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Pasado, presente y futuro de los estudios de turismo en la universidad española

Ceballos Hernández, Cristina; Arias Martín, Carlos; Ruiz Jiménez, Antonio; Sanz Domínguez, Carlos; Vázquez Bermúdez, Isabel

Abstract

La nueva Universidad Española (esa del Plan Bolonia) de la que llevamos hablando hace ya algunos años, es cada vez más realidad del presente y menos proyecto del futuro. En muy pocos meses, todos los planes de estudio actuales y, por tanto, también el que posibilita la obtención del Título de Diplomado en Turismo, dejarán paso a los nuevos Títulos de Grado. Por su parte, los postgrados son ya una realidad que viven a diario muchos alumnos de nuestras universidades. En este escenario de cambio real de enfoque, en el que habrá que diseñar forzosamente nuevas estrategias y tácticas para conseguir la formación adecuada de los graduados y postgraduados en turismo, los autores de este trabajo quieren ser fieles a las enseñanzas que recibieron en aquella universidad que ahora estamos dejando atrás; y, de esta forma, mirar al pasado y analizar el presente, como receta necesaria para diseñar una correcta estrategia de futuro. Es por ello que nos ha parecido interesante presentar en este trabajo cuál ha sido la evolución de los estudios de turismo en nuestro país. El recuerdo del pasado comenzará con los orígenes de estos estudios en las instituciones privadas, y el largo proceso que los llevó a estar incluidos en el catálogo de enseñanzas universitarias oficiales. Posteriormente analizaremos el presente de la Diplomatura en Turismo en la universidad española, y, por último, aportaremos todos aquellos indicios que poseemos, más o menos certeros, sobre ese nuevo horizonte que se abrirá de forma general, más allá de las lógicas avanzadillas, con los nuevos estudios de Grado, Máster y Doctorado en Turismo.

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PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LOS ESTUDIOS DE TURISMO EN LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA Dña. Cristina Ceballos Hernández ([email protected] / Tlf. 954 55 61 80) D. Carlos Arias Martín (car[email protected] / Tlf. 954 55 59 96) D. Antonio Ruiz Jiménez ([email protected] / Tlf. 954 55 64 57) D. Carlos Sanz Domínguez ([email protected] / Tlf. 954 55 38 99) Dña. Isabel Vázquez Bermúdez ([email protected] / Tlf. 954 55 16 48) Área temática: Economía y Empresa Universidad de Sevilla. Equipo de Investigación “Dirección de Operaciones en Servicios y Turismo Escuela Universitaria de Estudios Empresariales Avda. San Francisco Javier, s/n 41018 Sevilla RESUMEN La nueva Universidad Española (esa del Plan Bolonia) de la que llevamos hablando hace ya algunos años, es cada vez más realidad del presente y menos proyecto del futuro. En muy pocos meses, todos los planes de estudio actuales y, por tanto, también el que posibilita la obtención del Título de Diplomado en Turismo, dejarán paso a los nuevos Títulos de Grado. Por su parte, los postgrados son ya una realidad que viven a diario muchos alumnos de nuestras universidades. En este escenario de cambio real de enfoque, en el que habrá que diseñar forzosamente nuevas estrategias y tácticas para conseguir la formación adecuada de los graduados y postgraduados en turismo, los autores de este trabajo quieren ser fieles a las enseñanzas que recibieron en aquella universidad que ahora estamos dejando atrás; y, de esta forma, mirar al pasado y analizar el presente, como receta necesaria para diseñar una correcta estrategia de futuro. Es por ello que nos ha parecido interesante presentar en este trabajo cuál ha sido la evolución de los estudios de turismo en nuestro país. El recuerdo del pasado comenzará con los orígenes de estos estudios en las instituciones privadas, y el largo proceso que los llevó a estar incluidos en el catálogo de enseñanzas universitarias oficiales. Posteriormente analizaremos el presente de la Diplomatura en Turismo en la universidad española, y, por último, aportaremos todos aquellos indicios que poseemos, más o menos certeros, sobre ese nuevo horizonte que se abrirá de forma general, más allá de las lógicas avanzadillas, con los nuevos estudios de Grado, Máster y Doctorado en Turismo. 565 PALABRAS CLAVE: Formación en turismo, evolución de la enseñanzas turísticas, España, nuevo sistema de enseñanza universitaria, salidas profesionales. ABSTRACT The new Spanish University (referred to the Bologna Plan), which we have been speaking for a few years ago, is becoming more and more a reality and less a future project. In very few months, all current curriculums in the Spanish University and, therefore, that one which makes possible to obtain the degree of Bachelor in Tourism, it will give way the new degree. Meanwhile, postgraduates are now a reality that many students live daily from our universities. In this scenario of real change, in which would be necessary design new strategies and tactics to get the proper training of graduates and postgraduates in tourism, the authors of this paper want to be faithful in relation with the teachings they received at the university, and thus look at to the past and analyze the present look, like a neccesary prescription for drawing a correct strategy for the future. That is why we have been interested in presenting the evolution of studies of tourism in our country. The memory of the past will start with the origins of these studies in private institutions, and the long process that led them to be included in the list of official university educations. Later, we will analyze the present of the degree of Bachelor in Tourism in the Spanish University, and finally we will contribute with the whole evidence that we possess, more or less accurate, on this new horizon that will be opened in general with new degrees, Master and Doctorate in Tourism. KEYWORDS: Tourism education, evolution of tourism studies, Spain, the new university education system, career opportunities. 