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Gigantes del sur La dimensión patrimonial de los molinos harineros de viento del Andévalo onubense Trabajo Fin de Máster - marph23 Autora María Orrego Pereira Directores Aniceto Delgado Méndez Blanca del Espino Hidalgo Juan Andrés Rodríguez Lora Máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico Escuela Técnica Superior de Arquitectura Universidad de Sevilla Curso 2022-2023 23 de noviembre de 2023
Antiguos molinos de la Puebla de Guzmán. Sebastián García Vázquez, 1960. Óleo sobre lienzo. Fuente: Colección de la Viuda de Sebastián García Vázquez, Huelva
Abstract In the region of Andévalo (Huelva) we find an interesting network of windmills, located in nine municipalities. This region is a place with a strong agricultural tradition and a culture influenced by its border with Portugal. This territory is currently an area of high vulnerability due to depopulation. However, it is a region with a great variety of dispersed heritage elements of great ethnological and architectural value that represent an incentive for its recovery and future development. A cartographic and documentary analysis is made of the variables that condition the current territorial configuration, the location and historical use of these windmills. The processes of patrimonialisation carried out in some of them indicate the value that has been given to these assets in recent decades. Together with the material value of these constructions, we should point out their symbolic importance, present in traditional activities, in the memory of those who worked in them, and in the meaning they have as identity references. The threats posed by the abandonment of these buildings and depopulation create a context in which the safeguarding of these constructions is becoming an increasingly necessary strategy. KEYWORDS windmills | agrarian architecture | rural heritage Andévalo | territorial analysis
Resumen En la comarca del Andévalo (Huelva) encontramos una interesante red de molinos de viento, ubicados en nueve municipios. Esta región es un lugar con una gran tradición agraria y ganadera, y una cultura marcada por su frontera con Portugal. Este territorio es actualmente una zona de alta vulnerabilidad por la despoblación. Sin embargo, se trata de una comarca con una gran variedad de elementos patrimoniales dispersos de gran valor etnológico y arquitectónico que suponen un aliciente para su recuperación y futuro desarrollo. Se analizan cartográfica y documentalmente las variables que son condicionantes de la configuración territorial actual, el emplazamiento y uso histórico de estos molinos. Los procesos de patrimonialización llevado a cabo en algunos de ellos, nos indican el valor que en las últimas décadas se le ha otorgado a estos bienes. Junto al valor material de estas construcciones, debemos señalar la importancia simbólica de las mismas, presentes en las actividades tradicionales, en la memoria de quienes trabajaron en ellas, y en el significado que tienen como referentes identitarios. Las amenazas procedentes del abandono de estos inmuebles y la despoblación, dibujan un contexto donde la salvaguarda de estas construcciones se convierte en una estrategia cada vez más necesaria. PALABRAS CLAVE molinos de viento | arquitectura agraria | patrimonio rural Andévalo | análisis territorial
Índice 1. INTRODUCCIÓN. APROXIMACIONES A LA INVESTIGACIÓN ........................... 10 1.1. ÁMBITO Y OBJETO DE ESTUDIO ........................................................................... 11 1.2. OBJETIVOS ...................................................................................................................... 15 1.3. METODOLOGÍA Y FASES ........................................................................................... 17 1.4. ESTADO DE LA CUESTIÓN ...................................................................................... 20 1.5. JUSTIFICACIÓN DEL TRABAJO E HIPÓTESIS DE PARTIDA ........................ 24 2. MARCO CONTEXTUAL. El Andévalo, territorio de frontera ........................................ 28 2.1. CONTEXTO GEOGRÁFICO ....................................................................................... 29 2.2. CONTEXTO HISTÓRICO ........................................................................................... 36 2.3. ESTRUCTURA SOCIAL Y PRODUCTIVA ............................................................... 45 2.3.1. Modos de vida ............................................................................................................. 45 2.3.2. El medio rural agrario ................................................................................................. 51 3. MARCO ANALÍTICO. Los molinos de viento onubenses ............................................... 56 3.1. ANÁLISIS TERRITORIAL ........................................................................................... 58 3.1.1. Emplazamiento ........................................................................................................... 58 3.1.2. Visibilidad ................................................................................................................... 72 3.1.3. Vientos ......................................................................................................................... 72 3.2. MATERIALIDAD ........................................................................................................... 83 3.2.1. Caracterización de los molinos de viento del Andévalo.......................................... 83 3.2.2. Estado de conservación .............................................................................................. 88 3.3. ANÁLISIS HISTÓRICO ................................................................................................. 98 3.3.1. Evolución histórica ..................................................................................................... 98 3.3.2. Moliendas .................................................................................................................. 109 3.4. ANÁLISIS ADMINITRATIVO ................................................................................... 113 3.4.1. Protección y usos del suelo ...................................................................................... 113 3.2.2. Titularidad ................................................................................................................ 119
15 TFM | marph23 María Orrego Pereira 1.2. Objetivos Este trabajo pretende ser un punto de partida para la aproximación a la puesta en valor de los molinos harineros de viento de la comarca andevaleña. Para esta puesta en valor, es necesario conocer estas arquitecturas, su implantación, su relación con el territorio y los condicionantes históricos y socioculturales que han conformado la red paisajística que nos ocupa. Para ello, se establecen dos objetivos generales. El primero de ellos es comprender la estructura territorial ligada a la producción agraria y los saberes molineros en su contexto local y cronológico, mediante su análisis histórico y territorial, con el fin de ampliar los conocimientos actuales en ese ámbito. - Realizar una primera lectura histórica sobre la comarca del Andévalo onubense, sus condicionantes geográficos y sociales, y sus relaciones fronterizas que influyen en la configuración cultural del territorio rural. - Profundizar en el conocimiento de los molinos de viento de la zona del Andévalo, en su contexto histórico y territorial, como una red que vertebra el territorio. El segundo objetivo marcado es poner en valor la red de molinos harineros de viento de la zona del Andévalo a través de sus condicionantes territoriales, históricos y socioculturales, como hitos en el paisaje que crean una estructura con una lectura patrimonial del territorio. Para ello, se concretan las siguientes acciones: - Analizar la implantación de los molinos harineros onubenses a nivel cartográfico y documental, su inserción territorial y sus variables históricas, sociales, culturales y territoriales.
16 GIGANTES DEL SUR 1. Introducción - Identificar valores patrimoniales relacionados a la cultura agraria de la comarca del Andévalo onubense para su protección y para abrir líneas futuras de investigación, intervención o difusión. Estos objetivos marcan la estructura del trabajo, de forma que la lectura histórica de la comarca del Andévalo comprende un marco contextual donde posteriormente se amplía el conocimiento sobre los molinos de viento de la zona y se realiza un análisis cartográfico y documental en el marco analítico, para finalizar con la identificación de valores patrimoniales y la elaboración de propuestas y conclusiones. OBJETIVO GENERAL OBJETIVO ESPECÍFICO MARCO CONTEXTUAL O.1. AMPLIAR LOS CONOCIMIENTOS ACTUALES O.1.1. Lectura histórica del Andévalo O.1.2. Conocimiento de los molinos de viento MARCO ANALÍTICO O.2. PONER EN VALOR LA RED PAISAJÍSTICA O.2.1. Análisis cartográfico y documental MARCO PROPOISTIVO O.2.2. Identificar valores patrimoniales Figura 1.5. Cuadro de objetivos Elaboración propia.
17 TFM | marph23 María Orrego Pereira 1.3. Metodología y fases La metodología de trabajo que se establece tiene una base analítica en relación a los objetivos marcados, dando respuesta a sus necesidades a través de múltiples herramientas. Se realiza una primera introducción al territorio desde una mirada histórica, analizando variables geográficas y socioculturales, que vertebran y justifican la implantación de molinos de viento en el Andévalo, haciendo también una lectura analítica de la estructura productiva de las zonas colindantes, movimientos migratorios y hechos significativos. Posteriormente, se analizan, mediante la lectura de referencias bibliográficas, el estudio de cartografías históricas y los datos recogidos en el trabajo de campo, los molinos encontrados en la zona, y estudiando las condicionantes de su arquitectura, mecanismo y emplazamiento, así como un estudio etnológico sobre el saber popular del molinero. Las fuentes consultadas han sido múltiples, tanto físicas como en la red. Algunas de ellas son: la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía, Cartografías y Ortofotos históricas del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Guía Digital y Revistas del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Portal DIALNET (Universidad de la Rioja), Portal de Archivos Españoles (PARES), y Catálogos y normativa urbanística de los Ayuntamientos de los municipios implicados. Se trabaja sobre cartografías de elaboración propia mediante el volcado de datos en QGIS, para analizar las variables anteriormente mencionadas y su relación con el paisaje y el entorno, que puedan servir para una futura investigación. Este volcado de datos se realiza de cero, creando por tanto una base de datos georreferenciada de los molinos que actuará como un inventario SIG (Sistema de Información
18 GIGANTES DEL SUR 1. Introducción Geográfica), donde se puede ir añadiendo información asociada a cada elemento. Se realiza para concluir una propuesta de catalogación de los molinos previamente inventariados. El inventario y la catalogación suponen la recopilación de toda la información analizada durante la investigación. El inventario recoge el grueso de los datos obtenidos, dándoles su emplazamiento en el territorio. El análisis exhaustivo de las variables durante el trabajo, se refleja en el inventario de forma esquemática. De la posterior catalogación se obtienen fichas de los bienes con información escogida sobre los mismos, de forma que todos ellos respondan a ciertas preguntas como emplazamiento, estado de conservación, protección o titularidad. Por último, se obtienen conclusiones sobre los valores patrimoniales asociados y se hará una propuesta para futuras investigaciones, o para su intervención y difusión. El trabajo de investigación se ha llevado a cabo en las siguientes etapas: FASE 0: PLAN INVESTIGADOR 1. Planificación previa de la investigación: objeto de estudio, estado de la cuestión, hipótesis de partida, objetivos y metodología FASE 1: MARCO CONTEXTUAL 2. Recopilación de bibliografía y documentación gráfica, lectura y selección analítica, mediante consulta en bibliotecas, guías e inventarios digitales y cartografías históricas. 3. Definición de elementos de estudio, condicionantes (históricos, territoriales y socioculturales) y variables (caracterización,
19 TFM | marph23 María Orrego Pereira situación territorial y situación administrativa) a estudiar para el análisis del paisaje molinar. 4. Trabajo de campo para la inspección en profundidad de los elementos de estudio y la recopilación de información de carácter antropológico. FASE 2: MARCO ANALÍTICO 5. Análisis histórico, social y cultural de las variables para su posterior organización en documentación gráfica y escrita. 6. Organización de la documentación a través de herramientas informáticas de Sistemas de Información Geográfica (SIG), en concreto del programa QGIS que permite crear, visualizar y analizar bases de datos territoriales. 7. Análisis de los datos territoriales de los elementos de estudio y sus condicionantes para la elaboración de planimetrías propias. FASE 3: MARCO PROPOSITIVO 8. Propuesta de inventariado SIG con base de datos de elaboración propia. 9. Propuesta de catalogación de los elementos de estudio reflejando las variables analizadas. FASE FINAL: CONCLUSIONES 10. Extracción de conclusiones. 11. Definición de futuras líneas de investigación posibles.
20 GIGANTES DEL SUR 1. Introducción 1.4. Estado de la cuestión El punto de partida de la presente investigación surge a partir de la publicación en la revista PH 70 del artículo "Ingenios del aire. Los molinos de viento en la comarca del Andévalo" (Zafra Costán, 2009). En el mismo, su autora da a conocer una serie de molinos de viento que durante siglos han marcado el paisaje del Andévalo onubense. Se trata de la última publicación que aúna los molinos como una red en el territorio y no como elementos aislados, o se centra en un solo municipio, investigación llevada a cabo por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, cuyo artículo y posterior Ruta molinar propuesta ya cuenta con más de diez años de antigüedad. En la primera toma de contacto con la investigación, se encuentran algunas publicaciones precedentes sobre el tema, centrándose sobre todo en molinos de municipios en concreto, como es el caso de “Los molinos de viento de Valverde del Camino, Huelva (1744-1978). El patrimonio usurpado.” (Sánchez Corralejo, 2015), o “Los molinos de viento. La molienda en Cabezas Rubias” (Carrero Carrero, 1997). También se encuentran en una primera búsqueda publicaciones sobre otras redes de molinos, tanto eólicos como hidráulicos, en España, como son “Molinos de agua, de viento y de mareas” (Bernabé Salgueiro, 2001), o “Molinos del Odiel. Un estudio de arqueología industrial en los límites del Andévalo.” (Gómez Ruiz, 2003), que serán de gran Figura 1.6. Portada de la Revista PH n º 70 (2009) Instituto Andaluz de l P atrimonio Histórico Figura 1.7. Portada del libro “Tecnología popular española” de Julio Caro Baroja (1996) todocoleccion.net Figura 1.8. Diccionario geográfico -estadístico- histórico de España de Madoz ( 1806- 1870) bibliotecavirtualdeandalucia.es
21 TFM | marph23 María Orrego Pereira importancia para la redacción de este trabajo, así como el libro de Julio Caro Baroja, “Tecnología popular española” (Caro Baroja, 1996). Resulta reseñable el Proyecto de Investigación llevado a cabo en la Universidad de Jaén, “El patrimonio histórico molinar eólico de Andalucía” (P07-HUM-2485), dirigido por José Ignacio Rojas Sola, que plantea un inventario SIG en abierto de molinos de viento andaluces y rutas asociadas. Este autor ha participado asimismo en algunas publicaciones en relación a molinos de viento por toda Andalucía, como son “Caracterización tecnológica de los molinos de viento mediterráneos españoles” (Castro García et al., 2013) o “Molinos de viento en Andalucía: Nuevas herramientas para su puesta en valor.” (Rojas Sola et al., 2013). Son también dos importantes fuentes documentales el “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar” (Madoz, 1846-1850), el “Atlas de España y sus posesiones de Ultramar” (Coello, 1847-1870) y el Catastro del Marqués de la Ensenada del Archivo General de Simancas (1750-1754), que han servido para la identificación de molinos no inventariados en la actualidad, así como la evolución histórica de los municipios con respecto al número de molinos desaparecidos. Cabe destacar que para este trabajo ha sido necesario un intenso trabajo de campo para documentar los molinos existentes, así como la realización de cartografías propias, ante la falta de fuentes documentales y planimétricas que comprenden la totalidad del Andévalo y el estudio en concreto de los molinos de viento de la zona. Al hacer búsquedas sobre algunos de los molinos concretos, tanto en la Guía Digital del IAPH, como en el Inventario de Edificios de Interés Arquitectónico de Propiedad Pública de Carácter Local en Andalucía 2021-2022 (IEPIA) y los planeamientos urbanísticos de los diferentes municipios, se encuentra que son objeto de una prácticamente nula protección en la mayoría de los casos, muchos son de titularidad privada
22 GIGANTES DEL SUR 1. Introducción y presentan abandono y/o cambios de uso (vivienda, almacén…). Otros de titularidad pública se encuentran recogidos en Catálogos de Bienes Protegidos de los Planes Generales de Ordenación Urbana de los Municipios, y se encuentran conservados y plantean intervenciones recientes. En cuanto al análisis sobre normativa y cartas patrimoniales existentes, se estudian las Leyes estatales y autonómicas de Patrimonio Histórico: Ley del Patrimonio Histórico Español (L 16/185) y Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía (L 14/2007) para establecer un marco teórico definitorio, para posteriormente ahondar en el reconocimiento del patrimonio agrario, con la “Carta de Baeza sobre Patrimonio Agrario” (Castillo Ruiz, 2013) e impulsores de la misma como José Castillo, y al igual que se trata, en paralelo, de un patrimonio industrial, por lo que se abordan la “Carta de Nizhny Tagil sobre el Patrimonio Industrial” (AA.VV., 2003) y la “Carta de Sevilla de Patrimonio Industrial” (Sobrino Simal y Sanz Carlos, 2019), impulsada por Julián Sobrino. Se hace también un análisis normativo de la arquitectura tradicional o vernácula, destacando la “Carta del Patrimonio Vernáculo construido” (AA.VV. 1999a) y la “Carta de Úbeda en defensa de la Arquitectura Tradicional Andaluza” (AA.VV., 1999b). Asimismo, la conformación del paisaje cultural agrario del Andévalo, donde los molinos de viento son elementos característicos e identitarios, plantea una aproximación al concepto de “paisajes culturales”, con el Convenio Europeo del Paisaje (AA.VV., 2000). El estudio para la puesta en valor y tutela patrimonial de los molinos de viento Andevaleño, se aborda de lo general a lo particular, realizando un primer reconocimiento del patrimonio agrario e industrial en general, para estudiar la patrimonalización de molinos en general, y el caso de los molinos del Andévalo y su entorno territorial en particular.
