El Peregrino, ó, Cristabela de Mowbray : novela inglesa. T I
Full text
EL. Un atterano re (io, JO > ataltar Vo mi? credo | | ratifique. VUCAOS POLOS, dspo Mao estaba 202.
Sel 5 Bb PUBBORINO DS ABELA DE MOWBRAY, A INGLESA sabel Sel me, TRADUCIDA: DEL FRANCÉS Re DON RAMON DE UGENA. he] A A HOMO L -MADRID: Se hallará en la librería de RAzota, calle de ncepcion Gerónima, n:* 3. ENERO. DE 1832, % Ñ > o A AAA
Y A E sta novela, escrita originalmente en lengua inglesa, es obra de Isabel Helme, acreditada en la república de las letras por las tituladas Luisa h q: rd hn ye, s Es y A A o E E
10 Cuando llegó 4 una corta distancia de Je= rusalen quiso pasar revista á sus tropas, y las halló de tal modo disminuidas por el hambre y las fatigas que habian sufrido, que se vió precisado á desistir de su proyecto, y á firmar un tratado con Saladino. Ambos Monarcas conyinieron en guardar una tregua de tres años, durante los cuales, quedarian en poder de los cristianos los puestos de la Palestina, y los peregrinos podrian entrar libremente en Jerusalen, Muerto Ricardo, Juan su sucesor , no pensó en ,inquietar á los infieles; pero en el año noveno de su reinado, varios nobles tomaron la cruz y publicaron la intencion que tenian de visitar los santos lugares, y proteger de las correrías de los sarracenos á los que se hallasen animados de los mismos deseos que ellos, Felipe, baron De-Pointz, jóven tan récomendable por su ilustre cuna, como por su talento y noble carácter, fue uno de estos valientes caballeros. Criado en Normandía, aunque natural de Inglaterra , habia vuelto á su patria antes de su partida á Siria , en donde de repente concibió: el _ Pensamiento de seguir á los cruzados. mE Algunos meses se pasaron entre el pro- . ye
11 yecto y su ejecucion. Durante este intérvalo, muchos devotos concurrieron de todos paises para aprovecharse de la escolta que les estaba ofrecida, llegando en pocos meses al número de trescientos peregrinos, y seiscientos entre soldados y caballeros los cru= zados que se alistaron para protegerlos. -—Atravesaron la Francia, se embarcaron en el Mediterráneo y abordaron á Sicilia donde por los vientos contrarios tuvieron que detenerse algun: tiempo. Saltaron en tierra para acamparse en la orilla del mar, y al instante se vió á todos los que componian la expedicion dividirse en reuniones particulares, formadas de amigos, y de los E mas analogía tenian en sus gustos y ca- Me y esta misma fue la que unió con Hol Do E á De-Pointz y Enrique Fitz A de una misma edad, y aunque el Nacimiento y los bienes del último no igualaban 4 las de su amigo, su exterior amable y las buenas cualidades con que le habia dotado Ja naturaleza, le servian de Una poderosa recomendacion. No habia acompañado á De-Pointz en su viage á Inglaterra; y asi cuando se encontraron en - Er ancia, Hugo quedó maravillado al verla prodigiosa mudanza de su carácter, Un aire . > 1 MA +
112 serio y melancólico habia remplazado á su genio alegre y vivaracho. Creyendo que su tristeza provenia de la. pérdida reciente de su madre » y de la visita que acababa de hacer á los dominios heredados por su muerte, se abs= tuvo por algun tiempo de interrompir un dolor tan natural; pero no viendo en él la menor disminucion, se determinó por último á usar del privilegio que concede la amistad, y á preguntarle el motivo. Su mansion en Sicilia no tardó en presentarle una ocasion favorable. Un dia que entró en la tienda de De-Pointz, le halló solo contemplando con profunda afliccion un grueso manuscrito que tenia delante de sf, --“En verdad querido amigo, le dijo, que haria gustoso cualquier sacrificio por saber el motivo de esa melancolía que tanto te domina: sé que tu padre ha pasado á unir- Se con sus ilustres ascendientes; pero acaso ¿no has tributado ya á su memoria bastantes lágrimas? Tu madre murió algunos meses antes que él, y en una edad en que tu debias esperar que el cielo se la prolon-= sase por muchos años; mas tu apenas la has gonocido,- y ademas, la donacion del dominio de Latimer, que hizo en su testa- AAA > A A ==
13 mento 4 favor de Cristabela de Mowbray, demuestra demasiado bien la indiferencia con que te miraba. --¡Y que! ¿en tan poco estimas, le respondió De-Pointz , los dominios de mi abuelo el baron de Falcomberg que me ha dejado, con todas las riquezas acumuladas en esta casa? Dg -- Ya que has tocado este punto, es preciso confesar que Cristabela de Mowbray era una excelente y generosa doncella, pues ha renunciado en tu favor unos bienes de que podia disponer libremente. Creo que cuando murió no tenia mas que diez y nue- ve años, y que solo ha sobrevivido uno á ta madre. E euiera á Dios que hubiese podido legado sde E yo deseara su muerte! Su pala aho S cubierto de amargura: ella pata S bienes poco considerables de su q O. Ha dejado su usufructo por ES mpo de siete años al monasterio inme= diato al castillo de Latimer, con el cargo de que digan misas por el alma de mi madre y de sus deudos por siete años consecurvas; al fin de los cuales deberán volver los bienes al deudo mas cercano. El cielo sabe que jamas hubiera proferido la menor
tá queja contra su memoria si hubiese dis. puesto del castillo y dominios de Latimer para los mismos fines.?> Declarar á un amigo la cansa de su tristeza, es empeñarse á descubriírsela enteramente, De-Pointz habia dicho ya demasiado para dejar de explicarse, “No debo lener reservado nada para tí, continuó. Conozco tu lealtad y necesito depositar en tu pecho el origen de las insoportables penas que me agitan. Ya sabes que solo tenja cuatro años cuando de resultas de la fatal disension ocurrida entre mis padres, fui arrebatado del castillo de Latimer, y conducido á Normandía. Mi padre, cuyo carácler era tan altanero como vengativo, jamas se dignó instruirme sobre este particular. Mi natura] ligereza, propia de la copta edad, y el poco interes que yo: tomaba en los asuntos de mi familia, no me dejalas; pero un día despues. de un silencio de lince meses, al yolyey de caza, halló á mi Lo A,
15 padre sumamente agitado. Supe habia llegado un criado de Inglaterra con la noticia de la muerte de la baronesa, y con la copia de su testamento. Me la enseñó...... He aqui su contenido en la primera página de pergamino unido á este manuscrito, que dice asi: «Atento á que hace algunos meses que mi salud se debilita por grados, y conociendo al mismo tiempo se acerca el terri ble momento en que las cosas mas secretas van á hacerse patentes á mi vista, yo la abajo firmada Cristabela de Falcomberg, baronesa De-Pointz, entrego mi alma á Dios y el cuerpo á la tierra, invocando humildemente la «proteccion de todos los santos del cielo, para que con su intercesion al- Pira del Todopoderoso y que abreviando Po de mi expiación en la otra vida la Meve 21 dese de los ¡ ” i “Al » O e los justos. ; aron Gilberto De-Pointz mi es- - poso + le dejo todos mis bienes paternos, pa que los goze en usufructo durante su 5 pasando la propiedad de ellos: cuando faezca su fallecimiento 4 Felipe De-Pointz, Mi querido y tierno hijo suplicándoles me tengan presente en sus oraciones , del mismo modo que ellos lo han estado siempre tn las mias. 0]
E ' 16 Á mi ahijada Cristabela, hija de Rober- to de Mowbray, cuya ternura y afecto verdaderamente filiales me han ayudado á sobrellevar la pérdida de mi hijo, la dejo el castillo de Latimer con las tierras y dominios que de él dependen; y este legado lo hago én virtud del derecho que tengo por la concesion primitiva del feudo que Guillermo el Conquistador hizo á mis antepasados, dando autoridad y poder al que le poseyese no solo de dejarle á uno de sus hijos, sino de transferirle si lo tenia á bien á una familia extraña. Á Felipe De-Pointz le doy toda la bajila de plata y las demas alhajas pertenecientes 4 su abuelo el baron de Falcomberg, como una prenda de mi.amor y memoria, aunque jamas haya merecido respuesta á las muchas cartas que le he escrito. Mando al convento y al monasterio de Santa María, situados en las inmediaciones del castillo de Latimer quinientos marcos . de plata, y pido á las santas religiosas la gracia de que admitan á una pobre pecadora en su sagrado recinto, y manden celebrar misas por bien de mi alma. Firmado, sellado y certificado en 1o de abril del año del Señor de 1209.= Crista-
. 1 7 bela de Falcomberg, baronesa de Pointz. = Jacobo La-Roche, en el monasterio de Santa María del dominio del castillo de Lati= mer. = John Leyal, mayordomo del castilo de dicho dominio.» Concluida la lectura del testamento Fitz Hugo se mantuvo por algunos instantes silencioso hasta que al fin dijo á su amigo: ¿y Por qué no la respondiste? A) menos debias haberla dado esta muestra de respeto. Yo se la hubiera dado con el mayor placer, dijo De-Pointz, pero jamas recibí de mi madre la mas ligera señal de su memoria; ademas estaba en la ereencia que no Querría recibir nuestras cartas. Pd La salud de mí padre, prosiguió Pointz, ¿SAlteró rápidamente desde la muerte de'su "SPOsas era de masedad que ella y no ha= biéndola sobrevivido sino solo seis meses, quedé Por heredero universal de todos sus bienes. A Pocos “dias después; examinando su gabinete, adquirí por varios papeles la confirmacion delo que contenia' el testa— mento de mi madre, pues encontré algunas de las cartas que nos habia: dirigido. Esté descubrimiento excitó en mi un vivo deseo de hacer un viage á Inglaterra luego que concluyese mis negocios en Normandía. Tomo 1, a p
18 Escribí ante todo 4 Cristabela. Despues de expresarla el dolor que me cansaba la muerte de la baronesa, la manifesté cuán lisonjera me habia sido la cláusula del testamento de mi madre, y concluí dirigiendo mis yotos al cielo para que la concediese larga vida á fin de que gozase dilatado tiem= po del legado hecho en su fayor. El mensa= gero que envié: me trajo. su respuesta con= cebida en los, términos mas dolorosos. Esta desgraciada me decia, que teniendo una grande aversion al mundo estaba irrevocablemente decidida á retirarse al conyento vecino, consagrándose á la. yida: religiosa, Añadia, que siendo suficientes los bienes de su padre Roberto de Mowbray para sostenerse, me restituia el castillo de Latimer con todos sus dominios, pidiéndome..por única gracia conservase los antiguos sirvientes de la casa, y que les tratase con la misma dulzura que siempre lo habia hecho la baronesa. : A Gomomis asuntos no me permitian marchar al instante á Inglaterra, despaché un nuevo:correo, declarándola mi firme resolucion de reusar su oferta. La supliqué me considerase como un hermano suyo, y como tal la aconsejé no precipitase su delerol e di
9 minacion respecto 4 abrazar un estado, en el cual despues no habia apelacion ; y por fin la anunció mi próxima partida á la Normandía, No dió respuesta ninguna á esta carta: 05 meses despues marché 4. Inglaterra. acompañado de un corto número de sir= vientes, y en vez de empezar la visita por «dos dominios de mi padre y abuelo, un imulso secreto dirigió mis pasos al castillo de hatimer. No sé cual fue mayor, si la sor- ¡Presa ó:la pesadumbre que me.causó el sa= Uber queá pocos dias de haber recibido Cristabela mi última carta se habia retirado al convento ,.y, que víctima desu. dolor falleció en él al:cabo de un mes. Su testamento Yue estaba revestido con todos los requisitos legales + MC constituia por su heredero del castillo Y dominios de Latimer, exigiéndome que los guardase eternamente, tanto por el descanso de su.alma, si yo la tenia en algun Aprecio, como por respeto á la memoria de mi-madre. — : 4 cuanto á los bienes desu. propiedad ya te he dicho que habia dejado su usufructo al Convento por siete años, despues de cuyo iempo deben 'pasar 4 Su; mas, cercano pa- Miente, Estas son las solas disposiciones que O UNIVERSITARIA MI 0 ETA va BLBLI >
26 Aqui se detuvo De-Pointz: Te aseguro por mi honor, dijo Fitz Hugo, que tu relacion es:muy interesante, y que siento no haberte acompañado al castillo de Latimer para tenev:el gusto de leer las memorias de tu bella desconocida. En tu:mano está el satisfacer ese deseo si tienes paciencia para leerlas. Cuando marché de Latimer no pude resolverme á dejar las en el castillo; delante las tienes? =- Fitz Hugo dió. las gracias á su «amigo, tomó el manuscrito y leyó lo que sigue. CAI VVWWVWV WWA CAPÍTULO IL Historia dela pa de Roberto de Mowbray y la de Cristabela de Falcomberg, heredera de Latimer y. baronesa de Pointz. Espírito bienaventurado!'ó tu que sin duda estás ahora en la morada de Ja paz eterna y por cuyo reposo jamas cesará la triste huérfana Cristabela de dirigir sus fer- - VOrosas súplicas a] Omnipotente! Si desde
' 27 esa dichosa mansion miras el trabajo que la ocupa en este momento, perdónala si.con mano trémula y débil, y con los ojos bañar dos en lágrimas, emprende la pintura de tus virtudes, de tus penas y sufrimientos. . +: Guando. mi alma se desprenda de la túnica mortal que la aprisiona, y participe del reposo que tu gozas, quizas vendrán á Parar estas memorias én manos del baron De-Pointz, que aborrece á la hija de Mowray... Ah! era esposo de la señora de Latimer, Y yo no puedo aborrecerle.:Su bijo, en quien han infundido la misma aversion; este hijo, á quien amo como hermano aunque no le conozco, y que mil veces he for- Xado los mas ardientes votos por su felici- A. 3 Sausa de la semejanza que todos di- ; ¡tene con su angelical madre; ay! no £ngo0 esperanza de verle nunca! Se acabó el mundo Para Cristabela de Mowbray, y esta desgraciada acabó para el mundo! Su alma se ha exhalado con el último suspiro de la Señora de Latimer! Tu decantada belleza, Ó Muger incomparable, yace sepultada enla oscuridad del españtoso sepulcro! ¿Mas qué digo desgraciada ? La mejor parte de ella Misma ¿no existe? La muger mortal ha pe- Yecido, la santa ha pasado á la yida eterna.
