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Romances históricos / de Angel de Saavedra, Duque de Rivas

Rivas, Angel de Saavedra Duque de

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y 7 1 e 4 e dy k y AA A A il o. o” e e e y > E ye A é 'd ROMANCES HISTORICOS. D. Angel de Áaavedra, DUQUE DE RIVAS. MADRID. 1844: IMPRENTA DE D. VICENTE DE LALAMA, Calle de las Huertas, núm. 8. X dujeron la invencion y adopcion del aso- nante. Bien sea este, como muchos creen, y no sin fundamento, tomado del árabe; bien que se descubriese por mera casuali- dad; bien que el deseo de evitar la pesadez de la repeticion de un mismo consonante hiciese observar, que en nuestra lengua bas- ta la conformidad de las dos últimas voca- les de una palabra con las de otra, para for- mar una rima muy distinta y armoniosa. El romance se apoderó esclusivamente de este primor de nuestro idióma , de esta se- mi-desinencia, que luego sé introdujo en otros metros, como artificio esclustvo de la yersificacion castellana; y que mas adelan- te admitió el vulgo con particular y deci- _dida preferencia en sus seguidillas, tiranas, etc, Pero no hay ejemplo de esta ventajosa innovacion anterior al siglo XVI, Mucho ganó con ella el romance en sol- tura, facilidad y armonía, como ganó, bien que á costa tal vez de energía y severidad, en orden, gala y correccion, cultivado por los ingenios de aquella época aventajada. Y saliendo del estrecho campo á que estaba reducido, empezó en manos del fecundo Lope de Vega, del lozano Góngora, del portentoso Calderon, y de otros buenos in- XI genios, á prestarse á todo género de asun- tos, ya eróticos, ya filosóficos, ya místicos, ya satíricos, engalanándose con todos los atavios de la buena poesía. Entonces na- cieron los romances moriscos, engañándose mucho los que, escasos de erudicion, juz- gan estas COMPosiciones originariamente ára- bes. Error que se nota con solo considerar que ni las costumbres, ni los afectos ni las creencias, que en ellos se atribuyen á per- sonages moros, son los de aquella nacion; advirtiéndose desde luego que son cristia- nos enmascarados con nombres y trages moriscos; moda que produjo muy felices composiciones, y que estuyo una tempora- da tan en boga entre nuestros poetas, que el mismo Góngora, que la ridiculizó festi- vamente en un romance jocoso, tuvo que obedecer á ella, y escribió muchos y muy bellos romances moriscos. Inventados fue- ron, pues, estos por los ingenios castella- nos; y los que Perez de Hita introdujo en su Historia de las guerras civiles de Gra- nada, compuestos por él, como todo el li- bro, exhornado con narraciones fabulosas. No es esto negar absolutamente que pue- da acaso alguno de los romances moriscos de aquel tiempo ser traduccion ó imita- XI cion de alguna antigua composicion árabe, En pós de los romances moriscos vi- nieron los pastoriles, en que fue estrema-= do el Príncipe de Esquilache, y en que perdió aquel metro mucho vigor y loza- nía, ganando algo en ternura y en senci- Méz. El ingenio colosal de Quevedo se apo- deró tambien del romance para la sátira, y le dió en este género un ensanche sin límite, y una facilidad sin igual, haciéndo- lo asiento, no solo de todas las festivas sa- les de nuestra lengua, sino de los pensa- mientos mas nuevos y originales, y de to- das las frases mas agudas y festivas.de que es capáz idióma alguno. El romance octosilábico castellano se adoptó muy desde luego por los poetas dramáticos, y en comedias anteriores á Lo- pe de Vega lo vemos ya introducido, y continua hasta nosotros, siendo el metro favorito del teatro. Nuestros antiguos poe- tas cómicos lo mezclaron con quintillas, re- dondillas, cuartetas, décimas, octavas, so- netos, liras, y aun versos sueltos, mirando como una belleza del drama la yariedad de la versificacion; pero en Lope, Alarcon, Tirso, Calderon, Moreto, Rojas y demas insignes dramáticos, se observa que emplea- => Y XI ron casi esclusivamente el romance para las narraciones. Este fue luego enseñoreándo- se completamente de la escena cómica, has- ta que se hizo dueño absoluto de ella, á fines del siglo pasado, arrojando de su tér- mino los demas metros. Castrillon fue el primero de los modernos que restableció el antiguo gusto de variar la versificacion en la comedia; y hoy dia se ha (en nues- tra opinion con muy buen acuerdo) com- pletamente restablecido. La misma popularidad de que gozó el romance desde su orígen, por los asuntos que le fueron peculiares; la facilidad que adquirió su composicion con la introduc- cion del asonante; la vulgaridad que le dió el diálogo cómico; y la soltura y ensanches que debió, como dejamos dicho, al gigan- tesco ingenio de Quevedo, lo fueron en- tregando al brazo seglar de los meros ver- sificadores y de los copleros vergonzantes. Y convertido al fin en su patrimonio es- clusivo, murió á sus manos, ya hinchado y ridículamente culto; ya lánguido, trivial y chavacano. Desacreditándose hasta tal punto, que fue últimamente mirado como el verso escrito solo para el vulgo, y como el que podia permitírsele al yulgo en sus XIV groseras composiciones; y los hombres ]li- teratos comenzaron á asquearlo y á desde- ñiarlo. | En vano Luzán hizo su elogio, y de- mostró su importancia en el renacimiento de la poesía española, á mediados del siglo pasado. En yano Melendez justificó con su ejemplo la doctrina de aquel erudito, y es- cribió no solo romances eróticos y descrip- tivos, sino tambien composiciones líricas de | un género mas filosófico y atrevido en el mismo metro. Y en vano se reimprimieron muchos romances antiguos, con razonados prólogos, tributando al género los elogios ll mas encarecidos: el romance no..resucitó, M Los ingenios que han honrado nuestro par- | naso despues de Melendez, apenas han es- ll crito alguno que otro, ya erótico ya jocoso, Ñ dedicándose esclusivamente al cultivo de los | metros italianos. Y los poetas mas recien- tes tampoco han hecho esfuerzo alguno á favor del romance, ya que tantos hacen por resucitar las coplas de arte mayor, y por a aclimatar en nuestro suelo los cuartetos en- | decasílabos con consonantes agudos, que 8 dán á nuestra lengua un giro mezquino, | y una canturía, mas propios del idióma Ñ francés que del castellano. ed xXV Es ciertamente estrañio que en esta épo- ca de ensanche, y acaso de regeneracion, (en que la poesía rompiendo los estrechos límites de reglas arbitrarias, aunque res- petadas por un siglo entero, pugna por volver á su orígen, dejando á un lado la servil imitacion de griegos y latinos, y bus- cando inspiraciones propias en épocas mas en armonía con las sociedades modernas,) no haya renacido con muchas ventajas el romance octosilabo castellano. Pues buscán- dose en los tiempos feudales y en los siglos caballerescos los asuntos y el colorido de la poesía actual, ningun otro metro podia encontrarse mas á propósito, como castizo y original; como nacido en la época mis- ma de los héroes que ahora se celebran; como depósito de esos matices mismos que hoy se buscan con tanto empeño; y como el mas adecuado, en fin, por su sencillez, facilidad y soltura, á todos los tonos de la poesía; y por lo tanto á los atrevidos, variados y desiguales vuelos del romanti- cismo. Pero aun mas estraño es que en esta época misma, literatos que gozan de justa nombradía, hayan emprendido proscribir por principios el romance, como indigno XVI del Parnaso español, y como metro despre- ciable y chavacano. El primero que ha escri to contra el romance ha sido un estrangero; el aleman Schelegel, el que sin negarle gracia y gallardía, decide que no es capaz de la poesía digna de elogios y de imita- cion. Que un estrangero se haya equivoca- do, y sentenciado sin conocimiento de cau- sa, no es de estrañar: pero sí lo es, y mu- cho, que le hayan seguido y reforzado es- critores nacionales, y no ignorantes por cierto de nuestra literatura. En una obra elemental, que anda de real orden en manos de la juventud, se de- prime hasta con encono, y se-=*idiculiza hasta con pueril acritud el romance octo- silábico castellano, como indigno de la poe- sía alta, noble y sublime. Se asegura en ella que aunque venga á escribirle el més- mo Apolo, no le puede quitar ni la medi- da, ni el corte, ni el ritmo, ni el atre, ni el sonsonete de jácara. Y se sienta como positivo, que las mas triviales y Chavaca- nas se ocurren inmediatamente á todo es- pañol, que lee ú oye una ó dos coplas de romance, aunque este sea muy bueno, y de asunto muy grave y elevado. Decidir tan absolutamente contra un metro en que XVI tan escelentes cosas se han escrito; que es sin disputa la forma en que apareció nues- tra verdadera poesía nacional; que se ha amoldado siempre con ventaja á todos los géneros, á todos los tonos, á todos los matices, á todos los asuntos imaginables, en manos de nuestros mejores poetas; y, que ya rudo, vigoroso y desaliñado, ya ga- lano y florido, ya tierno y melancólico, ya. templado y armonioso, ya jovial y satírico, se obstenta siempre como la mayor rique- za de nuestro parnaso; es un incompren- sible atrevimiento, fundado en un aislado capricho, que se opone á la opinion ge- - neral. Dígase enhorabuena que el romance octosílabo no es á propósito para escribir en él toda una Epopeya, (si es que á al- guien le dá en este siglo la mala tentacion de escribir alguna;) pero escluirlo de la Poesía sublime, de la poesía histórica, de Muchas partes de la Epopeya misma, co- is . Mones, las descripciones, las sentencias £í sóficas, los cuadros poéticos, cuando tenemos tan escelentes trozos de es- tas clases escritos POr nuestros mejores au- tores en romance; es demasiado pretender, €s arrojarse con suma lijereza á dar una 2 XVII! sentencia definitiva, que carece de funda- mento, Dice el autor que impugnamos, que todo romance recuerda una jácara vulgar. ¿Quién que tenga oido y alma recuerda las chavacanadas del vulgo cuando lee ú oye el sencillo y sublime romance histórico, en que se pinta al señor de Hita y Bui- trago, en la batalla de Aljubarrota, que viendo á su rey con el caballo muerto, le dá el suyo para que se salve de aquel de- sastre, le recomienda á Su hijo, y se entra 3 pié á morir como bueno en lo récio de la pelea?..... ¿Quién recuerda las coplas de los ciegos, cuando lee el riquísiino roman- ce de Góngora á Angelica y Medóro, tan lleno de poesía, de amor, de encanto; ó los romances del Cid, muchos de los pastoriles de Esquilache, y los tiernos y de estructura lírica de Melendez? ¿A quién, en fin, se le ocurren esas vulgarachadas, que tan pre- sentes tiene el preceptista, cuando le en- cantan en el teatro los hermosísimos roman- ces en que el gran Calderon hace sus es- posiciones, y en los que todos los géneros, todos los estilos se ven tan maestramente manejados? — Y en vano es alegar en con- ira nuestra el gran número de perversos XIX romances que se han escrito; porque tam- bien se han escrito gran número de malí- simas octavas, de enrevesados tercetos, de sonetos abominables. Y al que me arguya con los romances de Montoro y Maruján, yo le opondré las ridículas y estravagantes silvas de Gracian, y los desmayados y pro- sáicos endecasílabos de Iriarte, y no nos quedaremos nada á deber. Ciertamente aun no le ha ocurrido á ningun italiano el proscribir los sonoros y fluidos yersos cortos cantables, tesoro ina= gotable de su idióma, y tan cultivado y en- grandecido por Metastasio, y otros gran- des poetas; fundado en que son los mis- mos que cantan, vulgarizan y achavacanan los copleros improvisadores de las hosterías y de las plazas públicas. Y precisamente en ellos ha escrito el insigne Manzzoni una de las odas mas altas, sublimes y filosóficas de nuestros dias, la que intitula el 5 de mayo, y Cuyo argumento es la muerte de Napo- leon. ¿Y el francés Berenger no ha colocado su nombre entre los primeros líricos de este siglo, sin escribir mas que en los me- tros mas vulgares de su pais? No' somos nosotros de los que ércen que la poesía consiste únicamente en la XXVI E en que tan bien pintadas están la lealtad y entereza de aquel insigne castellano, de aquel desventurado padre; ó de los que re- fieren las bodas de Doña Lambra con el Señor de Villaren y de Barbadillo, tan Me- nos de interés y de vida: pues todos ellos, á pesar de la rudeza de estilo y de la es- trechez del lenguage, están rebosando poe- sía castiza y original. El alcaide de Molina escita asi á sus soldados á la pelea en un romance anónimo: “Dejad la seda y brocado, vestid la malla y el ante, embrazad la adarga al pecho, tomad lanza y corvo alfange, Haced rostro á la fortuna , tal ocasion no se escape, mostrad el pecho robusto al furor del duro Marte.? ¿Son menos varoniles estos belicosos acen- tos por sonar en versos asonantados de ocho sílabas ? z Léanse las maldiciones de las Troyanas á Helena; la pintura del rey D. Rodrigo huyendo del desastre del Guadalete, y la lucha de D. Pedro el Cruel y de D. Enri- que, en la que «Riñeron los dos hermanos » y de tal suerte riñeron , - XXVII que fuera Cain el vivo á no haberlo sido el muerto.» Recuérdense los lamentos del alcaide de Alhama cuando pierde esta fortaleza; y examínese, en fin, el razonamiento de Ruy Diaz del Vivar al Conde Lozano, desafián- dolo para vengar á su ultrajado padre, y se verá hasta donde se remonta el romance octosílabo castellano, en la narracion y en la espresion de los elevados y heróicos sen- timientos. ¿Será necesario á un español, que es- cribe para españoles, citar Jos trozos de de las Mocedades del Cid, de Guillen de Castro; del Heraclio, de Calderon, y aun de la Verdad sospechosa, de Alarcon, es- critos en verso octosílabo asonantado, y tan hermosa y maestramente traducidos en versos franceses por el gran Corneille, el padre del teatro francés? Pues compáren- se los versos castellanos con la traduccion, y se verá que no son en nada inferiores, aunque de romance, á los pomposos ale- jandrinos en que se tradujeron, y que en estos no ha ganado nada la espresion de los pensamientos de nuestros autores. Si tanta energía y sencillez ofrece el romance para los asuntos históricos, ¡cuán- XXVII to se presta á la descripcion poética, y á los afectos blandos! No copiamos, porque es muy conocido, el bellísimo romance, ya mencionado, de Góngora á Angelica y Medóro, tan rico de poesía, tan armonio- so, tan bien escrito. Léase esta preciosa composicion, y las descripciones de las fies- tas de toros y cañías en otros romances mo- riscos, y el tierno y apasionado de Melen- dez á Rosania en los fuegos; y se hallará en ellos la verdadera elocucion poética, y se verá que en nada ceden á las mejores composiciones, que á los mismos asuntos han hectro grandes poetas en versos ende- casilabos. 2 La poesía descriptiva que cabe en el metro que defendemos, puede verse en los versos siguientes: «Entraron los Sarracinos en caballos alazanes , de naranjado y de verde marlotas y capellares. En las adargas tenian por empresas sus allanges hechos arcos de Cupido, y por letra: Fuego y sangre, etc.? O en aquellos: “Cuando las sagradas aguas del ancho y sagrado Betis, <W XXIX con la multitud de barcos con dificultad parecen 3 cuando entoldadas las popas de juncia y de ramas verdes, en el agua escaramuzan á pesar de sus corrientes; cuando mil alegres cantos que los sentidos suspenden , interrumpen á los vientos y enamoran á los peces; cuando en las torres" mas altas mil luminarias parecen, y cual veloces cometas atraviesan los cohetes; entonces etc,> O en estos: «Nunca las puertas de oriente abrió tan hermosa el Alba, cuando saca de alhelíes las bellas sienes orladas,? O en estos otros de Góngora: “Mirábalo en los ramblares ora á caballo, ora á pié, rendir al fiero animal de las otras fieras rey. Y con la real cabeza, y con la espantosa piel, ornar de su ingrata mora la respetada pared.» ¿Y en la espresion de los afectos ya fuertes é impetuosos, ya tiernos y melancó- licos, qué metro aventaja al romance? No XXX - es posible espresar mejor la indignacion, ue lo está en el final de aquel romance, del desafio del moro Tarfe: «Esto el moro Tarfe escribe con tanta cólera y rabia, que donde pone la pluma el delgado papel rasga.> Nótese el desórden de la armonía en este último verso. ¡Que interesante y tierna melancolía reina en todo el romance de Góngora del Forzado de Dragut, que empieza : “Amarrado al duro banco de una galera turquesca , ambas manos en el remo, ambos ojos en la tierra , etc.