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La Campiña de Córdoba: fonología y morfología. El caso de Santaella (1740-1820): entre España y América

Puerma Bonilla, Javier

Abstract

Este trabajo tiene como objetivo avanzar en el análisis de la fonología y de la morfología de la Campiña de Córdoba entre 1740 y 1820, a partir de un corpus epistolar de proximidad comunicativa perteneciente a la misma saga familiar en la villa de Santaella. Estudiaremos el vocalismo, el consonantismo y la forma -(s-z)g- en verbos terminados en -(e)cer y en -cir. Estableceremos un diálogo de base teórica y empírica con el objeto de determinar el alcance de los rasgos de nuestro corpus en el espacio hispanohablante de la época y, con base en lo anterior, discutir la pertinencia de algunas etiquetas de cobertura frecuentes en la descripción de dichos rasgos en la historia del español.

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REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA (RFE) 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538 https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 Copyright: © 2024 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0). La Campiña de Córdoba: fonología y morfología. El caso de Santaella (1740-1820): entre España y América The Campiña de Córdoba: phonology and morphology. The case of Santaella (1740-1820): between Spain and America Javier Puerma Bonilla Universidad de Sevilla [email protected] ORCID iD: https://orcid.org/0000-0001-9249-245X resumen: Este trabajo tiene como objetivo avanzar en el análisis de la fonología y de la morfología de la Campiña de Córdoba entre 1740 y 1820, a partir de un corpus epistolar de proximidad comunicativa perteneciente a la misma saga familiar en la villa de Santaella. Estudiaremos el vocalismo, el consonantismo y la forma -(s-z)g- en verbos terminados en -(e)cer y en -cir. Estableceremos un diálogo de base teórica y empírica con el objeto de determinar el alcance de los rasgos de nuestro corpus en el espacio hispanohablante de la época y, con base en lo anterior, discutir la pertinencia de algunas etiquetas de cobertura frecuentes en la descripción de dichos rasgos en la historia del español. Palabras clave: fonología; morfología; corpus; variación; dialectología; Campiña de Córdoba. abstract: This paper aims at advancing in the anylisis of the phonolophy and morphology in the Campiña de Córdoba from 1740 and 1820, based on a communicative proximity epistolary corpus belonging to the same family in the town of Santaella. Vocalism, consonantism and the form -(s-z)gin verbs ended in -(e)cer and -cir are studied. A dialogue between corpora data and theory is established with the objective of determining the scope of the features of our corpus in the Spanishspeaking panorama at the time. A discussion is conducted, based on the data, over the propriety of labels assigned to such linguistic features in the history of Spanish. Keywords: phonology; morphology; corpus; variation; dialectology; Campiña de Córdoba. Recibido: 11-10-2022. Aceptado: 08-12-2022. Publicado online: 07-10-2024 Cómo citar este artículo / Citation: Puerma Bonilla, Javier (2024): “La Campiña de Córdoba: fonología y morfología. El caso de Santaella (1740-1820): entre España y América”, Revista de Filología Española, 104 (1), 1428, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428. 1. IntroduccIón e Interés Este trabajo se ocupa de avanzar en el análisis y en la caracterización de la configuración fónica del español en la Campiña de Córdoba, en concreto, del hablado en Santaella entre las décadas de 1740 y de 1820. Estudiaremos el vocalismo, el consonantismo y un rasgo PERSONALIZAR eISSN 1988-8538 Idioma Castellano ISSN-L 0210-9174 FUENTE Revista de Filología Española, Vol. 104 Num. 1 (2024) EDITOR Consejo Superior de Investigaciones Científicas DOI https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 2Javier Puerma Bonilla morfológico no consignado, hasta donde nos consta, en trabajos sobre variación dialectal en Andalucía, la forma -(s-z)g- en tiempos de indicativo y subjuntivo de verbos terminados en -(e)cer y, en algún caso, en -cir, como en conozgo o conduzga. Nos ocuparemos, asimismo, de cotejar los datos lingüísticos de la Campiña con la bibliografía especializada sobre la lengua española dieciochesca y de inicios del siglo xIx y, cuando esta es inexistente o muy escasa, con los corpus diacrónicos de referencia. Las variedades dialectales de Andalucía constituyen un tema clásico en los trabajos sobre dialectología del español. No obstante, lo cierto es que su estudio diacrónico está infrarrepresentado, como veremos a lo largo de este trabajo, y no tenemos noticia, a la fecha de conclusión de la presente investigación, de ningún trabajo que se ocupe del caso de Santaella1. Más allá del interés diacrónico y diatópico de esta investigación, el interés particular que ofrece esta comarca, en el corazón geográfico, entre el Occidente y el Oriente andaluz, está apuntalado por el gran dinamismo en los rasgos fonético-fonológicos que ofrece2. Presentamos a continuación tres ejes que describen, de manera sucinta, la Santaella de 1740-1820, a saber, el a) marco diatópico; el b) marco demográfico, y el c) marco temporal. a) El marco diatópico. Santaella se sitúa al suroeste de la actual provincia de Córdoba, en la mencionada Campiña, colindante con la de Sevilla. Distante unos 43 km de la capital provincial, algunos pueblos y ciudades vecinos de relevancia histórica y demográfica son Écija, Puente Genil3, Montilla, Aguilar, La Rambla4 y Montalbán de Córdoba. Santaella fue donada a Córdoba tras la conquista cristiana de Fernando III en el siglo xIII, se constituyó en municipio en la década de 1560 bajo el reinado de Felipe II. Durante buena parte del xvII el señorío jurisdiccional sobre esta población lo ostentó el marquesado homónimo, pero Santaella recobró nuevamente su independencia en la primera mitad del xvIII. Una característica histórica singular de este municipio es su vasto término territorial, 225,77 km2 (SIMA 2019), incluso tras haber visto la segregación en 2018 de La Guijarrosa, antaño conocida como Viñas Viejas, la mayor de sus aldeas. Finalmente, es preciso consignar otro dato histórico de relevancia, el establecimiento durante la época estudiada del núcleo comarcano de La Carlota, una de las nuevas poblaciones de colonización europea establecida durante el reinado de Carlos III, así como numerosos departamentos. Véase a continuación la representación aproximada de Santaella a mediados del xvIII. 