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Escarbar la novedad. [Reseña de] Nuevas perspectivas historiográficas en Comunicación. Abordajes sobre la prensa en España, Portugal y América Latina, de Marta Rodríguez-Castro, Carlos Toural-Bran y Alberto Pena-Rodríguez (Eds.); Salamanca: Comunicación Social Editorial, 2021

Martínez Gallego, Francesc A.

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Revista internacional de Historia de la Comunicación ISSN: 2255-5129 © Universidad de Sevilla Revista Internacional de Historia de la Comunicación, (18), pp. 249-254. NUEVAS PERSPECTIVAS HISTORIOGRÁFICAS EN COMUNICACIÓN. ABORDAJES SOBRE LA PRENSA EN ESPAÑA, PORTUGAL Y AMÉRICA LATINA Rodríguez-Castro, Marta; Toural-Bran, Carlos y Pena-Rodríguez, Alberto (eds.) Comunicación Social Editorial, Salamanca, 2021, Nº páginas: 228 Reseña por Francesc-Andreu Martínez Gallego Universidad de Valencia Escarbar la novedad Cuando en 2019 AsHisCom celebró su XVI Congreso Internacional (en Santiago de Compostela) y escogió la temática genérica del planteamiento histórico sobre la revolución tecnológica digital, no pocos aportes se centraban en el estímulo de nuevas perspectivas historiográficas en comunicación. Era, por decirlo así, como si lo nuevo (y vertiginoso) en el campo de la comunicación estimulase nuevas formas de aproximación al pasado, al más remoto o al más reciente. En el prólogo del libro, Jaume Guillamet, lo explica así: “Pocas veces los historiadores veteranos hemos visto cerrarse ante nuestros ojos el ciclo histórico del mundo cultural y profesional en que nos hemos formado y proyectado nuestras vocaciones (…). Pocas veces los jóvenes han tenido un estreno más deslumbrante ante objetivos novísimos de investigación y la alerta de continuas novedades”. Así es, un presente muy gramsciano en el que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer o, al menos, no los permite todavía comprender cabalmente su despliegue en lontananza. Y, en medio, los historiadores de la comunicación, con viejos y nuevos temas, pero sobre todo, con una necesaria renovación de las preguntas de investigación y de los métodos de abordaje de sus objetos de estudio. Nuevas perspectivas historiográficas en Comunicación. Abordajes sobre la prensa en España,… Reseña por Francesc-Andreu Martínez Gallego ISSN: 2255-5129 2022 18 249-254 250 En un segundo prólogo del libro, Alberto Pena i Xosé López dicen que estamos obligados a hacer una reflexión sobre el significado de lo nuevo en materia de comunicación y de aplicar una perspectiva histórica. Ciertamente, para quienes hayan leído, por ejemplo, el libro de Tim Wu, Comerciantes de atención (2020) esta perspectiva no resultará remota. Es un libro que explica muy bien como las novedades lo son menos si no nos empeñamos en construir algo así como una autonomía relativa de la instancia tecnológica, al margen del sistema productivo general. Tim Wu, al abordar los medios vinculados a Internet y las Redes Sociales no olvida distinguir entre unos primeros tiempos heroicos, preñados de buenos vaticinios de futuro, de chispas utópicas, y una posterior realidad en la que los nuevos medios portadores de deslumbrantes futuros se convirtieron (se están convirtiendo) en captadores de atención para “vender” a las audiencias a unos intereses comerciales que viven de vender el trabajo ajeno a mayor precio del que pagan por él. Sí; hay que estudiar los nuevos medios desde una perspectiva histórica, pero haciendo una buena historia comparada con aquellos otros medios que en su día fueron novedad. En su alegato en favor de una ciencia histórica comparada, Marcel Detienne apostaba por un comparatismo constructivo que escoge como campo de ejercicio y de experimentación el conjunto de las representaciones culturales de las sociedades del pasado, tanto de las más distantes como de las más próximas. Pues bien, hay que apostar también por comparar los medios que construyeron y construyen tales representaciones culturales, los imaginarios y hasta las conciencias sociales. Y todo ello sin dejarse llevar por un énfasis, que a mi me parece pueril, por la novedad de lo nuevo, si vale la expresión. El libro no aborda tanto los nuevos medios como los medios, en general, desde nuevas interrogaciones. Son siete capítulos de abordajes originales. En el primero, Ángel Vizoso y Xosé López se aplican a realizar una genealogía de la infografía. El aplastante modo visual en el que se presenta la información