Reencuentro con Pedro Henríquez Ureña
Abstract
Evocación del dominicano Pedro Henríquez Ureña, por su labor dentro del campo de la filología española y de su didáctica. Junto con los hechos más sobresalientes de su biografía, se recuerda la contribución de su obra a la historia de la cultura hispánica, muy especialmente por sus trabajos sobre la versificación irregular, el español de América y la literatura española e hispanoamericana. Considerando su ejemplar dedicación a tareas académicas e investigadoras, se rescatan sus ideas más importantes acerca del aprendizaje de la lengua y la enseñanza de la literatura.
Full text
REENCUENTRO CON PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA M.Ä TERESA BARBADILLO DE LA FUENTE Universidad Complutense RESUMEN Evocación del dominicano Pedro Henríquez Urefta, por su labor dentro del campo de la filología española y de su didáctica. Junto con los hechos más sobresalientes de su biografía, se recuerda la contribución de su obra a la historia de la cultura hispánica, muy especialmente por sus trabajos sobre la versificación irregular, el español de América y la literatura española e hispanoamericana. Considerando su ejemplar dedicación a tareas académicas e investigadoras, se rescatan sus ideas más importantes acerca del aprendizaje de la lengua y la enseñanza de la literatura. PALABRAS CLAVE Filología española, Aprendizaje de la lengua, Enseñanza de la literatura, Hispanoamérica, Biografía, Formación del profesorado. RÉSUMÉ Evocation de l'illustre philologue Dominicain Pedro Henríquez Ureña. Synthèse biografique et de son contribution à l'histoire de la culture hispanique, particulièrement en ce qui concerne la versification irregulière, la langue espagnole en. Amérique et la littérature espagnole et hispano-américaine. Quant à l'apprentissage de la langue et l'enseignement de la littètature, on peut trouver ses plus importantes considérations. MOTS-CLÉ Philologie espagnole, Apprentissage de la langue, Enseignement de la littérature, Hispano-Amérique, Biographie, Formation du proffessorat. ABSTRACT Pedro Henríquez Ureña's short biography and the contribuition he made to the Hispanic Culture and Philologie, particularly his researchs concerning Irregular versification, Spanish Language in Latin America and Spanish and Spanish American Literature. Because of his experience as a teacher you can also find some interesting remarks with regard to Language Learning and Literature Teaching. KEY WORDS Hispanic philologie, Language learning, Literature teaching, Latin America, Biography, Teachers training. CAUCE 14-15 (1992) 585-598 585 CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...
M." TERESA BARBADILLO DE LA FUENTE Entre los autores que recordaba de mis años de facultad, la figura del dominicano Pedro Henríquez Ureña había suscitado en mí en varias ocasiones el deseo de conocer más de él y de su obra. Pero, como sucede a menudo en la vida, había sido una tarea aplazada para más adelante. Cuando la revista Cauce 1 me brindó la oportunidad de colaborar en este número, que -con ocasión del año 1992- ha querido acoger, preferentemente, trabajos sobre Hispanoamérica, pensé que había llegado el momento de Henríquez Ureña y me dispuse a redactar este artículo dedicado a él. Diferentes evocaciones y estudios suscitados por la memoria y la obra de Pedro Henríquez Ureña me han permitido conocer mejor los sesenta años de una vida fecunda como fue la suya. Con la lectura de estas publicaciones y, más aún, con la de los trabajos del escritor dominicano, he podido apreciar su personalidad y su obra, a pesar de que nos falte su presencia. Porque, aunque su obra permanece, echamos de menos al ser humano que la realizó, tal como expone el argentino Jorge Luis Borges a propósito del propio Henríquez Ureña: "Ideas que están muertas en el papel fueron estimulantes y vividas para quienes las escucharon y conservaron, porque, detrás de ellas y en tomo a ellas, había un hombre. Aquel hombre y su realidad las bañaban. Una entonación, un gesto, una cara, les daban la virtud que hoy hemos perdido" 2. He procurado recoger en estas páginas no meras "cosas de cartapacio", sino lo que de Henríquez Ureña considero más a propósito para quienes se interesan por la filología española y su didáctica. Todo va en olvido con el transcurrir del tiempo, pero el recuerdo de algunas manifestaciones de la personalidad de Pedro Henríquez Ureña puede ser una buena incitación para nuestra tarea docente. El esfuerzo consciente con que el gran maestro dominicano se aplicó al ejercicio de las letras demuestra que "cuando se ha alcanzado la expresión firme de una intuición artística, va en ella, no sólo el sentido universal, sino la esencia del espíritu que la poseyó y el sabor de la tierra de que se ha nutrido" \ SÍNTESIS BIOGRÁFICA Pedro Henríquez Ureña nació en 1884 en la isla de Santo Domingo. Tanto su padre como su madre tuvieron inquietudes intelectuales y políticas, lo que les hizo participar de manera activa en la vida del país. Su madre -a la que perdió tempranamenteescribió versos y se dedicó a la enseñanza. El padre, abogado y médico, desempeñó varias veces representaciones diplomáticas e incluso llegó a presidente de la república. 