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Dinámica familiar en adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria: una revisión bibliográfica

Trigo Ruiz, Alba; Jiménez García, Irene; Borrallo Riego, Álvaro; Guerra Martín, María Dolores

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‒ 988 ‒ CAPÍTULO 55 DINÁMICA FAMILIAR EN ADOLESCENTES CON TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA: UNA REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA ALBA TRIGO RUIZ Quirón Prevención, Sevilla IRENE JIMÉNEZ GARCÍA Hospital Son Espases, Palma de Mallorca ÁLVARO BORRALLO-RIEGO MARÍA DOLORES GUERRA-MARTÍN Universidad de Sevilla, Sevilla 1. INTRODUCCIÓN 1.1. JUSTIFICACIÓN Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen la tercera enfermedad crónica más frecuente en la población adolescente, aumentando progresivamente sus tasas de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados, lo que ha causado una gran preocupación sociosanitaria en las últimas décadas (Duarte & Mendieta, 2019; Gaete & López, 2020; Morales, 2018; Redondo et al., 2019). Los TCA son más frecuentes en las mujeres, siendo más prevalente en España entre las adolescentes de 12 a 21 años (Morales, 2018). Existe un predominio de la anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y los TCA no especificados frente al resto de etiquetas diagnósticas (Redondo et al., 2019). Respecto a la incidencia, se ha observado un aumento entre las adolescentes de 15 y 19 años, considerándose dicha franja de edad como un grupo potencial de riesgo (De La Guía, 2009; Duarte & Men ‒ 989 ‒ dieta, 2019). Además, la incidencia se ha vista más incrementada tras la pandemia de COVID-19 debido a los efectos emocionales y relacionados con el confinamiento (Graell, 2020). De hecho, los efectos de la pandemia se han traducido en un aumento del 20% de los casos de TCA y un empeoramiento de los casos ya existentes (Foraster, 2021; Muñoz, 2022). Dentro del abordaje terapéutico, la familia juega un importante papel tanto a nivel emocional como de influencia en la vida personal (Marmo, 2014), siendo abordada tanto como un elemento protector como de riesgo en el caso de TCA, apareciendo la disfunción familiar como un factor contribuyente en su desarrollo en más de un tercio de los casos (Fuentes et al., 2020; Marmo, 2014). A este respecto, surge la necesidad de implementar un abordaje multidisciplinar donde la enfermera asume un rol de primer orden no solo dirigido a la persona afectada sino también a la familia, constituyéndose como un pilar fundamental tanto en el diagnóstico como en la prevención (Morales, 2018). 1.2. MARCO TEÓRICO 1.2.1. La adolescencia Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2014), la adolescencia es una etapa compleja de la vida, comprendida entre los 10 y 19 años, que marca la transición de la infancia al estado adulto y en la que se producen cambios físicos, psicológicos, biológicos y sociales. La adolescencia se caracteriza por ser un periodo crítico con numerosos cambios entre los que podemos distinguir los siguientes: rápido crecimiento físico, adquisición de la madurez sexual, cambios sociales y emocionales que les permiten desarrollar su personalidad, autoestima, autoconciencia e identidad (Palacios, 2019; Pérez & Santiago, 2002; Viejo & Ortega-Ruiz, 2015). 