Así mismo obtuvo el certificado de calidad de FECYT en 2015. El número 21 (2014) fue el último que se editó en papel para venta al público, aunque siguió realizándose una pequeña tirada con destino a los autores y a las bibliotecas, para hacer más “suave” la transición. En este sentido se prevé que el próximo número 25 (2018) sea el último, pasando a partir de ese momento a editarse la revista sólo en digital.
La revista Arqueología y Territorio Medieval (AyTM) fue fundada por el área de Hª Medieval de la Universidad de Jaén en 1993, apareciendo el primer volumen en 1994, con el apoyo de un reducido grupo de investigadores en arqueología de al-Andalus, aunque desde el principio se propuso dar cabida a toda investigación relacionada con la historia y arqueología medievales. En 2007 se introdujeron profundos cambios en la estructura y organización de la revista, y en las normas de publicación, criterios por los que se rige en la actualidad. Arqueología y Territorio Medieval está dedicada a la historia y arqueología de las sociedades medievales europeas y mediterráneas, en sus diversas formas político-sociales, económicas, religiosas, culturales, etc. entre los siglos V y XV, admitiendo sus prolongaciones en la Edad Moderna. Tiene periodicidad anual, apareciendo el último trimestre del año. Se estructura en secciones fijas dedicadas a estudios de investigación, varia y reseñas. Se podrán enviar colaboraciones a todas las secciones, sometidas a los criterios de selección de la revista. Ocasionalmente se incluirán secciones monográficas. La revista puede incluir actas de coloquios o reuniones científicas, a propuesta de sus organizadores y en las condiciones que se establezcan por el Consejo Editorial. La revista dispone desde febrero de 2008 de un sitio web, en la dirección www.ujaen.es/revista/arqytm. En ella, además de las normas de edición y otros contenidos, están disponibles todos los textos publicados en los números anteriores de la revista, en formato pdf, siendo la descarga libre. La versión electrónica de cada número será en principio incluida seis meses después de aparecida la versión impresa, aunque la Universidad de Jaén se reserva el derecho de cambiar en un futuro el tiempo y las condiciones de acceso. Las opiniones y hechos consignados en cada artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores. La Universidad de Jaén no se hace responsable en ningún caso de la credibilidad y autenticidad de los trabajos. Los originales de la revista Arqueología y Territorio Medieval, publicados en papel y en versión electrónica, son propiedad de la Universidad de Jaén, siendo necesario citar la procedencia en cualquier reproducción parcial o total. The journal Arqueología y Territorio Medieval was founded by the Departmental section of Medieval History at the University of Jaén in 1993. The first volume appeared in 1994 with the backing from a small group of researchers on the archaeology of Al-Andalus, although from the very beginning it was proposed that all research related to history and medieval archaeology would be welcome. In 2007 profound changes were also introduced in the structure and organisation of the journal, giving rise to the criteria which are now in force. The journal Arqueología y Territorio Medieval is dedicated to the history and archaeology of European and Mediterranean medieval societies, in their different politico-social, economic, religious and cultural forms, etc, between the Vth and XVth centuries as well as their prolongations into the Modern Age. It is an annual publication which is published in the last trimester of the year. It is structured around fixed sections dedicated to research, variant and book reviews. Articles may be submitted to any section of the journal. The journal may also include proceedings of colloquia or scientific meetings, at the suggestion of their organizers and under the conditions established by the Editorial Board. From February, 2008 the Journal maintains a site web in www.ujaen.es/revista/arqytm. There you can find, along with the publication norms and related content, all the articles publicated in previous numbers of the journal, in PDF format, free to read and/or download. The electronic version of each number will be available six months after the publication of the printed version, although the University of Jaen migth change this lapse or the accessing conditions in the future. Opinions and facts expressed in the articles are the sole responsability of their authors. The University of Jaen should not be liable for any uncertainty or error to be found in them. The original articles published in Arqueología y Territorio Medieval, both in printed and electronic versions, are the property of the University of Jaen, and cannot be reproduced without expressed mention of their origin. POLÍTICA EDITORIAL EDITORIAL POLICY
Arqueología y Territorio Medieval 25, 2018. I.S.S.N.: 1134-3184 DOI: 10.17561/aytm.v25 SUMARIO ARTÍCULOS 7 CARMEN BARCELÓ Epigrafía árabe del emirato (siglo IX). Lápida de Tudela y estela de una omeya Emiral Arab epigraphy (9th century). The gravestone of Tudela and the stele of an Umayyad woman 29 CRISTINA CAMACHO CRUZ Evolución del parcelario doméstico y su interacción con la trama urbana: el caso de los arrabales califales de Córdoba Evolution of the domestic plot and its interaction with the urban fabric: the case of the caliph slums of Cordoba 67 PEDRO JIMÉNEZ CASTILLO, MANUEL PÉREZ ASENSIO Cerámicas emirales y califales de Murcia, calle Pascual (siglos IX-XI) The emiral and caliphal ceramics of Murcia, Pascual St. (9th-11th centuries) 107 RUTH TAYLOR, LUIS-GETHSEMANÍ PÉREZ-AGUILAR, DANIEL GARCÍA RIVERO La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (sierra de Cádiz, España) The andalusi archaeological sequence (11th-12th centuries) of La Dehesilla cave (sierra de Cádiz, Spain) 14 5 KAREN ÁLVARO RUEDA, ESTHER TRAVÉ ALLEPUZ, M. DOLORES LÓPEZ PÉREZ La acción monástica y eremítica en los procesos de poblamiento altomedievales (ss. VI–XI): Los conjuntos singulares del Alto Arlanza y sus problemas interpretativos Hermitages and monastic influence in early medieval peopling processes (6th – 11th Centuries): The sites at the Upper Arlanza basin and their interpretation problems 169 JULIÁN CLEMENTE RAMOS Occidente vs Islam. Modelos sociales y expansión territorial en la península ibérica (siglos X-XV) West vs Islam. Social models and territorial expansion in the iberian peninsula (Xth-XVth centuries) 195 IÑAKI MARTÍN VISO Paisajes, comunidades y poderes centrales: el centro-oeste de la Península Ibérica durante la Alta Edad Media (siglos VI-XI) Landscapes, communities and central authorities: Central-Western Iberia in the Early Middle Ages (6th-11th centuries) 227 EMILIO MARTÍN GUTIÉRREZ Entre la costa y la sierra gaditanas. De los paisajes rurales a la interacción sociedad-medio ambiente en el siglo XV Between the coast and the mountains of Cadiz. From rural landscapes to the interaction between society and the environment in the XV century
261 MÍCHEL MUÑOZ GARCÍA, SANTIAGO DAVID DOMÍNGUEZ-SOLERA Arqueología en Cuenca: de lo medieval a lo post-medieval Archaeology in Cuenca: from the medieval to the post-medieval 293 ALFONSO FANJUL PERAZA, MANUEL BUSTO ZAPICO, FRANCISCO ALONSO TOUCIDO Observaciones en torno al origen y difusión de la cerámica de Miranda (Avilés) Observations on the origin and distribution of pottery from Miranda (Avilés) 307 Reseñas 311 Datos de contacto de los autores 312 Proceso editorial 313 Evaluadores 315 Normas de Publicación
AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Arqueología y Territorio Medieval 25, 2018. pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 DOI: 10.17561/aytm.v25.4 RESUMEN Se presentan en este trabajo los nuevos datos proporcionados por las actividades arqueológicas recientes llevadas a cabo en la Cueva de la Dehesilla (Jerez de la Frontera, Cádiz), concretamente la excavación de dos cortes en la plataforma situada en la boca de acceso a la cueva. Este yacimiento es de reconocida importancia para la Prehistoria reciente del sector sur-occidental de la Península Ibérica, pero brinda ahora una serie de informaciones estratigráficas, estructurales y materiales que permiten confirmar la existencia en este lugar de un yacimiento de época andalusí. Son dos los periodos documentados, correspondientes a una ocupación del lugar en época de los primeros reinos taifas (segunda mitad del siglo XI) y una segunda fase cronológica-cultural de época almohade (segunda mitad del siglo XI), separadas ambas por un periodo de abandono del lugar de aproximadamente medio siglo. Los datos presentados, con especial énfasis en la documentación estratigráfica y en los indicadores materiales cerámicos, contribuyen a la definición del faseado de la secuencia de ocupación andalusí del yacimiento arqueológico de Cueva de la Dehesilla, mientras que en la discusión se ofrece una visión renovada de su contexto histórico y territorial regional. Palabras clave: Estratigrafía; cerámica; Taifa; Almohade; al-Andalus. ABSTRACT This paper presents the new data obtained from the recent archaeological work carried out at La Dehesilla Cave (Jerez de la Frontera, Cádiz), specifically from the excavation of two areas located on the platform just outside the cave entrance. This site is of renowned importance for the Late Prehistory of the southwestern sector of the Iberian Peninsula but now provides a series of stratigraphic, structural and material informations that enable us to confirm the existence of an Andalusi site. There is evidence of two periods, the first corresponding to an occupation during the time of the First Taifa Kingdoms (second half of the 11th century) and the second during the Almohad chrono-cultural period (second half of the 12th century), with an abandonment of approximately half a century between the two. The data presented here, with particular emphasis on the stratigraphic record and on the material pottery markers, contribute to the definition of the phases of the Andalusi sequence of occupation of the site of La Dehesilla Cave, while the discussion provides a renewed perspective on its regional historical and territorial context. Key words: Stratigraphy; pottery; Taifa; Almohad; al-Andalus. La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) The andalusi archaeological sequence (11th-12th centuries) of La Dehesilla cave (Sierra de Cádiz, Spain) Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero * Recibido 3/5/2018 — Aprobado 16/7/2018 * Departamento de Prehistoria y Arqueología, Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Sevilla. