Los lugares colombinos durante la estancia de Cristóbal Colón: base y refugio marítimos frente al Atlántico
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LOS LUGARES COLOMBINOS DURANTE LA ESTANCIA DE CRISTOBAL COLON: BASE Y REFUGIO MARITIMOS FRENTE AL ATLANTICO Antonio González Gómez Departamento de Historia Medieval Universidad de Sevilla UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
Los lugares colombinos (Palos, Moguer y Huelva) presentaban rasgos históricos sobresalientes en vísperas del Descubrimiento de América. Formaban una marca fronteriza y era una zona muy afectada por la presencia de señoríos jurisdiccionales. En Palos, Moguer y Huelva pervivió a lo largo de la Baja Edad Media el espíritu de conquista y aventura. Sus marinos emprendían viajes a Africa como pescadores, contrabandistas o corsarios. Era una tierra cercana a la frontera del Islam. Sin embargo no era una frontera terrestre, sino marítima. Las tres poblaciones se disponían en la fachada atlántica del río Tin- to (Palos y Moguer) y del Odie1 IHuelva). l. Formación y consolidación del régimen señorial Tras la reconquista, el gran centro urbano de ,la comarca era Niebla, heredera aún del esplendor económico y político de su etapa islámica. La repoblación fue llevada a cabo según el modelo sevillano. Estaba llamada a ser la ciudad realenga más importante en el sector occidental del antiguo reino de Sevilla. No obstante, la potencia concejil de Niebla fue mermada prontamente por la misma monarquía. Su debilitación explica el rápido proceso de señorialización de estas tierras. Los reyes crearon señorios vitalicios amputando angituas aldeas de su amplio término municipal. A lo largo del siglo xiv dos aldeas de Niebla -Moguer y Palosfueron entregadas como señoríos y con términos propios a miembros de la nobleza. Esta desmembración era muy negativa para Niebla, ya que le cerraba definitivamente la posibilidad de acceder al mar. Huelva fue también repoblada de idéntica manera que Sevilla. Sin embargo, la villa de Huelva entró rápidamente en una etapa de inestables señoríos vitalicios desde 1299 hasta 1434. En este último año tuvo lugar el matrimonio de doña María de la Cerda, señora de Huelva, con don Juan Alfonso de Guzmán, conde de Niebla y primer duque de Medina Sidonia. Doña María aportó como dote la villa de Huelva. La posterior separación conyugal permitió la incorporación de la villa en la casa de los Guzmanes. El conde de Medinaceli, don Luis de la Cerda, intentará recuperar Huelva durante la guerra civil de 1465 a 1468. Al final permanecerá en manos de don Juan de Guzmán mediante oportunos conciertos y compensaciones económicas con don Luis de la Cerda l. En 1333, el rey Alfonso X1 concedió la aldea de Moguer en señorío a don Alonso Jofre Tenorio, almirante mayor de Castilla. Posteriormente, con el matrimonio de doña María Tenorio, hija del citado almirante, con don Martín Fernández Portacarrero, señor de Villanueva del Fresno (Badajoz), el soñorío de Moguer pasó al linaje de los Portocarrero, en el que quedó definitivamente vinculado *. Palos surge a la vida en 1380. En aquel año, el rey Juan I compensó al caballero sevillano, Alvar Pérez de Guzmán con la ((torre y heredad)) de Palos y otras propiedades por la pérdida que para su linaje suponía la entrega de Gibraleón y Huelva al de los la Cerda. A partir de esa fecha se acometió su definitiva repoblación. La jurisdicción señorial de Palos en 1492'estaba dividida en tres partes. Una de ellas correspondía a los condes de Miranda. Precisamente un miembro de este linaje, Fernando de Stúñiga, vendió a don Enrique de Guzmán, la doceava parte que le correspondía de su jurisdicción sobre Palos por 2.200.000 maravedíes. La otra era ejercida por los condes de Cifuentes. En 1492 este 50 por 100 del soñorío de Palos era compartido por Juan de Silva y sus hermanos. Sin embargo, vendieron toda su parte a los Reyes Católicos, el 24 de junio de 1492, por 16.400.000 maravedíes3. Con esta compra la Corona castellana conseguía dos objetivos. En primer lugar que la expedición de Cristobal Colón partiera de un puerto realengo, y en segundo lugar, que la política ducal de don Enrique de Guzmán, tendente a sumar Palos a los señoríos de los Medi- UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
na Sidonia en su zona de Niebla, se viera truncada. Por tanto, en los meses anteriores a la Salida de Colón desde Palos, esta villa estaba sujeta a la jurisdicción realenga y a la señorial del conde de Miranda y del duque de Medina Sidonia. 