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El ruso étnico como enemigo del Islam Análisis transversal de la agencia informativa Kavkaz Center (2001-2004) T ESIS DOCTORAL Adrián Tarín Sanz (Dir.) Miguel Vázquez Liñán Doctorado Interuniversitario en Comunicación Facultad de Comunicación Universidad de Sevilla
El ruso étnico como enemigo del Islam. Análisis transversal de la agencia informativa Kavkaz Center (2001-2004). Adrián Tarín Sanz Director: Dr. Miguel Vázquez Liñán. Programa: Doctorado Interuniversitario en Comunicación. Línea de investigación: Periodismo. Universidad de Sevilla, 2015.
A GRADECIMIENTOS . Este trabajo ha podido llevarse a cabo a pesar del Estado y de los mercados. A mis padres, a quienes un día les conté que pasaría varios años leyendo y escribiendo sobre Chechenia y no me echaron de casa. A Miguel, quien un día me informó de que estaría varios años leyendo y escribiendo sobre Chechenia, y se prestó a hacerlo conmigo. A mis amigos y a Anita, a quienes durante años les he estado machacando con Chechenia, y todavía me hablan. Muchas gracias a todos/as.
5 El ruso étnico como enemigo del Islam Indice I NTRODUCCIÓN 10 C APÍTULO 1: M ARCO TEÓRICO 1.1. Anotaciones sobre una teoría de la propaganda 1.1.1. ¿Hacia una definición de propaganda? 24 1.1.2. La propaganda como comunicación interesada 27 1.1.3. Propaganda y violencia 29 1.1.4. Propaganda, verdad y credibilidad 32 1.1.5. Propaganda, organización, planificación e involuntariedad 35 1.2. La construcción de imaginarios sociales 1.2.1. Los imaginarios sociales 39 1.2.2. Ideología e imaginarios sociales 41 1.2.3. Mecanismos de creación y reproducción de imaginarios sociales: Industrias culturales. 42 1.2.4. Mecanismos de creación y reproducción de imaginarios sociales: Imperialismo cultural, cotidianeidad y relaciones personales 44 1.2.5. Mecanismos de creación y reproducción de imaginarios sociales: El mito, la tradición y la historia nacional 46 1.3. El poder y la hegemonía 1.3.1. Poder, autoritarismo y micropoder 49 1.3.2. Construyendo el consenso 56
6 Adrián Tarín Sanz 1.4. Globalizaciones 59 1.4.1. Introducción a las globalizaciones 59 1.4.2. Medios de comunicación globales y concentración empresarial 62 1.4.3. Cosmopolitanismo insurgente y resistencia anticapitalista 66 C APÍTULO 2: H ISTORIA , P ROPAGANDA E I SLAMISMO MODERNO . DEL EGIPTO DE NASSER AL EMIRATO DEL CÁUCASO 2.1. Arquitectura de la propaganda islamista moderna 2.1.1. Islam e islamismo como sistema 70 2.1.2. La expansión mundial del islamismo moderno 73 2.1.3. Canales de la propaganda islamista mundial 81 2.1.4. Retórica y discurso de la propaganda islamista moderna 87 2.1.5. El islamista como enemigo 89 2.2. Geografía del Islam en el antiguo espacio soviético 2.2.1. El Islam anterior a la Revolución de Octubre. De la dominación imperial al movimiento reformista 92 2.2.2. El Islam tras la guerra civil. Del nacimiento al ocaso de la Unión Soviética 96 2.2.3. El Islam en Chechenia tras la descomposición de la Unión Soviética 103 2.3. Las cenizas de Chechenia. Cronología de dos guerras 2.3.1. La Primera Guerra de Chechenia (1994-1996) 110 2.3.2. La Segunda Guerra de Chechenia (1999-2009) 120 C APÍTULO 3: E L SISTEMA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN LA R USIA CONTEMPORÁNEA 3.1. Pasado y presente de los medios de comunicación rusos. Historia de una liberalización (frustrada). 3.1.1. Marco legal de la prensa post-soviética en la Federación Rusa 130 3.1.2. Medios de comunicación masiva durante el gobierno de Yeltsin. La era de las privatizaciones 135 3.2. Características del mercado de medios rusos 3.2.1. El neo-autoritarismo mediático de Vladímir Putin 140
7 El ruso étnico como enemigo del Islam 3.2.2. La propiedad de los medios en Rusia. De la liberalización a la concentración 143 3.2.3. Medios de comunicación y RuNet 147 3.2.4. Hábitos de consumo mediático en la Federación Rusa 153 3.3. El ejercicio periodístico en la Rusia post-soviética 3.3.1. Censura y restricciones a la libertad de prensa 157 3.3.2. La violencia “subjetiva” contra los periodistas rusos 161 C APÍTULO 4: CONSTRUCCIÓN PROPAGANDÍSTICA DE IMAGINARIOS DURANTE LAS GUERRAS DE C HECHENIA 4.1. Guerra y propaganda 4.1.1. El uso propagandístico de los imaginarios sociales en la guerra contemporánea 164 4.1.2. La guerra como acto de propaganda. Alcanzando el consenso a través de lo bélico 168 4.1.3. La sociedad del espectáculo bélico 171 4.2. La construcción propagandística de la Chechenia independiente 4.2.1. La construcción del imaginario nacional a través de la guerra 176 4.2.2. Una guerra (mal) planificada 182 4.2.3. La guerra televisada 185 4.2.4. El uso propagandístico de las victorias militares por el bando checheno 188 4.3. La recuperación del imaginario imperial 4.3.1. El país (y el hombre) que necesitaba una guerra 192 4.3.2. El Islam como arma de guerra 198 4.3.3. Neolengua. El discurso de la guerra contra el terrorismo 201 4.3.4. El “bárbaro” contra la “gran nación” 207 4.3.5. Medios de comunicación y operaciones militares: Controlando sus efectos 209 4.4. Otros medios de propaganda de guerra en los conflictos rusochechenos contemporáneos 4.4.1. El uso político de la literatura clásica en la propaganda de guerra rusa 211 4.4.2. Las guerras en la gran pantalla. Masificando los mitos 217
8 Adrián Tarín Sanz 4.5. Propaganda bélica exterior. Ganando los corazones y las mentes de la comunidad internacional 4.5.1. Guerras de Chechenia: del “asunto interno” al “terrorismo internacional” 222 4.5.2. La defensa de las causas chechenas hacia el exterior 228 4.5.3. Conclusiones 234 C APÍTULO 5: K AVKAZ C ENTER Y LA SOCIEDAD RED . 5.1. Kavkaz Center 5.1.1. Introducción 237 5.1.2. Estructura y apariencia web 238 5.1.3. Fuentes, organización y participación 242 5.1.4. Controversias y persecución 244 5.2. Kavkaz Center en la sociedad red 5.2.1. Introducción 248 5.2.2. Las redes de Kavkaz Center 250 5.2.3. La comunidad virtual de Kavkaz Center 258 C APÍTULO 6: M ETODOLOGÍA Y R ESULTADOS 6.1. Metodología 6.1.1. Hipótesis general de partida, pregunta de investigación, universo y métodos 264 6.2. Análisis de la agenda mediática 6.2.1. Establecimiento y construcción de la agenda en Kavkaz Center 267 6.2.2. Relación directa con el imaginario kaffir del “ruso étnico” 271 6.2.3. Relación indirecta con el imaginario kaffir del “ruso étnico” 273 6.2.4. Sin relación con el imaginario kaffir del “ruso étnico” 274 6.2.5. Descripción de la agenda de Kavkaz Center. Los acontecimientos del “mundo real” como reguladores de contenidos 275 6.2.6. Conclusiones a la descripción de la agenda de Kavkaz Center 280 6.3. Los frames de Kavkaz Center 6.3.1. El enmarcado como método de análisis 282 6.3.2. El frame del villano 283
9 El ruso étnico como enemigo del Islam 6.3.3. El frame del héroe 289 6.3.4. El frame de la legítima defensa 292 6.3.5. El frame del respeto a los Derechos Humanos 294 6.3.6. El frame de Occidente como enemigo del Islam 296 6.3.7. El frame de la complicidad entre Rusia y Occidente 298 6.3.8. El frame del villano como fuente válida 301 6.3.9. El frame del Islam verdadero 303 6.3.10 Conclusiones a los frames de Kavkaz Center 307 6.4. Análisis Crítico del Discurso 6.4.1. Análisis Crítico del Discurso y “cuadrado ideológico” 308 6.4.2. La construcción discursiva del Nosotros-Otro 312 6.4.2.1. Resaltar nuestras buenas propiedades/acciones 313 6.4.2.2. Resaltar sus malas propiedades/acciones 319 6.4.2.3. Mitigar nuestras malas propiedades/acciones 326 6.4.2.4. Mitigar sus buenas propiedades/acciones 328 C ONCLUSIONES Y D ISCUSIONES 331 B IBLIOGRAFÍA 336 A NEXOS 377
16 Adrián Tarín Sanz la intuida posibilidad de implantar la Sharia cuando el pueblo checheno esté preparado-, pero manteniéndose firme en la separación religión-Estado al remarcar que aquello que rige la vida de las personas es la Constitución, y no la ley divina. La actitud habitualmente cauta y ambigua de Dudáyev en lo referente al Islam (Tishkov, 2004), difiere de la táctica empleada por sus herederos ideológicos. Mientras que el general consiguió evadir el debate en torno al cumplimiento de la ley islámica, tan sólo 6 años después –y tras la Primera Guerra, acontecimiento en nada menor para lo que nos ocupa- Masjádov decretó la Sharia en todo el territorio checheno: Presidential Decree On the implementation of full Sharia government in the territory of the Chechen Republic of Ichkeria. ‘And those who judge or rule not by which Allah has revealed - they are wrong’. In the Name of Allah, Most Gracious, the Most Merciful. To make peace and unity of the Chechen people come true, in order to implement the laws of God, guided by the Holy Quran and Sunnah, I hereby decree: 1. Implement full Sharia government in the Chechen Republic of Ichkeria. 2. Bring all spheres of the state administration of CRI into conformity with Sharia. 3. Implement a universal Sharia reform of the state structure of the CRI via a specially designed program with the entry into force of the Decree. 4. The decree comes into force upon signature. 5. Personally control over the implementation of Decree. President of CRI Aslan Maskhadov (03-02-1999). 17 No vamos a resolver, en este trabajo, la cuestión relativa a las causas políticas, sociales, económicas y culturales que han influido en la (neo)islamización de la sociedad chechena, puesto que ya ha sido respondida con mayor detenimiento –y desde diversos posicionamientos e ideologíaspor otros autores (Wilhelmsen, 2005; Larzillière, 2007; Bodansky, 2009; Moore y Tumelty, 2009; Dannreuther, 2010). Sin embargo, sí es de nuestro interés, y además parte de la respuesta a nuestra principal pregunta de investigación, concretar los mecanismos a través de los cuáles se ha construido uno de los imaginarios que posibilita la evolución del conflicto desde una lucha 17 “20th anniversary of Independence of CRI. From Ichkeria to Caucasus Emirate”, Kavkaz Center, 6 de septiembre de 2011. Consultado el 13 de enero de 2015 de http://kavkazcenter.com/eng/content/2011/09/06/15148.shtml.
17 El ruso étnico como enemi go del Islam soberanista hacia una guerra santa: la transformación del ruso étnico 18 como colonizador en enemigo del Islam, y no sólo del pueblo checheno. De este planteamiento nos surge la hipótesis principal de la tesis: al tiempo que en el mundo ruso y occidental se respiraba un ambiente bélico contra el yihadismo –la llamada “guerra contra el terror”-, pensamos que la insurgencia chechena trató de construir un “eje del mal” invertido y pretendidamente compartido por la comunidad musulmana (umma), en el que además de los “satanes” cercano y lejano (Israel y Estados Unidos) se incluyese Rusia. Por ello pensamos, y trataremos de demostrarlo en nuestro trabajo, que uno de los objetivos de la propaganda chechena fue, en un contexto de efervescencia del islamismo moderno, equiparar 19 Rusia a Estados Unidos e Israel como enemigos del Islam. Para ello, utilizamos como referencia discursiva el principal instrumento de comunicación de la insurgencia islamista regional: la agencia de información digital Kavkaz Center. Debido al desconocimiento del autor de esta tesis del idioma ruso, dificultad que, reconocemos, limita el alcance de esta investigación, utilizamos como material de estudio la versión inglesa de la web, una versión que, como detallamos más adelante (Capítulo 5), contiene un volumen de información menor y enfocado a un público más heterogéneo, situado geográficamente preferentemente en América del Norte y Europa –o, en su defecto, pensada para quienes no lean con suficiencia las lenguas rusa, árabe y turca, pues son éstas las otras versiones disponibles. La necesidad de centrarnos en la versión inglesa de Kavkaz Center modifica algunos aspectos fundamentales del trabajo: de aquí en adelante, se ha de tener en cuenta que realizamos un estudio de la propaganda hacia el exterior, y no hacia el interior y que, por tanto, el público objetivo puede estar menos familiarizado con la situación política, socioeconómica, cultural y religiosa del Cáucaso Norte, así como varían los objetivos fundamentales que atribuimos a la comunicación propagandística de la web. No se trata, pues, de construir un discurso que 18 La construcción “ruso étnico” merece una precisión. En Rusia se utiliza el término russkie (русские) para referirse al grupo étnico mayoritario del país (según el censo de 2010, un 80,9%), de origen eslavo oriental. Para referirse a los habitantes de la Federación Rusa –independientemente de su etnicidadutilizan rossiyane (россияне). 19 Una subhipótesis puede ser que, en su afán por mostrar a Rusia como un enemigo para la umma a toda costa, en ocasiones la propaganda chechena se muestra cercana a los planteamientos de sus enemigos, incluido Estados Unidos, algo que parece contradictorio con el sentir general del islamismo.
18 Adrián Tarín Sanz active la movilización interna, o incluso el enrolamiento en la guerrilla, sino de construir un determinado imaginario en la comunidad internacional y entre los musulmanes del mundo que permita tender puentes de solidaridad con la causa islamista chechena. La mayor parte de la literatura académica -en lengua inglesa y españolaque hace referencia a Kavkaz Center, utiliza a la agencia sólo como fuente de información, o bien como un fenómeno accesorio (Herd, 2000; Hahn, 2008; Knowles, 2008; Yamelianova, 2010; Dannreuther y March, 2010; Fagan, 2014). Los pocos estudios que otorgan un papel destacado a la web suelen hacerlo de manera descriptiva e histórica, y generalmente como parte de un universo más amplio, como por ejemplo el uso global que la insurgencia chechena hace de Internet o a los espacios islamistas que habitan la red. Tales son los casos, en español, de Vázquez Liñán (2000) y González San Ruperto (2005) o, en inglés, de Simons (2010). Sin embargo, dos trabajos sobresalen por situar en un lugar protagonista a la agencia. El primero de ellos (Green, Razafimbahiny y Stalinsky, 2012) es un breve –pero originalanálisis de la comunicación vía Twitter que llevaba a cabo Kavkaz Center antes de que la corporación norteamericana cancelara su cuenta en febrero de 2014 (Capítulo 5, apartado 5.1.2.). No obstante, la investigación está llevada a cabo por el Middle East Media Research Institute (MEMRI), un think tank que ha sido acusado, de forma fundamentada, de atender a los intereses de la inteligencia israelí 20 , por lo que su cuestionable motivación hace que las conclusiones de dicho informe sean tomadas con muchas precauciones en este trabajo. El segundo (Petit, 2003) fue elaborado hace más de diez años, pero aporta una revisión histórica de la agencia de gran interés, así como datos empíricos acerca del posicionamiento web de Kavkaz Center a principios del presente siglo. Como se aprecia, la producción académica en español e inglés sobre Kavkaz Center no es abundante y, además, se limita -salvo las excepciones mencionadas- a cuestiones formales. Por ello, pensamos que uno de los valores de nuestro trabajo reside en ser la investigación más amplia sobre la agencia norcaucásica escrita en lengua española, así como la única que analiza con 20 “Selective MEMRI”, The Guardian, 12 de agosto de 2002. Consultado el 15 de enero de 2015 en http://www.theguardian.com/world/2002/aug/12/worlddispatch.brianwhitaker.
19 El ruso étnico como enemi go del Islam detenimiento cuestiones de fondo y de contenido, al trabajar directamente sobre una selección de textos publicados por la agencia. Igualmente, entendemos que la tesis aporta conocimiento a otros ámbitos académicos vinculados a la comunicación de guerra en el antiguo espacio soviético y a la historia del conflicto en Chechenia. Historiográficamente nos acercamos a los lineamientos de aquellos autores que, aun críticos con la deriva integrista de la insurgencia chechena durante la Segunda Guerra, entienden que las políticas de guerra rusas no han sido legítimas en la mayor parte de los casos, ni actualmente ni durante los últimos siglos (Goytisolo, 1996; Lieven, 1998; Taibo, 2000; Schopohl, 2002; Politkóvskaya, 2003; Wood, 2005; Gammer, 2006; Serra Massansalvador, 2008; Dmitrievski, Txélixeva y Gavreli, 2009; Littell, 2010; González Martín y Martín de la Guardia, 2012). En este marco, aportamos una mirada al discurso del momento, ofreciendo material hemerográfico y fuentes primarias de las declaraciones de los principales actores del conflicto, imprimiendo una perspectiva comunicacional a la historia de las guerras en Chechenia tal y como hace Vázquez Liñán (2005). Del mismo modo, nuestro trabajo profundiza en la construcción de imaginarios sociales a través de los medios de comunicación en la Federación Rusa, continuando las obras de De Smaele (1999), Balabanova (2007), Macfadyen (2008), Hutchings y Rulyova (2009). Añadimos, además, que el análisis de Kavkaz Center sirve para sumar experiencias al estudio del ejercicio periodístico y utilización política de los medios de comunicación en Rusia (Becker, 2004; Jenkins, 2004; Pasti, 2005; Koltsova, 2006; Pérez del Pozo, 2007; Richter, 2007; Arutunyan, 2009; Vartanova, 2010), así como a la información en Chechenia (Koltsova, 2000; Safranchuk y Pogorelyi, 2004). En otro orden de cosas, el hecho de que Kavkaz Center comenzó su andadura en la red en 1999 (16 años de actividad), nos obliga a delimitar un periodo de tiempo sobre el que trabajar, atendiendo a los objetivos de nuestra investigación, que detallamos a continuación: • Por la naturaleza de la investigación, nos interesa estudiar la construcción del imaginario dado antes de la consolidación del islamismo moderno como hegemónico entre la insurgencia chechena –institucionalmente llevada a cabo en 2007 con la proclamación del Emirato del Cáucaso. Analizar cómo se ha
20 Adrián Tarín Sanz configurado la imagen del ruso étnico como enemigo del Islam en los primeros años de la Segunda Guerra, es decir, los antecedentes, supone una contribución al estudio de la radicalización del soberanismo checheno más útil que si estuviese centrada en un periodo posterior. • Entre 2001 y 2004 suceden acontecimientos de especial relevancia, tanto para la insurgencia chechena, como para el islamismo moderno global. En lo referente al contexto regional, se producen los secuestros del teatro Dubrovka (oct. 2002) y de la escuela de Beslán (sept. 2004), así como la aprobación de la Constitución chechena (mar. 2003) y la posterior campaña de atentados en respuesta a la misma, y el magnicidio contra Kadýrov (may. 2004). En el contexto global, destacan los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono en Estados Unidos (sept. 2001), y las declaraciones de guerra contra Afganistán (nov. 2001) e Iraq (mar. 2003). Todos ellos son cubiertos por Kavkaz Center y resultan de gran utilidad para analizar tanto el peso del islamismo en sus contenidos como la construcción del imaginario dado. Realizar esta acotación temporal, si bien nos parece necesario por ser inabarcable para un trabajo de estas características –con su propios plazos reglamentadosrecurrir al volumen total de la información que ofrece la web, también limita los frutos de la investigación. Por ello, no podemos concluir y discutir los resultados sin tener en cuenta que nos referimos a un periodo concreto y a una versión concreta en la historia de la agencia, teniendo en cuenta que en otras épocas los resultados pueden (o no) ser parcialmente diferentes. Una vez definida la pregunta de investigación, la hipótesis, los objetivos de la tesis y apuntados los límites de la investigación (esencialmente, idioma y temporalización), pasamos a definir las herramientas de análisis que consideramos válidas para alcanzar las metas marcadas (Tabla 0). Utilizamos cuatro herramientas que permiten aproximarnos a Kavkaz Center y sus contenidos, desde sus aspectos más generales a los más concretos: • En primer lugar, realizamos un análisis de la agenda building, es decir, de cómo ha sido construida la agenda de Kavkaz Center y cuál es su relación con el imaginario estudiado. Este método nos permite representar gráficamente el
21 El ruso étnico como enemi go del Islam peso del islamismo en la web, así como analizar la influencia de la agenda pública islamista en los contenidos. • Posteriormente, y en un estadio más próximo al objeto de estudio, realizamos un análisis de framing, esto es, de los esquemas cognitivos que han de ser compartidos por la agencia y sus lectores para decodificar los mensajes en el sentido pretendido por sus autores. Ello aporta claves para comprender la lógica del discurso central del islamismo checheno en relación a lo ruso. • Centrándonos en una muestra de los textos, realizamos un análisis crítico del discurso utilizando la técnica de “el cuadrado ideológico” propuesta Van Dijk (1996), a través de la cual pueden determinarse mecanismos concretos, lingüísticos y discursivos con los que se construyen imaginarios en conflicto – en este caso, el del ruso étnico (el Otro) como enemigo del Islam frente a un Nosotros checheno inocente. • Complementariamente, realizamos también una descripción gráfica, valiéndonos de la teoría de la sociedad red, de algunas de las redes digitales en las que podemos situar a Kavkaz Center, determinando su posición y sus flujos comunicativos con otros nódulos. Para demostrar (o no) nuestra hipótesis principal, que recordamos remite a una posible estrategia por parte de la insurgencia chechena de atribuir al “el ruso étnico” una enemistad natural con el Islam, dedicamos sendos capítulos a analizar Kavkaz Center (Capítulo 5) y su discurso (Capítulo 6). Asimismo, definimos el poso teórico (Capítulo 1) que respalda la investigación a través de varios ejes: la (teoría de la) propaganda como constructora de imaginarios sociales; el poder como objetivo de la propaganda; el poder como ejercicio relacional necesariamente dominante pero potencialmente productor de saberes; la propaganda como constructora de consensos necesarios para sostener las relaciones de poder hegemónicas; los globalismos como relaciones de poder transnacionales. Del mismo modo, realizamos una descripción y estudio del viaje del islamismo moderno desde su resurgimiento en el siglo XX hasta su arribo a la Chechenia post-soviética y su impacto en ambas guerras (Capítulo 2). Posteriormente, definimos el sistema de medios ruso (Capítulo 3) y analizamos las técnicas, formas y resultados de la propaganda bélica rusa y
22 Adrián Tarín Sanz chechena en la Primera y Segunda Guerra (Capítulo 4). En última instancia, para finalizar la tesis, discutimos las conclusiones de la investigación. Pregunta de investigación Hipótesis Objetivos Métodos ¿Cómo se construye el imaginario del ruso étnico como enemigo del Islam? Al tiempo que Rusia y Occidente promueven su “guerra contra el terror”, la propaganda chechena trata de definir un “eje del mal invertido” al que, junto a EE.UU. e Israel, se une Rusia. Responder a la pregunta de investigación y confirmar (o no) la hipótesis y la subhipótesis. Agenda building Framming Analizar el peso del islamismo moderno en Kavkaz Center. Análisis del discurso (cuadrado ideológico). En ocasiones, la propaganda chechena apoya los puntos de vista de los enemigos de Rusia, incluidos los de EE.UU., lo que parece contradictorio con el sentir del islamismo moderno global. Analizar en profundidad y de manera original el posicionamiento en la Red de Kavkaz Center. Diagrama de las redes digitales islamistas y las redes digitales chechenas. Tabla. 0. Síntesis gráfica que relaciona la pregunta de investigación, hipótesis, objetivos y métodos planteados en nuestro trabajo.
PARTE I MARCO TEORICO GENERAL
24 Adrián Tarín Sanz CAPITULO 1: MARCO TEORICO -Cuando yo empleo una palabra –dijo Humpty Dumpty con el mismo tono despectivo-, esa palabra significa exactamente lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos. -La cuestión es saber –dijo Alicia- si se puede hacer que las palabras signifiquen cosas diferentes. -La cuestión es saber-dijo Humpty Dumptyquién es el que manda… eso es todo. Lewis Carroll, Alicia a través del espejo. 1.1 ANOTACIONES SOBRE UNA TEORÍA DE LA PROPAGANDA. 1.1.1 ¿Hacia una definición de propaganda? Definir un concepto supone semánticamente su limitación, su clasificación, esto es, discriminar sus posibles elementos y construir un significado lo más exacto posible al objeto de referencia. En el caso de la propaganda, como en el de otros muchos fenómenos sociales, alcanzar una definición que consiga cierto consenso supone una ardua tarea. Además, “delimitar y definir en extremo propicia más el error y la ceguera que un acercamiento ambiguo e indirecto a los objetos” (García Gutiérrez, 2011, p. 36). Es por esta razón que la acotación del término que aquí proponemos tiene como fin dotarnos de herramientas de análisis para abordar este fenómeno, y no el establecimiento de una nueva, y mucho menos “definitiva”, definición de propaganda. De esta manera, no van a ser estas páginas una revisión de definiciones sobre las que
25 El ruso étnico como enemi go del Islam reflexionar, añadir, criticar o interrogar de forma mayéutica 21 , sino una aproximación a aquellas que nos parecen adecuadas para el estudio de la propaganda islamista producida por Kavkaz Center; definiciones que pondremos a dialogar con otras, referentes a nociones que entendemos muy cercanas al concepto de propaganda que aquí nos ocupa. La propaganda, según Pizarroso Quintero (1993), es un fenómeno comunicativo que se vale de elementos informativos y opinativos-persuasivos. Ello supone, entonces, que tiene como objetivo inclinar al receptor hacia los intereses del emisor valiéndose, a menudo, de un discurso informativo 22 : La propaganda es un proceso de persuasión porque, en efecto, implica la creación, reforzamiento o modificación de la respuesta; pero también es un proceso de información sobre todo en lo que se refiere al control del flujo de la misma (p. 27). La afirmación de que este fenómeno no sólo se vale de la persuasión sino también de la información para “diseminar, difundir, dar a conocer y promocionar ideas” (Pizarroso Quintero, 1991, p. 57), sirve como argumento a aquellos comunicólogos que comprenden la propaganda como algo aséptico, alejada de esa nocividad que se le atribuye socialmente, o que en igual medida puede emplearse al servicio del Bien: El dominio del emisor en la relación informativa y la finalidad de modificar creencias y conductas lleva a sostener que, mediante la propaganda, se busca la manipulación intelectual del receptor. Sin embargo, debemos matizar que es evidente que la propaganda como proceso de comunicación persuasiva, intenta convencer, hacer cambiar de opinión, movilizar a la opinión pública, actuar. Pero la propaganda, siempre necesaria en un contexto de injusticia, puede servir para restaurar la dignidad humana, despertar conciencias adormecidas… sin necesidad de utilizar argumentos fáciles, espurios o engañosos. La propaganda 21 Trabajo que, en otro orden de cosas, ya ha sido realizado por otros autores (Ellul, 1990; Pizarroso Quintero, 1993; Brown, 1995; Cunningham, 2002; Pineda Cachero, 2004) que, a pesar de –generalmenteproponer definiciones propias, también han admitido dificultades a la hora de construir una noción de propaganda aceptada sin disensos. 22 Ello resulta crucial para entender por qué estudiamos la propaganda en una agencia informativa como Kavkaz Center. A pesar de que, como veremos más adelante, los mensajes propagandísticos son ideológicos (o precisamente por ello), los medios de comunicación, aun en sistemas democráticos, son unos de los principales canales de difusión de propaganda. De este modo, son varios los estudios que muestran no sólo cómo la cobertura mediática de acontecimientos concretos se ve permeada de propaganda (Taylor, 1998; Miller, 2004; Stockmann, 2010), sino también el ejercicio cotidiano del periodismo y el entretenimiento audiovisual (Sproule, 2002; Chomsky y Herman, 2009).
32 Adrián Tarín Sanz amplia del mismo, considerando todo el espectro de las acciones políticas encaminadas a ejercer la dominación mediante el terror. La relación entre terrorismo y comunicación 25 más compartida se realiza bajo la denominación de “propaganda por el hecho”, y ha sido atribuida a menudo a movimientos anarquistas 26 . Para Bowden y Davis (2008), “propaganda by deed purports that people are motivated by action rather than by words and reason” (p. 28); asimismo, la propaganda por el hecho obliga a sus enemigos a responder, internarse en una dinámica de “acción-reacción-acción” y en operaciones de contrapropaganda, trasladando el conflicto del plano militar al discursivo o comunicacional: El hecho de que cada acción del terrorista requiera ser explicada, no sólo subraya la peculiaridad del terrorismo (opuesto a otras formas de conflicto violento), sino que también pone en claro por qué las luchas contra los terroristas no son, para los gobiernos, tanto una prueba de fuerza militar o policial como una verificación de su legitimidad o credibilidad (Rapoport, 1985, p. 10). Como hemos visto, determinados actos de violencia política o religiosa pueden ser empleados para difundir ideologías y modificar imaginarios, en el marco de un conflicto entre poderes hegemónicos y emergentes; esto es, como propaganda. Aunque hasta el momento sólo hayamos apuntado esta posibilidad en acciones llevadas a cabo para lograr objetivos ideológicos a través del terror, en nuestro trabajo también abordamos, más adelante, la relación entre propaganda y violencia bélica (Capítulo 4, apartado 4.1.). 1.1.4. Propaganda, verdad y credibilidad. Al exponer que una de las diferencias entre la propaganda y otras formas de comunicación es que ésta es siempre intencional y persuasiva, inferimos 25 A pesar de que en este trabajo abordemos el terrorismo como fenómeno comunicativo con fines propagandísticos, no significa que lo entendamos exclusivamente como tal, ya que tal y como expone Rodrigo Alsina (1991) “el terrorismo es un fenómeno muy complejo y no sólo un acto de propaganda” (p. 18). 26 No obstante, cabe matizar que, aunque los atentados terroristas sean ejemplos conocidos de propaganda por el hecho, éste es un concepto que abarca más acciones, tales como la insurrección o la huelga general (Fernández Gómez, 2011).
33 El ruso étnico como enemi go del Islam algunos aspectos conceptuados socialmente como negativos: manipulación, ocultación, maleabilidad. Esta vocación de modificar voluntades, que Vázquez Medel (2004) ha definido como “una violencia que sólo se detiene en presencia de una violencia más fuerte” (p. 20), provoca frecuentemente que el término propaganda sea comprendido como sinónimo de tergiversación o falsedad. A ello contribuyen las tesis de autores como Durandin (1990), quien sostiene que es preferible fundamentar el discurso propagandístico en la mentira –y, según la precisión terminológica de Pizarroso Quintero (2008) pasaríamos a hablar de “desinformación”-, ya que ésta permite moldear la realidad en interés propio. Sin embargo, esta manifiesta intención de ganarse los corazones y las mentes de los receptores no es siempre ajena a la “verdad” en sus argumentos 27 , ni mucho menos a la “racionalidad” en su discurso: In the case of propaganda using purely rational material the style is factual, informative or logical, and the act of persuasion lies mainly in the selection of facts favorable to the argument and the leaving out or discounting of those which are not (Thomson, 1999, p. 46). De este modo, Thomson considera la verdad como la herramienta más efectiva para la propaganda, tanto así que, en ocasiones, distinguir entre información y propaganda es una labor compleja, no sólo por las dificultades teóricas, sino también por la existencia de obstáculos prácticos que impiden trazar una separación nítida (Mattelart, 1993). A esta labor compleja hay que sumar un fenómeno que Cunningham (2002) atribuye al pensamiento postmoderno y postestructural, destacado en las últimas décadas: la tendencia, que además en este trabajo respaldamos, a evitar los debates en torno a la verdad o falsedad de la propaganda a favor de entenderla “neutralmente”, como parte de un proceso de negociación por el que un determinado grupo pretende dominar el discurso público para asegurar 27 A este respecto, Chomsky (2008) indica la existencia de una aparente paradoja en los resultados de un estudio sociológico que concluye que, mientras la mayor parte de los estadounidenses cree que los trabajadores deberían de tener más control sobre la empresa, consideran, asimismo, que los sindicatos deberían de tener menos poder en las relaciones laborales. Este extremo, que puede resultar una aparente contradicción, no es definido así por el lingüista, que atribuye este complejo pensamiento a un fuerte adoctrinamiento ideológico elaborado por las élites para situar al sindicato como “enemigo de los trabajadores”, pero también a que “a veces, como ocurre con cualquier propaganda, la afirmación es casualmente cierta. La propaganda más demente se basa siempre en algunos elementos verdaderos” (p. 196).
34 Adrián Tarín Sanz su poder. Es por ello, quizás, por lo que ha resultado más fructífero para los teóricos de la propaganda el análisis de la credibilidad que las cuestiones pragmáticas y filosóficas en torno a la verdad. Tal y como expone Doob (1950) en su estudio sobre la obra y el pensamiento del propagandista del III Reich Joseph Goebbels, “credibility alone must determinate whether propaganda output should be true or false” (p. 428). Asimismo, atribuye a Goebbels la afirmación de que “truth should be used as frequently as possible (…). Lies, consequently, were useful when they could not be disproved” (Ibídem). En este sentido se expresa también White (1971), al afirmar que “probably every seasoned propagandist recognizes in some degree, in practice as in theory, the importance of credibility” (p. 28). Ello sitúa en un plano secundario el debate sobre si el mensaje propagandístico debe de estar basado en premisas ficticias o verdaderas, enfatizando que la dicotomía ha de ser entre credibilidad e inverosimilitud. En este sentido, la argumentación, como uno de los pilares que sostienen los discursos que aparecen creíbles, juega un papel crucial (Garavelli, 1991). Ésta acostumbra a basarse en pruebas técnicas de hecho no necesarias, es decir, aquellas “producidas mediante la aplicación del arte retórica” y basadas en “indicios o huellas”, puesto que “cuando están avaladas por otras pruebas ciertas, pueden transformar la sospecha en certidumbre” (Garavelli, 1991, pp. 84-85) 28 . Las supresiones y las adiciones, el “hacer-creer” que una realidad no existe y viceversa (Durandin, 1990), así como “proporcionar muchos detalles sobre un aspecto de un acontecimiento y no proporcionarlos sobre otros” (Van Dijk, 2009, p. 169), también forman parte del arte retórico-argumentativo que dota de credibilidad los discursos persuasivos y propagandísticos. Igualmente, “los receptores tienden a aceptar las creencias (conocimientos y opiniones) transmitidas por el discurso de las fuentes que consideran autorizadas, fidedignas o creíbles” (Van Dijk, 2009, p. 162), por lo que el propio emisor se transforma en argumento 29 . En vista de que el mensaje 28 Además de las pruebas, el argumento de autoridad (Garavelli, 1991, p. 88), o los topoi (Garavelli, 1991, p. 90) son herramientas retóricas fundamentales para dotar de credibilidad al discurso propagandístico. Un análisis más extenso y detallado de las diferentes figuras retóricas y de las unidades en que ésta puede ser descompuesta lo encontramos en Grupo µ (1987). 29 Para profundizar más sobre la credibilidad de las fuentes en el discurso político, informativo o académico consúltese Pratkanis y Aronson, (2001); Franklin y Carlson, (2011); y Henkel y Mattson, (2011).
