Kouli-Kan Rey de Persia : Comedia heróica, en cinco actos : Traducida del italiano al español, Segunda parte [Pietro Chiari]
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COMEDIA HEROICA. KOULI-K A N REY DE PERSIA. ¡í> EN CINCO ACTOS. TRADUCIDA DEL ITALIANO AL ESPAñOL. SEGUNDA PARTE. Ko uli-kan , usurpador del Trono de m e rsia ' j u stafá , su primer Visir . , Secretario de Estado. a ^ úra , Esposa de Kouli-kau i y de sangre Real de Persia. Car ma , hija del Gran Mogol, re - te nida en rebénes. ACTORES. Scianielech , creído hijo de Muslaf'd > y verdadero heredero del Trono. Acmet , hermano de Zarema. Relimo í '. }* °fi ciale5 de Kouli ' k( W* Soldados Persianos. Soldados Indianos . La Scena es en Hispaham , y su Comarca. acto primero. Valeria terrena con dos puertas d los lados. Palmira , Mustafá , e Ismaél. ? alm. tantos que exfFT 1 Starémos seguros entre MJj ojos y oídos , ya qi ploi adores Kouli-kan el Real Palacio inundan? °s mismos muros me parece que oyen, ' que podrán hablar. Todo se sabe, odo se vé , se entiende, y se conoce? \ se calla 6 disimula , y viene a dar spbre nosotros qualquier golpe. Muy fatal esta junta nos sería a todos, si uno solo los menores indicios de ella concibiese. Aquesta es la razón porque en la duda, torpe, no me determinaba a este congreso: y ahora que en él estoy, de sus temores no puede asegurarse el pecho mió. Jim. Un agravio nos hacen vuestras voces* en no haber conocido la cordura nuestra, que examinó quanto se opone a la seguridad. Tal es el sitio; tales las causas; y la obscura noche tan abanzada está , que entre nosotros reciprocar se pueden las razones libremente. i A Musí.
<g Comedia fflust. Y añade , que.mi.bijo á la entrada , en custodia se interpone del paso:añadejpues,que el tiempo insta; y demasiado se ha perdido , donde proponiendo consejos cada instante, no se abraza ninguno : es bien se note que solo el ardimiento se requiere quando un punto decide las questiones de si a la Persia el Cielo la destina, 6 bien su libertad , 6 bien su ruina. Palm. ¿Yen fin qué disponéis? Jsm. Oíd atentos, y mis palabras vuestras' dudas borren. ¿Sabéis del Gran Mogol las tristes nue¬ vas ? Palm-i Y quién ignora quanto Alí propone ultimo Mensagero, que ha llegado con niíevas del Exército a la Corte? Nuestro Rey ( 6 mas bien nuestro ti¬ rano) ‘abreve tiempo en Hispaham dispone regreso; y se espera quando muestre Ja nueva Aurora nuevos resplandores, el ingreso triunfal, que es bien injusto el infiel hado en sus. distribuciones. Al inocente oprime -, y a los reos protege , confundiéndose uniformes con lós vicios infames las virtudes. No, vale la razón en favor noble del Asia; y Kouli-kan que de su Solio se ostenta usurpador , con los favo* es de la auerté y su espíritu arrogante, siempre agravia, mas siempre está triun¬ fante. Mítst . Que triunfase, Señora, que venciese sin macular los Ínclitos blasones de sus victorias mismas con excesos arto dignos del odio de los hombres. Ya que triunfase , completar pudiera el lleno de sus bastas ambiciones ver que la India saqueó, que tributario hizo al Mogól, que alzó en los llanos montes ele cadáveres yertos , que los mares enriqueció de sangré humana , donde los ríos impelidos los trocaban por cristales, carmines que recogen; que entre la horrenda llama y las ce¬ nizas de las ya exterminadas poblaciones^ heroica. en la ruina funesta, de la estirpe de los Monarcas infelices , sobre . los humeantes vestigios de su estrago, por aplauso sangriento de su nombre ; de propia mano escriba el pasagero: Koulikan solo anhela el mundo entero» Pero aun aqui discurre muy ceñidas « sus barbaras é injustas presunciones. Quiere el indigno celebrar sus triunfos con las tristes cadencias que compone el llanto , aun de sus miseros amigos» El gemido común quiere^que forme la voz que sus victoriassolemnize: i y quando sufre tímida en prisiones la Persia toda su cadena infame, que su libertador Persia le llame. Ah! Deshonor del Asia! Oprobio eterna del Persiano explendor ! Rubor del Orbe ! Siempre castigos; un estrago nuevo qualquiera dia ; cada punto enorme t Esposas violadas , profanados Altares , derogadas esenciones, destroncadas cervizes por la tierra-, ■■ sin que el valor , sin que el honor 1/ estorve por mas inmunidades que acumúle el sexo , la niñez , ni la edad torpe; llena qualquier vereda de sangrientos espectáculos tristes , de feroces verdugos ; en qualquier casa escondió un traydor que vigila las acciones; una segúr y un lazo á todas partes; 1 porque la muerte, el riesgo, y los ho^ rores á Kouli-kan conserven fiel la Persia; y quando se destinan tantos hombres , á despojar del alma a quantos trate, Kouli-kan no encuentra uno que mate. Palni. En el giro de un lustro no em¬ prendo como trocarse pueden en atroces tiranos , en espíritus crueles los Héroes justos , y las almas noble* ¿Dónde huyó la virtud amable y bel» , que eu Kouli-kan brillaba en respis dores, ^ haciéndole estimable a Persia toda ». & y¿qué pudo lanzar' del Trono á un g 0 */
a mi hermano , acabar los tiernos dias de su hijo, y entregarme al nudo torpe de los brazos infames de Im villano Usurpador cruel , cuyos rigores solo impiedades tratan ? [Triste Reyna ! No encuentro en él de Esposo sino ei nombre; ' y en mí no veo ya sino una sombra de mi antigua grandezdy mis blasoiles. ¿Cómo'pudo el infame tanto tiempo disfrazar entre afables exteriores s u carácter cruel á tantos ojos? Íím. Origen vil, altivas presunciones, animo delinquente baxo un suave risueño grato aspecto , francas voces, audaz presencia , mano á todo pronta, y un corazón seguro y sin temores uun á vista del rostro de la muerte, fe abren la senda al Trono ; y cree en¬ tonces el vulgo'que ha elevado a la grandeza del Reyuo a un Héroe: ¡vanas ilusiones! ¡Mundo ignorante! ¡quán errado, ciego, y falaz en tus juicios te propones! Must Yo solo en el preveía quanto ahora con la misma experiencia se conoce. Una corona con el brillo augusto, deslumbra las mas fixas atenciones: y con el grave peso hace flaquee fe cabeza mas sabia desconforme. Qualquier gigante , ó pierdese de vista en la eminencia Real del Solio noble, o nos parece un niño. Ved. vencida fe razón de la fuerza. Ved que errores. Unica ley se hace el querer : del rostro quita la crueldad , y el vicio enorme la mascara mentida ; y porque teme el «ero engañador que el engaño obre de otro igual contra ¿1, no siempre en vano quien parecía un Héroe es un 1¿rano. alm. i Y que ha de practicarse en fin á efecto de que su tiranía se malogre ? S7n ' De ti se espera el medio ; de tí, que eres su Esposa ; mas Esposa entre psisíones ae un injusto, y expuesta á que á des¬ pecho tuyo hayas de ceder por mas rigores, Koutl-kan Rey de V evita. $ el talamo y trono á la hija hermosa del Mogol. Estas tristes predicciones - no son vanas : yo sé que sacrifica Kouli-kan á Zarema sus ardores, y que la trae consigo acompañada de cien esclavas bellas a la Corte en rehénes del Padre , pues ha hecho á aquel Rey tributario de su nombre. ¡ Oh ! miseras Esposas! que infelices os juzgo en sus villanas sugeciones! ¡ Oh ! misera Palmira contra tanta rival! Ya en tí no restan mas honores que el de servir humilde y ruborosa a una beldad de estraños orizontes; ó en el tximulo triste , donde yace la ceniza fatál de tps mayores, completar desdichada el cruel giro de su tragedia al sucesor de Ciro. ¿Y querrás, ó Palmira, en tanto dañó sacrificar al Numen de un engaño, el talamo , el honor , la vida , y trono ? Pal. N o; ni he de permitir tanto abandono: mas que a un usurpador, mas que a un tirano - Esposo aprecio a un oprimido hermano} y me es mas estimable sumamente la venerada gloria de la Persia, que la propia grandeza. No le guardo yo fé á quiS con nosotros no, la observa* Si sufro y enmudezco , no permite otro esfuerzo mi estado. Yo soy Reyna, mas soy también muger ; y aunque me sobre la osadía el arrojo y la fiereza, me faltan confidentes y aliados: falta quien mis impulsos favorezca : somos pocos a empresa semejante. Ism. Somos los tres, Señora, y ya es bas-* tante. MustaFá es valeroso , yo advertido: él con las armas que por sí gobierna en gran parte , y yo a expensas de un ingenio que px-esumo no encuentre competencia* hoy podemos forzar a la fortuna, arrostrar la mas rígida interpresa, y á Kouli-kan trocarle en este dia el triunfo en llanto, en pena la alegria- Sacúdase, ó gran Reyna,'el yugo infame que a todos nos oprime. Mi cautela As a
