La religión en la conciencia y en la vida : 9 de mayo de 1869
Full text
UNIVERSIDAD DE MADRIDX CONFERENCIAS DOMINICALES BOBEE LA EDUCACION DE LA MUJER. DUODÉCIMA CONFERENCIA. LA RELIGION EN LA CONCIENCIA YEN LA VIDA, MADEID, IMPRENTA YESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA, calle del Duque de Osuna, número 3. 1^9
MÍÉÉÍÉIÍIIIÍMlílMÉÍillÉÍMiMÉÉ—tlÉaÉ^d«ÉaK— lililí ii-i éuiii'i
Señobas ySbííobes : Debo comenzar haciendo en pro de las Señoras españolas una confesión que las honra altamente. Cuando nació el pensamiento de establecer estas Conferencias ,hubo muchos espíritus delicados 7de buen sentido ,que auguraron mal de ellas .<l El pensamiento es bello 7salvador ,pero esté V. seguro , decian, que la mujer española, con su frivolidad | su coquetería 7su proverbial ligereza ,verá este bello teatro de educación sólo como centro 7lugar para lucir su hermosura 7sus galas. »Me pongo por un momento en el caso de los que así pensaban 7al ver sus pronósticos completa 7constantemen- te desvanecidos por vuestra seriedad 7sensatez comprendo que si tienen estima 7respeto de sí mismos (que sí los tienen) estarán sufriendo el profundo sonrojo de la frivolidad 7ligereza que mos-
4^^ traron al juzgaros. Confieso que casi me hicieron dudar un instante ,si bien nunca llegué ácreer completamente que su ligera profecía llegára árealizarse. Mas cuando os veo venir aquí todos los domingos, animadas de ese espíritu tan bello jtan recto , que os hace mirar este recinto como un templo; cuando veo que no se os ocurre hacer gala de vuestra hermosura ,ni de vuestro lujo ,ni de nada que revele en vosotras el sexo áque pertenecéis ;cuando veo, en fin, que tanto la madre de familia como la joven yla anciana venís aquí áser reprendidas, con un espíritu tan modesto ytan noble, yun tan decidido deseo de saber yde educaros ,lo tengo' como una honra para vosotras ypara el país. Yo quisiera que mi palabra correspondiese al alto sentimiento que abrigo hácia vosotras, ála alta idea que me inspiráis, persuadido, como estoy, de que lo único puro, honesto ypiadoso que queda hoy en nuestro país sois vosotras ,la mujer :por eso quiero ocuparme entre vosotras en un asunto y pensamiento que fuera de aquí no lo expondría tal vez nunca, yque hasta ahora no ha salido de mis labios; sí ,mi pensamiento es un pensamiento religioso, pertenece ala religión; yla religión, que en sí misma es pura, sencilla, amorosa yhonesta, sólo puede ser expuesta ante la honestidad, pureza yreconocida piedad de la mujer española :mi pensa- • miento, pues, os perteneced vosotras solas; recibid-
—5 lo yestimadlo como os parezca ,pero ántes de aceptarlo ódesecharlo ,reflexionad yorad áDios un momento interiormente. El pensamiento es muy sencillo ,pero es al mismo tiempo muy puro ;no exige gran talento ,mas sí exige mucho deseo de ser religiosas ,de conocer la divina voluntad de Dios de una manera viva y evidente, yde practicarla en la vida, lo cual pide un poco de reflexión yun poco de carácter ;ycomo no dudo que adornan vuestro espíritu esa rectitud y buen deseo ,voy áexponerlo con muchísimo gusto. Voy áhablaros de religión ,como una délas enseñanzas debidas ála humanidad, yespecialmente ála mujer. I. La importancia que en todos tiempos ypaíses ha tenido la religión, ylas religiones, los altos pensamientos que inspira ylos íntimos sentimientos que arraiga en el espíritu, la influencia decisiva, consoladora yeficaz que ejerce en la vida yen la muerte, yel respeto ,en fin ,que se ha tributado ásus principios ,ásus cultos yásus ministros , prueban sobradamente que hay en todo esto un asun- to grave ydigno de alta consideración para los espíritus reflexivos. La religión ,por otra parte ,es ,ha sido yserá siémpre una necesidad imperiosa éimperiosamente
