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La construcción de identidad en las minorías: acerca de su importancia y sus consecuencias teóricas

Merenstein, Beth

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. MONOGRÁFICO::" Minorías en Estados ·. Unidós: la construcción de· identidades La construcción de identidad en las minorías: acerca de su importancia • I • Y sus consecuencIas teorlcas Beth Merenstein** Universidad de Connecticut, Estados Unidos El censo de Estados Unidos ha publicado hace poco el recuento total de la población correspondiente al año 2000, en el que se incluyen los más recientes porcentajes en cuanto a raza y etnicidad, así como las cifras sobre la población nacida en el extranjero. Tal como se ha difundido de forma considerable en la prensa, la población latina en Estados Unidos (12,5 %) ha superado ahora, si bien muy ligeramente, a la población afroamericana (12,3 %). Este incremento se debe en parte al aumento en los índices de inmigración, como en el caso del aumento en las proporciones de la proveniente de Asia, que han pasado de aproximadamente 2,5 % en 1990 a 3,6 %. Además, por primera vez el censo ofreció a los encuestados dos nuevas opciones en cuanto a la clasificación racial: una, la categoría "otros" (5,5 %), de la cual los investigadores del censo sostienen que se forma principalmente de latinos; y, por otro lado, una categoría multirracial (2,4 %). Por último, el censo del año 2000 muestra que 10,4 % de la población ha nacido en el extranjero, y que los porcentajes más altos corresponden a extranjeros provenientes de América Central (34,5 %) y Asia (25,5 %). En conjunción con ello, casi una tercera parte del crecimiento poblacional obedece a la inmigración. ¿ Qué significan estos números para los individuos ocultos tras las estadísticas y los porcentajes? ¿Qué significa ser una minoría en la estructura dominante blanca de Estados Unidos, y de qué manera construyen las minorías una identidad como tales? En este monográfico se abordan los procesos de construcción de identidad en varios grupos minoritarios dentro de Estados Unidos. El presente artículo se refiere al contexto teórico de los procesos de construcción * El presente monográfico ha sido coordinado por Samuel Schmidt. ** [email protected] La construcción de identidad en las minorías 97 de identidad, a las dimensiones específicas de la teoría de la identidad de minorías y a varios enfoques disciplinarios a propósito de la construcción de identidad. Primero, delinearé las definiciones conceptuales de los términos usados por lo común en la teoría de la identidad. Me desplazaré, entonces, a una discusión sobre las maneras en que tres disciplinas diferentes -e incluso traslapadasexaminan la construcción de identidad en las minorías: psicología, psicología social y sociología. Por último, concluiré con un examen breve de las tendencias actuales en la investigación acerca de la construcción de identidad en las minorías, particularmente en lo relacionado con la inmigración y los "nuevos" migrantes, de más recientemente ingreso a Estados Unidos. Definiciones conceptuales Una parte considerable de la literatura sobre la construcción de identidad desatiende el establecer claramente una definición de la identidad. Desde la perspectiva del interaccionismo simbólico, ubicada dentro del área teórica de la psicología social, podemos definir la identidad como la ubicación de una persona en la vida social; la identidad social se refiere a la pertenencia del individuo a -o su identi~i~~ción conuna comunidad real o imaginada (Hewitt, 2000). Como Hewitt la define, "tener una identidad social es identificarse con un grupo de personas con quienes uno siente afinidad, en cuya compañía se siente cómodo y cuyas ideas y creencias son similares a las propias. Uno se siente, en relación con esta comunidad, auténtico y pleno como persona; y, como producto de su pertenencia a -e identificación conella, cuenta con un lugar en la sociedad más amplia" (2000: 97). Los dos aspectos de la identidad incluyen la identificación con (las ataduras emocionales y psicológicas con respecto a los grupos) y la -- i-dentificación de (el determinar quién es uno y quiénes son los demás). Por último, la identidad individual se relaciona de