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Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla

Pons Rodríguez, Lola

Abstract

Las corrientes de inmigrados establecidos en España desde finales de los años 90 han convertido a muchas ciudades españolas en un entorno multilingüe. Partiendo de ese hecho y ubicándonos teóricamente dentro del amplio campo de estudio de la Lingüística de la Migración, en este trabajo atenderemos a uno de los efectos de esa nueva realidad demográfi ca: la presencia lingüística de los migrados en textos escritos situados en lugares públicos a la vista de todos, esto es, su aparición en el llamado paisaje lingüístico. Nos centraremos en la ciudad de Sevilla y en un colectivo concreto de migrantes: los procedentes de Hispanoamérica, responsables de un novedoso español de América localizado en la actualidad en Sevilla.

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ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Lola Pons Rodríguez HISPANOAMÉRICA EN EL PAISAJE LINGÜÍSTICO DE SEVILLA Resumen: Las corrientes de inmigrados establecidos en España desde fi nales de los años 90 han convertido a muchas ciudades españolas en un entorno multilingüe. Partiendo de ese hecho y ubicándonos teóricamente dentro del amplio campo de estudio de la Lingüística de la Migración, en este trabajo atenderemos a uno de los efectos de esa nueva realidad demográfi ca: la presencia lingüística de los migrados en textos escritos situados en lugares públicos a la vista de todos, esto es, su aparición en el llamado paisaje lingüístico. Nos centraremos en la ciudad de Sevilla y en un colectivo concreto de migrantes: los procedentes de Hispanoamérica, responsables de un novedoso español de América localizado en la actualidad en Sevilla. Palabras clave: Lingüística de la Migración, paisaje lingüístico, inmigrantes latinos, español de América, Sociolingüística, Sevilla, americanismo Title: Spanish America in the Linguistic Landscape of Seville Abstract: Th is article explores the linguistic landscape of Seville (Spain) taking into account the concept of linguistic landscape, which can be explained as the written presence of diff erent languages in public spaces, meaningful as an index to the ethnolinguistic vitality of the diff erent linguistic communities inhabiting a territory. Particularly, it provides a brief illustration of how the concept can be used by considering the linguistics signs found in Sevilian streets related to Latin inmigrants. Keywords: linguistics of migration, linguistic landscape, latininmigrants, Spanish in America, sociolinguistics, Seville 0. PRESENTACIÓN En una pintada hecha en el muro de una plaza, en un barrio al norte de Sevilla, se apela a la divinidad quechua Pachamama en el sintagma anglifi cado Pachamama crew (Fig. 1); unas calles más abajo, hay una picantería (americanismo léxico para ‘lugar donde se sirven y venden picantes’, usado en Bolivia, Chile y Ecuador) con el nombre Pedro Carbo (Fig. 2), topónimo de una población ecuatoriana de unos 30.000 habitantes Lola Pons Rodríguez98 en la región de Guayas, que evoca a uno de los héroes de la Revolución liberal de fi nes del XIX. No es la fuerte relación entre Andalucía y América en tiempos coloniales la que justifi ca tales signos en el escenario urbano de Sevilla, sino la llegada en los últimos años a España de una oleada de inmigración hispanoamericana que ha traído a la ciudad sus referentes culturales, su vocabulario propio y su fonética, rasgos que conviven Figura 1: Pintada Pachamama crew C/ Malaquita. Figura 2: Anuncio de la picantería Pedro Carbo. Locutorio C/ Ópalo. ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 99 novedosamente con la variedad de español hablado en la ciudad y con otros idiomas. En las páginas que siguen estudiaremos una de las manifestaciones lingüísticas de este colectivo: su presencia en escritos visibles en lugares públicos, lo que se conoce como paisaje lingüístico. 1. OBJETIVOS Y FUNDAMENTOS DEL TRABAJO 1. 1. El contacto de lenguas y los fenómenos migratorios No es nueva la investigación sobre los efectos lingüísticos que pueden tener los movimientos de grupos de personas a nuevos territorios y el proceso consiguiente de instalación, intervención y adaptación en el espacio al que arriban; desde hace años la Lingüística se ha ocupado de esas situaciones llamadas lenguas en contacto, observando cómo se materializaba la convivencia en un mismo territorio de más de una lengua –por ejemplo, si había un reparto funcional o diglósico entre ellas o si ello podía estar propiciado por medidas institucionales (dentro de un modelo de planifi cación lingüística)– y qué consecuencias podía esto tener para los propios rasgos internos de la lengua –fenómenos de préstamo, convergencias lingüísticas propiciadas por la afi nidad de los idiomas en convivencia, creación de pidgins, circulación de linguas francas… –. La investigación sobre lenguas en contacto se ha centrado en hechos de sincronía observables en cualquier lugar no monolingüe del mundo y también en los que sabemos se dieron históricamente1. Ahora bien, la