El constructivismo radical y la investigación literaria
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El constructivismo radiad y la investigación literaria MANUEL MALDONADO ALEMÁN Universidad de Sevilla 1. Eclecticismo metodológico e investigación literaria Aunque es difícil encontrar en la historia de la crítica literaria alemana una sola etapa que no se distinga por una incesante alternancia de concepciones y tendencias, de haber una fase de desarrollo sin grandes cambios bruscos en los estudios literarios, habría que situarla paradójicamente en el periodo anterior a la atribución a los mismos de la condición científica . Desde que Th. Mundt introdujo a mediados del siglo pasado el término Literaturwissenschaft y unas décadas después E. Elster le otorgó el sentido que tiene corrientemente en la actualidad como concepto que abarca los estudios histórico, teórico y críticoliterarios, amplias y variadas han sido las discusiones acerca de la pretendida cientficidad deesos estudios. La breve historia de ladenominada crítica litera - ria 2 aparece caracterizada por una heterogeneidad de concepciones acerca de sus objetivos, métodos y dominio de investigación, una circunstancia que ha provocado una incesante sucesión de escuelas y corrientes, orientadas en teorí - as literarias dispares. A diferencia de las ciencias ya consolidadas, la situación actual de la crítica literaria se caracteriza por la existencia de una amplia pIura - Se constata, por ejemplo, que la historia de la Relórica y de la Poética desde el Renaci - miento hasta la época de J. Ch. Gottsched presenta una continuidad con muchos menos altibajos que los acontecidosen el desarrollo históricode lacrítica literaria durante elsiglo XIX y, en espe - cial, a lo largo del siglo XX (Lempicki, 1968). 2 El término crítica literaria lo utilizamos como traducción al castellano de la expresión ale - mann Literaturwissenschaft. Revista de Filología Alemana, ni 5, 29-62. Servicio de Publicaciones UCM. Madrid, 1997
30 Manuel Maldonado Ale,Mn lidadde concepciones acerca de sus fundamentos teóricos, objeto y métodos, lo que conlíeva una grave crisis metodológica y de legitimación. Semejante ines - tabilidad teórica y metodológica ha alcanzado tal magnitud que incluso el uso con un sentido unificador de la expresión «la crítica literaria» difícilmente encuentra legitimación. La proliferación de teorías y la multiplicidad de métodos no han supuesto, sin embargo, un alto nivel de teorización en el seno de la investigaciónliteraria, ni han provocado que los criterios teórico-científicos y modos de proceder de ésta hayan sido analizados con la suficiente profundidad. Por el contrario, la continuarevisión de sus conceptos teóricos más elementales, lejosde consolidar el carácter científico de los estudios literarios, ha llevado a la situación de crisis y de inseguridad metodológica en laque éstos se encuentran en la actualidad, un hecho que parece confirmar que la investigación literaria, en su estado actual de desarrollo, aún se halla en una fase precientífica. La ampliaheterogeneidad concepcional existente, caracterizada por algunos teóricos como Methodenpluralismus o Theoricnrevue (Solms, 1919: 28-29; Link 1974: 14), ha sido valorada por diversos estudiosos del fenómeno literario, sin embargo, como útil y deseable. Estos investigadores basan dicha apreciación en el supuesto de que una sola concepción metodológica nunca podría dilucidar adecuada eíntegramente la complejidadde la obrade arte verbal, sino a lo sumo algunos aspectos muy concretos de la misma, por lo que su análisis habría de ser completado con ayuda de otras concepciones teórico-literarias3. Esta apreciación queda reflejada en el cúmulo de manuales que a partir de los años setenta aparecen en la República Federal de Alemania con la finalidad de orientar e introducir a la crítica literaria. La gran mayoría de estos compen - dios excluyen expresamente cualquier orientación unilateral en un sólo método y defienden la multiplicidad y coexistencia metodológica como norma fundamental del proceder crítico-literario. De esta manera, a modo de ejemplo, M. Maren-Grisebach, aunque si bien censura en un principio el pluralismo metodológico por ser un conglomerado «liberal» de diferentes técnicas, al no disponer de una alternativa mejor que las «Ubergreifende Konzeptionen metho - dischen Zugangs», rechaza el «Methodenmonismus» en aras de un eclecticismo de métodos ‘purificados’ (1970: 5-9). J. Hauff etal., por su parte, se limitan, en suconocida antología de teorías literarias, aofreceral lector una recopilación de métodos evitando explícitamente una exposición crítica de los mismos. Así lo reconocen en el preámbulo de su obra: «Es ist nicht die Absicht des vorlie - genden Buches, in den Streit tíber methodologischen Fragen einzugreifen und fúr eme Position Stellung zu nehmen oder gar eme eigene Jntegrationstheorie zu entwickeln. Es geht hier um Information <...>» (1971: 18). De un modo G. Pasternack establece el Methodenpluralismus incluso corno un principio metateórico de la crítica literaria (Pastemack, 1975).
El constructivismo radical y la investigación literaria 31 semejante, H. L. Amold y y. Sinemus expresan sus pretensiones: «Der vorlie - gende Band bemtiht sich um eme annáhemd reprásentative Dokumentationvon theoretischen Konzeptionen, Deskriptions- und Analyseverfahren der Litera - turwissenschaft» (1990: 11). 1-1. Geiger el al., a su vez, muestran sucesivamente unaplétora de métodos, quepresentansimplemente como «Materialien», exhor - tando al lector aque realice unaconexión integradorade losmismos de acuerdo con los objetivos concretos que se haya propuesto alcanzar (1975: 13). Más recientemente, al igual que sus predecesores, H. Brackert y J. Sttickrath expre - san el propósito de orientar al lector y facilitar el acceso a la multiplicidad de teorías literarias: Ocr ncuc Orundkurs sctzt sich cm dreifaches Ziel: Er solí úbcr dic Vielfair von Fragen und Antworten, die flir die gegenwártige Literaturwissenschaft relevaní sind, móglichsr prázise und iibersichtlich informieren; er will den Leserinnen und Lesem begriffliche und methodische Hilfen liefem, Lektbreerfahrungen su reflckticren und sich mit literasurwissenschaftlichen Sichtweisen und Ergebnissen auseinandcrzusetzen; und er solí durch dic Klarheit der Problementfaltung und eme leserfreundliche Diktion den Gegenstandsbereich méglichst prágnant vemijiteln (1992: 10). Ante la falta de disposición crítica frente a la multiplicidad de métodos que estos compendios manifiestan, es conveniente recordar las frases que W. Solms escribiera con referencia expresa a las «Methodenrevuen»: Ihre raschc Verbreisung in der ersten Hiilfte der 7Oer Jahre ist weniger cío Zel - chen ftir den Erkennrnisforsschriu der Wissenschaft als daftir, daB das Studium von der Forschung abgetrennt wurdc und daB neben der Literaturwissenschaft cine propádeutischc Wissenschaft aufgekommen ist, dic dcm Studierenden hilft, sich die Kenntnis von immcr rnchr Methoden in immer ktirzerer Zeit anzucignen (1979: 29)~. Si bien las discusiones entabladas por algunos investigadores gracias al hecho de la pluralidad de teorías y de la diversidad de métodos pueden haber contribuido a laclarificación de conceptos y al desarrollo de nuevas perspecti - vas, no es menos cierto que la aceptación reverente de semejante fenómeno ha tenido y tiene aún consecuencias que consideramos sobradamente negativas para la investigación literaria en su conjunto. El eclecticismo metodológico ha evitado un examen profundo de los criterios teórico-científicos empleados en los diversos métodos, asícomo también un análisis detallado de la consistencia de la argumentación utilizada; igualmente se echa en falta una aclaración preci - A una conclusión semejante había llegado anteriormente F. Koppe: «Dic unbcstreitbare Konjunktur derartiger Buchtitcl <iber dic Methoden der Literaturwissenschaft> ist jedoch noch kein hinreichendes Indiz flir cinc entsprechende Konjunktur wissenschaftstheoretischer Grundlagenarbeit» (1978:157-158).
