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Más Allá de Las Cifras del Sector Pesquero: Marco de Economía Política y Estrategias de los Pescadores Artesanales Andaluces del Golfo de Cádiz

Florido del Corral, David

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195 Zainak. 25, 2003, 195-216 Analizaremos cómo las flotas artesanales sudatlánticas son transformadas a resultas del impacto de dinámicas políticas y económicas a nivel macro, hasta el punto que los rasgos que han sido considerados convencionalmente por la etnología como característicos de un modelo sociocultural y productivo artesanal se han transformado notablemente, de ahí la necesidad de un enfoque que articule procesos globales y locales. Palabras Clave: Pesca artesanal. Globalización/Localización. Política pesquera. Hemen aztertuko dugu nola Hego Atlantikoko artisau ontzidiak eraldatzen ari diren, makro mailako dinamika politiko eta ekonomikoen eraginaren ondorioz; izan ere, etnologiak konbentzioz artisau eredu soziokultural eta produktibo baten ezaugarritzat jo dituen alderdiak nabarmenki aldatu dira. Hortaz prozesu globalak eta tokikoak artikulatzeko gai izango den ikuspegi baten premia. Giltza-Hitzak: Artisau arrantza. Globalizazioa/Lokalizazioa. Arrantza politika. Nous analyserons comment les flottes artisanales sud-atlantiques sont transformées suite à l’impact de dynamiques politiques et économiques à niveau macro, jusqu’au point que les traits qui ont été considérés conventionnellement par l’ethnologie comme étant des caractéristiques d’un modèle socioculturel et produit artisanal se sont transformés considérablement, d’où la nécessité d’une approche qui élabore des processus globaux et locaux. Mots Clés: Pêche artisanale. Globalisation/Localisation. Politique de pêche. Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”: desafíos teóricos y prácticas de un proceso conflictivo (Andalusian artisan fishing fleets in the era of glocalisation: theoretical and practical challenges of a conflictive process) Florido del Corral, David1 Univ. de Sevilla. Fac. de Geografía e Historia. Dpto. de Antropología Social. Dña María de Padilla, s/n. 41004 Sevilla Recep.: 06.03.03 BIBLID [1137-439X (2003), 25; 195-216] Acep.: 31.10.03 ——————————— 1. Grupo de Investigación para el Estudio de las Identidades Socio-Culturales en Andalucía. Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 196 Zainak. 25, 2003, 195-216 INTRODUCCIÓN: DE LA NECESIDAD DE UN ENFOQUE GLOCAL2PARA UN ANÁLISIS CRÍTICO SOBRE LA PESCA ARTESANAL EN LA ACTUALIDAD Los resultados que presentamos a continuación son resultado de nuestro trabajo doctoral3. Nuestro objetivo era entonces analizar el impacto del marco político-económico en el sector artesanal andaluz, dentro del cual se desarrollaban diferentes modalidades de pesca e, incluso, diríamos, de racionalidades productivas y de gestión de recursos, procesos que ejemplificaríamos en los puertos de Barbate y Conil4, entendidos como representantivos de modelos económicos diferentes. Sin embargo, si ha habido un proceso significativo en la pesca andaluza en las últimas décadas ha sido precisamente el de la artesanalización (García del Hoyo, 2001). Esta dinámica se ha venido analizando a partir de una serie de variables estadísticas, las usuales en la administración pesquera: número de unidades productivas, tonelaje de las flotas, potencia, ratio de trabajadores/unidades productivas, etc. Los datos más significativos al respecto han sido: aumento de barcos encuadrables en la modalidad pesquera artesanal, crecimiento exponencial en la potencia de este segmento5, descenso del índice de trabajadores por barco6... Es decir, se desarrollan procesos como la intensificación en potencia y uso de la fuerza de trabajo, que no encajan con los parámetros convencionalmente asignados al modelo artesanal. Globalmente, además, este proceso de artesanalización viene acompañado por resultados bioeconó- ——————————— 2. El neologismo glocalization aparece por vez primera en la obra de ROBERTSON (1996), en su edición de 1992. 3. Nuestra tesis fue leída en Julio de 2002 en el Departamento de Antropología Social de Sevilla, bajo el título: Estado, Asociacionismo y Poder Local en la conformación de la Política Pesquera, a partir de los estudios de caso de Barbate y Conil de la Frontera, en el ámbito del Estrecho de Gibraltar y con la intención de ofrecer una reconstrucción histórica que alcanzase la totalidad del siglo XX. Las referencias etnográficas harán referencia a estas dos localidades fundamentalmente. 4. Es preciso matizar que Barbate se caracteriza por una flota extraordinariamente fragmentada, tanto por modalidades de pesca y sistemas socio-productivos (cerco pelágico, tanto en aguas internacionales –hasta 1999–, como en aguas estatales; almadraba; flotas “artesanales”, tanto con artes de cerco como por artes arrastre y enmalle, e incluso con nuevas incorporaciones de artes de anzuelo), como por asociaciones representativas y relaciones entre éstas y otras agencias de la Administración. Por su parte, el referente conileño se significa por una mayor homogeneidad en modalidades de pesca (hay almadraba con capital barbateño y una flota encuadrable en su totalidad en la modalidad “artesanal”, con artes de palangre y enmalle básicamente). Socialmente, la importancia de la familia como locvs empresarial y laboral relativo a esta flota es un rasgo definitivo, siendo especialmente reseñable un proceso de segregación de marineros sin vínculos familiares con propietarios. Desde el punto de vista político, lo más destacable es el grado de control y representatividad de la única asociación representativa, la cofradía de pescadores (cf. FLORIDO DEL CORRAL, 2002b). 