La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del "Postsionismo": una introducción
Abstract
Este artículo trata el tema de la producción intelectual del postsionismo por parte de académicos e intelectuales israelíes y otros. El análisis de los orígenes del Israel moderno, la guerra de 1948 y el conflicto palestino-israelí constituyen el eje temá
Full text
Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”: una introducción Israel’s national identity under the Postzionist critical perspective: an Introduction Leonardo Senkman1 The Hebrew University of Jerusalem (Israel) Recibido: 20-08-13 Aprobado: 30-08-13 Resumen Este artículo trata el tema de la producción intelectual del postsionismo por parte de académicos e intelectuales israelíes y otros. El análisis de los orígenes del Israel moderno, la guerra de 1948 y el conflicto palestino-israelí constituyen el eje temático de los debates de estos intelectuales. Aunque sus publicaciones han sido objeto de controversias y rechazo, el artículo demuestra que no pretenden deslegitimizar la existencia de Israel, sino enfocar en forma revisionista los orígenes y el conflicto en disciplinas tan diferentes como la historia, ciencia política, sociología, filosofía y estudios urbanos. El acento recae en el discurso crítico, que ataca las versiones convencionales, institucionalizadas y oficiales del sionismo, proponiendo alternativas significativas que ayuden a sentar las bases para la resolución de los conflictos en los que vive Israel desde su establecimiento como estado moderno independiente. Palabras-clave: revisionismo histórico – mitos – traumas fundacionales, – desmitificación – reconciliación. 1 ([email protected]). PhD. Director Académico-Centro Liwerant. Leonardo Senkman, (ed.) El Antisemitismo en Argentina, Buenos Aires, 1989 (2a edición); Leonardo Senkman y Saul Sosnowski, Fascismo y Nazismo en las Letras Argentinas, Buenos Aires, 2009; Leonardo Senkman, Modernity and National Culture: The counter-hegemonic discourse of Brazilian and Argentine Intellectuals, 1920-1940, in Luis Roniger and Carlos Waismann (eds) “Multiple Modernities: Comparative Perspectives on the Americas”, Brighton, 2002.
140 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. Abstract This article deals with the intellectual production of post-Zionism made by Israeli and other academics and intellectuals. The analysis of modern Israel’s origins, the 1948 war and the Israeli-Palestinian conflict constitute the thematic axis of these intellectual debates. In spite of the controversies and rejections have followed their publications, the article demonstrates that they do not strive to delegitimize the existence of Israel but that they present in a revisionist way the origins and conflict, in disciplines as different as history, political science, sociology, philosophy and urban studies. There is a stressing of critical discourses that attack the conventional, institutionalized and official versions of Zionism, presenting significant alternatives that may help to lay bases for the resolution of the conflicts that Israel lives through since its establishment as an independent modern state. Key-words: historical revisionism – myths – foundational traumas – demystification – reconciliation. Introducción El llamado postsionismo fue el nuevo discurso crítico respecto de los núcleos fundacionales de la narrativa nacional Israelí que circuló durante la década de 1990, fruto de libros y artículos de un grupo reducido de nuevos historiadores y científicos sociales. Cuando logró instalarse en la esfera pública cultural del país desencadenó apasionadas polémicas y vituperios, agregando aún más confusión al impreciso término postsionista, en cuyo nombre se intentaba polemizar sobre mitos fundacionales de la identidad y la memoria nacional de Israel2. A la par que el sociólogo Uri Ram se proclamaba postsionista, el historiador Benny Morris enfatizaba con orgullo su condición de sionista, en contraposición al declarado antisionismo de su colega Ilan Pappé3. Muy significativo es el hecho de que 2 Véase la literatura académica en torno al corpus de textos llamados ‘postsionistas’, en Ilan Pappé, A History of Modern Palestine: One Land, Two People, 2nd ed. Cambridge, 2006 págs.253- 71; Laurence J. Silberstein, Postzionism: A Reader, New Brunswick, 2008; Uri Ram, “The Future of the Past in Israel: A sociology of Knowledge Approach”, in Benny Moris (ed.) Making Israel, Ann Arbor, 2007, págs.202-30. Otra denominación para caracterizar a los historiadores postsionistas es la de “revisionismo histórico”, ver, Anita Shapira and Derek J. Penslar (eds.), Israeli Historical Revisionism: From Left and Right, London, 2003; Derek J. Penslar, Israel in History: The Jewish State in Comparative Perspective, London, 2007. 3 Ver Uri Ram,(ed.) Israeli Society: Critical Perspecties ,Tel Aviv, Brerot, 1993, Introduccion (hebreo); ver la critica a los paradigmas sionistas en las ciencias sociales, Uri Ram, The Changing Agenda of Israeli Sociology: Theory, Ideology and Identity, Albany, 1995, págs. 7-9; Benny Morris, Israel Border Wars: Arab Infiltration, Israeli Retaliations, and the Countdown to the Suez War, Oxford, 1993; Ilan Pappé, Post-Zionist Critique on Israel and the Palestinians: Part 1: The Academic Debate, “Journal of Palestine Studies,” 26 (2) Winter, 1996, págs. 29-41.
141 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. una reciente tipología y clasificación ideológica tripartita entre las narrativas académicas sionistas, postsionistas y neo-sionistas haya sido elaborada por el sociólogo anti-sionista Uri Ram4. Más allá de sus diferencias ideológicas y de marcos teóricos disímiles, una común e impostergable necesidad los unía: poner en cuestión las representaciones del pasado de Israel, consagradas por la cultura política e histórica hegemónica del establishment sionista. Era a todas luces evidente que el afán de ese grupo de académicos por desmitificar interpretaciones canonizadas del pasado estaba urgido por la perentoria necesidad de discutir ciertas representaciones de ese pasado no tan lejano que afectaban la comprensión de la situación presente de seguridad y nacional del país. A diferencia de la anterior generación de historiadores y científicos sociales, marcados por el trauma del Holocausto, la ideología sionista socialista y la creación del Estado de Israel, los autoidentificados postsionistas eran hijos de la nueva generación. Ellos procuraban interpretar de otro modo las consecuencias de la ocupación de los territorios palestinos luego de 1967, la conmoción de la Guerra de Yom Kipur, la controversia pública en torno a la invasión al Líbano en 1982, la violenta irrupción de la Intifada y la frustrada esperanza del proceso de paz abierto en Oslo I y Oslo II. Tal como afirma Laurence Silberstein, un estudioso de ese nuevo discurso desde la perspectiva de la crítica social e intelectual inspirado en categorías analíticas de Michel Foucault, “the struggles over postzionism are struggles for the control of cultural space, that is, the space within which the meanings of Israeli collective identity are constructed”5. No fue casual que esa disputa por redefinir el significado de la identidad israelí construida por el discurso sionista tradicional haya comenzado su reflexión a partir de la deconstrucción y reconstrucción histórica sobre el pasado del enfrentamiento israelí-palestino. Este conflicto fue instalado por los postsionistas en el centro de la conciencia histórica y de las representaciones del Otro en la sociedad Israelí. El revisionismo histórico postsionista de la Guerra de la Independencia La apertura de archivos en Israel, Gran Bretaña y EEUU posibilitó a jóvenes historiadores desmitificar nociones y representaciones de la narrativa oficial sobre la llamada Guerra de Liberación israelí de 1948. Así, los revisionistas pueden mostrar con pruebas empíricas que la supuesta superioridad de las fuerzas árabes respecto a las del Yishuv –la entidad socio-política judía pre-estatal durante la época del Mandato Británico en 4 Uri Ram, “The Future of the Past in Israel”, op.cit. también en un libro anterior de Uri Ram, The Time of the “Post”: Nationalism and the Politics of Knowledge in Israel Tel Aviv, 2006 (en hebreo). 5 Laurence J. Silberstein, The Postzionism Debates: Knowledge and Power in Israeli Culture, New York, 1999, pág. 22.