cerca con la identificación del grupo en el conjúIÚoct-; la sociedad. El concepto de, socializac~ón es esencial para el proceso de negociación y formación de las identidades. La socialización es la manera en que los individuos obtienen el conocimiento y aprenden los papeles, habilidades, valores, normas y creencias apropiadas a su posición en la sociedad. La estructura social que rodea al individuo, así como el proceso social 9ue tiene lugar, deben ser reconocidos en cualquier discusión acerca-del c0l!!!I1Jl~ proceso de socialización y construcción de identidad. En particular, se suele entender la socialización étnica CQI?o el proceso por el que se aprenden las diversas tradicioñes y costumbres asociadas con los antepasados. Requerida con frecuencia a elegir entre 98 Araucaria Nro. 6 continuar o no con la tradición del pasado, la identidad étnica tiende a basarse en los ;í~bolos y reivindicaciones de pertenencia al propio puebl~; ¡ y puede proceder de una imposición por parte de los demás o de una afirmación propia: En , contraste, la soci~lización r~ci , a l tiene que ver con que los individuos no sólo aprenden cuál es la "raza" a que pertenecen, según lo perciben los demás, sino también las ' e~pec ' úttivas y papeles que acompañan esa categoría racial. Como Sheldon Stryker lo ha hecho notar, "la teoría de la identidad acepta el dictum del interaccionismo simbólico de acuerdo con el cual el Yo es producto de la sociedad y organiza la conducta" (1991: 23). Debido a que la sociedad estadounidense se estructura en torno a una jerarquía de razas, la identidad racial de los individuos puede ser que no les ayude, sino que se vea afectada por su ubicación en esta sociedad. Formada de agentes como la familia, la socialización primaria normalmente es el primer proceso social que el individuo experimenta e; la 'infancia, proceso que permite al niño convertirse en miembro de la sociedad. La formación de la identidad empieza con este proceso de socialización primaria. Los agentes de la so~ialización secundaria, instituciones externas a la familia, también contribuyen al proceso de formación de identidad. Sin embargo, la socialización secundaria a menudo puede contradecir a lo_s agentes de la primaria, como se ha documentadó con la generación que se ubica entre la primera y la segunda (llamada "generación 1.5"). Estos son individuos que inmigraron a Estados Unidos siendo niños y, a partir de ahí, crecieron en un estatus intermedio, miembrosta la vez del "viejo" y del "nuevo" mundo (Rumbaut e Ima, 1988; Alba, 1985). Las instituciones, como los sistemas escolares públicos, son ejemplos claros del impacto que ejercen los grupos (o la estructura social) en los individuos; los educadores pueden devaluar todo lo que el niño inmigrante ha aprendido previamente en casa y enfocarse en su desarrollo, cambio y transformación totaL Los esfuerzos encaminados a desmantelar la estructura de la realidad del niño son procesos de resocialización; es posible que, en ellos, las viejas identidades y creenciis"teñ'gaii'que' ab-añdonarse con el fin de crear otras nuevas. Como la resocialización en gran medida se enfoca en las cuestiones de la identidad, las viejas y nuevas identidades son a menudo incapaces de existir en forma simultánea. Sin embargo, no es sólo la resocialización lo que puede causar tensión interna en un individuo mientras tiene que vérselas con su propia identidad. Como lo explica con acierto Herbert Harris, ~'cuando nos volvemos adultos en una sociedad que devalúa nuestro estatus minoritario, continuamos experimentando fuerzas que tienden a cuestionarnos acerca de -quiénes somos y acerca de qué nos empuja a abrazar actitudes e ideas que nos resultan ajenas" (1995: 1). La construcción de identidad en las minorías 99 A raíz de vivir en una sociedad con prejuicios y racista, los miembros de las minoría~ raciales a menudo luchan con identidades n€gativas y conflictivas, tanto exteriorizadas como interiorizadas. Estudiosos de varias disciplinas, durante muchos años, han estado intentando documentar y examinar la construcción de identidad entre los miembros de las minorías, y es así que nos volvemos ahora a las tres principales disciplinas que tienen que ver con los exámenes de la construcción de identidad. Análisis psicológicos de la construcción de identidad en las minorías U na buena parte de la bibliografía sobre identidad racial y étnica proviene i de la tradición psicológica. Los psicólogos dedicados al examen de la construcción de identidad -tienden a defender que lo principal del proceso de construc- ,. _ ción ocurre durante la niñez, particularmente en lo que suele considerarse como los años formativos de la adolescencia. En el campo psicológico de la formación de identidad ha sido especialmente innovador el trabajo de Er!