> La tierna emocion del cautivo, que des- cubre desde el mar los montes y las torres de su patria, me recuerdan los siguientes cuatro versos de Matos al mismo asunto en la comedia titulada: El Genízaro de Hun- gría: «Alargando iba los ojos hácia mi querida patria, á donde en prision mas dulce dejaba cautiva el alma.” ¿Podia escribirse mejor en endecasíla- bos el terrible diálogo de Focas y Astolfo XXXI en el Heraclio de Calderon, solicitando el tirano conocer la verdad para acabar con la sangre de su enemigo, y obligándole el leal anciano á que la respete, por temor de derramar la de su propio hijo? En ro- mance está escrito este diálogo, y segura- mente al saborearlo en la escena nadie re- cuerda las jácaras que acaso acaba de oir al ciego en la esquina del teatro, por mas que tengan el mismo sonsonete. Ningun otro metro se presta tanto, por su sencillez, como el romance, á espresar las sentencias morales y los grandes pensa- mientos filosóficos. Recordemos aquellos dos versos de Guevara: «Que con decir que son hombres no se disculpan los reyes.» O estos de Calderon: ' «0 honor, fiero basílisco , que si á tí mismo te miras. te dás la muerte á ti mismo.» Y aquellos otros : “Hipócrita mongibelo, hieve ostentes , fuego escondes ; E . ¿ qué harán los pechos humanos: si saben mentir los montes?», Y los que dicen: «+. » . +. Que nunca tuvo» XXXII lo no hien hecho Otra enmienda: del arrojo:que lo obró ,, que el valor que lo sustenta. Y los que pone en boca de Don Juan: Malec, en la comedia titulada: _4mar des- pues de la muerte, ó el Tuzaní de las Alpu- Jarras, en que refiriendo el noble anciano á sus compatriotas los moriscos la ofensa que acaban de hacerle en el ayuntamiento; cuando vá á contar que le han dado con su propio báculo un golpe afrentoso, se de- tiene, y dice: Ma o...) Esto bastaz que hay cosas que cuesta mras el decirlas , que el pasarlas, Seria necesario un tomo. entero para copiar todos los ejemplos de esta clase que se nos ocurren. Y otro para los que: po- diamos recordar de espresiones muevas y pintorescas con que este fecundo metro ha enriquecido la poesía castellana. Y si lo con- sideramos aplicado á la sátira, y álos asun- tos jocosos, en manos de Góngora y de Quevedo, ¡cuánto podriamos citar en su - abono! ¡Que tesoro inmenso de frases feli- císimas, de giros estraordinarios, de pensa- mientos inesperados, que en cualquiera otro metro hubieran acaso perdido algo de su XXXII Frescura, de su malicia y de su originalidad: Pero basta ya, porque no hay literato alguno, versado en la lectura de nuestros poetas líricos y dramáticos, á quien no sean familiares los hermosos trozos de poesía, de todos los géneros y tonos, escritos en verso octosilabo asonantado, y lan apreciables por lo menos como cuantos se puedan citar en cualquiera otra especie de versificacion. El romance, que es el metro castizo dé nuestra lengua, en el que se cantaron las hazañas de nuestros mayores, el que culti- varon y engalanaron nuestros mejores poe- tas, el que tan bien suena en el diálogo escénico, el que tan dócil se amolda á to dos los asuntos, á todos los estilos, tan fácil, tan sonoro, asiento del asonante, pri- mor esclusivo de nuestra hermosa lengua (debido á su variedad infinita de termina= tiones, y al sonido puro, fijo, invariable de sus cinco vocales) mo debe ser despre= ciado, ni olvidado por metros y combina- CIONES rítmicas, que hemos tomado, cierta= mente con muchas ventajas, de otro idióma. Y aunque con ellos y con ellas se ha en- riquecido el muestro, y se han escrito mu- chas obras admirables en todo género, no renunciemos al abundante y rico tesoro de 3 FÉXIV elocucion poética castellana que en los ro= mances octosilábicos poseemos, mi deseche- mos uno de nuestros mejores títulos á la gloria poética. El romance, pues, tan á propósito, co- mo dejamos repetido, para la narracion y descripcion, para espresar los pensamientos filosóficos, y para el diálogo, debe, sobre todo, campear en la poesía histórica, en la relacion de los sucesos memorables: asi em- pezó en los siglos rudos de su nacimiento, Volverlo á su primer objeto y á su primi- tivo vigor y enérgica sencillez, sin olvidar los adelantos del lenguage, del gusto y de la filosofia, y aprovechándose de todos los atavíos con que nuestros buenos ingénios lo han engalanado, seria ocupacion digna de los aventajados poetas, que nunca esca- sean en nuestro privilegiado suelo. Con dé- biles fuerzas he intentado yo tan dificil é importante empresa, escribiendo esta colec= cion de Romances históricos, que presento al público. Mis lectores ilustrados decidirán si he logrado mi intento. Si no he sido tan dichoso, al menos habré conseguido lla- mar la atencion sobre el romance castella- no, y sobre la poesía histórica, á la estu- diosa juyentud, que con tanto aprovecha- XXXV miento cultiva hoy entre nosotros la amena literatura, dando diariamente, en composi- ciones de mucho mérito, claras pruebas de fecundo ingenio y de brillante imaginacion, dd ROMANCES (Esferas, que pocos años despues derrumbó en el suelo un terremoto) brillaban del sol matutino al fuego: Cuando en una sala estrecha del antiguo alcázar régio, que entonces reedificaban tal cuál hoy mismo le vemos. En un sillon de respaldo sentado está el rey D. Pedro, jóven de gallardo talle, mas de semblante severo. A reverente distancia, una rodilla en el suelo, vestido de negra toga, blanca barba, albo cabello, Y con la vara de alcalde rendida al poder supremo, Martin Fernandez Cerón era emblema del respeto. Y estas palabras de entrambos recogió el dorado: techo, y la tradicion guardólas para que hoy: suenen de nuevo. R.—¿Conque en medio de Sevilla amaneció un hombre muerto, y no venís á-decirme que'está ya elomatador preso? HISTORICOS. y A.—Señor, desde antes del alba, en que el cadáver sangriento. recogí, varias pesquisas inútilmente se han hecho, R.—Mas pronta justicia, alcalde, ha de haber donde yo reino, y á sus vijilantes ojos nada ha de estar encubierto, 4.—Tal vez, señor, los Judíos, tal vez los moros sospecho, ....... R.—¿X os vais tras de las sospechas cuando hay un testigo, y bueno? ¿No me habeis, alcalde, dicho, que un candil se halló en el suelo cerca del cadáver? ... Basta, que el candil os diga el reo, A.—Un candil no tiene lengua. R.—Pero tiénela su dueño, y á moverla se le obliga con las cuerdas del tormento. Y vive Dios que esta noche ha de estar en aquel puesto, Ó vuestra cabeza, alcalde, ó la cabeza del reo, ROMANCES El rey, temblando de ira, del sillon se alzó de presto, y el juez alzóse de tierra temblando tambien de miedo. Y haciendo una reverencia, y Otra despues, y otra luego, salióse á ahorcar á Sevilla para salvarse resuelto. Síguele el rey con los ojos, que estuvieran en su puesto de un basilisco, en la frente, segun eran de siniestros , Y de satánica risa dando la espresion al gesto, salió detrás del alcalde á pasos largos y lentos. Por el corredor estuvo en las alcándaras viendo azóres y gerifaltes, y dándoles agua y cebo. Y con uno sobre el puño salió á dirigir él mesmo las obras de aquel palacio en que muestra gran empeño. Y vió poner las portadas de cincelados maderos, y él mismo dictó las letras que aun hoy notamos en ellos. HISTORICOS. Despues habló largo rato, á solas y con secreto, á un su privado, Juan Diente, diestrísimo ballestero. Señalándole un retrato, busto de piedra mal hecho, que con corta semejanza labró un peregrino griego. Fué á Triana, vió las naves y marítimos aprestos; de Santa Ana entró en la Jolesia y horó brevísimo tiempo. Comió en la torre del Oro, á las tablas jugó luego con Martin Gil de Alburquerque; á caballo dió un paseo: Y cuando el sol descendia, dejando esmaltado el ciclo de rosa, morado y Oro, con nubes de grana y fuego; Tornó al alcázar, vistióse sayo pardo, manto negro, tomó un birrete sin plumas y un estoque de Toledo; 10 ROMANCES Y bajando á los jardines por un postigo secreto, do Juan Diente le esperaba entre murtas encubierto, Salió solo, y esto dijo con recato al ballestero: “Antes de la media noche todo esté cuál dicho tengo.” Cerró el postigo por fuera, y en el laberinto ciego de las calles de Sevilla desapareció entre el pueblo. ROMANA Ut, LA CABEZA. AL tiempo que en el ocaso su eterna llama sepulta el sol, y tierras y cielos con negras sombras se enlutan, De la cárcel de Sevilla, en una bóyeda oscura, que una lámpara de cobre mas bien asombra que alumbra, HISTORICOS. tt Pasaba una estraña escena, de aquellas que nos angustian, si en horrenda pesadilla el sueño nos las dibuja. Pues no semejaba cosa de este mundo, aunque se usan en él cosas harto horrendas, de que he presenciado muchas; Sino cosa del infierno, funesta y maligna junta de espectros y de vampiros, festin horrible de furias. En un sillon, sobre gradas, se vé en negras vestiduras al buen alcalde Cerón, ceño grave, faz adusta. A su lado en un bufete, que mas parece una tumba, prepara un viejo notario sus pergaminos y plumas. Y de aquella estancia en medio, de tablas con sangre sucias se vé un lecho, y sus cortinas son cuerdas, garfios, garruchas. En torno de él dos verdugos de imbécil facha y robusta, de un saco de cuero aprestan hierros de infaustas figuras. 12 ROMANCES Sepulcral silencio reina, pues solamente se escucha: el chispeo de la llama en la lámpara que ahuma La bóveda, y de los hierros que los verdugos rebuscan, el metálico sonido con que se apartan y juntan. — Y DGA — Pronto del severo alcalde la voz sepulcral retumba diciendo: “Venga el testigo” que ha de sufrir la tortura.” Se abrió al instante una puerta por la que sale confusa algazara, ayes profundos y gemidos que espeluznan. Y luego entre los sayones, esbirros y vil gentuza, de ademanes descompuestos y de feroz catadura, Una vieja miserable, de ropa y carne desnuda, como un cuerpo que las hienas sacan de la sepultura; HISTORICOS. 15 Pues solo se vé que vive porque flacamente lucha con desmayados esfuerzos, porque gime y porque suda. Arrástranla los sayones; la confortan y la ayudan dos religiosos franciscos caladas sendas capuchas; Y la algazara y estruendo con que satánica turba lleva un precito á las llamas por la bóveda retumba. SNA Un negro bulto en silencio tambien entra en la confusa escena, y sin ser notado tras de un pilaron se oculta. “Ven (grita un tosco verdugo con una risada aguda) ven á casarte conmigo; hecha está la cama, bruja.” Otro, asiéndola los brazos con una mano mas dura que unas tenazas, le dice: “No volarás hoy á oscuras.” 14 ROMANCES Y otro, atándola las piernas: “¿Y el bote con que te untas?.., Sobre la escoba á caballo no has de hacer mas de las tuyas.” Estos chistes semejaban los ahullidos con que aguzan la hambre los lobos, al grito de los cuervos que barruntan Los ya corrompidos restos de una víctima insepulta, la mofa con que los cafres á su prisionero insultan. IIA otr Tienden en el triste lecho, ya cast, casi difunta, á la infelice; la enlazan con ásperas ligaduras, Y de hierro un aparato á su diestra mano ajustan, que al impulso mas pequeño martirio espantoso anuncia. Dice un sayon al alcalde: “Ya está en jaula la lechuza, y Siaun á cantar se niega, yo haré que cante ó que cruja.” HISTORICOS. 15 Silencio el alcalde impone, quédase todo en profunda quietud, y solo gemidos casi apagados se escuchan. “Muger, prorumpe Cerón, muger, si vivir procuras, declárame cuanto viste y te dará Dios ayuda.” —“Nada ví, nada, responde la infeliz : por Santa Justa juro que estaba durmiendo; ni ví, ni oí cosa alguna.” —Replicó el juez, “Desdichada, piensa, piensa lo que juras.” Y tomando de las manos del notario que le ayuda Un candil: “Mira, prosigue, esta prenda que te acusa. Dí quién la tiró á la calle pues confesaste ser tuya.” mísera se estremece trémula toda y convulsa, y respondió desmayada: “El demonio fue sin duda.” Y trás de una breve pausa: “Soy ciega, soy sorda y muda. Matadme, pues, lo repito: ni ví, ni oí cosa alguna.” ROMANCES De Triana y de la puente confusa lega y perdida, con el son de las campanas que en la alta Giralda vibran; Forman un todo encantado, que nunca jamás se olvida, y que al recordarlo, siempre mi alma y corazon palpitan. ADO SAA Muchas deliciosas noches, cuando aun ardiente latía mi ya helado pecho, alegres, de concurrencia escogida Ví aquellos salones Menos ; y á la juventud, cuadrillas ó contradanzas bailando al son de orquestas festivas. En las doradas techumbres los pasos, la charla y risas de las parejas gallardas, por amor tal vez unidas, Con el son de los violines confundidos se estendian, acordes ecos hallando por las esmaltadas cimbrias. HA HISTORICOS. 25 Mas, ay! aquellos pensiles no he pisado un solo dia, sin ver (sueños de mi mente!) la sombra de la Padilla Lanzando un hondo gemido, cruzar leve ante mi vista como un vapor, como un humo que entre los árboles gira: Ni entré en aquellos salones, sm figurárseme erguida, del fundador la fantasma en helada sangre tinta: Ni en el vestíbulo oscuro, el que tiene en la cornisa de los reyes los retratos, el que en columnas estriba, Al que adornan azulejos abajo, y esmalte arriba, el que muestra en cada muro un rico balcon, y encima El ondo arteson dorado, que lo corona y atrista; sin ver en tierra un cadáver. Aun en las losas se mira Una tenaz mancha oscura... ui las edades la limpian ! Sangre!!! sangrel!!.... ¡oh cielos, cuántos sin saber que lo es, la pisan ! ROMANCES ROVANCA UL, QUINIENTOS años mas jóven era el magnífico alcázar, aun lustrosas sus paredes, su alto almenaje sin faltas, Y lucientes los esmaltes de las techumbres doradas, mansion del rey de Castilla orgulloso se ostentaba ; Cuando del mayo florido una apacible mañana, en aquel salon que tiene los balcones á la plaza, Dos ilustres personajes en grande silencio estaban : un caballero era el uno, el otro una hermosa dama. HISTORICOS. 25 Rica berberisca alfombra, del rey Moro de Granada don ó tributo, cubría las losas de aquella cuadra. Un cortinaje de seda con listas y flores varias, matizado en el oriente, que galeras venecianas | (Tal vez de su dux regalo ) trajeron á nuestra España; del abierto balconaje el radiente sol templaba. En el testero de enfrente de maderas cinceladas un rico oratorio habia con embutidos de nácar, Y-en él la imágen devota de la Virgen soberana, * escultura harto mezquina, mas no de atractivos falta, De la cual era el adorno una corona de plata, reverberando en su cerco amatistas y esmeraldas. : Un manuscrito precioso * con las oraciones santas, ornatos de miniatura, y de oro y marfil las tapas). ROMANCES Colocado se veia sobre un atril, que formaban de un ángel mal esculpido, aunque con primor, las alas; Y de brocado de “oro en el suelo una almohada, mostrando, por medio hundida, de dos rodillas la marca. En los muros blanqueados con cal de Moron, de caza pendian varios trofeos, . banderas y limpias armas; Y en una mesa Óó bufete, puesta en medio de la estancia, con un tapete cubierta, “> cuyos picos arrastraban, Un templado laud habia, un rico juego de tablas, búcaros llenos de flores, y un cofre de filigrana. e —Á De un balcon sentóse cerca, muy pensativa la dama, en un gran sillon dorado, cuyo respaldo formaba HISTORICOS. 27 Un dosel ó guardapolvo en una curva gallarda, de castillos, de leones y de corona adornada, Un vistoso brial de seda verde, y con labores varias de sirgo y perlas, y en torno de oro recamos y franjas, Era su traje; una toca muy mas que la nieve blanca, y un claro cendal cubrian sus trenzas negras y largas. Celestial era su rostro y divina su garganta; pero del color de cera, que miedo y penas retrata: Dos soles eran sus ojos bajo las luengas pestañas, donde dos perlas preciosas, prontas á correr, brillaban. Era una fresca azucena, á quien cruda muerte amaga, porque un corroedor gusano ya su hondo cáliz desgarra. Ora un blanco pañizuelo, con puntas bordado y randas, revolvía con las manos convulsas y deslustradas, ROMANCES Ora absorta y distraida, agitaba en torno el aura con un precioso abanico - de ricas plumas de Arabia. o s: RS a : Delgado era el caballero, de estatura no muy alta, vivaces Ojos, la boca inquieta, roja la barba, Pálido y enjuto el rostro, nariz corva y afilada, noble su porte, y siniestras terribles sus miradas. Envuelto en un rojo manto, de oro bordado y con chapas, y una gorra en la cabeza puesta de lado con gracia, De largo á largo media con pasos lentos la estancia, y pasiones diferentes su mudo rostro mostraba. A veces se enrojecía, arrojando fieras llamas por los encendidos ojos, hechos del infierno brasas; HISTORICOS. 29 Luego estendian los labios sonrisa feroz y amarga; ó en las doradas techumbres fijaba atroces miradas; Bien apresurando el curso de pié á cabeza temblaba; bien repuesto proseguia su pasó noble con calma. Asi he visto al tígre fiero, ya tranquilo, ya con rabia, revolverse á todos lados dentro de la estrecha jaula. Marchando sobre la alfombra, no se ojan sus pisadas; pero sordas le crujian, siempre que se mencaba, Canillas y choquezuelas. Diz que el cielo (cosa rara!) de igual rumor ha dotado, allá en tierras muy lejanas, Para que la evite el hombre, á una serpiente que llaman de cascabel, y que al punto que se acerca pica y mata. Doña María Padilla era la llorosa dama, y el callado caballero el rey D. Pedro de España. 