28 Dos meses largos han transcurrido des. de la muerte de Ja baronesa. ¡Ay! he aqui ocho mortales semanas para mí, pues he perdido la que fue mas que mi madre! El lato. que diciembre derrama sobre toda la naturaleza, essmenos triste que el que rejna en mi corazon. No tengo mas que una pena, un' pensamiento, que: solo se dirige al bien que he perdido...... Trato de recordar los secretos que me:há confiado..... Leeré los papeles de mi padrezwel bueno.y respetable anciano La-Roche y Leval, me aynda» «rán en el proyecto «que:acabo de concebir, Hugo, baron: de Falcomberg, poseía el dominio y castillo de Latimer, con otros muchos y considerables bienes en el condado de Darham que le habia dejado su espor sa descendiente de la familia de este nom- 'bre. El primer baron de Latimer recibió este fendo de Guillermo el Conquistador; y como no. tenia hijos, el monarca añadió á aquel don el derecho, tanto. para él como para sus sucesores, de elegir" herederos en= tre su familia, ó entre los extraños si lo.tenian á bien, Latimer dejá en su testamento la tierra al mas jóven de. los sobrinos, y despues de cuatro generaciones vino por úl. timo á recaer en la. barónesa de Falcom-
ay berg, que la dejó á su esposo sin restriccion alguna, Solo una hija tuvieron de su matrimonio: esta era Lady Cristabela de. Falcom= berg que perdió á su madre á poto-de su nacimiento, Apenas tenia un año , cuando el baron su padre cedió en ella todas las rentas que poseía de su esposa , reservándose únicamente el derecho de residir en el cas tillo durante su vida. La liberalidad del baron era igual á sus. riquezas que generosamente repartia entre los vasallos, Aunque su carácter duro y altanero gustaba que todo cediese 4 su voluntad; y con estas cualidades no era de “Xrañar fuese mas bien temido que amado. Lad “ady Cristabela por el contrario, á medida que iba creciendo, adquiria el aire noble y grave de su padre; pero una afa= bilidad natural Atemperaba el severo exte= rior del serablante, de forma que los vasa- Mos la idolatraban siguiéndola á todas partes, y colmándola de bendiciones. - Entee los Comensales de Latimer habia un jóven huérfano llamado Roberto de Mowbray, de nacimiento no inferior al del baron; pero disipados los bienes desgracia= damente por la profusion de sus padres,
3o sólo le habian dejado por herencia un nom: «bre sin tacha, a El baron dió una prueba de su generosidad en la educacion de este jóven , con cuyo padre habia estado unido por los la= zos de la sangre y de la amistad: maestros de griego, de latin, de francés ; en fin nada habia omitido para formar de él un per= fecto caballero. Tantos gastos no fueron inútiles, pues Roberto de Mowbray aprovechó de tal modo, que pasaba por el jóven mas completo de su tiempo. Facilmente se deja entender, que criado con Cristabela de Falcomberg, y siendo ambos casi de una edad, no habria podido mirar con indife= rencia la: belleza y buenas: cualidades de la hija de su bienhechor ; pero se horroriza= ba al considerar la enorme distancia que la fortuna habia puesto entre ambos. En las justas y torneos en que siempre gana= ba el premio , venia á depositarle con el mayor júbilo y sumision á los pies de Cristabela. El baron estaba encantado con. las victorias del jóven, y munca formó la me- nor sospecha de su galantería; pues no podía imaginar que Mowbray se atreviesé A elevar sus miras á la rica heredera de das casas de Falcomberg y de Latimer. py
31 Lady Cristabela conocia el mérito de Mowbray; la alegría brillaba en sus ojos cuando ganaba en las fiestas algun premio, y su corazon participaba de las penas del jóven. Dotada' de una alma tierna y sensible, y dispuesta á amar á sus semejantes, esta inclinacion se habia aumentado en fa= vor de Mowbray á causa del carácter altivo del baron que «solo exigia de su hija una Obediencia sin límites. : 4 Lady Cristabela se hallaba en la edad de JU se hn años cuando Enrique Il asistió á un 3 célebre torneo que se celebró en York. Des- a y pues de esta brillante fiesta visitó el Rey á algunos nobles de la provincia, y entre ellos Eoaal de Falcomberg á cuyo castillo fue A MUmerosa comitiva de cortesanos. . 0 ES Ets con esta ocasion to= Fbetin ag ncia. Los dias se pasaban:en AE8y y: las noches en bailes y conciertos; en fin, nada Puede igualar á la pompa con que Falcomberg recibió á su Soberano. PAR a eha valiente, Magnánimo, y ¡Scermimiento ; pero á estas prendas acompañaba un defecto que ocasionó bas= Jantes disensiones entre él y la reina Eleo= nora. Habia seducido á las mugeres y las hijas de muchos nobles, y aunque de edad ] Pe
31 avanzada, no dejó de causar en él una fuerte impresion la inocencia y belleza de Cris= tabela. Empezó á obsequiarla, y redobló sus atenciones con tan poca reserva, que alvidándose de lo que debia al bavon, llegó hasta el extremo de violar los derechos. de la hospitalidad escribiendo á Cristabela una carta en que la ofrecia su corazon , y pro= curaba deslumbrarla con las brillantes promesas de honores y riquezas, que tanto:babian seducido á otras. Cristabela leyó el billete con la mayor indiguacion, y no quiso entregarle á su padre, pues conociendo su carácter altivo y propenso á la venganza, y su extrema delicadeza en todo lo concerniente al honor, sabia que su cólera una vez exaltada no tenia límites, y que era muy «capaz de empeñarse en una contienda con el Rey, que la perderia infaliblemente. En esta perplejidad pensó aconsejarse con Mowbray y para ello determinó hablarle sin testigos. Despnes de confiarle con mucho encarecimiento el secreto sobre lo que le iba á-confiar, le enseñó la carta cu-= briéndose al mismo tiempo sus mejillas de un raboroso candor, *Mowbray , le dijo, lee este espantos a
33 billete, y dime con la franqueza de un her- + mano si has notado alguna señal de ligereza en mi conducta que haya ¡podido dar márgen á que se me haga semejante proposicion, Si no temiera revelar ; este horrible proceder 4 mi padre, deseára romperle y arrojarle á mis pies con el desprecio de que es digno en presencia de Envique mismo.” La indignacion que se apoderó de Mow- Pay al oir á Cristabela, le embargó por un Momento el uso de la yoz; e) Auego que cemtelleaban sus ojos Ja asustó tanto, que asiéndole del brazo para sostenerse, dijo, "— Amado Mowbray , cuanto me pesa aberte revelado este secreto pues nunca le he visto tan agitado como ahora. Yo solo Fosa los efectos de la cólera, de mi padre a llegaba á saberlo; pero. el. terror que tu MC Ispiras excita aun mucho mas mi, par var, ¡Ah! jámas existiera para mí la felicifuese causa de que uno, de los dos se en la desgracia deliRey. ;;...: ¡Ok amiga mial: respondió Mowbray, nada temas Por mí; yo.no sé, si el: honor $ concilia. con el secreto,.que, tratas de Suardar acerca de este insulto;, pero, lo mas Seguro; y lo que, exige la, prudencia es tenerlo reservado hasta la ida del Bey, - : 3 dad si: yo incurrie 'OMO 1,
34 —Yo he pensado otra cosa, Mowbray, y necesito de tí para ponerla en ejecucion. Creo que lo mejor es devolver al Rey la carta acompañada de un billete mio en el - que solo le diga que no puede convenir su proposición á la calidad y modo de pensar de la hija del baron de Falcomberg: semejante declaracion le hará renunciar á sus pretensiones; mas si esto no bastase, y prosigue en sus intentos entonces recurriré á la proteccion de mi padre. —Yo seguiré ciegamente tus órdenes; pero no puedo menos de confesarte la repugnancia que tengo en presentarme á un anciano, á quien su edad y blancos cabellos no han enseñado á vencer sus pasiones.) Concluida esta conversacion , Cristabela encomendó de nuevo la mayor circunspeccion á Mowbray , quien luego que tuvo la carta en'su poder halló al siguiente dia la ocasion favorable de entregársela al Rey en ausencia del baron. : — Señor , le dijo en voz baja: Lady Cristabela” me ha encargado entregue á V, M. una carta: ¿os dignarcis darme una corta audiencia ? — Cuando Móowbray hablaba al Rey conoció que el rostro se le encendia de có-
35 pero al propio tiempo vió .con' la mayor satisfaccion que Enrique estaba no MENOS turbado que él.» ES —Stñores, dijo el Rey á sus cortesanos: í este jóven es amigo del baron de Falcom= €rg* conocí mucho á su padre, que fue un hombre muy valiente y mi compañero de armas. Deseo hablarle 4 solas; y adquirir algunas noticias de su familia.» Todos desocuparon la sala: al instante: Enrique se acercó entonces: 4 Mowbray COn un aire que denotaba una esperanza cierta del triunfo, * —Lady Cristabela, le —Mensagero bien jóven; $05 deben serlo mios “argo reparar lera; dijo, ha elegido un pero todos sus amiyo Ja sufro sin queene otro objeto que el
42 gue su mano á un hombre á quien no put de hacerle el don de su corazon. Esto seri insultar á la divinidad, haciendo unos vo” tos perjuros que la misma conciencia re” probaria, si su boca tuviese atrevimientó de pronunciarlos. Absolutamente es necesa” rio me ayudes á salir de esta situacion ta% crítica. Mowbray hizo un movimiento de sorpresa. — ¡Ay de mí, respondió, es imposible: El cielo sabe que haria con el mayor placer: el sacrificio de una vida mísera y amenaza? da de la pobreza por verte feliz; pero n0. puedo ni debo consentir en ser reputado como un monstruo, ni manchar mi nom-. bre con Jas sospechas de la ingratitud, y se-' mejante á la vívora morder el seno de quien! me ha alimentado desde mi niñez... ¡ah! estas consideraciones son para mi mas horribles que la misma muerte. — Tu honor me es tan precioso como el mio propio: mientras viva mi padre (y ¡ojalá el cielo le conserve largos años!) jamas me casaré sin su consentimiento; mas esta espantosa union que se me propont.. Nada hay por peligroso que fuese que yo no intentara para que no se verificase. Voy á confiarte mi designio; que es el de huir 4
A 43 Chilton y refugiarme en un convento de religiosas agustinas donde permaneceré hasta que mi padre desista del pensamiento de ar mi mano al baron. Si persistiese en ello, entonces dispongo de los bienes de Latimer en favor del convento y abrazo la vida religiosa. De aqui á Chilton no hay mas que seis millas, Y creo me hallo con suficiente fuerza para andarlas á pie ya que ir á caballo no es facil. Mowbray , es necesario que me acompañes : no tengo ánimo para exponerme sola al peligro de viajar de noche, que es el tiempo en que debo emprender mi marcha: tu puedes estar aqui de vuelta, cuando despierte mi padre sin que se Rote tu ausencia. ¿Reusarás prestarme tu rc y salvarme del estado de desespe- : que me encuentro? A Pesar de los sentimientos de amor y sratitad que animaban 4 Mowbray para con el baron de Falcomberg, la pasion que tenia á su hija le decidió á patrocinar con todas sus fuerzas el proyecto concebido de librarse Por este medio de contraer un odio: 50 enlace con el baron De-Pointz, sin pen- Sar sacar ningun partido para sí de seme= inte acontecimiento. No la disuadió con Mucho empeño del propósito de encerrarse p
44 para siempre en un convento, pues estaba seguro que no teniendo el baron de Falcomberg mas hija que ella, al £n cederia á sus ruegos. -— Luego que estes en parage seguro, res” pondió, no habitaré mas en el castillo de Latimer, pues trato de rennirme con los cruzados que estan para marchar á la Palestina , porque yo no tengo ningun deseo de entrar al servicio de Enrique. Siempre he anhelado consagrar mi vida y aun sacrificarla por el bien de mi patria; pero jamas emplearé mi espada en favor de un hombre, que aunque valiente y grande en algunas cosas, ha visto con indiferencia el asesinato del santo arzobispo Becquet cometido al pie de los altares, y que con sus debilidades ba provocado Ja desobediencia de la Reina, suscitado la rebelion de sus hijos, y por último que ha tenido lo osa- A día de atentar contra la inocencia pura y sin tacha de Lady Cristabela, — Silencio, dijo ella interrumpiéndole, no haya aqui alguien..... ¿No has oido ?.... — És el viento que agita las hojas. — Tu harás que renuncie á mi proyecto; ¿be de ser yo la causa de tnjamsencia y de que pierdas la proteccion de mi padre? No Y e