35 El ruso étnico como enemi go del Islam propagandístico debe ser construido de forma cuidadosa para dotarlo de credibilidad, más allá de la verdad o falsedad en la que se basen sus presupuestos, es necesario un “examen de todos los elementos y factores del hecho retórico” realizado “antes de comenzar la producción del texto retórico”, un proceso denominado también como intellectio (Capdevilla Gómez, 2004, p. 33). 1.1.5. Propaganda, organización, planificación e involuntariedad. Llegados a este punto, en el que nos hemos aproximado a las relaciones existentes entre comunicación, ánimo del emisor, verdad, credibilidad, violencia y propaganda, encontramos en multitud de ocasiones, al revisar los estudios realizados sobre este fenómeno, otro elemento clave: la organización de la propaganda, entendida como la estratégica y sistemática emisión de mensajes propagandísticos estructurados a través de una red de organismos colectivos o unipersonales. De este modo, para Pizarroso Quintero (1991) la organización de la propaganda aparece como condición sine qua non, que a su vez, según Bernays (2008), funciona para “organizar el caos” en el que opera la compleja sociedad moderna. A pesar de que es conveniente evitar la confusión entre organización de la propaganda y propaganda deliberada, hay que reconocer conexiones asumibles entre ambas: por lo general, aunque no necesariamente, la difusión de propaganda organizada se realiza de manera intencional y planificada. Por ello, Pineda Cachero (2004) defiende que el peso de la investigación en comunicación propagandística ha de recaer en el emisor, y aun reconociendo la dificultad que conlleva, en su voluntad persuasora: Es cierto que la intención del Emisor es difícil de discernir, dada la pluralidad y la complejidad de las motivaciones que pueden empujar a un sujeto a emitir una comunicación. Pero existen en el mensaje propagandístico marcas empíricas que pueden ayudar al analista a discernir la intencionalidad de la emisión (p. 76). Las marcas empíricas a las que se refiere el autor pueden remitir al análisis del emisor o de sus fuentes, estudiándolas como sujetos en relación con los poderes (Pineda Cachero, 2008), del mismo modo que hacemos en nuestro estudio sobre Kavkaz Center (Capítulo 5). Pero también podemos encontrar
36 Adrián Tarín Sanz otras, como los deícticos –más propios del estudio del mensaje, pero que también transmiten información sobre el emisor-, es decir, huellas lingüísticas, como los pronombres, a través de las cuáles podría llegarse a atisbar la naturaleza del emisor y su voluntad. Según Hernández Sánchez y López Martínez (2002), la deixis es utilizada de manera extendida y reiterativa en la comunicación política; una muestra de ello es el estudio de Miller (2011) en torno al mito de la unidad en el discurso y eslogan presidencial de Obama “Yes we can”. No obstante, también existen posturas críticas con quienes contemplan como necesaria, para que podamos hablar con propiedad de propaganda, la deliberación y la planificación por parte del emisor. Thomson (1999) apunta a la evidencia histórica de que, en determinadas ocasiones, se han producido actos de propaganda exitosos no programados: First of all, there is the question of whether propaganda always has to be deliberate or planned, excluding, as Lasswell did, what he called the ‘unpremeditated contagion of ideas’. In a historical review of the spread of political and religious ideas we will find many examples of where this dispersal has happened without much planning or premeditation: the spread of anti- Semitism, of witch persecution, of some aspects of nationalism, has often been a communal knee-jerk reaction to shared pressures, in which one group has set about persuading and influencing the rest of the population without any clear understanding of what it was doing (pp. 02-03). Asimismo, otros autores nos ofrecen una interesante visión acerca del comportamiento y las acciones humanas, que anula desde la raíz la cuestión de la deliberación, definiendo como “involuntarias” una gran parte de nuestras actividades o decisiones diarias. De esta manera, Bourdieu (1991) incorpora el concepto de habitus, entendido como un conjunto de prácticas, conductas e incluso voluntades, que el individuo adquiere inconscientemente en interacción social. Son estructuras sociales interiorizadas, organizadas, y que se manifiestan en algunas acciones cotidianas como acto reflejo: Les structures qui sont constitutives d’un type particulier d’environnement (e. g. les conditions matérielles d’existence caractéristiques d’une condition de classe) et qui peuvent être sais les empiriquement sous la forme des régularités associées à un environnement socialement structure, produisent des habitus, systèmes de dispositions durables, structures structurés prédisposés à fonctionner comme structures structurantes, c’est-à-dire en tant que principe de
37 El ruso étnico como enemi go del Islam génération et de structuration de practiques et de représentations qui peuvent être objectivement réglées et régulières sans être en rien le produit de l’obéissance à des règles, objectivement adaptées à leur but sans supposer la visée consciente des fins et la maîtrise expresse des opérations nécessaires pour les atteindre et, étant tout cela, collectivement orchestrées sans être le produit de l’action organisatrice d’un chef d’orchestre (Bourdieu, 1972, p. 175). Atendiendo a Bourdieu, algunas manifestaciones que podrían tener un efecto – no una intenciónpropagandístico, podrían ser fruto de lo involuntario, de una reproducción inconsciente de unos hábitos de clase o sociales. En esta misma línea apunta Eco (1979) cuando asegura que numerosos actos de habla no son más que repeticiones de estructuras comunicativas preestablecidas y asimiladas por la sociedad -¿definidas por las relaciones de poder?-, de lo que se deduce que, en ocasiones, reproducimos por imitación involuntaria los lenguajes social, mediático e institucional, susceptibles de servir a intereses propagandísticos. Estrechamente vinculado a ello se encuentran los arquetipos, presentes tanto en lo cotidiano como en la producción artística, cuya función consiste en facilitar la caracterización y comprensión de diferentes fenómenos, situaciones o grupos sociales mediante la simplificación. Según el psicoanálisis, los arquetipos proceden del inconsciente humano y su uso trasciende a la civilización occidental (Jung, 2002). Por su parte, diferentes investigadores de la teoría narrativa (Frye, 1980; Campbell, 2006) han elaborado un conjunto de arquetipos presentes en gran parte de la literatura universal. Propp (2001) destaca en este grupo de autores al reconocer una serie de “elementos constantes, limitados y permanentes” en el cuento, a los cuales denomina “funciones de los personajes”, independientemente de la identidad de los mismos. Estas funciones, cuya sucesión “siempre es idéntica”, son, además, “las partes constitutivas fundamentales del cuento” (pp. 32-33). Finalmente, empleemos arquetipos o hábitos, parece que la propagación de una serie de ideas o rasgos sociales puede también realizarse mediante acciones, acto de fe o actitudes vividas sin una manifiesta intencionalidad de practicar la propaganda. La aceptación de esta posibilidad no sólo significa superar el concepto de animus propagandi, sino que también difumina los límites entre ésta y otras formas de comunicación al desplazar el protagonismo de la acción hacia la interpretación de los receptores y no a la voluntad de los emisores. Pineda Cachero (2007b) define esta noción “totalitaria” de la
38 Adrián Tarín Sanz propaganda como “panpropagandismo” o “monismo propagandístico”, adscritas a “las teorías críticas de la propaganda en democracia” que “radican básicamente en el aspecto ideológico” (p. 147). Para los “panpropagandistas” – según Pineda Cachero, discípulos de Ellul y Chomsky-, que sostienen que el marketing, la industria del entretenimiento y la cultura están al servicio del status quo, la teoría de los efectos y el estudio de la reacción del receptor resultan de mayor utilidad para el análisis de la propaganda 30 . En nuestro trabajo asumimos que, si bien es posible que el estudio de los efectos, aislado quirúrgicamente de lo demás puede conceder resultados cuestionables para discernir qué es propaganda y qué no lo es, puesto que ignora el proceso comunicativo completo y no diferencia fenómenos arbitrarios de otros voluntarios, también identificamos obstáculos prácticos en el análisis de la intención, ya que generalmente ésta no es manifiesta y responde a motivaciones no explicitadas. Por ello, aunque a nivel epistemológico concedemos su justa importancia a cada estadio del proceso comunicativo, y tratamos de aproximarnos a los perfiles del emisor (Kavkaz Center) y de los posibles receptores (comunidad virtual), trabajamos con mayor profundidad sobre los mensajes, esto es, sobre los contenidos. Entendemos, así, que la propaganda es un fenómeno comunicativo complejo, ideológico, de difuso límite entre la información y la tergiversación, que busca ser creíble estratégicamente, que puede ser simbólicamente violento y que no está necesariamente planificado. Asimismo, y como se verá en próximos epígrafes, es igualmente útil tanto en la construcción de imaginarios sociales hegemónicos como en los contrahegemónicos, estableciendo así una relación estrecha con la búsqueda o sostenimiento de las relaciones de poder. 30 Aunque Pineda Cachero (2007b) discrepa del “monismo” asegurando que “un panorama totalitario como el previsto por el panpropagandismo no permitiría la más mínima desviación ideológica; en términos comunicacionales, no permitiría el más mínimo mensaje ideológicamente heterodoxo” (pp. 432-433), la experiencia histórica demuestra que, incluso en sistemas totalitarios de propaganda planificada, el III Reich, sobreviven organizaciones clandestinas opositoras con un discurso alternativo.
39 El ruso étnico como enemi go del Islam 1.2 LA CONSTRUCCIÓN DE IMAGINARIOS SOCIALES. 1.2.1. Los imaginarios sociales. El estudio de la propaganda resulta, a nuestro entender, de gran importancia en el análisis de la manufacturación de pensamiento y ayuda a encarar la respuesta, si bien necesariamente incompleta, a la pregunta “¿por qué pensamos lo que pensamos?”. La propaganda, como fenómeno comunicativo constructor de realidad –deliberado o no; organizado o no-, lo es también de los imaginarios sociales (Vázquez Liñán, 2012); es decir, del material simbólico al que la propaganda recurre y que pretende, a su vez, construir, mantener o destruir. La construcción de algo tan complejo e inabarcable como los imaginarios sociales va mucho más allá de lo que pueda conseguir una campaña propagandística, pero es igualmente cierto que vincular los estudios en propaganda a la construcción de los imaginarios nos ayuda a formular nuevas preguntas de investigación. Ha sido muchas veces subrayado el poder de las mediaciones masivas en las sociedades modernas, por lo que no resulta aventurado afirmar que influyen en la construcción, al menos parcialmente, de nuestros imaginarios sociales. Esta es la conexión que queremos estudiar aquí, ya que las mediaciones no están exentas de intereses de diverso tipo y se desarrollan en el marco de unas determinadas relaciones de poder. Se trata, pues, de investigar la construcción propagandística de los imaginarios sociales –sin embargo, y aunque en concreto nos interesa la construcción del “ruso étnico” como enemigo del Islam, un imaginario no extensamente compartido ni difundido por canales mayoritarios, en adelante ampliamos el punto de vista analizando diferentes mecanismos de construcción y reproducción de imaginarios, incluso aquéllos que no sólo no contribuyen, sino que se oponen al éxito de Kavkaz Center en lo que consideramos es uno de sus objetivos ideológicos. Cabrera (2004) define los imaginarios sociales como la “producción de creencias e imágenes colectivas” que “funcionan, en el sentido moderno y en relación con la sociedad, (1) instituyendo y creando, (2) manteniendo y justificando (legitimación, integración y consenso) y (3) cuestionando y criticando un orden social” (p. 3). Por su parte, Pintos (2005) ofrece una visión más descriptiva, categorizada y concreta:
40 Adrián Tarín Sanz 1. Esquemas socialmente construidos. Poseen un elevado grado de abstracción, ayudando a la priorización y a la jerarquización de nuestras percepciones a través del código relevancia/opacidad socialmente diferenciado. 2. Que nos permiten percibir, explicar e intervenir. Ofrece referencias de percepción (espaciales, temporales, geográficas, históricas, culturales, religiosas), de explicación (marcos lógicos, emocionales, sentimentales, biográficos) y de intervención (estrategias, programas, tácticas, aprendizajes). 3. Lo que en cada sistema social diferenciado se tenga por realidad. En función de las diferenciaciones que en cada sociedad se establezcan (p. 43). Como se deduce de lo anterior, los conceptos de “creación” y de “lo social” son claves para determinar qué es lo que pensamos, por qué lo pensamos así, y cómo nos imaginamos en cuanto a individuos o como sociedad. Concretamente, en la tercera apreciación de Pintos se apunta la existencia de diferentes imaginarios condicionados por la diversidad social, reconociendo que las sociedades son también constructos. Esta cuestión –cómo se construyen las sociedades que condicionan nuestros imaginarios socialesestá en la base del pensamiento de Castoriadis. Para el filósofo (1989) las leyes, instituciones, creencias y tradiciones son frutos de los imaginarios particulares de las sociedades dadas. “La sociedad”, por tanto, “es obra del imaginario instituyente. Los individuos están hechos por la sociedad, al mismo tiempo que hacen y rehacen cada vez la sociedad instituida: en un sentido, ellos sí son sociedad” (2008, p. 89). Es, por tanto, “autocreación” 31 , algo hacia lo que también apunta Cabrera (2004) cuando asegura que “la sociedad moderna occidental se imagina con la necesidad y capacidad de fundarse en sí misma de manera autónoma” (p. 01). Esta autoinstauración, a pesar de ser “totalitaria”, no está organizada por y para sí misma: La sociedad es creación, y creación de sí misma, autocreación. Es la emergencia de una nueva forma ontológica -un nuevo eidos- y de un nuevo nivel y modo de ser. Es una cuasi totalidad cohesionada por las instituciones (lenguaje, normas, familia, modos de producción) y por las significaciones que estas instituciones encarnan (tótems, tabúes, dioses, Dios, polis, mercancía, riqueza, patria, etc.). 31 Esta visión es compartida también por autores como Castells (2011), para quien las sociedades son constructos culturales, entendiendo la cultura como el conjunto de valores y creencias que dan forma, orientan y motivan el comportamiento personal.
41 El ruso étnico como enemi go del Islam Ambas -instituciones y significacionesrepresentan creaciones ontológicas. (…) Hablo de autocreación, no de autorganización (Castoriadis, 1997). No obstante, este “totalitarismo” de significados instituidos de la sociedad puede ser sorteado a través del “imaginario radical”, esto es, la capacidad que una sociedad tiene de crear nuevas significaciones y sentidos dentro de los cuales se piensa a sí misma (Ibídem). 1.2.2. Ideología e imaginarios sociales. La construcción propagandística de los imaginarios sociales viene determinada, en buena medida, por las ideologías de sus constructores. Van Dijk (2003) define la ideología como un sistema de “creencias básicas compartidas” que es “la base de la memoria social compartida por los grupos” y de la que dependen o se organizan a su alrededor otras creencias más específicas (p. 23). La memoria social y los valores, que junto con la ideología conforman el conocimiento, se complementan con la memoria episódica, esto es, el aprendizaje basado en la experiencia. El conocimiento fruto de la conjunción entre memoria social y memoria episódica, que es dinámico, es también parte fundamental en la construcción de imaginarios sociales. Una vez subrayada la sociedad como ente autogenerado, construido por su propio producto, y aceptada la posibilidad de que los imaginarios hegemónicos estén alimentados por la dominación capitalista, se hace necesario mencionar los mecanismos a través de los cuáles funciona la ingeniería de la imaginación social. Para Althusser (1988), toda formación social depende del modo de producción dominante, o lo que es lo mismo, desde una perspectiva de clase, la sociedad se encuentra condicionada por la propiedad de los medios de producción y su ejercicio, esto es, por la situación privilegiada de la burguesía como propietaria y la opresión de la clase trabajadora como desposeída y como grupo social cuya fuerza de trabajo es expoliada a través del salario. “Toda formación social, al mismo tiempo que produce y para poder producir, debe reproducir las condiciones de su producción” (p. 03). Esta reproducción, para el filósofo francés, se realiza a través de los aparatos ideológicos del Estado, refiriéndose así a aquellas instituciones sociales empleadas por el sistema para producir imaginarios sociales coherentes. “En
48 Adrián Tarín Sanz Además de la tradición, las naciones modernas se valen de otros fenómenos para argumentar su continuidad con el pasado histórico. De esta manera, también apelan al mito para producir un folclore propio y puro (Hall, 2007) que construya una unidad jerárquicamente superior a cualquier crimen fundacional o división interna (Ignatieff, 1999). Y, como los mitos y la tradición, las naciones también son consideradas como un caso paradigmático de construcción o, tal y como expuso el historiador Anderson (1993), como “comunidades imaginadas”: Mi punto de partida es la afirmación de que la nacionalidad, o la calidad de la nación –como podríamos preferir decirlo, en vista de las variadas significaciones de la primera palabra-, al igual que el nacionalismo, son artefactos culturales de una clase particular (p. 21). La nación es, a su vez, una comunidad simbólica (Evans, 2007), ya que aunque “los miembros de la nación más pequeña no conozcan jamás a la mayoría de sus compatriotas (…) en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión” (Anderson, 1993, p. 23). No obstante, aclara Anderson, el debate entre la artificialidad y la autenticidad de una nación concreta debe pertenecer sólo al terreno del nacionalismo y no del estudio historiográfico, ya que “las comunidades no deben distinguirse por su falsedad o legitimidad, sino por el estilo con el que son imaginadas” (1993, p. 24). La narración de la Historia, asimismo, no sólo ha sido utilizada como comunicación propagandística para definir el “espacio sagrado” de la nación (Huici Módenes, 1996), sino también para dar carta de normalidad a acciones políticas y bélicas o para rememorar regímenes anteriores sobre los que basar los cimientos de los actuales (Thomson, 1999). Es decir, para proporcionar interpretaciones interesadas de acontecimientos históricos, muchas de ellas propagadas en los centros escolares en el marco de los aparatos ideológicos del Estado e incluso del imperialismo cultural: Para o momento, é suficiente defender que a História ensinada na escola não tem os mesmos objetivos e funcionamento que a ciencia (ou seja, construir, no horizonte, conhecimento objetivo), mas é uma instituição social voltada à construção de uma identidade nacional cujos principios estejam, em geral, articulados com as necesidades sociais de comportamento cívico vigentes no momento histórico. Assim, o ensino de história, em última instancia, tem
49 El ruso étnico como enemi go del Islam servido para que nos reconheçamos membros da mesma comunidade imaginária nacional, ou que reverenciemos a autoridade do imperador ou do chefe do poder executivo ou ainda que nos relacionemos com o poder através da admiraçao, orgulho pátrio e, sobretudo, passividade política, ou ainda que consideremos viável o sistema democrático e nos disponhamos a sufragar pessoas e partidos em eleições (Cerri, 2006, p. 08). Podemos entender, entonces, que tanto los mitos como las tradiciones y la historia ayudan a configurar roles e identidades a través de la emoción que despiertan, siendo utilizados en no pocas ocasiones como formas de comunicación propagandística capaces de moldear estructuras de pensamiento imaginarias y culturales, construidas y compartidas socialmente. En definitiva, la arquitectura de la imaginación se articula en y por la sociedad, y es construida a través de actividades, comportamientos y poderes jerárquicos y organizados, que funcionan en gran medida de forma cíclica. 1.3. EL PODER Y LA HEGEMONÍA. 1.3.1. Poder, autoritarismo y micropoder. Hasta el momento, hemos apuntado a la ideología como elemento principal del mensaje propagandístico, así como su efecto en el campo de los imaginarios sociales. Igualmente, cuando anteriormente hemos analizando la función del emisor, hemos expuesto el debate existente entre quienes manifiestan que debe de existir una intencionalidad y quienes no la juzgan necesaria, y nos hemos posicionado al respecto. No obstante, aceptamos la primera o la segunda versión, hemos de responder a una cuestión consecuente: ¿qué intenciones o efectos comunes se deducen de la producción propagandística? Según Vázquez Medel (2004), “la propaganda política busca adhesiones para alcanzar el poder” (p. 19). Pineda Cachero (2007a), por su parte, considera el poder como el explicans de la propaganda, es decir, el factor que la explica: En una comunicación unidireccional como la propaganda, el contenido del Mensaje está diseñado para coadyuvar en –y sólo enla consecución de objetivos particulares –ganar unas elecciones, justificar un golpe de Estado, conseguir apoyos para una guerra, etc.-, los cuales, en definitiva, tienen como mínimo común denominador el objetivo universal de la propaganda: el poder (p. 77).
50 Adrián Tarín Sanz Desde este punto de vista, la propaganda sería una forma comunicacional de manifestación de las relaciones de poder. Un “fenómeno comunicativo por el cual el poder se autorrepresenta en un mensaje, pretendiendo controlar el pensamiento y/o la conducta del individuo o individuos a los que se dirige” (Pineda Cachero, 2007a, p. 122). Entendiendo, entonces, el poder como explicans de la propaganda, cabe concretar qué es el poder, cuáles son sus límites y cuáles sus dominios. Filosófica e ideológicamente no existe consenso en cuanto a la “necesidad humana” de poder. En la línea hobbesiana (2002) del egoísmo, Greene (2009) nos coloca frente a lo “insoportable” que es “la sensación de no tener poder sobre la gente y los acontecimientos”, concluyendo que somos “lobos para el hombre”, ya que “nadie quiere menos poder, todo el mundo quiere más” (p. 19); y para ilustrar dicha tesis, nos ofrece un catálogo de conductas alejadas de toda solidaridad cuyo fin es la consecución de más poder. Ello no dejaría lugar al contrato social (Rousseau, 2007) o al apoyo mutuo (Kropotkin, 1970), que subrayan la cooperación entre personas como motor de la evolución humana por encima del interés individual y la lucha del hombre sobre el hombre. No obstante, sea individual o colectivo, el poder subyace en el fondo de este debate no resuelto. Una perspectiva clásica del poder resuelve que éste es poseído por las instituciones tradicionales, esto es, un príncipe comprometido con el Estado (Maquiavelo, 2006) o la maquinaria burocrática del Estado (Weber, 1998). Este poder, además, es violento (Tolstoi, 2005), y tiende a la autoconservación y a la expansión (Pineda Cachero, 2007a), es decir, se dota de los mecanismos necesarios para su supervivencia y para administrar cada vez más terrenos, por lo que no ha lugar a ceder soberanía, ya que “quien ostenta una vez el poder en las manos no se dejará imponer leyes por el pueblo” (Kant, 2011, p. 75). Desde este punto de vista, “es siempre el poder de hacer algo contra alguien, o contra los valores e intereses de ese alguien que están consagrados en los aparatos que dirigen y organizan la vida social” (Castells, 2011, p. 37). La posesión del poder, por tanto, “significa la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad” (Weber, 1984, p. 43).
51 El ruso étnico como enemi go del Islam No obstante, esta concepción negativa del poder resulta muy limitada, y para nosotros obsoleta, puesto que se basa fundamentalmente en la coerción, en la represión subjetiva o en la alienación de la maquinaria estatal. Tras las revoluciones liberales que dieron término a los absolutismos, los potentados ilustrados y otros grupos sociales privilegiados aspiraron a diseñar un sistema de poder más totalizante, pero menos evidente, que encontrara una menor oposición entre los desposeídos. Bentham (1989), en su estudio sobre los sistemas penitenciarios, lo expresaba así: Si se hallara un medio de hacerse dueño de todo lo que puede suceder a un cierto número de hombres, de disponer todo lo que les rodea, de modo que hiciese en ellos la impresión que se quiere producir, de asegurarse de sus acciones, de sus conexiones, y de todas las circunstancias de su vida, de manera que nada pudiera ignorarse, ni contrariar el efecto deseado, no se puede dudar que un instrumento de esta especie, sería un instrumento muy enérgico y muy útil que los gobiernos podrían aplicar a diferentes objetos de la mayor importancia (p. 33). Bentham resume clarividentemente esta idea de la vigilancia total al afirmar que “estar incesantemente a la vista de un inspector, es perder en efecto el poder de hacer mal, y casi el pensamiento de intentarlo” (p. 37), por lo que de esta manera se estarían controlando no sólo los actos, sino también las opiniones susceptibles de ser vertidas por la población. ¿Es posible, entonces, la existencia de un poder más allá de los límites del Estado y sus instituciones, más efectivo y menos coercitivo? La teoría del Estado, el análisis tradicional de los aparatos del Estado, no agotan sin duda el campo de ejercicio y funcionamiento del poder. Actualmente éste es el gran desconocido: ¿quién ejerce el poder?, ¿dónde lo ejerce? Actualmente, sabemos aproximadamente quién explota, hacia dónde va el beneficio, por qué manos pasa y dónde se vuelve a invertir, mientras que el poder… Sabemos perfectamente que no son los gobernantes quienes detentan el poder. Sin embargo, la noción de clase dirigente no está ni muy clara ni muy elaborada (…). Asimismo, sería preciso saber hasta dónde se ejerce el poder, mediante qué relevos y hasta qué instancias, a menudo ínfimas, de jerarquía, control, vigilancia, prohibiciones, coacciones. En todo lugar donde hay poder, el poder se ejerce (…). No sabemos quién lo tiene exactamente, pero sabemos quién no lo tiene (Foucault, 1988, p. 15).
52 Adrián Tarín Sanz Pineda Cachero (2007a), quien también se aproxima a la teoría del poder, responde a la pregunta planteada por Foucault de manera descriptiva, no sustantiva, explicando que el poder lo detenta “una entidad organizada, ya sea unipersonal o colectiva” (p. 108). Esta indefinición sobre el origen y autoría del poder 32 refleja, asimismo, su propia naturaleza. Para Foucault (1991), y desde aquí asumimos sus postulados, parece claro que “el poder no está localizado en el aparato del Estado” puesto que existen “mecanismos de poder que funcionan fuera” del mismo (p. 108), lo cual no significa que haya perdido su importancia dentro de la arquitectura del poder: No tengo ninguna intención de disminuir la importancia y eficacia del poder de Estado. Creo simplemente que al insistir demasiado en su papel, y en su papel exclusivo, se corre el riesgo de no tener en cuenta todos los mecanismos y efectos de poder que no pasan directamente por él (Foucault, 1991, pp. 119-120). Este poder, cuyo funcionamiento es complejo, relacional, microscópico y capilar (Foucault, 1991) es, a diferencia de cómo se ha concebido clásicamente el poder, más productor que censor. Lo que hace que el poder se sostenga, que sea aceptado, es sencillamente que no pesa sólo como potencia que dice no, sino que cala de hecho, produce cosas, induce placer, forma saber, produce discursos; hay que considerarlo como una red productiva que pasa a través de todo el cuerpo social en lugar de como una instancia negativa que tiene por función reprimir (Foucault, 1981, p. 137). En este sentido, no solo Foucault renuncia a considerar como único poder a aquel que es censor, autoritario y negativo. También el economista Boulding (1993) distingue tres clases interrelacionadas: el destructivo o amenazador, inspirado en lo que hemos venido a llamar concepto clásico del poder; el poder productivo o de intercambio, generalmente entendido como las relaciones económicas cuando estas son libres; y el poder integrativo, correspondiente a lo solidario, al “amor” y a la capacidad de converger que nos permite construir familias y comunidades o realizar donaciones. 32 No obstante, existen diversas teorías sobre el ejercicio y autoría del poder. Galbraith (2013) propone que las fuentes del poder residen en la personalidad, la propiedad y la organización de los actores, estando las dos primeras subordinados a la última. Para un amplio recorrido histórico por las fuentes del poder, véase Mann (1991).
53 El ruso étnico como enemi go del Islam Al definir el poder como “productor”, Foucault (1991) se encuentra ante la necesidad de acotar una noción para referirse a la mera imposición que supone el sometimiento de las voluntades ajenas: la dominación: por dominación no entiendo el hecho mazico [sic] de una dominación global de uno sobre los otros, o de un grupo sobre otro, sino las múltiples formas de dominación que pueden ejercerse en el interior de la sociedad. Y por tanto, no el rey en su posición central sino los sujetos en sus relaciones recíprocas; no la soberanía en su edificio específico, sino los múltiples sometimientos, las múltiples sujeciones, las múltiples obligaciones que tienen lugar y funcionan dentro del cuerpo social (p. 142). Dominación y poder son conceptos matizablemente diversos, pero relacionados entre sí. Uno de los fenómenos que vincula a ambos es la autoridad, sobre la que se asocian aspectos negativos –la autoridad dominante- y positivos –la autoridad del poder productor de saberes y valores. Para Kropotkin (1885), que sostiene una concepción “apocalíptica” del poder, las múltiples y difusas dominaciones inherentes a su ejercicio, la posibilidad de imponerse sobre el igual sea por métodos censores o productores y relacionales, tiende a destruir la libre voluntad individual y social. No obstante, aunque aceptemos que toda autoridad es una relación asimétrica de poder, ésta no es siempre unidireccional, irreversible y represiva. De este modo, diferentes autores distinguen entre la autoridad institucional o impuesta y la autoridad racional (Bakunin, 1908; Fromm, 1997; Morman, 2005; Van Dijk, 2009; Taibo, 2013), considerando esta última como el prestigio que otorga el saber especializado a diferentes individuos y profesionales, como médicos, arquitectos o zapateros, recurriendo a ese saber siempre de forma voluntaria – relacional- y nunca de forma coercitiva o forzada. Volviendo a la moderna manera de entender el poder que aquí defendemos, éste se ejerce con mayor efectividad no sólo porque extiende y amplía sus dominios, sino también debido a que un poder censor, que descansase mayoritariamente en las balas y las porras, es más fácilmente subvertible: Si el poder no tuviese por función más que reprimir, si no trabajase más que según el modo de la censura, de la exclusión, de los obstáculos, de la represión, a la manera de un gran superego, si no se ejerciese más que de una forma
54 Adrián Tarín Sanz negativa, sería muy frágil. Si es fuerte, es debido a que produce efectos positivos a nivel del deseo –esto, comienza a saberse- y también a nivel del saber. El poder, lejos de estorbar al saber, lo produce (Foucault, 1991, pp. 106-107). De ahí deducimos que no es posible que el poder se ejerza sin el saber. De esta manera, “cuanto mayor es el papel de la construcción de significado en nombre de intereses y valores específicos a la hora de afirmar el poder de una relación, menos necesidad hay de recurrir a la violencia (legítima o no)” (Castells, 2011, p. 35). Un diálogo escrito por Malatesta (1975) ilustra esta característica del poder y la conecta con la propaganda y su función productora de saberes. El personaje de Ambrosio, protagonista de esta cita, representa a un burgués que discute con un juez sobre la conveniencia de aplicar la ley con dureza a los disidentes ideológicos: Ambrosio. –Ah, sí, eso es verdad. Son necesarias leyes severas y severamente aplicadas. Pero eso no basta. Sólo con la fuerza no se tiene largo tiempo sujeto al pueblo, máxime en los tiempos que corren. Es preciso oponer la propaganda a la propaganda, es preciso persuadir a las gentes de que tenemos razón (p. 125). El poder, por tanto, se “construye conformando la toma de decisiones”, pudiendo ejercerse “por coacción o por construcción del significado, o por ambos a la vez” (Castells, 2011, p. 257). Como vemos, y atendiendo a Foucault (1991) y Castells (2011), el poder no es poseído, sino ejercido. No obstante, Lukes (2007) se opone a esta visión, que califica como “falacia del ejercicio”, entendiéndola como “aquéllos para quienes el poder sólo puede significar el hecho de causar una secuencia de acontecimientos observables”, a pesar de que en ocasiones determinadas “victorias pueden ser muy engañosas respecto a dónde reside realmente el poder” (p. 77). Sea como fuere, el ejercicio del poder se realiza de manera reticular, en cadena, por lo que puede afirmarse que es relacional y no un atributo: El poder tiene que ser analizado como algo que circula, o más bien, como algo que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí o allí, no está nunca en las manos de algunos, no es un atributo como la riqueza o un bien. El poder funciona, se ejercita a través de una organización reticular. Y en sus redes no sólo circulan los individuos, sino que además están siempre en situación de
55 El ruso étnico como enemi go del Islam sufrir o de ejercitar ese poder, no son nunca el blanco inerte o consistente del poder ni son siempre elementos de conexión (Foucault, 1991, p. 144). Igualmente, este ejercicio da lugar a un discurso propio que sustenta las múltiples formas de dominación que pueden esconderse tras él, tanto en la forma de simple coacción como en la de producción de significados contrarios a los intereses de clase. Entre otras herramientas, se recurre a cierto control del lenguaje y del contexto situacional (Van Dijk, 2009), discriminando los discursos alternativos y construyendo-reproduciendo aquellos que contribuyen al sostenimiento del status quo. Esta capacidad de las relaciones de poder para someter a cierto control los discursos produce efectos concretos sobre los imaginarios sociales de los receptores: El control no sólo se ejerce sobre el discurso entendido como práctica social, sino que también se aplica a las mentes de los sujetos controlados, es decir, a su conocimiento, a sus opiniones, sus actitudes y sus ideologías, así como a otras representaciones personales y sociales (…). Quienes controlan el discurso pueden controlar indirectamente las mentes de la gente (Van Dijk, 2009, p.30). Este “control de las mentes” (y, añadimos nosotros, de parte del proceso de construcción de imaginarios sociales), es una cuestión fundamental a nivel teórico y táctico para el ejercicio del poder, actuando sobre los pensamientos y las acciones. Mientras que Lasswell (1971) admite que durante la Primera Guerra Mundial la movilización de los hombres y de los medios no fue suficiente y se hizo necesario hacer lo propio con la opinión, para Ellul (1973) “the aim of modern propaganda is no longer to modify ideas, but to provoke action. It is no longer to change adherence to a doctrine, but to make the individual cling irrationally to a process of action” (p. 25). De esta manera, entendemos la propaganda como una herramienta al servicio de las relaciones de poder para producir significados; de un poder de difusa autoría, que combina la dominación y la producción, que es relacional, y cuyo ejercicio es sostenido por la población a través del consenso social, tal y como defendemos en el siguiente apartado. Esta noción del poder nos resulta útil para situar en sus justas coordenadas la batalla ideológica que Kavkaz Center libra contra sus oponentes, es decir, el que su labor propagandística se enmarca dentro de en una disputa de poderes diferenciados, en liza por construir
56 Adrián Tarín Sanz determinados imaginarios sociales que sean aprehendidos como naturales por su audiencia objetivo. 1.3.2. Construyendo el consenso. En el epígrafe anterior reconocemos cómo el poder hegemónico definido en términos gramscianos, está consensuado entre quienes lo ejercen y quienes lo padecen pero, ¿cómo actúa y se construye tal consenso? Entendemos el consenso como la aceptación, activa o pasiva, de la dominación resultante de las relaciones de poder, siendo para éstas uno de sus pilares fundacionales. Es, por tanto, a través del consenso que el poder hegemónico es legitimado por la sociedad, algo que a nivel táctico es útil para desacreditar la propaganda de los poderes alternativos 33 . El consenso es, de esta manera, consentimiento y compartición de significados (Castells, 2011). Así, tanto las élites como, sobre todo, la sociedad civil mantienen el status quo y legitiman el ejercicio del poder: El ejercicio normal de la hegemonía en el terreno que ya se ha hecho clásico del régimen parlamentario, está caracterizado por una combinación de la fuerza y del consenso que se equilibran, sin que la fuerza supere demasiado al consenso, sino que más bien aparezca apoyada por el consenso de la mayoría expresado por los llamados órganos de la opinión pública (Gramsci, 1985, p. 124). Así, el poder hegemónico se mantiene no sólo gracias a la coerción, sino también al consenso, a los imaginarios sociales compartidos (Rodríguez Prieto y Seco Martínez, 2007); sólo entonces se desarrolla la hegemonía. En este sentido, Galbraith (2013) apunta a que toda institución poderosa basa su poder en lo condigno, es decir, la recompensa negativa; lo compensatorio o recompensa positiva; pero sobre todo en la creencia 34 . Una creencia que 33 En este sentido, Mouffe (2003) sostiene que la democracia liberal parece haber consensuado que las alternativas a la hegemonía neoliberal están desacreditadas, por lo que desaparece cualquier posibilidad de una forma legítima de expresión de las resistencias contra el poder dominante; no obstante, reconoce que este contexto se está rompiendo, entre otros motivos, por la insuficiencia con la que son percibidos los partidos tradicionales. 34 En su obra, el autor pone como ejemplos la Iglesia o el patriarcado. Así, expone que la dominación masculina se ejerce tanto por el autoritarismo censor del hombre, lo condigno; la recompensa en forma de regalos, cortejo, lujo y, en ocasiones, sostenimiento económico, esto es, lo compensatorio; pero sobre todo en la creencia instituida e instituyente de que la mujer ha de ser sumisa al hombre y a los estereotipos de género (p. 43-45).
