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SIGNUM. El campanario de la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE BIENES CULTURALES Universidad de Sevilla Curso académico 2022 – 2023 Andrea María Peral López 2 de junio de 2023
2 TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE BIENES CULTURALES FACULTAD DE BELLAS ARTES UNIVERSIDAD DE SEVILLA CURSO ACADÉMICO 2022 – 2023 Título: SIGNUM. EL CAMPANARIO DE LA IGLESIA DE SAN LORENZO DE SEVILLA Autora: ANDREA MARÍA PERAL LÓPEZ Tutor: DR. D. JUAN MARÍA VÉLEZ ALVEZ Vº. Bº. DEL TUTOR
4 RESUMEN En ocasiones se considera que nuestro patrimonio solo lo conforman obras con fines artísticos o cuyo valor radica en si están expuestas o pertenecen a galerías, colecciones o museos. Sin embargo, existe un catálogo de bienes patrimoniales a nuestro alcance tan extenso, variado, rico y desconocido por la gran mayoría que también merece ser objeto de estudio. El siguiente trabajo toma como base esa carencia y busca poner en valor un instrumento cuya presencia nos ha acompañado en nuestro día a día como testigo sonoro y parte de la identidad de cada lugar, pero que no goza del reconocimiento e importancia que merece. Las campanas, elementos presentes de forma continua en muchas culturas, cuentan a nivel general con pocos estudios y datos que se centren en ellas, quedando relegadas a un segundo plano y fuera del interés de la ciudadanía general. Sin embargo, pueden ser encontradas formando parte de innumerables estructuras e inmuebles, tanto civiles como religiosas, en uso o en abandono. Sus tamaños, formas, materiales y sonidos varían según sus funciones; tienen nombre, identidad, son diferentes y su conjunto nos enriquece. Hay tantas como lugares hay en un territorio, y están presentes como pieza fundamental y vía de comunicación desde el pasado. Palabras clave Campana | Campanero | Toques de campanas | Patrimonio Inmaterial | Iglesia de San Lorenzo (Sevilla)
5 ÍNDICE INTRODUCCIÓN: ESTADO DE LA CUESTIÓN 7 OBJETIVOS 8 METODOLOGÍA 9 BLOQUE I. LAS CAMPANAS 1. ORIGEN: EL CONTEXTO HISTÓRICO 11 2. LA CIENCIA DEL SONIDO 12 2.1 LA CAMPANA. EL CONJUNTO DEL INSTRUMENTO 12 2.2 EL PROCESO DE ELABORACIÓN 16 2.3 EL LENGUAJE SONORO 18 2.4 LA PROBLEMÁTICA DE SU CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN 21 3. EL TAÑIDO DE CAMPANA MANUAL: LA IMPORTANCIA DEL PATRIMONIO INMATERIAL 23 3.1 ANTECEDENTES 23 3.2 EL TAÑIDO DE LAS CAMPANAS: EL CAMPANERO 24 BLOQUE II. CASO PRÁCTICO: ESTUDIO Y DOCUMENTACIÓN DEL CONJUNTO DE CAMPANAS DE LA IGLESIA DE SAN LORENZO DE SEVILLA 1. LA IGLESIA DE SAN LORENZO 28 2. EL CAMPANARIO 31 3. LAS CAMPANAS DE SAN LORENZO 33 CONCLUSIONES 38 ANEXOS 41 BIBLIOGRAFÍA 49
6 A Juan María y Francisco, por su orientación. A mi familia, por su apoyo. A Lola y Lucía, por acompañarme en las alturas. A D. Paquito, D. Francisco, Dña. Pili, D. Ramón y D. Enrique, por su ayuda. A Rodrigo e Ignacio, por su luz. Y a Alfredo, por haber estado a mi lado hasta el final.
7 INTRODUCCIÓN: ESTADO DE LA CUESTIÓN Contar el número de toques para saber la hora, conocer cuánto falta para la celebración de los oficios o preguntarse, por su característico tañido, quién ha fallecido. Los toques de campanas nos hablan, y es este lenguaje de los sonidos el que nos ha acompañado como parte de nuestro patrimonio cultural, material e inmaterial a lo largo de los siglos. La campana, fuera de considerarse un elemento puramente funcional y parte constituyente de un edificio, es un instrumento cuya esencia nos retrotrae a tiempos pasados, pero que, a su vez, ha ido desarrollándose y adaptándose al paso del tiempo. España, actual cuarto país del mundo en número de bienes culturales por la UNESCO, posee una gran riqueza patrimonial en la que se incluyen iglesias, campanarios o espadañas, ejemplos de estructuras donde podemos encontrar estos bienes. Sin embargo, contrario a lo que debería esperarse, se estima que en la actualidad solo el 10% de las campanas del país están censadas correctamente, además de carecer de un inventario general oficial que las catalogue y documente (Robles, 2019). A esta situación hay que sumarle la creciente tendencia por la sustitución del toque manual de campana en favor de mecanismos de toque automatizados, lo que ha derivado en la pérdida progresiva del oficio del campanero, la transmisión de su conocimiento, y la implantación de maquinaria moderna en su lugar. Por su parte, Sevilla, ciudad española en mayor número de templos católicos y segunda en el mundo después de Roma (Avilés, 2016), es un claro ejemplo de la carencia que rodea a este patrimonio, ya que a pesar del considerable número de campanas que alberga, estas no cuentan con un inventario específico que las recoja y facilite su apreciación y estudio, además de ser un ejemplo más de cómo la presencia del campanero y del toque manual de campana se ha visto mermada casi en su totalidad en las últimas décadas (Flórez, 2017). Con todo, nos encontramos ante una situación en la que tenemos innumerables bienes sin catalogar y alejados de la ciudadanía dada su situación e imposibilidad de observación. Esto, sumado a la pérdida del oficio del campanero, contribuye a que no haya un control de cara a su conservación, dándose situaciones de sustituciones o arreglos llevadas a cabo por personal no profesional y sin valorar el valor histórico del bien. Es por ello que este trabajo nace con el objeto de aportar y contribuir a suplir esa carencia, a través del estudio y recopilación de información sobre estos bienes, la puesta en valor del oficio del campanero, el reconocimiento del toque de campana manual como Patrimonio Cultural Inmaterial, y la documentación de un caso práctico como es el campanario de la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla, ya que actualmente no posee de un estudio de estas características.
8 OBJETIVOS El objetivo principal que marca la realización de este trabajo es el de contribuir a suplir la escasez de datos relacionados con el tema, además de generar información sobre un conjunto de campanas que podemos encontrar en el centro histórico de la ciudad de Sevilla. Para ello, como guía para conducir el trabajo y desarrollar su elaboración, se han establecido una serie de objetivos específicos que son los siguientes: 1. Analizar el estado y situación actual del toque de campana manual como patrimonio inmaterial. 2. Estudiar el toque y uso de las campanas, su funcionalidad y tipologías. 3. Documentar y generar información sobre un caso práctico de cara a su conocimiento y preservación. 4. Elaborar una ficha práctica específica para la catalogación de esos bienes. 5. Dar a conocer bienes patrimoniales poco estudiados y contribuir a su valorización.
