Romances históricos / de Angel de Saavedra, Duque de Rivas
Full text
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E
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A
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'd
ROMANCES
HISTORICOS.
D.
Angel
de
Áaavedra,
DUQUE
DE
RIVAS.
MADRID.
1844:
IMPRENTA
DE
D.
VICENTE
DE
LALAMA,
Calle
de
las
Huertas,
núm.
8.
X
dujeron
la
invencion
y
adopcion
del
aso-
nante.
Bien
sea
este,
como
muchos
creen,
y
no
sin
fundamento,
tomado
del
árabe;
bien
que
se
descubriese
por
mera
casuali-
dad;
bien
que
el
deseo
de
evitar
la
pesadez
de
la
repeticion
de
un
mismo
consonante
hiciese
observar,
que
en
nuestra
lengua
bas-
ta
la
conformidad
de
las
dos
últimas
voca-
les
de
una
palabra
con
las
de
otra,
para
for-
mar
una
rima
muy
distinta
y
armoniosa.
El
romance
se
apoderó
esclusivamente
de
este
primor
de
nuestro
idióma
,
de
esta
se-
mi-desinencia,
que
luego
sé
introdujo
en
otros
metros,
como
artificio
esclustvo
de
la
yersificacion
castellana;
y
que
mas
adelan-
te
admitió
el
vulgo
con
particular
y
deci-
_dida
preferencia
en
sus
seguidillas,
tiranas,
etc,
Pero
no
hay
ejemplo
de
esta
ventajosa
innovacion
anterior
al
siglo
XVI,
Mucho
ganó
con
ella
el
romance
en
sol-
tura,
facilidad
y
armonía,
como
ganó,
bien
que
á
costa
tal
vez
de
energía
y
severidad,
en
orden,
gala
y
correccion,
cultivado
por
los
ingenios
de
aquella
época
aventajada.
Y
saliendo
del
estrecho
campo
á
que
estaba
reducido,
empezó
en
manos
del
fecundo
Lope
de
Vega,
del
lozano
Góngora,
del
portentoso
Calderon,
y
de
otros
buenos
in-
XI
genios,
á
prestarse
á
todo
género
de
asun-
tos,
ya
eróticos,
ya
filosóficos,
ya
místicos,
ya
satíricos,
engalanándose
con
todos
los
atavios
de
la
buena
poesía.
Entonces
na-
cieron
los
romances
moriscos,
engañándose
mucho
los
que,
escasos
de
erudicion,
juz-
gan
estas
COMPosiciones
originariamente
ára-
bes.
Error
que
se
nota
con
solo
considerar
que
ni
las
costumbres,
ni
los
afectos
ni
las
creencias,
que
en
ellos
se
atribuyen
á
per-
sonages
moros,
son
los
de
aquella
nacion;
advirtiéndose
desde
luego
que
son
cristia-
nos
enmascarados
con
nombres
y
trages
moriscos;
moda
que
produjo
muy
felices
composiciones,
y
que
estuyo
una
tempora-
da
tan
en
boga
entre
nuestros
poetas,
que
el
mismo
Góngora,
que
la
ridiculizó
festi-
vamente
en
un
romance
jocoso,
tuvo
que
obedecer
á
ella,
y
escribió
muchos
y
muy
bellos
romances
moriscos.
Inventados
fue-
ron,
pues,
estos
por
los
ingenios
castella-
nos;
y
los
que
Perez
de
Hita
introdujo
en
su
Historia
de
las
guerras
civiles
de
Gra-
nada,
compuestos
por
él,
como
todo
el
li-
bro,
exhornado
con
narraciones
fabulosas.
No
es
esto
negar
absolutamente
que
pue-
da
acaso
alguno
de
los
romances
moriscos
de
aquel
tiempo
ser
traduccion
ó
imita-
XI
cion
de
alguna
antigua
composicion
árabe,
En
pós
de
los
romances
moriscos
vi-
nieron
los
pastoriles,
en
que
fue
estrema-=
do
el
Príncipe
de
Esquilache,
y
en
que
perdió
aquel
metro
mucho
vigor
y
loza-
nía,
ganando
algo
en
ternura
y
en
senci-
Méz.
El
ingenio
colosal
de
Quevedo
se
apo-
deró
tambien
del
romance
para
la
sátira,
y
le
dió
en
este
género
un
ensanche
sin
límite,
y
una
facilidad
sin
igual,
haciéndo-
lo
asiento,
no
solo
de
todas
las
festivas
sa-
les
de
nuestra
lengua,
sino
de
los
pensa-
mientos
mas
nuevos
y
originales,
y
de
to-
das
las
frases
mas
agudas
y
festivas.de
que
es
capáz
idióma
alguno.
El
romance
octosilábico
castellano
se
adoptó
muy
desde
luego
por
los
poetas
dramáticos,
y
en
comedias
anteriores
á
Lo-
pe
de
Vega
lo
vemos
ya
introducido,
y
continua
hasta
nosotros,
siendo
el
metro
favorito
del
teatro.
Nuestros
antiguos
poe-
tas
cómicos
lo
mezclaron
con
quintillas,
re-
dondillas,
cuartetas,
décimas,
octavas,
so-
netos,
liras,
y
aun
versos
sueltos,
mirando
como
una
belleza
del
drama
la
yariedad
de
la
versificacion;
pero
en
Lope,
Alarcon,
Tirso,
Calderon,
Moreto,
Rojas
y
demas
insignes
dramáticos,
se
observa
que
emplea-
=>
Y
XI
ron
casi
esclusivamente
el
romance
para
las
narraciones.
Este
fue
luego
enseñoreándo-
se
completamente
de
la
escena
cómica,
has-
ta
que
se
hizo
dueño
absoluto
de
ella,
á
fines
del
siglo
pasado,
arrojando
de
su
tér-
mino
los
demas
metros.
Castrillon
fue
el
primero
de
los
modernos
que
restableció
el
antiguo
gusto
de
variar
la
versificacion
en
la
comedia;
y
hoy
dia
se
ha
(en
nues-
tra
opinion
con
muy
buen
acuerdo)
com-
pletamente
restablecido.
La
misma
popularidad
de
que
gozó
el
romance
desde
su
orígen,
por
los
asuntos
que
le
fueron
peculiares;
la
facilidad
que
adquirió
su
composicion
con
la
introduc-
cion
del
asonante;
la
vulgaridad
que
le
dió
el
diálogo
cómico;
y
la
soltura
y
ensanches
que
debió,
como
dejamos
dicho,
al
gigan-
tesco
ingenio
de
Quevedo,
lo
fueron
en-
tregando
al
brazo
seglar
de
los
meros
ver-
sificadores
y
de
los
copleros
vergonzantes.
Y
convertido
al
fin
en
su
patrimonio
es-
clusivo,
murió
á
sus
manos,
ya
hinchado
y
ridículamente
culto;
ya
lánguido,
trivial
y
chavacano.
Desacreditándose
hasta
tal
punto,
que
fue
últimamente
mirado
como
el
verso
escrito
solo
para
el
vulgo,
y
como
el
que
podia
permitírsele
al
yulgo
en
sus
XIV
groseras
composiciones;
y
los
hombres
]li-
teratos
comenzaron
á
asquearlo
y
á
desde-
ñiarlo.
|
En
vano
Luzán
hizo
su
elogio,
y
de-
mostró
su
importancia
en
el
renacimiento
de
la
poesía
española,
á
mediados
del
siglo
pasado.
En
yano
Melendez
justificó
con
su
ejemplo
la
doctrina
de
aquel
erudito,
y
es-
cribió
no
solo
romances
eróticos
y
descrip-
tivos,
sino
tambien
composiciones
líricas
de
|
un
género
mas
filosófico
y
atrevido
en
el
mismo
metro.
Y
en
vano
se
reimprimieron
muchos
romances
antiguos,
con
razonados
prólogos,
tributando
al
género
los
elogios
ll
mas
encarecidos:
el
romance
no..resucitó,
M
Los
ingenios
que
han
honrado
nuestro
par-
|
naso
despues
de
Melendez,
apenas
han
es-
ll
crito
alguno
que
otro,
ya
erótico
ya
jocoso,
Ñ
dedicándose
esclusivamente
al
cultivo
de
los
|
metros
italianos.
Y
los
poetas
mas
recien-
tes
tampoco
han
hecho
esfuerzo
alguno
á
favor
del
romance,
ya
que
tantos
hacen
por
resucitar
las
coplas
de
arte
mayor,
y
por
a
aclimatar
en
nuestro
suelo
los
cuartetos
en-
|
decasílabos
con
consonantes
agudos,
que
8
dán
á
nuestra
lengua
un
giro
mezquino,
|
y
una
canturía,
mas
propios
del
idióma
Ñ
francés
que
del
castellano.
ed
xXV
Es
ciertamente
estrañio
que
en
esta
épo-
ca
de
ensanche,
y
acaso
de
regeneracion,
(en
que
la
poesía
rompiendo
los
estrechos
límites
de
reglas
arbitrarias,
aunque
res-
petadas
por
un
siglo
entero,
pugna
por
volver
á
su
orígen,
dejando
á
un
lado
la
servil
imitacion
de
griegos
y
latinos,
y
bus-
cando
inspiraciones
propias
en
épocas
mas
en
armonía
con
las
sociedades
modernas,)
no
haya
renacido
con
muchas
ventajas
el
romance
octosilabo
castellano.
Pues
buscán-
dose
en
los
tiempos
feudales
y
en
los
siglos
caballerescos
los
asuntos
y
el
colorido
de
la
poesía
actual,
ningun
otro
metro
podia
encontrarse
mas
á
propósito,
como
castizo
y
original;
como
nacido
en
la
época
mis-
ma
de
los
héroes
que
ahora
se
celebran;
como
depósito
de
esos
matices
mismos
que
hoy
se
buscan
con
tanto
empeño;
y
como
el
mas
adecuado,
en
fin,
por
su
sencillez,
facilidad
y
soltura,
á
todos
los
tonos
de
la
poesía;
y
por
lo
tanto
á
los
atrevidos,
variados
y
desiguales
vuelos
del
romanti-
cismo.
Pero
aun
mas
estraño
es
que
en
esta
época
misma,
literatos
que
gozan
de
justa
nombradía,
hayan
emprendido
proscribir
por
principios
el
romance,
como
indigno
XVI
del
Parnaso
español,
y
como
metro
despre-
ciable
y
chavacano.
El
primero
que
ha
escri
to
contra
el
romance
ha
sido
un
estrangero;
el
aleman
Schelegel,
el
que
sin
negarle
gracia
y
gallardía,
decide
que
no
es
capaz
de
la
poesía
digna
de
elogios
y
de
imita-
cion.
Que
un
estrangero
se
haya
equivoca-
do,
y
sentenciado
sin
conocimiento
de
cau-
sa,
no
es
de
estrañar:
pero
sí
lo
es,
y
mu-
cho,
que
le
hayan
seguido
y
reforzado
es-
critores
nacionales,
y
no
ignorantes
por
cierto
de
nuestra
literatura.
En
una
obra
elemental,
que
anda
de
real
orden
en
manos
de
la
juventud,
se
de-
prime
hasta
con
encono,
y
se-=*idiculiza
hasta
con
pueril
acritud
el
romance
octo-
silábico
castellano,
como
indigno
de
la
poe-
sía
alta,
noble
y
sublime.
Se
asegura
en
ella
que
aunque
venga
á
escribirle
el
més-
mo
Apolo,
no
le
puede
quitar
ni
la
medi-
da,
ni
el
corte,
ni
el
ritmo,
ni
el
atre,
ni
el
sonsonete
de
jácara.
Y
se
sienta
como
positivo,
que
las
mas
triviales
y
Chavaca-
nas
se
ocurren
inmediatamente
á
todo
es-
pañol,
que
lee
ú
oye
una
ó
dos
coplas
de
romance,
aunque
este
sea
muy
bueno,
y
de
asunto
muy
grave
y
elevado.
Decidir
tan
absolutamente
contra
un
metro
en
que
XVI
tan
escelentes
cosas
se
han
escrito;
que
es
sin
disputa
la
forma
en
que
apareció
nues-
tra
verdadera
poesía
nacional;
que
se
ha
amoldado
siempre
con
ventaja
á
todos
los
géneros,
á
todos
los
tonos,
á
todos
los
matices,
á
todos
los
asuntos
imaginables,
en
manos
de
nuestros
mejores
poetas;
y,
que
ya
rudo,
vigoroso
y
desaliñado,
ya
ga-
lano
y
florido,
ya
tierno
y
melancólico,
ya.
templado
y
armonioso,
ya
jovial
y
satírico,
se
obstenta
siempre
como
la
mayor
rique-
za
de
nuestro
parnaso;
es
un
incompren-
sible
atrevimiento,
fundado
en
un
aislado
capricho,
que
se
opone
á
la
opinion
ge-
-
neral.
Dígase
enhorabuena
que
el
romance
octosílabo
no
es
á
propósito
para
escribir
en
él
toda
una
Epopeya,
(si
es
que
á
al-
guien
le
dá
en
este
siglo
la
mala
tentacion
de
escribir
alguna;)
pero
escluirlo
de
la
Poesía
sublime,
de
la
poesía
histórica,
de
Muchas
partes
de
la
Epopeya
misma,
co-
is
.
Mones,
las
descripciones,
las
sentencias
£í
sóficas,
los
cuadros
poéticos,
cuando
tenemos
tan
escelentes
trozos
de
es-
tas
clases
escritos
POr
nuestros
mejores
au-
tores
en
romance;
es
demasiado
pretender,
€s
arrojarse
con
suma
lijereza
á
dar
una
2
XVII!
sentencia
definitiva,
que
carece
de
funda-
mento,
Dice
el
autor
que
impugnamos,
que
todo
romance
recuerda
una
jácara
vulgar.
¿Quién
que
tenga
oido
y
alma
recuerda
las
chavacanadas
del
vulgo
cuando
lee
ú
oye
el
sencillo
y
sublime
romance
histórico,
en
que
se
pinta
al
señor
de
Hita
y
Bui-
trago,
en
la
batalla
de
Aljubarrota,
que
viendo
á
su
rey
con
el
caballo
muerto,
le
dá
el
suyo
para
que
se
salve
de
aquel
de-
sastre,
le
recomienda
á
Su
hijo,
y
se
entra
3
pié
á
morir
como
bueno
en
lo
récio
de
la
pelea?.....
¿Quién
recuerda
las
coplas
de
los
ciegos,
cuando
lee
el
riquísiino
roman-
ce
de
Góngora
á
Angelica
y
Medóro,
tan
lleno
de
poesía,
de
amor,
de
encanto;
ó
los
romances
del
Cid,
muchos
de
los
pastoriles
de
Esquilache,
y
los
tiernos
y
de
estructura
lírica
de
Melendez?
¿A
quién,
en
fin,
se
le
ocurren
esas
vulgarachadas,
que
tan
pre-
sentes
tiene
el
preceptista,
cuando
le
en-
cantan
en
el
teatro
los
hermosísimos
roman-
ces
en
que
el
gran
Calderon
hace
sus
es-
posiciones,
y
en
los
que
todos
los
géneros,
todos
los
estilos
se
ven
tan
maestramente
manejados?
—
Y
en
vano
es
alegar
en
con-
ira
nuestra
el
gran
número
de
perversos
XIX
romances
que
se
han
escrito;
porque
tam-
bien
se
han
escrito
gran
número
de
malí-
simas
octavas,
de
enrevesados
tercetos,
de
sonetos
abominables.
Y
al
que
me
arguya
con
los
romances
de
Montoro
y
Maruján,
yo
le
opondré
las
ridículas
y
estravagantes
silvas
de
Gracian,
y
los
desmayados
y
pro-
sáicos
endecasílabos
de
Iriarte,
y
no
nos
quedaremos
nada
á
deber.
Ciertamente
aun
no
le
ha
ocurrido
á
ningun
italiano
el
proscribir
los
sonoros
y
fluidos
yersos
cortos
cantables,
tesoro
ina=
gotable
de
su
idióma,
y
tan
cultivado
y
en-
grandecido
por
Metastasio,
y
otros
gran-
des
poetas;
fundado
en
que
son
los
mis-
mos
que
cantan,
vulgarizan
y
achavacanan
los
copleros
improvisadores
de
las
hosterías
y
de
las
plazas
públicas.
Y
precisamente
en
ellos
ha
escrito
el
insigne
Manzzoni
una
de
las
odas
mas
altas,
sublimes
y
filosóficas
de
nuestros
dias,
la
que
intitula
el
5
de
mayo,
y
Cuyo
argumento
es
la
muerte
de
Napo-
leon.
¿Y
el
francés
Berenger
no
ha
colocado
su
nombre
entre
los
primeros
líricos
de
este
siglo,
sin
escribir
mas
que
en
los
me-
tros
mas
vulgares
de
su
pais?
No'
somos
nosotros
de
los
que
ércen
que
la
poesía
consiste
únicamente
en
la
XXVI
E
en
que
tan
bien
pintadas
están
la
lealtad
y
entereza
de
aquel
insigne
castellano,
de
aquel
desventurado
padre;
ó
de
los
que
re-
fieren
las
bodas
de
Doña
Lambra
con
el
Señor
de
Villaren
y
de
Barbadillo,
tan
Me-
nos
de
interés
y
de
vida:
pues
todos
ellos,
á
pesar
de
la
rudeza
de
estilo
y
de
la
es-
trechez
del
lenguage,
están
rebosando
poe-
sía
castiza
y
original.
El
alcaide
de
Molina
escita
asi
á
sus
soldados
á
la
pelea
en
un
romance
anónimo:
“Dejad
la
seda
y
brocado,
vestid
la
malla
y
el
ante,
embrazad
la
adarga
al
pecho,
tomad
lanza
y
corvo
alfange,
Haced
rostro
á
la
fortuna
,
tal
ocasion
no
se
escape,
mostrad
el
pecho
robusto
al
furor
del
duro
Marte.?
¿Son
menos
varoniles
estos
belicosos
acen-
tos
por
sonar
en
versos
asonantados
de
ocho
sílabas
?
z
Léanse
las
maldiciones
de
las
Troyanas
á
Helena;
la
pintura
del
rey
D.
Rodrigo
huyendo
del
desastre
del
Guadalete,
y
la
lucha
de
D.
Pedro
el
Cruel
y
de
D.
Enri-
que,
en
la
que
«Riñeron
los
dos
hermanos
»
y
de
tal
suerte
riñeron
,
-
XXVII
que
fuera
Cain
el
vivo
á
no
haberlo
sido
el
muerto.»
Recuérdense
los
lamentos
del
alcaide
de
Alhama
cuando
pierde
esta
fortaleza;
y
examínese,
en
fin,
el
razonamiento
de
Ruy
Diaz
del
Vivar
al
Conde
Lozano,
desafián-
dolo
para
vengar
á
su
ultrajado
padre,
y
se
verá
hasta
donde
se
remonta
el
romance
octosílabo
castellano,
en
la
narracion
y
en
la
espresion
de
los
elevados
y
heróicos
sen-
timientos.
¿Será
necesario
á
un
español,
que
es-
cribe
para
españoles,
citar
Jos
trozos
de
de
las
Mocedades
del
Cid,
de
Guillen
de
Castro;
del
Heraclio,
de
Calderon,
y
aun
de
la
Verdad
sospechosa,
de
Alarcon,
es-
critos
en
verso
octosílabo
asonantado,
y
tan
hermosa
y
maestramente
traducidos
en
versos
franceses
por
el
gran
Corneille,
el
padre
del
teatro
francés?
Pues
compáren-
se
los
versos
castellanos
con
la
traduccion,
y
se
verá
que
no
son
en
nada
inferiores,
aunque
de
romance,
á
los
pomposos
ale-
jandrinos
en
que
se
tradujeron,
y
que
en
estos
no
ha
ganado
nada
la
espresion
de
los
pensamientos
de
nuestros
autores.
Si
tanta
energía
y
sencillez
ofrece
el
romance
para
los
asuntos
históricos,
¡cuán-
XXVII
to
se
presta
á
la
descripcion
poética,
y
á
los
afectos
blandos!
No
copiamos,
porque
es
muy
conocido,
el
bellísimo
romance,
ya
mencionado,
de
Góngora
á
Angelica
y
Medóro,
tan
rico
de
poesía,
tan
armonio-
so,
tan
bien
escrito.
Léase
esta
preciosa
composicion,
y
las
descripciones
de
las
fies-
tas
de
toros
y
cañías
en
otros
romances
mo-
riscos,
y
el
tierno
y
apasionado
de
Melen-
dez
á
Rosania
en
los
fuegos;
y
se
hallará
en
ellos
la
verdadera
elocucion
poética,
y
se
verá
que
en
nada
ceden
á
las
mejores
composiciones,
que
á
los
mismos
asuntos
han
hectro
grandes
poetas
en
versos
ende-
casilabos.
2
La
poesía
descriptiva
que
cabe
en
el
metro
que
defendemos,
puede
verse
en
los
versos
siguientes:
«Entraron
los
Sarracinos
en
caballos
alazanes
,
de
naranjado
y
de
verde
marlotas
y
capellares.
En
las
adargas
tenian
por
empresas
sus
allanges
hechos
arcos
de
Cupido,
y
por
letra:
Fuego
y
sangre,
etc.?
O
en
aquellos:
“Cuando
las
sagradas
aguas
del
ancho
y
sagrado
Betis,
<W
XXIX
con
la
multitud
de
barcos
con
dificultad
parecen
3
cuando
entoldadas
las
popas
de
juncia
y
de
ramas
verdes,
en
el
agua
escaramuzan
á
pesar
de
sus
corrientes;
cuando
mil
alegres
cantos
que
los
sentidos
suspenden
,
interrumpen
á
los
vientos
y
enamoran
á
los
peces;
cuando
en
las
torres"
mas
altas
mil
luminarias
parecen,
y
cual
veloces
cometas
atraviesan
los
cohetes;
entonces
etc,>
O
en
estos:
«Nunca
las
puertas
de
oriente
abrió
tan
hermosa
el
Alba,
cuando
saca
de
alhelíes
las
bellas
sienes
orladas,?
O
en
estos
otros
de
Góngora:
“Mirábalo
en
los
ramblares
ora
á
caballo,
ora
á
pié,
rendir
al
fiero
animal
de
las
otras
fieras
rey.
Y
con
la
real
cabeza,
y
con
la
espantosa
piel,
ornar
de
su
ingrata
mora
la
respetada
pared.»
¿Y
en
la
espresion
de
los
afectos
ya
fuertes
é
impetuosos,
ya
tiernos
y
melancó-
licos,
qué
metro
aventaja
al
romance?
No
XXX
-
es
posible
espresar
mejor
la
indignacion,
ue
lo
está
en
el
final
de
aquel
romance,
del
desafio
del
moro
Tarfe:
«Esto
el
moro
Tarfe
escribe
con
tanta
cólera
y
rabia,
que
donde
pone
la
pluma
el
delgado
papel
rasga.>
Nótese
el
desórden
de
la
armonía
en
este
último
verso.
¡Que
interesante
y
tierna
melancolía
reina
en
todo
el
romance
de
Góngora
del
Forzado
de
Dragut,
que
empieza
:
“Amarrado
al
duro
banco
de
una
galera
turquesca
,
ambas
manos
en
el
remo,
ambos
ojos
en
la
tierra
,
etc.>
La
tierna
emocion
del
cautivo,
que
des-
cubre
desde
el
mar
los
montes
y
las
torres
de
su
patria,
me
recuerdan
los
siguientes
cuatro
versos
de
Matos
al
mismo
asunto
en
la
comedia
titulada:
El
Genízaro
de
Hun-
gría:
«Alargando
iba
los
ojos
hácia
mi
querida
patria,
á
donde
en
prision
mas
dulce
dejaba
cautiva
el
alma.”
¿Podia
escribirse
mejor
en
endecasíla-
bos
el
terrible
diálogo
de
Focas
y
Astolfo
XXXI
en
el
Heraclio
de
Calderon,
solicitando
el
tirano
conocer
la
verdad
para
acabar
con
la
sangre
de
su
enemigo,
y
obligándole
el
leal
anciano
á
que
la
respete,
por
temor
de
derramar
la
de
su
propio
hijo?
En
ro-
mance
está
escrito
este
diálogo,
y
segura-
mente
al
saborearlo
en
la
escena
nadie
re-
cuerda
las
jácaras
que
acaso
acaba
de
oir
al
ciego
en
la
esquina
del
teatro,
por
mas
que
tengan
el
mismo
sonsonete.
Ningun
otro
metro
se
presta
tanto,
por
su
sencillez,
como
el
romance,
á
espresar
las
sentencias
morales
y
los
grandes
pensa-
mientos
filosóficos.
Recordemos
aquellos
dos
versos
de
Guevara:
«Que
con
decir
que
son
hombres
no
se
disculpan
los
reyes.»
O
estos
de
Calderon:
'
«0
honor,
fiero
basílisco
,
que
si
á
tí
mismo
te
miras.
te
dás
la
muerte
á
ti
mismo.»
Y
aquellos
otros
:
“Hipócrita
mongibelo,
hieve
ostentes
,
fuego
escondes
;
E
.
