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Glorias religiosas de Sevilla o Noticia histórico-descriptiva de todas las cofradias de penitencia, sangre y luz, fundadas en esta ciudad

Bermejo y Carballo, José

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4 ) ER > RE A o a II TS TRA RI I AS as cer a Le pops E c% a: A TEE > A ma FSA, Aia a ra — a ce LES A - A A p< A A a — == ros A A AA = ES > ¿== TZ ne E ER 5 A ns 2 po PA GLORIAS. RELIGIOSAS Y a a e A (€ AB RÉÁ DL RAR RIVA GLORIAS: RELIGIOSAS DE SEVILLA, NOTICIA HISTÓRICO-DESCRIPTIVA DE TODAS LAS COFRADIAS DE PENITENCIA , SANGRE Y LUZ, FUNDADAS EN ESTA CIUDAD. POR D. JOSÉ BERMEJO Y CARBALLO, . ABIGADO DE LOS TRIBUNALES:DE LA NACION Y DEL ILUSTRE COLEGIO DE ESTA MISMA CIUDAD. AENA DIA SEVILLA. IMPRENTA Y LIBRERÍA DEL SALVADOR Calle de Mercaderes, n.” 12. 1882. o | Es de estrañar, que habiéndose ocupado los escritores de Sevilla en dar á conocer la importante historia de esta célebre ciudad, sus antigiedades y excelencias; hayan sin embargo prescindido casi por completo de las Cofradías, que, como dice Zúñiga, son una de sus mayores grandezas. _Á la verdad, si se esceptúa el Lic. Alonso Sanchez Gordillo, Abad mayor de los Beneficiados de dicha ciudad que habló, aunque conbievedad y escasa crítica de algu- nas Cofradías, los demás escritores antiguos, Ó nada' han - dicho de estas corporaciones, 6 tan poco, que sus indica= ciones, en vez de satisfacer á los que desear orientarse en - esa parte de la historia religiosa de Sevilla, sirven solo pa- ra aumentar'su curiosidad, y hacer más palpable el vacío que en dicho particular resulta. | En efecto, Alonso Morgado se contentó con recor- darlas muy ligeramente al final de su obra. Rodrigo Caro se limitó á decir que su número era el de cuarenta en la ciudad, y que en ellas se contaban mas de 15.000 cofrades; y nuestro Analista, que en general hace de ellas su más cumplido elogio, dándole una antig vedad remotísima, señala particularmente seis Cofradías. “al ha blar de la Semana Santa, y designa algunasotras al tratar - de los conventos; mas sin decirnos el orígen, p' incipio y particularidades de cada una. Esta falta, table, aún en e cesiones de Semana Santa (1). - Empero el que en este asunto se Ea por Ahords ocupado de propósito de él, es Don Félix Gonzalez de Leon. Este escritor dá principio á su obra de Cofradías afirmando: que la fundacion de estas corporaciones era quizá lo más obscuro en la historia de Sevilla despues de la conquista, por la ignorancia ó el poco cuidado de los primeros congre- gados en ellas, que nada escribieron de su origen; y que si en alguna hubo este cuidado, la incuria de los que le si- guieron, ó las vicisitudes de los tiempos, ocasionaron la pérdida de ese trabajo; por lo cual nada se encontraba. en- “sus archivos que revelara el tiempo de sus fundaciones en años fijos, 4 escepcion de alguna otra (2). Aunque es innegable, que en el principio de algunas - Cofradías no hay toda la claridad deseada; no obstante es un error creer, que todas esten en este caso, y que sus archi- -. vosnada contengan que manifieste la época de sus respecti- ' vas erecciones. Un número no corto de Cofradías abunda en -datos que clara y terminantemente señalan los años de sus propias fundaciones; y otras, aunque carezcan de esos me- dios, nose ocultan los primeros pasos de su existencia, ni la época en que ésta tuviera lugar. El citado escritor, en la falta absoluta de datos que su= pone acerca de los principios de las Cofradías, dice: que lo único que puede referirse de la existencia de estas corpora= ciones, es la aprobacion de sus ordenanzas por la Autoridad . Eclesiástica (3); que equivale á ; decir, que es el único me-= dio que acredita suexistencia; y más adelante, olvidado, de: - este aserto, incurre en una contradicion manifiesta, asegu= rando hallarse escrituras de compras, donaciones, etc., con fechas anticipadas á las aprobaciones de reglas (4). Luego la autorizacion ó aprobacion del ordinario no es el único, ni tampoco el más antiguo documento que deponga en favor (1) Año de 1.805 tomo 5. (2) Fólio 3. (5) Fólio6. * (4) Fólio 7: ' z si de la existencia de las Cofradías. El mismo escritor, descendiendo despues á fijar la: é6po- ca de la fundacion de estas corporaciones, asegura: que tu- vo lugar este acontecimiento en el siglo XIV, 6 muy al principio del XV; y que algunas tambien se erigieron en el siglo XVI (1). En su virtud, afirma: que encontrándolas erigidas San Vicente Ferrer cuando estuvo en Sevilla, ins- tituyó en ellas la disciplina pública. Tan equívocos asertos no deben circular sin el compe- tente correctivo; más antes que nos ocupemos de este parti cular, como preliminar del mismo, hay que impugnar otra proposicion no menos errada, con visos de credibilidad pa= ra algunos cual es, atribuir á San Vicente Ferrer el uso de la pública flagelacion. Este ejercicio es mucho más antiguo de 15 que se cree, puesto que su Principio se remonta al siglo XI de la Igle- sia, y es el siguiente. Por los años de 1.050 floreció en un desierto de Italia, llamado Luceolo, Santo Domingo, denominado el Loricato, ó de la Lóriga, porque llevó siempre una de hierro á raiz. do las carnes (2). Su penitencia fué extremada, y la más frecuente, grandes disciplinas; refiriendo circunstancias singularisimas de este siervo de Dios, San Pedro Damiano (3) y otros autores (4). Entre las mortificaciones de varon tan santo, era notable la que llamaba penitencia: de cien años, frecuentemente usada por el mismo y por los demás hermi-' - taños con quienes viviera en aquel desierto. Consistia. ésta, en rezar el salterio de David, dándose á cada diez Salmos mil azotes; cuyo ejercicio repetido veinte veces se cumplian los cien años. La noticia do las austeridades de este gran Santo, excitó de tal modo en los fieles el deseo de imitarle, que segun afirma el mismo San Pedro Damiano, se hizo co- AAA AAA AAÁA — — (1) Fólio 4. (2) EL P. Agustin de Herrera en su tratado del orígen y progreso del oficio divi no, lib. 2, cap. 47. (5) Epíst. 14. (4) Surio, Barónio'y Villegas con-otros vários. A A A NN IN PO A IAE OA A A rt, e eS , * y y PO DR GAS O A ENANA A A a > E Car + as mun ese género de mortificacion, usándolo hasta los Prin- cipos. Con ejemplos tan admirables, en muy poco tiempo so estendió por toda la Europa el uso de la disciplina pública, siendo el medio ordinario á que se apelaba en los trabajos y aflicciones generales. En España se vió la vez primera por los años de 1.100; en cuya época, asolando sus campos una cruel plaga de langostas, después de haber intentado la piedad cristiana vários medios espirituales sin conseguir lo que desearan, acudieron los españoles al Romano Pontifice para que les señalase el que habian de usar 4 fin de librarse de tan gran azote. El Papa compadecido de sus males envió ¿4 España unsanto Obispo de Ostia, llamado Gregorio, el cual para reformar las costumbres y alcanzar la clemencia Di- vina, entre otros actos piadosos estableció la disciplina pú- blica, ordenando numerosisimas procesiones de sangre; y habiendo cesado la calamidad, quedó desde entonces la dis- ciplina, cual autorizado remedio para las grandes necesi- dades (1). Habiendo decaido con el tiempo este ejercicio, le resta— bleció en Italia por los años de 1260, en ocasion de civiles y destructoras guerras unsanto hermitaño, llamado Rainero Perusino, con utilidad comun (2). En España le fomentó San Vicente Ferrer con su ejemplo y predicacion; LoS cuyos medios ferborizada la piedad, se estendió y propagó por la Peninsula y otras partes. De aquí procede el error de los que creyeran que dicho Santo inventó esa práctica. Tal fué el origen y principio de la disciplina pública, y lo manifestado basta para probar que el Apóstol de Va- lencia no fué su autor como algunos han asegurado en nuestros dias, no obstante que el P. Agustin de Horrera hiciera ver con anterioridad lo equívoco de ese aserto. Ocupándonos ahora de las proposiciones sentadas por el autor de la historia de las Cofradías, debemos manifes- (1) Herrera en el lugar citado. (2) Herrera. / pa y - tar que es de todo punto inexacto, que estas corporaciones se fundaran en el siglo XIV 6 XV; y que en ellas institu—- yese San Vicente Férrer la disciplina. | : Para conocer lo errado de la proposicion que impug- namos basta recurrir á los archivos de las mismas Cufra— dias, y con particularidad á los de aquellas que vinculan mayor, antigúedad, y se evidenciará la verdad de nuestro aserto. En efecto, ¿cuál de ellas existía con el carácter de Cofradia en el siglo XIV 6 el XV? ¿Cuál era la que en ese tiempo hacia estacion, y en que dia de la Semana Santa, modo y forma tenia esto lugar?.. Nada, absolutamente nada encontramos que deponga en favor de lo espuesto por Don Félix Gonzalez de Leon. En Apoyo, no obstante, de su aseveración, y como res- pondiendo á los que con nosotros, niegan que 158 Cofradías sean tan anciánas, dice el mismo: que en vano es oponerse á. esta antigiítedad, cuando al menos la Cofradía del Smo. Cristo de la Fundacion y Ntra. Sra. de los Ángeles tenia ¿probada y documentada su creacion en el año de 1.400, ó algunos antes (1). A-buen testimonio apela el Sr. bald de Leon para acreditar la antigúedad de las Cofradias, cuando la hermandad que cita ofrece un A compro- bante de todo lo contrario. En efecto, se sabe por tradicion sin que haya pruebas ni documentos que lo evidencien, como se supone, que la hermandad del Smo: Cristo desla Fundacion, ó de los Ne— eritos, tuvo principiopor los años de 1.400. Esta corpora— cion fundada por D. Gonzalo de Mena, Arzobispo de Sevi- lla, no reconoció otro objeto que:el amparo y socorro de los Negros, clase por lo comun pobre y desvalida, para cuyo efecto les hizo dicho Arzobispo una casa hospital. Con suerto varia continuó esta hermandad hasta la mediacion del siglo XVI en el que estando sin duda perdida, se resta— bleció de nuevo bajo él instituto de Cofradia de disciplina 1) Folio 9 . 5 A 4 E como aparece de su regla. Luego si esta hermandad no fué Cofradía, como ahora decimos, hasta mediado del siglo XVI ¿porqué se ha de considerar con ese carácter desde su misma institucion? D. Félix Gonzalez de Leon ignoró este cambio; y creyendo que dicha hermandad hubiese sido siempre Cofradía, no dudó presentarla como testimonio irrefragable de la antigiiedad de estas corporaciones. Sin embargo de ser nulo el ejemplo presentado, re- montémonos á aquellos tiempos lejanos; «y con vista escu— driñadora examinemos si en ellos existió alguna Cofradía, pués todavía podria insistirse en el propósito que combati- mos, si el origen de estas corporaciones fuera tan obscuro . como se decanta. La hermandad que se ostenta 4 nuestra consideracion con visos de mayor antigúedad, si la tradicion en que se funda no nos engaña, es la titulada, hoy, del 8to. Entierro de Ntro. Señor Jesucristo. Esta confraternidad, empero, que la motivara el hallazgo de la imágen del Señor, no tuvo otro objeto que el culto de dicha efigie en su parbicu— lar capilla; permaneciendo en la huesa del abandono y del olvido hasta fines del siglo XVI, que el piadoso Tomás Pesaro la restableció, constituyéndola Cofradía de Semana Santa; hecho que confiesa el mismo Gonzalez de Leon. Siguiendo la opinion de algunos, debiamos colocar des- pues dos hermandades que se dicen fundadas en un mismo año, que es el de 1380. Estas son: la dela Santa Vera” Cruz y la del Santo Crucifijo. GN ' La primera de estas corporaciones segun escribe el P. Fr. Juan Lasso de la Vega, y. se desprende de su regla y de otros documentos, no se constituyó en hermandad has- ta el año de 1448, y el carácter de cofradia lo adquirió en el siguiente siglo. La del Santo Crucifijo que el autor de la historia de las Cofradías señala «como un argumento de la antigúedad de estas corporaciones-en su origen y circunstancias, fué un remedo de la del Santo Entierro. En efecto, fijese su prin— dd cipio en el año indicado, ó en la época que se quiera, pues no hay documento que lo revele, es cierto que su funda— cion, debida al singular afecto que desde esa época, y por especiales favores profesaran los fieles á la imágen del .Se- dor, tuvo por objeto el culto de la sagrada Imágen; y sl bras vicisitudes, decadencia, 6 intervalos de prosperidad, llegó 4 constituirse en cofradía, no adoptó esta forma has— ta el siglo XVI. Luego si esta hermandad por su origen pudiese servir de testimonio para comprobar la antigúedad que pretende darse á las cofradías, con mayor razon lo sería la del Santo Entierro, que excluye D. Félix Gonzalez de Leon, del número de las antiguas. ¿Sigue en órden de fundacion la hermandad de los Ne- gritos, de la cual ya hicimos mérito; y aparte las corpora— ciones indicadas no consta que al principio del siglo XVI, existiese otra alguna de las que hoy llevanel titulo de Cofra= día. ¿En qué se funda, pues, D. Félix, para decir que estas hermandades se erigieron en el siglo XTV, ó muy al princi- pio del XV; y en otro lugar, que muchas, si no todas, estaban ya establecidas en los primeros años de este último siglo? Luego si resulta improbada su aseveracion, preciso es confesar, que las Cofradías son de más moderno origen. Demostrada la inexistencia de estas confraternidades en la época referida, se deja conocer desde luego, el error de los que afirmaron que San Vicente Ferrer instituyó en ellas la disciplina pública; ¿porque si no existian, cómo pu— do el Santo enseñarle esa práctica? D. Félix Gonzalez, de Leon, y los que son de ese sentir, no han tenido otro moti- vo para asegurarlo, que el ver en las procesiones de Sema— na Santa, introducido el uso de la disciplina; y como quie— ra que dicho Santo fomentase este ejercicio, Ó como algunos equivocadamente dijeron, lo inventara, no dudaron afirmar - que ese insigne hombre lo instituyó en las Cofradías. ¡Bas— tarda consecuencia! Poryjue el glorioso San Vicente con * q ' ferviente celo por la salvacion de las almas, promoviese ese género de mortificacion celebrando procesiones de discipli- 2- o Ie e y di > S ER 4 > = Es. id y > ia E » z k ys . O AE + y + A RS e CAER a es 2 e O UAT creates Eo "9 apo E UE SS A E A . A OS >: EAN EA Co erratas en os oa dz q ESE IS Py EN TAE 0 tE AN ON Nh ts EI CERDA RA NN et sed - > < hd Ll Pat predio od Pg a a ee Mod PO E =7 AS E : na én los puntos en que predicaba, ¿so'ha de decir por eso que lo estableció en las procesiones de Semana Santa de Sevilla, cuando estas tuvieron principio más de un siglo despues? De ningun modo. Hay aun más: afíirmase comunmente, aunque sin docu— mento que lo justifique,. que la Aa de la Vera— Cruz, fué la primera que en esta Ciudad adoptó la discipli— “na. Si esto es asi, no pudo San Vicente: Ferrer enseñarle . ese ejercicio, habiendo fallecido 29 años antes que dicha corporacion se fundara. En su virtud, y por consecuencia necesaria, deduciremos, que el uso de la disciplina pública, no lo deben las cofradías al indicado Santo. Sin que 4 esto se oponga la creencia, en nuestro concepto “equivoca, de que en la ciudad de Barcelona, hay Cofradías de disciplina que se dicen fundadas por San Vicente Ferrer, ó en su. tiempo; pues porque alli tuviera lugar ese acontecimiento, no es razon para que en Sevilla sucediese lo mismo. Pasemos ahora 4 examinar los motivos que impulsaran el establecimiento de las hermandades que nos ocupan. Frágil el hombre por naturaleza, heredero de mil in- fortunios, legados por un padre prevaricador, apenas el mundo le enumera entre los vivientes, cuando en torno su— yo descubre solamente trabajos y miserias. En la fugaz carrera de sus dias, su alimento consiste en disgustos y pe= nas: pues á más de los males y dolencias 4 que le sujeta su débil constitucion orgánica, su espiritu en lucha abierta con pasiones yehementes, empujadas por tres enemigos po- derosos; ora flaquea y desmaya; ora cae en el lazo que le tienden, y si levantarse logra de su funesta caida, es para verse más terriblemente combatido. Tan incierta como pro— longada lucha que ha de sostener el hombre mientras es viandante, acibarando los contados dias de su existencia, le amenaza de continuo con la pérdida del Bien Sumo, pa=' ra cuya fruicion fuera criado. Kn situacion tan angustiosa, la Religion, solamente la Religion, consolar puede al mor= tal. En este precioso arsenal halla el hombre armas victo-- sd | riosas, con las que hacióndoso superiorá sus contrarios, puedo vencer y. triunfar de pos evitando su eterna «ruina, AS pues, Su las más eficaces armas ó ide iS la Religion inspira para obtener ese logro, .es sin duda alguna, la memoria de la Pasion de Nuestro Se— or Jesucristo. Este recuerdo es para el cristiano, cual una elocuente y viva leccion que le enseña á odiar el crimen y amar la virbud; «pues no es posible que teniéndola presente, Insistir quiera en la, sonda de, los extravios, desoyendo la voz de la conciencia que le apercibe de su ingratitud. Por esta causa varones esclarecidos.recomendaron muy mucho esa devocion, haciendo de ella los mayores elogios. : S. Agustin dijo: que la consideracion de la Pasion del Señor era do más méritoque visitar la Tierra Santa. S. Gre= gorio el Grande asegura: que es señal de predestinacion; y S. Alberto Magno en su tratado de la Misa afirma: que la simple memoria Ó meditacion de la Pasion, era de mayor merito que: ayunar á pan y agua por espacio de un año to— dos los viernos; que tomar todas las somanas una discipli— na de sangro, y que rezar diariamonto los ciento cincuen-- ta salmos del salterio de David. ) Las cofradías, pues, tuvieron por objeto promover tan santa como útil deyocion. En efecto, siendo esta como un freno en las demasías del hombre, una voz viva que le advierto sus defectos, y un medio seguro que le conduce al camino de'la perfeccion, conocieron: los piadosos fundadores - de dichas corporaciones, que para reformar las costumbres y bien espiritual de los fieles, era muy apropósito y eficaz el establecimiento de hermandades, cuyo objeto fuese re- cordar al pueblo cristiano el beneficio grande de la Reden— cion, como el portento más admirable y el misterio más digno de su creencia. Con este fin fueron instituidas esas utilisimas confraternidades, dedicadas ú la contemplación *de la Pasion y Muerte de nuestro Señor Jesucristo; y para que su memoria se renovase con más eficacia en los corazo— nes cristianos en los dias que la Iglesia con especialidad la recuerda, dispusieron un culto público, cual es, llevar pro- cesionalmente y con la mayor devocion la imágen de nues= tro Divino Salvador en algunos de los pasos de su Pasion eruenta; por cuyo medio, teniendo presente los fieles el ba= neficio de la redencion, agradecidos al amor que el Señor “nos mostrara cuando por nuestra salud se sometió gustoso - á muerte de Cruz, se imitase á ese divino modelo, y con las reformas de las costumbres dieran pruebas de verdadoros discípulos de tan gran Maestro. ¡Institucion santa! ¡Pensa- miento inspirado por el Cielo, y el más útil y conveniente de cuantos los hombres pudieran imaginar! Tal fué el objeto y fundamento de las Cofradías, que algunos atribuyeron ú4 el uso de la disciplina, sin adver=. tir, que si éste hubiese sido su objeto, todas las cofradías sin distincion la hubieran adoptado: resultando que algu nas nunca la admitieron, y otras, despues de muchos años de establecidas, se evidencia que el ejercicio de la pública, flagelacion no motivó la fundacion de esas Corporaciones. Su admision en las procesiones de Semana Santa, fué debida al fervor de los fieles, que la adoptaron en memoria de la sangrienta flagelacion que sufrió nuestro adorable Redentor atado á la columna, y con el objeto de acompañar sus Sagradas Imágenes de un modo más penitente y devo- to. Por identidad de razon usaban aleunas cofradías de ins- trumentos de mortificacion, como llevar los hermanos Oru= ees al hombro, y Otras cosas a todo alusivo á á la Pasion del Señor. | : Domostrado quo el origen de estas Corporaciones no es tan antiguo como se supone, indicado tambien el objeto: y fundamento de su establecimiento, veamos ahora la épo- - ca en que tuvieron principio. - Digimos ántes, que en los primeros años del siglo XV “aun no eran conocidas las cofradías, porque si bien exis . id * tian las hermandades que enumeramos, estas eran cor. poraciones solo de luz. En el discurso del propio siglo se aa oa erigieron despuos cuatro hormandados: la de Nuestra Seño- ra de la Iniesta, fundada en 1412; la del Traspaso en 1431; la de la Santa Vera-Oruz en 1448, y la titulada, entónces, do la Santa Faz y Nuestra Señora do la Encarnación, y ahora de la Coronacion deospinas, en 1450: pero estas con— _fraternidades, segun vemos por repetidos documentos, no reconocieron el origen cofradistico hasta el siglo XVI. In-. dicada,, por tanto, está ya la época en qua tuvieron princi- pio las cofradías. Y en efecto, si en los siglos anterioras al XVI, segun so ha demostrado, no fué conocido ese instituto, y en esto vemos que se erigieron muchas con dicho carácter, al'pro= | “pio tiempo que las hermandades mencionadas, y otras de que se hará mérito en su lugar respectivo, 5 adoptaron, por una consecuencia natural y lógica deduciramos, que el principio de las cofradías fué en el siglo XVI, y que á el debo recurrir el que quiera encontrar ó saber su origen. Conocida pues, la época del establecimiento de estas corporaciones, convendria muy mucho saber tambien, y se- ñalar la primera que se erigió, ó que adoptó ese instituto : para perpétua memoria de ess acontecimiento y eterno ho— nor de la que vinculase tal gloria. Este deseo tan natural como justo, veamos si puedo ser satisfecho. Es innegable, que en la noche de los siglos es may di- fícil, si no imposible, averiguar un estremo, del que ni los escritores antiguos se ocuparon, ni las hermandades áquie- nes interesaba su esclarecimiento, procuraron consignarlo, ó si lo hicieron, sus noticias no han llegado hasta nosotros. Por esta causa creemos, que hoy. ninguna hermandad pue- de presentar una prueba concluyente de pertenecerle e esa ' prerogativa. Empero si por rumbos extraños 4 veces, se viene en - conocimiento de cosas que no habiamos podido saber por modios directos; si por indicios, conjeturas, hechos d razo- nos especiales só justifican particularidades destituidas de prueba logal competente, es indudable que en nuestro caso dr” 14- hay motivos poderosos para resolver el punto que se ventila, y para resolverlo en favor de la hermandad de N. P. Jesús de la Pasión. Dejamos consignado como cosa, en nuestro conceptoindu= bitada, que en el siglo XVI radicaba la antigúedad de las Co —fradias. Dedicándonos, ahora, ú recorrer este siglo desde su principio, no descubrimos en sus primeros años Cofradía al- guna en esta Ciudad. Mas siguiendo su curso, casi al final de su primer tércio vemos ya una establecida, que es, la de N. P. Jesús de la Pasión, fundada en 1531. Ahora bien, si antes do este tiempo no habia, ó no aparece que hubiera Cofradias en Sevilla, y en dicho año la del, Señor de la Pa- sión, y solo ella resulta establecida, hay motivo fundado para creer que fuese la primera que se erigió. El título de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, ó. lo Nuestro Padre Jesús de la Pasión con que la misma se ha'distinguido desde su fundación, es también otra particu—- laridad que corrobora esa creencia. En efecto, siendo este título 4 nombre el mas propio y conveniente que pudiera escogitarse para designará las Cofradías por ser el que expresa con más propiedad el olje= to y fundamento de estas corporaciones, el no haberle adoptado otra alguna Cofradia, fuera de la insinuada, debió ser por distinguirse con él yá la de la Pasión, de lo que po- demos deducir que la fundación de esta hermandad, fué sin duda, antes que las de las demás Cofradias. Mas prescin— diendo de dichas particularidades, hay dos fundamentos poderosos, en los cuales vamos á fijarnos, porque ellos solos. bastan para nuestro objeto. El primero es, las circunstancias espeziales que se dida en la fundación de la Cofradia del Señor de la Pasión. En efecto, consta que ciertos buenos hombres, como dice su regla, feligreses de la collación de Santiago de la ciudad de Valladolid, consultaron con el Cura, Beneficiado y Sa cristán de dicha Iglesia, sobre la fundacion de la misma, y - que sienlo aprobada por ellos, se verificó en Seyilla, segun apo tenian premeditado. ¡A profundas reflexiones da lugar esta circunstancia, y todas Us FOMAS para la hermandad de que se trata! Y á la verdad ¿qué causa hubo para que esa institucion pro- yectada en Valladolid se verificase en Sevilla? ¿Qué razón, qué motivo particular asistió á sus virtuosos fundadores para escoger esta ciudad entre tantas y tan insignes como cuenta la España, y la prefirieran á todas pera la realiza ción de sus piadosos designios? D. Félix Gonzalez de León atribuyendo á las Cofra— dias una antigútedad remotisima, al hablar de la de Pasión dice: que sus: fandadores, sin duda, tuvieron noticia del auge en que estuvieran entonces | a hermandades en Sevilla, es decir, en la época en que se erigió la misma, y que por eso vinieron á fundarla en esta Ciudad y no fueron á otra parte. | Pocas palabras bastan para hacer ver el error de tan gratuita aseveración; tanto por haberse demostrado yá, que cuando se estableció la de la Pasión, no existian Cofradías en esta Ciudad, como por ser contraproducentes las razo- nes en que dicho escritor funda su proposición, ó lo que es lo mismo, que prueban todo lo contrario de lo que aquel afir— ma y sostiene, En efecto, si en el indicado histo hubiese tenido Se= villa corporaciones del instituto manifestado, y en auge ¿es creible que de puntos tan distantes viniesen á establecer otra en ella, sufriendo para esto las dificultades y molestias que lleva consigo cualquier empresa que ha de realizarse en paraje distinto del que su autor la concibe? En ese caso sin . objeto plausible tal mision, era inútil plantear lo que ya es- taba erigido y consolidado. ¿Qué resultado, eritonces, hu- biera producido esa institución? Aumentar el número de las Cofradías existentes, esterilizando el fruto que en donde fueran desconocidas producir pudiera su establecimiento. Luego es preciso confesar que la causa del establecimiento dela Cofradía de la Pasión fué distinta dela que se le señala. DAS a j A Esta sin duda alguna no pudo ser otra que la de saber esos piadosos Vallisoletanos que la religiosa Sevilla carecia de una institución de la clase que ellos proyectaban, y prome- berse de su creación en dicha Ciudad mayores y más felices resultados que en otra alguna población de España, por la. piedad caracteristica de sus naturales. En su virtud, es de creer, qua deseosos los mismos su= jetos que tan esclarecida Metrópoli tuviese una herman- dad que al culto interno que tributara 4 los adorables mis- terios de la religion: verdadera, y. principalmente al de la Redencion del mundo, rouniese el externo, como medio muy eficaz para aumentar la devocion del cristiano y avivar su fé, erigieron en' ella la cofradía do la Sagrada Pasión do N. S. Jesucristo, óde N. P. Jesús de la Pasión, nombra que le dieron por razon pa su objeto é instituto, segun que- da indicado. y Tal fué, sin duda alguna, el origen de dicha confrater— nidad, y el motivo de su establecimiento en Sevilla; porque de no ser asi, no se concibe la causa que hubo para esa fun— dacion, ni la razon que asistiera á sus autores para realizar la fuera de su pátria y en un punto tan distante. “No es de omitir, que en Valladolid existe de tiempo an- tiguo un templo con el título de la Pasión, auxiliar de la parroquia de Santiago, de la que fueron feligreses los indi= * cados fundadores, y dos calles que Hovan el mismo nom- bre. Estas particularidados, al parecer insignificantes, y tal vez de ningun valor para algunos, para nosotros tienen cierta importancia, pues revelan, que en esa piadosa ciu- dad subsistia vivo el reguerdo de los padecimientos. del Salvador del mundo, y que possidos de 61 los mencionados varones, deseando que todostuvissen Pr el beneficio de la Redención, sa dedicaron á recordar 9 fomentar entre los fieles su memoria, y que entre los medios que al i1tento escogitaran, fuese uno el establecimiento de la hermandad que nos ocupa. Por dicha causa sus piadosos fundadores os: puedon sa pa 17- tenidos por Apóstoles 9 propagadores de esa devoción, ha= biéndose extendido tanto por su celo. ¡Díganlo si no las in- numerables cofradias que á ejemplo 6 imitacion de la de N. P: Jesús de la Pasión se fundaron despues en esta ciu= dad y otras partes, “y el templo del mismo titulo erigido en nuestra Metrópoli! ¡Díganlo, tambien, los solemnes y multiplicados cultos que se tributan en ella 4 los adorables misterios de la Redención por las. mismas cofradias! ¡Digam— lo, en fin, la devoción proverbial de los sevillanos. á tan au— gustos Misterios y la liberalidad y el empeño que han mos- trado siempre por sostener el lucimiento de esas hermanda- des y de sus procesiones tan grandiosas como: dignas de la Fé que profesamos! ¡Cuánto, pues, les debe Sevilla! Y tú ¡hermandad privilegiada! puedes tener: una santa compla-- cencia por haber sido la fuente en que bebieron los que ani- mados del mismo espíritu que tus ilustres fundadores tra— taran de hacer idénticas instituciones. ¡Tú has sido el plan-- tel que produjera tantas y tan insignes cofradías. como hoy : “honran á esta ciudad y al mundo entero! A es, pue” 4 tanta gloria! Empero basta.... nos habiamos dicten do sin code - rar que la apología de la hermandad de la Pasión no nos- pertenece, y que nuestra pluma sin recelo de parcial 'no- puede escribir sus grandezas. Mas, tiempo es ya, de que veamos el otro fundamento que anunciamos, el cual con=- vence aun más nuestro aserto. Este'es, el lagar que se dió: á la antedicha hermandad en su estación, y la posesión no * interrumpida en que ha estado del mismo. Habiéndose determinado, segun después indicaremos, que las cofradías hiciesen estación 4 la Santa Iglesia Cate=- dral, para evitar confusión y los inconvenientes que pudie—- ran resultar de dirigirse todas á un mismo punto y querer: cada una ocupar el lugar que le pareciese, fué preciso ha= cer un señalamiento para fijar á cada hermandad el sitio. que le correspondia. Pues en este acto, que para llevarse á. cabo se tuvo presente la antigiiedad ds las hermandades, y A E de yes di A A IA a As acreditada competentemente, se concedió á la de la Pasión el lugar proferente en el juéves, que es el último entre las que hasen estación de dia y el primero en las de madru- - gada. Y como el principal lugar en cada uno de los dias de la Semana Santa no se concedió sino á la que enel mis- mo acreditó mayor antigitedad, no pudo otorgarse esa dis- tinción á la cofradia de Pasión, sin haber llenado ese re- qujsito. Luego siá esta corporación se le señaló el sitio in- aicado, y además consta por la historia que las cofradias del Juévos Santo fueron las primeras, que se fundaron en esta. ciudad, y á vista y conocimiento de todas tuvo lugar ese hecho, es indudable que alegó y probó ser más antigua que lay demás. Este arreglo fué entónces fácil de hacer; ora. porque los principios, aun de las más ancianas cofradias no eran tan remotos que se ignoraran sus pormenores; ora: porque 're= cientes y | BORDAdAS de fundar las más de las corporaciones» y en el apogeo de su primer fervor, habia datos suficientes que justificasen el origen de cada una; pues todavia ni el abandono ni la indiferencia habian penetrado en ellas. Por estas causas y por la aquiescencia y conformidad de las hermandades interesadas, se descubre la justicia y acierto de ese arreglo, pues de lo contrario la energía y en- tereza que han mostrado las mismas en la défensa de sus derechos, cuando los han creido desatendidos, se hubiera desde luego manifestado, segun lo han hecho siempre y lo comprueban multitud de ejemplos, tanto antiguos como. mo= dernos; bastando recordar entre los muchos casos de los pa sados siglos el pleito que, en el año de 1603, ántes del indi cado arreglo siguió la cofradia de las Tres Necesidades con la de S. Juan Bautista, sobre presidencia en los actos de cos munidad del extinguido colegio de S. Francisco de Paula. Y nose crea que el derecho de presidir haya “sido só- lo cuestionado por las hermandades ó cofradías, lo ha si-= do tambien por Corporaciones é institutos de distinta indole y naturaleza, como nos lo demuestra el litis que tu- , A ? , 4 > A oasis vÓ Jas on 1604 entro los religiosos Minimos de la Victo ria on Triana, y los, Terceros de S. Juan de Aznalfarache sobre presidencia en la procesion de Corpus de esta ciudad. En su virtud, y omitiendo otras razones PORO exten— dernos más, es preciso confesar, que cuando á la cofradía del Señor de la Pasión se dió el lugar mencionado, y en su posesión ha venido quieta y pacíficamente desde entónces hasta nuestros dias, motivos poderosos habria para ello. Resumiendo cuanto hemos. dicho:en órden 4 1a prima- cía de esta hermandad, resulta, de lo expuesto y. alegado, que á favor de esa creencia existen fundamentos robastlsis - mos, cuales son entre otros: las particularidades especiales que se advierten en la fundación de dicha hermandad, y el lugar que se le dió en su estación, con la posesión no inter - rumpida del mismo por espacio de más de dos siglos y me- ' dio; pudiendo, en nuestro concepto afirmarse, que la cofra-— día de Jesús le la Pasión fué la primera que se conoció en esta ciudad; pues el conjunto de tantos y tan poderosos por- menores constituye una prueba de eso particular. - d. Esta, pues, es nuestra creencia, la que juzgamos ten-— : drá toda persona que imparcialmente vea las cosas por el prisma de la razon; pero, si estamos equivocados, si apesar del cuidado y esmero puesto por indagar la verdad, hemos incurrido en un error, si se nos prueba lo contrario, estamos prontos á rectificar nuestra opinión, hija, sólo, de la convic= ción profunda que arrojad los particulares oboe Des- nudo de afectos y pasiones al tomar la pluma, cuanto es da- ble á nuestra fragilidad, deseamos sólo la verdad y el escla— recimiento de los puntos dudosos de la historia. A la conse= cución de este logro tienden nuestros esfuerzos en la pre sente obra; mas terminando ya E asunto cometes adelante. | Establecida que fué la hermandad de N. P. Jesús dela: Pasión, á su ejemplo: é $ imitación se erigieron otras sucesi- vamente con el mismo objeto; de modo que en poco tiempo llegó á ser crecido el número de cofradías que. contára esta =20." 1 ciudad, el cual se aumentó tambien con muchas hermanda- des de luz, entónces existentes que dejando su propio regi men nplaada el nuevo instituto. El Correo de Sevilla supone el principio de muchas co— fradias.en casas particulares; asegurando tambien que en sus primeros tiempos fueron unos cuerpos informes sin ba= se ni órden determinado, y faltos de reglas ó estatutos pa— ra su gobierno (1). -— D. Felix Gonzalez «de Leon aunque no avanza hasta ese punto, cree al ménos, que dichas corporaciones no se re- gularizaron al momento, pues afirma, que todas existieron muchos años ántes de formar reglas (2). Ambos autores han padecido por cierto muy grande equivocación; porque ni las cofradias tuvieron el principio que se les señala, ni todas por mucho tiempo carecieron de - reglas que las dirigiesen; pues si bienes innegable, que algunas de ellas contaban años de: existencia cuando apro— bara sus ordenanzas la Autoridad Eclesiástica, única potes- tad que en aquellos tiempos entendia de ese particular, otras, sin embargo, obtuvieron dicho requisito al erigirse, Ó poco después; y aun varias de aquellas apesar de carecer de apro— bación solian tener reglas y regirse por ellas, como en su lugar respectivo advertiremos. Todas estas hermandades celebraban anualmente fun— ciones solemnes y Otros actos religiosos; pero nada dicen sus antiguos estatutos de Novenas, Quinarios y Setenarios. De sus actos era el más notable, la procesion que efectuaban en la Semana Santa, haciendo estacion la mayor parte do . ellas á la Santa Iglesia Catedral; varias á la Oruz del Cam- - po, y no pocas á otras iglesias, cuyos sagrarios visitaban. Comunmente las palabras, Estación, Procesión y Cofra- día se tienen por sinónimas, y se hace uso de ellas para sig- nificar las procesiones de Semana Santa, expresando á la (1) Tomo Hi año de 1805. 