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Los niños y los locos: proverbio en tres actos y en verso

Blasco, Eusebio (1844-1903 )

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e e q PE z q Ss AS y d: ; , 7 se z sá E S E in 2 pu a Ey ” se et] o A A EA Y, NAO A o A Y a a o e pi $ pa — q ” E | A A o td MS A MR MA SEARS A a e CIA A A FS DE An DO Ñ z : . | $ al ÉR y Ss E z | 7 SS Ñ s » | a | | | ¡ HE ¿ z , . 3 E L a O mn ; E) E A E as E: > En cid s De. Da - ASÍ VERSO, Pd S Y EN de 487 * OSÉ BODRIGUEZ. CALVARIO Os Y LOS LOCOS... » 4 . y AS 1 S y A! A y A A A 4 > y me LoS NIÑ se < EN TRES ACTO pe E IMPRENTA L A a ad a RA A o qa e vend ratito . , ; s 4 É 1 ya > Ha . 05] ps y Y ¡A ' eN ' NI it TAS H 5 Y A y 5 E E 1 TES A E M - pk - Jai? + < q H > E e i z : . ¡ j N » Le + » A E RO AS de 0 IA EN A E o IE ¡ 7 a q E i ES t Meco » A A A A A e E a o. SEI td vos ne l LOS NIÑOS Y LOS LOCOS... > OBRAS DRAMATICAS DE EUSEBIO BLASCO, LA ANTIGUA ESPAÑOLA... . Com.* en Cuatro actos en prosa. LA MUJER DE ULISES. (4.*d.) En un acto en verso. La TERTULIA DE CONFIANZA. En tres actos en verso. EL JÓVEN TELÉMACO. (4.* ed.) Zarzuela en dosactosen VeLso, Un JÓVENAUDAZ. (2.* edicion.) Juguete en un acto en Verso. EL AMOR CONSTIPADO,'. . . - En un acto en verso. EL VECINO DE ENFRENTE, (Tercera edicion»)... . . .«. . . En unacto en verso. LA SUEGRA DEL DIABLO. . . Zarzuela en tres actos, Verso. PABLO Y VIRGINIA. + . . + . Zarzuela en dos actos en Verso. Los NOVIOS DE TERUEL.. . . Zarzuela en dos actos en verso. Los CABALLEROS DE LA TORTUGA..3 + ++. .« . +... . Zarzuela en tresactos en verso, EL 010 Y EL MORO. . . . + Comedia en un acto, en verso. Los PROGRESOS DEL AMOR. . Zarzuela en tres cuadros, verso La SEÑORA DELCUARTO BAJO. Pasillocómicoenanacto, verso. EL PAÑUELO BLANCO. (Tercera edicióneJo 4 2 Comedinentrós actos en prosa. No LA HAGAS Y NO LA TEMAS. (Segunda edicion.). ,. Et... Proverbio en dosactos, prosa, LASMOSCANBLANCA NM 22 Comedia en tresactos, en prosa. Los DULCES DE LA BODA... . Comedia en tresactos, en prosa” EL MIEDO GUARDA LA VIÑA.. Proverbio en tres actos, prosa, DASRUBIA a a Comedia en un acto, en prosa. EL BAILE DE LA CONDESA.. » Comedia en tres actos en prosu. PASCUA os Comedia en tres actos en verso. LA PROCESION POR DENTRO + Comedia en tres actos en prosa. PARIENTES Y TRASTOS VIEJOS + Comedia en tres actos en prosa* LEVANTAR MUERTOS. ...., Disparate cómico (%). en dos actos. a Er ANLUELO » » » Comedia en tresactos en Verso, JUGAR AL ESCONDITE.. . . . Juguete cómico en tres actos, Ñ Ñ en verso Los a Y LOS LOCOS. . . . Proverbio en á actos, en verso. LIBROS. OBRAS FESTIVAS EN PROSA. CUENTOS ALEGRES. MADRID POR DENTRO Y POR FUERA. (?) UNA SEÑORA COMPROMETIDA, (Segunda edicion. ESTO, LO OTRO Y LO'DEMAS ALLÁ. SOLEDADES. (Poesíss.) FLAQUEZAS HUMANAS, ouentos y relaciones. - (1) En colaboración con D. Miguel Ramos Carrion. (1) Obra en colaboracion con los principales escritores. cl a LOS NIÑOS Y LOS LOCOS... PROVERBIO EN TRES ACTOS Y'EN VERSO, ORIGINAL DE EUSEBIO BLASCO: Representado por primera vez, en el Teatro de la COMEDIA el 29 de Setiembre de 1877. Ml At Llao eLo an Na QA, HA AR de ios 1 e Am ig a | — MADRID. IMPRENTA DE JOSÉ RODRIGUEZ. —CALVARIO, 18. 1877 PERSONAJES. ACTORES. AURORA... c.o.o.o...... DOLORES FERNANDEZ. DONA GUADALUPE...... BALBINA VALVERDE. ANTONIO ............«<.. EmtLIO MARIO. DON CALISTO........... RICARDO ZAMACOIS. DON JOSÉ. ............. Jos BALLESTEROS. UNA DONCELLA.—UN CRIADO. La escena en Biarritz. La propiedad de esta obra pertenece á D José María Moles, y die podrá sin su permiso reimprimirla ni representarla en Espana y sus posesiones, ni en 1os paises con que haya o se celebren en adelante contratos internacionales. Elautor se reserva el derecho de traduccion, Los corresponsales de la Galeria dramática titulada El Teatro EN Contemporáneo, queadministra D, Eduardo Hidalgo, son los encar- E gados exclusivos de la venta de ejemplares y del cobro de dere- Chos de representacion en todos los puntos. Queda hecho el depósito que exigo la ley, HP a va rn TR TAR A e tt A LA MEMORIA DE NARCISO SERRA. Velando á este pobre amigo, enfermo de muerte, procurando hacerle oir palabras que con dificultad llegaban á su oido y entendiéndole por las señas que me ha. cía, pensaba yo en el éxito que pudiera tener este proverbio, cuya primera representacion juzgaba más peligrosa que todas las de obras mias anteriores. Hace cerca de un año, cuando fracasó en el teatro Español mi comedia Hablemos claro, me escribía Narcaso á la mañana siguiente: - Supe la machacadura que te arrimaron ayer; te está muy bien empleada y te lo demostraré. ¿Quién te mete á escribir prosa ni dramas sin interés, haciendo papeles falsos y trocando tu papel? En verso probar podrías que dos y una no son tres; AP lo que en la obra sea amargo tus versos lo harán de miel, y aunque el plan siente muy ma y la forma sentará bien. V Hablemos claro, hijo mio, (1) en las letras hay que ser ante todo bien hablado y autor de tramas despues, y el que es poeta de veras haga verso á toda ley. Acaba aquel proverbito que me empezaste á leer; donde hay aquella letrilla de la infancia y la niñez, digna de nuestro maestro el insigne don Manuel, (2) y no te metas en trotes cuando no puedas correr. ¡Yo era de caballería y al cabo me retiré! Adios; y si estás muy triste ya saldrás bien otra vez, que los toros dan y quitan como me dijiste ayer, y á fuerza de cien cogidas se aprenden los volapiés. Yo sigo en la tronadura que tú conoces muy bien, Ni y con un dolor de estómago K que no me puedo tener. ste romance, escrito por Narciso á vuela pluma, me consoló del fracaso y me animó á terminar el proverbio presente, representado por extraña coincidencia dos dias despues del entierro del ilustre amigo. * a (1) Narciso me llamaba siempre hijo MO en la broma de la conversacion familiar y yo á él hijo de mi alma; y esta frase cariñosa fué la última que dijo en su vida al despedirse de mí la tarde del 26 de Setiembre de 1877. (2) Breton de los Herreros. Sirvan estas líneas de recuerdo al insigne poeta, con cuya amistad me honré tantos años y del cual he aprendido mucho. Mi incorreccion de hace algunos años, él me la ha modificado, repitiéndome siempre que leíamos algun primer acto (son palabras que nunca se me olvidan): «Hijo mio, esta ensalada es deliciosa, pero está »sin aliñar; trabaja, hombre, trabaja, no dés los versos »de primera intencion, aprende lo que á mí me ha ense- »ñado don Juan (1): hay que corregir los versos aunque »duela; lo difícil es corregirlos sin que pierdan natu- »ralidad...» Representado este proverbio que, como ha dicho muy bien un periódico, es una obra sui generis, he visto confirmada por el público la opinion del autor de Don Tomás respecto de varias escenas, y la benevolencia del auditorio que, prescindiendo del fondo de la obra, no la ha juzgado sino como trabajo de estilo, me obliga con mís espectadores á gratitud indeleble. (1) Hartzembuch. NES Por eso te lago venir y has de estar, aunque no quieras, +, «4 mi lado eternamente para evitar que te pierdas, porque si te dejo solo sé que te casas, y es fuerza que persona á quien yo estime lo retarde cuanto pueda, porque el hombre que se casa no sabe lo que se pesca! (Antonio se queda mirando al suelo meditabundo y luego dice:) ANTONIO. ¿Ha acabado usted? JOSÉ. Sí tal. ANTONIO. ¿Puedo hablar? JOSÉ. Dí cuanto quieras. ANTONIO. Usted sólo me echa en cara mis novias pobres ó feas, pero olvida usted nombrarme las bonitas y las buena s..