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De la materia pétrea al verbo: interacciones plásticas y expresivas

Moreno Espina, Manuel

Abstract

Galería de obras escultóricas y poemas de Manuel Moreno Espina.

Full text

De la materia pétrea al verbo. (Interacciones Plásticas y Expresivas) Manuel Moreno Espina De escultura en piedra y poesía quiero hablar: Escultura y poética: ambivalencia, dualidad equidistante, manifestaciones disímiles, con las que el artista expresa sus sentimientos y sus emociones. Materia y texto. Soy escultor, y como tal, conozco los esfuerzos que se precisan para la creación plástica escultórica: el material, las condiciones ambientales, y por supuesto, también, de la presión intelectual, que en el ejercicio del conocimiento planteamos en la representación y creación de una obra de arte. Como escultor; todo tipo de materiales, y entre ellos sobre todo, la piedra, con la que me identifico como si una parte de mí se tratara. Como dijera Miguel Ángel: ..., así como extrayendo se crea en piedra alpestre y dura una figura viva, que crece tanto más cuanto más merma la piedra, la corteza de la propia carne con su apariencia inculta, cruda y oculta las buenas obras del alma que incluso vibra... (1) La piedra: materia inerte que más que inerte pura vida. Elemento de la naturaleza que desde su etapa primigenia y a través de sus estratos, nos habla de lo que aconteció y de lo que ha de acontecer. Como olvidar lo que fuimos, si de la misma materia partimos. No somos otra cosa que lo mismo de otra forma – no somos piedra – somos vida y la piedra vida. Como vida, pura energía, herencia de las verdades más íntimas de nuestro universo, al que pertenecemos como todo lo que nos circunda, y del que se dice que se auto-contiene. Como ocurre con nuestras obras, la creación y el creer es cuestión de fe. Ellas se auto-contienen como formas determinadas con significados indeterminados, ésta es a las que el escultor da la vida; pero no sólo la vida inerte de una forma, sino la vida que se abre paso entre los sentimientos del alma. Según la lectura del Génesis: ...porque eres polvo y al polvo tornarás. (2) Siempre nuestro recuerdo y nuestra memoria permanecerá en los que nos quieren, pero como escultores y creadores de imágenes icónicas cargadas con las armas del verbo, tenemos el privilegio de permanecer en el corazón del espectador, que al contemplar una escultura contempla un poco o un mucho de nosotros mismos. Es en este momento cuando la escultura cobra la vida que el material le niega; claro está, que no necesariamente tenemos que haber abandonado este mundo para que esto ocurra. Afortunadamente, el milagro de la vida ocurre a diario y es a diario cuando como escultor ofrezco lo que tanto amo, escultura, piedra y vida. Como vida – poesía - y como escultor – poeta –. Narrador de sentimientos y emociones, luchador incondicional contra el caos y la idolatría, guerrero fiel y esclavo servil de las artes y la belleza, cualesquiera que de esta sea su definición y alocución. Por ello, me afano en el ejercicio del trabajo, para ofrecer al hombre la resolución de mis verdades, que no son otra cosa, que las manifestaciones de mi vida. Tu vives en mi y yo vivo en ti. De entre la similitud y la interdisciplinaridad, evocamos ritmos acompasados en las formas y en las rimas. De entre la musicalidad evocadora de la prosa poética, paseamos por la sensualidad de volúmenes y composiciones. Para darnos cuenta de que las emociones y las sensaciones son pareja de hecho. Tajos y fragmentos vociferan y abren paso a la abrupta conquista de los sentidos, dando rienda suelta a quimeras y ensoñaciones, en las que partícipes conscientes intercalamos logros y anhelos. Como osados interlocutores de sueños y realidades, con timón firme y velas desplegadas navegamos con rumbo definido hacia tierra firme en la que asentaremos conceptos y clarificaremos ideas, para dar paso a la interpretación manifiesta de esculturas y versos. Poeta soy y si no quisiera llegar a serlo. Poder ofrecer como escultor la expresión tridimensional de mis pensamientos pero también, poder ilustrar con el verbo lo que a muchos se les escapa al mirar sin ver; por que para ver, hay que saber mirar. Y del ver, observar, para valorar y comprender que lo expuesto no es un trozo de materia sino una verdad que el escultor y poeta quiere ofrecer a quienes contemplan el producto del trabajo y la dedicación honrada de la locución de los sentimientos y que en la mayoría de los casos, somos nosotros los que nos desnudamos como personas, aunque a veces, también como seres humanos que somos, nos equivocamos. Notas (1) BALDINI, Unberto. Miguel Ángel – Escultor. Ed. Ediciones Polígrafas, S.A., Barcelona, 1982. Pág. 20 (2) Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée de Brouwer, S.A. Bilbao. 