57 El ruso étnico como enemi go del Islam Berkman (2009) denomina “la idea”, una “idea que lo es todo”, y cuya “clave del asunto” es que “la sociedad actual reposa sobre la creencia popular de que es buena y útil” (p. 217). ¿Cómo puede una clase social como la trabajadora convencerse de que comparte intereses con su antagonista? Para ilustrar esta idea, Gramsci (1985) revisa la Historia y halla el modo por el que, durante la Revolución Francesa, la cuestión nacional que dividía a girondinos –federalistas- y jacobinos – centralistasse resolvió favorable a estos últimos, quienes controlaban París, y el papel que en ello tuvo el respaldo del campesinado a la burguesía capitalina “La provincia –expone Gramsciaceptaba la hegemonía de París, esto es, los rurales comprendían que sus intereses estaban ligados a los de la burguesía” (p. 117). De esta manera, Martín-Barbero (1993), releyendo a Gramsci, admite que “el proceso de dominación social” ya no es una “imposición desde un exterior y sin sujetos”, sino “un proceso en el que una clase hegemoniza en la medida que representa intereses que también reconocen de alguna manera como suyos las clases subalternas” (p. 84-85). La burguesía, para lograr que el proletariado y el campesinado entiendan sus intereses como comunes o subordinados, ha de ceder controladamente cierta soberanía, utilizando para ello diversas herramientas, como las elecciones parlamentarias: El hecho de la hegemonía presupone tener en cuenta los intereses y la formación de un cierto equilibrio, es decir, que el agrupamiento hegemónico hace sacrificios de orden económico-corporativo, pero estos sacrificios no pueden afectar a lo esencial, porque la hegemonía es política pero también y especialmente económica, tiene su base material en la función decisiva que el agrupamiento hegemónico ejerce sobre el núcleo decisivo de la actividad económica (Gramsci, 1981, p. 173). Además de la cesión controlada de soberanía, la burguesía –y en ello es fundamental el buen uso de la propagandanecesita apropiarse de los significados, especialmente de aquellos de interés para la clase trabajadora. Para ello no sólo reconfigura la semántica en una dirección política, sino que en ocasiones, la manera de apropiarse de los significados del lenguaje y de los fenómenos sociales es despolitizándolos, como sucede en los gobiernos tecnocráticos. En este sentido, Mouffe (2007) reivindica el uso del término “postpolítica” para designar el pretendido apoliticismo del poder hegemónico, ya que “la lucha por la hegemonía ideológico-política es, por tanto, siempre
64 Adrián Tarín Sanz the process whereby the ownership, structure, distribution, or content of the media in any country are singly or together subject to substantial external pressures from the media interests of any other country or countries, without proportionate reciprocation of influence by the country so affected (Boyd- Barret, 1977, p. 117). Esta falta de reciprocidad proporcional da origen a la teoría latinoamericana de la dependencia, entendida como “una situación en la cual cierto grupo de países tienen su economía condicionada por el desarrollo y expansión de otra economía” (Carnoy, 1977, p. 59). No obstante, la situación de dependencia de un país va más allá del debate en torno al desarrollo; supone una realidad aún más profunda: “entre las economías desarrolladas y subdesarrolladas no sólo existe una simple diferencia de etapa o de estado del sistema productivo, sino también de función o posición dentro de una misma estructura económica internacional de producción y distribución” (Henrique Cardoso y Faletto, 1969, p. 23). Esta realidad concreta provoca una “enajenación cultural que se manifiesta en la necesidad de copiarlo todo de las metrópolis desarrolladas” – incluso los sistemas escolares y mediáticos- y que “limita seriamente la posibilidad de que aparezcan formas nuevas de desarrollo institucional” (Carnoy, 1997, p. 63-65). A pesar de las consecuencias negativas atribuidas a las globalizaciones, como el imperialismo cultural ejercido, entre otras vías, a través de las industrias culturales y sus conglomerados empresariales, éstas son sólo atribuibles a la lógica capitalista y no al proceso globalizador en sí. De esta manera, en este trabajo pretendemos no caer en las falacias de las que nos previene Sousa Santos (2006): It consists of inculcating the idea that globalization is a spontaneous, automatic, unavoidable and irreversible process which intensifies and advances according to an inner logic and dynamism strong enough to impose themselves on any external interferences (…) the second political motive is the fallacy of the disappearance of the South (…) in terms of this fallacy, even the idea of the ‘Third World’ is becoming obsolete. Since, contrary to this discourse, the inequalities between the North and the South have dramatically increased in the past three decades (p. 395). Salvando el hecho dramático de que “las líneas geográficas y raciales de opresión y explotación establecidas durante la era del colonialismo y el
65 El ruso étnico como enemi go del Islam imperialismo, en muchos aspectos no han declinado sino crecido exponencialmente” debido a las globalizaciones, la construcción del Imperio también puede ser una oportunidad “para librarse de toda nostalgia por las estructuras de poder que lo precedieron y un rechazo a toda estrategia política que incluya un retorno a ese viejo orden”, por lo que “es mejor, del mismo modo que Marx sostenía que el capitalismo era mejor que las formas sociales y los modos de producción que lo precedieron” (Hardt y Negri, 2000, p. 40). Según sus analistas, el Imperio no sólo es un mal menor, sino que también es capaz de producir cultura, en contraposición a la idea del imperialismo cultural. Por tanto, este concepto no implica la existencia de una cultura global superior al resto ni tampoco una necesaria alienación, ya que “la mundialización no puede confundirse con la estandarización de los diferentes ámbitos de la vida que fue lo que produjo la industrialización, incluido el ámbito de la industria cultural” (Martín-Barbero, 2002, p. 07). De hecho, “tampoco con la globalización va a desaparecer la heterogeneidad cultural, es más, lo que constatamos por ahora es su revival y su exasperación fundamentalista” (Martín-Barbero, 2002, p. 08). Aunque existe efectivamente una cultura global, la mayoría de los productos culturales son más locales que globales (Castells, 2011), y cuando no lo son se adaptan a las identidades particulares; el capital es global, pero las identidades son locales o nacionales. Las globalizaciones, además, no sólo no han supuesto para algunos autores una agresión pronunciada contra la cultural local, sino que además han servido para abrir la digitalización posibilitando “la puesta en un lenguaje común de datos, textos, sonidos, imágenes, vídeos” y “desmontando la hegemonía racionalista del dualismo que hasta ahora oponía lo inteligible a lo sensible y lo emocional, la razón a la imaginación, la ciencia al arte, y también la cultura técnica y el libro a los medios audiovisuales” (Martín-Barbero, 2002, p. 04). Esto es, y acordando que la democratización que han supuesto las nuevas tecnologías digitales es limitada, un reconocimiento a que la tecnologización también puede ser empleada para crear resistencias al poder hegemónico y beneficios sociales. De hecho, la globalización tecnológica configura “un nuevo espacio público y de ciudadanía en y desde las redes de movimientos sociales y de medios comunitarios”, mientras que lo que “pone en juego no es sólo una mayor circulación de productos sino una rearticulación profunda de las
66 Adrián Tarín Sanz relaciones entre las culturas y entre los países” (Martín-Barbero, 2002, p. 07-08) como demuestran la existencia de medios de comunicación comunitarios, autogestionados, horizontales y contrainformativos 37 . O como expone Sousa Santos (2008): Las acciones de resistencia a las que se tradujeron estas situaciones [el impacto cultural, económico y ecológico nocivo que ha supuesto la globalización económica], junto con la revolución en las tecnologías de la información y la comunicación que tuvieron lugar mientras tanto, permitieron el establecimiento de alianzas en lugares distantes del planeta y articular las luchas mediante lazos locales/globales (p. 41). Examinados los efectos nocivos y apuntadas algunas consecuencias beneficiosas, aún queda margen para aproximarnos a otras circunstancias de las globalizaciones situadas en el plano político-discursivo de la lucha por la hegemonía: las oportunidades políticas para los oprimidos que ofrecen las globalizaciones. 1.4.3. Cosmopolitanismo insurgente y resistencia anticapitalista. Llegados a este punto recomendamos volver la vista atrás al momento en que afirmamos que existían dos vías de globalización (Capítulo 1, apartado 1.4.1.). Al definir la primera de ellas, establecimos la relación entre el poder hegemónico y las globalizaciones, así como analizamos los efectos, sobre todo culturales, de la actual concentración mediática, exponiendo sus rasgos negativos y ofreciendo, paralelamente, visiones atenuantes. No obstante, como indicamos atrás, existe una segunda vía que se fundamenta en la resistencia, y ha sido denominada “cosmopolitanismo insurgente”. There is, however, a second mode of production of globalization. I call it insurgent cosmopolitanism. It consists of the transnationally organized resistance 37 La contrainformación nace en oposición a la comunicación convencional de los medios de comunicación de masas, y “aparece como una estructura de discurso basada en la reactividad, en la negación de imágenes y de modelos políticos, frente a los que se construye una identidad compartida y se da forma a un movimiento autónomo respecto al Estado y al mercado” (López Martín y Roig Domínguez, 2006, p. 15), aunque “en la práctica, más allá del sentido literal del término (…) cobra pleno sentido (…) [cuando] producen información desde sus propias acciones y desde sus propios discursos” (López Martín y Roig Domínguez, 2006, p. 17).
67 El ruso étnico como enemi go del Islam against the unequal exchanges produced or intensified by globalized localism and localized globalisms. This resistance is organized through local/global linkages between social organizations and movements representing those classes and social groups victimized by hegemonic globalization and united in concrete struggles against exclusion, subordinate inclusion, destruction of livelihoods and ecological destruction, political oppression, or cultural suppression, etc. They take advantage of the possibilities of transnational interaction created by the world system in transition, including those resulting from the revolution in information technology and communications and from reduction of travel costs (Sousa Santos, 2006, p. 397). Quienes aprovechan las dinámicas de los globalismos para oponerse al poder hegemónico exponen que el movimiento no debe ser exclusivamente resistente, defensivo, un escudo con el que protegerse de las agresiones diarias del neoliberalismo global, sino que debe ser constructor, al mismo tiempo, de un antipoder, una contrahegemonía, un contra-Imperio: Nuestra tarea política, argumentamos, no es, simplemente, resistir a estos procesos, sino reorganizarlos y redirigirlos hacia nuevos fines. Las fuerzas creativas de la multitud que sostienen al Imperio son también capaces de construir un contra-Imperio, una organización política alternativa de los flujos e intercambios globales (Hardt y Negri, 2000, p. 07). Sin embargo, según Castells (2011) estos movimientos por la globalización social no pueden prescindir del hecho de haberse erigidos como acto reflejo, como una respuesta para la conservación de lo local y de la identidad regional, lejos de la quimera cosmopolita. Aun así, en la práctica, la insurgencia no ha buscado, al menos no totalmente, su aislamiento cultural, sino su conexión con las redes alternativas globales de los movimientos sociales, con el objetivo de escapar del imperialismo cultural y/o de la dominación capitalista, así como para tratar de invertir el flujo de información Norte-Norte/Norte-Sur por el Sur-Norte/Sur-Sur. Con esta última idea como referencia puede entenderse el nacimiento de medios como TeleSur, Al-Jazeera o HispanTV, que si bien es cierto que consiguen agrietar la solidez del dominio cultural occidental, no logran hacer lo propio en el plano económico. Estos nuevos medios ofrecen una producción informativa genuinamente latinoamericana, árabo-sunní o persa-chií, pero su financiación es fundamentalmente estatal, sostenidas algunas de ellas –Al-Jazeera e HispanTV- por regímenes ultracapitalistas. Por ello, Hardt y Negri (2000) alertan contra
68 Adrián Tarín Sanz ciertos comportamientos de los movimientos localistas que anteponen la identidad nacional a la identidad de clase –o, mejor dicho, a los intereses de clase. Lo que es necesario analizar, en verdad, es precisamente la producción de localismo, es decir, las máquinas sociales que crean y recrean las identidades y diferencias que son entendidas como lo local. Las diferencias localistas no son prexistentes ni naturales, sino, en verdad, efectos de un régimen de producción (…). En muchos casos lo que aparece como identidades locales no son autónomas o auto-determinantes sino que, en realidad, alimentan y sostienen al desarrollo de la máquina imperial capitalista (p. 41). En este mismo sentido, analizado esta circunstancia en clave marxista, Mattelart (1986) apuntó que un verdadero proceso de liberación comunicativa, por encima de étnico o local, debe residir en la recuperación de los medios de producción por parte de los trabajadores: La definición del pueblo en tanto protagonista implica, sobre todo, que las clases trabajadoras elaboren sus noticias y las discutan. Eso significa que pueda ser el emisor directo de sus propias noticias, de su comunicación. Para cumplir con esta necesidad y esta exigencia hace falta que tenga a su disposición y bajo su responsabilidad la emisión y confección de un órgano de comunicación, al nivel y en la órbita donde gravita su práctica social (p. 91). Inspirados en esta segunda vía de las globalizaciones y concibiendo la resistencia no sólo contra el imperialismo cultural, sino también como lucha de clases, nacen medios de contrainformación populares, de acceso y producción libres, como Indymedia o los hacklabs (Castells, 2011). Tanto Indymedia como otros medios similares constituyen “an institutional exemplar of the internet-mediated activism increasingly prevalent among progressive global movements”, y su “radical democratic practice entails an active renegotiation of all power relationships by democratizing the media” (Pickard, 2006, pp.19-20).
PARTE II RUSIA Y CHECHENIA. CONSTRUYENDO IMAGINARIOS.
70 Adrián Tarín Sanz CAPITULO 2: HISTORIA, PROPAGANDA E ISLAMISMO MODERNO. DEL EGIPTO DE NASSER AL EMIRATO DEL CAUCASO Combatid en el camino de Dios a quienes os combaten, pero no seáis los agresores. Dios no ama a los agresores. Azora 2, Aleya 186. 2.1. ARQUITECTURA DE LA PROPAGANDA ISLAMISTA MODERNA. 2.1.1. Islam e islamismo como sistemas. El Islam es “ante todo una vía, una ética de vida en comunidad protagonizada por la conciencia” (Gómez García, 2009, p. 160). Esta vía, esta ética de vida, impregna cualquier ámbito cotidiano transformándolo en trascendental, por lo que más que una religión puede ser considerado un sistema, entendiendo éste como un “conjunto de elementos relacionados entre sí funcionalmente, de modo que cada elemento del sistema es función de algún otro elemento, no habiendo ningún elemento aislado” (Ferrater Mora, 1979, p. 3062): [El islam] más bien, se trata de una forma completa de vida que rige la vestimenta, la economía, la ética empresarial, los impuestos, la justicia y los
71 El ruso étnico como enemi go del Islam castigos, los pesos y las medidas, la política, la guerra y la paz, el matrimonio y la herencia, la familia y la vida doméstica, el cuidado de los animales y el ganado, las relaciones sexuales en el marco del matrimonio, la educación, la dieta, la cocina, el comportamiento social, las normas de saludo y las reglas de hospitalidad. Incluso la forma en que se ha de beber un vaso de agua está regida por la ley islámica (Horrie y Chippindale, 1994, p. 12). Puede decirse, entonces, que “el conocido y elemental principio de que el hecho religioso no existe en estado puro, y es al mismo tiempo un hecho histórico, sociológico, cultural, psicológico…, alcanza en el caso del Islam su máxima vigencia” (Morales, 2001, p. 13). Como sucede en gran parte de las religiones, y más aún en el Islam que, como hemos visto, supone un sistema que regula cada aspecto de la vida, existen diferentes interpretaciones y/o corrientes vehiculadas ideológicamente. Amén de las conocidas ramas históricas –sunismo, chiismo, sufismo, jariyismoque agrupan a la mayor parte de los fieles, existen diferentes escuelas de Fiqh (ley), movimientos o sectas que mantienen lecturas más o menos rigoristas de los textos sagrados islámicos, generando en ocasiones movimientos sociales y políticos en defensa de sus intereses. Algunos de estos movimientos son comúnmente denominados islamistas, es decir, un conjunto de proyectos ideológicos de carácter político cuyo paradigma de legitimación es islámico. El término sirve para caracterizar una panoplia de discursos y tipos de activismo que tienen en común la reivindicación de la sharia como eje jurídico del sistema estatal y la independencia del discurso religioso de sus detentadores tradicionales (ulemas, alfaquíes, imames). El islamismo, los islamismos, recorren el arco que va de las propuestas políticamente pluralistas y teológicamente inclusivas a los modelos autocráticos y excluyentes” (Gómez García, 2009, p. 165). Deben entenderse, entonces, los islamismos como las expresiones políticosociales de las escuelas islámicas, independientemente de que incluyan entre sus tácticas las acciones armadas. A pesar de su “popularidad” contemporánea, el islamismo no es un fenómeno original del siglo pasado, sino que hunde sus raíces en el nacimiento del Islam. Es por ello que a lo largo de nuestro trabajo optaremos, preferentemente, por emplear la construcción islamismo moderno. Éste
72 Adrián Tarín Sanz reelabora los postulados políticos de raigambre islámica desde diversas corrientes de pensamiento, tanto foráneas (liberalismo, marxismo de varia índole, nacionalismo, socialismo utópico) como propias (estructuralismo, imamato, mahdismo). Su objetivo último es ofrecer un modelo estatal autóctono, alternativo a los existentes, que se tienen por propios solo de la tradición europea. El islam de estos islamistas no es una religión popular de iletrados, ni una excusa en manos de los motores de la reislamización, sino un instrumento para la movilización política” (Gómez García, 2009, p. 167). Como se ha explicado anteriormente, uno de los aspectos comunes y sello distintivo del islamismo moderno es la reivindicación de la Sharia como eje jurídico del sistema estatal. De esta manera, muestra “poderosas estructuras visibles de creencia, aunque la religión sea también aquí un arma política” (Morales, 2001, p. 17). Esta noción del Islam como arma política tiene una de sus manifestaciones más notorias en la llamada guerra santa o yihad, fenómeno al que habitualmente le atribuyen una necesaria violencia, tanto determinados medios de comunicación e instituciones políticas occidentales, como las propias organizaciones yihadistas; no obstante, una postura muy asentada entre el mundo islámico es la consideración de la yihad como una lucha espiritual o exclusivamente defensiva: Es cierto que todos los musulmanes están obligados a combatir a muerte en defensa del Islam y que la era islámica se inició con la declaración por Mahoma de la yihad contra los paganos de Arabia. Pero esa obligación coránica es totalmente defensiva. En el Corán se prohíben expresamente las guerras de agresión, sean para obtener el poder mundano o la riqueza o para convertir por la fuerza a los no creyentes (Horrie y Chippindale, 1994, p. 14). La yihad no es el único precepto controvertido y sujeto a múltiple interpretación. Más bien, esta polisemia general es una de las características del sistema islámico. Realizando una lectura de los textos sagrados, el Corán y la Sunna, en ocasiones encontramos ideas y normas contradictorias, que no suponen una disfunción del Islam sino que, precisamente, se consideran intencionalmente reveladas así por Allah. Prueba de ello, un célebre hadith que admite siete formas de revelación del Corán: Umar ibn Al-Jattâb relató: ‘Escuché a Hishâm ibn Hakîm ibn Hizâm recitar la sûrah “El Discernimiento” de un modo diferente al que yo solía recitarla y al
73 El ruso étnico como enemi go del Islam que el Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam) nos lo recitaba. Entonces estuve a punto de discutir con él pero esperé hasta que terminara. Luego lo tomé de su ropa y lo llevé al Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam) y le dije: ‘¡Mensajero de Allah! He escuchado a este recitar la sûrah “El Discernimiento” de un modo distinto al que tú nos la recitaste. Entonces el Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam) dijo: «Déjalo, (y le dijo a él) recita». Y recitó del modo en que lo escuché recitar. Entonces el Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam) dijo: «Así fue revelado». Luego me dijo: «Recita», y recité, y dijo: «Así fue revelado. Ciertamente el Corán fue revelado en siete modos de lectura, entonces recítalo del modo que te sea fácil» (Sahih Muslim, Libro III, Capítulo XLVII). De este –y otroshadith se deduce el proverbio de que ningún musulmán posee autoridad sobre otro para imponerle una buena lectura del Corán (Morales, 2001). Ello, unido a la ausencia de una jerarquía clerical tan institucionalizada como sucede, por ejemplo, en el catolicismo, dificulta la cohesión interpretativa de la doctrina. No obstante, y a pesar de todos los factores que influyen en la multiplicidad de interpretaciones de los textos sagrados, que dan lugar a diferentes escuelas y, posteriormente, a diferentes islamismos, existe cierta resistencia generalizada al revisionismo crítico que impide, por ser kaffir (impuro), adaptar el libro sagrado a las condiciones y circunstancias históricas contemporáneas. Así, “la gran mayoría de autores musulmanes piensa que quienes emplean los métodos críticos para estudiar el Corán consideran a éste como una producción humana socio-cultural, históricamente condicionada, y explicable en su totalidad por el marco espacio-temporal de su elaboración” (Morales, 2001, p. 45). 2.1.2. La expansión mundial del islamismo moderno. La situación religiosa en Chechenia durante las últimas dos décadas se ha transformado al calor del auge del islamismo moderno global. En los cien años que van entre 1910 y 2010, el Islam se ha convertido en la religión que más rápidamente ha crecido, aumentando en casi un 10% su número de fieles (Johnson y Grim, 2013). Dada la confluencia de ambos fenómenos y su relevancia para nuestro trabajo, consideramos de interés aproximarnos a los factores que influyen en este crecimiento, más allá del aumento demográfico en zonas de mayoría islámica, e intentar dilucidad cómo y por qué esta ideología religiosa y militante se reproduce con notable fluidez desde la segunda mitad
80 Adrián Tarín Sanz wahabizar (sic) el Islam en el mundo y contrarrestar la influencia del Egipto de Nasser (Kepel, 2001, p. 70-71). La MWL, por su parte, utilizó fondos públicos para estructurar una red de proselitismo a través de mezquitas y otras asociaciones, utilizando para ello donaciones provenientes del zaqat o caridad islámica. La red funcionaba a través de la financiación directa por parte de las familias reales del Golfo Pérsico a grupos de ulamas adeptos, a cambio de difundir en sus centros religiosos el ideario wahabita. Igualmente se produjeron en términos similares intercambios económicos entre los potentados saudís y algunas organizaciones de caridad (Rabasa et al., 2004), instituciones cada vez más importantes en la sociedad islámica debido a la creciente incapacidad del Estado para afrontar sus responsabilidades. En este contexto, sectores musulmanes egipcios pasaban gran parte de sus días conviviendo y participando de organismos financiados por la Liga (mezquitas y centros sociales). En poco tiempo, el éxito de la MWL fue tal que abrió oficinas en otros países musulmanes (Ibídem). Por su parte, el Pakistán del general Muhammad Zia-ul-Haq (1924-1988) contribuyó de manera decisiva al establecimiento del islamismo en la zona, con sus políticas inspiradas en la sharia al-Islamiya, con la represión a los movimientos laicistas y con su condescendencia hacia el islamismo armado afgano en el área tribal limítrofe de Waziristán del Norte (Pozo Serrano, 2010). Asimismo, el reconocimiento político que recibieron algunos partidos islamistas, como ocurrió en Líbano o en Jordania, donde en 1989 obtuvieron casi el 50% de los escaños en elecciones libres (López García, 1997, p. 307), supuso un claro impulso institucional al movimiento. Durante la guerra en Afganistán, Egipto colaboró “abriendo las puertas de sus cuarteles para el entrenamiento de los voluntarios que iban a ser enviados a los territorios afganos” (Saleh Alkhalifiya, 2007, p. 62) con la intención velada de vaciar sus calles de islamistas. También, en este conflicto, las potencias occidentales, sobre todo Estados Unidos, apoyaron financiera y militarmente a los muyahidín en el marco de las hostilidades hacia la URSS durante la Guerra Fría, de manera trascendental para el devenir del movimiento (Nojumi, 2002). Igualmente, Israel hizo lo propio con Hamás con el objetivo de frenar al, entonces, mayor movimiento de resistencia palestina, la OLP (Borrelli y Saborido, 2006).
81 El ruso étnico como enemi go del Islam Por su parte, sectores de la izquierda marxista respaldaron socialmente – aunque no ideológicamente- a los movimientos islamistas, siendo solidarios con la represión sufrida y su visión antioccidental/antiimperialista, así como seducidos por su poder de atracción entre el pueblo: La gente de izquierda empezó a darse cuenta de que tenían [los islamistas] una base popular. Algunos marxistas, antiguos o recientes, que esperaban encontrar en ellos la implantación de masa que no habían conseguido alcanzar, atribuyeron a los islamistas virtudes sociales, intentaron iniciar un diálogo político e incluso en algunos casos se convirtieron (Kepel, 2001, p. 13). También los conservadores contemplaron con cierta complacencia la expansión islamista. “Los de derechas observaron que predicaban el orden moral, la obediencia a Dios, la hostilidad hacia los impíos y, por tanto, hacia los materialistas comunistas y socialistas” (Ibídem). En definitiva, el islamismo moderno contó con amigos poderosos y cierta legitimidad social en sus primeros años de expansión, lo cual allanó su avance mundial; no obstante, también sufrió enemigos férreos: los Estados panárabes, la Unión Soviética y sus aliados. Por último, amén de todos los factores socioeconómicos e históricos a los que nos hemos aproximado, debemos sumar la valía de la propaganda islamista moderna, un fenómeno interesante y eficaz, entonces y en la actualidad. 2.1.3. Canales de la propaganda islamista mundial. En un principio, la propagación del mensaje islamista tuvo especial fluidez a través de una red de centros religiosos financiada con capital mayoritariamente saudí, aunque también procedente de otros gobiernos sensibles al movimiento. Así, aunque a finales de la década de 1960 “el islamismo no era, todavía, una opción política de poder”, sin embargo, “existía una sólida red de mezquitas y lugares de rezo, instituciones islámicas, centros educativos y cofradías que mantenían viva la ligazón de la población musulmana con el islam” (Borrelli y Saborido, 2006, p. 77). Del mismo modo, como fue expuesto con anterioridad, para frenar las revueltas estudiantiles marxistas, algunos gobiernos financiaron
82 Adrián Tarín Sanz a grupos islamistas universitarios, convirtiendo las facultades en centros de propaganda. 50 Fue entonces que “a través de las redes sauditas se desarrolló una propaganda religiosa que posibilitó expandir su influencia sobre todo el mundo islámico sunní, árabe y no árabe” (Borrelli y Saborido, 2006, p. 79). En Pakistán, otro de los países donde sus dirigentes han sido partícipes de la propagación islamista, “los ulemas [desempeñaron] un papel más importante que en la mayoría de los países. Estaban bien organizados, se apoyaban en la red de escuelas religiosas tradicionales, las dini madrasas, cuyos alumnos y antiguos alumnos les proporcionaban una base sólida” (Kepel, 2001, p. 80). Estas escuelas, años más tarde, fueron el germen de los talibán 51 , inspirados en la corriente conservadora deobandí (Borrelli y Saborido, 2006, p. 114). Uno de los éxitos de la propaganda en general y de la islamista en particular, es transformar a los receptores en reproductores (nuevos emisores) del mensaje propagandístico. Ello sucedió con frecuencia en los primeros años de islamismo moderno en las universidades, en las que los estudiantes distribuyeron “folletos y publicaciones” y “se dedicaron a cometer pequeños atentados y actos violentos contra los fenómenos de la civilización impía, atacando bares, licorerías, cabarets, tiendas de video…” (Saleh Alkhalifa, 2007, p. 58). Además, estos grupos utilizaron como elemento de persuasión la ayuda social y económica a los desfavorecidos, instrumentalizando la caridad (zaqat), uno de los cinco pilares del Islam, para vincular lo humanitario a la intrínseca bondad religiosa de los militantes (Saleh Alkhalifa, 2007). Para investigadores como Torres Soriano (2009a), estas acciones fueron más influyentes entre quienes más tarde decidieron tomar las armas que el islamismo oficial difundido desde las instituciones, ya que éstas fracasaron debido a que la “audiencia a la que apuntaban eran sólo las élites de cada sociedad, los asuntos tratados se limitaban a la acción política de los Gobiernos árabes, el estilo de los mensajes era escasamente emotivo y no apuntaba a las masas” (p. 149). 50 Uno de estos grupos islamistas nacidos en las universidades fue la Gama’a al-Islamiyya, una de las organizaciones más influyentes de Egipto y que adoptó la lucha armada como táctica política. Para profundizar en la historia e ideario de la Gama’a al-Islamiyya y otras sociedades islamistas modernas véase Kepel (1984). 51 Talib (pl. talibán) significa “alumno de madrasa” o “estudiante” en lengua pastún. Este movimiento ha sido ampliamente estudiado por su singularidad y, más aún, tras la invasión norteamericana. Véanse Rashid (2001), Griffin (2001), Nojumi (2002) o Gómez García (2009).
83 El ruso étnico como enemi go del Islam En Afganistán, sin embargo, estos cauces alternativos de distribución de propaganda islamista fueron, en un primer momento, precarios. El primitivo frente mediático fue puesto en marcha por algunas de las principales organizaciones insurgentes del país, en especial Hezb-e-Islami y Jmiat-e-Islami. Estos grupos empleaban rudimentarias publicaciones escritas, emisoras de radio y cintas de audio y vídeo para promocionar su causa en el interior del país y en la vecina Pakistán (Ibídem). Entre los principales soportes se encontraban, en aquel entonces, las revistas Al Jihad 52 y Al Ansar, distribuidas en un principio clandestinamente, de mano en mano y fotocopiadas. A pesar de que, como hemos expuesto, ya existía entonces esa red de distribución de material audiovisual, entre la década de los sesenta y los primeros años noventa la propaganda giró fundamentalmente alrededor de la palabra hablada y escrita 53 . Sin embargo, desde finales del siglo XX la tendencia cambió parcialmente, ya que las imágenes “no sólo eran útiles para tareas de reclutamiento”, sino que “además podían ser utilizadas para transmitir una versión de los hechos diferente a la que ofrecían los medios de comunicación de masas” (Torres Soriano, 2009a, p. 161) 54 . Esta labor audiovisual contrainformativa es puesta en valor debido a que, a pesar de la existencia de canales como Al-Jazeera 55 o HispanTV, para un sector destacado del islamismo moderno “los medios son los principales responsables de que el mensaje 52 Sobre la revista Al Jihad, véase Torres Soriano (2009, pp. 149-151). 53 Sin embargo, la “palabra” sigue teniendo hoy un destacable peso específico, ya que debido a la prohibición islámica concerniente a las imágenes del profeta o de Allah, “mucho de lo que en otras creencias se expresa a través del arte y la música, en el Islam se hace a través de la palabra, dando a la comunicación verbal una importancia única” (Lewis, 2004, p. 25). 54 La cita continúa, casualmente, con un ejemplo de nuestro objeto de estudio contextual: “Así, por ejemplo, en la guerra de Chechenia, se dieron lugar varios episodios en los cuales los muyahidines (sic) informaban sobre una emboscada exitosa contra un convoy ruso, y los rusos negaban que ese hecho hubiese tenido lugar. Al poco tiempo, los yihadistas mostraban en Internet la grabación en vídeo de la emboscada, comprometiendo de ese modo la credibilidad de los medios oficiales rusos” (Torres Soriano, 2009, pp. 161-162). Igualmente, durante el análisis que realizamos sobre Kavkaz Center, detectamos propaganda audiovisual cuyo objetivo es contrarrestar la versión oficial rusa. Así, en “Chechen video challenges Russia’s claim war is over” (21 de abril de 2003), la agencia publicó un vídeo que demostraba que la guerra no estaba bajo control del Kremlin, mostrando un ataque contra un autobús ruso. Consultado el 10 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/04/21/1248.shtml. 55 Como herramientas de análisis sobre la polémica concepción que tanto en Occidente como en algunos sectores del mundo árabe se tiene de Al-Jazeera, véanse Noujaim (2004) y Rushing (2007).
84 Adrián Tarín Sanz liberador del Islam sea ignorado o distorsionado” (Torres Soriano, 2009a, p. 267), ya que adormecen a la población en general (…), contribuyen a crear una falsa imagen de fortaleza de los enemigos del Islam (…), distorsionan el verdadero rostro y las motivaciones de los combatientes islámicos (…) y contribuyen a prolongar la agresión contra el Islam porque aseguran un respaldo social suficiente a las políticas de los Gobiernos occidentales (Torres Soriano, 2009a, pp. 269-270). De hecho, la propaganda islamista audiovisual ha sido más profusa y, seguramente, efectiva, entre quienes canalizan su militancia a través de la lucha armada que entre quienes lo hacen por vías exclusivamente políticas: Los muyahidines (sic) chechenos, liderados por el comandante Jattab 56 , eran conscientes de que la noticia sobre una emboscada contra un pequeño convoy ruso tenía un efecto mediático y operativo mínimo. Sin embargo, comprendieron que si esa operación era filmada y ofrecida al resto del mundo, sus consecuencias podían llegar a ser mucho mayores en términos de desmoralización de la opinión pública rusa, de publicidad del conflicto y, especialmente, de obtención y movilización de apoyos en entornos radicalizados. Los muyahidines (sic) chechenos consiguieron divulgar a nivel internacional uno de sus primeros vídeos en el año 2000, con el título “El infierno ruso 1” 57 (Torres Soriano, 2009a, p. 162). Algo similar ocurrió con el vídeo “La destrucción del Destructor USS Cole” (2001), filmado por Al-Qaeda y producida tanto en árabe como en inglés, lo que demuestra una clara vocación internacional. Estos ejemplos de propaganda por el hecho, por otro lado, han obtenido una doble acogida entre el público. Por un lado, acciones como la filmación y distribución del secuestro y degollamiento de Daniel Pearl 58 , Nick Berg o Kim Sin-il, consiguieron su objetivo de “aterrorizar al enemigo y desmoralizar a su opinión pública mostrando la crueldad y sangre fría de los muyahidines (sic)” 56 Jattab (1969-2002), guerrillero con experiencia militante y contactos con Abdallah Azzam y Osama bin Laden (1957-2011), entre otros, (Bodansky, 2007, p. 40), llegó a convertirse en comandante militar de los muyahidín chechenos más influidos por la corriente wahabita. 57 El vídeo puede verse con total normalidad desde diferentes mirrors, que van desde la propia Kavkaz Center hasta Youtube. Consultado el 27 de diciembre de 2014 en https://www.youtube.com/watch?v=fUC1dcwk59A. Puede verse también el Anexo de la página 378 para comprobar cómo fue anunciada su emisión en la web Azzam.com. 58 La decapitación, filmación y distribución de Daniel Pearl fue la primera de varias acciones similares que produjeron un cierto impacto en la opinión pública mundial (Lévy, 2003).
