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Breve noticia de las Imágenes de la Santísima Virgen María veneradas con especial devoción en Sevilla, en los días del Descubrimiento y Colonización de América, y que figuraron en la magna procesión del Primer Congreso Mariano Hispano Americano

Sebastián y Bandarán, José

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e a | | A ¡_xItt_rt_trII[Q o ————— a —————— > —— ci a o Año 1944 Número 69 Abril - Junio BOTÓN DE LA Real Academia Sevillana de Buenas Letras Breve noticia de las Imágenes de la Santísima Virgen María veneradas con especial devoción en Sevilla, en los días del Descubrimiento y Colonización de América, y que figuraron en la magna procesión del Primer Congreso Mariano Hispano Americano, celebrada el | SUMARIO domingo 19 de Mayo de 1929, por el M. L. Sr. Dr. D. José Sebastián y Bandarán, Pbro. Pascual Lázaro.- Sevilla 7-4 70: t d Ae > AAA 5 UE 4 y a 4 eS u sl o $ : ps . di E 2 ES 55A a Le - - . a CR: MA 7 e 8 14 * A * A yd A, br . . A + ' . k y A A e 4 y Nuestra Señora de la Victoria (antes de la restauración) Parroquia de Santa Ana Año 1944 Número 69 Abril - Junio BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS Breve noticia de las Imágenes de la Santísima Virgen María veneradas con especial devoción en Sevilla en los días del Descubrimiento y Colonización de América y que figuraron en la magna procesión del Primer Congreso Mariano Hispano Americano. celebrada el domingo 19 de Mayo de 1929. La Virgen de la Victoria y la primera vuelta al mundo Iglesia Parroquial de Santa Ana Entre las venerandas imágenes de la Madre de Dios, relacionadas estrechamente con el descubrimiento y colonización del nuevo mundo que como joyas preciosísimas y como reliquias sacrosantas guarda y conserva nuestra bendita Sevilla, ocupa muy principal lugar la Virgen de la Victoria, del extinguido convento de Frailes Mínimos de San Francisco de Paula, en Triana. Fué erigido este convento en 1516 y consagrada su iglesia en Noviembre del año siguiente por el Obispo don Fray Francisco de Córdoba, titular de Velandia, Auxiliar del famoso protector de Colón, Fray Diego de Deza, a la sazón Arzobispo 44 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras de Sevilla; en su altar mayor veneróse la hermosísima imagen de la Madre de Dios, titular del templo, llamada como acostumbraron siempre los Mínimos de España, Virgen de la Victoria, en recuerdo de la conquista de Málaga y victoria sobre los musulmanes, prometida y profetizada por el glorioso Taumaturgo de Paula a los Reyes Católicos; fué muy venerada esta imagen de la Victoria por la ¿ente del mar que embarcaba en el cercano muelle llamado. de las «Muelas», y a Ella acudían en sus peligros los marinos sevillanos, llevando su fama y su devoción a las apartadas playas del Mundo Nuevo, con los nombres de otras no menos protectoras y muy visitadas Vírgenes sevillanas. Pero lo más interesante en la historia de esta imagen son sus relaciones con la primera vuelta alrededor del mundo; en su templo y ante su altar y peregrina efigie recibió Hernando de Magallanes de manos del Asistente de Sevilla don Sancho Martínez de Leiva, la bandera de Castilla, y juró ante él, guardar fidelidad a la enseña que se le confiaba; recibió, a su vez, Magallanes, el juramento de los capitanes y pilotos que debían acompañarle en su arriesgada expedición y bendecidas en aquella hermosa mañana de los primeros días de Agosto de 1519 las cinco banderas de los barcos que formaban la flota, uno de los cuales, el que regresó cubierto de gloria con Juan Sebastián el Cano, se llamaba «La Victoria», partieron de Sevilla a 9 de Agosto, saliendo en definitiva de Sanlúcar de Barrameda el día 20 del mes de Septiembre. Tres años más tarde, el día 8 de Septiembre de 1522, en que se celebra la festividad de la Virgen de la Victoria, arribaba frente a su convento sevillano, rota y maltratada, pero cubierta de laureles inmarcesibles, la nao «Victoria», mandada por Juan Sebastián, jefe después de la muerte de Magallanes, con sólo diez y siete tripulantes, supervivientes de los doscientos treinta y siete que salieron de Sevilla; desembarcados, salieron a visitar esta veneranda Virgen aquellos heroicos maríneros, que con trabajos indecibles y derramando su generosa sangre, habían realizado la magna epopeya de descubrir el canal de Magallanes, atravesar por vez primera el Pacífico, Nuestra Señora de la Victoria (restaurada) - Parroquia de Santa Ana PS $ ae 3 es pe a A Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 45 levantar el velo que ocultaba las Islas Filipinas, navegar a las Molucas por occidente y circunvalar por vez primera la Tierra.