1998, Pág.17, Capítulo. 3, verso 19 GALERÍA DE OBRAS Ícaro Poema, Locos de atar Sirena Poema, El cántico de las sirenas Sueños Poema, Me deshago Torso Poema, Tras el cristal La locura Poema, De manos hablamos El pescador Poema, Susúrrame Fetiche I Poema, A cada poco Eva I Poema, Playa del suroeste El modelador Poema, Tus manos sobre mi piel Canción otoñal Poema, Las rosas de tu cuerpo Andalucía Poema, Nana Fetiche Poema, De aquí allá GALERÍA DE POEMAS Locos de atar Locos, encadenados por otros locos que se creen cuerdos, y entre esos cuerdos, estás ¡tú! De soberbia y locura nos curamos como si de heridas de guerra se tratara, unos con más suerte, otros con menos, pero siempre derrotados. Oleadas de mansedumbres y corazones afligidos , campean con desazón refugiándose de la mentira, armas de poder empleadas por diestros y siniestros. Mira en tu corazón, detente en tu cruzada y sobre todo, recapacita... No soy Dios, pero quiero que tu seas mi ángel. De ángeles y eunucos, la tierra y el cielo están llenos y a ti, te quiero en la tierra. De la locura a la cordura no existe tanto paso, solo una delgada línea, un estrecho margen, que en la mayor parte de los casos cruzamos con sigilo sospechoso. No estamos locos, no. Pero si a veces la cordura representa los sentimientos que manifestamos, me pregunto... ¿Qué es locura y qué no? ¿Tú lo sabes? El cántico de las sirena Soltadme, soltadme!! Exclamaba Ulises. Mientras la melodía de sus cánticos aturdían sus sentidos. El sonido de tu voz susurrando en mis oídos, frágil y hábil cántico estimulador de juegos carnales. Alegorías cargadas con las armas del deseo y la pasión. Juego seductor de contenidos prohibidos. Sirena, niña dulce y salada, explosión de júbilo, adolescencia pujante. Sirena, guindilla picante que intencionas la mirada, provocando en mi la sonrisa. Niña de sonrisa vivaz, de temperamento exultante y empaque aguerrido. Mujer de contrastes arraigados. De donde tus formas y tus palabras complementan de por sí el pequeño universo en el que coincidimos. A sí sois, sirenas. De niña a mujer, de mujer a sirena, y cómo no: niña, mujer y sirena. Me deshago. Me deshago, me contengo. Y entre acto y acto me escurro y me aguanto. A izquierda y hacia abajo, a un lado y de costado con el cuello dolorido me deshago..., y me contengo. ¡¡ Qué sueño...!! Mis ojos cansados pesan y se cierran mientras soplo e insuflo ¡Y de golpe! Sorbo. Vaya...!! Desperté. Escribiendo estoy, me animo y me despierto de esta ensoñación que a poco me mece. Reanimado estoy; qué pena..., porque en los entreactos me sobresalto y es gracioso cómo me recompongo con lo que hasta hace poco me mecía. Cansado estoy y tal como me compongo, me descompongo. A la cama me voy porque cada vez más, me escurro..., y me deshago. Tras el cristal. Pequeño soñador, tan especial y tan loco. De tus deseos y tu afanes haces gala, con nobleza y entereza. Tras el cristal: miras y observas, porque del saber mirar y observar, eres tan especial. Dulces y golosinas, pastelillos en bonitos envoltorios. Tras el cristal de tus deseos miras, observas y te preguntas... Pequeño soñador, has de saber que tras el cristal el sabor de la inocencia es harina de otro costal. Llega la hora, que del cristal te apartes, porque de sus transparentes reflejos rígidos y fríos muros franquean sus puertas. Rumores y cálidos aromas son los que desde el interior hasta la acera, vociferan ríos de sentimientos, desbordando cauces y lindes. Pequeño soñador, de tu timidez y saber has de comprender que el paso es hacia delante, donde de sorpresas y afanes llenarás con fuerza, abrigando el futuro y lo pasado. De manos hablamos De la rudeza de tus manos los ingratos sorprendidos quizás no conozcan: el sol abrasador del mediodía, ni del helor