1 La Campiña cordobesa se encuentra escasamente representada incluso en el Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía (Alvar, 1961) y en el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (Navarro, 2016), en que solo se documenta La Carlota, población fundada a mediados del xvIII, ambas obras de primer orden sobre la caracterización sincrónica del andaluz. Este hecho cobra mayor relevancia si atendemos a las palabras del maestro: “Cuando inventé el ALEA (1952) apenas si sabíamos algo del andaluz” (Alvar, 1988:13). 2 Dos casos paradigmáticos son, por un lado, el uso del seseo y del ceceo, el primero en Santaella y el segundo en el vecino Montalbán de Córdoba. Encontramos, por otro lado, que la denominada “Andalucía de la e” (Alonso 1956; Alvar 1959) ocupa parte de la comarca campiñesa, como es el caso de la vecina ciudad de Puente Genil. Aunque el análisis comparado entre los varios núcleos de la comarca excede el objetivo de este trabajo, resulta de no poco interés consignar este dinamismo. 3 Entre los años de 1740 y 1820 conocido como La Puente de Don Gonzalo, aunque ya en las primeras décadas de la centuria decimonónica comienzan a coexistir ambos topónimos en la documentación de nuestro corpus. 4 Santaella históricamente se adscribe al partido judicial de La Rambla. REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 3 La Campiña de Córdoba: fonoLogía y morfoLogía. eL Caso de santaeLLa (1740-1820): entre españa y amériCa Mapa 1.‒ Término de Santaella a mediados del xvIII según el Catastro de Ensenada (1752:f.194v) b) Marco demográfico. En contraste con el vasto marco diatópico, la población municipal es, en términos relativos, porcentualmente escasa. En la actualidad, tras la segregación de La Guijarrosa, la población asciende a 46145 habitantes (SIMA 2020), mientras que a mediados del siglo xvIII esta era de en torno a 14326 (1752) y 1627 (1787). c) El marco temporal. El lapso elegido para el análisis está sustentado en la existencia de correspondencia de proximidad7 continuada durante ocho décadas y en la que intervienen varios miembros de la misma familia. La producción epistolar es, asimismo, prolija, por lo que permite establecer un corpus robusto. Además, el español de la centuria ilustrada, también denominado primer español moderno (Octavio de Toledo, 2007), como se sabe, está todavía infrarrepresentado en los estudios de historia del español, a pesar de que en los últimos años esta tendencia se está revirtiendo8. 5 En esta cifra se computan también La Montiela, poblado de colonización durante el franquismo, El Fontanar, El Ingeniero y Bocas del Salado. 6 Aunque las respuestas generales del Catastro de Ensenada arrojan una cifra de 315 habitantes y 208 casas (1752: ff. 254r y v), Rivilla (1986: 197-132) estima que la población real rondaría los 1432 vecinos con base en las 380 familias seglares registradas y Llamas (2001: 451), quien cita a Aranda sin aportar una referencia que permita cotejar el dato, proporciona una población de en torno a 1700 personas. Sea como fuere, este desfase en los datos parece matizado por censos posteriores, como el de Floridablanca (1787), que proporciona una población de 1627. 7 Este particular se vuelve una tarea muy compleja en lo que se refiere a siglos anteriores porque, si bien hemos encontrado numerosos documentos relativos a Santaella, estos trascienden el ámbito de la cotidianidad y de la proximidad comunicativa, y se insertan en géneros textuales y tradiciones discursivas enmarcados fundamentalmente en lo administrativo. A ello se une la dificultad de establecer cierta continuidad en el establecimiento del corpus y que entraña conocer en cuantiosos casos la identidad, la procedencia y el bagaje vital del escribiente. Por este motivo, el conjunto documental en que se basa este trabajo parece genuino, puesto que nos permite identificar y caracterizar a cada uno de los escribientes durante la mayor parte de su vida, y observar con mayor exactitud el objeto de análisis que nos proponemos (consúltese el corpus en §2). 8 Como ponen de relieve proyectos monumentales como el de la Sintaxis histórica de la lengua española, dirigido por Concepción Company (2006, 2009, 2014, en proceso), y la aparición de corpus de documentos lingüísticos que contemplan el periodo que nos atañe, cuyo estudio ha sido especialmente escaso para el español en América. Buenos ejemplos de esto son los pioneros Documentos lingüísticos de la Nueva España. Altiplano Central (Company, 1994), seguidos de obras continuadoras de estos como los Documentos lingüísticos de la Nueva España. Golfo de México (Melis y Rivero, 2008) y los Documentos lingüísticos de la Nueva REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 4Javier Puerma Bonilla Este trabajo se compone, además de la presente introducción, de tres apartados. Exponemos en §2 el corpus y la metodología de manera sucinta. Presentamos en §3 el análisis de los datos a través del estudio del vocalismo, del consonantismo y del caso de -(s-z)g- en verbos terminados en -(e)cer y en -cir. Cerramos en el apartado 4 con unas breves conclusiones. 2. corpus y metodología El corpus ha sido establecido con base en 105 cartas, como adelantamos, entre 1740 y 18209, y rubricadas, siempre desde la villa, por los santaellanos Miguel Vicente Alcaide y Lorite, por su sobrino Gabriel Basilio Fernández de Alcaide y, en menor medida, por sus hacedores Macías e Izquierdo10. Hemos analizado la correspondencia de proximidad, esto es, sobre asuntos particulares y cotidianos, excluyendo aquella que versa sobre otros puramente administrativos como temas escriturarios, sobre el estado de las cosechas, de compraventa y de arriendos. Tío y sobrino eran hijosdalgo, el primero, perteneciente al estado eclesiástico, el segundo, unido en matrimonio a Benilda de Gálvez11. Ambos se autodenominan labradores en las numerosas misivas dirigidas a varios de los marqueses de Algarinejo durante esas ocho décadas. La relación entre los Alcaide y los marqueses es, en principio, una relación administrativa, puesto que los primeros fueron arrendatarios y administradores de varias propiedades de los segundos en el término de Santaella, como el cortijo del Toril. Esta relación, basada en una tensión entre confianza y jerarquía, derivaría en cierta familiaridad como prueban muchas de las cartas. Esta cercanía parece terminar con el fallecimiento de Gabriel Basilio y la no renovación de las escrituras de los cortijos del Toril y de Malconado en favor de uno de los sobrinos políticos del difunto, Francisco Asís de la Carrera, quien mostró interés en ellos a juzgar por el tenor de una carta de 11 de septiembre 1818 que envía su cuñado Villalobos de Ribera en representación de los herederos12. España. Provincia de Campeche (Ramírez Quintana, 2016), entre otros. Además de la publicación de trabajos especializados, que analizan la historia del español a caballo entre los siglos xvII y xIx desde diversas perspectivas, por autores como Álvarez de Miranda (1990), Company (2005), García-Godoy (2012), Puerma (2021, 2022a, 2022b), así como los numerosos trabajos citados en este artículo. 