85 El ruso étnico como enemi go del Islam (Torres Soriano, 2009a, p. 167), mientras que, por otro lado, “la crudeza de estas imágenes llegó a generar contradicciones incluso en los más acérrimos defensores de la yihad global”, llevando incluso a “Ayman al-Zawahiri 59 a solicitar en una carta al líder de Al-Qaeda en Iraq 60 que no difundiese más este tipo de imágenes, pues ‘no siempre eran bien entendidas’ y dañaban el prestigio de la yihad en el mundo musulmán” (Torres Soriano, 2009c, p. 03). Así, muchos musulmanes no aprobaron “el barbarismo” de las decapitaciones que pusieron a Zarqaui (1966-2006) en el centro de atención mundial, pero que también le alejó de una parte importante de la umma (Warren, 2007). Es necesario, así, reconocer que pese a que ciertos sectores islamistas pueden recibir con agrado algunos vídeos grotescos; en gran medida, para muchos musulmanes fue una difícil tarea encontrar argumentos teológicos para sostener los actos filmados. De hecho, quienes sienten simpatía hacia Al-Qaeda lo hacen mayoritariamente por sentirse atraídos por la retórica y acciones antioccidentales llevadas a cabo por la organización, más que por fidelidad doctrinal (Torres Soriano, 2009-2010). Sin embargo, desde la irrupción de Internet, el movimiento islamista moderno, tanto político-social (Guerrero, 2010) como combatiente 61 (Merlos García, 2006), comenzó a utilizarlo como canal preferente, lo cual favoreció la internacionalización del fenómeno: “Gracias a los nuevos medios de comunicación (Internet, cadena de televisión Al-Yazira), a su transversalidad, a la educación, a la circulación de personas y al uso del inglés, el debate no se circunscribe ya al espacio nacional” (Roy, 2002, p. 169). Prueba de esta globalización tecnológica aprovechada por la militancia islamista es la creación en Londres 62 , en 1996, de una de las webs islamistas de referencia, Azzam 59 Según fuentes oficiales, actual líder de Al-Qaeda tras el asesinato de Bin Laden. 60 La franquicia de Al-Qaeda en Iraq, dirigida por Abu Musab Al-Zarqaui, adoptó la misma táctica de ejecución de Daniel Pearl con, entre otros, el norteamericano Nicholas Berg y el coreano Kim Sin-il. 61 Según algunos autores, la mayoría de sites en Internet son “neofundamentalistas” ya que “los intelectuales o los creyentes integrados perfectamente en la sociedad occidental no tienen motivos para buscar en la red una ‘sociedad virtual’” (Roy, 2002, p. 170). 62 Se da la circunstancia de que en aquellos países de mayoría no musulmana en los que existe cierta tolerancia religiosa, los grupos de apoyo al movimiento islamista armado se han podido desarrollar con mayor libertad. Este es el caso de Londres, que durante años fue el centro de operaciones de propaganda hacia Europa de gran parte de estas organizaciones: “La mezquita de Finsbury Park fue durante años uno de los principales focos mundiales de la propaganda del movimiento yihadista. La ciudad era conocida en los ambientes islamistas como Londonistán” (Torres Soriano, 2009a, p. 154). A pesar de la beligerancia y el alarmismo con el que
86 Adrián Tarín Sanz Publications 63 . Paralelamente, Internet también intensificó y facilitó la consolidación de la profesionalización de la propaganda islamista: Cada vez más, las organizaciones y redes yihadistas están confiando parte del proceso de elaboración y distribución de sus materiales propagandísticos a individuos y grupos que no sólo no forman parte de su estructura organizativa, sino que incluso puede carecer de contacto personal y un conocimiento directo con aquellos que protagonizan la violencia terrorista (Torres Soriano, 2009b, p. 02). Aunque las cifras de acceso a Internet en los países de mayoría islámica continúan siendo bajas respecto a otros países y sus contenidos son mayoritariamente producidos en sólo dos idiomas -árabe clásico e inglés- (Roy, 2002), en la última década nacieron plataformas mediáticas virtuales como Al Fajr Media Center, As-Sahab Institute of Media Production o Global Islamic Media Center, dedicadas a centralizar y distribuir propaganda islamista. Otros formatos digitales populares son los foros, las webs como Al Neda o Al Faroq, y los repositorios de enlaces de descarga directa, en los que las organizaciones generalmente alojan sus contenidos propagandísticos audiovisuales (Torres Soriano, 2009b). En la actualidad, gracias a la proliferación de las ideas islamistas y su exposición masiva en Internet, “el volumen de materiales propagandísticos ha experimentado un incremento tal, que sólo unos pocos videos particularmente espectaculares o crueles, o ciertas reivindicaciones de atentados muy letales, reciben atención por parte de los medios de comunicación” (Torres Soriano, 2009a, p. 175). De esta manera, puede concluirse que desde los años sesenta hasta la actualidad, más aún tras la irrupción de Internet, se observa una paulatina apropiación de los canales de propaganda islamista por parte de las propias organizaciones e iniciativas populares o personales. Algo que, al mismo tiempo, resta enteros a la propaganda islamista institucional y oficial, ya que la están tratados, podemos aproximarnos a ciertos datos sobre el desarrollo del islamismo en Londres en Phillips (2006). 63 Azzam Publications toma su nombre del editor de la revista Al Jihad, el palestino Abdallah Azzam (1941- 1989), también exdirigente muyahid durante la guerra de Afganistán. Los textos de la revista “se reproducían después en fascículos difundidos en el conjunto del mundo arabófono, y una parte, se traducía a las lenguas locales y al inglés, formando el contenido de “azzam.com”, que popularizó las ideas de su autor en el movimiento islamista internacional” (Kepel, 2001, p. 225).
87 El ruso étnico como enemi go del Islam alternativa rompe el círculo restringido inicial para ser más accesibles, de mayor calidad y consumidos más frecuentemente por un público joven. 2.1.4. Retórica y discurso de la propaganda islamista moderna. Respecto a la retórica empleada en el discurso propagandístico islamista, debemos tener en cuenta que, en un contexto de desencanto ideológico y socioeconómico como el mencionado en epígrafes anteriores, algunos autores interpretan que el islamismo moderno surgió como una práctica políticoreligiosa capaz de proteger a la comunidad de los males morales y sociales. “Para alguien desesperado debe resultar profundamente gratificante escuchar el sencillo y aparentemente creíble mensaje de que el Islam es la solución para todos los males” (De Arístegui, 2004, p. 149). Como sucede a menudo en propaganda, la simplicidad del mensaje es uno de los activos del islamismo moderno, y que se puede resumir en la máxima: contra lo kaffir 64 , el Islam. Sirva de muestra el eslogan electoral con el que el Frente Islámico de Salvación argelino (FIS) concurrió a las elecciones de 1992: “El Islam es la solución, el Islam es la única solución” (De Arístegui, 2004). Asimismo, el islamismo moderno también utilizó en su discurso propagandístico la historia nacional y el mito de un pasado esplendoroso (Capítulo 1, apartado 1.2.5.) en un momento en que los países árabes habían sido humillados por las injerencias de los “infieles” y la crisis social profunda del mundo musulmán (Borrelli y Saborido, 2006, p. 76). El desprecio por la modernidad occidental ha sido también uno de los temas centrales y que con mayor fervor ha sido acogido por los militantes en el discurso propagandístico del islamismo moderno; una modernidad que es vista como la causante de la pérdida de los valores originales, identitarios, así como de la decadencia social. Uno de los tópicos básicos del discurso islamista fue repudiar los valores clásicos de la modernidad vinculados con el liberalismo o con el marxismo, adjudicando a su injerencia los fracasos y frustraciones del mundo musulmán 64 En lengua árabe, impuro o infiel. Aquel que niega a Dios. En la retórica islamista, el término adquiere su importancia en cuanto a su denominación hacia todo aquello que no comulga con la ortodoxia, tal y como puede verse en Gómez García (2009).
88 Adrián Tarín Sanz (…). Este sentimiento fue aprovechado por el discurso islamista, que anatematizó a la modernidad como la ‘culpable’ de la marginación de los grandes sectores de población (…). La modernidad occidental había auspiciado un horizonte esperanzador, pero en la práctica se tornó insuficiente para resolver los problemas de los países subdesarrollados” (Borrelli y Saborido, 2006, pp. 76-77). Más explícita fue, por ejemplo, la organización islamista londinense Al-Muhajiroun, en cuya web se atribuían los malos tratos ejecutados por el ejército estadounidense contra los presos de la cárcel de Abu Ghraib al carácter intrínsecamente inmoral y degradado de los valores occidentales 65 (Torres Soriano, 2009a). En base a esta lógica, el islamismo moderno es infalible, puesto que todos los fracasos o disfunciones que puedan producirse en las sociedades islámicas están inevitablemente provocadas por una incorrecta adaptación a los preceptos musulmanes, ya sea por la propia corrupción del gobierno panárabe y socialista, o por la influencia decadente occidental. Por ello, no es de extrañar que “las fuerzas islamistas en todo el mundo musulmán dieran unos argumentos en clave religiosa para explicar la derrota de 1967”, a saber, que “los árabes fueron vencidos porque no estaban armados por la fe islámica, mientras que Israel luchó contra los árabes alegando que hacía la guerra en nombre de todos los judíos del mundo” (Saleh Alkhalifa, 2007, p. 113). Por último, Lewis (2004) argumenta que uno de los éxitos de la retórica islamista es que de por sí, el Islam proporciona todo un sistema de símbolos efectivos para “la movilización política, para levantar al pueblo bien en defensa de un régimen que se ve como poseedor de la legitimidad necesaria, bien contra un régimen del que se cree que le falta esa legitimación” (p. 16). Así, podemos clarificar al menos cuatro características recurrentes en la retórica islamista moderna: mesianismo, mensaje esquemático, antioccidentalismo y dogma religioso. 65 En nuestro trabajo sostenemos que existen diferencias entre el islamismo global y el checheno. Una de ellas es el tratamiento que se le confiere a Rusia como principal enemigo del Islam, sustituyendo a otros países como Estados Unidos. En este sentido, recomendamos la lectura de “Retribution restores justice”, Kavkaz Center, 12 de mayo de 2004. Pocos días después del escándalo de las imágenes de torturas en la cárcel de Abu Ghraib (2003), la agencia reconoció que, aunque habitualmente los islamistas son críticos con Estados Unidos, cuando en ese país se descubre que sus soldados han maltratado a presos árabes se inician investigaciones judiciales y se produce una reprobación social, a diferencia de lo que ocurre en países como Rusia e Israel, donde los crímenes contra los chechenos y palestinos son impunes y apoyados por la población. Consultado el 4 de junio de 2004 de http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/05/11/2763.shtml.
89 El ruso étnico como enemi go del Islam 2.1.5. El islamista como enemigo. Dada la rápida y global expansión del islamismo moderno durante los últimos años (Ait Idir, 2006), una amplio número de gobiernos estatales, incluidos aquéllos que, en su día, lo financiaron, han visto en él una fuerte amenaza, lo que ha provocado, entre otras tácticas de combate, la puesta en marcha de planes específicos de contrapropaganda. Tras la caída del bloque soviético a principios de la década de los noventa, tanto Estados Unidos como la naciente Federación Rusa se hallaban “incompletos”; Norteamérica emergía como única potencia hegemónica, mientras que Rusia, incapaz de competir con su rival, buscaba definir su rumbo patrio, que incluía la necesidad de una misión nacional y la derrota de sus enemigos. De esta manera, el Islam se perfiló como el mejor candidato para “ocupar el vacío creado por ‘la pérdida del Otro’ que supuso el fin de la Guerra Fría” (Tortosa Blasco, 1999, p. 83). Este nuevo enemigo, necesario para ambas potencias, encarna hábilmente la noción del Otro, del bárbaro, del extranjero, alguien ajeno a la civilización occidental (Fernández Buey, 1995), apelando como método de control social a fobias enraizadas en Occidente como la xenofobia (Sayyid, 1997), y contribuyendo a construir imaginarios sociales criminalizantes. La descripción negativa del sujeto a repudiar es una de las técnicas más empleadas en propaganda, y ha sido bautizada como glittering generalities por el Instituto para el Análisis de Propaganda (Gerstlé, 2005). De esta manera, los poderes en conflicto con los islamismos han popularizado los términos “wahabí” o “terrorista” para totalizar al activismo político musulmán: Muchos autores retoman este discurso [la vinculación entre Islam y terrorismo], lo que ha otorgado un sentido peyorativo a las palabras musulmán e Islam. Si queremos neutralizarlo, en Occidente nos vemos obligados a añadir el calificativo de ‘moderado’, como si el Islam fuera en sí mismo intrínsecamente extremista (Todorov, 2008, p. 139). Todorov (2008) va aún más lejos, y atribuye la consolidación de la imagen negativa del Islam en la sociedad occidental debido a sus propias características; para ello propone una clasificación de naciones en función de su interrelación con las demás. Las categorías propuestas distinguen a los “países del apetito”, que serían las nuevas potencias emergentes; a los “países del resentimiento”, otrora colonias y estados empobrecidos enemistados con sus
96 Adrián Tarín Sanz La monarquía rusa, por su parte, vio en las dos principales señas de identidad del movimiento yadid sendas amenazas. Por un lado, su reformismo, que obligó a los zares a aliarse con “los elementos más conservadores del Islam (los viejos o qadimes), que luchaban contra la influencia tártara 74 y los pensadores liberales” (Zapater Espí, 2005, p. 27); y por otro, su panislamismo, que paralelamente desató una fuerte reacción antitártara (Roy, 1998). Para combatir el panislamismo, los zares ejecutaron políticas de fomento de los nacionalismos y los localismos entre la comunidad musulmana (Zapater Espí, 2005), siendo probable que esta estrategia fuera diseñada desde el desconocimiento sobre el concepto de panislamismo que manejaban los yadids que, como hemos visto, era compatible con la convivencia dentro del imperio ruso. Sin embargo, el sentimiento panturquista cultural que se desarrolló en Asia Central disminuyó pronto, “pues la revolución de Mustafá Kemal Ataturk 75 en los años veinte introdujo un corte radical entre Turquía y el resto del mundo islámico, decantando a aquellos hacia una gradual laicización”. Así, “ya no tenía sentido que los musulmanes de toda Rusia soñaran con el despertar del Imperio islámico turco, pues Turquía había dejado de ser islámica y había dejado de ser un imperio” (Zapater Espí, 2005, p. 27). 2.2.2. El Islam tras la guerra civil. Del nacimiento al ocaso de la Unión Soviética. Tras el estallido de la guerra civil, buena parte de los musulmanes norcaucásicos acogieron con entusiasmo la voluntad de cambio bolchevique, combatiendo contra quienes personalizaban décadas de opresión rusa: los cosacos zaristas (González Martín y Martín de la Guardia, 2012). De esta manera, “todos los partidos islámicos de Rusia, a los que hay que añadir los movimientos fundamentalistas en las montañas del norte del Cáucaso, intentaron utilizar las agitaciones y la guerra civil rusa para llevar adelante sus intereses” (Roy, 1998, p. 84). Prueba viva de ello fue la estrategia del tártaro Sultan-Galíev (1892-1940) 76 , quien “se afilió al Partido Comunista en 1917 y 74 Como ya ha sido expuesto, la mayoría de reformistas yadids eran de origen tártaro, de ahí que el Imperio ruso tratara de imponer una visión del Islam contraria a la tártara. 75 Sobre la trascendental figura de Ataturk y sus reformas laicas en Turquía, véase Landau (1984). 76 Sobre la figura de Sulta-Galíev, véase Tengour (1994).
97 El ruso étnico como enemi go del Islam aprovechó la Revolución para lanzar un llamamiento a la comunidad musulmana contra el imperialismo occidental” (Zapater Espí, 2005, p. 30). En este contexto, Sultan-Galíev promovió un panislamismo cultural a través de un partido comunista propio: Sultan Galíev habla constantemente del pueblo musulmán, identificado con el conjunto de los musulmanes turcófonos. Retoma la noción de comunidad musulmana tal como la definieron los panislamistas de la época zarista, pero deja de lado la religión: queda una lengua y una cultura. Para él, esta comunidad debe tener su partido comunista propio (signo de la existencia de una nación, según la visión estalinista) (Roy, 1998, p. 86). Sin embargo, y a pesar del pretendido carácter marxista y aconfesional de las ideas de Galíev, fue finalmente apartado del Partido en 1923 al término de la guerra civil, y encarcelado cinco años después. Esta disposición cooperativa fue correspondida, y durante la guerra los bolcheviques trataron en un primer momento de ganarse la colaboración de los musulmanes, tratando de “rectificar su conducta” de chovinismo ruso y manteniendo “un discurso más conciliador” (Roy, 1998, p. 85). Sirva de muestra la declaración realizada por las nacientes autoridades soviéticas el 24 de noviembre de 1917, titulada “A todos los musulmanes trabajadores de Rusia y el Este”: Muslims of Russia…all you whose mosques and prayer houses have been destroyed, whose beliefs and customs have been trampled upon by the tsars and oppressors of Russia: your beliefs and practices, your national and cultural institutions are forever free and inviolate. Know that your rights, like those of all the peoples of Russia, are under the mighty protection of the revolution... (Crouch, 2006). No obstante, “una vez dueños del poder los comunistas iniciaron una lucha contra el Islam más cruenta que la protagonizada por los zares, aniquilando los partidos musulmanes y los nuevos gobiernos locales” (Zapater Espí, 2005, p. 29). A pesar de que Lenin llegó a mantener, por intereses geoestratégicos, una suerte de tolerancia hacia las prácticas musulmanas (Hosking, 1992), lo cierto es que “los bolcheviques realizaron frecuentes matanzas de líderes religiosos” musulmanes y judíos, que “fueron objeto de una campaña de terror. La política de Lenin consistía en la introducción del
98 Adrián Tarín Sanz ateísmo por medio de la persuasión, pero también instigó el asesinato en masa de los sacerdotes” (Service, 2000, p. 122). Esta represión violenta dio al traste con todas las concesiones de carácter nacionalista que el Comisariado del Pueblo para las Nacionalidades (Narkomnats) 77 , en el incesante afán ruso de artificiar nacionalidades para dividir a la umma, había realizado en favor, por ejemplo, de los chechenos, debido a que: para la mayoría del pueblo, sus creencias religiosas estaban indisolublemente unidas a sus identidades nacionales o étnicas, por lo que los desmanes del Ejército Rojo –y en especial los de su caballeríafrustraron muchos de los progresos realizados por el Comisariado (Ibídem). La política de represión practicada por los bolcheviques durante los primeros años de Revolución, “concretada, entre otras, en medidas como el reclutamiento obligatorio de musulmanes para el Ejército Rojo y la destrucción de las efímeras repúblicas musulmanas creadas al amparo de la confusión de la guerra” tuvo como resultado una insurrección armada islámica, la guerra de los basmachis (1918-1931), “basada en la fe religiosa contra un poder establecido tenido por ateo y anti-religioso”, sustentada por el “evidente apoyo logístico por parte de la población local” y que tuvo una “deriva final hacia el bandolerismo” (Zapater Espí, 2005, p. 30). Sito en Asia Central, el movimiento “agrupó a las capas más pobres de la población, jefes de tribus, mulás y algunos nacionalistas”, y “a pesar de algunos intentos, no tuvieron nunca un mando único y no fueron otra cosa que un conjunto de bandas armadas muy disperso” (Djalili y Kellner, 2003, p. 46). Éstos tuvieron tres zonas de influencia, principalmente donde las actividades de los yadids fueron insuficientes y la población viró hacia posiciones más integristas: las tribus turcomanas (sobre todo los yumuds), el sur de la actual Tayikistán y el valle de Ferghana 78 (Roy, 1998). Sin embargo, a partir de 1921 la relación entre el bolchevismo y los pueblos musulmanes soviéticos disfrutó de un periodo de distensión, que 77 Para leer más acerca de la política de nacionalidades de la URSS y del Comisariado del Pueblo para las Nacionalidades, véase el ensayo de Terry Martin “An affirmative-Action Empire: The Emergence of the Soviet Nationalities Policy”, incluido en Suny (2003, pp. 93-102). 78 Actualmente, el Valle de Ferghana es el principal bastión centroasiático de militancia tanto wahabita como sufí (Zapater Espí, 2005). Para una mayor profundización en la geografía, etnografía y religiosidad del Valle, véase Shavurov (2006).
99 El ruso étnico como enemi go del Islam perduró hasta que la resistencia basmachi fue derrotada (Peyrouse, 2007). Este “respiro” permitió que durante varios años floreciese una incipiente intelectualidad chechena vinculada al Islam, así como una creciente alfabetización, producción literaria y periodística en lengua local, pero escrita en alfabeto latino –hasta entonces, el alfabeto más extendido para escribir el checheno era el árabe (García Schopohl, 2002). Como avanzamos, los basmachis no resultaron ser una oposición lo suficientemente poderosa como para presentar una amenaza prolongada durante los casi 80 años de gobierno soviético, y tras su derrota la represión antiislámica continuó, ya bajo el gobierno de Stalin (1878-1953). bajo la forma de purgas y deportaciones masivas: En búsqueda de seguridad política, Stalin reanudó y expandió la política de la deportación nacional. Los grupos nacionales y étnicos que tenían mucha gente viviendo fuera de las fronteras de la URSS eran especialmente vulnerables: Stalin temía que no se mostraran fieles en caso de producirse una guerra (…). Kazajstán se convirtió en un vertedero al que se destinó a todos los pueblos de los que Stalin sospechara (Service, 2000, p. 218). De estas deportaciones fueron objeto un gran número de chechenos acusados de simpatizar con la Alemania hitleriana 79 (Taibo, 1993), provocando auténticos éxodos de poblaciones checheno-ingushes (Cucó, 1999). Los antiguos “compañeros de viaje” de los bolcheviques durante la guerra civil, “desaparecerán casi todos con motivo de las purgas de 1937. Tan sólo sobrevivirán aquéllos que llegaron a Turquía a tiempo, y algunos otros que quedaron al servicio de los soviéticos” (Roy, 1998, p. 85). Según datos del Ministerio del Interior soviético, de los 608.749 norcaucásicos deportados hasta el primero de julio de 1948, en torno al 25% de los mismos fallecieron, 79 Según González Martín y Martín de la Guardia (2012), a pesar de que hubo ciertas simpatías intelectuales y algunos colaboracionismos abiertos, esta postura fue eventual, más aún en comparación con los miles de chechenos que ingresaron en las filas del Ejército Rojo. No obstante, reconocen que el poder ruso pudo considerar la insurrección nacionalista encabezada por el periodista Hassan Israilov en 1940 –momento en el que aún Hitler y Stalin eran aliadoscomo una revuelta pronazi o que, en suma, debilitaba a la URSS en tiempos de guerra. Aun así, esta malinterpretación de las reivindicaciones de Israilov pudo ser más una maniobra intencional para justificar el proyecto imperial y socialista soviético que una mera incompatibilidad de intereses en el marco de una coyuntura bélica. Por contra, Fernández Ortiz (2003) considera probado el colaboracionismo de amplios sectores de la población chechena, por lo que estima oportuna –incluso generosala deportación masiva ante lo que según los parámetros de entonces podía ser la condena habitual en casos de traición en tiempos de guerra: la pena de muerte.
100 Adrián Tarín Sanz en circunstancias no detalladas. En menos de un lustro, uno de cada cuatro deportados desapareció (Lieven, 1998). Sin embargo, si la envergadura de las deportaciones masivas y las eliminaciones físicas fue grande, de iguales proporciones fue represión social y cultural vivida por el Islam durante el gobierno de Stalin: Official campaigns were instituted against ritual prayers and Ramadan fasting, both of which interfered with the regular work discipline of a planned economy: ‘degrading and reactionary customs, which prevent the workers from taking an active part in the building of socialism’, an official statement called them. Payment of zaqat (the charity tax which devout Muslims discharged) was stopped. Polygamy and the paying of kalym (bride-money) were forbidden as inconsistent with the Soviet legislation on the family. The pilgrimage to Mecca, which each believer was supposed to carry out once in his lifetime, was severely hampered by the tighter control the regime imposed on the frontiers, and was formally prohibited in 1935, as part of the strategy of isolating Soviet Muslims from their co-believers abroad (Hosking, 1992, p. 240). Estas medidas, junto a las colectivizaciones, provocaron una última sacudida por parte de los basmachis (Hambly, 1977), así como hubo “widespread revolts among the mountain peoples of the North Caucasus in 1928-29, which had to be quelled by Russian troops. Among the Chechen people several Imams appeared and proclaimed a Holy War against the enemies of Allah” (Hosking, 1992, p. 240). A estas acciones antiislámicas hay que sumar, además, “el uso de la ley contra las costumbres (velo, poligamia)” y el “arraigo de una nueva ideología mediante la escuela y la propaganda 80 ” (Roy, 1998, p. 133), empleadas como aparatos ideológicos del Estado. La apertura de escuelas primarias y secundarias durante las primeras décadas del periodo soviético en Chechenia e Ingusetia, además de servir como herramientas de rusificación a través del uso obligatorio del alfabeto cirílico, la negación del estudio de la lengua chechena y la enseñanza de la historia nacional rusa, fueron también verdaderos elementos de florecimiento cultural, estando en activo en 1939 en torno a 342 centros de enseñanza en la zona frente a los tres existentes en el periodo anterior (González Martín y Martín de la Guardia, 2012). No obstante, con mucho, la apuesta más ambiciosa de Stalin por desbaratar la influencia del Islam de las regiones euroasiáticas bajo su dominio fue una artificial y planificada 80 Sobre la propaganda antirreligiosa durante la Unión Soviética, véase Powell (1975).
101 El ruso étnico como enemi go del Islam construcción nacional. “Los comunistas diseñaron el mapa político de Asia Central 81 bajo el principio ‘una etnia, un territorio’, y para ello, allí donde no existían elementos culturales ni lingüísticos suficientes para configurar una etnia, los crearon ex novo” (Zapater Espí, 2005, p. 35). De manera que: los etnólogos soviéticos 82 se esforzaron por desarrollar de forma artificial conceptos de etnia aplicables a las diferentes poblaciones musulmanas de la URSS, con el fin de fragmentarlas sociológicamente cuanto fuese posible. Junto a la política de etnificación se verificó un importante esfuerzo por imponer el uso de diferentes lenguas en determinadas zonas, a la par que se prohibían otras, con el fin de quebrar el panislamismo cultural. Además, se ‘fabricaron’ nuevas lenguas de manera artificial, para romper por medio de la ‘educación’ las proximidades culturales existentes. Todo ello con la intención de crear identidades nacionales donde no las había antes, y de dividir a los musulmanes incluso cuando no había conflictos de intereses entre ellos (Zapater Espí, 2005, p. 32). A resultas, aquello que Stalin pretendió, y a la vista de la actual geografía política consiguió, fue privilegiar la nación étnica antes que el millet –hecho que se ha demostrado contraproducentepara evitar el surgimiento de nacionalismos musulmanes. Asimismo y como se ha comentado, desde el 13 de marzo de 1938 “la enseñanza del ruso se hizo obligatoria en toda la Unión, lo cual significaba la desaparición del alfabeto latino en favor del cirílico” (Humbley, 1977, p. 236), de manera que la URSS combinó una política de creación de naciones y lenguas sintéticas con la rusificación y el imperialismo. Sucedido Stalin, Jruschev (1894-1971) “no mostró compasión alguna hacia los activistas religiosos” (Service, 2000, p. 347) y “prolongó la represión anti-islámica sin disminuir en su presión, como revela el dato de que el 25% de las mezquitas de Asia Central tuvieron que cerrar durante 1958 y 1964” (Zapater Espí, 2005, p. 44). Los efectos que la “rusificación” tuvo, por ejemplo, en Asia Central queda patente con la progresiva disminución demográfica de musulmanes en la región. 81 De igual manera, estas políticas se aplicaron en el Cáucaso (Taibo, 1993). 82 Para un detallado estudio acerca de las políticas de etnificación en la Unión Soviética véase Hirsch (2005).
102 Adrián Tarín Sanz 1926 1939 1959 1965 Pob. total. 13.671.000 16.624.000 22.978.000 29.080.000 Pob. musulmana. 10.670.000 11.200.000 13.650.000 16.000.000 Porc. musulmanes. 78% 68% 59% 55% Elaboración propia. Fuente: Bennigsen y Lemercier-Quelquejay (1967). Tabla. 2.2.2. Relación demográfica entre población total y población musulmana durante años de gobierno de Stalin y Jrushev. No obstante, Jruschev tuvo que disminuir esta política sistemática de represión dada la proliferación de gobiernos árabes inspirados en el socialismo, quienes mantuvieron estrechas relaciones con la Unión Soviética. Desde entonces, y más aún durante la perestroika y la glasnost, el Islam gozó de una mejor salud o, al menos, no vio recrudecida su persecución hasta 1986, cuando “una noticia sorprendente apareció en los periódicos: Gorbachov se lanzaba a una campaña ‘decidida e implacable’ contra la religión” (Zapater Espí, 2005, p. 46). Ésta consistió, entre otras medidas, en la recuperación de “las campañas de ‘reeducación internacionalista’, eufemismo que designaba el fenómeno de la rusificación y que nunca había sido abandonado en realidad” (Cucó, 1999, p. 214). Para dirigir estas operaciones se hizo necesaria la creación de un sistema clerical limitado por el gobierno ruso, para así permitir la circulación de mensajes religiosos controlados y tratar de satisfacer la identidad devota de los musulmanes, por lo que “la política perpetuada por los dirigentes del PC respecto al Islam fue la de control y restricción (sobre todo de las celebraciones comunitarias), no la de total prohibición” (Ibáñez, 2007). Ya en 1943 Stalin estableció un sistema de cuatro muftiados (muftiya) al estilo zarista, encontrándose dos de ellos en el Cáucaso y otro en Asia Central. Los muftiados eran “confiados a mollah conservadores, preconizando un Islam aséptico, sin ningún trasfondo teológico” (Roy, 1998, p. 98); un “Islam oficial”, incapaz de salirse de los márgenes marcados por el Partido. No obstante, coetáneamente a este fenómeno, surgió aquello a lo que “los mismos soviéticos bautizaron como el ‘Islam paralelo’, es decir, los mollah, muchas veces autoproclamados, que escapaban al control del poder y actuaban clandestinamente en el seno de grupos de solidaridad tradicionales” (Djalili y
103 El ruso étnico como enemi go del Islam Kellner, 2003, p. 329). Tanto la existencia de este “Islam paralelo” como la profusa vivencia religiosa en la Eurasia actual prueban que no sólo hubo una verdadera represión anti-islámica, sino también que fue ineficaz (Sabater Palenzuela, 2014). De hecho, el Islam siempre ha estado presente tanto en Asia Central como en el Cáucaso, a pesar de las dificultades de práctica que hayan podido surgir. “Hay que recordar que ni la conquista mongola, ni la adopción del shiismo por Irán, ni siquiera la conquista rusa, interrumpieron las relaciones” de estas regiones con el Islam, por lo que “no es, pues, extraño ver cómo vuelve a aflorar hoy” en la zona (Djalili y Kellner, 2003, p. 327). No obstante, la revitalización del Islam en el Cáucaso y en Asia Central no se explica sólo en la profundidad con la que esta religión estaba arraigada en la sociedad, sino que existen otros elementos a valorar; entre ellos, el auge del islamismo mundial y sus migraciones 83 : A finales de los ochenta y a comienzos de los noventa una riada de musulmanes radicales de las naciones del Golfo Pérsico, Afganistán, India, Pakistán y África del Norte empezaron a traspasar las fronteras de Asia Central y el Cáucaso sin impedimento ninguno (Zapater Espí, 2005, p. 77). Igualmente, el actual crecimiento de los sentimientos islámicos en Asia Central y el Cáucaso fue integrado por los nuevos nacionalismos e independentismos postsoviéticos como un factor étnico propio y diferenciador; un sentimiento generado, en parte, por la política de “creación de nacionalidades” soviéticas, llevada a cabo, paradójicamente, con el objetivo de debilitar la unidad islamista (Djalili y Kellner, 2003). 2.2.3. El Islam en Chechenia tras la descomposición de la Unión Soviética. A pesar de las ocupaciones y las campañas contra la cultura local sufridas en el Cáucaso durante siglos, el Islam ha permanecido como religión mayoritaria en varias de sus regiones. Tal y como ocurrió en Asia Central, la caída del bloque 83 Es necesario recordar que la penetración de la escuela neohanbalí en el espacio soviético es relativamente reciente y de importación, ya que la “variedad de cultos y la presencia de elementos étnicos diversos desde tiempo inmemorial han configurado un Islam tradicional abierto y tolerante” en la zona (Zapater Espí, 2005, p. 76).
104 Adrián Tarín Sanz soviético puso en contacto a los pobladores caucásicos con el islamismo moderno, posiblemente a través de Daguestán y procedente de otros países (Baisaev, 2008). En este sentido, para aproximarnos a la penetración del islamismo en la zona, empleamos algunas de las categorías descritas al analizar la difusión del islamismo moderno en el mundo árabe y persa (Capítulo 2, apartado 2.1.1.). a) Crisis ideológica y socioeconómica. El desencanto del comunismo, la pobreza y el desempleo en el albor capitalista. La caída del “telón de acero” sumió al marxismo-leninismo en una crisis conceptual que todavía hoy perdura y que afecta a la gran mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas, entre ellas Chechenia. La insuficiencia del comunismo soviético –o de la imagen que el Partido proyectó del comunismo- y la persistencia de problemas socioeconómicos, provocó que los chechenos se entregasen a otras causas más “conservadoras”, como el nacionalismo o el islamismo. Como en otros países de su entorno, la crisis sufrida por las antiguas repúblicas soviéticas tras el colapso de la URSS contribuyó, aunque es difícil determinar en qué grado, a que gran parte de los chechenos se adscribiesen a discursos y movimientos mesiánicos, ya sean laicos, como el capitalismo o el nacionalismo, o religiosos, como el islamismo moderno. Así, las consecuencias demográficas, económicas y sociales -fuertemente agravadas por la guerra 84 - del abandono de la economía planificada resultaron claves para la expansión del islamismo moderno: La era Gorbachov trajo más libertad, pero también más dificultades económicas. Los recortes de salarios, escasez de comida y desempleo llevaron a la aparición de algunas estructuras criminales que desestabilizaron la sociedad chechena. Las órdenes sufíes se hicieron débiles y fueron incapaces de funcionar en estas condiciones. Esta situación favoreció la difusión del wahabismo (Fernández, 2005). 84 La devastación provocada por la intervención militar rusa (en toda su dimensión), favoreció la radicalización ideológica y religiosa de parte de la población chechena, ya sea por convencimiento o por simple venganza o desesperación. Sirvan de ejemplo las llamadas “viudas negras”, esposas de combatientes o civiles fallecidos que realizan operaciones de martirio (Littell, 2010). Sobre este fenómeno socio-militar, véase –a pesar de ser un informe de un organismo académico vinculado a organismos de la seguridad nacional israelí- Speckhard y Akhmedova (2006).