23 TFM | marph23 María Orrego Pereira Los patrimonios industriales agrarios, y los molinos en particular, están siendo objeto de una corriente de patrimonialización reciente, en el caso del objeto de estudio, este proceso se está llevando a cabo tan solo a nivel municipal. Este trabajo de investigación está enfocado al conocimiento de estos bienes, no desvinculándolos del territorio ni estudiándolos como bienes aislados, sino entendiéndolos como parte de procesos históricos y socioculturales que afectan a la población y al paisaje, y generando conocimiento para la puesta en valor de estos objetos identitarios. Figura 1.9. Carta de Baeza sobre Patrimonio Agrario unia.es Figura 1.10. Carta de Sevilla de Patrimonio Industrial 2018 centrodeestudiosandaluces.es
24 GIGANTES DEL SUR 1. Introducción 1.5. Justificación del trabajo e hipótesis de partida La autora de este Trabajo de Fin de Máster, arquitecta interesada en la conservación de los saberes productivos tradicionales del medio rural y sus arquitecturas asociadas, y residente en Huelva durante parte de su vida, decide emprender esta Investigación movida por el desconocimiento generalizado tanto en la provincia de Huelva como en el resto de Andalucía de la existencia de estos molinos. El trabajo es de pertinencia y encuentra su justificación en los siguientes aspectos: 1. El emplazamiento representativo de los molinos harineros en esta zona de Andalucía, de gran desconocimiento y muy escasa difusión, y la relación de estos molinos de viento con la actividad comercial y agraria en las relaciones con la frontera portuguesa. 2. Los riesgos de pérdida de patrimonio etnológico y arquitectónico de naturaleza agraria por las amenazas de la despoblación de la comarca del Andévalo occidental y el abandono de los saberes tradicionales por la industrialización. 3. Los molinos de viento tradicionales de la comarca del Andévalo tienen un gran valor para la memoria local, por lo que será de gran importancia documentar estos patrimonios para evitar la pérdida de esta memoria rural.
31 TFM | marph23 María Orrego Pereira constituido en un referente identitario, al contrario, todo lo relacionado con las minas ha tendido a ser interpretado negativamente frente a los valores positivos del mundo agrario (Cáceres Feria, 2011). El Andévalo Occidental, más marcado por la frontera portuguesa, va siguiendo el cauce del río Chanza desde Paymogo, y más tarde el del Guadiana hasta San Silvestre de Guzmán. Al este, el municipio de Valverde del camino supone un límite administrativo frente a la cuenca minera (Márquez Domínguez, 2011). Ha constituido en toda su historia un área de economía marginal debido a su situación de paso hacia la frontera (Gómez Ruiz, 2003), y siempre ha contado con una escasa densidad de población. Muchos de los núcleos poblacionales existentes en 1940 se encuentran hoy deshabitados. Hoy en día, el Andévalo es una de las áreas andaluzas con una menor densidad poblacional, de unos 15 habitantes por kilómetro cuadrado, a pesar de su amplia extensión. Los núcleos poblacionales son de pequeña dimensión. El municipio de Valverde del Camino, al estar
32 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual situado en el centro neurálgico de la provincia de Huelva, puede constituir un foco de atracción hacia la comarca, siendo un centro que articula la zona oriental, sin embargo, no consigue estructurar el territorio debido a su lejanía con la zona más occidental del Andévalo. En el Andévalo Occidental, se concentran los servicios en las poblaciones de mayor tamaño. Villanueva de los Castillejos y El Almendro, debido a las conexiones con la costa, dan dinamismo a la zona, a pesar de ser Puebla de Guzmán la que se sitúa en la zona central del territorio. Las vías de comunicación siempre han sido muy deficientes en comparación con otras áreas de la provincia, lo que se ha utilizado para presentar la imagen de una comarca replegada sobre sí misma, donde no llegan influjos del exterior (Cáceres Feria, 2011). No obstante, nada más lejos de la realidad, puesto que desde la Edad Media ha tenido un gran movimiento el comercio en esta zona debido a su posición limítrofe. Figura 2.2 Paisaje de frontera. Desde el castillo de San Marcos (Sanlúcar de Guadiana). Foto grafía de Juan Carlos Cazalla Montijano, IAPH AA.VV., 2010, p. 77
33 TFM | marph23 María Orrego Pereira La posición de frontera, la Raya portuguesa al oeste, la cercanía con Extremadura al norte y la conexión con Castilla, han marcado fuertemente la cultura de este territorio. Pero quizás la relación más estrecha haya sido siempre con Portugal, tanto por los conflictos que durante años sufrieron las regiones fronterizas con el país vecino como las buenas relaciones por el comercio y las costumbres y fiestas compartidas entre vecinos. La frontera del Andévalo con el Algarve y Alentejo portugués ha formado un vínculo entre estas regiones, al no poseer buenas vías de comunicación con el resto de la provincia. “La influencia portuguesa lo permea todo en la comarca: el habla, la gastronomía, la arquitectura, las costumbres…” (Cáceres Feria, 2011, p. 42). Se han producido también numerosas migraciones a lo largo de la historia de un lado a otro de la Raya. A partir de los años veinte del siglo pasado, se llevan a cabo migraciones portuguesas que se asientan de manera permanente. No hay municipio donde no haya vecinos portugueses, y es fácil encontrar muchas familias con antepasados lusos (Cáceres Feria, 2011). En cuanto a la calidad de los suelos, son pobres, de textura grosera y PH ácido. Tan solo una pequeña parte en la zona sureña tiene mayor aptitud agrícola debido a sus suelos más desarrollados y de textura más fina Figura 2.3 Paisaje de dehesa acolinada y cultivo de secano . Desde el Molino de la Divisa en Cabezas Rubias Foto grafía de la autora
34 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual (Sancha Soria, 2011). Estos suelos de escasa fertilidad, poca potencia de arado y asentados en sustratos de pizarra limitaron la agricultura a cereal de secano, algunos olivares y un policultivo de subsistencia, mientras la mayor parte de la superficie la llenaban dehesas, explotaciones forestal y monte mediterráneo con morfología de maquis, con inmensos campos de jaras (Márquez Domínguez, 2011). Actualmente, se puede diferenciar un paisaje de “dehesas, repoblaciones de eucaliptos, núcleos poblados, monte y jarales, núcleos abandonados y escoriales y escasos pinares; las dehesas mantienen una interesante cabaña ovina y porcina, y el matorral y maquis son aprovechados por cabras. El trabajo de los gomeros es una actividad singular, al obtener goma de la jara para procesos productivos de alta cosmética en Francia.” (Márquez Domínguez, 2011, p. 21-22). La plantación de eucaliptos, introducidos en los años veinte, ha impactado negativamente sobre el ecosistema del lugar, dando lugar a un empobrecimiento de la diversidad biológica por la acción monopolizadora de los montes de este cultivo invasor. El paisaje de la zona más oriental tiene un marcado carácter minero, en cuyas minas se ha explotado cobre, oro y plata. Campamentos mineros y militares fueron durante mucho tiempo los centros dinámicos y de actividad más importantes (Márquez Domínguez, 2011). En cuanto a la climatología, estamos ante un clima mediterráneo de veranos secos e inviernos lluviosos debido a la cercanía con el Océano Atlántico. Las abundantes precipitaciones que caen en la Sierra de Aroche han originado la formación de una compleja y densa red de cursos de agua, siendo la cabecera de los ríos Odiel y Tinto, así como de numerosas corrientes que nutren al Guadiana y su afluente el Chanza. Por el sur cuenta con el río Piedras que nace en Villanueva de los Castillejos (Sancha Soria, 2011).
35 TFM | marph23 María Orrego Pereira El constante viento de suroeste y oeste, proveniente del Océano Atlántico, con velocidades de hasta 15 kilómetros por hora, hizo del Andévalo en el siglo XVIII un buen lugar donde implantar molinos de viento, y es en la actualidad una zona de concentración de aerogeneradores eléctricos. Las subvenciones gubernamentales de los últimos años a la energía renovable están favoreciendo que numerosas empresas centren su atención en el Andévalo. Las cualidades que encuentran en esta área para la localización de huertas solares y parques eólicos son, entre otras, el elevado número de días despejados, la constante fuerza de los vientos del Atlántico y el bajo precio de las tierras, cuya baja producción hace atractivo la posibilidad de alquilar las tierras para tales fines (AA.VV., 2012). Figura 2.4 Paisaje eólico. Desde el cerro Pie de Castillo en El Almendro. Foto grafía de la autora
36 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual 2.2. Contexto histórico A estos condicionantes naturales, debemos sumar los condicionantes históricos, que transforman a su vez el territorio y la sociedad que habita en la zona. El límite con Portugal ha marcado la historia de esta región, ya que el carácter de frontera, que en muchos casos se entiende como algo rígido y marginal, un foco de conflictos con vecinos que se dan la espalda, en el caso del Andévalo y el Alentejo y Algarve portugueses ha supuesto una frontera participativa y flexible, con unas relaciones muy fuertes entre ambos lados de la frontera, que no han sido solamente económicas sino también de parentesco (Sancha Soria, 2011). Las leyendas forman parte de la historia del Andévalo. Se dice que el Andévalo es un territorio creado tanto por Dios como por el Diablo. Según la tradición oral, el nombre de “Andévalo” puede proceder de un templo dedicado al dios íbero Endovélico que se encontraba en el Cabezo del Andévalo. Según Joan Corominas, filólogo, el término puede proceder de Andebalón, que significa “La gran barrera”, que casaría con la imagen de paisaje que nos ofrece el Cabezo Andévalo (Sancha Soria, 2011). A través de los yacimientos del Cabezo de los Vientos en Santa Bárbara de Casa, el Cabezo Juré en Alosno y los dólmenes de los Gabrieles en Valverde del Camino, se puede situar al hombre en las tierras del Andévalo a partir del IV Milenio a.C. Estas construcciones, además de su función ritual funeraria, servían como hitos visuales que avisaban a otros homínidos de la presencia del grupo. Su economía sería agrícola-ganadera, recolectora, cazadora, empezando a descubrir la metalurgia, donde en el 2500 a.C. ya se encuentran indicios de la fundición de cobre (Sancha Soria, 2011).
37 TFM | marph23 María Orrego Pereira Históricamente y durante muchos siglos, la comarca del Andévalo ha estado ligada a Niebla, la Ilipa romana, que formaba parte desde el siglo II a.C. del Convento Hispalense, en la provincia de La Bética. Los visigodos cambian el nombre de Niebla por Elipla o Elepla. A la llegada de los musulmanes, su nombre vuelve a cambiar a Lebla, dándole más tarde el adjetivo de Al-Hamsa, “la roja”. Niebla formaba parte de una de las Coras que se establecen al llegar a un acuerdo entre conquistadores y conquistados. El Andévalo pertenecía tanto a la Cora de Niebla como a la Cora de Bella, pero se trataba de un espacio fuertemente despoblado alejado de los Distritos que se situaban entre la desembocadura del Guadiana y Sevilla (Sancha Soria, 2011). Tras la desintegración del Califato de Córdoba en el año 1031, dentro de la Cora de Niebla se van a llevar a cabo distintos levantamientos en contra del poder central, surgiendo así los reinos de taifas de Niebla y Huelva, los cuales dividieron el territorio en dos, siendo separados por la línea que se establece entre lo que hoy conocemos como Tierra Llana y Andévalo (Sancha Soria, 2011). Figura 2.5 Conjunto Arqueológico de La Zarcita en Santa Bárbara de Casa. Fotografía de José Morón, 1992, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
38 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual En 1146, se forma el Reino Almohade, cuya capital se establece en Sevilla. A partir de 1239-1240, por el avance de las tropas cristianas, los pocos habitantes del Andévalo Occidental emigraron a Niebla o Sevilla. En 1253, tras ser conquistada Sevilla, el rey de Niebla Ibn Mahfuz se declara vasallo de Alfonso X. Éste estableció un poderosos concejo de realengo en Niebla, dotándole de un amplio término repleto de aldeas para continuar con la repoblación, del que quedaban fuera Huelva y Gibraleón, convertido a su vez en dos importantes concejos de realengo. Los habitantes de este concejo se dedicaban principalmente a la ganadería, los montes, y un incipiente comercio, por lo que la Corona fomentó las mancomunidades de pastos (Sancha Soria, 2011). Desde finales del siglo XII y hasta el primer tercio del siglo XIX se constituyeron en tierras andevaleñas tres señoríos: el Marquesado de Figura 2.6. Señoríos de la provincia de Huelva en el siglo XV Plano elaborado por J. Felicidades, 2008. Carriazo Rubio, 2008, p. 343
39 TFM | marph23 María Orrego Pereira Ayamonte, ocupado por la Orden Militar de Santiago y que en 1295 fue comprado por Alfonso Pérez de Guzmán; el Marquesado de Gibraleón; y el Condado de Niebla, en manos también de los Guzmán desde 1368 y más tarde parte del Ducado de Medina Sidonia. Por lo tanto, podemos ver cómo la estirpe de los Guzmán controlaba el territorio, dando posteriormente nombre a algunos de los municipios como Puebla de Guzmán o San Silvestre de Guzmán. Estos señores, con jurisdicción sobre los territorios, realizaron grandes esfuerzos por poblar la zona, concediendo dehesas y trasladando población de unos lugares a otros (Sancha Soria, 2011). En el último cuarto del siglo XV la frontera con Portugal se comenzó a inestabilizar, pero desde 1580, con la coronación de Felipe II, el país vecino se convirtió en asociado y se mejoraron la economía y relaciones en las dos regiones limítrofes. Con la Restauración Portuguesa en 1640, los territorios más occidentales del Andévalo sufren las consecuencias de no poder hacer un aprovechamiento de las dehesas debido a la falta de seguridad. Los ataques portugueses concentraron su estrategia en abrasar el territorio enemigo, quemando campos, casas y archivos, atacando directamente la cabeza del sistema económico andevaleño. Esto sumado al clima de miedo, y la pérdida de los hombres para luchar en las milicias o servir como espías en la frontera, provocó un fuerte descenso poblacional. Para los andevaleños, unidos anteriormente a sus vecinos portugueses, con los que colaboraban económicamente y tenían relaciones de amistad, fueron épocas muy duras. Además, aumentaron los impuestos, que junto con las epidemias y la pobreza del suelo, hicieron resentir la economía a niveles de mendicidad. El único elemento defensivo que existía en ese momento era el Fuerte de San Marcos en Sanlúcar de Guadiana, al que más tarde se sumaron los castillos de Paymogo y Puebla de Guzmán.