6 sentida por todas las almas que quieren hacer de la vida una cosa séria :la vida sin religión ysin Dios es un cáos inexplicable ,un monton de cosas heterogéneas ydiscordantes sin unidad ni orden ,un conjunto de tendencias éintereses encontrados, sin enlace ni trabazón que las dirija áun fin, yen este barullo éintrincado laberinto de la vida ,es natural ycasi inevitable que los espíritus más levantados concluyan por confundirse, yen su confuso mareo yaturdimiento vengan ácaer inevitablemente en el sepulcro de su egoísmo personal ,del cual sólo la muerte los levanta; yla vida, que evidentemente nos ha sido dada para hacer el bien en todas esferas yen todos sentidos ,único seguro camino de la felicidad yde la dicha racional yverdadera ,viene áquedar reducida irrevocablemente á hacer nuestro bien solo ,egoísmo. Sí ;la religión ,me diréis ,es una cosa muy bella, responde áuna necesidad de mi espíritu ,pero hay en la religión yen las religiones ciertas cosas, practicas exterior es tales ,que no están conformes con mi razón yhasta son visiblemente opuestas al buen gusto yal espíritu serio moderno; hay tal cúmulo de preocupaciones Y¿qué importa? contestaré yo :cierto que en la religión yen las religiones se mezclan irremediablemente ciertos elementos sensibles, extraños al parecer ála índole de la religión ;pero en el fondo de toda religión ,por muchas que sean las preocupaciones que la ignorancia J
_7— yla inocencia les junte ,se encierra yexpresa siempre lo divino :la ofrenda que nuestra sencilla ypiadosa madre lleva ante la imágen de Cristo ,el ramo que nuestra inocente hermana coloca ante el altar de María, el hábito que espontáneamente ofrece vestir por la salud de un individuo de la familia ;la fe del árabe ,que le impele ácruzar extensos desiertos de ardientes arenas para ir á\asitar yáorar en la tumba del Profeta; el rigoroso cumplimiento del dia del sábado por el judío ;la continua oración del religioso budista ,tienen para todo hombre ,áun el más indiferente ,una influencia tal ,que no puede por menos de respetar yáun de amar ;ymuchas veces exclama dentro de su corazón :«Quien tuviera tu fe, ¡qué dichoso sería! »Yes que en el fondo deesas, al parecer, irracionales éinadecuadas prácticas exteriores ,vemos ytraslucimos sin querer lo divino, lo sobrehumano, un tributo respetuoso á una cosa más alta que el egoísmo individual ,que nos corroe las entrañas. El hombre sinceramente piadoso ,el espíritu reflexivamente religioso ,vé en todos esos actos sencillos áDios yálo divino, yno puede por menos, si los impulsos de su corazón escucha, que respetarlos yamarlos cuando están hechos con fe viva yespontánea :el alma racionalmente religiosa (no religiosa de partido, que es lo común en nuestro país) imita áDios en este punto recibiendo yestimando con todo su corazón todo acto religioso, sea cualquiera
—8— la forma que afecte ,siempre que lo inspire el sincero amor jrespeto áDios ;vé en ese acto el mismo divino espíritu que animó áMoisés ,áBuda, á Cristo yátodos los grandes hombres que han aparecido sobre la tierra. Ahora, si no es la fe, el amor puro yel respeto quien lo inspira, sino el cálculo yel miedo, el acto deja de ser estimable, y pasa áser repugnante. Por lo tanto ,paz ytolerancia para todas las manifestaciones religiosas de todos los hombres yde todos los pueblos; paz ,tolerancia yamor átoda idea que tienda áexpresar lo divino ;les diré álos indiferentes éirreligiosos ,yálos fervorosamente afiliados áun culto ,les diré paz ,tolerancia ycompasión con el que no tenga religión ;creed que todo espíritu es profundamente religioso, aunque de diversa manera: tal vez las exigencias religiosas de su espíritu son tales, que no le satisface ninguna de las formas religiosas que conoce, en cuyo caso el defecto no está en él ,sino en la sociedad yen el país que no se las da ;paz yrespeto profimdo ,en fin , al mismo ateo que niega áDios ,que busca áDios yno lo encuentra, porque evidentemente no sabe buscarlo; pero dejadle, toleradle, dadle caminos con tino, con delicado talento ycon amor, que él lo encontrará de seguro ;ysi vosotros no se lo podéis dar ,porque esto es asunto harto más grave ydelicado que lo que comunmente se piensa, callaos, dad gracias áDios de que vosotros no sois i