9 Los textos proceden del fondo documental de la Casa de Luque en el Portal de Archivos Españoles (PARES), Archivo Histórico de la Nobleza (aHn), en luque, c. 217, c. 225, c. 380, c. 386, c. 647, y c. 726. 10 También contamos con varias cartas de Antonio Villalobos de Ribera y Alcaide, sobrino y uno de los herederos de Gabriel Basilio, pero han sido descartadas del corpus ya que, aunque podemos inferir de la correspondencia que este individuo vivió durante varios años en Santaella, era oriundo de la ciudad de Osuna. Asimismo, hemos descartado del análisis varias misivas no autógrafas, salvo la rúbrica, de Gabriel Basilio durante sus varios estados de convalecencia, cuya grafía hace pensar que fueron dictadas unas veces a su hacedor, otras, a su sobrino Villalobos de Ribera. 11 Llamada Benilde en Santa María del Valle (Llamas, 1988), obra basada fundamentalmente en documentos del Archivo de Protocolos de La Rambla, aunque Basilio Gabriel la llama sistemáticamente Benilda en la correspondencia autógrafa. 12 Refiere Villalobos en su misiva que “apetece con singular afecto labrarlo él solo, / y queriendo nosotros complacerlo, le suplicamos se / sirba hacer nueba esscritura afavor del expresado mi / hermano político Don Francisco Asís, desde el día de / la asunción de Nuestra Señora del prósimo que bendrá de ochocientos diez y nuebe” (f. 5). El hacedor Diéguez, por su parte, escribe otro texto al marqués de Algarinejo con fecha de 21 de noviembre de 1818 en que, aunque reconoce que los legítimos herederos tienen que cumplir el arriendo que aún queda tras el deceso de su amo, él mismo los encuentra titubeantes, por lo que se ofrece al marqués para ser él quien lo arriende: “Sus Herederos [de Gabriel], a quien es [sic] por derecho les corresponde continuar has- / ta cumprir el Arrendamiento, y a quienes Vuestra Señoría debe obligar / a que lo pongan a cubierto, REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 5 La Campiña de Córdoba: fonoLogía y morfoLogía. eL Caso de santaeLLa (1740-1820): entre españa y amériCa De la correspondencia se desprende que eran escribientes plenamente alfabetizados, por lo que podría erróneamente concluirse que, no pudiendo ser considerados manos inhábiles, estos documentos carecen de interés para el estudio fonético-fonológico, ya que el conocimiento diacrónico de estos rasgos obedece a la cautelosa interpretación de las grafías que rompen las “tendencias ortográficas” de la época (Frago, 2002: 151). En contra de lo que cabría pensarse, el estudio detenido de ellos ha resultado en la detección de diversos rasgos fonético-fonológicos caracterizadores del español hablado en esa zona andaluza. La metodología que guía el establecimiento del fichado y el análisis de este se apoya en la transcripción paleográfica y en la presentación crítica, que sigue unos criterios filológicos estrictos, de la Red Internacional CHARTA (2015). Hemos incorporado al estudio todas aquellas grafías susceptibles de constituir desviaciones de las tendencias gráficas del xvIII y de la primera mitad del xIx, y entendemos por ello que cualquier intento de caracterización fonéticofonológica basado en el análisis de grafías entraña serias dificultades, debido a que, como es sabido, diversos valores fonéticos corresponden a una misma grafía (Sánchez-Prieto y Flores, 2006). Aun así, somos conscientes de que los estudios fundamentados en esta metodología han aportado datos de gran interés en el conocimiento de la configuración fonético-fonológica de sincronías pasadas. Finalmente, recurriremos, como señalamos en §1, en ocasiones a los corpus diacrónicos Corpus diacrónico del español (CORDE) y Corpus diacrónico y diatópico del español de América (CORDIAM). 3. análIsIs de los datos Estudiamos a continuación el nivel vocálico a partir de las vacilaciones en el vocalismo átono, en §3.1, y de la diptongación irregular, en §3.2, así como el consonantismo, en §3.3, el consonantismo débil, en §3.4, los grupos consonánticos cultos, en §3.5., otros fenómenos, en §3.6, y el caso de -(s-z)g-, en §3.7. 3.1. El nivel vocálico. Vacilaciones en el vocalismo átono La correspondencia documenta algunos casos de vacilaciones en el vocalismo átono, que se manifiestan generalmente en la apertura de /i/ > /e/ como en desfruto ‘disfruto’ y en rezevir ‘recibir’ (cartas 39 y 40, respectivamente), de /u/ > /o/ en soponiendo ‘suponiendo’ y llobiosa ‘lluviosa’ (cartas 44 y 33, respectivamente), de /e/ > /a/ en arrandada ‘arrendada’ (carta 101), y en el cierre de /e/ > /i/ en ynviara ‘enviara’(carta 76). Algunas de estas vacilaciones vocálicas, de presentarse en la documentación de manera cuasisistemática, podrían explicarse parece están bariables en ra- / zón, ya de seguir, ya de separarse: En atención a lo qual, / y para en el caso de que se berifique la separación de dichos / Herederos, vajo las competentes formalidades; No puedo menos / que ocurrir ala superior proteción de Vuestra Señoría, afín de que se / sirba darme en Arrendamiento el dicho Cortijo, con antela- / ción a otros pretendientes” (f. 8). En una carta de 13 de diciembre, el mismo hacedor vuelve a escribir al marqués, esta vez implorando perdón: “Y así haviéndole escrito ygnoro / en qué habré errado con Vuestra Señoría o en qué desgracia habré cometido / lo que si lo tiene entendido pido por Dios me perdone pues mi Áni- / mo para con Vuestra Señoría Dios lo sabe” (f. 10); y da cuenta de que el día anterior, día 12, recibió carta de De la Carrera en que este le comunicaba el rechazo del marqués a seguir con el arriendo “por al- / gunas condiciones, que no le a comodaban [sic]” (f. 10). Los facsímiles pueden consultarse en línea a través del Portal de Archivos Españoles (pares), en el Archivo Histórico de la Nobleza (aHn), bajo la signatura luque, c. 217, d. 372-376. REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 6Javier Puerma Bonilla con base en la variante morfológica de las formas escrevir y desfruto, en la preservación de la vocal etimológica de ynviara o por el cruce de la base vocálica en llobiosa. La no sistematicidad de estas soluciones parece poner de manifiesto la conciencia ortográfica del autor, que ocasionalmente deja aflorar rasgos fonéticos-fonológicos. La presencia de estas variantes en CORDE13 es anecdótica a lo largo del lapso de 1740- 1820: desfruto 33 > rezevir 31 > llobiosa 11 > ynviara 13 > soponiendo 0 > arrandada 014. De entre estos, son casos americanos 20 de 33 en desfruto y 19 de 31 en rezevir, mientras que la mayor parte de los casos españoles tanto en estos ítems léxicos como en el resto proceden de autores que nacen o viven en los reinos que configuran la actual Andalucía15. Dado que los datos de estas vacilaciones son especialmente escasos en CORDE, nos plantearnos si la vacilación vocálica ligeramente superior para desfruto y rezevir respecto de América es una mera coincidencia o si, por el contrario, existe una razón dialectal subyacente16. Recurrimos a CORDIAM17 para intentar arrojar luz sobre este tema: desfruto 69 > rezevir 225 > llobiosa 1 > ynviara 11> soponiendo 0 > arrandada 0. El Cuadro 1 abajo muestra una comparativa entre los casos de ambos bancos de datos con vacilación vocálica. Dado que CORDE arroja datos del español en España y en América, exponemos, respectivamente, los datos de ambas variables independientemente del repositorio del que proceden para facilitar su lectura e interpretación18. 