54 ROMANCES A A a ROWAWNEA YU, Cual de solitavia torre en torno están revolando fieras aves de rapiña, cuando el sol baja al ocaso, Asi en torno de D. Pedro vuelan pensamientos varios, cuyas sombras ofuscaban de su semblante los rasgos. Ya ocupa su airada nd el poder de sus hermanos, á los que mató la madre, yá quienes Hama bastardos: Ya de los grandes inquietos la insolencia y desacato, ó la mengua del tesoro sin medios de repararlo: Ya la linda doña Aldonza, á quien tiene á buen recaudo; ó las sangrientas fantasmas de inocentes que ha matado; HISTORICOS. s Ya una proyectada empresa rompiendo la fé de un pacto contra el moro granadino; ó una traicion Óó un engaño. Mas, como las mismas aves se van escondiendo al cabo entre las almenas rotas del castillo solitario, Y solo constante queda, en torno de él volteando, la mas voraz, la mas fuerte, la que no admite descanso; Asi aquel tropel confuso de pensamientos estraños, en que se encontró D. Pedro envuelto pequeño rato, En su pecho y su cabeza fueron nidos encontrando, y quedó despierta y viva, dándole gran sobresalto, La imágen de don Fadrique, el mejor de sus hermanos, norma de los caballeros y Maestre de Santiago. SS ROMANCES Y á la ancha portada llega do guardias y ballesteros le dejan el paso libre, mas no entrada á su cortejo. Si no conoció las señas de la Padilla, D. Pedro las conoció, pues paróse aun indeciso y suspenso De la cámara en la puerta un breye instante, y volviendo: los ojos, vió que la dama agitaba el blanco lienzo. Oh Dios! ¿fué esta accion tan noble de tan puro y santo intento, la que llamó á los verditgos, y la que firmó el decreto ? Apenas puso el Maestre, de dos solos escuderos - seguido, el pié confiado en el vestibulo régio, Donde varios hombres de armas vestidos de doble hierro, pascándose guardaban de la escalera el ingreso; HISTORICOS. 59 Cuando á uno de los balcones, como aparicion de infierno, el rey se asoma gritando: Matád al Maestre, mazcros. Siguló como en la tormenta el súbito rayo al trueno, seis refornidas mazas sobre Fadrique cayeron. Llevó la mano al estoque, ero en el tabardo envuelto halló el puño, y fue imposible desenredarlo tan presto. Cayó en tierra, un mar de sangre del roto cráneo vertiendo, y lanzando un alarido que llegó sin duda al cielo. Voló al instante la nueva de tan horrible suceso; apelaron á la fuga los freiles y caballeros; Huyó á esconderse en Sus casas, temblando de horror, el pueblo, y del alcázar quedaron los alreedores desiertos. 4% ROMANCES ' Diz que el ver sangre embravece al tígre con tanto estremo, que prosigue los destrozos aunque ya esté satisfecho Su vientre, porque se goza en teñir de rojo el suelo. | Sin duda al rey de Castilla le sucedia lo mesmo: En cuanto vió á D. Fadrique desplomarse en tierra yerto, corrió por palacio todo buscando á sus escuderos, Qué trémulos y amarillos de apusento en aposento huyen, sin hallar amparo, corren, sin hallar un puerto. Por dicha logró fugarse ó esconderse el uno de ellos; Sancho Villegas el otro no fué tan feliz ó diestro. Viendo que el rey le persigue, entróse, de espanto muerto, donde estaba la Padilla desmayada y en su lecho, Asistida por sus damas que están temblando de miedo, y con sus niñas al lado, ángeles en alma y cuerpo. HISTORICOS. Mirando allí el infelice aun perseguirle el espectro, que en asilos no repara, coge en sus brazos de presto A Doña Beatriz, que apenas cuenta seis años completos, el peregrino, si recio Brama el sur, si arde el espacio si olas de arena, creciendo mar espantoso , confunden la baja tierra y el cielo. Con la niña entre los brazos y de rodillas, el pecho traspasóle furibunda la daga del rey D. Pedro. Cual si no hubiese en palacio nada ocurrido de nuevo, se asentó el rey á la mesa, como acostumbra, comiendo, 42 ROMANCES Jugó en seguida á las tablas, salió despues á paseo, fué á ver armar las galeras que han de ir á Vizcaya luego; Y en cuanto cubrió la noche con su manto el hemisferio entró en la torre del Oro, donde tiéne en un encierro A la linda Doña Aldonza, á.la cual del monasterio de santa Clara ha sacado, y á la que idolatra ciego. Fué un rato á hablar en seguida con Leví, su tesorero, en quien tiene su priVanza, aunque es un infame hebreo; _ Y muy tarde retiróse sin mas acompañamiento que un moro su favorito, hombre bajo por supuesto. Entró en el tranquilo Alcázar, llegó al vestíbulo escelso, y en él paróse un instante la vista en torno moviendo. Una lámpara pendiente del artesonado techo en derredor derramaba ya sombras, y ya reflejos: y9 HISTORICOS. 45 Entre las tersas columnas dos hombres de armas, dos negros bultos se veian solos, vigilantes y en silencio ; Y en tierra aun tendido estaba ,' de un lago de sangre en medio, el maestre D. Fadrique en su roto manto envuelto. Se acercó el rey, contemplóle con atencion un momento, y notando que no estaba del todo su hermano muerto, Pues aun respiraba acaso palpitante el hondo pecho, le dió con el pié un empuje que hizo estremecer el cuerpo; Desnudó la aguda daga, al moro la dió, diciendo: ÁAcábalo, y sosegado subió y entregóse al sueño. 3 ] + 4 el > ll j 4 3 q 3 h y d y 8 5. $ $ SN ratricidio. RONANER Us EL ESPAÑOL Y EL FRANCÉS. “Mosen Beltran, si sois noble doleos de mi Señor, y deba corona y vida á un caballero cual vos. » Ponedle en cobro esta noche, asi el cielo os dé favor; salvad á un rey desdichado que una batalla perdió. » Yo con la mano en mi espada, y lx mente puesta en Dios, en su real nombre os ofrezco, y vez que os la ofrezco yo, 46 ROMANCES » En perpétuo señorío la cumplida donacion de Soria y de Monteagudo, de Almansa, Atienza y Seron. » Y á mas doscientas mil doblas de oro, de ley superior, con el cuño de Castilla, con el sello de Leon, » Para que pagueis la hueste de allende que está con vos, y con que fundeis estado donde mas os venga en pró. » Socorred al rey D. Pedro, que es lejítimo, otro no; coronad vuestras proezas con tan generosa accion.” NIN A Asi cuando en occidente tras siniestro nubarron, un anochecer de marzo su lumbre ocultaba el sol, Al pié del triste castillo de Montiel, donde el pendon vencido del rey D. Pero. aun daba á España pavor; HISTORICOS. 47 Men Rodriguez de Sanabria con Beltran Claquin habló; y este le dió por respuesta con francesa lengua y voz. a ID “Castellano caballero, pues hidalgo os hizo Dios, considerad que vasallo del rey de Francia soy yo; » Y que de él es enemigo D. Pedro vuestro señor, pues en liga con ingleses le mueve guerra feroz. » Considerad que sirviendo al infante Enrique estó, que le juré pleitesía, que gajes me dá y racion. » Mas ya que por caballero venís á buscarme vos, consultaré con los mios si os puedo servir ó nó. » Y como ellos me aconsejen que dé á D. Pedro favor, y que sin menguar mi honra puedo guarecerle yo; 54 ROMANCES Norte que de sus esfuerzos pueda dirigir el rumbo, por donde su rey consiga de salud puerto seguro. ROVANCIA UNT, EL DORMIDO. ANUNCIA ya media noche la campana de la vela, | cuando un farol aparece de Claquin ante la tienda. Y no mísero piloto, - que sobre escollos navega, * perdido el rumbo y el norte en noche espantosa y negra, | Vé al doblar un alta roca del faro amigo la estrella, indicándole el abrigo de seguro puerto cerca, Con mas placer, que Sanabria ¿la luz que el alma le llena de consuelo, y que anhelante esperó entre las almenas. HISTORICOS. Latiéndole el noble pecho desciende súbito de ellas, y ciego bulto entre sombras el corredor atraviesa, A LOA Sin detenerse un instante hasta la cámara llega, do el rey D. Pedro descanso buscó por la vez postrera. Solo Sanabria la lave tiene de la estancia régia, que á noble de tanta estima solamente el rey la entrega. Cuidando de no hacer ruido abre la ferrada puerta, y al penetrar sus umbrales súbito espanto le hiela. No de aquel respeto propio de vasallo, que se acerca a postrarse reverente € Su rey en la presencia; No aquel que agoviaba á todos los hombres de aquella era, al hallarse de improviso con el rey D. Pedro cerca; 55 ROMANCES Sino de mas alto orígen cual si en la cámara hubiera una cosa inesplicable, sobrenatural, tremenda. —— A Del hogar la estancia toda falsa luz recibe apenas por las azuladas llamas de una lumbre casi muerta. Y los altos pilarones, y las sombras que proyectan en pavimento y paredes, el humo leye que vuela Por la bóveda y los lazos y los mascarones de ella, y las armas y estandartes que pendientes la rodean, Todo parece movible, todo de formas siniestras, á los trémulos respiros de la ahogada chimenea. Men Rodriguez de Sanabria al entrar en tal escena se siente desfallecido, y sus duros miembros tiemblan, E HISTORICOS. 57 Advirtiendo que D. Pedro no en su lecho, sino en tierra, yace tendido y convulso, pues se mueve y se revuelca, Con el estoque empuñado, medio de la vaina fuera, con las ropas desgarradas, y que solloza y se queja; Quiere ir á darle socorro..... mas ¡ay!..... ¡en vano lo intenta! en un mármol convertido quédase clavado en tierra, Oyendo al rey balbuciente, só la infernal influencia de ahogadora pesadilla, prorumpir de esta manera. “Doña Leonor..... vil madrastra!!! quita, quita..... que me aprietas €! Corazon, con tus manos de hierro encendido... espera, » D. Fadrique no me ahogues..... no me mires, que me quemas, A ¡Coronel!.... ¡Osorio!. .... ¿que quereis?..... traidores, ea! ROMANCES » Mil vidas os arrancára ¿No temblais?..... dejadme..... afuera, ¿Tambien tú, Blanca?.... y aun iienes mi corona en tu cabeza!..... » ¿Osas maldecirme? inícua!!! hasta Bermejo se acerca. .... ¡moro infame!..... temblad todos. Mas, ¿qué turba me rodea?..... » Zórzo, á ellos: sús, Juan Diente. ¿Aun todos viven?..... pues mueran. Ved que soy el rey D. Pedro, dueño de vuestras cabezas.— »¡ Ay que estoy nadando en sangre! ¿qué espadas, decid, son esas?.... ¿qué dogales?..... ¿qué venenos?..... ¿qué huesos?..... ¿qué calaveras?..... » Roncas trompetas escucho. .... un ejército me cerca, y yo á pié?..... denme un caballo una lanza..... vengan, vengan. » Un caballo y una lanza. ¿Qué es el mundo en mi presencia? Por vengarme doy mi vida, por un corcél mi diadema (*). (*) Mi Kingdom for á horse. SHAKESPEARE. HISTORICOS, 59 » ¿No hay quien á su rey socorra?» A tal conjuro se esfuerza Sanabria, su pasmo vence y esclama: “Conmigo cuenta.” A sacar al rey acude de la pesadilla horrenda: “Mi rey! mi señor!” le grita, y le mueve, y le despierta. Abre los ojos D. Pedro y se confunde y se aterra, hallándose en tal estado, y con un hombre tan cerca. Mas luego que reconoce al noble Sanabria, alienta, y» Soñé que andaba á caza, dice con turbada lengua. Sudoroso, vacilante y se alza del suelo, se sienta a sillon, y pregunta: ¿May, Sanabria, alguna nueva ?” Señor, responde Sanabria, el francés hizo la seña? “Pues vamos, dice D. Pedro, haga el cielo lo que quiera.” 60 ROMANCES Se prepara de unas fojas bajo la veste encubiertas, cala un casco sim penacho, sin gorjal y sin visera, Una espada de Toledo, y una daga de hoja estrecha pone en la cintura, un manto sobre los hombros sujeta: Y él y Sanabria en silencio la asombrada estancia dejan. Por un caracol oculto descienden con gran presteza, Salen á la barbacana, á un sitio apartado llegan, en donde con dos caballos un palafrenero vela. Cabalgan sin ser sentidos, y hendiendo la oscura niebla, adonde el farol los llama, y aun mas su destino, vuelan. HISTORICOS. 61 E 0 in ROVANCA UY, LOS DOS HERMANOS. DE Mosen Beltran Claquin ante la tienda de pronto páranse dos caballeros ocultos en los embozos. El rey D. Pedro era el uno, Rodriguez Sanabria el otro, que en la fé de un enemigo piensan encontrar socorro. Con gran priesa descabalgan : Y ya se encuentran en torno rodeados de franceses armados y silenciosos, M CUYOS cascos gascones, Y €n cuyos azules ojos refleja el farol, que alumbra cual siniestro meteóro. Entran dentro de la tienda ya vacilantes, pues todo empiezan á verlo entonces de aspecto siniestro y toryo. ROMANCES Una lámpara de azófar la alumbra trémula y poco; mas deja ver un bufete, un sillon de roble tosco, Un lecho y una armadura, y lo que fué mas asombro, cuatro hombres de armas, inmobles, de acero vivos escollos. D. Pedro se desemboza y, Vamos ya, dice ronco, y al instante uno de aquellos, con una mano de plomo, Que una manopla vestía de dura malla, brioso ase el régio brazo y dice: “Esperad, que será poco.” Al mismo tiempo á Sanabria por detrás sujetan otros, arráncanle de improviso la espada, y cubren su rostro. Traicion!... traicion!.... gritan ambos luchando con noble arrojo; cuando entre antorchas y lanzas en la escena entran de pronto HISTORICOS, 65 Beltran Claquin desarmado, y D. Enrique furioso, cubierto de ple á cabeza de un arnés de plata y oro, Y ardiendo limpia en su mano la desnuda daga, como arde el rayo de los cielos, que va á trastornar el polo, De D. Pedro el brazo suelta el forzudo armado, y todo queda en profundo silencio, silencio de horror y asombro. Ni Enrique á Pedro conoce, ni Pedro á Enrique: apartólos el cielo hace muchos años , años de agravios y enconos : Un mar de rugiente sangre, le huesos un promontorio, de crímenes un abismo, poniendo entre el uno y Otro. , Enrique fue el primero que con satánico tono, “¿Quién de estos dos es, prorumpe, el objeto de mis odios ?> 70 ROMANCES Dijole el marido: “Calla,” y ella respondió: “No quiero... ¡qué señor tan llano!..... parte el corazon!..... Mes y medio » Hace que le vimos todos tan galan, en el festejo que se celebró en la plaza de Valladolid...... ¡Qué diestro! »¡Qué valiente!..... ¡Qué gallardo! Fué el único del torneo.”— “Calla,” con cólera grande volvió á decir el ventero; Y ella, en vez de obedecerle, á continuar: “¡Qué discreto! el oirle daba gusto...,.. Alfonso Lopez Vivéro » Era un vil, que le vendía.” “Calla,” repitió de nuevo mas airado el hombre; y ella: “No me dá la gana: cierto » Es cuanto digo...... El tesoro lo ganó en la guerra, 6 premio es que el rey le ha dado en paga de servicios que le ha hecho. » La reina y los ricos-hombres revoltosos y soberbios. ....— “Maldita tu lengua sea, clamó furioso el ventero. HISTORICOS. zi »'Tú porque allá te criaste en su palacio, y...... yo necio!” Y ella prosiguió llorando: “La tonta fuí yo, mostrenco.” Iban en el matrimonio á poner paz y concierto los padres, cuando, ya llegan, gritó desde fuera el lego; Y dejando á los esposos, que sin duda prosiguiendo la disputa, la acabaron á puñadas, segun temo, Fuéronse á la puerta al punto, sobre sus mulas subieron, y aquella venta dejaron hecha un abreviado infierno. ———_—_———- ___———————> ROMANCB Uta EL CAMINO. SE alza una nube de polvo de lejos por el camino, y al tropel que la levanta borra y tiene confundido, 72 ROMANCES En ella relampaguean reflejos de acero limpio, y forman un trueno sordo herraduras y relinchos. Dando lugar á que llegue, los religiosos franciscos á lento paso se ponen, y atrás miran de continuo. ADN _É Se acerca gran cabalgada, y vése claro y distinto que Diego Estúñiga,. el joven, es de ella jefe y caudillo. En un alazan fogoso viene, de hierro vestido, la gruesa lanza en la cuja, la luenga espada en el cinto, Un penacho jalde y negro, cual matorral sobre un risco, ondea sobre su almete, dá al sol variados visos. El ancho dorado escudo, de una cadena ceñido, ostenta la banda negra, timbre de su casa antiguo. . HISTORICOS. pe Vienen tras él diez jinetes, | de la cimera al estribo, armados de punta en blanco, en las lanzas pendoncillos. ( Marchan todos en silencio, y en todos el sobrescrito de gran duelo y gran tristeza -se vé de ballesta á tiro. Se dijera ser la escolta, no de un caballero vivo, sí de un caballero muerto que iba al postrimer asilo. En medio de ellos venía, | cabizbajo y abatido, caballero en una mula con jaeces harto ricos, Un insigne personaje, de aspecto notable y digno, de estatura no muy alta, pero gallarda y de brio. Un sayo de paño verde con franjas de oro guarnido €s Su traje, y lleva al hombro, mas blanco que los armiños, Un gran manto, en cuyos pliegues la cruz roja, distintivo de maestre de Santiago, luce en recamo prolijo; 74 ROMANCES Y una toca de velludo negro con bordados picos, mas sin alron ni garzota, es de su cabeza abrigo, Era su mirar resuelto, bien que apagado y sombrío, y Su aire tan de persona de poder y de dominio, Que por mas que se notaba ser un preso, descubrirlo sin sentir, era imposible cierto respeto sumiso, D. Alvaro era de Luna, del rey D. Juan favorito, que á Castilla largos años rigió sin freno á su arbitrio. rn REID Cuando emparejó la tropa con los dos padres franciscos, paráronse estos, y humildes saludo cortés y fino Hicieron al Condestable, de quien eran muy amigos. D. Alvaroicontestóles tan galan como espresivo: HISTORICOS. id Ellos en la armada escolta se injirieron de improviso, tomando del gran maestre á uno y otro lado sitio, Largo rato caminaron todos en silencio hundidos; pero al cabo el padre Espina se resolvió y asi dijo: “En verdad, señor, que valen poco del mundo mezquino las honras y los haberes para el varon de juicio. » El hombre cristiano y cuerdo debe hácia norte mas fijo encaminar su esperanza, servir solo á Dios benigno. » Lo que nos dá, lo mantiene, y al que busca en él asilo, para siempre se lo acuerda en eterno paraiso.” Con grande atencion escucha tan saludables avisos q Alvaro, que engañado juzgó, al salir de Portillo, Que iba á recobrar honores, favor, riqueza y dominio; y entreviendo en el instante su verdadero destino, 16 ROMANCES Se estremeció á pesar suyo, cubrióse de sudor frio, y, “Voy á morir acaso?” preguntó como indeciso. Contestóle el religioso: “Todos, mientras somos vivos, vamos á morir. El hombre que vá preso..... €n mas peligro......” —“Basta” esclamó el Condestable; y dando á su aspecto altivo gran dignidad y gran calma, al semblante noble brillo, “Basta, siguió, no es la muerte, cuando se sabe de fijo que llega, tan espantosa como el vulgo vil ha dicho. » Venga pues: sl el rey lo quiere yo con gusto la recibo. Padres, hasta el duro trance no me dejeis, os suplico ?