32 Manuel MaldonadoAlemán sa de los problemas resultantes de la ausencia de conformidad o congruencia entre los distintos elementos teóricos integrados. La falta de una labor teórica rigurosa explica, asimismo, que existan numerosos estudiosos del fenómeno literario que se empeñen, una y otra vez, en hacer un uso ecléctico de los dife - rentes métodos con la pretensión de alcanzar una mezcla adecuada de lo mejor de cada uno de ellos. Con esta postura, estos investigadores manifiestan un ostensible desinterés por dilucidar los presupuestos, condiciones, objetivos y utilidad de sus investigaciones, y especialmente los de los procedimientos y métodos en los que se sustentan. Esta actitud no tiene en consideración que un método de investigación literaria, sea éste de naturaleza semiótica, lingílística, sociológica, psicológica, etc., nunca es un instrumento neutro, susceptible de ser aplicado universalmente. Los métodos han sido desarrollados a modo de estra - tegia que permita dar solución a determinados problemas, por lo que no pueden ser considerados como un fin en símismo ni disponen de unavalidez universal. Los métodos surgen en el marco concreto de una concepción teórico-literaria para la solución de determinados p¡vblemas, y sólo pueden tener validez o relevancia en el ámbito de aplicación fijado por el modelo teórico del que se deriven. Apartede estas objeciones, aún más transcendencia para la crítica literaria, sí cabe, ha tenido la actitud de los valedores del pluralismo teórico de soslayar cualquier perspectiva de elaboración y desarrollo de una teoría científica gene - ral y coherente que actúe de fundamento regulador de la investigación literaria y que garantice una mínima homogeneidad concepcional acerca de sus princi - pios teórico-científicos más elementales ~. En contra de lo quehan venido expo - niendo unay otra vez, especialmente con mayor énfasis en las dos últimas déca - das, disciplinas como la filosofía de la ciencia, la psicología cognitiva, la biología y lacibernética, entre otras, el eclecticismo metodológico parece obsti - narse en pretender que los procesos y posibilidades metodológicas de la investigación sean considerados y valorados en si, cx nihilo, de forma absoluta e independientemente de toda construcción teórica. Esta actitud desestima el Considerando este hecho, ya en 1972 N. Mecklenhurg expuso con claridad la necesidad de elaborar en el seno de la crítica literaria, a partir de una reflexión sobre sus fundamentos teóricocientíficos, una teoría global y fundamental como posible solución a la situación de crisis profun - da en la que aquélla sc encuentra en virtud de la heterogeneidad tedrico-metodológica: “Als Hauptproblem ist cm Pluralismos anzusehen, der durch keinen theoretischen Rahmen begrenzt wird. Theorie der Literaturwissenschaft schrumpft su der resignierenden Feststellung zusammen, man míisse die faktische Methodenvielheit eben hinnehmen. DM3 Theoric nicht rnóglich sei, wird zuin Theorcm erhoben. Neueste Bemúhungen orn synthetischen tiniversalismus und níethodolo - gische Integration sínd noch nicht weit gediehen. Addition vorhandener Meihoden ist kein Ersaiz 11k Theorie. Was aussteht, ist cine Theorie der Literaturwissenschaft als Neubestirnrnung ihrer inneren Organisation wie ihrer Aufgabe in der modernen Cesellschaft. Dazo freilich bedOrfte es cíner Theorie der Literatur einerseits. ciner Wissenschaftstheorie andererseits. dic den konkreten Problemen der Geisleswissenschaften gerechí wttrden (Mecklenburg, 1972: 9-lO).
El consnvuuivismo radical y la investigación lñera,ñ, 33 hecho de que laplanificación y ejecución de cualquier proyecto de estudio o de análisis, así como también la interpretación de sus resultados, únicamente adquieren significación y relevancia a condición de que esténencauzadas y con - troladas explícitamente por una concepción teórico-científica subyacente y defi - nida; pues, en definitiva, toda actividad propiamente científica siempre aparece supeditada a unos presupuestos teóricos que efectivamente la relativizan y con - dicionan, pero sin cuya dilucidación y especificación los procesos de investiga - ción carecerían de efectividad y de sentido preciso. Así pues, desde esta perspectiva, la superación de la crisis de legitimación de los estudios literarios requiere, a nuestro entender, primariamente, una conceptuacion de aquellos criterios teóricos fundamentales que han de regular esa misma práctica de investigación. En este sentido, a fin de superar de los estudios literarios esa tendencia subjetivista que impide conseguir la indispen - sable coherencia y elpreciso rigor científico, consideramos como una tarea pri - mordial el esclarecimiento de los fundamentos teórico-científlcos y episte - mológicos de la investigación literaria, que permita que ésta pueda optar a alcanzar su legitimación científica. 2. Constructivismo versus sustancialismo Cuando la teoría de la literatura ha intentado precisar el objeto y función de los estudios literarios y se han elaborado modelos teóricos y métodos de inves - tigación de ese objeto, esas concepciones han partido una y otra vez, por lo general, explícita o implícitamente, de un mismo supuesto: la posibilidad de reconocer el objeto de estudio tal como es, por lo que se piensa que las características inherentes a ese objeto, que en la mayoría de los casos ha sido filado en la obra de arte verbal, pueden ser aprehendidas en su configuración real. El esfuerzo teórico realizado ha quedado así reducido, en lo esencial, a la elaboración de un procedimiento que permita conocer lo más objetivamente posible la realidad textual, eludiendo cuestionar la idea fundamental de sí, en efecto, de una realidad dada, por ejemplo un texto, puede ser extraído un cono - cimiento objetivo. Precisamente consideramos que el haber evitado esta cuestión primaria ha tenido como consecuencia inmediata la consolidación enlos estudios literarios de una perspectiva epistemológica realista que lleva implícita una especie de mito sustancialista, según el cual el objeto de estudio, o sea, la obra literaria, es una entidad cerrada, existente con independencia propia y poseedora por si misma de un significado único e invariable, o sea de una «verdad», que hay que tratar de descubrir o rescatar. Ante el hecho indefectible de la actividad eminentemente constructiva del intérprete, entendemos que de ese concepto ontológico e inmanente del texto se deriva una práctica investigadora basada en el principio de la evidenciasubjetiva, una circunstancia que, a nuestro pare-
