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Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la Independencia

Morán, Daniel

Abstract

Esta investigación analiza el tiempo de la independencia como el tiempo de la revolución y cómo en todo aquel proceso revolucionario se elaboraron representaciones del otro, de los opositores políticos y los grupos en pugna, se establecieron debates y controversias ideológicas y políticas, que terminaron en lo que hemos denominado como la construcción del enemigo. Esta construcción en los discursos de la prensa de Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile concentraron los intereses de los distintos actores sociales, contribuyendo a la emergencia de identidades políticas que, a su vez, demostraron lo realmente volátil y cambiante que podía ser las tendencias políticas e ideológicas en una coyuntura tan complicada como fueron las guerras de independencia. En ese sentido, las representaciones y significados atribuidos a los conceptos de patriota, realista e insurgente; y las imágenes asumidas por las acepciones de republicano, monarquista y revolucionario, no hacen más que demostrar el uso político de estas palabras por los diversos grupos de poder. Ciertamente, todas estas representaciones y constructos inciden en advertir la emergencia de identidades políticas divergentes en plena coyuntura revolucionaria e independentista.

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113 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia CONSTRUYENDO AL ENEMIGO. LA EMERGENCIA DE IDENTIDADES POLÍTICAS Y LAS REPRESENTACIONES DEL OTRO EN LA PRENSA HISPANOAMERICANA EN LOS TIEMPOS DE LA INDEPENDENCIA. 1 BUILDING THE ENEMY. THE EMERGENCE OF POLITICAL IDENTITIES AND REPRESENTATIONS OF THE OTHER IN THE AMERICAN PRESS AT THE TIME OF INDEPENDENCE Daniel Morán Universidad San Ignacio de Loyola, Lima-Perú. Resumen: Esta investigación analiza el tiempo de la independencia como el tiempo de la revolución y cómo en todo aquel proceso revolucionario se elaboraron representaciones del otro, de los opositores políticos y los grupos en pugna, se establecieron debates y controversias ideológicas y políticas, que terminaron en lo que hemos denominado como la construcción del enemigo. Esta construcción en los discursos de la prensa de Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile concentraron los intereses de los distintos actores sociales, contribuyendo a la emergencia de identidades políticas que, a su vez, demostraron lo realmente volátil y cambiante que podía ser las tendencias políticas e ideológicas en una coyuntura tan complicada como fueron las guerras de independencia. En ese sentido, las representaciones y significados atribuidos a los conceptos de patriota, realista e insurgente; y las imágenes asumidas por las acepciones de republicano, monarquista y revolucionario, no hacen más que demostrar el uso político de estas palabras por los diversos grupos de poder. Ciertamente, todas estas representaciones y constructos inciden en advertir la emergencia de identidades políticas divergentes en plena coyuntura revolucionaria e independentista. Palabras clave: Hispanoamérica, Guerras de independencia, identidades políticas. Abstract: This research analyzes the time of it independence as the time of the revolution and how in all that process revolutionary is elaborated representations of the other, of them opponents political and them groups in struggle, is established debates and controversies ideological and political, that ended in what have called as the construction of the enemy. This construction in Lima, Buenos Aires and Santiago de Chile press speeches concentrated interests of different social actors, contributing to the emergence of political identity which, in turn, showed what really volatile and changing it would be the political and ideological trends in a situation as complicated as they were wars of independence. In that sense, the representations and meanings attributed to the concepts of Patriot, realistic and insurgent; and them images assumed by them meanings of Republican, monarchist and revolutionary, not make more than demonstrate the use political of these words by the various groups of power. Certainly, all these representations and constructs affect warn the emergence of divergent political identities in full independence and revolutionary situation. Key words: Latin America, wars of independence, political identities. Fecha de recepción: 14/03/2017 Fecha de aceptaciín: 29/10/2017 1 Esta investigación es el resultado de la adaptación del cuarto capítulo de mi tesis doctoral: Daniel Morán, La revolución y la guerra de propaganda en América del Sur. Itinerarios políticos de la prensa en Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile (1810-1822), Buenos Aires: Tesis de Doctor en Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 2017. 114 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia “La España apenas respira, cuando decreta invasiones. Ella pelea en su territorio por la libertad, y al mismo tiempo fomenta en América las guerras civiles para perpetuar la esclavitud. Si continua en su conducta sanguinaria, todos los puntos del continente americano […] se harán sucesivamente teatros de devastación y horror. La fatal antorcha de la discordia civil arde en la extensión de Buenos Aires, de Chile, de México, Cundinamarca, Cartagena, Santa Marta, y Caracas […]” (El Monitor Araucano, Santiago de Chile, N° 7, del viernes 24 de diciembre de 1813). “Una combinación fatal de circunstancias proporcionó al desnaturalizado Goyeneche, alucinar por largo tiempo al mundo con un ejército invencible […]. Al rumor de las desgracias levantan por todas partes sus odiosas cabezas, los ingratos enemigos […]. Nuestros debilitados batallones tuvieron que atravesar inmensos países, por nevadas sierras, y por abrasados desiertos, luchando con la desgracia y las traiciones, y sin más recursos que los de su valor y sufrimientos: nada enfriaba su ardoroso patriotismo” (La Gaceta Ministerial del Gobierno de Buenos Aires, N° 27, del viernes 9 de octubre de 1812). “Hemos anunciado la destrucción de los ejércitos rebeldes […] habiendo sido constantemente nuestras fuerzas inferiores. Al llegar a este examen ¿quién se atreverá a dudar de la justicia de nuestra causa? Esta, y el resorte secreto de que se ha valido el gobierno nos han salvado, haciendo a nuestros defensores heroicos y valientes. Este resorte ha sido el amor a la patria […] que nace con nosotros como por instinto, que confirma la razón, que establece el interés, y que se sostiene con el honor y la virtud. Esta es la superioridad de los americanos realistas que pelean por su patria y por su rey; y mientras la conserven, triunfarán del enemigo” (La Gaceta del Gobierno de Lima, N° 1, del viernes 5 de enero de 1816). En el contexto de la independencia, el poder de circulación de la prensa y sus discursos divergentes contribuyeron a un nuevo escenario de debate y la construcción de identidades políticas con actores sociales de intereses opuestos que terminaron erigiéndose en agentes de cambio en un contexto de guerra. Precisamente, los discursos