* ¿Y Pilar? ¿No era un encanto? ¿Y Luisa? ¿No era hechicera? ¿Y Dolores? ¿Nu:era rico? ¿Y Fernanda? ¿No era buena? ¿Y aquella salamanquina que me sacó de las ruedas + cuando volcamos del coche de Salamanca á Ledesma? ¿Y mi prima Nicolasa que me asistió en las viruelas que tuve, mientras ustedes se fueron á media legua? ¿Y la vecina de Cádiz con aquellas trenzas negras y aquellos ojos tamaños y aquellas megillas: frescas y aquellos piés diminutos y aquellas manos pequeñas y aquel corazon tan franco y aquel alme tan sincera? ¿Y la Suiza de Biesbaden? ¿Y la rusa de Ontaneda? £ A o tdi DS JOSE. ANTONIO. JOSE. ANTONIO. JOSE. ANTONIO. JOSE. ANTONIO. JosE, ANTONIO. PEO EE ¿Y la niña de don Lúcas? Pues ¿y aquella cocinera que usted tuvo; que me hacía con lágrimas las chuletas? ¿Y Felipa? ¿Y GuadaJupe?' ¿Y Casilda? ¿Y Enriqueta? ¿Y Leonor? ¿Y Concha Perez? ¿Pues y la viuda de Estéban? - (Imitándole.) Pues... y las Once mil vírgenes que me han escrito que llegan mañana por la mañana todas á ver si te pescan? Si no mirara... (AmenazandoJe.) Sí, tio! Yo amo á la mujer por bella, por:sensible, por hermosa, por amante, por discreta, porque es el alma del mundo del hombre la compañera, la que al hombre glorifica..: Justo, y la que se la pega! Usté las odia. De muerte. Yo las amo. Norabuena, más sin Casorio... No puedo remediarlo: si me petan quiero que sean por siempre mias, en union eterna; mi mitad, ser de mi ser, de mi corazon las dueñas y porvenir de mi casa y sosten de mi existencia. Mi padre fué cuatro veces marido... Pudo con ellas.* Yo con una hace veinte años que estoy en perpétua guerra, y á cada nuevo disgusto se va poniendo más gruesa. Yo tengo madera de hombre —i46-—. : casado! JOSE. Mala madera. Debe ser de chopo. ANTONIO. Tio! JOSE, De acebuche! ANTONIO, Que lo sea! ¿Prefiriera usted que hiciera vida de hombre calavera y pretendiera casadas y sedujese solteras? ¿No soy rico? ¿No me es fácil hacer feliz á una buena muchacha... JosE. Goza del mundo, que el mejor dia te pescan y verás!.., ANTONIO, e En fin, quedamos en que me quedo? JOSE. Te quedas. ANTONIO, ¿Cómo está esto de mujeres? JosE. No hay más que la mia, y esa es mia y no tiene tiempo mas que para darme guerra. ANTONIO, Yo buscaré... JOSE. Eres un niño! ANTONIO. Yo necesito una nueva confidente de mis únsias, ya que ustedes no me dejan seguir en las relaciones que tenía con Teresa. ¡Teresa! Si un ojo sólo me flechó, ¿qué sucediera Ñ si hubiera tenido entrambos y en uso! Ñ JOSE. (Viendo el equipaje de Antonio.) | ¿Qué ropa es esta? ANTONIO. El equipo que he comprado en Bayona para ella. JOSE. — ¿Para quién? ANTONIO. - Para la novia... Jose. Te estás gastando tu hacienda equipando señoritas ER li a FA ACTES Lo AC TR COL CC AA e A AA AR AAN RV A ANTONIO. JosE. ANTONIO. JosB. ANTONIO. JosE, ANTONIO. JosÉ. ANTONIO, JosE, ANTONIO. — A — que explotan tu inexperiencia! Yo soy dueño de lo mio, ya he salido de tutela, gasto en lo que me parece! Ya ajustaremos tus cuentas. Ya es hora, tio, ya es hora; no sé cómo está mi herencia. Si un dia me caso... ¡Dale! (¡Si se casa me estropea! Yo me he jugado enterita su fortuna á la ruleta!) Cuál es mi cuarto? Ese. Bueno, ¿Se come .. : Á las seis y media. ¡Teresa del alma mia! (Despues de todo es de cera, se hace de él lo que se quiere.) (Se va.) Quién será mi novia nueva? ¡Oh mujeres! Sin vosotras... ¿qué sería la existencia? el que no haya amado nunca, á qué ha venido á la tierra? (Meditabundo y disponiéndose á retirarse.) ¡Qué bonitas son las rubias! ¡Qué guapas son las morenas! ¡Pues y las castañas? Digo! ¡Digo! Pues y las trigueñas? (Dijo los cuatro versos anteriores cogiendo á cada verso un objeto distinto; la maleta, los bas tones. la sombrerera y una cartera de viaje. Cuando se dispone á marcharse cae por la ventana un papel.) ¡Un papel! ¡Hola! Aventura? ¿Andará mi tio en ella? (Loyendo.) «Para el viajero.» El viajero soy yo, y aunque no lo sea... nadie me vé... ¡qué bien huele! (A bre la carta y lee el primer renglon que dice:) «Loe, calla, mira y piensa.» (Manifestando asombro, y despues de mirar á to- 2 ae dos lados, se acerca al público y lee de marcando las frases.) .* »El hombre, rey de la tierra, »dueño de sus impresiones, »conquista los corazones »en toda amorosa guerra, »La mujer, cuando ha de amar, »no puede su amor decir, »y aunque lo llegue á sentir »no lo debe declarar. »De su albedrío en desdoro- »y de su pasion en mengua »manda callar á su lengua nla eterna ley del decoro. »x mientras el hombre osado »miente á ciento amor sin hiel, »la que nació para él vestá sufriendo á su lado »sin que la vaya á buscar vel ingrato desabrido. »¡Ay! la mujer ha nacido »para sentir y callar!» (Se queda muy pensativo, y despues, dirigiéndeso al público y como reflexionando, dice:) ¡Pues es verdad! Ello es que yo y otros mil buscamos por donde quiera que vamos con desusado interés una mujer, compañera de nuestra existencia amarga, gue ayude á llevar la carga de esta vida pasajera, y luégo, despues de unidos batallan los caractéres... ¡por eso hay tantas mujeres que burlan á sus maridos! ¿No es fácil equivocarse cuando creyendo quererse no se llega á comprenderse aunque no deje de amarse? No hay distintos pareceres y Corazones heridos... spacio y A ic Eu lc ri Jl iS EA E OA A AIRE ERA CA A A A A A A ct ÍGUADAL, ANTONIO. GUADAL. ANTONIO. GUADAL. ÁNTONJO. GUADAL. ANTONIO. ÍGUADAL. ANTONIO. GUADAL. ANTONIO. GUADAL. ÁNTONI10. op Por eso hay tantos maridos que engañan á sus mujeres! Esta carta... es para mí! luego en tantas novias yO no he visto la mia? No, bien me lo dicen aquí. En verdad que es triste cosa que una mujer que estará muerta por mí y que verá mi condicion amorosa, 110 pueda en un... achuchon, decírmelo francamente. ¡Oh, sexo sin proteccion! mujeres las de alma ardiente, tienen ustedes razon! ESCENA ll. ANTONIO, DOÑA GUADALUPE. ¡Sobrino! (Guarda la carta.) Mi tia. Hola? Tia Guadalupe. Qué tal? Vienes cansado? Tal cual. Está usted hecha una bola! No la hubiera conocido. Vejeto... Ya! Como y duermo, y estoy hecha un estafermo como dice mi marido. Ya le he visto, Sí; lo sé. Me ha reñido. No es extraño. Tu tio siempre está huraño. Sobre todo con usté. Es natural. «No lo veo. Usté es buena... 0 Le Eo y Pa GUADAL. Pero él gruñe. Antonio. El á usté aunque refunfuñe la quiere mucho. (FUADAL. Tal creo, ANTONIO. ¿Pues por qué tiene ese afán de hablar mal del matrimonio y de usted? (GUADAL. Sobrino Antonio, sus años te lo dirán. Veá descansar, que el camino te debe tener cansado. Antonio. Usté no me ha contestado y yo no soy adivino. GuaDaL. Ya sé que quieres casarte! Haces bien. ANTONIO. Usté lo aprueba? GuanaL. Y si tomaras á prueba la esposa que has de llevarte... Antonio. Tia! Por Dios! GUADAL. Oh, sí á fé, y no lo eches á barato. El matrimonio ¿es contrato Ó es pasion? ANTONIO. Yo no lo sé. GuapaL. Que es conirato los legistas nos dicen, y hembras casadas son mujeres contratadas y vosotros contratistas. El hombre, que es perro viejo, saca partido del yugo, y así nos sacais el jugo y nos quitais el pellejo. 