45 Mowbray, nunca lo consentiré. Yo quiero poner toda mi esperanza en su bondad; si esta me falta buscaré otro medio de sal- Yarme. . No Cristabela consideracion rela Pensamiento valiente pr Y ya es tie , nO te detenga ninguna tiva á mí. No es nueyo mi de viajar á la Tierra santa. El íncipe Ricardo será nuestro gele, ? MPo que trate de adquirir por Mi valor e] estado y la dignidad que me ha negado la fortuna. Si tengo la dicha de ga- Bar alguna gloria, hácia Cristabela, sí, hácia tí amada compañera de mi niñez y la Amiga que mi corazon ha elegido , será ádonde á mi regreso dirigiré mis primeros Pasos; si mucro , tengo el consuelo que - "ta ahora mad; ha tenido motivo de qued+ mi, y este pensamiento suavizará el horror de mis últimos momentos , Cierto de que siempre viviré en tu memoria; y es- 10 es para mí mas lisonjero que el de hacer mi nombre célebre en los fastos de la istoria, —Si esta es tu resolucion definitiva , en yO trate de representarte los S á correr. El cielo sabe con ivigiré mis votos por tu con= *Ervacion. Solo te pido que no reuses el en >
46 don que te ofrece una hermana. Las alhaj! de mi madre me pertenecen: yo te rueg las aceptes para que con ellas puedas p0 nerte al abrigo de cualquiera necesidad quí le ocurra en unos paises tan distantes. —No, mi amada Cristabela, mis bien son suficientes para un soldado: dispén* SAM Casas —Pues bien, acepta estas joyas que t0 ofrezco para que alguna vez me tráiganl tu memoria: al decir esto alargó su man0 á Mowbray. y Éste habia siempre evitado una prueba semejante, mas nunca se habia visto en el caso de luchar contra ella. Tomó con ardor aquella mano adorada, la llevó á sus labios y apretándola contra su corazon exclamó: ** Nada necesito para acordarme de tí: tus virtudes y tu semblante estan grabados en mi corazon con caractéres indelébles. Aun= que la suerte,nos separe para siempre del un polo al otro, jamas hallaré otro objeto con que compararte.? En este momento se presentó el baron De-Pointz con su espada en la mano: el Rey estaba en su compañía, El primero dirigién= dose á Mowbray le d ijo con furor: “—Delente malvado , detente y dame Pa
47 infames proposiciones elante de mi prometida satisfaccion de las que has proferido d eSPOSA..... —Pérfido, exclamó Mowbray, poniéndose delante de Cristabela y sacando su espada; infame y cobarde espía, sabe que todavia no existe un hombre tan osado que sea capaz de ofender: los castos oidos de Cristabela con las *XDresiones propias del libertinage, Cuan- o las Personas como tú conciben semejantes “seos, solo tienen valor de ejecutarlos por Escrito, y sin hablar es como se hacen oir, Al decir Mowbray estas palabras fijó su vista en Enrique, quien volviéndose 4 De-Pointz le dijo: —** Castiga á ese insolente, venga mi Onor y el tuyo. ina > Súmamente turbada con tan "“Pitado accidente, huyó precipitadamen- 16 hácia el castillo pidiendo socorro; pero perdiendo las fuerzas por efecto de sn conmoción cayó Privada de conocimiento. En este tiempo De-Pointz atacaba á Mowbray COn una rabia que hacia inútil su habilidad en el manejo de las armas. El comyÓ pronto con ventaja del último » que adelantándose hácia su enemi- 80 arrojado en tierra, le dijo con digni- *—“ Conservad vuestra vida Milord; y 7
50 bray con firmeza; la debilidad y la inocen= cia nada pueden contra un ánimo prevenido; pero sabed que las prisiones y los cala=" hozos jamas abatirán mi alma. En nada aprecio una vida que me seria odiosa si me viese precisado á pasarla deshonrado “ante los ojos de mi protector; pero, añadió ar-. rojandose á los pies del baron de Falcom= berg, no me creais Milord tan culpable como os quieren persuadir. — Llevadle, Hevadle dijo el Rey interrumpiéndole; quitadle la espada y rompedla á su vista. — Yo pasaré el corazon al primero que lo intente. He dicho que en nada estimo mi vida, pero aún puedo venderla bien cara; solo pido hablar una sola palabra: esta espada, señor, es la que mi padre ha empleado en vuestro servicio, y teñido bastantes veces con la sangre de vuestros enemigos: he recibido de manos del baron de Falaberg, y quiero volvérsela antes que sea onrada. En seguida poniéndola á los pies - JAron prosiguió: Milord, dignaos reci- Solo y último presente que puedo ofreaso está decretada mi muerte; per0 ar Otra persona que os ame y hon" suplico conserveis esta espada hasta Ye ” ) p
57 te tanto como Roberto de Mowbray. Un brazo semejante, armado en vuestra defen= sa será invencible. Ahora ya estoy pronto á marchar y obedecer las órdenes del Rey.» ichas estas palabras echó 4 andar custodiado por una fuerte escolta; mas apenas hubieron dado algunos pasos les salió al en= cuentro Cristabela, en Cuyo rostro se veía Pintada la mas dolorosa desesperacion. —— Desgraciada de mí, exclamó dirigiéndose 4 Mowbray, yo soy quien te ha. perdido, yO soy quien te ha sacrificado por «salvarme, Ah1 muramos juntos, sola soy la culpable, y asi es justo que pa tigo la pe Tecida, rlicipe con= ma que unicamente yo tengo me- Para mí que todo el rigor con que se me ratas E Rey, Falcomberg y los cortesanos e los que llevaban á Mowbray, — ¡Alli estan! exclamó Cristabela fuera hol N instante para hablarte; toma mi brazalete Mowbray, y sirya como de prenda del Juramento que hago de sal- Varte ó morir, »sOlo tengo y
53 Mowbray quiso hablar, mas ella no le dió tiempo y prosiguió: Nada repliques pues todo será inútil; ya llegan: yo sabré contrarestar su maldad: yo les haré ver si se atreven á atentar á tu existencia, que - ellos seran los que destruyan el efecto de su infernal maquinacioón , y que el baron De- Pointz perderá la esperanza de aumentar sus riquezas. En este momento se oyó la voz del Rey que reprendia á los que llevaban á Mowbray por su lentitud. En su consecuencia éste se apresuró á separarse de Cristabela, y se alejó de aquel sitio. Algunas palabras que durante esta escena se escaparon al Rey y á Mowbray ex-. citaron la curiosidad del baron de Falcomberg; sospechaba habia en ellas un misterio que no podia descifrar, y la cólera del Rey Je impedia preguntarle lo que habia pasado. Mientras que entregado á tristes meditaciones se dirigia hácia su aposento, un criado del baron De-Pointz le avisó que su amo deseaba hablarle, Sin detenerse un instante pasó á la habitacion del herido, y le halló - extremamente debilitado por la falta de la sangre. Milord, le dijo: quizas me restan pocos momentos de yida, y esto me obliga
53 Os un secreto importante.” Estas excitaron vivamente la atencion mberg. Si en esta circunstancia des- Braciada, prosiguió Pointz, hubiera triunado-la razon; si hubiera conseguido el castigo merecido la insolencia del. que bien Pronto se aplandirá de mi muerte, os hubiera dejado ignorar su ingratitud y mala EUEe “SPondencia; si, añadió, viendo el asom- “Bro de Falcomberg; ese Mowbray.áquien e Criado y arrancado de la miseria y elo Probio, ha reconocido vuestros bene c1Os PYOCUrando. seducir á vuestra hija. Al llegar aqui le ¡ nterrumpió Falcomberg, y Sostuvo que lo fue decia era imposible, Entonces De-Pointz refirió la conversacion Que Babia oido, sin olvidar la fuga proyectada Por Cristabela, ni el socorro prometido. por asegurando por último ; oWbray, que éste habia tenido la osadía de besar la hija, mano de su á revelar Palabras de Falco il adivinar conociendo la almberg la ira de que estaba do salió del cuarto del baron Por desgracia encontró á su hija - Momento, y no pudiendo refresu cólera exclamó; - ¡Oprobio de mi nombre! deshonra de
o voridos ojos al cielo exclamó: *TodaW quiero hacer un esfuerzo para salvarley? pues es preciso una víctima, yo debo st lo.” Diciendo esto sevapartó de Leva), € il paciente por hablar á su padre, se dirigl á su habitacion en donde le hajló solo? ttMilord , le dijo con voz firme; hace larf) tiempo que empleais alternativamente Y ruegos' y las amenazas para que me decid á aceptar la»mano del baron De-Pointz, Y que rehuso constantemente-por la impos” bilidad en que me hallo de. entregarle corazon,-no obstante que vos y el barol lo mirais com la mayor indiferencia, si rellexionar que en esto no hago otra cost que cumplir con lo que el honor y el re peto que. os tengo me prescriben, Per ahora vengo á deciros las condiciones col que puedo, prestartun consentimiento qu tanto anhelais.» ci 2 Falcomberg estuvo mirando ún rato Í su hija con la mayor sorpresa, Su segu” ridad y firmeza no dejó de causarle algu? disgusto; mas» conociendo era, necesarió contemporizar' con ella para conducirla a fin que descaba:, la. preguntó, con suavi” dad, de qué naturaleza eron sus preten” siones, asegurando se prestoría muy gu
61 toso á todos sus' deseos siempre que fuesen razonables. — En ese supuesto, contestó Cristabela, sino os parece que es exigir demasiado, la primera gracia que os pido es que me escucheis con paciencia. Deseo que des de este instante obreis de concierto con el baron De-Pointz para conseguir la libertad de M Owbray, á quien vuelvo una y mil SS declarariexénto de toda culpa. Yo hago en su nombre la promesa , bien con- Vencida que no la desaprobará segun las intencion 5 que siempre le han animado, de que marchará para la Tierra santa con la primera Cruzada que salga, y por mi Parte me obligo solemnemente con juramento de no verle antes de su partida. AM crédito con el Rey no es tanto, respondió Falcom conseguir lo que deseas: por otra PAD segun Noticias, «Roberto de Mowbray está gravemente enfermo. Ha muerto? interrumpió ella con Una conmocion que no pudo contener. — n ese Caso, Mi peticion y mi promesa $0n nulas. od —Ya veo, dijo su padre con enfado, Jue obraste Perfectamente en exigir de mí berg, que me lisonjee de * pr
6a te escuchase con paciencia, pues que bi la necesito. ¿Es para tí Roberto de Mo% bray superior á todo lo quemas debe im resarte? ¡Hija desnaturalizada ! ¿Qué se? hecho la modestia virginal el adorno 4 tu sexo? h — Todavia existe en mi corazon padel mio: me preguntais si Roberto de Mowb y me interesa mas que todo. el mundo, y Y” 05 aseguro que no: solo vos teneis mi pr mer afecto, y os obedeceré ciegamente de he rante mi vida en lo que sea conforme c0 Ñ los innatos principios que el cielo ha gra? bado en mi alma. No tengo ningun herma no; criada desde mi niñez con Mowbraf me he acostumbrado á mirarle como tal, Y solo bajo este aspecto era como yo le con” fiaba mis placeres y Mis penas. ¡Ay de má esta fatal confianza le ha perdido, y cono?” co que el honor me ordena imperiosamen” te le salve aun á costa del mayor sacrificio. Supongamos que la obtenga, y que su sa” lud (cosa imposible segun dicen) se resta” blezca ¿qué satisfaccion podré yo darle, pues por mi causa ha perdido vuestro pa” ternal cariño? — Su falsedad es quien me ha obligado : le á olvidar la ternura que le tenia, y el Rey » oe
63 está tan indignado por su ingratitud para conmigo, y por su insolente proceder para con él, que me persuado será inútil solicitar su libertad. — El Rey, padre mio, no le hubiera acusado de ingrato para con vos si Mow-= bray hubiese favorecido los designios que habia formado contra vuestra hija. —Cesa de calumniarle; ya sabes que no te doy crédito alguno. — Señor, agraviais á vuestra hija si la suponeis Capaz de decir una impostura. Hasta ahora bien sabeis que Cristabela de Falcomberg, aunque débil y tímida, siempre ha mirado la mentira con el mismo "Orror que su noble padre. Si el Rey hubiera conse MCra vez que ha violado la fe conyu al ni los sagrados derechos de la hospitalidad? No padre mio; acordaos de su amante Blewit. ¿Le Contuyo su cualidad de esposa y madre para hacerla consentir en sus ¡ilegítimos deseos ? Acordaos tambien de la es- Posa del Lord Cliffort tan conocida por su Virtud, como por su belleza antes que fue- Se seducida: acordaos por último de estas y de otras muchas damas, á las cuales estoy Muy distante de igualar en hermosura, y guido su proyecto ¿seria lapri=
Ep j á quienes solo me parezco en la comun des” gracia que ban esperimentado de haber sido el objeto de los deseos poco lícitos de Eu”: rique?? El discurso de Cristabela conmovió vi” vamente á su padre. —Por lo tanto qut es cierto lo que dices, respondió , es cada vez mas urgente que pensemos, yo en elegir y tu en aceptar por esposo á un hom-. bre cuya dignidad y nacimiento, fortifica?. dos con el poder y crédito de la casa de Falcomberg, pueda alejar para siempre to” do pensamiento deshonesto. Enrique es poz deroso, pero los barones lo son mas , Y su amistad le es tan necesaria para conservar la paz y su corona, que jamas se atreverá á cometer una injusticia tan ruidosa que le exponga á perder el reino. El baron De-Pointz reune todas estas cualidades, Y son las que yo deseaba poseyese mi yerno! uniéndote á él bhorrarás la tacha que has - impreso en tu reputacion por el loco amor de Mowbray, colmarás los deseos del que te dió el ser, y en premio de tu condescendencia el honor y la paz le acompañarán despues de una dilatada vejez al sepulcro El baron de Falcomberg dijo estas par labras con un enternecimiento que no le ad ji