40 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual En los primeros días de abril de 1668, se trazó la línea fronteriza que ha llegado hasta nuestros días (Sancha Soria, 2011). La Guerra de Sucesión, de 1701 a 1714, trajo consigo pequeños ataques a la zona que siguieron provocando la sensación de inestabilidad presente en el siglo anterior, e impidiendo un aumento poblacional. La crisis de subsistencia de 1708 y 1709, con la subida del precio del trigo y las malas cosechas por la lluvia y las plagas, aumentaron aún más el hambre de la población. A partir de los años treinta y cuarenta del siglo XVIII se comienza a observar un incremento de la población, debido a la desaparición de las epidemias de peste y los contactos con América a través de la participación en el comercio en Indias. El terremoto de Lisboa, en 1755, afectó al Andévalo provocando daños en numerosos edificios, lo que obligó a la mayoría de los municipios andevaleños a levantar de cero o rehabilitar sus viviendas y sus iglesias. La invasión francesa, a principios del siglo XIX, trastocó la vida de los andevaleños que verán, de nuevo, amenazadas sus vidas y bienes. En los pueblos se procede a nombrar Juntas Locales que sustituyen a los Figura 2.7. Vista del Castillo de San Marcos tras su restauración en 2012 en Sanlúcar de Guadiana Consejería de Cultura, Junta de Andalucía
47 TFM | marph23 María Orrego Pereira primeros artefactos para una incipiente industria que iba a perpetuarse hasta la actualidad (Gómez, 2003). A día de hoy, se han especializado industrias como son la de los muebles y zapatos en Valverde del camino, o la apicultura. Desde la Edad Media no se había producido una gran evolución social, el régimen de propiedad de la tierra era mayormente comunal, aunque comienzan a aparecer grandes terratenientes, siendo la Iglesia y los Concejos los mayores latifundistas. Las tierras realengas y los latifundios, no obstante, tenían escasa entidad en el Andévalo (Gómez, 2003). La población se dedicaba por tanto, principalmente al campo, el oficio manual o el comercio. Antes de la desamortización, la comarca poseía numerosos baldíos y seis dehesas. Pasaron a privatizarse la mayor parte de las dehesas comunales, consolidándose hacia mediados del siglo XIX una estructura latifundista, aprovechados por señores cuyo apellido se repite en los contratos de compraventa y subastas, y provocando enormes diferencias sociales. Una de las consecuencias más evidentes de la posición fronteriza es el desarrollo de la actividad contrabandista. Esta ocupación ha sido constante desde finales de la Edad Media, cambiando su intensidad y productos con los que se comerciaba (ganado, sal, café, tabaco…) (Cáceres Feria, 2011). El caballo está relacionado con el contrabando y la tradición arriera. El Andévalo se suele identificar como tierra de caballistas, cobrando un protagonismo especial en las fiestas hasta el punto de convertirse, junto con la imagen religiosa, en el componente central. En algunas poblaciones, como la Puebla de Guzmán, el caballo se encuentra entre los principales marcadores de identidad local; este pueblo tiene acreditada fama de ser la localidad con más caballos, con más afición por este animal, donde se monta a más temprana edad y donde están los mejores jinetes de la comarca (Cáceres Feria, 2011).
48 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual También en el folclore y los cantes populares se tiene como tema la arriería. Las fiestas en numerosas ocasiones reflejan simbólicamente los conflictos en las relaciones fronterizas. Por ejemplo, la romería de San Benito en El Cerro de Andévalo se celebra para conmemorar que las tropas lusas, durante la Guerra de Independencia Portuguesa, en el siglo XVII, no entraron en el pueblo como sucedió en Cabezas Rubias. La Misa de la Paz en El Almendro y Villanueva de los Castillejos, conmemora la paz entre España y Portugal a principios del siglo XVIII. Igualmente de influjo portugués son los denominados “mastros”, palabra portuguesa que significa palos, pero referente a una fiesta que equivale a los pirulito o pinos de otras localidades. Se suele celebrar entre San Juan y San Pedro en pueblos como Villanueva de los Castillejos, El Almendro y El Granado (Cáceres Feria, 2011). La llegada de población extremeña a través del eje norte-sur, especialmente trajineros o tratantes de ganado, que compraban tierras en el Andévalo a principios del siglo XX, es patente en la cultura ganadera porcina de la matanza y la elaboración de chacinas. Durante mucho tiempo estos extremeños u oliveños, como se les llamaba por provenir una parte de ellos de Oliva de la Frontera, se instalaron definitivamente en el Andévalo. Figura 2.12. Romería de la Virgen de la Peña en Puebla de Guzmán Fotografía de Antonio Pereira
49 TFM | marph23 María Orrego Pereira El comercio con la costa también era frecuente, importando pescados del litoral y exportando sobre todo jamones y embutidos al continente americano a través de los puertos onubenses y gaditanos. Desde poblaciones como El Almendro y Villanueva de los Castillejos, hasta mediados del siglo XIX, se exportaba hasta Sevilla la cera de sus colmenas. Durante años ha existido un trueque entre Sanlúcar de Guadiana y Ayamonte, los sanluqueños cambiaban canastas fabricadas con las cañas que crecen en la ribera del río, que eran utilizadas para el transporte de sal y pescado, por sardinas saladas (Cáceres Feria, 2011). Pero es imposible entender la evolución del Andévalo sin tener en cuenta las consecuencias que trajo la Revolución Industrial. Al comenzar la explotación minera, se acentúa una diferencia social entre la población del medio rural y las nuevas tecnologías que traen las multinacionales mineras extranjeras, que deriva en el declive y abandono de gran parte de la producción agraria. Sin embargo, la explotación de minas atrajo a trabajadores foráneos y con ellos llegaron al Andévalo las ideologías obreras revolucionarias que se expandían por toda Europa. En Alosno se crea una de las primeras agrupaciones anarquistas de España. También las primeras líneas de ferrocarril de la comarca se proyectan para la salida del mineral hacia Inglaterra y Francia por los puertos. Figura 2.13. Cañera elaborando canasta en mimbre. Sanlúcar de Guadiana Fotografía de Erica Bredy, 2010, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
50 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual Otras incursiones culturales se llevaron a cabo a través de las minas, como fue la introducción del fútbol en España por parte de los mineros ingleses. También se extendió por las minas el flamenco, por trabajadores de toda Andalucía, que provocó una revolución musical en los fandangos tradicionales de la zona, aflamencándolos y dando lugar al que ahora conocemos como fandango de Huelva. Los viejos oficios de curtidores, maestros de lagar y molinero se mantiene hasta la actualidad en la memoria de los habitantes andevaleños. En los años veinte, estos oficios ya tenían carácter residual, sin competencia para la industria minera. Más tarde llegaron la Guerra Civil, los planes de desarrollo, los bosques de eucaliptos y la crisis minera; y después las subvenciones de Fondos Europeos (Gómez Ruiz, 2003), la revalorización de la dehesa y el cerdo ibérico, las plantaciones de cítricos y el aprovechamiento eólico para la producción de energía eléctrica. El aislamiento del Andévalo ha originado que se haya podido conservar, como un nicho del pasado, un rico folclore, usos pintorescos, modos de habla y restos culturales.
51 TFM | marph23 María Orrego Pereira 2.3.2. EL MEDIO RURAL AGRARIO La producción agrícola y ganadera ha sido el modelo productivo principal en el Andévalo desde los primeros asentamientos humanos en este territorio. Aparte de los escasos testimonios que nos han sido legados de estos usos ancestrales, la comarca poseía aportes culturales traídos en la Edad Media de los terrenos de Castilla y León, que acarrearon un cambio radical en las estructuras sociales y en el ordenamiento ecológico del paisaje, como son el ganado porcino, el cultivo de la vid y la siembra de cereal. Estos nuevos habitantes trajeron una cultura de secano del pan, de siembras por año y vez con barbecho, sin embargo, en las tierras del Andévalo esta manera de hacer tuvo escasa productividad. A golpe de arado tirado por bueyes y vacas iniciaron la rotulación de zonas no aptas para trigo y cebada, aclarando el bosque y sembrando gramíneas entre los pies de encina. Tratando de paliar los pobres rendimientos mediante la siembra por extensión, se accedió a terrenos de matorral. La pobreza de la capa arable, la climatología y lo fragoso del terreno han dado siempre a estos suelos con clara vocación forestal una escasa rentabilidad agrícola. Figura 2.14. Molino de agua en el río Odiel, Calañas Fotografía de Cristóbal Llanes Baquero, 2012
52 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual En los intentos por aumentar la productividad de la zona, se empiezan a suceder ingenios como prensas de tórcula, lagares, batanes y molinos de eje vertical y al mismo tiempo se siguieron empleando máquinas islámicas como balancines de huerta, norias de linterna y ruedas de palas. En la agricultura, el mundo cristiano aportó también técnicas de arada con vertedera y la generalización del abono orgánico de los estercoleros comunales. Los pagos junto a los poblamientos se transforman en cercados de labor mediante la enmienda con material más fértil y en los que la pared de piedra es, casi siempre, no solo límite de propiedad sino también muro de contención a las tierras de acarreo. Aparece el huerto familiar con aportes hídricos de regatos y fuentes públicas. En ellos se siguió usando la “cigüeña” islámica (Gómez Ruiz, 2003). Las primeras referencias a molinos hidráulicos en esta zona, aunque ya estaban siendo usados en época islámica, aparecen en el siglo XVI. Frecuentemente se suele pensar en el carácter ganadero de esta comarca. Ha habido factores sociales que han empujado hacia esa creencia, como son la estructura latifundista de la propiedad de la tierra y el ganado, y los intereses económicos de los grandes propietarios que han favorecido el fomento de la cría de animales frente a la agricultura (Cáceres Feria, 2011). Sin embargo, en algunos pueblos la cantidad de tierras dedicadas al trigo o la abundancia de molinos harineros hacen pensar que la agricultura tenía un gran peso, a pesar de ser una agricultura de baja productividad. Habitualmente se entiende que la actividad agrícola ha estado al servicio de la cría de animales, pero esto solo se cumplía para los grandes propietarios que constituían las élites locales. En cambio, para el resto de la población, compuesta, hasta finales de los cincuenta, por pequeños agricultores que para poder sembrar debían obtener tierras cedidas por los latifundistas, el complemento económico es la ganadería. El uso extensivo del territorio, tanto para el ganado como para el cultivo de
53 TFM | marph23 María Orrego Pereira cereales por rozas suponía una lucha por la tierra entre propietarios de ganado y agricultores. Hasta que se produjo la privatización de las tierras municipales, los señores velaron por el mantenimiento de las dehesas para favorecer los intereses de los ganaderos, a la vez que los agricultores pedían más tierras de cultivo a costa de esas dehesas (Cáceres Feria, 2011). Este conflicto entre ganadería y agricultura se refleja en un paisaje que varía entre la frondosidad de las dehesas y los espacios de cultivo. Con la llegada de las empresas extranjeras para la explotación minera que se asentaron en la Cuenca Minera, al este del Andévalo, se introdujo la modernidad sin erradicar totalmente la cultura agraria. La crisis del modelo agrícola, antes basado en cultivos extensivos y economía de autoabastecimiento, se inicia en los años cincuentasesenta con la intensificación de los cultivos en zonas de vegas y campiñas y la mecanización entre otros. Con ello llegó la producción masiva de alimentos en ámbitos de campiña donde le mantenimiento de la estructura agrícola tradicional basada en las grandes propiedades hará que se genere una gran tasa de paro por no poder absorber la agricultura la demanda de la población. A consecuencia de ello, la histórica red de asentamientos rurales andaluza inicia un proceso de Figura 2.15. Vivienda en Aroche, con las chacinas de la matanza secando. Fotografía de Maite Rodríguez Rubio
54 GIGANTES DEL SUR 2. Marco contextual estancamiento, y se comienza a emigrar tanto al exterior como a grandes ciudades (Pozuelo Meño y Díaz Quidiello, 2001) “Hasta hace pocos años, el minero, tras la jornada, aún poseía fuerzas para sachear huertecillos arrendados a un precio simbólico por las compañías mineras y engordar algún cerdo para la matanza. Era como si, por instinto, los hombres de la zona se resistieran a renegar de su pasado primigenio. Y así se mantuvo un peculiar modo de vida donde la explotación del subsuelo significaba el sustento diario y el campo una ayuda económica pero, sobre todo, un desahogo a las tensiones del trabajo poco gratificante de la contramina. Estas fueron las razones por las que aquel mundo agrario primitivo se mostrara vigente en esta tierra hasta un inmediato ayer. Un mundo inviable ya, una sociedad de la que solo resta un vago recuerdo y un paisaje alterado, pero suficientemente evocador y placentero para el que pasea sus soledades.” (Gómez Ruiz, 2003, p. 56) Figura 2.16. Molino del Escribano en la Ladera del Peñasquillo , Calañas. Fotografía de Juan Carlos Sánchez Corralejo
55 TFM | marph23 María Orrego Pereira
3 Marco analítico Los molinos de viento onubenses
63 TFM | marph23 María Orrego Pereira ÁREA NORTE En el área norte se estudian los municipios de Santa Bárbara de Casa, donde encontramos una ruta de molinos al noreste del pueblo formada Santa Bárbara de Casa 4 (1.SB) De la Capitana (2.SB) Del Choto (3.SB) Del Tío Juan Antonio (4.SB) Del Toquero Villablanca 3 (1.V) Antonio Pérez (2.V) Manuel (3.V) Pedro Lorenzo Villanueva de los Castillejos 1 (1.VC) Zahurdón Figura 3.4. Mapa de emplazamiento de los molinos situados en el Área norte E 1:1 25.000 Fuente: Elaboración propia en QGIS
