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Los mitos del amor romántico: S.O.S celos

Ruiz Repullo, Carmen

Abstract

La comunicación que se presenta forma parte de mi tesis doctoral: “Los peldaños perversos del amor. El proceso de la violencia de género en la adolescencia”. Una investigación cualitativa que perseguía indagar las causas y mecanismos que sostienen y sustentan la violencia de género en la adolescencia a través de los discursos de las chicas que la han sufrido y los chicos que la han ejercido. En concreto se han realizado veintiocho entrevistas en profundidad, veintidós a chicas y seis a chicos. Tras los discursos de unas y otros se esconden los mitos del amor romántico como justificadores de la violencia de género, en concreto, el mito de los celos es el que más sobresale en sus narrativas. Un mito que tiende a justificar en nombre del “amor” formas de violencia de género hacia las chicas adolescentes.

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LOS MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO: S.O.S. CELOS!!! Carmen Ruiz Repullo1 RESUMEN La comunicación que se presenta forma parte de mi tesis doctoral: “Los peldaños perversos del amor. El proceso de la violencia de género en la adolescencia”. Una investigación cualitativa que perseguía indagar las causas y mecanismos que sostienen y sustentan la violencia de género en la adolescencia a través de los discursos de las chicas que la han sufrido y los chicos que la han ejercido. En concreto se han realizado veintiocho entrevistas en profundidad, veintidós a chicas y seis a chicos. Tras los discursos de unas y otros se esconden los mitos del amor romántico como justificadores de la violencia de género, en concreto, el mito de los celos es el que más sobresale en sus narrativas. Un mito que tiende a justificar en nombre del “amor” formas de violencia de género hacia las chicas adolescentes. PALABRAS CLAVE Mitos, amor romántico, violencia de género, celos, adolescencia ABSTRACT The communication submitted here, is a part of my doctoral tesis: “The perverse steps os love. The process of the gender violence in adolescence”. A qualitative investigation that searched to inquire the causes and mechanisms that hold and support the gender violence in adolescence through the speccches of girls who have suffered this violence and the boys who have carried out. Specifically I have done twenty-eight deep interviews, twenty-two to girls and six to boys. After those speeches, the myths of romantic love are hidden as justifiers of the gender violence, specifically, the myth of jealousy is the main in their narratives. A myth that tend to justify in the “name of love”, gender violence forms to adolescents girls. KEYWORDS Myths, romantic love, gender violence, jealousy, adolescents LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA ADOLESCENCIA En los últimos años, la violencia de género en adolescentes se ha convertido en un tema preocupante que ha centrado diversas líneas de investigación. Conocer la prevalencia de esta violencia en la adolescencia y la juventud ha sido el objetivo prioritario de gran parte de los estudios realizados en torno a este ámbito. Sus conclusiones nos muestran una problemática social marcada por las desigualdades basadas en el género y la persistencia de un sistema de dominio patriarcal que se recicla para adaptarse a los tiempos (Lorente, 2009). En las edades más jóvenes, lejos de verla desaparecer, observamos que las bases de la violencia de género siguen regenerándose y presentan nuevas formas de socialización afectivosexual no muy diferentes de las de otras épocas (Amurrio, 2008; Meras, 2003). Se trata de formas de socialización que llegan a “justificar” la violencia en nombre de lo que denominan “amor” (Oliver y Valls, 2004). Por tanto, sostener que la violencia de género ocurría en otras edades, épocas y en clases sociales más bajas es una afirmación que hoy día, y desde hace algunos años, ya no se sostiene. Los estudios sobre el ámbito de la violencia de género afirman 1 Doctora por la Universidad Pablo de Olavide. [email protected] 625 que su raíz está ligada al contexto cultural y a nuestro sistema de valores, trasmitidos a través de los agentes de socialización. Nos encontramos, pues, ante un sistema de valores que dista mucho de ser igualitario y que, por tanto, requiere de transformaciones profundas para poder modificarse. Los datos obtenidos en algunos informes y estudios reflejan porcentajes que nos obligan a indagar