; , ^ ComeHia a nosotros y a tí sirve igualmente; y quando en vano este recurso sea, yo también ciño espada , y en el pecho alvergo un corazón que audá^ me enseña a libertar la patria. & ; — una vez libre, quien asciende al trono? Exterminada ya mi Real Familia, uno solo no existe. ¿ Si existiera solo uno en ocasión tan oportuna, por él y por la patria ¡oh qué em¬ prendiera ! Must. ¿Y .quién sabe, Señora, si los hados ya menos rigorosos ,nos conservan aun en las tristes sombras de la muerte una reliquia de tu sangre Régia, en quien se purifique la corona? Becuso decir mas ; pero pudiera substraer con el eco de un suspiro 'aí Héroe augusto del panteón de Ciro. Palm. ¿Cómo fuera posible ? Ism. Yo no veo esc ignoto relámpago , y no es ciega mi.atencion quando estoy de dudas lleno. IMust' Le oirás tal vez quando reviente el k * trueno. Mas, que empieze á romper terhprano íi tarde, consiste en uno solo ; y él entrega en nuestra mano el rayo irresistible quando jurada entre nosotros vea una f¿ á su decoro Soberano, y un secreto inviolable al grande arcano. Palm . No me escuso. Ism. Estoy pronto. Miist. Pues oídme. Sale 'Scjamelech con la espada desnuda. Sciam. ¿ Padre? jyiust. ¡ Cielos ! ¿ qué es esto ? ¿ Por qué ostentas ese acero desnudo ? Sclam. Padre amado, por no quebrar la ley de mi'obediencia. p/lust. i Pálido el rostro ? Di, ¿ qu é ha su¬ cedido-? Sclam. He muerto en mi defensa a u« ^revido. Jsm. i Santos Cielos! Must. Pues cómo ? dime al puntpel suceso crueL heroica» Ism. ¡ Ah ! no quisiera Inadvertido joven , que el funesto golpe á todos quizá fatal nos sea. P alm. No le impidas hablar, que en tieni" po , donde no en vano los recelos se fomentan, tal vez mentir le harían los temores. Sclam. No harían, que no cabe igual vileza en mí, ni soy cobarde , ó lisongero; y quien me escuche lo verá en la prueba* Yo quedé fuera en un parage obscuro para explorar, como mi Padre ordena» pi alghno se avecina , quando advierto un bulto entre las pálidas tinieblas. Saco al punto la espada , y adelanto un paso preguntando ¿ quién es ? niega la voz á mi pregunta , y no retira el pié ; pero a los ojos me presenta una luz recatada en fanal breve, y al pecho en una espada una-centella. Me defiendo, él sé arroja; mas dos golpes castigan su osadía y su sobervia; uno de tajo que sus ombros hiere, y otro recto que el pecho le atraviesa». De aquel escasamente se destila la sangre ; de este corre por la tierra en desatada líquida vertiente. Vacila , cae , desfallece , y tiembla; pero al caer la luz se extingue pronta; y no fué fácil conocer quien sea el traydor, mas no importa. Ya no vívd y yo le hubiera muerto si estuviera guarnecido de esquadras, quando trato en no faltar de un Padre á la obediencia» porque en mí , aun á pesar del mundo entero, obedecer á un Padre es lo primero. / Ism. La obediencia es virtud ; mas no es siempre un juvenil transporte, una imprudencia que no distingue tiempos ni ocasiones, y de su ceguedad llevarse dexa. ¡ Miseros de nosotros , si el cadáver fuese de algún Ministro del que en Peí'" sia domina por Tyrano ! Voy yo mismo á examinar su rostro. Vase» Sclam. ¿Y vos , gran Reyna, no vais , y no iréis vos, amado Padre, a vér en esa imagen macilenta ' quaa-
Kouli-'kan quanto pesa mi espada ? Yo me adulo de que jamás en joven mano tierna hizo ningún acero tanto estrago ' ^n sus heridas , siendo las primeras. Yo me complazco en fin de que en tres lustros , solos haya aprendido ya la escuela de lidiar entre sonibras con acierto. ¡Ah , Padre mió! Envíame á la guerra; y verás que esta espada , pues ya hizo en la sangre por tu orden experiencia, contra viles tiranos turbulentos, del vajor protexída , obra portentos. Must. Si, que los executes, porque logres entre las armas emulár la excelsa serie de tus Abuelos inmortales; ^ V que para la gloria y la defensa de tu patria , algún dia el hijo imite a sü progenitor : mas mientras llega, guárdate de alabarte de este triunfo con todos , como aqui te lisongeas entre nosotro dos. En este tiempo la razón es esclava de la fuerza. Tu lograste una acción de aplauso dig¬ na ; pero del cruel golpe habrá quien quiera venganza; y es preciso que se oculte el brazo que le obró , porque no pueda labar el sospechoso Rey un dia la sangre del cadáver con la mia. Yo callaré , Señor. Callar no basta. Es forzoso salir , sin que lo entienda algüno, prontamente de este sitio. Uno solo que te oyga ó que te vea, serás tu sospechado, y de nosotros quedaría indiciada la inocencia. Yo me ofrezco á abrir paso por donde huyas, si Mnstafá lo admite. Wíust. Ismaél llega. $(*le Ism. Señora, amigo, el lanze es hor¬ roroso , y nosotros perdidos. ¡ Dura estrella! .-* ■ Joven audáz,¿tú sabes quien has muerto? Al hombre en fin que mas amado era de Kouli-kan , y executor primer^ de su impia crueldad y sú inclemencia. El postrer mensagero que ha llegado de él expedido a publicar las nuevas Rey de Persta. '£ de su pronto 'regres o. Sciqm. ¡Alma vil! ¡Quanto digno fué de la muerte , si la hubiera hallado en un dogal ! Aquesta espada demasiados honores le fraquea. Y pues ya sin remedio el trance arguyo, que nuestro Rey lo sufra á pesar suyo Ism . No , no lo sufrirá ; creerlo debes: y yo tiemblo en fortuna tan adversa por el Padre , y el hijo. Must. Que se acabe de temér una vez, ¿que hace suspensa en la cinta la espada, quando a usarla a los Soldados viejos nos enseña con sus obras un tierno y débil Joven ? Abra una muerte á mas de mil la senda. Sangre requiere el trance , y sangre ha sido la que corre vertida por la tierra. El riesgo fiero de mi hijo debe salvarse con hacerle la impaciencia desesperado. El misero cadáver del destrozado Alí sea la vandera que á nosotros congregue reúnida a la Patria; y después desde las puertas ya cerradas intime el clarín fuerte á Kouli-kan ó libertad , ó muerte. Esto es lo que resuelvo , pues no hallo mas pronto arbitrio en que salvarse pueda la vida de mi hijo : yo no quiero verle expuesto al rigor de la sentencia, ó á la segur (mas presto ) vengativa de un Monarca en quien rige la sober¬ bia. Sé que él no la conoce, mas soy Padre; me es preciso este hijo; harto me cuesta; y en él se perdería mas que juzgas. Escuso decir mas : primero mueran todos : antes Hispaham se precipite, y se irriten las iras de la guerra. Mas, (lo vuelvo á decir sin ser prolixo) yo soy Padre , y perder no quiero un hijo. Ism. Tu le pierdes si piensas restaurarle por medio tan extraño. Lee , y confiesa que mi penetración transciende mucho, y que no hay accidente á que no atien¬ da. Eíflm. ¿Qué pliego es ese? Dí ; ¿seria acaso de
Comedia Heroica, de Kouli-kan ? Ism. Suyo es: mas mi advertencia del muerto Alí le halló en el seno. La hora nocturna en tal lugar movió sospe¬ chas en mr, y á registrarle me anticipo : si fueron falsas mira , ó verdaderas. Lee. Must. ,, De Alí se fia el Rey Pei-siano: a y a él, porcj no se yerre , consigna esta „ su instrucción sigilosa. El la complete „ ó á expiar se prepare su cabeza „ culpas de su desidia. La oportuna ,, hora lograda en que al descanso ceda ,;la vigilancia del palacio , incendie „ todo el" serrallo por su mano mesma. „De quantas femeniles vidas guarda „ ni una quede que al fuego no perezca, „ que librarme de todas solicito; „y quiero otras Esclavas, otra Reyna, „ de quien no tema entre el nupcial re¬ poso, ,, del yerro íi del veneno la violencia, >> capaz de apresurar mi fin funesto „ en la flor de mis años... Palm. ¡ Qué fiereza ! Basta ; que un mortal yelo me entor¬ pece. ¿El inhumano a tanto extremo llega contra el amor,la humanidad, la patria, y contra una legitima heredera de los Reyes Persianos, que en su abóno tantas finezas hizo¿ ¡Ah ! ¿qué se espera para morir como heroica , donde vivir no es fácil, y morir es fuerza? Apártense de mi los sentimientos de honor , y los efectos de terneza callen. No soy muger; no soy esposa: tengo en el pecho un corazón de fiera: tengo la muerte ya en los ojos: Solo la venganza y furor me lisongean. Amigos, al estrago , a la ruina ; que yo también de sangre estoi sedienta. El indigno que á todos solicita vernos morir, antes que todos muera; y sea digno premio mi Real mano, y la sacra corona de la Persia al primero que fixe en tanto estrecho ese puñal de Kouli-kan al pecho. Arroja un puñal. Sciam. Yo le fijaré , joven qual me miras* Le levanta. que tres lustros escasos mi edad cuenta* El valor no se mide por los años, ni en.la estatura se cifró la fuerza. El León mas pequeño es León siempre* aunque le alvergue maternal caberna; • y desde el mismo nido á sus hijuelos á que afilen las garras les enseña el aguila valiente. No pretendo por esa acción tan alta recompensa como aqui has prometido: tus mandatos son premio á quien servirte solo anhela* Qualquier Persiauo á Persia su amof debe; y un ciudano ha de fundar su eterna gloria en sacrificarse por la Patria. Patria infeliz , no llores ya , no temas* que tu infame cadena vergonzosa presto a mis plantas la verás deshechaí y tu, hermosa Palmita, dexa el llanto; y quando te acobarde la soberbia' del tirano, y su barbara osadía, mira aqueste puñal: vive y confia . vaSB* Must. ¿Generoso ardimiento h ¡quanto eS digno de la sangre que fluye por sus venas ! Ism. Pero ardimiento incauto,que funesto tal vez será (si tu no le refrenas) á todas nuestras miras. Mis palabras han de ser tan sucintas como ciertas. Dime, Señor , ¿en el horrible trance 1 que solo á nuestros ojos se presenta quieres seguro á tu hijo ? Must. ¿Y quién querría perderle en-una edad florida y tierna? Ism. ¿Y vos queréis , Señora, veros libf® del riesgo amenazado, y vuestra excel^ sangre vengada ? Palm. ¿Qué no emprendería por honor de la patria, y por mi mesífl® seguridad ? Ism. Decidme ahora entrambos: g ¿queréis qué el fiero usurpador perezca' Must. Solo culpo el isatante perezoso. Palm• También yo lo deseo, quando puesta me miro: pero el trance me horroriza* y e»tre dudas ignoro que resuelva.