¡La Virgen de la Victoria, que amparó estas empresas, recibió de Juan Sebastián y los suyos el más férvido homenaje de reconocimiento y de amor! Diversas vicisitudes atravesó este hermoso convento tríianero de los Mínimos; un voraz incendio destruyó su iglesia en 1704; reedificado en 1707, sufrió el convento graves daños en la invasión francesa en 1810; exclaustrados sus frailes en 1835 y vendido el convento a particulares, la revolución de 1868 cerró, por fin, su iglesia que fué demolida; hoy sólo queda como recuerdo de tan hermoso edificio, el mayor que tenía Sevilla después del convento Casa-Grande de San Francisco, la llamada «Huerta de la Victoria», detrás de los Remedios, al finalizar la calle Pagés del Corro; ¡así destrozó y perdió la revolución nefasta, tanto recuerdo histórico, venerando y glorioso! : La hermosísima imagen titular peregrinó por diversas iglesias: estuvo primero en el convento de monjas mínimas, llamado de Nuestra Señora de la Consolación, en el mismo arrabal trianero; de allí pasó a la hermosa parroquia de Santa Ana, estando colocada primero en un altar de la capilla de Santas Justa y Rufina, junto a la puerta de la nave del evangelio; quitóse después de la vista de los fieles y fragmentada en pedazos informes, quizás se hubiera perdido para siempre su nombre y su memoria gloriosísíma, si un sacerdote hispalense, amante enamorado de la Madre de Dios y celosísimo de las glorias sevillanas, no se hubiera preocupado insistentemente de su restauración, logrando al fin ver otra vez tan veneranda efigie ocupando un precioso altar en la misma parroquia, antes dedicado a Santa Bárbara, preparado con amor para ello por el activo e inteligente señor cura párroco D. Bernardo Guerra Calzadilla, que ha decorado la citada capilla poniendo en su altar un precioso frontal de cerámica, alusivo a la Virgen de la Victoria. Hermosa, sobre toda ponderación es la imagen; labrada en los mismos días que el templo, 1516, es de un clasicismo y 08 2 e 0 $bs mad ei cogi lie soy aba able y tos senta e ergía Li de. : a re ás señore dabibereatas: 38 beca | Pr pone dió «en agora poo aja y onotimy ai alan ao Coma labo E o mroiaa E pared pair ia sl 1 y dl ¿haviaqolo: 1ikodshid mo añizadrad a bea iossd | ls. dirt esbitiviniy eomovi O acñinob ¿18 larobyrmaw ado 429 0noss M E 4 Ea da ts busitambizasS ntsq ob Eme stos Aal: amoñsd : ¡senláracign lo pu Yi ne Y oxobiel nad e Aspob 1 9 «Ey Opiedieslos ¿AdesO bi biorá. mbobasini: lo ¿211094 da Alegia? perra ens | ont alos raloxas aun). 03 pe ds patnormaidas oh sn Al .' sl Iqeo ye ed 7 4 d E y 1 y «BROrÓÍ: po] MM MAD! á 5 ee 39 pony U e . 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ES A ertasol, E ta? 0, Nuestra Señora del Coral . +» Parroquia de San Ildefonso 2, . e > E yx A Ger om Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 51 Nuestra Señora del Coral lélesia Parroquial de San Ildefonso Interesantísima es, en extremo, la historia de Nuestra Señora del Coral, venerada en la parroquia de San Ildefonso; ante ella oraba con fervor el famoso navegante Juan Sebastián el Cano, el primero que dió la vuelta al mundo, en aquella celeberrísima expedición que partiendo del puerto de Sevilla en el año 1519, capitaneada por Hernando Magallanes, bajo cuyas órdenes estaba Juan Sebastián, regresó a Sevilla realizada la magna epopeya en Septiembre de 1522, mandada ya por este intrépido marino, por haber muerto Magallanes, asesinado por los naturales de Mactán, en las islas Filipinas. «Tu primum circumdidisti me», «Tú has sido el primero que me has rodeado», fué el mote o leyenda que dieron a Juan Sebastián por empresa de su escudo, un mundo, para perpetuar su hazaña inmortal; la Virgen del Coral alentó al marino y recibió sus férvidas acciones de gracias por haberlo amparado en trances dificilísimos. Esta hermosa pintura mural es coetánea ciertamente de las de la Antigua, en la Santa Iglesia Catedral, y de la de Roca Amador, en San Lorenzo; las tres del siglo XIV, con marcados recuerdos románicos y las más antiguas, en su género, de las que hoy veneramos en Sevilla; la falta de crítica arqueológica en nuestros escritores de los siglos XVI y XVIL, junto con el empeño de atribuirles origen remotísimo, los llevó a señalar a las tres mencionadas imágenes una época que ciertamente no es la suya; no necesitamos nosotros, para celebrar sus glorias y grandezas, recurrir a tales argumentos; las tres en siglos pasados cautivaron el corazón de los sevillanos 52 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y sus favores y prodigios llenan páginas de nuestra historia mariana insuperable. Debe su nombre esta imagen a una pequeña rama de coral que pendiente de una cadena tiene en el cuello el Divino Niño que sustenta la Señora en su brazo derecho; muestra el Hijo un pajarillo en su diestra mano y con la siniestra intenta coger una fruta o poma que le ofrece su Madre benditísima. Viste la Señora, que está de pie y muy inclinado su tronco con