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Idpa06

Abstract

Presentamos con unas breves palabras la sexta edición de la colección IdPA, correspondiente al año 2020, y con ello, queremos mantener el compromiso de dar continuidad a este proyecto de difusión y transferencia investigadora, que sirve en cada edición para mostrar los resultados conseguidos en el amplio escenario de las actividades de investigación relacionadas con el ámbito de conocimiento de nuestro Departamento. A la vista del índice de autores incluidos, podemos manifestar que en este caso resulta visible, apenas como un botón de muestra, las relaciones internacionales con otros centros e investigadores que confluyen y colaboran con nosotros. En este año tan excepcional no podemos dejar de comentar la influencian negativa que ha tenido la situación provocada por la covid-19; nuestro ejercicio académico se ha visto ralentizado, desterrado al terreno de lo virtual y sobrecargado, por no mencionar su afectación en lo personal, pero es sabido y en ello confiamos que estas experiencias sirvan para abrir nuevos campos de acción para lo proyectual. El régimen cambiante de las situaciones sabemos que forma parte, en lo moderno, de nuestras experiencias. Ahora de manera imprevista y sobrevenida habrá que dar respuestas a la Realidad. El número 6, mantiene la línea editorial de la colección y así desde temáticas plurales se reúnen, aportaciones derivadas de tesis doctorales, el recuerdo de la investigación de un gran profesor, investigador y compañero, Rafael Casado, fallecido recientemente, y que nos deja su conocimiento y experiencia en un inédito último escrito. Igualmente, presentamos diferentes estrategias de investigación, desarrolladas desde diferentes Escuelas o Facultades, con temáticas que van desde lo doméstico a lo territorial, recorriendo lo urbano o indagando en la multifuncionalidad del paisaje, para terminar con aportaciones desde la crítica y la docencia en Arquitectura. Para concluir, queremos animar con la lectura de este número, a mantener viva la ilusión por la participación en futuras ediciones de la Colección que, como vemos, está encontrando su lugar en un terreno complicado y competitivo, pero no olvidemos que, publicaciones como ésta, son necesarias, como ventana de transferencia generosa a inquietudes de un elenco de profesores e investigadores, más allá de la conveniencia o exigencia curricular imperante en el ámbito académico.

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Colección INVESTIGACIONES IdPA_06 2020 ARQUITECTURA YCIENCIAS DE LA CONSTRUCCIÓN INSTITUTO UNIVERSITARIO u U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A ARQUITECTURA YCIENCIAS DE LA CONSTRUCCIÓN INSTITUTO UNIVERSITARIO u U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A ARQUITECTURA YCIENCIAS DE LA CONSTRUCCIÓN INSTITUTO UNIVERSITARIO u U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A ARQUITECTURA YCIENCIAS DE LA CONSTRUCCIÓN INSTITUTO UNIVERSITARIO u U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A DEPARTAMENTO DE PROYECTOS ARQUITECTÓNICOS ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA RU BOOKS Colección INVESTIGACIONES IdPA_06 2020 DEPARTAMENTO DE PROYECTOS ARQUITECTÓNICOS ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA UNIVERSIDAD DE SEVILLA ARQUITECTURA YCIENCIAS DE LA CONSTRUCCIÓN INSTITUTO UNIVERSITARIO u U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A ARQUITECTURA YCIENCIAS DE LA CONSTRUCCIÓN INSTITUTO UNIVERSITARIO u U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A ARQUITECTURA YCIENCIAS DE LA CONSTRUCCIÓN INSTITUTO UNIVERSITARIO u U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A ARQUITECTURA YCIENCIAS DE LA CONSTRUCCIÓN INSTITUTO UNIVERSITARIO u U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A DEPARTAMENTO DE PROYECTOS ARQUITECTÓNICOS ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA INVESTIGACIONES DEPARTAMENTO DE PROYECTOS ARQUITECTÓNICOS 2020 www.departamento.us.es/dpaetsas Colección Investigaciones IdPA_06 Edición: Departamento de Proyectos Arquitectónicos Avda. Reina Mercedes, 2, 41012 Sevilla RU books Plaza Pintor Eugenio Chicano, 5, 29008 Málaga Dirección: Juan José Vázquez Avellaneda Coordinación IdPA_06: María Prieto Peinado Comité científico: Mario Algarín Comino Rosa María Añón Abajas Luz Fernández-Valderrama Aparicio Luis González de Boado Halcón José Enrique López-Canti Morales Esther Mayoral Campa Francisco Montero Fernández José Morales Sánchez Francisco Javier Tejido Jiménez María Prieto Peinado Secretaría dPA: Teresa Paramás Contreras Alfonso García Fernández Portada: Recolectores Urbanos Diseño colección: Recolectores Urbanos Impresión: Ulzama Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en parte, ni registrada, ni transmitida por un sistema de información de ninguna forma ni en ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, por fotocopia o cualquier otro. (c) de esta edición: dPA + Recolectores Urbanos, 2020 (c) de los textos: sus autores, 2020 (c) de los proyectos: sus autores (c) de las imágenes: sus autores Se han hecho todas las gestiones posibles para identificar a los propietarios de los derechos de autor de los textos y las imágenes. Cualquier error u omisión accidental, que tendrá que ser notificado por escrito al editor, será corregido en ediciones posteriores. ISBN: 978-84-949664-7-7 Depósito Legal: MA 1508-2020 DICIEMBRE 2020 ÍNDICE 9 Presentación María Prieto Peinado | Juan José Vázquez Avellaneda 12 La sombra. Forma del espacio arquitectonico Rafael Casado Martínez Tesis 33 Lectura contemporánea del territorio a través de su arquitectura rural. Proceso y metodología investigativa Gloria Rivero-Lamela | Amadeo Ramos-Carranza Espacio doméstico 55 El habitar doméstico como un arte escénico Gonzalo Herrera León | Rafael Casado | Carlos Lara Aspee | Luz Fernández Valderrama Estrategias urbanas 71 Análisis y reflexiones sobre la necesidad específica de protección y conserva ción de los jardines y espacios abiertos ajardinados de los conventos sevillanos Mercedes Molina-Liñán 79 Manifiesto para una arquitectura de los espacios comunes en Santiago de Chile Carlos Lange Valdés | María Jesús Amigo Ahumada 93 ‘De Mumbai a Manila’... Flashes urbanos desde Asia en clave de Informali dad Urbana Lola Martínez Fons Estrategias territoriales y del paisaje 117 La construcción socio-espacial del Opy en el tekoha de Ñembiará, Caaguazú. Territorio, materia y cultura Mbya-Guaraní Elena Espinosa Valiente | María Prieto-Peinado 133 Estudo integrado da Arquitetura e da Paisagem no Mediterrâneo Ocidental. Para uma metodologia de investigação: prospeção, levantamento, síntese e proposta. Desidério Batista | Miguel Reimão Costa 149 As quintas de recreio como precursoras da agricultura urbana Rute Sousa Matos | Paula Simões 159 Salvaguarda e Valorização de Paisagens Culturais no Estado do Rio Grande do Sul e o seu contributo para a Sustentabilidade Socio-ecológica da Região meridional brasileira Lauro César Figueiredo | Desidério Batista 173 Oportunidades y prevenciones en la aplicación de las herramientas de análisis espacial avanzado al proyecto de restauro del paisaje cultural Rebeca Merino del Río Aportaciones críticas y documentales 191 La arquitectura menor como arquitectura mayor Carlos Tapia Martín | Manoel Rodrigues Alves Investigaciones en docencia 211 Proceso(s). Del lugar al Museo Mercedes Pérez del Prado Colección INVESTIGACIONES IdPA_06 2020 Tesis Espacio doméstico Estrategias urbanas Estrategias territoriales y del paisaje Aportaciones críticas y documentales Investigaciones en docencia 8 Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 9 Presentamos con unas breves palabras la sexta edición de la colección IdPA, correspondiente al año 2020, y con ello, queremos mantener el compromiso de dar continuidad a este proyecto de difusión y transferencia investigadora, que sirve en cada edición para mostrar los resultados conseguidos en el amplio escenario de las actividades de investigación relacionadas con el ámbito de conocimiento de nuestro Departamento. A la vista del índice de autores incluidos, podemos manifestar que en este caso resulta visible, apenas como un botón de muestra, las relaciones internacionales con otros centros e investigadores que confluyen y colaboran con nosotros. En este año tan excepcional no podemos dejar de comentar la influencian negativa que ha tenido la situación provocada por la covid-19; nuestro ejercicio académico se ha visto ralentizado, desterrado al terreno de lo virtual y sobrecargado, por no mencionar su afectación en lo personal, pero es sabido y en ello confiamos que estas experiencias sirvan para abrir nuevos campos de acción para lo proyectual. El régimen cambiante de las situaciones sabemos que forma parte, en lo moderno, de nuestras experiencias. Ahora de manera imprevista y sobrevenida habrá que dar respuestas a la Realidad. El número 6, mantiene la línea editorial de la colección y así desde temáticas plurales se reúnen, aportaciones derivadas de tesis doctorales, el recuerdo de la investigación de un gran profesor, investigador y compañero, Rafael Casado, fallecido recientemente, y que nos deja su conocimiento y experiencia en un inédito último escrito. Igualmente, presentamos diferentes estrategias de investigación, desarrolladas desde diferentes Escuelas o Facultades, con temáticas que van desde lo doméstico a lo territorial, recorriendo lo urbano o indagando en la multifuncionalidad del paisaje, para terminar con aportaciones desde la crítica y la docencia en Arquitectura. Para concluir, queremos animar con la lectura de este número, a mantener viva la ilusión por la participación en futuras ediciones de la Colección que, como vemos, está encontrando su lugar en un terreno complicado y competitivo, pero no olvidemos que, publicaciones como ésta, son necesarias, como ventana de INTRODUCCIÓN María Prieto Peinado Juan José Vázquez Avellaneda Departamento de Proyectos Arquitectónicos. Universidad de Sevilla LA SOMBRA. FORMA DEL ESPACIO ARQUITECTÓNICO 16 La luz actúa y en la oscuridad aparece la sombra, producida en el encuentro del límite con la luz y con otro límite. De esta manera coloca las formas entre los límites de alrededor, manifestando el volumen. Revela las cosas, las relaciona, despliega sus planos mostrando el espacio arquitectónico y desvelando el enigma su forma, que acaba siendo fruto, no de los gestos del arquitecto, sino de las leyes:mientras la sombra define los objetos, la oscuridad los anula, fundiéndolos como fondo. Esta contradicción, patente en las ficciones de la sombra, que remite a figuras imaginarias y estéticas, comunica un espacio perceptivo ajeno a sus límites físicos. En el lugar de las sombras sentimos el espacio como algo que responde sólo a códigos de relación indisociables de su forma. Conocer el espacio El origen del conocimiento está en las percepciones sensoriales, que aparecen como experiencia fenomenológica ante nuestros sentidos externos e internos. La percepción no trata de retener panorámicas, sino captar atisbos de la realidad espacial. Estas sensaciones son las que hacen posible la medida y la permanencia en el espacio, mucho más que la geometría concreta de los límites espaciales y más que la forma de la arquitectura que los soporta. ¿Qué ocurre cuando perdemos uno de los sentidos? La pérdida de un sentido, activa los restantes y las otras potencias del entendimiento. Y es diferente cuando esa pérdida es de los sentidos que pueden establecer las distancias para percibir el espacio. La incapacidad de los sentidos estereométricos, la visión o la audición, hace inmensurable el alrededor. Pero sobre todo el de la vista que tiene un papel central en el mundo perceptivo. Sin embargo si la vista nos une al mundo, también la sola imagen nos coloca fuera. ¿Qué ocurre si anulamos la distancia, espacial y temporal, para lograr que la vista y el oído dejen de mezclar el sujeto con el objeto? La idea de ausencia de visión ha sido central en la historia de nuestra cultura. Si la visión excluye al perceptor de lo que está viendo, en la ceguera desaparecen las apariencias y, anuladas éstas, se activan y se tensan los otros sentidos y las potencias internas del hombre, con el deseo de descubrir el espacio que le rodea. La oscuridad total y la luz intensa producen ceguera visual que anulantambién la percepción. El silencio en una luz cegadora, anulando la percepción y cancelando los sentimientos, produce el ámbito del “nirvana”, el “control de los deseos”. Esa transparencia luminosa se anula al desaparecer los límites y la finalidad visual, y las imágenes que podrían identificarlos. ¿Hay espacio? El hombre, que necesita percepciones sensoriales, queda contrariado por la oscuridad, como también por el silencio. En el silencio y en el ruido ensordecedor no se perciben referencias auditivas, y en la total oscuridad y en un ámbito de luz cegadora, tampoco podemos establecer relaciones visuales y distancias. Oscuridad, silencio, luz cegadora y ruido ensordecedor incapacitan los sentidos estereotómicos y así nos descolocan. Esta ausencia perceptiva es violenta con la luz cegadora y el ruido ensordecedor; los dos fenómenos producen una agresión al sentido que los percibe. En cambio ese sentimiento no se produce con otra anulación, con la total oscuridad y con el silencio. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 17 La oscuridad olvida las tópicas sensaciones, otra sensibilidad que facilita comprender las paradojas perceptivas del límite inmaterial que no “advertimos” pero sentimos como entorno y envolvente. Cerrados los ojos, podemos decir que el silencio es espacio que nos rodea, el oído nos envuelve en el mundo acústico. Y se excitan nuestros sentimientos por el misterio de lo que está oculto a nuestra percepción, a nuestra sensualidad. James Turrell nos hace una pregunta “Sin objeto, sin imagen y objetivo, ¿que es lo que miras? Te miras a ti mirando”. La sombra permite la experiencia del ámbito, lo mide y lo define. Nos envuelve en sus tres dimensiones y conocemos el espacio. En la oscuridad interior, desde nuestro interior, la percepción del espacio es a la vez nula y total, no percibimos los límites que nos envuelven, pero sentimos la gravedad, el plano sobre el que apoyamos nuestros pies; no llegamos a tener conciencia clara del entorno, pero lo sentimos, o mejor lo presentimos de una manera activa y real. La oscuridad unifica las partes en un todo, identificado como espacio interior. Incontables límites suman sus sombras para producir la gran sombra. Imagen y realidad El modo de conocimiento de cualquier identidad, y el específico de las artes visuales, es la intelección sensitiva que se enfrenta en su labor a los términos parecer, ser y estar, y para conocer la realidaddebe distinguirlos, aunque con frecuencia se enredan. El mundo del arte tiene objetivada esa confusión, a pesar de que la auténtica belleza está en la verdad, en la realidad de las cosas(ORTEGA Y GASSET, J. 1970). Tal vez lo aparente sólo sea el acontecimiento que oculta una realidad. Para conocer y definir el espacio, estrechamente vinculado a la realidad vital, es preciso diferenciar la realidad estética —de naturaleza visual en los sistemas artísticos— y la realidad de las cosas —de naturaleza racional. En las cuestiones espaciales del Aparecer, Ser y Estar, subyacen sus contrarios: Simulación, Ficción y Ausencia. Estos reversos presentan contradicciones del mayor atractivo, tal vez porque en lugar de mostrar eficaces definiciones, enuncian desinhibidas metáforas utilizadas frecuentemente en los manifiestos espaciales. Así para (NOUVEL, J. 1999), el espacio es: «El lugar donde se reencuentran los extremos de la masa y de la evanescencia del espesor y de la finura de la sombra y de la luz de lo invisible y lo visible de la opacidad y la transparencia del esconder y del mostrar de la desaparición y la aparición… Arquitectura que inquieta / conmueve; calma / tensa, estimula (alegra) / entristece.» Esta serie de palabras enfrentadas, son metáforas contradictorias que evocan vínculos entre la imagen aparente y la realidad material que la construye. En todas acabamos descubriendo la sombra. LA SOMBRA. FORMA DEL ESPACIO ARQUITECTÓNICO 18 Proyectar con sombras Para el proyecto intelectivo del espacio es necesaria una actitud «de espera, de escucha atenta y de silencio». Mientras la retina del ojo y el tímpano descansan, la oscuridad activa el deseo, tensa y activa el intelecto en la percepción de los límites espaciales. Disposiciones que Dal Co descubre, por ejemplo, en las lecturas y en la obra de Mies. Sus edificios hacen posible el silencio necesario para que en ellos sea fácil el pensamiento. Sólo entonces la idea se podría revelar(DAL CO, F. 1987, pp. 88 y ss). Una idea en la que reside la razón de ser de la arquitectura misma. En la forma del espacio arquitectónico se perciben las claves,las sombras, para descubrir las conexiones del espacio en sus principios implícitos, yexpresa la lógica independiente de su orden constructivo.Intentamos descubrir los principios verdaderos de la arquitectura, que no son formalesen cuanto objetuales (revestimiento,contexto, función, construcción, composición),sino espacialesen la percepción de los fenómenos que genera la sombra hasta relacionarse con otras lógicas que provienen del exterior del objeto. La manifestación de la sombra actúa como catalizador de la experiencia espacial, en una ruptura con el estático concepto establecido de forma y espacio. Las sombras, que desvelan las cualidades de los fenómenos espaciales, muestran cómo se construye el espacio usando las leyes formativas generadas por la luz. Conclusiones 1. La sombra es la presencia plástica en virtud de la cual las cosas son límites espaciales El Proyecto es el prodigioso “combate” entre el creador y la criatura, entre el arquitecto y el espacio. La imagen, como experiencia de los sentidos, nos ofrece la información pero oculta el verdadero conocimiento. Las sombras confirman las realidades, también son el inicio de pensamiento y argumentos formales en la arquitectura. El Fig.2. CHS arquitectos. Atrio de la Factoría de Ecocarburantes. Escombreras. Murcia. 1998. Asplund, Gunard, Pórtico de la Resurrección,Crematorio del Cementerio del Bosque. Estocolmo. 1935-1940. Sombras de la Escultura La Resurrección del artista Ivar Johnsson. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 19 ojo, atento a las sombras, olvida las imágenes, con actitud inquisitiva sobre la realidad del espacio arquitectónico. Y genera, con la observación de la sombra, un proceso sensitivo de los elementos con que la forma espacial se construye. La idea espacial se hace patente en las apreciaciones de formas inmateriales, supraobjetuales, que fabrica la luz sobre los soportes materiales. La percepción espacial se centra en descubrir el orden construido por las sombras como vínculos entre los límites. Que ahora son imágenes que, con la sola presencia plástica, tienen el afán de construir espacio. Pues esta tiene la virtud de transformar las cosas en límites espaciales y producir el fenómeno de la percepción atmosférica del espacio, del que acaba siendo su límite y su forma.Pedimos al espacio un compromiso con la realidad vivida, que sea medido (escala) para ser habitado. 2. La sombra es el signo de la ocupación del lugar El espacio es la forma arquitectónica sentida y percibida como ámbito; es poder habitar en un interior. La sombra es el argumento sensitivo que cualifica el fenómeno del cobijo interior.No sólo por la dualidad perceptiva sombra-luz, que polariza el espacio, rompiéndolo en lo que está fuera y lo que está dentro; sino también por la presencia sentida de nuestra propia sombra, vivimos ese interior. Concontexto, función y construcción, composición; la oscuridad construye el habitar estableciendo la relación límite-cuerpo-lugar y espacio. Fig.3. Zócalo y Basa de la Fachada Sur de la Catedral de Sevilla. Capitel Jónico del Patrio del British Museum. Londres. Fig. 4. SigurdLewerentz ensu estudio de Lund:La caja negra, en compañía de Arne Jacobsen. SwedishMuseumofArchitecture. Del libro AHLIN, J. (1987), p.2. y enSigurdLewerentz 1985-1975. Ed: Electa. Milán. p. 249. Imagen del BlackBox Lund 1970. LA SOMBRA. FORMA DEL ESPACIO ARQUITECTÓNICO 20 El objeto último de la arquitectura es construir un lugar, un sitio donde es posible “estar bien” en él. Por eso los hombres, «obligados a residir, lo quisieran o no, en viviendas oscuras, descubrieron un día lo bello en el seno de la sombra y no tardaron en utilizar la sombra para obtener efectos estéticos»(TANIZAKI, J.(1994),p 44). Relacionando directamente la arquitectura con la necesidad material de habitar, la utilidad es el fundamento de cualquier estética arquitectónica porque el sentido del espacio es el desenvolvimiento del hombre en él. Nos sentimos bien en la noche, bajo su oscura bóveda celeste, el exterior se manifiesta como lugar. El hombre construye su cobijo reproduciendo a su escala esa oscuridad, edifica un dominio espiritual bajo la sombra de su techo donde lograr el confort y un reconfortante sentimiento de intimidad, réplica de la relación confortable del cuerpo con su contiguo. Es en el interior donde se resuelve el espacio y la arquitectura en el que podemos estar y vivir en intimidad. Y desde la morada es como se vive la ciudad y la naturaleza. 3. La sombra deshace lo masivo arquitectónico en volumen espacial El artista al realizar un cuadro, aconsejado en su ensoñación inmaterialpor la técnica pictórica, dispone primero un fondo oscuro iniciando la construcción de un espacio ficticio en el lienzo. La gente se encamina hacia el objetivo del vacío, pero jamás podrán alcanzarlo. Sobre él va superponiendo capas, extendiendo veladuras cada vez más luminosas para introducir finalmente, como súper imposición, la luz blanca. Esos velos de sombra interpuestos al flujo de luz producen una atmósfera de veladuras definitorias del espacio como la bruma.La percepción de la figura y del orden que manifiesta el objeto arquitectónico, en su forma tangible, es posible por esa pizca de luz que hace patente los matices de las sombras y se percibe la profundidad espacial en una posición preliminar del hallazgo de los objetos tras velos de oscuridades que deja percibir una imagen, emborronada y diluida.Esa paradojapor el uso cultural virtual, que establece una comunicación dual entre lo evidente, lo intangible y la imagen arquitectónica. Esta situación es esclarecedora por la ausencia de figuras y otras distracciones accesorias, como la imagen y la ornamentación.La forma ha ido perdiendo su significado inteligible, fruto del simbolismo que hace efímero el lenguaje arquitectónico. Hasta burlar la seducción de la arquitectura abandona a la imagen visual al deseo superficial, para un discurso de significados. Es imagen la simulada, y su proyecto acoge tanto el espacio real como la realidad virtual, que aloja tanto las sensaciones del ámbito como las ficciones virtuales. La luz posibilita la percepción, sí, pero el fenómeno perceptivo del espacio está marcado por la presencia de las sombras. 4. La sombra es la forma constituyente del espacio proyectado La percepción de la identidad del espacio, de su forma, se establece asumiendo las relaciones entre las mismas cosas que se encuentran en él. Y es la sombra, con su capacidad de establecerlas entre las formas de los objetos, la que es capaz de fundar el entorno, así como la proximidad y la interferencia de otros espacios, y de otras Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 21 escalas espaciales: la arquitectura contigua y la calle, la plaza, el jardín, la ciudad, el paisaje.La sombra crea relaciones de la forma espacial, sobre todo percibimos atmósferasy otras formas ajenas que constituyen una estructura inherente a la forma arquitectónica, identificando su realidad espacial.La oscuridad libera las formas para ofrecer la posibilidad de volver a mirarlas. Miramos una y otra vez la oscuridad ¿Qué intentamos descubrir en ella? (GOMBRICH, E. H. (1997), pp. 205). A ellase refiere a la sabiduría de Filostrato, cuyo héroe Apolonio dice, que nadie puede comprender el caballo o el buey si no conoce cómo son aquellas criaturas. En efecto, el conocimiento de la realidad de la forma es mayor cuando es presencial, cuando entablamos una relación directa con el espacio mismo. En la sombra es más importante, lo que no se ve, que la mera presencia física dela arquitectura y violentar los elementos constructivos. Esa inquietante sensación de inmaterialidad, lidera a una cierta fragilidad del objeto, de la forma construida. 5. Con la sombra, cada límite evidencia su entidad espacial en el tiempo El espacio arquitectónico tiene una capacidad inaugural, siempre está empezando. Es un proyecto continuo diariamente alterado. El lugar de las sombras construye un universo espacial, con forma y estructura que va haciéndose y deshaciéndose a la vez. El tiempo hace evidente el movimiento generalizado de todo lo real y es la sombra la que introduce esa realidad temporal. En sentido figurado, es el ropaje del tiempo, la protagonista única y verdadera del espacio, en cuanto está en movimiento. «Lo bello no es una sustancia en sí sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra. Lo mismo que una piedra fosforescente en la oscuridad pierde toda su fascinación de joya preciosa si fuera expuesta a plena luz, de igual manera la belleza pierde toda su existencia si se suprimen los efectos de la sombra» (TANIZAKI, J. (1994, p. 69) La percepción instantánea del lugar es equívoca, por incompleta, ésta es siempre Fig.5.Van derLaan, Dom.Hans. Escalera de Acceso a la Iglesia en el Atrio de la Abadía de Vaals. CHS arquitectos. Interior de la Casa Domecq. Jerez. 2004. LA SOMBRA. FORMA DEL ESPACIO ARQUITECTÓNICO 22 temporal y vinculada tanto a la intensidad de esa miradacomo si el principio básico de la construcción, su orden tectónico, fuera la gramática a instrumentalizar. Una línea de examen de meditación sobre el orden constructivo, las relaciones entre materia y gravedad, luz y textura, o desmaterialización abstracta de la presencia física de la arquitectura.Como a la variación perceptiva de su forma, patente en la secuencia temporal de las sombras, donde toma fondode expresividad poética. El espacio está en expansión, por esto, un mismo lugar físico presenta formas perceptivas diversas a lo largo del tiempo. Sabemos que la variación de la sombra no se debe al desplazamiento de la luz solar, no es la luz del Sol la que se mueve describiendo su órbita. Pero, aún así, persiste la general confusión perceptiva de este hecho. La sombra varía, se conforma y se desplaza porque todo el espacio del lugar expuesto a la luz se mueve, girando alrededor del Sol, y son las sombras, producidas por la luz, las que evidencian el transcurso. Es el giro copernicano, por el que los espacios y sus sombras se mueven alrededor de esa luz fija, centro del sistema. Ese movimiento es la conciencia de nuestra inestabilidad, es la verdadera tensión del espacio, que la sombra hace patente. Las sombras, como formas dinámicas, cuestionan el carácter estable del espacio y de la arquitectura. Se siente simultáneamente el movimiento y la duración de la forma. El espacio está en su tiempo y en nuestros ojos y consideramos que su forma depende decisivamente de las sombras, si conseguimos anular la capacidad de la imagen, de excitar la percepción visual hacia las convenciones figurativas. La sombra es cambiante: no es todavía cuando ya desaparece llenando o vaciando los espacios y sus intersticios. La secuencia temporal de las sombras de una determinada arquitectura produce espacios de carácter diverso. 