^ stn ' Pues oíd : mas primero prometedme ceñiros ciegamente a la. obediencia 'sin pedirme razón de mis consejos, y yo os prometo que el tirano muera. Antes de todo, guarda tu este pliego. A Palmíra. porque después hacer el uso pueda que expresaré , si lo exigiere el trance.' Tu entre, las sombras de la noche ne¬ gra , A Mustafá. de solos tus parciales protexido, el sangriento cadáver de Alí entierra, que no lo note alguno , que no alcance a saberlo el q\te mas leal parezca. Quando adviertan que falta, no se diga la verdad del suceso , aun quando sea yo quien lo preguntase. No es preciso mucho valor a tan escasa empresa. *alm. ¿Bastará enmudecer ? '•fm. No, no es bastante. , Primero que despunte el alva nueva, es preciso que salga de la Corte tu hijo, viviendo ignoto donde pueda ®pa*ias penetrarse su destino. A quien por él pregunte, con cautela le podrás resporder , que le embiaste ayer á que reciba en las fronteras al triunfante Monarca deseado; < y que ignoras si alguna contingencia , h otro justo accidente le ocasiona tardar en su regreso. £ so perdona. el suceso qual fuere , yo no sufre que se aparte jamás de mi presencié ni un p so mi amado hijo. Harto zeloso me tiene de su vida j y si en su tierna edad debe morir , muera á lo menos no lexos de mis ojos : mi reserva es propia : soy su Padre, y me permite esta debilidad naturaleza. Nueva idéa se busque. No se ausente de ti , pues su peligro te amedrenta. Kouli-kan , según dices , no le ha visto jamás. Ahora disfruta primaveras de su florida edad. Puede Palm ira ocultarlo , adornando su belleza ■ del trage femenil en el serrallo. «ím. Palmira es pronta k completar la ,idéa; Koiüí kan Rey de Persia. mas sepa la razón con que mé obligo. Ism • Esto conviene : otra razón no digo. De esta gran trama es la labor tan fina, que exige la politica mas djestra. A vosotros no os toca mas empeño * que el valor, el secreto, y la obediencia. A mi me corresponde las palabras, el animo , y las obras que interesan solo al publico bien. Por quanto viereis que yo executo no forméis sospecha. Debo mentir semblante , pensamientos , obras, consejos, vozes , y advertencias; y hacer buen uso de un carácter reo y un pecho criminal; porque se vea un traidor entregado á las traiciones. Bien puede sbr que alguna vez parezca contradecirme yo á mi mismo. Acaso pensareis por mi mano ver deshecha la misma obra qne trazan mis ardides. Mas no temáis : Sé bien quanto hacer deba. No ignoro las resultas , y confio que veáis presto el fin de la tragedia, y a la patria quizá ya entonces libre; y Kouli-kan , ese terror de Persia. verá si vale mas (pues no le agrada la ciencia de Ismaél) aquesta espada, u, Palm. Es fuerza confiar , y esperar todo de su ardid su cordura y sutileza. Mas tu hijo ¿donde fue ? Musí. No estará lejos, y a tu quarto irá presto, donde atiendas á ocultarle, según se ha prevenido, bajo las femeniles apariencias. Valrn.Y antes q tu té apartes de mi vista, ¿ no te explicarás rmas ? ¿Qué arcano se¬ lla tu pecho, que indiciaron tus palabras quando rompió las silabas primeras la impensada venida de ese joven? ¿Vive aun alguno de mi sangre excelsa, ignorado quizá del homicida yerro, que confundir supo en 1* acerba muerte del Tio á los demás sobrinos? ¿Te persuades que un dia ser pudiera..» Must. No sé: yo hablaba acaso; y otras miras mas dignas de atención nos interesan . ahora. Tu noble vida , de la Patria la libertad , y un hijo que se arriesga otro
Comedla heroica. otro cuidado exigen , que un incierto vislumbre de esperanza que se ostenta jnuy lexana. Es verdad, lo dixe ; pero ignoro mucho aun de la evidencia. Viva , ó no viva algún sobrino tuyo, piensa en mi hijo tú , tú le reserva ileso de la furia de un impío, y quizá yo sabré con mas certeza y brevedad aun mas que no sé ahora. Sobre aquel trono en que la fama reyna de Ciro, y Tamerlan reyne quien debe; reyne quien destinaren las estrellas, pero nunca un traydor,nunca un injusto usurpador de toda el Asia entera, pues no lo quiere el hado. En este día, del Trono , del destino de la Pe^rsia, y ,de quanto se intenta en su venganza (no hay que dudar) mi pecho es la fianza. Palm. S iendo así,en tu dictámen persevera; y yo salvaré á tu hijo aunque yo mue¬ ra. Vase. Whist. E s muger,es heroica,y me enternece; mas en la confianza el riesgo crece; y quando se recelan sus efectos, no ha de saber mas que uno los decretos. ACTO II. Campaña cotí una eminencia al foro : so¬ bre ella d lo lexos la fábrica del Serrallo toda con ventanas abiertas para poderse ver un incendio : la K eminencia al pié de dicha fábrica debe formar dos colinas se¬ paradas , entre cuyá distancia quede un valle , uniéndose después por encima con un puente en arco , sobre el qual , como sobre las colinas , puedan transitar dos personas juntas. Terminada la sinfonía del Acto I. d la marcha de caxas y clari¬ nes se levanta el telón , y se vé al pié de dichas cotinas el Exército de Kouli-kan en ordenanza baxo sus banderas : d su testa Maibal, y Selimo ; y Kouli-kan en el centro sobre un poderoso caballo ri¬ camente aderezado. Siguiendo el compás áe la marcha Maibal y Selimo , hacen des¬ filar los soldados con orden de una y, otra parte de la Scena. Marcha. Koul Alto , soldados inios, y en la um¬ brosa extensión ele ese valle placentero' elevad pabellones , donde espere quando ilumine el sol con fulgor nuétf* el orizonte , hacer mi Regia entrada en Hispaham. Y ése triste prisionero conducid entre tanto á mi presencia. Sacan d Acmet encadenado. Acm. Cruel, aqui me tienes. ¿Qué es ti* intento ? Roul. Inclina ese sobervio cuello altivo, esa servil espalda dobla presto, porque de escabel sirva á mi pié pronta# mientras tu invicto vencedor desmonta* Actn. ¿A este ultrage , á esta injuria re< servabas de Zarema un hermano , los primeros rehénes del Mogol tu tributario, y un Principe infeliz , que el emisferío Indiano veneró, y tu igual se advierte? Koul. Cobarde , no debias tú oponerte á los gratos afectos que a.tu hermana dedico , fomentando mi despecho. Tú no debias seducir la India con tus artes falaces lisongeros contra quie tu destino en su mano hallíf contra un vencedor tuyoúnclina y calla* Dos soldados hacen doblar d Acmet 4 cuerpo hasta el estrivo de Kouli-kan J y él fixando el pié , desciende del cavallo. Acm . Llegue, barbaros Dioses , llegue dia en que me vengue yo de igual desprecie* Koul. Bárbaro Indiano , escucha pues , i escribe mis palabras en lo intimo del pecho. Tú no has visto hasta aqui mas que ultf sombra, ó mas bien un relámpago ligero de mi justo furor.Ya en Persia estafflO^ Mi palacio es aquél. Verás, sobervio, que ultrages te preparo , sino truecas á favor de tu Rey q arde en su incendia el corazón de tu invencible hermana» Si en sus rigores cede , verá presto quanto ensalzo su sér, porque no teng® en el célebre Asiático emisferio ella igual, ni su tálamo segundo, . pues no hay alguno igual a mi en e mundo. ,,
Kouli-kan Rey de Persia. f Vé siguiendo su marcha en este instante, y pretendo que la India se estremezca que no estará lexana con el resto mis tropas, á causa del tardío de pié de los elefantes siempre lentos, que la conducen con inmensas sumas de oro perlas y joyas del Irpperio del Mogol transportadas. Ya tu sabes foque en mi nombre has de decirla.Pero °ye aparte. Prevenme con presteza > s u mano a mi llegada , ó tu cabeza. c nt. ^ Mas qué satisfacción podrá obli- > gártc, >. s i ella no admite ? No repliques. Parte. Ac net inclina la cabeza , y se va por el c amino del valle entre las dos coli¬ ja ñas con guardia. Mi Rey y Señor mió, que perdones te suplico un impulso de mi zelo. ¿No te asusta que pueda un irritado Principe encender mas el cruel fuego de la ira de la hermana que idolatras? y que logren entrambos vituperios revelar al Mogol, aborá que advierten lexanos tus ímpetus guerreros ? probára vencerla con el arte, alhagos al tigre mas sobervio suelen hacer tratable , y la amenaza . ti'üeca en ferocidad... °u‘ ‘Vanos consejos! Muy cobarde es aquél que no¥Íó nunca J a inexorable punta de un acero. Cos espíritus viles comunmente abusan de las súplicas y ruegos, bolo con la violencia se copsígue Jodo lo que se intenta lograr de ellos, vm Rey desdeñar debe las vilezas dignas de los \ v asallos. Y un supremo vencedor, por mas grato que se muestre de generosas atenciones lleno, y de ardimientos nobles influido, **0 suplica jamás, manda al vencido. Si yo fuese Maibal , también sabría Se ducir al amigo con ingenio; cohechar á la dama con lisonjas, pender engaños y comprar discreto lealtad de los otros con mis dones. Pero pues tan distinto soy , yo quiero . amor de Zaremp. , dé su hermano quiero la adoración , busco el respeto* solo de mis clarines al estruendo. Mas si la fe me rompe , tema un dia que vuelva á intimidar su feroz suelo ■ el fulminante estrago de la guerra. Maibal aprenda á conquistar primero los Reynos , y después su ciencia em¬ peñé. Sepa él reynar,y áKouli-ka n le enseñe. Maib. Es fuerza enmudecer. ap. Sel . Por lo que miro, á la-falda del monte contrapuesto tu Real tienda fixaron , y a ella vienen de la Ciudad, Señor, de todo el Reyno los primeros Ministros, deseosos de postrarse a tus pies. Koul. Vano es su anhelo. Yo no escucho á ninguno, sin que sepa qual fuese su conducta todo el tiempo de mi ausencia. Primero he de infor¬ marme de palabras, idea, y pensamientos. Un Rey no debe, n6, con los Ministros arriesgar alabanzas ni desprecios, sino sabe quien de uno y otro es digno ^por información cauta. Yo no entiendo como no viene Alí pronto á encon¬ trarme, y como anticiparse no le advierto. El solo es quien de todos mis Ministros habrá ya las ideas descubierto. Vaya Selimo al punto , y apresure su venida. Maibal vé pues tu mesmo á aquartelar las fatigadas tropas sobre el llano. En mi guardia quede el resto; y no se atreva á introducirse alguno, si antes no se me avisa de su ingresó. Sel. Señor , esperad pues, que entre las gentes fatigosas de Alí un esclavo veo, que de su dueño estimación recibe. Voy á traerle á tus pies , obedeciendo tus ordenes. Se vd dentro . Koul. Vé al punto. - Mjiib. Amigos , vamos. Mas la licencia militar suspendo, q estamos (aunque al hado no le quadre) en Persia , y es la Persia nuestra Ma- . . dre„ ... Vase. B Pues**
