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El Sujeto: Hades y Cerbero Una reflexión sobre el giro espacial en la filosofía

Campillos Morón, Luis Ángel

Abstract

Presentamos una reflexión en torno al llamado giro espacial e n l a fi losofía. E n primer lugar, enmarcaremos la problemática general y analizaremos el viejo paradigma de carácter trascendente e idealista. Presentaremos a éste como el Hades. Después caracterizaremos sus tres pilares fundamentales con las tres cabezas de su guardián Cerbero. Contra la identidad, el individualismo y la jerarquía vertical, la nueva concepción del espacio se basa en la diferencia, en la comunidad y en otras semióticas.

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186 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 Luis Ángel Campillos Morón 1 I.E.S. Sierra de la Virgen (Zaragoza), España Recibido 4 enero 2023 ∙ Aceptado 5 febrero 2023 1. [email protected] Resumen Presentamos una reflexión en torno al llamado giro espacial en la filosofía. En primer lugar, enmarcaremos la problemática general y analizaremos el viejo paradigma de carácter trascendente e idealista. Presentaremos a éste como el Hades. Después caracterizaremos sus tres pilares fundamentales con las tres cabezas de su guardián Cerbero. Contra la identidad, el individualismo y la jerarquía vertical, la nueva concepción del espacio se basa en la diferencia, en la comunidad y en otras semióticas Palabras clave: Giro espacial; Ontología; Diferencia; Deleuze. Abstract We present a reflection on the so-called spatial turn in philosophy. First, we will frame the general problematic and analyze the old paradigm of transcendent and idealistic character. We will present it as Hades. Then we will characterize its three fundamental pillars with the three heads of its guardian Cerberus. Against identity, individualism and vertical hierarchy, the new conception of space is based on difference, community and other semiotics Keywords: Spatial turn; Ontology; Difference; Deleuze. El Sujeto: Hades y Cerbero Una reflexión sobre el giro espacial en la filosofía. ESTUDIOS_ ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN The Subject: Hades and Cerberus: A reflection on the spatial turn in philosophy. ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 187 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 1 · Introducción Nuestro objetivo es analizar la problemática del llamado giro espacial en torno a la filosofía, que acontece en el último tercio del siglo XX, principalmente a causa del olvido del espacio, que genera “una auténtica reducción ontológico-política de lo espacial a los flujos (instrumentales) temporales del Capital estatal” (Castro Nogueira 48). Básicamente, olvidar el espacio significa olvidar la fuente que posibilita ser a un lugar. Véase: la reducción de la ecología a cierto modelo económico, el uso meramente instrumental de los espacios por parte de determinados intereses humanos 2 . Decimos que este giro espacial es reciente, sin embargo, el paradigma del que se pretende salir se consolida ya en los inicios de la Modernidad. Estado, Capitalismo, Espectáculo, Sistema… generados por cierto Sujeto 3 humano y su Espacio-Tiempo se convertirán en los principales enemigos del espacio-tiempo ontológico. Este giro espacial no es específico de la filosofía sino que es (o quiere ser) un nuevo paradigma de carácter interdisciplinar cuyo principal objetivo es ampliar los horizontes para, paradójicamente, dejar espacio al espacio. Como veremos a continuación, el Sujeto limita el espacio reduciéndolo a producto, a su producto. En cambio, el espacio no es un producto, no es algo dado, predeterminado. El espacio es producción, acción, potencia. En este nuevo paradigma prevalecen las relaciones, subyace una ontología de fuerzas que implica la constante construcción de todo ente y la imposibilidad de cualquier statu quo. Hemos de operar con relaciones, con acciones, no a partir de entes predeterminados, ya construidos. Por ende, el espacio no es una substancia ni un sujeto sino más bien verbo, acción. El espacio no debe quedar reducido a mero producto (extensivo) y abrirse a lo intensional, a la producción potencial. El presente trabajo se mueve sobre la filosofía de Spinoza y Nietzsche, que penetran con fuerza en el siglo XX con las lecturas de Heidegger y Deleuze, entre muchos 2Por ejemplo, la masiva deforestación supone la reducción del bosque (su rica biodiversidad) a un lugar destinado en exclusiva a actividades industriales. Regresaremos en las conclusiones a este ejemplo. 