13 Hemos empleado todas las variantes gráficas posibles para los casos con vacilación vocálica y para sus contrapartes sin ella; además, hemos comprobado, ejemplo a ejemplo, su fidelidad filológica. En la búsqueda de los ítems verbales, hemos enfocado el análisis exclusivamente en las bases verbales y hemos prescindido de cualesquiera otras clases de palabras pertenecientes a la misma familia léxica con el objeto de que los resultados sean pertinentes. 14 Sus contrapartes sin vacilación vocálica se desglosan a continuación. Cabe precisar que aquellos casos que arrojan más de mil datos han sido categorizados con la etiqueta cuantitativa +1000, dado que comprobar, caso a caso, la fidelidad filológica de varios miles de datos resultaría inviable y, en todo caso, poco relevante para el caso que nos ocupa, esto es, saber si la vacilación vocálica era no ya marcada sino marginal respecto de su par sin vacilación a lo largo de 1740-1820: disfruto 549 > rezivir +1000 > llubioso 71 > enviara +1000> suponiendo +1000 > arrendada 49. Consúltese el repositorio en www.rae.es. 15 Tales son los casos de Manuel Ferrer y Figueredo, Diego Ignacio de Góngora, Santiago González Mateo o Antonio de Ulloa, por citar tan solo cuatro casos. 16 Tanto la mayor documentación americana para desfruto y rezevir como la nula del resto de ítems léxicos, amén de otras motivaciones, entre las que descuella la variación léxica, cobra especial relevancia si tenemos en cuenta que solo 25 % de los textos de CORDE son americanos (Sánchez y Domínguez, 2007: 144). 17 Por lo que toca a CORDIAM, el desglose sin vacilación es el siguiente: disfruto 150 > rezivir +1000 > llubiosa 3 > enviara 462 > suponiendo 467 > arrendada 90. 18 Somos conscientes, por supuesto, de que todo trabajo basado en corpus debe interpretar con suma cautela los datos, sobre todo porque la organización actual de CORDE imposibilita acotar con exactitud el universo de palabras total para el lapso comprendido entre 1740 y 1820. Por esto, aunque los casos andaluces sean mayoría, llama la atención su endeble representación en toda España y, como consecuencia de esto, sería imprudente hablar de un andalucismo fundamentado en un puñado de ocurrencias. Es probable, aunque muy difícil de comprobar con las condiciones materiales actuales, que estos fenómenos vocálicos escaseen en CORDE en tanto en cuanto los textos de proximidad comunicativa son también secundarios. A nuestro juicio, es todavía una tarea pendiente de la filología actual la creación de corpus diacrónicos robustos basados en textos de proximidad comunicativa, a pesar de que en las últimas décadas son varios los proyectos que se están ocupando de este asunto. En este sentido, la escasa documentación americana en CORDE para las voces propuestas nos hizo considerar que, probablemente, esto pudiera explicarse por dos motivos fundamentales, uno, la infrarrepresentación de textos americanos para este lapso temporal, dos, la especial productividad de estas vacilaciones en tipología textual de proximidad comunicativa como cartas, notitas, pagarés, entre otros. Acudir a CORDIAM, como es sabido, corpus exclusivamente americano, reveló que esta hipótesis era errónea, REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 7 La Campiña de Córdoba: fonoLogía y morfoLogía. eL Caso de santaeLLa (1740-1820): entre españa y amériCa españa amérIca desfruto 13 % (13/102) 87 % (89/102) rezevir 5 % (12/256) 95 % (244/256) llobiosa 92 % (11/12) 8 % (1/12) ynviara 54 % (13/24) 46 % (11/24) soponiendo - - arrandada - - Cuadro 1.‒ Casos con vacilación vocálica (España vs. América) El Cuadro 1 señala, al menos, dos centros de interés. Independientemente de si la vacilación vocálica en desfruto y rezevir es una cuestión fonético-fonológica o, como podría parecer, una variante morfológica considerada anticuada ya en el siglo xvI (Frago, 1999: 41, 114), lo cierto es que esta posee una mayor productividad en América y en Andalucía19, y ello a pesar de estar, como ya comentamos, escasamente representado el español americano en CORDE. La no sistematicidad de estas soluciones por parte del autor impide establecer con claridad si estamos ante un fenómeno fonético-fonológico o ante un uso morfológico conservador. Como hemos dicho ya, nos inclinamos a pensar que se trata de una vacilación vocálica por influjo fonético-fonológico, a pesar de que somos conscientes de que autores como Frago (1999) y Ramírez Luengo (2010: 164) parecen sostener la tesis morfológica; y ello por cinco razones que consideramos de peso. Una, que estamos ante un escritor alfabetizado y conocedor de las tendencias ortográficas de su época; dos, que estas soluciones no son sistemáticas ni mayoritarias, por lo que entendemos que si fuera un fenómeno puramente morfológico el autor sería mucho más consistente; tres, porque es un fenómeno que, a la luz de los corpus empleados, parece tener mayor raigambre en zonas de las actuales Andalucía y América; cuatro, que las formas morfológicas escreb/v* y desfrut* eran consideradas ya anticuadas, como señalamos antes, en el xvI; y, cinco, que los escribientes de las misivas producen escasas pero recurrentes vacilaciones en otras vocales átonas como el propio Cuadro 1 muestra. Con todo, somos extremadamente cautelosos al realizar esta hipótesis. Como hemos dicho, no nos parece casual que la vacilación vocálica de estos dos casos se consigne con mayor frecuencia en América, hecho que sugiere que las variedades del español americano pudieran ser más conservadoras20 a este respecto (Company 1994: 357-358). Este hecho, sin embargo, no debe confundirse con el supuesto arcaísmo de estas variedades, algo extensamente contestado, entre otros, por Lope Blanch (1968-1969), Moreno de Alba (1988) y Company (1994)21. dada la rica vitalidad contextual de las voces que arrojaron casos, ya que se consignaban en géneros tan dispares como cartas, juicios, crónica, etcétera. 