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS Hay pocos estudios en los que se analice la ocupación de cuevas en el sur peninsular durante el periodo andalusí (cf. CARA y RODRÍGUEZ, 1987; QUESADA, 1995; CARMONA et alii, 1999; BERTRAND, 2000; CANO, 2007, 2008; CARMONA, 2012). Esto no puede disociarse de la tendencia de la arqueología por los entornos urbanos, algo que puede influir en la comprensión de un periodo histórico en el que la amplia mayoría de la población ocupaba el campo, así como tampoco puede desconectarse de la tradicional atención prestada al trinomio mudun (ciudades), ḥusūn (fortalezas) y qurà (alquerías), el cual ha minimizado el
108 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero interés sobre otras formas de ocupación del mundo rural (PÉREZ-AGUILAR, 2013). El presente trabajo expone los nuevos datos recientemente obtenidos de las actividades arqueológicas en la Cueva de la Dehesilla (Fig. 1), situada en el término municipal de Jerez de la Frontera aunque muy próxima a la localidad de Algar (Cádiz), en las estribaciones occidentales de la Sierra de Cádiz. Este yacimiento se emplaza concretamente en la ladera sur del cerro Arrayanosa. La boca actual de la cueva se ubica en la coordenada UTM (ETRS89, huso 30) X: 264555; Y: 4061867, a una altura de 290 m s.n.m., siendo la cota máxima del cerro de 464 m. Se trata de una cueva relativamente grande. P. Acosta y M. Pellicer (1990: p. 22) acotaron sus dimensiones en 55 m de largo por una anchura máxima de 28 m, llamando la atención sobre el buzamiento progresivo que la cavidad mostraba desde la entrada hacia el Norte. Nuestro equipo ha podido llevar a cabo un levantamiento en 3D de la Cueva de la Dehesilla (GARCÍA-RIVERO et alii, en prensa a) del que se presenta tanto un perfil longitudinal de la misma como una planta (Fig. 2). Gracias a ello podemos afirmar que la anchura máxima es de 35 m y la longitud de 50 m aproximadamente. Por su parte, la altura máxima documentada a partir de suelo actual es de 22,23 m. La boca de la cueva tiene unos 16,25 m de ancho, encontrándose la caverna compartimentada en cuatro salas de diferentes dimensiones. Delante de la entrada existe una plataforma externa relativamente llana de unos 50 m2 aproximadamente, con orientación hacia el Sur y una gran visibilidad del entorno meridional del cerro. Fig. 1. Localización de la Cueva de la Dehesilla. Fig. 2. (Arriba) Sección longitudinal N-S y (Abajo) planta de la cueva con la ubicación de los dos cortes externos (C001 y C002).
109 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) Desde dicha terraza es imposible seguir ascendiendo el cerro de Arrayanosa en dirección Norte debido a la verticalidad de la pared rocosa. A unos 70 m al Sur se localiza una antigua ruta que en la primera edición del MTN se denominaba Camino de la Plata. Concretamente el topónimo “plata” resulta de la castellanización del árabe balāt, término que hacía alusión a un camino o calzada de posible origen romano (cf. FRANCO, 2005: pp. 46-47; VIGUERA, 2013: pp. 59-65). A su paso por los pies de la ladera meridional del cerro de Arrayanosa, esta vía de comunicación presentaba aproximadamente una trayectoria Este-Oeste, y coincide en parte con la actual carretera provincial CA-6107 y en parte con un camino rural que va desde los ranchos del Calvo y del Gallego hacia Tempul. Al dejar atrás el Cortijo de la Dehesilla el camino llega a la Venta del Silletero, girando a partir de este punto hacia al Suroeste por una vereda homónima que en la primera edición del MTN también se llamaba Antiguo Camino Real de la Plata. Esta vía vadeaba el río Majaceite en un tramo hoy invadido por el Embalse de Guadalcacín II, entre los cerros de El Chifle y El Rozalejo, para llegar a Tempul y conectar desde aquí con la antigua ruta a Jerez de la Frontera. De otro lado, el otrora Camino de la Plata en dirección Este conducía a Ubrique, donde en época romana se emplazaba la ciudad de Ocvri (Salto de la Mora). Al menos parte de este camino podría relacionarse con la significancia ganadera tanto de la zona de dehesa como del enclave aquí analizados, pudiendo funcionar como vía pecuaria en la corta-media distancia junto a otros caminos del entorno. Pero también es relevante a un nivel de comunicaciones más amplio, pues enlaza nuestra zona de estudio con el valle del río Majaceite, –afluente del Guadalete–, con la campiña jerezana y con otros puntos de la Sierra. Desde el yacimiento en línea recta hacia el Sur, hasta llegar al Camino de la Plata, la pendiente es del 50%. En cambio, la conexión entre nuestro enclave y dicha ruta resulta más sencilla hacia el Este, ya que la pendiente es del 7.9%, tratándose además éste del itinerario que con mayor frecuencia se usa para llegar a la Cueva de la Dehesilla. Al Sur de este camino y en las inmediaciones del arroyo de Don Benito Morera se localizan una serie de colinas de escasa altura (200-250 m aprox.) cuyos suelos presentan a día de hoy un uso agropecuario. Sin embargo, resultaría pecar de presentismo geográfico el trasladar dicho uso al periodo medieval. La inexistencia de trabajos de prospección arqueológica en el área más cercana a nuestro yacimiento impide de momento hacer alusiones concretas a otros enclaves rurales de proyección agropecuaria. No obstante, el análisis de los ecofactos de los contextos medievales de la Cueva de la Dehesilla invita a pensar que estos debieron existir, al evidenciarse cierto trasiego de productos agrícolas que debieron intercambiarse entre tales núcleos y el asentamiento esencialmente ganadero de dehesa que aquí tratamos (GARCÍA-RIVERO et alii, en prensa b). De momento sólo podemos acudir a la toponimia y a la información arrojada por las fuentes históricas a la hora de barajar la posible existencia de qurà o maŷāšir en los alrededores. Cerca debieron localizarse una serie de sitios mencionados en el Repartimiento de Sevilla, tales como la alquería de Cañillas-Abena Mugubet (¿Cortijo de Canillas?) o el machar de Aznar (¿en la Sierra de Aznar?); y quizás algo más distante la alquería de Mathet-Madafil (¿El Matite?) (GONZÁLEZ, 1951: pp. 70 y 75; PGOU, 2009: pp. 59-60). También Algar aparece mencionada en textos bajomedievales en calidad de aldea (MARTÍN, 2003a: pp. 170-175; MÁRTÍN, 2003b: p. 294), siendo igualmente sugerentes los topónimos Benajima (a 2,5 km al norte de la Cueva de la Dehesilla), Macharnudo (a 9,6 km al oeste) o Abrajanejos (a 6,3 km al noreste). La Cueva de la Dehesilla es un sitio muy conocido en el panorama historiográfico de la Prehistoria reciente, especialmente por su ocupación neolítica (ACOSTA y PELLICER, 1990). Sin embargo, desde el inicio de los trabajos de exploración del lugar en 1970, cuando un grupo de espeleólogos elaboró un primer plano topográfico de la cavidad y recogió algunos materiales arqueológicos del suelo de la cueva, se tienen indicios de actividades humanas también de época medieval
116 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero cortes C001 y C002, con aproximadamente los dos tercios de la pieza) de pasta negruzca sin cubierta, hallado boca abajo sobre la mancha de cenizas, y otros fragmentos cerámicos (300 g) pertenecientes a otros recipientes. Entre ellos, un cuenco de borde simple de pasta gris y cubierta melada verde brillante, un recipiente de pared fina acanalada de pasta clara con cubierta melada miel brillante, un fragmento de pasta naranja depurada pintado con trazos finos en blanco y una ollita de pared fina de cuello recto de pasta oscura sin cubierta. La asignación cronológica de estos materiales de clara tradición islámica, con base en sus características propias y sus paralelos inmediatos en el corte C002, se debe formular con precaución. En efecto, el ataifor de pasta negruzca, el cuenco con cubierta verde (ambos de la UE 10) y la forma cerrada con decoración vegetal (de la UE 5) muestran similitudes tecnológicas y estilísticas con materiales fechados en la segunda mitad del siglo XI d.C. en la secuencia del corte C002. Sin embargo, las unidades UE 5 y 10 del corte C001 contienen materiales de asignación cronológica cultural almohade, por lo que habría que fechar esta fase estratigráfica en la segunda mitad del siglo XII d.C. Fase 2 La Segunda fase estratigráfica del corte C001 queda conformada por las UUEE 6a, 8a, 8b, 9a y 9b. Se caracteriza por la nivelación del terreno mediante la deposición de una capa de tierra arcillosa de color marrón, con intrusiones de algún que otro cascote de piedra (UE 6a). De este modo se generó un suelo de ocupación formado en parte por la UE 5, que todavía afloraba hacia la zona meridional de corte, y la UE 6a (Fig. 10). Fig. 10. Planta correspondiente a la Segunda fase estratigráfica del corte C001.