Comedla Zar. Tu injurias a Zarema, y te perdono porque no la conoces. Mas te advierto q ha nacido también entre explendores de un Solio; y aunque el hado haya dispuesto que sirva humilde prenda por rehénes de un feudatario al yencedor sobervio, sabe obrar como Reyna , y te aseguro que te pretende libre ; que el deseo suyo anhela tu vida ; que las bodas de tu injusto tirano odio en extremo, y porque ha prometido no entregarle su mano mientras vivas , ruega al Cielo que no mueras jamás. Vive, Palmira, que aun su sangre á favor de sus alientos te promete ; y dá gracias al destino de haberte hallado libre de igual riesgo. Conoce si hay virtudes en la India. Aprende á no temer al mismo tiempo a una infeliz ribál, que está tus glorias involuntariamente compitiendo; y en vinculo primero de fé extrema, dame los brazos pues; yo soy Zarema Se abrazan. IMusUlTú Zarema? Partamos, q es temible que algún explorador venga siguiendo tus huellas. < Sciam . ¡ Ah ! no padre , que sus ojos han tumultuado en mí mi pensamiento. Must. Sciamalech, ¿qué dices? tú no debes extender tan sin límite el deseo. Sciam- ¿ Por qué nó , quando el Cielo la hizo hermosa ? ¿Crées q jmeda en Palmira infundir zelos esta pasión amante ? Yo la adoro también , pero distingo los afectos. Zar- ¿Quién es aquese joven q me observa con'atención tan rara? Palm . Es heredero del mas fiel entre todos mis vasallos. Zar- Digna es su gentileza de otros pre¬ mios que el de un subdito estado. Musí- Vamos antes q Kouli-kan tal vez llegue al encuentro. Sciam- ¿Tanto , Padre, le temes , quando miras • . en dos altares repetida á Venus, cuyos ojos suaves obligáran k piedad amorosa el tenaz pecbo heroica. del tigre mas ayrado ? ¡Ah l Padre mío* perdona. No haré ultrage tan grosera, á su encanto divino , y mi osadía; que por no separarme de su obgeto irritaré á la muerte. Considera que poco antes trátaba con desprecio disfrazarme, entre adornos mugeriles, por no verme privado de este acero, en cuya lumbre á horrores destinada, toda la ira del Cielo está cifrada. Trahe tu á la memoria las primeras muestras de su magnánimo ardimiento. No en las manos de un Joven se des¬ precie; que tal vez solo un niño infunde miedo a los mismos gigantes. Por altivo n que sea Kouli-kan , yo no le temo, antes él imagine que su aurora se obscurece,y la mia nace ahora. Vase * Musí- Disculpad su osadía, pues la tierna edad jamás escucha otros consejos _ que el estimulo ardiente de la sangre. Zar. Yo no permito á su abandono el riesgo de que solo se vaya. Si te atreves, véa conmigo , Palmira ; y te prometo que en la dudosa empresa que prosigo quedarás libre, ó moriré contigo. Vase * Palm . Sigámosla no obstante. ¿Qué iufor-' tullios mas terribles podrían sucedemos? Quanto mas numerosa la unión sea contra él, su fiereza será menos. ¡Qh 1 permitiese el Cielo que trocase por nosotros idea y pensamientos, sin llegar á la sangre ! Odio al tirano; pero al Esposo aborrecer no puedo. Y combatida entre el amor y el odio, la piedad y la ira , escuso , anhelo, me estremezco y confundo. Mas si el golpe debe caer , yo ignoro , justos Cielos, de que seré capáz; que en tanto abysuio tiemblo el trance y deseo el trance mismo. Vase . Must. Condecir qes muger hubiera dado k su fútil discurso complemento. Pero yo que soy Padre , soy Perstano, y ofendido , distintamente pienso. O perder todo , 6 intentarlo todo; > mas si qorrev algún peligro debo.
RouU-Kan Rey de Persia. *7 at valor la desgracia no le altera. Bastará que al primer aviso todos Salve primero a mi hijo , y después os pongáis luego en arma,y a gran priesa muera. Vase. toméis las avenidas que dirigen I ACTO III. 5Wm corto , con vista de alguna fábrica el Palacio de Hispabam , con dos cenadores de verduras. Mustafá é Ismael. ftust. ¿Tú á la Corte me llamas , suspen¬ diendo nú fuga quando tanto me interesa» y a huir me exortan tantas causas jun¬ tas? Vé aqui al Tirano ya en Hispaham , y en ella la flor de sus esquadras vencedoras. Vé a la infeliz Palmira entre sus mesmas murallas por trt infiuxo introducida, con la ribál temible que recela. Dentro de este recinto todo es riesgo para mí; todo es susto y contingencia; to do amenaza la preciosa vida del hijo mió , destruyendo nuestra Máquina oculta: ¿y quieres que aun me quede donde tantos peligros nos rodean - ¿No intentas q me libre?Podré huyendo:- perdoname, Ismael, yo no te entiendo. **tn. Eso es lo que pretendo yo; que todos me escuchen, y ninguno me comprenda. Ya lo insinué desde el primer momento. Y quien la nave de este Imperio quiera ver por mí dirigida en su naufragio, de mí ha de Confiarse. En la tormenta vela el Piloto que en la calma duerme;- y en el mar quando menos se sospecha, si de escollos abunda el golfo undoso, zozobrad vaso, encalla, choca,y quie¬ bra. Es menester en tiempo tan preciso calma para nosotros , porque duerma el Tirano, y logremos de esta suerte mezclar sus tristes sueños con la muerte. Quedese en fin Palmira sin recdo dentro de este Palacio coa Zarerua. No salgan tus amigos, y tu mismo . debe* t«uubieii quedante en §u reserva* al campo en que Maibal rige y gobierna numerosas esquadras, quien me ha dado palabra de aliarse a nuestras fuerzas. Solamente tu hijo á él se anticipe, y aqueste escrito de mi mano sea salvo conducto allá , que lo asegure quando dentro el Serrallo lo estuviera, donde escusa ocultarse por mi orden. Mtist. Ni el paternal precepto le refrena. Incauto y orgulloso , desde el punto que a Zarema miró , no es fácil pueda separar su atención de su hermosura. Furtivo en el Palacio' entró con ella, y existe todavía al lado suyo. Ma3 si la verdad digo , tal idea he formado , Ismaél, de aqueste joven, que de su amor temprano no me pesa. Dos mugeres heroicas se previenen a velar por su vida y su defensa. No le conoce Kouli-kan , ni sabe que él puede ser el reo que recelas cuya duda conforta mi esperanza. Jsm. En vano , Mustafá , te lisongeas. Demasiado lo sabe , te lo advierto. Si le conoce ,. sin recurso es muerto. jyiust. ¿Lo sabe? ; Ay de mí triste! ¿Y que inhumano el oculto secreto le revela? ¡ Hijo incauto ! sus ímpetus audaces, su orgulloso denuedo y su imprudencia le habrán autor del criméu declarado. Ism. No Mustafá, yo mismo le he acusado. Must. ¿Tú le acusaste? ¿Cómo? ¿Un con¬ sejero nuestro nos vende de esta forma? ¡Olí, estrellas ! ¿ y sufriréis vosotras la execrable acusación sin susto de la esfera? ¿Y yo puedo sufrir que á vista mia el cruel delator se jacte de ella sin traspasarle el coraza» villano ? ¿Quién te detiene espada heroica? Esta victima es la mas digna de tu furia. Bárbaro amigo , monstruo de cautela, infante consejero ¿«o sería mas justo que á negar no me indujeras lo que tu h&s declarado? ú por lo menoc C de<
, Cernedla decirme para aviso de mí pena, c quando parte al secreto es fuerza ha¬ certe. ¿Guarda ese hijo q quiero ver su muerte? Todo lo he comprendido.Tú compraste la dignidad de un Padre con la horrenda muerte del hijo, que ama, Tú vendiste a los amigos tuyos , a tu Reyna, los derechos sagrados de la patria común , y la esperanza de la Persia al precio de la gracia de un tirano. Pero escucha enemigo; escucha y tiem¬ bla de la predicción mia. Esos favores sobre tu sér a nuevo sér te elevan para que tu descenso sea mas grave. Y ruega ai Cielo que a la muerte acerba de su hijo Mustafá no sobreviva; ó verás, que aunque osada tu cabeza . esté sobre la mia sublimada, para echarla á mis pies basta esta espada. fsm. Y bien: ¿Para qué tardas ? Executa en mi execrable cuello tu fiereza, y veremos después en qué afianza su libertad la triste patria nuestra. ¿ Quántas veces mi labio te previno que de quanto yo hiciere no pretendas satisfacción alguna , porque solo me entiendo yo , y en todas mis ideas lo mejor executo ? Soy ingrato, pero vive aun tu hijo. Nadie intenta buscarle ; y si le buscan , no en el sitio donde está. Son perjuras mis cautelas; pero yo solo á una segúr infame supe usurpar mil inocentes testas. ¡ Misera el Asia toda , si la falta un traydor qual yo soy ! ella se quexa de tu amenazadora voz injusta, mas no de las traiciones que en mi en¬ cuentras. Agradece que soy leal Persiano, y te tolero mucho ; pues pudiera hacerte ver en tu peligro fixo qual de los dos sea el traydor de ese hijo. Müsty ¿ Y qué puedes hacer ? Prueba , y veamos , donde sabes llegar. Todo se pierda. Adelántese un paso que de un lustro i k esta parte mi pecho siempre •'altera, < ■ . y ahora te puede horrorizar sin duda. heroica. Vé,pues,perjuro; véjaBandoha en préw* ¡ la vida de ese joven al sangriento * perseguidor cruel; pero antes tiembla» _Sabe que él es el resto único ilustre de los Reyes Persianos. Mi reserva supo esconderle á la fatal ruiná, . que comprendió á la Augusta deseen dencia de nuestros dignos Héroes. Como hij<* mió hize le educasen en la Armenia» I sin que ninguno á penetrar llegase i que fuese el sucesor deTa Diadema. ’ ¿Tú sabiéndolo ya , qué determinas ? j ¿Y á quál extremo tus ardides llegan ■ para completar la obra ? Cruel, mira ' qual vida por tu causa se vé expuesta» ' Oye de los amigos y la patria los dolientes lamentos. Oye aquella Sangre Real , que muy presto por ti* influxo desatará iracunda indigna diestra, como te llama infame consejero, amigo ingrato, monstruo de infidencia' Y entonces sumergido en tanto abismo/ no te afrentes; si puedes , de tí mismo* Ism- Me afrentára de mi quando yo blase como hablas tu conmigo. Mis ideas j no retrato jamás , porque las mide* antes de practicarlas, la prudencia. He descubierto el reo de la muerte de Alí, primero que el arcano fuera I notorio ámi lealtad. Ahora le entienof' 1 pero ahora q le sé, y en su adverttí« cl corrige á mi ignorancia tu heroismo, | mil veces volvería á hacer lo mismo- A ninguno interesa que haya un sucesor de las glorias de la Persia • mas que á mí; y tu debías descubrid antes ese secreto que hoy revelas. Mas si tu desconfías , desconfíe también yo. Mi cordura solo anhela librarle , y me prometo conseguirlo» Y tú amenaza, irrita, ofende ó ruega/ no imagines jamás que te dé alguna razón de mis consejos. Si deseas en mis cautos secretos tener parte* de mi primero aprende tu a fiarte. . Mttst. No puedo responderte, porq« e ^ que nuestro usurpador aquí se acere
K puU~kán Rey de Persia. £ evitarme su encuentro solicito. Mas tú advierte , que solo me aconseja el público interés , y que no espero. Quanto ha de executarse se resuelva sin dilación alguna , ó grito al arma} altero todo el Reyno } alzo vandera de sedición , y libertad clamando, con una mano elevo a la grandeza del Solio á un Rey legitimo , y con la otra esgrimiendo este acero hasta que pierda r embotados los filos vencedores, haré ver , que si tú a vivir me enseñas, mordiendo la cadena al .yugo atado, yo te enseño á morir qual buen solda¬ do Vase. hm. Harto me enseña el tiempo; y quan* to ahora he aprendido de tí nuevas ideas exigen de mí mismo , porque llegue al justo complemento nuestra empresa, y siempre Kouli-kan me juzgue fino. El se aproxima : aquí de mi cautela*.. He pensado : he resuelto. Koul ¿Tú. sabrías que aqui vendría a respirar siquiera ' lexano de los ojos populares en guardia de mí mismo . hm. A mi obediencia Maibal se lo previno en este instante. *touL ¿Y executaste ya mi orden secreta? Entre varios escritos que tendría Alí encontraste alguno de mi letra? hin. No.Señor ; y bien puedo asegurarte de que otro alguno hallarle no pudiera. Koul. iQuánto he perdido yo en el in'félice Ah ! Cauto , y leal, veces dixersas solia entregar al fuego mis decretos antes de executarlos. ¿Y qué nuevas sabes del agresor ? f-Stn. A esto he venido, Señor , y quanto ignoras he sabido. El arrogante joven fingió astuto salir de la Ciudad la noche mesma; pero ignorado al mismo Padre, busca un asilo a su riesgo dentro de ella. En la Ciudad se oculta ; pero siendo capaz de tantas gentes tan inmensa, uo pude penetrar en solo un dia Refugio que elige a su defensa. . . Mas si cautelar: quiere los rumores, porqxie ellos su peligro no le adviertan, que lo sabrás mañana te prometo. Koul. Viva ese espacio mi furor secreto* El golpe atroz debe caer sin ruido, porque no se malogre su violencia. ¿ Qué no se acuerda ya la Persia ingrata de que Kouli-kan solo su amor era?’ Siempre de novedades deseosa, los Pastores al solio excelso eleva, y á los Reyes arroja de su cumbre. Al que amaba aborrece ; al que detesta oy adora mañana ; y como el golfo, a quien el viento ensobervece ó templa, ya rie , ya murmura , ya amenaza, ya azota la ribera , ya la abraza. J Ism. No en ti se verifique, como alguno demasiado pretende: y bien pudiera conspirar el V isir depuesto ahora irratado , Señor, con la sentencia del hijo.. Mas yo sé quanto se dice; sé quanto se imagina ; nada temas: y pues yo te repito que te fies, que desheches recelos y sospechas, aunque el riesgo á los ojos se presente, descansa, ó Rey, porque Ismael no miente. Vase. Koul. Es sutil: los primeros años suyos acrisoló en las Cortes su experiencia, donde mas vale quien mejor se oculta* 1 Yo he detestado siempre la vileza , de cautelar mi pecho , y me sonrojan la impostura y las máximas plebeyas; Mas no obstante , aqui importa el disíp mulo. Finjase alguna vez : callar es fuerza aunque sufra alguna fé traidora,' y empieze con Palmira desde ahora; Sale Palmira. Palm. Después de los cuidados q distraen a un vencedor, después de las urgencias del cargo de reinar, debiera darse algún tiempo a una Esposa. Koul. Ella debiera ser el primer cuidado ; mas la llama en que todo el serrallo ardió pavesas* superó los incendios amorosos que mi pecho leal por ti alimenta. v Importó mas tu vida que el deleite C t que
t Comedla quú mi afecto Cil tu róstró hallar pu¬ diera, y mas me interesaba libertarte del riesgo, q mirarte al riesgo expuesta. ^Quién no me vió anhelar solo á mi es¬ posa ? ¿Quién no me oyó al impulso de mi pena clamar confuso entre el asombro y la mueran todos, mas sálvese Palmira ? Ya en fin libre te veo ; y en tus brazos consigo respirar de mis guerreras dilatadas fatigas , y en su apoyo de mis dias gozar la hora mas bella. Quiere abrazarla , y ella ho lo permite* Valm. Te engañaste, Señor ; no soy yo aquella. Yo fui la esposa tuya mientras te abre mi mano fiel la usurpadora senda que al trono de la Persia te conduxo, y mientras derramaba tu ira ciega la sangre que en sus venas alvergaban de Tamerlan los nietos. Yo fui Reyna quando tu eras un Héroe; quando fuiste el ídolo glorioso de la Persia; y en fin quando reinar sabias. Ahora q ya no eres tú aquel, no soy lamesma que fui; y el suave lecho, el sacro trono a favor de Zerema le abandono. ffLoul* Te comprendo , Palmira; en tu la¬ bio hablan ilusivas zelosas apariencias, quando atender no puedo mas inftuxos que mi deber. No confundir pretendas . ccn el Soldado altivo al tierno amante, Cui el Rey al esposo. Es prisionera Zalema en tus dominios; es mas presto obtenida en rehenes , servil prenda del Mogól feudatario. Mas tu eres mi amado dueño , mi gloriosa Reyna, y ofendes tus .derechos soberanos con el cotexo desigual. Observa que cuidados me debe , quando solo el riesgo de tu vida me desvela, y aun ahora me estremece su memoria; porque ao basta un Mundo de bellezas para contrapesar (si bien se mira) la perdida de sola una Palmira. Palm. ¿A quién hablas asi? Tanto cui¬ dado heroica. de que no quede entre cenizas yerta# confundida al insulto de la llama, ¿y después no se inquiere , no se zela ni se busca el autor? Ko«J. ¿ Y donde había de buscarse entre sombras macilentas de la confusa noche , y entre tantas almas engañadas , de que apenas la Ciudad estará jamás segura ? Númenes que veláis en la defensa de la Patria , vosotros sabéis solo quien fue el indigno intendiador & aquella 1 fabrica ; y de vosotros solicito me reveleis quien el cobarde sea, porque vea Palmira , que á sus plantas con esta espada que el furor gobierna, le arrauco el corazón del pecho ingrato* Palm. Dámela á mi, y aqui á tus pies mato. K oul. Donde está el atrevido ? ¿A mis píes como has de dar al cruel la muerte acerba» sino le veo , y deslumbrarme quieres f - Palm . Yo le veo muy bien. Traidor , ti» eres. Bárbaro , ruborice tu semblante vér que una R.eal consorte eu tu pr^ sencia • V.... sostiene que su muerte proyectabas. Una orden tuya, infiel, formó la hO* ( güera , entre cuyos diluvios de bolcanes, pretendías mi vida vér disuelta en pálidas zenizas, porque ocupe mi lugar y derecho esa estrangera beldad, que el corazón y mano escus# que el elevoso Kouli-kan le entrega, en tanto que extinguida mi persona, también ciñe su frente mi corona. Que la logre cruel; ¿mas porque caus» hacerte reo de mi muerte intentas ? ¿Tal vez no te bastó arrojar del trono á mi hermano, verter la sangre excels * 1 de sus hijos , habér exterminado toda su generosa descendencia, que quieres todavía , quando menos tus impiedades barbara recela, despojar de la vida á una inocente Esposa tuya ? Por tu mano muera; qu©