— Oyendo tales razones lloró Estúñiga escondido en su celada, y lloraron basta los armados mismos. Ambos buenos religiosos cumplieron bien con su oficio, consolando al Condestable con discrecion y con tino, HISTORICOS. 77 Y él, oyéndolos atento, siguió la marcha tranquilo, sin dar de dolor ni susto en su noble rostro viso. ROVANCEA WEE LAS CALLES.—LA CAPILLA. —EL PALACIO: PARA quien al dia siguiente mira la muerte segura, el declinar de la tarde solemnidad tiene mucha. En el sol, que vá á ponerse, y espeso vapor ofusca, (semejante á un rey que el trono á su pesar desocupa, Y dignidad conservando lel mundo huye, y se sepulta onde los hombres no adviertan su dolor y desventuras) Con honda atencion los ojos clavó D. Alvar de Luna. Asi que lo vió traspuesto lanzó un suspiro de angustia, 38 ROMANCES Como el que lanza el amante, cuando el horizonte oculta el bajel, en que su amada los desiertos mares surca Para no volver. Ansioso lleva sus miradas mudas á los montes apartados, cuyas cumbres aun relumbran, A los ya enlutados bosques, á las calladas llanuras, á los altos campanarios que entre nieblas se dibujan: Retardar el despedirse de la perspectiva augusta que presenta el universo, parece que solo busca. Y al notar que poco á poco la luz menguante y confusa del crepúsculo confunde la escena que le circunda, Piensa ya ver de la muerte la terrible sombra, en cuya oscuridad para siempre corre á hundirse, y se atribula. Sus pensamientos penetran los doctos frailes, y endulzan con eternas esperanzas su meditacion profunda, HISTORICOS. 79 A Entre dos luces llegaron á Valladolid, y turba desordenada en las calles con sordo rumor circula. De Alonso Lopez Vivéro por la calle y casa cruzan, donde viven sus criados, donde llora su viuda. Aquellos, como canalla que si al poderoso adula, en cuanto le vé caido feroz le escarnece y burla; De la cabalgada el paso atajan con negra furia, y con denuestos y voces al ilustre preso insultan. Este furioso (presente el tiempo pasado juzga, que aun conserva el poderío, que aun domina á la fortuna) Lleva soberbio la mano á buscar en su cintura la guarnicion de la espada...., mas, ay! en vano la busca, Dil 86 ROMANCES Y aquel silencio terrible por todas las calles reina, que ó gran terror, ó despecho grande siempre manifiesta. Silencio que solamente de cuando en cuando se quiebra con la voz del pregonero que á los mas valientes hiela, Diciendo: Esta es la justicia que facer el rey ordena a este usurpador tirano de su corona y su hacienda. Siempre que oye el condestable este vil pregon, aprieta la mano del padre Espina que en voz sumisa le esfuerza, Arriba á la triste plaza, que ha pocos dias le viera tan galan en el torneo, con tal poder y opulencia. El apretado concurso el cuadrado espacio llena: vése una masa compacta de rostros y de cabezas: HISTORICOS. 97 Parece que el pavimento se ha elevado de la tierra, ó que casas y palacios su basa han hundido en ella. Un callejon, que tapiales de hombres apiñados cierran, “sirviéndole de linderos lanzas en vez de arboleda, Ofrece paso hasta donde E lecho de muerte descuella, en mitad del gran gentío que como la mar olea, El reducido tablado, enlutado con bayetas, una gran tumba parece que el pueblo en hombros sustenta. Sobre él está colocado un altar á la derecha : de terciopelo vestido; Y €ntre amarillas candelas, Cuya luz el sol deslustra ] y arder el viento no deja, un Crucifijo de plata en cruz de ébano campea. Yace un atahud humilde colorado á la izquierda: cerca de él se vé una escarpia en un pilar de madera ; $ 88 ROMANCES Y en medio, de firme, un tajo, delante una almohada negra, y una hacha, en cuya cuchilla los rayos del sol reflejan. NAAA Al pié del cadalso el reo de la alta mula se apea: fervoroso el padre Espina con él sube y no le deja. De pié ya sobre el tablado tres personas se presentan á las medrosas miradas da de la muchedumbre inmensa: El ministro de la muerte, el que lo es de vida eterna, ; el que dando al uno el cuerpo al otro el alma encomienda. Turbado el tosco verdugo de atreverse á tal alteza, necio terror dá á su frente que cubre jalde montera. El relijioso metido en su capucha, se queda de mármol; cruza los brazos, y con feryor mudo, reza. Fr "o y HISTORICOS. 89 ANI El Condestable, sereno, el pié al Crucifijo besa, y luego tiende los ojos por la turba que le observa; Y viendo junto al tablado en actitud lastimera á Morales su escudero, hecho de lealtad emblema : Le llama, de oro un anillo, que el sello de sellar era de su puridad las cartas, del pulgar quita, y le entrega Diciéndole : “Amigo , toma, ya no conservo otra prenda.”— Despues atisbó á Barrasa ; paje del príncipe, cerca, asi le habló en voz sonora: lle á tu dueño, que vea e dar á los que le sirvan, otra mejor recompensa.”— 1endo el pilar y la escarpia, “Para qué?” pregunta. Tiembla el sayon, y le responde, hablar no osando, por señas, 90 ROMANCES Y prosiguió el Condestable con una sonrisa acerba: “Despues de yo degollado, nada son cuerpo y cabeza.” Entonces el padre Espina que piense solo, le ruega, en Dios; y él, “Padre, es mi norte y Mi esperanza,” contesta. Se ajusta el traje, descubre la garganta, ve que llega el verdugo para atarle las manos con una cuerda: Saca del seno una cinta labrada con oro y seda, y, «Atalas, le dice, amigo, SI €S NECESario, con esta» — De hinojos en la almohada se pone, el cuello presenta, el religioso le grita: «Dios te abre los brazos, vuela.» El hacha cae como un rayo, salta la insigne cabeza, se alza universal gemido, y tres campanadas suenan. 91 azdeizanos | | de UN GRANDA HOMBRE. Ei 11 Sorriso El Eco. Se. O), Cristóbal CSofow y La-Lerda, MARQUES DE LA JAMAICA. , E ROVANER 1, | EL NIiÑOo HAMBRIENTO. | A media legua de Palos, / Sobre una mansa colina, que dominando los mares está de pinos vestida, De la Rábida el convento, | fundacion de orden francisca, descuella desierto, solo, desmantelado, en ruinas, EA o ls 92 ROMANCES | No por la mano del tiempo, aunque es obra muy antigua, sino por la infame mano de revueltas y codicias, Que á la nacion envilecen y al pueblo desmoralizan, destruyendo sus blasones, robándole. sus doctrinas. De este olvidado convento, ante la portada misma, en la llana plataforma, sitio de admirable vista, Una mañana de marzo, mientras que solemne misa en la iglesia se"cantaba, y escaso concurso Ola, Tres y medio siglos hace, para gloria de Castilla, apareció un estranjero de presencia estraña y digna. En aquel punto acababa de llegar alli; vestía justillo de roja tela, aunque usada y vieja, Ína. Un manto de lana pardo con mangotes y capilla, un birrete de velludo, y de orejeras caidas, HISTORICOS. 95 Unas portuguesas botas, mas enlodadas que limpias, Y bajo el brazo pendiente un zurron, saco, 6 mochila, Donde un pequeño astrolabio, una brújula marina, un libro de devociones y unos pergaminos iban. Despejada era su frente, penetrante era su vista, Su nariz algo aguileña, su boca muy espresiva; Proporcionados sus miembros, y su edad, sino florida, tampoco tan avanzada que llegase á estar marchita. Con el cariño de padre, de la mano conducia un cansado y tierno niño, de belleza peregrina. Pues en su cándido rostro de rosa y jazmin lucian dos nobles ojos azules llenos de inocencia y vida; 94 ROMANCES Y desde su ebúrnea frente or su cuello descendian los cabellos anillados que el sol miró con envidia. Ser dijérase el modelo que de Urbino el gran artista, en los ángeles copiaba, que tanto encanto respiran. Y de su gallardo padre á la sombra parecia un lirio fresco y lozano que nace al pie de una encina. —DANAZAA — ib Este estraño personaje, con esta criatura linda, taciturno paseaba con facha contemplativa. Ora por el mar de Atlante que rizaba fresca brisa, como buscando una senda jiraba ansiosa la vista. Ora allá en el orizonte de occidente la ponia, cual si algun objeto viera, inmóvil, clavada, fija. HISTORICOS, 95 Y ya al cielo una mirada de entusiasmo y de fé viva daba, animando su rostro una inspirada sonrisa ; Y ya de pronto inclinando la frente á tierra, teñian melancólicos colores sus deslustradas mejillas, De sus hondos pensamientos y de su inquietud continua, sacóle la voz del niño que pan y agua le pedia; ues en cuanto Oyó su acento y vió su afliccion, se inclina, ' tierno le toma en los brazos, le consuela , le acaricia, Y: dilijente se acerca á la abierta portería, á demandar el SOCOrTO que aquel angel necesita, Recíbele afable un lego, que entre en el claustro le indica, Y que en un escaño espere Mientras él vá á la cozina. O Y 102 ROMANCES Pero el silencio interrumpe, despues de haber hecho seña al sagaz Garci Fernandez Fray Juan Perez, y comienza A hablar de navegaciones y desconocidas tierras, preguntándole á su huesped su parecer sobre ellas, Fué bastante haber tocado con sagacidad la tecla, la facilidad verbosa del genovés se desplega. Y con aquellas razones de convencimiento llenas, con que se sienta y sostiene lo que se sabe de veras, Sus inspiraciones pinta, sus observaciones cuenta, su sistema desenvuelve, sus proyectos manifiesta. Recurre á sus pergaminos, los desarrolla, y enseña cartas que él mismo ha trazado de navegar, mas tan nuevas, Y, segun él las esplica, en cosmográfica ciencia demostrándose eminente, lan seguras y tan ciertas; HISTORICOS. 105 Que el pasmo del religioso y su indecision aumentan, mientras al médico encantan, le convencen y embelesan. De aquel ente estraordinario crece la sábia elocuencia, notando que es comprendido, y de entusiasmo se llena. Se agranda, brillan sus ojos cual rutilantes estrellas, brotan sus lábios un rio de científicas ideas: No es ya un mortal, es un ángel, de Dios un nuncio en la tierra, un refulgente destello de la sábia Omnipotencia. Comunica su entusiasmo, que el entusiasmo se pega, á los que atentos le escuchan, á los que mudos le observan. El médico, el relijioso, y hasta el lego que á la mesa sirve, y ha escuchado inmoble, . Y Con tanta boca abierta, Mas sin entender palabra, en entusiasmo se queman: y de haber visto aquel dia dan gracias á Dios sus lenguas, 104 ROMANCES Y piden que luego, luego, se leve á cabo la empresa, y quieren ir, y Una parte tener en las glorias de ella. Y ya se ven en los mares, y ya en ignoradas tierras, y ya el asombro del mundo con nombre, y con fama eterna, Formando la celda un cuadro digno de que en él hubieran ó Lurbarán ó Velazquez apurado sus paletas. cn Mas, ¡ay! pronto de aquel cielo de ilusiones halagiieñas, bajan á lo positivo de la miserable tierra; Cuando en sí mismos volviendo reconoren su impotencia, y los elementos grandes que ha menester tal empresa. Se hallan como el desdichado que en pobre lecho despierta, cuando soñaba que un trono era poco á su grandeza. o MA HISTORICOS. 103 Pues de un oscuro piloto volviendo á entrar en la esfera el genovés, abatido les refiere su pobreza : Que no han querido ayudarle nissu patria, ni Venecia, que la corte de Lisboa se burla de sus propuestas; Que los sábios no le entienden, que los ricos le desprecian, que los nobles no le escuchan, que el vulgo le vilipendia. Mas como despues, añade, que aun la esperanza le alienta de encontrar grata acojida en el rey de la Inglaterra; Donde ya tiene un hermano con proposiciones hechas, Y que él mismo, á acalorarlas, wr allá muy pronto piensa; El amor patrio, mas puro en las españolas venas el médico y del prelado, se inflama y súbito truena; UCeSs unánimes prorumpen: “De España la gloria sea; no busqueis lejanos reinos cuando el mejor se os presenta; 106 ROMANCES » Y el que sediento de gloria mas imposibles anhela, Corred , buscad el apoyo de la castellana reina, » De Doña Isabel invicta, que es la mas grande princesa que han admirado los siglos, y que ha ceñido diadema.” De los dos el entusiasmo tambien á su vez se pega al genovés, y aquel nombre pronunciado con tal fuerza Por el físico y el fraile, el alma y pecho le llenan de esperanza tan vehemente, que sus planes desconcierta. En sus rutilantes ojos, como en su boca entreabierta, y en su palpitante pecho, y en su animada apariencia, El sagaz Garci Fernandez lo conoce, y “No se pierda momento, prosigue; al punto id á Córdoba, que es cerca. » Allí encontrareis la corte: pues el cielo os la presenta tan inmediata, propicia la hallareis, mada os detenga.” HISTORICOS. 107 Y Fray Juan Perez añade: “Marchad, sí, Dios os lo ordena. Carta os daré para el Padre Hernando de Talavera, » Relijioso de valía que es confesor de la reina. Y porque ningun cuidado vuestra jornada entorpezca, » Este vuestro tierno niño. aqui en el convento queda, de mi seráfico padre so la proteccion inmensa.” No dijeron mas. Escribe, dando la cosa por hecha, la carta Garci Fernandez, Fray Juan Perez de Marchena La firma; su propia mula ensillar al punto ordena, y las próvidas alforjas Preparar en la despensa. odo está listo. Y entonces si alguna oculta fuerza € compeliese, el piloto, que aun no habia dado respuesta, € plé se puso, y resuelto esclama de esta manera : “A Córdoba, Dios lo quiere j su gracia me favorezca.” cual 108 ROMANCES -Al tierno y precioso niño acaricia, abraza y besa, no sin lágrimas sus ojos, no su corazon sin pena. A rezar un corto rato váse devoto á la iglesia, do el escapulario viste de la seráfica regla. De sus dos nuevos amigos se despide ya en la puerta, cabalga, aguija, y á trote de la Rábida se aleja. “a ROVNANCEA UL. LA DAMA. De Abderramen la mezquita y de Almanzor las murallas, y el puente de Julio Cesar, y las vividoras palmas, Que mas de dos luengos siglos muerto ornato se miraban del sepulcro de un imperio, ó de una tumba de hazañas; HISTORICOS. 109 Como evocadas reviven, las musgosas frentes alzan, y para Córdoba juzgan que una nueva aurora raya. Y que renacen los dias de gloria, poder y fama, en que Atenas de Occidente y en que Roma musulmana, O ilustró al mundo econ ciencias, ó rindió al mundo con ATMAS, como de sábios empório, como de guerreros patria. A AI rm Los dos católicos reyes que son Atlantes de Españiz, Os que un imperio fundaron que ningun imperio iguala, A Córdoba han elegido para corte, centro y plaza de los bélicos aprestos | que han de triunfar en Granada, Los grandes y ricos-homes acuden con sus meznadas, y ton todo el aparato de sus espléndidas casas, 110 ROMANCES. Allá envian sus pendones las ciudades mas lejanas, con sus bravos caballeros y con sus huestes gallardas; Allí los grandes maestres sus estandartes leyantan, y allí prelados concurren, y allí legados del Papa. Los personajes de corte, los majistrados de fama, los mas ilustres señores y las mas apuestas damas, Y llegan aventureros y soldados de ventaja, y jinetes, y peones, ballesteros y hombres de armas, Y cual nube de pardales que viene á la seca parva, ó cual reguero de hormigas que al costal volcado ataca, Traficantes, labradores y ganaderos se afanan en apurar la moneda con sus ventas y contratas. — A HISTORICOS. Por ciudad de encantamiento á Córdoba reputára, quien notase su bullicio , quien oyese su algazára. Y al ver llenos sus palacios, de rica nobleza tanta, y sus calles y sus Muros, y sus huertos y sus plazas Hervir en enjambre inmenso de tan diversas comparsas, de tan distintos vivientes, de Ocupaciones tan varias. A las funciones de Iglesia suceden las cabalgadas á los consejos de corte los alardes y las danzas; OS saraos á los banquetes, á los torneos las farsas, á las consultas y audiencias estejos, toros y cañas, odo es movimiento y vida, todo actividad estraña > todo bélico aparato, todo fiestas cortesanas, E) 111 214 ROMANCES Dos veces mas numerosos los franceses escuadrones son, que los que allí combaten de Cárlos quinto en el nombre. Y aquellos á su cabeza, con lo que valen al doble, tienen á su rey Francisco, monarca de escelsos dotes. Pues en valor y destreza, y en caballeroso porte, quien le esceda y sobrepuje el mundo no reconoce. Al ejército del César si la ventaja nególe -- el cielo, de ver al frente á su soberano entonces, Le dió la de que lo rija el aventajado y noble marqués de Pescára invicto, guerrero de alto renombre. Y si es en número escaso y viene de galas pobre, tambien con la fama cuenta de los tercios españoles. HISTORICOS. 