realidad de la migración como fenómeno continuo durante la pasada centuria en Occidente, ha provocado que en Europa y Estados Unidos (lugares que durante siglos han sido predominantemente monolingües) broten escenarios de lenguas en contacto que han atraído el interés de los investigadores. Es importante señalar el hecho de que esta nueva realidad está siendo estudiada no solo desde el ámbito “tradicional” del contacto lingüístico sino, perdiendo inmanencia en el análisis, con un prisma más amplio y renovado que incluye entre otras ciencias al Análisis Crítico del Discurso (observando cómo se nombra a los nuevos habitantes de un espacio y cómo se les da cabida en los medios), la Etnografía de la Comunicación (de qué forma se establece comunicación entre la sociedad receptora y los migrados, y cómo pesa en ello la carga identitaria propia) o la Sociolingüística (qué relación hay entre lengua e integración o cómo la lengua propia puede funcionar como factor cohesionador del grupo migrado o sentirse como un lastre que hay que abandonar)2. La Lingüística debe apelar, pues, a muchas subdisciplinas para interpretar adecuadamente estos hechos vinculados con las migraciones del mundo actual3. 1 Citemos como referencias conocidas en la investigación sobre este tema Trudgill (1986), Trudgill (1988), Thomason y Kaufman (1988) o Sankoff (2001). 2 Cf., entre otros, los diversos trabajos de Antonio Bañón (entre ellos Bañón 2002) o los estudios recogidos en Martínez Lirola (2008 y 2010) y Fuentes y Márquez (2006). 3 Y, de hecho, junto al término Lingüística de la Migración se ha propuesto el término de Xenolingüística (Moreno Fernández 2009) como nombre de esta nueva área de investigación aplicada tan abarcadora; es una denominación problemática por ser también empleada para denominar (desde Triada de Sheila Finch, Lola Pons Rodríguez100 De todo el conjunto de hechos derivados del eje lengua ~ migración, en este trabajo se atenderá a uno en particular: la visualización en el espacio urbano público –o sea, en el paisaje lingüístico (PL), concepto que explicaremos más adelante– de rasgos lingüísticos de inmigrantes. Estudiaremos particularmente a la inmigración hispanoamericana en un espacio también hispanohablante, la ciudad de Sevilla. 1.2. La inmigración (hispanoamericana) en España: datos para la provincia de Sevilla Durante años, España fue un lugar de emigrados4: desde el hacer las Américas de primeros de siglo XX a los emigrados durante la dictadura franquista a Francia, Alemania, Suiza o Australia. Ahora bien, en 1985 (Baladrón Pazos 2009: 66) se rompió esa tendencia y el país se convirtió en territorio de acogida de inmigrantes. Este proceso inmigratorio ha sido caracterizado como de “carácter explosivo” (Almoguera et al. 2007: 133): solo así se explica que a principios de los años 90 se cuantifi casen únicamente 150.000 extranjeros en el país, mientras que quince años más tarde fueran ya más de 3 millones, y 4 millones en 2006 (Iglesias 2008: 39). En esa recepción de fl ujos migratorios, el proceso español ha sido solidario con el de otros países del Mediterráneo, que, también en paralelo, han intentado ir restringiendo y limitando legalmente la absorción de inmigrados. Los datos proporcionados por el Ministerio de Trabajo e Inmigración 5 señalaban para abril de 2010 más de un millón de extranjeros afi liados a la Seguridad Social en España. De ellos, eran mayoría los procedentes de países de fuera de la Unión Europea (por este orden: Marruecos, Ecuador, Colombia, China, Bolivia, Perú y Argentina) y minoría los procedentes de la Unión (de Rumanía, Italia y Portugal, por este orden). En general, los inmigrantes ocupan puestos de cualifi cación poco elevada y están especializados en el sector comercial, agrícola y de servicios6. En Andalucía se concentra el 12,5% de los afi liados extranjeros a la Seguridad Social, por debajo del 22% de Cataluña y del 21% de la Comunidad de Madrid. Es, pues, la tercera comunidad autónoma en extranjeros inscritos, por encima, por ejemplo, de la Comunidad Valenciana. Destinos frecuentes de inmigración son las provincias de Huelva, Alme- 1986) el pintoresco ámbito de las lenguas recreadas en productos de ficción que inventan mundos futuristas (Star Trek, Guerra de las Galaxias…). 4 Con todo, hay que matizar la idea de que en España no se sigue dando la realidad de la emigración a otras zonas europeas para trabajar temporalmente. Puede verse al respecto el trabajo de Morillo Martín (2004) sobre la migración actual de sevillanos a campañas agrícolas europeas. Hay, pues, una combinación de migrados que vienen a España y que se van de España. 5 Estos datos excluyen a la inmigración ilegal, no cuantificada. Igualmente, los datos procedentes del Padrón de habitantes de Sevilla, que se ofrecerán a continuación, también dejan fuera una parte del colectivo migratorio. Tengamos en cuenta, pues, esa “posible infra-estimación de algunos segmentos” de la población inmigrante a la que alude el propio Observatorio Permanente Andaluz de las Migraciones (2009: 18) y que se explica por “la imposibilidad de garantizar que los inmigrantes internacionales procedan a empadronarse poco tiempo después de su llegada, y a que comuniquen su baja en caso de cambiar nuevamente su lugar de residencia”. 