142 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. Palestina– habría sido un mito construido a posteriori para evidenciar el pretendido peligro de aniquilación de la población judía del naciente estado, en 1948. La difundida imagen del enfrentamiento dispar entre un inerme David y un temible Goliat se destruye cuando los nuevos historiadores demuestran la división del mundo árabe, muy disperso, y, especialmente, la absoluta imposibilidad militar de la población palestina local de amenazar la existencia de la población judía. En realidad, el mundo árabe parecía estar más ocupado en la retórica bélica que en la estrategia militar, mientras que las fuerzas de la Liga Árabe que intervinieron en los combates no superaban en número a las fuerzas judías, mucho mejor equipadas y superiores a nivel operativo6. Un lugar importante en esa nueva historiografía ocupa el acuerdo de no beligerancia en todos los otros frentes -salvo las zonas de Jerusalén y Latrúnentre la monarquía hachemita y la Agencia Judía, logrado en vísperas de la contienda. Básicamente, ese acuerdo apoyaba la partición de Palestina/Israel premandatoria. La legión Jordana fue el ejército mejor pertrechado y adiestrado de todas las fuerzas árabes y su concentración en un frente eliminó un peligro real que acosaba al estado en ciernes7. Otro tema desmitificado por la historiografía revisionista fue la posición de las grandes potencias. Los nuevos historiadores demuestran que no tenía asidero la afirmación de que “todo el mundo estaba en contra nuestra”, según la narrativa sionista tradicional. URSS y EEUU, a pesar de la Guerra Fría, coincidían en apoyar la creación de un estado judío en Palestina. Incluso los nuevos historiadores demuestran que Gran Bretaña, antes de su retiro como potencia mandatoria, tuvo una postura neutral por razones estratégicas y económicas a nivel global, y apoyó el acuerdo sionista-hachemita de partición. Pero es en el examen crítico de la responsabilidad del liderazgo del Yishuv en la creación del problema de los refugiados palestinos donde los nuevos historiadores provocaron serias controversias y encendidas polémicas en la esfera publica israelí. A tal extremo que sus críticos más despiadados llegaron a catalogar a muchos de ellos de peligrosos antisionistas, no solo postsionistas, marginalizándolos del mainstream académico8. Las narrativas revisionistas de nuevos historiadores como Benny Morris, Ilan Pappé, Simha Flapan, Tom Seguev y Avi Shlaim coincidían en líneas generales y matices variados en que la expulsión masiva, junto con el éxodo de miles de refugiados palestinos, acompañados de operativos de brutal violencia bélica durante la Guerra de 1948, fue en gran parte responsabilidad de las 6 Ilan Pappé, La nueva historiografía sionista: la confrontación académica y publica, en “Kivunim- Revista de Sionismo y Judaísmo,” Octubre 1997, págs.17-28. 7 Ilan Pappé, Great Britain and the Arab-Israeli Conflict, 1948-1951, London, 1988; Uri Bar- Joseph, The best enemy: Israel and Transjordan during the War of 1948, London, 1987. 8 Ver, por ejemplo, Ysrael Landers, 18 March 1994, “The Sin that We Committed in Establishing the State,” (Hebrew). Davar HaShavua: 8-9. Ver la crítica académica sionista a la historia postsionista en Anita Schapira, “The Failure of Israel ‘New Historians’ to explain War and Peace. The past is not a foreign country”, en The New Republic, 29 November, 1999.
143 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. fuerzas armadas israelíes. Además, subestimaban casi totalmente el argumento de la historiografía oficial israelí según el cual los líderes árabes y palestinos exhortaron a la población árabe local a abandonar provisoriamente sus hogares hasta el fin de la guerra9. Después de la Segunda Intifada, desilusionado políticamente por el rechazo de la conducción palestina a la propuesta de paz en Camp David 2000, Benny Morris se retractó de la crítica histórica al liderazgo sionista expuesta en su primer libro. En 1999 y 2004 llegó a justificar completamente la “limpieza étnica” contra la población palestina durante la Guerra del 1948, diferenciando entre “deliberadas expulsiones” de población y secuelas de “operativos militares” contra aldeas y ciudades palestinas que provocaron fugas masivas10. En su último y exhaustivo libro de historia militar sobre la guerra de 1948, Benny Morris demuestra, a través de un minucioso examen de nuevas fuentes israelíes, que ni la expulsión deliberada, ni tampoco la limpieza étnica, formaban parte explícita de la política sionista cuando estalló la violencia árabe palestina. Ese período bélico, conocido como “Guerra civil”, entre fin de noviembre 1947 y el retiro de la potencia mandatoria en mayo de 1948, fue la respuesta palestina a la resolución de la ONU sobre la Partición de Palestina. Por el contrario, Morris -criticado acerbamente por sus propios colegas postsionistasdemuestra con nuevas evidencias documentales -aldea por aldea y combates bélicosque los primeros árabes en abandonar sus casas lo hicieron confiando retornar en cuanto los judíos perdieran la guerra o detuvieran la ofensiva militar, a pesar de que las emisoras de radio árabes inducían a continuar el éxodo, acusando de traidores a quienes permanecieran en la Palestina Judía. Ahora bien, Morris extrae evidencias incontrastables del cambio de actitud de las fuerzas armadas de la Haganá apenas se inició el éxodo de los palestinos: según el historiador, el liderazgo sionista no sólo lo estimuló sino que, además, había impartido órdenes de forzar nuevas evacuaciones de poblados palestinos, procurando que continuara la fuga de refugiados sin interrupción. Luego de la declaración de la independencia israelí y la inmediata invasión de los ejércitos árabes de Egipto, Jordania, Siria e Iraq, el triunfo militar de la Haganá y el Palmach en los subsiguientes cinco meses y medio hizo posible a las fuerzas israelíes avanzar más allá de las líneas propuestas por la Resolución 181 sobre la Partición de Palestina de Naciones Unidas, y extender líneas de defensa mucho más practicables, pero destruyendo aldeas árabes. La línea 9 Ver Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem, Cambridge, 1988); Ilan Pappé, The Making of the Arab-Israeli Conflict, 1948-1951, New York, 1992; Idem, The Israel/ Palestine Question, London, 1999; Idem, A History of Modern Palestine: one land, two peoples, Cambridge, 2006. 10 Benny Morris, Righteous Victims. A history of the Zionist-Arabs conflict 1881-1999, New York, 1999; también, Idem, The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited, Cambridge, 2004. Ver la crítica acerba sobre ese libro escrita por Ilan Pappé, “Response to Benny Morris’. Politics by other means in the New Republic”, “The Electronic Intifada,” 30 Marzo 2004 en http://electronicintifada. net/content/response-benny-morris-politics-other-means-new-republic/5040, visto el 25.7.2013. Ver además, Ilan Pappé, The Vicissitudes of the 1948 Historiography of Israel, “Journal of Palestine Studies,” 39 (1) 2010, págs. 6-24.
