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Significación de la cultura para la resiliencia sociourbana en contextos rurales patrimoniales

Arista Castillo, Leticia; Barrera Fernández, Daniel; Hiriart Pardo, Carlos Alberto

Abstract

El turismo es considerado un fenómeno socioeconómico complejo que genera múltiples y diversas interacciones en el medio urbano y natural. En este sentido, ha sido una alternativa generada desde las instituciones del estado para promover la economía local de áreas rural-urbanas que reúnen características históricas y patrimoniales, donde el destino se constituye como objeto de consumo turístico. Dichas interacciones generan impactos no solo positivos, como el desarrollo económico, sino también otros negativos sobre el medioambiente, el paisaje urbano histórico y sobre la base social, económica y cultural que guardan los habitantes con su hábitat. Aunado a esto, la competencia territorial de los destinos obliga a ofrecer cada vez más diversas y variadas ofertas de turismo. Esta dinámica genera presiones que llevan al destino a idear y desplegar nuevos recursos y capacidades que le permitan adaptarse a las trasformaciones. Esta capacidad de resiliencia se construye desde la cultura y, es esta la que fortalece los procesos evolutivos de la sociedad y sus transformaciones materiales, para enfrentar los impactos negativos generados por el turismo. Por lo tanto, esta capacidad de resiliencia sociourbana del destino radicará en el fortalecimiento cultural y el enraizamiento territorial. Alrededor de este escenario surgen cuestionamientos sobre ¿cuál es el papel de la cultura en los procesos de asimilación de nuevas dinámicas de transformación generadas por el turismo en destinos rurales con patrimonio? y ¿cómo influye para convertir estos en nuevos aprendizajes favorables para la sociedad, el patrimonio y el territorio?

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Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 204 SIGNIFICACIÓN DE LA CULTURA PARA LA RESILIENCIA SOCIOURBANA EN CONTEXTOS RURALES PATRIMONIALES Leticia Arista-Castillo 1 Daniel Barrera Fernández 2 Carlos Alberto Hiriart Pardo 3 Resumen: El turismo es considerado un fenómeno socioeconómico complejo que genera múltiples y diversas interacciones en el medio urbano y natural. En este sentido, ha sido una alternativa generada desde las instituciones del estado para promover la economía local de áreas rural-urbanas que reúnen características históricas y patrimoniales, donde el destino se constituye como objeto de consumo turístico. Dichas interacciones generan impactos no solo positivos, como el desarrollo económico, sino también otros negativos sobre el medioambiente, el paisaje urbano histórico y sobre la base social, económica y cultural que guardan los habitantes con su hábitat. Aunado a esto, la competencia territorial de los destinos obliga a ofrecer cada vez más diversas y variadas ofertas de turismo. Esta dinámica genera presiones que llevan al destino a idear y desplegar nuevos recursos y capacidades que le permitan adaptarse a las trasformaciones. Esta capacidad de resiliencia se construye desde la cultura y, es esta la que fortalece los procesos evolutivos de la sociedad y sus transformaciones materiales, para enfrentar los impactos negativos generados por el turismo. Por lo tanto, esta capacidad de resiliencia sociourbana del destino radicará en el fortalecimiento cultural y el enraizamiento territorial. Alrededor de este escenario surgen cuestionamientos sobre ¿cuál es el papel de la cultura en los procesos de asimilación de nuevas dinámicas de transformación generadas por el turismo en destinos rurales con patrimonio? y ¿cómo influye para convertir estos en nuevos aprendizajes favorables para la sociedad, el patrimonio y el territorio? Palabras clave: cultura, resiliencia, turismo, patrimonio rural. 1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí (México). [email protected] 2 Universidad de Sevilla (España). dbar[email protected] 3 Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (México). carlo[email protected] Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 205 SIGNIFICANCE OF CULTURE FOR SOCIO-URBAN RESILIENCE IN RURAL HERITAGE CONTEXTS Abstract: Tourism is considered a complex socio-economic phenomenon that generates multiple and diverse interactions in the urban and natural environment. In this sense, it is been considered as an alternative generated from the state institutions to promote the local economy of rural-urban areas that have historical and heritage characteristics, where the destination is considered as object of tourist consumption. Such interactions generate not