3Escribimos Sujeto con mayúsculas para incidir en su potestas, en su carácter impositivo y autoritario. ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 188 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 otros. Por ejemplo, Heidegger “remite el ‘espacio’ a una ‘espacialización’ y el ‘tiempo’ a una ‘temporalización’” (Escudero 152) 4 El giro espacial ha de llevar a cabo una desamortización del espacio para evitar cualquier futura amortización. Más que dar vida al espacio, se trata de dejarle que se exprese, de liberarlo de toda reducción o restricción. En última instancia, el espacio siempre ha sido libre, su prisión no era más que un ardid urdido por cierto Ordo (Orden autoritario e impositivo). Cierta forma de Subjetividad humana y su espacio-temporalidad, autopostulándose como fundamentos de la realidad, han devenido monopolio. Desde el pun- to de inflexión que supuso el cogito cartesiano y el paradigma mecanicista, que alumbraron un espacio muerto tipo contenedor (res extensa), un espacio congelado-congelador, hoy en día, en este mundo globalizado, acontece el paroxismo del a priori del sujeto kantiano: el espacio y tiempo que aporta el sujeto humano para poder percibir, ha ido encumbrando al propio sujeto a un púlpito donde el horizonte no es más que su espacio-temporalidad. A pesar de que el espacio kantiano sea relacionado con el afuera y el tiempo con el adentro, también el afuera del espacio se enmarca en el sujeto humano. Muy significativos los posesivos: el espacio y tiempo son del sujeto. El “espacio queda subordinado al Tiempo, pues tal subjetividad se concibe como una interioridad, es decir como un ‘espacio sin espacio’” (Perea Acebedo 27). La flecha del vector se ancla en el Sujeto, de esta forma, todo parte del Sujeto, éste se convierte en un Ente privilegiado, un Significante, quien dota de sentido al mundo, a toda la realidad. Tomando el relevo del Dios del Medioevo, este cierto modo de ser humano, erigiéndose como Sujeto, crea el sentido de lo real, pretende crear el espacio y tiempo del mundo, cuales criaturas a su merced. Así pues, del Dios creador del hombre (criatura) al Hombre creador del espacio y el tiempo (criaturas). Sabemos que Kant presenta la cosa en sí, el nóumeno, aunque existente, como incognoscible, pero, los límites de la razón, siempre entendidos como límites productivos 5 , nos permiten 4El mismo sentido en que Amanda Núñez recoge una cita de Deleuze en su Curso sobre Spinoza: “Encontramos que, más profundamente que el espacio, hay espacialización”(Núñez 2019 197). 5Jeff Malpas cita una esclarecedora frase de Heidegger de su conferencia Construir, habitar, pensar: “Un límite no es aquello en lo que algo se detiene, sino (…) aquello a partir de donde algo comienza su presencia” (Malpas 2015 220). ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 189 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 ir más allá. Usemos por un momento las fuerzas nietzscheanas: si somos negativos o reactivos, nos quedamos aquí, nos conformamos, por ejemplo, con el postulado metafísico de Dios, sito allá en el horizonte inalcanzable pero siempre visible, como un agente regulador; mas si somos positivos o activos, comprendemos que Kant pone en el candelero, casi en bandeja, al mismísimo Dios, lo presenta como un mero postulado, una idea, posibilitando así su muerte, esto es, el ocaso del Horizonte Estático o Eterno