1. INTRODUCCIÓN Es evidente que la incorporación de los estudios de turismo a la universidad española tuvo lugar con cierto retraso. Fue necesario esperar hasta el año 1996 para que comenzasen a impartirse dichos estudios a nivel universitario en un país donde el turismo es una de las principales fuentes de riqueza. No deja de resultar llamativo dicho retraso si se compara además con la temprana incorporación de estos estudios al ámbito universitario en otros países (por ejemplo, en Italia en los años veinte o en Alemania y Gran Bretaña en los años treinta) (Pedreño Muñoz, 1996). 566 Añadido a lo anterior, hemos de tener en cuenta que, durante años, la formación turística en España ha sido calificada de “insuficiente” y de “incompleta”, pese a los intentos de mejora en la oferta de los estudios. Asimismo, se señala un falta de coordinación y conexión entre los distintos niveles y ciclos que vienen a rebajar aún más la calidad de la misma (Llorens Gumbau y otros, 2000, p. 102). Todo esto parece explicar que la formación de los trabajadores sea uno de los retos más importantes para las empresas en los sectores de alojamiento y restauración, según recoge un estudio realizado por la Federación Española de Hostelería (FEHR) y la Secretaría de Turismo (2007) sobre las principales preocupaciones de dichas empresas. Aun cuando las empresas de gran tamaño tienen un mayor margen de maniobra gracias a las políticas y estrategias de recursos humanos (formación, movilidad, promoción, etc), las pequeñas empresas, por contra, tienen depositada toda su confianza en la capacidad de los sistemas educación de aportar al mercado laboral personal adecuadamente formado (Confederación Española de Organizaciones Empresariales, 2007, p.7). En este trabajo analizaremos la evolución de la formación turística en nuestro país durante los últimos años hasta llegar a la situación en la que se encuentra actualmente. La universidad del futuro es ya una realidad, por lo que momentos de cambios como el actual consideramos que hacen especialmente interesante una reflexión de este tipo. La trayectoria que se describe comienza en el origen de dicha formación, el cual tuvo lugar en el ámbito privado, y su posterior llegada a la universidad. A continuación nos centraremos en el nivel universitario, presentando el escenario alcanzado en la universidad española con el título de Diplomado en Turismo y el nuevo horizonte que se abre con el Grado, Máster y Doctorado, títulos del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). 2. NACIMIENTO DE LOS ESTUDIOS DE TURISMO EN NUESTRO PAÍS La primera Escuela de Turismo se funda en Madrid en 1957 por parte del Centro Español de Nuevas Profesiones (CENP), una entidad docente de carácter privado. Hasta ese momento, se podría decir que eran las propias empresas los centros de formación, en las cuales el autoaprendizaje acompañaba a los profesionales a lo largo de su carrera, con lo que la creación de este centro supuso un intento de llenar un vacío de formación 567 en un sector que alcanzaría, en años sucesivos, un gran nivel de desarrollo (ANECA, 2004). Los cursos de esta escuela tenían una duración de tres años académicos, un sistema de formación teórico-práctico y un plan de estudios adaptado a las necesidades expresadas por los profesionales del sector 1 . En 1960 y 1961 el CENP inaugura la segunda y tercera Escuela de Turismo en Barcelona y Sevilla, respectivamente. La regulación legal de la formación en turismo llega a España, en un ámbito extrauniversitario, dos años más tarde, con la aprobación del Decreto de 7 de septiembre de 1963 del entonces Ministerio de Información y Turismo (ANECA, 2004). Con este Decreto nace la Escuela Oficial de Turismo (EOT), adoptando además los planes de estudio que se venían impartiendo en la escuela del CENP 2 . Es entonces, en 1963, cuando comienza a impartirse en nuestro país el título de “Técnico de Empresas Turísticas” (TET), con una duración similar al que se venía ofertando en dicho centro, siendo los dos primeros años de contenido común y el último de especialidad 3 . Dicho decreto reconocía a la Escuela Oficial de Turismo como "patrón y estímulo" de las escuelas privadas no oficiales. Asimismo, marcaba como "obligatorio el reconocimiento legal por el Ministerio de Información y Turismo de aquellos centros de enseñanza turística no oficial cuyos alumnos aspirasen a revalidar sus estudios en la Escuela Oficial, con el fin de otorgar mayor dignidad legal y prestigio a sus enseñanzas". Años más tarde, en 1980, y a petición del sector que reclamaba una formación más empresarial, aparece el nuevo título de “Técnico en Empresas y Actividades Turísticas” (TEAT) 4 . Aunque con carácter provisional, este título tuvo vigencia hasta la llegada de los estudios a la universidad en 1996. Tenía una duración también de tres años y una prueba de fin de carrera, siendo equivalente al título de Diplomado Universitario. Sin embargo, este título suponía una reducción de 18 créditos anuales con respecto al TET, en espera del diseño de un cuarto curso de especialización que permitiera alcanzar los 216 créditos. Sin embargo este último curso finalmente no se incluyó. El contenido básico era parecido al posterior Diplomado en Turismo, ya que contaba con materias sobre gestión empresarial, derecho de la empresa, idiomas y ciencias humanas y 1 Según se recoge en la página web del CENP [http://www.cenp.com/ ] 2 La EOT comienza su actividad en el curso 1963/64 (Bayón Mariné y otros, 1999, p. 78). 