9 METODOLOGÍA El trabajo parte de una base teórica desde la que buscar y recopilar información, tanto de fuentes documentales (libros, tesis, revistas) como telemáticas (webs, blogs, artículos, periódicos digitales, etc.). El acceso a la mayoría de los recursos será a través de las bibliotecas de la Universidad de Sevilla, así como de otros portales de difusión y depósitos de investigación de la misma. La documentación y búsqueda bibliográfica, además de la realización de esquemas previos, es, por tanto, fundamental, ya que supone el primer paso para la realización del estudio y el momento en el que se plantea el contenido específico del mismo y su estructura. Junto a este aspecto, la comunicación personal es clave de cara a conocer a las personas implicadas y encargadas del mantenimiento de este patrimonio o relacionadas con él, así como la información y experiencia que pudieran aportar. Por su parte, la realización del caso práctico brinda la posibilidad de acceder a bienes que se encuentran en lugares poco accesibles para el público, por lo que es necesario estudiar con anterioridad la viabilidad de lo propuesto y formalizarlo al personal correspondiente. El equipamiento técnico supone un aspecto importante, ya que de él depende realizar una correcta documentación. Se utilizará cámara réflex, linterna, metro láser, trípode, metro y grabadora, entre otros, además de las anotaciones realizadas a mano. Hay que tener en cuenta que siempre que se realiza un estudio in situ, más en un entorno de difícil acceso y con un tiempo determinado, el equipo debe poder trasladarse y suplir todos los aspectos necesarios, sobre todo cuando no se sabe si podría volver a realizarse la visita. Para la recopilación de la información se realizará un modelo de ficha técnica basado en las fichas de inventario de bienes muebles del Instituto Nacional del Patrimonio Cultural de Ecuador, pero adaptadas a las necesidades de la obra que estudiamos, de manera que podamos recopilar los datos de manera homogénea. Por otro lado, para la realización de los códigos QR que permitan la escucha de los toques, se utilizarán generadores de códigos QR a través de la web gratuita RCODEMONKEY. Por su parte, la incrustación de sonido se realizará a través de la aplicación, también de uso gratuito, Anchor®. Por último, se estudiarán otros lugares de interés que pudieran ser de utilidad para el estudio, como son la Iglesia del Salvador de Sevilla o la Iglesia de Santiago de Utrera, ya que son lugares donde el toque de campana manual posee una importancia reseñable y permiten poder conocer actualmente los oficios descritos y modos de hacer de los campaneros.
10 BLOQUE I. LAS CAMPANAS
17 Debe asegurarse que la arcilla que vaya a ser colocada no se adhiera excesivamente a la superficie del «macho», aplicando ceniza como desmoldeante. Tras esto, y usando otra terraja con la silueta de la parte externa de la campana, se modela la «falsa campana» a partir de la arcilla final alisada que se aplica cuidadosamente, hasta concluir la forma y volumen general. En ese momento es cuando se realizan los motivos e inscripciones con cera. Las inscripciones mencionaban, a menudo, el nombre del santo al que iba dedicada, el de las autoridades locales y, a veces, el lugar donde iba a quedar instalada, aunque no el de fundición. Tales leyendas eran propuestas por el sacerdote o por el alcalde que las encargaba. El fundidor siempre indicaba su nombre. Los moldes de letras y de imágenes piadosas, así como de ornamentación (flores, ángeles), estaban grabados en negativo en tablas de madera de modo que se pudiera sacar una imagen positiva en cera para aplicar en la capa intermedia. (Llop i Bayo, 1988: 29). Tercera pieza: la capa externa El tercer molde o capa es el que cierra los dos anteriores, y su función es la de registrar los volúmenes externos de la campana. Entonces, la arcilla en contacto con la «camisa» debe ser lo suficientemente fina como para registrar cada detalle superficial con precisión. Después se aglutina barro con paja o alambre para reforzar el molde, y evitar que se pueda agrietar durante el proceso de sacado. En la parte superior de la capa se dejan una o dos entradas para la colada, denominadas «bebedero», y algunas salidas para los gases, llamados «suspirales». El secado de los tres moldes se acelera al encender un fuego en el interior del «macho», con la leña colocada en los agujeros que quedaron previamente en la parte inferior de la muela. Además de secar la arcilla, funde completamente la cera. Cuando se han secado completamente los moldes, se eleva la capa con ayuda de poleas, dejando visible la «camisa o falsa campana», que será destruida en ese momento, limpiando todos los restos hasta que el «macho» y la capa estén completamente limpios. Ambas piezas se llevan hasta un agujero lo suficientemente profundo para que el nivel del suelo esté más elevado que la parte superior de la capa. Fundición Estando terminado el molde y colocado en el agujero, se rellena el interior del macho con arena, lo que permite una mayor rigidez en su estructura para soportar mejor el peso del bronce. Tras esto, se coloca la capa exterior siguiendo unas marcas, previamente realizadas, para que encaje perfectamente. Se rellena el agujero con arena, hasta llegar a un nivel cercano al «bebedero», mientras se prepara el bronce en el horno de fundición, siguiendo con la proporción adecuada de cobre y estaño. El caldo de fundición se desplaza desde la boca del Figura 6. Capa externa del molde (Campanas Quintana)
18 horno de fundición por unos canales de colada hasta los «bebederos», rellenando todo el espacio que ocupó la «falsa campana». Después de la fundición, se deja enfriar en el molde, que puede llevar de uno a varios días. Una vez se ha enfriado el bronce se vacía el agujero, retirando la arena que lo cubría. Se destruye cuidadosamente la capa y el «macho», desvelando la campana, que es limpiada con un cepillo de púas metálicas (Aguirre, 1997: 495). En esta acción se presta especialmente atención en los detalles de las filigranas y los motivos inscritos, puliéndose y afinándose para que pueda producir el sonido deseado. 2.3 EL LENGUAJE SONORO Las campanas, dada su antigüedad y capacidad de emitir sonido, adquirieron gran relevancia por su funcionalidad en un contexto donde la religión se erigía como un eje fundamental de la sociedad y la cultura. Su sonido no solo era un rasgo distintivo de la localidad donde se ubicaban, sino un emisor de códigos que guardaban un mensaje para las personas que lo conocían. Las posibilidades comunicativas de las campanas, y el valor de tales mensajes para la población a la que se dirige, las convirtieron en una pieza fundamental del paisaje sonoro y las necesidades sociales. «No existía ningún acontecimiento en la vida de la comunidad que no estuviera anunciada por las campanas. Con códigos sonoros que variaban de una región a otra, las campanas permitían transmitir un sinfín de información» (Louzao, 2018: 153). Figura 7. Fundición de campanas (detalle). (Di Nucci, 2018)