only positive impacts such as economic development, but also other negative effects on the environment, the historical urban landscape and the social, economic and cultural base that the inhabitants maintain with their habitat. In addition to this, the territorial competition of the destinations forces to offer more and more diverse and varied tourist products. This dynamic generates pressures that lead the destination to devise and deploy new resources and capacities that allow it to adapt to the transformations. This capacity of resilience is built from culture. It is this, which strengthens the evolutionary processes of society and its material transformations; therefore, this capacity of socio-urban resilience of the rural tourist destination will be linked to cultural strengthening and territorial rooting. Around this scenario arise questions about ‘What is the role of culture in the processes of assimilation of new dynamics of transformation generated by tourism in rural destinations with heritage?’ and ‘How does it influence to make these a new favorable learning to society, heritage and territory?’ Keywords: Culture, tourism, resilience, heritage, rural 1. INTRODUCCIÓN Los entornos urbanos que son objeto de reconocimiento por su cultura material e inmaterial al ser detonados como destino turístico pueden ser encuadrados en dos ámbitos: uno exitoso, como es el de sostenible y/o estable; y el otro en degradados, este último se sujeta a los principios básicos de la complejidad, interacción, incertidumbre y multicausalidad. Este marco epistemológico encuentra su operatividad en el hecho de que los asentamientos rural-urbanos son un hábitat; es decir, que forman un sistema dinámico, que evolucionan y coevolucionan con la actividad humana de sus grupos sociales, si bien se alude siempre a la estabilidad de este. Esta capacidad de resiliencia se construye desde la cultura 4 y es está, la que fortalece los procesos evolutivos de la sociedad y sus transformaciones materiales (que le ayudan a enfrentar 4 Esta publicación es resultado del proyecto de investigación “Gobernanza Turística del Patrimonio en México” para el periodo sabático 2022-2023 aprobado por la Secretaría General de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y el proyecto de investigación “El eje patrimonial Morelia-Pátzcuaro: Lectura, Funcionalidad y gestión territorial para su conservación y manejo turístico cultural”, aprobado por la Coordinación de Investigación Científica de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en el periodo 2021-2022. Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 206 los impactos negativos generados por el turismo) por lo tanto, esta capacidad de resiliencia urbana del destino turístico rural radicará en el fortalecimiento cultural y el enraizamiento territorial de su comunidad. De aquí surge la pregunta de ¿cuál es el papel de la cultura en los procesos de asimilación de nuevas dinámicas de transformación generadas por el turismo en destinos rurales con patrimonio?, y de ¿cómo influye para convertir estos en nuevos aprendizajes favorables para la sociedad, el patrimonio y el territorio? Lo anterior lleva al análisis de la participación de la sociedad en la recuperación y conservación de los valores patrimoniales, pues difícilmente estos podrán mantenerse a salvo sin el reconocimiento de la sociedad a la que pertenecen, sobre todo si pensamos que los espacios cambian su significación cultural para las nuevas generaciones debido al devenir complejo y dinámico de las sociedades, o si se mantienen solo porque son vistos como un capital económico del que nadie es responsable, y más aún si se piensa que solo las instituciones del estado son las encargadas de su conservación. Es decir, que para que un sistema complejo como lo son los emplazamientos urbanos históricos supere los embates del turismo y sus posibles escenarios de crisis, será solo a través de la cultura y del capital social que esta representa, la que accionará la recuperación y fortalecerá a través de la experiencia, para que tengan mayores probabilidades de preservarse a través de la memoria como huella del pasado y registro del presente. 