Centro (meras quimeras). Insertemos pues esa ilusa trascendencia (de cualquier suerte de Sujeto) en el mundo, en la naturaleza. Deus sive natura de Spinoza. No hay substancias trascendentes. No hay un Modelo preestablecido sino la naturaleza (Dios) expresándose mediante infinidad de modos de ser: nada queda (porque no puede quedar) en otro lugar más allá, no puede existir nada trascendente. ¿Por qué? Muy sencillo, porque Dios, el Dios spinoziano, o sea, la naturaleza, no lo permite. El paradigma espacial se mueve en una estricta inmanencia ontológica. No hay un espacio más allá que produce éste. Ni al revés, este espacio no produce entes Superiores. Es decir, ni hay un Modelo inteligible (Ideal-transcendente) de donde surgen los entes sensibles (al modo platónico), ni tampoco ciertos entes (sensibles) Superiores, privilegiados, que son modelos para el resto. En fin, en una ontología inmanente y materialista. Como afirmó Paul Éluard, hay otros mundos, pero todos están en éste. Sin embargo, como decíamos, una vez hemos reparado en la inexistencia de Dios como Sujeto trascendente, como fundamento absoluto, enseguida aparecerá su sustituto. Ya advirtió Nietzsche que en el mundo en que Dios ha muerto, cierta subjetividad humana tomaba el relevo y pretendía convertirse en subjectum: lo que siempre subyace, el fundamento, la substancia, la esencia, la forma, el modelo… llámese como se quiera. Sujeto y mundo (objeto) quedarán separados, pero en lugar de indagar en la naturaleza de esta separación, en lugar de tomar esta brecha como fermento, cierta reflexión filosófica se ha centrado exclusivamente en los dos polos: sujeto y objeto. Aun cuando se busca la interacción entre ambos, no se consigue romper el rígido esquema dual predeterminado que subyace como fundamento. Por ejemplo, fórmulas como a las cosas mismas en la fenomenología husserliana han degenerado en la importancia del Ego trascendental (sujeto). En Kant, tampoco la imaginación es una respuesta satisfactoria: “para salvar el abismo sólo hay un puente posible en el kantismo: los esquemas de la imaginación […] Así ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 190 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 resulta que la imaginación es ahora inseparable del entendimiento” (Pardo 102). La imaginación kantiana sigue estando de parte del sujeto, dentro del sujeto y no en el mundo. Por ende, hemos de vislumbrar otros modos de comprender (habitar) el espacio más allá del dualismo sujeto-objeto, de las reducciones de cualquier Sujeto a pesar del ¡eso es imposible! que nos puede espetar el A Priori, a pesar de la, más que extensa (¿sólo unos cuantos siglos?), intensa supremacía del Sujeto humano 6 . 2 · Liberación Abordemos una primera aproximación a la destrucción del Sujeto humano como fundamento ontológico, traigamos a colación algunas reflexiones de Balthus, el extraño pintor del siglo XX que no pudo ser adscrito a ninguna vanguardia, por lo que fue criticado tanto por revolucionarios (acusándole de conservador) como por reaccionarios (denostado por degenerado, en la misma onda en la que los nazis habían proscrito el movimiento artístico de la Nueva Objetividad 7 ). 1) “Los pintores modernos buscaban ante todo expresarse a sí mismos, mientras que yo pretendo expresar el mundo” (Artaud 2019 70). Primer paso: de la expresión del individuo a la expresión del mundo por el individuo. Regresar al mundo e ir apartando de en medio la luz cegadora del Sujeto. Todavía hay sujeto, pero un sujeto consciente de que él ya no es quien crea el mundo, un sujeto que comenzará a disolverse en el mundo. Una autoexpresión del sujeto, sin mundo exterior, no tendría nada de expresión sino de impresión. El mundo ya no está inserto en el sujeto. El vector va a pasar del sujeto al mundo. 