3 El plan de estudios de la EOT se publica dos años más tarde, por Resolución de 31 de julio de 1965 del Consejo Rector del Instituto de Estudios Turísticos, como anexo al reglamento de la EOT aprobado por Orden de 30 de julio de 1964. 4 Real Decreto 865/1980 de 14 de abril, publicado en B.O.E. de 9 de mayo. 568 turísticas. El mayor carácter empresarial del que se dotó el título pretendía formar adecuadamente al alumno en la gestión de la empresa, por lo que se descargó con respecto al plan de estudios anterior de parte de los conocimientos de tipo humanísticos. Como recoge el Libro Blanco, “el nuevo técnico tenía que ser un empresario eficaz, más que un técnico turístico” (ANECA, 2004, p. 61). Tanto en el TET como en el TEAT era necesario realizar en la Escuela Oficial de Turismo de Madrid unas pruebas finales que, superadas, permitían obtener el título correspondiente. Durante bastante tiempo, la de Madrid fue la única escuela oficial a la que se adscribieron otras muchas, pero a partir del año 1989 se constituyeron nuevas escuelas oficiales en varias comunidades (Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, etc.), con sedes en alguna capital, adscribiéndose a ellas otros numerosos centros 5 . A principios de los noventa Torres Bernier (1993, recogido en Vera Rebollo e Ivars Baidal, 2001, p.9) realiza un diagnóstico sobre la capacitación y formación turística en España. En un momento en que España era un importante receptor de turismo internacional, considera que la situación formativa se caracterizaba por ser:  Insuficiente: el número de personas formadas era reducido en comparación con la población ocupada en el sector, e inadaptada a las necesidades del mercado turístico.  Incompleta: no englobaba los distintos niveles y subsectores profesionales que exigía la evolución de la actividad turística.  No integrada: carente de una concepción unitaria de la formación en cada nivel y de las interrelaciones entre los distintos niveles.  Obsoleta: contenidos formativos desactualizados respecto a los cambios operados en el mercado turístico. Transcurridos unos años desde la situación recesiva de finales de los ochenta y principio de los noventa, la reflexión en torno al modelo turístico español pone de relieve la necesidad de ampliar y mejorar el sistema formativo turístico (Vera Rebollo e Ivars Baidal, 2001, p.10). En este escenario, aparece el Real Decreto 259/1996 6 , que supone 5 Las escuelas de turismo privadas ya existentes en 1963 y las que posteriormente se crearon, fueron homologadas por el Ministerio de Información y Turismo pasando a ser escuelas reconocidas (centros adscritos) y adaptando sus cursos a los programas de la EOT. En 1967 eran ya más de 30 las escuelas privadas que existían en España, llegando superar, con los años, las 70 (Bayón Mariné y otros, 1999, p. 552). 6 Real Decreto 259/1996 de 16 de febrero, publicado en BOE núm. 56 del 5 de marzo. 569 la incorporación a la universidad de los estudios superiores de turismo, articulándose también un sistema que facilita a las Escuelas de Turismo privadas incorporarse como Escuelas Universitarias adscritas al régimen oficial universitario. Este Real Decreto establecía que aquellos alumnos que superasen los citados estudios obtendrían el título universitario oficial de “Diplomado en Empresas y Actividades Turísticas” (DEAT). Este Real Decreto 259/1996 indicaba claramente la necesidad de resolver algunas deficiencias existentes en los niveles de formación y dar respuesta a la demanda de una superior capacitación entre los directivos de las empresas turísticas de nuestro país, hecho que se reclamaba, desde los sectores empresarial, institucional e incluso académico. En relación a este último, y tal y como señalan Vera Rebollo e Ivars Baidal (2001, p.14), a la integración de los estudios de turismo en la Universidad contribuyeron una serie de reuniones de profesores e investigadores universitarios acerca de la situación de la enseñanza superior en Turismo y sus posibles escenarios futuros, cuyas propuestas recogió la “Comisión de Expertos de Enseñanzas Turísticas” nombrada por la Secretaría General de Turismo. Posteriormente, el gobierno aprobó el Real Decreto 604/1996 7 , que establecía un nuevo título oficial de “Diplomado en Turismo”, con el mismo valor académico y profesional que el DEAT. El TEAT convive durante sus últimos años de existencia con el DEAT hasta la incorporación total de los estudios de turismo a la universidad. Muchos de los planes de estudios aprobados en las distintas universidades a partir de este último Real Decreto, recogieron mecanismos de convalidación y/o adaptación al nuevo plan para alumnos que hubieran cursado el DEAT en dichas universidades. Para algunos docentes este paso del TEAT-DEAT a la Diplomatura en Turismo no fue suficientemente satisfactorio, considerando, por ejemplo, que con la llegada de la Diplomatura en Turismo se redujo el número de horas lectivas dedicadas al estudio de idiomas 8 . Como recogen algunos autores como Andrés Sarasa (1998, p.26), esta insatisfacción mantiene, e incluso incrementa, la escasa credibilidad que el sector empresarial deposita en la capacidad de la universidad para atender las necesidades que presentan. Coincidimos con Álvarez y González (2003, p.16) al señalar que la 7 Real Decreto 604/1996 de 15 de abril, publicado en BOE núm. 101 del 26 de abril, por el que se establece el título oficial de Diplomado en Turismo y las directrices generales propias para la elaboración de los planes de estudios conducentes a la obtención de aquél. 