144 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. argumental de Morris11 es que mientras los estados árabes se proponían destruir al flamante mini-estado -con la excepción del rey Abdullah de Jordania, que lanzó a sus bien entrenados legionarios solamente para conquistar la Margen Occidental del Jordán, no para liquidar a la “entidad sionista”-, la Haganá y el Palmach luchaban para repeler la invasión y ganar mejores posiciones estratégicas al final de la contienda. Sin embargo, el historiador justifica la limpieza étnica. Algunas atrocidades perpetradas por la ocupación de tropas israelíes en aldeas palestinas son explicadas por Morris como consecuencia del éxito militar y la lógica de la guerra impuesta. No admite que haya existido una política premeditada antes del estallido de las hostilidades por parte de los árabes. En contraste, Morris acusa a los árabes palestinos de haber procurado perpetrar mediante la invasión bélica los designios estratégicos de una Judenrein Palestina. Además, el historiador postsionista acusa a los líderes de los estados árabes invasores de haber expulsado a las poblaciones judías de sus países y, paradójicamente, de ser los responsables directos del éxodo y su “concentración sionista” en el nuevo estado judío12. La nueva sociología israelí y el conflicto con los palestinos: el caso de Baruch Kimmerling De todos los sociólogos israelíes revisionistas que analizaron el conflicto con los palestinos, el caso de Baruch Kimmerling (1939-2007) es el más emblemático13. Nacido en Rumanía y profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, fue autor de una rigurosa crítica de las políticas sionistas de asentamiento y expansión de fronteras caracterizadas como “colonialistas”, pero se negó hasta su muerte a renunciar a su ideología sionista, criticando a colegas postsionistas por apoyar acciones de boicot académico anti-israelí14. El aporte mayor de Kimmerling a la comprensión sociológica de ambas sociedades enfrentadas fue el intento de detectar lo que llamaba “relaciones dialécticas de los mutuos procesos sociales y códigos culturales de los colectivos israelíes y palestinos que interactúan”, y que provocaban una dinámica de peacemaking/war-making. Muy agudamente, Kimmerling detectó códigos culturales y percepciones cognitivas de las sociedades israelí y palestina que, según el sociólogo, 11 Benny Morris, 1948. A History of the First Arab-Israeli War, New Haven , 2008 12 Ibídem. Ver también Benny Morris, “The New Historiography: Israel Confronts its Past”, reprinted en Morris, Making Israel, Ann Arbor, 2008, págs. 1-28. 13 Además de B. Kimmerling, ver los libros sociológicos de Gershon Shafir sobre los efectos en la población palestina de las practicas de colonización agrícola de los asentamientos sionistas desde su inicio, independientemente de las buenas intenciones "no colonialistas" de los pioneros judíos. Gershon Shafir, Labor and the Origins of the Israeli-Palestinian Conflict 1882-1914, Cambridge, 1996. 14 Ver la autobiografía en hebreo de Baruch Kimmerling Shuli bemerkaz. Sippur hayyim shel sotziolog tzibburi- (Marginal in the Center. The Autobiography of a Public Sociologist) Tel Aviv, 2007
145 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. constituirían los mayores impedimentos estructurales en el camino a la concreción de una solución de compromiso en el conflicto y de reconciliación entre ambos pueblos15. Dentro del campo sionista laborista, el autor examina históricamente el asentamiento colonizador desde la perspectiva del síndrome que llamó “frontier cognitive map”, según el cual la colonización agrícola de tierras fue -y sigue siendocondición necesaria para el control territorial y la expansión de la frontera sionista. La lógica del national-building en la cultura política sionista durante el período 1949-67 -cuando las fronteras del estado estuvieron condicionadas por las líneas del armisticio posterior a la guerra del 48- hegemonizó la expansión territorial dirigida hacia adentro. Kimmerling afirma que el resultado fue la confiscación de tierras árabes, creación de asentamientos agrícolas y urbanos judíos en la Galilea, y la valoración del desierto del Negev como frontera especial. Este patrón de expansión fronteriza hacia adentro se volverá hacia afuera de la línea verde luego de la Guerra de los Seis Días, de tal modo que el código fronterizo israelí se reactivara a través de una colonización acelerada en los territorios ocupados. Sin embargo, para el sociólogo tal patrón externo se tuvo que medir con el otro poderoso código etno-cultural de la empresa sionista: la primacía demográfica judía en la población del estado sionista. Kimmerling recuerda los rasgos etnocéntricos semejantes del sionismo respecto a otros movimientos nacionales; sin embargo, en el caso bajo estudio advierte la existencia, de dos factores adicionales importantes que habrían inhibido al colectivo a nivel cognitivo y cultural de incorporar miembros no judíos en su seno, particularmente árabes-palestinos. El primer factor fue la decisión del sionismo de no diferenciar entre el nacionalismo secular y la religión judía. Al adoptar los criterios de la ortodoxia religiosa para definir las fronteras del colectivo nacional, el autor critica al liderazgo del estado de Israel el haber creado “uno de los más excluyentes y xenofóbicos sistemas políticos de Occidente”16. El segundo factor en el análisis de Kimmerling es de índole histórica y se refiere al patrón etnocéntrico que habría adoptado la dinámica colonizadora del Yishuv, y que continuaría acentuándose aun más luego de la Guerra del 48 con la creación de una estructura política soberana mayoritaria judía, dentro de la cual subsistió la minoría árabe que no abandonó el país. Según Kimmerling, desde entonces el autodefinido “estado democrático” no ha sido 15 Ver entre sus libros más importantes, Baruch Kimmerling and Joel S. Migdal, Palestinians: The Making of a People. New York, 1993.; Idem. The Invention and Decline of Israeliness: State, Culture and Military in Israel. Los Angeles and Berkeley, 2001; Idem, The End of Ashkenazi Hegemony. Jerusalem, 2001, (en hebreo); Idem, Politicide: Sharon’s War Against the Palestinians. London, 2003; Baruch Kimmerling and Joel S. Migdal, The Palestinian People: A History. Cambridge, 2003; Idem, Immigrants, Settlers, Natives: Israel Between Plurality of Cultures and Cultural Wars. Tel Aviv, 2004 (en hebreo); Idem (ed.) The Israeli State and Society: Boundaries and Frontiers. Albany, New York, 1989. 16 Ver Baruch Kimmeling, “Peace-making/ War-making Dialectics between Jewish Israelies and Palestinians”. En Oded Eran, Amnon Cohen (eds.) Israel, The Middle East and Islam. Weighing The Risks and Prospects, Jerusalem, 2003, pág. 19.
