Bosquejo geográfico e histórico-natural del archipielago filipino
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BOSQUEJO Jr7,0GIIÁ +1C0 E --111111r-1ALIII DEL ARCHIPIÉLAGO FILIPINO POR DON RAMON JORDANA Y MORERA, Ingeniero de Montes, ex-Inspector del ramo en aquellas Islas. Publicado de Real Orden en vista del favorable informe de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, MADRID IMPRENTA DE MORENO Y ROJAS Calle de Isabel la Católica, núm. 10. I 8 5
INDICE Páginas CORRECCIONES Y ADICIONES XIII PAUTA PARA LA COLOCACION DE LAS LÁMINAS. , XV PRÓLOGO 1 PARTE PRIMERA GEOGRAFÍA SECCION PRIMERA SITUACION Y ÁREA 1. Número de islas.-2. Latitudes y longitudes extremas.-3. Superficie de las islas más importantes.-4. Superficie total. - 7 SECCION SEGUNDA OROGRAFÍA 1. ISLA DE Luzów: Caraballo Sur.—Caraballos occidentales.—Caraballo central.—Sierras de los Pinos, de Bayabas, de Paiquet y de Baguio.—Divisoria entre la provincia de la Union y el distrito de Benguét.—Monte Datá.—Montañas de Sabangán.—Idem de Polís.—Ramal de Besao.—Cordilleras del Tila y del Malaya.— Divisoria entre las provincias del Abra é Locos Sur.—Caraballo Chico.—Cordilleras que de él se derivan. —Ullimos eslabones de la cordillera principal.- Caraballo de Balér.—Sierra Madre.—Monte Cagua.—Ramal del Alamparan.— Cordillera principal del Sur.—Ramal de Bondóg.—Ramal de Camarines Norte, Camarines Sur y Albay.—El Mayon. —El Bulusan.—Cordilleras secundarias.— Sierra de Zambales.—Idem del Sungay y Maquilin.-2. ISLA DE MINDANAo: .Descripcion de sus cordilleras principales.-3. ISLA DE LA PARAGUA: Cordillera central.-4. ISLA DE SAMAR : Cordillera central y montes principales de la misma.-5. ISLA DE PANAY: Cordillera del monte Opao.—Ramificaciones de la misma.—Cordillera de Buruanga.-6. ISLA DE MINDORO: Cordilleras que limitan la planicie central de la isla.—Nombres de los montes más importantes.-7. ISLA DE LEYTE: Cordillera central.—Montes más notables de la misma.-8. IsLA DE NEGILOS: Cordillera central. —Volean Canlaón. —Principales ramificaciones. — 9. ISLA DE CEBÚ: Divisoria central.-10. ISLA MASBATE: Cordillera princi-
18 26 VI Páginas pal.-11. ISLA DE BOHOL: Grupo orográfico central.-12. ISLA DE CATANDUANES: Núcleo central y ramificaciones.-13. ISLA DE PoDiu,o: Montes Malalod y Capote.-14. ISLA DE MAEINDuonE: Cordillera del Malindíg y San Antonio.—Ramales que de ella se derivan. —15. IsLe DE TABLAS: Monte Palaopao.-16. Isr,A DE &IJAS: Montaña Engañosa.-17. ISLA DE TICAO : Cordillera central.... ... 9 SECCION TERCERA HIDROGRAFÍA 1. ISLA DE BUZÓN: Rio grande de Cagayán y sus afluentes principales.—Rio Aguo Grande.—Rio Abra.—Rios Chico y Grande de la Pampanga.—Rio VicoL—Rio Pasig.—Laguna de Bay.—Idem. de Bombon ó de Taal.—Pinag ele Gandaya.— Laguna de Canarén.—Pinag de Mangaból.—Laguna de Cagayán.— 2. ISLA DE MINDANAO: Rio Agusanó Butuan.—Rio Painán ó Grande de Mindanao.—Rio Lubungan. —Laguna de Bullayen ó de Magnindanao.—Idern de Liguasan.—Idem de Buluan.—Idem de Malanao.—Idem de Maynit.-3. ISLA DE LA PARAGUA: Escasa importancia de sus rios.-4. ISLA DE SAmmt: Rio Oras.— ldem Suribao.—Idem Burnfian.—Idem Laguán.—Idem Bató.—Idem Timoni- ni.—Idem Basey.—Idem Calbayóg. —5. DE PANAY: Rio Panay.—Idem Aclan.-1dem Talancl.—Idem Salog.—Idem Madiaas.—Idem Dalanás.—Iclem Cairnaon.—Idem Palinan.—Idem Cangaran.-6. ISLA DE 1A . 1INDORO: Escasa importancia de sus ríos.—Laguna de Nauján.-7. 1sLe DE LEYTE: Rio Burauen.— Idem Maya.—Idem Bito.—Idem Maasí.—Idem Leyte.— Lago de Bito.— 8. ISLA DE NEoaos: Rios Hinigaran, Ilimamailan é Ilog.—Rios Danao y Marianas.- 9. ISLA DE CEBÚ: Escasa importancia de sus rios.-1O. ISLA DE MASBATE : Rios Lauán y Asit. —11. ISLA DE BOIIOL: Escasa importancia de sus numerosos rios.— 12. ISLA DE CATANDUANES: Rios Himoto y Tinago.—Idem Bató.-13. IsLA. DE POLILLO: Rios Upata y Monleo.-14. ISLA DE MAIIINDUQUE: Rio LayláV.-15. ISLA DE TABLAS: Escasa importancia de sus rios.-16. ISLA DE BURIAS: Carencia de rios.-17. ISLA DE Ticao: Como la anterior S ECCION CUARTA METEOROLOGÍA 1. Caracteres generales del clima de las islas Filipinas.—Falta de medios de observacion.-2. Temperatura.-3. Presion atmosférica.-4. Humedad del aire é hidrometeoros.-5. Vientos, brisas, monzones, huracanes ciclónicos ó bagytos.—Teoría y descripcion de estos últimos. Sus efectos en Filipinas.-6. Electricidad.—Marcha y efectos de las tormentas eléctricas en el país SECCION QUINTA ROBLACION 1. Dificultades que ofrece la formacion del censo de poblacion en F ilipinas.—Procedimiento empleado. —Número de habitantes y su clasificacion por razas.-2. Razas interoceánicas.-3. Negritos ó Aetas.—Caracteres, costumbres y creencias religiosas de los mismos. —4. Razas mestizas de negrito y malayo.—Balugas, Dumagas, Mamanuas, Buquiles.-5. Origen de la raza malaya.—Caracteres físicos y cualidades morales de los indios filipinos,-6. I g orrotes.—Caracteres, costumbres ó ideas religiosas de los mismos.-7. Buriks.--8. Busaos.-9. Tinguianes
VII Páginas ó Itauegs.— 10. Itatapaáries. —11. Guinaánes —12 Apayáos.-13. Adangtas, Adanginos, Adanes ó Adamitas —14. Ifugaos.-15. Gaddanes.-16. Galanas.— 17. Calingas y Aripas.-18. Ibilaos, Ilongotes é Italones. —Caracteres físicos y morales, y costumbres de los Ilongotes. —19. bayas. —20. Catalanganes. 21. Igorrotes del Isaróg.-22. Infieles de Mindauao.—Malayos mahometanos moros.-23. Manobos.-24. Mandayas —Sus caracteres, creencias y costumbres. —25. Manguangas —26. Guiangas y Bagobos.-27. Tagacaolos.-28. San• guiles y Bilanes. —29. Tirurayes. — 30. Subanos.-31. Infieles de Mindoro.— Manl,mianes. —Su division en casta g .—Caracteres, costumbres y creencias de los mismos.-32. Infieles de la Paragua,.—Tagbanuas. —33. Tinitianos.-34. Bulalacaunos.-35. Dialectos que se hablan en el Archipiélago 41 PARTE SEGUNDA HISTORIA NATURAL SECCION PRIMERA GEOLOGÍA Y GEOGNOSIA CAPÍTULO PRIMERO ORIGEN DEL ARCHIPIÉLAGO. 1. Estudios geológicos publicados hasta el dia acerca de las Islas Filipinas —2. Principios generales para determinar la edad relativa de los continentes y de las islas.-3. Aplicacion de los mismos á la region australásica.-4. Deducciones 115 CAPÍTULO II ZONA VOLCÁNICA OCCIDENTAL. 1. Zona volcánica oceánica y su bifurcacion en el Archipiélago.-2. Volean de Taal.— Cordilleras del Sungay y del Maquilin.—Montes Banajao y Malarayat.-3. Composicion geognóstica del Pico de Loro, isla del Corregidor, sierra de Mariveles y sierra de Zambales.—d. Idem de los terrenos comprendidos entre las sierras de San Mateo y Angat por el E., y la de Zambales por el O.-5. Idem de la cordillera de los Caraballos occidentales.— 6. Deducciones acerca de la naturaleza geognóstica de la region occidental de la parte N. de Luzón.-7. Prolongacion por el S. de la zona volcánica occidental 122 CAPÍTULO III ZONA VOLCÁNICA ORIENTAL. 1. Volean Mayou.-2. Terrenos inmediatos al rio Vicol.-3. Prolongacion de la zona oriental por los montes Malinao, Iriga, Isarog, sierra de Colasi y monte Labóo.— 4. Composícion geognóstica de la cordillera central de la provincia de Tayabas.— 5. Seccion septentrional de la zona volcánica oriental. Volcanes Cagua, Camiquin y Babuyau claro.-6. Prolongacion meridional de la misma zona volcánica. Volean Bulusan. Solfataras de Leyte.-7. Composicion geognóstica de las islas de Cebú, Bollo] y Salvar.—S. Volcanes Camiguin, Apo y Sarangani 147
VIII Páginas SECCION SEGUNDA REINO ANIMAL CAPÍTULO PRIMERO . GENERALIDADES. 1. Deficiencia de los actuales conocimientos acerca de la Fauna filipina.-2. Ex:onen de los mismos en conjunto.-3. Su relacion con la historia geológico, del Archipiélago CAPÍTULO II VERTEBRADOS A.—Su division en clases. B.—Mamiferos. 1. Relacion numérica entre los mamíferos filipinos y los de Java.-2. CUADRUMANOS.— 3. CARNICEROS.-4. ROEDORES.-5. PAQUIDERMOS.-0. RUMIANTES.-7. CET,ICEOS. 162 C. —Aves. 1. Numero total de especies filipinas conocidas hasta el dia.-2. RAPACES.-3. ZIGODÁCTILAS.-4. PÁsEnr.s.-5. GAT,LINÁCEAS.--(3. ZANCLIDAS.-7. PALMÍPEDAS.-8. Relacion de las especies más comunes ó notables 176 D.—Reptiles 1. QIIELONIOS,-2. SAURIOS.-3. OFIDIOS.-4. BATRACIOS 191 E.—Reces. 1. A CANTOPTERIGIOS.-2. ANACANTIN0S•-3. FISOSTOMOS.-4. LOFOBRANQUIOS.-15. PLECTOGNATOS.-6. PLAmosromos.-7. Relacion de las especies más comunes é) notables 207 CAPÍTULO III ANILLADOS A . -- Su division en clases, B.—Insectos. 1. Caracteres distintivos.-2. Co izórTEnos.—Comparacion de los coleópteros filipinos con los de los países inmediatos.—Reseña de las familias y géneros más notables.-- Relacion de las especies características ó encontradas por vez primera en el Archipiélago.-3. OarórrEaos.—Noticias acerca de algunas familias y géneros.— Eclacion de las especies más comunes.-4. NEur,órrEnos.--Comparacion con los
324 325 id. IX Páginas de los países inmediatos.—Division en tres secciones.—Caracteres de éstas é indicacion de las familias y géneros más importantes.—Relacion de las especies más IIIMENóPTEROS. --Division en dos secciones.—Caracteres de éstas y enumeracion de algunas familias y géneros.—Relacion de las especies conocidas.— G. LErmórTERos.—Division en dos secciones.—.Reseña de las familias y géneros más notables. --Relacion de las especies conocidas.-7. HEmirrEaos.—Comparacion con los de los países inmediatos.—Division en dos secciones.—Indicacion de las familias y géneros más notables.—Relacion de las especies conocidas.-8. DiP- TERos. — Comparacion con los de los países inmediatos.—Reseña de las familias y géneros más importantes.—Relacion de las especies conocidas.-9. RIPIPTEROS.— 10. PARÁSITOS.-11. TISANUROS. .... 228 —Miriápodos. 1. Caracteres distintivos.— 2. Division en dos órdenes.-3. Miriápodos filipinos. 311 D.—Arácnidos. 1. Caracteres distintivos.-2. AmixEmos.-3. PEDIPALPOS.-4. ESCORPIONES.-5. HOLETRIOS.-6. Relaciou de las especies filipinas 312 E.—Crustáceos. 1. Caracteres distintivos.-2. Deficiencia de los actuales conocimientos acerca de los crustáceos filipinos.--3. Indicacion general acerca de los mismos. 315 F.—Anélidos. 1. Caracteres distintivos.-2. TuMooLe.s.-3. DoosionANomos.-4. ABRANQUIOS.-5. Relacios de las especies filipinas .. 317 CAPÍTULO IV MOLU SC OS A .—Su division en clases. B.—Cefalópodos. 1. Caracteres distintivos.-2. DIBRANQUIALES.-3. TETRABRANQUIALES. C. —Pterópodos. 1. Caracteres distintivos.-2. Géneros Cuto, PNEUMODERMON, HYALUIA y LIMACINA.— 3. Falta de noticias acerca de las especies filipinas . . D.—Gasterópodos. 1. Caracteres distintivos.-2. Division en órdenes.-3. PULMONADOS.-4. NUDIBRANQUIOS.-5. INFEROBRANQUIOS.-6. TECTIBRANQUIOS.-7. PECTINIBRANQUIOS: falsificación de las conchas.-8. TUBULIBBANQUIOS.-9. SCUTIBRANQUIOS.-10. CICLOBRANQUIOS.-11. HETERÓPODOS E.—Acéfalos. 1. Caracteres distintivos.-2. Division en órdenes.-3. LAMELIBRANQUIOS: familias Os- TRACTOS, CAMcEos, CARDL10EOS y ENCERRADOS, con indicacion de
Paginas los géneros y especies filipinas más importantes.-4. BRAVIDPODOS: especies fili- 332 pinas F.—Tunicarios y Briozoarios. 1. Caracteres distintivos.-2. Géneros más notables CAPÍTULO ZOÓFITOS .—Su division en clases. B.—Equinodermos. 1. Caracteres distintivos.-2. ESTELliRIDOS. — 3. EQUÍNIDOS.-4. HOLOTÚRIDOS: especies de los Holotúridos.-5. Especies de los géneros 1. ) IAPULUS, SrruxcuLus y Bofilipinas: propiedades y costumbres: comercio y preparacion del balate: parásitos 336 NELLIA C.—Acalefos. 1. Caracteres distintivos.-2. Division en SENCILLOS é Hl orzosTÁTicos.— 3. Géneros principales de cada uno de estos dos grupos: MEDUSA, CYAN.EA , R HIZOST(»TA 1 3 111"SA. 1.1 - A, y PHYSSOPlIORA 347 D.—Pólipos. 1. Caracteres distintivos.-2. Division en CAnNosos, C4ELAT (N'OSOS y DE rof.frEno.— :3. Géneros principales de los tres grupos: ACTINIA, LUC ERNAR , HYDRA ' ATADR ÉPORA CORALUDI, GOIIGOINA y SERTULAIIIA 348 E. —Infusorios. 1. Caracteres distiutivos.-2. Division en RoTímutos y HOMOCD . :,NEOS. —3. Géneros principales 352 F.—Espongiarios. 1. Caracteres distintivos.-2. Géneros EDI' LECTELLA y SPONGIA. 353 SECCION TERCERA REINO VEGETAL CAP lTIJLO PRIMERO I:N ERA LADA DES 1. Trabajos botánicos del siglo xvu acerca del Archipiélago filipino —2. Expedicion científica de Malaspina.-3. Colecciones formadas por Cuming.-4. Flora de Filipinas, por el P. Blanco.-5. Trabajos del P. Llanos.-6. Publicaciones modernas 355 335
XI Páginas CAPÍTULO II DICOTILEDÓNEAS DIALIPÉTALAS 1. Caracteres distintivos.-2. RANuxeuLAcEns.-3. DILENIÁCEAS.- 4. MAGNOLIÁCEAS.- 5. ANONA CEAS. -6. MENISPERMÁCEAS.-7. NINFEÁCEAS.-8. PAPA YERÁCEAS y CRUCÍFERAS.-9. CAPARIDEAS.--10. VIOLÁ1 EAS.--11. BIXÍNEAS.-12. POLIGÁLEAS y CARIO EiLEAS. - 13. HIPERICINEAS . GUTÍFERAS. -1D. TERNSTREMLICEAS.- 16. DIPTEROCÁRPEAS.-17. MALVÁ CEAS. -18. ESTERCULIÁ CHAS. -19. TILIÁCEAS.--• 20. MALPIGIÁCEAS, ZIGOEiLEAS y OxAdDEAs.-21. AuliAxciÁcEas. -22. SrmAntr- BEAS.- 23. BURSERÁCEAS. - 24. MELIÁCEAS.- 25. O LAC iNEAS, CELASTRÍNEAS y RÁMNEAS.-26. AMPELÍDEAS.-27. SAPINDÁCEAS.-28. ANACALDIÁCEAS• -29. MORÍNCEAS y CONNÁREAS. - 30. LEGUMINOSAS.-31.. CESALPiNEAS.-32. MIMÓSEAS.- 33. ROSÁCEAS.-34. ÁGEAS, CRASULÁCEAS, DROSERÁCEAS y HAnonficEAs.- 35. B,I ZOFÓREAS. -36. COMBRET CEAS.-37. MIRTÁCEAS. -38. MELASTOMÁCEAS.- • 39. LITRARIEAS• --40. ONAGRAMEAS, SAMIDÁCEAS y PASIELÓREAS. -41. CUCURBITÁCEAS.-42. BEGONIA CEAS.-43. CÁCTEAS.-44. FICOÍDEAS. -45. UMBELÍFERA.S.- 46. A RALIÁCEAS.-47. CORNÁCEAS 362 CAPÍTULO III DICOTILEDÓNEAS GAMOPÉTALAS 1. Caracteres distintivos. -2. CAPRIEOLIÁ CEA S. - 3. RUI3IÁCEAS.- 4. COMPUESTAS.-- 5. GOODENIÁCEAS, CAMPANULÁCEA S y EIIICÁCEAS -6. PLUMBAGÍNEAS.-7. MYRSINÁCEAS.- 8. SAPOTÁCEAS. -9. EDENÁCEAS. ESTIRÁCEAS y OLEÁCEAS. - 11. SA EVADO IIÁCEAS y A POCA - 12. ASCLEPIÁDEA.S. -13. Loo.A.NiAcEAs. - 14. GrsciAnIcEAs.-15.11IDROFILiCEAS y BORRAGÍNEAS.-16. CONYOLVULACEAS.- 17. SOLANA CEAS.- 18. EscnoFunAniNEAs.-19. OROBÁNQUEAS. - 20. GESNERÁCEAS . BIGNONIÁCEAS. -22. A . CANTÁCEAS.-23.-PEDAEÍNEAS.- 24. VERDENÁCEAS. -25. LABIADAS 382 CAPÍTULO IV DICOTILEDÓNEAS APÉTALAS 1. Caracteres distintivos.-2. MYRISTICÁCEAS.-3. LonANTÁcEes.-4. PLANTAGÍNEAS y NICTAGÍNEAS. -5. POLIGÓNEAS • - 6. CIIENOPODIÁCEAS. - 7. A MARANTÁCEAS. -8. MOLUGÍNEAS, PROTEÁCEAS y TimELÁCEAS. -9. SANTALÁCE'AS , ELE ÁGNEAS HERNANDI Á CEAS y LAUBÁCEAS.-10. CUPULI: FERAS . JUGLÁNDEAS.-12. URTICÁCEAS.-13. CASUARÍNEA.S. -14 . &WORD IÁCEA S. -15. NEPENTÁCEAS.-16. ARISTOLOQUIEAS, STOCKIIOLTSSIÁCEAS y PI PERÁ CEAS SALICÍNEAS y GNETÁCEAS. - 18. CONÍFERAS. - 19. RAFFLEXIÁCFAS. -20. 13ALANOFORÁCEAS, CLORANTÁCEAS, PODESTOMÁCEAS y CRIPTERONIÁCEAS 399 CAPÍTULO V M ONOC O TILEDÓNEAS 1. Caracteres distintivos.-2. ORQUÍDEAS.- 3. ZINGIBERÁCEA s•- 4. AI ARANTÁCEAS.- 5. MUSÁCEAS.-6. PONTEDEL CEAS y COMELINÁCEAS•-7. A MARILÍDEAS.-8. TACCÁ cEns, inÍDEAS y ESMILÁCEAS.-9. BnomELiÁcEys.--10. DIOSCÓREAS. -11. PANDÁNEAS. -12. PALMAS. -13. TIFÁCEAS, PISTIÁCEAS é HIDROCHARÍDEAS.-14. AROI-
2 puesto parece deducirse, pues si desatendiendo España el brillante ejemplo que desde antiguo le vienen dando Inglaterra en la India y Holanda en las islas de la Sonda, no ha pensado hasta estos últimos años en confiar á funcionarios ilustrados y competentes el interesante estudio del suelo y de la vegetacion de sus posesiones de la Oceanía, no han faltado en cambio sabios extranjeros que, impulsados por su amor á la ciencia, se hayan decidido á hacer por su cuenta y riesgo grandes sacrificios para arrancar á las Islas Filipinas el secreto de sus maravillas naturales. Mr. Hugh Cuming, inteligente é infatigable coleccionador que, llegando al Archipiélago en 1837 y permaneciendo en él cuatro años lo visitó detenidamente, no sólo formó una riquísima coleccion conchiológica, sino tambien diferentes herbarios, recogiendo al propio tiempo gran número de insectos, clasificados y descritos .porteriormente por distinguidos naturalistas. Más tarde, el Dr. Carlos Semper, notable zoólogo, especialmente dedicado al estudio de los moluscos, fijó su residencia en el país desde 1859 á 1865, y reunió en tan largo período, los interesantes datos que han servido de base á la excelente obra, que todavía está publicando con la colaboracion de los sabios profesores Bergh y Selenka. Al mismo Semper débense tambien las preciosas colecciones de insectos filipinos que hoy dia figuran en los principales museos de Europa ó se hallan: en poder de los más eminentes entomólogos, quienes han publicado ya diversos trabajos de gran mérito acerca de los mismos. El Dr. Jagor, ilustrado y juicioso observador, recorrió las Islas en 1859 y 1860, contribuyendo á su vez en gran manera al adelantamiento de su estudio históriconatural con la formacion de valiosas colecciones de cráneos y rocas, sometidas despees al inteligente exámen de los profesores Wirschow y Roth. Por último, las exploraciones geológicas llevadas á cabo en 1875 y 1876 por el Dr. Drasche en varias comarcas de la isla de Luzon han sido una de las más brillantes etapas de esa serie de eam-
3 pañas científicas verificadas en Filipinas en los modernos tiempos. Las noticias recogidas en sus expediciones por los naturalistas que acabamos de citar, juntamente con las pocas que anteriormente existían corno resultado de alguna que otra observacion local, forman, pues, en definitiva el conjunto de los actuales conocimientos histórico-naturales acerca del Archipiélago filipino. Presentar el bosquejo más completo posible del mismo, bajo el punto de vista de que se trata, reuniendo y coordinando al efecto los datos existentes, es únicamente el objeto que nos hemos propuesto al escribir el presente libro. Segun esto, en vano seria buscar en las siguientes páginas el concienzudo y minucioso trabajo del naturalista dedicado á la clasificacion y descripcion de las especies, así del mundo orgánico como del inorgánico, á su distribucion metódica y á la resolucion de los difíciles problemas que lleva consigo la formacion de una obra verdaderamente taxonómica. Nuestro propósito es mucho más humilde y se limita á llenar el vacío con que tropieza actualmente todo el que, sin querer ó poder dedicarse á serios estudios científicos, desea sin embargo poseer algunas noticias, elementales pero exactas, acerca de los productos naturales de un país que tanta riqueza y variedad ofrece bajo tal concepto. Para conseguirlo, necesario era poner especial cuidado en acomodar nuestro trabajo á los límites de la comprension de aquellas personas que no poseen más que ligeras nociones de historia natural, y esto es lo que hemos hecho, prescindiendo en él del rigorismo técnico, del cual no hemos conservado más que lo absolutamente indispensable para evitar la confusion y el error. A pesar de ello, no desconfiamos enteramente de que este libro pueda Cambien ser de alguna utilidad para los doctos en ciencias naturales. En él encontrarán éstos interesantes datos, relaciones de especies poco conocidas y 'Aun inéditas, citas bibliográficas y otras noticias, que tal vez podrán servirles para rectificar sus ideas, completar sus conocimien-
4 tos Ó señalar nuevo rumbo á sus ulteriores estudios. Si así sucediere ; si consiguiésemos propagar los conocimientos histórico-naturales relativos al Archipiélago ó despertar la aficion de algunos hacia un ramo que tanto atractivo é interés ofrece; si acertásemos á compilar las noticias hoy dia esparcidas en su mayor parte en multitud de obras que por ser extranjeras, esencialmente técnicas y de mucho costo, no están al alcance de la generalidad de las gentes; si lográsemos, en fin, realizar nuestro propósito sin incurrir en los groseros errores científicos que hemos visto estampados en acreditadas publicaciones, bajo la firma de personas que pasan, sin embargo, por ilustradas, nos daríamos por satisfechos y por sobradamente recompensados de nuestras tareas. Cualquiera que sea el éxito de éstas, séanos licito rendir aqui el homenaje de nuestra gratitud á los sabios naturalistas que nos han prestado su valioso concurso. Al Baron, de Selys-Longchamps, al de Osten-Sacken, al H. Georg Semper, á Mr. Eugene Simon, somos deudores de varios folletos, apuntes y manuscritos, algunos todavía inéditos. Por su parte, los distinguidos naturalistas españoles D. Ignacio Bolívar y D. Joaquin Gonzalez Hidalgo, cuya competencia en entomología y malacología es justamente apreciada en el mundo científico, nos han auxiliado tambien eficazmente, llevando el último su condescendencia hasta el extremo de redactar por sí mismo algunos de los párrafos referentes á los moluscos que en este libro aparecen. En la imposibilidad de corresponder dignamente á los favores que todos nos han dispensado, cúmplenos consignar aqui su generoso comportamiento.
PARTE PRIMERA GEOGRAFÍA
PARTE PRIMERA GEOGRAFÍA S I- ;CCIOX PRIMERA SITUACION Y ÁREA 1. Número de islas.— 2. Latitudes y longitudes extremas.-3. Superficie de las islas más impartantes.-4. Superficie total. 1.—De unas mil doscientas islas consta el Archipiélago filipino, áun sin contar los cayos, atolles y arrecifes de corales, cuya determinacion exacta sería punto ménos que imposible, ya por su extraordinario número , ya por las incesantes variaciones á que están sujetos. 2.—La vasta superficie que dichas islas abrazan, prescindiendo del Archipiélago de las Marianas, que aun cuando política y administrativamente estén agregadas á las Filipinas forman un grupo geográfico completamente independiente, se extiende desde los 3° 9' hasta los 21° 3' de latitud N., desde el extremo meridional de la islita de Sarangan al Sur de Mindanao , hasta el septentrional de las islas Baschí , y desde los 120° 40' hasta los 130° 37' de longitud oriental del meridiano de Madrid, 6 sea desde la extremidad occidental de la isla de la Paragua Palawan, hasta la oriental de la islita de San Juan. Mide, pues, el
8 Archipiélago, unas ciento ochenta leguas en su parte más ancha, y unas trescientas veinte en la más larga. 3.—Prescindiendo en nuestro estudio de aquellas islas que por su escasa extension carecen de verdadera importancia, nos ocuparemos únicamente de las de Luzon, Mindanao, Paragua, Samar, Panay, Mindoro, Leyte, Negros, Cebú , Masbate, Bohol , Catanduanes, Polillo, Marinduque , Tablas, Burias y Ticao. A continuacion indicamos la situacio geográfica y la superficie de cada una de ellas: NOMBRE DE LAS ISLAS LATITUDES EXTREMAS — Al N. del Ecuador LONGITUDES EXTREMAS — Al E. del meridiano de Madrid SUPERFICIE en kilómetros cuadrados Luzon 12° 10' y 18° 43' 123° 22' y 127° 53' 30" 106.145 III in dalla°. 5° 31' y 9° 49' 30" 125° 30' y 129° 44' 86.140 Paragna . 7° 14' y 12' 28' 122° 48' y 125° 12' 14.584 Samar . 11° 1' y 12° 36' 127° 53' y 129° 23' 12.956 Panay 10° 23' y 11° 48' 119° 30' y 120° 54' 12.246 Mindoro . 12° 12' y 13° 31' 30" 123° 58' y 125° 15' 10.167 Leyte.. ... 9° 49' y 11° 34' 127° 53' y 128° 53' 9.267 Negros . 9° 5' y 10° 58' 126° 2' y 127° 2' 8.982 Cebú . 9° 25' 40" y 11° 126° 40' y 127° 32' 30" 5.714 Masbate ... 11° 49' y 12° 36' 126° 47' y 127° 35' 3 418 Bohol 90 42' y 10° 14' 127° 15' y 128° 2' 3.067 Catandnanes . 13° 30' y 14° 7' 30" 127° 43' 30" y 128° 10' 1.668 Polio 10° 42' y 15° 4' 50" 125° 23' y 125° 46' 10" 779 Marinduque .. 13° 11' 10" y 13° 33' 30" 125° 31' y 125° 51' 773 Tablas 12° 2' y 12° 42' 50" 125° 36' y 125° 44' 724 Burias 13° 7' 30" y 13° 10' 30" 126° 34' 50" y 126° 38' 720 Ticao 12° 21' 20" y 12° 43' 127° 11' 30" y 127° 28' 30" 373 4.—Adicionando á las superficies consignadas en el anterior estado las correspondientes á las demás islas pequeñas de que consta el Archipiélago , resulta que éste mide una área total de 290.437 kilómetros cuadrados; de modo que su cabida es mayor que la de la Gran Bretaña, la mitad próximamente de la de Francia, y cerca de dos tercios de la que abraza el territorio español en la Península Ibérica.
S HCCIOI:\ SEGUNDA OROGRAFÍA 1. :Esta DE LITZÓN: Caraballo Sur. —Caraballos occidentales.—Caraballo central.—Sierras de los Pinos, de Lavabas, de. Paiquet y de Laguío.—Divisoria entre In provincia de la Union y el distrito de Benguét.—Monte • Datá.—Montañas de Sabangiín.—Idem de Polís.—Ramal de Besao.—Cordilleras del Tila y del Malaya. Divisoria entre las provincias del Abra é Iloc.os Sur.—Caraballo Chico.—Cordilleras que de él se derivan.--Ultimos eslabones de la cordillera principal.—Caraballo de Illalér.—Sierra Madre.—Monte Cagua.— Ramal del Alamparan.— Cordillera principal del Sur. —Ramal de Bondó • .—Ramal de Camarines Norte, Camarines Sur y Albay.—E1 Mayon.—El Bulusan. —Cordilleras secundarias.— Sierra de Zambales.— 1dem del Sungay y Maquilin.-2. ISLA DE MIED.rsAo: Descripcion de sus cordilleras principales. -3. ISLA DE LA PARAGTJA Cordillera central.-4. ISLA DE SAMAR : Cordillera central y montes principales de la misma.-5. ISLA DE PANAY : Cordillera del monte Opao.—Ramiticaeiones de la misma. Cordillera de Buruanga. —6. ISLA DE MixDono: Cordilleras que limitan la planicie central de la isla.—Nombres de los montes más importantes.— 7. ISLA DE LESTE: Cordillera central.--Montes más notables de la misma.-8. 1sLA DE NEGROS: Cordillera cen. tral.—Volean Carda6n.—Principales ramificaciones.-9. ISLA DE CEBÚ: Divisoria central.- 10. ISLA DE MASBATE: Cordillera principal.-11. ISLA DE BOHOL : Grupo orográfico 12. ISLA DE CATANDUANES : Núcleo central y ramificaciones.-13. ISLA DE PODIUM : Montes Malalod y Capote.-14. ISLA DE MARINDUQUE : Cordillera del Malindíg y San Antonio.—Ramales que de ella se derivan. — 15. ISLA DE TABLAS: Monte Palaopao.— 16. ISLA DE BURLAS: Montaña Engañosa.-17. ISLA DE TICAO : Cordillera central. 1. Isnk DE Luzó.x.— Designase con el nombre de Caraballo Sur el grupo de montañas que forman el verdadero núcleo del sistema orográfico de la isla de 'buzón. Los montes más importantes de este grupo son: el Lagsig, situado á los 124° 36' de longitud oriental del meridiano de Madrid y 16° 15' de latitud Norte, y el Cabalisian, que se encuentra á 124° 29' de longitud y 16° 8' de latitud. Desde el indicado centro arrancan tres grandes cordilleras:la primera, cuya direccion general es de S. á N., recibe el nombre de Caraballo occidental y se divide en dos secciones, la de los Caraballos centrales , que abraza los dos primeros tercios de su longitud, y la de los Caraballos del 2
10 Norte, que comprende la porcion restante. La extension total de la cordillera desde su punto de arranque en el Caraballo Sur, hasta el monte denominado Caraballo Norte, inmediato á la punta Pata de la costa septentrional de la isla, en que termina, viene á ser aproximadamente de cincuenta leguas. Sin embargo, el desarrollo de toda la divisoria dalia una cifra mucho mayor, en razon á las grandes curvas é inflexiones que presenta en muchos puntos de su largo trayecto. La anchura media en la base, .con inclusion de los estribos ó contrafuertes que por E. y O. flanquean la cordillera principal, puede apreciarse, por término medio , en unas quince leguas, que es la distancia aproximada que en línea recta separa los pueblos cristianos de las provincias de Pangasinán , Union, Abra é Ilocos más apartados de la costa, de los de las provincias . de Nueva Vizcaya , Isabela y Cagayán, que están más próximos , por el lado opuesto de la gran divisoria. Partiendo del monte Cabalisian hacia el N. , se deja al O. de la cordillera principal el distrito político-militar de Benguét, en el cual se levantan las sierras de Pinos y Bayabas, la de Paiquet y la de Baguto. Los ríos Abra y Agno Grande nacen á opuestos lados de una serie de cerros de escasa importancia, desde donde siguen su marcha en direccion contraria, el primero hacia el N. y el segundo hacia el S. Los montes San Fabian, Tual, Tongloe, Lusong y el pico de Bayabas son los eslabones más importantes de la divisoria entre la provincia de la Union y el distrito de Benguét. La altitud del pico de Bayabas se calcula en 1.520 metros. El monte Datd, situado al SE. de rayan, en el distrito políticomilitar de Lepanto, es uno de los más notables de la cordillera principal, y constituye el centro orográfico de una extensa comarca esencialmente montañosa. Las largas, tortuosas y ásperas ramificaciones que de él se desprenden corren generalmente de N. á S. Entre ellas sobresalen la serie de montañas de Sabangdn, que se dirigen hacia el distrito de Bontoe, y el grupo de montes denominado el Polis, que forma la region más elevada de todo aquel territorio. De los montes del Polis se derivan á su vez otros ramales que van á enlazarse por el NE. con los montes de Besao. Por el límite occidental del distrito de Lepanto, y formando la divisoria entre el mismo y la provincia de Ilocos Sur se extienden 'las cordilleras del Tila y del Malaya, 9
11 cuya prolongacion hacia el SE. penetra en el distrito de Benguét, torciendo luégo hacia el O. para venir á morir en la costa occidental, junto á Namagpacan. La divisoria entre las provincias del Abra é Ilocos Sur consiste en una cordillera que corre paralelamente á la costa de S. á N., presentando sus picos más elevados en los montes denominados Patac, Malasam, Cabatingan, Maquinalem y Tibangrdn. Todo el espacio comprendido entre esta divisoria y la cordillera de los Caraballos, se encuentra surcado de ramificaciones y salpicado de montes, que la convierten en fragosísima comarca, en donde tienen seguro albergue numerosas tribus de igorrutes. Las cumbres más notables que en ese vasto territorio se descubren son las de los montes Posdey, Alipapu y Alumbubunig. Del Caraballo Norte, que forma el extremo septentrional de la gran cordillera, parte hacia el O. un ramal que recibe el nombre de Caraballo Chico. Desde este último arrancan dos series de montañas, que avanzando 'paralelamente hacia el Mediodía, se internan en la provincia (le Ilocos Sur. Los montes principales de la más occidental reciben los nombres de Pan de Azúcar, Balutid, Asud, Pasuquin y Gabon; los de la otra se denominan Caburtanca, Birnugun, Batad, Cargar , Madungas, Baoay, Magans, Maoacoacar, Aludig y Bubbug, descollando sobre todos en el extremo N. el fragoso Adang. En la cordillera principal, los picos más altos de esta última seccion, son los llamados Mariban, Agannarnan y Limay, además del Caraballo Norte, en que termina. Las ramificaciones de los Caraballos occidentales, por la parte del E., parecen ser ménos notables y han sido todavía poco exploradas. La segunda cordillera principal de la isla de Luzón, es la llamada comunmente Sierra Madre, que arranca del Caraballo de Balér, situado hacia el E y á corta distancia del Caraballo Sur. Su direccion general es hacia el NE., y en conjunto forma una cadena continua de montañas, que se prolonga desde el citado Caraballo de Balér hasta el cabo Engaño, midiendo en su totalidad una longitud próximamente igual á la de los Caraballos occidentales. Ni es conocida la verdadera anchura de esta gran cordillera que, no sólo es la más importante (le la isla de Luzón, sino tambien (le todo el Archipiélago, ni ha sido determinada la altura de sus principales crestas. Únicamente se sabe que junto al cabo Engaño, en donde muere, existe el monte Cagua, promontorio volcá-
S ii:CCION T 1 411:ZCERA HIDROGRAFÍA 1. ISLA DE LuzóN: Rio grande de Cagayán y sus afluentes principales.—Rio Aguo Grande.—Rio ALra.—Rios Chico y Grande de la Pampanga.—Rio Vicol.—Rio Pasig.—Laguna. de Bay.— Idem de Bombos 6 de Taal.—Pinag de Candava.—Laguna de Canarón.—Pinag de Mangaba Laguna de Cagayán.— 2. IsLA. DE MrSDANAO: Rio Agusanó Butuan.—Rio Painán ó Grande de Mindanao.—Rio Bigáto—Rio Lubungan.— Laguna de Bubayen o de:Maguindanao.—Lleco de Liguasan.—Idem de Buluan.-1dem de Malanao.—Idem de Alaynir.-3. ISLA DE LA PARAGUA: Escasa importancia de sus rios.-4. ISLA DE SAMAR: Rio Oras.—Idear Suribao.—Ideen Buruhan.—Idem Laguán.—Ideen Bató.—Idem Timonini.—Idem Basey.—Idem Calbayóg.— 5. IRLA Dr PANAY: Rio Panay.—Idem Aclan.—Ideen Taland.—Idem Salog.—Idem Madiaas.— - Mem Dalanás.—Idem Cairnaon.—Idem Palinan.—Idem Cangaran.-6. ISLA DE MINDORO: Escasa importancia de sus ríos.—Laguna de Nauján.— 7. ISLA DE LEYTE : Rio Burauen.— Idera Maya.—Idem Bito.—Idem l‘laasí.—Idem Leyte.— Lago de Bito.—S. ISLA DE NEGROS: Rios Hinigaran, Himamailan é Ilog.—Rios Dauao y Marianás.-0. ISLA DE CEBÚ: Escasa importancia de sus ríos. —10. ISLA DE MASBATE : Rios Lartán y Asit. — 11. ISLA DE BOHOL: Escasa importancia de sus numerosos rios.-12. IsLa. DE CATANDÚANES : Rios Inmoto y Tinago.—Idem 13ató.-13. ISLA DE Poi.m,o: Rios Upata y Monleo.-14. ISLA DE MARINDUQUE: Rio Layláy.—l5. ISLA DE TABLAS: Escasa importancia de SUS ríos.-16. ISLA DE BERIAS: Carencia de rios.-17. ISLA DE TICAO: Como la anterior. 1. ISLA DE LuzóN.—El más largo y caudaloso de todos los ríos del Archipiélago es el llamado Tajo ó Rio Grande de Cagaydn, cuya cuenca hidrográfica abarca el dilatado espacio de la isla de Luzón, comprendido entre los Caraballos occidentales, la Sierra Madre y el Caraballo Sur , sea unos 32.520 kilómetros cuadrados. Su origen se encuentra en la vertiente septentrional del Caraballo Norte, al E. del punto de arranque de la cordillera del Mamparan. Corriendo al principio hacia el NE., y recogiendo las aguas que bajan por la vertiente oriental de la citada cordillera, así corno las que descienden por la vertiente occidental de la Sierra Madre, conserva por espacio de unas doce leguas la misma direceion, tuerce despues hacia el N.