<lue entonces aun la muerte le sería Estimable á quien tanto la desea, y asi se completaban tus* crueldades. Yo vivo ya cansada de ser Rey na, para reinar como infeliz esclava un rustico Pastor ; de verme opresa *1 lado de un esposo fementido, cuyo iracundo brazo me presenta, siempre bañado en sangre, los horrores que sufre el Asia en su fatal cadena. Anda, ultrage del Mundo: tuya es,fiero, r^arema , y tu eres mi odio verdadero. ''Oitl. Tu deliras, Palmira. Amor sin duda produce tus frenéticas propuestas. ¿De quien vives quexosa ? ¿Quién pre¬ tende cxterminár tu sangre ? ¡Vana idéa! ¿Para lograr tu muerte era preciso acaso que la tumba previniera ün incendio a porfías del estrago, como a Dido en los muros de Cartago? No eres su semejante : su osadía con tus debilidades no concuerda, tu vida yo la guardo; y si en tu mina * mis plantas el Mundo no cayera, •nocente muger , ¿que interesaba mi valor en el logro de esta empresa ? Tus miedos son del sexo frenesíes; son torpes imposturas de la Perdía; son engaños de un Pueblo fementido, que solo de traiciones se alimenta. Almas viles, bien sé porque se nombra en las infamadoras voces vuestras la justicia crueldad , rigor las leyes, y la soberanía odio y soberbia. Vosotros sois ,.traidores , los perjuros; vosotros sois los monstruos de cautela, ios homicidas, reos y agresores. Y porque el castigar vuestra insolencia debe ser justo empleo de mi mano, el pérfido soy yo , soy el tirano. ¡Misera tu , Persia cruel, si fuese tan inhumano yo como aparentas! No me obligues que arranque de la cinta la espada;ó te prometo deponerla quando no haya en tus viles moradores vidas que dovorar , sangre que vierta. Y después que a mis justas iras solo Uu abismo de ruinas en ti veas, KouP-kan Rey de Persia» n donde el humo que exalan tus cenizas el holocausto á mi venganza ofrezca, podrá decir Palmira , que yo enciendo en el serrallo la ñamante hoguera, que conspiro á la muerte de una espo¬ sa , que soy un cruel monstruo de fiereza, y otros muchos ultrages de mi agenos| mas lo dirá con causa por lo menos. Palm . ¿ Luego yo hablo sin causa , 6 me imaginas frenética ? No sufre mi nobleza la villana impostura que en mi entien¬ des. Quiero vér sonrojada en mi presencia esa intrepida frente , si sostengo que arde el serrallo porque tu lo orde¬ nas , y querías hallarme sepultada en su ruina fatal. Mas si lo niegas, Bárbaro , antes que el resto manifieste, mira, traidor , un pliego tuyo en este. ¿Te estremeces ? ¿Te turbas ? ¿Tiem¬ blas ahora ? Dexame á mi el temer; ¿Palmira sueña, ó engaña á Kouli-kan? ¿Es el Persiano el reo , ó la homicida es tu infiel mano? Ea pues, esa espada fulminante desocupe la funda que la encierra, para no deponerse : vierta golfos de sangre tu inhumana injusta diestra. Abrasa, insulta, yere, arruina, y mata hasta que no quede uno de quien pue¬ das temblar; que quando todos falten, quan¬ do quedes solo en el globo de la tierra, temblarás de ti mismo; y tus voraces remordimientos, si el dolor te acuerdan de una Patria , de un Reyno, y de una Esposa, en tu corazón fiero haciendo presa, furias serán del Erebo profundo, para librar de tanto asombro al Mun¬ do. Vase. Koul. ¿Tanto se sabe, se penetra , y habla como escuché á la femenil flaqueza de una muger ? Apártense en un todo, de mi las reflexiones de prudencia. Acrediten el npmbre de tirauo el
Comedía el horror, el cuchillo , el fuego. Mue*á Palmira ; suba al Solio en lugar suyo .. la divina hermosura de Zarerna. Y arranque de los hombros desleales im golpe audáz mil barbaras cabezas que rehúsan el yugo. Si á un Monarca igual á Kouli-kan no le aprovecha producirse según razón de estado, cmpieze oy á reynar un despechado, v . Salen Zarema , y Sciamelec. Zar. Tu quieres perseguirme sin reparo a pc-sar de tu Padre que afligido teme los riesgos tuyos. 1 ? ciam . Teman todos; yo no sabré temer sino el peligro de apartarme de ti, de separarme de esos ojos que idolatra examino. El palacio es extenso , y en mi vista se ostenta todo un argos reducido; que aunque amor en otros viva ciego, en mi ilumina su confuso fuego. Zar. Necio amor, que en un tierno joven solo se alimenta ele audaces desvarios, sin vér jamás un rayo de esperanza. Una muger de honor igual al mió no ama sino al que logra sér su esposo en soberano lazo; y nuríca es digno de aspirar á la mano de Zarema quien a sus pies no rinda una diadema. Scium. Pues ¿qué dudas? ¿Acaso me ima¬ ginas incapaz de ofrecerte el trono invicto ? Qualqufer vasallo que en su pecho alvergue un corazón tan grande como el mío, arbitro de la tierra puede hacerse . a pesar de la Estrella : y pues has visto que mi Señor en Persia fué un villano, también yo podré hacerme un Soberano. Zar. Que podrás no lo niego; mas se true¬ can , los sucesos dudosos con el giro de la edad. Tu eres joven todavía. Sciam. También el duro roble raiz ha sido en la selva , enseñado á doblegarse baxo qualquiera planta por estilo, , y crecieado después, eu auchos mates Heroica. siendo asombro de rumbos cristalinos, desafia las nubes , rompe el viento, desprecia uno, y oprime otro elemento 1 Y ¿quién sabe , Zarema soberana, si en este joven crece un nuevo Ciro ? ¿Quién puede asegurarte , si oy desdi' ñas este ardor que á tus ojos sacrifico, que por él no suspires algún dia , quando lleno de triunfos infinitos, . si mi fortuna mi valor no impide, por tus desdenes de tu amor me olvidé Premia mi fé y aguarda. Si imaginas j distante la esperanza dcnfde aspiro, mira aqueste puñal que en mi confian del Asia y de la Persia los destinos. Mira este brazo que le rige , y crée que este acero , esta mano , y este br^l son en quien mi ventura se eslabona, y quien pondrá en tu frente la coroné Zar. No aprecio el dón que ofreces, ni. d« injusta usurpadora mano le recivo. Entrégame el puñal. A quien pretendí' mi piedad , yo no quiero verle impío* | Y sino es impostura que me quieres; I quauto hacerte querer de mi has sab*i ¿o, esta sea la prueba. Sqicim. Toma. Pero si solo desarmarme ha pretendido Zarema , no procure envilecerme. Un espíritu vil sería indigno de ti , y me sonrojara demasiado. El puñal por servirte le he cedido Mas no entiendas, Señora, que me faP ten las armas , la osadía, el incentivo á favor de la Persia ; y sino logro, amante y ciudadano á un tiempo mi s ' mo , unir con el amor la gloria ; sean el deber y la sangre preferidos; que aunque el amor me humille dé eS J te modo, lo primero es la Persia , y después do. Vase> Zar. jQué magnánimo esfuerzo! En aqu^ brazo este puñal tal vez fuera tiu testigo ; que
Koult-katt Rey de Renta» <] ^ otros pudiera hacerme sospechosa. toda pueda fixar el yugo mío , Sale Acmet. Huye, hermana (¡ay de mi!) somos perdidos. Kouli-kan solicita por mi medio, Pronto a qualquier violencia , tus des¬ víos superar , y mirarte entre sus brazos, a unque el amor no adule los cariños. EH ya no tiene freno , ni yo vida sino premias su infame ardor nocivo, desarmando su colera inhumana. % «f ar. Y qué , ¿ tu no defiendes a una her¬ mana ? ;No tienes corazón? ¿No tienes ira ? tengo un pecho enardevi • Tengo ira ¡ cido , y un corazón valiente ; mas no tengo Un puñal vengador en que el destino hiciera mis prisones menos graves. *ar. Ai tienes el puñal, tu deber sabes. Le arroja el puñal , y vase. Acm. Si ,'le sé; ya no espero mas palabras que sirvan á mi furia de incentivo. Venga el traidor, pregunte por Zerema, ¿ inquiera si ya su orden he cumplido; que entre tanto que llega, yo me es¬ condo, y con el duro acero le respondo. Se oculta . j. Sale Konll-kan y Guardia. ^oul. Todos os retirád ; y quando llegue Zarema con su hermano a este retiro, encuentre libre el paso : ya me tienes, desesperado amor , solo contigo. Ya solo con vosotros , pensamientos íunestos , me tenéis ; y aqui confio reposar del cansancio intolerable que en mi la vigilancia ha producido de la próxima noche , donde pueda escuchar cautamente vuestros gritos. Se sienta en el Cenador . Ya decreté la muerte de Palmira, V he mandado también el exterminio de Mustafá su exacto confidente, y de quantos abrazan su partido, fcuba Zarema al trono por m i mano, y '-‘ste honor me grangée el Padre al¬ tivo, Puraque con las armas de la India sobre el cuello inflexible de la Persiaj y después si aborrece mi dominio, ella también me tiemble. Hagamos tre* guss un breve espacio , lánguidos suspiros, que un apacible sueño pone en calma los borrascosos piélagos del alma. Se duerme. Sale Sftamelec, Sciam . Duerme el Rey. ¡Qnán plausible golpe ahora pudiera executár , puesto que he oído’ que a todos solicita dar la muerte! Yo prometí a Palmira el sacrificio, y podré en la cercana Galería encontrar algún yerro vengativo que escupiendo de lexos su ponzoña, sienta el cruel la muerte antes que e! tiro- Ea pues á la patria libertemos, á mi Reyna, y mi Padre; no esté omiso el valor en un trance tan urgente. Bárbaro , espera y duerme en tu des¬ cuido; que si nadie por suerte á verme alcanza, no tardo , y buelvo al punto a la ven¬ ganza. Sale Acmet.» Acm . Vé aqui el fatal momento : al sueño yace todo el horror del Mundo entorpecido, y sus guardias están distantes. Dioses Soberanos , guiad el brazo mió. Mas rumor he escuchado ácia esta parte. Registra por la Scena de suerte que no vea á Sciamelech que viene por la parte opuesta con un arcabuz en la mano . Sciam. ¡Ay de mi! Que á su lado unjhombre he visto, y quizá será alguno de sus guardias. Pero ya se retira distraído, y aun quando vuelva , antes que á ver» me alcanze, si los Cielos rpe amparan, logro el lance- Arrima el arcabuz á la cara. Sale Acmet .