64 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico por cuatro molinos, y de Cabezas Rubias, donde encontramos un único molino, al sur del pueblo. Ambos municipios se encuentran en una zona acolinada, cercana a la Sierra Pelada y Ribera del Aserrador. Los pueblos se conectan entre sí por la A-495, situándose a 12,6 kilómetros uno de otro. Cabezas Rubias tiene a su vez conexión con Sevilla hacia el este y con Puebla de Guzmán y Tharsis hacia el sur. Santa Bárbara de Casa está conectada a su vez con Badajoz al norte y Portugal al Oeste. En el municipio de Santa Bárbara se puede acceder a los cuatro molinos en una ruta desde la calle Encina, donde se encuentra la Ermita de La Santa, al noreste del pueblo, saliendo de él hacia el Barranco de Alzapiedras. El único molino que se actualmente en el municipio de Cabezas Rubias es el Molino de la Divisa, al sur del pueblo, en la carretera que va hacia Tharsis y se desvía hacia Cabezas Rubias, situado sobre un montículo cerca de la Huerta de las Ánimas, en la carretera que va hacia Cabezas Rubias y Tharsis. Al sur del Molino de la Divisa se extiende el Monte Chivato. Figura 3.5. Ubicación de los molinos de Santa Bárbara de Casa . Google Earth
65 TFM | marph23 María Orrego Pereira ÁREA CENTRAL En el área central se encuentran los municipios de Puebla de Guzmán, donde se sitúan en la actualidad siete molinos; el Almendro y Villanueva de los Castillejos, dos municipios colindantes, donde se encuentran dos Figura 3.6. Ubicación del molino de Cabezas Rubias Google Earth Figura 3.7. Mapa de emplazamiento de los molinos situados en el Área central E 1: 250.000 Elaboración propia en QGIS
66 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico y un molino respectivamente; el Granado con dos molinos y Sanlúcar de Guadiana con cinco molinos. Esta zona tiene un mayor número de conexiones entre los municipios, mediante carreteras comarcales y autonómicas con poca separación entre los pueblos. Se trata en este caso de un paisaje con más presencia hidráulica, debido tanto a la cercanía del río Guadiana que marca la frontera con Portugal, como los embalses del Chanza y el Andévalo. La Puebla de Guzmán es el municipio con un mayor número de molinos de viento en su término municipal, en concreto ocho. Se encuentran en el perímetro de todo el municipio, y son de diferente tipología y con distintos grados de conservación. Los Molinos de la Horca (4.PG) y de Pozo Bebé (5.PG), también llamado Molino de El Cuervo, son los dos molinos que se encuentran conservados y accesibles para su visita. Sin embargo, encontramos cinco molinos: el Molino de Vals de Paridas (8.PG), el de El Chorrito (2.PG), el de Las Eretas (8.PG) y los dos de la Ratera (6.PG y 7.PG) que son inaccesibles y se encuentran en un peor estado de conservación debido a su falta de uso. Figura 3.8. Ubicación de los molino s de Puebla de Guzmán Google Earth
67 TFM | marph23 María Orrego Pereira El Molino de la calle Calvario (1.PG) Es un buen ejemplo de cómo el uso alternativo puede ser un buen modo de conservación de arquitecturas industriales o productivas sin uso, en este caso integrándose el molino en una vivienda. El Molino de la Horca se encuentra al norte del municipio, sobre un montículo elevado desde el que se tiene una panorámica del pueblo y visión de los molinos de la Ratera y de Pozo Bebé, situados sobre la misma elevación en el terreno al este del municipio. Los municipios de El Almendro y Villanueva de los Castillejos son colindantes. En el término municipal de El Almendro se encuentran dos molinos al oeste del pueblo, en el Cerro Pie de Castillo sobre una cumbre. Son molinos bien conservados y se accede a ellos por un paseo. El Molino Zahurdón (1.VC), en el término municipal de Villanueva de los Castillejos, se encuentra en muy buen estado en un espacio ajardinado que preside el molino. En el municipio de El Granado encontramos dos molinos de viento, ambos restaurados. El Molino de La Solana (2.G)se encuentra en una cumbre al norte del pueblo, con zonas ajardinadas y de recreo alrededor. El Molino de El Santo (1.G), restaurado recientemente, se sitúa en un Figura 3.9. Ubicación de los molino s de El Almendro y Villanueva de los Castllejos Google Earth
68 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico montículo al sur del pueblo, junto con un parque infantil y un merendero. En Sanlúcar de Guadiana encontramos 5 molinos al sur del municipio, siguiendo por la carretera HU-4401 hacia San Silvestre de Guzmán, sobre elevaciones en el terreno. Los primeros molinos que encontramos son los Molinos de Tío Benigno (4.SG y 5.SG), dos molinos muy bien conservados, con un paseo accesible con vistas al río Guadiana. Los otros tres molinos no se encuentran bien conservados, todos están sin cubierta y tienen partes derrumbadas, así como un acceso difícil sin senderos limpios. En el caso del Molino de la Era del Pósito (2.SG), es inaccesible desde la carretera y no se observa sendero ni camino para acceder a él. Figura 3.10. Ubicación de los molino s de El Granado Google Earth
69 TFM | marph23 María Orrego Pereira ÁREA SUR Figura 3.11. Ubicación de los molino s de Sanlúcar de Guadiana Google Earth Figura 3.12. Mapa de emplazamiento de los molinos situados en el Área sur E 1:150.000 Elaboración propia en QGIS
70 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico En el área sur estudian los municipios de San Silvestre de Guzmán, donde encontramos cuatro molinos, y de Villablanca, donde encontramos tres molinos en la zona oeste del pueblo. El terreno en esta zona sur es mucho más llano y con menos vegetación. El área está limitada al este por el río Piedras y al oeste por el río Guadiana. Una única carretera autonómica de norte a sur recorre el territorio, uniendo los dos municipios, situados a 11 kilómetros uno del otro. En San Silvestre de Guzmán encontramos dos molinos bien conservados al oeste del pueblo, el Molino de Los Ejidos o Molino de Vilán (1.SS), al suroeste, y el Molino de Juana Correa (2.SS) al noroeste. Encontramos también dos molinos en el interior del pueblo, al noreste, uno de ellos se encuentra en el interior de una vivienda que lo circuncida (4.SS), y otro de ellos está en un peor estado de conservación pero se dispone de información sobre el molino en puntos informativos alrededor de éste (3.SS). En el Villablanca encontramos tres molinos, dos de ellos se encuentran en el interior del pueblo, el Molino de Antonio Pérez (1.V) al norte y el Figura 3.13. Ubicación de los molino s de San Silvestre de Guzmán Google Earth
71 TFM | marph23 María Orrego Pereira Molino de Manuel (2.V), al sur. Estos molinos se encuentran restaurados y ocupando lugares públicos de interés para el pueblo. El Molino de Antonio Pérez se encuentra sobre una zona elevada con vistas a gran parte del pueblo, sin embargo el Molino de Manuel no tiene gran visibilidad al encontrarse en una plaza en el interior del municipio circundado por edificaciones. El Molino de Pedro Lorenzo (3.V) se encuentra al oeste del municipio en el interior de una finca privada inaccesible. CONCLUSIONES La gran mayoría de los molinos existentes se encuentran en la periferia de las poblaciones, aunque hay algunos casos como el Molino de la calle Calvario (1.PG), dos de los molinos de San Silvestre de Guzmán (3.SS y 4.SS) y el Molino de Antonio Pérez (1.V) y el Molino de Manuel (2.V) en Villablanca, que han sobrevivido al proceso urbanizador y forman espacios públicos en el interior de los municipios o han cambiado su uso. Figura 3.14. Ubicación de los molino s de Villablanca Google Earth
72 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico 3.1.2. VISIBILIDAD Los molinos de viento que perviven actualmente forman parte hoy día de un paisaje cultural, no degradado, aunque sí antropizado (Rodrigo Cámara et al., 2012) y, desde donde se divisan amplias panorámicas convirtiéndose en auténticos miradores que ofrecen al visitante magníficas vistas del entorno circundante (Rojas Sola, 2013) Todos los molinos se encuentran sobre montículos elevados con respecto a la cota de los municipios, teniendo así lugares privilegiados de viento, como se puede observar en la siguiente tabla de altitud de los puntos donde se insertan los molinos. Municipio Altitud Molinos Altitud El Almendro 235 m (1.A) José Gómez García (2.A) Pie de Castillo 290 m 288 m Cabezas Rubias 240 m (1.CR) La Divisa 312 m El Granado 146 m (1.G) El Santo (2.G) La Solana 133 m 158 m Puebla de Guzmán 197 m (1.PG) Calle Calvario (2.PG) El Chorrito (3.PG) Las Eretas (4.PG) La Horca (5.PG) Pozo Bebé (6.PG) La Ratera I (7.PG) La Ratera II (8.PG) Vals de las Paridas 192 m 202 m 203 m 194 m 206 m 215 m 206 m 196 m Sanlúcar de Guadiana 18 m (1.SG) Alto del Molino (2.SG) Era del Pósito (3.SG) Juan Gómez (4.SG) Tío Benigno I (5.SG) Tío Benigno II 85 m 92 m 44 m 48 m 48 m Figura 3.15. Tabla de altitudes de municipios y molinos Elaboración propia
79 TFM | marph23 María Orrego Pereira En Villablanca, solo el Molino de Antonio Pérez (1.V) tiene cierta visibilidad desde algunos puntos del pueblo. CONCLUSIONES Gran parte de los molinos de viento andevaleños se sitúan sobre zonas elevadas en el terreno para captar los vientos dominantes. Esta situación elevada sobre las poblaciones y el paisaje, puede ser una buena oportunidad de aprovechamiento de estos bienes. Muchos de los procesos de conservación y restauración de los molinos de la comarca, han dado lugar a zonas de uso público como merenderos y parques con carácter de mirador sobre el paisaje, o incluso se han usado los propios molinos como atalayas desde las que observar el territorio. (1.V) Figura 3.30. Vista del Molino de Antonio Pérez desde Villablanca Fotografía de la autora
80 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico 3.1.3. VIENTOS La comarca del Andévalo no es una zona considerada de vientos fuertes, sin embargo, las oportunidades geográficas al tratase de una zona de planicie acolinada, y el viento continuo aunque medio proveniente del Océano Atlántico, además de sus condicionantes históricos y culturales como las sequías, las guerras transfronterizas, y una sociedad agraria azotada por la escasez y la pobreza, hizo de esta comarca una tierra de molinos. Se estudian los vientos por municipio, señalando la densidad de potencia, la dirección más frecuente y la velocidad media para una altura de 150 metros. Para ello se utiliza la información suministrada por el Global Wind Atlas (https://globalwindatlas.info/es/). Por lo tanto, los vientos dominantes en todos los municipios estudiados son los de noroeste, con una velocidad de viento media y una densidad de potencia por encima de los 200 W/m2, que es el mínimo para que resulte rentable el uso de energía eólica para producir electricidad. Municipio Densidad media de potencia (W/m2) Direcciones principales del viento Velocidad media (m/s) El Almendro 485 NW 7,9 Cabezas Rubias 338 NW 6,79 El Granado 342 NW 7,04 Puebla de Guzmán 331 NW 6,91 Sanlúcar de Guadiana 348 NW 6,97 San Silvestre de Guzmán 397 NW 7,33 Santa Bárbara de Casa 406 N, NW 7,34 Villablanca 445 NW 7,51 Villanueva de los Castillejos 430 NW 7,56 Figura 3.31. Tabla de variables eólicas por municipio Elaboración propia
81 TFM | marph23 María Orrego Pereira Antaño, la energía eólica era aprovechada con fines mecánicos; hoy día la energía cinética que produce el viento es transformada en energía eléctrica a través de aerogeneradores que ocupan amplias zonas con potencial eólico, lugares privilegiados con mayor exposición visual como crestas de montañas o zonas costeras, donde hace décadas se construían molinos de viento para la molienda del cereal, y que hoy día proliferan de forma descontrolada causando un gran impacto paisajístico negativo (Rojas Sola, 2013). Por su parte, la Comarca del Andévalo Occidental en Huelva, posee 151 aerogeneradores que pueblan sus tierras, siendo el complejo eólico con más potencia instalada después del existente en Escocia (Marín Cejudo, 2011). Los molinos de viento que nos ocupan son construcciones preindustriales que están condicionadas por las singularidades climáticas de la zona en la que se enclavan y, al mismo tiempo, por el empleo de los materiales constructivos autóctonos, adaptadas tanto al medio físico en el que se ubican como a la actividad desarrollada por sus habitantes (Castro García, 2013). El viento como fuente de energía tiene la ventaja de ser una fuente limpia y gratuita, aunque presenta algunos inconvenientes ya que Figura 3.32. Aerogeneradores en Puebla de Guzmán Fotografía de Aniceto Delgado Méndez
82 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico proporciona una reducida velocidad de giro de la máquina eólica y además variable en el tiempo; de hecho, el número de horas de viento efectivo para su captación puede variar, siendo frecuente encontrar valores de 2500 horas al año (Castro García, 2013).
83 TFM | marph23 María Orrego Pereira 3.2. Materialidad 3.2.1. CARACTERIZACIÓN DE LOS MOLINOS DE VIENTO DEL ANDÉVALO Los molinos han sido una respuesta tecnológica a la necesidad del ser humano de generar energías para procesos como la extracción de aguas de acuíferos subterráneos para el riego, para aserrar madera, fabricar papel, moler el grano o producir energía eléctrica como se lleva a cabo en la actualidad. El molino de viento, frente al de agua, toma su fuerza motriz de un elemento que no puede ser controlado en su fuerza ni duración, solo se pueden solventar los cambios de dirección del viento; mientras que los molinos hidráulicos cuentan con la ventaja de que el agua puede ser embalsada, canalizada y usada a voluntad (Bernabé Salgueiro, 2001). Sin embargo, los molinos de viento cuentan con la ventaja de estar implantados en zonas más cercanas a las poblaciones y los cultivos, y solo necesitan un pequeño cerro elevado para su instalación, lo que favorecía su acceso a los vecinos; así como la ventaja de poder moler en verano, época de mayor demanda, ya que la molinería de viento se podía efectuar en cualquier época del año (Carrero Carrero, 1997). El origen del molino de viento no cuenta con la unanimidad de la opinión académica. Según Julio Caro Baroja, en su obra “Tecnología popular española” (Caro Baroja, 1996) son tres las teorías que se barajan, por orden cronológico. La primera sostiene que ya se conocía el molino de viento en la Antigua Grecia, pero sin uso práctico; la segunda y más extendida es que se trata de una invención musulmana, que pudo llegar a Europa en la Edad Media con las Cruzadas; y una última teoría sostiene que la tipología de molino europeo fue inventada en el siglo XII en Europa Occidental.