¿
qué
harán
los
pechos
humanos:
si
saben
mentir
los
montes?»,
Y
los
que
dicen:
«+.
»
.
+.
Que
nunca
tuvo»
XXXII
lo
no
hien
hecho
Otra
enmienda:
del
arrojo:que
lo
obró
,,
que
el
valor
que
lo
sustenta.
Y
los
que
pone
en
boca
de
Don
Juan:
Malec,
en
la
comedia
titulada:
_4mar
des-
pues
de
la
muerte,
ó
el
Tuzaní
de
las
Alpu-
Jarras,
en
que
refiriendo
el
noble
anciano
á
sus
compatriotas
los
moriscos
la
ofensa
que
acaban
de
hacerle
en
el
ayuntamiento;
cuando
vá
á
contar
que
le
han
dado
con
su
propio
báculo
un
golpe
afrentoso,
se
de-
tiene,
y
dice:
Ma
o...)
Esto
bastaz
que
hay
cosas
que
cuesta
mras
el
decirlas
,
que
el
pasarlas,
Seria
necesario
un
tomo.
entero
para
copiar
todos
los
ejemplos
de
esta
clase
que
se
nos
ocurren.
Y
otro
para
los
que:
po-
diamos
recordar
de
espresiones
muevas
y
pintorescas
con
que
este
fecundo
metro
ha
enriquecido
la
poesía
castellana.
Y
si
lo
con-
sideramos
aplicado
á
la
sátira,
y
álos
asun-
tos
jocosos,
en
manos
de
Góngora
y
de
Quevedo,
¡cuánto
podriamos
citar
en
su
-
abono!
¡Que
tesoro
inmenso
de
frases
feli-
císimas,
de
giros
estraordinarios,
de
pensa-
mientos
inesperados,
que
en
cualquiera
otro
metro
hubieran
acaso
perdido
algo
de
su
XXXII
Frescura,
de
su
malicia
y
de
su
originalidad:
Pero
basta
ya,
porque
no
hay
literato
alguno,
versado
en
la
lectura
de
nuestros
poetas
líricos
y
dramáticos,
á
quien
no
sean
familiares
los
hermosos
trozos
de
poesía,
de
todos
los
géneros
y
tonos,
escritos
en
verso
octosilabo
asonantado,
y
lan
apreciables
por
lo
menos
como
cuantos
se
puedan
citar
en
cualquiera
otra
especie
de
versificacion.
El
romance,
que
es
el
metro
castizo
dé
nuestra
lengua,
en
el
que
se
cantaron
las
hazañas
de
nuestros
mayores,
el
que
culti-
varon
y
engalanaron
nuestros
mejores
poe-
tas,
el
que
tan
bien
suena
en
el
diálogo
escénico,
el
que
tan
dócil
se
amolda
á
to
dos
los
asuntos,
á
todos
los
estilos,
tan
fácil,
tan
sonoro,
asiento
del
asonante,
pri-
mor
esclusivo
de
nuestra
hermosa
lengua
(debido
á
su
variedad
infinita
de
termina=
tiones,
y
al
sonido
puro,
fijo,
invariable
de
sus
cinco
vocales)
mo
debe
ser
despre=
ciado,
ni
olvidado
por
metros
y
combina-
CIONES
rítmicas,
que
hemos
tomado,
cierta=
mente
con
muchas
ventajas,
de
otro
idióma.
Y
aunque
con
ellos
y
con
ellas
se
ha
en-
riquecido
el
muestro,
y
se
han
escrito
mu-
chas
obras
admirables
en
todo
género,
no
renunciemos
al
abundante
y
rico
tesoro
de
3
FÉXIV
elocucion
poética
castellana
que
en
los
ro=
mances
octosilábicos
poseemos,
mi
deseche-
mos
uno
de
nuestros
mejores
títulos
á
la
gloria
poética.
El
romance,
pues,
tan
á
propósito,
co-
mo
dejamos
repetido,
para
la
narracion
y
descripcion,
para
espresar
los
pensamientos
filosóficos,
y
para
el
diálogo,
debe,
sobre
todo,
campear
en
la
poesía
histórica,
en
la
relacion
de
los
sucesos
memorables:
asi
em-
pezó
en
los
siglos
rudos
de
su
nacimiento,
Volverlo
á
su
primer
objeto
y
á
su
primi-
tivo
vigor
y
enérgica
sencillez,
sin
olvidar
los
adelantos
del
lenguage,
del
gusto
y
de
la
filosofia,
y
aprovechándose
de
todos
los
atavíos
con
que
nuestros
buenos
ingénios
lo
han
engalanado,
seria
ocupacion
digna
de
los
aventajados
poetas,
que
nunca
esca-
sean
en
nuestro
privilegiado
suelo.
Con
dé-
biles
fuerzas
he
intentado
yo
tan
dificil
é
importante
empresa,
escribiendo
esta
colec=
cion
de
Romances
históricos,
que
presento
al
público.
Mis
lectores
ilustrados
decidirán
si
he
logrado
mi
intento.
Si
no
he
sido
tan
dichoso,
al
menos
habré
conseguido
lla-
mar
la
atencion
sobre
el
romance
castella-
no,
y
sobre
la
poesía
histórica,
á
la
estu-
diosa
juyentud,
que
con
tanto
aprovecha-
XXXV
miento
cultiva
hoy
entre
nosotros
la
amena
literatura,
dando
diariamente,
en
composi-
ciones
de
mucho
mérito,
claras
pruebas
de
fecundo
ingenio
y
de
brillante
imaginacion,
dd
ROMANCES
(Esferas,
que
pocos
años
despues
derrumbó
en
el
suelo
un
terremoto)
brillaban
del
sol
matutino
al
fuego:
Cuando
en
una
sala
estrecha
del
antiguo
alcázar
régio,
que
entonces
reedificaban
tal
cuál
hoy
mismo
le
vemos.
En
un
sillon
de
respaldo
sentado
está
el
rey
D.
Pedro,
jóven
de
gallardo
talle,
mas
de
semblante
severo.
A
reverente
distancia,
una
rodilla
en
el
suelo,
vestido
de
negra
toga,
blanca
barba,
albo
cabello,
Y
con
la
vara
de
alcalde
rendida
al
poder
supremo,
Martin
Fernandez
Cerón
era
emblema
del
respeto.
Y
estas
palabras
de
entrambos
recogió
el
dorado:
techo,
y
la
tradicion
guardólas
para
que
hoy:
suenen
de
nuevo.
R.—¿Conque
en
medio
de
Sevilla
amaneció
un
hombre
muerto,
y
no
venís
á-decirme
que'está
ya
elomatador
preso?
HISTORICOS.
y
A.—Señor,
desde
antes
del
alba,
en
que
el
cadáver
sangriento.
recogí,
varias
pesquisas
inútilmente
se
han
hecho,
R.—Mas
pronta
justicia,
alcalde,
ha
de
haber
donde
yo
reino,
y
á
sus
vijilantes
ojos
nada
ha
de
estar
encubierto,
4.—Tal
vez,
señor,
los
Judíos,
tal
vez
los
moros
sospecho,
.......
R.—¿X
os
vais
tras
de
las
sospechas
cuando
hay
un
testigo,
y
bueno?
¿No
me
habeis,
alcalde,
dicho,
que
un
candil
se
halló
en
el
suelo
cerca
del
cadáver?
...
Basta,
que
el
candil
os
diga
el
reo,
A.—Un
candil
no
tiene
lengua.
R.—Pero
tiénela
su
dueño,
y
á
moverla
se
le
obliga
con
las
cuerdas
del
tormento.
Y
vive
Dios
que
esta
noche
ha
de
estar
en
aquel
puesto,
Ó
vuestra
cabeza,
alcalde,
ó
la
cabeza
del
reo,
ROMANCES
El
rey,
temblando
de
ira,
del
sillon
se
alzó
de
presto,
y
el
juez
alzóse
de
tierra
temblando
tambien
de
miedo.
Y
haciendo
una
reverencia,
y
Otra
despues,
y
otra
luego,
salióse
á
ahorcar
á
Sevilla
para
salvarse
resuelto.
Síguele
el
rey
con
los
ojos,
que
estuvieran
en
su
puesto
de
un
basilisco,
en
la
frente,
segun
eran
de
siniestros
,
Y
de
satánica
risa
dando
la
espresion
al
gesto,
salió
detrás
del
alcalde
á
pasos
largos
y
lentos.
Por
el
corredor
estuvo
en
las
alcándaras
viendo
azóres
y
gerifaltes,
y
dándoles
agua
y
cebo.
Y
con
uno
sobre
el
puño
salió
á
dirigir
él
mesmo
las
obras
de
aquel
palacio
en
que
muestra
gran
empeño.
Y
vió
poner
las
portadas
de
cincelados
maderos,
y
él
mismo
dictó
las
letras
que
aun
hoy
notamos
en
ellos.
HISTORICOS.
Despues
habló
largo
rato,
á
solas
y
con
secreto,
á
un
su
privado,
Juan
Diente,
diestrísimo
ballestero.
Señalándole
un
retrato,
busto
de
piedra
mal
hecho,
que
con
corta
semejanza
labró
un
peregrino
griego.
Fué
á
Triana,
vió
las
naves
y
marítimos
aprestos;
de
Santa
Ana
entró
en
la
Jolesia
y
horó
brevísimo
tiempo.
Comió
en
la
torre
del
Oro,
á
las
tablas
jugó
luego
con
Martin
Gil
de
Alburquerque;
á
caballo
dió
un
paseo:
Y
cuando
el
sol
descendia,
dejando
esmaltado
el
ciclo
de
rosa,
morado
y
Oro,
con
nubes
de
grana
y
fuego;
Tornó
al
alcázar,
vistióse
sayo
pardo,
manto
negro,
tomó
un
birrete
sin
plumas
y
un
estoque
de
Toledo;
10
ROMANCES
Y
bajando
á
los
jardines
por
un
postigo
secreto,
do
Juan
Diente
le
esperaba
entre
murtas
encubierto,
Salió
solo,
y
esto
dijo
con
recato
al
ballestero:
“Antes
de
la
media
noche
todo
esté
cuál
dicho
tengo.”
Cerró
el
postigo
por
fuera,
y
en
el
laberinto
ciego
de
las
calles
de
Sevilla
desapareció
entre
el
pueblo.
ROMANA
Ut,
LA
CABEZA.
AL
tiempo
que
en
el
ocaso
su
eterna
llama
sepulta
el
sol,
y
tierras
y
cielos
con
negras
sombras
se
enlutan,
De
la
cárcel
de
Sevilla,
en
una
bóyeda
oscura,
que
una
lámpara
de
cobre
mas
bien
asombra
que
alumbra,
HISTORICOS.
tt
Pasaba
una
estraña
escena,
de
aquellas
que
nos
angustian,
si
en
horrenda
pesadilla
el
sueño
nos
las
dibuja.
Pues
no
semejaba
cosa
de
este
mundo,
aunque
se
usan
en
él
cosas
harto
horrendas,
de
que
he
presenciado
muchas;
Sino
cosa
del
infierno,
funesta
y
maligna
junta
de
espectros
y
de
vampiros,
festin
horrible
de
furias.
En
un
sillon,
sobre
gradas,
se
vé
en
negras
vestiduras
al
buen
alcalde
Cerón,
ceño
grave,
faz
adusta.
A
su
lado
en
un
bufete,
que
mas
parece
una
tumba,
prepara
un
viejo
notario
sus
pergaminos
y
plumas.
Y
de
aquella
estancia
en
medio,
de
tablas
con
sangre
sucias
se
vé
un
lecho,
y
sus
cortinas
son
cuerdas,
garfios,
garruchas.
En
torno
de
él
dos
verdugos
de
imbécil
facha
y
robusta,
de
un
saco
de
cuero
aprestan
hierros
de
infaustas
figuras.
12
ROMANCES
Sepulcral
silencio
reina,
pues
solamente
se
escucha:
el
chispeo
de
la
llama
en
la
lámpara
que
ahuma
La
bóveda,
y
de
los
hierros
que
los
verdugos
rebuscan,
el
metálico
sonido
con
que
se
apartan
y
juntan.
—
Y
DGA
—
Pronto
del
severo
alcalde
la
voz
sepulcral
retumba
diciendo:
“Venga
el
testigo”
que
ha
de
sufrir
la
tortura.”
Se
abrió
al
instante
una
puerta
por
la
que
sale
confusa
algazara,
ayes
profundos
y
gemidos
que
espeluznan.
Y
luego
entre
los
sayones,
esbirros
y
vil
gentuza,
de
ademanes
descompuestos
y
de
feroz
catadura,
Una
vieja
miserable,
de
ropa
y
carne
desnuda,
como
un
cuerpo
que
las
hienas
sacan
de
la
sepultura;
HISTORICOS.
15
Pues
solo
se
vé
que
vive
porque
flacamente
lucha
con
desmayados
esfuerzos,
porque
gime
y
porque
suda.
Arrástranla
los
sayones;
la
confortan
y
la
ayudan
dos
religiosos
franciscos
caladas
sendas
capuchas;
Y
la
algazara
y
estruendo
con
que
satánica
turba
lleva
un
precito
á
las
llamas
por
la
bóveda
retumba.
SNA
Un
negro
bulto
en
silencio
tambien
entra
en
la
confusa
escena,
y
sin
ser
notado
tras
de
un
pilaron
se
oculta.
“Ven
(grita
un
tosco
verdugo
con
una
risada
aguda)
ven
á
casarte
conmigo;
hecha
está
la
cama,
bruja.”
Otro,
asiéndola
los
brazos
con
una
mano
mas
dura
que
unas
tenazas,
le
dice:
“No
volarás
hoy
á
oscuras.”
14
ROMANCES
Y
otro,
atándola
las
piernas:
“¿Y
el
bote
con
que
te
untas?..,
Sobre
la
escoba
á
caballo
no
has
de
hacer
mas
de
las
tuyas.”
Estos
chistes
semejaban
los
ahullidos
con
que
aguzan
la
hambre
los
lobos,
al
grito
de
los
cuervos
que
barruntan
Los
ya
corrompidos
restos
de
una
víctima
insepulta,
la
mofa
con
que
los
cafres
á
su
prisionero
insultan.
IIA
otr
Tienden
en
el
triste
lecho,
ya
cast,
casi
difunta,
á
la
infelice;
la
enlazan
con
ásperas
ligaduras,
Y
de
hierro
un
aparato
á
su
diestra
mano
ajustan,
que
al
impulso
mas
pequeño
martirio
espantoso
anuncia.
Dice
un
sayon
al
alcalde:
“Ya
está
en
jaula
la
lechuza,
y
Siaun
á
cantar
se
niega,
yo
haré
que
cante
ó
que
cruja.”
HISTORICOS.
15
Silencio
el
alcalde
impone,
quédase
todo
en
profunda
quietud,
y
solo
gemidos
casi
apagados
se
escuchan.
“Muger,
prorumpe
Cerón,
muger,
si
vivir
procuras,
declárame
cuanto
viste
y
te
dará
Dios
ayuda.”
—“Nada
ví,
nada,
responde
la
infeliz
:
por
Santa
Justa
juro
que
estaba
durmiendo;
ni
ví,
ni
oí
cosa
alguna.”
—Replicó
el
juez,
“Desdichada,
piensa,
piensa
lo
que
juras.”
Y
tomando
de
las
manos
del
notario
que
le
ayuda
Un
candil:
“Mira,
prosigue,
esta
prenda
que
te
acusa.
Dí
quién
la
tiró
á
la
calle
pues
confesaste
ser
tuya.”
mísera
se
estremece
trémula
toda
y
convulsa,
y
respondió
desmayada:
“El
demonio
fue
sin
duda.”
Y
trás
de
una
breve
pausa:
“Soy
ciega,
soy
sorda
y
muda.
Matadme,
pues,
lo
repito:
ni
ví,
ni
oí
cosa
alguna.”
ROMANCES
De
Triana
y
de
la
puente
confusa
lega
y
perdida,
con
el
son
de
las
campanas
que
en
la
alta
Giralda
vibran;
Forman
un
todo
encantado,
que
nunca
jamás
se
olvida,
y
que
al
recordarlo,
siempre
mi
alma
y
corazon
palpitan.
ADO
SAA
Muchas
deliciosas
noches,
cuando
aun
ardiente
latía
mi
ya
helado
pecho,
alegres,
de
concurrencia
escogida
Ví
aquellos
salones
Menos
;
y
á
la
juventud,
cuadrillas
ó
contradanzas
bailando
al
son
de
orquestas
festivas.
En
las
doradas
techumbres
los
pasos,
la
charla
y
risas
de
las
parejas
gallardas,
por
amor
tal
vez
unidas,
Con
el
son
de
los
violines
confundidos
se
estendian,
acordes
ecos
hallando
por
las
esmaltadas
cimbrias.
HA
HISTORICOS.
25
Mas,
ay!
aquellos
pensiles
no
he
pisado
un
solo
dia,
sin
ver
(sueños
de
mi
mente!)
la
sombra
de
la
Padilla
Lanzando
un
hondo
gemido,
cruzar
leve
ante
mi
vista
como
un
vapor,
como
un
humo
que
entre
los
árboles
gira:
Ni
entré
en
aquellos
salones,
sm
figurárseme
erguida,
del
fundador
la
fantasma
en
helada
sangre
tinta:
Ni
en
el
vestíbulo
oscuro,
el
que
tiene
en
la
cornisa
de
los
reyes
los
retratos,
el
que
en
columnas
estriba,
Al
que
adornan
azulejos
abajo,
y
esmalte
arriba,
el
que
muestra
en
cada
muro
un
rico
balcon,
y
encima
El
ondo
arteson
dorado,
que
lo
corona
y
atrista;
sin
ver
en
tierra
un
cadáver.
Aun
en
las
losas
se
mira
Una
tenaz
mancha
oscura...
ui
las
edades
la
limpian
!
Sangre!!!
sangrel!!....
¡oh
cielos,
cuántos
sin
saber
que
lo
es,
la
pisan
!
ROMANCES
ROVANCA
UL,
QUINIENTOS
años
mas
jóven
era
el
magnífico
alcázar,
aun
lustrosas
sus
paredes,
su
alto
almenaje
sin
faltas,
Y
lucientes
los
esmaltes
de
las
techumbres
doradas,
mansion
del
rey
de
Castilla
orgulloso
se
ostentaba
;
Cuando
del
mayo
florido
una
apacible
mañana,
en
aquel
salon
que
tiene
los
balcones
á
la
plaza,
Dos
ilustres
personajes
en
grande
silencio
estaban
:
un
caballero
era
el
uno,
el
otro
una
hermosa
dama.
HISTORICOS.
25
Rica
berberisca
alfombra,
del
rey
Moro
de
Granada
don
ó
tributo,
cubría
las
losas
de
aquella
cuadra.
Un
cortinaje
de
seda
con
listas
y
flores
varias,
matizado
en
el
oriente,
que
galeras
venecianas
|
(Tal
vez
de
su
dux
regalo
)
trajeron
á
nuestra
España;
del
abierto
balconaje
el
radiente
sol
templaba.
En
el
testero
de
enfrente
de
maderas
cinceladas
un
rico
oratorio
habia
con
embutidos
de
nácar,
Y-en
él
la
imágen
devota
de
la
Virgen
soberana,
*
escultura
harto
mezquina,
mas
no
de
atractivos
falta,
De
la
cual
era
el
adorno
una
corona
de
plata,
reverberando
en
su
cerco
amatistas
y
esmeraldas.
:
Un
manuscrito
precioso
*
con
las
oraciones
santas,
ornatos
de
miniatura,
y
de
oro
y
marfil
las
tapas).
ROMANCES
Colocado
se
veia
sobre
un
atril,
que
formaban
de
un
ángel
mal
esculpido,
aunque
con
primor,
las
alas;
Y
de
brocado
de
“oro
en
el
suelo
una
almohada,
mostrando,
por
medio
hundida,
de
dos
rodillas
la
marca.
En
los
muros
blanqueados
con
cal
de
Moron,
de
caza
pendian
varios
trofeos,
.
banderas
y
limpias
armas;
Y
en
una
mesa
Óó
bufete,
puesta
en
medio
de
la
estancia,
con
un
tapete
cubierta,
“>
cuyos
picos
arrastraban,
Un
templado
laud
habia,
un
rico
juego
de
tablas,
búcaros
llenos
de
flores,
y
un
cofre
de
filigrana.
e
—Á
De
un
balcon
sentóse
cerca,
muy
pensativa
la
dama,
en
un
gran
sillon
dorado,
cuyo
respaldo
formaba
HISTORICOS.
27
Un
dosel
ó
guardapolvo
en
una
curva
gallarda,
de
castillos,
de
leones
y
de
corona
adornada,
Un
vistoso
brial
de
seda
verde,
y
con
labores
varias
de
sirgo
y
perlas,
y
en
torno
de
oro
recamos
y
franjas,
Era
su
traje;
una
toca
muy
mas
que
la
nieve
blanca,
y
un
claro
cendal
cubrian
sus
trenzas
negras
y
largas.
Celestial
era
su
rostro
y
divina
su
garganta;
pero
del
color
de
cera,
que
miedo
y
penas
retrata:
Dos
soles
eran
sus
ojos
bajo
las
luengas
pestañas,
donde
dos
perlas
preciosas,
prontas
á
correr,
brillaban.
Era
una
fresca
azucena,
á
quien
cruda
muerte
amaga,
porque
un
corroedor
gusano
ya
su
hondo
cáliz
desgarra.
Ora
un
blanco
pañizuelo,
con
puntas
bordado
y
randas,
revolvía
con
las
manos
convulsas
y
deslustradas,
ROMANCES
Ora
absorta
y
distraida,
agitaba
en
torno
el
aura
con
un
precioso
abanico
-
de
ricas
plumas
de
Arabia.
o
s:
RS
a
:
Delgado
era
el
caballero,
de
estatura
no
muy
alta,
vivaces
Ojos,
la
boca
inquieta,
roja
la
barba,
Pálido
y
enjuto
el
rostro,
nariz
corva
y
afilada,
noble
su
porte,
y
siniestras
terribles
sus
miradas.
Envuelto
en
un
rojo
manto,
de
oro
bordado
y
con
chapas,
y
una
gorra
en
la
cabeza
puesta
de
lado
con
gracia,
De
largo
á
largo
media
con
pasos
lentos
la
estancia,
y
pasiones
diferentes
su
mudo
rostro
mostraba.
A
veces
se
enrojecía,
arrojando
fieras
llamas
por
los
encendidos
ojos,
hechos
del
infierno
brasas;
HISTORICOS.
29
Luego
estendian
los
labios
sonrisa
feroz
y
amarga;
ó
en
las
doradas
techumbres
fijaba
atroces
miradas;
Bien
apresurando
el
curso
de
pié
á
cabeza
temblaba;
bien
repuesto
proseguia
su
pasó
noble
con
calma.
Asi
he
visto
al
tígre
fiero,
ya
tranquilo,
ya
con
rabia,
revolverse
á
todos
lados
dentro
de
la
estrecha
jaula.
Marchando
sobre
la
alfombra,
no
se
ojan
sus
pisadas;
pero
sordas
le
crujian,
siempre
que
se
mencaba,
Canillas
y
choquezuelas.
Diz
que
el
cielo
(cosa
rara!)
de
igual
rumor
ha
dotado,
allá
en
tierras
muy
lejanas,
Para
que
la
evite
el
hombre,
á
una
serpiente
que
llaman
de
cascabel,
y
que
al
punto
que
se
acerca
pica
y
mata.
Doña
María
Padilla
era
la
llorosa
dama,
y
el
callado
caballero
el
rey
D.
Pedro
de
España.
54
ROMANCES
A
A
a
ROWAWNEA
YU,
Cual
de
solitavia
torre
en
torno
están
revolando
fieras
aves
de
rapiña,
cuando
el
sol
baja
al
ocaso,
Asi
en
torno
de
D.
Pedro
vuelan
pensamientos
varios,
cuyas
sombras
ofuscaban
de
su
semblante
los
rasgos.
Ya
ocupa
su
airada
nd
el
poder
de
sus
hermanos,
á
los
que
mató
la
madre,
yá
quienes
Hama
bastardos:
Ya
de
los
grandes
inquietos
la
insolencia
y
desacato,
ó
la
mengua
del
tesoro
sin
medios
de
repararlo:
Ya
la
linda
doña
Aldonza,
á
quien
tiene
á
buen
recaudo;
ó
las
sangrientas
fantasmas
de
inocentes
que
ha
matado;
HISTORICOS.
s
Ya
una
proyectada
empresa
rompiendo
la
fé
de
un
pacto
contra
el
moro
granadino;
ó
una
traicion
Óó
un
engaño.
Mas,
como
las
mismas
aves
se
van
escondiendo
al
cabo
entre
las
almenas
rotas
del
castillo
solitario,
Y
solo
constante
queda,
en
torno
de
él
volteando,
la
mas
voraz,
la
mas
fuerte,
la
que
no
admite
descanso;
Asi
aquel
tropel
confuso
de
pensamientos
estraños,
en
que
se
encontró
D.