105 El ruso étnico como enemi go del Islam No existe consenso a la hora de cifrar el desempleo en el Cáucaso ruso de la época, pero la importancia del dato, más allá de lo concreto, radica en la visibilidad y reconocimiento del fenómeno. Taibo (2000) apunta a 100.000 parados en 1991, aunque advierte que otros autores multiplican por dos la cifra. Como resultado del “debilitamiento de la función reguladora del Estado”, el “hundimiento económico de las autonomías del Cáucaso” se manifestó con un crecimiento “vertiginoso de la tasa de desempleo (en Daguestán, hasta el 85% de los jóvenes menores de treinta años estaban desempleados en estos años)”, donde también la población vio “disminuir sus rentas y sufrió un notable descenso en su nivel de vida (…). A esto se añade que en ese año debía incorporarse al mercado de trabajo la generación del baby-boom del Cáucaso de 1974, y no lo hace” (Castro de Isidro, 2006, pp. 371-372). Pero la crisis socioeconómica no generó sólo precariedad, sino que también sentó las condiciones necesarias para la penetración de cierto islamismo moderno, ya que su ideología conservadora propugna un modus vivendi más austero que otras militancias religiosas: La crisis económica y la Primera Guerra con las tropas federales rusas empobrecieron a muchos chechenos que no pudieron continuar sufragando las costosas tradiciones de los funerales [sufíes]. De esta manera, muchos jóvenes comenzaron a pensar que los wahabíes enseñaban principios que tenían más relevancia para el vivir contemporáneo de Chechenia y que las tradiciones de enterramiento eran erróneas, hallándose en oposición a los auténticos principios islámicos. Muchos jóvenes comenzaron a pedir a los que llegaban a sus casas para asistir al ritual de las condolencias que las abandonaran (Fernández, 2005). Tradicionalmente, las escuelas islámicas más enraizadas en Chechenia fueron la malikí, la hanafí y, sobre todo, la shafi’i; no obstante, y progresivamente desde la descomposición de la URSS, la escuela hanbalí –la más ortodoxa de todas y de la que beben islamismos como el wahabismo o salafismoha ganado peso; ello ha derivado en conflictos entre sufíes y wahabíes, no sólo por diferencias en torno a los ritos, como hemos visto, sino también teológicas, dogmáticas y culturales (González Martín y Martín de la Guardia, 2012): las leyes étnicas del enclave, conocidas como adat o leyes de la montaña, y que disfrutan de arraigo en zonas del Cáucaso, consideran el robo y saqueo de las tierras ajenas al teip (clan) como síntoma de valentía y audacia, hecho contrario a la nueva doctrina islamista (Fernández Ortiz, 2003).
112 Adrián Tarín Sanz independencia de la región, que entonces comprendía Chechenia e Ingusetia 92 . Seis días más tarde, Yeltsin decretó el estado de emergencia, provocando protestas en las calles de Grozni y el secuestro, ya comentado, de un avión comercial por parte de Basáyev (Capítulo 2, apartado 2.2.3.). Por su parte, el Parlamento de la República de Chechenia decidió declarar “ilegal” el decreto ruso, argumentando que la figura del estado de emergencia sólo puede ser declarado en caso de disturbios graves, desastres naturales y otras circunstancias en las que se haga peligrar la vida de las personas 93 . Ante este clima de tensión, el Parlamento ruso tuvo que declarar la revocación, diez días después, del estado de emergencia, por lo que finalmente la respuesta fue, “al menos inicialmente, cualquier cosa menos severa” (Taibo, 2000, p. 43). Ante la debilidad del Kremlin, las consecuentes acciones de Dudáyev fueron encaminadas a consolidar, si no de iure, sí por los hechos, el nuevo Estado checheno. Al tiempo que legalizó la posesión y uso de las armas, basándose en la tradición Vainakh de autodefensa 94 , puso en marcha la creación de unas Fuerzas Armadas propias a través de un decreto presidencial: De acuerdo con la ‘Ley de actividades presidenciales’ y con el fin de mejorar aún más la estructura y la gestión operativa de las Fuerzas Armadas de la República de Chechenia, decreto: 1. Todas las fuerzas armadas en la República de Chechenia estarán subordinadas al Presidente de la República de Chechenia. 2. La creación de la sede de las Fuerzas Armadas bajo el Presidente de la República de Chechenia, con el objetivo de controlar las unidades y formaciones del ejército regular y de la milicia nacional. 3. A fin de aplicar el Decreto del Presidente de la República de Chechenia ‘Sobre la Guardia Nacional’ de 23 de noviembre de 1991, el Ministerio de Justicia, en relación con el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, tendrá hasta el 15 de diciembre de 1991 para desarrollar un proyecto de estatuto, de estructura y de personal de la Guardia Nacional. 4. Proporcionar la personalidad jurídica de la Guardia Nacional. Se establece como sello oficial de la Guardia Nacional el texto, en un círculo,: ‘La Guardia Nacional de la República de Chechenia’, en alfabeto latino e idioma checheno. 92 Para observar la ceremonia en la que se anunció la independencia unilateral, véase https://www.youtube.com/watch?v=3z0eRsmWGVA. 93 Consultado el 4 de enero de 2015 en http://www.hrono.ru/libris/lib_r/wh_book09.php. 94 Puede leerse el decreto en http://www.hrono.ru/libris/lib_r/wh_book11.php. Consultado el 4 de enero de 2015.
113 El ruso étnico como enemi go del Islam 5. El Consejo de Ministros resolverá la financiación de la Guardia Nacional, de acuerdo con la dotación de personal, y determinará nominalmente los sueldos para el personal de la Guardia Nacional (…) (9 de diciembre de 1991) 95 . Al poco de producirse la retirada de las tropas rusas desplegadas durante el estado de emergencia, pactada con la nueva administración local, Chechenia sufrió más pronunciadamente los efectos de una profunda crisis económica y social, circunscrita al colapso general de la zona. La necesidad de rearme checheno provocó, en ocasiones, la recepción clandestina de armamento, situación que fomentó la implantación de bandas criminales vinculadas al contrabando (Evangelista, 2002), algunas –según las fuentespatrocinadas por Dudáyev, como la de Noujayev, líder de la obshina o mafia chechena (Zhilin, 1996). En el plano político, la inestabilidad también fue en aumento. En el seno del Estado en ciernes surgieron diferentes proyectos nacionales y sensibilidades políticas, algunas al calor de otros caudillos contrabandistas, que dificultaron la gobernabilidad y fomentaron la conspiración contra Dudáyev quien, a su vez, recrudeció su retórica belicista contra Rusia, acusándola de provocar disturbios en la región liberando a más de un millar de presos comunes, así como de fomentar la división entre chechenos e ingusetios 96 . Muestra de ello puede ser el artículo publicado por el diario Kavkazskiy Dom en marzo de 1992, en el que el presidente checheno analizó el golpe de Estado contra su homólogo georgiano Zviad Gamsajurdia, el conflicto del Alto Karabaj, la próxima separación de Ingusetia y los preparativos para una futura guerra en la región, fruto todo ello de “la idea del Gran Imperio ruso” defendida –según Dudáyevpor Yeltsin: Appeal to the People of the Caucasus! The latest events in the Caucasus Region undeniably show that colonial politics of Moscow against the Caucasus have not changed. Only the tactics have changed. The Russian leadership is still possessed by the idea of the Great Empire, but in a new “democratic” appearance. The true democrats of Russia are stripped of decision making. The firm will of the Georgian nation, the formation of the Confederation of highland people of the Caucasus, the change of the political situation in Azerbaijan, and the firm rate of Chechnya all force Moscow to speed up its 95 Consultado el 4 de enero de 2015 en http://www.hrono.ru/libris/lib_r/wh_book10.php. 96 “Dudáyev desafía con las armas al Gobierno de la Federación Rusa”, La Vanguardia, 1 de marzo de 1992. Consultado el 4 de enero de 2015 en http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1992/03/01/pagina- 6/33510439/pdf.html.
114 Adrián Tarín Sanz plans in the Caucasus. That’s why instead of 366th motorized infantry battalions, who killed thousands of civilian residents, landing troops were transferred to Karabakh. That’s why they hurried to announce the creation of the so called professional Georgian army, while it’s not a secret that these “professionals” have no business in Georgia or to the Georgian nation. This is why the information war declared on the Chechen Republic was launched simultaneous with preparations of war. That’s why the separation of Chechnya- Ingushetia is getting ready by the Russian scenario. The main goal of all these preparations is to widen the zone of military conflict in Karabakh to the whole Caucasus. The task of Russian leadership is to weaken the Caucasus by mutual enmity, while the battle for power in Moscow is in progress. Our goal and our aim are to prevent planned combat, to unite against outward danger in the name of the future of the Caucasus and its nations. The Union of Caucasian States must become the guarantor for such independence. We are calling the leaders of Caucasian republics to conference, where impending danger will be discussed and to accept cardinal arrangements for the unification of our nations. We must demand immediate banishment of all Moscow’s unbidden commissars, immediate military pullout of all armies of the CIS, to create a local, unified armed force, and to call for permanent observers from the U.N.O., UN and states of the former Soviet Union. Wake up Caucasus! Today our future is being decided! (15 de marzo de 1992) 97 . Meses después, la predicción de Dudáyev se hizo realidad, y en junio de 1992 Ingusetia decidió integrarse en la Federación Rusa y abandonar el sendero de la autodeterminación chechena (Companjen, 2010). Así, en este clima que Lieven (1998) califica de “anarquía ordenada”, que aumentó tras la vulneración por parte de Dudáyev de la recién aprobada Constitución (1993) disolviendo el Parlamento y dotándose de herramientas para perpetuarse en el cargo (Martín de la Guardia, 2012), se produce la intervención rusa. Tras un ataque armado llevado a cabo por grupos opositores al presidente, iniciado el 25 de noviembre de 1994 y respaldado por el Kremlin 98 , en los primeros días de diciembre las tropas rusas penetraron en la región, en una operación que fue alimentada discursivamente en los días previos, cuando Yeltsin dio un ultimátum de 48 horas a Dudáyev para que “controlara” lo que consideraba era una “guerra en Chechenia”, bajo amenaza 97 Consultado el 4 de enero de 2015 en http://www.waynakh.com/eng/2013/03/appeal-to-the-people-of-the- caucasus-1992/#. 98 “El presidente de Chechenia amenaza con fusilara más de 70 presos rusos”, El País, 29 de noviembre de 1994. Consultado el 5 de enero de 2015 en http://elpais.com/diario/1994/11/29/internacional/786063615_850215.html.
115 El ruso étnico como enemi go del Islam de declarar un nuevo estado de excepción que llevaría al ejército ruso a invadir oficialmente el territorio: La esperanza de que el conflicto se solucionara internamente ha desaparecido por completo. La situación adquiere un carácter sumamente peligroso para la estabilidad y la paz en nuestra sociedad, para los intereses vitales y la seguridad nacional de Rusia. (…) cesar el fuego, entregar las armas, disolver todos los grupos armados y liberar a todos los prisioneros. 99 Aunque el contexto de inestabilidad en Chechenia –provocado en cierta medida por la “guerra sucia” rusapudo haber detonado la respuesta bélica final, bien es cierto que el conflicto posee raíces políticas, y no meramente de orden público, como demuestra la configuración de un proyecto nacional ruso planificado con anterioridad a la actividad mafiosa en la región y el golpe de Estado de los opositores a Dudáyev: Las autoridades rusas venían estudiando la intervención militar en Chechenia desde mucho antes de 1994: [el vicepresidente] Rutskoi la había defendido en octubre de 1991, y en 1992 se habían producido dos veces escaramuzas militares en las fronteras de Chechenia. El detonante inmediato de la guerra, no obstante, fue el fracaso de otro intento de golpe de las fuerzas especiales el 26 de noviembre de 1994, que se ha descrito como el ‘equivalente para Yeltsin de la bahía de Cochinos’ (Wood, 2005, p. 19). En esta línea, y a pesar de que, como se ha apuntado, “el objetivo declarado del presidente ruso [al declarar la guerra] era restablecer el orden constitucional, poner fin a las actividades separatistas ilegales y erradicar la criminalidad” (Service, 2000, p. 493), Taibo (2000) propone nuevos y complejos detonantes del estallido bélico de diciembre de 1994: En primer lugar, (…) en la Federación Rusa empezaba a cobrar alas, con claridad, un discurso imperial 100 (…). En segundo término, el gobierno ruso, 99 “Yeltsin da 48 horas a las partes para que detengan la guerra en Chechenia”, El País, 30 noviembre de 1994. Consultado el 5 de enero de 2015 en http://elpais.com/diario/1994/11/30/internacional/786150006_850215.html. 100 Uno de los partidos políticos que con mayor decisión adoptó esta retórica imperial fue el Partido Liberal- Demócrata, liderado por Vladimir Zhirinovsky, y que un año antes del inicio de la Primera Guerra había logrado una amplia representación en todo el territorio ruso con un 23% de los votos en las elecciones a la Duma. En uno de sus discursos electorales, Zhirinovsky defendió al ejército y a la historia imperial rusa en los siguientes términos: “We declare that everything done in the name of the Russian Army of the Russian Empire, the Soviet Army during the Soviet Union, and the Russian Army during the past two years of the current regime, is justified and correct, including their connection to events in Baltics, the Caucasus and
116 Adrián Tarín Sanz con Yeltsin a la cabeza, pareció recurrir a un procedimiento muy común en la Europa central y oriental contemporáneas: la búsqueda de enemigos 101 externos en la confianza de que la población olvidaría, de esta suerte, sus problemas económicos y sociales (…). Varios condicionantes geoestratégicos y geoeconómicos pudieron ejercer también, en tercer lugar, su influencia. El Cáucaso septentrional es hoy frontera meridional de Rusia con países muy conflictivos, y de manera más genérica con el mundo islámico. Al respecto era evidente que a Moscú le interesaba reforzar una frontera que se hallaba livianamente sustentada en una alianza, no exenta de fisuras, con tres territorios cristianos: Armenia, Georgia y las dos Osetias (...). A lo anterior se agregaban, en cuarto término, algunos datos económicos de relieve. Uno de ellos era la importancia, bien que relativa, de la producción petrolera de Chechenia/Ichkeria 102 . El otro obligaba a recordar que por el territorio de esta última discurrían oleoductos y gasoductos de valor innegable, así como el propio ferrocarril transcaucasiano (…). Otra de las razones, la quinta, de la acción militar bien pudo ser el designio de poner freno a una eventual extensión del ejemplo checheno a todo el Cáucaso septentrional” (pp. 60-63). Para cerrar el asunto de las motivaciones de la guerra, existe cierto consenso (Taibo, 2000; Service, 2000; González Martín y Martín de la Guardia, 2012) al señalar como otro factor desencadenante el choque de intereses económicos entre las nuevas autoridades chechenas, los poderes hegemónicos rusos y las mafias locales. De esta manera, estos investigadores establecen un pacto previo entre los caudillos y las dirigencias rusa y chechena para sostener la independencia de la región norcaucásica; un pacto que, según esta versión, Dudáyev dejó de cumplir y que producía beneficios comerciales a determinados ministros rusos y contrabandistas locales, por lo que la ruptura del acuerdo habría influido en la intervención de 1994. Por su parte, Fernández Ortiz (2003) explica no sólo la intervención militar, sino también la derrota rusa argumentando la existencia de una “inoperancia controlada” entre la oficialidad militar dirigida desde el Kremlin y desde otros grupos de presión económicos y políticos, no necesariamente nacionales, para prolongar sine die un conflicto rentable políticamente para algunos en Moscú y Occidente. Lo cierto es que, tras las 48 horas de ultimátum decretadas, el primero de diciembre de 1994, Yeltsin autorizó el bombardeo de la región. El ataque ruso, Central Asia (…). It was terrible time when they tried to erase you from the memory of our people, from the history of our motherland as a class, as a part of Russian history” (Kartsev y Bludeau, 1995, p. 93.). Consúltese, precisamente, esta obra para conocer con mayor profundidad el discurso imperial de la época a través de las palabras de Zhirinovsky. 101 Véase el Capítulo 2, apartado 2.1.5. 102 Véase Ebel (1995).
117 El ruso étnico como enemi go del Islam paradójicamente, acabó con la división política chechena y provocó la unión de todo el espectro nacionalista checheno en torno a la figura de Dudáyev (González Martín y Martín de la Guardia, 2012). Días más tarde, el 11 de diciembre, con Yeltsin convaleciente tras una operación nasal que fue interpretada como una estrategia para culpar a sus ministros en caso de que la operación fallase 103 , las tropas rusas penetraron en la región. Dudáyev, por su parte, realizó un llamamiento a los pueblos del Cáucaso a que se uniesen en la defensa de Chechenia, calificando como “caníbales” a los gobernantes en el Kremlin y reconociendo que “no nos queda otro camino que la guerra a vida o muerte” 104 . La arenga del presidente checheno da muestras de la inesperada resistencia que el ejército y las milicias locales desplegaron durante los primeros días de guerra. “The stubborn resistance to be expected from the Chechens against the Russia's rickety, corrupt, and collapsing military machine had insufficiently been taken into account, however. The invading army mainly consisted of unprepared recruits with low morale” (Companjen, 2010, p. 96). Esta situación fue puesta de manifiesto a partir de la Nochevieja de 1994, cuando se inició el asedio a Grozni –que formalmente concluyó el 19 de enero de 1995 con la toma del palacio presidencial por el bando ruso. La batalla causó un gran impacto entre la tropa rusa, que perdió un elevado número de su contingente, y el conflicto se extendió con rapidez por otras zonas, e incluso las escaramuzas continuaron en los barrios de la capital hasta el fin de la guerra. Aunque la situación en Grozni no fue, en absoluto, estable, Yeltsin trató de ofrecer a la opinión pública la sensación de normalidad en la zona, estableciendo un gobierno títere de concentración y presentando “la guerra como un conflicto entre chechenos en el que se habían visto obligados a intervenir en misión de paz” (González Martín y Martín de la Guardia, 2012, p. 61). Así, en un discurso ante el parlamento en febrero de 1995, en el que anunció una reforma de las Fuerzas Armadas que –asegurópaliaría las deficiencias de preparación de sus soldados, comparó “la dictadura criminal” de Dudáyev con el cartel de Medellín, alertando de que la región se habría convertido en un “polígono de pruebas para la preparación y difusión de poder 103 “Yeltsin se juega los últimos apoyos que le quedan”, El País, 12 de diciembre de 1994. Consultado el 5 de enero de 2015 en http://elpais.com/diario/1994/12/12/internacional/787186821_850215.html. 104 “Dudáyev pide a los pueblos hermanos de Chechenia que se levanten contra los “caníbales del Kremlin”, El País, 15 de diciembre de 1994. Consultado el 5 de enero de 2015 en http://elpais.com/diario/1994/12/15/internacional/787446017_850215.html.
118 Adrián Tarín Sanz criminal en Rusia” de no haber intervenido. Asimismo, envió un mensaje a otras posibles repúblicas con aspiraciones separatistas que parece ser coherente con los argumentos que sitúan el inicio de la guerra en la evitación de un posible “efecto dominó checheno”: “Si no queremos que se repitan los sucesos de Chechenia, no debemos permitir en el futuro que se establezcan en Rusia regímenes dictatoriales regionales”. 105 Desde la toma rusa de Grozni a finales de 1994, la guerrilla fue replegándose hacia el sur, creando focos de resistencia en diversos pueblos, hasta que una gran ofensiva rusa en junio de 1995 la arrinconó en la frontera con Georgia. En este momento crítico para la insurgencia chechena se produjo el golpe de efecto de Budyónnovsk (Capítulo 4, apartado 4.2.4.), que precipitó no sólo una crisis de gobierno en Rusia sino también unas negociaciones de paz mediadas por la OSCE, interrumpidas en julio tras el asesinato de siete campesinos chechenos. 106 En este escenario, las operaciones de la guerrilla se intensificaron, ganando terreno hacia el interior, llegando en marzo de 1996 a recuperar parte de Grozni. Aunque finalmente el bando checheno tuvo que retirarse, la incursión causó un gran número de bajas rusas. La situación incontrolada y la cercanía de las elecciones presidenciales contribuyeron a que Yeltsin decretara un alto el fuego y el inicio de nuevas negociaciones 107 . Una vez más, la tregua se rompió, cuando el 23 de abril de 1996 un misil tierra-aire acabó con la vida de Dudáyev. Desde entonces, se produjeron más negociaciones con un final similar: rupturas unilaterales del proceso por parte del bando ruso y reinicio de las mismas con fines electorales (García Schopohl, 2002; Wood, 2005; González Martín y Martín de la Guardia, 2012), ante lo impopular que resultaba la duración del despliegue de tropas en Chechenia (Capítulo 4, apartado 4.2.). No obstante, en agosto de ese año, se produjo el acuerdo “definitivo”, condicionado por lo prolongado de una guerra que se esperaba 105 “Muertos en Chechenia: ni todos ni muchos”, El País, 17 de febrero de 1995. Consultado el 5 de enero de 2015 en http://elpais.com/diario/1995/02/17/internacional/792975606_850215.html. 106 “El asesinato de siete chechenos interrumpe las negociaciones de paz de Grozni”, El País, 8 de julio de 1995. Consultado el 10 de julio de 2014 en http://elpais.com/diario/1995/07/08/internacional/805154402_850215.html. 107 “Yeltsin quiere utilizar la guerra de Chechenia para mejorar su imagen en las presidenciales”, El País, 6 de febrero de 1996. Consultado el 11 de julio de 2014 en http://elpais.com/diario/1996/02/06/internacional/823561204_850215.html.
119 El ruso étnico como enemi go del Islam durase pocas semanas, y que se materializó en la firma del tratado de Jasaviurt (Daguestán), el 31 de agosto de 1996: Khasavyourt Joint Declaration and Principles for Mutual Relations Khasavyourt, Dagestan, 31 August 1996 We, the undersigned, Taking into account the progress achieved in implementing the agreement on the cessation of military activities, Striving to create mutually acceptable preconditions for a political resolution of the armed conflict, Recognizing the inadmissibility of using armed force or threatening its usage in the resolution of all issues, Proceeding from the universally recognized right of peoples to selfdetermination, the principles of equality, voluntary and free expression of will, strengthening interethnic accord and the security of peoples, Expressing the will to protect unconditionally human rights and freedoms and those of the citizen, irrespective of ethnic origin, religious beliefs, place of residence or any other distinctions, and to prevent acts of violence against political opponents, in doing so proceeding from the 1948 Universal Declaration of Human Rights and the 1966 International Covenant on Civil and Political Rights. Have jointly developed Principles concerning mutual relations between the Russian Federation and the Chechen Republic, on the basis of which the future negotiation process will be conducted. A. Lebed A. Maskhadov B. Khartamov S. Abumuslimov In the presence of the Head of the OSCE Assistance Group of the Chechen Republic, T. Guldimann (31 de agosto de 1996). 108 Este primer conflicto produjo un elevado coste 109 humano, pero también económico. Además, condicionó el futuro político del expresidente ruso, ya que “la impopular guerra de Chechenia, con sus numerosas bajas y graves reveses fomentaron la oposición incluso entre los ‘demócratas’ que siempre habían apoyado a Yeltsin” (Medvedev, 2004, p. 200). La imagen de las 108 Puede leerse esta versión traducida del acuerdo y de otros documentos relativos –como la formalización de esos principios que sentarían las bases de las futuras relaciones entre Rusia y Chechenia, entre los que se encontraba el plazo de 2001 para encontrar una fórmula de convivencia entre ambas acorde al derecho internacional- en http://peacemaker.un.org/russia-khasavyourtdeclaration96, consultada el 5 de enero de 2015. 109 Para profundizar más sobre las consecuencias de la Primera Guerra, tanto a nivel humano como urbanístico y económico, consúltese Sedllckas (1999).
120 Adrián Tarín Sanz instituciones del país, algunas que contaban con una alta simpatía entre los rusos, como el ejército, también se vio deteriorada: Otro de los grupos sociales del período soviético que perdió estatus fue el de los oficiales del ejército 110 . El recorte de personal y de asignaciones presupuestarias de que fueron objeto les dejó desmoralizados, y la ineptitud del ejército ruso en Chechenia les ganó el desprestigio público (Service, 2000, p. 499). Una de las sensaciones que dejó el fin de la guerra y la firma de Jasaviurt, plagada de derrotas políticas y militares en el bando ruso, fue que el Kremlin expresaba su reconocimiento implícito a la independencia de Chechenia (Lapidus, 1998), una imagen que, como se comprobó en el periodo de entreguerras y la posterior intervención, no llegó a consolidarse. 2.3.2. La Segunda Guerra de Chechenia (1999-2009). Meses antes de la firma definitiva de Jasaviurt, que se produjo a principios de 1997, Aslán Masjádov (1951-2005) sucedió a Yandarbíyev –presidente tras el asesinato de Dudáyev- en la presidencia de la República Chechena de Ichkeria, en unas elecciones sobre las que, a diferencia de las anteriores, no pesaron acusaciones de fraude debido a que fueron supervisadas por la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (Taibo, 2000, p. 75). Aunque el fin de la guerra, el reconocimiento implícito ruso de la independencia chechena y la organización de unas elecciones libres pudieron presagiar una época de estabilidad estructural en el territorio, lo cierto es que en los años siguientes apenas se registraron progresos en Chechenia: no se hizo valer programa de reconstrucción alguno, buena parte del territorio del país escapó al control ejercido por un débil gobierno encabezado por Aslán Masjádov y, en suma, y en un magma de caos generalizado a buen seguro que alentado desde Moscú, en determinados segmentos de la resistencia germinó la semilla del islamismo integrista (Taibo, 2006, pp. 107-108). Si bien aceptamos la visión de Taibo de que durante el periodo de entreguerras se popularizó el islamismo moderno en el Cáucaso Norte y que la inminencia 110 Según apunta Taibo (2000), “540 profesionales se negaron a servir en Chechenia/Ichkeria en la Primera Guerra” (p. 68).
121 El ruso étnico como enemi go del Islam del segundo conflicto aceleró su implantación, la división chechena en torno a la construcción del proyecto nacional estuvo presente desde el colapso de la URSS. En este sentido, Campana (2006) distingue, ya desde comienzos de la década de los noventa, cuatro imaginarios sobre el ideal de país checheno: el primero, correspondiente a quienes piensan en un Estado-nación independiente, laico y occidentalizado, y cuyas principales figuras fueron Masjádov y Zakayev; quienes persiguen la unión del Cáucaso Norte en torno a una suerte de gobierno teocrático, esto es, los seguidores de Jattab, Basáyev y, posteriormente, Umárov; los islamistas tradicionalistas o muridíes, practicantes de un sufismo tribal que apostaban por una estructura nacional basada en clanes o teip; y los chechenos pro-rusos, más adelante representados institucionalmente por el clan Kadýrov. Estos imaginarios enfrentados –la mayoría unidos tácticamente durante la Primera Guerra en torno a la visión más occidentalizada y moderada de Dudáyev-, la alta criminalidad social y el clima de incertidumbre provocado por el desinterés ruso en hacer cumplir lo pactado en Jasaviurt, produjeron un ambiente prebélico interno (González Martín y Martín de la Guardia, 2012) que obligó a Masjádov a ceder, como ya hemos expuesto, terreno a los islamistas modernos ofreciéndoles puestos de responsabilidad y decretando leyes religiosas. Cuando Taibo, asimismo, afirma que a buen seguro este clima estuvo alentado por Rusia, no sólo hace referencia a los obstáculos puestos por el Kremlin para financiar la reconstrucción de la región, ayudas pactadas en Jasaviurt 111 , sino también a los fundados rumores de operaciones de bandera falsa o autoatentados supuestamente cometidos por el poder ruso para, primero, desestabilizar al ya de por sí débil gobierno checheno, y después, justificar una nueva intervención. De esta manera, en abril de 1997 se produjeron sendas explosiones en las estaciones ferroviarias de Armavir (Krai de Krasnodar) y Pyatigorsk (Krai de Stravopol), y aunque las autoridades rusas “culparon rápidamente a los chechenos” 112 había “sospechas crecientes de que la violencia había sido orquestada por los servicios secretos en Moscú” (Smith, 2002, p. 420). Dos años más tarde, en sintonía con lo propugnado por las 111 Otras versiones, como la de Fernández Ortiz (2003), apuntan a que parte de ese dinero si fue entregado, pero que fue expoliado por la corrupción y criminalidad de las autoridades y la sociedad chechena. 112 Detenidas dos chechenas por un atentado en el sur de Rusia”, El País, 30 de abril de 1997. Consultado el 12 de julio de 2014 en http://elpais.com/diario/1997/04/30/internacional/862351206_850215.html.
128 Adrián Tarín Sanz Ichkeria (is) a sovereign, independent, Islamic legal state created as a result of self-determination of the Chechen people. The source of all decisions are the Koran and the Sunna (13 de febrero de 2006). 128 Meses después, Dokú Umárov 129 se hizo con las riendas de la República Chechena de Ichkeria el 15 de junio de 2006, instaurando unilateralmente un año más tarde el Emirato del Cáucaso, entidad panislamista y pancaucásica regida por la ley islámica: On the imposition of the Shariah Rule on the territories of the Caucasus Emirate. In the Name of Allah, the Merciful, the Compassionate! Realizing the responsibility before the Creator and the Lord of the Worlds I approve La ilaha illallah (There is no god only Allah). Based on the prescriptions of Almighty Allah (s.w.), "If any do fail to judge by (the light of) what Allah hath revealed, they are (no better than) Unbelievers. I decree: 1. To impose Sharia governance on whole territory of the Caucasus Emirate. 2. Adjust in accordance with requirements of the Sharia all governmental bodies of the Caucasus Emirate as well as their activities. 3. I reserve the control over implementation of this Omra. 4. The Omra comes into force since the moment of signing. Emir of Caucasus Emirate, Abu-Usman (Dokku Umarov) (7 de octubre de 2007). 130 Desde entonces –y salvo un breve periodo durante 2010 (González Martín y Martín de la Guardia, 2012)- la hegemonía islamista entre los resistentes resulta patente, relegando a los nacionalistas laicos a la diplomacia, alejados del frente militar. 131 128 “20th anniversary of Independence of CRI. From Ichkeria to Caucasus Emirate”, Kavkaz Center, 6 de septiembre de 2011. Consultado el 6 de enero de 2015 en http://kavkazcenter.com/eng/content/2011/09/06/15148.shtml#. 129 Desde entonces, y desde que comenzamos este trabajo, han fallecido dos líderes del Emirato del Cáucaso. En enero de 2014 se conoció la muerte de Umárov, a quien sustituyó Ali Abu Muhammad y que en abril de 2015 murió durante el transcurso de una operación militar en Daguestán. Hasta el momento, no se conoce a su sucesor. 130 “20th anniversary of Independence of CRI. From Ichkeria to Caucasus Emirate”, Kavkaz Center, 6 de septiembre de 2011. Consultado el 6 de enero de 2015 en http://kavkazcenter.com/eng/content/2011/09/06/15148.shtml#. 131 Tras la fundación del Emirato del Cáucaso, el nacionalismo laico enfatizó la denominación Ichkeria para diferenciarse de las interpretaciones panislamistas de Umárov. De esta manera, la RCI mantiene hoy abiertos dos frentes de combate, Moscú y el Emirato del Cáucaso, condenando las acciones militares de la guerrilla
129 El ruso étnico como enemi go del Islam La estrategia de “chechenización” impuesta desde el Kremlin y administrada desde el gobierno pro-ruso de Grozni consiguió, con el tiempo, normalizar en gran medida la situación de la región. La estrategia de confrontación directa y a gran escala orquestada desde el Kremlin limitó el impacto de la guerrilla urbana chechena (Schaefer, 2010): “Esta razón y la posterior muerte de Masjádov, Basáyev e incluso, la del presidente checheno Ajmad Kadýrov, generaron un cambio total en la naturaleza del conflicto” (Ahumadas Rojas, 2011, p. 42). Asimismo, se apunta también a una reducción de la popularidad del conflicto checheno en el seno del islamismo moderno global, influida por la invasión occidental de Iraq y la oleada de muyahidín que ingresaron al país (Ahumadas Rojas, 2011, p. 43). De esta manera, desde 2006 hasta hoy, la reconstrucción de Chechenia y el restablecimiento de los servicios sociales básicos han mejorado progresivamente. No obstante, y aunque en apariencia la vida transcurre con cierta normalidad en la República de Chechenia, desde la llegada al poder de Ramzán Kadýrov en 2007 y su autoritario gobierno, las violaciones de los derechos humanos se suceden con frecuencia (Littell, 2010), estimándose que cerca del 50% de la población activa chechena no tiene trabajo (Franganillo, 2011). contra civiles rusos. Véase Chifu, Popescu y Nedea (2012) para ampliar la información sobre los desacuerdos entre la RCI y el Emirato.
130 Adrián Tarín Sanz CAPITULO 3: EL SISTEMA DE MEDIOS DE COMUNICACION EN LA RUSIA CONTEMPORANEA -¿Lee alguna vez alguno de los libros que quema? (Él se echó a reír) -¡Está prohibido por la ley! -¡Oh! Sí, por supuesto. Ray Bradbury, Fahrenheit 451. 3.1. PASADO Y PRESENTE DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN RUSOS. HISTORIA DE UNA LIBERALIZACIÓN (FRUSTRADA). 3.1.1. Marco legal de la prensa post-soviética en la Federación Rusa. Previo al análisis de la desinformación y la propaganda en las dos últimas guerras de Chechenia, consideramos necesario realizar una introducción al sistema de medios de comunicación masiva en la actual Federación Rusa, con el fin de aproximarnos al marco en el que operan los estrategas de la comunicación de guerra, así como al sistema a través del cual fluyen (y se enfrentan) los discursos de los diferentes actores del conflicto. Podemos situar el inicio de una nueva era para los medios de comunicación en el territorio soviético a partir de 1986, cuando el expresidente
131 El ruso étnico como enemi go del Islam Mijaíl Gorvachov implementó su política de transparencia, la glasnost. 132 A raíz de esto, surgió un embrión de periodismo crítico que se atrevió a tratar acontecimientos que, en épocas anteriores, habrían sido cubiertos desde una óptica institucional o no habrían tenido espacio en los medios, como la corrupción, la burocracia, la guerra de Afganistán o los ataques a la figura de Stalin (Pérez del Pozo, 2007, p. 289). De este periodo de apertura resulta la “Ley de prensa y otros medios de comunicación de masas” de agosto de 1990, 133 en la que se “estableció la eliminación de la censura estatal, proclamándose la abolición del control ideológico” (Maderuelo Labrador, 2009). No obstante, no fue hasta después del colapso de la Unión Soviética que se reguló la libertad de prensa de forma similar a como lo hacen otros países europeos, a través de la aprobación, en diciembre de 1991, de la “Ley de medios de comunicación de la Federación Rusa”, 134 un proceso que culminó con la Constitución de 1993. Ambos textos legales, el primero reformado en numerosas ocasiones y no siempre en beneficio de la profesión periodística, supusieron “el marco que regula el sector de medios del país”, habiéndose “discutido y aprobado en un ambiente de gran agitación política” y “haciendo suyo el espíritu de la perestroika” (Vázquez Liñán, 2011a, p. 102). Así, la Constitución de 1993 reconoce el establecimiento de elecciones libres (art. 3-3), la propiedad privada y el libre mercado (art. 8, 9 y 35), el pluralismo ideológico, político y la ausencia de ideología oficial (art. 13), la igualdad ante la ley (art. 19), la libertad de pensamiento y palabra (art. 29) y la libertad de asociación (art. 30); conceptos todos ellos trascendentes para el óptimo desarrollo del sistema de medios libre. En añadidura, y más específicamente, la carta magna consagra la libertad de información en los siguientes términos: 4. Cada quien tiene el derecho de buscar, recibir, transformar, crear y difundir libremente la información por todas las vías legales. La enumeración de los datos que constituyen secreto estatal se realiza sólo por las leyes federales. 5. Se garantiza la libertad de información masiva. Se prohíbe la censura. 132 Para acercarse con mayor profundidad a la política de medios de comunicación masiva de Gorbachov y al proceso de transparencia con el que el expresidente modificó la dinámica informativa soviética, véase Paasilinna (1995). 133 Puede consultarse íntegra en http://base.consultant.ru/cons/cgi/online.cgi?req=doc;base=ESU;n=59#. Consultado el 6 de enero de 2015. 134 Puede consultarse íntegra la ley en http://www.consultant.ru/document/cons_doc_LAW_171255/. Consultado el 6 de enero de 2015.