$4 * Comedla Acm. Me engañé. Nadie llega. El golpe apreste. Muere cruel. hlega en acto de herirle > a cuyo tiem¬ po dispara Sciamelec , cayendo Acmet inmediatamente , y se le¬ vanta K ouli-kan despa¬ vorido. K o ul. ¡Oh ! ¡Dios! ¿Qué estruendo es este? i Sciam. ¡Ah ! que el golpe faltó ! Pero no falte la osadía y ardid. ’Koul. ¿Pero que miro ?, ¿muerto Acmet á mis plantas, en su mano un puñal , y tú, joven atrevido, con esa arma en la tuya , sin que atien¬ das a precaver huyendo tu peligro, quando indiciado en tanto horror te ad¬ advierto ? Sciam. ¿Porque he de huir? ¿Porque a un traidor he muerto ? No sé quien es; mas yole ví no obstante que á vos se aproximaba en veloz giro, cercándoos muchas veces, cuyo examen infundió en mi sospechas que averiguo. (A la conservación de un Soberano, todo a un subdito fiel es permitido. ) Corro a esa galería , tomo el arma que veis; llego y me oculto al tiempo mismo detrás de aquesos arboles; encuentro en ademán de herirte al traydor ; tiro; resplandece la llama ; el trueno asusta « interrumpe el reposo en que abstraído fluctuabas de la vida el rumbo incierto. Pero tu vives , y el aleve es muerto. Eoul. Y tú , ¿quién eres , di , joven ga¬ llardo, á quien tu mismo Rey tanto ha debido? ’ZSciam' Pufes qué , ¿ no me conoces ? ¿To¬ davía no ha llegado mi nombre á tus oídos, quando me atrevo á empresas , por quien debe saber la fama que en el mundo existo? Grande honor he logrado. La primera vez que á mi Soberano ver consigo, puedo su mi$mo responderle heroica. sin nota de altivéz: por mi estás VÍV<fi á pesar de traidores y de riesgos; y en fin , Señor, de Mustafá soi hijo* K oul. ¿De Mustafá ? ¿Qué dices ? ¿Lueg 0 tu eres quien dio la muerte á Alí mi gran valí' do ? Sciam. Soy quien te dió la vida. Es a« 1¡ incierto el agresor de aquel , y en este sitio vés tu libertador sin cabér duda : no puedes convencerme del delito á mi, y á tí tus ojos te convencen. Es el cotexo entre la muerte , y vida de un Rey y de un vasallo , si has qu^ rido juzgar entrambas causas sin pretexto; j pero , Señor , hablemos antes de esto-1 K o ul. Dices bien ; de esto se hable , y preceda la pena de una muerte al premio digflf de una. vida Real. Té condenaba como agresor antes de haberte visto: j pero luego , juzgándote inocente, | te perdono ; y mas presto solicito premiarte de tal forma > que la Peirsi* conozca quan tirano soy conmigo. Vén magnánimo joven , bien diverso 1 de aquel tu Padre bárbaro y altivo. Complácete de estár siempre á mi vi’st® que de mis Guardias Capitán te elijo* ¡ y de mi hija la mano te concedo. En ti , si un heredero no consigo, I preparo un sucesor a la Corona de la Persia. Los dones que destina | á tu ardor no fomenten tu soberbia; y deja al justiciero brazo arbitrio de castigar los reos libremente. No debo persuadirme en tí el delito de la muerte de Alí, sino e» el meg° ó en ei consejo de uu Padre fe mentid' Y asi vive tu , joven , disfrutando mis honras por tu hazaña en favor por las muchas que el orbe de ti esp e> ra ; y por tu culpa en fin tu Padre ra. J/4& Sciam. No muera sino tu , monstruo » rí cundo, q al primer tiro enmendará el seguré AC’
ACTO IV. Vafnpaíia y Colinas al pie del serrallo como en el Acto segundo. Salen K ouli-kan f Maibal y Selimo . K oul . ¿ Se han cumplido mis ordenes ex¬ presas yá dentro de la Corte y del Palacio? Maib. Yo las he publicado por mi mismo: y en fe de ellas verás á los Soldados prontos á reúnirse en sus vanderas a la primera voz que inspire el labio ' del clarin. En el centró de ese valle las estrechas veredas ocuparon las Guardias abanzadas. En las cumbres de esos verdes repechos elevados, duplicadas ardientes baterías detendrán el impulso tumultuario del Pueblo vil. Las puertas embarazan dos mil soldados, pié en estrivo y mano en brida , porque nadie sin tu orden pueda salir de la Ciudad al campo. Quanto me corresponde hacer es esto. Lígate ahora Selimo si hizo el resto. % Yo de tus militares precauciones la menos consequente no he escusado, para evitar en la vecina noche la confusión y el popular estrago, que seguridad tiene entre las sombras. Las espesas hogueras , que emulando al dia , por qu arteles se reparten, sabrán tener á raya el desacato furtivo , y la violencia sublevada. También en tu Real/Tiénda en breve es* pació Ismael estará pronto á tu orden, y yo al proviso montaré á cavallo, para hallarme dispuesto á todo trance, . quando tu guardia al enemigo abance. *oul. Hasta ahora bien se cumplen mis ideas. ¿Mas no habéis todavía examinado quien suministrar pudo á Acmet el yerro, que destinó ámi muerte su infiel mano? l^o podía tenerle un prisionero consigo. Algún traydor se le habrá dado ta l vez secretamente por vengarse. Quiero saber quien fuese el temerario/ K ouli-kan Rey de Persia. 25 y vosotros debierais inquirirlo. Maib. Yo lo intenté, Señor , pero fué en vaho. El puñal mismo levanté del suelo donde el traydor yacía desangrado, y no encuentro en alguno mas informé* K o ul. ¿Dónde está ese puñal? Maib. Veslo aqui. K oul. ¡ Santos CieloslEstees un yerro que yo he visto, no una vez sino muchas , en el quarto de Palmira. Ve aqui la mano injusta que intentaba matarme. ¡Fiero agravio S Y sino me cegáran frenesíes del tierno amor deEsposo mal premiado, al instante debiera conocerlo. Alma desconocida , monstruo ingrato, y muger sin piedad, q es mas que todo. Hechame en rostro ahora que he tratado tu muerte, qne anhelaba tu exterminio. Y publique ese pueblo tumultuario, (por borrar mi blasón) en nombre tuyo, que tus grandes Abuelos no han dexado un sucesor en mí, pues atrevido un Pastor rudo su tirano ha sido. Obre como tirano , muger fiera, supuesto que benigno 110 te agrado. Maibal, toma el sacrilego instrumento^ que a mi fuerte las furias destinaron. Busca luego á Palmira. En nombre mió dila que mire ese puñal villano, y á sí misma se quexe de que el golpe mintiera , que desdeña el Trono sacro de la Persia una Reyna tan distinta de nú ; que yo la rindo en holocausto esta dadiva suya , porque al punto se la fixe en el pecho, y vaya al Antro á honrar también las sombras siempre ilustres de sus Predecesores, cuyos pasos imitar no ha sabido; y que decidan en la mansión etérea congregados (pues en mis obras distinción se advierte) quien temió entre nosotros mas la muer¬ te. Vase. Sel. ¿Entendiste , Maibal? Maib. Entendí, y tiemblo de todo quanto escucho. ¿**or acaso somos esclavos de la Persia, para estar su misma sangre derramando, D Mem-
& . . Comedia Y los Indianos Reyes no acostumbran honrar á sus Esposas con el impío talamo de himeneo , profanado con sangre de un hermano desdichado. Seiam. ; Aun preocupa , Señora , tu me¬ moria el recuerdo de un golpe que imprevisto fué abortp del acaso? ¿O no te acuerdas de que yo no soy reo del delito ? Tú sabes , inhumana , que me usurpas la libertad del alma ; que he perdido por tí mi corazón ; y perdería voluntario también Reyno y Dominio por tu gusto, ú tu culpa , sin dolerme; no obstante del rigor , ni del destino. Mas si a la vida propia se permite posponer las demás , solo te digo que somos en iguales contingentes reos los dos, 6 entrambos inocentes. V. Zar . Le condeno inocente ¿ reo le absuel¬ vo; porque no veo el trance difinido del presente tumulto de la Persia; y no debo emplear afectos mios en él , para llorar quizá su muerte. Pero quando á su lado mi cariño viva en tranquila calma sobre el Trono, sea inocente, 6 reo, le perdono. Vase . Salen K o uli-kan e Ismael. Jsm. Un gran golpe,Señor,un golpe ilustre de ingenio mi cordura ha conseguido, reduciendo a Palmira a presentarse a tí, por si encontramos el arbitrio de calmar las civiles disensiones. Escoltada de numero sucinto de los suyos, vendrá a Palacio, y basta ^ introducirla solo un leve aviso que tu la debes enviar. Ahora de tí propio dependen tus destinos. O niegue quanto justo solicitas, o abraze ciegamente los partidos, la suerte de nosotros siempre es cierta; tú eres Soberano , ú ella es muerta. j&Oí/J* Apruebo ^1 pensamiento cj propones. Esa injusta muger venga al proviso; pero cuidad de que entre desarmada, y que nadie se atreva en el recinto de Palacio á ponerse en mi presencia con armas; comprehendieado aun á tí mismo heroica. esta ley, porque el mundo está poblad de espíritus aleves. No distingo del amigo al contrario. A costa mia he aprendido á temer. Quien sobre el Indo, • el Tigris , y el Eufrates , entre el yerro y el fuego despreciaba los peligros, ya dentro de una sala custodiada teme solo el amago de una espada. Triunfa, humana miseria , y goza tris# el exceso á que ciega has ascendido. Duerme acaso el mendigo pasagero seguro entre ambiciosos foragidos, y entre un bosque de espadas á su maó J el Héroe hasta á una sombra está ten 1 ' blando. Ism. Alabo tus discretas reflexiones, mas condeno el temor intempestivo quando ves á Ismael al lado tuyo. Yo el primero he de dar exemplo digó de mi obediencia , y depondré la espa$ quando á tí me presente. Mas si altivo tu vida insulta algún puñal desnudo, este pecho, Señor, será tu escudo. VaM K o ul. Animo, valor mió ; no te asustes, aunque el golfo se muestra embraveció' Mas terribles borrascas , otros vien# i desafio mi orgullo , y mi'destino | no me faltó jamás. Sale Palmira. Palm . Sufra un Esposo que al trato de la paz sea el Ministro una Esposa Real. Yo aqui no intento justificarme á mí, ni solicito convencer reo á Kouli kan. Mi sang r * ! de la inocencia mia es fiel testigo, y mi deber ; culpado te perdona. Tus vasallos no te odian á tí mismoí ^ pero en tí están sufriendo á pesar sü? un usurpador fiero y vengativo. A deponer las armas están prontos no obstante, de mis ruegos persuadió 1 y á dar la paz al Reyno suspirada, si tu (salvo el decoro Real) á dignos pactos tu vasta idea reduxeres. K oul. ¿ Yo pactar con traydores ? esperes. De tus predecesores fué costumbre el reynar como Esclavos^ abatidos, y recibir 1 a ley del Pueblo infame. A ii