2. MATERIALES Y MÉTODOS Se presenta un estudio no experimental, de tipo reflexivo crítico basado en el supuesto de que es el sujeto miembro de una sociedad el que tiene la capacidad de ser resiliente y que parte de esa capacidad proviene de la cultura a la que pertenece y que la encontramos en el patrimonio construido en su medio como forma de expresión de la misma. Para ello se ha hecho una revisión documental (artículos y bibliografía) para la construcción teórica-conceptual de la resiliencia desde el ámbito psicosocial, de patrimonio, turismo, identidad sociourbana entre otros conceptos con la finalidad de exponer la relación que guarda el sujeto con su medio y las formas en que este coevoluciona con él, así como la fuerte relación de la cultura con los valores que identifican el contexto y la sociedad. En la parte empírica de la investigación se realizaron observaciones, registro de los poblados rurales con patrimonio histórico mediante visitas de campo a Mazamitla, Tapalpa en el estado de Jalisco y Armadillo de los Infante en el estado de San Luis Potosí, para analizar su grado de intervención y/o transformación física para su adaptación al turismo. En todos los casos se encontró una fuerte inclinación hacia el desarrollo económico por encima del cultural. Sin embargo, los pobladores logran equilibrar esta intervención debido a la conservación de una gran parte de sus costumbres y tradiciones esto hace que los sitios mencionados puedan resistir el embate de las transformaciones físicas y socioeconómicas. A esta acción y efecto lo hemos asociado con la capacidad de resiliencia y por ende a la identidad sociourbana de los pobladores originarios. Como resultado de la investigación podemos decir que la resilencia conlleva conductas, pensamientos y acciones que las personas aprenden en su núcleo familiar y social, estás se encuentran enraizadas en sus costumbres y festividades que Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 207 aprenden y desarrollan. Se trata de entender con una nueva mirada la manera en que los diferentes seres y grupos humanos afrontan posibles causas de estrés en sus lugares de origen. 3. CONCEPTOS SOBRE CULTURA, RESILIENCIA Y SU RELACIÓN. 3.1 El concepto de cultura La cultura es la variable que explica el fenómeno, pues permite la consolidación de una ciudadanía fundada en la participación de la población y permite conservar sus costumbres, tradiciones, forma de vida, trabajo comunitario y solidaridad, lo cual puede proporcionar aquellas características que conduzcan al desarrollo buscado. Figura 1. Avances sobre la cultura como futuro para las ciudades sostenibles y resilientes. ➢ La implementación de iniciativas para potenciar el papel de la cultura en el desarrollo de ciudades sostenibles, resilientes y ecológicas es un proceso gradual. ➢ La compresión de las prácticas culturales tradicionales, incluidas las tecnologías de construcción autóctonas, es esencial para la resiliencia. ➢ La resiliencia exige abundancia y multiplicidad, las cuales pueden obtenerse a través de la diversidad cultural. Además, el reconocimiento de las transformaciones sociales facilita la multiplicidad de identidades. ➢ Las zonas verdes en las ciudades no solo son necesarias para la gestión de energía, sino que constituyen además un componente esencial de la calidad de vida y del equilibrio medioambiental, particularmente a través de acontecimientos y actividades culturales. ➢ Las estrategias de recuperación post-desastres centradas en las artes restaurativas, las actividades culturales y la revitalización del patrimonio cultural ayuda a reparar los daños sufridos. Fuente: UNESCO, Informe Mundial sobre la cultura para el desarrollo urbano sostenible. (Octubre 2016: 176). De acuerdo con Yúdice (2003) la globalización revitalizó en efecto el concepto de ciudadanía cultural, pues los derechos políticos generalmente no se aplican a los inmigrantes ni a los trabajadores indocumentados. No obstante, la idea de que la democracia consiste en el Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 208 reconocimiento de las diferentes culturas que se hallan en una sociedad y de las necesidades que esas culturas experimentan en su desarrollo, constituye un poderoso argumento que encontró repercusión en muchos foros internacionales. En la medida en que la identidad social se desarrolla en un contexto cultural colectivo, cabe alegar que la inclusión democrática de las «comunidades de la diferencia» debe reconocer ese contexto y respetar las nociones de responsabilidad y los derechos allí creados (Fierlbeck, 1996). Los derechos culturales no son, por consiguiente, universalmente aceptados y en la mayoría de los casos tampoco son justiciables, a diferencia de los derechos económicos, cuyo estatuto se halla firmemente arraigado en la jurisprudencia internacional (Steiner y Alston, 1996). El conocimiento de los valores culturales es indispensable para anticipar escenarios de conflicto, de crisis o de riesgo tanto sociales, económicos y políticos, cuando se implementan o detonan políticas públicas encaminadas al desarrollo turístico de áreas urbano-históricas en comunidades rurales. También nos permite diseñar mejores estrategias para enfrentar posibles impactos en su expresión material y su medioambiente. 