146 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. capaz de “digerir” completamente el hecho que coexistan en su seno árabes y otros ciudadanos no judíos quienes son igualmente titulares de derechos civiles, tal y como los que gozan sus ciudadanos judíos. La combinación de ambos códigos, el territorial y el exclusivismo etnocéntrico, habría forjado según Kimmerling una fórmula válida en la construcción del estadonación israelí hasta la fecha. Esa fórmula socio-étnica- política presidió la expansión de la frontera de tierras aptas para colonización a través de diversos medios a fin de que residan en ésta, el mínimo posible de árabes. Además, denuncia la estrategia básica para enfrentar la llamada “situación demográfica” en Cisjordania y la Franja de Gaza, consistente en diferenciar el control sobre la población palestina de las diferentes pautas de control sobre tierras. Sin embargo, a medida que transcurre el tiempo de ocupación, la formula “máximum territory with minimum Arab inhabitants” se hizo muy dificultosa en los superpoblados territorios de la Cisjordania y Gaza. A pesar de la expansión de los asentamientos judíos, su alto costo para Israel a nivel político, económico y moral se torna en una bomba de tiempo, dice Kimmerling. Conforme a este análisis sociológico, el sistema político israelí y su opinión pública estarían divididos respecto a otras alternativas debido a la imposibilidad de continuar con la fórmula citada. Y aquí entran en interacción los contra-códigos palestinos. La dificultad se torna más problemática, según Kimmerling, a medida que el campo palestino acentúa aun más sus intimidatorios contra-códigos culturales nacionales. El primero es el derecho al retorno, y el segundo las diferentes vías adoptadas para la liberación de Palestina, incluyendo la lucha armada, su versión religiosa -la Jihad-, además de la resistencia civil. Kimmerling caracteriza de sueño “ahistórico” y de proyecto “anacrónico” el derecho al retorno a Palestina/Israel de todos los refugiados que huyeron a consecuencia de la Guerra de 1948. Por un lado reconoce el reclamo del retorno a sus hogares, como un componente crucial y necesario en la narrativa palestina para la reconstrucción de su memoria colectiva, a pesar de que el tiempo histórico de los refugiados se haya detenido en los meses de expulsiones y éxodo en la Nakba (la catástrofe de 1948). Pero, por el otro, el sociólogo diagnostica que la mitología del retorno alimenta fantasías mesiánicas irredentistas dañinas al proceso de reconstrucción de la identidad colectiva de centenares de miles de refugiados desesperados, cuyos líderes piensan fuera de la lógica política de las negociaciones y el mutuo reconocimiento. Al quedar detenida su memoria colectiva en el reloj de la Palestina de 1948 y haberse congelado la nostalgia en el paisaje hogareño de sus aldeas, ciudades y campos abandonados, el mito del retorno justificaría los temores del liderazgo israelí sobre la retórica palestina de volver para desalojar completamente a los judíos destruyendo “la entidad sionista”. Este ahistórico mito palestino del retorno fue analizado en la narrativa sociológica postsionista de Kimmerling junto al otro mito sionista ahistórico del Gran Israel. Su análisis apunta a la necesidad de que los líderes y forjadores de
147 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. opinión pública de Palestina/Israel tengan el coraje de concienzar a sus respetivos pueblos con una visión realista y verdadera, obnubilada hasta hoy por esos mitos ahistóricos, los cuales podrían gradualmente desaparecer ejerciéndose sólo una lógica política, económica y moral. El autor exige de Israel que acepte cierta responsabilidad moral y política por la creación del problema de los refugiados, participando en su rehabilitación a través de compensación financiera por la propiedad perdida, expropiada o abandonada. La tarea principal sería la de transformar el sueño del Retorno palestino en una posibilidad histórica simétrica a la Alyah -inmigración- judía a Israel. Kimmerling la vislumbra en el futuro estado palestino, cuyas autoridades deberían promulgar una “Ley del Retorno” para todos aquellos refugiados que deseen vivir en sus fronteras como ciudadanos17. El segundo contra-código cultural palestino analizado es el de la lucha armada, la cual no cesa desde la década del 50: primero con los fedayín, pasando por las acciones de guerrilla, dentro y fuera de Israel, hasta llegar a las Intifadas y los Shaidim suicidas. La violencia de la “revolución armada” palestina, así como las acciones bélicas israelíes en Líbano y las respuestas anti-terror del estado israelí, constituyen para Kimmerling la prueba fehaciente de que la guerra Israel- Palestina del 48 aún no ha terminado. La cuestión central planteada por Kimmerling es que ambas metanarrativas nacionales, a saber, el mito del retorno y la lucha armada como respuesta a la Nakba, por un lado; y, por el otro, el código colonizador sionista y el etnocentrismo exclusivista para construir la nación israelí, obstaculizan estructuralmente el proceso de pacificación y reconciliación. Sin embargo, el mutuo reconocimiento obtenido en los acuerdos de Oslo I y Oslo II por parte del liderazgo israelí y palestino despertó esperanzas también en Kimmerling de que hubiera una solución posible de convivencia entre dos estados nacionales separados. Desde una perspectiva sociológica, el autor caracterizaba la inmediata era de los acuerdos de Oslo en términos de tiempo liminal. En tales breves períodos liminales arraigados preconceptos, convenciones y códigos culturales serían susceptibles de perder mucho de su poder y vigencia dentro de cierta esfera social. Eso ocurriría a consecuencia de conmociones socio-políticas, las cuales abrirían la posibilidad de que liderazgos fuertes propusiesen caminos inexplorados para superarlas. La tesis básica de Kimmerling es que ambos liderazgos, en vez de aprovechar el liminal time para construir entre ambos pueblos, no sólo desaprovecharon esa oportunidad, sino que fue utilizada de un modo contrario a los intereses de la reconciliación. El resultado fue que la 17 Otros académicos postsionistas denuncian las prácticas estatales israelíes de desposesión de la identidad palestina de los ciudadanos árabes a quienes se les niega no solo el derecho de retornar a sus aldeas de 1948 y además se procura debilitar su memoria colectiva palestina, transformándolos, según Hillel Cohen, en exiliados y refugiados internos al mismo tiempo que ciudadanos israelíes de segunda. Ver Hillel Cohen, The Present Absentee: The Palestinian Internal Refugees in Israel since 1948, Jerusalem, 2000.