215 La francesa artillería, cuyo número era enorme, deshace apretadas filas, espesas hileras rompe, Y cual tempestad horrenda llena de pavor el orbe, borrando el son de las trompas y de los cabos las voces. Mas las imperiales huestes desprecian el fuego, y corren á que decida el combate de la dura lanza el bote. Y de Nápoles embiste el Visorey á galope, de hombres de armas y lijeros con los bravos escuadrones. El rey de Francia los suyos numMerosísimos pone, . mas cual visoño caudillo, para la batalla en orden. ¡Cuán gallardo y rozagante, augusto, lozano y joven oprime un tordo rodado que á tal dueño corresponde ! De morado terciopelo y brocado de oro, sobre el arnés fúlgido, lleva veste de ricas labores. 216 ROMANCES Efes de oro són y lises que deslumbran como soles, y de oro y morada seda lazos, borlas y cordones. En el alto capacete, del viento halago y azote, amarillos y morados vuelan flexibles airones. Y en medio de ellos descuella una flecha de oro, donde | primoroso pendoncillo un claro emblema propone. Bordada una salamandra que en vivo fuego se.esconde, es el cuerpo de la empresa módo et non plus el mote. El almirante de Francia, personage de alto nombre; el gran príncipe de Escocia, gallardo y hermoso jóven; El principe de Navarra; de San Pol el bravo conde; el mariscal Montmorency, y Otros insignes señores, Le”acompañan y le sirven, con él las filas recorren, y con él al campo abierto salen á esperar el choque. HISTORICOS. 21 =i o ÓN Terrible fué; parecia que se encontraban los montes, que se desplomaba el cielo y que caducaba el orbe. Mas ¡ay! las fuerzas de Francia eran de número doble, y el valor no hace imposibles aunque el valor los arrostre. Si bien del Virey la lanza dió al Almirante fin noble; si bien insignes franceses cayeron de los ANZONES; Si bien resisten constantes, como murallas de bronce, los imperiales ginetes, . Al cabo,al cabo eran hombres. Muere del rey en la lanza el desventurado jóven á quien Cívita-Santangel por su marqués reconoce, El mismo Alarcon á tierra vino de una maza al golpe, como cae jigante pino, cual se desploma una torre. 218 ROMANCES Y á pie combate y resiste dando tajos y mandobles, y á su vigor y destreza debió no morir entonces. El del Vasto en gran peligro se vé entre diez borgoñones, y tiene que abrirse paso con la punta del estoque. Todo es muerte y esterminio; cuatro ginetes se oponen á cada ginete nuestro, sin que la lid abandone. Y ya no queda esperanza de que á la victoria logren seducir tan alto esfuerzo, y tantas hazañas nobles; Cuando el capitan Quesada en el combate lanzóse, seguido de cien certeros arcabuzes españoles. Y con tanto tino asesta sus rayos atronadores, que á los contrarios asombra y en retirada los pone, —— AD a HISTORICOS, 219 En tanto por otra parte otros frescos escuadrones de bien montados franceses, Francia apellidando á yoces, Arrollando cuanto encuentran, con la lanza en ristre corren, y á los tercios de la Italia vencen, deshacen y rompen. Los esguízaros que siguen de la Francia los pendones, á reforzar el combate presurosos se disponen. Y hasta el mismo rey Francisco con nueyo escuadron á trote, va á asegurar la victoria que ya suya reconoce. l gran marqués de Pescára que lo advierte, decidióse, confiado en su fortuna, á aventurar todo entonces. Y con risueño semblante á los tercios españoles torna, y animoso dice: —“ Ah de mis fuertes leones, » Vuestro debe ser el dia; allí donde mas feroces los enemigos se agolpan, allí hay laureles Mayores, 220 ROMANCES » Venid conmigo á cogerlos, vuestras frentes solas logren coronarse con sus ramas entre tan varias naciones.” Vivas que asordan el aire, y seis mil bravos acordes lanzan, sonoroso grito de ánsia, de gloria y renombre, Fue la respuesta. Y al punto con celeridad movióse de picas y de arcabuzes un espesísimo bosque. Al momento la fortuna, tan indecisa hasta entofices, en las imperiales huestes los mudables ojos pone. Y del pendon de Castilla los gloriosos resplandores encantaron sus miradas y en su favor declaróse. AN Los arcabuzes de España no hay fila que no destrocen, no hay caballo que no ahuyenten, no hay guerrero que no postren. - HISTORICOS. 221 Y las picas españolas no hay escuadra que no arrollen, embate que no resistan ni denuedo que no asombren. Huyen de su ardiente brío, de sus balas y sus botes, los franceses hombres de armas, y los lijeros peones. Y los esguízaros huyen en confusion y desórden, y huyen los nobles ginetes y huye el rey mismo á galope, de un ejército inmenso que ya vencedor juzgóse, triunfa el marqués de Pescára con sus seis mil españoles. Este valiente caudillo, cuyo esfuerzo no conoce rival en el ancho mundo, mas alta empresa dispone: Y ordenando que el alcance prosigan los vencedores, y que los tudescos vengan á sostenerlos veloces; 222 ROMANCES Junta á varios caballeros y de armas á algunos hombres, que escaramuzando andaban sin gefes y sin pendones; poniéndose á su frente, y requiriendo el estoque, en un escuadron lejano que el rey Francisco recoje, Para tornar donde pueda dejar bien puesto su nombre, al grito de cierra España con nueva furia lanzóse. En tanto Antonio de Leiva que la ventaja conoce de las fuerzas imperiales, cual raudo torrente rompe Por las puertas de Pavía, y cayendo osado sobre la retaguardia francesa, en grande aprieto la pone. Ya es de Cárlos la victoria. Ya los tercios españoles, como el huracan que arrasa los enmarañados bosques, HISTORICOS» 223 Abriéndose en un momento ancha calle á sus furores, no ven ya en su paso estoryo, no encuentran quien los afronte, Pero en medio de su triunfo con pasmo y con dolor oyen, de que su Pescára es Muerto corren las siniestras voces, Es cierto que no parece desde que con pocos hombres de armas le vieron lanzarse con tanto denuedo, donde Aun trabada la pelea, reina confuso desórden. Vengarle, pues, juran todos, y allá reyuelven feroces. Cuando entre el polvo y el humo ven aparecer á trote, al victorioso caudillo de sus esperanzas norte, a TRI G—— Mas, oh Dios, ¡en cual estado! herido su rostro noble, pasado el brazo siniestro de una lanza al duro bote; 230 ROMANCES Pues que silbadora bala de ignoto arcabúz partiendo, de su corcél fatigado rompe y atraviesa el pecho. Vaicila el bruto, retiembla, de sangre espumosa el suelo en raudo torrente inunda, quédase clavado y yerto. De nieve son sus orejas, de sus ojos muere el fuego, y en grave estruendoso golpe desplómase con su dueño. ¡Oh dolor, yace en el fango el trono de Franúa escelso, el poderoso monarca que juzgaba el orbe estrecho! De inconstancias de fortuna, rande y doloroso ejemplo, y de la humana soberbia aterrador escarmiento. Nada hay firme en este mundo: valor, gloria, nombre, imperio, cuando una espada se empuña, “todo queda en duda puesto. HISTORICOS. 231 El hidalgo vizcaino Juan de Urbieta, que cubierto de tosco arnés, en un potro escaramuzaba suelto, Pasa y vé bajo el caballo tan lucido caballero, que por levantarse pugna con inútiles esfuerzos. No sospechando quien era le pone el lanzon al pecho, y, “Ríndete al punto, grita, Ó quedarás aqui muerto.” Respóndele el derribado: “Soy el rey de Francia, quedo á tu emperador rendido, y heme ya tu prisionero.” Retira Urbieta la lanza con el debido respeto, y con tan rara fortuna pasmado queda y Suspenso. Animado el rey prosigue: “Que al punto bajes te ruego, que este maldito caballo me revienta con su peso.” Iba el noble vizcaino á darle socorro presto, y ya para echarse á tierra soltó el estrivo derecho, 0) ee ROMANCES Cuando del puente á la boca vé de franceses en medio J su estandarte, y que el alférez solo lo está defendiendo. Y el honor de su estandarte, y la fé del juramento, mas que ánsia de vanagloria en su alma ilustre pudieron, “Ya señor (al rey le dice) socorro daros no puedo, que es mi estandarte ante todo, está mi estandarte en riesgo. » Confesad que os he rendido, y pues que prenda ro llevo, porque podais conocerme, si á vuestra presencia vuelvo, » Miradme, que soy mellado;” y alzando del tosco yelmo la visera, en un instante le mostró dos dientes menos. | Y revolviendo el caballo al puente voló lijero, con el lanzon en el ristre de honra y de lealtad modelo. A HISTORICOS. ROMANA went, UN REY PRISIONERO. MIENTRAS el bizarro Urbieta vá á libertar su estandarte, dejando la alta fortuna que le plugo al cielo darle; Al rey Francisco impedido de moverse y levantarse, porque le sujeta en tierra de su caballo el cadáver, Diego Ayila, el granadino, tambien hombre de armas, váse, y que se rinda le grita decidido y arrogante. Respóndele el rey: “Rendido á otro español estoy antes, y que soy el rey de Francia para tu gobierno sabe.” Sorprendido el granadino de aventura tan notable, “A. ese español (le pregunta) habeis dado prenda ó gaje??—= 233 ( ú— — 22 a a a a a y DO O O a OO O O O A e 234 ROMANCES “Le dí solo mi palabra, que mi palabra es bastante, (contesta el rey) mas si quieres toma mi espada y mi guante, » Y sácame del caballo ' y ayúdame á levantarme, que la visera me ahoga y esta pierna se me parte.” Avila toma las prendas destilando fresca sangre, echa pié á tierra, y ayuda al rey con trabajo grande, Y levántalo, y el yelmo le desencaja al instante, para que le dé en el rostro, que lo ha menester, el aire. Hita, soldado gallego, tosco, y de toscos modales, con su sangrienta alabarda y desarrapado trage, Llega, y con poco respeto, ya resuelto á despojarle, de la insignia se apodera del mas elevado Arcángel. HISTORICOS. 235 De San Miguel el collar é¿chase al cuello el salvaje, con su tosquedad y harapos haciendo estraño contraste. El rey le dijo: “Valiente, por él te doy de rescate seis mil ducados de oro, mas, si en mas lo estimares.”._— Y contestóle el gallego: “Guardaréle, que colgarle de mi emperador al cuello podré yo temprano ó tarde.” En esto llegaban otros soldados sin capitanes, con la victoria embriagados, cebados con el pillaje, Y en su sagrada persona ponen sus manos rapaces; la veste del rey desgarran, sus preseas se reparten, Y le arrebatan del yelmo la bandereta y plumages, que la codicia villana no guarda respeto á nadie. 236 ROMANCES Avila, Hita y Urbieta, (que ya en salvo su estandarte dejó) con vanos esfuerzos por defenderle combaten. Cuando llegaron a punto varios nobles personajes ] que á tan feroz soldadesca obligan á reportarse, Enseñándoles valientes á que respeten y acaten á la magestad augusta, que aunque vencida es muy grande. lt id E O AA De estar el rey prisionero cunde la nueva al instante por el uno y otro campo con efectos desiguales. Los franceses caballeros de mas valor y linaje, tornan á correr la suerte que á su rey Dios quiso darle. Y los gefes y caudillos de las tropas imperiales, vuelan á que cese al punto la mortandad y la sangre. HISTORICOS. 237 El de Pescára glorioso corre lijero á la parte en que al rey Franeisco juzga espuesto á villano ultraje. Llega, del caballo salta, y con respeto admirable, hincadas ambas rodillas la mano quiere besarle. No lo consiente el monarca, que tiene UN consuelo grande en verse ya protejido or hombre que tanto vale. Y obligándole risueño de la tierra á levantarse, “Noble marqués de Pescára, pues que la fortuna os cabe, » (Le dice) de tal victoria, os pido no se derrame de mis vencidos vasallos la desventurada sangre. » Y espero que en vos encuentren protector, amparo y padre, los franceses que se miren como yo en tan duro trance.” De lágrimas arrasados los ojos al escucharle Pescára: “Señor, le dice, yuestra súplica es en bakde; 238 ROMANCES ' » Pues la nacion española, que logra triunfo tan grande, en la victoria es. tan noble como braya en el combate.” Tambien el del Vasto llega y el rey le recibe afable, y con dignidad le elojia por su apostura y su talle. - Y el consuelo se divisa en su abatido semblante, de verse entre caballeros que tratar con reyes saben. Mas, imprevisto incidente - vino de nuevo á alterarle, y á hacer mas terrible y duro su destino deplorable. De Borbon el duque altivo, ¡desacato repugnante: á su rey vencido quiere sin reparo presentarse. . E. HISTORICOS. 239 ¿Y cómo! Manchado todo con propia francesa sangre, de un valor mal empleado. haciendo insolente alarde. No le conoce Francisco, pero de pronto, al mirarle, dió, por un secreto impulso, de gran enojo señales. Y quién era preguntando, como el marqués contestase: «Señor, de Borbon el duque ,” puso un ceño formidable. Y volviendo las espaldas con dignidad, ocultarse quiso entre aquellos guerreros porque el duque no llegase. Notólo Pescára al punto, - y como discreto parte á evitar inconvenientes y á allanar dificultades. Ruega de Borbon al duque que el sangriento estoque envaíne, que quite la sobreveste y que se limpie la sangre. Y con él á pié se acerca, donde el rey inexorable no digna volver el rostro que en ira y en furor arde, 246 ROMANCES Al rey Francisco tal gracia A hizo aquella retahila 1 del andaluz, y el despejo | con que acertára á decirla, Que afable tomó la bala ' diciendo: “Amigo, la estima IM mi aprecio en mucho, y confio | que os lo mostraré algun dia.” Roldan le hizo reverencia y vuelve á entrar en su fila, tan contento de sí mismo que ni á Cárlos quinto envidia. Moi ROVHANCEB Va CONCLUSION. Dueño absoluto de Ttalia fue el insigne emperador, con esta escelsa victoria del alto esfuerzo español. Y cautiyo el rey de Francia vino á Madrid y habitó la torre de los Lujanes, con Hernando de Alarcón. HISTORICOS. 247 En la plaza de la Villa aun dora esta torre el sol, coronada de recuerdos que el tiempo no borra, no. De ella al cabo el rey Francisco rescatándose, tornó á ocupar el rico trono de la francesa nacion, Pero su rendida espada, prenda de insigne valor, testigo eterno de un triunfo que el orbe todo admiró; En nuestra régia armeria trescientos años brilló, de los franceses desdoro, de nuestras glorias blason. Hasta que amistad aleve que ocultaba engaño atroz, con halagos y promesas que ensalzó la adulacion, Tal prenda de un triunfo nuestro para Francia recobró, como si asi de la historia se borrase su baldon. Harto indignado, aunque joven, esta espada escolté yo, cuando á Murat la entregaron en infame procesion. 248 ROMANCES Pero si llevó la espada la gloria eterna quedó, mas durable que en acero de la alta fama en la voz. Y en vez de tal prenda, España supo añadir, vive Dios, al gran nombre de Pavía el de Bailen que es mayor. 249 ROVNANCEA “OLA hidalgos y escuderos de mi alcurnia y mi blason, mirad como bien nacidos de mi sangre y casa en pró. » Esas puertas se defiendan que no ha de entrar, vive Dios, por ellas, quien no estuviere mas limpio que lo está el Sol... » No profane mi palacio un fementido traidor, que contra su rey combate y que á su patria vendió. » Pues si él es de reyes primo, primo de reyes soy yo; y conde de Benavente si el es duque de Borbon, 25 ROMANCES » Llevándole de ventaja, que nunca jamás manchó la traicion mi noble sangre, y haber nacido español.” A Asi atronaba la calle una ya cascada voz, que de un palacio salia cuya puerta se cerró, Y á la que estaba á caballo sobre un negro pisador, siendo en su escudo las lises mas bien que timbre, baldon; Y de pages y escuderos llevando un tropel en pós cubiertos de ricas galas, el gran duque de Borbon. El que lidiando en Pavía mas que valiente, feroz, gozóse en ver prisionero á su natural señor. Y que á Toledo ha venido ¿ufano de su traicion, A E recibir mercedes, eS “y over al Emperador. HISTORICOS. Km or pu. ROVANCIA Ut, EN una anchurosa cuadra del alcázar de Toledo, cuyas paredes adornan ricos tapices flamencos, Al lado de una gran mesa que cubre de terciopelo napolitano tapete con borlones de oro y flecos; Ante un sillon de respaldo que entre bordado arabesco los timbres de España ostenta y el águila del imperio. De pie estaba Cárlos quinto que en España era primero, con gallardo y noble talle, con noble y tranquilo aspecto. AAN 2 ROMANCES De brocado de oro y blanco viste tabardo tudesco, de rubias motas orlado, y desabrochado y suelto, Dejando ver un justillo de raso jalde, cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos; Y la escelsa y noble insignia del Toison de oro, pendiendo de una preciosa cadena en la mitad de su pecho, Un birrete de velludo con un blanco airon, sujeto por un joyel de diamantes y un antiguo camafeo, Descubre por ambos lados, tanta magestad cubriendo, rubio, cual barba y vigote bien atusado el cabello. Apoyada en la cadera la potente diestra ha puesto, que aprieta dos guantes de ambar y un primoroso mosquero. Y con la siniestra halaga, de un mastin muy corpulento, blanco, y las orejas rubias, el ancho y carnoso cuello. OS HISTORICOS. 