relación al resto del cuerpo, túnica grana y manto con cuello muy alto; Jesús Niño está desnudo en su parte superior; ambas figuras han sido restauradas en diversas ocasiones. La imagen que luce en el Simpecado es de escuela de Murillo, bellísima copia del original. db : 7 T_T z IMACONCERCION IN TIZULADALASETIIIA a AA mr ensu portentosa deruda á este CGomb. de A a Leneconceduz. mucHduby, rez una dalve 0 AA al de Ñ Convento de San Buenaventura Nuestra Señora la Virgen Sevillana Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 53 La Inmaculada Concepción, llamada la Sevillana Iglesia del Convento de Franciscanos de San Buenaventura En el altar mayor de la iglesia del Doctor Seráfico S. Buenaventura, antiguo colegio de «Propaganda fide» de los Menores Observantes franciscanos, y hoy su iglesia conventual, se venera la hermosa imagen conocida por todos con la advocación de la Virgen Sevillana. Representa esta efigie a María Santísima en el soberano misterio de su Concepción Inmaculada; de estatura natural, de rostro hermosísimo, muéstrase de pie la Señora, con un libro abierto entre sus manos, y en él fijos los ojos, en actitud de contemplar lo que lee; viste ricas telas blancas por túnica, cubriendo sus hombros manto azul celeste y ciñe sus sienes corona imperial de bien labrada plata, circundando su contorno ráfagas del nismo metal, y ostentando bajo sus pies la media luna, atributos todos relativos a la Mujer de la visión apocalíptica, vestida del sol, con la luna por escabel de sus plantas, y coronada de estrellas. Debió ser trabajada esta efigie en los primeros años del siglo XVI, pues su rostro y sus manos, y el ser hecha para sobrevestirla con telas, no permiten concederle mayor antigúedad; veneróse en el oratorio particular de una religiosa familia que le tributaba reverente culto; mas en el siglo XVII y con motivo de la terrible epidemia que en 1649 azotaba diezmando a Sevilla, conocida con el nombre de landres o peste negra, comenzó a manifestarse maravillosa; en la antigua calle de Vizcaínos, llamada hoy de Fernández y González, y en una de sus casas, antiguo hospital, cercano al convento Casa-Gran- de de San Francisco, hoy Plaza de San Fernando y calles ad- 54 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras yacentes, moraba una piadosa señora que, dejando sus galas y vestida de tosco sayal de terciaria franciscana, daba continua guardia y prestaba servicios a esta hermosa Virgen Inmaculada que, heredada de sus mayores, tenía en devoto oratorio, como la joya más rica y digna de sus entusiastas amores. Un día del año que citamos, mientras Sevilla se consumía en el atroz contagio de las landfes, al entrar la señora en su oratorio, oyó clara y distintamente la voz de la Madre de Dios que desde el hermoso simulacro le decía: «Llévame a San Francisco, a la Capilla Mayor». Angustióse la piadosa mujer al escuchar el mandato, por verse privada de la compañía de tan rico tesoro, y difirió el cumplirlo; mas al penetrar a la siguiente mañana en el oratorio, vió con asombro a la Inmaculada sobre el plano del altar, reiterando su deseo, con firmeza; rogóle esta vez a la Madre del Señor la afligida señora, que quisiese permanecer en “su morada, indicando qué cultos y obsequios anhelaba, que ella se los tributaría; pero como no fuese ejecutado su mandato, apareció al tercer día la imagen en el suelo, ordenando a su dueña: «Llévame a San Francisco, a la Capilla Mayor». Corrió asustada al convento a dar cuenta a su confesor de estos avisos, mas no se le dió crédito; al regresar a su casa, halló a la Virgen bajando la escalera, y pasando aviso a los Religiosos Franciscanos vinieron con su R. P. Guardián, y cerciorados de la expresa voluntad de la Madre de Dios, lleváronla en procesión solemne a su próxima iglesia. Fué colocada entonces en la Capilla Mayor, según sus deseos, y comenzó entonces a mostrar su poderosa mediación, acudiendo ante sus aras el afligido pueblo sevillano, que vió cesar en 2 de Julio de aquel año, fiesta de la Visitación de Nuestra Señora, el grandísimo azote del contagio, por lo que tributó a tan hermoso Simulacro rendidísimas gracias. Adornada en este tiempo con ricas joyas, fué despojada de ellas en cierta ocasión por un nocturno ratero que, sorprendido, pagó en azotes su sacrilegio; mas como algunos, admirados, se preguntaran cómo había permitido esta Señora, tan cuidadosa de su honra y culto, este despojo, respondieron Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 55 otros: ¡Como es tan Sevillana, no hace caso ni aprecio de riquezas!; de aquí le vino a esta Inmaculada el gracioso nombre de Virgen Sevillana con que desde aquel hecho es de todos conocida. | La Autoridad Eclesiástica ordinaria formó expediente canónico en donde consta todo lo relatado; la piadosa mujer, que conociendo la voluntad de la