'Awroxto. Yo no! Yo amo á la mujer, por eso pienso en casarme. GuApaL. Eso es querer consultarme? : Antoxio. Tia, bien pudiera ser. Mi tio con terco empeño me quita la vocacion... GuabaL. Él juzga tu corazon por el suyo, que es pequeño, incapaz de comprender lo que es amar y sentir, IA RN CR A AU A A A ANTONIO. GUADAL. ÁNTONIO. GUADAL, ANTONIO. GUADAL. ANTONIO. ÍGUADAL. ANTONIO. GUADAL. ANTONIO. GUADAL. ANTONIO. GUADAL. ÁNTOv10, GUADAL. ANTONIO. GUADAL. a y Callar y transigir y perdonar y querer. En su alma degenerada... Qué tono! Tia, qué escucho? No, si yo le estimo mucho, pero no le quiero nada! . Un matrimonio más raro no he visto. Pues con fijarte los verás en cualquier parte, que eso se ve siempre claro. Tú encontrarás por ahí mujer á quien tú querrás, pero tú, cómo sabrás si ella siente amor por tí? Si une á mí su vida entera cómo ha de ser engañosa? El casarse es una cosa y Otra el hallar compañera. Pues cuando usté se casó entregando su albedrío, no amaba usted á mi tio? Pues ya lo creo que no! Me da usté miedo! Esto es grave! Amaba usted á otro? Sí. Vieja y todo aún late aquí. (Señalando al corazon.) Eh! Tonto, si él no lo sabe! Qué cosazas! ¡Yo me asusto! Calla, por Dios! Y él no ve... Ni verá. Cuénteme usté... Por qué no? Con mucho gusto. Yo amaba con hondo fuego en secreto, ciegamente, con pasion grande y vehemente á un escribano manchego. Tu pobre padre, mi hermano, le trajo á casa, y entraba d ad e — Y — diariamente; bailaba conmigo, tocaba el piano... En union de la Francisca tu madre, y tu tio Miguel, tengo jugado con él mucho dinero.á la brisca. En ese juego es costumbre hacer señas, somos niños! Yo le hacía muchos guiños y el hombre no daba lumbre. Nunca llegó 4 adivinar lo que yo decir quería y yo perdía, perdía... ¿Cómo había de ganar? Seis años de este perder fueron para mí de angustia, y siempre estaba muy mustia y sin ganas de comer. - Y viendo que él no leia ni en mis ojos ni en mi cara aquella dolencia rara que el alma me consumía, me convencí á mi despecho de que al hombre engañador le gusta hacer el amor y no encontrárselo hecho. ÉL á todas requebraba y por todas se moría, á mí cuando me veía apenas me saludaba. Viendo al fin otras tan buenas como yo á otros mil pescar y que al fin me iba á quedar para vestir Magdalenas, - mujer al fin, ¿ya qué espero dije, para hallar marido? Me dijo tu tio, envido y yO 12 respondí, quiero. Y no vayas á creer que sin gustarme mi esposo, no tal, era muy gracioso y hombre de mucho valer, A NN AE ia A AA TAR E NR ANT ot Mc LAA CRÍAS PRADA Lu A A at eos ts PA A Ai y me cautivó á su modo y nunca en él ví desvío, pero... como no era el mio nunca le quise del todo! ANTONIO. Y el escribano? GUADAL. Casó con otra... ANTONIO, Que le querrá?... GuanaL. Él se lo figurará. ANTONIO. Y será feliz. GUADAL. Ó no. ANTONIO. Luego es verdad que en el mundo.. GUADAL. Las hembras, callamos, vemos, y nos dan y no escojemos, Ayronto. Oh! axioma cierto y profundo! Usted ha escrito un billete que acabo de recibir! GuavaL. No; yo dejé de escribir el año de treinta y siete. ANTONIO. No ha sido usted... GUADAL. No; ya sabes por qué gruñen estos viejos, aprovecha mis consejos y calla estas cosas graves. Vete ahora á descansar hasta la hora de comer. Autoxt0. Dónde estará esa mujer que me ha de proporcionar... GuaDaL. Búscala bien. ANTONIO. No la encuentro. GUADAL. Adivina. ; ANTONIO, No adivino. GuapaL. Yo te allanaré el camino. ANTOx1O. Voy á descansar ahí dentro. (Al público.) Si alguna de ustedes ve que le gusta mi palmito... dígamelo por escrito, que yo le contestaré. — 30 — Diga usted. AURORA. Un padre austero que lo que debo hacer sabe, me dice que es cosa grave decirle á un hombre «te quiero.» GuADaL. Así me lo enseñó á mí Mi padre, que en gloria esté. Aurora No le habrá pasado á usté... GuanaL. Niña, lo mismo que á tí. AURORA. ¡Me tutea! GUADAL. Ya te quiero viendo tu amoroso apuro. AURORA. Pero es que usted de seguro tendría algun consejero, alguna amiga á quien dar cuenta de su pena; á mí... GuaDaL. Niña, lo que yo sentí me lo tuve que tragar. AURORA. Pero al ménos animada por femeniles amaños... GuabaL. Hija mia, á los quince años no se le ocurre á una nada. Se siente, se ama, se quiere, y al fin de una lucha sorda la que se domina engorda, la que se entrega se muere. La niñez no está maleada; sólo 4 mi edad se adquirió la malicia que ahora no me sirve ya para nada, porque al fin de mi carrera qué he de hácer que me interese? AURORA. ¡Ay, si la niñez supiese! GUADAL. ¡Ay! si la vejez pudiera! AURORA. Pues ya que nos encontramos, sirvame usted de Mentor. GusbaL. Niña, en asuntos de amor las hembras nunca ayudamos, Yo te podré aconsejar, me hallarás siempre propicia, Mas tengo tanta malicia que te he de perjudicar. Aa A AURORA. GUADAL, AURORA. GUADAL. AURORA. GUADAL. AURORA. GUADAL. pe PA Si todo lo que he aprendido á costa del sentimiento pudiera yo en un momento infundirlo á un ser querido, crearía... una ficcion, una mujer que sabría mucho; pero, ay, hija mia, no tendría corazon! Pero usted, válgame Dios, vive sin él? Lo he perdido; se lo entregué á mi marido el año de treinta y dos. Si hoy con él sentir pudiera tal vez á nadie lo diese. Ay, si la vejez pudiese! Ay, si la niñez supiera! ¿Qué quieres saber? . El modo de declarar mipasion sin faltar 4 mi opinion, que debo amar sobre todo. Así nos han educado! y han hecho bien por supuesto, que si no fuera por esto, dónde habríamos llegado? Usted cree... Que es ley dura; pero si hollando deberes habláramos las mujeres con masculina frescura, cómo sentimos mejor las amorosas manías, en ménos de quince dias sería el mundo un horror. ¿Le amas? AURORA, ¡Oh, sí! GUADAL. AURORA. Y eres recta y comprendes tu deber? Pues házselo comprender de una manera indirecta. No lo entiende! ba co A GUADAL, Y quién le dice... AURORA. Me huye! GUADAL. Parece mentira. Mirale. AURORA. Si él ño me mira! GUADAL. Escríbele. AURORA, Ya lo hice. GUADAL. Yo se lo diré. AURORA. 10h, qué horror! GUADAL. Por qué! ; AURORA. Puede no quererme, y puede Corresponderme... GUADAL. Ya! por hacerte un favor. AurOra, Eso es, GUADAL, Niña, no eres tonta. > YOátu edad no discurría tan hondo. AURORA. ¿Qué inventaría uien á todo se balla pronta? GUADAL. Á ser yo jóven y hermosa, con mi añeja ciencia humana le haría el amor Mañana, me fingiría celosa, él no sabría de quién, yo tu nombre ingeriría en una frase, y diría «bien comprendo tu desden! »Como Ce otra, (de tí) tienes »preso el corazon amante »de entrambas te ves triunfante PY granjeas tus desdenes. y : Así le haría saber que tú por él te MOrías; pero estas ideas mias DO las dés á Conocer, porque á tu edad es impropio, y acaso lo descompongas y á Otra que se lo propongas lo hará en beñeficio propio; yo que lo hiciera con gusto lo pienso bien, hija mia, cuando ya mi alma está fria O CTRIUME COTA ON Pa A AURORA. (GUADAL. AURORA. GUADAL. AURORA. (GUADAL, AURORA, 'GUADAL. AURORA. GUADAL, AURORA. CUADAL. AURORA. GUADAL, AURORA. GUADAL. AURORA. GUADAL, AURORA. GUADAL: AURORA. GUADAL. — 0 — y mi corazon vetusto, y en fin, que mal que nos pese no hemos de hallar la manera. Ay, si la vejez pudiera! Ay, si la niñez supiese! No hay remedio. He de morir sin