1. Pedro Henríquez Ureña, Obras completas, IV, Santo Domingo, Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, 1978, p. 363, considera precisamente a Sevilla "reina de las ciudades españolas". 2. Del prólogo a la edición del volumen Obra crítica, de Pedro Henríquez Ureña, México- Buenos Aires, FCE, 1960, p. VII. 3. Pedro Henríquez Ureña, Obras completas, VI, 1979, "El contento y la promesa", p. 25. 586 CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...
REENCUENTRO CON PEDRO HENR1QUEZ URENA Muy joven (1900) Henríquez Ureña se trasladó a Norteamérica para estudiar en la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York. Pero poco después, debido a que la familia no podía seguir pagando sus estudios, se puso a trabajar en el comercio. Durante esos años, sobre todo en la primera parte de los mismos, Henríquez Ureña disfrutó de las oportunidades de la gran ciudad norteamericana y acudía con frecuencia al Metropolitan Museum y a los distintos espectáculos teatrales y musicales de Nueva York. Entre 1904 y 1906 vive en Cuba con su padre y su hermano Max. En ese tiempo escribe interesantes prosas periodísticas, las cuales suponen su incorporación al mundo de las letras. A propósito de estos ensayos, el uruguayo José Enrique Rodó le elogió así en una carta, fechada en 1906: "Me encanta esa rara y felicísima unión del entusiasmo y la moderación reflexiva que se da en usted como en pocos" 4. De Cuba Henríquez Ureña pasó a México, en donde residió hasta 1914, aunque estuvo ausente de este país centroamericano cuando volvió a Cuba -donde vivía su padre- a fin de reponer su salud y cursar la carrera de Derecho. Durante el tiempo que vive en México colabora a menudo en la prensa5, acude a reuniones de intelectuales y escritores, y de manera creciente se va dedicando a tareas académicas e investigadoras. Así en la Universidad de México (1912- 1914) ocupó un importante cargo en la Secretaría y más tarde enseñó lengua y literatura: en la Escuela Superior de Comercio y Administración, en la Escuela Preparatoria y en la de Altos Estudios. Regresa a Estados Unidos como corresponsal periodístico en Washington y se traslada luego a la Universidad de Minnesota, en Minneápolis, donde había conseguido un puesto docente (1916)6. Al cabo de un año, obtiene la licenciatura en letras y poco después el doctorado (1918), con un trabajo acerca de la versificación irregular en lengua castellana. Esta experiencia en Norteamérica resultó fructífera para el intelectual dominicano, a pesar de que confesaba en carta a su amigo Alfonso Reyes: "Minnesota me fatiga: mucho frío, mucha lejanía; poco interés por cosas serias entre la gente joven" 1. Enseñó, además, durante ese período en cursos de verano de las universidades de Chicago y Los 4. Apud Juan Jacobo de Lara, Pedro Henríquez Ureña: Su vida y su obra, Santo Domingo, Universidad Nacional P. Henríquez Ureña, 1975, p. 28. 5. Dice en sus Memorias, Buenos Aires. Academia Argentina de Letras, 1989, p. 129: "Escribía lo que me señalaran, ir a buscar noticias a los ministerios, hacer reseñas de las Cámaras, escribir trabajos de actualidad, hacer crónicas de teatro". 6. Propuesto como Professorial Lecturer in the Department of Romance Languages fue más tarde Instructor y Assistant Professor. Cfr. Alfredo A. Roggiano, Pedro Henríquez Ureña en los Estados Unidos, México, Cultura, 1961, pp. XLI-XLII y XLV. 7. Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, Epistolario íntimo, Santo Domingo, Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, III, 1983, p. 69. Muy distinta fue su opinión cuando estuvo en Harvard, de cuyos estudiantes diría: "Todos ellos están magníficamente preparados, leen intensa y variadamente y van superando ese pecado de especialización que limitaba la educación yanqui" (Apud Alfredo A. Roggiano, Ob. cit., p. LXXXV). 587 CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...