65 tra comun; y de tal modo se conmovió su hija que arrojándose á sus pies exclamó: ——i0h padre mio! Vedme pronta á sacrificarme Por vuestra felicidad; salvad so= lamente Ja vida á Mowbray y disponed de Mi á vuestro gusto. aron la. levantó, y « estrechándola entre, sus brazos la dijo:.:*Al. menos emplearé con. De-Pointz todo cuanto esté de Mi Parte Para conseguirlo. +... a "TÁun: quiero pedir otra «gracia, dijo Cristabela,, Y esla de no presentarme jamas en la Corte. He nacido en el castillo de Latimer y no puedo resolverme 4 dejarle Nunca, “— Como gustes: este castillo te perte= Q . lt » 4 ] m3 hi" Ea Ñ Me retiraré á mis dominios. — Qs AA os > i be. “bal hiciescis y padre mio » perderia P > "todo su atractivo : mo es el arca lo que ama «el AVaro, si el oro, que. ella enz Ser ra 5 tal 'es el cariño que yo téngo al castillo de Latimer». : nia: El.baron « Ñ ¿ FOMW: estaba tan: distante de hallar a SUMision ¿sen su hija, y tan arrebatado € gozo: a] Mismo: tiempo, que la hubiera Concedido Cuanto hubiese querido exigir de . Como el Rey permanecia aun en York Prometió ir á hablarle ' compañía de Tomo y, Ao 3 ne
66 Poíntz y no omitir diligencia alguna hasta conseguir la libertad de Mowbray. De-Pointz manifestó alguna repugnancia en mediar en el asunto. La antigua herida que recibió de Mowbray en un torneo. y el despecho de considerarle como un rival favorecido, era un doble motivo para aborrecerle mortalmente; pero el carácter firme de Cristabela le convenció evidentemente que este era el único medio para conseguir el triunfo. Obtener su: mano lisonjeaba su amor, su orgullo € interés de un modo tan alagiieño, que le.era dificil renunciar á esta esperanza; y asi:haciendo de la necesidad virtud aseguró á Cristabela que A sus deseos-eran órdenes para él, y que se tendría por dichoso en emplear su vida y bienes en cumplir con ellas, Falcomberg y Pointz partieron para York. Mowbray vivia aún cuando llegaron. La fuerza de su temperamento habia com- o asia del mal; pero su debilidad era tal que á no respirar un aire sano, alimentarse bien y hacer ejercicio "debia . necesariamente recaer Y morir. E Er Enrique se mantuvo inllexi ins” a xible á las ins tancias delos dos barones, y nada babriaM un continuado
67 alcanzado ¿ no ocurrírsele á Falcomberg la Áeliz idea de interesar para ello al príncipe Ricardo, que bacia poco tiempo estaba de Vuelta de Francia. Reconciliado con su padre y reinando entre ambos la mejor av- MOnÍA, se estaba preparando para marchar á la Siria con' una cruzada, Preyenido en favor del desgraciado jóven, tanto» por los informes de Falcomberg como por los de varios caballeros, quienes unánimes le die= FOn' un testimonio honrosó del valor y lealtad de Mowbray, cuando supo-su demasía con el Rey Y el enojo con que éste 'le miraba, concibió algunas sospechas de lo que hala pasado » Y €nterándose por» menor del Mig de su disension determinó trabajar 3 seguir. libertad y conseryar al E 9Mbre cuyo brazo: podria» ser+ ] 1] A Y Ñ uN A d ek Estando un dia en audiencia pública:al Creyó que jamas podria“ hallar ura ocasion mas favorable para ejecutar kid designios > y “ali instante la: “pusó “en Práctica, y > lado del Rey, AOS ds f Ñ t > le dijo, tengo que hacer'una O de pocos dias mar= hará para la Tierra Santa una porcion: de Peregrinos escoltados por mi quina nds
68 hombres; quisiera poner á su cabeza un ¡ gefe de valor é instruido, y pará ello re- | curro á V, M.» ; El Rey, bien ageno de que su hijo hu- Si bjese oido hablar de Mowbray, le respondió: - — Dime quien quieres que lo sea, que yo le dejo en libertad de marchar, — No es mi ánimo separar de yuestro servicio á ninguna persona que pueda ser= le util..... — ¿Su nombre? dijo el Rey, ¿no he dado ya mi palabra? Dudas de mi honor. — Al contrario señor , siempre cuento con él. Es... Roberto de Mowbray..... por todas partes oigo hablar de su valor y destreza en el manejo de las armas. Sé que ha incurrido en la desgracia de V. M, » Y he resuelto proporcionarle una ocasion en que pueda reconquistar vuestras bondades por la conducta con que me prometo se manejará en esta expedicion. ; Jamas , no, no lo esperes hijo mio: me has arrancado la palabra por medio de una superchería, mas no importa, yo la sos. tendré: desde ahora está libre, pero con la estrecha: condicion de que haya de saliy del - inmediatame le, porque si, pasados oce dias de estar en libertad se le encuen
69 tra en él, juro por mi honor que perderá la vida. Ricardo no respondió nada. Falcomberg estaba gozosísimo pero aun _ £Ya mayor el de Pointz, pues adquiria á un tiempo la seguridad de poseer á Cristabela, y la de alejar 4'un odiado rival acaso para siempre, Mowbray fue puesto en libertad inme- 'atamente. El mismo Falcomberg le llevó tan agradable noticia diciéndole que solo 2 Príncipe era deudor de semejante gracia. Tuvo el mayor cuidado en ocultarle el interés que en ello habia puesto Cristabela, y evitó particularmente pronunciar el nom- e de Pointz. , Espero de tu delicadeza, añadió, que e obligue á no tener ninguna relacion con mi hija, . k suspiró: — Prometedme vos, > que no empleareis la fuerza para “eptar la mano del baron De- Pointz y yO os ofrezco, bajo los mas ter= ribles juramentos cumplir cuanto exijais de mí, —Te doy mi palabra que solo me yaldré de medios persuasivos.. Ahora quiero Manifestarte que no he si mal admi- Mowbray respondió hacerla a
» 76 -— Milord, yo os recibo por mi espos0 “en virtud de la obediencia que debo á mi padre, pero os engañaria si dijese que se-* mejante union no me causaba la menor repugnancia. Jamas olvidaré (y esto lo juro solemnemente) que está depositado en mí el honor de la casa de Falcomberg y que mañana lo estará tambien el de la de Pointz; - mas debeis estar seguro que me esforzaré á adquirir realmente los sentimientos de amor y respeto, de que estaré obligada 4 daros las mayores pruebas.” El baron De-Pointz la respondió que si su corazon daba entrada á las atenciones y > 4la ternura, él haria cuanto estuviese de arte para ganar su cariño, único obse proponia en lo sucesivo.» —— Solo tengo que pedir una gracia y Cs, que el baron De-Pointz me ofrezca bajo su firma no oponerse jamas 4 la eleccion que he hecho del castillo de Latimer para fijar en él mi residencia ; pues quiero que Ja proteccion del'cielo me falte si me presento jamas en la corte: espero no me será negada esta gracia,” Fuese que Pointz no ona lo importante de esta co, sion, Ó que creyese le sería algun día si) hacerla mudar de
77 Parecer , prestó sin vacilar su consentimiento y firmó un papel en presen= Cia de Falcomberg y del prelado del con= vento inmediato, por cuyo contenido se obligaba 4 dejar á su esposa en libertad de elegir 4 su gusto el lugar de su morada. Concluidos estos preliminares, se cele bró el matrimonio al siguiente dia. Puesta de rodillas Cristabela al pie del altar, al ir á concluir la ceremonia dijo al sacerdote en voz baja, : — Padre mio, os pongo por testigo que no soy digna de reprension si me presento aqui con repugnancia: este peca= do, si acaso lo es, lo ha ocasionado la fatal "ecesidad en que me hallo de dar la mano SiN mi Corazon? la bre sole la contextó, espai pus Mente los deberes que contraen los hijos para con los padres. Entonces se redd de ánimo, y afectando la mayor tranquilidad, pronunció la palabra que la unia para siempre á la suerte del baron De- Pointz. LR .. Los dos barones estaban llenos de regocijO; pero el peso de la melancolía agoviaba - 4 la Mente o á su pesar lo cu Yue padecia. interiormente, En este inter= “ros £34
40 78 medio, y cuando ninguno lo aguardaba Leval recobró su salud y la razon: enton” ces fue cuando el religioso le entregó la carta de Mowbray. Tuvo la imprudencia de - dársela á la baronesa, y esta fue la caus2 de que su tristeza tomase mayor aumento: —Yo me encargo, le dijo, de respon= 2 4 .. 1 der á esta carta: fiel Leval, mo exijo de tÍ. otra cosa sino que jamas reveles que me he unido al baron De-Pointz por solo el fin de salvar la vida á Mowbray: una indiscrecion de esta naturaleza solo serviría para acrecentar las penas de ese desgraciado.? Leval ofreció obedecer sus órdenes. Entonces ella escribió la carta siguiente, ue Leval dirigió á Francia por medio de una embarcacion pronta á bacerse 4 la vela pu aquel reino. La rabia :De-Poíntz dá su: hermano Roberto de Mowbra y. > . : Í, he Ñ “Ya nos separan los Mares, y:esta distancia va á aumentarse de tal modo que me será imposible tener noticia de tí; pero NO Creas por eso, ó mi querido hermano, 4 . * * Po > a la infeliz Cristabela olvide nunca al om » ¿ , AA n 1 pañero de su infancia , ni que deje un |
79 solo dia de dirigir fervientes súplicas al cielo por tu conservacion y felicidad. Yo he sufrido muchos combates antes de poder triunfar de la resistencia de mi corazon y Condncirle á su deber: sin embargo, mi Conciencia Y la certidambre de no haber echo sino un bien, me han prestado fuer— Zas en tan duras pruebas. La volantad del cielo, las órdenes de mi padre, y en fin la -vOz del honor y del agradecimiento me han Prescripto esta obligacion, y han hecho de Cristabela de Falcomberg la esposa: del baran De-Pointz. Mi padre aprovechará: to- -das las Ocasiones para darte noticias de mi Salud; escríbele como tambien :4' Leval, Pues sa qm rte de gloria en la santa mpreio Abrazado;- pero te enca el ardor de tu ánimo y el desprecio vida, no te 0 ela ligue:4 arrojarte inconsideradamente al peligro. Mowbray debe conocer (y “esta es mi mas lisonjera esperanza) a dicha por dilatados años, y no: cesár de Contar en el número de-sus mas sinceros y celosos amigos á 4 TO e Ésa De- Pointz. , ur tr Esta carta hizo. en Mowbray una imdic E POr su medio sabré de tí: “quiera: el. mm
8o presion poco grata, Vió por ella que Cris” tabela habia condescendido con facilidad 4 ] los mandatos de su padre, y si.alguna cos podia disminuir la estimacion' que la teni era la repentina mudanza de sus sentimien” tos: el honor y agradecimiento, le decia bar bian mandado se uniese Á Pojntz: estas pa? labras cuyo sentido no comprendia, y quí estaba muy distante de creer fuesen apli” cables á él, le hicieron su vida insoportable, ' y deseaba con impaciencia llegar 4 Palestina para.encontrar en una batalla el oJvido de sus penas con Ja muerte, 5 kh Poseido de estas ideas no escribió 4 na ud, die antes de salir: de Francia. El principe Ricardo mo se agregó 4 él por Jas desaye-. nencias ocurridas entre el Rey» y sus hijos; la cual Vegó ¿tomar tanto incrementos que se vió precisado Enrique á declarar la guerra 4 Ja Francia por haber: entrado en la liga que formaron contra él El baron de Falcomberg se habia pera suadido que el casamiento de su hija nada. Je dejaría que desear; "pero no tardó en conocer cuanto se habia en colía de que saba tanta af ñado. La melan” su hija estaba poseida Je cau hiecion , como le disgustaba el Carácter De. Pointz. La semejanza del genió
8r con el suyo. le daba á conocer cuan dificil e seria simpatizar con: el alma tierna: y sensible de Cristabela. Eye A solicitud de su padre y esposo: habia techo un viage 4: los dominios ¿del último, Situados en la parte meridional: de Ingla= terra, rebusando constantemente acompa= Marle 4 la corte, 'á pesar delas: instancias que Enrique hiz ¿paro ello; (5 sul Al principio: del segundo: año pareció AUS un nuevo lazo «debia estrechármías la union de los dos esposos: Este' fue:el nacimiento de:un hijo.Los:dos baroxes vieron “on::orgullo la»venida: de “un heredero: de Sus vastos dominios NA mady iso el Una La poca: tropa que demos, no: podia prometérse: nin ja Contra los innumerables ejér= Saladino ; y lo que únicamente Pudo hacer: con su valor y habilidad fue Proteger 4 los Peregrinos é-impedir que su Pequeña escolta fuese arrollada, El capitan ¿de un bajel que MNegó de Inglaterra con refuerzos Je entregó una “arta de Leyal, en que le comunicaba la “OMO 1, 6 Pr h — o
3 estado de: podercontinuar. Su marcha ; y $2 . noticia del parto feliz de la baronesa, anun” ciándole de su parte cuanto deseaba gozast tambien de la felicidad que ella disfrutaba. Mowbray estaba persuadido que recobraria su tranquilidad luego. que tuviese certeza de que Cristabela era dichosa , mas no tardó «mucho tiempo en conocer su engaño; porque si su repentina mudanza la hacia aparecer en su imaginacion menos estimable no. podia dejar, de amarla y llenarse de dolor al considerar estaba en poder de su detestado ribal, Los cristiamos se hallaban acampados en una posicion «ventajosa certa de Joppé, esperando un refuerzo que..les pusiese en "ON repetidas choque vigorosamente Y Pusieron en fuga cOmO siempre á los infieles , a 3 Pero mas anique pru Sulados de su ardor los Persiguieron hasta mas allá de sus trincheras » donde se hallaron cer | el ejército de Sal Tetiradaw : ei cados por adino que les cortó la x qe rn