34 Manuel MaldonadoAlemán cer, constituye una de las causas fundamentales de que hasta ahora la investi - gación literaria no haya dejado de configurarse como una actividad pluricon - cepcional e inestable. Pues, como muestran numerosas investigaciones, una realidad ontológica, como por ejemplo un texto, no puede ser conocida en su configuración objetiva, dado que todo acto de percepción, comprensión o tnvestigación es en lo esencial un acto de construcción. Y de lo que se trata, concretamente, es de otorgarle a la investigación literaria un fundamento ade - cuado que permita controlar de manera intersubjetiva la actividad eminente - mente constructiva que la caracteriza, un fundamento que no puede derivarse del propio objeto de investigación, ya que éste no es susceptible de ser conoci - do con objetividad 6 Por esa tazón proponemos afrontar la fundamentación de la investigación literaria desde una perspectiva constructi vista que sepa supe - rar el obstáculo sustancialista y eliminar el subjetivismo especulativo de la actividad investigadora. Entendemos que el cumplimiento de esta tarea, quesin duda entraña serias dificultades, viene propiciado por el cambio efectuado en los últimos años en convicciones fundamentales de laepistemología y de la filosofía de la ciencia. Sobre todo el llamado constructivismoradical, una corriente que se apoya en investigaciones recientes de ciencias como la biología, la cibernética o la psi - cología, ha supuesto un importante cambio de rumbo epistemológico, cuyas consecuencias juzgamos muy significativas para la adecuada fundamentación teórico-cognitiva de los procesos de investigación literaria, así como también para el replanteamiento de su función y dilucidación de sus características estructurales. 3. Principiosteóricos del constructivismo radical 3.1. La concepción constructivista de la cognición El constructivismo radical —no ha de confundirse con el constructivismo filosófico de laEscuela de Erlangen— se fundamenta teóricamente en una con - cepción constructivista de la cognición, tal como ha sido desarrollada, desde diversos puntos de vista y de modo interdisciplinar, principalmentepor el neu - rofisiólogo Gerhard Roth, los biólogos Humberto R. Maturana y Francisco J. Varela, el psicólogo Ernst von Glasersfeld ~a él se ledebe la denominación— y el cibemético Heinz von Foersten Un aspecto esencial caracteriza el proceder de la teoría constructivista de la cognición: la sustitución de lacuestión planteada por la epistemología tradicio - nal acerca del qué conocemos, por el problema más complejo del cómo de la Cfr. a este respecto Maldonado Alemán (¡994, 1995a, 1995b, 1996>.
El constructivisrno radical y la investigación literaria 35 realización del conocimiento. Es elproceso cognitivo, con sus efectos y resulta - dos, y no el objeto del conocimiento, lo que en realidad ha de ser analizado al determinar el primero la configuración del segundo. «Die erkenntnistheore - tisehe Leitfrage lautet nicht mehr: Was ist Wissen?, sondem: Wie erwerben wir Wissen?» (Schmidt, 1988: 141). Desde este punto de partida, tres son las ideas básicas que caracterizan la perspectiva constructivista: — La estructura funcional y operativa de nuestro organismo nos impide la reproducción o representación pasiva y objetiva del mundo real, por lo que no podemos describir o explicar la realidad absoluta como la realidad. — El ser humano construye, a fin de orientarse y sistematizar sus experien - cias, categorías conceptuales de desigual grado de complejidad, como principios, sistemas, teorías, etc., que se estabilizan socialmente como modelos de realidad. — La verdad o correspondencia con larealidad absoluta no puede admitirse como criterio regulador de la actividad científica, dado que es inacce - sible, por lo que los conocimientos científicos y construcciones concep - tuales han de ser juzgados por su consistencia interna, interpretabilidad empírica y capacidad explicativa. La teoría constructivista de la cognición parte del principio de que la per - cepción de la realidad, como fenómeno que incluye la existencia del objeto, no se origina en los órganos de los sentidos, sino en las regiones específicamente sensoriales del cerebro(Roth, 1985). El cerebro humano, debido alacarencia de acceso directo al mundo exterior, se manifiesta funcionalmente en lo cognitivo como un sistema cerrado, autorreferencial y autoexplicativo, poseedor de un lenguaje propio, gracias al cual puede operar de manera conjuntacon el sistema nervioso. Laconexión con larealidad larealiza el cerebro mediante los órganos receptores. Estos órganos son los encargados de adecuar a las características propias del cerebro, esto es, de traducir al lenguaje cerebral de impulsos bioe - léctricos los estímulos procedentes del exterior,que de otra fonna, dado que el cerebro en cuanto sistema cerrado sólo entiende ese lenguaje, no podrían afec - tar a las células nerviosas ni ser registrados por él. Los órganos de los sentidos ven limitada, así, su función a transformar en un solo tipo de fenómenos, o sea, en impulsos eléctricos, y en algunos casos a someter auna especie de preelabo - ración, la multiplicidad y variedad de fenómenos físicos y químicos que proce - dentes del mundo exterior los estimulan. En virtud de esta operación de traduc - ción, los fenómenos externos pierden su especificidad originaria y adquieren unanueva modalidad de potencialidades nerviosas en la que carecen de un sig - nificado concreto. Es decir, a pesar de que el cerebro está en contacto con el mundo circundante mediante los sentidos y recibe, ciertamente, lainfluencia de la realidad exterior, «ist diese Beeinflussung durch die Welt ohne unmittelbar
36 Manuel Maldonado Alemán gegebene Bedeutung» (Roth, 1986: 170). Para el sistema cerebral sólo existen señales eléctricas que éste, a fin de otorgarles un significado especifico, inter - preta sometiéndolasa pruebas de consistencia. O sea, elcerebro, al mismo tiem - PO queregistra, interpreta el sentidode las impresiones sensoriales otorgándoles un significado concreto. La atribución de significado no sólo se produce con arreglo a los impulsos eléctricos emitidos por losreceptores, sino también sobre la base de la integración dinámica de aquéllos en diversas expectativas, asociaciones y experiencias pasadas, entre las que se incluyen las que han sido heredadas genéticamente. Cada nueva sensación es confrontada con las emo - ciones y percepciones pretéritas, para lo que el cerebro se apoya en la recons - trucción continua de éstas mediante la memoria, y sólo entonces se establecerá aquélla como una percepción consciente y definida. En este proceso de asigna - ción de significado el cerebro se rige por ciertos criterios internos queélmismo elabora y que la psicología de la Gestalt ya concretó como los de precisión, organización clara y simple, falta de contradicción, etc. En definitiva, no vemos con los ojos, sino con, o mejor, en los centros visuales del cerebro. La percepción es construcción einterpretación, asignación de significado a los pro - cesos de las neuronas de por si libres de significado, como subraya G. Roth (1986: 169-170). Debido a que en el cerebro laelaboración de la señal recibida y la adjudica - ción del significado funcionan como un todo indivisible, la interpretación obte - nida no debe entenderse como la descripción de una estructura objetiva en el mundo real, o sea, como el establecimiento de unarelación de correspondencia entre la imagen quc supuestamente nos transmiten los sentidos y la realidad «objetiva». Del proceso global de adecuación e interpretación de los estímulos extertores resulta una copia que bien poco, o nada, tiene que ver con el «origi - nal>t Y, de hecho, el cerebro nunca podrá acceder al Urb/Id, al arquetipo del modelo de realidad construido por él mismo. La estructura funcional del cere - bro, al no poder separar la percepción de la