19 Este dato concuerda con la forma escrevir, que gozaba todavía de vitalidad en Uruguay y Bolivia en el siglo xIx entre las clases populares (Ramírez Luengo, 2004: 316). 20 Lope Blanch (1968-1969: 85) cita la diferencia referida por Menéndez Pidal (1962: 157) entre las variedades conservadoras e innovadoras del español que llegó al Nuevo Mundo: “de una parte, el cortesanismo supone desprecio por lo arcaico y aceptación de la nuevas normas del habla culta metropolitana; pero, por otro lado, implica un purismo y esmero idiomático refractario a toda novedad avulgarada”. 21 Company, precisamente, entiende que una variedad es conservadora “en el sentido de que […] mantenga más rasgos o construcciones de la lengua madre”, mientras que es arcaica cuando estos rasgos son “residuos en un sistema, por su baja productividad, sus muchas restricciones en la distribución […]” (Company, 1994: 357-358). En suma, una voz o construcción americana o andaluza pudiera ser más conservadora respecto de otra castellana en tanto en cuanto la primera posee una gran profundidad histórica mientras que la segunda REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 8Javier Puerma Bonilla 3.2. El nivel vocálico. Diptongación irregular La correspondencia consigna también varios casos de diptongación irregular, que siguen una misma pauta fonológica de /e/ > /ie/, como en pendienzia ‘pendencia’, dependienzia ‘dependencia’, diferienzia ‘diferencia’ (cartas 23, 43 y 46, respectivamente). Estos atañen exclusivamente a sustantivos derivados del sufijo latino -entia. La Nueva gramática de la lengua española. Fonética y fonología los explica a través de procesos de disimilación (RAE-ASALE, 2009: §8.12c), sin consignar su alcance diatópico ni diastrático, como sí hace respecto de los procesos de asimilación —descritos como generales en España y en América— o de coocurrencia de estos con aquellos en zonas rurales de la Andalucía oriental. Son numerosas, no obstante, las referencias americanas de casos de diptongación irregular como los registrados en nuestro corpus, tal es el caso de los recogidos por Frago (2010: 139-142) para Angostura (1818-1822), actual Ciudad Bolívar, en Venezuela, y Bogotá (1784), en Colombia. También se documentan en zonas de Guatemala, Bolivia (Ramírez Luengo, 2006: 264; 2010: 164) y Argentina entre los siglos xvIII y xIx (Fontanella de Weinberg, 1987: 53; Donni de Mirande, 2004: 263), por lo que la evidencia aportada por estos autores parece hablarnos de un fenómeno que, sin ser mayoritario, como es lógico, posee una representación prácticamente panamericana entre los siglos antes mencionados22. Los corpus CORDE y CORDIAM son esclarecedores en cuanto a este tipo de diptongación. El primero de ellos arroja, respecto de España, ejemplos de diferien*ia, 95 para el periodo estudiado, mientras que dependien*ia y pendien*ia registran 0 casos. De aquellos, 93 pertenecen a un autor andaluz23, algo que revela la gran sistematicidad de este fenómeno en ese individuo en particular. De los casos restantes, uno proviene del pacense Meléndez Valdés y otro de Mateo Calabro. Llama asimismo la atención que el siglo xvII muestre hasta 29 casos de otros dos textos —de autores no andaluces, pero que también pasaron a Indias como altos funcionarios virreinales—, tales como Política indiana de Juan de Solórzano, madrileño, y Compendio bulario índico de Baltasar de Tobar, salmantino. El siglo xvI está representado con solo tres ejemplos, el primero es anónimo, el segundo, sevillano —Pedro Mejía—, y el tercero, catalán —Bernardino de Montaña de Monserrate. En lo tocante a América, CORDE consigna 6 casos: 2 para Costa Rica, 2 para Venezuela, 1 para Colombia y 1 para El Salvador. El segundo de los corpus, CORDIAM, manifiesta una situación muy diferente. Dos de los tres ejemplos documentados tienen representación: diferien*ia 13 > dependien*ia 8 > pendien*ia 024. El Cuadro 2 abajo ofrece los datos cuantitativos para una mejor interpretación. puede ser más reciente, todo lo cual no quiere decir que aquella sea arcaica, pues difícilmente puede serlo si su uso está ampliamente extendido; este sería el caso de ir por + sustantivo, para el español americano frente a la innovación decimonónica ir a por + sustantivo, para el español peninsular (Company y Flores, 2018). Otro buen ejemplo de ello nos lo pone la propia lingüista mexicana, en fecha reciente, quien rebate la idea de que las frases nominales del tipo su casa de Juan son construcciones arcaizantes al señalar que en realidad “son frecuentes, plenamente productivas y de uso cotidiano en el español americano, en aquellas variedades que las emplean, de manera que es inapropiado calificarlas de arcaicas, ya que a nuestro entender arcaísmo remite a desusado, residual y de escasa productividad” (Company y Huerta, 2017: 187). 22 Y ello teniendo en cuenta que nos remitimos solo a los diptongos derivados de -entia, ya que el corpus estudiado no incluye diptongaciones irregulares en verbos conjugados ni en hiatos. 23 Todos ellos recogidos en Noticias americanas de Antonio de Ulloa, sevillano, que pasó a Indias y fue gobernador de Luisiana. 24 Si bien pendien*ia no posee representación, otro término análogo como au*ien*ia alcanza 20 casos. REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 9 La Campiña de Córdoba: fonoLogía y morfoLogía. eL Caso de santaeLLa (1740-1820): entre españa y amériCa Los datos del Cuadro 2 exponen la gran distancia que media en ocasiones entre la información cuantitativa y cualitativa. A simple vista, podría decirse, en relación con diferien*ia, que los corpus hablan de un fenómeno peninsular, pero, como advertimos anteriormente, 93 de los 95 casos consignados para España provienen de un mismo autor, Antonio de Ulloa, sevillano, que pasa a Indias —naturalista, militar, escritor y gobernador de Luisiana—; de hecho, estos casos de diptongación proceden de una de sus obras americanas. Por lo que respecta a América, lo que llama la atención, a pesar de su escasa presencia cuantitativa, es su restricción diacrónica y su vasta dispersión diatópica, autoral y textual. Por un lado, este fenómeno está restringido para todas las ocurrencias al siglo xvIII, menos un caso a inicios del xIx, lo cual concuerda con el lapso de nuestro corpus; por otro lado, su representatividad diatópica comprende los actuales México, Nicaragua, Argentina, Costa Rica, Uruguay, Cuba, Colombia y Guatemala25. Asimismo, es notable que la mayoría de estas documentaciones anómalas no se inserten, como cabría esperar, dentro de tipos textuales de gran proximidad comunicativa como es la correspondencia entre particulares, sino sobre todo en documentos jurídicos, administrativos y cronísticos. españa amérIca diferien*ia 83 % (95/114) 17 % (19/114) dependien*ia - 100 % (8/8) pendien*ia - - Cuadro 2.