1.2.2. Trastornos de la Conducta Alimentaria Los TCA constituyen un grupo de trastornos mentales que se caracterizan por una alteración de la conducta ante la ingesta alimentaria o la aparición de comportamientos de control de peso, que tienen como consecuencia problemas físicos y/o psicosociales en el individuo (De La ‒ 990 ‒ Guía, 2009; Morales, 2018). Estos trastornos suponen un conjunto de enfermedades psiquiátricas complejas y multifactoriales que afectan principalmente a adolescentes y mujeres jóvenes, existiendo una gran diversidad en cuanto a la etnia, cultura, nivel socioeconómico, clase social y estado nutricional (De La Guía, 2009; Duarte & Mendieta, 2019). En la versión del DSM-5 elaborada por la American Psychiatric Association (APA) (2013) se incluye un capítulo específico para los trastornos alimentarios. En nuestro caso, nos centraremos en la AN y BN. La AN se refiere a la restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades nutricionales que dan lugar a un peso corporal significativamente bajo en relación con la edad, sexo, curso de desarrollo y salud física. Este cursa con un miedo intenso a ganar peso o un comportamiento que interfiere en la ganancia de este, acompañándose de una alteración en la forma en la que uno percibe su propio cuerpo. La BN es relacionado con episodios recurrentes de atracones caracterizados por una ingestión de una cantidad de alimentos superior, acompañado de una sensación de falta de control sobre lo que se ingiere y que se acompañan de comportamientos compensatorios inapropiados. 1.2.3. Dinámica familiar en los Trastornos de la Conducta Alimentaria La familia se entiende como el primer grupo social al que pertenece el individuo y donde se desarrollan las funciones más importantes para ciclo vital, formando parte del desarrollo humano integral (Marfil et al., 2019). A este respecto, la familia es la encargada de otorgar valores, normas, hábitos, costumbres y formas de conducta apropiadas a la sociedad (Fuentes et al., 2020; Quiñones et al., 2017). Por ello, la familia es el primer agente de socialización y de referencia para todo individuo, lo que hace necesario evaluar la dinámica familiar, analizar los valores que se inculcan dentro del núcleo familiar, así como los mecanismos utilizados para trasmitir los contenidos de sociabilización (Marfil et al., 2019; Marmo, 2014). En este sentido, entenderemos la dinámica familiar como el clima relacional que se establece entre los integrantes de la familia y que se encuentra mediado por diversas dimensiones, entre las que se encuentran las relaciones afectivas, roles, autoridad, límites, normas, uso del tiempo libre y la comunicación. Estas interacciones ‒ 991 ‒ pueden ir desde la colaboración hasta el conflicto de sus miembros (Demarchi et al., 2016). Estudiar el entorno familiar es fundamental para detectar posibles alteraciones en su correcto funcionamiento (De La Guía, 2009). En este sentido, se debe considerar que no existe una tipología familiar única que pueda estar relacionado con el desarrollo de los TCA, sino que existen una serie de factores de riesgo y dificultades familiares que actúan como factores predisponentes (Marmo, 2014; Quiñones et al., 2017). A este respecto, diversos autores han descrito algunos factores de riesgo vinculados a nivel familiar, entre ellos: ambientes familiares desfavorecidos, conflictos familiares, actitudes sobreprotectoras, experiencias estresantes en el ámbito familiar como la separación de los padres o el fallecimiento de alguno de sus miembros, entre otras (Fuentes et al., 2020; Marfil, 2019; Quiñones et al., 2017). Otros autores describen factores protectores vinculados a la familia: padres involucrados, disciplina familiar adecuada, vínculos en el interior del núcleo familiar con buen apoyo emocional; fortalecimiento y desarrollo de habilidades personales y sociales; adecuado estilo de comunicación fundamentado en el diálogo, respeto y tolerancia (Iral, Córdoba & Gómez, 2019; Romagnoli, Kuzmanic & Caris, 2006). Para el abordaje familiar en estos casos, la enfermera asume un rol principal, siendo necesario establecer una buena comunicación e incidir en la importancia de la familia en el proceso de recuperación, afrontamiento de la situación y concienciación de los cambios positivos para fortalecer la rutina familiar (De La Guía, 2009; Fuentes et al., 2020). 