Virgen Santísima donó este Soberano Simulacro a la Orden de San Francisco, murió con fama de santidad con el nombre de Venerable Madre María de San Francisco, y fué sepultada en el mismo convento; restaurada la iglesia, después de la ruina de 1650, se colocó la Señora en el magnífico altar mayor, de mármol, labrado por la munificencia de los Sres. marqueses de Ayamonte, patronos de la capilla; ante esta Señora se celebraron cultos solemnísimos por los Religiosos Franciscanos en 1662, al imponer silencio Alejandro VII a los impugnadores de la opinión piadosa en el misterio de la Concepción sin mancha; en 1709 al decretar Clemente XI la fiesta de la Inmaculada para todo el orbe, y sobre todo en 1761 con motivo del Patronato concedido por Clemente XIII a la Señora sobre España y sus Indias, en cuyas fiestas salió la Virgen Sevillana ricamente adornada y en procesió magnífica. Al comenzar el siglo XIX volvió la Virgen Sevillana a librar a su pueblo del contagio de la fiebre amarilla, como lo hizo en la peste negra en 1641, recibiendo el testimonio de la gratitud y el amor sevillano; en los días nefastos de la invasión francesa, profanado su templo, fué escondida en la morada de los piadosos marqueses de Casa-Ulloa, sus devotos; restituída a su altar, la exclaustración de 1835 que arrojó de su convento a los hijos del Serafín de Asís, dejó la Virgen Sevillana sin la custodia que Ella eligiera; estuvo en su iglesia hasta 1840 en que, derribada, pasó a la contigua de San Buenaventura y ocupó el altar mayor en que hoy es venerada; antes de finalizar el siglo XIX volvieron los Franciscanos a cuidar de la iglesia y en ella le tributan reverentes y concurridos cultos. 60 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras «Virgen y Madre de Dios, Mercedes os pido, Otorgádmelas Vos. Para vos son pocas, Para mí muchas son». Los religiosos Mercedarios, que en crecido número fueron de estos conventos sevillanos a la evangelización del Nuevo Mundo, llevaron, como hijos amantes, el culto y la devoción de esta Señora allende los mares, y entre los colonizados floreció lozana, siendo conocidísima esta Virgen Soberana. Cinco años después de la exclaustración, en 1840, fué cerrada al culto la hermosa iglesia donde se veneró esta Señora, convertida hoy en salón principal del Museo Provincial de Bellas Artes; pasó de allí al vecino templo de monjas mercedarias de la Asunción, en la misma plaza; arrojadas de allí las religiosas y profanado el santuario por la nefasta revolución de 1868, estuvo la Señora en el oratorio del piadoso marqués de Rivas del Jarama, y de Tous, desde Octubre de 1868 hasta Mayo de 1871, en que murió el citado prócer; fué llevada al convento del Socorro, de Franciscanas, que albergaron a las pobres Mercedaríias; instaladas éstas en el templo del Buen Suceso más tarde y de manera tfansitoria, allí fué venerada la milagrosa imagen hasta que, labrado el nuevo convento inmediato a la iglesia de Santiago de la Espada, pasaron a él las religiosas, colocando en un altar del restaurado templo la Soberana y histórica Virgen de la Merced. Nuestra Señora de Roca-Amador - Parroquia de San Lorenzo y La 4 2 E La dd de PASO id Ep A SA Med O PENES ARI Eocsá ¡7 ne EN Cen a cl gu si E A , a A SE ¿ón 2 e FE E AS ns ON Y PEE E cue Pone A E Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 61 Nuestra Señora de Roca - Amador Iglesia Parroquial de San Lorenzo No es española, sino venida de Francia la devoción a María Santísima, bajo esta advocación; en la diócesis de Cáhors, existe en el pueblo llamado Roca-Amador, un famoso santuario de muy interesante tradición; en el siglo primero de la Iglesia, un piadoso eremita, Amador, que no es otro que el Zaqueo visitado por Nuestro Señor, marido, según la antigua tradición, de la Verónica, llegó con ella a las Galias, siguiendo los pasos del Apóstol de Aquitania, San Marcial, y contribuyeron eficazmente a la conversión de Burdeos; muerta la Verónica en Soulac, Amador se retiró a una alta roca en los Cadurques y edificó en honor de María Santísima una pequeña capilla en las concavidades de la montaña; muerto en olor de santidad, celebra la Iglesia su fiesta en el día 26 de Agos- to; la pequeña capilla fué consagrada por San Martín. La devoción a Nuestra Señora de Roca-Amador dió origen a continuas peregrinaciones, que en al siglo XII llenaron de inmensas muchedumbres los caminos que conducían al Santuario; milagros sin cuento se realizaban por la intercesión de la Madre de Dios, y de todas partes de Europa afluían muchedumbres de fieles; San Luis Rey de Francia, San Bernardo, abad de Claraval, Santo Domingo de Guzmán, Santa Juana de Arco, San Antonio de Padua, San Engelberto de Colonia, el Beato Raimundo Lulio, y cien otros varones eminentes en santidad, se postraron ante las aras de Santa María en Roca-Amador. Se