poderlo declarar, cuando acabo de encontrar quien sepa cual yo sentir? Me interesas. Qué tortura! Díselo á tu padre. : No! Ya le he consultado yo. Inventando una aventura, le dije que una mujer al alma asomó á la boca, y él me respondió: —Está loca Ó no entiende su deber. (Despues de pensar un momento.) Loca! Sí! ¿Tú amas á Antonio? ¡Con pasion! Si tú me dejas te he de probar que las viejas somos el mismo demonio. ¡Ben.tito sea ese acento! Déjate guiar por mí. Desde el principio adverti que tienes mucho talento. No señora. : Ello dirá, yo te supongo arriesgada. Yo no me asusto de nada si usted ánimo me da. Yo á tu edad fuí más cobarde. Es que los tiempos progresan. Á mí los años me pesan. Nunca para el bien fué tarde! Te admiro. Yo á usted me entrego. ¿Tendrás valor? PS AURORA. Para todo. GuanaL. ¿Dudarás? AURORA. De ningun modo. GuanaL. Yo soy la nieve. AURORA. Yo el fuego! ] Guapar. Yo sólo puedo tramar. Aurora. Y yo sólo sé sentir. GuanaL. Yo te podré dirigir. Aurora. Pues yo sabré ejecutar. GuanaL. Tú eres la pasion naciente. Aurora. Y usted la razon que enfrena. GuanaL. Tú debes de ser vehemente. Aurora, Y usted debe ser muy buena! GuanaL. Juntas vamos á emprender con la razon fiera lidia. Aurora. Usted me mandará hacer... GuanaL. ¡Y tú me darás envidia! Aurora. Sea de ello lo que quiera hállese una vez manera de que franco amor se exprese. Ay, si la niñez supiese! GuanaL. Ay, si la vejez pudiera! (Se van cogidas del brazo.) ESCENA ÚLTIMA. ANTONIO. Con un quitasol debajo del brazo. Decidido á hallar la prójima cuyo corazon es mio, y resuelto á que el estólido de mi respetable tio no me venga con andróminas ni mande en mi corazon, voy á correr el perímetro de esta alegre poblacion. Y como un prudente cálculo me pueda dar una ¡dea, de quien pueda ser mi cónyuge y no me parezca fea, ON o ¡oh tio Pepe! armo un escándalo y le hago á usted comprender su deber. . ¡No vuelvo al hogar doméstico -sin mujer! (Abre el quitasol y se va.) FIN DEL ACTO PRIMERO. ACTO SEGUNDO. La misma decoracion. ESCENA PRIMERA. D. CALISTO, el CRIADO. CaListo. Avise usted al señor ó á la señora: aquí espero. Crrapo. Si me hace usted el favor de su nombre, caballero... Carisro, No hace falta, diga usté que ha venido aquí en persona, - para ver á don José un vecino de Bayona. Criapo. Usted le conoce? CaLisro. No. Criapo. La señora viene aquí. ESCENA Il... DICHOS, DOÑA GUADALUPE, AURORA, que se queda á Ja puerta. GuADAL. Espérate aquí, que yo vendré muy pronto por tí. Aurora, Lo tendré todo dispuesto entretanto. -—— 38 GUADAL. Así es mejor. Aurora. Voy entónces. Uf! (Viendo á D. Calisto. Se +2.) GUADAL. ; Qué es esto? ) Criapo. Aquí viene este señor... ESCENA II. DOÑA GUADALUPE, D. CALISTO. 41): CaListo. Estoy á los piés de usté. GuabaL. Servidora. (Quién será?) CaListo. ¿Está el señor don José? GuapaL. Sí señor, ahora vendrá. CaListo. Usté es... GUADAL. Su esposa. CALISTO. Su esposa? Tengo una satisfaccion!... Pues si usté es tan bondadosa que ¡ne presta su atencion, mientras que don José sale yo iré hablando y le diré... GuabaL. Corre prisa? : CALISTO. Corre, y vale la pena de que Oiga usté. Notará usted que yo vengo con una herida de muerte, y gracias que me contengo, porque la cosa es muy fuerte! Usted me ha de dispensar; ruego á usted que me perdone, tal vez venga á molestar y tal vez me desentone; lo sentiría en el alma porque soy bien educado y nunca pierdo la calma por más que esté trastornado. Sobre todo á una señora no se la debe decir a A e (1) Este Personaje habla en toda la obra con mucha rapidez, a 1 GUADAL. ( CALISTO. GUADAL, CA LISTO. GUADAL. — 39 — ciertas COsas... pero ahora mi deber es prevenir y-.. Pero soy un grosero, la hago á usted estar de pie... Quién será este caballero?) ¿Y cómo está don José? Yo aunque nnnca tuve el gusto de hablarle, he solido verle, y á no ser por el disgusto que hoy me trae á conocerle, celebraría de veras el motivo y la ocasion, porque nuestras dos carreras tienen cierta conexion... Creo que él es abogado del colegio de Madrid. Yo estoy sirviendo un juzgado de paz en Valladolid, á disgusto, porque amaños y la envidia desastrosa, me tienen hace quince años sin obtener otra Cosa: pero vendrá; yo soy hombre que no pido ni molesto; mi educacion y mi nombre inerecen más alto puesto. Yo lo sé porque me abona mi prudencia, mi adhesion, y yo soy una persona de muy buena educacion, que hago un papel desairado si pretendo... ¿Y qué motivo... Es verdad, me he desviado del objeto primitivo. . Tal vez mi visita enfada... Yo sentiría estorbar... Si estaba usted ocupada sírvase usted continuar. El molestar me es odioso: esperaré, esperaré! Voy á avisar á mi esposo. JOSE. GUADAL, Josk. GUADAL, Jos. CALISTO. - JOSE. -GUADAL. CaLisTO. Josk. CALISTO. Josk.. GUADAL. -CaLisTo. GUADAL. JosE, GUADAL. CALISTO. GUADAL. Josk, CALISTO. GUADAL. JOSE. CALISTO. JosE. GUADAL. Josk. GUADAL. CALISTO, A Mi sobrinito es un tuno! Es un muchacho excelente! Es un demonio el muchacho, Es discreto, inteligente! Es jugador y borracho! Pero, señores, yo aprecío las palabras de los dos... / ¡Calla, tonta! : ¡Calla, necio! Pero por amor de Dios! Yo por más que me destroce el alma, quiero que impida... ¡Pero si él no la conoce! Qué! ¡Ni la ha visto en su vida! Es ella quien le da bríos. Si está de 6l enamorada! Mi niña, señores mios, está muy bien educada, y no había de venir á hacerle á un hombre el amor! Pues con ella se ha de unir. No hay cuidado, no señor. Usted viene á sonsacarnos. Usted viene á complacernos. Pero vamos á explicarnos para acabar de entendernos! Usté es un padre muy bolo. * Usté es un papá buscon. Caballero! No tan sólo no sabe su obligacion... Su hija debe de estar loca. . No tendrá usté más puntillo que yo! Como que me toca nada ménos que al bolsillo! Le digo á usted que los caso. Mi mujer está tocada y Su hija de usté está loca. Sí señor, enamorada! Yo arreglaré este disgusto. GUADAL. CALISTO. GUADAL. JOSE. GUADAL. Abur! (Veremos si puedes.) (D. Calisto se marcha, y á poco vuelve diciendo.) He tenido mucho gusto en conocerles á ustedes. ESCENA V. DOÑA GUADALUPE, D. JOSÉ. Prepara pronto la herencia ó échate esta tarde al mar. Guadalupe, ten prudencia! Hoy mismo lo he de casar. ESCENA VI ANTONIO. Nada, no encuentro una prójima que me mire con ternura, ni que me diga una sílaba que anuncie su desventura. Esta enamorada anónima no debe andar por acá. ¡Vaya un raro geroglítico! ¿Quién será? Pensar que hay una satélite de mi corazon sediento, que está de mi amor famélica deseando casamiento, y que yo estoy. hecho un zángano sin comprender dónde está! Pues señor, aquí bay intríngulis- ¿Quién será? ¿Será una rubia poética, . delicada y sonriente, 6 una morena volcánica de esas que miran de frente? ¿Si será un ama de huéspedes que tuve yO cierta vez, delgada como un espárrago da AO de Aranjuez? Si será aquella que en Cáceres me hizo el amor UN trimestre? Si será aquella funámbula tan guapa del circo ecuestre? Si será la farmacéutica que conocí en Alcalá? No, que se murió del cólera. ¿Quién será? Bien sé yo las leves bárbaras de ese femenil decoro que impiden 4 seres débiles decirle á un hombre «¡Te adoro! «Si no lo sabías, sábelo, YO estoy muriendo por ti!» ¿Pero dónde hay una prójima que hable así? Y es un Mal, porque