154 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. Pero no solo el variado y polémico corpus postsionista produjo en los últimos años un viraje conceptual en el emboscado territorio de la memoria de la Shoá: también ha introducido un importante giro para escribir la historia cultural de Israel. Tal y como lo demuestra Assaf Likhovsky en su trabajo Post-Post- Zionist Historiography31, historiadores y científicos sociales (especialmente antropólogos) de las últimas décadas han introducido el paradigma de los estudios culturales a fin de reevaluar aspectos del pasado israelí. A diferencia de la generación anterior de intelectuales postsionistas que analizaban las políticas públicas y su foco era el Estado y las Fuerzas Armadas de Israel, los nuevos estudios culturales eligen como unidad de análisis a referentes de la sociedad civil, centrando en las mentalidades, rituales colectivos, emociones, la vida privada trivial y pública mundana -ya no de sus dirigentes, sino de personas comunes en las ciudades-, además de la actitud de los israelíes veteranos hacia los sobrevivientes del Holocausto, la construcción social del cuerpo, el consumo familiar, la moda, la salud mental, los hábitos de lectura y matizados aspectos de la historia cultural e intelectual32. Los postsionistas bajo la crítica de representantes de la narrativa sionista oficial Los autores postsionistas lanzaron una respuesta crítica contundente dentro del ámbito académico israelí, la cual ha sido generalmente desacreditadora y agresiva. Dos ejemplos de reconocidos académicos del campo intelectual sionista israelí expresan este tipo de respuesta. Según el conocido politólogo Shlomo Avneri, “el postsionismo no existe”; pero, eso sí, después de negarlo no sólo lo acusa de tergiversar las políticas públicas del estado, sino, además, de poner en duda la legitimidad del proyecto sionista: 31 Assaf Likhovski, Post-Post-Zionist Historiography, en “Israel Studies”, 15 (3) 2010, págs. 1-23. 32 Exponentes de la tendencia del paradigma de historia, estudios culturales y antropológicos son, entre otros, Tom Seguev, 1949: The First Israelis, Jerusalem, 1984 (en hebreo); Arieh Bruce Saposnik, Becoming Hebrew: The Creation of a Jewish Culture in Ottoman Palestine, Tel Aviv, 2008 (en hebreo); Anat Helman, Urban Culture in 1920s and 1930s, Tel Aviv, 2007; Orit Rozin, Duty and Love: Individualism and Collectivism in 1950s Israel, Tel Aviv, 2008 (en hebreo); Nadav Davidovich, Shifra Shvarts, Health and Hegemony: Preventive Medicine, Immigrants and the Israeli Melting Pot, “Israel Studies,” 9 (2) 2004, págs. 150-79; Raphael Falk, Zionism and the Biology of the Jews, Tel Aviv, 2008 (en hebreo); Dafna Hirsch, Zionist Eugenics, Mixed Marriage and the Creation of a ‘New Jewish Type, “Journal or the Royal Anthropological Institute,” 15 (3) 2009, págs. 592-602;Ron Harris, Alexandre Kedar, Pnina Lahav and Assaf Likhovski (eds.) The History of Law in a Multicultural Society: Israel 1917-1967 Dartmouth, 2002; Derek J. Penslar, Zionism and Technocracy: The Engineering of Jewish Settlement in Palestine, 1870-1918 Bloomington, 1991; S. Ilan Troen, Imagining Zion: Dreams, Deigns, and Realities in a Century of Jewish Settlement, New Haven, 2003.
155 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. They view Zionism as a colonial phenomenon, not as a national movement that is contending with another, Palestinian, national movement over its claim to the same territory. Some of those who are called “post-Zionist” go ever further in their argument that the very existence of a Jewish people is a “narrative” that was invented in the 19th century, and that the Jews are at base a religious community… Those who call themselves “post-Zionists” are simply anti-Zionists of the old sort. The term “post Zionism” sounds as though it is something innovative, which came after Zionism, However, here lies a grave mistake: For the term “post-Zionism” to be meaningful, it is necessary to start out from the acceptance of Zionism as a fact and a reality and try to go beyond it. This is not the case for those who call themselves “post-Zionists”: They do not see Zionism as the State of Israel, as a reality that has come to pass, but rather as something that is not legitimate from the outset and that be eliminated down to its very foundations33. La radical negación de cualquier aporte intelectual producido por esta nueva corriente de pensamiento crítico israelí conduce a autores sionistas como Avneri a condenarla como si formase parte de la narrativa de “nuestros enemigos”: Those who are careful not to accept the Zionist narrative sometimes accept the Palestinian narrative without question. To them it is clear that there us a Palestinian people, that what happened in 1948 is exactly what the Arabs say happened, and that in the Israeli-Palestinian conflict there is, on the one hand, a Zionist “narrative”, and on the other, “facts” that are precisely identical to the Palestine narrative34. Por su parte, el historiador Yoav Gelber, luego de criticar a los intelectuales postsionistas (Amnon Raz-Krakotzkin, Ilan Pappé, Uri Ram, Gershon Shafir) por su negación del nacionalismo, la aplicación del paradigma colonialista europeo al movimiento sionista, o utilizar conceptos postmodernistas como meta-historia en sus narrativas, arremete acusándolos de anti-sionistas que colaboran en la propaganda del enemigo anti-israelí: Most post-Zionists accept the post-modern approach that historiography is politics, and rend a good service to the accusation that Israel was born in sin when they dismiss Jewish nationality, reject the negation of the Exile, describe the surviving remnant of the Holocaust and the oriental Jews as the prey of Zionist manipulations and the Palestine as innocent victims of collusions and atrocities. Pappé, who has led this approach for years, has totally abandoned the academic disguise since the beginning of the present intifada in 2000, and has enlisted in the service of Palestinian propaganda in Israel and abroad, openly and wholeheartedly35. 33 Shlomo Avineri, “Post-Zionism doesn’t exist”, Haaretz, 6 July, 2006. 34 Shlomo Avineri, “Post-Zionism doesn’t exist”, Ibid. 35 Ver Yoav Gelber, Some Basic Issues of the Zionist/ Post-Zionist Controversy, "Midstream Magazine," May/June 2007; Prof. Ilan Pappé escribe en la más prestigiosa revista académica palestina, "Journal of Palestine Studies," ver una temprana presentación suya de la crítica postsionista sobre el
156 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. Impacto del postsionismo fuera de Israel: influencia sobre intelectuales judíos en EE.UU Durante la última década, la narrativa postsionista se hizo sentir en el campo intelectual judío de países anglosajones, especialmente en EEUU e Inglaterra, donde fueron traducidos casi la mayoría de sus libros importantes. Es posible apreciar dicha influencia tanto en algunos académicos norteamericanos filiados en el campo liberal, cuanto, y mayoritariamente, sobre intelectuales judíos de la nueva izquierda local, que comparten una concepción postmoderna y transnacional de la política y la cultura. Entre los autores del campo liberal judío en EEUU ha repercutido de manera notable la crítica al sionismo de derecha que preside las políticas del gobierno de Israel el libro de Gershom Gorenberg The Crisis of Zionism. Su joven autor, editor de Daily Beast y profesor de ciencias políticas en The City University of New York, se concentra en denunciar los peligros que acechan a la democracia israelí. La crisis inminente que prevé Gorenberg ha de afectar a Israel no sería con los palestinos, sino con la generación joven de judíos en los EE.UU. Gorenberg atribuye el alejamiento y pérdida del tradicional apoyo a Israel al deterioro de las prácticas y valores democráticos del estado debido a la persistente ocupación militar en territorios palestinos y el estancamiento del proceso de paz. En tal dirección analítica, el libro también se lee como una crítica al establishment norteamericano que se niega a confrontar al derechista liderazgo israelí para advertirle de la crisis de la vida en democracia de un estado que oprime a otro pueblo. Tal como caracteriza Naomi Chazan al libro, The Crisis of Zionism, Peter Beinart has written the outstanding Zionist statement for the twenty-first century. The Crisis of Zionism is a courageously scathing critique of the sorry state of Zionism today and a clarion call to reaffirm the linkage of liberal values, Jewish commitment, and democratic practice that made the creation of the state of Israel possible and is the key to its moral and physical survival36. Pero el impacto de la reflexión crítica postsionista en EEUU se hizo sentir especialmente en el campo de la nueva izquierda. Un ejemplo es Gabriel Piterberg, historiador y catedrático en la Universidad de California, Los Angeles. Nacido en Argentina y formado en Israel, escribió varios trabajos en New Left Review. En su libro The Returns of Zionism: problema palestino, en tres partes: Ilan Pappé, Post-Zionist critique on Israel and the Palestininian. Part 1: The academic debate”, “Journal of Palestine Studies,” 26 (2)1996, págs. 29-41; Part 2: The Media, “Journal of Palestine Studies”, 26 (3) 1996, págs. 113-115; Part 3: Popular Culture, “Journal of Palestine Studies,” 26 (4) 1996, págs. 60-69. 36 Ver, Peter Beinart, The Crisis of Zionism, Time Books, 2012; el elogio de Prof. Naomi Chazan, presidente del New Israel Found, aparece en la solapa del libro, junto con el elogio del ex presidente de EE.UU, Bill Clinton.