84 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico No se hizo de esperar la invención y posterior evolución de diversos mecanismos empleados para moler el grano con el fin de obtener harina para elaboración de otros productos como pan, tortas o sopas. Al principio la molienda se realizaba con mortero, usando la presión manual de dos piedras. Un siguiente paso vino con el molino de barquilla, donde se movía hacia adelante y hacia atrás un rodillo (Carrero Carrero, 1997). Con el tiempo se empleó la molineta, accionada por el brazo humano, que transformaba el movimiento continuo rectilíneo en circular. Los molinos de viento del Andévalo son los clasificados por Krüger como molinos de viento mediterráneo, de torre con techo giratorio, para ajustar la posición de las aspas a la dirección del viento, contaban con un eje atravesado por cuatro pares de aspas que sostenían cuatro velas triangulares (Caro, 1996) . El aspecto es de torre troncocónica de muros anchos con techo cónico, y aspas con velas triangulares. Su altura es de unos siete metros y medio de altura, diámetro exterior en la base de unos ocho metros y anchura de muro de metro y medio. Consta de dos pisos, conectados por una escalera inserta en la pared. Los materiales de construcción son de la zona, piedra como la pizarra y barro para paramentos, recubiertos después de cal, y madera o cubierta vegetal para trabazones y techos (Bernabé Salgueiro, 2001). Figura 3.33. Molino del Santo en Puebla de Guzmán, 4 de diciembre de 1949 Dibujo de J. Caro Baroja (Caro Baroja, 1996, p. 206)
85 TFM | marph23 María Orrego Pereira Los molinos constaban de dos plantas a las que se entra por una puerta adintelada. El espacio interior es diáfano, conectado por una escalera. En la planta baja hay un banco desde donde el molinero, sentado en el banco y mediante un sistema de palancas, accionaba con el pie el vástago controlando la velocidad y presión de las piedras durante la molienda, La calidad de la harina dependía del buen hacer del molinero (Bernabé Salgueiro, 2001). La planta alta es donde se encontraba toda la maquinaria para la molienda del trigo. A través de la fuerza motriz que las aspas transmitían a una serie de engranajes que movían dos ruedas de piedra El grano se produce por la fricción entre una piedra fija llamada solera y otra móvil llamada volandera. El rozamiento de las piedras provoca el desgaste de las caras. Las piedras tienen estrías radiales talladas en la superficie en Figura 3.34. Interior de Molino de la Puebla de Guzmán. Dibujo de J. Caro Baroja (Caro Baroja, 1996, p. 202)
86 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico forma de abanico y en sentido contrario en cada una de ellas que trituran el grano, por la fuerza centrífuga se evacúa la harina y cae al harnal depósito de obra o descendía a la planta baja a través de un canalón, para recogerse en los costales (Carrero Carrero, 1997) La misma tipología se repite desde el norte de Portugal hasta el Algarve, así como en molinos ya desaparecidos en Galicia y Extremadura, y en los molinos presentes en Andalucía en las provincias de Huelva, Cádiz y Almería, a diferencia de otras tipologías de aspas rectangulares presentes en otras zonas de España como los famosos molinos de la Mancha, que comparten características con molinos europeos de Francia, Bélgica y Holanda. Se diferencia de los molinos de viento manchegos y europeos principalmente en la cubierta y las aspas. El techo cónico se sitúa sobre una plataforma móvil, que gira gracias a unas ruedas que se insertan en un carril de madera construido sobre el muro circular del molino, para aprovechar las direcciones del viento. Tiene ocho aspas donde se colocan cuatro velas triangulares. Figura 3.35. Mecanismo en el interior de Molino de la Solana Fotografía de Aniceto Delgado Méndez
87 TFM | marph23 María Orrego Pereira Lejos de los estereotipos del molinero como figura marginal en la literatura picaresca y el folclore, el oficio de molinero era una ocupación artesanal que requería larga experiencia y dedicación permanente, y en cuyas tareas participaban todos los miembros de la familia, transmitiéndose los conocimientos de padres a hijos. El molinero también se ocupaba del cuidado de los elementos del molino, desarrollando labores propias de herreros o carpinteros al tener que reparar las piezas de éste (Carrero Carrero, 1997). Esta era una profesión dura y compleja. Dura por el constante acarreo de sacas. Cargar y descargar las bestias, subir la molienda al piso de arriba, quitar y poner velas, desmontar y picar las piedras, llevar el control de todo... y sin horario, hasta que el viento durara o quedara grano por moler. Y compleja por la variedad y cantidad de conocimientos necesarios. De su destreza en el cálculo de la entrada de grano, en el control fuerza del viento y el estado de la piedra, dependería la calidad de la harina y, por ende, la fama del molinero (Zafra Costán, 2009) Figura 3.36. Tipos de molinos de torre según Kr üger Dibujo de J. Caro Baroja (Caro Baroja, 1996, p. 163)
88 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico 3.2.2. ESTADO DE CONSERVACIÓN El Granado fue el primer municipio que restauró uno de sus ingenios de viento, el Molino de La Solana, en cuyo interior se han reunido herramientas del molinero creando así un espacio musealizado. Siguiendo su estela, se ha creado una corriente de patrimonalización de molinos de viento en toda la zona del Andévalo, con políticas públicas encaminadas a la conservación y dinamización de estas arquitecturas. Sin embargo, cabe preguntarse si la restauración sistémica de estos elementos es una buena política. No obstante, la puesta en valor de estos gigantes es deficiente, puesto que en muchos casos, se reduce a la visita presencial gestionada por la Oficina de Turismo de la localidad o por una empresa privada que gestiona los mismos (Rojas Sola, 2013) Potenciar usos alternativos para estas arquitecturas ha demostrado ser un buen medio para la conservación de útiles industriales que han quedado obsoletos en su utilidad originaria pero que suponen una fuente de información sobre los modos de vida agrarios que deben perdurar en nuestra memoria. Figura 3.37. Molino de la Capitana. Santa Bárbara de Casa Fotografía de la autora Figura 3.38. Molino del Choto. Santa Bárbara de Casa Fotografía de la autora
95 TFM | marph23 María Orrego Pereira molino presente en el municipio, forma parte de una vivienda, que circunda al molino siendo éste el centro de la vivienda. Se encuentra en un estado de conservación medio. En Villablanca, hay dos ejemplos de molinos muy bien conservados y que conforman un espacio público. El Molino de Antonio Pérez se encuentra en una zona verde habilitada para el paseo, y el Molino de Manuel es el centro de una plaza interior del pueblo, uno de los pocos ejemplos de molinos conservados en el interior de una zona urbanizada. El Molino de Pedro Lorenzo se encuentra en una finca privada con uso de granja avícola, en un estado de conservación deficiente. Figura 3.54. Molino de Antonio Pérez. Villablanca Fotografía de la autora Figura 3.55. Molino de Manuel. Villablanca Fotografía de la autora Figura 3.56. Molino de Pedro Lorenzo. Villablanca Fotografía de la autora
96 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico Municipio Molinos Estado de conservación El Almendro (1.A) José Gómez García (2.A) Pie de Castillo Restaurado, 2018 Restaurado, 2018 Cabezas Rubias (1.CR) La Divisa Restaurado El Granado (1.G) El Santo (2.G) La Solana Restaurado, 1996 Restaurado, 2021 Puebla de Guzmán (1.PG) Calle Calvario (2.PG) El Chorrito (3.PG) Las Eretas (4.PG) La Horca (5.PG) Pozo Bebé (6.PG) La Ratera I (7.PG) La Ratera II (8.PG) Vals de las Paridas Cambio de uso Ruinoso Ruinoso Restaurado, 2020 Restaurado Ruinoso Ruinoso Ruinoso Sanlúcar de Guadiana (1.SG) Alto del Molino (2.SG) Era del Pósito (3.SG) Juan Gómez (4.SG) Tío Benigno I (5.SG) Tío Benigno II Ruinoso Ruinoso Ruinoso Restaurado Restaurado San Silvestre de Guzmán (1.SS) Los Ejidos (2.SS) Juana Correa (3.SS) Juan Francisco Cantero (4.SS) Avenida Carmelo Fortes Restaurado Restaurado Medio, no restaurado Medio, cambio de uso Santa Bárbara de Casa (1.SB) De la Capitana (2.SB) Del Choto (3.SB) Del Tío Juan Antonio (4.SB) Del Toquero Restaurado, 2014 Restaurado, 2014 Restaurado, 2014 Restaurado, 2014 Villablanca (1.V) Antonio Pérez (2.V) Manuel (3.V) Pedro Lorenzo Restaurado Restaurado Ruinoso Villanueva de los Castillejos (1.VC) Molino Zahurdón Restaurado, 2008 Figura 3.57. Tabla de estado de conservación de los molinos Elaboración propia
97 TFM | marph23 María Orrego Pereira Como se puede observar, la tendencia en la comarca es la de la rehabilitación de los molinos y su uso como vertebradores de espacios públicos para el pueblo y los habitantes. Los días de las visitas y trabajos de campo, se han encontrado a personas alrededor de los molinos, contemplando el paisaje, con los molinos como compañeros. Hablando con ellos, parece que usan esas zonas elevadas, con vistas privilegiadas, para evadirse, pensar y disfrutar en soledad. No se trata de restaurar a diestro y siniestro, no hay peor restauración que la sistémica, debemos ser imaginativos y darles a estas edificaciones usos añadidos que den a conocer y potencien nuestro acervo cultural, como centros de información turística, con la promoción y venta de nuestros productos, centros de interpretación del medio natural y cultural, que ayuden a la sociedad a valorar en su justa medida nuestro patrimonio y nuestras raíces. (Carrero Carrero, 1997)
98 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico 3.3. Análisis histórico 3.3.1. EVOLUCIÓN HISTÓRICA El análisis de la evolución histórica de los molinos harineros de viento del Andévalo onubense se llevará a cabo realizando una aproximación a cada municipio. Las fuentes principales de consulta serán el Catastro de la Ensenada (https://pares.mcu.es/Catastro/), el “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar” de Pascual Madoz (Madoz, 1846-1850), el “Atlas de España y sus posesiones de ultramar” de Coello (Coello, 1844-1870) y las planimetrías y ortofotos históricas del Instituto Geográfico Nacional (https://centrodedescargas.cnig.es/CentroDescargas/index.jsp). Figura 3.57. Mapa de la provincia de Huelva Coello, 1874 -1870
99 TFM | marph23 María Orrego Pereira Santa Bárbara de Casa La primera mención a molinos de viento en Santa Bárbara de Casa se encuentra en las Respuestas del Catastro del Marqués de la Ensenada (https://pares.mcu.es/Catastro/), donde se indica la existencia de un molino de viento harinero seglar en este municipio que produce una utilidad al año de 990 reales, por lo que sabemos que en el s. XVIII encontramos en este municipio un solo molino. Será en el s. XIX cuando se haga mención por Madoz a tres molinos de viento en Santa Bárbara de Casa a 150 pasos del pueblo y la existencia de un pósito que podía contener 530 fanegas de trigo (Madoz, 1846- 1850). Ya en las minutas de las primeras ediciones del mapa 1:50.000 de España (1910-1970) y en la primera edición de las hojas del MTN25 (1975-2003) se pueden observar los 4 molinos de viento que han perdurado hasta hoy. Figura 3.58. Vista de los molinos de Santa Bárbara Vuelo Interministerial (1973 -1986) IGN, 1976 - 1986 .
100 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico Cabezas Rubias En el Diccionario de Madoz se hace mención a tres molinos de viento en las alturas cercanas a la población de Cabezas Rubias (Madoz, 1846- 1850). En el Atlas de Coello (Coello, 1847-1870), se consiguen localizar estos tres molinos. Sin embargo, no se consiguen encontrar los tres molinos mencionados ni en las primeras ediciones del MTN ni en ortofotos históricas, donde sólo encontramos el actual Molino de la Divisa. Por lo tanto, en el siglo XX estos dos molinos del norte habrían desaparecido En la ortofoto del vuelo Interministerial (1973-1986) ya podemos observar cómo el Molino de la Divisa se encuentra sin cubierta y por tanto sin uso. Figura 3.59. Molinos de Cabezas Rubias en el Atlas de Coello Coello, 1874-1870.
101 TFM | marph23 María Orrego Pereira Puebla de Guzmán Se tiene una primera mención a un solo molino de viento seglar en Puebla de Guzmán en el Catastro del Marqués de la Ensenada (https://pares.mcu.es/Catastro/), que producía al año 1320 reales. En el siglo XIX, cuando se escribió en Diccionario geográfico de Pascual Madoz, la Puebla de Guzmán se encontraba en la frontera con Portugal en un terreno desigual con buena ventilación y clima (Madoz, 1846- 1850). En el Atlas de Coello (Coello, 1847-1870) ya se pueden encontrar cinco molinos, a pesar de no ser nombrado ninguno de ellos por Madoz Se tiene constancia por las minutas de las primeras ediciones del mapa 1:50.000 de España (IGN, 1910-1970)de la existencia de al menos nueve molinos en los alrededores del municipio, de los que como se ha analizado previamente hoy se tienen restos de ocho de ellos. Figura 3.60. Molinos de viento de Puebla de Guzmán en primeras ediciones del mapa 1:50.000 de España . IGN, 1910-1970
102 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico El Almendro Según el Catastro de la Ensenada (https://pares.mcu.es/Catastro/), ya encontramos en el siglo XVIII en el municipio de El Almendro dos molinos de viento que producen 2700 reales. En el siglo XIX, cuando se escribe el Diccionario geográfico-histórico de Pascual Madoz, la cifra sube a ocho molinos de viento en este municipio (Madoz, 1847-1870), que se pueden observar en el Atlas de Coello (Coello, 1847-1870). En las minutas de las primeras ediciones del mapa 1:50.000 de España (IGN, 1910-1970) se pueden observar seis de estos molinos, los dos que siguen en pie actualmente, uno en el camino que va del pueblo al Pie de Castillo al oeste y tres más en el Cabezo Mareguín al este del municipio. Ya en la primera edición del MTN25 (IGN, 1975-2003) desaparece el molino del oeste pero se mantienen los tres molinos del Cabezo Mareguín. Figura 3.61. Molinos de El Almendro en el Atlas de Coello Coello, 1874-1870.