25 = = Con el Condestable insigne, apaciguador del reino , de los pasados disturbios acaso está discurriendo; O del trato que dispone con el rey de Francia preso, ó de asuntos de Alemania, agitada por Lutéro. Cuando un tropel de caballos oye venir á lo lejos, y ante el alcázar pararse, quedando todo en silencio. En la antecámara suena rumor impensado luego, ábrese al fin la mampára y entra el de Borbon soberbio. Con el semblante de azufre, y con los ojos de fuego, bramando de ira y de rabia que enfrena mal el respeto. Y con balbuciente lengua con mal borrado ceño, acusa al de Benavente un desagravio pidiendo. ROMANCES AAA OA ——— Del español Condestable latió con orgullo el pecho, ufano de la entereza de su esclarecido deudo. Y aunque advertido procura disimular cual discreto, á su noble rostro asoman la aprobacion y el contento, El Emperador un punto quedó indeciso y suspenso, sin saber que responderle al francés, de enojo ciego, Y aunque en su interior se goza con el proceder violento : del conde de Benavente; de altas esperanzas lleno Por tener tales vasallos, de noble lealtad modelos, y con los que el ancho mundo será á sus glorias estrecho; Mucho al de Borbon le debe y es fuerza satisfacerlo, le ofrece para calmarlo un desagravio completo. HISTORICOS, Y llamando á un gentil-hombre, con el semblante severo manda que el de Benavente venga á su presencia presto, ROMANCE WE. SOSTENIDO por sus pajes desciende de su litera el conde de Benavente del alcázar á la puerta. Era un viejo respetable, cuerpo enjuto, Cara seca, con dos ojos como chispas, cargados de largas cejas, Y con semblante muy noble, mas de gravedad tan séria, que veneracion de lejos y miedo causa de cerca. Eran su trage unas calzas de púrpura de Valencia, de recamado ante un coleto á la leonesa. j Z0rz e pera rom sont aa at ds E ibasgai obipgrga horas yTiOS epile. Pd Hp | q coste dede t ii , 0109: ¡je > con ba agios o ¿brete boga 005 CET ES ¿ont ds y esse a ÑN 3 z salian. beilaT L ON E ON aritagr opio doi A nt y aer eat ad 4 ainydbk xo io asraaiaig irafoearra | > oe otart a, 4 NS” E ro X - E ne » e E ea pr pa » 3 a E: Dr , y ee $ . 263 EL SOLEMNE DESENGAÑO. Az Excmo. Sr. DUQUE DE OSUNA, ETC. ETC. ETC. —r— ROMANCA la EL GALAN.—LA ENFERMEDAD. De Fortuna en la alta cumbre, grande, joven, rico, bueno, de virtud, saber, belleza, dechado, pasmo y modelo; El mas galan en la corte, en las justas el mas diestro, el mas afable en su casa, el mas docto en el consejo; Brilla el marqués de Lombay cual rutilante lucero, al lado de Cárlos quinto domador del universo. 264 ROMANCES Mas entre tantos aplausos - y en tan elevado asiento, donde el orbe le sonrie, y donde le halaga el cielo, - Algo falta á su ventura, ó alguna mano de hierro del corazon se la arranca, se la saca del pecho. Melancólico el semblante, y los lábios entreabiertos, y las siniestras miradas y el mudo desasosiego, Ya en los saraos de la corte, ya en los festines risueños, ya en la caza bulliciosa, ya en solitarios paseos, Ya en el salon, ya en la plaza, ya en la justa, ya en el templo, en la mesa, en el despacho, en la vigilia, en el sueño, Un alma rota descubren por un fijo pensamiento, y un corazon que deyora el cáncer de un gran secreto. o HISTORICOS. 265 En vano sondar procuran los malignos palaciegos, con astucia cortesana aquel abismo encubierto, Tan solamente columbran que los ocultos tormentos del marqués, se dulcifican para ser mayores luego, O cuando en palacio asiste al servicio honroso, atento, de la Emperatriz augusta, de las hermosas modelo; O cuando busca devoto con el fervor mas ingénuo, arrodillado en la iglesia, en Dios amparo y consuelo; O cuando por los jardines que al pié de la gran Toledo riega el Tajo, se pasea solo, y del bullicio lejos, Con Garcilaso su amigo; ora escuchando sus versos, ora en largas conferencias de gran sigilo y misterio. Allá en palacio embebido quedaba en mudo embeleso, pálido ó rojo el semblante, convulso, agitado el pecho, 266 ROMANCES | Y bebiendo con los ojos llenos de vida y de fuego, de la Emperatriz hermosa los mas leyes movimientos. En acatarla, en servirla, y en acertar sus deseos, aunque tímido y turbado, diestro y hábil por estremo. Abatido y consternado se le miraba en el templo, como quien está en batalla con jigantes del infierno, Y pide al Omnipotente para tal combate esfuerzo ; y despues de orar un rato, y aun de verter llanto acervo, Dijérase que encontraba, de misericordia lleno, al Señor á quien auxilio demandaba en tanto aprieto. Y con su amigo en las selvas era tan locuaz y tierno, tan espresivo unas veces, otras tan callado y serio, Como el que ó cuenta delirios y habla de locos proyectos, ó escucha reconyenciones y oye inflexibles consejos. HISTORICOS. En estado miserable ' su espíritu estaba puesto, y era infeliz, entre dichas, luchando consigo mesmo, Entre pasiones, Virtudes, obligaciones, deseos, infernales sujestiones y celestiales preceptos: Siendo campo de batalla su mente y su roto pecho, do luchahan frente á frente ángeles malos y buenos. La mas lozana azucena, gala del jardin, el cuello dobla marchita, si esconde roedor gusano en su seno. Y la mas gallarda encina que alza su pompa á los cielos, si el corazon se le seca rómpese al soplo del viento, Asi con un alma enferma no puede haber sano cuerpo, ni salud que no se postre con un corazon deshecho. 267 ROMANCES Al cabo maligna fiebre convierte la sangre en fuego, por las robustas arterias, por el juvenil cerebro Del de Lombay, que postrado yace doliente en su lecho de oro y seda, que es ya, ¡oh mundo! duro potro de tormentos. Como gefe de palacio tiene su vivienda dentro, con ostentación servido de pages y de escuderos. Mas la pena mas amarga y el mas hondo desconsuelo, y la ansiedad mas horrenda y el cuidado mas acervo Reinan en las ricas salas, entre amigos y entre deudos, cunden en palacio todo, y consternan á Toledo. Pues reyes, príncipes, grandes, hidalgos y caballeros, y hasta el vulgo humilde, miran con asombro y desconsuelo: ED ay” HISTORICOS. 269 En el peligro de muerte á tan gallardo mancebo, á tan alto personaje, de virtud á tal portento. Y mo hay semblante sin llanto, ni sin angustias hay pecho, ni lábio que no pregunte con inquietud y con miedo. IIA — Garcilaso de la Vega, (sin que ni el hambre ni el sueño en su ansiosa vigilancia tengan el menor imperio,) Ni un hora, ni un solo instante deja el lado del enfermo, y de él los ojos no aparta sentado junto á su lecho. Ojos de llanto arrasados, pero de contínuo atentos á que nadie, nadie escuche sus fantásticos conceptos, Las voces rotas, que acaso del delirio en el acceso suelen dar funesta lumbre revelando hondos misterios, 270 ROMANCES Y cuando allá á media noche rendidos ya por el sueño yacian los servidores reinando ferál silencio, Y en letargo sumerjido tambien miraba al enfermo, en el estado terrible en que es casi muerte el sueño; A la luz trémula, opáca, de lejano candelero, ue abultaba oscuras sombras en las cortinas del lecho, Dando vislumbres escasas y fantásticos reflejos, en rapacejos de oro, > molduras y terciopelos;, Garcilaso, vigilante, un ténue rumor oyendo, se alzaba con mudos pasos, y á un lado del aposento Levantaba, no sin susto, un rico tapiz flamenco, y en la pared descubria angosto postigo abierto.— Vago bulto silencioso por él asomaba luego, con manto y Capúz sin formas, aparicion, sombra, ensueño, HISTORICOS. 271 Sobrenatural producto de algun conjuro. Con lentos pasos, sin Tumor, al lado llegaba del rico lecho. Y en el doliente clavaba ojos cual brasas de fuego: y una mano, que en la sombra daba vishumbres de hielo, Por la calurosa frente del aletargado enfermo pasaba, gemidos hondos ahogando con duro esfuerzo. Y al instante, y por el mismo postigo oculto y estrecho desaparecia, dejando como embalsamado el viento. Ser dijérase un encanto, y que habia cobrado cuerpo alguno de los delirios de la mente del enfermo.— La senda el tapiz borraba el muro otra vez cubriendo, y tornaba Garcilaso á ocupar mudo su puesto, A A PP ROMANCES Desesperados resisten los tenaces enemigos, y darles súbito asalto determínase al proviso. Se aplica la escala al muro, y sube por ella altivo: el valeroso poeta e el miedo jamás ha visto; Cuando de los matacanes desplómase con ruido grave piedra, que arrollando la escala, frágil camino Por do á la gloria subian tanto ingenio y tanto brio, hirió la noble cabeza do el lauro á la yedra unido Hubiera evitado el rayo, y no pudo, ¡infausto sino! de un tosco peñasco entonces evitar el rudo tiro. Cayó el noble Garcilaso en el foso; horrendo grito de deánsnclo y venganza atronó el fatal recinto; Y el de Lombay presuroso al socorro de su amigo voló, y en sus tiernos brazos rejiróle con peligro. O AS LARREA e, E . HISTORICOS» 279 Una hora: despues escombros era el funesto castillo, : y de la aleyosa sangre e era su ancho foso. Un rio, Pues completa la venganza de Garcilaso hacer quiso, en dolor y saña ardiendo el Emperador invicto. Mas, ¡ay! fue venganza estéril cual siempre todas han sido, pues en Niza á pocos dias era el poeta divino Cadáver yerto, dejando la fama de sus escritos, y la gloria de su muerte por rica' herencia á los siglos. -. Golpe atroz, golpe tremendo fue para el marqués su amigo, pérdida tan impensada, | tormento tan imprevisto, Y del dolor mas profundo mil pensamientos distintos, y mil funestos presagios le hundieron en tal abismo; 280 ROMANCES Que si el brazo del eterno, que aun para mayor conflicto le reservaba, no hubiera dádole piadoso auxilio; Acaso una misma losa, acaso un túmulo mismo encubrieran y tragáran los restos de ambos amigos: A poco con luto amargo en el alma y el vestido tornó, ¡infelice! á Teledo ¿on el César Cárlos quinto, El marqués; sin confidente en quien encontrar alivio, ahogando en tormento mudo de su alma rota los gritos. HISTORICOS. 281 ROMANCA UU, UN SOL APAGADO. ERA la estacion florida de la hermosa primavera, tan hermosa en las regiones que el Tajo aurifero riega; Y un sol joven, rutilante, rodando por la alta esfera de puro zafir, torrentes de luz vivifica y nueva Derramaba por Castilla, y sobre las jigantescas torres de la gran Toledo, de España corte y diadema. De Toledo, que con justas, banquetes, danzas y fiestas, de su monarca triunfante solemnizaba la vuelta. Córrense cañas y toros, donde luce su destreza, gran jinete en ambas sillas, el sacro y augusto César. 282 ROMANCES En los soberbios palacios. músicas acordes suenan, -á cuyo compás gallardas lucen las damas sus prendas. Joyas, insignias, brocados los ricos salones llenan; y. plazas, calles, paseos, corcéles, galas, libreas. Opulentos cortesanos en los festejos se esmeran, y disponen un torneo “donde ostentar sus grandezas. En él armado aparece, destumbrando la palestra, el de Lombay, revolviendo una berberisca yegua: Y con la piza en el ristre, haciendo tan altas pruebas, que de palmadas y vivas el yuleo la plaza atruena. Sobre las: lucientes armas una banda lisa: y negra, y négros los martinetes del erguido casco lleva. Unos dicenson el luto... con que á su amigo res $ otros de su pensamiento meláncolico el emblema. ' e A AS AAA A E E PEE E zaz PE Exxx nn xn xP: SP Dn y PX5EPXE E mxXSXEXXEX. O HISTORICOS... 383 Tapa ] Sk Ed Y que. un funesto preságio de una desgracia tremenda, que le amenaza, inminente, solo juzgarse debiera. El ancho campo preside h. la Emperatriz, como rela de la hispana monarquía. y de la humana belleza, “Y de cuantos corazones laten en la plaza estensa, y en toda la" fiel España lealtad y honradez. alientan. Un gran festín en palacio, cuando el sol á las. estrellas. - cedió de los altos cielos. * las despejadas esferas, Celebróse; y luego danza, en que al son de las orquestas, las magestades augustas : tomar parte no desdeñan. Y para la luz siguiente funciones se anuncian nuevas, sin que ni el sueño interválo permita entre fiesta y festa. 284 ROMANCES Y DGA ¡Oh Dios, y cuán fácilmente en la miserable tierra, tras de las mas dulces horas horas de amargura vuelan! ¡Cuán fácilmente las dichas en infortunios se truecan, cámbiase la gala en luto, se torna el gozo en tristeza! Sale el Sol, inmenso pueblo las calles y plazas llena, ansiando nuevos placeres, y que aun no madruga piensa; Alistan los cortesanos sus comparsas y libreas, joyas, armas, vestes, plumas, corcéles, lanzas, empresas; Cuando demudado el rostro, de la alcoba de la reina sale trémula, llorosa, una camarista ó dueña. Y á los gefes de palacio, grandes y damas de cuenta, que á su magestad aguardan para ir á misa con ella, HISTORICOS. 285 Dice, inflexiones buscando, la estancia aterrada queda. pregunta con gran sorpresa: « ¿Y su magestad qué siente; y le responde la dueña: “ Aguda fiebre la abrasa, grave postracion la aqueja. » Que el doctor Juan Y. ¿llalobos sin perder instantes venga, pues hay peligro inminente si no me engañan las señas. Y Dió el marqués atrás dos pasos, y en un sillon de baqueta se desplomó , como herido por envenenada flecha. 71 286 - ROMANCES La noticia que en voz baja. anunció la camarera, creció al punto, y como trueno. que al orbe asombra y aterra, Ya por Toledo retumba, * helando á todas las venas, partiendo los corazones, e las cabezas. Desaparecen las galas recógense las libreas, murmullo de ón circula; ] : clamor de angustia resuena. En. vez de las claras. trompas que | los festejos celebran, se oyen solo las campanas que al cielo. piedad ¡ impetran. A las puertas de palacio en su parda mula lleva, el docto-Juan Villalobos, el portento de la ciencia. -«Presuroso, fatigado, sube sin hablar, penetra; - del Emperador seguido, en la alcoba de la reina. Con los penetrantes ojos que clava en la augusta enferma, su quebrada vista advierte, su pálida faz a va. HISTORICOS. 287 La pulsa atento, examina” la respiracion molesta, dice un oscuro aforismo arrugando frente y cejas, Y. con la faz angustiada, y con azogada diestra, después que un rato'medita, docto escribe una receta. ” La Emperatriz de Alemania, de España la augusta reina, hermosa entre las hermosas, discreta entre las discretas, La gentil, fresca, radiante embalsamada azuzena que dió á" Toledo Lisboa, de paz y dominio prenda, : En vez del trono del mundo, do el mundo la reverencia, yace en el doliente lecho; y - desnuestra humana flaqueza. Agotando las angustias, apurando las miserias, - deslústrada la hermosura, trastornada la cabeza, 294 ROMANCES Del altar santo delante sé arroja en las losas tersas del payimento, fórmando tras sí larga sombra en ellas, Los brazos en cruz, clavados los ojos, (en que reflejan del retablo los esmaltes, las lámparas y las velas,) Del Redentor en la imágen, no con los lábios y lengua, que estaban entumecidos, sino con la voz interna Del corazon y del alma, que es la que hasta el cielo llega, esta peticion espone, en estos términos ruega: “Misericordia, Dios mio, piedad para con mi reina, no dejeis huérfana á España, y al mundo hundido en tinieblas. » Si una víctima es precisa de vuestra alta Omnipotencia á miras inescrutables, que yo la víctima sea. » Caiga yo, caigan mis hijos, mi estirpe toda perezca, y sálvese.....” Tomb!!!! Retumba en el mismo instante, y llena, HISTORICOS, 295 Estremeciendo las cimbrias, los ámbitos de la iglesia' la gran campana, de muerte dando al mundo infausta nueva. ¡Son espantoso! Lo escucha como el NO con que respuesta dá á su plegaria el Eterno, el marqués, y cae á tierra. ts ROMANCEM 1IVa VIAGE FÚNEBRE. Gon blancas sobrepellices y con hachas encendidas, cantando fúnebres rezos en voz confusa y sumisa, Sobre mulas enlutadas, formando dos largas filas, cien deyotos capellanes á lento paso caminan. Siguen treinta caballeros que negros caballos guian, del pie á la cabeza armados y las viseras caidas. 206» ROMANCES Negros son los pendoncillos de las inclinadas picas, y negros los paramentos, vestes, bandas y divisas. Luego entre veinte alabardas, en cuyas anchas cuchillas las rojas luces reflejan de noche, y el sol de dia; Cercada de doce pajes viene una litera rica, que de negro terciopelo un régio manto cobija. Los castillos y leones retamados lo salpican, entre águilas imperiales y entre portuguesas quinas, Arrastrando por el suelo los flecos de sus orillas, y gruesos borlones de oro en sus cuatro puntas brillan, Dos magníficas coronas, imperial y régia unidas, un rico cetro y un mundo leva la litera encima. Detrás, tan pegado á ella, que al notarlo se diria, que alguna mano de adentro del freno -acerado tira. HISTORICOS. Marcha un corcél generoso, sobre el que mudo camina el que la fúnebre marcha dirije, gobierna y guia. El gran marqués de Lombay, con faz como de ceniza, y con los ojos apagados, con boca que no respira : En cuyo enlutado pecho solo se descubre y brilla, pendiente de una cadena, del toison de oro la insignia. Y tambien de oro una llave, que aunque primorosa y chica, pesa para él mas que un monte, y es aspid que le horroriza. Gentiles hombres, hidalgos, caballeros de alta guisa, y gente de Iglesia lleva por séquito y comitiva. Y en pos lacayos, repuestos, y acémilas bien provistas, cubiertas con reposteros de blasones y de cifras. Lleva dentro la litera una caja de ataujala, de negro plomo aforrada y de brocado vestida, 297 298 ROMANCES Con gonces y cerraduras, con biseles y aldavillas de oro á cincel trabajado, en labores muy prolijas. Y en esta caja el cadáver, lleno de bálsamos iba, de la que ayer era reina, y hoy solo polvo y ceniza. De las riberas del Tajo del Génil vá á las orillas, á buscar reposo eterno en la Iglesia granadina. y TD Con pavoroso silencio esta triste comitiva, haciendo descansos breyes, marcha de noche y de dia, Por lo angosto del camino, por los recuestos arriba, y en los tornos y revueltas del largo espacio que pisa, Caminando con tal órden, tan silenciosa y unida, que un solo cuerpo formaba. Y de lejos parecia HISTORICOS. Inmensurable, serpiente, que deslizándose iba entre campos y entre montes, dando sus escamas chispas. De los cortijos y aldeas presurosos acudian á los bordes del camino, ó á las cercanas colinas, Ya curiosos, ya asustados, villanos con sus familias, y por un encantamento aquella vision tenian, Al avistar este entierro las murallas granadinas, de los católicos reyes fresca y gloriosa conquista; - Cuando en las antiguas torres de la Alhambra relucian, al sol ardiente de junio, alicatadas cornisas; Ayuntamiento y cabildo, con enlutadas insignias, la audiencia, comunidades, la nobleza y clerecía 299 330 ROMANCES Salen la fúnebre pompa - á recibir, y caminan con ella entre inmenso pueblo que cubre las avenidas. Apretada muchedumbre do las dos razas distintas se conocen en los trajes, la cristiana y la morisca. Ya las calles de Granada el funeral régio pisa, á la catedral marchando entre dos espesas filas De lanzas y de arcabuzes, que de lindero servian al hervoroso gentío que en la carrera se apiña. Las campanas clamorosas, sus graves sones envian al firmamento, retumban las salvas de artillería, Resuenan roncos tambores y destempladas bocinas, y de dolor y respeto fúnebre murmullo gira. El de Lombay nada escucha sigue la litera rica, y tan pegando con ella que son una cosa misma. HISTORICOS. 