117 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) El nivel de relleno y nivelación (UE 6a) proporcionó un total de 1,328 kg de materiales cerámicos que permiten fechar este depósito con seguridad en la segunda mitad del siglo XII d.C. Para ello hay que anotar la presencia de diferentes marcadores tipológicos: fragmentos de ollas de pared fina, de cuello recto, de pasta roja sin tratar o pintada con trazos lineales verticales en blanco, aunque perdura todavía el tipo de olla o marmita de borde redondeado exvasado sin cuello; fragmentos de diferentes jarros; asas de piezas de mesa y de almacenamiento de tamaño pequeño, sin tratar, incluyendo asas cortadas de aristas marcadas; varios fragmentos amorfos melados miel y amarillo; y un candil de cazoleta trilobulada casi completo con cubierta melado verde alterado (Fig. 9), una tipología introducida en época almohade. Las UUEE 8a, 8b, 9a y 9b no contenían ningún material arqueológico. Fase 3 Si bien en el corte C001 no se han localizado evidencias vinculadas a estructuras constructivas sólidas, en la Tercera fase se documenta un proceso de derrumbe de algún tipo de edificio anterior que debió ser contemporáneo al suelo de ocupación citado previamente (UE 6a), siendo su construcción la razón por la que se nivelaría el terreno. Se ha localizado un nivel de derrumbe de un tejado (UE 4) sobre las UUEE 5, 6a, 7, 8b, 9b. Este debió corresponderse con el desplome de la techumbre de esa posible edificación supuestamente inmediata al corte. Al abandonarse ésta, el tejado sería lo primero en deprimirse. Sobre el derrumbe de tejas encontramos otro nivel de derrumbe (UUEE 2a/b y 3a/b), esta vez compuesto de mampuestos de pequeño y mediano tamaño, y alguna que otra intrusión de tejas (Fig. 11). Tales mampuestos debieron Fig. 11. Planta correspondiente a la Tercera fase estratigráfica del corte C001.
118 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero conformar los muros de la citada estructura. Los materiales arqueológicos cerámicos contenidos en la UE 4 (806 g) se pueden datar de nuevo en la segunda mitad del siglo XII d.C., sin llegar en ningún caso al siglo XIII. Se trata de un conjunto formalmente diverso (Fig. 9) en el cual destacan varios fragmentos de una redoma cubierta con engobe rojo, el borde y perfil parcial de un jarro de pitorro de pasta clara sin tratar, varios fragmentos de un mismo ataifor melado moteado, diversos bordes de orza pequeña sin cuello, de cuenco-cazuela de pasta roja sin tratar, de tapadera melada de pasta naranja, y asas de piezas de almacenamiento de tamaño mediano y pequeño o de mesa sin tratar o pintadas. Fase 4 La Cuarta y última fase documentada en C001 constituye, sobre los niveles anteriores de derrumbe, una capa de tierra superficial contemporánea (UE 1). Se destaca la ausencia de fases de actividad medieval cristiana y moderna. Corte C002 La secuencia documentada en el corte C002 es más completa que la anterior. Se documentan siete fases estratigráficas (Fig. 6), pertenecientes principalmente a dos periodos culturales de época medieval andalusí y a una contemporánea. Fase 1 La fase estratigráfica más antigua documentada en este corte engloba a las UUEE 28, 28b, 31, Roca, 32, 33 y 34 (Figs. 6, 12, 13, 14 y 15). Se trata de un conjunto de unidades deposiciones de origen geológico natural previo a la ocupación humana del área. Coherente con este origen se constata la práctica ausencia de registro antrópico en esta fase. Se anota además la completa ausencia de restos faunísticos. Fase 2 La Segunda fase estratigráfica registra las primeras actividades humanas en el área. Las Fig. 12. Perfil estratigráfico N del corte C002.
119 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) Fig. 13. Perfil estratigráfico E del corte C002. Fig. 14. Perfil estratigráfico S del corte C002.
120 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero conforman las UUEE 26, 27, 29 y 30. Todas ellas son unidades verticales negativas, es decir, agujeros de diversos tamaños, que se realizan sobre la interfaz superior de UE 28, que por tanto constituía en ese momento un nivel de suelo (Fig. 16). Los rellenos de estas negativas suelen ser heterogéneos, sobre todo el de UE 27, constituidos por una mezcla de tierra de diferentes tonalidades, y en el caso de UUEE 27 y 29, tienen en sus interfaces superiores un nivel oscuro de tierra afectada por fuego. Las características de estas negativas son distintas para los casos 26 y 27 y, por otro lado, para 29 y 30. De las dos últimas no es fácil precisar su naturaleza específica, pero las dos primeras, de mayores dimensiones, contienen abundantes piedras, al menos en su uso final, tal vez con el propósito de limpieza y acondicionamiento del área para su ocupación humana. El relleno de UE 27 está conformado en su mayor parte por piedras de diversos tamaños y deposiciones arbitrarias e irregulares, y en menor medida por tongadas de tierra de diversas texturas y tonalidades. UE 28, el estrato de origen natural que actuó como nivel de suelo durante la primera ocupación humana, ha proporcionado sólo tres fragmentos cerámicos (68 g): un borde de tendencia cerrado de pared fina con arista y pasta de tonalidad pajiza, un galbo de posible pieza de almacenamiento de pasta también pajiza y un galbo de forma indeterminada de pasta oscura, todas ellas sin cubierta y sin posibilidad de datación por vía tipológica; y también escasos restos de carbón. Es alto probable que la inclusión de estos ínfimos vestigios en la citada UE no se deba a razones Fig. 15. Perfil estratigráfico W del corte C002.
121 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) de una ocupación antrópica permanente del lugar, sino a visitas esporádicas, alteraciones postdeposicionales o procesos de arrastre sedimentario que actuaron durante la formación del estrato. Mejores indicios cronológicos para el inicio de la secuencia antrópica vienen dados por las UUEE 26 y 27, y por las UUEE 29 y 30. La posible diferencia funcional, señalada anteriormente, entre estos dos binomios estratigráficos se encuentra reflejada en el contraste entre los volúmenes de materiales cerámicos recuperados en cada uno de ellos: 967 y 533 g en las UUEE 26 y 27, respectivamente, y 142 y 6 g en las UUEE 29 y 30. Estos contextos contenedores de los rellenos heterogéneos contienen asimismo los materiales cerámicos fundamentales para fechar estas primeras actividades. Están presentes las pastas pajizas a torno, algunas fuertemente acanaladas y/o pintadas, pertenecientes a piezas de almacenamiento pequeñas o piezas de mesa de tipo jarro, de clara tradición islámica. Un fragmento de galbo de redoma de pasta gris con una cubierta vítrea de color verde agua y un goterón de tono más oscuro constituye un elemento de interés para la UE 29, en la cual se halló también una pieza en hueso, correspondiente a una fusayola cilíndrica decorada con líneas y pequeños círculos incisos. Otro aspecto notable, especialmente en el sentido diacrónico, es la frecuencia de los fragmentos de piezas elaboradas a mano de pastas oscuras, más comunes en las unidades 26 y 27 que en los estratos inmediatamente posteriores. Aunque los marcadores cronológicos precisos sean escasos, la visión de conjunto del material Fig. 16. Planimetría correspondiente a la Segunda Fase estratigráfica de C002.