—9 como él ,ytenedle compasión yrespeto por deber. Se han lanzado graves acusaciones sobre la parte más selecta de la sociedad ,tachándola de indiferente en religión. Se ha dicho que las gentes educadas en los principios liberales son indiferentes en materia de religión; que las tendencias liberales han producido el indeferentismo religioso. Yo creo que estas acusaciones en el fondo tienen mucho de verdadero :los principios liberales ,se dice ,están en contradicción con la religión ylas religiones y con sus prácticas exteriores ,yes imposible unir racionalmente esos dos principios antagónicos ;por eso no duda el espíritu moderno, hijo de la libertad, en elegir ésta yabandonar aquélla ;ésta es la causa del indiferentismo. Aparte de la contradicción real óficticia que entre ambos principios se dé, la cual tendrá su solución en la última parte de esta Conferencia, dirémos aquí que la causa del indiferentismo religioso en los espíritus liberales no está seguramente en las instituciones liberales, qxie son átodas luces un bien yuna de las conquistas más preciosas del espíritu moderno ;tal vez tampoco está en la religión yreligiones, que son en su esencia divinas ,ymás bien nos parece hallar la causa de ese antagonismo en la manera de enseñar ,comprender ypracticar la religión yáun la libertad. En efecto, la inmensa mayoría de los espíritus, en nuestro tiempo, son religiosos en fuerza de la fe
—16 sin embargo, la verdadera ysincera fe religiosa lleva al bien en el pensamiento yobra. De donde resulta que para hacer camino religioso ycurar al espíritu del profundo indiferentismo que le corroe, es preciso ante todo ser reflexivo y moral ;de lo contrario, no vemos camino para la religión ,yáun podemos decii*, no lo hay. Resulta también que la religión, la ciencia yla moral no son cosas idénticas ni mucho ménos, como hasta ahora se ha venido pensando, sino que una cosa y fin humano es la ciencia, otra ymuy distinta es la moral, yotra ymuy otra ,la suprema si se quiere, es la religión ;ómejor ymás claro, el sér racional es inteligente ,es moral ,es artista, es religioso, todo á la vez ;en la unidad de su conciencia son estos fines ámanera de aspectos totales ysimultáneos de la unidad inextinguible de su sér ;de aquí la necesaria relación yáun dependencia entre ellos; de aquí que el esclarecimiento de la inteligencia lleve áDios yala religión, yáun lleve también al bien vivir; óque la profunda fe religiosa lleve ála prudencia ysabiduría, yáun ála buena vida ycostumbres ,de lo cual nos presentan numerosos yesclarecidos ejemplos todas las religiones, ymás que ninguna, ymas acabado, el catolicismo en la época de su ardiente fe; de aquí, en fin, la armonía áque están llamados estos fines yestas tendencias humanas, en la unidad de la conciencia del sér racional humano.
17 Queremos ver en el desconocimiento de esta verdad ysu falta de aplicación en la educación ,la causa fundamental del indiferentismo religioso, ypuede decirse de todos los males yconflictos de la vida del hombre yde la humanidad. Según estos principios, yteniendo en cuenta que aquí venis áeducaros ,yhoy áoir una conferencia cuyo asunto es la religión ,escuchad con atención algunas reflexiones religiosas, que creo son camino firme yseguro para introduciros en este mundo, yesto en forma didáctica, natural ysencilla (como en familia), más bien que en la forma artística y bella de un discurso oratorio, en la cual se trunca ypervierte la verdad de la cosa ,que es lo esencial, por conseguir la belleza de la forma, que es secundaria; ademas, yo no soy orador. ypermitid que la conferencia verse sobre el fondo de la religión más que sobre la forma, yesto por várias razones; la forma yprácticas religiosas dicen en sí mismas muy poco, dan poco de que hablar, pero el fondo es infinito éinagotable, siempre nuevo ysiempre rico; la forma ,el culto ylas prácticas exteriores, os las sabéis ya como de memoria, yaunque el fondo no lo ignoráis, hay, sin embargo, en él aspectos yenseñanzas sobre las cuales es preciso traer la atención una ymil veces; ademas, media una razón de profunda justicia; atendida la legislación de nuestro país en materia de religión ,existe en él libertad de cultos, ypueden