acerca de las posibles causas y mecanismos, así como de los posibles caminos que conduzcan a prevenir la violencia de género en las edades más tempranas. Algunos ejemplos que manifiestan la magnitud de esta problemática social los encontramos en el estudio Andalucía Detecta (Luzón, 2011), donde se muestra que el 65% de la adolescencia andaluza de entre 14 y 16 años presenta actitudes o formas de pensar sexistas. Según esta investigación, el 60% está de acuerdo o muy de acuerdo con la legitimidad de la autoridad masculina en la pareja heterosexual, y un 61,2% de los chicos y un 41,7% de las chicas cree que los celos son una prueba de amor. A nivel estatal, el estudio dirigido por Díaz-Aguado (2013) recoge que el 36,3% piensa que “los celos son una expresión del amor” y un 54,3% ha escuchado consejos como que “para tener una buena relación de pareja debes encontrar tu media naranja y así llegar a ser como una sola persona”. Por su parte, el último informe sobre violencia de género del Consejo General del Poder Judicial, referido al segundo trimestre de 2014, muestra que en España han sido enjuiciados por violencia de género en los Juzgados de Menores, 38 chicos, de los cuales un 81,58% ha recibido imposición de medidas. Se trata de datos que comienzan a recogerse y que no podemos comparar con periodos anteriores debido a la ausencia de los mismos. Aunque no existan datos estadísticos que muestren un aumento de la violencia de género en el noviazgo adolescente durante los últimos años, la realidad es que no se ha roto la transmisión generacional de la violencia contra las mujeres: las más jóvenes siguen siendo víctimas de un sistema patriarcal que está lejos de haber muerto. Si bien los cambios en las últimas décadas han ido desdibujando muchas de las discriminaciones, estereotipos y roles de género, el sistema patriarcal sigue vigente, adaptándose a los nuevos tiempos (Lorente, 2009), actualizando sus presupuestos. En la actualidad, no basta con habernos puesto las “gafas de género”, sino que han de ser graduadas continuamente a fin de no caer en falsos espejismos igualitarios. La adolescencia siente lejana la violencia de género, no la reconoce en sus entornos y sus cotidianidades, la considera un hecho que ocurre en edades más adultas y, sobre todo, en espacios relacionados con el matrimonio o la convivencia, realidades lejanas a sus experiencias amoroso-sexuales (Amurrio et al., 2010; Caro, 2008; Caro, 2010; Cantera et al., 2009). LOS MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO La mayoría de los trabajos analizados sobre violencia de género en adolescentes tratan el amor romántico haciendo referencia a la existencia de mitos que sostienen los ideales de este modelo amoroso. Por mito podemos entender una preconcepción de ideas que, referidas al amor romántico, muestran una especie de “verdades compartidas” que perpetúan los roles desiguales y las asimetrías de poder de chicos hacia chicas y que se asumen en los noviazgos como parte de la relación. Son falsas creencias que “suelen poseer una gran carga emotiva, concentran muchos sentimientos, y suelen contribuir a crear y mantener la ideología del grupo y, por ello, suelen ser resistentes al cambio y al razonamiento” (Ferrer et al., 2010: 7). En el ámbito del amor romántico estos mitos producen creencias compartidas acerca del “verdadero amor”, de la verdadera naturaleza del amor. Sin embargo, la existencia de mitos que sustentan el ideal de amor romántico pueden considerarse como un factor de riesgo en las relaciones amorosas adolescentes (Luzón, 2011). 626 En los trabajos de Yela (2003), Ferrer et al. (2010), Luzón (2011) y Bosch et al. (2013) encontramos un amplio abanico acerca de los mitos del amor romántico que sintetizaremos a continuación: 1. Mito de la media naranja: se basa en la creencia de la predestinación de la pareja como única elección posible, la unión de dos almas gemelas, como si cupido supiera de antemano a quién debe tirar las fechas. Esta falsa creencia está basada en el ideal de complemento por el que pensamos que nuestras vidas no están completas hasta que encontramos la otra mitad. Hunde sus raíces en la Grecia Clásica con el amor cortés y el romanticismo. Su aceptación puede llevar al riesgo de decepcionarse de la “pareja elegida” o, por el contrario, pensar que, al ser la que está predestinada, debemos “aceptar” lo que no nos agrada. 