2) Fótio6. -=21] - verdad diferentes cosas; pues la palabra Estación, proceden— te del verbo latino Sto, indica el término, templo ó paraje 4 donde se dirije una procesión, y en el que hace parada pa— ra la práctica de algun acto ó ceremonia. - Damos el nombre de Procesión, voz derivada del verbo tambien latino Procedo, ó de la palabra Processio, igualmen— te latina, que quiere decir marchar ó pasar adelanto, al ac— to en que son conducidas ó llevadas las Sagradas Imágenes con pompa y solemnidad; ora públicamente por las calles y plazas de una poblacion; ora privadamente, ó sea por el in- terior de un templo; y por Cofradía se entiende la reunión ó congregación de personas con el objeto ántes expresado. Algunas procesiones de Semana Santa en sus primeros tiempos, iban por lo común del modo siguiente: Un Estan darte, ú otra insignia semejante daba principio al acto, acompañándole algunas luces. Seguian después los herma— nos en dos filas, y las personas que por su religiosidad que- rian tener parte en esta devoción, y al final un Crucifijo, “lleyado casi siempro por un Sacerdote, precedido.de varias hachas. | Y El señor Gonzalez de Leon dice: que ninguna herman- dad en esta clase de procesiones llevaba pasos del misterio con que se titulara, ni parihuela alguna, exceptuando la de Jesús Nazareno; y que el conducir en parihuelas los mis- terios como ahora se practica, debió tener lugar en el si- glo XVII, porque ántes de esta época no se encontraba en las cofradías peana ni imágen alguna; siendo las más anti-. guas que se conocieran de dicho tiempo (1). Mas se equivo— có en esto, como en otras muchas cosas el susodicho escri- tor; pues como veremos al tratar particularmente de cada cofradia, muchas llevaron siempre pasos en sus procesiones, aunque más pequeños que los quo ahora se usan; y respec— to á que en estas corporaciones no haya Imágenes anterio=. res al siglo XVII, rechazando como lo hacemos este error, — —— — A A == $ f (1) Historia de las cofradías fólio 45. no podemos mónos que patentizar la contradicción má- nifiesta que so advierte entre este aserto y otros posberio- res del mismo oscritor, pues hablando de la Cofradía de los Negritos dico: que la efigie del Señor tomó el título de la Fundación, porque fué la que se puso en la capilla, y que para ella se fundó ésta y el hospital (1); con lo cual dá á entender que dicha imágon es dol siglo X1V; y haciendo mérito de la hermandad de la Veracruz, afirma: que el si- mulacro del Señor era antiquísimo, quizá, dlice, de la crea- ción de la Cofradía (2). Luogo contrariando en los dos in= dicados lugares lo que anteriormente digera, vieneá confe— sar el expresado autor la existencia de imágenes de más antigñodad que la primeramente señalada. Establecida en las cofradías la. disciplina por las ra— zones ya anunciadas; los dedicados á oso ejercicio empeza- ron á distinguirse con el título de hermanos de sangre ó disciplina; nombre que se trasmitió á las mismas corpora— ciones, y los demás con el de luz. Empero unos y otros asis- tian á la procesión de Semana Santa: los primeros iban azo- tándose hasta derramar sangre, 0 haciendo otras peniten- cias, vestidos de un traje de lienzo blanco, basto, que lla- mamos túnica, con una cabellera d capirote que les cubria el rostro para no sor conocidos, y una soga ceñida á la cin- tura, llevando en el pecho el escudo de la hermandad ros- pectiva estampado on cuero ó cordobán y los piós descalzos. Los segundos llevaban hachas para alumbrar á las Sa— gradas Imágenes; y en el cuerpo de la procesión iban tam- bien, situados á proporcionadas distancias entre los disci- plinantes, para evitar las tinieblas de la noche. Su trajecra igual al de estos para ir con mayor recogimiento meditan- do la Pasión del Señor. El uso de dicho vestido en los disciplinantos se remon— ta al principio del siglo XIV, y su origen es el siguiente: (1) Historia de las cofradías fólio 14 (2) 1d. fólio 155. obra, demuestran, que las cofradías de Sevilla, celosas siempre de la conservación de sus derechos, no han sido nunca indolentes, cuando so han creido perjudicadas en ellos, ó los han visto menoscabados. Hablando Alonso Morgado de estas corporaciones dice: “contemplar á Sovilla por una Semana Santa toda regada de sangre derramada en memoria de la Pasión de nuestro Maostro y Redentor-Josucristo, y tantas procesiones de po- nitencia que por su órden duran por ser tantes desde el Juovos Santo hasta la mañana de Resurrección, verdadera— mento hace un espectáculo y devotisima representación de la Sagrada Pasión de nuestro Redentor.» (1) Infióreso de aqui, que por los años de 1586, en que es- cribió dicho historiador, salian las cofradías solamente en los dias de jueves y viernes Santo; empero en este mismoaño, la hermandad de Ntra. Sra. de la Iniesta acordó trasladar su estación á la tarde del miércoles; en cuyo dia continuó : hacióndola desde as hasta la época en que la sus- pondió. Las muchas COErAAS que oxistian á principios del siglo. XVII, y la práctica establecida de hacer estación entrada la noche, como mas propia para el recogimiento interior, y la meditación de los sagrados misterios, produjeron con el tiempo algunos incovenientes, y abusos, propios del hom- bre, que en todo ha de mostrar siempre su miseria. Estos fueron: usar algunos disciplinantes de signos ó señales para ser conocidos, ostentar su valor y fervor religioso derra— mando copiosamente su sangre, y alquilar algunas herman— dades los disciplinantes, cuando carecian de número sufi- ciente de ellos. Por esto, y porque convenia ya regularizar, y reducir á . mejor forma unas corporaciones, que tanto llamaran la aten ción, se ocupó de ello el Sínodo celebrado el año de 1604, por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, D. Fernando Niño de (12 Alonso Morgado, historia de Sevilla. Libro 6 cap. 25. 1 O -30- Guevara. En 61 se mandó, que todas: las cofradías hiciosen estación de dia, á no ser que salieran muchas, y no basta- se la tarde; en cuyocaso podian estenderso hasta las nuevo de la noche; hora en que deberian estar recogidas. (1) Se dispuso asimismo, que el Provisor señalase las calles por donde cada una habia de ir, y la hora de su salida; prác— tica, que segun el literal contexto de dicho Sinodo estaba ya AO da pues dice: Mandamos que nuestro Provisor con las personas que con él se suelen 7 y acostumbran ajuntar pa— ra este objeto en esta ciudad, y en los demás lugares de nuestro Arzobispado donde hubiere más de una procesión, el Vicario, y donde no lo hubiere el Cura más antiguo les señale las calles, et—- cétera (2). | Se provino OS que las tínicas fueran de lienzo basto, sin bruñir, guarniciones, ni señal alguna para ser. conocido; y que los que acompañasen á las sagradas Imágo- nes en su traje particular con luces, fueran con el primer estandarte ó guion; que el provisor visitase las Imágenes é insignias, que salieran en las procesiones, y mandase quitar Ó reformar las que no tuvieran la devoción, autoridad y gravedad que al efecto se requiere; y finalmente se' prohi- bió el alquiler de los disciplinantes, como asimismo, el que saliera cofradía alguna ántes del miércoles (3). Mas, no obstante se previniera,que las hermandades hiciesen de dia sus estaciones, algunas continuaron efectuándola de noche, como advertiremos en su lugar respectivo. Me Posteriormente, y en cumplimiento á lo dispuesto en di- cho Sinodo, para evitar la confusión y los inconvenientes que eran de resultar, de dirigirse las cofradías á distintos parajes, se Ads oportuno la concurrencia de todas ú un mismo punto; y en su virtud mandó la autoridad ecle- siástica, que las de Sevilla hiciesen estación á la Catedral, y las de Triana, á su iglesia parroquial. Con este fin, so for— a a > e A PP (1) Dicho Sinodo, cap. 25, título de cblebrabione misarun eto. (2) Dicho Sinodo, en el cap. y título citado. (5) Dicho cap. y título. -31- mó una lista d mómina de todas estas corporaciones, en la, que colocadas por órden: do antigúedad, próvia la práctica de los requisitos necesarios á esclarecerla, quedó. designado el lugar propio decada una, para que con arreglo á él, y por su órden se hiciera el señalamiento de las horas de sus salidas. la | La antigúedad que sirvió de tipo para la designación do sitio en dicha nomina, fué la que contaban las herman— dades en el concepto de cofradías, sin consideración al nú- mero de años que algunas tenian, como corporaciones de luz; porque siendo en este caso otro su instituto, la anti- giiodad que bajo este concepto contaran, no podian aprove- charlos al refundirse en cofradías, toda vez que por ese cambio se constituyeron en hermandades de diversa indole y naturaleza. Además de la expresada circunstancia, se tuvo tambien presente la antigúedad de las cofradías, respecto al dia en que hicieran estación; pues algunas, al verificarse este arre— elo efectuaban sus salidas en distintos dias de los que en sus principios eligieron. La antigúedad de las corporacio= nes que se hallaban en este caso, se graduó por el tiempo transcurrido desde esa variacion, sirviendo de tipo para se- ñalarles el lugar.que les pertenecia. lenal práctica se ha observado después con las cofradías que variaran el dia de su estación; por cuyo motivo vemos á hermandades an— tiguas presididas por otras más modernas. Mas como los primeros llamamientos: de Cofradías han desaparecido, y todos los relativos al siglo XVII, y á los dos primeros tercios del XVIIL, en términos, que el más antiguo que se conserva en el archivo del provisorato, es el del año de 1775; hoy ignorariamos el sitio 6 puesto de cada. ' corporación, si no lo revelasen las mismas nóminas de Co- fradías, papeles y memorias de aquellos tiempos, y un ma- nuscrito del siglo XVII, que existia en el archivo de la Universidad de señores Baneficiados de esta Ciudad. Por estos datos vemos: que el órden fijado á las Cofra= dias en la lista ó nómina formada para el señalamiento de horas, es ol que subsiste en nusstros dias, con las diferen— cias producidas por la fundación de nuevas cofradías, ex- tincion de otras, y cambios hechos en los dias de salida de algunas. | - Apesar de esto, la falta do los expresados llamamientos nos impido sabar el sitio que tonian sois cofradías, que co- mo tales dejaron do figurar en el propio siglo XVII, y que conozcamos el número de cofradias de cada año, con otras noticias y particularidades. Las comprondidas en el soña- lamiento de 1775, ántes mencionado, con el órden y nombre que las distinguiera, son las siguientos: SESVIT TA. CAR ” MIERCOLES SANTO. 1. La cofradía del Santísimo Cristo de la Salud y Ntra.Sra. del Refugio, de la parroquia do S. Bornardo. 2." La del ita Cristo de la Salud y Ntra. Sra. do las Angustias, situada entónces en la iglesia del Pópulo. 3." La del Santísimo Cristo del Siloncio y Ntra. Se- ñora de la Amargura, de la Pare hn de S. Juan do la Palma. 4.* La do la Entrada en Jerusalen, do la AA de log Terceros, entóncss. 5." La de Ntra. Sra. de Rogla, de la parroquia de Sta. Lucia. 6.* La del Desredituautó y Virtudos, de la parroquia de $. Isidoro. had 7. La de S. Juan Evangolista, de la iglesia del Cármen. AA -8.* La do la Presentacion, dela parroquia de S. Ilde- e A Ni - ple : 9." La del Buenfin, do la iglesia de S. Basilio. JUEVES SANTO. 10. La cofradía del Dulcísimo Nombre de Jesús, de S. Pablo, : 11. La de la Columna y Azotes, de la iglesia de los Terceros. 12. La de las Cinco Llagas, de la iglesia de la Santi- sima Trinidad. ) 13. La del Dulce Nombre de Maria, de la iglesia de Niñas Huéríanas. 14. La de las Angustias, del Cármen. 15. La do la Verónica y Coronación, de la iglesia del Valle. : 16. La del Traspaso, de la parroquia de S. Lorenzo. 17. La de la Humilda1 y Cona, de S. Basilio. . 18. La dela Sagrada Oración del Huerto, de Monte- sion. 19. La de S. Juan Bautista, do la iglesía de S. Fran- cisco de Paula. | | 29. La de Ntra. Sra. de la Antigua, de S. Pablo. 21. La dela Santa Veracruz, de la'iglesia de S. Fran- CISCO, | 22. Y la del Santo Cristo de la Pasión, da la Merced. 2 VIÉRNES SANTO POR LA MAÑANA. ' 23. La cofradía de Jesús Nazarsno, da la iglesia de S. Antonio Abad. E 24. La de la Sentencia, de la parroquia de S. Gil. 25. La de las Tres Necesidades, de su capilla. 26. Lia de la Exaltación de la Santa Cruz, de la par-' roquia de Santa Catalina. 27. La de las Tres Caidas, de la parroquia de S. Isi- doro. | 28. Y la de Ntra. Sra. de los Ánge les, de su capilla. 6 EA e “VIERNES SANTO POR LA TARDE. 29, La cofradía de Ntra. Sra. de Montserrat, de su ca— pilla. | 30. La de las Lágrimas de S. Pedro, de la parroquia de $. Idelfonso, 31. La de Ntra. Señora de la Piedad, de Sta. Ma-= rina. 32. La del Sto. Crucifijo, de la iglesia de S. Agustin. 33. La de la Sagrada Espiracion, de la Merced. 34. La del Santo Entierro, de la iglesia de 5. Lau- reano. 35. Y la de la Soledad de María Santísima, de su ca= ' pilla, en el Cármen. pasa ap MIERCOLES. SANTO. 1.* La cofradia del Santo Cristo de las Aguas y Nues- tra Sra. del Mayor Dolor, de la iglesia de S. Jacinto. 2.* La del Buen Viaje, de la parroquia de Señora Sta. Ana. JUEVES SANTO. 3." La cofradía del Santo Cristo de la Espiración y Ntra. Sra. del Patrocinio, de su capilla. La de Ntra. Señora del Camino. La de Ntra. Sra. de los Peligros. 6." Y la del Santo Cristo de las Penas y Ntra. Seño- a 4. 5.” “ra de la Estrella, «de la iglesia de la Victoria. VIÉRNES SANTO POR LA MAÑANA. 7. La cofradía de Ntra. Sra. de la Esperanza y Cai- ada -35- das, de la iglesia de Sancti Spiritus. : 8.* La de Ntra. Sra. de la O., de su iglesia. VIÉRNES SANTO POR LA TARDE. 9.* La cofradía de Ntra. Sra. de la Encarnacion, de su capilla. ? : 10. La de Ntra. Sra. de la Parra. 11. Y la de Ntra. Sra. del Desconsuelo. En este relato, segun se evidencia, no aparecen las seis cofradías más que tuvo esta ciudad, y una de Triana; aunque ésta se cree que nunca ha estado anotada en lasac=" tas de Cofradías, por ser del Domingo de Ramos. De las indicadas hermandades, algunas han dejado de llamarse y otras han variado los dias de sus estaciones. La Cofradia de la entrada en Jerusalén pocas veces es llamada; La de Regla, la de las Angustias, del Pópulo y la - del Silencio se enumeran en primer lugar y por el órden consignado entre las de Jueves; pues la primera y última de estas tres Cofradías en el pasado siglo hacían ya esta— cion en el expresado dia. La del Traspaso está colocada hoy en el llamamiento después de la de Jesús Nazareno, á continuación la de las Tres Necesidades, y detrás de esta la de la Sentencia. La Cofradía de la Exaltacion,la delas Tres Caidas, y la de Ntra. Señora de los Ángeles, que no obstante hicieran estacion el Viérnes por la tarde, casi desde el principio de dicho siglo estaban colocadas en la mañana de este dia, aparecen ya en primer lugar y por el órden relacionado en las de su tarde. En las de Triana se nota tambien alguna variacion. La del Sto. Cristo de las Aguas, ahora es llamada en J uéves; la de la Espiracion y la de Ntra. Señora de la O, én la tar— de del Viérnes. Con estas variaciones, el aumento de nuevas Cofra— dias y colocando en el Domingo de Ramos las que por ser de este dia deben en él llamarse y las demas en los dias = 26 pa e que sus estatutos les señalan, y no en el que por gracia es- pecial hacen algunas estacion; el órden actual del llama- miento es el que sigue. DOMINGO DE RAMOS. La Cofradía de Ntro. P. Jesús de las Penas y Ntra. Señora de los Dolores, de la parroquia de San Vicente. La de Ntro. P. Jesús del Silencio y Ntra. Señora de la Amargura en la Parroquia de San Juan de la Palma. La de la Sagrada Entrada en Jerusalén, Santísimo -Cristo del Amor y Ntra. Señora del Socorro, de la Iglesia del Dulce Nombre de Jesús. MIERCOLES SANTO. La Cofradía del Santo Crucifijo, llamado de San Agus- tin y Ntra. Sra. de Gracia, de la Parroquia de San Roque. La del Smo. Cristo de la Salud y Ntra. Señora del Re- fugio, de la Parroquia de San Bernardo. La del Despedimiento de Ntro. Señor, Santo Cristo de las Virtudes y Ntra. Señora del Dulce Nombre, de la Pa- rroquia de San Isidoro. La del Smo. Cristo de las Sioto Palabras y'Ntra. Seño- ra de los Remedios, de la indicada Parroquia de San Vi- cente. La de Ntra. Señora de la Presentacion, de la Parro- quia de San Ildefonso. La de la Lanzada y Ntra. Sra. del Buen fin, de la SS sia del Santo Ángel. JUEVES SANTO. La Cofradía del Prendimiento y Ntra. Señorade Regla, de la Iglesia de los Terceros. La del Smo. Cristo de la Salud y Ntra. Señora de las Angustias, de la Parroquia de San Roman. La del Dulcisimo Nombre de Jesús, de la Iglesia de San ESTE Pablo.” La de la Columnay Azotes, de diéha Iglesia de los Terceros. La del Dulce Nombre de María, del Beaterio de la Sma. Trinidad. La de la Humildad y Cena, de la e Omnium Sanctorum. La de la Sagrada Oracion del Huerto, de la Telesia de Montesion. La del Descendimiento y ir Angustia, de la Igle— sia de San Pablo. La de la Verónica y Coronacion, de la ano dela de San Andres. La de San Juan Bautista, de la Iglesia que fué de San Francisco de Paula. A, La de Ntra. Señora de la Antigua, de su capilla en San Pablo. La de la Sta. Vera-Cruz, de la Iglesia de San Alber- to, y La de N. P. Jesús de la Pasión, de la parroquia: del Salvador. VIERNES SANTO POR LA MAÑANA. La. cofradía de Jesús Nazareno, de su ie en $. An- tonio Abad. La de N. P. Josús del Gran Poder, de la parroquia de S. Lorenzo. La de las Tres Necesidades, de su Capilla, én la.Car- reteria. La de la Sentencia, dé la parroquia de S. Gil, y | La de Ntra. Sra. de la Iniesta, de la parroquia de San ' Julian. VIERNES SANTO POR LA TARDE. La cofradia de la Sta. Oruz en el Monte Calvario y Ntra. Sra. de la Soledad, de la iglesia de S. Buenaventura. =38= La de las Cinco Llagas, de la iglesia de la TriniTad. La de la Exaltacion de la Sta. net de la parroquia de Santa Catalina. La de las Tres Caidas, de la parroquia de S. Isidora. La de Ntra. Sra. de los ángeles, de su capilla en el barrio de S. Roque. La de Ntra. Sra. de Monserrat, de su capilla, compás de S. Pablo. La de las Lágrimas de San Pádio! de la parroquia de este nombre. La de Ntra. Sra. de la Piedad, de la parroquia de San- ta Marina. La de la Sagrada Espiracion, de su Capilla. La del Sto. Entierro, de la parroquiade S. Miguel, y . La de Ntra. Sra. de la Soledad, de la parroquia de San Lorenzo. pra a/a —“ EII - DOMINGO DE RAMOS. La de la Entrada en Jerusalen, de la. iglesia de los Remedios. MIERCOLES SANTO. La cofradía del Buen Viaje, de 15 parroquia de Santa pa JUEVES SANTO. La cofradía del Smo. Cristo de las Aguas y Ntra. Se- fora del Mayor Dolor, de la iglesia, de $. Jacinto. : La de Ntra Sra. del Camino. La de Ntra. Sra. de los Peligros, y La del Smo. Cristo de las Penas y Ntra. Sra. dela 39 Estrella, de la indicada de S. Jacinto. VIERNES SANTO POR LA MAÑANA. La cofradía de Ntra. Sra. de la Esperanza y Caidas, de la misma iglesia de S. Jacinto. VIERNES SANTO PORLA TARDE. La cofradía del Smo. Cristo de la Espiración y Nues- tra Sra. del Patrocinio, de su capilla, La de Ntra. Sra. de la O, de su iglesia. La de Ntra. Sra. de la Encarnación, de su capilla. La de Ntra. Sra. dela Parra, y La de Ntra. Sra. del Desconsuelo. Como las cofradias del Domingo de Ramos y otras pue- den por sus estatutos salir en otros dias de la Semana San- ta, conviene indicar el lugar que en cada uno de ellos les corresponde. La de las Penas será siempre la primera; la del Silen— cio, el mártes Santo irá detrás de la Entrada en Jerusa— len; el miércoles después de la del Sañorde S. Acustin; y el juéves detrás de las del Prendimiento y las Angustias. La cofradia de la Lanzada saliendo de madrugada irá después de la Sentencia y ántes que la de la Iniesta: y últimamen- to la delSeñor de la Pasión, el viernes Santo se colocará despues de la de S. Buenaventura y de las de Triana. Para el señalamiento de horas se forma todos los años, el Mártes Santo un juzgado, compuesto del Sr. Provisor con sufiscal, y el Presidente del Excmo. Ayuntamiento, ó algu—- node sus tenientes, asistidos de notario, secretario y de otros oficiales de estas autoridades, y á su presencia llamadas las cofradías por el órden' prefijado, se designa á las que están dispuestas á efectuar su estación, la hora en que lo han de verificar; estendiéndoso acta duplicada de esta diligencia para los archivos de ambas jurisdicciones. Este acto realizado mientras en la Santa Iglesia Cate dral se cantaba la Pasión el Mártes Santo, hasta-el año de 184 3 se celebró en la Capilla que en la misma Santa Iglesia - 40- lleva el titulo de las Doncellas, y desde el siguiente tiene lugar en el antecabildo. ] Respecto al dia ha habido .también variación última mente, pues desde el pasado año de 1880 se hace el señala miento de horas el Sábado, vispera del Domingo “de Ramos, en razon á que en este dia empiezan á salir las cofradías, y á que el motivo que hubo para fijar en el Mártos la práctica de esa diligencia, fué porque en lo antiguo ninguna her-— mandad hacía estación antes del Miércoles con arreglo á lo dispuesto en el referido Sinodo. Mas es de advertir, que aun cuando sigue celebrándose el acto de señalamiento de horas hoy, propiamente hablando no hay llamamiento de cofradías, pues aquel acto se reduce á lá lectura de una lista comprensiva de las cofradias que por notoriedad se sabe que hacen estación, colocadas sin ór- den de dias y de antigiiedad, y por ella se dan las horas. Esta práctica, como más de una vez hemos indicado en se mejantes ocasiones además de quitar á el acto novedad, tie- ne entre otros el inconveniente de que restableciéndose en la actualidad alguna de las antiguas cofradías que estaban perdidas al presentarse por primera vez 4 tomar hora, co- mo se ingnora el sitio que les corresponde se promueven disputas y cuestiones sobre este particular, lo cual se evita= ria observando la costumbre hasta aqui seguida. D. Felix Gonzalez de León cree que la concurrencia de la autoridad Municipal al señalamiento do horas, fué moti- vada de la Real órden del Sr. D. Cárlos TIT de 25 de Junio de 1783; mas se equivocó, pues un siglo antes estaba ya esta= blecida esa prática. En virtud á las disposiciones del Sínodo de 1604, yá _las que posteriormente 'se dictaron para su debido y más exacto 'cumplimiento, mejoraron muy mucho las cofra-— días. Contribuyó no poco á este adelanto su concurrencia á la Santa Iglesia Catedral; puesentrando en ellas el estímulo adquirió nuevos brios el fervor de sus individuos, con lo que se elevaron á un auge hasta entónces deconocido. ME > > - 3 lua A ,] Tar hi Daza ds RA o cl , . E id Los grandes y Uslobres Artifices que en aquel tiempo flo recieron ennuestro suelo enriquecieron las hermandades con esas Imágenes y Misterios, asombro hoy, del mundo artis- tico por su belleza y porfección. Entónces, también se cons truyeron esos magnificos y grandes pasos, . de los que por desgracia muy pocos se conservan en nuestros dias, sirvien— do de sublimes modelos. El conjunto de tantas circunstan- cias hizo que las procesiones de Semana Santa fuesen des- de ese tiempo mas brillantes y suntuosas. , Notable es, en los fastos cofradisticos el año de 1621, pues Segun se asegura, en su Semana Santa hicieron esta ción 36 cofradías, entre Sevilla y Triana; acontecimiento que despues no se ha repetido. La salida de. tantas hermandades en dicho año debió producir algun inconveniente, cuando el Consejo de Casti- lla en 4 de Febrero de 1623 Jiandó, que el asistente de es- ta ciudad D. Fernando Ramirez de Fariñas redujese el nú- mero de cofradias; disposición que publicada en Sevilla en 23. del mismo mes, tuvo cabal cumplimiento, haciéndose sa= . ber por un bando de dicha autoridad de 1 de. Abril del indicado año el arreglo ejecutado. En esta ocasión, dos y más cofradías fueron unidas, formando un: solo cuerpo; otras, empero, quedaron en su mismo estado, sin novedad alguna, como indicaremos en el lugar ds de cada una. Los resultados, no obstante, de esta disposición, fueron transitorios, pues Hombidds asistente de Sevilla, en 1626, D. Lorenzo de Cárdenas, Conde de la Puebla del Maestre, se separaron las bie de la unión 4 que se les sujetara, constituyéndose en la forma que tuvieron ámbos; aunquo todas no lo hicieron á la: vez. D. Félix Gonzalez de Loon pone en duda dicha reu- nión, asegurando: que no constaba se hubiera llevado á cabo como si su falta de noticia acerca. de este y de otros muchos pormenores que ignoró relativos 4 la historia de nuestras cofradías fuese un: titulo suficiente para dudar ZA 42 pa ¡de los mismos. ds Continuaron dichas corporaciones con igual fervor; y «si bien. algunas suprimieron ó suspendieron sus estaciones después de la mediación del siglo X VIT; efecto sin duda de la cruel peste que padeciera esta ciudad, otras, no obstante se erigieronen el propio siglo, ántes y después de aquel «acontecimiento. D. Diego Ortiz.de Zúñiga hablando de tan i insignes “hermandades dice: “en las cofradías se vé una de las mayo- «pres. grandezas de Sevilla en “la cantidád de la cera, en lo -»lucido de. estandartes, guiones y banderolas, en la plata de -«ninsignias y varas, en lo rico de los pasos, á que con mu- «“chos grados no es comparable lo que se 'hace en otra al- »guna ciudad de España, y en que siendo en la cristiana «devoción que las fomenta igual en todas el fruto de la de- »voción á lo ostentoso de la esterioridad no puede desearse -» cosa de mayor ejemplo y. «de más cristiana grandeza (1). Más adelante añade el mismo escritor: “Desprecian las co= -nfradias en las insignias, cruces, candeleros, varas, campa »nillas y otras alhajas cuanto no es preciosa plata; desde- «“»ñan en faldones -de los pasos, palios, estandartes, guio- «nnes y banderolas cuanto no es costosos bordados, subidas «stelas Ó terciopelos. En $us pasos la mejor talla y la más perfecta escultura solo se miran sin ceño y. la emulación. «y (loable en esto) adelanta siempre sus demostraciones (2). Tal era el aparato y grandeza de las cofradías en tiempo de “Zúñiga, contribuyendo no poco á su celebridad la multitud «de imágenes con que por-ese tiempo las' enriquecieran. el nt ec Pedro Roldan y su hija Luisa. - Alemnos desórdenes ocurridos en las cofradias de Maz «drid dieron causa para que el presidente de Castilla man= «dara, queen las procesiones de Semana Santa de la Corte llevason los rostros descubiertos dos que las acompañaran; A AA KXÉÁ A A A AKÁÉÁ 4) Año de 1506, - (2) Año de 1506. =143 - disposición que se hizo estensiva á la mayor parte de las: ciudades de España por idénticos motivos. En Sóovilla tra- taron de hacer lo mismo el $1. Arzobispo D. Ambrosio de: Spinola y Guzman, y el asistente D. Pedro de Villela, con- de de Lonces y de Triviana. Mas ántes de resolver-cosa al- guna, considerando, que las personas que regian las cofra- días de esta ciudad eran de mucho ejemplo y virtud, acor- daron participar á las mismas la práctica establecida en las cofradías de Madrid y otros puntos, invitándolas:á que si- _guieran ó imitasen su ejemplo por el bien que de ello resul- tára. En su virtud, el Dr. D. Gregorio de Bastan y Aroste— gui, Provisordel Arzobispado, tuvo el encargo de noticiar” á las Corporaciones dicha resolucion, como lo efectuó, asis=-. tiendo con un notario á los cabildos que'las cofradías con: este objeto y de su órden celebraran: Una do las últimas que fueron sabedoras de la indicada: determinacion, fuéla de Ntra. Sra. de los Ángeles; y al cabildo que al intento efectuó la misma el domingo 27 de: Octubre de 1675 asistió tambien dicho Provisor con el No- tario Antonio Espinosa, y después de indicar aquel su co- metido manifestó:lque-las demás cofradías estaban conformes en salir con el rostro descubierto. La de los Negritos, en su vista, acordó en el propio acto, que todos los que asistieran: 4 su procesión del Viérnes Santo: por: la mañana fuesen con el rostro descubierto y sin capirote, ménos los que se: azotáran, llevaran cruces al hombro ó se ejercitasen en otra: penitencia, que: parecian excluidos de: la determinacion. Asi consta del libro segundo de:actas de dicha hermandad, desde el fólio 3 al 4; cuyo acuerdo está firmado del referi— do Provisor y de los hermanos que supieron hacerlo, auto— rizándolo el mismo Notario Antonio Espinosa. Lo relacionado convence dos cosas; primera, el crédito: y estimación que tuvieran las cofradías de Sevilla; pues apesar de haberse prohibido en otras partes el llevar el' rostro cubierto en las procesiones de Semana Santa, las au-- toridades de esta ciudad no se atrevieron 4 dictar igual. Ao * providencia, cráneos so lénenta: con old 4 las hermandados aquella novedad, y recomendarle su práctica: La segunda es, la equivocación que padeciera el autor de la: - historia do las cofradías al afirmar, que éstas no usaban de túnicas con capirotes, segun ántes indicamos. Sin embargo de la resolución adoptada por las cofradías respecto á los hermanos de luz; de ropetirse su observancia en los edictos que varios años publicara la autoridad eclesiástica en la Se— mana Santa, y de prohibirse.después por el Gobierno ol uso ' del rostro cubierto en los indicados hermanos, subsistió osa práctica ón algunas corporaciones. Empero las procesiones del Juéves Santo por la noche cesaron 4 principios del si- glo XVI; «celebrándose desde entónces por la tarde. : El año de 1729, hallándoso la Corte en esta ciudad, e]. Sr. D. Pelipe V y su real familia vieron desde una. iliqala: formada: en la capilla mayor de la: Santa Iglesia las cofra= - días que salieran el Juéves y Viórnes Santo de os año, que fueron seis cada tarde (1). Por este tiempo el acompañamiento de las procesiones de Semana Santa consistia en los hermanos de luz general- mente; pues el uso de la disciplina se habia desterrado de muchas, y en las que permanecía era muy corto el número delos « que se azotaban. Cesó del todo esta práctica, en vir - tud de una real órden del Sr. D. Cárlos TIT, expedida en el. palacio del Retiro á 20 de Febrero de 1777, por la cual en las procesiones de Semana Santa y en obras semejantes se prohibieron los disciplinantes, empalados y otros géneros. de penitencia y mortificación pública; cuya órden fué pu= blicada en esta ciudad el 23 de Marzo del mismo año, por D.J uan Antonio de Santa María, teniente primero do asis- A A » Aunque en dicha disposición no se hizo. mérito del tra= je. llamado de Nazareno, que es la túnica con capirote, por “cuya causa podia considerarse permitido, en la práctica no. (1) Olimpiada ó lustro de la Corte en Sevilla, SAN sucedió asi; pues exceptuada alguna que otra cofradía no se toleró sino con la condición de llevar el rostro descubierto; en lo que hubo pór algun tiempo gran vigor y fué causa un año de sérios disgustos en Triana, que anotaremos al hablar de la cofradía do las Penas. Las hermandades no queriendo aceptar la condición indicada, como contraria % Sus prác—. ticas y costumbres, prefirieron hacer estación en traje de sério por el estilo de las demás procesiones. Para exacto cumplimiento de la real órden mencio- nada, tanto respecto al traje y forma en que debieran ir los hermanos en las cofradías como en cuanto á. las ho=- ras, por haberse tambien prohibido en dicha disposición las cofradias de noche, ordenando se recogiesen las de la tardo ántes de ponerse el sol; tuvo lugar una novedad, cual fué, formarse una sala en el zaguan de una casa, -alsitio de la Cruz de la Corrajería, en la que se situa= ban los tenientes del Sr. Asistente con escribanos, alguaci- les y fuerza armada; debiendo las hermandades estaren aquel punto á la hoi! señalada, bajo multa y prohibición de continuar la estación. Mas como esta medida se considerase de dificil ó de imposible cumplimiento, por mil y mil causas. que ocurrir pudieran, agenas de la voluntad de las mismas* corporaciones, se escogitó un medio que fué llevar la Man gui- lla particular que todaslas Corporaciones tenian al juzgado, enel momentoen quelas cofradías principiaban á salir de sus iglesias, á la hora designada, y con esta ceremonia se cum- plia. La Manguilla estaba en dicho punto hasta la llegada de la procesión á que pertenecia, y entónces incorporándose en ella continuaba la estación. Frente de la llamada cárcel Real, en otro zaguan, for= maba tambien la Audiencia un tr dl denominado la Sa- lota, donde se colocaban los Alcaldes del crimen para obser— var si las cofradias cumplian con las reales órdenes concer nientes á sus salidas. Hoy no se forman dichos tribunalos. Indicamos ántes, que el a de las proce- siones de Semana Santa quedó reducido á los hermanos do . luz en traje da sério; esta práctica, empero, duró poco tiem= po; pues las cofradías empezaron otra vez 4 usar de túni- cas con capirotes, hasta el punto de adoptarlas todas las que quisieron. Mas para salvar el inconveniente del rostro cu- bierto, que no se toleraba, se eligió el medio de lovantarse el antifaz al pasar por delata de dichos tribunales, y al en- trar en la Catedral; resolución quo satisfizo. Algunas cor— poraciones por privilegio particular ó gracia de las autori- dades se eximieron de esa práctica; la cual hoy del todo ha cesado. ! Las cofradías de Alia lo mismo que las demás cor- poraciones piadosas, sibsibtiár on en lo antiguo sin otra aprobación que la del Ordinario Helesiástico. Hubo tam- bién un tiempo, en que las hermandades de todos institutos se erigian por su autoridad propia, formando estatutos, que ó nopresentaban á la jurisdicción eclesiástica, 0 lo hacian con demasiado retraso. líste abuso, que aun permanecia ú fines del siglo XVI., dió causa 4 que en el Sínodo celebra= do por el Cardonal Arzobispo de Sevilla D. Rodrigo de Castro, el año de 1586, se prohibieso la fundación de her= mandad alguna sin licencia dol Prelado ó de su Provisor; disponiéndose también, quo los estatutos que las hubieran de regir se A á estas autoridades para su oxámoen y aprobaci ón. sin cuyo requisito no pudieran cumplimen-— tarse. Ñ Desde este tiempo, 4 la fundación de una hermandad ó co= fradia precedía la competente licencia de la autoridad ocle= siástica, la que después aprobaba las ordenanzas formadas - para su gobierno,si las consideraba oportunas, ó bien las mo- * -dificaba y arreglaba en la parte conveniente. La indicada disposición Sinodal “confirmada en 1604, por el Sr. Arzo= | bispo Niño de Quevara (1) manifiesta el error en que incu= rriera el autor del correo de Sevilla, afirmando, que des- pués del año de 1604, se regularizaron las cofradias, y or= A a S EOF , Ñ (1) Sinodo celebrado en 1694, Título de Constitutionibus, Cap. 2 SE y 47 - denaron sus reglas. | Dependientes, por tanto, las hermandades del brazo “eclesiástico, en la forma y con los requisitos expresados existieron hata el tiempo del Sr. D. Cárlos III, no obstan—- te, que el Sr. D. Enrique IV hallándoseen Santa Maria de- Mp el año de 1473, revocára todas las hermandades esta— Blsadas desde 1464, sin licencia real y la autoridad del Prelado; y mandaso que en lo sucesivo ninguna se erigiera sin dichos requisitos (1). El emperador Cárlos III confirmó esta disposición en Madrid, el año de 1534; mandando se llevara 4 debido efecto; ordenando despues en 1552, la ex— tinción de las hermandades gremiales, aunque estuvieren aprobadas (2). Sin embargo de la doble sanción que obtu- viera. aquella Ley, estuvo siempre en desuso, y en comple- ta inobservancia la misma, tanto en esta ciudad, como en las demás de España; autorizando,si se quiere, esta corrup- tela nuestros monarcas, que más de una vez se dignaron inscribirse en estas corporaciones. Algunos abusos introducidos en varias hermandades de luz, de Cataluña, comunicados al gobierno por el Capi- tan General del mismo principado, fueron causa, de que el Consejo de Castilla en 10 de Enero de 1770, mandara que en el término de 60 dias las autoridades de dicha provincia re- cogiesen las ordenanzas de todas las hermandades no apro badas por el poder temporal; y, que las corporaciones que quisieran subsistir acudieson 45. M. 6 al mismo Consejo, á usar de su derecho; sin que entretanto, y hasta su reso- lución pudieran continuar. : Algunas indicaciones hechas posteriormente al Rey por diferentes personas, pero particularmente una larga expo= sición del Consejo de Castilla impulsaron, al Sr. D. Cár= los TIT para que en 25 de Junio de 1783 extinguiese las hermandades gremiales, y todas las erigidas sin autoridad a A €IAIAOAOA — (1) Ley 5.til. 14, lib. S de la Recopilacion. (2). Ley 4, de dicho Lit. y libro. e nosotros. y ¡dea de da spa procesionos de Semana Santa, como exposiciones artísticas, segun algunos, tal vez deal protendan; pero juzg amos útil, conveniente y aun nocesa- «Tia una reforma en el particular; reforma que puede hacer- se sin sacrificio ni gasto por parte de lás Corporaciones. | Esta consiste en sustibuir las Imágenes indicadas, con algunas de las SAR buenas que se conservan en esta ciudad, pertenecientes á los suprimidos conventos, de las oñalos puedo disponer la. Autoridad eclesiástica, dueña hoy de ellas, | por la extinción de las Comunidados religiosas. Tales son, por ejemplo, la hermosa Efigio del Señor Crucificado, sbra de Montañés, que existe en la iglesia del Santo Angel; y otra del mismo autor, que se venera en la. de los Menores, una y otra perteneciente á las Comunid ados religiosas que | en ambas partes “hubo. El bellísimo Jesús, en el acto de pronunciar: desde la Cruz sus Siobo últimas Palabras, Coms- 0 -truido, segun se creo, por Juan do Mosa, discipulo insigne de Montañés, A olbcado hoy en la iglesia 58 Sta. Isabel, y que pertenecía al convento de S. José, de Mercedarios descal= zos, y otras muchas Imágenes: que. pudiéramos señalar, y que omitimos en obsequio á la brovedad. Mas con todo, no queremos dejar en el olvido la admirable ofigi ie del mismo «y Montañés, que existe en. la. iglesia de la quo fué Casa Pro- - fosa de la Compañía de Jesús, y ahorá Universidad litera- cria; cuyo simulacro, 0 al menos su uso por Semana Santa t podía concederse á alguna Hermandad, por quien corres- -ponda; lo cual se hizo el año de 1833, con la Cofradía de la Lanzada; y lo mismo decimos del Auodmo do Pedro Del- gado, colocado al final del retablo mayor de la Parroquia do $. Julian, obra que no se puedo apreciar dignamente'por la altura en que se halla. Terminado esto incidente, con— | y tinnemos adelante. : * Una de las. particularidades notables Eo lás. procesio— “nes de Semana Santa, es el nombre nAZArOno, con el cual se. designan á los que lévan túnicas. D. Fólix. Gonzalez de * Leon hablando de este particvlar. dice: qe ese nombre, im "5% 1 “¿de San Antonio Abad, los cuales lo tomarón no por la tú- Y - propiamente dado 4 los'que visten túnica con capirote, per. -'tenece solamente á los 'hermanos de la Cofradia de Jesús, nica, sino por su imágon titular (1). Si el nombro nazareno tiene la procedencia indicada, se equivoca el autor de la historia de las cofradías, al ha= " derlo exclusivo y propio de dicha hermandad solamente; pues teniendo igual título, la imágen del Señor de la co- fradia de Ntra. Sra. de. la Antigua, y la de la O, aunque se ; haya querido hacer creer otra cosa/en estos últimos años; y habiéndose tambien distinguido de ese modo, las efigies > do otras corporacionos, no obstante se conozcan hoy por otros títulos, á todas ellas, y en particularidad 4 á las dos in= dicadas corresponde dit nombre; pues no hay razón para estimarlo exclusivo y peculiar de una hermandad, cuan do otras demuestran igualos derechos para usarlo. Em- pero, tal vez, sea otro el a SE as ese nombre en las co- —fradias. | ps Dos acepciones 8 Sa 18 bado tiene la álabea nazareno: ibn: de esto modo, los naturales de Nazaret, ciudad de Galiléa; y por esta deuda Ntro: Señor Jesucristo, que fué con= * cebido en dicha ciudad, y vivió en ella despuós de su vuel= ta de Egipto, fué llamado por los Hebreos, Jesús Nazarono, 6 de Nazaret. Usaban, tambien, los judíos do la referida palabra, 6 la de Nazareo, que en sentir de Covarrubias son sinónimas (1), para significar 4 ciertos hombres de su na— ción, que 4 semejanza de nuestros Anacoretas * vivian sepa= le .