2. OBJETIVOS 2.1. OBJETIVO GENERAL ‒ Realizar una actualización del conocimiento en cuanto a la dinámica familiar en adolescentes con trastorno de la conducta alimentaria. ‒ 992 ‒ 2.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS ‒ Describir las características de los estudios que versen sobre dinámica familiar en adolescentes con trastorno de la conducta alimentaria. ‒ Examinar la dinámica familiar en adolescentes con trastorno de la conducta alimentaria. ‒ Identificar intervenciones dirigidas a la evaluación y atención de la dinámica familiar en adolescentes con trastorno de la conducta alimentaria. 3. METODOLOGÍA Se llevó a cabo una revisión bibliográfica siguiendo las recomendaciones del informe PRISMA (Urrútia & Bonfill, 2010) en las bases de datos de PubMed, PsycINFO, WOS y Scopus entre los meses de febrero y marzo de 2023. 3.1. CRITERIOS DE INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN Como criterios de inclusión se consideraron los estudios originales cualitativos, cuantitativos y/o mixtos, publicados en los últimos cinco años y centrados en la población adolescente. Los criterios de exclusión fueron: estudios duplicados, con diseño diferente al descrito en los criterios de inclusión, que no estuvieran relacionados con el tópico de la revisión o cuya población de estudio fuera diferente a la adolescente. 3.2. ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA La estrategia de búsqueda fue: ("Family relations" OR "Family relationships" OR Caregivers OR "Family Health") AND ("Feeding and eating disorders" OR "Feeding disorders" OR "Eating disorders" OR "Appetite disorders") AND (Adolescen* OR Teen* OR Youth*). 3.3. SELECCIÓN DE LOS ESTUDIOS La selección de estudios fue realizada tras sucesivos cribados. En el primer cribado, se realizó lectura a título y resumen, seleccionando ‒ 993 ‒ aquellos estudios concordantes con el tópico de la revisión. Además, se procedió a la exclusión de los estudios duplicados. En el segundo cribado, se realizó una lectura del contenido a texto completo de los estudios seleccionados en el primer cribado. 3.4. EXTRACCIÓN Y SÍNTESIS DE DATOS Tras la selección de los estudios, se procedió con la extracción de la información de acuerdo a los objetivos de la revisión. Para tal fin, se confeccionó una tabla específica para ello, recogiéndose los siguientes datos: Autor/es y año, tipo de estudio, metodología, periodo, muestra y país y principales hallazgos localizados. Tras la extracción de datos de los estudios, se procedió al análisis, evaluación y síntesis de dicha información. 4. RESULTADOS 4.1. SELECCIÓN DE LOS ESTUDIOS FIGURA 1. Diagrama de Flujo Las estrategias iniciales de búsqueda identificaron un total de 621 estudios, seleccionándose tras los cribados un total de 25 estudios. En la figura 1 se incluye el diagrama de flujo. ‒ 994 ‒ 4.2. CARACTERÍSTICAS Y SÍNTESIS DE LOS ESTUDIOS En la tabla 1 se exponen las características de los 25 estudios. De los cuales 16 fueron cuantitativos, seis fueron cualitativos y tres con metodología mixta. Los estudios se llevaron a cabo en distintos continentes: Europa (N=13), América (N=10) y Oceanía (N=2). Todos los estudios abordaron la dinámica familiar en casos de adolescentes con TCA. De los cuales, el 72% (N=18) refieren que las familias con un miembro adolescente con TCA suelen presentar patrones ‒ 995 ‒ familiares disfuncionales que se asocian negativamente con la calidad de las relaciones intrafamiliares, así como dificultades en áreas como la comunicación, el afecto, el respeto de