5. Entre 1975 y 1998, el incremento en barcos ha sido de 1464 a 1634 unidades (casi un 12%); en tonelaje –TRB– de 8346 a 10140 (21%); y en potencia de 56764 CV a 102251 CV (¡un 80%!). (Elaboración propia, a partir de los datos de la Dirección General de Pesca y Acuicultura de la Pesca en Andalucía). 6. De 7,6 a 5,1 hombres por embarcación. Ibídem. micos de incierto futuro, toda vez que, en la última década, las curvas de peso desembarcado (estabilizada) y de las valor de los desembarcos y tonelaje –junto al empleo– (descendentes) se han cruzado, lo que puede tener como resultado una situación generalizada de sobreexplotación. Este punto de partida nos debe hacer reflexionar sobre la virtualidad de la categoría artesanal y sobre la necesidad de concebir al proceso de artesanalización por su articulación conflictiva en la dinámica de globalización/localización que protagonizan las sociedades contemporáneas. Más en concreto, se debería entender que la glocalización tiene su expresión en el sector pesquero en el proceso de mercantilización/artesanalización, puesto que, al menos a partir de nuestra experiencia etnográfica en el referente andaluz, no podremos entender el proceso artesanalización de la flota sin vincularlo con el de la mercantilización, esto es, sin relacionarlo con la asunción de formas culturales que en la teoría social y cultural venían siendo definidas como elementos característicos de una cultura mercantil: especialización productiva, estratificación y conflictividad laboral, tecnificación y tecnologización de los procesos productivos... Para ello, hemos de mantener un concepto de artesanalización que rescate sus varias dimensiones (socioeconómica, política y de gestión, de percepciones de recursos comunales, de formas de apropiación territorial, identificatoria). Por otra parte, dado el grado de densidad en los flujos económicos y políticos que atraviesan los territorios y las sociedades locales, no es posible ya –si es que acaso fuera alguna vez pertinente–, un planteamiento científico que no intente integrar, de forma articulada, las dimensiones local y supralocal de los procesos sociales. Este enfoque metodológico debe evitar entender la relación glocal/local en términos de reacción u oposición simplemente y ha de superar esa concepción reificada que asocia lo global a la complejidad, al conflicto y la heterogeneidad, mientras que lo local es entendido en términos opuestos. Más bien, se trata de mirar hacia la expresión territorializada de la articulación de procesos socioculturales, de origen tanto exógeno como endógeno, en los referentes empíricos de análisis, evitando la idea mixtificadora del “globalismo”, según la cual la modernidad se caracteriza precisamente por una dinámica de desterritorialización de procesos económicos, políticos, sociales y culturales en general. Por tanto, se trata de poner la mirada teórica sobre la articulación precisa de los procesos característicos de la globalización política y económica y las sociedades locales y territorios que reciben aquellas mismas políticas y procesos económicos. En este marco, lo que nos interesa destacar es el papel de las flotas artesanales y sus posibilidades de reproducción social y cultural7, las transFlorido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 197 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 7. Como ya se viene haciendo en otros ámbitos territoriales. Cf. COLLET, 1998 y 1999 y DELBOS; PREMEL, 1996, para diferentes referentes en Francia. Como afirman estos últimos, el pescador se está convirtiendo en un “economic actor, integrated into vertical food system, and cast merely as a commodity producer or supplier of raw materials, without any real powers of negotiation and held firmly in place by the administrative system” (Ibídem: 136). Sobre la impronta de estos procesos sobre la identidad y el prestigio social de los pescadores, VAN GINKEL, 1999: 30 o SYMES, 1996: 9. formaciones en la identidad social de los pescadores, en el marco de la globalización económica y política, a la luz de procesos de regionalización económica y creación de nuevos mercados pesqueros, dinámicas de concentración en la toma de decisiones y de tecnocratización en el seno de la Unión Europea e irrupción de nuevas narrativas y discursos sobre la pesca y los pescadores –nuevos criterios medioambientales y comerciales, nuevas lógicas de organización empresarial y de producción, sobre el baluarte de la competitividad de las unidades productivas...– Al respecto, es reseñable que en las estrategias políticas y discursivas de los pescadores (y sus representantes) se encarece la dimensión tradicional –reproducida históricamente, transmitida de forma silente de unas generaciones sobre otras– y artesanal –sobre la base técnica del saber vernáculo, en marcos culturales muy localizados– de la actividad pesquera, extractiva y de procesamiento, como baluarte identificatorio. PROCESOS GLOBALES QUE AFECTAN A LAS FLOTAS ARTESANALES A nivel analítico, parece absurdo discriminar entre una dimensión política y otra económica de procesos globales, particularmente cuando el economicismo y la sacralización del Mercado como lógica aplicable a los proyectos políticos se cuentan entre los más característicos procesos de la contemporaneidad8. Centrándonos en la economía política pesquera, las dos últimas décadas se han caracterizado por vigencia de directrices mercantilistas en el seno de la Comisión Europea. a) La Política Europea Mediterránea como referente de regionalización Para entender cuál ha sido la