122 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero de esta fase permite proponer una fecha del XI d.C., probablemente hacia mediados del siglo, coincidiendo en términos históricos con el final del periodo califal y la emergencia de los primeros reinos de taifas. Fase 3 La Tercera fase estratigráfica (Fig. 17) está constituida por las UUEE 18b, 19, 20, 20b, 21, 22, 23, 24 y 25. La unidad más antigua de esta fase es UE 24, un grueso estrato que cubre las unidades de la Segunda fase. UE 24 se subdivide en dos niveles; el inferior (UE 24b), aunque de idéntica naturaleza sedimentológica al superior (UE 24), apenas contiene material arqueológico. No obstante, es en la interfaz superior de UE 24 donde se constata un intenso incremento de la actividad humana de la zona, mediante la creación de diversas negativas y estructuras: UUEE 20, 21, 22, 23 y 25. Entre éstas, destaca UE 20, una zanja con sentido E-W, 2,25 m de largo y 1,25 m de ancho. Está rellena con grandes bloques calizos dispuestos irregular y arbitrariamente –arrojados desde arriba y no colocados horizontalmente ni superpuestos sistemáticamente entre sí. No sabemos si estos bloques fueron fruto del derrumbe de la cornisa de la boca de la cueva, y si la función pues de dicha Fig. 17. Planimetría correspondiente a la Tercera Fase estratigráfica de C002.
123 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) zanja pudiera ser la de concentrar estos bloques allí para adecentar el área para su posterior uso. No obstante, es probable también una función alternativa o complementaria de esta estructura, cuyos bloques tienen unas cotas superiores que se elevan parcialmente sobre el nivel de suelo UE 24. Tal vez sirviese para generar una especie de cimiento o zócalo de contención para acrecentar la estabilidad y horizontalidad, consolidando la terraza frente a la caverna de cara a su uso como área de hábitat. Coetánea a esta zanja es UE 22, un hogar con gran potencia y abundantes restos carbonizados probablemente utilizado para la combustión de la materia orgánica y la limpieza del área. Igualmente coetáneas son las UUEE 21, 23 y 25, de funcionalidades desconocidas. La primera es una negativa alargada con un relleno de sedimento grisáceo. La segunda se conforma por una negativa con un relleno de tierra y abundante material arqueológico. La última es una negativa de sección circular con orientación oblicua descendente N-S, en forma de posible galería. Los rellenos de la mayoría de estas negativas muestran un mismo repertorio cerámico (Fig. 18), con la presencia de fragmentos de galbos de piezas de almacenamiento de mediano y pequeño tamaño, a veces pintados con trazos verticales; bordes de labio redondeado y cuello levemente estrechado; galbos de pared levemente abombada y fragmentos basales de fondo plano de piezas de fuego (ollas o marmitas) de pastas oscuras, elaboradas a mano; fragmentos de jarros de pasta clara con trazos rojos verticales u horizontales de base convexa y cuerpo a veces acanalado, a torno. Se encuentran fragmentos de tejas en varias de estas unidades, y en la UE 25 destaca un gran fragmento de ladrillo de pasta amarillenta con depresiones cónicas casi opuestas en ambas caras planas, conservando dos cantos originales rectos y un grosor de 5,4-5,8 cm. En términos de dinámicas de uso, funcionalidad, impacto y registro material, contrasta fuertemente con las demás el relleno de la negativa UE 23, con casi 2,300 kg de cerámica. Éste se trata de la primera unidad en la secuencia del corte C002 en la que se refleja un repertorio tipológico más completo, con piezas pertenecientes a tipos formales y decorativos más diversos y característicos (Fig. 18). El relleno de la UE 23 contiene fragmentos identificables de teja, tinaja, piezas de almacenamiento medianas y grandes, numerosos fragmentos de diferentes pastas claras (de al menos 16 piezas diferentes) y de pastas rojizas oscuras. Se ha podido individualizar un mínimo de 7 ollas de labio redondeado o de sección triangular. Algunas de ellas llevan detalles pintados en blanco. A diferencia de los conjuntos de la fase anterior, y de los conjuntos documentados en los rellenos de las demás negativas de la Tercera fase, las piezas de mesa son frecuentes. Se identifican varias asas de jarro, de pasta pajiza pintada con pincelada fina negra, o de pasta rojiza pintada con trazos paralelos en blanco, y un galbo de pasta naranja pintado con líneas reticuladas en blanco. Aparecen de forma destacada y conjunta las series verde y manganeso, melado con manganeso y cuerda seca parcial con vedrío verde, que por sus características estilísticas y tecnológicas podemos fechar en la segunda mitad del siglo XI d.C. Entre ellas se encuentran un fragmento de plato verde y manganeso (melado amarillento exterior) de motivo irreconocible, un galbo de forma cerrada con verde sin manganeso sobre una cubierta blanca alterada (melado verde amarillento interior), tres fragmentos de un mismo plato melado miel con manganeso de motivo palmeta y un galbo de jarrito de cuerda seca parcial con vedrío verde. Dentro de esta Tercera fase se puede establecer una sub-fase posterior conformada por las UUEE 18b, 19 y 20b (Figs. 6, 12 y 15), sin materiales arqueológicos muebles. Las dos primeras son estratos deposicionales de poca entidad que se extienden sólo por el NW del corte, mientras que UE 20b se refiere a dos bloques de gran tamaño en el perfil N. Éstos asientan sobre UE 24 y UE 23, por lo que son algo posterior a la primera sub-fase descrita arriba. Estos bloques, dados sus tamaños y naturaleza geológica, podrían corresponderse con derrumbes procedentes de la propia cornisa de la entrada a la caverna o de su parte externa superior.
124 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero Fase 4 La Cuarta fase estratigráfica es el episodio de mayor actividad humana documentada en el área, a juzgar por el número y entidad de las estructuras arqueológicas (Fig. 19), pero también por la cantidad de material arqueológico (cerámica y fauna principalmente). El nivel más antiguo de esta fase es UE 18, un estrato horizontal de cierta potencia que se extiende por todo el corte y constituye la base horizontal sobre la que se construye un muro Fig. 18. Conjunto tipológico cerámico representativo de la Tercera Fase del corte C002 − segunda mitad del siglo XI d.C.
125 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) de piedras a dos hojas, con dirección SW-NE y 0,9 m de ancho (UE 13). Éste no tiene zanja de cimentación, pero en el lado W del corte sí se superpone a una bolsada térrea sin materiales (UE 13b) (Fig. 15) que nivela algún buzamiento puntual de UE 18. A lo largo de la base de la cara N del muro, en dirección a la cueva, se documenta una especie de zócalo (UE 12b). En este lado del muro se documentan niveles de suelo, rellenos y derrumbe del muro (UUEE 16, 17 y 12) con abundante material cerámico. El muro y estos niveles de colmatación tienen coherencia cronológica. Se trata pues de un área intramuros de hábitat adyacente a la entrada de la cueva. A esta fase estratigráfica corresponde un volumen total de 37,413 kg de material cerámico. La UE 18 contiene 14,419 kg de material cerámico. Esta cantidad por sí sola constituye, sin duda, un hecho llamativo, a poner en relación con la intensificación de las actividades humanas en este momento. El volumen de material cerámico asociado con las UE 13 y 12b es más escaso, aunque importante al tratarse de unidades constructivas (2,640 kg asociados a la UE 13, 287 g asignados a la UE 12b), pero resulta preciso para proporcionar una fecha de construcción de esta estructura. La UE 16 proporcionó un conjunto material muy reducido (apenas 140 g), que no proporcionó ninguna información significativa. La UE 17, por otra parte, proporcionó 2,915 kg de material cerámico que, analizado en su totalidad, muestra una completa coherencia cronológica con la UE 12. Ésta contiene 17,012 kg de material cerámico, fruto de actividades domésticas intensas. Cada una de estas unidades muestra un repertorio formalmente diverso pero a la vez estilísticamente muy unificado (Figs. 20, 21 y 22). De esta manera, se observa que los conjuntos cerámicos de la Cuarta fase poseen características definitorias homogéneas, mientras que su volumetría Fig. 19. Planimetría correspondiente a la Cuarta Fase estratigráfica de C002.