18 — venir aquí, yaun puede asegurarse que se encuenti an varias personas pertenecientes áotras confesiones que la dominante en España ,ysería injusto hablar como católico, dej andolas defraudadas en las esperanzas que aquí las traen. Debe, pues, versar la conferencia sobre religión en general ,sobre las bases omotivos comunes atodas las religiones ;por eso pienso desenvolver el tema :La religión en la conciencia. Comencemos por lo más sencillo, por lo más al alcance de todos :nuestro estado ycostumbres religiosas. Atendiendo al sentido reinante en nuestro país, se ve, ápoco que se piense, que se considera la religión por todos, yprincipalmente por las señoras, en su forma exterior más bien que en su fondo; se ve que la religión es, principalmente el culto exterior, oir misa ,rezar el rosario yotras oraciones, ir ála novena ,confesar, comulgar, ayunar, tener la bula, hacer votos, llevar un hábito, etc., etc. Esto es religión sin duda; el culto exterior; social ypublico, es de necesidad absoluta en toda religión (si bien los intereses mismos de la religión piden, ylos fueros de la razón ydel buen gusto exigen ,que este culto exterior sea delicado, expresivo ysignificativo del asunto, yadecuado ála dignidad humana), pero la religión, ante todo, no es cosa exterior ypuramente exterior, como vosotras la consideráis generalmente ,sino que es co-
—19 sa yasunto interior,mas intima ,mas del corazón. La religión, ante todo, es la confianza ydulce esperanza en Dios, la conformidad en la vida con su divina voluntad (humildad), la oración íntima ysecreta las más veces ,la caridad ,la tolerancia con los demas en sus defectos yflaquezas ,el amoi universal, etc., etc.; por eso ávosotras, que habéis nacido para amar, os es tan simpática la religión. Yáun ántes de esto yde estas puras costumbres, que estoy seguro que vosotras atesoráis ,gracias a vuestra esmerada educación ,es la religión cosa más íntima aún ,más del alma ,más inmediata ymás clara. Escuchad un momento, ydispensad la exposición, un tanto didáctica ysevera ,del pensamiento ;la mujer, ysobre todo la mujer española, atesora un gran fondo de razón yde buen sentido ;la cuestión es saberlo evocar ydirigir ;ademas estas conferencias son primeramente para enseñar yeducar la inteligencia ,lo cual es siempre un tanto severo. Vengamos al interior, ála conciencia, ánosotros mismos. II. Si recogiéndoos dulcemente un momento en vuestra reflexión, atendéis ávuestra conciencia, notaréis allí dentro un mundo tan rico en figuras, colores, movimiento yvida, como el exterior, del
20 cual es un reflejo yviva imágen, ycuyos elementos modificáis ytrasformais de mil diversas ysiempre nuevas maneras; ynotaréis también en ese mundo, yesto es lo más precioso yoportuno al caso, una voz interior que os habla constantemente ysin descanso, una voz clara ypenetrante, sin saber quién la pronuncia ni de donde viene ;voz que no oye el oido, pero que penetra el alma ;ynotaréis que vosotras contestáis aesta voz que os ¡)regunta, yotras veces sois vosotras quien le consulta ypregunta y ella os vuelve ácontestar; yse da entre esas dos voces una conversación animada ,un diálogo entre ambas ,j^ero en unidad ,un diálogo en un monólogo, un diálogo conmigo mismo, decimos ,ytodo esto sin que nadie absolutamente lo oiga ni lo perciba más que nuestra conciencia. Este diálogo lo escuchamos bien en ciertas ocasiones criticas de la vida ,ántes ódespués de una acción singular que sale íuera de los límites ordinarios; también, ymucho mejor, cuando nos quedamos solos con nosotros mismos, especialmente en las noches de insomnio; pero, si bien se mira, es este diálogo de todas horas yde todos momentos ;es un diálogo eterno ;ahora mismo lo estáis haciendo. Ynotareis también que en esa eterna conversación hay dos voces en la misma unidad de nuestra conciencia ,yestas dos voces las piás veces están en lucha, jáveces lucha terrible; en una disputa ycontienda, que áveces trastorna yahoga.
21 Ynotaréis que una de esas voces os aconseja siempre vuestros intereses particulares, vuestros caprichos, vuestros gustos del momento, vuestro egoísmo cerrado en todos los casos; pero la otra voz os aconseja ypredica constantemente ysin descanso la honestidad sobre la liviandad, el sacrificio sobre el capricho, el trabajo sobre la pereza éinacción ,la severa verdad sobre la conveniente mentira, la justicia, el bien, el deber en todo caso, lo eterno sobre lo temporal. Ynotaréis que cuando sólo escucháis (al practicar una acción) la voz del capricho, do la conveniencia ydel egoismo, desatendiendo yhollando, sin respeto ávuestra dignidad yávuestra conciencia, la voz del bien, de la justicia yde la verdad, sentís interiormente una recriminación inevitable é ineludible, una acusación que no podéis arrojar léjos de vosotras ,ni podéis taparos los oidos para no escucharla ,sino que contra vuestros esfuerzos ypor cima de ellos ,os punza yremuerde yatormenta y ahoga, yhuye el sueño de vuestros ojos, yla animación yhermosura de vuestro semblante, yla simpatía de vuestra persona; ytodo esto, ¿por qué? Porque habéis hollado la voz pura del bien ,del deber yde la justicia; porque habéis ajado ymarchitado la pura flor de vuestra conciencia. Yes en vano que busquéis distracciones ,que os precipitéis en el ruido ybarullo de la vida ;allí os sigue la recriminación, empañando el brillo de vuestras ga-