los roles o la resolución de problemas (Balottín et al 2018; Baradel et al., 2023; Blondin et al., 2019; Criscuolo et al., 2020; Dimitropoulos et al., 2019; Fjermestad et al., 2020; Grennan et al., 2022; Lecomte et al., 2019; Lukas et al., 2022; Matthews et al., 2021; Mensi et al., 2022; Mensi et al., 2021; Mensi et al., 2020; Ramalho et al., 2021; Rousseau et al., 2022; Sibeoni et al., 2020; Wallis et al., 2018; Whitney et al., 2023). Uno de los aspectos de mayor conflictividad descritos fue el momento de las comidas que, si bien no actúa como vector de la cohesión familiar, el control paterno como medida de vigilancia pueden desencadenar espacios de confrontación (Lecomte et al., 2019; Ramalho et al., 2021). El 16% (N=4) refieren diferencias en los roles asumidos por los padres. Los estudios refieren que las madres suelen estar más involucradas en los cuidados, asumiendo habitualmente el rol de cuidadora principal. Al estar las madres más involucradas aumenta el riesgo de sobrecarga emocional, así como mayor conflicto coparental con un manejo fundamentalmente negativo-pasivo, que se traduce en peor calidad de las relaciones y mayor conflictividad (Blondin et al., 2019; Criscuolo et al., 2020; Mensi et al., 2021; Mensi et al., 2020). Los padres suelen presentar una mayor desvinculación, lo que puede llegar a generar vínculos menos afectivos que redundan en la relación entre los miembros provocando un empobrecimiento de la dinámica familiar (Mensi et al., 2021). El 16% (N=4) describieron que los cuidadores principales de un adolescente con TCA, habitualmente los padres, suelen manifestar sentimientos de soledad, impotencia, desesperanza y angustia. Estos sentimientos pueden desembocar cambios negativos en las relaciones intrafamiliares, desencadenando relaciones conflictivas entre padres e hijos, matrimonios tensos y ruptura de las reglas familiares (Lecomte et al., 2019; Matthews et al., 2021; Sibeoni et al., 2020; Whitney et al., 2023). A este respecto, otro 16% (N=4) refieren la falta de redes de apoyo que experimentan los cuidadores familiares, siendo necesario aumentar el apoyo percibido por los mismos (Blondin et al., 2019; Grennan et al., 2022; Hughes et al., 2020; Svavarsdottir & Gisladottir, 2019). ‒ 996 ‒ El 12% (N=3) tuvieron en cuenta las consecuencias de los casos en los hermanos/as sin la patología. Los estudios refieren que la relación habitualmente entre ellos suele ser tensa. Además, los hermanos sin la patología pueden presentar deterioro de las relaciones familiares, cambios en su rol y desempeño dentro de la familia, así como consecuencia a nivel personal (Fjermestad et al., 2020; Matthews et al., 2021; Whitney et al., 2023). Las hermanas suelen verse más afectadas que los hermanos (Matthews et al., 2021). El 20% (N=5) describieron el rol de la familia como elemento protector. Los estudios refieren que las familias juegan un papel central en el bienestar del individuo, por ello, las familias que presentan mayores habilidades interactivas, mayor apoyo entre los miembros y fortalecimiento de las relaciones con el núcleo familiar, ayudan a mejorar las condiciones clínicas de sus hijos con TCA, incentivando la recuperación y mejorando el pronóstico (Balottín et al 2018; GarcíaAnaya et al., 2022; Grennan et al., 2022; Rousseau et al., 2022; Whitney et al., 2023). El 28% (N=7) manifestaron la necesidad de evaluar la dinámica familiar desde el inicio y lo más precoz posible, describiendo diversos instrumentos para la evaluación como LTP versión clínica y el Cuestionario de Evaluación de las Relaciones Familiares Básicas. Esta evaluación ayudaría la detección precoz de la disfunción en el núcleo familiar, así como incentivar una visión holística en los casos de TCA mediante