83 El valor y la resolucion de nada. ser= n en lance tan estrecho. Los cristianos fueron completamente derrotados, perdien- 0 uN gran número de ellos la vida y hasta el mismo Mowbray , cuyos esfuerzos pa- Ta reunir sus tropas fueron inútiles cayó Cubierto de heridas, Reconocido por el gefe de los cristianos “Ue separado de -los muertos y heridos, y Presentado al general de los SAPTAcenos, quien Esperando sacar un crecido rescate, Ó mas bien deseoso de saciar en él su odio á los Cristianos, mandó á sus esclavos que con una buena escolta le leyasen 4 una “asa separada de su harem, lo que ejecuta= Hs inmediatamente encerrándole e “alabozo ue correspondia con este y le tendieron sobre una poca paja. CO rama in via CAPÍTULO v. > —llr Mo wbra y per aneció sin sentido algunas Oras, y solo r cobró una parte de él para Conocer todo el horro r de su situacion, y Para sufrir una sed ardiente sin tener un . '. »
84 — poco de agua con que 'mitigarla. El calabozo estaba oscuro , y nadie se habia presentado á su vista desde que le arrojaron en,la paja donde permanecia acostado. De repente una débil luz empezó á aclarar el fondo del calabozo, y á pesar de su flaqueza vió acercarse á él con pasos lentos una muger acompañada de otra persona , á quien por su trage tuvo por un dervís, aunque no pudo ver su rostro por traerle cubierto con una grande capucha. Ambos se acercaron á él, y leyantándole la cabeza le suministraron algunas gotas de un cor= dial con el que reanimaron su espíritu. En seguida desabrochando sus vestidos, lavaron idas y las vendaron despues de haplicado en ellas un bálsamo que llevaban prevenido. Como habia perdido tanta sangre no les fue posible evitar 4 aquellos generososdesconocidos” por «mas precau= ciones que tomaron al intento, que se desmayase tres veces durante la Operacion. Al tiempo de separar sus vestidos pa= ra curarle, e da pecho el brazalete que Cristabela le di Cuando fue preso por órden de Enrique, unque privado por su flaqueza de la facultad de hablar, no Ha por eso dejó: de recogerle y tenerle bien qa” A -P
85 “apretado en su mano, movimiento que no se ocultó á sus bienhechores; mas no por eso dejaron de proseguir la operacion hasta concluirla completamente. Entonces poniendo la muger el dedo en su boca, paz ra darle á entender que guardase silencio, le enseñó algunos panes blancos y una pequeña botella de cuero llena del cordial Ñ - Que le dieron á beber á su llegada. Le hizo entender por señas que lo ocultaba debajo de la paja y en sitio que pudiese alcanzarlo facilmente; y despues ella y su compañero salieron precipitadamente del calabozo. Este socorro, despues de la pérdida de — la sangre, le proporcionó un sueño apacible Por algunas horas. Al despertar se acordó Mi como de un sueño; las Ue cubrian sus heridas, los. p y el cordial que halló ocultos en la paja, no - le dejaron h menor duda de la realidad de aquel suceso, Mientras que estaba entregado á sus reflexiones entró en el calabozo un esclavo Sarraceno ton un pan xegro y una vasija > agua. Dejó en tierra esta escasa pro- Vision á su lad - Mamándole en su idioma Perro nazareno, y se marchó sin decirle -Otra palabra. ? S
91 | - corto número de frases árabes que habia aprendido despues de su llegada á. Palestina» Todo el dia estuvo entregado á las mas tristes reflexiones. La pérdida de su libertad y los trabajos que padecia no le eran tan penosos como el recuerdo de la suerte de la heredera de Latimer. Á pesar de tener á la vista las pruebas de su mudanza, no. podia creer hubiese sido tan facil si motivos poderosos no la hubiesen obligado á ello. Sin embargo, al recordar que ya era madre, y que su suerte estaba "irrevocablemente unida al baron De-Poinzt, exclamaba con dolor: ¡Jamas la veré! jamas oiré hablar de ella! Pero al menos sabrá que n la derrota que sufrieron los valientes de i mando he hallado la esclavitud, y quién sabe si tambien la muerte! Entonces lora rá, rogará á Dios por mí; su generoso corazon no olvidará al amigo de su infancia. - Mas ay! acaso se avergiience de derramar una lágrima por el desdichado Mowbray, y - Mas en presencia del orgulloso Pointz. Pero ¿cómo no me ha de ol ? Qué la quedará que desear cuando disfrute de la sonrisa mocente de su hijo y de las caricias de un esposo ? ar
93 A UU UUVAWVUVVA VULVA AV VV VU VUVA YUU VA MA UVA VW CAPÍTULO VI El dervís y la sarracena no dejaron de visitavle á la media noche. El agradecimiento está tan unido al corazon del hombre, que Mowbray aguardaba siempre su visita con impaciencia. El dervís observó al registrar 3us heridas que la curacion estaba muy adelantada. Hno — Vuestros enemigos, le dijo, estan muy lejos de pensar segun: informes del “arcelero, que os hallais en tan buen es- ¡Ad0, porque á saberlo no os dejarian tan tranquilo, Como nunca se toma el trabajo e examinaros solo juzga de vuestro estado por el poco alimento que os ve tomar, y por el silencio que con. él. observais; mas no confiemos mucho.en esta tranquilidad; de un: instante á otro debemos temer se concluya. ¿Habeis reflexionado bien sobre mi propuesta? Debeis. esperar toda suerte de felicidades si adoptais los medios que os he indicado, “—Ya sabeis mi resolucion, respondió ES
¿Ud? 94 Mowbray con firmeza ; eslirrevocable; pre- , fiero mil veces la muerte al deshonor.” Al oir estas palabras el deryís se volvió como para ocultar la conmocion que las frecuentes palpitaciones de su pecho hacian visibles. -— Mowbray, dijo despues de un momen- to de silencio, lejos de disminuir Ja estimacion que he concebido por yos, vuestra firmeza duplica el deseo que me anima de sustraeros á las desgracias que infaliblemente os amenazan. No pensemos ya en mudar de religion: vuestra libertad , vuestro bien, es lo que me ocupará de hoy en adelante, pues solo he venido aqui para proporcio- Naros estas dos cosas) La alegría y la sorpresa hicieron tal impresion en Mowbray que en mucho tiempo no halló palabras con que expresar su agradecimiento. Tenia los ojos fijos en el dervís, que continuó así: -— Ahora solo deseo que no os muden de carcelero, porque seguramente no podemos encontrar otro mas á propósito para facilitar la ejecucion de mis designios. Las primeras «noches estaba eno de temor, aunque jamas venia sin asegurarme antes de su embriaguez; mas ya todos mis rece- A
95 los estan disipados. Su sueño es habitualmente tan profundo que parece al de la muerte. En fin, para concluir lo que tan felizmente he comenzado, estoy decidido á facilitar yuestra evasion con la mayor presteza, y para ello es preciso que trateis de recobrar vuestras fuerzas. Para llegar á la Costa tenemos que andar dos leguas á pie: cerca de Joppé estan anclados dos bajeles franceses que han recogido ya los restos de los cristianos dispersos, y quiero que vos Y Otros cuatro decididos á correr la misma suerte os acompañen; ¡ojalá los espíritus celestiales os Neyen á bordo sanos y salvos!” — ¡Oh cielo protector! exclamó Mowbray arrebatado de júbilo. Decidme, ó el rear de los amigos, ¿no os acar= Y Mb. daño mi fuga si el general de “enos llega á descubrir que á vuestros oficiosos cuidados debo mi: libertad? ¡Ah! Quisiera mejor morir que veros víc= lima de vuestra humanidad ' para conmigo. — Nada temais; el Ser en quien cifro e mi esperanza me protegerá y dará las Ucrzas necesarias para despreciar, por Stande que sea, cualquiera peligro que me AMenace?? E —¡ Ay! contestó Mowbray, jamas halla- e e. $ 2
E L e de E » - 96 reis otro igual al en que os vais 4 expo ner por mí. ¡Ah! aun cuando yo me hallase en Inglaterra y poseyera todo lo que puede colmar los deseos de mi corazon, no por eso se borraria de mi memoria tama= ño beneficio. Solo me acompaña el disgusto de no conocer á quien debo tanto. ¡Oh pa= dre mio! Concededme el favor de que pueda contemplar vuestro rostro antes de mi marcha; permitidme que considere con' placer las facciones de un bienbechor ; añadid este servicio mas á mi reconocimiento? Mientras que Mowbray hacia esta sú= plica al dervís le tenia abrazado por Jas rodillas; y con la viveza de sus movimientos le descompuso un poco la ropa y descubrió; * con gran sorpresa suya, una gran: cruz de ébano suspendida á la cintura por una cadena de oro. 5 —= ¡ Gran Dios! exclamó «asombrado, ¿Qué significa lo que veo? Hablad , yo os Jo suplico con: la mayor sumision'; vos sois cristiano, pues á no ser asi no llevaríais este símbolo sagrado de nuestra redencion. — Es cierto, dijo el falso dervís, soy Cristiano, y habeis descubierto mi secreto antes de lo que yo quisiera: Mowbray, he deseado. probaros, Si hubiescis consentido
97 en abrazar la falsa religion de Mahoma os habria abandonado á vuestro destino; pero siempre, gracias á; Dios, os he encontrado como apetecia, y por esto he retardado mi fuga con el fin:de acelerar la vuestra. -"=¡0h mi. bienhechor! No encuentro palabras para demostrar toda Ja extension de. mi agradecimiento. Mi corazon me decia “e eramos hermanos, y en efecto para mi "mayor satisfaccion:encuentro que: este her- Mano adora la santa religion de Jesucristo. Acabad de: completar mi dicha diciéndome ¡nen sois. No creais que á ello me mueve una vana curiosidad : el mas vivo. y sensible interés me bace desear conocer vuestra Suerte ,. y participar al mismo tiempo de . PS que habreis sufrido en la cantivi- : “We sSin duda: como yo. estais reducido. NO perdamos ahora «el tiempo-inutil- mente, Sontestó el fingido dervís; y tra> tad Mañana de egencitar vnestras. fuerzas. Achmet Cstá -para venit, se Je aguarda de un día á otro »+Y. entorices. sería, nuestra. fuga Muy dificil cuarido mo del todo imposible, Ya: he hecho trasladar las pocas riquezas ue poseo 4 una delas embarcaciones que Os he dicho se hallan surlás en las inmeaciones de Joppé: .y como no podemos Tomo 1. wi se”
95 pasar por “delante de-las centinelas sin ser reconocidos, nuestra fuga se verificará por. las tapias del jardin. Unscristiano que ha gemido en la esclavitud: por espacio de siete años y á quien he proporcionado los mediós' de. rescatarse, ha ¿abierto un agujero capaz» de sálir por él una: persona y cubriéndolo despues con el mayor disimulo. —- Ojalá corone el:ciolo todos vuestros esfuerzos :»yo no quisicrarque por mi debi- . lidad retardaseis el monitntofeliz de nues? tra fuga: ¡Oh! no conoceis cuanta fuerza infunde en mi alma un motivo semejante. ¿Qué som: dos leguas ni diez cuando se trata de la libertad de mi bienhechor ?> | Como el dia se iba:acercando el dervís y la'sarracena se despidieron de Mowbray: Este no pudo dormiv.en todo lo que restaba de»la: noche, pues-lo que acababa de descubrir: le Menó á un tiempo de placer y de asombro. Hallar en su nuevo amigo un cristiano eracsin duda"el favor mas grande. que podia concederle vel cielo ¡mas ¿en qué consistirá, se decia á sí mismo, que se-ha- lle cautivo em su hare? Y cómo es qué habiendo proporcionado á otro esclavo me? dios + pará rescatarse no lo haya hecho él tambien? Viendo al fin que despues de Jar”
:99 sas reflexiones no lograba conciliar unas ideas tan contradictorias, abandonó al tiem- Po la solucion de aquel enigma, y aguardó á que sm carcelero. le llevase. la Ordinaria Provisión para entregarse al egercicio que le habian recomendado, experimentando con gran placer que por este medio iba insensiblemente recobrando sus fuerzas. A la noche quedaron sus dos amigos agradablemente sorprendidos :al verle. le- Vantado y cubierto con: la poca ropa que le habian dejado al tiempo de-hacerle pri- SIONEFO= reconocieron sus heridas y vieron que estaban casi Cicatrizadas, y que no ne- Sesitaba de otra cosa para curarse com- OS que un aire puro y un ali- Careó se A y moderado, El dervís lesen- : Mtuviese recostado en-la paja Md Entrase el esclavo á llevarle el cultádas > POrque, añadió, sino tiene fa- Para trasladaros ásotra prision “ntes de la venida del gran visir Achmet, no dejaria de injuriaros en términos de no. Lo conteneros, y entonces todo se per— a: Mowbray prometió seguir este consejo Y el dervís continmtió : — Todo está dispuesto para nuestra .