2. Mito del emparejamiento: idea que sostiene que la pareja, al igual que la monogamia, son algo universal y natural en todas las culturas. Esta creencia deja fuera de lo “normativo” a aquellas personas que no cumplen con el “esperado fin” de tener pareja. 3. Mito de la fidelidad y la exclusividad: basado en la imposibilidad de enamorarse de dos personas al mismo tiempo. Sin embargo, este mito tiene lecturas diferentes según el género, la infidelidad aún no está igualmente valorada en chicas y en chicos. 4. Mito de los celos: una creencia que relaciona los celos con el verdadero amor e incluso como ingrediente imprescindible, puesto que la falta de los mismos se relacionaría con el no amor. Este mito puede conducir a comportamientos egoístas, represivos e incluso violentos y constituye un verdadero problema en relación con la violencia de género, pues remite al terreno amoroso algo que no es más que una forma de dominio y poder. Se trata de un mito introducido por el cristianismo para garantizar la exclusividad y la fidelidad. 5. Mito de la equivalencia: un ideal que equipara el enamoramiento y el amor como aspectos únicos. Así, en el momento en que el enamoramiento se diluye se piensa que la relación ya está rota. Es el mito de la perdurabilidad pasional como muestra de amor, de esta manera entendería una disminución de la pasión como un final del amor. 6. Mito de la omnipotencia: entiende que el amor es suficiente para hacer frente a los distintos obstáculos de la relación, “el amor todo lo puede”. Suele ser usado como excusa para evitar modificar comportamientos o actitudes, negando los conflictos y dificultando su afrontamiento. 7. Mito del libre albedrío: una creencia que sitúa a los sentimientos en el campo de lo íntimo negando cualquier influencia biológica, psicológica o social. Cualquier cosa que ocurra dentro de la pareja es un problema de la pareja. 8. Mito del matrimonio: idea que relaciona el amor con una unión estable cuya base es la convivencia. Este mito aparece a finales del siglo xix y se consolida en el xx con la unión, por primera vez en la historia, de amor-matrimonio-sexualidad. 9. Mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad: una creencia que sostiene que la pasión amorosa del principio debe durar para siempre en la relación. Las investigaciones sobre este tema, como la de Fisher (2005), ya advierten de la “fecha de caducidad” de la pasión vivida en un principio. El enamoramiento dentro de la relación se va ajustando con el tiempo, dando lugar a otras formas pasionales, otras formas de pasión que se van gestando en la relación conforme se va desarrollando. 10. Falacia del cambio por amor: una idea que justificada en el amor hace creer en un posible cambio de la persona. Este mito generalmente va dirigido hacia las chicas: el amor se considera como una lucha para salvar a los hombres y convierte a las chicas en salvadoras de sus novios. A través de este mito las mujeres se sitúan en un continuo sentimiento de esperanza (Lagarde, 2005). 627 11. Normalización del conflicto: se basa en el hecho de creer que los conflictos iniciales no tienen importancia, son producto de la “adaptación” a la pareja, y, una vez conseguida esta adaptación, desaparecerán. Sin embargo, aunque pueda haber cierto tipo de conflictos en los inicios de una relación, hay determinadas conductas que son inaceptables. 12. Los polos opuestos se atraen: muy relacionado con el mito anterior, entiende que las diferencias unen. También está influenciado por el mito de la media naranja, con la falta de la mitad, él tiene lo que yo no, ella me complementa en lo que me falta. 13. Mito de la compatibilidad del amor y el maltrato: es la consideración de que en el amor es compatible dañar a la otra persona, siguiendo las frases “los que se pelean se desean” o “quien bien te quiere te hará sufrir”. Este mito legitima cualquier comportamiento dañino o violento en nombre del amor romántico. 14. El amor verdadero lo perdona/aguanta todo: unido al mito anterior, encontramos esta idea de que en el amor todo es perdonable, un argumento basado en el chantaje que pretende manipular la voluntad de la persona imponiéndole los criterios propios. Se refleja mucho en frases como “si me amaras de verdad lo harías”, “si no me perdonas es porque no me quieres de verdad”. 15. Razonamiento emocional: esta creencia está relacionada con el mito de la media naranja y de la complementariedad, así como con la idea de que al enamorarnos se activa una “química especial” que es la que produce tal enamoramiento, como una especie de “destino amoroso”. 