la inclusión de la familia (Baradel et al., 2023; Campreciós et al., 2020; García-Anaya et al., 2022; Mensi et al., 2022; Mensi et al., 2020; Rousseau et al., 2022; Wallis et al., 2018). El 84% (N=21) de los estudios describieron la necesidad de una atención y tratamiento centrado en la familia en los casos de adolescentes con TCA. Los estudios refieren que la familia representa un recurso significativo tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de los TCA y de este modo buscar la implicación de todos los miembros, modificar las disfunciones familiares y obtener beneficios para ellos y mejorar los resultados clínicos del paciente (Balottín et al 2018; Baradel et al., 2023; Campreciós et al., 2020; Criscuolo et al., 2020; Dimitropoulos et al., 2019; Fjermestad et al., 2020; García-Anaya et al., 2022; Grennan et al., 2022; Hughes et al., 2020; Lecomte et al., 2019; Liu et al., 2022; ‒ 1003 ‒ TABLA 1. Características de los estudios (Continuación) ‒ 1004 ‒ TABLA 1. Características de los estudios (Continuación) ‒ 1005 ‒ TABLA 1. Características de los estudios (Continuación) ‒ 1006 ‒ TABLA 1. Características de los estudios (Continuación) Fuente: Elaboración propia. ‒ 1007 ‒ 5. DISCUSIÓN 5.1. CARACTERÍSTICAS DE LOS ESTUDIOS SELECCIONADOS De la revisión de los estudios resultan algunas inferencias en cuanto a las características de la población. En relación al sexo, el sexo femenino fue descrito como mayoritario entre los sujetos que forman parte de las muestras. Autores como Ortiz et al. (2017) y Anaya (2004) establecen el sexo femenino como el más prevalente en los TCA, siendo este un factor de riesgo a la hora de desarrollarlo. Otros autores explican esto debido a una mayor obsesión por la delgadez e insatisfacción corporal en las mujeres respecto a los hombres (Escolar-Llamazares et al., 2019). Respecto al rango de edad de los adolescentes con TCA, el más común referenciado en los estudios ha sido entre los 12 y18 años (Lukas et al., 2022; Mensi et al., 2022; Ramalho et al., 2021; Sadeh-Sharvit et al., 2018; Sibeoni et al., 2020). Según Morales (2018), la edad más prevalente se sitúa entre los 12 y 21 años. De los estudios que incluyeron a familiares en sus muestras se pueden sacar algunas inferencias. En casi la mitad de los estudios se observó una proporción mayor de madres respecto a los padres (Blondin et al., 2019; Dimitropoulos et al., 2019; García-Anaya et al., 2022; Grennan et al., 2022; Hughes et al., 2020; Lecomte et al., 2019; Matthews et al., 2021; Ramalho et al., 2021; Sibeoni et al., 2020; Wallis et al., 2018). Otro estudio incluyó dentro de la muestra a hermanos/as de los adolescentes con TCA (Fjermestad et al., 2020). En este sentido, diversos autores ajenos a la revisión refieren que la figura materna suele mantener un mayor vínculo e implicación en los cuidados (López et al., 2014). Poco más de la mitad de los estudios hicieron referencia al tipo de familia. En seis estudios las familias participantes fueron nucleares (Balottín et al., 2018; Blondin et al., 2019; Campreciós et al., 2020; Criscuolo et al., 2020; Mensi et al., 2020; Rousseau et al., 2022,). Autores ajenos a la revisión refieren que en pacientes con TCA la estructura familiar más frecuente es la nuclear seguida por la ampliada y la monoparental (Milena et al., 2022). ‒ 1008 ‒ En cuanto a la etiqueta diagnóstica, se observa que en la mayoría de los estudios el diagnóstico referido es la AN (Balottín et al., 2018; Blondin et al., 2019; Criscuolo et al., 2020; Dimitropoulos et al., 2019; Fjermestad et al., 2020; García-Anaya et al., 2022; Hughes et al., 2020; Lukas et al., 2022; Matthews et al., 2021; Mensi et al., 2022; Mensi et al., 2020; Rousseau et al., 2022; Sadeh-, Wallis et al., 2018; Sadeh-Sharvit et al., 2018; Sibeoni et al., 2020; Whitney et al., 2023). Diversos autores coinciden que la AN representa la etiqueta diagnóstica más prevalente en la actualidad (Peñalba, 2018; Prieto, 2017). 