157 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. Myths, Politics and Scholarship in Israel37, intenta caracterizar al movimiento sionista como parte de la historia de “los inmigrantes blancos colonizadores” del siglo XIX, comparando a los pioneros sionistas con los colonos británicos en Australia y la construcción del estado nación según el modelo occidental en tierras usurpadas a los pueblos indígenas. Además, Piterberg deconstruye el conocido proyecto cultural del primer ministro Ben Gurion de utilizar selectivamente capítulos del Tanaj (Biblia Hebrea) como mitos del origen nacional a fin de justificar bíblicamente el ideario sionista de continuación judía contemporánea en la Tierra de Israel. También critica la narrativa sionista de la historiadora Anita Shapira cuando ésta caracteriza de sionismo humanista los intentos de utilizar la fuerza como último recurso de los pobladores sionistas socialistas durante la revuelta árabe de 1936. Finalmente, para reforzar sus premisas teóricas, resulta de interés el abordaje de Piterberg a las críticas de las implicancias coloniales del sionismo en obras de intelectuales judíos europeos como Bernard Lazare, Walter Benjamin y Hannah Arendt. Esta estrategia de fundamentar la crítica a la actual conducción ideológica sionista del liderazgo israelí en figuras intelectuales judías canonizadas europeas, además de autores postsionistas israelíes, fue utilizada en la obra de una muy respetada académica de la nueva izquierda, Judith Butler, internacionalmente famosa feminista y profesora de retórica y literatura comparativa en la Universidad de California, Berkeley. En el libro Parting Ways: Jewishness and the Critique of Zionism38 (2012) Butler critica al sionismo en su intento de apropiarse no solo de tierras palestinas, sino también acusa al proyecto ideológico sionista de procurar apropiarse de la identidad judía imponiendo una interpretación nacionalista de la experiencia de este pueblo, a todos los judíos de la diáspora. Butler condensa en este libro la tendencia de varios autores contemporáneos que asumen su judaísmo para rechazar al sionismo desde el acervo cultural y ético del pueblo, estableciendo así la antinomia judaísmo versus sionismo. Utilizando conceptos e ideas pos-modernas de hibridez identitaria, multiculturalismo, de-construcción, de-territorialización y pos-nacionalidad, Butler rescata la tradición diaspórica judía que interactuaba con el Otro en la historia. La autora reflexiona para rehabilitar el viejo sueño de una cohabitación binacional Israel-Palestina, en la que la reconstrucción de la identidad de ambos pueblos tome en cuenta mutuamente al Otro. Tal proyecto supone, para su autora, la deconstrucción de los particularismos etno-nacionales dejudíosy palestinos a efectos de lograr una re-construcción de identidades híbridas binacionales. Muy significativamente, Butler agradece esta idea de una identidad judía híbrida no solo al pensador palestino Edward Said, sino a dos intelectuales pos sionistas israelíes: Amnon Raz-Krakotkin y Yehuda Shenhav. Mientras que de Raz- Krakotzkin 37 Gabriel Piterberg, The Returns of Zionism: Myths, Politics and Scholarship in Israel, New York, 2008. 38 Judith Butler, Parting Ways: Jewishness and the Critique of Zionism, New York, 2012.
158 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. toma de su seminal ensayo “Exile within Sovereignty” su interpretación exiliar de la existencia israelí-judía, del sociólogo Shenhav toma en cuenta la centralidad de la hibridez judeo-árabe de la población judía no-asquenazi de Israel y la crítica a la concepción eurocéntrica asquenazí del liderazgo sionista39. El rechazo radical de Butler al nacionalismo sionista y al estado etnonacional se basa tanto en autores palestinos como Edward Said y Mahmoud Darwish, así como en consideraciones filosóficas y éticas inspiradas en la postura binacional de Martin Buber, en el repudio al nacionalismo de Hanna Arendt y en las críticas de Primo Levi al abuso de la memoria de la Shoah para silenciar toda condena a las políticas de seguridad del gobierno israelí40. Especial interés descubre la autora en la idea binacional de Martin Buber para fundamentar no sólo una salida política al conflicto sino también ética y humana. En una alocución en Jerusalén Oriental donde participó invitada a la Segunda Conferencia Internacional “An End to Occupation, A Just Peace in Israel-Palestine: Towards an Active International Network”, en Enero 2004, afirmaba: I have read with great interest recently the correspondence and public editorials of the late Martin Buber, and what I found there, to my surprise, was his insistence that Zionism is a position that is committed to international and interethnic cooperation, the universalization of rights. His version of Zionism, as we know, was rather resolutely defeated by the establishment of Israel as a Jewish state, an act which he understood to be a definitive undermining of Zionism itself….Buber imagined, and I confess to imagining with him, that modes of civil and economic cooperation would lead organically to a form of government that would be based on a shared way of life between Arabs and Jews. He called for the process of peace and cooperation to begin at the cultural level, with the organization of life itself, with the task of living together, and thought that a stare form, an internally complex federal form of government for the region, would emerge from the common life wrought together… For him, the bi-national state was a logical extension of Zionism itself, and political sovereignty was a ‘perversion of Zionism’. This though is virtually unthinkable within the current political map, but we must ask, why and how has it become unthinkable. And how might it been to be though again?41. La intransigente crítica al estado nacional y su revivir de la idea binacional buberiana, habría sido suficiente para justificar que organizaciones judías de EE.UU y de Israel que arremetieran contra Judit Butler etiquetándola en el índice de los antisionistas extremos. En realidad, el verdadero motivo de esa 39 Amnon Raz- Krakotzkin, Exil et souveraineté, Paris, 2007; Yehouda Shenhav, A Postcolonial Reading of Nationalism, Religion, and Ethnicity, Palo Alto, 2006; ver también el libro de Yehouda Shenhav, Beyond the two States Solution. A Jewish Polítical Essay, London, 2012. 40 Ver la reseña crítica bibliográfica del libro de Judith Butler, Parting Ways: Jewishness and the Critique of Zionism, por Chaim Gans de la Universidad de Tel Aviv, en “Notre Dame Philosophical Reviews,” 13 (12) 2012. 41 Ver, Judit Butler, “Jews and the Bi-National State”, Logos 3 (1) 2004.
