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José Antonio Mazzotti. Encontrando un Inca. Ensayos escogidos sobre el Inca Garcilaso de la Vega. Salem, Lima, Nueva York: Axiara Editions. Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), 2016 [Reseña]

Mora Valcárcel, Carmen de

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153 José Antonio Mazzotti. Encontrando un Inca. Ensayos escogidos sobre el Inca Garcilaso de la Vega. Salem, Lima, Nueva York: Axiara Editions. Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), 2016. El título elegido, «Encontrando un Inca», es un guiño al historiador peruano Alberto Flores Galindo, prematuramente fallecido en 1990, autor del libro Buscando un inca: identidad y utopía en los Andes, por el que recibió el Premio Casa de las Américas de Ensayo en 1986. Trata sobre la rebelión de Tupac Amaru –gran lector del Inca Garcilaso, como se sabe–, en el siglo xviii, y el verdadero alcance de su vasto proyecto político, que Flores Galindo diferencia de otros levantamientos que tuvieron lugar en el mismo período. En esta antología de sus propios trabajos, José Antonio Mazzotti reúne diversos artículos dispersos en revistas y volúmenes colectivos publicados a lo largo de más de veinte años de investigación sobre el escritor cuzqueño y sobre el Siglo de Oro español. Va precedido de una «Noticia sobre este libro» donde explica su toma de posición ante la división de opiniones y la frecuente polarización en la crítica garcilasista, así como su distanciamiento respecto de toda interpretación eurocéntrica. Sin dejar de reconocer los trabajos fundamentales de quienes lo han precedido, peruanos también en su mayoría (Miró Quesada, José Durand, Lohmann Villena, Manuel Asensio, Avalle-Arce, Sáenz de Santa María y Porras Barrenechea), y sin renunciar a la lectura de Garcilaso como autor literario, basándose en las corrientes teóricas postestructuralistas, ha expandido el campo interpretativo de la obra del Inca abriendo nuevas vías para su lectura. Esto último es una ambición que si bien todo estudioso de una obra literaria aspira a alcanzar, tratándose de un escritor canónico como el Inca Garcilaso, muy pocos consiguen. Su propuesta consiste en (…) leerlo ya no sólo como un autor literario, sino también como un productor y traductor cultural, en el cual los afanes estéticos nunca estaban aislados de preocupaciones étnicas y políticas. Su doble condición de historiador y virtuoso de la prosa castellana no estaba de ninguna manera reñida con su papel de agente de su grupo de origen (los incas y mestizos reales sobrevivientes en el Cuzco) y de individuo sometido a las limitaciones propias de una época en que la religión y la autoridad monárquica constituían el referente implícito de toda empresa editorial (9). Siendo en muchos sentidos provocadora con respecto a los estudios garcilasistas más tradicionales, la crítica de Mazzotti se sitúa en otra tradición, la heredada principalmente de su maestro Antonio Cornejo Polar, continuador, a su vez, éste –como señaló Ana Pizarro– de los representantes de la modernidad crítica en Hispanoamérica (José Carlos Mariátegui, Pedro Henríquez Ureña, Roberto Fernández Retamar, António Cândido y Ángel Rama, entre otros). La nota inicial va seguida de una introducción donde ofrece una detallada semblanza bio-biblio- gráfica del escritor cuzqueño que cierra con unas reflexiones sobre la cuestión de la identidad en relación con la figura de Garcilaso, cuya biculturalidad deja entrever las fisuras y tensiones de su condición mestiza. En ese apartado, además de resaltar el carácter migrante del autor en el plano lingüístico, onomástico, geográfico y discursivo –aspecto que desarrolla más detenidamente en el último capítulo–, no deja de situarlo en su justa medida tanto en relación con el mundo andino como con el sistema colonial. El libro consta de doce capítulos no organizados cronológicamente que, exceptuando dos de ellos (7 y 8) pertenecientes a Coros mestizos (1996), fueron publicados entre 2002 y 2016, aunque es preciso señalar que las tesis defendidas por Mazzotti en aquel libro fundamental siguen muy presentes en estos ensayos posteriores. Recordemos que una de las más importantes es la que reivindica atender en la obra del Inca aquellos niveles que corresponden a la tradición discursiva andina, que se ve transformada primera última Este trabajo se publica bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/ Carmen De Mora 154 América sin nombre, n.