11. ~aracterísticas institucionales del régimen señorial Los tres señoríos jurisdiccionales de Moguer, Palos y Huelva presentaban los mismos caracteres institucionales. La jurisdicción señorial era ejercida en cuatro ámbitos: el militar, el judicial, el administrativo y el hacendístico. Las preocupaciones militares de los señores por sus villas explican la construcción -en la zona más elevada del casco urbanode castillos en cada una de las localidades, al frente de los cuales establecían un alcaide. La promulgación de Ordenanzas municipales permitía al señor intervenir en la justicia y - administración de las villas. La justicia señorial era ejercida siempre en grado de apelación. las facultades administrativas ofrecían al señor la posibilidad de nombrar las autoridades locales y de regular los asuntos internos de la comunidad. Los poderes hacendísticos de los señores les proporcionaban el derecho de percibir determinadas rentas. Los señores establecían en sus villas un régimen tributario que constituía sin duda el capítulo más importante de la jurisdicción señorial. Las rentas señoriales comprendían una amplia gama de ingresos. Los Portocarrero gozaron en Moguer de bienes inmuebles: olivares, viñas, tierra calma, un cortijo, huertas, tiendas, casas, almonas, hornos, ollerías, humeros de sardina, pesquerías y salinas. Los restantes ingresos procedían de ciertos beneficios fiscales obtenidos por merced regia o por simple apropiación. Dentro de las rentas jurisdiccionales, derivadas de la potestad judicial, fiscal y de gobierno, percibían el barceje, el portazgo del piñón y del alcornoque, la castillería, impuestos sobre el pescado, el almojarisfazgo, la alcabala vieja, saca y entrada de mercancías, el diezmo de la teja, del ladrillo, del aceite y del vino. Cobraban derechos sobre la leña, la caza y la montaracía. Ciertas penas judiciales iban a engrosar la hacienda señorial, así como las rentas de las escribanias y del alguacilazgo. Por último, aparecen las alcabalas y las tercias reales como rentas tomadas a la Corona y a la Iglesia. Los señores de Palos eran también propietarios de varios olivares dentro de su término municipal. Estos olivares proporcionaban una renta territorial y una obligación laboral que debía ser satisfecha por los vecinos de la villa. De cada «casa» de Palos se tomaba una «moza» para el vareo y recogida de sus aceitunas. Las restantes rentas señoriales de Palos y Huelva coincidían en líneas generales con la relación expuesta en el ejemplo moguereño. El señorío de Moguer reportaba a los Portocarrero en torno a los 400.000 maravedíes hacia 1444 4. Sabemos que los ingresos de la Corona, correspondientes a la mitad de su jurisdicción realenga sobre. Palos, fueron de 500.000 maravedies en 1498. Dicha cifra incluía los derechos señoriales más lo cobrado en concepto de alcabala y otras rentas reales 5. En 1509 la casa de los Medina Sidonia recaudó de sus dominios un total de 10.938.901 maravedíes. Huelva aportó 1.509.300 maravedíes, es decir, un 13,80 por 100 III. Organización concejil El gobierno de las villas estaba en manos de un cuerpo de oficiales que constituían el cabildo o regimiento, supeditado al señor de lugar. En el caso de Moguer la primera autoridad era el corregidor o justicia mayor como representante directo de la jurisdicción señorial. Los Portocarrero, señores de Moguer, nombraban anualmente una serie de cargos municipales. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
El primero era el corregidor. Seguían los alcaldes ordinarios con un salario anual de 1 .O00 maravedíes y atribuciones judiciales y administrativas; ocho regidores que percibían una asignación de 310 maravedíes al año y desempeñaban funciones administrativas y fiscales; cuatro jurados con una retribución anual de 200 maravedíes, encargados del abastecimiento de la población, de su empadronamiento y recaudación de impuestos; los escribanos y el alcaide de la fortaleza. El propio concejo solo podía designar al fiel ejecutor, al mayordomo, a los procuradores, veedores, alguaciles, sesmeros, montaraces y guardas del término. Con jurisdicción independiente existía un alcalde del mar que derimía las contiendas específicas de la profesión marinera '. En la villa de Palos el concejo estaba integrado por tres alcades mayores nombrados por los señores de la villa. Presidían el cabildo municipal y ejercían justicia en grado de apelación. Se nombraba corregidor únicamente cuando las circunstancias lo requerían. Existían tres alcaldes ordinarios. Eran elegidos desde 1484 anualmente por los alcades mayores y regidores con asistencia del Padre Guardián del monasterio de La Rábida para garantizar la fiabilidad del acto. Los seis regidores eran escogidos por los alcades mayores de entre vecinos suficientes e de conciencia. Completaba la relación de cargos el alguacil, el mayordomo y el escribano 8. Las noticias sobre la organización concejil de Huelva son muy escasas y fragmentarias. Existía también un alcaide que se ocupaba del gobierno y mantenimiento del castillo. Había dos alcades, uno el alcade ordinario como encargado de la justicia civil y el otro el alcade mayor con jurisdicción sobre lo criminal. El alguacil llevaba a cabo funciones de policía en la villa. Los jurados, en número de dos, eran los representantes de las collaciones en el concejo. Por último, el mayordomo, era el administrador de la hacienda municipal 9. La hacienda municipal de estas villas se nutría de tres tipos de ingresos: arrendamiento y explotación de los bienes de propios (dehesas y montes concejiles), percepción de multas y la imposición al vecindario de colectas extraordinarias en forma de derramas o pedidos. Los gastos sobrepasaban a los ingresos, que por otra parte eran muy escasos, ya que la mayoría de los derechos percibidos pasaban directamente al erario de los señores. Por esta razón, don Juan