5.2. DINÁMICA FAMILIAR EN ADOLESCENTES CON TCA Todos los estudios han analizado la dinámica en las familias con un miembro con TCA. Estudios de la revisión coinciden al afirmar que en estas familias es frecuente observar cambios o dificultades en la dinámica familiar (Baradel et al., 2023; Criscuolo et al., 2020; Dimitropoulos et al., 2019; Fjermestad et al., 2020; Grennan et al., 2022; Mensi et al., 2022; Mensi et al., 2020; Ra-malho et al., 2021; Sibeoni et al., 2020; Wallis et al., 2018). Estos resultados están en consonancia con otros autores que refieren que existe con frecuencia en estas familias falta de cohesión y distancia emocional (Avalos & Samada, 2020; Meléndez et al., 2020). Estudios de la revisión describen dificultades percibidas dentro del ámbito familiar. En primer lugar, falta de coordinación e identidad familiar (Balottín et al., 2018; Baradel et al., 2023; Blondin et al., 2019; Criscuolo et al., 2020; Fjermestad et al., 2020; Lukas et al., 2022; Mensi et al., 2021; Mensi et al., 2020; Ramalho et al., 2021; Rousseau et al., 2022; Sibeoni et al., 2020; Wallis et al., 2018; Whitney et al., 2023). Esto coincide con otros autores que identifican un manejo inadecuado de los conflictos en estas familias, los cuales se caracterizan por conductas de evitación, dificultad para cambiar roles y límites y predominio de situaciones conflictivas en el ámbito familiar (Avalos & Samada, 2020; Meléndez et al., 2020). En segundo lugar, autores de la revisión describen un trato diferencial por parte de los padres, observándose una mayor rigidez que cursa con un aumento de la disciplina, el aglutinamiento familiar y estilo familiar ‒ 1009 ‒ poco negociador (Fjermestad et al., 2020; Matthews et al., 2021; Mensi et al., 2022; Liu et al., 2022; Wallis et al., 2018). Esto hallazgos coinciden con otros autores que determinan como frecuente en estas familias la presencia de elevados rasgos de rigidez, altos índices de inflexibilidad y autoevaluación negativa (López & Treasure, 2011; Quiñones et al., 2017). En tercer lugar, entre las dificultades también se han descrito una menor respuesta afectiva y cambios en áreas de comunicación (Lecomte et al., 2019; Lukas et al., 2022; Mensi et al., 2020; Rousseau et al., 2022; Wallis et al., 2018; Whitney et al., 2023). Estos hallazgos están en consonancia con otros autores (Losada & Bidau, 2017). Otra dificultad es el momento de las comidas (Lecomte et al., 2019; Ramalho et al., 2021). Esto coincide con los postulados de diversos autores, que refieren el momento de las comidas como uno de los de mayor conflictividad intrafamiliar (Mayorga et al., 2018). Estudios de la revisión refieren diferencias en cuanto a los roles que asumen los padres en estas familias. En este sentido, las madres se describen como más involucradas, asumiendo habitualmente el rol de cuidadora principal. Los padres presentan una visión más defensiva y una menor conexión afectiva (Blondin et al., 2019; Criscuolo et al., 2020; Mensi et al., 2021; Mensi et al., 2020). En cuanto al rol materno, diversos autores le atribuyen un rol servicial, pues deben estar presentes constantemente y al cuidado de las necesidades de los hijos con TCA (Gamboa et al., 2016; Mateos, 2012). En relación al rol paterno, algunos autores indican que suelen presentar dificultades a la hora de expresar los sentimientos manifestando mayor frialdad y rigidez emocional (Gamboa et al., 2016; García-Alonso et al., 2014). Los padres de hijos con TCA experimentan sentimientos de angustia, desesperanza, impotencia