6 La mayoría de los afiliados extranjeros se concentra en el Régimen General, luego siguen los inscritos en el Régimen Agrario, el de Autónomos, el del Hogar, el del Mar y el del Carbón. ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 101 ría y Málaga, donde la agricultura y el turismo han precisado durante años de abundante mano de obra, en tanto que es Cádiz la provincia andaluza que menor número acoge. La provincia de Sevilla muestra unas cifras de nivel medio dentro del conjunto de Andalucía, que no son en absoluto despreciables. Así, según el informe Sevilla en cifras, publicado en 2006, el número de inmigrantes había crecido en la ciudad un 230% en cuatro años: de 5.036 en el año 2000 a 16.662 en 2004. Los datos para Sevilla capital en 2009 confi rman la tendencia en ascenso en la cifra de inmigrantes establecidos. En la siguiente tabla (procedente de la Memoria anual del Observatorio Andaluz Permanente de las Migraciones) se muestra la distribución porcentual por provincias de las ocho principales nacionalidades empadronadas en Andalucía: Provincias Reino Unido Marruecos Rumanía Alemania Colombia Argentina Ecuador Italia Total de extranjeros Almería 18,53 37,50 31,79 10,69 12,60 15,66 28,74 8,92 21,53 Cádiz 7,71 6,73 3,76 10,42 7,48 5,63 3,55 9,26 6,83 Córdoba 0,93 2,97 8,30 0,75 6,92 1,95 9,53 2,09 3,59 Granada 6,71 8,99 12,92 8,02 10,16 12,25 9,03 10,28 9,03 Huelva 1,09 6,39 13,27 2,64 6,64 1,36 5,06 1,49 6,07 Jaén 0,72 4,82 4,09 0,70 4,93 1,56 5,19 1,09 2,90 Málaga 62,33 24,69 14,17 60,74 30,45 53,87 22,18 56,47 39,12 Sevilla 1,98 7,91 11,70 6,03 20,81 7,71 16,73 10,40 10,93 Andalucía 100 100 100 100 100 100 100 100 100 La suma de los hispanoamericanos migrados a Sevilla era de 16.039 personas para 2009, frente a los escasos 1.540 que poblaban la capital en 1996. Se trata sobre todo de inmigración andina: descuellan Colombia, Bolivia y Ecuador en las estadísticas7 y son notables los colectivos de peruanos; en cambio, no hay, como en Madrid, una gran presencia de argentinos. Las inmigrantes hispanoamericanas se integran fundamentalmente en el sector de la asistencia doméstica y los servicios; este ámbito, junto con el agrícola y la construcción, acoge a gran parte de los inmigrantes varones procedentes de Hispanoamérica. Ante estos números, y siendo ésta la primera generación de migrados (por tanto, la más tendente a la conservación de los rasgos lingüísticos propios de su origen) no es descabellado proponer la existencia de un español de América en Sevilla, una de cuyas manifestaciones (los cambios que provoca en el paisaje lingüístico urbano) se estudiará aquí. 7 En 2007, los ecuatorianos constituían (Almoguera et al. 2007) el 6,13% de la población total andaluza, establecidos sobre todo en Málaga y Sevilla. Ello se explica por la difícil situación económica del país americano, afectado por “[u]na serie de circunstancias, como fueron inundaciones que afectaron a cultivos de exportación, unidos a la inestabilidad política, y a la mala gestión financiera” (Almoguera et al 2007: 136). La devaluación del sucre y el aumento del desempleo aumentaron los indicadores de pobreza a un 56%. Esta segunda oleada migratoria de ecuatorianos, a diferencia de la ocurrida en los años 60, escogió preferentemente España en lugar de Estados Unidos, por las facilidades para un viaje que se podía hacer en calidad de turista y sin visado. Los ecuatorianos migraron masivamente en los años sesenta y entre 1998 y 2004 (Almoguera et al 2007) a Estados Unidos, de hecho Nueva York es la ciudad del mundo con más ecuatorianos migrados. Lola Pons Rodríguez102 2. LOS ESTUDIOS DE PAISAJE LINGÜÍSTICO 2.1. Concepto de paisaje lingüístico En el espacio público, los signos que nos rodean pueden tener una fi nalidad regulatoria, de infraestructura, comercial o meramente transgresora (Scollon y Scollon 2003: 181). Muchos de esos signos, por contener palabras, sintagmas o frases, son de naturaleza lingüística –rótulos de tiendas, anuncios particulares, pintadas, señales de tráfi co, placas ofi ciales…– y ellos conforman nuestro paisaje lingüístico. El análisis de la lengua escogida en esos textos, particularmente en lo que pueda tener de contrastivo con la lengua común en un área, es el objetivo de los trabajos sobre paisaje lingüístico (linguistic landscape, de aquí en adelante, PL), desarrollados en los últimos quince años como parte de la sociolingüística y la lingüística aplicada y ubicados teóricamente en lo que se ha dado en llamar geosemiótica, disciplina que se preocupa del estudio de los sistemas de signifi cado por los que la lengua se localiza materialmente en nuestro mundo. Para Laundry y Bourhis, en un trabajo que ha sido califi cado como “pionero y ya clásico” (Franco-Rodríguez 2008), Th e language of public road signs, advertising billboards, street names, place names, commercial shops signs, and public signs on government building combines to form the linguistic landscape of a