«rados del trato humano y dol ruido del mundo, dedicados -4 la vida e A los quo gastaban- una larga cd. -bellera. sE OL el nombre Nazarono se INIA en las cofradías por habórso distinguido con él nuestro Redentor, no hallamos _ inconveniente alguno, en que los inscriptos. en dichas cor —poraciones, militando hajo las bandoras de ose. divino Naza- Si a ESA “iólios 65 y 66. j , e OS My" Covarrubias. Tesoro de la lengua castellana [.0 561 y.2 ' di ( , + E he At A A 4 ; » , ' ; 4 : 4 j $ £ ' . : é a, a / — -. pi 1 4 , A A ' e o . reno lleyen el nombre de tan BSevañad capitan, y so mar- quen con su divisa; y si de Cristo, Salvador dol mundo, son llamados cristianos, los que Asian su Ley sacrosanta, ¿qué razón hay para que no suceda lo mismo con el PES to de Nazareno? Mas si esta denominación la tomaron las cofradías por la otra acepción ó: significado de dicha pala— bra, no hallamos ménos motivos para que le usen; tanto * porque el instituto de estas corporaciones, siendo segun se ha dicho ántes, la meditación de los misterios de la Reden- ción, constituye el objeto y fundamento de la vida nazare- na, realizadas y cumplidas ya las Profecias; como porque el trajo usado antiguamente en las procesiones de Semana Santa, con capirotes tendidos, ó largas cabelleras, era un ' remedo del que gastaran los nazarenos de la Palestina. Además de lasindicadas razones, hay otra de alguna verosimilitud, que pudo dar causa para que el nombre Na= zareno se introdujera en las cofradías, y es, que en algunas de sus procesiones iban hermanos con Cruces largas al hom-= bro; y como en esto imitasen al Salvador Divino, que llevó «la de nuestra Redención hasta la cumbre del Gólgota, no es extraño, que el vulgo, al verlos en tan dovota aptitud, les llamase Nazarenos, ó imitadores de Jesús Nazareno; y que una vez' dado eso nombre continuara hasta nuestros lias en los quo visten la túnica, por asemejarsoal trajo an- tiguo; sirviendo, tambien, de titulo 4 las mismas cofradías. Cualquiera, pues, de las causas Ó razones señaladas que in- - fluyese en la adopción de dicha nomenclatura, no da moti- vo para creerla peculiar y privativa de una Hermandad so=. q la. Mas pudo suceder que la hermandad de Jesús la adopta- se primero que otra alguna, y que de ella se extendiese su uso á las demás. Particularidados notables de las procosiónesi de Somána Santa, son tambien, las insignias que en ellas se llevan; pra cuya causa ya á ocuparnos ahora este particular. La Santa Oruz con que hoy dan principio esos actos, en vez de la Manguillá que ántes lleyaban, no es nueva en ados las cofradías, como lo dá á entender D. Félix Gonzalez de Leon. En lo antiguo, fué conocida en sus procesiones conservándose todavía. algunas de aquel tiempo, entre ellas, la de la cofradía de los Negritos. El lugar, em- pero, que entónces ocupaba .era distinto; pues iba en el' centro de la procesión, llevada por un sacerdote ó religio— so; y de los brazos del sagrado Madero pendia un sudario, por lo cual le llamaban la Cruz del sudario ó de las toallas. La bandera, insignia de las cofradías, y más antigua- tambien de lo quese creo, la adoptaron sin duda estas her mandades, á imitación del Cabildo Eclesiástico, que la tre- mola en los dias de Semána Santa, para inspirar en los fie— les el sentimiento que debe causarle la muerte del Reden- tor; práctica trasladada á la devoción cristiana de la leal- tad de los antiguos guerreros, que anunciaban con dicho signo la muerte de sus caudillos, batiendo la bandera ó es- tandarte de la victoria sobre los soldados que habian servi- do á las órdenes de aquellos. El Senatus, llamado asi, por las iniciales S. Pp. Q.B., «que quieren decir: Senatus oq da Romanas, el senado y pueblo romano, es la insignia que usaban las tropas de esta nación. Las cofradías debieron adoptarla, en memoria de la quellevaban las tropas romanas que acompañaron á nuestro Redentor en el camino del calvario, y asistieron 4 la sangrienta escena del Grólgota: su uso es bastante anti- guo en las procesiones de Semana Santa, Las bocinas ó trompetas, que en estos actos. llevan al- gunos hermanos de túnica, más bien que para dar la señal de andar ó parar, como dice D. Félix Gonzalez de Leon, debieron introducirse, segun se desprende de reglas anti- guas, para recordar con sus ecos lastimeros la Pasión de Ntro. Sr. Jesucristo; y tambien, en memoria de la que lle- vaban los soldados que escoltaron al Salvador hasta el mon= te de su sacrificio. El uso de las mismas se remonta por lo tanto á los principios de las cofradías; y llevaban general- mente cuatro; aunque en un edicto que publicó con Le - 58 - de 30 de Marzo de 1776, el cabildo eclesiástico, sede vacan— 7 te, del que tenemos un ejemplar, entre otras cosas se dice: que en ninguna cofradia habian de admitirse más de tres trompetas. Las canastillas que llevan algunos: nazarenos, fueron establecidas para recoger la cera desprendida de los cirios ó hachas que van en estas procesiones; y tambien, para que cuidasen los que las llevan, de las luces 6 alumbrado de los acompañantes. En algunas hermandades las atribucio- nes de los hermanos canastillas son las de los diputados de «gobierno. Del Estandarte, insignia antiquísima, y tal vez la pri- mera que tuvieran las cofradias, nada particular hay que decir, sino que era la enseña que usaban en todos los actos «que celebraban, y á que asistian; por cuya causa solian te- “ner dos Estandartes; uno, para las procesiones de gloria, y «otro para las de Semana ES Resta hablar de la insignia conocida con el nombre «de Sin-pecado, la cual.de propósito, hemos dejado para es- “ho lugar, por ser puco sabida su historia; áun cuando los ' precedentes de su origen sean muy conocidos en esta «ciudad. En las fiestas de la Natividad de la Santísima Virgen, del año de 1613, predicó un religioso, manifestando con to— da claridad, que era contrario á la opinión, entónces pia- “dosa, que aclamaba á la Sma. Virgen exenta de la origi- nal culpa en su Concepción privilegiada; creencia tan arrai- gada en los corazones sevillanos, que sin ser [todavia de Fé, cual verdad dogmática era reputada. Este sermón causó un gran escándalo en toda la ciudad, en términos, que segun las historias, faltó poco para que fuese victima del furor popular la familia religiosa, que entre sus individuos, con- tara al dicho predicador. Los escritores de aquel tiempo por justas considera— ciones callarou el nombre del religioso, y del convento á «que pertenecia; particulares que hoy ignorariamos, si por -59 tradición no hubiera llegado su noticia hasta.nosotros, con signados en una octava, compuesta en aquella época, por el vulgo, que dico así; Aunque le pese á Molina y á los Frailes de Regina; al Prior y al Provincial y al padre de los anteojos, ' sacados tenga los ojos y 6l colgado de un peral, fué María concebida sin pecado original. -Ló6ese tambien en un papel de aqueltiempo, que yen-— do por la calle llamada ahora de Colón, y ántes del Arqui- llo do la seda, un religioso trinitario Calzado, empezaron unos muchachos:á apedrearlo, croyendo que fuese domini- co, de modo que para librarse de:sus iras tuvo el fraile que decirle el órden á que pertenecia, y enseñarles su escudo; y se añado, que entónces los religiosos Trinitarios para dis— tinguirse de los Dominicos, determinaron llevar la capilla. partida por delante,. y” oia en el hombro el escudo de: su religión. Sobreexcitada la piedad delos fieles con el aconteci— miento indicado, deseando reparar el ultraje causado á la Santísima Virgen, se hicieron en su desagravio, suntuosas fiestas, procesiones, octavarios y Otros actos, en tanto nú— mero, que creemos, que en esta: ocasión se. alzó Sevilla. con el glorioso titulo de ciudad Mariana.. Entre las demostraciones hechas, entónces, á favor del misterio de la Concepción purisima de: la Soberana Reina, hubo una, que: mereció la aceptación de todos. Esta fué la colocación de una hermosa inscripción, que orlada de una: corona y dos palmas doradas, apareció puesta una mañana, de órden del cabildo eclesiástico, sobre la puerta colorada: de la Catedral ó sea la del Crucero del lado del Evangelio que decia: María concebida sin macula de pecado original. Este rasgo de devoción aumentó de tal modo el fervor de los sevillanos, y su afecto al misterio de. la original Pu- roza de la Santísima Virgen, que segun dice D. Pablo Es- pinosa (1), no quedó iglesia, lugar Público, ni puerta de casa donde no se colocára la inscripción de Maria concebida sin pecado original; excediéndose 4 competencia en acompa- ñiarlo con primorosas imágenes de la Concepción que ilu- minaban de noche, con tanta copia de luces, que parecia toda la ciudad un cielo, en expresión del mismo Espino sa (2). El número de estas inscripciones ó rótulos fué tan grande, que asegura el Dr. D. Jerónimo de Ormachea haber contado más de diez mil dentro de la ciudad; y que en una mañana sola, aparecieron puestos más de dos mil (3). Algu— nos rótulos de esta clase han permanecido hasta nuestros dias, colocados en las fachadas de casas antiguas. ” Las hermandades de Sevilla, que tanto se distinguie- ran en sus obsequios á la Purisima Reina, colocaron tam- bien inscripciones sobre las puertas de sus capillas y salas de cabildos; empero, no satisfechas las mismas con esta muestra de su ardiente devoción, para presentar al mundo entero un testimonio visible de la piadosa creencia que las. animaba, y tener un signo, que cual simbolo de su Fé, pu- . diera llevarse en' lós actos públicos, hicieron como una bandera 6 banderola, pendiente de una asta, con tna cruz por remate, y EI en ella la imágen dE la Soberana -Reina con la inscripción de: Sin pecado concebida ú la de Maria concebida sín pecado original. Esta insignia, si con otro objeto 6: destino fuó conocida ántes, al ménos' en la forma indicada tuvo principio ahora, ignorando la her maudad que primero la usó; mas did la adoptaron todas las Corporaciones de Sevilla, cualquiera que fuese su clase é instituto; y su: rótulo ó Rncdmógion dió causa para que se le distinguiera con el título de Sin=peca— (1) -D. Pablo Espinosa, historia de Sevilla, libro VUL, cap. l. (2) Dicha historía y lugar citado. (3) Ormachea, tom. L Cant. Prolog. FV, núm. 226. E do; nombre que hasta hoy retiene, no obstante que algunas de estas insignias en muestros tiempos no llevan, como de- bian, Imágenes ni signos de la Santísima Virgen, con la indicada inscripción. Tal fuó el origen de la sagrada Ense- ña, conocida por Sin—pocado, y el motivo de su especial no- menclatura. ; Tiempo es yá do advertir, que las cofradías, como to— das las instituciones piadosas, tienen:sus particulares con= trarios 6 enemigos. De estos unos, y son de los que ahora vamos á ccuparnos, afectando una religiosidad extremada, menoscaban el crédito y buen nombre de las mismas, con proposiciones en extremo perjudiciales, como son: afirmar que las cofradías no están impulsadas de espiritu y fervor religioso; que son causa de irreverencias y de públicos desa— catos, y que sólo sirven para distraer la atención de los fie= les de objetos más dignos de la consideración del cristiano, - en dias tan santos. Unas breves reflexiones evidenciarán la inexactitud de cada uno de estos aserbos. Penetrar el corazón del hombre para conocer sus afec tos, y saber la causa de sus operaciones y movimientos, á so= lo Dios es dado, jamás á la criatura mortal. Dotada esta de facultades limitadas y finitas, no puede salir de la esfera de la materialidad, y áun en su órbita ¿cuánto no se equi- voca? Sus juicios son falibles; sus cálculos errados, y sus más razonadas determinaciones, ilusión y engaño ¿que será cuar— do trate de entrar en el sagrado de las interioridades del corazón humano, para registrar sus senos, y cerciorarse de sus deseos, aspiraciones é intentos? Si esto, pues, no es per— mitido á la inteligencia del hombre ¿podremos calificar los actos humanos, y discernir las intenciones, para dar á aque- llos el valor que les sea propio? De modo alguno. Luego, es, un arrojo, una osadía temeraria censurar las operaciones. y censurarlas cuando se relacionan con objetos venerandos. Fiscalizadores de acciones estrañas ¿no meditais las conse— cuencias de vaestro ligero proceder? Pues escuchad: con vuestras indiscretas aseveraciones preciándoos de religio— hd ' - 62 - sos, haceis coro con los mismos enemigos de nuestra Fé, pues aunque ineonscientemente alentais al indiferente en su frialdad y apatía, y al impio en sus desprecios y burlas á la religión del Crucificado, dando ocasión al descrédito de sus más augustas prácticas. En una palabra: vuestras in— meditadas reflexiones son armas que dais á los adversarios del nombre cristiano, para que hieran y vulneren lo más sagrado de la Religión, impune y cruelmente. Ved, pues, los efectos de tan irreflocxiva proposición. Si en las cofradías se han notado faltas, si las hay, y puede haberlas ¿qué institución, áun de aquellas que por su clase y naturaleza distan más de las contingencias huma— nas ha carecido de ellas? Y suponiendo que las haya ¿no será una injusticia juzgar á la generalidad por el resultado que ofrecer pudieran una que otra? ¿Qué cosa hay que esté exenta de faltas, ó de que el hombro no haya abusado? Si á este hubiera de privársele de todo cuanto abusa, necesa rio sería privarle hasta de su existencia, porque de nada hace peor uso que de esa preciosa dádiva del cielo, segun dijo muy oportunamente, hablando de este mismo asunto, un periódico de esta capital (1). Si el espíritu religioso no es el alma de las procesiones do semana santa, si la piedad no es el elemento que las di- rije y vivifica ¿qué poder, que fuerza mágica las ha sosteni- do en todo tiempo, principalmente on el nuestro, que la falta de recursos por un lado, la sá tira de la impiedad por otro, y mil encontrados obstáculos tenazmente las contrarian?' Luego el poder, la eficacia de la Religión debe de ser el fundamento firmisimo de las Cofradías, y el brazo poderoso: que las ha sostenido y las sostiene y ampara. Si estas .cor— poraciones cifraran su objeto en ideas mundanales, hubiesen ya concluido, como termina y acaba todo lo que estriba en fundamentos etereos y deleznables. Por tanto, forzoso es confesar, que la piedad y religiosidad más acendrada for— (1) Piario de Seyilla del 7 de Abril de 1830. 4 : AAA ici - 63 a -man el carácter y especial distintivo de las procesiones de semana santa. ; | Dícese tambien que estas son causa de desacatos ó de públicas irroverencias; ¿sucedo lo contrario con las demás procesiones? Si el celo religioso es tanto en los declamadores de esos abusos, deben con especia lidad manifestarlo en las ocasiones que saliendo la Magestad Suprema Sacramentado, porlas calles, recibe ofensas, en vez. de adoraciones; pues aquellas entonces, son de tanta ma yor diferencia, cuanta es la que hay de lo real á lo figurado. Se alegará ta 1 vez, que las procesiones de semana santa siendo innecesarias, su omisión evitaria las irreverencias que con ellas al Supremo Ser se causan. Mas ¿qué razón hay para que estendiéndose el mal á toda clase de procesiones el remedio sea privativo de las cofradías? Y si las de estas' corporaciones producen algunas faltas ¿qué acto de feligión, áun el más augusto y vonerando no las motiva? Si todo lo que da ocasión á ellas hubiera de prohibirse, era preciso que cesaran todas las prác= ticas religiosas, y hasta cerrar los templos, porque á veces en ellos se cometen mayores desacatos y desmanes que en otro lugar alguno. | Empero, si las procesiones de Semana Santa no están exentas de algunas irreverencias, son estas ménos que las que ocasionan otros actos 6 prácticas. En efecto, la piedad y devoción que respiran, el órden y compostura que las ca— racteriza, con la autoridad y magnificencia que les da el génio y el talento que en ellas se admiran, son otros tantos atributos y elementos que combinados, escitan+:los más bellos sentimientos del corazón, inspirando en los concurrentes, cuando no religiosidad, respeto al, ménos, y aprecio por la ocasión que les proporcionan de conocer las producciones del talento y del saber humano. Este respeto, que se estien— de hasta al indiferente y el incrédulo, crece y sube á todo su colmo, despues de haberse contemplado las, maravillas artisticas del génio creador de nuastros mayores; pues asal- tada lá imaginación del hombre con la representación viva » Poe — 64 de de aquellos objetos, al través de la patética escena que á su vista se presenta; mil y mil ideas le acometen, halagieñas unas, tristes otras; fluctuando el mortal en ese océano de esperanzas, de dudas y de temores, por un sentimiento in— voluntario, de que no puede precindir, dobla la rodilla, y bajando su cerviz, tributa al Criador el homenaje que le es propio. ¡Triunfo magnifico! ¡Triunfo brillante y glorioso que consigue la Religión del corazón humano por medio de las procesiones de semana santa! Luego estos actos, más bien que irreverencias, como dicen sus injustos adversarios, producen importantes resultados, como despues más lata-— mente demostraremos. : Mas tambien afirman, que dichas procesiones solo sir- ven para distraer la atención de los fieles en dias tan' san— tos, de objetos más dignos de la consideración del cristiano» última proposición de las que nos propusimos refutar. ¿Qué objeto hay más digno de la consideración de un creyente, que aquel que con mayor relieve manifiesta el amor del Hacedor Supremo al hombre, y los deberes de es- te por su bondad y misericordia? Aluden, empero, los auto— res de aquel aserto, 4la asistencia á los templos en los dias de Semana Santa; á la visita de Sagrarios, y á otros ejerci- cios devotos que creen desatendidos de los fieles por la sa lida de las cofradías. ¡Qué error! La piedad sevillana no - desmiente su acrisolada reputación; para ella no hay obs- -táculos en el desahogo de su fervor, ni inconveniente que su celo no venza. Los deberes religiosos son sus primeras y más sagradas. obligaciones; nada, pues, le perjudican las procesiones de Semana Santa. ¡Díganlo;, si nó esos templos henchidos en dichos dias, y 4 todas horas, de personas de todas clases y condiciones, dirigiendo fervientes preces al Todopoderoso! ¡Díganlo esas ceremonias sagradas, que se celebran con tanta pompa, como concurrencia cristiana! ¡Díganlo esa multitud de 4ctos devotos, que á espensas de la liberalidad de los fieles se hacen y practican en ese tiem- po santo! ¡Díganlo en fin!,.. Mas basta:¿para qué detenernos 1 - 65 - en más prolijos detal 15 cuando todo lo que vemos y ES senciamos enesos dias á,voz en cuello habla y grita á favor de nues tro intento? Los que con tanta ligereza se han atre- vido á producir esas razones desconocen la historia y tra- diciones de Sevilla, y que el espiritu religioso, savia que la sostiene y vivifica, es el mayor distintivo y blasón de sus hijos. . Pulyerizados los sofísticos é injuriosos cargos dirigidos á las cofradías y sus procesiones de Semana Santa, debemos hacer mérito de otros adversarios de las mismas, los cuales, por estar inoculados con el virus mortifero del protestantis- mo, son enemigos de ellas, por serlo del culto externo, y particularmente de las procesiones públicas. A esas perso- nas para su confusión y enseñanza les decimos: que el culto externo que anatematizaran y proscribieran los apóstatag Lutero y Calvino, está admitido en todos los paises en que se reconoce una causa suprema. La Iglesia Católica no podia desecharlo, tanto, porque 4 Dios de justicia se le debe, co- mó porque conoce que el hombre material y terreno necesi- ta do ciertos actos exteriores, que avivando su E6, le ha= san comprender con mayor eficacia la bondad de su Cria= dor, y los respetos y homenajes que le pertenecen. El cul= to externo es de tal valor y eficacia, que por su medio sub- siste, se aumenta y vivifica el interno, de modo, que al fal- tar aquél, cesaria éste, y.con él concluiria hasta la idea de religión. Las cofradías lo deben todo á sus actos exteriores ó públicos. Por sus procesiones de Semana Santa se han elevado á la altura en que están constituidas: por ellas, han obtenido siempre las simpatias de los sevillanos; y por ellas, tambien, en todos tiempos y ocasiones, han descollado y so= bresalido entre la multitud de corporaciones insignes que decoran á esta Ciudad. Tmútil es, por lo tanto, detenernos en demostrar la conveniencia y necesidad de las prácticas , de nuestra religión, siendo su importancia tan notoria, y tan marcables las razones que las recomiendan. Contrayéndonos, empero, á las procesiones públicas, 10 : - 66 - objeto privilegiado de las invectivas de los que aspiran las _miasmas pútridas del error, debemos manifestar: que esos :actos, cualquiera que haya sido el motivo y objeto de su celebración, se consideraron siempre útiles y áun necesa rios. Todos los pueblos, todas las naciones y los hombres de - todas las creencias, las han reconocido y:«admitido; su uso, por lo tanto, no sólo es de derecho divino, sino de particu- lar y de gentes. Si consultamos los libros santos, veremos que las procesiones públicas fueron conocidas en la Ley an- tigua, del pueblo escogido: siendo notables, la que dispuso Jogué por órden de Dios alrededor de los muros de Jericó; la que hicieron los israelitas, vueltos del cautiverio de Ba- bilonia, para celebrar la reedificación y dedicación de los muros de Jerusalen; y la que tuvo lugar para trasladar el Arca desde la casa de Obededón al Templo. De la ley antigua se trasmitio á la de Gracia el uso de las:procesiones públicas; siendo conocidas yá en los prin— cigios de la Iglesia, y áun en los mismos tiempos Apostó- licos, como dice el P. Agustin de Herrera, citando al car— denal Baronio, yá los Padres Tomás de Sailio y Nicolás "Serario; aquél en su libro titulado: Tesaurus Lytaniarum; y «éste en su opúsculo Litanenutico. La piedad cristiana se valió de ellas; ora en ópocas de necesidad y aflición pública, para aplacar á la Magestad Suprema, y obtener su auxilio; ora en justa accion de gra— cias, en ocasión de:algun favor especial recibido; ora para mayor culto de Dios, de la Santísima Virgen y de los San— tos, y fomento de la devoción. Los Romanos Pontífices no sólo alentaron á los fieles en esa piadosa práctica, sino que celebraron, y establecieron, tambien, muchas procesio- nes, en todos tiempos y ocasiones; cuyo número, 4un el de las más principales, es imposible determinar. Baste recordar la solemnisima que dispuso y celebró el Papa S. Gregorio el Grande, con asistencia de todo el ¡pueblo romano, en ocasión de la peste que afligió á esta Ciudad; y laque de órden del Papa Sergio se efectuaba en -67- la misma capital del mundo cristiano, en la noche del 14 de Agosto de cada año, llevando en ella la imágen de-la So— berana Reina, con la mayor pompa y solemnidad. Los principes temporales favorecieron y fomentaron esos religiosos actos, dictando al efécto disposiciones con— ducentes, como se obyerva en el emperador: Justiniano, en las Novelas 23 y 123. En vista, pues, del origen y procedencia de las proce siones públicas, y del aprecio y estimación que merecieron: á ámbas potestades ¿será justo impugnarlas, caracterizán- dolas de ocupación vana, 0 de entretenimiento supersticio— so? Pero si o son esas prácticas, por su origen y objeto, no lo son ménos, porlas ventajas que producen. No es nuestro ánimo ocuparnos detenidamente de un particu— lar que tan vasto campo ofrece: dos palabras diremos para demostrar dicha verdad. En efecto, cual arma poderosa sirvieron en mil ocasio— nes para triunfo y vencimiento de enemigos poderosos. ¿Cuántos, que despreciaran útiles consejos, y ensordecieran á la voz de.la razon y de la conciencia, no han podido're—- sistir á la impresión que les causara la presencia de una imágen llevada procesionalmente? ¡Qué efectos tan tiernos y variados producen entónces, esos venerandos objetos! ¡Y qué espectáculo tan edificante y conmovedor ofrece en esos instantes-la multitud agrupada! Lágrimas y ayes profundos del corazón, se advierten por do quier, al par que plegarias mil se dirigen al trono del Excelso. Si hay quien. dude de esta verdad, concurra á nuestras procesiones, y particular— mente á aquellas, cuyas imágenes vinculan más devoción y: renombre en esta Ciudad. | Mas si estos efectos producen las procesiones de las hermandades de luz, no son ménos dignos de notar los que causan las de nuestras cofradías, de los cuales, una idea, aunque somera, dimos ántes; ampliándola ahora con nen nas consideraciones, que vamos á añadir.. AAA + A 13 00 En. efecto, la pompa y ostentación religiosa que en ellas se admira; el órden y magestuoso aparato que las de= cora; y sobre todo, la devoción que inspiran las hermosas y casi animadas imágenes, y los dolorosos misterios que tan al vivo nos recuerdan; este conjunto de poderosas circuns- . tancias, hace que el cristiano como extasiado, y fuera de si, retrocediendo en la veloz carrera de los siglos, se remonte - con su imaginación á aquellos lejanos tiempos, y al teatro de tan humillante escena, y que alli sumergido su espiritu en un piélago de consideraciones profundas conozca la bon dad de un Dios que por amor al hombre se sujetó gustoso al abatimiento y á la muerte. Esta idea, no puede ménos que excitar en el corazon cristiano afectos sinceros de gratitud y reconocimiento; pues presentándosele 4 cada momento la imágen de tantos oprobios, y de tan divinos padecimientos, se ve el hombre obligado al servicio y amor, del que por 61. tanto hizo. ¡Oh iman poderoso de los corazones, que de ese modo excita y atrae la voluntad del mortal! ¡Portento, por cierto admirable y digno de eternos encomios! Y ¿nada más?... ¿Se limitan 4 lo indicado las influencias de ese ce- lestial resorte?... No por cierto: se extienden y áun alcan— zan á criaturas ingratas, yá seres que no aprecian el be- neficio de la redención. ¿Qué es lo que ha motivado ese fer vor religioso, que al través de la indiferencia, actualmente advertimos? ¿Quién ha hecho que personas de costumbres _desregladas, y de creencias equivocas entren en el sendero del deber, y en el redil del creyente? Las procesiones de Semana Santa, las cofradías; y el medio para ese resultado ha sido salo el alistamiento de esas personas en estos ilus tres cuerpos; pues si aquél, 4 veces, ha reconocido por cau— S1s consideraciones humanas, una vez inscriptas, un cam= - bio admirable se ha notado en ellas; viéndose 4 muchos de estos tibios é indiferentes cofrades elevarse al grado de los más fervorosos, y ser columnas firmisimas de dichos cuer- pos, y sus más entusiastas sostenedores. La religión por ese medio ha obtenido, y está obteniendo triunfos rortentosos y 69 admirables; pues el buen ejemplo y las máximas cristianas que las cofradías en sus piadosos actos inspiran, han bas- tado para que.muchos, tambien, reformando sus costumbres, abjuren bastardos errores, pasando de indiferentistas en roligión, á ser grandes apologistas suyos y defensoras. ¡Ad mirables y sorprendentes son, pues, los efectos de nues- bras procesiones de Semana Santa! En ellas halla el cristia= no un estimulo, un aliciente poderoso, que como quedain= dicado, le recomienda con nuevos grados de amor el servi- cio de un Dios tan benéfico como misericordioso. El indife= rente, 6 el que estime poco las cosas sagradas, cuando á vis- ta db: los sagrados misterios que á su consideración se pro- sentan, no parezca decidido, 4 detestar al momentosu ver— gonzosa conducta, experimenta, desde luego, los latidos de una conciencia que le hace cargo de su ingratitud. Esto interior remordimiento, que de continuo agita al hombre extraviado, al través de los placeres de su vida licen- ciosa, junto con la idea de la grandeza de Dios, que le inspiran la pompa y magnificencia de las mismas proce- siones, hace, que más ó ménos tarde, despierte aquél del. soporifero letargo de sus errores, abriendo sus ojos á la luz radiante de la verdad eterna. ¡Virtud grande y pro- digiosa de esas procesiones, por la que merecen loores eternos! Empero, las ventajas de esos religiosos actos se estien— den á el órden moral y público. Es notorio, que la salida de las cofradías; ora porlas circunstancias notables que en sus procesiones concurren; ora por las particularidades es- traordinarias, que en ellas, todos los años se advierten, es una novedad siempre, en esta Ciudad, y un objeto de cu riosidad para todas las clases de la sociedad, que sin distin ción alguna van d presenciar y admirar tan magnífico es— pectáculo: Esa novedad, causa de la afluencia de personas que notamos por los sitios que transitan las procesiones, absorbiendo la atención de todos, evita escándalos y exce— sos, que sin aquellas tendrian lugar. -70= - Enefecto, en unos dias, como eljueves y. viernes santo, en que cesa toda ocupación material, y en los que faltan los. objetos de distracción pública al mundano, so entregaría es-- te á entretenimientos, tal vez, ilicitos, sino tuviera ese desahogo religioso. Y aun cuando. se nos conteste con el cuadro triste de algunos hechos repugnantes, ocurridos en esos dias ¿no serian: mayores, y en más número los excesos, si las cofradías con sus procesiones no embargaran la aten— ción pública, distrayendo la imaginación de cosas vedadas? Sin duda alguna. * Si, pues, tantas y tan importantes ventajas producen las cofradias, por sus procesiones de Semana Santa, lo mis— mo en el órden espiritual y religioso, que emel moral y pú- blico; ysi aun también las proporcionan en el económico administrativo, por lo que influyen en la prosperidad y riqueza de esta Ciudad, no hay razón para despreciar, como inútiles á unas confraternidades, que honrando al cristianis- mo, hacen resaltar la magestad y grandeza de la Religión Católica; y mucho ménos la hay para oscurecer con negras: sombras su brillo y esplendor, forjando ridiculos é injurio - sos asertos para su descródito. El motivo de este proceder, es el odio 0 prevención rencorosa, que por el celo que des— plegan estas hermandades, les profesan esos hombres sus particulares enemigos; de los cuales, aunque algunos se. precian de religiosos, imitan á los protestantes en su impla— cable ojeriza y crudos ataques muchas prácticas y actos de nuestra Religión. Además, los que juzgan inútiles las cofradías, y todas las corporaciones piadosas,.no consideran. el apoyo eficacisimo que en ellas tiene la Religión, de quien son auxiliares poderosos; y que en nuestros dias, no solo. se les debe el mantenimiento y conservación de muchos. Templos, que sin su auxilio hubieran ya concluido, sino que el culto que se tributa, y el pasto espiritual que reci- ben los fieles, en su mayoría, es esclusivo de las herman- dades, en casi todos los Templos. ¿Qué seria de muchas Iglesias si faltaran esas robustas columnas, que más de una -71- “vez detuvieron el golpe de la palanqueta destructora? Los mismos fieles esperimentarian su falta, llegando á carecer «le los recursos espirituales que las mismas proporcionan. Mucho podriamos decir si hubieran de consignarse en este opúsculo todas las reflexiones que sobre el particular se nos Oc urren, y que omitimos por ajenas al intento. Concluyamos: si pues, tantas ventajas, utilidades y «glorias vineulan las hermandades, y con especialidad las' cofradias, dignas son estas. corporaciones del aprecio y estimación de los hombres sensatos, ilustrados y religiosos; y de la protección que el Gobierno y particnlarmente la autoridades de esta Capital les han dispensado. Examinadas las cofradías en general, vamos á4áocuparnos ahora, en la historia, particularidades y circunstancias de cada una se— paradamente. DAS E IAS a Ue E E O AR quo NA.-11 PhA E a A, ES có ME z Ha $ cd fr pe de ne cesto + Ñ q E JE NN es LE MO ADIDAS O: AGUA? más ES - od ODA beldias concluyó el expediente, proveyéndose segun preten- diera la comunidad, aunque con la cualidad de por ahora; haciéndose cargo de todo por inventario. Los religiosos, en— tónces, reedificaron á sus espensas la capilla, y construye- ron al final de ella como un templete ó capillita cuadrada, con media naranja,-que no llegó del todo á concluirse, ig norando el objeto que tuviera. Disuelta de hecho la hermandad continuó en ese esta— do hasta el año de 1804; que por el mes de Febrero resol- vieron fomentarla. Con este fin, tres de ella, que fueron: Juan Hurtado, Juan Narvaez y D. José Maria Lorión, en 12 del indicado mes pidieron á la comunidad de la Trinidad les señalase Capilla para colocar las Imágenes de la propia Corporación, miéntras la de su pertenencia se habilitaba; siéndoles concedida la inmediata á esta. Infié- rose de aquí, que las Sagradas Imágenes no eran veneradas en aquel tiempo en su particular residencia, Las personas devotas que intentaron el restablecimiento de la hermandad, no obstante los inconvenientes que por «loquiera encontraran, llevaron á cabo su resolución; y Sevi- lla tuvo el gusto de ver en el mismo año á esta hermandad hacer estación, con bastante lucimiento, en la tarde del Viérnes Santo, después de 26 años que no lo practicaba. Esta fué la primera vez que salió en Viernesla Cofradía que nos Ocupa, en cuyo dia ha continuado después saliendo, sin embargo de ser aun llamada en Jueves. En 1805, 1806, 1807, 1808 y 1809 hizo igualmente estación. Ocurrió después la invasión enemiga, y en ella padeció mucho la hermandad, pues perecieron sus pasos y varios objetos; viéndose obligada 4 desamparar tambien su capilla. Las Sagradas Imágenes fueron colocadas en la par= roquia de Santa Lucia; de cuya Iglesia, pasadas aquellas circunstancias salió á efectuar su acostumbrada estación el año de 1815; estrenando el paso del sagrado Decreto. En 15 de Febrero de 1818, se trasladó procesionalmente á la iglesia de la Santísima Trinidad, reparada ya del daño » sufrido durante la invasión; y lo acompañaron las Cofradías del Prendimiento y de la Sentencia. En dicho año, teniendo acordada su estación, presentó un escrito la Cofradía de la Exaltación, solicitando se pro. hibiese la salida de aquella en la tarde de Viernes Santo, por prescribirle su regla el jueves. Sabedora de esta nove- dad la corporación que nos ocupa, interpuso ante el teniente primero de Asistente un interdicto de manutención, el cual mandó esta autoridad, en 12 de Marzo del mismo año pasa se al Provisor. La hermandad apeló de este proveido, recu- rriendo al Tribunal en 14 del propio mes, en ocasión de es- tar ya cerrados los Tribunales, por ser vispera de Ramos. En su vista, el Señor oidor semanero, D. José Mier, por pro— videncia dictada en el siguiente dia, dispuso, que se diese cuenta de este recurso en el primer dia hábil, y que sin per- juicio de esto, el juez de los autos convocara las dos her- mandades, y las exhortase 4 avenirse por aquel año; y que dle no hacerlo se abstuvieran de salir, bajo la multa de dos mil ducados. Las hermandades, al fin, se avinieron, ha--' ciendo estación sin novedad alguna; mas el recurso no se vió en la Audiencia hasta el 18 de Marzo del siguiente año de 1819, en el cual, se revocó el anto apelado, segun pre- tendiera la cofradía que describimos. En el mismo ao de 1819 formó nuevos estatutos, que - aprobó en 29 de Mayo el Provisor D. Juan Antonio Urizar; y elevados despues al extinguido Consejo de Castilla, fue- ron tambien aprobados por el mismo, expidiéndose á este fin el competente real despacho con esla de 15 de Diciem- bre del referido año. Constan dichos estatutos de trece capítulos, segun los cuales debe la hermandad hacer estación á la Catedral, en la tarde del Viérnes Santo, y tres funciones anuales: la primera á las Cinco Llagas de Ntro. Sr. Jesucristo, en uno de los dias de Pascua de Resurrección; la segunda á la San— ' tísima Virgen, en algunas de sus principales festividades, y la otra en el dia del Santo, cuyo nombre tuviera el Mo- las le IS o narca que reinase, dirigida á pedir á Dios por su salud, la de su real familia, y por la prosperidad del Estado (1). | Disponen tambiéndichos estatutos la celebración de honras por los hermanos difuntos, en elmes de Noviem-= bre, de cada año, y la asistencia de la hermandad á varios actos de la comunidad, como eran: la fiesta y procesión del dia de la Sma. Trinidad; la del domingo infraoctavo de la. Epifania; los oficios de jueves y viernes Santo, y ú la absolución general que en varios dias del año habia en— tónces (2). En 4 de Febrero de 1820 sa declaró el Rey Fernando" VII. hermano mayor de esta cofradia; y desde entónces usa la misma del titulo de Real, y de las armas de España en su escudo. Este se compone de la Cruz de la órden Trinita— ria calzada, sobre la que figuran las cinco Llagas y el Cá- liz en un lado, y enel otro las reales armas de España: en- cima tiene por remate la corona, de la que sale el toison de oro que lo rodea todo. Asimismo, en 1824 se incorporó esta cofradía con todas lasórdenes dad y con varias hermandades, y se agregó ú los Santos Lugares de Jerusalén; por lo que disfruta de gracias 6 indulgencias. En 1826 vo!vióá hacer su acostumbrada estación, la que repitió en 1833, 1844 y 1845, no pur de podido' E, en 1847 por causa de lluvias. Después la practicó en los años de 1852, 1853, 1855, 1857, 1859, 1868, 1869 y el pa- sado de 1881, que los verificó en la tarde del miércoles San to, con el mayor lucimiento: habiendo asistido con el paso del Decreto á la cofradia del Santo Entierro el año de 1854. En su procesión de Semana Santa, como queda indicado, lleva dos pasos: el primero representa el adorable Decreto de la Sma. Trinidad, y su esplicación segun sa halla en el (1) Dichas reglas, cap. 10. (2) 1d. id. 12 cd: Ls - 82 — ¿Correo de Sevilla, del que la han tomado todos; es como si- gue: Ñ En la testera del paso, sobre trono de nubes, se ve la Santísima Trinidad, y al lado de la persona del Hijo se representa la Iglesia, en figura de una matrona dormida, vestida de negro y con una estola morada, sobre cuya cabe za cae la sangre derramada del costado de Jesucristo, de- notando así el estado de sombras y sueño de la sinagoga, del que saldria la Iglesia militante; y con el riego de la sangro de nuestro Redentor y sus méritos produciria abun-— “dantes flores de virtudes cristianas. Al lado de la persona del Padre está la Fé, recordando la que tuvieron los anti- guos Patriarcas, mereciendo por ella recibir las primicias del fruto de la Pasión. Siguen los cuatro Doctores de la Iglesia, como que fueron los que la ilustraron acerca de los misterios de nuestra redención. Hácia la delantera del pa- so solevanta una palma, simbolo de la victoria, y en su cogollo una Cruz, como instrumento que fué del triunfo, y de aquella pende'el Amor Divino en forma de un ángel, que asesta un dardo á la persona del Verbo, del que herido, aceptó. voluntariamente el decreto de morir por el hombre y redimirlo del pecado. Del pié de la palma se desenlaza un dragon, al que espera otro ángel con una lanza para ma— tarlo; en lo quese simboliza la muerte del pecado, y que asi os Luzbel triunfó del hombre en un árbol, en otro seria vencido por el Verbo humanado, aludiendo á lo que canta la Iglesia: et qui in ligno vincebat in ligno quoque vincere— tur. . _ Este paso es de los mayores de Sevilla, y uno de los mas vistosos y celebrados del público. La peana de estilo moderno, está pintada imitando á palo santo conlosadornos dorados, y tiene escudos en las esquinas y centros. Se res— tauró en 1868. Las Imágenes son todas de vestir. En el otro paso va el Señor Crucificado, titular de la