expuestos al inicio de esta investigación muestran los intereses disímiles y las complejas representaciones del otro. Representaciones que asumieron una construcción del enemigo de acuerdo con múltiples acontecimientos cambiantes y altamente 115 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia politizados en donde los mismos protagonistas manejaron interesada y coyunturalmente su participación en las guerras de independencia. Mientras El Monitor Araucano puso énfasis en el doble juego de España en relación a los intereses de América y la generación de una guerra civil devastadora, La Gaceta de Buenos Aires identificaría a los enemigos de la revolución, las características disimiles de los ejércitos enfrentados y el patriotismo de los revolucionarios, finalmente, La Gaceta del Gobierno de Lima, en abierta oposición a los discursos disidentes de la prensa rioplatense y chilena, sostendría varias ideas claras: la destrucción del ejército enemigo, el patriotismo realista y la conservación de la legitimidad política de la monarquía. En todos estos discursos el argumento de la destrucción del enemigo y el triunfo del patriotismo recorre el meollo del problema. Entonces, ¿quién es el enemigo?, además, ¿qué se entiende por patriotismo? Las respuestas a estas interrogantes parten de percepciones diferentes, así como de un escenario de conflictos y guerra de propaganda vinculada a la legitimidad de la autoridad política. 2 Si bien para unos los enemigos son las fuerzas realistas que responden a un sistema tiránico y opresivo que siembra la discordia y la guerra civil en los territorios americanos, para otros, estos mismos representan la autoridad y la preservación de la paz social y el orden político. Más aún, para los realistas los verdaderos enemigos son los rebeldes alucinados y perturbadores que encienden la antorcha de la lucha facciosa y generan la devastación de América. En ese sentido, el término patriota y el patriotismo que se demuestran en esta coyuntura está asociado a los intereses que los actores sociales defienden. Entonces, en esencia, las fuerzas en conflicto asumen ciertas representaciones del otro y construyen al enemigo en relación con la búsqueda de la legitimidad de sus acciones y el encumbramiento de su autoridad política. Por ello, nuestra investigación tiene como objetivo principal el análisis de las diversas representaciones del otro en un escenario de guerra y a partir de la circulación de los discursos políticos contenidos en la prensa de Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile. Estas representaciones del otro nos llevan a indagar la emergencia de identidades políticas construidas quizás en el propio desarrollo de la lucha y bajo el influjo de intereses contrapuestos. Identidades que se relacionan a la 2 Véase: Eugenia Molina, El poder de la opinión pública, Santa Fe: Universidad Nacional del Litoral, 2009; François- Xavier Guerra, Modernidad e independencias, Madrid: Editorial MAPFRE, S.A., 1992; Daniel Morán, Batallas por la legitimidad, Lima: Fondo Editorial de la UCH, 2013; Fabio Wasserman, Juan José Castelli. De súbdito de la corona a líder revolucionario, Buenos Aires: Edhasa, 2011; y, Noemí Goldman, Mariano Moreno. De reformista a insurgente, Buenos Aires: Edhasa, 2016. 116 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia construcción del enemigo en campaña y que, por lo tanto, pueden ser coyunturales, interesadas y, muchas veces, efímeras. Entonces, la emergencia de estas identidades políticas no necesariamente denota el verdadero sentimiento y los intereses políticos de los actores sociales en conflicto, sino, más bien, la defensa de sus beneficios en un tiempo y espacio determinado, y bajo una perspectiva evidentemente de ganancias políticas. En un primer momento, reflexionaremos sobre las identidades políticas en conflicto y la construcción del enemigo con la intención de explicar los móviles de la participación política de los diversos actores sociales en la guerra, después nuestro análisis de concentrará en el estudio del uso político de algunos conceptos clave de aquel contexto como el de patriota, realista, insurgente, republicano, monarquista y revolucionario, advirtiendo su relación con las representaciones del otro y la emergencia de ciertas identidades políticas. En otras palabras, la premisa clave se circunscribe a la idea de que estas identidades se construyeron en oposición y en abierta divergencia a los intereses de los protagonistas de las guerras de independencia. En ese sentido, el uso de los conceptos políticos analizados en este trabajo, vislumbran la variabilidad de los términos como el de las propias identidades políticas, las cuales respondieron todas al final a las batallas por la legitimidad de la autoridad y el poder de su práctica política. Identidades políticas en capitales en conflicto 3 En una coyuntura altamente politizada y compleja como el de las guerras de independencia, el análisis de las identidades políticas resulta importante. José Carlos Chiaramonte nos ofrece algunas ideas clave para reflexionar sobre esta problemática particular: 3 Para un estudio más amplio y atlántico véase: Pilar González Bernaldo (directora), Independencias iberoamericanas. Nuevos problemas y aproximaciones, Buenos Aires: FCE, 2015; Antonio Annino, Silencios y disputas en la Historia de Hispanoamérica, Bogotá: Taurus, 2014; Federica Morelli, “La historia atlántica y las revoluciones hispanoamericanas: otras perspectivas de análisis”, Bol. Inst. Hist. Argent. Am. Dr. Emilio Ravignani, N° 33, Buenos Aires, ene. /dic., 2011; Julio Pinto Vallejos y Verónica Valdivia, ¿Chilenos todos? La construcción social de la nación (1810-1840), Santiago: Lom Ediciones, 2009; Jeremy Adelman, Sovreignty and Revolution in the Iberian Atlantic, Princeton: Princeton University Press, 2006; José Portillo Valdés, Crisis atlántica. Autonomía e independencia en la crisis de la monarquía hispana, Madrid: Marcial Pons-Fundación Carolina, 2006; Gabriella Chiaramonti, Ciudadanía y representación en el Perú (1808-1860), Lima: UNMSM-SEPS-ONPE, 2005; Andrea Díaz Genis, La construcción de identidad en América Latina. Montevideo: Nordan-Comunidad, 2004; Antonio Annino y François-Xavier Guerra, (coord.), Inventando la nación. Iberoamérica. Siglo XIX, México: Fondo de Cultura Económica, 2003; y, François-Xavier Guerra y Mónica Quijada, Imaginar la nación, Münster-Hamburg, AHILA, LIT, Verlag, 1994. 117 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia La dominación española no dejó otra cosa que un mosaico de sentimientos de pertenencias grupales, con frecuencia manifestados como colisión de identidades (rivalidades de americanos y peninsulares, de rioplatenses y peruanos, por ejemplo), cuya relación con los sentimientos de identidad política construidos luego de la independencia será variada y pocas veces armónica. 