given territory, region or urban agglomeration. Th e linguistic landscape of a territory can serve two basic functions: an informational function and a symbolic function. (Laundry y Bourhis 1997: 25) Ese trabajo fundacional de Laundry y Bourhis buscaba medir la vitalidad etnolingüística de los idiomas en convivencia a través del estudio de los signos visuales públicos, que funcionarían para su respectiva comunidad lingüística como marcadores de poder y de estatus. Este concepto se aplicó por primera vez para las comunidades de Quebec o Bélgica, en las que se estudió cómo la planifi cación lingüística de los signos textuales públicos tenía consecuencias en la limitación de fronteras entre lenguas. En esa misma tendencia de aplicarlo a espacios bilingües, donde hay confl icto entre lenguas o una fuerte intervención institucional al respecto, se pueden encontrar trabajos sobre otros lugares (Ben-Rafael et al 2006 o la compilación de Shohamy y Gorter 2009). En el ámbito español se ha acudido al término de PL y a su edifi cio teórico para describir la posición relativa de la lengua propia de territorios como el País Vasco o Cataluña, lugares donde el PL es arena de discusión (Urrutia 1999, Cenoz y Gorter 2006, entre otros), dado que se encuentra regulado parcialmente por el gobierno (tiendas, señales de tráfi co). Pero este concepto no solo tiene sentido en entornos donde hay un alto grado de bilingüismo, ya que en sociedades que se tienen como prototípicamente monolingües también hacen aparición otros idiomas, venidos de la rotulación comercial (donde se usan inglés, francés o italiano con propósito connotativo), la globalización de lenguas como el inglés (empleada, por ejemplo, como lingua franca para el turismo) y las corrientes de inmigración (que hacen aparecer al árabe, chino, el ruso, el rumano o el búlgaro en es- ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 103 cenarios urbanos antes homogéneos lingüísticamente). Por eso en la sociedad que habitamos, sólo lugares aislados de todo contacto con otras culturas y otros hablantes son realmente monolingües; las ciudades no tienen ya la unidad lingüística de antes, y el PL proporciona patentes muestras de ello; de hecho, el PL permite mayor grado de pluralidad y heterogeneidad que la sociedad de facto habitante de un lugar dado. Dados estos antecedentes, es explicable la reciente tendencia a ampliar y reorientar la lente con que estudiamos el PL hacia la descripción de sociedades donde la convivencia de lenguas, sin estar fuertemente controlada por las instituciones, refl eja interesantes fenómenos de convergencia, préstamos y calcos. En esta línea, se ha trabajado sobre condados estadounidenses con mucha presencia hispana (Franco-Rodríguez 2008) o, también, acerca de lugares que tienen el español como una lengua predominante pero que presentan un PL multilingüe, como El Algarve (Torkington 2009) o, para el ámbito hispánico, Madrid (Castillo Lluch y Sáez Rivera 2011 y en prensa). A esta última línea se adscribe el proyecto PLSVQ-2010 que llevo a cabo y que presentaré en el epígrafe siguiente. 2.2. El proyecto Paisaje lingüístico de Sevilla 2010 2.2.1 Presentación de objetivos y resultados Fuera de los lugares en que además del español hay una lengua propia –Cataluña, Valencia, País Vasco, Galicia, Baleares–, el Reino de España ha sido considerado históricamente un país monolingüe desde la Edad Moderna. Bajo esa óptica, el municipio de Sevilla ha ofrecido durante años un panorama de uniformidad lingüística en torno al español; sólo la disidencia lingüística andaluza, manifi esta sobre todo en rasgos fónicos (seseo, alteración de implosivas, presencia de la aspirada /h/) aportaría una nota diferencial al área meridional dentro del panorama lingüístico peninsular. Pero, frente a lo que podamos pensar, Sevilla no es en absoluto una sociedad monolingüe. Convencidos de que la ciudad muestra un PL muy rico y menos homogéneo de lo que cree el habitante medio, en enero del año 2010 emprendimos el proyecto Paisaje lingüístico de Sevilla 2010. El desarrollo de este proyecto supone la aplicación del concepto de PL por primera vez en la ciudad, y, en relación con el resto de trabajos que se han hecho sobre PL, implica una considerable expansión material del objeto de estudio, puesto que hasta el momento se han estudiado ámbitos geográfi cos muy limitados (zonas de ciudades o incluso calles concretas, cf. Edelman 2006), pero nunca ciudades al completo. El objetivo fi nal del proyecto está en hacer una cartografía del PL hispalense y analizar en él el plurilingüismo de nuestro espacio urbano. Dentro de ese espacio hemos incluido tanto los signos8 generados por particulares como los promovidos ofi cialmente. Esta separación es común en los trabajos sobre PL (bottom-up signs y top-down signs, 8 La unidad de análisis en el paisaje lingüístico es el signo, definido por Backhaus (2006: 55) como “any piece of written text within a spatially definable frame, regardless of size or salience”. Solo Franco-Rodrí- guez (2008) habla, en lugar de signos, de textos, por las siguientes razones: “[L]a complejidad