Portocarrero, reconoce en 1538 que por cuanto -el concejo moguereñotiene pocos propios e muchos gastos debía recibir las penas y multas que la justicia impusiera con el fin de mitigar su déficit. IV. Poblamiento: origen y evolución Razones defensivas motivaron la elección de lomas de modesta altura para el asentamien- to de las tres poblaciones colombinas. En efecto, Moguer se yergue sobre una colina de 51 m de altitud. En su cima, el primer señor de la villa', don Alonso Jofre Tenorio, almirante mayor de Castilla, construyó una fortaleza rectangular, que aún conserva en pié algunos lienzos y torreones. El espacio urbano, sin embargo, no se configuró en torno a ella sino que, siguiendo un criterio de máximo aprovechamiento agrícola de las tierras, produjo un plano radial, siendo el punto de convergencia de todas las calles, la plaza pública (plaza del Cabildo), junto a otros tres puntos nucleares: la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Granada (plaza de la Iglesia), el monasterio de Santa Clara (plaza de las Monjas) y el convento de San Francisco en la calle Ribera, que unía el puerto fluvial con la plaza del Cabildo. Palos se alza también sobre un cerro de 40 m de altitud en la margen izquierda del río Tin- to. Sobre él se levanta un castillo, del que solo subsiste algunos pobres cimientos. La fortaleza era cuadrangular (30 m de lado) con una torre en cada una de sus esquinas. La fecha de construcción se sitúa entre 1322 y 1379 lo. A sus pies aparece la iglesia parroquial de San Jor- UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ge y en torno a ambos edificios se disponen las casas. Sin embargo, este poblamiento cónico se vio modificado por un crecimiento orgánico de la villa a lo largo del siglo xv. En ese siglo adquirió gran relevancia el camino real que ponía en contacto Palos con Moguer y con el monasterio de La Rábida. La ubicación del concejo palermo en esta arteria, alejado del castillo Y frente a la calzada que conducía al puerto y a la alota, determinó que el poblamiento de la villa fuera de pueblo-calle. Huelva tuvo su emplazamiento primitivo en el cabezo de San Pedro (55 m de altitud) en la confluencia entre el río Tinto y el Odiel ll. Otro castillo ocupaba la parte más elevada. Contiguas a sus murallas exitían dos parroquias, la de San Pedro y Santa María Magdalena. Este primitivo núcleo urbano resultó insuficiente en el siglo xv, momento en el que se cita la existencia de un arrabal con su calle de la Mar, evidenciando su dedicación marinera y pesquera. V. Términos municipales Moguer y Huelva contaban con amplios términos. Moguer abarcaba una superficie de 204,5 km2. Su definitivo deslinde de términos se produjo en 1333 cuando la villa fue entregada en señorío a don Alonso Jofre Tenorio. Desde aquel instante quedó segregada del antiguo reino de Niebla con la oposición de los iliplenses. Las tensiones entre ambas poblaciones cesaron en 1337 con la sentencia de un juez de términos, enviado por Alfonso XI 12. Sin embargo, los enfrentamientos se reanudaron en 1369 al pasar Niebla como señorío a manos de los Guzmanes. A partir de esa fecha los condes de Niebla lograron reunir gran parte de la Tierra Llana de Huelva oriental y occidental, excepto Moguer. Efectivamente la política de concentración y unificación de los Guzmanes, tendente a aglutinar sus posesiones ininterrumpidamente desde Sanlúcar de Barrameda a Huelva, chocaba con la existencia de esta villa señorial, que se disponía a modo de isla en el interior de sus extensos dominios. Cualquier entrada y salida por tierra de mercancías y de moguereños había de cruzar ineludiblemente el condado de Niebla, circunstancia que ofrecía suficientes motivos de debates. La máxima tensión se produjo entre 1470 Y 1500, años de gran apogeo comercial en la zona. Por el flanco occidental Moguer lindaba con tierras de Palos, población con la que mantuvo también -como más adelante indicaremospleitos por jurisdicción y delimitación de términos. Huelva comprendía un término de 148,67 km2. Su término municipal, deslindado en 1267, limitaba al Este con el de Niebla y al Norte y Oeste con el de Gibraleón, Aljaraque y Cartaya. Abarcaba dentro de su jurisdicción la isla de Saltés. El río Tinto por el Sur le separaba de Palos y de Moguer. Palos tenía el término municipal más modesto con sólo 48,73 km2. El deslinde definitivo se efectuó en 1396 a instancias de doña Elvira de Ayala, señora del lugar, y de don Martín Fernández Portocarrero, señor de Moguer. En él quedaron marcados dos hechos. En primer lugar, la reducida superficie del término de Palos. El segundo, que la zona costera (playas de Morla, Mazagón y Julián), que era un enclave pesquero y mercantil, permanecería fuera del término de Moguer. Estas playas, por esos atractivos económicos, serán objeto de litigio. Desde 1432 se produjeron hasta enfrentamientos armados 13. El asunto quedó zanjado en 1481. El paisaje en los tres términos está integrado por lomas y campiñas, surcadas por dos ríos, el Tinto y el Odiel ((tan bellos en su sosegado derivar por las marismas inmensas)) 14. Igualmente en los tres términos municipales la gran propiedad no estaba muy desarrpllada. La tierra no estaba concentrada en