19 Las campanas como transmisoras de mensajes La predominancia en los sistemas de transmisión de mensajes ha ido variando históricamente según las características socioculturales de cada época. En esa línea de adaptación y cambio, los recursos comunicativos no dejaban de servir a las necesidades sociales, haciendo que el lenguaje codificado en los toques de campanas fuera comprendido por generaciones. Esta comprensión de los mensajes sonoros que emiten las campanas se fue perdiendo con el paso de los años, quedando en la actualidad solo algunos toques que sí son reconocidos. En la Edad Media, por ejemplo, el uso de las campanas se fue incrementando y popularizando significativamente. La importancia de los monasterios y la función sonora de las campanas dentro de sus muros sirvieron como impulso en esta generalización, extrapolándose a los pueblos que las colocarían en sus torres y templos para dar voz a los mensajes (Ursúa, 1997: 401). En ese periodo histórico, la población en occidente era en su gran mayoría analfabeta, razón por la cual la mayoría de la información se transmitía principalmente de forma oral o a través de imágenes, sobre todo en sentido didáctico. Las autoras Luz Muñoz y Gracia Ruiz recogen que «las iglesias y claustros medievales exigieron una escultura arquitectónica (…) como parte integrante de la misma. Esculturas y pinturas, labraban y dibujaban los elementos esenciales de la doctrina cristiana» (Muñoz y Ruiz, 2003: 228 y 229). Las campanas, por consiguiente, y de forma paralela, sostuvieron el peso funcional en la emisión de mensajes a través de su sonido. Sin embargo, los toques de campanas no guardan una intención musical, menos aún narrativa, como sí tuvieron las imágenes en los edificios religiosos; los mensajes que envían son de carácter informativo, van orientados a la comunidad, y a la mayor cantidad posible de personas (Llop i Bayo, 1998: 154). Además, no solo se trata de la comprensión del tipo de toque, sino de los factores que influyen en la percepción del sonido de una campana. Cada una presenta una nota prácticamente inalterable y que está condicionada directamente con la morfología y tamaño de esta 7 . (Llop i Bayo, 1998: 123). La forma de los toques no se limita al resultado que dé su mero percutir, sino que dentro de una misma campana pueden darse múltiples variedades en función de la forma en la que se realice. Mª Ángeles González (2003), apuntó, respecto al sonido, que: Depende de diferentes factores, entre los que se encuentran el lugar donde percute el mazo o el badajo, la distancia a la que de él se tire, la composición química de la campana (campanas de bronce, campanas de acero), la calidad del bronce con la presencia, o no, en 7 Las de mayor tamaño ofrecen notas más graves, y las pequeñas, más agudas. Figura 8. Joaquín Ramírez, campanero de Utrera. (ACAMU, 2018)
20 él de otros metales, la presencia de grandes defectos de fundición, el propio tamaño de la campana, o la fuerza y rapidez con la que se les haga pulsar. (González, 2003). Es pues, comprensible, que después de considerar todos estos parámetros se hayan podido configurar incontables toques diferentes. En la actualidad el valor funcional de las campanas ha ido perdiendo fuerza, además de no entender su lenguaje como se hacía antiguamente. Esto se debe, principalmente, al cambio de sociedad y el avance tecnológico, motivo por el cual muchos de los toques que eran necesarios hoy ya no sean relevantes. La sociedad ha cambiado mucho (…) no hace falta que nos recuerden qué hora es, porque nosotros mismos la podemos controlar con tan solo mirarnos el reloj o la pantalla del móvil. (…) La pérdida del conocimiento acerca del uso de este instrumento ha llevado a la incomprensión de sus mensajes y por tanto a ver las campanas como meros objetos que llaman a misa o que son innecesarios en la actualidad. (Martínez Roig, 2009: 3 y 4) Patrones de sonido y significado Los toques guardan mensajes codificados a través de los patrones de sonido de las campanas. Estos se pueden repetir a intervalos temporales específicos de manera regular, o bien pueden expresar situaciones o acontecimientos en un momento concreto. Como indicamos, la finalidad principal siempre fue la de informar a la comunidad, pudiendo ser de carácter religioso o civil, abarcando una amplia variedad de significados. Tal y como ocurre con el lenguaje hablado, y aunque algunos de ellos conforman un marco común en el paisaje sonoro, cada comunidad o zona geográfica ha tenido y tiene un registro de toques muy diferentes con sus propias particularidades. Los toques religiosos Corresponden a los toques que tienen como finalidad principal informar de los eventos de carácter religioso como la convocatoria de los fieles a misa o para marcar la hora del rezo. Es por ello que algunos de ellos también guardan relación con la indicación del momento del día. Figura 9. Torre-campanario de Ibros, Jaén. (Imagen propia, 2022)
21 - Toques de oraciones. Realizados a diario durante varios siglos, aunque prácticamente en desuso en la actualidad. Su función principal era la de invitar al rezo, aunque por el carácter cíclico y preciso en el cual se producían, servían también como indicación del inicio, comida y fin de la jornada laboral, por lo que conformaban además una funcionalidad civil (Suárez Pérez, 1997: 384 – 390). Dentro de estos toques, encontramos: 1. Toque del Alba. Marcaba el comienzo del día y de las actividades cotidianas. 2. Toque del Ángelus. Al mediodía, por lo que se conocía también como «toque de las doce». Además de invitar al rezo, marcaba el final de las jornadas escolares o momento de la comida. 3. Toque de Ánimas. Al anochecer, y solía corresponderse con el fin de la jornada. - Toques sacramentales. Toques de gran expresividad. Reflejaban sentimientos de alegría o de tristeza según el carácter del sacramento, como el bautismo, boda o primera comunión. Estos toques, a diferencia de los anteriores, no tienen intención de convocar, son realizados simplemente para expresar el sentimiento festivo. - Toques fúnebres. Para anunciar el fallecimiento de una persona como señal de luto. El sonido denota tristeza y se produce por golpes con el badajo con un largo lapso. Son los que más permanecen, indicándose, además, antiguamente, hasta el sexo y nivel social del fallecido (Llop i Bayo, 1988: 129). Los toques civiles Tenían como premisa principal la de avisar a la población sobre eventos no religiosos. Su uso más habitual fue la de marcar los momentos del día, sobre todo en ámbitos rurales, entendiendo que antiguamente el uso de relojes en torres no estuviera tan extendido. Otro de sus usos era el de dar avisos de urgencia, como el toque a rebato, en caso de incendio o accidente. También se realizaron con objeto de que los niños acudieran al colegio o como guía para los peregrinos en días de espesa niebla o temporal en ciertos lugares con condiciones climáticas adversas (Ursúa, 1997: 399 y 400). 