132 Adrián Tarín Sanz (Constitución de la Federación Rusa de 1993) . La Ley de medios de 1991, por su parte, avaló la libertad de información (art. 1), prohibió la censura (art. 3) y reconoció el derecho de los ciudadanos a recibir información auténtica y a tiempo (art. 38). Pero no sólo era garantista con las libertades individuales, sino que también protegía la actividad periodística. De esta manera, incluía una declaración de derechos y obligaciones del informador (art. 47 y 49), así como desarrollaba el sistema legal por el que se regían las penas administrativas y criminales aplicables a quienes menoscabasen tales derechos (art. 59). El Código Penal y el Código Civil completaban el catálogo de leyes relativas a la libertad de prensa y al ejercicio deontológico del periodismo, recogiendo los delitos de calumnias, injurias y difamación. Sin embargo, y a pesar de la amplia jurisprudencia al respecto, para una gran parte de los analistas y las organizaciones internacionales, como Reporteros Sin Fronteras (RSF) 135 o el Consejo de Europa, 136 ambas leyes sufren una aplicación insuficiente: De jure and de facto situations vary in Russia when it comes to freedom of speech and accessing information. In the 1993 Constitution the right to information was guaranteed and censorship was banned, so de jure citizens have the right to seek, receive, transmit, produce and distribute information. In reality, the situation is otherwise. A panel of international journalists recently expressed concerns about freedom of speech in Russia (Salminem, 2009a, p. 39). La controvertida situación en la que se encuentra el ejercicio periodístico ruso, algo que trataremos con mayor detenimiento en próximos epígrafes, puede deberse a dos factores fundamentales: la arbitraria aplicación de la ley 137 y sus 135 RSF sitúa a Rusia en el puesto 148 en materia de libertad de prensa. Consultado el 6 de enero de 2015 en http://rsf.org/index2014/en-index2014.php#. 136 “Представление доклада по соблюдению прав и нарушению прав человека в России (по телефону)”, Ekho Moskvy, 21 de abril de 2005. Consultado el 6 de enero de 2015 en http://echo.msk.ru/programs/beseda/35878/. 137 En 2010 la situación pudo haberse revertido gracias a una resolución de la Corte Suprema rusa. En ella, se ofrecían directrices sobre cómo han de interpretarse las leyes que regulan el ejercicio periodístico de una manera favorable para los estándares de libertad de prensa y de expresión. Según Richter (2011), de hecho, “the significance of the Resolution is not only to set uniform rules for court practice. Adopted at a critical stage in national journalism, it pushes the editorial offices to provide an honest service aimed at truthfully and critically informing the public on issues of common interest, and most of all, on political developments in Russia. At the same time, journalism as mass entertainment for the sake of ratings and maximum profits now
133 El ruso étnico como enemi go del Islam reformas involucionistas. Así, “el problema viene dado, sin embargo, por la permisividad de los tribunales cuando el incumplimiento de la ley se produce en los círculos de poder” (Vázquez Liñán, 2011a, p. 100). Esta impunidad, junto a otras artimañas jurídicas, dificulta la consolidación de la libertad de prensa en la Federación Rusa: In fact, ever-flexible laws and a pliant judiciary permit the government to take selective actions against media organizations. As political commentator Evgenia Albats has argued, the Kremlin has many means to ‘manage disloyal media’ because ‘the “legal grounds” for such management are always available’. Actions taken by federal agencies and federal officials include wide-ranging tax audits (which were popular under Yeltsin and have become more common under Putin), investigations of privatizations, the denial of press credentials and access to media pools, limited access to sensitive areas (like Chechnya or the area near the sunken submarine Kursk), libel suits and criminal complaints against reporters for violating anti-terrorism laws (Becker, 2004, p. 152-153). En añadidura, en los últimos años el legislativo ruso ha aprobado leyes con cierto carácter “liberticida” que afectan a la labor de los medios de comunicación, como aquéllas que afectan a la seguridad nacional contra el terrorismo y los colectivos de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales, Intergéneros y Queer (LGTBIQ). Así, La ley contra el extremismo y sus modificaciones 138 penaliza “los insultos a los funcionarios, la humillación del orgullo nacional, el afectar el normal funcionamiento de los organismos estatales y el hooliganismo por motivos políticos o ideológicos, lo que ha sido utilizado contra la prensa” 139 (Torres, 2010, p. 07). “Most dangerous consequence” de esta norma, según algunos autores, “is that not only may writers and editors be penalized for spreading extremist material (…), editorial offices can also face action that includes closure” (Richter, 2007, p. 277). gets less protection in courts. The Resolution allows Russian media to engage in socially responsible journalism without being threatened by illegal pressure in the courtroom, extreme demands by state bodies and excessive bureaucratic procedures” (p. 22). No obstante, la legislación desarrollada posteriormente, tal y como analizamos, no invita a ser tan optimista. Puede consultarse la resolución íntegra en https://cpj.org/blog/RussianSCResolution.pdf. 138 Puede consultarse la ley íntegra en https://skfo.mvd.ru/info/extremizmunet/zakon_1. Consultado el 6 de enero de 2015. 139 Center for Information and Analysis elabora cada año un informe documentando aplicaciones abusivas de la Ley contra el extremismo. Puede consultarse su última revisión en http://www.sovacenter.ru/en/misuse/news-releases/2014/11/d30722/ (Consultado el 6 de enero de 2015). Algunas de las consecuencias concretas de la aplicación maliciosa de la Ley contra el extremismo pueden verse en Castells (2011, p. 357).
134 Adrián Tarín Sanz Igualmente, la enmienda de 2013 “Con el propósito de proteger a la infancia de la información que niega los valores tradicionales familiares” a la Ley Federal para la protección de la infancia de la información perjudicial para su salud y desarrollo, 140 condena a cuantiosas multas 141 a funcionarios, profesores, periodistas y usuarios de Internet que realicen “propaganda de relaciones no tradicionales” entre los menores de edad, o lo que es lo mismo: spreading information which aims at causing minors to form non-traditional sexual predispositions, notions of attractiveness of nontraditional sexual relationships, distorted ideas about equal social value of traditional and nontraditional sexual relationships, or imposing information about non-traditional sexual relationships which raises interest in such relationships insofar as these acts do not amount to a criminal offence. 142 A pesar de que organismos como el Consejo de Europa 143 y Amnistía Internacional 144 han expresado su malestar ante lo que consideran una limitación de derechos a la comunidad LGTBIQ y a la libertad de expresión y de prensa, Putin defendió la ley argumentando: Can you imagine an organization promoting pedophilia in Russia? I think people in many Russian regions would have started to take up arms (…). The same is true for sexual minorities: I can hardly imagine same-sex marriages being allowed in Chechnya. Can you imagine it? It would have resulted in human casualties. 145 140 Puede consultarse íntegra en http://pravo.gov.ru:8080/page.aspx?50556. 141 “Russia passes law banning gay ‘propaganda”, The Guardian, 11 de junio de 2013. Consultado el 8 de enero de 2015 en http://www.theguardian.com/world/2013/jun/11/russia-law-banning-gay-propaganda. 142 Definición incluida en la ley. Cita recuperada del informe “Russia: Federal laws introducing ban of propaganda of non-traditional sexual relationships”, Article 19, junio de 2013. Véase el informe si, además, se quiere consultar un análisis detallado de la norma. 143 “Council of Europe head says Russia must protect LGTB rights”, Reuters, 22 de mayo de 2013. Consultado el 8 de enero de 2015 en http://www.reuters.com/article/2013/05/22/us-russia-europe-lgbt- idUSBRE94L0IY20130522. 144 “Russia’s anti-gay ‘propaganda law’ assault on freedom of expression”, Amnistía Internacional, 25 de enero de 2013. Consultado el 8 de enero de 2015 en http://www.amnesty.org/en/news/russia-anti-gay-propaganda- law-assault-on-freedom-expression-2013-01-25. 145 “Russia Passes Bill Banning Gay ‘Propaganda’”, The Wall Street Journal, 11 de junio de 2013. Consultado el 8 de enero de 2015 en http://www.wsj.com/articles/SB10001424127887323495604578539220032220406.
135 El ruso étnico como enemi go del Islam No obstante, y a pesar de las críticas institucionales y las protestas por parte de activistas, 146 la norma cuenta con la aprobación de la mayor parte de la población rusa. Una encuesta publicada por Levada Center en julio de 2013 muestra que el 76% de los habitantes de Rusia están de acuerdo con las sanciones económicas contra quienes “promuevan” relaciones sexo-afectivas diferentes a lo heteronormativo, y un 40% de los mismos reconoce que si descubrieran entre sus conocidos a algún homosexual su relación con él cambiaría. 147 Por último, otro aspecto legislativo a tener en cuenta es la burocratización de la concesión de licencias de apertura y mantenimiento de los medios de comunicación y el uso político que se hace de las mismas. Si bien durante los primeros años de vida de la Federación Rusa proliferaron los permisos de apertura de medios, en la actualidad el procedimiento general es lo “suficientemente opaco y contradictorio” como para tener contundentes sospechas de que las concesiones son “manipuladas por las autoridades” (Torres, 2010, p. 08). Esta situación se ha visto agravada por la aprobación de nuevas enmiendas a la ley de medios en octubre de 2014 que limitan la propiedad extranjera de los mismos al 20%, circunstancia que también ha sido objeto de críticas por parte de ONG como Human Rights Watch. 148 3.1.2. Medios de comunicación masiva durante el gobierno de Yeltsin. La era de las privatizaciones. A menudo se ha descrito la transición rusa de la economía planificada al libre mercado como un periodo de privatizaciones caóticas, un experimento apresurado y sin demasiado éxito que responde irónicamente al apelativo de catastroika (una satírica alusión a la perestroika), en vista de la inmediatez con la que gran parte de la población vio reducido su nivel de vida a la par que se concentraba el poder empresarial (Chatzistefanou y Kitidi, 2012). Así, la 146 “Detienen a 20 rusos por protestar por ley contra propaganda homosexual”, RPP, 11 de junio de 2013. Consultado el 8 de enero de 2015 en http://www.rpp.com.pe/2013-06-11-detienen-a-20-rusos-por-protestar- por-ley-contra-propaganda-homosexual-noticia_603148.html. 147 “Доминирующее большинство россиян против пропаганды гомосексуализма”, Levada Center, 3 de julio de 2013. Consultado el 8 de enero de 2015 en http://www.levada.ru/03-07-2013/dominiruyushcheebolshinstvo-rossiyan-protiv-propagandy-gomoseksualizma. 148 “Russia: Drop New Media Law”, Human Rights Watch, 15 de octubre de 2014. Consultado el 8 de enero de 2015 en http://www.hrw.org/news/2014/10/01/russia-drop-new-media-law.
136 Adrián Tarín Sanz liberalización inmediata del mercado de medios masivos produjo, entre otros, dos efectos destacables: una inicial y breve apertura del espectro ideológico y de las formas de hacer periodismo, al tiempo que se sentaron las bases de un sistema de medios de comunicación en el que las oligarquías locales acabarían por coparlo casi al completo, convirtiendo, así, en un espejismo el aperturismo de los primeros años de Yeltsin. Pero este proceso de privatización, aunque como decimos se desplegó a sus anchas durante el gobierno de Borís Yeltsin, tuvo un tímido comienzo con Gorbachov, aún al frente de una Unión Soviética en proceso de descomposición (Becerra Ramírez, 1994). De esta manera, en 1989 aparecieron las primeras agencias de prensa privadas, Interfax y Postfactum, situando a la Agencia Telegráfica de la Unión Soviética (TASS), 149 otrora monopolio estatal, en una realidad de competencia mercantil inédita. No obstante, la liberalización del sector de medios no llevó aparejada una despreocupación por el control político de los mismos. De forma paralela a las privatizaciones, también se fortaleció un nuevo sector público para un nuevo Estado en ciernes. Así, durante el invierno de 1990-1991, poco antes de la victoria de Yeltsin en las primeras elecciones a la presidencia de la Federación Rusa, el gobierno estableció su primer canal de televisión público, que comenzó a emitir contenidos en mayo de 1991. Este afán por abrir el mercado y, al mismo tiempo, garantizarse una posición preferente en la gestión de medios, tuvo una de sus primeras manifestaciones en “la transferencia del control de la impresión, los grandes monopolios de producción, la liberalización de las redes de distribución y la aplicación de un programa de subvenciones y ayudas económicas importantes” (Pérez del Pozo, 2007, p. 291) que, si bien no pudieron llevarse a término por la crisis económica que sacudió a Rusia a partir de 1992, tenía como doble finalidad tanto el lanzamiento de los nuevos medios, como asegurar cierto control político a través de la financiación pública, ya que “el mecanismo clave del control del estado sobre los medios de comunicación se produce a través del control burocrático y financiero de las redes de comunicación, ya sea directa o indirectamente” (Castells, 2011, p. 354). De esta manera, el Kremlin se aseguró una cuota importante de 149 Tras la desaparición de la URSS, un decreto presidencial de enero de 1992 reemplazó a la histórica agencia por una nueva agencia estatal, ITAR-TASS (Pérez del Pozo, 2007).
137 El ruso étnico como enemi go del Islam influencia entre los medios de comunicación ante un contexto inédito que amenazaba la hegemonía informativa de las autoridades. 150 Aun así, producto de los cambios legislativos, en 1993 comenzaron las emisiones de los dos primeros canales privados de televisión, desafiando el monopolio estatal de ORT 151 : Novoe Televidene (NTV), fundada por el oligarca Vladimir Gusinsky, dueño del entonces poderoso conglomerado mediático Media Most (que incluía el banco Most Bank), y TV-6, vinculada al empresario Borís Berezovsky. Como decimos, durante estos años, aprovechando un contexto socioeconómico y político cambiante, la profesión periodística gozó de una relativa buena salud, gracias a la aparición de una hornada de jóvenes y críticos informadores alejados de la ortodoxia 152 (Zassoursky, 2004). “Throughout the final years of the Gorbachov administration and during the first years under Yeltsin, the press was a genuinely independent institution and, in an environment of weak political authority and a chaotic economy, had enormous power” (Zassoursky, 2004, p. 16). Esta aparente libertad estuvo más garantizada para la prensa gráfica que, paradójicamente, para otros medios de comunicación más populares, como la televisión, aunque también ésta tuvo en sus inicios “una imagen diversa y atrevida” debido a que “los oligarcas que controlaban los canales de televisión tenían intereses diferentes y a veces conflictivos, lo que favorecía el pluralismo” (Torres, 2010, p. 02). De hecho, la libre expresión en los periódicos y revistas 153 no fue a pesar de la impopularidad del canal, sino a propósito de la misma (Salminem, 2009a, p. 57): la celebridad de la televisión provocó cierta desatención a los medios impresos por parte de las autoridades rusas; o lo que es lo mismo, los canales de 150 Resulta de interés destacar la interpretación que Fernández Ortiz (2003) realiza del panorama mediático desde la Rusia post-soviética, asegurando que la propiedad de los media no está relacionada fundamentalmente con el acceso a un nuevo mercado con suculentos beneficios económicos, sino con el ejercicio del poder y las correlaciones de fuerzas entre oligarcas. 151 La complejidad del entramado mediático-empresarial ruso ha supuesto una interesante producción académica. A este respecto, véanse Rantanen (2002); Lipman (2005); Koltsova (2006); Dyck, Volchkova y Zingales (2008); Arutunyan (2009), Torres (2011) o Gorham, Lunde y Paulsen (2014). 152 Autores como Zassoursky (2004) argumentan que la posible complicidad de los periodistas rusos más veteranos con la postura defendida por los nuevos propietarios de los medios de comunicación (estatales o privados) se debe a una costumbre de identificación con el colectivo, pensamiento heredado de la educación soviética. 153 Las revistas todavía hoy gozan de cierta independencia del poder político, mayor que la prensa escrita y la televisión, dada la inmersión de publicaciones internacionales en este mercado. En 2010, de las diez editoriales de revistas más grandes en Rusia cinco eran de titularidad extranjera (Pietiläinen, 2010, p. 179).
144 Adrián Tarín Sanz parte de los medios privados que en algún momento no han contado con el beneplácito del poder ruso han sido, a menudo, perseguidos judicialmente o “neutralizados” comercialmente utilizando supuestas irregularidades en su gestión, como ocurrió con la cadena televisiva NTV, absorbida en 2001 por la gran corporación pública Gazprom (Salminem, 2009a, pp. 40-41). De esta manera, “la campaña contra NTV y su dueño Vladimir Gusinsky fue presentada como un problema comercial. La toma de control de NTV por parte del monopolio estatal de gas, Gazprom, fue presentado como una solución legal a un problema legal” (Torres, 2010, p. 03). Más concretamente, Putin ordenó a Gazprom que reclamara la deuda contraída por MediaMost - conglomerado que incluía a NTV-, como medida de presión contra la cadena. De hecho, la NTV fue el único medio importante que se opuso a Putin durante la campaña electoral. La represalia fue inmediata. Gusinsky acabó en la cárcel (acusado de fraude fiscal, una práctica habitual entre los oligarcas rusos), y a la larga terminó en el exilio dorado de Londres, como Berezovsky, mientras que su imperio mediático era absorbido por Gazprom Media (Castells, 2011, p. 355). Como apunta Castells, con Borís Berezovsky ocurrió algo similar. 158 El oligarca había empleado “su canal de televisión para destruir a los rivales políticos de Putin” en 1999, por lo que “fue natural” para el entonces presidente desear “una herramienta tan poderosa como la televisión bajo control del Kremlin y no bajo las manos de grandes empresarios en cuyas lealtades no podía confiar” (Lipman, 2005, p. 320). También fue clausurada en 2002 TV-6, propiedad de Berezovsky y entonces considerada como “la última compañía independiente en Rusia”, así como más tarde STS y VTS, cadenas a las que los periodistas de TV-6 se habían mudado tras su cierre (Pietiläinen, 2004, p. 151). La misma suerte corrió el diario Segodnya (Becker, 2004), así como otros medios. Según apunta Torres (2010), estas maniobras de dudosa legalidad pudieron llevarse a cabo casi sin oposición popular por dos razones principales: la primera de ellas, que “los derechos de propiedad sobre los medios masivos podían ser cuestionados”, debido a las irregularidades que se 158 “En cuanto fue elegido, Putin arrancó a Berezovsky la propiedad de la principal cadena de televisión (Canal 1) y la devolvió al estado” (Castells, 2011, p. 355), por lo que el control estatal de la televisión rusa es, ahora, casi total.
145 El ruso étnico como enemi go del Islam cometieron durante los procesos de liberalización salvaje, y la segunda porque “los nuevos ricos eran considerados como fatcats que se habían enriquecido a expensas del público” (p. 02). El Estado, por su parte, ha contribuido a la monopolización de la prensa mediante su desembarco en el accionariado de los medios privados. Compañías de gas, petróleo y minerales (como Gazprom) están detrás de la financiación de los conglomerados mediáticos, y al ser éstos “sectores estratégicos, el Estado participa de ellos como actor esencial” (Vázquez Liñán, 2011a, p. 104). De las tres agencias de noticias existentes en Rusia, dos pertenecen al Estado (ITARTASS y RIA Novosti), así como la cadenas de televisión ORT y Russia Today, así como un sinfín de medios vinculados orgánicamente al conglomerado Gazprom Media. 159 Según admite Salminem (2009a), “there seems to be a broad consensus that by 2002, there were no national TV channels in Russia that could present alternative views to those on the state channels” (p. 51). Asimismo, el panorama regional no presenta diferencias considerables. La propiedad de éstos recae, habitualmente, en las administraciones locales o en grandes corporaciones regionales (Castells, 2011), algo que “refleja las tradicionales relaciones entre la prensa y las autoridades”, provocando un sistema de prensa regional “más autocrático que en el sistema de prensa completo” (Zassoursky, 2004, p. 109). Tras la última (2012) victoria electoral de Vladimir Putin, y como apunta Novikova (2014), en el año 2014 algunos medios de comunicación considerados liberales, con una posición contraria a Putin y llamados, en Rusia, “occidentales”, tales como Kommersant, RIA Novosti, y Lenta.ru, cambiaron de manos y modificaron su línea editorial, provocando “an increasingly positive and detailed coverage of the authorities’ actions, Russian national interests are highlighted, and foreigners are represented as enemies” (p. 231). Por último, el sistema de medios digitales que opera en Internet, plataforma en la que nos detendremos a continuación, también se ve afectado por la concentración empresarial a través de la inversión de grandes corporaciones: 159 Sobre la dimensión que alcanza la estrategia de participación estatal en el accionariado de los medios privados rusos, véase Hutchings y Rulyova (2009).
146 Adrián Tarín Sanz 0 10 20 30 40 50 60 1989 1994 1999 2004 2009 Bastante No exactamente Nada En cuanto al mercado, todos los grandes grupos de comunicación tienen inversiones de peso en la Red. Mail.ru es, probablemente, la gran compañía de Runet, como es popularmente conocido el segmento ruso de Internet. Hasta 2010 fue parte de Digital Sky Technologies y posee, además del servicio de mail gratuito Mail.ru, el sistema de mensajes instantáneos ICQ y dos de las redes sociales de mayor popularidad en Rusia: Odnoklassniki.ru y MyWorl[email protected]. Entre los accionistas de Mail.ru están Yuri Milles, Grigori Finger y Alisher Usmánov, este último principal accionista del grupo Kommersant y director general de la compañía Gazprom-Invvestholding, perteneciente a Gazprom” (Vázquez Liñán, 2011a, p. 106). En este sentido, cabe añadir la incursión de Gazprom Media en la red, conglomerado estatal, adquiriendo en marzo de 2008 el portal RuTube, equivalente ruso a la compañía norteamericana Youtube. 160 Elaboración propia Fuente: Levada-Center (2010) Figura 3.2.2. Confianza en los medios de comunicación rusos. Se puede observar una tendencia desde la liberalización del mercado hasta 2009 en la que la desconfianza de los rusos hacia los medios de comunicación aumenta considerablemente, sólo repuntando levemente quienes depositan en ellos gran confianza a partir de 1999, con la llegada de Vladimir Putin al poder. Este pequeño cambio de tendencia puede deberse a la imagen del entonces presidente como dirigente protector, ya que, según algunos autores, el aumento de la confianza respecto a las instituciones sociales suele corresponderse con las políticas 160 Para conocer todos los medios propiedad de Gazprom Media véase http://www.gazprommedia.com/en/contacts.xml?&company_id=870.
147 El ruso étnico como enemi go del Islam gubernamentales en seguridad nacional (Marková, 2004). El control de los medios que la mayoría de los investigadores atribuye a Putin pudo provocar que en los contenidos informativos se reforzara la idea de Rusia como “un gran país liderado por un gran hombre”, justo lo que los rusos “necesitaban oír” tras el estallido de la Segunda Guerra de Chechenia y los ataques de la milicia armada islamista. 3.2.3. Medios de comunicación y RuNet . La irrupción de Internet en Rusia 161 sigue, en general, pasos similares en la Federación a los dados por el resto de países occidentales. En un primer momento, el sistema de medios digitales se nutrió de las versiones electrónicas de los medios de comunicación tradicionales y de unos primitivos portales informativos exclusivamente digitales 162 (Pietiläinen, 2004, p. 159). La inicial falta de control y legislación específica sobre Internet, común a muchos otros lugares a principio de los noventa, propició una sensación de libertad informativa sin precedentes, acompañada también de los cambios en el panorama mediático general ya apuntados durante la era Yeltsin. En esta primera etapa, Internet fue considerado por las autoridades como un espacio de ocio o una suerte de diario personal (Gorny, 2006), y su primera actividad como medio de comunicación alternativo –durante el apagón informativo del golpe de Estado de 1991- tuvo una difusión mínima y más enfocada al exterior, dado el número reducido de usuarios autóctonos entonces (Ibídem). A finales de los años noventa, surgieron las webs Kogot y Kogot-2, la segunda heredera de la primera, cuyo leitmotiv fue el alojamiento de secretos oficiales; una suerte de Wikileaks. Ambas alcanzaron cierta popularidad a raíz de que periódicos como Moskovsky Komsomolets y otras publicaciones se hicieran eco de la documentación publicada en ellas (Zassoursky, 2004). Igualmente, parece existir una fecunda red de páginas antimilitaristas que Lonkila (2008) agrupa en cuatro categorías (colectivos de madres, defensores de los derechos humanos, jóvenes con inquietudes políticas y consultores y abogados que ofrecen sus servicios de pago para evitar el reclutamiento), concluyendo que poseen una 161 El universo de Internet en Rusia es conocido por sus usuarios como RuNet debido la prominencia de unas características culturales propias en un medio esencialmente globalizado como es el ciberespacio. No obstante, Kratasjuk (2006) apunta la posibilidad de que tal denominación obedezca más a categorías de la investigación social que al reflejo de unas características diferenciales reales. 162 Para una cronología comentada de los medios de comunicación en los primeros años de RuNet, véase Gorny (2006).
148 Adrián Tarín Sanz identidad heterogénea, fragmentada, y doméstica, es decir, poco preocupadas por el antimilitarismo global y mucho por conflictos vinculados a Rusia, como el de Chechenia. Por otro lado, las facilidades que ofrece Internet para consultar la prensa internacional ayudaron a imaginar, en un principio, el ciberespacio como un remanso de libertad de información. Fuente: TNS. Figura 3.2.3. (1). Evolución del acceso diario, semanal y mensual a RuNet . Desde el otoño de 2003 hasta 2014 se aprecia una clara tendencia al alza en los tres tipos de acceso nombrados, siendo el uso semanal el que ha revestido un mayor aumento. Aunque la gráfica refleja un consumo de Internet elevado, aún se encuentra en cifras menores a las que ofrecen otros países occidentales. Mientras que en 2014, en Rusia, el 60% de los habitantes admite acceder a Internet semanalmente, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el mismo año el 71,2% de los españoles hacen lo propio. No obstante, el Internet ruso tiene una implantación desigual 163 entre los diferentes sectores poblacionales, a pesar del aumento de las cifras de acceso 163 Según los datos de Levada-Center (2010) ofrecidos para 2009, la mayor parte de los rusos se informaban de las noticias nacionales e internacionales a través de sus amigos, familiares y vecinos y no a través de Internet. Estos datos son equiparables respecto a la confianza que ofrecen ambas fuentes de información (p.
149 El ruso étnico como enemi go del Islam actuales (Torres, 2010), por lo que es necesario matizar el impacto de la apertura informativa que supone. Como es habitual, el acceso a la red 164 en Rusia es mayor en la ciudad que en el área rural, así como entre los adolescentes (Pietiläinen, 2004; Castells, 2011); su excepcionalidad reside en su amplitud geográfica, con grandes extensiones agrarias, lo que aumenta el número de habitantes con menor consumo de Internet. 165 Con eso, y aunque la población rusa es mayoritariamente urbana –pero envejecida, como ocurre en Europa-, no es hasta hace pocos años que ha logrado cifras de acceso similares a los estándares occidentales. Según datos de la Fundación Opinión Pública (FOP), en 2007 sólo un 10% de la población rusa reconocía consumir Internet de forma diaria, mientras que en 2014 la cifra llegó hasta el 51%. 166 Se estima que el crecimiento de usuarios rusos es de un 13% anual (Ibídem), datos que contribuyen a situar, desde 2013, a la lengua rusa como el segundo idioma más empleado en la Red. 167 Aunque es cierto que en los últimos años, coincidiendo con la consolidación del “neo-autoritarismo”, la regulación y represión en Internet se ha acrecentado, bajo mandato de Yeltsin fueron aprobadas las leyes Sorm 1 (1996) 168 y Sorm 2 (1998), “que sentaron las bases para la vigilancia de Internet” (Castells, 2011, p. 363). Mientras que Sorm 1 regulaba el monitoreo de las telefonía, su segunda versión hizo lo propio con la comunicación a través de Internet. No obstante, y a pesar de que “no ha habido casos significativos de 122). Además, una mayoría de encuestados afirma no usar nunca Internet, a gran distancia de quienes lo emplean a diario (p. 135). 164 El acceso a Internet en Rusia ha padecido una evolución lenta pero progresiva. Si bien “el uso público de Internet comenzó lentamente”, entre 1993 y 1997 el número de usuarios se dobló cada año, e incluso esta tendencia “sobrevivió a la crisis de 1998” (Vartanova, 2004, p. 88). Aunque algunos estudios cifran en un 25% el acceso global a Internet en 2002 (Ibídem) y en un 42% en 2010 (Islas Carmona, 2011), por lo que puede entenderse que el acceso creció durante ese periodo de tiempo, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Gil-Robles (2005), aseguró que pese a ser Rusia uno de los países con mayor índice mundial de usuarios, la consulta de medios de comunicación en Internet era tan sólo de un 8%. 165 No obstante, aunque las cifras sean menores que en el área metropolitana de Moscú y de San Petersburgo, también se ha producido un aumento de consumo de Internet en las áreas rurales, sobre todo a raíz de la expansión de la telefonía móvil con acceso a la red (Gorham, Lunde y Paulsen, 2014). 166 “Интернет в России: динамика проникновения. Осень 2014”, FOP, 29 de diciembre de 2014. Consultado el 9 de enero de 2015 en http://fom.ru/SMI-i-internet/11889. 167 Consultado el 9 de enero de 2015 en http://w3techs.com/blog/entry/russian_is_now_the_second_most_used_language_on_the_web. 168 Puede consultarse íntegra la ley en http://www.libertarium.ru/libertarium/37988.
150 Adrián Tarín Sanz bloqueo o filtering”, 169 sí que “las autoridades han removido contenido” (Torres, 2010, p. 05): La libertad de Internet ha sufrido en consecuencia en los últimos años, y así lo demuestran las estadísticas, un activista muerto, siete juicios criminales contra bloggers, un blogger atacado y diez blogs de la oposición asediados por hackers, en especial a partir de 2006 (Torres, 2010, pp. 05-06). Ya con Putin en el poder, en el año 2000, “se incorporó una nueva directiva a Sorm 2 170 para incluir la vigilancia de las comunicaciones telefónicas con cable e inalámbricas y actualizar los controles en Internet” (Castells, 2011, p. 363). Un año más tarde, en la primavera de 2001, Putin firmó un decreto por el cual se constituían dos agencias especializadas en el control de Internet, el Servicio Federal para la Conformidad de la Ley de Medios y el Patrimonio Cultural, y la Agencia Federal de Tecnologías de la Información. Más de una década después, en julio de 2012, la Duma aprobó una polémica ley de información que permite la creación de listas negras de páginas webs a las cuáles no se puede acceder dentro de las fronteras de la Federación 171 . La legislación actual permite a los servicios secretos rusos acceder a las comunicaciones cruzadas en Internet (Salminem, 2009a), así como la reciente Sorm 3 (2014) 172 actualiza el sistema de escuchas telefónicas, proporcionando otro tecnológicamente más preciso. A pesar de las reservas que mostramos hacia la organización Freedom House, acusada en numerosas ocasiones de pertenecer al aparato propagandístico gubernamental norteamericano, 173 ésta es utilizada como fuente en una parte destacable de publicaciones que evalúan la libertad de prensa en el mundo. En este sentido, la institución considera el acceso a Internet en Rusia como “parcialmente libre”, mientras que su prensa 169 No obstante, y a pesar de lo expresado por Torres, como veremos a lo largo de nuestro trabajo (Capítulo 5, apartado 5.1.4.), en el frente informativo digital durante la Segunda Guerra de Chechenia se produjeron numerosas operaciones de bloqueo contra las principales webs chechenas, tanto nacionalistas como islamistas. 170 La nueva directiva, conocida como Orden Nº 130 “Sobre la introducción de medios técnicos que garanticen las actividades de investigación (SORM) en telefonía, móviles, comunicación inalámbrica y redes de radiobúsqueda”, puede consultarse aquí: http://www.ispreview.ru/doc8.html. 171 “Duma rusa aprueba ley que estrecha el control a Internet”, Reuters, 11 de julio de 2012. Consultado el 20 de julio de 2014 en http://lta.reuters.com/article/internetNews/idLTASIE86A0GF20120711. 172 Puede consultarse la norma en http://rublacklist.net/8827/. 173 Consultado el 20 de julio de 2014 en http://www.rightweb.irc-online.org/profile/freedom_house.
151 El ruso étnico como enemi go del Islam 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Libertad de expresión plena Nuestros líderes deben controlar la información NS/NC tradicional como “no libre”. 174 Amnistía Internacional, por su parte, denuncia que en 2014 Vladimir Putin aprobó enmiendas a la Ley de Información en Internet “mejorando” el bloqueo de páginas webs que inciten a comportamientos considerados por las autoridades como ilegales. 175 Reporteros Sin Fronteras, en su informe “Enemigos de Internet” de 2014 critica el sistema Sorm de vigilancia en la red, así como advierte de que organismos de seguridad nacional rusos se exceden en sus labores antiterroristas, bloqueando y censurando espacios de disidencia política. 176 Elaboración propia Fuente: Levada-Center (2010) Figura 3.2.3. (2) ¿Debe de haber libertad de expresión en RuNet? Aunque existe cierta concienciación a favor de la libertad de expresión en Internet, es de subrayar el número de ciudadanos rusos que no encuentran necesaria la garantía de este derecho. La suma de las dos opciones no garantistas supera a ésta. 174 Consultado el 20 de julio de 2014 en http://www.freedomhouse.org/country/russia. Freedom House no sólo califica como deficiente el estado informativo de Internet en Rusia, sino que también el de la prensa en su totalidad. Nordenstreng (2010), quien coincide en advertir que la organización “sufre de parcialidad americana”, indica que en el anuario Mapa de la libertad de expresión 2003 la agencia cambió el estatus ruso de “parcialmente libre” a “no libre” (p. 185). 175 Consultado el 9 de enero de 2015 en http://www.amnesty.org/en/for-media/press-releases/russia-media- black-out-ahead-disputed-crimea-referendum-2014-03-14. 176 Consultado el 9 de enero de 2015 en http://www.rsf-es.org/grandes-citas/dia-contra-censura-en-internet/.