interpretación, ya que ambas opera - ciones constituyen un único acto, imposibilita la reproducción o representación pasiva e isomorfa del mundo real. No podemos esperar que los procesos cogniti - ~os Élue acaecen en buestro cerebro representen o describan los4einómenos del mundo circundante, es decir, que nuestro conocimiento se configure como ima - gen fiel de esa realidad independiente y absoluta; «die Welt, wie wir sic sehen, ist immer genau das: die Welt wie wir sic sehen» (Richards/ Glasersfeld, 1984: 215), un constructo o modelo de nuestro sistema cognitivo, el fruto de La activi - dad de un sujeto cognoscente y no el producto de una recepción pasiva. Las impresiones sensoriales tendrán, así, únicamente el significado que el sistema Fueron psicólogos de la Gestalt, corno W. Metzger y W. Kóhler, quienes ya en los años veinte demostraron experimentalmente que la percepción no es representación del mundo exterior, sino un acto de construcción de arden que está determinado por la organización y rnodo de operar del sistema psíquico, y no por la realidad. Cfr. Stadler/Kruse (1986) y Kruse (1988).
El constructivisrno radical y la investigación literaria 37 cerebral dicte, sin que exista ninguna pretensión de ‘verdad’ en el sentido de correspondenciacon unarealidad ontológica. «Die Wahmehmungsinhalte milissen daher vom Gehirn selbst konstituiert werden. Wahmehmung ist demnach Bedeutungszuweisung zu an sich bedeutungsfreien neuronalen Prozessen, ist Konstruktion und Interpretation» (Roth, 1986: 110). En suma, el mundo que experimentamos es un mundocognitivo construido por nosotros mismos, un modelo estructurado y determinado por el observador y su cerebro de acuerdo con sus características propias. Comoexpone con clari - dad E. von Glasersfeld, lo quepercibimos o experimentamos, lo que conocemos y llegamos a saber, está necesariamente construido con nuestros propios mate - riales y sólo se puede explicar a partir de nuestra manera específica de construir (1981: 35). Serán, en definitiva, operaciones de construcción y constitución, y no de reproducción, las que caracterizan la actividad propiamente cognitiva del ser humano. Por tal motivo, se desestima el supuesto de la existencia de una concordancia icónica entre conocimiento y realidad. Por cuanto la organización cerebral sólo permite la construcción dinámica de un mundode experiencia que, en suma, es nuestro mundo, alo que la ciencia únicamente puede aspirar es ala fijación de regularidades en ese mundo cogni - tivo, con cuya ayuda el organismo pueda asimilar y organizar sus experiencias. No se trata, por tanto, en la actividad científica, de establecer unarelación com - patible y consistente entre mundo real y experiencia, sino única y exclusiva - mente entre nuestras propias experiencias, de modo que de ahí resulte una uni - dad procesual internamente coherente y homogénea. 3.2. Los sistemas autopoiéticos El constructivismoradical ha dedicado numerosos estudios al análisis de las bases biológicas del conocimiento humano y a la dilucidación de la organiza - ción y estructura de los seres vivos en las que el conocimiento se enraíza. Los resultados de estas investigaciones, desarrolladas ante todo por los biólogos 1-1. R. Maturana y E J. Varela, configuran lo queellos han convenido en denominar la teoría de los sistemas autopoléticos (Maturana, 1982; Maturana! Varela, 1990). Según estateoría, un organismo vivo es un sistema autopoiético, es decir, un sistema autónomo y estructuralmente determinado, organizado de forma autoproductora, autorreguladora y autorreferencial. Lo que distingue a un siste - ma vivo no son las propiedades de sus componentes, sino una organización que lo define como clase y una estructura que lo determina particularmente. La organización se refiere a las relaciones entre los componentes del sistema, que hacen quea la unidad se lareconozca como una entidad específica. Por estructu - ra se entienden los componentes y las relaciones que se dan entre ellos, que específicamente constituyen una unidad determinada. Cada unidad particular tiene una estructura que realiza la organización. Mientrasque laorganización es
44 Manuel Maldonado Alemán Con esta concepción de lo empírico y de la ciencia se desvirtúa toda activi - dad científica que busque su legitimación en el conocimiento de la realidad objetiva y, con ello, de la verdad absoluta. Desde esta perspectiva, la pretensión de alcanzar un conocimiento científico absoluto es en sí misma errónea. Porello el constructivismo, consciente de la relatividad de todo conocimiento humano, orienta la investigación científica hacia la obtención de un saber que se caracte - rice, primariamente, por su eficiencia y validez para la propia vida humana, e ignora, de manera deliberada, cuestiones relativas a su verdadu objetividad. El constructivismo radical sustenta, así, un concepto pragmática de ciencia: la ciencia, entendida como unaforma específica de dar solución a problemas plan - teados en el ámbitocientífico 13 sirve al objetivo fundamental de asegurar nues - tra autopoiesis, mejorar nuestras condiciones de vida y garantizar la supervi - vencia de la especie. Primordialmente, la actividad científica debe ocuparse de la elaboración y desarrollo de procesos de investigación eminentemente opera - tivos y útiles, desestimando la búsqueda, como un fin en sí mismo, del conoci - miento del mundo circundante. 4. La recepción e interpretación literarias desde la perspectiva constructivista Según explica el constructivismo, la capacidad de interacción consensual que poseen los seres humanos les permite comunicarseentre sí. Esta comunica - ción no debe entenderse, sin embargo, como un intercambio de información. La particularidad esencial del fenómeno comunicativo no es, en rigor, la transmi - sión de la información generada por un emisor, sino la generación de informa - ción o sentido que el receptor realiza en su propio ámbito cognitivo a raíz de las acciones comunicativas del sujeto emisor Pues, en lo fundamental, «die reale Welt, dic wir mittels sensorischer Rezeptoren so unmittelbar als real und objek - tiv erleben, ist ein Konstrnkt unseres Gehirus, das die Reize der Umgebung, in der der menschliche Organismus lebt, auf eme artspezifische Weise verarbeitet 13 Esa fomn específica de solucionar problemas que en opinión del constructivismo radical distingue a la ciencia, se caracteriza por la utilización de un método científico controlable inter - subjetivamente. Así lo explica H. R. Maturana (1982: 236-237): «Als Wissenschaftler machen wir wissenschafdiche Aussagcn. Diese Aussagen werden durch das Verfahren validiert, das wir gebrauchen, urn sic zu erzeugen: durch dic wisscnscbaftliche Methodc. Diese Methode kann durcb dic folgenden Operationen dargestellt wcrdcn: (a) Beobachtung cines Phánomens, das als zu erklárendes Problem angesehen wird; (b) Entwiekl¡ng ciner erklérenden Hypothesc in Form cines detenninistisehen Systems, das cm PbMioracn erzeugen kann, wclches mit dem bcobachteten Phásiomen isomorph ist; (e) Oenerienuxg e{nes Zustandes oder Prozesses des Systems, da entspreehcnd der vorgelegten Hypothese als vorhergesagtes Phanomen beobachtet werdcn solí; (d) Beobachtung des so vorhergesagten Phánomens».