Pedro
envuelto
pequeño
rato,
En
su
pecho
y
su
cabeza
fueron
nidos
encontrando,
y
quedó
despierta
y
viva,
dándole
gran
sobresalto,
La
imágen
de
don
Fadrique,
el
mejor
de
sus
hermanos,
norma
de
los
caballeros
y
Maestre
de
Santiago.
SS
ROMANCES
Y
á
la
ancha
portada
llega
do
guardias
y
ballesteros
le
dejan
el
paso
libre,
mas
no
entrada
á
su
cortejo.
Si
no
conoció
las
señas
de
la
Padilla,
D.
Pedro
las
conoció,
pues
paróse
aun
indeciso
y
suspenso
De
la
cámara
en
la
puerta
un
breye
instante,
y
volviendo:
los
ojos,
vió
que
la
dama
agitaba
el
blanco
lienzo.
Oh
Dios!
¿fué
esta
accion
tan
noble
de
tan
puro
y
santo
intento,
la
que
llamó
á
los
verditgos,
y
la
que
firmó
el
decreto
?
Apenas
puso
el
Maestre,
de
dos
solos
escuderos
-
seguido,
el
pié
confiado
en
el
vestibulo
régio,
Donde
varios
hombres
de
armas
vestidos
de
doble
hierro,
pascándose
guardaban
de
la
escalera
el
ingreso;
HISTORICOS.
59
Cuando
á
uno
de
los
balcones,
como
aparicion
de
infierno,
el
rey
se
asoma
gritando:
Matád
al
Maestre,
mazcros.
Siguló
como
en
la
tormenta
el
súbito
rayo
al
trueno,
seis
refornidas
mazas
sobre
Fadrique
cayeron.
Llevó
la
mano
al
estoque,
ero
en
el
tabardo
envuelto
halló
el
puño,
y
fue
imposible
desenredarlo
tan
presto.
Cayó
en
tierra,
un
mar
de
sangre
del
roto
cráneo
vertiendo,
y
lanzando
un
alarido
que
llegó
sin
duda
al
cielo.
Voló
al
instante
la
nueva
de
tan
horrible
suceso;
apelaron
á
la
fuga
los
freiles
y
caballeros;
Huyó
á
esconderse
en
Sus
casas,
temblando
de
horror,
el
pueblo,
y
del
alcázar
quedaron
los
alreedores
desiertos.
4%
ROMANCES
'
Diz
que
el
ver
sangre
embravece
al
tígre
con
tanto
estremo,
que
prosigue
los
destrozos
aunque
ya
esté
satisfecho
Su
vientre,
porque
se
goza
en
teñir
de
rojo
el
suelo.
|
Sin
duda
al
rey
de
Castilla
le
sucedia
lo
mesmo:
En
cuanto
vió
á
D.
Fadrique
desplomarse
en
tierra
yerto,
corrió
por
palacio
todo
buscando
á
sus
escuderos,
Qué
trémulos
y
amarillos
de
apusento
en
aposento
huyen,
sin
hallar
amparo,
corren,
sin
hallar
un
puerto.
Por
dicha
logró
fugarse
ó
esconderse
el
uno
de
ellos;
Sancho
Villegas
el
otro
no
fué
tan
feliz
ó
diestro.
Viendo
que
el
rey
le
persigue,
entróse,
de
espanto
muerto,
donde
estaba
la
Padilla
desmayada
y
en
su
lecho,
Asistida
por
sus
damas
que
están
temblando
de
miedo,
y
con
sus
niñas
al
lado,
ángeles
en
alma
y
cuerpo.
HISTORICOS.
Mirando
allí
el
infelice
aun
perseguirle
el
espectro,
que
en
asilos
no
repara,
coge
en
sus
brazos
de
presto
A
Doña
Beatriz,
que
apenas
cuenta
seis
años
completos,
el
peregrino,
si
recio
Brama
el
sur,
si
arde
el
espacio
si
olas
de
arena,
creciendo
mar
espantoso
,
confunden
la
baja
tierra
y
el
cielo.
Con
la
niña
entre
los
brazos
y
de
rodillas,
el
pecho
traspasóle
furibunda
la
daga
del
rey
D.
Pedro.
Cual
si
no
hubiese
en
palacio
nada
ocurrido
de
nuevo,
se
asentó
el
rey
á
la
mesa,
como
acostumbra,
comiendo,
42
ROMANCES
Jugó
en
seguida
á
las
tablas,
salió
despues
á
paseo,
fué
á
ver
armar
las
galeras
que
han
de
ir
á
Vizcaya
luego;
Y
en
cuanto cubrió
la
noche
con
su
manto
el
hemisferio
entró
en
la
torre
del
Oro,
donde
tiéne
en
un
encierro
A
la
linda
Doña
Aldonza,
á.la
cual
del
monasterio
de
santa
Clara
ha
sacado,
y
á
la
que
idolatra
ciego.
Fué
un
rato
á
hablar
en
seguida
con
Leví,
su
tesorero,
en
quien
tiene
su
priVanza,
aunque
es
un
infame
hebreo;
_
Y
muy
tarde
retiróse
sin
mas
acompañamiento
que
un
moro
su
favorito,
hombre
bajo
por
supuesto.
Entró
en
el
tranquilo
Alcázar,
llegó
al
vestíbulo
escelso,
y
en
él
paróse
un
instante
la
vista
en
torno
moviendo.
Una
lámpara
pendiente
del
artesonado
techo
en
derredor
derramaba
ya
sombras,
y
ya
reflejos:
y9
HISTORICOS.
45
Entre
las
tersas
columnas
dos
hombres
de
armas,
dos
negros
bultos
se
veian
solos,
vigilantes
y
en
silencio
;
Y
en
tierra
aun
tendido
estaba
,'
de
un
lago
de
sangre
en
medio,
el
maestre
D.
Fadrique
en
su
roto
manto
envuelto.
Se
acercó
el
rey,
contemplóle
con
atencion
un
momento,
y
notando
que
no
estaba
del
todo
su
hermano
muerto,
Pues
aun
respiraba
acaso
palpitante
el
hondo
pecho,
le
dió
con
el
pié
un
empuje
que
hizo
estremecer
el
cuerpo;
Desnudó
la
aguda
daga,
al
moro
la
dió,
diciendo:
ÁAcábalo,
y
sosegado
subió
y
entregóse
al
sueño.
3
]
+
4
el
>
ll
j
4
3
q
3
h
y
d
y
8
5.
$
$
SN
ratricidio.
RONANER
Us
EL
ESPAÑOL
Y
EL
FRANCÉS.
“Mosen
Beltran,
si
sois
noble
doleos
de
mi
Señor,
y
deba
corona
y
vida
á
un
caballero
cual
vos.
»
Ponedle
en
cobro
esta
noche,
asi
el
cielo
os
dé
favor;
salvad
á
un
rey
desdichado
que
una
batalla
perdió.
»
Yo
con
la
mano
en
mi
espada,
y
lx
mente
puesta
en
Dios,
en
su
real
nombre
os
ofrezco,
y
vez
que
os
la
ofrezco
yo,
46
ROMANCES
»
En
perpétuo
señorío
la
cumplida
donacion
de
Soria
y
de
Monteagudo,
de
Almansa,
Atienza
y
Seron.
»
Y
á
mas
doscientas
mil
doblas
de
oro,
de
ley
superior,
con
el
cuño
de
Castilla,
con
el
sello
de
Leon,
»
Para
que
pagueis
la
hueste
de
allende
que
está
con
vos,
y
con
que
fundeis
estado
donde
mas
os
venga
en
pró.
»
Socorred
al
rey
D.
Pedro,
que
es
lejítimo,
otro
no;
coronad
vuestras
proezas
con
tan
generosa
accion.”
NIN
A
Asi
cuando
en
occidente
tras
siniestro
nubarron,
un
anochecer
de
marzo
su
lumbre
ocultaba
el
sol,
Al
pié
del
triste
castillo
de
Montiel,
donde
el
pendon
vencido
del
rey
D.
Pero.
aun
daba
á
España
pavor;
HISTORICOS.
47
Men
Rodriguez
de
Sanabria
con
Beltran
Claquin
habló;
y
este
le
dió
por
respuesta
con
francesa
lengua
y
voz.
a
ID
“Castellano
caballero,
pues
hidalgo
os
hizo
Dios,
considerad
que
vasallo
del
rey
de
Francia
soy
yo;
»
Y
que
de
él
es
enemigo
D.
Pedro
vuestro
señor,
pues
en
liga
con
ingleses
le
mueve
guerra
feroz.
»
Considerad
que
sirviendo
al
infante
Enrique
estó,
que
le
juré
pleitesía,
que
gajes
me
dá
y
racion.
»
Mas
ya
que
por
caballero
venís
á
buscarme
vos,
consultaré
con
los
mios
si
os
puedo
servir
ó
nó.
»
Y
como
ellos
me
aconsejen
que
dé
á
D.
Pedro
favor,
y
que
sin
menguar
mi
honra
puedo
guarecerle
yo;
54
ROMANCES
Norte
que
de
sus
esfuerzos
pueda
dirigir
el
rumbo,
por
donde
su
rey
consiga
de
salud
puerto
seguro.
ROVANCIA
UNT,
EL
DORMIDO.
ANUNCIA
ya
media
noche
la
campana
de
la
vela,
|
cuando
un
farol
aparece
de
Claquin
ante
la
tienda.
Y
no
mísero
piloto,
-
que
sobre
escollos
navega,
*
perdido
el
rumbo
y
el
norte
en
noche
espantosa
y
negra,
|
Vé
al
doblar
un
alta
roca
del
faro
amigo
la
estrella,
indicándole
el
abrigo
de
seguro
puerto
cerca,
Con
mas
placer,
que
Sanabria
¿la
luz
que
el
alma
le
llena
de
consuelo,
y
que
anhelante
esperó
entre
las
almenas.
HISTORICOS.
Latiéndole
el
noble
pecho
desciende
súbito
de
ellas,
y
ciego
bulto
entre
sombras
el
corredor
atraviesa,
A
LOA
Sin
detenerse
un
instante
hasta
la
cámara
llega,
do
el
rey
D.
Pedro
descanso
buscó
por
la
vez
postrera.
Solo
Sanabria
la
lave
tiene
de
la
estancia
régia,
que
á
noble
de
tanta
estima
solamente
el
rey
la
entrega.
Cuidando
de
no
hacer
ruido
abre
la
ferrada
puerta,
y
al
penetrar
sus
umbrales
súbito
espanto
le
hiela.
No
de
aquel
respeto
propio
de
vasallo,
que
se
acerca
a
postrarse
reverente
€
Su
rey
en
la
presencia;
No
aquel
que
agoviaba
á
todos
los
hombres
de
aquella
era,
al
hallarse
de
improviso
con
el
rey
D.
Pedro
cerca;
55
ROMANCES
Sino
de
mas
alto
orígen
cual
si
en
la
cámara
hubiera
una
cosa
inesplicable,
sobrenatural,
tremenda.
——
A
Del
hogar
la
estancia
toda
falsa
luz
recibe
apenas
por
las
azuladas
llamas
de
una
lumbre
casi
muerta.
Y
los
altos
pilarones,
y
las
sombras
que
proyectan
en
pavimento
y
paredes,
el
humo
leye
que
vuela
Por
la
bóveda
y
los
lazos
y
los
mascarones
de
ella,
y
las
armas
y
estandartes
que
pendientes
la
rodean,
Todo
parece
movible,
todo
de
formas
siniestras,
á
los
trémulos
respiros
de
la
ahogada
chimenea.
Men
Rodriguez
de
Sanabria
al
entrar
en
tal
escena
se
siente
desfallecido,
y
sus
duros
miembros
tiemblan,
E
HISTORICOS.
57
Advirtiendo
que
D.
Pedro
no
en
su
lecho,
sino
en
tierra,
yace
tendido
y
convulso,
pues
se
mueve
y
se
revuelca,
Con
el
estoque
empuñado,
medio
de
la
vaina
fuera,
con
las
ropas
desgarradas,
y
que
solloza
y
se
queja;
Quiere
ir
á
darle
socorro.....
mas
¡ay!.....
¡en
vano
lo
intenta!
en
un
mármol
convertido
quédase
clavado
en
tierra,
Oyendo
al
rey
balbuciente,
só
la
infernal
influencia
de
ahogadora
pesadilla,
prorumpir
de
esta
manera.
“Doña
Leonor.....
vil
madrastra!!!
quita,
quita.....
que
me
aprietas
€!
Corazon,
con
tus
manos
de
hierro
encendido...
espera,
»
D.
Fadrique
no
me
ahogues.....
no
me
mires,
que
me
quemas,
A
¡Coronel!....
¡Osorio!.
....
¿que
quereis?.....
traidores,
ea!
ROMANCES
»
Mil
vidas
os
arrancára
¿No
temblais?.....
dejadme.....
afuera,
¿Tambien
tú,
Blanca?....
y
aun
iienes
mi
corona
en
tu
cabeza!.....
»
¿Osas
maldecirme?
inícua!!!
hasta
Bermejo
se
acerca.
....
¡moro
infame!.....
temblad
todos.
Mas,
¿qué
turba
me
rodea?.....
»
Zórzo,
á
ellos:
sús,
Juan
Diente.
¿Aun
todos
viven?.....
pues
mueran.
Ved
que
soy
el
rey
D.
Pedro,
dueño
de
vuestras
cabezas.—
»¡
Ay
que
estoy
nadando
en
sangre!
¿qué
espadas,
decid,
son
esas?....
¿qué
dogales?.....
¿qué
venenos?.....
¿qué
huesos?.....
¿qué
calaveras?.....
»
Roncas
trompetas
escucho.
....
un
ejército
me
cerca,
y
yo
á
pié?.....
denme
un
caballo
una
lanza.....
vengan,
vengan.
»
Un
caballo
y
una
lanza.
¿Qué
es
el
mundo
en
mi
presencia?
Por
vengarme
doy
mi
vida,
por
un
corcél
mi
diadema
(*).
(*)
Mi
Kingdom
for
á
horse.
SHAKESPEARE.
HISTORICOS,
59
»
¿No
hay
quien
á
su
rey
socorra?»
A
tal
conjuro
se
esfuerza
Sanabria,
su
pasmo
vence
y
esclama:
“Conmigo
cuenta.”
A
sacar
al
rey
acude
de
la
pesadilla
horrenda:
“Mi
rey!
mi
señor!”
le
grita,
y
le
mueve,
y
le
despierta.
Abre
los
ojos
D.
Pedro
y
se
confunde
y
se
aterra,
hallándose
en
tal
estado,
y
con
un
hombre
tan
cerca.
Mas
luego
que
reconoce
al
noble
Sanabria,
alienta,
y»
Soñé
que
andaba
á
caza,
dice
con
turbada
lengua.
Sudoroso,
vacilante
y
se
alza
del
suelo,
se
sienta
a
sillon,
y
pregunta:
¿May,
Sanabria,
alguna
nueva
?”
Señor,
responde
Sanabria,
el
francés
hizo
la
seña?
“Pues
vamos,
dice
D.
Pedro,
haga
el
cielo
lo
que
quiera.”
60
ROMANCES
Se
prepara
de
unas
fojas
bajo
la
veste
encubiertas,
cala
un
casco
sim
penacho,
sin
gorjal
y
sin
visera,
Una
espada
de
Toledo,
y
una
daga
de
hoja
estrecha
pone
en
la
cintura,
un
manto
sobre
los
hombros
sujeta:
Y
él
y
Sanabria
en
silencio
la
asombrada
estancia
dejan.
Por
un
caracol
oculto
descienden
con
gran
presteza,
Salen
á
la
barbacana,
á
un
sitio
apartado
llegan,
en
donde
con
dos
caballos
un
palafrenero
vela.
Cabalgan
sin
ser
sentidos,
y
hendiendo
la
oscura
niebla,
adonde
el
farol
los
llama,
y
aun
mas
su
destino,
vuelan.
HISTORICOS.
61
E
0
in
ROVANCA
UY,
LOS
DOS
HERMANOS.
DE
Mosen
Beltran
Claquin
ante
la
tienda
de
pronto
páranse
dos
caballeros
ocultos
en
los
embozos.
El
rey
D.
Pedro
era
el
uno,
Rodriguez
Sanabria
el
otro,
que
en
la
fé
de
un
enemigo
piensan
encontrar
socorro.
Con
gran
priesa
descabalgan
:
Y
ya
se
encuentran
en
torno
rodeados
de
franceses
armados
y
silenciosos,
M
CUYOS
cascos
gascones,
Y
€n
cuyos
azules
ojos
refleja
el
farol,
que
alumbra
cual
siniestro
meteóro.
Entran
dentro
de
la
tienda
ya
vacilantes,
pues
todo
empiezan
á
verlo
entonces
de
aspecto
siniestro
y
toryo.
ROMANCES
Una
lámpara
de
azófar
la
alumbra
trémula
y
poco;
mas
deja
ver
un
bufete,
un
sillon
de
roble
tosco,
Un
lecho
y
una
armadura,
y
lo
que
fué
mas
asombro,
cuatro
hombres
de
armas,
inmobles,
de
acero
vivos
escollos.
D.
Pedro
se
desemboza
y,
Vamos
ya,
dice
ronco,
y
al
instante
uno
de
aquellos,
con
una
mano
de
plomo,
Que
una
manopla
vestía
de
dura
malla,
brioso
ase
el
régio
brazo
y
dice:
“Esperad,
que
será
poco.”
Al
mismo
tiempo
á
Sanabria
por
detrás
sujetan
otros,
arráncanle
de
improviso
la
espada,
y
cubren
su
rostro.
Traicion!...
traicion!....
gritan
ambos
luchando
con
noble
arrojo;
cuando
entre
antorchas
y
lanzas
en
la
escena
entran
de
pronto
HISTORICOS,
65
Beltran
Claquin
desarmado,
y
D.
Enrique
furioso,
cubierto
de
ple
á
cabeza
de
un
arnés
de
plata
y
oro,
Y
ardiendo
limpia
en
su
mano
la
desnuda
daga,
como
arde
el
rayo
de
los
cielos,
que
va
á
trastornar
el
polo,
De
D.
Pedro
el
brazo
suelta
el
forzudo
armado,
y
todo
queda
en
profundo
silencio,
silencio
de
horror
y
asombro.
Ni
Enrique
á
Pedro
conoce,
ni
Pedro
á
Enrique:
apartólos
el
cielo
hace
muchos
años
,
años
de
agravios
y
enconos
:
Un
mar
de
rugiente
sangre,
le
huesos
un
promontorio,
de
crímenes
un
abismo,
poniendo
entre
el
uno
y
Otro.
,
Enrique
fue
el
primero
que
con
satánico
tono,
“¿Quién
de
estos
dos
es,
prorumpe,
el
objeto
de
mis
odios
?>
70
ROMANCES
Dijole
el
marido:
“Calla,”
y
ella
respondió:
“No
quiero...
¡qué
señor
tan
llano!.....
parte
el
corazon!.....
Mes
y
medio
»
Hace
que
le
vimos
todos
tan
galan,
en
el
festejo
que
se
celebró
en
la
plaza
de
Valladolid......
¡Qué
diestro!
»¡Qué
valiente!.....
¡Qué
gallardo!
Fué
el
único
del
torneo.”—
“Calla,”
con
cólera
grande
volvió
á
decir
el
ventero;
Y
ella,
en
vez
de
obedecerle,
á
continuar:
“¡Qué
discreto!
el
oirle
daba
gusto...,..
Alfonso
Lopez
Vivéro
»
Era
un
vil,
que
le
vendía.”
“Calla,”
repitió
de
nuevo
mas
airado
el
hombre;
y
ella:
“No
me
dá
la
gana:
cierto
»
Es
cuanto
digo......
El
tesoro
lo
ganó
en
la
guerra,
6
premio
es
que
el
rey
le
ha
dado
en
paga
de
servicios
que
le
ha
hecho.
»
La
reina
y
los
ricos-hombres
revoltosos
y
soberbios.
....—
“Maldita
tu
lengua
sea,
clamó
furioso
el
ventero.
HISTORICOS.
zi
»'Tú
porque
allá
te
criaste
en
su
palacio,
y......
yo
necio!”
Y
ella
prosiguió
llorando:
“La
tonta
fuí
yo,
mostrenco.”
Iban
en
el
matrimonio
á
poner
paz
y
concierto
los
padres,
cuando,
ya
llegan,
gritó
desde
fuera
el
lego;
Y
dejando
á
los
esposos,
que
sin
duda
prosiguiendo
la
disputa,
la
acabaron
á
puñadas,
segun
temo,
Fuéronse
á
la
puerta
al
punto,
sobre
sus
mulas
subieron,
y
aquella
venta
dejaron
hecha
un
abreviado
infierno.
———_—_———-
___———————>
ROMANCB
Uta
EL
CAMINO.
SE
alza
una
nube
de
polvo
de
lejos
por
el
camino,
y
al
tropel
que
la
levanta
borra
y
tiene
confundido,
72
ROMANCES
En
ella
relampaguean
reflejos
de
acero
limpio,
y
forman
un
trueno
sordo
herraduras
y
relinchos.
Dando
lugar
á
que
llegue,
los
religiosos
franciscos
á
lento
paso
se
ponen,
y
atrás
miran
de
continuo.
ADN
_É
Se
acerca
gran
cabalgada,
y
vése
claro
y
distinto
que
Diego
Estúñiga,.
el
joven,
es
de
ella
jefe
y
caudillo.
En
un
alazan
fogoso
viene,
de
hierro
vestido,
la
gruesa
lanza
en
la
cuja,
la
luenga
espada
en
el
cinto,
Un
penacho
jalde
y
negro,
cual
matorral
sobre
un
risco,
ondea
sobre
su
almete,
dá
al
sol
variados
visos.
El
ancho
dorado
escudo,
de
una
cadena
ceñido,
ostenta
la
banda
negra,
timbre
de
su
casa
antiguo.
.
HISTORICOS.
pe
Vienen
tras
él
diez
jinetes,
|
de
la
cimera
al
estribo,
armados
de
punta
en
blanco,
en
las
lanzas
pendoncillos.
(
Marchan
todos
en
silencio,
y
en
todos
el
sobrescrito
de
gran
duelo
y
gran
tristeza
-se
vé
de
ballesta
á
tiro.
Se
dijera
ser
la
escolta,
no
de
un
caballero
vivo,
sí
de
un
caballero
muerto
que
iba
al
postrimer
asilo.
En
medio
de
ellos
venía,
|
cabizbajo
y
abatido,
caballero
en
una
mula
con
jaeces
harto
ricos,
Un
insigne
personaje,
de
aspecto
notable
y
digno,
de
estatura
no
muy
alta,
pero
gallarda
y
de
brio.
Un
sayo
de
paño
verde
con
franjas
de
oro
guarnido
€s
Su
traje,
y
lleva
al
hombro,
mas
blanco
que
los
armiños,
Un
gran
manto,
en
cuyos
pliegues
la
cruz
roja,
distintivo
de
maestre
de
Santiago,
luce
en
recamo
prolijo;
74
ROMANCES
Y
una
toca
de
velludo
negro
con
bordados
picos,
mas
sin
alron
ni
garzota,
es
de
su
cabeza
abrigo,
Era
su
mirar
resuelto,
bien
que
apagado
y
sombrío,
y
Su
aire
tan
de
persona
de
poder
y
de
dominio,
Que
por
mas
que
se
notaba
ser
un
preso,
descubrirlo
sin
sentir,
era
imposible
cierto
respeto
sumiso,
D.
Alvaro
era
de
Luna,
del
rey
D.
Juan
favorito,
que
á
Castilla
largos
años
rigió
sin
freno
á
su
arbitrio.
rn
REID
Cuando
emparejó
la
tropa
con
los
dos
padres
franciscos,
paráronse
estos,
y
humildes
saludo
cortés
y
fino
Hicieron
al
Condestable,
de
quien
eran
muy
amigos.
D.
Alvaroicontestóles
tan
galan
como
espresivo:
HISTORICOS.
id
Ellos
en
la
armada
escolta
se
injirieron
de
improviso,
tomando
del
gran
maestre
á
uno
y
otro
lado
sitio,
Largo
rato
caminaron
todos
en
silencio
hundidos;
pero
al
cabo
el
padre
Espina
se
resolvió
y
asi
dijo:
“En
verdad,
señor,
que
valen
poco
del
mundo
mezquino
las
honras
y
los
haberes
para
el
varon
de
juicio.
»
El
hombre
cristiano
y
cuerdo
debe
hácia
norte
mas
fijo
encaminar
su
esperanza,
servir
solo
á
Dios
benigno.
»
Lo
que
nos
dá,
lo
mantiene,
y
al
que
busca
en
él
asilo,
para
siempre
se
lo
acuerda
en
eterno
paraiso.”
Con
grande
atencion
escucha
tan
saludables
avisos
q
Alvaro,
que
engañado
juzgó,
al
salir
de
Portillo,
Que
iba
á
recobrar
honores,
favor,
riqueza
y
dominio;
y
entreviendo
en
el
instante
su
verdadero
destino,
16
ROMANCES
Se
estremeció
á
pesar
suyo,
cubrióse
de
sudor
frio,
y,
“Voy
á
morir
acaso?”
preguntó
como
indeciso.