de las mañanas de invierno. Manos doloridas, deformadas por el uso de la azada y la hoz. Piel de cuero curtido, canales y relieves que no distan mucho de estos paisajes que contemplamos. Manos encalladas, manos de piedra , que como escultor ya digo: más que piedra vida y de la vida sólo puede surgir vida. Manos aguerridas, tenazas y mordazas del trabajo, heridas y difamadas. Que por manos se entiende lo manual, lo carente de valor. Mal valoradas estáis cuando en ellas caricias y deseos inviertes. Manos forjadas a yunque y martillo. Vigor indomable, incongruentemente brisa suave que acaricias con tersura cordilleras, vaguadas y manantiales. Susúrrame Susurros, sinuoso acompañamiento que estimula la percepción de mis sentidos. Al oído, susúrrame al oído, quiero escuchar el grácil murmullo de las olas. Formas onduladas por la suave brisa del crepúsculo. Volúmenes que como los de la mujer excitan los sentidos y provoca el frenesí. Atardeceres cargados de espejismos, prismas cristalinos, que junto al océano del universo, crean dos mundos paralelos, pero a la vez unidos. El tuyo y el mío. Nuestro mundo. A cada poco Un poco de todo y a ratos, más de cada poco. En tus palabras esbozas logros y anhelos, en tus ojos contemplo la ilusión y el acerbo. Y a cada poco, un poco más. En las palabras, tus sueños. En la mirada, el corazón, y en el alma..., en el alma la emoción. De cada instante ni un poco deshecho. La razón de lo vivido, no deja lugar a dudas, pero de la duda lo razonable, y de lo vivido la duda. De cada poco una inmensidad. Desde la emoción a la pasión, que no por pasión desordenada ni mal enjuiciada. Y desde los confines de lo infinito, ese poco que conocemos lo hacemos un poco más hermoso por momentos. De cada poco un mucho para que al cabo de poco, de todo hablemos, y mucho más de un poco forjemos. Playa del suroeste En la playa, al suroeste, espero y me embeleso, contemplando las olas que en su rumorar me dicen... En la playa del noreste en una cala chiquita, una niña bonita, aguarda la espera de galeones y corsarios. De rubios tonos y de oros el reflejo, el brillo de su pelo se espejea a sol y fuego. De aquí, allá, y de allá para acá. A cada ola y cada brizna salpica en mi cuerpo el cantar de sus risas. A pies descalzos y con huellas en la arena: de la playa a la almohada y del sueño a la vida. Ni dueño, ni señor, ni juez , ni parte. Desde la orilla a la cima el viento te grita, ¡Aquí estoy, ...amiga! Tus manos sobre mi piel He tocado tus manos, he palpado tu piel y desde entonces, del calor de tu cuerpo y la suavidad de tu tez, convicto encausado soy. Arropo en mis recuerdos sensaciones y ternuras. En mis pensamientos y en mi memoria, el desahogo de una historia que causa prisa y ansía vida. Con ángeles y musas tardes y noches de invierno, colman con suficiencia y quietud, los acordes y timbres que de la nada al todo encienden abriendo paso a la materia y al texto. Con tus manos y tu mirada deseo y ansío poder ofrecer a mi desasosiego, la leña y alimento que me cure y me redima. Y así, al tocar tus manos me enamoré, al tocar tus manos soñé con bosques y manantiales, con las caricias de tus manos sobre mi piel. Las rosas de tu cuerpo De lino y seda, la suavidad de tu tez, refrenda el cantar de los cantares. De magentas y violáceos, las rosas de tu cuerpo florecen más que nunca, porque de savia nueva y verde, cantan las ramas de la vida que timbran y gritan. Nana Tín, tín, tín. Gotea y golpea la gota en la lata, gotea sin parar, y mientras gotea y salpica esa niña bonita escucha perpleja su cantar. Niña de ojos azules y graciosas coletas, niña risueña, alegre y juiciosa. Lluvia graciosa, que con tu sonido y tu cantar acunas a mi niña en tu costal. Tín, tín, tín... Así suena esta lluvia bonita a la que quiero abrazar, por dar a mi niña estos sueños de paz. Duerme mi niña duérmete ya, que en tu velar estoy sin dejar de cantar. De aquí allá. De aquí allá de allá para acá, y en la espera desespero por ver a esa niña que me desvela. En mi desvelo mis recuerdos y en mis recuerdos tu ausencia. Te marchaste de mi vida y sin mirar atrás golpeaste con ira las compuertas de mi vida. Niña airada, Chiquilla insolente, que de una a otra, crees engrandecer. Cuando en tu interior sabes que las verdades son otras y las falsedades