^ ser Rey de la Persla, 6 nada, aspiro. A mi el vulgo cruel no me dió el Trono: Yo le compré con sangre q he vertido; y esta sangre le ha dado tanta gloria, <Jue en el curso de un siglo y otro siglo, un Kouli-kan no hubiera sin segundo, Z quién sabría de Persia en todo el mundo? No hay alguien que lo niegue , ni hay alguno que á darte á tí la ley se haya atrevido; ®ntes lo que pretenden es, que seas tu ley irrevocable de tí mismo; y que ilesos conserves á la Persia tus prometidos votos. ¿Quándo altivo » mi hermano del Trono despojaste, Uo hiciste juramentos repetidos * la Persia, á mi misma , al mundo en¬ tero de conservar el Cetro siempre invicto, libre de sinrazones desleales, para un glorioso sucesor de Ciro ? Pues vé aquí la ocasión de que se cum¬ plan. Vé aqui en un heredero reúnidos *0s derechos al Sólio , único resto de nuestras esperanzas , y á quien miro ya en edad de reynar. Soy convencida de esta evidencia, y sé q es mi sobrino. »u Monarca la Persia reconoce fu el, y Kouli kan inadvertido lamás puede negar estos derechos * mi sangre. Son sueños , son delirios. El Monarca soy yo . Tu Real Familia lamento toda junta su exterminio n faltando tu hermano. ¿Dónde, dónde se oculta ese Real Joven ilusivo ? i y por qué finge serlo, ya uno, ya otro, como diversas veces he sabido, sm revelarme el sucesor qual sea ? aj 1 -!) r ? yno reconoce SU dominio, “«mira no duda en sus verdades, g ue comparezca ante mí él mismo. ¿ ¿Quines que yo tema presentarle q. U vista • Vcr ás quanto es distinto. e «go autoridad tanta para hacerle spetar , q Ue á mostrártele me obligo, ñor , vos que esperáis en esas sal as primeros acentos de mi aviso. Ko u li-kan Rey de Persia 33 entrad yá. No la duda le moleste. Mírale , y tiembla ; mi sobrino es este. Sale Sciamelecb. Koul. ¿Este? ¡ Crueles hados ! Este joven el hijo es de mi bárbaro enemigo. Dé gracias a la vida que le debo por infiuxos villanos del destino; pues solo porque Persia, y todo el orbe jamás repita en vituperio mío, que soy tirano aborrecible, aliona no le mato a mis pies. Viva el indigno; y baste al impostor , baste á Palmira, que en él algún derecho no imagino al Trono, ni sobrino creerle quiero. Sciam. Sí; yo soy el Monarca verdadero. La Persia no se engaña. Y quando toda pudiera seducirte ; el encendido corazón que en mi pecho apenas cabe, mentir no puede , ni engañarte el digno carácter Soberano que en mi frente imprimieron por sacro distintivo los destinos augustos de los Reyes. Yo no supe jamás que fuese hijo de un Monarca; y no obstante interior* mente juzgaba que á reynar había nacido. Si Kouli-kan no crée mis palabras, darle otro testimonio determino capaz de horrorizarle. El cruel golpe que te salvó la vida , despedido de mi mano fatal con mejor suerte, a Kouli-kan debiera dar la muerte. Faltó la mano en fin ; pero no falta después para engañarte el artificio, ni el ardimiento ahora para hablarte en tu presencia así. Mira si es mió el Trono que posées. De él te arroja, ó teme que al error del primer tiro, no sea, si en mi brazo el logro funde* consequencia el acierto del segundo. V Koul ¡Temeraria osadía ! Ola; no salga * de Palacio con vida ese atrevido. Palm. Tente ; obsei va los pactos que al congreso estableció Ismael aquí cónmjgo, o te haré ver con sola una voz mía, que en Hispaham me obedecen toda¬ vía. Vase. Koul. ¿ Aun se atrevan á tanto ? Ya no valgan E jprn-
34 Comedía lerolcd - prudencia ni razón. Y si el destino la ultima ruina mia hoy afianza, no muera yo á lo menos sin venganza. Ismael ¿ dónde estás ? Sale Ismael sin espada . Ism. Pronto me miras, Señor, á tus preceptos. - i Koul. Que al proviso se quebranten los pactos acordados á los rebeldes, pues que lo han querido asi necesidad y deber juntos. Alcanza pronto al arrogante hijo de Mustafá , que sucesor se aclama de los Reyes Persianos , y ha partido apenas de mi vista } y sea quien quiera, i venganza por tu mano muera. Ism . Serás obedecido j pero una orden por tí, Persia cruel, Madrastra Hor<* rible, en ciuquenta batallas siempre invíetd» ¡Ah, oprobio eterno de mi fama! ¡Cómo muere,qual vulgar hombre obscurecido* al impulso de infame brazo ayrado, i un Kouli-kan, un Héroe, y un Soldado* ¡Ay de mí, que las sombras de la muert c obscurecen mis ojos ! Los sentidos Se sienta. se turban, y en mi frente gira el Cielo* No me quieras cobarde , infiel destino* y este resto de vida también honre la muerte. El gran momento en que m c tuya la espada deponer me hizo. Y sí, aunque buele en alas del deseo, antes voy á buscarla, el fugitivo se librará , burlando mi osadía, de tu justo furor, i Koul. Toma la mia. Ella debe dar muerte al alevoso usurpador de mis laureles limpios. Muera el intruso. Mi quietud lo quiere. Jim. El intruso eres tú; luego tu muere. Le hiere. Koul. j Ah , traydor ! Yo soy muerto. Ism. ¿Traydor ? Nunca lo fui } antes á traycfores doy castigo en favor de mi Patria, que me importa mas que tú, temerario foragido. Jamás vive seguro quien ofende. Tú de Ismael quien es la Pefsia entien- 'de. Vase. ftoul ¿Adonde huyes, ribal? Quiero que juntos hoy muramos los dosjy tiembla indigno, que aunque me ves sip armas, me pro¬ meto arrancarte del pecho fementido el corazón infame con las manos. • Ah , qué ya no obedece el pié remiso y trémulo los ímpetus valientes del corazón ! ¡ Con qué dolor respiro! jja sangre que esta abierta herida ex¬ prime, de aquella misma sangre es, que he vertido t le sostendré como Héroe. No era digP* de tanto Rey la Persia. La abomino, la abandono á las iras de los Cielos. ; En su rigor encuentre su exterminio» Númenes tutelares de las vidas Reales... Yo muero... Yo fallezco.*» ¡Al» impíos hados ! . . Mas muero Rey... M uero cOh tentó cercado de victorias ; y confio escuchar desde el Erebo profundo que á Kouli-kan le hará justiciad mundo.' Muere. Salen Ismael y Mustafá , y despueS todos. • j Ism. Mii*a muerto al Tiráno por mi & pulso. . , Must. Antes de todo, el lamentable obj el se aparte de la vista de su Esposa} y llegue con Selimo y Maibal luego, si ya en Palacio entraron , donde ü 15 orden expedida por tí llamó tu zelo apresuradamente. Ism . TOdos llegan, ' Y de Palmira el combatido afecto mas tranquilo parece. Must. Ven , Palmira, , . y ante todos demuestra tu sér Rég 1 ?^ Qualquier triste memoria en tí se olv 1 ^ y acuérdate no mas de quienes fue^j tus Padres siempre heroicos, y q el h reserva el Trono de la Persia exceis . de donde tu desciendes , a un sobr» 1 tUÍ,0> tém
KouVt-m £# h Perú# Palm. Digno sobrino , ilustre nieto M-ust. Será dichona empleo de sus predecesores inmortales, y semejante á Mustafá , que atento le crio con el nombre de su hijo. crio con Prevalezca al amor q hubo ea mi pecho el amor de la sangre y de la patria. Logre la Persia un Soberano Dueño digno de su virtud , y á los Persianos trate el Monarca como Padre tierno sobre el Trono también para su abono; y soy gustosa de ceder el Trono. Ya llega nuestro Rey con la Prin¬ cesa - . tributaria. Salen• Ism, Ismael sea el primero, pues fué quien le ha elevado sobre el Solio, que le jure lealtades y respetos. * c ‘am. A ocasión oportuna se reserve la acción de los debidos juramentos. Si el Trono que me ofrecen es ya mío, ocuparle yo solo no pretendo, sin que logre Palmira Soberana sobre él primer lugar, 6 igual asiento. El principal lugar solo es debido a la que en dulce lazo de himeneo te destine la suerte venturosa al talamo también , Reyna y Esposa. * c iam. ¿ Qué respondes Zarema ? Ambos lugares 3 e deben a tus prendás singulares. Te adoro; mas soy Rey.Te ofendí acaso; pero sin culpa mía. Todo extremo es permitido á un tierno amor privado. Pero un corazón Real quádo a sí mesmo en posesión k una beldad se entrega, ofrece y dá bastante , mas no ruega. %4ñ ). Ociosos son los ruegos,donde obligan el amor y el deber. Tuyo es mi afecto, y lo será esta'mano , si mi Padre lo permite. de mi cuidado el atender que logren tal honor en tal lazo entrambos Reyno $4 Ahora solo se espera que en tus obras renazca el explendor con brillos nuevos de la Persia , legítimo Rey mió. Sciam. Siempre será glorioso su emisferio quando en tí, Mustafá, tenga su apoyo en guerra , y e» político gobierno su vasa en Ismael. Esta corona la recibo de entrambos , y no puedo, sostener sin vosotros , mis Atlantes, su pesadumbre, ni intentarlo debo; porque si me ha de ver la ínclita Persia, no obstante mis cuidados, inexperto en artes de reynar que aprender trato, no vea al menos á su Rey ingrato; Sel. No lo verá si empieza de esta suerte a premiar al que es digno de los premios. Maib. Ún Monarca Persiano que asi em¬ pieza, no llegue al fin jamás. Palm. Siempre és incierto el fin de la grandeza humana. Claro es el sol que ilumina el emisferio diariamente. Claro es el brillante relámpago que espira en un momento; y aunque el sol téga puntos terminables, siempre son sus reflexos mas amables. Asi fué Kouli-kan que entrambos Polos alumbró en su veloz curso ligero, relámpago brilló , asustó la tierra fulminando , abrasando y destruyendo* mas en solo un instante desfallece, se disipa , se ofusca y se obscurece. Nos quedó su memoria, y no nos quedaf en ella escaso triunfo , alto congreso, si por ella consiguen nuestras ansias la dicha singular de complaceros, ultima linea sola en que afianza nuestro leal deseo su esperanza. F I N. Barcelona : Por Carlos Gibert y Tutó , Impresór y Librero»