103 TFM | marph23 María Orrego Pereira En la ortofoto del vuelo Interministerial (1973-1986) ya podemos observar cómo los molinos del Cabezo Mareguín se encuentran en peor estado y sin cubierta. En las ortoimágenes del vuelo OLISTAT Oleícola realizado por el Ministerio de Agricultura entre 1997 y 1998 sobre parte del territorio español para contabilizar el número de olivos del territorio español, ya desaparecen estos tres molinos al este del municipio. Villanueva de los Castillejos En el Catastro de la Ensenada (https://pares.mcu.es/Catastro/) se hace mención a tres molinos harineros en Villanueva de los Castillejos, uno seglar sin uso, que produce 35 fanegas de trigo al año, y los otros dos eclesiásticos patrimoniales que producen 396 fanegas, en el municipio de Villanueva de los Castillejos, que no se mencionan en el Diccionario de Madoz. (Madoz, 1847-1870), sin embargo, en el Atlas de Coello (Coello, 1847-1870) se pueden encontrar siete molinos de viento. Figura 3.62. Molinos de Villanueva de los Castillejos en el Atlas de Coello Coello, 1874-1870.
104 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico En las primeras minutas del MTN50 (IGN, 1910-1970) se cuentan cuatro molinos de viento en este municipio, el actual Molino Zahurdón y otros tres molinos. Los vestigios de estos tres molinos situados al este del pueblo, debieron desaparecer en el período que va de 1910 a 1956, ya que en las ortofotos del vuelo realizado por el Army Map Service de EEUU entre enero de 1956 y noviembre de 1957 sobre parte del territorio español, conocido como Vuelo Americano, serie B, ya no se encuentran restos de la existencia de estos molinos. El Granado Tanto en el Catastro del Marqués de la Ensenada (https://pares.mcu.es/Catastro/) como en el Diccionario geográficohistórico de Madoz (Madoz, 1847-1870), se hace mención a dos molinos harineros de viento. Por lo tanto se pueden datar los dos molinos existentes en la actualidad, el Molino de El Santo y el Molino de la Solana, del siglo XVIII. Se trataban de molinos seglares que producían 780 reales al año. Las ortofotos y mapas históricos confirman la permanencia en el tiempo de estos dos molinos desde su construcción. Figura 3.63. Molinos de Villanueva de los Castillejos en el Atlas de Coello Coello, 1874-1870.
111 TFM | marph23 María Orrego Pereira mediterránea: el trigo para la producción de harina (Zafra, 2009). El poseer molinos de viento facilitaba que el grano, ya fuera local o importado, se pudiera moler en los mismos municipios sin contar con el sobrecoste de adquirir un producto procesado y por tanto más costoso, así como poder comerciar con el grano molido y con los productos derivados de éste, aunque en su mayoría este grano producto de la molienda era para consumo de los habitantes del pueblo. La proliferación de los molinos de viento a lo largo de la Edad Moderna suele responder a dos coyunturas: la demanda de harina en periodos de crecimiento demográfico y las sequías que limitaron el papel de los molinos hidráulicos. Los nuevos molinos ofrecían claras ventajas su cercanía al núcleo de población facilitaría la labor de los lugareños que de otra manera se veían obligados a acudir a los ingenios hidráulicos del río Odiel (Sánchez Corralejo, 2015). En 1734 se produjo una subida espectacular del precio del trigo desde 36 reales en abril hasta los 50 en mayo y junio debido a la extrema sequía. En estas circunstancias se acudía a empréstitos de personas asentadas para emplearlos en la compra de trigo y cebada en Sevilla o Extremadura (Sánchez Corralejo, 2015). La construcción de molinos tanto de agua como de viento se considera una banalidad o regalía privativa del duque de Medina Sidonia. El trabajo diario de la molienda era realizado por maestros molineros y sus mozos. Se prohibía a los molineros molturar a forasteros hasta que hubiesen molido todos los vecinos de la villa (Sánchez Corralejo, 2015). No todos los dueños de molinos pertenecen al selecto grupo de mayores contribuyentes de la villa. Siguen dominando los ganaderos y labradores acomodados y algún que otro miembro de la clerecía aunque algo parece haber cambiado respecto al siglo anterior también aparecen molineros individuales o formando sociedades que quieren ser los dueños de su propio negocio (Sánchez Corralejo, 2015).
112 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico El ayuntamiento nombraba a peritos de molino debido al interés municipal por controlar la correcta molienda y sobre todo para ajustar el monto de la contribución del subsidio industrial (Sánchez Corralejo, 2015).
113 TFM | marph23 María Orrego Pereira 3.4. Análisis adminitrativo 3.4.1. PROTECCIÓN Y USOS DEL SUELO Para el análisis administrativo se ha consultado la situación de los molinos con respecto a Catastro (https://www1.sedecatastro.gob.es/), al planeamiento urbanístico vigente de cada municipio y al Inventario de Edificios de Interés Arquitectónico de Propiedad Pública de Carácter Local en Andalucía 2021-2022 (AA.VV., 2012). Con respecto a su situación catastral, la gran mayoría de los molinos presentan una situación de Clase de Suelo Rústico con Uso principal Agrícola. En el caso del Molino de Juana Correa en San Silvestre de Guzmán, se encuentra en esta situación con un uso Cultural. Sin embargo, algunos molinos se encuentran en Suelo Urbano, como es el caso de el Molino de El Santo, en El Granado, con un uso principal Industrial o el Molino de La Solana, en el mismo municipio, con Uso Cultural. Encontramos dos casos que se encuentran en Suelo Urbano de Uso Residencial, ambos molinos rehabilitados para su uso como parte de la vivienda, uno de ellos es el Molino en la calle Calvario de Puebla de Guzmán, y el otro situado en San Silvestre de Guzmán. Hay dos casos de Suelo Urbano sin edificaciones, el Molino de El Chorrito en San Puebla de Guzmán y el Molino Zahurdón en Villanueva de los Castillejos. En Santa Bárbara de Casa, los 4 molinos se encontrarán en Suelo No Urbanizable Protegido por Planificación Urbanística, con un Grado 1 o Protección integral, cuyas medidas de protección son la conservación total de los edificios y de sus entornos. Únicamente se permiten actuaciones de conservación, mantenimiento y puesta en valor manteniendo la configuración original de los distintos molinos potenciando su carácter cultural, turístico y recreativo de forma
114 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico respetuosa con su marcado carácter patrimonial y fuerte presencia visual, según la Ficha de Catalogación 1.22 del PGOU de Santa Bárbara de Casa de 2017 (PGOU, 2017, p. 31). Los molinos de Puebla de Guzmán según la Ficha de Catalogación nº24 del PGOU de Puebla de Guzmán de 2018 (PGOU, 2018b, p. 43), tanto los de titularidad pública municipal como los privados, se encuentran en Suelo no urbanizable con Protección Grado B o Conservación Ambiental. Esta protección se aplica tanto a las edificaciones como a los espacios adyacentes. Con respecto a las determinaciones de actuación, se pretende la recuperación y rehabilitación estructural de los molinos y tratamiento del entorno mediante Plan especial con financiación pública. Los elementos discordantes se eliminarán o se integrarán en el bien. En el caso de los molinos de El Granado, según el PGOU de 2018 (PGOU, 1018a) de dicho municipio, el Molino de la Solana tiene Protección Integral como Patrimonio inmueble de interés históricoartístico según la Ficha de Catalogación I-03 (PGOU, 1018a, p. 118), valorado por la especial significación del ámbito en la actual imagen urbana, la imagen pintoresca e histórica que proyecta en el entorno urbano es de especial significación. Las actuaciones que se pueden Figura 3.67. Ficha AC- 33 del PGOU de El Granado. PGOU, 1018a, p. 160
115 TFM | marph23 María Orrego Pereira llevar a cabo en el bien son las actuaciones encaminadas a su puesta en valor, conservación y mantenimiento de su cuidada imagen. En cuanto al uso, podrá variar, pero dentro del uso global Dotacional. También cuenta con una Protección Cautelar como Patrimonio arqueológico del entorno en la Ficha de Catalogación AC-34 (PGOU, 1018a, p. 161). El Molino del Santo tendrá Protección Cautelar cono Patrimonio arqueológico según la Ficha de Catalogación AC-33 (PGOU, 1018a, p. 160). Concretamente, este elemento por ser un hito y de propiedad municipal, podrá ser rehabilitado para pasar a ser Dotación o, con los trámites oportunos, destinarse a uso Terciario. En Sanlúcar de Guadiana todos los molinos se encuentran catalogados en fichas individuales en el Documento de Avance del PGOU de Sanlúcar de Guadiana de 2021, de la Ficha A6 a la A9 (PGOU, 2021, pp. 35-43), en las que se reconocen sus valores Etnológico por tratarse de estructuras que se presentan modos de vida tradicionales, Paisajístico por su dominio visual, Arquitectónico e Histórico. Todos ellos tienen un Nivel de Protección Parcial, cuyas actuaciones permitidas son las tendentes a la buena conservación, conservando la organización espacial. En el caso de los Molinos del Tío Benigno, en la Ficha A9 (Molino Centro de Interpretación) (PGOU, 2021, pp. 41-43), las actuaciones que se pueden llevar a cabo en el bien son las recogidas en la normativa urbanística para los bienes declarados con Protección Integral. Especialmente, en este elemento podrá efectuar las actuaciones encaminadas a su puesta en valor, conservación y mantenimiento de su cuidada imagen. En el municipio de Villablanca, según las Normas Subsidiarias de Planeamiento de 2019, publicadas en el BOP de Huelva Número 69 de 10 de abril de 2019 (NN.SS., 2019), la zonas de protección de los molinos serán Zonas del Suelo No Urbanizable de Especial Protección por la Planificación Sectorial. Dado el interés de estas construcciones, se establece una zona de protección entorno al molino, de cien (100)
116 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico metros de diámetro, en la cual no se permite la construcción de ningún tipo de edificaciones o instalaciones, permitiéndose únicamente las obras de consolidación, rehabilitación y ornato de la edificación objeto de protección. En el Inventario de Edificios de Interés Arquitectónico de Propiedad Pública de Carácter Local en Andalucía 2021-2022 (IEPIA) (AA.VV., 2021) se recogen dieciséis de los treinta molinos estudiados. Todos ellos tendrán un Nivel II, que incluye los edificios que, aun teniendo un elevado interés arquitectónico (del 3 al 5), no son compatibles con el Programa de rehabilitación de edificios de interés arquitectónico Plan Rehabilita Patrimonio, o con las políticas de la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda. Los molinos inventariados en el IEPIA son los siguientes: - Molino Pie de Castillo y Molino de José Gómez García en el Almendro (HU-ALM-004). Interés Arquitectónico 3. - Molino de la Divisa en Cabezas Rubias (HU-CAB-004). Interés Arquitectónico 3. - Molino del Santo (HU-GRO-004) y Molino de la Solana (HUGRO-006) en El Granado. Interés Arquitectónico 4. Figura 3.68. Portada del Inventario de Edificios de Interés Arquitectónico de Propiedad Pública de Carácter Local en Andalucía 2021 -2022 Consejería de Fomento, Infraestructura y Ordenación del Territorio de la Junta de
117 TFM | marph23 María Orrego Pereira - Molino de La Horca (HU-PUG-005) y Molino de Pozo Bebé (HUPUG-006) en Puebla de Guzmán. Interés Arquitectónico 3. - Molinos de Tío Benigno o Molinos Centro de Interpretación (HUSLG-006) en Sanlúcar de Guadiana. Interés Arquitectónico 3. - Molino de los Vilán (HU-SAS-006), Molino de Juana Correa (HUSAS-003) y Molino de San Silvestre (HU-SAS-005) en San Silvestre de Guzmán. Interés Arquitectónico 3. - Molino del Toquero (HU-STB-007) en Santa Bárbara de Casa. Interés Arquitectónico 3. - Molino de Antonio Pérez (HU-VBA-004) y Molino de Manuel (HUVBA-005) en Villablanca. Interés Arquitectónico 3. - Molino Zahurdón (HU-VIJ-004) en Villanueva de los Castillejos. Interés Arquitectónico 4. Los molinos que se encuentran en este Inventario, se consideran todos Bienes de Catalogación General según la Disposición Adicional Sexta de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía, que indica que “Los bienes inmuebles del Patrimonio Histórico Andaluz y los elementos de los mismos de piedra, yeso, madera, forja, fundición, cerámica, azulejería y vidrio que se encuentren en posesión de la Administración de la Junta de Andalucía, las entidades locales y las universidades quedan inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como bienes de catalogación general.” En la siguiente tabla se muestra qué molinos se encuentran protegidos:
118 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico Molinos Planeamiento urbanístico IEPIA (1.A) José Gómez García (2.A) Pie de Castillo - - IA 3, Nivel II IA 3, Nivel II (1.CR) La Divisa - IA 3, Nivel II (1.G) El Santo (2.G) La Solana P. cautelar P. integral IA 4, Nivel II IA 4, Nivel II (1.PG) Calle Calvario (2.PG) El Chorrito (3.PG) Las Eretas (4.PG) La Horca (5.PG) Pozo Bebé (6.PG) La Ratera I (7.PG) La Ratera II (8.PG) Vals de las Paridas - C. ambiental C. ambiental C. ambiental C. ambiental C. ambiental C. ambiental C. ambiental - - - IA 3, Nivel II IA 3, Nivel II - - - (1.SG) Alto del Molino (2.SG) Era del Pósito (3.SG) Juan Gómez (4.SG) Tío Benigno I (5.SG) Tío Benigno II P. parcial P. parcial P. parcial P. parcial P. parcial - - - IA 3, Nivel II IA 3, Nivel II (1.SS) Los Ejidos (2.SS) Juana Correa (3.SS) Juan Francisco Cantero (4.SS) Avenida Carmelo Fortes - - - - IA 3, Nivel II IA 3, Nivel II IA 3, Nivel II - (1.SB) De la Capitana (2.SB) Del Choto (3.SB) Del Tío Juan Antonio (4.SB) Del Toquero P. integral P. integral P. integral P. integral - - - IA 3, Nivel II (1.V) Antonio Pérez (2.V) Manuel (3.V) Pedro Lorenzo - - - IA 3, Nivel II IA 3, Nivel II - (1.VC) Molino Zahurdón - IA 3, Nivel II Figura 3.59. Tabla de protección de los molinos Elaboración propia