19 y sigue con este rumbo unas tres leguas, 6 sea hasta cerca de Gamú , en donde le incorpora el Magát; inclínase en el trayecto de las seis leguas siguientes hacia el NO., pasando por llagan y Tumauiní, y continúa, por último, fijamente hacia el N., aunque formando muchas inflexiones, en una longitud (le veinticuatro leguas, desde cerca de Tamauiní hasta Aparrí, situado junto á su desembocadura en el mar de China, que baña la costa septentrional de la isla. Los afluentes que este notable rio recibe por ambas orillas son numerosos; pero sobresalen por su importancia los de la izquierda. El Magdt, que es el primero que se le incorpora por dicho lado, tiene un curso que no baja de veinticinco leguas. Nace en el rin - con SO. de la provincia de Nueva Vizcaya, formado por el arranque de las cordilleras de los Caraballos occidentales y el Mamparan. Encamínase primero hacia el N. , pasando por Aritao, riega los términos de Bayombón , Lumabang Bagabág, continúa con la misma direccion hasta mucho más adelante, tuerce despues hacia el E., pasando por Galanasian y Fumo , y se une por último al Rio Grande en término de este último pueblo. El Ba9?gdg 6 Rio Chico, que tambien desagua en el Rio Grande por la izquierda, casi enfrente de Nasipín, recoge, por medio de numerosos tributarios que descienden en distintas direcciones de las escabrosas montañas situadas al O. del llamado partido de llaves, todas las aguas procedentes de las mismas y de las vertientes orientales del Carahallo central, en donde nace. Lalongitud de su curso es de unas diez y siete leguas, y en este trayecto marcha al principio de O. á E. hasta cerca de Piat, y tuerce despues hacia el NE. hasta su union con el Rio Grande. Los afluentes más notables de este último por la orilla derecha son: el Pinacanaudn de Ilagdn, el rio de Cabagan, el Pinacanaudn de Tuguegarao, el Fulay y el Dzrtúrn. Todos ellos descienden por las vertientes occidentales de la Sierra Madre, cruzan en la parte superior de su curso comarcas habitadas únicamente por salvajes y presentan una longitud que no excede de ocho 6 diez leguas. El segundo lugar entre los ríos de la isla de Luzón corresponde por órden de importancia al Agno Grande, que nace hacia el N. de la ranchería de Loó, en la vertiente meridional de las montañas que forman el límite N. del distrito de Benguét. El desarrollo de su curso no baja de treinta y dos leguas. La direccion general que sigue desde su origen hasta la ranchería de Bagnao, en el expresado distrito, es de NE. á SO.; de
20 allí hasta el pueblo de San Nicolás, dentro ya de la provincia de Pangasinán, se encamina hacia el S.; sigue despues marchando hacia el SE. hasta cerca de Villasís, continúa hacia el O. hasta el (le Bayal-111)án, y describiendo luego una curva, se dirige al NO. hasta cerca del pueblo de Aguilár, hacia el N. hasta el de Salasa, y al N. NO. hasta su desembocadura en el golfo de Lingayén. Los afluentes del rio Agrio Grande son muy numerosos, corno consecuencia de lo muy quebrado del territorio que recorre, pero los de mayor caudal son los que recibe en la segunda mitad de su curso, mereciendo citarse entre ellos los ríos de Tarlac y Camilíng, que se le unen por la izquierda en las llanuras de la provincia de Pangasinán. El rio Abra, que nace en el distrito político-militar de Lepanto y en la vertiente opuesta de la misma cordillera en que tiene su origen el Agrio Grande, cede muy poco á este último en importancia. Recogiendo en un principio las aguas que proceden de las vertientes occidentales del monte Datá, y las que le lleva el rio Suyoc que, teniendo su origen en la ladera meridional del mismo monte, forma un grande arco hacia el S. para remontarse despues al N. y rendir á aquel su tributo entre Mancavan v Cervantes, preséntase desde luego muy caudaloso. Su direccion general, desde Cervantes á Angaqui, es hacia el NO.; inclinase despues al N. hasta cerca de Tayúm, en la provincia del Abra, describe allí un semicírculo tomando el rumbo S. que vuelve á dejar muy pronto para marchar al SO., y pasando por último por una cortadura de la cordillera que separa la provincia del Abra de la de Ilocos Sur, divídese ya dentro de esta última, en tres brazos que desaguan en el mar de China por las barras de Butao, Nioig y Dile. La. longitud total de su curso alcanza un desarrollo de unas veinticinco leguas. De la laguna de Cariaren, sita en la provincia de Tarlac, parte un rio que siguiendo constantemente la direccion N. á S. aumenta su caudal con el de muchos afluentes. Desde su origen hasta las inmediaciones del pueblo de Arayat lleva el nombre de Rio Chico, pero su prolongacion desde este punto, en donde recibe por la izquierda el importante tributo que le presta el río de Gapdn, hasta su desembocadura en la costa septentrional de la bahía (le Manila, constitu y e el llamado Rio Grande de la Painpanga. Este último mide una longitud de unas doce leguas, poco mayor que la del Rio Chico, y despues de reunir por medio del citado
21 rio de Gapdn todas las aguas que descienden de las montañas que limitan la provincia de Nueva Ecija por el E. y el N., así como por medio del 7'2.0 de San José recoge las que proceden de la sierra de Angát, límite E. de la provincia de Bulacán, se divide cerca de su desembocadura en infinitos brazos que forman una complicada red de canales y esteros. El Vicol, que tiene su origen en la falda septentrional del monte Isarog, en la provincia de Camarines Sur, y que se divide en dos brazos, de los cuales el uno desemboca en el lago de Bató y el otro en la bahía de San Miguel, y el Pasig, que es el desagüe de la gran laguna de Bay y que va á parar á la bahía de Manila, junto á la misma ciudad, son los dos únicos ríos dignos de mencion despues de los descritos anteriormente. El número de lagunas que contiene la isla de Luzón es muy crecido. La más extensa es la de Bay, poco distante de la capital del Archipiélago. Su bojeo es de unas treinta y cinco leguas, y en ella desaguan quince ríos. Existe en la misma una isla bastante grande, separada de la costa N. por un estrecho canal. En la provincia de Batangas se halla enclavada la laguna de Bombón 6 de Taal, cuyo bojeo es de unas quince leguas, teniendo tambien en el centro una isla en donde se levanta lin volean activo. La laguna 6 Piza ' , de Candat-a, situada en la parte meridional de la provincia de la Pampanga, á la izquierda del Rio Grande, mide . más de cuatro leguas de largo por dos de ancho, pero su profundidad es escasa, secándose casi completamente al terminar la estacion lluviosa. La lagvna de Ganara, mencionada ya, se encuentra en la provincia de Tarlac, recibe el caudal de dos dos, es mucho más pequeña que la anterior y merma considerablemente en verano. La laguna ó Pinag de Mangab6l está situada al NO. y á corta distancia de la de Ganarán, alcanza unas cinco leguas de bojeo, y sus aguas desaparecen en la estacion seca. Por último, en la parte septentrional de la isla y en el extremo NE. de la provincia de Cagayán, existe la laguna del mismo nombre, que abraza una superficie de unas dos leguas de ancho por otras tantas de largo, y se comunica con el mar por medio de un rio que se dirige hacia el N. De la parte meridional sólo son dignos de mencion el lago de Baló y el de Bulti, enclavados ambos en la provincia de Camarines Sur. En uno y otro desaguan varios ríos.
22 2. ISLA DE MINDANA0.- El rio Agusan ó ~can disputa casi la preeminencia al Tajo 6 rio Grande de Cagayán, de la isla de Luzón, tanto por la longitud de su curso como por su caudal de aguas. Hállase su nacimiento al E. del seno de Davao, entre los 7 0 y 7° 30' de latitud, y cruzando á lo largo la extensa cuenca formada por las dos grandes cadenas de montañas que recorren paralelamente toda la parte oriental de la isla (le S. á N., va á desaguar en la ensenada de Butúan, en la costa septentrional. Con el nombre de Polangui desciende hacia el S. por la vertiente meridional de la cordillera que se extiende desde el volean Apo hasta el pico de Itandaya, en el istmo de Misamís, un rio que viene á ser el brazo principal del Paindn ó rio Grande de lilindopoo. Este brazo recoge los sobrantes de la laguna de Bultayen ó Jraguindano°, y uniéndose más adelante con otro, que procede del SE. y que conduce los derrames de las lagunas de Liguasan y Buluan, forma el citado rio Grande, el cual, encaminándose al O., va á desembocar en la bahía Illana, junto á los pueblos de Painán y Cottabató. El desarrollo de su curso es de unas veinticinco leguas. Despues de los citados, los ríos más importantes de la isla son el Digan, que lleva á la bahía del mismo nombre las aguas de la laguna de Malanao, y el Lubungan, que desemboca en la ensenada de Dapitan, á la cual llega por el SE. La isla de Mindanao contiene varias lagunas. Las inciertas noticias referentes á la existencia de una central de vastísima extension, me- , recen ya crédito alguno en vista de datos muy recientes y fidedignos. Ya hemos dicho que el rio Grande 6 Painán se forma con los derrames de tres lagunas, la de Buliayen 6 Maguindanao, la de Liguascín y la de Butúan. Más considerable que éstas es aún la de Malanao, que se halla situada en el territorio Illano y tiene trece leguas de bojeo. La de Haynit, hacia Surigao, es bastante grande y desagua en la ensenada de Butúan por el rio de Tabáy. 3. ISLA DE LA PARAGUA.-ES muy crecido el número de ríos que riegan esta isla, mas como es angosta y aquellos proceden todos de la cordillera central, que la recorre de NE. a' SO., dirigiéndose á las costas del E. y O., ninguno presenta un curso mayor de cinco 6 seis leguas. 4. ISLA DE SAMAR.-SUS principales ríos son: . el Oras que, naciendo
23 en el extremo N. de la divisoria central, se dirige primero hacia el SE. y luégo al E., desaguando en la ensenada de Uguís, en el Pacífico, despues de un curso de siete leguas; el Suribao, que desciende de los mismos montes y se dirige luégo hacia el E., desembocando en la misma costa que el anterior; el Buruhan, que arrancando de las montañas centrales y encaminándose hacia el NE., para torcer despues al E. y desaguar en el Pacífico, recorre una distancia de cinco á seis leguas; el Lagudn, el Bató y el Timonini, que proceden de las vertientes septentrionales del monte Salta Sangley, y marchando de S. á N. desaguan en la costa N. de la isla; el Baséy y el Calbayóg, que desembocan en la costa occidental, y otros muchos de igual importancia. En la isla de Samar existen muchas lagunas, pero todas ellas son insignificantes. 5. ISLA DE PANAY.— En la costa N. de esta isla desaguan el Pandy, que tiene un curso de once leguas, nace en los montes de Tapas y pasa por los pueblos de Dumalag, Cuartero, Dao, Panitan, Loctuban y Capiz, marchando constantemente de S. á N., y el Aclan, que baja del monte Opao, corre de SO. á NE., baña los pueblos de Libacao, Madala, Malinao, Lezo y Calivo, y termina en este último, á trece leguas de su origen. En las costas E. y S. desembocan: el Taland, que nace en la vertiente S. de los montes de Tapas, en que tiene su origen el Panáy, corre primero hacia el S. y despues al SE., engruesa su caudal con el de los ríos Ulian ó Lambunao y Tagbacan ó Pass í, que se le unen en el sitio llamado Capulín y viene á desaguar junto á Dumangas; y el Salog, que corre de NO. á SE., nace en los montes de Maasim, recibe el caudal de los ríos Tigwn y Ayuman y sale al mar junto á Iloilo. A la costa O. van á parar, entre otros ríos ménos notables, el Madiads, el Dalands, el Cairnaon, el Palman y el Cangaran, que nacen todos én la cordillera divisoria del distrito de Antique con el de Iloilo y marchan de E. á O. con una corriente más 6 menos impetuosa. 6. IsLA. DE MINDoRo.—Entre los muchísimos ríos con que cuenta esta isla, ninguno hay de verdadera importancia. En término de Nauján existe una laguna de unas cuatro leguas y inedia de bojeo que se comunica con el mar. 7. ISLA DE LEYTE. —SUS ríos principales son los que desaguan por la costa oriental en el Océano Pacífico. Entre ellos figuran: el Barauen,
24 que nace en los montes centrales y corre hacia el E. hasta el pueblo del mismo nombre; el Maya, que sale del lago de Bito por el NE. y pasa por el S. del pueblo de Dagamí; y el Bito, que parte igualmente del lago expresado por el SE. y va á terminar poco más arriba de Abuyog. En la costa S. desemboca el Maasí, que procede de los montes del extremo S. de la isla, corre unas ocho leguas de NE. á SO., y bañando el término de Maasírn, termina en la punta Gigantigan. En la del N. desagua el Leyte, que sale de un lago situado al O. de Jaro, se dirige de S. á N. y concluye junto al pueblo de su mismo nombre. Los ríos de la costa O. son todos insignificantes. El lago de Bito mide más de tres leguas de bojeo. 8. ISLA DE NEGROS. — Al contrario de lo que sucede en la isla de Leyte, los ríos más importantes de ésta son los que desaguan en la costa occidental. Entre ellos sobresalen el Ilinigaran, el Iliniamaildn y el Ilog. En la costa N. desembocan el Danao y el Marianas con su gran brazo llamado 'Dmo, que á pesar de su breve curso presentan grande anchura y profundidad. 9. IsLA DE CEBÚ. —Todos sus ríos son de escasa importancia. 10. ISLA DE MASBATE.---De todos los ríos de esta isla sólo son dignos de mencion el Laitán y el A sil. El primero desciende de los montes de Bagasimbahan y corre de S. á N. hasta su desembocadura en el puerto de Barreras. El segundo nace en la vertiente opuesta de los mismos montes, se dirige en sentido contrario y termina en el seno de su propio nombre. 11. ISLA DE BOHOL. — A pesar de su escasa superficie, contiene un crecido número de ríos; pero casi todos son de breve curso y quedan secos al terminar las lluvias. 12. ISLA DE CATANDuAYEs.—Entre sus pequeños ríos más importantes, los llamados Himoto y Tinago, que bocan en la costa oriental, y el Baló, que desagua en junto al pueblo de su nombre, y es quizás el más largo todos. 13. ISLA DE Pouno.—De los montes centrales de la el Upata, illonleo y otros varios ríos menos importantes 14. ISLA. DE M A RINDUQUE.—E1 Layldy , que riega el término de Gasan, es el más notable de sus insignificantes ríos. figuran, como ambos desemla meridional, y caudaloso de isla descienden
25 15. ISLA DE TABLAS. —Discurren por la superficie de esta isla varios riachuelos de escaso caudal. 16. ISLA DE BURIAS.- Carece de verdaderos ríos. 17. Isr.A. DE TicAo.—Se encuentra en el mismo caso que la anterior.
SECCIO CL ARTA METEOROLOGÍA 1. Caracteres generales del clima de las islas Filipinas. — Falta de medios de observacion.— 2. Temperatura.-3 . Presion atmosférica.-4. Humedad del aire é hidrometeoros.-5. Vientos, brisas, monzones, huracanes ciclónicos ó baguios.—Teoría y descripcion de estos últimos. Sus efectos en Filipinas —6. Electricidad.—Marcha y efectos de las tormentas eléctricas en el país. 1. --«El clima del Archipiélago filipino, dice el Dr. Semper, puede caracterizarse en general con el nombre de tropical-insular, en la acepcion ina-; concreta de esta palabra. Carencia completa de cambios bruscos de temperatura., una máxima anual media alta, gran cantidad de lluvia y de humedad en la atmósfera, así como cambios periódicos en la direc - eion de los vientos reinantes, son los principales rasgos del clima de aquellas comarcas, caracteres que se explican satisfactoriamente por la situacion geográfica de las islas» (1). Tales son, en efecto, las condiciones climatológicas que en general presentan las islas Filipinas, segun se deduce de los datos meteorológicos que más adelante consignamos; mas dentro de esas mismas condiciones se observan necesariamente numerosas modificaciones , hijas de las circunstancias especiales de ciertas localidades. La considerable diferencia de latitud entre los extremos N. y S. del Archipiélago, la existencia de grandes masas forestales, la de extensas lagunas y caudalosos ríos, la de elevadas montañas, imprimen necesariamente en todos los meteoros va- (1) El folleto publicado por D. Sebastian Vidal con el título Estudios sobre el clima de Filipinas contiene la traduccion de las noticias consignadas por Semper en su obra Die Philippinen und Bewo?¿ner, y 'as insertas por Jagor en su libro Reinen in den Philippinen.
27 riaciones más ó menos profundas, sin que el clima deje de presentar en conjunto la fisonomía por Semper indicada. Faltan, sin embargo, todavía los medios materiales necesarios para poder apreciar con exactitud tales modificaciones. Manila cuenta con un observatorio bien dotado de instrumentos y aparatos, que está á cargo de los ilustrados PP. de la Compañía de Jesús; pero fuera de la capital, no existe establecimiento alguno que pueda facilitar datos meteorológicos medianamente exactos y completos, y sólo en las estaciones telegráficas es donde se observa y anota la marcha diaria del termómetro y barómetro. Conveniente sería, pues, la instalacion en las Islas de algunos observatorios acertadamente distribuidos y telegráficamente enlazados, para llegar al perfecto conocimiento del clima y para garantir por ese medio los intereses de la agricultura y del comercio marítimo. 2. TEMPERATURA.-Las observaciones termométricas hechas en el observatorio de Manila, durante el año de 1874, arrojan el siguiente resú men (1) M ESES TERMÓMETRO CENTÍGRADO MÁXIMA ABSOLUTA MÍNIMA ABSOLUTA OSCILACION MENSUAL MEDIA ANUAL Enero 30,0 18,9 11,1 21,3 Febrero 32,4 1S,8 13,6 26,6 Marzo 33,0 21,0 12,0 28,0 Abril 35,0 24,0 11,0 29,5 Mayo 35,4 23,7 11,7 29,9 Junio. 35,7 23,5 12,2 29,0 Julio 33,7 29 6 -, 11,1 27,6 Agosto 33,0 23,0 10,0 28,2 Setiembre.. 35,8 23,4 12,4 28,4 Octubre. 33,4 22,6 10,8 28,2 Noviembre. 33,5 20,7 12,8 26,6 Diciembre 31,9 19,0 12,9 26,8 La temperatura máxima absoluta del año fué, segun se ve, de 35,8, correspondiendo al cija 10 de Setiembre; la mínima tuvo lugar el 18 de (1', Véase al tina' el Apéndice A.
34 y Noviembre, y en esos meses, sobre todo en el último, es cuando suelen experimentarse en Filipinas los terribles huracanes conocidos en el país con el nombre de bagníos y en China con el de tifones (I), acerca de los cuales nos permitiremos algunos detalles. En todo baguío 6 huracan giratorio hay que distinguir el ciclón 6 verdadero cuerpo de la tormenta y los anticiclónes que le preceden y siguen, y que, asociados á él íntimamente, jamás le abandonan, siendo su presencia necesaria para la produccion del meteoro. Las diferencias que entre aquél y éstos existen, como consecuencia de su diversa constitucion física y mecanismo interno, son tan marcadas y profundas, que llegan á revestir el carácter de un verdadero antagonismo, el cual se revela constantemente en todos sus fenómenos característicos. En primer lugar, el centro del ciclón está formado por una superficie circular, cuyo diámetro es variable, no sólo en los diversos huracanes, sino en uno mismo, desde tres ó cinco hasta 20 millas. En ese espacio , que recibe el nombre de focos 6 vórtice, la presion atmosférica es siempre mucho más baja que en las regiones circundantes, razon por la cual pudiera tambien llamarse propiamente círea de mínima presion. A partir del vórtice, la presion barométrica va aumentando gradualmente hacia la circunferencia del ciclón, , verificándolo con más ó ménos rapidéz, segun las condiciones del meteoro. Si. en uno de los radios del ciclón se toman varios puntos; si en ellos se determinan las alturas barométricas; si despues de corregidas y reducidas á cero grados centígrados, y al nivel del mar se traza un eje sobre el cual se toman como abscisas las distancias horizontales contadas en dicho radio y se levantan las ordenadas correspondientes á las alturas barométricas, la curva que resulte uniendo los puntos extremos de esas ordenadas representará lo que se llama la pendiente barométrica, ó sea la disminucion más ó ménos rápida de la presion atmosférica, desde la periferia hasta el centro del ciclón. El conocimiento de esa pendiente barométrica ofrece un doble interés, primero para venir en conocimiento de la forma y magnitud de la depresión, y segundo para deducir aproximadamente la mayor ó menor inten-. sidad del meteoro, pues la observacion ha demostrado que existe cierta (1) Para el estudio de los huracanes ciclónicos, véase la obra titulada Apuntes relativos á los huracanes de las Antillas en Setiembre y Octubre de 1875-76, por Id Rdo. P. Benito Vifies, 187G.
35 proporcion entre uno y otro fenómeno. De aquí la conveniencia de que los puntos de observacion estén diseminados en una vasta superficie y de que su número sea lo más grande posible. De este modo, con mayor copia de datos, será posible apreciar mejor lo brusco ó suave de la pendiente barométrica, y por consiguiente la mayor 6 menor violencia del temporal. El vórtice del ciclón, y en general toda área de presion mínima, constituye un verdadero centro de aspiracion, hacia el cual las moléculas aéreas se precipitan en trayectorías curvas á modo de espirales convergentes, las cuales, obedeciendo á la fuerza centrípeta que las solicita, se inclinan hacia el interior y describen un verdadero remolino que gira siempre de derecha á izquierda en el hemisferio boreal, y de izquierda á derecha en el austral. Pero la afluencia continua del aire haria desaparecer muy pronto el mínimum de presion que en el vórtice existe, si ese aire no tuviese un escape ó salida que neutralizase dicho efecto. Preciso es, pues, admitir que el escape se verifica en corrientes ascendentes, por el eje del ciclón, de suerte que las moléculas aéreas que por la parte baja penetran en espirales convergentes, se remontan despues y buscan su salirla por la parte superior y central del meteoro. Lo que hemos dicho del ciclón es asimismo aplicable al anticiclón, pero en sentido enteramente contrario. En éste, el interior está ocupado por una orea de presion máxima, desde la cual la altura barométrica va disminuyendo sucesivamente hacia el exterior, y esa área constituye un verdadero centro de espiracion, desde el cual las moléculas aéreas son expelidas hacia afuera en corrientes espirales divergentes, que giran precisamente en sentido contrario que las del ciclón, ó sea de izquierda á derecha en el hemisferio boreal, y de derecha á izquierda en el austral. En este caso, las corrientes aéreas obedecen á la fuerza centrífuga, y como la salida continua del aire destruiria muy pronto al desequilibrio barométrico anulando la máxima presion central y con ella el meteoro, dedúcese necesariamente que aquella salida se verifica precisamente por las partes inferiores por medio de corrientes descendentes. En la accion combinada de las corrientes aéreas centrípetas y ascendentes del ciclón y centrífugas y descendentes de los anticiclónes, estriba esencialmente el mecanismo de las tormentas giratorias consideradas en su conjunto. Entre el ciclón y los anticiclónes se establece una verdadera
36 circulacion que es la causa determinante de otros muchos fenómenos, y la fuerza inmediata y principal que provoca y mantiene esa circulacion es la diferencia de presiones. No es, sin embargo, suficiente esa sola fuerza para explicar satisfactoriamente el carácter especial de los huracanes giratorios. En efecto, si la diferencia de presiones obrase aisladamente, las moléculas de aire se precipitarian directamente hacia el vórtice y la circulacion tendría lugar segun planos próximamente verticales. Habria entónces, como hay en realidad en toda tormenta giratoria, corrientes centrípetas y ascendentes en el ciclón, y centrífugas y descendentes en el anticiclón, pero faltaria necesariamente el movimiento giratorio que constituye el verdadero rasgo distintivo del meteoro, Existe, pues, otra fuerza que, modificando la direccion de las corrientes, produce alrededor de los centros de máxima y mínima presion grandes remolinos, sujetos á leyes determinadas y constantes, y esta fuerza no es otra que la rotacion terrestre, causa universal y permanente que influye sobre los vientos, desviándolos de su direccion inicial, hacia la derecha en el hemisferio N. y hacia la izquierda en el hemisferio S. El movimiento giratorio del ciclón viene, por consiguiente, á ser la resultante de la fuerza centrípeta, de la fuerza desviatriz debida á la rotacion terrestre, y de la fuerza centrífuga que se desarrolla en el movimiento curvilíneo. En cuanto al movimiento del anticiclón, se explica por las mismas causas, sólo que obrando en este caso la fuerza desviatriz sobre corrientes cuya direccion inicial es enteramente contraria, el giro se verificará tambien en sentido opuesto. La fuerza desviatriz se va haciendo menos sensible á medida que los puntos de observacion están situados más cerca del ecuador, en donde queda reducida á cero Esta es la causa por la cual ningun huracan ciclónico puede pasar de uno á otro hemisferio. Además de los dos movimientos de traslacion y rotacion, los huracanes ciclónicos suelen presentar otro tercero, que podemos llamar oscilatorio, ó de bamboleo del eje. Este movimiento, que parece inherente á todos los cuerpos que, estando sujetos á los dos primeros, conservan libre su eje de rotacion, se explica satisfactoriamente por las resistencias que el huracan encuentra al avanzar vertiginosamente por las capas inferiores de la atmósfera, por la desigualdad de las corrientes que entran á formar parte del ciclón y por las variaciones de forma de este mismo, en razon á la natural instabilidad del flúido que lo constituye. Los efectos
'37 del movimiento oscilatorio se traducen en curvas cicloidales que el vórtice describe á lo largo de la trayectoria media. Conocido ya el mecanismo especial de las tormentas giratorias, pasernos á examinar los diversos fenómenos que las preceden y acompañan en sus diversas fases. La presencia del anticiclón, precursor obligado de la tormenta, se revela por un grande y rápido ascenso de la columna barométrica, por la circulacion de vientos frescos, que á veces llegan á adquirir la intensidad de fuertes brisotes y áun.de temporales, y por la presencia de un tiempo apacible y hermoso con cielo puro y despejado. Despues de este primer período, y en tanto que el barómetro con su constante descenso anuncia la aproximacion del huracan, va cubriéndose la atmósfera de un tenue velo opalino, que descomponiendo los rayos solares y dando paso únicamente á los rojos, difunde por la region superior un tinte rojizo homogéneo, cada vez más oscuro y violáceo á medida que el crepúsculo se extingue. Las nubes, por su parte, se presentan entónces en forma de masas redondeadas y amontonadas, constituyendo lo que los meteorologistas llaman cumulus y estrato-eumulus, y en tanto que sus bordes superiores brillan con vivos reflejos, es su aspecto violáceo y bastante oscuro por la base. El cielo en tales momentos ofrece por lo regular un admirable cuadro por sus deslumbrantes y bellísimos contrastes de luces, de sombras, de tintas y de matices. Más tarde, el velo opalino va adquiriendo un aspecto lechoso, y anticipándose las tintas rojizas á la puesta del sol, simulan por su grande intensidad un vasto incendio. Esa tinta rojiza adquiere insensiblemente el matiz rojo cobrizo, tan pronto como el sol comienza á hundirse bajo el horizonte. El cielo entónces presenta un aspecto siniestro y amenazador, Al mismo tiempo que la atmósfera, perdiendo su primitiva trasparencia , se va cubriendo sucesivamente del velo opalino y lechoso que acabamos de indicar, preséntense tambien, como señales claramente visibles de la proximidad del huracan , unas nubes en forma de blancas y delicadas plumas ó de grandes y vistosos penachos que cruzan el hemisferio. Estas nubes, que reciben vulgarmente el nombre de rabos de gallo, permanecen fijas, y á veces sin cambiar sensiblemente de formas durante horas enteras, y cuando son varias, se observa que todas están orientadas en un mismo sentido, que se presentan algo divergentes entre sí y
38 que tienen su foco de divergencia hacia un punto determinado del horizonte. El estudio de esas nubes, bajo el punto de vista de su forma, estructura y direccion, puede conducir á deducciones bastante exactas respecto á la naturaleza y proporciones de la tormenta, la demora de su vórtice y otras circunstancias importantes del meteoro. Al avanzar este último más y más , el velo lechoso que recubre la atmósfera va adquiriendo un color blancuzco sucio 6 ceniciento que despues pasa insensiblemente al gris 6 plomizo oscuro. En este último caso, el cielo presenta un aspecto pesado y triste, y la oscuridad sigue aumentando hasta que empiezan las lluvias continuas, acompañadas siempre en Filipinas de un viento flojo del NO. é interrumpidas de cuando en cuando por breves chubascos. En tales circunstancias se percibe un calor pegajoso y húmedo, y una extraña pesadez y malestar, que instintivamente suelen considerarse como seguro presagio del mal tiempo. Este último no tarda en presentarse. Al principio se ven cruzar por la atmósfera con creciente velocidad masas informes de oscuras y apiñadas nubes que dan lugar á violentos y repetidos chubascos. Despues esas nubes se reunen y acumulan, ocupando todo el espacio del disco giratorio é interceptando no sólo la vista clara del cielo, sino áun la misma luz del dia. Finalmente, en medio de la creciente y siniestra oscuridad que invade el espacio, el viento se desata en furiosas rachas, los chubascos se vuelven copiosos y continuos, las nubes se deshacen en verdaderos torrentes, la lluvia azota con irresistible violencia, y el agua, que cae en enorme cantidad en un corto espacio de tiempo, forma, al parecer, al desprenderse de las nubes , una continua masa compacta y homogénea. A esta fase culminante del temporal acompañan siempre otros fenómenos característicos, tales como la barra de densas nubes en el horizonte, las rachas y los giros y saltos del viento. La barra de oscuras y apiñadas nubes se forma siempre en el horizonte al comenzar el verdadero temporal, y no desaparece hasta el completo paso del huracan. Su aparicion se verifica constantemente hacia la region en que demora el meteoro, presentando distintos aspectos, segun la mayor 6 menor proximidad de la tormenta. En el primer período, cuando esta última todavía está distante, la barra parece un objeto lejano que asoma por el horizonte, alcanzando poco espacio y escasa altura. En el segundo período, cuando la tormenta avanza hacia el observador, las nubes de la barra se
39 levantan y destacan más sobre el horizonte , aumentando la amplitud del arco que abrazan, y presentándose como objetos ménos apartados. Más adelante, cuando desatado el temporal la lluvia cae á torrentes y cierra completamente los horizontes, todavía es posible descubrir, entre uno y otro chubasco, cierta cargazon hacia un determinado punto de la atmósfera, que constituye el tercer aspecto de la barra. Finalmente, el cuarto período corresponde al vórtice mismo del huracan, y en él la barra aparece más amenazadora que nunca, pues circuyendo todo el horizonte á modo de barrera, parece encerrar al observador en un círculo fatal, del cual no es posible salir sin experimentar nuevamente los terribles furores del huracan. Las rachas, los giros y saltos del viento son, como hemos dicho anteriormente, otros tantos fenómenos característicos del temporal ciclónico. Las primeras consisten en ciertas intermitencias bruscas, por las cuales las corrientes aéreas pasan en pocos segundos del furor del huracan á una especie de calma relativa , interrumpida en breve por otro repentino y violento soplo. Las rachas van generalmente acompañadas de agudos y espantosos rugidos. El rolar de los vientos, dependiente del movimiento giratorio y de traslacion del meteoro, verifícase en Filipinas comenzando comunmente por el NO., y corriéndose sucesivamente al N., NE., ENE. , E. y SE. , para terminar por el S. , de suerte que el viento recorre, por lo ménos , tres cuadrantes del círculo con terrible fuerza. Por último, los saltos ó cambios repentinos de direccion del viento dependen, al parecer, principalmente de la posicion relativa del vórtice y de otras varias causas accidentales que hasta el presente no están bien definidas. En Filipinas los baguíos suelen ser de una duracion variable de seis á diez y ocho horas, limitando generalmente sus estragos á círculos ó zonas de pocas leguas de extension. A pesar de esto, sus efectos son tan terribles y funestos que en tan breve período sepultan en los mares centenares de embarcaciones, destruyen las cosechas, arrebatan á millares las casas de los indios, arrancan los árboles más corpulentos, producen espantosas inundaciones y dejan, en fin, impresa por donde pasan su huella fatídica de luto y desolacion. 6. ELECTRICIDAD. --En un país como Filipinas, cubierto por todas partes de una exuberante vegetacion, con vastísimos bosques formados
40 por gigantescos árboles y situado á corta distancia del ecuador, es (le suponer desde luégo que la atmósfera ha de estar constantemente cargada de una gran cantidad de flúido eléctrico, y que los fenómenos dependientes de este último, han de revestir el carácter de imponente grandeza, característico (le todos los países intertropicales. En el mes de Mayo, época en que tiene lugar el cambio de la monzon del NE. por la del SO., el cielo se presenta casi constantemente salpicado de nubes de color aplomado, parduzco 6 blanco rojizo que, hallándose preñadas de electricidad y en continuo choque, iluminan con vivos reflejos el horizonte y estallan en fuertes tronadas, durante las cuales los rayos se suceden con pasmosa rapidez. Este imponente espectáculo se reproduce casi diariamente, hasta que, cesando la lucha (le las monzones, quedan verdaderamente entabladas las lluvias; mas hay algunos años en que las tronadas se repiten con frecuencia hasta la llegada de los nortes, 6 sea durante los meses de Mayo, Junio, Julio, Agosto, Setiembre, Octubre y parte de Noviembre. Esto último suele suceder cuando la prolongacion (le los calores introduce cierta perturbacion 6 irregularidad en la marcha 6 sucesion normal de las estaciones. Las víctimas producidas por la electricidad, ascienden anualmente á una cifra muy crecida.
S HCCIOIY QUINTA POBLACION 1. Dificultades que ofrece la formacion del censo de poblacion en Filipinas.—Procedimiento empleado. -Número de habitantes y su clasificacion por razas.-2. Razas interoceánicas.- 3. Negritos ú Aetas.—Caracteres, costumbres y creencias religiosas de los mismos. -4. Razas mestizas de negrito y malayo.—Balugas, Dumagas, Illamanuas, Buquiles.-5. Origen de la raza malaya.—Caracteres físicos y cualidades morales de los indios filipinos.-6. Igorrotes.- Caracteres, costumbres é ideas religiosas de los mismos. —7. Buriks.-8. Busaos.-9. Tin- •uianes ó Itauegs.-10. Itatapaánes.-11. Guinaánes.-12. Apayfíos.-13. Adangtas, Adanginos, Adanes ó Adamitas.-14. Ifugaos.-15. Gaddanes.-16. Calauas.-17. Calingas y Aripas.-18. Ibilaos, Bongotes é Italones.—Caracteres físicos y morales, y costumbres de los llongotes.--19. Irayas.-20. Catalanganes.-21. Igorrotes del lsaróg.-22. Infieles de Mindanao.—Malayos mahometanos ó moros.-23. Manobos.-24. Mandayas.—Sus caracteres, creencias y costumbres.-25. Manguangas —26. Guiangas y Bagobos.-27. Tagacaolos.— 28. Sanguiles y Bilanes.-20. Tirurayes. —30. Subanos.-31. infieles de Mindoro.—Manguianes. —Su division en castas.—Caracteres, costumbres y creencias de los mismos.-32. Infieles de la Paragua.—Tagbanuas.-33. Tinitianos.-34. Bulalacaunos.-35. Dialectos que se hablan en el Archipiélago. I. La existencia de vastísimas comarcas, todavía inexploradas y habitadas por indómitos y belicosos salvajes, la dificultad de las comunicaciones, la índole y costumbres de los indígenas, y hasta el mismo clima, oponen en Filipinas dificultades poco menos - que invencibles á todo trabajo encaminado á determinar con alguna exactitud el número de habitantes que las Islas encierran. Las tentativas hechas hasta el clia para conseguirlo por medio de un recuento general en dia señalado, han tenido un éxito poco feliz, y es que ni la escasa inteligencia del indio, ni el natural recelo que cierta clase de investigaciones le infunde, ni los ordinarios hábitos de una gran parte de lós habitantes, dedicados al tráfico marítimo y á la pesca, permiten todavía la aplicacion de procedí-
42 mientos propios de países diferentemente constituidos, y en otro grado muy distinto de civilizacion y adelanto. En la necesidad de resolver el problema, se ha recurrido desde antiguo á otros medios que pudieran ofrecer alguna garantía de acierto. Los padrones de tributantes han mereciclo siempre bastante confianza bajo este último concepto, puesto que su formacion ha corrido constantemente á cargo de agentes oficiales que, teniendo una, participacion en los productos ele la recaudacion, estaban interesados en consignar la verdad. Tomando, pues, por base esos padrones, teniendo en cuenta que cada tributo entero se compone de dos individuos por lo coman, marido y mujer, adoptando la relacion que se ha creido más exacta entre el número de tributantes y el de individuos exentos de pago por no llegar á diez y ocho años ó exceder de sesenta, determinando aproximadamente el tanto por ciento de exentos por razon de edad, enfermedad, ejercicio de cargos municipales y otras causas, y calculando, por último, prudencialmente el número de infieles de todas castas, que viven independientes en el interior de las Islas, es como ha venido á deducirse en todas ocasiones la poblacion que contiene el Archipiélago. Cuán inciertos han de ser los datos así obtenidos, échase fácilmente de ver. La proporcion entre cada tributo entero y los correspondientes individuos no tributantes se fijó primero en 1 : 4, poco despues en 1 : 4,5, más tarde en 1 : 5, y últimamente en 1 : 6. El tanto por ciento de exentos por enfermedad, ejercicio de cargos públicos, etc., que Comyn (1) y otros autores calcularon en un cinco, parece algo exagerado, á juzgar por los datos obtenidos directamente al formar varios censos. Por último, el cómputo de los infieles independientes jamás ha podido hacerse más que por conjeturas, basadas en las noticias suministradas por personas en general demasiado rudas é ignorantes, para que pueda abrigarse gran confianza en la exactitud de sus apreciaciones. Las noticias suministradas por los centros oficiales al Dr. Jagor (2) arrojaban en 1873 un resultado de 7.451.352 almas, con exclusion (1) Estado de las Islas Filipinas en 1810, por D. Tornas de Comyn : edicion publicada en Manila en 1877. (2) Reisen in den Philippinen, vol) F. Jagor : Berlin, 1873.
43 únicamente de los alzados ó monteses. En cuanto á éstos, los cálculos difieren mucho. El mismo Jagor inserta en su obra una nota relativa á la poblacion de Mindanao, tomada de otra obra más antigua (1), en que se afirma que en dicha isla existen 541.000 infieles; pero esta cifra es evidentemente exagerada á juicio de modernos exploradores. Más verosímiles parecen sobre el particulár los datos de procedencia oficial insertos por D. Agustin de la Cavada en su Historia geogrcífica, geológica y estadística de Filipinas, segun los cuales los infieles independientes de Mindanao ascienden á 280.623; los de Visayas (con inclusion de Mindoro) á 60.785, y los de Luzón á 59.640. Admitiendo estas cifras resultaria lo siguiente: ALMAS Poblacion sometida 7.451.352 Indígenas infieles de Luzón 50.640 Idem id. de Visayas 60.785 Idem id. de Mindanao 280.623 Número total de almas 7.852.400 (2) Heterogéneos son en sumo grado, bajo el punto de vista etnográfico, los elementos de que esta cifra se compone. La poblacion sometida consta de europeos (españoles y extranjeros), españoles filipinos, chinos, mestizos españoles, mestizos chinos é indios. Los infieles independientes pertenecen á la misma raza malaya que los indios cristianos y á la negrita 6 acta, presentando además una multitud de variedades procedentes de cruzamientos, ya entre sí, ya con individuos de distinto origen. Los datos más dignos de confianza hacen ascender el total de europeos, españoles y extranjeros, con inclusion de un corto número (le norte-americanos , á unos 10.000 ; los criollos, 6 es- (1) La isla de Mindanao, su historia y su estado presente, con algunas reflexiones acerca de su porvenir, por D. Agustin de Santayana: Madrid, 1862. (2) Segun el censo oficial, la poblacion ¿le Filipinas era en 31 de Diciembre de 1877, sin incluir los infieles independientes, de 5.567.685 habitantes. En el publicado por el Sr. Arzobispo de Manila en 1876 llegaba á 6.173.632; pero con inclusion de dichos infieles independientes, cuyo número se calculaba en 602.853.