16. Solo hay un amor verdadero en la vida: se basa en la consideración de que solo se ama de verdad una vez en la vida y, por tanto, si dentro de esa relación hay aspectos que me hacen daño, tengo que hacer todo lo posible para saltearlos, ya que “como la primera vez, ninguna”. 17. Creer que cuando se ama de verdad el otro debe ser lo fundamental: esta idea sitúa en un lugar secundario y, por tanto, prescindible a todo aquello que no sea la pareja, como las amistades, los hobbies, la familia… 18. Atribución de la capacidad de dar la felicidad al otro/a: si, como hemos visto en el mito anterior, la pareja se considera como lo fundamental de nuestra vida, nuestra felicidad o no felicidad dependerá únicamente de esa persona, lo cual constituye, como mínimo, un pensamiento ingenuo. 19. Falacia de la entrega total: tiene mucho que ver con la idea de amor-fusión, con el olvido de la propia vida y la dependencia hacia la otra persona. El amor se entiende como un sacrificio y por tanto, hay que renunciar a cosas por la relación. 20. El amor como un proceso de despersonalización: la creencia anterior conduce a un olvido del yo para identificarse con la otra persona. La no renuncia al yo personal se viviría como una muestra de egoísmo. 21. Si me ama debe renunciarse a la intimidad: si somos uno para otra y otra para uno (en relaciones heterosexuales), no debe haber secretos, cada persona debe saber todo de la otra. Se trata de un conjunto de mitos que estas investigaciones tienden a agrupar en una serie de bloques en función de sus contenidos. Así, Luzón (2011) agrupa los mitos de acuerdo con sus características comunes de la siguiente manera: 628 Tabla 1. Mitos del amor romántico. Luzón (2011) Fuente: Elaboración propia a partir del trabajo de Luzón (2011) Ferrer y Bosch (2013: 237) también realizan una clasificación de los mitos englobándolos en cinco grupos en función de las características que comparten: Tabla 2. Mitos del amor romántico. Ferrer y Bosch (2013) Mitos sobre el amor romántico como única fuente de felicidad •Mito del emparejamiento •Mito del matrimonio •El amor como única fuente de felicidad Mitos sobre la negación de la realidad •Mito de la media naranja •Mito del libre albedrío •Mito del amor eterno Mitos sobre el amor omnipresente •El amor lo puede todo •El amor mueve montañas •Las personas cambian por amor Mitos sobre la exclusividad •No se puede amar a dos personas a la vez •Mito de la fidelidad •Mito de la equivalencia Mitos sobre el control •Mito de los celos como muestra de amor •Del amor al odio solo hay un paso Fuente: Ferrer y Bosch (2013) La perversión de estos mitos radica en como los interpreta y comparte la adolescencia, especialmente los chicos. En este caso, algunos de los estudios que han trabajado las relaciones adolescentes y la violencia de género coinciden en la alta presencia de los mismos en las edades más jóvenes (Amurrio, 2008; Cantera et al., 2009; Díaz-Aguado, 2013). La violencia de género en la adolescencia, guarda especial relación con la mitificación del amor romántico, es decir, los mitos del amor romántico se convierten en demostraciones de lo que supone y representa el “amor verdadero”. El amor todo lo puede Falacia de cambio por amor Mito de la omnipotencia Normalización del conflicto Creencia de que los polos opuestos se atraen y se entienden mejor Mito de la compatibilidad del amor y el maltrato Considerar que el amor “verdadero” lo perdona/aguanta todo El amor verdadero está predestinado Razonamiento emocional Mito de la “media naranja” Mito de la complementariedad Creencia de que solo hay un amor verdadero en la vida Mito de la pasión eterna, de la perdurabilidad o de la equivalencia El amor es lo más importante y requiere entrega total Conversión del amor de pareja en lo fundamental de la existencia y la falacia del emparejamiento Atribución de la capacidad de dar la felicidad al otro/a Falacia de la entrega total Creencia de entender el amor como despersonalización Creencia de que si se ama debe renunciarse a la intimidad El amor es posesión y exclusividad Mito del matrimonio Mito de los celos Mito sexista de la fidelidad y de la exclusividad 629 OBJETIVOS Y METODOLOGÍA El principal objetivo que enmarca esta investigación y que se basa en el estudio “Voces tras los datos. Una mirada cualitativa a la violencia de género en adolescentes”, realizado para el Instituto Andaluz de la Mujer, es indagar las causas y mecanismos que sostienen y sustentan la violencia de género en la adolescencia. Junto con este objetivo general también se perseguían los siguientes objetivos específicos: 1. Analizar la influencia de la construcción del amor romántico en los discursos adolescentes como perpetuador de las asimetrías de poder basadas en el género. 