132 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero las piezas de fuego (ollas de paredes finas sin tratar, ocasionalmente con cuello o asas de sección circular, y cazuelas), y las piezas de mesa (cuencos y ataifores melados, jarros de pasta fina, redomas). Predominan en el conjunto las piezas sin tratar, pero se puede anotar la aparición de cierta diversidad de cubiertas meladas, fundamentalmente sobre vajilla de mesa. Pertenecen a piezas abiertas y cerradas: destacan los fragmentos de un ataifor de carena y borde muy marcados con cubierta melada y decoración interior en manganeso (trazo lineal), dos bordes de ataifor de idénticos diámetros de sección triangular con cubierta melada verde amarillo y miel brillante, el cuerpo inferior de una pequeña redoma melada en verde oscuro de base plana, un galbo de cuello de redoma melado amarillento y manganeso, dos asas de jarros melados verdes y un fragmento de candil de piquera con un goterón melado verdoso. Se anota la presencia tan sólo aislada y residual de fragmentos fácilmente reconocibles de las series verde y manganeso y de cuerda seca parcial de la fase anterior. De pastas claras sin cubierta o pintadas en negro, identificadas como piezas de mesa y de almacenamiento pequeño, hay una variedad de jarros. Se ha hallado un candil de piquera casi completo, con las características típicas de este tipo de pieza: una cazoleta a torno con una arista marcada, una piquera facetada, un asa de sección circular y la pasta de color pajizo verdoso. Otra pieza bien conservada tiene una definición tipológica menos precisa. Se trata de una forma modelada a mano, de pasta tosca negruzca, con una franja horizontal de decoración en forma de picos triangulares bajo del borde exterior. Podría tratarse de algún tipo de pebetero o sahumerio. En general este conjunto aporta buenos indicadores cronológicos que se enmarcan en la segunda mitad del siglo XII d.C. UE 14 contiene un total de 6,858 kg de material cerámico (del cual el volumen diagnóstico es de 2,378 kg) e incluye el hogar UE 7 (1,227 kg de material cerámico, analizado en su totalidad). UE 14 (Fig. 25) contiene diferentes tipos de lebrillo: de borde engrosado en forma de pestaña gruesa, de borde de sección circular sin tratar, de borde de sección levemente triangular bruñido al interior y de borde exvasado de sección triangular con mamelón. También hay diferentes tipos de cazuela sin cubierta: de borde aplanado engrosado al exterior, de cuerpo curvo y de cuerpo curvo con carena. Se encuentran fragmentos de piezas de almacenamiento de tamaño mediano, algunas pintadas en negromarrón o rojo. Predominan en el conjunto las piezas sin tratar, pero se puede anotar la presencia de cubiertas meladas, fundamentalmente sobre piezas de mesa (sin extenderse a las piezas de fuego, ollas y cazuelas). Destacan la cubierta melada miel brillante de un borde de cazuela de costilla, de un ataifor de borde de sección triangular y de un borde de cuenco hondo simple. Combinado con manganeso, hay que señalar un borde de ataifor con asa horizontal con cubierta melada amarillo-miel al exterior y verde sobre blanco al interior. El melado exterior se extiende sobre el labio que muestra pinceladas espaciadas en manganeso. Estos materiales (Fig. 25) pertenecen a la horquilla temporal de mediados hasta finales del siglo XII, en época almohade inicial, con base en la presencia de los tipos cerámicos característicos de este periodo aunque no de sus variantes más evolucionadas. Fase 6 La Sexta fase estratigráfica la constituyen las UUEE 5, 6, 9, 10 y 11. En la interfaz superior de UE 14, que se denominó UE 11, se localiza una gran cantidad de materiales con disposición horizontal, lo que evidencia, junto a otras estructuras que se señalan a continuación, un nuevo nivel de suelo de hábitat (Fig. 26). En él se documentan cuatro agujeros de poste (UE 10) que definen parte de una posible área rectangular a modo de estancia techada en cuyo interior se encuentra una negativa que no ha sido excavada (UE 9). Sobre este suelo se registra una acumulación de bloques de adobe (UE 5) y parte de un derrumbe de una posible estructura en piedra (UE 6). UE 11 contiene un total de 14,169 kg de material cerámico, incluyendo abundantes fragmentos de tejas. Se encuentran bien repre-
133 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) Fig. 25. Conjunto tipológico cerámico representativo de UE 14 del corte C002 − segunda mitad del siglo XII d.C.
134 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero sentadas tanto las piezas utilitarias como las de mesa (Fig. 27). Entre las primeras, de menor precisión cronológica, se encuentran fragmentos de piezas de almacenamiento de tamaño mediano y grande, tinajas y orzas, lebrillos (algunos con engobe rojo), anafes, cerámica de fuego (ollas y cazuelas), entre otras. Los jarros, siempre sin cubierta vítrea, siguen siendo comunes. Por otra parte, se encuentran bien representadas las cubiertas meladas miel brillantes, especialmente relacionadas con las piezas de mesa, ataifores, jofainas y cuencos, y cazuelas de costilla. Las cubiertas meladas verdosas son escasas, y las cubiertas negra, amarilla, verde o blanca, que se hacen más frecuentes a medida que avanza la época almohade, son todavía muy escasas. De esta manera podemos fijar la fecha de esta unidad, de nuevo, en la segunda mitad del siglo XII, en época almohade inicial. No se ha detectado ningún elemento que podamos fechar en la primera mitad del siglo XIII. Fase 7 Por encima de estos niveles se documenta la Séptima y última fase estratigráfica, constituida por las UUEE 1, 2, 3, 4 y 8. El estrato denominado UE 2 es un nivel horizontal con materiales arqueológicos de diversas épocas, Fig. 26. Planimetría correspondiente a la Sexta Fase estratigráfica de C002.
135 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) Fig. 27. Conjunto tipológico cerámico representativo de UE 11 del corte C002 − segunda mitad del siglo XII d.C.