301 Y sin que nada le llame la atencion, toda' absorvida en ella, de ella ni un punto los áridos ojos quita. ROMANCA Y, LO QUE ES EL MUNDO. "TERMINADOS lós sufragios y los oficios solemnes, último ausilio que presta la santa Iglesia á los fieles; En el templo de Granada, que los católicos reyes consagraron victoriosos al señor Omnipotente; En medio de la gran nave por do vuela el humo leve, | que seis flameros de plata | dan de olorosos pebetes; | A la luz de cien blandones, | cuyas rojas llamas mueve | el vapor del gran gentío | que en el templo oscuro hierve, | 302 ROMANCES Y que reflejan y brillan en los ojos y en los dientes de un enjambre de cabezas de todos sexos y temples; Entre doce caballeros de pavonados arneses tan inmóviles, que estátuas de oscuro acero parecen ; En medio de cuatro pajes que amarillas hachas tienen, cubiertos de ricas galas y plumas en los birretes; Sobre escelsa gradería que alfombra pérsica envuelve, - y bajo un dosél ó palio que seis pértigas suspenden; Se alza un túmulo pequeño con recamado tapete, donde los régios blasones esmaltados resplandecen ; Y encima la caja rica cerrada está, que contiene á la emperatriz y reina, despojo ya de la muerte. De pié descuella á su lado, inclinada la alta frente, que á la luz de los blandones la de un cadáver parece, HISTORICOS. 303 Y cruzados sobre el pecho los brazos en nudo fuerte, el gran marqués de Lombay de aquellas exequias gefe. Aunque tambien está inmóyil, harto que tiembla se advierte en que el toison y la llaye, que en su noble cuello penden, Dando súbitos reflejos, como dos hojas se mueven, que en un álamo en otoño aura imperceptible mece. —— En la soberbia capilla donde las cenizas duermen en magníficos sepulcros de los católicos reyes; Ya está la bóveda abierta, cuya ancha boca parece | de la: eternidad la boca, que voraz su presa atiende, Llega por fin el momento i en que el cadáver se entregue al granadino prelado con testimonio solemne; 310 ROMANCES e desmayóse de nuevo hundido en maligna fiebre, que puso su noble vida muy á pique de perderse. Este marqués de Lombay estaba á los pocos meses, en una mezquina celda confundido y penitente; Y predicando á los hombres con ejemplo tan solemne, el desprecio que á las pompas del ciego mundo se debe. Hoy SAN FRANCISCO DE BORJA le llama la Iglesia, y tiene culto propio, con que buscan su patrocinio los fieles. 311 UNA NOCHE DE MADRID EN 1578. —a ROWANQA 1, TRES GALANES. En el pretil de palacio, cerca de una casa antigua, donde hoy estudia sus obras un esclarecido artista (*), Van á cumplirse tres siglos que su palacio tenia de Evoli el príncipe ilustre Rodrigo Gomez de Silva. (y D, Vicente Lopez, primer pintor de cámara. 312 ROMANCES Sus magníficos salones eran de la corte envidia, tanta riqueza y tal gusto en ellos resplandecian. Las mas espléndidas telas, hasta aquel tiempo no vistas, que nuestras naves gloriosas trasportaban de la China, Adornaban sus paredes del friso hasta las cornisas, eran en sus baltonages pabellones y cortinas. Los portentos del Ticiano, y los que el arte prolija de la béljica paciencia émula de aquel tejía, Escaleras, antesalas y corredores vestian, pareciendo sus figuras figuras de bulto y vivas. Sobre ricos escritorios, - cuyas puertas embutidas de concha y nacar formaban un laberinto á la vista; Y sobre mesas de mármol de las sierras granadinas, de mosáicos de alto precio, de maderas esquisitas, HISTORICOS. 313 Juguetes de filigrana primorosos relucian, y búcaros olorosos de las españolas Tadias. En aquel siglo en Europa iguales no conocian SUS CATTOZAS y caballos ya de tiro, ya de silla. Y en joyas, galas y plumas, jarrones de oro y bagillas, los de un príncipe de Oriente sus repuestos parecian. Pero el tesoro mas grande que en aquel palacio habia, pasmo, prodigio y asombro de la córte de Castilla, Era el de la gran belleza, el de la gracia espresiva, el del claro entendimiento, el de la alta gallardía De la esposa de Rui-Gomez, de la princesa divina, diosa de aquel rico templo, sol de aquella esfera y vida. a ADT 314 ROMANCES "Pres distintos personages á diversas horas iban á rendirle obsequio ó culto, a conquistar su Sonrisa: Ardiendo sus corazones, aunque de edades distintas, en el delirante fuego que una beldad rara inspira. Melancólico era el uno, de edad cascada y marchita, macilento, enjuto, grave, rostro como de ictiricia; Ojos siniestros, que á veces de una hiena parecian, otras vagos, indecisos; y de apagadas pupilas. Hondas arrugas, señales de meditacion contínua, huellas de ardientes pasiones mostraba en frente y megillas. Y escaso y rojo cabello, y barba pobre y mezquina le daban á su semblante espresion rara y ambigúa. Era negro su vestido de pulcritud hasta nimia, y en su pecho deslumbraban- varias órdenes é insigntas. HISTORICOS. A Era el otro récio, bajo, de edad mediana, teñlan sus facciones de la audacia las desagradables tintas. Moreno, vivaces ojos, negros vigole y perilla, aladares y copete, boca grande, falsa risa: Formando todo un conjunto de inteligencia y malicia, con una espresion de aquellas que inquietan y mortifican. Lujoso era su atavío, mas negligente, y tenian no sé qué sus ademanes de una finura postiza. —_ RÁ El último era el mas jóven, de noble fisonomía, pálido, azules los ojos con languidez espresiva; A 1 | | | 316 ROMANCES Castaño claro el cabello, alto, delgado, muy finas modales, y petrimetre sin dijes ni fruslerías. Ser un caballero ilustre, de educacion escogida, cortés, moderado, afable, mostraba á primera vista. NN A + El primero iba de noche desde que desparecian__ los crepúsculos de 'ocaso en las montañas vecinas, Hasta que las altas torres de la coronada villa recordaban los sufragios de las ánimas benditas. Por la mañana el segunde frecuentaba su visita cuando no estaba en su casa Rodrigo Gomez de Silva. El tercero entraba en ella sin hora ni época fija, pero siempre que encontraba alguna ocasion propicia. HISTORICOS. 317 Y ÍA Y la gallarda princesa, la discreta, noble y linda, “DOT quién de ellos?...... Por ninguno; cual la estrella matutina Era su alma pura, como el sol su conciencia limpia. ...Mas lo que pasa en el pecho solo Dios lo sabe y mira. Cuando la princesa estaba en la presencia aflictiva del primero, miedo helado por sus venas discurria. En la del segundo, grave se mostraba y aun altiva, pero inquieta y recelosa - midiendo sus frases mismas. Y eon el tercero estaba, aunque silenciosa, Íina, sin temor ni recelo, pero triste y discursiva. 318 ROMANCES El rey Felipe segundo, á quien España se humilla, es el galan misterioso de las nocturnas visitas. El segundo Antonio Perez, secretario que tenia del rey estrecha privanza cual brazo de sus intrigas. Juan de Escobedo el tercero, amigo en quien deposita el insigne D. Juan de Austria sus secretos y su estima. — Mi ROVANCA UL LA MEDITACION. DE Madrid el régio alcázar triste y mezquino era entonces, donde hoy el palacio nuevo ostenta su inmensa mole. De ladrillo y berroqueña, y en cada esquina una torre, era albergue poco digno de los reyes españoles. HISTORICOS. 319 | Ni el arco ni la armería cerraban la plaza, donde hoy se forma la parada para los régios honores. Pues hasta el márgen del rio, de menos caudal qué nombre, | ásperas cuestas mediaban | entre viejos murallones., | | Una tarde sosegada de abril, cuando al horizonte | entre dorados celages : | y entre lijeros vapores El claro sol descendia dando lugar á la noche, p de quien los luceros daban ya en oriente resplandores; Del tal ya olvidado alcázar, en uno de los balcones, se descubria de lejos ' vestido de negro un hombre, l Que en la baranda apoyado, al occidente encaróse, 3 gran rato permaneciendo en una actitud inmoble. | 326 ROMANCES Y al callar el rey, le dijo: “Vuestra Magestad lo manda, y €s para mí ley suprema su voluntad soberana. » Mas SeñOT a... 9 por escrito, una orden vuestra firmada, Ó la firma solamente... con solo la firma basta.” —Dió un paso atrás, furibundo, ' al escucharlo, el monarca, , y lo fulmina y aterra con dos ojos como brasas. Perez, que se abriera el suelo quisiera, bajo sus plantas,, y que en aquel punto mismo lo confundiera y tragára.— Cuando de pronto Felipe con una sonrisa amarga, y el desprecio con que mira un feroz tígre á una rata: “Dices bien, (prorumpe) amigo: toma, que la empresa es árdua....? Y escribiendo cuatro líneas en un”papel, se lo alarga. Temblando lo toma Perez y vá á partir; mas le traba el brazo con mano dura, mas dura que unas tenazas, HISTORICOS. 327. El rey; en su helado rostro ojos del infierno clava, diciendo: “Secreto, y priesa, yo soy quien te lo encarga.” Marchó Perez, y Felipe tomando el estoque y capa, salió solo, y dirigióse de la princesa á la casa. QA ———— A NS A ROVANCA UV LA CARTERA VERDE. EN su magnifico estrado ¡cuán gallarda, cuán hermosa brilla la persona ilustre de Doña Ana de Mendoza! De seis candelas de esperma que un candelabro coronan, do recorta y abrillanta la luz cinceladas hojas; Al resplandor aparecen su tez de nieve y de rosa, de oro puro sus cabellos, claros luceros sus joyas, ROMANCES Sentada en un taburete el brazo ebúrneo coloca en un velador cuadrado, que cubre persiana estoía, Y en que matizadas flores dan al ambiente su aroma, en vasos de porcelana de estraño barniz y forma. Enfrente de la princesa, en un sillon de caoba, de los primeros acaso ue se usaron en Europa, Está Felipe segundo, procurando á toda costa de amable y franca dulzura dar el aire á su persona. Y despues de varias frases de mera etiqueta todas, y de discretas razones, de cortesana lisonja: “Al anochecer (prorumpe) ¿habeis tenido, señora, alguna visita?” Y clava Jos ojos, cual de raposa HISTÓRICOS. 329 En el pálido semblante de Doña Aua de Mendoza, que responde balbuciente: “No señor... De estado sola: » Mi mayordomo uN MOMENLO cr? No dijo mas, Y á la boca del rey, que nada contesta, sonrisa infernal asoma. DY YAA "Tras de un rato de silencio, que á Doña Ana se le antoja un siglo, se alza Felipe, un laud templado toma, Y galan se lo presenta diciendo: “Tened, señora, dad vida al callado ambiente, encadenad mi alma toda?” La princesa obedeciendo, las cuerdas pulsa sonoras, melancólicos tonos sin concierto alguno brotan. A 330 ROMANCES El rey lento se pasea * por la estancia, daudo poca. atencion á lo que escucha, que otras ideas le acosan. Y aunque gran sosiego finje es su inquietud bien notoria, A y que habla consigo mismo en su semblante se nola. La princesa lo conoce | y trasuda y se acongoja, 0 pidiéndole á Dios de veras ' | que la visita sea corta. Al balcon el rey se acerca y lo abre inquieto, se asoma, y se retira, y escucha, y sin cerrarlo lo entorna. Entra la brisa en la sala, ajita las luces todas, y y í su undulacion parece que todo se mueve y borra, Y que el aposento tiembla, y que en fantásticas formas los muebles y colgaduras ya se alargan, ya se acortan. “Señor (dice la princesa) ¿el viento no os incomoda ? Está harto fresca la noche, | cuidad mas vuestra persona.” HISTORICOS. Iba á responder Felipe, cuando á las ánimas tocan las campanas, y en la tierra * con gran devocion se postra. Lo mismo hace la princesa, en silencio entrambos oran, se santiguan y levantan, y el rey mudo á escuchar torna, YARD Se oye un Tumor á lo lejos, y como un grito: se azora la dama y dice: “¿Qué suena?” y el alma deshecha y rota 331 Vá hácia el balcon. Mas Felipe lo cierra de pronto, y TONCA la voz: “Nada ha sido (dice) el rumor de alguna ronda.” De mármol queda Doña Ana, el rey clavado en la alfombra, - todo en hondo silencio, y en quietud la estancia toda. DNA 332 ROMANCES Llega un paje, anuncia á Perez, y entra Perez. Su persona €s mas siniestra que nunca, mas descompuesta su ropa. Ls su semblante de azufre, entreabierta trae la boca, y tiemblan sus miembros todos, grande agitacion le agovia. Desconcertado, en secreto dice al rey palabras pocas, y de terciopelo verde le dá una cartera. Toma La cartera el rey, la mira y en contemplarla se goza, mostrando su faz el gusto que en su corazon rebosa, Tambien la ilustre princesa la mira y la mira ansiosa, la reconoce, y advierte de sangre en ella una gota; De sangre fresca, y de sangre vé en la mano temblorosa de Perez alguna mancha, y en sus puños y valona. Y dá un profundo gemido, su cabeza se trastorna, y txánime y desmayada en un sillon se desploma, HISTORICOS. 333 RONANCA Vo EL CADÁVER.—EL FUGITIVO.— EL MUERTO. 'A la mañana siguiente, cuando fue devoto pueblo 4 oir la misa del alba de Santa María al templo, En aquella corta calle, - mas bien callejon estrecho, que por detrás de la iglesia sale frente á los Consejos, Se halló tendido un cadáver, de un lago de sangre en medio, con dos heridas de daga en el costado y el pecho. Pronto fue reconocido or el de Juan de Escovedo, del insigne D. Juan de Austria secretario y CAMATCTO.' Y como aun rico ostentaba la cadena de oro al cuello, magnificos diamantes en los puños y en los dedos, 334 ROMANCES Que obra no fue de ladrones se aseguró desde luego, el horrible asesinato - que á Madrid cubrió de duelo. AAA Fugitivo 4 pocos meses Antonio Perez, el reino de Aragon turbó con bandos y desastrosos sucesos, Y condenado y proscrito, pobre, aborrezido “enfermo, murió en la mayor miseria en paises estrangeros. A —— Y despues de algunos añios, al rey Felipe ya viejo, arrebatóle la muerte á dar cuenta al Ser supremo. Donde se habrán encontrado los tres, tan solo saberlo puede Dios, mas yo imagino que habrá sido en el inficrno. 335 EL CONDE DA VILLAMEDIANA, d ao ROUANCA la LOS TOROS. EsTÁ en la plaza mayor todo Madrid celebrando con un festejo los dias de su rey Felipe cuarto. Este ocupa, con la reina y los jefes de palacio, el régio balcon, vestido de tapices y brocados, En los otros, que hermosean reposteros y damascos, los grandes con sus señoras, y los nobles cortesanos, 342 ROMANCES Medio rejon aparece, que el otro medio en la mano del noble y valiente conde va al concurso saludando. Por balcones y barandas, vallas, barreras y andamios, formando una riza nube, ondean pañuelos blancos; Y, viva! el pueblo repite, y los caballeros, bravo! y qué galan! las mugeres, haciendo lenguas las manos. La reina, que sin aliento los ojos desencajados en jinete y toro tuvo, vuelve, ansiosa respirando; “Qué bien pica el conde!” dice, y, “Muy bien,” los cortesanos repiten, El rey responde: “Bien pica, pero muy alto;” Y en el rostro de la reina clavó los ojos un rato. Esta demudóse, y todos los señores de palacio, En quienes opinion propia fuera un peregrino hallazgo, repitieron, no sabiendo lo que decian acaso, HISTORICOS. 