Contestóle
el
religioso:
“Todos,
mientras
somos
vivos,
vamos
á
morir.
El
hombre
que
vá
preso.....
€n
mas
peligro......”
—“Basta”
esclamó
el
Condestable;
y
dando
á
su
aspecto
altivo
gran
dignidad
y
gran
calma,
al
semblante
noble
brillo,
“Basta,
siguió,
no
es
la
muerte,
cuando
se
sabe
de
fijo
que
llega,
tan
espantosa
como
el
vulgo
vil
ha
dicho.
»
Venga
pues:
sl
el
rey
lo
quiere
yo
con
gusto
la
recibo.
Padres,
hasta
el
duro
trance
no
me
dejeis,
os
suplico
?—
Oyendo
tales
razones
lloró
Estúñiga
escondido
en
su
celada,
y
lloraron
basta
los
armados
mismos.
Ambos
buenos
religiosos
cumplieron
bien
con
su
oficio,
consolando
al
Condestable
con
discrecion
y
con
tino,
HISTORICOS.
77
Y
él,
oyéndolos
atento,
siguió
la
marcha
tranquilo,
sin
dar
de
dolor
ni
susto
en
su
noble
rostro
viso.
ROVANCEA
WEE
LAS
CALLES.—LA
CAPILLA.
—EL
PALACIO:
PARA
quien
al
dia
siguiente
mira
la
muerte
segura,
el
declinar
de
la
tarde
solemnidad
tiene
mucha.
En
el
sol,
que
vá
á
ponerse,
y
espeso
vapor
ofusca,
(semejante
á
un
rey
que
el
trono
á
su
pesar
desocupa,
Y
dignidad
conservando
lel
mundo
huye,
y
se
sepulta
onde
los
hombres
no
adviertan
su
dolor
y
desventuras)
Con
honda
atencion
los
ojos
clavó
D.
Alvar
de
Luna.
Asi
que
lo
vió
traspuesto
lanzó
un
suspiro
de
angustia,
38
ROMANCES
Como
el
que
lanza
el
amante,
cuando
el
horizonte
oculta
el
bajel,
en
que
su
amada
los
desiertos
mares
surca
Para
no
volver.
Ansioso
lleva
sus
miradas
mudas
á
los
montes
apartados,
cuyas
cumbres
aun
relumbran,
A
los
ya
enlutados
bosques,
á
las
calladas
llanuras,
á
los
altos
campanarios
que
entre
nieblas
se
dibujan:
Retardar
el
despedirse
de
la
perspectiva
augusta
que
presenta
el
universo,
parece
que
solo
busca.
Y
al
notar
que
poco
á
poco
la
luz
menguante
y
confusa
del
crepúsculo
confunde
la
escena
que
le
circunda,
Piensa
ya
ver
de
la
muerte
la
terrible
sombra,
en
cuya
oscuridad
para
siempre
corre
á
hundirse,
y
se
atribula.
Sus
pensamientos
penetran
los
doctos
frailes,
y
endulzan
con
eternas
esperanzas
su
meditacion
profunda,
HISTORICOS.
79
A
Entre
dos
luces
llegaron
á
Valladolid,
y
turba
desordenada
en
las
calles
con
sordo
rumor
circula.
De
Alonso
Lopez
Vivéro
por
la
calle
y
casa
cruzan,
donde
viven
sus
criados,
donde
llora
su
viuda.
Aquellos,
como
canalla
que
si
al
poderoso
adula,
en
cuanto
le
vé
caido
feroz
le
escarnece
y
burla;
De
la
cabalgada
el
paso
atajan
con
negra
furia,
y
con
denuestos
y
voces
al
ilustre
preso
insultan.
Este
furioso
(presente
el
tiempo
pasado
juzga,
que
aun
conserva
el
poderío,
que
aun
domina
á
la
fortuna)
Lleva
soberbio
la
mano
á
buscar
en
su
cintura
la
guarnicion
de
la
espada....,
mas,
ay!
en
vano
la
busca,
Dil
86
ROMANCES
Y
aquel
silencio
terrible
por
todas
las
calles
reina,
que
ó
gran
terror,
ó
despecho
grande
siempre
manifiesta.
Silencio
que
solamente
de
cuando
en
cuando
se
quiebra
con
la
voz
del
pregonero
que
á
los
mas
valientes
hiela,
Diciendo:
Esta
es
la
justicia
que
facer
el
rey
ordena
a
este
usurpador
tirano
de
su
corona
y
su
hacienda.
Siempre
que
oye
el
condestable
este
vil
pregon,
aprieta
la
mano
del
padre
Espina
que
en
voz
sumisa
le
esfuerza,
Arriba
á
la
triste
plaza,
que
ha
pocos
dias
le
viera
tan
galan
en
el
torneo,
con
tal
poder
y
opulencia.
El
apretado
concurso
el
cuadrado
espacio
llena:
vése
una
masa
compacta
de
rostros
y
de
cabezas:
HISTORICOS.
97
Parece
que
el
pavimento
se
ha
elevado
de
la
tierra,
ó
que
casas
y
palacios
su
basa
han
hundido
en
ella.
Un
callejon,
que
tapiales
de
hombres
apiñados
cierran,
“sirviéndole
de
linderos
lanzas
en
vez
de
arboleda,
Ofrece
paso
hasta
donde
E
lecho
de
muerte
descuella,
en
mitad
del
gran
gentío
que
como
la
mar
olea,
El
reducido
tablado,
enlutado
con
bayetas,
una
gran
tumba
parece
que
el
pueblo
en
hombros
sustenta.
Sobre
él
está
colocado
un
altar
á
la
derecha
:
de
terciopelo
vestido;
Y
€ntre
amarillas
candelas,
Cuya
luz
el
sol
deslustra
]
y
arder
el
viento
no
deja,
un
Crucifijo
de
plata
en
cruz
de
ébano
campea.
Yace
un
atahud
humilde
colorado
á
la
izquierda:
cerca
de
él
se
vé
una
escarpia
en
un
pilar
de
madera
;
$
88
ROMANCES
Y
en
medio,
de
firme,
un
tajo,
delante
una
almohada
negra,
y
una
hacha,
en
cuya
cuchilla
los
rayos
del
sol
reflejan.
NAAA
Al
pié
del
cadalso
el
reo
de
la
alta
mula
se
apea:
fervoroso
el
padre
Espina
con
él
sube
y
no
le
deja.
De
pié
ya
sobre
el
tablado
tres
personas
se
presentan
á
las
medrosas
miradas
da
de
la
muchedumbre
inmensa:
El
ministro
de
la
muerte,
el
que
lo
es
de
vida
eterna,
;
el
que
dando
al
uno
el
cuerpo
al
otro
el
alma
encomienda.
Turbado
el
tosco
verdugo
de
atreverse
á
tal
alteza,
necio
terror
dá
á
su
frente
que
cubre
jalde
montera.
El
relijioso
metido
en
su
capucha,
se
queda
de
mármol;
cruza
los
brazos,
y
con
feryor
mudo,
reza.
Fr
"o
y
HISTORICOS.
89
ANI
El
Condestable,
sereno,
el
pié
al
Crucifijo
besa,
y
luego
tiende
los
ojos
por
la
turba
que
le
observa;
Y
viendo
junto
al
tablado
en
actitud
lastimera
á
Morales
su
escudero,
hecho
de
lealtad
emblema
:
Le
llama,
de
oro
un
anillo,
que
el
sello
de
sellar
era
de
su
puridad
las
cartas,
del
pulgar
quita,
y
le
entrega
Diciéndole
:
“Amigo
,
toma,
ya
no
conservo
otra
prenda.”—
Despues
atisbó
á
Barrasa
;
paje
del
príncipe,
cerca,
asi
le
habló
en
voz
sonora:
lle
á
tu
dueño,
que
vea
e
dar
á
los
que
le
sirvan,
otra
mejor
recompensa.”—
1endo
el
pilar
y
la
escarpia,
“Para
qué?”
pregunta.
Tiembla
el
sayon,
y
le
responde,
hablar
no
osando,
por
señas,
90
ROMANCES
Y
prosiguió
el
Condestable
con
una
sonrisa
acerba:
“Despues
de
yo
degollado,
nada
son
cuerpo
y
cabeza.”
Entonces
el
padre
Espina
que
piense
solo,
le
ruega,
en
Dios;
y
él,
“Padre,
es
mi
norte
y
Mi
esperanza,”
contesta.
Se
ajusta
el
traje,
descubre
la
garganta,
ve
que
llega
el
verdugo
para
atarle
las
manos
con
una
cuerda:
Saca
del
seno
una
cinta
labrada
con
oro
y
seda,
y,
«Atalas,
le
dice,
amigo,
SI
€S
NECESario,
con
esta»
—
De
hinojos
en
la
almohada
se
pone,
el
cuello
presenta,
el
religioso
le
grita:
«Dios
te
abre
los
brazos,
vuela.»
El
hacha
cae
como
un
rayo,
salta
la
insigne
cabeza,
se
alza
universal
gemido,
y
tres
campanadas
suenan.
91
azdeizanos
|
|
de
UN
GRANDA
HOMBRE.
Ei
11
Sorriso
El
Eco.
Se.
O),
Cristóbal
CSofow
y
La-Lerda,
MARQUES
DE
LA
JAMAICA.
,
E
ROVANER
1,
|
EL
NIiÑOo
HAMBRIENTO.
|
A
media
legua
de
Palos,
/
Sobre
una
mansa
colina,
que
dominando
los
mares
está
de
pinos
vestida,
De
la
Rábida
el
convento,
|
fundacion
de
orden
francisca,
descuella
desierto,
solo,
desmantelado,
en
ruinas,
EA
o
ls
92
ROMANCES
|
No
por
la
mano
del
tiempo,
aunque
es
obra
muy
antigua,
sino
por
la
infame
mano
de
revueltas
y
codicias,
Que
á
la
nacion
envilecen
y
al
pueblo
desmoralizan,
destruyendo
sus
blasones,
robándole.
sus
doctrinas.
De
este
olvidado
convento,
ante
la
portada
misma,
en
la
llana
plataforma,
sitio
de
admirable
vista,
Una
mañana
de
marzo,
mientras
que
solemne
misa
en
la
iglesia
se"cantaba,
y
escaso
concurso
Ola,
Tres
y
medio
siglos
hace,
para
gloria
de
Castilla,
apareció
un
estranjero
de
presencia
estraña
y
digna.
En
aquel
punto
acababa
de
llegar
alli;
vestía
justillo
de
roja
tela,
aunque
usada
y
vieja,
Ína.
Un
manto
de
lana
pardo
con
mangotes
y
capilla,
un
birrete
de
velludo,
y
de
orejeras
caidas,
HISTORICOS.
95
Unas
portuguesas
botas,
mas
enlodadas
que
limpias,
Y
bajo
el
brazo
pendiente
un
zurron,
saco,
6
mochila,
Donde
un
pequeño
astrolabio,
una
brújula
marina,
un
libro
de
devociones
y
unos
pergaminos
iban.
Despejada
era
su
frente,
penetrante
era
su
vista,
Su
nariz
algo
aguileña,
su
boca
muy
espresiva;
Proporcionados
sus
miembros,
y
su
edad,
sino
florida,
tampoco
tan
avanzada
que
llegase
á
estar
marchita.
Con
el
cariño
de
padre,
de
la
mano
conducia
un
cansado
y
tierno
niño,
de
belleza
peregrina.
Pues
en
su
cándido
rostro
de
rosa
y
jazmin
lucian
dos
nobles
ojos
azules
llenos
de
inocencia
y
vida;
94
ROMANCES
Y
desde
su
ebúrnea
frente
or
su
cuello
descendian
los
cabellos
anillados
que
el
sol
miró
con
envidia.
Ser
dijérase
el
modelo
que
de
Urbino
el
gran
artista,
en
los
ángeles
copiaba,
que
tanto
encanto
respiran.
Y
de
su
gallardo
padre
á
la
sombra
parecia
un
lirio
fresco
y
lozano
que
nace
al
pie
de
una
encina.
—DANAZAA
—
ib
Este
estraño
personaje,
con
esta
criatura
linda,
taciturno
paseaba
con
facha
contemplativa.
Ora
por
el
mar
de
Atlante
que
rizaba
fresca
brisa,
como
buscando
una
senda
jiraba
ansiosa
la
vista.
Ora
allá
en
el
orizonte
de
occidente
la
ponia,
cual
si
algun
objeto
viera,
inmóvil,
clavada,
fija.
HISTORICOS,
95
Y
ya
al
cielo
una
mirada
de
entusiasmo
y
de
fé
viva
daba,
animando
su
rostro
una
inspirada
sonrisa
;
Y
ya
de
pronto
inclinando
la
frente
á
tierra,
teñian
melancólicos
colores
sus
deslustradas
mejillas,
De
sus
hondos
pensamientos
y
de
su
inquietud
continua,
sacóle
la
voz
del
niño
que
pan
y
agua
le
pedia;
ues
en
cuanto
Oyó
su
acento
y
vió
su
afliccion,
se
inclina,
'
tierno
le
toma
en
los
brazos,
le
consuela
,
le
acaricia,
Y:
dilijente
se
acerca
á
la
abierta
portería,
á
demandar
el
SOCOrTO
que
aquel
angel
necesita,
Recíbele
afable
un
lego,
que
entre
en
el
claustro
le
indica,
Y
que
en
un
escaño
espere
Mientras
él
vá
á
la
cozina.
O
Y
102
ROMANCES
Pero
el
silencio
interrumpe,
despues
de
haber
hecho
seña
al
sagaz
Garci
Fernandez
Fray
Juan
Perez,
y
comienza
A
hablar
de
navegaciones
y
desconocidas
tierras,
preguntándole
á
su
huesped
su
parecer
sobre
ellas,
Fué
bastante
haber
tocado
con
sagacidad
la
tecla,
la
facilidad
verbosa
del
genovés
se
desplega.
Y
con
aquellas
razones
de
convencimiento
llenas,
con
que
se
sienta
y
sostiene
lo
que
se
sabe
de
veras,
Sus
inspiraciones
pinta,
sus
observaciones
cuenta,
su
sistema
desenvuelve,
sus
proyectos
manifiesta.
Recurre
á
sus
pergaminos,
los
desarrolla,
y
enseña
cartas
que
él
mismo
ha
trazado
de
navegar,
mas
tan
nuevas,
Y,
segun
él
las
esplica,
en
cosmográfica
ciencia
demostrándose
eminente,
lan
seguras
y
tan
ciertas;
HISTORICOS.
105
Que
el
pasmo
del
religioso
y
su
indecision
aumentan,
mientras
al
médico
encantan,
le
convencen
y
embelesan.
De
aquel
ente
estraordinario
crece
la
sábia
elocuencia,
notando
que
es
comprendido,
y
de
entusiasmo
se
llena.
Se
agranda,
brillan
sus
ojos
cual
rutilantes
estrellas,
brotan
sus
lábios
un
rio
de
científicas
ideas:
No
es
ya
un
mortal,
es
un
ángel,
de
Dios
un
nuncio
en
la
tierra,
un
refulgente
destello
de
la
sábia
Omnipotencia.
Comunica
su
entusiasmo,
que
el
entusiasmo
se
pega,
á
los
que
atentos
le
escuchan,
á
los
que
mudos
le
observan.
El
médico,
el
relijioso,
y
hasta
el
lego
que
á
la
mesa
sirve,
y
ha
escuchado
inmoble,
.
Y
Con
tanta
boca
abierta,
Mas
sin
entender
palabra,
en
entusiasmo
se
queman:
y
de
haber
visto
aquel
dia
dan
gracias
á
Dios
sus
lenguas,
104
ROMANCES
Y
piden
que
luego,
luego,
se
leve
á
cabo
la
empresa,
y
quieren
ir,
y
Una
parte
tener
en
las
glorias
de
ella.
Y
ya
se
ven
en
los
mares,
y
ya
en
ignoradas
tierras,
y
ya
el
asombro
del
mundo
con
nombre,
y
con
fama
eterna,
Formando
la
celda
un
cuadro
digno
de
que
en
él
hubieran
ó
Lurbarán
ó
Velazquez
apurado
sus
paletas.
cn
Mas,
¡ay!
pronto
de
aquel
cielo
de
ilusiones
halagiieñas,
bajan
á
lo
positivo
de
la
miserable
tierra;
Cuando
en
sí
mismos
volviendo
reconoren
su
impotencia,
y
los
elementos
grandes
que
ha
menester
tal
empresa.
Se
hallan
como
el
desdichado
que
en
pobre
lecho
despierta,
cuando
soñaba
que
un
trono
era
poco
á
su
grandeza.
o
MA
HISTORICOS.
103
Pues
de
un
oscuro
piloto
volviendo
á
entrar
en
la
esfera
el
genovés,
abatido
les
refiere
su
pobreza
:
Que
no
han
querido
ayudarle
nissu
patria,
ni
Venecia,
que
la
corte
de
Lisboa
se
burla
de
sus
propuestas;
Que
los
sábios
no
le
entienden,
que
los
ricos
le
desprecian,
que
los
nobles
no
le
escuchan,
que
el
vulgo
le
vilipendia.
Mas
como
despues,
añade,
que
aun
la
esperanza
le
alienta
de
encontrar
grata
acojida
en
el
rey
de
la
Inglaterra;
Donde
ya
tiene
un
hermano
con
proposiciones
hechas,
Y
que
él
mismo,
á
acalorarlas,
wr
allá
muy
pronto
piensa;
El
amor
patrio,
mas
puro
en
las
españolas
venas
el
médico
y
del
prelado,
se
inflama
y
súbito
truena;
UCeSs
unánimes
prorumpen:
“De
España
la
gloria
sea;
no
busqueis
lejanos
reinos
cuando
el
mejor
se
os
presenta;
106
ROMANCES
»
Y
el
que
sediento
de
gloria
mas
imposibles
anhela,
Corred
,
buscad
el
apoyo
de
la
castellana
reina,
»
De
Doña
Isabel
invicta,
que
es
la
mas
grande
princesa
que
han
admirado
los
siglos,
y
que
ha
ceñido
diadema.”
De
los
dos
el
entusiasmo
tambien
á
su
vez
se
pega
al
genovés,
y
aquel
nombre
pronunciado
con
tal
fuerza
Por
el
físico
y
el
fraile,
el
alma
y
pecho
le
llenan
de
esperanza
tan
vehemente,
que
sus
planes
desconcierta.
En
sus
rutilantes
ojos,
como
en
su
boca
entreabierta,
y
en
su
palpitante
pecho,
y
en
su
animada
apariencia,
El
sagaz
Garci
Fernandez
lo
conoce,
y
“No
se
pierda
momento,
prosigue;
al
punto
id
á
Córdoba,
que
es
cerca.
»
Allí
encontrareis
la
corte:
pues
el
cielo
os
la
presenta
tan
inmediata,
propicia
la
hallareis,
mada
os
detenga.”
HISTORICOS.
107
Y
Fray
Juan
Perez
añade:
“Marchad,
sí,
Dios
os
lo
ordena.
Carta
os
daré
para
el
Padre
Hernando
de
Talavera,
»
Relijioso
de
valía
que
es
confesor
de
la
reina.
Y
porque
ningun
cuidado
vuestra
jornada
entorpezca,
»
Este
vuestro
tierno
niño.
aqui
en
el
convento
queda,
de
mi
seráfico
padre
so
la
proteccion
inmensa.”
No
dijeron
mas.
Escribe,
dando
la
cosa
por
hecha,
la
carta
Garci
Fernandez,
Fray
Juan
Perez
de
Marchena
La
firma;
su
propia
mula
ensillar
al
punto
ordena,
y
las
próvidas
alforjas
Preparar
en
la
despensa.
odo
está
listo.
Y
entonces
si
alguna
oculta
fuerza
€
compeliese,
el
piloto,
que
aun
no
habia
dado
respuesta,
€
plé
se
puso,
y
resuelto
esclama
de
esta
manera
:
“A
Córdoba,
Dios
lo
quiere
j
su
gracia
me
favorezca.”
cual
108
ROMANCES
-Al
tierno
y
precioso
niño
acaricia,
abraza
y
besa,
no
sin
lágrimas
sus
ojos,
no
su
corazon
sin
pena.
A
rezar
un
corto
rato
váse
devoto
á
la
iglesia,
do
el
escapulario
viste
de
la
seráfica
regla.
De
sus
dos
nuevos
amigos
se
despide
ya
en
la
puerta,
cabalga,
aguija,
y
á
trote
de
la
Rábida
se
aleja.
“a
ROVNANCEA
UL.
LA
DAMA.
De
Abderramen
la
mezquita
y
de
Almanzor
las
murallas,
y
el
puente
de
Julio
Cesar,
y
las
vividoras
palmas,
Que
mas
de
dos
luengos
siglos
muerto
ornato
se
miraban
del
sepulcro
de
un
imperio,
ó
de
una
tumba
de
hazañas;
HISTORICOS.
109
Como
evocadas
reviven,
las
musgosas
frentes
alzan,
y
para
Córdoba
juzgan
que
una
nueva
aurora
raya.
Y
que
renacen
los
dias
de
gloria,
poder
y
fama,
en
que
Atenas
de
Occidente
y
en
que
Roma
musulmana,
O
ilustró
al
mundo
econ
ciencias,
ó
rindió
al
mundo
con
ATMAS,
como
de
sábios
empório,
como
de
guerreros
patria.
A
AI
rm
Los
dos
católicos
reyes
que
son
Atlantes
de
Españiz,
Os
que
un
imperio
fundaron
que
ningun
imperio
iguala,
A
Córdoba
han
elegido
para
corte,
centro
y
plaza
de
los
bélicos
aprestos
|
que
han
de
triunfar
en
Granada,
Los
grandes
y
ricos-homes
acuden
con
sus
meznadas,
y
ton
todo
el
aparato
de
sus
espléndidas
casas,
110
ROMANCES.
Allá
envian
sus
pendones
las
ciudades
mas
lejanas,
con
sus
bravos
caballeros
y
con
sus
huestes
gallardas;
Allí
los
grandes
maestres
sus
estandartes
leyantan,
y
allí
prelados
concurren,
y
allí
legados
del
Papa.
Los
personajes
de
corte,
los
majistrados
de
fama,
los
mas
ilustres
señores
y
las
mas
apuestas
damas,
Y
llegan
aventureros
y
soldados
de
ventaja,
y
jinetes,
y
peones,
ballesteros
y
hombres
de
armas,
Y
cual
nube
de
pardales
que
viene
á
la
seca
parva,
ó
cual
reguero
de
hormigas
que
al
costal
volcado
ataca,
Traficantes,
labradores
y
ganaderos
se
afanan
en
apurar
la
moneda
con
sus
ventas
y
contratas.
—
A
HISTORICOS.
Por
ciudad
de
encantamiento
á
Córdoba
reputára,
quien
notase
su
bullicio
,
quien
oyese
su
algazára.
Y
al
ver
llenos
sus
palacios,
de
rica
nobleza
tanta,
y
sus
calles
y
sus
Muros,
y
sus
huertos
y
sus
plazas
Hervir
en
enjambre
inmenso
de
tan
diversas
comparsas,
de
tan
distintos
vivientes,
de
Ocupaciones
tan
varias.
A
las
funciones
de
Iglesia
suceden
las
cabalgadas
á
los
consejos
de
corte
los
alardes
y
las
danzas;
OS
saraos
á
los
banquetes,
á
los
torneos
las
farsas,
á
las
consultas
y
audiencias
estejos,
toros
y
cañas,
odo
es
movimiento
y
vida,
todo
actividad
estraña
>
todo
bélico
aparato,
todo
fiestas
cortesanas,
E)
111
214
ROMANCES
Dos
veces
mas
numerosos
los
franceses
escuadrones
son,
que
los
que
allí
combaten
de
Cárlos
quinto
en
el
nombre.
Y
aquellos
á
su
cabeza,
con
lo
que
valen
al
doble,
tienen
á
su
rey
Francisco,
monarca
de
escelsos
dotes.
Pues
en
valor
y
destreza,
y
en
caballeroso
porte,
quien
le
esceda
y
sobrepuje
el
mundo
no
reconoce.
Al
ejército
del
César
si
la
ventaja
nególe
--
el
cielo,
de
ver
al
frente
á
su
soberano
entonces,
Le
dió
la
de
que
lo
rija
el
aventajado
y
noble
marqués
de
Pescára
invicto,
guerrero
de
alto
renombre.
Y
si
es
en
número
escaso
y
viene
de
galas
pobre,
tambien
con
la
fama
cuenta
de
los
tercios
españoles.
HISTORICOS.
215
La
francesa
artillería,
cuyo
número
era
enorme,
deshace
apretadas
filas,
espesas
hileras
rompe,
Y
cual
tempestad
horrenda
llena
de
pavor
el
orbe,
borrando
el
son
de
las
trompas
y
de
los
cabos
las
voces.