136 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero pero debe fecharse en la Edad Contemporánea. Cubriendo estas unidades se extiende la superficie de suelo actual (UE 1). A esta fase corresponde un total de 21,804 kg de material cerámico, excluido de este trabajo. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES La secuencia medieval documentada justo en frente de la entrada a la Cueva de la Dehesilla cuenta con dos periodos de ocupación islámicos. Uno primero durante la segunda mitad del siglo XI d.C., correspondiente a los primeros reinos taifa; y, tras un abandono poblacional del asentamiento, otro posterior durante la segunda mitad del silgo XII d.C., asociado al imperio almohade. A juzgar por la potencia estratigráfica documentada, así como por las estructuras y el conjunto de cultura material mueble, se trata de una ocupación intensa, especialmente para el primero de los periodos. En el corte C002 se registran numerosos estratos y estructuras de la segunda mitad del XI d.C., mientras que ambos cortes (C001 y C002) contienen diversos niveles de la segunda mitad del siglo XII d.C. Las fases estratigráficas Segunda, Tercera y Cuarta del corte C002 son las correspondientes al episodio histórico taifa de la segunda mitad del siglo XI d.C. En ellas se materializan una primera ocupación humana (Segunda fase) con una serie de actividades que parece indicar la limpieza y preparación del área (UUEE 26, 27 y 28) que afectó y horadó la propia roca base, visible parcialmente entonces a lo largo del suelo, así como la realización de una serie de estructuras negativas de funcionalidad indeterminada (UUEE 29 y 30). Poco tiempo después, a juzgar por los materiales hallados en el estrato superior que cubre a estas estructuras (UE 24), se produce otra serie de actividades (Tercera fase) de cierta entidad. Entre ellas destaca una gran zanja rellena de grandes bloques calizos (UE 20), probablemente desprendimientos procedentes de la parte superior a la cornisa de la entrada a la caverna, que adecenta el área para su ocupación como zona de hábitat y que probablemente pudiera haber tenido una función complementaria de estructura de consolidación o contención para la estabilidad de la propia terraza. Coetáneas a ella son diversas estructuras negativas, alguna con rellenos con abundante material arqueológico (UE 23) así como un hogar de cierta potencia y gran cantidad de restos carbonizados (UE 22). Hay que resaltar que los estratos deposicionales que se extienden por todo el área del corte y vertebran ésta (UE 24) y la siguiente fase (UE 18) muestran un desarrollo horizontal sin indicar una pendiente general, ni siquiera algún tipo de buzamiento puntual, hacia el Sur. Dada la pendiente natural de la ladera, es posible que la horizontalidad de tales estratos se explique a causa de las estructuras murarias cuyos restos se pueden observar parcialmente apenas varios metros al Sur de los dos cortes C001 y C002. Estos muros, que no han sido objeto de estudio de la presente campaña por quedar fuera del área a intervenir, probablemente funcionasen pues como muros de contención para establecer y consolidar la terraza horizontal que a día de hoy puede observarse en frente del acceso a la cueva. Según la naturaleza horizontal de los citados estratos documentados del corte C002, así como la similitud de algunos de dichos muros con uno (UE 13) registrado en este corte –perteneciente a la Cuarta fase–, es muy probable que la construcción de al menos algunos de aquellos muros externos tuviese lugar también en la segunda mitad del siglo XI d.C., independientemente de si hubiese sido en nuestra Segunda, Tercera o Cuarta fase. La Cuarta fase estratigráfica, a juzgar por el carácter de las estructuras inmuebles así como por el volumen de material arqueológico, constituye un episodio de hábitat estable. Se nivela el área y sobre el propio suelo (UE 18) se construye un edificio del cual se ha documentado un potente muro (UE 13), con una dirección NE-SW oblicua al frente de acceso a la cueva. Este muro define un área de actividad doméstica hacia el Norte, es decir, hacia el lado de la boca de acceso a la caverna –donde cuenta con un pequeño zócalo (UE 12b)–, mientras que el lado meridional quedo como zona externa o área de paso. En el área interna se documenta un nivel de suelo (UUEE 16 y 17) cuya sedimentación fue progresivamente recreciendo con una gran
137 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) cantidad de materiales arqueológicos y con el derrumbe parcial del propio muro (UE 12). Este derrumbe materializa el abandono del lugar a finales del siglo XI d.C. Un punto de discusión es indagar hasta qué punto las fases Segunda, Tercera y Cuarta están estructural y cronológicamente conectadas. El fundamento que favorece más esta posible vinculación es la superposición puntual del muro UE 13, la zanja inferior UE 20 y las subyacentes negativas UUEE 26 y 27. El perfil W de C002 muestra un solapamiento vertical de dichas unidades (Fig. 15) que aparentemente sugiere que todas ellas están vinculadas bajo un mismo evento estratigráfico histórico. Sin embargo, esto no es así en el resto de la extensión del corte. El muro UE 13 tiene una orientación NE-SW que dista de la disposición E-W de las otras estructuras (Figs. 16, 17 y 19). La zanja UE 20 (Tercera fase) y las negativas UUEE 26 y 27 (Segunda fase) sí se alinean y superponen entre sí. A priori podría pensarse que ambas están estructuralmente enlazadas y que forman parte de una misma negativa de magnitud mayor. Sin embargo, hay una serie de hechos estratigráficos que apuntan hacia al menos una relativa independencia de ambos eventos, aunque el intervalo cronológico entre ellos no tenga por qué ser amplio. En primer lugar, la anchura de la zanja UE 20 es algo menor que las de los agujeros subyacentes UUEE 26 y 27. En segundo lugar, las definiciones espaciales de ambas son distintas; UE 20 es lineal, mientras que UUEE 26 y 27 son circulares. En tercer lugar, puede observarse que los agujeros UUEE 26 y 27 se practican desde la interfaz superior de UE 28, mientras que la zanja se realiza desde la interfaz superior de UE 24. De hecho, este estrato calizo de color blanco y matices amarillentos denominado UE 24, que se extiende por todo el corte, cubre parcialmente la negativa inferior y su correspondiente relleno UE 26, desconectando pues ambas estructuras entre sí. En cuarto y último lugar, en el estrato horizontal UE 28, en el que se encuentran las dos negativas UUEE 26 y 27, también se practicaron otras unidades, UUEE 29 y 30, lo que da sentido a que durante un tiempo constituyese un nivel de suelo. Éste quedó cubierto posteriormente con el estrato UE 24, desde cuya interfaz superior, que funcionaría entonces como otro nivel de suelo, fue desde donde se produce la zanja UE 20. La relativa independencia de los eventos que conforman las fases Segunda y Tercera del corte C002 se aprecia parcialmente en las características tipológicas y volumétricas del registro material cerámico, expuestas en párrafos anteriores. Recordemos las fechas propuestas de mediados del siglo XI para la Segunda fase y de la segunda mitad del siglo XI para la Tercera fase. En cualquier caso, el conjunto cerámico de las fases Segunda, Tercera y Cuarta se adscribe globalmente a la segunda mitad del siglo XI d.C., y está conformado por un volumen importante de material que posee una gran coherencia cronológica y estilística interna. Se trata de un conjunto formal y funcionalmente variado, con una amplia representación de piezas utilitarias (jarros de uso general o de mesa), piezas de almacenamiento de diferentes tamaños (incluyendo recipientes grandes), cerámica de cocina (especialmente ollas y marmitas, algunas de ellas pintadas) y vajilla de mesa. Destacan como marcadores cronológicos los cuencos amplios de perfil curvo de las series verde y manganeso y melado con manganeso y los fragmentos de jarros con decoración en cuerda seca parcial con esmalte verde. La fecha coherente entre las cerámicas de estas fases estratigráficas lleva a reflexionar sobre la funcionalidad de las estructuras levantadas en ese momento en la boca de la cueva. Desde la fecha de construcción hasta la de derrumbe discurre un tiempo corto. La vida corta de esta estructura, muy alejada en su concepto constructivo de una estructura efímera, ha de encontrar explicación en su contexto histórico, tal vez en un periodo inestable y con importantes cambios culturales. Esta primera ocupación de la Cueva de la Dehesilla, correspondiente a la segunda mitad del siglo XI d.C., se encuadra de hecho en una época de gran inestabilidad. Para comprender tal hecho debemos remontarnos al final del periodo califal y la emergencia de los primeros reinos de taifas. En la zona que nos compete las revueltas contra el poder cordobés vinie-