49 Expuestos ya los caracteres físicos de la interesante raza que nos ocupa, pasemos á examinarla bajo otros puntos de vista. Los negritos andan constantemente desnudos, sin más que una estrecha faja de trapo que, rodeada á las caderas y cruzada por la entrepierna á manera de suspensorio, les sirve para ocultar imperfectamente sus órganos genitales. Las mujeres suelen usar con el propio objeto una especie de delantal, hecho con la corteza de algunos árboles.• Los adornos; por los cuales se muestran mucho más solícitos que por el vestido, consisten en peines de bambú con algunas cerdas de jabalí, anillos de cerda con tiras de piel de murciélago para las piernas, collares de alambre de laton y á veces con cuentas de vidrio, brazaletes y aros de alambre de hierro 6 laton para las orejas y algunos utensilios raros para el tabaco y el buyo hechos con los,,, filamentos de distintos pandanos. Acostumbran además á pintarse todo el cuerpo, aunque no tan generalmente como los igorrotes de la cordillera occidental de Limón. Dicha operacion la ejecutan por medio de un pedazo de caña muy aguzada, con la cual se hacen grandes incisiones y abultadas cicatrices, si bien otras veces emplean pequeños alfileres que dejan señales muy poco marcadas y apenas perceptibles á no ser á corta distancia. Los dibujos se componen constantemente de líneas rectas. Las armas (le los negritos se reducen. á gulocs ó cuchillos adquiridos de los indios, arcos, flechas y lanzas. Pocas son las flechas que tienen punta de hierro, la generalidad son de bambú y no suelen estar envenenadas. Viviendo constantemente errantes, ya sea por natural instinto, ya por efecto de una costumbre, hija de las persecuciones sufridas durante siglos por parte de los malayos, carecen de moradas fijas y todo su albergue suele reducirse á una ligera y tosca choza de ramaje, que es fácilmente abandonada cuando los cambios de estacion ó la necesidad de procurarse alimento les obligan á trasladarse de una á otra localidad. Reunidos entónces en grupos de seis á ocho familias, vagan por los bosques ó descienden á las playas y orillas (le los ríos, segun que sirvan de estímulo á sus correrías la abundancia de caza y de frutos 6 la ocasion propicia de una buena pesca. La médula de las palmas, las raíces de muchas aroideas, los animales que cazan y los pescados que cogen son, pues, su ordinario alimento, y los únicos utensilios para procurárselo consisten en las mismas armas que emplean para combatir á las tribus 7
50 enemigas, y que jamás abandonan. Para defenderse del frio durante las noches encienden grandes hogueras sobre cuyas cenizas se tienden y casi se entierran, permaneciendo á tan corta distancia del fuego que parece imposible que no se abrasen la piel. Es ésta, sin embargo, tan gruesa y dura, por efecto de su continua exposicion á las influencias atmosféricas, que resiste perfectamente tan intenso calor. En los meses de Abril y Mayo, dirígense hombres y niños al interior de los bosques en busca de los árboles señalados previamente por algun descubridor, y en que se anidan algunos enjambres de abejas silvestres. Ahuyentanlas los negritos por medio del humo y recogen con avidez la miel que tanto les gusta, así como la cera, con la cual forman panes que les sirven para cambiarlos por cuentas de vidrio, patatas, arroz, y sobre todo tabaco, que les suministran los indios cristianos. De este molo quedan satisfechas sus escasas necesidades. Nada se sabe acerca de las creencias religiosas de los negritos. La falta absoluta de actos ó demostraciones externas, que se asemejen más 6 ménos á un culto, parece demostrar-que ni tienen idea alguna de un Sér Supremo, ni tributan homenaje á ninguna divinidad. No carecen, sin embargo, de supersticiones -que revelan su creencia en ciertos espíritus. Sus diversiones se reducen á una acompasada danza ejecutada en círculo, y golpeando el suelo con los piés al son de monótonas canciones. Ignórase cuáles sean sus prácticas y costumbres en cuanto á las relaciones mutuas de ambos sexos. Las condiciones de su carácter son, por lo demás, bastante mejores que las de los igorrotes y demás tribus de origen malayo que habitan en los bosques de Filipinas. Confiados, espontáneos y francos por naturaleza, muéstranse únicamente recelosos en sus tratos con los indios cristianos, cosa que no es de extrañar dada la propension. de estos últimos á engañarlos y maltratarlos. Fuera de esto, son constantes en sus empresas, serviciales, de más valor que los indios y amantes en alto grado de su libertad individual y de su vida nómada. 4.—Meyer opina que existen todavía negritos en casi todas las islas del Archipiélago, siendo para él indudable que los hay en Mindanao, Mindoro, Panay, Negros Luzón, y probablemente en Cebú, Leyte y Sainar. Semper, por el contrario, afirma que dicha raza ha desaparecido ya completamente de Mindanao, que en Visayas se halla reducida á un corto número de familias que vagan alrededor del volean existente
51 en isla de Negros, y por último, que en Luzón sólo subsiste en la parte septentrional, especialmente en la costa oriental de Alabat cerca de Maubán, en las sierras de Mariveles y Zambales, en la costa oriental cerca de Balér y Casiguran, y desde Palauan hasta Cabo Engaño, en todo el litoral y la cordillera denominada Sierra Madre. Difícil es resolver la cuestion. Todo induce, sin embargo, á hacer creer que la raza negrita pura se halla ya reducida á muy escasos restos en las sierras de Bataan y Zambales de la isla de Luzón y en las más altas montañas de las islas de Negros y Panay, en Visayas, no siendo todas las demás razas, más ó ménos semejantes, en distintos puntos observadas, sino ramas de la primera procedentes de cruzamientos con los indios. Algunas de estas razas mestizas ocupan realmente vastas extensiones. Los BALUGAS, que constituyen t lina de ellas, se extienden por toda la cordillera oriental de la provincia de Nueva Écija, los montes de Maubán y otros pueblos de la de Tayabas, varios puntos de la cordillera de Zambales, confinantes con las provincias de la Pampanga y Tarlac, y por las montañas orientales de las de Iloeos Sur é Ilocos Norte. Los DUMAGAS ocupan toda la costa del Pacífico desde Balér y Casiguran hacia el N., encontrándose además algunas de sus rancherías en el interior de los bosques que visten la falda oriental de la gran cordillera. Sus condiciones morales son variables, pues en tanto que unos se presentan sumisos, pacíficos y hospitalarios, son los otros sanguinarios y feroces. Los primeros, comunicativos, acuden con frecuencia á los *pueblos cristianos á verificar cambios de cera por telas, sartenes, abalorios de colores, á que son muy aficionados, y otros objetos semejantes. No atacan generalmente á los cristianos á no tener algun motivo de resentimiento, mas esto no impide que á veces aprovechen la ocasion de hacer daño impunemente, como ha sucedido en ciertos casos, en que han dado muerte á los náufragos que han tomado tierra en las playas que habitan. Los más cercanos á los pueblos cristianos y de índole más apacible, se someten voluntariamente á una especie de esclavitud que sobre ellos ejercen algunos indios, á quienes llaman sus amos. A estos les traen la caza despues de haber consumido lo necesario para su sustento, así como la cera y la miel, les ayudan en las faenas agrícolas, les acompañan en la pesca y otros varios trabajos, siendo mezquinamente recompensados con algunas telas ú otros objetos de escaso valor. Como carecen de casa, viviendo errantes
52 por la costa y los bosques, aprovechan cualquiera concavidad del terreno 6 de las rocas para guarecerse de las inclemencias del tiempo. Los hombres se ciñen desde la niñez en los brazos y piernas unos alambres que jamás se quitan, y á falta de ellos emplean cuerdas, de las cuales penden algunas conchas ú otros objetos análogos. De esto resulta la deformacion de la parte oprimida, en la cual queda una hrision profunda, que á su entender tiene la virtud de comunicarles fuerza y agilidad. No se les conoce religion alguna. Sus enlaces se verifican á capricho, cualquiera que sea el grado de parentesco de los contrayentes, y sin que preceda formalidad de ninguna clase. No practican, sin embargo, la poligamia. Los más salvajes, que habitan en lo más recóndito de los bosques, son crueles, indómitos, cobardes y sanguinarios, y careciendo de toda virtud hasta venden sus propios hijos, habi4gdose dado el caso de trocarlos por un caban de arroz. Todos tienen una agilidad pasmosa para caminar por los bosques y trepar á los árboles; conocen admirablemente los montes, ríos y sitios, y cruzando por senderos, sólo de ellos conocidos, salvan distancias considerables en muy corto tiempo. Firmemente adictos á su vida independiente, son inútiles todas las tentativas para su reduccion. Entre ellos no existe autoridad alguna, y únicamente suelen demostrar alguna deferencia y respeto á los más ancianos. Los MAMINUAS, que en escaso número habitan la extremidad NE. de la isla de Mindanao, pertenecen tambien á una raza mestiza de negrito é indio. El territorio que ocupan abraza los artos y escarpados montes de Maynit, junto á la laguna del mismo nombre. Errantes siempre por dichos montes, sin casas ni cultivos, y alimentándose de raíces y frutas silvestres; son muy esquivos, aunque de pacífico carácter. Por último, entre la gran masa de infieles que se albergan en el interior de la isla de Mindoro, y que llevan colectivamente el nombre de MANGUIANES, se descubren distintas razas de procedencia muy diversa. Una de ellas, compuesta de individuos de pelo lanoso, ensortijado, espeso, nariz ancha y aplastada, y con otros caracteres físicos no ménos semejantes que los anteriores á los de la raza negrita, aunque con un color en la piel más claro que el de los verdaderos aetas, revela indudablemente ser resultado de un cruzamiento de estos últimos con los indios. Esa raza mestiza, conocida con el nombre de BUQUIL, abunda bastante en las inmediaciones de Bacóo y Subaan, y en cuanto á sus costumbres y condiciones morales, apenas se diferencia
53 de los restantes manguianes, los cuales son por lo comun dóciles, sumisos, pacíficos y laboriosos. Hay quien hace ascender á 25.000 el número de negritos existentes en el Archipiélago. Los de raza pura distan seguramente mucho de alcanzar á dicha cifra, la cual sólo pueda aceptarse, considerando incluidas en ella todas las tribus mestizas de negrito é indio, que conservan marcada semejanza con los primeros. 5.—Así como los negritos 6 aetas representan la raza primitiva y pura de las islas, constituyen los malayos, 6 sea los indios cristianos é infieles, otra raza mezclada y advenediza. Con la denomiriacion genérica de Indo-Pacíficas se distinguen las diversas razas de color ménos oscuro que las negras, comprendidas en el gran grupo interoceánico. Estas razas pardas se dividen, como hemos dicho anteriormente, en tres ramas principales: mahorí, 2nicronésica y malaya, y aunque ofrecen mucha variedad en su coloracion, clistínguense constantemente por su matiz más 6 ménos pardo oscuro 6 pardo rojizo. Los autores modernos suponen que la raza mahorí, habitante hoy en las islas de la Polinesia, y cuya área de dispersion se halla limitada al O. por una línea que partiendo de Nueva Zelanda y pasando por Samoa termina en llawaii, ocupaba en tiempos muy remotos todas las islas del Archipiélago índico. Emigrando una rama de esta raza, al parecer, desde Bouro hacia el E., vino á parar á Samoa, y extendiéndose despues paulatinamente fué ocupando todas las islas madrepóricas y volcánicas de la region oriental del mar Pacífico. En los desiertos territorios en que iban fijando su residencia, debieron los mahorís conservar la pureza oriinal de su propia raza, siendo, por consiguiente, los únicos que presentan todavía su primitivo tipo, y que deben ser considerados corno el tronco de que proceden las numerosas variedades pardo-aceitunadas, pardo-amarillentas, de color de canela y demás que constituyen la gran familia de las razas Indo-Pacíficas. Los individuos de raza mahorí que despues de la citada emigracion permanecieron en el Archipiélago índico, si es que éste no formaba entónces parte del continente asiático, quedaron expuestos á las repetidas invasiones de diferentes pueblos procedentes del N., 6 sea del expresado continente, resultando de aquí la ordinaria fusion de razas observada en todas partes bajo análogas condiciones. Así se explica la infinita variedad de tipos que ofrece hoy dia el tronco malayo, en el cual
54 figuran los Battas de Sumatra, los Dyaks de Borneo, los Orang-Benuwa de Malaca, los Javaneses, los Sassaks, los Bugis, los Tagalos y otros muchos pueblos. Los INmos FILIPINOS (Ldm. 2. a ) proceden, segun esto, de una mezcla de la raza mahorí 6 polinésica de hoy dia con elementos asiáticos. Sus caracteres distintivos son: estatura mediana, nariz ancha , casi sin depresion alguna entre los ojos, labios gruesos, ángulo interno de los ojos deprimido, cabeza más ancha que la de los europeos, pelo laso, basto y negro, barba muy escasa y color pardo aceitunado. En cuanto á su carácter y cualidades morales, participan en mayor 6 menor grado, segun su estado de civilizacion, de las condiciones propias de toda la raza malaya. Indolentes y abandonados por naturaleza, muéstranse en sus tratos con los demás, reservados, desconfiados y hasta esquivos. Hablando en voz baja y con parsimonia llegan, casi siempre por medio de grandes rodeos, al objeto que verdaderamente se proponen. Tanto las mujeres como los niños son tímidos y en estado de incivilizacion huyen 6 tiemblan ante los europeos. Cuando aquellas se hallan en sociedad con los hombres, están silenciosas y en general quietas y sumisas. Por su parte el hombre cuando está solo se muestra triste y taciturno; pero cuando se encuentra acompañado suele entretenerse con monótonos cantos. Raras veces ofende á otro ni tiene propension á disputar por cuestion de intereses, y á veces hasta no se atreve á reclamar lo que legalmente le pertenece. Las bromas groseras le repugnan, siendo extremadamente delicado en cuestiones de etiqueta y en cuanto se refiere á su independencia personal. Los que pertenecen á las clases superiores son corteses, conduciéndose con toda la dignidad de un europeo bien educado. Sin embargo, ese refinamiento exterior se halla empañado, por extraño que parezca, por la crueldad más implacable y el desprecio de la vida humana, rasgos que constituyen el lacio oscuro de su carácter. Esto explica la extraña contradiccion que se nota en las descripciones de los observadores. Mientras que unos dicen que los malayos son hospitalarios y leales, pacíficos y extremadamente indolentes y con una pasion tan insaciable por el juego que ninguna medida prohibitiva consigue moderar, los presentan otros, por el contrario, como atrevidos, indómitos, desleales y volubles. Imprevisores, perezosos y enemigos del trabajo, vienen á representar el papel de séres superiores, cuyas levan-
55 tadas aspiraciones y sentimientos de libertad se encuentran deprimidos por las serviles ocupaciones necesarias para proporcionarse el sustento. Distínguense, sin embargo, de las demás razas del Archipiélago índico, por su mayor energía y adquisividad, aun cuando el islamismo ha arrebatado á los que lo profesan las altas aspiraciones de la vida, é introduciendo la division entre los pueblos ha reducido sus empresas á la navegacion y la piratería. Convertidos fácilmente en ladrones y rateros, vengan de un modo salvaje los insultos reales 6 imaginarios, jamás olvidan las ofensas, y son falsos y viles hasta el extremo de pronunciar los más solemnes juramentos con deliberada intencion de quebrantarlos. Son muy aficionados á fumar opio, aunque este vicio es en ellos menos frecuente que entre los chinos, y tienen una decidida pasion por las riñas de gallos, llegando á arriesgar en ellas todos sus bienes y hasta su. propia libertad. Por otra parte, son muy frugales y su alimento consiste principalmente en arroz, algo de carne, pescado y legumbres cocidas. En los indios filipinos, tanto los caracteres físicos como las cualidades morales que acabamos de consignar como distintivas de la raza malaya, se hallan modificados en mayor 6 menor grado, segun sus creencias religiosas y su estado de cultura. El examen hecho por el Sr. Virschow de los cráneos de indios procedentes del Archipiélago filipino, ha dado resultados diversos. Los cráneos de los modernos pobladores de la costa se distinguen por un prog-- natismo tan notable y una braquicefalia tan marcada, que supera á la de cualquiera otro pueblo del Oriente de Asia. Son, en efecto, dichos cráneos do mucha anchura y poca longitud y de una capacidad relativamente considerable. En cambio algunos de los cráneos de indios salvajes, hasta ahora estudiados, han revelado la existencia de una raza dolichocéfala, 6 sea de cabeza estrecha y larga, notable además por el escaso prognatismo del borde alveolar, la altura relativamente considerable de las cavidades de los ojos y la altura de la nariz con la base estrecha y una gran protuberancia encima. Esta raza dolichocéfala parece bastante afine á los hypsistinocéfalos G de cráneo muy estrecho y de grande longitud y altura, que se encuentran en la Polinesia y en las islas de la Sonda. Es indudable que entre los habitantes de Filipinas, pertenecientes á
56 la raza malaya, ha existido lo mismo que entre los negritos, si es que no existe todavía entre algunas tribus salvajes, la costumbre de someter los cráneos á una deformacion artificial. Los cráneos recogidos por el Dr. Jagor en la cueva de Lanang (Samar), en las de Nipa-nipa (entre Samar y Leyte), y por último, en la de Caramuan (provincia de Camarines Sur), presentaban todos, de una manera más ó ménos marcada, dicha deformacion, consistente en un aplastamiento de arriba y de frente hacia abajo y atrás. Corno efecto de este aplastamiento, las eminencias parietales estaban corridas hacia la parte posterior, y esta última, casi completamente aplanada, se extendía oblicuamente en plano inclinado hacia abajo, en direccion al gran agujero occipital. Lo que no se ha observado hasta ahora en los cráneos malayos es indicio alguno de limadura de los clientes, lo cual induce á creer que esa costumbre era exclusiva y propia de la raza negrita. 6.—Dentro del tipo malayo, característico y comun á todas las tribus que no pertenecen á la raza negra 6 ceta y que viven independientes y entregadas á la idolatría en las montañas de las principales islas, existen, como liemos dicho, innumerables variantes, que alcanzan al lenguaje, costumbres, trajes, carácter y condiciones físicas de sus individuos, descubriéndose á veces indudables indicios de sangre extranjera. Vamos á indicar los caracteres diferenciales de las castas más importantes. Bajo el nombre de IGORROTES, palabra que entre los indígenas parece tener la acepcion de infiel, por oposicion á la de ilocos que se aplica á los indios cristianos, se comprende comunmente á todos los salvajes de origen malayo que habitan el interior 'cle las islas, cualesquiera que éstas sean. Empléase, sin embargo, con preferencia tal denominacion para designar á la multitud de tribus que tienen su morada en las quebradas montañas de los Caraballos occidentales, en la isla de Luzón y especialmente á las que, desde los montes Lagsig y Cabalisian pueblan la gran divisoria y sus vertientes occidentales hasta el distrito políticomilitar de Benguét. Los igorrotes son corpulentos, robustos y bien formados, de color moreno tirando á cobrizo, ojos grandes y rasgados, los pómulos de la cara muy prominentes y el pelo largo y áspero. Los hombres no llevan
más traje que un taparrabos (bahaque) de lienzo ó de corteza de árbol y una manta de Ilocos sobre el hombro, con la cual envuelven el cuerpo cuando sienten frio. Los del territorio de Benguét sustituyen el bahaque por otra manta, ordinariamente de color de plomo y con rayas negras, la cual ciñen á la cintura, pasando por entre las piernas uno de sus extremos que sujetan en la parte posterior. Las mujeres gastan una chaquetilla de cualquier genero, atada con unos cordones, y una especie de. saya corta 6 tapir de corteza de árbol, 6 en su lugar una manta de colores vistosos. Éstas y aquéllos suelen pintarse el cuerpo con dibujos azulados. Los hombres lo verifican en los brazos, piernas y pecho, pero las mujeres suelen concretarse á las manos y brazos hasta los hombros. En las manos llevan todos sin excepcion una figura parecida á un sol, y los demás dibujos consisten en rayas estrechas 6 anchas y en franjas formando ángulos. La operacion de pintarse (tatuaje), se ejecuta pinchando la piel con dos 6 más agujas gruesas unidas y mojadas en un tinte compuesto de aceite y tela de algodon azul, quemada y pulverizada. Hechos los dibujos frotan la piel con el tinte indicado, sobreviniendo una infiamacion, despues de la cual las heridas se cicatrizan y la epidermis queda lisa, apareciendo las lineas hechas, con un color azul sucio que jamás desaparece (1). Es coman á ambos sexos el uso de pendientes de oro, cobre ú otras materias. Los de las mujeres tienen por lo general desmesuradas proporciones. Tambien llevan collares de abalorios 6 de monedas y aros de cobre en los brazos y las piernas. Su arma ordinaria es el talibdn 6 buning, que es una hoja de dos cortes con punta roma y mango de búfalo, de la cual se sirven para todas las faenas ordinarias; pero los igorrotes que habitan más al interior ó que son de carácter belicoso, usan constantemente la lanza 6 pica, llamada ordinariamente gayang, sirviéndoles de arma arrojadiza, que manejan con gran precision á cortas distancias. La aligua, que es otra de sus armas de combate, consiste en una especie de hacha sumamente afilada y muy ancha, con uno de los ángulos posteriores prolongado en forma de pico agudo, en el cual clavan la cabeza que de un sólo golpe cercenan. Corno arma defensiva les sirve un escudo estrecho y prolongado llamado calata 6 calasag. (1) Deseripeion general del distrito de Lepauto, por D. Maximino Lillo, 1877. 8
64 cadáveres insepultos por varios días, pues en muchas suelen ya enterrarlos al día siguiente de la defuncion. Las inhumaciones se verifican, unas veces debajo de las mismas casas y otras en ce inenterios, llamados lwldut, 6 en cavidades naturales de las rocas, poniendo los cadáveres en cajas pequeñas, vaciadas en el tronco de algun árbol de madera incorruptible, en donde aquellos tienen que estar encogidos como si estuviesen sentados Tambien depositan en el féretro algunas viandas, que suponen ha de comer el difunto en su viaje á la eternidad. Los medicamentos de los igorrotes se reducen á ciertas plantas, cuyas virtudes son conocidas por los ancianos y experimentados. Otras veces se valen de amuletos y aniterías, haciendo t_bluciones y orando al cerdo ó pollo, que despues engullen los que asisten al enfermo. Cuando la enfermedad es grave y no cede al tratamiento empleado, se hace preciso un cañao, en el cual interviene la anitera para aplacar á los anitos y conseguir el alivio del paciente. La epidemia de viruelas es muy frecuente y produce muchas víctimas entre los igorrotes. En tales casos abandonan consternados á los enfermos y hasta se ausentan de las rancherías. Para la curacion de las calenturas intermitentes usan la corteza de una planta llamada vplay. 7.—En inmediato contacto con los verdaderos igorrotes, y en la misma vertiente O. de los Caraballos occidentales, encuéntranse los infieles denominados BURIKS, que constituyen la mayor parte de las rancherías del distrito político-militar de Lepanto, lindando al N. con los Busaos, al E. con las cumbres de la cordillera, al S. con los igorrotes y al O. con los pueblos cristianos de la provincia de Ilocos Sur. Los Buriks son más robustos y vigorosos que los igorrotes, y tienen la costumbre de pintarse el cuerpo figurando una cota de malla, así como culebras enroscadas en los brazos y piernas. Algo más apacibles y humanitarios que sus vecinos, no difieren, sin embargo, de ellos en cuanto á sus costumbres y creencias religiosas. Sobresalen por su actividad é inteligencia en el trabajo agrícola. Para el riego de sus sementeras utilizan las aguas de los arroyos, que conducen á los campos por medio de acequias muy bien hechas, obteniendo de este modo dos cosechas de arroz al año; pero en lo que más se distinguen de las demás tribus afines es en su inventiva para construir aparatos con que espantar los pájaros que acuden á comer el arroz de sus sementeras. Algunos de estos aparatos consisten en
65 una multitud de pértigas flexibles, clavadas á distancias próximamente iguales entre sí por toda la superficie del terreno, y enlazadas por el extremo superior por medio de una cuerda. De la punta de cada pértiga penden varios palillos de madera, que al moverse aquélla chocan contra un travesaño. La cuerda que enlaza todas la pértigas se ata por su extremidad á una especie de balancin, que tiene por contrapeso una piedra grande pendiente de otra cuerda. Como el balancin está situado en el cauce de un arroyo y junto á un salto de agua, ésta empuja á la piedra, la cual vuelve por su propio peso á buscar su centro de gravedad, y siendo empujada nuevamente por la corriente, adquiere un movimiento de vaivén ó á manera de péndulo que, comunicándose á las pértigas por la cuerda unida al balancin, hace que aquéllas se muevan todas á la vez de una manera acompasada, y que por tanto los palillos de ellas pendientes choquen á su vez, acompasadamente tambien, contra los travesaños, produciendo un constante golpeteo que ahuyenta los pájaros. Son tambien los Buriks diestros herreros y forjadores, fabricando excelentes hachas 6 aliguas, que encuentran salida aun fuera de su país. La ranchería de Bugiás es muy conocida por los cuchillos de su mismo nombre, por sus vasijas de cobre, y por las pipas de cobre y de arcilla, que se elaboran en ella con rara perfeccion. Igualmente trabajan los Buriks el oro, que extraen de los filones de cuarzo ó lavando las arenas de algunos ríos. Con él hacen cadenas y pequeños adornos, no siéndoles desconocido el arte de mezclarle la plata que el comercio les proporciona. Antes de que sociedad alguna española emprendiese la explotacion de las minas de cobre de Mancayan, los Buriks las beneficiaban ya por medios toscos, pero muy ingeniosos. 8.—Los BUSAOS lindantes al N. y O. con los Tinguianes, al E. con los Itetapaanes, y al S. con los Buriks, no se distinguen de estos últimos sino en que llevan en las orejas grandes aros de cobre, 6 en su defecto unos pedazos de madera de bastante peso que les alargan la ternilla inferior hasta cerca del hombro; en que su tatuaje se limita á los brazos, en los cuales se pintan flores, y en que cubren la cabeza con un casquete de madera 6 de bejuco de forma cilíndrica, abierto por todos lados y adornado á veces con plumas. Son de carácter dulce y apacible, y tan industriosos como los Buriks. En Benang fabrican buenas aliguas, y por lo comun cuidan bien sus sementeras. Por la costumbre indicada 9
66 de usar grandes aros de cobre en las orejas, suponen algunos que estos deben es j proceder de una mezcla de indios con individuos de Vasalva nikoro, Tahití y otros archipiélagos del Océano Pacífico, arrojados á las costas de Luzón por las tempestades. 9.—Al N. y O. del territorio ocupado por los Basaos viven los TINGUIANES ó ITAUEGS, los cuales .se encuentran en inmediato contacto con los pueblos cristianos de la provincia de Ilocos Sur y se extienden por el interior hasta la cordillera del Tila, en el distrito político-militar de Lepanto, ocupando además una gran parte de la provincia del Abra. Hay quien asegura que descienden de los chinos, en razon á su color bastante claro, á ciertos rasgos de su fisonomía y al traje que usan. t, Alounos de ellos tienen la nariz alta y aguileña, ojos inteligentes y el ángulo facial bastante recto. Distínguense además de los salvajes inmediatos por su carácter, virtudes, comercio é industria, hasta el punto de que debe considerárseles tan civilizados como los indios cristianos. Los Tinguianes son pacíficos, sumisos y laboriosos. Los hombres llevan unos pantalones largos y una chupa cerrada por delante; algunos usan faja y un pañuelo atado á la cabeza á manera de turbante, con las puntas colgando por detrás. Las mujeres gastan una chaquetilla y un zagalejo á semejanza de las igorrotas, con la diferencia (le que suele ser blanco. Otras veces usan ricos vestidos con bandas bordadas de color blanco y encarnado, y van invariablemente adornadas con unos manguitos de abalorios de colores, que se extienden desde el puño hasta el codo. Tambien se adornan las piernas de una manera parecida. Dichos manguitos se los ponen cuando niñas y jamás se los quitan, de modo que al cabo de cierto tiempo les oprimen de tal manera los brazos que les producen heridas ó una hinchazon extraordinaria en las manos. La cabeza se la ciñen con una especie de banda. Hombres y mujeres son limpios, y viven tranquilos en sus pueblos dedicados á la agricultura, en la cual sobresalen, á la cria de ganados, pues poseen grandes piaras de búfalos, caballos y bueyes, y á la industria, siendo hábiles en la fabricacion de objetos de barro y de varias telas. A los Tinguianes atribuyen algunos el brillo manufacturero de las provincias de Ilocos Sur y Norte. Con los indios cristianos mantienen un importante comercio de arroz, ganado, cera, oro y maderas, que truecan por los demás artículos que necesitan. En sus creencias, costumbres y gobierno se asemejan á los igorrotas.
67 10.—Al E. de los Busaos, y ocupando el espacio comprendido entre los mismos y la cresta de la cordillera, hállanse los ITETAPAANES, que confinen por el S. con los Igorrotes y por el N. con los Guinaanes. Son de baja estatura, bien configurados, nariz gruesa y muy chata, ojos negros y redondos, y de color más oscuro que sus vecinos. Su aspecto es repugnante y sucio, y llevan en la cabeza, como los Busaos, un casquete de madera que pintan de encarnado. Tambien usan en tiempo de lluvias una especie de esclavina hecha de hojas de la palmera llamada anajao. No difieren en lo demás de las tribus inmediatas. 11.—Con el nombre de GUINAANES se distinguen los salvajes de la comarca limitada al O. por los Tinguianes, al E. por las crestas del Caraballo, al S. por los Itetapaanes, y al N. por los Apayaos. Por sus instintos feroces hállanse constantemente en lucha con los Tinguianes, á quienes atacan con audacia talándoles sus plantaciones y sembrados. Sus caracteres físicos y morales son muy distintos de los de aquellos. 12.—Los APAYAOS habitan las montañas situadas al N. del territorio ocupado por los Guinaanes, extendiéndose, por tanto, desde los últimos pueblos cristianos de la provincia de Ilocos Norte, hasta lo más alto de la gran cordillera y áun por la vertiente oriental de la misma en la provincia (le Cagayán. Son pacíficos y laboriosos. Sus casas, mejor construidas que las de las demás tribus independientes, son cuadradas, tienen el piso de tablas de cedro, el techo de caña y se hallan colocadas sobre cuatro piés derechos muy altos. Las conservan muy aseadas y tienen el hogar 6 fogon en una esquina de la habitacion principal. Procuran tenerlas amuebladas y se ven en ellas tibores ó cajas de China y otros objetos que adquieren en su comercio con los Ilocanos. Este último consiste en cera, buen cacao y tabaco, el cual bajan de contrabando á la provincia de Cagayán por el valle de Abulug, 6 por el Caraballo Norte á Ilocos y el Abra. I 3. —LOS ADANGTAS, ADANGINOS, ADANES 6 ADAMITAS, se albergan en las fragosas montañas cuyo centro ocupa el monte Adang, junto á la extremidad Norte de la cordillera de los Caraballos occidentales. Son sumisos y la mayor parte de ellos pagan el tributo de vasallaje. En su caracter, costumbres y creencias se asemejan á los demás igorrotes. 14.—Recorriendo de S. á N. la misma cordillera por la falda oriental, 6 sea por las vertientes que caen á las provincias de Nueva Viz-
68 caya, Isabela y Cagayán, encuéntrase otra serie de tribus muy distintas entre sí. La de los IFUGAOS abraza un gran número de rancherías que se extienden por la orilla izquierda del rio Magát, confinando con las misiones de Ituy y con los Silipanes é Isinayas, reducidos ya, que están situados respectivamente hacia el N. y el SO. de la provincia de Nueva Vizcaya. Los 'fugaos son de carácter sanguinario, y aunque tienen grandes siembras de arroz no renuncian al hábito de guerrear con sus vecinos, y sobre todo con los Gaddanes, que están al N. y ocupan el territorio de las misiones de Paniquí que les pertenecia. Gustan del feroz placer de asaltar á los pasajeros para robarlos y asesinarlos, y áun se dice que les cortan la cabeza, chupan la sangre y adornan sus casas con tan horribles trofeos. Suelen ponerse en las orejas un arete de bejuco por cada asesinato que cometen, y para consumar sus crímenes se emboscan y permanecen ocultos acechando la ocasion propicia. Sus armas son la lanza, la flecha y el arco, el cuchillo llamado bujías y la aligua. Tambien manejan con gran destreza el lazo, con el cual enredan á la víctima y la derriban, sin darle tiempo para la defensa. Su carácter belicoso llega al extremo de estar en continua lucha entre sí mismos, como sucede entre los Mayoyaos y Quianganes. Por sus caracteres físicos se asemejan á los japoneses, suponiendo algunos por tal motivo que son mestizos de dicha raza. 15.—Inmediatamente al N. de los anteriores se encuentran en la misma vertiente de los Caraballos occidentales los GADDANES, que presentan condiciones físicas y morales muy distintas. La region que ocupan se extiende desde las orillas del rio Magát hasta cerca del rio chico de Cagayán, confinando por . el NO. con los Calauas. Se asemejan mucho á los Itetapaanes, que son sus vecinos por la parte O., en cuanto al color de su piel, que es más oscuro que en los demás salvajes, así como en los rasgos de su fisonomía. Son sucios y estúpidos, pero pacíficos y de fácil reduccion. Sus costumbres y creencias son las mismas que las de los Itetapaanes. 16.—Los CALAUAS 6 CAL/W-11AS habitan las alturas inmediatas al pueblo de Malaneg y las cañadas del rio Chico, en el partido de Itaves, provincia de Cagayán, y se hallan comprendidos entre los Gaddanes al S., los pueblos cristianos al E., los Calingas al N. y los Guinaanes al O.
69 Aunque se asemejan mucho á los últimos por el traje, difieren comple -Lamente de ellos por su. índole y rasgos físicos. Siendo de carácter pacifico, viven tranquilos en sus casas dedicados al cultivo del arroz y otras plantas, sobre todo al del tabaco, que benefician con esmero. El tabaco procedente de los Calauas se considera como el mejor de la provincia. Con él ejercen un activo contrabando por las provincias de Ilocos Sur é Ilocos Norte. 17.—A continuacion de j os Calauas, hállanse hacia el N. los CALINGAS, cuyas rancherías están situadas en la cordillera que corre de SO. á NE., entre el rio Grande y el Abulug ó Apayao. Los ARIPAS, que habitan en las inmediaciones de Tabáng, difieren poco de ellos, siendo unos y otros pacíficos. Por el O. lindan con los Apayaos, que se extienden hasta la opuesta vertiente de los Caraballos. 18.—Con los nombres de IBILAOS, ILONGOTES é ITALONES se designan otras tantas tribus de salvajes crueles y sanguinarios, instaladas en las ásperas montañas del Caraballo Sur, que forman el límite N. de la provincia de Nueva Écija, y las no ménos escabrosas del Caraballo de Balér, entre el pueblo de este último nombre y el de Casiguran, en el distrito político-militar del Príncipe. Difiriendo muy poco entre sí, son aplicables á todas esas tribus las noticias que vamos á insertar acerca de los Ilongotes (1). Son éstos ordinariamente robustos, esbeltos, extremadamente fuertes, más bien altos que bajos y con la vista muy fina, corno suele acontecer entre los salvajes. El color de su piel es moreno cobrizo, como el de los indios cristianos, de quienes no se diferencian en los restantes caracteres físicos. Los Ilongotes llevan el pelo largo, corno las mujeres. Las ilongotas tampoco difieren de las indias cristianas, si bien son de baja estatura y de aspecto sucio y desagradable. Los individuos de ambos sexos padecen muchas enfermedades cutáneas, y su cuerpo está cubierto de empeines y asquerosas escamas. Considerados bajo el aspecto moral, son los Ilongotes los séres más degradados que puede concebirse. Desconociendo toda idea de amor á sus semejantes, ni abrigan sentimiento alguno humanitario, ni cabe en su corazon mezquino y miserable accion alguna generosa. Cobardes en extremo, sedientos de la sangre de sus enemigos, implacables con las (1) Debemos estas noticias al ex-comandante del distrito del Príncipe, D. Maximino Lillo.