formaron en Inglaterra, en el Brabante, en Italia, en Alemania y sobre todo en España, congregaciones de pere- 62 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras grinos, famosos ya en los siglos XII y XIII, las que en sus respectivos países construían hospitales o albergues, de los que se conservan aun vestigios en Portugal, en Francia y en España. Tal es el origen de la imagen de la Virgen de Roca-Ama- dor, que veneramos en Sevilla; pintada sobre un trozo de pared en el siglo XIV, es una de las más interesantes producciones artísticas de aquella época; tuvo su hospital y su hermandad y fué popularísima su devoción en nuestro pueblo, por lo que algunos historiadores, para más enaltecerla, pretendieron, faltos de crítica arqueológica, atribuirla a épocas muy remotas. Tan interesante pintura mural fué restaurada en 1693; hoy cuida de su culto la Hermandad Sacramental de la parroquia, la que conserva en su sala de Juntas el hermoso Simpecado con la imagen de la Señora que figuró en la procesión. Pes, Santa Iglesia Catedral Nuestra Señora de Guadalupe OS a O nd ¡ pr 8 A: 2 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 63 Cuadro de Nuestra Señora de Guadalupe Capilla de San Hermenegildo de la Santa Iglesia Catedral La veneranda imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, de culto y fama universal, rico tesoro guardado en su magno monasterio de las Villuercas, pertenece a esta bendita Ciudad de Sevilla. Veneróse esta imagen en Roma, en el oratorio privado del Pontífice San Gregorio Magno, siendo ya en aquéllos días veneradísima por sus milagros, pues como asolase a la Ciudad Eterna una terrible mortandad en la que fenecieron cuantos estornudaban, ordenó el mismo Pontífice una magna procesión de rogativa para implorar el socorro de los cielos, llevando en andas esta Soberana imagen, que por tradición se tenía como coetánea de la Madre de Dios, y hecha por algún varón apostólico. Cantaban a coros las letanías los que formaban en la comitiva, y al pasar el Simulacro de la Virgen bendita, huía el aire infecto y disminuía el contagio; pero al pasar por delante de la Mole Adriana, vieron todos a un Angel que envainaba su espada, demostrando casar ya la peste; oyóse al mismo tiempo un angélico concierto que cantaba: «Regina coeli, laetare, alleluia, quia quem merusti portare, alleluia, resurrexit, sicut dixit, alleluia»; inspirado entonces el Santo Pontífice, añadió: «Ora pro nobis, Deum, alleluía», terminando así la devota deprecación, usándola desde entonces la Iglesia. Creció desde entonces el culto y la devoción a esta imagen, la que en prueba de singular cariño y reverencia envió San Gregorio a su grande amigo San Leandro, Arzobispo de Sevilla, a quien trató íntimamente en la corte de Constanti- 64 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras nopla, y a quien honró remitiéndole el palio y dedicándole varios de sus hermosos tratados. Como don de los cielos recibió Sevilla a esta Señora, guardada desde entonces en la capilla del Palacio Arzobispal; desde allí irradió luces clarísimas que encendieron más y más a los sevillanos, hijos suyos desde los mismos días de la predicación Apostólica, en su amor y reverencia; allí inflamó más y más a los Santos Leandro e Isidoro que moraban cabe Ella, en el amor de Dios y en su servicio; en aquel oratorio preparó y dispuso la futura reconquista de la Ciudad, encargando al santo doctor Isidoro que alentase, llegado el tiempo, a San Fernando a quien la Señora confiaba esta empresa; ide Sevilla es, por muchos títulos, esta bendita Morena de las Villuercas! ¡Aquí quiso morar, moviendo a San Gregorio para que la regalase a Sevilla! ¡La Virgen de Guadalupe es tesoro y prenda nuestra! Llegaron los tristes días de la invasión sarracena; los sevillanos ocultaron, con otras reliquias, la amada Virgen en los montes de Extremadura, en áspera sierra a cuyo pie nace el río Guadalupe, dejando en la cueva testimonio fehaciente de la procedencia de la imagen; con lágrimas abandonaron tan precioso tesoro y huyeron a los montes asturianos con los restos del destrozado ejército de los godos, acaudillados por Pelayo. Seis siglos permaneció oculta la Virgen benditísima; en 1326, reinando Alfonso XI, se descubrió de modo maravilloso; reveló la Señora su escondite a un sencillo pastor de aquel contorno, resucitándole una vaca primero, después a su hijo, atrayendo aquellos portentos inmensas muchedumbres, siendo poco después su santuario el más famoso y conocido, no sólo en nuestra nación, sino en todas partes, ya que ante sus aras se han venido a postrar a demandar favores y a rendir homenajes de gratitud, reyes y £randes señores, prelados, religiosos, hombres de ciencia, misioneros y conquistadores, viniendo a ser su monumental Monasterio como el foco de la gran luz que España irradió