159 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. intolerante actitud tiene poco que ver con su concepción binacional, y se explica mejor en base a su irrenunciable postura de diálogo pro-Palestina, incluso su llamado al reconocimiento de Hamás. En ese contexto de cazas de brujas, no sorprende que al ser galardonada por el prestigioso Premio Theodor Adorno en 2012, Butler haya sido cuestionada por organizaciones judías pro-Israel, e incluso por algunos académicos israelíes en un artículo violento publicado por The Jerusalem Post, inculpándola por su apoyo al Hamás y Hezbollá, y su supuesta adhesión al boicot cultural y económico contra Israel42. A modo de colofón La narrativa del postsionismo ha logrado conmover en Israel a mitos fundacionales y a estereotípicas ideas sobre su historia y sociedad, así como también en la creación literaria y dramática. Por razones de espacio no es posible abordarla en este artículo, en su complejidad. Sus paradigmas teóricos y conceptuales, a pesar que se gestaron en la academia, transcendieron a la esfera pública, especialmente a la prensa escrita y los debates televisivos, y en internet. La crítica violenta que provocó en Israel y también en la diáspora judía el cuestionamiento postsionista a las políticas de seguridad y al problema palestino, frecuentemente se transformó en una reacción virulenta al confundirlo aviesamente con el anti-sionismo y también con el auto-odio de algunos judíos israelíes. Uno de los pretextos de tal reacción se basa en el hecho de que algunos anti-sionistas del campo de la izquierda europea e iberoamericana, además de los publicistas palestinos, hicieron uso de algunos trabajos de los llamados “nuevos historiadores” israelíes postsionistas a fin de deslegitimar la existencia misma del estado de Israel y al movimiento de liberación nacional judío, el sionismo. Primeramente, es necesario diferenciar las diversas posturas del amplio espectro conceptual del postsionismo desde un punto de vista académico de aquellas campañas anti-sionistas para atacar la legitimidad de la existencia 42 Ver, Judith Butler wins Theodor Adorno Prize despite opponents, http://www.middleeastmonitor. com/blogs/culture/4222-judith-butler-wins-theodor-adorno=prize, 29 August 2012, visto el 25.8.2013. En su respuesta, Butler afirmaba en Mondoweiss, “I do not endorse practices of violent resistance and neither do I endorse state violence, cannot, and never have… It is untrue, absurd and painful for anyone to argue that those who formulate a criticism of the state of Israel is anti-Semitic or if Jewish, self-hating, it is a silencing tactic… my scholarly and public efforts have been directed toward getting out of this bind”, en Judith Butler, Judith Butler responds to attack: ‘I affirm Judaism that is not associated with state violence’ en Monooweiss, en http://mondoweiss.net/2012/08/ judith-butler-responds-to-attack-i-affirm-a-judaism-that-is-not-associated-with-state-violence. html, visto el 19.8.2013.
160 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. del estado de Israel en foros internacionales anti-globalización y también de solidaridad con la causa palestina. En el ultimo Foro Social en Porto Alegre, dedicado al Fórum Mundial Palestina Libre, en los mismos días de noviembre 2012 en que las Naciones Unidas votaban el legítimo reconocimiento de Palestina como estado, se lanzaba una simultánea campaña de deslegitimación contra el “apartheid sionista” y era atacado el estado asociando a Israel con el imperialismo Americano. La crítica postsionista a la ocupación militar israelí de la Cisjordania palestina no tiene el mismo fundamento que la crítica al otrora régimen racista sudafricano, ni tampoco a la alianza estratégica Israel-EEUU. Mientras que aun las más radicales posturas postsionistas no propician el desmantelamiento de la “entidad sionista”, sino el fin de la ocupación, destacados autores atacan el régimen de separación con los palestinos pero critican la simplista comparación con el apartheid sudafricano, y a través de redes transnacionales de vindicación y apoyo, ONGs y movimientos sociales de varios países llamaban al boicot contra Israel. Estas acciones y discursos no tienen en común la narrativa postsionista, sino el intento de deslegitimar a Israel y al sionismo, e incluso algunas de estas manifestaciones se deslizaron a un discurso difamatorio anti-judío. No solo se tergiversaba la naturaleza de la situación de ocupación militar israelí originada en el conflicto nacional israelí-palestino: se procuraba homologarlo con el caso sudafricano, cuyos datos socio-demográficos y políticos nada tienen en común con el denominado “apartheid sionista”. Uri Avneri y Meron Benvenisti salieron varias veces al cruce de esta comparación. Mientras que en Sudáfrica el 20% de los blancos imponían un régimen de segregación racial de separación entre miembros de un mismo país sobre el 80% de la población negra de tribus y etnias de pueblos originarios, así como a la población de color indígena y a los asiáticos, algo incomparable con la situación israelí pese a las políticas de acantonamiento y a los muros de separación de las fuerzas de ocupación en los territorios palestinos. La política de separación y acantonamiento, muy criticada por los postsionistas, se fundamenta en razones de seguridad anti-terrorista, y no en los criterios raciales del apartheid sudafricano, que impusieron reservas llamadas homelands a fin de desnacionalizar a sudafricanos de color. Estos sudafricanos, de diversas etnias y grupos, eran vistos por los blancos racistas como extranjeros, a pesar de que ellos mismos se consideraban parte de su propio país. En cambio, los palestinos luchan por lograr la independencia de su propio estado-nación y no formar parte del estado, mientras que los israelíes ven a los palestinos como miembros de otro pueblo, otra cultura y otras religiones. Además, la fuerza de trabajo de los segregados sudafricanos de color era fundamental para la economía blanca sudafricana, mientras que el mercado de trabajo en Israel no funciona en base al trabajo asalariado palestino, que hace tiempo fue sustituido por trabajadores extranjeros migrantes. Por otra parte, la oposición de los postsionistas contra los asentamientos de ciudadanos
161 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. israelíes en territorios del futuro estado nacional palestino nada tiene en común con la otrora lucha histórica contra el apartheid sudafricano: ningún blanco de la élite dirigente y de los sectores empresariales y profesionales segregacionistas intentó vivir en los diez homelands de Sudáfrica. Meron Benvenisti, uno de los intelectuales que escribió obras fundamentales postsionistas, pero que aún persiste en auto caracterizarse de sionista, rechazó la comparación entre el apartheid sudafricano y el régimen de separación y enclave israelí en territorios ocupados. Su caracterización es la siguiente: The comparison with South Africa is wrongheaded, simplistic and dangerous. There was something there which does not exist here: biological racism. The white there were only 17 percent and the blacks 83 percent. But on the other hand, the whites and the blacks shared the same religion and lied with one another and the blacks were not expelled… There is a society of settlers who disposes others by seizing their place and pushing them out and creating a unilateral power system of migrant rule. Thus, a neocolonials situation was created in the territories. Now it was no longer the Judaization of Galilee but the implementation of a wild policy of dispossession across the Green Line. Seizure of land, settlements, bypasses roads: the creation of a declared situation of one law for Jews and another law for Palestinians… That system cannot survive. Ultimately, the good Israelis will not be able to sustain the tension between their liberal values and the brutality of the reality amid which they live… Therefore, what’s needed is a transition to a different paradigm. The Jewish nation-state is doomed, it will implode. In the end, the only way to live here will be to create an equality of respect between us and the Palestinians. The Green Line is finished and the hope of a Jewish state here is finished. After all, the notion of a “Jewishdemocratic state” is an oxymoron, and the two state solution is no solution…43. En cambio, la perspectiva postsionista de los llamados nuevos historiadores en la década de los 80 y los 90 cuestionó la narrativa sionista de la colonización sionista en la era pre-estatal y, básicamente, ofreció una nueva interpretación de la Guerra de Independencia de 1948 y de los orígenes y formas del conflicto árabe-israelí, y específicamente palestino-israelí, en general, sin deslegitimizar la presencia judía en Medio Oriente ni la existencia de Israel. 43 Entrevista a Meron Benvenisti por Ari Shavit, Jerusalem-born thinker Meron Benvenisti has a message for Israelis: Stop whining, “Haaretz,” 11 Octubre 2012, a propósito de su último libro: The dream of the white sabra. An autobiography of disillusionment, Jerusalem, 2012 (en hebreo), ver su anterior libro, Sacred Landscape: The Buried History of the Holy Land since 1949, Berkeley, 2000.