22 — las, desencantando el alma ante el movimiento de la sociedad ,vivo janimador para la conciencia pura; frío, violento ymuerto para la conciencia manchada; yaunque pudierais conseguir aturdiros en la vida, ¿qué valdría esto? ¿Habéis de estar siempre acompañadas? ¿No os habéis de quedar solas? Pues estad seguras que entonces esa voz se levantará solemne ysevera; no hay medio de desatenderla ni de evitarla; ni ¿cómo, si esa voz somos nosotros mismos ?¿podemos acaso huir de nosotros ? Ytened en cuenta que esa voz molesta ypunzante no os dejará hasta que parándoos ante ella, tal vez con el corazón desgarrado por el dolor, observéis que esa voz ,ademas de acusaros yreprenderos una acción, os exige otra, yno os dejará de molestar hasta tanto que con valor yresolución le preguntéis :«¿Qué quieres ?» Estad seguras que esa voz os contestará :«Un arrepentimiento sincero y profundo, un arrepentimiento diario de no volverlo ahacer jamas. )) Solo con el valor yel tiempo en el arrepentimiento, se cura la conciencia. Pero cuando en esa interior lucha ha triunfado la voz del bien ,del deber, de la justicia yde la verdad, aparece en el espíritu esa tranquilidad interior, esa dulcísima paz del alma, que es indescriptible, ycomo consecuencia, la alegría yel contento en nosotros mismos, en sociedad, en la familia, y mucho mejor con nosotros solos; aparece en el alma
—23 una confianza juna tan pura yviva esperanza ,sin saber de qué ,ni quién la inspira ,ni de dónde viene, pero real yefectiva, que nos encanta yenajena; yen esos sencillos ysublimes momentos es cuando experimentamos ysaboreamos ese fantasma tan buscado siempre ypocas veces hallado, que se llama en la vida la felicidad; yvemos entonces que para conseguir ese término de todas ,absolutamente todas nuestras aspiraciones ,no es preciso tener carretelas ,ni abonos en el Real ,ni ser condes ,ni ministros ,ni tener un millón de renta ,sino oir la voz del bien ,la voz eterna de la conciencia ,ypracticarla en la vida ,yconocemos entonces que la felicidad no es otra cosa que el sentimiento del bien hacer yobrar en la vida. Ynotaréis también que la voz eterna de la conciencia no os habla sólo en las acciones ycasos extraordinarios que en la vida ocurren, sino que si atendéis bien, os habla, aunque no con tanta viveza yenergía, en todas las acciones ycasos de la vida, sin excepción; no hay instante en que deje de dictar yaconsejar lo que debeis hacer, de dirigiros en lo que estáis haciendo, aunque sean los sencillos quehaceres domésticos. Ytiene esta voz una particularidad notable, y que por sí sola vale un mundo ;ála persona que se resuelve áser buena yaspira áser virtuosa, yviendo en esta sencilla ysublime voz el camino del bien yde la virtud ,sinceramente la consulta ,virilmente
—24 — ycon repetición yconstancia la evoca, le señala con claridad sus defectos, poniéndolos de relieve y dándoles cuerpo ante ella misma, primera éindispensable condición para ser buenos ydignos de nuestra naturaleza, yle señala yaconseja ála vez espontáneamente las virtudes opuestas, advirtiéndole (si bien la escucha yle consulta) que la virtud en la vida no se adquiere de pronto, sino muy poco ápoco ;que como todo lo que ha de ser grande en la naturaleza yen la vida va muy poco á poco, yque el realizar en la vida la virtud que la voz de la conciencia señala yaconseja, es más bien cuestión de amor yconstancia yarte, que de valor severo, aunque también lo necesita. Yesta voz, notaréis, jamas deja de ilustrar vuestra conciencia, áun en la mayor degradación yabandono de la vida; aconsejando siempre, imponiéndose siempre, señalándoos el camino honrado de la vida yel oportuno en todos los casos sin faltar jamas; con una solicitud yconstancia superior ácuanto podamos pensar :ni la voz consejera del mejor de los padres, que dirige yaconseja un momento yluégo se olvida, puede compararse ásu sabiduría yásu solicitud. Ni es tampoco tan monótona ypesada como es las más veces la voz de los consejos humanos, sino que de mil modos, en diversas bellas formas, en siempre nuevas ysolicitantes maneras ,nos aconseja el bien sobre el mal, la verdad sobre la mentí-