~ _I?rikson, que concibió la identidad como la creencia integrada de lo que el individuo significa para sí mismo. Erikson lo consideró principalmente como un fenómeno inconsciente que ocurre en la infancia, y que procede a través de un período de crisis durante los años de la adolescencia (1968). Además, este autor sostuvo que para lograr una identidad saludable o positiva, el menor debe sentir que su identidad individual es una parte exitosa de la identidad de un grupo más grande!. No obstante, antes del trabajo de Erikson ya había aparecido uno de los trabajos seminales en la identidad de las minorías: los estudios en que los Clark, durante los años 30 y 40, examinaban la identidad entre los niños de los grupos minoritarios. En sus escritos pusieron al descubierto que los niños de comunidades afroamericanas se autoidentificaban con éxito, si bien exhibían a la vez una preferencia por la piel blanca y por aquello que tuviera asociaciones con los blancos, así como una actitud negativa hacia su propio color de piel (Clark y Clark, 1947). Este polémico concepto llegaría a conocerse como la "tesis del auto-odio negro". Sus principios básicos consistían en que la identi- I ficación con el propio grupo era la norma, y que las preferencias de los niños se basaban en el racismo social (Harris, 1995). Otros estudiosos adoptaron la tesis de los Clark y fácilmente la aplicaron y transfirieron a los adultos negros; pre- 1. Véase Hutnik, 1991 para una excelente apreciación global del análisis elaborado por Erikson acerca de la formación de identidad y su relación con la formación de la identidad en las minorías. 100 Araucaria Nro. 6 suponían que los negros tenían poco de su identidad cultural original, excepto por los estereotipos culturales racistas de la mayoría blanca. Consistente Con los análisis sobre la identidad de Erikson, estos autores se concentraron en los efectos de los factores sociales sobre el desarrollo de la identidad individual. Hay, sin embargo, varios problemas de primer orden tanto con las teorías de Erikson sobre la formación de la identidad como con la aplicación de tales teorías a la identidad de las minorías. En primer lugar, muchas de estas teorías psicológicas asumen que la mayor parte del desarrollo de la identidad ocurre durante la infancia y la adolescencia. En lugar de ello, debe reconocerse, como lo sostienen los psicólogos sociales, que el desarrollo de la identidad y la socialización forman un proceso en marcha y continuo, en el que un individuo desarrolla el Yo a través de las interacciones con los otros y con la sociedad circundante. Adicionalmente, debemos cuestionar el supuesto de que todos los grupos minoritarios se identifican con el grupo de la mayoría (Hutnik, 1991) y desarrollan su identidad sobre la base de las definiciones de la mayoría. Tanto el movimiento de los derechos civiles de los años sesenta como el Black Power de los '70 desafiaron, en esencia, el supuesto de que la minoría negra no poseía una cultura por separado de la visión propia de la mayoría, o distinta de los vestigios de la esclavitud. De acuerdo con la atinada formulación de Harris: "ya no podría darse por sentado que a los negros les faltó una identidad positiva o que aspiraban a adoptar la identidad de la sociedad mayoritaria" (1995: 5). A partir de esto, las teorías psicológicas sobre el desarrollo de la identidad racial y étnica empezaron a explorar cómo "el cambio en la identidad de las personas negras se relaciona con el sentido de pertenencia a su grupo social y con las experiencias habidas tanto con la cultura negra como con el racismo blanco" (Jackson, 2001: 8). En ese tiempo, Bailey Jackson III y William Cross desarrollaron, respectivamente, teorías similares: la teoría del