6Curiosamente, a lo largo del caótico Opus Postumum, un anciano Kant continúa pensando y debatiendo consigo mismo y con Newton y compañía. Mientras sus ojos se ciegan ante los numerosos textos que lee y escribe, se empeña en regresar a la física y deshacerse de la metafísica, tratando de dar con la abismal condición de posibilidad ontológica. Kant, sí, el último Kant, en cierto modo, descuartiza al Sujeto humano, al insistir en la materia, en las fuerzas plásticas… posteriormente retomará ese hilo con fuerza Alfred North Whitehead en Proceso y Realidad. 7La Nueva objetividad es una vanguardia artística del siglo XX que trataba de buscar la exterioridad en sí misma, más allá del dualismo impresionismo - expresionismo, donde ambos provienen del sujeto (artista). ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 191 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 2) Sigamos quitando máscaras. Escuchemos otras palabras del mismo artesano (Balthus rehusaba el calificativo de artista 8 ): “El hombre debe quedar en la sombra, como decía ya Courbet” (Ibidem. 71). Segunda fase: retracción del sujeto, el sujeto es consciente de que el mundo no se debe ocultar so pena de incurrir en todo tipo de sombrías y falaces alienaciones. El sujeto no puede erigirse en luz absoluta sino ocupar su sitio entre las miríadas de luces. Básicamente, ser un modo más (como quiere Spinoza en su Ética): “En la naturaleza no hay nada contingente, sino que, en virtud de la necesidad de la naturaleza divina, todo está determinado a existir y a obrar de cierta manera” (Spinoza 95). La naturaleza es necesaria, posibilita infinitos modos de ser, que son contingentes y finitos. El artista no deviene obstáculo, no ha de creerse infinito (por seguir con la terminología spinoziana). El artista no genera un Modelo, un modo de ser que oculte la naturaleza, sino que libera al mundo de las restricciones impuestas desde diferentes ámbitos. El artista abre espacios. El sujeto se quita de en medio, se va diluyendo (como Sujeto) para integrarse (en el mundo). La expresión del mundo requiere un espacio libre de cualquier sujeción interesada, de cualquier limitación a priori. Son las relaciones de fuerzas, los flujos de materia-energía los que construyen la espacio-temporalidad, no cierto Sujeto Superior. Los sujetos no son entes clausurados sino construcciones siempre en devenir, abiertos al afuera, a lo otro. Desaparecen así los Modelos, las esencias, las substancias en pro de los devenires de fuerzas en un marco ontológico estrictamente físico (material). Véase al respecto el cuadro El origen del mundo (1866) de Courbet, el pintor al que se refería Balthus en la anterior cita. En el famoso cuadro no aparece la madre ni el hijo sino los genitales femeninos en primer plano. Son las membranas, superficies, agujeros, pliegues, puentes, túneles… los agentes protagonistas de un nuevo paradigma que rehúsa del esquema sujeto-objeto. Recordemos la feroz crítica de Paul Virilio contra lo vertical, lo ortogonal… que conforma el modelo sujeto-objeto, el cual genera el desierto de lo real, “la travesía del desierto” (Virilio 2006 137), “un relieve sin relieve” (Ibidem. 121). El modelo sujeto-objeto olvida el trayecto, la relación… pretende desconectar la realidad del sentido de la tierra (diciéndolo con Nietzsche). He ahí también su crítica a la velocidad, que atraviesa los espacios sin habi- 8Dice Balthus en línea heideggeriana: “Yo no me considero un gran pintor. Me considero más un artesano. Yo no quiero ser un artista” (Ibidem. 79). ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 192 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 tarlos, que simplemente pasa por encima. “Esa potencia geodésica es la del TRAYECTO, de las trayectorias sucesivas de un cuerpo que se mueve en la orientación de su potencia locomotriz” (Virilio 2006 14). El trayecto alude a un espacio vivido, a una verdadera vía de comunicación, de construcción de comunidad. Incluso el rostro de la madre, lo que comúnmente tomamos como rostro, queda en la sombra en el cuadro de Courbet. Bien sabemos, gracias a las Mil Mesetas de Deleuze y Guattari, que el Rostro 9 es una suerte de registro, una