que entraña en la práctica el deslindar la escritura y sus soportes de otras escrituras y otros soportes en el paisaje lingüístico hace difícil manejar el concepto de «señal» como objeto de estudio. Por esta razón, en este trabajo se prefiere utilizar el término «texto», entendido como toda la escritura desplegada en el ámbito público Lola Pons Rodríguez104 cf. Ben-Rafael et al. 2006), si bien en Sevilla no resulta tan relevante por no darse una regulación estricta del PL ni existir otra lengua ofi cial que el español, lo que explica que, en general, no se tienda gubernativamente a crear PL con lenguas distintas del español. Ambos tipos de signos han sido buscados en toda la superfi cie urbana de Sevilla, a lo largo de los once distritos en que se divide administrativamente (Fig. 3) la ciudad. Figura 3: División de Sevilla en distritos Al tener una orientación eminentemente sociolingüística, el análisis del PL precisa de un trabajo de campo previo para recabar imágenes. En este sentido, en la investigación sobre PL la fotografía sustituye a la entrevista como método primario de exploración sociolingüística, y se constituye en evidencia empírica básica. Dado que estamos estudiando las lenguas que aparecen en nuestro mundo material, han sido soportes físicos como las fotos los que han sostenido el estudio9, y acopiarlas ha supuesto la primera parte de este proyecto. Desde enero a noviembre de 2010 hemos recorrido a pie todos los barrios de Sevilla, haciendo fotos con cámara digital compacta (Panasonic DMCTZ5) de cuantas realidades se considerasen de interés10. Las muestras en que se basa este trabajo son del año 2010 (no hay imágenes anteriores ni posteriores a esa fecha), a fi n de poder hacer una representación lingüística global de la ciudad acotada en un cuyo contenido está ligado al negocio, institución o particular que lo exhibe. Así, un texto puede estar presentado en uno o varios soportes y un soporte puede contener uno o varios «textos»”. 9 Debidamente complementados por encuestas y entrevistas. 10 Agradezco a Pablo Cordero Bermúdez-Coronel su constante ayuda en todo ese proceso de despojo de imágenes. Sin su apoyo este proyecto no podría haberse iniciado ni completado. Salvo la figura 3 (extraída de http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/5d/Distritos_Sevilla.svg) todas las fotos que acompañan a este proyecto son de mi propiedad. Se planea colgar el corpus completo en red en el año 2012. ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 105 periodo de tiempo cerrado. El resultado ha sido un corpus de unas mil imágenes en las que afl oran rótulos comerciales, avisos escritos de forma poco cuidada por los propietarios de negocios anunciando productos o normas internas de sus locales, carteles particulares alquilando habitaciones o vendiendo pisos, notas sobre ventas privadas, placas gubernamentales en la puerta de consulados, señales fi jas destinadas a orientar a los turistas, azulejos históricos en las puertas de las iglesias y, en los muros de las calles, pintadas e incisiones de toda clase. Obviamente, no todo el paisaje textual nos ha interesado lingüísticamente, sólo han sido objeto de captación y análisis aquellos signos que suponen un uso lingüístico no neutral dentro del entorno en que se sitúan. Ello nos ha llevado a relegar todo lo escrito en español, a menos que mostrase fenómenos lectales (geográfi cos, diacrónicos o fenómenos de interlengua). Resumiendo datos que no nos corresponde explicar con detalle aquí (cf. al respecto Pons Rodríguez en prensa b), podemos decir que en Sevilla el inglés aparece en el PL con fi nalidad connotativa en rótulos comerciales y con fi nes informativos en puntos de fuerte presencia turística; en estos mismos lugares no faltan los signos multilingües con francés, italiano, portugués, alemán y a veces japonés. Francés e italiano están presentes también con valores estilísticos en la rotulación de tiendas y restaurantes. Cuantitativamente, es el inglés la lengua extranjera que más veces fi gura en el PL hispalense, seguida por el chino; y esa misma realidad de las migraciones que explica el caso del chino da lugar a que se localicen otros idiomas como el árabe, el ruso o el rumano en el PL de la capital andaluza. También dentro de los signos en inglés se recogen las muestras debidas a inmigración subsahariana (nigeriana en su mayoría) hablante de inglés. En la tabla que sigue se muestra el repertorio de lenguas encontradas en el PL sevillano, con indicación de su frecuencia en nuestro corpus: Junto con estas lenguas documentadas, el corpus del proyecto PLSVQ-2010 incluye dos cuerpos de imágenes más. Contamos con un conjunto de imágenes que dan fe de la presencia en nuestro paisaje urbano de muestras escritas en español debidas a no Lola Pons Rodríguez112 En los barrios donde se asientan latinos son frecuentes los carteles que anuncian fi estas en discotecas, sitas en polígonos a las afueras de la ciudad, con comida y música autóctonas (Fig. 10), o reuniones recreativas de colectivos como la asociación de boli- Figura 11: Cartel anunciando actividad de la Asociación de Residentes Bolivianos en Sevilla (ARBOS). Exterior de locutorio en C/ Malaquita. Figura 12: Fachada del local de la asociación Tungurahua. C/ Mar Caspio. ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 113 vianos ARBOS (Fig. 11). Instalada en esa misma área de El Cerezo (La Macarena) está la asociación de ayuda a inmigrantes Tungurahua (Fig. 12), nombre con que se remite a la realidad toponímica ecuatoriana de un volcán situado en la cordillera de Los Andes al sur de Quito. Por último, fi guran en el PL entre los signos de naturaleza personal anuncios de habitaciones (Fig. 13) y, más ocasionalmente, alguna pintada (con mensajes en inglés como “Th e latin girl”). Figura 13: Anuncio de habitación sólo latinos. C/ Mar Caspio 4. RASGOS DEL PL HISPANOAMERICANO EN SEVILLA Realizaremos un examen particularizado y por niveles lingüísticos de los signos que refl ejan en el paisaje lingüístico sevillano la existencia de un colectivo hispanoamericano residente en la ciudad. Analizamos a un colectivo hispanohablante dentro de otro colectivo hispanohablante, esto es: estamos ante una situación, más que de lenguas en contacto, de dialectos en contacto (Moreno Fernández 2009: 125 y 143). En ese sentido, dentro de la escala de seis grados que mide la “afi nidad de las variedades de los inmigrantes llegados a España en relación con la lengua española (lengua mayoritaria)” propuesta por Moreno Fernández (2009: 142), la situación que sometemos a observación pone en relación al español de los residentes (meridional andaluz) con las variedades que le son más afi nes: la nº 5 (“español de variedad diferente”) y la nº 6 (“español de variedad residente”). Lola Pons Rodríguez114 4.1. Fonética En el aspecto fonético, serán desvíos de la ortografía estándar del español que coincidan con fenómenos propios del español de América, los que identifi quemos como rasgos americanos presentes en Sevilla, salvando la difi cultad metodológica expuesta anteriormente (en § 2.2), relativa a la comunidad de características lectales entre migrados y población sevillana. Aclaremos que el recurso al seseo, la pronunciación aspirada /h/, la caída de consonantes o el rotacismo es bastante frecuente en Sevilla en nombres de bares, peñas festivas y en pintadas. Esa desviación (deliberada, las más de las veces) de la norma ortográfi ca común dirigida a plasmar rasgos de la fonética andaluza, no se da en el PL hispanoamericano de la ciudad, donde los rasgos fonéticos contrastivos parecen deslizarse por desconocimiento de las normas. El rasgo fónico más frecuente es, sin duda alguna, el seseo, hallado en topónimos como Barzola (nombre de barrio sevillano) escrito Barsola (Fig. 11) o asensor por ascensor (Fig. 13); ello coincide con lo hallado por Sáez y Castillo (en prensa) en los barrios madrileños con migración latina, donde el seseo es la diferencia fónica más saliente. Documentamos también varias muestras de ceceo por ultracorrección (Nievez, en el tablón que anuncia el Bar de comida boliviana Nieves, y extenciones en el escaparate de una peluquería latina, Figs. 14 y 15, así como Milaneza, Fig. 21). Son muy interesantes por cuan- to este fenómeno fonético –infrecuente en Sevilla capital pero común en todo el ámbito provincial– apenas se documenta en las pintadas o carteles hechos por andaluces que re- Figura 14: Menú del bar Nieves. C/ Turmalina. ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 115 velan voluntaria o involuntariamente fonética andaluza, dado lo desprestigiado del rasgo. También hay muestras de caída de –d– intervocálica (Fig. 16): sudao, pescao. Además de estos fenómenos fonéticos provocados por encontrarnos ante textos poco elaborados y debidos a productores textuales que no manejan sólidamente las reglas de la Figura 15: Cartel en la puerta de la peluquería Marden’s (ver Fig. 8). Figura 16: Menú en el Wilson Bar. Plaza de la Caña. Lola Pons Rodríguez116 ortografía del español, hallamos en la escritura de algunas palabras disidencias respecto al español de España que no se consideran incorrecciones. Tal es el caso de la aparición en listados de productos a la venta en tiendas latinas de la palabra soya como adaptación americana de la voz japonesa shoyu, donde en el español de España y, en América, sólo en el rioplatense (cf. DPD s.v. soya) usan soja. Igualmente podemos adscribir a americanismo un caso de diferencia gráfi ca autorizada por la RAE: yerba, abundantemente testimoniada en el PL hispanoamericano de Sevilla (Fig. 17), mostrando cómo “en los países del Cono Sur se emplea la grafía yerba para designar las hojas de la planta denominada yerba mate, de la que se hace la infusión llamada mate” (DPD, s.v. hierba). Figura 17: Escapate de la tienda de comida paraguaya San Juan (Avda. Sánchez Pizjuán). 