4 De este argumento se desprende que la emergencia de identidades políticas tuvo su origen en las oposiciones de los diversos grupos que participaron en los conflictos armados durante el ciclo revolucionario. La herencia colonial fue precisamente ese mosaico de pertenencias grupales que terminaron enfrentadas en un conjunto de identidades políticas y no solamente en una identidad única y monolítica (Annino, 2014; Díaz, 2004). El propio desarrollo de la revolución, y los avatares de la sociedad colonial en América, demostraron para Chiaramonte que no podía hablarse de una sola identidad, sino de la coexistencia de varias identidades de acuerdo con los intereses y a las relaciones establecidas entre los grupos y las sociedades de los diversos espacios en movimiento. Con la instalación de juntas de gobierno en América y el inicio de las guerras en el Alto Perú, entre realistas y revolucionarios, las fronteras y los límites territoriales fueron cambiando constantemente, así como los intereses de las fuerzas en conflicto (Morelli, 2011). En ese sentido, las dos premisas y problemas planteados por Chiaramonte pueden advertirse claramente: el de la coexistencia de varias identidades y la necesidad de pensar que estas identidades no conllevaron necesariamente una demarcación espacial recortada. 5 Por el contrario, se puede observar en todo el proceso de la revolución y las guerras de independencia, como estas identidades se afianzaron en un tiempo determinado y como rápidamente fueron mutando y respondiendo a intereses igualmente diferenciados. Estas mutaciones reflejaron los vaivenes de la lucha militar y política desarrollada en todos los espacios en conflicto y, además, las cambiantes demarcaciones territoriales en América. Entonces, el proceso revolucionario e independentista politizó identidades previas (locales, americana, etc.) y a la vez promovió la creación de nuevas unidades. Estas nuevas unidades no correspondieron necesariamente, como indicó Chiaramonte, a alguna forma de nacionalidad, porque 4 José Carlos Chiaramonte, Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina (1800-1846), Buenos Aires: Emecé Editores, 2007, p. 62. 5 Ibidem, pp. 62-73. 118 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia “la noción misma de nacionalidad como fundamento de un Estado nacional es de tardía aparición en la primera mitad del siglo XIX.” 6 No obstante, en la prensa de Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile podemos advertir ciertas referencias a identidades políticas en un contexto de revolución, pero que tampoco sostuvieron una definición clara y contundente, todo ello explicable quizás por el proceso de guerra que las capitales estudiadas experimentaron. Por ejemplo, en 1816 La Gaceta de Gobierno de Lima advirtió que las turbaciones producidas en América desde la formación de las Juntas fueron el resultado un conjunto de medidas plasmadas en las capitales y bajo la dirección de sus autoridades políticas. Estos movimientos en donde contingentes de hombres armados luchaban por la supervivencia de sus intereses y vidas, marcaron la emergencia de identidades políticas asociadas a las capitales en disputas, por ello, el periódico subrayó: “esto manifiesta que es necesario sojuzgar las capitales para que pueda cesar la alteración y el incendio.” 7 La premisa de dominar las capitales para terminar con las turbaciones centra el análisis de las identidades políticas en las capitales y en su largo proceso de disputas políticas. No obstante, la construcción de la identidad de cada una de estas capitales resultó crucial en una época de cambios y lucha encarnizada por la legitimidad (Portillo, 2006). Tal es el caso de Buenos Aires que construyó su identidad en oposición a la capital contrarrevolucionaria del Perú: “escriben de Lima que la opinión de Buenos Aires ha hecho la mayor impresión” y esta preferencia ocasionó que “la chispa eléctrica” comunicase “su incendio a los cuatro puntos de este inmenso continente” 8 , incluso, el impreso sostuvo: “Lima está en fermentación, y su virrey lleno de temores, Santa Fe, Caracas, Cartagena, Portobello y Quito, siguen a Buenos Aires […] la Paz clama por el momento de nuestra proximidad […] por todas partes nos bendicen, nos favorecen, y se interesan en nuestra causa.” 9 Estas referencias colocan a Buenos Aires en el centro de la lucha revolucionaria en América y construye una identidad política modelo de marcados alcances continentales. 6 Ibidem, p. 61. 7 La Gaceta del Gobierno de Lima, N° 1, del viernes 5 de enero de 1816. 8 La Gaceta de Buenos Aires, N° 22, del jueves 1 de noviembre de 1810. 9 La Gaceta de Buenos Aires, N° 24, del jueves 15 de noviembre de 1810. 119 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia Recordemos que Santiago de Chile se habría sumado a este ciclo revolucionario por el influjo de Buenos Aires y en el proceso de la guerra fue adquiriendo una identidad política propia especialmente luego de la reconquista realista y la independencia de Chile en 1817 y 1818. El Censor de la Revolución de Monteagudo advirtió que la lucha entre los revolucionarios y las fuerzas realistas pusieron a Santiago de Chile como el nuevo baluarte de la guerra en la denominada campaña hacia el Perú: “el Gobierno ha ofrecido mucho tiempo ha el efectuarla” y “algunos tienen la confianza de asegurar que no tardará el día en que los vencedores del Maipú vean y venzan a los opresores del Perú.” 10 Si bien Buenos Aires mantuvo una importancia clave como capital de la revolución, fue Santiago de Chile la que adquirió preponderancia y marcó el itinerario de la consolidación de la independencia a partir de 1818 hasta la marcha final del ejército patriota al Perú en 1820. Entonces, los intereses de dos capitales en revolución confluyeron en 1820 en un objetivo común: la destrucción de las fuerzas españolas en el Perú y el afianzamiento de la independencia de América. Efectivamente, este último argumento no fue sólo una preocupación de aquel año, sino una idea recurrente de los revolucionarios a lo largo del proceso de guerra. Y esta premisa asumió también una caracterización particular de una denominada identidad política americana en donde los rioplatenses y Buenos Aires como capital manejaron el camino de la libertad e independencia. El Grito del Sud en 1812 afirmó esta identidad política: el pueblo de Buenos Aires jurando a Fernando VII en clase de soberano perdió los derechos de la libertad e independencia […] Buenos Aires por la total destrucción y público acabamiento de las leyes constitucionales de la soberanía [de] Fernando VII, ha reasumido los derechos de libertad, e independencia; luego […] debe quitar el signo que le representa esclavo, siendo libre. El don de la libertad, esta bendición sagrada de que goza el pueblo de Buenos Aires creo debe hacérsele saber con un signo sensible para que así lo conozca, y gire después de este conocimiento importante los poderes que van a fijar su suerte. 11 10 El Censor de la Revolución, Santiago de Chile, N° 1, del 20 de abril de 1820. 11 El Grito del Sud, Buenos Aires, N° 18, del martes 10 de noviembre de 1812. 120 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia El discurso político del periódico desarrolló todo el periplo de Buenos Aires en su afán de convertirse en la capital de la lucha revolucionaria en América. Advertimos una identidad asociada a la fidelidad a Fernando VII, después un rechazo por los acontecimientos de la crisis española y la reasunción del poder en la capital porteña y, finalmente, un panorama alentador en perspectiva continental. 