3.2 El concepto de resiliencia El concepto de resiliencia es una idea tan compleja y dinámica, pues por un lado se define como una capacidad, según Grotberg (2002: 60), la resiliencia es "la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido y transformado por experiencias de adversidad", esta forma de definir la resiliencia no solo acentúa los procesos activos —enfrentar, sobreponerse— como los pasivos —ser fortalecido y transformado— sino que pone énfasis sobre las fases dinámicas del concepto, las cuales dan paso a la posibilidad de realizar procesos voluntarios y decididos impulsados por el ente afectado (Duquesnoy, 2014). La capacidad se define como “una circunstancia o conjunto de condiciones, cualidades o aptitudes, especialmente intelectuales, que permiten el desarrollo de algo, el cumplimiento de una función, el desempeño de un cargo, etc.” (Diccionario Oxford, 2017). De acuerdo con lo anterior, la resiliencia se entendió como una capacidad y se pensó en cómo sería posible desarrollar dicha capacidad. También se buscó cuáles podían ser esas cualidades y/o categorías que hacían al ente más resiliente. Según Cyrulnik (2014), la resiliencia en principio es vista como un catálogo de cualidades, lo cual no es lógico porque en ese momento las cualidades serán suficientes para tener todos los factores de resiliencia. Esta es una visión incompleta, porque se pueden tener cualidades y ser vulnerable. Esta postura observa que la resiliencia no debe reducirse a cualidades, sino que debe abordarse más bien como un proceso que debe gestionarse para superar la crisis y continuar así el propio desarrollo, que será nuevo y que permitirá integrar la herida en este, ya que la crisis no puede revertirse por lo que este -el entenunca volverá a un estado anterior. Esto motivó que se tratara de descubrir los mecanismos que permiten esa reanudación de ese nuevo desarrollo, cuáles serían las determinantes intrínsecas y extrínsecas que afectan y determinan el trabajo del proceso de resiliencia y cuáles son las determinantes socioculturales que lo apoyan. Estas últimas determinantes son consideradas heterogéneas, porque los efectos de la crisis pueden tener múltiples causas, de ahí la importancia de un trabajo transdisciplinar para comprender aquello que permite Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 209 retomar ese nuevo desarrollo. (Cyrulnik, 2014) Recientemente se ha tratado de conceptualizar la resiliencia como un resultado del proceso, más que el proceso mismo. Figura 2. Interacción entre dimensiones de riesgo y protección en el proceso de resiliencia. Fuente: Morelato, Gabriela. (2005; 2009) 3.3 El proceso resiliente y su relación con la cultura. En el proceso de resiliencia urbana, el entorno sociocultural juega un papel determinante para la superación de escenarios de crisis, ya que esta -la resilienciaes producto de la vinculación de sus instituciones sociales, políticas y económicas. Así, el área urbano-histórica (contexto rural patrimonial) actúa a través de su sociedad y adquiere un valor significativo para la sociedad a la que pertenece -sea este positivo o negativo- y termina aterrizando en el territorio como expresión material de la cultura. Por otra parte, las manifestaciones culturales apoyan la rehabilitación de espacios urbanos a través del interés cultural intrínseco de las sociedades y esta -la culturase convierte en un factor de resiliencia con un anclaje en la identidad del sujeto y de la sociedad. La sociedad adquiere siempre nuevas formas, pues esta es un ente vivo que se transforma, generando nuevos discursos expresados en las manifestaciones materiales o inmateriales de su cultura y que le ayudan a superar -o al menos a equilibrarlas crisis o presiones que pueda sufrir su entorno. De acuerdo con esto, el reforzamiento y promoción de la cultura debiera ser una de las principales políticas de los tres ámbitos de gobierno, primero al interior de los grupos sociales en las comunidades rurales de tal manera que la comprensión y conocimiento de su cultura les permita continuar con el desarrollo de esta y generar una identidad sociourbana con su medio construido. Podemos entonces afirmar que las sociedades desarrollan una compleja estructura que incluye los mecanismos que permiten a un determinado grupo social modificar ciertos aspectos de su estructura interna o externa como resultado de la interacción con su entorno inmediato, así cada individuo se adapta de forma eficiente a su entorno a partir de las capacidades contenidas del grupo Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 210 sociocultural, que son parte