M." TERESA BARBADILLO DE LA FUENTE 8. En su obra En la orilla, mi España (1922), reconoce: "Mi primera visita a España la hice con prejuicios, la historia del dominio español en América no se ha limpiado aún de toda pasión". (Obra crítica, México-Buenos Aires, 1960, p. 187). 9. Cfr. Pedro Henríquez Ureña, Obras completas, VI, p. 396, en carta al mejicano Daniel Cosío Villegas; "Yo decidí salir de México en 1922, y lo realicé en 1924, porque comprendí que aquel país es demasiado intranquilo para el reposo a que ya tiene derecho un hombre que entra en la madurez". 10. Tuvo dos hijas, nacidas en México y Argentina, respectivamente. Las Canciones para Natacha, de la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou, fueron inspiradas por la mayor de ellas. 588 Angeles. De ese gran país admiró Henríquez Ureña su capacidad organizativa y su progreso material y científico. En el verano de 1917 vino a Madrid8, donde coincidió con su fraternal amigo Alfonso Reyes. Dos años más tarde regresaría de nuevo a España para unos meses tan sólo. Marchó posteriormente a Norteamérica (1919-1920) y a México (1921). En este último país contrajo matrimonio en 1923, pero al poco tiempo resolvió dirigirse a la Argentina a raíz de perder -como consecuencia de los cambios políticos 9- el puesto de Director General de Enseñanza Pública en el estado de Puebla. Llega a Argentina en 1924 y en este país vivirá su plenitud intelectual hasta que le sobrevino la muerte, en 1946. Entre 1931 y 1933 regresó a su patria para hacerse cargo de la Superintendencia de Educación. Durante esos dos años escasos en Santo Domingo impulsó la facultad de Letras de la Universidad dominicana y dirigió la Revista de Educación, entre otras actividades. Sin embargo, a pesar de su ilusión inicial, abandonó la isla sensiblemente decepcionado. Se ausentó también de la nación argentina para ocupar la cátedra "Ch. E. Norton"(en memoria del humanista y estudioso de Dante de dicho nombre) en la Universidad de Harvard durante el curso 1940-41, lo cual representó una gran distinción académica, y más aún cuando se otorgaba por primera vez a un hispanoamericano. Mientras duró su estancia en tan prestigiosa universidad, Henríquez Ureña pronunció varias conferencias en centros universitarios del Este de los Estados Unidos. En Argentina, Henríquez Ureña y su familia 10 residieron la mayor parte del tiempo en Buenos Aires. Pero, debido al cansancio que le suponía a don Pedro tener que viajar a diario a La Plata para atender sus obligaciones docentes en el Colegio Nacional y, posteriormente, en la Facultad de Humanidades también de la Universidad de La Plata, los Henríquez Ureña se trasladaron a vivir a "la ciudad de los tilos", al sur de la capital argentina, y allí permanecieron durante casi seis años. La esposa de Henríquez Ureña no se adaptó plenamente a vivir fuera de su México natal y su inestabilidad nerviosa, unida a las dificultades materiales por las que atravesaron, hicieron más difícil que su marido trabajara cuanto hubiera sido posible en circunstancias más favorables. Pese a todo, además de las clases y de las conferencias, Henríquez Ureña desarrolló una importante labor en el CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...