—25 — ra, el amor yla tolerancia sobre el odio, la generosidad sobre el egoísmo en todos los casos ycomplicadas relaciones de la vida; yesto absolutamente sin consideración ála utilidad, al premio oal castigo, al qué dirán de las gentes, sino por respeto á nosotros yánuestra conciencia ;sólo por el bien y porque es bueno, Yála manera que vamos atendiendo áella con más interes ,con más deseo de ser buenos ydignos de nosotros mismos ;ála manera que vamos practicándola en la vida, se nos va haciendo más ymás clara, más ymás interesante, yllega ásernos tan evidente ytan querida para el alma, que viene á ser la regla exclusiva de nuestra conducta ,el camino exclusivo de nuestra vida yel encanto yconsuelo de nuestro corazón, llegando áproducir la santidad en nosotros, ycomo resultado inevitable, felicidad verdadera, que no puede ser otra cosa que una consecuencia del bien obrar yvivir, qué es ála vez una consecuencia del bien pensar, del respeto yamor ála voz eterna de la conciencia. No os exijo que creáis en mis palabras; atended ávuestra conciencia ;es seguro que en ella encontraréis la confirmación. Vengamos un momento áreflexiones de otra naturaleza. .L
—32 que conduce inevitablemente al dualismo yála pugna entre Dios yel mundo como una contradicción yantítesis ,cuya solución no se ve ;no, el mundo no es Dios ,ni Dios es el mundo ála verdad ;pero Dios no está fuera del mundo ni el mundo fuera de Dios ,sino que Dios ,aunque infinitamente superior al mundo, está en el mundo también ;Dios, pues, está ála vez en los cielos yen la tierra; lo contrario es destruir su infinitud, es destruir ynegar áDios, Yestá Dios en todas las cosas también ,dándoles su ser ysu divina esencia, presente átodas ,influyendo dulce, pero enérgicamente en todas, ymás ymejor en las cosas más perfectas, dirigiendo su actividad ,encauzando su vida suavemente, ysin quitarles su libertad ,al logro ycumplimiento de su destino ;lo cual lo expresa el catolicismo diciendo :(( Dios está en todas partes por esencia, presencia ypotencia. »«Ni la hoja del árbol se mueve sin la influencia de Dios. /) Pero la personalidad humana es la obra maestra de Dios en el mundo, yDios, que está en todas las cosas, ymás ymejor en las más perfectas, está especialmente en el fondo de la personalidad humada, en el fondo de nosotros mismos; no el Dios ideal, sino el Dios real yvivo, que es de quien hablamos aquí. Yestá Dios en nosotros yen cada uno, siendo el Dios de todos ála vez, yde ahí la expresión santa yprofundamente religiosa de Pa-
—33 — dre nuestro^ padre común; jcon esto ybajo esto es Dios también el Dios de cada uno en particular, como si Dios fuera Dios para él solo; yde aquí la expresión sencilla, natural ysinceramente religiosa de I>ios mió, que átodos se nos escapa de nuestros labios sin pensarlo ysin sentirlo, como la expresión enérgica de esa realidad yesa verdad consoladora dentro de nosotros mismos. Pero Dios, infinita perfección ybondad, no.es posible que resida allí ,en el fondo de nuestra conciencia ,de una manera pasiva ,formal ,inútil é indiferente ;sino de una manera activa ,útil yprovechosa ánuestra vida yal orden universal. Así debe de ser en efecto ;Dios ,en fuerza de su naturaleza infinita éinfinitamente perfecta ,debe residir en todas partes, yprincipalmente en el fondo de nuestra conciencia yde nuestra personalidad, ydesde allí influir, dirigir como un padre solícito, la vida de los seres racionales sus hijos; debe de residir en el fondo de la conciencia humana, eiluminarla yesclarecerla en todos los instantes yactos de la vida. Ydebe su iluminación ser clara ,íntima ,constante ,ámanera de una voz siempre recta éinflexible ,imperante éincansable ,llena ycompleta en todas las relaciones de la vida, no solo en la relación moral yreligiosa ,que es como aquí la estamos considerando. Ydebe de ser la voz de Dios voz del bien, del amor, de la justicia, de la verdad, etc..