8 Para un análisis más profundo sobre algunos aspectos controvertidos de la formación universitaria en turismo (concretamente la formación en idiomas, aplicaciones informáticas y nuevas tecnologías de la información y prácticas en empresas) en la universidad pública andaluza, puede consultarse Ruiz Jiménez y Ceballos Hernández (2006). 570 educación en turismo hasta ahora, basada en una Diplomatura, seguía siendo una asignatura pendiente. Desde el punto de vista académico, algunas universidades también han juzgado insuficiente esta Diplomatura en Turismo, por lo que durante años, a la espera del Título de Grado en Turismo, han ofrecido una especie de licenciatura en esta materia. Como señalan Álvarez y González (2003) se trata de títulos propios, no homologados, cuya creación ha respondido al objetivo de anticiparse al momento en que la licenciatura fuera homologada. En este contexto general de tardía llegada, podemos decir, sin embargo, que las universidades han respondido correctamente con la incorporación de dichos estudios en su catálogo de titulaciones y con el consiguiente desarrollo e impartición de los correspondientes planes de estudio. Según datos del Ministerio de Ciencia e Innovación, durante el curso actual (2008/09) 75 centros han ofertado nuevas plazas en la titulación de Diplomado en Turismo, 58 de ellos pertenecientes a universidades públicas y 17 a universidades privadas 9 . Para construir el mapa de titulaciones que actualmente se imparte en nuestro país en lo que a formación turística se refiere, hemos utilizado información de la web del Ministerio de Educación, de la web del Ministerio de Ciencia e Innovación, de las páginas web de las propias universidades y de Universia (www.universia.net) 10 . A partir de esta, hemos comprobado que la formación en turismo está presente en distintos niveles del nuevo Sistema Educativo 11 , en los cuales se capacita a los estudiantes para el desarrollo de determinadas tareas y responsabilidades en el mercado laboral. De menor a mayor, estos niveles serían los siguientes:  Formación profesional, que incluye Ciclos Formativos de Grado Medio y Ciclos Formativos de Grado Superior.  Educación Universitaria, en principio de primer ciclo, conduciendo en este caso al título oficial de Diplomado en Turismo. Desde el curso 2008/09 el nuevo sistema de enseñanza universitaria permite cursar, en algunas universidades, el Título de Grado. Asimismo, y como comprobaremos más adelante, la oferta de 9 Ministerio de Ciencia e Innovación. [https://www.micinn.es/ructweb/jsp/compBdDo.do ] Fecha consulta: 24 de abril de 2009 10 Universia es una red de 985 universidades de 11 países de América Latina, España y Portugal que promueve la cooperación universitaria y la colaboración entre la universidad y la empresa. Cuenta además con el apoyo de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas español (CSIC) y las universidades españolas. 11 Regulado en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (L.O.E.), publicado en BOE de 4 de mayo. 571 másteres y doctorados en turismo son también una realidad en la formación turística universitaria. Estos son los nuevos títulos establecidos en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Tanto la formación profesional como la universitaria en el sector turístico han recibido no pocas críticas. Muchas de ellas han estado relacionadas con el contenido (considerando el mismo demasiado generalista, básicamente teórico y poco actualizado), con el escaso carácter práctico, con la duración o incluso con la inadecuación de los recursos empleados (instalaciones, profesorado, etc.) (Confederación Española de Organizaciones Empresariales, 2007, p.9). En los siguientes epígrafes hacemos un repaso por las diferentes titulaciones sobre materia turística que actualmente se imparten en nuestro país y que están encuadradas en la enseñanza superior universitaria 12 . Comenzamos analizando la situación previa a la reforma de estas enseñanzas para presentar posteriormente aquella que se derivará de la convergencia de España al EEES. 3. LA FORMACIÓN EN TURISMO EN LA UNIVERSIDAD: SITUACIÓN ANTERIOR AL EEES Con anterioridad al nuevo sistema de organización de la enseñanza universitaria, los estudios universitarios estaban estructurados en primer, segundo y tercer ciclo. A propuesta del Consejo de Universidades, el Gobierno establecía los títulos oficiales y las directrices generales propias de estas titulaciones, es decir, el contenido mínimo homogéneo que debía incluirse en los planes de estudio. Tal y como hemos comentado, dentro de la enseñanza oficial de primer ciclo se encuentra la titulación, aún vigente, de Diplomado en Turismo (con una duración de tres años). La asignación de los estudios universitarios de turismo al primer ciclo ha supuesto que no haya existido, al menos formalmente, una Licenciatura oficial en Turismo en nuestro país. No obstante, muchas universidades, como se comentó antes, han intentado articular a través de distintas vías este ciclo superior, por ejemplo: mediante la creación de dobles titulaciones; ofertando especialidades en Dirección de Empresas Turísticas dentro de la Licenciatura de Administración y Dirección de 12 Otros autores han analizado también la situación de la formación en turismo en nuestro país, considerando, en función del caso, la formación reglada, no regalada y diferentes niveles académicos. Para más detalle recomendamos consultar, entre otros, Vera Rebollo e Ivars Baidal (2001) y Llorens Gumbau y otros (2000). 