REENCUENTRO CON PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA 11. En la carta a Alfonso Reyes le cuenta: "Ahora empiezo el trabajo máximo: 27 horas de clases por semana. Tengo, además, el Instituto de Filología (...) ¿Te conté que enseño Filología castellana en La Plata? Y se me ha agregado Literatura española medieval en el Instituto del Profesorado, junto con la literatura septentrional (texto inglés) y la hispanoamericana" (Epistolario íntimo, III, p. 394). 12. "Notas sobre Pedro Henríquez Ureña", Revista Iberoamericana, XXI, 1956, pp. 160-161. 13. Pedro Henríquez Ureña, Memorias. Diario, pp. 39-40. 14. Pedro Henríquez Ureña, lbidem, p. 44. 589 Instituto de Filología de Buenos Aires bajo la dirección del gran filólogo navarro Amado Alonso. En 1943 algunos amigos percibieron en Pedro Henríquez Ureña desencanto y fatiga si bien no podían imaginar que estuviera tan próximo el final de la existencia de aquel antillano de ojos y cabellos negros. Luis Alberto Sánchez -a quien confió que el corazón le daba de vez en cuando avisos de malestarcuenta que, la última vez que lo encontró, "estaba enflaquecido y pálido. Trabajaba como galeote. (...) Todo lo suyo fue a corre-vuela, siendo él, sin duda, hombre de sosiego, de ahondamiento, de comprobaciones reiteradas" 12. Durante los últimos años trabajó, en efecto, con exceso -por los imperativos de la vida- y, quizás, tal sobreesfuerzo pudo precipitar su muerte. Como es conocido, Henríquez Ureña falleció a causa de una hemorragia cerebral, al poco de subir al tren que estuvo a punto de perder, pues había llegado apresuradamente a la estación. Murió, por tanto, en el tren que tomaba habitualmente desde Buenos Aires a La Plata, y en el que dormitaba, corregía pruebas de imprenta o tareas de sus alumnos. LA PERSONALIDAD DE HENRÍQUEZ UREÑA Los testimonios de familiares, compañeros y discípulos coinciden en destacar la poderosa individualidad de Henríquez Ureña. Dicha impresión se refuerza gracias a la correspondencia y a las obras que él mismo nos ha dejado. En sus Memorias Pedro Henríquez Ureña nos describe algunas de sus primeras inquietudes: "Además de mi interés infantil por los números, la zoología y la geografía (...) tuve [la afición] de la lectura; al principio la de cuentos de hadas, y brujas, y romances, de los cuales llegué a conocer un gran número, tanto en libritos como de boca de las gentes; más tarde narraciones novelescas de diversos órdenes, aunque nunca gusté de leer novelas extensas (...) Mis aficiones literarias, y las de mi hermano Max, que iban siempre paralelas con las mías, comenzaron realmente por la influencia de los espectáculos teatrales" n. Estas inclinaciones se vieron indudablemente favorecidas por el ambiente de su casa, a la que acudían distintas personalidades intelectuales de la sociedad de Santo Domingo 14. Una carta del propio don Pedro, escrita a los dieciocho años, le refleja como persona que adoptó una actitud positiva ante la existencia: "Yo, pesimista de CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...