2. Conocer la construcción de la masculinidad que protagoniza y ejerce la violencia hacia las chicas jóvenes. 3. Indagar en aquellos mecanismos que participan en todo el engranaje de las relaciones de pareja insanas y/o violentas. 4. Analizar el papel de las herramientas tecnológicas como nuevos espacios para la violencia de género. 5. Conocer el proceso de la violencia de género para ofrecer nuevas pautas y herramientas de trabajo que ayuden a prevenir y detectar relaciones de violencia en las adolescentes. Para alcanzar estos objetivos, el enfoque cualitativo se mostraba como el más adecuado para indagar en las causas y mecanismos de la violencia de género a través de los discursos de las chicas adolescentes que la habían sufrido así como de aquellos chicos que habían ejercido este tipo de violencia y tenían medidas judiciales por ello. Las numerosas investigaciones cuantitativas sobre este tema han servido para (re)conocer la magnitud y prevalencia de este problema. Sin embargo, desconocíamos las opiniones, percepciones y vivencia de quienes eran, por desgracia, sus protagonistas. La técnica de la entrevista en profundidad ha sido la elegida puesto que nos permitía analizar tanto el sentido y las interpretaciones que quienes participaban dan a sus vivencias, experiencias, actitudes en tanto víctimas y agresores; como un problema concreto (en nuestro caso la violencia de género), acarreando sus puntos de vista, la lectura de su propia experiencia, el sistema de relaciones, pero también las estructuras de poder y subordinación; así como la reconstrucción de experiencias o acontecimientos y su puesta en valor desde la actualización que constituye el rememorarlos con cierta perspectiva. Teniendo lo anterior en cuenta y atendiendo a nuestro objetivo principal, el perfil de quienes han participado en la investigación ha estado compuesto por chicas adolescentes que han sufrido violencia de género y chicos adolescentes que la han ejercido. La muestra se diseñó atendiendo a determinados criterios de segmentación, tanto para las chicas como para los chicos. Mediante estos criterios se pretendía conocer posibles diferencias en las chicas en función de la edad, el entorno del que procedían, el tiempo o duración en la relación, así como la existencia de denuncia por este delito. En relación a los chicos las criterios marcados fueron la edad, el entorno del que procedían, el tipo de delito que habían ejercido y el tipo de centros en el que se encontraban. De acuerdo con estos criterios metodológicos, y contando con la población de chicas en la que se concretaba esta investigación, esto es, todas las chicas que estaban asistiendo al Programa de Atención Psicológica a las Mujeres Menores de Edad Víctimas de Violencia de Género del Instituto Andaluz de la Mujer durante el primer semestre de 2014, y que libremente decidieron participar en la investigación, las entrevistas realizadas han sido veintidós. 630 Tabla 3. Criterios de segmentación de las chicas ENTREVISTAS EDAD ENTORNO DURACIÓN DE LA RELACIÓN EXISTENCIA DENUNCIA EA1 16 Urbano Entre uno y dos años Sí EA2 17 Rural Entre uno y dos años Sí EA3 16 Urbano Menos de seis meses No EA4 17 Urbano Entre seis meses y un año Sí EA5 18 Rural Más de dos años No EA6 18 Urbano Más de dos años Sí EA7 18 Urbano Más de dos años Sí EA8 17 Rural Entre uno y dos años No EA9 17 Urbano Entre seis meses y un año Sí EA10 14 Rural Entre seis meses y un año Sí EA11 17 Rural Entre seis meses y un año Sí EA12 17 Rural Más de dos años No EA13 17 Rural Menos de seis meses No EA14 18 Urbano Más de dos años No EA15 15 Urbano Entre seis meses y un año No EA16 16 Rural Más de dos años No EA17 19 Rural Más de dos años Sí EA18 17 Urbano Entre seis meses y un año Sí EA19 17 Rural Entre seis meses y un año Sí EA20 15 Urbano Más de dos años Sí EA21 15 Rural Menos de seis meses Sí EA22 19 Urbano Menos de seis meses No En relación a los chicos, la dificultad para entrevistar a adolescentes condenados por violencia de género o con medidas cautelares derivó la investigación a enfocar otros perfiles de chicos cuyo delito estaba relacionado con la violencia filio-parental. Esta decisión vino tomada a raíz del análisis de las entrevistas a las chicas, realizadas previamente a las de los chicos, ya que a través de sus discursos veíamos que muchos de los chicos