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La vitivinicultura del Marco del Jerez en la globalización 1980-2004

Soler Montiel, Marta María

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Montaigne, E.; 2000; en Chalmin, Ph„ Les Mailin'* Cyclope 2000, Económica. OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino) ( JlflH Statistics (disponibles en http://www.oiv.int/es/acaiellAM^ Pan-Montojo, J.; 1994; “El vino en la política conw jH Restauración”, Agricultura y Sociedad, n° 72, julio-M|rifF Pargny, F.; 1997; “Quel avenir pour le vin?”, Le MOI I. u"l, | juin. Puxeu Rocamora, J.; 1995; “La viticultura española Imi lii (f XXI”, El Boletín, n° 27. Ministerio de Agriculluin, h Alimentación. Rosell, J. y Viladomiu, L.; 1997; “El Programa de Coni|H'immi| Rentas por reducción de regadíos en Mancha Occidental y S de Montiel”, en Economía agraria, n° 179, págs 331-330,^ abril. Salinas Hernández, A.; 1994; "El sector vitivinícola de CiiMllfl Mancha ante la Reforma de la Organización Común de Mri v| en Monográfico del vino, el Campo, n° 130. Sumpsi, J.Ma y Barceló, L.; 1996; La Ronda Uruguay y el sector itg| alimentario español; Ministerio de Agricultura, PeRffl^ Alimentación. Madrid. Vidal Maté; 2001; La agroalimentación prosigue la concerní Allied Domecq compra Bodegas y Bebidas, Agricultura. 562 IM XI LA VITIVINICULTURA DEL MARCO , L JEREZ EN L A G L O B A L IZ A C IÓ N 1 9 8 0 -2 0 0 4 MARTA SOLER MONTIEL Departamento de Economía Aplicada II Universidad de Sevilla IN TR O DU CC IÓ N Un los países mediterráneos la vitivinicultura es una actividad de |^ga continuidad civilizatoria, por lo que el vino y la vid van unidos a ■portantes aspectos simbólicos y culturales. En este sentido, la vitivi ti!' iillura del Marco del Jerez constituye una seña de identidad andalu- M fundamental, no sólo por la excepcionalidad de sus vinos y bran- u, sino sobre todo porque el sistema económico, social y político en esta actividad se ha sustentando resume una parte importante de la loria andaluza contemporánea. Esta zona, emblemática en jUlulucía, ha vivido desde principios de la década de 1980 una proud.i crisis y reestructuración en el contexto económico de la globalillón agroalimentaria. Por ello, lo acontecido en el Marco del Jerez ^lulituye un caso de estudio paradigmático de cómo operan los pro 'll* de reestructuración agroalimentaria en la globalización, en un Jgcio periférico de la Unión Europea en un sector concreto, la vitilt altura. Este capítulo se centra en el análisis de dicho proceso de i induración y de los cambios económicos y sociales resultantes. Antecedentes históricos de la vitivinicultura del Marco del Jerez t1,11 vitivinicultura del Marco del Jerez produce una amplia gama de i* generosos, brandies y vinagres1 en una zona de algo más de | vinos generosos se caracterizan por el añadido de alcohol vínico, o “encabe- , luis la fermentación. Se aumenta así la graduación alcohólica de los vinos hasta tur non posteriormente envejecidos en barricas para ser bebidos como aperitivos o «Ir |Histre. El brandy de Jerez es una bebida espirituosa de la familia de los aguar- " que se produce por destilación de alcohol vínico y envejecimiento en barricas de mvlnadas en vino de Jerez; el vinagre de Jerez se obtiene de la fermentación acé- ili l vino de Jerez envejecido en barrica. 565 10.000 hectáreas en el suroeste de Andalucía2 3. Los vinos gem'll Marco del Jerez están amparados por las denominaciones de ( “Jerez-Xérès-Sherry” y “Manzanilla-Sanlúcar de Barramcd»" vinagre está amparado por la denominación de origen “Vimt Jerez”. Las tres denominaciones de origen están regidas por un n Consejo Regulador. El brandy de Jerez está amparado por una de: nación específica gestionada por el correspondiente C# Regulador. La regulación de la denominación de origen obliga a las but abastecerse de uva producida en el espacio delimitado a tal cl'otffl como a que éstas se ubiquen en la zona de crianza. Este doble «IT local se traduce en que el funcionamiento interno del Marco dol V viene marcado por las negociaciones intersectoriales entre los dlw colectivos de productores de uva y bodegas, así como las negoflT nes laborales entre las patronales agraria y bodeguera y los simili de trabajadores, mediadas por el Consejo Regulador. El proceso de crianza por el sistema de criaderas y soleras', ni rado por la denominación de origen, data de finales del siglo XVII el contexto de la transición del antiguo régimen al capitall (Maldonado Rosso, 1999). Este sistema garantiza la homogeneld; estabilidad de unos vinos producidos a gran escala, características impulsaron las exportaciones en el siglo XIX; sin embargo, int[ mayores costes de inmovilizado que otros vinos con menor enw| miento, ya que la denominación de origen exige tres años de cri«T además del coste adicional del alcohol vínico añadido. Las posibilidades técnicas de producir en masa vinos homogéü y estables junto con el aumento de la demanda del mercado brilrtn En los términos municipales de Jerez de la Frontera, el Puerto de Sania M: Sanlúcar de Barrameda, Chiclana de la Frontera, Chipiona, Puerto Real, Hull Trebujena, en la provincia de Cádiz, y algunos pagos limítrofes del municipio de IV de la provincia de Sevilla. 3 Las botas se colocan en hileras superpuestas, siendo el vino de mayor veje/ el la hilera más próxima al suelo, denominada solera, y de donde es extraído el vino ser comercializado, embotellado o granel. Las hileras o escalas superiores, denomin' criaderas, contienen vinos de menor edad. El vino que se extrae de la solera piitn comercialización es repuesto por vino de la escala superior y éste a su vez con el vino la superior, así hasta reponer la última escala con vino del año o sobretabla. Previo embotellado para la comercialización, se realiza el cabeceo o mezcla de vinos f garantizar la homogeneidad del producto. 566 ■umlsada por la industrialización, dio paso a la primera etapa de Biunxión de la vitivinicultura jerezana en el siglo XIX. Esta tempra- E orientación a los mercados exteriores fue el motor de un crecimien- E local que estuvo desde un principio marcado por el dominio de los Bun lluiidores-importadores que controlaban el acceso a los mercados. Em Importadores eran propietarios de las marcas mientras las bodegas Eptilrs centraban su negocio en la exportación a granel sin controlar Et i imdiciones de calidad y precio en que los vinos llegaban a los con- Bfltltlores. El reparto del valor añadido se hacía a favor de los impor- Blnics. mientras el negocio de las bodegas locales se centraba en la E|timsión en volumen de las ventas, sacrificándose la calidad de los ■itns para defender los beneficios empresariales, en un contexto de Billa de los precios impuestos por los importadores (Montañés, 2000). I listas características estructurales de la producción -orientación Blrrior, producción en masa de vinos indiferenciados y dependencia E los distribuidoresse mantienen durante la segunda etapa de expan- Inn en el siglo XX, desde la segunda guerra mundial hasta 1980. La Klustrialización fordista y el consiguiente incremento de los ingresos K lu clase trabajadora se tradujeron en una creciente demanda de pro- Kli'los que, como el vino en los países no vitivinícolas, habían estado Emin entonces fuera del alcance de la mayor parte de la población. lista demanda estimuló el desarrollo de la vitivinicultura y a su vez B creciente disponibilidad de vino en masa abarataba su precio y con- Eilmiía a la generalización del consumo4. Entre 1960 y 1980 las expor- Bclones de vino de Jerez se multiplicaron por 3,8 como resultado de la Eiqiiinsión de la demanda en un número reducido de países industriali zóos. En Alemania, las exportaciones jerezanas crecieron una media ; anual del 11,6% en la década de 1960 y del 20% en la década siguien- B y un 24,6% y un 13,5% respectivamente en Holanda. En 1980, cinco Elises: el Reino Unido, Holanda, Alemania, Dinamarca y Estados Unidos concentraban el 96% de las exportaciones. Las ventas de Brandy crecieron de forma aún más acelerada, multiplicándose por 9 Entre 1960 y 1979, pero orientadas sobre todo al mercado nacional en En contexto de fuerte protección de las importaciones. Entre 1961 y 1980, el consumo per cápita de vino pasó de 12,2 a 25,5 litros en Alemania, de 1,8 a 7,2 en el Reino Unido o de 2,3 a 12,8 en Holanda, principales mer- i míos del vino de Jerez (World Drink Trends, 2000). 