El constructivismo radical y la investigación literaria 45 und zu einem globalen Weltkonzept zusammensetzt» (Schwarz, 1992: 40). En rigor, «el fenómeno de comunicación no depende de lo que se entrega, sino de lo que pasa con el que recibe» (Maturanal Varela, 1990: 169), de cómo el desti - natario describa e interprete los estímulos que recibe y qué consecuencias tenga este hecho en su conducta. En este sentido, la comunicación no se configura como un intercambio de información, sino como construcción paralela de información en el ámbito cognitivo de los individuos que se comunican. «Infor - mationist etwas, das wir alctiv schaffen, wo immer es die Umstánde ‘erlauben’ und wo immer wir sie zwischen die Fakten der Welt hineinprojizieren kónnen — letzten Endes sind wir es, die die Welt sinnvoll undinformationshaltig machen» (Hérmann, 1976: 470).Consiguientemente, por información se debe entender el efecto que unaseñal ejerce sobre la estrucmra y función de un sistema cogniti - yo, sobre su conducta y sus estados de percepción y conciencia, en el sentido que ese efecto no es producto de una información transmitida y recibida, sino, en cualquier caso, construida o generada. Así, la información, concebida como ‘sentido para alguien’, es una dimensión dependiente del sujeto —lo que no quiere decir que sea necesariamente ‘subjetiva’ ya que el sujeto es un individuo socializado—, queel organismo en cuestión construye en su propio ámbito cog - nitivo a raíz de una acción comunicativa. De aquí se desprende que no puede haber una interaccióncomunicativa directa o inmediata entrelos sereshumanos. Estos interactúan en el proceso comunicativo según sus respectivas determina - ciones estructurales sobre labase de las descripciones y percepciones que cada organismo elabora y sintetiza en su propio ámbito cognitivo y de interacción, lo que configura la manera específica cómo cada individuo comunicante experi - menta los acontecimientos externos y alos demás organismos. El lenguaje se evidencia, desde esta perspectiva, como un sistema de orientación comunicativa; es decir, el comportamiento lingíhístico es fundamen - talmente un comportamiento de orientación: la conducta linguistica «orientiert den zu Orientierenden innerhalb seines kognitiven Bereiches auf Interaktionen hin, die unabhángig sind von der Art der orientierenden Interaktionen selbst» (Maturana, 1982: 55). 0 loquees lo mismo, laconducta lingfiística sólo es posi - ble sobre la base de la interacción comunicativa; y la función concreta del len - guaje quela origina consiste en orientaren su propio ámbito cognitivo a los par - ticipantes comunicativos al objeto de provocar operaciones consensuadas de naturaleza lingúistica, cognitiva, efectiva, etc., y no en remitirlos a entidades autónomas o independientes. En rigor, el lenguaje se manifiesta pt-imariamente, en cuanto producto enteramente social y funcional, como un sistema de con - ductas y no como un sistema de signos. En sentidoestricto no puede haber, por tanto, una transmisión de pensamien - tos o información entre los interlocutores. El emisor del mensaje, usando los medios convencionales de comunicación, puede motivar al receptor a poner en funcionamiento su sistema cognitivo. Pero qué operaciones cognitivas éste rea - liza y qué resultados éstas tendrán, sólo lo puede determinar el propio receptor.
46 Manuel Maldonado Alemán La causa laencontramos en lo anteriormente expuesto: la comunicación apare - ce unida a un canal que transmite el mensaje a los órganos receptores del oyen - teo lector. Estos órganos envían el mensaje alcerebro ya traducido a su lengua - je. Pero el mensaje transmitido es en realidad un conglomerado de impulsos eléctricos, y no pensamientos o informaciones. Estos surgen únicamente en las regiones cognitivas del sujeto en cuestión, en absolutadependencia de unas con - diciones individuales, culturales y sociales muy específicas y particulares. En términos rigurosos, por consiguiente, no se puede decir queexista una transmi - sion de información entre receptor y emisor del mensaje. Lo que sí se puede intercambiar en el proceso comunicativo lingúistico-textual son medios de comunicación ópticos o acústicos que provocan unos estímulos que son interpretados de forma individual por los receptores. O sea, lo queen realidad se transmite son señales físicas, impulsos eléctricos, y no pensamientos o informaciones. De esta manera, con la ayuda de expresiones lingúisticas y medios de comunicación no hay instrucciónodeterminación, sino a lo sumo una activación u orientación en elámbito dela interacción, que puede adoptar moda - lidades muy diversas. Conforme a la concepción constructivista de la comunicación, todo el pro - ceso de recepción e interpretaciónliterarias adquiere una nueva dimensión. La conceptuación de la comprensión textual como el acto de recoger o reproducir la información que se encuentra supuestamente en la obra es una apreciación errónea. La recepción de un texto literario es un proceso activo, dinámico y complejo de elaboración y construcción de sentido. El lector, siguiendo las pau - tas establecidas por sus propios conocimientos, expectativas, convenciones lite - rarias, etc., desarrolla unaestrategia de lecturadeterminada que acabará adjudi - cando altexto un sentido concreto de acuerdo con esos condicionantes previos. Qué tipo de sentido le asigna altexto, depende de las estrategias de adjudicación empleadas que pueden variar de individuo a individuo. La coincidencia de sen - tidos producidos por distintos lectores en tomo a un mismo texto se debe atri - buir al empleo de estrategias de lectura y convenciones literarias semejantes. pero no ala posibilidad de que hayan reconocido el sentido ‘correcto’ en el tex - to. Este fenómeno se puede dar fundamentalmente entre individuos que, al haber tenido un proceso similar de socialización, disponen de modelos de reali - dad y, por tanto, de convenciones linguisticas, literarias, estéticas, etc. afines. En definitiva, antes que una cualidad inherente al texto, intemporal e inmu - table, el sentido textual es una categoría eminentemente comunicativa, pertene - ciente al ámbito cognitivo del receptor o intérprete, en la que intervienen al menos tres variables: el sujeto de la comprensión, la materialidad textual y la situación de recepción ointerpretación. El sentido finalmente atribuido a un tex - to resulta, así, de los esfuerzos de los lectores/oyentes por comprender de forma coherente las expresiones lingúisticas. o sea, por hacerlas significativas para ellos mismos, por lo que no puede existir un significado o un sentido en un tex - to, sino exclusivamente para un lector u oyente. De este modo, el texto ya no se