2.4 LA PROBLEMÁTICA DE SU CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN Los toques manuales A pesar de que hoy en día la restauración se realiza con más medios y mejores criterios, este sigue siendo un tipo de patrimonio bastante menospreciado del que no contamos con muchos ejemplos de restauraciones llevadas a cabo por profesionales conservadores-restauradores, siendo necesario que exista una mayor participación y seguimiento del proceso por parte de los responsables del patrimonio. Por otro lado, tal y como hemos comentado con anterioridad, si hablamos de conservaciónrestauración de campanas, no podemos referirnos solo a la campana, sino que hay que
22 entenderlas en relación con su contexto y entorno, su ubicación en la torre, su disposición, altura, yugo o tañido. Cualquier elemento que forme parte de ella es tan importante como la campana en sí, ya que el conjunto de todo es lo que determina su singularidad, sus características y sonoridad. Por tanto, se debe buscar siempre una restauración en la que se respete al mayor número de niveles posibles ese conjunto, incluyendo la posibilidad de que pueda seguir tocándose manualmente si es así como fue concebida. Los toques manuales, cuya incorporación reciente a la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, se han visto ratificados como parte fundamental de nuestro patrimonio, y como tal, se deberá siempre abogar por su recuperación o la conjunción entre la mecanización y la práctica manual. La desaparición de estos, en la mayoría de las intervenciones actuales, evidencia, una vez más, la necesidad de un equipo de trabajo que incluya la visión de profesionales y organismos que regulen a las empresas encargadas para ello. Precisamente, en estos casos, cualquier leve cambio o intervención en las campanas o la torrecampanario puede afectar de forma notoria al sonido que emiten. Eso, quizás exento de importancia para la población foránea, si sería fácilmente apreciable por los habitantes del lugar. El D. Francesc Llop i Bayo, refiere al efecto de estos parámetros, que «las campanas son el único instrumento musical que apenas varía de sonido a lo largo de los siglos», pero que, sin embargo, «cualquier cambio (de yugo, de badajo o incluso de ubicación en la torre) modifica su sonoridad y puede poner en peligro la misma existencia de la campana» (Llop i Bayo, 1992: 2). Las intervenciones en las campanas deben ser consideradas como cualquier otra restauración: hay que tratar los objetos con técnicas reversibles, y documentando todo lo que se hace (…). También debiera existir un proyecto de restauración, escogiendo cuidadosamente, y consultando previamente, lo que se quiere hacer con las campanas. (…) Una buena restauración y mecanización de campanas debiera de tener en cuenta los tres puntos básicos: que se conserve la instalación antigua (especialmente los yugos de madera); que los motores reproduzcan los toques tradicionales y que los mecanismos no impidan los toques manuales. (Llop i Bayo, 1992: 4) Figura 10. Restauración de una campana [Fragmento]. (Morquecho, 2019)
23 Funcionalidad vs originalidad Considerando lo anterior, tanto las campanas como los muros de los campanarios y los mecanismos que intervienen en los toques están sometidos durante años a enormes vibraciones que afectan a su estructura, haciendo que resultara inevitable la intervención por mal estado, anomalías en el sonido, o problemas estructurales que puedan derivar del desgaste o rotura. Son muchas las intervenciones en las que se priorizaban los intereses personales de los demandantes más que la preservación del objeto, consiguiendo, de hecho, que la originalidad de muchas de esas campanas se haya perdido. La vibración, los golpes y el movimiento no es lo único que afecta a la conservación, la falta de mantenimiento, la presencia de aves, contaminación o la suciedad son otros factores que afectan en su buen desempeño. Por ejemplo, en los Países Bajos, las campanas suelen intervenirse por la suciedad producida por la contaminación atmosférica, que se acumula dejando pátinas de grosores cada vez mayores. Estas películas provocan que gran parte del sonido se pierda, por lo que deben ser retiradas periódicamente (Casañ y Llorens, 2014: 58). La falta de regulación hace que, en otros casos, se apueste por sustituir elementos originales por otros de diferente material, como eliminar yugos de madera por metálicos en pro de economizar intervenciones o por motivos de seguridad, que, aun entendiendo el segundo punto, van en detrimento de sus características históricas y sonoras. Sin embargo, cada vez hay más intervenciones donde se apostó por devolver esos mismos elementos eliminados, como el caso de la Catedral de Málaga, donde se recuperaron los yugos de madera, aunque no los originales, y retiraron los metálicos instalados en una intervención a mediados del siglo XX. Esta disparidad de criterios y falta de control a la hora de abordar su restauración es contraproducente, y es que, o se estudian como patrimonio o como objetos funcionales, pero pocas veces se intenta interceder entre ambos mundos. Si bien cada objeto necesita de un análisis específico sobre su estado, estas están a merced del criterio de la empresa o personal que se contrate, cuando al igual que con otros bienes se deberían sentar unas bases que busquen su perdurabilidad, la preservación de sus características funcionales, su intervención por profesionales y el valor de sus elementos históricos. Son víctima, por tanto, de una problemática real, y que como tal requiere de análisis y estudio para realizar las labores de restauración más apropiadas y proporcionar una conservación duradera de cada uno de sus elementos, teniendo en cuenta que su importancia parte de dos ámbitos patrimoniales, el material y el inmaterial, y como tales ambos deben ser respetados. 3. EL TAÑIDO DE CAMPANA MANUAL: LA IMPORTANCIA DEL PATRIMONIO INMATERIAL 3.1. ANTECEDENTES El patrimonio cultural se define como «el conjunto de bienes muebles, inmuebles e inmateriales que hemos heredado del pasado y que hemos decidido que merece la pena proteger como parte de nuestra seña de identidad social e histórica. Esos «bienes» son el resultado de la obra humana» (Querol, 2010: 11).