34 como corresponde ásu divina esencia ,ásu perfección sin límites ,ásu acendrado jnunca desmentido amor ála humanidad en el cumplimiento de su glorioso destino. Ydebe de ser la voz de Dios en la conciencia, tal ,tan constante ,tan sencilla ,tan natural jconforme con la naturaleza humana, que jamas deje de hablar, yque, en fuerza de su misma sencillez, la pasemos desapercibida en la vida aturdida que vienen haciendo en este mundo áun los mejores. IV. Así debe de ser si hay Dios, ylo hay ;así lo dice la razón; así lo han dicho todas las religiones que han aparecido sobre la tierra; así es en efecto. ¿No son por ventura estos caracteres que la razón nos dice tener la voz de Dios, los mismos que hemos encontrado en la voz de la conciencia? Así debe de ser; así es en efecto :la voz íntima de la conciencia ,constante ,imperativa siempre ;dulce yamorosa unas veces ,aterradora yamenazante otras ,es la voz real ,la voz misma de Dios. La voz de la conciencia ,que ,según hemos visto anteriormente ,no sabiamos de dónde venía, ni quién la pronunciaba, podemos decir ahora con entera seguridad que viene de Dios yes Dios mismo quien la pronuncia; por eso se explica que esté sobre nosotros ynos
—35 — domine yatormente, sin poderla nosotros dominar ni desechar, ni desoir. Escuchar esta voz divina con interes ,constancia yrespeto ;informarse bien de ella ,primero á solas con nosotros mismos ,después en todas partes; mirarla yconsiderarla como la voz sublime de Dios; conocer su carácter imperativo yconstante ; amar yrespetar su dictado sobre todas las cosas, y con esto practicarla al exterior con decisión, con prudencia, con modestia, con arte yhasta con belleza ,es lo que constituye la religión. La religión es ,pues ,la relación personal ,constante éinmediata de Dios con nuestra conciencia, y de nuestra conciencia con Dios; relación de todo acto ymomento de nuestra vida ,en lo cual estriba el carácter racionalmente consolador de la religión ; pero en nuestra habitual distracción éirreflexión, pocas veces hacemos caso de esta ínüma yviva relación interior. En esta relación ,Dios se está relacionando constantemente conla conciencia, inspirándonos lo mejor átodas horas ymomentos; por eso la voz de la conciencia, que es la voz de Dios ,es constante :esta inspiración constante de Dios en la conciencia es lo que constituye la de Dios ;pero kconciencia humana sólo se refiere aDios cuando ora esto es, en ciertos momentos, yesto imper ectamente :Dios, pues, es, en esta relación que se llama religión, el verdadera yperfectamente religioso- la conciencia humana hoy sólo lo es cuando
—36 — ora óva al templo; la razón yel espíritu religioso exige que la conciencia humana tienda áimitar á Dios en esta relación, yvenga con el tiempo yla cultura avivir en Dios, sin dejar por eso de vivir en el mundo. La gracia yla oración son la eicpresion de esa doble relación que entra en la religión. La religión así entendida es la revelación constante de Dios al alma, átoda alma sin excepción; que no hay en esa religión viva, eterna ydivina, que todos nevamos dentro de nuestro pecho, ningún excluido ni excomulgado por hereje ócismático ,ni aun el ateo. Revelación esta primera yfundamental en la vida yen la historia, yde la cual son manifestaciones más óménos puras ,más ómenos perfectas, pero divinas todas, las múltiples y diversas revelaciones que han aparecido en el tieippo yen los distintos países ycivilizaciones hnmqnas ,yque entre todas ellas ,la cristiana es ,áno dudarlo ,la más completa yconforme con la realidad ycon la vida ,yála cual debe la civilización moderna lo más selecto yelevado que en ella se nota. Buscar la revelación exterior, sea cual fuere, y tenerla como absoluta, desechando yanulándola revelación interior yconstante que Dios nos inspira ácada uno en el fondo de la conciencia ,es por lo menos un extravío. La religión así entendida es la religión viva y animadora, porque la vemos en nosotros ,la hacemos con nuestros esfuerzos reflexivos yla ayuda de Dios;
I :otra religión que no tenga áesto por base ,es la !religión exterior yajena, que se nos impone sin reflexión ysin conciencia de nuestra parte ;sin más intervención nuestra que la pasividad para recibirla; viniendo inevitablemente áser con el tiempo una religión muerta, que no nos inspira ni nos mueve en la vida á hacer puros, espontáneos yamorosos sacrificios áDios, sino ácumplir con las prescripciones que la letra muerta nos impone ,rodeada las más veces de cierta atmósfera de misterio yterror nada conformes con el puro espíritu religioso ,que es de por sí claro ,resuelto ,confiado y amoroso. La religión así entendida es para el hombre imperfecto éimpuro, pero que desea purificarse ,una áncora segura ysalvadora ,con cuya ayuda puede irse levantando poco ápoco de su postración éim- :pureza ,yllegar áser digno de su naturaleza yde ¡Dios ,viviendo en paz consigo mismo ycon Dios , j que le ayudará visiblemente en esta obra de regeneración propia. La religión así entendida es la religión de las almas cultas ,de la perfección ,del progreso yde la libertad racional; otra religión que no tenga áesta Ipor base ,es la religión de las almas que ni son cultas, ni estiman la cultura profunda yabierta en todos sentidos; ademas, sólo mirando la religión desde este punto de vista ,es compatible con ella el progreso yla libertad del individuo yde las nació-