Mas
las
imperiales
huestes
desprecian
el
fuego,
y
corren
á
que
decida
el
combate
de
la
dura
lanza
el
bote.
Y
de
Nápoles
embiste
el
Visorey
á
galope,
de
hombres
de
armas
y
lijeros
con
los
bravos
escuadrones.
El
rey
de
Francia
los
suyos
numMerosísimos
pone,
.
mas
cual
visoño
caudillo,
para
la
batalla
en
orden.
¡Cuán
gallardo
y
rozagante,
augusto,
lozano
y
joven
oprime
un
tordo
rodado
que
á
tal
dueño
corresponde
!
De
morado
terciopelo
y
brocado
de
oro,
sobre
el
arnés
fúlgido,
lleva
veste
de
ricas
labores.
216
ROMANCES
Efes
de
oro
són
y
lises
que
deslumbran
como
soles,
y
de
oro
y
morada
seda
lazos,
borlas
y
cordones.
En
el
alto
capacete,
del
viento
halago
y
azote,
amarillos
y
morados
vuelan
flexibles
airones.
Y
en
medio
de
ellos
descuella
una
flecha
de
oro,
donde
|
primoroso
pendoncillo
un
claro
emblema
propone.
Bordada
una
salamandra
que
en
vivo
fuego
se.esconde,
es
el
cuerpo
de
la
empresa
módo
et
non
plus
el
mote.
El
almirante
de
Francia,
personage
de
alto
nombre;
el
gran
príncipe
de
Escocia,
gallardo
y
hermoso
jóven;
El
principe
de
Navarra;
de
San
Pol
el
bravo
conde;
el
mariscal
Montmorency,
y
Otros
insignes
señores,
Le”acompañan
y
le
sirven,
con
él
las
filas
recorren,
y
con
él
al
campo
abierto
salen
á
esperar
el
choque.
HISTORICOS.
21
=i
o
ÓN
Terrible
fué;
parecia
que
se
encontraban
los
montes,
que
se
desplomaba
el
cielo
y
que
caducaba
el
orbe.
Mas
¡ay!
las
fuerzas
de
Francia
eran
de
número
doble,
y
el
valor
no
hace
imposibles
aunque
el
valor
los
arrostre.
Si
bien
del
Virey
la
lanza
dió
al
Almirante
fin
noble;
si
bien
insignes
franceses
cayeron
de
los
ANZONES;
Si
bien
resisten
constantes,
como
murallas
de
bronce,
los
imperiales
ginetes,
.
Al
cabo,al
cabo
eran
hombres.
Muere
del
rey
en
la
lanza
el
desventurado
jóven
á
quien
Cívita-Santangel
por
su
marqués
reconoce,
El
mismo
Alarcon
á
tierra
vino
de
una
maza
al
golpe,
como
cae
jigante
pino,
cual
se
desploma
una
torre.
218
ROMANCES
Y
á
pie
combate
y
resiste
dando
tajos
y
mandobles,
y
á
su
vigor
y
destreza
debió
no
morir
entonces.
El
del
Vasto
en
gran
peligro
se
vé
entre
diez
borgoñones,
y
tiene
que
abrirse
paso
con
la
punta
del
estoque.
Todo
es
muerte
y
esterminio;
cuatro
ginetes
se
oponen
á
cada
ginete
nuestro,
sin
que
la
lid
abandone.
Y
ya
no
queda
esperanza
de
que
á
la
victoria
logren
seducir
tan
alto
esfuerzo,
y
tantas
hazañas
nobles;
Cuando
el
capitan
Quesada
en
el
combate
lanzóse,
seguido
de
cien
certeros
arcabuzes
españoles.
Y
con
tanto
tino
asesta
sus
rayos
atronadores,
que
á
los
contrarios
asombra
y
en
retirada
los
pone,
——
AD
a
HISTORICOS,
219
En
tanto
por
otra
parte
otros
frescos
escuadrones
de
bien
montados
franceses,
Francia
apellidando
á
yoces,
Arrollando
cuanto
encuentran,
con
la
lanza
en
ristre
corren,
y
á
los
tercios
de
la
Italia
vencen,
deshacen
y
rompen.
Los
esguízaros
que
siguen
de
la
Francia
los
pendones,
á
reforzar
el
combate
presurosos
se
disponen.
Y
hasta
el
mismo
rey
Francisco
con
nueyo
escuadron
á
trote,
va
á
asegurar
la
victoria
que
ya
suya
reconoce.
l
gran
marqués
de
Pescára
que
lo
advierte,
decidióse,
confiado
en
su
fortuna,
á
aventurar
todo
entonces.
Y
con
risueño
semblante
á
los
tercios
españoles
torna,
y
animoso
dice:
—“
Ah
de
mis
fuertes
leones,
»
Vuestro
debe
ser
el
dia;
allí
donde
mas
feroces
los
enemigos
se
agolpan,
allí
hay
laureles
Mayores,
220
ROMANCES
»
Venid
conmigo
á
cogerlos,
vuestras
frentes
solas
logren
coronarse
con
sus
ramas
entre
tan
varias
naciones.”
Vivas
que
asordan
el
aire,
y
seis
mil
bravos
acordes
lanzan,
sonoroso
grito
de
ánsia,
de
gloria
y
renombre,
Fue
la
respuesta.
Y
al
punto
con
celeridad
movióse
de
picas
y
de
arcabuzes
un
espesísimo
bosque.
Al
momento
la
fortuna,
tan
indecisa
hasta
entofices,
en
las
imperiales
huestes
los
mudables
ojos
pone.
Y
del
pendon
de
Castilla
los
gloriosos
resplandores
encantaron
sus
miradas
y
en
su
favor
declaróse.
AN
Los
arcabuzes
de
España
no
hay
fila
que
no
destrocen,
no
hay
caballo
que
no
ahuyenten,
no
hay
guerrero
que
no
postren.
-
HISTORICOS.
221
Y
las
picas
españolas
no
hay
escuadra
que
no
arrollen,
embate
que
no
resistan
ni
denuedo
que
no
asombren.
Huyen
de
su
ardiente
brío,
de
sus
balas
y
sus
botes,
los
franceses
hombres
de
armas,
y
los
lijeros
peones.
Y
los
esguízaros
huyen
en
confusion
y
desórden,
y
huyen
los
nobles
ginetes
y
huye
el
rey
mismo
á
galope,
de
un
ejército
inmenso
que
ya
vencedor
juzgóse,
triunfa
el
marqués
de
Pescára
con
sus
seis
mil
españoles.
Este
valiente
caudillo,
cuyo
esfuerzo
no
conoce
rival
en
el
ancho
mundo,
mas
alta
empresa
dispone:
Y
ordenando
que
el
alcance
prosigan
los
vencedores,
y
que
los
tudescos
vengan
á
sostenerlos
veloces;
222
ROMANCES
Junta
á
varios
caballeros
y
de
armas
á
algunos
hombres,
que
escaramuzando
andaban
sin
gefes
y
sin
pendones;
poniéndose
á
su
frente,
y
requiriendo
el
estoque,
en
un
escuadron
lejano
que
el
rey
Francisco
recoje,
Para
tornar
donde
pueda
dejar
bien
puesto
su
nombre,
al
grito
de
cierra
España
con
nueva
furia
lanzóse.
En
tanto
Antonio
de
Leiva
que
la
ventaja
conoce
de
las
fuerzas
imperiales,
cual
raudo
torrente
rompe
Por
las
puertas
de
Pavía,
y
cayendo
osado
sobre
la
retaguardia
francesa,
en
grande
aprieto
la
pone.
Ya
es
de
Cárlos
la
victoria.
Ya
los
tercios
españoles,
como
el
huracan
que
arrasa
los
enmarañados
bosques,
HISTORICOS»
223
Abriéndose
en
un
momento
ancha
calle
á
sus
furores,
no
ven
ya
en
su
paso
estoryo,
no
encuentran
quien
los
afronte,
Pero
en
medio
de
su
triunfo
con
pasmo
y
con
dolor
oyen,
de
que
su
Pescára
es
Muerto
corren
las
siniestras
voces,
Es
cierto
que
no
parece
desde
que
con
pocos
hombres
de
armas
le
vieron
lanzarse
con
tanto
denuedo,
donde
Aun
trabada
la
pelea,
reina
confuso
desórden.
Vengarle,
pues,
juran
todos,
y
allá
reyuelven
feroces.
Cuando
entre
el
polvo
y
el
humo
ven
aparecer
á
trote,
al
victorioso
caudillo
de
sus
esperanzas
norte,
a
TRI
G——
Mas,
oh
Dios,
¡en
cual
estado!
herido
su
rostro
noble,
pasado
el
brazo
siniestro
de
una
lanza
al
duro
bote;
230
ROMANCES
Pues
que
silbadora
bala
de
ignoto
arcabúz
partiendo,
de
su
corcél
fatigado
rompe
y
atraviesa
el
pecho.
Vaicila
el
bruto,
retiembla,
de
sangre
espumosa
el
suelo
en
raudo
torrente
inunda,
quédase
clavado
y
yerto.
De
nieve
son
sus
orejas,
de
sus
ojos
muere
el
fuego,
y
en
grave
estruendoso
golpe
desplómase
con
su
dueño.
¡Oh
dolor,
yace
en
el
fango
el
trono
de
Franúa
escelso,
el
poderoso
monarca
que
juzgaba
el
orbe
estrecho!
De
inconstancias
de
fortuna,
rande
y
doloroso
ejemplo,
y
de
la
humana
soberbia
aterrador
escarmiento.
Nada
hay
firme
en
este
mundo:
valor,
gloria,
nombre,
imperio,
cuando
una
espada
se
empuña,
“todo
queda
en
duda
puesto.
HISTORICOS.
231
El
hidalgo
vizcaino
Juan
de
Urbieta,
que
cubierto
de
tosco
arnés,
en
un
potro
escaramuzaba
suelto,
Pasa
y
vé
bajo
el
caballo
tan
lucido
caballero,
que
por
levantarse
pugna
con
inútiles
esfuerzos.
No
sospechando
quien
era
le
pone
el
lanzon
al
pecho,
y,
“Ríndete
al
punto,
grita,
Ó
quedarás
aqui
muerto.”
Respóndele
el
derribado:
“Soy
el
rey
de
Francia,
quedo
á
tu
emperador
rendido,
y
heme
ya
tu
prisionero.”
Retira
Urbieta
la
lanza
con
el
debido
respeto,
y
con
tan
rara
fortuna
pasmado
queda
y
Suspenso.
Animado
el
rey
prosigue:
“Que
al
punto
bajes
te
ruego,
que
este
maldito
caballo
me
revienta
con
su
peso.”
Iba
el
noble
vizcaino
á
darle
socorro
presto,
y
ya
para
echarse
á
tierra
soltó
el
estrivo
derecho,
0)
ee
ROMANCES
Cuando
del
puente
á
la
boca
vé
de
franceses
en
medio
J
su
estandarte,
y
que
el
alférez
solo
lo
está
defendiendo.
Y
el
honor
de
su
estandarte,
y
la
fé
del
juramento,
mas
que
ánsia
de
vanagloria
en
su
alma
ilustre
pudieron,
“Ya
señor
(al
rey
le
dice)
socorro
daros
no
puedo,
que
es
mi
estandarte
ante
todo,
está
mi
estandarte
en
riesgo.
»
Confesad
que
os
he
rendido,
y
pues
que
prenda
ro
llevo,
porque
podais
conocerme,
si
á
vuestra
presencia
vuelvo,
»
Miradme,
que
soy
mellado;”
y
alzando
del
tosco
yelmo
la
visera,
en
un
instante
le
mostró
dos
dientes
menos.
|
Y
revolviendo
el
caballo
al
puente
voló
lijero,
con
el
lanzon
en
el
ristre
de
honra
y
de
lealtad
modelo.
A
HISTORICOS.
ROMANA
went,
UN
REY
PRISIONERO.
MIENTRAS
el
bizarro
Urbieta
vá
á
libertar
su
estandarte,
dejando
la
alta
fortuna
que
le
plugo
al
cielo
darle;
Al
rey
Francisco
impedido
de
moverse
y
levantarse,
porque
le
sujeta
en
tierra
de
su
caballo
el
cadáver,
Diego
Ayila,
el
granadino,
tambien
hombre
de
armas,
váse,
y
que
se
rinda
le
grita
decidido
y
arrogante.
Respóndele
el
rey:
“Rendido
á
otro
español
estoy
antes,
y
que
soy
el
rey
de
Francia
para
tu
gobierno
sabe.”
Sorprendido
el
granadino
de
aventura
tan
notable,
“A.
ese
español
(le
pregunta)
habeis
dado
prenda
ó
gaje??—=
233
(
ú—
—
22
a
a
a
a
a
y
DO
O
O
a
OO
O
O
O
A
e
234
ROMANCES
“Le
dí
solo
mi
palabra,
que
mi
palabra
es
bastante,
(contesta
el
rey)
mas
si
quieres
toma
mi
espada
y
mi
guante,
»
Y
sácame
del
caballo
'
y
ayúdame
á
levantarme,
que
la
visera
me
ahoga
y
esta
pierna
se
me
parte.”
Avila
toma
las
prendas
destilando
fresca
sangre,
echa
pié
á
tierra,
y
ayuda
al
rey
con
trabajo
grande,
Y
levántalo,
y
el
yelmo
le
desencaja
al
instante,
para
que
le
dé
en
el
rostro,
que
lo
ha
menester,
el
aire.
Hita,
soldado
gallego,
tosco,
y
de
toscos
modales,
con
su
sangrienta
alabarda
y
desarrapado
trage,
Llega,
y
con
poco
respeto,
ya
resuelto
á
despojarle,
de
la
insignia
se
apodera
del
mas
elevado
Arcángel.
HISTORICOS.
235
De
San
Miguel
el
collar
é¿chase
al
cuello
el
salvaje,
con
su
tosquedad
y
harapos
haciendo
estraño
contraste.
El
rey
le
dijo:
“Valiente,
por
él
te
doy
de
rescate
seis
mil
ducados
de
oro,
mas,
si
en
mas
lo
estimares.”._—
Y
contestóle
el
gallego:
“Guardaréle,
que
colgarle
de
mi
emperador
al
cuello
podré
yo
temprano
ó
tarde.”
En
esto
llegaban
otros
soldados
sin
capitanes,
con
la
victoria
embriagados,
cebados
con
el
pillaje,
Y
en
su
sagrada
persona
ponen
sus
manos
rapaces;
la
veste
del
rey
desgarran,
sus
preseas
se
reparten,
Y
le
arrebatan
del
yelmo
la
bandereta
y
plumages,
que
la
codicia
villana
no
guarda
respeto
á
nadie.
236
ROMANCES
Avila,
Hita
y
Urbieta,
(que
ya
en
salvo
su
estandarte
dejó)
con
vanos
esfuerzos
por
defenderle
combaten.
Cuando
llegaron
a
punto
varios
nobles
personajes
]
que
á
tan
feroz
soldadesca
obligan
á
reportarse,
Enseñándoles
valientes
á
que
respeten
y
acaten
á
la
magestad
augusta,
que
aunque
vencida
es
muy
grande.
lt
id
E O
AA
De
estar
el
rey
prisionero
cunde
la
nueva
al
instante
por
el
uno
y
otro
campo
con
efectos
desiguales.
Los
franceses
caballeros
de
mas
valor
y
linaje,
tornan
á
correr
la
suerte
que
á
su
rey
Dios
quiso
darle.
Y
los
gefes
y
caudillos
de
las
tropas
imperiales,
vuelan
á
que
cese
al
punto
la
mortandad
y
la
sangre.
HISTORICOS.
237
El
de
Pescára
glorioso
corre
lijero
á
la
parte
en
que
al
rey
Franeisco
juzga
espuesto
á
villano
ultraje.
Llega,
del
caballo
salta,
y
con
respeto
admirable,
hincadas
ambas
rodillas
la
mano
quiere
besarle.
No
lo
consiente
el
monarca,
que
tiene
UN
consuelo
grande
en
verse
ya
protejido
or
hombre
que
tanto
vale.
Y
obligándole
risueño
de
la
tierra
á
levantarse,
“Noble
marqués
de
Pescára,
pues
que
la
fortuna
os
cabe,
»
(Le
dice)
de
tal
victoria,
os
pido
no
se
derrame
de
mis
vencidos
vasallos
la
desventurada
sangre.
»
Y
espero
que
en
vos
encuentren
protector,
amparo
y
padre,
los
franceses
que
se
miren
como
yo
en
tan
duro
trance.”
De
lágrimas
arrasados
los
ojos
al
escucharle
Pescára:
“Señor,
le
dice,
yuestra
súplica
es
en
bakde;
238
ROMANCES
'
»
Pues
la
nacion
española,
que
logra
triunfo
tan
grande,
en
la
victoria
es.
tan
noble
como
braya
en
el
combate.”
Tambien
el
del
Vasto
llega
y
el
rey
le
recibe
afable,
y
con
dignidad
le
elojia
por
su
apostura
y
su
talle.
-
Y
el
consuelo
se
divisa
en
su
abatido
semblante,
de
verse
entre
caballeros
que
tratar
con
reyes
saben.
Mas,
imprevisto
incidente
-
vino
de
nuevo
á
alterarle,
y
á
hacer
mas
terrible
y
duro
su
destino
deplorable.
De
Borbon
el
duque
altivo,
¡desacato
repugnante:
á
su
rey
vencido
quiere
sin
reparo
presentarse.
.
E.
HISTORICOS.
239
¿Y
cómo!
Manchado
todo
con
propia
francesa
sangre,
de
un
valor
mal
empleado.
haciendo
insolente
alarde.
No
le
conoce
Francisco,
pero
de
pronto,
al
mirarle,
dió,
por
un
secreto
impulso,
de
gran
enojo
señales.
Y
quién
era
preguntando,
como
el
marqués
contestase:
«Señor,
de
Borbon
el
duque
,”
puso
un
ceño
formidable.
Y
volviendo
las
espaldas
con
dignidad,
ocultarse
quiso
entre
aquellos
guerreros
porque
el
duque
no
llegase.
Notólo
Pescára
al
punto,
-
y
como
discreto
parte
á
evitar
inconvenientes
y
á
allanar
dificultades.
Ruega
de
Borbon
al
duque
que
el
sangriento
estoque
envaíne,
que
quite
la
sobreveste
y
que
se
limpie
la
sangre.
Y
con
él
á
pié
se
acerca,
donde
el
rey
inexorable
no
digna
volver
el
rostro
que
en
ira
y
en
furor
arde,
246
ROMANCES
Al
rey
Francisco
tal
gracia
A
hizo
aquella
retahila
1
del
andaluz,
y
el
despejo
|
con
que
acertára
á
decirla,
Que
afable
tomó
la
bala
'
diciendo:
“Amigo,
la
estima
IM
mi
aprecio
en
mucho,
y
confio
|
que
os
lo
mostraré
algun
dia.”
Roldan
le
hizo
reverencia
y
vuelve
á
entrar
en
su
fila,
tan
contento
de
sí
mismo
que
ni
á
Cárlos
quinto
envidia.
Moi
ROVHANCEB
Va
CONCLUSION.
Dueño
absoluto
de
Ttalia
fue
el
insigne
emperador,
con
esta
escelsa
victoria
del
alto
esfuerzo
español.
Y
cautiyo
el
rey
de
Francia
vino
á
Madrid
y
habitó
la
torre
de
los
Lujanes,
con
Hernando
de
Alarcón.
HISTORICOS.
247
En
la
plaza
de
la
Villa
aun
dora
esta
torre
el
sol,
coronada
de
recuerdos
que
el
tiempo
no
borra,
no.
De
ella
al
cabo
el
rey
Francisco
rescatándose,
tornó
á
ocupar
el
rico
trono
de
la
francesa
nacion,
Pero
su
rendida
espada,
prenda
de
insigne
valor,
testigo
eterno
de
un
triunfo
que
el
orbe
todo
admiró;
En
nuestra
régia
armeria
trescientos
años
brilló,
de
los
franceses
desdoro,
de
nuestras
glorias
blason.
Hasta
que
amistad
aleve
que
ocultaba
engaño
atroz,
con
halagos
y
promesas
que
ensalzó
la
adulacion,
Tal
prenda
de
un
triunfo
nuestro
para
Francia
recobró,
como
si
asi
de
la
historia
se
borrase
su
baldon.
Harto
indignado,
aunque
joven,
esta
espada
escolté
yo,
cuando
á
Murat
la
entregaron
en
infame
procesion.
248
ROMANCES
Pero
si
llevó
la
espada
la
gloria
eterna
quedó,
mas
durable
que
en
acero
de
la
alta
fama
en
la
voz.
Y
en
vez
de
tal
prenda,
España
supo
añadir,
vive
Dios,
al
gran
nombre
de
Pavía
el
de
Bailen
que
es
mayor.
249
ROVNANCEA
“OLA
hidalgos
y
escuderos
de
mi
alcurnia
y
mi
blason,
mirad
como
bien
nacidos
de
mi
sangre
y
casa
en
pró.
»
Esas
puertas
se
defiendan
que
no
ha
de
entrar,
vive
Dios,
por
ellas,
quien
no
estuviere
mas
limpio
que
lo
está
el
Sol...
»
No
profane
mi
palacio
un
fementido
traidor,
que
contra
su
rey
combate
y
que
á
su
patria
vendió.
»
Pues
si
él
es
de
reyes
primo,
primo
de
reyes
soy
yo;
y
conde
de
Benavente
si
el
es
duque
de
Borbon,
25
ROMANCES
»
Llevándole
de
ventaja,
que
nunca
jamás
manchó
la
traicion
mi
noble
sangre,
y
haber
nacido
español.”
A
Asi
atronaba
la
calle
una
ya
cascada
voz,
que
de
un
palacio
salia
cuya
puerta
se
cerró,
Y
á
la
que
estaba
á
caballo
sobre
un
negro
pisador,
siendo
en
su
escudo
las
lises
mas
bien
que
timbre,
baldon;
Y
de
pages
y
escuderos
llevando
un
tropel
en
pós
cubiertos
de
ricas
galas,
el
gran
duque
de
Borbon.
El
que
lidiando
en
Pavía
mas
que
valiente,
feroz,
gozóse
en
ver
prisionero
á
su
natural
señor.
Y
que
á
Toledo
ha
venido
¿ufano
de
su
traicion,
A
E
recibir
mercedes,
eS
“y
over
al
Emperador.
HISTORICOS.
Km
or
pu.
ROVANCIA
Ut,
EN
una
anchurosa
cuadra
del
alcázar
de
Toledo,
cuyas
paredes
adornan
ricos
tapices
flamencos,
Al
lado
de
una
gran
mesa
que
cubre
de
terciopelo
napolitano
tapete
con
borlones
de
oro
y
flecos;
Ante
un
sillon
de
respaldo
que
entre
bordado
arabesco
los
timbres
de
España
ostenta
y
el
águila
del
imperio.
De
pie
estaba
Cárlos
quinto
que
en
España
era
primero,
con
gallardo
y
noble
talle,
con
noble
y
tranquilo
aspecto.
AAN
2
ROMANCES
De
brocado
de
oro
y
blanco
viste
tabardo
tudesco,
de
rubias
motas
orlado,
y
desabrochado
y
suelto,
Dejando
ver
un
justillo
de
raso
jalde,
cubierto
con
primorosos
bordados
y
costosos
sobrepuestos;
Y
la
escelsa
y
noble
insignia
del
Toison
de
oro,
pendiendo
de
una
preciosa
cadena
en
la
mitad
de
su
pecho,
Un
birrete
de
velludo
con
un
blanco
airon,
sujeto
por
un
joyel
de
diamantes
y
un
antiguo
camafeo,
Descubre
por
ambos
lados,
tanta
magestad
cubriendo,
rubio,
cual
barba
y
vigote
bien
atusado
el
cabello.
Apoyada
en
la
cadera
la
potente
diestra
ha
puesto,
que
aprieta
dos
guantes
de
ambar
y
un
primoroso
mosquero.
Y
con
la
siniestra
halaga,
de
un
mastin
muy
corpulento,
blanco,
y
las
orejas
rubias,
el
ancho
y
carnoso
cuello.
OS
HISTORICOS.
25
=
=
Con
el
Condestable
insigne,
apaciguador
del
reino
,
de
los
pasados
disturbios
acaso
está
discurriendo;
O
del
trato
que
dispone
con
el
rey
de
Francia
preso,
ó
de
asuntos
de
Alemania,
agitada
por
Lutéro.
Cuando
un
tropel
de
caballos
oye
venir
á
lo
lejos,
y
ante
el
alcázar
pararse,
quedando
todo
en
silencio.
En
la
antecámara
suena
rumor
impensado
luego,
ábrese
al
fin
la
mampára
y
entra
el
de
Borbon
soberbio.
Con
el
semblante
de
azufre,
y
con
los
ojos
de
fuego,
bramando
de
ira
y
de
rabia
que
enfrena
mal
el
respeto.
Y
con
balbuciente
lengua
con
mal
borrado
ceño,
acusa
al
de
Benavente
un
desagravio
pidiendo.