marca que identifica (cierra, conforma, tasa) a un sujeto. “Los rostros […] delimitan un campo que neutraliza de antemano las expresiones y conexiones rebeldes a las significaciones dominantes” (Deleuze y Guattari 1997 174). Mas, en el fondo, no hay rostros definitivos (ni perfectamente definidos) sino relaciones de fuerzas, conexiones 10 , poros, cavidades... Al igual que la libertad (según la línea Spinoza-Nietzsche-Deleuze) no es un factum sino que deviene lucha en un proceso constante de liberación, los sujetos (y los objetos) son producciones, construcciones, conformaciones de relaciones de fuerzas. A esta expresión del mundo, no del sujeto, Artaud la llama “energía del universo” (Artaud 2019 53). 3) Finalmente apunta Balthus: “los pintores deberían […] recuperar el espléndido anonimato” (Ibidem. 69). Tercera y última fase para liquidar el manido dualismo sujeto-objeto. Con el mismo objetivo, el de traer al mundo a primera fila, el desvelar el Ser, diciéndolo con Heidegger, mediante el anonimato (cambiando el cerrado concepto de ser-autor por el abierto de devenir-actor), la obra de arte (objeto) no puede ser atribuida a un autor (sujeto). Se rompe esa relación biunívoca lineal (que parte del sujeto: sujeto → objeto y que (de)genera sujeciones en cadena 11 ) y ahora la obra se inserta en el mundo 9Deleuze también estudia el concepto de rostro en La imagen-Movimiento en su relación con el afecto. Nos interesa recalcar el carácter cerrado de todo ente rostrificado, al que el afecto puede dar vida: “El afecto compuesto del deseo y del asombro, que le da vida, y el desvío de los rostros hacia lo abierto, hacia lo vivo” (Deleuze 2022 150). El afecto se puede convertir en antagonista del rostro, liberando al ente rostrificado de su encierro. 10Conexión ombligo-vagina en el cuadro de Courbet, he ahí, de nuevo, el trayecto de Paul Virilio. 11Por ejemplo: una obra de arte, objeto de un artista, pasa a ser sujeto de subasta. El comprador, sujeto, la adquiere como objeto y la historia (capitalista) continúa una y otra vez bajo ese modelo dual. Finalmente los roles de sujeto y objeto se interconectan y se intercambian continuamente y la historia se acaba (o eso es lo que pretende el Sistema). ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 193 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 y no en el mundo del sujeto. El anonimato no implica indiferencia, sino la expresión de una singularidad (una producción de subjetividad diferencial allende el modelo clausurado sujeto-objeto), que escapa del control (registro-rostro) de las garras conceptuales dualistas que flirtean peligrosamente con el idealismo y la trascendencia. Santiago López Petit apuesta por la fuerza política del anonimato, desde la que construir la comunidad. “La fuerza del anonimato se vincula radicalmente con el Nosotros, justamente porque la ley de lo propio queda extinguida” (López Petit 2021 121). “La fuerza del anonimato no es una fuerza corriente. Ni se identifica ni es identificadora” (Ibidem. 123). El anonimato lucha contra el paradigma sujeto-objeto. 3 · Cara a cara frente a Cerbero Proseguimos con la crítica al paradigma antropocentrista: el Sujeto y su espacio-temporalidad suponen una merma, una clara reducción ontológica y política. El nuevo paradigma espacial ha de luchar contra la siguiente tríada, una suerte de cabeza de Cerbero que trata de evitar que se ponga en peligro la permanencia del régimen del Sujeto. De esta forma, el Hades (en calidad de Sujeto o Sistema), continuando con la metáfora, ostenta el Poder, ejerce de fundamento absoluto (velado, sumergido, latente pero harto eficiente) de toda la realidad. El Hades representa el reino del Sujeto, un reino axiomático, que aporta los cimientos sobre los que ha de descansar toda realidad. ¿Por qué elegimos el Hades para representarlo? Porque al situarse en el inframundo permanece latente, allende a toda crítica, oculto, operando siempre en la sombra y manteniendo así más fácilmente su