El canstructivismo radical y la investigación literaria 47 concibe como unaentidad objetiva y autónoma quepueda utilizarse como refe - rente para demostrar la verdad o falsedad de los juicios que han sido emitidos sobre su sentido. El texto es esencialmente unadimensión física sin significado. La percepción de esa dimensión como texto y la construcción de su correspon - diente sentido es una actividad exclusiva del lector, que éste realiza siguiendo unas estrategias cognitivas propias. En virtud de lo expuesto, la interpretación de un texto literario no puede concebirse como laconstatación del sentido ‘correcto’ deltexto, obien, como el descubrimiento de la ‘verdadera’ intención del autor. Normalmente, en las des - cripciones puramente estructurales de un texto y en la construcción del signífi - cado convencional de sus elementos —por ejemplo, el de los términos ‘Prinz, Stadt, Hof, Graf, Táler, Landgut, Vermáhlung, Verbrechen’, etc. en Emilia Galotti de Lessing— no suelen alcanzarse resultados dispares —si exceptuamos algunos textos, como los de la poesía dadaísta—, siempre y cuando esas cons - trucciones se realicen siguiendo las convenciones y estrategias propias de una lengua natural. El problema surge cuando partiendo de los resultados obtenidos por el análisis formal se le atribuye un sentido a la materialidad textual—en el caso de Emilia Galotti por ejemplo: ‘la muerte de Emilia es el triunfo del ideal burgués de virtud frente ala arbitrariedad e inmoralidad del tirano’— o se efec - túan aserciones valorativas —‘la muerte de Emilia a manos del padre es una solución positiva del conflicto’—, explicaciones histórico-contextuales —‘el drama es un reflejo claro del desmesurado despotismo cortesano y del afán de emancipación de la burguesía de la época’—, afirmaciones sobre lafunción de las estructuras —‘la estructura rectilínea del drama y la rígida causalidad del desarrollo de la acción expresan que lo que acontece en el mundo está sometido a un orden preestablecido y no es producto del azar o de la casualidad’—, etc. En el momento que se integran las características formales y los diferentes significados convencionales en una estructura de sentido coherente y se cons - truye un mundo textual, entonces normalmente los intérpretes obtienen resulta - dos muy dispares, dada la multiplicidad y la manifiesta e inevitable subjetividad de los contextos de sentido que aquéllos establecen para poder comprender e interpretar el texto. Y buena prueba de ello son las variadas y a veces contradictorias interpretaciones que se han realizado de Emilia Galotti. Ello es así, porque «was fúr dic Normalrezeption literarischer Werke gilt, gilt jedoch auch fúr die wissenschaftliche Interpretation» (Steinmetz, 1987: 138). Como también muestra H. Aust (1986), la interpretación está íntimamen - te vinculada a la comprensión y ambas operaciones sitúan al texto en un con - texto de sentido dependiente del sujeto para poder comprenderloo interpretarlo. Es decir, el mundo textual o estructura coherente que resulta de la actividad interpretativa supone la utilización del principio de constancia de sentido y la constitución previa dé un marco referencial que permita estructurar y sistemati - zar con congruencia las características formales y significados convencionales atribuidos a los elementos textuales. El sentido o significado verdadero o autén -
48 Manuel MaldonadoAlemán tico de un texto sólo se podría averiguar si efectivamente se lograra establecer una referencia objetiva o intersubjetiva fuera del ámbito cognitivo del sujeto, quesirviera de medida imparcial de comprobación. Sin embargo, en la constitu - ción del marco de referencia participan, consciente o inconscientemente, el sis - tema de presuposiciones, los intereses, las necesidades, los conocimientos, las facultades, las intenciones, etc. del intérprete, así como también el modelo de realidad vigente en su grupo social. Cualquier acción de interpretación presupo - ne siempre al inté¡prete y un contexto, y específicamente los criterios y concep - tos teó~co-literarios, poetológicos y semánticos que aquél utiliza, que son los factores de los que depende directamente la interpretación textual, O sea, en todo caso el marco referencial necesario para la atribución de significado o sen - tido a un texto literario se encontrará necesariamente/Viera del texto y dcnt>v del sistema cognitivo del intérprete, y no será posible que el propio texto se consti - tuya en la instancia que decida si el marco referencial elegido y el significado que de él se derive son los ‘correctos’. Ante la inexistencia de un marco objetivo o intersubjetivo de referencia y dada la falta deuna relación de legitimación entre texto e interpretación, los criterios de valoración de las hipótesis interpretativas no son los de verdad o falsedad, sino los de consenso, argumentación plausible y coherente, e innovación, entre otros. Más quede la constatación del sentido atemporal y único de un texto, la corroboración de una interpretación es consecuencia de una operación de convencimiento social: una interpretación logra finalmente imponerse no porque el texto la legitima y demuestra su ‘verdad’, sino gracias a su aceptación social por consenso. El grado de aceptación de la intepretación dependerá dc su conformidad con las necesida - des, convenciones, valores, intereses y normas de valoración de las instituciones literarias de una sociedad dada en un momento detenninado. Con ello, la interpretación se configura como una actividad constructiva y productiva caracterizada por el empleo de una argumentación plausible y per - suasiva que pretende alcanzar para sus hipótesis la aceptación por consenso, y no como una actividad que se distinga por su objetividad ni por satisfacer crite - rios científicos o empiricistas. Esto en realidad no es un inconveniente, sino una gran ventaja: la parcialidad de la atribución de sentido preserva al texto de ser usurpado unilateralmente y libera a la actividad interpretativa de actitudes dog - máticas y de la propensión normativa, garantizándole uno de sus mayores atractivos: mostrar otras posibilidades innovadoras de lectura y ayudar, aunque sin intención preceptiva, al lector profano en la realización de su propia recep - ción. Así y todo, es necesario diferenciar entreel intérprete ‘profesional’ o espe - cialista y el lector ‘normal’. Pues mientras que el simple lector establece su con - texto interpretativo de modo espontáneo y no pretende realizar una interpretación sistemática o rigurosa del texto, der berufsrnafiige Interpret fúhrt seine interpretation gemeinhin ah Kornrnu - nikationsbeitrag aus, der an Fachgenossen gerichtet ist, der andere iberzeugen