M.' TERESA BARBADILLO DE LA FUENTE corazón pero jamás de práctica, tomo de la vida lo mejor" 15. Y, en efecto, procuró llevar a cabo tan excelente programa, si bien -como es normal en la vida de los seres humanosmás de una vez le resultó difícil poner en práctica esa loable intención suya. Doña Salomé Ureña, su madre, había augurado en una composición cómo su hijo "entre el ruido del mundo irá sereno, I que lleva de virtud germen oculto" 16. Su buen amigo, el mejicano Alfonso Reyes, en la evocación que le dedicó a raíz de su muerte y que precede a una edición de los Ensayos en busca de nuestra expresión, le describe como "hombre recto y bueno como pocos, (...) cerebro arquitecturado más que ninguno entre nosotros; y corazón cabal (...). No se ha dado educador más legítimo. Así como su habla era con frecuencia lenta y grave (salvo curiosísimos atropellamientos en que llegaba, al discutir, a los gritos, para dar más punta a sus afirmaciones), el gesto era siempre claro y sereno. (...) Estaba dotado de una laboriosidad que le era naturaleza" 17. De modo que, entre otras cualidades, Pedro Henríquez Ureña poseyó inteligencia, rectitud, efusión didáctica, viva inquietud mental y manifestación reposada. Sabemos, además, que fue sencillo y bondadoso, pero de aguda actitud crítica también. Mariano Lebrón, por su parte, destaca cómo poseyó la "virtud de sembrar fe y deseo de superación" '8; y cuantos le conocieron recuerdan, asimismo, su cortesía y su nobleza. Fue, pues, el humanista que supo generosamente enseñar y estimular a amigos y alumnos. SU INTERÉS POR EL FUTURO DE AMÉRICA Pedro Henríquez Ureña fue un entusiasta americanista, al que puede considerarse en cierto modo continuador de la obra de Rodó. En el ensayo titulado "Patria de la justicia" (1924) aseguraba que "no es ilusión la utopía, sino el creer que los ideales se realizan sobre la tierra sin esfuerzo y sin sacrificio. Hay que trabajar. Nuestro ideal no será la obra de uno o dos o tres hombres de genio, sino de la cooperación sostenida, llena de fe, de muchos, innumerables hombres modestos" l9. El humanista nacido en Santo Domingo pero americano en sentido amplio, por convencimiento y por razón de sus cambios de residencia, se sentía "orgulloso de la familia histórica y cultural a la cual pertenecía" 20. 15. Apud, J. J. de Lara, Ob. cit., p. 25. 16. Homenaje a Pedro Henríquez Ureña, Ciudad Trujillo, Universidad de Santo Domingo, 1947, p. 18. 17. Buenos Aires, Raigal, 1952, pp. 7-10. 18. En el Prólogo al libro citado de Juan Jacobo de Lara, p. 12. 19. Ensayos en busca de nuestra expresión, pp. 31-32. 20. Enrique Zuleta Alvarez, Introducción al volumen Memorias. Diario, de Pedro Henríquez Ureña, p. 17. 590 CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...
REENCUENTRO CON PEDRO HENRIQUEZ URENA Consecuentemente defendió la comunidad de intereses de los países de la América Central y del Sur, sin desestimar la riqueza que suponen pueblos tan diferentes. Por ese motivo creyó firmemente que había que alentar a los que buscan la cultura, para conservarla y acrecentarla; y que era importante que los americanos alcanzasen identidad propia sin renunciar a su vinculación indígena ni a su relación con Europa y muy especialmente con España. Con su ponderada inteligencia y su integridad ética, Pedro Henríquez Ureña trabajó siempre por el bien de la comunidad de la América hispana, por el panamericanismo, apoyando un mejor entendimiento entre los distintos países americanos y de éstos con los Estados Unidos. Con la confianza de que "cualquier esfuerzo de labor sincera y entusiasta halla acogida" 21 en los espíritus que pueden sumarse a una noble tarea. Su OBRA Algunos de los que conocieron personalmente a don Pedro, como por ejemplo Enrique Anderson Imbert, estimaron incluso más sus conversaciones 22 que sus publicaciones. En todo imprimía el sello de su sugestiva personalidad y revelaba su honda inquietud humana. Podríamos decir que en el intelectual dominicano se cumplió, a través de sus comunicaciones orales y de su trato social, aquella sentencia del cordobés Hernán Pérez de Oliva, que llegó a rector de la universidad salmantina a principios del siglo XVI: "La inteligencia, aguzada por la vida social, nos lleva a hallar nuestra petfección" 21. La obra publicada de Pedro Henríquez Ureña incluye libros, artículos, conferencias, traducciones, ediciones, reseñas y prólogos. Como creación literaria tiene poesías de estilo