Poder. Cerbero, perro guardián, protege la entrada de enemigos potenciales que podrían destruir el reinado de Hades. Así, podemos caracterizar sus tres cabezas. Cada una nos habla de las bases conceptuales sobre las que se edifica el paradigma filosófico anterior. Identidad, individuo y jerarquía (vertical) son los pilares del Hades, las tres cabezas de Cerbero. Contra ellas, el giro espacial presenta sus antagonistas: la diferencia, la comunidad y la horizontalidad en las relaciones (otras semióticas). a) Reducción de la diferenciación. Al Hades, en su papel de Sistema, de fundamento, le interesa que toda la realidad sea comprendida como fruto de un modelo previo. El Hades opera como la arjé, como el mundo inteli- ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 194 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 gible platónico, el mundo Ideal, el molde de toda la realidad. Sin embargo, sabemos, con Deleuze, que la diferencia es el origen (Aragüés 2020 179), un origen ontológico y no cronológico, por tanto, cualquier semejanza es posible gracias a aquella. “Diferencia derivada de una erosión de identidad, diferencia como origen, como expresión ontológica de la realidad” (Ibidem. 53). O bien diferencia como efecto de lo igual, o bien al revés. La segunda opción —la deleuziana— también es la del nuevo paradigma espacial: diferencia como expresión ontológica de la realidad (producción diferencial 12). La primera, una diferencia como efecto de lo igual, implica la limitación del potencial diferencial, la reducción del espacio a cierto lugar tasado, al partir de lo Uno, de la Identidad. Sin embargo, sabemos que “el mapa no es el territorio” (Korzybski 58). La diferencia es quien posibilita la semejanza, que no viceversa. El can Cerbero, en su papel de defensor del Hades, gracias a esta primera cabeza identitaria y antidiferencial, siempre permanecerá atento para clasificar toda la realidad, para definir cada ente con base en una serie de categorías establecidas de antemano por el Sistema. Todo ha de ser a imagen y semejanza del Hades. La principal tarea del Poder, de esta primera cabeza de Cerbero, es luchar contra la diferencia, porque “diferencia es, a la vez, ‘espaciamiento’” (Ibáñez 2003 165). b) Atomización, en cuanto desintegración para llegar a las partículas elementales, lo que mantendría vigente el concepto de substancia como partícula esencial. Al Hades le interesa etiquetar toda la realidad, y para ello, los entes deben tener límites precisos, fijos, deben ser individuos, claros y distintos. Recordemos el atómico (epistemoatomológico) método cartesiano: para conocer clara y distintamente hemos de llegar a los elementos simples (indivisibles) y posteriormente llevar a cabo una enumeración exhaustiva: 12Véase la reproducción humana. La madre no reproduce sino que produce hijos (siempre diferentes). La aleatoriedad es esencial en la teoría de la evolución darwiniana. La especie no evoluciona por sus logros individuales sino que depende, en última instancia, del contexto, de la naturaleza, de un potencial que le supera, algo que se puede predeterminar. La evolución no parte de los individuos, o de una especie ya determinada (modelo) sino que se halla inscrita en la naturaleza. A su vez, ésta no es un Modelo que genere copias de sí mismo sino más bien un productor diferencial, quien posibilita los cambios e impide las identidades fijas. Por ello, la madre no puede reproducirse a sí misma en sus hijos, estos no pueden ser copias idénticas sino siempre producciones diferenciales. ÁNGEL CAMPILLOS MORÓN EL SUJETO: HADES Y CERBERO. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL GIRO ESPACIAL EN LA FILOSOFÍA 201 Thémata. Revista de Filosofía • nº 67 • enero-junio (2023) pp. 186-204 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i67.09 6 · Bibliografía Aragüés Estragués, Juan Manuel. Deseo de multitud. Diferencia, antagonismo y política materialista. 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