en su apogeo, como el asiento de la gran- Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 65 deza de esta nación que causó asombro por su excelsitud a todos los pueblos. Estrecha relación tiene esta imagen en los pueblos americanos; oraban ante Ella los descubridores y conquistadores; hacían anté sus aras promesas y votos; llevaban su imagen al Nuevo Continente; legaban en sus testamentos limosnas y mandas a Santa María de Guadalupe; entre todos, Hernán Cortés, nacido bajo su manto, en Medellín, amó con vehemente entusiasmo a esta Señora; a Ella debe su nombre la : aparecida milagrosamente en la cumbre del Tepeyac, en Mayo de 1531, pues por la férvida devoción que a la Virgen de Guadalupe extremeña profesara el Conquistador, dieron a la aparecida esta misma advocación tan familiar entre ellos. Sevilla, aunque perdió el rico tesoro de la Virgen de San Gregorio, no se entibió en su devoción; entre otras imágenes que la representaban, era memorable un fresco existente en la parroquia de San Gil, debido a la piedad de Hernán Cortés que en aquella feligresía moró poco antes de morir; este fresco, pintado en el lienzo de muro existente entre la capilla del Sagrario y la puerta de la nave de la epístola, ostentaba en su retablo correspondiente una poesía latina que narraba la historia de la Virgen de Guadalupe; perdido el fresco, fué sustituído por este hermoso cuadro dorado y estofado sobre madera, que muestra a la Señora en su parte superior y al pie una vista general del monasterio. , Es obra interesante del siglo XVII; hace pocos años fué traído a la Santa Iglesia Catedral y en ella es venerada, colocado en la capilla de San Hermenegildo. 70 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras to, azul el manto y blanca la veste del Niño; es muy bella la cabeza de la Virgen y elegantísima toda la figura. En el siglo XVII fué destrozada esta imagen para vestirla con telas, según puede verse en diferentes láminas, apareciendo tan transformada que no parece la misma; cortaron su diestra mano, separaron al Niño del pecho de la Señora y lastimaron toda la talla con enormes clavos; pero esta vez se impuso el buen sentido; y en 1912, después de tres siglos de horrenda mutilación, fué hábilmente restaurada por el escultor Don Manuel Delgado Brackembury, y puede hoy ser admirada y venerada como en los días gloriosos de Mosen Per de Tous. PA > illa a mtace cal Sera 1ar lesia Putr = « Y A Yo costa A debo su Dendo Las ia Catedral Igles Santa Nuestra Señora de la Antigua Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 71 La Virgen de la Antigua Santa Iglesia Catedral Una muy respetable tradición que se viene trasmitiendo de generación en generación asigna a la venerable imagen de Nuestra Señora de la Antigua remotísimo origen, muy anterior a la época de la reconquista; con esta tradición está relacionada la que hace intervenir de maravillosa manera a esta milagrosa imagen en la liberación de la Ciudad del yugo sarraceno, manifestándose a su conquistador San Fernando. Esta tradición tiene en su apoyo las influencias marcadamente orientales de la imagen y sobre todo su título; Antigua, que ya se le da en documento de principios del siglo XIV, y que hace suponer muchos años de existencia a esta pintura. Críticos modernos afirman, por el contrario, que según sus caracteres arqueológicos, fué pintada esta hermosa y devota imagen, primeramente, en un muro de la iglesia, que fué antigua Aljama o Mezquita Mayor, purificada y destinada al - culto del Dios verdadero al ser libertada Sevilla por el Santo Rey Fernando III en 1248; ya en esta remota fecha, Santa María, en esta peregrina imagen, atraía hacia sí, con sus maravillas y portentos, los corazones de todos los hijos de este pueblo; destruída esta antigua iglesia, en la nueva edificada sobre el mismo solar, la magna Catedral Hispalense, continuó recibiendo su culto secular en la capilla edificada en 1517, trasladado después con admirable artificio el grueso trozo de muro sobre que está pintada la sagrada imagen; tal es el origen del nombre con que desde entonces es llamada, por haber pasado a la nueva iglesia desde la antigua demolida. El Santuario de esta Soberana Señora fué siempre el lu- 72 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras gar a donde acudió el fervor y piedad sevillanos para mostrar su amor a María Santísima, complaciéndose Nuestro Señor en hacer patente cuán gratos le eran estos reverentes obsequios a su Madre bendita, por favores y beneficios de todo género, como lo pregonaban los exvotos que colgaban en tiempos anteriores de los muros de su capilla. Fjs ésta la más elevada, amplia y hermosa en decoración y riquezas de cuantas tiene el Templo Metropolitano; el arte y el amor unidos terminaron en 1734, por medio del venerable Prelado don Luis Salcedo y