119 TFM | marph23 María Orrego Pereira 3.2.2. TITULARIDAD Se tiene constancia a través del Catastro de la Ensenada (https://pares.mcu.es/Catastro/) de que los molinos existentes y documentados en el siglo XVIII en la comarca del Andévalo onubense son seglares, es decir, de titularidad privada de habitantes del municipio. Solo se hace mención a dos molinos de titularidad eclesiástica en Villanueva de los Castillejos. No se tienen datos exactos de cómo las desamortizaciones llevadas a cabo en el siglo XIX en España pudieron afectar a estos molinos. Los mayores hacendados junto con los señores jurisdiccionales, tanto seculares como eclesiásticos, constituirán el grueso de los propietarios. Sin embargo hubo pequeños propietarios agrícolas dueños de sus propios molinos, También los había que eran propiedad de las villas, estando extendida la práctica del arriendo a particulares, a veces sin ser molineros, pero cuya precariedad veían aprender el oficio como una buena inversión (Carrero, 1997). Actualmente nos encontramos con nueve molinos de titularidad privada frente a veintiuno de titularidad pública pertenecientes a los Ayuntamientos de cada municipio, esto es, una tercera parte de los molinos son de titularidad privada. En la mayoría de los casos, los molinos de titularidad pública se encuentran bien conservados y se han hecho obras de iniciativa pública de consolidación o restauración sobre ellos. Son también los molinos que tienen protección y están recogidos en el Inventario de Edificios de Interés Arquitectónico de Propiedad Pública de Carácter Local en Andalucía 2021-2022 (IEPIA) (AA.VV., 2021). En casi todos los casos los Ayuntamientos tienen iniciativas públicas para poner en valor estos hitos en el paisaje, con rutas por los molinos como en el caso de Santa Bárbara de Casa, El Almendro o San Silvestre de Guzmán, o la generación de espacios públicos y de ocio con merenderos, plazas o
120 GIGANTES DEL SUR 3. Marco analítico parques infantiles como en el caso de los molinos de El Granado o los de Villablanca. Encontramos un único caso de un molino que siendo de titularidad del Ayuntamiento de Sanlúcar de Guadiana, no se encuentra recogido en el IEPIA ni en buen estado de conservación. Se trata del Molino de Juan Gómez. En cuanto a los molinos de titularidad privada, casi todos ellos se encuentran inaccesibles y en estado de ruina y desuso. Tenemos, sin embargo, dos casos de molinos rehabilitados y usados como parte de las viviendas colindantes, como son el Molino de la calle Calvario en Puebla de Guzmán, y el Molino de San Silvestre situado en la Avenida Carmelo Fortes. Tan solo los dos molinos privados a los que se ha dado un uso como vivienda se conservan en buen estado, por lo que tenemos un ejemplo de cómo la rehabilitación y la adaptación de arquitecturas Figura 3.60. Molino de El Santo en El Granado Fotografía de la autora
127 TFM | marph23 María Orrego Pereira la memoria de los pueblos, se puede afirmar que los bienes relacionados con la cultura tradicional, tienen un gran peso en la identidad de la población rural. No obstante, se sigue pensando en Patrimonio con un carácter de mayor monumentalidad a pesar de las nuevas corrientes que empiezan a poner el punto de mira y el valor en estos “patrimonios menores”, que son los que se encuentran en la memoria reciente de una población mayor, como parte de su historia. En la Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico Andaluz, hay dos tipologías patrimoniales que se podrían adecuar a los molinos de viento. Una de ella es la de Patrimonio Etnológico, definido en el Artículo 61 como “los parajes, espacios, construcciones o instalaciones vinculados a formas de vida, cultura, actividades y modos de producción propios de la comunidad de Andalucía.” También podemos considerarlos Patrimonio Industrial, que según el Artículo 65 de esta misma Ley, “está integrado por el conjunto de bienes vinculados a la actividad productiva, tecnológica, fabril y de la ingeniería de la Comunidad Autónoma de Andalucía en cuanto son exponentes de la historia social, técnica y económica de esta comunidad.”. Aunque la definición de Patrimonio Figura 4.1. Detalle de molino en San Silvestre de Guzmán. Fotografía de la autora
128 GIGANTES DEL SUR 4. Marco propositivo Etnológico también incluye los modos de producción y podría adaptarse más al carácter cultural de estos molinos, la tecnología e ingeniería asociada a éstos se correspondería con la definición de Patrimonio Industrial, con un marcado valor etnológico. Los molinos de viento, por lo tanto, podrían incluirse en ambas definiciones. En esta misma Ley, al definir el Patrimonio Industrial, en el Artículo 65.2, se indica que “el paisaje asociado a las actividades productivas, tecnológicas, fabriles o de la ingeniería es parte integrante del patrimonio industrial, incluyéndose su protección en el Lugar de Interés Industrial.” Asimismo, en el Artículo 68 se establece que “la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de un Lugar de Interés Industrial llevará aparejada la necesidad de tener en consideración los valores que se pretendan preservar en el planeamiento urbanístico, adoptando las medidas necesarias para su protección y potenciación.” La Carta de Nizhny Tagil sobre el Patrimonio Industrial (AA.VV., 2003), redactada en Moscú en 2003 por The International Council of Monuments and Sites (ICOMOS) y The International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage (TICCIH), es el primer texto internacional en definir y dar pautas de actuación para el Patrimonio Industrial. “El patrimonio industrial se compone de los restos de la cultura industrial que poseen un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico. Estos restos consisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde se genera, se transmite y se usa energía, medios de transporte y toda su infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto religioso o la educación.” (AA.VV., 2003, pp. 1)
129 TFM | marph23 María Orrego Pereira Los valores de este patrimonio industrial, son relativos a la actividad que desempeñaban, su valor social, tecnológico y científico, así como los valores de su paisaje. Es importante una catalogación, registro e investigación sobre estos patrimonios, así como la protección legal y el mantenimiento y conservación de los bienes. En la Carta de Nizhny Tagil se hace alusión al papel que las comunidades locales deben tener en la salvaguarda del patrimonio, a través de la consulta y la participación en la protección y conservación, y cómo las asociaciones y voluntarios pueden desempeñar un gran papel en la catalogación de sitios, en promover la conservación y divulgación. En el ámbito estatal, tenemos el Plan Nacional de Patrimonio Industrial (AA.VV., 2015), que define el patrimonio industrial como “el conjunto de los bienes muebles, inmuebles y sistemas de sociabilidad relacionados con la cultura del trabajo que han sido generados por las actividades de extracción, de transformación, de transporte, de distribución y gestión generadas por el sistema económico surgido de la “revolución industrial”. Estos bienes se deben entender como un todo integral compuesto por el paisaje en el que se insertan, las relaciones industriales en que se estructuran, las arquitecturas que los caracteriza, las técnicas utilizadas en sus procedimientos, los archivos generados durante su actividad y sus prácticas de carácter simbólico.” (AA.VV., 2015, pp. 11) En el caso de los molinos de vientos, se trataría de bienes inmuebles categorizados como elementos industriales, ya que su valor histórico, tecnológico y cultural es suficiente para dar testimonio de la actividad de la molienda del trigo. El objetivo del Plan es establecer una metodología de actuación, programar las inversiones y coordinar la participación de los agentes implicados. Para ello se establecen cuatro fases, siendo éstas: la elaboración de un Inventario general de los bienes industriales españoles; la realización de estudios para el conocimiento y la
130 GIGANTES DEL SUR 4. Marco propositivo documentación, declaración BIC y situación jurídica; la redacción de Planes Directores; y la redacción de Proyectos de Intervención. “El valor del patrimonio industrial no reside tanto en sus valores económicos, técnicos, sociales o estéticos, sino en que es historia y espacio, historia y sociedad, historia y técnica; en definitiva, es espacio social más territorio. Los paisajes industriales poseen más vida que los objetos, uno a uno, que en ellos se insertan, y cuando las sociedades que los originaron desaparecen, al igual que sus procedimientos, en estos paisajes encontramos la huella viva de esos testimonios y de esos procesos.” (AA.VV., 2015, pp. 6) Entre los valores incluidos en el Plan para el Patrimonio Industrial, los molinos de viento del Andévalo poseen valores intrínsecos de representatividad tipológica, autenticidad y valor testimonial, por responder a las características que definen la tipología de molino mediterráneo. Poseen valores patrimoniales, por su valor histórico y social dentro de un período y sociedad determinada, su valor tecnológico como respuesta al desarrollo y evolución de la técnica, de la industria y del arte de construir, el valor arquitectónico de las formas y modos de construir y el valor territorial por su relación con el paisaje. Asimismo, tienen valores de viabilidad por posibilidad de actuación integral, estado de conservación, situación jurídica, gestión y Figura 4.2 Útiles para la mácula del trigo en el interior del Molino de La Solana. El Granado . Aniceto Delgado Méndez
131 TFM | marph23 María Orrego Pereira mantenimiento, en cuanto a sus perspectivas de futuro y la puesta en valor de los elementos a conservar. Contamos además con la “Carta de Sevilla del Patrimonio Industrial: los retos del siglo XXI”(Sobrino Simal y Sanz Carlos, 2019), editada por Julián Sobrino Simal y Marta Sanz Carlos tras el VII Seminario de Paisajes Industriales de Andalucía, organizado por el Centro de Estudios Andaluces y The International Committee for Conservation Industrial Heritage-España (TICCIH-España), en mayo de 2018 en Villanueva del Río y Minas, para abordar el Patrimonio Industrial desde un enfoque renovado, con nuevas fórmulas de protección y gestión basadas en la interrelación de los bienes protegidos, diseñando itinerarios culturales y caracterizando sus paisajes. En el caso de los molinos de viento del Andévalo, además de su carácter industrial, hablamos de arquitecturas tradicionales o vernáculas, con el valor asociado de sus técnicas constructivas y uso de materiales de la zona. En el caso de los molinos, la pizarra, presente en el territorio, es la que conforma la mampostería de sus muros, así como el revoco con cal, técnica muy utilizada en la región. Aunque el interés por la arquitectura vernácula se remonta al siglo XIX, no es hasta finales del siglo XX, en 1999, cuando ICOMOS publica la Carta del Patrimonio Vernáculo construido, ratificada en México en 1999. En ella, se establecen principios de conservación y líneas de acción para la perdurabilidad de estas arquitecturas. Los grupos multidisciplinares cobran especial importancia, ya que la conservación de este patrimonio conlleva un entendimiento de los métodos constructivos, así como de factores históricos y sociales que conforman el paisaje cultural donde se incluyen estas construcciones, y se encuentra en gran medida ligado a tradiciones y modos de vida. “El Patrimonio Vernáculo construido forma parte integral del paisaje cultural y esta relación ha de ser, como tal, tenida en consideración en
132 GIGANTES DEL SUR 4. Marco propositivo el transcurso de los programas de conservación y desarrollo.” (AA.VV., 1999a, pp.2) El mismo año se redacta la Carta de Úbeda en defensa de la Arquitectura Tradicional Andaluza con motivo de las IX Jornadas de Etnología, organizadas por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. En esta Carta se hace patente en cuanto a estas arquitecturas, “su situación actual es de alto riesgo de deterioro e incluso de desaparición, haciéndose especialmente preocupante en el caso de la arquitectura relacionada con unos sistemas tecnoeconómicos, (…) que no responde al concepto, aún imperante, de una arquitectura solo valorada en la medida de su monumentalidad” (AA.VV., 1999b, pp. 277), como es el caso de los molinos de viento. Se hace hincapié en el valor que la arquitectura tradicional tiene para la identidad cultural de las regiones y su relación con el entorno natural, como elemento de la memoria colectiva. Se van delimitando así los valores de los molinos que nos ocupan, siendo éstos arquitecturas industriales tradicionales con gran valor etnológico. A todo ello se debe añadir la etiqueta de su uso, el agrario. Con la Carta de Baeza sobre Patrimonio Agrario (Castillo Ruiz, 2013), redactada en 2013 en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) tras la colaboración con el Proyecto de Investigación PAGO (El Patrimonio Agrario: La construcción cultural del territorio a través de la actividad agraria. Ministerio de Economía y Competitividad. HAR2010- 15809) y el Centro Andaluz de Estudios para el Desarrollo rural, se trata de poner en valor los patrimonios derivados de la producción rural agraria, silvícola y ganadera, un patrimonio muy minusvalorado y que sin embargo nos proporciona una gran información del pasado y presente de la subsistencia y alimentación humanas, y puede dar herramientas para un desarrollo sostenible futuro del medio rural, basado en la aplicación tecnológica de técnicas que respeten la biodiversidad y la salvaguarda del medio ambiente.