12 Por ello, el impreso dirigido por Monteagudo recalcó, en el contexto del triunfo patriota en la batalla de Tucumán, está identidad política americana: “proclamar y sostener la independencia del sud.” 13 Esta idea de una identidad política más amplia en oposición a los intereses de los realistas recorrió todo el proceso de independencia, demostrando que en el escenario de la guerra los espacios y límites territoriales también variaron de acuerdo con estas vicisitudes de la lucha política y la guerra de propaganda. No solamente las capitales construyeron su identidad política en oposición al enemigo o al otro, sino, lo hicieron igualmente pensando en una perspectiva de carácter más extensiva. En otras palabras, concurrimos a la coexistencia de identidades políticas en conflicto y, a su vez, en el desarrollo de la revolución, a la emergencia de una identidad política de carácter continental asociada al proyecto de una independencia americana, lo cual reveló además la tesis de una independencia conectada y en permanente transformación y vinculada a los intereses de los actores sociales y políticos enfrentados. 14 Representaciones del otro: construyendo al enemigo Las representaciones del otro o del enemigo podemos comprenderlo, desde nuestro punto de vista, hasta en cuatro momentos clave del proceso de la revolución y las guerras de independencia: a) durante la revolución de mayo y los primeros enfrentamientos en el Alto Perú; b) en los acaecimientos de la reconquista realista de Chile y la revolución del Cuzco; c) en los triunfos de Chacabuco y Maipú que consolidaron la independencia de Chile; y, d) la campaña al Perú y los conflictos en los tiempos del Protectorado de San Martín. 12 Esteban De Gori, La república patriota, Buenos Aires: Edudeba, 2012; Wasserman, op. cit., 2011; y, Goldman, op. cit., 2016. 13 El Grito del Sud, Buenos Aires, N° 18, del martes 10 de noviembre de 1812. 14 Roberto Ojeda (ed.), El Cusco insurrecto, Cusco: Ministerio de Cultura, 2016; Scarlett O´ Phelan Godoy, La independencia en los andes. Una historia conectada, Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2014; y, Fabio Wasserman, Entre Clío y la Polis. Conocimiento histórico y representaciones del pasado en el Río de la Plata (1830- 1860), Buenos Aires: Editorial Teseo, 2008. 121 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia Precisamente, en la coyuntura de la revolución de mayo en Buenos Aires, La Gaceta de Lima identificó al enemigo a través de una serie de características en abierta oposición a los intereses realistas: “Pueblos de América que conserváis vuestra lealtad al soberano, y respeto a las autoridades legítimas […] estremeceos al oír los abominables principios que han adoptado los traidores de Buenos Aires [marcados por] la pública indignación.” La construcción del enemigo se asoció, en el mismo número periódico, a la transgresión de la fidelidad a las autoridades reales y sus representantes en América, así como al papel clave de los rebeldes de Buenos Aires. El enemigo era aquel perturbador de la paz social y el infractor de las normas españolas. Incluso, La Gaceta de Lima, advirtió la importancia de la religión y sus preceptos divinos en la tipificación del otro: “Si las márgenes del Río de la Plata se avergüenzan de haber producido tales hijos, bendigan al Cielo las altas montañas del Perú, y sus apacibles costas al ver perpetuadas en su feliz generación la probidad, el honor y la Religión.” 15 Es decir, mientras los rebeldes rioplatenses eran los hombres sacrílegos y causantes de la anarquía, los peruanos fieles a la monarquía y a la religión católica terminaron representando a los ilustres defensores de la patria y la legitimidad española en América. Estas premisas en los periódicos de Lima estuvieron en abierta oposición a los argumentos de la prensa de Buenos Aires. En una Gaceta Extraordinaria de 1810, los rioplatenses asumieron una representación ante los sucesos de la guerra e identificaron al enemigo realista: “estaba reservado a la gran capital de Buenos Aires dar una lección de justicia […] que confunda a nuestros enemigos” y además inspire en los otros pueblos: “la más profunda confianza en esta ciudad, que miró siempre con horror la conducta de esas capitales hipócritas, que declararon guerra a los tiranos, para ocupar la tiranía, que debía quedar vacante con su exterminio.” 16 Para la prensa porteña la construcción del enemigo supone advertir una oposición entre la capital revolucionaria de Buenos Aires, como la generadora de los cambios en búsqueda de la libertad americana, contra las “capitales hipócritas” que en el discurso sostienen una lucha férrea a los tiranos y terminan estableciendo la tiranía y la opresión monárquica en estos espacios en conflicto. En otros términos, el enemigo ofreció un cuadro de crimen, desorden, atrocidades, excesos, despotismo y anarquía que lo colocó en una “revolución sangrienta” y una “guerra eterna”, 15 La Gaceta del Gobierno de Lima, N° 21, del sábado 19 de enero de 1811. 16 La Gaceta Extraordinaria de Buenos Aires, del martes 13 de noviembre de 1810. 128 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia Cancha Rayada en marzo de 1818 y cómo en poco tiempo está victoria es asechada por los temores de una derrota en manos de los patriotas en Maipú de abril del mismo año: “en medio de las lisonjeras esperanzas que esta gloriosa victoria nos debía inspirar de la pronta pacificación del reino de Chile, se han recibido [noticias que] rehecho los enemigos empeñaron [en] Maipú otra segunda acción no menos sangrienta, y que según dicen, les ha sido más favorable.” 34 Estas noticias que sostienen una victoria y, a su vez, afirman otra derrota fueron algo constante a lo largo del ciclo revolucionario. La incertidumbre y los temores por el desenlace de la guerra marcaron todas las acciones en este proceso, por ello, los intereses divergentes en la identificación del enemigo y la caracterización de los grupos en conflicto. El testimonio de Osorio dirigido a Pezuela sobre los eventos de Maipú, y publicado en un suplemento de La Gaceta del Gobierno de Lima, sostienen estas afirmaciones: este desgraciado suceso que en lo humano era imposible prever a vista de unas tropas que en cuantas ocasiones se presentaron al enemigo, lo batieron y arrollaron, y que peroradas por mí en persona al frente de banderas veinte y cuatro horas antes, se hallaban llenas de entusiasmo protestando morir en el campo, antes que retroceder […] presenta a la vista del hombre el cuadro más lastimoso, y admira al más diestro y valeroso guerrero, manifestando con bastante claridad cuan distante estaba de suceder semejante acontecimiento. 