ROMANCES
AAA
OA
———
Del
español
Condestable
latió
con
orgullo
el
pecho,
ufano
de
la
entereza
de
su
esclarecido
deudo.
Y
aunque
advertido
procura
disimular
cual
discreto,
á
su
noble
rostro
asoman
la
aprobacion
y
el
contento,
El
Emperador
un
punto
quedó
indeciso
y
suspenso,
sin
saber
que
responderle
al
francés,
de
enojo
ciego,
Y
aunque
en
su
interior
se
goza
con
el
proceder
violento
:
del
conde
de
Benavente;
de
altas
esperanzas
lleno
Por
tener
tales
vasallos,
de
noble
lealtad
modelos,
y
con
los
que
el
ancho
mundo
será
á
sus
glorias
estrecho;
Mucho
al
de
Borbon
le
debe
y
es
fuerza
satisfacerlo,
le
ofrece
para
calmarlo
un
desagravio
completo.
HISTORICOS,
Y
llamando
á
un
gentil-hombre,
con
el
semblante
severo
manda
que
el
de
Benavente
venga
á
su
presencia
presto,
ROMANCE
WE.
SOSTENIDO
por
sus
pajes
desciende
de
su
litera
el
conde
de
Benavente
del
alcázar
á
la
puerta.
Era
un
viejo
respetable,
cuerpo
enjuto,
Cara
seca,
con
dos
ojos
como
chispas,
cargados
de
largas
cejas,
Y
con
semblante
muy
noble,
mas
de
gravedad
tan
séria,
que
veneracion
de
lejos
y
miedo
causa
de
cerca.
Eran
su
trage
unas
calzas
de
púrpura
de
Valencia,
de
recamado
ante
un
coleto
á
la
leonesa.
j
Z0rz
e
pera
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aa
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E
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»
3
a
E:
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,
y
ee
$
.
263
EL
SOLEMNE
DESENGAÑO.
Az
Excmo.
Sr.
DUQUE
DE
OSUNA,
ETC.
ETC. ETC.
—r—
ROMANCA
la
EL
GALAN.—LA
ENFERMEDAD.
De
Fortuna
en
la
alta
cumbre,
grande,
joven,
rico,
bueno,
de
virtud,
saber,
belleza,
dechado,
pasmo
y
modelo;
El
mas
galan
en
la
corte,
en
las
justas
el
mas
diestro,
el
mas
afable
en
su
casa,
el
mas
docto
en
el
consejo;
Brilla
el
marqués
de
Lombay
cual
rutilante
lucero,
al
lado
de
Cárlos
quinto
domador
del
universo.
264
ROMANCES
Mas
entre
tantos
aplausos
-
y
en
tan
elevado
asiento,
donde
el
orbe
le
sonrie,
y
donde
le
halaga
el
cielo,
-
Algo
falta
á
su
ventura,
ó
alguna
mano
de
hierro
del
corazon
se
la
arranca,
se
la
saca
del
pecho.
Melancólico
el
semblante,
y
los
lábios
entreabiertos,
y
las
siniestras
miradas
y
el
mudo
desasosiego,
Ya
en
los
saraos
de
la
corte,
ya
en
los
festines
risueños,
ya
en
la
caza
bulliciosa,
ya
en
solitarios
paseos,
Ya
en
el
salon,
ya
en
la
plaza,
ya
en
la
justa,
ya
en
el
templo,
en
la
mesa,
en
el
despacho,
en
la
vigilia,
en
el
sueño,
Un
alma
rota
descubren
por
un
fijo
pensamiento,
y
un
corazon
que
deyora
el
cáncer
de
un
gran
secreto.
o
HISTORICOS.
265
En
vano
sondar
procuran
los
malignos
palaciegos,
con
astucia
cortesana
aquel
abismo
encubierto,
Tan
solamente
columbran
que
los
ocultos
tormentos
del
marqués,
se
dulcifican
para
ser
mayores
luego,
O
cuando
en
palacio
asiste
al
servicio
honroso,
atento,
de
la
Emperatriz
augusta,
de
las
hermosas
modelo;
O
cuando
busca
devoto
con
el
fervor
mas
ingénuo,
arrodillado
en
la
iglesia,
en
Dios
amparo
y
consuelo;
O
cuando
por
los
jardines
que
al
pié
de
la
gran
Toledo
riega
el
Tajo,
se
pasea
solo,
y
del
bullicio
lejos,
Con
Garcilaso
su
amigo;
ora
escuchando
sus
versos,
ora
en
largas
conferencias
de
gran
sigilo
y
misterio.
Allá
en
palacio
embebido
quedaba
en
mudo
embeleso,
pálido
ó
rojo
el
semblante,
convulso,
agitado
el
pecho,
266
ROMANCES
|
Y
bebiendo
con
los
ojos
llenos
de
vida
y
de
fuego,
de
la
Emperatriz
hermosa
los
mas
leyes
movimientos.
En
acatarla,
en
servirla,
y
en
acertar
sus
deseos,
aunque
tímido
y
turbado,
diestro
y
hábil
por
estremo.
Abatido
y
consternado
se
le
miraba
en
el
templo,
como
quien
está
en
batalla
con
jigantes
del
infierno,
Y
pide
al
Omnipotente
para
tal
combate
esfuerzo
;
y
despues
de
orar
un
rato,
y
aun
de
verter
llanto
acervo,
Dijérase
que
encontraba,
de
misericordia
lleno,
al
Señor
á
quien
auxilio
demandaba
en
tanto
aprieto.
Y
con
su
amigo
en
las
selvas
era
tan
locuaz
y
tierno,
tan
espresivo
unas
veces,
otras
tan
callado
y
serio,
Como
el
que
ó
cuenta
delirios
y
habla
de
locos
proyectos,
ó
escucha
reconyenciones
y
oye
inflexibles
consejos.
HISTORICOS.
En
estado
miserable
'
su
espíritu
estaba
puesto,
y
era
infeliz,
entre
dichas,
luchando
consigo
mesmo,
Entre
pasiones,
Virtudes,
obligaciones,
deseos,
infernales
sujestiones
y
celestiales
preceptos:
Siendo
campo
de
batalla
su
mente
y
su
roto
pecho,
do
luchahan
frente
á
frente
ángeles
malos
y
buenos.
La
mas
lozana
azucena,
gala
del
jardin,
el
cuello
dobla
marchita,
si
esconde
roedor
gusano
en
su
seno.
Y
la
mas
gallarda
encina
que
alza
su
pompa
á
los
cielos,
si
el
corazon
se
le
seca
rómpese
al
soplo
del
viento,
Asi
con
un
alma
enferma
no
puede
haber
sano
cuerpo,
ni
salud
que
no
se
postre
con
un
corazon
deshecho.
267
ROMANCES
Al
cabo
maligna
fiebre
convierte
la
sangre
en
fuego,
por
las
robustas
arterias,
por
el
juvenil
cerebro
Del
de
Lombay,
que
postrado
yace
doliente
en
su
lecho
de
oro
y
seda,
que
es
ya,
¡oh
mundo!
duro
potro
de
tormentos.
Como
gefe
de
palacio
tiene
su
vivienda
dentro,
con
ostentación
servido
de
pages
y
de
escuderos.
Mas
la
pena
mas
amarga
y
el
mas
hondo
desconsuelo,
y
la
ansiedad
mas
horrenda
y
el
cuidado
mas
acervo
Reinan
en
las
ricas
salas,
entre
amigos
y
entre
deudos,
cunden
en
palacio
todo,
y
consternan
á
Toledo.
Pues
reyes,
príncipes,
grandes,
hidalgos
y
caballeros,
y
hasta
el
vulgo
humilde,
miran
con
asombro
y
desconsuelo:
ED
ay”
HISTORICOS.
269
En
el
peligro
de
muerte
á
tan
gallardo
mancebo,
á
tan
alto
personaje,
de
virtud
á
tal
portento.
Y
mo
hay
semblante
sin
llanto,
ni
sin
angustias
hay
pecho,
ni
lábio
que
no
pregunte
con
inquietud
y
con
miedo.
IIA
—
Garcilaso
de
la
Vega,
(sin
que
ni
el
hambre
ni
el
sueño
en
su
ansiosa
vigilancia
tengan
el
menor
imperio,)
Ni
un
hora,
ni
un
solo
instante
deja
el
lado
del
enfermo,
y
de
él
los
ojos
no
aparta
sentado
junto
á
su
lecho.
Ojos
de
llanto
arrasados,
pero
de
contínuo
atentos
á
que
nadie,
nadie
escuche
sus
fantásticos
conceptos,
Las
voces
rotas,
que
acaso
del
delirio
en
el
acceso
suelen
dar
funesta
lumbre
revelando
hondos
misterios,
270
ROMANCES
Y
cuando
allá
á
media
noche
rendidos
ya
por
el
sueño
yacian
los
servidores
reinando
ferál
silencio,
Y
en
letargo
sumerjido
tambien
miraba
al
enfermo,
en
el
estado
terrible
en
que
es
casi
muerte
el
sueño;
A
la
luz
trémula,
opáca,
de
lejano
candelero,
ue
abultaba
oscuras
sombras
en
las
cortinas
del
lecho,
Dando
vislumbres
escasas
y
fantásticos
reflejos,
en
rapacejos
de
oro,
>
molduras
y
terciopelos;,
Garcilaso,
vigilante,
un
ténue
rumor
oyendo,
se
alzaba
con
mudos
pasos,
y
á
un
lado
del
aposento
Levantaba,
no
sin
susto,
un
rico
tapiz
flamenco,
y
en
la
pared
descubria
angosto
postigo
abierto.—
Vago
bulto
silencioso
por
él
asomaba
luego,
con
manto
y
Capúz
sin
formas,
aparicion,
sombra,
ensueño,
HISTORICOS.
271
Sobrenatural
producto
de
algun
conjuro.
Con
lentos
pasos,
sin
Tumor,
al
lado
llegaba
del
rico
lecho.
Y
en
el
doliente
clavaba
ojos
cual
brasas
de
fuego:
y
una
mano,
que
en
la
sombra
daba
vishumbres
de
hielo,
Por
la
calurosa
frente
del
aletargado
enfermo
pasaba,
gemidos
hondos
ahogando
con
duro
esfuerzo.
Y
al
instante,
y
por
el
mismo
postigo
oculto
y
estrecho
desaparecia,
dejando
como
embalsamado
el
viento.
Ser
dijérase
un
encanto,
y
que
habia
cobrado
cuerpo
alguno
de
los
delirios
de
la
mente
del
enfermo.—
La
senda
el
tapiz
borraba
el
muro
otra
vez
cubriendo,
y
tornaba
Garcilaso
á
ocupar
mudo
su
puesto,
A
A
PP
ROMANCES
Desesperados
resisten
los
tenaces
enemigos,
y
darles
súbito
asalto
determínase
al
proviso.
Se
aplica
la
escala
al
muro,
y
sube
por
ella
altivo:
el
valeroso
poeta
e
el
miedo
jamás
ha
visto;
Cuando
de
los
matacanes
desplómase
con
ruido
grave
piedra,
que
arrollando
la
escala,
frágil
camino
Por
do
á
la
gloria
subian
tanto
ingenio
y
tanto
brio,
hirió
la
noble
cabeza
do
el
lauro
á
la
yedra
unido
Hubiera
evitado
el
rayo,
y
no
pudo,
¡infausto
sino!
de
un
tosco
peñasco
entonces
evitar
el
rudo
tiro.
Cayó
el
noble
Garcilaso
en
el
foso;
horrendo
grito
de
deánsnclo
y
venganza
atronó
el
fatal
recinto;
Y
el
de
Lombay
presuroso
al
socorro
de
su
amigo
voló,
y
en
sus
tiernos
brazos
rejiróle
con
peligro.
O
AS
LARREA
e,
E
.
HISTORICOS»
279
Una
hora:
despues
escombros
era
el
funesto
castillo,
:
y
de
la
aleyosa
sangre
e
era
su
ancho
foso.
Un
rio,
Pues
completa
la
venganza
de
Garcilaso
hacer
quiso,
en
dolor
y
saña
ardiendo
el
Emperador
invicto.
Mas,
¡ay!
fue
venganza
estéril
cual
siempre
todas
han
sido,
pues
en
Niza
á
pocos
dias
era
el
poeta
divino
Cadáver
yerto,
dejando
la
fama
de
sus
escritos,
y
la
gloria
de
su
muerte
por
rica'
herencia
á
los
siglos.
-.
Golpe
atroz,
golpe
tremendo
fue
para
el
marqués
su
amigo,
pérdida
tan
impensada,
|
tormento
tan
imprevisto,
Y
del
dolor
mas
profundo
mil
pensamientos
distintos,
y
mil
funestos
presagios
le
hundieron
en
tal
abismo;
280
ROMANCES
Que
si
el
brazo
del
eterno,
que
aun
para
mayor
conflicto
le
reservaba,
no
hubiera
dádole
piadoso
auxilio;
Acaso
una
misma
losa,
acaso
un
túmulo
mismo
encubrieran
y
tragáran
los
restos
de
ambos
amigos:
A
poco
con
luto
amargo
en
el
alma
y
el
vestido
tornó,
¡infelice!
á
Teledo
¿on
el
César
Cárlos
quinto,
El
marqués;
sin
confidente
en
quien
encontrar
alivio,
ahogando
en
tormento
mudo
de
su
alma
rota
los
gritos.
HISTORICOS.
281
ROMANCA
UU,
UN
SOL
APAGADO.
ERA
la
estacion
florida
de
la
hermosa
primavera,
tan
hermosa
en
las
regiones
que
el
Tajo
aurifero
riega;
Y
un
sol
joven,
rutilante,
rodando
por
la
alta
esfera
de
puro
zafir,
torrentes
de
luz
vivifica
y
nueva
Derramaba
por
Castilla,
y
sobre
las
jigantescas
torres
de
la
gran
Toledo,
de
España
corte
y
diadema.
De
Toledo,
que
con
justas,
banquetes,
danzas
y
fiestas,
de
su
monarca
triunfante
solemnizaba
la
vuelta.
Córrense
cañas
y
toros,
donde
luce
su
destreza,
gran
jinete
en
ambas
sillas,
el
sacro
y
augusto
César.
282
ROMANCES
En
los
soberbios
palacios.
músicas
acordes
suenan,
-á
cuyo
compás
gallardas
lucen
las
damas
sus
prendas.
Joyas,
insignias,
brocados
los
ricos
salones
llenan;
y.
plazas,
calles,
paseos,
corcéles,
galas,
libreas.
Opulentos
cortesanos
en
los
festejos
se
esmeran,
y
disponen
un
torneo
“donde
ostentar
sus
grandezas.
En
él
armado
aparece,
destumbrando
la
palestra,
el
de
Lombay,
revolviendo
una
berberisca
yegua:
Y
con
la
piza
en
el
ristre,
haciendo
tan
altas
pruebas,
que
de
palmadas
y
vivas
el
yuleo
la
plaza
atruena.
Sobre
las:
lucientes
armas
una
banda
lisa:
y
negra,
y
négros
los
martinetes
del
erguido
casco
lleva.
Unos
dicenson
el
luto...
con
que
á
su
amigo
res
$
otros
de
su
pensamiento
meláncolico
el
emblema.
'
e
A
AS
AAA
A
E
E
PEE
E
zaz
PE
Exxx
nn
xn
xP:
SP
Dn
y
PX5EPXE
E
mxXSXEXXEX.
O
HISTORICOS...
383
Tapa
]
Sk
Ed
Y
que.
un
funesto
preságio
de
una
desgracia
tremenda,
que
le
amenaza,
inminente,
solo
juzgarse
debiera.
El
ancho
campo
preside
h.
la
Emperatriz,
como
rela
de
la
hispana
monarquía.
y
de
la
humana
belleza,
“Y
de
cuantos
corazones
laten
en
la
plaza
estensa,
y
en
toda
la"
fiel
España
lealtad
y
honradez.
alientan.
Un
gran
festín
en
palacio,
cuando
el
sol
á
las.
estrellas.
-
cedió
de
los
altos
cielos.
*
las
despejadas
esferas,
Celebróse;
y
luego
danza,
en
que
al
son
de
las
orquestas,
las
magestades
augustas
:
tomar
parte
no
desdeñan.
Y
para
la
luz
siguiente
funciones
se
anuncian
nuevas,
sin
que
ni
el
sueño
interválo
permita
entre
fiesta
y
festa.
284
ROMANCES
Y
DGA
¡Oh
Dios,
y
cuán
fácilmente
en
la
miserable
tierra,
tras
de
las
mas
dulces
horas
horas
de
amargura
vuelan!
¡Cuán
fácilmente
las
dichas
en
infortunios
se
truecan,
cámbiase
la
gala
en
luto,
se
torna
el
gozo
en
tristeza!
Sale
el
Sol,
inmenso
pueblo
las
calles
y
plazas
llena,
ansiando
nuevos
placeres,
y
que
aun
no
madruga
piensa;
Alistan
los
cortesanos
sus
comparsas
y
libreas,
joyas,
armas,
vestes,
plumas,
corcéles,
lanzas,
empresas;
Cuando
demudado
el
rostro,
de
la
alcoba
de
la
reina
sale
trémula,
llorosa,
una
camarista
ó
dueña.
Y
á
los
gefes
de
palacio,
grandes
y
damas
de
cuenta,
que
á
su
magestad
aguardan
para
ir
á
misa
con
ella,
HISTORICOS.
285
Dice,
inflexiones
buscando,
la
estancia
aterrada
queda.
pregunta
con
gran
sorpresa:
«
¿Y
su
magestad
qué
siente;
y
le
responde
la
dueña:
“
Aguda
fiebre
la
abrasa,
grave
postracion
la
aqueja.
»
Que
el
doctor
Juan
Y.
¿llalobos
sin
perder
instantes
venga,
pues
hay
peligro
inminente
si no
me
engañan
las
señas.
Y
Dió
el
marqués
atrás
dos
pasos,
y
en
un
sillon
de
baqueta
se
desplomó
,
como
herido
por
envenenada
flecha.
71
286
-
ROMANCES
La
noticia
que
en
voz
baja.
anunció
la
camarera,
creció
al
punto,
y
como
trueno.
que
al
orbe
asombra
y
aterra,
Ya
por
Toledo
retumba,
*
helando
á
todas
las
venas,
partiendo
los
corazones,
e
las
cabezas.
Desaparecen
las
galas
recógense
las
libreas,
murmullo
de
ón
circula;
]
:
clamor
de
angustia
resuena.
En.
vez
de
las
claras.
trompas
que
|
los
festejos
celebran,
se
oyen
solo
las
campanas
que
al
cielo.
piedad
¡
impetran.
A
las
puertas
de
palacio
en
su
parda
mula
lleva,
el
docto-Juan
Villalobos,
el
portento
de
la
ciencia.
-«Presuroso,
fatigado,
sube
sin
hablar,
penetra;
-
del
Emperador
seguido,
en
la
alcoba
de
la
reina.
Con
los
penetrantes
ojos
que
clava
en
la
augusta
enferma,
su
quebrada
vista
advierte,
su
pálida
faz
a
va.
HISTORICOS.
287
La
pulsa
atento,
examina”
la
respiracion
molesta,
dice
un
oscuro
aforismo
arrugando
frente
y
cejas,
Y.
con
la
faz
angustiada,
y
con
azogada
diestra,
después
que
un
rato'medita,
docto
escribe
una
receta.
”
La
Emperatriz
de
Alemania,
de
España
la
augusta
reina,
hermosa
entre
las
hermosas,
discreta
entre
las
discretas,
La
gentil,
fresca,
radiante
embalsamada
azuzena
que
dió
á"
Toledo
Lisboa,
de
paz
y
dominio
prenda,
:
En
vez
del
trono
del
mundo,
do
el
mundo
la
reverencia,
yace
en
el
doliente
lecho;
y
-
desnuestra
humana
flaqueza.
Agotando
las
angustias,
apurando
las
miserias,
-
deslústrada
la
hermosura,
trastornada
la
cabeza,
294
ROMANCES
Del
altar
santo
delante
sé
arroja
en
las
losas
tersas
del
payimento,
fórmando
tras
sí
larga
sombra
en
ellas,
Los
brazos
en
cruz,
clavados
los
ojos,
(en
que
reflejan
del
retablo
los
esmaltes,
las
lámparas
y
las
velas,)
Del
Redentor
en
la
imágen,
no
con
los
lábios
y
lengua,
que
estaban
entumecidos,
sino
con
la
voz
interna
Del
corazon
y
del
alma,
que
es
la
que
hasta
el
cielo
llega,
esta
peticion
espone,
en
estos
términos
ruega:
“Misericordia,
Dios
mio,
piedad
para
con
mi
reina,
no
dejeis
huérfana
á
España,
y
al
mundo
hundido
en
tinieblas.
»
Si
una
víctima
es
precisa
de
vuestra
alta
Omnipotencia
á
miras
inescrutables,
que
yo
la
víctima
sea.
»
Caiga
yo,
caigan
mis
hijos,
mi
estirpe
toda
perezca,
y
sálvese.....”
Tomb!!!!
Retumba
en
el
mismo
instante,
y
llena,
HISTORICOS,
295
Estremeciendo
las
cimbrias,
los
ámbitos
de
la
iglesia'
la
gran
campana,
de
muerte
dando
al
mundo
infausta
nueva.
¡Son
espantoso!
Lo
escucha
como
el
NO
con
que
respuesta
dá
á
su
plegaria
el
Eterno,
el
marqués,
y
cae
á
tierra.
ts
ROMANCEM
1IVa
VIAGE
FÚNEBRE.
Gon
blancas
sobrepellices
y
con
hachas
encendidas,
cantando
fúnebres
rezos
en
voz
confusa
y
sumisa,
Sobre
mulas
enlutadas,
formando
dos
largas
filas,
cien
deyotos
capellanes
á
lento
paso
caminan.
Siguen
treinta
caballeros
que
negros
caballos
guian,
del
pie
á
la
cabeza
armados
y
las
viseras
caidas.
206»
ROMANCES
Negros
son
los
pendoncillos
de
las
inclinadas
picas,
y
negros
los
paramentos,
vestes,
bandas
y
divisas.
Luego
entre
veinte
alabardas,
en
cuyas
anchas
cuchillas
las
rojas
luces
reflejan
de
noche,
y
el
sol
de
dia;
Cercada
de
doce
pajes
viene
una
litera
rica,
que
de
negro
terciopelo
un
régio
manto
cobija.
Los
castillos
y
leones
retamados
lo
salpican,
entre
águilas
imperiales
y
entre
portuguesas
quinas,
Arrastrando
por
el
suelo
los
flecos
de
sus
orillas,
y
gruesos
borlones
de
oro
en
sus
cuatro
puntas
brillan,
Dos
magníficas
coronas,
imperial
y
régia
unidas,
un
rico
cetro
y
un
mundo
leva
la
litera
encima.
Detrás,
tan
pegado
á
ella,
que
al
notarlo
se
diria,
que
alguna
mano
de
adentro
del
freno
-acerado
tira.
HISTORICOS.
Marcha
un
corcél
generoso,
sobre
el
que
mudo
camina
el
que
la
fúnebre
marcha
dirije,
gobierna
y
guia.
El
gran
marqués
de
Lombay,
con
faz
como
de
ceniza,
y
con
los
ojos
apagados,
con
boca
que
no
respira
:
En
cuyo
enlutado
pecho
solo
se
descubre
y
brilla,
pendiente
de
una
cadena,
del
toison
de
oro
la
insignia.
Y
tambien
de
oro
una
llave,
que
aunque
primorosa
y
chica,
pesa
para
él
mas
que
un
monte,
y
es
aspid
que
le
horroriza.
Gentiles
hombres,
hidalgos,
caballeros
de
alta
guisa,
y
gente
de
Iglesia
lleva
por
séquito
y
comitiva.
Y
en
pos
lacayos,
repuestos,
y
acémilas
bien
provistas,
cubiertas
con
reposteros
de
blasones
y
de
cifras.
Lleva
dentro
la
litera
una
caja
de
ataujala,
de
negro
plomo
aforrada
y
de
brocado
vestida,
297
298
ROMANCES
Con
gonces
y
cerraduras,
con
biseles
y
aldavillas
de
oro
á
cincel
trabajado,
en
labores
muy
prolijas.
Y
en
esta
caja
el
cadáver,
lleno
de
bálsamos
iba,
de
la
que
ayer
era
reina,
y
hoy
solo
polvo
y
ceniza.
De
las
riberas
del
Tajo
del
Génil
vá
á
las
orillas,
á
buscar
reposo
eterno
en
la
Iglesia
granadina.
y
TD
Con
pavoroso
silencio
esta
triste
comitiva,
haciendo
descansos
breyes,
marcha
de
noche
y
de
dia,
Por
lo
angosto
del
camino,
por
los
recuestos
arriba,
y
en
los
tornos
y
revueltas
del
largo
espacio
que
pisa,
Caminando
con
tal
órden,
tan
silenciosa
y
unida,
que
un
solo
cuerpo
formaba.
Y
de
lejos
parecia
HISTORICOS.