pocas manos como en la zona sevillana. El régimen de propiedad de la tierra se caracterizaba por la existencia de p;opietarios libres con explota- UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ciones de mediana y pequeña extensión. Las posesiones agrícolas están constituidas por varios pedazos. Las grandes propiedades, incluso, estaban fragmentadas y dispersas en pequeñas unidades de explotación, como era el caso de las tierras del monasterio de Santa Clara de Moguer y de La Rábida (Palos), de los caballeros y de los propios señores de las villas. Los artesanos aparecen como modestos propietarios de tierras y beneficiarios de censos, buscando un complemento a sus actividades laborables. Tanto los labradores como los artesanos podían beneficiarse del aprovechamiento de amplias y abundantes tierras comunales. VI.blación y sociedad A lo largo del siglo xv se constata en la zona un auge poblacional continuado. Los señores ejercen una política de atracción demográfica y la coyuntura económica del citado siglo favoreció igualmente la inmigración. Moguer y Huelva alcanzaban los 4.500 habitantes y Palos los 2.000 cuando Cristóbal Colón llega a La Rábida. Una nota diferenciadora dentro de esta población fue la presencia de minorías étnicoreligiosas: judíos y esclavos. Existió una importante comunidad hebrea en Moguer. Sus miembros se dedicaron principalmente a oficios textiles y vinateros. Fue expulsada en 1486. Gracias a las cuantías pagadas para satisfacer el impuesto personal del servicio y medio servicio comprobamos que el núcleo judaico de Moguer ocupaba el segundo lugar. Su contribución económica sólo era superada en Andalucía por la aljama de Sevilla 15. Los esclavos comenzaron a fluir hacia Huelva, Moguer y Palos durante el siglo xv. El aumento del tráfico marítimo, el florecimiento comercial de los señoríos, el fletamento de navíos a Africa y el incremento de los cultivos explican que la zona se convirtiera en un centro proveedor y demandador de esclavos. Estos eran blancos y negros. Los primeros procedían de Canarias y Berbería. Los segundo; de Guinea o Mina de Oro. Eran redistribuidos a otros lugares. Algunos permanecieron en las villas colombinas. Eran adquiridos por sus vecinos y destinados al trabajo en el campo, en talleres artesanos o a funciones domésticas. Estos han dejado en todos los pueblos de la comarca Tinto-Odiel una huella etnográfica indeleble. Los elementos privilegiados y dominantes de la sociedad eran los miembros de la oligarquía municipal y del estamento eclesiástico. Gozaban de privilegios económicos y jurídicos que sancionaban su preeminencia social. Sin embargo no constituyeron una pequeña nobleza local de caballeros cuantiosos e hidalgos. No existió un eslabón intermedio entre los pecheros y los señores de las villas. Los grandes linajes no vivían en la comarca. Eran absentistas. No estaban avecindados en sus señoríos colombinos, sino en Sevilla o fuera de Andalucía. La inmensa mayoría del pueblo estaba integrada por una gran masa de campesinos y pescadores. Sólo disponían de sus brazos como fuerza de trabajo y secundariamente de alguna pequeña propiedad complementaria: casa, huerta, viñas, pedazos de olivar o suertes de tierras laborables. Unicamente escapan de esta situación económica pequeños grupos de labradores y hacendados ricos que aparecen como arrendadores de impuestos, mayordomos y administradores de los señores, dueños y armadores de barcos o ejerciendo oficios municipales. La religión establecía otra división social entre laicos y eclesiásticos. Las tres localidades colombinas pertenecían al arzobispado de Sevilla. La división territorial más importante del arzobispado hispalense fueron las vicarías. Moguer, con Palos, figura en el último cuarto del siglo xv con vicaría propia, segregada ya de la de Niebla. Huelva contó desde el primer momento con una vicaría que englobaba Aljaraque y a partir de 1490 San Juan del Puerto. Las iglesias parroquiales gozaban de beneficios dotados, es decir, participaban propor- UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
cionalmente de las rentas decimales y otras propias de la Iglesia. Moguer, con su filial Palos, tenia 3 clérigos. Huelva, con Aljaraque, contaba con 5 clérigos. También para atender las necesidades de culto y los oficios eclesiásticos, las iglesias disponían de capellanias, fundadas generalmente por familias o grupos profesionales. En 1491, Moguer y Palos poseían 2. Huelva con Aljaraque tenía 1. Igualmente para el sustento de los clérigos, las igleias recibían prestameras, que eran el resto sobrante del tercio decimal correspondiente a los beneficiados. Huelva y Aljaraque percibían un quinto. Moguer con Palos disfrutaban de media prestamera 16. En Moguer, aparte de la iglesia parroquia1 de Santa María, existían dos comunidades monásticas: el convento de Ntra. Sra. de la Esperanza (franciscanos) y el monasterio de Santa Clara. En Palos, además de la iglesia de San Jorge, a una legua de distancia, se levantaba el monasterio de Santa María de La Rábida (franciscanos). Huelva contaba a principios del siglo xv con dos iglesias: Santa María Magdalena y San Pedro. A finales del mencionado siglo sólo se cita la iglesia