desarrollo de la identidad negra (BID, por sus siglas en inglés), y el "modelo del ennegrecimien- to". Cro ~ s y J ackson intentaban analizar los procesos psicológicos por los que se llega a aceptar la propia identidad racial (Harris, 1995). En estos dos análisis, los individuos pasan por varias fases de desarrollo de una identidad racial; en el trabajo de Cross, también llamado la "experiencia de convertirse de negro a black"* , los individuos progresan a través de fases que afectan su autoestima y * La expresión puede parecer incomprensible, si no se toma en cuenta que negro, en inglés, es el término que se utiliza, en forma ofensiva, para designar a quienes pertenecen a una raza proveniente del África negra, mientras que black se emplea para designar a esa misma persona pero dando por hecho que ello no supone ninguna connotación ofensiva, y que por tanto entraña una aceptación de esa pertenencia racial. [Nota de la traductora.] La construcción de identidad en las minorías 101 autoconcepto (1971). De manera similar, J ackson detalló cinco fases en la teoría del desarrollo de la identidad negra: fase ingenua, fase de aceptación, fase de resistencia, fase de redefinición y fase de interiorización (1995). Una de las contribuciones importantes de estos dos autores es el reconocimiento de que el desarrollo de la identidad no ocurre sólo en la infancia, sino que es un proceso continuo que procede a lo largo de toda la vida. Más recientemente, los psicólogos han intentado desarrollar el trabajo de Cross y Jackson, utilizando su armazón teórico y aplicándolo al desarrollo de la identidad racial blanca y a la del "otro" (el latino, el asiático, el mestizo, el nativo originario del territorio actual de Estados Unidos, etc.). En el área de desarrollo de la identidad racial blanca sobresale el trabajo de Janet Helms. Para empezar, Helms define la identidad racial como '~ "un sentido de grupo o identidad colectiva basada en la percepción de que se comparte una herencia racial común con un grupo racial particular" (1990: 3, itálicas en el original). Mediante el tratamiento conceptual de los modelos, previamente mencionados, de Cross y J ackson, que utilizan una tipología de fases en el proceso de desarrollo, Helms detalla seis fases en el desarrollo de la identidad blanca: contacto, desintegración, reintegración, pseudoindependencia, inmersión/salida a la superficie y autonomía. Esta última fase se considera como el proceso de aceptación de la raza como positiva para uno mismo y para los otros, así como la capacidad de prescindir de los privilegios del racismo (1990). Otros más se han extendido en esta tipología: Rita Hardiman, que también examina la identidad racial blanca (2001); David Harris, que examina la identidad negra (1995), y aquellos que han ampliado específicamente el modelo del desarrollo de la identidad propuesto por Jackson, con tal de incluir a los asiáticos (Kim, 2001), a los latinos (Ferdman y Gallegos, 2001) y a los mestizos (Wijeyesinghe, 2001). De manera similar a la idea de que el desarrollo de la identidad pasa por fases, Harris mantiene que lo esencial no es la presencia o ausencia de identidad, sino las variaciones en el grado de identidad negra. Al mismo tiempo, Harris entiende la identidad negra como independiente de los sentimientos hacia los blancos y fuertemente relacionada con la propia inmersión en la cultura negra. Uno de los beneficios principales para la investigación psicológica dedicada al desarrollo de ~ la identidad racial ha sido el uso práctico de estos modelos en el aula escolar, en los seminarios sobre capacitación para el manejo de la , diversidad y también en las asesorías. Por lo demás, estas teorías nos han ayudado a entender y apreciar la identidad racial como un proceso de desarrollo y no como un fenómeno estático. Se presentan, no obstante, varios problemas con los análisis psicológicos de la identidad racial y étnica. En primer lugar, como 102 Araucaria Nro. 6 Becky Thompson ha señalado, estos modelos tienden a perfilar las fases de forma ahistórica, al ignorar el papel de los movimientos sociales y del acdvismo político en el desarrollo de una identidad racial o étnica, o bien de a~bas (Thompson, 1999). De esa manera, tiende a establecerse poca conexión entre la