y culpa por la enfermedad de sus hijos, por lo que habitualmente presentan síntomas de ansiedad y depresión (Lecomte et al., 2019; Mathews et al., 2021; Sibeoni et al., 2020; Whitney et al., 2020). Estas expresiones están en consonancia con otros autores que manifiestan la existencia de un gran malestar emocional en las familias con adolescentes con TCA (Romero, 2018; Sepúlveda et al., 2020). A este respecto, los padres describen no disponer de redes de ‒ 1010 ‒ apoyo (Blondin et al., 2019; Grennan et al., 2022; Hughes et al., 2020; Svavarsdottir & Gisladottir, 2019). Autores ajenos a la revisión ponen de manifiesto la falta de recursos y la necesidad de instaurar grupos de apoyo (March et al., 2006; Sepúlveda et al., 2020). Estudios de la revisión incluyen la perspectiva de los hermanos/as, observándose que en la mayoría de los casos la relación que mantienen suele ser tensa. Entre los hermanos es frecuente observar conductas de parentificación, inversión de roles y deterioro de las relaciones familiares, siendo estas más frecuente en caso de las hermanas (Fjermestad et al., 2020; Matthews et al., 2021; Whitney et al., 2023). Esto está en concordancia con otros autores (Fuentes et al., 2020). Estudios de la revisión describen el rol de la familia como elemento protector (Balottín et al 2018; García-Anaya et al., 2022; Grennan et al., 2022; Rousseau et al., 2022; Whitney et al., 2023). Autores ajenos a la revisión describen que una adecuada dinámica familiar promueve el apoyo y afecto entre sus miembros, lo cual contribuye al bienestar psicológico y emocional de la familia (Iral, Córdoba & Gómez, 2019; Marmo, 2014). 5.3. INTERVENCIONES Y/O ESTRATEGIAS DIRIGIDAS A LA EVALUACIÓN Y ATENCIÓN DE LA DINÁMICA FAMILIAR EN ADOLESCENTES CON TCA Estudios de la revisión evidencian la necesidad de explorar y evaluar la dinámica familiar en casos de adolescentes con TCA. Esta debe desarrollarse lo más precoz posible para promover el funcionamiento equilibrado de la familia (Baradel et al., 2023; Campreciós et al., 2020; García-Anaya et al., 2022; Mensi et al., 2022; Mensi et al., 2020; Rousseau et al., 2022; Wallis et al., 2018). Estos hallazgos están en consonancia con otros autores que reafirman la necesidad primordial de evaluar el papel de la familia (Quiñones et al., 2017). Diversos autores describen instrumentos efectivos para la evaluación familiar. La técnica TLP en su versión clínica ha demostrado ser útil a este respecto al incluir a todos los miembros de la familia (Baradel et al., 2023, Mensi et al., 2022, Mensi et al., 2020). Diversos estudios han determinado una buena confiabilidad de este instrumento (D’Amore et ‒ 1011 ‒ al., 2013; Olhaberry et al., 2013). Otro instrumento es el Cuestionario de Evaluación de las Relaciones Familiares Básicas, que permite evaluar dos aspectos: la relación conyugal y el ejercicio parental (Campreciós et al, 2020). Otros autores indican que es un instrumento válido para evaluar las relaciones familiares básicas, así como valorar las dimensiones matrimonial y parental en el funcionamiento familiar (Lima et al., 2022). Diversos estudios han descrito que en los casos de adolescentes con TCA es necesario desarrollar una atención centrada en la unidad familiar. Esta importancia se debe a que las familias presentan un papel central en la vida de todo individuo y, por consiguiente, representan un recurso significativo tanto para el diagnóstico como para el tratamiento en estos casos. Por todo ello, es necesario apoyar la terapia familiar, especialmente en los casos donde se observen disfunciones familiares (Balottín et al 2018; Baradel et al., 2023; Campreciós et al., 2020; Criscuolo et al., 2020; Dimitropoulos et al., 2019; Fjermestad et al., 2020; García-Anaya