evolución reciente de las flotas andaluzas que venían faenando en el Norte de África, una parte de la cual puede quedar encuadrada en la categoría artesanal, siguiendo los criterios estadísticos usuales y la propia definición de los representantes de los pescadores y de los agentes políticos, es preciso incorporar al análisis el marco geoestratégico de las relaciones entre la Unión Europea y Marruecos, y los flujos de economía política que se vienen desarrollando en la última década. Más que describir este proceso9, nos interesa señalar su lógica: la política de la Unión Europea en el Norte de África está muy orientada hacia objetivos meramente comerciales. En lo que hace al sector pesquero en particular, la hemos interpretado como el intento de trasladar a los territorios norteafricanos los costes productivos, los crecientes desequilibrios medioambientales y las formas de dependencia del sector productivo respecto al comercial, tecnológico y financiero, que ya no son exclusivamente marroquíes, sino que Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 198 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 8. NAREDO, 1996. Aplicándolo al caso andaluz, MORENO NAVARRO, 2002; DELGADO CABEZA, 2002. 9. Ya ha sido específicamente analizado en otro trabajo (FLORIDO DEL CORRAL, 2002a: 85 y ss.). están cada vez más en manos de agentes empresariales europeos –entre ellos también empresarios andaluces–, como expresión, para la economía pesquera, del sistema regional euromagrebí de intercambios que se pretende imponer desde la política económica de liberalización europea10. De hecho, son éstos los sectores de actividad en que los pescadores artesanales deberían formarse para tomar parte en el nuevo mapa económico de la regionalización económica euromagrebí. Se impone, así, una nueva lógica macroeconómica, que tiene por objetivo no explícito la reproducción del capital a gran escala, en los sectores económicos con más posibilidades de acumulación, mediante el fortalecimiento las relaciones intersectoriales más ventajosas para los agentes empresariales que controlan y dominan el mercado pesquero. En este marco, por ejemplo, la renovación del acuerdo pesquero entre Marruecos y la UE no tenía sentido económico, a pesar de que, con un nivel de capturas adecuado, los pescadores (armadores y marineros) integrados en el acuerdo hayan obtenido resultados económicos muy ventajosos durante el último período del mismo11. Los resultados regionales de estos procesos, sin embargo, pueden no ser tan beneficiosos para (algunos de) los agentes económicos: mientras que la producción pesquera española se ha convertido en el primer contingente “importado” por el resto de Estados UE –lo que por sí certificaría las ventajas para el mercado europeo del ingreso de España–, Andalucía se abastece en primer lugar de la zona magrebí (en un 36% del total) y en segundo lugar de otros Estados comunitarios (un 28%)12. Son los productores pesqueros andaluces quienes afrontan las consecuencias de estas dinámicas macrorregionales, según se desprende de las estadísticas oficiales13. El elemento de análisis político más relevante para entender este proceso Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 199 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 10. Cf. GARCÍA CANCLINI (1999), quien desenmascara la metáfora de la globalización como proceso “difuso”, no anclado territorialmente. Por el contrario, la globalización se lleva a la práctica por agentes reconocibles, y tiene como lógica el fuerte dirigismo político de los flujos económicos. Así, el mercado euromagrebí, de cristalizar, está ordenado, no por leyes invisibles, sino por instituciones que definen qué productos y procesos han de ponerse en liza y en qué dirección deben ser conducidos. 11. El caso de Barbate es paradigmático, puesto que el valor de las ventas durante el período 1996-1999 creció de forma exponencial respecto a períodos precedentes, a pesar de que ello se lograse a costa de un incremento notable del esfuerzo productivo. Así, los incrementos en este período fueron del 200% en producción y del 166% en valor, cayendo los guarismos a la mitad de los que se habían alcanzado en 1996 en 2000, una vez que la flota de cerco de Marruecos ya faenaba, y no en su totalidad, en el caladero “nacional” (Golfo de Cádiz), y vendiendo la mayor parte de las capturas en lonjas diferentes a la barbateña, como Isla Cristina, Cádiz o El Puerto de Santa María. Fuente: Dirección General de Pesca y Acuicultura de la Junta de Andalucía. 12. Fuente: Dirección General de Pesca y Acuicultura. 13. Así, los productos pesqueros encabezan el listado de flujos de importaciones desde Marruecos en el último quinquenio, tanto para Andalucía como para España, y con fortísimos incrementos entre 1998 y 2001, que reflejan las transformaciones producidas desde que las flotas bajo pabellón español ya no operan allí (1999). Para España, en millones de euros: 1998: 81; 1999: 187; 2000: 271; 2001 320. Para Andalucía, en millones de euros: 1998: 81; 1999: 80; 2000: 116; 2001: 120. Fuente: ICEX (Instituto de Comercio Exterior). es el papel ocupado por Andalucía y las asociaciones representativas de pescadores en la distribución de poderes dentro del Estado español, en primera instancia, y de España y sus asociaciones en el marco de la Unión Europea, en un segundo nivel, sobre todo teniendo en cuenta que la política europea se caracteriza por la importancia del lobbying (Holden, 1996)14. b) La Política Pesquera Comunitaria (PPC) Es otro proceso de carácter formalmente político que condiciona estructuralmente a las flotas artesanales andaluzas. Se trata de un constructo político, articulado en varios ejes de intervención (recursos, estructuras, comercialización y acuerdo con terceros países), y que tiene como objetivo explícito la gestión y el control y direccionamiento del conjunto de la cadena económica pesquera, desde la producción a la comercialización, para conformar un mercado regional de la pesca en Europa. En este proyecto, cada vez tienen más importancia las conexiones comerciales con otros territorios. La definición de esta política sectorial, mediante la combinación de herramientas financieras (Instrumento para la Financiación y Orientación de la Pesca, IFOP, fundamentalmente) y políticas (un corpus de directrices, documentos y reglamentos), ha jugado un papel capital en la evolución reciente del sector pesquero andaluz, bien hacia su progresivo desmantelamiento –sobre todo en las flotas “exteriores”–, bien hacia su capitalización –puesto que desde 1993, las flotas artesanales, técnicamente las embarcaciones de menos de nueve metros de eslora, accedieron al sistema de ayudas estructurales de la Comisión (desguaces, modernizaciones y nuevas construcciones). Para entender este complejo proceso, hay que tener en cuenta que la racionalidad política de la PPC pretendía reducir la producción pesquera, objetivo que aparece recurrentemente en los documentos comunitarios desde 1990. El hecho de que la Comisión cuenta con la competencia exclusiva en la política de recursos, y de que la práctica totalidad de decisiones parten del axioma ineludible de la adecuación entre estructuras pesqueras y recursos disponibles –que ha de conseguirse sobre todo por la reducción del tonelaje de la flota–, nos da una idea del carácter dirigista de este instrumento político. Ahora bien, la existencia de un más o menos acabado diseño político tecnocrático no implica la consecución de sus objetivos ad libitvm. Así, la política estructural, originalmente diseñada afronta gran parte de los costes de reorientación económica y de los gastos “sociales” resultantes del desmantelamiento parcial del sector pesquero europeo,sin embargo, se ha convertido en un factor de primera magnitud para entender el formidable proceso de renovación tecnológica acaecido en la flota artesanal andaluza. Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 200 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 14. Al respecto, puede consultarse, desde una óptica general, no circunscrita a la pesca, MORATA, 1999. Los casos empíricos de Barbate y Conil así lo ponen de manifiesto15,y el ejemplo del puerto barbateño es enormemente significativo, si tenemos en cuenta el clima de incertidumbre política en el que vienen desarrollando su actividad desde hace tres décadas. Documentos recientes de la Comisión en los que se plantea la reformulación de la PPC, como El Libro Verde, reconocen abiertamente el fracaso de los objetivos de reducción del tonelaje, hasta el punto que las nuevas propuestas a aplicar en la política de estructuras pretenden recortar al máximo cualquier tipo de inversión pública que pueda ser utilizada por los armadores, aún por los artesanales o los que poseen barcos más modestos16, para mantener o aumentar sus capacidades de pesca. Puesto que la reducción del esfuerzo pesquero ha sido contabilizado habitualmente en términos de unidades productivas y tonelaje, sin tener en cuenta la capacidad de pesca real, fruto de la mecanización y la innovación tecnológica –que era otro de los objetivos, el lograr una flota moderna y competitiva, de la Comisión–, nos encontramos con que menos barcos, pero con mayor capacidad productiva, es la realidad bioeconómica de la pesca andaluza en la actualidad. Por tanto, la realidad económica y social de la pesca andaluza no puede entenderse en la actualidad sin tener en cuenta la participación de los fondos públicos en la capitalización de las embarcaciones: fondos estructurales europeos17 y a través de ellos, en el caso andaluz, Plan de Modernización Pesquero de Andalucía. c) La intensificación de relaciones comerciales Afecta a las producciones pesqueras y ocupa una centralidad en este marco que por sí mismo expresa la importancia de la mercantilización como dinámica que afecta a la política y economía pesquera finiseculares. Uno de Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 201 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 15. Así, en torno al 42% de la flota de pequeños botes en Conil ha sido renovada, bien por nuevas construcciones, bien por remodelaciones parciales. Estos datos son correspondientes a 1999: desde entonces acá, un nuevo contingente de embarcaciones ha venido ha integrar un segundo plan de puerto. En Barbate, por la mayor capacidad financiera de empresas con mayores rangos de capitalización, las cifras alcanzan casi el 90% de las embarcaciones en sus diferentes modalidades, si bien en este grueso hay que incluir un porcentaje (18%) de desguaces, como resultado directo de la crisis en el caladero de Marruecos durante el último quinquenio. Fuente: Elaboración propia a partir de la Dirección General de Pesca y Agricultura de la Junta de Andalucía y del Instituto de Desarrollo Regional, de la Universidad de Sevilla. Para los años ochenta, cf. OSUNA LLANEZA, 1992. 16. Los de menos de 9 metros de eslora son la mayoría en el contexto europeo, como quedó de manifiesto tras la realización del primer censo de buques a principios de los noventa. Esta constatación determinó una profunda reorientación de la política de estructuras, que no podemos tratar aquí. 17. Hay que esperar al Reglamento de aplicación del IFOP (Reglamento CE 3699/93) para apreciar los resultados de la política comunitaria en el proceso de capitalización de la flota conileña, pues hasta entonces las flotas de menos de nueve metros de eslora quedaban excluidas de la política estructural para modernizaciones y nuevas construcciones. El Plan de Modernización andaluz se puso en marcha a partir de 1997 y se sufraga fundamentalmente con fondos europeos, de modo que no aporta nuevas fuentes de financiación, o lo hace de forma poco significativa. En cualquier caso, debe tenerse en cuenta que según el principio de cofinanciación, las ayudas estructurales deben ser participadas por aportaciones de las administraciones estatal y regional. los objetivos implícitos de la PPC es precisamente la intensificación de los flujos comerciales, sobre todo los de importación de producciones extracomunitarias, como los datos vienen de nuevo a confirmar18. El resultado es la generación de un extraordinario negocio comercial, que alcanza a empresas aseguradoras, de transportes, etc., que viene a representar la nueva racionalidad económica, en la que los productores pesqueros andaluces tienen un espacio contestado y puesto en cuestión por los gestores políticos. Si el valor medio de la tonelada importada supera el doble del valor de la tonelada producida en la UE cabría preguntarse qué se entiende por racionalidad económica, y si ésta no responde directamente a los intereses de los Estados europeos en los que las actividades de transformación y comercialización son las estratégicas de las economías pesqueras, mientras que los Estados “productores” no son capaces de armar una política competitiva que defienda sus intereses. Este proceso adquiere toda su importancia para el análisis social cuando consideramos los procesos socioeconómicos que incorpora. Nuevas realidades tales como empresas mixtas, embarcaciones con banderas de conveniencia que operan en distintas zonas del dominio marítimo ordenado internacionalmente, la importancia creciente de aeropuertos como espacios de trasiego de producción pesquera, las conexiones telemáticas como herramienta del comercio pesquero, la aparición de nuevos agentes comerciales y el desplazamiento de algunas de las redes preexistentes, son todos elementos del comercio pesquero que soportan lo que venimos a denominar intensificación comercial. Aún más, nos interesa destacar qué efectos acarrean las nuevas dinámicas en la redes relacionales entre agentes comerciales locales y regionales (partimos de la idea de que territorialmente éstas están caracterizadas de alguna manera). Las más de las veces los nuevos procesos acaban en formas de concentración e inserción dependiente de las empresas tradicionales de menor calibre respecto a los nuevos agentes de las transacciones “globalizadas”, si bien hay otras posibilidades en las formas de articulación. Esto es, se trata de ver de qué modo el nuevo contexto global afecta a la estructura de relaciones comerciales del mercado andaluz y estatal. Aquí, resumiendo en exceso, nos enfrentamos a la intensificación de las importaciones y del número de transacciones como resultado de la liberalización comercial; la integración de los agentes de comercialización en redes cada vez más jerarquizadas y dominadas por grandes empresas comerciales; la penetración de grandes empresas alimentarias o de grandes superficies comerciales en el mercado pesquero; la aparición de nodos comerciales para “segundas ventas”; la apertura de grandes almacenes de distribución alimentaria, abastecidos por importantes mayoristas que operan al margen de los canales tradicionales; la conformación de una nueva demanda basada en productos procesados y congelados –sorprendentemenFlorido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 202 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 18. En nuestra tesis doctoral hemos argumentado una crítica frontal a esta política comercial, a la que sirve, como discurso de legitimación, la política medioambientalista. Los datos son ciertamente espectaculares: entre 1989 y 1998 las importaciones han crecido en el conjunto de la Unión un 16% en tonelaje, y un 74% en valor. La balanza comercial ha tenido una evolución negativa en los mismos parámetros: -14% y -88%, en tonelaje y valor respectivamente. te defendida por la política comercial de la Comisión, posiblemente como resultado del lobby industrial septentrional europeo. Si tenemos en cuenta las características seculares de los mercados pesqueros en Andalucía19, algunas ya mencionadas por Rodríguez Santamaría, se puede acentuar la posición dependiente de los pescadores, como suministradores de materia prima, en una cadena económica políticamente ajena para ellos. Para expresar en guarismos la nueva realidad glocal del mercado pesquero en Andalucía, sin duda, reseñaríamos el estancamiento de los precios de primera venta durante los últimos quince años, dinámica que adquiere una mayor significación cuando tenemos en cuenta el incremento de costes productivos –debido al proceso de intensificación de capital aludido, al aumento de los costes, a la evolución del coste de carburantes y de la inflación en general, etc.–. Esta dinámica de estancamiento se puede ejemplificar en los casos de Barbate y Conil, a pesar de las cualitativas diferencias entre las producciones de ambos puertos20. De todos modos, la recesión de los precios no es el único afecto a destacar para los productores, pues hay otras dinámicas que afectan de lleno a las flotas artesanales, como la especialización comercial, por parte de algunas flotas, puertos y en períodos concretos –proceso que hunde sus raíces en el capitalismo pesquero para algunas flotas, pero que ahora se generaliza–, al tiempo que se ha avanzado en la ampliación del conjunto de especies comerciales –esto es, se ha ampliado el elenco de especies que antes no eran vendidas–, pues no se capturaban o se dedicaban al consumo familiar. Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 203 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 19. Acusada desvertebración entre el sector extractivo y el comercial, con un importante grado de control de los precios por parte de éste, la opacidad en la formación de precios, las prácticas oligopolísticas en los mercados de destino (red de mercas), que establecen relaciones jerárquicas con los agentes comercializadores de los puertos, representantes de una oferta muy diseminada. Es un rasgo distintivo también el desconocimiento de los canales comerciales por la mayoría de los armadores –salvo en los casos en que una empresa de mayor calibre controla un consorcio empresarial de integración vertical que incluye desde barcos a vendedurías o/y empresas de comercialización, y que eran muy frecuentes en Barbate durante el período de eclosión industrial–. Esto implica relaciones de subordinación entre productores, en posición dependiente, y empresas vendedoras privadas, en posición dominadora, las más de las veces marcada por la dependencia financiera de los armadores respecto de las vendedurías. Como consecuencia de ello, han sido frecuentes prácticas oligopolísticas de demanda en la primera venta, con importantes índices de concentración de transacciones en unos pocos operadores. 20. Capturas de especies pelágicas de Barbate, cuya rentabilidad ha reposado históricamente en producciones masivas y capturas muy selectivas en Conil, muy apreciadas en mercados de restauración. Para Barbate, ésta ha sido la evolución del precio medio en pesetas corrientes: 145 (1985), 177 (1990), 190 (1995), 239 (1996), 275 (1997), 213 (1998), 213 (1999), 195 (2000). Para Conil tenemos: 450 (1985), 715 (1990); 745 (1995); 721 (1996); 750 (1997); 740 (1998); 467 (1999); 556 (2000). Fuente: Dirección General de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. Si esta evolución se corrige utilizando el índice de pesetas constantes, el resultado es un decremento cercano al 43% del valor de la producción pesquera (Consejería de Agricultura y Pesca, 2001). expresión de estrategias de intensificación. Este elenco de prácticas tiene como sustento estrategias inversoras bien definidas, que se pueden sintetizar en un especialización de las inversiones en la optimización de equipos de pesca, tanto por la incorporación de nuevos elementos mecánicos en cubierta, como por la adopción de novedosos equipos electrónicos más sofisticados para la navegación y la localización de los bancos de pesca (GPS, cartas de navegación electrónicas, sonda y sónar), y por la sustitución de motores por otros de más potencia y de mejores prestaciones, mientras que las iniciativas de inversión en relación a prácticas de comercialización conjuntas o a técnicas de pesca novedosas sobre nuevas especies son inexistentes –a pesar de que se puede percibir una preocupación creciente, de parte de los pescadores, por la conservación de las capturas a bordo para poder defender mejores precios en lonja. Finalmente, no queremos pasar por alto la impronta de la intensificación productiva en las formas de organización empresarial y en la percepción de los recursos pesqueros. Respecto al primer punto, es destacable que el pescador en algunas flotas más “amenazadas” entiende la administración de su empresa en términos de exhaustiva contabilidad, al tiempo que le es imposible controlar los factores para que los números sus operaciones le sean favorables: su única salida es la intensificación del trabajo y la especialización y vale el referente barbateño. Respecto al segundo, se impone una racionalidad más predatoria, al asumir como objetivo económico la consecución de rentabilidad económica en un mercado que no controla en absoluto y que tiene como proceso subyacente el desequilibrio inputs/outputs. En consecuencia, se incorporan nuevas percepciones de los recursos naturales, típicas de un sistema económico-cultural capitalista, esto es, basadas en una lógica mercantilizadora (se perciben los recursos a través de la relación entre el precio que cuesta explotarlos y el que se pretende obtener por su venta). Así, la cultura de la actividad pesquera queda insertada trágicamente en el balance de costos/beneficios característico del pensamiento económico moderno. c) Aspectos conflictivos en el proceso de artesanalización A partir de la asumpción de lógicas de organización empresarial plenamente mercantilistas por parte de los pescadores, se termina por conformar el proceso de artesanalización finisecular en la pesca andaluza,uno de cuyos aspectos más señalados es su carácter conflictivo. Donde las limitaciones político-económicas han sido más amenazantes, como en Barbate, se han conocido procesos de concentración de capital en un grupo de empresas, sobreexplotación de recursos, proletarización de la fuerza de trabajo y enfrentamientos más o menos latentes entre armadores de una u otra modalidad, por un lado, y entre armadores y marineros por otra. Pero también nuevas formas de explotación sobre determinados grupos sociales, como son los marineros jubilados y los jóvenes de familias de marineros (Florido del Corral, 2002), y se alimentan y reproducen las tensiones entre algunos de los técnicos que trabajan en la flota de cerco, como en el caso Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 210 Zainak. 25, 2003, 195-216 de los patrones cuneros frente a los titulados o de costa. Los primeros son marineros aventajados, seleccionados por el armador para dirigir las operaciones de pesca tras convertirse en una persona de confianza para ocupar el vértice de la muy jerarquizada pirámide que representa una tripulación de pesca en Barbate. El patrón de costa era exigido por la Administración –que le reclamaba la obtención de un título de patrón–, y de hecho su cargo es el de máxima responsabilidad administrativa, aunque como tripulante de la embarcación pueda desempeñar las funciones del marinero (doblemente pagadas). Por tanto, ni su titulación estaba socialmente reconocida, ni sus retribuciones son comparables a las de los patrones de pesca. Por tanto, su posición es cuestionada por los armadores porque encaja difícilmente en el sistema a la parte, y por las tripulaciones, de modo que su posición queda desplazada en las jerarquías sociolaborales del barco. En Conil, los problemas más acuciantes se derivan de la actividad de los pescadores ilegales, repudiados directamente o a través de la Administración por parte de los profesionales. Pero no podemos perder de vista que las estrategias de intensificación productiva, canalizada sobre todo por la adopción de artes de enmalle, puede generar recelos entre el colectivo de pescadores, por las transformaciones resultantes de las nuevas modalidades (en cuanto a estrategias territoriales y respeto de normas colectivas de gestión, sobre todo). Si hasta el momento estas situaciones no han sido expresadas mediante episodios de enfrentamientos más abiertos, ha sido por la labor de la Cofradía como asociación representativa legitimada y órgano de toma de decisiones donde se canalizan las tensiones. Un aspecto más insoluble es la acción de barcos arrastreros en caladeros que se perciben por los pescadores conileños como propios, y que la reubicación de la flota andaluza sudatlántica de Marruecos en los caladeros estatales puede reactivar, tanto por la acción de barcos de arrastre como de cerco30. Podríamos entender estos episodios como expresiones localizadas de las tensiones resultantes del desmantelamiento de la flota exterior andaluza, cuya expresión más reciente, y más dramática, ha sido la no renovación del Acuerdo UE/Marruecos. En las relaciones laborales, una cuestión relevante es analizar la vigencia de formas de reclutamiento en la que la adscripción familiar siga siendo significativa. La aplicación sin más de categorías conceptuales que asocian las flotas artesanales a organización familiar pueden confundir más que aclarar, puesto que las posibilidades para la organización social del trabajo en las flotas artesanales andaluzas siguen siendo múltiples31: relaciones Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 211 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 30. De hecho una de las intervenciones estratégicas de la cofradía desde los años ochenta es la colocación de arrecifes artificiales. Cf. FLORIDO DEL CORRAL, 2002b. 31. Como ya reconocía SÁNCHEZ FERNÁNDEZ (1992: 69–70) para el caso pixueto. El 35% de las tripulaciones de barcos pequeños, de pincho, de Cudillero no tenía relaciones de parentesco con los armadores –el 50% era de agnados. Sin embargo, entiende esta pauta como un defecto del sistema de reclutamiento parental, quizá porque no encajaba plenamente en los modelos teóricos dominantes–. De todas formas, hay toda una tradición teórica que señala la sustitución o/y complementariedad de relaciones laborales basadas en el parentesco por otro tipo de redes sociales, basadas en la amistad o en la vecindad. Se trata de etnografías de sociedades dispersas por todo el mundo, que el propio SÁNCHEZ FERNÁNDEZ recopila (1992: 67). basadas en el parentesco, relaciones mercantilizadas y relaciones de explotación sobre otros colectivos (como los jubilados, parados o jóvenes). Ahora bien, el caso de Conil es enormemente interesante porque su sistema sociolaboral ha evolucionado desde la proletarización de su fuerza de trabajo en flotas y pesquerías “industriales” de otros puertos, a soluciones que concentran capital y trabajo en las unidades domésticas, por lo que supone una reafirmación del repliegue organizativo en torno a la familia. Eso sí, como hemos comentado, este proceso viene acompañado de un creciente proceso de exclusión, más o menos explícito, de marineros sin relaciones familiares con el grupo de armadores que ha accedido recientemente a la propiedad de los barcos, al calor de la dinámica de capitalización comentada. En todo caso, la organización familiar no implica ausencia de división social y técnica del trabajo, que es marcada en las explotaciones artesanales, incluso en las de carácter netamente familiar32. Efectivamente, las exigencias cognoscitivas de papeles como el desarrollado por el patrón, requiere de una alta especialización laboral, de modo que, incluso tratándose de una tripulación compuesta por dos o tres hermanos, la misma persona se encarga siempre de esta función primordial para la captura del pescado. Hay que tener presente este tipo de realidades para evitar reificaciones en las formas de organización definidas como artesanales. EPÍLOGO TEÓRICO A MODO DE CONCLUSIÓN La aplicación de la categoría artesanal a procesos productivos pesqueros ha de arrostrar retos tanto prácticos como teóricos. Prácticos y políticos porque el término es usado frecuentemente por políticos y agentes sectoriales como estrategia corporatista y de defensa de los intereses de flotas técnica y socialmente muy diversas. Además, hay una ideología teórica que, haciéndose eco de las potencialidades de este modelo para hacer frente a los desafíos socioeconómicos y medioambientales de la pesca en la actualidad, valora también muy positivamente las instituciones culturales de los pescadores artesanales –sus técnicas de pesca, formas de apropiación territorial, relaciones de cooperación/competencia entre los sujetos sociales, disposiciones de control y gestión, cosmovisiones…–, lo que S. Collet ha denominado ethic of the Sea (1997 y 1999).Otros autores, como A. Davis, mantienen la necesidad de una defensa explícita de los colectivos artesanales, ante el embate de la profesionalización por parte del Estado, sobre todo con fines burocráticos y fiscales33, Florido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 212 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 32. Hablamos de división social en términos de prestigio y responsabilidad. En los botes familiares, uno de los hermanos hace las veces de patrón, mientras que los otros trabajan en cubierta, pero la distribución de rentas y de tareas en tierra es igualitaria. Hay casos en que los hermanos “marineros”, sin embargo, acaban vendiendo su parte, como resultado de su falta del control técnico de las operaciones de pesca. 33. Este autor habla de professionalising, proceso que implica una política del Estado canadiense, desde mediados de los años setenta, para “integrar” en la Administración los amplísimos colectivos de pequeños armadores y familias pescadoras que realizaban su trabajo al margen de estadísticas y del control estatal, para propiciar, según el discurso gubernamental, su eficacia económica (A. DAVIS, 1991: 15). de la pesca artesanal. Y ello porque este proceso de profesionalización ha supuesto que las familias de pescadores asuman racionalidades “impropias” de sus sistemas culturales locales/sectoriales (como el cálculo económico para la acumulación de beneficios, el individualismo extremadamente competitivo), mientras que su bagaje cultural ha pasado a un segundo plano, o incluso es puesto en peligro, al responder a lógicas organizativas diferentes (parentesco, las redes sociales primarias, economía doméstica...). Ahora bien, los casos etnográficos resumidos aquí nos pueden orientar hacia otros enfoques, que incidan en que la unidad de análisis primordial es precisamente la articulación de las lógicas culturales de los pescadores artesanales con las tendencias socioeconómicas en las que aquéllas están necesariamente contextualizadas. Ya no sólo se trata sólo de los impulsos administrativos del Estado para una gestión más “eficaz” de este tipo de flotas, sino de los procesos y tensiones resultado de la mercantilización de la política económica, pero también de la racionalidad de los pescadores artesanales, a pesar de que sigan manteniendo sus instituciones y pautas de organización más tradicionales. Esto es, nos encontramos ante un proceso bifronte de mercantilización/artesanalización. Esta exigencia debe ayudarnos a reflexionar sobre el sentido de seguir definiendo a colectivos y procesos como “artesanales” a partir de rasgos endógenos, de instituciones culturales sustantivas y definidoras. Pensemos en pautas como el grado de especialización productiva, la tecnología, la productividad, la utilización de medios cognitivos de producción, prácticas de territorialización, las formas de acceso a los medios de producción, las relaciones laborales y la división del trabajo, el reclutamiento, la remuneración de la fuerza de trabajo –aspectos todos éstos en los que se siguen lineamientos familiares– y las formas de comercialización... esto es, el conjunto de relaciones sociales y económicas de producción34 que reproduce la pesca artesanal, a partir de una lógica económica específica, como J. Pascual puso de manifiesto (1991). Ahora bien, el panorama socioeconómico actual de las flotas artesanales ha abandonando algunos de estos rasgos, transformado otros e incorporando nuevas instituciones: la incorporación de tecnologías, la intensificación y especialización productivas, la plena mercantilización de las racionalidades económicas, la conflictividad social y laboral… son realidades también sustantivas, no sólo de flotas artesanales, sino de sectores que desde un modelo previo más industrializado han conocido un acusado proceso de artesanalización, como puso de manifiesto Y. Breton (1994). Parece aconsejable un enfoque más relacional que sustantivo, que nos dé cuenta de la capacidad de reproducción social de las flotas artesanales en la economía de mercado, pero también de las transformaciones del modelo imperante, en la teoría antropológica, de flota artesanal. Para salir de la aparente disyuntiva que afecta a la pesca artesanal –o bien se inserta plenamente en el Mercado, o bien está condenada a la crisis permanente e incluso a la desaFlorido del Corral, D.: Las flotas artesanales andaluzas en la era de la “glocalización”… 213 Zainak. 25, 2003, 195-216 ——————————— 34. BRETON, Renard, 1989, 575 y ss., MORENO VIUDES, 1995: 9-20, PASCUAL FERNÁNDEZ, 1991, 217 y ss., PROVANSAL y MOLINA, 1989: 514 y ss., SANZ MENÉNDEZ, 1983, 212 y ss. parición– no basta con reconocer su bagaje cultural e impulsar sus formas institucionales de gestión. Por la complejidad de los procesos articulados, por tanto, es necesario actuar sobre los mecanismos de Mercado, sobre todo los que están en la base de dinámicas de sobreexplotación de recursos naturales y del trabajo. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS BRETON, Yvan: “Liens entre pêche industrielle et pêche artisanale. Changements et conséquences pour la recherche”. En: Anthropologie et Société nº 18 (1), 1994; pp. 93-106. 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