100 fuga, y sí os hallais con fuerzas para emprender á pie el camino que os he dicho no lo diferiremos mas que hasta mañana á esta hora, pues Achmet debe llegar de un instante á otro. La muger que veis es una nueva convertida, y la llevo en mi compañía con otra que asimismo me debe la dicha de conocer las verdades de nuestra santa religion. El cristiano que he rescatado nos aguardará :á la otra parte del muro del jardin. En una pequeña ensenada inmediata á la orilla del mar y entre juncos y cañas, he hecho ocultar un barquichuelo que estará 4 punto de recibirnos en pocos minutos. De allí al navío será muy corto nuestro: pasage, y confio que el cielo nos dispensará su proteccion hasta conseguir el «fin de nuestra empresa. 2 —— Nada temais, respondió Mowbray, Jos vivos latidos de mi corazon me presagian un feliz resultado. Procuradme , si es posible una espada. Ahora, añadió, creo que nada 0s impide descubriros el rostro. ¿Qué motivo os obliga á ocultaros á las miradas de un amigo? Este es el solo favor que os pido: - ' -— Quizás seriá mas conveniente dilata- Pos esta señal de confianza que exigis de mí;
101 rifas puesto que es indispensable daros este gusto sabed, prosiguió el dervís sin descubrirse el rostro, sabed...... que soy una Muger. — ¡Una muger! repitió Mowbray con un grito de sorpresa. ¡Una muger! —Sí, una muger; mas no por eso Os lisongee un movimiento de vanidad, pues solo os he servido como cristiano sin acordarme que sois hombre. Mi disfraz no tenia otro fin que el de ocultarme á vuestra vista y Cconoceros á fondo; siendo ademas indispen— _sable valerme de este medio para obligaros á aceptar mas facilmente las atenciones que Os he prodigado. Mowbray, la virtud no tiene sexo; y si el general de los cristianos ubiese nacido en Etiopia no habria dejado POP eso de tener los mismos derechos á mi humanidad.» Mowbray quedó confuso por un instante; se arrojó á los pies de su bienbechora pidiéndola perdon, y asegurando que no debia atribuirse su expresion sino solo á la sorpresa. ——Conozco cuan natural debe ser en vos le respondió; pero para satisfacer una Curiosidad que tanto os mortifica, y mas que todo para alejar de yuestra imaginacion cual-
108 jeto de cobrar algunas cantidados que se les debian. Felizmente pareció á los soldados suficiente esta respuesta, y dejaron á los viageros seguir libremente su camino hasta la ensenada donde llegaron en bre- ve, y sin detenerse entraron en la bar= quilla preparada dirigiéndose hácia el navío. Laroche y Mowbray remaron con todas sus fuerzas cerca de una hora, basta que por fin entró el esquife en la rada de Joppé. Uno de los navíos anclados los recibió á su bordo, donde no tardaron en convencerse por el buen. arogimiento de Jos oficiales y tripulacion , Cuanta era la impaciencia con que se les habia esperado. La esposa de Achmet agitada por la fatiga del camino estaba Próxima á desmayarse , lo que notado por Mowbray le presentó un poco de vino haciéndola vivas instancias para que bebiese » mas ella lo rehusó diciendo : no es ahora tiempo de pensar en esto; nuestro Primer deber es dar gracias al Todopoderoso que ha velara conservacion de un modo tan eficaz, Despues pensaré én objetos menos importantes. Dichas estas palabras se arrodilló en un Jado de la cámara del ca- Pitan, donde Permaneció largo tiempo oran-
10% do con el mayor fervor y recogimiento, cuyo ejemplo fue seguido por sus compañeros. La tripulacion edificada com su piedad bendecia al cielo por haber sido el imstrumento de la libertad de una muger tan ejemplar. Concluida la oracion_ella y sus amigos tomaron algunos refreeos y se entregaron al descanso, de que tanto necesitaban. Al día siguiente siéndoles el viento favorable, se dió la señal de levantar el ancla, y se hicieron á la vela sin tardanza. Mowbray tuvo la satisfaccion de hallar entre los pasageros á muchos de+sus compañeros de armas que creia muertos; mas ninguno llamó tanto su atencion, ni le pa- SS tan á propósito para entregarle su confianza como Laroche, que tan eficaz= mente había contribuido á su libertad. Tenía a de cuarenta años, y habia pasado siete en la esclavitud empleado en los tra= bajos del jardin del harem ; macerado y lastimado su cuerpo por el peso de las ca= denas con que sus pies habian estado con- Unuamente amarrados , y €n cuya horrible Situacion permaneció hasta el momento en que la esposa de Achmet le dió alhajas y dinero para entregarlos á un comerciante que negociaba en la redencion de cautivos.
110 Ya habrian ándado la mitad del cami- ., 14 no, cuando la esposa de Achmet envió 4 .Mowbray y.á Laroche un recado para que pasasen á verla. É o UVUUVU VAN VU VA UV VAYA VULVA VVVVVVVYVWV CAPÍTULO VIIL a IA Es primer objeto que se presentó á la vis" ta de Mowbray al entrar en la cámara del navío con su amigo, fue el de una jóven vestida á lo asiático: “Mi Coraly, dijo la esposa de Achmet, ahi tienes á mis. dos amigos; yo confio que ellos querrán tambien serlo tuyos.” Mowbray tuvo embargado: el uso de la voz por algunos instantes, Coralyexcedia en belleza á todas las mugeres que habia visto hasta entonces, y creyó tenia delante de sí 4 una de las fabulosas hourís que Mahoma ofrece 4 sus mas. celosos sectarios en los jardines del Paraiso; pero si su vista quedó deslumbrada con tanta her- Mosura , su corazon permaneció frio é indiferente. —Sí, prosiguió la esposa de Achmet, di-
lol Y rigiéndose á Mowbray , cifro toda mi dicha en creer que no os desdeñareis servir de protector á mi-hija, á la que ya he preparado de antemano para ver en yos, asi como en Laroche, un pariente y un hermano. ¡Ay yo no tengo un solo pariente; es preciso que cuando Dios me llame á su presencia deje encómendada mi hija á vuestros cuidados; y ojala el cielo derrame sobre vosotros su bendicion , asi. como yo £stoy bien segura «que guardareis fielmen= te el depósito que os confio. Ya no me reconvendreis por-la poca confianza que os merezco, Wowbray ; mas como esto no es suficiente conviene: que me dé enteramenel á.vos por la relacion verídisoy es Penas, y.. veais cuan acreedora pecto dre otorgueis el favor que os he Ss taos. y prestadme un rato de atencion. 4 ; Ellos Obedecieron, y la esposa de Achmet empezó su historia en estos términos. 43 “Yo me Mamo María Lapole, y soy Mja única de un: rico joyero de Liorna. Quedé sin madre á los catorce años , y Cuando ya habia cumplido los diez y ocho un comerciante establecido en el Cairo pidió 4 mi padre porcion de joyas para ador- y
118 nar un róopon de ceremonia del Soldan del Egipto. La comision era demasiado delicada: para encargarla 4 ótro que no fuese él, porque el precio de Jos: diamantes constituja: casi toda su fortuna; y ademas saliéndole bien «esta Operacion debia enriquecerle aun mas de lo que: pudiera esperar, con lo que pensaba retirarse del comercio luego que la conclnyese: estas consideraciones le, determ el viaje del Cairo; separarnos, y inaron á emprender pero «como era preciso esto. nos causaba una pena indecible, no obstante que su; ausencia. debia ser de corta dur cia de suplicarle Alejandría, Cairo: «término de nuestro viaje. Repuestos de las fatigas del camino, nOs dirigimos. hácia Roseta que solo dista de Alejandría Una gran jornada, y en la que es preciso alravesar un desierto arenoso, donde los viajeros-no. tienen otra guia que unas grandes columnas de piedra colocadas: 4 cierta distancia unas de otras Para librarnos de cualquier accidente, Y Mediante 4 Jue solo teniamos que hacer un
—a 113 dia de camino nos contentamos con la escolta de cuatro hombres; pero cuando ya llevábamos andados dos tercios del camino fuimos asaltados por diez beduinos, y despues de una obstinada defensa tuve la desgracia de ver morir á mi respetable padre con dos de nuestros guias. Quedé cautiva en poder de aquellos hombres feroces, y fui vendida al dia siguiente á un mercader de esclavos que me trató con la mayor consideracion ; mas sin hacer caso de mis lágrimas y ruegos , me condujo al Cairo donde supe iba destinada para concubina del gran visir, padre de. :Achmet. Fuese que mis lágrimas y mi melanco- Na le disenstasen; ó que mo encontrase en 10% 105 atractivos que esperaba, fui. bastante dichosa en no agradarle, y me entregó a un esclavo cristiano para que me presentára á su bijo, S Este jóven tenia: veinte y:seis años , su Estatura era moble y magestuosá ; y en su FOStro 'se advertia cierta altivez.mezclada de agrado: su tez contra lo que generalmente se vé en aquellos paises, era: blan- “a como la de su madre nacida en Euro- Pa. La dulzura de su carácter y la delica- Tomo 1, 2
114 deza con que ocultaba los der br echos que so- e mí tenia, me penetraban del mas vivo y sentia interiormente qué O Creyese en las verdades de nuestra santa Religion. Á estra amistad A medida que nu iba Creciendo, me ofreció, no solamente su cio de todas sus * Mugeres; e los hijos de nues- Confieso cón franqueza e er esta última pr acabó de vencer los escrúpulos de m; 1 azon. Su padre, de edad Avanzada y muy debilitado Por efecto de una vida desarreglada, no Podia á: mi Parecer yiyiy mucho tiempo, y como Achmet: habia APrendido el francés, **El Secreto, deci » Cstará seguro. Prisionero en una de las Cruzadas, y Sacerdote en .su país, nos Unirá.... En in, seducida por estas razones”, tuve la debilidad de condes- El TUCgos, y habiéndose introñ 5 * k
115 ducido el cristiano en mi aposento con las - Mayores precauciones, mos desposó so-= lemnemente. Sufrí por largo tiempo que Achmet se conformase en lo exterior con los preceptos del islamismo; pero me. veia obligada á ceder á la necesidad , esperando con impaciencia el momento eh que se viese libre de todas sus trabas. -' Su padre, contra lo que yo esperaba, vivió todavia dos años, época en que di á luz á Coraly. Entonces fue cuando empezé 4 conocer que el deber yla: religion exigian imperiosamente que Achmet me cumpliese su: palabra; pero: él halló «me= dios de engañarmé por espacio de un año cOn razones evasivas, Al fin le rogué con AULAS y al mismo tiempo: con * firmeza, que fijase: un término á nuestra partida, lo cual no le era dificil ejecutar , porque estando encargado de todos los «puertos de la Palestina podiamos fugarnos sin correr el menor riesgo. Continuó valiéndose”por algunos meses de varios pretextos al párecer Plausibles pero viendo que “todos eran inútiles, y que yo: cada vez me mantenia Mas constante en mi proyecto, recurrió 4 Otros medios que tambien le salieron va= Mos, hasta que cansado de mis ruegos me E ¿a 5" di
116 dijo con resolucion, que jamás se expondria á perder los inmensos bienes que habia heredado de su padre, ni abandonaría un pais en que no reconocia otro superior que al Soldan. Juzgad amigos mios cuan sensible me, seria una declaracion semejante. No derramé una sola lágrima porque las fuentes de mi sensibilidad parecian haberse agotado de repente. Me consideraba como una delincuente por haber profanado uno de los mas santos Sacramentos de nuestra santa madre Iglesia, y me horrorizaba de mí misma: tales eran mis reflexiones cuando Achmet se separó de mí. Él imagimó sin duda que la misma yiolencia de mi conmocioncontribuiria 4 bacerla cesar, pero se engañó. Desde aquel mismo dia le manifesté mi firme resolucion en renunciar á una alianza que mi Religion miraba como un estado de prostitucion, añadiendo, que me hallaria dispuesta 4 considerarme como su esposa siempre que él cumpliese la palabra que repetidas veces me habia dado, y que de lo contrario ni la muerte ni los tormentos mas espantosos serian bastantes á hacerme abandonar el partido que acababa de tomar, Cumplí religiosamente mi palabra, 4. -