572 Empresas 13 ; estableciendo títulos propios; firmando acuerdos de doble titulación con universidades extranjeras para impartir el titulo de grado; etc. Esta oferta de estudios de turismo se completa con las denominadas “Diplomaturas transversales”, que dan la opción de elegir bien la diplomatura de Turismo o la de Ciencias Empresariales, y completar, en un sólo un año más, la segunda titulación (Álvarez y González, 2003) 14 . El contenido de la titulación de Diplomado en Turismo venía establecido, como se indicó anteriormente, en el Real Decreto 604/1996 de 15 de abril, que establece dicho título oficial y las directrices generales propias para la elaboración de los planes de estudios conducentes a la obtención de aquél. En el mismo se menciona expresamente que “Las enseñanzas conducentes a la obtención del título de Diplomado en Turismo deberán proporcionar la formación teórico-práctica adecuada para la gestión de organizaciones e instituciones relacionadas con el turismo”. Este objetivo parece ser coherente con el diseño de la troncalidad de la titulación, en la que las materias relacionadas con la dirección y gestión de empresas tienen un peso importante. El proceso de integración de los estudios de turismo en la universidad explica además el enfoque de los mismos, ya que aunque algunos son impartidos en escuelas de turismo, a menudo se corresponden con centros que imparten estudios relacionados con las ciencias económicas y empresariales o con las ciencias sociales en general (Huete, 2007, p.88). De esta forma podemos decir que los estudios de turismo en nuestro país se han caracterizado por tener un fuerte enfoque empresarial y de gestión, tal y como sucede en otros países como Reino Unido o Australia (Hall, 2005). Un problema vinculado al hecho de que no haya existido una Licenciatura oficial en turismo es el freno relativo que esto ha supuesto a la investigación y al acceso a un tercer ciclo relacionado con el sector turístico. En cierta medida se ha intentado también salvar este obstáculo e impulsar la investigación en materia turística, para lo cual, desde hace varios años, se vienen impartiendo en nuestro país algunos programas de doctorado relacionados con el sector turístico, siendo la titulación de acceso, lógicamente, una licenciatura 15 . 13 Este es el caso de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. 14 Un mayor desglose de las distintas vías desarrolladas por las universidades para articular el segundo ciclo se recoge en Ceballos Hernández y Ruiz Jiménez (2009). 15 Estos programas de doctorado que vienen impartiéndose desde hace años pueden consultarse en la web Universia www.universia.es 573 Derecho y Empresariales (Madrid) Internacional de Empresas de Turismo y Ocio Universidad Nacional de Educación a Distancia Privada Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y Humanidades Collado Villalba (Madrid) Grado en Turismo Propio Pública Escuela Universitaria de Turismo Fuenlabrada (Madrid) Grado en Turismo Propio Pública Escuela Universitaria de Turismo ESERP Madrid Grado en Turismo Adscrito Universidad Rey Juan Carlos Pública Escuela Universitaria de Turismo. Sección Delegada Madrid Grado en Turismo Propio Tabla 1. Titulaciones de Grado de estudios en turismo aprobadas por el Consejo de Universidades Fuente: Secretaría General del Consejo de Coordinación Universitaria (http://www.micinn.es/univ/ccuniv/) (Fecha última consulta: 24/04/09) Los 240 créditos establecidos para los estudios de Grado (ver Ilustración 1) deben recoger toda la formación teórica y práctica que el estudiante debe adquirir en relación con la titulación. Si nos centramos en el caso de los estudios de turismo, cabe pensar en una mejora sustancial en la formación, debido a que la duración se ha incrementado un 22% en lo que a número de créditos se refiere, pasando de una media de 196 créditos de las Diplomaturas en Turismo impartidas en nuestro país durante el curso 2006/07 a los 240 créditos correspondientes al Grado 22 . Estos 240 créditos recogerán tanto aspectos básicos de la rama de conocimiento a la que pertenezca la titulación, como materias obligatorias u optativas, seminarios, prácticas externas, trabajos dirigidos, trabajo de fin de Grado u otras actividades formativas. Según se establece en el Real Decreto 1393/2007, el plan de estudios deberá contener un mínimo de 60 créditos de formación básica, de los que, al menos, 36 estarán vinculados a algunas de las materias de acuerdo con la rama de conocimiento a la que se 22 En este cálculo se incluyen tanto universidades públicas como privadas. Para más detalle, ver Ceballos Hernández y Ruiz Jiménez (2009). 580 pretenda adscribir el título 23 . Estas materias deberán concretarse en asignaturas con un mínimo de 6 créditos cada una y serán ofertadas en la primera mitad del plan de estudios. El carácter multidisciplinar que caracteriza los estudios de turismo le confiere una identidad específica en el ámbito de los estudios de las áreas sociales y jurídicas, que se conectan en esta titulación con las humanidades y que, sin duda, suponen un reto importante para el adecuado diseño del Grado en Turismo. Este carácter multidisciplinar ha marcado el diseño de los estudios de turismo desde su llegada a la universidad, abarcando en su día las materias troncales que se establecieron en las directrices generales muchas más áreas que en el caso de otras diplomaturas (López Bonilla y López Bonilla, 2004). Los créditos restantes hasta 60, en su caso, deberán estar configurados por materias básicas de la misma u otras ramas de conocimiento, o por otras materias siempre que se justifique su carácter básico para la formación inicial del estudiante, o su carácter transversal. A modo de ejemplo, señalar que en la rama “Ciencias Sociales y Jurídicas” se incluyen materias como “Economía” y “Empresa” y en la rama “Artes y Humanidades” encontramos “Idioma moderno”, “Geografía” e “Historia”. El diseño de los nuevos planes contempla además la posibilidad de programar prácticas externas de forma opcional. En este caso la extensión máxima de las mismas es de 60 créditos y, tal y como se recoge, deberán