de San Pedro. Durante la Baja Edad Media no contó con ninguna fundación conventual. Otros centros de religiosidad eran las'ermitas. En Huelva había seis 17. En Palos aparecen tres 18. Y en Moguer existían dos 19. De todas maneras se constata en la comarca un fenómeno irregular: la escasa presencia eclesiástica, debida a la ausencia de alguna sede episcopal y a la lejanía del arzobispo de Sevilla. Por esta razón, en contrapartida, alcanzaron gran relieve los conventos franciscanos. Ejercieron enorme influjo en todos los aspectos de la vida local y comarcal. VI. Aspectos económicos Los cereales constituían el principal cultivo de la zona 20. El trigo ocupaba el primer lugar. Podía exportarse el tercio de la cosecha, pero las trabas locales a la libre circulación de granos, debidas al aumento demográfico, la comercialización de otros productos agrícolas económicamente más ventajosos y por las perturbaciones nobiliarias, provocaron con frecuencia carestías de este producto de primera necesidad en esas tres villas litorales. Para resolver estas situaciones los señores recurrían a los reyes y a los concejos para que les facilitasen licencias de importación. Por vía marítima llegaba el trigo desde Jerez, Sevilla e, incluso, del Marruecos atlántico. Aspecto este que le confiere a la comarca el carácter de país de acarreo. El cultivo de la vid experimentó un gran desarrollo en el siglo xv. A las ventajas económicas derivadas de su comercialización se unieron las bondades del clima y las excelencias del suelo para el incremento de su explotación. Se talaron campos de olivos y de cereales para plantarlos de viñas. Se efectuaron complantaciones. Las ((cargazones)) de vinos y pasas constituían uno de los capítulos más estimables de la econom%ía de estos señoríos a fines del siglo xv. El olivo, que cierra la clásica trilogia mediterránea, no alcanzó un gran desarrollo. Para las almonas o fábricas de jabón debía recurrirse a la importación de aceite. Entre los árboles frutales destacan la higuera, el almendro, los manzanos y los granados. El cáñamo, el lino y el esparto son las plantas textiles cultivadas. El paisaje se completaba con bosques de pinos, alcornoques y matorrales. Por Último, al pié de arroyos y pozos, se localizaban pequeñas huertas. La ganadería desempeñó una función subsidiaria de la agricultura. El ganado mayor y me- nor (vacas, bueyes, cabras, ovejas, cerdos, caballos, asnos.. .) encontraba abundantes pastos en las dehesas y rastrojeras. Los habitantes de la comarca también disponían de animales UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
domésticos y de los procedentes de la cacería (tórtolas, zorzales, perdices, conejos, liebres.. . 1. La situación geográfica permitía la realización de otras dos actividades primarias: la pesca y la extracción de sal. Ambas labores estaban fuertemente capitalizadas. La faceta más Ilamativa de los trabajos pesqueros eran las almadrabas, que cada año, por primavera, se disponían a lo largo de la costa para capturar el atún a su paso hacia el Mediterráneo. Las almadrabas eran monopolio de los Guzmanes. La pesca costera y de altura ocupaba a muchos hombres. Aparecen naseros y pescadores que se enrolan en barcos ajenos a cambio de ciertos derechos sobre la propiedad y venta del pescado capturado. Los armadores de los barcos ponen el capital y obtienen una décima parte de lo pescado. Pero estos beneficios se ampliaban en muchas ocasiones, pues esos armadores eran al mismo tiempo mercaderes que compraban en subasta esa misma pesca, vendiéndola después en otros puntos. Las salinas situadas en las márgenes del Tinto-Odie1 eran de propiedad señorial. Los señores arriendan su explotación y la venta de la sal en régimen de monopolio. La artesanía contaba con una ampliagama de oficios en cada una de las villas. Estaba orientada a cubrir de productos el mercado interno. La unidad básica de producción era el pequeño taller familiar. La reducida producción y su modesto volumen condicionarían la no existencia de gremios, aunque las Ordenanzas municipales dictan normas sobre la vigilancia en la elaboración y comercialización de los productos artesanales. Sólo algunas manufacturas desbordaban el marco local. Era el caso de la construcción de navíos. Los bosques de pinos existentes en la zona proporcionaban la madera necesaria. En los astilleros, situados en las orillas del Tinto y del Odiel, los carpinteros de ribera y calafates terminaban el producto. Los propios señores de Palos ordenaron en 1484 construir ocho o más carabelas en esta localidad a costa de los vecinos por quanto son ynformados non aver en la dicha villa los navíos que son menester, segunt que la gente en ella ay, para poder yr a faser pesquerías y otras cosas de que es causa despoblarse la vi/h e yrse la gente della al Puerto de Santa Marlá y a otras partes, de que procede y a procedido aver de venit las rentas en mucho menos como están, que mandan los diéhos señores que se haga en la dicha villa ocho caravelas o más, repartidas entre los vesinos de la dicha villa en las personas que caudal tuvieren para las faser, echando a cada uno la parte que pueda faser de una caravela, según la cantidad de su hasienda *l. En el