567 Las nuevas condiciones de los mercados intemacionulc» i impulsaron la modernización de la vitivinicultura jerezana I u cié de viñedo se triplicó entre 1963 y 1980, a la vez que la mi* ción agraria transformaba el viñedo en un cultivo industriali/mlu, ciéndose de forma acelerada las necesidades de mano de n| capacidad productiva de las bodegas creció, aumentando Ini | | cias de vino, el número y la dimensión de las bodegas5 y, en coitC cia, el empleo industrial que a finales de la década de I960 m< r ba en unos 7.200 ocupados de los cuales el 80% eran trabajados (García de Quevedo, 1970). La vitivinicultura jerezana se modernizó y expandió para icnlH a las necesidades de acumulación de los mercados intemaciolUM vino, sin embargo, el papel histórico de subordinación y dcpt'iit! local se mantuvo. El 92% de las exportaciones que se rea lí/and 1970 eran a granel y sin marca y, aunque los embotellados empf a crecer a partir de ese año6, el acceso a los mercados continuó i nado por los importadores extranjeros que fueron transformóndflB empresas multinacionales de bebidas alcohólicas como resultado f intenso proceso de fusiones y adquisiciones. El poder de mcrcaBj las nuevas multinacionales como Seagram, Allied Lyons o Cf Metropolitan estimuló el crecimiento de las exportaciones, cenlrÇ se de nuevo el negocio de las principales bodegas en el volumen que en la calidad y la creación de marcas. Este crecimiento fue u« zado por las importantes medidas de apoyo público del franqullí la exportación (García de Quevedo, 1970; Soler Montiel, 2004), 2. Crisis local en la globalización vitivinícola Los cambios en los mercados internacionales del vino impuUHB partir de principios de la década de 1980 la reestructuración local la vitivinicultura jerezana. Entre 1980 y 2003 las ventas totales din 5En 1950 existían 99 bodegas inscritas en el Consejo Regulador, de las tenían existencias por encima de los 10.000 hectolitros. En 1967 las bodegas asci'iiilM a 144, de las cuales 21 con existencias superiores a los 10.000 hectolitros (Daiiniilllml 1993). 6En 1980, las exportaciones a granel representaban todavía el 60%, y una pinta importante de las exportaciones de vinos embotellados se comercializaba con las muía cas de los distribuidores extranjeros. 568 un 55%, siendo la caída más acentuada en las exportacmne | U-e en las venias «n e l.•£*££*£?$£ ■(arcados exteriores los que tmpulsan la crisis y reestruc L » • * . * ■ * • * Z Z & ï Z i ï ■(Miduil de vino disminuye ( , sobre todo en Europa. En la K inm tonal de vino se estanca (- , ’ . z+q 16%), pero el rtasamedia anual de, 3.6% de B J m* las expoliaciones mundMes Im' ¿ K m r os vino-pero és,e * orien' K r i en la decada de 198 y dg media anuai en los misloltuula las ventas caían un 2 o y ’ á -t de vin0 en el «MH-riodos. Al mismo tiempoel con « Pe J 50% en K ,n , Unido se doblo entre 1980 y W aum , Reino B landa. En 2003 .¿ L íe n le al 64% H lH 'K concentraban el 8 concentraban el [ No existe, pues, una crisis de El Africados del Jerez, sin° ^* 99 9 el 15% del vino consumido era lianceses, italianos o españoles (Rachman, 1999). Nuevos espacios vitivinícolas en la globalizacion 569 mercados saturados y crecientemente fragmentados, lisia imili ción va unida a una nueva división internacional del trahii|o m>II te construida desde nuevos espacios vitivinícolas. En la década de 1990, la producción de vino crece tic loitttd rada en nuevos espacios vitivinícolas como Australia (con Ulfl crecimiento anual media del 9,7%), Chile (8,9%), Sudáítii a (4. Estados Unidos (4,8%), según datos de la FAO. Sin embargo, flj miento de las exportaciones fue aún más intenso, con tasan d#| anual en Chile, 26% en Sudáfrica, 13% en Estados Unidos o rl Australia. En 1980 las exportaciones de vino en unidades físicun df Australia, Estados Unidos y Sudáfrica representaban el 1,4% i|*>| mundial mientras que en 2000 representaban el 19%. En |f l monetarios, las exportaciones de estos países han pasado de rtfll tar el 1,6% en 1980 al 18% en 2000. Se produce además un q| cambio en la orientación exportadora: Chile pasa de exportai d de la producción en la década de 1980 a exportar el 46,3% en ll da siguiente, Nueva Zelanda pasa del 3 al 25,6%, Australia, del 4 13,4% o Sudáfrica del 1,4 al 10%. Se pone así de manifiesto áf fuerte crecimiento de la producción en estos países está en liuu Int mercado internacional y que son estos países los que han impuUl nuevo auge del mercado internacional del vino. En Estados Unidos a finales de la década de 1990, el 45% d#|l se vendía en supermercados frente al 25% en 1987, y en Holaml» V Reino Unido dicho porcentaje ascendía al 60% del mercado del ■ (Rachman, 1999). Según la estimación realizada para el m#ff internacional por Wittwer et alt. (2001), actualmente, el valor lift' do de una botella de coste medio se divide en un 10% para el agril tor, un 30% para la bodega, un 37% para mayoristas y minoristas y 23% de impuestos. Esta distribución muestra el creciente dominlff la distribución comercial y la subordinación agraria en el sistenm 1 vinícola. En el nuevo contexto de mercados crecientemente saturados, |‘ principales distribuidores de bebidas alcohólicas comienzan a exigí sus proveedores nuevas condiciones para el acceso al mercado. Hum) proveedores más baratos que puedan garantizar además un abasl*¡ miento en masa flexible y homogéneo, pero también requieren nucvflfl tipos de vinos adaptados al consumo en masa de nuevos segmento» (I población. El modelo de vitivinicultura europeo no podía responder § las nuevas exigencias del mercado por sus características estructural® 570 Lilucción v regulación, sobre todo las denominaciones de origen. l l t a r T l a ^¡vinicultura de otros espacios con menor trad,con t , .«sender con mayor facilidad a estas nuevas cond,cones Ewlcncia internacionales. B | vinos de calidad europeos amparados por denominaciones de ! " n íre z Ooorto o Burdeos ya estaban presentes en las ■ Aid ñor ejemplo, la obligación de compra de la uva en la zona de E S s k S S s . Fn contraposición, los nuevos espacios vitivinícolas no esta mmëÊm rson, 2001a). msm571 nuevos espacios, el sistema de cultivo imperante es el de una "vitiy cultura sin manos” muy intensiva en capital con una mecani/aclilM1 total de las tareas, la automatización del riego, el control de plugflti pesticidas mediante la aplicación de las nuevas tecnologías de la ||¿* mación, así como la utilización de agroquímicos sofisticado* Australia, por ejemplo, la intensidad de capital en viticultura M 50% superior a otros cultivos agrícolas (Anderson, 2001b). Otra diferencia es que las denominaciones de origen europea! !|f tan las variedades autorizadas para ser cultivadas y usadas en In | ducción de los vinos locales, mientras que los nuevos espacios no £ encontrado ningún impedimento para pasar de la producción de v ||f l locales, en muchos casos generosos, a la producción de vinos tinni|ifl los elaborados con varietales no autóctonos. La carencia de uno u n|| gen de marca regional equivalente a las denominaciones de origen I sido parcialmente suplantada en estos espacios por el nombre do principales varietales de la vitivinicultura europea, sobre todo la h* 9 cesa. En vez de producir y vender el equivalente a un Burdeos se vonfl un Cabernet Souvignon que se asocia al “glamour” y calidad de Iflj vinos franceses evitando la dificultad de crear una nueva marca. Tampoco se puede ignorar la importancia de los elementos les, especialmente en las zonas con denominación de origen, ya qutH vitivinicultura europea es el resultado de un largo proceso históri^| donde las luchas sociales han tenido un importante papel. Por ejempfl la obligación de compra territorializada de la materia prima no »ó¡2 corresponde a la necesidad de definición de la calidad, sino también® unas condiciones sociales del reparto del valor añadido entre vitiviti!» cultores y bodegueros. Se trata de prácticas que recogen tanto un com senso social como económico, incorporadas a la cultura vitivinícola d J cada zona, cuya modificación encuentra una gran resistencia sociuli Máxime cuando estas “restricciones”7 en el cultivo de la vid se han tro* ducido a su vez en una mayor generación de empleo, en el mantenl» miento de un mayor número de explotaciones familiares y en un cicr» ta garantía en la renta agraria gracias al contrato social entre agricullu Son restricciones desde la lógica empresarial del “máximo beneficio” en el nuevo ■ entorno de competencia internacional, pero desde la óptica de los agentes locales cons- 1 tituyen elementos esenciales de su cultura e identidad, además de logros históricos que I garantizan la continuidad de su puesto de trabajo y su modo de vida. ■ y bodegueros. Por tanto, la modificación de esta regulación y el Cu opto de calidad a él asociado encuentra una fuerte oposición en las ■NiiiN vitivinícolas europeas, ya que implican importantes costes socia- L económicos y culturales para una parte de los productores. I No solo la viticultura, también la producción de vino en Europa, y Mu o lodo en las denominaciones de origen, está regulada con criterios B t ul idad que responden a su tradición histórica. Se fija la graduación Eynliúlica que cada tipo de vino debe tener, existen exigencias de ■vrjccimiento mínimo para la producción de los vinos y se requiere C r dicho envejecimiento se realice en barrica de madera, lo que supo- I un encarecimiento adicional de la producción que conlleva la inmoilll/ución del capital en detrimento de la rentabilidad. En los nuevos ■|tiu ios vitivinícolas, la elaboración de vino puede realizarse en masa M glandes recipientes de acero inoxidable a los que se les pueden aña- | l virutas de madera que aportan sabor al vino sin el coste del envejet límenlo en barricas. La graduación alcohólica y las demás caracterís- Egit* de sabor, color y aroma del vino pueden ser más libremente adap- CiIiih al tipo de producto que se desea obtener aplicando las nuevas tec- Eilngías en la producción del vino, así como distintos aditivos*. I I mayor control de la producción de vino implica que cada vez ghAs la calidad del vino dependa de la aplicación de tecnología y en Ernor medida de las condiciones climáticas y del entorno físico. Estas Muevas tecnologías han sido desarrolladas en mayor medida por los Parvos espacios productores siguiendo una filosofía productiva menos Kltu alada al entorno físico y menos regulada. La vinculación al medio Máten y los límites al uso de ciertos aditivos y prácticas enológicas en Muiopa redunda en una mayor heterogeneidad de los vinos según los Mon y los productores. En cambio en los nuevos espacios se ha des- L m mi lado una nueva enología que además del mayor control sobre las •Hiíicterísticas del vino implica economías de escala y bajos costes de producción, resultando más rentable. I * Ello no implica que en los nuevos espacios vitivinícolas se produzcan exclusivalinitc vinos mediante estas técnicas, sino que existe una mayor flexibilidad para diver- IIIH ur la producción adaptándola a distintos segmentos de la demanda. Se trata de diteimics conceptos de calidad vinculados a procesos productivos y organizaciones socioeí dinámicas diferentes. 573 La mayor heterogeneidad de los vinos europeos conllevii um« eultad añadida desde el punto de vista del marketing, ya que el « midor debe tener un cierto conocimiento especializado sobre un... cosechas, denominaciones de origen y tipos de vinos. Esto dilleiA acercamiento del consumidor no iniciado. Por el contrario, los m 2 espacios han centrado el marketing en tres aspectos, el país cuiillll rencia espacial genérica, el varietal y la marca. Frente a la careiufl una marca regional similar a las denominaciones de origen, los mM espacios han desarrollado campañas publicitarias, apoyadas con A ciacion publica, centradas en la imagen de marca genérica d olí como vino de “Australia” o de “Chile”. Los califomianos fucn J primeros que pusieron la variedad de la uva en la etiqueta y csln tica se ha extendido a los demás nuevos espacios, de forma que v \Æ f™ w°tr ? cm0 Producto un “Chardonnay australiano" ¡ 1 erlot chileno o Sauvignon neozelandés” (Rachman, 1999), Estas diferencias en los modelos productivos y en las estruiculmfl marketing y comercialización van unidas a estructuras empresa. J muy distintas. La estricta regulación y el mantenimiento de un p . 3 so de elaboración mas artesanal explican la fuerte fragmentación do! industria vitivinícola europea donde perviven una gran cantidad I bodegas fam.l.ares y cooperativas’ con un fuerte arraigo territorial M los nuevos espacios vitivinícolas, la característica dominante es In < ■ centracion empresarial que está directamente relacionada con la inaJfl intensidad en capital, la producción en masa automatizada y flrslk l para atender la demanda de grandes empresas de distribución com3 cal y fuertes inversiones en I+D y en promoción y marketing de „ , 3 cas en mercados exteriores. De nuevo lo ilustra el caso de A n s lS donde los tres mayores productores controlan el 50% de la vemllitt] másdel 709^ deT'™ Vendldas y el valor de las ventas nacionales. 9 mas del 70% de las exportaciones, las nueve empresas de mayo, J noelevan estos porcentajes al 75% y 95% respectivamente ( A n d c r S Estas diferencias entre la vitivinicultura de las denominaciones ,|a | origen europeas y la vitivinicultura de los nuevos espacios mucstn^H 9 r . ,S<Ígdn los datos de Rabobank citado en Anderson et alt. (2001) la cuota de s í î £ P, r “ ,,v“ * e"Fn" * ' 52%- " w ™ “ ¿ 7 3 «... en la globalización, la capacidad de adaptación flexible a los |Wl»ltis en la demanda constituye el eje central de las estrategias (jMcsiiriales para recuperar la competitividad. En unos mercados mulos se impone una vitivinicultura que “piensa al revés” diseñan- 111 tipo de vino y decidiendo la variedad de uva y el sistema de cul- i|i h partir de la demanda, fluyendo tanto la información como las ¡Uniones desde la distribución hacia la producción. Esta nueva vitivi- i uliiii.i choca frontalmente con la organización de las denominacio- • ilr origen generando una nueva competencia entre espacios vitivi- 11 dus que enfrenta no sólo dos modelos productivos, sino dos mode- I de organización socioeconómica con importantes implicaciones illiuules, ecológicas y territoriales, además de sociales y económicas. | ,u» estrategias de las empresas multinacionales de bebidas alcolllcui I ii crisis jerezana se inserta en un nuevo contexto de fuerte aumenilc ln competencia mundial, que no se limita sólo al mercado del Ro, sino que también afecta a las demás bebidas alcohólicas10. Los Milus en las pautas de consumo, la distribución comercial y la pro- ....... i de bebidas alcohólicas han transformado radicalmente las RUllciones de competencia de los mercados vitivinícolas, forzando la lüliiicluración local en los territorios vitivinícolas para adaptarse a K huevas pautas de producción y acumulación. ’ | .ti reestructuración vitivinícola no es un proceso anónimo, sino ■ est ¡i siendo construida activamente por las estrategias de las prin- ■Ics empresas multinacionales de bebidas alcohólicas. Las cuatro ■Hires empresas del sector de bebidas en el año 2000 eran Diageo, Imiium (hoy desaparecida), Pemod Ricard y Allied Domecq (adquiln por Pemod Ricard en 2005), todas ellas han tenido o tienen una ■tonda directa en el Marco del Jerez. I I comercio internacional de bebidas alcohólicas se multiplicó por cuatro entre RI v 199(5 centrado sobre todo en la cerveza y los espirituosos que han desplazado Importancia al vino. Si en 1961 el vino representaba el 73% del volumen de alcohol ,im o uilizado en 1996 representaba el 39% en volumen y el 43% en términos mone- i|n» l a cerveza, sin embargo, pasa de representar el 18% al 43% en volumen, aun- » t\ 18% en unidades monetarias, mientras que los espirituosos pasan de representar M'8 del volumen de alcohol al 18%. llegando en unidades monetarias al 39% (Spahni, «o. En la década de 1980, las estrategias de las principales an multinacionales de bebidas alcohólicas, sobre todo las de csplri^ se basaron en el crecimiento empresarial mediante diversiIïch0| sus actividades, en respuesta a la inestabilidad e incertidumhr» mercados internacionales. Comenzaron así a ampliar sus invendu sector vitivinícola, aunque tradicionalmente la presencia de oiim multinacionales en la industria del vino ha sido minoritaria, yn uyÉ producción cuasi-agraria con fuerte dependencia climatológlcül producción artesanal y heterogénea se traducía en una menor i*"" lidad. Probablemente por esta causa las compras de bodegas por pwlfl las multinacionales de las bebidas alcohólicas se orientaron piPF temente a los denominados nuevos espacios productivos, A nutrí? California12, Argentina” o Chile14. Asimismo, a la vez que eslío. gf ciones de partida atraen inversiones multinacionales, las estralcul estas empresas constituyen un elemento activo central y prolngir en la construcción de la nueva vitivinicultura impulsando la expif del modelo. A ello se ha unido el que en los nuevos espacios ( | r so crecimiento ha creado grandes empresas que han comen/.f internacionalizarse1- reforzando la concentración empresarial n* industria del vino. Foster s y su filial Mildara Blass, ahora fusionada con la californiana Herir Pernod Ricard con Orlando Wyhdham o Allied Domecq con Montana. 12 Allied Domecq con distintas bodegas como Atlas Peak o Callaway, DiauoO Heublein, Foster's con Belinger, Seagram o LVHM. Sobre todo en el estado de Mendoza donde están instalándose las principales ir tinacionales de las bebidas como Allied Domecq con la compra de Bodegas H Bodegas Graffignta y Sainte-Sylvie o Seagram con su participación en bodegas Valar Bianchi y su compra de las bodegas San Telmo o Pernod Ricard con la comprit Bodegas Etchart, L.VMH con sus vinos Terraza a través de su filial Chandon lisíale» Pernod Ricard y su lanzamiento de Terra Andina, Foster's tras la compr* Bennger propietaria de Viña Taracapá o Seagram con su acuerdo de distribución con Chilena Concha y Toro. 13 Southcorp, BRL Hardy o Mildara Blass en Australia, Concha y Toro en Chill KWV en Sudáfrica. 576 &Drulc finales de la década de 1990 se acelera el proceso de con- Lpnaón empresarial a medida que la competencia en el mercado se Kjiimli/a y las empresas buscan reforzar su poder en el mercado. Ello ■ liiiiluce en una acelerada carrera de adquisiciones, como es el caso I A||,cd Lyons16, Pemod Ricard17 o Grand Metropolitan18, pero tam- E n ni la creación de joint ventures y alianzas estratégicas, como ilus- K Seagram19 o Pemod Ricard20. I I .i liquidez necesaria para este crecimiento se obtuvo de la venta de B )viih no estratégicos y forzó a las empresas a especializarse en un Allied Lyons compra en 1987 Hiran Walker e incorpora a su cartera marcas como Bllilliic's. Canadian Club, Courvoisier y Kahlúa y una amplia red de comercialización R»lHilos Unidos. En 1989 compra la división de espirituosos de la británica Whitbread Enmmiido las marcas Beefeater. Long John y Laphroaig. En 1994 adquiere el grupo Cliil Pedro Domecq, empresa líder de espirituosos en España y México cambiando M En 1980 Pemod Ricard compra la empresa de vinos estadounidense Austin Wml», vía de entrada en el mercado norteamericano. En 1985 compra Ramazzotti en K r IGM en Alemania, en 1988 adquiere Irish Distillers y en 1989 Orlando Eii.IIi.iiii, el segundo productor de vino en Australia. En 1990 adquiere nueve empre- E distintos países de Europa y del sudeste asiático. En 1997 compra la empresa de E .... española Larios y la checa Becherovka (www.pernod-ricard.fr). " Grand Metropolitan, a través de su filial de vinos y espirituosos International Ellllris & Vinters (IDV), compra en 1987 la empresa norteamericana Heublein que E t ó rl vodka Smirnoff y el tequila José Cuervo, así como una presencia significativa E | mercado de vinos de Estados Unidos. A finales de 1988 IDV era propietaria de 15 Eft*» de vinos y espirituosos y tenía filiales en 32 países (Unwin, 1991). I " Seagram, hasta su venta, tenía alianzas estratégicas con la empresa sueca Vin & ktilk productora del vodka Absolut para su distribución exclusiva en Estados Unidos y E llen , con la empresa australiana Carlton & United Breweries para el mercado austra- E „ y con Kirin para el mercado japonés. La entrada de Seagram en el sudeste asiático E fali/Ó mediante joint ventures, en 1980 en Corea, en 1981 en Tailandia y en 1988 en §1|MM. I * Pemod Ricard tiene desde 1992 un acuerdo con el gobierno cubano para la dis- ItllHK'ión del ron Havana Club. Antes de adquirir la bodega, Pemod Ricard comerciali- WM desde 1992 los vinos argentinos Etchart. 577 menor número de sectores. Este fue el caso de Allied Lynn** centro en las bebidas, o de Seagram que abandonó el scc|*g acuerdo de fusión en 2000 de su negocio de telecomunica, I<m«| francesa Vivendi. Ya en 1998 la creación de Diageo, resultS fusion de Guinness y Grand Metropolitan, había generado uní competencia que creció cuando Diageo anunció su intención «i» Días K S £ ) bebÍd“ S“ 8ram‘! j“n'° “ Pen,0d .. ........ Este crecimiento empresarial otorga un mayor poder de mew un mayor numero de países. Estas estrategias también persiuWi» objetivo complementario obtener una cartera amplia y diva sí IH marcas internacionales. Frente a otros sectores donde las vcnla|>¡ petitivas se construyen en tomo a la innovación tecnológica, en ifl tor de las bebidas alcohólicas la gestión de las marcas y la disiillcomercial son las principales fuentes de la ventaja competmwi empresa (Lopes, 1999). ^ Pese a poseer una amplia cartera de bebidas y marcas, la cslr * úe estas multinacionales se centra en un número reducido de nr Por ejemplo, Allied Domecq identifica cuatro marcas globule»*0 aportaron en el año 2000 el 26% de la facturación del grupo, « absorbieron el 52% del gasto en publicidad y marketing. La cofl cion neta a los beneficios del conjunto de las marcas de bebida* holicas del grupo creció en el segundo semestre de 2000 un 9% n tras que el crecimiento en las cuatro marcas principales fue del Utro ejemplo es Diageo, en el que ocho marcas24 aportaron al gru En 1986 Allied Lyons realiza una reestructuración organizativa y crea su d 1J ranneo y en el 2001 su participación en la empresa de refrescos británica Britvic Como resultado de ello, Diageo vendió a General Mills su división de aim l S s 3 " ‘ “ " -*» ■ '* »« * - « "■« 23 ^ El whisky Ballantine's, la ginebra Beefeater, el licor Kahlúa y el tequila Sou El whisky Johnie Walker, la cerveza Guinness, el vodka Smirnoff, el whisky i el licor Baileys, el tequila Cuervo, la ginebra Tanqueray y el licor Malibú. 578 ■fltti 2000 el 55% de la facturación en el negocio de las bebidas pero miraron el 70% del gasto en marketing y publicidad25. Resulta , E P«, evidente que la rentabilidad de las marcas globales es construida fttrma activa por la estrategia de la empresa que concentra en ellas Inversión promocional. I | ti fuerte competencia global y el elevado volumen de inversión ■Miel ida para desarrollar una marca, unido al elevado número de mar- K lin ales en manos de una misma empresa, han llevado en los últi- « • liños a la venta, eliminación o marginación de las marcas menos ■Nubles con el consiguiente impacto en los sistemas productivos loca- M lisia estrategia de racionalización de las marcas está relacionada ■ni lu eficiencia de costes, ya que mantener marcas locales implica Htyurcs costes de producción, almacenaje y marketing que no se com- ■ i r .ni con grandes volúmenes de ventas (ibid.). ■ |.u reestructuración del sector bodeguero * II profundo cambio en las condiciones de competencia en los mer- ■ I uk internacionales del vino y el paso a un nuevo modelo de vitivi- Hp iiltura flexible y desregulada impulsó la crisis de las ventas en el Hirco del Jerez. Entre 1980 y 2003, las ventas de vino de Jerez se Hlii|cron un 55% mientras que las ventas de brandy se redujeron en la Htiiia proporción entre 1985 y 2003. Como resultado de la caída de ■ ventas, se redujo el número de bodegas. Entre 1980 y 2003, las ■legas exportadoras disminuyeron un 30%, de 91 a 64 en número, ■m iras que las bodegas de almacenados se reducían un 74% (de 69 a H liodegas) y las de producción un 70% (de 59 a 18 bodegas). Las ■degas que han sobrevivido han ido reduciendo sus existencias, Hlucción que se cifra en un 43% en el caso del vino entre 1990 y «mi. I ,a reducción en el número de bodegas ha ido acompañada de un ■cremento en la concentración empresarial. No se disponen de datos wl Consejo Regulador para fechas anteriores, pero los datos de I luí maillac ( 1993) nos pueden servir como referente (cuadro 1 ). Según ©urrtíaillac (1993), a finales de la década de 1980, las tres mayores Datos de los Informes Anuales del grupo (www.allieddomecqplc.com). como B arbidilJo^L uT s*C abS 'í G** b(k,c>¡*' U Latinoamérica que siguen el ™ h ?"!? vltivin»colas , n 3 guiada y flexible. g " d m°ddo de '« nueva vitivinic u ll« | gas jerezanas están rea^IzanXï n ^ qUC laS pri,u <H ■ Producción de vinos jóvenes a, m", T ° del Jerez * c « /3 siguiendo el modelo de la nupv denominación dga « e s coste * c a r a c S í l í f Productivo. Barbadillo fue la bodega nT rentabilidad y m e n 2 1 Marco del Jerez hacia los vinos iót» P " f a en la <Jiversific«c|9 ‘Vmoí h" I 6 °ngen y amParados bab b T ° S ^ margen de > 9 nos de la Tierra de Cádiz” rv h J u 3 denominación i’n tofl San Diego” es uno de los vinos m ^ SU VÍno b,a^ « «( ', 9 “ el <)ue las ¡aversiones de B ° S 1 ¡o'e"» 1 u “ Espa“a’ . ...... - i se han destinado a “Vinos de la Tbrrí° Marco en los 'íHmiilJ mmacion de origen. Así, por ejemnlo t "0 ® ,0S product°s de la J euros para la elaboración de i2 V r de 3.6 mili,3 incluye la plantación de 30 h l Z J ,enra de Cádiz. Esta Ulvl para la elaboración de ¡Talos. * * * y la ¡ a f r i S i" » » 2” iS * , 1' í g * * Rte" " J . 1 * 5 " ' “ « ■ * I* « — Ï Ï S S s j ) “ ■ “ “ ¡le BMeg„ CoJ I ’a ' J 590 HliItMi en Cádiz, pero fuera del Marco, González Byass ha ini- M proyecto para producir vinos tintos en Arcos de la Frontera, |tyl,lo 20 hectáreas de viñedo y donde proyecta construir una I I it I I Puerto de Santa María, Osborne está plantando varieda- Uvu blanca y planea construir una bodega para la elaboración de lie la Tierra” con una inversión inicial de 2 millones de euros Rui. 2001). Memrntegias de las principales empresas bodegueras jerezanas Din como la reestructuración local es el resultado de la búsqueda H|trraeión de la rentabilidad perdida adaptándose al nuevo mode- MHiipetencia imperante en los mercados vitivinícolas intemacio- I us bodegas locales adaptan sus estrategias empresariales al Wn de las principales multinacionales de bebidas alcohólicas, lo i» impulsado inicialmente por la vinculación directa con el capi- Mlllnacional, aunque estas estrategias se terminan generalizando ■ Mineo con independencia de la propiedad. La nueva dinámica de plllvinicultura jerezana está siendo construida activamente por las ^■Irtm is empresariales de las bodegas locales que se orientan cre- Hjumi'iite a los mercados globales y debilitan sus vínculos producti- ■ i mi el Marco del Jerez que cada vez más es un espacio de embo- ■i l i i s y gestión logística de la distribución de bebidas. RI V lil “efecto Eguizábal” o el papel estratégico de la especulación MH obiliaria ■ I .a caída de las ventas y la consiguiente reducción de existencias se ■llnjo en un fuerte exceso de capacidad productiva, lo que facilitó la pnmilación inmobiliaria. La expansión urbanística de la década de IlÍKII hizo que los terrenos donde se ubicaban las bodegas más antiguas Jpmn alcanzando elevados precios de mercado. A medida que esos l ii i H nos se han ido recalificando como suelo urbano para usos no Bhlusiriales, las empresas propietarias han ido vendiendo las bodegas Mintiendo por ello importantes ingresos que han contribuido a finan- ■tar las estrategias de reestructuración y expansión de las bodegas jere- [ Minis. Ll ejemplo paradigmático de la especulación inmobiliaria ha sido |m estrategia de Marcos Eguizábal, empresario riojano que llegó al Marco del Jerez durante el proceso de privatización de Rumasa. Marcos Eguizábal compró importantes existencias de vinos y brandies, la mayor parte en bodegas ubicadas en el casco histórico, además de 591 las empresas Diez Mérito y Bodegas Internacionales. Esta il|| terminó vendiendo por 3.500 millones de pesetas al Grupo cuando había pagado por ambas empresas 300 millones de lít anos antes. ' i ? ta estrategia especulativa, que localmente se conoce comí Eguizabal ha ido extendiéndose entre las principales bodtf qjemplo, parte de los terrenos de los jardines de la antigua h r Wdliams & Humbert, actualmente integrada en el Grupo Medí» ron vendidos para construir bloques de viviendas. Asimismo Domecq que a finales de la década de 1990 vendió diversas ¡nul» nes bodegueras que supusieron unos ingresos en tomo a 1 400 nes de pesetas (Anuano Alimarket, 1999). La reciente compra de por parte de Gonzalez Byass también tenía un fuerte atractivo I» ha™ En agosto de 2003 desde el Ayuntamiento de Jerez se pí» marcha un convenio urbanístico con la bodega González ByaS cual se podría construir una zona residencial de alto poder adqui 2003) CnOS d ° nd e Se ublca la bodega Croft (Diario de Jerez, | El cambio en los usos de las instalaciones bodegueras ha sido ral izado y numerosas bodegas han sido transformadas en vivicn han pasado a ubicar supermercados de cadenas multinacionales o v dades tercianas vanadas como bingos o bares. A ello se une lM H™15 C1! qUC aS actlvidades turísticas y de restauración as bodegas que ademas de organizar visitas, alquilan parte de sugf dehdi?rS 3i Celebración de rentos sociales consolidando debilitamiento de las actividades productivas. 5.2 Empleo y relaciones laborales en las bodegas ■ red.UCCIÓn de,las ventas y la consiguiente reducción de la cu dad productiva, asi como el cierre de numerosas bodegas familia j , !a creciente mecanización y automatización del trabajo, se fc traducido en una drástica reducción en la mano de obra empleada cu sector bodeguero jerezano. cmpieaua cu 5.2.1. La reducción del empleo en las bodegas Según las estimaciones del sector (cuadro 4), el empleo fijo en III odegas jerezanas se ha reducido entre 1980 y 2000 un 66% pasando de casi 4.500 a unos 1.500 empleos. Las estimaciones de Fergus,.» 592 L»n, (1996) situaban el empleo en 5.150 personas, siendo emplede bodegas afiliadas a Fedejerez 5.090 personas en 1981. A par t i cslos datos, la reducción del empleo ascendería al 70%. Si parde la estimación del empleo fijo en bodegas de García de {vedo (1970) para el año 1968 que se elevaba 5.740 empleos, C , es la reducción del empleo habría sido del 73%. Según las esti- ^ lunes de Fedejerez, entre 1980 y 2000, la facturación de las bodeí o precios corrientes, creció un 13,6% lo que implica una reduc- ( t en términos reales. Por tanto, la destrucción de empleo ha ido filh, i, la reducción del volumen de negocio vinculado a los produck vitivinícolas jerezanos. Cuadro 4 Empleo y facturación en las bodegas 1980-2000 r Año Empleos fijos Crecimiento empleo % Facturación (mili. Pts.) Crecimiento facturación % " 1980 1985 4.430 3.765 -15,0 96.800 93.000 -3,9 1990 3.215 -14,6 90.000 -3,2 1995 2.100 -34,7 105.000 16,7 2000 1.500 -28,6 110.000 4,8 puente: estimaciones del sector (Fedejerez) Si partimos de los datos de los censos de elecciones sindicales, en |990 el empleo fijo en el sector se estimaba en 3.148 personas, que se hu reducido a poco más de 1.300 personas en las últimas elecciones celebradas entre 2000 y 2002 (cuadro 5). Ello indica una reduccionde „lgo más del 58% del empleo en bodegas en la decada de 1990. Comparando los datos de las elecciones sindicales de 1990 y ks _esti- Uiuciones de Fedejerez, la reducción del empleo fijo en la de£ada e 1980 en las bodegas jerezanas se estimaría entre el 30% y e c- Unto, aunque la reducción del empleo en la primera etapa de la crisis lue importante, ésta se ha concentrado en la última decada, sobre to o a partir del Plan de Reconversión de 1991. 593 Cuadro 5 Empleo fijo en las principales bodegas 2000-02 Empresa González Byass (+Croft) Allied Domecq Williams & Humbert Bodegas Osbome Luis Caballero+E. Lustau Garvey Sandeman B. Barbadillo J. Estévez Sánchez Romate Empleos fijos % Total diez 265 222 128 126 82 76 63 50 45 46 19,9 16,6 9.6 9.4 6,1 5.7 4.7 3.7 3.4 3.4 Total Marco 1.103 82,6 1-335 loo,o Fuente: Censo elecciones sindicales (CC.OO.) tran casi el 28% del empleo. ’ ° tras SeiS bodeéas come S.2.2 Regulaciones de empleo y cambio en t o region es labórale tegias emp«Sari“ ™e ¿ T n í ñ f " !chj ™ vinculado a laa car fe anterior Pnnc.pales bodegas analizadas en el epígn década en I « “ - t ; * del empleo. Enre i T a m S â S , H T ” e,pedien« * «B-tac* sa. los trabajadores convocaron una b n S E S S K S É X 594 prolongó durante dos meses y medio y que fue secundada por el 90% lie los trabajadores. Este conflicto se amplió al unirse una huelga de viticultores y producirse el despido de toda la plantilla de Bodegas 301 de Carlos y Javier de Terry (El País 3/9/1982). La fuerte tensión uncial forzó finalmente un acuerdo entre la empresa y los trabajadores que aceptaron la reducción del empleo mediante jubilaciones antici padas, suspensiones de contratos y extinción de contratos de trabajo por invalidez iniciándose una dinámica de ajuste que duraría más de «los décadas. La reducción de empleo en Pedro Domecq estuvo acompañada de reducciones salariales y de otros derechos sociales adquiridos por los trabajadores durante el periodo de expansión. Pedro Domecq continuó H ajuste presentando un nuevo expediente de regulación de empleo en 1987. En 1997, tras la compra de Allied Lyons de Domecq, se unifican lus plantillas de Pedro Domecq y John Harvey, ésta última filial de Allied Lyons, presenta un nuevo expediente de regulación de empleo, lin las últimas elecciones sindicales, el empleo en el Grupo Domecq rra de 222 trabajadores fijos. El conflicto laboral en Pedro Domecq a principios de la década de 1980 inició una etapa de ajuste generalizado en las bodegas jerezanas. Durante la década de 1980, fueron las empresas de Rumasa, que en el momento de la expropiación empleaban en tomo a 1.500 trabajadores (El País 6/3/1983), las que en mayor medida protagonizaron la reduc ción del empleo pese al compromiso del gobierno de garantizar el empleo tras la privatización. El ajuste se produjo en algunos casos por medio de indemnizaciones atractivas para los trabajadores (Eguizabal y Garvey) y en otros incluso incumpliendo compromisos formales de mantenimiento de plantilla (Williams & Humbert). En la década de 1990, el ajuste laboral se generaliza en el Marco del Jerez sobre todo tras la huelga de dos meses durante la vendimia de 1991 centrada en la negociación del Convenio Colectivo y los derechos del Montepío de San Ginés de la Jara. Así, por ejemplo, González llyass en 1992 empleaba a 428 trabajadores fijos en el momento en que micia el ajuste para pasar a una plantilla de 181 personas en 2002, lo que implica una reducción del 58%. La drástica reducción de empleo en las bodegas jerezanas en las dos últimas décadas ha sido simultánea al proceso de transformación tie las principales bodegas en grupos nacionales y multinacionales de bebidas. Las estrategias de crecimiento interno y diversificación, así como de promoción de marcas, exigían crecientes recursos financieros 595 empleo en1aTbSegaTh?s°repenCÍa internaci°«al. La capacidad productiva instalada v h^’i Consecuencia de la ,rdí d ¡ v e i £ ^ doras de empleo en la gaS^sarsssss adquiridos con los tráh, ! bodeSas tratan de eludir loe y '* de la Vid creando m bi Ja<Jores y Pasmados en e lfo U,n,jM « “ "d más de estas L « ¿ E f t r c * - ° jardin"* 0010 'se«u" da ^ subcontratación de seryg 'rando unTS r 1'3 6 ÍnstaJac¡°neíen g e n m f ^ ' ^ anteni""‘'Mlfl mmmm bució ogí5 £ ï K CtÍV° Para convenSe t u ? 51' * " « « * ' 3 •j2/ 0’ pasando de 22.130 a in sobe Uperfic,e de viñedo se re,i,. - del viñedo ha siHo w '0-500 hectáreas El ah ,„j edii/u na 596 ■m productores de uva independientes son los que en mayor medipn nhandonado el viñedo, reduciéndose la superficie un 66% entre ■ y 2(K)3. Se trataba en su mayoría de explotaciones de tamaño lii v grande por lo que las primas de arranque por hectárea33 consp i un fuerte incentivo económico. Cuadro 6 [ Superficie de viñedo en el Marco del Jerez 1988-2003 (ha) 1988 ha %2003 ha % < «operativas 5.636 31 3.560 34 Independientes 7.453 41 2.528 24 llodegas 5.099 28 4.419 42 - B. Integración Vertical - - 3.534 34 • Otras bodegas - - 885 8 total Marco de Jerez 18.188 100 10.507 100 nuit' l.ara Vélez (1989) y Consejo Regulador (2004) I El viñedo vinculado a cooperativas se redujo un 37%, muy por pinjo del abandono de los grandes propietarios, lo que pone de manin iln la existencia de frenos al arranque. Para los pequeños propietania, muchos de ellos antiguos viticultores profesionales en grandes ■iplotaciones, la propiedad de la tierra tiene un valor simbólico e idenllliino resultado del trabajo y ahorro de toda una vida, además de sig- ■llkar seguridad, autonomía y un modo de vida propio. La resistencia «I abandono se fortalece al no ser la viña la principal fuente de ingre- *n'., sino un complemento de renta, a lo que se une el menor atractivo Mc lus primas de arranque. El viñedo propiedad de las bodegas es el que en menor medida se !||N reducido, un 13%, fortaleciéndose la propiedad de la tierra de las gi mides bodegas de integración vertical que controlan el 34% del viñe do. Para éstas, la propiedad del viñedo implica una reducción de cos ita y una mayor capacidad de autoabastecimiento que les permite prenionar a la baja el precio de la uva. El menor arranque del viñedo evi dencia a su vez la mayor capacidad financiera de las bodegas para resistir la crisis de rentabilidad. La participación de las grandes explotaciones en el arranque se pone de manifieslo en las primas medias por expediente. Según la Consejería de Agricultura y Pesca, las primas más altas fueron las de Cádiz con 4.648.000 pesetas, concentradas en el Marco del Jerez, frente a la prima media regional de 2.040.000 pesetas. 597 LaJ e^ C? 0n de la suPerflcie ha reforzado la conceniim I propiedad del viñedo. Según datos de la Junta de A n dalueï taciones con mas de 40 hectáreas son 44, que representan cl superficie total. Las siete mayores bodegas34 son propietaria loci!. y °traS 37 eXP'otaciones entrojan el ll% d,| 6.1. Estructura de costes y beneficios en el viñedo jerez, .... En el Marco del Jerez se ha conformado a lo largo de la h|i nerf r a dd Vlñedo ProPio adaptado al entorno lïslufl peculiaridad de los vinos locales que implica faenas propias de S í Pr ^ * V" a » I * * - * necesidades de ; ni' lificado. Consecuentemente, los costes de explotación del vin v"ñXadro87)P° S°C1°eCOnÓmÍCO * sobre todosegún el ta .... Cuadro 7 Costes del viñedo del Marco del Jerez 2001-02 (€/ha) (11.000 kg/ha) según dimensión de la explotación Tracción mecánica Suministros Gastos generales Total Fuente: Elaboración propia, datos de Soler Montiel (2004) JAl .MM A mayor tamaño, mayor capacidad de inversión en man ....... i. mayores posibilidades de amortizar y rentabilizar la inversión a ce plazo, reduciendo los tiempos muertos y elevando los rendiimcni « s i s 598 im* mayores explotaciones, las más mecanizadas, las que tienen ifi, costes de cultivo por hectárea. En el otro extremo, las mas M Hh son las que mayores costes absolutos soportan con un uso nlimsivo de mano de obra. C llevado número de faenas y labores que requiere el viñedo se Ï» en ciue la mano de obra implica más del 60% de coste en cual- i|p o de explotación. Las labores relacionadas con la poda repre- L Jn conjunto más del 45% del total de mano de obra en todas las Mm iones. En el caso de las explotaciones de menor tamaño el ■Ir ,1c trabajo en las labores relacionadas con la poda crece por dis- C; motivos Por una parte, la menor mecanización es compensada futí mayor número de labores manuales no valoradas en términos C rio s al realizarlas directamente el propietario. Los mayores cui- E en la cepa contribuyen a aumentar la longevidad de la misma tiendo las necesidades de replantaciones, inversiones siempre Z" Is a s , y mejorando la sanidad de la planta. Se impone una L ,|e la conservación vinculada al objetivo de maximizar la pro tó n a largo plazo, aunque también existen incentivos productivis- i corto plazo, ya que la realización cuidadosa de las faenas de poda •tribuye al aumento de los rendimientos, como vía de maxinnzar los Ckos. con el fin de compensar la restricción de superficie . iTrus las labores de poda, es la vendimia la labor que mayor traba- ■ midiere y, por consiguiente, mayor coste, representando entre el L I el 40% del coste total de mano de obra y entre el 16% y el 20% E| coste total por hectárea. Las labores de suelo o laboreo representan U poda en sí, la sarmienta, la castra y recastra, el ata de varas y pulgares y la imilla de vegetación. “ La mayor dedicación a la viña no sólo responde a una cuestión crematística, sino * también está vinculada a una particular cultura del trabajo del viticultor jerezano d|y |)reSente en los pequeños propietarios de mayor edad. Esta cultura del trabajo laniliesta en valores œmo "el bien hacer”, “dar a la cepa lo que necesitab a sattsf c- 1)C| trabajo cumplido”. Esta cultura no encuentra continuidad, sm embargo en los 1 lle los viticultores que participan en el trabajo de las viñas de sus padres. Los vit - üluires jóvenes dan mayor unportancia a la rentabilidad del cultivo, manifiestan su des^- imtenm por el exceso de trabajo que consideran no suficientemente compensado y, rneral. valoran el tiempo en la viña en términos de "coste de oportunidad . 599 en torno al 8% del coste de mano de obra. En un cultivo À L T 0 e 7!ined0K Cl lab0re° CS fundamental para la gestion ,'m la humedad en beneficio del desarrollo de laplanta V i se |.« que las menores necesidades de mano de obra In cl 2 2 grandes explotaciones se explican no sólo por la mayor elidí maquinaria utilizada, sino también porque la S a emrS ™ exnlomdn dC g3't0S HeVa 2 reducir el número de pases d! las explotaciones mas pequeñas se realiza un mayor nú mam — r os Cuadro 8 , , . beneficios del viñedo del Marco a precio v delAcuerdo 1997-00 m a ) sagú, dimensión de hespí,m Rendim ientos 8.000 kg/ha 11.000 kg/ha 14.000 kg/ha >40 ha " 542.23 1724,57 1948,51 10-40 ha ~~ 282,23 1463,57 1687,51 3-10 ha ¡"5,23 1196,57 1421,51 ftl Fuente: Elaboración propia, datos Soler Montie! (2004) Al finalizar el Plan de Reconversión en 1995 agricultores v ^ „ k s i o m í ¿ . s s s s t í 77 « S i l o m 40íf ‘"l ,PreC'° ori“ ‘a‘™ la uva calif fta5 T & J Æ Ï Ï ? VI I I 5 í f Kas kil» W.09 6) para la « míenlos, se obtiene - " ¡ La evolución negativa de las ventas en 1999 coincide con «I J entoreë'hl0 profesionalcuando el conflicto enne t " y ^ ^ q u e i m p u l s â t r e t Ï Ï « 600 Cuadro 9 Urneficios del viñedo a precios de mercado 2000/01 (€/ha) según dimensión de la explotación Hendimientos II 000 kg/ha 11.000 kg/ha 14.000 kg/ha 10-40 ha 3-10 ha < 3 ha -659,79 71,79 231,42 -919,79 -189,21 -29,58 -1186,79 -1772,79 -456,21 -1041,21 -295,58 -881,58 inte: Elaboración propia, datos de Soler Montiel (2004) A lu caída de la rentabilidad del viñedo a finales de la década de 5 une t situación de pérdidas generalizadas que tmphcanJo nrecios de la uva pactados en el Plan Estratégico de 2002 (cua f|<» Esta caída de rentabilidad está reforzando los incentivos para «estructuración del viñedo, pero también se asiste a una resistencia í uuTmyor que en etapas precedentes, por lo que hay que plan- ¡ T I S T ^ l e la permanencia del cultivo stn rentabd.dad? Cuadro 10 lleneficiosdel viñedo a precios del Plan Estratégico 2002 (Vha) según dimensión de la explotación Rendimientos 8.000 kg/ha 11.000 kg/ha 14.000 kg/ha > 40 ha 10-40 ha 3-10 ha -419,38 -679,38 ~ 348,25 87,25 474,45 213,45 946,38 -1532,38 -179,75 -764,75 -52,55 -638,55 US cooperativas apoyan la viabilidad y continuidad ^ l a s M » - las disponibilidades empre- sartales, definidas como i» « ™ : : ; : ^ - r a s & a r » positivos muestranqt[eelíraS°deiÍOnal 1997-200(). I<»« 1 precios de mercado, además dïobtenerT^ 0 fUe J en las vinas de bajos rendimientos r f "? renta de 1:1 campana 2000-2001 se t r a il .L Caida de J°s prcclS / generalizada para todas las eiplolLÍLnefde pénliil** En el caso de los rendimientos S Con menos * 40 mpresanales son positivas lo ohp • 'h-S y a,tos’ ,as ciernes para cubrir los nasos m 9U indlca que los ingreso» » Ponen de manifiesto que fa c o T n u S f ™ l0S ben^ ' " ' . en la autoexplotación de los nm! f d de estas «plotacion#, c,on m“ ‘>' - - « s s s y s S t ..... Cuadro 11 m e l ríñ^ é Z o m Z e g ¡ i t ,d eS S S T K J S --------- * 4, 1997/00 „„ 3 ha ÏSôôïiS ---------- •- 57°.S 746,1 6,1.6 1.970,6 l 35'5 2.2.17 7 <3 ha __ 5! ______ D. E. -1-772,8 -455,9 -1 041,2 317,8 I®*',6 520,1 11.000 kg/ha 14.000 kg/ha Precios libres 2000/01 «.000 kg/ha 11 000 kg/ha 14.000 kg/ha Precios Plan Estratégico 200? 83)00k¿/h¡ H 000 kg/ha 14.000 kg/ha <3 ha ------ 2° ______ D. E. -1-532,4 -215,5 -764,7 5943 — 38,5 763,2 3-10 ha B° D. E ,5>2 928,1 1.196,6 2.127,0 -Líj 1,5 2,368 0 3-10 ha __ jj° D. E. •1*186,8 -273 0 -456,2 474,3 j.95,6 650 o 3-10 ha 80 D. E. -946,4 -3 3 s 179,8 750,’75 232>5 894,0 te. Elaboración propia, datos de Soler Montiel (2004) 37 602 |Mi ' I oaso de las explotaciones con menores rendimientos, la apor- ■ de trabajo del propietario no sería suficiente para cubrir los monetarios. El viticultor tendría varias opciones. Por una parte, | ét incrementar los rendimientos y así los ingresos, aunque tam- ■ndría aumentar su trabajo no remunerado en sustitución del tra- Ifulerno, es decir, se trataría de mantener la continuidad de la viña p ile la autoexplotación. Otra opción sería modificar el sistema jllltivo para reducir los pagos monetarios. fon los precios de la uva fijados por el Plan Estratégico en 2002, Ilinación de las explotaciones de menores rendimientos no se modi- I, ya que las disponibilidades empresariales siguen siendo negati- i lo que indica que la aportación del trabajo del propietario continúa Hilo insuficiente para cubrir los pagos, existiendo un fuerte incenti- | para incrementar los rendimientos. En el caso de rendimientos jilos y altos, las disponibilidades empresariales son positivas, perfepllrmlo la continuidad de las viñas. En el caso de las explotaciones MI menos de 10 hectáreas, esta continuidad se basa en la autoexplo- Mlt'iu del agricultor, que no obtendría renta de la tierra y la remunerapñn de su trabajo estaría por debajo del precio de mercado. Los pret-lo , del Plan Estratégico implican, pues, un incentivo tanto para el |m omento de los rendimientos como para la modificación del sistema m cultivo, ya que, en un sistema de cultivo normal, implican una renta lu tierra casi nula en el caso de rendimientos medios y muy baja en !|| t uso de rendimientos altos. i La continuidad de estas explotaciones por los hijos se ve amenaza dlo lauto por la división por herencia como por las dificultades para llNtionar una pequeña explotación entre varios propietarios. Además, lo mayoría de los hijos consideran el trabajo en la viña como un traba jo no remunerado, sin rentabilidad, que mantienen en muchos casos |ioi los vínculos familiares. La continuidad de las explotaciones familiares jerezanas está por Imito amenazada por la quiebra del sistema cultural e identitario en el que se basaba, como consecuencia de la prolongada crisis de rentabi lidad y de las divisiones por herencia. Los viticultores son conscientes que en la actualidad se está asistiendo a la desaparición de una deter minada cultura del trabajo en la viticultura jerezana a la vez que des- 603 aparece la agricultura familiar como modo de vida. Por tan.,, , « cnI , r c™ L t ' aS CambiOS qUe “ Í"'rodUZCai' « tración parcelaria mediante adqui¡idonTreS d a s 7 or b Í i propietarios, sobre todo las bodegas. Por otra parte se ex J edicacion a tiempo parcial en las viñas de menos de 40 | Í generalizándose la viticultura a tiempo parcial y con una nartd 6.2. La reestructuración del viñedo en respuesta a la crisis ciendo cambios estructurales A con i que SC CStan l,llM cultores se han Z ' , 0rt° plazo’ las estra'egias de los y t a n t o L ^ cuidado y ^ ^ ^ ^ e v i^ d ^ e la cepa'^E2 60 ^etr*I”ento d e ^ ^ p le tÍj^ B ** ..... ........... ........ J relevante. “'gresos, mientras que la reducción en los costes, n(,,, 604 Cuadro 12 h,,,,,fíc,os del viñedo de crisis del Marco a precios del Plan Ihiratégico 2002 (€/ha) según dimensión de la explotado hiiulimientos > 40 ha 10-40 ha 3-10 ha <3 ha | Olio kg/ha 11.000 kg/ha H 000 kg/ha 401,62 1201,25 1351,45 69,62 869,25 1027,45 -187,38 -685,38 611,25 114,25 769,45 272,45 Elaboración propia, dalos da Soler Montiel (2004) , „ reducción de costes de “ ^ « “ “ ¿ ‘de’ S K j^ ^eí^ órn ico para efbrcremento de los rendimientos que choca (lll |„s directrices del Consejo Regulador. f Además. este L coyuntural, ya que la ferti por Qtra parte) Un sistema de |m durante más de dos o tres P • , tendría repercusiones tuvo basado en el menor cmdmto « ™=do “ “^ J a n t e reduc cepa, en contra de la rentabilidad a Hugo hIiizo de la inversión en plantación. Aunque la, subvenciones comuni.« ^ “ mfaño's, «Hiedo alivien la liciuidciernprcs^ fidos ^ v¡ñedo implica unos rl mantenimiento de la crisis ó de cambios estructurales Incentivos muy fuertes para la introducaon de cam la viña que permita» reducir cost«de tam a P=™,“ ^ ^ Cambios se están centran o t lllra de costes del viñedo i,mímales que mayor peso tienen en la estruc jerezano: la poda y la vendimia. U s máquinas vendimiadoras 300 euros, lo que implica una reduce,rk. 605 eTreiuliadodVT^H1 10% y d 14%' La disminución de lu, g resultado de la reducción del empleo que se genera en vei J rie S f Vendlmiade 2002 se vendimió en tomo al 20% do ir c e dj; forma mecamca. Todas las bodegas y grandes exnS dmea?ô™a,an SV n'e"“ 6n * ir i» « n .a n d o ia !» p .S ‘ ï ï * '" m ’“ m“ anica En general, todos los propietarios I, „, imnbpn°S Hmuestran una actitud Positiva hacfa una innovMÉ interés^ s ^ n t r a ^ T m°nctarios y trabajo. Sin embargo. 9 nteres se centra en las grandes explotaciones, ya que los má» viña P o m m e r para Íntroducir la maquina,i„ form f o P ’ °S peciuenos Propietarios realizan la vi-mil u T J r J iaTyr realÍZan pa«os monetarios, valoran es 2 ' \ ,Hr 3 Î producción y el c°ste de replantad el viñedo ú!' utilización de la vendimiadora mecánica. | » Junto con la vendimia, la poda es la faena que mayor ceso Il la estructura de costes Por ello • ■ y 1 " cosiesen el viñedo t ’ S lnnovacl°nes tendentes 11 costes en el viñedo se han centrado en la búsqueda de sistenns M zadón'EÍlóC0"hmen0reS C“ 'eS y mayores para li, Æ i C°"Cre ° “ 'a ",trodncc"S" « sistema d. Los inconvenientes de este sistema de poda son los mavore» ai í e “ n;-,a fr e reducción de Ia ¿ g e v S í I T S S l media de 20 anos y la incertidumbre que aún existe sobre U i 1, de los rendimientos a medio y largo niazo fS T i l S Í^ K S S s S a sSsSSSSFiÍ-'SSÉr® 606 Ly,in nuestras estimaciones (Soler Montiel, 2004), para los nivetrrndim ientos más bajos, la poda a doble cordon tu l,., en sí misma suficiente para cubrir los costes en un sistema Bilvo normal, mientras que la mecanización integral de la poda ■dependencia del sistema de poda, hace rentable el cultivo normal U flcdo en las grandes explotaciones para todos los niveles de r pillos. La combinación de poda a doble cordon mecamzada y vem C mecanizada multiplica hasta por tres los beneficios en el caso d ■límenlos medios y altos. I, I I empleo en el viñedo jerezano ¡1 h modernización del cultivo jerezano ya desde la década de 1960 ■L lic a d o profundas transformaciones en el sistema de cultivo de K lucia unsistema cada vez más industrializado que requiere cada E ^ o s mano de obra. Los cambios recientes -sistema de cultivo de L v mecanizaciónimplican una reducción adicional del empleo E v. unido a una mayor intensificación del cultivo. Esta reducción ■ empleo se puede estimar comparando el empleo potencial ea an ■ j de cultivo “normalizado” con el empleo en un sistema de cn- FV el empleo con un sistema mecanizado. El sistema normalizado Immel en d que se realizan todas las faenas y labores habituales en ■ villa en la actualidad, siendo ya un cultivo fuertemente' | mientras que el cultivo de “crisis” es aquel, como ya se ha incüca I.' en d eme a corto plazo se suprime la fertilización y se realizan un Enoi número de faenas con mayor rapidez con la finalidad de redu- « costes. I 1 empleo potencial en un sistema de cultivo “n°™ alizad°” * L H en torno a 560.000 jornales anuales (Soler Montid, Loralización del sistema de “crisis” implica una reducción del 20% l l VmpLo mientras que la mecanización de la vendinfiasup«e una 1 -a„ Hp 1 en el sistema “normalizado y del 40% en el siste Í T V ritd? SÍ i con t o a 1. reducción de empleo resultante de I con más de 40 hectáreas se Minie obtener una aproximación a los cambios que se estánip> ^^»- p*di.dasdd” 607 que la mecanización integral de la poda a doble cordón se i, de unl S v ? h 32’8,% e" Un SÍStCma “normalizado”. Sc l una perdida de empleo muy sustancial con fuerte impm l», Los grandes propietarios argumentan que uno de Ion I' I T !? ™ Ca"1ZaCÍÓn CS 13 CSCaSez de mano de obm cuaÏU al. Sin embargo, nuestro análisis pone de manifiesto que la benefioms del viñedo incentiva la reducción de la demanda jj obra y, en respuesta a la pérdida de rentabilidad, se fuer/ i el costes mediante la mecanización y la supresión deS a que implica la reducción de la mano de obra. Dkha rÏÏcül que lT rtd^ trabaj° inflUye 3 SU VCZ en la oferta de mano d«| L e t f ' i CCI°n commua de jornales hace que cada vez result mas difícil para un viticultor eventual trabajar un número sullti' jornales con los que obtener unos ingresos a n u d e T ^ S vivir exclusivamente de este trabajo. ierezaanasdhaCCHÓn ^ demanda de trabaJo especializado en |U J ezanas ha ido unida a un agravamiento de las diferencias nal émp7eTeTlaeS' 7 * tant°’ ^ mayores Posibilidades de en Ia construcción o la hostelería han contribuido a red oferta de trabajo. Existe, pues, un círculo vicioso de desi , empleo en la viticultura jerezana: la crisis de rentabilidad esllm mecanización y reduce la demanda de empleo a la vez que se «leu as cond nes de ,rabaJo ,o que repcrciiP en |a ■' « b“JO que * traslada a oln>s s“ ‘ores. lo que a la vez reducción^f mce.ntlV0alosempresarios vitícola!paraprofundi* e empleo en busca de recuperar la rentabilidad. 7. Conclusiones Desde principios de la década de 1980, la vitivinicultura icral in coT lurE lPfi?ennd° f CrÍSÍS y reestmcturación, aun ' n ™ °- E1 fu,erte arraig° local de la vitivinicultura y la temnruni tabaj^ha'cen^ 1011 f MarC? M JereZ en la división ‘ntemacTo J 608 E M|,/.ado en este trabajo. Los principales impactos se han man K en la pérdida de empleos, tanto en bodegas como en el viñedo B u r ló n en el número de bodegas y explotaciones vitícolas sobre Kk de menor dimensión de propiedad familiar, y la Çreciente co Knvlón tanto en la propiedad de la tierra como en la producción B o l a , dominadas por un número reducido de grandes empresas K v c / más internacionalizadas. Estos impactos sociales y economi- L t el resultado del debilitamiento de los mecanismos de arraigo K dr la vitivinicultura vinculada a la denominación de ongen acon- Kh con la globalización agroalimentaria. lion la globalización las condiciones de competencia se hanJrans- L .... lo radicalmente como resultado de las estrategias de = - E empresas de bebidas alcohólicas. Lejos de ser un resultado E M„ana, y anónimo, la globalización vitivinícola es ac™ en* E tn u d a por las grandes empresas que dominan este mercado y que E .u c n en los territorios condiciones de competencia adaptadas a sus liturgias de rentabilidad en los mercados globales. Estas cond.ciones K p e te n c i a están actualmente mamadas po, la • fctHlmción local para adaptarse a una demanda inestable y creciente B u le fragmentada. En este nuevo contexto, las fases productivas están ,kI,nadas a las fases de comercialización y distribución contro E , tor1 empresas multinacionales. El Marco del Jerez es un c am E m p lo de los procesos de concentración empresarial en E li vinícola y del dominio que las grandes empresas de las bebidas Breen en tolocal, donde tanto la propiedad de la tierra como la cap K lad productiva de las bodegas están controladas cada vez mas por un B inen , reducido de grandes empresas orientadas a los mercados glo- Imlrs de bebidas. t as nuevas relaciones intersectoriales en el sistema vitivinícola a Livor de la comercialización y distribución implican una nueva |,|ón internacional del trabajo resultado de la creciente competencia l Í c espTcios. El papel de lo local en la I radicalmente transformando la an,culacl°n local-g oba de o^ e Irlos y forzando la reestructuración de la vitivinicultura local. Un^siste I mu vitivinícola, como el jerezano, donde la denominación de ong I forlalece el arraigo local, tanto del sistema de cultivo como del sist .... de elaboración de vinos, choca con la lógica de a gtobahzamóm y pi, consecuencia se fuerza la reestructuración para adaptarlo las nu vas condiciones de competencia local. 609