5. Con la sombra, cada límite evidencia su entidad espacial en el tiempo El estado intermedio, entre el espacio luminoso y el espacio oscuro,las penumbras y tinieblas luminosas de las acuarelas de WilliamTurner, muestran sin determinar los elementos fungibles, agua, aire-nubes, fuego. Invocan un cierto desenfoque, confusión de agua, humo y cielo. Las sombras acabarán por definir lo indeterminado. Al entrar dentro del espacio de muros transparentes que Brunelleschi trazó en la Sacristía Nueva de San Lorenzo de Florencia, descubrimos las esculturas que Miguel Fig.6.CHS arquitectos. Rafael Casado, Antonio Julio Herrero, Juan Suárez, Puente de Miraflores sobre el Guadalquivir. Córdoba. 1987- 2002.Amaneceres, mediodías, tardes,noches, amaneceres, mediodías,... Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 23 Ángel dispuso sobre los sepulcros de Julián y Cosme de Médici. Las figuras, levemente apoyadas sobre las tumbas, están íntimamente relacionadas con la medida del tiempo y ensimismadas en él. Son ajenas a nuestra presencia, o tal vez disimulen, como el tiempo en su transcurso. Sólo el Día nos contempla, a su espalda la Noche se recoge escondiéndonos la luz de su mirada. Sobre la otra sepultura, también la Aurora da la espalda al Crepúsculo, que tiene pérdida su mirada nostálgica al fin del trasunto. El Día, ajeno al abandono nocturno, sigue mirándonos retador. La forma de su cabeza quedó inacabada, piedra amorfa, indefinida, indeterminada, la masa pétrea apenas tallada esboza someramente el gesto. De todas estas figuras que Miguel Ángel sacó de la piedra posiblemente sea ésta la más intensa, la que cobra fuerza expresiva, manierista, gracias a la sombra. La exacta forma indeterminada queda precisada en la oscuridad. Es la sombra la que de vida al Día, haciendo posible que el non finito de su rostro sea definitivo. Con la sombra produce su mirada tremenda fuerza expresiva y nitidez su cara. Tras el velo oscuro cobra vida, se adivina la potencia expresiva de un rostro de fuerte carácter que nos mira fijamente. De la misma manera, la oscuridad puede llegar a ser la imagen decisiva del espacio. Actúa eficazmente cuando no comprendemos, o no existen, precisas relaciones. Ese mundo negro es indeterminación que genera algo que no es igual en el momento siguiente. La sombra es así lo inconcreto que nos sugiere, en una reflexión instantánea, el cambio de la trayectoria de la razón. Estamos hablando quizás de lo que Gilson define como «forma germinal»(GILSON, E., 2000), que es la imagen indeterminada vaga y cambiante que alcanza su perfección y determinación a lo largo del proceso de su creación. La forma germinal apunta a construir el orden de lo posible. Es origen del proyecto como proceso intelectivo y anticipo de otra obra cuya búsqueda pone en marcha continuamente el arquitecto en su oficio de producir formas de espacio. 7. La sombra es instrumento de Proyecto La sombra evita la rigidez automática de los argumentos racionales de la estricta forma geométrica. Idénticos límites, mediante las sombras, se relacionan de modo Fig.7.Miguel Angel Buonarroti. Tumba de Giuliano de Médici. Sacristía Nueva de San Lorenzo. Florencia, El Día. (1520-1534). LA SOMBRA. FORMA DEL ESPACIO ARQUITECTÓNICO 24 desigual, pues estas tienen la capacidad de ser simultáneamente una representación de lo no objetivo y la forma característica de un objeto. Aunque la búsqueda de la perfección de la forma arquitectónica está íntimamente ligada a la esencialidad del espacio, esa perfección no será fruto de una obsesiva composición de traza perfecta, donde la “cosa esférica” adquiere el sentido simbólico por excelencia (SEDLMAYR, H. (1957), p. 242). Es necesaria una ruptura con la geometría para introducir la realidad natural. Las cualidades ideales de la forma del espacio pensado, la belleza y la perfección no pueden, no deben, estar alejadas de la sencillez natural. Tres imágenes de naturaleza diversa, como son la fotografía de la House II de Peter Eisenman, un dibujo S/T de Juan Suárez y una fotografía de Wall Street de Walker Evans, realizada desde una ventana neoyorkina, tienen la misma fuerza espacial. Las tres reflejan una visión intensa del espacio ¿son cuadros, fotografías, imagen, o son espacio y construcción de arquitectura? No sabríamos cuál de las tres es más vital, representa mejor el espacio geométrico. Efectivamente, la realidad anula la mediación estética del proyecto espacial pero es esta mediación la que garantiza la condición de práctica artística a la arquitectura. En el acercamiento al plano de la imagen sentimos indeterminada la forma del espacio tridimensional arquitectónico, pero es en ese plano donde se resuelve la representación espacial, necesaria para su construcción. DIAGRAMAS.ElEvenOdd En la sombra se define la geometría de la forma.“Realmente, un diagrama es una herramienta gráfica que muestra determinadas relaciones de unos elementos en un fragmento de realidad. En este sentido general fue utilizado por Rudolf Wittkower (…). La actualización del diagrama como instrumento analítico-formal puede encontrarse en el ensayo de Colin Rowe sobre las relaciones entre la Malcontenta de Palladio y la Villa en Garches de Le Corbusier. Y en los últimos años se ha ido estableciendo una línea de pensamiento que recurre a lo “diagramático” como posibilidad de sustituir Fig.8.Eisenman, Peter. House II (House Falk) Hardwick; 1969-70. Dick Frank. Croquis 83, p.31. Suárez, Juan, Sin título, 1970. 48 x 30,5 cms. Gentileza del artista. Evans, Walker, Wall Street Windows.New York, 1929. Gelatina de plata. 11 3/4 x 7 9/16 pulgadas. Colección GettyFoundation. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 25 la concepción de una arquitectura anónima y homogénea, ligada a las propuestas de las vanguardias, por una visión que asume la heterogeneidad de su naturaleza, aunque se reclame, también, su peculiar autonomía”(HERNÁNDEZ LEÓN, 2003. p.168). El arquitecto se realiza utilizando planos que interpreta en el proceso constructivo, concretándolos mientras acaba. Sin embargo, en ocasiones, parece hacerse sin planos, como si la sombra del arquitecto los dibujase dentro de un proceso vital que vincula el movimiento de la voluntad y la forma. Pensamos, sobre todo, en Gaudí. Aún hoy, todas sus arquitecturas parecen seguir expectantes aguardando la metamorfosis de su próxima visita. El proyecto nunca finaliza. Podemos encontrar en las leyes de la sombra un eficaz identificador inmaterial de las leyes estructurales del sistema espacial con el habitante, también la solución de conflictos, contradicciones y acuerdos. Pero esas formas predefinidas, diagramáticas, acaban concretándose en otras que no estaban propiamente en ellas, cobran realidad con la complicidad de la sombra, que termina siendo protagonistas de la escena espacial debido, no a su planteamiento formal, sino a su planteamiento conceptual. La arquitectura puede considerarse conceptual en el sentido de que ha sido elaborada mentalmente, de que es producto de la reflexión. Peter Eisenman,acuñó el término diagrama,para reflejar las estructuras internas del espacio construido. Para dar continuidad a su trayectoria formalista para él “un diagrama es una abreviatura gráfica. Es la representación de algo que no es la cosa en sí misma... El diagrama actúa como un intermediario en el proceso de generación del espacio y del tiempo real... como generador no existe necesariamente una correspondencia biunívoca entre el diagrama y la forma resultante”(EISENMAN, P.,1999, pp. 27-28).Desde el año 1967 genera una estructura siguiendo,el cubo ortogonal como estructura:los limites son el resultado de fragmentos ortogonales Fig.9.Gaudi, Antoni. Planta de la Cripta de la Colonia Güel. 1898-1917. Sol-Lewitt- Dibujo de pared # 411B ,1984isométricaen el Dia:Beacon. Graduaciones progresivamente más oscuras de lavado de tinta gris en cada plano LECTURA CONTEMPORÁNEA DEL TERRITORIO A TRAVÉS DE SU ARQUITECTURA RURAL 32 Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 33 Resumen Las arquitecturas rurales productivas son partes esenciales de los paisajes con valores patrimoniales y contribuyen a explicar la funcionalidad histórica de los territorios en los que se ubican. A pesar de su estado de abandono generalizado, testimonian y documentan las estructuras socio-económicas y culturales de una región. Se elige como ámbito de estudio la comarca de la Sierra de Cádiz (Andalucía, España), cuyas circunstancias físicas y culturales han favorecido la subsistencia de 85 molinos hidráulicos, que ayudan a abordar la lectura histórica, logística y paisajística del territorio, porque han intervenido el soporte natural creando infraestructuras de comunicación e hidráulicas. Interesa interpretar el territorio a partir de estas arquitecturas dispersas en el marco de nuestro tiempo, detectando sus convergencias con las teorías, modernas y contemporáneas, sobre arquitectura, infraestructura y paisaje, y sirviéndonos de los sistemas y técnicas actuales de dibujo y modelado del territorio. Esto permite construir nuevas interpretaciones y elaborar nuevos estratos cartográficos que propician entender cómo la arquitectura transforma el territorio en paisaje, en lugar. Las distintas escalas de aproximación –Sistema General, Sistema Local y Sistema Arquitectónico– se plantean desde la especificidad de las investigaciones pertenecientes al área de conocimiento de Proyectos Arquitectónicos, dando lugar a niveles concatenados de conocimiento que posibilitan una comprensión integral de la arquitectura, de su territorio y de la relación dialógica y participativa que los vincula. Este trabajo trata de desarrollar, por tanto, una metodología de lectura crítica y contemporánea de un paisaje patrimonial resiliente, repleto de arquitecturas anónimas del pasado. Palabras clave: Arquitectura rural productiva; Paisaje; Cartografía; Molino hidráulico; Sierra de Cádiz Abstract Productive rural architecture is an essential part of landscapes with heritage values and it helps to explain the historical functionality of the territories in which they are located. Despite their state of abandonment, they bear witness to and document the socio-economic and cultural structures of a region. The Sierra de Cádiz region (Andalusia, Spain) was chosen as the area of study. Its physical and cultural circumstances have favoured the survival of 85 water mills, which help to address the historical, logistical and landscape reading of the territory, because they have provided natural support by creating communication and hydraulic infrastructures. It is interesting to get a reading of the territory based on these structures dispersed in the framework of our present time, detecting their links to modern and contemporary theories on architecture, infrastructure and landscape, and using current systems and techniques for mapping and modelling the territory. This allows us to construct new interpretations and elaborate new cartographic strata that make it possible to understand how architecture transforms territory into landscape, into places. Different scales of approach –General System, Local System and Architectural System– are presented from the specific research in Architectural Projects, giving rise to linked levels of knowledge that enable a comprehensive understanding of architecture, of its territory and of the dialogical and participative relationship that links them. Therefore, this work seeks to develop a methodology for a critical and contemporary reading of a resilient heritage landscape, full of anonymous architecture from the past. Key words: Productive rural architecture; Landscape; Cartography; Water mill; Sierra de Cádiz LECTURA CONTEMPORÁNEA DEL TERRITORIO A TRAVÉS DE SU ARQUITECTURA RURAL Gloria Rivero-Lamela Amadeo Ramos-Carranza Departamento de Proyectos Arquitectónicos. Universidad de Sevilla Proceso y metodología investigativa LECTURA CONTEMPORÁNEA DEL TERRITORIO A TRAVÉS DE SU ARQUITECTURA RURAL 34 1. Encuadre investigativo Los antecedentes de esta Tesis Doctoral se sitúan en el Proyecto Fin de Carrera para el título de Arquitecta (2014), al intervenir sobre un edificio en ruinas del municipio de Ubrique, Cádiz (figura 1); era una construcción ocultada por abundante vegetación y por cuyos alrededores e interiores aun fluía agua. Se trataba de un antiguo molino hidráulico harinero rodeado de batanes y tenerías y, al dibujarlo, se descubrieron las cualidades funcionales y racionales de esta arquitectura, reconocible en un entramado de lógicas canalizaciones y conducciones que envolvían y activaban dicho conjunto industrial; surgió entonces una curiosidad por el conocimiento de esta tipología y por su conexión con el territorio que aún perdura. Esa curiosidad, unida al interés constante por la Arquitectura y el Patrimonio, tuvo continuidad con el Máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico de la Universidad de Sevilla (2016), que propició la investigación sobre este patrimonio molinar de la comarca de la Sierra de Cádiz. Dicho trabajo ha resultado una base imprescindible para la realización de esta Tesis Doctoral. La beca de Personal Investigador en Formación (PIF) para el desarrollo del programa propio de I+D+i de la US (2015, V Plan Propio de Investigación) ha sido esencial para la elaboración de un proyecto de investigación que profundizaba en el conocimiento de las arquitecturas rurales productivas, en concreto de los molinos hidráulicos, y que ha derivado en la Tesis Doctoral objeto de esta reseña. Para trascender lo local del tema de Tesis y evitar las posibles consideraciones personales, subjetivas o sesgadas procedentes de una excesiva cercanía e implicación, ha sido preciso mirar hacia fuera, en la búsqueda de actitudes críticas y contrastadas. Gracias al contrato predoctoral, se han obtenido dos ayudas de movilidad para llevar a cabo dos estancias de investigación en universidades extranjeras. Tres meses en la Faculty of Architecture and the Built Environment de la Delft University of Technology (septiembre a diciembre de 2018), institución elegida habida cuenta de que está considerada una de las precursoras del Landscape Architecture (Arquitectura del Paisaje), materia que ha formado parte de su plan de estudios desde la década de 1940. Este periodo resultó clave para profundizar en los métodos de lectura de un paisaje cultural que combinan encuadres morfológicos-descriptivos de elementos físicos del territorio con otros de carácter Figura 1. Molino El Rodezno, ribera del Arroyo del Búho, en Ubrique. Fuente: fotografía de los autores, 2014. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 35 más hermenéutico o fenomenológico que abordan aspectos intangibles (Sauer, 1925; 1941), como el enfoque biográfico del paisaje que surgió en la segunda mitad del siglo XX (años 80) dentro de la “nueva geografía cultural” (Meinig, 1979; Olwig, 1996; Kolen et al., 2015, Spirn, 1998). Cuatro meses en la Faculdade de Letras de la Universidade do Porto, en el Centro de Estudos de Geografia e Ordenamento do Territorio (CEGOT, junio a octubre de 2019); en esta fase se pudo confrontar la investigación con otras realidades geográficas similares, especialmente con otras disciplinas afines que, como la Geografía y la Cartografía, han resultado soportes esenciales de esta investigación (Madureira, 2011). Durante el periodo predoctoral se han realizado numerosos eventos formativos, tanto específicos como transversales. La producción científica derivada de la Tesis engloba artículos publicados en revistas indexadas (Rivero-Lamela, Ramos- Carranza, 2020; Rivero-Lamela, Ramos-Carranza, 2019; Rivero-Lamela, 2018; Ramos-Carranza, Rivero-Lamela, 2018), participación en congresos internacionales, contribuciones en otras jornadas y seminarios, así como la impartición de cuatro conferencias relativas a la Tesis en centros extranjeros. Se ha participado en varios Contratos Arts. 68/83 LOU referentes al territorio y el paisaje, como el financiado por el Observatorio del Paisaje de Canarias1, que sintetiza resultados de investigación en territorios de terrazas y bancales. En este proceso, el cambio de paradigma que ha supuesto pasar de entender los molinos como construcciones aisladas a concebirlos como partes de un sistema que estructura y vertebra el territorio ha sido, probablemente, una de las principales aportaciones de la Tesis Doctoral (figura 2). [ 1 ] Título: Informe científico sobre resultados de investigación en territorios de terrazas y bancales. Responsable: Amadeo Ramos Carranza. Referencia: 3565/0271. Fecha de inicio – fin: 11/04/2019 - 10/11/2019. Figura 2. Tramo de la ribera del Gaidóvar, en Grazalema. Presencia de 4 molinos (izq. a dcha.): Molino El Pero, El Portal, El Algarrobo y La Pasá de Zahara. Fuente: Fotografía con dron de los autores, julio 2016. LECTURA CONTEMPORÁNEA DEL TERRITORIO A TRAVÉS DE SU ARQUITECTURA RURAL 36 Esta intensa dedicación, que debe entenderse como parte imprescindible en toda formación predoctoral, ha sido viable gracias a la Universidad de Sevilla, a los directores y tutor de la Tesis Doctoral, y al Grupo de Investigación HUM 632 “Proyecto, Progreso, Arquitectura”, adscrito al Instituto Universitario de Arquitectura y Ciencias de la Construcción (IUACC) de la Universidad de Sevilla. De manera consecuente con su encaje, la temática y objetivos generales de la Tesis Doctoral –estudiar, interpretar y explicar un territorio concreto (la comarca de la Sierra de Cádiz) a través de sus más de 80 molinos harinerospueden encuadrarse en varias de las líneas de investigación abiertas del Grupo2, tales como: - Arquitectura y construcción. Proyecto y técnica, de la génesis a la realización del proyecto. - Arquitectura y producción. Ensayos para un nuevo hábitat urbano. Ciudad, vivienda, paisaje. - Patrimonio como relación entre pasado y presente. Y es que se trata de una Tesis que aúna arquitectura y construcción, al descender a la escala constructiva de los molinos; arquitectura y producción, al tratar de averiguar cómo la arquitectura ha contribuido a producir el paisaje, vertebrando el territorio y posibilitando su funcionalidad; y patrimonio, al concebir el territorio y sus molinos como bienes con cualidades positivas que atestiguan las relaciones históricas, sociales y funcionales de una comunidad; arquitecturas que son del pasado pero que deben pertenecer al presente, para que podamos aprender, asumir y no olvidar todas sus enseñanzas y valores. 2. Justificación Las arquitecturas productivas compendian una amplia diversidad de construcciones del pasado que caracterizan, aún en la actualidad, gran parte de los territorios rurales ibéricos. Molinos, pósitos, tercias, batanes, cortijos, lagares… son algunos ejemplos de esta extensa tipología arquitectónica, hoy frágil y en peligro por los profundos cambios acontecidos en las últimas décadas en el medio rural (Olmedo Granados, 2002, p. 15). Estas arquitecturas anónimas son partes constitutivas de un paisaje con valor patrimonial, explicativas del territorio en el que se sitúan. Incluso en su estado actual de desuso, justifican la estructura social, cultural y económica de una región. Partir de estos elementos para reflexionar y observar el territorio puede dar lugar a interesantes interpretaciones. En esta tarea se hace necesario delimitar el lugar objeto de análisis. La realidad espacial no ha sido un actor pasivo, más bien se ha presentado como una realidad activa. Las lecturas de obras y estudios de otros autores, las demarcaciones oficiales de organismos e instituciones, así como la observación de los hechos reales –topografía, ríos, caminos, sendas, etc.– nos han sugerido la limitación más adecuada. [ 2 ] Título: Informe científico sobre resultados de investigación en territorios de terrazas y bancales. Responsable: Amadeo Ramos Carranza. Referencia: 3565/0271. Fecha de inicio – fin: 11/04/2019 - 10/11/2019. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 37 Se elige como ámbito de estudio la comarca de la Sierra de Cádiz. Situada en el extremo nororiental de la provincia, esta región cuenta con unos aspectos fisiográficos, paisajísticos y humanos diferenciadores (Suárez Japón, 1982). Limita con Sevilla al norte, y con Málaga al este. Al sur, la Sierra Aljibe constituye una clara diferencia desde el punto de vista litológico. El límite occidental supone el contacto entre campiña y sierra, que se produce de forma brusca debido a los relieves que se extienden de norte a sur desde la Sierra de Nava hasta las estribaciones de la Sierra de Ubrique. Esta delimitación se ajusta a la que propone la actual Comarcalización Agraria3 (vigente desde 1996) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Sin embargo, este marco no coincide con la Unidad Territorial (UT) que establece el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA, 2006)4, que unifica las Serranías de Cádiz y Ronda (enmarcándolas en una UT organizada por Redes de Ciudades Medias Interiores), al igual que la Demarcación Paisajística que establece el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH, 2010)5. Sus condiciones orográficas e hidrográficas han propiciado la supervivencia de una singular tipología de arquitectura rural productiva: los molinos hidráulicos. El análisis y estudio histórico tanto a nivel documental como cartográfico, unido al trabajo de campo, ha permitido inventariar 85 molinos repartidos por la comarca (figura 3). Aunque todos están inactivos y la mayoría se encuentran en mal estado de conservación, se reconocen como una red que aporta una interesante lectura histórica, logística y funcional del territorio. Interesa colocar la experiencia de leer su territorio en el marco de nuestro tiempo. La arquitectura rural productiva que encontramos en la Sierra de Cádiz permite entender cómo la arquitectura conforma un determinado paisaje y reflexionar sobre cómo ha de entenderse dicho territorio, poniendo en valor sus confluencias con las teorías que caracterizan el círculo cultural moderno y contemporáneo. Es decir, relacionar parte del pensamiento teórico y crítico sobre arquitectura, territorio, paisaje e infraestructura generado desde el siglo XX, con la lectura de un territorio concreto, e identificar a través del carácter de la arquitectura y del paisaje que esta conforma, los principios y herramientas que se encuentran en dicho territorio. Esto permitirá realizar una nueva lectura de un paisaje, así como comprender la transformación del territorio a través de estos artificios hidráulicos. El carácter mixto de estas relaciones, la superposición de las nuevas infraestructuras a la anterior estructura rural, ha creado un paisaje concreto que ofrece un enfoque propio para entender la arquitectura rural productiva. “En estas capas de sedimentos –logros escondidos/silenciosos y concreción– está depositado un importante marco de trabajo que permitirá releer el pasado y reutilizar la información recogida en el avance de nuestra disciplina” (Fernandes, 2015, p. 70). [ 3 ] Comarcas Agrarias del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación [consulta: 15 diciembre 2019]. Disponible en: https://www.mapa.gob.es/es/cartografia-y-sig/ide/descargas/agricultura/default.aspx [ 4 ] Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA). 2006 [consulta: 15 diciembre 2019]. Disponible en: https://www.juntadeandalucia.es/organismos/sobre-junta/planes/detalle/11690.html [ 5 ] Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). Demarcación paisajística Sierra de Cádiz y Serranía de Ronda. 2010 [consulta: 15 diciembre 2019]. Disponible en: https://hdl.handle.net/11532/326349 LECTURA CONTEMPORÁNEA DEL TERRITORIO A TRAVÉS DE SU ARQUITECTURA RURAL 38 Figura 3. Plano del medio físico y territorial de la Sierra de Cádiz: topografía, hidrografía y términos municipales. Localización de los molinos hidráulicos según riberas. Límites de las antiguas fronteras del Reino de Granada y ubicación de las pequeñas fortificaciones nazaríes. Área sombreada: Parque Natural Sierra de Grazalema. Fuente: elaboración propia. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 39 Estas palabras de la arquitecta Fámita Fernandes a propósito de los proyectos de la Hidroeléctrica del Duero Internacional de João Archer, Nunes de Almeida y Rogério Ramos, avalan la hipótesis de que recorrer el camino de las arquitecturas rurales productivas y vernáculas que tienen relación con las infraestructuras y el territorio posibilitaría “comprender y explicar el paisaje que ahí se produce” (Fernandes, 2015, p. 69), su lugar. La relación entre arquitectura e infraestructura es una manera de intentar desvelar la capacidad, potencialidad y aplicabilidad actual de los molinos hidráulicos. Para ello, ha sido necesario un conocimiento riguroso de los molinos y de su entorno, precisándose la reelaboración de levantamientos cartográficos y planimétricos ex profeso. El trabajo de campo y la recopilación de datos in situ se han convertido, de este modo, en partes metodológicas fundamentales de la investigación. 3. Objetivos El objetivo general de la Tesis es analizar y reinterpretar un territorio concreto con valores patrimoniales a partir del estudio de sus molinos hidráulicos, integrando así arquitectura y territorio. La elaboración de nuevos estratos cartográficos con base en mapas históricos y en el trabajo de campo ha de desvelar cómo la arquitectura y las infraestructuras asociadas construyen un determinado paisaje. Se pretende con ello lograr una lectura contemporánea de este paisaje y explicar la antropización de su territorio a través de la red de molinos, que ha supuesto una infraestructura de escala comarcal. No se debe hacer uso del tema de los molinos hidráulicos de modo restrictivo, sino que, por el contrario, siendo este un hecho donde se sintetizan y concretan los diversos aspectos del mundo rural de una determinada región (técnicos, culturales e históricos), se pretende utilizarlos como arquitecturas a través de las cuales entender y mirar la realidad global de la sierra gaditana. Los molinos hidráulicos son los exponentes que concretizan y en los que repercuten las reflexiones e información (geográfica, topográfica, hidrográfica, cartográfica…) que suscita y posee su territorio. Como objetivos específicos se pueden enunciar los siguientes: 1. Establecer una metodología, una base sistemática de estudio de la arquitectura rural productiva y de su paisaje y contexto con posibilidad de ser aplicada a diferentes realidades geográficas. 2. Revisar normativa, planes, guías y cartas que repercuten en la arquitectura rural y el paisaje objeto de estudio desde un punto de vista urbanístico, de ordenación del territorio, medioambiental y patrimonial. Presentar el marco político y administrativo en el que estos bienes han de encuadrarse. 3. Identificar las herramientas, principios y mecanismos utilizados por constructores anónimos en estas arquitecturas que constituyen una red LECTURA CONTEMPORÁNEA DEL TERRITORIO A TRAVÉS DE SU ARQUITECTURA RURAL 40 hidráulica en la Sierra de Cádiz. 4. Localizar e inventariar la red de molinos hidráulicos de la Sierra de Cádiz. 