de una red compleja de interacciones que se retroalimenta y, por ende, no actúan como identidades independientes. Los grupos socioculturales son sistemas con capacidad de aprendizaje que resultan de vital importancia para el proceso de resiliencia urbana en sus centros históricos, pues esto permite el fortalecimiento de los valores identitarios urbanos. No existe un proceso resiliente urbano autónomo si no es a través de la sociedad humana, pues esta es la que gestiona su permanencia y temporalidad en el territorio. Figura 3. Principios para potenciar la cultura y el patrimonio. ➢ La cultura debe considerarse un catalizador para las ciudades de uso mixto y a escala humana, que integren los recursos culturales y naturales para aumentar su sostenibilidad. ➢ El patrimonio urbano puede contribuir al desarrollo sostenible a través de estrategias creativas de regeneración urbana y de reutilización adaptativa. ➢ Los recursos culturales y naturales pueden mejorar la calidad del hábitat humano y la sostenibilidad de los entornos edificados. ➢ Las autoridades locales deben basarse en la creatividad y el patrimonio como atributos para fortalecer el sentido de lugar y pertenencia. Fuente: UNESCO, Informe Mundial sobre la cultura para el desarrollo urbano sostenible (2016: 127, 168). 4. LA SIGNIFICACIÓN DE LA CULTURAL, CLAVE DE IDENTIDAD SOCIOURBANA. La forma de vida está estrechamente ligada con los valores, las tradiciones y la interpretación del mundo. De esta manera la habitabilidad del espacio construido y la forma de vida representan los modos de apropiación del territorio en sus tres escalas de concreción (territorio, asentamiento y arquitectura). Lo que hace necesario abordar el concepto referente a la construcción de la identidad social urbana del grupo humano que habita, como elemento articulador entre la cultura y el medio físico, sobre todo si entendemos a la cultura como el medio de las expresiones que tienen un fuerte significado en las creencias y saberes de la comunidad, que se materializa cuando está transforma su medio y este a su vez se ve transformada por su medio físico urbano en un ciclo continuo. El ambiente construido tiene entonces una significación para la comunidad, la significación según Rincón Castellanos (2015) es una construcción humana que nace del proceso sígnico permitido por la facultad humana de representación mediadora de la realidad y que es resultado de Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 211 una triple relación: el hombre, las cosas y los fenómenos; el hombre y su experiencia subjetiva; y el hombre y su interacción con sus semejantes. Por su parte, Prieto (1978) nos define la significación como una construcción humana colectiva, llevada a cabo por individuos en colectividad y constituye, por consiguiente, un producto social a través de la relación que hay entre un hecho y su representación (cosa, objeto o acción). De esta forma, es el conjunto de interpretaciones materializadas en ciertos discursos relativos a determinados fenómenos vigentes en un momento y lugar específicos de una sociedad (Margariños de Moretín, 2009). Con base en esto, se puede decir que la significación en esencia es intangible pero que se manifiesta por medio del objeto o ente (Heidegger, 1974). Siendo este objeto la representación de la significación y que será transmitido al intérprete o receptor (Chavez Mayol, 2003), en este caso hacia la sociedad (Valera, 1994). Así, la significación del espacio se puede entender mediante un proceso que adjudica significados al objeto o significante, en este caso al espacio público. Entendiendo como significante al vehículo por el cual se transmiten estos significados (Barrios, 2015), el “ser” de la sociedad mediante su espacio público aplicando los términos de Cassier (2006). Algunos teóricos también llaman “significante” a este objeto materializado que representa dichos signos y sobre el cual se percibe y da una interpretación (Barrios, 2015). Finalmente, un espacio con significación se convierte en “lugar” (Valera, 1994), pues genera e involucra un proceso de identidad en el que se da la apropiación, la pertenencia y una transformación física del entorno como representación final en un proceso permanente y autorregulatorio (Morris, 1962; Valera, 1996; Chávez Mayol, 2003). Esto nos lleva a recordar de cierta manera a Dubet (1989) al exponer que la ciudad es la inscripción de la sociedad sobre el suelo, haciendo alusión a la proyección o manifestación externa de la colectividad social (Heidegger, 1970; Habermas, 1993; Hernández-Escampa, 2021) mediante el espacio público (Borja, 2000). Según Valera (1996), el tema del simbolismo del espacio se contempla a partir de