35 La frase “era imposible prever” permite advertir lo realmente complejo de esta guerra sostenida por estos grupos de poder político en aquel período conducente a la independencia de Chile. Así, las representaciones del otro y la construcción del enemigo plasmado en la prensa y asociado al contexto político y a los diversos intereses de los partícipes de la guerra, denotan los discursos políticos de la guerra de propaganda. Evidentemente, esta guerra de las palabras y su relación con la construcción del enemigo cobró un papel clave en los tiempos de la independencia del Perú y el Protectorado de San Martín. La afirmación de la emergencia de una identidad política americana con la materialización de la campaña hacia el Perú por parte de los patriotas de Chile sumados a los esfuerzos de los porteños 34 La Gaceta Extraordinaria del Gobierno de Lima, del viernes 1 de mayo de 1818. 35 Suplemento a La Gaceta del Gobierno de Lima, N° 35, del jueves 28 de mayo de 1818. 129 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia fue sostenida también por la prensa peruana en 1821. Para Los Andes Libres esta identidad política asociada a la representación del enemigo fue el móvil conductor de los funestos acontecimientos que desató la guerra, pero, a su vez, la acción forzosa para conocer los verdaderos intereses de los realistas: Y, ¿qué ha hecho España en estos últimos tiempos en que la sagrada llama de nuestra revolución no tenía aun la actividad, ni la dirección necesaria? Verdugos ha enviado con el especioso título de pacificadores a Buenos Aires y Chile. Caníbales […] para sacrificar generaciones […] con la guerra más asoladora y bárbara […]. Virreyes arteros y fanáticos al Perú para distribuir los puñales […] sostener las guerras civiles, y fomentar la discordia […] de este modo, la tiranía más refinada quería acallar las justas quejas de América. 36 El discurso político del periódico hace referencia clara a las representaciones del enemigo y la persistencia de estos últimos por retardar y sofocar el ímpetu revolucionario americano. La emergencia de la identidad política americana se produce en oposición a los intereses de la monarquía española y por la vinculación de los actores sociales y políticos revolucionarios de Chile, Buenos Aires y los patriotas de Lima. En este último espacio, El Correo Mercantil sostuvo que en el momento que San Martín: “pisó las playas del Perú, no podía hacer que desapareciesen de un soplo los tiranos, ni convocar a los pueblos a otro fin, que a cooperar por sí mismos a romper sus vergonzosas cadenas, para constituirse en nación libre, y poder dictar sus leyes.” 37 El impreso reconoció las complejidades de la independencia, así como el papel clave de San Martín y los intereses de los peruanos. Entonces, para la prensa opuesta a las fuerzas realistas la identidad política se construyó en oposición y en el correr de la guerra, escenario en donde además las representaciones del otro y la construcción del enemigo se materializaron en el discurso de la prensa. Las fuerzas patriotas no se encontraron en un espacio y en una tribuna política libre de conflictos y renuencias, sino, por el contrario, coexistieron en un mar complejo de discursos, intereses y prerrogativas de los distintos actores políticos de aquellos tiempos de revolución. 36 Los Andes Libres, Lima, N° 7, del martes 18 de septiembre de 1821. 37 El Correo Mercantil, Político y Literario, Lima, N° 35, del 6 de julio de 1822. 130 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia Por ello, la caracterización del enemigo, la búsqueda por su legitimidad o las causales para el desconocimiento de su autoridad se fueron dando de manera coyuntural y en relación con el equilibrio o los desequilibrios de las fuerzas en pugna. Aquí entendemos la premisa de Chiaramonte sobre la coexistencia de varias identidades políticas en conflicto y que ellas no necesariamente representaron un espacio territorial delimitado. 38 En ese escenario la construcción del enemigo sea este revolucionario o realista, denota una serie de discursos e intereses igualmente desiguales y muchas veces contradictorios. Quizás esta complejidad podría explicarse por el carácter mismo de la guerra, cambiante e imprevisible, y por la propia defensa de la autoridad política que realizaron las fuerzas enfrentadas. La prensa realista se sumó a este panorama confuso de las representaciones del enemigo en el proceso de la guerra de propaganda. Para El Triunfo de la Nación en la figura de San Martín confluyeron todas las caracterizaciones del caudillo enemigo y revolucionario opuesto a los intereses de la monarquía española: “usa de la actividad, de la superchería, de la seducción, de la intriga y de cuantos medios tiene por conveniente al fin que se ha propuesto: S. Martín reúne en sí el mando absoluto en todos los ramos”, en cambio, sostuvo el periódico realista: “nuestro gobierno […] le opone la generosidad, la franqueza, la hombría del bien, amor a la humanidad y un excesivo respeto a las leyes.” 39 Ciertamente el conjunto de características que le atribuyó El Triunfo de la Nación a San Martín lo catalogan como el enemigo de la monarquía y el causante de toda esta serie de desastres y desordenes sociales y políticos en los tiempos de la independencia. Más aún, el periódico de Gaspar Rico y Angulo, El Depositario, creyó en esta premisa y lo comparó con la gran rebelión en los Andes de Túpac Amaru II: “Las dos últimas rebeliones que han puesto abatimiento al Perú, y en cuidado al heroico pueblo de Lima, son, la que promovió José Gabriel Túpac Amaru, y la que acaudilla el General San Martín.” 40 Si bien estas representaciones del enemigo relacionado a San Martin circularon por la prensa realista, es importante advertir que se produjo en 1822 una construcción del enemigo al interior del 38 Chiaramonte, op. cit., 2007. 39 El Triunfo de la Nación, Lima, N° 5, del martes 27 de febrero de 1821. 40 El Depositario, Lima, N° 31, del 24 de mayo de 1821. 131 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia gobierno libertador y que tuvo en Monteagudo a su actor político central. La Abeja Republicana aparte de criticar duramente el papel desempeñado por Monteagudo en el Protectorado y justificar el motín de las palabras que llevó a su dimisión de poder en el Perú 41 , reprodujo un impreso chileno que abogó por el ministro y mostró preocupación por aquellos acontecimientos de julio de 1822, con la intención de rebatir los argumentos del mismo y marcar distancia de la práctica política del hombre fuerte de San Martín. En palabras de La Abeja Republicana y en respuesta al impreso de Chile sostuvo: nada más fácil, que enmascarar los vicios, y encomiarlos de manera, que se deifique el crimen. El espíritu de partido, la extravagancia, cualquiera otra mira mezquina basta para gobernar la pluma de los escritores; y he aquí la ridiculez y desprecio a que se exponen ellos, y sus obras […] igual suerte correrá el postillón, loando a Monteagudo. Mientras más se esmere con su tono lastimero y de plegaria en llamar revolución a la reglada, legal y justísima separación del proscrito Monteagudo del ministerio. 