24 Este concepto integra de esta manera al patrimonio inmaterial como parte esencial de su definición, asimismo, el valor de los bienes materiales guarda una estrecha relación con este aspecto intangible. «Los objetos son importantes en función de su significado y no solo en función de su materialidad. Dicho de otro modo, es lo inmaterial lo que proporciona valor a lo material» (Santacana y Llonch, 2015: 11). Sin embargo, la protección internacional del patrimonio inmaterial es bastante reciente, y se dio principalmente a causa de algunos eventos históricos que influyeron en mayor o menor medida al patrimonio, sirviendo para establecer las primeras bases normativas de su conservación. Si nos vamos a sus antecedentes, veremos cómo a causa de la gran destrucción de patrimonio durante las guerras del siglo XX, así como el legado cultural contenido en ciudades como Berlín, Varsovia, Londres o tantas otras ciudades europeas, generó una fuerte conciencia internacional para la conservación cultural. Dicha conciencia se fue reforzando con otros acontecimientos posteriores, reseñando la conocida colaboración internacional que se dio en 1959 para salvaguardar y evitar la pérdida de los conjuntos de templos de Abu Simbel por la construcción de la gran presa de Asuán. Este y otros hechos motivaron que el 16 de noviembre de 1972, en la decimoséptima reunión de la Unesco sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural que tuvo como sede París, naciera un organismo internacional para la conservación del patrimonio cultural material del mundo. Otro paso, décadas más tarde, se daría cuando en 1990, científicos y numerosos expertos de todo el mundo consideraron la existencia del patrimonio inmaterial, recogiendo creaciones de la cultura tradicional de comunidades determinadas, además de abarcar amplias variedades de formas como la lengua, la música, la danza o la artesanía. Con ello el concepto se fue desarrollando y adquiriendo forma, siendo en 2001, cuando en una mesa redonda del comité internacional de expertos reunido en Turín por la salvaguarda del patrimonio inmaterial, se estableciera, por fin, una definición operativa del término. Aunque no se aprobó hasta dos años más tarde, fue un gran avance donde se recogieron elementos denominados como «patrimonio vivo», que abarcaron además tradiciones y expresiones orales, rituales o artes del espectáculo, tradiciones que se basan también en la forma de vida de cada comunidad (Santacana y Llonch, 2015: 11-16). 3.2. EL TAÑIDO DE LAS CAMPANAS: EL CAMPANERO Más allá del valor material de las campanas, partiendo de la artesanía que constituye su fabricación hasta ser un icono artístico de las torres en iglesias a lo largo y ancho de la península, es en su carácter inmaterial, a través de su sonido y en su capacidad para transmitir mensajes, donde guardan su verdadera esencia. Este proceso comunicativo no puede entenderse, y no podría producirse, sin la labor de los campaneros y su maestría en la realización de los toques manuales como medios emisores. El sonido de las campanas se rige por su universalidad, tanto por la capacidad para llegar a la mayor parte de la comunidad gracias al gran alcance de su sonido, como por el carácter plural de su lenguaje, aunando toques religiosos y civiles.
25 El oficio del campanero, por su parte, depende de muchos factores, siendo una labor que no poseía las mismas condiciones incluso por, sencillamente, ejercerla en lugares diferentes. Hay que tener en cuenta que hablamos de un oficio enormemente denostado, teniendo a mediados del siglo XX una menor consideración y percibido como una labor nimia en la cual simplemente se hacía necesario «tener la fuerza suficiente para tirar de las cuerdas» y así tocar las campanas. Tal reduccionismo no hizo más que hacer perder el interés de las generaciones venideras, del mismo modo que muchos de los sacristanes que se ocuparon de los toques en las zonas rurales que no contaban con campaneros, no acogían aprendices motivando su desaparición. El oficio El oficio del campanero, tal y como hemos comentado, no estuvo ni está regulado de forma general, sino que vivió supeditado a numerosos aspectos externos como la población del lugar, su ubicación, si se encontraba en una ciudad o, por el contrario, en una zona rural. Su remuneración dependió enormemente de la categoría o jerarquía del campanario en el que trabajara y también si ejercían a jornada completa o parcial. En algunos casos, especialmente en lugares de gran importancia, si se requería por parte del campanero realizar los toques diarios, este podía incluso tener la vivienda dentro de la torre, de tal modo que las cuerdas se encontrasen dentro de la misma y le permitieran ejercer su función cuando se necesitase 8 (RDGBBAA, 2019: 18930). Respecto a su transmisión, muchos mantenían la tradición y los patrones sonoros de los toques mediante escritos, aunque la gran mayoría fue transmitida de forma oral, motivando que fueran más susceptibles de perderse y quedar en el olvido. El saber del toque de campanas, es decir, la manera en la que se tañían se aprendía con la práctica y la observación de los maestros que ejemplificaban la ejecución que durante tantos años habían perfeccionado. Esto se cumple en lugares como Utrera, provincia de Sevilla, donde han sabido mantener la gran tradición de campaneros a través de la existencia de muestras y escuelas donde transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones. De esta forma, además de enseñar los principios básicos del oficio, mantienen vivo el sello por el que son conocidos, la forma acrobática de ejecutar los toques saltando sobre las campanas para ponerlas en balanza 9 (Giráldez, 2003: 35). Sin embargo, la tradición del toque de campanas, a pesar de haber formado parte de nuestra identidad cultural durante siglos, se ha ido perdiendo y conduciendo paulatinamente hacia su extinción. Algunos de los factores, como un ascenso acelerado de los avances tecnológicos y su elección frente a la labor humana por simplificar recursos y medios, han reducido el valor funcional de las campanas, o la transmisión vía oral con la pérdida de información que conlleva. 8 Un ejemplo de esto lo encontramos con el caso de la familia Mendoza de la Iglesia de San Salvador de Sevilla, única en la capital andaluza que todavía mantiene estas características, con sus campaneros viviendo en el interior de la torre y encargándose del toque de campanas, del mantenimiento del campanario y la conservación de las mismas. 9 Para ello, el campanero aprovecha la inercia del último giro de campana para subir a ella con precisión y hacer de contrapeso, desde la cabeza, en el momento en que la campana está en horizontal para mantenerse.