mismo año, 1484, Pedro Alvarez, galeote, vecino de Moguer, se trasladó al Puerto de Santa María para construir una carabela de veinte e quatro goaspor quilla con su barqueta a Bartolomé Benítez, avecindado en dicha localidad 22. Incluso la carabela «Niña», propiedad del moguereño Juan Niño y que participó en el viaje del descubrimiento de América, fue botada en aguas del Tinto. Así lo declaran varios testigos en los pleitos colombinos. Por ejemplo, Francisca Beltrán afirma que lo sabe.. . porque este testigo se acuerda cuando se hizo la dicha nao e la vido parecer en la ribera de Moguer. Alonso Fernández Camacho ratifica que este testigo ayudó a botar la dicha nao estando en la ribera de Moguer 23. Asociados a esta actividad astillera florecieron otros oficios, tales como cordoneros, esparteros y herreros. Las demás actividades artesanales estaban dirigidas al autoabastecimiento, como los oficios textiles de transformación (alfayates, lenceros, albarderos, colcheros y traperos), los oficios referidos al cuero y la piel (curtidores, zapateros.. .), los oficios vinculados a la construcción y a la madera (albañiles, pintores, carpinteros.. .), los oficios relacionados con la cerámica (olleros, tinajeros, iadrilleros, barrileros), los oficios metalúrgicos (herreros, herradores, cerrajeros y caldereros), los oficios de la cera (cereros y candeleros), etc. Por el contrario, el sector terciario contaba con muy escasa representación. Aparecen mesoneros, posaderos, molineros, carniceros, boticarios, barberos, criados y caseros. Las UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
Únicas profesiones liberales existentes eran: escribanos, arrendadores de rentas, almojarifes, maestros, físicos, alfajemes, notarios y bachilleres. VII. El comercio La actividad económica más significativa en estos años fue el comercio. Los intercambios se efectuaban a nivel local, comarcal, regional, nacional e internacional. Muchas transaciones comerciales eran llevadas a cabo por los propios artesanos, tenderos, vendedoras, especieros, corredores, regatones y mercaderes. Los oficios relacionados con el transporte estaban muy ligados al comercio. Las vías terrestres eran usadas por acemileros, carreteros y recueros, los cuales llevaban mercancías -principalmente pescado- a Portugal, a la sierra de Huelva y a Sevilla. Por mar, el oficio era desempeñado por cómitres, pilotos, maestres y capitanes de navíos. El comercio local se practicaba en mercados permanentes. En cada una de las villas, la plaza pública era núcleo de concentración de tiendas. Existían mesones y además en Palos había una ttalota)), que era un inmueble levantado a orillas del Tinto y destinado desde su construcción a almacén y bodegones. En 1484 era un complejo integrado por un edificio prin- . cipal, un par de chozas, horno y fuente. Los señores de Palos arrendaban la <talota» para ser explotada en régimen de mesón o posada para uso, sobre todo, de marinos forasteros. Incluso la propia «aleta» servía de aduana y en ella se concentraba la mayor parte del pescado. Moguer contaba también desde 1333, fecha de su donación, con un mercado semanal. Esta feria se celebraba cada lunes en la plaza del Cabildo. Los artículos que concurrían a ella se almacenaban en un mesón y estaban exentos de los impuestos de saca y entrada en la villa. Sin embargo, los grandes ejes de comunicacción eran el complejo fluvial Tinto-Odie1 y el Océano Atlántico. La comarca es un territorio inundable, recorrido por el curso de dos rios. Al Oeste, el río Odiel con el puerto de Huelva, y al Este, también en la margen izquierda, el Tinto con los puertos de Palos y Moguer. La costa se extiende casi totalmente rectilínea con gran abundancia de arena sin apenas entrantes y salientes. Su exposición a los vientos convierten la comarca en zona poco favorable para el asentamiento humano. Sólo los ríos -como el Guadiana, Piedras, Tinto-Odiel- y pequeñas bahías ofrecen posibilidades de un establecimiento humano a cierta distancia de la costa. Las tres villas se encuentran a orillas de los ríos, resguardadas no sólo de las inclemencias del litoral sino también de cualquier ataque pirático. 'Los ríos son el medio de comunicación y salída al mar, pero la existencia de marismas con canales y brazos inextricables, que permanecen sin unirse casi hasta en la misma desembocadura, acentuaba aún más el carácter de refugio de estos puertos para los navíos. Cuando Cristóbal Colón pisa por primera vez La Rábida en 1484 Ó 1485 la comarca conocía una gran apogeo marítimo mercantil. En el último tercio del siglo xv se abre a los onubenses, palermos y moguereños el tráfico de Guinea. Los tres puertos del Tinto-Odiel se convierten en escalas de barcos extranjeros. A las actividades pesqueras y de cabotaje de siglos anteriores se añade ahora otras operaciones mercantiles al insertarse tales puertos en la ruta del comercio internacional. Las embarcaciones usadas por los vecinos de estos lugares eran las carabelas cuyo calado no sobepasaba los 3 m, con 20 m de eslora, de 6,5 m de manga máxima y un desplazamiento de 40 a 60 toneladas. Resultaban, por tanto, aptas para la navegación por el Tinto hasta Moguer y por el Odiel hasta Huelva. Con barcazas se llegaba hasta Gibraleón y Lucena del Puerto, respectivamente. Todos los navíos retornaban al Atlántico pasando por delante UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