42 Podemos advertir claramente una confrontación de discursos entre la posición crítica de La Abeja y la mesurada pero defensiva opinión del impreso chileno en torno al caso Monteagudo. Igualmente, este debate muestra las disputas al interior de la causa por la independencia y sugiere que las representaciones del enemigo fueron tan complejas que no solo hizo referencia al opositor realista, sino, que se desarrolló en el interior de los espacios de debate de patriotas y republicanos, que conllevaron a la emergencia y coexistencia de identidades en conflicto y vinculadas a los vaivenes de la guerra y la legitimidad política. En otras palabras, en los tiempos de las guerras de independencia, la construcción del enemigo y las representaciones del otro supusieron la emergencia de identidades políticas. Identidades que jugaron un rol clave en las definiciones políticas de los actores de todo este proceso revolucionario. No fueron gratuitos los discursos difundidos en las páginas de la prensa de estos espacios en disputas, los mismos respondieron precisamente a este mar confuso de la guerra militar y la guerra de propaganda en Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile. Lucha que convalida la tesis 41 Carmen Mc Evoy, Forjando la nación. Ensayos sobre historia republicana, Lima: IRA-PUCP, 1999. 42 La Abeja Republicana, Lima, N° 21, del domingo 13 de octubre de 1822, t. 1. 132 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia de una independencia conectada entre estas capitales y en donde el papel de la prensa cobró importancia como actor político y medio de legitimidad. Patriota, realista e insurgente en el lenguaje político revolucionario La construcción del enemigo y las representaciones que la prensa hizo circular en esta coyuntura de guerra puede comprenderse a partir del análisis del uso político de algunos conceptos como el de patriota, realista e insurgente. El vocabulario político en los tiempos de la independencia abarcó un campo amplio de palabras que tuvieron, de acuerdo con determinados contextos, un significado y uso político particular. Por ejemplo, Gabriel Di Meglio señaló que el concepto de Patria en la independencia: “fue el de uso más masivo, era un término utilizado ampliamente por todos los miembros de la sociedad en todos los espacios.” 43 Para Di Meglio si bien esta realidad correspondió al del virreinato del Río de la Plata, la misma no podía desvincularse de los otros espacios americanos, idea que comparte David Velázquez al estudiar el concepto de Patria en el Perú. 44 La diferencia sustancial en las acepciones de este concepto en la etapa colonial y en el proceso de la revolución estuvo en la politización del concepto y su mutabilidad. Pero no solamente Patria y su componente de patriota y patriotismo, circuló por los espacios y los discursos de la prensa, sino además lo hicieron conceptos como el de realista y el de insurgente. Nos interesa analizar la variabilidad de estos términos relacionados a la construcción del enemigo y la emergencia de identidades políticas en conflicto. La revolución de mayo en 1810 en Buenos Aires inició aquel ciclo de confrontaciones políticas y guerra de propaganda en donde se utilizaron estos conceptos. La Gaceta de Lima después de conocer los infaustos acaecimientos de la revolución rioplatense concluyó que aquella era obra de “una oscura asamblea de hombres nuevos y turbulentos” que con su comportamiento habían profanado “el sagrado nombre de la Patria y del Rey.” 45 Más aún, en 1811 el impreso, ante las disputas internas de los revolucionarios de Buenos Aires con las provincias de Córdoba y 43 Gabriel Di Meglio, “Patria”, Noemí Goldman (ed.), Lenguaje y revolución: Conceptos políticos clave en el Río de la Plata, 1780-1850, Buenos Aires: Prometeo, 2008, p. 115. 44 David Velásquez, Mutaciones del concepto “Patria.” Perú, 1730-1866, Lima: Tesis (Lic. Historia), UNMSM, 2010. 45 La Gaceta del Gobierno de Lima, N° 2, del sábado 20 de octubre de 1810. 133 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia Montevideo, sostendría la caracterización de patriotismo: “formaron en Buenos Aires un partido de contradicción que simultáneamente se dejó observar en el patriotismo y fidelidad de las ciudades de Córdoba y Montevideo que se declararon desde luego a favor de la autoridad legítima.” 46 En estas referencias Patria asumió la connotación de un espacio territorial y la defensa de una legitimidad vinculada a la monarquía española, y patriotismo el significado de una personalización y una serie de características propias de un patriota, aquel amante de la fidelidad al rey y el respeto irrestricto de la autoridad política. En otras palabras, el patriota era aquel defensor de la legitimidad española por lo cual todo atentado contra este objetivo supuso la ruptura de la armonía y la paz social en los espacios americanos. En el discurso de la prensa de Lima patriota podía oponerse al concepto de insurgente, porque estos últimos eran los promovedores de la revolución y la guerra civil en estos espacios en conflicto. Tal es el caso de la guerra en el Alto Perú cuando La Gaceta de Lima informó sobre la victoria realista en Guaqui en 1811: “ocasionados por algunos insurgentes que entendiendo mal sus propios intereses han querido adherirse a los fanáticos de Buenos Aires, causantes los últimos de los infelices resultados y tragedias que se ha visto el Perú Alto.” 47 La referencia a insurgente se relacionó a los intereses de los rioplatenses, por lo tanto, esto supuso oponerse al concepto de patriota y al de patriotismo. Cómo podemos observar, para los intereses de los españoles, patriota era opuesto a insurgente y denotó además un tercer concepto el de realista. Para El Clamor de la Verdad ser realista era respetar y defender ante todo “los preciosos deberes de Religión, Patria y Rey.” 48 Este concepto representó entonces al agente político respetuoso de la legalidad real, la religión y la monarquía, por ello, la denominación de realista, defensor de los intereses reales de la corona tanto en la península como en América. Esta trilogía de conceptos chocó con otros intereses y significados cuando el discurso provino de la prensa de Buenos Aires o la de Santiago de Chile. Para La Gaceta de Buenos Aires las disensiones de la capital con las ciudades de Córdoba y Montevideo producidas con la revolución de mayo dieron muestra de un significado de patriota mal entendido, porque para los porteños “los 46 La Gaceta del Gobierno de Lima, N° 36, del martes 12 de marzo de 1811. 47 La Gaceta del Gobierno de Lima, N° 67, del sábado 29 de agosto de 1812. 48 El Clamor de la Verdad, Lima, N° 3, del 20 de abril de 1814. 134 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia verdaderos patriotas” eran aquellos que defendían la revolución y la representatividad del pueblo ante el despotismo de los realistas. 49 El patriota también asumió las características de hombre honrado e ilustrado, defensor de la patria rebelde tanto en el discurso como en la lucha armada. Por ello, a fines de 1810 y ante la amenaza realista, La Gaceta de Buenos Aires subrayó: “los buenos patriotas deseaban sacudirse este yugo insoportable, y convocaban a los amigos de la nación, para que impidiesen con la espada un hecho escandaloso, que solo pudo formar el apuro de aquellos tiranos, que no sabían cómo librarse, por los medios más indecentes de su criminal conjuración.” 