que habían ejercido violencia de género hacia ellas también ejercían violencia filio-parental, por lo que se decidió incorporar a cuatro chicos por este delito para comprobar si existía algún tipo de relación entre estas dos formas de violencia. En total se han entrevistado a seis chicos, cuatro por delitos de violencia filio-parental, uno por violencia de género y otro a la espera de juicio con medidas cautelares por este mismo delito. Tabla 4. Criterios de segmentación de los chicos ENTREVISTAS EDAD ENTORNO TIPO DE VIOLENCIA EJERCIDA TIPO DE CENTROS EO1 16 Urbano Violencia filio-parental Grupos educativos EO2 16 Urbano Violencia filio-parental Grupos educativos EO3 17 Rural Violencia filio-parental Grupos educativos EO4 18 Urbano Violencia filio-parental Grupos educativos EO5 17 Urbano Violencia de Género Servicios integrales para la ejecución de medidas de medio abierto EO6 18 Urbano Violencia de Género Servicios integrales para la ejecución de medidas de medio abierto Como se ha comentado, la realización de las entrevistas se llevó a cabo primero con las chicas durante los meses de junio a septiembre de 2014 y después con los chicos en el periodo de diciembre a febrero de 2015. El contacto con las chicas se realizó a través del Programa de Atención Psicológica a las Mujeres Menores de Edad Víctimas de Violencia de Género. Para la realización de las entrevistas a los chicos se contó con la colaboración de la Consejería de Justicia, en concreto la Dirección General de Justicia Juvenil y Cooperación, que ha servido de puente con los organismos que trabajan con los chicos y nos facilitaron los distintos contactos de los centros de referencia. Estos centros, conociendo los distintos perfiles que se buscaban sirvieron a su vez de puente para establecer el contacto previo con cada familia y cada chico. 631 Una vez que se tenían cerrados los distintos perfiles se pasó a la concertación de una cita para la realización de las distintas entrevistas. El análisis de las entrevistas se llevó a cabo en varias fases: en un primer momento, se ha procedido a la transcripción literal de las entrevistas que se iban realizando, lo que nos iba orientando para decidir qué perfil y dimensiones enfocar a continuación, teniendo en cuenta dos procedimientos: la descripción, para los discursos no verbales, y la transcripción, para los discursos orales, recogiendo todos los matices del discurso (silencios, llantos, gestos) (Ruiz, 2009). Posteriormente, se ha realizado una lectura detallada de los contenidos de cada entrevista atendiendo a las anotaciones que iba recogiendo, tanto en el documento de perfil de las entrevistas como a la largo de su realización, con la finalidad de hacer un primer análisis individual de las entrevistas y un sistema de categorías inicial. En una tercera fase se ha vuelto a realizar una lectura más profunda de las entrevistas incorporando al sistema de categorías de análisis nuevos conceptos y conexiones conceptuales que emergían del texto (Botia, 2013). Una vez terminada esta fase, se ha comenzado a relacionar las diferentes categorías en base a cuatro dimensiones para ir ordenando los discursos: causas, mecanismos, proceso y derivaciones (consecuencias en la vida de las chicas). Esta última fase de análisis se ha realizado de manera conjunta (chicas y chicos) atendiendo a las diversas posiciones en relación la violencia de género, víctima o agresor, a las similitudes y diferencias encontradas, al mismo tiempo que a los aspectos tanto explícitos como implícitos de sus discursos. EL MITO DE LOS CELOS COMO SOSTENEDOR DE LA VIOLENCA DE GÉNERO La socialización del amor romántico se refuerza a través de mitos que son compartidos por una parte importante de la adolescencia (Yela, 2003; Ferrer et al., 2010; Luzón, 2011). Así, cuando analizamos los discursos de chicas y chicos referentes a las características de sus noviazgos, los mitos románticos sobresalen de manera constante incluso cuando no se plantean preguntas al respecto: los celos como señal de amor, amar es sufrir, la creencia en la media naranja, la esperanza del cambio por amor, son algunos ejemplos. Sin embargo, si tuviéramos que definir con un solo mito las relaciones de noviazgo tanto de ellas como de ellos, los celos serían, sin duda alguna, el más representativo. Igualmente aparece reflejado en el estudio Andalucía Detecta, donde más del 50% de la adolescencia afirmaba que los “celos son una muestra de amor” (Luzón, 2011), configurándose así como el mito romántico definitorio