152 Adrián Tarín Sanz Sin embargo, es en Internet, como ocurre en otros países europeos, donde se desarrolla una mayor actividad político-informativa contra el poder hegemónico (Gorham, Lunde y Paulse, 2014). Aunque no sea este uso el mayoritario de Internet –Castells (2011), citando a Litvinovitch, lo cifra en un 2%-, el “hacktivismo” y el “ciberactivismo” militante, sobre todo a través de los blogs 177 , han conseguido en no pocas ocasiones tener un papel destacado en la agenda política y mediática del país: En diciembre de 2007 los bloggers denunciaron el fraude y las presiones políticas en las elecciones parlamentarias: en un caso, un blogger subió un vídeo grabado con el móvil de dos funcionarios llenando las urnas en un colegio electoral de San Petersburgo (Castells, 2011, p. 362). Las manifestaciones que marcaron la campaña electoral en los comicios parlamentarios de diciembre de 2011, así como las siguientes en febrero y marzo de 2012 como consecuencia de sus resultados, también tuvieron importancia dentro de la historia del ciberespacio ruso. En concreto, “el uso de las nuevas tecnologías y de las redes sociales para organizar acciones y difundir información permanentemente actualizada desde el lugar de la acción”, facilitó que “poco después de que se publicaran los resultados oficiales de los comicios parlamentarios” comenzara “la tormenta en Facebook, Twitter, Livejournal y otras web sociales” en las cuales se difundieron “toda clase de informaciones y vídeos sobre los supuestos fraudes”. 178 No obstante, algunos medios de comunicación tradicionales e independientes tuvieron un papel destacado en la cobertura de estas manifestaciones. Mientras que durante los primeros días de protestas los grandes canales de televisión ignoraron las manifestaciones y sólo dieron espacio a los actos de apoyo al Kremlin 179 , la televisión independiente Telekanal Dozhd fue una de las primeras en ofrecer información completa de los 177 En un interesante estudio de la Universidad de Harvard (Etling et al., 2010) sobre la blogosfera rusa, se determina que los mayores usos políticos de la misma se refieren al discurso público internacional, a los contenidos políticos de la agenda mediática rusa, al nacionalismo, la economía, los movimientos sociales y ecologistas, y la oposición democrática. 178 “Es posible una Rusia diferente”, Observatorio Eurasia, 1 de abril de 2012. Consultado el 20 de julio de 2014 en http://observatorioeurasia.wordpress.com/2012/04/01/es-posible-una-rusia-diferente. 179 “Russia protests: Gorbachov calls for election re-run”, BBC, 7 de diciembre de 2011. Consultado el 20 de julio de 2014 en http://www.bbc.com/news/world-europe-16066061.
153 El ruso étnico como enemi go del Islam acontecimientos; 180 ello tuvo consecuencias tanto legales como sociales, sobre todo a través de Internet, como la cancelación del seguimiento (unfollow) que la cuenta de Medvédev tenía al canal de Twitter de la emisora. 181 La red social también fue protagonista durante las protestas, no sólo como medio de comunicación entre los manifestantes, sino por haber sido empleada, según algunos, para enviar de manera masiva (spam) mensajes favorables a Rusia Unida a través de computadoras robots (bots). 182 3.2.4. Hábitos de consumo mediático en la Federación Rusa. Como se ha apuntado con anterioridad, la televisión es el medio más consumido en la Federación Rusa, 183 según datos de 2013 y 2014: Elaboración propia Fuente: TNS Figura 3.2.4. Audiencia diaria de los medios tradicionales. Expresada en porcentajes, se observa cómo la televisión fue, en 2014, el medio de comunicación tradicional más consumido por los rusos, seguido de la radio y, a mucha distancia, la prensa escrita. 180 “Analysis: Russian TV grapples with protests”, BBC, 10 de diciembre de 2011. Consultado el 20 de julio de 2014 en http://www.bbc.co.uk/news/world-europe-16128473. 181 “Medvédev unfollows Dozhd TV”, The Moscow News, 09 de diciembre de 2011. Consultado el 20 de julio de 2014 en http://www.themoscownews.com/politics/20111209/189273084.html. 182 “Russian Twitter political protests ‘swamped by spam’”, BBC, 9 de diciembre de 2011. Consultado el 20 de julio de 2014 en http://www.bbc.com/news/technology-16108876. 183 Datos cruzados de los informes “National Readership Survey May-October 2013”, “Radio Index July- December 2013”, “TV Index January 2014”, elaborados por TNS. Consultados el 10 de enero de 2015 en http://en.tns-global.ru/.
256 Adrián Tarín Sanz eliminados del gráfico 312 . La desaparición de estos nodos –y la pérdida de posicionamiento de los movimientos que los sustentaban, cuyas motivaciones eran más nacionalistas que religiosaspuede tener también una relación proporcional con el aumento de popularidad de Kavkaz Center, ya que aunque podrían formar parte de una misma red, también competían entre sí. Elaboración propia. Fig.5.2.2. (2). Diagrama descriptivo: Red de medios digitales de información y propaganda yihadista. 312 Puede suponerse, igualmente, que algunos nodos que desaparecen vuelvan a aparecer reconvertidos bajo otros dominios y formatos, o que sus administradores inicien otros proyectos similares a los desaparecidos. Asimismo, sí hemos incluido a Prague Watchdog, ya que aunque se encuentra inactiva desde 2007, sigue pudiendo consultarse actualmente, aportando un volumen de información muy aprovechable para la red.
257 El ruso étnico como enemi go del Islam Otra de las redes de medios de comunicación digitales en las que podemos situar a Kavkaz Center es la de portales islamistas. Para la elección de la muestra se han considerado sólo aquellas webs islamistas en las que de su línea editorial se desprende un apoyo explícito o implícito al empleo de la violencia para la obtención de sus fines políticos. Igualmente, y a pesar de que la presencia yihadista en Internet ha mutado desde una estructura de webs oficiales controlada por los aparatos propagandísticos de las organizaciones jerárquicas hacia una estructura en red donde el protagonismo lo ejercen una masa de seguidores radicales con una tenue conexión con los grupos (Torres Soriano, 2012). Se han excluido los foros de discusión y repositorios de material propagandístico elaborados por organizaciones armadas -como foros que actúan como biblioteca de boletines internos, comunicados o video-homenajes- teniendo en consideración únicamente aquellos contenidos digitales que, como Kavkaz Center, imitan la estructura y estética de los mass media. Esta segunda red muestra algunas particularidades, producto de la evolución que el islamismo partidario de la lucha armada ha soportado. Se comprueba, así, que el número de portales activos de referencia disminuye en número, no sólo respecto a años anteriores –antiguos nodos como “azzam.com”, 313 “thesavedsect.com”, 314 “jihadunspun.com” 315 o 313 “Azzam.com” fue un sitio web de referencia para el islamismo armado internacional. Creada como homenaje al muyahíd Abdullah Azzam, un grupo de seguidores formó una editorial para manuales y textos yihadistas, así como la web “Azzam.com”. Poco después del 11 de septiembre de 2001, la web fue cerrada por las autoridades inglesas, lugar desde donde se coordinaba la editorial, y su administrador, Babar Ahmad, fue condenado en diciembre de 2013 por un tribunal norteamericano, a donde fue extraditado, por conspiración y suministrar información apologética del terrorismo. 314 “Thesavedsect.com” fue uno de los sitios webs asociados a Al-Muhajiroun (“Emigrantes”), una organización islamista británica ilegalizada en 2010 por sus relaciones con el islamismo armado y sus simpatías hacia los perpetradores del atentado del 11S. El contenido de la web aún puede leerse desde el archivo digital, en http://web.archive.org/web/20060212215951/http://www.thesavedsect.com/index.htm. 315 Polémica web administrada por Beverly Anne Giesbrecht, periodista canadiense conversa al Islam, y que alojaba contenidos en apoyo a las insurgencias islamistas contra las ocupaciones norteamericanas en Afganistán e Iraq. En 2008, Griesbrecht fue secuestrada por un grupo armado, de apariencia islamista, en la frontera entre Paquistán y Afganistán. Murió de hepatitis durante su cautiverio dos años más tarde. Griesbrecht, que poseía numerosos alias, fue acusada por otros grupos y webs islamistas de ser, realmente, un agente de la inteligencia canadiense o norteamericana que utilizaba su web para detectar usuarios potencialmente yihadistas, así como advierten de que su muerte pudo ser una farsa. Consultado el 7 de septiembre de 2013 en http://www.twf.org/News/Y2003/0821-CIA.html.
258 Adrián Tarín Sanz “alneda.com” 316 han desaparecido-, sino también respecto a las redes de medios digitales chechenos. El volumen de nodos destacables que han abandonado la red, así como la primacía de los foros de discusión para difundir información y propaganda islamista, muestra la represión que los websites tradicionales han sufrido tras el 11-S, así como demuestran una falta de estabilidad que puede estar acabando lentamente con esta forma de comunicación. De hecho, algunos de los nodos que sí hemos incluido en la red –Inspire Magazine, Al-Shamikha y Islami Emirate Afghanistan: In Fightson revistas digitales difundidas exclusivamente a través de webs ajenas, como muestran los flujos de comunicación expresados en el diagrama, y de foros de discusión a través de enlaces y archivos encriptados. Igualmente, se han descartado célebres productoras de contenidos audiovisuales como As- Shahab, por dedicarse en exclusiva a la manufacturación de materiales propagandísticos sin presentar, al menos formalmente, productos asociados a la práctica periodística. 317 Lejos de suponer un obstáculo insalvable, la alternativa del empleo de chats y foros de discusión en detrimento de las webs tradicionales de información ha desarrollado aún más la concepción de red islamista: el flujo de información y la participación de los usuarios se han disparado, reproduciendo exponencialmente el mismo discurso ideológico y generando repositorios de material propagandístico y enlaces a otros medios de comunicación. Este paso, que los usuarios de otras redes, como las de contrainformación anticapitalista no han logrado dar con éxito, podría ser una consecuencia natural -con la única novedad de estar mediada con tecnología más avanzadade la forma tradicional de organización islámica, ya que como apunta Castells (2011) “la cultura musulmana mundial se ha basado tradicionalmente en redes globales” (p. 47). De ahí que, aunque aún quedan portales islamistas eminentemente regionales, como Voice of Jihad o Kavkaz Center, los foros de discusión hayan 316 Antigua web vinculada a Al-Qaeda y clausurada en 2002. En ella se podía consultar un archivo amplio de materiales yihadistas, como fatwas de líderes islamistas, libros, entrevistas a Osama Bin Laden y noticias. La web fue hackeada por un usuario norteamericano tras conseguir hacerse con el control del dominio web. Consultado el 7 de septiembre de 2013 en http://www.wired.com/culture/lifestyle/news/2002/08/54455. 317 Son comunes en estas productoras dedicarse casi en exclusiva a la edición de videos de despedidas de mártires y sus posteriores acciones de martirio, materiales alejados formalmente de reportajes, noticias, artículos de opinión, etcétera, que componen el grueso de los nodos que sí hemos considerado parte de la red por aproximarse a lo que ofrece Kavkaz Center.
259 El ruso étnico como enemi go del Islam difuminado espontáneamente las fronteras nacionales, y en ellos puedan encontrarse debates acerca de cualquier frente de la yihad global. Esta mundialización masiva de los contenidos gracias a la aparición de los foros muestra que, como afirma Castells (2011), las redes no sólo compiten entre sí, sino que cooperan, como ocurre entre las redes de información y propaganda chechena e islamista, ya que en multitud de ocasiones comparten flujos informativos y nodos. Por el contrario, la red de medios digitales rusos, entendida aquí como aquella formada por medios cuyo centro de interés principal son contenidos relativos a la actualidad rusa, entraría en competencia con las anteriores, ya que sus metas y objetivos son generalmente antitéticos. Como se ha mencionado, Kavkaz Center es inaccesible en todo el territorio de la Federación Rusa, y de entre los medios digitales de cierto impacto sólo es utilizado como fuente, y esporádicamente, por un puñado de medios opositores como Novaya Gazeta, Ekho Moskvy o Yezhednevny Zhurnal, por lo que debido a tal situación de marginalidad no hemos considerado la elaboración de un diagrama descriptivo. Las referencias a Kavkaz Center en estos medios no están, desde luego, exentas de crítica pero, en ocasiones, se refieren a la agencia para recoger declaraciones de los representantes del Emirato del Cáucaso, lo que les ha acarreado no pocos enfrentamientos con las autoridades rusas, sobre todo tras el endurecimiento, en 2014, de la ley contra las actividades extremistas. 5.2.3. La comunidad virtual de Kavkaz Center . Uno de los fenómenos culturales relativos al sistema de redes de medios de comunicación, que merece ser tenido en cuenta en nuestro trabajo, es la construcción de comunidades virtuales. Unas comunidades 318 que, en palabras de Wellman (2001), son “networks of interpersonal ties that provide sociability, support, information, a sense of belonging and social identity” (p. 228) y se organizan alrededor de los diferentes nodos y de la propia red como unidad, más aún a través de aquellas que permiten una participación directa gracias a 318 Resulta de interés resaltar que, si bien la relación entre los nodos de una red de medios reside en el flujo de información que se intercambia, en una comunidad –también en las virtualesno sólo el intercambio de conocimientos es fundamenta, sino también la comunión entre sus miembros (Flichy, 2003).
260 Adrián Tarín Sanz las publicaciones libres, los foros de debate, los chats o los enlaces a redes sociales. En las comunidades virtuales u online, que por sus características rompen el espacio geográfico, “individuos y organizaciones [pueden] interactuar de forma significativa en la que se ha convertido, literalmente, en la telaraña mundial de la comunicación interactiva” (Castells, 2005, p. 427). De esta manera, “la reducción de la fricción del espacio, combinada con el acceso a una gran población heterogénea, facilita la capacidad de los individuos para crear relaciones que resultaban imposibles anteriormente” (Hampton, 2011, p. XX). Unido a la potencial ruptura de las barreras geográficas, la mejora en la capacidad de creación colectiva como valor social puede ser otra de las aportaciones trascendentales de las comunidades virtuales, como las wikis o las webs peer to peer (Casacuberta, 2003). Las comunidades virtuales, como cualquier otra agrupación, genera entre sus integrantes un sentimiento de pertenencia común a un proyecto, es decir, una determinada identidad. La comunión de ideas, de formas de lenguaje, de significaciones sociales o de cogniciones, puede articular a los miembros en torno a la comunidad, dotándolos de unas señas de identidad que, en algunos casos de comunidades virtuales, son representadas también en la realidad física. 319 Al igual que las redes, estas comunidades acaban programándose en función de unas metas, pero también de una estética, y la adopción de los cánones elaborados por la comunidad resultan definitorios para su pertenencia y supervivencia. Así, la identidad no deja de ser un constructo social, “un proceso por el cual el sujeto se constituye y se transforma, asimilando o apropiándose de aspectos, atributos o rasgos de lo que lo rodean” (Frigerio, 2004, p. 147). No obstante, en torno a las identidades en línea se han generado intensos debates expresados a menudo en términos de integrados y apocalípticos, generalmente sobre las oportunidades y desventajas de las relaciones virtuales respecto a las físicas. Por lo general, las investigaciones que contemplan con 319 Posiblemente en la comunidad virtual de Kavkaz Center el elemento que cohesiona al grupo es el ideológico, pero existen otras comunidades en línea que se organizan en torno a otros elementos, como el lenguaje o el sentido del humor. Las comunidades de usuarios nacidas en los foros de discusión “4chan.org” y de su versión española “forocoches.com”, no comparten una ideología determinada, sino que manifiestan su identidad a través de una estética y de un léxico determinado. Son, en definitiva, “estos patrones estables de significados sociales, manifestados a través del discurso prolongado de un grupo, lo que permite a los participantes imaginarse a ellos mismos como parte de una comunidad” (Baym, 2003, p. 83).
261 El ruso étnico como enemi go del Islam cautela el mundo virtual consideran que existe una disminución proporcional entre el tiempo dedicado a las relaciones sociales cara a cara y a las mediadas por ordenador, con consecuencias negativas para la sociabilidad (Putnam, 2000; Nie y Erbring, 2000). Sin embargo, dado que la agregación de intereses ya no puede basarse en una situación estructural común, al producirse una transformación “informacional” del sistema productivo, ni tampoco se produce ya una convivencia en el mismo entorno geográfico -como las fábricas o las tabernas obreras-, las comunidades en Internet alrededor de códigos culturales e intereses compartidos pueden ser un sustituto o complemento de esos entornos, propiciando un escenario adecuado para la transformación social y la organización de los movimientos sociales (Candón Mena, 2011). Igualmente, la facilidad que la comunicación mediada por ordenador concede a la creación de identidades falsas es objeto de discusión, más aún en chats y foros, como el que posee Kavkaz Center en su versión rusa. No obstante, y puesto que las identidades son constructos, también en Internet, la excesiva atención sobre la correspondencia entre la “identidad real” y la “identidad virtual” puede en ocasiones ser estéril. Los nicks empleados en estas comunidades virtuales y su actividad en ellas también son indispensables en el proceso de construcción de identidades, de las personalidades cibersociales, ya que sobre ellos también pesan unas determinadas características personales – idénticas a la física, potenciando algunos aspectos de la física o completamente falsasque generan una reputación reconocida por toda la comunidad (Mayans i Planells, 2002). Así, estas identidades virtuales, ficticias o no, actúan con patrones similares sobre la comunidad en línea que las identidades reales sobre la comunidad física. 320 Esta debilidad asociada a la identidad virtual -ya que es construida de manera más consciente y, por tanto, puede oscilar y potenciar determinados aspectos intencionalmente-, o en términos “baumanianos”, estas identidades líquidas, son vistas también como signo de liberación frente a la “realidad” física (Burnett y Marshall, 2003). En el caso de la comunidad virtual de Kavkaz Center, usuaria habitual no sólo de los contenidos informativos y propagandísticos de la web sino también de su 320 No obstante, establecer identidades virtuales supone una dificultad añadida, ya que la audiencia internauta es fragmentada y existen diversas formas de aproximarse a la web, debido a la multiplicidad de usos de la red de redes (Burnett y Marshall, 2003).
262 Adrián Tarín Sanz foro de discusión y de otros nodos de las redes digitales islamistas y chechenas, la identidad construida, según la clasificación enunciada por Castells (2003b), podría enmarcarse dentro de las “identidades de resistencia”. Éstas están generadas por aquellos actores que se encuentran en posiciones/condiciones devaluadas o estigmatizadas por la lógica de la dominación, por lo que construyen trincheras de resistencia y supervivencia basándose en principios diferentes u opuestos a los que impregnan las instituciones de la sociedad (p. 36). La agencia de noticias Kavkaz Center presenta una imagen ajena a la oficialidad y al discurso hegemónico occidental y ruso, generando una identidad con rasgos similares a otras comunidades ideológicamente dispares, como los grupos antiglobalización, medios de contrainformación y otros movimientos sociales que apuestan por una estrategia comunicativa alternativa. Precisamente, las identidades de resistencia, actúan sobre el “proceso de formación/información” a través de dos canales: “introduciendo nuevos mensajes en los medios de comunicación dominantes”, como sucede cuando Kavkaz Center es citada en los principales medios de comunicación occidentales gracias a la publicación de declaraciones oficiales de la guerrilla y otros materiales exclusivos; y “creando un sistema de medios alternativos susceptible de llegar a la gente mediante redes horizontales de comunicación, escapando al control de los grupos mediáticos empresariales” (Castells, 2003b, p. 187), es decir, la propia existencia de la agencia. La fuerza de las comunidades, posean o no una identidad de resistencia, reside en su capacidad para dar vida, reproducir y en ocasiones transformar las redes en las que participan. De esta manera, formar parte de la comunidad digital de Kavkaz Center, sentirse parte de este proyecto común, fideliza a sus usuarios y, en ocasiones, se convierte en un verdadero centro de participación y formación religiosa e ideológica. La generación de una audiencia convencida y militante, de una comunidad, facilita la aceptación de los contenidos propagandísticos, así como la asunción de los imaginarios proyectados en torno a la consideración del “ruso étnico” como enemigo del Islam. Más allá de esbozar algunos apuntes sobre la comunidad virtual generada en torno a Kavkaz Center, realizar un perfil sociológico de las individualidades que la componen o que acceden a la versión inglesa de la agencia resulta complicado. En primer lugar, debido a que las estadísticas exactas de acceso al
263 El ruso étnico como enemi go del Islam sitio sólo son conocidas por los administradores de la web, quienes por su política de privacidad de datos, acentuada dadas las persecuciones políticas ya relatadas, no difunden información acerca de los perfiles de sus usuarios. Igualmente, las herramientas informáticas que permiten mediciones de acceso sobre sitios web ajenos no presentan datos fiables. Los programas “Alexa” y “Similarweb”, dos de los gestores de estadísticas web más populares en el ciberespacio, recogen para sus informes sólo una muestra aleatoria de los usuarios que acceden a los portales analizados, pudiendo ofrecer únicamente los datos de aquellos que tengan instalada en su navegador la barra de herramientas (toolbar) de cada programa. 321 Por otro lado, existen tanto una profusa producción investigadora como proveniente de think-tanks o administraciones políticas acerca de los perfiles sociológicos de los “terroristas islamistas” (Precht, 2007; Sageman, 2008; Cano Paños, 2009), así como de los consumidores y mensajes relacionados con webs próximas al “terrorismo yihadista” (Renfer, M. A. & Haas, H. S., 2008; Stenersen, 2008). Estos estudios, aunque de valía e interés, tampoco pueden ser empleados para nuestro propósito, ya que no todos los miembros de la comunidad virtual de Kavkaz Center pueden ser incluidos entre quienes usan la lucha armada como opción política. En este sentido, Herbert (2009) advierte de la “plasticity of the islamic activist”, referidas a las identidades transversales, a veces incluso contradictorias, de los militantes islamistas. De hecho, “the views of a single Islamic activist or movement can cross-cut the intelligence categories of violent/nonviolent, political/apolitical, and so on, repelling the application of a single label” (p. 396). 321 A pesar de las reservas mostradas en torno a estos gestores, presentamos los datos orientativos ofrecidos en los informes solicitados sobre la versión inglesa de Kavkaz Center durante enero de 2014. “Alexa”, por su parte, indica que el acceso por sexos es desigual, permaneciendo sobrerrepresentados los varones por encima de las mujeres. Por países, los usuarios que más visitan la agencia provienen de Azerbaiyán (38,4%), Austria (11%), Ucrania (10,5%), Alemania (7%), Suecia (5,4%), Francia (5,4%), Estados Unidos (3,4%), Turquía (2%), Reino Unido (1,7%) e Indonesia (0,8%). Por otro lado, “Similarweb” indica que el acceso mayoritario procede de Austria (17,19%), Francia (11,48%), Rusia (9,16%), Bélgica (6,51%) y Ucrania (6,33%). Como se puede comprobar los datos estadísticos difieren, aunque conservan en las primeras posiciones algunos países comunes (Austria, Francia y Ucrania). De conceder algún valor a estos informes, sería interesante tener en consideración que la mayor parte de los usuarios procede de países occidentales y tradicionalmente de mayoría cristiana, frente a los países musulmanes, que quizá no acceden o utilizan la versión en árabe y turco.
264 Adrián Tarín Sanz La combinación de ambos aspectos –dificultad de encontrar herramientas que aporten estadísticas sólidas y una plasticidad propia del activismo islamista que complica la posibilidad de realizar símilesimpide la realización de un perfil exclusivo del usuario de Kavkaz Center. No obstante, existen algunos patrones comunes en el activismo islamista virtual que pueden resultar de utilidad. La difusión de informaciones de interés para la comunidad islámica como las que ofrece la agencia norcaucásica tiene una mayor acogida entre las jóvenes generaciones de musulmanes, quienes potencialmente utilizan con mayor frecuencia este canal (Ryan, 2007). De la misma manera, tanto Anderson y Eickelman (2003), como Lerner (2010), afirman que el perfil sociológico del activista islamista virtual no difiere a grandes rasgos del perfil del activista político occidental. Es decir, “younger, better educated, more likely to be student or full time employed, have more general interest in politics and previous protest experience, are strongly embedded in formal organizational networks, and display stronger levels of some group-based anger” (Van Laer, 2010, pp. 411-412). La caracterización del activista político virtual, sea islamista o no, como joven e instruido, coincide con los resultados del estudio realizado por Sanaktekin, Asanbay y Gorculu (2013) en Turquía, quienes concluyen que la población que alcanza mayores niveles educativos utiliza con mayor frecuencia Internet para obtener información religiosa.
265 El ruso étnico como enemi go del Islam CAPITULO 6: METODOLOGIA Y RESULTADOS Las preguntas que no podemos contestar son las que más nos enseñan. Patrick Rothfuss, El temor de un hombre sabio. 6.1. METODOLOGÍA 6.1.1. Hipótesis general de partida, pregunta de investigación, universo y métodos. Como se ha expuesto anteriormente (Capítulo 4, apartado 4.5.), el diseño de propaganda hacia el exterior durante los conflictos de Chechenia ha sido una de las políticas de guerra a las que el Kremlin ha dedicado mayores esfuerzos. A raíz de los atentados contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono en Washington, el gabinete de Vladimir Putin potenció el discurso que situaba a la guerrilla islamista chechena como parte de una red terrorista global. Aprovechando la “guerra contra el terror” declarada por Estados Unidos contra determinado islamismo armado, simplificado en la imagen totalizadora de Al-Qaeda, las autoridades rusas iniciaron un acercamiento diplomático hacia la administración Bush, haciendo del 11S una reivindicación de la enérgica batalla rusa contra “el terrorismo checheno” (Lapidus, 2002). Nuestro trabajo propone como hipótesis de partida una visión complementaria a este fenómeno, que presta atención a la propaganda exterior de la guerrilla islamista chechena. Al tiempo que desde el Kremlin se insistió en las supuestas conexiones de la resistencia con otras organizaciones yihadistas, desde algunos canales de comunicación afines a la causa independentista
272 Adrián Tarín Sanz relevancia para el establecimiento de la imagen del “ruso étnico” como rival de los fundamentos islámicos. Por ello, distinguimos entre tres categorías de contenidos: con “relación directa”; con “relación indirecta” y “sin relación” con la construcción del imaginario comentado; las cuales están compuestas por subcategorías temáticas. 6.2.2. Relación directa con el imaginario kaffir del “ruso étnico”. Para el establecimiento de la categorización de tópicos, como se ha expuesto, hemos utilizado como criterio el grado de contribución a la construcción del imaginario del ruso étnico como enemigo del Islam. Para ello, hemos tomado cada entrada de manera holística y relacional, teniendo en cuenta no sólo su temática, sino también su léxico, imágenes, contenidos asociados, antecedentes y otras significaciones que implican los contenidos. De esta manera, hemos considerado como contenidos que mantienen una relación directa con la construcción del imaginario kaffir en el “ruso étnico” aquellos artículos que: • Enuncian relaciones de amistad entre Rusia y los “enemigos del Islam”, como Israel 324 o Estados Unidos, sobre todo a raíz de la “guerra contra el terror” patrocinada por George W. Bush 325 y aprovechada por Vladimir Putin para legitimar ante la comunidad internacional su intervención en Chechenia. Para una audiencia angloparlante, fragmentada e internacional, interesada en cuestiones políticas y religiosas, y en cuyo imaginario Estados Unidos e Israel representan el origen de todos los males que adolece la umma, la recepción de este tipo de contenidos son fundamentales en la labor de apropiación de significados clave para la manufacturación del consenso, debilitando la extendida creencia que presenta a la Federación Rusa como aliado del mundo islámico gracias a sus relaciones de cooperación con la Liga Árabe y otros gobiernos musulmanes. • Exponen ataques provocados o sufridos por Rusia y cuyo contenido se encuentra construido con una retórica y discurso religioso, como es el caso de 324 “Pro-Israeli Kremlin”, Kavkaz Center, 18 de enero de 2002. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/01/18/214.shtml# 325 “Confrontation”, Kavkaz Center, 1 de diciembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/12/01/57.shtml
273 El ruso étnico como enemi go del Islam aquellas entradas que denuncian islamofobia en la Federación 326 o que critican la ausencia de religiosidad en las prácticas de los chechenos pro-rusos alineados con Kadýrov. 327 • Suponen una suerte de boletín o parte de guerra suministrado por elementos de la guerrilla islamista, en los que se describen las operaciones militares, generalmente exitosas, llevadas a cabo por la resistencia chechena, y que sirven, además, como contrapunto de la versión rusa de los combates, quienes son representados como enemigos y derrotados. 328 • Seleccionan y enfatizan aspectos beneficiosos, positivos o victimizantes del pueblo checheno o de otros pueblos islámicos del Cáucaso Norte, 329 en ocasiones como contraste de la pretendida “naturaleza criminal” rusa. • Exponen operaciones militares rusas o ejecutadas por el gobierno de Kadýrov –a quienes nombran constantemente como “marionetas” rusas-, generalmente presentadas como actos criminales y agresiones, a diferencia de las acciones militares propias. 330 • Denuncian la persecución que soporta la propia agencia por parte de las autoridades rusas, 331 extendiéndola a todo el movimiento de liberación checheno. • Difaman a los rusos étnicos, sus hábitos y estilos de vida, presentándoles como parte de una sociedad en decadencia. 332 326 “Islamophobia of uncircumcised Putin”, Kavkaz Center, 21 de noviembre de 2002. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/11/21/643.shtml 327 “Kadyrov’s satan”, Kavkaz Center, 15 de Agosto de 2004. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/08/15/3099.shtml 328 “Invaders counted up Chechen fighters”, Kavkaz Center, 27 de septiembre de 2003. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/09/27/1707.shtml 329 “Think not of those… as dead”, Kavkaz Center, 15 de abril de 2004. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/04/15/2780.shtml 330 “Kremlin committing genocide against Chechens…”, Kavkaz Center, 5 de enero de 2004. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/01/05/2236.shtml 331 “Access to Kavkaz Center website denied for F.S.B.”, Kavkaz Center, 29 de septiembre de 2003. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/09/29/1714.shtml 332 “Army of schizophrenics and AIDS carrier”, Kavkaz Center, 18 de enero de 2004. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/01/18/2288.shtml
274 Adrián Tarín Sanz 6.2.3. Relación indirecta con el imaginario kaffir del “ruso étnico”. En esta categoría hemos incluido aquellos contenidos que, si bien en su literalidad no expresan la enemistad entre el Islam y el ruso étnico, pueden interpretarse como producto de una política más amplia de construcción de imaginarios, mostrando a la propia agencia como medio afín a los intereses de la comunidad islámica. De esta manera, puede establecerse una relación lógica en los usuarios que acceden a la versión inglesa, expresada bajo la fórmula “puesto que Kavkaz Center cuenta la verdad sobre nuestra comunidad global cuando informa sobre ella, también lo hará en sus publicaciones sobre el Cáucaso Norte”. Este tipo de contenidos ejercen una acción relacional, y no pueden entenderse en toda su complejidad como textos aislados, sino por su interacción con otros discursos de la web. Promueven el imaginario kaffir en su interdependencia con otros, en un plano simbólico. Así, en esta categoría hemos incluido informaciones: • Relacionadas con la guerra de Afganistán o la guerra de Iraq, acontecimientos del mundo real y de la agenda pública islámica, y cuya publicación dota de una mayor legitimidad a la agencia para luego vincular el conflicto checheno a la yihad internacional. Igualmente, también se encuentran bajo esta categoría aquellas entradas de interés expreso para el islamismo internacional, esto es, por ejemplo, entrevistas con líderes de organizaciones armadas como Bin Laden, 333 o mensajes de líderes políticos como el mullah Omar 334 . En este sentido, otros de los contenidos incluidos son los relativos a la deriva del islamismo global 335 o a la teoría política del Islam. 336 • Críticas a los principales enemigos del Islam, como Estados Unidos 337 o Israel, algunas de ellas utilizando una retórica antijudía característica de algunos islamismos, así como cuestionando la veracidad del holocausto. 338 333 “Everything is ok with sheikh”, Kavkaz Center, 12 de diciembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/12/12/122.shtml. 334 “Message from Mullah Omar to the Muslim Ummah”, Kavkaz Center, 10 de diciembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/12/10/116.shtml. 335 “Every Muslim has the right to fight for the idea”, Kavkaz Center, 10 de diciembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/12/10/115.shtml. 336 “Bases of political system in Islam”, Kavkaz Center, 04 de diciembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/12/04/74.shtml. 337 “The Pentagon will study hutting mice”, Kavkaz Center, 01 de diciembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/12/01/63.shtml.