ofrecerse preferentemente en la segunda mitad del plan de estudios. Esto puede llegar a suponer una mejora importante con respecto a la titulación de Diplomado en Turismo, en la que se contaba con una asignatura troncal como mínimo de 10 créditos. Mientras que en el nuevo Grado los 60 créditos suponen un 25% de los créditos totales, en el caso de la actual Diplomatura el porcentaje que dicha materia supone sobre el total de créditos necesarios puede resultar excesivamente reducido, con un valor medio entorno al 5,7% (ver Ceballos Hernández y Ruiz Jiménez, 2009). De hecho, prácticamente la mitad de los centros que imparten dicha titulación (49,4%), se limitan al mínimo de 10 créditos troncales establecidos en las directrices generales, mientras que el resto incrementa dichos créditos llegando, como máximo, a los 15. No obstante, hemos de ser cautos con estos datos, ya que en cada una de las Diplomaturas es la propia universidad la que ha establecido el número de horas a la que equivale un crédito de Practicum. Las diferencias entre unos casos y otros pueden llegar 23 En este sentido se han identificado cinco ramas de conocimiento: Artes y Humanidades, Ciencias, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Jurídicas e Ingeniería y Arquitectura. 581 a ser importantes. Así, por ejemplo, actualmente en la Universidad Valencia Estudi General se realizan 240 horas de prácticas en empresas (Practicum) al existir una equivalencia de 16 horas por crédito. En otros casos, son 300 horas (10 créditos y cada uno supone 30 horas) como, por ejemplo, en la Universidad de Salamanca, o incluso, 400 horas (10 créditos, 40 horas cada crédito) en la Universidad Jaume I. No obstante, al no tener las prácticas externas contempladas en el Grado un carácter obligatorio, podríamos encontrarnos con una situación completamente a la inversa. Esto es, podría darse el caso de titulaciones que no incluyeran dichas prácticas en ninguna de las asignaturas en las que desarrollan el plan, o que, como ha sucedido en algunos planes, se haga como materia optativa. A este respecto hemos analizado los planes de estudio de Grado en Turismo que se encuentran verificados por el Consejo de Universidades en abril de 2009, observándose ya diferencias importantes. En el caso de la Universidad Carlos III de Madrid se incluyen 12 créditos como prácticas externas y 24 créditos en el caso de la Universidad Rey Juan Carlos. En la Universidad Europea de Madrid aparece una asignatura denominada “Practicum nacional o internacional” (de 12 créditos) y en la Universidad Antonio de Nebrija, se denomina “Evaluación en la empresa” y se le asignan 18 créditos. En el caso del plan de estudios de la Universidad Nacional de Educación a Distancia la formación práctica se recoge como una optativa de 12 créditos. La realización de un trabajo Fin de Grado es otro de los requisitos y novedades del Grado con respecto a la Diplomatura en Turismo, y tendrá asignados entre 6 y 30 créditos. Lógicamente el mismo deberá realizarse en la fase final del plan de estudios y debe estar orientado a la evaluación de competencias asociadas al título. Las directrices para el diseño de los títulos de Grado concluye con la posibilidad de reconocer en créditos la participación en actividades universitarias culturales, deportivas, de representación estudiantil, solidarias y de cooperación hasta un máximo de 6 créditos del total del plan de estudios cursado. A pesar de las diferencias que tanto en duración (se trata de un curso académico más) como en contenido puedan producirse entre la titulación de Diplomado en Turismo y los nuevos grados, el Real Decreto 1393/2007 también establece que los títulos universitarios oficiales obtenidos conforme a planes de estudios anteriores mantendrán todos los efectos académicos y, en su caso, profesionales. 582 Al margen de las directrices generales, para el diseño de los planes de estudio, en algunas comunidades autónomas se han establecido una serie de acuerdos que sirven como guía en la configuración de los mismos para las titulaciones similares impartidas por las universidades de la comunidad correspondiente. Ese es el caso de la Comunidad Autónoma Andaluza, en la que se han constituido, mediante acuerdo de la Comisión Académica del Consejo Andaluz de Universidades, “Comisiones de Rama” y “Comisiones de Titulación”, con el fin de determinar los contenidos comunes de los títulos de grado a establecer en Andalucía. Como resultado para el caso del Grado en Turismo, se ha establecido el 75% de las enseñanzas comunes de dicho grado que deben tener las Universidades Públicas de Andalucía. El diseño de los planes, caracterizado en el nuevo sistema de enseñanza por una mayor autonomía por parte de las universidades, hace más complicado determinar cuál es la formación que recibirán los Graduados en Turismo. Lo cierto es que atendiendo a las nuevas directrices, ahora más que nunca queda a criterio de las propias universidades conferir un mayor o menor carácter empresarial al nuevo Grado en Turismo. No obstante, es de esperar que se mantenga, al menos, el enfoque empresarial que tradicionalmente, como recogía Huete (2007), ha caracterizado a los estudios de turismo. La necesidad de dotar los nuevos títulos con este enfoque se pone de manifiesto si se observan los perfiles académicos de los profesionales del sector, ya que los estudios de empresariales o relacionados son los más frecuentes entre los empleados licenciados y también esta es la formación que predomina en aquellos que han cursado algún posgrado en nuestro país (Ministerio de Economía, 2004). A pesar de lo comentado con respecto al Grado, en nuestra opinión, los posgrados se convierten en una excelente oportunidad de mejorar la formación en el sector