‒ Casos de diptongación irregular (España vs. América) No desconocemos, en suma, que este tipo de fenómeno puede y seguramente es transversal al español26, esto es, no argumentamos que sea un fenómeno característico de las zonas documentadas en los corpus o que exista una motivación dialectal subyacente; no podemos con los medios a nuestro alcance27. Lo que entendemos relevante subrayar de la información expuesta es que esta diptongación, la cual suele vincularse a textos menos cultos (Frago, 2010: 137), etiqueta de cobertura sobre la que cabría reflexionar28, posee una importante re- 25 La lista se amplía en el caso de au*ien*ia con Chile, Venezuela, Honduras, Estados Unidos y Bolivia. 26 Aquí cabría subrayar que, aun siendo transversal, las zonas peninsulares documentadas en los corpus corresponden grosso modo con la mitad occidental peninsular: Madrid, Salamanca, Badajoz, Sevilla y, modernamente, también Zamora (Villamor de los Escuderos) (consúltese para esta zona geográfica COSER: www. corpusrural.es). 27 No obstante, cabe ponderar por qué motivo un fenómeno que pudiera ser transversal a nuestra lengua se consigna con mayor frecuencia en la mitad occidental de España y en América. Aunque conocemos hoy, respecto de España, la existencia de dos escisiones dialectales de los territorios que pertenecieron jurisdiccionalmente a Castilla, norte-sur y este-oeste, conocemos, asimismo, que Córdoba y todo el eje central peninsular fluctúan, precisamente, entre ambas (Fernández-Ordóñez, 2011: 32 y 55). Este hecho junto con los datos americanos consignados en este trabajo señalan nuevas vías de estudio para conocer mejor la formación del español en América. 28 Al menos, en dos sentidos. Uno, aunque resulta ciertamente una obviedad, partiendo de la base de que estas diptongaciones son desviaciones o fenómenos considerados anómalos, insistir en que no son tendencias mayoritarias, los datos parecen matizar la creencia de que aquellos son necesariamente deudores de un menor espesor cultural. Dos, cabe considerar si etiquetas de cobertura como menos culto o rural no son anacrónicas en perspectiva histórica, si ayudan en todos los casos a arrojar luz, en la medida en que pudieran quizá proponerse desde una perspectiva moderna, pero las documentaciones de los corpus parecen contestar tales consideraciones en cuanto que ni los textos, ni los autores, ni las ubicaciones geográficas de los mismos encajan con tales etiquetas por el hecho de diferir de las tendencias normativas de la época. Dicho de otro modo, REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 16 Javier Puerma Bonilla ante un proceso de bilabización del fonema nasal alveolar sonoro. Segundo, las misivas ofrecen casos de refuerzo velar [we] del diptongo inicial en guerfana ‘huérfana’ (cartas 1 y 38). Tercero, arrojan casos de probable epéntesis por influjo de la vibrante como en hiprocondria ‘hipocondría’ (carta 6). Por último, la correspondencia evidencia la aspiración [h] en la voz de etimología árabe algeña ‘alheña’ (carta 102). 3.7. El caso de -(s-z)g- Creemos necesario consignar, asimismo, otro rasgo característico del español santaellano en el lapso estudiado: el caso de -(s-z)g-, para la primera persona singular de presente de indicativo, y para la primera y la tercera personas singulares, y la tercera plural de presente de subjuntivo, para verbos terminados en -(e)cer, del tipo conocer y favorecer52. Si bien pensamos que no obedece a un proceso puramente fonológico, sino morfológico, este deja una indudable huella fónica. En este sentido, los datos del corpus sugieren un proceso de analogía entre casos como conozgo y juzgo53, y ello se deja ver de manera cuasisistemática a lo largo de los ochenta años estudiados en conduzgan ‘conduzcan’ (carta 2 y 83), agradesgo ‘agradezco’ (cartas 3 y 8), padesgo ‘padezco’ (carta 4 y 86), favoresga ‘favorezca’ (carta 5), paresga ‘parezca’ (carta 18), conozgo ‘conozco’ (carta 88), entre otros54. García de Diego (1916: 315) arguye que estas son “formaciones intermedias entre los tipos praga y prazca, reduga y reduzca”, y añade que, si bien son “formas clásicas en nuestra lengua”, “conviene advertir también que son actuales”. La documentación de este rasgo morfológico está atestiguada, sobre todo y hasta donde tenemos noticia, en la mitad occidental de la península, a saber, Logroño, Burgos, Segovia y Ávila, y un caso suelto en Guadalajara (García de Diego, 1916: 315), Maragatería y Astorga (Alonso Garrote, 1947: 81)55, pero también en el habla albaceteña (Zamora Vicente, 1943: 233-255). Lapesa (1981: 395) recoge este fenómeno de manera puntual dentro de las formas gramaticales meridionales en el xvI y Alonso (1953: 352) argumenta que formas como conojo y ofreja derivarían de las “arcaicas, hoy vulgares, conozgo, ofrezga”. Cabe, por tanto, la prudencia, debido a que la evidencia empírica está mediada, como es sabido, por los trabajos especializados y los corpus de que disponemos a la fecha, por lo que huelga subrayar que la no documentación de este rasgo en otras zonas peninsulares no equivale a su inexistencia. Precisamente, creemos oportuno revisar los dos bancos de datos de referencia empleados en este trabajo a este respecto56. por lo que entendemos que, respecto del primer caso, es viable plantear un influjo ortográfico, aunque este no está tan claro en relación a los dos casos restantes. 52 Aunque entendemos que dicho fenómeno podría ser extensible a todas las demás personas, singulares y plurales, de los verbos terminados en -(e)cer, no las hemos podido documentar en las misivas; lo cual tiene sentido porque en estas se departe entre un emisor, que suele usar la primera persona singular, y un receptor, al que este interpela mediante la tercera persona singular, como marca jerárquica. 53 Esta pauta morfológica se preserva en la primera persona de singular del verbo yacer, como en yazgo, en yazco y en yago. 54 Se registran, en menor medida, casos como meresco ‘merezco’ (carta 51) y apetesco ‘apetezco’ (carta 57). 55 Para los verbos incoativos, para todas las personas, singulares y plurales, de los presentes de indicativo y subjuntivo, registra formas en -z- en lugar de la etimológica -zc-, y añade que estas “alguna vez se pronuncian parezgo, conozgo, amanezga, ñazga” (Alonso Garrote, 1947: 81). 