Manolo Prieto y El Toro de Osborne
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Revista de Estudios Taurinos N° 3, Sevilla, 1995, págs. 197-214 MANOLO PRIETO Y EL TORO OSBORNE Blanca Ramos Romero Fig. nº 45 .- Portada del Catálogo de la Exposición Manolo Prieto y el Toro Osborne. (Apud.: Fernández Polanco, 1995). Producida y organizada por la Asociación Cultural España Abierta con el patrocinio de las Bodegas Osborne y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, esta interesante muestra itinerante, inaugurada el pasado 7 de julio en el Claustro de Exposiciones del Palacio de la Diputación
198 Blanca Ramos Romero . . Provincial de Cádiz y que posteriormente pasó a mostrarse en las Salas de Exposiciones del Convento de Santa Inés de Sevilla, ahora se halla en Madrid, presenta un carácter dual que queda puesto de manifiesto tanto en su estructuración temática como en su organización espacial. De un lado, encontramos reunidas cerca de 400 obras en una suerte de exposición antológica que se ocupa ampliamente de los diversos aspectos de la actividad artística de Manolo Prieto: carteles, anuncios, ilustraciones y medallas; el segundo núcleo temático lo constituye el proceso creativo del afortunado diseño publicitario, el Toro Osborne, con los dibujos originales que Prieto realizó de la silueta del Toro, así como maquetas y fotografías de éste. Le sigue un conjunto de obras de artistas contemporáneos que evocan, de una u otra forma, al Toro Osborne. El Toro Osborne, perseguido y amenazado por la ley desde que ésta.dictaminase, en 1977, la prohibición de toda actividad publicitaria en las zonas de dominio publico de nuestras carreteras y estableciera, en 1988, la desaparición obligada de cualquier publicidad visible en las mismas -lo que por otra parte no ha dejado de favorecer al Toro pues, gracias a ella, quedó liberado de las letras rojas en sus flancos tornándose así, de nuevo, negro zaíno en su totalidad, como lo concibiera y dibujara Manolo Prietoes hoy protagonista de un singular debate en torno a la procedencia de su conservación. Esta muestra se suma a la iniciativa que España Abierta emprendió hace algunos años con la intención de reivindicar la permanencia de estas vallas en nuestras carreteras. Como resultado se consiguió la publicación del libro
Manolo Prieto y El Toro Osbosne 199 Un toro negro y enorme. El Toro Osborne: marca, símbolo, totem, imágen universal (AA.VV., 1994), un trabajo realizado en equipo y que, por primera vez, se propone llamar la atención sobre Ja relevancia histórico-cultural y artística del Toro Osborne. Así el Toro Osborne, un elemento que, en principio, tiene su origen en la cultura popular, parece introducirse en el territorio de la alta cultura, lo que nos lleva a reflexionar sobre ese ámbito intermedio de convergencia y préstamos entre alta y baja cultura al que se asoman, a un tiempo, artes plásticas, publicadad, diseño y cine 1. De otro lado, la Exposicición nos dice Agapito Pageo, director de la Asociación España Abierta, en el prólogo del Catálogo, fue organizada para dar a conocer la huella que el Toro Osborne ha dej'ado en la cultura española desde la obra de su creador Manolo Prieto hasta el último Premio Nacional de Artes Plásticas 1994 que ha contribuido con una de sus obras a esta exposición. Es decir, se trata de un esfuerzo más por catapultar al Toro Osborne hacia la categoría de Arte con mayúsculas mediante el ~ esorte impulsor formado por estos sesenta y seis artistas que lo han integrado en sus obras. Pero no es en esta relación donde reside la condición, como veremos más adelante, para que podamos considerar el Toro Osborne como un objeto artístico. En plena polémica suscitada por el decreto de Obras Públicas y de forma inesperada, a finales de octubre de 1994, 1 Al lector interesado se le invita a la lectura del trabajo de Aurora F. Polanco: ."Del Mito a la Estética de lo Banal" en Un toro negro y enorme, op. cit., así como del artículo de Estrella de Diego: "El Estilo S. I. " en La Balsa de la Medusa, nº 26-27, 1993.