abanderadas de tu causa. De aquí allá permanecen latentes sin ser olvidados. Figuras que sin afán ni retros, enjuagáis la hombría en aguardientes y blasfemias. Siniestros figurantes de los que guardarme quisiera, que de idólatras y fantasmas no más noticias quiero. Sin saber, si en la espera, nuevos cielos y luces aguarden a este corazón, que ver mis ojos y mis sentidos quieran. A esa morena. Morena, morena, morena. Morena de ojos oscuros y mirada serena. Morena de pelo rizado y sonrisa jocosa. Morena de enjutas formas y movimientos de cadencia acompasada. Morena de labios carnosos de los que fluyen palabras sonoras, dulces como el vino dulce. Mientras sin mesura, bebo agradecido de tus heridas y tus gozos. Entusiasta en la espera adormecida que desate con bravura y casta, lo que esta morena, me alimenta y me arrebata. Por todo ello y más, así es esta morena, morena, morena. Cómo un extraño De aquí soy. Mientras sueño que a la otra orilla y a tu alma, puedo regresar redimido. De sueños vanos y esperanzas perdidas, los corazones doloridos claman justicia. Con amores vanos y melodías iridiscentes, y ante el desafío infinito de mi angosto pesar, el jugo de tu savia solivianta la pesadumbre de mi alma. Y entre tanto, linternas y luciérnagas avivan el esplendor de la noche. Que el día ya cae, mientras los grillos cantan. Besos inquietos. Prisa tengo. Inquieto me siento en el atardecer y la sobremesa de cafés y pastas. Entre luces y sosiego pienso y me acurruco. Soñoliento en mi hamaca espero contenido tus caricias y tus besos. Besos y sigilos acunan mi espera, más mi aguardo y probidad, surcan y navegan por las dunas y los mares de los sueños y de la espera. Un nuevo amanecer A las nueve, tu sonrisa y tu dulce rostro me apresta a ser tu escriba. Treinta minutos antes, una más de entre el tumulto, y desde mi almenara, vigía siempre presto, la mirada al horizonte alzo en busca y al encuentro de Naos y barquetas. En este momento, sones de Soul abrigan el elíptico camino que nos separa, un arco iris de color que me lleva hasta ti. Tres minutos pasadas las nueve, algo más de lo pasado, pero nada más de lo existente me seduce el pensamiento. Al cabo de dos minutos, al menos tus recuerdos quedan, mientras la música suena con nuevos sones y horizontes, que despiden al pasado para dar la bienvenida a un nuevo amanecer. Abrázame Abrázame con fuerza, aprieta aún más fuerte. Quiero sentir el sinuoso movimiento de tu cuerpo, quiero sentir tu respiración profunda, tu hondo ahogo, tu acelerado palpitar. Quiero sentir el desvanecimiento de tus formas. Sí..., así quiero sentirlo, una y otra vez.. Capitán de tus deseos Entre las sábanas, olas de blanca espuma rompen con fuerza entre las orillas de tus andas. En tu interior, en el mar azul, un velero de insignia valerosa remonta con fuerza los acantilados de tus formas. Y es ahí, en el silencio de las profundidades, donde las batallas se convierten en juegos y las olas de bravura son remanso de deseos. Capitán de mi velero soy, instigador de rebeliones, por las que líder y compañero, espero con mi empaque aguerrido no encontrar murallas sino la bajamar de tus sentidos. La lucha termina, La batalla se convierte en conquista y las murallas, en tu vientre conquistado, porque de tu vientre y de tus océanos capitán de tus deseos soy. De guante blanco. Alto amor, alto al desamor. Que me es más fácil imaginar que amar, si imagino no me hieren, porque para amar he de mentir. Si mientes, me condenas, pero si te hieren... sonoras sombras, penumbras y despechos, gimen resarcimiento. De guante blanco se disfraza la muerte en la mañana presurosa, ávida en el deseo de la vida: pólvora, bruma y muerte, forcejean en su macabro juego. ¿Quién da la vez?, ¿Quién alza la voz rompiendo los cristales del rocío? Alto amor: pólvora, fuego y heridas son tus esponsales. Guante blanco, sombrero de copa y niebla borrascosa son tus padrinos. Amor, alto amor; porque ni padrinos ni esponsales quiero si el arropo de tu amor son: muerte, sangre y fuego. Nata y chocolate Rojo, rojo. Rojo, naranja y amarillo, con cálidos matices y fuego en el alma, la pasión y la emoción devora con ansias el pudor y la coacción. Uhmmm... Esponjoso sabor, sabor a bizcocho, nata y chocolate. Sí!! Tu cuerpo mórbido, caliente y dulce. Morder