138 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero ron de la mano de los beréberes, destacando entre este grupo étnico la familia de los Banū Jizrūn, bajo cuya influencia la cora de Šiḏūna terminó conformándose como una taifa independiente (RICHARTE y AGUILERA, 2003: pp. 91-92; VIGUERA, 2003: p. 45). Entre agosto del año 1011 y julio del 1012 Muḥammad b. Jizrūn se rebeló contra el poder central desde Qalsāna, tomándose control acto seguido de Arkuš, enclave que pasaría a ser la cabecera de la taifa jizrūní. A Muḥammad le sucedieron sus hijos ‘Abdūn y Muḥammad al-Qā’im, manteniéndose la ciudad de Qalsāna fiel a ambos. Pronto comenzaron a surgir conflictos con la cora de Sevilla, hasta tal punto de que en el año 1053 ‘Abdūn fue secuestrado y asesinado por los ‘abbādíes. Su hermano accedió al poder y trató de hacer frente común a los sevillanos junto a la taifa de Granada, la cual envió refuerzos militares. No obstante, los ‘abbādíes los derrotaron en el año 1069 en las cercanías de Arkuš, anexionando tras la victoria tales dominios al reino ‘abbādí de Išbīliya (cf. BORREGO, 2016: p. 111; MARTÍN, 2011: pp. 234-235; RICHARTE y AGUILERA, 2003: p. 91; VIGUERA, 2003: pp. 45-46). Es posible que fuese en este contexto de mediados del siglo XI cuando se destruyó la madīna de Qalsāna (RICHARTE y AGUILERA, 2003: p. 92), tal vez como castigo ejemplarizante por el incondicional apoyo que mostró a la dinastía jizrūní. Sin embargo, la anexión de la zona a la taifa de Išbīliya no afectó al enclave de la Cueva de la Dehesilla, el cual se mantendría ocupado hasta la llegada de los almorávides a finales del siglo XI. Mientras que existió la taifa de los Banū Jizrūn es muy probable que la función de Arkuš como capital llevase aparejada la emergencia y/o desarrollo de funciones relacionadas tanto con la administración política y económica de la taifa como con las diferentes necesidades de la población allí asentada. Sin embargo, nada de esto se ve reflejado en las fuentes (VIGUERA, 2003: pp. 34-35). Sí podemos constatar que el enclave de Arkuš no sólo tuvo funciones castrenses debido a su privilegiado emplazamiento en un peñón a unos 200 m s.n.m. de altura y controlando un acusado meandro del Guadalete. También aparece en las fuentes 5 mencionado en calidad de madīna (VIGUERA, 2003: pp. 37-38). La consolidación de Arkuš como madīna y como capital de la taifa no puede disociarse del poblamiento rural del entorno en términos económicos, tanto en lo referente a la captación de recursos como a la fiscalización (MARTÍNEZ 2008: p. 391). Tal vez en el marco de esta dinámica económica entre poblamiento urbano y rural debamos encajar la emergencia del enclave de la Cueva de la Dehesilla. Para el periodo almorávide tenemos muy pocas noticias históricas relacionadas con nuestra zona de estudio 6. Esta escasez de datos, junto a la desocupación del enclave de la Cueva de la Dehesilla, nos permiten suponer que la expansión de este imperio norteafricano por la Península Ibérica afectó negativamente al territorio que aquí estudiamos. Si bien la presencia inicial de los almorávides en al-Andalus se debe al apoyo militar prestado a las distintas taifas ante el avance cristiano, terminaron aprovechando la situación para expandir su imperio hacia estas latitudes, encontrando la oposición de taifas como la de Išbīliya, cuyas plazas estratégicas más importantes fueron conquistadas entre finales del 1090 y finales del 1091, siendo al-Mu‘tāmid y su familia desterrados a Tánger (RIU, 1999: pp. 194-195). No obstante, uno de sus hijos se hizo fuerte en Arkuš, donde resistió hasta el año 1095 (MARTÍN, 2011: p. 235). Es posible que en el marco de este contexto, si no antes, se amurallara el arrabal SE de la ciudad, datándose arqueológicamente la obra entre el siglo XI o comienzos del XII (cf. ALONSO-RUIZ y GARCÍA-PULIDO, 2013; GARCÍA-PULIDO y ALONSO-RUIZ, 2013). No 5 Por ejemplo en el Kitāb ar-Rawḍ al-Mi‘ṭār de al-Ḥimyarī. No sucede así en Nuzhat al muštāq o en Uns al-muhay de al-Idrīsi, pese a que en la época de este autor Arkuš ya estaba consolidada como madīna. En opinión de M.J. Viguera (2003: 38) esto puede deberse a que al-Idrīsi bebe de fuentes anteriores al momento en el que escribe, en la primera mitad del siglo XII. 6 Se sabe, por ejemplo, que el emir Yūsuf b. Tāšufīn hizo parada en Arkuš en un trayecto que hizo desde al-Ŷazīrat al-Ḥaḍrā (Algeciras) a Zallāqa (Sagrajas, Badajoz) (VIGUERA, 2003: 43).
139 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) sabemos hasta qué punto la ausencia de datos escritos y el abandono del sitio de la Cueva de la Dehesilla pueden relacionarse con la destrucción o las posibles sanciones impuestas por los almorávides a la cabeza del distrito, pues como informaría al-Ḥimyarī en el siglo XIV este antiguo ḥisn fue destruido y repoblado en diversos momentos (cf. ABELLÁN, 2003: p. 59). A ello debemos sumar las consecuencias de su política religiosa de expulsión de judíos y de mozárabes (RIU, 1999: p. 196), lo cual pudo afectar en cierto sentido a las comunidades que de éstos aún quedaban en el entorno. El malestar social andalusí respecto a los almorávides terminó deviniendo en algo más o menos generalizado, cobrando especial relevancia en la zona aquí estudiada. Tanto es así que una serie de ciudades y de territorios se proclamaron en rebeldía contra los almorávides. Tal fue el caso de de Arkuš y de Šarīš bajo la influencia de Abū l-Gamr ibn ‘Azz’z (VIGUERA, 2003: p. 46), las cuales llegaron a conformar de forma breve taifas independientes y que terminarían siendo anexionadas, a mediados del siglo XII, por el nuevo imperio norteafricano de los almohades. Abū l-Gamr juró obediencia y reconoció la soberanía almohade, razón por la cual sus dominios se vieron beneficiados fiscalmente (MARTÍN, 2011: p. 236). El periodo almohade parece que fue de gran esplendor para las zonas de Jerez, Arcos y Ronda (VIGUERA, 2003: pp. 46-47), y es entonces cuando se reocupa el sitio de la Cueva de la Dehesilla. Las evidencias estratigráficas y cerámicas indican que, tras un episodio de abandono de aproximadamente medio siglo, la reocupación humana del sitio se produce a partir de la mitad del siglo XII d.C., con la llegada de al poder de los almohades. Este nuevo episodio histórico se materializa en las fases Quinta y Sexta del corte C002 así como en toda la secuencia del corte C001. Durante este momento, la ocupación del área tiene una configuración distinta a la del periodo anterior. Hay evidencias para sostener la existencia de un edificio en la zona occidental de la terraza externa a la boca de la cueva. En el corte C001 se ha documentado un potente estrato de nivelación (UE 6a) sobre el que se construiría dicho edificio. Aunque no se ha registrado ninguna estructura muraria, probablemente debido a las reducidas dimensiones del corte, sí existe un grueso nivel de tejas (UE 4) sobrepuesto por uno de piedras de mediano y pequeño tamaño (UE 2/3) que constituyen dos eventos de un derrumbe progresivo, el primero del techo y el segundo de la mampostería del edificio. En cambio, en el corte C002 no hay evidencias de construcciones de un carácter similar a la documentada en el periodo precedente, aunque sí existen diversos niveles de ocupación que constituyen la Quinta fase estratigráfica. El estrato más antiguo de la ocupación almohade en C002 es UE 15, un nivel de tierra oscura con una cantidad muy importante de materiales arqueológicos que materializa un nivel de suelo en el área oriental de la terraza. Encima se encuentra otro estrato (UE 14) cuyas características sedimentológicas indican un área de uso abierta al que se asocia un hogar (UE 7). La Sexta fase estratigráfica de C002 registra la continuidad de la ocupación en esa zona, pero con unas características relativamente diferentes. Sobre la interfaz superior de UE 14, se encuentra una mayor cantidad de materiales, casi todos ellos con una disposición horizontal, que indica un nivel de suelo (UE 11). En éste se efectúa una construcción a base de postes y posible techumbre vegetal y pellas de adobe. Se han observado cuatro agujeros de postes que definen un área de hábitat interno rectangular, documentado sólo parcialmente dadas las dimensiones del corte. No obstante, se conoce una estructura negativa en su interior –que no se ha excavado–, mientras que en la parte externa pero próxima al espacio doméstico se ha registrado una acumulación de bloques de adobe (UE 5) y el derrumbe de una posible estructura en piedra (UE 6). Por tanto, esta zona oriental de la terraza, frente a la boca de mayores dimensiones de acceso a la cueva, se convierte en la segunda mitad del siglo XII d.C. en un área abierta, con actividades diversas que evidencian su uso cotidiano, sobre la que en una última fase de hábitat se construyó una estructura de madera y adobe con techumbre vegetal, probablemente en un momento cuando el edificio de mayor entidad situado en la parte oeste de la terraza