70 indefensas víctimas y vengativos por tradicion, á nadie conceden hospitalidad y hasta se destruyen mutuamente. Poseen, pues, las más perversas inclinaciones, excepto la del robo, que por extrañeza jamás ejecutan. En la vida doméstica presentan muchos puntos de contacto con los indios cristianos. Sus casas son de caña y nipa, cogon G anajao, el piso es de bejuco perfectamente unido y las paredes suelen estar revestidas de corteza de árbol. Apóyanse sobre troncos, y para evitarse el corte, acarreo y ereccion de los mismos, suelen utilizar cuatro árboles convenientemente situados, á los cuales despojan de las ramas que pueden estorbar la construccion, y con ellos por base forman á bastante altura la casa, que es siempre de pequeñas proporciones. A pesar de esto, en cada una de ellas habita toda la familia, juntamente con asquerosos perros, sin el más ligero asomo de limpieza, de suerte que en tales viviendas se percibe siempre un olor repugnante, que se hace característico en los habitantes y en todos los objetos de su pertenencia. Los enseres domésticos se reducen á una vasija de cobre, una especie de sarten de hierro, una cuchara de corteza de coco, colocada al extremo de un mango de madera, un coco hueco para beber y un recipiente para el agua, que consiste en un trozo largo de bambú. Sobre el piso de la casa forman con tierra un fogon, en donde cuecen sus alimentos, sirviéndoles de olla para cocer el arroz ó el maíz un grueso canuto de bambú. Cuando necesitan luz artificial la alimentan con resina, y para encender fuego se valen de dos pedazos de caña que frotan fuertemente entre sí hasta que entran en combustion. Unas cestas de bejuco colgadas del techo y las paredes, algunos cuernos de venado y multitud de mandíbulas de jabalí, juntamente con alguna piel de venado que les sirve de cama, completan todo su ajuar. Su alimentacion es sana, componiéndose de la caza que les proporcionan los bosques y que comen asada, de peces que extraen de los ríos y charcos, y de arroz, maíz, camote, gabe y otras plantas y raíces ali - menticias que cultivan en abundancia. Para la caza se sirven de la flecha, de los perros, por los cuales son muy apasionados aunque los tienen flacos y hambrientos, y de redes hechas con los filamentos procedentes de varias cortezas de árboles, que colocan en los parajes en que las reses suelen tener su salida. Con los perros 'ahuyentan las reses, las cuales van
71 á parar á la red, en la cual quedan sujetas hasta que reciben la muerte por los mismos perros ó por un golpe de lanza. Aun cuando son indolentes por lo general, cuidan sin embargo bastante bien sus sementeras, y sobre todo las de tabaco, el cual, á pesar de su inferior calidad por la mala semilla que emplean, no es del todo despreciable y constituye un buen artículo de comercio con los pueblos cristianos. Carecen de juegos, de escritura, y tienen escaso conocimiento de los sonidos musicales, tanto que no usan más instrumentos que una especie de pito y otro formado de un pedazo de caña bambú, al cual adaptan en sentido longitudinal unas cuerdas, que sacudidas con el dedo producen un ruido sin sonoridad ni armonía. Al son de esos dos instrumentos, danzan y gritan sin el menor gusto y afinacion. Temerosos del agua, asegúrase que no hay uno que sepa nadar, circunstancia á que en muchos casos han debido su salvacion los indios cristianos. No tienen industria alguna y toda su habilidad se reduce á fabricar sus casuchas y algunas cuerdas, á preparar sus armas y á utilizar alguna corteza filamentosa, con la cual á falta de tela se cubren algunas partes del cuerpo. Creen, lo mismo que los igorrotes, en un Sér Supremo, creador de todo lo existente; pero ni tienen ritos ni forma alguna de culto. Todas sus ceremonias religiosas se reducen á sacrificar en obsequio á la divinidad algun cerdo ó gallina que engalanan á su manera y que consumen los presentes, despues de ciertas danzas y gritos alusivos á su idea. En cambio tildan á los cristianos de idólatras porque, segun ellos, adoran á muchos dioses que se fabrican (le madera á su capricho. Entre ellos no existe la poligamia. El que desea obtener una compañera se conviene en primer lugar con la elegida, é inmediatamente se trata el asunto por las familias de ambos. Los padres de la novia ponen á ésta un precio, que suele consistir en varios meses de servidumbre dél pretendiente ó en un cierto número de reses ó gallinas, á lo cual suele añadir la interesada la peticion de algunas cabezas de cristianos 6 de enemigos de su familia. Cumplido el contrato más ó ménos fielmente, pues no siempre es posible satisfacer el capricho de la novia, se señala el dia de la union, siendo convocados á la ceremonia los deudos y amigos (le ambas familias, los cuales se reunen en la casa más capaz, matan ceremoniosamente algun cerdo ó gallina, y chillan y danzan, segun su
72 costumbre. Una vez dispuesto todo, los padres de los novios declaran ante los concurrentes que desde aquel momento queda legitimada la union de los dos jóvenes, y en seguida se consumen las viandas, quedando terminada la ceremonia. El que enviuda, ya sea de uno ñ otro sexo, está facultado para tomar otra mujer ó marido. Parece que las mujeres guardan completa fidelidad á sus esposos, y que las solteras tienen en estima y procuran conservar su pureza. Cuando los casados tienen algun hijo, asisten á la madre mujeres prácticas, y al quinto dia se pone nombre al recien nacido. El nombre es elegido por las asistentes al parto, y el hombre, durante los cinco Bias que trascurren desde el nacimiento del niño hasta la celebracion de la ceremonia, se procura caza con que obsequiar á los concurrentes, que son los parientes más cercanos. Ante ellos declara si el recien nacido es varon ó hembra, y el nombre con que debe reconocérsele en adelante. Con esto y con varios cánticos y danzas termina la fiesta. Cuando hay un enfermo grave, despues de aplicarle algunos medicamentos hechos con plantas dotadas de determinadas virtudes, entonan á coro súplicas para que el paciente se cure, y si fallece, le lloran los parientes por veinticuatro horas, consumiendo en tanto cuanto hallan á mano, por vía de lenitivo á su dolor. Despues abren una fosa al pié de la casa y en ella sepultan el cadáver, cubierto con alguna ropa, si el difunto la tenía, lo cual no suele ser muy frecuente. Los hombres, que, como hemos dicho anteriormente, llevan el pelo largo como las mujeres, se forman un moño sujeto con un sucio pedazo de tela, á modo de tocado. Llevan tambien, pendientes del cuello y de la cintura multitud de alambres y otros adornos semejantes, como sartas de semillas, de frutas, cuentas de vidrio, etc.; poniéndose, asimismo, en los brazos, aros muy ceñidos de alambre dorado. No usan vestido alguno, á excepcion de un trapo muy estrecho que colocan entre ambas piernas, sujetándolo por delante y por detrás á la cuerda ó alambres que llevan en la cintura. Algunos (le los más pudientes suelen tener un pantalon, una chaqueta ó camisa y un salacót, adquiridos de los cristianos á costa de muchos miles de hojas de tabaco. Las mujeres gastan el zagalejo ó tapis al igual de las indias cristianas, pero las piernas y el cuerpo quedan completamente al descubierto. Se adornan como los hombres, y como ellos manejan tambien las armas. Las hay que poseen alguna saya corta y
73 estrecha, y alguna camisa de india, pero son pocas; no porque no les agraden tales prendas, sino por los altos precios que por ellas les exigen los cristianos. Los niños y niñas van completamente desnudos, y llevan sus correspondientes armas, de las cuales no se separan ni un instante, desde el momento que tienen fuerza bastante para manejarlas. Los adultos conservan tambien sus armas constantemente, áun cuando no tengan que apartarse mucho de la casa, prueba indudable de la desconfianza mutua que entre ellos reina. Las mujeres ayudan á los hombres en las faenas del campo, en la caza y hasta en los combates. El espíritu belicoso de los ilongotes no se ejercita únicamente contra los cristianos, sino tambien entre sí mismos. El más frívolo pretexto basta para que se suscite una querella entre una ranchería compuesta de quince ó veinte familias y otra de igual 6 mayor número de individuos. De la querella se pasa á las amenazas y de éstas á la emboscada, pues jamás pelean frente á frente. El resultado de todo viene á ser la muerte de uno 6 más individuos, y como una vez cortada la cabeza á uno, la ranchería á que pertenece tiene forzosamente que tomar venganza, la querella se hace interminable, pasando de generacion en generacion, sin que se olviden jamás del número de cabezas que deben reivindicar. Esta guerra feroz concluye generalmente por aniquilar ambas rancherías, y los pocos individuos que sobreviven se agregan á otra tribu, sin renunciar por eso á la venganza en tanto quede algun descendiente de sus contrarios. Las cuestiones particulares entre dos familias se ventilan de la misma manera, sin tomar parte los demás individuos de la ranchería. A pesar de lo expuesto, amigos y enemigos se asocian sin reparo alguno cuando se trata de combatir contra los indios cristianos 6 contra los dumagas, sus vecinos. Las rancherías de los ilongotes están situadas en el interior de los bosques y en la cumbre de cerros perfectamente escogidos para que les sirvan de atalaya, y á la vez de defensa natural por su difícil acceso. Abrazan, sin embargo, el terreno necesario para el cultivo. Los habitantes de las rancherías inmediatas á los pueblos cristianos son los que están en directas relaciones con los vecinos de éstos y que llevan á cabo los tratos comerciales con los "mismos; pero los de las rancherías más apartadas jamás han tenido roce alguno con los indios civilizados, ni áun con muchos individuos de su propia raza. La tendencia á huir del lo
80 langanes emplean caracteres de escritura que parecen chinos ó japoneses. Tampoco hay fliferencia esencial en sus creencias religiosas, si bien entre los Catalanganes se tributa cierto culto á la divinidad suprema, á cuyo efecto tienen toscos templos y pequeños monumentos. 21.—La provincia de Camarines Sur es quizá la única de la parte meridional de Luzón en donde quedan todavía salvajes de raza malaya. Su refugio es el monte Isaróg, cuya cumbre alcanza á unos 1.950 metros sobre el nivel del mar. Los IGORROTES DEL ISARdG apenas se diferencian en sus caracteres físicos y en su traje de los indios sometidos. Sus casas, construidas con bambúes y hojas de palmera, tienen la misma forma que las de éstos, aunque son más pequeñas y miserables. Alrededor de las casas hay pequeñas sementeras de camote, maíz, Babe y caña dulce, y plantaciones de tabaco defendidas por cercados de caña. Estos productos agrícolas y los de la caza, para la cual emplean los perros, constituyen su alimento y al propio tiempo la base de su comercio con los indios cristianos. Su tráfico con éstos comprende Cambien la cera, resinas de pilí, apnik, dagiangan (una especie de copal) y algo de abacá. Las transacciones se efectúan mediante contratos entre el negociante y los igorrotes, los cuales recogen los productos y los llevan al sitio designado, retirando en cambio el precio estipulado. Las armas de caza consisten en arcos, flechas y lanzas, en parte envenenadas y en parte sin veneno. En las casas tienen ollas y otros enseres, y tanto las mujeres como los hombres usan el cuchillo 6 guloc, que les sirve así para las labores domésticas como para las faenas agrícolas. Viven por familias aisladas, y el padre es en cada una de ellas el jefe de la casa, sin que reconozca autoridadsuperior á la suya. La caza y trabajos duros competen al hombre; las mujeres sólo desempeñan un trabajo moderado y son bien tratadas. Tienen varios instrumentos rústicos para amenizar sus fiestas. Uno de ellos es una flauta de bambú; otro una especie de guitarra, y por último, el llamado baringbau, formado por el tallo seco de una escitamínea, que no tiene cuerdas, y está tendido y encorvado por una enredadera corta. En medio de la curva se ata una cáscara de coco, y se toca con una especie de arco, produciendo así sonidos agradables. En las empresas guerreras se pone al frente el de más valor personal, siguiéndole los demás hasta donde pueden. Por lo cornun son pací-
81 ficos; pero los más perezosos no dejan de robar los frutos cultivados por los más laboriosos. Si el ladron es habido se le castiga con fuertes azotes, sin temor de que tome venganza. Cuando muere un individuo, los parientes más próximos procuran, en desagravio, dar la muerte á otro individuo extraño. Por cada hombre debe sacrificarse otro hombre, por cada mujer otra mujer y por cada niño otro niño Esta costumbre va desapareciendo, y sólo se observa ya en aquellos casos en que se trata de una mujer amada ó de un niño querido. Cuando un hombre mata á una mujer de otra familia, el pariente más próximo de la víctima procura matar á otra mujer de la familia del asesino; pero no á éste. En una palabra: la venganza se ejercita implacablemente, y si ésta no puede recaer sobre el mismo matador por ser demasiado fuerte, se ejecuta en otro sér más débil de la misma familia. De esta manera se entiende el honor entre los igorrotes. La poligamia es permitida, pero hasta los más fuertes y hábiles suelen tener una sola mujer. El padre del novio trata con el de la muchacha, para convenir en el precio ó dote que aquél deberá aprontar. Ordinariamente consiste en diez gulocs de 4 á 6 rs. fuertes cada uno y 10 á 12 pesos en dinero. Para reunir esta cantidad necesita á veces el novio un par de años. El precio recibido se reparte entre el padre de la novia y sus parientes más cercanos, de modo que á veces no le queda casi nada al primero, el cual tiene la obligacion de dar una gran comida regada con abundante tuba (vino de coco ó nipa.) La violacion de una mujer se castiga con la muerte. Si ella se ha entregado voluntariamente, el padre exige el dinero de la dote, y si el interesado se niega, le cogen los parientes de la novia, le atan á un árbol y le azotan con bejucos. El divorcio es desconocido, y si se efectúa, la mujer ó su seductor tienen que devolver al marido el dinero satisfecho en la boda. Desde el momento en que el último lo acepta, pierde el derecho de retener á su lado la mujer, pero si cuando lo rehusa; caso que raras veces se presenta, puesto que por la misma cantidad puede adquirir otra mujer. Fuera de la caza y la agricultura, su industria se reduce á fabricar armas bastante groseras con el hierro que compran á los indios cristianos, así como tambien telas y tejidos toscamente hechos por las mujeres. Sus medicamentos consisten en plantas y raíces de especiales virtudes, 11
82 y en cuanto á sus ideas religiosas, parece que creen en un Sér Supremo, habiendo adoptado algunos actos externos del catolicismo, que aplican á manera de fórmulas mágicas. Los igorrotes del Isaróg están ya reducidos á un número escaso. 22.—Hecha ya la descripcion de las tribus salvajes de la isla de Luzón, pasemos ahora á ocuparnos de las que pueblan la de Mindanao. Al revés de lo que en aquélla sucede, la poblacion cristiana se encuentra en esta última muy por bajo, en cuanto al número, de la representada por los infieles, y tiene principalmente su asiento en las costas y desembocaduras de los ríos, pues los individuos de que se compone son, como los moros ó mahometanos, esencialmente lutaos, que en malayo vale lo mismo que hombres flotantes (1), es decir, gentes cuyos hábitos consisten ordinariamente en la pesca y la navegacion. La raza MALAYA MAHOMETANA ocupa hoy día en Mindanao el espacio comprendido entre el istmo de Pujaba y el cabo de San Agustin en la extremidad SE. (le la isla, la costa del seno de Davao hasta Tagam, la isla de Samal, las playas del seno de Saranganí y toda la costa S. y SO. hasta la desembocadura del rio Painan 6 Grande, las extensas cuencas de este rio y del Pulanguí, con los terrenos inmediatos á las lagunas de Buhayen, Liguasan y Buluan, toda la costa de la bahía Illana hasta Sibuguey, la bahía de Sindagan en la costa occidental de la isla, el seno de Misamís ó de Iligan con los terrenos del interior inmediatos á la laguna de Manalao, y por último, algunos otros puntos de la costa N., desde Misamís á Surigao. Hay además en algunos sitios del interior tribus idólatras que han adoptado muchas costumbres de los MOROS. Conservan éstos los principales caracteres físicos de los habitantes de los archipiélagos malayos, de donde proceden. Su estatura es pequeña, su color pardo cobrizo, sus miembros endebles y en algunos de ellos se descubren ciertos rasgos de la fisonomía árabe, indostánica ó mongola. Sus trajes son semejantes á los que usan los indígenas de Java, pero siempre sucios y andrajosos. Los hombres llevan un pañuelo ceñido á la cabeza á manera de turbante y con una punta colgando á un lado, una especie de chaquetilla blanca ó (le varios colores, que apenas alcanza á la (1) Conferencias pronunciada S en 3 de Junio y 7 de Julio de 1876 ante la Sociedad Geográfica de Madrid por el Excmo. Sr. D. Claudio Montero.
83 cintura, y la falda ó patadion propio de los pueblos indios y malayos, que sólo les cubre las piernas hasta las rodillas. Muchos gastan fajas y los más acomodados babuchas. Las mujeres van vestidas con una especie de bata, sujeta por debajo del pecho. En cuanto á su carácter, son los moros desconfiados, falsos, altivos y holgazanes. Sus casas están construidas con caña y nipa, y no tienen más adorno que algunas cajas ordinarias de madera y de hechura china, claveteadas de hierro con estaño, vacías y puestas unas sobre otras formando pared. Las armas consisten en el carnpildn, sable largo de hoja ancha muy afilada y de puño parecido al yatagán indio, con penacho de pelo; el cris, machete corto, de hoja más estrecha, recta 6 Llameada, con puño de marfil ó hueso y madera (generalmente C CIMUning CONNARUS SANTALOIDES D. C.); el puñal, tambien recto ó flameado; el guloc, más corto que el cris y de hoja ancha, recta siempre y con empuñadura larga y estrecha, que es el más usual y les sirve tambien para las faenas (lel campo; la lanza con asta de madera (5 bambú y una larga y ancha punta flameada ó recta, y por último, las flechas, que suelen envenenar. Las armas de fuego son escasas entre los moros de Mindanao. Aprecian mucho las lantacas, especie de culebrinas con que guarnecen sus cottas 6 fortalezas. Las tribus inmediatas á la laguna de Manalao usan corazas y capacetes, siendo aquéllas de búfalo y bronce ó cobre, y muy pesadas. El arma defensiva más comun es el escudo ó la rodela, que les sirve tambien de sombrero (1). Existe entre los mahometanos cierta organizacion social, basada en un Gobierno despótico. Hay Sultanes que ejercen la autoridad suprema sobre extenses territorios, áun cuando aquella no es siempre acatada por los Dattos, especie de señores feudales que constituyen la aristocracia. El cargo de Sultan es hereditario en una familia, pero no recae precisamente en el primogénito. Los Dattos constituyen una especie de consejo, del cual no puede prescindir el Saltan cuando se trata de asuntos de interés general, y tienen bajo su inmediata dependencia un número MAS 6 menos considerable de súbditos que están á la merced y arbitrio de sus señores, y.que se dividen en sdcopes y esclavos. Los primeros están obligados, en cambio de la proteccion que del Datto reciben, á defender hasta la muerte (1) Apuntes sobre la isla de Mindanao.—Apéndice 13 de la Memoria sobre el ramo de Montes en las Islas Filipinas, por D. Sebastian Vidal y Soler, 1874.
84 á éste y á su familia, y á cederle sus bienes y áun sus mujeres é hijas. Para sustraerse á las vejaciones de su señor, no tienen más recurso que el de abandonarle y acogerse al amparo de otro. Los esclavos son los prisioneros hechos en las guerras y piraterías; están excluidos de la sociedad mahometana, no pueden abandonar á su dueño y constituyen la principal riqueza del mismo, pues le sirven así para el combate corno para las labores de la tierra, soportando las más duras fatigas y privaciones. La adhesion de los esclavos es ilimitada, pues únicamente de ese modo es como obtienen alguna consideracion. Su valentía y arrojo les permite á veces elevarse á la clase de Dattos; por eso aman tanto la guerra y la piratería. La poligamia está admitida entre los moros, pero sólo la ejercen los que tienen recursos bastantes para el mantenimiento de sus mujeres. No se muestran tan celosos de éstas como los verdaderos musulmanes, ni las tienen encerradas en impenetrables serrallos. Tampoco son muy escrupulosos en sus prácticas religiosas, si bien suele haber en cada ranchería un pandita, con turbante y traje blanco, que ordinariamente ha hecho la peregrinacion á la Meca y que así sirve para explicar el Coran corno para dar consejos en asuntos graves y empuñar el campilán en las campañas. A las anteriores noticias sobre los moros de Mindanao, que habitan la bahía Illana y las orillas del rio Grande ó Painan, añadiremos las que se refieren á los que ocupan la parte oriental de la isla, trascribiendo al efecto lo consignado por un misionero (1): «Son los moros de este país de un carácter sumamente solapado, hipócritas, traidores, estafadores, suspicaces, cobardes, nada serviciales y pedigüeños hasta la última expresion. Muy obsequiosos de palabra, pero nada cumplidos en la obra, desobedientes y holgazanes, son, por lo tanto, una gran rémora de la reduccion en este país. Se muestran tan obstinados á la gracia de Dios y tan aferrados á sus creencias, que es casi moralmente imposible su conversion al cristianismo. Los hombres visten camisa partida, calzones anchos, pañuelo blanco ó colorado en la cabeza, van descalzos como los indios, llevan cris á la cintura su 9 lanza en la mano y su tabaquera en las espaldas. Las mujeres visten de (1) Cartas de los PP. de la Compañia de Jesús de la Mision de Filipinas, 1879.
85 blanco. Los Dattos añaden al vestido de los hombres, los botones en la camisa y el pañuelo, que no sueltan de la mano. Los que saben leer se llaman panditas, y el maestro de los panditas se denomina Guru. Los panditas vienen á ser como los fiscales entre ellos, Al sacerdote le llaman Sarip; cuando rezan los panditas visten una camisa muy larga. El candulí sirve de rosario entre ellos. Durante el sarnbayang , tiempo en que celebran su pascua, deben permanecer todos en ayuno riguroso por espacio de siete dias, sin comer más que una sola vez á la media noche, hora en que sorprenden dormido á su Dios. Concluidos los siete dias, se purifican tornando un baño general, despues del cual celebran el convite de la pascua, comiendo el poniarn y sindo (clases de sopa) hervidas con aceite de coco. Dicho sambayang lo celebran en su propio lañgcí, que es la mezquita ó camarin donde ejecutan sus actos religiosos. Cuentan el tiempo, no como los Mandayas, por lunas, sino como los cristianos, por dias de la semana; así es que al lunes le llaman sapo, al martes ahat y así sucesivamente hasta el domingo, isnín, sarasa, arobaja, carnmís y diaminat. Bautizan á sus hijos con agua rezando conforme su rito, y despues de bautizado el niño celebran su convite. Tienen tambien sus novenas, en cuya funcion, que dura nueve dias, despues de haber tocado el dgung y reunida ya la gente, el pandita corta la cabeza á un pollo, rogando á Dios los libre de calamidades y enfermedades, rezando al tiempo de consumar el sacrificio estas palabras: «bismil-la-lterrac-man-lierra- /dm.» Cortada ya la cabeza y colocada sobre el altarcillo debajo de un tizon encendido, adoran á su Dios. Les está terminantemente prohibido, no digo ya el comer, sino hasta oler la carne de cerdo; desde el momento en que la huelen, creen que van á morir, por cuya razon, cuando se ven obligados á cocer su camote 6 morisqueta en olla, la purifican primero, no sea que haya entrado en ella manteca ó carne de cerdo, murmurando durante la purificacion las siguientes palabras: uA l - la orno saling moham rasad.» Les está asimismo vedada la carne de tortuga, más no los huevos, que los consideran como frutos de las playas. El casamiento entre los moros se verifica, del mismo modo que entre los Manclayas, en todas las mujeres que tomen, pues rige entre ellos tambien la poligamia. Tienen cementerios en donde entierran sus muertos, y sobre la sepultura, despues de la inhumacion del cadáver, colocan un tizon de fuego sobre la cabeza cortada de un gallo. Pagan tributos ó
86 paglattos á. sus Dattos respectivos, los cuales lo exigen tambien, á veces, de los mismos mandayas, y consiste en la entrega de un jabol, un boloc, y veinte gantas de palay por cada casado. El Datto es entre los moros quien arregla los pleitos de sus scícopes exigiéndoles por su servicio real por peso. Cuando las diferencias median entre Dattos de distintas jurisdicciones, esas se componen entre los embajadores 6 Twricengun de los dos Dattos. Cuando no se avienen las partes y el negocio lo vale, apelan á la guerra. La usura rige de una manera inconcebible entre ellos. Sus costumbres en el arreglo de los pleitos son, poco más ó ménos, como los de los mandayas. Lo mismo decimos acerca de su creencia en el canto del Límoco. Su comercio consiste en cera, balate, carey, almáciga, petates y biao. Admiten la moneda, pero está muy en boga la permutacion. La escritura, parecida al árabe, es exclusiva de su ritual. Se circuncidan entre ellos hombres y mujeres, y áun los esclavos y demás de otra ranchería, sean quienes fueren, que hagan vida comun con ellos. Las autoridades se componen del Tuctn, ó gobernadorcillo, y su mujer Dayandayan; del Cuano 6 teniente; Ladiamuda 6 juez primero; Nacuda 6 juez segundo; Ti)nuay ó juez tercero, Sangalia 6 alguacil; Baguadato 6 principal 6 cabeza y Marad-cliadincla ó primogénito de cabeza.» 23.—La poblacion idólatra de Mindanao se compone de varias castas, de las cuales son las más importantes las de los MANOBOS, MANDAYAS, MÁ.NGLANGAS, GUIANGAS, BAGOBOS, TAGACAO LOS, SANGUILES, BILANES, TIRURAYES y SUBANOS. Los MANOBOS habitan la larga y anchurosa cuenca del rio Agusan, desde el punto en que recibe el afluente denominado Naán hasta la desembocadura. Cobardes en extremo y al propio tiempo vengativos; sujetos á arrebatos coléricos parecidos al amok de los indígenas de Java y Malaca, viven aislados -en los bosques sin formar pueblos ni rancherías, diferenciándose en esto de los infieles del N. de Luzón, á quienes, por otra parte, se asemejan bastante por sus caracteres físicos. Cada notable reune en torno suyo los pocos hombres que dependen de él. Levanta unas cuantas chozas junto al cainin 6 sementera que forma talando un pedazo de bosque, y allí permanece con sus mujeres, hijos y esclavos, tres 6 cuatro años á lo sumo, trasladándose despues á otro sitio, en dende procede de igual manera. El número de mujeres varía con las facultades delsenor, y una de ellas es la esposa legítima y
87 manda sobre las demás. Estas últimas, los hijos, los cuñados, cuando . no han fundado familia propia, y los esclavos, tienen el deber de ejecutar las labores agrícolas y de proporc ionar el sustento diario. Las cosechas consisten en arroz, que obtienen en cantidad bastante, no sólo para su propio consumo, sino tambien para comerciar con los pueblos cristianos, tabaco, maíz, plátanos, caña dulce y camote. La escasa densidad de la poblacion y la extraordinaria fertilidad del suelo permiten á los manobos practicar un sistema nómada de cultivo, mediante el cual conservan vivas sus tendencias al aislamiento. Por lo que se refiere á sus creencias religiosas, se sabe que, además de tributar homenaje á los espíritus de sus antepasados, 6 sea á los anitos, reconocen, á semejanza de los mandayas, sus vecinos, la existencia de un Sér Supremo, denominado Manaug , así corno la de otras divinidades inferiores. Para ellos el trueno es corno la palabra del rayo, que veneran bajo la figura de un monstruoso animal. El caimán es igualmente para ellos un animal sagrado, emblema de las enfermedades y desgracias; pero clespues del Divata ó anito de la cosecha, el Dios que más veneran es el Tagbusan, que les protege en sus empresas belicosas. Estas tienen siempre lugar clespues de terminadas las faenas de la réco- 1 eccion. Entónces los caudillos 6 baganís reunen á sus sdcopes y marchan todos en busca de sus enemigos. Si logran sorprenderlos, asesinan sin compasion á los hombres y se llevan corno esclavos á los niños y mujeres. La victoria se celebra clespues con festines y repugnantes escenas de canibalismo. 24.—Al S. de los manobos encuéntranse los MANDAYAS, en cuya fisonomía se descubren algunos rasgos de la raza china. El área que ocupan se extiende desde la parte alta de la cuenca del Agusan y la divisoria entre la misma y la del rio Hijo, que desagua en el seno de Davao, hasta este mismo seno por el S., las lagunas de Liguasan y Buluan por O., y toda la costa oriental de la isla hasta más arriba de Bislíg. Para dar á conocer el carácter y costumbres de estos infieles, trascribimos á continuacion las noticias recogidas por el propio misionero á quien es debida la descripcion que hemos copiado anteriormente acerca de los moros de la misma region de la isla. «Los mandayas son una raza noble, pacífica, obsequiosa, dócil, sumisa y sufrida; muchos tienen la barba poblada, cuyos pelos se arrancan con pinzas ó con los (lelos; tienen la nariz larga
88 y áun aguileña. Su color moreno, y algunas veces blanco y hasta rubio. Déjanse crecer el cabello como las mujeres. Su entendimiento es claro y despejado por lo general en los niños, por cuya razon son susceptibles, á mi modo de ver, de cualquier clase de educacion. Son hospitalarios y amigos del trato social. Se gobiernan por gobernadorcillos, principales, tenientes, jueces y alguaciles. El que más se ha distinguido en la ranchería por su influencia, suele ser el Mari-liarí (reyezuelo) 6 el Tigulang (anciano); á él obedecen todos y van á consultarle, inclusos el Gobernadorcillo y principales; él es quien declara la guerra á los demás; en su ranchería él es quien pide satisfa cejen de los ultrajes, y él, por fin, es quien falla en última apelacion, despues (le oído el parecer de los principales, los pleitos de sus subordinados. Cada principal suele ser señor de un determinado número de sdcopes de su ranchería. Por lo general, aspiran los parientes á vivir siempre reunidos, y he aquí la razon por la cual conservan tan arraigadas sus tradiciones. Tienen su código legal y penal tradicional, del cual no les es lícito separarse; lo mismo digo respecto de sus creencias y ritos religiosos. Y empezando por estos últimos, su apego á ellos es tal, que creen van á morir si los abandonan y se hacen cristianos. Reina entre ellos la idolatría, la poligamia y la esclavitud. Su divata 6 manaug consiste en un pedazo de madera de bayog, exclusiva para este uso, pintado con la savia de la narra, al cual pretenden dar figura humana hasta el pecho. En vez de ojos le colocan la encarnada fruta del magabujay. Los brazos están eliminados del cuerpo por elegancia. El manaug varon se distingue del manaug hembra por la supresion de la peineta. A sostener su culto se dedican con esmero, movidas del interés que de ello reportan, las bailanes 6 sacerdotisas. Las funciones religiosas se dividen en sacrificios y en funciones puramente ceremoniales. Los sacrificios pueden ser humanos ó de simples animales. Los sacrificios humanos existen solamente entre los bagobos, que no pertenecen á nuestra mision, y los baganis; estos últimos acostumbran, cuando quieren ensañarse en alguna víctima, especialmente si es cristiana, abrir un hoyo, meter dentro al que han de sacrificar, de modo que quede enterrado solamente hasta la cintura, y despues de haber bailado á su alrededor, todos los de la ranchería , hasta el último niño , van á clavar en su cuerpo la lanza 6 el balarao; algunas veces, durante el banquete, suelen presen-
89 tarse corno plato escogido las entrañas crudas del hombre sacrificado. Tan repugnantes escenas no se presencian sino entre aquellos foragidos, y lo más ordinario son los sacrificios de animales; pero antes de describirlos haremos notar que los mandayas creen en dos principios buenos, que son: Mansilatan y Badla, padre é hijo, y en dos principios malos, Pundangnon y italimbong, marido y mujer; el Busao entre ellos no es más que una virtud que se desprende de Mansilatan, y se participa á los baganís para comunicarles valor: cuando uno sufre dolor de cabeza cree se le mitigará si invoca á Mansilatan y á Badla; lo mismo sucede cuando pretenden alejar las otras enfermedades, en especial la epilepsia y la parálisis; entónces obsequian las bailanes á los principios buenos hiriendo á los ídolos de los principios malos miéntras cantan, bailando y estremeciéndose á la vez, los siguientes versos: Mi aninsad si Mansilatan, bajará del cielo Mansilatan; Opud si Badla a - íga magadayao raangdunia, luégo Badla arreglará la tierra. El primer sacrificio y el más solemne para ellos es el Bililic. Para celebrarlo se reunen diez ó doce bailanes 6 más, segun el esplendor que se pretende dar á la fiesta, y habiéndose levantado de antemano el altarcillo del divata enfrente de la casa del que paga el gasto de la funcion, sale el dueño de ella con un. gran cerdo y se lo presenta á las bailanes delante de un numeroso concurso de ciento ó doscientos invitados á la funcion; colocado el cerdo en el altar, lo rodean al instante las bailanes vestidas de gran etiqueta; luégo dos mandayas tocan con el guimbao (tamboril) las piezas consagradas á los divatas, cuyo compás van siguiendo las bailanes con los piés y bailando alrededor del cerdo y del altar, cantando entónces el Mi aninsad, etc., tiemblan, estremeciéndose de piés á cabeza, é inclinándose de un lado á otro van describiendo con sus evoluciones varios semicírculos; levantan su mano derecha al sol 6 á la luna, segun sea de dia 6 de noche, rogando á la intencion del que ha hecho celebrar aquel Bililic; inmediatamente la bailan principal, separándose de las demás, hiere con su balaran (especie de puñalito) al cerdo colocado sobre el altar, y es la primera que participa del sacrificio aplicando su boca á la herida, chupa y bebe la sangre del animal vivo aún, y en pos de ella siguen las demás haciendo lo mismo. Si dicha operacion llega á provocar náuseas á alguna de ellas, ya es mala bailan. Luego vuelven á su lugar, repiten el baile, tiemblan y eructan, se sientan luego, hablan con Mansilatan, que dicen les ha bajado del cielo 12
96 territorio que se extiende hasta la costa E. de la bahía Illana, habitan los SANGUILES y BILANES, valientes y muy dispuestos para la civilizacion. 29.—Los TIRURAYES ocupan los montes de Tamontaca y los que circunvalan la bahía Illana, cuya costa habitan los moros. Los hombres no gastan traje determinado, bastándoles un pedazo de lienzo, cualquiera que sea su forma. Las mujeres llevan un jubon abierto por delante y sujeto al cuello con un boton, una falda corta hasta la rodilla, y en la cabeza un sombrero de palma de forma cónica-cóncava con grandes alas. En los brazos y piernas, que van desnudas, colocan anillos de metal, en el cuerpo un cinturon ancho de sortijas de laton y en las orejas pendientes tan grandes y pesados que alargan desmesuradamente el lóbulo inferior, por cuyo agujero podria pasar un dedo. En cuanto á su físico, son bien proporcionadas desde la cintura para arriba, pero de cortas y y delgadas piernas. Su cara es ancha, mofletuda, los ojos saltones, la nariz aplastada y los pómulos salientes. Asegúrase que tienen en poco aprecio la castidad y que se entregan fácilmente á los europeos con asentimiento de los padres 6 maridos, que tienen á honor tales actos. Cultivan arroz, caña dulce, tabaco y otros productos agrícolas. 30.—Toda la costa O. de la isla de Mindanao, desde Misamís á Zamboanga, en los puntos que dejan libres los moros, sirve de morada á los SÚBANOS, idólatras tambien, dóciles y poco guerreros, bastante semejantes á los mandayas de la parte oriental, pero de color más oscuro. Hay, por último, en algunos pueblos de la isla varias castas especiales procedentes de cruzamientos entre los individuos de las anteriormente enumeradas. 31.--La isla de Mindoro es, despues de las de Luzón y Mindanao, la que contiene mayor número de infieles más 6 menos salvajes. Sabido es que los piratas moros la escogieron en antiguos tiempos por teatro de sus hazañas, y que en el siglo pasado llegaron á posesionarse de algunas comarcas de ella, ya por la parte de Pola, ya por la de Sablayan, aprovechando durante largas temporadas los abundantísimos productos de su fecundo suelo. Las píráticas invasiones han cedido posteriormente ante la incesante persecucion de la marina de guerra. Regístranse, sin embargo, ataques todavía muy recientes, tales como el de Bulalacao, Tulin y Socól en 1870, y el de Santa Cruz de Napo (isla de Marinduque) en Junio de 1871.
97 El azote de la piratería, ha sido el principal obstáculo para el incremento de la poblacion cristiana en la isla de Mindoro. Los pocos pueblos que hoy dia existen en ella, se encuentran situados en las costas, y basta internarse un par de leguas para tropezar con las razas infieles, de índole pacifica, que se distinguen en general con el nombre de MANGUIANES. Prescindiendo de los llamados Buquiles, individuos mestizos, de raza negrita, que segun hemos indicado en otro lugar habitan cerca de Bacóo y Subaan, distínguense entre los Manguianes tres castas distintas. Los que se extienden por la costa O. de la isla, ocupando los montes que hay desde Paluan á Irurun son casi blancos, de fisonomía inteligente, cabello y barba abundantes, de color castaño en muchos de ellos, de conformacion robusta y airosa y apacible trato. Los que habitan los terrenos comprendidos entre Abra de Ilog y Pinamalayan tienen el color de cuero curtido, pelo laso, pómulos salientes, frente aplanada, nariz algo prolongada y fisonomía estúpida. Por último, desde Pinamalayan - hacia el S. se encuentran individuos de otra casta que tienen, al parecer, algo de sangre china, no sólo por su fisonomía, de ojos oblicuos, nariz roma, pómulos salientes, frente achatada y color aceitunado de la piel, sino tambien por la costumbre de dejarse en la parte posterior de la cabeza una larga trenza de pelo, miéntras que el resto lo llevan, si no afeitado, por lo ménos muy corto. Esta casta, bastante trabajadora, á juzgar por los productos que lleva á los pueblos cristianos, es indudablemente ménos pobre que las anteriores. Existe bastante vaguedad respecto á las denominaciones con que las citadas castas se distinguen. Entre Socol y Bulalacao se designa con el nombre de Manguianes á los infieles que pueblan las orillas de los ríos; con el de Bangot á los que ocupan las llanuras; con el de Buquil á los que se albergan en los faldas de los montes, y con el de Beribí á los que se hallan refugiados en las cumbres de los mismos. En Pinamalayan se aplican respectivamente á los habitantes de análogas localidades las denominaciones de Bangot, Buquil, Tadianan y Durugmun 6 Buctulan. En Naujan sustituyen la última por la de Tivon, y desde este punto hasta Abra de Ilog sólo se aplica el nombre genérico de Manguian. Por último, en Mangarin llaman Lactan á la casta de las llanuras; Buquil á la de las orillas de los ríos; Manguian á la de las laderas de las montañas, y 13
9S Barangan á la que habita los puntos más altos de las grandes cordilleras. Por lo expuesto se comprende que la poblacion infiel de Mindoro, presenta una notable mezcla de razas. Fuera de los verdaderos malayos, hemos visto que los Bugitil son evidentemente mestizos de la raza negrita 6 acta, y que los infieles que habitan al S. de Pinamalayan son verdaderos mestizos chinos. En cuanto á los salvajes de color muy claro que habitan los montes de Sablayan, hay quien supone que descienden de algunos náufragos ingleses, holandeses 6 americanos que en tiempos remotos arribaron á aquellas costas. Todos los infieles de Mindoro son dóciles y hasta tímidos, pues á no ser los más familiarizados con el trato de los cristianos, huyen y se refugian en sus bosques á la vista de un europeo. Los menos ariscos se prestan á servir de guías, y desempeñan su cometido con tal puntualidad, que al traspasarse de unos 11> otros el viajero á quien acompañan, el que lo entrega exige al que lo recibe la promesa de que ha de portarse bien y fielmente, haciendo constar al mismo tiempo que por su parte así lo ha ejecutado, pues lo deja sano y salvo. Lo que jamás puede conseguirse, es que un guía rebase el limite del terreno que ocupa su tribu 6 ranchería. Con igual escrupulosidad llevan pliegos de un punto á otro, siendo muy notable el que, á pesar de carecer de bolsillos, carteras 6 ropas en que envolverlos, y no disponiendo para ello más que (le hojas de plantas, llegan aquellos á su destino sin una arruga, sin una mancha y sin la me- nor señal de deterioro, aunque sea en época de lluvias. El traje de los Manguianes se reduce á un taparrabo de tela fuerte, blanca en su origen, pero de color indefinido despues por su suciedad, que les cubre desde la cintura hasta seis ú ocho dedos por bajo del nacimiento de los muslos. La cabeza va siempre descubierta, sin más defensa que su enmarañado y sucio cabello, sujeto por medio de un bejuco en forma de cintillo. En la cintura llevan atada fuertemente una cuerda 6 bejuco, de donde pende el guloc ó cuchillo. Algunos llevan anillos groseros de madera pintada de encarnado, ó aros de alambre en la cintura y brazos; hilos triples ó cuádruples de cuentas azules, á modo de brazaletes, zarcillos ridículamente vistosos por su longitud, formados tambien con cuentas de colores, y por último, sartas de botones heterogéneos al cuello. Estos adornos están reservados únicamente á los que han tenido la
499. suerte de adquirirlos al cabo de largos años de trato con los indios cristianos, y son objeto de tanto aprecio entre los infieles, que infunden al poseedor un ridículo aire de satisfaccion, alimentado por las envidiosas miradas de los ménos afortunados que no han podido todavía gozar de igual opulencia. Las mujeres usan una saya semejante á la de las indias cristianas, mientras que la parte superior del cuerpo va desnuda 6 cubierta con una especie de camisa muy ceñida, que pasa por bajo de los brazos y les cubre el pecho. Los Manguianes que habitan el territorio comprendido entre Abra de Ilog y Pola, son muy pobres y sus sementeras de arroz se hallan reducidas á lo puramente indispensable para su subsistencia. Los que se encuentran desde Mansalay á Bulalacao y Mangarín, por el contrario, cultivan con abundancia arroz, maíz, cacao, café y tabaco, teniendo búfalos 6 carabaos para el trabajo. Las armas que usan los Manguianes son el boloc 6 guloc, la lanza con punta de hierro y las flechas. Estas últimas suelen estar envenenadas con el jugo del árbol llamado Salugm, que someten á varias preparaciones. Casi todos tienen casas, siendo muy pocos los que vagan al azar por los bosques sin albergue fijo. Dichas casas son pequeñas y miserables, por lo general, construidas de caña y bejuco, y de forma completamente igual á las de los indios cristianos. Su ajuar se compone de algunas ollas, una especie de sarten, petates y algunas mesas muy pequeñas; los platos de loza y los vasos de cristal son objetos de lujo, por ellos muy codiciados, que suelen obtener en su tráfico con los indios cristianos a subido precio. En algunos puntos hay Manguianes dedicados á la fabricacion de ollas y otros objetos de barro. Los alimentos consisten principalmente en arroz, gabe, camote, ube, otras raíces y pescado. Las ocupaciones son las que exige su tosca agricultura, y la pesca, la caza de jabalíes, la recoleccion de cera, para lo cual trepan por las más empinadas cortaduras en busca de panales de abejas, y por fin el corte y acopio (le bejucos y otros productos de los montes, que llevan á los pueblos cristianos para trocarlos por arroz, cuchillos, telas, abalorios azules, alambres, cascabeles, tabaco elaborado y buyo. Los Manguianes creen en la existencia de un Ser Supremo, así como en la inmortalidad del alma, pero de una manera vaga, que no se tra-
loo duce en prácticas religiosas ni ceremonias de ninguna clase. Para ellos los espíritus de los muertos no se separan de los sitios mismos que habitaron los individuos durante su existencia, y por esta razon se creen siempre rodeados de las almas de sus padres, abuelos y demás ascendientes, los cuales les protegen y defienden en los peligros 6 les castigan cuando se portan mal. Están además sujetos, como todos los salvajes, á absurdas supersticiones, siendo general entre ellos la creencia de que en los bosques hay un pájaro cuyo canto es anuncio de alguna desgracia próxima, por lo cual cuando lo oyen ni salen de sus casas ni emprenden trabajo alguno en aquel dia. Las diversiones de los Manguianes se reducen al canto y baile, pero con poca frecuencia. Corno único instrumento músico emplean una especie de violin de dos cuerdas, parecido al de los chinos. Sus cantares y sonatas no difieren de los de los indios cristianos, y para pedir lluvias al Sér Supremo en tiempo de sequía, entonan una plegaria, á la que llaman Malagía en algunas localidades. Al acto del casamiento precede siempre el conocimiento y convenio de las familias de los contrayentes. Reunidas despues éstas, los padres ó parientes más cercanos toman una olla ú otro objeto quebradizo, que arrojan contra el suelo para ciar á entender así la indisolubilidad del matrimonio. Algunas tribus añaden á esta ceremonia la de acostar al novio en una hamaca y á la novia en otra, columpiándolos clespues los padres respectivos, y al acercarse amba'A hamacas el varon salta á la de la hembra, y el acto queda terminado. Despues se celebra una fiesta en la cual se come, se canta y se baila. Cada tribu 6 ranchería tiene un jefe, designado por eleccion ó convenio general, al cual obedecen todos respetuosamente. Los Manguianes más inmediatos á los pueblos cristianos suelen pedir al Jefe de la provincia que robustezca la autoridad de su caudillo por medio de un nombramiento por escrito; pero esta costumbre es poco frecuente y ajena en absoluto á las rancherías del interior. Lo que se hace por el Gobernador de la provincia es nombrar en cada pueblo cristiano un Comisario de Manguianes, que es algun individuo de las tribus más próximas, el cual sirve de intermediario para todos los asuntos oficiales de interés general 6 local. Las prácticas penales de los Manguianes son muy severas, segun
101 ellos mismos aseguran. El adulterio se castiga con la muerte, y tienen tambien establecidas penas muy duras para el robo, si bien entre algunas tribus, como, por ejemplo, las que habitan cerca de Sablayan, no se aplican con grande rigor. En términos generales, puede decirse que en las costumbres de los Mánguianes hay un fondo notable de rectitud y moralidad. Cumplen religiosamente sus promesas, no engañan ni estafan, y, ántes por el contrario, estas prendas de gran valía, juntamente con su natural sencillez, les convierten en víctimas de los indios cristianos, los cuales los explotan á su antojo haciéndoles trabajar rudamente en sus sementeras y en el corte y acopio de maderas por un puñado de arroz. En sus tratos comerciales sufren tambien los efectos de la codicia de los indios de los pueblos, teniendo que entregar considerables cantidades de cera, bejucos y demás productos, por los objetos insignificantes y de escasa valía que en cambio reciben. El abuso llega á un extremo escandaloso, pues además del fraude comercial existe el de la servidumbre, muy extendido áun entre los mismos indios cristianos. Acostumbran éstos á dar anticipado á los Manguianes palay, telas ú otros objetos, por los cuales no quieren al pronto recibir retribucion, conviniendo en que ésta se verifique por medio de trabajos en las sementeras de los acreedores. Este convenio, al parecer justo, llega á convertir al Manguian en verdadero esclavo, pues el dueño de las sementeras afora el trabajo á muy bajo precio, carga un rédito á la cantidad no reintegrada, para cobrarlo igualmente en servicios del deudor, y cuando sucesivas necesidades vienen á exigir un nuevo préstamo, procede de igual manera, de modo que la deuda contraída por el Manguian aumenta considerablemente en vez de disminuir, viéndose aquél precisado á trabajar toda su vida por una pequeña suma que en un principio recibiera. Lo admirable es la buena fe y docilidad del Manguian, que se somete resignado á estos odiosos vejámenes sin resistencia alguna, cuando le bastaría la fuga para refugiarse en los bosques, con entera seguridad de que ningun indio cristiano penetrara en ellos para arrancarle de su guarida. 32.—En la isla de la Paragua, sometida tan sólo nominalmente al dominio español, puesto que en ella no existe más que el establecimiento militar de Puerto Princesa, habitan tambien un crecido número de infieles que pertenecen á tres castas distintas, las de los TAGBANUAS, TINI-
102 TIANOS y BULALACAENOS (1). Los TAGBANUAS constituyen una raza semejan,e á la de los malayos mahometanos de Mindanao, si bien difieren de ellos por sus creencias religiosas. Su traje se compone, como el de los moros, de un calzon estrecho por abajo, una chaquetilla azul con cuello de color, generalmente rojo, y un pañuelo ceñido á la cabeza á manera de turbante. Reconocen la existencia de buenos y malos espíritus, encargados del premio y del castigo de los mortales, segun sus obras, y admiten las recompensas y penas espirituales al suponer que el justo descansa en paz al morir, mientras que el malo vaga sin cesar, atormentado, por los espacios. Cuando muere algun individuo notable, es colocado en el piso de su propia casa, cubierto de hojas de palmera, levantándose alrededor (le aquélla una alta y fuerte estacada. El cadáver, á cuyo lado ponen Cambien armas y ropas, permanece en tal estado hasta su completa descomposicion. Los de personas de condicion más humilde son depositados entre dos bancas 6 canoas, habiendo para ello un sitio especial muy respetado por todos. Si se trata de un forastero, se observa un rito extraño. Al extremo de un poste de madera clavado en el suelo, disponen un travesaño movible á manera de la cruz de una balanza. En uno de los brazos del travesaño fijan un palo, del cual pende el muerto, y en el otro cuelgan un madero que tenga próximamente el mismo peso. Preguntan al muerto si quiere ser enterrado en su patria 6 en el pueblo, é imprimen en seguida un fuerte movimiento á la balanza. Si al pararse ésta queda inclinada hacia el pueblo en que falleció el individuo, se. entiende que éste quiere ser enterrado en él, y si, por el contrario, queda fija hacia. el lado opuesto, se supone que quiere ser sepultado en el lugar de su nacimiento. En este último caso los restos son cuidadosamente enviados á dicho punto. Como muestra de estimacion hacia las personas que han sido muy buena.s en el mundo, suelen darles sepultura al aire libre, 6 sea colocando el cadáver en un féretro completamente cerrado, que suspenden de las ramas de los árboles. El Babailan, que lo mismo puede ser hombre que mujer, es entre los Tagbanuas el encargado de evocar los espíritus, de aplicar los medicamentos, (le decidir los pleitos y de auxiliar á todos con sus consejos. Él es el que al (1) Véanse los artículos que bajo el título La isla de la Para fi na publicó en la Revista de Filipinas D. José Baamonde y Ortega.