tus labios quiero, lamer tu cuello. Derramando mi savia sobre tu cuerpo. Esponjoso bizcocho de almíbar y mermelada. Licor de fresa y avellana con los que enjuago mis deseos y mis ansias. En el recuerdo. ¿Qué puedo decir...? No sé... ¿Cómo puedo expresar este sentimiento que me invade? Maravilloso, mórbido y gentil, que como rescordo latente, pasa a modo de tiovivo por mi mente, una y otra vez. Al igual que una canción especial, cuya melodía incandescente perdura salvaguardada por su manto de ceniza. Tu imagen serena, espejo icónico de tu alma, lo más profundo de ti. Esencia que se espejea sobre mi cuerpo, al igual que el rocío de la mañana descansa sobre la fresca hierva. El roce de tus manos. Tus manos sobre mi piel, caricias que desatan en mi interior un frenesí sin pausa, una desbordada locura, un fuego intenso. Marcado por la cadencia acompasada del tic-tac de mi corazón, un ritmo mágico que desata mis verdades más íntimas, el verdadero yo, el que se muestra a ti sin tapujos ni prejuicios. Tu piel, tu olor, tu fragancia... Suave y delicado aroma que penetra en mis sentidos como auténtico maná de vida, como aliento fresco que renueva paraísos perdidos, como la ineludible cita de dos enamorados, como el indescifrable jeroglífico que encierra su secreto. Así es tu piel, así es tu aroma, así es tu delicada sonrisa, Así eres tú. Entre lobos A izquierda y derecha. En cada entreacto una mirada, un interfaz obligado, una pausa rítmica, que tras los acordes sonoros del blues y el funky encienden la noche. Mientras tanto... Los aullidos de las bestias aclaman por la sangre de su ofrenda. Rubio, rojo, negro y carmín. Rubio, rojo, negro y carmín. Pinceladas de color que ante tu áurea de cristal espejean la dulzura de tu piel. Luz de noche, de tu noche, nuestra noche. Entrecortada silueta en la que se vislumbra el plenilunio de tus formas. De tus ojos tu mirada, de tus labios tu pasión y de tu sonrisa mi ilusión. De tu mirada serena, que adormecida en mi regazo despierta sorprendida. Pero no es tu mirada lo que endulza mi pasión sino la intención de tu mirar. Mirada y miradas hay. De tu boca y de tus labios. El ardiente elixir de la pasión, flujo que enjuaga mis deseos y rebosa con ira la zozobra incontenible de la ilusión perdida, ilusión que aviva en mí la espera adormecida. De tu sonrisa mi ilusión. Grácil gesto que provoca a mi intención, expresión que inunda mi alma ofreciendo la paz que anhelo, envolviendo con tus dulces gestos cada uno de mis pensamientos. Tempranillos. Hojarasca bulliciosa, corre ve y dile mañanera. Tempranillos y jacarandas, con pausa y mesura, despejan y ennoblecen, a cuantos madrugan y Dios les ayuda. En la mañana: frío, sueño y desparpajo, amenizan los entrepaños de raso y azul. Desperezos vespertinos, reminiscencias entrecortadas de bellas gestas y desafíos heroicos. Tiemblan los cristales en mi ventana, mientras el viento de poniente arrastra y pasea de arriba a bajo la hojarasca bulliciosa. Navajas y témpanos cicatrizan las enrojecidas heridas. Flujos de vida escapan por las chimeneas humeantes de la colina. Y yo, entre tanto, respiro mientras mi figura se pierde entre la atmósfera rojiza de las lámparas de mercurio. En mi caminar, hojarascas bulliciosas saludan y dan los buenos días. Mientras toldos, pitos y chapoteos bostezan al alba tempranillo. La máquina humana Metamorfosis: ¿Somos realmente conscientes de lo que somos? El hombre se precipita a una carrera frenética donde la meta parece inalcanzable, se lanza en un dramático movimiento acelerado en el que la forma física se descompone en un concepto armónico, marcados ritmos envolventes que nos conducen a un final presumiblemente inalcanzable. Como consecuencia de ello, lo único que conseguimos es un caos que nos transporta a la locura. Tinguili tinguili Tinguili tinguili estaba cayendo, piensa que piensa estaba fraguando y rumore rumore estaba turbando. Tingili tinguili caía y caía, y en cada caída, sonaba y golpeaba. Mientras..., piensa que piensa teclea y teclea, pero era frío que frío quien incomoda a piensa que piensa. Extrañamente, rumore rumore, apaciguó su rumor, seguro que por cerrar y escuchar; pero de vez en cuando se les notaba rumorar. Así qué, piensa que piensa pudo empezar a pensar, y por fin tecleando, pudo empezar a fraguar.