NOTAS LADERO QUESADA, Miguel Angel: ((Los señoríos medievales onubenses)) en Huelva en la Andalucia del siglo xv. Huelva, 1976, p. 75, y «Los señores de Gibraleón)), Cuadernos de Historia, 7, 1977, p. 75. María Luisa Pardo Rodríguez: Huelva y Gribaleón (1282- 7495!. Documentos para su historia. Huelva, 1980, pp. 55-56. GON~LEZ GOMU. Antonio: Moguer en la Baja Edad Media 11248-1538!. Huelva, 1977, p. 39. GON~LEZ GOMU. Antonio: «Ordenanzas municipales de Palos de la Frontera (1484-1 521 1)). Historia. Instituciones. Documentos, 111, 1976, pp. 250-251. Miguel Angel Ladero Quesada: «Palos en vísperas del Descubrimiento)). Revista de Indias, n." 153- 154, julio-diciembre 1978, pp. 471-473. GONZALEZ GOMEZ, 8Antonio: Moguer en la Bala Edad Media, op. cit., p. 69. LADERO QUESADA. Miguel Angel: «Palos en vísperas del Descubrimiento)), op. cit., p, 480. Som~o Ruiz, Emma: «La hacienda de las Casas de Medina-Sidonia y Arcos en la Andalucía del siglo xv». Archivo Hispalense, t. LV,n." 168, 1972,pp. 118, 119y 127. GONZÁLQ GOMQ, Antonio: ((Moguer, un señorío medieval en tierras de Huelvan en Huelva en la Andalucia del siglo xv. Huelva, 1976, p. 123. Ibíd.: ((Ordenanzas municipales de Palos de la Frontera (1484-15211, op. cit., pp. 252- 253, y Miguel Angel Ladero Quesada: ((Palos en vísperas del Descubrimiento)), op. cit., p. 474. PARDO RODR~GUEZ, María Luisa: Huelva y Gibraleón / 1282- 1495!, op. cit., pp. 563-565. JIMENEZ, Alfonso: Huelva monumental. 7. Monumentos Nacionales. Huelva, 1980, p. 67. Estos rasgos geográficos están recogidos pobticarnente por Juan Ramón Jiménez cuando describe Huelva «con sus cabezos granas, sus vapores y muelles negros)) (en Entes y Sombras de mi infancia n." 32: Granadilla, tú.. . de Elejías Andaluzas, Barcelona, 1980, p. 178.) 12. GONZ~LEZ GOMEZ, Antonio: Moyuer en la Baja Edad Media, op. cit., p.86. En 1434 se produjo un combate en el arroyo de Juan Delgado, término de Palos. Murieron tres hombres. Los mogureños, triunfadores, saquearon a los caballeros sevillanos que acompañaban a las gentes de Palos. El botín se elevó a 6.000 doblas de oro. E incluso encarcelaron a algunos de ellos en el castillo de Moguer. González Gómez, Antonio: Moguer en la Baja Edad Media, op. cit., pp. 92-93. 14. JIMENEZ, Juan Ramón: Elejías Andaluzas, op. cit., en Josefito Figuraciones (El calidoscopio prohibido), n." 14: El Zaratán, II, p. 127. 15. GONZALEZ GOMEZ. Antonio: Moguer en la Baja Edad Media, op. cit., pp. 170-171. 16. LADERO QUESAOA, Miguel Angel y GONZALEZ JIMENEZ, Manuel: Diezmo eclesiástico y producción de cereales en el reino de Sevilla (1408- 1503!. Universidad de Sevilla, 1979, pp. 10-30. 17. Eran las de Santa María del Viso, Santa Cruz, Misericordia, Santa María de Saltés (en la isla del mismo nombre), Nta. Sra. de la Cinta (también extramuros) y San Sebastián. 18. Santa María Magdalena, San Sebastián y Santa María de las Flores, éstas dos últimas estaban extramuros. 19. Ntra. Sra. de Montemayor y Santa María de Borrugente, ambas extramuros de la población. 20. La producción triguera de la comarca está recogida por Ladero Quesada, Miguel Angel y González Jiménez, Manuel: Diezmo y producción de cereales en el reino de Sevilla (1408-lm!, op. cit., pp. 41, 53, 88, 95 y 106. 21. GONZALEZ GOMEZ, Antonio: ((Ordenanzas municipales de Palos de la Frontera (1484-1521))). op. cit., 1, 6, p. 260. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
SANCHO DE SOPRANIS, Hipólito: «Las relaciones entre los marinos de Poniente y del Puerto de Santa Maria en el decenio 1'482- 92, según las notas del escribano portuense Hernando de Carmona, 1483-84. Estudios Geogrdficos, n.' 37, afio X, 1949, p. 675. MANZANO MANZANO. Juan: Cristóbal Coldn. Siete airos decisivos de su vida / 1485- 1492!. Madrid, 1964, p. 381. GONZALEZ GOMEZ. Antonio: ((Ordenanzas municipales de Palos de la Frontera (1484-15211~, op. cit., 1, 8, p. 261. Ibíd. : Moguer en la Baja Edad Media, op. cit., p. 139. SANCHO DE SOPRANIS, Hipólito: «Las relaciones entre los marinos de Poniente y del Puerto de Santa María...)), op. cit., pp. 672, 673, 675, 676 y 677, aporta noticias documentales sobre la compra de esclavos negros y de bizcocho por parte de mareantes y mercaderes moguerefios. El 10 de enero de 1494, Vicente YAAez Enríquez, mareante, vecino de Moguer, transportó desde Moguer hasta el Puerto de Santa Maria, para Gigón, cirujano, tres toneles y tres pipas de vino por valor de 1.200 maravedíes. OTTE, Enrique: «El comercio exterior andaluz en la Baja Edad Media», en el 11 Coloquio de Historia Medieval Andaluza. Sevilla, abril 1981 (en vías de publicación). También en 1491, Jorge Balicante, genovés, reclama el importe de dos muchachos canarios que había comprado en Palos. Ese mismo aRo, Francisco Dolfe, factor de Juanot, mercader florentino, reclama, también, el pago de algunas deudas por esclavos y mercancías contraídas por ciertos moguereños. Cf. (A)rchivo' (G)eneral de (S)irnancas. (R)egiitro (Gieneral del (Siello, 1491 -Vlll, fol. 47 (7 septiembre, 1491. Córdoba) y 1491- VIII, fol. 298 (27 abril, 1491. Sevilla). OTTE. Enrique: ((El comercio exterior andaluz eh la Baja Edad Median, op. cit. A.G.S. R.G.S., 1479-11, fol. 100 (11 agosto, 1479. Trujillo). Ibíd., 1484-111, fol. 57 (19 marzo, 1484. Agreda). Ibid., 1477-1, fol. 231 (2 noviembre, 1477. Jerez de la Frontera). Ibld., 1478-11, fol. 75 (23 septiembre, 1478. Sevilla) y 1479-11, fol. 64 (17 julio, 1479. Trujillo). 