et al., 2022; Grennan et al., 2022; Hughes et al., 2020; Lecomte et al., 2019; Liu et al., 2022; Lukas et al., 2022; Matthews et al., 2021; Mensi et al., 2021; Mensi et al., 2020; Ramalho et al., 2021; Rousseau et al., 2022; Sadeh-Sharvit et al., 2018; Sibeoni et al., 2020; Svavarsdottir & Gisladottir, 2019; Toubol et al., 2019). Estos resultados coinciden con otros autores (López & Treasure, 2011; Salgueiro & Kirszman, 2012). De la revisión se pueden extraer diversas intervenciones para el abordaje de la dinámica familiar. En primer lugar, la psicoterapia, que demostró ser efectiva para mantener la función familiar mediante el fomento de la función reflexiva, la comprensión de conductas ligadas al clima familiar, desarrollo de la autoestima y habilidades de adaptación, el apoyo familiar y el fomento de la autonomía y autoeficiencia. Esta terapia permite introducir cambios favorables en la dinámica familiar y en el funcionamiento global del paciente con TCA (García-Anaya et al., 2022). Otros autores refieren que, debido a la naturaleza del trastorno, la psicoterapia es una de las principales intervenciones para lograr la recuperación del mismo (Gaete et al., 2012; Salgueiro & Kirszman, 2012). ‒ 1012 ‒ En segundo lugar, algunos autores describen la Terapia Basada en la Familia, la cual ha logrado mejorar el funcionamiento familiar (Balottín et al., 2018; Dimitropoulos et al., 2019; Fjermestad et al., 2020; Hughes et al., 2020; Lecomte et al., 2019; Liu et al., 2022; Sadeh-Sharvit et al., 2018). Autores ajenos a la revisión refieren que esta terapia constituye la intervención de elección y de mayor evidencia en casos de adolescentes con TCA, pues se basa en la educación, soporte emocional y autorización a los padres para abordar cualquier necesidad presente durante el tratamiento (Castro & Araya, 2020; Gaete et al., 2012). En este sentido, autores de la revisión mencionan la Terapia Conductual Dialéctica que, además de lo contemplado en la Terapia Basada en la Familia, abordan la ruptura familiar y refuerza el apoyo social entre los hermanos (Matthews et al., 2021). En tercer lugar, en la revisión se ha descrito como intervención la Terapia Familiar Estructural (Sadeh-Sharvit et al., 2018). Otros autores refieren que esta terapia se centra en cambiar el estilo de relación familiar utilizando recursos propios que proceden de la familia (Szapocznik et al., 1986; Villasmil, 2017). En cuarto lugar, se describió la Intervención Terapéutica Orientada a las Fortalezas Familiares, cuya aplicación aumenta el apoyo familiar y emocional percibido de los cuidadores familiares, incentiva la conciencia de las fortalezas familiares, mejora el acceso a recursos y la percepción del conocimiento de la situación familiar (Svavarsdottir & Gisladottir, 2019). Estos hallazgos están en consonancia con diversos autores (Svavarsdottir et al., 2020). En quinto lugar, autores de la revisión han descrito el Entrenamiento Basado en Habilidades, que sirve como complemento en el tratamiento de los TCA, a fin de preparar tanto a padres como adolescentes a afrontar los desafíos durante la enfermedad y ayudar a la reflexión de los padres sobre la disfunción familiar y la influencia de la misma en los TCA (Toubol et al., 2019). Otros autores hablan de aplicar esta técnica en familiares para entrenar las habilidades de comunicación y el desarrollo de habilidades emocionales (Carral, 2008; Iriarte et al., 2021). ‒ 1019 ‒ After an Integrated Multidisciplinary Family Treatment for Adolescents with Restrictive Eating Disorders. Frontiers in Psychiatry, 12, 653047. Milena, A.P., Helmling, F.J.L., Ruiz, J.A.R., Pulido, I.J., Fernández, M.L.M., & Gallardo, M.I.M. (2022). 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