harmanda!, de cuyas Cinco Llagas salen hilos de sangre. fi zurada 7 19 recoge en un cáliz la Magdalena arrodillada. h 2d sc A los lados del Señor se hallan laSma. Virgen y San Juan,. de pié, y las dos Marias, arrodilladas. La imágen del Señor es muy antigua, las demás son de regular mérito, y el San Juan de ate expresión. La Sma. Virgen lleva túnica y” manto de terciopelo bordado, las demás Imágenes trajes 153 sos, pero que para el año actual se tratan de bordar. El pa- so es de forma antigua y de regular perfil. Su centro, liso, pintado como-el anterior, con adornos, encima, tallados y dorados. Perteneció á la cofradía de la Antigua y Siete Dolores,. la cual á principios de este siglo lo vendió á la de Corona— ción; y de ésta lo adquirió la que describimos. Los nazarenos que acompañan á este paso llevan túnicas negras, y los del primero. blancas con la Cruz Trinitaria en el antifúz. Como en las cofradías las imágenes de la Santísima. Virgen, aunque dolorosas, tienen títulos especiales, la de esta tes lleva el de la Esperanza, que es uno de los más sublimes, significativos y consoladores; tanto porque la misma Iglesia distingue con esta advocación á la Sobe- rana Reina, como por ser una de las que inspiran mayor devoción y confianza al hombre en este valle de miserias. Así es que ese título es de los más comunes y generaliza— dos, como lo prueba el haberlo adoptado en Sevilla otras dos ; o y varias hermandades de luz.. La Capilla de esta hermandad, grande, hermosa: y cla— ra, tiene un solo altar, de construcción no jaspeado y dorado, en el que están colocadas las Imágenes del Se- ñor, la Virgen y San Juan. Las domás Efigies se conservan guardadas; pero pudieran estar 4 la veneracion pública por ser la capilla capaz para ello. “frutos que producía en beneficio de las almas, y á petición COFRADIA DEL DULCE NOMBRE DE JESUS, PRIMERA SANGRE DE NTRO. SOR. JESU= CRISTO Y MARIA SANTISIMA DE LA ENCARNACIÓN, ESTABLECIDA EN SU CAPILLA, EN EL COMPAS DE S. PABLO. Entre todas las hermandades que por diferentes causas, fines y motivos se han fundado en la Cristiandad, tienen un lugar muy principal las del Dulce Nombre de Jesus, es- tablecidas para remedio de la deprabada costumbre de blas- femar, votar y jurar; ora por lo sublime y grande de su ob- - jeto; ora por los bienes espirituales y temporales que pro=. dujeran; ora en fin, por el tesoro de gracias y privilegios con que fueron enriquecidas; pudiéndose asegurar, que su creacion fué en gran beneficio del mundo católico. Proceden estas santas hermandades de la esclarecida religión de Santo Domingo; pues por el celo y predicación de un individuo suyo, el virtuoso Padre Fr. Diego de Vic- toria, por los años de 1550, se fundó la primera en el con vento de S. Pablo, de la ciudad de Burgos, del mismo ór= den, del que era hijo el referido Padre. | Fué tan bien recibida de los fieles esta institucion, y tan crecido el número de personas que se alistaron en ella, que haciéndose distinguir desde luego, por el celo que des- plegó en la reforma de la aba aidntS ¿DEE de jurar y blasfemar, corrió su fama por “todas partes, en vista de los de la piedad cristiana se fundaron várias de éstas corpora= ciones en diferentes ciudades, villas Y lugares de la Espa- ña; ordenando para su régimen una regla el mencionado Padre, que se imprimió en Valladolid, en el año de 1557. AAN e: Para estabilidad y firmeza de las mismas, y aprobación de $us cOnSUtS iones recurrieron los religiosos de la dicha provincia á la Santidad del Sor. Pio IV. el que aprobó y confirmó su establecimiento con todos sus estatutos, por el piadoso fin á que se dirigtan; concediéndoles muchas gra- cias, indulgencias y privilegios; y encomendaxfdo estas hermandades á la órden de Predicadores, como autora de ellas, persuadió á la'vez, á los fieles con encarecimiento que entraran en las mismas; encargando á los Patriarcas, Ar— zobispos, Obispos y dembs Prelados procurasen su aumento, ayudándolas y favorecióndolas: todo lo cual consta de e bulas expedidas en Roma, á 13 y 15 de Abril de 1564. Entre las gracias concedidas en estas bulas merece particular mencion, un privilegio, porel cual los herma- nos de estas Corporaciones en tiempo de Entredicho y Ce- satio 4 Divinis, pueden cslebrar pública y solemnemente la fiosta de la Cireuncision, y las misas mensales, con facul- tad de comulgar en ese tiempo una vez al mes, y de ser en— terrados libremente con moderada pompa. Pueden también en el dia de la Circuncision, ó en los tres antecedentes, ele gir confesor aprobado que los absuelva de toda clase de pe- cados, aun los reservados, escepto los contenidos en la bula In cena Domini; conmutándoles cualquier voto, ménos los de Castidad, Religión, Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela; privilegio que despues confirmó el Sor. Grego- rio XIII, en 9 de Júlio de 1589. : dE las hermandades del Dulce Nombra de Je- sus, fué tan grande la utilidad y aprovechamiento espiri- tual que en todas partes produjeron, que los Párrocos y Rectores, deseosos de tenerlas en sus iglesias las fundaban sin autoridad para ello; originándose de aquí algunos pléi- tos y discusiones. Llegaron estos disturbios á los oidos del Romano Pontifice S. Pio V. sucesor de Pio IV; y cerciora= do de que la religión de Santo Domingo había ideado, esta— blecido y estendido en todo el mundo las indicadas her- mandades, por su motu propio y eonstitucion porpabua de- toa c'aró: ser estas propias de dicha órden; y que nose podían: erigir ni establecer fuera de sus conventos, donde los hubie- ra, y en los puntos en que no existiesen, tampoco podia fundarse hermandad alguna, de esa clase, 4 no ser con li- cencia del Provincial, ó del Prior más cercano; en cuyo dis— trito estuviera la parroquia 6 pueblo que la pretendiess. Ordenó al mismo tiempo, que las que de otro modo se ins-. tituyesen no gozaban de las gracias y privilegios concedi- dos; y para perpetuar esta disposicion, y que se llevara é: efecto puntualmente, dió el roferido Pontífice autoridad: Apostólica á los jueces conservadores de la Religion de: Predicadores, que por tiempo fuesen, para que 4 su cum— plimiento apremiaran con censuras, penas pecuniarias y otras del derecho, segun resulta de la mencionada consti tución y motu que empieza: -Decet Romanum Pontificem, su fecha en Roma á 21 de Júnio de 1571. La Santidad del señor Clemente XTIT, por breve de 1.” de Agosto de 1575, confirmó la antedicha concesión, ha- ciendo extensiva á las hermandades del Dulce Nombre de Jesús la gracia que disfrutaban las del Santo Rosario, yes: que si en aleun pueblo estuvieran establecidas con licencia de la órden Dominica, y en el mismo se fundase después convento de ella, hubiera de trasladarse á éste, con todas sus indulgencias y gracias, y con los bienes y efectos que poseyeran. Asi lo determinó tambien el capitulo general ce'ebrado en Roma por la Religión de Predicadores, el año de 1589, en su ordenación duodécima. El mismo Pontifice concedió 4 estas Corporaciones otras muchas gracias en tres breves expedidos en 9 de Ju- lio y 5 de Setiembre de 1580, y en 22 de Setiembre de 1583. El Ilustrisimo señor D. Cristóbal de. Rojas y Sando- val, Arzobispo de Sevilla, sabedor de los grandes bienes que la Iglesia y el Estado obtenian por medio de las her— mandades de que nos ocupamos, animado de un celo santo por la mayor gloria de Dios, deseando desterrax la infernal -87- costumbre de las blasfemias, votos y juramentos, por su. edicto Sinodal de 15 de. Enero de 1572, instituyó en todos los pueblos del Arzobispado hermandades de la advocación tantas veces indicada, para que se dedicaran á la reforma de las costumbres, y á la corrección de ese horrendo vicio; desagraviando á la vez con sus buenas obras á la Magestad Divina de las ofensas y ultrajes que recibia. En su virtud, en el mismo año se estableció una hermandad y cofradía en la parroquial de S. Vicente, de esta Ciudad, con el título del Dulce Nombre de Jesús, y del Instituto mencionado. En la de Sra. Sta. Ana, de Triana, ignorándose si en el “propio año, se erigió otra, con el carácter 'de luz, la cual floreciente en sus principios vino después á decadencia, de modo que en 1709, no teniendo más que dos hermanos, que eran: los Licenciados D. Francisco de Ojeda y D. Luis de Frias, solicitaron estos su union con la Sacramental de la misma iglesia en 9 de Junio de dicho año, como en efecto se verificó (1). Establecida que fué la de la parroquia de San Vicente formó reglas para su gobierno, que vistas y examinadas por personas muy doctas de aquel tiempo, segun se dice en - ella misma (2), fueron aprobadas por la jurisdicción ecle- siástica en 25 de Setiembre de 1574. Constan de 53 capitu- los, sin dos más posteriormente adicionados. Previénese en ellas una procesión de disciplina en la tarde del Juéves Santo, como cofradía de sangre; procurán— dose que esta hermandad fuera la primera que hiciese esta= ción en dicha tarde, en razon al título de primera sangre de Ntro. Sr. Jesucristo; sin obligarla á salir el año siguien— te de la ordenación de su regla, por carecer de las cosas ne- cesarias al efecto; pero que en teniéndolas, hiciera estación todos los años; y nunca dejase de practicarla (3). ¡Qué bien (1) D. Justino Matute y Gaviria, en su aparato para la historia de Triana. (2) Reglas de esta hermandad, cap. 5). (5) Dichas reglas, cap. 24 se cumplió con esta obligación en tiempos posteriores! De- bian asistir á dicho acto todos los hermanos, hallándose á cinco leguas de distancia de Sevilla; los de sangre con dis- cip'ina, y los de luz:con hachas (1). Determinan tambien las ordenanzas la celebración de dos fiestas annales: una el dia de la Cireuncisión de Nues- tro Sr. J esucristo, con visperas y procesión; y con asistencia precisa de todos los he+manos que estuvieran 4 distancia de cinco leguas en contorno de la Ciudad, habiendo. antes ada y comulgado; y la Otra ú la Resutregeión del Sa- for, con visperas y procosión tambien. Disponen además, la ce'ebración de una misa cantada, en el segundo domingo de cada mes; y honras todos los años por los hermanos y bienhechores difuntos (2). El referido Arzobispo para más excitar la devoción de los fieles, enriqueció á esta-hermandad con muchas gracias é indulgencias, segun resulta desu regla (3); y en efecto, se fervorizó tanto la piedad cristiana, que alistándose en ella crecido número de personas, en poco tiempo llegó á con— tar más de 500 hermanos; y entre ellos los caballeros más principales y condecorados de la Ciudad. De la parroquia de S. Vicente se trasladó esta Corpo- ración, en 1576, á capilla propia, en el barrio nuevo de Co— lón; hoy de los Humeros; cuya capilla ignoramos el sitio en' que estuviera, y su paradero. De aquí pasó al Hospital de Santa Cruz de Jerusalén, llamado tambien casa de Jerusa- lón y de convalecientes, situado dondo «ahora está la Iglesia del Santo Angel, y su edificio. | La proximidad de esta casa al convento de $. Pablo, fué causa de que los religiosos dominicos tuviesen noticia de la: hermandad que nos ocupa, y de su advosación é ins- tituto; particularidades, que tal vez, ántes ignoraran. Cer- 4) El citado cap. 2. (2), Reglas de esta her mandad, cepiloS: 21, 55, 22, 14 y 2. (3) Cap. 4.0 > e 6 A A a . y «siorado, pues, de todo esto, el M. R. P. Maestro Fr. Tomás Durán, Prior de dicho convento, pretendió que la herman- dad se trasladase á 6l; alogando que no podía ni debía es- tar fuera del mismo, contradiciendo las disposiciones ponti- ficias; y que su fundacion no era válida por haberse erigi- do despues de la bula del Sor. S. Pío V; no habiendo podi do el Provisor aprobar su regla tres años despues de aque- lla. La cofradia resistió esta pretensión esponiendo las ra— zones que creyó conducentes; mas insistiendo ámbas partes en sus respectivas determinaciones, se formó un gran pléi— to, que duró más de tres años, en el que intervinieron ám- bas jurisdicciones. Dúrante su curso hubo muchos cabildos en la hermandad, representaciones por una y otra parte, consultas de letrados y de personas doctas, nombramientos de diputados para el arreglo del asunto, hasta que por últi- mo llegó 4 declararse, que la hermandad debia precisamen— te trasladarse al convento de $S. Pablo. Avenida la corporación con la comunidad, se hizo la traslacion pública y solemnemente el domingo 8 de Febrero de 1587; y para seguridad de la fundacion de esta cofradía, y subsanar las faltas que ella y otras tuvieran en sus erec— ciones, espidió el Papa Inocencio XI un breve, su data en Roma á 18 de Abril de 1678, en el que declaró canónica mente fundadas todas las hermandades del Dulce Nombre de Jesus, establecidas en los conventos del órden de predi- cadores; supliendo cualquier defecto que en su institucion hubiesen tenido; dando de nuevo autoridad al General de dicha órden, y en su defecto el Vicario, para que pudieran fundarlas en sus iglesias por toda la cristiandad. Situada la que describimos en el convento de S. Pablo «quedó como filial de la órden, y con la dependencia que las demás de su clase, exenta por lo tanto, desde entónces, de la jurisdiccion del ordinario, sin que en tiempo alguno ha= ya sido visitada la Capilla, bienes y alhajas. El Padre Prior anualmente aprobaba y confirmaba los hermanos que se re cibian; práctica que continuaba el año de 1764; pues en él, 13 A OR A A y o RE EE io es p PE AGA > 22 OS ER A d y " A MS Ar y e TM E ESAS $ Y . id i > 4, pe A ese A e NA PA] e A A A AS Y, A e E E RA PARRA o EA , y ¿A A + e y Es FEOS 90 E poor 5 9 de, Febrero, el P. Maestro Fr. “Manuel de Saavedra, prior entónces, aprobó y confirmó los que en el anterior año se recibieron: lo mismo se efectuaba con los hermanos del Santísimo Rosario. En dicha iglesia de S. Pablo obtuvo la Corporacion la capilla de Luis de Medina, que lindaba con la del linaje de los Rosales, junto al coro, por cesión que de ella le hizo Juan Alonso de Medina, su poseedor y dueño, dándole paso y entrada por la misma capilla de los Rosales, cón facultad de poder abrirle puerta al compás, como lo verificó. . - Posteriormente habiendo adquirido la capilla de Sto. Tomás de Aquino, por donación que con ciertas condicio= nes le hizo su patrono, D. Manuel José Gomez de Espinosa, Veinticuatrode esta ciudad, por escritura de 6 Júnio de 1694 ante Diego Mejía Carreto; fué ampliada la antedicha capilla por haberse unido con ésta; formando de las dos una, la que adornó del modo que subsistía el año de 1851. “Es de creer, que desde su institución ó poco después hiciera la estación de penitencia, prevenida en su regla, en razón al estado floreciente 4 que en muy corto tiempo se elevó; siendo por lo mismo de inferir que su procesión fue- se una de las más lucidas y devotas de la Semana Santa. Se ignora, empero, si desde su principio llevó en ella la Sa— grada Imágen del Niño. Esta preciosa escultura, obra de Jerónimo Hernandez, es la admiración de todo el que la contempla. ¿Mas qué extraño que lo sea, si el mismo.Juan Martinez Montañés, movido de su belleza, donó á esta her mandad la imágon dolorosa de la Sma. Virgen, diciendo: que un Niño de tan soberana escultura necesitaba una Ma- dre igual? NE E 1 Padre Presentado Fr. Francisco Ramirez de So- lorzano, en su historia manuscrita de este convento, for mada en 1625, hace mención de esta- cofradía, en el libro 1.?, capítulo 21; y celebrando la imágen del Niño dice: que es una hechura singular, con un semblante sumamente de— voto y penitente cuando se viste de Pasión, y muy alegre y agra= AO E a E bin ar a 2. ee | =gr= ciado en tiempo de gloria, que parece ser distinto siendo uno: MISMO. Si | Esta efigie no es tan conocida como debia serlo á causa del abandono en que por tantos años estuvo la hermandad y á no haber hecho mérito de ella los escritores de esta ciú— dad, exceptuando á D. Félix Gonzalez de Leon que equivo- cadamente la atribuye á Montañós; pero en lo antiguo fué muy conocida y apreciada, como lo comprueba, además de los testimonios referidos, la multitud de veces que fué pe— dida para distintas procesiones, siendo una de ellas, en 16 de Setiembre de 1616; y"ántos parece haber sido en 1592, y. en 1597. Ada | En.8 de Junio do 1653, vino una diputación de la ilus— tro hermandad de la Concepción Purísima de Nuestra Se- fora, establecida en la Iglesia de Regina Angelorum, pi- diendo y suplicando á esta cofradia con el mayor encareci- miento se sirviera asistir con el Divino Niño, 4 una solem— ne procesión que iba á celebrar, haciendo estación á la San— ta Iglesia Catedral; y entre otras cosas dijo la diputación: que para honra y autoridad de dicha procesión, á la gue habia de concurrir.la nobleza de Sevilla, por ser la milagrosa Imágen de Nuestro Divino Niño, joya tan preciosa, hechura. singular y reliquia de tanta devoción en el pueblo. En 1715, la hermandad sacramental de la parroquia de S. Pedro solicitó tambien, que esta cofradía con: la Efi- gie del Niño concurriera 4 una procesión de Corpus qu8 pensaba efectuar; y en la contradición que el fiscal de la cofradia hizo á dicha petición, entre otras razones que ale: ga, dice: Que por los muchos inconvenientes que se han reconoci- do en tiempos pasados de quererlo hurtar por su peregrina he chura de que nose hallará otra. Estas y otras causas han motivado repetidos acuerdos, celebrados en los años de 1592, 1597, 1616, 1653 y 1715; - por los cuales tiene dispuesto no prestar ese soberano. si= mulacro, ni que salga de la capilla por pretexto ó razón al— guna, excepto para las procesiones mensales y obras de la e 92 Ba Mt corporación. Posteriormente determinó en 1736, que de ningun modo saliese desu trono y capilla, á no ser para la «función principal, estación del Juéves Santo y procesión de Córpus; y para observancia de esta resolución mandó hacer otro Niño más pequeño, é imitando en lo posible al anti- guo y principal, para las procesiones de los segundos do= mingos de mes; haciéndoles vestidos de los colores y ador- nos correspondientes, distintos de los del otro. En 1558, el Arzobispo D. Fernando Valdés instituyó una hermandad con la advocación de Ntra. Sra. del Ampa- ro; cuyo objeto era cuidar de la crianza y educación de los niños expósitos; dejando la administración y patronato de esta fundación al Dean y Cabildo de la Santa Iglesia, quie neslo tuvieron algunos años (1). El concepto, sin duda, que adquirió la Corporación que nos ocupa, el aprecio y esti- mación en que se tenia, hizo que el Cabildo Catedral le con= fiara en 1590, la referida administracion; comisionando para. el otorgamiento de las debidas escriturasá D. Pedro Velez de Guevara, Prior de las hermitas, y al Dr. Isidoro de las Cuevas, Canónigo de la misma iglesia. La hermandad para el mejor desempeño del encargo cometido, celebrando cabil- do general en 15 de Julio del mismo año, nombró al efecto doce diputados para las parroquias de Sevilla, y cuatro pa— ra Triana. Estuvo en el ejercicio de su encargo hasta el año de 1627 (2): en que se dió una nueva forma á esa insti- tución. , . En 1592, el célebre escultor Juan Martinez Montañés hizo á esta hermandad, la donación antes indicada, de la. Imágen dolorosa de la Santísima Virgen la cual motivó el caso siguiente: Construido por dicho: artífice es— te hermoso simulacro para la Cofradía de Nuestro Pa— dre Jesús de la Pasión, al presentarla, esta, ó la por— sona que se la encargó no quiso darle el premio que en la a , e (2 Zúñiga, año de 1558, y D. Justino Matute, en su citada obra, fólio 6. s it) Zúñiga, año de 1558, y Matute y Gaviria en el lugar cltado. e,» ÓN estimación de su autor merecia; y disgustado por esta causa vino á la capilla de la hermandad que describimos y diciendo las palabras mencionadas, la donó; pidiendo se le recibiera de hermano, graciosamente, dándosele por averi- guado todos los años que viviese; lo que asi se ejecutó como resulta del libro 1.” de entradas de esta hermandad, al fólio 116, que dice: Juan Martinez Montañés: escultor vecino de esta ciudad, en la collación! de ¿S. Lorenzo, en la calle de los Tiros, entró por nuestro hermano de luz, juntamente con Ana Villegas su mujer, en 11 de Octubre de 1582: tiene rematado por toda su vida, porque no se le ha de pedir cosa alguna, por haber dado graciosamente á la Cofradia la Imágen de Nuestra Seño—- ra de talla de tristeza. En la tarde del 22 de Enero de 1605, acompañada esta hermandad de la comunidad de S. Pablo hizo estación á la Iglesia de San Agustin, para visitar la Imágen del Santo Crucifijo, á la que se estaba celebrando un novenario por' falta de aguas. Consta tambien, que la Santidad del Sor. Paulo V es- pidió tres breves 4 favor de la misma, y demás corporacio- nes de su instituto, del orden de predicadores: uno en 31 de Octubre de dicho año de 1606; otro en 28 de Setiembre de 1612, y el último en 1 de Abril de 1613. En ellos se con— cede indulgencia plenaria á los fieles de uno y otro sexo que confesados y comulgados se inscribiesen de hermanos; á los cofrades que con la preparación debida asistieran áú los divinos oficios, el dia de la Circuncisión; y á los que invo- casen en la hora de la muerte el nombre de Jesús; además de + multitud de indulgencias parciales y cuarentenas de perdón, que su enumeración individual sería larga y molesta. Todas . estas gracias fueron confirmadas por el Papa Inocencio XI en breve de 18 de Abril de 1678, á petición del M. Reve- rendisimo P. Maestro General Fr. Antonio de Monroy; y de nuevo confirmadas por el Sor. Benedicto XIII. por su motu propio, expedido en forma de constitución á fa— vor de la órden de predicadores en 26 de Mayo de 1727. 04 Por acuerdo celebrado en 9 de Abril de 1717, 4 instan cia de Tomás Correa fiscal de esta hermandad, se añadió un nuevo capitulo ála regla, en reformación del de elecciones, el que prévio el dictámen del Lic. Andrés de Melgar, fiscal del Arzobispado, fué aprobado en 3 de Junio del mismo - año; porel Provisor D. Gonzalo Ocampo (1). Se sabe tambien, que en esta hermandad asistia á la procesión del Curpus y de la Bula de Cruzada y que en el arreglo de Cofradías de 1623, se unieron á esta, la del San- bisimo Cristo de las Siete Palabras y San Juan Evangelista, establecida en el Cármen, y la del Señor de la Sangre y S. Juan Bautista, situada en San Francisco de Paula, entónces se colocó al principio de la regla una lámina, que aun conserva, con la Imágen del Señor de las Siete Pala- bras, y al lado derecho, al pié de la Cruz, la Santísima Vir— gen y-el Evangelista; y al lado izquierdo, el Bautista. Al lado de esta lámina ó estampa, se registra otra con el Niño Jesús, elevado en trono de nubes; y abajo una cuna con vá- rios niños, en significacion de los expósitos que 4 su cuida— do estuvieron, como se ha expresado. Después de los acon— tecimientos indicados, mo tenemos noticia *de otro alguno notable del siglo XVII; consta, no obstante, que la Her-— mandad, con igual fervor y devoción continuó en sus prác— ticas devotas, celebrando, á más de los actos religiosos pre— venidos en su regla, ejercicios y procesión en el segundo Domingo de cada mes, novena al Niño, y otros devociona— rios. En su procesión de Semana Santa, llevaba dos pasos: uno con el Divino Niño, y el otro con Nuestra Señora; am- bos con pálio sostenido por seis varas de plata, y de esten— sion corta. Algunos años parece, que fué tambien en la co- fradia el Señor de las Siete Palabras, después de la unión indicada; y en ella llevaba el niño la Hare del pa de S. Pablo. Por el celo de sus individuos y devotos llegó 4 tener (1) Reglasde esta hermandad, cap. 54. , ' 95 algunas rentas procedentes de várias fincas y tributos; bienes que adquirió, unos con el carácter de libres, y otros, como dotaciones y memorias hechas á su favor. Se fundaron tambien en su Capilla várias Capellanias, de las cuales era patrona y administradora la misma Her mandad. Una de ellas era: la de Bartolomé Segura, intitul—- da por testamento de 15 de Mayo de 1649, ante de Herme-— negildo de Pineda y Collantes. - Otra, la de Leonor Lopez, por idéntica disposicion, en 9 de Julio de 1641, ante Mateo de Medina; llevada á efecto por su sobrina y albacea Doña Mygustina Guerra, por escri- tura de 22 de Julio de 1693, ante Tomás de Palomares. Era, asimismo otra, la de Cristóbal Gallegos, fundada tambien por testamento de. 9 de Mayo de 1649, ante Juan de Ballesteros, cumplimentado por su albacea Pedro Anton de la Cerda, el Mozo, por escrituras de 30 de Junio y 29 de Agosto de 1653, ante Tomás de Palomares, y finalmente la de Manuel Saenz de Orense yla de una hermana, que -no recordamos su nombre, de las cuales no podemos dar noticia, circunstanciada, por habérsenos extraviado el papel en que lo teniamos consignado. Del propio modo administraba el patronato de Rodrigo de Dueñas, y poseia multitud de alhajas para adorno de sus Imágenes, Capillas y pasos. Entre ellas merecia particular atencion una hermosa y rica cruz de carey, con piedras preciosas, que se le colucaba al Niño en la mano, en las grandes solemnidades de la Corporacion. Mas esta alhaja se destruyó y desapareció al principio de este siglo, por habér— sele caido al Niño en calle Cantarranas, yendo en la proce— sión del Córpus de S. Pablo; haciéndose pedazos. Por auto del Dr. D. Juan de Monroy, Provisor y (Gro- bernador de este Arzobispado, dictado en 31 de Marzo de 1703, en virtud de un pléito seguido por algunos hermanos para que no se nombrara Hermano Mayor, como la Corpo- ración hacía por no prevenirlo la regla; celebró cabildo ge- neral en 9 de Abril de dicho año, y acordó la existencia de 1 Pe E AA 5 MEA ¿O e. TP ea iS E Y prom: = E e 06. = ese cargo; acuerdo, que presentado al referido Provisor, fué aprobado por el mismo, en 27 del indicado mes y año; adi- cionándose á la regla como nuevo capitulo, que con él com- pletó el número de cincuenta y cinco. En 6 de Marzo d> 1731, el Papa Clemente XII, expi- dió una Bula concediendo á esta Cofradía innumerables in- dulgencias, que omitimos individua!lizarlas, por no moles tar. De ellas, y de las anteriormente concedidas, hablan el P. Fr. Pedro Diaz, del Orden de Predicadores, en su trata— do del Rosario, cap. 19, fól. 496; el P. Fr. Francisco San chez del mismo Orden, ef su Exámen de Indulgencias, cap. 4.”, 61. 283; y el P. Lúcas de Santo Tomás, en el libro titulado: “Excelencias del Dulce Nombre de Jesús, y su Co— fradía,» cap. 30 y 83., fóls. 196 y 203. Continuó esta Hermandad en buen estado hasta la me- diacion del siglo precedente; después empezó á entibiarso el fervor; de modo, que habiendo hecho su acostumbrada es- tacion el año de 1763, siendo Mayordomo D. Juan Fernan— dez Salcedo y Padilla, no ha vuelto á practicarla. Olvidada la procesion de Semana Santa, fué en aumento, como de or= -dinario sucede, la decadencia de la Corporacion y en dis- minucion el culto. En los primeros años de este siglo, mer—. ced al celo de algunos hermanos fervorosos, se celebraban todavía algunos actos religiosos; colocándose los pasos ar- mados en la Capilla en los dias de Semana Santa. Después, desaparecieron éstos y las alhajas, que conservaba, que- dando en tal postracion, que el signo exterior de su exis- tencia puede decirse que consistia en asistir á la procesión de Córpus de S. Pablo; mas exclaustrada la Comunidad é incautado el Estado en los bienes que aún poseia, la td de la Corporación no pudo set más desgraciada. En este estado, celebró cabildo el Domingo 23 de Fe- brero de 1851, y dió cuenta de un oficio del Mayordomo de la Cofradia del Descendimiento de Ntro. Señor Jesucristo y Quinta Angustia de Maria Santísima; en el que, fundado en razones, proponía la unión de la Hermandad que repre- iia ed sentaba y la quenos ocupa. Y habiéndose admitido esta proposicion, se nombró en el propio acto, una comisión para redactar las condiciones, bajo las cuales se llevase á efecto la unión; precediendo para el exámen y aprobacion de las mismas, el competente Cabildo. Este tuvo lugar el Domin- go 9 de Marzo del mismo año, en el que siendo aprobadas las bases y condiciones propuestas por la Comision, quedó acordada la union; y prévias las oportunas diligencias, tu- vo su cabal cumplimiento, ratificándose por el Cabildo, que en 16 de dicho mes y año celebraron los individuos de am- bas corporaciones rennidos. Las principales condiciones es- tipuladas, fueron: que la Hermandad se titularia; «Dulea Nombre de Jesús, Sagrado Descendimiento de Ntro. Se- ñor Jesucristo y Quinta Angustia de Maria Santísima: » que »el escudo que habian de usar, se compondria del de ambas Corporaciones: que la Imágen del Niño, permane— cería en el altar principal de la Capilla, y que en la procesión de Semana Santa saldría esta Efigie en particu— lar paso; mas los estatutos que quedaron vigentes para el rógimen de esta Corporacion, fueron los de la del Sagrado Descendimiento, por estar aprobadas por el Supremo Conse- jo, y carecer de este requisito los del Dulce Nombre de Jesus. Lascapilla de esta hermandad de la que nada aun he- mos dicho, es alegre, hermosa y de buena fábrica, con una tribuna á su entrada. La techumbre es de bóveda, con me- dia naranja, y el pavimento de losas azules y blancas, cu- briendo su pared un zócalo de jaspe encarnado y negro á la altura de vara y media. El adorno que tenia ántes de las variaciones esperimentadas por la union referida, era el si- guiente: Sobre regular presbiterio do dos gradas de mármol encarnado, se elevaba el altar mayor tallado y dorado de mal gustó, en cuyo centrose veneraba la Sagradaimágen del Ni- ño. A sus lados sobre las puertas de la sacristía estaban las efigies de S. Juan Bautista y Evangelista, y enel segundo cuerpo del altarla Anunciación de Ntra. Sra. y otros Santos. En el lado del Evangelio en altar de igual clase que el e. eel ocio - 104 - 1808 hizo estación con la mayor pompa, celebrando Quina- rio, Septenario á la Santísima Virgen, función 4 Santiago y otros actos religiosos. En 15 de Diciembre de 1809, á las oraciones, dió prin- cipio á una Misión, en unión con la comunidad, por espacio de nueve noches, haciendo estación por las calles, exortando á log fieles, y á su regreso se predicaba en la iglesia. El 24 del mismo mes hubo función al Señor del Amor, y en la tar- de de este dia salió en procesión de rogativa dicha Imágen, dirigiendose á la Santa Iglesia Catedral. | En 1810, con motivo de la invasión francesa en que fué desalojada la iglesia de los Terceros, se trasladó á la parro quia de S. Miguel, y se situó en una bonita Capilla, pertene. ciente á la hermandad Sacramental de la misma iglesia; colocando un retablo dorado que. compró á los religiosos del suprimido convento de S. Josó. En el lugar principal del mismo puso al Señor del Amor, y las imáscnes de Nuestra - Señora y de S. Juan Evangelista: en el segundo cuerpo al Señor de la Entrada; y en dos huecos moldurados en las pa- redes laterales las Efigies de S. Pedro y Santiago. En 1811, 1813 y los años siguientes, hasta el de 1819 “inclusive, en todos estos años hizo estación con la mayor pompa; adquiriendo la hermandad desde su establecimiento en S. Miguel, tanto incremento y tal estimación y crédito, que llegó 4 constituirse en el estado más floreciente; pudién- dose decir, que por aquel tiempo fué como Cofradía de moda. Esto produjo que el número de sus individuos fuese crecido y que su procesión de Semana Santa llevará un acompaña miento tan grande, que despues de la hermandad del Santo Entierro ninguna Cofradia en el pr siglo le ha igua- lado en ese particular. | En 1815 fue declarada Corporación Real, inscribiéndo-. se el Rey como hermano mayor; y en 15 de pin de 1818, la Santidad del Sr. Pio VII la agregó á la iglesia de Santiago de Compostela; y ántes de esto, en 24 de Abril del mismo año obtuvo un breve del indicado Pontífice, con- - 105 firmando todas las gracias qne sus predecesores lo habian toncedido en diferentes ocasiones. Asimismo el Sr. León XII en 3 de Febrero de 1824 le concedió el título de Archicofradia de Nazarenos Pontificia por lo cual desde entónces se denomina: Real y Primiti- va Pontificia Archicofradia de Nazarenos, por haber sido la primera que en esta Ciudad alcanzarla el nombre ó título de Pontificia Archicofradia. En 1826 volvió á practicar su acostumbrada estación, la que continuó haciendo hasta el año de 1836, escepto el de 1831, con el mismo órden, pompa y religiosidad que antes. Por este tiempose incorporó con todas las órdenes religio- sas de la cristiandad y con hermandades insignes. En 29 de Abril de 1828, en unión de la hermandad Sa- eramental de San Miguel hizo función solemne al Señor del Gran Poder, por hallarse esta Imágen en dicha Iglesia, desde el viernes Santo del mismo año, á causa de haberle Movido en su estación. Y paraexcitar mas el fervor de los fieles, on'28 de Abril de 1829 alcanzó de la Santidad del Sr. Pio VIII, indulgencia plenaria para los dias de Quina- rio, y para la función de Cruz, aplicable por los difuntos; siendo innumerables las gracias que disfruta por tener in- corporación con todas las órdenes religiosas de la cristian- dad. PA, Las variaciones y vicisitudes de los tiempos llegaron exigir ciertas reformas en algunos capítulos «le la regla, de esta hermandad; en su virtud, formando la misma nuevas ordenanzas, en armonia con las circunstancias de la época, fueron aprobadas por el extinguido Consejo de Castilla en 17 de Setiembre de 1831, espidiendo al intento la Real provisión ordinaria, en 14 de Octubre del mismo año. - Constan estos estatutos de 9 capitulos, en los que se «dispone la salida de la cofradía en la tarde del domingo de Ramos, 6 en su defecto, en la del lúnes d mártes Santo; y los cultos siguientes: Quinario al Señor del Amor, en una semana de Cuaresma; función principal de instituto á la 3, Mr A A A PP rc - 106 - Santísima Cruz en su dia, ó en uno de los festivos del mes de Mayo; ejercicios de Pasión todos los viernes del año, y los del Santísimo Rostro los dias 23, 24 y 25 de cada mes, y además misa cantada, con manifiesto, el dia del Dulce nombre de Jesús, para celebrar al Señor del Amor, titular de la hermandad, el dia del Patrocinio de la Santísima Virgen eh honor de Ntra. Sra. del Socorro, y el 25 de Julio al Apóstol Santiago, y honras por los herma- nos difuntos con sermon y procesión en uno de los dias no festivos del mes de Noviembre. Continuó esta hermandad en próspero estado, haciendo estación todos los años, hasta el año de 1836, ya expresado. Después por las circunstancias políticas, la suspendió, por espacio de 7 años, volviendo 4 continuarla en 1844. Desde este año sin mas interrupción que el de 1856, hizo constantemente estación hasta el de 1865, inclusive, último de salida. El domingo 11 de Marzo de 1855 celebró con función solemne por mañana y tarde, la declaración dogmática del misterio de la Concepción sin mancha de Nuestra Seño— a, y con limosna de pan y otras desmostraciones. Del pro- pio modo, en ocasiones extraordinarias, y por diferentes motivos de celebrado solemne fiestas, ques seria prolijo enu- merar. Destruida la parroquia de S. Miguel en 1868, por dis-- posición de la junta revolucionaria de esta ciudad, la her— mandad que nos ocupa, cn 24 de Febrero de 1869, se situó provisionalmente en la iglesia de Padres Terceros, su pri- mitiva residencia, y colocó sus Sagradas Imágenes en el altar de:su propiedad y en que estuvieron las mismas en la época que residió la corporación en este templo; y á su tiempo oportuno celebró el quinario y actos de institu- to; y una muy solemne función el Domingo 6 de Junio de 1869, en unión con las hermandades y clero de la yarro— quia de Santa Catalina, en desagravio por las blasfemias pfonunciadas en el seno de la representación nacional O contra los angustos misterios de Nuestra SacrosantrRe- ligión. Mas no agradando á la hermandad este templo por su posición retirada, la Señora Camarera de la Santísima Virgen Doña Maria de Jesus del Amor Perez de León, heredera del celo y de la ferviente devoción de su difunto padre D. J osé) mayordomo que fué de la misma, por espacio de mas de 40 años. y su más insigne bienhechor, compró de su propio peculio la iglesia del extinguido o convento de Monjas Agus. tinas, del Delos Nombre de Jesus, para que en ella se situa. rá la corporación. En su virtud, en 11 de Marzo de 1870, se trasladó á ella la Hermandad, colocando sus Imágenes en el altar princi- pal, en cuya forma subsisten; habiendo renovado y decora do el templo con mejoras convenientes. Lascircunstancias y vicisitudes de la época que atrave- samos, y la suspensión de su procesión de Semana Santa, han hecho que esta Cofradia haya decaido del estado tan bri- llante en que ántes estuviera; por cuya causa consideramos muy oportuno para su fomento el restablecimiento de esa práctica piadosa que tanto ha llamado siempre la atención en esta ciudad, y excitado á la vez el fervor religioso. Más apesar de todo, sus cultos internos siguen celebrándose con bastante solemnidad, en cumplimiento de sus estatutos. Sus actos religiosos, son: el quinario del Señor del Amor, la funcion de la Santa Oruz, y los Jubileos especiales de que se hizo ántes mérito. Hasta el año de 1836, celebró el quinario por la noche; mas despues habiendo obtenido tres dias del Jubileo de las. 40 horas, que primeramente fueron: el 8, 9 y 10 de Marzo; luego el 14, 15 y 16 del mismo, y desde el año 1872 el 26, 27 y 28 de Febrero continúa celebrándolo por la tarde con aumento de solemnidad. | En la Cofradía, segun ántes se ha indicado, lleva tres pasos: el primero representa la Entrada triunfante del Se- ñor en Jerusalen, el cual, vestido de túnica y capa de ter— = 108: E _ciopalo carmesi se ostenta montado en una burra, seguida de su cria, entrando en aquella Ciudad, en compañia de los Apóstoles Pedro, Juan y Santiago, todos con palmas y tú nicos de terciopelo, lisos. Antes llevaba una puerta que fi- guraba la de dicha entrada. Al' lado: derecho del Señor vá una palmera, y en ella subido el lMamado Zaqueo, en actitud de cortar palmas. Delante se hallan seis figuras al natural vestidas de hebreos; cuatro son hombrés, y dos niños, los que arrodillados, en ademan de tender sus capas, entre ramos de olivos represantan al pueblo hebreo, clamando el Hosanna. Este paso es de los más vistosos y celebrados, conocido vulgarmente por el de la Borriquita. Las Imágenes, aun— que de desconocidos autores, atribuidas algunas á discípu— los de Roldan, son muy regulares. La parihuela se estrenó: el año 1847, y la peana tiene ocho portaditas de dos colum-— nas: cuatro en sus esquinas, y las demás en los centros. Aquellas y las de los costados tienen las armas reales, y las restantes escudos de agregaciones, de los cuales lleva tam-— bien en toda la circunferencia, ocupando los recuadros. En las últimas salidas. de: esta Cofradía sufrió variacion .- esta Beans En el segundo paso vá la hermosa Imágon del Señor Crucificado, con el titulo del Amor, ya mencionado, y lleva cuatro angelitos en los centros, con lemas alegóricos al in— tento, y un pelicano: la peana es tallada, y se doró en 1805. La Santísima Virgen ocupa el último paso, bajo pálio de terciopelo morado, bordado de oro, sostenido por doce varas muy buenas de platina, hechas como el bordado del pálio, en 1846. La peana es de madera, de bastante trabajo y el vestido de la Sañora, de terciopelo morado, con manto. azul de igual tela; ambas prendas bordadas de oro. Este paso es uno de los mejores que se presentan en la Semana Santa, por sus joyas y riquezas; mas el autor do la Sagrada. Imágen se desconoce, pero es de regular mérito. Esta Conpdrabión tuvo almacen propio de pasos en la plaza de los Terceros, esquina á la calle de este nombre. - 109 = Después, residiendo en la Parroquia de S. Miguel, labró otro, contiguo á esta iglesia, y con puerta á ella, y sobre él una hermosa sala de Cabildos, la mejor de todas las de Uo- fradías; mas todo lo ha perdido; el primer almacen por la incautación de 1841, á causa de no Servir para el objeto que se hizo, y el segundo, por el derribo de la expresada iglesia. Por último, el escudo que. usa esta Hermandad es, la Cruz de Santiago; sobre ella la encomienda de S. Juan, y enci- ma de esta el Escudo Real do España, y arriba la corona, de la que sale la placa del Toison de oro que rodea todo el escudo. as" A COFRADIA DEL DESPEDIMIENTO DENTRO, SOR. JESUCRISTO, DE SU SANTISIMA MA- DRE, SANTO CRISTO DE LAS Y RTUDES Y DULCE NOMBRE DE MARIA, ESTABLECIDA EN LA PARROQUIA DE $. ISIDORO. En la iglesia del extinguido convento casa grande de S. Agustin hubo una Cofradia, que erigida á imitacion de la del Sto. Crucifijo, en honor de Ntro. Divino Redentor, pendiente del Arbol santo de la Cruz, era conocida con el título de las Virtudes, por tener esta advocacion la imágen de la Sma. Virgen, á que tambien daba culto. Por esta cir cunstancia, y por ignorarse el nombre ó. título de la Efigie del Señor, entónces creyeron algunos que esta Corporación, en sus principios, hubiese sido hermandad de luz, sin con siderar, que en lo antiguo muchas cofradías se distinguie- ron de un modo análogo. 2 Desconocido el año de su fundación, podamos fijarla en el 2.” tercio del siglo 16, 6 al principio del último, constando. SERA ] empero, por los años de 1579, su existencia. La pérdida de su 1.” regla nos priva de otros pormenores acarsa de su ori gen, y de yu procesion de semana santa. Saba mos que hacía estacion en la tarde del miércoles, llevando las Imágenes del Señor Crucificado y dela Sma. Virgen; y parece que en sus primeros años se dirigía á la Cruz del Campo, por la de— vocion que se tenia á este sitio, desde que-el esclarecido don Fadrique Henriquez de Ribera, primer marqués de Tarifa, vuelto de su viaje de tierra santa, colocó las estaciones de Vía Crucis en la carrera que á él conduce, por la feliz ca- sualidad de resultar desde su palacio, conocido con el nom- bre de Casa de Pilatos, hasta el indicado punto la misma distancia que habia desde la casa del Presidente de Judea hasta el monte Calvario, segun las medidas que trajo. Gozó esta hermandad de capilla propia, que adjudicada por la:«Comunidad, en 16 de Marzo de 1527 á D. Pedro Lo- pez del Aguila, vecino de esta ciudad, despues sus herede- ros Cristóbal de Escobar Morales y D.” Teresa Martel, la traspasaron, con licencia de los religiosos, á los Alcaldes y Priostes de esta Cofradia; de la cual les lanzaron judicial mente en 1612; trasladándose, en su virtud, á la capilla de la Piedad, on la que existía por los años de 1630. En la reduecion de Cofradías de 1623, se agregó esta á, la de la Coronacion de Espinas, juntamente con la de la Exaltacion. Posteriormente se situó en la parroquia de $. Isidoro, en donde se reunió con otra Cofradía que alli habia, titulada, Despedimiento ó Despedida que hizo Ntro. Señor Jesucristo de su Sma. Madre para ir 4 padecer, por estar erigida en memoria de este pasaje de la vida del Salvador. El principio de esta Cofradía se ignora, pero debió ser des— pues del año de 1623, en razon úá no hacerse mérito de ella en el arreglo de este año. Asimismo se desconoce la época de dicha traslación y reunión; mas lo uno y lo otro resulta eje— cutado á fines del mismo siglo 17. Consta que la hermandad del Despedimiento pertene— cia á los dedicados á la venta del pescado; y constituyendo cod con la de las Virtudes una sola Corporacion, por el aconte- cimiento relacionado, continuó haciendo estación en la tar— de del miércoles; llevando ahora tres pasos; pero ignoramos las particularidades de todos estos sucesos, y las que ocur— rieran en lo restante del siglo 17, y parte del.18, escepto. la de haberle concedido el Provisor en 1675, sitio prefe rente queá la Espiracion de la Merced, en la procesion de Córpus. | Con posterioridad al año de 1758, consta haber hecho estación en los de 1762, 1764, 1769, 1772, 1776, 1777, 1782, 1783, 1784, 1785 y 1787. A la hora de las Oraciones del 26 de Setiembre del año de 1800, dió principio 4 un quinario que dedicó á la imágen del Señor Crucificado; y en la tarde del domingo 28 del mismo mes, sacó dicha Efigie en proce= sion de rogativa, por la epidemia que entónces se padecia; haciendo estación á la Sta. Iglesia Catedral, con muchos Nazarenos descalzos, y las comunidades de S. Francisco, S. Diego y el Pópulo. Despues estuvo esta Cofradía en decadencia varios años hasta que agregándose una hermandad de luz titulada del Dulce Nombre de María y S. Miguel Arcángel, que residía con capilla propia, en la misma parroquia de $. Isidoro, y pertenecta á los espendedores de carne de vaca, se reanimo. Esta hermandad del Dulce nombre, era pasada antigua, puesto que fué aprobada por la jurisdicción eclesiástica en 90 de Abril de 1630, y si no estamos equivocados, creemos que lo estaba ASbon por el Consejo de Castilla. En la indicada u nión se dió al Señor Crucificado el tí= tulo de las Virtudes, y á la imágen de la Ema. Virgen, del último paso, el de Dulce nombre de Maria. Reanimada, co- mo se ha dicho, la Cofradía, para su completo restableci- miento se trató de la salida de su procesion de semana santa. Al intento hizo giandes gastos; jues reformó y doró el paso del Despedimiento; construyó los otros dos; costeó buenos vestidos para las Imágenes, y todos los demás objetos nece sarios; y hasta la Efigie de la Sma. Virgen fué reemplaza- rn O io td - 1818. DA da por otra que ejecutó el escultor D. Juan de Astorga. Con estas y otras mejoras, llevó á efecto su estación, en la tarde del miércoles santo de 1817, repitiéndola en el siguiente de De esperar era, en vista del fervor que impulsaba estas empresas, y del estado á que en tan corto tiempo se elevó la Corporación, un porvenir satisfactorio para la misma. Tan gratas como fundadas esperanzas salieron ilusorias; pues ha- biéndose suscitado un pléito contra la hermandad, por un arbitrio ó impuesto que cobraba sobre el pescado, no habien- do podido probar el derecho que para ello le asistía, ni pre- sentado la Real cédula que alegó tener para ello, perdió el cobro de ese impuesto, y 4 continuación de esto vino la ruina de la Corporacion. En efecto, los grandes gastos que el Oslo de ese litis originara; los disgustos que él produjo, y otras con— cáusas ocasionaron, que en unos decayera el fervor, y que en otros tuviese lugar el desaliento, la retirada y la fuga, quedando la hermandad en el mayor abandono, y empeña- das por deudas, muchas de sus prendas. En el año de 1846 se trató de dar vida á esta Cofradia, con cuyo motivo se practicaron algunas diligencias, y aun hubo quien pensó en la salida de su procesion de semana santa, aquel año; no obstante las dificultades que había, co- nociendo, que ese era el mejor medio para su O a to; todo, empero, se frustró por algunos inconvenientes im- previstos que surjieron. En 1851 volvió á hablarse de su fomento; mas con igual éxito que la vez anterior, permaneciendo por lo tanto la corporación en el estado más triste y lastimero, cuando pudo algunos años antes haber mejorado de suerte, median- te voluntad y celo. Sus Imágenes, y especialmente la del Señor delas Virtudes, por el fervor de algunos devotos no carecen de culto. Desde el dicho año de 1851 se celebra un solemne quinario en honor de la espresada efigie, en los dias del 9 al 13 de Setiembre, con jubileo de las cuarenta SI en sus cuatro primeros dias; colocándo!a para LEN en el AL tar Mayor, con decoroso aparato. En su procesión de Semana Santa, segun se ha indica- do, llevaba tres pasos; el primero representaba la Despedi- da de Nuestro Señor Jesucristo de su Santisima Madre pa- ra ir á padecer: cuyas Imágenes iban acompañadas de las de San Pedro, San Juan, Santiago y la Magdalena, que fi_ guraban presenciar aquel acto. La peana de este paso era de buen perfil, tallada y dorada, con calados. El acompaña- miento que le precedia no era de Nazarenos. En el segundo paso, de estilo moderno, con peana pin— tada y dorada, estaka colocado el Señor Crucificado, titula- «do comose ha dicho, de las Virtudes; y en el último la San- tísima Virgen, bajo palio de terciopelo negro, con varas y peana de madera; cuyos objetos en otro tiempo fueron de plata, como asimismo otras muchas prendas que antes po- sela. Tiene esta cofradia dos Capillas: una de ellas está a, los piés de la nave de la Epístola. Es muy pequeña y la ocupaba el Señor de las Virtudes, antes de trasladarse al si- tio que ahora tiene. La otra se halla á la mediación de di- cha nave, y pertenecia á la hermandad del Dulce nombre de María, que la renovó el año de 1813, estrenándose el 12 de Agosto del mismo, con solemne CE y maitines la noche antes. Es de regular extensión, con media naranja, : y losas blancas y azules en su pavimento. En su único Al- tar , de estilo moderno jaspeado y dorado, residia en su po cuerpo, la Imágen dolorosa de la Sata Virgen; y en el segundo, la de San Miguel Arcángel. En la actua- ' lidad habiéndose agrandado el camarín principal del Altar, - tienen colocación en él, la indicada Imagen del Señor, la de la Soberana Reina, y la del San Juan. A los lados del Altar hay dos pinturas, enforma de medios puntos, que represen— tan la Anunciación y la Visitación de Nuestra Señora. Las paredes de la Capilla están forradas de tela excarnada, y su techumbre pintada, con lo cual está muy devota y deco- 16 PP ¡puna AAA A e ir - 114 =, “rosa. Tuvo también esta corporación almacen para sus pa- sos en la calle llamada antes de Calabaza, hoy de las Agui- las, y en otro tiempo fué asimismo de su propiedad la casa contigua, ú sea la del número77. Las tres Imágenes mencionadas son las únicas que se conservan; las demás ó no existen ó están fuera de la ac— ción y pertenencia de la hermandad. Los pasos sirvieron á varias cofradías para hacer sus estaciones; mas el abondono y el descuido dieron fin con ellos, y sedestruyeron comple- tamente. Para que la ruina de esta corporación fuera gene— ral hasta sus papeles no han sabido conservar; pues tuvi- mos el disgusto de saber que las reglas habian sido destro- zadas por unos chicuelos de Ja casa en que se custodiaban, y de ver arrojado al suelo el forro de la misma. El escudo que usaba era: una Cruz en medio; 4 la de- recha una Maria coronada, y á la izquierda una Mitra con el báculo atravesado. SES COFRADÍA DEL SAGRADO LAVATORIO Y NTRA. SRA. DEL PÓPULO ESTABLECIDA EN LA PARROQUIA DE STA. MARIA DE LAS NIEVES, VULGO LA BLANCA. Esta Hermandad, dedicada á contemplar el acto de profundísima humildad que ejerció Ntro. Señor Jesucristo lavando los piés 4 los Apóstoles, escasea tanto de noticias, que poco podemos decir de ella. Fué fundada en la enuncia— «da Parroquia, ignorándose el año; aunque atendido el tiem— ¿po en que comenzaron las Cofradias de misterios, debemos filarsu principio á fines del siglo XVI, ó en los primeros años del XVII. Sus reglas, acontecimientos y particulari- iy dades, nos son absolutamente desconocidas: solo sabemos: que en el arreglo de 1623; se unió á la Cofradia de la Quin-- ta Angustia, y que separada después de ella, continuó en su: antigua forma, haciendo estacion los años que su:posibili-- dad se lo permitia, hasta el de 1662, que por última vez la practicó. La procesión tenia lugar en la tarde del Juéves Santo, llevando en ella tres pasos, no obstante que D. Félix Gonzalez de Leon opine porque nunca los.buvo. En el primero, se representaba el acto en que Jesucris— to Señor nuestro lavó los piés á los Apóstoles. En el segun— do, iba un Crucifijo, y en el tercero, la Santísima Virgen. . La Imágen del Señor Crucificado y de la Virgen, son de: pasta, construidas por un escultor, de apellido Nieto. Después del indicado año de 1662, experimentó la Her- mandad alguna decadencia; y aprovechándose de esta y de Otras incidencias el Sr. D. Justiro de Neve y Chaves, Ca- nónigo de esta Sta. Iglesia, solicitó. la union de esta Her- mandad á la del Santísimo Sacramento de la misma Ig esja,. de la que era Presidente; lo cual consiguió en 1672, con le condicion de que la Cofradía pudiera hacer estacion como ántes. Apesar, empero, de esta cláusula, no' volvió después á efectuarla; y sin duda con la idea de que nunca la: prac— ticaso, se deshizo de los pasos, de las Imágenes que: figura— ban el Lavatorio, y demás útiles; pues segun aparece de-un inventario hecho en 1681, de órden del mismo Sr. Neve, er. aquella fecha, de todos los objetos de Cofradía, solo existian ya las Imágenes del Señor Crucificado, de la Virgen y Saxr Juan, un Sin-pecado, de terciopelo celeste, con su vara de plata, sembrado de estrellas de oro, con una Maria en el centro, y á los lados la cruz cuadrada, escudo que tenía la Hermandad y las jarras; los faldones de terciopelo de los pasos, el pálio del de la Señora y la regla. Vários de estos efectos dejaron tambien de existir, por la aplicacion quo se: hizo de ellos para obros usos; pues los faldones se invirtie— ron en forrar el túmulo ó tumba para las honras,, y el pálio se convirtió en paño de difuntos; y por último, habiendo DS o pnl ens = 116 - desaparecido en 1808 las reglas, solo quedan en la actuali- dad las indicadas tres Imágenes, las cuales venerándose en el altar principal de la Capilla del Santísimo, hoy no está en ella la del Señor. El título del Pópulo, que dió esta Cofradia á la Imá- gon do la Santísima Virgen, debió ser, ó porque en sus prin- cipios hubiese sido Hermandad de Luz, dedicada al culto de la Soberana Reina, bajo esa advocacion, segun algunos opinan, ó por especial devocion á la cólebre Efigie que cou ese nombre se venera en Roma desde el tiempo del Pontifi- ce Pascual II, como tambien á la que en el convento de igual titulo se daba culto en esta Ciudad. e - COFRADÍA DE LA SAGRADA CENA SACRAMENTAL, SANTÍSIMO CRISTO DE LA HU- MILDAD Y PACIENCIA Y NTRA. SRA. DEL SUBTERRANEO, ESTABLECIDA EN LA PARROQUIA OMNIUM SANCTORUM. Esta Hermandad, erigida en memoria de la Última Ce- na que Ntru. Señor Jesucristo celebró con los Apóstoles, en la que instituyó el adorable Sacramento de la Eucaristía, tuvo principio en la indicada Parroquia. Su fundacion, se- gun se dice, fué debida á varios cofrades de la Hermandad del Santísimo, de la misma Iglesia, que separados de ella por algunos disgustos ó desavenencias que ocurrieran, la establecieron; y por su devocion al Augusto Sacramento del Altar, le dieron el título expresado para continuar los cultos que en aquella daban a tan gran Misterio. El año, empero, de este acontecimiento, se desconoce; mas se puede fijar por la mediacion del siglo XVI. - 117 = Constituida en dicha forma, para su gobierno, y ma= yor autoridad y firmeza, formó reglas, que presentadas á la jurisdiccion Eclesiástica, fueron aprobadas en :14 de Diciembre de 1580. El no haber encontrado estas Ordenan— zas y carecer de papeles la Hermandad, nos impiden saber otros pormenores le aquel tiempo, las particularidades que después ocurrieran, y la forma de su procesion de Semana Santa, entónces; mas es de creer, que á ejemplo de otras co” fradias, llevase en ella algun Crucifijo, además del misterio . de su advocacion, por no ser éste asunto de la Pasion. - Posteriormente, ó por hacerse como incompatible la existencia de dos hermandades, de casi idéntico instituto, en una misma Iglesia, Ó por otra cáusa que se desconozca, trató de variar de residencia, como lo hizo, trasladándose en 1621, á la Iglesia del extinguido Colegio de S. Basilio. En este templo, existía á la sazon una Cofradia, fun— dada, segun se dice, en el hospital de S. Lázaro, el año de 1613, bajo el titulo del Santo Cristo Humillado y Nuestra Señora del Subterráneo. Esta Corporacion, á causa de lo distante y apartado que se hallaba de la Ciudad para hacer estacion, se cree qae variando de residencia se situara en S. Basilio, ignorándose, empero, el año de esa novedad. En esta Iglesia, tomando incremento la misma, para colo- car dignamente sus Sagradas Imágenes, adquirió en 1621 de la Comunidad de Monjes Basilios, por cierta ofrenda y con algunas condiciones, sitio competente, á los piés de la nave del Evangelio, sé lado en él Capilla con sacristia ó cuarto. Trasladada, s egun queda dicho, la Cofradía de la Cena al Colegio de S. Basilio, en el año indicado; ora porque con anterioridad estuviera convenido; ora porque entónces se pensara, se unió en el pro pio año con la Cofradía del Señor Humillado; constituyendo las dos un solo cuerpo, con la de— nominación de Cofradía de la Sagrada Cena Sacramental, Santo Cristo de la Humildad y Paciencia y Ntra. Señora del Subterráneo, con la que al presente se distingue; y des- se) AA A NAS as E A Y = 118 a de entóncos saca tres pasos en su procesion de Semana Santa. ] Consta que en tiempo del Abad Gordillo era esta, una de las Cofradías que concurrian á la Procesion de Córpus, y” á la de la Bula de la Santa Cruzada, y que en el arreglo de: Cofradías de 1623, se agregó á ella la de la Columna y Azo-— tes; pero despues, se separó, quedando la que nos ocupa en el estado en que se hallaba antes de este suceso. Nada mas se sabe de esta Cofradía respecto al siglo 17; y á la primera mitad del 18, por la falta de papeles queen ella hay, segun antes indicamos; sin embargo, consta que llegó á adquirir algunos bienes y alhajas para el adorno de sus pasos y ca— pilla; prueba de no haber faltado en ella el culto, y de ha- ber continuado haciendo estación de penitencia el jueves santo. i Despues de mediar el siglo pasado la efectuó en los años de 1759, 1760, 1765, 1766, 1767 y 1768. Posteriormente entiviado el fervor fué decayendo el culto, de tal modo, que en lo restante del siglo no volvió 4 practicar su estación; quedando en el estado del abandono y el olvido. Apesar de esto, los pocos cofrades á que queda— ra reducida la Corporación, trataron de aprobar las orde- nanzas de la misma por el Consejo de Castilla, lo que con— siguieron, en 19 de Febrero de 1791. Consta esta regla de: ocho capítulos, sin que en ella haya particularidad alguna notable; mas se preceptúa en ella la procesión de Semana Santa. En la noche del viérnes 12 de Setiembre, del año de: 1800, salió el Señor de la Humildad en procesión de roga— tiva que celebró esta hermandad por la epidemia que afli- gia entónces á la Ciudad. Pasada la calamidad se trató de dar impulso á la Corporación, y fomentarla; y en efecto, aunque no se logró su restablecimiento, cual se deseaba, mejoró de estado, teniendo las Sagradas Imágenes algun culto. Asímismo se compuso el Apostolado, cuyas efigies estaban muy deterioradas; colocándose desde entónces en la E , «capilla el paso de la Cena, los dias de Juéves y Viérnes -Santo. Durante la doimnación francesa estuvo esta hermam- «dad situada en la parroquia de S. Gil; pero después, de “aquéllas circunstancias, restablecida la iglesia de San Basi- lio volvió 4 su capilla. En 1818 se procuró de nuevo el fomento de esta co- fradía, y «aun se pensó que en el siguiente año hicie- ran estación; mas tan buenos deseos no tuvieron el cum- plimiento débido, permaneciendo la Corporación en su an= 'tiguo estado hasta el año de 1829. En este, se restableció, “y construyendo los correspondientes pasos, haciendo vesti- -dos para las Imágenes, y los demás objetos necesarios, hi- _«zoestación con el mayor lucimiento en la tarde del miér- «coles Santo de 1830, 4 los sesenta y dos años de su última «salida. La practicó asimismo, y en el propio dia, en 1832 y y 1883;:en juéves los años de 1834, 1835 y 1836. En 1844 y Fals tambien estación el Miércoles Santo; y en este último año, por el mes de Octubre se trasladó á la iglesia de Belen, por amenazar ruina la de S. Basilio. En ella per= maneció hasta el año de 1849, que reedificado este templo,” volvió á situarse en él llevando procesionalmente la imágen de la. Santísima Virgen, en la a de uno de los dias del mes de Junio. En 1851 efectuó su procesión ee Semana Santa el Jueves Santo por lluvias en el anterior dia que era el designado al intento; y á la estación de la Cofradia del Santo Entierro del año de 1850 asistió con el paso del Señor de la Humil- dad; y:á la.del año de 1854 concurrió tambien, con este pa= so y con ' el de la Cena. ' En 1860, siendo Alcalde D. Juan José Garcia de Vi- nuesa se concibió la idea de llevar en la procesión de Corpus el misterio de la Sagrada Cena. Con este fin, alistándose en la hermandad que nos ocupa gran número de personas, se dió 4 esta mucho pa y movimiento. En:su virtud se A - 120 - dispuso hacer un magnifico paso, nuevas Imágenes, enco- mendando su construcción al escultor D. Manuel Gutierrez Cano; costosas vestiduras, y todo lo que era necesario y conducente al objeto. Mas tan grandiosos como satisfacto- rios proyectos fracasaron y vinieron á tierra por disgustos, - desavenencias y aun desconfianzas que sobrevinieron. De modo, que la Corporación quedó en situación mas triste que antes: pues poseyendo al tiempo de dicho movimiento todo lo necesario para su procesión de “semana santa, en bueno ó mal estado, llegó 4 quedar absolutamente imposibilitada para practicarla: por haberse destruido casi todos sus obje- tos con el Apostolado; y no existir del paso de la cena mas - que la imágen del Señor que estando en construcción pudo concluirse. Mas como una desgracia suele ser precursora de otra 6 de varias, sucedió esto en la hermandad que nos ocupa. A la pérdida de sus objetos se unió la de la Capilla, y depen dencias, porla revolución de 1868; y como si lo relacionado no fuera aun bastante, se vió también privada del gran al- macen que para custodiar sus pasos poseia, en la calle lla- mada Honda, y ahora del Relator, del que incautado el Es- tado por motivos especiales; fué despúés vendido. Entón- ces sin local para guardar los espresados objetos, se adoptó ]a magnánima y sublime resolución de desbaratar los pa— sos, y asi deshechos y destruidos, su destino fué el fuego. Ha gamos aqui punto, y respiremos... En medio de tantos desastres los pocos POUMARAS que constituian la cofradía trasladaron la Imágen de la Santi- sima Virgen, y la del Señor de la Cena: á la parroquia de 8. Vicente, y.las colocaron con sus propios altares en la Capilla que da paso ála sacristia. En esta Iglesia recibi- dos algunos hermanos setrató varias veces de su fomento, celebrando un año quinario en honor de la indicada pe gen del Señor de la Cena. En 1878 ha ciendo nuevos esfuer— zos se propuso la hermandad sacar su procesión de Semana Santa; y en eféctolo ejecutó en la tarde del mártes, llevan— UA do dos pasos, el del Señor de la Humildad y el de la Vir- gen, por no serle posible otra cosa por los motivos antes espresados. En 1880 tuvo también lugar dicho acto; en el propio dia y formas llevando Nazarenos con túnicas blan- cas y encarnadás, y una compañia de armados, con algunas mejoras de útiles que adquirió. En este mismo año se tras— ladó la hermandad á la parroquia Omnium Sanctorum, co- locando sus Imágenes en el cuerpo de la Iglesia en sus pro- pios altares, mejorados y ampliados; y de ella hizo estación en la tarde del mártes de 1831 estrenando el paso del Señor de la Humildad, aunque no concluido del todo, y. otros ob- jetos., Por último, como nada hemos dicho de sus antiguos pasos, daremos una breve idea de ellos. Tres eran estos, segun que- da indicado: el primero el de la Sagrada Cena, en el que se representaba al Divino Maestro con sus discípulos, sentados á la mesa para la última cena que con ellos tuvo, y en la que instituyó el Sacramento de la Eucaristia. La mosa iba dispuesta de lo necesario para ese Sagrado banquete, y muy . adornadas; por cuya causa este paso llamaba mucho la atención del vulgo, y eramuy celebrado. La peana del mis- mo, jaspeada y dorada, tenia cuatro portaditas con inscrip- Ñ - ciones alusivas al misterio que representaba. - Enel segundo paso iba el Señor de la Humildad. El Redentor del mundo se ostentaba sentado en una pequeña - piedra con la mano en la mejilla, muy abatido y devoto: en medio iba la Cruz tendida, y al lado izquierdo, la túni- ca inconsútil sobre el monte, para cuyo sorteo estaban allí los dados. Cerca del brazo de la Cruz se ve un judio hacien= do un barreno, y al pié, otro abriendo un hoyo para su exal-— tación. La peana era de bastante gusto, jaspeada y dorada, con inscripciones propias del asunto que figuraba; y otros adornos. En la actualidad se ostenta de igual modo este misterio. En el tercer paso iba la Santisima Virgen, bajo de pa— lio con varas de madera, en la forma de costumbre. En. la 17 A : - 122 - actualidad, el palio, las varas y la peana son de pla- tina. » | El origen del título que lleva la Imágen de la Santisi- ma Virgen de esta hermandad nos es desconocido, á no ser que sus autores se lo dieran en consideración á la que con la misma advocación, ó del Soterraño se venera en la pa- rroquia de San Nicolás por profesarle particular devo- ción. - El escudo de la corporación era el cordero Pascual; ahora es la Cruz de Jerusalen y el Cáliz. Por último, goza esta corporación de inumerables gracias € indulgencias por estar incorporada con todas las órdonos religiosas, y por concesiones especiales. COFRADIA DE LA SAGRADA ORACIÓN DEL HU ERTO Y MARÍA SMA. DEL ROSARÍO, ESTABLECIDA EN SU CAPILLA, CONTIGUA Á LA IGLESIA MONTESIÓN, sx Esta hermandad, dedicada á la contemplación dela fer— “viente oración que en la noche de sus padecimientos, hizo Ntro. Señor Jesucristo á su Eterno Padre, tuvo principio, segun quieren algunos, en el hospital de las Cinco Llagas, vulgo de la Sangre, por los años de 1560, sin manifestar las razones ó motivos en que fundan su creencia. Es tradicion, en antiguos vecinos del barrio de la fe- ria, que los primeros hermanos de esta Cofradía fueron pa-= “tronos de barcos; circunstancia que nos inclina á tener esta hermandad por una emanacion ó procedencia, de la que con «el carácter de luz existió en lo antiguo, en la hermita de -. 129 sl Imágen una costosa ráfaga de plata el manto que usaba tenia una bordadura de oro en toda su circunferencia, única entónces en Sevilla de su clase. Asimismo. la peana y las varas del palio eran «de plata, cómo tambien otros. adornos del paso, distinguiéndose entre todo dos masntficos faroles que por su peso y hechura eran los mojores que se conocian. 'Podo pues, ha desaparecido. El pino, el metal ó cobre y la hoja de lata ocupan el lusar qua tanto en esta, como en las demás cofradías tenia antes aquel metal precioso. Las ordenanzas de esta hermandad, de las cuales nada hemos dicho constan de diez Constituciones ó capítulos, en los que además de la estación anual del Juéves Santo con sus Sagradas Imágenes, en la forma de costumbre, se pre= viene la celebración de una Misa del Rosario, el primer domingo de cada mes, por la salud y prosperidad del Monar- ca; asistiendo los Cofrades en forma de hermandad ú la pro- cesión, que en dichos dias celebraba el Colegio de Montesion. Ordenan tambien función y procesión, segun costumbre, el dia de la Purificación de Nuestra Señora; y función y pro= cesión por la tarde, con toda la solemnidad posible el dia de Vuestra Sañora del Rosario, asistiendo 4 las que celebraba la Comunidad el domingo de Ramos, y el juéves y viérnes Santo de cada año (1). Ultimamente determinan la cele- bración do honras generales por sus hermanos difuntos el primer domingo de Diciembre, teniendo la e oreeadión po- sibilidad para ello (2). Sobre el titulo del Rosario que lleva la imágen de la Sma. Virgen de esta hermandad, hubo en lo antiguo gran— des dificultades en su uso; pues, segun vemos, en un docu- mento que obra en el archivo de la hermandad de igual ad- vocación, de la iglesia de S. Pablo de esta ciudad, habién- dose opuesto esta Corporación, á que aquella llevase el ex- presado titulo, se siguió un pleito entre ambas, ón el que (1) Cap. ó Constit. $. (2) Constit. 5. 4 18 E 130 E «sustanciado por todos sus trámites obtuvo la hermandad de -S. Pablo'una ejecutoria del Licenciado Iñigo de Lisiñana, «provisor del Arzobispado, fechada en 27 de Agosto de 1587, y por ante el notario mayor Gerónimo de Ortega, por la cual, en ejecución de tres sentencias conforme se mandó: que la Cofradía de la Oración del Huerto, no se titulara del Rosario, sino de los cinco Misterios Dolorosos y Sagrada Oración del Huerto, sin usar insignias de Rosario: y asi- mismo que la hermandad de morenos, de Triana tampoco se nombrase del Rosario, sino de Nuestra Señora de las Cuevas, y que solo la de S. Pablo llevará aquel títu'o. Posteriormente habiéndose generalizado las hermanda- des del Santísimo Rosario, por el fomento de esta devoción en el siglo 17, dejaron aquellas de ser esclusivas del órden de Predicadores, aunque filiales de este, por la cual la que historiamos y otras usaron de esa advocación. : Las gracias 6 indulgencias que disfruta son muchas, tanto por estar agregada la Capilla á la:iglesia de Letran en Roma, como por estar incorporada con la religión de Predi- cadores y Otras concesiones. Esta Hermandad tiene tambien almacen para sus pa- sos, en el Compás de Montesion; y el escudo que usa, es: la Cruz de S. Juan; delante de ella un cáliz, y al rededor el Rosario; debiendo advertir que su Capilla fué obra de la ; piedad de una Señora, de apellido Becerra, que de su pro= pio peculio, comprando el terreno que la misma ocupa, la labró á sus expensas para la Corporacion en 1671 segun parece, lo cual hemos sabido después de escritas las prece— dentes noticias. -. AS DII— COFRADÍA DEL PRENDIMIENTO Y SOBERANO PODER DZ NTRO. SR. JESUCRISTO Y MARIA SMA. DE RUGLA ESTABLECIDA EN LA IGLESIA DY NTRA. SRA. DE CONSULA-- CION DEL EXTINGUIDO CONVENTO DE PADRES TERCEROS, Esta Hermandad erigida en memoria del Prendimien- to de Ntro. Divino Redentor, y del soberano Poder con que al imperio de su voz derribó en tierra á sus enemigos, cuan do fueron 4 prenderle, fué fundada á fines del siglo XVI en la Parroquia de Santa Lucia, aprobando: su primitiva regla en 1601, el Dr. D. Julian de Negron, Provisor del Arzobis— pado, la cual no existo. Nada más se sabe de esta Cofradía, respecto á sus primerostiempos, por carecer de papeles de aquella época; pues el libro más antiguo que conserva, es uno de clavería que empieza en 1731. Consta, no'obstante,. que en 1623 estaba establecida en la Parroquia de S. Pedro; . y que en el arreglo de Cofradías enel mismo año efectuado, se agregó con la del Lavatorio, á la de la Quinta Angustia; ignorando hasta cuando subsistió esa: unión. Hacía estacion de penitencia en la tarde del Miércoles Santo; siendo llamada después de la Cofradía de la Entra- da en Jerusalen, sin que se tenga noticia de otro aconteci— miento antiguo, por la razon ántes expresada, hasta el año en que empieza el libro de clavería indicado. -—— Segun éste, en aquella época estaba la Hermandad es- tablecida de nuevo en Santa Lucia, habiéndose estrenado su capilla en 1732, en cuyo año y el siguiente hizo estación ú la Santa Iglesia, en la tarde del Juéves Santo. En el de 1736, teniéndola acordada, no la pudo practicar por lluvias. Después faltan las cuentas de los años sucesivos; no. pu- A e de 7 132 -* diéndose por tanto averiguar las veces que hizo estacion en el periodo transcurrido desde el citado año hasta el de 1757, en que volvió ú repetirla, y en el que hubo una solemne funcion á la Santísima Virgen, con música y luminarias la noche ántes, y procesion con danzas, llevando en ella la Sagrada Imágen. No se dice el dia, ni la cáusa de esta fes— tividad pero resultando que la Hermandad celebraba una funcion, por Setiembre, á su amante Titular, pudo suceder que en el indicado año la ejecutaran con mayor solemnidad. En 1758, 1759, 1760, 1761, 1763 y 1766, hizo tambien estación, en la tarde del Juéves Santo. La salida de la Co- fradía en este último año, produjo varios disgustos, ocaslo-- dados por no haber satisfecho muchos hermanos las canti- dades que ofrecieron para sus gastos. De aqui resultó quedar la Corporación en el mayor abandono, desatendido el culto. Este estado continuó hasta el año de 1770, en el que 4 ins- tancias de D. Pedro Diaz de la Vega, cura de Santa Lucía, celebró cabildo el Domingo 4 de Febrero, y en él haciendo presente dicho señor la situación lamentable de la Herman- dad, invitó á sus individuos, 4 que deponiendo todo resen— - timiento, la restablecieran y fomentaran. Este acuerdo es el primero que contiene su libro más antiguo de actas; y aparece firmado por el réferido Párroco. La arenga de este señor, produjo el resultado que era de desear; pues en el mismo año volvió4 hacer la Herman dad su acostumbrada estacion; efectuándola tambien en 1772, 1774, 1775, 1777 y 1782: siempre en la tarde del Jué- ves Santo. Posteriormente vino otra vez á decadencia, hasta el año de 1797, que restablecida tambien por el cura que era entónces de la misma Iglesia, hizo estación en el propio año y en los siguientes, hasta el de 1805 inclusive. En el de 1800, á 21 de Setiembre sacó en procesion de rogativa la Imágen del Señor por la epidemia que afligia á esta ciudad. En 1808 volvió á efectuar su estación; y en 1810 la BO practicó en la tarde del Viórnes Santo, hallándose esta ca- pital dominada por los franceses. En los años de 1813 y 1818, tuvo tambien lugar el mis- mo acto, en la tarde del Juéves; y en 9 de Octubre de 1826 fuó aprobada la regla de esta Hermandad por el Supremo Consejo de Castilla, expidiéndose la competente real provi- sion en 26 del propio mes y año. Consta esta de 14 capítulos, y se previene en ella la estación de Cofradía, en la tarde del Juéves Santo, Setena— rio á la Santísima Virgen á las Oraciones, sermon de Pa- sión el Domingo de Ramos, funcion á la Señora el 2 de Agos- to con Comunión, y otra el dia del Santo, cuyo nombre ten— ga el Monarca que reine para pedir por su salud, la de su - familia, y por la prosperidad de la monarquia. Ordena tam" bien la celebración de honras en el tercer Domingo de No- viembre, y que se cuide de que haya todos los dias festivos Misa á las doce, y además los ú timos Domingos de mes una cantada. i En 1828 volvió á continuar su estacion; y en 1829 que tambien la practicó, pretendió ocupar su puesto en el seña lamiento de las horas, la Cofradía de los castellanos nuevos. Resistiéndolo la Hermandad que nos ocupa, se originaron diligencias judiciales, que originaton gastos á una y Otra Corporacion; mas A fin, la del Prendimiento, aunque la razon estaba de su parte, se allanó á alternar con la del Señor de la Salud en el sitio que le correspondía, con lo que terminó la cuestión; mas en el dicho año fué detrás la que historiamos. En 1830, 1832, 1834, 1845, 1846 y 1853, hizo la esta— ción de costumbre; pero con mayor lucimiento en los dos úl- timos años. En 1850 y 1854, asistió con el paso del Señor á la procesión del Santo Entierro. Después no ha vuelto 4 presentarse en la Semana Santa; debiendo esta Cofradía ser más frecuente en su estacion, con algun esfuerzo que hicie- ran sus individuos, cuyo mayor númaro pertenece al eN mio ó ejercicio de la Panaderia. - 134 — Continuó, no obstante, por algun tiempo calebrando Setenario á la Santísima Virgen, yalgunos años otros actos: religiosos, con Misa los dias festivos á las once de la maña- na; mas esta ha cesado y el culto es muy poco. En la Cofradia lleva dos pasos: el primero representa el misterio de la advocacion. El Salvador del mundo apa— rece maniatado en medio de cuatro judíos armados de lan-— zas y espadas, que figura la turba sacrilega que le prendió. Sigue Júdas y los tres Apóstoles que acompañaban al Señor; llevando uno de los judios una linterna, para significar que fué de noche el acto. La Imágen de Jesús viste una hermo- sa túnica de terciopelo, bordada de oro, y la peana de este: paso que pensaron mejorar, es muy sencilla, jaspeada con filetes dorados. En el otro va la Santísima Virgen, y tiene peana y palio con caidas, y varas de platina, todo construido recien- temente, y que aun no ha sacado en su estación. La Señora lleva túnica de terciopelo negro bordada de oro, y manto de igual clase, con bordadura por delante. Esta Efigie y la del Señor, son de desconocido autor, como tambien las demás; habiendo mejorado las mismas por la restauracion hecha por el Sr. Astorga. La Capilla de esta Hermandad era bas- tante diáfana, toda colgada de damascd; y en'su único altar se hallaba en un mismo camarin el Señor y la Virgen. Tie- ne asi mismo almacen propio para guardar los pasos, labra— do en estos últimos años, con puerta de comunicacion á la Capilla. Mas por la revolución de 1868 suprimida la parroquia de Sta. Lucía, y despues vendida, perdió la Corporación la indicada capilla. Entónces se llevaron las Sagradas imáge— nes al almacen de los pasos, donde estuvieron por espacio de: algunos años, privadas de todo culto, y la hermandad sin . señales de eS La inundación de esta ciudad, del año de 1876, anegando dicho almacen, causó muy peas deterio— ros en las Efigies, y en otros objetos de la cofradia, de mo- 1598 do, que en la forma que aquellas quedaron, no podian expo- nerse al público para el culto. : Condolidos algunos hermanos de este estado de cosas, trataron de remediar los males causados, y reanimar la cor. poración, establecióndola en algun templo por la pérdida de la mencionada parroquia. En su virtud, restauradas las Sa- gradas Imágenes, y llevadas á la iglesia de Ntra. Sra. de Consolación, del extinguido convento de Padres Terceros, quefué la destinada, se colocaron la del Señor, la de Nuestra Señora y S. Juan, en una capilla que se formó de lo que fué antes tránsito para el convento, en un bonito altar construi- do al efecto. Despues se pensó seriamente en el restableci- miento completo de la cofradia; y hubo por algun tiempo grande entusiasmo; mas entiviado el fervor por aconteci- mientos imprevistos, yace se puede decir en el olvido. El título que lleva la imágen de la Sma. Virgen, debió adoptarse por devoción especial que profesaran los indivi- «duos de esta hermandad á la célebre y milagrosa Efigie de Ntra. Sra. de Regla, venerada en su Santuario cerca de. Chipiona; y el escudo que usa se compone de dos palmas en- Jazadas y los dos ojos. Ss. COPRADIA DE LA BOFETADA QUELE DIERON Á NTRO. DIVINO REDENTOR, SMO. CRISTO DEL MAYOR DOLOR Y MARÍA SMA. DEL DULCE NOMBRE, ESTABLECIDA EN EL BEA TERIO.DE LA SMA. TRINIDAD, En 1585, ó por la cuaresma del año de 1584, como dice Alonso Morgado, tuvo principio una hermandad, que este escritor titula de los Niños Perdidos, fundada por el M. R. P, Maestro y despues Provincial Fr. Diego Calahorrano, pr et ii, > Es 136 El del órden de Predicadores, juntamente con aleunas porso- nas celusas del servicio de Dios para acoger criaturas huér— fanas y forasteras desampatadas, vestirlas, criarlas y redu— cirlas 4 mejor y mas cristiana educación; pero principal- mente á las niñas; y' asi el titulo de esta institución fué: para amparar y socorrer á las niñas pobres y desamparadas, de ésta ciudad de Sevilla, y que vienen de fuera, y en ella por no tener particular recogimiento, andan a a y á peligro de perderse. El Emmo. Sr. Cardenal D. Rodrigo de Castro, Arzo- bispo de Sevilla, favoreció este instituto; siendo el primer asiento de esta Hermandad en la Iglesia del suprimido con= vento de Montesion, del órden de Santo Domingo, Para el recogimiento y educacion de las niñas, tomaron una casa | en la calle Cañavereria, bajo la direccion y gobierno de dos. , mujeres de buena vida y ejemplo. De esta fundacion resultaron grandes bnateios al pú- blico; porque no habia año en que no se ampararan más de cien niñas expuestas á perderse; las que después, en edad competente se ponian á servir en casas cristianas, con bue- nas costumbres, doctrina y aprovechamiento. De la Cañavereria pasó este benéfico establecimiento 4 la calle llamada de la Pajeria, y hoy de Zaragoza, en donde á súplicas del dicho P. Calahorrano, el Ayuntamiento lo tomó bajo su proteccion, por acuerdo de 20 de Julio de 1587, revalidado por otros posteriores: dando permiso para colo- car en él sus armas; y para la mayor seguridad de este pa= tronato, se otorgaron por el Ayuntamiento y la Hermandad las oportunas escrituras. En la indicada forma permaneció este Asilo de la orfandad, hasta el año de 1595, en que á 25 de Setiembre, por escritura ante Antonio Alfaro, dió la Ciu- dad para morada de las niñas huérfanas, en la cantidad de 30472 maravediges de tributo redimible, por 1801 ducados de principal, un solar y sitio que sobró de la casa hospital, Mamada Santa Cruz en Jerusalen que compró la misma Ciu- ' dad para ensanchar la calle del Naranjo. A instancias del + 4 k -137- mismo P. Calahorrano en 26 de Marzo de 1597 renunció el Ayuntamiento dicho tributo. En este sitio, pues se labró casa para habitación de las niñas, y una pequeña iglesia, cuya entrada estaba por la calle del Angel, frente de la parroquia de la Magdalena. Animados los fundadores de esta obra pia con los adelantos y progresos de la misma, dieron reglas y ordenanzas en el referido año de 1595, á la hermandad, que sin ellas hasta entónces se ejercitaba en ocupación tan santa; las que fue— | ron aprobadas, en el propio año por el Arzobispo D. Ro- ' drigo de Castro, bajo la advocación de Ntra Sra. del Soco- / rro y Amparo. Constan dichas reglas de 30 capitulos, dirigidos al am-= paro y protección de las huérfanas; siendo obligación de los hermanos pedir limosna para el sustento de estas niñas, sin poderse invertir en otros objetos lo recaudado con este fin. Los acontecimientos, empero, de esta corporación, en lo sucesivo son desconocidos, de modo, que desde el mismo año de 1595 se pierde su memoria, no encontrándose des- pues noticia alguna de ella. Ignoramos, por lo tanto, si continuó en el desempeño de su caritativo ministerio, ó si por falta de medios para prose guir en él, lo dejó al cuidado del Ayuntamiento; limitándose solamente :á los actos reli- giosos, ó finalmente, si entidiado el fervor con el discurso del tiempo concluyó del todo. En esa oscuridad é incertidumbre opinan algunos: que la Cofradia que á fines del siglo 16 existía en la iglesia de la Merced, con:el titulo del Nombre de Maria, era la her- mandad de que se acaba de hacer mérito, fundados en el desconocido orígen de aquella, en la ignorancia «acerca de los ulteriores pasos de esta, y mas que nada, en aconteci_ mientos posteriores que despues reseñaremos. Que la her ' .mandad de las niñas huérfanas en virtud á las traslaciones que esperimentó la casa hospitalaria, se situara en la igle- siá de la Merced, y adoptase el instituto de co/radía: ora porque dejara el cuidado de las niñas á cargo del Ayunta- 19 x 28 dE miento, su protector;ora porque se uniese á alguna de las muchas cofradías que existian y se fundaban en aquella época, Ó por alguna otra causa desconocida, nada tiene de extraño; pero que esto sucediera no puede afirmarse cuando faltan datos que lo evidencien. En medio de tales conjetu- ras, lo que no admite duda, es la existencia de dicha cofra= día, enla Iglesia de los Padres Mercedarios caizados, igno— rándose el año, y las particulares de su erección. Establecida, pues, en el referido templo, pagaba todos los años á la comunidad por su estancia en él, 100 reales, y - 800 los años que hacia estación; la cual tenia lugar en la tarde del juéves santo; además de otros emolumentos, con que contribuia por las festividades que celebraba. Entre los her— manos de esta Cofradía se contaban los escribanos públicos _do Sevilla; y aun cuando de la primera mitad del siglo XVII no tenemos noticia particular suya, es de creer, que “estuvo entonces floreciento, como casi todas en aquel tiem- po; haciendo estación con frecuencia. Posteriormente, y de resultas, sin duda, de la peste de 1649, esperimentó tanta decadencia, que llegó casi 4 extinguirse. En este estado, y hallándose sus Imágenes, quizás por dicha causa, en un al- tar debajo del coro, colocadas en un tabernáculo estrecho y: cerrado, en que apenas cabian, ocurrieron algunas desave- noncias entre la comunidad y los pocos cofrades que habian quedado. Con este motivo, uno de ellos acudió el año de 1666 al Ayuntamiento; y haciendo mérito del estado triste en que se hallaba la Corporación, solicitó que mientras ésta se restablecia y hallaba iglesia donde situarse, se le per mitiera colocar sus Imágenes en la capilla del estableci- miento de Niñas Huérfanas por estar desocupada. Dada cuenta de esta peticion en cabildo de 12 Febrero del propio año de 1666, hubo grande oposicion á su admi- sion, por dos terceras partes de los Capitulares; mas sin. embargo votada, obtuvo resolucion fayorable con el tercio de los votos de la justicia; cuya discusión duró desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde. En su vir= e lo tud, el solicitante llevó una noche de secreto las Imágenes á la capilla y las colocó en ella.” Situada la corporación en este Templo, se trabajó des- de luego en su fomento con tan feliz resultado, que logró restablecerse y que volviera 4 hacer su acostumbrada esta— ción. Mas no pudiendo salir sus pasos por la puerta que aquel tenía, abrieron una grande, á un lado, de la parte de la calle del Naranjo, y por ella verificaron sus salidas. Los pasos, sin embargo, debieron ser de no muy grandes di- mensiones, en razón á lo pequeño del Templo; y aun cuan- do no tenemos noticias de su formas y delas efigies que con— tenian, segun indica su titulo, en el pMmer paso se repre= sentaba el pasaje de la bofetada que Ntro. Señor Jesucristo recibió delcruel Malco en casa del Pontifice Anás; y en el segundo, es de creer llevara un Crucifijo la Sma. Virgen y San Juan, por conservarse hasta el presente estas Imágenes todas de regular mérito, 4 no ser que el Cristo Crucificado- fuese en un paso solo; en cuyo caso eran tres. Mas lo proba= ble, es que llevara dos, por la poza extensión del Templo. Dicese, que algunos años salió esta hermandad de la parro— quia de la Magdalena; lo cual verificaria en sus últimos años, 0 por mayor comodidad en su salida, Ó porque sus pa- sos fuesen ya mayores de los que antes sacara; y en este tiempo, sin duda, cerró la puerta que abrió con el objeto an tes expresado. Restablecida la hermandad, no obstante habérsele con- cedido el uso de la Iglesia de las Huérfanas, por via de in- terin, y hasta que lograse su fomento, segunella misma so— licitara, no llegó á salir de este Templo, ni hizo gestiones que sepamos para cumplimentar lo que prometió. Por el contrario posesionada de él, y de sus llaves, se consideraba y titulaba como dueña; diciendo en sus escritos: sita en su Iglesia, desentendiéndose del asilo ú hospicio de Niñas huérfanas á quien pertenecía. El Ayuntamiento tampoco la obligó € traslatiat se € otra Iglesia, permitiéndole con su silencio que continuara as a a = 140 - en la suya, aunque haciéndole conocer á veces su propio dominio con disposiciones que la contuvieran en los límites dela dependencia. Asi fué, que tratando la hermandad de quitar por su autoridad propia la tribuna de la Capilla, sabedor de esto el Ayuntamiento acordó en 2 de Junio 1694, la no ejecución de esa obra y de otra cualquiera en el Tem- plo, sin darse cuenta al administrador de la casa para que por su conducto se participara 4 la Municipalidad; disposi- ción que se notificó á los oficiales de la hermandad. Sin em- bargo de esto, 4 los cinco ó seis meses despues, la hermandad rompió la pared maestra dela casa y abrió un postigo á la sa- eristia. ' . Posteriormente necesitando reparo el arco coral de lo que figuraba Capilla mayor, dispuso el Ayuntamiento ú sus espensas la obra; cometiendo su inspección al diputado D. Alonso Pinto de Dala Garavito, caballero de la órden de Santiago y Veinticuatro de esta ciudad. Entóncesse colocaron sobre dicho arco las armas de la Municipalidad, y en sus pa- rodes inscripciones y un rótulo que decía asi: “A honra y gloria de Dios Ntro. Señor y de su Sma. Madre, por acuer- do del nobilísimo Cabildo de esta Ciudad de 22 de Febrero de 1666, se colocó en esta Capilla la Imágen del Santísimo Cristo del Mayor Dolor, siendo diputado el Sr. D. Alonso Pinto de León Ci caballero del órden de Santiago y Veinticuatro de esta Ciudad. ” Poco tiempo después, la hermandad mandó pintar las paredes de la Capilla, picando y borrando las inscripciones y el indicado rótulo; y en su lugar puso este: “Por acuerdo del Ilustrisimo Cabildo y Regimiento de esta Ciudad, del añopasado de 1666, se dió el uso de esta Capillad la herman- dad del Santísimo Cristo del Mayor Dolor, quien en dicho año la renovó y ahora lo hace de nuevo este año de 1696. Con posterioridad, y con ocasion sin duda de la deca dencia que esperimentó el establecimiento de las Niñas quitó la hermandad la noticia ó memoria escrita que exis= » - 141 - tia en la capilla de la antigivedad, fundación y erección de la casa; el cepillo de la limosna; el cuadro que estaba enci- ma de la pila del agua bendita, en el que se representaba úá la Sma. Virgen amparando bajo su manto á las niñas, y le inscripcion que tenia la pintura colocada sobre la puerta, por la parte de la calle, que espresaba ser aquella iglesia y casa del Asilo de las, Niñas huérfanas. A mas de esto, puso sus armas, tanto en los retablos de sus Imágenes como en los demás de la capilla, quitando las del Ayuntamiento. En fin, la hermandad no queria poseer el templo á medias; as- Ape á su absoluto dominio y á que se le tuviera Po seño— ra de él. De tan arrojadas empresas quieren deducir eS se- gun insinuamos ántes, que esta hermandad era la fundada por el P. Calahorrano; pero con mayor probabilidad puede inferirse lo contrario; pues si fuese la misma, lejos de que- rer acabar con unas memorias que tanto la honraran, hu- biera preocurado la conservacion y perpetuidad de las mis— mas. Lo único que sabemos posteriormente de esta cofradía, es que por los años de 1720 á4 1730 compró á la de las Siete Palabras su paso Ó pasos que pagó á plazos muy largos; pues en 1733 era deudora aun de cantidad de reales; y que hizo su última estación en el año de 1745. Despues fué en decaden- cia hasta el punto de quedar extinguida a Pra del presente siglo. El estable cimiento de las huérfanas vino también á tan deplorable estado á fines del pasado siglo, que llegó á que— dar reducido á sólo ocho niñas con una mujer que las acom- pañaba por las calles recogiendo limosnas para $u sus- tento. Considerando el Ayuntamiento lo útil que sería trasla- dar estas criaturas al Beaterio de la Sma. Trinidad, porque entre otras ventajas reportarian la de una educación más esmerada, á solicitud del Sor. D. Bartolomé Cabello se ve— rificó la incorporación en 9 de Abril de 1795; reservándose el Ayuútamiento el nombramiento de las ocho plazas en + pS 142 = sus vacantes, que corresponden al diputado qne por tiempo qe fuere. A Sin embargo de esta traslación quedó la iglesia de las E -——Jhruérfanas en la forma que ántes; empero, habiendo conclui- | do del todo la Cofradía, y no dándose por esta causa culto alguno en ella, fueron llevados sus altares é Imágenes al di- cho Beaterio; en cuya iglesia subsisten las Sagradas Efigies dle la Cofradia. La del Señor de la Bofetada en el altar in- mediato á la puerta, al lado del Evangelio, y en frente el Señor Crucificado, la Virgen y $. Juan. Aquella iglesia aunque desalojada continuó en su pro- pia forma, sin uso ni destino hasta nuestros dias, que se si- tuó en ella una escribania primeramento, y después otros establecimientos. Entónces perdió su aspecto esterior de | templo; pues derribada la portadita de su entrada, que co= $ mo dijimos ántes miraba á la plaza de la Magdalena, se 8 colocó una reja de ventana en su lugar, y después una puer— ta, segun permanece. COFRADIA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE BURCOS Y NEGACIONES Y LÁGRIMAS DEL . PRÍNCIPE DE LOS APÓSTOLES S. PEDRO, ESTABLECIDA EN LA PARROQUIA DE ESTE NOMBRE. Esta hermandad fué erigida en memoria de la lamenta— ble caida del Priíncipede los Apóstoles negando al Señor y para recordar también su arrepentimiento y lágrimas. Mas tan escasas son sus noticias que muy poco podemos decir de ella. Se componia de los Estudiantes de esta Universidad; y aunque no consta el año de sufundación debió ser á fines del 1 siglo, XVI, por el lugar que “ocupa en el señalamiento de ' - 143 - sitio. Su establecimiento fué, segun se asegura, en-la Par- roquial de San Pedro; causa sin duda que impulsó á los fundadores para escoger el paso de las negaciones para mis- terio de su cofradia. También estuvo constituida bajo los auspicios y protección de Jesucristo Crucificado con el titulo de Burgos, por la devoción que tuvieran los mismos al célebre y milagroso Crucifijo que con el propio nombre se venera en la Iglesia de los Padres Agustinos de la ciudad de Burgos. La advocación, empero, de la Imágen de la San- tisima Virgen es ignorada. Afírmase también, que habiendo salido esta herman- dad de la Parroquia de San Pedro, estuvo situada, aunque de un modo transitorio, en diferentes Templos; haciendo de ellos sus estaciones la Semana Santa; mas en el que su resi- dencia tuvo ya un carácter mas permanente, fué en el de San Ildefonso. Nada se dice de esta cofradia en el arreglo de 1623, ni el Abad Gordillo habla de ella una palabra, tal vez por ha- llarse entónces en decadencia. De las reglasque la dirigian, de sus acontacimientos y particularidades nada sabemos. Por la pérdida de sus papeles consta, no obstante, que su estación tenia lugar en la' tarde del viérnes Santo; ignoran- do la forma y número de sus pasos que debieron sertres, á no ir la Sma. Virgen en el paso del Sto. Cristo. Su última salida se verificó de la Iglesia delos Menores, en la tarde del juéves Santo del añode 1727. Después, segun parece, volvió á situarse en San Pedro, extinguiéndose al poco tiempo. La causa de su conclusión nos es desconocida; algunos la atri- buyen á disposición de la autoridad por algunas irreveren- cias cometidas. -Desus Imágenes solo se conserva en la actualidad la del 'Smo. Cristo de Burgos, venerada en la Parroquia de San Pedro en una Capillamuy adornada por la piedad deal gunas personas devotas; y aun cuando en el propio altar es- tán colocadas las efigies de la Sma. Virgen y del Evange- 7 144 - lista, son distintas estas Imágenes de las que la hermandad poseia.. Su escudo segun se Qube era: un trozo de columna con un gallo encima. 412 COFRADIA DE NTRO, PADRE JESÚS DEL SILENCIO, DESPRECIO DE HERODES Y MARIA SANTÍSIMA DE LA AMARGURA, ESTABLECIDA EN LA PARROQUIA DE SAN JUAN BAUTISTA, VULGO DE LA PALMA. Hablando de esta Cofradía D. Félix Gonzalez de Leon hace una reseña histórica nada exacta de la de Ntra. Sra. de la Iniesta, suponiendo entre otras cosas: que habiéndoso perdido esta corporación por la peste de 1649, tuvo princi- pio pocos años despues la del Silencio, de lo que infiere: que la existencia de ésta se debió á los hermanos de aquella, salvados de tan terrible calamidad, que refundieron ó con— tinuaron su antigua Cofradía, variando el titulo de Iniesta que hasta entónces tuviera la Imágen de la Virgen, en el de la Amargura. Semejante aserto, consignado sin duda, por no haber visto D. Félix papel alguno de la Cofradía de la Iniesta, es de todo punto inexacto, como se evidenciará cuando hablemos de esta corporación; pues aunque modifi- cados sus estatutos respecto á la procesion de semana santa, consta su existencia en la época en que se erigió la del Si- lencio, sin haberla perdido hasta nuestros dias. Pudo, em- pero, suceder, que el disgusto ocasionado por la reforma de la regla de la Iniesta diese causa en los hermanos descon— tentos para retirarse, y que en su lugar fundaran la del Si- - 145 - lencio; aunque no deja de ofrecer duda el periodo de años transcurrido de uno á otro acontecimiento. Prescindiendo, pues, de cuanto en el particular ocurrir pudo, es indudable, que la hermandad del Silencio fué una creación del todo nue va, separada é independiente de la Cofradia de la Iniesta. El principio de la que describimos, fué á fines del siglo ' XVII, en la Iglesia parroquial de S. Julian; y su primera regla se aprobó en 2 de Júnio de 1696, por D. José de Bayas, provisor y vicario general, por el Ilustrisimo Señor D. Jái- me de Palafox y Cardona, Arzobispo de Sevilla; marcándo- sele para su estación el domingo de Ramos, 4 petición fis— cal, por no haberse designado dia fijo en la regla. Esta Co- fradia, como todas generalmente las que lo son por funda- ción, se ha distinguido siempre con el titulo del Señor, y no con el de la Virgen, como dice el Sr. Gonzalez de Leon; el que supone la aprobación de sus primeros estatutos en 1697. Constan estos de 18 capitulos, en los que se previene la estación de penitencia (1), y la celebración de una fiesta en la dominica primera, despues de la octava de la 'Natividad de la Sma. Virgen, con visperas y comunión; en la tarde de cuyo dia debian visitar los hermanos el hospital que se— ñalara el beneficiado de S. Julián (2); debiendo asimismo hacerse honras generales por los difuntos en el mes de No- viembre (3). El domingo. de Ramos, 12 de Abril de 1699 hizo su N primera estación, llevando prestada la Imágen de Dolores. de la hermandad de la Iniesta, por no tenerla todavia pro- pia. En este año era mayordomo, Luis de los Reyes; Alcal- des, Pedro Hernandez y Pedro Ramirez; Escribano, Matías Alonso Lopez; Hermano mayor, Francisco de Cava; Prioste, Juan José y Fiscal, Francisco de Bergara; siendo de adver- tir, que el órden de oficios, del modo aquí espresado, está es- erito en un libro de actas, que aun cuando émpieza en 1710, » (1) Lana AE la regla. (2) Ca] (5) Ci 20 AA in nn 146 - hace mérito de estos particulares. Posteriormente consta la salida de la Cofradía en los años de 1701, 1702 y 1714; ha- biéndola practicado en miércoles santo este último año, y los demás en domingo de Ramos. En 1715 acordó no hacer estación, y que en su lugar se «costeara el manto de la Virgen y otras cosas; mas efectuó la salida el año de 1718, última vez que aparece practicada de la Iglesia de S. Julian. En virtud de providencia del provisor de 17 de Agosto de 1723, siendo hermano mayor Juan Ortiz, y mayordomo Francisco Estrada, celebró cabildo general el domingo 22 de dicho mes y año, con asistencia de 72 hermanos, y de los notarios eclesiásticos D. José Matías de Zuñiga y D, Diego Martin de la Espada, que lo autorizaron; en el que acordó trasladarse á la parroquia de S. Juan de la Palma, por diferentes motivos y para mayor culto y aumento de la cofradía. Los motivos de esta determinación aunque el acta, no lo expresa, eran: desavenencias con el cura de San Julian como lo prueba el acontecimiento que tuvo lugar el 12 de Marzo de 1724; en el que estando reunida la hermandad pa- ra celebrar cabildo y determinar si había de hacer estación el miércoles Santo, no consintió el cura de dicha Parroquia de San Julian que lo efectuaran en su Iglesia, y echó á todos los hermanos á la calle, sin que hubiesen dado para ello mo- tivo alguno. La corporación entónces, pasó á la Iglesia de Sta. Lucia, y con licencia de su párroco celebró en ella el cabildo, acordando la salida de la cofradía, si se reunian las cantidades suficientes, y encaso contrario que se invirtiera lo recaudado en proseguir el pleito; dando al efecto facultad y poder al mayordomo y Oficiales. No sabemos á que pleito se referiría este acuerdo; pues consta que en aquella época tuvo dos la hermandad: uno con los beneficiados de San Julian; sobre la propiedad de una Imágen de Ntra. Sra. de Guadalupe, cuyo cesito descono- cemos; y otro con Juau Millan, mayordomo que había sido de la. corporación, el cual se oponía á la traslación. El re- = 147 - sultado de este es conocido, por acuerdo celebrado en 30 de Noviembre de 1724, en el que se dió cuenta de haberlo ga- nado la hermandad. Esta á pesar de los indicados obstácu- los llevó adelante su proyecto de traslación, obteniendo en San Juan de la Palma la Capilla última de la nave del Evangelio, por cesión de D. Francisco de Esquivel Medina. y Barba, su actual patrono, como descendiente de “Alonso de Esquivel, Comendador de Castilleja en la órden de San- tiago, su fundador y dueño, segun lo manifestaba un letrero puesto enel banco de su antiguo retablo que decia: Este retablo mandó hacer, y poner en esta su Capilla, Alonso de Esqui- - vel, Comendador de Castilleja de la Cuesta, á honor, y reverencia de Ntra. Señora la Madre de Dios de él Bienaventurado Santiago su Patron, y de la Bienaventurada Santa Catalina martir. Año de 1512 (1). Esta Capilla es de regular estención y bonita; aunque algo la desfigura el arco que á su entrada tieno, por Jo bajo y ancho de su espesor; defecto que la corporación trató de en— . mendar, mas informaron los inteligentes no ser posible, á causa de estar la escalera del campanario en uno de los es- tribos del mismo arco. En Cabildo de 25 de Junio de 1724 se Le otorgó y firmó por parte de la hermandad la escritura de la cesión de la Capilla por ante el escribano público D. Manuel Martinez; tomando en seguida ó poco despues, posesión de la misma, pues en 27 de Agosto del mismo año celebró ya, en ella un cabido; aunquela traslación, segun parece, no tuvo lugar hasta fines del espresado año, ó principios del siguiente.. En domingo 1.”de ata de 1727 acordó no hacer es— tabión; y que con su importe se ejecutase la obra necesaria para colocar las Imágenes en la nueva Capilla. En 20 de Eebrero del siguiente año, determinó también que no saliera la Cofradía para concluir cón su costo el altar,, (D) Anales de Zúñiga, año de 1500. ISS atributos do pasión. En los costados hay además 16 pintu- ras con otros tantos profetas, y varios adornos en los otros lados. Lleva asímismo este paso, en la delantera dos ángeles mancebos arrodillados en actitud llorosa, obra del indicado Hita del Castillo, y otros pequeños de distinto autor en los remates de la peana. Las circunstancias que reune este pa— so, lo constituyen en úno de los mejores y más vistosos de Sevilla; siendo el de mayor dimensión despues del de Santa Catalina. La Sma. Virgen y el Evangelista van en la otra pa- tihuela, sobre peana de madera plateada, de muy buen per- fil y airosa, bajo palio de terciopelo negro con fleco de oro, sostenido por doce hermosas varas de cobre plateadas. La Señora viste túnica de terciopelo morado bordado de oro y manto de igual clase, negro. San Juan lleva también ves- tido de terciopelo con ricas bordaduras de oro. - El escudo que usa esta hermandad es la Cruz de San Juan; y disfruta de muchas gracias é indulgencias, estando agregada á varias órdenes religiosas. La Capilla en que reside tiene dos altares modernos, jaspeados y dorados. En el principalse venera la Imágen del Señor, y enel otro la de la Sma. Virgen y el Evangelista. A los lados de aquel sobre peanas colocadas en la pared hay pequeñas Imágenes de San Ignacio de Loyola y San Fran- cisco Javier. La Capilla está muy decorosa, parte forrada de papel de color, y lo demás pintado, rodeándola un zócalo de madera; obra todo de estos últimos años. Goza además de sacristía, sala de cabildo con otros pequeños cuartos que labró en terreno que adquirió en 18 de Setiembre de 1750 de la autoridad eclesiástica por ante el notario D. José Nicolas de Arce, y fuera de la Iglesia, pero én su misma plazuela tiene almacen para los pasos, y en otro tiempo le perteneció la casa contigua que sobre él pisa. O COFRADÍA DE LOS AZOTES QUE SUFRIÓ NUESTRO AMABILÍSIMO REDENTOR ATADO Á LA COLUMNA, SANTO CRISTO DE LA PÚRPURA Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA VIC- TORIA, ESTABLECIDA EN LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACION, DEL EXCONVENTO DE PADRES TERCEROS. , Esta hermandad, dedicada 4 contemplar la sangrienta ] : flagolación de nuestro Señor Jesucristo en su Pasión dolo | rosa, tuvo principio por los años de 1563; en la Iglesia de f San Benito de Calatrava; siendo aprobada su primitiva re- gla el lúnes 16 de Mayo de 1569, por D. Cristóbal de Padi- lla, provisor sede vacante, y por ante el notario Francisco Aragonés. Se ignora quienes fueron los fundadores, y sus. + primeroscofrades; mas de seguro no lo pudieron ser los ope- rarios de la fábrica de Tabacos, d quienes después pertene- ció, en razón á que no hubo en Sevilla establecimiento de esa clase hasta el siglo 17. Los primeros estatutos de esta corporación constan de 19 capitulos, en los que se dispone: que el domingo de Ra- mos haya cabildo, en el que se predique álos hermanos; y que acabado el sermon se encargue á los mismos que confiesen y comulguen el dia de la procesión, 4 fin de que la peniten- cia fuese mas acepta á Dios, mediante los méritos de su Pasión y sangre que derramó. (1) El juéves Santo después de coloca— :N do S. M. en el monumento eran preguntados los hermanos por los Oficiales sobre el cumplimiento de.lo encargado el domingo, se procuraba lo hiciera aun cuando solo pudiese confesar; porque el tal hermano, dico, lleve algun consuelo espi- ritual (2). o > (1) Cap. 3 de la regla. : (2) Dicho eap. 3. AITANA” FE» k $ 1 sa MA PEA ein, = 156 - La estación, por razón de su instituto particular, era de disciplina; y tenia lugar en la noche del juéves Santo, debiendo asistir á ella todos los cofrades que se hallasen hasta tros loguas de la Ciudad, con la pena de seis reales el que no lo hiciera. El traje que llevaban, segun palabras de su regla, era: una tunica de angeo ó presilla, y que otro mas delgado lienzo no pueda ser, con un capirote redondo y una soga de esparto ceñi— da, conuna insignia en los pechos que demuestre nuestra advo= cación; y de media pierna abajo descalzos, y que el que estuvie— re enfermo pueda llevar una alpargate. En la cofradia debia irun estandarte de color de púrpura, con Cruz colorada, y las varas de gobierno eran moradas. (1) Al regresar la hermandad de su estación estaban «pre- paradas varias vasijas grandos, con vino cocido, arrayan > en polvo, laurel, rosas, violetas y romero para que se lava- ran los disciplinantes de sus heridas; en cuya operación de- bian asistirles los hermanos que por justas causas no hu- biesen ido en la procesión; y si de estos no había, los de luz; no pudiendo cofrade alguno escusarse sin ser penado en una libra de cera. (2) La fiesta principal de la hermandad se celebraba el dia de la Circuncisión del Señor, con la mayor solemnidad posible, debiendo asistir á ella todos los hermanos, dando un real, y el que faltaba era multado en una libra de cera. Ordena también la regla la celebración de honras un lúnes después de la fiesta de Todos Santos, con vigilia el dia ántes; y que el último domingo de mes se cantara una mi- sa solemne en honor de la Pasión y por las almas del pur- gatorio. (3) (1) Cap.5y 6. (2) Cap. . (5) Caps. $8, 12 y 41. 3 eS. pe, ci En la forma indicada hacia estación, esta hermandad, lenorándose al punto dó se dirigiese; y aunque las orde- nanzas nada dicen, es de creer llevara en la procesión un paso del misterio de su meditación y título, pues asi lo per— suaden el ejemplo de otras corporaciones, y el veral prin- cipio de su regla una estampa con la Imágen del Señor ata— do á la columna. De la Iglesia de San Bonito se trasladó esta hermandad á la Parroquia de San Miguel, situándose en tuna de sus Capillas. Causó, sin duda, esta os el deseo de hacer mas comoda la estación de NA Santa, y de facilitar la asistencia de los hermanos á todos sus actos. Se sabe tam- bién, que esta corporacion, en la tarde del 26 de Enero de 1606 hizo estación á San Agustin, con la cofradía de las Tres Necesidades para visitar el Santo Crucifijo; habiendo en la mañana de este dia costeado función ádicha Imágen la comunidad de S. Francisco de Paula. Consta asimismo, que era una do las cofradías que á principios del siglo 17 asistie- ran á la procesión de Córpus, y á la de la Bula de Cruzada. El domingo de Cuasimodo, 18 de Abril de 1610, reuni- dos los hermanos en cabildo en su Capilla de San Miguel, hicieron cinco aditamentos ú la regla, siendo uno de ellos, elnombramiento de hermano mayor. En este tiempo, eran Alcaldes: Fernando de Ayala de Belmonte y Andrés de Ribera; fiscal, Bernardo de Criales; mayordomo, Juan de Cureña y secretario, Gaspar de Alucmada. En 18, tambión de Abril, del siguiente año de 1611, reunidosigualmente los cofrades para hacer elecciones y otros particularos, acorda— ron 11 adiciones más, á la regla, siendo-objeto de algunas de ellas, designar las atribuciones del hermano mayor. Es- te cargo lo desempeñaba entónces, el referido Fernando de Ayala de Belmonte: los demás oficiales eran, los que siguen: Lázaro de Pantoja, Alcalde; Mateo de ObRiGON: fiscal; Juan de la Cruz, mayordomo; Bomiéndo de Criales, dipotsas ma-— yor; ado Ramirez, Prioste y Cristóbal de Saavedra, secretario. - 158 - En este mismo año se trasladó esta hermandad á la Iglesia de los Terceros, y se agregó por la reducción de co- fradias de 1623 á la de la Sagrada Cena. Constituida, después, oon la independencia que ¿ntes tuviera por es- critura de 16 de Diciembre de 1674 ante Jacinto Me- dina, tomó á censo una Capilla, el cual redimió en 1690. Ninguna otra particularidad resulta de esta cofradía hasta el último tercio del siglo precedente, por carecer de libros antiguos; se sabe no obstante, que acompañaba á la comuni- daden losoficios de juéves y viérnes Santo y otros actos; y que continuó haciendo estación los años que su posibilidad lo permitia. En la que efectuó el juéves Santo, 27 de Marzo Pa a de 1777 le llovió, y quedaron sus pasos en la Catedral, has— ta el Domingo 13 de Abril, que fueron llevados en procesión á su Iglesia, saliendo el cabildo 4 despedirlos hasta la puer- ta de San Miguel, con Cruz, ciriales, preste y diáconos, to- dos con velas; en cuyo sitio vueltos lospasos y dicha la An- tifona y Oracion, se retiró el cabildo, continuando la proce= sion con la música y seis colegiales, en cada paso, con ha- chas de cuatro pabilos, que dejaron á Ja hermandad con la cera de los pasos. / En 4 de Setiembre de 1790 aprobó su nueva regla el Consejo de Castilla; y en 24 del mismo mes y año espidió la real provisión. be Consta esta regla de 12 capítulos, en la que se previe- ne: que el domingo de Ramos haya cabildo, en el que se exhorte á los hermanos á confesar y comulgar el juéves Sto.. segun disponian las primeras ordenanzas, para que la esta— ción produzca efectos de devoción y ejemplo; amistando despues a los que estuvieran reñidos (1). Ordena asimismo la cele- bración de una fiesta el dia de la Circuncisión, en contem— plación y memoria de las penas que padeció el Señor por nos- otros; que se diga todos los dias festivos una misa en ho- (1) Cap. 6 de la nueva regla. pd 199 = nor y reverencia de la Pasión, y por las almas del purgato- rio (1); y que el primer domingo de Todos Santos haya hon- ras generales (2). Desde el año de 1758 hasta finalizar el siglo pasado hi- zo estación en los años de 1771, 1773, 1774, 1777, 1781, 1782 1787 y 1788. Despues estuvo en decadencia hasta el año de 1807, que volvió 4 efectuarla. En la época de la dominación francesa por haber sido desalojada la Iglesia de los Terce- ros estuvieron las Sagradas Imágenes de esta hermandad en la parroquia de Santiago, de donde volvieron á su templo y capilla, pasadas aquellas circunstancias. En 1829 se fomentó mucho esta Cofradía; y despues de - celebrar un solemne Septenario, con asistencia de la música de la Catedral, hizo estacion en la tarde del juóves santo, con bastante suntuosidad, llevando un numeroso acompaña- miento. En el siguiente año la repitió tambien. Despues no volvió á efectuarla hasta el año de 1846, que lo verificó en ' la tarde del miércoles santo, saliendo de la parroquia de Sta. Catalina, por estar entónces de obra la Iglesia de los : Terceros, Ultimamente ha hecho estación en los años de 1866, 1867, 1870 y siguientes, hasta el de 1880, en la forma quo sigue: los dos primeros años, el de 1874 y 1876, en la tardo del miércoles; en domingo de Ramos, los años de 1870, 1871 y 1877; en lúnes,el de 1875; en mártes, en 1872, y en juéves los años restantes. En 1854 asistió con el paso del Señor á la Cofradía del Santo Entierro. Por el relato que acaba de hacerse se ve que esta her- mandad escaseaba ántes mucho sus salidas; llamándonos la atención que esto sucediera en lo antiguo, cuando los indi- viduos que entónces la constitulan, operarios de la Fábrica de Tabaco, eran en tanto número. En la Cofradía lleva ahora dos pasos: el primero re- presenta la sangrienta flagelación de Ntro. Sr. Jesucristo. -El salvador Divino se ostenta atado á una columna, desnu— (2)G: an, a A la nueva regla. (1) Cap "16D das sus sacratisimas espaldas que despedazan dos judios: el uno con cordeles, garfios y puntas de hierro; y el otro con un manojo de varas de espinas. Delante va otro judio aga chado, atando otro manojo de varas. El paso es de regular estensión, y su peana de estilo antiguo, tallada y calada, con seis medallones de asuntos de la Pasión; mas han tenido la torpeza de pintarla varias veces de aceite, estando dora— do. La Imágen nada tiene de artístico; las figuras son re- gulares. En el otro paso va la Sma. Virgen, sobre peana de ma- “dera, y bajo palio de terciopelo bordado de plata, con varas de cobre plateadas. La Señora viste una rica túnica de ter- ciopelo negro, bordada de oro, y manto negro, igual, liso. y ántes lo tuvo con bordadura por delante, de igual clase. Esta Sagrada Imágen es de singular PAN y se atri- buye 4 Montañés. | Antes llevaba otro paso, despues del de los Azotes, en e]- que se figuraba 4 Ntro. Sr. Jesucristo en el acto de cojer la túnica para cubrirse, después de los azotes, mostrándose 4 su lado la columna. Desde el año de 1807 que lo llevó .en la Cofradía; no volvió á sacarlo hasta el de 1874, único año que en nuestros dias lo ha ejecutado; mas la parihuela hace mu- A chos que no existe. La capilla en que reside esta hermandad, la primera del lado derecho, entrando por la puerta principal del Tem- plo, esancha, en forma de dos capillas, pero de poco centro, con tros puertas y otros tantos altares, hcy dos, de cons- trucción antigua, en que se veneran sus Imágenes. Es algo oscura por no tener más luz que la que le comunican sus puertas. Tiene también esta corporacion un almacén muy capaz para sus pasos, en la calle llamada de Gerona. El escudo de sus insignias, era la columna y los corde- les; ahora lo constituyen dos óvalos; uno con la columna y disciplina, y el otro con el escudo de los Terceros. El título de la Victoria con que esta hermandad distin- - 161 = gue á la Sma. Virgen, su Titular, es uno de los más hermo= sos, significativos y de mayor consuelo para el mortal en este valle de lágrimas, que rodeado de peligros y enemigos - necesita de la protección de esa tierna Madre para salir vic— _ torioso de todos ellos. Mas es también, uno de los más céle— bres y caracterizados que se conocen, especialmente desde la "conquista de Málaga por los Reyes Católicos, en 1487, por la que dándose dicha advocación á la Imágen de la heras na Reina que iba en el ejército le consagraron Sus Mages- tades un templo en el mismo sitio en que estuvieron duran- te el cerco de la Ciudad. Aumentó todavía más la celebridad de ese glorioso nombre la famosa batalla de Lepanto, en la cual siendo in- vocada la Sma. Virgen con el título de la Victoria, .en el mar; y en Roma con el del Rosario se obtuvo tan señalado triunfo; motivo que impulsó al Papa S. Pio V. á establecer la fiesta de Ntra. Sra. de la Victoria y del Rosario. En Sevilla llevó ese glorioso nombre el insigne conven- to Casa-grando del Orden Mínimo, en el barrio de a del cual algo direnos mas adelante. LS COFRADÍA DEL SANTISIMO GRISTO DE LA CORONACIÓN DE ESPINAS, NUESTRO PA- DRE JESÚS CON LA CRUZ AL HOMBRO, NUESTRA SEÑORA DEL VALLE Y SANTA MU- -—JER VERÓNICA, ESTABLECIDA EN LA PARROQUIA DE SAN ANDRÉS. - Esta corporacion debe su actual forma y estado ú la union de dos cofradías. Llamábase una de ellas de la ¿ Coronacion de Espinas, por estar dedicada á la contempla- cion de este acto de la Pasion de nuestro Divina: Redentor; . y la otra, de la Santa Faz y Ntra. Sra. de la Encarnacion. 22 AS 162 - De ambas daremos las noticias que hemos podido adquirir, empezando por la segunda, como mas “antigua y principal. - Uno de los Templos de mayor devocion de Sevilla, y aun de España,en los pasados siglos, fuó de Ntra. Señora delValle, erigido en 1403, segun Zúñiga (1) por la piedad de una devota mujer; y en su propia casa, para colocar una Imágen que tenía de la Sma. Virgen, del expresado titulo ' en aczion de gracias por un favor especial recibido de esta tierna Madre. En este santuario célebre desde su construc ción por residir en él tan celestial tesoro, objeto antes, sin- gularisimo de la piedad cristiana, y comun asilo de necesi- tados y aflgidos, hoy completamente olvidado; por los años de 1450, segun se afirma, se erigió una hermandad de luz, titulada do la Santa Faz y Ntra. Sra. de la Encarnación; cuya fundación se atribuye al Cardenal Arzobispo de esta Ciudad D. Juan de Cervantes, para dar culto al Santisiz mo Rostro de Ntro. Redentor Jesucristo, en una copia ó rotrato que lo representaba,dádiva al intento de dicho se- ñor Cardenal, segun se dice. Vulgarmente se asegura, que la dádiva fué de una efigie de la major Verónica; mas la; regla antigua de esta hermandad, sin expresar el nombre ' del Prelado que la hizo, dice una Santa Faz. - Esta corporación, cuyos primeros acontecimientos des- conocemos, á mediados del siglo 16, siguiendo el espíritu de la época, se constituyó en cofradia, formando reglas al intento, que aprobó en 9 de Marzo de 1558, elli- cenciado D. Juan de Ovando, provisor del Arzobispado; y en 17 del mismo mes y año, el Ministro general de la Or- den de penitencia, Fr. Domingo de Doporto, refrendada de su secretario, el licenciado Fr. Cristóbal de Sampedro. Constan estas reglas de 59 capitulos, en los que se prez. viene la procesión de Semana Santa en la «noche del jué- ves, con asistencia de todos los hermanos, penando en un ducado de multa al que faltara á ella (2). Ordenan además « (4) Zúñiga, año de 1403. * (2) Reglas de esta hermandad, cap. 57. . 1d A O TN la dejebración de cinco funviones al año: la:1.* á la Ehncats nación; la 2.* al Santísimo Sacramento; la 3.* a la Santa Cruz de Mayo; la 4.* á Ntra. Señora, Setiembre; y la 5.* San Francisco (1); todas menos esta última eon prosesión. por la Iglesia y Claustro. Disponen también la celebración de honras" por los di- funtos; y que los hermanos asistan á los entierros de los religiosos; estando estos obligados á salir 4 recibir los cadá- veres de los cofrades difuntos, y los de sus mujeres é hijos de ambos sexos, con la Oruz, á la puerta del Templo yé darles sepultura. (2) ii Estas disposiciones demuestran la unión intima. que reinaba entro la comunidad y la hermandad; y sin duda, con el objeto de estrechárla, aun'mas, se previno en la regla la incorporación de la misma con los réligiosos; pactándose también, la dejación del refectorio por parte de estos, d favor de lacofradía, por ser la sala de cabildo:que los her=- manos tenian (3). El escudo que estos debian usar, segun los estatutos ora: una jarra y un capelo (4). ñ e Posteriormente adicionaron la regla con cuatro capi- tulos mas, disponiéndose en el último de ellos: que todos los. lúnes se diera á la comunidad 30 velas, para que ardiesen duránte la misa y responso, que dichos dias se decia por -1os religiosos y hermanos difuntos. Estos capitulos fueron aprobados en 14 de Asusto de 1565, por el Dr. Cebadilla, provisor del Arzobispado y la. notaria de Francisco da penoN , En 1567 se establecieron en el Valle los Padres: cn ciscos Recoletos, en sustitución de los Terceros queantes. lo habitaban. Con este motivo, en 20 de Marzo de 1581, fas “aprobada la regla do la hermandad, por el P. Fr: Juan de Camora, comisario de la provincia de Andalucía y Granada, (1) Idem cdps JO Ey 9. (2) Caps. 7,45 y 4. (3) Cap. 48. ; AENA (4) Cap. 14 de dicha regla; spas" a a aora | <, e beds y .a , E Y jade 164 pes por el Rmo. P. Mtro. Fr. Antonio de Aguilar, comisario general:de toda la Orden de San Francisco, de la familia Sismontana; y después en el Convento casa-grando de di- cha órden en +esta Ciudad, y á 28 de Noviembre de 1592 fué de nuevo aprobada por el P. Fr. Cristóbal de Tolosa, - ministro provincial de la de Cartagena, y comisario de la de Andalucia por el P. Fr. Francisco de Tolosa, ministro general, y por ante su secretario Fr. Alonso Vargas. El asiento de esta Hermandad fué en «una Capilla del claustro; y aun cuando ignoramos las particularidades de su procesión de Semana Santa, en los tiempos que recorre- mos, y en que todavia se regia como corporación separada, y aunque se nos oculten también otros acontecimientos y pormenores de su historia, es de cree?, en vista del contesto de la referida regla, que su estado era floreciento, pues tan- tas funciones y actos celebraba. La hermandad de la Coronación de Espinas, que como dijimos ADOS es otra de las corporaciones que constituyen á la que nos ocupa; tuvo principio en la Parroquia de San Martin, el año de 1540. La particularidad de haberse erigi- do en esta Iglesia, en la que como es notorio, se venera una espina de la corona de nuestro Redentor, hace presumir si esta fundación tendria, tal vez, por objeto el culto de esta R9grada reliquia, y su cuidado y custodia, antes que pasara á la sacramental de dicha Iglesia. , Su primera regla fué aprobada en 8 de Marzo de 1553, la cual nos es desconocida, como asimismo la época en que se constituyó en cofradía; mas sabemos, que se trasladó al extinguido Convento de Montesión, poco después de la fundación de esta casa, que tuvo lugar segun las historias en 1559. Posteriormente reformó sus ordenanzas que aprobó en 24 de Abril de 1567, el Dr, Gil de Cebadilla. Constan estas ordenanzas de 24 capitulos; en. los que se previenen los actos religiosos siguientes: una Misa los úl- timos domingos de mes, por los hermanos vivos y difuntos; TS función solemne el 15 de Agosto, á la Sma. Virgen y ála Coronación de espinas de Ntro. Señor Jesucristo; otra fun— ción el dia de la Candelaria y honras con sermon por los di- funtos, un lunes despues del dia de su conmemoración, con vigilia la tarde antes. Para las funciones se colgaba la igle- ES. sia; y el oficial 0 diputado que se escusaba de asistir al ador- o no del templo, era penado en 4 reales. Para la fiesta del 15 h. de Agosto se daba: un real por la luminaria; y el Cofrade : que no concurria á ella pagaba 2 reales de pena; y un real por la falta de asistencia 4 los demás actos indicados. Respecto á la procesión de semana Santa, se dispone lo siguiente: El viernes de Dolores á la una de la tarde se cele” braba'cabildo de oficiales para repartir las varas de gobier no y las insignias; designar las personas para el lavatorio y nombrar los cofrades que habian de llevar los pasos que eran cuatro para el de la Virgen; cuatro para el de la Co- ronación, y dos para el Cristo. Do estos nombramientos se daba cuenta el domingo de E Ramos, en cabildo general y el que no aceptaba el cargo . . conferido, pagaba 4 reales de pena, y se nombraba otro para que lo ejerciera. En este cabildo se amistaban 4 los que es- taban reñidos; y el que no queria reconciliarse, se le priva- ba de ir en la cofradía castigándosele en el pago de dos li- bras de cera. Además encargaba á los hermanos que confe- sasen «y comulgasen para asistir á4 la procesión; y antes de “concluirse el cabildo, en un plato que habia colocado en un altar, echaban los hermanos y los encomendados la limosna que querian para los gastos de lá procesión. El Jueves Santo despues de colocado el Señor en el . monumento, eran preguntados los hermanos sobre el cum- plimiento del encargo de confesar y comulgar y si alguno nu lo habia practicado, se procuraba lo hiciera, aunque no hubiese tiempo mas que para confesar. ! La estación tenía lugar en la nocho de dicho dia ; fatdlo los hermanos con túnicas de Angel 6 de: Presilla pata: con eapirote y cordon de S. Francisco, ceñido al cuerpo, des- > MITE AAA AMAS RA o y y 7 4 - > > e 7 Ñ $ yo E - 166 - calzos, con un escudo grande en el pecho, con-la Coronación de Ntro. Señor Jesucristo y una disciplina de bolatin con tres ó cinco rosetas de plata. Tedos los hermanos que se ha- llaban dentro del radio de tres leguas de distancia de la ciudad, estaban obligados á asistir á ella bajo la pena de 6 reales. En la forma expresada hacia estación esta hermandad evidenciándose por su misma regla, que los pasos que en ella llevaba debian -de ser muy pequeños, cuando con cua= tro cofrades ora cada uno conducido. Sin otra particulari- dad, continuó la Corporación hasta el año de 1590, en que hallándose establecida la misma en' la iglesia del Valle, segun parecs pues no ha y documento que lo revele, se unió con la Cofradía de la Sta. Faz, de que antes hablamos, la cual habiendo cambiado de título, se denominaba, entónces, de la Verónica de Jesucristo y Ntra. Sra. del Valle. No sabemos de qué Hermandad partió la iniciativa de unión; mas lo cierto es, que acordada esta por ámbas, cada una de ellas nombró una comisión de individuos de su seno, plenamente facultados para redactar las condiciones bajo las cuales se había de llevar á cabo la fusión. Componian la de la Cofradía de la Coronacion: Cristóbal Rodriguez, Alon- so Rodriguez, Alonso de Medina y Salvador de Vergara; y. la de Ntra. Sra. del Valle, Juan Salvador, Pedro de la Pla ta, Julian Calderon y Benito (il Castellanos. Los indicados cofrades, de comun acuerdo unieron é incorporaron una Hermandad con la otra, para que desde entónces, en adelante y para siempre fueran las dos Her mandades una sola, con las capitulaciones ó condiciones si- guientes: que el Estandarte bordado de la Cofradía del Va- lle, llamado Frailesco, serviria en las procesiones de alegria que se hicieran en el discurso del año, poniendo en él una estampa de la Coronacion, y obra do Nuestra Señora; y que el Colorado con Cruz verde, de la Hermandad de la Corona— cion, se llevara en la procesion del Jugves Santo y en cual- «quier otra de disciplina con las indicadas 'estampas:- Que y de: e dl > - * > Ñ on Ñ ss 167 - los cofrades, sobre las túnicas habian de llevar escapularios frailescos de lanilla, un cordon de S. Francisco y las insig- y nias de la oro y de Ntra. Señora del Valle: Que se había de sacar siempre en-la estación el paso de la Corona cion: Que en las peticiones y demandas se hiciera mencion de las advocaciones de ambas, poniendo en todos los objetos sus insignias: Que en los escudos de las varas de plata que tenia la Cofradía del Valle, se pusieran en un lado la Co- ronacion, y en el otro la Vité gen del Valle, con una corona que ciñese la Cruz; colocándose estampas de ambos mists- rios en la regla, la cual había de ser una sola: Que en lo al- to del Altar Mayor de la Capilla de la Hermandad de este último título, se colocara el Cristo Crucificado, d Ecce-homo: Que los oficiales actuales de una y otra Cofradía continua - rian hasta las próximas elecciones, en las cuales y en todas las demás que se hicieran se habian de nombrar tanto de una Corporación como de otra, precisamente: Que la fiesta del 15 de Agosto, de la Hermandad de la Coronacion se hi- ciera perpétuamente, y la de la Coronacion por Mayo, co- mo al cabildo pareciere; y últimamente, que habia de pe- dirse aprobacion de esta unión, con otras menores cláusulas y condiciones. Dada cuenta de ella á la Autoridad onlonleatias fué aprobada por el Lic. Bernardino Rodriguez, Provisor, en 7 de Abril del indicado año de 1590; y después en el conven= to Casa grande de S. Francisco, ¿4 28 de Noviembre de 1592 fué aprobada tambien por el P. Fr. Cristóbal de Tolosa, co- misario de dicha órden en la provincia de Andalucía. + Constituidas en una las dos Hermandades indicadas, empezó desde luego á 'sacar tres pasós en su procesion de Semana Santa, y segun vemos en una nota puesta en la re— gla, el Orden de ella en los primeros tiempos de fusion era el siguiente: Iba delante la campanilla: luego la Manguilla, llevada por el Prioste, el Estandarte antiguo y el moderno, que conducía el Escribano ó Secretario, el Fiscal con su vara y y - 168 - el paso de la Coronación. Seguía el Sonatus, la Cruz del su- dario, llevada por un religioso lego, con e apálita después la religion, ó sean los religiosos y el paso de la Verónica; yendo delante.el compañero, segun se dice, del Prioste, y á continuacion el Sin-pecado, el Alcalde más antiguo, la Cruz parroquial y el paso de la Virgen, presidiéndolo el Mayordomo con su vela y el Hermano Mayor con su vara de plata. El Alcaldo moderno iba en el cuerpo de la pro- cesion. Se sabe que esta Hermandad era una de las que al principio del siglo XVII, asistian á la procesion general de Córpus, y á la de la Bula de la Santa Cruzada; y que en el arreglo de Cofradias de 1623, se unieron á ella la de la Exaltacion de la Sta. Cruz y la de las Virtudes; union que como todas las que se efectuaron en dicho año, fué poco es- table. EN | Consta, tambien, que el gremio de cereros pertenecía ¿ la Hermandad que nos ocupa, porque segun creemos, estaba inscripto en la Cofradía de la Coronacion, ántes de la fu- sion mencionada, y permaneció en ella después de realizada ésta. Dicho gremio contribuia mensualmente para el culto de las Sagradas Imágenes con media arroba de aceite y dos y media libras de cera; práctica que subsistió hasta la con- clusión del mismo; y por capitulo de sus ordenanzas, nin- guno podía abrir tienda de Cerería, aunque fuera maestro examinado, sin que ántes se recibiera de Hermano. La Cor-- poración, por su parte, en consideracion á todo esto nom- braba siempre oficial de mesa á un maestro cerero, y á'obro diputado. Después carecemos de noticias de esta Cofradía. hasta el año de 1687, en que á 7 de Abril, empieza el Mbro más antiguo de actas que la misma conserva, Por él vemos: que en el siguiente año de 1688 salió la Cofradía con mucho Incimiento, llevando 200 hachas, y 50. _hermanos con cruces; estrenándose la Imágen del Señor de la Coronación. Se dice tambien en una nota que hay en el expresado libro, que en el propio año se abrieron los ci- le 169 le mientos para labrar una Capilla en el solar, y que se le puso puerta á éste. Ienoramos qué solar fuera el aludido, pero creemos que sería el terreno en que tuvo la Corpora- cion sus almacenes y dependencias. Por este tiempo debió estar la Hermandad en bastante áugo, puesto que realizó entónces, varias empresas, como fueron: dorar el paso de la Coronacion, por acuerdo do 4 de Abril de 1690; costear una peana y varas de plata para el paso y pálio de la Señora; lo cual acordó en 10 de Junio de 1692; y últimamente vara para el Senatus, y cuatro Angeles para el paso de la Coronación que determinó hacer en 20 de Setiembre de 1693. Asimismo se sabe que en este último año. hizo estación, como igualmente en 1697. Mas sus procesio— nes de Semana Santa, que por aquel tiempo debieron de ser frecuentes, no pueden fijarse las veces que tuvieran lugar, á cáusa de que en sus libros hay pocos acuerdos y noticias sobre este asunto. : En el referido año de 1697, por dectibisa de permuta celebrada ante Pedro Belloso, en 30 de Abril y 1.” dc Mayo: adquirió la Capilla que perteneció á la Hermandad del Gran. Poder, dando en cambio la que la Corporación poseia en el eláustro. El motivo de esta novedad fué, para mayor liber tad é independencia de la misma en sus actos; y para evitar que con estos, y con las entradas frecuentes de hermanos en lo interior del convento, se faltase al silencio y recogimien- to que debia reinar en una casa de Recoleccion, como era la del Valle. | - Adquirida dicha Capilla colocó en ella tres altares para sus Sagradas Imágenes, y la adornó con particular esmero. Para su especial servicio tenia regular sacristía, provista de . los ornamentos necesarios al culto, y además posela sala de cabildo, dos almacenes para sus pasos y pugon y otras des pendencias.: , Se sabe también, que gozaba de algunas dotaciones y memorias, las cuales en su mayor parte estaban á cargo de la comunidad. Tenia asimismo á su favor aleunos tributos, (23 e PR como el que le dejó de dos ducados anuales Manuel Baquero; y el de cuatro que le pagaba la casa de Olivares. La parti- cularidad de concluir su primer libro de acuerdos en 20 de Enero de 1716, y empezar el 2.” de los que conserva en 7 de Abril de 1755, concluyendo en 26 de id. de 1761 deja un va - cio grande en su historia. Apesar de esto, por sus papeles " aparece que entre otros años hizo estacion en 1744, 1751 y 1754. En Cabildo de 26 de Abril de 1756, con motivo de ha- ber sufrido la capilla en el terremoto del año anterior, se dijo: que reconocida la misma por el maestro Diego Suarez, habia manifestado este, que era necesario derribar toda la pared del camarin de la Virgen, y reparar las otras: en su virtud acordó la hermandad hacer dicha obra. Concluida esta en 1759, por acuerdo de 19 de Abril 80 dispuso el estreno de la capilla, en la pascua del Espiri- tuSanto; en cuyos tres dias hubo funciones matubinas: la 1.* por la Comunidad; la 2.* por-la Orden tercera, y la última por la hermandad, con ejercicios por las tardes. Sin otra particularidad .conocida, y las alternativas propias de los tiempos y de las circunstancias continuó esta corporacion celebrando los actos de su instituto; habiendo hecho esta- ción despues del año de 1754, ya indicado, en los de 1761, 1770, 1771,:1775, 1784, 1785, 1788, 1790, 1791, y 1792. ibn sufrió alguna A Rui] mas en 1798 ha- biéndose recibido en ella algunas personas fervorosas hizo estación en el propio año; y para su mayor fomento formó “nuevos estatutos, que aprobó el Consejo de Castilla en 8 de Abril de 1799; espidiéndose la competente real provision en 21 de Mayo del mismo. Consta esta regla de 19 capitulos; previniéndoso en el ' 9.” de ellos, que el primer dia de cada mes haya comunion en la capilla para los hermanos, y la celebracion de varios actos piadosos, como son: una funcion en el primer domingo del mes de Mayo, á la Coronacion de: Ntro. Sr. Jesucristo, - Setenario á la Sma. Virgen, la estacion del juéves santo, - 171 - ejercicios de tres horas; y por el ceprdo 19 se ordenan hon- ras por los difuntos. Desde esta época, tomando de dia en dia incremento la hermandad, empezó para ella una nueva era, hasta el punto de constituirse en una de las más florecientes y principales cofradias de esta ciudad; debido especialmente este resulta- do, al celo y grande afecto del Dr. D. Antonio de Mena, in- dividuo de la misma hermandad y singularisimo bienhechor suyo, el cual solo en el año de 1793 gastó de su peculio 24442 reales y 12 ms. su memoria no olvidará jamás la Cor- : / poracion. El culto, desde: el mismo Homo se aumentó con sun— tuosas fiestas y otros actos religiosos, tomando el jubileo de las Cuarenta horas, de los dias 14,15 y 16 de Marzo,en cambio del que tenia en Mayo, desde que lo dejó la hermandad de San Pascual Bailon, del gremio de Pasteleros, establecida en la misma iglesia. > Asímismo hizo tambien ropas bordadas para Sus Eb genes, reformó sus útiles y efectos, y costeó otros de nuovo; y la procesion de Semana Santa con mayor pompa y grandeza que antes, salió consecutivamente hasta el año de 1808, in- clusiye, escepto el de 1801. En este pOniado, obtuvo stgula- res concesiones. En 13 de Agosto de 1803, consiguió un Breve del Señor Pio VII, por el cual puede celebrar misa de los Dolores de. la Sma. Virgen en cualquier dia que caiga esta festividad. En 26 del mismo mes y año se incorporó con el cabildo y canónigos de S. Juan de Letran, por 15 años: gracia que en 23 de Diciembre de 1817 se hizo perpetua. : En 13 do Abril de 1805, la facultó el Rey para llevar en su procesion de semana santa Nazarenos, con los rostros cu- biertos. Astmismo, á instancias de su protector, el M. R. P. Mtro. Fr. Crisanto de la Concepcion consiguió. en 13 de Enero de 1808 el título de Real. ES: En 1810 con motivo de la invasion francesa sé trasladó. > a i E r E Sha A cy Cién OR provisionalmente á la parroquia de S. Roman, en la que ce- lebró el jubileo circular. De aquí paso á la Iglesia de los Me- nores, en donde para colocar sus Imágenes construyó un al- tar, en el testero del brazo del crucero, del lado del Evange- lio; y permaneció en este templo continuando sus cultos, mónos la procesion do semana santa, hasta el año de 1816, que restablecida la Iglesia del Valle y su capilla, volvió ú su antigua casa, haciendo estación en el mismo año y los bres siguientes. En 23 de Diciembre de 1817 obtuvo una bula del Pa- pa Pío VII, concediéndole el título de Archicofradia; y en 92 de Marzo de 1825, alcanzó el de Pontificia; por cuya causa, desde entónces se denomina: Pontificia, Real y Pri- mitiva Archicofradia de Nazarenos; diferenciándoso esta corporación de las dos que usan. la misma denominacion en que coloca el título de Primitiva, después del Pontificia y Real, mientras las otras lo ponen el primero. La razón de obrar asi la Hermandad que nos ocupa, es para dar á en- tender que su primacía se refiere únicamente al título de Archicofradia por haberle obtenido ántes que sus compañe- ras; al paso que éstas para manifestar su primacia en órden al de Pontificia. Asi mismo se incorporó con todas las Or- denes religiosas, porlo cual, y por las concesiones expresa= das, goza de un tesoro de gracias espirituales. - En 1827 volvió á continnar su estación; repitióndola en 1828 y 1829. En este año, amenazando ruina la media na- ranja de la Capilla, y deseosos al par algunos hermanos de que la Corporación variase de residencia por la posicion re— - tirada de la ¡ielesia del Vallo, se trasladó á la Parroquia de S. Andrés, situándose en la Capilla de la Purísima Concep- cion, donde colocó los tres altares que tenía en la del Valle, construidos después de la invasion indicada. | En el principal, que consta del órden corintio con 4 columnas, se venera la Imágen dolorosa de la Santísima Virgen, titulada del Valle, que sale en la procesión de Se- - mana Santa, y en los intercolumnios las de San Juan Evan- 1830 llo y los piés descalzos, llevando en una mano un Crucifijo y en la otra un Rosario; pudiendo los que tuviesen legítima causa, usar calzado con licencia del hermano mayor. En el centro del cuerpo de hermanos iba el guion de color ver de; y últimamente, una Imágen de la Santísima Virgen, vestida de negro, y un escapulario verde, en parihuelas de este color; yendo un coro de música delante de cada o y sus trompetas. Do esta suerte saliendo de la Iglesia de San Basilio, el Viérnes Santo por la tarde, se habian de dirigir ála Cate- dral para hacer su cstacióncon la mayor devoción y silencio que pudiera ser, contemplando la Pasión y Muerte de Nuestro Reden= tor Jesucristo y loque por nosotros pasó hasta ponerse en la Cruz; volviendo del mismo modo, sin retirarse cofrade alguno de la estación á no ser con licencia del hermano mayor. Este destino era ya conocido en la Corporación, como asimismo el de fiscal; los cuales y el mayordomo habian de llevar de insignias (se entiende varas de gobierno) un áncora con una Cruz en su remate, en que pusiesen su esperanza: no pudiendo ir enla Cofradía persona alguna azotándose. En esta forma hizo la Hermandad su primera estación el Viernes Santo, 5 de Abril de 1624. Posteriormente ha- bióndole dado licencia el provisor para que concurriera á la procesión del Córpus; ordenó otro capitulo, en el que pre- ceptúa la asistencia á eso acto; determinando que el herma- no mayor llevase el guión, y el secretario el Estandarte con el mayor. número posible de luces. - Losdos capítulos referidos habiendo sido presentados á la autoridad eclesiástica, después de censurados en 7 de Ju- nio de 1624; por el fiscal, Doctor Rodrigo de la Fuente, los aprobó en el mismo dia D. Luis Manuel, Canónigo de la. Santa Iglesia, y provisor, por el O D. Lnis For- nandez de Córdoba. No obstante que en el capitulo de Cofradia mencionado se dispusiera, que la Hermandad hiciese estación en la tardo del Viernes; debió desde luego efectuarlo en la ma- Prrruerrecráa Cris ant IA - 184 - drugada de este dia; pues enun escrito que el año de 1629, presentó Alonso Fernandez de Córdoba, su mayordomo, al provisor el Doctor D. Luis Venegas dice: que siempre habia hecho estación en la madrugada del Viernes; ménos en el anterior año de 1628, que la electuó en su tarde, por habér- sele ordenado asi, á causa de salir el Santo Entierro. Este escrito tuvo por objeto pedir licencia para que la la Hermandad que nos ocupa hiciera estación en la mañana del Viernes Santo; y al efecto se alegó lo que va referido y, la salida de la procesión del Santo Entierro; en el propio año. En este tiempo permanecía aun la Hermandad en la Igle= sia de San Basilio, segun resulta de la indicada solicitud, que con su decreto al pié, autógrafa se conserva en el men- cionado archivo. Los motivos que hubo para esa pretensión y concesión particular nos son desconocidos; mas siendo el señalamien— to de horas privativo del mártes santo, cuando se recurrió á ese medio, precisamente alguna causa especial dió ¡már- gen á ello. Posteriormente agregó esta Hermandad á su regla cinco capitulos mas, en los cuales disponen; que su advocación en lo sucesivo fuese: De la Sentencia de Muerte que dieron á Cristo Nuestro Redentor y Maria Santísima de la Esperanza: - quelos hermanos que quisieran verter su sangre, en memoria de la que derramó Jesucristo, pudiesen salir de disciplina en la procesión de Semana Santa: que en esta había de lle- ' varse un Paso que representara la Sentencia, con todo or- nato y decencia, y que á continuación fueran los hermanos de sangre, en pos de estos, los de penitencia, luego el Paso del Santo Cristo, la cera y la Virgen. Determinó también ' que continuara la devoción de decir todos los viernes una misa cantada al Santo Cristo, en la Parroquia de San Gil, en que estaba su retrato ó efigie, y finalmente que para tener colocadas en dicha Parodia las Imágenes del Señor y de la Virgen, cuando la Corporación pudiera y alcanzaso licencia del provisor labrara una Capilla con la propia ad- AR vocación que usaba, en la que siempre habia de permane- cer sin salir de ella; haciendo desde la misma “sus esta— ciones 4 la Santa Iglesia, como lo efectuaba. cuando dia en San Basilio. . Estos cincocapitulos fueron aprobados en 16 de Enero del654, por el Dr. D. Diego de Castrillo, provisor por el Arzobispo D. Fr. Pedro de Tapia, y por ante su notario Francisco Belloso. Por el contesto de los mismos vemos: que la Corporación en eso tiempo se hallaba ya establecida en la Parroquia de San Gil, si bien ignoramos el año en que se traslado a ella. Que Ad de situarse la Hermandad en dicha Iglosia estuviese algun tiempo en el Hospital de la Sangre, como vulgarmente se afirma, lo creemos inexac— to; pues segun se desprende de los referidos cinco capitulos setrasladó á San Gil, desde la Iglesia de San Basilio, sin haber residido en algun otro Templo. Circula tambión otra noticia que presume de mucha credibilidad, principalmente entre los feligreses de la men- cionada Parroquia y es, la de que la Imágen de Nuestra, Señora de la Esperanza perteneció al dicho hospital, y que la adquirió la Hermandad por un reloj que en cambio en- tregó al mismo establecimiento, con la condición de que si en algun tiempo, entraba la Imágen por sus puertas que- daria privada do ella la Corporación. En nuestro concepto esta noticia no es mas exacta que la anteriormente refuta— da; ora porque no existe documento, memoria ó apunte al- guno, que directa ó indirectamente persuada su certeza; - ora porque la misma Imágen la rechaza. ] En efecto, si-el cambio que se supone hubiera tenido lugar debió precisamente otorgarse algun instrumento pú= blico para su perpétua validez y firmeza; de 6l hubieran las partes contratantes obtenido las correspondientes copias, y la Hermandad además, con especial solicitud en sus libros hubiera consignado ese contrato, para evitar en todo tiempo la pérdida de la Imágén, á título de ignorarse la condición en él mercada. No existiendo dosumento alguno que depon- 25 - 186 - ga de ese a ni memoria de que lo hubiese ¿qué crédito mérece? Ninguno. Dijimos también: que la Imágen rechazaba esa creen- cia. Y á la verdad, creyéndose ocurrido el cambio indicado en el tiempo en quese supone á la Hermandad en el hospi- tal, preciso es fijar su fecha antes del añode 1654, en que - resulta ya establecida en San Gil; y considerar la efigie con la misma anterioridad. Siendo pues, el Soberano Simulacro de Nuestra Señora de la Esperanza, obra de Pedro Roldan, debemos colocar su ejecución en el último tércio del siglo XVII, época de todas las bellas producciones de ese enten— dido artista, y periodo de su gloria y celebridad. Si pues, en la mediación de dicho siglo no: existia la mencionada Imágen, ni existir pudo, porque contando Roldan entón- . ees, pocos años de edad es imposible que tuviera ya los co= nocimientos necesarios para ejercer con acierto una profe- sión, que 4 más de ciertas dotes naturales requiere luengos años de estudios y laboriosidad; deduciremos por conse= cuencia forzosa, que el hecho que se supone, es uno de los muchos cuentos, que forjados por una decrepitud ignorante, corren entre el vulgo crédulo como verdades inconzusas. Tan imbuido está este en su certeza, que ha confirmado ya con actos su creencia. El año de 1846, dispusieron los Aia se Estas Her- mandad, que la Cofradia entrara en el Hospital. En efecto, lo ejecutó el cuerpo de nazarenos del Señor, y el paso de esta Imágen; mas al efectuarlo el de la iban se alborota el numeroso conenrso allí reunido, prorrumpiendo en tales voces y amenazas, que temiéndose un conflicto, que en rea— lidad le hay, si la Virgen continúa adelante, retrocedió la Cofradía, sin pisar el paso de la Señora los besas de las puertas del Hospital. -Tal es la preocupacion do los foligre- ses de'S. Gil en este particular; preocupacion hasta cierto punto disculpable, motivándola en gran parte el afecto y devocion que profesan 4 tan hermosa Imágen, y el dolor que los causaría su pérdida. Su fervor, pues, raya en entusias- PER po 187 - ES mo. Concluida esta digresion, continuemos la historia" de esta Hermandad. Establecida, segun queda dicho, en la Parroquia de San Gil, labró y adornó la Capilla que posee, colocando en ella bres altares tallados y dorados de mucho costo, si bien cons- truidos:en la época de la decadencia de las artes. En el principal se venera la Imágen de la Santísima Virgen; en el del lado del Evangelio, la del Señor, y en el de frente la . de Señora Santa Ana, con porcion de efigies pequeñas, re- partidas por los tres alta res.i - Por los años de 1690, existia entre esta Hermandad y la de las Tres esstidades, una concordia, con visos ya de antigua, por la cual esta acompañaba 4 la primera en su estación del Viérnes Santo, desde la Iglesia de S. Gil has- ta la calle del Amor de Dios concordia mandada guardar por la Cofradía de las Tres NeecaraS: como capitulo de regla, segun resulta al fólio 139 de su libro primero de ' actas. Posteriormente la Hermandad que nos ocupa formó nuevos Estatutos, compuestos de diez y seis capitulos; obli= gándose á su observancia en 1.* de Enero de 1720. En ellos ' se establece que además de los titulos que la Corporacion te- nía, usara tambien los nombres de 5. Gil y del Patriarca Sr. S. José, tomándolos por sus patronos. En la estación de Semana Santa no hubo otra novedad que la de: suprimir el paso del Santo Cristo. (1) Las honras por los hermanos di- funtos se fijaron en el cuarto domingo de Noviembre; dis poniéndose continuara la devoción de la Misa cantada, que de antiguo se decía los viérnes, y se estableció nuevamente una funcion á la Santa Cruz. Mas estos Estatutos no se pre- sentaron, por entónces 4 la jurisdiccion eclesiástica. | El año de 1728, de reyreso esta Hermandad de su acos-= tumbrada estacion á la Sta. Iglesia, se quedó en la Iglesia de S. Francisco de Paula, por lluvias. Con este motivo, la (1) Cap. 16 de dicha regla. OS * E. Cofradía de las Tres Necesidades on la mañana de 4 de Abril dia de S. Tsidoro, costeó una solemne funcion 4 las Imáge— nes de aquella, y la acompañó en la traslación procesional á su iglesia en la tarde del propio dia. En 7 de Marzo de 1750 adiccionaron con cuatro capitu— los más las ordenanzas últimamente formadas; disponiendo varias cosas en bien y aumento de la Corporación, y acor- daron presentar aquellas y las adiciones al Provisor para la debida aprobacion. En efecto, el 15 de Abril del mismo año las presentó en su juzgado Gerónimo de Aguilar, man- dando el Provisor pasasen al fiscal, por tórmino de tres dias segun resulta de un auto, que autorizado por Manuel Mon- talvo se halla á continuacion de la solicitud del Aguilar; empero ni la censura fiscal ni la aprobacion de la autoridad eclesiástica aparecen. Considerando esta Hermanita en 1763, que da de las Tres Necesidades, no obstante habérsele dado para su es- tacion, hora posterior que á ella, por razon de su proximi- dad á la Catedral habia de llegar antes 4 la Santa Iglesia, lo cual, entre otros embarazos podía dar ocasión para que é: la misma, después no se le permitiese entrar en dicho tem- plo, dió comision á sus diputados D. José Antonio Bazan y D. Nicolas de Rebollar, Pru., para orillar estosincenvenien- tes. Avistados éstos con el Mayordomo de las Trós Necesi- dades, determinaron todos consultar sobre el particular al Provisor, como lo hicieron, quien les manifestó que la Her mandad de las Tres Necesidades podia entrar en la Cate- dral llegando ántes que la Sentencia, sin perjuicio de los derechos de ésta, la cual ningun obstáculo hallaria por lle-, gar después que aquella. Conformes con esta propuesta, ce=' lebró Cabildo la Cofradía de las Tres Necesidades, en la no- che del mismo Miércoles santo, en el que habiéndose dado - cuenta de todo lo referido, se acordó obrar con arreglo á la indicacion del Proyisor, sin menoscabo ni perjuicio de la Hermandad de la Sentencia, á la cual, para guarda de su: - derecho, se le dió testimonio de esta acta, firmado por el a 189 a Mayordomo, uno de los Alcaldes, los Veedores, dos diputa— dos y el Secretario. En su virtud, en dicho año, por primera vez, hizo estacion la Cofradía que describimos después de las Tres Necesidades, aunquo en las nóminas ó papeletas se co- locó en el lugar que le correspondía, al tenor del señala— miénto hecho el Mártes santo. En 1777, determinó la Hermandad de Ntro. Padre Je- sús del Gran Poder hacer estacion en la mañana del Viér— nes Santo; y pretendiendo efectuarla con antelacion á la de la Sentencia, se opuso esta, como era regular, lo que dió causa, segun parece, á algunos procedimientos; mas al fin la Hermandad que nos ocupa, por razones idénticas á las que Militaran respecto de las Tres Necesidades, convino en que fuera delante la del Gran Poder, sin perjuicio de su de- echo, y con la condicion de que pidiese su permiso los años que saliera, y la de remitirle una diputacion de Nazarenos. Concluido el porfiado ¡pléito que siguieron las Her- mandades del Gran Poder y Tres Necesidades, habiendo las mismas determinado hacer juntas la estación en la Semana Santa de 1797, dispusieron participar esta resolucion á la Cofradía de la Sentencia, por medio de una diputación de ambos cuerpos, á fin de obtener su consentimiento para po- derla practicar con la antelacion que deseaban. Al efecto, la de las Tres Necesidades le ofició en 21 de Marzo, dándole cuenta de la concordia, é invitándola á que señalase dia y hora para que pasase la diputacion á conferenciar con ella; á lo cual contestó la Hermandad que nos ocupa, con fecha del 26 del mismo mes, haber designado para el objeto refe= rido, el Domingo 2 de Abril á las cuatro de su tarde. Reu- nidos en dicho dia y hora en su sala capitular, los oficiales de la Cofradía de la Sentencia, se personó en ella la diputa- cion mixta, que la componian: por parte de la Hermandad de las Tres Necesidades, el Licdo. D. Francisco Gonzalez de Haro, D. Agustin de Oya y D. Francisco Gril del Real; y por la del Gran Poder, el Jurado D. Francisco Carreño y D. Fernando Bobadilla; é indicado por la misma, después de a AAA E a ad, E 190 = las atencionos de costumbre, el objeto de su cometido mani festaron aquellos no tener inconveniente en que estas her- mandados hiciesen unidas su estación, y en el lugar que de seaban, sin perjuicio de los derechos de la Cofradía de la Sentencia. : Dadas á esta las gracias por. el favor dispensado, los diputados del Gran Poder expresaron además su reconoci- miento por la preferencia de sitio queen los anteriores años la misma le concediera. Posteriormente obtuvo de las Hor- mandades favorecidas, comunicaciones atentas expresivas de su gratitud, por la dignacion indicada. En 1790, la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, de la Parroquia de S. Gil, acudió al Consejo de Castilla pa- ra la aprobación de su Regla; el que por auto de Y de Se- tiembre del mismo año mando: que la Audiencia de Sevilla informara lo que creyese oportuno sobre la pretensión de dicha Hermandad, y si con arreglo 4 las disposiciones que ' tratan de la unión de Cofradías, podia la Corporacion soli- citante reunirse con otra. El Tribunal, evacuando el infor- me exijido, en vista de lo expuesto por el Fiscal, con cuyo parecer se conformo, dijo en 21 de Marzo de 1791: que es- tando unidas á la Sacramental de la referida Parroquia las Hermandades de Animas y de la Purísima Concepcion, no debía agregarse á ella otra alguna: pero que la del Rosario podía unirse con la de Nuestra Señora de la Esperanza y Sentencia; en cuyo caso convendria tuviese dos mayordomos y dos secretarios para no confundir ni eludir el objeto de ambos institutos. El Consejo en su virtud asi lo determinó; quedando ratificada la unión de estas dos corporaciones en 31 de Ene- ro de 1793, mediante la aprobación que en este dia obtuvo la regla presentada por la del Rosario, la cual habia de regir á ambas Corporaciones constituidas ya en una, De 17 capitulos constan estas ordenanzas, en las que de conformidad con lo propuesto por esta Audiencia se dis- pone: que haya dos mayordomos y dos secretarios para los E fines espresados (1); que salga por las calles todas las no= ches el Santo Rosario, y que se celebre anualmente una ' figsta en honor de esta devoción el 28 de Octubre, y además las funciones que acostumbrara hacer la hermandad de la dela Esperanza (2). Desde el año de 1758, hasta finalizar el pasado siglo hizo esta ción en los de 1759, 1763, 1766 y siguientes, hasta el de 1769 inclusive; los de 1772, 1774, 1775, 1777, 1778, 1781, 1782, 1783, 1786, 1787, 1788, 1797, y los tres si- guientes. cio En 4 de Setiembre de 1800, á las oraciones, sacóen pro- cesión de rogativa la imágen del Señor. La deNtra. Señora de la Esperanza ha salido en el presente siglo varias veces, en rogativa, por falta de lluvias, y por otras calamidades. Su estación de semana santa en el mismo, ha sido bastante _ frecuente; pues la ha verificado en los años de 1803, 1804. . 1805, 1806, 1807 181 y siguientes hasta 1819 inclusive; en, 1826, hasta 1830, tambien inclusive: en 1832, 1834, 1841 y los cinco años que siguen, no habiéndola efectuado en 1847 por lluvias. Finalmente ha hecho estación en 1851, 1353, 1859 y los años siguientes hasta el de 1881. En la cofradía lleva dos pasos: el primero representa el acto en que Pilatos pronunció la sentencia de muerte con= tra elinosentisimo Jesús. Este Divino Señor va de espalda al pueblo, en medio de dossoldados con espadas y lanzas, frente. de Pilatos, que sentado bajo dosel le habla. Junto á dicho presidente sa hallan dos mozos ó pajes: el uno con palanga na, y el otro con una toalla. A sus lados van sentados seis consejeros del gram sinedrio. La Imágen del Señor, atribuida á Pedro Roldan lleva úna rica túnica de haRiopalo bordada de oro que extrenó en .. elaño de 18. Los judios son do talla y de distinto autor, pe- ro noson esculturas despreciables, aunque algo exajeradas en sus formas, con el objeto sin duda, dc hacerlos aparecer (1) Cap. 4 de dicha regla. (2) Cap. 14 de dd, E ASS tan feos y abominables en la parte fisica, cuanto lo fueran en la moral, por el atroz delito que perpetraron condenan- do al Santo por esencia. Es uno de los pasos que llaman más la curiosidad del vulgo. Su peana estrenada en 1859, aun— que moderna, imita en su construccion ú las antiguas, talla- da y calada primorosamente con varios relieves de la peana antigua. En el otro paso vá la Santísima Virgen sobre peana de cobre plateado, y bajo pálio de terciopelo, con doce varas de platina. Antes, estas varas, el pálio y la peana eran de plata; en cuyo tiempo era uno de los pasos más ricos de Se- villa; mas todo ha ooncluido. La Sagrada Imágen, obra de Pedro Roldan es una de las que tienen más celebridad en Sevilla. Visto túnica de terciopelo morado y manto do igual tela, verde; ámbas prendas bordadas de oro de lo mejor de - su clase, que estrenó, aunque no concluido en 1880. Este paso hoy es, de losmejores que se presentan, y de los que más llaman la atencion por sus adornos. : De regreso esta Cofradía á la iglesia, sale por la puer- ta de la Macarena y rocorre várias calles del barrio, llegan- do hasta cerca del Hospital. Las demostraciones de devo- cion y afecto que se han notado siempre en este sitio, y que Sevilla entera ha visto, lo han dado tanta fama, que apesar de ser tan extenso el campo del Hospital, por la afluencia de personas que concurren á él para ver pasar la procesion todo sé llena de gente. Finalmente sl culto que dé esta Hermandad es mucho y decoroso. Celebra anualmento Septenario á los Dolores de la Santísima Virgen; Novena á la Imágen do Ntra. Señora del Rosario, por el mes de Octubre, con funcion y Jubileo en los dias 28, 29 y 30 del mismo, y algunos años otros actos con brillantes procesiones en honor de la indicada Imágen del Rosario; simulacro de singular devocion, y sin dudaal- guna uno de los más bellos que se admiran en esta Ciudad. El escudo que usa, es una ancla con la Mitra y el. báculo atravesado. =193= - Goza por último de bastantes gracias é indulgencias, y para custodiar sus pasos tiene frente de la misma parro= quia almacen propio, cuyo terreno adquirió de la Comuni- dad de S. Basilio, y sobre él la Sala Capitular, labrada no hace muchos años. LS corrAbÍa DE NUESTRO PADRE Jesús NAZARENO, SANTA CRUZ EN JERUSALEN Y MARÍA SANTÍSIMA DZ LA CONCEPCIÓN, ESTABLECIDA EN SU CAPILLA PROPIA EN LA IGLESIA DE SAN ANTONIO ABAD. Sin embargo de todo lo que se ha escrito acerca del ori- : gen y principio de esta insigne hermandad, y de cuanto di- - ce sobre el particular el autor de la historia de las Cofra- días, segun expresa clara y terminantemente su regla, fué fundada en el año de 1564, por Bernardo de la Cruz y al-: gunas otras personas, en el hospital de las Cinco Llagas, conocido por el de la Sangre, con acuerdo -y parecer de sus administradores D. Andrés de Aguilar, Prior del Monaste- rio de Santa Maria de las Cuevas, de Fray Rodrigo de Car- mona, Prior del de San Isidro del Campo, y de Juan de Me- dina, Presbitero, Teniente de Administrador que entóncos sa era de dicho al deseosos los fundadores de su sal= vación, son palabras de la misma regla, gloriándose como dice el Apóstol en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, en la cual fuimos salvos y libres del poder del demonio, tenién= dola por Patrona, armas y defensa suya, queriendo imitar al queen ella murió por nuestras culpas, llevándola sobre sus homz bros, siguiéndole con ella (1). De las referidas palabras, y del contesto do varios ca— (0) educan de la regla Ufa de esta hermandad. a ea pítulos de su citada regla se desprende: que esta hermandad 'en sus principios tuvo porúnico ópor principal objeto el cul- to del Sagrado Madero de nuestra redención, distinguiéndo- ¡se entónces, con el titulo de la Santa Cruz ó Oruces de Je— rusalen, pues los escritores de aquellos tiempos la designan solamente con dichos nombres, dándosele los mismos en pa— peles y memorias antiguas. Esta, sin duda, fué la causa de adoptar por escudo la Cruz de Jerusalen, blasón del mismo hospital en que se fundó, concedido por el ilustre D, Fa- drique Henriquez de Ribera, primer Marqués de Tarifa, el que por su devoción mandó poner ese sagrado signo en el escudo de sus armas, tomando la citada Oruz por su empre- sa, que aun conserva el palacio, conocido por la casa de Pi- latos, entonces de su pertenencia, sellando con su Santa forma muohas casas de su antiguo mayorazgo. Es, pues, ' un error asegurar, que la casa de Ribera, y el hospital de ) la Sangre siguiendo el ejemplo de esta hermandad tomaron por blason la Cruz de Jerusalen, cuando el exclarecido D.Fadrique falleció 25 años ántes que aquella se fundara. Para el régimen y gobierno de la Corporación que nos ocupa, gaston sus cofrades una regla, que aprobó en el. indicado año de 1564, el Dr. Gi] de Cevadílla, provisor y vicario general por el o Señor D. Fernando de Valdés, Arzobispo de Sevilla (1). EL paradero de esta regla es a por cuya cau- sa ignoramos, sus disposiciones; mas se cree que en ella se preceptuaban las prácticas y usos de las Cofradías, en aquel tiempo muy en boga en Sevilla, pues segun escribe el Abad Gordillo, en la mañana del Viérnes Santo salía procesional- mente esta Hermandad haciendo estacion de penitencia á la Iglesia del Real Hospital de S. Lázaro; yendo los cofrades descalzos, con túnicas de lienzo leonado 6 morado, cubiertos los rostros-con cabelleras ó capirotes bajos, coronas de cam-= brones en la cabeza, sogas de esparto gruesas en las gar- (4) Introducción de dicha regla. a ds gantas, coñiidas desde el cuello por todo el cuerpo y cintura, llevando al hombro cruces del tamaño de dos y media varas de largo. De este modo, y sufriendo por penitencia y mortifica- cion las piedras frias y agudas, que en el camino se hallaban, «se dirigian por el campo y calzada al expresado sitio, con la mayor devocion y recogimiento. No se dice la Imágen ó Imágenes que se llevaran enesta procesion; pero por laprác- tica de la mayor parte de las Cofradías, en sus principios, es de inferir fuera un Crucifijo. Y en este supuesto, desig- nan algunos al que con el título de la Buena Muerte se. venera en la Capilla de esta Corporacion. Ninguna otra particularidad sabemos de sus primeros aúos hasta el 1577, enque Mateo Aleman, (1)Salvador Martin Peña y Bartolo rs Sanchez, Hermano mayor y alcaldes, que entónces eran de la misma, determinaron reformar y ampliar la regla de que ántes hicimos mérito. Al efecto, celebrando la Hermandad un cabildo general, dió comision al intento al primero de los indicados cofrades; acordando á la vez, que evacuada por el mismo la reforma y ampliacion pretendida, fuese vista y examinada por los susodichos alcaldes y veinte hermanos elegidos diputados para este fin, en nombre de la Corpora- cion; y que mereciendo la aprobacion de estos individuos se observara y guardara. En su virtud, Mateo Aleman ordenó una regla en los términos que creyó convenientes; y obteniendo ésta la acep- tación de las personas encargadas en su exámen, las cuales firmaron su asentimiento en el libro de acuerdos de la mis- ma Hermandad á 6 de Mayo del referido año de 1577, de que da fó su secretario Francisco de Torres, fuó prosentada;é a la jurisdicción eclesiástica, aprobándola con cinco adiciones .el Licenciado Valdecañas y Arellano, provisor del Arzobis-' pado en 24 de Abrilde 1578 (2) (4) Este sevillano es bien conocido por sus obras literarias, Su resatO se ha- lla en la Biblioteca Colombina. (2) Introduccion de dicha regla. nm a a O WIDE Se divide esta regla en dos partes: la primera contiene 36 capitulos, y trata del gobierno de la Cofradia. La segun- da consta de 6, y habla de los Presos: toda dirigida á lama- yor gloria de Dios y bien espiritual y temporal de sus,in- dividuos. | ? _Previénese en ella la celebración de una fiesta á la Santa Cruz el dia'3 do Mayo, ó si en él no pudiere hacerse dentro delos 15 primeros dias siguientes, con visperas, misa y sermon; y el cofrade que no asistia á dichos actos era pe- nado en un real de vellon para los pobres de la cárcel, y en media libra de cera (1). El dia de los difuntos, ó enuno de los quince siguien= tes debian celebrarse honras generales por los hermanos, - con sermon y vigilia la tarde antes; y el que faltaba en uno y otro dia pagaba libra y media de cera, y medio mecal para los pobres de la cárcél (2). La procesion de penitencia, que como dijimos anterior- mente hacia esta Hermandad en la mañana del Viérnes Santo, quedó tambien preceptuada en esta segunda regla en la forma que después veremos, con las variaciones de ser distinta la estacion, no llevar coronas los cofrades y con- ducir en dicho acto, segun lo ejecutaban ya otras Cofradías, las Imágenes de Nuestro Redentor Jesús con la Oruz al hombro, y de su Santísima Madre, que ántes no llevaban, se— gun se infiere del literal contexto del capitulo secunda de dicha regla, que más adelante consignaremos, como lo. dá así mismo á entender comentando sus palabras el autor de las Memorias históricas de esta Cofradia. D. Félix Gonzalez de Leon, impugnando este aserto, dice: y sentimos lo contrario que de aquí se infiere.que concreta= ron y pusieron por obligacion de la regla que se llevasen las Imá- genes que se acostumbraban llevar ántes. Palabras, por cierto gratuitas, pues no las contiene la. regla. ¡ - El Juéves Santo confesaban y comulgaban los herma= (1) Capítulo 7 de la Regia. cad ASE (2) Cap. 2 197 nos, y 4 la una del dia se juntaban en susala de Cabildo. En este acto, el hermano mayor, los oficiales y cofrades cada uno de por sí daba una vuelta por la misma sala, abrazán— dose los unos 4 los otros en señal de bo amor, pi diéndose perdon en el caso de que por descuido se hubiesen injuriado ú ofendido. Después se predicaba el sermon del Mandato (1). El Viérnes Santo por la mañana, ántes que empezaran á ir los cofrades para la procesión, el Hermano mayor y los Alcaldes debian tomar: asiento á la entrada de la Iglesia, para ver y examinar si los cofrades llevaban el traje preve. nido ¡en los Estatutos (2), que es el siguiente: túnica de lienzo leonado 4 morado, cubierto el rostro con capirote ba- jo: una soga de esparto ceñida 4 la cintura (3); en el EN ve un escudo de cuero ú hoja de Milan, pintada en él de color morado la Cruz de Jerusalen (2), y los piés descalzos (5). A. los hermanos ancianos ó enfermos, precediendo licen= cia del Hermano mayor, se les permitía alpargates calzados de los que comunmente se usaban en aquel tiempo, sin que tuvieran señal ó nota alguna (6). La Hermandad debía tenor copia de túnicas Ó de aparejos, como dice la regla para los encomendados, llamados asi, los que sin ser cofrades asis- tian 4 la procesion; y se facilitaban á todos los que las pe- dian, dejando una prenda y una limosna voluntaria (7). Acerca del órden que debia llevar la procesion, dice el citado capitulo segundo lo que sigue: “Acordamos ante toda. la procesion llevar nuestro estandarte de color morado,.en medio una Cruz santísima de Jerusalen, y tras de ella vein- te y. cuatro hermanos vestidos como los demás de sus tú- nicas, y doce de cada parte, 'llevarán 24 hachas de cera - . (1) Citada regla cap. 5. (2) Cap. 4. (3) Cap. 4. (4) Cap. 4. de su regla, (9, Cap, 1. (6) Dichocap. 4. + (7) Cap 6. S + - Ps 198 po acompañando una Imágen que nos represente los pasos de nuestra salud, poniendo con toda veneración un Santísimo Cristo con su Cruz acuestas, á quien todos los hermanos vayan siguiendo, y al cabo de la dicha procesion con otra tanta cera en la manera dicha, se lleve una Imágen de la Virgen Santa María Señora nuestra, para que llevando por capitan delante de nuestros ojos á Jesucristo y las espaldas amparadas con su Divina Madre, seamos libres del de- monio.» : De aste modo, y saliendo el Viérnes Santo á la hora de sexta, Ósea á las doce del dia, efectuaba su estación la Hermandad que nos ocupa, visitando cinco iglesias (1), que ignoramos las que fueran por no señalarse; pero que debie=. ron ser de las inmediatas al punto de su residencia. Todos los hermanos iban con los ojos bajos y cerrados, rogando á Dios Ntro. Señor por la felicidad de nuestra Santa Madre la Iglesia, extirpación de las horegías, paz y union entre los “principes y Reyes cristianos, y por los bienhechores, etc. (2) Si en esta Cofradía iban ó no disciplinantes, que lo du- damos, es cosa inaveriguable; pues ni su regla hace mérito - de esto, ni en escrito alguno antiguo se habla del particular; consta, empero, que con arreglo á su instituto, muchos, en traje de túnica llevaban en ella Cruces al hombro, no obs- tante que D. Félix Gonzalez de Leon impugnando al autor de las Memorias Históricas lo haya negado, afirmando: que dichas Cruces las llevaban los Nazarenos la noche de la Co- fradia desde sus casas á la Capilla, y que en ella quedaban pupositades mientras se hacia la estacion, yolviéndoselas á lleyar á sus casas al retirarse los mismos por la mañana. Pudo tal vez quedar reducida en estos últimos tiempos 4 esa ceremonia la práctica antigua de llevar Cruces en la estación; mas el negarla es un error grande, que lo eviden— cia del modo más palpable la misma regla de esta Her- mandad. : : (1) Cap. 4 de su regla, ' ; (2) Dicho cap. 1. y ; Padre Jesús. E NE ONES En efecto, el capítulo primero dice asi: Y para siempre armándonos de las armas verdaderas con que nuestro Re-! tor Jesucristo venció sus enemigos, que son la señal de la Cruz, pues en ella murió, matando nuestra muerte, y repa- rando nuestra vida, llevándola sobre nuestros hombros el Viérnes Santo por la mañana, saliendo de nuestra. casa en devota procesion, 4 la hora de sexta, etc- En el capítulo segundo, fijándose el órden de' la proce sion, se dice: que las hachas no vayan ni se Hoyen entre los que llevan Cruces. : Impuesto el precepto de conducir Cruces en,la estación y el lugar que en ella debian tener, desciende la regla á se- ñalar y determinar su forma, como lo hace en el capítulo cuarto, usando estas palabras: “La Cruz que cada uno lle- vare sobre los hombros, tendrá de largo dos varas y media, una sesma de ancho y una octava de grueso: todo el brazo de siete cuartas, sin llevar arriba rótulo ni tablilla, salvo ' que la tal cabeza de la Cruz, salga una sesma sobre el brazo.» . Hay aun más. En el cabildo general celebrado por es- ta Hermandad el 15 de Marzo de 1761, enel que se fijó y determinó el órden de - su estación; cuyo acuerdo adicionan- do y enmendando el capitulo sexto de la regla, constituye hoy. una de sus disposiciones, por la aprobación que obtuvo del Consejo, se dica: que los Nazarenos que quisieran llevar Oruces sobre sus hombros, irian después del paso de Nuestro Lo expuesto basta para convencer el engaño padecido por el autor de la Historia. delas Cofradias en el particular referido, descubriéndose desde luego otro motivo para que á esta Corporacion. se le distinguiera en lo antiguo con el ti- tulo de las Cruces. El de los nazarenos, que tambien se le dió lo adquirió mas bien que por otra causa, por el trajo que vistieran sus individuos en sus primitivos e Continuó esta hermandad con aumento de fervor en el referido Hospital hasta 6l año de 1582, que- viendo los co-. 1 E 290 - frades la devoción que inmpieabas su procesión de Semana Santa, deseosos de que los félás: lograran con más comodi- de los beneficios espirituales que proporcionaban los ejer— cicios santos de su instituto, acordaron trasladarla al cen= tro dela ciudad. En su virtud, eligieron como sitio más acomodado, el de la iglesia de S. Antonio Abad, casa Hos- pital, entónces, del órden de Viena, donde existo. En su nueva residencia hizo la hermandad en su pro- cesion del viérnes santo algunas variaciones 6 reformas que creyó convenientes, como fueron: en vez de la hora de las do- ce del dia adoptar para su salida la de las dos de la mañana 0 del rayar el alba; hacer estación 4 la Santa Iglesia Cate- dral, visitando además en aquella época los sagrarios del Salvador, Casa Profesa de la Compañia de Jesús, Convento de San Pablo y Parroquia de la Magdalena; ir con calzados los hermanos, y con capirotes altos en lugar de los bajos; “vestir las Sagradas Imágenes de lana, y finalmente, en vez _de música llevar varios eclesiásticos cantando en tono bajo: los Salmos Penitenciales. En lo demás conservando el mis- mo traje de penitencia, continuó haciendo estación con el mismo silencio, devoción y órden que ántes, acompañándo- la el Comendador de la Casa-Hospital, y. muchas mujeres -_devotas las que continúan. En tiempo del Abad Gordillo salía ya esta Cofradia al amanecer del viérmes Santo, guardando el siguiente órden: Principiaba por un Estandarte morado, y en sus esquinas dibujadas de oro las Cruces que llaman de Jerusalén, y en el centro otra grande de la misma figura; detrás la de Pe- nitencia que parece se conserva aun, en la sacristía de su Capilla, y en ella á su pió señalado el año de 1567, y vein= ticuatro hermanos vestidos de Nazarenos con hachas de ce- ra; despnés la devota Imágen de Jesús con la Cruz sobre los hombros, solo, sin otra alguna figura, con túnica de tafetan morado, y todos los cofrades en su seguimiento; 4 lo último un gran tuúmero de Sacerdotes del hábito de San Pedro, con ' «música formada de cantores: otros veinticuatro hermanoscon a a ' hachas de la propia forma, y al fin las Imágenes de Nuestra, Señora y San Juan Evangelista, acompañándolas el Admi- nistrador y ministros del Hospital. Hasta aqui el citado Gordillo, el cual dice además, que regresaba esta procesión con próralido silencio, interrum - pido algunas veces por el sonido de dos trompetas doloro- sas, sin Regidores ni Gobernadores mas que sus dos Alcal- des, y que sus individuos era gente de bien. Establecida la Hermandad, segun queda dicho, en la referida Iglesia, labró la hermosa Capilla que posee para ce- lebrar con más independencia y desahogo los actos religio- sos de su instituto. Esta Capilla es casi de igual estensión que la 1glesia, con tribunas por ámbos lados, y una á los piés en forma de coro alto, la cual ha desaparecido al abrir en 1874 la gran puerta que se ha colocado al final de la misma Capilla, por la que sale desde entónces la procesión, por dar paso á una, calle nuevamente formada. La techumbre de este Templo es de madera y bovedilla, con media naranja en lo que figura Capilla mayor. Contie- ne cinco altares: en el principal, que es moderno, jaspeado y dorado, se venera la Imágen del Señor, y en él está el Sa- grario de la Iglesia. Al lado de la Epistola existen tres bios: en el prime- ro, tambien moderno, reside la Santisima Virgen; y en los otros dos, de aeibinación antigua, la Imágen de San Juan Evangelista que va en la Cofradía, y la del Patriarca Se- ñor San José. En el lado del Evangelio hay dos arcos por los que se comunica con la indicada Iglesia, y un altar con un Cristo Crucificado, titulado de la Buena Muerte, del cual hicimos mención ántes, y una pequeña Dolorosa al pié. Toda la Ca- pilla estuvo primorosamente pintada; y ahora nada hay. que revele ese trabajo; pues dos hermosos frescos que se con= servaban en el coro bajo, con motivo de la obra de la men- cionada puerta han desaparecido. 27 20 - 208 — en la Catedral, por lluvias que sobrevinieron al salir de este Templo. El del Señor que siguió adelante, llegó á su Api lla de prisa y algo mojado. La Señora £ub trasladada á su Iglosia, el tercer dia de Pascua de Resurrección, en proce— sión solemne. En Junio de 1761 se recibió en esta Ciudad, la grata noti- cia de haber declarado el Papa Clemente XIT, Patrona de “los reinos y dominios españoles á la Santísima Virgen, en el misterio de su Inmaculada Concepción. Con este motivo se hicieron solemnes fiestas; y esta Hermandad celebró tres muy suntuosas, en los dias 27, 28y 29 del mismo mes de Junio, con luminarias, conciertos de música, fuegos artifi— ciales y abundantes limosnas de pan, de todo lo cual per relación impresa. En 1764, por acuerdo celebrado en 11 de Marzo, dis— puso reformar la regla, en razon á la variedad de los as pos; y á imitación de lo que hizo el año de 1577 nombró una comisión compuesta de veinte hermanos que entendiera en dicho particular; los que trabajando con el mayor celo y actividad, dieron evacuado su cometido el 31 del mismo mes y año. En esta reforma se insertó integra toda la regla an- tigua, y al pié de cada capitulo anotaron las correcciones y “adiciones que se estimaron convenientes. En 25 de Marzo de 1767, solemnizó esta Hermandad la gracia concedida por el Papa Clemente XIII, á ruegos del Sr. D. Cárlos TIT, para que en sus dominios todos los sábados del año no impedidos-con otros rezos se usara del propio de la Concepción de Ntra. Señora, por razón del patronato, y que en la Letanía Lauretana, después del verso Mater In- termerata, se dijera Mater Inmaculata. Do esta fiesta y del acuerdo que para efectuarla precedió, hay tambien relación impresa. En 1768 se establecieron los ejercicios espirituales ; que practica esta Hermandad en su capilla todos los ¡viér— nes del año con manifiesto y sermon, en virtud de acuerdo celebrado el 12 de Abril del propio año, 4 propuesta y ES petición de D. Juan José Rodriguez de Pedroso, individuo de la misma, los que continúan. Dispuso tambien en dicho cabildo celebrar todos los meses un dia de retiro; práctica que duró algunos años; mas ya ha cesado. Deseosa de extender, más todavia, la devoción de la so- berana Imagen del Señor, acordó en 28 de Agosto del referi— do año celebrar anualmente una novena en su honor. Esta en sus principios se efectuó en el mes de Octubre, á causa de tener la Hermandad el jubileo de las Cuarenta horas en los dias 11, 12 y 13 de dicho mes. Después se trasladó al de Mayo por la fiesta de la Santisima Cruz, con el jubileo en esos dias; y últimamente 4 Marzo con el propio jubileo en los dias 11, 12 y 13 del mismo; en cuya forma sigue celebrándose con bastante solemnidad y lucimiento, eo- locándose al efecto las Sagradas Imágenes en el lugar prin- cipal del templo con hermoso aparato eonstruido al propio intento. En el indicado año de 1768 se presentó á la autoridad eclesiástica la regla, con las modificaciones ejecutadas, se- gun ántes dijimos; y prévio el parecer del Dr. Mejia, fiscal del Arzobispado, fué aprobada en 15 de Setiembre del mis- mo año por el Licenciado D. Angel de Cosio, Canónigo de esta Santa Iglosia, Provisor y Vicario general por el Emi- mentísimo Sr. Cardenal de Solis, Arzobispo de Sevilla, y por ante el Notario Francisco de Paula Barbero. Elevada la misma al Consejo por los años de 1798, y no en el de 1782, como da á entender D. Félix Gonzalez de León, fué aprobada por dicha snperioridad en 3 de Abril de 1788, ob- teniendo la Real provisión al efecto en 14 de Mayo del pro- pio año, un mes y 11 dias ántes que el Sr. D. Cárlos II, dictara la disposición sobre cofradías y hermandades, indi- cadas al principio. ] Las reglas, pues, de la Hermandad que nos ocupa per miten el traje de Nazareno con el rostro cubierto, en deter- minado número; y el órden de la procesión del viérnes San- 28 - 210 - to prefijado en ellas, con arreglo á el acuerdo general del 15 de, Marzo de 1761, ántes indicado, es el siguiente: Dos diputados con varas en traje de Nazarenos, 0 de manteos y bonetes siendo eclesiásticos deben preceder -á la Santa Cruz de Jerusalen, llevada por otro Nazareno, y acom- pañada de cuatro con cirios levantados en alto, entre quie- nes alterna la conducción de ese Sagrado Signo para que nunca descanse en tierra. Después van dos Nazarenos de bocinas, y el cuerpo de hermanos con cera blanca, y en el centro, 4 proporcionadas distancias, el Fiscal y tres diputa- dos con varas; cerrando este trozo el Estandarte, conducido por un Nazareno, asistido de otros dos con velas de tres li-. bras, que alternan también en la llevada de esta insignia. A continuación los hermanos «de Jesús en su traje par- ticular, con cera morada, gobernados por dos diputados de varas; dos bocinas en su intermedio y el Senatus, llevado tambien por un Nazareno, y 4 sus lados dos con velas, asi- mismo de tres libras. Siguen doce nazarenos con cirios mo— rados, y el paso del Señor, presidido por el «Alcalde moder-— no, el Mayordomo y el Secretario. Continuan los hermanos de cera blanda, en traje de sério, y en su centro el Prioste : vestido de nazareno, con vela apagada de dos libras; dos nazarenos de vocinas, y los restantes diputados de gobierno á proporcionadas distancias, terminando éste cuerpo con el Sin-pecado, llevado por un nazareno con dos de velas como las demás insignias. En seguida doce nazarenos con cirios blancos, y el paso de la Santísima Virgen, presidióndolo el Comendador de la Casa Hospital entónces; el Hermano ma-— yor y el Alcalde antiguo, todos con varas. Las canastillas se colocan dos entre la Cruz y el Estandarte; una desde es— ta insignia hasta el Senatus, y la otra en el acompañamien-=: to del paso de la Virgen. Los que quisieren llevar Cruces sobre los hombros, van detrás del paso del Señor, segun in— sinuamos ántes. : Con tan numeroso como devoto acompañamiento, hacia estacion esta Hermandad en el pasado siglo, y aun á prin— de > E Sn x E% hi cipios de este. En nuestros dias no asisten hermanos de sé= rio; pero lleva más nazarenos del número indicado, y su ór den es el mismo. Es digno de todo elogio el silencio tan pro- fundo que se guarda en esta procesión y el recogimiento y compostura que en todos se advierte; pues ciertamento, aun cuando los fayoresca la hora de su salida infunden devoción en los mismos espectadores, dando un ejemplo que en lo po- sible debian imitar todas. Las reglas de esta Hermandad disponen la práctica de una antigua ceremonia, llamada Humillación, la cual de- bia tener lugar en la Blepe del Duque, al volver la Cofra- día á su Iglesia. Para este fin, regresaba la procesión ' por la calle de Santa María de Gracia, la llamada ahora de Tarifa, y plaza del Duque, por delante de la puerta de San Miguel; y al llegar el paso del Señor á la esquina de la ca= lle de las Palmas, se paraba con los doce nazarenos de cirio que lo acompañaban. Seguía adelante el cuerpo de herma- nos del paso de la Virgen; mas en el momento que la San- tisima Virgen entraba en la dicha plaza y daba vista á su amantisimo Hijo, hacia tres movimientos de humillación reverente, 4 proporcionadas distancias, hasta acercarse al paso del Señor, el qué hacia otro movimiento igual. Juntos entónces los des pasos, y colocados los nazarenos del Señer á la derecha, y los de la Virgen á la izquierda, seguía de este modo la procesion hasta su Iglesia. Esta ceremonia tu- vo lugar hasta el año 1779, segun D. Félix Gonzalez de Leon, el que la describe con alguna variedad de lo pa Hilda en la regla. Si votada la Cofradia no se verificara la salida por cau- sa de lluvias, determinan las ordenanzas que se cante en este caso una Misa con música el Domingo de Resurraccion, _ Asistiendo á ella la Hermandad; mas si por algun accidente acordara la Corporación no hacer estación, debe predicarse sermon'de Pasion el Juéves Santo á las siete de la noche, y cantarse un Miserere con música. Es de notar tambien la preeminencia que: distratan log - 212 - dl á oficiales de esta Hermandad en las votaciones que er la mis- ma tuvieren lugar; preeminencia que prescrita en el capt- tulo 25 de la regla, quedó vigente en su reforma. El her- mano mayor tiene cuatro votos, y además la veintena, que es un voto por cada 25 que haya, en la forma siguiente: des- de trece votos, mayor parte de veinte y cinco, hasta esta cantidad, tiene un voto, además de los cuatro que le com-— peten. A los trece que resulten sobre los dichos veinte y cin- co, Ó sea desde treinta y ocho hasta cincuenta tiene otro, y asi sucesivamente.” Los Alcaldes gozan de tres votos cada uno, y lo mismo los ex-hermanos mayores. Los demás ofi- ciales, ménos los diputados, tienen dos: mas en eleccior: propia carecen de todo voto. En los dias 4, 5 y 6 de Marzo de 1855 ioferinits esta Hermandad con un suntuoso Triduo la declaración dogmá-— tica del misterio de la Inmaculada Concepcion de la Santi- sima Virgen, y repartió con este motivo abundante limosna de pan, con otras demostraciones; no habiendo podido cele- brarse por lluvias la procesión que estaba. anunciada para la tarde del primer dia. El dia 14 de Diciembre de 1879, celebró con solemne: fiesta el vijésimo quinto aniversario de la Definicion dog- mática del Misterio de la Inmaculada Concepcion de Nues- tra Señora, habiendo asistido á esta fiesta la Hermandad de S.Pedro Ad-vincula, inaugurándose en este dia la concordia celebrada por las dos Corporaciones, al terminarse las cues— tiones que por tanto tiempo venian suscitándose entre ellas sobre la primacia del voto, como ántes manifestamos, cuya, concordia fué aprobada en los cabildos referidos anterior- mente de 11 y 12 de Diciembre de 1879, En virtud de esta Concordia asistió tambien esta Hermandad de Jesús Naza- reno á la funcion que con igual motivo celebró la de la Ad- vincula el 21 del mismo mes y año, habiéndose reunido en la Iglesia de Religiosas de Santa Inés, de donde salió for- mada con sus insignias á la de S. Pedro. Es de elogiar la constancia y el celo de los individuos - 213 > de esta Cofradía en sostener el culto de sus Sagradas Imá- genes; aun en los tiempos más calamitosos; motivos, por los cuales no ha experimentado la decadencia y vicisitudes que otras. Además de los ejercicios semanales y de la novena que anualmente consagra al Señor, con algunas funciones, como ántes manifestamos, celebra también Septenario á los Dolores de la Santisima Virgen, con fiesta matutina, y fun- ción en honor de su Concepción Purísima, y la muy solem- ne que el 3 de Mayo dedica á la Santa Cruz, con limosna de pan; en la cual revalidaba el voto de la Concepción sin mancha de Ntra. Señora, usando para este acto de la ban— dera blanca, segun ántes indicamos, la cual lleva en la Co— fradía entre los cirios blancos del paso de la Virgen, por acuerdo de 9 de Abril de 1815, á propuesta y ruegos de un hermano. | | Asimismo en el mes de Noviembre hace honras gene- rales por sus hermanos difuntos: y ántes celebraba tres dias de ejercicios espirituales con antelación á la novena, y qui- nario al Señor de la Buena Muerte en la Semana Santa, que efectuó hasta el año de 1842. A más de estos cultos, en ocasiones extraordinarias y por diferentes motivos ha cos- teado fiestas y otros actos religiosos, que sin ser difuso y molesto no podriamos particularmente enumerar. Finalmente, para las defunciones de sus individuos tiene esta Hermandad paño y aparato, y los asiste en sus funerales con cirios y misas. En la salida de la procesión del Viérnes Santo ha sido tan constante, que desde el año de 1700, hasta el pasado de 1881 inclusive, la ha practicado ciento cincuenta y seis ve— ces, única que haya llegado 4 ese número en el propio tiempo: Disfruta asimismo de muchas gracias é indultos apos— tólicos, particularmente de los Sumos Pontífices Clemen- te XIV, Pio VI y VII, que le concedieron indulgencia ple- naria para los dias de Novena, Septenario y ejercicios. La Santidad del Sr. Leon XIT le concedió también una indul- - 214 gencia plenaria para los dias de Quinario, y la agregó en _18de Agosto de 1828 á la Basillca de Santa Cruz en Je- rusalen. Está igualmente agregada á los Santos Lugares, e incorporada con varias órdenes religiosas. El referido Pontífice Leon XII, por Bula expedida en Roma á 16 de Julio de 1824, le concedió el título de Archi- cofradía Pontificia, con facultad de poder unir á ella otras Cofradías de la 'misma advocación é instituto, legalmente fundadas, comunicándoles sus gracias d indulgencias. No es de olvidar, que en la capilla de esta Hermandad fundó un patronato D.* Isabel Gomez de Cabreros, herma- na de la corporación, dejando por administradores y patro- nos del mismo al hermano mayor, Alcaldes, Mayordomo y Secretario primero, que por tiempo fueran, con St, dencia de la Hermandad. En su estación lleva dos pasos: el primero uta de una hermosa peana antigua, de mucho ensamblaje, imitando un pedestal, con tarjetas ovaladas do relieve por remate, la cual estaba pintada imitando al carey con las medias cañas y los perfiles dorados; mas en el año de 1865 se renovó, dorándo- se toda ella, y aumentándole sus adornos, en términos de haber quedado magnífica. Sobre esta peana, en un figurado monte, va la Imágen del Señor con la Oruz al hombro, lle- vando el asta hácia delante, y los brazos ú la espalda, en significación, sin duda, de abrazarla ántes de colocárse'a sobre los hombros. Don Félix Gonzalez de Leon no estando'conforme con esta esplicación dice: que no sabe donde conste este pasaje por no referirlo los Evangelistas. A esta objeción podemos replicarle, que muchas cosas sabemos, referentes á la Pasión del Señor, que no las escriben los Evangelistas, y sin em- bargo están admitidas por la Iglesia, y los fieles todos las ereen, como son: el encuentro de la calle de la Amargura, el de la mujer Verónica, las caidas de Jesús en el camino del Calvario, etc. por consiguiente nada tiene de estraño el silencio de los escritores sagrados sobre ese particular para e 21215 dudar de su cerbeza, y mucho ménos cuando por algún me-= dio se acredita ó evidencia. El Venerable P. Presentado Fr. Pedro de Santa María y Ulloa en sus consideraciones del Rosario dice: que el Señor se abrazó con la Cruz con grande ale gria, y que la besó con gran ternura. Que el artífice que cons- truyó la Imágen de Jesús Nazareno se propusiera recordar ese pasaje no lo afirmaremos; empero que lo demuestra y fi- gura es evidente. El mismo Gonzalez de Leon, de la aptitud en que se ostenta dicha Imágen deduce su remoto origen, asegurando que en lo antiguo se ponian ó construían de ese modo... Antigua es sin duda alguna la Efigie de la Hermandad que nos ocupa, aunqueno la creemos de los siglos XIILÓ XIV, como dicho escritor asegura; mas no podemos convenir, en que bajo la representación que la misma tiene se fabricasen en la antigúedad todas las Imágenes del Señor con la Cruz al hombro, cuando tantas y de gran antigiiedad, asi pinta— das como de escultura nos representan al Salvador de los hombres llevando la Cruz con los brazos de esta hacia ade- lante. Tampoco estamos conformes con los que dicen que nuestro amabilisimo Redentor llevó el Sagrado Madero en la forma que espresa el referido Gonzalez de Leon, Ó sea con el asta hacia adelante, porque, siendo aquel en sentir de, San Gregorio Niceno y de otros escritores, de madera de en- cina, gruesisimo, tosco, pesado y de grandes dimensiones, naturalmente no podía llevarse en peso, y al aire su asta, pues de otro modo no era dable su conducción yendo ésta por delanto: Mas esta reflexión aunque de valor no escaso cede á otra de superior virtud y eficacia que nos ofrecen los li- bros Santos. El Evangelista San Juan dice: que Nuestro Señor Je- sucristo llevó la Cruz á cuestas. Entendiéndose por llevar 4 cuestas la accion de conducir alguna cosa sobre las espaldas, no pueden acomodarso las espresiones del Evangelista á Un género de conducción, en el cual el objeto de ella va coloca— do delante, descansando sobre el hombro. Hay aun más; en RASCA IATA E La AS AA O Ai d a” A 8 <= 216 - San Lúcas so lee: “Simón Cireneo llevó la Cruz en pos do J e- sús»; esto es juntamente con el Señor. Si caminaba, pues, dicho hombre detras del Salvador, ayudándole á AA el Sagrado Madero, es evidente que el pié de la Cruz iba atras, pues de no ser asi se hubiera colocado el Cireneo delan- te del Señor para que el alivio 6 ayuda que se le quería pro- porcionar fuese real y verdadero. Luego Nuestro Señor Je- sucristo no pudo llevar la Cruz con el asta hacia delante: terminada, empero, esta digresión, sigamos nuestro propó- sito. La Imágen de que nos hemos ocupado lleva una rica Cruz de carey de figura cuadrada con cantoneras de plata, y una costosa túnica de terciopelo bordada de oro que estrenó el año de 1869. A sus lados iban ántes unos ángeles mance- bos con faroles de plata, y en las esquinas otros faroles muy grandes, de los cuales los delanteras eran también de plata. Ahora lleva seis hermosos candelabros, tallados y dorados. La Santísima Virgen acompañada de San Juan va en el otro paso, sobre peana de plata y bajo palio de terciopelo morado con las caidas también de plata y estrellas, sosteni- do de doce varas del mismo metal, como igualmente los res- piraderos. La Señora viste túnica de terciopelo morado bor- dada de oro, y un rico manto azul de igual tela todo él bor- dado costosamente de oro, cuyas prendas construidas porla artista D.” Patrocinio Lopez, fueron estrenadas en 1868. Gonzalez de Leon dice: que para bordar el manto que estrenó la Señora en 1843, se revocaron varios acuerdos de la Hermandad, que prescribian que las ropas de la Virgen . fueran lisas; mas se equivocó, pues acuerdos prohibitivos de bordados no se encuentran en sus libros. San Juan lleva túnico de terciopelo y capa bordada de oro; siendo esta Imágen y la Virgen obras del acreditado escultor Don Cristóbal Ramos; ignorándose el autor y el pa- radero de las antiguas. Este último paso es uno de los que llaman más la atención general por las riquezas, preciosi- dades y adornos que contiene. [Document text truncated for crawler view.]