26 Además, ese fuerte interés hacia la modernidad propia de la segunda mitad del siglo XX en adelante extendió la automatización de las campanas a través de mecanismos eléctricos, sin considerar que con ello se pierde además la emocionalidad y expresión en el toque. Siendo el campanero el portador de los conocimientos históricos de los toques, sufre en primera persona la electrificación de las campanas (...). Esta nueva tecnología no era capaz -ni lo es actualmentede reproducir los seculares toques y repiques de campanas, y mucho menos de hacerlo con el sentimiento con que lo hace el campanero como músico que es. Como sigue pasando actualmente, el declive del toque manual de campanas empezó sin control y a criterio de la empresa instaladora, simplificando y unificando los toques por gran parte del territorio nacional, perdiendo la riqueza y variedad de los toques locales afectando a nuestro Patrimonio Inmaterial. (RDGBBAA, 2019: 18930) En respuesta a esto, y especialmente durante los últimos años, asociaciones de campaneros de toda España no han cesado en su lucha por preservar el toque de campanas manual como Patrimonio Cultural Inmaterial 10 , siendo, además, el resultado de una tendencia hacia una fuerte unidad y la revitalización de la labor del campanero en el toque manual de campanas. Este impulso subyace un valor vocacional especial de los campaneros actuales, quienes no están remunerados por ejercer esta labor, pero a diferencia de lo que ocurría antaño, tocan las campanas con un interés y pasión mucho mayor. Denota una expresividad artística no conseguida con las automatizaciones, quedando exentos de obrar simplemente por obligación (RDGBBAA, 2019: 18931). En definitiva, esto no hace más que demostrar que la lucha en este caso de las asociaciones de campaneros que han ido manteniendo un legado tradicional que se remonta siglos atrás, hasta quedar en riesgo de desaparecer, tuvo gran importancia para dar a conocer el valor cultural que han tenido las campanas como instrumento de transmisión de mensajes, y los campaneros, por su parte, como emisores de esos mensajes, recuperando el carácter emocional y sentimental de sus toques. 10 La resolución de dicha propuesta finalmente se efectuó el 18 de febrero de 2019 por la Dirección General de Bellas Artes. Figura 11. Campanero de Utrera. (Adamuz, 2021)
33 3. LAS CAMPANAS DE SAN LORENZO Coronando la torre se encuentra la voz perpetua de San Lorenzo, sus campanas. Tres de ellas están en la segunda planta, conformando el primer cuerpo de campanas, y otra, bastante mayor, se encuentra dentro del remate en el último tramo superior. Creemos que, como toda campana que posee cierta importancia, estas también deben tener nombre, sin embargo, nada se encontró sobre ello ni tras la consulta bibliográfica sobre la iglesia, los libros de fábricas del archivo parroquial, o tras preguntarlo al personal de la parroquia, por lo que no ha sido posible conocer el nombre de ninguna y nos referiremos a ellas en función de su ubicación y tamaño. Campana grande frontal Se encuentra en uno de los arcos de herradura de la fachada principal de la torre que da a la Plaza de San Lorenzo. Es la campana de mayor dimensión de las que se encuentra en esa planta, su timbre es grave, está orientada al sur y actualmente se utiliza, pero de forma automatizada, siendo la encargada de dar el toque grave en los toques fúnebres. Es una campana de vaso esquilonado con yugo de madera de tipo valenciano, que se caracteriza por una cabeza alta y los brazos largos que apoyan en el refuerzo de los muros. Como suele pasar con las campanas grandes, no hace ni bandeo ni volteo, sino que su sonido se produce por la percusión que produce el badajo al ser tirado por una cuerda, algo que podemos verificar al comprobar que el badajo posee una abertura en su extremo inferior que servía para atarla. Sin embargo, en la actualidad, el sonido debe ser diferente al original porque, en lugar de respetar su modo de toque, se automatizó instalando un percutor en la cara externa izquierda de la copa. Figura 19. Campana grande de la segunda planta. (Imagen propia, 2022) Figura 21. Detalle de la decoración zoomórfica de las asas (Imagen propia, 2022) Figura 20. Detalle de las aberturas con decoración de portadas. (Imagen propia, 2022)
34 La cabeza del yugo posee cuatro tirantes de hierro en la parte superior que son las que lo unen con la copa a través de las seis asas. Las asas, por su parte, son en forma de corona con una iconografía zoomórfica de cabezas de dragón mordiendo una manzana. En la parte media del vaso existen unas series de aberturas que la recorren perimetralmente y que, si observamos más de cerca, vemos que tienen una decoración en relieve de una portada de iglesia. Por último, la boca posee una serie de decoraciones simples en su base, además de una inscripción que la recorre, encontrándose parcialmente cubierta y por fragmentos ininteligible por la gruesa capa de excrementos de aves que la tapan. A pesar de su difícil apreciación, puede leerse: «PRO N. LA FUNDIÓ OL N MA L A MI HURA PSA 2256 LS . CONSDA PR EL ILLMO. U. D. MAN. CAN M» Campanas medianas laterales Se ha decidido a unificar la información sobre estas dos campanas al comprobar que gran parte de la misma se correspondía con ambas. Para aclaraciones más específicas, la campana que se encuentra más cercana a la Plaza de San Lorenzo será la A y la que está más cercana a Hernán Cortés, la B. Se ubican en dos ventanas de herradura posiblemente mutiladas para poder instalarlas cuando se transformó el alminar en campanario, ubicándose a su vez en uno de los muros laterales de la torre que da a las cubiertas de la parroquia. Su orientación es al este y, aunque ambas están automatizadas, solo se mantiene en uso la Campana B, que es la encargada de dar los toques agudos en los toques fúnebres, además del toque de misa. Figura 22. Detalle de la inscripción de la base (Imagen propia, 2022) Escanea el código y escucha el toque que producen las campanas. Este se corresponde al toque fúnebre. El timbre grave pertenece a la «Campana Grande Frontal», mientras que el agudo a la «Campana mediana lateral B», descrita a continuación.
35 Son campanas de vaso mediano y corte esquilonado, que, a diferencia de la campana grande frontal que se encuentra en esa misma planta, poseen yugo metálico de tipo toledano, donde la copa de la campana se inserta sobrepasando el eje de giro, algo pensado expresamente para el volteo o balanceo de las mismas. Tras una primera observación, vemos cómo en un primer intento de automatización intentaron preservar el tipo de toque con el que fueron diseñadas, es decir, mantener el volteo mediante poleas. Sin embargo, y por causas desconocidas, mientras la Campana A está en desuso, la Campana B fue, con posterioridad, de nuevo automatizada, incorporándole el mismo sistema percutor que a la grande. Respecto a sus decoraciones creemos que ambas poseen las mismas, y decimos creemos porque la Campana A está completamente cubierta por excremento de aves, siendo casi imposible determinar su decoración. Sirva la Campana B, por tanto, de ejemplo de decoración en las dos. Vemos como los yugos metálicos poseen cuatro tirantes en su parte media-baja que se unen a las campanas mediante sus seis asas con forma de corona. Aquí cabe resaltar que, mientras en la Campana B las asas son de decoración lisa y sencilla, en la Campana A se ha utilizado el modelo iconográfico de la campana grande frontal, lo que nos puede dar a entender que fueran fundidas juntas, y la última sea una refundición o Figura 24. Campana mediana lateral, «B» (Imagen propia, 2022) Figura 23. Campana mediana lateral, «A» (Imagen propia, 2022) Figura 25. Detalle de inscripción y relieve en la Campana «B» (Imagen propia, 2021)
36 incorporación posterior, en el que se siguiera el modelo de la existente mediana, y de ahí a su parecido. Respecto a la copa, en la parte superior posee una franja con la inscripción: «GERTRUDIS MAGNA ORA PRO NOBIS». En su parte media posee un relieve de una parrilla que es el símbolo de San Lorenzo Mártir, santo al que va dedicado la parroquia, mientras que en su parte baja termina con una decoración sencilla a base de tiras perimetrales. Campana grande superior Esta campana se encuentra de forma aislada en la parte central y más alta del campanario. Su vaso es de corte esquilonado, desconociendo si posee yugo o su instalación es directamente en el remate, ya que no es visible. Su sonido no está orientado a una cara concreta, sino que se proyecta en todas las direcciones. Es, probablemente, la mayor junto a la grande frontal del segundo piso, encontrándose fija y en un área de difícil acceso. Está desprovista de badajo, y ni por su ubicación ni por su tamaño parece diseñada para ser volteada. Su sonido marca la hora gracias a un sistema de mecanización percutora al igual que el instalado en las otras, creyendo que puede ser la única que ha respetado el tipo de toque para el que fue instalada, a pesar de las variaciones propias del cambio de toque manual a la automatización. Escanea el código y escucha el toque que produce la campana. Este se corresponde al toque de Misa, y lo produce la «Campana mediana lateral B». Figura 26 y 27. Tramo del campanario donde está la campana, y visión de la campana desde el acceso. (Imágenes propias, 2022) Escanea el código y escucha el toque que produce la campana. Este se corresponde al toque de Hora, y lo produce la «Campana grande superior».