10,1 efectuarse una boda canta, gira y reune á las gentes que á fuerza de gritos ahuyentan á los espíritus malignos; él el que en el nacimiento de un niño dirige la fiesta con el propio objeto, y él, en fin, el que en los funerales vocifera con seis acompañantes, grita y gira en torno para que el difunto descanse en paz si ha sido bueno, pues de lo contrario permanecerá errante mientras duren los árboles, los ríos, los hombres y los animales. Para contratar una boda, el pretendiente á quien agrada una mujer, se presenta sin haberla hablado anteriormente, en su casa, y la hace el regalo de unos cuantos platos de barro vidriado groserísimo. Si la mujer los admite, la boda se lleva á cabo; si los rechaza, el pretendiente queda desahuciado. En el primer caso, se concierta el casamiento, y al llegar el dia señalado, el Babailan, acompañado del novio y de otras muchas personas, se dirige entre estrepitosos gritos é infernal algazara á casa de la novia, de donde la sacan de igual manera para conducirla á la de su futuro esposo. En ésta se reunen las familias de los contrayentes y demás convidados, sentándose los novios sobre una estera en la cual está colocado uno de los platos que fueron objeto del regalo, lleno de morisqueta, ó sea de arroz cocido en blanco. Los novios se miran uno á otro por un breve rato, y ("espites de esta pausa coge el hombre con su mano derecha un poco de morisqueta, hace con ella una bolita y la introduce dulcemente en la boca de la novia. Esta hace lo mismo y el matrimonio queda realizado. En seguida comienza la algazara para ahuyentar los malos espíritus , y termina todo con la comida , el baile y los cantares. Dóciles y de fácil sumision son los Tagbanuas, pero al mismo tiempo sumamente refractarios al trabajo corporal, así es que en vez de dedicarse con ahinco al cultivo de los campos, suelen mantenerse con el producto de los huevos, gallinas, gogo, bejucos y nipas con que trafican. Entre ellos el derecho de propiedad no está garantido más que por el propio convencimiento, sin ley ni acuerdo alguno de la comunidad, y en cuanto al respeto á la familia y á la mujer, no tiene más base que una constumbre inconsciente. 33.—Los TINITIÁNOS que habitan al N. de la ensenada de Babuyán, en la misma isla de la Paragua, son menos hospitalarios y dóciles que los Tagbauuas, de los cuales no se diferencian mucho en cuanto á sus
104 costumbres. Admiten la existencia de un Sér Supremo llamado Banna, y la de otras divinidades inferiores. Tambien creen en los espíritus malos y buenos, y para ahuyentar los primeros invocan el auxilio de los segundos; tienen sus hechiceros ó hechiceras. A todo espíritu inferior le dan el nombre de Divata. Cuando una mujer está próxima á dar á luz, el marido pasa largas horas alrededor del lecho, que no es más que una plataforma de cañas sobre cuatro piés, y esgrime constantemente sus armas para espantar á los espíritus malignos é impedir que se acerquen á mortificar á la paciente. Cuando ésta ha salido del trance se baña en el rio con el recien nacido. Si se trata de una boda, el pretendiente expone sus deseos á sus mayores, los cuales van á ver á los padres de la pretendida. De acuerdo ya con éstos manifiestan á la interesada la pretension del galan, y despues se retiran dejando de pié á la puerta de la casa un tronco de plátano. Si la jóven no contesta y deja trascurrir el tiempo necesario para que el plátano se seque, es prueba de que el pretendiente es rechazado. En caso contrario, obtenida la contestacion favorable de la novia se retira el plátano, y los parientes y amigos se reunen en la casa de aquélla, - en donde se presentan ante todo al concurso dos grandes cestos llenos, respectivamente, de buyo y morisqueta. El novio toma una pequeña cantidad de esta última, hace una bolita y la introduce en la boca de la novia, dándole clespues un buyo. La novia hace por su parte lo mismo, y el resto se reparte despues á los convidados, terminando con esto el acto. Al fallecer cualquier individuo construyen una jaula de grandes maderos, en donde depositan por de pronto el cadáver, poniendo al lacio las armas, herramientas y ropas del difunto, juntamente con algo de arroz y otros alimentos. Esparcen despues ceniza por el suelo y acuden más tarde á ver si el alma ha dejado impresa en la misma la huella de su paso. Colocados en círculo alrededor del cadáver, y cogidos de las manos con los hechiceros ó hechiceras, comienzan á entonar un canto encomiando las virtudes del difunto y pidiendo á Banna que no mate á ninguno más. En otro corro las plañideras de oficio lloran y gimen con grande estrépito. Por último, conducen el cadáver á cualquiera lugar del bosque y lo suspenden de algun árbol, en donde creen que habitan los espíritus benignos. El incesto es castigado entre los Tinitianos con gran rigor. La sentencia es pronunciada por los ancianos, quienes sentados en bancos alrededor de algun
105 árbol de los que habitan los buenos espíritus, y á cuyo troné() están atados fuertemente los delincuentes, los condenan irremisiblemente á muerte. Construida de antemano una jaula de gruesos maderos, ponen en el fondo de ella grandes y pesadas piedras. Atan despues á la mujer y la colocan boca abajo:, ponen despues encima 'de ella y boca arriba al hombre atado tambien fuertemente, y prorrumpiendo todos en grandes gritos y maldiciones conducen la jaula hasta alta mar en una embarcacion, sepultando á los delincuentes en el fondo del Océano. En cambio, el adulterio lo castigan con ménos 'severidad. Con las mismas ceremonias indicadas, el tribunal de ancianos condena á la culpable á recibir tantos palos como el marido quiera aplicarla, y al adúltero se le condena á pagar cierta cantidad de víveres, herramientas y utensilios de cocina. Al mismo tiempo, para. borrar la mancha que por el crimen ha recaído en la tribu, se reunen todos, sacrifican un gallo, en cuya sangre moja cada cual un buyo, que masca con rapidez, y terminada la ceremonia queda ilesa la honra del marido, el cual se retira á su casa con la mujer apaleada, así como el adúltero se marcha tambien muy tranquilo á la suya. Cuando se presenta alguna epidemia, construyen un barco de una sola pieza y de un metro de largo, poco más ó ménos, provisto de arboladura, de aparejo y de una banderita; lo cargan de arroz, buyo y agua fresca, y lo echan despues al mar para que los espíritus malignos se vayan con él, no vuelvan y tengan provisiones para el viaje. Para la curacion de sus dolencias emplean diversas plantas medicinales; pero si la enfermedad es aguda, revisten interiormente la habitacion del paciente de ramas de los árboles en que residen los buenos espíritus, con objeto de que éstos asistan al enfermo. Construyen además sacuyanes, ó sea pequeños barcos completamente aparejados, y los cuelgan del techo para que vengan á ocuparlos los buenos espíritus del mar. Finalmente, alrededor del lecho del paciente, ponen huevos cocidos para que los espíritus coman y asistan á aquél más de cerca. 34.—En la parte N. de la isla de la Paragua, y en las islas que constituyen el grupo de las Calamianes, habitan los BULALACAUNOS , que se distinguen por su color oscuro, cetrino, nariz aguileña, pelo algo crespo, y en general algo de barba en los varones. Su constitucion es delicada, pero á pesar de esto son muy ágiles y valientes, pues en sus refriegas con los piratas moros se baten con arrojo, provocando ellos 14
PARTE SEGUNDA HISTORIA NATURAL
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PARTE SEGUNDA HISTORIA NATURAL S HCCIOI\ _PRIMERA GEOLOGÍA Y GEOGNOSIA CAPITULO PRIMERO ORÍGEN DEL ARCHIPIÉDAGO. 1. Estudios geológicos publicados hasta el dia acerca de las Islas Filipinas.-2. Principios generales para determinar la edad relativa de los continentes y de las islas.-3. Aplicacion de los mismos á la region australásica.-4. Deducciones. I.—El vasto campo que á las investigaciones geológicas ofrecen las Islas Filipinas, se encuentra todavía muy poco explorado. Prescindiendo de las generalidades que sobre el erigen probable del Archipiélago, las cualidades de sus terrenos y los fenómenos volcánicos que han trastornado su superficie durante el período histórico, han consignado en sus obras Comyn, Más, Buzeta, Mallat y otros autores, los únicos trabajos de carácter científico que hasta hace pocos años se conocían, eran los de
116 Chamisso (1), Hoffman (2), Sainz de Baranda (3), Chevalier (4), Dana (5), Minard (6), Itier (7), Meyen (8), Leopoldo de Buch, Hochstetter y Semper, quienes se concretaron á la descripcion geognóstica de reducidas localidades, ó á dar una ligera idea de los principales grupos de rocas que forman el suelo de las islas. Más tarde, el profesor J. Roth, utilizando los trabajos de los geólogos indicados y estudiando por sí mismo las rocas recogidas en Filipinas por el Dr. Jagor en 1859 y 1860, redactó la reseña geognóstica inserta en la obra publicada por este último. Dicha reseña, digna del mayor aprecio por los interesantes datos que contiene, no deja, sin embargo, de ser muy incompleta. En 1876 vió la luz pública, por cuenta del Gobierno, una Memoria geológico-minera del Inspector del ramo en Filipinas, Sr. Centeno, justamente celebrada por su mérito científico. Por último, en 1878 publicó el Dr. Richard von Drasche un interesante libro (9) que contiene exactas y minuciosas noticias geognósticas acerca de varias comarcas de la isla de Luzón (10). Acudiendo nosotros á las indicadas fuentes, así como á las investigaciones de Wallace acerca del archipiélago malayo (11), procuraremos presentar aquí con la mayor exactitud posible, las noticias más recientes acerca de la formacion y naturaleza geognóstica de las Islas. 2.—Los autores del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de las (1) A. de Chamisso.—Bemerkungen und Anssichten auf der Entdeckungsreise von O. von Kotzebué.-1821. (2) E. Hoffman.—Geognostische Beobachtnngen auf der Reise von O. von Kotzebué.-1829. (3) Sainz de Baranda.—Constitucion geognóstica de las Islas Filipinas.—Anales de Minas.-2, 197, 212.-1841. (4) Chevalier.—Voyage de la I3onite.—Geologie.—París 1844. (5) Dana.—U. S. Exploring expedition under the command of C. Wilkes.—Geology by Dana.-1849. (6) Minard.—Sur les gisements d'or des Philippines.—Bulletin de la Societé Geologique de France. Tom. II, 3." serie, pág. 403. (7) J. Itier.—Fragment d'un journal de voyage aux Philippines.—Bulletin de la Societé de Geographie, 3.' serie, tom. V, pág. 365. (8) Meyen.—Reise um die Erde.—Berlin 1855. (9) Fragmente zu einer geologie der insel Luzon (Philippinen).—Vien. 1878. (10) El Ministerio de Ultramar ha dispuesto recientemente la publicacion de un folleto titulado «Estudio geológico sobre el volean de Taal,» del Inspector de Minas, Sr. Centeno, y de los siguientes, escritos por el Ingeniero del mismo Cuerpo Sr. Abella: «El Maquilin y sus actuales emanaciones volcánicas,» «Monografía geológica del volean de Albay,» «Emanaciones volcánicas del Malinao,» «Memoria sobre los temblores de tierra de Nueva Vizcaya y Estudios físicos y geológicos hechos durante el viaje de Manila á dicha provincia» y «La isla de Biliran y sus azufrales.» (11) The Malay archipelago, the land of the Orangutan and the bird of Paradise.—London, 1872.
117 Islas Filipinas, RR. PP. Buzeta y Bravo, reconocieron ya, aunque fundándose únicamente 'en vagas relaciones de semejanza, la uniformidad de origen entre las diferentes islas del Archipiélago, las cuales suponen ser restos de un antiguo y vasto continente despedazado y sumergido por un admirable cataclismo. Pero al emitir tal opinion no se concretaron á la region que las Islas Filipinas abarcan, sino que haciéndola extensiva á la que en su concepto pudiera llamarse mundo marítimo, ó sea al dilatadísimo espacio que media entre América y Asia, creyeron que toda esa vasta superficie debió estar ocupada en los primitivos tiempos por un inmenso continente, cuyo desmembramiento vino á originar las innumerables islas que constituyen esa gran division del globo, designada comunmente con el nombre de Oceanía, y á la cual se aplica ya la denominacion más significativa y pr opia de Australasia. El resultado de las modernas investigaciones, confirma en gran parte dicha hipótesis. Por medio de repetidos y minuciosos sondeos, ha llegado á determinarse con bastante precision el relieve de las tierras que bajo los mares se esconden; las exploraciones científicas han dado á conocer, á su vez, las formas peculiares de los séres vivientes en la mayor parte de las islas, y aunados ambos conocimientos, han proporcionado una sólida base para deducciones que no pueden calificarse ya de aventuradas. Admiten hoy cija los naturalistas que la actual distribucion de los séres vivientes sobre la superficie terrestre, es debida principalmente á la índole de las alteraciones más recientes que dicha superficie ha experimentado, y los geólogos están acordes en que las fuerzas determinantes de tales alteraciones, han ejercicio constantemente su accion desde los primitivos tiempos, y siguen ejerciéndola, sin interrupcion, en los presentes de una manera más 6 menos lenta y eficaz. De aquí se deduce, que la extension relativa de los continentes y de los mares, está sujeta á una modificacion incesante, fenómeno que va acompañado de otra modificacion análoga en las formas de los animales y de las plantas, como lo demuestran los restos fósiles que en los diferentes depósitos sedimentarios se encuentran. Y en verdad, sólo así se explican ciertas anomalías que en la distribucion de los séres orgánicos se observan. Los animales y vegetales de las Islas Británicas presentan completa identidad con los del continente inmediato, miéntras que en las islas de Córcega y Cerdeña se hallan
118 ciertas especies exclusivas y peculiares, que faltan en absoluto en el contiguo territorio italiano. La isla de Ceylan, menos distante de la India inglesa que el Reino Unido del continente europeo, presenta un crecido número de séres orgánicos que en el Indostan no existen, y en la fauna y en la flora de la isla de los Galápagos, tan próxima á la costa de América, figuran muchas especies que en vano se han buscado en ésta. Tales hechos, se atribuyen hoy á la mayor ó menor duracion del período trascurrido desde que las islas fueron levantadas sobre el nivel de las aguas desmembradas de la tierra firme, circunstancia indicada generalmente por la profundidad más 6 menos grande del mar que de aquélla las separa. De aquí el que dicha profundidad sea considerada como una medida de tiempo, y que en su consecuencia se admita cine la separacion de dos porciones terrestres ha sido tanto más remota cuanto más profundo es el mar intermedio, y por el contrario, tanto más reciente cuanto más somero es dicho mar. Por otra parte, las modificaciones que en su estructura y distribucion ofrezcan los seres orgánicos, serán tambien otra medida de tiempo, ya que siendo tales modificaciones paralelas y simultáneas con los. fenómenos geológicos indicarán que la separacion de los continentes ó de las islas es tanto -más antigua cuanto menor sea el número de animales y plantas comunes, mientras que si las especies son idénticas en su totalidad 6 en su mayoría, podrá . deducirse con certeza, que la separacion no ha tenido lugar en época muy remota. 3.—Haciendo aplicacion de estos principios á la vasta region que la Australasia ocupa, es como ha podido adivinarse algo de su historia antigua. El extraordinario número de sondeos verificados ya, ha demostrado que la porcion del Océano Indico que separa entre si y de las costas de Malaca y Siam, las islas de Sumatra, Java y Borneo, tiene una profundidad tan escasa que, pw lo comun, no excede de cuarenta brazas, y que las costas occidentales de las Islas Filipinas se hallan bañadas por un mar, cuya profundidad, si bien es algo mayor, no excede de cien brazas, excepcion hecha de una cuenca submarina situada en el mar de China y al O. del Archipiélago en que la sonda desciende hasta 3.510 metros, y otra en el mar de Joie, cuyo fondo se halla á los 4.180 metros. Avanzando hacia el E., la profundidad del mar va, por el contrario, aumentando considerablemente. Entre las Islas Filipinas y las Marianas hay sitios en que se aproxima á 7.500 metros, y en general, las profundida-
119 des que el Océano Pacífico ofrece desde el ecuador hacia el N. nunca bajan de 4.000, creciendo progresivamente al aproximarse al continente Asiático. Desde el ecuador hacia el Sur los sondeos han dado resultados que varian entre 2.670 y 4.000 metros, siendo tanto más considerables cuanto mayor es la proximidad á las grandes islas. Sin embargo, Australia se halla rodeada de un mar comparativamente somero, cuya profundidad aumenta poco á poco al apartarse de las costas, y el que une á dicho país con Nueva Guinea y las Molucas es tambien relativamente poco profundo, si se prescinde de ciertas hoyas submarinas intermedias, cuyo fondo no se encuentra sino á enormes distancias de la superficie de las aguas. Resulta de lo expuesto que toda el área que abrazan las islas de Sumatra, Java, Borneo y Filipinas, forma una extensa meseta submarina situada á una profundidad que no pasa comunmente de cien brazas, miéntras que desde el límite de esta meseta hacia el E. se encuentra siempre un mar mucho más profundo, cuyo fondo se halla por término medio entre 4.180 y 4.736 metros. Si de esta clase de investigaciones se pasa á las relativas al reino animal, preséntanse fenómenos no menos notables. Todos los grandes mamíferos de Sumatra, Java y Borneo, habitan igualmente uno ú otro punto de la region meridional de Asia, y como no es posible que ninguno de ellos haya atravesado los brazos de mar que separan hoy dia las islas de la costa, dedúcese lógicamente que con posterioridad al origen de tales especies ha debido existir una comunicacion terrestre entre los países indicados. Los mamíferos de menor tamaño, ofrecen tambien grande identidad, si bien existen entre los mismos muchas especies que difieren bastante, lo cual demuestra que los cambios físicos que acompañaron á los fenómenos en virtud de los cuales se formaron las islas, debieron verificarse con suficiente lentitud para producir la modificacion ó extincion completa de ciertas especies zoológicas. Respecto á las aves é insectos se observa lo mismo, pues no hay familia 6 género en las islas indicadas que no se encuentre tambien en el continente asiático, y con frecuencia estos grupos están representados hasta por las mismas especies, con la particularidad de que las aves, con r exclusion de las acuáticas y de las eminentemente erráticas, son precisamente las que mejor sirven para determinar las leyes de distribucion del reino animal, pues á pesar de la
120 facilidad con que al parecer pudieran atravesar grandes superficies de agua, demuestra la experiencia que ciertos géneros y especies, sobre todo del órden de los Páseres, se hallan tan marcadamente separadas por los estrechos y brazos de mar como los mismos mamíferos. De las islas indicadas, Java es la que presenta relativamente menor número de aves comunes con las del continente asiático; síguela inmediatamente Borneo, y por último Sumatra, cuya fauna ornitológica es completamente semejante á la de la península de Malaca, hechos (le los cuales se infiere que Sumatra es la que más recientemente se ha desprendido del continente, al paso que Borneo se formó en una época anterior, aunque ménos remota que Java. En la fauna y flora dé las Islas Filipinas se observan igualmente grandes analogías con las de Asia y de las islas citadas, más nótanse al propio tiempo ciertas anomalías, que parecen indicar que su separacion del continente tuvo lugar en una época más remota, habiendo sufrido despues grandes trastornos físicos y geológicos. El estudio (le la fauna de Australia, por extremo curioso é interesante, ha dado á conocer que dicho país constituye realmente el centro de un mundo orgánico enteramente distinto del que caracteriza las demás partes del globo, y cuyas formas animales difieren más de las dominantes en Ásia, África, Europa y América, de lo que entre sí difieren las de dos cualesquiera de estas grandes divisiones de la tierra. Mas esa especialidad en las formas orgánicas no se limita al continente australiano, sino que se extiende á la multitud de islas y archipiélagos que desde las Colches y Lombock hacia el E. salpican todo el ámbito del Océano Pacífico, formando las regiones llamadas hasta ahora Melanesia, Polinesia y Micronesia, y aunque los tipos orgánicos que en dichas regiones dominan, presentan notables modificaciones en las diversas localidades de las mismas, conservan siempre, sin embargo, su fisonomía australiana, revelando así su procedencia 6 por lo ménos afinidades y semejanzas que acusan la union más 6 ménos efectiva y prolongada de los respectivos territorios en las primitivas edades geológicas. 4.—Los hechos que sumariamente hemos expuesto conducen á los naturalistas á las conclusiones siguientes: 1.°, que en época sumamente remota, debió existir un inmenso continente que abrazaba en su totalidad 6 en su mayor parte, el vastísimo espacio que se extiende desde las Ce-.
121 lebes y demás islas orientales del archipiélago malayo, hasta las más distantes islas de la Polinesia por la parte E., y desde Nueva Zelanda por el S. hasta las islas Marianas y Sandwich por el N.; 2.°, que este continente permaneció siempre separado del resto de la superficie terrestre, ó si estuvo unido al continente asiático, debió ser en una época anterior á los primeros tiempos del período secundario ó mesozoico; 3.°, que en tal caso la separacion debió tener lugar ántes que las islas de Sumatra, Java, Borneo y Filipinas se desmembrasen del citado continente, del cual han formado parte en época relativamente moderna; y 4.°, que otros fenómenos y cataclismos parciales han ejercido indudablemente más tarde su accion en las grandes masas de terreno desmembradas, determinando la actual estructura y condiciones físico-naturales de todas las islas que de ellas proceden. 16
127 nódulos es una traquita sanidínica blanca, extraordinariamente esponjosa y parecida á la piedra pómez. En sus oquedades se encuentran cristales blancos, grandes y agrietados de sanidina, y otros, gruesos, cortos y columnares de hornablenda. Más cerca de la cordillera los fragmentos traquíticos aumentan, encontrándose además traquita sanidínica y hornabléndica con una masa principal más compacta, de color blanco 6 rojo de ladrillo. El mismo rio de Porac arrastra fragmentos correspondientes á un gran número de variedades de traquita, mezclados con otros de pizarra silícea roja y dura. Avanzando desde Porac, hacia el NE. y aproximándose más al pié de la cordillera, se observan (le nuevo las ya citadas arenas, constituyendo una toba amarilla bien estratificada. Los primeros cerros están forrnalos por una . brecha traquítica grosera y descompuesta. Hacia el. SO. de Porae las estribaciones están constituidas por colinas de la misma roca. Algo más arriba, se encuentra en seguida una brecha grosera (le una especie de dolerita de grano grueso, en la cual se distingue fácilmente augita y plagioklasa, en un abundante cemento de una materia no vitrificada, con incrustaciones de hierro magnético. Estos fragmentos doleríticos, están cubiertos de una corteza descompuesta de color negro. A ma yor elevaCion parece que la roca se presenta ya más compacta. Estos datos se refieren á la sierra de Mabanga ó sea al más oriental ele los tres contrafuertes paralelos que constituyen en su extremidad S la cordillera de Zambales. Es probable que toda la sierra de Mabanga se componga de la indicada toba dolerítica, dispuesta en capas horizontales ó ligeramente inclinadas hacia el E. Bastante más al N. de Porac, y enfrente del pueblo (le Capas, existe un camino de herradura que conduce desde este último pueblo al de Botolan, perteneciente ya á la provincia de Zambales y situado al lado opuesto de la cordillera. El camino indicado, se dirige desde Capas hacia el O., pasando por O'Donnell, último pueblo de la provincia de Tarlac por dicho lado, que tiene su asiento en la misma falda de la,divisoria. En las inmediaciones de O'Donnell, la toba anteriormente indicada aparece en capas dirigidas de NE. á SO., ó sea en sentido completamente perpendicular á la direccion de la cordillera; pero esta circunstancia sólo debe atribuirse á una perturbacion local. La toba es en dicha localidad blanca y extremadamente friable, constando en su mayor parte de fel-
128 despato descompuesto y casi transformado en kaolin, con granos negros de un mineral augítico. En ella se ven fragmentos de pizarra hornabléndica groseramente cristalina. Pasando de O'Donnell y penetrando en el interior de la sierra, vuelve á presentarse la toba estratificada, semejante en un todo á la de las inmediaciones de Porac; pero á medida que se va avanzando y subiendo, se descubre una roca clorítico-feldespát i ca, y más adelante grandes masas de gabbro compuestas de plagioklasa de brillo craso y con magníficas rayas gemelas, dialaga parda y algo de pirita de cobre, hallándose esta roca asociada con frecuencia á hermosas serpentinas. Si desde el pueblo de Botolan se toma la direccion N. y se sigue marchando paralelamente á la costa,. se llega á Iba, cabecera de la provincia de Zambales, y despues á Palauig. La distancia que media entre Palauig y Masinloc puede salvarse brevemente atravesando en una embarcacion la bahía del último de dichos pueblos, mas tambien puede recorrerse por tierra, aunque dando un gran rodeo, por un camino que pasa por las últimas estribaciones occidentales de la cordillera. La primera roca que siguiendo este camino se encuentra, es una toba margosa finamente estratificada, que consta eri su mayor parte de una mezcla de tenues fragmentos de rocas volcánicas feldespáticas y de foraminíferos. La presencia de estos últimos revela que los estratos corresponden al período mioceno moderno. Diluyendo la materia en el agua hasta formar una especie de fango, se descubren tambien abundantes fragmentos de plagioklasa, hornablenda, olivino y lava negra. Contienen igualmente con frecuencia estas margas terciarias, restos de hojas de plantas dicotiledóneas. La direccion de los estratos es, al parecer, de N. á S. con una ligera desviacion hacia el O., y alcanzan hasta la altura de 80 á 110 metros. En los barrancos, en donde por casualidad existe alguna cortadura, se ve aparecer de nuevo la roca compuesta de gabbro y dialaga, cubierta por las capas de marga foraminífera. Prosiguiendo la marcha hacia el N. desde Masinloc á Candelaria encuéntrase otra vez la misma marga, la cual en algunas depresiones del terreno llega á presentar un espesor de 12 metros. El color pardo rojizo que se observa en el monte Lanat, inmediato al pueblo de Candelaria, así como los cantos rodados que en su falda se encuentran, permiten suponer que por aquellos sitios la cordillera se compone tambien
129 de gabbro. Desde Candelaria á Santa Cruz hállase igualmente la citada.. marga foraminífera. Del pueblo de Santa Cruz parte un camino que, cruzando la sierra y siguiendo al principio por el cáuce de un rio que de la misma se desprende, conduce á la provincia de Pangasinán. En cuanto se entra en el indicado cauce aparece una roca, que constituye toda la vertiente occidental de la sierra, y cuyos fragmentos redondeados se desprenden y son arrastrados por las aguas hasta las llanuras, de modo que hacen muy dificultosa la marcha. Esta roca, compuesta de feldespato blanco con granos de color de aceituna 6 pardo claro, que no son más que variedades de augita con tendencia á veces á ciertas dialagas, ofrece tales particularidades por la índole de sus elementos mineralógicos, su estructura y composicion química, que el Dr. Drasche no se atrevió á clasificarla. fijamente, y para evitar la aplicacion de un nombre nuevo, la designó con el de diabasa granudo-cristalina, aunque, casi con igual fundamento,. pudiera llamarse gabbro en ciertas ocasiones. Hallase la roca de que se trata dividida en bancos, presentando por el N. fajas y por el O. inclinaciones bajo ángulos distintos. En relacion con ella existe una pizarra diorítica, formada de plagioklasa descompuesta y otro mineral que debe ser hornablenda, áun cuando sus cristales no están completamente aislados, sino irregularmente agrupados entre la plagioklasa. Íntimamente asociada con la misma roca, aparece una pizarra cristalina, bien reconocible, aunque el feldespato se llalla en ella tan descompuesto, que probablemente debe estar mezclado con gran cantidad de ortoklasa. Los cantos rodados que se encuentran en el cauce del rio, tienen el aspecto de una roca augítica plagioklásica cristalina. En algunas localidades se ve una hermosa dialaga-olivinica , dispuesta en capas que recubren el gabbro anteriormente descrito. Dejando á un lado el rio de Santa Cruz, junto á su origen, y pasando un monte situado al N. del mismo, se llega á un arroyo que corre ya en direceion E. En esta parte de la ladera oriental de la sierra, vuelve á presentarse la serpentina, enteramente semejante á la que se encuentra en la travesía de O'Donnell á Dotolan. Descendiendo más todavía hacia el E., se encuentra nuevamente el gabbro en masas de grano fino 6 grosero. Resulta, pues, de los reconocimientos practicados por el Dr. Drasche 17
130 en la sierra de Za inhales, que áun cuando no es posible determinar con entera seguridad la composicion geognóstica de dicha cordillera, por la insuficiencia de los estudios ejecutados y la dificultad que las exploraciones ofrecen, en razon á la existencia de muchas tribus de salvajes, puede admitirse con mucha probabilidad de acierto, que la roca de que principalmente se compone es un gabbro-diorítico ó más bien diabásico, que se presenta comunmente estratificado y en íntima relacion con gabbros y serpentinas comunes. En la vertiente oriental, estas rocas están cubiertas por grandes tobas traquíticas, que contienen abundantes fragmentos de traquita, y que se elevan por la falda de la cordillera hasta la altura de 840 metros. Por la parte occidental se encuentra á lo largo de la costa, entre Palauig y Santa Cruz y quizás más al N., una marga foraminífera tobácea, que alcanza hasta 110 metros sobre el nivel del mar. 4.—Retrocediendo hacia el Mediodía para proceder al estudio de la zona que abraza las provincias de Manila, Macan, Pampanga, Tarlac y Pangasinan y se halla limitada al E. por los montes de San Mateo y Angat, y al O. por la descrita sierra de Zambales, obsérvase desde luégo, que en los alrededores de la capital del Archipiélago abunda un terreno arcilloso, bajo cuya capa de humus se descubren abundantes restos de conchas marinas recientes, lo cual no deja duda alguna, de que la costa de Manila ha surgido del mar en una época geológica muy moderna. Remontando el curso del rio Pasig, no tarda en encontrarse una especie de toba parda y blanda, que está dividida en gruesos bancos y forma redondeadas colinas. Esta toba presenta dos variedades; una que es rica en fragmentos cristalinos y se compone exclusivamente de una materia parecida á la piedra pómez finamente pulverizada, y otra que consiste en un conglomerado de piedra pómez, con fragmentos de rocas volcánicas. Las mejores canteras de dicha toba se encuentran en Guadalupe, á la orilla izquierda del Pasig, de donde se sacan grandes masas. El trass está allí dividido en gruesos bancos, y contiene muchos troncos de árboles carbonizados y otros restos informes de plantas. La extension superficial que ocupa esta toba, es muy considerable. Todo el lecho del Pasig está, enclavado en ella, formando en ambas orillas dos muros que en algunos sitios se levantan hasta 10 metros. Por la orilla derecha, la toba se remonta hasta Cerca de San Mateo; en la parte N. de Manila se extiende tambien hasta más allá de San Francisco del Monte.