200 Blanca Ramos Ro mero la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía hizo pública su resolución de abrir un expediente para inscribir las estructuras publicitarias conocidas como Toros Osborne en el Catálogo de Patrimonio Histórico Andaluz con categoría de monumento. Con ello los veintiún toros y novillos que pueblan el temitorio andaluz quedan cubiertos y protegidos por el manto institucional. El momento de su inscripción definitiva coincidirá con el fin de la polémica sobre su retirada. Por lo tanto, sería muy deseable y oportuno que el resto de las comunidades autónomas se unieran a esta iniciativa, pues son noventa, en total, los Toros Osborne que andan sueltos por la geografía española. El Toro Osborne na ce en 1954, de la mano de Manolo Pr ieto qu e, por aquel entonces, se encontraba trabajando en Madrid como director artístico de la agencia publicitaria Azor. Las Bodegas Osborne., habían encarga - do a dicha agencia una imagen para la promoción del brandy Veterano de la que, por supuesto, Prieto no dejó de ocuparse (Fig. nº 46). Tras unos años de experimentos, el Toro Osborne -originariamente de madera, con los pitones blancos y de menor tamañocomienza en 1961 a ser construido en hierro pero no abordará hasta el 74, el tamaño actual. Todos los toros y novillos metálicos saldrán del taller de dos hermanos herreros, José y Félix Tejada, situado en El Puerto de Santa María (Cádiz). Fabricados en serie, se montan y desmontan como un mecano. Estos cuerpos de 12' 5 metros de altura, compuestos por 70 chapas de hierro de forma cuadrangular, conforman una superficie de 150 metros cuadrados y un peso de 4.000 kilos y se apoyan en cuatro torretas metálicas que
Manolo Prieto y El Toro Osbosne 201 descansan a su vez sobre un basamento de cuatro zapatas de seis metros cúbicos de hormigón, siendo el peso total de éstos 50.000 kilos, esto es, el equivalente a un inmueble de cinco pisos. Los novillos tienen, por su parte, 7 metros de altura y 2.000 kilos de peso. Fig. nº 46.- Prieto, Manolo: Toro Osborne. 1955. Montaje original de Manolo Prieto para situación topográfica de una valla. Cartulina sobre papel. 20 x 25 cms. (Apud.: Fernández Polanc o, 1995: 85). José Antonio Osborne, uno de los propietarios de las Bodegas, José Luis Gómez, jefe de publicidad de Os borne y Félix Tejada, uno de los artífices herreros; fueron buscando a Jo largo y ancho del país, en la década de los 60, los diversos emplazamientos de los Toros Osborne. El.método era el siguiente: los tres salían de viaje en coche en busca del lugar
202 Blanca Ramos Romero más apropiado para cada toro; una vez encontrado, había que localizar al dueño de aquel terreno para negociar el precio del alquiler. El contrato se hacía allí mismo y se procedía a la instalación. El dificultoso montaje y la conservación de cada ejemplar eran tareas que corrían a cargo de Félix Tejada y sus hijos; una visita al toro cada dos años para repintarlo y tenerlo vigilado y protegido de su peor enemigo, el viento (Alonso, 1994: 44). Por los datos arriba expuestos podemos convenir que el Toro Osborne es un cartel, una valla publicitaria, un anun- · cio, en definitiva un medio icónico~literario de nuestro ti~m po que se sitúa en el trayecto conurbano, hoy día prolongación de la ciudad, que son las grandes autovías. Al ser un cartel presenta un carácter múltiple -se erigieron noventa Toros Osborney todos sus ejemplares son idénticos con lo que no tiene sentido preguntarse, ante ellos, sobre cual es el original; el simulacro se realiza sobre un soporte plano -que en este caso se identifi~a con la silueta del toroy el icono necesita de la ampliación desmesurada de sus •formas para conseguir su percepción colectiva y casi instantánea como cartel. Juan Antonio Ramírez a partir de Roland Barthes nos proporciona una buena definición: «el cartel (texto-imagen) es un sistema connotado complejo· cuyo plano de la expresión está constituido po r una fusión de la significación del texto [Osborne Sherry & Brandy] y la significación de la imágen [silueta del toro]» (Ramír~z, · 1988: 183, 190)2. 2 Las palabras en cursiva y entr e corchetes han sido introducidas po r el autor para reforzar la definición.
Manolo Prieto y El Toro Osbosne 203 El Toro Osborne, como objeto artístico, amplía nuestra experiencia estética y i:nodifica nuestros hábitos de percepción3. La decisión de la Junta de Andalucía equipara, en ciertos aspectos, el Toro Osborne a la Giralda de Sevilla y de esta forma nos anima a estudiarlo, como un medio icónico, dentro de la historia del arte. La consideración de los medios icónicos de masas como elementos constitutivos del Arte es un proceso problemático que aún no ha llegado a su fin. La estética del pop -de la que nuestro toro participa de alguna formaha ayudado a ello, aunque, no sin presentar ciertas contradicciones. El Toro Osborne, en el camino recorrido desde el diseño original de Prieto hasta la instalación de la vatia publicitaria, se ha ido escapando, irremisiblemente, de las manos de su creador y prosiguiendo esta implacable fuga también se fue de la Bodegas Osborne hasta trasformarse en algo muy distinto, pues ha terminado por trascender su substancia publicitaria hasta convertirse en un potente símbolo de los que componen nuestro imaginario colectivo e, incluso, parece haberse erigido en un emblema que, de alguna manera, 3 Desde estas líneas se anima al lector a que en sus viajes por España detenga su coche y se acerque a visitar al Toro . Se sorprenderá de cómo lo que hacía poco era una frágil silueta destacada sobte el paisaje adquiere, con la cercanía, la potencia de una escultura mom¡mental. Las proporciones colosales del Toro Osborne son del todo necesarias para su existencia pues es, precisamente, en esta desmesura, donde reside su carácter genuino. La apariencia un tanto grotesca del Toro microscópico que encontramos reproducido hasta el hastío en botellas, copas, farolillos, abanicos, etc., así nos lo demuestra. Esta misma "degradación" a la que han quedado sometidos a los "prietos" disminuidos es compartida por los logotipos miniados de Miró que encontramos adornando, en los escaparates de las tiendas de los aereopuertos, ceniceros, juegos de café, etc.
204 Blanca Ramos Romero identifica a la propia Andalucía e, incluso, a España. Todo esto parece lógico pero, además, nuestra inclinación por el Toro Osborne responde a uno de los rasgos más característicos del gusto moderno: el espectáculo de la ciudad y sus ele - mentos, el placer de mirar mientras se pasea por las calles. Pero ¿mirar qué? En primer lugar lo del otro, sobre todo el ámbito de la privacidad, atisbar por las ventanas el interior de las habitaciones de los demás, desvelar el secreto de sus casas; actividad clandestina a la que, al parecer, se dedicaba Manolo Prieto desde la ventana de su estudio, como el prota - gonista de La Ventana Indiscreta4, ayudado de su preciado catalejo. En segundo lugar, mirar también los anuncios y escaparates de la ciudad pues, éstos contienen los objetos que alimentan la fascinación moderna. Así como el flaneur baudeleriano quedaba maravillado ante los escaparates en sus prolongados paseos por los pasajes decimonónicos, de la misma manera, para nosotros, el Toro Osborne resulta ser uno de esos objetos ante los cuales quedamos fascinados en nuestros paseos vertiginosos a través del espacio homogeneizado por la cultura urbana del que forman parte las grandes autovías del siglo XX. En consecuencia, prototipo de mediación, el Toro Osborne nos integra, nos hace formar parte d~ la modernidad (Fernández Polanco, 1994: 114-117). Del variadísimo conjunto formado por estos sesenta y seis artistas que han integrado el Toro Osborne en sus obras, agrupados bajo el epígrafe Los artistas observan cómo una sombra transforma nuestros campos en paisaje de 4 Esta famosa película fue dirigida por Alfred Hitchcock en 1954, curiosamente el mismo año en que Manolo Prieto diseña el primer Toro Osborne.
Manolo Prieto y El Toro Osbosne 205 signos, tres obras llamaron con fuerza nuestra atenci ón: la deliciosa acuarela de Manolo Quejido Quién a quién (1995, Col. del artista); Abismo I de Darya Von Berner (1995, Col. de la artista) (Fig. nº 47), a nuestro juicio uno de los mejores Fig. nª 47.- Von Berné r, Darya: Abismo/. 19 95. Técnica mixta sobre 1 ienzo, 260 x 17 5 cms. Col. de la artista. (Apud.: Fernández Polanco, 1995: 120). lienzos de la Exposición, las cuales, constituyen dos miradas distintas sobre la relación del toro con la mitología occiden-