50 Del periódico se desprende que realista es asumido como opuesto a un buen patriota que busca la separación de la dominación española. Y el patriota revolucionario no es lo mismo que el patriota realista, el primero es el insurgente en el sentido de luchar contra la tiranía de los españoles y el segundo es aquel respetuoso de la autoridad real. Sin embargo, en ambos casos el patriota busca la legitimidad de la autoridad política sea está a favor del rey o de la nación independiente. Por su parte, la prensa de Chile hizo alusión al concepto de patriota en el mismo sentido que le dieron los revolucionarios de Buenos Aires. Patriota era entonces aquel hombre de grandes virtudes y nobles sentimientos, defensor de la representación de su gobierno y la patria, además de un opositor y crítico de los intereses tenebrosos y serviles de la monarquía. 51 En ese sentido, la ilustración y el conocimiento de las luces hacían de estos hombres unos buenos patriotas, la educación era un arma importante, por ello, el gobierno chileno buscó difundir la revolución a través de la instrucción del pueblo: “nos hace conocer la necesidad de que se enviasen por la villas y demás poblaciones misionarios patriotas encargados de iniciar a los pueblos en los principios de la revolución, y en todo lo relativo a la gran causa de la América.” 52 Así, el patriota estuvo relacionado al hombre ilustrado y a aquel defensor de la revolución americana. Desde esta perspectiva, el patriota no podía ser catalogado como un faccioso y rebelde que lo único que buscaba era la consecución de sus intereses particulares dejando de lado los intereses de la patria. En ese contexto, el significado de insurgente cobró relevancia para hacer frente a los enemigos de la revolución que habían distorsionado su significado en los espacios americanos. En 49 La Gaceta de Buenos Aires, N° 11, del jueves 16 de agosto de 1810. 50 La Gaceta de Buenos Aires, N° 23, del jueves 8 de noviembre de 1810. 51 La Aurora de Chile, N° 25, del jueves 30 de julio de 1812. 52 La Aurora de Chile, N° 30, del jueves 3 de septiembre de 1812. 135 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia 1812, La Aurora de Chile señaló: “Tal es el execrable lenguaje de los opresores de la libertad […] a su vista son insurgentes y rebeldes los pueblos generosos que combaten por sus derechos […] los derechos de los pueblos son vanas ilusiones a los ojos de los ambiciosos, de los fatuos, de los indolentes, de los egoístas.” 53 El discurso de Camilo Henríquez puso en evidencia el uso político interesado y distorsionador que venían realizando los protectores de la monarquía en América. A estos podríamos calificarlos de realistas en el sentido de ambiciosos, fatuos, indolentes y egoístas con los americanos y únicamente defensores acérrimos del rey y sus prerrogativas absolutistas y dogmáticas. El Monitor Araucano de 1813 incidió otra vez en las distorsiones que los realistas hacían de los verdaderos significados de las palabras, para este impreso los amantes del rey creían que la junta era igual a herejía y patriota lo mismo que hereje. Más aún, sostuvieron que los jacobinos franceses se asemejaban a otros tantos patriotas de Chile y que, por lo tanto, ocasionarían en este territorio las mismas atrocidades y delirios que en Francia. 54 Resulta importante advertir en este punto la definición que El Catecismo de los Patriotas, publicado en varios números del Monitor Araucano, le atribuyó a este concepto: “¿Qué es un patriota? El amigo de la América y de la libertad”, igualmente, “el amor de la Patria es un sentimiento inspirado por la naturaleza, y sancionado por la religión.” 55 El Catecismo sostiene dos premisas básicas del concepto de patriota: aquel preocupado por la causa común y americana, es decir, el individuo que posee una perspectiva continental de los problemas y, además, aquel que busca la libertad de todos estos espacios en revolución y dominados por la tiranía española. El impreso vuelve con otra interrogante fundamental: “¿Qué es lo que el buen patriota debe tener en su corazón?” y la respuesta es inmediata: “el triunfo de la ley, la salud pública, la libertad, la prosperidad, y la gloria de su patria.” 56 Estas características del buen patriota se materializan al cumplir con el objetivo clave: el de la libertad e independencia y el de defender a su patria como un ciudadano ejemplar ensayando un buen gobierno. En ese proceso los patriotas son catalogados, por las fuerzas realistas, como insurgentes y amantes de sus propios intereses ajenos a los de la patria. Por ello, El Monitor 53 La Aurora de Chile, N° 9, del jueves 9 de abril de 1812. 54 El Monitor Araucano, Santiago de Chile, N° 62, del martes 31 de agosto de 1813, t. 1. 55 El Monitor Araucano, Santiago de Chile, N° 99, del sábado 27 de noviembre de 1813, t. 1. 56 El Monitor Araucano, Santiago de Chile, N° 1, del jueves 2 de diciembre de 1813, t. 2. 136 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia Araucano en julio de 1814 concebía estos significados deformados del concepto de insurgente: “los insurgentes, decorados con los nombres de bandidos y rebeldes, fueron tratados como bestias feroces, sus poblaciones destruidas […] todas las personas sospechosas, hombres, mujeres, y niños, se mandó fuesen o guillotinado, o ahogados, o pasados por las armas.” 57 Existe la influencia de la experiencia francesa en estos escritos y el manejo del discurso de acuerdo con los intereses de los actores en pugna. La Gaceta de Buenos Aires también percibió estas distorsiones que le dieron los realistas: “conocemos que la expresión de insurgentes y de rebeldes con que nos apellidan, no es una voz vacía que se escapa en el calor de la disputa […] ¡O pueblos! Meditad la contradicción de los tiranos.” 58 En otras palabras, los términos de patriota, insurgente y realista fueron utilizados políticamente por los grupos de poder en la construcción del enemigo y las representaciones del otro con el objetivo de legitimar su autoridad en una coyuntura altamente compleja y cambiante. Por ejemplo, un momento clave en estas identificaciones y manejos de los conceptos se produjo en la independencia de Chile luego de los triunfos patriotas en Chacabuco y Maipú en 1817 y 1818. Estas victorias encendieron el patriotismo de los americanos y demandaron la participación de la gente ilustrada para propagar los preceptos de la revolución y la independencia chilena. El Duende de Santiago sostuvo esta premisa: “no podemos menos que hacerles la justicia de que son literatos juiciosos, patriotas y de muy distinguidos talentos. En cualquiera de ellos hay mucho que aprender.” 59 Tal es el caso de un patriota limeño que llegó hasta Buenos Aires con la intención de publicar la historia de la revolución de América escrita en la misma capital de la contrarrevolución en 1816 y bajo el asedio inquisidor de los defensores de despotismo español: “debemos hacer justicia a su intrépido autor, el cual despliega mucha erudición y patriotismo.” 60 En este punto reconocemos el papel clave de la ilustración de la población y de los escritores públicos a la causa revolucionaria. El Sol de Chile en julio de 1818 corroboró este argumento: “La educación es quien debe dar a las almas el carácter nacional, dirigiendo de tal modo las opiniones y gustos de los 57 El Monitor Araucano, Santiago de Chile, N° 58, del martes 6 de julio de 1814, t. 2. 