4.2. Morfosintaxis Podemos señalar como americanismo sintáctico localizado en el PL sevillano el empleo de la locución adverbial al frente, con el sentido de ‘en la parte opuesta’ (cf. DPD s.v. frente 2) testimoniado en esta pintada anunciando el bar ecuatoriano Wilson (Fig. 18); en español de España tal signifi cado sería expresado mediante enfrente ya que en la Península al frente signifi ca ‘hacia delante’. Más allá de este caso, no hay otros americanismos morfosintácticos en el corpus. Sí se encuentran rasgos vulgares panhispánicos propios de lengua poco elaborada, como el empleo de haber impersonal conjugado en plural, que observamos en carteles como el de la Fig. 11 (abrán); y también se dan, por último, casos de variación no debida a diatopía, sino posiblemente a idiolecto de quien redactó el signo en cuestión. Sea el caso del menú del bar ecuatoriano Wilson (Fig. 19) donde se anuncia un arroz a lo colombiano, que para la mayor ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 117 parte de hispanohablantes sería más bien un arroz a la colombiana. En efecto, el uso de <a la + adjetivo gentilicio femenino>, donde “se sobreentiende el sustantivo manera” (NGRAL, 30.15n) se emplea comúnmente para designar formas de preparación gastronómica, frente a la construcción en masculino, usada aquí, que se emplea en locuciones modales del mismo tipo y que no está tan especializada en la designación de preparados culinarios. 4.3. Léxico 4.3.1. Algunas notas léxicas de interés En las zonas con inmigrantes hispanoamericanos, el PL sevillano ofrece muestras de americanismos léxicos, como el empleo del adjetivo bailable para aludir a una ‘fi esta o reunión con baile’ (RAE, Diccionario de Americanismos) (Fig. 10), o el uso de concha como nombre usado en algunos países americanos para el genital femenino (Fig. 20). Un tercer ejemplo de americanismo léxico se encuentra en el menú del bar boliviano Don Rómulo (Fig. 21), donde se anuncia un campeonato de cacho (‘juego de dados que se arrojan con un cubilete’ (Diccionario de Americanismos. s.v. cacho5). Pero sin duda, el ámbito léxico donde se hace reconocible más claramente el americanismo en el paisaje lingüístico sevillano es el de la gastronomía. El gusto nostálgico Figura 18: Pintada anunciando el Wilson Bar. Figura 19: Menú del Wilson Bar. Lola Pons Rodríguez118 por la comida propia hace que voces o acepciones típicas de Hispanoamérica o de alguna de sus áreas asomen en los negocios regentados por latinos, sean establecimientos de restauración, tiendas o locutorios que ofertan comida. 4.3.2. Glosario de voces culinarias hispanoamericanas halladas en el PL de Sevilla Para ser más sistemáticos en la exposición de los americanismos léxicos encontrados, hemos despojado del conjunto de signos de nuestro corpus adscritos a PL producido por migrados hispanoamericanos todos aquellos términos (o acepciones de términos) que pueden considerarse exclusivos del español de América15. Los ofrecemos en el glosario siguiente, teniendo en cuenta estas consideraciones: a. Se ofrece en cursiva el término con la grafía que le da la RAE en su reciente Diccionario de americanismos (en adelante DAm); si dicha grafía no es coincidente con la que se da en nuestro corpus, sigue entre corchetes la grafía original que se fotografi ó. Si el término no fi gura en el DAm aparecerá con su grafía original. b. Si las hay, aparecen precedidas o seguidas del signo ~ las especifi caciones con que fi gura el término en el corpus. c. A continuación, aparece entre paréntesis la marca geográfi ca de procedencia concreta del país americano al que se adscribe el término según el corpus. Hay tal marca geográfi ca cuando la tienda donde se anuncia o el restaurante donde se ofrece el producto, declaradamente se vincula a un lugar concreto (un país: Ecuador, Bolivia) o un 15 Eliminamos, pues, términos que aparecen también anunciados en el PL creado por migrantes latinos y que no resultan contrastivos ni semántica ni léxicamente con respecto al español peninsular: agua de coco, clavo de olor, dulce de batata, hojas de plátano… Asunto distinto es que estos productos sean utilizados solo o más en América que en España. Figura 20: Pintada en Pasaje de la Avda. Dr. Fedriani. Figura 21: Menú del Bar Don Rómulo (C/ Turmalina) ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 119 área (por ejemplo Punata, provincia de Cochabamba, Bolivia). Un caso muy curioso es el que vemos en el escaparate de una tienda de alimentación con productos exclusivamente latinoamericanos, en la que (Fig. 22) se separan por países (Perú, Venezuela, Bolivia, Paraguay, República Dominicana y también Brasil) los alimentos que pueden ser de interés de los compradores. En otras ocasiones, se publicitan meramente productos hispanoamericanos sin especifi car procedencia, como en la Fig. 23. d. Sigue información lexicográfi ca sobre la voz: si la palabra fi gura en el DAm tomamos de ahí su étimo (no siempre se proporciona en esta obra de la Academia) y de la misma fuente se toma el signifi cado; si la palabra no fi gura en dicho diccionario, el signifi cado se extrae de la red o de informantes. e. Debemos aclarar que hemos sacado de esta tabla los términos alusivos a marcas concretas de alimentos, que son americanismos léxicos en cuanto a que no se usan en España16, pero carecen del nivel de lexicalización imprescindible para ser incluidos en este glosario 17 . Sí fi guran en el listado aquellas marcas que por