turístico y de alcanzar altos niveles de especialización, por ejemplo, en aspectos concretos relacionados con la dirección y gestión de empresas. Pensamos que las distintas salidas profesionales asociadas a los estudios de turismo, aseguran una amplia y variada oferta de postgrados que garanticen esta especialización y profundización. En estos momentos, durante el curso 2008/09, se están impartiendo un total de 36 másteres en materia turística 24 así como programas de doctorado en diez universidades. Es de esperar que la oferta de estas últimas enseñanzas siga ampliándose durante los próximos cursos, lo que 24 Según consulta realizada en la web del Ministerio de Ciencia e Innovación para los máster y programas de doctorado [https://www.micinn.es/ructweb/jsp/menuDo.do] Fecha consulta: 24 de abril de 2009 583 sin duda incrementará la investigación en materia turística en nuestro país tanto del punto de vista cuantitativo como cualitativo 25 . Remitimos a la página web del Ministerio de Ciencia e Innovación o de las universidades correspondientes para ampliar la información sobre estos posgrados. Hasta estos momentos, y debido probablemente a la falta de un segundo ciclo en los estudios de turismo y de una oferta oficial de posgrados, podemos decir que, dentro de la formación en turismo, aquella enfocada a los niveles directivos ha sido la más duramente criticada. Como recogen Tannebaum y Yukl (1992) y Wexley y Latham (1991, citados en Llorens Gumbau y otros, 2000) la mayoría de los directivos no poseen una formación directiva a nivel formal, a pesar del reconocimiento de la importancia de la formación de directivos para la efectividad y competitividad organizacional. Llorens Gumbau y otros (2000, p. 121) consideran que existe también cierta tendencia a que el perfil del futuro directivo sea una combinación de alto nivel formativo y una gran experiencia en el sector. Así opinan otros autores, quienes detectan una tendencia creciente hacia la formación en la experiencia (Hooper, 1998). Algunos grupos de discusión sobre la formación de directivos en el sector turístico, recogidos por Llorens Gumbau y otros (2000, p.111), han detectado lo siguiente:  El nivel de formación en dicho sector suele ser bajo y muy heterogéneo.  Uno de los problemas relacionados con la formación de los directivos es la existencia de una creencia generalizada de que un buen nivel formativo no implica necesariamente que una persona posea la preparación suficiente y adecuada para desempeñar su puesto de trabajo de manera eficaz.  El contenido de la formación no se ajusta a las demandas del sector. A este problema se suma la existencia de una escasa o nula detección de necesidades formativas, que implica el desarrollo de planes de formación basados en la oferta y no en la demanda o necesidades de los directivos. En el sector del alojamiento se han observado también desajustes en el área de dirección y de administración (Campos Soria y Sánchez Ollero, 2001, p. 72). Se espera que los primeros se cubran con los Diplomados en Turismo (y ahora también con los graduados y posgraduados). Para los segundos, los autores consideran necesario una 25 A modo de ejemplo, en Consejo de Gobierno celebrado con fecha 31 de marzo de 2009 se aprobó el Programa de Doctorado en Turismo a impartir en la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales, de la Universidad de Sevilla. 584 especialización en administración en el ámbito de la hostelería y el turismo, aunque los títulos anteriores también podrían cubrir este vacío. Trabajos más recientes, como Huete (2007), siguen poniendo de manifiesto un gap considerable entre la enseñanza en turismo que a nivel directivo se realiza desde las instituciones educativas y las necesidades expresadas por la industria. Para ámbitos concretos, el informe elaborado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (2007, p.13) señala que la formación impartida sobre alojamiento y restauración en las diplomaturas en turismo, lo que se extiende ahora al Grado, precisa de una mayor especialización para la dirección de explotación: dirección del establecimiento, dirección de operaciones y procesos, dirección de alimentos y bebidas, dirección de alojamiento, dirección de recursos humanos, etc. La formación de gestores, cuadros directivos y mandos intermedios, encargados de la gestión operativa y de explotación se considera aún deficiente, según este estudio. Como sabemos, la importancia de la formación en la empresa, sobre todo dentro del enfoque hacia la calidad, dota de una mayor relevancia a estos desajustes. En este sentido, Camisón (1996), citado en Küster y Antón (2004, p. 51) considera que desde el área directiva del hotel, este enfoque exigirá conformar un sistema directivo comprometido con el proyecto empresarial y orientado al largo plazo, lo que supondrá destinar tiempo y recursos a la innovación, investigación, educación, reciclaje y desarrollo de nuevas habilidades, reducción de costes, optimización de la satisfacción del consumidor y a la mejora continua del diseño del producto y servicio. Afortunadamente, la situación formativa está mejorando no sólo desde las universidades, centros de formación inicial en los que se está incrementando la oferta en todos los sentidos, sino en las propias empresas. Numerosas cadenas cuentan actualmente con planes de formación continua para los empleados, con el claro objetivo de trabajar por la cultura de la atención al cliente (Gestión de Hoteles, 2008). Algunas de ellas cuentan incluso con escuelas propias de formación (AC College y NH University) 26 . Otra muestra de la integración universidad-empresa es la creación en la Universidad suiza de Glion, de reconocido prestigio, del “aula NH Hoteles”, que permite a los alumnos aprender in situ cómo se gestiona una cadena hotelera. 