131 Desde la desembocadura del rio de San Mateo hasta el pueblo de Binangonan, situado al N. de la laguna de Bay, se levantan una porcion de colinas formadas tambien por la expresada toba. Alrededor del pueblo indicado predomina la traquita, y un poco más al N. aparecen unos bancos de caliza conchífera, que no se elevan más de cuatro metros sobre el actual nivel de la laguna y ocupan un área poco extensa. Esta caliza, perteneciente, tal vez, al período eocénico, encierra conchas que corresponden á especies todavía vivientes , predominando el TAPES vo,- GINEUS y el CERITHIUM MONOLÍFEBUIL La isla de Talím, situada al S. de Binangonan, está formada, lo mismo que la península de Jalajalá, que se halla al E., de bancos de toba, análoga á la ya descrita anteriormente, sustituida en los puntos más elevados por la dolerita. Caminando hacia el N. se pasa por Antipolo, en donde existe un pequeño manchon de caliza enteramente igual á la de Binangonan; y más al N. todavía, junto al pueblo de San Mateo, existen otros dos, de los cuales el uno encierra la renombrada cueva del mismo nombre, y el otro está situado hacia el origen del rio Puray, afluente del rio principal. Los montes de San Mateo, con excepcion de dichos manchones calizos y de algunas masas traquiticas, constan, al parecer, de las mismas rocas que forman la sierra de Zambales. En los montes de Angát y San Miguel de Mayumo, prolongacion de los de San Mateo, predominan las rocas cristalinas antiguas, tales como el gneis, la pizarra hornabléndica y otras. Las orillas del rio de Angát están formadas de capas de caliza verticalmente levantadas, que contienen madréporas, ostras y equinidos. Es dudoso, sin embargo, si estas calizas pertenecen al período eocénico, ó si deben ser consideradas como calizas coralíferas modernas. Al N. de la bahía de Manila se extiende la vasta llanura central ó de la Pampanga, que alcanza por la parte septentrional hasta el golfo de Lingayén, hallándose limitada al O. por la sierra de Zambales, y al E. por los montes de Angát y primeras estribaciones de la cordillera oriental de Nueva Écija. Hacia el S. de esa llanura sc levanta el aislado monte de Arayat, cuya cumbre se compone de dos picos grandes y uno pequeño, alineados de N. á S. y separados entre sí por profundas cortaduras. Ni señal alguna de cráter, ni indicios de productos volcánicos se descubren en dicho monte. La roca de que consta es una dolerita, ya vesicular, ya
132 compacta, compuesta de una masa de color gris claro, en la cual existen fragmentos de augita y olivino. En la falda SO. se presenta una loma más larga, más baja y más estrecha, que se asemeja á una antigua corriente de lava. El aislamiento del monte, la estructura vesicular de la roca, y al propio tiempo la falta de cráter y de masas de lapilli y cenizas, inducen á suponer con fundamento, que el Arayat no es más que el esqueleto de un volean, apagado desde una época sumamente remota. En los alrededores del monte Arayat, así como en todo el resto de la gran llanura central, el suelo se compone de arena feldespática, en la cual se encuentran con frecuencia nódulos informes de traquita sanidínica. Estas arenas proceden de la descomposicion de la roca que forma el subsuelo, la cual consiste en una toba completamente semejante á la de la sierra de Zambales, que debió depositarse en un mar poco profundo. Segun Itier, el subsuelo de la provincia de Bulacán, compuesto únicamente de toba volcánica, debió formarse en el mar que rellenó, lo cual explica la presencia de numerosas conchas marinas en estado fósil en el peperino que lo constituye. Por su parte Semper añade lo siguiente: «En la llanura central de Luzón, cuyo punto más elevado no excede 150 piés sobre el nivel del mar, se encuentra en muchos sitios, segun lás observaciones del P. Llanos, un sedimento marino bajo las delgadas capas arcillosas de la superficie; y en algunos puntos de la provincia de Pangasinan, al N. del Arayat, existen lagos' de agua salada (pinag Ganda y a, laguna de Ganaren, pinag de Mangaból), en los cuales, lo mismo que en muchos arroyos de agua dulce ó salobre de la misma provincia, se encuentran, segun aseguran los párrocos, terebrátulas vivientes todavía.» Esos lagos de agua salada, debieron subsistir como tales cuando se verificó el levantamiento del fondo del mar, y como la mayor parte de ellos reciben el caudal de varios arroyos, sus aguas se fueron convirtiendo de salobres en dulces, como se presentan hoy dia. Suponiendo que las tobas existentes en la sierra de Zambales, entre O'Donnell y Molan, hayan tenido un origen análogo, resulta que dicha sierra debió experimentar un levantamiento de más de 835 metros en una época geológica reciente, hecho que concuerda con las observaciones practicadas al NO. de Luzón. Hubo, pues, probablemente un tiempo en que la sierra de Zambales surgió del fondo del mar, de una manera aná-
133 loga á la que hoy dia presenta la isla de la Paragua. Por la parte O. las margas foraminíferas se levantaban entre los detritus volcánicos del enturbiado mar, miéntras que por la del E. se depositaban capas de toba con cantos volcánicos. Posteriores levantamientos produjeron, finalmente, la llanura central de Luzón, en la cual probablemente se está verificando todavía el mismo fenómeno. Una de las últimas manifestaciones de la fuerza volcánica, debió ser el monte Arayat, el cual, en vez de las antiguas erupciones traquíticas, arrojó lavas doleríticas. En ningun punto se han encontrado todavía, las tobas traquíticas cubiertas por las lavas doleríticas; pero el no haberse descubierto tampoco fragmentos de estas últimas encerrados en las primeras, abona hasta cierto punto la exactitud de la hipótesis indicada. Descrita anteriormente la regios en que se encuentra enclavada la laguna de Bay, debernos exponer aquí la version más verosímil acerca del origen de esta última. Opina el Dr. Drasche, que esa laguna debió formar en los tiempos antiguos un golfo que, separado posteriormente del mar por los materiales arrojados por el volean de Taal, quedó convertido en an lago, cuyas aguas se fueron endulzando paulatinamente. Poco despues de la aparicion del volean de Taal, tanto por los levantamientos que tuvieron lugar en varios puntos, corno por la acumulacion de las ligeras tobas, pudo formarse la bahía. En qué época surgieron el Pico de Loro, la isla del Corregidor, los montes de Mariveles y Butilao, es difícil de determinar. Investigaciones más minuciosas en las faldas del Pico de Loro, tal vez pondrian de manifiesto la superposicion de las lavas doleríticas en las tobas procedentes del volean de Taal. 5.—El reconocimiento de la cordillera del Caraballo, desde San Nicolás, en la provincia de Pangasinan, hasta Bambáng y Aritao en la de Nueva Vizcaya, ha demostrado que, por lo menos en varios sitios, la parte superior de aquélla se compone de una roca andesitica hornabléndica, completamente idéntica á la que se encuentra en la sierra de Zambales. Despues de pasar el monte Dademdem, que es el más alto de la divisoria, se desciende rápidamente á la cuenca del Pinquiang, que vierte sus aguas en el Magát. En dicha cuenca aparece con gran • desarrollo una roca de color rojizo y sumamente agrietada, que más abajo toma un color verdoso, siendo tan abundantes las grietas verticales que en ella existen, que ofrecen el aspecto de una verdadera estratificacion. Esta
134 roca produce mucha efervescencia con los ácidos, por efecto de las numerosas vetas calizas que la atraviesan. A simple vista pudiera creerse que es una marga caliza dura, teñida por un óxido de hierro; pero el examen microscópico demuestra que consta de una masa parda informe, en la cual se halla encerrado un tejido de agujas incoloras, que parecen ser de feldespato. El avanzado estado de descon-iposicion en que la roca se encuentra no permite su clasificacion exacta, mas por la expresada circunstancia de contener mucho carbonato de cal, debe suponerse que es muy semejante á la diabasa. Prosiguiendo la marcha por el cauce del rio, dicha roca desaparece pronto y es sustituida por una diabasa afanítica de color verde oscuro, semejante á la que se encuentra en el monte Dalemdem. El estudio de la última no deja duda alguna acerca de su identidad geognóstica con la afanita del rio Bucao, en la sierra de Zambales, diferenciándose únicamente, en que el elemento augítico ha sido reemplazado por una sustancia clorítica. Antes de llegar á la confluencia de los ríos Pinquiang y Magát se descubre hacia la izquierda una colina de color blanquecino. Para llegar á ella se atraviesa un pequeño arroyo, en cuyo lecho se encuentran cantos rodados de una caliza gris medio cristalina, pero sin fósiles. Al pié de la colina citada, existen margas yesosas que contienen interpoladas algunas capas de yeso filamentoso. Estas margas se dirigen de N. á S. y están atravesadas por una roca eruptiva que, en su mayor parte, consta de feldespato muy descompuesto. Sobre las margas se levanta un cerro acampanado, completamente incrustado de yeso y sal, y del cual penden grandes estalactitas de ambas sustancias. Trepando á la cumbre se encuentra una hoya poca profunda, de la cual brota un escaso manantial rodeado de vapores sulfurosos, El agua tiene una temperatura un poco más baja que la del aire y un sabor salado, y en los bordes de la hoya, constantemente llena de agua, se depositan hermosos cristales de azufre. Los Igorrotes aprovechan por evaporacion la sal de esta colina, y de otras varias análogas que detrás de ellaexisten. Si las margas yesosas fuesen consideradas como el resultado de la sedimentacion producida por los manantiales, constituirian una manifestacion extraordinariamente reciente de actividad volcánica en la masa feldespática. Si su origen se atribuye á dichos manantiales, deben encontrarse capas de yeso y sal recubiertas por rocas volcánicas, Tal vez suceda así en la parte oriental
135 de la cordillera. Los cantos rodados allí encontrados, revelan la existen-' cia de rocas sedimentarias. Cerca del punto de reunion del Pinquiang con el Magát vuelve á aparecer la roca feldespática. A la izquierda del camino que conduce hacia el S. por el valle del Magát, desde Bambáng á Aritao, se descubren varias colinas de traquita friable con grandes cristales de feldespato. En la ladera meridional del Caraballo Sur, abunda mucho una hermosa roca cristalina grosera, que es un gabbro muy semejante al que existe en la vertiente oriental de la sierra de Zambales, del cual únicamente difiere, en que contiene con frecuencia un mineral clorítico, de color verde oscuro, entre los cristales de dialaga-augítica. La existencia de numerosas tribus de Igorrotes independientes, impide toda exploracion científica en la parte más encumbrada de los Caraballos Centrales y del Norte. Las investigaciones hechas hasta ahora se limitan, pues, á la provincia del Abra y distritos político-militares de Benguét y Lepanto, colindantes con las comarcas habitadas por los salvajes no sometidos todavía á las autoridades españolas. El camino que desde el pueblo de Aríngay, en la provincia de la Union, conduce al de Galiano y de éste al de la Trinidad, cabecera del distrito de Benguét, va remontando el cáuce del rio de Aríngay, abierto en una toba terrosa de un color amarillo claro. En los alrededores de Galiano las tobas no son ya terrosas, si no muy duras, cristalinas y arenosas, y los bancos que forman alternan con capas de marga, que contiene restos fósiles de plantas dicotiledóneas. Desde Galiano en adelante los bancos de toba son muy grandes, pero presentan una estratificacion sumamente irregular, volviendo á aparecer la toba blanquecina y friable ántes de llegar al valle en que está situado el pueblo de la Trinidad. El citado valle es casi circular y tiene 762 metros de diámetro, hallándose atravesado de O. á E. por un arroyo, que corta sus muros por dos estrechas gargantas. Hacia el O. existe una pequeña laguna, que en tiempo de lluvias adquiere grandes proporciones. El arroyo se extingue hacia la mitad del valle, reapareciendo más adelante. Las montañas que circundan el valle y forman sus muros son de poca altura, y trepando por ellas se observa inmediatamente que se componen • principalmente de caliza coralífera, la cual es en algunos sitios sumamente cristalina, pero presentándose siempre muy escarpada, dividida
136 en agudos picos y con muchas hendiduras. Contemplada desde abajo, se ve que está dividida en gruesas capas ó estratos que buzan hacia el O. La parte superior de las colinas, está cubierta de una tierra ténue de color rojo, que llena los espacios intermedios entre los picos de aquéllas, presentándose en algunos sitios sumamente fina y con el espesor de algunos piés. En la parte SO. del valle se han encontrado en ella fósiles de un gasterópodo semejante á un CERITIIIUM. Por la tenuidad de las capas y la extremada finura del material de que se componen, se deduce que han debido formarse en un sitio tranquilo y libre de la agitacion de las olas del mar, y nada más propio para ello que la cerrada laguna de un atolló aarrecife madrepórico circular. La parte inferior de las colinas •que rodean el valle, Se compone de toba andesítica-hornabléndiea hermosamente estratificada, en la cual se descubren claramente negras agujas de hornablenda y mucho feldespato reducido á kaolin. En la misma toba existen algunos guijarros del tamaño del puño, de una roca eruptiva verdosa y muy descompuesta. En los sitios en que el muro que rodea el valle es más bajo, como sucede en la parte SO., se ven, tanto en la toba como en las grandes masas de tierra roja, agujas aisladas de caliza coralífera. Semper cree que en dicho sitio debió existir un canal por donde la laguna se comunicaba con el mar. Hacia el NE. de la Trinidad y en una ramificacion de la cordillera central, que avanza desde muy cerca del punto en que tiene su nacimiento el rio Agno, se encuentra la ranchería de Capunga, cuyos habitantes se dedican al beneficio che los lavaderos de oro. Hasta la ranchería de Taquilín no se ve más que la caliza coralífera y la arcilla roja, pero la primera desaparece de repente, y es sustituida por una andesitaaugítica que contiene algo de hornablenda. Al O. de la loma andesítica hay un valle, en el cual está situada la citada ranchería de Capunga. Si se prosigue adelante y se sube á la otra ladera del valle, se ve aparecer una diorita de grano grueso. La hornablenda se presenta en pequeñas columnas, la plagioklasa es blanca y de brillo algo craso, hallándose salpicados en ella algunos granos de cuarzo. En los sitios en que el agua ha abierto algun barranco, que por abajo se comunica con algun afluente • del rio Agno, sacan los Igorrotes oro por medio del lavado de grandes cantidades de mineral. En la diorita se descubren hendiduras que están llenas de una roca muy descompuesta, blanca y arcillosa, impregnada
233 están armadas de acicates, presentando en su arista externa clientes agudos, pe dan al animal un aspecto de fiereza, no justificado por sus inofensivas costumbres. Los GOLIATS eran sumamente raros en otros tiempos en las colecciones, habiéndose llegado á pagar hasta 500 francos por ejemplar. Hoy se obtienen á bajo precio, procedentes de la costa de Guinea y del cabo de Palmas. En dichas localidades se les ve vagar por las copas de los árboles en busca de las flores, y para cogerlos se dispara sobre ellos con una escopeta cargada de arena, con lo cual caen al suelo. Dos especies del género PILEDIMUS hay en Filipinas, que pertenecen al grupo de los verdaderos GOLIATS, pero su longitud no pasa de 21 á 23 milímetros. Otro insecto filipino, muy notable, de la familia Escarabéidos , es el Eucumus DUPONTIANUS, BURM. Su longitud no baja de seis centímetros, y sus patas anteriores son mucho más largas que el cuerpo. Los BUPRÉSTIDOS, que presentan formas muy variadas, pues los hay cilíndricos, aplanados y elípticos, ovoides, casi triangulares y lineales, no sobresalen por la elegancia 6 esbeltez de las mismas, circunstancia debida por una parte á que tienen la cabeza hundida en el cuello, y por otra á que los segmentos anteriores del cuerpo están unidos tan íntimamente á la base de los élitros, que el animal parece de una sola pieza. Pero si bajo ese punto de vista son inferiores á los demás Coleópteros, aventajan en cambio á todos por el brillo y viveza de colores con que la naturaleza los ha dotado. Unas veces es un matiz de oro pulimentado sobre un fondo de esmeralda, ó una hermosa tinta azul sobre un fondo de oro; otras veces los colores son metálicos, vivos y cortados, y á pesar de esto, combinados de tal manera que no ofenden á la vista más delicada; finalmente, hay especies que, aparte de sus bellos colores, están adornadas de hacecillos ó pinceles de pelos que les comunican un aspecto singular. Su tamaño no varía ménos que su forma, presentando notables contrastes. Hay especie que apenas mide dos milímetros de largo, miéntras que en el género CIIRYSOCHROA figura otra que alcanza hasta seis centímetros. La extrema cortedad de las patas, hace que los Buprésticlos anden con dificultad, pero en cambio vuelan con mucha agilidad, sobre todo en tiempo seco y cálido. Sin embargo, cuando se les quiere coger sobre las hojas, las llores ó los troncos de los árboles en que suelen posarse, prefieren dejarse caer al suelo más bien que volar, sin que por ello sufran 30
234 daño alguno, á causa de la extraordinaria dureza de sus tegumentos. En Filipinas se encuentran varias especies del género CIIALCOPHORA, de color bronceado ó cobrizo, del género AGRILUS, de un verde ó azul brillante y de otros varios géneros, sobresaliendo entre ellas la especie denominada CHRYSOCIIROA PRJELONGA, WHITE, notable, como todas sus congéneres de otros países, por su tamaño y la brillantez de sus colores. Concretando nuestras observaciones á las familias más importantes pasaremos á la de los ELATÉRIDOS, que se diferencian poco en sus formas de los Bupréstidos, pero que vuelan con mucha ménos agilidad que éstos. Como por otra parte la cortedad de sus patas no les permita huir á la carrera de los enemigos que les persiguen, ni volver á recobrar su posicion natural cuando caen de espaldas, serian quizás los insectos peor dotados de medios para evitar los ataques de sus adversarios, si la previsora naturaleza no hubiese remediado dicha falta por medio de una organizacion especial que les permite sustraerse al peligro más inminente. En la parte inferior del pecho tienen una especie de punta ó estilete, que se introduce en una cavidad existente en el inesosternon, permaneciendo de este modo miéntras el animal está en su posicion natural. Cuando se encuentra boca arriba y quiere volver á ponerse sobre sus patas, baja la cabeza y la parte anterior del cuerpo hacia el plano de posicion, consiguiendo de este modo que la punta indicada salga de la cavidad, del mesw3ternon en que se encuentra comunmente encajada. En seguida, despues de recoger sus patas al lado del cuerpo, el insecto aproxima con rapidez el pecho al abdomén, empujando con fuerza y prontitud, contra el borde de la cavidad indicada, la extremidad de la larga punta torácica, que vuelve á introducirse en aquélla como si fuera un resorte. La cabeza y los hombros, apoyándose con vigor en el suelo, contribuyen al propio tiempo con su elasticidad á levantar el cuerpo por el aire. De esta manera el animal salta perpendicularmente, hasta una altura que suele llegar á diez ó doce veces la longitud de su cuerpo. Si al dar estos saltos de verdadero acróbata, cae nuevamente de espaldas, vuelve á repetirlos hasta que logra quedar de pié. Esta propiedad es la que ha valido á los Elatéridos la calificacion vulgar de escarabajos de resorte. En cuanto á su coloracion son ménos vistosos que los Bupréstidos, y su alimentacion consiste en sustancias vegetales. Uno de los espectáculos más curiosos y sorprendentes en Filipinas es
235 el que ofrecen algunos insectos de la familia MALACODERMOS, que dotados de fosforescencia y posándose ó revoloteando en grandes bandadas airededd`de algar árbol despues de anochecer, le revisten caprichosamente de chispas que forman un conjunto admirable. Nada más fantástico, en efecto, que esa iluminacion producida por millares de luces de brillo suave y azulado, que se extinguen y reaniman alternativamente, y ¿i. veces de un modo acompasado. Tal fenómeno, debido principalmente á los insectos del género LumonA, es una propiedad que la naturaleza ha concedido á estos pequeños animales, para que el macho y la hembra puedan buscarse mutuamente. Examinando de dia la materia luminosa de estos insectos, no se descubre más que una pulpa amarillenta que no ofrece particularidad alguna, porque no contiene un solo átomo de fósforo. Separada del cuerpo del animal deja de brillar al poco rato, y el calor, el oxígeno, el sol, aumentan sensiblemente su lucidez, pero ésta parece depender sobre todo de la vida del individuo ó más bien de su facultad generadora, porque los insectos de que se trata, brillan tanto más cuanto más dispuestos están á la union sexual. Terminada ésta el brillo se apaga completamente, y lo propio acontece poco despues de la muerte del insecto, cosa que no sucedería si aquél fuese debido á una materia fosfórica especial, independiente de la vida, ó á una causa puramente química, como sucede en las sustancias minerales é inanimadas. La familia CURCULIÓNIDOS, una de las más numerosas y naturales del órden Coleópteros, cuenta en Filipinas con un crecido número de especies, entre las cuales hay muchas características. Los Curculiónidos, entre los cuales figuran los gorgojos que atacan al trigo y otros cereales, se distinguen de los demás Coleópteros por su cabeza prolongada en una especie de trompa, de forma y longitud variable, ya recta, ya curva, al extremo de la cual se encuentra la boca, tanto más pequeña cuanto más aguzada es aquélla. La forma de estos insectos varía mucho, pues unos son estrechos y alargados, miéntras que otros son ovoides 6 globulosos, pero en general todos están organizados más bien para trepar y agarrarse á los cuerpos en que se encuentran que para andar por superficies planas; así es que su marcha es muy lenta, y corno no pueden escapar del peligro por la huida, al propio tiempo que la mayor parte de ellos están desprovistos de alas, ó si las tienen hacen poco uso de las mismas, la naturaleza les ha dotado de tegumentos extremadamente
236 duros que les sirven de defensa contra los ataques de sus enemigos. Por lo demás nada tienen que envidiar á los insectos más bellos, en cuanto á la variedad y brillantez de colores. Bajo este último punto de vista! uno de los géneros más sobresalientes es el denominado PACHYRRRYNCTIUS, característico de Filipinas ó al menos casi exclusivo de las Islas, en las cuales cuenta ya con 27 especies, notables por sus Claros esféricos y el cuerpo negro, cubierto de escamas diamantinas dispuestas en dibujos 6 reunidas en fajas. Semejantes á estos insectos son los del género APOCYRTUS, (lel cual han sido ya descritas 31 especies filipinas. Los géneros CATACILENUS y PYRGOPS, por el contrario, no cuentan más que con una sola especie cada uno, sin que tengan representantes en ningun otro país. Del género CYRTOTRACIIELUS se conocen sólo dos especies, de las cuales una es de China y otra de Filipinas; y las del SITEUTES no ascienden más que á cuatro, á saber: una filipina y tres del Cabo de Buena Esperanza. El género RHYNCOPHORUS se compone de especies de gran tamaño, negras y aterciopaladas ó de color parcluzeo, y á veces con manchas 6 líneas rojizas, que viven en las palmeras. Los ESCOdTIDOS, que destruyen la corteza de los árboles vivos ó habitan en las maderas en descomposicion, están representados en Filipinas por los géneros CROSSOTARSUS y PLATYPUS. Los BRÉNTIDOS y ANTOTRíBIDOS abrazan un corto número de especies; pero mucho más importante que todas éstas, es la familia CERAMBLIDOS, una de las más iicas hasta ahora en especies filipinas. Los insectos que abraza son generalmente de gran tamaño, de formas esbeltas, de antenas muy largas, sobre todo en los machos, y de patas proporcionadas á la longitud del cuerpo, de lo cual resulta cierta armonía en la estructura general de estos animales, que agrada á la vista, áun prescindiendo de los vivos y brillantes colores que suelen ostentar. Los ojos son escotados para recibir la base de las antenas, cuando el insecto tiene por conveniente aplicarlas á su espalda. El cuello está guarnecido á veces de tubérculos, ya redondeados, ya terminados en una punta. A pesar de sus largas patas andan con bastante torpeza, pero en cambio vuelan con facilidad, y para ello inclinan sus antenas hacia delante, conservándolas en la misma línea del cuerpo, para que sirvan á éste de contrapeso. Como el punto de insercion de sus alas está muy próximo á la cabeza, el cuerpo no podria sin dicho contrapeso, mantenerse en posicion horizontal durante el vuelo. Los Cerambí-
237 ciclos viven en los árboles enfermos, chupando el líquido que fluye de los troncos ulcerados, ó sobre las fiorel, cuyo néctar disputan á otros muchos insectos. El tipo de la familia lo forman las especies del género CERAMBYX, que en Europa se encuentran, y que reciben vulgarmente el nombre de Capricornios. Entre las especies filipinas hay muchas notables.,Los géneros HOMONCEA, PTEROLOPHIÁ y MICROLOPIIIA, fundados por Newman, no se han encontrado hasta ahora en ningun otro país, y cuentan respectivamente siete, diez y tres especies. El género DOLIOPS, creado por Westwood, es igualmente filipino, y consta de dos especies. En el denominado CERESIUM no hay más que especies filipinas y de Nueva Holanda, y en todos ellos, así como en los demás hasta ahora conocidos, figuran muchas especies sobresalientes por sus matices ó su talla. Bajo el primer concepto descuellan los CÁLLICHROMÁ de vivos y brillantes colores, y los CIA-rus, cuya librea es de un negro aterciopelado, con fajas ó manchas amarillas ó blancas. Por su tamaño se distinguen, entre otras especies, las del género BÁTOCERA, que frecuentan los árboles del género Ficus, fijándose á sus ramas tan sólidamente, que no es posible desprenderlos sino por medio de fuertes sacudidas. Su vuelo es en línea recta, y por su gran talla parecen pequeños pájaros. Los CRISOMÉLIDOS son insectos de pequeña ó mediana talla, de cuerpo grueso, ovalado y cabeza escamosa, redondeada y provista de antenas muy cortas, los cuales suelen estar adornados de hermosos colores de oro, rojo-cobrizo, bronce, verde-metálico, azul oscuro,,azul celeste, violeta y nacarado, Todos son fitófagos, viven en grandes grupos, y permanecen durante el cha en reposo, fijos en las hojas ó tallos, ó al pié de las plantas que escogen con preferencia. Su marcha es lenta y poco segura. Cuando se les coge, despiden por la boca un líquido rojizo abundante, ponen tiesas las patas y permanecen inmóviles como muertos. En esta familia hay por lo menos un género exclusivo de Filipinas; tal es el llamado SCELODONTA. Los insectos del género CASSIDA, vulgarmente llamados Escarabajos-toi1Hgas, tienen la cabeza pequeña y deprimida, el cuerpo estrecho y aplastado por debajo, las patas cortas y rectractiles, quedando todo oculto por la prolongacion ó reborde de los élitros y de los segmentos anteriores, que en conjunto forman una especie de coraza ó concha, bajo la cual queda el animal escondido. Las especies de las familias EROTI ' LIDOS y ENDOMÍQUIDOS no ofrecen
238 particularidad alguna digna de mencion. Los COCCINELIDOS son esos pequeños insectos tan comunes y vulgámente llamados Mariquitas, que tienen el cuerpo hemisférico, más ó ménos ovalado ó redondeado, lampiño, lustroso y finamente punteado. Sus élitros suelen ser rojizos con puntos negros ó manchas rojas, pardos con gotitas blancas, ó tambien blanquecinos G negros, amarillos con puntos negros, etc. Estos insectos andan con agilidad y vuelan con rapidez, sobre todo durante los grandes calores. Persiguen á los pulgones y causan grande estrago entre estos hemípteros afidios. Para completar las noticias expuestas acerca de los Coleópteros filipinos, insertamos á continuacion una lista que contiene la mayor parte de las especies hasta el dia clasificadas y descritas: Orden. — Coleópteros (1). Familia 1,a—Gicindélidos. Cicindela Clara. Schaum. - conicollis. Schaum. -conspicua. Schaum. excisa. Schaum. - fugax. Schaum. - lacrymosa. Dej. - macilenta. Sch aum. mandibularis. Schaum. - melanopyga. Schaum. - nana. Schaum. terminata. Dej. - virginea. Schaum. Therates coracinus. Erichs. — fasciatus. var. -vigilax. Schaum. -Semperi. Schaum. spectabilis. Schaum. Tricondyla brunnipes. Motsch. cavifrons. Schaum. Tricondyla conicicollis. Chaud. — cyanipes. Eschtz. - ovicollis. Motsch. - planiceps. Schaum. punctipennis. Chevrol. - ventricosa. Schaum. Collyris acrolia. Chaud. - albitarsis. Erichs. plicata. Schaum. - speciosa. Schaum. - Waterhousei. Chaud. Familia 2."—Carábidos. Pheropsophus ambiguus. Dej. fumigatus. Dej. Physodera. Dejeani. Esch. Coptodera gilvipes. Dej. Catascopus aquatus. Dej. Morio luzonicus. Chaud. Scarites mancas. Bonell. (1) Esta lista tiene por base el Catalogus Coleopterorum hucusque clescriptorum synonymicus et systematicus, del Dr. Gemminger et B. de Harold, adicionado con las especies indicadas en otras obras. Si bien no constan en ella absolutamente todas las especies filipinas conocidas, abraza al ménos la mayor parte de las mismas, y sobre todo las encontradas por primera vez ó exclusivamente en las Islas.
239 Scarites semirugosus. Chaud. Clivina castanea. Westw. Chlaenius aeruginosus. Chaud. - guttatus. Eschsch. -hamatus. Eschsch. - luzonicus. Chaud. Systolocranius sulcatus. Eschsch. Amblygnathus philippensis. Chevrol. Anisodactylus intermedius. Dej. Dioryche laticeps. Dej. Platynus laetus. Erichs. Familia 3."—Ditiscidos. Laccophilus decoratus. Bohem. - posticus. Aubé. Trogus olivaceus. Bohem. — scapularis. Eschsch. Hydaticus bihamatus. Aubé. - Leander. Rossi. - luzonicus. Aubé. Familia 4."—Girínidos. Orectochilus discus. Aubé. Familia 5."—Ilidrofílidos. Erydrophilus resplendens. Eschsch. Berosus pubescens. Muls. Cyclouotum rubripes. Bohem. Familia 6."—Estafilínidos. Paederus intermedius. Bohem. Familia 7."—Pseláfidos. Familia 8."—Gnóstidos. Familia 9."—Paúsidos. Familia 10.—Escidménidos. Familia 11.—Silfidos. Familia 12.—Tricopterígidos. Familia 13.—Escafídidos. Familia 14.—Histéridos. Hololepta manillensis. Mars. Platysoma lucífugum. Mars. - striatiderum. Mara. Hister Faldermanni. Mars. Paromalus oceanitis. Mars. Saprinus auricollis. Mars. Familia 15.—Falácridos. Familia 16.—Nitidúlidos. Somaphorus ferrugineus. Murray. Triacanus apicalis. Erichs. Familia 17.----Trogosítidos. Peltis squamata. Eschsch. Familia 18.—Colídidos. Familia 19.—Risódidos. Familia 20.—Cucújidos. Dendrophagus suturalis. White. Nausibius intermedius. Smith. Família 21.—Criptofágidos. Familia 22.—Derodóntidos. Familia 23.—Latrídidos. Familia 24.—Ótnidos. Familia 25.—Micetofágidos. Familia 26.—Toríctidos. Familia 27.—Derméstidos. Familia 28.—Bírridos. Familia 29.—Georisidos.
Familia 30.—Párnidos. Familia 31.—Heterocéridos. Familia 32.—Lucánidos. Odontolabis dux. Westw. - Sommery. Parry. Cladognathus cavifrons. Hope. -dorsalis. Erichs. lateralis. Hope. -occipitalis. Hope. - vittatus. Deyr. Cyclophtlialmus affinis. Parry. Dorcus cribriceps. Chevrol. - Titanus. Boisd. Gnaphaloryx parvulus. Hope. Aegus philippinensis. Deyr. Nigidius Westw. — forcipatus. Westw. Figulus angustatus. Eschsch. — laticollis. Eschsch. - Manillarum. Hope. Aulacocyclus comatus. Kaup. Leptaulax basalis. Smith. - Thoreyi. Kaup. Macrolinus Duibenvodei. Kaup. - Weberi. Kaup. Aceraius imequalis. Burm. Familia 33.—Escarabéidos. 240 Leucopholis philippinica. Burm. pulverulenta. Burm. Melolontha Manillarum. Blanch. - sulcipennis. Casteln. Enchirus Dupontíanus. Burra. Anomala anoguttata. Burm. - atrocyanea. Burm. - clialcoptera. Burm. - chal:s . -tuca. Burm. - chloropyga. Burm. - corruscans. Chevrol. dasypyga. Burm. - encausta. Candeze. - exarata. Burm. - Eydouxi. Blanch. - fulvescens. Candeze. - humeralis. Burm. - Leotaudi. Blanch. niticlissima. Blanch. obesa. Caudeze. - pictivata. Candeze. planata. Candeze. - prasma. Burm. relucens. Harold. - smaragdina. Eschsch. sulcatula. Burra. Popillia annula. Newm. cetrata. Newm. pilifera. Burm. - reluccus. Blanch. sculpta. Newm. Parastasia bipunctata. Westw. Onthophagus babirussa. Eschsch. - discolor. Westw. - pnedatus. Harold. - nigriceps. Westw. - terminatus. Eschsch. - rubrotessellata. Blanch. Apbodius crenatus. Harold. Adoretus luridus. Blanch. - sexdentatus. Eschsch. - ranunculus. Burm. - obsoletus. Fabr. - mutabilis. Hombr. et Jacq. - cincticollis. Dalman. Heteronychus pauper. Burm. - binotatus. Dalman. Trichogomphus Oliv. sinuatus. Harold. Xylotrupes dichotomus. L. Phwochrous philippinensis. Westw. - phorbauta. Oliv. Serien fugax. Erichs. - pubescens. Waterh. — philippinensis. Blanch. Chalcosoma, Atlas. L. (Lámina 8."). Lepidiota pruinosa. Burm. Phaedimus Cumingi. Waterh. — punctum. Blanch. - Jagorí. Gerstaeck. Leucopholis irrorata. Chevrol. Heterorrhina confusa. Westw. Maui ke. Redtenb. Mac Leayi. Kirby.
241 Heterorrhina ornata. Hopo. Coryphocera simillima. Mohn. - paupera. Mohn. Clinteria formosa. Mohn. Agestrata Luzonica. Eschsch. - Semperi. Mohn. Lomaptera cupripes. Waterh. Plectrone nigroceerulea. Waterh. Macronota regia. Fabr. philippinensis. Waterh. - vidua. Wall. -propinqua. Mohn. Mindauaoensis. Mohn. - abdominalis. Mohu. -tricolor. Moho. jucunda. Mohn. sponsa. Mohn. - pilosa. Mohn. - gratiosa. Mohn. - guttulata. Wall. lugubris. Mohn. - flavopunctata. Blanch. Glycyphaua rubromarginata. Mohn. - aethiessida. White. pulcherrima. Mohn. -rubrozeutellaris. Mohn. - cuculus. Burm. - vernalis. Wall. - robusta. Mohn. - francolina. Bonn. Astraea margaritacea. Mohn. — biguttulata. Mohn. — tigrina. Moho. Euglypta megaspilota. Wall. — attenuata. Mohn. — biplagiata. Mohu. — multiguttata. Cetonia mandarines. Web. - arrogaos. Wall. - multiguttulata. Mohn. - cferuleosignata. Mohn. -irrorata. Wall. -procera. White. bifenestrata. Chevrol. - dubia. Wall. - ferruginea. Eschsch. - ducalis. Mohn. papalis. Mohn. Cetonia lencogramma. Mohn. plebeja. Mohn. - lineata. Mohn. flavo-variegata. Mohn. ambigua. Chevrol. querula. Newm. -philippensis. Fabr. purpurissata. Mohn. — Bremei. Scbam. - Guerini. Eydoux et Soul. - Rogeri. Dupont. - anovittata. Chevrol. Satrapa. Mohn. chlurotica. Burm. Manillarum. Chevrol. - venerabilis. Moho. — Boholica. Moho. compacta. Mohn. - tenuicollis. Mohn. -mocrens. Moho. incerta. Mohn. Callynomes niveo-sparsa. Westw. Familia 34.—Bupréstidos. Catoxantha opulenta. Gory. - nigricornis. H. Deyr. Chrysochroa Semperi. E. S. - pnelonga. White. chusma.. Gory. — Iridotnnia cupreo-marginata. E. S. - trivittata. E. S. -sulcifera. E. S. Chrysodema ilavicornis. E. S. - philippinensis. Lap et Gory. -Deyrollei. E. S. - Dohrnii. E. S. -eximia. Lap et Gory. - interccstata. E. S. - purpureicollis. E. S. - adjuncta. E. S. variipenuis. E. S. - proxima. S. smaragdula. Oliv. - Dalmannii.- Mann. - Reuxii. Lap et Gory. - autennata. E. S. Evides Wallacei. Thoms. 31
242 Dicercomorpha matabílis. E. S. Adelocera modesta. Boisd. - albosparsa. Lap et Gory. Luzonica. Cand. integnalis. H. Deyr. Bacon molitor. Cand. - viridula. Oliv. - dorcinus. Cand. Pmcilonota Semperi. E. S. - cervinus. Erichs. Castalia obsoleta. Chevrol. - apodixus. Cand. Ptosima indica. Cast et Gory. - spureus. Cand. Acimeodera stictipennis. Lap et Gory. Alaus poclargus. Cand. Belionota sagittaria. Eschsch, — superbus. Cand. — fallaciosa. H. Deyr. — lacteus. Fabr. Cbrysobothris pictiventris. E. S.- nebulosos. Cand. - octonotata. E. S. - scytale. Caud. - philippinensis. E. S. — Semperi. Cand. - ventralis. E. S. • - brevipennis. Cand. ecelestis. E. S. Carnpsosternas Eschscholzi. Hope. Cormbus Cisscoides. E. S: Proteus. Hope. pnllatris. E. S. rutilans. Chorro]. Heteroderes friangularis. Eschsch. - melibleifermis. E. S. Gory. G ct Lap L . s u tan has Oxynopterus macronatus. Oliv. Cryptodaelylus pliilippinensis. E. S. Psephus philippinensis. Cand. Toxocelus rugicollis. E. S. Simoclactylus cinnamemens. Boisd. Sambas auricolor. E. S. Ancliastus rufangula. Cana. — lugubris. E. S. Drasterius insularis. Cand. Agrilus occipitales. Eschsch. Megapenthes diploconoides. Cand. Eschsch. - junceas. Cand. - «natas. H. Dey r. - inconditus. Cand. - acatas. Thunb. opacipennis. Caud. — Sem per i. E. S. - inflatus. Cand. - rubifrons. H. Deyr. angulosas. Cand. - abdominalis. E. S. - nigricornis. Cand. - nigro-cinctus. E. S. Melanoxanthus melanocephalus. Thanb. - inquinatus. E. S. promecus. Cand. - pilicauda. E. S. bipartitas. Caud. - pulcher. E. S. exclamationis. Cand. viles. E. S. approximatus. Trachys princeps. E. S. rbomboidalis. Cand. - dubia. E. S. terminatus. Cand. decemguttatus. Cand. — Familia 35.—Trixágidos. sextas. Cand. infimus. Cand. — Familia 36.—Nonómmidos. zebra. Wied. Monomma Philippinarum. Thoms. Cardiophorus luzonicus. Eschsch. fasciatus. Cand. — Familia 37.—Euenémidos. - inconditus. Cand. - spernendus. Cand. Familia 38,—Elatérid o s Diplocomis ciprinas. Cand. Agrypnus bifoveatus. Cand. - ersthronotas. Cand. - tomentosus. Fabr. - cervinas. Cand.
249 en las cavidades naturales del terreno, entre los escombros, bajo las cortezas, y raras veces se dejan ver de dia. En Filipinas hay varias especies de esta familia, que son exclusivas ó características. La familia BL/TIDOS se componia en lo antiguo únicamente del género BLATTA, el cual se ha descompuesto ya en otros muchos, aumentados con los que en este grupo natural, así como en los demás que abraza el órden Ortópteros, han sido creados recientemente. Son insectos en general aplanados, anchos, nocturnos y de gran agilidad, que corren con una velocidad extraordinaria, lo cual les ha valido el nombre vulgar de correderas. Exhalan un olor fétido de los más repugnantes, que se comunica á todos los objetos con que están en contacto, atacan todas las sustancias animales y vegetales en cualquiera estado que se encuentren, y se hallan esparcidos por toda la superficie del globo, pero preferentemente por los países cálidos, en los cuales es donde se encuentran tambien las especies de mayor tamaño y más incómodas para el hombre. Estos animales destruyen los comestibles (le todas clases, los cueros, las ropas y hasta las maderas, que logran reblandecer por medio de un líquido particular que segregan con bastante abundancia. Las casas y los buques están á veces completamente infestados por ellos. En Europa no abundan tanto que lleguen á causar daños de importancia, pero en los países cálidos constituyen una terrible plaga. Asegúrase que en una sola noche pueden horadar los baules ó cajones, miéntras que por otra parte su forma aplanada les permite introducirse por todos los intersticios y hendiduras. Multiplícanse (le una manera prodigiosa cuando encuentran alimentos, y destruyen á veces en poco tiempo barriles enteros de comestibles, encontrándolos despues llenos de estos insectos. No hay buque mercante que no albergue grandes cantidades de ellos, y su número es tambien extraordinario en los puertos de mar de todos los países del mundo en donde las mercancías en depósito les proporcionan suculento pasto. Trasportados por los buques los Blátidos, se propagan en casi todos los puntos á que son conducidos. En Filipinas abundan mucho, y causan considerables daños en los comestibles y ropas si no se tiene gran cuidado de destruirlos. Las especies de los géneros CORYDIA y PHORASPIS, de forma más convexa que los demás Blátidos y de colores vistosos, se distinguen tambien por sus costumbres, y por no frecuentar los lugares habitados. 32
250 Los MÁIVTIDOS presentan un conjunto de caracteres y un aspecto tan especial, que son fáciles de reconocer á primera vista. Su cuerpo es estrecho y más 6 menos alargado; sus alas superiores atravesadas por numerosas venas, abrazan los costados del cuerpo; las patas anteriores, admirablemente dispuestas para atrapar la presa, tienen un desarrollo considerable; los muslos son gruesos y están guarnecidos por debajo de agudas espinas, y las piernas son algo arqueadas y se hallan armadas igualmente de fuertes espinas, pudiendo replegarse contra el muslo, formando de este modo una tenaza con la cual el animal sujeta los insectos que llega á coger. Los Mántidos son los ímicos insectos verdaderamente carnívoros del órden Ortópteros. Sus movimientos son extremadamente lentos, y parece que trepan con dificultad por los arbustos y matas. Durante horas enteras se les ve inmóviles sobre la misma rama ú hoja, esperando el paso de algun insecto. Cuando alguno se pone á su alcance, extienden con rapidez una de sus patas anteriores; lo cogen, lo chupan y arrojan sus despojos. La actitud especial de los Mántidos, por la cual el cuerpo descansa únicamente sobre las cuatro patas posteriores, mientras que la parte anterior, que pu-lieramos llamar el cuello, así como la cabeza están erguidos, con las patas delanteras levantadas y ti veces cruzadas, ha llamado en todos tiempos la atencion de los habitantes de los paises en que esos animales se encuentran, llegando á creerse entre el vulgo que dicha posicion era debida á que el animal dirige sus oraciones á Dios. En tiempos más remotos han reinado ideas muy singulares con relacion á, estos insectos, á • los cuales se atribula algo de divino. Mouffet, naturalista del siglo xvii, que ha descrito y dibujado una especie muy comun en el Mediodía de Francia, refiere con el tono de la más firme conviccion, que si un muchacho pregunta á uno de estos insectos por el 'camino que debe, seguir, el animal se lo enseña extendiendo una de sus patas: y añade con seriedad dicho autor, que el insecto raras veces ó jamás se equivoca. Lavoracidad de los Mántidos llega á tal extremo que si se encierran varios individuos en una misma caja, se destruyen mutuamente. La familia FÁSKIDOS, compuesta de insectos que se diferencian de los Mántidos por no tener las patas delanteras prehensiles, por presentar las superiores sumamente cortas y ser todos fitófagos, es una de las más notables de la clase por la extraña forma de sus individuos y el conside-
251 rabie tatuarlo que éstos suelen alcanzar. Su cuerpo, por lo comun largo y delgado, ofrece á veces mucha semejanza por su figura y coloracion con un pedazo de rama seca, por lo cual algunas especies son designadas con el nombre vulgar de Pie.o-palo. Las (le los géneros CYPHOCRANA, PLATICRANA y otros, llegan á medir de 30 á 40 centímetros de longitud y tienen en Filipinas representantes, áun cuando hasta ahora no sabemos que hayan sido clasificados. Los insectos de los géneros PITARNACIA y TIIRASYLLUS, miden de 11 á 12 centímetros cuando ménos. Pero no son estos los únicos ortópteros notables que encierra esta familia. Los primeros navegantes que volvieron de las Indias referian que habian visto hojas de árboles, cuidas en el suelo, que echaban á correr y huian cuando se alargaba la mano para cogerlas. Se les trató de embusteros, y sin embargo nada más positivo. Algunas especies del género Pn y mAum están principalmente caracterizadas por un cuerpo muy aplanado, membranoso, ancho y por unos élitros que imitan con tal propiedad una hoja de árbol, va verde, va seca, que con dificultad puede distinguirse de una verdadera hoja. La especie PHYLLIFINI SICCIFOLIA, ILIIGER, se encuentra en Filipinas, así como en la India y en muchas otras islas de la Oceanía. Los ortópteros de que hasta ahora nos hemos ocupado tienen todos las seis patas propias para la carrera, por cuya causa se denominan eo p ) . edoivs. Los comprendidos en las tres familias denominadas Loct5s- TIDOS , G-RfLIDOS y Acnibinos, de que vamos á tratar, se denominan Saltc«-Wes, por tener sus patas posteriores más largas y gruesas que las demás, lo cual los hace muy aptos para el salto. Otro carácter comun en los insectos (le esta segunda seccion es el canto de los machos. Este canto bien conocido, y que al parecer tiene por objeto el atraer á las hembras , consiste en una especie de estridulacion producida por el frotamiento de los élitros; pero el mecanismo varía un poco en los individuos de las tres familias. En los Lodistidos procede únicamente de una membrana trasparente y guarnecida de salientes nervios, llamada espejo, que existe en la base de los élitros; en los Grílidos, los élitros están surcados de nervios muy abultados y muy duros, y el ruido se produce frotando dichos élitros uno contra otro; en los Acrídidos, los muslos y los élitros están provistos de estrías muy abultadas y duras, y la estridulacion se produce pasando los muslos rápidamente y con fuerza
252 por encima de los nervios de los élitros á la manera de un arco que frota las cuerdas de un violin. En las tres familias, sólo los machos poseen la facultad de producir dicho sonido. Los Locústidos y Grílidos se distinguen de los Acrídidos, por tener antenas largas y delgadas, miéntras que las de los últimos son cortas, ya comprimidas, ya filiformes, ya abultadas en forma de maza. Las hembras de los Acrídidos carecen además del taladro que en la extremidad del abdómen llevan las de las otras dos familias. Conocidos son de todo el mundo los Locústidos; vulgarmente llamados Saltamontes. Estos insectos están imposibilitados para andar, y gracias á la conformacion de sus patas posteriores dan grandes saltos, ayudándose á veces con las alas. La hembra está provista de un taladro encorvado con dos valvas, que situado en la extremidad del abdómen le sirve para perforar la tierra y depositar los huevos. El macho produce una estridulacion aguda, frotando uno contra otro sus élitros armados de placas vibrantes á manera de címbalos. El canto de los Locústidos es ese zic-zic monótono que por las tardes se oye en los campos. Por esta causa suele darse á veces el nombre de cigarra al saltamonte verde. Sus costumbres son las de todos los ortópteros herbívoros. Viven en las praderas, en los campos, en los árboles, devorando las hojas y los talles de los vegetales; pero jamás se encuentran en número tan considerable que puedan causar daños comparables á los de los Acrídidos. Los Locústidos son en Filipinas bastante abundantes. Los del género GRYLLACPJS son muy parecidos á los verdaderos grillos. Estos últimos forman la familia GRLIDOS, que consta de un crecido número de géneros y especies. Sus costumbres son algo diferentes de las de los demás ortópteros. No se les encuentra entre las hierbas 6 los arbustos, sino viviendo solitarios en un agujero profundo que abre en el suelo cada individuo, y en el cual permanece oculto por lo comun durante todo el dia. De noche es únicamente cuando abandonan su escondite y se reunen los machos y las hembras. Algunas veces se les ve junto á la entrada de su nido, y los machos dejan oir su canto para llamar á las hembras. El canto resulta, como hemos dicho, del frotamiento de los élitros, pero á diferencia de los Locústidos se produce en toda la extension de éstos. El régimen alimenticio de los Grílidos no es bien conocido todavía. Muchos autores los consideran como fitófagos, y no hay duda
253 que ciertas especies, por lo ménos, se alimentan con frecuencia de materias vegetales. Son muy amantes del calor, y abren siempre sus habitaciones en las exposiciones meridionales. Extremadamente tímidos, dejan de cantar al percibir el menor ruido, y se retiran al interior de su nido tan pronto como alguien se aproxima. Su cuerpo es siempre más corto y más abultado que el de los Locústidos, y el taladro de las hembras es largo, pero más delgado que el de éstos. Tristemente célebre es la familia de los ACRíDIDOS, entre los cuales figuran las especies llamadas vulgarmente Langosta, si bien esta denominado"' se aplica tambien á algunos Locústidos. Los Acrídidos son entre todos los ortópteros los mejor conformados para el salto. Sus muslos y piernas, recogidas juntamente durante el reposo, se distienden con rapidez bajo la accion de músculos poderosos. Apoyándose entónces el cuerpo sobre la extremidad inferior de las patas y sobre las espinas móviles de las piernas, es lanzarlo al aire á gran altura. Estos animales vuelan muy bien; pero la carrera les es imposible como á los locústidos. Las hembras no tienen taladro. La estridulacion que producen los machos resulta, como hemos dicho ánte3, del frotamiento de los muslos sobre los élitros, operadon que nunca . se verifica más que con un sólo muslo de una vez, y alternando entre el derecho y el izquierdo. El sonido es reforzado por una especie de tambor lleno de aire y recubierto de una película muy delgada que se encuentra á cada lado del cuerpo, en la base del abdómen. La estridulacion producirla por los acrídidos es más variada que la de los locústidos, pues abraza diversas notas y es un verdadero ruido de carraca, pero con tonos diferentes, segun las especies. Los insectos de la familia que nos ocupa son diurnos, y gustan mucho de situarse sobre las hierbas en pleno sol. En el Norte se multiplican con ménos abundancia, pero en los países meridionales lo verifican de una manera tan prodigiosa, que arrasan en un momento vastos campos, sumiendo comarcas enteras en la más espantosa miseria. llínchanse de aire y emprenden largos viajes, durante los cuales andan más de seis leguas al ella, devastando á su paso toda la vegetacion. En los países cálidos es principalmente donde la langosta constituye una verdadera plaga para la agricultura. Allí donde se posa, trasforma instantáneamente en un árido desierto la comarca más fértil. A veces se la ve llegar en bandadas innumerables, pe de léjos tienen el aspecto de nubes tempestuosas. Estas siniestras nubes ocultan
254 el sol, y en cuanto alcanza la vista el cielo se presenta negro y el suelo cubierto de insectos. El ruido de esos millones de alas se asemeja al de una catarata, y cuando el terrible ejército se deja caer al suelo las ramas de los árboles se quiebran. En pocas horas toda la vegetacion es roida, cortada, triturada y devorada; y cuando ya no queda nada que destruir, el terrible enjambre se eleva como á una señal convenida y prosigue su camino, dejando tras de sí la desesperacion y el hambre. Por lo comun al año que signe despues de devastada una comarca, los daños son ménos temibles, porque suele suceder que despues de. haberlo devorado todo, la langosta muere de hambre antes de la época de la puesta. En este último caso sobreviene, sin embargo, una nueva calamidad. Los innumerables cadáveres amontonados y expuestos al sol, no tardan en entrar en putrefaccion, y los infectos miasmas que desprenden dan origen á enfermedades epidémicas que diezman las poblaciones. Muchas citas podríamos hacer para ciar idea de los funestos estragos que la langosta produce, pero nos limitaremos á un corto número. En 1755, el Portugal fu ' é invadido de tal manera por este insecto, que esa plaga, juntamente con el terremoto que ocurrió en el mismo año, sumieron en la miseria todo el país. En 1780 la plaga apareció en Transilvania, alcanzando tales proporciones que fue preciso acudir al auxilio del ejército. Regimientos enteros estaban dedicados á recoger los insectos y á meterlos en sacos, y más de mil quinientas personas se ocupaban en matarlos, enterrarlos y quemarlos, á pesar de lo cual su número no disminuia aparentemente. A la primavera siguiente el mal se reprodujo, y toda la poblacion se ocupó entónces en combatirlo; pero por esto no dejó de quedar arruinado el país. En la misma época apareció tambien la langosta en el Imperio de Marruecos, produciendo una hambre espantosa. Los pobres andaban errantes por todas partes, desenterrando las raíces de los vegetales y abalanzándose á los excrementos de los camellos para buscar en ellos los granos de cebada enteros. Las Indias y la China son con frecuencia víctimas de estos insectos devastadores. En 1735 las nubes de langosta ocultaron á los chinos el sol y la luna, y no solamente fueron devoradas las cosechas en pié, sino tambien los cereales almacenados y hasta los vestidos en las casas. Los negros del Soudan procuran espantar la langosta durante su vuelo dando salvajes gritos. En Hungría ha llegado á recurrirse con el propio objeto al estampido
255 del cañon. En la Edad Media, á falta de cañones, se exorcizaba á la langosta. En Filipinas son grandes y frecuentes los estragos que causa este animal, destruyendo las cosechas en provincias enteras. La legislacion ultramarina contiene disposiciones encaminadas á la destruccion de ese ortóptero asolador. Con el propio objeto la Sociedad Económica de Amigos del País importó de China el pájaro Martin (GaAcunA si).); pero su propagacion no se ha verificado en escala bastante grande para contrarrestar aquella plaga. Por la ley de represalias hay muchos países en que la langosta es comida por el hombre, no siendo el indio filipino de los ménos aficionados á este manjar. Segun los musulmanes, estos insectos han sido formados del barro que sobró despues de formado el primer hombre, y están destinados á servirle de alimento. La langosta y los pescados son los únicos animales que Dios permite á los musulmanes comer sin desollarlos. Es preciso, sin embargo, que hayan sido muertos por un creyente, pues de lo contrario su carne sería impura. Los árabes comen con delicia la langosta, ya asada, ya cocida ó preparada en cuscusTc, despues de quitadas las patas, las alas y la cabeza. Algunas veces se la seca al sol y se la reduce á polvo, que se mezcla con leche ó se amasa con harina, formando una pasta con grasa, manteca y sal. Secas y saladas las langostas son en Asia y Africa objeto de comercio, y en Bagdad á veces hacen bajar el precio de la carne. El gusto de la langosta es comparable al del cangrejo. En Filipinas existen varias especies del género ACRIDIUM y de otros varios de la misma familia. La más dañina es el A. MANILENSE, MATEN, que presenta gran afinidad con la denominada A. MIGRATORIUM, L., que tantos estragos causa en Africa, en las Indias y en otros muchos países. Las especies del género TETTIX son notables por la conformacion de su coselete, el cual se prolonga en punta y recubre todo el cuerpo. Son pequeños insectos, que se mantienen debajo de las hojas y escapan fácil-. mente de la mano que quiere cogerlos. A continuacion insertamos la lista de los Ortópteros filipinos más comunes (1): (1) Además de las especies enumeradas en las obras que hemos citado anteriormente, figuran en esta lista algunas otras existentes en el Museo Real de Estocolmo, segun nota que nos ha sido facilitada por su digno Director.
Familia.—Forficídidos. Labidura vicina. Lucas. - tarsata. Westw. - riparia. Pall. Tagalina Semperi. Dohrn. Opisthocosmia centurio. Dohrn. Lobophora morio. Fabr. Forficula ancylura. Dohrn. lobophoroides. Dohrn. — Jagori. Dohrn. Labidophora dimidiata. Dohrn. Echinosoma sumatranum. De Haan. Familia.—Blátidos. Pseudophyllodromia errata. Br. Thyrsocera signaticollis. Sti1. - pallidicollis. Stál. - lugubris. Stál. - circumcincta. Stál. - rufiventris. Stál. - sernicincta. Stál. circumclura. Stál. - amcena. Stál. - pruinosa. Br. - signata. Br. Chorisoneura nigro-lineata. Stál. Homalopterix obscurifrons. Stál. punctata. Br. Perisplueria (enea, Br. Epilampra puneticollis. Stál. cribellata. Stál. - rustica. Stál. - plebeja. Sta!. - tagalica. Stal. - triviales. Stál. - caliginosa, Stál, - lugubrina. Stal. - meticulosa. Stál. - ferruginea. Stál. - cyrtophthahna. Stál. - pudica. Stal. - imperatorio.. Sta • inconspicua. Br. Areolaria bipunctata. Br. Cassidodes ligata. Br. Eleutheroda minor. Br. 256 Panchlora surinamensis. L. — Madera;. Fabr. (Lc•mina S.') Cotilla tartarea. Stál. Doryhea Brunneri. Stál. Nauphoeta grisea. Kig. Derocalymna cenen. Br. Corydia carunculigera. Gerst. Panesthia Saussurii. Stal. puncticollis. Stál. - javanica. Serv. - angustipennis. Blig. Familia.—Mántidos. Theopompa tosta. Sta Gonypeta aspara. Stál. Hierodola raptoria. Stál. - parviceps. Stál. Daphn e. Stál . - Phrync. Stál. - bipapilla. Serv. Odontomantis Euphrosyne. Sta Pseudomantis nemoralis. Sauss. Haanii. Sauss. Acromantis Hesione. Stal Deroplatys jobata. Guer.. Creoboter urbanos. Fabr. — meleagris. Stál. Mesopterix aleta. Sauss. Euchomena manilensis. Saltas. Miopterix lactea. Sauss. Familia.—Fásmidos. Acanthoderus cavernosos. Sta. Bufo. Westw. Mnesilochus capreolus. Stál. beedulus. Stál. Lonchodes tagalicus. Stál. - systropecla. Westw. Mithrenes asperulus. Sta. Eubalides alutaceus. Stál. Hermarchus anguineus. Sta!. Periphetes sp. Manduria sp. Clitumnus rristicus. Pharnacia ponderosa. Stál. Thrasyllos macilentus. Stál.
257 Arrhidceus nigricornis. Stál. vitipennis. Stal. Lamachus Semperi. Necroscia mancinus. Westw. - maculiceps. Stal. Thisbe. Stál. - flavo-guttata. Stál. fasciolata. Stál. - nigro-granosa. Stal. - Ceres. Stál. - conspersa. Stál. - virens. Stal. - scahra. Stál. - Berenice: Stal. - Calliope. Stal. - Philippa. Stal. Fatua. Sta]. - Eurynome. Stal. parvipennis. Stál. - cucerca. Sta'. Stál. Phyllium bilobatum. taray. Familia.— Locústidos. Elimaca parumpunetata. Serv. Ducetia Japonica. Thunb. — adspersa. Br. Casigneta pellucida. Br. Phaula rugulosa. Br. — hevis. Br. Holochlora emarginata. Br. Liotrachela nitida Br. - Philippina. Br. - minuta. Br. Phaneroptera subnotata. Stál. - furcifera Stal. Cratylus obesus. Stál. Morsimus areatus. Stal. Thimantes signatipeunis. Stal. Phyllomimus variolosus. Stál. -reticulosus. Stal. - integer. Stal. Olcinia erosifolia. Stál. Segestes vittaticeps. Stal: Salomona conspersa. Stál. - maculifrons. Stal. - brevicollis. Stál. Hexacentrus annulicornis. Stál Axylus castaneus. Stál. Theuthras gracilipes. Stál. Pyrgocorypha antennalis. Stál. Xiphidium spinipes. Stál. Gryllacris brachyptera. Cort. - fuscifrons. Gerst. -princeps. Stál. biguttata. Sta'. - maculipennis. Stál. pustulata. Stal. - limbaticollis. Stál. - fuscinervis. Stál. - plebeja. Stál. -punctifrons. Stal. -brevispina. Stál. Familia.—Gríllidos. Metioehe lepidula. Stál. Loxoblemmus histrionicus. Stál. satellitius. Stal. monstrosus Stal. Ectatoderus abclominalis Stal. Tremellia:spurca. Stal. Phaloria amplipermis. Stal. Vescelia infumata. Sial. Strophia lugubrina. Stál. Lebinthus bitieniatus. Stal. Paroecanthus conspersus. Stál. - brevispina. Sta] - Saussurei. Sta - fuscinervis. Sta'. cinereus. De Haan. Mnesibulus lineolatus. Stál. splendidulus. Stál. Munda picturata. Stál. Brachytrypus achatinus. Stoll. Gryllus plebejus. Sauss. — consobrinus. Sanss. Arachnocephalus Steinii. Sauss. Dewitzii. Sauss. Homaioxiphus ? vittaticollis. Sauss. Paraeneopterus bitleniatus. Sauss. Heterotrypus modulator. Sanss. Scepastus pachyrrhynchoides. Gerst. Calyptotrypus simodus. Sauss. Euscirtus dorsalis. Stál. — pallidus. Stal. 33
258 Euscirtus tagalicus Stal. - subapterus. Sta'. concinnus. De Haau. - sigmoidalis. Sauss. Podoscirtus cicur. Sauss. congruus. Walk. Familia.—Acrídidos. Mestra hoplosterna. Stál, — anoplosterna. Stál. Systella Westwoodii. Stál. Coptacra cyanoptera. Stál. Traulia pictilis. Stál. Acridium geniculatum. Stál. - vittaticolle. Stál. cognatum. Stál. - gramineum. Stál. - melanocorne. Stál. manilense. Stál. Catantops humilis. Serv. Oxya 'obsta. Stál. — punctifrons. Stál. — velox. Fabr. Racilia femoralis. Stál. Castula salciceps. Stál. Epacrornia tricoloripcs. Burm. Machwridia macilenta. Stál. Euthynous ccerulescens. Stál. Erucius bifasciatus. Stál. Mnesicles modestos. Stál. Hymenotes sulcatus. Stal. - cultratus. Stal. Cladonotus echinatus. Stál. Misythus appeudiculatus. Stál. - histrionicus. Stál. - laminatus. Stál. Diotarus verrucifer. Stál. Mnesarchus scabridus. Stal. Arulenus validispinus. Stál. — punctatus. Stál. Spartolus longiceps. Stál. — pugionatus. Stál. Cleostratus monocerus. Stál. - longifrous. Stál. Tettix dentifer. Stál. - spiculatus. Stál. - palpatus. Stál. - angusticeps. Stál. - uncinatus. Stál. — gallinaccus. Stál. - rufipes. Stál. fuscipes. Stál. corniculatus. Stál. 4.—El tercer órden de la clase Insectos comprende los NEURóPTE - nos, que se distinguen por tener sus cuatro alas membranosas, trasparentes y reticuladas, estando además su boca dispuesta para la masticacion (1). Divídense en tres secciones denominadas SUBULICORNIOS, PLANIPENNES y PLICIPENNES. Los primeros tienen sus antenas en forma de lezna y apenas más largas que la cabeza; las de los segundos son de longitud mucho mayor, y las alas inferiores son casi iguales á las superiores; y los terceros presentan las alas inferiores más anchas que las superiores, careciendo además de mandíbulas. (1) Los neurópteros recogidos por el Dr. Carlos Semper en Filipinas, se encuentran en poder del Baron de Sélys-Longcliamps, de Lieja, á quien se debe un importante trabajo sobre los mismos, publicado en los «Anales de la Sociedad Española de Historia Natural.»—Tom. XI, cuaderno 1.°-1882.
265 secciones; la de los TEREBRANTIA, ó sea aquellos cuyas hembras tienen un taladro en la parte terminal del abdómen, y la de los ACULE/SPA, cuyas hembras están armadas de un aguijon retractil y oculto en el último anillo de su cuerpo. La primera familia de esta última seccion es la de los HETEROGNIDOS, espléndidamente representada en Filipinas por una multitud de especies de hormigas, que es lástima no podamos todavía designar sistemáticamente. Estos insectos, reunidos antiguamente en el género FORMICA, han sido posteriormente distribuidos en otros muchos, conservando únicamente la denominacion de Fon:Alíen:los, aquellos cuyas especies están desprovistas de aguijon. Las costumbres de las hormigas han sido objeto de minuciosas observaciones. Cada especie consta de machos, hembras y neutros ú obreras, siendo estas últimas las encargadas de todos los trabajos necesarios para la construccion de los nidos, y para la alimentacion y cria de la nueva prole. Para esto, tan pronto como las larvas rompen la película de los Nuevecillos en que se hallan encerradas, apareciendo bajo la forma de pequeños gusanos de una trasparencia perfecta, con cabeza y segmentos anulares, pero sin vestigios de patas, ni apéndices articulados, las obreras se dedican constantemente á su cuidado, estableciendo una guardia dispuesta á rechazar toda agresion. Apenas comienza á calentar el sol, las obreras que se hallan fuera del hormiguero corren á avisar á las que hay dentro,. y tocándolas con sus antenas ó asiéndolas y arrastrándolas con sus mandíbulas les hacen comprender de qué se trata. En seguida tiene lugar la escena más singular y animada. A los pocos momentos todas las aberturas del hormiguero se ven obstruidas por los enjambres de hormigas, que salen apresuradamente, sacando las obreras las larvas para colocarlas en lo alto del hormiguero y someterlas así á la influencia de los rayos solares. Las larvas de hembras, más grandes que las de machos y neutros, son trasportadas con dificultad por los estrechos pasadizos del edificio; pero redoblando los esfuerzos consiguen siempre las obreras depositarlas al lado de las otras. Durante unos minutos, las mis-- mas hormigas, reunidas en numerosos grupos sobre la superficie del hormiguero, disfrutan tambien del calor del sol. No dejan, sin embargo, • expuestas las larvas por mucho tiempo á la influencia de éste, y á fin de que no llegue á serles perniciosa las conducen á aposentos poco profun- 34 •
266 dos en los cuales pueden percibir una temperatura moderada. Cuando llega el momento de alimentar á las larvas, cada hormiga se aproxima á una de ellas y le presenta el manjar. Estos insectos devuelven diariamente por la boca los fluidos que han extraido de diversas sustancias, y apartando las mandíbulas ofrecen con su propia boca á la larva el alimento que necesita. Las hormigas atacan toda clase de comestibles, las carnes frescas ó en descomposicion, los frutos y particularmente todo lo azucarado. Son tambien muy ávidas de un líquido particular que segregan los pulgones, pequeños insectos del órden Hemípteros, por dos tubos situados en la extremidad de su cuerpo. Cuando en una planta cualquiera hay pulgones, es seguro que se encontrarán tambien hormigas. Estas últimas suben y bajan por el tallo y las ramas, y frotando con sus antenas el cuerpo de los pulgones les hacen derramar el líquido deseado, sin causarles jamás daño alguno. Únicamente se ha observado que en ciertos casos trasportan á los pulgones á otras plantas más próximas al hormiguero, á fin de no tener que ir á buscarlos muy lejos. Créese que, á semejanza de lo que sucede entre las abejas, las hormigas neutras dan á las larvas de las hembras un alimento distinto del que suministran á las larvas de las obreras. La naturaleza de aquél debe ser tal que determine el desarrollo de los órganos femeninos y el mayor crecimiento del cuerpo del animal. Faltan, sin embargo, observaciones que comprueben estos hechos, cuya certeza está fuera de toda duda respecto á las abejas. Lo mismo que entre estas últimas, los aposentos ó .celdas que contienen las larvas destinadas á transformarse en hembras, son de mayor capacidad que las de aquellas que sólo han de producir individuos neutros. La solicitud de las obreras por las larvas no se limita á proporcionarlas una temperatura conveniente y el alimento necesario, sino que además procuran mantenerlas en la más escrupulosa limpieza, frotándolas con los órganos de su boca para quitarles hasta el más pequeño átomo de polvo. En las mudas de piel que las larvas experimentan, se las ve con frecuencia ocupadas en estirar y reblandecer aquélla para facilitar la operacion. Las larvas parecen pequeños gusanos, sin patas y de forma abultada, pero adelgazados hacia la parte anterior. Constan de doce anillos, y se distinguen bastante bien sus dos pequeñas mandíbulas. Su color es blanco amarillento. Cuando esas larvas han llegado á adquirir todo su * desarrollo, se fabrican, al ménos la mayor parte de las especies , un
267 capullo sedoso de un tejido muy compacto y de una forma oblonga, que tiene un color más ó menos gris 6 amarillento. Transfórmanse entónces en ninfa. Estas ninfas son al principio de un blanco puro, pero cambian luego de color, pasando muy pronto al amarillo pálido, en seguida al rojizo y despues al pardo, terminando por ser casi negras. Cuando el insecto perfecto está en disposicion de salir á luz, no puede romper por sí mismo el capullo fabricado por la larva, como lo hacen los demás insectos. Esto consiste quizás en que sus mandíbulas no son todavía bastante fuertes para el caso. Las obreras son, pues, las que se encargan de tal operacion, y lo notable es que conocen siempre perfectamente cuando el insecto perfecto está formado, y jamás rompen el capullo inoportunamente. Pero no deja de costar bastante trabajo á las laboriosas obreras el conseguir su propósito. Varias de ellas se dedican á cada capullo; empiezan por arrancar algunos fragmentos de seda de la parte superior para adelgazar la cubierta, llegan despues á taladrarla á fuerza de pincharla y retorcerla en diversos sentidos, y concluyen por hendirla del todo, pasando sus mandíbulas al través. Fáltales, por fin, ensanchar la abertura para que el nuevo insecto pueda salir. Terminada esta operacion es cuando comienzan á sacarlo, cuidando de no causarle daño alguno. El desgraciado insecto no se encuentra todavía en estado de tomar vuelo y necesita otros cuidados por parte de las obreras. Revestido todavía del ropaje de la ninfa preciso es que éstas le desembarecen de él. Poco á poco, teniendo ya sus patas y antenas desprendidas, comienza el rocíen nacido á andar, y entónces las obreras le traen en seguida alimento, que parece serle muy necesario. Por espacio de varios dias las solícitas obreras no dejan de prodigarle sus cuidados, trayéndole el cotidiano manjar y acompañándole por todas partes, como para enseñarle todos los aposentos y todas las salidas del edificio. Las mismas obreras toman á su cargo la tarea de extender las alas de los machos y hembras recien nacidos, y la desempeñan siempre con tal destreza que jamás rompen sus frágiles membranas. Los nidos de las hormigas varian mucho en cuanto á su forma y materiales de que se componen, pero la madera y la tierra son siempre sus principales elementos. Las hormigas que emplean la tierra comienzan por excavarla y apartarla para poder establecer las cámaras y corredores, unos encima de otros, y comunicando entre sí por pasadizos
268 veces verticales. Toda la tierra que sacan de la parte inferior es trasportada á la superior para proteger los pisos subterráneos. A veces mezclan con la tierra otros materiales, como por ejemplo, pajas, fragmentos de madera, hojas secas y hasta pequeñas piedras. Las hormigas que se llaman minadoras no emplean materiales extraños, contentándose con depositar encima del hormiguero la tierra que han extraido de dentro, la cual les sirve todavía para formar nuevos aposentos y galerías. Las especies que anidan en las maderas, escogen por lo coman árboles ahuecados ya por otros insectos, y aprovechándose del espacio que encuentran, lo arreglan de la manera más conveniente, formando galerías ó compartimentos con los fragmentos ó serrín de la madera, que amasan con la materia aglutinante que tienen la facultad de segregar. La multitud de aposentos y galerías que se observan en los hormigueros es necesaria para el servicio de la colonia. Algunas de esas celdas contienen los huevos, las otras larvas ó ninfa, hallándose de este modo separadas las de cada clase de individuos. Cuando ocurre algun accidente que deteriora alguna parte del hormiguero, el primer cuidado de las obreras es el socorrer á los individuos que hayan podido sufrir algun daño, y despues se . ponen á reparar la habitacion enlazando del mejor modo posible la nueva obra con la antigua. Llegado el momento en que debe verificarse la union de los dos sexos, las hembras y los machos salen del hormiguero, pues áun cuando en el interior de éste se encuentren reunidos con frecuencia, el acto de la reproduccion sólo se verifica fuera, como sucede entre las abejas, las avispas y otras especies. Elévanse por el aire y en breve vuelven las hembras al nido ya fecundadas. Los machos, mucho más numerosos que las hembras, no están todos destinados á la reproduccion de la especie; pero en todos casos mueren siempre poco despues de haber abandonado el hormiguero. Las hembras que han vuelto á este último son despojadas de sus alas por las obreras, y algunas veces se las arrancan ellas mismas. Conducidas á las habitaciones más profundas son objeto de los más asiduos cuidados por parte de las obreras. En cuanto han depositado los huevos, dichas obreras los cogen y los trasportan á las celdas á ellos destinadas, tomando todas las precauciones necesarias para favorecer el nacimiento de las pequeñas larvas. Estas son á su vez depositadas en diferentes departamentos, segun los sexos de los individuos á que han de ciar origen.
269 La suposicion de que las hormigas hacen en verano provision para el invierno parece equivocada hasta cierto plinto, puesto que en esta última estacion quedan aletargadas é inmóviles. Sin embargo, en los hormigueros suelen existir siempre frutos secos y otras sustancias en cantidad suficiente para hacer frente á la escasez. Si la temperatura no es muy rigorosa, pueden tambien las obreras salir á buscar los pulgones, que resisten bien los frios del invierno. Las hormigas machos se sabe positivamente que mueren poco despues de salir del hormiguero; pero en cuanto á las hembras y los neutros se ignora si viven más de un año. Se dice, sin embargo, que las últimas Perecen anualmente, y en cuanto á las hembras se supone que su existencia llega á dos arios, como sucede con las hembras de las abejas. Tampoco ha podido averiguarse si los nuevos nidos que con frecuencia forman las hormigas son debidos á varias obreras que llevan consigo una hembra fecundada, como en las abejas, ó una sola hembra que por si sola cria la prole hasta que nacen los neutros, como en las avispas. Con motivo de ciertos actos observados en las hormigas y las abejas, se ha suscitado entre los naturalistas la discusion de si algunos de ellos deben atribuirse únicamente al instinto ó si deben considerarse como resultado de una inteligencia más 6 menos desarrollada. Si se aplasta 6 destruye una parte de un hormiguero, se ve inmediatamente que los individuos más próximos se ponen en una actitud agresiva, en tanto que otros van á dar aviso á los habitantes de los pisos inferiores. Obsérvase entónces que por todas partes acuden una multitud de obreras, que en un momento comprenden el peligro que las amenaza y que se precipitan por lo comun contra el agresor, tratando de vengarse del daño que les ha causado. Si una hormiga forastera llega á penetrar en el hormiguero, es al momento expulsada por sus habitantes. Cuando un individuo ha sido herido, los que lo encuentran se apresuran á prestarle auxilio y á conducirlo al domicilio cornun. En todos casos, en fin, se ve á las hormigas comunicarse sus designios por medio del contacto de sus antenas. Todo esto ha hecho suponer que poseen cierto grado de inteligencia, áun cuando la mayor parte de sus trabajos sean emprendidos de una manera instintiva. Nada producen las hormigas que sea útil para el hombre. Hay más, con frecuencia son muy perjudiciales por atacar los frutos, roer una mul-
270 titud de sustancias y hasta por introducirse en las casas, estableciendo su domicilio en las vigas, que horadan en todos sentidos. Son además desagradables por el olor que despiden, olor que persiste en los objetos que han tocado. La picadura y la comezon ocasionada en la piel por el líquido ácido que emiten las especies desprovistas de aguijon, las hace tanto más insoportables cuanto que estos insectos se introducen con frecuencia en nuestros vestidos. A la familia de los Murftinos pertenece el género MUTILLA, compuesto de especies que difieren bastante de los Formicidos , que se presentan adornadas de manchas de un color amarillo ó rojo vivo, y que buscan principalmente los sitios arenosos bien expuestos al ardor de los rayos solares. De este género se conoce una especie filipina que lleva el nombre sistemático de M. MACULOSO-FASCIATA, SAuss. Designan los naturalistas con el nombre de ÁPIDOS un grupo natural de insectos himenópteros, formado principalmente por el género APIS, al cual pertenecen las abejas que producen la miel, la cera y el própolis. La apicultura es desconocida en Filipinas; pero los negritos é igorrotes recogen ávidamente la miel y la cera que las abejas silvestres depositan en los troncos de los árboles. A este propósito el Dr. Carlos Semper dice lo que sigue: «Cuando en Abril y Mayo, bajo la infiugncia de un sol zenital y de copiosas lluvias, se desplega con todo vigor la vida animal, apareciendo miríadas de mariposas y de otros insectos que en las estaciones más frias ó más secas viven sólo en pocos individuos, empieza para los negritos la época de abundantes y alegres cosechas. Vanse hombres y niños al interior de los montes, penetrando en los sitios más espesos en busca de los árboles señalados ya ántes por algun descubridor, y en cuyas copas un enjambre de silvestres abejas ha depositado la miel por ellos tan codiciada: entónces es ocasion de hallar las colmenas repletas, pues se acerca el momento .en que á favor del sol y la humedad van á animarse las larvas de las abejas; pero ántes de que llegue el instante, los negritos las ahuyentan con el humo de plantas venenosas para apoderarse de sus panales. La miel gusta mucho á los negritos, quienes recogen la cera en panes prensados y poco limpios para trocarlos por cuentas de -vidrio, patatas, arroz, y sobre todo por tabaco, que en cambio les dan los comerciantes cristianos.» Imposible nos es consignar aqui algun nombre sistemático de los
271 Ápidos filipinos; pero como las costumbres de estos insectos son muy curiosas é interesantes, difiriendo muy poco entre las diversas especies, creemos oportuno exponer las de la especie Anis MELLIFICA, L., que puede considerarse como tipo general de tan importante grupo. Todo enjambre ó colmena se compone de una sola reina ó abeja madre, y de otras dos clases de individuos, los machos ó zánganos, más grandes que las abejas ordinarias, y las obreras ó neutras, destinadas á alimentar á las de las otras dos clases y á construir las viviendas. El número de machos en una colmena se eleva de 200 á 1.200 6 1.500, y el de las obreras de 15.000 á 25 6 30.000; pero jamás hay más que una sola reina, madre de todos sus súbditos. Los machos carecen de aguijon. El primer cuidado de toda nueva colonia ó enjambre es el de calafatear perfectamente las paredes internas de la habitacion por medio de una sustancia semifluida, parda, llamada própolis, que las obreras recogen en los vegetales algo resinosos. Los machos y la reina no trabajan, estando únicamente destinados á la propagacion de la especie. Despues de construidas las murallas de la ciudad, las obreras establecen en la parte alta de la colmena los cimientos de las habitaciones de la futura generacion. Consisten dichas habitaciones en alvéolos de diversos tamaños para las crias y en celdillas comunes para contener la provision de miel. Las obreras 6 neutras están provistas de instrumentos á propósito para la ejecucion de estos ingeniosos trabajos. Desde por la mañana salen en busca de las flores, que sanen distinguir muy bien desde lejos. Por medio de sus maxilas y de la lengüeta, que es muy prolongada, chupan el néctar de las corolas, y con los cepillos de sus muslos posteriores recogen el polvo amarillo de los estambres 6 pequeños filamentos del centro de la flor. Mascando despues este polvo, forman con él pequeñas bolitas que fijan en el hueco de sus muslos, y cargadas de esta manera vuelven á la colmena. Apenas llegan, y á veces en el mismo camino, encuentran algunas compañeras que las desembarazan de su carga y que reciben en su boca el néctar azucarado que han chupado y que devuelven las recolectoras. Las otras obreras se dedican á construir los panales de alvéolos, y pueden fabricar hasta 4.000 de éstos en veinticuatro horas. Para esta operacion se colocan juntamente en fila y trabajan en comun. Amasan
272 la cera segregada 6 exudada por la piel fina que une los semi-anillos inferiores del abdómen unos con otros, mezclándola con la saliva, con lo que la cera adquiere la maleabilidad y demás propiedades que caracterizan esta sustancia. La abeja construye tubos de seis lacios perfectamente regulares y terminados por una pirámide triedra de tres planos romboidales. Esos exágonos cuyo reborde está reforzado , constituyen las paredes de otros seis exágonos iguales que rodean cada tubo, y su fondo triangular forma tambien la pared de la pirámide triangular de celdillas que le están adosadas. De este modo el panal queda formado por una multitud de alvéolos de cera, tan bien unidos entre sí, que no queda espacio alguno intermedio y todas las paredes resultan delgadas como papel. Las celdillas ordinarias son llenadas con miel pura y cubiertas de una placa de cera que impide que se derrame. Es la provision para el invierno. Cuando las abejas han recogido una gran cantidad de ella, no se procuran más; pero cuando se les quita (dejándoles, sin embargo, una pequeña cantidad para un caso de necesidad extrema), procuran aprovisionarse con nuevo atan. La llevan en su primer estómago, pequeña botella trasparente que se descubre separando su vientre del pecho. Esta miel es depositada en los alvéolos ó en la boca de las obreras de la colmena que tienen hambre. No es la abeja la que crea la miel, pues ésta procede de las flores y aquélla no hace más que amasarla, por eso dicha sustancia conserva muchas de las cualidades de las plantas en que las abejas la han recogido. 9 En el centro de la colmena están los alvéolos para la puesta, 6 sea las celdillas en que la reina deposita los huevos, sea de machos, de obreras 6 de otra hembra 6 reina. Para esta última las abejas construyen previamente una gran célula redonda y de gruesas paredes, como un dedal, en la cual emplean el trabajo y el material de cien alvéolos ordinarios por lo ménos. Alrededor se ven aposentos ménos espaciosos, pero de doble capacidad que los ordinarios. Son los departamentos destinados á huevos de machos, Por último, las demás celdillas de dimensiones ordinarias están destinadas á los huevos que han de producir obreras 6 neutras. La reina.es madre de su pueblo y única en su sexo. Los 1.200 á 1.500 - machos forman su numeroso serrallo, disposicion necesaria
273 porque debiendo aquélla poner de 30 á 40.000 huevos, es preciso que sea fecundada proporcionalmente. La fecundacion se verifica en sitios apartados y volando. Si no tiene lugar dentro de los veinte primeros dias desde que la hembra ha llegado al estado de insecto perfecto, ésta no pondrá ya más que huevos de machos, lo cual la hace impropia para la multiplicacion de la 3olmena. Lo más coman es, sin embargo, el que la hembra sea fecundada por los machos antes de terminar dicho plazo, y entónces pone huevos de obreras que son precisamente depositados en las celdillas que les están destinadas, mientras que los huevos de machos, que no pone hasta once meses despees, son colocados en los aposentos más grandes construidos al efecto. No habria, pues, en la colmena más que machos y neutros, si un huevo de obrera depositado en la celda real no diese origen á una larva que, abundantemente alimentada con una papilla especial que las obreras le proporcionan, se transforma en una hembra fecunda. La observación ha demostrado que todas las abejas, obreras 6 neutras, son en realidad hembras cuyos órganos sexuales han abortado, tanto por la estrechez de las celdillas en que se desarrollaron los huevos de que proceden, como por la falta de alimento abundante. En efecto, cuando un huevo cualquiera de obrera es puesto en una celdilla grande, se abre y da origen á una larva, y ésta es alimentada por las obreras con una gelatina nutritiva, suculenta y semejante á una cola harinosa; esa larva se hace más grande que las restantes, todos sus órganos adquieren mayor desarrollo y se transforma en hembra perfecta. La prueba más positiva de esto es la que nos proporcionan las mismas abejas, las cuales para procurarse una reina cuando por cualquier circunstancia han perdido la que tenían, no hacen más que ensanchar una celdilla que contenga un huevo reciente de obrera, y cuando éste se abre las obreras suministran á la larva el manjar especial necesario para que se convierta en reina. Si la eleccion del huevo 6 de la larva ha sido tardía, teniendo ya la última tres chas de vida, no resulta más que una reina apta para poner huevos de machos. Esto es tambien lo que sucede á los huevos (le obreras que circundan el aposento real. Las larvas que de ellos salen se aprovechan de la vecindad para obtener un poco de ese manjar que desarrolla y fortifica sus órganos sexuales, y de aquí el que aparezcan varias reinas supernumerarias, las cuales, no habiendo participado más que en pequeña escala del manjar 35
274 real, no pueden poner más que huevos de machos. Todas las obreras de una colmena son, pues, hembras imperfectamente desarrolladas. Por eso están provistas de aguijon, arma que entre los himenópteros es exclusiva de las hembras.. Pero áun cuando las obreras no tengan los órganos propios de su sexo bien desarrollados, conservan, sin embargo, el vivo sentimiento - de la maternidad, y llenan sus deberes con una actividad infatigable y con un celo tanto más digno de alabanza, cuanto ménos recompensado es. Privadas de la propia posteridad, cuidan al ménos con interés de la ajena. Si la casualidad ha hecho que algunas de las larvas que han nacido en las celdillas que rodean el aposento de la reina, haya podido participar del manjar destinado á ésta y se ha desarrollado en hembra perfecta, se establece desde luego la rivalidad entre ella y la madre; la colonia se divide en dos bandos, y de ordinario la reina antigua, acompañada de un enjambre de machos y obreras, sale de la colmena en busca de otro sitio en donde formar una nueva colonia. Si las hembras que han nacido son varias, la salida de los enjambres se repite; pero si por desgracia uno de esos enjambres contiene dos hembras, se entabla en el airé una sangrienta batalla entre los partidarios de una y otra; las reinas rivales se presentan al frente de sus bandos respectivos, luchan con encarnizamiento, los muertos y heridos caen llevando en su cuerpo el dardo fatal, miéntras que sus agresores mueren tambien porque ese dardo no puede desprenderse del cuerpo sin desgarrar los intestinos, y el combate no cesa hasta que, inmolada una de las reinas y desligados sus secuaces de sus deberes de fidelidad hacia ella, se asocian á los enemigos y se hacen vasallos de la vencedora. Cuando á fines del verano, y despues de la salida de varios enjambres, la reina se apercibe de que queda alguna otra hembra que pueda disputarle su soberanía, sus celos se reavivan y por sí misma da la muerte á las jóvenes rivales, aun antes de que hayan salido de sus celdas. En cuanto á los machos, despues que han servido para la fecundacion de la reina, y probablemente' tambien para la de algunas otras obreras, son completamente innecesarios en la colmena, porque la estructura de sus patas no les permite trabajar. Siendo ya viejos, son despreciados y expulsados violentamente, quedando expuestos á los rigores del frio y de la lluvia. Todos perecen en el mayor abandono, y cuando sucumben dentro de la
281 muchos daños en los árboles. Los PSYQUIDOS son notables porque sus larvas fabrican con cuerpos extraños envoltorios, dentro de los cuales sufren su metamórfosis. Emplean para ello fragmentos de hojas, de hierbas, pajas, trocitos de madera ó pequeñas piedras aplicadas sobre una pasta hecha con estas materias y entremezclada con hilos sedosos. Las hembras del género PSYCHE están completamente desprovistas de alas y se asemejan á las larvas. Por lo general no salen de la envoltura de éstas. Los machos son de un gris negruzco y vuelan con gran vivacidad. Comprende la familia LASIOCÁMPIDOS las mariposas de mayor tamaño que hasta hoy dia se conocen. Tales son las del género ATTACUS, representado en Filipinas por tres especies, entre las cuales hay una que no cede en magnitud á la especie ATLAS de China, y que como ésta mide de 15 á 16 centímetros de envergadura. Los NÓCTUIDOS son lepidópteros de talla mediana, que se encuentran por lo comun en los bosques, en las praderas y en los jardines. No suelen volar más que al ponerse el sol ó durante la noche. Sus alas son de color oscuro, con manchas arriñonadas en el centro. Las alas inferiores, á veces coloradas, son con frecuencia blanquecinas, y en otras ocasiones rojas ó amarillas. El cuerpo es siempre robusto. Con el nombre de GEOMÉTRIDOS se designa una familia compuesta de mariposas esencialmente nocturnas, de talla mediana, que no vuelan hasta despues de puesto el sol ó durante la noche. Frecuentan las plantaciones de los bosques húmedos, en donde son víctimas de las Libélulas y de otros insectos carnívoros. Su cuerpo y abclómen son delgados; sus alas grandes, delgadas, frágiles, con frecuencia de color oscuro y adornadas con hermosos dibujos. Las larvas de estos insectos causan grandes estragos en los bosques, atacando los árboles más vigorosos y de más edad. Nocturnos son tambien los individuos de la familia PIRÁLIDOS, en la cual figuran esa multitud de pequeñas mariposas que vienen por las noches á revolotear alrededor de las luces. Por último, entre los TINÉIDOS hay una multitud de especies altamente perjudiciales por los estragos que sus larvas producen en las ropas de lana, en las pieles y en los cereales. Reciben vulgarmente el nombre de polilla. Larga sería nuestra tarea si hubiésemos de entrar en detalles acerca de los géneros y especies más importantes de los lepidópteros filipinos. Expuestos ya ligeramente algunos caracteres distintivos de las familias más notables, insertamos á continuacion el Catálogo de las especies que 36
282 constituyen la coleccion formada por el Dr. Carlos Semper durante su permanencia en el Archipiélago (1). I.—Ropaloceros. Melanitis Leda. L. - Atrax. Felder. Família.—Danáidos. Erichsonia. Felder. - Boisduvalia. Felder. Zethera Pimplea. Erichson. Hestia LeuconoI. Erichson. Thermaea. Hewitson. — Electra. Semper. Ideopais Anapis. Felder. — Musides. Semper. — Glaphyra. Semper. — Musa. Felder. Danais luzonensis. Felder. — Hestioides. Felder. - Phyle. Felder. Ragadia Luzonia. Felder. — vitrina. Felder. — Melindena. Felder. — juventa. Cramer. — Crisia. Hiibner. - limniace. Cramer. Mycalesis Bisaya. Felder. - orieutalis. Semper. - Tagala. Felder. Lotis. Cramer. - Ararais. Hewitson. — Abigar, Eschsch. Megamede. Hewitson. - plexippus. L. - 'goleta. Felder. - chrysippus. L. - Polydecta. Cramer. Macroploea Aethaea. Semper. - Samba. Moore. Salpinx Kadu. Eschsch. Mamerta. Cramer. Calliploea Mazares. Moore.lta. Felder. — — Pollita. Erichson. Felderí. Butler. Trepsichrois Megilla. Erichson. - 'lesione. Cramer. - Tisiphone. Butler. Ypthima Stellera. Eschsch. Kochii. Semper. — Sempera. Felder. - Visaya. Semper. Acrophthalmia Artemis. Felder. - Miudanaensis. Semper. Crastia Cratis. Butler. Euploea Swainsonii. Godart. — . Toblerí. Semper. Stictoploea Laetifica. Butler. Familia.—Satíridos. Familia .—Elímnidos. Elymnias Mellas. Felder. - Beza. Hewitson. Casiphone. Hfibner. - Egialina. Felder. Familia.—Mórfidos Lethe Europa. Fabr. Familia.—Mórfidos. - Negrita. Felder. Amathusia, Phiclippus. L. Ptychandra Larquinii. Felder. Amythaon. Doubl. (1) Debemos este Catálogo á la amabilidad del Sr. Georg Semper, en cuyo poder se encuentra la coleccion. Además de las especies enumeradas, consta ésta de 275 más, todavía completamente indeterminadas, formando un total de 1.06 • especies, entre las cuales hay ya hasta el presente 42 nuevas. Recientemente el Sr. Semper nos ha participado, que se ocupa en la redaccion de una obra descriptiva de su importante coleccion de lepidópteros filipinos.
283 Zeuidia Wemperi. Felder. Hypolimnas Bolina. L. — Amethystus. Butler. Euripus Clytia. Felder. Discophora Melinda. Felder. — spec ? - Necho. Felder. Parthenos Sylvia. Cramer. - spee. ? Limenitis Urdaneta. Felder. Clerome Phaon. Erichson. Pintuyana. Semper. - Lurida. Felder. - Mata. Moore. - Sappho. Semper. Procris. Cramer. Semper. Neptis Epira. Felder. Leucis. Semper. Heliobole. Semper. — Pata. Moore. Familia.—Ninfálidos. Isabellina. Felder. - Cyrilla. Felder. Cethosia insularis. Felder. - Phrygia. Felder. - mindanaensis. Felder. - Athenais. Felder. — luzonica. Felder. — Dama. Moore. - Hypsina. Felder. — Nitetis. Hewitson. Terin os Lucilla. Butler. Eschsch. Cirrochroa fascista. Felder. Ebusa. Felder. - Tyche. Felder. Cymela. Felder. Cynthia Deione. Erichson. Cyra. Felder. Meparas Arius. Felder. - Pampanga. Felder. Atella Phalanta. Drury. — Soma. Moore. — Alcippe. Cramer. — Mindorana. Felder. — Sinha. Follar. — Ilocana. Felder. Argynnis Niphe. L. — Matuta. Hübner. Symbrenthia Hyppoclus. Cramer. Phaedima Eremita. Felder. Vanessa Glauconia. Motsch. - Soror. Felder. Pyrameis Herbst. Athyma. Kasa. Moore. - Cardui. L. - Epimethis. Felder. Junonia Lemonias. L. Gutama. Moore. - Laomedia. L. - Cosmia. Semper. Orithya. Fabr. Gordia. Felder. Asterie. L. Arayata. Felder. - Alrnana. L. - Alcamene. Felder. Precis Ida. Cramer. — Muna. Felder. Rhinopalpa Stratoniw. Felder. - Magindana. Semper. - Sabina. Cramer. Euthalia Lubentina. Cramer. Doleschallia Bisalticle. Cramer. — Teuta. Doubl. Ergolis Taeniata. Felder. - Alpheda. Godart. Adelpha. Felder. - Damalis. Erichson. — Luzonia. Felder. - Evelina. Stoll. — Ariadne. L. - Lusiada. Felder. Cyrestis Maenalis. Erichson. Cocytus. Fabr. — Cassancler. Felder. Tairücia Calliphorus. Felder. — Habría. Westwood. — Leucotaenia. Semper. Hypolimnas anomala. Wallace. Symphaedra Dírtea. Fabr. - Misippus. L. - Satrapes. Felder.
284 Symphaedra Panopus. Felder. Lampides BeroI. Felder. Apatura Rhea. Felder. — Nora. Felder. Dichorragia Nesimachus. Boisd. — spec. Nymphalis Athamas. Drury. — apee. — Amycus. Felder. — Ancyra. Felder. — Autonius. Semper. — spec. — Fabius. Fabr. — Astraptes. Felder. —Schreiberi. Godart. — apee. Prothol apee. — spec. — Strongyle. Felder. Familia.—Libitéidos. — Strabo. Fabr. — Lithargyria. Moore. Libythea antipoda. Boisd. — Cnejus. Fabr. — Baetica. L. Familia.—Nemeóbidos. — Elpis. Godart. — Cleodus. Felder. Abisara Echerius. Stoll. — Celaeno. Cramer. Zemeros apeo. — Suidas. Felder. — apee. Familia.—Licénidos. — spec. —Osias. Boisd. Miletus Melanion. Felder. Nacacluba apee. — Symethus. Cramer. Lycaenesthes Lycaenina. Felder. — Learchus. Felder. Anops obsoleta. Felcier. Allotinus Fallax. Felder. — Nesophila. Felder. Spalgis apee. — Tagalica. Felder. Pithecops Hylax. Fabr. insularis. Horsf. Lycaena Alsulus. H. Schiiffer. — apee. — Cagaya. Felder. Catapaecilma apee. — Puspa. Horsf. Aphnaeus Syama. Horsf. — Athena. Felder. Hypolycaena Tharrytas. Felder. — Lysimon. Hiibner. — Tmolus. Felder. — Barta. Boisd. — Astyla. Felder. — apee. — Thecloides. Felder. —dubiosa. Semper. — Etolus. Fabr. — Schwffera. Eschsch. Dendorix Epijarbas. Moore. — apee. — Smilis. Hewitson. Castalius Roxus > . Godart. — Diopites. Hewitson. Argola. Hewitson — Xenophon. Hewitson. — Rosimon. Fabr. — Elcia. Hewitson. —Antaea. Boisd. — Orseis. Hewitson. Lampides Mindora. Felder. — Manea. Hewitson. — Parrhasius. Fabr. — Varuna. Horsf. apee. Jolaus Anysis. IIewitson. — Sericina. Felder. Myrina Mamertina. Hewitson. — apee. — Dendorix. Hewitson. — apee. — Jalajala. Felder. — Pactolus. Felder. — Mariaba. Hewitson.
285 Myrina Jangala. Horsf. Appias Maria. Semper. — Theda. Felder. — Phoebe. Felder. — Lazarena. Felder. — Zamora. Felder. — liniata. Hewitson. - Agave. Felder. — Lefebvrei. Felder. — Domitia. Felder. — Discophora. Felder. — Albina. Boisd. — Mavortia. Hewitson. - Nephele. Hewitson. - Nathalia. Felder. — Orpheus. Felder. — Meduana. Hewitson. - Lyncida. Cramer. Bindahara Phocides. Fabr. — Nerissa. Godart. Loxura Atymnus. Cramer. Phrissura Llana. Felder. Amblypodia Theba. Hewitson. Pieris Boisduvaliana. Felder. - Eridanus. Felder. — Aspasia. Stoll. - Aronya. Hewitson. — Gliciria. Cramer. - Ocrida. Hewitson. Delias Georgina. Felder. - Alesia Felder. — Blanca. Felder. - Hesba. Hewitson. - Diaphana. Semper. Aglais. Felder. — Themis. Hewitson. - Oenotria Hewitson. — Hyparete. L. - Myrzala. Hewitson. - Henningia. Eschsch. - Corinda. Hewitson. — ochreopicta. Butler. Adatlia. Hewitson. Eronia Bocbera. Eschsch. - Alitaeus. Hewitson. — Phocaea. Felder. - Phaenops. Felder. - Arsenius. Felder. Familia.—Papiliónidos. - Anniella. Hewitson. Amphea. Felder. Ornithoptera Rhadamanthus. Boisd. - Apiclanus. Cramer. - Magellanus. Felder. - Erichsonii. Felder. Papilio Emalthion. Hübner. — Semperi. Felder. Familia.—Piéridos, Ideoides. Hewitson. - Palephates. •estw. Nychitona Xiphia. Fabr. Stratocles. Felder. Tenias Harina:. Horsf. - Alphenor. Cramer. — Rabel. Fabr. - Hystaspes. Felder. — Alitha. Felder. - Hipponous. Felder. - Latimargo. Hopffer. — Antonio. Hewitson. — diversa. W m all. — Daedalus. Felder. — Hecabe. L. Antiphus. Fabr. — Sari. Horsf. - Phegeus. Hopffer. — apee. — Aristolochiae. Fabr. — spec. - Phlegon. Felder. Catopsilia Catilla. Cramer. - Mariae. Semper. Scylla.. L. — Annae. Felder. - Crocale. Cramer. — Hermocrates. Felder. - Chryseis. D. - Antiphates. Cramer. - Pyranthe. L. - Euphrates.Felder. Hebomoia Glaucippe. L. — Melanthus. Felder.
286 Papilio Agamemnon. L. — Gordion. Felder. — Sarpedon. L. Leptocircus Decius. Felder. Familia.—Flespéridos. Plastingia apee. - spec. Durga. Plotz. - apee. - Liburnia. Hewitson. Tanaos indistincta. Moore. Pterygospidea Leptogramma. Hewitson. Badamia exclamationis. Fabr. - Sura. Moore. Choaspes subcaudata. Felder. Coladenia apee. Hasora Badra. Moore. - apee. — Gnaeua. spec. Bibasis Valmaran. Wailing. apee. — Gentiana. Felder. Tagiades apee. Parata Chromus. Cramer. - Pteria. Hewitson. — apee. - Japetus. Cramer. - Malayana. Felder. - Martinus. - vitta. Butler. Gana. Moore. - spec. pec. Isoteinon plumbeola. Felder. — apee. Astictopterus Diocles. Moore. Plesioneura Teistbainelix. Boisd. - Xanites. Butler. apee. Matapa aria. Moore. spec. — Celsina. Felder. Thrax. L. II. —Heteroceros. — Latreilleí. Felder. Gangara, Thyrsis. Fabr. Familia.—Esfingidos. Baoris Oceia. Hewitson. Parnara Philippina. H. Schuff. Acherontia Lachesis. Fabr. — Bada. Moore. Smerinthus Dryas. Boisd. - apee. Macrosila Discistriga. Walkr. — spec. Sphinx Convolvuli. L. - Narooa. Moore. Ambulix apee. —Nirwana. — spec. — apee. Acosmerix anceoides. Boisd. Chapra Mathias. Fabr. Darapsa Hypothous. Cramer. — 13alarama. Pltitz. — Hesperus. Boisd. - Sulphurifera. H. Scliliff. Chaerocampa alecta. L. Telicota Prusias. Felder. - Lucasii. Walkr. - Augiades. Felder. - Thyelia, L. - Acalle. Hopffer. - Echeclus. Boisd. — Eurotas. Felder. - Rhesus. Boisd. — apee. - Celerio. L. Padraona Gola. Moore. - Silheteusis. Walkr. — Nitida. Mabille. - Oldenlandiae. Fabr. Pamphila Ziclea. Pl¿itz. - Nesaus. Drury. — Sunias. Felder. - Clotho. Drury. — spec. Pergesa Acteus. Cramer. Plastingia tessellata. Hewitson. Panacra Lignaria. Walkr.
287 Panacra Scapularis. Walkr. Nyctemera spec. — spec. radiata. Walkr. Macroglossa Corythus. Walkr. - Coleta. Cramer. - Sinica. Boisd. - bijunctella. Walkr. - Passalus. Drury. - Sylvia. Boisd. Familia.—Litésidos. Sataspes spec. Familia.—Egéridos. Aganais Alciphron. Cramer. - Egeus. Walkr. Mellitia Bombyliformis. Cramer. — spec. Sesia Hilas. L. - plana. Walkr. — spec. — Monycha. Cramer. Neochera apee. Familia.—Agarístidos. — Eugenia. Cramer. Euplocia membliaria. Cramer. Eusemia Chrysospila. Walkr. Hypsa Ja y ana. Cramer. — Maculatrix. Westw. Agape cyanopyga. Felder. Milionia Semperi. Felder. Peridrome orbicularis. Walkr. — spee. Philona inops. Walkr. - spec. — apee. — apee. Cyme luzonica. Felder. Ophthahnis Bambucina. Eschsch. Capissa apee. Callidula Petavia. Cramer. Lithosia Entella. Cramer. — spec. — spee. Cleosiris Catamita. Hübner. Barsine roseororata. Bütler. — apee. Familia Zigénidos. Miltochrista apee. Digama apee. Atychia spec. Utetheria pulchella. L. Plialanna Polymena. L. Argina Astrea. Drury. Euchromia apee. — Argus. Kollar. Syntomis tristis. Boisd. — spec, Familia.—Arctidos. Familia.—Calcósidos. Histia apee. Cyclosia apee. Pintia apee. Eterusia apee. Familia.—Nicteméridos. Nyctemera spec. - latistriga. Walkr, apee. - alternata. Walkr. Creatonotus interrupta. Cramer. Phissama vacillana. Walkr. — spec. Rajendra integra. Walkr. — spec. Aloa apee. — lactinea. Cramer. — Niceta. Cramer. — spec. Amerila Astreas. Drury. Spilosoma maculifascia. Walkr. Arctia apeo.
288 Familia.—Lipáridos. Orgya spec. Aroa Apee. Melanothrix pulchricolor. Felder. Sarmalia radiata. Walkr. — spec. Kettelia Apee. Tagora pállida. Walkr. Dreata mutans. Walkr. Pachyana Apee. Apha spec. Dasychira spec. Cispia spec. Lymantria spec. - lunata. Cramer. — spec. Chaerotrycha glandulosa. Felder. Apee. Artaxa spec. Euproctis celsa. Walkr. Laelia spec. F amilia.—Notodóntidos. Stauropus spec. Spatalia Apee. Somera Apee. Anticyra combusta. Walkr. Antiora Apee. Phalera spec. Clostera Apee. Tarsolepis spec. Familia.—Psíquidos. Psyche spec. Epichnopteryx Apee. Familia.—Lasiocámpidos. Lasiocampa spec. - subparallela. Walkr. Parasa Apee. Scopelodes Apee. Trabala spec. Odenestis Vita. Moore. Taragama Ganesa. Lefebvre. Suana bimaculata. Walkr, Familia.—Satúrnidos. Anthenea Semperi. Felder. Attacus Lorquinii. Felder. — Cynthia. Drury. Brahmaea Whitei. Butler. Familia.—Drepamílidos. Cilix spec. Familia.—Cósidos. Dnomitus ligneus. Balen Zeuzera signata. Walkr. — spec. — Mineus . Cramer. Cossus Strix. L. Familia.—Nuctuo-Bombícidos. Thyatyra spec. Familia.—Bombicóides. Acronycta spec. Familia.—Leucánidos. Leucania spec. Sesamia Apee. Familia.—Glotúlidos. Glottula dominica. Cramer. — radians. Westw. Ramadasa Pavo. Walkr. Familia.—Apámidos. Xylophasia spec. Prodenia Testaceoides. Gn. — Apee. Calogramma picta. Gn. Apamea spec. Familia.—Caradrinid os. Caradrin a spec.
289 Familia.—Noctuidos. Familia.—Cálpidos. Agrotis spec. Oraesia emarginata. Fabr. Noctua spec. — spec. Familia.—Ortósidos. Familia.—Hibléidos. Taeniocampa spec. Hyblwa puera. Cramer. Dabarita spec. — constellata. Gn. Orthosia spec. - Firmamentum. Gn. Cirroedia apee. Familia.—Amfipíridos. Familia.—Xylínidos. Lyncestis Amphix. Cramer. Xylina apee. Família.—Heliótidos. Heliothis armigera. Hübner. — spec. Anarta spec. Familia.—Hemerósidos. Ariola Ransonneti. F. et R. Familia.—Acóntidos. Xanthodes transversa. Gin. Familia.—Antofílidos. Talpochares apee. Familia.—Eurípidos. Penicillaria Jocosatrix. Gn. - spec. - palliatrix. Gn. - spec. Anuga constricta. Gn. Familia.—Plúsidos. Abrostola spec. Plusia Agramma. Gn. - aurífera, Hübner. - Chalcytes. Esper. Amphipyra apeo. Naenia spec. Familia.—Polidésmidos. Polydesma apee. Familia.—Homoptéridos. Homoptera apee. Familia.—Hipográmidos. Cyclodes Omma. Hoeven. Praxis apee. Familia.—Catéfidos. Cocytodes. Ccerula. Un. Anophia olivescena. Gn. Catephia Linteola. Gn. Maceda apee. Aegilia spec. Familia.—Hipocálidos. Hypocala plumicornis. Gn. Familia.-0fidéridos. Ophideres Fullonica. L. - Cajeta. Seba. - materna. L. - antilla. Cramer. - Salaminia. Cramer. 87
Ophideres Cocaina. Cramer. Phyllodes perspicillator. Gn. Potamophora Manija. Cramer. Lygniodes'spec. Familia.—Erébidos. Oxyodes Clytia. Cramer. Sypna apee. Anisoneura hypocyana. Gn. Familia.—Ommatofóridos. Speiredonia Zamis. Stoll. - Alix. Un. Sericia anops. Gn. Patula Macropa. L. Argiva Caprimulgus. Fabr. Nyctipao crepuscularis. L. — lencotaenia. Lef. Ommatophora fulvastra. Gn. Familia.—Hipopíridos. Spirama suffumosa. Gn. - Isabella. Gn. Hypopyra apee. Entomogramma Vanua. F. et R. apee, Familia.—Béndidos. Hulodes Caranea. Cramer. — apee. Familia.-0fiúsidos. Lagoptera honesta. Hbr. — magica. Hbr. Ophiodea separana. Walkr. - Tirrhaea. Cramer. - apee. - apee. Ophisma gravata. Un. - umminia. Cramer. - rigidistria. Gn. - Peropaea. Hiibner. - apee. 290 Achaea apee. - Mercatoria. Fabr. — Melicerta. Drury. — spec. Elpia apee. Serrodea Campana.' Gn. — apee. Naxia apee. Calesia Stilifera. F. et R. • Hypaetra venosa. Hiibner. — apee. Ophinsa apee. - interpensa. Gn. Joviana. Cramer. - Stuposa. Fabr. - spec. - apee. - fulvotoenia,. Gn. - arctotoenia. Grammocles Mygdon. Cramer. .Ammonia. Cramer. Familia.—Euclididos. Trigonodes maxima. Cramer. Cephise. Cramer. Hyppasia. Cramer. Familia.—Remígídos. Remigia frugalis. Fabr. — Archesia. Cramer. — apee. Familia.—Focílidos. Focilla apee. Familia.—Amfigónidos. Lacera capella. Gn. Episparis apee. Familia.—Termésidos. Sympis rufibasis. Gn. Thermesia apee.
297 Cuando paseando por los jardines 6 las praderas, se observa sobre las hierbas esa espuma parecida á la saliva, nada más léjos del pensamiento del que ignore tal circunstancia, que el que dentro (le aquella espuma exista una especie de cigarra. Dignos de mencion entre los hemípterosofilipinos son, por último, los llamados FULGóRIDOS, insectos fácilmente reconocibles por su cabeza muy grande y vesiculosa. Se ha dicho que algunos insectos americanos del género FULGORA, despiden por la cabeza una luz fosforescente muy intensa; pero este hecho no ha sido todavía comprobado de un modo satisfactorio. Por lo demás, entre los FULGÓRIDOS hay especies adornadas de vivos colores y que llevan sobre las alas manchas en forma de ojos á manera de las que se ven en la cola del pavo real. Las especies filipinas más comunes del órden Hemipteros, son las que figuran en la siguiente lista: Orden.—Ilemípteros. Familia. —Platáspidos. Brachyplatys complanatus. Burm. — xanthogramma. White. Mungo. White. - Vahlii. Fabr. Coptosoma angulare. Stál. conspersum. - ictericum. Dall. - obtusiceps. Stál. bufo. H. S. pallidum. Stál. - cinctum. Esch. Osca flavescens. Stál. Familia. —Cídnidos. Macroscytus transversus. Burm. Aethus perosus. Stál. Lactistes rastellus. Schjddte. Familia.—Cimícidos. Hiperoncus punctellus. Stál. Cantao ocellatus. Thunb. Tetrartbria variegata. Bracbyaulax rufo-rnaculata. Stál. Filia festiva. Germ. — geniculata. Sta]. Tectocoris diophtlialmus. Thunb. Pcecilochroma Denovani. Burm. Calliphara Buqueti. Guer. — excellens. Burra. Cosmocoris sellatus. White. Chrysocoris Germari. Eschsch. Catira chiroptera. H. S. Platynopus melanoleucus. Westw. — tagalicus. Sta]. Canthecona furcellata. Wolff. — latipes. Stál. Stilbotes Semperi. Stál. Ectenus speotabilis. Barra. — tiereus. Stál. — generosus. Stál. Dalpada tagalica. Stál. — si, tiplicip es . Stál. Scotinophara tarsalis. Voll. - serrata. Voll. Aednus olmo-mins. Dan. Laprins varicornis. Dall. 38
Odius pallipes, Stal. — latus. Stál. Niphe elongata. Da,11. — vittativentris, Stal. Ochrophara emarginata. Stal. Eurinome fasciaticollis. Stal. Sepontia pusilla. Voll. Stollia distacta. Dall. — bovilla. Dall. Stachyomia vulnerabilis. Stál. Hoplistodera convexa. Dall. Taurodes boops. Dall. Astyamax trimaculatus. Saint-Farg et Serv. Axiagastus carinatus. Stal. Tolumnia longirostris. Dall. Antestia cruciata. Fabr. — angulosa. Stál. Stenozygum bicolor. Dall. - tricolor. Stál. Catacantbus tricolor. Montr. incarnatus. Drury. Agonoscelis nubila. Fabr. Nezara viridula. L. Sabwus spinosus. Dall. Plantia fimbriata. Fabr. — unicolor. Stál. Zangis nigro-marginata. Stál. — inornata. Stál. Brachycoris semifiavus. Stál. Rhynchocoris longirostris. Stál. - brevirostris. Stál. - nigridens. Stál. Cuspicona rufispina. Stál. Sastragala notata. Dall. — obtusispina. Stál. — spiculigera. Stál. Elasinucha longirostris. Stál. — ferruginosa. Stál. Microdeuterus megacephalus. H. S. pallescens. Stál. Urolabida bipunctata. Stál. Urostylis liuvipennis. Stál. serrulata. Stál. - cruciata. Stál. Mucanum maculigerum. Stál. Tessaratoma longicornis. Dohrn. nigripes. Dall. Pygoplatys bovinas. Stál. 298 Pygoplatys Thoreyi. Dohrn. - longiceps. Stál. - beedulus. Stal. - rosulentus. Stál. Mattipbus aurifer. Stál. — Stál. Carpona imperialis. Dohrn. Pycanuin pretiosum. Stál. Aspongopus fuscus. Westw. - cuprinus. Stál. Cyclopelta obscura. Saint-Farg et Serv. ornata. Stál. Megymenum spinosum. Burm. Eumenotes obscura. Westw. Me g arhyncbus rostratus. Fabr. Familia. —Coréidos. Dalader planiventris. Westw. Cipia guttipes. Stál. Derepteryx expansus. Stál. Mictis discolor. Dall. — pungeus. Stál. — grossipes. Fabr. Notobitus affinis. Dall. — Dall. Physomerus oedymerus. Burm. Acanthocoris clavipes. Fabr. Leptoglossus membranaceus. Fabr. Homoeocerus puncticornis. Burm. - fascifer. Stál. - fasciatus. Stál. - bipustulatus. Stál. immaculatus. Stál. Dasynus coceo-cbietus. Burm. Stál. - nigro-punctatus. Stál. — bucculentus. Stat. Cletus acutus. Dall. Cletomorpba denticulata, SIAL Lybas pallidicornis. Sta - obscuricoruis. Stál. - punctipes. Stál. - obscuripes. Stál. maculipes. Stál. - pictipes. Sta - dentifer. Stál. Riptortus aunulicornis. Boisd.
299 Riptortus linearis Fabr. Physopelta pilosa. Stál. Tupalus ferrugineus. Stál. Antilochus discoidalis. Burm. • Marcius quinquespinus. Stal. - nigripes. Burm. Noliphus erythrocephalus. Stál. Dindymus sphlerocephalus. Stál. Gerris angustatus. Fabr. - fecialis. Stal. —varicornis. Fabr. - variabilis. Stál. - costalis. EL S. • mundus. Stachyolobus macilentus. Stál. - venustus. Sta]. Clavigralla horrens. Dohrn. - pulcher. Stál. Leptocoris abdominalis. Fabr, — rufo-marginatus. Fabr. Ectatops seminiger. Stál. —taga]icus. Burm. - rubens. Sta]. Corizus hyalinus. — fuscus. Staff. Melamphaus faber. Fabr. Familia.—Ligéidos. Dysdercus philippinus. H. S. Lygmus rubricatus. Stál. — cingulatus. Fabr. Dall. — leucurus. Fabr. Familia.—Cápsidos. - servus. Fabr. - manillensis. Stál. Helopeltis pellucida. Stál. - militaris. Fabr. — collaris. Stal. — familiaris. Fabr. Disphinctus Fallenüi. Stál. Caenocoris sanguinarios. Stál. inermipes. Stál. Astacops nigripes. Stál. Geocoris fiaviceps. Burm. Pachygrontha Semperi. Stál. - brevicornis. Stál. Cabida. Stál. - augusta. Stál. nigro•vittata. Stál. Hyginus Semperi. Stál. — consputus. Stál. Clerada apicicornis. Sign. Plociomera malaya. — Saldbergii. Stál. -Renteri. Stal. -Haglundii. Stal. Psilorhamphus conspersus. Stal. consputus. Stal. - albo-maculatus. Stal. Hyalopeplus vitripennis. Stál. Eurystylus costalis. Stál. Familia.—Tingítidos. Tingis erosa. Fieb. Familia.—Arádidos. - pallicornis. Dall. Arictus tagalícus. Sta'. Nietneri. Dohrn. Artabanus geniculatus. Sta]. - nigriccps. Dall. Brachyrhynchus orientalis. Lap. Beosus uniguttatus. nunb. - nasutus. Sta — Stál. Neuroctenus serrulatus. Stál. Colobatbristes pectoralis. Stál. Mayri. Stál. - pallidns. Stál. geniculatus. Stál. Familia.—Nábidos. Familia.—Pirrocóridos. Lohita grandis. Gray. Physopelta gutta. - biguttata. Stál. Nabis tagalica. Stál. Arbela nitidula. Sta'. — polita. Stál. Metastemma carclnelis. Dohrn. Alloeorhylichus pulchellus. Stál.
Familia.—Redúvidos. Polididus armatissimus. Sta Scipinia horrida. Stal. Veleda brevispina. Stál. Cosmocleptes phemiodes. Stál. - congrex. Stál. Lissocleptes nítidos. Stál. Coranus tagalicus. Stál. Rihirbus trochantericus. Stál. Dalyrta rapax. Stál. Endochus histrionicus. Stál. — varicolor. Stál. Epidaus transversus. Burm. maculiger. Stál. Enagoras plagiata. Duna. — tagalica. Stál. Cydnocorís gilvus. Burra. - asper. Stál. Vesbius purpureus. Thunb. Eulyes illustris. Stal. — melanoptera. Dohrn. Sycanus Semperi. Stdl. — Stiili. Dohrn. - fulvicornis. Dohrn. - gibber. Stál. - cineticornis. Stál. - annulosus. Stál. collaris. Fabr. (L(ím. 8.a) Phemius Westw. Homalosphodrus brachialis. Stál. Hagia laticlavia. Stál. — bituberculata. Stál. Sphodronyttus erythropterus. Burm. - inermis. - semirufus. Stal. seminiger. Stál. variabilis. Stdl. - histricus. Sta]. Campsolomus strumulosus. Stál. Sphactes hemiochrus. Stál. - politus. Sta'. Stachyomerus pallescens. Stál. Reduvius fuscipes. Fabr. Lamprosphodrus nobilis. Stál. Tegea femoralis. Sta Ectinoderus nitidus. Stál. Larymna hwmatogastra. Burm. 300 Larymna crudelis. Fabr. Santosia t enescens. Stál. Sirthenea flavipes. Stál. Ectomocoris atrox. Stál. flavo-maculatus. Stál. - biguttulus. Stdl. Cleptocoris atro-maculatus. Stál. Spilodermus arcuatus. St11. Conorhinus rubro-fasciatus. De Gcer. Epirodera fuliginosa. Stál. Durganda rubra. A. et S. Tiarodes varicolor. Stál. — cruentus. Stál. Sminthus pictus. Lap. - limbaticollis. Stál. - geniculatus. Stdl. — rufipes. Stál. Velitra rubro-picta. A. et S. — albo-plagiata. Stdl. — dichroa. Stál. Acanthaspis quadriammlata. Sta'. - signaticollls• Stál. inermis. Stál. Microcleptes biannulipes. Montr. et Sign. Stachyogenys setipes. Stál. Stachyotropha punctifera. ái. Campsocnemis bipuncticollis. Stál. Harpagochares luriduá. Stál. tagalicus. Stál. Pygolampis foeda. Stál. Staccia diluta. Stál. Ardacogenia acutangula. Stdl. corniculata. Stál. Oncocepbalus annulipes. ? Stál. - nigrispinus. Sta Saica fusco-vittata. Stál. longipes. Stál. Stenolemus plumosus. Sta'. - crassirostris. Stál. Ischnobama macerrima. Stdl. Dohrnii. Stál. Gardena Semperi. Dohrn. —brevicollis. Stál. Luteva concolor. ? Dohrn. • Familia.—Hydrométridos. Hydromctra villata. Stdl.
301 Familia.—Vélidos. Rhagovelia nigricans. Burm. Familia. —Hidrobátidos. Limuometra feuiorata. Mayr. Limnogonus discolor. Stál. llydrobates vittipes. Stál. Familia.—Pelogónidos. Pelogonus marginatus. Latr. Familia.—Mononichidos. Peltopterus macrothorax. Montr. Familia.—Belostómidos. Diplonychus rustictis. Fabr- Belostoma Saint-Farg. et Serv. Familia.—Népidos. Laccotrephes robustus. Stál. Borborophyes Mayri. Stál. Itanatra parmata. Mayr. Familia.—Notonéctidos. Dallares sinica. ? Stál. Ploa sobrina. PLecilopsaltria fudvigera. Walk. Platypleura ciliaris. L. Hucchys plumiicura. Germ. Dundubia maunifera. L. Cosmopsaltria spiuosa. Fabr. fuliginosa. Walk. - inermis. Stál. spathulata. Stál. Leptopsaltría quadrituberculata. Sign. guttularis. Walk. Pomponia fusca. 01. - pallidiveutris. Stál. - viridi-cincta. Stál. Psithyristria specularis. Stat. crassinervis. Stál. uodinervís. Stál. Psithryistria tenuinervis. Stál. simplicinervis. Stál. Cryptotympana nigra. 01. acuta. Sign. Cicada viridis. Fabr. - tagalica. - Semperi. Stál. Tibicen ferrarius. Stál. — tener. Stál. Mogannia avicula. Walk. Melampsalta hevifrons. Sta!. Prasia fatiloqua. Stál. Familia.—Cercópidos. Cosmoscarta Proserpina. White. - Daphne. Stál. - Charon. White. -rufipes. Stál. sexmaculata. Stál. - semimaculata. Stál. rotundata. Walk. - nigro-guttata. Stál. - spectabilis. Burm. xauthomelama. White. - carinata. Stál. Phymatostetha persp i cillaris. White. Cercopis ferruginea. Walk. Poeciloterpa nigro-limbata. Stál. Liorhina reflexa. Stál. Aphrophora maculipes. Stál. Perinoia septemfasciata. Walk. — latipes. Stál. Clovia varia. Walk. — vitticeps. Stál. — scxfasciata. Stál. — vittifrons. Stál. -philippina. Stál. — frenulata Stál. Antonoe carinata. Stál. — crassipes.; Stál. Mach Brota ensifera. Burm. Familia.—Jásidos. Leptocentrus autilope. Stál. Sertorius erigeus. Walk. Lobocentrus zonatus. Stál. Triceutrus convergcns. Walli.
302 Tricentrus capreolus. Walk. — Fairmairei. Stál. Sipylus crassulus. Stal. Gargara luconica. Fairm. - patruelis. Stál. - varicolor. Sta - pulchripennis. Stál. - nigro-fasciata Stál. Cryptaspidia pubera. Stál. tagalica. Stál. -impressa. Stál. - obtusiceps. Stál. Pyrgonota tumida. Stál. - philippina. Stál. - bifoliata. Westw. - bifurca. Stál. — Semperi. Stál. Centrochares horrificus. Westw. Petalocephala punctatissima. Stál. - philippina. Stál. Tettigonia philippina. Walk. - impudica ? Sign. - argyrops. Sign. - impressipennis. Sta - bipunctifrons. Stál. • tagalica. Stál. - albida. Walk. subvirescens. Stál - Kinbergi. Stál. - quinquenotata. Stál. nigrilinea. Stál. Jassus conspersus. Stál. - obscurus. - philippinus. Stál. Siva costalis. Stál. Hecalus Wallengrenii. Stál. — Florii. Stál. — Kirschbaumii. Stál. — Thomsonii. Stál. Penthimia albiguttula. - reticulata. Stál. - reflexa. Stál. Selenocephalus remotus. Walk. Tartessus ferrugineus. Walk. — FiebeH. Stal. Tylissus nitens. Stál. Thamnotettix nigro-picta. Stál. Macropsis maculipennis. Stál. Familia.—Fulgóridos. Fulgora philippina. Stál. - mruginosa. Stál. — lauta. Stál. Aphana Astraa. Stál. - rugulosa. Stál. - farinosa. Weber. - leucosticta. Whitc. Seamandra Lachesis. Stál. - Hermione. Stál. - Lydia. Stál. Dichoptera picticeps. Stál. signifrons. Sta - guttulosa. Stál. Anagnia splendens. Germ. Centromeria longipennis. Walk. Dictyophara sobrina. Stál. fusco-vittata. Stál. Mnemosyne philippina. Stál. Oliarus Walkeri. Stál. — geniculatus. Stál. Andes undulatus. Stál. Benna rhyparoptera. Stal. Hygyops pictifrons. Stál. — impictus. Stál. Faventia guttulata. Stál. Catullia subtestacea. Stál. Tropiduchus luridus ? Walk. Leusaba philippina. Stal. Taxila granulata. Stál. Phenice moesta. Westw. Thracia javanica. Westw. - Westwoodii. Stál. Nebrissa nitida. Stál. Lophops Servillei ? Spin. Menosca discophora. Stál. - punctigera. Stál. Virgilia nigro-picta. Stál. Thessitus insignis. Westw. Frutis sanguineo-vittata. Stál. — amplipennis. Stál. Augila sulciceps. Stál. Hemisphazius coccinelloides. Burm. - varicolor. Stál. sexvittatus. Stál. - variegatus. Stál. - nitidus. Stál.
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