El construcrivismo radical y la investigación literaria 49 will, der sich háufig auch mit den Deutungen anderer kritisch auseinandersetzt. Dieser Kornmunikationscharakter der —gewóhnlich schriftlich fixierten— interpre - tation ¡st nicht ohne Einflul3 auch auf Auswahl und Einsatz der Kontexte, nicht ohne EintluB auch auf die Argurnentation in der eigentlichen Deutung, auf dic Prasentation der Resultate. Was ir der Deutung des Privatlesers flir diesen impli - zil. unaus&m3uliert oder von selhstversthndlicher, daruin nicht notwendig ni prO - fender Geltung bleiben kann, mul3 in der professionellen Interpretation explizit gernacht werden (Steinmetz, i992: 484). 5. Aspectos metodológicos de una investigación literaria empírico-constructivista Dada la condición indefectiblemente subjetiva de la recepción e interpreta - ción literarias, estimamos que mientras se persevere en el postulado sustancia - lista de laexistenciaen la obra de un sentido atemporal y correcto, y se reduzca la investigación literaria a su averiguación y al desarrollo de una fórmula de procedimientoque permita establecer la interpretación o la recepción adecuada, los estudios literarios continuarán constituyendo una actividad pluriconcep - cional e inestable. Difícilmente la investigación literaria podrá superar la crisis metodológica y llegar a erigirse en una actividad propia de lo que para T. 5. Kuhn es una ciencia normal, en tanto no se desista del propósito de solucionar elproblema tradicional de la hermenéutica, esto es, la correcta averiguación del sentido único y verdadero del texto. Pues, ala postre, será siempre la evidencia subjetiva y no, como se ha pretendido, la materialidadtextual, la instancia que legitime la constatación del sentido o del significado implantado supuestamente en la obra. La realidad textual, aunque si bien no negamos su existencia, no pue - de ser conocida en su configuración objetiva y absoluta por el sujeto lector. Consiguientemente, entendemos que si se descarta de lainvestigación litera - ria el modo esencialista o sustancialista de plantear los problemas y se estable - cen los objetivos de su actividad investigadora en términos de función, o sea, concentrando los esfuerzos en el estudio de las acciones concretas de los participantes en el sistema de la literatura, será posible, siguiendo una metodo - logía y unos procedimientos adecuados, que las aserciones realizadas sobre los fenómenos literarios puedan ser comprobadas intersubjetivamente y que la investigación literaria adquiera, en consecuencia, un carácter ciertamente científico. De esta manera la investigación literaria ya no quedaría reducida a una actividad de interpretación o de análisis textual, como así ha sido tradicio - nalmente, sino que, por el contrario, se ampliaría al ámbito global de la comu - nicación literaria. El dominio de investigación de los estudios literarios estaría entonces constituido por todas aquellas acciones de naturaleza social que hacen posible la producción, la transmisión, larecepción y la elaboración (en forma de comentarios, interpretaciones, traducciones, etc.) de las obras consideradas lite - rarias. La tarea concreía de la investigación literaria consistiría, así, en lo esen -
50 ManuelMaldonado Alenian cial, en la observación, descripción y explicación tanto diacrónicacomo sincró - nica de la estructura, función y dinámica de las acciones y procesos sociales de comunicación literaria. Las aserciones que se realicen en una investigación de estas características no podrán tener laestructura ‘el texto Xsignifica Y’; más bien, habrá queañadir a esa estructura otros factores: ‘el lector o intérprete L construye mediante la acción Aen la situación S el significado 1’ del texto X’ (Viehoff, 1 988: 88). A tal efecto, los resultados de cualquier acción comunicativa realizada con un texto tendrán que analizarse teniendo en cuenta específicamente cómo, dónde, cuán - do y para quién unas estructuras determinadas han sido producidas, recibidas, transmitidas o elaboradas. Esto no significa, sin embargo, que desaparezcan las obras literarias del ámbito de estudio de una investigación literaria de intencio - nalidad científica. Pero exceptuando las estructuras fonológicas, fonéticas, mor - fológicas, sintácticas, léxicas, narrativas, métricas o estilísticas de un texto, o bien, cuestiones relativas a su historia de transmisión o de edición, que por obe - decer a determinadas convenciones y estrategias pueden ser analizadasformal - mente de modo intersubjetivo 14 los aspectos semánticos y estéticos atribuidos a las obras literarias deberán ponerse en relación con los actantes y su contexto particular. En definitiva, si los estudios literarios aspiran efectivamente a superar la arbitrariedad y el subjetivismo especulativo, estimamos que éstos han de recha - zar categóricamente cualquier criterio de verdad que pretenda asentarse en los ‘~ A diferencia de la interpretación, el análisis de las estructuras textuales sí puede realizar - se, a nuestro parecer, de modo científico. Para ello haría falta una teoríade análisis explícita que, fundamentada en un concepto claro de teoría científica y en unos valores metateóricos precisos, esté compuesta por un conjunto de términos descriptivos y una serie de reglas de análisis. Los términos descriptivos permitirían diferenciar, designar y describirías estructuras textuales que se consideren relevantes. Estos términos pueden proceder de diferentes teorías, por ejemplo de teo - rías lingílísricas sobre el análisis de estructuras fonológicas, morfológicas, sintácticas, léxicas, etc., o de teorías poetológicas sobre estructuras retóricas, rnétricas, narrativas, géneros, etc. Las reglar deanálisis tendrían que establecer qué operaciones son legítimas —desde el punto de vis - ta de la aceptabilidad científica— y necesarias para establecer relaciones sistemáticas entre las estructuras descritas y poder ‘interpretarlas. o sea, atribuirles significación y construir un mode - lo de la estructura textual (Titzrnann, 1991: 398-399). Entre las reglas de análisis se podrían destacar aquéllas que exigen una formulación precisa e intersubjetivamente comprensible de los resultados del análisis y que las aserciones sean coherentes y comprobables empíricamente. El análisis de las estructuras textuales permitiría examinar, por ejemplo, los procedirnientos de estructuración de las obras pertenecientes a un autor o a una época determinada, o comparar tex - tos considerados literarios con textos no literarios, o bien, diferentes textos literarios entre sí. Pero siempre habrá que tener presente que las estructuras que se obtengan de esos análisis depen - derán de los presupuestos, métodos, conceptos y modelos teóricos utilizados en su constitución. Y que al igual que cualquier otro método de estudio, también los métodos y procedimientos que se empleen en una investigación puramente lingílistico-textual tienen que cumplir las condiciones de funcionalización. legitimación, parcialización y empirización. que más adelante expondremos.
El constructivismo radical y la investigacián literaria 51 principios de autoridad, certeza subjetiva oevidencia, y deben, en consecuencia, abogarpor la necesidad de una práctica investigadora que, basándoseen los pos - tulados de transparencia teórica y metódica, obtenga en cada uno de sus ámbi - tos resultados empíricamente controlables e intersubjetivamente comprobables. En aras de dicha transparencia, la investigación literaria debe explicitar con la mayor claridad posible, en un lenguaje intersubjetivamente comprensible y con - forme a una argumentación racional todas sus presuposiciones tácitas, es decir, las teorías, reglas, convenciones, normas y valores que sirven de fundamento a su actividad investigadora; así como también todos sus procedimientos metodológicos y objetivos concretos. De estas reflexiones se derivan unos principios o normas fundamentales que han de dirigir la práctica investigadora y que otorgarán a sus resultados homo - geneidad y rigor científico. Siguiendo las consideraciones desarrolladas por P. Finke, 1-1. I-lauptmeier y 5. .1. Schmidt, estos criterios pueden reducirse en lo fun - damental a tres: teoricidad, aplicabilidad y empiricidad (Hauptmeier/ Schmidt, 1985: 24; Einke, 1982:71 y Ss.). — La norma de teoricidad establece la condición imprescindible de toda actividad científico-literaria de disponer de un concepto de teoría empí - rica preciso y claro; una norma que va unida a la exigencia de que la investigación literaria se desarrolle en el marco referencial de una teoría explícita. — Con la ayuda de unas teorías concretas y suficientemente elaboradas se ha de dar solución especialmente a aquellos problemas cuya relevancia teóricay utilidad práctica hayan sido admitidas por consenso en el seno de lacomunidadde investigadores, o sea, aaquellos problemas sobre los que exista una necesidad explicativa intersubjetivamente aceptada, una exigencia que expresa el postulado de aplicabilidad. — El postulado de empiricidad establece, por su parte, que los conoci - mientos obtenidos por la investigación literaria posean contenido empí - rico y sean, por tanto, comparables de modo intersubjetivo; una norma que entraña lanecesidad de que todos sus métodos sean «lehr- und lem - bar, iiberprúfbar und kritisierbar», pues únicamente si los fundamentos melodológicos y metódicos de las acciones científicas son explícitos, «<kónnen sie> zu empirisch úberprúfbaren Resultaten ftihren» (Haupt - meier/Schmidt, 1985: 118). De los postulados de teoricidad, aplicabilidad y empiricidad se deduce la necesidad de explicitar con claridad la estructura de la investigación literaria que pretenda desarrollarse bajo criterios científicos, una investigación que a par - tir de ahora calificaremos de empiricista. Una estructuración básica pero preci - sa del proceso de investigaciónempiricista, que recoge la metodología utilizada en las ciencias sociales, es laque ofrecen 1-1. 1-Iauptmeier y 5. 1. Schmidt (1985:
52 Manuel Maldonado Alemán 164-165) en el siguiente esquema elaborado con referencia a R. Viehoff (1981: 15-17) 5: rb,orníascb, Aassage ¡ (Hsaterrasasd- / &oorme> 5’ Bestiinnisang des ObjeI«. —- Proroboil bcrci chas Explonnion AbSOCCWUnP des Obi~kas7 J Ja Thenreasische Ansasage -- —~ P,snrokofl Defínitias non y— Pronolon II Ryporhenen bddonp -.—-~. —— Pasonnnkotl Ceeigncase O petasasiota- Geespi,ern Meashodan 1 honran J Mct,nat,oos,,te naln )cs¡dorao )eaideraas — norh anden’ mnglasch fscoas¡asniscbe Prono boíl pro coko LI ¡Ja ¡ Ja —t OWbt ti- OddongnnQ hnt’osa Y dr, Merhodcf Ioajikannras> Untasoohugsasnj fp’eoasras’ x,. — —~ Onu toLwerndsg? “~Á±—~,rnrn’ [i~ren¡aíasan,mio,g — asnd P,úl¡onas de, Daten, Stastor,sebs Struktnanos.,n [“ng Uberp’o<onp den 1 Lffi~ihhdont~~ann Roonh~J~ Mes Ny fon besen O ja Oberpoilsong dr, Ponsnlsoagsfrage Astasonsone Bh,oasg] — astas de, thoorenasn[a,n -iv---- Fi- a—..--- ‘eNCINO g de, Ilfonhannas, ¡ tras ltnnnbnngsp,n,ennns-—--——-——.. jBf ‘ch no, So ng. An lix nr> --a--—___ SnInt’,r¡ - frkkasnag> ps¡nnb¡t¡ ‘~ El levantar acta (‘Protokoll’) que el siguiente esquema propone tiene como finalidad faci - litar la comprobación de las acciones desarrolladas en las distintas fases del proceso de investigación. Las flechas indican lo que hay que hacer caso que la respuesta a una determinada cuestión sen positiva o negativa.
El construcrivis,no radical y la investigación literaria 53 Siguiendo la estructuración propuesta en este esquema, en lainvestigación literaria empiricista pueden distinguirse las siguientes fases: 1) El punto de partida de la actividad investigadora consistirá en la determinación del ámbitode investigación y en su delimitación, es decir, en el planteamiento a la luz de una teoría de un problema o cuestión al que se quiere dar una solución o explicación. La formulación precisa y clara del problema y la fijación de la finalidad de la investigación —el qué y el para qué— constituyen el primer paso fundamental del proceso deinvestigación, el cual se extenderá por unaserie de etapashasta lograr resolver el problema planteado, pero sin olvidar que las soluciones pue - den ser válidas o no. 2) A continuación, partiendo de unos fundamentos teóricos concretos, se pueden establecer unas hipótesis, las cuales, en cuanto tentativas de explicación de determinados fenómenos, orientan a modo de idea direc - triz laactividad investigadora. Una vez concluido el proceso de investi - gación, estas hipótesis podrán ser mantenidas, rectificadas o refutadas. De las hipótesis se ha de exigir que cumplan, al menos, las siguientes condiciones (Ander-Egg, 1987: 99-101): — Que sean una respuesta probable o plausible a la cuestión que se investiga. — Que sean conceptualmente claras. — Que sean generales ytrasciendan la explicación de lo singular, pero a la vez especificas y se limiten a un ámbito concreto. — Que posean contenido empírico y gracias a ello puedan ser comprobadas intersubjetivamente. — Que estén insertadas en un marco teórico explícito que les dé significación. — Que se puedan operacionalizar, es decir, que se puedan comprobar mediante el control empírico de sus elementos teóricos. Previamente a la formulación de las hipótesis se requiere que los con - ceptos teóricos que aparecen en ellas hayan sido definidos, precisamente con el objeto de explicitar qué es lo queen realidad se quiere comprobar o explicar. De este modo, si un investigador elige, por poner un ejemplo, la comprensión literaria como ámbito de investigación y reduce los obje - tivos específicos que pretende alcanzar con sus estudios, de un lado, a examinar empíricamente si la comprensión literaria resulta de la activi - dad constructiva del receptor y, de otro, acomprobar si las características específicas de la situación de recepción y de elaboración textual determi - nan la comprensión literaria, seria necesario definir primeramente los conceptos de ‘lector’, ‘texto’, ‘condiciones contextuales’ y ‘comprensión
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