26 En la NH University se desarrollan numerosos proyectos, entre ellos: programas de formación de desarrollo interno, formación para determinados colectivos, formación para equipos de nueva apertura, formación de formadores, etc.http://corporate-information.nh-hotels.com/esp/informes_anuales/2005/archivos/2005-10.htm 585 Por último, incidir en el innegable papel de los recursos humanos en la competitividad de la empresa hotelera, estando íntimamente ligados con los parámetros de calidad que el consumidor (turista) percibe (Lillo y otros, 2007, p.63). Los recursos humanos constituyen pues la principal ventaja competitiva en el sector turístico ya que “en muy pocas áreas de producción y servicios el componente humano tiene una incidencia más significativa que en el de la hostelería y el turismo debido a la interrelación directa, sin ningún tipo de intermediario con los clientes” (Acosta, 2002). Sin embargo, aún se aprecia una escasa sensibilización en lo que representa los mismos en la mejora de la calidad turística (Talón y otros, 2007, p.12). Un turismo de calidad hace necesario profesionales bien formados (Gestión de Hoteles, 2008). Desde nuestro punto de vista, confiamos en que las reformas de la enseñanza emprendidas desde los distintos niveles educativos propiciarán una mejora en la formación turística en nuestro país y por ende, en la calidad del turismo, siendo necesaria para tal mejora la colaboración de los propios individuos, de las empresas y, por supuesto, de las distintas instituciones (Huete, 2007, p. 90; Lillo y otros, 2007, p. 65). 5. CONCLUSIONES Una de las grandes reivindicaciones de la clase empresarial turística ha estado relacionada siempre con la necesidad de mejorar la formación de los empleados (Gestión de Hoteles, 2008). Hoy en día, como hemos podido comprobar a lo largo del trabajo, las opciones de formación son muchos más amplias y parece que más enfocadas a las necesidades del sector, el sistema está mucho más estructurado y los perfiles profesionales están mucho más definidos. La definición de las titulaciones en base a competencias parece una solución que enfocará, en buena medida, la formación impartida en todos los niveles. Parece que la formación en turismo, asignatura pendiente durante muchos años, empieza a adquirir una cierta consistencia, tanto para los futuros profesionales como para los ya profesionales en activo del sector hotelero, a los que se abre una amplia formación continua, tanto dentro de la empresa como desde las universidades. Como señala el informe presentado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (2007, p.12) el balance que el sector hace de la formación derivada de las todavía vigentes diplomaturas en turismo es en cierto modo positivo, en el sentido en 586 que se han subsanado muchas deficiencias de las que adolecía la enseñanza impartida por las anteriores escuelas de Turismo. Sin embargo, la impresión que se tiene de las mismas es su excesivo carácter teórico y generalista, abordando muchas materias pero sin demasiada profundidad. La madurez adquirida por la enseñanza universitaria, trece años después, permite afrontar esta nueva etapa formativa con personal mucho más cualificado y con un conocimiento mucho más claro de cuales son las necesidades del sector. La investigación también ha resurgido en los últimos años y es de esperar que alcance niveles de excelencia en los próximos, con la impartición en muchas universidades, de cursos de doctorado especializados en materia turística. La nueva estructura de las enseñanzas universitarias por fin confiere a los estudios de turismo la atención que durante tanto tiempo han reclamado, tanto cuantitativa como cualitativamente. Desde el punto de vista del número de créditos, el paso de Diplomatura a Grado es un avance importante que permite incrementar la duración de esta formación. La mayor autonomía de este nuevo sistema en la definición de las titulaciones y de los planes de estudios, atribuye a las universidades la responsabilidad de responder, con sus contenidos, a los requerimientos del sector. No obstante, es de esperar que las mismas respondan con mayor precisión a las necesidades que se desprenden de su entorno más próximo y que realicen un mejor aprovechamiento de los puntos fuertes de cada una de ellas. La especialización, por medio de los grados o incluso de los másteres, otro de los grandes reclamos del sector, parece que encontrarán respuesta en este nuevo sistema. La movilidad de los estudiantes y de los profesionales que favorece el Espacio Europeo de Educación Superior será sin duda un añadido importante en los estudios de turismo, de marcado carácter internacional. Será necesario, no obstante, emplazar una nueva investigación para dentro de algunos cursos académicos en la que de nuevo se analice la situación de la formación turística en nuestro país. Sólo entonces, seremos capaces de conocer si el panorama tan halagüeño que se desprende de estas conclusiones y las expectativas que se tienen depositadas en este nuevo sistema realmente llegaron a tornar la situación de las enseñanzas de turismo en España. 6. BIBLIOGRAFÍA 587 - Acosta, A.J.; Fernández, N. y Mollón, M. (2002): Recursos humanos en empresas de turismo y hostelería, Prentice Hall, Madrid. - Álvarez, I. y González, R. (2003): “La formación Universitaria en turismo, ¿una asignatura pendiente?”, Editur, nº 2247, pp. 16-21. - Andrés Sarasa, J.L. (1998): “Los estudio Superiores de turismo: Una sinfonía desconcertante”, Cuadernos de Turismo, nº 2, pp. 25-40. - ANECA (2004): Título de Grado en Turismo. Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. 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