modernista compuestas en sus años jóvenes; más adelante, escribió varios cuentos, como Los cuentos de la nana Lupe. Redactó colaboraciones periodísticas sobre muy variados asuntos, ensayos de diferente extensión e investigaciones sobre filología o sobre historia de la cultura. Y con frecuencia aprovechó conferencias o trabajos de otra índole para reelaborarlos profundizando en algún aspecto, o bien aligerándolos para que aparecieran en la prensa escrita. Dentro del área filológica, no podemos olvidar trabajos suyos como el iniciado en Minnesota acerca de La versificación irregular en la poesía castellana (1933), que posteriormente tuvo una segunda versión en 1961; así como otros en los que se ocupó de temas más propiamente lingüísticos, como Sobre el problema del andalucismo dialectal de América, que -aunque había 21. Pedro Henríquez Ureña, Obras Completas, I, 1976, p. 318. 22. Cfr. M.8 Rosa Lida, la cual evocó "la exquisita calidad de su conversación, siempre juvenilmente ávida y magistralmente sugestiva, que le convertía en el interlocutor ideal", RFH, 1946, VIII. 23. Pedro Henríquez Ureña, Obras completas, II, 1977, p. 122. 591 CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...
M.a TERESA BARBADILLO DE LA FUENTE aparecido anteriormentevio la luz más tarde (1932) como Anejo I de las publicaciones del Instituto de Filología bonaerense. Igualmente cabe citar sus amenas y valiosas investigaciones acerca de "El español en la zona del Mar Caribe", "El español de México y sus vecindades" (1937), y los estudios sobre palabras como papa y batata; o sobre la desaparición del pronombre ello en la lengua hablada. De sumo interés es el libro que dedicó a El español de Santo Domingo (1940), que caracteriza con un marcado arcaísmo castellano en el vocabulario y la sintaxis, pero fonéticamente cercano al andaluz. En lo que se refiere a la conocida Gramática castellana que compuso con Amado Alonso (1938 y 1939), es un texto claro, bien organizado y con una excelente selección de fragmentos literarios, como corresponde a su destino escolar y a la competencia de sus autores. Once años antes había publicado, en colaboración con Narciso Binayán, El libro del idioma, también para las escuelas argentinas. Henríquez Ureña dedicó estudios, de más o menos profundidad, a figuras de la literatura en lengua española como el Arcipreste de Hita, Pérez de Oliva, Rioja, Lope de Vega, Sor Juana Inés de la Cruz, Gabriel y Galán, Rubén Darío y Azorín. El volumen Plenitud de España. Estudios de historia de la cultura recoge una selección de trabajos sobre temas de nuestra patria. Y, para utilizarlas en sus propias clases, preparó unas útiles Tablas cronológicas de la Literatura española, que tuvieron una segunda edición ampliada en 1920. Cuando surgió en Buenos Aires la editorial Losada -reaparecida no hace mucho tras su desaparición-, participó en ella como director de algunos proyectos, así la colección "Las cien obras maestras de la literatura y del pensamiento universal", para la que redactó breves introducciones a los textos que se publicaron. Las conferencias que dictó en el Fogg Museum of Art de Boston durante el curso en que fue distinguido con la cátedra Norton, se editaron con el título de Literary Currents in Hispanic America (1945; en español, en el FCE, 1949). A pesar de todos sus trabajos, de los cuales hemos procurado recordar los más significativos, Henríquez Ureña dejó escrita esta confesión que apareció treinta años después de su muerte en el periódico "La Nación" de Buenos Aires: "Miro siempre hacia atrás para darme cuenta, o para dar cuenta, de mis trabajos, porque pocas veces he escrito lo que hubiera querido escribir. (...) Una que otra vez he escrito cuentos. Es lo que preferiría haber escrito. Y novelas. Y dramas. Y ensayos. Pero no he hallado tiempo para avanzar en ninguna de las novelas ni en ninguno de los dramas que he comenzado. La experiencia me ha demostrado que, tanto para la obra de imaginación como para la de pensamiento libre, es indispensable el descanso ocioso. Y yo he trabajado siempre en la tarea más desgastadora de la fuerza mental y más enemiga del libre juego de la imaginación y del pensamiento: la enseñanza" 24. 24. Apud Fernando Rosemberg, "Pedro Henríquez Ureña, cuentista", en El libro jubilar de Pedro Henríquez Ureña, I, Santo Domingo, Universidad Nacional P. Henríquez Ureña, 1984, p. 381. 592 CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...