140 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 Ruth Taylor, Luis G. Pérez-Aguilar, Daniel García-Rivero está ya en desuso e incluso derrumbado –los materiales arqueológicos documentados en los estratos de derrumbe no sobrepasan esta fecha de la segunda mitad del siglo XII d.C. El conjunto cerámico de época almohade muestra un repertorio también voluminoso y diverso, incluyendo todos los grandes grupos funcionales, pero con importantes diferencias con respeto a la fase anterior. Aparecen los grandes ataifores de bordes de sección triangular y carena marcada, con cubiertas meladas brillantes de tonos verde amarillo, miel o marrón. Esta misma carena se observa sobre las cazuelas (generalmente sin tratar), que constituyen la pieza de fuego más común en esta fase. Hay ejemplares muy escasos de cazuela de costillas poco marcadas y jofainas con cubierta verde. Las UUEE 11 y 14 contienen un grupo numeroso de lebrillos de borde engrosado, ocasionalmente con engobe o bruñido interior. Las piezas de almacenamien- to (de tamaño mediano) siguen mostrando trazos pintados, principalmente verticales. La asignación cronológica cultural de este conjunto es posible gracias a la presencia de elementos característicos de época almohade, pero la ausencia de marcadores tipológicos y tecnológicos más evolucionados dentro de este periodo justifica una fecha en la segunda mitad del siglo XII sin llegar al siglo XIII. Durante los siglos XII y XIII Arkuš pasó a depender de Šarīš, siendo esta última la ciudad más importante del entorno tanto a nivel económico como intelectual (BORREGO, 2016: pp. 114-115). No obstante, el primero de los enclaves no perdió protagonismo debido a su situación geoestratégica en la red de comunicaciones. Gracias al viajero Ibn Yubayr sabemos que Arkuš se insertaba en una ruta que comunicaba Jaén con Tarifa (VIGUERA, 2003: pp. 43-44). De otro lado, en el año 1190 el califa almohade Abū Yūsuf al-Mansūr acantonó a sus tropas en Arkuš durante su enfrentamiento contra Portugal (VIGUERA, 2003: p. 43 y 48), con lo que su fortificación desempeñaba un importante papel en el marco de las acciones militares. A mediados del siglo XIII Šarīš y su órbita territorial se conformó como un reino taifa gobernado por Abū Amr Ibn Abī Jālid, quien rindió pleitesía al monarca castellano Fernando III. De esta forma se convertía en una especie de protectorado a cambio del pago de tributos anuales. La Cueva de la Dehesilla ya estaba despoblada en estos momentos, desde finales del siglo XII d.C. (no hay evidencias de materiales almohades con rasgos propios de la primera mitad del siglo XIII d.C.), y así permanecería desde tal momento en adelante, pues la escasez de materiales y la ausencia de estructuras inmuebles indican que el sitio, salvo algunas visitas esporádicas, estuvo despoblado durante el Bajo Medievo cristiano y la Edad Moderna. Como planteábamos al principio, en el área de estudio inmediato existieron dos ḥusūn, el de Arkuš y el de Ṭanbīl, siendo complicado determinar con exactitud cuál de ellos ejercería su influencia sobre los asentamientos de época taifa y almohade de la Cueva de la Dehesilla. No obstante, la existencia del último de ellos, el de Ṭanbīl, sólo la tenemos constatada a través del tratado Mucŷam al-buldān de Yāqūt al-Hamawī, geógrafo sirio que vivió entre finales del siglo XII y comienzos del XIII (cf. ABELLÁN, 2004: p. 26). No sabemos hasta qué punto el castillo andalusí de Tempul es anterior al siglo XII, algo que tendrán que corroborar futuras excavaciones arqueológicas. De ser creación almorávide o almohade, sería posible pensar que el sitio de la Cueva de la Dehesilla dependió en época de las primeras taifas de Arkuš, mientras que en época almohade quizás quedaría bajo la órbita de Ṭanbīl. En cualquier caso, emplazamientos como el de la Cueva de la Dehesilla ponen de manifiesto que el esquema tripartito mudun, ḥusūn y qurà al que hacíamos referencia al principio es demasiado simple para dar cuenta de la completa variabilidad de los enclaves y poblaciones rurales que existieron en al-Andalus (MARTÍNEZ, 2008: pp. 382-392; PÉREZ-AGUILAR, 2013). Tanto el análisis de los artefactos como el de los ecofactos (GARCÍARIVERO et alii, en prensa b) de la Cueva de la Dehesilla nos permiten interpretar que tanto en el periodo de las primeras taifas como en época almohade el sitio presenció actividades de ganadería y de captación de recursos en un entorno de dehesa, si bien es posible que
141 AyTM 25, 2018 pp. 107-143 I.S.S.N.: 1134-3184 La secuencia arqueológica andalusí (siglos XI-XII) de la Cueva de La Dehesilla (Sierra de Cádiz, España) se abasteciera de ciertos productos agrícolas procedentes de otros asentamientos de los alrededores, y evidentemente especializados en la agricultura. Por otra parte, la actividad ganadera de ambos periodos históricos presentaba diferentes perfiles y características: la practicada en época taifa pudo tener unos rasgos más sedentarios; mientras que la de época almohade tal vez disponía de un rango de movilidad mayor. En la cora de Šiḏūna también existieron cada uno de los elementos que conforman el mencionado trinomio (cf. ABELLÁN, 2003, 2004; MARTÍN, 2011: pp. 246- 265). Sin embargo, la toponimia muestra cómo otras entidades rurales como los maŷāšir 7 parecen haber sido especialmente abundantes (ABELLÁN, 2004: p. 78; MARTÍNEZ, 2008: p. 388), sin que ello menoscabe la relevancia de las qurà. A comienzos del siglo IX las qurà de Šiḏūna pagaban al Estado 50.600 dinares anuales en calidad de tributos, algo que contrasta con las qurà de otras coras como la de Sevilla o Algeciras, grabadas en 35.900 y 18.873 dinares respectivamente (MARTÍN, 2011: p. 257). Esto podría correlacionarse tanto con el alto número de aldeas de esta cora así como con su significancia productiva. Por otra parte, la obra Dikr bilād al-Andalus hace referencia a más de 3000 qurà para el siglo XII 8, cantidad que probablemente sea exagerada y que la arqueología tenga que matizar o concretar en el futuro (MARTÍN, 2011: pp. 259-260). AGRADECIMIENTOS Los trabajos arqueológicos llevados a cabo durante el año 2016 han sido posibles gracias al apoyo económico de diversas entidades de la Universidad de Sevilla: Plan Propio de Docencia, Vicerrectorado de Investigación, Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Prehistoria y Arqueología y Grupo HUM949-PAI. Otras entidades y personas han colaborado en apoyo logístico y con recursos diversos: Excmo. Ayuntamiento de Algar, Museo Arqueológico Municipal de Jerez de la Frontera, Grupo Espeleológico de Cortes de la Frontera, Familia Díaz y Romero y, finalmente, EvoCultura–Asociación para el estudio del comportamiento humano y la diversidad cultural. En el marco de esta última, ha sido importante la colaboración de alumnos de diversas titulaciones de la Facultad de Geografía e Historia de la US, que han realizado prácticas en la propia excavación y han ayudado en la realización de los dibujos arqueológicos de los materiales recuperados: María Barrera Cruz, Manuel J. Díaz Rodríguez, Patricia Virino Gabella, David López Carmona, Elena Trujillo Godoy, Araceli Barrera Cruz y Sergio Moyano Ruz. Los doctores João Cascalheira y Célia Gonçalves, del ICArEHB, Universidade do Algarve, han ayudado con la puesta a punto del sistema de georreferencia implementado en la documentación del registro de campo. BIBLIOGRAFÍA ABELLÁN, Juan (2003): “Arcos de la Frontera en el poblamiento de la cora de Sidonia”, Actas I Congreso de Historia de Arcos de la Frontera. Arcos de la Frontera, Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, 55-73. ABELLÁN, Juan (2004): Poblamiento y administración provincial en al-Andalus. La cora de Sidonia. Málaga, Sarriá. ACIÉN, Manuel; CASTILLO, Francisco; FERNÁNDEZ, María Inés; MARTÍNEZ, Rafael; PERAL, Carmen; VALLEJO, Antonio (1991): “Evolución de los tipos cerámicos en el S.E. de Al-Andalus”, Actes du Vème Colloque International sur la céramique médiévale en Méditeerranée Occidental. Rabat, Institut National des Sciences de l’Archéologie et du Patrimoine, 125-139. ACOSTA, Pilar; PELLICER, Manuel (1990): La Cueva de la Dehesilla (Jerez de la Frontera). Las primeras civilizaciones productoras en Andalucía occidental. Jerez de la Frontera, CSIC. AGUILAR, Laureano; GONZÁLEZ, Rosalía; BARRIONUEVO, Francisco (1998): “El asentamiento prealmohade de Jerez de la Frontera (Cádiz)”, Spal. 7. Sevilla, Universidad de Sevilla, 163-173. 7 Los maŷāšir (sing. maŷšar) eran cortijadas privadas o de particulares volcadas especialmente a la vocación agrícola (OLIVER, 1945; PÉREZ-AGUILAR, 2013). 8 Respecto a este punto, esta fuente anónima del siglo XIV debió beber de autores del siglo XII tales como el geógrafo al-Zuhirī (MARTÍN, 2011: 259).