identidad racial y la socioestructura racial más amplia. Asimismo, aparte de los pocos autores que examinan al asiático, al latino, al nativo y al mestizo, los modelos psicológicos se enfocan sobre todo en los americanos de nacimiento, tanto blancos como negros. Y, encima, los pocos estudiosos dedicados al estudio de los grupos formados por los "otros" modelan sus teorías en el estilo de las tipologías desarrolladas por J ackson y Helms, en el marco de análisis circunscritos al estudio de los americanos blancos y negros. Al volvernos a la psicología y la sociología, podemos empezar a abordar algunas de las piezas faltantes, no examinadas en la literatura psicológica acerca de la identidad racial y étnica. La perspectiva psicológico-social Hay mucha similitud entre las perspectivas psicológica y psicológico-so- cial sobre la identidad racial y étnica. Ambas se preocupan por el proceso de desarrollo por el que se construye una identidad, así como la manera en que se elabora esta identidad. No obstante, con el interés de los psicólogos sociales en las maneras en que la identidad es un producto de la sociedad, las dos disciplinas empiezan a discrepar. Los psicólogos sociales -yen especial los cultivadores del interaccionismo simbólico-, por añadidur~, se interesan en la manera en que el Yo y la identidad surgen como un proceso; de individuos no simplemente situados en el mundo, sino que lo conocen definiendo el proceso y construyendo la acción y conducta correspondientes (Blumer, 1969). Las identidades, en este cas~ ,- s~E: ~ircunst _ an ciales y con relación a algo: en una determinada situación un individuo puede sentirse fuertemente italiano, en otra puede que sea simplemente americano. De manera semejante, para el psicólogo social el significado de la identidad social implica una relación entre el Yo y los "otros", relación que incluye el proceso mismo de definirme/nos, en contraste directo con el de definirte/los. En esencia, para los psicólogos sociales, "las identidades se producen, ciertamente, pero por una interacción entre una imposició'n externa, circunstancial o humana, por un lado, y la afirmación propia, por el otro" (Cornell y Hartmann, 1998: 80). Por último, para los psicólogos sociales la formación de la identidad individual se relaciona estrechamente con la identificación del grupo en el conjunto de la sociedad. ----~-- La construcción de identidad en las minorías 103 Por consiguiente, una pieza central en el trabajo psicológico-social acerca de la identidad de las minorías es la noción de lo que es interno en un grupo en contraste con lo que le es externo. U na buena parte de nuestras definiciones acerca de nosotros mismos no sólo está vinculada con la pertenencia a nuestro grupo (lo intragrupal): también depende en alguna medida del contraste con aquellos que se encuentran fuera del grupo (lo exogrupal). Las identidades de las minorías, entonces, se definen "no sólo por las creencias y valores del grupo r mismo, sino también por los contrastes particulares, enfatizados po~ los miem- ¡ bros del grupo, entre ellos mismos y los forasteros" (Hewitt, 2000: 116). Así, el individuo dentro del grupo y la sociedad del exterior otorgan a una identidad minoritaria significado y definición, que se presentan entonces como específicos del grupo. Es importante, sin embargo, reconocer aquí que las identidades sociales de los individuos no se limitan a un endogrupo particular o una comunidad. Hay, más bien, identidades múltiples y comunidades entre las que un individuo puede escoger; alguñ as soñ más relevantes y duraderas que otras. La identidad de un\ estudiante, por ejemplo, puede ser primordial y clave para la vida de un individuo, pero es con frecuencia fugaz y relativamente efímera, con limitadas afiliaciones endogrupales. En cambio, la importancia otorgada a la raza en Estados U nidos significa que las identidades raciales para los miembros de las minorías de la sociedad tienden a ser adjudicadas y duraderas. Así, en contraste con la limitada conflictividad de la identidad racial o étnica del individuo perteneciente a la mayoría, la identidad del individuo perteneciente a una minoría se complica por el estatus inferior del grupo minoritario en relación con el de la mayoría. Esto significa que en