—38 ties; de otra manera, la libertad yel progreso, que es el movimiento yla vida ,vendrán necesariamente áencontrarse en su camino con esos principios absolutos de todas las religiones, que se llaman dogmas ,yque ,elaborados siglos há por las inteligencias más elevadas de las épocas en que se formaron, conservados con la mayor pureza por las instituciones religiosas, yenseñados constantemente con fe ycon amor, han venido ádominar yregir la vida religiosa, que es la más fundamental yabsoluta en el individuo yen los pueblos, yde aquí á dominar yregir más óménos las demas esferas de la vida; es sabido la influencia que todas las religiones tienen yhan tenido en todos los asuntos humanos, aunque nada tengan de religiosos. En el caso en que estos dogmas sean verdaderos ,ypor tanto, conformes con la naturaleza humana, la libertad no encontrará en ellos un obstáculo, sino una ayuda; pero en caso de que sean sólo parcialmente verdaderos ófalsos ,ypor tanto, opuestos á la naturaleza humana ysu libre desenvolvimiento, la lucha es inevitable; toda religión se opondrá á que se destruyan sus dogmas ,pero la libertad yel progreso exigirán siempre un más allá. Sólo encontramos la solución en la religión entendida como aquí la estamos considerando. La religión así entendida, como una conversación eterna ,severa yamorosa de cada instante y acto, de todo sexo, edad ycondición ,del alma con
—89 Dios mismo, viene áser la vida yvida dichosa, sencilla yfácil, sin esos temores ni esas contradicciones de que tan plagada está la vida vulgar eirreflexiva. Entonces llega aamarse la vida ,sin temer la muerte de esa manera espantosa de que viene rodeada para el que sólo es religioso formalmente ,no en el fondo de su conciencia. Cuando el alma se educa en la religión del modo que aquí la consideramos ,no teme áDios ,ni le pasa jamas por el pensamiento tal sentimiento, como el buen hijo no teme jamas ásu buen padre ni ásu amorosa madre ,porque los ama con todo su corazón; sin embargo, el temor do Dios no se extingue enteramente en la religión asi entendida, sino que se subordina tanto al amor, que aparece como respeto áDios, respeto divino. La religión así entendida trae también muchas ventajas en la vida, yes en muchos casos una verdadera necesidad; en efecto, la religión histórica, o aquella en que nos han educado, no puede aconsejamos por medio del confesor ode la Biblia atodas horas lo que en los casos exigentes ysiempre diversos de la vida debemos hacer ;el confesor ódirector de conciencia no podemos tenerlo siempre ala mano, yen ese caso, debemos acudir anosotros mismos, ála voz interior, ala voz de Dios en la conciencia ,ála voz viva de Dios. Ademas, Dios quiere yexige que, sin despreciar jamas un consejo, ymucho menos de un buen sa-
40 cerdote, tengamos siempre delante nuestra conciencia yatendamos ála luz que en ella nos comunica constantemente; ¿para qué, si no, la inspira en ella? Poner la conciencia enteramente en manos de otro, envuelve las más veces la muerte parcial ótotal de la persona que así obra. Dios no quiere muertos. Concluyo diciéndoos que el camino que os he indicado es, según la profunda convicción de los espíritus más reflexivos yreligiosos de los tiempos modernos ,el único recto yfirme que tiene la humanidad en la tierra para llegar al Dios vivo yála relación con él ,que es lo que constituye la religión; ysi éste no lleva áél ,no hay ninguno :ésta es también nuestra convicción. Sin duda la mayor parte de los espíritus no están preparados para ello, ypor eso ni la entienden ni les interesa; importa poco, ya lo estarán yya lo desearán ;lo principal está dado, la conciencia. Dios ysu relación viva yconstante; pero los espíritus ,distraidos hoy yencantados con la riqueza ynovedad de la vida ,no atienden ,ni áun desean atender, áesta divina relación que en sí llevan; la razón dice que vendrá un tiempo en que las almas verdaderamente piadosas ysuficientemente educadas iniciarán este divino movimien- to, que es indudable vendrá ásatisfacer una de las necesidades más imperiosas yelevadas del sér racional aquí en la tierra ,yse dará en la esfera religiosa un progreso, lento sí ,pero firme ,abriéndose
—41 — por fiu ála perfección yála vida infinita la esfera religiosa, cerrada hasta hoy en nuestro país. He DICHO. Nota. El pensamiento de esta Conferencia es fácil ysencillo ;mas el espíritu que la anima es algo desconocido en nuestro país. Si áesto se agregan mis poquísimas dotes de orador, se explicarán los que oyeron este discurso la aridez yáun dificultad, aparentes más que reales’, de las ideas que entraña :si no hubiese contado con que debia imprimirse, no lo hubiera pronunciado ;pero abrigo la convicción de que, mediante la lectura atenta, los espíritus reflexivos lo entenderán con facilidad.