117 pesar de las acaloradas disputas que sobre este particular tuvimos varias veces; y dos meses despues de este incidente reemplazó con nuevas favoritas las mugeres que habia despedido cuando prometió casarse conmigo. Entonces me encerré en mi aposento, donde no hallaba otro consuelo que la compañía de mi hija, y aun éste siempre mezclado con él temor de que me la arrebatasen; mas por fortuna Dios no quiso que pasase semejan—- te pena. Diariamente recibia de Malka las Pruebas mas evidentes de su lealtad, y aprovechándome de tan buenas disposiciones fui ganando por grados su confianza, hasta que al fin tuve el inexplicable placer de “onvertirla á nuestra santa Religion. De co se «pasaron los diez primeros mi Coraly: dejo en silencio las persecuciones que tuve que sufrir en todo este tiempo por parte de su padre, que como no tuyo hijos de ninguna de sus concubinas , siempre continuó tratándome como la primera de su harem. Pero deseando volver á ganar mi afecto, ó acaso lisonjeándose de triunfar de lo que él llamaba mi ostinacion, empleó para reducirme á que me uniese con él, las mas fi- Mas solicitudes y hasta las ofertas mas
124 dió las mas afectuosas gracias 4 la divini-- dad, y despues hizo administrar el santo Sacramento del bautismo á su hija y á Malka, quienes ya venian bastante instrujdas y en disposicion de recibirle, En seguida pretendió y obtuvo de la superiora, el favor de que las admitiesen en el número de las pensionarias hasta tomar otra nueva determinacion. > Aunque Mowbray deseaba con ansia Ñ adquirir noticias de Inglaterra, la gratitud y el honor no le permitian separarse de María Lapole antes que ella decidiese su método de vida en lo sucesivo. Al: cabo de dos dias dela llegada le envió un recado suplicándole pasase á verla en compañía de Laroche. Fueron allá sin detenerse, y habiendo sido introducidos en el locutorio la hallaron sola con Malka. Mucho se sorprendieron al verla, pues su debilidad se habia aumentado detal manera en tan corto tiempo, que no podia andar sin apoyarst; dándoles aun mas Cuidado la fuerte opresion que se advertia en su pecho. — Amigos mios les dijo, la alegría que he experimentado al verme en tierra de cristianos ha hecho en mi destruida máquina, mas estrago que los muchos años
125 que he pasado sumergida entre las penas y sobresaltos. Me quedan pocos deseos que Ormar en este mundo, y creo que la bondad del cielo ha decretado por fin libertar mi alma de los males que padece. Coraly es el solo bien que en algun modo me hace aApetecer la vida, y por eso quiero consultar con vosotros sobre su suerte futura. Me parece no tiene vocacion á.la vida religiosa aunque no dudo de su decision á abrazarla si yo la instase á ello; pero Dios mM£ preserve de cometer tal sacrilegio ni de que yo sea la causa de su desgracia. — La amable Coraly, respondió Laroche, no necesita mas que ser vista para Atraerse el cariño y la proteccion de un Mbre honrado que la ponga al abrigo de todo Peligro, z E «in Teneis razon amigo mio, mas con= viene saber donde hallaríamos ese hombre, pues hasta entonces viviré en la mas cruel inquietud. El alma sencilla y sin experien= cia de Coraly necesita de un padre que la guie en medio de los artificios y los riesgos del mundo. Es muy posible que la alegría fause en mí la languidez y opresion que Ahora siento, y tambien que sus síntomas RO sean mortales; mas esto no es tan segu=
126 ro como el que mi vida pende de un hilo, y que la idea de los peligros á que mi hija quedaria expuesta si yo falleciese, me presenta la muerte bajo el aspecto mas espanutoso.? Durante esta conversacion Mowbray se sintió vivamente conmovido, y el corazon le daba fuertes latidos en el pecho. Concurrian en él muchas circunstancias para creer que María ni su hija desecharian' su propuesta; y aunque estaba cierto que la heredera de Latimer jamas seria suya no podia decidirse á ofrecer su mano á la ino- | cente y amable Coraly. — Señora, dijo á María, yo no conozco á nadie que sea digno de poseer vuestra hija: La naturaleza ha formado en ella su mas completo modelo, y la virtuosa educacion - que la habeis dado ha contribuido á embe- Jlecerla aun mas. Si yo poseyese los bienes de mis antepasados y tuviese un corazon libre que ofrecerla, cifraria toda mi ventura en poder tributar este homenage á la preciosa Coraly ; pero pobre, y violenta” mente despedazada mi alma por una pa sion que no le ha sido posible vencer hasta ahora, no me atrevo á presentarme como pretendiente de un doní'tan inéstimableW-
137 Mowbray para corresponder á la confianza de María la habia referido todas las Particularidades de su amor con Cristabela, Y *sto mismo fue lo que la obligó á elegir= ¿le por esposo de su hija. — Conozco cuan grande es vuestra virtud, le contestó, y yo os prefiero gustosa al ijo de un monarca. Si mis joyas no pueden ponernos en estado de brillar en el mundo, al menos son suficientes para pro- Porcionarnos una vida cómoda y descan= sada. En cuanto á las penas que despedazan Vuestro corazon, es una debilidad que penseis en alimentarlas por mas tiempo con anna pasion criminal y sin esperanza. Yo - amaba 4 Achmet, era mi esposo y padre bee hija; pero luego que conocí que el UE tenia 4 un infiel era un horren= do delito, resolví desprenderme de él aun 4 riesgo de mi propia vida. — Señora , la gratitud y: el honor me mandan imperiosamente que: condescienda con todos vuestros deseos. Sin: los genero= 305 auxilios que me habeis. prestado no bay duda que hubiera sufrido-:la muerte, ó lo Que es aun peor la-=mas dura esclavitud. A eclaradme vuestros intentos y vedme dis- Puesto 4 ponerlos en ejecucion: si deter-
128 _minais hacerme dueño de la suerte de la hermosa Coraly, antes moriré que tengais el menor motivo de arrepentimiento por esta confianza. | , —- Sí, Mowbray, quiero poner en vuestras manos el tesoro que mas aprecio en la tierra. Ya es hora que nos separemos, y mañana si me encuentro mas aliviada, hablaremos largamente; entretanto 0s ruego guardeis el mayor sigilo acerca de este asunto. Dicho esto se levantó y salió del locutorio apoyada en el brazo de Malka. Mowbray pasó la noche entregado á la mayor agitacion. Para calmarla y salir de la incertidumbre en que se hallaba determinó descubrir su corazon á Laroche, esperaudo de su prudencia y madurez consejos seguros y saludables para dirigirse en tan delicadas cirennstancias. +, —Vos me pedis mi parecer amigo mio, le respondió: Laroche, despues de haberle oido atentamente, yo os le diré sin rodeos: Decis que no teneis la mas remola espe” ranza de unir vuestra suerte á la de la heredera de Latimer, y por lo mismo no debeis poner la menor duda en aceptar € partido que se os presenta. Coraly es uN
129 de lAs: mas hermosas doncellas que he visto; á su inocencia semejante á la de la paloma, reune unos principios sólidos de vir= tud y de piedad, cuya semilla la debe á los cuidados y desvelos de su cristiana madre. Mowbray, en vuestra edad el corazon no es insensible á la belleza; y ademas, ¿dónde Creeis hallar una esposa mas amable y que mejor 0s convenga? Ella os estima ya, y noO Os será dificil formarla á vuestro gusto: cumplir con su deber será el primero y Único placer que la anime, y uniendo á esta cualidad el amor de una tierna y casta esposa Cconseguireis endulzar los momentos de vuesira vida, y desterrar de vuestro pecho una pasion que os ha llenado: hasta ahora de tanta amargura.? stas razones acabaron de convencer 4 Mowbray, y en: la primera entrevista que tuvo con María aceptó el título de hijo:con que ella le brindaba. Al recibir Coraly: esta Nueva sus hermosas, mejillas se cubrieron _de un vivo encarnado, efecto mas bien. del pudor virginal que de la aversion que pudiera tener 4 Mowbray. Un mes despues de -—*sta conferencia se celebró el casamiento con las solemnidades prescriptas por la -Aglesia, Tomo E 9
130 ] Poco tiempo habia que Mowbray esta> ba unido á la inocente Coraly cuando llegó - 4 su noticia la exaltacion de Ricardo al trono de Inglaterra por muerte de su padre, atribuida segun se decia, á los disgustos causados por la rebelion de sus hijos contra él. Ricardo Corazon de Leon, nunca perdió de vista el proyecto de arrancar de manos de los sarracenos el Santo Sepulero, y para ello hizo alianza con Felipe Augusto Rey de Francia y otros soberanos, que ofrecieron agregarse á él en aquella empresa, y para atender á los gastos de la cruzada vendió al Rey de Escocia el derecho que tenia á aquel dominio. 28 Bien hubiera querido Mowbray pasar 3 Inglaterra luego que supo la muerte de Enrique; pero se contuvo de manifestar su pensamiento porque estaba. íntimamente convencido de la extremada atencion que Coraly y su madre ponian en proporcionarle cuanto pudiera contribuir á sus gustos, Y- que: hasta sus menores deseos eral leyes para ellas. María no ignoraba sus aventuras, ni menos. las obligaciones que debia á Ricardo , y asi no la fue dificil leer lo que pasaba en su interior. Un dia qué todos se hallaban reunidos conyersandO
131 agradablémente , dijo María estaba persuadida á que un viaje por már contribuiria al alivio de su quebrantada salud, y que si Mowbray era del mismo dictámen marcharian sin dilación á Inglaterra. | —i¡Á Inglaterra ! interrumpió él sor- Prendido..... No señora, no puedo consentir que mientras ós encontreis en ese estado de anguidez os expongais á perder una vida tan preciósa. ió S ¿3 Mowbray, respondió María, la feli- Cidad de que espero gozar con este viaje será para mí el remedio mas eficaz. Al con; cederte la mano de Coraly he unido nuestros destinos para siempre: tus amigos lo son miós y he adoptado por mia tu patria. vanda Ricardo no era mas qué principe te salvó la vida ; acaso ignOra cuan expueslo te has visto á perderla en Palestina , Y ¿quién sabe si atribuirá á tu descuido ó impericia la derrotá de los crisilanos ? Mi Opinion es que te presentes en su Corte á dar cuenta de tu conducta, y á servir de huevo á un monarca que tanto aprecio hi= zo de tu valor. Coraly debe saber que es esposa de un guerrero, y que su obligacion Asi como la mia es la de animarte á que fUmplas con los deberes de tu profesion, ,
1312 —¡Oh muger digna del mayor respeto? exclamó Mowbray; yo no conozco otro superior al que he contraido con vos... No, jamas permitiré que por complacerme arriesgucis una yida tan preciosa como la vuestra. ) —— Nada te sobresalte hijo mio, pues mi debilidad no es ahora tanta como hace algunos dias. El gozo de verme en Europa causó en mi salud la extraña mudanza que tanto te alarma; durante la navegacion me sentí mas aliviada que nunca, y por lo mismo estoy decidida á acompañarte tambien ahora. Coraly no tenia otra voluntad que la de su madre y esposo. Laroche apoyó el parecer de María, y las razones que opuso Mowbray fueron desatendidas. El tiempo estaba hermosísimo, por lo que resolviendo aprovecharse de él, se dispuso el yiaje con la mayor celeridad,