162 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. Bibliografía: Amnon Raz-Krakotzkin, Exile within Sovereignty: Toward a Critique of the “Negation of Exile” in Israeli Culture, “Theory and Criticism”, 4, 1993. Amnon Raz-Krakotzkin, Exil et souveraineté, Paris, 2007. Anat Helman, The Development of Civil Society and Urban Culture in Tel-Aviv during the 1920s and 1930s, 2007. Anita Shapira, “The Failure of Israel ‘New Historians’ to explain War and Peace. The past is not a foreign country”, en The New Republic, 29 November, 1999. Anita Shapira and Derek J. Penslar (eds.), Israeli Historical Revisionism: From Left and Right, London, 2003. Anita Shapira, The Jewish People deniers. “The Journal of Israel History”, 28 (1) 2009. Ari Shavit, Jerusalem-born thinker Meron Benvenisti has a message for Israelis: Stop whining, “Haaretz,” 11 October 2012. Arieh Bruce Saposnik, Becoming Hebrew: The Cresation of a Jewish Culture in Ottoman Palestine, Tel Aviv, 2008. Assaf Likhovski, Post-Post-Zionist Historiography, en “Israel Studies,” 15 (3) 2010. Azmi Bischara, Between Place and Space, “Studio 37,” October 1992. Baruch Kimmerling (ed.), The Israeli State and Society: Boundaries and Frontiers , New York, 1989. Baruch Kimmerling and Joel S. Migdal, Palestinians: The Making of a People, New York, 1993. Baruch Kimmerling, The Invention and Decline of Israeliness: State, Culture and Military in Israel, Los Angeles and Berkeley, 2001. Baruch Kimmerling, The End of Ashkenazi Hegemony, Jerusalem, 2001. Baruch Kimmerling, Politicide: Sharon’s War Against the Palestinians, London, 2003. Baruch Kimmerling and Joel S. Migdal, The Palestinian People: A History, Cambridge, 2003. Baruch Kimmerling, “Peace-making/ War-making Dialectics between Jewish Israelies and Palestinians”, en Oded Eran, Amnon Cohen (eds.), Israel, The Middle East and Islam. Weighing The Risks and Prospects, Jerusalem, 2003. Baruch Kimmerling, Immigrants, Settlers, Natives: Israel Between Plurality of Cultures and Cultural Wars, Tel Aviv, 2004. Baruch Kimmerling, Shuli bemerkaz. Sippur hayyim shel sotziolog tzibburi (Marginal in the Center. The Autobiography of a Public Sociologist), Tel Aviv, 2007. Benny Morris, Israel Border Wars: Arab Infiltration, Israeli Retaliations, and the Countdown to the Suez War, Oxford, 1993. Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem, Cambridge, 1988. Benny Morris, The Israel/ Palestine Question, London, 1999.
163 La identidad nacional Israelí bajo el lente crítico del “Postsionismo”... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 139–165. Benny Morris, Righteous Victims. A History of the Zionist-Arabs Conflict 1881- 1999, New York, 1999. Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited, Cambridge, 2004. Benny Morris, A History of Modern Palestine: one land, two peoples, Cambridge, 2006. Benny Morris, 1948. A History of the First Arab-Israeli War, New Haven , 2008. Benny Morris (ed.), Making Israel, Ann Arbor : University of Michigan Press, 2007. Benny Morris, The New Historiography: Israel Confronts its Pas, Ann Arbor : University of Michigan Press, 2007. Chaim Gans, Parting Ways: Jewishness and the Critique of Zionism, “Notre Dame Philosophical Reviews,” 13 (12) 2012. Dafna Hirsch, Zionist Eugenics, Mixed Marriage and the Creation of a “New Jewish Type”, “Journal or the Royal Anthropological Institute,” 15 (3) 2009. Dar Bar-On and Saliba Sarsar, Bridging the Unbridgeable: The Holocaust and Al- Nakba, “Palestine-Israel Journal,” 11 (1) 2004. Dar Bar-On, Fatma Kassem, Storytelling as a Way to Work-Through Intractable Conflicts: The TRT German-Jewish Experience and its Relevance to the Palestine- Israeli Context, “Journal of Social Issues,” 60 (2) 2005. Derek J. Penslar, Zionism and Technocracy: The Engineering of Jewish Settlement in Palestine, 1870-1918 Bloomington, 1991. Derek J. Penslar, Israel in History: The Jewish State in Comparative Perspective, London, 2007. Gabriel Piterberg, The Returns of Zionism: Myths, Politics and Scholarship in Israel , New York, 2008. Gershon Shafir, Labor and the Origins of the Israeli-Palestinian Conflict 1882- 1914, Cambridge, 1996. Gilbert Achcar, Arabs and Israelis facing the Holocaust and the Nakba, New York, 2009. Hillel Cohen, The Present Absentee: The Palestinian Internal Refugees in Israel since 1948, Jerusalem, 2000. Ilan Pappé, The Making of the Arab-Israeli Conflict, 1948-1951, New York, 1992. Ilan Pappé, Post-Zionist Critique on Israel and the Palestinians. Part 1: The academic debate, “Journal of Palestine Studies,” 26 (2)1996; Part 2: The Media, “Journal of Palestine Studies”, 26 (3) 1996; Part 3: Popular Culture, “Journal of Palestine Studies,” 26 (4), 1996. Ilan Pappé, La nueva historiografía sionista: la confrontación academica y publica, en “Kivunim- Revista de Sionismo y Judaismo,” Octubre 1997. Ilan Pappé, Response to Benny Morris. Politics by other means in the New Republic, “The Electronic Intifada,” en http://electronicintifada.net/content/ response-benny-morris-politics-other-means-new-republic/5040, 30 Marzo 2004.