Inmensurable,
serpiente,
que
deslizándose
iba
entre
campos
y
entre
montes,
dando
sus
escamas
chispas.
De
los
cortijos
y
aldeas
presurosos
acudian
á
los
bordes
del
camino,
ó
á
las
cercanas
colinas,
Ya
curiosos,
ya
asustados,
villanos
con
sus
familias,
y
por
un
encantamento
aquella
vision
tenian,
Al
avistar
este
entierro
las
murallas
granadinas,
de
los
católicos
reyes
fresca
y
gloriosa
conquista;
-
Cuando
en
las
antiguas
torres
de
la
Alhambra
relucian,
al
sol
ardiente
de
junio,
alicatadas
cornisas;
Ayuntamiento
y
cabildo,
con
enlutadas
insignias,
la
audiencia,
comunidades,
la
nobleza
y
clerecía
299
330
ROMANCES
Salen
la
fúnebre
pompa
-
á
recibir,
y
caminan
con
ella
entre
inmenso
pueblo
que
cubre
las
avenidas.
Apretada
muchedumbre
do
las
dos
razas
distintas
se
conocen
en
los
trajes,
la
cristiana
y
la
morisca.
Ya
las
calles
de
Granada
el
funeral
régio
pisa,
á
la
catedral
marchando
entre
dos
espesas
filas
De
lanzas
y
de
arcabuzes,
que
de
lindero
servian
al
hervoroso
gentío
que
en
la
carrera
se
apiña.
Las
campanas
clamorosas,
sus
graves
sones
envian
al
firmamento,
retumban
las
salvas
de
artillería,
Resuenan
roncos
tambores
y
destempladas
bocinas,
y
de
dolor
y
respeto
fúnebre
murmullo
gira.
El
de
Lombay
nada
escucha
sigue
la
litera
rica,
y
tan
pegando
con
ella
que
son
una
cosa
misma.
HISTORICOS.
301
Y
sin
que
nada
le
llame
la
atencion,
toda'
absorvida
en
ella,
de
ella
ni
un
punto
los
áridos
ojos
quita.
ROMANCA
Y,
LO
QUE
ES
EL
MUNDO.
"TERMINADOS
lós
sufragios
y
los
oficios
solemnes,
último
ausilio
que
presta
la
santa
Iglesia
á
los
fieles;
En
el
templo
de
Granada,
que
los
católicos
reyes
consagraron
victoriosos
al
señor
Omnipotente;
En
medio
de
la
gran
nave
por
do
vuela
el
humo
leve,
|
que
seis
flameros
de
plata
|
dan
de
olorosos
pebetes;
|
A
la
luz
de
cien
blandones,
|
cuyas
rojas
llamas
mueve
|
el
vapor
del
gran
gentío
|
que
en
el
templo
oscuro
hierve,
|
302
ROMANCES
Y
que
reflejan
y
brillan
en
los
ojos
y
en
los
dientes
de
un
enjambre
de
cabezas
de
todos
sexos
y
temples;
Entre
doce
caballeros
de
pavonados
arneses
tan
inmóviles,
que
estátuas
de
oscuro
acero
parecen
;
En
medio
de
cuatro
pajes
que
amarillas
hachas
tienen,
cubiertos
de
ricas
galas
y
plumas
en
los
birretes;
Sobre
escelsa
gradería
que
alfombra
pérsica
envuelve,
-
y
bajo
un
dosél
ó
palio
que
seis
pértigas
suspenden;
Se
alza
un
túmulo
pequeño
con
recamado
tapete,
donde
los
régios
blasones
esmaltados
resplandecen
;
Y
encima
la
caja
rica
cerrada
está,
que
contiene
á
la
emperatriz
y
reina,
despojo
ya
de
la
muerte.
De
pié
descuella
á
su
lado,
inclinada
la
alta
frente,
que
á
la
luz
de
los
blandones
la
de
un
cadáver
parece,
HISTORICOS.
303
Y
cruzados
sobre
el
pecho
los
brazos
en
nudo
fuerte,
el
gran
marqués
de
Lombay
de
aquellas
exequias
gefe.
Aunque
tambien
está
inmóyil,
harto
que
tiembla
se
advierte
en
que
el
toison
y
la
llaye,
que
en
su
noble
cuello
penden,
Dando
súbitos
reflejos,
como
dos
hojas
se
mueven,
que
en
un
álamo
en
otoño
aura
imperceptible
mece.
——
En
la
soberbia
capilla
donde
las
cenizas
duermen
en
magníficos
sepulcros
de
los
católicos
reyes;
Ya
está
la
bóveda
abierta,
cuya
ancha
boca
parece
|
de
la:
eternidad
la
boca,
que
voraz
su
presa
atiende,
Llega
por
fin
el
momento
i
en
que
el
cadáver
se
entregue
al
granadino
prelado
con
testimonio
solemne;
310
ROMANCES
e
desmayóse
de
nuevo
hundido
en
maligna
fiebre,
que
puso
su
noble
vida
muy
á
pique
de
perderse.
Este
marqués
de
Lombay
estaba
á
los
pocos
meses,
en
una
mezquina
celda
confundido
y
penitente;
Y
predicando
á
los
hombres
con
ejemplo
tan
solemne,
el
desprecio
que
á
las
pompas
del
ciego
mundo
se
debe.
Hoy
SAN
FRANCISCO
DE
BORJA
le
llama
la
Iglesia,
y
tiene
culto
propio,
con
que
buscan
su
patrocinio
los
fieles.
311
UNA
NOCHE
DE
MADRID
EN
1578.
—a
ROWANQA
1,
TRES
GALANES.
En
el
pretil
de
palacio,
cerca
de
una
casa
antigua,
donde
hoy
estudia
sus
obras
un
esclarecido
artista
(*),
Van
á
cumplirse
tres
siglos
que
su
palacio
tenia
de
Evoli
el
príncipe
ilustre
Rodrigo
Gomez
de
Silva.
(y
D,
Vicente
Lopez,
primer
pintor
de
cámara.
312
ROMANCES
Sus
magníficos
salones
eran
de
la
corte
envidia,
tanta
riqueza
y
tal
gusto
en
ellos
resplandecian.
Las
mas
espléndidas
telas,
hasta
aquel
tiempo
no
vistas,
que
nuestras
naves
gloriosas
trasportaban
de
la
China,
Adornaban
sus
paredes
del
friso
hasta
las
cornisas,
eran
en
sus
baltonages
pabellones
y
cortinas.
Los
portentos
del
Ticiano,
y
los
que
el
arte
prolija
de
la
béljica
paciencia
émula
de
aquel
tejía,
Escaleras,
antesalas
y
corredores
vestian,
pareciendo
sus
figuras
figuras
de
bulto
y
vivas.
Sobre
ricos
escritorios,
-
cuyas
puertas
embutidas
de
concha
y
nacar
formaban
un
laberinto
á
la
vista;
Y
sobre
mesas
de
mármol
de
las
sierras
granadinas,
de
mosáicos
de
alto
precio,
de
maderas
esquisitas,
HISTORICOS.
313
Juguetes
de
filigrana
primorosos
relucian,
y
búcaros
olorosos
de
las
españolas
Tadias.
En
aquel
siglo
en
Europa
iguales
no
conocian
SUS
CATTOZAS
y
caballos
ya
de
tiro,
ya
de
silla.
Y
en
joyas,
galas
y
plumas,
jarrones
de
oro
y
bagillas,
los
de
un
príncipe
de
Oriente
sus
repuestos
parecian.
Pero
el
tesoro
mas
grande
que
en
aquel
palacio
habia,
pasmo,
prodigio
y
asombro
de
la
córte
de
Castilla,
Era
el
de
la
gran
belleza,
el
de
la
gracia
espresiva,
el
del
claro
entendimiento,
el
de
la
alta
gallardía
De
la
esposa
de
Rui-Gomez,
de
la
princesa
divina,
diosa
de
aquel
rico
templo,
sol
de
aquella
esfera
y
vida.
a
ADT
314
ROMANCES
"Pres
distintos
personages
á
diversas
horas
iban
á
rendirle
obsequio
ó
culto,
a
conquistar
su
Sonrisa:
Ardiendo
sus
corazones,
aunque
de
edades
distintas,
en
el
delirante
fuego
que
una
beldad
rara
inspira.
Melancólico
era
el
uno,
de
edad
cascada
y
marchita,
macilento,
enjuto,
grave,
rostro
como
de
ictiricia;
Ojos
siniestros,
que
á
veces
de
una
hiena
parecian,
otras
vagos,
indecisos;
y
de
apagadas
pupilas.
Hondas
arrugas,
señales
de
meditacion
contínua,
huellas
de
ardientes
pasiones
mostraba
en
frente
y
megillas.
Y
escaso
y
rojo
cabello,
y
barba
pobre
y
mezquina
le
daban
á
su
semblante
espresion
rara
y
ambigúa.
Era
negro
su
vestido
de
pulcritud
hasta
nimia,
y
en
su
pecho
deslumbraban-
varias
órdenes
é
insigntas.
HISTORICOS.
A
Era
el
otro
récio,
bajo,
de
edad
mediana,
teñlan
sus
facciones
de
la
audacia
las
desagradables
tintas.
Moreno,
vivaces
ojos,
negros
vigole
y
perilla,
aladares
y
copete,
boca
grande,
falsa
risa:
Formando
todo
un
conjunto
de
inteligencia
y
malicia,
con
una
espresion
de
aquellas
que
inquietan
y
mortifican.
Lujoso
era
su
atavío,
mas
negligente,
y
tenian
no
sé
qué
sus
ademanes
de
una
finura
postiza.
—_
RÁ
El
último
era
el
mas
jóven,
de
noble
fisonomía,
pálido,
azules
los
ojos
con
languidez
espresiva;
A
1
|
|
|
316
ROMANCES
Castaño
claro
el
cabello,
alto,
delgado,
muy
finas
modales,
y
petrimetre
sin
dijes
ni
fruslerías.
Ser
un
caballero
ilustre,
de
educacion
escogida,
cortés,
moderado,
afable,
mostraba
á
primera
vista.
NN
A
+
El
primero
iba
de
noche
desde
que
desparecian__
los
crepúsculos
de
'ocaso
en
las
montañas
vecinas,
Hasta
que
las
altas
torres
de
la
coronada
villa
recordaban
los
sufragios
de
las
ánimas
benditas.
Por
la
mañana
el
segunde
frecuentaba
su
visita
cuando
no
estaba
en
su
casa
Rodrigo
Gomez
de
Silva.
El
tercero
entraba
en
ella
sin
hora
ni
época
fija,
pero
siempre
que
encontraba
alguna
ocasion
propicia.
HISTORICOS.
317
Y
ÍA
Y
la
gallarda
princesa,
la
discreta,
noble
y
linda,
“DOT
quién
de
ellos?......
Por
ninguno;
cual
la
estrella
matutina
Era
su
alma
pura,
como
el
sol
su
conciencia
limpia.
...Mas
lo
que
pasa
en
el
pecho
solo
Dios
lo
sabe
y
mira.
Cuando
la
princesa
estaba
en
la
presencia
aflictiva
del
primero,
miedo
helado
por
sus
venas
discurria.
En
la
del
segundo,
grave
se
mostraba
y
aun
altiva,
pero
inquieta
y
recelosa
-
midiendo
sus
frases
mismas.
Y
eon
el
tercero
estaba,
aunque
silenciosa,
Íina,
sin
temor
ni
recelo,
pero
triste
y
discursiva.
318
ROMANCES
El
rey
Felipe
segundo,
á
quien
España
se
humilla,
es
el
galan
misterioso
de
las
nocturnas
visitas.
El
segundo
Antonio
Perez,
secretario
que
tenia
del
rey
estrecha
privanza
cual
brazo
de
sus
intrigas.
Juan
de
Escobedo
el
tercero,
amigo
en
quien
deposita
el
insigne
D.
Juan
de
Austria
sus
secretos
y
su
estima.
—
Mi
ROVANCA
UL
LA
MEDITACION.
DE
Madrid
el
régio
alcázar
triste
y
mezquino
era
entonces,
donde
hoy
el
palacio
nuevo
ostenta
su
inmensa
mole.
De
ladrillo
y
berroqueña,
y
en
cada
esquina
una
torre,
era
albergue
poco
digno
de
los
reyes
españoles.
HISTORICOS.
319
|
Ni
el
arco
ni
la
armería
cerraban
la
plaza,
donde
hoy
se
forma
la
parada
para
los
régios
honores.
Pues
hasta
el
márgen
del
rio,
de
menos
caudal
qué
nombre,
|
ásperas
cuestas
mediaban
|
entre
viejos
murallones.,
|
|
Una
tarde
sosegada
de
abril,
cuando
al
horizonte
|
entre
dorados
celages
:
|
y
entre
lijeros
vapores
El
claro
sol
descendia
dando
lugar
á
la
noche,
p
de
quien
los
luceros
daban
ya
en
oriente
resplandores;
Del
tal
ya
olvidado
alcázar,
en
uno
de
los
balcones,
se
descubria
de
lejos
'
vestido
de
negro
un
hombre,
l
Que
en
la
baranda
apoyado,
al
occidente
encaróse,
3
gran
rato
permaneciendo
en
una
actitud
inmoble.
|
326
ROMANCES
Y
al
callar
el
rey,
le
dijo:
“Vuestra
Magestad
lo
manda,
y
€s
para
mí
ley
suprema
su
voluntad
soberana.
»
Mas
SeñOT
a...
9
por
escrito,
una
orden
vuestra
firmada,
Ó
la
firma
solamente...
con
solo
la
firma
basta.”
—Dió
un
paso
atrás,
furibundo,
'
al
escucharlo,
el
monarca,
,
y
lo
fulmina
y
aterra
con
dos
ojos
como
brasas.
Perez,
que
se
abriera
el
suelo
quisiera,
bajo
sus
plantas,,
y
que
en
aquel
punto
mismo
lo
confundiera
y
tragára.—
Cuando
de
pronto
Felipe
con
una
sonrisa
amarga,
y
el
desprecio
con
que
mira
un
feroz
tígre
á
una
rata:
“Dices
bien,
(prorumpe)
amigo:
toma,
que
la
empresa
es
árdua....?
Y
escribiendo
cuatro
líneas
en
un”papel,
se
lo
alarga.
Temblando
lo
toma
Perez
y
vá
á
partir;
mas
le
traba
el
brazo
con
mano
dura,
mas
dura
que
unas
tenazas,
HISTORICOS.
327.
El
rey;
en
su
helado
rostro
ojos
del
infierno
clava,
diciendo:
“Secreto,
y
priesa,
yo
soy
quien
te
lo
encarga.”
Marchó
Perez,
y
Felipe
tomando
el
estoque
y
capa,
salió
solo,
y
dirigióse
de
la
princesa
á
la
casa.
QA
————
A
NS
A
ROVANCA
UV
LA
CARTERA
VERDE.
EN
su
magnifico
estrado
¡cuán
gallarda,
cuán
hermosa
brilla
la
persona
ilustre
de
Doña
Ana
de
Mendoza!
De
seis
candelas
de
esperma
que
un
candelabro
coronan,
do
recorta
y
abrillanta
la
luz
cinceladas
hojas;
Al
resplandor
aparecen
su
tez
de
nieve
y
de
rosa,
de
oro
puro
sus
cabellos,
claros
luceros
sus
joyas,
ROMANCES
Sentada
en
un
taburete
el
brazo
ebúrneo
coloca
en
un
velador
cuadrado,
que
cubre
persiana
estoía,
Y
en
que
matizadas
flores
dan
al
ambiente
su
aroma,
en
vasos
de
porcelana
de
estraño
barniz
y
forma.
Enfrente
de
la
princesa,
en
un
sillon
de
caoba,
de
los
primeros
acaso
ue
se
usaron
en
Europa,
Está
Felipe
segundo,
procurando
á
toda
costa
de
amable
y
franca
dulzura
dar
el
aire
á
su
persona.
Y
despues
de
varias
frases
de
mera
etiqueta
todas,
y
de
discretas
razones,
de
cortesana
lisonja:
“Al
anochecer
(prorumpe)
¿habeis
tenido,
señora,
alguna
visita?”
Y
clava
Jos
ojos,
cual
de
raposa
HISTÓRICOS.
329
En
el
pálido
semblante
de
Doña
Aua
de
Mendoza,
que
responde
balbuciente:
“No
señor...
De
estado
sola:
»
Mi
mayordomo
uN
MOMENLO
cr?
No
dijo
mas,
Y
á
la
boca
del
rey,
que
nada
contesta,
sonrisa
infernal
asoma.
DY
YAA
"Tras
de
un
rato
de
silencio,
que
á
Doña
Ana
se
le
antoja
un
siglo,
se
alza
Felipe,
un
laud
templado
toma,
Y
galan
se
lo
presenta
diciendo:
“Tened,
señora,
dad
vida
al
callado
ambiente,
encadenad
mi
alma
toda?”
La
princesa
obedeciendo,
las
cuerdas
pulsa
sonoras,
melancólicos
tonos
sin
concierto
alguno
brotan.
A
330
ROMANCES
El
rey
lento
se
pasea
*
por
la
estancia,
daudo
poca.
atencion
á
lo
que
escucha,
que
otras
ideas
le
acosan.
Y
aunque
gran
sosiego
finje
es
su
inquietud
bien
notoria,
A
y
que
habla
consigo
mismo
en
su
semblante
se
nola.
La
princesa
lo
conoce
|
y
trasuda
y
se
acongoja,
0
pidiéndole
á
Dios
de
veras
'
|
que
la
visita
sea
corta.
Al
balcon
el
rey
se
acerca
y
lo
abre
inquieto,
se
asoma,
y
se
retira,
y
escucha,
y
sin
cerrarlo
lo
entorna.
Entra
la
brisa
en
la
sala,
ajita
las
luces
todas,
y
y
í
su
undulacion
parece
que
todo
se
mueve
y
borra,
Y
que
el
aposento
tiembla,
y
que
en
fantásticas
formas
los
muebles
y
colgaduras
ya
se
alargan,
ya
se
acortan.
“Señor
(dice
la
princesa)
¿el
viento
no
os
incomoda
?
Está
harto
fresca
la
noche,
|
cuidad
mas
vuestra
persona.”
HISTORICOS.
Iba
á
responder
Felipe,
cuando
á
las
ánimas
tocan
las
campanas,
y
en
la
tierra
*
con
gran
devocion
se
postra.
Lo
mismo
hace
la
princesa,
en
silencio
entrambos
oran,
se
santiguan
y
levantan,
y
el
rey
mudo
á
escuchar
torna,
YARD
Se
oye
un
Tumor
á
lo
lejos,
y
como
un
grito:
se
azora
la
dama
y
dice:
“¿Qué
suena?”
y
el
alma
deshecha
y
rota
331
Vá
hácia
el
balcon.
Mas
Felipe
lo
cierra
de
pronto,
y
TONCA
la
voz:
“Nada
ha
sido
(dice)
el
rumor
de
alguna
ronda.”
De
mármol
queda
Doña
Ana,
el
rey
clavado
en
la
alfombra,
-
todo
en
hondo
silencio,
y
en
quietud
la
estancia
toda.
DNA
332
ROMANCES
Llega
un
paje,
anuncia
á
Perez,
y
entra
Perez.
Su
persona
€s
mas
siniestra
que
nunca,
mas
descompuesta
su
ropa.
Ls
su
semblante
de
azufre,
entreabierta
trae
la
boca,
y
tiemblan
sus
miembros
todos,
grande
agitacion
le
agovia.
Desconcertado,
en
secreto
dice
al
rey
palabras
pocas,
y
de
terciopelo
verde
le
dá
una
cartera.
Toma
La
cartera
el
rey,
la
mira
y
en
contemplarla
se
goza,
mostrando
su
faz
el
gusto
que
en
su
corazon
rebosa,
Tambien
la
ilustre
princesa
la
mira
y
la
mira
ansiosa,
la
reconoce,
y
advierte
de
sangre
en
ella
una
gota;
De
sangre
fresca,
y
de
sangre
vé
en
la
mano
temblorosa
de
Perez
alguna
mancha,
y
en
sus
puños
y
valona.
Y
dá
un
profundo
gemido,
su
cabeza
se
trastorna,
y
txánime
y
desmayada
en
un
sillon
se
desploma,
HISTORICOS.
333
RONANCA
Vo
EL
CADÁVER.—EL
FUGITIVO.—
EL
MUERTO.
'A
la
mañana
siguiente,
cuando
fue
devoto
pueblo
4
oir
la
misa
del
alba
de
Santa
María
al
templo,
En
aquella
corta
calle,
-
mas
bien
callejon
estrecho,
que
por
detrás
de
la
iglesia
sale
frente
á
los
Consejos,
Se
halló
tendido
un
cadáver,
de
un
lago
de
sangre
en
medio,
con
dos
heridas
de
daga
en
el
costado
y
el
pecho.
Pronto
fue
reconocido
or
el
de
Juan
de
Escovedo,
del
insigne
D.
Juan
de
Austria
secretario
y
CAMATCTO.'
Y
como
aun
rico
ostentaba
la
cadena
de
oro
al
cuello,
magnificos
diamantes
en
los
puños
y
en
los
dedos,
334
ROMANCES
Que
obra
no
fue
de
ladrones
se
aseguró
desde
luego,
el
horrible
asesinato
-
que
á
Madrid
cubrió
de
duelo.
AAA
Fugitivo
4
pocos
meses
Antonio
Perez,
el
reino
de
Aragon
turbó
con
bandos
y
desastrosos
sucesos,
Y
condenado
y
proscrito,
pobre,
aborrezido
“enfermo,
murió
en
la
mayor
miseria
en
paises
estrangeros.
A
——
Y
despues
de
algunos
añios,
al
rey
Felipe
ya
viejo,
arrebatóle
la
muerte
á
dar
cuenta
al
Ser
supremo.
Donde
se
habrán
encontrado
los
tres,
tan
solo
saberlo
puede
Dios,
mas
yo
imagino
que
habrá
sido
en
el
inficrno.
335
EL
CONDE
DA
VILLAMEDIANA,
d
ao
ROUANCA
la
LOS
TOROS.
EsTÁ
en
la
plaza
mayor
todo
Madrid
celebrando
con
un
festejo
los
dias
de
su
rey
Felipe
cuarto.
Este
ocupa,
con
la
reina
y
los
jefes
de
palacio,
el
régio
balcon,
vestido
de
tapices
y
brocados,
En
los
otros,
que
hermosean
reposteros
y
damascos,
los
grandes
con
sus
señoras,
y
los
nobles
cortesanos,
342
ROMANCES
Medio
rejon
aparece,
que
el
otro
medio
en
la
mano
del
noble
y
valiente
conde
va
al
concurso
saludando.
Por
balcones
y
barandas,
vallas,
barreras
y
andamios,
formando
una
riza
nube,
ondean
pañuelos
blancos;
Y,
viva!
el
pueblo
repite,
y
los
caballeros,
bravo!
y
qué
galan!
las
mugeres,
haciendo
lenguas
las
manos.
La
reina,
que
sin
aliento
los
ojos
desencajados
en
jinete
y
toro
tuvo,
vuelve,
ansiosa
respirando;
“Qué
bien
pica
el
conde!”
dice,
y,
“Muy
bien,”
los
cortesanos
repiten,
El
rey
responde:
“Bien
pica,
pero
muy
alto;”
Y
en
el
rostro
de
la
reina
clavó
los
ojos
un
rato.
Esta
demudóse,
y
todos
los
señores
de
palacio,
En
quienes
opinion
propia
fuera
un
peregrino
hallazgo,
repitieron,
no
sabiendo
lo
que
decian
acaso,
HISTORICOS.
343
Y
de
entrambas
magestades
queriendo
seguir
el
rastro:
“Pica
muy
bien;
mas
debiera
haber
picado
mas
bajo.”
e
Dos
toros
mas
se
corrieron,
en
que
caballeros
varios
con
gala
y
con
valentía
gran
destreza
demostraron;
Mas
es
pretender
lucirlo
despues
del
conde
gallardo,
esceso
del
amor
propio,
cuyos
esfuerzos
son
vanos.
Ser
en
punto
medio
dia
las
campanas
avisaron
de
santa
Cruz
en
la
torre.
En
su
carroza
á
palacio
Retiráronse
los
reyes,
tras
ellos
los
cortesanos,
y
aquel
inmenso
gentío,
la
plaza
desocupando,
Se
apiñó
en
arcos
y
puertas,
haciendo
un
todo
compacto,
que
por
las
primeras
calles
rompió;
que
luego
en
pedazos
344
ROMANCES
Por
otras
mas
dividióse,
despues
en
grupos,
que
al
cabo
reducidos
á
familias,
|
MUy
pronto
se
dispersaron.
Tal
yez
asi
se
desagua
un
artificial
pantano,
cuando
se
abren
las
compuertas
del
malecon,
y
apretados
Torrentes
por
ellas
salen,
que
luego
en
arroyos
varios
se
dividen,
y
se
pierden
finalmente
por
los
Campos.