Azcona, devotísimo de esta Señora, junto a cuyo altar espera la resurrección postrera, la ornamentación de la espléndida capilla, construída con riquísimos jaspes, exornada con bellas estatuas y lienzos meritísimos, con balaustradas y frontales de bien labrada plata, de cuyo rico metal son también las lámparas que pendientes de artísticos soportes velan de continuo ante la sagrada imagen. La fama de sus maravillas atrajo en todo tiempo ante su altar a muchedumbres de devotos; nuestros Monarcas, los Reyes Católicos, el Emperador y su hijo Felipe II, le profesaron especialísima devoción; basta decir que llevaban su imagen por todas partes, que se celebraron Cortes de Castilla en su santo templo y que instituyeron una Orden militar en su honor; nuestros marinos, fiados de su protección, surcaron los mares y realizaron proezas inmortales: Colón, Magallanes, Sebastián El Cano, y cien otros, son testigos admirables de este poder de la Señora; Ella, en su imagen de la Antigua, alentó a nuestros conquistadores como a Hernán Cortés en Méjico, y Ella dió nombre a la primera capilla erigida en la isla de San- to Domingo por Cristóbal Colón y a la primera Catedral Americana, erigida en la Ciudad de la Antigua del Derien, como Madre espiritual del Mundo Nuevo, puesto por Ella en manos de Colón. Varones eminentes en santidad han cifrado en esta Señora sus filiales ternuras: San Fernando, San Vicente Ferrer, San Diego de Alcalá, San Francisco de Borja, el Beato Padre Juan de Avila, Santa Teresa de Jesús, el Venerable Padre . Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras - 73 Contreras, el Beato Fray Diego José de Cádiz y muchos otros más, enamorados servidores de su celestial grandeza. Sevilla formó desde el siglo XVI Cofradías y Rosarios en honor de Nuestra Señora de la Antigua; alistáronse en sus filas los más distinguidos de la Ciudad, y tanto se propagó su culto, que dentro de ella y en los pueblos comarcanos, apenas hubo templo en que faltase su imagen, magníficas copias que aun se conservan. Esta imagen debe otra vez ser el objeto del más ferviente, asiduo y devoto entusiasmo de la piedad sevillana, como en siglos gloriosos pasados. CATEDR o ” - 0 e ts: e di e BN (ec is 0 ps A sl su wita? ut os EN NS A dodo 4 DL bie, vá Y mar ti ¿015 10) E o 1 poa mor abi g dátislos ue ES WIOBRÁSE toLáro piero 28 0 Ea — cule E NES Sl 3 0S és ID ómitor Alltose, A SAR aa: ón A hs j 0 - A ORO, >e Osmar E Bb al 3 ¿obtuadiib Bám eol malo EE YE tonariamios eoldsna" eds Y ells sh 01 27 oros E io 2o0ora dí: campacai> urtisasifad sp: aspolqmsr vdón 4 A EA ¿ dt chico e El. Todo! 1 Po! Varevdae aa sa 118 5 sido a: san Bio; dolo 1198 ei mas bio. ps mk mioveb': A sta ¡as tt e . — E , ' a ia de CIU tr . 7 b os; es e NE A + pá dond 4 e ze o TY mes > ae ee daa 3 yr de ey di He blico: 4 Ñ e 17 S 2 y ¿X A wW po | hi y 2 e) 4 Fa pa Ol do v esta. Aeon Áb , E 4 A E a y rad HO; 0% pá MN: as vente Maq q E MA YA o ayor donde Ibar< el S ES A SoY Sl y >? SON NI ¡¿Q a y , dela Sida ¿dolía ia Catedral Santa Igles Nuestra Señora de la Sede -i e VAITE A TARA Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 75 Nuestra Señora de la Sede Titular de la Santa Iglesia Catedral Nuestros antiguos analistas Ortiz de Zúñiga, Maldonado Dávila, los jesuítas padres Aranda y Villafañe, y el erudito Alonso Morgado, escribieron sendas disertaciones acerca de la antigsiedad y culto tributado en tiempos pasados a Nuestra Señora de la Sede; todos ellos pretendieron, por ennoblecer más la imagen, atribuirle mayor antigiiedad de la que ciertamente tiene. Esta hermosa imagen no pudo pertenecer, en efecto, como afirman los escritores mencionados, al Santo Rey Conquistador de Sevilla, pues sus marcadísimos caracteres arqueológicos le asiénan un siglo posterior a la época de San Fernando; mucho menos, por tanto, pudo pertenecer al Rey Alfonso VIII, el de las Navas de Tolosa, nia la gloriosa Reina doña Berenguela de Castilla, abuelo y madre, respectivamente, de nuestro Rey Santo, como pretendieran otros historiadores. La Virgen de la Sede es obra perfecta del siglo XIV, época segunda de la escultura mariano-hispánica, llamada ordinariamente de transición, entre la forma hierática o primaria» y la forma humana o posterior; como todas las imágenes de este siglo, está asentada la Señora en un escabel, de corte ojival, sin brazos ni respaldo, y sostiene sobre la pierna izquierda asentado al Divino Niño, que mira hacia el frente, bendiciendo al pueblo con su diestra y mostrando en la siniestra, el mundo; mientras que la Señora suntenta una granada en la mano derecha y con la izquierda oprime las piernas de su Hijo Divino; gran naturalidad y soltura revelan los pliegues del manto y túnica de la imagen, siendo muy hondos entre 80 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras presas y así estuvo con él en