º 22 (2017) en el proceso de la escritura en español, pero que aún conserva algo de su origen en los estratos más profundos. Desde su punto de vista, destacar solo los discursos de linaje prestigioso en la cultura humanística del tardío siglo xvi puede llevar a una traición involuntaria respecto a los niveles discursivos que él reclama. De alguna manera esta idea central se man - tiene en los artículos aquí reunidos, aunque enfocada desde vertientes distintas. En el ensayo que abre el libro trata de responder a la pregunta –todavía abierta–: ¿por qué escogió el Inca Garcilaso a León Hebreo como objeto de su traducción? Y su respuesta se sitúa, en cierto modo, en una perspectiva paralela a la que desarrolla extensamente en Coros mestizos para los Comentarios. De un lado, establece las relaciones entre los Dialoghi y la Cábala; de otro, se fija en las posibles analogías con algunos rasgos del pensamiento mítico andino. Argumenta que Garcilaso encontró en los Dialoghi no solamente un modelo de armonización universal de distintas culturas, como proponía Miró Quesada, sino también una semejanza con algunos relatos andinos de ordenamiento incoativo con los que debía estar familiarizado por su experiencia como quechuahablante. Su objetivo es profundizar en la complejidad del sujeto de escritura garcilasiano, desde antes de los Comentarios, y mostrar que cuando traduce un texto tan prestigioso como el de León Hebreo no lo hace solo para ser aceptado en la élite humanista de ese momento sino por las analogías míticas con la cosmovisión andina que encontró en el pensamiento del escritor hebreo. En «Garcilaso en el Inca Garcilaso: los alcances de un nombre» trata sobre diversos aspectos relacionados con la genealogía del escritor tal como se presenta en la Relación de la descendencia de Garci Pérez de Vargas: la preferencia por la rama de los Vargas frente a la de los Laso de la Vega, el interés por Garci Pérez de Badajoz, los puntos de contacto y diferencias con su pariente Garcilaso, el poeta toledano, acompañados de convincentes explicaciones sobre la elección del apelativo «Inca». Otro de los asuntos que aborda en profundidad es el relativo a la «épica» indígena y las crónicas heterogéneas del virreinato peruano. Partiendo de la noción de «heterogeneidad cultural», se ocupa de un amplio corpus de crónicas, tanto pertenecientes al mundo andino como mexicano, en las que es posible rastrear unas fuentes orales que pertenecían a géneros prestigiosos en las élites indígenas como los «cantares» y otras formas discursivas que preservaron la memoria histórica antes de la llegada de los europeos («escritura coral»). Entre ellas estarían los capítulos guerreros de los Comentarios reales, referidos a la labor expansiva de los incas. En «Garcilaso y el “bien común”: mestizaje y posición política» explora el pensamiento político del Inca y compara el papel que desempeñó en su tiempo como depositario de la honra de su pueblo con el que desempeñó en su siglo el historiador greco-romano Polibio, quien probablemente le sirvió de inspiración. Sin embargo, matiza que al decir «su pueblo» no solo hace referencia al Perú y sus diversos estamentos sociales, sino a la parte española que les correspondía a él y a su grupo social mestizo dentro de esa pirámide (la honra de los conquistadores y primeros encomenderos). La lectura de los Comentarios reales en distintos períodos es el aspecto que aborda Mazzotti en «Garcilaso y los orígenes del garcilasismo…», donde analiza algunas de las lecturas iniciales que se hicieron de los Comentarios reales desde que aparecieron las dos partes de la obra en 1609 y 1617 y reflexiona sobre el papel que desempeñó en la formación de distintos proyectos étnico-nacionales desde el siglo xvii. A través de esas lecturas se revela que los orígenes del garcilasismo no obedecen tanto a una lectura profesional de la obra como a problemas políticos inmediatos. La propuesta de Mazzotti como lector combina dos formas de recepción, una letrada y otra aural, que, a su juicio, se encuentran implícitas en la conformación verbal de la edición príncipe de la obra. Finalmente, me referiré a una cuestión, todavía no resuelta, que se trata en «Comentarios a los Comentarios: problemas de anotación en la edición del Inca». Consciente de la imposibilidad de abarcar en una edición crítica todas las variantes textuales e interpretaciones distintas que ha habido de la obra del Inca en las ediciones modernas, propone los factores que deberían tenerse en cuenta para llevar a cabo una edición crítica que dé cuenta de la complejidad transatlántica de la obra. En lo que respecta a la fijación del texto plantea la necesidad de respetar la modalidad de emisión, tanto visual como oral, que se encierra en las ediciones príncipe de 1609 y 1617. Los demás criterios conciernen a la puntuación, la ortografía y los problemas de anotación. Otros capítulos están dedicados a La Florida del Inca, al saber andino en los inicios de los Comentarios y a la imagen de la cruz. Carmen De Mora 155 América sin nombre, n.º 22 (2017) José Antonio Mazzotti nos aporta en esta selección antológica de sus propios trabajos un conjunto de ideas y resultados muy meditados y estimulantes que proporcionan claves decisivas para comprender la complejidad del Inca Garcilaso, en las que se nota el propósito de reintegrarlo «a su universo múltiple y bicultural». Es una magnífica síntesis, en suma, de las investigaciones que lo han convertido en uno de los mejores especialistas del escritor peruano. Carmen De Mora Universidad de Sevilla