en gran parte de las relaciones de noviazgo adolescentes. A lo largo de sus discursos, tanto de chicas como de chicos, las palabras “celos”, “celoso” y “celosa” aparecen en multitud de ocasiones de manera transversal, referidas tanto al concepto de amor y pareja que han vivido como a la violencia que han sufrido las chicas, siendo los celos una “justificación” por parte de los chicos para ejercer violencia. En todas las entrevistas los celos son relacionados por las chicas, y también por los chicos cuyo delito guarda relación con la violencia de género, con el inicio de los problemas. Sin embargo, al principio del noviazgo, sentir celos e incluso definirse como una persona celosa no representaba un elemento de riesgo, sino más bien al contrario: se veía como una demostración de amor. El binomio celos-amor está tan arraigado que, incluso tras haber sufrido la experiencia de la violencia y aún sabiendo en teoría que este binomio no es sano y puede desembocar en una relación peligrosa, a algunas chicas les cuesta dejar de creerlo. Se trata de un claro ejemplo de como la teoría actúa por un lado y la práctica por otro. P: Y, ¿qué crees que tienen en común los tres chicos? (las tres relaciones que ha tenido). R: Pos no sé, los celos, ¿no? P: Los celos. 632 R: Sí, porque no sé, a mí me gustaba que fueran celosos conmigo, pero tampoco que me controlasen, sino que yo pensaba que los celos eran una señal de que me querían mucho. P:¿Hoy lo sigues pensando? R: La verdad es que sí, aunque sé que no es así, lo pienso. (EA2) P: Cuando estabas con él, ¿notabas que era un celoso desde el principio o no? R: Sí. P: ¿Y eso qué te parecía? R: Yo qué sé, como me decía cosas así y se reía, yo tampoco me lo tomaba tan… yo digo: “pos está de broma o yo qué sé”, yo le decía: “pos eso son tonterías tuyas”, pero no me parecía mal porque tampoco era mu celoso. (EA3) No sentir celos no se interpreta como una señal de confianza en la pareja, sino como una muestra de indiferencia. El problema en sí no radicaría en los celos, sino en la repercusión que tiene defenderlos y/o sentirlos, en como se utilizan de excusa para ejercer el control y el dominio sobre las chicas, lo cual en los inicios tiene un cierto tinte de romanticismo que invisibiliza la posterior fiscalización. Al principio de la relación, el mito de los celos no se establece como forma de control explícito, se presenta como pequeñas muestras de amor e interés, para más tarde mediante bromas, enfados y/o peleas, imponer los criterios que los chicos querían. De ahí que la mayoría de chicas y chicos que han participado en la investigación distingan entre celos buenos (poquitos) y celos malos (muchos), con el objetivo de justificar su existencia bajo ciertos parámetros que creen controlar. Parece, así, como si el mito estuviera diseñado para hacer creer que existe un límite visible entre los primeros y los segundos, y que sabrán detectar a tiempo el peligroso trasvase. Sin embargo, el verdadero peligro radica en que no existe tal límite y que el grado de celos va aumentando sin que lo perciban. Este hecho puede deberse mayormente a su poder dentro del contexto adolescente, si como apuntan algunos estudios (Luzón, 2011; Díaz- Aguado, 2013), este mito es altamente compartido por la adolescencia, es más difícil de derribar ya que no sufre un cuestionamiento social generalizado. En los siguientes fragmentos, podemos interpretar una diferencia en este sentido en relación con la chica y el chico. Mientras que ella sí refleja y reconoce todo el proceso que puede adquirir este trasvase de celos, aunque defendiendo los primeros y rechazando los segundos, el chico rompe con el trasvase desviando la atención hacia otro lado, negando que la violencia que ha ejercido tenga algo que ver con los celos que se podrían denominar “malos” y por tanto, defendiendo los celos como componente amoroso. Tanto la chica como el chico muestran en sus narrativas cierta idealización a un tipo de celos que incluso parecen pertenecer al ámbito de lo no social, de lo natural, como si los celos fuesen algo inevitable y obligatorio sentir. P: ¿Qué opinión te merecen a ti los celos en una relación de pareja? R: Mu malos. P: ¿Aunque sean unos poquitos? R: Bueno, unos poquitos hay que tenerlos, ¿no? P: ¿Unos poquitos hay que tener? Vale, yo te pregunto. R: No..., sí, si no tienes un poco de celos, no sé es que… P: ¿Qué pasa si no tienes celos? R: Vamos a ver, es que algo de celos tienes que tener, si no tampoco te importará mucho, ¿no?, no sé. (EA15) 633