———áááááááá])])]====
RONANCA
Mt
LAS
MÁSCARAS
Y
IET
SIGUIÓ
el
festejo
á
la
tarde,
y
lMenóse
la
gran
plaza
con
el
pueblo
y
con
la
corte,
cual
lo
estuvo
la
mañana.
Magníficas
son
las
fiestas
que
la
régia
villa
paga,
para
celebrar
el
nombre
del
poderoso
monarca.
HISTORICOS,
De
clarines
y
timbales
al
son
que
asorda
las
auras,
y
al
de
orquestas
nUMErosas
que
entonan
guerrera
marcha,
En
orden
y
á
lento
paso
numerosas
mascaradas
entran
por
partes
distintas
y
al
rey
y
á
la
reina
acatan.
De
los
reinos
diferentes
que
el
reino
forman
de
España,
ostenta
cada
cuadrilla
distintivos
y
antiguallas,
Arbolando
un
estandarte
con
el
blason
de
sus
armas;
y
de
su
música
propia,
al
compás
de
las
sonatas,
Mézclanse
lijeras
luego,
formando
mímica
danza,
en
concertado
desórden
de
figuras
ensayadas.
Los
cascos
y
coseletes
de
la
indómita
Cantábria,
de
los
fieles
castellanos
las
dobles
cueras
y
calzas:
Las
fulgentes
armaduras,
de
los
infanzones
gala,
|
del
lijero
valenciano
los
zaragúelles
y
mantas:
346
ROMANCES
De
chistosos
andaluces
los
sombrerones
y
capas,
y
las
chupas
con
hombreras
y
con
caireles
de
plata:
Los
turbantes
granadinos,
jubas,
albornoces,
fajas:
los
terciopelos
y
sedas
de
vestes
napolitanas:
De
la
Bélgica
los
sayos
con
sus
encajes
y
randas;
los
milaneses
justillos
con
las
chambergas
casacas;
Y
las
esplendentes
plumas
teñtidas
de
tintas
varias,
=—
con
los
arcos
y
las
fiechas
que
el
cacique
indiano
gasta;
Forman
un
todo
indeciso
que
cubre
la
estensa
plaza
de
movibles
resplandores,
de
confusion
bigarrada.
Parece
que
está
cubierta
con
una
alfombra
persiana,
cuyos
matices
se
mueven
al
conjuro
de
una
maga:
Aqui
añafiles
moriscos,
alli
tamboril
y
gaita,
mas
allá
trompas
guerreras,
acá
sonorosas
flautas:
HISTORICOS
347
Las
antárticas
bocinas
en
un
lado,
las
guitarras.
y
crótalos
en
el
otro;
los
caracoles
de
caza
Forman
estruendo
confuso
en
que
ya
el
acorde
falta,
y
que
llenando
el
espacio
¿un
mas
aturde
que
halaga.
Por
fin,
terminado
el
baile
sepáranse
las
comparsas,
y
hácia
lados
diferentes,
en
orden
puestas,
descansan;
Y
cada
una
se
dirige,
segun
la
suerte
la
llama,
á
saludar
á
los
reyes
con
solemnidad
y
pausa,
Y
doblando
la
rodilla,
ofrecen
á
su
monarca
un
rico
don
de
productos
de
aquel
reino
que
retratan.
Despejando
luego
todas,
el
circo
desembarazan
á
los
nobles
caballeros
que
salen
á
correr
cañas.
NA
A
348
ROMANCES
Por
la
izquierda
y
la
derecha
á
un
tiempo
entraron
galanas
dos
diferentes
cuadrillas
que
á
unirse
en
el
centro
marchan.
Compónese
cada
una,
compitiendo
en
garbo
y
gala,
de
doce
nobles
jinetes
que
de
dos
en
dos
avanzan.
El
conde
de
Orgaz,
mancebo
.
de
gentileza
y
de
gracia,
es
caudillo
de
la
una;
de
la
otra
es
Villamediana.
Aquel,
en
caballo
negro
enjaezado
de
plata,
a
de
terciopelo
amarillo
con
celestes
cuchilladas,
Vestido
sale:
figura
con
argentinas
escamas
peto
y
espaldar,
y
azules
lleva
plumas
y
gualdrapa.
ste,
en
un
caballo
blanco,
cuya
crin
el
oro
enlaza,
ostenta
un
rico
vestido
de
terciopelo
escarlata
:
El
arnés
de
hojuelas
de
oro
y
de
rica
seda
blanca,
con
brillantes
bordaduras
los
afollados
y
faja.
HISTORICOS.
349
Unidas
las
dos
cuadrillas
hácia
el
régio
balcon
ambas,
al
paso,
la
pista
siguen
de
los
gefes
que
las
mandan;
Y
el
concurso
en
gran
silencio
curioso
la
vista
clava
de
los
dos
gallardos
condes
en
las
brillantes
adargas,
Pues
logrando
de
discretos
y
de
enamorados
fama,
interesa
á
todo
el
mundo
ver
las
empresas
que
sacan.
Es
la
de
Orgaz
una
hoguera,
de
la
que
el
vuelo
levanta
el
fénix
con
este
mote:
Me
dá
vida
quien
me
abrasa.
Un
letrero
solamente
es
la
de
Villamediana
que
dice:
Son
mis
AmOreS.....
y
luego
reales
de
plata
Puestos
cual
si
fueran
letras,
con
que
aquel
renglon
acaba.
La
empresa
de
Orgaz
la
entienden
todos,
y
aciertan
la
lama
ue
le
dá
vida
y
le
quema,
La
del
de
Villamediana
despierta
Imas
confusiones,
'
aunque
es
en
verdad
bien
clara.
ROMANCES
Propension
funesta
tiene
el
joven
galan
que
alcanza
favores
de
una
señora,
á
la
par
hermosa
y
alta,
De
publicarlos
al
punto
y
de
sacarlos
á
plaza:
vanidad
de
enamorados
que
en
peligros
no
repara.
Muchos
el
sentido
entienden
que
las
monedas
declaran;
mas
por
miedo
disimulan
y
de
esplicarlo
se
guardan.
Otros,
necios,
se
calientan
los
cascos
por
descifrarla:
Son
mis
amores
dinero,
repiten;
pero
no
cuadra
Con
el
carácter
del
conde
esta
esplicacion
villana.
Mis
amores
efectivos
sen,
dicen
otros:
bobada!
Velasquillo
el
contrahecho,
enano
y
bufon
que
alcanza,
no
sin
despertar
envidia,
gran
favor
con
el
monarca,
A
disgusto
de
los
grandes
en
el
balcon
régio
estaba,
dicias
diciendo
y
chistes,
insolencia
y
con
gracia;
|
P
|
|
|
|
HISTORICOS.
Y
ó
por
faltarle
su
astucia
entonces,
Ó
porque
trata
de
vengarse
del
desprecio
con
que
la
reina
le
acaba;
O
porque
vé
de
mal
ojo
al
noble
Villamediana,
ó
por
gusto
de
hacer
daño,
que
es
de
tales
bichos
ansia;
Dijo:
«Ta,
ta;
ya
comprendo
lo
que
dice
aquella
adarga:
Son
mis
amores
reales,”
y
soltó
la
carcajada.
Trémulo
el
rey
y
amarillo,
y
conteniendo
la
saña,
«Pues
yo
se
los
haré
cuartos
pr
respondió
al
punto
en
voz
baja.
Lo
oyó
la
reina,
y
quedóse
inmóvil
como
una
estátua,
pálida
como
la
muerte,
hecha
pedazos
el
alma,
NARA
Las
cuadrillas
empuñando,
en
vez
de
robustas
lanzas,
de
cintas
y
oro
vestidas
leves
quebradizas
cañas.
351
368
ROMANCES
|
En
una
pausa
en
el
baile,
de
Villamediana
el
conde,
que
ha
danzado
con
la
reina,
_alargó
la
mano
á
Lope,
Y
como
ingenio
de
marca
entre
los
otros
mostróse.
Acaba
de
publicarse
su
poema
de
Faetonte,
En
aquel
tiempo
un
prodijio,
que
hoy
tiene
apenas
lectores;
obra
de
perverso
gusto
y
de
hinchados
clausulones.
Góngora,
que
envanecido,
un
adepto
de
alto
nombre
ve
en
tan
claro
personage,
sus
encomios
prodigóle:
Y
todos
le
celebraban,
aunque
yo
decir
no
ose
si
sus
versos
aplaudian
ó
su
favor
en
la
corte.
D.
Francisco
Manuel
Melo,
en
quien
se
juntan
los
dotes
de
historiador
y
poeta
con
los
bélicos
blasones,
Allí
está,
aunque
taciturno:
sin
duda
abriga
temores
de
que
el
duque
de
Braganza
su
osado
intento
no
logre.
HISTORICOS,
El
gran
D.
Diego
Velazquez,
de
pinceles
españoles
gloria,
tambien
conversaba
con
tan
famosos
autores;
Pero
lo
que
dicen
ellos,
parece
que
apenas
oye,
porque
de
Rubens
los
cuadros
con
gran
encanto
recorre;
Y
en
aquel
retrato
ecuestre
del
Emperador,
en
donde
apuró
Ticiano
el
arte,
los
ojos
árabes
pone.
Tambien
el
rey
un
momento
afable
al
corro
acercóse,
hablando
de
una
comedia
que
salió
al
público
entonces,
Y
cuyo
autor
se
nombraba
Un
ingenio
de
esta
corte.
A
la
cual,
aunque
por
cierto
era
un
disparate
enorme,
Todos
dieron
mil
elogios
y
de
portento
renombre,
pues
que
es
obra
del
rey
mismo
no
hay
en
Madrid
quien
ignore.
359
360
ROMANCES
Ya
muy
tarde
entró
en
la
sala,
saludos
y
adulaciones
recibiendo
del
CONCUTSO,
con
aire
altanero
y
noble
El
conde-duque:
se
llegan
los
grandes
y
embajadores
para
hablarle,
el
rey
Felipe
con
gran
cariño
le
acoge;
Y
con
él,
y
con
el
Nuncio
y
un
milanés
enredóse
en
importante
coloquio,
que
su
atencion
régia
absorye,
“La
reina,
que
en
gallardía
á
todas
se
sobrepone,
y
cuyos
hermosos
ojos,
brillantes
como
dos
soles,
En
Villamediana
tuvo
clavados
toda
la
noche;
viendo
al
rey
y
al
favorito
con
aquellos
dos
señores
Estrangeros
en
consulta,
que
ha
de
ser
larga
supone
la
conversacion,
notando
que
hay
vivas
contestaciones.
HISTORICOS:
Mas
atenta
al
conde
mira,
le
hace
una
seña,
y
veloce,
“aunque
con
gran
disimulo,
de
la
sala
retiróse,
De
“una
danza
numerosa
que
empezó
la
gente
joven
á
enredar,
aprovechando
la
confusion
y
el
desórden,
Conoció
al
punto
la
seña
el
favorecido
conde,
que
amantes
favorecidos
la
mas
pequeña
conocen;
Pero
no
son
ellos
solos:
tambien
ay!
de
ellas
se
imponen
los
celosos.......
el
monarca
la
seña
fatal
recoge.
A
salir
Villamediana
siguiendo
su
amado
norte,
iba
por
distinto
lado
del
salon,
cuando
turbóle
El
ver
al
rey
furibundo,
ue
con
miradas
atroces,
ojos
cual
los
de
un
fantasma,
en
él
sin
quitarlos
pone.
Sobrecogido,
de
mármol,
ni
á
dar
un
paso
atrevióse
y
trabó,
disimulando,
un
altercado
con
Lope.
t
361
ROMANCES
—A--=-———.-__—
2
ROVANCXA
UVa
FINAL.
EN
aquella
galería,
adornada
de
arabescos
y
follages
primorosos,
con
oro
y
esmaltes
hechos,
Y
cuya
baranda
rica
daba
hácia
el
jardin
pequeño,
en
que
el
caballo
de
bronce
estuvo
por
largo
tiempo;
Sin
mas
luz
que
la
que
esparce
la
luna
en
mitad
del
cielo,
esperando
á
alguien
la
reina,
está
turbada
y
con
miedo.
Del
concurso
de
la
danza
y
de
la
orquesta
el
estruendo,
que
los
salones
ocupa,
oye
resonar
de
lejos;
y
Y
aunque
sabe
que
notada
ha
de
ser
su
ausencia
presto,
por
dar
al
conde
un
ayiso
atropella
todo
riesgo.
q
HISTORICOS.
Siglos
los
instantes
juzga
con
mortal
desasosiego,
y
en el
barandal
dorado
palpitante
apoya
el
pecho.
Mira
al
ecuestre
coloso,
inmóvil,
oscuro,
inhiesto,
entre
laureles
y
murtas,
|
tiembla,
infelice,
al
verlo.
Alza
á
la
pálida
luna
los
ojos
de
llanto
llenos,
y
se
estravia
su
mente
por
precipicios
horrendos.
Sin
rumor
y
de
puntillas,
como
fantasma
ó
espectro,
en
el
corredor
entróse,
la
parte
oscura
siguiendo,
Un
hombre
embozado:
llega
por
detrás
en
gran
silencio
á
la
reina,
que,
de
espaldas
estando,
no
pudo
verlo,
Y
le
tapa
el
noble
rostro
con
dos
manos
como
hielo,
pero
delicadas
manos
que
agita
un
temblor
lijero,
364.
ROMANCES
¿Quién
pudiera
aproximarse
á
dama
de
tal
respeto,
sino
el
amante
dichoso
con
tan
inocente
juego?
Asilo
pensó
ella
misma,
pues
aunque
al
primer
momento
de
sorpresa
lanzó
un
grito,
pronto
sobre
sí
volviendo:
“Déjame,
conde,
prorumpe
con
dulces
lánguidos
ecos;
no
es
esta
ocasion
de
burlas,
pues
es
de
infortunios
tiempo.
»
Déjame,
y
escucha,
conde.
—
Libre
la
dejan
en
esto
las
manos
que
la
cegaban,
y
se
encuentra
sola,
cielos!
Con
su
marido,
que
arroja
por
los
ojos
rabia
y
fuego.
Queda
la
infeliz
difunta;
mas
tienen
el
privilegio
Las
hembras
del
disimulo,
y
en
los
críticos
encuentros
mucha
mayor
agudeza
que
el
hombre
de
mas
ingenio.
Al
oir
que
el
rey
pregunta
con
voz
como
voz
de
infierno,
,
“Yo
conde
Po...
yo?”—En
sí
tornando
la
reina,
responde
presto:
HISTORICOS.
365
«sí,
señor,
de
Barcelona......
se
complace
mi
pecho
con
tal
título,
afirmado
con
vuestro
poder
y
esfuerzo,
»
Despues
que
habeis
reprimido
la
rebelion
de
aquel
pueblo.”—
Quedó
pasmado
el
monarca:
“Discreta
sois
por
estremo,
»
Repuso,
y
tras
pausa
leye,
Mas
qué
infortunios
tenemos
?—
Ya
alentada
la
señora,
pues
siempre
el
paso
primero
Es
el
trabajoso,
dijo:
“No
faltan,
señor,
por
cierto:
dígalo
Flandes
perdida,
y
de
Nápoles
los
reinos,
|
»
Donde
un
ambicioso
intenta
arrebatarnos
el
cetro;
ó
Milan,
donde
la
peste
está
tanto
estrago
haciendo;
»
Y
Portugal
vacilante,
do
traidores
encubiertos.
Aqui
atajóla
Filipo
con
voz
de
lejano
trueno:
“Basta
pues,
basta,
señora;
sois
francesa,
bien
lo
veo;
teneis
interés
muy
grande
en
mi
honor
y
en
el
del
reino.”
366
ROMANCES
“Vereis
que
uno
y
otro
al
punto
q
y
para
aquietaros
sostengo,
y
que
lavaré
con
sangre
la
mancha
que
advierta
en
ellos.”
Calló,
y
una
atroz
mirada
con
el
rostro
descompuesto,
que
pareció
mas
terrible
de
la
luna
á
los
reflejos,
Clavó
en
la
reina,
mirada
que
destrozó
aguda
el
seno
de
la
infeliz,
pues
temblando
cayó
sin
sentido
al
suelo,
Mo
Como
sin
rumor
ninguno
vuela
ó
se
deshace
un
sueño,
desapareció
el
monarca:
fue
á
su
cámara
en
silencio,
Tocó
un
silbato
de
oro,
que
tuvo
mágico
efecto,
pues
salió
de
los
tapices,
al
silbido
obedeciendo,
Por
una
encubierta
entrada
un
humilde
ballestero,
cual
espíritu.
maligno
que
al
conjuro
está
sujeto.
HISTORICOS.
367
Era
el
favorito
oculto:
del
rey:
ambos
un
momento
hablaron
con
tal
sigilo,
que
el
labio
apenas
movieron;
Solo
al
irse
el
confidente,
se
oyó
decir
al
rey
esto:
“Asegura
bien
el
golpe,
y
si
has
de
vivir,
secreto.”
——RADINR
Al
sarao
y
á
los
salones
tornó
Filipo
muy
presto:
aunque
pálido
el
semblante,
tranquilo
y
tal
yez
risueño,
Volvió
á
hablar
al
conde-duque,
el
cual
como
astuto
y
diestro,
que
su
señor
encubria
conoció
cuidados
nuevos.
Al
cabo
de
corto
rato
anuncióse
que
en
su
lecho
la
reina
indispuesta
estaba,
se
dió
fin
al
festejo.
Sucedió
al
bullicio
alegre,
al
son
de
los
instrumentos
y
á
la
confusion
festiva,
el
mas
profundo
silencio,
7
PR
.
24
A
A
A
art
mc
intimos
CMA
mn
—_——
E
>
HISTORICOS,
459
Pies
mojan...
y
NO
lo
advierte
:.
ddavada
está.
Los
destellos
de
la
espuma
que
se
rompe,
secas
algas
revolviendo,
La
deslumbran.
De
continuo
la
reventazon
inciertos,
fugitivos
grupos
blancos
le
ofrecen
del
mar
en
medio,
Cual
pálidas
llamaradas.
Ella
piensa
que
los
remos
y
la
proa
de
un
esquife
las
causan...
Vanos
deseos!
Asi
pasó
largas
horas,
cuando
un
lampo
vé
de
fuego
en
alta
mar,
y
en
seguida
oye
al
cabo
de
un
momento
Poumb!.....
y
retumbar
en
torno
como
un
payoroso
trueno,
que
se
repite
y
se
pierde
de
aquella
costa
en
los
huecos.
Vé
pronto
hácia
el
lado
mismo
otros
dos
ó
tres
pequeños
fogonazos;
mas
no
llega
el
sordo
estampido
de
ellos,
e
Mis
ANO
460
ROMANCES
Otra
roja
llamarada...
Poumb!
otra
vez...
Dios!
qué
€s
esto?
Repitiéndose
perdióse
este
son
como
el
primero.
No
hubo
mas:
creció
furioso
el
temporal,
y
mas
recio
sopló
el
sudoeste;
las
olas
de
Rosalía
el
asiento
Embisten,
de
agua
salobre
la
bañan;
estar
mas
tiempo
no
puede
allí:
busca
abrigo
de
la
torre
entre
los
restos.
La
lluvia
cae
á
torrentes,
parece
que
tiembla
el
suelo;
dijérase
ser
llegada
ya
la
fin
del
universo.
¡¿_
___
__
A
IA
AAA
A
—sK—£—éó
RONANCEB
Ulla
LA
MAÑANA.
una
luz
parda
y
siniestra;
á
mostrarse
en
vagas
formas
ya
los
objetos
empiezan.
€IóégA
An
|
|
RAYA
en
el
remoto
oriente
|
HISTORICOS.
Espectáculo
espantoso
ofrece
naturaleza,
las
olas
como:
montañas,
movibles
y
verdinegras
Se
combaten,
crecen,
corren
para
tragarse
la
tierra,
ya
los
abismos
descubren,
ya
en
las
nubes
se
rebientan.
--
Rómpense
en
las
altas
rocas
alzando
salobre
niebla,
y
la
playa
arriba
suben,
y
luego
á
su
centro
ruedan
Con
su
asordante
estruendo:
silba
el
huracán,
espesa
lluvia
el
horizonte
borra,
y
lo
confunde
y
lo
mezcla.
¿00
———
La
infelice
Rosalía,
toda
empapada,
cubierta
con
el
pañolon
mojado,
que
ó
bien
la
ciñe
y
aprieta,
O
agitado
por
el
viento,
le
azota
el
rostro
y
flamea,
volando
ya
desparcidas
fuera
de
él
las
negras
trenzas;
461
A
-
l
462
ROMANCES
Falta
de
aliento,
de
vida,
el
alma
rota
y
deshecha,
asida
de
los
sillares
se
aguanta
inmóvil
y
yerta.
Aparicion
de
otro
mundo,
Síilfida,
á
quien
maga
artera
cortó
las
lijeras
alas,
la
juzgáran,
sl
la
vieran.
Tiende
espantados
los
ojos
por
el
cáos:
nada
encuentra
que
socorro
ó
que
consuelo
en
tal
apuro
la
ofrezca.
Descubre
que
una
gran
ola,
que
tronadora
se
acerca,
entre
las
blaricas
espumas
envuelve
una
cosa
negra:
De
ella
no
aparta
los
ojos,
vé
que
en
la
playa
se
estrella,
que
al
huir
deja
un
sombrero
rodando
sobre
la
arena,
Y
una
tabla.—Rosalía
salta
de
las
ruinas
fuera,
corre
allá,
mientras
las
olas
se
retiran.
No
la
aterra
Otra
mayor,
que
se
avanza
mas
hinchada,
mas
soberbia.
Vé
en
el
madero
lavado
los
restos
de
sangre
Íresca...
e
)
HISTORICOS.
463
Coge
el
sombrero...
infelice!
Lo
Teconoce...
las
fuerzas
le
faltan,
cae,
y
al
momento
precipítase
sobre
ella
Una
salobre
montaña
que
la
playa
arriba
entra,
y
rápida
retrocede,
no
desea
nada
en
ella,
Y
AGA
Cual
si:dar,
tan
solo
objeto
de
la
borrasca
tremenda,
lecho
nupcial
en
los
mares
á
dos
infelices,
fuera;
A
templar
su
furia
ronca
los
huracanes
empiezan,
bajan
las
olas,
la
lluvia
se
disminuye,
y
aun
cesa.
Rómpese
el
cielo
de
plomo,
y
por
pedazos
se
muestra
el
azul,
que
ardientes
rayos
de
claro
sol
atraviesan:
Ya
se
aclara
el
horizonte;
por
el
lado
de
la
tierra
fórmanlo
azules
colinas,
que
aun
en
parte
ocultan
nieblas,
464
y
ROMANCES
Una
línea
verde,
oscura,
movible,
la
forma
y
cierra
del
lado
del
mar,
y
asoma
la
claridad
detrás
de
ella.
Aunque
silba
duro
el
viento,
aunque
es
la
resaca
récia,
torna
al
mundo
la
esperanza
de
prolongar
su
existencia.
—_ñ
MR
En
estd
una
triste.madre
y
un
tierno
hermanillo
llegan,
buscando
á
su
Rosalía,
á
aquella
playa
funesta.
Llenos
de
lodo,
empapados,
muertos
de
cansancio
y
pena,
tienden
en
reedor
los
ojos,
y
nada,
oh
martirio!
encuentran.
Al
retroceder
las
aguas,
unas
femeniles
huellas
de
pié
breve
reconocen
estampadas
en
la
arena...
“Rosalía!....
Rosalía!!!”
Gritan,
y
no
oyen
respuesta.
Van
á
la
arruinada
torre,
y
hállanse
sobre
una
piedra
A
>
HISTORICOS.
465
Un
envoltorio
deshecho
entre
fango,
espuma
y
tierra,
y
un
pañuelo
rojo
y
jalde,
que
le
sirve
de
cubierta.
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:
ci
467
INDICE
DE
LAS
COMPOSICIONES
QUE
CONTIENE
ESTE
TOMO.
NA
PRÓLOGO.
+...»
+=.
PAG.
v
Una
ANTIGUALLA
DE
SEVILLA.
.
.
Á
EL
ALCÁZAR
DE
SEVILLA.
.....
19
EL
PARBICIDIO.
...........+
45
D.
ALVARO
DE
LUNA.
....+.+.
++
67
RECUERDOS
DE
UN
GRANDE
HOMBRE.
9)
Un
EMBAJADOR
ESPAÑOL.
.....
149
La
BUENA
VENTURA.
+...
....
157
La
MUERTE
DE
UN
CABALLERO.
. .
183
Amor,
HoNoR
Y
VALOR...
++...
189
La
VICTORIA
DE
PAVÍA.
...,..
913
Un
CASTELLANO
LEAL.
.
+...»
...
949
EL
SOLEMNE
DESENGAÑO.
.
.o
.o.o
o.
963
y
UNA
NOCHE
DE
MADRID
EN
1578.
.
311
Ex
CONDE
DE
VILLAMEDIANA.
+...
333
Ex
CUENTO
DE
UN
VETERANO.
.
+
+.
3710
oa
BAILÉN.
.
.
.
. .
e
.
.
LA
VUELTA
DESEADA.
+...
..-
437.
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SOMBRERO:
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