REENCUENTRO CON PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA SOBRE SU ESTILO En lo que se refiere a su manera de escribir, a su estilo expresivo, recordemos que en todo momento buscó Pedro Henríquez Ureña la perfección25, aunque cabría puntualizar que la cultivó, de manera especial quizá, en el ensayo. Pero toda su obra es ejemplo de lo que puede alcanzarse empleando con esmero nuestra común lengua española: "Su expresión [era] dominio de pensamiento, riqueza de vocabulario, concisión, mesura, alta claridad, densidad lograda en incansable lucha con el lastre retórico, con las frases hechas" 26'. Su hermano Max manifestó la evolución experimentada por su prosa: "Su estilo, florido y rico en imágenes durante la juventud, alcanzó (...) más sencilla y armónica elegancia, a la vez que gran mesura y precisión" 21. Aníbal Sánchez Reulet asegura que Henríquez Ureña "sólo confiaba en la inteligencia y en el esfuerzo sostenido por expresar, en formas claras y comunicables, la secreta riqueza de la imaginación y la sensibilidad espontáneas. La originalidad, en todo caso, era el fruto de una larga disciplina" 28. Y, como consecuencia de ella, su saber lingüístico se manifiesta en un "idioma rico y sin embargo sencillo, aristocrático y no obstante lleno de amor por lo popular, delicado y ala vez de neta precisión" 29. En carta de 1907 a su querido hermano Max explica Pedro Henríquez Ureña: "siempre he escrito suficientemente despacio para trabajar tanto la forma como la idea. Ya te he dicho que mi procedimiento consiste en pensar cada frase al escribirla, y escribirla lentamente; poco es lo que corrijo después de escrito ya un artículo" 30. Al cabo de unos años ya no pudo disponer de ese sosiego, tan acorde con su temperamento. Así, en su correspondencia, encontramos varias citas en las que confiesa sentirse urgido por distintos compromisos; otras veces, le duele tener que ir renunciando a antiguas actividades a pesar de lo que no le alcanza el tiempo para hacer cuanto se había propuesto. Y su queja llega hasta el extremo de lamentarse, poco antes de morir, de no haber trabajado bastante. 25. En la conferencia pronunciada en Buenos Aires en 1926, "El descontento y la promesa: En busca de nuestra expresión", aseguraba: "Mi hilo conductor ha sido el pensar que no hay secreto de la expresión sino uno: trabajarla hondamente, esforzarse en hacerla pura, dejando hasta la raíz de las cosas qué queremos decir; afinar, definir, con ansia de perfección. El ansia de perfección es la única norma" (Ensayos en busca de nuestra expresión, 1952, p. 49). 26. Emilio Carilla, Pedro Henríquez Ureña (Tres estudios), Universidad Nacional de Tucumán, 1956, p. 39. 27. Max Henríquez Ureña, "Hermano y maestro (Recuerdos de infancia y juventud)", Revista Iberoamericana, XXI, 1956, p. 46. 28. "Pensamiento y mensaje en Pedro Henríquez Ureña", Revista Iberoamericana, XXI, 1956, p. 65. 29. Ernesto Sábato, "Significado de Pedro Henríquez Ureña", Aula, a.° 12-13, 1975, p. 20. 30. Pedro Henríquez Ureña, Obras Completas, I, p. 353. 593 CAUCE. Núm. 14-15. BARBADILLO DE LA FUENTE, María Teresa. Reencuentro con Pedro ...