343 Y de entrambas magestades queriendo seguir el rastro: “Pica muy bien; mas debiera haber picado mas bajo.” e Dos toros mas se corrieron, en que caballeros varios con gala y con valentía gran destreza demostraron; Mas es pretender lucirlo despues del conde gallardo, esceso del amor propio, cuyos esfuerzos son vanos. Ser en punto medio dia las campanas avisaron de santa Cruz en la torre. En su carroza á palacio Retiráronse los reyes, tras ellos los cortesanos, y aquel inmenso gentío, la plaza desocupando, Se apiñó en arcos y puertas, haciendo un todo compacto, que por las primeras calles rompió; que luego en pedazos 344 ROMANCES Por otras mas dividióse, despues en grupos, que al cabo reducidos á familias, | MUy pronto se dispersaron. Tal yez asi se desagua un artificial pantano, cuando se abren las compuertas del malecon, y apretados Torrentes por ellas salen, que luego en arroyos varios se dividen, y se pierden finalmente por los Campos. ———áááááááá])])]==== RONANCA Mt LAS MÁSCARAS Y IET SIGUIÓ el festejo á la tarde, y lMenóse la gran plaza con el pueblo y con la corte, cual lo estuvo la mañana. Magníficas son las fiestas que la régia villa paga, para celebrar el nombre del poderoso monarca. HISTORICOS, De clarines y timbales al son que asorda las auras, y al de orquestas nUMErosas que entonan guerrera marcha, En orden y á lento paso numerosas mascaradas entran por partes distintas y al rey y á la reina acatan. De los reinos diferentes que el reino forman de España, ostenta cada cuadrilla distintivos y antiguallas, Arbolando un estandarte con el blason de sus armas; y de su música propia, al compás de las sonatas, Mézclanse lijeras luego, formando mímica danza, en concertado desórden de figuras ensayadas. Los cascos y coseletes de la indómita Cantábria, de los fieles castellanos las dobles cueras y calzas: Las fulgentes armaduras, de los infanzones gala, | del lijero valenciano los zaragúelles y mantas: 346 ROMANCES De chistosos andaluces los sombrerones y capas, y las chupas con hombreras y con caireles de plata: Los turbantes granadinos, jubas, albornoces, fajas: los terciopelos y sedas de vestes napolitanas: De la Bélgica los sayos con sus encajes y randas; los milaneses justillos con las chambergas casacas; Y las esplendentes plumas teñtidas de tintas varias, =— con los arcos y las fiechas que el cacique indiano gasta; Forman un todo indeciso que cubre la estensa plaza de movibles resplandores, de confusion bigarrada. Parece que está cubierta con una alfombra persiana, cuyos matices se mueven al conjuro de una maga: Aqui añafiles moriscos, alli tamboril y gaita, mas allá trompas guerreras, acá sonorosas flautas: HISTORICOS 347 Las antárticas bocinas en un lado, las guitarras. y crótalos en el otro; los caracoles de caza Forman estruendo confuso en que ya el acorde falta, y que llenando el espacio ¿un mas aturde que halaga. Por fin, terminado el baile sepáranse las comparsas, y hácia lados diferentes, en orden puestas, descansan; Y cada una se dirige, segun la suerte la llama, á saludar á los reyes con solemnidad y pausa, Y doblando la rodilla, ofrecen á su monarca un rico don de productos de aquel reino que retratan. Despejando luego todas, el circo desembarazan á los nobles caballeros que salen á correr cañas. NA A 348 ROMANCES Por la izquierda y la derecha á un tiempo entraron galanas dos diferentes cuadrillas que á unirse en el centro marchan. Compónese cada una, compitiendo en garbo y gala, de doce nobles jinetes que de dos en dos avanzan. El conde de Orgaz, mancebo . de gentileza y de gracia, es caudillo de la una; de la otra es Villamediana. Aquel, en caballo negro enjaezado de plata, a de terciopelo amarillo con celestes cuchilladas, Vestido sale: figura con argentinas escamas peto y espaldar, y azules lleva plumas y gualdrapa. ste, en un caballo blanco, cuya crin el oro enlaza, ostenta un rico vestido de terciopelo escarlata : El arnés de hojuelas de oro y de rica seda blanca, con brillantes bordaduras los afollados y faja. HISTORICOS. 349 Unidas las dos cuadrillas hácia el régio balcon ambas, al paso, la pista siguen de los gefes que las mandan; Y el concurso en gran silencio curioso la vista clava de los dos gallardos condes en las brillantes adargas, Pues logrando de discretos y de enamorados fama, interesa á todo el mundo ver las empresas que sacan. Es la de Orgaz una hoguera, de la que el vuelo levanta el fénix con este mote: Me dá vida quien me abrasa. Un letrero solamente es la de Villamediana que dice: Son mis AmOreS..... y luego reales de plata Puestos cual si fueran letras, con que aquel renglon acaba. La empresa de Orgaz la entienden todos, y aciertan la lama ue le dá vida y le quema, La del de Villamediana despierta Imas confusiones, ' aunque es en verdad bien clara. ROMANCES Propension funesta tiene el joven galan que alcanza favores de una señora, á la par hermosa y alta, De publicarlos al punto y de sacarlos á plaza: vanidad de enamorados que en peligros no repara. Muchos el sentido entienden que las monedas declaran; mas por miedo disimulan y de esplicarlo se guardan. Otros, necios, se calientan los cascos por descifrarla: Son mis amores dinero, repiten; pero no cuadra Con el carácter del conde esta esplicacion villana. Mis amores efectivos sen, dicen otros: bobada! Velasquillo el contrahecho, enano y bufon que alcanza, no sin despertar envidia, gran favor con el monarca, A disgusto de los grandes en el balcon régio estaba, dicias diciendo y chistes, insolencia y con gracia; | P | | | | HISTORICOS. Y ó por faltarle su astucia entonces, Ó porque trata de vengarse del desprecio con que la reina le acaba; O porque vé de mal ojo al noble Villamediana, ó por gusto de hacer daño, que es de tales bichos ansia; Dijo: «Ta, ta; ya comprendo lo que dice aquella adarga: Son mis amores reales,” y soltó la carcajada. Trémulo el rey y amarillo, y conteniendo la saña, «Pues yo se los haré cuartos pr respondió al punto en voz baja. Lo oyó la reina, y quedóse inmóvil como una estátua, pálida como la muerte, hecha pedazos el alma, NARA Las cuadrillas empuñando, en vez de robustas lanzas, de cintas y oro vestidas leves quebradizas cañas. 351 368 ROMANCES | En una pausa en el baile, de Villamediana el conde, que ha danzado con la reina, _alargó la mano á Lope, Y como ingenio de marca entre los otros mostróse. Acaba de publicarse su poema de Faetonte, En aquel tiempo un prodijio, que hoy tiene apenas lectores; obra de perverso gusto y de hinchados clausulones. Góngora, que envanecido, un adepto de alto nombre ve en tan claro personage, sus encomios prodigóle: Y todos le celebraban, aunque yo decir no ose si sus versos aplaudian ó su favor en la corte. D. Francisco Manuel Melo, en quien se juntan los dotes de historiador y poeta con los bélicos blasones, Allí está, aunque taciturno: sin duda abriga temores de que el duque de Braganza su osado intento no logre. HISTORICOS, El gran D. Diego Velazquez, de pinceles españoles gloria, tambien conversaba con tan famosos autores; Pero lo que dicen ellos, parece que apenas oye, porque de Rubens los cuadros con gran encanto recorre; Y en aquel retrato ecuestre del Emperador, en donde apuró Ticiano el arte, los ojos árabes pone. Tambien el rey un momento afable al corro acercóse, hablando de una comedia que salió al público entonces, Y cuyo autor se nombraba Un ingenio de esta corte. A la cual, aunque por cierto era un disparate enorme, Todos dieron mil elogios y de portento renombre, pues que es obra del rey mismo no hay en Madrid quien ignore. 359 360 ROMANCES Ya muy tarde entró en la sala, saludos y adulaciones recibiendo del CONCUTSO, con aire altanero y noble El conde-duque: se llegan los grandes y embajadores para hablarle, el rey Felipe con gran cariño le acoge; Y con él, y con el Nuncio y un milanés enredóse en importante coloquio, que su atencion régia absorye, “La reina, que en gallardía á todas se sobrepone, y cuyos hermosos ojos, brillantes como dos soles, En Villamediana tuvo clavados toda la noche; viendo al rey y al favorito con aquellos dos señores Estrangeros en consulta, que ha de ser larga supone la conversacion, notando que hay vivas contestaciones. HISTORICOS: Mas atenta al conde mira, le hace una seña, y veloce, “aunque con gran disimulo, de la sala retiróse, De “una danza numerosa que empezó la gente joven á enredar, aprovechando la confusion y el desórden, Conoció al punto la seña el favorecido conde, que amantes favorecidos la mas pequeña conocen; Pero no son ellos solos: tambien ay! de ellas se imponen los celosos....... el monarca la seña fatal recoge. A salir Villamediana siguiendo su amado norte, iba por distinto lado del salon, cuando turbóle El ver al rey furibundo, ue con miradas atroces, ojos cual los de un fantasma, en él sin quitarlos pone. Sobrecogido, de mármol, ni á dar un paso atrevióse y trabó, disimulando, un altercado con Lope. t 361 ROMANCES —A--=-———.-__— 2 ROVANCXA UVa FINAL. EN aquella galería, adornada de arabescos y follages primorosos, con oro y esmaltes hechos, Y cuya baranda rica daba hácia el jardin pequeño, en que el caballo de bronce estuvo por largo tiempo; Sin mas luz que la que esparce la luna en mitad del cielo, esperando á alguien la reina, está turbada y con miedo. Del concurso de la danza y de la orquesta el estruendo, que los salones ocupa, oye resonar de lejos; y Y aunque sabe que notada ha de ser su ausencia presto, por dar al conde un ayiso atropella todo riesgo. q HISTORICOS. Siglos los instantes juzga con mortal desasosiego, y en el barandal dorado palpitante apoya el pecho. Mira al ecuestre coloso, inmóvil, oscuro, inhiesto, entre laureles y murtas, | tiembla, infelice, al verlo. Alza á la pálida luna los ojos de llanto llenos, y se estravia su mente por precipicios horrendos. Sin rumor y de puntillas, como fantasma ó espectro, en el corredor entróse, la parte oscura siguiendo, Un hombre embozado: llega por detrás en gran silencio á la reina, que, de espaldas estando, no pudo verlo, Y le tapa el noble rostro con dos manos como hielo, pero delicadas manos que agita un temblor lijero, 364. ROMANCES ¿Quién pudiera aproximarse á dama de tal respeto, sino el amante dichoso con tan inocente juego? Asilo pensó ella misma, pues aunque al primer momento de sorpresa lanzó un grito, pronto sobre sí volviendo: “Déjame, conde, prorumpe con dulces lánguidos ecos; no es esta ocasion de burlas, pues es de infortunios tiempo. » Déjame, y escucha, conde. — Libre la dejan en esto las manos que la cegaban, y se encuentra sola, cielos! Con su marido, que arroja por los ojos rabia y fuego. Queda la infeliz difunta; mas tienen el privilegio Las hembras del disimulo, y en los críticos encuentros mucha mayor agudeza que el hombre de mas ingenio. Al oir que el rey pregunta con voz como voz de infierno, , “Yo conde Po... yo?”—En sí tornando la reina, responde presto: HISTORICOS. 365 «sí, señor, de Barcelona...... se complace mi pecho con tal título, afirmado con vuestro poder y esfuerzo, » Despues que habeis reprimido la rebelion de aquel pueblo.”— Quedó pasmado el monarca: “Discreta sois por estremo, » Repuso, y tras pausa leye, Mas qué infortunios tenemos ?— Ya alentada la señora, pues siempre el paso primero Es el trabajoso, dijo: “No faltan, señor, por cierto: dígalo Flandes perdida, y de Nápoles los reinos, | » Donde un ambicioso intenta arrebatarnos el cetro; ó Milan, donde la peste está tanto estrago haciendo; » Y Portugal vacilante, do traidores encubiertos. Aqui atajóla Filipo con voz de lejano trueno: “Basta pues, basta, señora; sois francesa, bien lo veo; teneis interés muy grande en mi honor y en el del reino.” 366 ROMANCES “Vereis que uno y otro al punto q y para aquietaros sostengo, y que lavaré con sangre la mancha que advierta en ellos.” Calló, y una atroz mirada con el rostro descompuesto, que pareció mas terrible de la luna á los reflejos, Clavó en la reina, mirada que destrozó aguda el seno de la infeliz, pues temblando cayó sin sentido al suelo, Mo Como sin rumor ninguno vuela ó se deshace un sueño, desapareció el monarca: fue á su cámara en silencio, Tocó un silbato de oro, que tuvo mágico efecto, pues salió de los tapices, al silbido obedeciendo, Por una encubierta entrada un humilde ballestero, cual espíritu. maligno que al conjuro está sujeto. HISTORICOS. 367 Era el favorito oculto: del rey: ambos un momento hablaron con tal sigilo, que el labio apenas movieron; Solo al irse el confidente, se oyó decir al rey esto: “Asegura bien el golpe, y si has de vivir, secreto.” ——RADINR Al sarao y á los salones tornó Filipo muy presto: aunque pálido el semblante, tranquilo y tal yez risueño, Volvió á hablar al conde-duque, el cual como astuto y diestro, que su señor encubria conoció cuidados nuevos. Al cabo de corto rato anuncióse que en su lecho la reina indispuesta estaba, se dió fin al festejo. Sucedió al bullicio alegre, al son de los instrumentos y á la confusion festiva, el mas profundo silencio, 7 PR . 24 A A A art mc intimos CMA mn —_—— E > HISTORICOS, 459 Pies mojan... y NO lo advierte :. ddavada está. Los destellos de la espuma que se rompe, secas algas revolviendo, La deslumbran. De continuo la reventazon inciertos, fugitivos grupos blancos le ofrecen del mar en medio, Cual pálidas llamaradas. Ella piensa que los remos y la proa de un esquife las causan... Vanos deseos! Asi pasó largas horas, cuando un lampo vé de fuego en alta mar, y en seguida oye al cabo de un momento Poumb!..... y retumbar en torno como un payoroso trueno, que se repite y se pierde de aquella costa en los huecos. Vé pronto hácia el lado mismo otros dos ó tres pequeños fogonazos; mas no llega el sordo estampido de ellos, e Mis ANO 460 ROMANCES Otra roja llamarada... Poumb! otra vez... Dios! qué €s esto? Repitiéndose perdióse este son como el primero. No hubo mas: creció furioso el temporal, y mas recio sopló el sudoeste; las olas de Rosalía el asiento Embisten, de agua salobre la bañan; estar mas tiempo no puede allí: busca abrigo de la torre entre los restos. La lluvia cae á torrentes, parece que tiembla el suelo; dijérase ser llegada ya la fin del universo. ¡¿_ ___ __ A IA AAA A —sK—£—éó RONANCEB Ulla LA MAÑANA. una luz parda y siniestra; á mostrarse en vagas formas ya los objetos empiezan. €IóégA An | | RAYA en el remoto oriente | HISTORICOS. Espectáculo espantoso ofrece naturaleza, las olas como: montañas, movibles y verdinegras Se combaten, crecen, corren para tragarse la tierra, ya los abismos descubren, ya en las nubes se rebientan. -- Rómpense en las altas rocas alzando salobre niebla, y la playa arriba suben, y luego á su centro ruedan Con su asordante estruendo: silba el huracán, espesa lluvia el horizonte borra, y lo confunde y lo mezcla. ¿00 ——— La infelice Rosalía, toda empapada, cubierta con el pañolon mojado, que ó bien la ciñe y aprieta, O agitado por el viento, le azota el rostro y flamea, volando ya desparcidas fuera de él las negras trenzas; 461 A - l 462 ROMANCES Falta de aliento, de vida, el alma rota y deshecha, asida de los sillares se aguanta inmóvil y yerta. Aparicion de otro mundo, Síilfida, á quien maga artera cortó las lijeras alas, la juzgáran, sl la vieran. Tiende espantados los ojos por el cáos: nada encuentra que socorro ó que consuelo en tal apuro la ofrezca. Descubre que una gran ola, que tronadora se acerca, entre las blaricas espumas envuelve una cosa negra: De ella no aparta los ojos, vé que en la playa se estrella, que al huir deja un sombrero rodando sobre la arena, Y una tabla.—Rosalía salta de las ruinas fuera, corre allá, mientras las olas se retiran. No la aterra Otra mayor, que se avanza mas hinchada, mas soberbia. Vé en el madero lavado los restos de sangre Íresca... e ) HISTORICOS. 463 Coge el sombrero... infelice! Lo Teconoce... las fuerzas le faltan, cae, y al momento precipítase sobre ella Una salobre montaña que la playa arriba entra, y rápida retrocede, no desea nada en ella, Y AGA Cual si:dar, tan solo objeto de la borrasca tremenda, lecho nupcial en los mares á dos infelices, fuera; A templar su furia ronca los huracanes empiezan, bajan las olas, la lluvia se disminuye, y aun cesa. Rómpese el cielo de plomo, y por pedazos se muestra el azul, que ardientes rayos de claro sol atraviesan: Ya se aclara el horizonte; por el lado de la tierra fórmanlo azules colinas, que aun en parte ocultan nieblas, 464 y ROMANCES Una línea verde, oscura, movible, la forma y cierra del lado del mar, y asoma la claridad detrás de ella. Aunque silba duro el viento, aunque es la resaca récia, torna al mundo la esperanza de prolongar su existencia. —_ñ MR En estd una triste.madre y un tierno hermanillo llegan, buscando á su Rosalía, á aquella playa funesta. Llenos de lodo, empapados, muertos de cansancio y pena, tienden en reedor los ojos, y nada, oh martirio! encuentran. Al retroceder las aguas, unas femeniles huellas de pié breve reconocen estampadas en la arena... “Rosalía!.... Rosalía!!!” Gritan, y no oyen respuesta. Van á la arruinada torre, y hállanse sobre una piedra A > HISTORICOS. 465 Un envoltorio deshecho entre fango, espuma y tierra, y un pañuelo rojo y jalde, que le sirve de cubierta. Py ¿E 1u dé Los a. Ni 4 b HL » / e 30 A o ol ale dd E sl ¿tores E > xv Da E k eS ES A E S SS E Sata Ap cu resp Sd nas anpiiadda mies yes | - O A nm : ci 467 INDICE DE LAS COMPOSICIONES QUE CONTIENE ESTE TOMO. NA PRÓLOGO. +...» +=. PAG. v Una ANTIGUALLA DE SEVILLA. . . Á EL ALCÁZAR DE SEVILLA. ..... 19 EL PARBICIDIO. ...........+ 45 D. ALVARO DE LUNA. ....+.+. ++ 67 RECUERDOS DE UN GRANDE HOMBRE. 9) Un EMBAJADOR ESPAÑOL. ..... 149 La BUENA VENTURA. +... .... 157 La MUERTE DE UN CABALLERO. . . 183 Amor, HoNoR Y VALOR... ++... 189 La VICTORIA DE PAVÍA. ...,.. 913 Un CASTELLANO LEAL. . +...» ... 949 EL SOLEMNE DESENGAÑO. . .o .o.o o. 963 y UNA NOCHE DE MADRID EN 1578. . 311 Ex CONDE DE VILLAMEDIANA. +... 333 Ex CUENTO DE UN VETERANO. . + +. 3710 oa BAILÉN. . . . . . e . . LA VUELTA DESEADA. +... ..- 437. 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