lugar de la noción, previamente discutida, de la afiliación intragrupal contra la exogrupal como instancias proveedoras de definiciones del Yo, el miembro de una minoría puede interiorizar las percepciones negativas del grupo mayoritario y no preferir su pertenencia intragrupal. Como en lo que respecta a las afirmaciones de los estudios psicológicos anteriormente tratados, esto conduce a algunos psicólogos sociales a afirmar que, por ejemplo, los niños negros preferirán a los blancos y aquellas cosas asociadas con los blancos, por encima de su propio grupo, lo que lleva a niveles reducidos de autoestima. Sin embargo, otros psicólogos sociales, como Morris Rosenberg (1979), replican el argumento de la baja autoestima al mantener que esta noción descansa en el supuesto de que los negros emplean a los blancos como su referencia para compararse socialmente. En realidad, argumenta Rosenberg, los niños negros tienden a compararse con otros niños negros, no con los blancos; y esto se basa en la estructura del ambiente en que ellos viven (Hutnik, 1991; Rosenberg, 1979). Más adelante, otros, como Rubén Rumbaut (1996), han 104 Araucaria Nro. 6 adoptado la tesis de Rosenberg para explorar la formación de la identidad étnica entre los niños inmigrantes. Como en los hallazgos más tempranos de Rosenberg, Rumbaut concluye que las relaciones íntimas y significativas son más importantes para los adolescentes en sus forcejeos por la identidad, que las impresiones de la sociedad en su conjunto. Según parece, la identidad de las minorías étnicas consta de un equilibrio entre el usar como comparación al grupo de la mayoría y al minoritario. La mayor parte de las teorías psicológico-sociales que se internan en la identidad de las minorías tiende a explorar la relación entre la percepción del Yo por parte del individuo, particularmente en lo que se refiere a su autoestima, y el grupo que el individuo emplea como comparación. Estos estudios sobre la identidad en las minorías se agrupan en torno a la literatura psicológica en tanto que indagan la relación entre el individuo y la sociedad; pero no proceden hasta donde lo hacen los estudios sociológicos: con miras a entender el efecto de la sociedad en la formación de la identidad minoritaria del individuo. Por lo demás, a semejanza de los modelos psicológicos, los psicólogos sociales tienden a ignorar en gran medida las estructuras históricas y los movimientos que pueden afectar la identidad de las minorías. Las perspectivas sociológicas En oposición a los dos paradigmas anteriores, las perspectivas sociológicas acerca de la identidad racial y étnica se preocupan más por la adaptación y conformidad del individuo con la sociedad: la forma en que los individuos se vuelven nuevos miembros de la sociedad y en que permiten a la sociedad perpetuarse. En esta orientación teórica la noción principal es la deme1ti-ng-pvt y el concepto que lo acompaña: asimilación. El defensor inicial de la teoría de la asimilación, Robert Park, en el Chicago de principios de los años 20 dio testimonio de la masiva inmigración que estaba ocurriendo y que producía, a la vez, cambios en la sociedad de Estados Unidos. Según su premisa básica, muchas culturas se reunirían y formarían una cultura nacional: la americana. En la encarnación temprana de esta teoría había poco espacio para la continuación de la etnicidad tradicional. Para apreciar en su conjunto el proceso de asimil!lción, Park; acuñó el ciclo de las relaciones raciales (1950). Este ciclo comprende cuatro fases; contacto, a~aptación, asimilación y fusión. La fase inicial ocurre cuand o:re c'ién llegado, el inmigrante se topa con americanos y personas provenientes de otras culturas. La necesidad de logro económico y el contacto social producen la si- La construcción de identidad en las minorías 111 LIEBERSON, Stanley (1985) "Unhyphenated Whites in the United States", en Ethníc and Racial Studíes, 8(1), pp. 159-180. LOTT, Juanita Tamayo (1998) Asían Amerícans: Prom a Racial Category to Multiple Identities. Walnut Creek, CA, Alta Mira Press, 1998. MIN, Pyong Gap y Rose Kim (comps.) (1999) Strugglefor Ethnic ldentity: Narratives by Asían Amerícan Professíonals. Walnut Creek, CA, Alta Mira Press. 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