a día de hoy, tiene orígenes remotos, pero es el siglo XIX, el siglo de la revolución industrial, el que lo eleva a categoría de modernidad. El texto repasa las aportaciones de médicos como John Snow o Robert Baker que mapearon la enfermedad del cólera para explicarla a los lectores de las publicaciones periódicas que pretendía convertirse en masivas y que desembocaron en atrevidas cartografías, como las de Charles Joseph Minard, que intentó no sólo “hacer ver” al lector la campaña de Napoleón en Rusia (1812-13) sino explicársela a través de un ingenioso diagrama de flujo que reunía un conjunto notorio de variables. Así, desde los gráficos de barras de William Playfair hasta las modernas infografías, se establece una arqueología de lo visual noticioso que obliga a mirar al pasado si se pretenden entender los recursos gráficos que hoy utilizan los medios. El segundo y el quinto capítulo del libro tienen algo en común. Algo relevante: el intento de renovar el conjunto de interrogantes propios de los historiadores de la comunicación acudiendo a los clásicos de la teoría de la comunicación. En ambos casos, el libro Hallin y Mancini, Sistemas mediáticos comparados, emerge como fuente de inspiración para la renovación del cuestionario. En el caso de Julio Antonio Yanes, lo aplica a la construcción de una hipótesis para la prensa canaria en el período del llamado Sexenio Democrático (1868-1874), aunque con consecuencias que van mucho más allá de dicha cronología. Yanes, a través del Nuevas perspectivas historiográficas en Comunicación. Abordajes sobre la prensa en España,… Reseña por Francesc-Andreu Martínez Gallego ISSN: 2255-5129 2022 18 249-254 251 análisis discursivo de la prensa canaria, llega a la conclusión de que el sistema pluralista polarizado en el que Hallin y Mancini meten a España no es del todo aplicable a Canarias, donde no se habría dado la enconada lucha entre progresistas y conservadores a lo largo del proceso revolucionario, lo que habría dado un menor grado de polarización en la prensa y, por ende, en el sistema mediático. Más allá de los resultados concretos de la investigación, lo relevante –a mi parecer– es el intento de entablar una nueva relación con el pasado, para matizar aportes de presente, como es el caso de los Sistemas mediáticos de Hallin y Mancini. Éstos también están presentes en el capítulo, el quinto, que Carlos Barrera dedica a la historia reciente de los medios de comunicación en España entre 1975 y 2018. Barrera hace algo poco frecuente y cada vez más necesario: arriesgar una cronología. En historia, la cronología no es solo es establecimiento de hitos temporales, es también el primer paso, ineludible, para establecer una conceptualización, y, por ende, una interpretación, del período señalado. Barrera asume que medios, poder político y poder empresarial son tres variables interrelacionadas que pueden servir para establecer la periodización en cuestión y se aplica a ello. De nuevo, lo relevante no solo es la cronología que se propone, sino las hipótesis extraídas de Hallin y Mancini, pero también de otros prominentes teóricos de lo comunicativo, como Katrin Voltmer o Peter Humphreys. En el capítulo tercero, Jorge Pedro Sousa y Patricia Oliveira, pretenden entender las relaciones que se entablan entre un régimen totalitario y la prensa sensacionalista. Al leerlo no tuve más remedio que acordarme de la novela de Vargas Llosa Cinco esquinas, que expone una tortuosa relación entre el régimen de Fujimori en el Perú y algunas cabeceras del amarillismo local. Sousa y Oliveria hablan desde el Portugal de la Dictadura Nacional y del Estado Novo –que tan bien retrató Antonio Tabucchi en Sostiene Pereira– y se fijan en la revista Repórter X y en su editor Reinaldo Ferreira. Pretenden demostrar que los materiales que publicó la revista no se decantaron hacia la construcción de una imagen favorable de la dictadura y que, aunque los falsos reportajes escandalosos desprestigiaron la credibilidad del reporterismo en general, los de Repórter X pusieron de manifiesto que las lacras sociales que la dictadura pretendía ocultar estaban más presentes que nunca y sin viso alguno de atenuación. Sería muy interesante comparar Repórter X portugués con El Caso español. También de dictaduras, si bien ciertamente peculiares, habla el capítulo 6, dedicado a la opinión pública durante el régimen canovista durante el período 1874 y 1881. Contextualizo: España, donde la revolución liberal