37 Cronología Por último, se ha establecido un orden cronológico a partir de la información recopilada que sirva para arrojar cierta luz sobre su historia, y como punto de partida para comprender y facilitar su documentación y estudio. 17 Es importante aclarar que, de los archivos y bibliografía existentes, aunque con ciertas apreciaciones útiles, no terminan de especificar fechas u otros datos relevantes, así como a cuál de las campanas se refieren, dificultando un estudio más pormenorizado e individual de cada una. Es por ello que a pesar de no poder atribuir la información sobre autorías o fundidores de manera precisa, se ha realizado un pequeño compendio de algunas fechas que han aparecido de forma relevante. Siglo XVII - 1697. Es restaurada una de las campanas de la torre gracias a la sufragación de la Hermandad de Roca-Amador, sita en la Parroquia. Siglo XVIII - 1740. José de la Riva, maestro fundidor, funde y aumenta una de las campanas. (APSLMS. 105. Fábrica. 30, 1737-1768: 160v) - 1741. José de la Rúa, maestro fundidor, funde una nueva campana mediana al quebrarse una antigua con la sufragación de varios donantes. (APSLMS. 107. Fábrica. 32, 1740-1742: 496-501) - 1760. Durante las reparaciones llevadas a cabo en la parroquia se levantan los huecos de los poyetes de las campanas, además de solar, componer y apuntalar los escalones de madera que daban acceso a ellas. (Cañizares, 2012: 16). - 1791. Vicente Falcón, maestro fundidor, al romperse una de las antiguas, ejecuta una nueva campana (Cañizares, 2017: 345). Siglo XIX - 1811. Nicolás Ibáñez, maestro fundidor, ejecuta una nueva campana y funde de nuevo la campana chica (Cañizares, 2017: 316). Siglo XX - Se encarga su automatización a la empresa Campanas y Relojes Hijos de Manuel Rosas, de Torredonjimeno, Jaén. 17 Agradecer al escritor D. Ramón Cañizares Japón por la orientación necesaria para encontrar parte de la información compartida en este punto, así como a D. Francisco de los Reyes Rodríguez y D. Francisco Sánchez Ruiz, párrocos y sacristanes de San Lorenzo, por la facilitación de la consulta de los archivos de la parroquia.
38 CONCLUSIONES Uno de los motivos principales que marcaron la realización de este trabajo fue la consideración que como futura profesional de la Conservación-Restauración tengo con el patrimonio, y mi labor de aportar información sobre los bienes de cara a contribuir a su visibilidad y valorización como forma de preservación para el futuro. Me di cuenta de que mientras buscaba un tema sobre el qué estudiar, las campanas, a pesar de estar de forma constante en mi día a día y los conocimientos que había adquirido sobre distintos bienes en mi formación, me eran totalmente desconocidas y no gozaban de importancia como sí la tienen otros bienes patrimoniales. Antes de comenzar, partí de la consulta con responsables de patrimonio de la Archidiócesis de Sevilla, primer órgano regulador de los bienes patrimoniales eclesiásticos de la ciudad, para conocer algún inventario que recogiera información sobre ellas que, al no haber, supuso el punto de partida de este estudio. A raíz de una exhaustiva búsqueda bibliográfica, pude comprobar cómo, si bien en un principio tuve serias dificultades a la hora de encontrar bibliografía específica, una vez profundicé más, fueron incontables los estudios que las abarcaban. Tan solo su composición matérica, aspecto sonoro, diversidad, lenguaje, tradición y peso dentro del patrimonio inmaterial, e incluso su función simbólica para las diferentes religiones, daba para un estudio pormenorizado de cada punto. Una información, que más allá de meramente ayudar a suplir el desconocimiento que tenía sobre el tema, hacía inabarcable el poder cubrirlo en profundidad. Si bien la información general era extensa, igualmente escasos eran los estudios que ahondaran más específicamente sobre conjuntos de campanas concretos, es decir, la mayoría se centraban en aspectos globales, pero no otorgaban valor a los conjuntos específicos (los instrumentos en sí de un determinado lugar) a pesar de poseer muchos de ellos gran importancia histórica. Se consideró por tanto primordial que, junto a los estudios del bien, el objeto en sí, y su historia, se aportara un estudio práctico más específico sobre un grupo de campanas poco estudiado de la ciudad, como fue, el de la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla. La elección de este conjunto fue motivada, por un lado, por la comprobación de que, a pesar de que dicha iglesia es una de las más notables del centro histórico de la ciudad, no contaba con un estudio de tales características, y por otro, por ser un conjunto de campanas que, de forma personal, formaban parte de mi día a día, pero que, como bien señalaba, hasta el momento que decidí estudiarlas me eran totalmente desconocidas. De cara a poder documentarlas utilicé como base el estudio de otros conjuntos, tanto dentro como fuera de la geografía española, para poder crear una base global desde la que apoyar la documentación que yo misma iba a generar, así como la creación de una ficha específica para estos bienes que sirviera de apoyo y homogeneizase la toma de datos de cara a su estudio. Hay que tener en cuenta que las campanas como tal son bienes que vemos y escuchamos, pero que, en muchos de los casos, de difícil acceso debido a su localización, altura y ubicación en la arquitectura, así como de la necesidad de contar con el permiso de sus depositarios para acceder a ellas.