estar lexicalizadas parecen 16 Otros sí: Chicles Adams, Tomate Fruco… 17 Son varias las marcas de condimentos y sazones (Adobo La Comadre, de Venezuela; Triguisar, de Colombia; Sabora, de Ecuador). En las bebidas no alcohólicas, la malta es un ingrediente principal para productos como Milo (Ecuador, marca de una bebida producida por Nestlé desde los años 40 que combina leche, chocolate y malta) y Pony Malta (Colombia). Hay lácteos también (Leche Carnatión, de República Dominicana; Leche Klin, de Bolivia) y bebidas medicinales como Emulsión Scott (con aceite de hígado de bacalao) y zumos (Frutika Guayaba o Kaá, refresco de yerba mate, ambos de Paraguay). Entre las bebidas carbonatadas, hay refrescos de uva (Uva Postobom, de Colombia). Mención especial merece el caso Figura 22: Anuncio en la puerta de tienda de productos latinos. C/ Playa de Mazagón. Figura 23: Cartel en el escaparate de tienda de productos latinos. C/ Playa Isla de Canela. Lola Pons Rodríguez120 haberse hecho ya nombres comunes, de lo que da cuenta su inclusión en el DAm como es el caso de ajinomoto. Hemos restringido el glosario a sustantivos, pues son escasos los americanismos adjetivos hallados (sea una muestra la forma mango viche (Fig. 24) que en Colombia y Oeste de Ecuador signifi ca ‘fruto aún no madurado’ [DAm]). achiote (Ecuador) del nahua achiotl o achiyotl, y este de ají, ‘grano, semilla’. ‘Planta, semilla y fruto del achiote’[DAm]. ají (Bolivia), de origen indígena antillano, ‘fruto de sabor picante’. ~ amarillo (Bolivia) ‘Variedad de ají’ [DAm]. ~ escabeche (Perú) ‘Variedad de ají’ [DAm]. ~ mirasol (Perú) ‘Variedad de ají’ [DAm]. ~ panca (Perú) ‘Variedad de ají’ [DAm]. ~ rojo (Bolivia) ‘Variedad de ají’ [DAm]. salsa de ~ (Ecuador) [DAm]. ajinomoto (Perú, Bolivia), marca registrada. ‘Glutamato sódico, condimento en polvo de color blanco, usado para potenciar el sabor de ciertos alimentos, especialmente carnes’ [DAm]. de Andin’s cristal (Perú) y de Inka Cola; entre las bebidas alcohólicas figuran marcas comerciales de cerveza, como Bí-cervecina, Cerveza Poker (Colombia), Cerveza Presidente (República Dominicana). Se comercia también con derivados panarios, como la harina preparada para buñuelos (Buñuelos Colmaíz, de Colombia), el pan tostado (Tostada La Gitana, de Colombia). Entre los dulces, hay varios tipos de chocolates (Chocolate Corona y Chocolatina Jet, de Colombia, marcas perteneciente a la “Compañía Nacional de Chocolates”), caramelos (Super-coco, de Colombia), galletas (Ducales, de Colombia, Waffer Amor, de Ecuador). Figura 24: Anuncio en el exterior de Wilson Bar. Plaza de la Caña. ITINERARIOS VOL. 13 / 2011 Hispanoamérica en el paisaje lingüístico de Sevilla 121 almidón almidón (Paraguay); ~de yuca (Colombia, Bolivia). ‘Harina muy fi na que se extrae de la yuca rallada una vez sedimentado el yare’ [DAm]. almojábana (Colombia). ‘Especie de pan redondo, hecho de maíz y queso asado al horno’ [DAm]. api (Bolivia), del quechua api ‘granos de maíz’. ‘Alimento que se prepara con maíz morado triturado, sazonado con diversos ingredientes’ [DAm]. arepa ~de queso ~paisa (Colombia); del cuma erepa ‘maíz’. ‘Especie de pan de forma circular, hecho con maíz y asado sobre una plancha’ [DAm]. arroz de cebada (Ecuador) ‘Grano de cebada quebrado en el molino y ligeramente tostado’ [DAm]. arveja [arbeja, harina de arveya] (Ecuador) ‘Planta fabácea’ [DAm]. bocadillo veleño (Colombia). ‘Dulce que se obtiene de la mezcla de guayaba y azúcar, típico de la ciudad colombiana de Vélez’ [DAm]. boldo ~anís (Paraguay). Té de boldo: ‘Infusión hecha de la corteza astringente del boldo’ [DAm]. bombilla (Paraguay). ‘Pequeño utensilio en forma de tubo a través del cual se sorbe la infusión de mate u otra y que actúa como fi ltro impidiendo el paso de la yerba’ [DAm]. borojó (Colombia). ‘Árbol de […] frutos globosos cuando están maduros’ [DAm]. brooster pollo ~ (Bolivia). ‘Pollo frito servido con guarnición’. buñuelo (Colombia). ‘Bola pequeña de masa de yuca, que se prepara con huevo y queso, se fríe y se endulza con miel o melado’ [DAm]. cachapa harina ~ (Venezuela). ‘Preparación hecha con masa de maíz tierno molido, leche, sal y papelón o azúcar’ [DAm]. canguil (Ecuador). ‘Variedad de maíz de grano pequeño y muy duro, especial para hacer palomitas’ [DAm: Ecuador]. cebiche [ceviche] (Ecuador). ‘Plato preparado con trozos pequeños de pescado o marisco crudo, cortado en trozos pequeños, macerado en jugo de limón ácido o de naranja agria, y aderezado con cebolla picada, sal y ají picante’ [DAm]. chairo (Bolivia). ‘Guiso o sopa hecha con chuño, carne, papa, verduras y otros ingredientes’ [DAm]. chajchu (Bolivia), del quechua ch’aqchu. ‘Plato preparado con carne de pecho vacuno, papa, habas, cebolla verde cortada en tiras, queso, todo aderezado con ají colorado’ [DAm]. chancaca (Perú) del aimara y del quechua chancaca ‘pan de azúcar’. ‘Azúcar de caña sin refi nar, solidifi cada en forma de prismática o de cono truncado’ [DAm]. charque (Bolivia), del quechua ch’arki. ‘Carne salada y secada al aire o al sol para que se conserve’ [DAm]. 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