había triunfado en la década de 1840, intentó su revolución democrática en 1868-1874 y su mayor símbolo fue la proclamación de la Primera República en 1873, régimen de sufragio universal masculino y de libertad de prensa. Aquella apuesto terminó en diciembre de 1874, cuando las fuerzas vivas del conservadurismo y de la gran propiedad agraria e industrial, unas con carácter civil, otras con carácter militar, aunaron fuerzas y produjeron un golpe de Estado que reinstauró la monarquía borbónica en la cabeza de Alfonso XII. El nuevo régimen tuvo un guía espiritual y material, Antonio Cánovas del Castillo, que pretendió establecer un turno entre dos partidos, el suyo, conservador, y el liberal, un partido este que debía asumir el nuevo orden de cosas, si bien podía desplegar, bajo el nuevo manto, las reformas que antaño pretendió. Durante cinco años, entre 1874 y 1881, fecha esta última en la que apareció, Nuevas perspectivas historiográficas en Comunicación. Abordajes sobre la prensa en España,… Reseña por Francesc-Andreu Martínez Gallego ISSN: 2255-5129 2022 18 249-254 252 por fin, el partido Liberal-Fusionista, Cánovas gobernó con mano de hierro para preparar el terreno futuro. Fue la dictadura canovista. Una dictadura plagada de falsas apariencias, capaz de alumbrar una Constitución liberal conservadora, la de 1876, al tiempo que se impedía su aplicación. Pues bien, María López de Ramón se fija, de forma pertinente, en los mecanismos que sirvieron a uno de los propósitos más señeros de semejante dictadura: el control de la prensa. Los dos capítulos que he dejado para el tramo final de esta reseña hablan de América Latina. El de Laura Salcedo nos informa sobre algunas revistas colombianas de la década de 1940, sumidas en la tensión de un país en el que el bipartidismo turnista entre el partido Conservador y el partido Liberal parecía no dejar ni el más mínimo resquicio a alternativas. Con la herramienta del Análisis Crítico del Discurso, Laura Salcedo, de la Universidad el Norte, se enfrenta a las revistas literarias Letras, Manizales y Revista de Indias. Por último, lo profesores argentinos Julio Moyano, de la UBA, y Alejandra Ojeda, de la Nacional de Lanús, redactan “Franceses, españoles, italianos: tres corrientes inmigrantes con rol clave en la forja del oficio gráfico visual en la prensa argentina, en cuatro momentos clave de su industrialización”, título que, si algo anuncia, es la complejidad de la trama. A mi entender es un texto perfecto para entender los cruces de caminos. Los cruces, por un lado, que se producen entre la historia de los medios de comunicación de un país y los expulsados o simplemente salidos de otro. La modernidad resultó el espacio para la emergencia del estado-nación y creó no solo el concepto de patria, sino también el de expatriado. Pero quien, visto desde su tierra natal, es un emigrado, contemplado desde su lugar de destino puede ser un pionero, un impulsor, un injerto dinámico en una sabia inicialmente ajena con la que acabará mezclándose, confundiéndose, hibridándose. Los cruces, por otro lado, que deben frecuentar cualquier texto histórico que se precie: los que ligan la historia de los medios a los contextos socioproductivos. Así, estudiar los avances periodísticos de la comunicación visual es, en el texto de Moyano y Ojeda, una trama en la que los periódicos que dan pábulo a nuevos grabadores y a sus no menos nuevas técnicas, están vinculados al proceso de industrialización, a la industrialización vinculada al proceso exportados, en definitiva, a la cronología de la revolución industrial en su historia argentina. Porque Argentina fue, en la segunda mitad del siglo XIX, el lugar de destino de muchos europeos que, lanzados de su tierra por circunstancias diversas, quisieron aclimatar su destino en un país en crecimiento que parecía ofrecer muchas y buenas oportunidades. Un país que ve crecer sus flujos inmigratorios a partir de 1850 y que pasa de 1.8 millones de habitantes en 1869 a más de 4 millones en 1895, a buen seguro deparará no pocas historias de aclimatación. Moyano y Ojeda revisan la cadencia de la comunicación visual en la prensa argentina, sus pautas, sus secuencias y solo a continuación elaboran tablas que sincronizan los períodos de expansión de la industria gráfica y del periodismo visual con el arribo de artistas, artesanos o editores extranjeros, dispuestos a intervenir en los procesos descritos. Por esa vía, que es todavía muestral puesto que