5. Elaborar cartografías y planimetrías actuales de los molinos y su territorio, a diferentes escalas y niveles de aproximación. 6. Valorizar el territorio de la Sierra de Cádiz y sus arquitecturas rurales. 7. Compendiar los mapas e imágenes históricas que, junto con las nuevas planimetrías, conforman la imagen cartográfica de la Sierra de Cádiz. 8. Proponer la recuperación de esta arquitectura rural productiva con valor patrimonial como mecanismo de activación de regiones o comarcas deprimidas o marginadas. 4. Hipótesis de trabajo Dado el sentido productivo y su condición de hábitat, se intuye que estas arquitecturas rurales productivas tienen una estrecha dependencia de su contexto geográfico, que explicaría las diferentes formas de ocupación de un territorio a lo largo del tiempo: cultivos, sistemas de explotación, estructuras de propiedad, infraestructuras, construcciones, así como otros elementos fisiográficos que modelan y transforman una comarca que bien podría considerarse como un gran artificio; se percibe este paisaje antrópico como un texto que se puede leer, un proyecto que se puede comprender, una gran construcción cultural que compendia todas las modificaciones del medio para adaptarlo a las necesidades de las sociedades que lo habitan. La Tesis Doctoral ha basculado siempre sobre estos planteamientos asumidos como hipótesis generales de partida. Un punto de vista muy interesante sobre la dinámica morfológica del territorio lo proporciona Vittorio Gregotti, quien sostiene que: “Los elementos de transformación histórica de la figura del paisaje van desde la variación climática y estacional a los sistemas de colonización, abarcando la culturización de los fenómenos de retorno del elemento natural (el desierto que sepulta a la ciudad o la inundación de grandes espacios territoriales), desde la guerra de destrucción a los cambios políticos, económicos, administrativos, pero de modo más amplio, a las figuras que, más allá de toda intención, la explotación productiva crea a partir de la modificadora intervención tecnológica” (Gregotti, 1972, p. 84). La construcción del territorio y, por ende, del paisaje, ha de verificarse en una escala espacial y temporal que supere la dimensión local, por lo que esta investigación ha tratado de abordar todas las escalas posibles, en las que el objeto –los molinos hidráulicos- y el territorio –Sierra de Cádizfijan los límites físicos, mínimo y máximo del estudio, que no constituyen, sin embargo, dos niveles de reflexión estancos y opuestos. La Tesis Doctoral ha propuesto, por lo tanto, una visión comparada de la arquitectura rural productiva: desde el extremo de la edificación, su análisis ha resultado esencial a la hora de comprender su arquitectura como una parte más del territorio, construcciones que, cuando son miradas, construyen el paisaje que a lo largo de la Tesis se ha pretendido mostrar. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 41 5. Metodología El objetivo principal de la tesis, estudiar y analizar un territorio concreto a partir de un tipo de arquitectura rural productiva, ha estructurado la investigación en tres etapas. Con base en la taxonomía de Bloom (Bloom et al., 1956) y de acuerdo con las directrices europeas de observación del patrimonio rural (CEMAT, 2006, pp. 31- 41), la metodología propuesta presenta una serie de procedimientos estructurados para alcanzar los objetivos de partida, y se corresponde con la estructura expositiva de la Tesis Doctoral: Etapa 1: CONOCIMIENTO Y COMPRENSIÓN. Contenidos de la etapa: - INTRODUCCIÓN. - TERRITORIO, PAISAJE Y ARQUITECTURA RURAL PRODUCTIVA. Etapa orientada a establecer el marco teórico y construir el estado de la cuestión para contextualizar el tema de investigación, justificar su pertinencia, valorar su alcance y abordarlo con un grado de madurez adecuado. Esta fase introductoria sirve para comprobar que los estudios territoriales suelen acometerse desde enfoques geográficos y descriptivos, adoleciendo de una lectura analítica y crítica desde la óptica arquitectónica. Con la intención de contribuir en esta línea cognitiva del territorio y sus arquitecturas, se determina dirigir la Tesis Doctoral hacia un planteamiento integral. Esta fase, documental y bibliográfica, requiere una revisión de: - Trabajos relativos a territorio y paisaje, arquitectura rural productiva y tradicional, infraestructuras, cartografía, dibujo y mapeado. Las áreas de la ANEP que pueden englobar estos aspectos son Área Agricultura, Área Ciencias de la Tierra, Área Ingeniería Civil y Arquitectura, Área Ciencias Sociales y Área Historia y Arte. Será desde la conjunción de estos estudios multidisciplinares donde se encuentren las perspectivas más amplias. - Marco político, administrativo y normativo que encuadra la arquitectura rural y tradicional, con el objetivo de tener presente su consideración institucional y la viabilidad de reflexiones y propuestas. Etapa 2: APLICACIÓN Y ANÁLISIS. Contenidos de la etapa: - EL TERRITORIO: LA SIERRA DE CÁDIZ. - LAS ARQUITECTURAS DEL TERRITORIO: LOS MOLINOS HIDRÁULICOS. Una vez sentadas las bases y la argumentación teórica, y considerando lo dilatado de la temática, se determina focalizar la investigación en un lugar y arquitecturas concretas, que acotan las hipótesis de partida, definen los objetivos, y permiten aplicar y analizar el conocimiento de manera específica. Se requiere, en primer lugar, profundizar en el conocimiento del territorio objeto de estudio –la Sierra de Cádiz- y de las arquitecturas de investigación -los molinos hidráulicos. LECTURA CONTEMPORÁNEA DEL TERRITORIO A TRAVÉS DE SU ARQUITECTURA RURAL 48 Etapa 3: SÍNTESIS Y EVALUACIÓN. Contenidos de la etapa: - SOBRE ARQUITECTURA Y LOS MOLINOS HIDRÁULICOS DE LA SIERRA DE CÁDIZ: CONSIDERACIONES FINALES. Esta etapa conclusiva se plantea con el propósito de realizar una reflexión integradora sobre la construcción paisajística a través de la arquitectura aplicada a la lectura del territorio de la Sierra de Cádiz y sus molinos. Se trata de discernir cómo las propiedades naturales y antrópicas del espacio caracterizan y condicionan sus estructuras arquitectónicas, y estas dan lugar, a su vez, a unos códigos paisajísticos e infraestructurales específicos. Este diagnóstico se construye con base en conceptos afines que se estiman oportunos para abarcar la amplitud temática de la investigación y se consideran aspectos atemporales de nuestra disciplina. Estos son: - Arquitectura y lugar. - Valores y patrimonio. - Territorio y paisaje. - Infraestructuras y redes. - Molinos y patrimonio. Para que esta lectura se realice desde la contemporaneidad se hace imprescindible, de nuevo, tener presente el pensamiento teórico y crítico al respecto generado desde el siglo XX. 6. Utilidad de los trabajos La aplicabilidad de la Tesis, así como su utilidad podrían sintetizarse en diversos aspectos. De modo general, la metodología propuesta podría extrapolarse a otras regiones que posean redes de molinos hidráulicos o de otra tipología de arquitectura rural, para contribuir en la valorización de los paisajes y en la recuperación y protección de su patrimonio arquitectónico. De modo específico, la investigación es trascendente para Andalucía porque “descubre” arquitecturas olvidadas que han forjado el carácter e identidad de la Sierra de Cádiz: se han localizado e inventariado 85 molinos hidráulicos; la mayoría no aparecen en los mapas oficiales, solo 13 se recogen en la Base de Datos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico y ninguno está catalogado ni protegido por ley. La mayoría están en ruinas y han pasado a ser construcciones obsoletas que, sin embargo, atesoran importantes cualidades y valores que elevan el interés de los territorios en los que se sitúan. A su vez, tienen la posibilidad de formar parte de nuevas estrategias de desarrollo rural de esta comarca, históricamente aislada. Por este motivo, se propone la recuperación de estos molinos como mecanismos de activación de la región, pero no de modo utópico o ilusorio, sino con base en las estrategias de desarrollo que propone el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 49 Su utilidad también se evidencia a través de la divulgación de estos territorios andaluces que, en el panorama internacional, se ha producido a través de la Tesis. Gracias a dos estancias predoctorales de la autora (en la Universidad de Delft, Holanda, y en la Universidad de Oporto, Portugal), han sido difundidos a través de exposiciones, conferencias, ponencias y clases. A ello se suman la participación con los molinos hidráulicos de la Sierra de Cádiz en diversos congresos nacionales e internacionales (Portugal e Italia) y la publicación de artículos en revistas indexadas extranjeras (ecuatoriana, italiana y holandesa). Se ha situado a Andalucía, de esta manera, en un panorama mayor que traspasa nuestras fronteras, haciendo que una investigación local se amplíe y dando a conocer el importante patrimonio rural y cultural que posee esta región andaluza, y con ello su Comunidad. Además, con los precedentes de esta investigación se ha obtenido un premio de ámbito nacional (Segundo Premio “Joven Investigador en Conservación y Restauración del GEIIC 2018”) que eleva la calidad de los investigadores andaluces y la trascendencia de esta parte de nuestra identidad rural. La relevancia de la Tesis también se muestra en su proyección y recorrido posdoctoral. Son muchas las líneas futuras de investigación que se abren (inventarios, catálogos, proyectos I+D+i...), y que demuestran que la temática, el lugar y el objeto de investigación son pertinentes, interesantes y de gran potencial para nuestra Comunidad Autónoma. Bibliografía BLOOM, B., ENGELHART, M., FURST, E., HILL, W., y KRATHWOHL, D., eds. (1956): Taxonomy of Educational Objectives: The Classification of Educational Goals, Handbook I: Cognitive Domain, New York, David McKay. CEMAT (2006): Guía Europea de observación del patrimonio rural, [S. l.], Centro de Publicaciones. 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La pintura también ha tenido al habitar como un fondo muy presente en distintas épocas del desarrollo del arte, desde algunos frescos en residencias romanas, pasando por el románico, el gótico, el renacimiento, el barroco y con mucho mayor densidad hasta el SXIX, la pintura ha hecho visible el acto del habitar, tanto público como doméstico. Con la llegada del SXX se fue modificado esta realidad y otras artes, como la fotografía, el teatro, el cine, la instalación artística, incluso la publicidad y los medios masivos, fueron develando más claramente el habitar doméstico y adelantándose a la arquitectura en las profundas transformaciones de la vivienda. Esta investigación se propone realizar un viaje, estudiando, vinculando y analizando como las artes mencionadas y los medios masivos insinuaron o describieron un habitar domestico antes que la propia arquitectura. Para esto pretendemos generar un estudio desde 3 ámbitos cruzados; la estancia desde los casos que entrega la arquitectura, el pensamiento contemporáneo y la filosofía del habitar durante el SXX y por último las artes escénicas y los medios masivos, que han orientado el quehacer de los arquitectos y que nos abre más preguntas que respuestas respecto del nuevo habitar domestico en la sociedad digital, sobre todo en el nuevo mundo post pandemia. Palabras clave: Habitar, estancia, domestico, artes escénicas, sociedad digital. Abstract It is recurrent for architects to assume that Sculpture is a prelude of Architecture, and that, after dispensing of the habitable functions, it is free and as lite as it wants and can be. Painting also has had very present at different times of the development of artistic expressions the use of space, light and shadow. From frescoes in Roman residences, throughout the Romanesque, Gothic, Renaissance, and Baroque and up to the 19th century, painting has made visible the act of habiting, both public and domestic. With the arrival of the 20th Century, this reality was modified and expanded. and other arts, such as photography, theater, cinema, art installation, even advertising and mass media, were more distinctly and emphatically exposing and revealing new and contemporary habitat interactions in their work, thus anticipating modern architectural expression and the profound transformations of architecture in the last 120 years, orienting and showing the path forward. This research will embark on a journey studying, linking and analyzing how the aforementioned arts and mass media hinted at or described modern public and private dwelling rather than architecture itself. For this, I intend to generate a study from three intersecting dimensions: cases provided by architecture; contemporary conceptualization and philosophy of living during the 20th century and finally; the performing arts and mass media which have guided the work of architects and that opens up more questions than answers regarding the new domestic dwelling of the digital civilization, especially in the new post-pandemic world. Key words: Suitable, living room, domestic, arts, digital civlization. EL HABITAR DOMÉSTICO COMO UN ARTE ESCÉNICO Gonzalo Herrera Leon - Rafael Casado- Carlos Lara Aspee - Luz Fernández Valderrama Este escrito esta dedicado con toda humildad y cariño a Rafael Casado, quien fuera director de mi tesis de doctorado en los inicios de esta investigación y a quien agradezco haber conocido por sus enormes valores humanos, académicos y profesionales, un maestro eterno. EL HABITAR DOMÉSTICO COMO UN ARTE ESCÉNICO 56 Introducción Con la llegada del Siglo XX y las vanguardias se produce una obsesión por la higiene, la maquina y la precisión, todo esto entra en conflicto con la vida misma, la subjetividad y el arte de habitar. Es en el periodo de entreguerras, donde se desarrolla la batalla por dirimir al ganador de estas posturas. En la revista Architecture Vivante1 y a modo de entrevista se produce un dialogo entre J. Badovici y E. Gray, sobre el espacio doméstico. “en suma quieres reaccionar contra las fórmulas de moda, volver hacia atrás” E. Gray responde: “No, quiero, al contrario, desarrollar esas formulas e impulsarlas hasta que encuentren contacto con la vida, enriquecerlas, hacer penetrar lo real en la abstracción. El arte no está en la expresión de las relaciones abstractas; debe cerrar también la expresión de las relaciones más concretas, de las exigencias más secretas de la vida subjetiva”. (Morales, 2005, p.28). ¿a qué se refiere exactamente E. Gray con esta frase? ¿Entiende que la vanguardia, está sucumbiendo a la forma por sobre el contenido?, que acaso la belleza del nuevo espíritu, ¿está destruyendo el alma del habitar? Pero más bien el alma del habitar está mutando, se va transparentando, la opacidad del habitar del S XIX se hace pública, se expone. No porque existan nuevos materiales, es porque se transforma la actividad del habitar. “Y así, al considerar la casa, en primer y más importante lugar, como artículo de producción, se creó el marco para la llegada de la “vivienda” en el sentido actual del término como recientemente se ha señalado, la vivienda es una actividad, no un lugar” (Evans, 1978, p.275). Es quizás Beatriz Colomina quien ha comprendido mejor la impronta de la vivienda y la relación del espacio doméstico y las nuevas herramientas de comunicación. Además, sostiene que la casa es la punta de lanza de la producción arquitectónica durante el S XX. “Prácticamente todos los arquitectos del SXX elaboraron sus ideas arquitectónicas más importantes a través de las casas” (Colomina. B. 2009). Esa mutación viene sobre la ola de la mecanización y la irrupción de la modernidad. Sin embargo, el habitar domestico transitaba hacia una transformación silenciosa que, de la mano con las artes escénicas y los medios de comunicación de masas, dejaría a la arquitectura en una posición de retaguardia. A continuación, expondremos una serie de estancias que muestran la evolución del habitar domestico del S XX y comienzos del XXI y su “arte adelantada” o medio de comunicación asociada. [ 1 ] Badovici, Jean y Gray, Eileen. De LEclectisme au doute, L’Architecture Vivante, Ed.Albert Morancé, París, otoño invierno, 1929. pp. 17-21 Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 57 Es necesario exponer acá, que los temas planteados en este Proyecto de Investigación, traen consigo un vasto conocimiento cultural universal, gestado en una bibliografía que deberá tocar ámbitos filosóficos, antropológicos, psicológicos, artísticos y arquitectónicos, será un desafío poder encontrar el ajuste del área de investigación para poder llegar a resultados favorables y al problema como pregunta. Estamos hablando del habitar en la casa, cuestión tratada probablemente desde las más altas esferas del conocimiento y que atañen al espíritu humano, el ser y estar en el mundo. La primera columna de aportación teórica a esta investigación está dada por la amplísima reflexión del habitar a partir del habitar poético del hombre (Hölderlin) y de los escritos de los filósofos más importantes de la primera mitad del siglo que buscaron desentrañar los más profundos misterios del espacio doméstico y sus condicionantes culturales, económicas y sociales. Desde la concepción de habitar planteada por Heidegger en su conferencia Construir, Habitar, Pensar de 1951, como en Bachelard (1965) o Benjamín (2005). “Solo hay dos vencedores firmes del olvido de los seres humanos: la poesía y la arquitectura; y esta última que, de una forma u otra, engloba a la primera, detenta más poder en su realidad; es bueno tener no solo lo que las personas han pensado y sentido, si no lo que sus manos han manipulado, su fuerza forjada y sus ojos contemplando todos los días de su vida.” (Ruskin, 2014, p.159). La segunda viene desde el ámbito del proyecto y de la obra de arquitectura, hasta el momento una cantidad de estancias seleccionadas que dan cuenta del hecho arquitectónico. Sobre este particular es necesario comprender que los proyectos y obras de los arquitectos están inmersos en un contexto teórico dado por aquellos que estudiaron las obras o por los mismos arquitectos que escribieron sobre sus proyectos. Sin duda en este espacio la transformación de la Estancia durante el SXX tratada profundamente por José Morales (2005) desde una mirada del proyecto arquitectónico y sus diversas implicancias se hace fundamental. Respecto a la influencia que los proyectos reciben por sus contextos culturales, artísticos y los medios de comunicación de masas el trabajo de Beatriz Colomina (1994) nos va dando la orientación necesaria para comprender como la arquitectura se va permeando y transformando por la acción de la publicidad y los medios. La tercera columna es el campo de las artes relacionadas a cada proyecto y obra estudiada descritas en la definición de alcances. En este punto la obra de Raymond Roussel es la piedra angular, puesto que su aporte a la transformación de la imaginación como fuerza creadora de gran parte de las vanguardias del S XX es aún, inmedible. Otra arista relevante de este ámbito, es la obra de Louis Bourgeois, quien ha tenido una influencia importantísima en la segunda mitad del S XX y desde su particular visión de la casa familiar y su propia vida ha conectado su arte con el habitar doméstico. EL HABITAR DOMÉSTICO COMO UN ARTE ESCÉNICO 64 sentido amplio. Lo mismo que Ghery trata de implicar a sus clientes tradicionales al presentar diez posibilidades diferentes de identificación, trata de implicar, trata de implicar a este nuevo cliente y literalmente diseña la respuesta a su casa al presentar un atractivo espectro de lecturas precocinadas”. (Colomina. B. 2006, p. 112) Estancia 7 LA INSTALACION COMO ESTANCIA-INSTALACION ARTÍSTICA Podríamos decir que la obra de Smiljan Radic, ha ido transformándose en una arquitectura de lo sensorial, una especie de espacialidad etérea que busca conectar de un modo espiritual con el habitante, hay elementos que la hacen única y muy emparentada con el arte, pero también con lo que sentimos, cuando estamos al interior de un espacio o estancia habitable. Quizás su propia trayectoria, el trabajo de su esposa, que es escultora, o la condición de su hijo, o todas las anteriores han ido definiendo los límites de su trabajo, quiero decir al parecer vida y obra son inseparables. Fig. 12. Frank Ghery House. (1978). Susan Wood/Hulton. Archive/Getty Images Fig.13. An American Family, portada de libro Goulart. R. (1973) amazon.com Fig. 14. Casa Habitación de Smiljan Radic en la Isla de Chiloé, Chile .1997. G. Puga en Diseñoarquitectura.cl Fig.15. Obra In and Out de L. Borugeois. Collection The Easton Foundation. 1995.Christopher Burke https://www.stylefeelfree. com/2016/03/louise-bourgeois-guggenheim-bilbao.html Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 65 Otro momento del arte absolutamente imbricado con la estancia y el habitar doméstico, es la obra de Louis Bourgeois. El desarrollo de su trabajo ha estado marcado por una serie de eventos familiares y las casas en las que vivió su infancia y juventud. De esta forma en la obra de Bourgeois podemos encontrar no solo un relato sobre su vida, sino también luces sobre las transformaciones del habitar domestico desde los diversos lenguajes en los que la artista incursiona “Cuando empecé a crear las Celdas quería crear mi propia arquitectura, y no depender del espacio de un museo, no tener que adaptar a él mi escala. Quería constituir un espacio real en el que uno pudiera entrar y por el que pudiera moverse”. (Bourgeois. L)6 Estancia 8 EL HABITAR VIRALIZADOSOCIEDAD DIGITAL Podríamos hablar de una era de la viralización, donde no solo mostramos como especie, nuestra total indefensión frente a los virus, sino que también tendemos a comportarnos de una manera viral, todo esto de la mano de la sobreinformación y las redes sociales. Sin duda este fenómeno no solo tiene que ver con la velocidad y alcance de la información, sino también con la construcción de pensamientos colectivos de alcances continentales y globales. Si a esto le agregamos el mundo postpandemia tenemos un presente bastante liquido (Bauman) y un futuro incierto en lo que a esta mezcla; pandemia y sociedad digital les harán a los procesos transformadores del habitar doméstico y la estancia de la primera mitad del S XXI. “En efecto, la capacidad o falta de capacidad de las sociedades para controlar la tecnología, y en particular las que son especialmente estratégicamente decisivas para cada periodo histórico, define en buena medida su destino, hasta el punto de que podemos decir que, aunque por sí misma no determina la evolución histórica y el cambio social, la tecnología (o su carencia) plasma la capacidad de las sociedades para transformarse, así como los usos a los que esas sociedades, siempre en un proceso conflictivo, deciden dedicar su potencial tecnológico.” (Castells, M.2005) [ 6 ] Bourgeois, Louise, en Louise Bourgeois. Estructuras de la existencia: las Celdas, Julienne Lorz (ed.), cat. expo., FMGB Exposición realizada en el Museo Guggenheim Bilbao entre 18 mar – 4 sept 2016 Fig. 16. Imagen de la película Matrix Reloaded. Hermanas Wachowsky. (2003). Village Roadshow Pictures, Silver Pictures Fig. 17 Captura de Pantalla. Plataforma Zoom. EL HABITAR DOMÉSTICO COMO UN ARTE ESCÉNICO 66 Seguimos confinados a nuestros espacios domésticos, cada vez que pensamos que nos encaminamos a nuestras vidas pretéritas la realidad se encarga de volvernos al encierro. Y retomar rutinas desde las pocas conexiones establecidas con el exterior. Las trasformaciones que el habitar domestico está presentando están ocurriendo a tal velocidad que apenas podemos vislumbrar las consecuencias de semejante proceso, no solo personas vinculadas a las diversas actividades públicas son entrevistadas por televisión develando su intimidad habitable, sino también cada uno de nosotros lo hace por medio de las plataformas de comunicación y de trabajo virtual. El ordenador o mejor dicho la pantalla de este dispositivo es una ventana de entrada y salida, salimos al mundo y el mundo entra en nuestras casas. Es probable imaginar de qué manera empieza a ocurrir una simbiosis entre habitar y la ventana digital que las pantallas suponen. Sera posible que los muros de nuestras estancias comiencen a transformarse en pantallas que ya no miran al paisaje circundante, sino abren dimensiones inimaginables respecto a cómo interactuamos con el mundo, poniendo a nuestras viviendas como la interfaz entre habitantes y espacio exterior. Sin duda estos escritos son un trabajo en proceso, o mejor aún debería derivar en alguna especie de testimonio en tiempo real de la actual realidad del espacio doméstico y sus transformaciones en los albores del S XXI. Bibliografía BACHELARD, Gastón. (1965) Poética del espacio. México. Fondo de cultura económica BENJAMIN, Walter. (2005) Libro de los Pasajes. Madrid. Akal CASTELLS, Manuel. 2005.La Era de la información. México D.F. S XXI COHEN., Jean Loui. (1992) Le Corbusier and The Mystique of the USSR, trans. Kenneth Hylton. Princeton: Princeton University Press. COLOMINA. Beatriz. (2006) Doble Exposición. Madrid. Akal. COLOMINA. Beatriz. (2009). La Casa de Mies. Exhibicionismo y Coleccionismo. Bitácora Arquitectura. México. UNAM (40). 04-019. DE MAISTRE. Xavier. (2007) Viaje alrededor de mi habitación. Editorial Funambulista EVANS, Robin (1978). Figures, Doors and Passages”, Architectural Design, (vol. 48) FOUCAULT, Michel (1973). Raymond Roussel. Buenos Aires. Editorial SXXI HEIDEGGER, Martin. (2016). Construir, habitar, pensar. Traducción de Francisco Soler HERNÁNDEZ, Moneo, Dalco, Lahuerta. (2007). Arquitectura y Ciudad. Ediciones Círculo de Bellas Artes. Madrid. KABAKOV, Ilya & GROYS, Boris (1990). De las instalaciones: Un diálogo entre Ilya Kabakov y Boris. Traducción de Bernardo Ortiz. En: Lugar a dudas. Número 4 de 2008 LE CORBUSIER et P Jeanneret. (1936) Ouvre Complete. Paris. Les editions d’architecture MORALES, José. (2005) La Disolución de la Estancia. Madrid. Editorial Rueda RAMÍREZ, J. A. (1993): Duchamp, El amor y la muerte, incluso. Madrid, Siruela RUIZ, M. (2014). El movimiento a escena: propuestas de la vanguardia rusa para la génesis de un nuevo teatro. P+C. (5). RUSKIN. John (2014) Las siete lámparas de la arquitectura. México. Coyoacán. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 67 ESTRATEGIAS URBANAS ANÁLISIS Y REFLEXIONES SOBRE LA NECESIDAD ESPECÍFICA DE PROTECCIÓN Y CONSERVACIÓN DE LOS JARDINES Y ESPACIOS ABIERTOS AJARDINADOS DE LOS CONVENTOS SEVILLANOS 70 Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 71 Resumen Los jardines históricos son bienes culturales que en ocasiones se encuentran estrechamente asociados a otros bienes culturales, sean edificios en el medio urbano o rural, o se encuentran incluidos en ciudades reconocidas como patrimonio cultural. Se tratan de elementos patrimoniales especialmente sensibles, cuya supervivencia exige de unos cuidados continuos tanto en razón de su naturaleza viva y cambiante como en las intervenciones que requieren. En España, la tipología patrimonial está ampliamente protegida por la legislación nacional y autonómica, así como por las recomendaciones internacionales. No obstante, hemos detectado que determinados jardines y espacios con características ajardinadas no cuentan con la suficiente protección patrimonial. Nos referimos a los espacios abiertos conventuales, a sus compases, claustros, patios, jardines y huertas. En este artículo se analizará la necesidad de actualización y ampliación que requiere la tipología patrimonial de Jardín Histórico en la que, creemos, tendrían cabida los espacios abiertos conventuales sevillanos. Los nuevos usos que se están desarrollando en estas edificaciones y que responden a demandas fundamentalmente relacionadas con el sector servicios, si bien es cierto que los dotan de vida urbana también le restan, a su vez, comprensión y entendimiento, además de poner en riesgo su integridad física. Palabras clave: Jardín Histórico, jardín conventual, protección patrimonial, espacios abiertos conventuales, Carta de Florencia. Abstract Historic gardens are cultural assets that are often related to other cultural assets, be they buildings in urban or rural areas, or are included in cities recognized as cultural heritage. They are especially sensitive heritage elements, whose survival requires continuous care both because of their living and changing nature and the interventions they require. In Spain, the patrimonial typology is widely protected by national and regional legislation, as well as by international recommendations. However, we have detected that certain gardens and spaces with landscaped characteristics do not have sufficient patrimonial protection. We refer to the conventual open spaces, their compasses, cloisters, patios, gardens and orchards. This article analyze the need for updating and expansion required by the heritage typology of the Historic Garden in which, we believe, Sevillian convent open spaces would have a place. The new uses that are being developed in these buildings and that respond to demands fundamentally related to the service sector, although they indeed endow them with urban life, they also subtract, in turn, understanding, in addition to putting their physical integrity. Key words: Historical Garden, conventual garden, Heritage protection, open conventual spaces, The Florence Charter. ANÁLISIS Y REFLEXIONES SOBRE LA NECESIDAD ESPECÍFICA DE PROTECCIÓN Y CONSERVACIÓN DE LOS JARDINES Y ESPACIOS ABIERTOS AJARDINADOS DE LOS CONVENTOS SEVILLANOS Mercedes Molina-Liñán Universidad de Sevilla ANÁLISIS Y REFLEXIONES SOBRE LA NECESIDAD ESPECÍFICA DE PROTECCIÓN Y CONSERVACIÓN DE LOS JARDINES Y ESPACIOS ABIERTOS AJARDINADOS DE LOS CONVENTOS SEVILLANOS 72 1. El Jardín Histórico. Una tipología patrimonial con necesidad de actualización Los jardines, como espacios naturales, han despertado históricamente un gran interés en el ser humano auspiciado este, quizás, por su necesidad de reencuentro y reconexión con una naturaleza que, en las últimas décadas, parece haber sido expulsada de la ciudad contemporánea. Nuestro país cuenta con una gran variedad tipológica ajardinada significando esta verdaderos pulmones verdes que aportan calidad de vida a sus ciudadanos, por ser considerados espacios de desconexión, paseo y retiro y por suponer, en definitiva, una mejora en la calidad de vida de los mismos. Estos se configuran como la expresión cultural de los pueblos, suponiendo una importante fuente de enraizamiento e identidad comunitaria. La presencia de tales espacios verdes se traslada a la ciudad en la figura de parques y jardines públicos, destacando también determinados espacios y zonas ajardinadas de edificios privados que cuentan con características y valores patrimoniales similares a los declarados en la categoría de Jardín Histórico (Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español). La presencia del jardín en la cultura mediterránea ha marcado el ritmo compositivo de distintos espacios domésticos y sociales, ensalzando con sus elementos integrantes, el culto a los sentidos. Concretamente en Andalucía, son muchos los jardines que podemos encontrar imbuidos tanto en ambientes urbanos como extraurbanos, así como en ámbitos de carácter más rural. La climatología autonómica ha influido en gran parte en su configuración, no sólo espacial, sino también estilística y vegetal, desarrollándose desde jardines y espacios con vegetación exuberante y exótica, como los de la costa mediterránea, hasta otros de carácter más sobrios y con una reducida escala doméstica, como los conocidos patios interiores en los que tradicionalmente se cultivan plantas ornamentales, hasta llegar a la proliferación de los grandes parques contemporáneos (figura 1). Como venimos apuntando, son muy variados los jardines que encontramos en cada provincia del territorio andaluz, no obstante, muy pocos los reconocidos con la categoría de Jardín Histórico. Concretamente en la ciudad de Sevilla sólo tres cumplen estas características, contando con esta máxima protección patrimonial. Se trata de los Jardines de Murillo, Paseo Catalina de Rivera y el Parque de María Luisa, todos de cronología decimonónica (Molina, 2016). No obstante, pese a estar reconocidos específicamente en una categoría patrimonial y llevar también asociados determinados valores históricos, estéticos, botánicos o paisajísticos, son muchos los que aún quedan excluidos de esta figura de protección. Tal es el caso de determinados jardines históricos urbanos, como los derivados de la tradición conventual. Nos referimos de manera específica a los jardines, huertos y otros espacios abiertos, como patios, compases o claustros, pertenecientes a las distintas edificaciones cenobíticas, espacios tradicionalmente muy maltratados en Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 73 términos conservativos al ser considerados de menor interés artístico o patrimonial que otros (Pérez y Mosquera, 2007). Estos espacios, a simple vista, cuentan con unas características y valores únicos que son necesarios para la conservación de la vida de la ciudad, la identidad ciudadana y la memoria histórico-cultural de sus habitantes, si bien, no se encuentran recogidos en la declaración de Jardín Histórico. 1.1. Definición, delimitación y carencias de la tipología patrimonial de Jardín Histórico El reconocimiento de la tipología de Jardín Histórico se produjo en la conocida como Carta de Florencia o Carta de los Jardines Históricos, de 1981, redactada por el Comité Internacional de Jardines Históricos ICOMOS-IFLA y adoptada el 15 de Diciembre de 1982 por el ICOMOS (ICOMOS-IFLA, 1981). En su artículo uno, vienen concretamente definidos como “[…] una composición arquitectónica y vegetal que, desde el punto de vista de la historia o del arte, tiene un interés público”, siendo esta definición complementada en el resto de artículos de la Carta. No fue hasta la aparición de este documento que fue reconocida específicamente la tipología, pues anteriormente esta estaba incluida en las distintas definiciones patrimoniales, como en la Carta de Atenas de 1931. En el caso español, si bien la Ley de 1933 recogía la denominación “jardines artísticos”, el reconocimiento como tal de la tipología de Jardín Histórico se demoró cincuenta Figura 1: Parque de María Luisa, Sevilla. Fuente: fotografía de la autora. MANIFIESTO PARA UNA ARQUITECTURA DE LOS ESPACIOS COMUNES EN SANTIAGO DE CHILE 80 1. ¿Qué relevancia tienen los espacios comunes en un contexto de crisis e incertidumbre? Uno de los aspectos más paradójicos del actual contexto de pandemia existente a escala global lo constituye la revalorización de los “espacios comunes” como ámbito de interacción, intercambio y convivencia por parte de los habitantes urbanos. Entendidos como aquellos espacios producidos a partir de prácticas sociales de comunalización, ellos rompen con la tradicional dicotomía entre espacios públicos y espacios privados sustentada en los estudios urbanos (Rubio, 2018), la cual ha sido puesta en cuestión por las medidas de confinamiento y distanciamiento social impulsadas en distintos países del mundo como parte de sus estrategias de control de la Pandemia. En el caso de Chile, dicho cuestionamiento posee una complejidad aún mayor pues se sustenta en una paradoja aún más profunda. Desde octubre de 2019 el país ha experimentado un importante uso de los espacios públicos como ámbito de expresión ciudadana y reivindicación política asociados a las masivas manifestaciones callejeras que han caracterizado el denominado “Estallido Social” que se inicia el 18 de octubre de 2019 y cuyas repercusiones continúan en la actualidad, las cuales se expresan en la realización de un plebiscito nacional el pasado 25 de octubre de 2020 donde el 78,27 % de los votantes han aprobado la formulación de una nueva constitución política. Sin embargo, esta tendencia se ve refrenada a través de la prohibición de utilizar los espacios públicos asociada a las medidas de confinamiento y distanciamiento social promovidas por la estrategia de cuarentena impulsada por el actual gobierno a nivel nacional, sustentada en el decreto Nº 104 de 2020 del Ministerio del Interior que declara en Chile el estado de excepción constitucional de catástrofe por calamidad pública con fecha 18 de marzo de 2020. Estas medidas han generado un masivo recogimiento de las actividades cotidianas de los habitantes en los espacios privados y la suspensión de las actividades productivas no esenciales, provocando un importante incremento del desempleo en el país y la constricción de los precarios e informales sistemas de subsistencia utilizado por los segmentos más vulnerables de la población. Es justamente en torno a esta paradoja que se observa una importante revalorización de los espacios comunes, la cual se expresa a través de la producción de espacios autogestionados por parte de habitantes urbanos a través de prácticas sociales de comunalización a escala barrial. La producción de espacios comunes ha constituido una práctica histórica y recurrente por parte de grupos de habitantes que buscan mejorar las condiciones de sus entornos barriales, principalmente aquellos caracterizados por la pobreza y la precariedad originadas por la política pública de vivienda en Chile (Larenas et Al, 2018). Un ejemplo de ello puede observarse en los condominios de vivienda social, donde prácticas cotidianas tradicionalmente asociadas a los espacios privados como son tender la ropa lavada o refrescarse frente al calor de la época estival ha impulsado a sus habitantes a desarrollar acuerdos y reglas estableciendo un sector de tendido de ropa y de ubicación de piscinas de uso colectivo, los cuales dan Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 81 cuenta de una negociación que permite la constitución y gobernanza de espacios comunes. Estas intervenciones realizadas por los habitantes les permite resolver las limitaciones de un diseño arquitectónico que originalmente no contempla espacios privados pensados para labores domésticas fundamentales ni para proporcionar espacios de juego y recreación (Imagen 1). Sin embargo, con la irrupción del “Estallido Social” muchas de estas prácticas de comunalización se expanden tambien hacia los espacios públicos, permitiendo la espontánea constitución de cabildos autoconvocados y asambleas barriales donde grupos de vecinos se han organizado para debatir las causas de la crisis social y potenciales respuestas y formas de salidas a ella, como por ejemplo, la modificación al sistema de pensiones, el establecimiento de un sistema solidario de salud, e incluso la redacción de una nueva constitución y la conformación de una asamblea constituyente. Generalmente instalados en plazas, esquinas e incluso en terrenos baldíos, la conformación de estos espacios comunes se caracterizan también por el conjunto de acuerdos y reglas que permiten a los habitantes organizar su conformación y funcionamiento, donde destacan algunas prácticas de comunalización como son el préstamo e instalación de toldos, mesas y sillas que distintos habitantes prestan voluntariamente para generar mejores condiciones de comodidad para los asistentes, así como también la colaboración en su limpieza, orden y traslado una vez que termina cada sesión. Si bien la pandemia por COVID-19 y la consecuente estrategia de cuarentena implementada por el gobierno propició la suspensión de las asambleas autoconvocadas, ello no ha mermado la relevancia de la producción de espacios Imagen 1: Tendedero de ropa y piscina en la Población Valle de la Luna, comuna Quilicura, Chile. Fuente: María Jesús Amigo. MANIFIESTO PARA UNA ARQUITECTURA DE LOS ESPACIOS COMUNES EN SANTIAGO DE CHILE 82 comunes. Los negativos efectos que esta estrategia ha tenido sobre el aumento de la pobreza y el hambre principalmente en los sectores socialmente más pobres y vulnerables de la ciudad ha propiciado la conformación de ollas comunes, colectas públicas y otras iniciativas solidarias entre vecinos. Las ollas comunes, organizadas por grupos de habitantes con la finalidad de proveer de alimentación a aquellos habitantes más vulnerables dan cuenta de la producción de espacios comunes. Éstas se constituyen como un espacio común ya que diferentes agentes sociales colaboran a través del desarrollo de prácticas colaborativas en su materialización (voluntarios, vecinos, negocios de barrios, etc.). Para su funcionamiento es fundamental contar con lugares acondicionados para tales efectos, incluso cumpliendo con los niveles de sanidad e higiene que se requiere en el actual contexto de pandemia. Estos espacios comunes se conforman en términos socio-espaciales a través de reglas y acuerdos a través de negociaciones que les permite a sus habitantes mantener el funcionamiento de manera ordenada y cuidar la higiene requerida por el actual contexto de pandemia (imagen 3). Por consiguiente, el tendedero de ropa y las piscinas colectivas, las asambleas autoconvocadas de vecinos y las ollas comunes pueden ser comprendidos como parte del proceso de “comunalización” que rompe con la distinción binaria entre espacios públicos y privados, constituyendo un orden socio-espacial híbrido que se nutre de ambos. Los espacios comunes antes descritos poseen un carácter relacional ya que para su conformación son fundamentales los intercambios e interacciones entre los habitantes. Asimismo, estos espacios comunes pueden ser entendidos también como herramientas de producción de comunalidad que van mucho más allá del espacio físico, ya que junto con satisfacer necesidades cotidianas de los habitantes como la limpieza y recreación, la participación y deliberación política, y la subsistencia y alimentación, ellas promueven nuevas formas de espacialidad y socialidad sustentadas en prácticas de colaboración y ayuda mutua que se nutre de sus propios conocimientos cotidianos. El presente manifiesto responde a la necesidad de evidenciar la importancia que ha adquirido la producción de espacios comunes como tácticas de resistencia para Imagen 2. Asamblea barrial, comuna de Huechuraba, Chile. Fuente: Jorge Larenas Salas. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 83 hacer frente a este periodo de crisis y sobrellevar este proceso de transformación de la sociedad chilena. En este sentido, la producción de espacios comunes conlleva un necesario replanteamiento de muchos de los principios y las formas en cómo se ha desarrollado tradicionalmente la arquitectura. Aunque este replanteamiento no es necesariamente nuevo sino que emerge a partir de distintos eventos críticos experimentados en Chile durante la última década, no cabe duda que en la actualidad adquiere una urgencia tal que pueden suponer un importante punto de inflexión para el desarrollo de la disciplina en nuestro país. 2. Los espacios comunes reflejan la capacidad de agencia de los habitantes urbanos. Un primer antecedente de este proceso es la creciente capacidad de agencia adquirida por los habitantes urbanos. Articulados en diversos tipos de organizaciones en torno a la reivindicación del derecho a la vivienda y la ciudad, éstos han logrado reivindicar la relevancia de la autogestión en la producción del hábitat y el territorio Si bien estas organizaciones destacan por su amplia diversidad de intereses, expectativas y estrategias, como también por sus importantes diferencias de capital político, agendas y proyecciones, su reivindicación por el derecho a la vivienda y la ciudad se sustenta en un conjunto de conocimientos y saberes producidos durante décadas, los que les han permitido poner en discusión los instrumentos de planificación territorial actualmente existentes, cuestionar el conocimiento “experto” de técnicos y profesionales del área, desarrollar estrategias propias Imagen 3. Olla común en la Población Dávila, comuna Pedro Aguirre Cerda, Chile. Fuente: Cristopher Recabal. MANIFIESTO PARA UNA ARQUITECTURA DE LOS ESPACIOS COMUNES EN SANTIAGO DE CHILE 84 de participación, gestión y autogestión y, en definitiva, promover propuestas alternativas a las institucionalizadas desde el Estado y el mercado, constituyéndose en un agente cada vez más reconocido en el campo urbano-habitacional (Pulgar, 2011; Mathivet y Pulgar, 2010; Salazar, 2012). Para Castillo (2014) estas experiencias y saberes han permitido a los pobladores la conformación de nuevas plataformas de acción y negociación sustentadas en estrategias de autogestión, lo que refleja “un potencial de innovación inexplorado” para la definición de una nueva política habitacional y urbana en Chile. En concordancia con ello, Angelcos y Pérez (2017) destacan la capacidad de agencia que los pobladores actualmente poseen como “creadores” de la ciudad, en la medida que reivindican su derecho a usar, habitar y producir los territorios que habitan. Dicha capacidad de agencia pasa necesariamente por una mayor articulación con otros actores sociales en la promoción de espacios autogestionados de “vida digna”, además de promover un variado abanico de estrategias de relación con el Estado que van desde la participación formal en los cauces institucionales de construcción o rehabilitación de viviendas, una participación activa de las mismas, el desarrollo de acciones de protesta e incluso la confrontación directa con la institucionalidad (del Romero, 2018). 3. Los espacios comunes se constituyen a partir de las prácticas colaborativas de los habitantes y del conocimiento popular. La capacidad de agencia de los habitantes urbanos se expresa fuertemente a través de prácticas colaborativas de carácter cotidiano. Estas constituyen modos o formas de hacer que, orientadas bajo los principios de beneficio mutuo y corresponsabilidad, promueven una reciprocidad pragmática entre agentes sociales diversos en el transcurso de su vida cotidiana (Arnold Et Al, 2007). En este sentido, las prácticas colaborativas permiten generar procesos de interacción, intercambio y negociación de saberes y conocimientos entre agentes sociales diversos, los cuales permiten resolver problemáticas compartidas a partir de experiencias colectivas. Esta perspectiva pone en cuestión la exclusividad del conocimiento “experto” y promueve su integración con conocimientos y saberes de carácter cotidiano, desarrollados por agentes sociales tradicionalmente invisibilizados, como por ejemplo los habitantes de los territorios, posibilitando así una producción colaborativa de conocimiento (Peyloubet, 2014). El cuestionamiento que las prácticas colaborativas desarrolladas entre los habitantes urbanos generan sobre la producción del “conocimiento experto” implican necesariamente una revalorización del conocimiento cotidiano de carácter popular (Lange, 2017). Dicha revalorización va de la mano de los planteamientos desarrollados por autores como Ostrom (2008, 2011) y Benckler (2015) quienes han destacado la histórica capacidad de los habitantes para gestionar recursos naturales y culturales de manera eficiente, generando protocolos de autogestión respetadas a lo largo del tiempo y sustentadas sobre vínculos sociales de confianza. Esto se ha visto fortalecido con la Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 85 incorporación de nuevas tecnologías asociadas a redes de información, las cuales facilitan la redistribución de aquellos bienes y recursos que tradicionalmente ha sido considerados “bienes comunes” – “commons”- entre los que destacan tanto recursos naturales como culturales como el conocimiento y los espacios urbanos (Rifkin, 2014). En una perspectiva similar, Laval y Dardot (2014) coinciden en señalar que es justamente gracias a la creciente disponibilidad de internet que las perspectivas en torno al procomún han comenzado a emerger en el panorama político, económico y cultural de las sociedades contemporáneas. Para estos autores, las comunidades están comenzando a vislumbrar las amplias posibilidades que estos medios les brindan para gestionar “en común” recursos que no necesariamente deben tranzarse en el mercado, como por ejemplo el conocimiento, el cual se distribuye actualmente a partir de una masiva reciprocidad de intercambios por medio de las redes. Esta nueva concepción del conocimiento cotidiano permite repensar y reconceptualizar las calles, las aceras, las plazas, los equipamientos e incluso las infraestructuras como “bienes comunes”, y por tanto abiertos a las prácticas sociales colaborativas y los principios de la experimentación (Corsin y Estalella, 2011). La creciente promoción de iniciativas autogestionadas sobre territorios urbanos desarrolladas por diversos colectivos ciudadanos en distintas ciudades de España y del resto de Europa, han permitido formular nuevas vías y caminos para la producción de conocimiento ligados principalmente a sus entornos locales de producción (Estalella, Rocha y Lafuente, 2013). Lo anterior implica establecer un marco relacional donde los mismos habitantes, sus organizaciones territoriales e incluso las administraciones públicas, entre otras, puedan ser considerados como parte de estos procesos de producción de conocimiento. En el caso de Latinoamérica esto se expresa en la conformación de lo que Coronel (2017) ha denominado como “poder popular”. Bajo esta perspectiva, la intervención arquitectónica no se concibe como aquella que desencadena un proceso de transformación social del entorno, sino que más bien ella está precedida por una transformación social que respalda la intervención arquitectónica, impulsándola a partir de una historia que en algunos casos se traduce en años de lucha en los territorios, permitiendo que el edificio pueda existir asegurando su éxito, aunque en muchos casos estas intervenciones no se materialicen necesariamente en edificios. De este modo la disciplina es un soporte que promueve que las organizaciones locales puedan desarrollarse, brindando herramientas técnicas y políticas. En el caso de Chile, Szmulewicz (2014) establece que la acción de colectivos profesionales sobre territorios locales promueven nuevas formas colaborativas de relación entre la arquitectura, el arte y las comunidades, generando iniciativas que tienen el potencial de promover el mejoramiento de espacios barriales. En tal sentido, este tipo de intervenciones no solamente reflejan formas emergentes de asociatividad, colaboración y aprendizaje colectivo entre actores diversos, sino que posibilitan también nuevas prácticas artísticas de intervención, performance e instalación que generan conocimientos y saberes creativos, innovadores y situados en los territorios. Como ejemplos de lo anterior destaca el análisis realizado por Illanes y Banda MANIFIESTO PARA UNA ARQUITECTURA DE LOS ESPACIOS COMUNES EN SANTIAGO DE CHILE 86 (2014) sobre centros culturales de carácter comunitario en Valparaíso, los cuales constituyen espacios colaborativos que pueden ser considerados como dispositivos de aprendizaje colectivo y activación territorial capaces de intervenir espacios barriales para ser entregados o devueltos a las comunidades, buscando promover el desarrollo comunitario y el mejoramiento espacial. A juicio de las autoras, experiencias como las del Taller de Acción Comunitaria (TAC) en el Cerro Cordillera, del Centro Cultural Playa Ancha o del Centro Cultural El Trafón en el Cerro Las Monjas, entre otras, han puesto de relieve la importancia que la producción colaborativa de conocimiento ha tenido en sus entornos comunitarios propiciando nuevos modos de colaboración y negociación, asociadas a talleres de intercambio, bazares cooperativos de ayuda mutua, conversatorios abiertos a la comunidad, entre otros. 4. Los espacios comunes se reproducen en la escala barrial. La producción de espacios comunes refleja también la relevancia adquirida por la escala barrial. Para Tapia (2015) dicha relevancia puede entenderse a partir de una concepción del barrio como lugar de encuentro, donde se comparten algunos aspectos de la vida cotidiana y donde se construyen relaciones sociales marcadas por los sentidos de identidad y pertenencia. Por su parte, Letelier, Micheletti y Vanhust (2016) plantean que el barrio constituye el producto de un conjunto de prácticas cotidianas como el mantenimiento de áreas verdes, el cuidado solidario de los niños, entre otras, y aquellas vinculadas a acciones estratégicas, como la construcción de redes organizacionales y sus demandas de mejoramiento de los espacios habitados. Las perspectivas anteriormente planteadas permiten comprender el barrio como expresión de la capacidad de agencia que los habitantes poseen en términos de creatividad e innovación social. Estos enfoques aparecen en consonancia con nuevas formas de comprender los territorios por parte del sector público. Durante las últimas décadas es posible identificar en Chile un cambio de mirada en la política habitacional, pasando desde un enfoque cuantitativo a otro cualitativo, donde el barrio se constituye en una escala territorial relevante para el desarrollo de iniciativas públicas orientadas al mejoramiento de los espacios públicos, a las relaciones de convivencia entre vecinos y el fortalecimiento del tejido social, y a una mayor apertura hacia la participación ciudadana (Greene et Al, 2014). Este cambio de mirada se ve reflejada en iniciativas señeras como el Programa Quiero Mi Barrio e incluso en la formulación de la actual Política de Desarrollo Urbano (PNDU, 2014). 