275 El ruso étnico como enemi go del Islam • Que exponen críticas realizadas contra Rusia desde una perspectiva laica o acciones interpretadas negativamente de la política exterior o interior rusa en las que se ven envueltos pueblos no islámicos. Dichos contenidos han sido incluidos en la presente categoría, ya que su relación con el imaginario kaffir del ruso étnico no se expresaba de manera directa. Nos referimos, por ejemplo, a textos que analizan la pérdida de poder de Rusia en la carrera espacial 339 o frente a Estados Unidos en Georgia. 340 6.2.4. Sin relación con el imaginario kaffir del “ruso étnico”. En esta categoría están incluidas aquellas entradas que no tengan relación con el imaginario descrito, o cuya relación sea cuestionable. Nos referimos, en este sentido, a aspectos de la política interior de Georgia 341 o a un accidente marítimo en Turquía, 342 entre otros. Categoría D efinición Tópicos Relación directa con el imaginario kaffir del ruso étnico. Entradas que directamente o en el plano simbólico inducen a considerar al ruso étnico como enemigo del Islam, bien por su relación con otros enemigos, bien por sus propias políticas y naturalezas. Situar en un plano de equivalencia a Rusia, EEUU e Israel. Criminalización de la sociedad y valores rusos. Información de los crímenes rusos y de las victorias chechenas. Expresión positiva de lo checheno/norcaucásico. Ataque s contra la agencia. Casuísticas. Relación indirecta con el imaginario kaffir del ruso étnico. Entradas que contribuyan a la construcción del imaginario dado por su relación con otros contenidos directos o imaginarios explícitos, y no por sí mismos. In formaciones de interés para el islamismo internacional. Críticas a los enemigos del Islam. Casuísticas. Sin relación con el imaginario kaffir del ruso étnico. Entradas que no contribuyen a imaginar al ruso étnico como enemigo del Islam, o cuya relación con este imaginario sea demasiado débil. Casuísticas. 338 “Israel – stronghold of the terror”, Kavkaz Center, 16 de enero de 2002. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/01/16/200.shtml. 339 “Russian space industry is kicking the bucket”, Kavkaz Center, 29 de diciembre de 2002. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/12/29/745.shtml. 340 “In Russian they are talking about the dismembering of Georgia”, Kavkaz Center, 24 de febrero de 2002. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/02/24/259.shtml. 341 “Against CIS and UNITED NATIONS”, Kavkaz Center, 24 de diciembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/12/24/160.shtml 342 “Varyag sailed away forever”, Kavkaz Center, 21 de noviembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/11/21/25.shtml
276 Adrián Tarín Sanz 6.2.5. Descripción de la agenda de Kavkaz Center . Los acontecimientos del “mundo real” como reguladores de contenidos. Como puede comprobarse en la gráfica [Fig. 6.2.5. (2)] la distribución de las tres categorías es desigual, variando numéricamente en determinados periodos y dificultando el establecimiento de un patrón constante de publicación. Durante algunos meses la web no actualizó sus contenidos o redujo notablemente la cantidad de los mismos. No obstante, podemos apreciar algunos resultados valorables, como el hecho de que el número de entradas que sostienen una relación directa con el imaginario del ruso étnico como enemigo del Islam duplica al resto en los tres años estudiados [Fig. 6.2.5. (1)]. Fig. 6.2.5. (1) Total de publicaciones por categoría. Igualmente, también apreciamos aspectos relevantes en la cantidad de entradas publicadas, que repercuten directamente en las formas de construir el imaginario dado. Así, observamos que, desde el comienzo de la muestra hasta diciembre de 2002, la cantidad de entradas es menor a las publicadas entre enero de 2003 y septiembre de 2004, del mismo modo que, en ocasiones, durante algunos meses no se realiza ninguna publicación. Factores determinantes para evaluar el volumen de entradas publicadas en este periodo pueden ser los obstáculos de la diplomacia y los hackers rusos a la agencia para su normal funcionamiento (Capítulo 5, apartado 5.1.4). No obstante, también puede deberse a la propia capacidad operativa de la página para publicar una mayor cantidad de contenidos. Como se ha comentado, en octubre de 2002, y como consecuencia de la cobertura que la agencia dio a los sucesos de Nord- Ost, Kavkaz Center encontró severos problemas para funcionar con normalidad, 0 500 1000 1500 2000 2500 Directamente relacionados Indirectamente relacionados Sin relación
277 El ruso étnico como enemi go del Islam Fig. 6.2.5. (2). Descripción de la agenda en función de la construcción del imaginario estudiado. 0 20 40 60 80 100 120 140 sep-01 dic-01 mar-02 jun-02 sep-02 dic-02 mar-03 jun-03 sep-03 dic-03 mar-04 jun-04 sep-04 Directamente relacionado Indirectamente relacionado Sin relación
278 Adrián Tarín Sanz teniendo que padecer largos periodos de inactividad que finalmente desencadenaron en el cambio de dominio de “kavkaz.org” al actual “kavkazcenter.org”. De hecho, durante el mes de noviembre de 2002 el servicio estuvo interrumpido más de la mitad del mes. 343 Observando la descripción de la agenda [Fig. 6.2.5. (2)], descubrimos que durante noviembre de 2002 se publicaron 10 entradas más que en el mes anterior (57 en octubre, 67 en noviembre), 344 que apenas sufrió inactividad. Igualmente, y como puede comprobarse combinando la gráfica de descripción de la agenda [Fig. 6.2.5. (2)] con el cronograma de publicaciones posterior al hackeo ruso iniciado tras la toma del teatro Dubrovka [Fig. 6.2.5. (3)], observamos cómo periodos en los que la agencia ha sufrido breves o ningún ataque pueden tener un índice de publicación menor que otros en los que ha sido gravemente hackeada, lo que refuerza la opción de que durante los primeros años de la muestra Kavkaz Center poseía una capacidad menor de publicación, no sólo por presiones externas, sino por su propia inactividad interna. A pesar de la tendencia ascendente que puede observarse en la primera mitad de la gráfica descriptiva de la agenda, en el mes de enero de 2003 y, sobre todo, a partir de abril y hasta agosto, se producen desconexiones intermitentes de los servidores a propósito de la “crisis lituana” (Capítulo 5, apartado 5.1.4.), que interrumpen el ritmo progresivo de publicaciones. Fruto de esta situación, se produce la bajada del mes de julio, durante el cual no se produce ninguna publicación. 345 A partir de agosto y hasta el final de la muestra, el número de publicaciones se mantiene en cifras altas. Hasta el momento hemos descrito, en base a la muestra, dos factores que han ejercido una importante influencia sobre la construcción de la agenda y que responden a dos de los elementos que señalaban Shoemaker y Reese 343 “Violations of journalists’ rights in Chechnya – November 2002”, Prague Watchdog, 18 de enero de 2003. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.watchdog.cz/?show=000000-000003-000002- 000025&lang=1. 344 Para contrastar la posibilidad de que la reducción de publicaciones durante los primeros meses de la muestra se deba más a la incapacidad de la propia agencia para producir contenidos que a la persecución sufrida, hemos comparado los resultados de ambos meses en la versión inglesa con los de la versión rusa. En este sentido, la versión original presenta un 27,18% de contenidos en octubre, y un 72,82% en noviembre del total de ambos, una estadística aún más pronunciada que en la versión inglesa. 345 “Kavkaz Center reopens, Russia F. M. enraged”, Kavkaz Center, 09 de Agosto de 2003. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/08/09/1490.shtml
279 El ruso étnico como enemi go del Islam (1996): la organización del medio, sobre el que hemos señalado su posible falta de capacidad para soportar un ritmo constante durante sus primeros años, y los acontecimientos del mundo real, como la censura sobre la web. No obstante, también existen otros acontecimientos del mundo real que afectan no sólo a su cantidad, sino también a la temática de los contenidos en sí, como las intervenciones occidentales en Afganistán e Iraq. 346 Desde noviembre de 2001 hasta abril de 2002, periodo en el que la publicación de contenidos sobre la Fig. 6.2.5. (3). Volumen de publicaciones durante el hackeo tras Nord-Ost. 346 Cabe plantear la hipótesis de que la cobertura de estos conflictos se deba más al contagio de otras agendas mediáticas influyentes e islámicas, como Al-Jazeera, que a la influencia de la agenda pública islamista. Sin embargo, si bien aceptamos que Al-Jazeera alcanzó sus mayores cotas de popularidad gracias a la cobertura de las guerras de Afganistán y, sobre todo, de Iraq (el-Nawawy e Iskandar, 2003; Seib, 2005), y que su actividad contribuyó a generar una agenda homogénea en el mundo árabe (Lynch, 2006), existen multitud de temas que componen la agenda de los grandes medios musulmanes que no tienen cabida en Kavkaz Center, como la corrupción de los gobiernos árabes, la poligamia, la homosexualidad o la apostasía (el-Nawawy e Iskandar, 2002), o cuya cobertura es anecdótica, como el conflicto palestino-israelí (Nisbet et. al., 2004; Lynch, 2006). Así, pues, parece más acertado considerar que el aumento de los contenidos “indirectamente relacionados” con el imaginario del “ruso étnico” como enemigo del Islam en Kavkaz Center, puede deberse más a la irrupción de algunos acontecimientos del “mundo real” que forman parte de la “agenda pública islamista”, que al contagio de otras agendas mediáticas. No obstante, ello no significa que Kavkaz Center no recurra a otros medios de comunicación a la hora de elaborar sus contenidos, tanto en lo referente al conflicto norcaucásico – principalmente Prague Watchdog y Daymokh (Capítulo 5, apartado 5.2.2.)- como a la guerra de Afganistán o Iraq. Así, para estos últimos, se vale tanto de medios de comunicación occidentales (Capítulo 6, apartado 6.3.8.), como de la web islamista Azzam.com (Capítulo 2, apartado 2.1.3.) o de reporteros en plantilla bajo pseudónimo, como Musa Stown, Jean Tekey o Hatu Hamidov. 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Publicaciones
280 Adrián Tarín Sanz guerra afgana se mantiene al alza, se invierte la tendencia favorable a los contenidos “directamente relacionados” con el imaginario del ruso étnico como enemigo del Islam frente a los “indirectamente relacionados” [Fig. 6.2.5. (4)]. De esta manera, un acontecimiento del mundo real altera el foco de la agenda, centrado habitualmente en el Cáucaso Norte, con el objetivo de reforzar su posición de agencia defensora de las cuestiones de interés para la umma. Un hecho como la guerra de Afganistán, dada su trascendencia para el mundo islámico, se convierte en un evento que necesariamente perturba el curso normal de la agenda de Kavkaz Center y sobre el que debe enfatizarse, más aún para cumplir su pretensión de erigirse en portavoz del “verdadero islamismo” en la zona y dotarse de credibilidad ante su comunidad. Ninguna agencia islámica que se precie, aunque su proyección sea regional, puede obviar los acontecimientos de Afganistán tras el 11S. Además de para la construcción de su propia imagen como agencia islámica, esta alteración táctica de la agenda contribuye a la consecución de la estrategia ideológica del medio, vinculando a Rusia con la Alianza del Norte, 347 facción colaboracionista con Occidente, y publicando bajo un mismo espacio contenidos, tanto del conflicto afgano, como del norcaucásico, estableciendo así enlaces simbólicos. Fig. 6.2.5. (4). Volumen de publicaciones durante los primeros meses de la guerra de Afganistán. 347 “Russian trace in Afghanistan”, Kavkaz Center, 21 de noviembre de 2001. Consultado el 17 de mayo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2001/11/21/27.shtml 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 noviembre 2001-abril2002 Directamente relacionado Indirectamente relacionado Sin relación
281 El ruso étnico como enemi go del Islam Circunstancia similar ocurrió en marzo de 2003, mes en el que comenzó la invasión norteamericana de Iraq. Durante ese mes, y como comprobamos en la descripción gráfica de la agenda [Fig. 6.2.5. (2)], aunque el volumen de contenidos “indirectamente relacionados” no supera a los “directamente relacionados”, sí que se produce un aumento considerable respecto a periodos anteriores. Mientras que los contenidos “directamente relacionados” aumentan alrededor de un 16% de febrero a marzo, los “indirectamente relacionados” lo hacen un 116%. Este crecimiento se debe tanto al progresivo aumento en el número de contenidos publicados, y que ya se ha comentado, como al estallido de la guerra de Iraq, al ser esta de interés para la comunidad islámica. 6.2.6. Conclusiones a la descripción de la agenda de Kavkaz Center. El análisis de la construcción de la agenda mantiene una estrecha vinculación con la producción de imaginarios. El modo en el que los medios de comunicación diseñan los contenidos que van a ser publicados en sus respectivos espacios contribuye a la propagación de unas determinadas representaciones y a la ocultación de otras. En concreto, Kavkaz Center, durante el periodo estudiado, basa la mayor parte de su actividad en difundir una imagen del “ruso étnico” como enemigo del Islam, hecho que se ve reflejado en la descripción gráfica de su “agenda mediática”. No obstante, como se ha expuesto, en ocasiones la táctica habitual –la publicación mayoritaria de contenidos directamente relacionados con el imaginario estudiadopuede cambiar en función de diferentes factores con el objetivo de mantener la estrategia del medio a largo plazo. Por ello, hemos descrito los diferentes elementos que influyen en la construcción de la agenda. Algunos sólo han podido ser apuntados, debido a las propias características de la agencia, cuya actividad ha sido declarada ilegal en varios países y que obliga a los gestores y participantes del medio a extremar las medidas de seguridad, cuando no a ocultar sus identidades. Para el análisis de la construcción de la agenda de Kavkaz Center, se han tenido en cuenta los cinco ejes expuestos por Shoemaker y Reese (1996): el periodista, sus rutinas productivas, la organización del medio, las agendas externas (“agenda política” y acontecimientos del “mundo real”) y la ideología
288 Adrián Tarín Sanz inspiration among Russian artists, writers, filmmakers, and singers. The Chechen blood has become a cementing solution for the entire Russian nation, united around the «national idea» of subduing Ichkeria. Headed by czar the vampire, Russia turned into a vampire country long time ago. 357 Este discurso esotérico no es exclusivo de Kavkaz Center, sino que hunde sus raíces en una retórica religiosa arraigada en el islamismo moderno y que sitúa a Occidente en un plano satánico y diabólico (Buruma y Margalit, 2005), y que permite que la crítica hilarante sea consentida con normalidad por los receptores de los mensajes. Así, no sólo tiene cabida la teoría de que “el ruso se alimenta de sangre chechena”, sino que en diferentes textos se acusa a Vladimir Putin de ser un siervo del diablo; 358 o se realiza un estudio fonológico de dudosa rigurosidad en la que se afirma que la palabra “Putin” recuerda conceptualmente a las palabras “miserable, quiet, dull, dark, sad, weak, and short”, mientras que “Basayev” se asocia a “courageous, brave, big, majestic, good, loud, harsh, bright, strong, active, quick, mobile, short, and mighty” y Ben Laden a “safe, cheerful, bright, quick, mobile, and short”. 359 En este sentido, también podemos incluir un artículo en el que a partir de una fotografía (Fig. 6.3.2.) se “prueba” la posesión demoníaca sufrida por Putin al “intuírsele” dos cuernos a punto de salir de su frente. 360 Fig. 6.3.2. Fotografía que para el autor del artículo alojado en Kavkaz Center probaría la presencia de cuernos demoníacos en la frente de Putin. 357 “Chechens are donors of the world politics”, Kavkaz Center, 31 de marzo de 2003. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/03/31/1144.shtml 358 “In defense of Putin”, Kavkaz Center, 27 de febrero de 2003. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/02/27/1270.shtml 359 “Putin means dark, sad, weak and dull”, Kavkaz Center, 11 de marzo de 2003. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/03/11/1000.shtml 360 “About Purin’s horns”, Kavkaz Center, 30 de marzo de 2003. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/03/30/1111.shtml
289 El ruso étnico como enemi go del Islam Como se ha expuesto, la villanización del “ruso étnico” no es sólo la de los ciudadanos, sino también la de sus instituciones y representantes, más concretamente sobre los aparatos policiales y militares, así como del gobierno de la Federación. De esta manera, practically all, who enters today into the ruling bosses of Kremlin regime, are killers. They all spilled the blood of innocent people, all of them are liars, they are all Nazis, rusists, they all are hypocrites - here are their true features”. 361 En los artículos “Squeeze imperial attitude out of the people” 362 y “State gang formations”, 363 Kavkaz Center también relaciona a las autoridades rusas con los movimientos neonazis urbanos. Asimismo, el ejército es considerado un espejo de la sociedad rusa, y desde la agencia se acusa a los soldados de volver del frente esquizofrénicos y enfermos de sida 364 o de regresar alcoholizados. 365 Por último, se realiza un uso político de la Historia (Capítulo 1, apartado 1.2.5.), en este caso de las disputas pretéritas entre chechenos y rusos, cuyo fin es alimentar la criminalización del “ruso étnico”. Mientras que, a menudo, las guerras decimonónicas son empleadas con el objetivo de construir el frame del héroe (Capítulo 6, apartado 6.3.3.), los recuerdos del pasado soviético son utilizados con una doble función: denunciar la represión infligida por los rusos a lo largo de sus diferentes gobiernos, por un lado, y por otro vincular a la Rusia actual con el ateísmo y el mayor hito de la yihad del siglo XX: la victoria ante la Unión Soviética en Afganistán (Capítulo 2, apartado 2.1.2.). En ocasiones, incluso, Kavkaz Center considera que “Putin’s Russia has surpassed the demonized by history Stalin era of its existence”, ya que “at least back then they were trying to maintain the likeness of legality, when they were 361 “All of them are killers and Nazis”, Kavkaz Center, 17 de enero de 2002. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/01/17/202.shtml 362 “Squeeze of imperial attitudes out of the people”, Kavkaz Center, 14 de junio de 2003. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/06/14/1423.shtml 363 “State gang formations”, Kavkaz Center, 16 de junio de 2003. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/06/16/1445.shtml 364 “Army of schizophrenics and AIDS carriers”, Kavkaz Center, 18 de enero de 2004. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/01/18/2288.shtml 365 “Zombies returning to Russia from Chechnya”, Kavkaz Center, 30 de noviembre de 2003. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/11/30/2055.shtml
290 Adrián Tarín Sanz committing atrocities against their own citizens”. 366 De igual forma, la agencia traza una historia de las relaciones islámico-rusas en el Cáucaso a través de tres Vladimir que, según el texto, inician y terminan un imperio: el príncipe Valdimír, que forzó a la cristiandad a miles de musulmanes; Lenin, ateo sacrílego; y Putin, la actual representación de la maldad rusa. 367 El frame del villano, por tanto, afecta tanto a los ciudadanos rusos como a sus representantes e instituciones, y colaboran en la construcción del imaginario del ruso como enemigo del Islam a través de narrativas históricas y contemporáneas, utilizando descalificaciones políticas, étnicas, culturales y sociales, y justificando la violencia contra los mismos por ser naturalmente diabólicos –tal y como se deduce de la retórica religiosa y esotérica con la que están redactado gran parte de los textos de los que se extrae el marco. 6.3.3. El frame del héroe. En contraposición al frame del villano, que recae preferentemente sobre los rusos y sus colaboradores en el Cáucaso Norte, surge como marco cognitivohermenéutico la concepción heroica del checheno. Aparece, en una clásica argumentación “en blanco y negro”, como una consecuencia del encuadre anterior, ya que en la construcción del Nosotros es fundamental la construcción previa del Otro (Capítulo 4, apartado 4.2.1.). Es decir, “la clave” está “en presentar al enemigo como la misma encarnación del Mal, que por extensión llevará a reconocer al propio bando como el equipo del Bien, y al líder del mismo como un auténtico héroe (o incluso un dios) salvador” (Hernández-Santaolalla, 2011, p. 758). El frame del héroe checheno recurre en gran medida al imaginario mítico del guerrero resistente con el que se le identificó en épocas anteriores (Capítulo 4, apartado 4.4.1.). Así, Kavkaz Center celebró el comienzo del año nuevo de 2004 como “una fiesta de la resistencia”, 368 recordando algunos pasajes de las 366 “I know not of any other country”, Kavkaz Center, 26 de marzo de 2002. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/03/26/348.shtml. 367 “The three Valdimirs and end of Russia”, Kavkaz Center, 21 de octubre de 2002. Consultado el 10 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/10/21/521.shtml. 368 “New Year: Holiday of Resistence”, Kavkaz Center, 1 de enero de 2004. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/01/02/2229.shtml
291 El ruso étnico como enemi go del Islam batallas ganadas por la guerrilla durante los años anteriores. Esta mitología de la gallardía y la disposición a resistir constante que acompaña a los chechenos, también se traduce en argumentos que mantienen que la guerrilla está “mejor armada que nunca” y disciplinada en el aprendizaje del Corán, 369 en la línea del misticismo romántico muyahidín. Si los rusos y sus aliados son demonios naturales, los chechenos son valientes y nobles guerreros. 370 Mientras que tras el 11S, Norteamérica sufrió un profundo pánico y trauma social, la población y los resistentes chechenos que combatían en Grozny vivían sus vidas con admirable normalidad: The Mujahideen who were defending the Chechen capital back in January 2002 were telling how Chechen ladies who were selling things and other traders were crawling across the frontline in one of the Districts of Jokhar to set up mobile markets and sell their goodies to the residents of the capital who were hiding in basements and to Chechen fighters. At the same time the ladies were claiming that they felt completely secure on the territory controlled by the Mujahideen, rather then on the other side. 371 En esta descripción de la “intrínseca bondad del checheno”, los propios líderes de la guerrilla, a diferencia de los dirigentes rusos, son presentados por Kavkaz Center como hombres de paz dispuestos a cesar la actividad armada contra civiles rusos si “Putin and the leaders of a number of Western States start following the so-called international law”. De esta manera, If president of Russia Putin makes an official statement that he pledges to strictly comply with the international law in the solution of the Russian- Chechen armed conflict, we will stop all subversive activities and acts of sabotage against unarmed civilians on the territory of Russia (there are no 369 “Rebels better armed, learning toward fundamentalism…”, Kavkaz Center, 16 de agosto de 2003. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/08/16/1520.shtml 370 La generalidad de los textos en el que el pueblo checheno es protagonista tienen como escenario el conflicto con Rusia, por lo que la imagen principal propagada es la nobleza autóctona vinculada al combate. No obstante, Kavkaz Center también publica contenidos en los que las cualidades positivas del checheno no están relacionadas con el devenir de la guerra. Como muestra, son celebrados los éxitos de los escasos directores cinematográficos chechenos, en particular, de Murad Mazayev y su película Marsho (Libertad). El pueblo checheno es, en definitiva, excelente en su quehacer, sea cual sea. “Freedom movie: new success of Chechen film director”, Kavkaz Center, 3 de diciembre de 2003. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/12/03/2094.shtml 371 “Americans went too far while panicking”, Kavkaz Center, 2 de octubre de 2002. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/10/02/524.shtml
292 Adrián Tarín Sanz peaceful civilians in Russia), except for special military operations against the military and secret services in the places where they are deployed. We can even give that up as well. 372 Igualmente, mientras las bajas rusas sirven únicamente como estadística o como muestra de la superioridad combativa chechena, los caídos de la guerrilla son calificados como shaheed (mártires) de la causa, a quienes se glorifica con textos ceremoniosos y religiosos. 373 Otra de las manifestaciones a través de la cual, desde Kavkaz Center, se profundiza en el frame del héroe checheno son los contenidos en los que se muestra la solidaridad de organizaciones internacionales con la causa. Los héroes son resistentes, valientes y nobles y, debido a ello, objeto de simpatía en todos los rincones del globo, sobre todo en aquellos en conflicto con Rusia: Georgia, desde donde actúa el International United Committee of Refugees from Chechnya, cuya campaña por el reconocimiento de genocidio contra el pueblo checheno fue cubierto al detalle por la web, 374 es ejemplo de esta línea argumental. En este sentido, también se publican las actividades de la Sociedad Ucrania-Chechenia, organizadora de campañas en apoyo al derecho de autodeterminación de los pueblos del Cáucaso Norte. 375 . Por último, destacamos el apoyo también de organizaciones políticas, algunas armadas, y solidarias con la causa chechena, que por su confrontación abierta con el gobierno ruso se presentan como voces autorizadas. Es el caso de la Revolutionary Contact Association (RCU), 376 organización política marxista liderada por el periodista de Kavkaz Center Boris Stomajin, o de All-Tartar Social Center, una organización tártara que apoya explícitamente a los muyahidín 372 “Basayev ready to stop acts of sabotaje in Russia”, Kavkaz Center, 11 de enero de 2004. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/01/11/2262.shtml 373 “Commander Abu Walid has been martryred”, Kavkaz Center, 19 de abril de 2004. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/04/19/2678.shtml 374 “They are trying to conceal genocide to Chechen People”, Kavkaz Cener, 18 de marzo de 2002. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/03/18/283.shtml 375 “Ukraine-Chechnya Society founded in Ukraine”, Kavkaz Center, 9 de noviembre de 2002. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/11/09/621.shtml 376 “Revolutionary Contact Association supported the action of the Mujahideen”, Kavkaz Center, 24 de octubre de 2014. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/10/24/558.shtml.
293 El ruso étnico como enemi go del Islam chechenos. 377 Sociedad civil, por un lado, y organizaciones armadas, por otro, se posicionan contra la intervención rusa puesto que “la razón” está del lado checheno. 6.3.4. El frame de la legítima defensa. No obstante, existe un conflicto discursivo entre la bondad natural del checheno explicitada en el frame del héroe y la violencia de la guerrilla, que Kavkaz Center intenta superar enfatizando la legitimidad de las acciones. “Como somos buenos, incluso aunque nuestras acciones puedan parecer a veces tan horrendas como las del enemigo, se encuentran, de hecho, justificadas” (Rediehs, 2003, p. 203). Así, los muyahidín extranjeros no son representados como terroristas, sino como “heroes” que acuden “to help the Chechen people in their just cause in the fight for freedom”, siendo la “Chechen Resistance a continuous sequence of heroic deeds”. 378 Esta violencia suele enmarcarse como un acto de “legítima defensa” (Capítulo 4, apartado 4.1.1.) ante los crímenes cometidos por los rusos, junto a sus aliados, en el Cáucaso Norte y en el resto de frentes de la yihad global. Tras el secuestro y posterior tragedia en el teatro Dubrovka, Kavkaz Center presentó lo sucedido como responsabilidad exclusiva del Kremlin, ya que “when a government does not recognize the value and respect for a life, its actions are no different from terrorism and what happened in Moscow in the aftermath of hostage taking was a worst example of state-sponsored terrorism” 379 . De hecho, en una declaración realizada por Abdullah Shalmil Abu-Idris, miembro del batallón Riyadh as-Salihin, responsable del ataque al teatro, se reconoce que “the goal of the operation was to stop the war, to stop the genocide of the Chechen people, and if it doesn't work out then show the entire world that Russian leadership can kill their own fellow citizens in the most brutal way right in the center 377 “Tartars supported Chechen Shaheeds”, Kavkaz Center, 8 de noviembre de 2002. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/11/08/597.shtml. 378 “Heroes, not terrorists”, Kavkaz Center, 24 de abril de 2004. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/04/24/2707.shtml. 379 “Russia concedes 117 died of gas effects”, Kavkaz Center, 28 de octubre de 2002. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/10/28/550.shtml.
294 Adrián Tarín Sanz of Moscow” 380 . La presentación del secuestro como una acción técnicamente brillante, con un objetivo “humanitario” como es obtener el cese de la guerra y cuya resolución acabó siendo trágica por la irresponsabilidad rusa, fue difundida por Kavkaz Center a través de artículos suscritos por antiguos miembros del gobierno de la RCI, 381 como el expresidente Zelimjan Yandarbiyev. 382 No obstante, para la agencia, la violencia no sólo es legítima en sus objetivos, sino que comparada con la ejercida por el enemigo apenas tiene relevancia, ya que en este encuadre lo relevante no es la violencia en sí, sino las intenciones de los ejecutores (Rediehs, 2003), por lo que se rechaza la “agenda política rusa” para crear una “agenda política chechena” que recuerde a sus víctimas: However sad it may sound, but only the events of October 23-26, the taking of hundreds of hostages by Chechen suicide attackers, is giving the Russian society a slightest idea of the horror that Chechens have been experiencing for the past few years from terrorists in uniforms. (…) It was horrible to watch those attackers in the theater, but it was even more horrible to watch how even in peaceful Azerbaijan a total war catches up with Chechen refugees. (…)There are a lot more hostages in the Chechen «theater» of horror and absurd than the audience of its Moscow miniaturized copy. 383 Idéntico discurso se empleó para disculpar los hechos de Beslán en 2004, aún más difíciles de justificar debido a que “children were taken hostage. And 380 “Chechen commander claimed responsability”, Kavkaz Center, 1 de noviembre de 2002. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/11/01/567.shtml 381 Aunque Kavkaz Center publicó bajo el título “President Maskhadov’s statement on the Moscow events of October 23-26”, el 11 de noviembre de 2002 (Consultado el 14 de abril de 2014 en https://2r2tz6wzqh7gaji7.tor2web.fi/eng/content/2002/11/11/624.shtml), el pronunciamiento del entonces presidente del RCI distanciándose del ataque al teatro y condenando la vulneración de derechos humanos cometida tanto por Rusia como por los responsables del secuestro, el número de publicaciones que justifican la acción fue muy superior en número. De hecho, tras la declaración de Masjádov, Kavkaz Center también publicó una respuesta de Yandarbiyev en la que renunciaba a sus cargos en el RCI por la supuesta “occidentalización” que estaba tomando el gobierno al condenar el ataque. “Zelimkhan Yandarbiyev resigned”, Kavkaz Center, 11 de noviembre de 2002. Consultado el 14 de abril de 2014 en https://2r2tz6wzqh7gaji7.tor2web.fi/eng/content/2002/11/19/616.shtml 382 “…They were not going to kill any of the hostages”, Kavkaz Center, 10 de noviembre de 2002. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/11/10/610.shtml 383 “Moscow theater, a miniaturized copy of Chechnya”, Kavkaz Center, 18 de diciembre de 2002. Consultado el 14 de marzo de 2004 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/12/18/672.shtml.
295 El ruso étnico como enemi go del Islam everybody knows that children are holy” 384 (Capítulo 4, apartado 4.3.1.). No obstante, Kavkaz Center vuelve a comparar el “reducido” número de niños rusos fallecidos tras la toma de la escuela con los miles de niños chechenos muertos durante la invasión rusa: Why the armed group that seized the school with children and their parents in it in a town located near the front lines, from where squads of murderers and sadists get sent to kill Chechen children, are supposed to be «crossed out of the list of human race», while maniac and slaughterer of Chechen children, who killed 42 thousand Chechen children of school age, -Putin and members of his camarilla, are being received in European capitals, and leaders of supposedly civilized Europe do not loathe to visit him? 385 6.3.5. El frame del respeto a los Derechos Humanos. La instrumentalización del discurso de los Derechos Humanos fue una de las tácticas propagandísticas hacia el exterior empleadas metódicamente por la resistencia chechena (Capítulo 4, apartado 4.5.2.). Aunque habitualmente este discurso ha sido empleado con mayor frecuencia por el sector más nacionalista del movimiento, concentrado en el gobierno de la RCI en el exilio, desde el Emirato y sus aparatos afines también se ha caracterizado al Kremlin como vulnerador sistemático de los Derechos Humanos. Por su parte, Kavkaz Center contribuye a construir la representación de Rusia como criminal de guerra, que incumple sistemáticamente todas las normas éticas y legales habidas y por haber. Esta circunstancia justifica, por sí sola, la lucha y la violencia de la guerrilla. Se trata, así, de la defensa legítima ante un “mal” con mayúsculas, totalizador. Entre 2002 y 2003, en el seno de la Unión Europea se discutió la necesidad de crear un tribunal especial para juzgar las violaciones de los Derechos Humanos en Chechenia. A pesar de que estaba siendo diseñado para investigar los crímenes contra la población civil en ambos bandos, Kavkaz Center presentó el caso como un triunfo de la política internacional de la resistencia, que estaba consiguiendo el reconocimiento mundial de Rusia como vulnerador de los Derechos Humanos. Por ello “there can be no tribunal on 384 “How can 42 thousand children be killed legally?”, Kavkaz Center, 3 de septiembre de 2004. Consultado el 14 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/09/03/3158.shtml. 385 Ibídem.
296 Adrián Tarín Sanz Chechnya whatsoever. They [PACE] are talking about crimes by Russian military clique and the Kremlin regime. About crimes perpetrated by the Russian state”. 386 De hecho, niegan la posibilidad de que el tribunal pudiera investigar también a los combatientes chechenos, ya que it is absurd to accuse Chechen fighters of violating murderers’ rights to keep committing slaughtering innocent people. It is shameless and disgraceful to accuse Chechen soldiers and commanders that they are fulfilling their sacred duty and obligation to repulse the aggression. 387 Los informes de las organizaciones no gubernamentales también son empleados con este fin, siempre y cuando denuncien exclusivamente los crímenes de guerra rusos. Kavkaz Center no oculta los informes desfavorables, pero los desacredita. 388 Así, mientras subraya las acusaciones contra Rusia elaboradas por Human Rights Watch 389 o Amnistía Internacional, 390 se las cuestiona cuando abordan el hecho de que también en las filas de la guerrilla se producen ataques contra civiles que vulneran los Derechos Humanos. En agosto de 2003, Kavkaz Center mostró su repulsa a la equiparación de responsabilidades en el conflicto que Amnistía Internacional expresaba en uno de sus informes, interpretando esta actitud en el marco de la hipocresía occidental, expresando críticas contundentes hacia las mismas organizaciones que le sirven de argumento para condenar a Rusia. Amnesty International, just like other human rights organizations, is showing hypocrisy just like Western governments are when they are talking about some mutual responsibility for violations of human rights in Chechnya. (…) You can’t call the position of the human rights organizations any other than blasphemy, hypocrisy and vileness. (…) They are trying to accuse Chechens in 386 “International Tribunal on Russia is reality…”, Kavkaz Center, 24 de marzo de 2002. Consultado el 17 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/03/24/325.shtml 387 “Violating muderers’ rights to murder”, Kavkaz Center, 10 de marzo de 2003. Consultado el 17 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/03/10/997.shtml 388 Según Van Dijk (2006), el empleo de la desacreditación de las fuentes del enemigo –o del enemigo en sí-, es un clásico en el discurso manipulativo y persuasivo de los conflictos bélicos. 389 “H.R.W. sticks to its opinion”, Kavkaz Center, 7 de febrero de 2003. Consultado el 17 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/02/07/882.shtml 390 “Amnesty Cites Russia on Human Rights”, Kavkaz Center, 30 de octubre de 2002. Consultado el 17 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2002/10/30/553.shtml
2 97 El ruso étnico como enemi go del Islam the most shameless and impudent way of violating the rights of murderers to murder, of violating the rights of traitors to betray. 391 En este sentido, cabe destacar también que, en ocasiones, las críticas a Amnistía Internacional no son vertidas por los equipos de redacción de Kavkaz Center, sino por su propio ideólogo y fundador, Movladi Udúgov. El ex dirigente checheno condenó un informe en el que Amnistía Internacional acusaba a la guerrilla de asumir como objetivos a civiles rusos, utilizando los frames del villano ruso y de la legítima defensa como argumento para justificar la ejecución de civiles. 392 6.3.6. El frame de Occidente como enemigo del Islam. El islamismo moderno ha construido en torno a Occidente, y más concretamente alrededor de Estados Unidos e Israel, la imagen del mayor enemigo del Islam. Los conflictos árabe-israelís del siglo XX y la política exterior llevada a cabo por los sucesivos gobiernos estadounidenses han proporcionado el marco en el que se interpreta la animadversión de gran parte del mundo musulmán hacia Occidente (Chomsky, 2005). Kavkaz Center, como ya se ha expuesto (Capítulo 6, apartado 6.2.4.), emplea la cobertura de determinados acontecimientos alejados del conflicto norcaucásico para, entre otros aspectos, reafirmarse en su imagen de medio informativo comprometido con los problemas e intereses de la comunidad musulmana. De esta manera, la agencia selecciona hechos en los que los países occidentales son protagonistas de agresiones contra individuos, colectivos o pueblos musulmanes, extendiendo y totalizando la acción hacia el Islam. Así ocurre en las pocas ocasiones en las que se aborda el conflicto palestino-israelí, que es interpretado como una política colonial contra el conjunto del mundo árabe-islámico: The entire world knows that official ideology of modern Jewish state is Zionism (…). Satan changes masks, but its devilish essence remains constant. Dream 391 “Odd desire”, Kavkaz Center, 6 de junio de 2003. Consultado el 17 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/06/06/1400.shtml 392 “Udugov strongly condemns statement by Amnesty International”, Kavkaz Center, 26 de mayo de 2004. Consultado el 17 de marzo de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2004/05/26/2810.shtml
304 Adrián Tarín Sanz Si la voz occidental es sólo oída para contrarrestarla o cuando ofrece un discurso crítico con el Kremlin, ocurre exactamente lo mismo con la voz rusa en los discursos de la agencia. Los rusos étnicos son sistemáticamente excluidos como productores de los contenidos de Kavkaz Center, excepto cuando sus puntos de vista respecto al poder ruso o al conflicto norcaucásico pueden ser considerados disidentes. Ya hemos visto (Capítulo 5, apartado 5.1.3.) cómo en ocasiones la agencia publica cartas firmadas por ciudadanos rusos contrarios a su gobierno. Del mismo modo, el Partido Comunista –cuya alusión es generalmente negativa al estar ligado a un periodo, el soviético, represivo para el Islam (Capítulo 2, apartado 2.2.)- es convertido en una fuente fiable al dudar de la legitimidad de las elecciones a la Duma de 2003. 432 En definitiva, Kavkaz Center, en su misión de apropiarse del significado de “lo ruso” en la comunidad islámica, convierte moderadamente a sus enemigos en fuentes válidas cuando son útiles para su estrategia ideológico-comunicativa. 6.3.9. El frame del Islam verdadero. Al referirnos al hecho de que Kavkaz Center podría tener como principal meta propagandística durante el periodo analizado apropiarse, dentro de la comunidad islámica, del significado de “lo ruso” y atribuirle una supuesta enemistad hacia el Islam, inevitablemente la agencia ha de definir, a lo largo de sus textos, qué forma de comprender el Islam es aquella a la que se opone Rusia. Para ello, Kavkaz Center muestra en sus contenidos una serie de rasgos o parámetros ideológicos sobre los que hay que interpretar esta defensa. Entre las publicaciones de la agencia encontramos que la retórica empleada se acerca a lo que en occidente hemos denominado como yihadismo, esto es, un movimiento que interpreta la realidad social como un conflicto permanente entre el Islam y el resto del mundo –principalmente el occidente ateo, cristiano y judío-, en el que la lucha armada se convierte en una táctica más y, en ocasiones, incluso en un fetiche. Por ello, no son pocos los textos en 432 “Russia: Communists dispute elections result”, Kavkaz Center, 10 de diciembre de 2003. Consultado el 30 de abril de 2014 en http://www.kavkazcenter.com/eng/content/2003/12/10/2134.shtml
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