212 Blanca Ramos Romero Este conjunto de obras tiene su punto culminante en dos carteles que realiza Manolo Prieto para las Bodegas Osborne, el primero de ellos ¿cómo no? el famoso rJro Osborne de 1954; y el segundo, el cartel de Fino Quinta de 1973 (Museo Municipal, del Puerto de Santa María, Cádiz) (Fig. nº 51). Conviene escuchar lo que nos dice uno de los autores del Catálogo de la Exposición que comentamos: «Pero en el cartel de Prieto hay más elementos. Está la referencia a esos bodegones místicos y cuasi metafísicos de . Sánchez Cotán, en los que un cardo también pende de una guita sobre la oscuridad geométrica e inextricable del fondo, como si de un modelo geométrico de Luca Pacioli se tratara [ .. . ] El cartel de Fino Quinta es una rotunda metáfora taurina, resuelta en la metonimia de un toril, de cuya penumbra emerge, amenazadora, la figura de un toro reconocible como imagen de marca [ ... ] La planitud absoluta del cartel cobra mágicamente tridimensionalidad espacial en virtud de la sombra proyectada por la botella, el minúsculo círculo blanco que señala su brillo y el esfumado que pierde la silueta del toro sobre un fondo insondable» (Brihuega, 1995: 39 -40) . En esta Exposición se contempla, además, una extensa muestra , de 1942 a 1959, del trabajo de Manolo Prieto como ilustrador gráfico al frente de Novelas y Cuentos, una publicación semanal de obras de la literatura universal de gran difusión popular, trabajo que realiza ayudado por su mujer Emilia. Ella leía las obras que más tarde le contaba mientras él dibujaba lo que le iba sugiriendo la conversación. Prieto realizó las cubiertas de estas obras con unos medios técnicos muy limitados sometido, por si fuera poco, a las imposiciones de la tipografía, los textos y la
Manolo Prieto y El Toro Osbosne 213 maqueta. No obstante, consiguió buenos resultados en una labor con comprensibles altibajos. Las características de estos dibujos participan de las señaladas anteriormente para sus diseños publicitarios y cartelísticos, siendo esta particularidad quizá lo ~ás relevante de su trabajo como grafista literario pues aplica el lenguaje gráfico moderno y directo, propio de los medios de masas, a la edición de obras literarias. Prieto participa así, en la renovación de la edición popular que había comenzado con Mauricio Amster, Juan Ramón Jiménez y Altolaguirre (Trapiello, 1995: 52-58). Véanse, por ejemplo, las portadas que dibuja para El avaro y La escuela de maridos de Moliere, El relojero del Sr. Humpfrey de Dickens o Partir. .. de Roland Dorgelés. En sus últimos años se dedica, principalmente, a la medallística. Dentro de este género nos interesan sus obras más intimistas, especialmente aquellas que dirigen su mira:.. da sobre el ámbito de lo privado femenino y el m{!ndo de las pulsiones del deseo. Medallas eróticas, ·historias de amor, a veces violentas y dramáticas, disfrazadas bajo un título tradicional en las que se reconoce el goce del artista: Abelardo y Eloísa, Leda, El manantial de la doncella, etc ... Por último no queremos dejar de señalar, de esta exposición, la grata impresión que nos produjo el ameno y didáctico diseño y montaje obra de Rafael Blázquez Godoy, su comisario técnico, así como celebrar la elaboración del Catálogo de la misma, que constituye una contribución esencial sobre Prieto, dirigido por Aurora Fernández Polanco que cuenta con interesantes análisis, como son los de Jaime Brihtiega, Andrés Trapiello o Estrella de Diego, sobre la vida y la trayectoria artística de Manolo Prieto.
214 Blanca Ramos Romero BIBLIOGRAFIA: AA. VV. (1994 ): Un toro negro y enorme. El Toro Osborne: marca, símbolo, totem, imagen universal, Madrid, Asociación Cultural España Abierta. Alonso, Sol (1994): "No es una valla cualquiera" en AA.VV.: Un toro negro y enorme. El Toro Osborne: marca, símbolo, totem, imagen universal, Madrid, Asociación Cultural España Abierta. Benjamín; Walter (1972): Poesía y Capitalismo: Iluminaciones 1/, Madrid, Taurus. Brihuega, Jaime (1995): "Los gritos murales de Manolo Prieto" en Fernández Polanco, A.: Manolo Prieto y el Toro Osborne, Catálogo de Exposición, Madrid, Asociación Cultural España Abierta. Fernández Polanco, Aurora (1994): "Del Mito a la Estética de lo Banal" en AA. VV.: Un toro negro y enorme. El Toro Osborne: marca, símbolo, totem, imagen universal, Madrid, Asociación Cultural España Abierta. Fernández Polanco, Aurora (1995): Manolo Prieto y El Toro Osborne, Catálogo de Exposición, Madrid, Asociación Cultural España Abierta. Ramírez, Juan Antonio (1988): Medios de masas e Historia del Arte, Madrid, Cuadernos de Arte Cátedra. Trapiello, Andrés ( 1995): "Portadas de Capa y Espada" en Fernández Polanco, A .: Manolo Prieto y el Toro Osborne, Catálogo de Exposición, Madrid, Asociación Cultural España Abierta. /