5. Los espacios comunes obligan a abrir la arquitectura a los habitantes Consecuente con lo anterior, es posible reconocer también una creciente tendencia en el campo de la arquitectura hacia el desarrollo de un ámbito de activismo urbano, el cual es promovido por organizaciones de profesionales como colectivos, ongs, fundaciones, entre otras, que aportan conocimientos y experiencias especializadas en procesos de mejoramiento barrial. La relevancia adquirida en los últimos años por el activismo urbano se ha visto Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 87 reflejada, por ejemplo, a través de las iniciativas expuestas en la última edición de la Bienal de Arquitectura y Urbanismo celebrada en Valparaíso durante octubre y noviembre de 2017 a través de su Área de Activismo, que contó con la participación de diversos colectivos destacados en el ámbito del activismo cívico nacional como Ciudad Emergente, Espacio Lúdico, Espacio Santa Ana+Crac Valparaíso, Corporación Patrimonio & Paisaje, Ctct y MIL M2, entre otras. Tal como plantean Magrini y Cancino (2017) ella refleja la importancia que para la arquitectura chilena tiene la creciente apertura hacia el diálogo y la negociación con la ciudadanía en torno a los procesos de diseño, generando nuevos canales de participación y activismo cívico, lo cual ha llevado a la disciplina a explorar y experimentar con nuevas metodologías colaborativas de comunicación, trabajo y de producción de conocimientos y saberes colectivos. Dentro de este espectro resaltan algunos casos particularmente interesante, como por ejemplo la organización comunitaria para el diseño y gestión de un proyecto de vivienda a través del trabajo colaborativo y autogestionado de los vecinos; el reconocimiento al valor de las arquitecturas informales en la producción del “saber hacer” arquitectónico y la relevancia de los profesionales como facilitadores de procesos comunitarios; la aproximación del urbanismo táctico mediante el desarrollo de instrumentos metodológicos y la producción y gestión de información en torno a problemas urbanos; el desarrollo de plataformas colaborativas para la interacción y el aprendizaje compartido entre diversas organizaciones barriales en Santiago; la activación de espacios lúdicos a través de metodologías colaborativas para la reactivación de espacios en desuso y el fortalecimiento del tejido social en barrios; o la promoción por parte de un municipio de ferias de responsabilidad comunitaria para consolidar espacios públicos deteriorados, entre muchas otras. Asimismo, la XXI Bienal de Arquitectura y Urbanismo realizada en octubre de 2019 puso particular énfasis en la relevancia que “lo común y corriente” tienen para el desarrollo de la disciplina, destacando el valor que aquellos aspectos comunes, cotidianos y masivos, que muchas veces han sido despreciados e invisibilizados, tienen para la comprensión de la ciudad. Esta perspectiva refuerza sin duda las posibilidades de interacción e intercambio con los habitantes de los territorios, reconocidos como agentes fundamentales en la producción de los espacios urbanos (Urrutia, Coeffé, Villalón, González y Oblinovic, 2019). Esta tendencia resulta cada vez más relevante a nivel latinoamericano, donde diversos colectivos de arquitectura están trabajando con comunidades emplazadas en territorios marcados por el deterioro, la informalidad y la desigualdad. Destacan en este sentido experiencias como las de Arquitectura Expandida definido por sus propios miembros como un laboratorio de investigación-acción sobre la ciudad que promueve la generación de espacios de encuentro, donde sus edificios y espacios son creados de manera colaborativa con los habitantes de las comunidades de los territorios intervenidos como “laboratorios urbanos” transdisciplinares y experimentales. Sobresale también el colectivo PICO (Proyecto de Interés Comunitario), cuyo objetivo es alcanzar un empoderamiento y autogestión de la comunidad a través de acciones, abordando la transformación física de comunidades MANIFIESTO PARA UNA ARQUITECTURA DE LOS ESPACIOS COMUNES EN SANTIAGO DE CHILE 88 y entornos donde existen conflictos urbanos al margen del desarrollo convencional, creando espacios de intercambio y abiertos. Tal como plantea Coronel (2017) los colectivos de arquitectura buscan conformar una estructura que se distancie del clásico esquema jerárquico piramidal desarrollado por la disciplina, promoviendo una organización más democrática capaz de llegar a acuerdos a través de negociaciones y confrontaciones. Asimismo, la formulación de una arquitectura de este tipo invita a reflexionar sobre la relación que se establece entre “lo legal” y “lo legítimo” en los procesos de producción de espacios comunes. Considerando que en Latinoamérica existe una alta tendencia hacia la informalidad, la producción de espacios comunes se posicionan generalmente desde lo legítimo y no desde lo legal. En ese sentido, Ana López Ortega (2015) plantea que en los sectores más vulnerables de la ciudad existe un derecho al construir que está más legitimado, ya que la mayoría de las ciudades latinoamericanas se han construido desde la informalidad, donde muchos de sus habitantes han quedado excluidos de los sistemas y procesos formales de urbanización. 6. Los espacios comunes requieren de una mirada interdisciplinaria Los espacios comunes requieren de perspectivas interdisciplinarias que permitan problematizar y comprender sus procesos de producción. Para ello resulta fundamental una creciente articulación de disciplinas como la arquitectura, las artes, el diseño y las ciencias sociales (Lange, 2018). Para Brugnoli (2011) dicho proceso de articulación permite la generación de dispositivos de observación y representación que permiten la exploración de espacios urbanos, promoviendo la acción, circulación y documentación de experiencias que permiten comprender la generación de nuevas intervenciones en la ciudad. Si bien el autor hace referencia principalmente a espacios públicos urbanos, consideramos que también es posible hacerlas extensivas a la producción de espacios comunes. Para Corvalán (2014), la articulación de diversas disciplinas en torno a una perspectiva interdisciplinaria permiten identificar y visibilizar distintas subjetividades y abrir procesos de reflexividad en torno a los espacios urbanos, abriendo caminos para comprender su transformación. Por su parte, Aubán y Corvalán (2016) plantean que una perspectiva interdisciplinaria permite identificar y comprender aquellas manifestaciones informales que, sustentadas en prácticas autoconstruidas y autogestionadas de transformación del entorno, sustentan aprendizajes orientados a ampliar los procedimientos tradicionales del diseño de proyectos, promoviendo conocimientos más arraigados en la vida cotidiana, en las necesidades y demandas de los habitantes a través de una colaboración permanente entre éstos y el resto de actores sociales involucrados en estos procesos. Las características de las perspectivas interdisciplinarios antes descritas permiten cuestionar también aquellos enfoques representacionales sobre el espacio (Iglesias, 2016). En este sentido, las perspectivas interdisciplinarias permiten develar el Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 89 carácter performativo de los espacios comunes, generando y aprendiendo de acciones y transformaciones experimentables sobre el espacio, reconociendo con ello la capacidad de agencia de la materialidad (Tironi, 2014) y promoviendo la conformación de dispositivos de aprendizaje colectivo y activación territorial. Por último, la producción de espacios comunes conlleva un cuestionamiento a los tradicionales enfoques teóricos y metodológicos de la arquitectura, así como también los instrumentos y herramientas que sustentan su quehacer, generando nuevas formas de vincularse con sus contextos territoriales circundantes a través de relaciones más estrechas y abiertas al intercambio de conocimientos. Lo anterior genera un importante cuestionamiento a la figura del “arquitecto autor” de carácter individual, ampliando la mirada hacia una comprensión del espacio creado de manera colectiva. En tal sentido, la conformación de perspectivas interdisciplinarias se torna fundamental para comprender las reales causas, efectos y consecuencias de los espacios comunes, no quedando posicionadas exclusivamente desde un plano físico-espacial y arquitectónico. 7. Aprendizajes para una arquitectura de los espacios comunes. El estado de crisis e incertidumbre actualmente existente en la sociedad chilena abre un interesante campo de reflexión y aprendizaje para el desarrollo de una arquitectura de los espacios comunes en Santiago de Chile. Para lograr que una intervención sea sostenible y exitosa en el tiempo requiere de la participación de todos los actores involucrados, promoviendo la horizontalidad en los procesos arquitectónicos, en donde todos los actores participan con una gran capacidad de diálogo. El tipo de arquitectura aquí desarrollada va más allá de espacializar una necesidad comunitaria, sino que es una arquitectura pertinente al contexto en donde se encuentra inserta, con una escala adecuada, que responde a las necesidades de sus habitantes, invitando a todos los actores a encontrarse y asociarse para conseguir un objetivo en común. Las condiciones particulares de los contextos intervenidos obligan a que la intervención realizada sea eficiente, trabajando en función de los recursos disponibles, utilizándolos de la mejor manera posible. A diferencia de aquella arquitectura tradicional de carácter solidaria-asistencialista, en donde la participación de los habitantes quedaba restringida a tomar decisiones sobre propuestas previamente elaboradas por los equipos profesionales, una arquitectura de los espacios comunes promueve la horizontalidad y la simetría de toma de decisiones entre los profesionales y los habitantes, dando paso a una arquitectura colaborativa, en donde existe una retroalimentación de conocimientos entre estos. En síntesis, las consideraciones anteriormente reseñadas reflejan la relevancia que los conocimientos cotidianos generados desde las prácticas sociales de los habitantes urbanos tienen como fuente de producción de espacios comunes sobre los territorios, constituyendo dicho conocimiento un bien común para el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes. ‘DE MUMBAI A MANILA’... 96 persistente —Norte/Sur; teoría urbana/estudios de desarrollo5— que lo relega a una posición subordinada en la teoría urbana (pretendidamente universalista, si bien basada geográfica, histórica y culturalmente en Europa y Norte América) y a una posición principal en los estudios de desarrollo (cuyos objetos de estudio se localizan invariablemente en el Sur Global) generadores de programas que, fundamentados en los parámetros que regulan la ciudad formal, quieren dar soluciones a estas ‘ciudades fracasadas’ en las que la informalidad urbana se categoriza como un ‘problema’ de desorden espacial y civil, foco de pobreza y caos. El concepto de informalidad urbana es relativamente reciente6 y si bien en los años 70 del siglo XX se inician los debates desde diferentes áreas geográficas en torno al sector informal relacionado con el mundo laboral y la economía dual (Keith Hart, W. Arthur Lewis, Lloyd G. Reynolds, Ray Bromley, Dipak Mazumdar, Pablo Pérez Sáins, y en décadas posteriores Alejandro Portes, Manuel Castells, Hernando de Soto, Carolina Moser y Víctor Edgardo Tokman, entre otros), éstos no tienen en cuenta el lugar y el espacio social7 en el que la mayoría de trabajadores informales vive. Será en América Latina, a mediados de la década de 1970, donde se cuestionen sus aspectos socio-espaciales en la urbanización, enfatizando en una informalidad urbana politizada que desafía la dualidad formal/informal —los ‘pobres políticos’—, y en su caracterización como medio de resistencia y movilización social (Manuel Castells, Janice Perlman8, William Mangin, James Turner) en lo que Holston denominará una ‘ciudadanía insurgente’9. Estas ideas se articulan alrededor de la teoría de la dependencia y la situación ‘periférica’ de América Latina en el sistemamundo, que Castells (1983) trasladará a la ciudad ‘dependiente’ como espacio de movilización en respuesta a las condiciones internas políticas. Esta generalización, como las desarrolladas más adelante sobre la región de Asia, presenta variaciones de un país a otro, e incluso dentro de un mismo país o ciudad se puede encontrar una gran variedad de realidades. A la propia dificultad de la conceptualización de la informalidad urbana, en la que procesos espaciales, [ 5 ] Robinson, J. (2002). Global and world cities: A view from off the map. International Journal of Urban and Regional Research, 26(3), pp. 531-554 [ 6 ] En una nota al pie de página Alsayyad (2004) indica que el término ‘informalidad urbana’ fue empleado por primera vez por el español Juan Pablo Pérez Sainz en 1989. [ 7 ] El uso consciente del término ‘espacio social’ aquí remite a su significado lefebvriano de espacio producido por la gente, que Henry Lefebvre diferencia del espacio abstracto como instrumento de imposición de control y homogeneidad. El espacio social según Lefebvre «integra las acciones sociales, las acciones tanto individuales como colectivas de los sujetos que nacen y mueren, que sufren y actúan» y para quienes «el funcionamiento de su espacio es a la vez vital y mortal; en él se desarrollan, se auto-expresan y enfrentan prohibiciones; después fallecen y ese mismo espacio contiene sus tumbas» (Lefebvre, 2003:33-4) Lefebvre, H. 2003[1991]. The Production of Space. Oxford: Blackwell. [ 8 ] Tanto Castells (Castells, M. 1983, The City and the Grassroots, University of California) como Perlman (Perlman, J, 1976, The Myth of Marginality, Univesity of Chicago Press, Chicago), junto con otros académicos de América Latina, critican la visión de los pobre urbanos como un grupo políticamente pasivo —el ‘pobre pasivo’— desarrollada por Oscar Lewis, Everett Stonequist, Robert Park y George Simmel, y defienden la teoría del ‘movimiento territorial urbano’ según la cual los pobres luchan por su transformación social mediante acciones organizadas con base en criterios territoriales (barrios, asociaciones comunitarias, grupos de apoyo, comedores sociales...): una ‘solidaridad espacial’ (Bayat, 2004). [ 9 ] Holston, J. (1998) Spaces of Insurgent Citizenship. In L. Sandercock (Ed.), Making the Invisible Visible, A Multicultural Planning History (pp. 37-56). London: University of California Press. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 97 económicos y políticos similares llevados a cabo por diferentes grupos pueden dar lugar a diferentes resultados, se le suma la diferenciación que genera la disciplina desde la que se aborde. No es el objetivo de este texto particularizar o recapitular los debates generados en torno a la informalidad urbana puesto que ya existe mucha literatura al respecto (Alsayyad, 2004; Lombard y Merth, 2016; Koster y Nuijten, 2016; Banks, Lombard y Mitlin, 2020). Los estudios sobre la informalidad urbana en otras regiones del Sur Global —Asia, África y Oriente Medio— pese a la prevalencia y al rápido crecimiento de ésta en sus ciudades, son algo más tardíos10 que los realizados sobre América Latina. La diferencia de contextos marcará una diferencia de especificidades socio-culturales y políticas, pero se puede establecer un predominio en estas regiones de una informalidad urbana despolitizada e incluso tendente a la invisibilidad para alcanzar sus objetivos habitacionales, de sustento y progreso. Un modelo de activismo que Asef Bayat denomina ‘la silenciosa invasión de lo ordinario’11: estrategias cotidianas atomizadas y localistas —sin la consideración de movimientos sociales de los ‘movimientos territoriales urbanos’ de la informalidad urbana en América Latina—, impulsadas por la necesidad y las condiciones de vida, que de manera individual u organizados en torno a vínculos de parentesco o amistad llevan a cabo habitantes informales, migrantes rurales, refugiados, vendedores callejeros y grupos marginales de las ciudades. Estas acciones cotidianas para satisfacer sus necesidades (económicas, culturales y sociales) son un ejercicio de autonomía, condicionado por un modo de vida informal basado en relaciones de reciprocidad, confianza y negociación, que opera fuera de mecanismos institucionales y regulaciones, tratando de evadir sistemas de poder y control... aunque su propia ‘invasión silenciosa’ probablemente pueda acabar integrándolos en ellos (Bayat, 2004). Las diferentes geografías de informalidad urbana, mayormente localizadas en el Sur Global, con sus diferentes contextos históricos, políticos y sociales generan diferentes geografías de conocimiento. Lejos de intentar encapsular o jerarquizar estas geografías, este ensayo pretende transcender los límites geográficos de Asia para contribuir a ese urbanismo subalterno que Ananya Roy propone para entender y transformar la forma en que las ciudades del Sur Global se estudian y representan en la investigación urbana (Roy, 2011). Una subalteridad que no atribuye subordinación frente a una categoría dominante (como harían los estudios postcoloniales del grupo Subaltern Studies Collective de los años 1980 en la India) sino que reconoce al subalterno como un agente de cambio. No se trata de establecer conclusiones cerradas y, por tanto, encapsular el conocimiento, sino de contribuir o por lo menos dejar insinuadas algunas posibles [ 10 ] Existen investigaciones en torno a la informalidad urbana en estas regiones entre los años 1960 y 1970, pero se trata de diversas aproximaciones antropológicas al fenómeno y al análisis de las formasy actores de la economía informal urbana: Geerzt (1963) y Dwyer (1970), McGee (1973) son ejemplos mencionados en Chalana y Hou (2016). [ 11 ] Bayat plantea este concepto para superar «el esencialismo de ‘el pobre pasivo’, el reduccionismo de ‘las estrategias de resistencia’, el latinocentrismo del ‘movimiento territorial urbano’ y la perplejidad conceptual de ‘la literatura de resistencia’» (Bayat, 2004:90) En Bayat, A. (2004) Globalization and the politics of the informals in the global South. en Roy and AlSayyad (eds.), Urban informality: transnational perspectives from the Middle East, Latin America and South Asia, Lexington Books, Lanham, MD. ‘DE MUMBAI A MANILA’... 98 claves para la re-teorización de la ‘ciudad real’12 —lugar del cuerpo social— desde la perspectiva de la informalidad urbana y la agencia humana con sus prácticas diarias de producción de espacio urbano. 3. Flashes urbanos desde Asia «Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos, aunque el hilo de su discurso sea secreto, sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas, y toda cosa esconda otra». (Calvino 1988:56)13 El título de este apartado remite a la plataforma Urban Flashes14, que a finales del siglo XX funda el arquitecto taiwanés Ti-Nan Chi (1999), desde la que se genera un pensamiento urbano alternativo en torno al Asia urbana, y las comunidades asiáticas establecidas en ciudades occidentales, con el objetivo de desarrollar una red internacional desde la que debatir sobre metodologías experimentales y espontáneas no-tradicionales que construyen ciudad. Si el objetivo de Urban Flashes era plantear un cambio de paradigma en el ámbito urbano a partir de la ciudad asiática, el de este texto es, evidentemente, menos ambicioso y sólo trata de extraer algunos flashes urbanos sobre la idea y la construcción de ciudad en Asia que son, cuando menos, sugerentes, si no necesarios, para abordar la planificación y transformación de las ciudades asiáticas, y a partir de los cuales establecer conexiones con otras formas contemporáneas de producción de ciudad del Sur Global. El uso del término ‘flashes urbanos’, además de remitir al pensamiento urbano alternativo que promueve esta iniciativa asiática tan interesante, responde a la intención de poner el foco sobre algunos temas que considero fundamentales para el urbanismo contemporáneo desde la perspectiva de la informalidad urbana asiática. Además de querer subrayar de esta forma el carácter sintético con que se abordan en este ensayo. El análisis y estudio de las ciudades asiáticas tiene que abandonar el ‘orientalismo’ con el que han sido típicamente representadas como ‘fantásticas, exóticas, informales, caóticas y superpobladas’ (Bracken y otros, 2020)15. No se trata de promover la idea de un urbanismo esencialmente asiático en un continente caracterizado por una gran diversidad étnica, cultural y religiosa que se refleja en el pluralismo de sus ciudades. El objetivo de los siguientes ‘flashes urbanos desde Asia’ es acercarse [ 12 ] ‘’La ciudad real es el lugar del cuerpo social, el lugar de la gente que la habita’’. López Gil, M. (2000) Zonas filosóficas: un libro de fragmentos, Biblos, España. p. 209. [ 13 ] Calvino, I. (1988) Las ciudades invisibles , Minotauro. Barcelona. [1st Italian edition: Le citta invisibili, Torino: Einaudi, 1972]. [ 14 ] Urban Flashes se inicia como un workshop en Taipéi (Taiwan) en 1999 que reúne a 15 arquitectos y artistas de Europa y Asia invitados a proponer estrategias de revitalización sobre un área abandonada de la ciudad. Posteriormente se llevarán a cabo diferentes simposios en varias ciudades y de ellos nacerá una red de arquitectos y artistas (los ‘flashers’) concienciados de su importante papel en la formación de las futuras ciudades. [ 15 ] Bracken, G., Rabé, P., Parthasarathy, R., Sami, N., & Zhang, B. Eds. (2020) Future Challenges of Cities in Asia., Amsterdam: Amsterdam University Press. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 99 a la transición urbana en la región desde las prácticas cotidianas —alternativas, espontáneas, auto-organizadas y cambiantes— simultáneamente físicas y sociales con las que la gente ordinaria sustenta la producción de sus ciudades. 3.1 Caos En la segunda mitad del siglo XX el arquitecto y matemático japonés Kazuo Shinohara (1925-2006), uno de los arquitectos más influyentes en la arquitectura japonesa contemporánea, elabora su pensamiento en torno a la ciudad ligado y en paralelo al de la arquitectura doméstica16. Una relación interdependiente en la que la arquitectura es el resultado de una voluntad y un proceso creativo mientras que la ciudad es el resultado de la aglomeración de estas individualidades arquitectónicas que por sí mismas no pueden transformar o crear una ciudad, aunque sí potenciar su vitalidad. Partiendo de esta hipótesis con la ciudad de Tokio17 como epítome urbano, y en respuesta a la lógica técnocrata del planeamiento urbano del movimiento moderno que se extendía por el mundo y que Shinohara consideraba irrealizable en Japón, desarrolla su teoría de ‘la belleza del caos’18 según la cual la belleza de las ciudades contemporáneas japonesas reside en el caos, en ese aparente desorden (confusión) que coexiste con un orden invisible en lo que Shinohara denomina una ‘anarquía progresiva’ que cataliza la vitalidad que se percibe en ellas. Una visión positiva del caos urbano como expresión misma de la ciudad contemporánea, la plasmación de su verdadera belleza. Un caos resultado de la enorme cantidad de interacciones que se superponen en el mismo espacio urbano, una multitud de procesos simultáneos no jerarquizados que producen ciudad. Una cualidad no reconocible en todas las ciudades, pero no por ello excluyente puesto que, como el mismo Shinohara reconocerá, las cualidades espaciales de otras ciudades del mundo son igual de necesarias. El proceso de pensamiento de Shinohara se rige por su ‘lógica de la ambivalencia’, que busca expandir los límites de la lógica del movimiento moderno y reconciliar nociones opuestas como lógica/emoción y racional/irracional. Para el arquitecto japonés el espacio entre los opuestos es una fuente de vitalidad en las ciudades: los lugares no tienen límites claros o siguen leyes físicas, sino que se interpenetran, y en esa interpenetración se resignifican. [ 16 ] La obra construida del arquitecto japonés está constituida mayormente por viviendas unifamiliares —entre 1958 y 1978 construiría 38 residencias privadas— que evolucionan en paralelo a su reflexiones, siendo éstas su ‘laboratorio’ de investigación: ‘son pequeños espacios en los que realizo experimentos’. A pesar de no tener una obra construida extensa es considerado uno de los arquitectos más influyentes de su generación: entre los arquitectos contemporáneos que se consideran influenciados por sus ideas podemos mencionar a Kazuyo Sejima, Toyo Ito, Itsuko Hasegawa y Kazunari Sakamoto. [ 17 ] Kazuo Shinohara vinculará sus primeras reflexiones a la ciudad de Tokio, y principalmente al barrio de Shibuya, haciéndolas extensivas al resto de ciudades japonesas. «For me, the city must be considered with Tokio as a starting point» (Towards Archirtecture, en JA 09. 1981:32). Más adelante, en 1998, tratará de validar sus teorías en un proyecto de observación sobre ciudades fuera de Japón. A la ciudad de Viena, por ejemplo, dedicará el ensayo Wien und Tokio en el que la comparará con Tokio a través del concepto de apertura, distinguiendo a Viena como una ‘ciudad cerrada’ frente a la ausencia de unidad, la vitalidad y los contrastes, que dinamizan a Tokio como ‘ciudad abierta’. [ 18 ] El término japonés que Shinohara usa para referirse al ‘caos’ en su primera etapa, más experimental, es konran, compuesto de dos caracteres: kon, o mezcla, y ran, o desorden (Masip-Bosh, 2015). En una etapa posterior, más intelectual en la que Shinohara incorporará las teorías matemáticas a sus ideas, acudirá al uso del termino inglés japonificado kaosu. ‘DE MUMBAI A MANILA’... 100 Ya en 1953 en su articulo ‘Ciudades Irracionales’ Shinohara consideraba que la ciudad sería la máquina más avanzada del futuro. Una biomáquina que conjugaría estructuras racionales e irracionales (caóticas, aleatorias o ambiguas) dejando fuera cualquier intento homogeneizador. Vitalidad es sinónimo de libertad urbana. Una ciudad que incesantemente genera tal vitalidad es la mejor máquina creada involuntariamente por la humanidad.19 La base del pensamiento subversivo de Shinohara se puede concretar en: su ‘desobediencia crítica’ ante la arquitectura y la ciudad moderna que desde Europa y Estado Unidos se imponen internacionalmente; su puesta en valor de las formas y los espacios de la arquitectura tradicional (vernácula); la ‘función trascendente’ que asigna a la experiencia estética en la superposición de interacciones y paisajes habitados; su escepticismo ante la sociedad de consumo; la conjunción de disciplina y <emoción_irracionalidad_intuición> que plasmaría en su idea de la ciudad como un sistema abstracto de naturaleza matemática compleja en constante cambio y operado por el caos; y la valorización de las formas autoconstruidas, espontáneas y adaptativas en la producción arquitectónica y urbana, con el cuestionamiento del papel del arquitecto como agente creador o transformador de la ciudad20. 