133 TFM | marph23 María Orrego Pereira Según esta Carta de Baeza, “El Patrimonio Agrario está conformado por el conjunto de bienes naturales y culturales, materiales e inmateriales, generados o aprovechados por la actividad agraria a lo largo de la historia” (Castillo Ruiz, 2013, pp. 32), pudiendo distinguir entre: bienes muebles, bienes inmuebles singulares, bienes inmuebles de conjunto o lineales, patrimonio inmaterial y patrimonio natural y genético. Los molinos de viento del Andévalo responden a la situación de bienes inmuebles singulares. Sin embargo, el Patrimonio Agrario tiene un carácter integrador de toda la actividad agraria, lo que implica que tiene un valor principalmente cultural, por su aportación a la civilización humana, teniendo en cuenta todas las contribuciones relevantes a la historia como son los avances tecnológicos y científicos sobre estos campos. Los valores de este Patrimonio Agrario según la Carta de Baeza para ser reconocidos y pasen a formar parte de la memoria colectiva son: su aportación a la alimentación de las personas, su relación armónica con el territorio aprovechando los recursos naturales de forma respetuosa, su identidad como relación entre los sistemas sociales y la naturaleza y su contribución a la diversidad biológica. Figura 4.3. Paisaje molinar en El Almendro . Aniceto Delgado Méndez
134 GIGANTES DEL SUR 4. Marco propositivo Este Patrimonio responde a una actividad, que es el elemento fundamental, con una dimensión territorial que tiene que ir ligada indudablemente a esta actividad, y una relación entre la sociedad y los bienes naturales. Por lo tanto, el principal ámbito de formalización para la protección de estos patrimonios sería el territorial, no impidiendo que se puedan proteger bienes muebles, inmuebles o intangibles. El reconocimiento a través de una legislación de Patrimonio Cultural aún no se ha llevado a cabo. Resulta de suma importancia la difusión y educación con respecto al Patrimonio Agrario como un legado básico para el entendimiento de la supervivencia histórica del ser humano. Asimismo, la musealizacion de diversos bienes agrarios conservados pero carentes de uso pueden ser una muy buena vía de divulgación de los saberes y la tecnología agraria tradicional. Este es el caso del Museo Etnográfico de El Granado, situado en las inmediaciones del Molino de la Solana, y que recoge útiles de labranza, donados en su mayoría por vecinos del pueblo, así como útiles para la molienda de la harina en el interior del propio molino. No se pueden entender los patrimonios hasta ahora descritos sin su vinculación al paisaje y al territorio donde se implantan. Factores socioculturales, económicos e históricos han transformado el paisaje hasta dar lugar al territorio del Andévalo que ahora se conoce. El interés por el paisaje rural como patrimonio cultural es relativamente reciente. A partir de los años 60 los estudios de aspectos vernáculos ampliaron escalas y conectaron diferentes ámbitos de conocimiento. Aun así, su valorización aún no ha calado en todos los sectores de la población a pesar de que muchos sean considerados Paisajes Culturales por la UNESCO o asumidos como patrimonio en el ámbito académico. (Rivero Lamela. 2020) Según el Convenio Europeo del Paisaje (AA.VV., 2000), se entiende por paisaje “cualquier parte del territorio tal y como lo percibe la población,
135 TFM | marph23 María Orrego Pereira cuyo carácter sea el resultado de la acción e interacción de factores naturales y/o humanos”. En la Convención del Patrimonio Mundial (AA.VV., 2008), en su Artículo 1 se dice que “Los paisajes culturales representan la obra combinada de la naturaleza y el hombre» y en su Artículo 47 se considera que los paisajes culturales “ilustran la evolución de la sociedad y los asentamientos humanos en el transcurso del tiempo, bajo la influencia de las restricciones físicas y /o las oportunidades presentadas por su ambiente natural de las sucesivas fuerzas sociales, económicas y culturales, tanto internas como externas”. Las áreas rurales son territorios cuyos paisajes han sufrido un largo proceso histórico de transformación en el que diferentes culturas y sociedades se han visto implicados, y que han ido completando la riqueza patrimonial de estos paisajes y sus arquitecturas. En este ámbito, es importante hacer mención a la Ley 45/2007, para el Desarrollo sostenible del medio rural, que establece objetivos como incorporar nuevas actividades compatibles con un desarrollo sostenible para diversificar su economía, mantener y mejorar el nivel de población y su grado de bienestar, y recuperar y conservar el patrimonio y los recursos naturales y culturales a través de actuaciones públicas y privadas. En el Artículo 29 de esta Ley, una de las medidas propuestas el desarrollo cultural de los espacios rurales es la creación de redes de espacios culturales reutilizando el patrimonio existente y garantizando su sostenimiento y accesibilidad, además de la protección y restauración del patrimonio histórico artístico de los municipios rurales. Actualmente, existe un continuo interés por recuperar y conservar el medio rural, y esto puede resultar clave en territorios con un desarrollo económico y poblacional difícil. Integrar los molinos de viento en el Andévalo como bienes emblemático donde la ciudadanía participe y se
136 GIGANTES DEL SUR 4. Marco propositivo involucre puede fomentar de alguna manera su desarrollo y generar fuentes de empleo, turismo y valoración de sus entornos. Los molinos de viento son patrimonios industriales agrarios tradicionales con un alto valor etnológico, que forman parte de un paisaje donde se erigen como hitos que sirven como miradores en el territorio, y que pueden ofrecer nuevas expectativas y recursos culturales en las localidades donde se enclavan. Se le advierten los siguientes valores patrimoniales: VALOR ARQUITECTÓNICO: Los molinos de viento representan ingenios apoyados en una arquitectura utilitaria, realizada con materiales locales como la pizarra y la arcilla para los paramentos verticales, o la caña y la madera para la cubierta y el mecanismo. También se usaron en su construcción técnicas tradicionales como son el revoco de cal o la cubierta vegetal. VALOR ETNOLÓGICO: El uso industrial agrícola para el que fueron construidos, junto con los matices culturales de la zona, los saberes tradicionales y las técnicas de la molienda de trigo, son conceptos de los que no se puede separar a estos bienes pues perderían gran parte de su memoria. VALOR HISTÓRICO/DOCUMENTAL: Se trata de la dimensión material e inmaterial de estos bienes para contar una historia. Los molinos son testimonio de la actividad agrícola de la comarca del Andévalo y de la historia de seres humanos que se vieron movidos por el ingenio para sobrevivir ante un panorama hostil. VALOR PAISAJÍSTICO: La implantación de los molinos en el territorio, sus conexiones visuales y como vertebran el paisaje como hitos o puntos clave, hacen de la red de molinos un elemento paisajístico integrado en el sistema agrícola. Las perspectivas visuales que ofrece el molino desde dentro hacia afuera y viceversa permite entender la complejidad del sistema a través de la simple contemplación del
143 TFM | marph23 María Orrego Pereira 4.3. Fichas de catalogación Se ha advertido una catalogación deficiente de los molinos de viento del Andévalo, tan solo con un registro general en algunos Catálogos municipales de bienes protegidos, y catalogación en el Inventario de Edificios de Interés Arquitectónico de Propiedad Pública de Carácter Local en Andalucía. Sin embargo, tan solo dieciséis de los treinta molinos se encuentran en estos catálogos. La catalogación se realiza tras el inventariado, para volcar la información de la que se dispone tras la investigación, atendiendo a un objetivo y con una serie de criterios. La catalogación como recurso para la documentación y la información tras una investigación permite preservar la información sobre los bienes para su consulta y futuros estudios o investigaciones sobre estos bienes, así como para información de la población general. Tras el inventariado de los molinos andevaleños, se crea un prototipo de ficha de catalogación. El objetivo del Catálogo es mostrar los resultados de la Investigación de forma pública a la ciudadanía y a las Administraciones. Se usan dos criterios para incluir los molinos en el Catálogo. El primer criterio es que el molino se encuentre actualmente con menos de un cincuenta por ciento de derrumbamiento, debido a que el estado ruinoso puede suponer un peligro para su visita, y su restauración implicaría un proyecto mayor. El segundo criterio es que se pueda acceder a una distancia de quince metros del molino, tanto si éste es de titularidad pública como privada.
144 GIGANTES DEL SUR 4. Marco propositivo NOMBRE DEL MOLINO Fotografía Plano de situación ÉPOCA DE CONSTRUCCIÓN LOCALIZACÓN ESTADO DE CONSERVACIÓN PROTECCIÓN USO TITULARIDAD DESCRIPCIÓN Figura 4.5. Plantilla de Ficha de Catalogación. Imagen de la autora
145 TFM | marph23 María Orrego Pereira Quedan, por tanto, excluidos del Catálogo el Molino de El Chorrito y uno de los Molinos de la Ratera, en Puebla de Guzmán; el Molino de Juan Gómez y el Molino de la Era del Pósito, en Sanlúcar de Guadiana; y el Molino de Pedro Lorenzo en Villablanca. Estos molinos estarán incluidos en el Inventario pero no en el Catálogo. Se elabora el esquema de las fichas. En estas fichas aparece el nombre del molino, una fotografía junto a un plano de situación, la dirección y las coordenadas para su localización, el uso atual, la titularidad del molino, su época de construcción, su estado de conservación junto a los trabajos de restauración y mantenimiento llevados a cabo, su protección si procede, y una descripción del molino. Se incluirán algunas fichas de Catalogación como ejemplo en el Anexo. Se puede dividir la información incluida en el Catálogo en información analítica e información descriptiva. La información analítica es aquella obtenida de los análisis, totalmente objetiva. En la información descriptiva se puede entrar en ciertos juicios de valor. En el caso de las fichas propuestas, la única información descriptiva viene en el apartado de “Descripción” y en el de “Estado de conservación” Tradicionalmente, las fichas de catalogación utilizadas por las distintas administraciones y equipos se estructuran a partir de amplios campos descriptivos que el técnico cumplimenta, normalmente a partir de su formación o criterio. Con ello se corre el riesgo de generar, en un mismo catálogo, definiciones y descripciones heterogéneas muy condicionadas por los conocimientos del catalogador, e incluso, por su propio estado de ánimo. (Albero Santacreu, 2010). Por eso, la propuesta no es un catálogo cerrado, ni sería correcto que una sola persona se dedicara a catalogar bienes de la misma naturaleza. Es necesario un equipo multidisciplinar, que genere diferentes puntos de vista para hacer del catálogo una herramienta sobre la que trabajar y no un documento restrictivo
146 GIGANTES DEL SUR 4. Marco propositivo La importancia por tanto del inventariado y la catalogación de este tipo de bienes, pueden ser una buena respuesta ante la rápida pérdida de información que puede suponer el abandono, ruina, y posterior desaparición de estas arquitecturas no documentadas. Los procesos de documentación de estas arquitecturas, deberán tener en cuenta los aspectos materiales y también los inmateriales, las técnicas y los conocimientos locales, así como los procesos relacionados con la adaptación a un territorio y el desarrollo de unas determinadas formas de ser y sentir. Figura 4.6. Molino de Juan Gómez en Sanlúcar de Guadiana. Fotografía de la autora
147 TFM | marph23 María Orrego Pereira
5 Conclusiones El camino recorrido y los nuevos horizontes
149 TFM | marph23 María Orrego Pereira 5.1. Conclusiones Los molinos de viento de la comarca del Andévalo forman parte de uno de los numerosos vestigios de una sociedad marcada por sus condicionantes históricos y los necesarios procesos de adaptación al territorio. La conformación de los paisajes de la región, así como su acervo cultural y sus arquitecturas, son el fruto de la escasez de sus tierras, unido a su posición limítrofe en la frontera con Portugal y la despoblación que a lo largo de su historia ha incidido en estas tierras. La construcción de los molinos de viento por parte de los andevaleños fue una respuesta de supervivencia, un ingenio tecnológico llevado a esa región por necesidad, y que hoy se ha convertido sin embargo en un hito patrimonial para los municipios que cuentan con estos gigantes. No se puede entender, por tanto, la implantación de estos ingenios en el territorio andevaleño de forma aislada, sino como una red en el territorio, un fenómeno de respuesta a momentos históricos de guerras y sequías que acababan con los bienes de primera necesidad de una población debilitada, así como de condicionantes culturales en una sociedad con una clara orientación agroganadera. A priori, se pueden marcar como conseguidos los objetivos marcados para el trabajo, pero a lo largo de la investigación se han descubierto nuevos puntos de vista que resultan de interés y que se desarrollarán en el siguiente apartado. Un primer objetivo era ampliar los conocimientos actuales sobre la producción molinar, teniendo en cuenta la estructura territorial que está inevitablemente ligada a la producción agraria, a través de su contexto histórico y territorial. Con respecto a este punto, se ha analizado el territorio del Andévalo, poniendo un claro foco en su estructura social a lo largo de la historia, y su clara vocación agroganadera.
150 GIGANTES DEL SUR 5. Conclusiones La lectura histórica realizada ha servido para aproximarse a la comarca desde el punto de vista de sus habitantes. Se puede constatar la escasez y penurias de la comarca por las condiciones geográficas y su situación de frontera; pero también se conforman como sus fortalezas, la lucha de sus habitantes por sobrevivir, sus relaciones con unos vecinos portugueses que no siempre fueron amistosas, y el mantenimiento de un rico patrimonio cultural que sobrevive hasta hoy. Junto a las arquitecturas defensivas, protegidas, conservadas y reconocidas, se encuentra un patrimonio menos conocido y que nos habla de esos espacios de frontera donde el intercambio de productos, conocimientos y experiencias ha sido una constante. Parte de esos bienes lo conforman los caminos y las arquitecturas vernáculas, la tradición oral, los rituales festivos o la alimentación. El análisis en concreto de los molinos de viento andevaleños, a través de su historia, su materialidad, sus paisajes y sus patrimonios asociados, se ha llevado a cabo a partir de un intensivo trabajo de campo, con pocas referencias previas de la situación de los molinos excepto aquellos inventariados por la Guía Digital del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (https://guiadigital.iaph.es/) y los localizados en cartografías históricas como las minutas del Instituto Geográfico Nacional (https://centrodedescargas.cnig.es/CentroDescargas/index.jsp) o el Atlas de España y sus posesiones de ultramar de F. Coello (Coello, 1847-1870), y a partir de ahí se han ido inventariando mediante la herramienta QGIS todos los molinos que aún continúan en pie. El trabajo de análisis y de inventariado ha sido simultáneo y circular, con trasbase de información recíproca continuada. De este estudio, se puede concluir que los paisajes y las arquitecturas agrarios actúan como un todo, extendiéndose por el territorio a través de diferentes municipios. Asimismo, el patrimonio molinar eólico forma parte de uno de los nuevos conjuntos de bienes culturales que cogen fuerza en la tutela patrimonial, como es el patrimonio industrial, en concreto el agrario.
151 TFM | marph23 María Orrego Pereira Esto se traslada al siguiente objetivo, la puesta en valor de esta red de bienes en el territorio del Andévalo. Es imposible la separación del bien patrimonial del territorio donde se implanta; y en el caso de los molinos de viento andevaleños, éstos forman parte de un paisaje cultural agrario con un carácter identitario para su población. Estos gigantes forman parte de la imagen de un territorio. La vista de estos hitos en el horizonte, sobre los pequeños cabezos donde se implantan, se mantiene en la retina de los andevaleños. La tecnología SIG (Sistema de Información Geográfica) ha servido como herramienta para crear una base de información ordenada a partir del análisis realizado, sobre la que poder crear nuevas cartografías y documentación, seleccionando diferentes variables, como pueden ser la titularidad, la accesibilidad o la protección de estos molinos. Esta tecnología tiene la ventaja de poder manejar una base de datos en un solo fichero, cuyas variables pueden analizarse en generando nuevas cartografías son los criterios que maneje quien use la base de datos. Para valorar es necesario conocer. Ese conocimiento, el análisis realizado sobre el territorio del Andévalo y sus molinos de viento, han Figura 5.1. Vista del Molino de Manuel en Villablanca. Fotografía de la autora
152 GIGANTES DEL SUR 5. Conclusiones llevado al reconocimiento de unos valores patrimoniales sobre ellos. Entre estos valores se encuentra el valor visual, el valor social o testimonial y el valor tecnológico, pero sobre todo, un valor simbólico como reflejo de unas prácticas tradicionales desaparecidas. La existencia de estas actividades ha quedado en la memoria de sus habitantes y ahora es el bien material el que nos ofrece esa relación entre memoria y presente, tamizado a través de una mirada patrimonial. La hipótesis de partida era que la protección o conservación sin uso del patrimonio productivo rural puede derivar en abandono y ruina de estos elementos patrimoniales, pero apoyados por una correcta difusión pueden ayudar a la reactivación de territorios rurales. En este aspecto, tras el estudio realizado, se puede afirmar que, en la mayoría de los casos, la tutela patrimonial por parte de las administraciones locales y autonómicas sobre los molinos de viento del Andévalo y la corriente de rehabilitaciones que se está llevando a cabo desde hace un par de décadas en estos bienes, ha mejorado la difusión patrimonial del Andévalo. Los molinos son usados como símbolos de los municipios donde se insertan, elementos patrimoniales de valor para los pueblos e hitos paisajísticos en diversas rutas naturales. Sin embargo, se dan otras dos situaciones con respecto a los antiguos molinos harineros. Una de ellas es el abandono por la falta de uso debido a la obsolescencia de la producción de harina a pequeña escala desde mediados del pasado siglo. En el caso de los molinos de titularidad privada, la total falta de protección administrativa y esa falta de uso, deriva en la ruina de estas arquitecturas. No obstante, la situación que plantea una gran pregunta para los patrimonialistas es la de los casos de molinos con cambios de uso a museos, viviendas o miradores. Estos molinos son los más reconocidos por la población local aunque no sean fieles a su estructura original o no tengan la mejor restauración. Los casos más relevantes son los de molinos reconvertidos en parte de las viviendas que, a pesar de ser de parte de propiedades privadas, se encuentran bien conservados y constituyen una seña de identidad.