incumbe solo (que no es poco, dado su peso demográfico) a la ciudad de Buenos Aires, identifican con nitidez cuatro etapas de desarrollo de la comunicación visual y los individuos que, llagados de otros países, jugaron un papel decisivo en la misma. Nuevas perspectivas historiográficas en Comunicación. Abordajes sobre la prensa en España,… Reseña por Francesc-Andreu Martínez Gallego ISSN: 2255-5129 2022 18 249-254 253 La primera etapa, 1827-1849 es de arranque de la comunicación visual y muy, muy, francesa en cuanto a la disposición de periodistas, litógrafos, dibujantes, fotógrafos o pintores que puedan aportar su experiencia a empujón inicial del periodismo industrial argentino. En esta primera etapa, los investigadores descubren ya una pequeña infraestructura de casas litográficas de apellido casi siempre francés que perdurará en el tiempo y que acrecentará su vínculo con la prensa al correr de los lustros decimonónicos. La segunda etapa va de 1850 a 1865. Es, desde mi punto de vista, de un gran interés. Sigue siendo predominantemente francesa, pero entre los europeos expulsados de su continente por el fracaso de la primavera revolucionaria de 1848, hay un destacadísimo español del mundo de la edición. Se trata de Benito Hortelano. Hasta la década de 1930 sabíamos poco sobre él, pero entonces aparecieron unos preciosos papeles que resultaron ser sus memorias. Fueron rápidamente editadas y, aunque circulan, pues, casi un siglo entre nosotros, sigo pensando que no han sido leídas con la suficiente profundidad. Hortelano, que nació en Chinchón en 1819 y murió en Buenos Aires en 1871, no solo fue un excepcional editor de prensa en España y Argentina, sino también un precursor. Fueron muchos –aunque ahora me estoy saliendo del capítulo que comento, pero es que los buenos textos son siempre sugerentes– los españoles que siguieron la estela de Hortelano y algunos revolucionaron más de un aspecto de la periodística argentina, pongamos por caso un Eduardo Sojo, tan relevante en la prensa ilustrada o en la aparición bonaerense de la prensa sicalíptica. Esa es una veta que el trabajo de Moyano y Ojeda descubre y que, seguro, tiene futuro, aunque me consta que ya hay algunos investigadores, como por ejemplo Marcelo Garabedián y otros que están adentrándose en ella. La tercera etapa de la cronología construida por nuestros autores va de 1860 a 1880, etapa relevante puesto que el periodismo argentino comienza a despegarse poco a poco de las tramas partisanas, piensa en términos industriales como demuestra su propensión por los anuncios y necesita nutrirse de la experiencia de europeos, de nuevo mayoritariamente franceses, para proseguir su camino. Finalmente, la cuarta etapa, la finisecular (1880-1900) es la eclosión definitiva de la prensa industrial y el momento del giro, cuando italianos y españoles (seguramente los que siguieron la estela de Benito Hortelano) abundan más que los franceses en la confección del elemento visual de la prensa periódica bonaerense. Más allá de la cadencia y la cronología, creo que las tablas de inmigrantes que elaboran Moyano y Ojeda nos descubren un mundo, eso sí, como dije, un mundo entrecruzado. Cada nombre de francés, suizo, español o italiano que figura en ellas es digno de una indagación minuciosa, de un antes y un después de tomas la decisión migratoria. Creo que, siendo un texto impecable en lo metodológico y en la utilización de basamentos teóricos y fontales, es, sobre todo, un programa de investigación que apunta al futuro. El libro en su conjunto nos da y no nos da lo que nos promete en su título. No es un libro historiográfico, en el sentido clásico. No debe ser juzgado por la amplitud de los temas abor- Nuevas perspectivas historiográficas en Comunicación. Abordajes sobre la prensa en España,… Reseña por Francesc-Andreu Martínez Gallego ISSN: 2255-5129 2022 18 249-254 254 dados, sino por la forma, por la estrategia, utilizada para abordarlos. Entonces sí podremos observar como, al calor del vértigo de las TIC y de un mundo que se digitaliza sin tiempo para hacer la digestión de su velocidad, los historiadores de la comunicación siguen cruzando caminos, haciendo historia comparada, haciendo historia a partir de marcos teóricos desarrollados en la comunicología, haciendo historia a partir de estrategias clásicas desarrolladas por las grandes escuelas historiográficas, así como renovando objetos de estudio. En definitiva, haciendo buena historia de la comunicación.