58 La Gaceta de Buenos Aires, N° 4, del sábado 25 de enero de 1817. 59 El Duende, Santiago de Chile, N° 11, del lunes 21 de septiembre de 1818. 60 El Sol de Chile, N° 22, del viernes 11 de diciembre de 1818, t. 1. 137 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia ciudadanos, que todos ellos sean patriotas por pasión, por inclinación y por necesidad.” 61 Patriotas por pasión y por necesidad argumentos claros y vinculados a la realidad del ciclo revolucionario y la guerra por la independencia. Finalmente, en el Protectorado de San Martín en el Perú podemos encontrar voces discordantes en torno a las definiciones de estos conceptos políticos. Para El Triunfo de la Nación en 1821 se puede identificar un “patriotismo cristiano” que sustenta toda práctica política a partir de la mano protectora de Dios. 62 Igualmente, en un extenso artículo el periódico, que buscó justificar la reimplantación de la Constitución Liberal de 1812 en el Perú como medida reformista para aplacar el ímpetu revolucionario, se reflexionó sobre dos tipos de patriotismo: el patriotismo nacional y el patriotismo provincial. El primero es aquel que reconoce la unidad de América y España, así como la necesidad de volver a creer en el ahora constitucionalismo español para sobrellevar estos sucesos de la guerra y la lucha por la independencia. En cambio, el patriotismo provincial es el más perjudicial porque generó divisiones y fracturas al interior de los intereses americanos y españoles; “todo patriotismo provincial que destruya estos principios es insano mejor dicho un egoísmo reprochable”, incluso, “el patriotismo extremado de provincia cuando rompe los vínculos que la unen a la metrópoli, tiene su tufillo de disidencia.” 63 Este patriotismo fue combatido por las fuerzas realistas porque era el principal problema que no permitía estrechar los vínculos entre los españoles y su contraparte americana. Además, en esta última etapa la utilización de los conceptos de patriota, patriotismo, insurgente y realista pusieron en evidencia la guerra de propaganda y la construcción del enemigo en el discurso político de la prensa. En Los Andes Libres se aclaró este manejo interesado por los grupos divergentes: “los conductores del carro de la tiranía y sus secuaces suponen que el Patriotismo es un cúmulo de pasiones desordenadas, y el ejercicio del más desenfrenado libertinaje que […] ha influido para hacer durar hasta el día la desoladora guerra de nuestro continente.” 64 El significado que los españoles le atribuyen a patriotismo es opuesto a los intereses y a la acepción que le dieron los revolucionarios. Por un lado, no se puede pensar el concepto como “un cúmulo de 61 El Sol de Chile, N° 3, del viernes 17 de julio de 1818, t. 1. 62 El Triunfo de la Nación, Lima, N° 8, del viernes 9 de marzo de 1821. 63 Suplemento al Triunfo de la Nación, Lima, N° 12, del viernes 23 de marzo de 1821. 64 Los Andes Libres, Lima, N° 2, del martes 31 de julio de 1821. 144 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia A manera de epílogo: Identidades políticas en tiempos de revolución La emergencia de identidades políticas, a partir de las representaciones del otro y la oposición con el enemigo plasmados en la prensa, resultaron de una coexistencia de identidades divergentes en territorios también cambiantes y en pleno contexto de la independencia. En ese sentido, la construcción del enemigo fue el resultado de ese largo proceso de pugnas políticas que pasó del terreno militar a la guerra de propaganda de alcance continental rompiendo la perspectiva localista, regionalista y nacionalista. Pero esta ruptura que ocasionó la propagación de los discursos utilizó una serie de conceptos y un mosaico de significados opuestos, divergentes, polémicos y altamente politizados. Así, las representaciones del otro, que se plasmaron en la identificación de un conjunto de características propias del denominado enemigo, supusieron el uso estratégico de las mismas para justificar, apoyar, validar o sencillamente romper con la legitimidad de la autoridad y su práctica política. Los periódicos de las capitales en disputa mostraron una constante interacción y debate político por la legitimidad y las representaciones discursivas del otro. En diversos momentos la prensa de Buenos Aires y la de Santiago polemizaron con la prensa de Lima marcando una férrea oposición de intereses y revelando la emergencia de identidades políticas en conflicto. Estas identidades coexistieron entre sí y además se opusieron, incluso, se pudo hablar de una identidad política americana que se adjudicase la confluencia y la legalidad de identidades políticas particulares. Este último argumento es perceptible en la incesante lucha de Monteagudo y San Martín desde 1812 en Buenos Aires, en la independencia de Chile y la campaña al Perú que terminó con la instalación del protectorado y la premisa de que la independencia de Lima y el Perú consolidarían la libertad de América. Todo este recorrido de las fuerzas revolucionarias se encontró con la oposición armada y también discursiva de los ejércitos y la prensa realista. En ese escenario de la guerra se construyeron las representaciones del enemigo y se produjeron los choques y enfrentamientos entre intereses que representaron literalmente identidades políticas en disputa. Por ello, no podemos hablar de una sola identidad política que transita conquistando todos los escenarios de la guerra, sino de la coexistencia de identidades en conflicto que en la etapa final asumen la propuesta de una 145 Número 39, diciembre 2017, pp.113-145 Daniel Morán Construyendo al enemigo. La emergencia de identidades políticas y las representaciones del otro en la prensa hispanoamericana en los tiempos de la independencia identidad política americana, marcando además el carácter de una guerra de propaganda de alcance continentales y la tesis de una independencia conectada. Como soporte documental adicional a estos argumentos este trabajo ha puesto en evidencia el uso político de términos como patriota, realista, insurgente, republicano, monarquista y revolucionario, desde el estudio de los discursos políticos y los cambiantes significados que estas palabras adquirieron en la independencia. Con estos significados también los actores políticos pudieron identificar al enemigo e iniciar una guerra de propaganda intensa en donde las identidades políticas emergieron en un complejo, pero interesante panorama de representaciones del otro y de los propios intereses de las fuerzas divergentes. La variabilidad y las mutaciones de estas palabras se explican precisamente por este escenario de guerra y de incertidumbre política donde nadie estuvo seguro de los resultados del conflicto, por lo cual, las identidades reflejaron estos vaivenes de la política y de los actores que la representaron. En otras palabras, la construcción del enemigo y las representaciones del otro utilizaron estos significados cambiantes para sostener sus intereses, justificar su práctica política y conseguir la legitimidad de su autoridad en un contexto realmente difícil y altamente politizado. Por lo tanto, la guerra de propaganda estuvo desatada y la idea de una independencia conectada también.