39 Como en cualquier otra investigación que suponga el estudio in situ de un bien, uno de los aspectos fundamentales que se valoró fue la recopilación de las herramientas y útiles necesarios para llevarlo a cabo, el entorno, viabilidad de lo propuesto, así como el apoyo en otras personas de cara a poder realizarlo con éxito, algo que pude comprobar tras cada visita a la torre; la necesidad del trabajo conjunto y poseer todo lo necesario dada la dificultad de acceso a estos bienes. Por otro lado, otro de los aspectos fundamentales que se consideró a la hora de estudiar las campanas, fue su sonido, y es que, pude comprobar como en muy escasos estudios (bien por los medios de la época en los que se realizaron o por no llevarlo a cabo) se reforzó la investigación con pistas sonoras reales del objeto que se estudiaba, algo difícil de interpretar mediante los textos. Es por ello que se creyó interesante, siempre que fuera posible, que el estudio fuera acompañado de pistas de audio para poder escuchar directamente el toque de cada una. Esto también supone, no solo una curiosidad para conocer más a fondo el instrumento, si no incorporar a los inventarios de un nuevo método de preservación del sonido y hacer uso de las nuevas tecnologías disponibles para enriquecerlos. Es necesario resaltar que, el hecho de que haya poca documentación específica disponible, no quiere decir que no exista, si no que mucha de ella pertenece a archivos muy antiguos y en delicado estado de conservación, que por no haber sido digitalizados o no poder acceder a ellos, están abocados a perderse en el tiempo. Respecto al estudio de campo, otro de los aspectos que denotan la falta de mantenimiento que poseen estos bienes, fue que, a pesar de pertenecer, como en este caso, a una iglesia de notable importancia en la ciudad, carece prácticamente de un mantenimiento que facilite su apreciación, conservación y estudio, así como el de su propio entorno. Por otra parte, el estudio de este y otros conjuntos de campanas, deja clara la necesidad de una regulación sobre la intervención que se ejerce sobre estos bienes, que, aun siendo en muchos casos de más de varios siglos de antigüedad, no se protegen ni se tratan como tal. Es importante, además, que tengamos en cuenta que para conservar, mantener o restaurar una campana, no solo debemos centrarnos en el objeto en sí, que ya de por sí está formado por elementos muy diferentes y con una casuística concreta, sino en su entorno y cómo fue creada, y es que una de las cosas que tanto otros profesionales del patrimonio como los propios campaneros denunciaban, era la pérdida progresiva y sustancial del oficio y los toques a base de automatizar las campanas sin atender a la forma en la que fueron concebidas. La automatización, al igual que un avance, puede suponer una gran pérdida si no se hace con el juicio necesario y sopesando cada bien de forma individual, valorando, no solo la mera Figura 28. Detalle de la palabra «campana» en una de las páginas del libro de fábrica nº32 perteneciente al archivo parroquial de la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla (Andrea Peral, 2022)
40 funcionalidad del objeto, sino lo que supone la pérdida de la tradición, timbre, forma de tocar u origen, ya que no sólo se pierde un oficio, sino la gran riqueza y diversidad de los toques y sus variantes. Con todo y con ello, al final, tenemos unos bienes patrimoniales poco estudiados, sin control sobre su conservación y restauración, y que, en muchos de los casos, pierden parte de su identidad al apartar de ellos la labor del campanero o imposibilitar su toque de forma manual. Es por ello que tras la realización de este trabajo se ha considerado que algunas de las vías que se podrían seguir de cara a una futura preservación de estos bienes, parte de estudios así, en el que se incluyan fichas comunes que recojan sus datos, documentaciones gráficas, incorporación del elemento sonoro, así como promover de cara a los distintos organismos responsables de su mantenimiento, el respeto por los elementos originales. Es importante, por tanto, regular sus restauraciones de manera que no puedan sustituirse dichos elementos originales, salvo en casos específicos y por fuerza mayor o, en la medida de lo posible, por otros de iguales características para que puedan seguir proporcionando los mismos sonidos. Creo también aconsejable que, más allá de automatizar los toques de forma indiscriminada como se ha visto en muchas de las campanas estudiadas, sería beneficioso que tanto los toques manuales como los toques automatizados pudieran coexistir, algo que solucionaría en gran parte la problemática de la pérdida inmaterial de estos bienes. Y es que, durante el trascurso de mi investigación, advertí que, por muy notorio que fuera el estado de deterioro de una campana a causa de los efectos físicos que la rodean, no llega a la gravedad de la pérdida del valor intangible que las envuelve; desde la disminución de toques que en tiempos pasados fueron pragmáticos, hasta la denostación del oficio de campanero en años recientes. Es importante recalcar, que de cara a una posible vía de estudio, todas estas iniciativas no serían posibles si administraciones, iglesias u otros organismos no facilitan el acceso de estos bienes, así como la difusión de sus datos de cara a su preservación y conocimiento. Por último, y para finalizar como conclusión personal, resaltar que, este trabajo, como proyecto de investigación, me ha ayudado a reforzar unos hábitos de metodología y planificación que han contribuido a hacerme mejorar y adquirir pautas de trabajo de cara a mi futuro, y que, no solo tras haber estudiado en mayor profundidad los aspectos que se tratan en él, sino por la experiencia y formación adquirida durante los años que conforman esta etapa, me ha llevado a la resolución de muchas de las cuestiones que guiaron mis pasos hacia el interés personal por la conservación y restauración del patrimonio cultural. Figura 29. Toma de medidas con metroláser. (Lucía Peral, 2022)
41 ANEXO I. MODELO DE FICHA TÉCNICA Propuesta inicial de ficha que podría servir para catalogar estos bienes. 18 18 Se ha rellenado con los datos de la «campana grande frontal» como muestra. FICHA TÉCNICA OBJETO Tipo de bien: Campana Nombre: Desconocido Ubicación: Segundo piso de la torre Orientación: Sur Material: Acero Bronce Otro: Tipo de yugo: Valenciano Autor/Fabricante: Desconocido Año de fundición: Desconocido Lugar de fabricación: Sevilla Función: Timbre grave en toque fúnebre En uso: Sí Automatizada: Sí Dimensiones (en cm) Alto: 230 cm Largo: 198 cm Número de asas: 6 Diámetro de la boca: 134 cm Espesor: 12 cm Peso: 2437’98 kg (del yugo y la copa) Inscripciones: En la franja del medio pie, casi ininteligible. PRO N. LA FUNDIÓ OL N MA L A MI HURA PSA 2256 LS . CONSDA PR EL ILLMO. U. D. MAN. CAN M Observaciones de interés: Las asas de la corona tienen forma de cabeza de dragón. Se conserva su badajo aunque por los toques percutados (resultado de la automatización) no se utiliza. La superficie del metal presenta picaduras y tanto yugo como campana están cubiertos por una gruesa capa de deyecciones de aves. Descripción breve: Campana grande de yugo valenciano y perfil esquilonado. DATOS DE LOCALIZACIÓN Provincia: Sevilla Ciudad: Sevilla Contenedor / Inmueble: Torre campanario de la Parroquia de San Lorenzo Mártir Dirección: Plaza de San Lorenzo, nº 7 Dirección electrónica: - Teléfono: 954 38 69 56 Propietario / Responsable: Archidiócesis de Sevilla RÉGIMEN DE PROPIEDAD FOTOGRAFÍA Parroq. de San Lorenzo. Archidiócesis de Sevilla. DATOS DE CONTROL Fecha de inventariado: 30 de junio de 2022 Registro fotográfico: Andrea María Peral López Autor de la ficha: Andrea María Peral López
42 ANEXO II. MEDIDAS Campana grande frontal
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