56 Acotamos la búsqueda a los ítems verbales en -(e)cer que nuestro corpus epistolar documenta. REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 17 La Campiña de Córdoba: fonoLogía y morfoLogía. eL Caso de santaeLLa (1740-1820): entre españa y amériCa Los datos de CORDE nos invitan también a ser prudentes, pero matizan sustancialmente las aportaciones anteriores. Por un lado, sugieren que la documentación de este rasgo en textos escritos era, para el lapso estudiado, francamente escasa: condu(s-z)g* 957 > agrade(s-z)g* 058 > pade(s-z)g* 0 > fa*ore(s-z)g* 059 > pares(s-z)g* 0 > cono(s-z)g* 060. No hay ni rastro en el corpus diacrónico de la Real Academia de este, siendo condu(s-z)g* el único ítem verbal que arroja resultados; curiosamente, siete de los nueve ejemplos pertenecen a Filipinas, uno a Bolivia y dos a la España peninsular, estos dos últimos tienen por autores de la mitad occidental a De Isla, de León, y a De Ulloa, de Sevilla, pasado a Indias. Este dato cobra especial relevancia si recordamos la infrarrepresentación de América en CORDE. Por otro lado, la documentación de este rasgo morfológico se consigna en el corpus desde el siglo xIII hasta el xIx, con cierta productividad en el siglo XV y en el xvII. Llaman la atención, al menos, tres datos. Primero, que, dentro de su pírrica representación, sean más los casos americanos61 que los peninsulares entre 1740 y 1820; y que sea empleado por personas oriundas de América, lo que podría apuntar a que no era ya, en torno a fines del xvII, un rasgo esporádico en textos de españoles que pasan a Indias, sino que poseía una raigambre propiamente americana. Segundo, si bien es, como expusimos arriba, considerada una forma arcaica hacia el xvI, lo cierto es que el corpus revela su mayor productividad a partir del xvII; en otras palabras, este dato debería llevarnos a repensar si puede un rasgo dado ser considerado arcaísmo si posee, hasta donde conocemos, mayor productividad en el xvII que en centurias anteriores62. 57 Se documentan 5 casos en el XV, todos escritos en nombre de los Reyes Católicos, pero de autoría desconocida; 2 anónimos sevillanos, 3 del médico valenciano Luis Collado y 1 del escritor cordobés Juan Rufo en el xvI; 1 anónimo, 1 del escritor novogranadino Pedro de Solís, 1 de Felipe IV, procedente de su conocida correspondencia con la concepcionista María Jesús de Ágreda, 1 del escritor jesuita belmontino Baltasar Gracián, 6 del poeta cordobés Luis de Góngora, 1 del dramaturgo madrileño Calderón de la Barca, 1 del misionero burgalés y cronista de Indias Cristóbal de Acuña, 1 del franciscano granadino Antonio Panés, y 1 del agustino vallisoletano y cronista de la Orden en el Virreinato del Perú; en los primeros cuarenta años del xvIII, hay 1 caso cántabro, 1 burgalés y otro del escritor orensano Benito Jerónimo Feijoo. 58 Se consigna 1 caso anónimo en el siglo xv. 59 Tenemos constancia de 2 casos anónimos: uno, en el siglo xIII en la traducción de las Cantigas de Santa María, y otro de la zona de Navarra: respectivamente, E el diablo por cuyo mandado ella esto fizo tornose en forma de ome sabiador, e en manera de ome adevinador paresgio ant’el enperador de aquella tierra [Anónimo, Traducción de las Cantigas de Santa María, 1284, CORDE]; sieillada en pendient con los sieillos de los dichos comissarios et confirmada por el dicho seynnor rey, sieillada en pendient con su sieillo, mejor e mas plenerament pueden paresger [Anónimo, Aceptación de una sentencia, compromiso y pago, 1385, CORDE]. 60 Se registran 2 casos en Salvatierra (Álava), 2 en la zona de Santander y 1 en Campezo (Álava) en el siglo XV, 1 caso anónimo en el xvII, 4 en el siglo xIx y 1 en el siglo xx. Los cinco ejemplos documentados en estos dos últimos siglos creemos que, no obstante, carecen de valor dialectal, puesto que proceden de obras literarias que usan este rasgo como caracterizador. Los ejemplos del siglo XV, curiosamente, se extienden a otros tiempos verbales más allá de los presentes de indicativo o subjuntivo, como es el uso del imperfecto de indicativo en dixieron que pues las partes conosgian lo suyo, que sy a las partes pluguiese seria vien que pues heran vezinos e los de Salvatierra non podian goardar vien los dichos terminos de Avitona [Anónimo, Concordia. Traslado de 1497, 1419, CORDE]. 61 Aunque las Filipinas no formen, geográficamente hablando, parte de América, las consideramos como tales, desde un punto de vista lingüístico, debido a su pertenencia política y administrativa a la Nueva España, y su especial contacto con esta a través del galeón que cubría la ruta Manila-Acapulco. 62 Afirmar una cosa o la contraria sería probablemente polémico y no pretendemos, por tanto, dar respuesta a una pregunta de tal envergadura en nuestro trabajo, debido a que somos conocedores de que son muchos los factores que pudieran argüirse para justificar su menor documentación en siglos anteriores, desde la conciencia lingüística de los autores hasta las limitaciones propias de todo corpus, sin olvidar la esencia misma de la variación y del cambio, que nos ayudan a entender hoy que rasgos que carecen de vitalidad alguna en REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 18 Javier Puerma Bonilla Tercero, la mayoría de los casos consignados proceden de autores considerados cultos, dato que pudiera, por supuesto, estar mediado por la base textual que compone CORDE, pero que no por ello deja de ser relevante. La información de CORDIAM matiza, una vez más, la reflejada en CORDE. Los resultados ofrecidos por el banco de datos americano son: condu(s-z)g* 963 > agrade(s-z)g* 0 > pade(s-z)g* 1 > fa*ore(s-z)g* 0 > pare(s-z)g* 064 > cono(s-z)g* 0. Sorprende que, para el periodo analizado, arroje los mismos casos respecto de condu(s-z)g*, distribuidos entre Colombia, con 2, Costa Rica, con 2, México, con 1, Bolivia, con 1, Ecuador, con 1, y Estados Unidos, con 2; de estos, seis prefirieron -sg- a -zg-. En lo tocante a pade(s-z)g*, encontramos 1 caso en México. En suma, los datos sugieren que este rasgo conocía ya en el xvII y en el xvIII, a pesar de su escaso registro, una vasta extensión geográfica y textual, prueba de que, como adelantábamos, tenía ya raigambre propiamente americana. Asimismo, es fundamental recalcar que este fenómeno, como sucedía con el vocalismo, lejos de ser una reliquia lingüística restringida a escritos producidos por manos inhábiles, permeaban, en mayor medida que en centurias previas, géneros textuales como la prosa narrativa, cronística, administrativa, judicial y, muy escasamente, la correspondencia65. Sirva el Cuadro 4 para ilustrar, a modo de resumen, la información que hemos aportado en relación al lapso 1740-1820; en aras de ser coherentes con el resto de cuadros, no incluimos la información que hemos consignado para los demás siglos. españa amérIca condu(s-z)g* 11 % (2/18) 89 % (16/18) agrade(s-z)g* - - pade(s-z)g* - 100 % (1/1) fa*ore(s-z)g* - - pare(s-z)g* - - cono(s-z)g* - - Cuadro 4.