dos grandes perspectivas que pueden ser complementadas mutuamente: Primero, el aspecto simbólico como una propiedad del espacio. Todo espacio tiene un significado propio y esta es una característica inseparable a él que puede derivarse de las características físico-estructurales, de la función sujeta a las prácticas sociales que se desarrollan en él o bien ser resultado de las interacciones que a nivel simbólico se dan entre los sujetos que ocupan o utilizan ese espacio. Segundo, puede el significado espacial mantenerse en un nivel individual llamado “significación personal” y puede ser compartido colectiva o socialmente, entonces es llamada “significación social” (Valera, 1996). Así, la significación de la cultura para la resiliencia es una mirada que describe al hombre como “ser social” que, como tal, se reúne en grupos, instituciones, comunidades, interactúa, consolida valores, culturas, identidades y pertenencias, se comunica, aprende, enseña y forma lazos de solidaridad. Así se generan espacios de resiliencia que, como campos magnéticos, juegan con esas fuerzas para superar las adversidades y salir fortalecido de ellas. Journal of Tourism and Heritage Research (2023), vol. 6, nº 2, pp. 204-218, Arista-Castillo, L; Barrera, D. & Hiriart, C. “Significance of culture for socio-urban resilience in rural heritage contexts” 212 Tabla 1. Principios y/o aportes sobre los espacios públicos inclusivos para la cultura ➢ Los espacios públicos dinámicos deben ser accesibles para todos, puesto que representan un valor patrimonial cultural para los ciudadanos y fomenta la inclusión social. ➢ Los espacios públicos deben ser respetados, actualizados y estar dotados de recursos suficientes, ya que son áreas protegidas heredadas de las generaciones anteriores y pueden ser parte integrante de la expresión creativa y la transmisión de prácticas de una población urbana variada. ➢ Los parques y las zonas protegidas, dentro y cerca de las ciudades, contribuyen a mejorar su resiliencia frente al cambio climático. ➢ La regeneración y mejora de los espacios públicos en las zonas de bajos ingresos de las ciudades puede fomentar la justicia social y la equidad Fuente: UNESCO, Informe Mundial sobre la cultura para el desarrollo urbano sostenible. (2016: 184) 5. RESILIENCIA Y TURISMO EN CONTEXTOS RURALES PATRIMONIALES El turismo en los destinos rurales tiende a transformar el espacio no solo urbano, sino también natural. Según Molinero (1990), el espacio rural se entiende como un espacio heterogéneo por las diferencias cualitativas y de magnitud de los procesos de transformación que han confluido en ellos para su conformación. Sin embargo, el modelo de economía basada en la actividad agrícola se ha ido desquebrajando a medida que se va integrando en una economía moderna, en este sentido México busca potenciar sus recursos culturales a través de la explotación de destinos rurales por medio del Programa Pueblos Mágicos (PPM), para incorporarlos a las dinámicas económicas regionales, nacionales y globales dentro del turismo cultural de masas. Esto trae consigo profundos cambios en su estructura física, social y económica, que afecta y pone en riesgo el patrimonio cultural que poseen. (Arista Castillo, 2017:325) Tal es el caso de Mazamitla y Tapalpa, en el estado de Jalisco, que desde sus declaratorias como Pueblos Mágicos en 2005 y 2002 respectivamente han sufrido modificaciones en su paisaje urbano bajo la premisa de la ‘revaloración’ y ‘rescate’ que promueve el Programa Pueblos Mágicos, sin que corresponda a la autenticidad de estas comunidades, generando imaginarios distorsionados de la cotidianeidad del ámbito rural nacional. (Cruz Mayorga; Rodríguez Barraza; Zamora Macías, 2012) La transformación que vive el patrimonio cultural hace que se convierta en un bien de consumo turístico al no existir una regulación precisa, además ayuda a inhibir el mantenimiento de valores y tradiciones locales ante el flujo desmedido de turistas y los cambios que sufre la comunidad en virtud de satisfacer al mercado, generando una “gobernanza empresarial.” (Blanco, 2009:131). Sin embargo las festividades permiten una recursividad cultural que nutre a la comunidad y permea los efectos del turismo logrando una resiliencia cultural por medio de los individuos originarios de los poblados. Otro caso es el de Armadillo de los Infante en el estado de San Luis Potosí, este no cuenta con la denominación de pueblo mágico, sin embargo comienza a ser detonado de manera privada al recibir inversión privada que denominaremos ‘infraestructura piloto,’ sin regulación alguna y sin el conceso de la población con el objetivo de detonar turísticamente el sitio. Tenderá a una mayor