este género de Basiones, estrujadas... Produce ataques y vértigos, Y muchas interesadas Se suelen poner histéricas por incumbencias de amor Y padecen del estómago, ¡Sí señor! Aquí ocurre UN Caso práctico: YO sé que hay un alma mia Y enamorada hasta el tuétano Sufre por mí noche y dia; Pues sí pudiera decirmelo 20 sufriera triste así y estaría echando un párrafo junto á mí! Debieran levar un rótulo los corazones por fuera, Con una advertencia al público que de reclamo sirviera, Y así el dueño de esa víscera que llamamos corazon Podría ponerle el título dle posesion... “omo un marchamo de Málaga! GUADAL. AURORA. ANTONIO. — 49 — vaya una comparacion! (Pausa.) ¡Ay Dios! estoy cansadísimo de estos sensibles quehaceres! Ay, qué condicion tan pícara la de las pobres mujeres! ¡ £o las amo! Soy un cándido ó soy un loco de atar? Aaah! (Bosteza) Me conviene muchísimo reposar. El movimiento del ómnibus me ha acabado de cansar. (Se sienta y se queda dormido.) ESCENA VII. ANTONIO, AURORA, DOÑA GUADALUPE. Su porvenir, tu ventura y tu dicha y mi alegría todo lo pongo en tus manos, hija mia. Haz el papel que aconseja tu crítica situacion, y á ver si esta pobre vieja tiene razon. ESCENA VII. AURORA, ANTONIO. Y es verdad, la cosa es Clara; el hombre lo hila tan burdo, que cree más en lo absurdo que en lo que salta á la cara. Veremos si en la aventura que emprende mi corazon, uede más que la razón a descarada Jocura. Hay que despertarle. (Tira an mueble.) Eh!... Quién!... Una mujer!... 4 = 3 AURORA, Ay, dolor! (1) ANTONIO. (Muy bonita, si señor!) AURORA. ¿Usté bueno? Yo tambien, ANTOxO, Lo celebro, señorita... AURORA. Usté me ha de perdonar si aquí me atrevo á llegar. ANTONIO, (Es que es Uy, Muy, muy bonita!) AURORA. Pero á veces... ¡ay de mí! Á NTOMO. (Quién será?) Y Podré saber... AURORA. Yo, ya ve usted... soy mujer... ANTONIO, Sí, me parece que sí. Aurora. Es muy bonita esta estancia! Un jardin... Ay! qué precioso!.., muy hermoso!... muy hermoso!... ¡qué perfume! ¡qué fragancia! ANTOMIO. Pues la Casa y Cuanto en ella se Contenga, á usted ofrezco. AURORA. Muchas gracias: no merezco. yo tanto, . ANTONIO. (Y á fé que es bella.) AURORA. No Mérezco eso, ni nada. Nada logro, nada pido. ANTOMO. ¿Entónees á qué ha venido? AURORA. Soy yo tan desventurada... ¿Me deja usted descansar mirando al mar desde aquí? ANTONIO. Míreme tambien 4 mí. AURORA. El mar! Qué hermoso es el mar! ANTONIO. (Pero estoy soñando ó no?) AURORA. ¡Qué trasparente reflejo! ' El mar no es más que un espejo para que me mire yo! Sí señor, sí! ANTONIO. No lo dudo! Aurora. Ve usted cómo ruge airado? pues en viéndome á su lado de asombro se queda mudo. e rt EE a A a A IS y (1) Desde este momento Aurora hace toda la escena fir giéndose loca Y en Ciferentes entonaciones, ya furiosa, ya dulce, ya distruida, ete, ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. A (Modestia suma.) Rizando vive sus azules ondas, hasta tejerme unas blondas que usaré sabe Dios cuándo; porque todo el desconsuelo que devora el alma mia es no saber si habrá un dia en que use yo el blanco velo. Velo y corona de azahar, sueño de toda mujer: el mar me lo ha de tejer, por eso quiero yo al mar! (Qué estrafalaria aventura! Cosa como ella no ví! Qué busca esta niña aqui? Quién es esta criatura? ; Yo me decido á saberlo, que es muy justo y natural.) Si usted no lo toma á mal y yo puedo conocerlo, de su venida el motivo quisiera saber, señora. Señora! Me llamo Aurora! Lindo nombre! Primitivo! Yo soy la que abre las flores, albor primero del día, luz que el cielo al mundo envía con nacarados albores, sonrisa de la mañana y anuncio del sol naciente, que usted espera impaciente asomado é la ventana. Yo? Por eso yo que sé que usted madruga por mí, entré presurosa aquí para complacerle á usté. Pero... Y así haciendo alarde de su luz encantadora, : O sale para usted la aurora á las cinco de la tarde. ANTONIO, Ciertamente, eso es hablar con muchísimos primores. AURORA. Ya que usted no me echa flores me las tengo yo que echar. | ANTONIO. Ah! vamos... usté ha venido... AURORA. YO... ANTONIO. (Pero, señor, ¿qué es esto?) Aurora. Qué encarnada me habré puesto, ¿verdad? ANTONIO. No lo he advertido. AURORA. Pero si he de contar todo lo que siento, he menester olvidar que soy mujer ó no he de encontrar el modo. ANTONIO. (Su traje, ese aire, ese acento... No, no es una aventurera ni una persona cualquiera, eso se juzga al momento. (Despues de reflexiona y . Esta es la secreta autora del anónimo papel, y lo que no dijo en él me lo va á decir ahora!) Señorita, la verdad, , permítame que me asombre... Aurora. ¿De ver que; yo le hablo á un hombre con tanta rara claridad? Pues hágame usté el favor de decirme por qué el mundo se rige por tan profundo desórden! ANTONIO, Qué? A URORA, Sí señor. ¿Por qué cuando se enamora un hombre de una mujer, se lo puede hacer saber sin esperar ni una hora, y cuando una mujer siente amor por un caballero, ha de morirse primero que decirlo francamente? ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. ANTONIO. ¿Quereis, hombres fementidos, que á vuestros locos deseos respondamos Con rodeos y melindres mal fingidos? Por qué si un acento ansi0s0 nos dice «tú eres hermosa,» no decir con voz ansiosa: «ay! tú sí que eres hermoso!» ¿Por qué se lama locura dentro del mútuo decoro, decirle 4 un hombre «e adoro?» (Pues dímelo, criatura!) ¿Por qué nuestra educacion de nuestra pasion en men gua, manda callar á la lengua lo que siente el corazon? , ¿Por qué cuando santa fe de hondo amor el alma siente, no hemos de hablar francamente? Eso digo yo. Por gué? ¿Hay parecido sufrir al de mujer con amor que en ocultando su dolor tiene que callar y oir? Yo me revelo y declaro que tengo el gusto más justo, he de vivir á mi gusto y he de amar hablando claro. Por eso siempre á mi boca mi alma entera está asomada; pero no, no he dicho nada; perdóneme usté, estoy loca! (Qué tengo ya que dudar? Esta es... esta debe ser!) Adios! ¿Qué va usted á hacer? : Qué? voy á arrojarme al mar! ¡Qué desatino! Señora! Sea usted mismo testigo de que quiero ahogar conmigo la pasion que me devora! ¿Una pasion? AREA AURORA. Una, sí! ANTONIO. Y yo sOy quien te la inspira? AURORA. Tú, tú! ANTONIO. Corazon, respira! AURORA. Tú! ANTONIO. Ven aquí, ven aquí! AURORA. No! mi Camino he de andar en el mundo, por las huellas que me marquen las estrellas y las ondas de la mar! La mar!! ANTONIO. (La mar eres tú! ) Aurora. Permíteme que te mire y que suspire y SUuSpire... ANTONIO. (Si estaré yo haciendo el bú?) AURORA. La mar!! ANTONIO. No es verdad? La mar!? (Y es bonita, muy bonita! Mi tio me precipita. y ella me viene 4 buscar.) . Corazon franco Y Sincero, que me hablas con tal nobieza, pinta tu amor con franqueza, que vas á ser el primero, Yo á todas mi amor les dí y en todas traicion hallé; á tí yo no te busqué, Yo viviré para tí! AURURA. Á la mar nos lanzaremos y allí sin pena ninguna al rielar de la lana juntos los dos bogaremos en una barca ligera, que á sí misma abandonada, de nuestro fuego impregnada tá vagando velera. Y al arrullo embriagador de las ondas bullidoras, DOS pasaremos las horas cantando trovas de amor, en amantes desvaríos, libres de mútuos enojos, q ANTONIO. AURORA. ANTONIO. AURORA. — 9 — yo, mirándome €n