‒ Casos de -(s-z)g de verbos terminados en -(e)cer (España vs. América). conclusIones Exponemos a continuación unas conclusiones que gravitan en torno a tres ángulos de análisis que han guiado este trabajo, uno prioritario y otros dos dependientes de este. Primero, cierta región del mundo hispanohablante poseen, en cambio, gran productividad en otra; precisamente, somos conscientes de que los mismos argumentos podrían proponerse para cuestionar su estatus de arcaísmo. 63 En el siglo xvII y primeras cuatro décadas del xvIII, se registran 6 casos en el actual México, 4 en Colombia, 2 en Perú, y 2 en Chile. 64 Se registra 1 caso para México en el siglo xvI. 65 Sería interesante inventariar los verbos terminados en -(e)cer para seguir ampliando nuestra visión diacrónica, diatópica y diastrática, aunque esto excede notablemente los objetivos que nos hemos marcado para este trabajo; queda, por tanto, como tarea pendiente para futuras investigaciones. REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 19 La Campiña de Córdoba: fonoLogía y morfoLogía. eL Caso de santaeLLa (1740-1820): entre españa y amériCa nos centramos en el análisis cuantitativo y cualitativo que de los datos de nuestro corpus y de los bancos de referencia hemos realizado. Segundo, relacionamos esta información con la variable diatópica, escasamente representada en trabajos diacrónicos en general y, hasta donde tenemos noticia a la fecha, inexistentes en lo que se refiere al español en la Campiña de Córdoba en relación con otras variedades. Tercero, intentamos discutir, a la luz de los datos recabados, la pertinencia de diversas etiquetas de cobertura y clasificaciones propuestas en la bibliografía especializada respecto de varios de los rasgos consignados para Santaella a caballo entre el xvIII y el xIx. El corpus santaellano de 1740-1820 documenta, uno, vacilaciones en el vocalismo átono tanto de apertura como de cierre, y dos, diptongaciones irregulares de bases sustantivas derivadas del sufijo latino -entia. En el primer caso, la documentación revela el uso dinámico de formas analógicas tanto en el español en Santaella y en América, a pesar de que estas son consideradas como desusadas ya en el xvIII. Si bien hemos comprobado que el segundo fenómeno suele etiquetarse como menos culto en la bibliografía especializada, la documentación y los corpus de referencia lo consignan en autores cultos y en textos que no son susceptibles de ser considerados como de proximidad comunicativa. Los datos parecen notar que etiquetas como menos culto, en cuanto a la ocurrencia de diptongaciones irregulares sustantivas, son anacrónicas respecto de la centuria dieciochesca, y que se trata más bien de usos no mayoritarios o normativos, que no se perciben como marcados o vulgares hasta bien entrado el xIx, probablemente por el avance del prescriptivismo académico en este siglo. Los principales rasgos consonánticos de los autores de la Campiña cordobesa se consignan a continuación. Por un lado, la indistinción de sibilantes, bien asentada, contrasta con el yeísmo difícilmente detectable en el corpus; esta notable desproporción entre ambos fenómenos nos inclina a pensar que el último debía ser todavía incipiente. Descartamos, asimismo, que la escasa documentación de yeísmo se sustente en el sólido conocimiento de las tendencias ortográficas de la época, puesto que se consignan, con mayor frecuencia, procesos de desconsonantización por debilitamiento en la tensión articulatoria de /ʝ/ en contexto intervocálico. Por otro lado, el corpus manifiesta la aspiración de -s y -r implosivas en coda silábica y en final de palabra. Allende esta información, se documentan la caída de -d en contexto intervocálico, y la inserción de esta por una posible hipercorrección, la confusión de líquida lateral /l/ y vibrante simple /ɾ/, así como la aspiración [h] del fonema fricativo velar sordo /x/. Algunos de estos rasgos, registrados entre 1740 y 1820, fundamentalmente la indistinción de sibilantes, coinciden grosso modo con la denominada como zona innovadora en el andaluz actual, y que gozaban de prestigio social, incluso entre hablantes cultos. Ponemos punto y final al apartado consonántico subrayando que las misivas santaellanas manifiestan el mantenimiento de los grupos cultos en general, si bien ofrecen algunas matizaciones que llaman nuestra atención. Uno, el apego a formas etimológicas latinas; dos, el mantenimiento culto se preserva en casos desaconsejados por la Academia a la sazón; tres, la probable influencia de la instrucción en Latín y los estrechos vínculos de los escribientes a la Iglesia; cuarto, el quiebre sistemático de los grupos cultos se produce en las secciones [ks] y [ks + cons.]. Creemos interesante volver, con base en la evidencia de los corpus, sobre el hecho de que la mayoría de los rasgos que ofrece nuestro corpus son o bien transversales a la lengua española, entendiendo por transversal el hecho bien sabido de que son compartidos por la gran mayoría de hablantes de español, o bien están documentados en mayor proporción, e incluso de manera dinámica en algunos casos, en América que en la península. Acabamos este trabajo retomando los datos referentes a la documentación de las formas en -(s-z)g- en verbos terminados en -(e)cer- y -cir. Los datos sobre esta forma analógica, REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, 104 (1), enero-junio, 2024, 1428 ISSN-L 0210-9174, eISSN 1988-8538, https://doi.org/10.3989/rfe.2024.1428 20 Javier Puerma Bonilla recabados tanto en nuestro corpus epistolar como en los corpus de referencia, contrastan, una vez más, con la bibliografía especializada, la cual suele identificarla bajo etiquetas como forma meridional en el xvI o como arcaica, considerada vulgar en el siglo xx, fundamentalmente. Los datos que solidariamente compartimos muestran su especial productividad a partir del xvII, un mayor uso en América que en la península en el xvIII, y, sobre todo, suelen consignarla en autores cultos propiamente americanos, a lo largo de la vastedad geográfica que es América y representados en una gran diversidad tipológica textual que, rara vez, se inserta en textos de proximidad comunicativa. declaracIón de conflIcto de Intereses El autor de este artículo declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo. declaracIón de contrIbucIón de autoría Javier Puerma Bonilla: conceptualización, metodología, validación, investigación, recursos, curación de datos, redacción – borrador original, redacción – revisión y edición, visualización, administración de proyecto. corpus CHARTA = Criterios de edición [en línea]. Corpus Hispánico y Americano en la Red: Textos Antiguos, www. corpuscharta.es. 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