los sitios y victorias de Jaén, Córdoba y Sevilla, por no citar las innumerables ciudades y pueblos que fueron también ganados por tan invencible g£uerrero. A la intercesión de esta Virgen bendita de los Reyes atribuía siempre San Fernando sus gloriosos éxitos; a Ella rendía con todos sus guerreros, homenaje de gratitud después de sus triunfos; por eso al entrar en Sevilla después del memorable asedio, ganada la Ciudad, en procesión devotísima en el día 22 de Diciembre de 1248 por la antigua puerta de Goles o Real, era llevada la Virgen de los Reyes en magno carro de triunfo, precedida de magnates, capitanes y grandes maestres de las Ordenes militares, rodeada de prelados y religiosos, y escoltada por el mismo Rey que a pie, y con la gloriosa espada en su diestra y seguido de su Familia, devolvía a esta Señora toda la gloria y el honor de tan fausto suceso. Quiso el Rey Santo que ocupase la Señora el lugar de honor en la purificada Mezquita, reservándosele una capilla o espacio que se designó con el nombre de Capilla Real, einstituyó para su servicio un Cabildo o cuerpo de capellanes; a sus pies quiso reposar después de muerto para nunca separarse de tan venerada imagen, y primero en la antigua Islesia y después en la hermosa Capilla Real duerme en rico sepulcro el invicto Debelador de la morisma, cabe la Virgen de sus tiernos amores. o - La imagen, del siglo XIII, labrada en madera de ciprés, para ser vestida, es ejemplar interesantísimo, estando toda articulada para moverse con todas las posturas del cuerpo humano; su rostro, falto de modelado, pero de una ingenuidad muy expresiva y atrayente, ha sido pintado muchas veces en diferentes restauraciones como puede observarse en los desconchados que por efecto del paso de los siglos muestra en su rostro y en su manos, asímismo faltas de modelado. Sustenta al presente sentado sobre sus rodillas al Niño Jesús, del mismo siglo, muy restaurado, sobre todo en su cabeza; algunos críticos modernos pretenden, sin fundamento, que en siglos pasados sostuvo en su brazo izquierdo al Di- Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras 81 vino Niño; pero aparte de que esto es imposible por la disposición de los brazos y manos de la imagen, la razón alegada de algunos sellos en que así aparece, cae por su base, si se tiene en cuenta que la representada es la Virgen de la Sede, titular del Cabildo Catedral, nunca la de los Reyes que no fué empleada para esto; además, la de las Aguas y las otras antes citadas de los Reyes, hechas a su imitación, siempre mostraron al Niño en las rodillas de la Madre bendita. Según la mudanza de los siglos fué cambiando el traje de la Señora; de su primitivo atavío solo conserva los zapatos, de cordován, primorosa labor del siglo XIII; coronada solemne y canónicamente en 4 de Diciembre de 1904, ciñe sus sienes rica diadema de oro y pedrería que pidió la piedad y regaló el fervoroso entusiasmo de sus hijos; últimamente en el pasado año de 1928 usó en la procesión solemne de su fiesta, la gloriosa Asunción a los cielos, artístico y muy rico trono o paso, regalado por el amor del pueblo sevillano que la aclama su Patrona y la ama como Madre benditísima. Desde los días de la reconquista de la Ciudad y a ejemplo de San Fernando, los sevillanos pusieron sus amores en esta Virgen de los Reyes; Madre y Señora de Sevilla todas las empresas de sus hijos fueron por Ella protegidas y amparadas; así los alentó en los días de los viajes al Nuevo Mundo, llevando ellos su devoción a tierra firme; en las luchas teológicas en favor de la limpieza original, Ella suscitó a Bernardo del Toro, defensor del Misterio y a una Legión de adalides; en los días de la guerra de la Independencia, la Virgen de los Reyes da alientos a la Junta Suprema, gloriosísima, y a los guerrilleros que en Bailén hacen morder el polvo a los invasores, como alentó a los soldados que hicieron. sucumbir huestes de la media luna; Virgen siempre guerrera y siempre victoriosa, que recibe el homenaje del general Castaños y adorna sus altares con las águilas y enseñas cogidas al adversario. Crece, cada día, la devoción de Sevilla a su Madre la Virgen de los Reyes; su capilla siempre con fieles; su altar, siempre con luces, don de sus devotos; la Salve, cantada tres veces 82 Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras todos los sábados; su solemne novena anual en el mes de Agosto; su rosarío incomparable en la noche víspera de su fiesta, y sobre todo su procesión indescriptible, son clara muestra de cómo ama Sevilla a su Madre de los Reyes, agradecidísima al amor y protección que la Señora le dispensa. Sevilla - Mes de Mayo - 1929 S Laus Deo ET Bearar Vircinis Mariaz Nihil obstat Lo. ANTONIO LORAN Censor Ecco. Imprimatur Sevilla, 14 de Mayo de 1929 E. CARDENAL ILUNDAIN Arzobispo de Sevilla Lugar del sello.