tus OjOS, tú, mirándote en los mios. Y al vaiven y al contoneo de la barquilla... Qué tienes? Nada, que con los vaivenes de la barca me mareo! Yo debo de estar soñando! Te asombra mi amor, verdad? Me asombra Su novedad. Cuándo ha nacido en tí? Cuándo? (Buena ocasion de contar cuanto por él he pasado. Corazon enamorado, ya sin misterio has de hablar.) Desde que empecé á Crecer y supe lo que era amarí tu amor principié á soñar tu imágen á querer. Tu amor, que sedienta aspiro, siempre me tuvo sin calma: nació dentro de mi alma, brotó en mi primer suspiro, y sin saber si me amabas, ni comprender bien quién eras, ni saber dónde estuvieras, oía... que me llamabas! Á los ecos de tu acento, ue siempre estuve escuchando, mi pensamiento acercando se iba hácia lu pensamiento; pensaba sin Cesar: vanos temores te ofuscan, que dos almas que se buscan por fuerza se han de encontrar- Dormía, y en dulce sueño tuimágen bella miraba, al despertar conservaba iu imágen con tal empeño, que á riesgó de darte enojos los ojos Cerrar quería, sin pensar que le tenía NÓ AURORA. Ya te arreglaré yo á tí. ANTONIO. (Que está loca de remate.) AURORA. Tú eres mi esposo ante Dios. Tú eres mio; tá sin duda... Yo me voy 4 quedar viuda Y Á casarme con los dos. Yo no sé cómo ha de ser, lo que sin ser siendo está, Pero si ha sido, será lo que quiera tu mujer. Calla!... Calla!... Os revelais? Pues ay de tí, y ay de tí! Quietos! Tú ahi! Chist! Tú aquí! Adios! Benditos seais! (Váse.) ; ESCENA XI. ANTONIO, D. JOSÉ. JOSE. Sobrino! ANTONIO. Querido tio! JOSE. Ya tu deseo has logrado. ; Ya estás Casado, hijo mio! ANTONIO. Dioz mio! Ya estoy casado! (Quedan sentados cada uno á un lado, llorando los dos.) FIN DEL ACTO SEGUNDO. ACTO TERCERO. o a La misma decoracion. ESCENA PRIMERA. D. CALISTO, DOÑA GUADALUPE, D. JOSÉ. Ganisto. Don José! Válgame Dios! Don José! Qué azar, señora! Yo me ahogo! GUADAL. ¿Qué sucede? Cauistro. Vengan ustedes, que es Cosa JOSE. CALISTD. muy urgente! Vengo muerto! Disimulen mi zozobra: sucede un caso terrible, una desgracia espantosa! Pero yo con el disgusto estoy faltando á. las formas. .. ¿Cómo está usted, don José? Á los piés de usted, señora! No ha ocurrido novedad? Está usted ménos nerviosa? El pillo de su sobrino sigue bien? Pero por todas las vírgenes!... Verá usted... Llego á casa allá en Bayona... —Ya sabe usted que los coches nos llevan en media hora, — o 64 -— Y YO por no molestar á Cuatro ó cinco personas que iban en el de las tres, me quedé esperando que otra diligencia me llevára: vino por fin y una sola plaza que había vacante, la pude tomar con toda la oposicion de Unas Cuantas bañistas, —¡pobres señoras! Yo he sentido molestarlas... ellas querían ir solas y yo he venido á ingerirme de compañía Í0rzosa; pero si hubiera esperado, ¿00 es verdad?—Está usté incómoda? Siéntese usted! GUADAL, Muchas gracias. Josk. Acabará usted la historia? Catisto. Pues llego á Casa, pregunto por mi niña, por mi Aurora, y como tengo costumbre siempre que la dejo sola de que la vigilen mucho, HO porque ella sea tonta ni coqueta, no señor, — sino porque con la boda y con mi carácter rígido y su rebelion capciosa... —¿Usté me permitirá que le quite á usté una mota? JOSE. Pero señor don Calisto!... Catisro. Ay amigo! Estoy sin honra! GUADAL. Cómo! Cauisro. Busco á la hija mia sin lograr que me responda! La busco en el gabinete, en el salon, en la alcoba, en todas partes... No estaba! Los pos. Qué dice usted! CaLisTo., Suerte odiosa! Se fugó!... se fué!... partióse!... Los Dos. CALISTO. 'GUADAL. JOSE. “CALISTO. AGUADAL. CALISTO. (GUADAL. CALISTO. 'GUADAL. CALISTO. JosE. 'CALISTO. JOSE. GUADAL. CALISTO. GUADAL. CALISTO. GUADAL. CALISTO, Ba En esto llega Ramona y me dice: »Señorito, la señorita está loca, se ha quedado en Biarritz, dice que de hoy más, nos abandona y que se marcha muy lejos con don Antonio Cazorla.» Cómo! Sí señor! Ustedes dispensen, pero estas Cosas son muy graves! Yo soy padre... usté es tio... va la honra de una familia... Mi hija está aquí! (Se armó la gorda!) Pero este hombre viene aquí á darnos... Mi hija está loca! Sabe Dios qué habrá ocurrido! No hay cuidado! Qué? Nosotras las hembras, locas y todo, siempre hacemos bien las cosas. Cuántos años tiene? Veinte. Pues ya puede marchar sola. Señora, por Dios!... Qué dices ahora tú? Pero no hay forma... No la he visto. Yo tampoco. Perdóneme usted, hay cosas... si usted me lo permitiera, yo la llamaría, Toma!... llámela usted! Aurorita!... Aurorita!... Pobre! Aurora!. . ANTONI 0. Ay! Buenas tardes, señores! GUADAL, Antonio!... Á NTONIO. No, no hay Cuidado,, nO vengo desesperado. ni amenazando furores.. Pueden ustedes venir y oirme... Catisro. Dígale usté lo que... AN TOMO, No, si ya lo sé; sé lo que van á decir; que está loca rematada mi mujer. CALISTO, Ah! su mujer! ANT ON Luego llegó 4 suceder?... 10. La boda está consumada. (Se cierra eon ruido la puerta. del foro; y al oir este ruido Antonia echa á. Correr, y los demas: asustados hacen lo mismo.) CaLisTo. Quiere usté agua? (Que se siente. JOSE. Ya es usted mi yerno, y yo, aunque llore eternamente lo que usted me disgustó, no he de faltar al deber de un hombre bien educado, y si ello al fin ha de Serio crea usted que se ha enlazado á una familia decente , y de buena educacion, : que con toda el alma siente Pérdida de razon que ocasiona este disgusto terrible, sin ejemplar, Pero me dará usté el gusto de dejarle continuar? ES Awroxio. Pero usted, quién es? CALISTO. ¡Oh crítico . momento! Quién soy ignora! Yo soy su papá político: preséntemo usted, señora... Ruego á usted que me presente, porque es ley de educacion que yo no empeñe ni intente ninguna Conversacion, sin que ántes con la debida buena forma acostumbrada entre gente bien nacida y como es justo educada, preceda el acto formal de presentacion cortés. Pero por si usté halla mal —este impaciente interés, — yo le diré á don Antonio para que juzgue de mí, que por arte del demonio que trastorna el mundo así, yo me encuentro en el aprieto de no saber explicar este enigma, este secreto que nadie debe ignorar. Mi hija Aurora, —porque yo soy el padre de Aurorita:— mi hija Aurora, que aprendió á ser una señorita y tuyo desde su infancia. la vigilancia más fuerte, por más que la vigilancia no es nada contra la suerte, parece ser que .. ¡ay cuitado! que lo que siento no sé! —parece ser que ha llegado á enamorarse de usté: y lo comprendo, á pesar del dolor que me atormenta, — — porque no hay más que mirar esa cara macilenta y esos ojos apagados, SON TeS y ese aspecto interesante, — para ver que hay destinados séres á pasion constante que hubieron de conocerse, y hubieron de enamorarse, y hubieron de Comprenderse, - y hubieron... de amalgamarse ; y esto á quien de cerca toca le hacer ver ¡oh desdichado! ANTONIO. Tia! Mi esposa está loca, Pero el suegro está chiflado!... CaLisro. En resúmen! (GUADAL, Que si quieres!... Su hija de usted y Antoñito se han casado por poderes. CaLisTo. Por poderes! GUADAL. Cabalito! ANTONIO, Y usted no lo sabe? CALISTO. No! ANToNi0. Pues cómo ha sido? CALIsTO, No sé. Anronio. Usté no ha aprobado? CALISTO, Yo!.. JOSE. Sobrino, yo arreglaré... ANTONIO. Mi mujer no está en su juicio, Mi amigo Serra está loco, y en esto hay un gran perjuieio,.. Cauisto. No lo entiendo. (Á D. Josó.) JOSE. Yo tampoco. GUADAL. Supo que Aurora era bella y le mandó su retrato, y se ha casado con ella sin conocerla. JOSE. ¡Ob pazguato! CaLisTo. Pero esto no puede ser! JOSE. Aurora está loca?... ANTONIO, Sil... Sí; pero ya es mi mujer y loca se ceba en mí, y ahora mismo me ha pasado Un lance que contaré. kUADAL, (Veremos si ha realizado -YonOS. ANTONIO. Topos. ANTONIO. HO el plan que yO le tracé.) ¿Qué fué? Pues... con el objeto de ver si la convencía y siá solas y en secreto 4 la razon la volvía, le dije: «Esposa adorada, ya estás con fu esposo amado; ya no hay en el mundo nada que te pueda dar cuidado; yo soy tuyo y tú eres mia, da rienda suelta al deseo, gocemos del claro dia, vamos á dar un paseo.» —Parecióme verla en calma, y juntos y de bracero : ¿on mi esposa de mi alma salgo alegre y placentero. Saltando de roca en roca íbamos alegremente, cuando de pronto me toca en el hombro suavemente, y con acento alterado y en voz baja: —«buen amigo! —me dice: «apártate á un lado, que tengo que hablar contigo.» Yo, sin poder calcular lo que aquello ser pudiera, me voy con ella á un pinar léjos de la carretera, y una vez solos, se quita el abrigo impermeable y saca una navajita que á mí me pareció un sable. (Al oir esto Doña Guadalupe, sinfque lo noten los demas, se frota las manos satisfecha de lo que oye.) on! Me coge por el cuello y dice esa tigre hircana: «Ya ves que no te degúello porque no me da la gana. Pero sírvate de aviso Donc. AURORA. — 70 — que de hoy más yo mando en tí; por consiguiente, es Preciso. que le sometas á mí ; de tal modo, que al menor desliz en que yo te atrape, con esta prenda de amor te Corto el pescuezo a] rape! Tu vida se deslizó fraguando amorosas bodas con cien mujeres, y yo las voy á vengar á todas!» Á todo esto yo me suelto de ella y empiezo á correr hácia Bayona, resuelto á que la manden prender, Ya había acudido gente; pero no hay quien la desarme. La he visto valientemente acometer á un gendarme! Arrolla cuanto á su paso se opone: ¡oh boda maldita! y ya ¿cómo me descaso? (Aparece la Doncella en la puerta del foro y dice:) Ahí viene la señorita! (Grito general. Hnyen todos ménos Antonio, que no encontrando puerta por donde Marcharse. so queda en escena, ocultándose detrás de cualquier mueble, hasta que aparece Aurora, Baja al pros. cenio y va á sentarse al sofá habiendo 'eparado en Antonio, pero fingiendo que no le ha visto. An. tonio se irá acercando poco á poco, segun lo ya marcando ella.) ESCENA 1H. ANTONIO , AURORA. (Ya tanto fingir me hastía; Pero esta señora manda, y es lo cierto que sus Órdenes dan resultados que pasman. Mi padre extraña mi ausencia; vino en mi busca á esta Casa... — “i — es preciso convencerle.) Antonio. (Parece tranquilizada.) (Acercándose.) Aurora. (Volver... Oh, Dios mio! basta de enredo... pues le amo tanto... ya lo sabe, y la farsa urdida le hizo fijarse en mí, logremos llevarla pronto á término y que el hombre con quien casarme me mandan, no sea nunca mi esposo haciéndome desgraciada, (No viene... me tiene miedo .. y es natural: rematada me juzga... porque si cuerda viera que le enamoraba, más loca mejuzgaría. Oh! tiene razon la sabia mujer que fingirme loca con rara cordura manda.) asrosio. (Dios mio, qué mononísima!... qué dolor que esté chiflada!) (Despues de una pausa, Aurora refloxiona y dice f de pronto con voz MUY fuerte.) Aurora. Antonio! ANTOMO. Voy! AURORA. Ah! Tú aquí? Antonio, (La Providencia me valga!) Aurora. Ven acá! ANTONIO. (Qué cariñosa!) Aurora. Más cerca!..- ANTONIO. Así? AURORA. Sí, en mi falda tus MANOS Y contemplándome, dándome con tus miradas la vida que necesito para amarte. ] ANTONIO. Oh, prenda Caral En uno de estos deliquios me suelta una bofetada.) Aunora. Te encuentras bien? ANTONIO. En la gloria, queriendo COn vida y alma ÁUROR a. ÁNTONIO. AURORA. ANTONIO. . AURORA. ANTONIO. AURORA, ANTONIO, E quien viendo tan lindas caras no cante conmigo á coro: ¡Vivan las hembras de España! Ay, esposo de mi vida! loca estoy ya rematada: mi suerte Pongo en tus manos Pues por tí vuelvo á la calma. Loca me has visto furiosa, tuya era la Culpa; basta de locura, yO te juro que no has de verme alterada. Mas cómo responder puedes de tu razon, desdichada, si el día ménos pensado en un descuido me matas? Oye!! ; (Qué le da, Dios mio!) Loza para todos... Calla! Cuerda, para hacer la dicha de los dos, Eso me basta. Llama á tu tio y Convéncele. Llama á tu tia y que aplauda. Yo volveré... Adios! (Váse.) Señores, esto no es mujer, es hada, misterio, espíritu, sombra, todo, mucho, poco, algo... mujer como no se halla en el mundo, y yo estoy loco tambien, y sólo me falta emprender á coscorrones con todo el que me combata este amor que ya domina mi Corazon y lo inflama .. Sea, pues, lo que Dios quiera! Tio! —Tia!—Aquíl—A h de casa! ESCENA IV. ANTONIO, D. CALISTO; DUÑA GUADALUPE, JOSÉ, Top os. Qué ocurre? SS E ANTONIO. Vengan corriendo. Ocurre un caso MUy grande, ni yo sé lo que m6 pesco, ni mi señora lo sabe, pero yo estoy decidido á todo. Dí, botarate, no te está bien empleado? Garisro. Dispénseme usted, soy padre: siento que usted, don Antonio, crea que voy á probarle que no está loca la niña; pero ese poder del diantre, esa boda que yO ignoro si se ha hecho Y si es viable... porque me parece ú mí que es Cosa de que se aclare... no es verdad? Digo, hijo mio, y le ruego no Se enfade... pero si usted me permite que hijo de mi alma le llame!... Digo yO... 4 mí me parece ue tengo razon al darle... Awronio. Me parece que yo tengo derecho 4 que usted se calle y me deje hablar. Josk. Sí, hombre. | DALISTO. El trat0... | ANTONIO. Bueno, pues cállate, ¿ apaito, calla y 0y0> no seas. inaguantable: JoskE. Hablarás? ANTONIO Pues siestá loca declaro que las formales, las juiciosas, lo parecen, pero están todas iguales y son aun más locas cllas ue las que pasan por tales; que el juicio es una estafa ue las mujeres DOS hacen, ue tengo yo una esposa que no la cambio por nadie... mn CALISTO, (Ay! Que tambi GUADAL. Bravo! CALISTO. Hijo mio su — en está loco!) > Oye aparte; Ven acá, siéntate un poco: repara que es cosa grave Vivir al lado de locos, Porque suele Contagiarse nuestra razon y se han visto € estos casos á millares, Yo siento POr primer dia de parentesco Agraviarte, si es que te agravia el consejo... Te agravia? ¿Crees que un padre puede faltar á las Íormas... y decirte las verdades... ANTONIO, Usted si que est JOSE. Pero Antoñito... GUADAL. á chiflado. Dejarle!... Cuando él dice lo que dice... ANTONIO, Mi mujer no qu detesta las diver fútiles, odia Jos lere trajes; siones bailes; quiere vivir para mí nada más, Josk. Pero ] 1a2y que hablarte de otra cosa: ese bodorrio DO es válido. GUADAL, Disparate! Jost. Qué cura os casó? ANTONIO. . Uno tuerto, COn una nariz m un balazo en un y un sablazo en UY grande, carrillo, el gaznate Y OLro sablazo que yo le he dado con no pagarle. (Así, desbarrando todos quedamos todos JOSE. Pero si no hubo CaLisro. Es verdad, iguales!) contrato! GUADAL. Y eso qué le hace? ANTONIO. Josk, Ni se han velado. No importa. — 8l — Yo he de velar de aquí al martes, porque yo no tengo sueño, ni puedo tenerlo nadie en mi Caso. CALISTO. Oye, querido: la tierna voz de tu padre te probará que en efecto la boda es extravagante, perdona site ofende, lo violento de la frase; pero yo quisiera, empero, si tú me lo tolerases, ver al señor sacerdote ue ha tenido el apreciable valor de casarte así... de una manera fan fácil. —No, querido, no te alteres, no te incomodes, bastante disgusto tenemos todos con este espantoso lance; pero las Cosas Se piensan, se discuten, se combaten, se aprueban y Se resuelven, y hay casos que SOn fatales, fatalísimos, vitandos!... ¿nTomo. Pitando va usté á salir si sigue en sus necedades insufribles! ESCENA V. DICHOS, la DONCELLA. Donc. Esta carta para usted, y el que la trae dice que ayer al cartero se le olvidó. ANTONIO. Cosa grave debe ser, que las desgracias, “como las enfermedades, suelen entrar por arrobas para salir por adarmes. Del amigo Serra! 