33. Ibid., 1478-11, fol. 47 (4 marzo, 1478. Sevilla). 34. Ibid., 1477-1, fol. 340 (20 noviembre, ,1477. Sevilla). 35. Ibíd., 1477-1, fol. 258 (27 de junio, 1477. Trujillo). Cortés Alonso, Vicenta: ((Algunos viajes de las gentes de Huelva al Atlántico ( 1470- 1488) D. Las rutas del AtlBntico. Sevilla, 1968, pp. 603-613, analiza las motivaciones de este tipo de empresas. 36. A.G.S. R.G.S., 1477-1, fol. 518 (13 septiembre, 1477. Sevilla). 37. Ibíd., 1477-1, fol. 345 (20 noviembre, 1477. Sevilla). 38. Ibíd., 1478-11, fol. 147 (24 enero, 1478. Sevilla). 39. Ibíd., 1478-11, fol. 73 (12 septiembre, 1478. Sevilla). 40. Ibid., 1479-11, fol. 38 (12 noviembre, 1479. Toledo). 41. Ibíd., 1480-11, fol. 54 (18 enero, 1480. Toledo). 42. Ibíd., 1483-111, fol. 143 (9 octubre, 1483. Vitoria). 43. Ibid., 1483-111, fol. 117 (11 octubre, 1483. Vitoria). 44. Ibíd., 1483-111, fol. 214 (20 octubre, 1483. Vitoriai. 45. Ibíd., 1485-IV, fol. 71 (16 diciembre, 1485. Alcalá de Henares). 46. Ibid., 1488-V, fol. 183 (28 marzo, 1488. Valencia). 47. Ibid., 1491-VIII, fol. 145 (14 enero, 1491. Sevilla). 48. Ibíd., 1484-111, fol. 75 (23 julio 1484. Córdoba); 1485-IV, fol. 202 (16 diciembre 1485. Alcal6 de Henares); 1486-IV, fol. 65 (28 mayo, 1486. C6rdoba); 1487-V, fol. 65 (18 marzo, 1487. Córdoba) y 1487-V, fol. 233 (25 octubre, 1487. La Membrillai. 49. Ibid., 1480-11, fol. 431 (8 marzo, 1480. Toledo). UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
Ibid., 1490-Vll, fol. 48 (s.d. abril, 1490. Sevilla) y 1490-Vll, fol. 42 (6 noviembre, 1490. C6rdoba 1. 1490. Sevilla). Los Reyes Católicos prohíben pescar en esa zona mientras dure el arrendamiento, que ya aparece con Juido en 1491, año en el que comisionan a Diego García, el Ibíd., 1490-Vll, fol. 267 (24 mayo, 1490. Sevilla). rico, alguacil, para que averigüe en la villa de Palos, qué personas y carabelas fueron a las pesquerías del cabo Bojador, Angra de los Ibid., 1479-11, fol. 47 (7 agosto, 1479. Trujillo). Caballos y San Bartolomé, contra lo estipulado con el rey de Portugal. Cf. A.G.S. R.G.S., 1491-Vlll, fol. 78., (15 agosto, 1491. Ibid., 1489-VI, fol. 108 (5 junio, 1489. Jaén). Real de la Vega de Granada) 66. Ibíd., 1492-IX, fol. 47 (4 octubre, 1492. Zaragoza). ORTEGA. Angel: La Rábida. Historia documental crítica. Sevilla, 1925, t. 1, pp. 320- 321. 67. Ibíd., 1483-111, fol. 121 (14 noviembre, 1483. Vitoria). A.G.S. R.G.S., 1478-11, fol. 159 (31 enero, 1478. Sevilla). 68. Ibíd., 1485-IV, fol. 291 (22 febrero, 1485. Sevilla). HEERS, Jacques: Christophe Colomb. París, 1981, p. '673. 69. Ibíd., 1486-IV, fol. 29 (8 junio, 1486. Córdoba). Ibíd.: Chistophe Colomb, op. cit., p. 173. Ortega, Angel: La Rábida ..., op., cit., t. 1, p. 320. Cortés Alonso, Vicenta: ((Algunos viajes de las gentes de Huelva al Atlántico (1470-1488); op. cit., p. 604. 70. Los Reyes Católicos dieron poder al continuo, Juan de Peñalosa, el 20 de junio de 1492, para hace cumplir en la villa de Moguer, una cédula real, fechada en Santa Fé el día 30 de abril de 1492, en la que mandaba entregar a Cristóbal Colón, dónde y cuándo A.G.S. R.G.S., 1477-1. fol. 278 (6 noviembre, 1477. Jerez de la Frontera). \ ORTEGA, Angel: La Rábida ..., op. cit., t. 1, pp. 321-324. las pidiese, tres carabelas armadas y equipadas. Cf. A.G.S. R.G.S., 1492-IX, fol. 1 (20 junio, 1492. Guadalupe). Y en el mismo día, mes y año dieron poder los reyes a Juan de Peñalosa para ir a la villa de Palos y ejecutar una carta de SS.AA., redactada en Granada el día 30 de abril de 1492, por la que en cumplimiento de cierta setencia pronunciada A.G.S. R.G.S., 1480-11, fol. 93 (27 marzo, 1480. Toledo). ORTEGA Angel: La Rábida ..., op. cit., t. 1, p. 325. contra Diego Rodríguez Prieto, alcalde mayor de Palos, y otros compañeros suyos, vecinos de Palos, a causa de algunas cosas A.G.S. R.G.S., 1480-11, fol. 224 (22 junio, 1480. Toledo) y 1488-V, fol. 168. fechas e cometidas por vosotros en deservicio nuestro, fueron condenados por el Consejo Real a nos servir doce meses con dos carabelas armadas a vuestras costas e es- Ibíd., 1487-V, fol. 137 (25 agosto, 1487. Salamanca) y 1490-Vll, fol. 433 (17 julio, 1490. Córdoba). pensas, cada e cuando e doquier que por nos os fuere mandado. La ocasión se presentó con el proyecto de Cristóbal Colón. Son reclamadas a Palos esas dos carabelas. ORTEGA, Angel: La Rábida ..., op. cit., t. 1, pp. 315-317. Los 80.000 cazones se pagarían en maravedíes, cuando /os navíos vinieren de la Synca, el año próximo, 1468, a lo largo de todo el mes de agosto. La carta es leída ante el concejo de Palos, reunido en la iglesia parroquia1 de San Jorge, el día 23 de mayo de ?492. Cf. A.G.S. R.G.S., 1492-IX, fol. 25 (20 junio, 1492. La Puebla de Guadalupe). A.G.S. R.G.S., 1490-Vll, fol. 118 (7 marzo, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA