De la cultura material a la inmaterial: industrias culturales, digitalización y convergencias en la nuevas redes/mercado
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De la cultura materiala la inmaterial: indushias culturales, d&itaIzzaci6n y conwergencias en la nuewas redes/mercado Juan CALVI Unversdad Pont~ficla de Salamonco
De la cultura materiala la inmaterial. industrim culturales, digitalizaciin y convergencias en las nuevas redes/mercado Juan CALVI Universdad Pontificia de Saamanca I Durante las iiltimas dhcadas se viene constatando dc mancra crecientc una tra1isfomaci6n ingdita de las infraestructuras tecnolligicas de la infomacibn y la cumunicaci6n. cuyu impact" estd estrechamcnte vinculado a profundos cambios que eat&" operando en lo ccon6mic0, lo politico y lo cultural. El ejc articulador de estos cambios es la actual redefinici6n dc un modo hist6rico de produccion de las sociedades desalrolladas, basado cn una forma de produccion integrada verticalmente y de distribuci6n de la riquera reeulada fundamentalmente our los estados nacionales. Este modelo, conocido como fordismo. se est& - transformando hacia ot~o basado en formas de acumulaci6n m8s flexiblcs, dcscentralizadas y autonomas, y cuya materia prima bgsica es in infomacidn. A este ultimo modelo se lo denomina habitualmente como postfordismo (CASTELLS, 1997; ROMANO y RULLANI, 1998; ZADINI y FANINI, 2001). El matco general donde se producen estas transfomaciones es la muniiiaiizacion crecicnte de la producci6n y el consumo cultural, el debilitamiento del rol del Estado como controlndor y rcgulador de estos procesos, la rcvitaliraci6n del sistema econrimico a partir de innovaciones tecnol6gicas y la preeminencia absoluta de las fuerzas dcl mercado en todos 10s 6rdenes de la dindmica sociocultural (MURCIANO, 1992). La fusi6n de capitales y la confomaci6n de 10s grandes giupos de comunicaci6n m los aiios ochenta y noventa del pasado siglo como consecuencia de una politica liberal de 10s Estados en materia dc comunicaci6n, con la consiguiente desregulaci6n de Ins mercados culturales, se inscriben precisamente en este proceso his6 rico tendiente alaconcentraci6n de laproducci6ncultural y alaglobalizaci6n de 10s productos junto a la actual convergencia de las infraestructuras de distribuci6n y 10s meicados, siguiendo la 16gica y la dindmica propia de las economias de escala p alcance, es dccir, la de aquellos sectores de la producci6n que basan su rentabiiidad en la consecuci6n de mayores y nuevas cuotas de mercado a partir de la comercializacirin de Ins mismos productos (CHANDLERA, 1990). Esto constituye un problema central para el supuesto de un "mercado iibre de circulaci6n de ideas" que promueve la democriicia cultural y, en definitiva, para la nocion misma de democracia, ya que las ideas que circulan por nucstros sistemas de comunicaci6n social son suministradas bisicamente por oligopolies movidos fundamentalmente por intereses comcrciaies (CHOMSKY y HERMAN, 1988; MCCHESNEY y HERMAN, 1998) Esto conlleva, por otra v&e, la colonizaci6n de la esfera uiiblica medidtica v cultural oor rarte de la . . l6gica comercial, regida preferentemcntc por las fuerzas del mercado casi sin intervenci6n o rcpul a~ion -' ' por
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digital o PC, y tambiin distribuido en Internet. Esto supone, por primera vez en lafase modema dc la produccion cultural. la posibiliddd de un intercambio masivo de hienes culturales por fuera de las estructuras de distribucidn de las industrias culturales y de 18s esuucturas de regulacidn de 10s Estados, basado en sistemas muy simples de gestidn de la infomacidn del tipo servidor-usuarin coma en el caso de Napsrer o Gnutella. Cuando la estructurd de regulaci6n estatal pudo adaptar la normativa para impedir este intercambio, nuevos sistemas mas eficaces inundaron Internet, pero esta ver basados en sistemas de gesti6n de la informacihn del tipo usuario-usuario, coma cn el caso de Morpheus o Kazaa'. Con la proliferaci6n de este tipo de sistemas y la circulaciirn de software cuyo codigo fuentc es abierto (open-soirrce) y a partir del cual todos 10s usuaios pueden panicipar en su reescritura, lavision y el saber-hacer de 10s propias usraios ha cohrado una inusitada importancia para comprender el futuro de la produccidn cultural en 10s nuevos enturnos de redes (RAYMOND, 1998; CASTELLS, 2001). En estos ejemplos paradigmiticos se revela cl componamiento real de las redes informiticas cuya lhgica y dinarnica plantea dificulradrs a 10s mudelos camerciales basados en las ecanomias de escala y alcance. En este sentido, 10s procesos de digitaliracidn de productos culturales y 10s sistemas que los distribuyen en las redes, cunllevan dos consecuencias econdmicas y politicas a nuestro parecer fundamentales para el desarrollo de las industrias culturales: 1) Los inconvenientes para controiar y valorirar el trifico de contenidos en Internet basado en una politica de derechos de autor (cupwrighr) han demostrado el desfase creciente entre las esuucturas de regulacic5n estatales propias de unmodo de produccidn material (fordismo) y la16gica y dinamica de 10s nuevos entomos virluales. 2) Los infructuosos intentos cornerciales basados en una politica de precios sobre los contenidos tendientes a establecerharreras a la circulacihn dc bienes culturales demuestran la incompatibilidadentre el comportamien- to de las redes y la logica de los mercados culturales tradicionales. La incapacidad de control de 10s derechos de propiedad intelectual de 10s productos culturales que circulan par las redes asi como las dificuitades crecientes de 10s diversos modelos comerciales que intcntan restringire1 acoeso a contenidos en base a una politica de precios, no implican necesariarnente que la actividad econdmica en la red no prospcre; y la libre circulacidn de productos culturales en foma gratuita tampoco encarna una arnenaza directd para las industrias culturales. Desde hace aos, todos los clasicos de la literatura universal estin digitalinidas y en Internet, sin embargo, esto no ha provocado una disminucidn de las ventas de las industrias editoriales en el mismo rubro. Lareestructumcidnde laproduccidn cultural se esti desmollando entoncesenlatension dialCcticaentnla detcrminacidn de las estructuras dinarnicas (econ6micas y politicas) por un lado y 10s usos sociales de los usuarios que operan en cllas, por otro. Es necesario entonces analizar c6mo 10s recursos cnltnrales, materiales y simbdlicos. que circuian par nuestras sociedades en unas formas estmcturalmente determinadas par las industrias culturales baio la forma de mercancias v cuvos raseos dominantes son la concentracidn. la converjzen- . . - cia y la internacionaliracidn, pueden llegar a ser transfonnados a partir de las nuevas tccnologias de la in for ma^ .( NOmi.L.,.;EWAC,.I* ' N;~pster. Gnutell.?, Moqhrus y Kama sou sistemas diseiivdoa para campartkvrchivos de MP3 La diierenciars que 10s dos primexos urilizvn un scrvldor ccntraiizndo pura alojar esos iaichivo~. nuentux que 10s don segundos geationan el inieicvmbio de vrchivos dliccramente entie usuurior.
cidn y comunicacidn, y cdmo las configuraciones enredes instauran usos sociales que escapan en cierta medida alas orientaciones dominantes de las industrias culturales y el control de 10s Estados. Tal como hemos seiialado, el problema central del presente hnbajo nos obiiga aenfrcntamos, en dcfinitiva, con cuestiones que son recurrentes a lo largo de 10s dos ultimos siglos: la democratizacibn de la cultura como proyectoliberador, la autonomia del sujeto y su constitucidn ccomo ciudadano, la relacidn entre la propiedad de 10s medios de produccidn cultural y la circulation de la informacidn, la construccidn de la upinidn p6hlica plural, la accidn politica alternativa y la lucha por la igualdad social. I1 Un marc" tedrico adecuado para enfrentarse alas problematicas descritas es la perspectiva que brinda una economia politica de la comunicacidn y la cultura. El acento estipuesto en la 16gica y dinimica dominantcs de laproduccidn cultural como estructurante de determinadas formas de consumo cultural, yen cbmo cicrtos usus sociales de las tecnologias de la informacidn y comunicacidn que, aun estando determinados por el acceso a 10s recursos materiales y simbdlicos que las estmcturas de produccidn dominantes ponen a disposicibn de 10s usuarios, tambikn son decisivos para la produccidn cultural. i.Cdm0 es posible estudiar 10s usos sociales de las nuevas tccnalugias de la informacidn y comunicacidn y el impacto que tienen en las industrias culturales, como por ejemplo aquellos usos que digitalizan hienes cultu~ rales v 10s rcdistiibuven eratuitamente en las redes. sin estudiar orimero ias mismas indushas aue los orodu- , " cen, distribuyen y crean los mercados globales para su consumo? ~Ciimo estudiar la reestructuracibn de las industrias culturales y lo! mercados culturales globales sin estudiarprimero las innovaciones tecnoldgicas y los procesos econbmicos y politicos que determinan las condiciones basicas para su desarrollo? En este sentido, una economia politica centradaen el impacto de las nuevas tecnologias de la informacidn y comulllcaci6n seconstituye en el analisis de unafase especifica del desmollo histdrico general de las distin~ tas modalidades de produccidn cultural dentro de unmodo histdrico de produccidn especftico. Su periodizacidn dependeride cada autor, sin embargo,el consenso es general acerca de la nuevafase que se ha constituido con las profundas transformaciones que estan operando las tecnologias digitales en relacidn a las nuevas posibiiidades deregistrar, almacenar,procesar, transportar y reproducir informacidn (CASTELLS, 1997; HAMELINK, 1997).Asi, se hace necesario una vez mas reconceptualizar y categorizar los diversos elementos de andlisis a la luz de estas nuevas transformaciones en el orden tecnoldgico, econdmico, politico, y cultural. La cuestidn es ver cdmo, con la preeminencia econ6mica de las estrategias de los grandes grupus de comunicacidn y el replieye politico de 10s gobiernos en la gestidn de la produccidn cultural, se van constituyendo espacios de produccidn y redistribucidn de losrecursos culturales en base a lo! usos sociales que posibi~ litan las nuevas tecnologias digitdes. Para que el esquema dc analisis sea lo mL complcto posible, debe inte- Por un lado, el andlisis se descnvudve en el marco general del paso de un modo de produccidn material denominado fordista a un nuevo modo de produccidn fundado en la gestidn de la informacidn llmado postfordista. y la necesaria reformulacidn del modo de regulacidn (politicas de comunicacidn) a pmtir del
nuevo entorno productivo, la relacidn cambiante entre lo plihlico y lo privado, el Estado, bas industrias culturales y la ciudadania. Por otrn lado, el desatrolk~ argumcntal dcl anjlisis articular6 principalmcnte el concepto de industrias culturales en su relacion con 10s medios de comunicacidn y las nuevas tecnologias de la infom~acidn y la comunicacidn, la ldgica y dinimica dominantes de la produccidn cultural. su reesmcturacidn a partir de procesos de convergencia y digitaliracidn de 10s productos culturales y su reutilizacidn en las redes colaborativas como rccunos compartidos entre usuarios. El problcma central de este trabajo, que se inscribe dentro de las preocupaciones fundamentales de la teoria social, se desarrolla entonces en lapermanente tension dialicticaentre 10s dos polos constitutivos de la comunicacidn social. Por un lado, las estructuras didmicas de poder de las industrias culturaies y la configuration de sus mercados, que distribuyen los recursos culturales en la sociedad apartirde lalimitaci6n al acceso de esos recursos y la regulacidn normativa de lo que guede hacerse con elios (GARNHAM, 2000 a). Por otro,los usos sociales que sc instauran con ids nuevas tecnologias y queen cierto modo transforman esds estructuras dominantes.' El estudio del comportamiento de las nuevas redes diaitales, desde esta perspectiva integral, podda ayudar . . . . . a vencer cierta visidn unifome del campo cultural en dande los usuarios son confinadus solo alas supuestas elecciones one un consumo cultural liberador oasibilitaria. En este sentido. se intentar6 cn todo momento no solo describir, desde lo tecnoldgico, lo econdmico y lo politico, las estructuras dinjmicas de la produccidn cultural a nivei global, sino, ademis, proponer acciones politicas concretas que busquen la ampliacidn de 10s espacios de produccidn cultural, esto es, la democratizacidn de la produccidn y el acceso a 10s recursos culturales. Coma ya se ha dicho, el concepto de industrias culturales es articulador de todo el enfoque, definido en relacidn a 10s medios de comunicacidn y alas nuevas tecnologias de la informacidn y comunicacion coma sus constituyentes fundamentales. Los medios de comunicacidn coma sistemas de produccion y distribucidn de formas simbolicas requieren la utilizacidn de recursos materiales y culturales, limitados estructuralmcnte pore1 modo de nroducci6n caoitalista. Su cargcter de industrias culturales se deriva orecisamcnte de su loeica v ". din6lnica dominantcs de ~roduccih y distribucidn de formas simb6licas coma mercancias culturales bajo las condicioncs de un mercado de intercamhio y competitividad. Es dccir, se pate del axioma fundamental de la econumia oolitica critica. el cual enuncia aue dado un modo histdrico dc oroduccidn como el sistema caoitalista, la economia es el factor drterminante (GARNHAM, 2000 a). En este caso en la 16gica y din6mica de las economias de escala y aicance, cuya produccidn y distribucidn de recursos culturales tienden hacia la concentracidn, la convergencia y la globdlizacidn. Los medias de comunicaci6n de masas son bisicamente tecnologias de produccidn, distribucidn y consumode formas simbdlicas; y estin determinados nu par el tipo de simbolos que vehiculan sinopor la tecnologia que 10s estructura (GARNHAM, 2000 a). Estos procesos hacen neceszio ubicar a lo tecnoldgico en el centro del analisis dc las transformaciones m6s importantes que estin operando cn el campo de la informacidn, la cultura y Iacomunicacidn. De este modo,se confiere a la vez un lugar relevante a la tecnologia y al saber-hacer de 10s propius usuarios de esa tecnologia, cuyo espacio de anilisis dentro de las ciencias sociales ha sido .( ,NrnASA,..,,".,AG,NA 'Sobs loaproceaar de innoraci6n y difusih tecnol(lgicueinstauraci6nde "80s socialer diferentes alas orientacionesde baa eawcmrus de lus cuvles surge". como paiejemplo el fan6grafo. el cine o el telbfona, cfc. Piichy (1993).
392 ill ENCUEMRO IAEROAMIRICANO DL ECONOM~A POLITIC& DE LA COMUNCACON hist6ricamente reducido (LATOUR, 1992; FLICHY, 1996). Sin embargo, esto no implica caer necesariamente en el detenninismo tecnol6gico, atribuyendo a la tecnologiapor simisma iafuerza transfonnadora de lo social. El modo deteminista de entender la tecnologia se constituye cum0 una teoria dei cambio social segiin la cuai la tecnologia es el principal motor de la historia (CHANDLER D., 2000). De acuerdo con esto, la evolucilin tanto de la t6cnica como de las tecnologias de la comunicaci6n o 10s medios de comunicacilin, o mb ampliamente, la tecnologia en general, es la 6nica causa del cambio social. Esta tendencia presupone alas tecnologias de la comunicacidn en particular coma la base de las sociedades: asi, t'stas tendrian la capacidad de transformar lo social en todos sus niveles, tanto institucionales como individuales, y 10s fen6menos socioculturales serian detenninados por ellas. Es en definitiva una visi6n tecnocrititica que esgrirne "saluciones tt'cnicas" ante los problemas sociales, y es reduccionista a1 representar a la tecnologia como un elemento aut6nom0, liberhdola de toda responsabiiidad: la tecnologia queda asi despojada de todo contenido econ6mico y politico. En esta linea de pensamiento, Marshall McLuhan es el principal referente y ejemplo de una conception deteminista. Por otro lado, y desde una perspectiva distinta, la econom'a politica tiende a analirar cdn~o la con~unicaci6n es socialmente constmida, y c6mo las fuenas econ6micas y politicas configuran 10s canales y 10s mercados de esa comunicacihn, su nivel de autonomia y los mensajes que circulan por ellas. Las principales fuerzas estructurantes de la comunicacidn social, que aperan dentro de un modo hktdnco de produccidn, son 10s grupos de comunicacidn dominantes, que proveen 10s productos culturales y las fonas simbdlicas que circulan por nuestras sociedades, y 10s Estados nacionales que regulan esa comunicaci6n. Pero ello no implica que la economia politica sea solo el campo de estudio de las estructuras, las instituciones y la actividad material, mientras las ciencias de la comunicaci6n se ocuparian de la cultura, 10s significados, la subjetividad g la identidad (MOSCO, 1998). El programa de una economia politica de la comunicaci6n y la cultura que abarque las industrias culturales y 10s medios de comunicaci6n junto alas nuevas tecnologias de la infonnaci6n y comunicaci6n como lugares cenbaies de la producci6n simb6lica de nuestras sociedades, necesariamente debe articular econom;~ y politica, comunicaci6n y cultura dentro dei mismo proceso dc anilisis, dando cuenta de las mutaciones del sistema simb6lico de foma articulada con las transformaciones que se producen en el sistema tecnolSgico, economico y politico, asicomo las estructuras de dominio de las cuales 10s medios son funcionales (MURCIANO, 1992). El problema fundamental de este trabajo se inscribe en el programa de UIXd economia politica flexible de la comunicacidn y la cultura, centrada en el impacto de las nuevas tecnologias de la infonnncion y la comunicacihn en relaci6n a la tecnologia, la economia, la politica y la cultura como las cuatro principales esferas que constituyen lo social. Tal como hemos seiialado, el problema central del presente trabajo se desarrulla en el marco general del paso de un modo de producci6n material denominado fordista a un nuevo modo de produccidn fundado en la gesti6n de la informael611 llamado postfordista, la dcsmaterializaci6n creciente de 10s sectores encargados de la nroducci6n simbdlica v cultural. v la necesaria v constante refonnulaci6n del modo de reeulacion (ooliticas dc . , comunicaci6n) apartir del nuevo entomo productive, junto a la relaci6n cambiante entre lo publico y lo privado, y la transfomacion del ciudadano en consumidorlusuario.
El eje articulador es el anilisis de c6mo se ha ido estructurando el sistema de cornunicaci6n de masas con el sistema economico mundial (MURCIANO, 1992); vinculando, par un lado, la reestructurt~cilin global de la production cultural y su distribution a escala mundixl dado el impacto de las nuevas tecnologias de la informaci6n p comunicaci6n. con el cambio de comiaci6n de fuerzas entre elpoder econ6mico-politico y bas industrias culturales y la redefinici6n del papei del ciudadano como consumidorlusuario. Por otro lado hemos indicado tamhi6n que, a nuestro entendcr, estos fen6menos a nivei global no pueden desligarse de ciertos procesos m8s paaiculares que estin teniendo lugar a paair de 10s usos sociales de estas nuevas tecnologias por parte de 10s nuevos usuarios, y cuyo impacto en las estructuras econ6micas, politicas e institucionales que determinan la producci6n cultural es tambien relevante para el futuro de la democracia cultural. El prohlema nos remite a una cucsti6n que ha sido central en la investigaci6n social, esto es, la interdeterminaci6n diaMctica entre innovacilin tecnoi6gica y transfomacion de las estructuras sociales, cuestibn que hoy adquiere especial relevancia dada la magnitud de los cambios tecnol6gicos (FLICHY, 1996; ELSTER, 2000). Las innovaciones tecnol6gicas requieren serestudiadas comoprocesos histliriicos que emergen dentro de eshucturas economicas, politicas e institucionales que determinan su orientacidn y aplicacidn. Tal coma ban demostrado varios autores provenientes de la perspcctiva de la economia politicd de la comunicaci6n ~ - y la cultura, las indusuias culturales se han desarrollado siguicndo las tendencias estmctnraies de 10s demis sectores industriales IMURCIANO. 1992). En este sentido. las nuevas tecnoloeias de la infomaci6n v comu- 1 , , " nicacidn, como vectores fundamentales de la reestructuraciirn mundial que esti operando en 10s sectores industriales encargados de la producci6n cultural, deben ser analizadas no como una "consecuencia natural" del desarrollo econdmico general, sino como un proceso dc expansidn y profundizaci6n de un mod0 hist6rico de prodncci6n (LACROIX y TREMBLAY.1998). Las industrias culturales tradicianales producen bienes culturales que vehiculan contenidos simh6licos en soportes fisicos, cuya distribnci6n y comercializacidn dentro de una ldgica y dinjmica hist6ricicas se fueun regulando en distintas modalidades de acuerdo a las pautas que ya estaban instauradas para otro tipo de productos industriales. Asi, la pregunta que surge es la siguiente: dado el impacto de las nuevas tecnologias de la informaci6n y comunicacion, ide qu6 modo se estB produciendo esta expansilin y profnndizacibn de las ten^ dencias que ya estaban inscriptas en el desarrollo hist6rico de las industrias culturales? Sin embargo, la innovaci6n tecnoldgicapresenta, tal como hemos ohservado enrelaci6n alaproliferacion de sistemas de gesti6n de la informaci6n de usuario-usuario en las nuevas redes, un doble caricter a la vez reproductor y transformador de las estructuras de las cuales emergen. Entonces: jcomo integrdr al modelo de anilisis de ias tendencias hist6ri- cas de ids industrias culturales el comportamiento de ids redes colaborativas y el saber-hacer de 10s nuevos usu;liios?. Para ello primer0 es necesario trararlas lineas generales de desanollo de las industrias culturales a parur del sureimiento dc las tecnoloeias dizitales v de la masificacion de Internet. como las dos liltimas innovaciones v "U, tecnologicas decisivas en el campo de la informaci6n y la cultura, para intentar luego analizar c6mo esas imovaciones tecnolodcas instauran nsos sociales que impactan dc lleno en la 16gica historica de producci611, . - distribuci6n y consumo de las industrias culturales. El abjetivo central es disefiar, de manera aproximada, un maria mundial de las estl-ucluras dinarnicas de la infarmacibn. la comunicacidn v la ~roducci6n cultural. en un . . contsxto veIo7.de reor~aniracibn econlimica y sa~ial~ubicandoen el centro de analisis el impacto de bas nuevas 11 tecnologias de la infomaci6n y comunicaci6n, la accinn de 10s grandes gmpos de comunicacidn, la convergencia de ias distintas industrias culturales en una misma infraestructura de distnbucidn v el rol de los Estados nacionales en materia de comunicaci6n y politicas culturales. i
Los temas a abordar son, a nivel general, 10s procesos de expansidn a nivel mundial de la 16gica de producci6n y distribucidn de productos culturales a partir de la implementaci6n de nuevas tecnologias digitales y redes informaticas a la cadena de valor de las industrias culturales, la tendencia a la concentraci6n, convergencia e internacionalizaci6n de esa producci6n y la profundizaci6n de 10s desequilibnos estructurales en la dbimica a nivel mundial de oroducci6n/consumo de recursos culhlrales entre las zonas centrales de ~roducci6n v las amplias regiones perifgricas de consumo, la masificaci6n ylo fragmentacidn de 10s mercados culturales, el acceso alas infraestructuras de informacidn y comunicacidn y la llamada "brecha digital" que divide alas sociedades entre 10s llamados "inforicos" e "infopobres". En un Nvelmis particular, sc parte del axioma de que las innovaciones tecnoldgicas poseen un doble caricter reproductor y a la vez transfomador de las estructuras sociales. v en su oro~ia dinimica renrnducen. modifican e instauran nuevos oatrones de us0 v consumo. Para . , que el modelo de anjlisis sea lo mis completo e integrador pasible, se hace necesario incorporar la dirnensi6n de los usos sociales de las nuevas tecnologias de informacibn y comunicacibn ya que, como hemos obscrvado, tambiCn son decisivos en Ins procesos colectivos de produceion cultural. La reestrncturacibn de la produccidn cultural se esta definiendo en base a dos fendmenos complementanos: por un lado, la convergenciaentre infraestructuras de telecomu~caciones, industrias culturales y redes, de sus 16gicas de producci6n y modalidades de comcrcializacibn, y por otro la digitalizaci6n de sus productos y servicios Es importante precisar aqui la necesidad de no detenerse s61o en un estudio descriptivo de las estmcturas cambiantes de la comunicaci6n, sino anaiirar In que esas estructurasproducen en la esfera de lo sociocultural. Los actuales pracesos de convergencia son el emergente tanto de las politicas dcsreguladoras de los Estados nacionales como de las megafusiones de 10s p-andes grupos mundiales de comunicaciSn. Asi, la convergencia enhe infraestructuras tCcnicas (telecomunicaciones,radiotelevisi6n e Internet), las logicas de producci6n y las modalidades de comercializaci6n quc podrian rentabilirar la transacci6n por la digitaliraci6n de sus propias infraestructuras de distribucidn de bienes y servicios integradas de algiin mod" a Internet,pemitirian distribuir miis productos a un mercado mayor siguiendo la 16gica y diniimica propias de las economias de escala y alcance. Esto supone tambiCn la concentraci6n de la funci6n de distnbuci6n de productos y servicios, eliminando asi intermedianos y gestionando directamente las transacciones con los consumidores. En teoia, sera posi~ ble vender cualquier producto g servicio en una unica pan infraestructura de comunicaci6n (RICHERI, 1994). Pero la convergencia digital como la infraest~ctura total, asociada ripidamente y de manera acritica pur el detenninismo tecnol6gicocomolnrealiraci6nde ialibertadde expresidn y elpluralismo cultural,se traduce en la pr6ctica en una mayor concentracidn privada en la propiedad y control de las infraestructuras y las redes de comunicacirin (BUSTAMANTE, 1999). Los problemas y limitaciones a 10s que se enfrenta la convergencia de las distintas industrias culturales son fundamentalmente ttcnicos y econbmicos, ya que la estandarizacidn nccesaria de los sistemas, soportes, formatos y prntocolos (todos aquellos elementos que conforman la arquitectura de una red) para que se produrca una convergencia real esti supcd~tada a largos ciclos de innovaci6n y difusidn de las tecnologias'. Es necesario 4 .lo-asaLP#Eit mPnr,Na '"El [nueuol p.?rndigmn cs percibido como un camjnnto de soluciones t4cmcas. de est6ndnrei de comuacncirin. de mtinns oigm~zatiraa. hjbifos cultaruirs. inslifuciones normstii,as. que se i,un trunifom,mdo husra ulcaoim cohnmcci.a irciproc;% y eri;ihilvJad estructural, ha~tn instaurar un rerdadero sislema." (RULLANI y ROMANO, 1998: I) (iind.i'oi2io).