6 AEASE > Yo Le JOSE. Serra? GuabaL. Cielos! ANTONIO. Sí, dándome parte de haber cumplido mi encargo casándose. JosE. Ah! de ese infame!... Axronio. Casándose por poderes con Aurora! GUADAL, (Ay) ANTONIO. Ayer tardó debió llegar, es muy claro; pero Aurora vino ántes. Es claro! Verdad? Es claro! GuADAL. (Esto puede ser muy grave!) ANTONIO, «Querido Antonio. Tu boda me parece un disparate, y ademas es imposible como voy á demostrarte.» (Movimiento de asombro en todos.) GUADAL. (Qué contrariedad, Dios mio!) ANTONIO. «La novia que, como sabes, decía que le gustabas : y me prometió casarse contigo, ya se arrepiente porque se opone su madre.» CaLisro. Su madre! Si mi señora se murió diez años hace de cálculos en el hígado, segun todo el mundo sabe! ANTONIO. De cálculosos engañosos voy á morir yo esta tarde! JOSE. Sigue! ANTONIO, Dios mio, qué es esto? «Su tia, que tanibien hace fuerza en el asunto...» CALISTO. Cómo? Su tia? Mi hermana Cármen? Si falleció en Puerto-Príncipe - de unos vómitos de sangre, y era, dicho sea en su honra y sin ofender á nadie, un ángel por su ternura! PA O O A A e A A AA SD A A Sí, querido amigo, ¡UN ángel! Tal vez del cielo ha venido para oponerse á tu enlace, porque el CASO... Bueno, bueno, déjeme usted que yo acabe de leer. —«Lástima ha sido > que este casorio nO CUuaje, porque el padre lo aplaudía.» Canisro. Yo? ANTONIO. «Lo deseaba.» CALISTO. Diantre! Awrosto. «Y sé yo que había dicho que aunque eras un botarate, como tenías dinero pasaba por ser tu padre, á pesar que tu familia era cursi, inaguantable, ridícula!...» CALISTO. Basta, basta! Señores, por lo que amen más en el mundo, les ruego que no crean esas frases insolentes, descorteses, que personas de mi clase no pronuncian! ¿Cómo, cuándo es posible que yO trate de ofender á unas personas tan dignas, fan respetables... Don José, usted me conoce: Señora!... Hijo mio!... ANTONIO. ANTONIO. Padre! Padre eterno! Padre mosca! Padre... de quien se lo llame!... cállese usted ó me tiro por esa ventana! GUADAL. Cálmate. ANTONIO. ¿Qué M6 he de calmar, señora, si ya no sé qué percances son éstos y qué acontece, y si sOy soltero Ó..- Josk. Dame... » — 8d. ma ANTONIO. No puedo más! Estoy malo! Jose. Esto es grave! Esto:és muy grave! (Dejándose Quitar la carta por D. José y yendo á caer sobre una silla.). . (Leyendo.) «Tu novia sale mañana »para Madrid con sus padres: »hoy está en cama y se excusa »por mí de desengañarte,» —Pues ésta quién es? CALISTO. Mi niña! Mi Aurorita! ANTONIO. Oh, fiero lance! ¿Y usted? (A Doña Guadalupe.) GUADAL. - Para darte un susto ÁNTO Josk. ÁNTO te engañé. NIO, En aquel instante lo sentí por la locura, mas como luégo esta tarde ví que la razon le torna, que me quiere, que con arte dichosa el amor en mi alma nacer con sus gracias hace... Mas ¿qué importa! Yo la quiero; loca Ó no, quiero enlazarme r con ella! Pues! la manía del casamiento. NIO, Á su padre se la pido. CALISTO, Y yo, querido, ÁNTO Josk. GuUAD CaLis su mano debo negarte; si está loca, por lo Mismo, si está cuerda, porque el martes de la semana que viene con otro debe casarse á quien la tengo ofrecida, y Con tuya union y enlace mi hija será millonaria... : NO. Y usted será un miserable! Antonio! AL. Sobrino! TO. Siento, — 85 — querido mio, faltarle, : pero no es por ofenderle. Usted es jÓVen, amable, buena figura, hombre digno, dignísimo... Pero hay trances... ANTONIO. Dinero! Quieres dinero? Pues yo soy rico! Mi padre me dejó una gran fortuna, que el dia en que yO me Case... JosE. (Dios mio!) ANTONIO. Aquel mismo dia mi tio debe entregarme..- JoSE. (An5) ANTONIO. Ya dispuesta la tiene, verdad? y él, aunque combate mis bodas, es por cariño: a sé que el dia en que alcance ( yo la dicha de llamar 4 Aurora mi esposa... CALISTO. ¿Hay tales novedades? ANTONIO. Dirá ¡toma! Cauisto. Qué dichosas novedades! Awronio. Verdad, tio? GUADAL. Verdad, Pepe? Jose. Sí; pero cuando te Cases . con mujer cuerda! (,ALISTO. Es muy cierto JosE. Sino, nO ANTONIO. Cuerda es y amante; yo no sé lo que aquí pasa, más mi corazon es grande... Yo amo á Aurora! Aurora mia! GuanaL. Héla aquí! .. JOSE. Dios nos ampare! ESCENA ÚLTIMA. DICHOS, AURORA. Aurora. Ya lo 0Ís; CON mujer loca pensó que casado estaba y loca y todo la amaba, — 86 == sino ha mentido su boca: mas ya mi locura es poca para ocultar mi ruindad, que la triste realidad descubre esa carta jay cielos! y ya mis locos anhelos desvanece la verdad! Josk. Llora! ANTONIO. Vuelve á la razon. Loco que llora, se cura. Yo quiero á esta criatura con todo mi corazon! AURORA. YO 05 quiero pedir perdon de la farsa que fingí; de esta anciana la aprendí. Tonos. Cómo! GUADAL. Fueron trazas mias, JosE. Bien dije yo que tú harías... GuADaL. Cuanto te pesara á tí. ANTONIO. Y usted, padre desalmado, que sólo sabe usté hablar, ¿por qué viéndola llorar se queda usted tan callado? CaListo. Yo tengo ya preparado su casamiento en Bayona, con un hombre á quien abona su apellido y valimiento y esun hombre de talento y una excelente persona. Usted que es hombre de ciencia y de claro entendimiento, usted que tiene talen to y usted que es todo sapiencia, diganme con su experiencia si quieren prestarme auxilio, y aquí en familiar concilio hablen los dioses mayores númina magna, señores, como diría Virgilio. Un medio, una solucion de aqueste amoroso enigma; no echen sobre mí el estigma ”= = e REI e O a E II A Á -”>- A A e e JOSE. Basta! aa de padre sin corazon! ¡Os ofende mi intencion! Soy pesado? Soy molesto? Hay ofensa en lo propuesto? Dije alguna inconveniencia? ANTONIO. Pero, Dios mio, Lay paciencia que pueda soportar esto!! Bueno, Callaré. Si yo Con nadie me melo ni á4 nadie falto al respeto! GuabaL. Pues hombre, cállese usté! Aurora. Yo la solucion daré. Topos. AN AURORA» CALISTO. Ya el disimulo es vano. Mi padre intenta tirano casarme con OtrO. +. í ANTONIO. Oh! no! Aurora. Porque rico le juzgó. Antonio. Rica te haré con mi mano. CaLisro. Ese ya es otro cantar. (Rico, por rico te atrapo.) Pues eres mucho más guapo que... ANTONIO. Se quiere usted callar? AURORA. Tu tio no ha de mirar la boda Con mncho gusto. GUADAL. SU carácter es adusto... Pero aprobará! Josk. (Ah, traidora!) No aprobará, po señora, AURORA. Antonio, Mas NO entiendo... Una fortuna AURORA. te ha de dar que tuya fué y él ha consumido... ué!! Topos. Jose. (0h, acusacion importuna!) AunoRA. NO tengas pena ninguna. Me quieres? ANTONIO, Puedes dudar?... Aurora. Pues me lo vas á probar. tendrá en ello un gran disgusto.