33 CAPÍTULO X. Er saludable efecto que causó en María el alre del + mar reanimó las esperanzas de sus os y amigos. Durante la travesía Mow- Tay instruyó á su esposa de los diversos acontecimientos de su vida para evitar de este modo que si por un acaso llegaban á su conocimiento no estuviesen desnudos de la sinceridad con que él queria referirselos, Coraly le escuchó con el mayor interés ; su alma era demasiado pura para dar entrada á la malicia, y mas cuando estaba bien Segura de que ella era el único objeto del amor de Mowbray por las tier- Mas y repetidas pruebas que diariamente Tecibia, La nave entró en el puerto de Londres al mismo tiempo que la de Ricardo, que "egresaba de Normandía donde habia hecho un viaje con motivo de la muerte de su Padre, El primer pensamiento de Mowbray despues de su arribo, fue escribir al barón
140 que: el matrimonio le ha concedido sobre “ella, La baronesa no tiene ningun hermano que pueda encargarse de su defensa , ni de layar la mancha que se trata de imprimir al nombre de su padre por medio de tan falsa y horrible calumnia. Su casa ha sido la cuna de tu infancia; al baron de Fakcomberg eres dendor de una educacion conveniente á tu ilustre nacimiento ; y si los lazos de la sangre mo te uniesen á él, la voz del' honor y del reconocimiento te obligaría á que tomases satisfaccion de semejante ultrage.> —-¡Oh madre mia, mi noble y vefdadera amiga! exclamó Mowbray enagenado de gozo: cuan dichoso me haceis. Yo pensaba consultaros mi determinacion, y vos os anticipais á mis deseos... ¿Lloras , Co- Yaly mia? dijo á ésta viendo sus lágrimas. Depon todo temor, pues confio que Dios me dará la fuerza necesaria para sostener sul justicia y la causa de una muger desgraciada y oprimida. —Coraly bajando tímidamente la vista vespondió ; si la suerte de las armas hiciese que la: prenda de tu amor que llevo en wi seno. tuviese la desgracia de no conocer á su padre ¿qué pena habrá comparable á la nd .n
141 mia? ¡Ay! ningun campeon reemplazará á un esposo adorado, primera y única eleccion de mi corazon, mi al padee «le mi hijo, + Mowbray estrechó tiernamente 4 Coraly contra su pecho, enjugó -las lágrimas Que corrian por sus descoloridas mejillas, y la suplicó Que no se imquietase por el .resultado del combate, del que confiaba salir victorioso, María aseguró que por.su parte MO tenia ningun sobresalto, persuadida 4 que el cielo asi como infunde al justo sel valor y fuerzas necesarjas, tambien enfria y debilita el corazon y el brazo del malva= do. Despues tratando de calmar el sobre= salto de su hija añadió: “Jamas se dirá de'tu ¡POSO Y mi hijo que criado en la .casa-del baron de Falcomberg fue tan cobarde y tam vil que consintió insultasen su memoria sin delenderle, ni menos que pudo yer.con indiferencia condenada á su hija, á despecho de un convenio en que media la aprobacion y la firma de su marido. Laroche apoyó el discurso de María, y como en otro tiempo habia sido soldado, se ofreció á seguir á Mowbray al palenque en clase de esendero. En fin, alentada .Cotaly por el valor de María, y asegurada
ví por las razones de su marido dió, aun= que suspirando, su consentimiento. Mowbray, que no esperaba que su familia aprobase con tanta facilidad el desig nio que desde luego habia formado de declararse por campeon de la heredera de Latimer, no cabia en sí de gozo al ver que los sentimientos de unas personas á quienes tanto amaba se uniformasen en estas Circunstancias com los suyos. UVAVVVUVUVAUVVUVVUAVVUVUVVVAVMUVVUVV UV VUVUVVVUVVVUVVA CAPÍTULO XL Le por fin el día aplazado para el combate, y estando ya el Rey sentado en su trono rodeado de los nobles y “caballeros y lleno el circo de gentes de todas clases, se dejó oir de la parte de afuera un murxoallo sordo, y á poco entró Ja baronesa de DOS vestida de luto á camsa de 4 muerte reciente de su padre sostenida or su confesor y Leval. Hizo al entrar und profunda reverencia al Rey, y al tiempo de ir á tomar el asiento mas inferior, R eS la obligó á que aceptasé una silla
Í 143 ue se habia colocado al pie de su trono, é inclinando la cabeza hácia ella la exhor- en voz baja á que tuviera ánimo. —No perdais las esperanzas, la dijo, y YO me avergonzaría si entre mis vasa= Mos hubiese un caballero tan cortés que tó rehusara Prestarse á defender la causa de una dama tan bella é interesante como vos. Pero si por desgracia sucediese asi, la imposibilidad en que me encuentro de Anular la autoridad que el baron tiene sobre Vuestra persona, mo me impedirá el limitársela en términos de hacerle temer el provocar mi enojo, La baronesa se inclinó respetuosamen= te para darle las gracias. Un silencio nni= Versal reinaba en toda la asamblea, el que á poco fue interrumpido por los belicosos ecos de las trompetas, y en seguida se Presentó en e] palenque el baron De-Pointz montado sobre un brioso caballo, cubier= tas las ancas y pecho de acero: traia puesta una Magnífica armadura y la espada desnuda en la mano. El heraldo que le Precedia, proclamó en su nombre que el Papel presentado contra él por su esposa Cristabela, baronesa de Pointz y heredera '2 Latimer, autorizado con la firma del “ade
244 | dl baron de Falcomberg y del prelado delos canónigos negros en clase de testigos, era una falsedad impudente y maliciosamente inventada, para por este medio privarle É j él de la autoridad que como dueño y señor legítimo tenia por la iglesia sobre su esposa; y que retaba á un combate 4. muerte 4 todo el que fuese tan osado que. sostuviese lo contrario y tratara de apoyar que dicha su esposa persistiese en una desobediencia tan contraria á las leyes divinas y humanas. Concluida la proclamacionel heraldo arrojó el guante en señal del combate que el querellante estaba pronto á sustentar. En seguida: salió el baron del palenque, y apeándose del caballo, se acercó al Rey para rendirle pleito homenage. Despues prestó el juramento de costumbre, y se colocó en lo interior del circo esperando la llegada de algun campeon. No tardó en: oirse el eco de una trompeta en el lado opuesto, y en presentarse Laroche vestido de escudero, que adelan” tándose para tomar el guante declaró que su señor admitia el desafio. Detras venia Roberto de Mowbray montado en un ca” ballo blanco enjaegado con guarniciones de. terciopelo verde; sus armas eran negras Y
O Te o a » 145 traia la visera baja: al entrar en el circo gritó: Dios se declara por la justicia. Luego que cumplió con las formalida= des de'estilo, "sé “acercó '4 él el baron De- Pointz y mirándole con fiereza le dijo: —Los valientes y nobles caballeros se Presentan con el rostro descubierto: yo no e pretendido medit' las armas ni manchar mi espada con la sangre de un espadachin, Y STCo que no' puede sér un hombre de Otra esfera el que hoy se presenta por mi AMtagonista o — Aqui terrejá úno respondió Mowbray, alzándose lawvisera, que aunque inferior en Fiquezas al baron” De-Pointz, “se envanece E Str mucho más que su igual en punto 4 la Tealtag y demas cualidades que ha heredado de sus mayores.» FLO Pointz quedó inmóvil de “sorpresa á esta vista inesperada pues creia que Mowbray habia muerto en Palestina. El Rey no quedó menos asombrado que él, y levantándose con precipitacion de su asiento exclamó; A _— Apenas puedo creer lo que veo. ¿No es Roberto de Mowbray el que tengo presente? o 7—El mismo és, respondió éste doblan- Tomo 1. Lo
146 do una rodilla en tierra, el mismo es, ul muy bondoso señor, á quien el cielo h3 _Araido aqui á tiempo para volver por Cl honor de su antiguo amigo y protector Cl baron de Falcomberg; y aquel que se atre” va á afirmar que el papel es falso y que no es suya la firma que contiene, miente tres veces, lo que sostendré á pie ó 4 caballo en tanto que tenga aliento para maneja” la espada y la Jamza. Pérfidos impostores agriaron su ánimo contra mí; pero er3 muy noble y pundonoroso para enyilecerst con una accion tan infame cual la que 5 | supone. : A 4 — Mowbray, dijo Ricardo, tn venida me causa, tamto placer, que desde ahora pido la reyocacion del duelo. Me son de Ja mayor importancia las noticias que puedes comunicarme del estado de la Palestina. 7 Señor, si yo muero, mi amigo Laroch* os contará cuanto me ha sucedido en aques llos paises: ahora solo pido la gracia de n0 dilatar el combate.” dl A este tiempo volvió Mowbray la vista hácia la baronesa de Pointz , que 4 no sos” tenerla Leyal, hmbiera. dado , consigo tP lierra: tenia los ojos inmóviles, los labios entreabiertos. como para querer hablar
147 Pero su commocion la habia embargado el uso de la yoz, porque en cuanto vió á Mowbray perdió enteramente el conocimiento, —Roberto de Mowbray , dijo el baron Mirándole con un semblante en que estaba pintado su asombro; este tu proceder corresponde perfectamente con tu antigua conducta. No contento con haber tratado de seducir á la hija de tu bienhechor, vienes ahora á alentar: la debilidad * Mi muger para que siga en su obstinada desobediencia, m1 — La única accion que la baronesa puede haber cometido en su yida que tenga Apariencias de debilidad es la de haberse unido contigo... ¿pero á qué gastamos el liempo € vanas cuestiones? Dignaos , Señor, dijo dirigiéndose á Ricardo, dar la señal del Combate.” Uni. El Rey estaba indeciso; pero: habiendo vuelto 4 este tiempo la baronesa en su Acuerdo se levantó y postrándose á sus Pies le suplicó con el mayor encarecimien- to mandase suspender el duelo, mediante á Jue cualquiera que fuese sú resultado se tallada en el caso de perder 6 un marido 5 un hermano , puts: bajo esta “considera
dt Pp 148 cion habia mirado desde su infancia á Roberto. Yo me ofrezco gustosa á ser la víctima añadió; y solo exijo que mi esposo se obli” gue en presencia de V. M. por medio de sU firma á dejarme pasar tres meses al año el el castillo de Latimer; yo le prometo vivi" los restantes donde fuere de su agrado. —No, dijo Mowbray, de ninguna mant” ra consentiré en la suspension que se pide la baronesa de Pointz puede estipular pol sí sola; pero. yo no, que me presento aqui en nombre de mi prolector el baron de Falcomberg, cuya sombra me llama des” de el sepulcro en defensa de su hono' ultrajado.? , Viendo Ricardo que no habia medios de conciliacion, levantó á la baronesa, y á su pesar dió las órdenes convenientes 2 maestre del campo. Éste midió las armas de los combatientes , despues de lo cual montaron en sus caballos, bajaron las vi” seras y puestas las lanzas en el ristre espe” raron la señal del combate. Apenas oyeron la trompeta, partieron el uno contra el otro como un rayo y con un furor que solo € odio más implacable puede inspirar. El baron De-Pointz era valiente y Das" tante diestro: en el manejo de las armas
149 pero carecia de la habilidad de su antagonista, quien al segundo choque le encontró con tanta fuerza que le derribó del caballo rompiéndole la lanza. Pointz se levan- 1ó prontamente y sin dar la menor señal de temor, sacó la espada diciendo á su contrario hiciese lo mismo si queria conservar la reputacion de valiente que acababa de usurparle, Mowbray demasiado celoso de su oñor no dió tiempo á que se lo dijera segunda vez: echó pie á tierra con ligereza, y Poniendo mano á su espada se acometieron á un mismo tiempo con extraordinario valor resueltos á morir ó vencer. Mowbray recibió dos heridas, una en la espalda y Otra en un costado; mas como si la pér= dida de la sangre solo hubiese servido para redoblar su furor, descargó sobre su adversario un golpe tan violento en la muñeca que le adormeció el brazo dejándole desarmado — Ríndete vil calumniador y cobarde Opresor de una muger desvalida, dijo Mow= bray presentándole su espada al rostro; ríndete y confiesa tu mala [é'ó eres muerto. “— Mátame, mátame exclamó Pointz enfurecido, no quiero recibir la vida de un Ombre como tú, Mátame, repito, y haz