3.2 ‘Messiness’ [‘Desordendad’] En el año 2016 Jeffrey Hou y Manish Chalana21, junto con un grupo transdisciplinar de autores, analizan diversas ciudades de Asia desde el enfoque de lo que denominan un urbanismo ‘desordenado’ (‘messy’ urbanism) que se manifiesta en las urbes asiáticas «desde Mumbai a Manila»22, donde se producen constantes interacciones y superposiciones de orden/desorden, formal/informal, legal/ilegal, permanente/ temporal, planificado/implanificado, programado/espontáneo, local/global, que se adaptan a las circunstancias cambiantes de la ciudad y que involucran a multitud de actores, instituciones e intermediarios. Son procesos multicapa en contextos sociales e históricos específicos que dan lugar a formas espaciales, condiciones sociales y procesos políticos particulares y cambiantes (Hou y Chalana, 2016). [ 19 ] «Vitality is in a sense synonymous with urban freedom. A city that is ceaselessly generating such vitality is mankind’s greatest, unintentionally created machine» Shinohara 1953_____(Citado en Masip-Bosch, 2015:12).Masip- Bosch, E., (2015) Five Forms of Emotion. Kazuo Shinohara and the house as a work of art. Tesis doctoral, Departament de Projectes Arquitèctonics, Universitat Politècnica de Catalunya, Barcelona TECH. Barcelona, Octubre 2015. [ 20 ] Se pueden establecer muchos puntos de conexión en esta síntesis de la base del pensamiento subversivo de Kazuo Shinohara con la del arquitecto checo Bernard Rudofsky (1905-1988) que en la misma época, pero al otro lado del mundo, comisaría en el MoMA de Nueva York la exposición ‘Arquitectura sin Arquitectos’ (1964-1965) y publica el catálogo homónimo que con el tiempo será su obra más conocida. Rudofsky, B. 1964. Architecture without Architects: A Short Introduction to Non-Pedegree Architecture, La publicación contiene un único texto introductorio y 156 fotografías de arquitectura vernácula tradicional organizadas temáticamente y comentadas brevemente. [ 21 ] Hou, J y Chalana, M. (2016) Messy Urbanism: Understanding ‘Other’ Cities of Asia, Hong Kong University Press. Este análisis del urbanismo ‘desordenado’ en diferentes ciudades asiáticas y con la participación de autores de diversas disciplinas recopila once estudios de caso realizados por diferentes autores que desde el concepto de ‘messiness’ analizan las ciudades de Ho Chi Minh, Jakarta, Metro Manila, Bangkok, el distrito de Shinjuku en Tokio, Hong Kong, Delhi y Chandigarh. [ 22 ] Hou y Chalana, 2016:3 Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 101 Según los propios autores, el doble objetivo de este trabajo conjunto sobre «patrones generales de órdenes y procesos urbanos informalizados y su interrelación con mecanismo e instituciones formalizadas» es, por un lado, provocar y desafiar los órdenes urbanos hegemónicos incorporados al diseño urbano y la normativa urbanística, y constituir una llamada hacia una investigación más profunda del urbanismo asiático y del Sur Global sin acudir a la dicotomía Oriente versus Occidente; y, por otro, dejar patente, diseccionando su complejidad, heterogeneidad y contradicciones, la potencialidad y las implicaciones de la ‘messiness’’23 como punto de partida de formas alternativas para el diseño urbano, reconociendo la multitud de actores y acciones que realmente dan forma al presente y futuro de las ciudades en Asia... y más allá. El término ya había sido usado antes y los autores no se lo atribuyen. En 1989, y como ellos mismos señalan en su libro, el arquitecto y urbanista John de Monchaux propone pensar «la ciudad como un lugar intrínsecamente desordenado»24 que funciona debido a esa ‘messiness’ fruto de complejos procesos que involucran a muchos actores en múltiples intercambios con sistemas plurales de valores, y sugiere desarrollar las intervenciones urbanas desde esta visión más amplia y plural. Es ese mismo ‘desorden’ (caos) que Shinohara identificaba en Tokio resultado de la superposición de procesos simultáneos en el que residía la vitalidad y la belleza de la ciudad. Ese aparente desorden que se sustenta sobre ‘otros’ órdenes superpuestos (múltiples capas) visibles y comprensibles sólo para sus participantes. Una condición urbana —’messiness’— reconocible en las ciudades asiáticas y que posibilita el funcionamiento eficaz y eficiente de éstas pese a la alta densidad y desigualdad que las caracteriza (Hou y Chalana, 2016). Esta ‘messiness’ urbana tiene diversas especificidades y propiedades en Asia, pero constituye un patrón común (lógica) de informalidad urbana con el que se construyen las vibrantes ciudades asiáticas que contribuyen a la prosperidad económica y la vitalidad social, y puede ofrecer una alternativa transgresora desde la que pensar ‘otras’ formas de hacer ciudad. Pensamiento que no deben caer en la estetificación de esta producción de ciudad — como podría llegar a interpretarse erróneamente de la noción de ‘belleza del caos’ de Shinohara— o en la ‘romantización’ o ‘exotificación’25 de estas complejas geografía urbanas y sus habitantes, sino que pueden contribuir a desarrollar nuevas formas de abordar los proyectos de transformación espacial urbana en Asia (y el Sur Global) [ 23 ] La traducción del sustantivo ‘messiness’ (generado a partir del adjetivo inglés ‘messy’) indica una cualidad que difícilmente se puede reducir a un único término en español: implica un estado de desorden, de lío, de confusión, de embrollo, de turbiedad, de caos... Es por ello que en el texto se opta por usar el término inglés con las múltiples cualidades a las que alude al no existir un sustantivo en español que indique esta cualidad del adjetivo desorden (‘desordendad’ !?) y que es fundamental a la hora de entender esta condición espacial, temporal y socio-económica de algunos barrios y comunidades asiáticas.. [ 24 ] En Getting Things Done in Messy Cities por John de Mocheaux, 1989:37. De Monchaux, J. (1989), Places 5( 4), pp. 36–39. [ 25 ] El tema de la estetificación de la informalidad urbana ha sido tratado por diferentes autores (Roy, 2004-2005, de Soto, 2000; Hall y Pffeifer, 2000; Scott, 1998; Appadurai, 2001), y yo misma lo he abordado en otros ensayos desde el prisma de la ‘exotificación’. ‘DE MUMBAI A MANILA’... 102 muchas veces impulsados únicamente por aspiraciones político-económicas de formar parte de la ‘world-class city-ness’26 que se hacen explícitas en la mercantilización del espacio a través del lenguaje de la arquitectura y el urbanismo. Aspiraciones que generalmente implican eliminar cualquier trazo de pobreza o desorden en la ciudad mediante medidas de ‘formalización’ —operaciones de control y poder (Porter, 2011)27— que se materializan en demoliciones de barrios tradicionales y asentamientos informales, reubicación de comunidades enteras ‘empujadas’ a la periferia de las ciudades, apropiación por intereses comerciales de espacios de convivencia, segregación espacial, prohibición y erradicación de actividades en calles y espacios públicos o procesos de gentrificación. Situaciones todas que llevan asociadas la pérdida de los patrones sociales y espaciales que sustentan y confieren vitalidad y dinamismo a la ciudad. Así en Beijing entre 1990 y 2004 el 40% del casco antiguo de la ciudad es eliminado y los proyectos de reurbanización desplazan a más de 400.000 familias (Campanella, 2008)28; el Plan de Desarrollo Regional Metropolitano de Mumbai (MMRDP por sus siglas en inglés) de 1995, cuyo objetivo general es proyectar la ciudad a nivel internacional como centro financiero y comercial, no tiene en cuenta al 60% de su población que vive en asentamientos informales y representa una importante porcentaje de la mano de obra en la ciudad, y los expulsa a la periferia en un proceso de ‘guetificación’ (Banerjee-Guha, 2002)29; en Shanghái y Beijing los tradicionales lilong y hutong, barrios residenciales de callejuelas (‘pueblos urbanos’), son remplazados por supermanzanas que eliminan ‘la caleidoscópica diversidad de usos’ del paisaje urbano chino (Campanella, 2008); en Seúl muchas de las configuraciones urbanas tradicionales de estrechos callejones —golmok— que sustentan la vida comunal de sus habitantes se sustituyen por configuraciones de anchas calles y avenidas atravesadas por largas arterias viales; en Hong Kong los vendedores callejeros son perseguidos y expulsados de los nuevos barrios residenciales y comerciales en los que la movilidad espacial es percibida como una fuente de desorden e inestabilidad; el uso de los grandes acontecimientos internacionales (culturales, deportivos o de otra índole) celebrados en algunas ciudades (Shanghái en la Exposición Universal del 2010, Delhi en los Juegos de la Mancomunidad de 2010 o Beijing en los Juegos Asiáticos de 1992) como excusa para desalojar y ‘borrar’ barrios o espacios populares con usos vernáculos que desentonan con la imagen de modernidad que se les supone a estos acontecimientos y, por consiguiente, a la ciudad que los alberga (Hou y Chalana, 2016). [ 26 ] Una representación generalista —Rob Shields (1995:245) la denomina ‘una visión selectiva alevosa’— que conceptualiza la ciudad como un espacio económico territorialmente coherente dentro del capitalismo global para ser gestionado, regulado y gobernado como un todo: la ciudad como una escenario de representación política para un conjunto intereses económicos limitados e internamente integrados (Vigar y otros, 2005).Vigar, G, Graham, S. & Healey, P.(2005)In Search of the City in Spatial Strategies: Past Legacies, Future Imaginings. Urban Studies, 42(8), 1391–1410. [ 27 ] Porter, L. (2011) Informality, the Commons and the Paradoxes for Planning: Concepts and Debates for Informality and Planning, Planning Theory and Practice, Vol. 12, N 1, pp 115-153. [ 28 ] En Hou y Chalana, 2016 [ 29 ] Banerjee-Guha, S. (2002) Shifting Cities: Urban Restructuring in Mumbai. Economic and Political Weekly, 37(2), 121-128 Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 103 Podríamos considerar que tanto los procesos de producción como de eliminación de los espacios ‘desordenados’ constituyen vehículos de representación e identidad. En el primer caso, como lugares de resistencia individual y colectiva —’la silenciosa invasión de lo ordinario’— en los que el espacio se percibe no como un símbolo de estatus social, sino como lugar compartido y de encuentro de ‘identidades múltiples’30, de interacciones y vínculos simultáneos y superpuestos. Y en el segundo caso, en el que la supresión de estos espacios segregados, identificados como desencadenantes del declive social y urbano, imponiendo una identidad concebida desde arriba a un espacio ahora cosificado y a sus nuevos habitantes, genera ‘identidades dislocadas’31 entre los ‘des-segregados’ al interrumpir sus procesos de conexión, pertenencia y familiaridad con el lugar y los otros. «Los espacios ‘desordenados’ no son fácilmente descifrables y pueden ser sumamente difíciles de estudiar debido a su complejo patrón socio-espacial; su cualidad temporal, efímera y táctil; su particular ubicación y uso. Sin embargo, la diversidad y complejidad de la ‘messiness’ urbana es fundamental para comprender las ciudades asiáticas […] puesto que muchos cientos de millones de personas viven en (o con) ellas, pero, además, porque esa población continúa siendo la más vulnerable a medida que las ciudades asiáticas se transforman y modernizan rápidamente.» (Hou y Chalana, 2016:238-239)32 3.3 Zonas fronterizas: espacios ‘in-between’ Si en la ‘anarquía progresiva’ percibida en las ciudades japonesas por Kazuo Shinohara son los intersticios entre la ‘absurda mezcla’ de opuestos los que alimentan la vitalidad de la ciudad —interpretados desde su ‘lógica de la ambivalencia’ como espacios de reconciliación, enclaves ‘in-between’ en los que predominan flujos inestables y caóticos de encuentros e interacciones a microescala33—, para el arquitecto hongkonés Gary Chang (1962) la ciudad de Hong Kong, impregnada de una densidad inmaterial a la que denomina ‘intensidad urbana’, es una ‘ciudad intensificada’ que funciona a partir de un modelo más improvisado que estructurado y cuya lógica puede ser interpretada a partir de [ 30 ] El psicólogo alemán Carl Friedich Graumann (1923-2007) desarrolló el modelo de ‘identidades múltiples’, en el ámbito de la psicología espacial, según el cual «una persona, un lugar o una cosa pueden tener más de una identidad, y que los diversos procesos de formación y mantenimiento tiene lugar simultáneamente —unas veces complementándose y otras contradiciéndose— creando una interacción mínima entre ‘uno mismo’ y el ‘otro’ necesaria para el mantenimiento de la estabilidad individual y del inter-grupo» (Iossifova, 2011:199). Traducción de la autora.. En Iossifova, D. (2011) Shanghai Borderlands: The Rise of a New Urbanity? in T. Edensor, & M. Jayne (Eds.), Urban Theory Beyond the West: A World of Cities (pp. 193-206). Routledge [ 31 ] En Dixon, J. and Durrheim, K. (2004) Dislocating identity: Desegregation and the transformation of place, Journal of Environmental Psychology, 24(4), 455-473. [ 32 ] Traducción al español de la autora. En la versión original: «Messy places are not easily decipherable and can be challenging to study, because of their complex socio-spatial patterning; their temporal, ephemeral, and tactile qualities; and their locational and use characteristics. Yet the diversity and complexity of urban messiness remain central to understanding Asian cities [...]because so many hundreds of millions of people live in (or with) them but also because those populations remain the most vulnerable, as Asian cities rapidly transform and modernize.» [ 33 ] Shinohara los compara con los umbrales de las viviendas que permiten la interpenetración de los ámbitos interiores y exteriores (Ernst Beneder).Beneder, E. Tokio Secret Space Amidst The Crowd en Emergencies: Kazuo Shinohara: Works and Comments. WAM http://www.arranz.net/web.arch-mag.com/1/emer/emer1t.html [Abril 2020]. ‘DE MUMBAI A MANILA’... 104 cuatro conceptos: cambio, conexión, selección y coexistencia. Para Chang el paisaje urbano es el resultado de un infinito número de diferentes fuerzas que intervienen al mismo tiempo y, por tanto, no tiene una forma final ya que está en continuo cambio. Las conexiones son la creación de relaciones entre entidades dispares y se manifiestan en el acto de la superposición y la penetración, confirmando así la presencia de límites fluidos que separan y a la vez conectan. La masa monolítica de la ciudad está invadida por fragmentos urbanos de encuentros y materialidades, que Chang denomina ‘city bytes’, generados por la creatividad de los ciudadanos, y que transforman y revitalizan el espacio. Creatividad que resulta del proceso de selección individual y colectivo que posibilita la reorganización y reformulación de estos fragmentos. La coexistencia fomenta que la fragmentación urbana funcione como un todo: favorece la adaptación en lugar de la imposición, la reutilización en lugar de la eliminación y la diversidad en lugar de la homogeneidad (Chang, 2004)34. Las emergentes ciudades contemporáneas chinas han sido descritas como aglomeraciones de enclaves ‘patchworked’35, unifuncionales, monoculturales, autosuficientes e inconexos36: estructuras urbanas diferenciadas y caracterizadas por grupos o actividades culturales, económicas o funcionales específicos, a veces separadas físicamente de su entorno y con accesos restringidos (complejos residenciales ‘enrejados’, burbujas turísticas, centros comerciales, financieros, de trabajo o de ocio, campus tecnológicos o poblaciones rurales absorbidas dentro de la expansión urbana). Un urbanismo de enclave que no sólo emerge en China, sino en otras muchas aglomeraciones metropolitanas en el mundo, y que ha generado una proliferación de estudios urbanos enfocados en lo que se considera una nueva forma espacial de la sociedad postindustrial (Wissink, van Kempen, Fang, Li, 2012). La arquitecta e investigadora Deljana Iossifova a través de su trabajo etnográfico en Shanghai (2006-2011) desarrolla una lectura alternativa del urbanismo de enclave extensiva al resto de ciudades chinas a través de lo que denomina un urbanismo de fronteras que pone el foco en las fronteras urbanas entre estos enclaves. Para Iossifova las fronteras urbanas no son meras líneas rígidas territoriales o espacios de contención, son espacios ‘in-between’ fluidos y cambiantes que se intercalan entre los fragmentos urbanos (los ‘city bytes’ de Chang) donde se encuentran y coexisten los opuestos (la ‘absurda mezcla’ de opuestos de Shinohara). Estas fronteras urbanas posibilitan las interacciones sociales y económicas entre grupos desiguales, pueden contribuir al entendimiento mutuo y a la creación de vínculos e identidades socioespaciales diversos (Iossifova, 2013). [ 34 ] Chang, G. (2003) In the Age of Indeterminacy: Towards a Non-Visual Pragmatism en Boyarsky, N., Lang, P. (2003) Urban Flashes Asia, New Architecture and Urbanism in Asia, Architectural Design (AD) Journal 165, pp. 58-59. [ 35 ] El equivalente en español para esta construcción lingüística inglesa [patchwork---’patchworked’] derivaría de la bonita palabra de origen árabe ‘almazuela’ y podríamos hablar entonces de ‘almazuelado’. El significado de la palabra ‘almazuela’ (como el de su equivalente en inglés (patchwork) es el de una pieza de tejido resultado de la unión de diversos fragmentos de tela (retales). Dado que el uso del vocablo inglés está más extendido en el habla española se mantiene sin traducción en el texto. [ 36 ] (Breitung, 2012; Douglass, Wissink,& van Kempen, 2012; He, 2013; Hogan, Bunnell, Pow, Permanasari y Morshidi, 2012; JieShen y Wu, 2012; Z.Li y Wu, 2013 ; Li, Zhu, y Li, 2012; Wang, Li y Chai, 2012; Wissinketal., 2012; Wu, Zhang y Webster, 2013a; Zhu, Breitung y Li, 2012)___Citados en Iossifova, 2015:90-91. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 105 Por tanto, la propia condición ‘patchworked’ de estos enclaves que coexisten dentro de sistemas urbanos complejos (en su génesis y en su realidad social y material multidimensional), los aleja de esa percepción de inconexos, autosuficientes y monoculturales puesto que se interconectan e interrelacionan con y en sus zonas fronterizas mediante las micro-interacciones y micro-estrategias del día a día de sus habitantes a través de redes espaciales, sociales, ecológicas y económicas de diferentes escalas que producen procesos de identidad (individual, grupal y espacial), de apropiación del territorio y vínculos comunitarios (Iossifova, 2015). A las fronteras físicas impuestas entre enclaves se superponen las fronteras socialmente construidas por las actividades e interacciones del día a día (que no siempre están libres de conflicto) en los espacios-sociales ‘in-between’. «Las zonas fronterizas aparecen y desaparecen con las cambiantes fronteras sociales; tan simbólicamente como son a veces erigidas por los poderosos, son a menudo paciente y persistentemente deshechas por aquellos que las viven en su día a día»37 (Iossifova, 2015:104). Desde este urbanismo de frontera los enclaves formalmente delimitados, socioespacialmente diferentes pero físicamente adyacentes, coexisten en y a través de espacios de informalidad urbana generados por la creatividad y la agencia humana donde se producen constantes interacciones y superposiciones (orden/desorden, formal/informal, legal/ilegal, permanente/temporal, planificado/’implanificado’, programado/espontáneo, local/global), que se adaptan a las circunstancias cambiantes de la ciudad a la vez que la transforman y revitalizan. Podríamos decir que estas zonas fronterizas, estos espacio ‘in-between’, son espacios urbanos de messiness donde un aparente desorden sustentado por un (‘otro’) orden invisible se entreteje temporal y espacialmente con manifestaciones formales. Desde ‘Mumbai a Manila’ —pasando por la ‘belleza caótica’ de Tokio, la lógica 4C38 de la ‘ciudad intensificada’ de Hong Kong, el ‘urbanismo de frontera’ de Shanghai, la palimpséstica y polisémica Bangkok39 o esa ciudad ‘cerca del Sur’40 fundamentada en la cotidianidad del ‘batiburrillo’ de su ‘mayoría urbana’ que es Jakarta— las ciudades asiáticas contemporáneas comparten una fragmentación espacial ‘cosida’ mediante una fluida y vital informalidad urbana. [ 37 ] «Borderlands “appear and disappear with shifting social boundaries; just as symbolically as they are sometimes erected by the powerful, they are often patiently and persistently undone by those who live them in their everyday». (Traducción al español de la autora) [ 38 ] Gary Chang denomina ‘4C’ a los cuatro conceptos de su modelo de interpretación de la ciudad intensificada debido a la inicial que comparten los cuatro términos en inglés: Change--Conection--Choice--Coexistence. [ 39 ] Noonbanjong, K. (2016) The Royal Field (Sanam Luang): Bangkok’s Polysemic Urban Palimpsest, en Chalana y Hou, Ed. (2016) Messy Urbanism: Understanding the “Other” Cities of Asia. (pp. 81-99). Hong Kong: Hong Kong University Press, HKU [ 40 ] Abdoumaliq Simone introduce el término de ciudades ‘cerca del Sur’ [‘near-South’] para evitar las connotaciones negativas que según él se asocian a las ciudades del Sur Global subdesarrollo, desigualdad, marginalidad, pobreza... y que sólo evidencian la falta de conocimiento sobre las realidades y dinámicas que tienen lugar en ellas.. Simone, A. (2014) Jakarta, Drawing the City Near. University of Minnesota Press. EL HABITAR DOMÉSTICO COMO UN ARTE ESCÉNICO 112 S. Eds. (2012) The Sage Handbook of Architectural Theory, Sage Publications p. 671-686. ROY, A.y ALSAYYAD, N. (Eds.), (2004) Urban informality: transnational perspectives from the Middle East, Latin America and South Asia, Lexington Books, Lanham, MD. ROY, A. (2005) Urban informality .Toward an epistemology of Planning, Journal of the American Planning Association, Vol. 71, No. 2, Spring 2005. pp. 147-158 ROY, A. (2011) Slumdog Cities: Rethinking Subaltern Urbanism. International Journal of Urban and Regional Research, V 35.2, Marzo 2011, pp.223-238 TILL, J. (1995) The Urban Miniature, The Urban Scene and the History of the Future (presented at the ACSA European Conference, London: ACSA, 1994), Washington, DC ACSA. pp. 239-241 WISSINK, B , van KEMPEN, R. , FANG, Y., LI, S. (2012) Introduction—Living in Chinese Enclave Cities, Urban Geography, 33:2, 161-166 Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 113 ESTRATEGIAS TERRITORIALES Y DEL PAISAJE LA CONSTRUCCIÓN SOCIO-ESPACIAL DEL OPY EN EL TEKOHA DE ÑEMBIARÁ, CAAGUAZÚ 116 Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 117 Resumen La investigación desarrollada avanza en las relaciones de identidad que mantienen unido al pueblo Mbya-Guaraní, a lo largo de los tiempos y a pesar de los sucesivos procesos de colonización sufridos. Para ello, precisamos desglosar las capas que componen esta identidad y establecemos las escalas y los métodos gráficos necesarios para mostrar la unión simbólica e intangible de la sociedad Mbya con el medio físico a través de su arquitectura. Arquitectura que precisa ser estudiada desde métodos de investigación-acción participativas con el fin de desprejuiciarnos de juicios de valor contaminados por visiones academicistas. Presentamos el estudio de caso de las relaciones del Opy en la Comunidad de Ñembiará. Reflejamos las relaciones entre la materia y la identidad Mbya, partiendo de su posición en el territorio, su comunicación con él y la intervención de lo material y lo natural en la construcción y definición espacial. Palabras clave: Pueblos indígenas; Mbya Guaraní; Cultura indígena; Territorio guaraní; Cooperación al desarrollo. Abstract The research developed advances in the identity relations that keep the Mbya-Guaraní people together, throughout the times and in spite of the successive colonization processes they have suffered. This required to break down the layers that make up this identity and establish the scales and graphic methods necessary to show the symbolic and intangible union of Mbya society with the physical environment through its architecture. Achitecture that needs to be studied from participatory action-research methods in order to avoid value judgments contaminated by contemporary academic views. We present the case study of Opy’s relations in the Community of Ñembiará. We reflect the relations between matter and Mbya identity, starting from its position in the territory, its communication with it and the intervention of the material and the natural in the construction and definition of space. Key words: Indigenous peoples; Mbya Guaraní; Indigenous culture; Guaraní territory; Cooperation for development. LA CONSTRUCCIÓN SOCIO-ESPACIAL DEL OPY EN EL TEKOHA DE ÑEMBIARÁ, CAAGUAZÚ Elena Espinosa Valiente María Prieto-Peinado Colaboradora: Sara Benítez Méndez Departamento de Proyectos Arquitectónicos. Universidad de Sevilla Territorio, Materia y Cultura Mbya-Guaraní CEDES-hábitat. Caaguazú LA CONSTRUCCIÓN SOCIO-ESPACIAL DEL OPY EN EL TEKOHA DE ÑEMBIARÁ, CAAGUAZÚ 118 1. Introducción El objeto de estudio se sitúa dentro del marco de investigación propuesto durante los últimos cinco años por el Proyecto de Cooperación Internacional, “Evaluación del impacto producido por el proyecto Oga’i en las comunidades Mbya-Guaraní. Habitabilidad y entorno” (2015-2017) y “Empoderamiento territorial de la Comunidad Mbya-Guaraní a través de la evaluación del impacto producido por el proyecto Oga’i en el tekoha guasú Keri” (2017-2018), que han contado con el apoyo de la Oficina de Cooperación de la Universidad de Sevilla, y la colaboración de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA) de la Universidad Nacional de Asunción del Paraguay, así como de la ONG Centro de Desarrollo y Hábitat (Cedes- Hábitat), con la inestimable aportación de Dña. Sara Benítez Méndez, en las tareas de traducción y acercamiento a la comunidad. Durante el desarrollo de las diferentes fases del proyecto se ha tomado buena muestra sobre los datos culturales e identitarios del pueblo Mbya-Guaraní (Prieto-Peinado; Rios y Gill, 2017), así como escalas de relaciones desde la vivienda al territorio, la habitabilidad de las mismas y su modelo de convivencia (Prieto-Peinado y Gutierrez, 2016), además, se ha realizado el seguimiento de las nuevas construcciones de vivienda social, así como, la revisión de propuestas con mejoras para el estudio del impacto que ellas han podido producir en el entorno del pueblo Mbya-Guaraní. Desde su impacto más inmediato en sus modos de habitar hasta el marco estratégico para la activación territorial de las tierras ancestrales indígenas, la cuales siempre se han encontrado y se encuentran en una situación de vulnerabilidad política y judicial. El proceso de estudio, como acción-investigación participativa, ha marcado un nuevo paradigma, por el fortalecimiento que adquieren las comunidades, las nuevas condiciones para su habitabilidad y los nuevos campos de estudio para comprender los cambios que van transformando a la población Mbya-Guaraní en las distintas localidades, desde el Departamento del Guairá al Departamento de Caaguazú. Actualmente, estas Comunidades padecen el avasallamiento territorial a causa de la sobreexplotación del monocultivo de soja, el cual posiciona a Paraguay como el quinto exportador de soja del mundo (según el último informe Departamento de Agricultura de EE.UU, 2020). Las consecuencias son devastadoras para el medio, con la deforestación de las selvas, lo que implica la pérdida de territorios originarios e incluso la expulsión de los reductos que forman las comunidades actuales, afectando a una pérdida de materia prima para el medio de vida de la Comunidad con un sinfín de desencadenantes como consecuencia de la pérdida de identidad que termina ocasionando el abandono de tierras y hasta casos de suicidios. Entre otras causas, esta situación está relacionada directamente con la pobreza rural latente en el Paraguay que afecta a comunidades indígenas, sobre todo, además de a otra población campesina, “la cual tiene profundas raíces estructurales y está asociada históricamente a la exclusión de la tierra y al modelo de desarrollo rural impuesto desde la lógica de los grandes productores” (Morinigo, 2004). La pérdida constante de las tierras de la población campesina desde finales del siglo XIX hasta día de hoy es el principal generador de conflictos entre la población campesina, los terratenientes y el Estado. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 119 El modelo de desarrollo rural impuesto no concuerda con el sentido de cosmovisión de la población Mbya-Guaraní, que entiende espíritu y medio unidos en una sola visión (Basini, 2015), viéndose avocados al destierro (con acciones mutuas respaldadas por el principio de reciprocidad). A todo ello, se suma, el agravante de la vulnerabilidad política de protección frente a estos grandes productores. Toda esta consecución de políticas y compraventas de terrenos para la explotación sojera hace que las relaciones ancestrales basadas en relaciones territoriales vayan desapareciendo, o generando conflictos internos incapaces de superar las delimitaciones político-administrativas que les son ajenas o las reducciones de terrenos, antes propios de la Comunidad. Estas relaciones ancestrales se han convertido en factores esenciales para la capacidad de resiliencia de la Comunidad y la unión entre las diferentes familias para lidiar con los agravios a los que se han enfrentado a lo largo del tiempo, desde intensos períodos de migraciones, desterritorialización y desalojos de sus tierras ancestrales. Con estos precedentes y con la intención de avanzar en la investigación de las relaciones tangibles e intangibles, que mantienen el origen y significado del pueblo Mbya creemos imprescindible estudiar las capas que subyacen como base del modo de ser guaraní, lo que se denomina el teko. Dentro del estudio del teko, la arquitectura juega un papel fundamental gracias a la existencia de uno de los elementos referente, el Opy, como espacio ceremonial (Opy, <O> “casa”, <py> “interior, dentro”), de la construcción identitaria guaraní y el medio de conservación de la cosmovisión Mbya. Nos centramos, como objeto de estudio, en una de las comunidades que más ha sufrido procesos de transformación, pérdida de tierras y continuados desalojos, al tiempo que es una de las comunidades que mejor ha conservado sus relaciones con el medio, debido, sobre todo, a su carácter, reivindicador y resiliente. Esta unión de familias actualmente es llamada Tekohá de Ñembiará, la cual se encuentra en la región oriental del departamento de Caaguazú junto al lago Iguazú, Paraguay y aunque tienen muy presente sus costumbres y hábitos tradicionales, es su organización territorial, la que nos muestra su parte más vulnerable y donde se perciben los procesos de transformación sufridos y que se avecinan. El enclave de la comunidad de Ñembiará atiende a dos factores, el primero es el factor natural-territorial de su ubicación, estratégicamente se sitúa junto al río Iguazú, el cual es parte de la base de su actividad y sustento. El segundo factor tiene que ver con el sentido de cosmovisión, ya que posee un fuerte eje articulador tanto físico como espiritual, la ubicación y construcción del Opy (aunque traducido convencionalmente como espacio ceremonial, creemos que alcanza un mayor gradiente de valores y relaciones, en la propia Comunidad que el mero ceremonial). Dicha construcción es uno de los puntos importantes de este estudio, ya que, la importancia de la unión del pueblo y su concepción de Mbya residen en la existencia del Opy y sus líderes espirituales. Sin embargo, creemos necesario poner en contexto la situación actual de estas relaciones, desde lo material y constructivo a lo relacional, y desde la escala de la casa a la escala territorial, pasando por la escala de la comunidad. LA CONSTRUCCIÓN SOCIO-ESPACIAL DEL OPY EN EL TEKOHA DE ÑEMBIARÁ, CAAGUAZÚ 120 2. Metodología Esta investigación se encuentra en primera instancia respaldada por el proyecto de cooperación Observatorio Oga’i, en sus diferentes fases, el cual nos ha proporcionado la posibilidad de realizar una investigación-acción participativa en un proceso de retroalimentación continuado durante los últimos años. Por tanto, el estudio comprende una investigación teórica y aplicada, encuadrada en un marco teórico multidisciplinar, aprovechando el cruce de diversas fuentes; en cuanto al conocimiento de los espacios y sus relaciones, las diferentes materialidades y a la interpretación del territorio o a la definición del lugar como construcción socio-cultural. Esto significa que, gracias a este proceso de acercamiento participativo se han podido desarrollar mecanismos para la toma de contacto con el pueblo Mbya y a través de su participación garantizar una información contrastada a pie de campo. A través de este primer medio de canalización son diversas las fuentes y las referencias escogidas para la obtención de los resultados propuestos en la investigación. Para ello, desde diversas disciplinas como la antropología, sociología y la arquitectura, profundizamos en el estudio gráfico, físico y morfológico del territorio, así como, en la relación intrínseca con el medio del modo de vida Mbya. 3. El OPY como medio articulador del territorio 3.1. Territorio, historia y enclave de la comunidad de Ñembiará. La comunidad de Ñembiará se encuentra en el distrito Raúl Oviedo, al oriente dentro del departamento de Caaguazú [Figura 1]. Su posición frente a una de las orillas del lago Iguazú y su cercanía al arroyo Yhü [Figura 2] hacen de estas tierras un lugar privilegiado para la comunidad, ya que permiten las actividades tradicionales y su subsistencia. En las costumbres de la comunidad, porque su sentido del trabajo, la vivienda y los espacios de relación, están íntimamente ligados a la posesión y uso de la tierra, más allá de la propiedad legal o no, de las mismas y recordando que ya fueron usadas por sus ancestros. En este caso su paisaje y orografía hacen del emplazamiento un lugar fructífero para el desarrollo de la vida Mbya, siendo fundamentalmente horticultores, cazadores y recolectores. En comunidades como Ñembiará, donde predomina el agua, la pesca se convierte en uno de sus mayores medios de subsistencia. El sentido territorial para el pueblo Mbya, lo entendemos desde dos vertientes conceptuales, en primer lugar, la vertiente socio-político que se da en una extensión del medio cuyos límites físicos son tenues y flexibles y que depende de las relaciones de consanguineidad y del alcance de uso de la tierra. En segundo lugar, desde la vertiente espiritual, relacionada con su sentido de cosmovisión y su manera de habitar el territorio; el tekoha, como base primera, donde se aloja la vida de estos pueblos y el soporte a través del cual se obtiene el alimento y donde tiene su origen como ser Mbya. El territorio es entendido no solo en su dimensión física, sino también simbólica, pero cada vez se encuentra en peores condiciones, reducido y contaminado, Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 121 afectando de este modo a las relaciones sociales y empeorando, así mismo, todo el ecosistema físico y espiritual del pueblo Mbya. La actual extensión de la comunidad Ñembiará es una pequeña muestra de las grandes extensiones de tierras que antes les pertenecieron a estos pueblos. La relación socio-política, tiene que ver con la unión consanguínea y de parentescos, la familia extensa habla de la historia, de la necesidad de refugio y apoyo entre las distintas unidades familiares en un espacio limitado. La escala territorial de parentescos, mencionada en diversas investigaciones, de las que destacamos el Ensayo sobre la Territorialidad Guaraní (Lehner, 2002), aparece definida como tekoha guasú, también descrita por los propios Mbya como, “la tierra donde vivían mis abuelos”. El territorio del tekoha guasú se compone de la suma de los territorios de los tekoha que lo integran y aunque los territorios de los tekoha guasú están hoy, en su mayor parte ocupados por no-indígenas y empresas que explotan grandes parcelas para los grandes productores, los guaraníes no han olvidado, ni han renunciado a sus derechos ancestrales sobre estas tierras. El tekoha compondría el nivel básico de organización territorial que ocupa el lugar que habitaban sus ancestros y por el que una persona o familia guaraní tiene por derecho consuetudinario, la posesión y usufructo de estas tierras. Es la unidad de relaciones y afinidad de menor escala (Lehner, 2005), en la tradición guaraní, aunque en la organización política legal aparece la definición y delimitación de Comunidad que, en la mayoría de los casos, un territorio menor al tekoha de procedencia. Sin embargo, más allá de las relaciones sociales y otras posibles causas por las que se compone este tejido, el concepto Mbya del territorio y el que se va a tratar en esta investigación está asociado al Teko que según el Tesoro de la Lengua Guaraní, “es el Figura 1(Izquierda). Localización Caaguazú y tekoha Ñembiará en Paraguay (2020). Fuente: E.Espinosa Figura 2(Derecha). Situación tekoha Ñembiará (2020). Fuente: E.Espinosa LA CONSTRUCCIÓN SOCIO-ESPACIAL DEL OPY EN EL TEKOHA DE ÑEMBIARÁ, CAAGUAZÚ 128 Según la cosmovisión guaraní, lo primero que construyó Ñanderú (su Dios Creador) fue el cuerpo humano como morada y forma de vida, de ahí que su prolongación en el Opy, sea una historia constructiva basada en la anatomía humana, ordenada por elementos (esqueleto) que se sostienen entre sí y cumplen una misión dentro del mismo, alojar la vida . Generalmente, es una construcción alargada y redondeada en sus extremos, construida básicamente por estaqueo con trama de barro y tacuara (especie de bambú). La cubierta es de paja apoyada sobre viguetas de madera, no posee huecos de ventilación más que el aire que se cuela entre la misma por las pequeñas imperfecciones en la técnica del estaqueo, [Figura 11], y la disposición de la cubierta. Posee una sola puerta de entrada que mira hacia el levante (Este) y de pequeña dimensión en su acceso [Figura 12] debido a que el interior de Opy deberá quedar a oscuras y completamente vacío, sin mobiliario, salvo aquellos elementos indispensables para los rituales [Figura 13]. Figura 11.Ilustración de la construcción del Opy y sus especies (2019) Fuente: E.Espinosa Figura 12(Izquierda). Dimensiones puerta Opy 3 Roberto Chávez. Ñembiará (2016). Fuente: M.Prieto-Peinado Figura 13(Derecha). Elementos indispensables para ritual Opy. (2016). Fuente: M.Prieto-Peinado. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 129 Su construcción debe coincidir con el <pyahú>” principio de verano, diciembre a enero” y las dimensiones generales oscilan entre los 8 y 10 metros de largo por 7 y 8 metros de ancho. La precede un amplio espacio libre que sirve para la acogida de los miembros de la comunidad o comunidades a las que sirve, situado junto a la vivienda de los abuelos o líderes espirituales. El espacio ocupado por el Opy y sus alrededores, vegetación que lo acoge, caminos que llevan hasta el mismo, espacio de acogida frente a él y el espacio preparado para su construcción en algunos casos puede llegar a ocupar hasta alcanzar una hectárea. Los materiales utilizados dan significado a la propia construcción siendo irremplazables debido a su historia y cosmovisión, así como por la relación que estos materiales guardan con su Creador. En primer lugar, encontramos el Kurundi’y-Trema Micranta. Esta especie ejerce de elemento horizontal en la intersección de los paños de la cubierta, lo que conocemos como Viga cumbrera, su posición es central y es la más importante, supone la estructura principal donde se apoya el resto de las partes que componen el Opy. Su relación con el cuerpo humano representa la estructura principal que mantiene el cuerpo erguido, la columna vertebral [Figura 11,14 y15] y posibilita la vida en su interior. Orientado de naciente a poniente, ya que esta viga es la encargada de recoger todo el flujo energético y canalizarlo por el pilar fundamental o el llamado Gran Jefe. [Figura 15] Según las palabras de Karai Miri (tamoi de la comunidad de Yvu). El Tajy (especie arbustiva famosa del Paraguay) representa a la divinidad, Hija directa del Sol (traducción del significado de Tajy), siendo el Sol la mayor y más importante divinidad para el pueblo Mbya, (Ñamandú). Seguidamente, el Tajy-Handroanthus heptaphyllus, según el tamoi, nunca podría ocupar la posición de viga principal o viga cumbrera, ya que en textos antiguos del Ayvu Rapyta (libro sagrado guaraní), éste árbol de género femenino, desafió a la Divinidad del Agua, otra de las divinidades más importantes en su cosmovisión y es por ello que el Creador Primero nunca volvió a confiar en ella y de esta forma, las especies de género femenino nunca podrían ocupar puestos de poder o que requirieran de confianza para la estructura de este cuerpo. De este modo las divinidades femeninas como es el caso del Tajy se encargarían de ocupar el lugar y la responsabilidad de Viga secundaria. [Figura 15] Figura 14_Fotografías Estructura Central en construcción Opy. Comunidad Yvy Moroti (2018). Fuente: S. Benítez. Figura 15_Fotografías (Gran Jefe) en la construcción Opy. Comunidad Yvy Moroti (2018). Fuente: S. Benítez. LA CONSTRUCCIÓN SOCIO-ESPACIAL DEL OPY EN EL TEKOHA DE ÑEMBIARÁ, CAAGUAZÚ 130 Las vigas secundarias, serán de especies de género femenino, según su historia recaen en los laterales, apoyándose en horcones o pequeños pilares [Figura 14]. Estas vigas apoyadas recogen el peso de toda la cubierta y de las costillas que la soportan, dos conceptos asociados a la estructura de las caderas femeninas, pues según las explicaciones del tamoi de Yvú, las caderas de la mujer están diseñadas para soportar grandes cargas, además de tener la posibilidad de alojar la vida entre ellas, apoyadas en los pequeños pilares (las piernas). Pindó-Arecastrum Romanzoffanum. más conocida como Palmera. Según los primeros textos antes mencionado Ayvu Rapyta la tierra en sus inicios estuvo soportada por cinco palmeras y según los escritos Ayvy Rapyta. Textos Místicos de los Mbya Guaraní del Guairá (Cadogan, 1959) “en los orígenes del tiempo-espacio primigenio, creó una palmera eterna, cinco palmeras eternas creó: a las palmeras eternas está asegurada la morada terrenal.” De esta manera y bajo la responsabilidad que se le otorga a la palmera, en el ámbito de habitar la tierra, tiene la función de ser el pilar central y más importante. El llamado “Gran Jefe”, lugar por el que entra la mayor cantidad de energía en el Opy, es, además, el lugar que ocupan los líderes espirituales en las ceremonias situado al Este (naciente). Bajo el “Gran Jefe” se sitúan una serie de elementos ceremoniales que recogen la energía por estar en contacto con el pilar, utilizados también como objetos religiosos para los tratamientos de sanación, la elevación de plegarias o la realización de rituales que precisan de un contacto místico con sus divinidades. Yvyraovi-S.Helietta Longifoliata Briton, [Figura 14] Es la especie que sirve para realizar la función de viguetas, éstas representan las costillas del cuerpo, cubren y protegen la vida del mismo (el cuerpo del Opy). Bajo ellas tiene lugar el espacio central, este espacio central según la palabra del tamoi, ocuparía el lugar del corazón del Opy, a semejanza con el cuerpo humano, cubierto por estas costillas y a su vez, estas mismas, apoyadas en la columna, articulador central (Kurundi’y) y en las caderas femeninas (Tajy). Jahape-Imperata Brasiliens Trim, [Figura 11] Utilizada para cubrir el techado o la techumbre, es un tipo de paja que se superponen creando un manto de paja atada y dispuestas por faldones unos sobre otros. En la cosmovisión Mbya y en su analogía con la corporalidad humana cumple la función de los pulmones del Opy, ya que éste no posee una ventilación natural mediante aperturas, por lo que se precisa de pulmones que respiren el aire exterior y expulsen el aire y el humo del interior, son llamados también pulmones del sonido ya que la actividad principal dentro del lugar sagrado tiene que ver con la música y la danza, según palabras del tamoi Karai Miri. Finalmente, la piel que reviste el conjunto del Opy se realiza mediante el sistema constructivo del estaqueo con la tacuara o caña de bambú en algunos casos. Se trata de un sistema de tablones dispuestos verticalmente que sirven para revestir todo el perímetro y junto con el adobe de tierra de arcilla propia del lugar adosado en las paredes éste queda protegido de la interperie y el agua, ofreciendo algunos reflejos de luz desde el exterior. [Figura 11] Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 131 5. Conclusiones Las conclusiones las podemos sintetizar en principio, con las palabras ya descritas de Melia “el guaraní necesita la tierra con toda su vida dentro para poder vivir su cultura y para poder ser guaraní” (Melia, 2012). Y como consecuencia la comunidad necesita de las Instituciones paraguayas, la protección legal y real de su territorio. Igualmente, el Opy, se constituye en el germen articulador del territorio Mbya, de ahí la preservación tanto de los procesos de selección de su lugar de asentamiento, disposición, construcción, materialidad y participación de la comunidad con el fin de mantener su significado y relaciones en la cotidianeidad del pueblo guaraní. Así como por su carácter articulador el Opy se posiciona como el elemento construido más importante para la permanencia y cohesión del pueblo, también refleja la historia y las vinculaciones asociadas en el territorio en torno al mismo. Este espacio describe la relación entre la palabra sagrada y el medio, la relación espiritual con la materia propia del territorio como está implícita en la construcción y como la historia de estos elementos otorgan de mayor entidad al espacio sagrado. El ser Mbya-Guaraní bajo las paredes y el cuerpo del Opy se inserta en un espacio que gracias a su historia mitológica y la comulgación del pueblo con la misma unifica el vínculo cultural a través de éste espacio físico. Es por ello que queda protegida la cultura más inmaterial, la historia ancestral, la palabra en un espacio físico que ofrece la posibilidad de vivenciar y compartir el teko. Resaltar finalmente la importancia de desglosar las capas que componen la compleja jerarquía de relaciones sociales a través del territorio y el modo de ser tanto individual como colectivo con los elementos que se precisan para la realización de la vida. Desde lo extenso a lo reducido, desde los límites no físicos que delimitan la etnia Mbya-Guaraní (tekoha guasú) hasta la medida específica y los detalles del epicentro (Opy) que los une. Bibliografía BASINI, J., 2015, Indios um país sem índios. A estética do desaparecimento:um estudo sobre imagens índias e versões étnicas, Editora Travessia/Fapeam, Manaus, Brazil. [On line, last Access: 14/02/2020] https://revistas.ufpr.br/campos/article/ view/59531/pdf CADOGAN, León,1959, Aywu Rapyta: textos míticos de los mbyá-guaraní del Guairá. São Paulo: Universidade de São Paulo, Faculdade de Filosofía, Ciencias e Letras. São Paulo, Brasil. CEDES-Hábitat, 2012, Report of the project OGA’I: Housing whit participation and identity for Mbya Guaraní County of Caaguazu, Paraguay, First National publicly built housing. Affordable entry-level housing category, Asunción, Paraguay. ESPINOSA-Valiente, E., 2019, Encuentros entre el Ser Mbya y la Arquitectura. Memorias Gráfico-Literarias del Tekoha. 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Con este artículo se pretende reflexionar sobre la relación entre metodologías y propósitos de la investigación, a través de una síntesis, aún preliminar, de algunas de las expresiones arquitectónicas y paisajísticas que han servido de base para la identificación y caracterización de grandes unidades del paisaje que reflecten aspectos comunes (gestión colectivo de los recursos naturales, procesos constructivos, dieta alimentaria) y singularidades (organización socio-espacial) que las diferencian respecto a los espacios domésticos y de producción de alimento. Para unas y otras, el carácter propositivo del estudio apunta para algunas estrategias de intervención que consideran los caracteres identitarios asociados al patrimonio cultural como llave para el desarrollo local y la ordenación del territorio en diferentes contextos (montañoso, litoral, rural, urbano). La estructura del artículo reflecte este enfoque secuencial: definiendo primero el ámbito y el propósito de la investigación; describiendo los resultados preliminares de la prospección en las regiones estudiadas (primera fase del trabajo de campo); referenciando algunos de los estudios de caso relativos a poblados localizados sobretodo en áreas de montaña (segunda fase del trabajo de campo); reconociendo la importancia del estudio comparativo de algunos de estos casos en la delimitación de las grandes unidades del paisaje; y, por fin, identificando una estrategia de intervención distinguiendo las regiones urbanas del litoral de las áreas del interior predominantemente rurales. Palabras clave: Mediterrâneo, património cultural, aldeia, arquitetura doméstica, unidades de paisagem Abstract The study of traditional architecture and cultural landscape, within this research project, is based on an interdisciplinary approach for the characterization of the identity and diversity of human settlement in the western Mediterranean region, considering the different scales: territory, urbanism and domestic space. This paper focuses on the link between methodologies and results of research, through a preliminary synthesis of the architectural and landscape expressions, as a basis for the identification and characterization of large landscape units. These landscape units can be delimited through common aspects and habits (collective use of resources, constructive practices, Mediterranean diet, socio-spatial organization) relevant to domestic spaces and food production landscapes. The propositional stage of the research points to some intervention strategies that consider the cultural heritage as a resource for local development and land-use planning in different contexts (mountainous, coastal, rural, urban). The structure of the paper reflects this sequential approach: defining the scope and purpose of the research; describing the preliminary results of the large-scale survey (first phase of fieldwork); referencing some of the case studies concerning settlements located, in particular, in mountainous regions (second phase of the fieldwork); recognising the importance of the comparative study of these cases in the delimitation of large landscape units; and, finally, identifying an intervention strategy distinguishing urban coastal regions from inland areas. ESTUDO INTEGRADO DA ARQUITETURA E DA PAISAGEM NO MEDITERRÂNEO OCIDENTAL Para uma metodologia de investigação: prospeção, levantamento, síntese e proposta Desidério Batista Universidade do Algarve, CHAIA-UÉ – Centro de História da Arte e Investigação Artística Miguel Reimão Costa Universidade do Algarve, CEAACP – Centro de Estudos em Arqueologia, Artes e Ciências do Património, Campo Arqueológico de Mértola ESTUDO INTEGRADO DA ARQUITETURA E DA PAISAGEM NO MEDITERRÂNEO OCIDENTAL 134 1. Introdução O principal objetivo deste artigo é contribuir para o estudo integrado da arquitetura vernacular e da paisagem tradicional de produção a partir de casos de estudo em Portugal, Marrocos e Tunísia. Considerando a relação do Mediterrâneo com os territórios que o marginam, entre o Atlântico e a região pré-saariana, pretende-se identificar e caracterizar expressões identitárias do património construído que tanto em contexto montanhoso, como na planície costeira consubstanciam as relações profundas entre os espaços de habitar e os espaços de produção de alimento. A metodologia de investigação utilizada cruzou as fontes bibliográficas, documentais e iconográficas sobre os temas e os territórios em estudo, com o trabalho de campo considerado fundamental para o levantamento arquitetónico e paisagístico, e a recolha de informação oral junto dos habitantes das distintas povoações em ambas as margens do Mediterrâneo, no sentido de compreender e registar o processo histórico de construção e transformação do habitat humano. Para isso adotou-se uma abordagem interdisciplinar e interescalar que funde os temas da História, da Geografia, da Arquitetura e da Paisagem na interpretação e mapeamento das relações profundas das povoações com a envolvente territorial às distintas escalas: da paisagem, do povoado e da casa. Com base na referida metodologia, inclusiva e integradora, o presente artigo compreende estudos de caso que, a partir do Al Gharb (o Ocidente), alargou o âmbito geográfico a outros territórios do Mediterrâneo Ocidental, pondo em evidência aspetos comuns associados ao processo de formação socio-espacial do território montanhoso num e noutro lado do Mare Nostrum, nomeadamente no que respeita à gestão coletiva dos ecossistemas e recursos naturais e à própria arquitetura doméstica e de produção, mas também a singularidades e traços identitários que os diferenciam. É esta unidade com diversidade tão característica da Bacia do Mediterrâneo – recorrentemente evidenciada pelo pensamento de autores fundamentais como Braudel (1983), Ribeiro (2011), Abulafia (2013) ou Matvejevitch (2019) – que este estudo retoma, destacando as bases da construção duma paisagem cultural cuja evolução se fez sempre entre a partilha e o individual, a permanência e a mudança, a tradição e o progresso. 2. Trabalho de campo e prospeção: Identidade e diversidade no Mediterrâneo Ocidental A unidade natural e humana do Mediterrâneo, de que nos falam Braudel (1983) e Ribeiro (2011), expressa-se na dimensão patrimonial e identitária da sua paisagem que, no seu extremo ocidental, do Atlântico ao Saara, compreende uma diversidade de unidades paisagísticas ou geográficas que traduzem os modos como as comunidades humanas se adaptaram às difíceis condições do meio (aridez, secura, torrencialidade, altitude, relevo acentuado). Historicamente, as comunidades tradicionais de pastoresagricultores, nos territórios do interior, e de pescadores-agricultores, na linha de costa, desenvolveram distintas soluções de habitat (figura 1) e uma economia de subsistência adaptada à diversidade geológica, altimétrica, climática e florística. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 135 Mas se as circunstâncias biofísicas do território condicionaram a tipologia de povoamento e de arquitetura, e o modelo de exploração da terra (e do mar), também as circunstâncias socioculturais determinaram a adoção de diferentes estratégias no processo de ocupação e organização espacial. Esta evidência torna-se clara quando comparamos planícies litorais, regiões montanhosas, vales pré-saarianos ou terras altas planas. Figura 1. Estudos de caso. As povoações de Magdaz (douar), Arghrz (azib) e Alougoum no Sul de Marrocos, Fortes, Cacela e Drave em Portugal, Tagnit n`Abdiy no Anti-Atlas Ocidental em Marrocos e Zraoua no Sul da Tunísia. ESTUDO INTEGRADO DA ARQUITETURA E DA PAISAGEM NO MEDITERRÂNEO OCIDENTAL 136 Uma das dimensões que, a nível da interdependência entre comunidade e território, mais evidencia a diversidade do Mediterrâneo está relacionada com a apropriação e transformação dos materiais do lugar e a sua implicação na construção, entendida de forma genérica à escala da arquitetura, do urbanismo e da paisagem. Alguns dos trabalhos seminais que versam sobre estes territórios tendem a fixar a contraposição de diferentes civilizações, a partir da dimensão material, como foi proposto em Portugal, com a distinção da região da arquitetura de pedra do Norte e a região da arquitetura de terra do Sul (enquanto uma das expressões do contraste da civilização do granito do Portugal Atlântico e da civilização do barro do Portugal Mediterrânico) (Ribeiro, 1991), ou no Sul de Marrocos, com a distinção entre a região da arquitetura de pedra das regiões montanhosas e a região da arquitetura de terra das regiões pré-saarianas (Terrasse, 2010). A presente investigação confirma esta leitura genérica, mas introduz uma expressão mais matizada, delimitando e reconhecendo a importância da alvenaria de pedra em diferentes zonas do Sul de Portugal ou da construção em terra em diferentes subunidades da região montanhosa do Atlas marroquino. É dentro deste quadro – em que se procuram compreender as semelhanças e especificidades dos modelos tradicionais de organização dos espaços e estruturas em diversas comunidades do Mediterrâneo – que o trabalho de campo adquire uma importância metodológica decisiva. A primeira fase deste trabalho estende-se a toda a área de estudo de uma determinada unidade geográfica, consistindo num período de prospeção onde, através dos diferentes trajetos (figura 2), se registam e delimitam as diversas subunidades de paisagem, a distribuição dos recursos, materiais disponíveis e técnicas construtivas tradicionais, bem como, das formas de povoamento e tipologias da arquitetura doméstica. Figura 2. Prospeção. O exemplo de Marrocos Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 137 Consideremos, a este propósito, o estudo sobre a região do Alto Atlas no Sul de Marrocos, onde os percursos nas linhas de cumeada tendem a ser marcados por uma significativa diversidade da fisionomia e imagem das aldeias. Essa diversidade resulta, antes de mais, da expressão aparente dos materiais empregues, quer a nível dos recursos abióticos (especialmente em contextos de grande diversidade geológica), quer a nível dos recursos bióticos para a edificação (permitindo reconhecer diferentes níveis de relação entre o perímetro natural de determinadas espécies arbóreas e arbustivas, a economia tradicional e os processos construtivos tradicionais). Mas é também o resultado de diferentes urbanismos e arquiteturas: se nas subunidades ocidentais, as aldeias são caracterizadas pela preponderância da casa pátio, nas regiões central e oriental são conformadas, quase sempre, por padrões de maior densidade que remetem para a casa bloco ou para a arquitetura dos povoados fortificados (‘ksour’) de montanha, respetivamente. A fase de prospeção, com levantamento e desenho de um número significativo de habitações nas diversas sub-regiões, tende a revelar uma heterogeneidade a nível da organização do espaço doméstico mais expressiva do que seria de prever. É também o que ocorreu no Atlas marroquino, onde esta realidade é bem evidente, mesmo quando nos restringimos à casa agrícola, considerando, entre outros, os seguintes critérios: organização espacial; composição de volumetrias e número de pisos; processos de iluminação; acesso, áreas de transição e posição do salão (‘tamesryit’); dimensão e posição da cozinha ou das cozinhas; mudança na utilização dos vários espaços ao longo do dia e do ano; relação entre habitação e dependências; utilização e proteção visual dos espaços da cobertura; e métricas e processos construtivos Figura 3. Levantamento. Tipologias da arquitetura doméstica nas montanhas do Atlas em Marrocos ESTUDO INTEGRADO DA ARQUITETURA E DA PAISAGEM NO MEDITERRÂNEO OCIDENTAL 144 grande pátio ou de múltiplos pátios e disseminação de escadas), bem como ao sistema de produção agrícola (bour e jessour) e ao modelo de gestão da água (cisternas na envolvente do povoado). Nestas regiões do Magrebe, onde a aridez se faz notar de modo bastante evidente, acompanhada por um regime pluviométrico escasso (200 mm/ano) e torrencial, as comunidades de pastores-agricultores desenvolveram um processo absolutamente engenhoso que baseado na conservação da água e do solo criou condições para a sedentarização do habitat altaneiro em pequenos e densos núcleos, e a produção de alimento em terraços nos talvegues, conhecidos na subregião tunisina por jessour (Baduel & Baduel, 1980). As aldeias berberes de Tagnit n`Abdiy no Anti Atlas Central (figura 9) e de Zraoua (figura 10) na Djebel Dahar (esta em processo de abandono) apresentam traços comuns no modo de habitar e produzir a dieta alimentar (pão, azeite, frutos secos, carne caprina) fundamentalmente baseada na gestão eficiente das precipitações. O antigo sistema hidroagrícola, com especificidades locais, compreende o armazenamento da água da chuva em cisternas para o consumo doméstico e o abeberamento do gado nos dois casos de estudo e o regadio apenas nas aldeias tunisinas, já que no caso marroquino predomina a agricultura pluvial (cereal) que se traduz na presença das grandes eiras. As referidas aldeias reproduzem singularidades construtivas e agropecuárias que se estendem por extensas áreas cujas características socio-ecológicas e antrópicas denunciam unidades de paisagem comuns ao território montanhoso magrebino. O estudo comparado destes diversos estudos de caso permite estabelecer, no âmbito desta investigação, os grandes grupos de unidades de paisagem, a partir da identificação de expressões identitárias comuns que são legíveis à escala Figura 8. Drave: os campos regados e a povoação . A – campos regados; B – levada; C – açudes Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 145 da paisagem, do assentamento e da arquitetura, por exemplo, na transição das paisagens ribeirinhas e planícies litorais para as paisagens de montanha ou, noutro contexto, das regiões de montanha de influência mediterrânica para as regiões présaarianas. Deste modo, as civilizações, povos e gerações souberam adaptar-se aos contrastes de relevo (alta-montanha, planaltos, planícies interiores e costeiras, vales largos e encaixados), de morfologia do terreno (cabeços, encostas, áreas adjacentes aos cursos de água), de clima e de flora e vegetação, mediante a adoção de diferentes modelos de habitar e explorar o território. Estes diferentes modelos estão na origem da diversidade de unidades de paisagem que caracterizam o Mediterrâneo e que, paradoxalmente, põem em evidência a individualidade humana que lhes subjaz e a semelhança que os seus modos de vida apresentam, apesar das diferenças socioculturais e religiosas existentes, entre uma margem e outra do Mediterrâneo. Figura 9. Tagnit n`Abdiy: ocupação e usos do solo (levantamento) e povoação. a – estrutura predial; b – piso térreo; c – piso superior; d – Espaços descobertos Figura 10. Zraoua: urbanismo e arquitetura ESTUDO INTEGRADO DA ARQUITETURA E DA PAISAGEM NO MEDITERRÂNEO OCIDENTAL 146 5. Para uma conclusão: Da análise e diagnóstico à proposta Ainda que esta linha de investigação privilegie a caracterização das paisagens e das arquiteturas tradicionais, no quadro da transformação profunda que tem marcado, nas últimas décadas, as diferentes geografias do Mediterrâneo, compreende também a reflexão sobre a valorização deste património cultural enquanto fator de desenvolvimento local e de ordenamento das paisagens. Neste contexto, é fundamental distinguir circunstâncias muito diferenciadas que distinguem os territórios marcados por processos de urbanização e densificação associados a um crescimento demográfico relevante, como os que caracterizam as áreas metropolitanas ou as regiões urbanas do litoral, de outros territórios sujeitos a expressivos fenómenos de abandono, (i)migração e desruralização, como é especialmente evidente nas áreas do interior e, em especial, nas áreas de montanha. A definição de políticas públicas que visem contrariar ou atenuar a tendência crescente e global de profunda assimetria regional deverá considerar, como é evidente, as especificidades das várias unidades territoriais, algumas das quais elencadas no presente artigo. E a este título, importa distinguir diferentes realidades mesmo nas áreas de montanha do Mediterrâneo, onde a situação é apesar de tudo, bastante distinta. Na Europa Meridional, o processo de desruralização encontra-se já em fase de consolidação, comportando o abandono das estruturas construídas e a transformação profunda da paisagem, com florestação recorrente das terras de maior aptidão agrícola. Nas regiões montanhosas do Magrebe, as mudanças sociais e os fenómenos de (i)migração combinam-se frequentemente com a permanência das atividades e economias tradicionais. Apesar de associadas a diferentes quadros sociodemográficos – distinguindo aldeias caracterizadas pela permanência de populações envelhecidas ou habitadas maioritariamente por mulheres e jovens, de outras menos marcadas pelos processos de imigração – estas comunidades continuam a perpetuar conhecimentos e saberes antigos no que respeita a processos e técnicas tradicionais de construção dos espaços domésticos e de produção agropecuária. A elas está associada uma cultura territorial coletiva que continua, pese as mudanças em curso, a perpetuar paisagens culturais cujo interesse e valor patrimonial são merecedores de sua salvaguarda e valorização. A partir do entendimento de que estes territórios e paisagens constituem autênticos repositórios de práticas ancestrais que podem contribuir para o desenvolvimento a longo prazo tanto das comunidades humanas, como dos ecossistemas e recursos naturais (num mundo em acelerado processo de transformação), considera-se urgente e premente a sua conservação ativa numa perspetiva integradora das diferentes atividades e sistemas produtivos, nalguns casos, passível de beneficiar da emergência do turismo cultural enquanto recurso complementar da economia familiar. É, neste sentido, que, em diferentes circunstâncias, apresentamos a proposta de classificação dos campos regados de Magdaz na alta montanha marroquina, enquanto sistema hidroagrícola que fornece múltiplos bens e serviços às famílias de pastores e agricultores, integrando-os nos Systémes Ingénieux du Patrimoine Agricole Mondial (cf. Koohafkan & Altieri, 2011), extensível a outras áreas de montanha, e defender, deste modo, a manutenção de paisagens duma beleza excecional, a preservação duma Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 147 biodiversidade agrícola significativa a nível mundial, de ecossistemas resilientes e dum rico património cultural. A dimensão excecional das diferentes expressões do património do Alto Tassaout, em geral, e da aldeia de Magdaz, em particular, permitem equacionar a salvaguarda dos sistemas de produção tradicional numa estratégia mais abrangente de proteção e classificação do património cultural e da paisagem histórica rural enquanto fatores de desenvolvimento local. Em contraponto às áreas do interior, a importância da conservação do património das regiões urbanas do litoral remete para questões muito distintas que gostaríamos de equacionar, não tanto nos centros urbanos consolidados, mas especialmente nas áreas periurbanas e nas áreas rurais contiguas em processo de urbanização extensiva. Esta nova realidade, em constante transformação – onde a paisagem urbana se torna cada vez mais difusa e os sistemas rurais e naturais se estão a urbanizar – é caracterizada por uma fragmentação generalizada que torna extraordinariamente complexa a proposta de um modelo de organização claro, às diferentes escalas do ordenamento ao planeamento. É neste contexto, e considerando a paisagem como modelo para o urbanismo e a preponderância da matriz ecológica, que a preservação do património rural pode ser equacionada no âmbito da região urbana, como foi proposto para a região do Algarve, no Sul de Portugal (Costa & Batista, 2012). Nas áreas da planície litoral, frequentemente caracterizadas por uma grande hierarquização e diversidade do povoamento rural tradicional, a inventariação prospetiva das diferentes expressões do património deve ser interpretada à luz da própria historia da paisagem, distinguindo, entre outros: os aglomerados rurais (com relevância ao nível da constituição de uma rede de centros secundários, à escala da região urbana); as quintas na periferia dos principais centros (nalguns casos com aptidão para utilização coletiva); as edificações dispersas tradicionais (frequentemente convertidas nas novas habitações da cidade difusa); o património hidráulico, a arquitetura da produção e os caminhos rurais (facilmente integráveis no sistema de mobilidade saudável associada à infraestrutura verde urbana). Deste modo, a conservação, reabilitação e regeneração do património construído devem ser equacionados no quadro de um sistema abrangente que, pelo menos nalguns casos, alargue as paisagens urbanas históricas aos sistemas, estruturas e elementos mais relevantes das anteriores áreas rurais, conferindo coesão funcional e legibilidade aos tecidos urbanos, integridade ecológica e cultural ao mosaico paisagístico, e visibilidade e utilidade aos assentamentos rurais vernaculares. Bibliografía ABULAFIA, D 2013, El gran mar. Uma historia humana del Mediterráneo, Crítica, Barcelona. BADUEL, A & BADUEL, P 1980, ‘Le pouvoir de l´eau dans le Sud-Tunisien’, Revue de l´Occident Musulman et de la Méditerranée, nº 30, pp. 101-134. BATISTA, D & COSTA, MR 2020, ‘Landscape and Water Heritage in Mountainous Areas: From the Atlantic to the Mediterranean, from Northern Portugal to Southern Morocco’ in Rodrigues, AD & Toribio Marín, C (eds), The History of Water Management in the Iberian Peninsula between the Sixteenth and the Nineteenth Centuries, Birkhäuser/Springer, Cham, pp. 201-225. ESTUDO INTEGRADO DA ARQUITETURA E DA PAISAGEM NO MEDITERRÂNEO OCIDENTAL 148 BRAUDEL, F 1983 [1966], O Mediterrâneo e o Mundo Mediterrânico na Época de Filipe II - volume 1, Dom Quixote, Lisboa. COSTA, MR & BATISTA, D 2012, ‘Rehabilitation of the rural built heritage in central Algarve: from the coastline urban areas to the scarcely populated inland region’, International Journal of Energy and Environment, issue 4, vol. 6, pp. 433-442. COSTA, MR & BATISTA, D 2013, ‘Contribución al estudio del patrimonio de Cacela: cartografía, arquitectura y paisaje en el contexto del Algarve Oriental en Portugal’, Apuntes, vol. 26, n.º 1, pp. 62-77. 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TERRASSE, H 2010 [1938], Kasbas bèrberes de l’Atlas et des Oasis, Actes Sud / Centre Jacques-Berque, Rabat. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 149 Resumo As quintas de recreio constituem um paradoxo cultural, expressão da dialética da natureza e do artifício. Ao longo de toda a história da arquitetura ocidental, distinguem-se das quintas agrícolas, no seu processo construtivo, pelo investimento programático intensivo nos objetivos ideológicos, sempre mais evidente no desenho das quintas de recreio do que em qualquer outro tipo de construção, pois a imagem deste refúgio no campo foca-se, não tanto na acomodação das funções rurais claramente definidas, como na existência de valores que não estão na cidade. A cidade como local de interação social é inevitavelmente mundana e temporal, enquanto o campo, no confronto com as forças brutas imanentes e os sensuais encantamentos da natureza, solicita respostas inspiradas. Também o mesmo repertório dos benefícios da presença do campo na cidade está nelas presente ao longo dos séculos: as vantagens das práticas agrícolas, o bemestar físico e psíquico conferidos pelo ar puro e pelo exercício físico – particularmente a caça e a descontração dada por atividades como a leitura, o convívio e a contemplação da paisagem onde se integra. A quinta de recreio é a permanência, em espaço urbano, desta necessidade do recreio associado à produção, da utilidade associada ao prazer, que tanto se defende atualmente nas cidades. Acompanham a evolução e as transformações culturais no decorrer dos tempos, pois a sua ideologia de natureza mítica liberta-as de qualquer tipo de restrições mundanas de utilidade e de produtividade, tornando-as ideais para as aspirações criativas. Sendo periféricas são urbanas por fundação, função e vivência. Abstract Quintas de Recreio are a cultural paradox, an expression of the dialectic of nature and artifice. Throughout the history of western architecture they are distinguished from agricultural farms, in their construction process, by the intensive programmatic investment in ideological objectives, always more evident in the design of Quintas de Recreio than in any other type of construction. This happens because their image of refuge in the countryside focuses, not so much on the accommodation of clearly defined rural functions, but in the existence of values that are not in the city. The city as a place of social interaction is inevitably worldly and temporal, while the countryside, in confrontation with the immanent brute forces and the sensual enchantments of nature, calls for inspired responses. The same repertoire of the benefits of the presence of the countryside in the city is also present in them over the centuries: the advantages of agricultural practices, the physical and psychological well-being conferred by fresh air and physical exercise – particularly hunting and relaxation given by activities such as reading, socializing and contemplating the landscape in which it is integrated. Quintas de Recreio are the permanence, in the urban space, of this need for recreation associated with production, of the utility associated with pleasure, which is so much defended today in the cities. They follow the evolution and cultural transformations over time, as their ideology of a mythical nature that gets them free from any kind of mundane restrictions of utility and productivity, making them ideal for creative aspirations. Being peripheral, they are urban by foundation, function and experience. AS QUINTAS DE RECREIO COMO PRECURSORAS DA AGRICULTURA URBANA Rute Sousa Matos Paula Simões CHAIA; Universidade de Évora AS QUINTAS DE RECREIO COMO PRECURSORAS DA AGRICULTURA URBANA 150 Introdução Esta reflexão surge a partir de um olhar sobre a paisagem, sobre a cidade e sobre a prática da agricultura urbana. A enorme importância que o sistema de espaços abertos tem e sempre teve na construção da cidade, no seu equilíbrio, na sua identidade e na sua vivência levou-nos a uma análise da evolução da cidade e do processo de transformação a que tem vindo a ser sujeita, não só sobre o ponto de vista conceptual e ideológico mas também em termos morfológicos determinados por diferentes contextos socioeconómicos e culturais. Também a necessidade de um maior entendimento sobre a qualidade da paisagem e partindo da ideia que esta deverá surgir como estrutura fundamental e basilar na qualificação do espaço urbano, nos conduziu à reflexão sobre a multifuncionalidade que lhe é inerente e na qual é frequente a referência às componentes estética, social, ecológica, económica e cultural e, consequentemente, à função de proteção, de produção e de recreio. Desta reflexão surge a ideia da produção associada ao recreio como componente fundamental de uma paisagem que estrutura, qualifica e dá continuidade ao tecido urbano através dos seus espaços intersticiais, espaços abertos e periferias, até ao campo, promovendo uma relação articulada entre a dicotomia cidade-campo, e que se deverá materializar através de uma estrutura de paisagem produtiva e de recreio no espaço urbano. Esta ideia concretiza-se, ou pode consubstanciar-se, através da agricultura urbana, a qual é perfeitamente compatível com atividades lúdicas e de recreio como há muito defende Ribeiro Telles, e como o provam as quintas de recreio, em Portugal. A agricultura urbana é então aqui considerada nas suas diversas vertentes - ecológica, cultural, social, económica e estética - como constituinte do contínuo natural e cultural que estrutura o tecido urbano e as periferias, através dos seus espaços abertos e intersticiais, fazendo a articulação e estabelecendo uma relação com o campo. Esta opção alicerça-se num carácter histórico temporal – a multifuncionalidade da paisagem mediterrânica, da qual a paisagem portuguesa é parte; noutro de carácter conceptual e prático, que se prende com o quadro teórico e prático da arquitetura paisagista; e por fim, na resposta que pode ser dada pela agricultura urbana à conjuntura mundial de crise e do aumento da população urbana prevista nas próximas décadas. A agricultura na cidade é uma prática que se verifica desde sempre, quer no interior da cidade consolidada, quer nas suas periferias, nomeadamente nas quintas de recreio, onde à produção se associa o recreio, diferenciando estes espaços de qualquer outro espaço em Portugal. E é com este facto que esta reflexão se materializa: a proposta da integração da agricultura urbana na abordagem ao projeto de paisagem no espaço urbano, também em termos conceptuais, contribuindo para o retorno à multifuncionalidade da paisagem, através da existência de uma estrutura de paisagem contínua onde, à semelhança das quintas de recreio, a produção, o recreio e a proteção deverão estar presentes de forma indissociável. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 151 Sobre a Agricultura, os Jardins, a Cidade e as Quintas de Recreio Ao longo da história, agricultura e horticultura são indissociáveis da arte da paisagem e dos jardins, até ao Renascimento, quando a arte dos jardins se afirma de maneira autónoma, como o confirmam variadíssimos textos, baseados na teoria das três naturas: a principal - a natureza propriamente dita, a segunda – a útil (agrícola e urbana) e a terceira - o recreio (jardim). Esta teoria, sustem que os espaços agrícolas foram conquistados à primeira natura e estas duas naturas criaram a terceira, refinando o vocabulário da sua linguagem simbólica. Da pradaria ao prado, do bosque ao bosquete, da caverna ao ninfeu, da bacia de irrigação à fonte, do canal de rega ao canal do parque. Assim, o valor atribuído ao campo mudou quando uma parte da sociedade começou a considerá-lo para usos diversos daqueles exclusivamente agrícolas. Em Portugal, a partir do século XIV, assiste-se a um surto urbano onde, apesar do seu carácter campesino e da forte ligação à paisagem circundante, emergem algumas cidades que se distinguem do campo pelas características da sociedade dinâmica, complexa e relativamente livre que apresentam. As parcelas hortofrutícolas existentes na cidade têm como objetivo a produção como complemento alimentar indispensável à subsistência mas também se traduzem num fator económico da urbe, uma vez que estas unidades de policultura são responsáveis pela produção dos frescos que a população da cidade consome, desempenhando também um papel fundamental no equilíbrio das trocas comerciais com o estrangeiro (Carapinha, 1995). No entanto, a relação que o homem estabelece com estes espaços não se esgota numa dependência apenas de produção ou de complemento alimentar e económico. Estes constituem também lugares de repouso, de alegria, de canções, danças, amores, debates, espaços de quietação e inquietação e, por vezes, símbolo de prestígio. São espaços privados, intimistas, mas também de sociabilidade e de encontros vários. O seu carácter produtivo impõe-lhe características espaciais muito próprias que se prendem, sobretudo, com razões ligadas, essencialmente, à funcionalidade, à facilidade dos trabalhos, às rotações das colheitas e à intensificação da produção, que determinam que as parcelas hortofrutícolas se organizem segundo uma retícula regular que divide e controla as diversas áreas de cultivo (Fig. 1). Relativamente às ambiências, estas parcelas hortofrutícolas desenham-se, também, como espaço de fruição, lazer, num quadro de natureza “domesticada” (Carapinha, 1995), ordenada segundo princípios produtivos mas que, pela organização espacial, pela abundância de frutos, pela vegetação que anima o espaço e pela frescura que a sombra e a água proporcionam, revelam-se como lugares aprazíveis e amenos. Pelo carácter que apresentam e pela vivência que proporcionam possibilitam a materialização e a formalização da ideia de jardim. Após a reconquista, as quintas – unidades agrícolas policulturais onde se praticava a cultura da vinha, de alguns frescos, árvores de fruto e alguns cereais - passaram AS QUINTAS DE RECREIO COMO PRECURSORAS DA AGRICULTURA URBANA 152 para a mão de nobres, da coroa e da igreja, que não trabalhavam diretamente a terra, e onde os camponeses se viam obrigados a trabalhar gratuitamente. Esta mudança da posse de propriedade fez com que as quintas adquirissem outra vertente para além da agrícola – passando a constituir-se como lugar de evasão, de uma forma mais afirmada no séc. XVI, quando o ambiente cultural e económico, gerado pelo movimento das descobertas o proporcionou. No século XVIII o agricultor inglês ultrapassou o homem da corte, os fisiocratas eliminaram os cortesãos e os viajantes botânicos Cook e Bougainville deram luz nos confins do mundo. O sentimento nacionalista emergia e nascia o romantismo enquanto em Inglaterra começava a desenvolver-se a periferia operária. No século XVIII, o retorno dos intelectuais às fontes antigas, gregas e latinas, voltou às celebrações virgilianas dos prazeres da natureza, antídoto contra os horrores da cidade. Paralelamente surge a corrente do jardim paisagista, que se fundava numa ideia simples: a riqueza dos prazeres do campo reinventado, onde se podiam encontrar cenas exóticas, capazes de estimular a mente e os sentidos, onde os espectadores eram as personagens. Por sua vez, em Portugal quase todas as cidades portuguesas se rodearam de quintas de recreio, que são uma realidade distinta da quinta agrícola, exclusivamente de produção e da torre senhorial, símbolo de poder político e económico. As quintas de recreio são, acima de tudo, espaços que conjugam o lazer, o ócio e o recreio com o rendimento económico, determinando uma construção distinta da arquitetura tradicional das quintas agrícolas. O seu proprietário já não é o agricultor, mas o citadino que a habita de uma forma temporária, o que determina a existência de novos requisitos de conforto que têm como consequência novas linguagens arquitetónicas que levam, também, a transformações na propriedade rural e no próprio sistema produtivo. Fig 1 - Quinta do General em Borba Colección INVESTIGACIONES. IdPA_06 2020 153 Tornam-se então num refúgio da vida agitada das cidades, constituindo lugares calmos e saudáveis, favorecidos pelos benefícios do campo, ao mesmo tempo que é possível usufruir o conforto da cidade. Transformam-se em lugares de recreio, de quietação, mas também um símbolo de urbanidade, não existindo só por si, mas em contraponto à vida citadina. Também em termos económicos ela depende da cidade, uma vez que surge dos excedentes financeiros que proporciona e que se mantem pela comercialização dos seus produtos. A ludicidade distingue, essencialmente, as villae/quintas de recreio da quinta rústica (Ackerman, 1985). Enquanto a segunda apresenta uma estrutura simples e a permanência de formas tradicionais, quer relativamente ao edifício, quer relativamente ao espaço de produção, a quinta de recreio responde não só a uma necessidade material, mas também a uma necessidade psicológica, de lazer, que lhe determina uma organização, quer do edificado, quer do espaço de produção, mais complexa, podendo ser exemplo de grande modernidade. Em Portugal, a componente produtiva nunca se perdeu na quinta de recreio. Mesmo sofrendo transformações ao longo do tempo, de acordo com os vários momentos culturais que atravessou, revelou sempre um apego às características espaciais tradicionais ligadas à produção. O espaço constrói-se num engenhoso artifício que procura irmanar beleza e utilidade, no sentido em que o útil parece só feito para a beleza, enquanto o belo não deixa de ser igualmente útil (Fig.2). A ideia de jardim não se traduz tanto na diferente organização espacial que apresenta, mas essencialmente ao nível das ambiências que se vivem nestes espaços e dos pormenores de valorização decorativa que apresentam. Ao adotar-se e adaptar-se a quinta, unidade agrícola, como espaço preferencial para o recreio, aceitou-se, também, como passível de fruição, todo o sistema de produção. Recreio e produção mais que coabitarem o mesmo espaço fundem-se. Meios e fatores de produção ganharam valor plástico, ornamental, decorativo, através de materiais inertes ou vivos. Esta comunhão gera uma continuidade da ideia de jardim por todo Fig. 2 – Quinta do Paço de Valverde em Évora