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Manual de la urbanidad y del decoro o reglas y consejos para bien parecer en la sociedad

D. F. A. y G.

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CON LICENCIA. =BARCELONA. EN LA OFICINA DE D. JUAN FRANCISCO PIFERRER) ; IMPRESOR DE S. M+; AÑO 18%0. 85 PAREADO EUR A tee 4H OS 52 URBANIDAD Y DEL DE OS OS E los demas, severo para con sus propias debilidades, respetuoso y atento con los superiores , bondadoso y afable con los inferiores , dispuesto siempre á mostrar agrado y estimacion á los iguales. Si tiene la dicha de reunir á estas bellas calidades un delicado juicio. para ser tan enemigo de: la falsedad como de la insolencia ; si posee el arte de distribuir los beneficios con tino y discernimiento; si sabe hablar, callar y + obrar oportunamente, se apetecerá su compañía , se le hallarán á cada mo- - mento nuevas graciás, y será el obje- to preferido de todos. | El verdadero urbano nos proporciona inmediatamente la comodidad. Con él no hay sujeción ni embarazo. Si no se aceptan sus ofertas , nO se €) agravia por esto, ni nos obliga ¿4 aceptarlas: con sequedad. Se puede sin inconveniente serde un dictámen opuesto al suyo y obrar con toda libertad y franqueza. El hombre urbano de elevada clase se despoja del fausto que suele acompañar á la dignidad y á la grandeza, permite que el inferior hable y proeeda sin timidez, le ayuda á producirse, interpreta favorablemente las ambigiiedades hijas de la falta de ins- - trucción y de mundo, fija él mismo los límites: del respeto, y hasta disimula: la irreverencia cuando no procede de mala intencion. En el hombre atento y urbano la conversacion , los modales, el modo de vivir, todo: indica una cortésanía no tanto adquirida con el tra= | (8) to y comercio de los hombres, como nacida de su buen corazon y del deseo de hacer bien. La aspereza, Ó si se quiere , el orgullo se encuentra solamente en los hombres de mérito limitado : amigos, por lo mismo, de aprovechar todas las pequeñeces y recursos de una vana ostentacion. Un hombre grande,un héroe es regularmente sencillo y humano. Cuanto mas se aprocsima á la grandeza , menos uso hace del arte y de la afectacion. Un talento distinguido ilustra al hombre, dice Chesterfield ; un brillante mérito le hace respetar ; un profundo saber le adquiere admiradores; solo la Urbanidad le procura el-afecto y el cariño. (9) : CALIDADES ESENCÍALES As DEL HOMBRE URBANO. ns ds les prisérás calidades del bomb urbano es el interesarse por la suerte de sus semejantes. Se apresura á prodigar los socorros cuando conoce que los necesitan, pero no por esto se entromete curiosamente en los negocios de sus protegidos ;:se limita á los ofrecimientos generales que cumple con pro si lo 27 las circunstancias. | - Jl amigo puede solitos del poderoso , aunque-sea con instancia y empeño , un.empleo ó una gracia para el amigo. Hay sin embargo personas indiscretas que piden cosas imposibles d injustas y se ofenden de: la negativa. La historia cita en esta (10) parte 4uñ cierto Rutilio, á quien dijo su amigo con resentimiento : = , ¿De qué me sirve tu amistad, si no haces lo' que te pido?”-El romano le respondió con el mismo tono: ,, ¿Y qué me importa la tuya, si para conservarla debo obrar contra las leyes de la virtud??» | | + Elhombre urbano, aun cuando no pueda acceder á: lo' que se le pide, se muestra afable» y «complaciente. No omite 'razon alguna que sea capaz de probar la buena voluntad; procura con la mayor atencion y delicadeza suavizar la negativa y hacer ver que se halla obligado :á: proceder contra sus propios deseos. Su contestacion, por fin, deja casi tan sa= tisfecho al desairado, como si obtuviera el beneficio. 0) La Urbanidad no hace aguardar mucho tiempo los favores. El benéfico con agrado merece doble gratitud. ¿Senecesitas algun consejo? No se encuentra en el hombre urbano aque- Ha afectacion de: una gravedad imponente que confunde y desconcierta; ántes al contrario, escucha, medita, y en sw respuesta hace ver que se interesa en todo pot nosotros, porque en él la benevolencia es la base de la urbanidad, Esta virtud, que emana de una alma 'noble nos inclina á hacer felices 4'cuantos os rodéan ; infunde en nuestros modales, en nues tras espresiones un'tono afectuoso, y proseribe todo lo: que puede suscitar.en los demas , recuerdos penosos y aflictivos. Por ella toleramos las: Opiniones que no són las nuestras, y (42) nos ¡guardamos bien de: húmillar á lós. que se creen hombres de mérito. - Si logramos alguna dicha inesperada, todós corren á darnos el parabien , nadie se acerca á nosotros si -no €s con semblante risueño , y este gozo esterior aumehta nuestra satisfaccion. Sabemos, porel contrario, que á un amigo le ha sucedido alguna desgracia ó se halla: en brazos de la afliccion: nos reunimos con él, tomamos parte en su, infortunio, nos esforzamos por. consolarle , y. no hay cosa que le disponga tanto á ello como las señales de. dolor yde tristeza que. percibe en los. amigos que le rodean ; le enternece: la: amargura de que los ye penetrados, y este sentimiento logra aligerarle un tanto el peso de su corazon. : (13) -- Las personas urbanas , cuando en su Casa se comete alguna falta, aparentan no observarla ó la advierten con finura al que la ha cometido , para evitarle el rubor y la confusion que podria resultar de la publicidad. En estas casas se está siempre seguro de encontrar criados corleses, porque el amo ordena que sus amigos sean recibidos con la misma distincion que se dispensa á su propia persona. La Urbanidad ecsije que, en cuanto pueda conciliarse con la razon , todo sea comun entre los amigos, y que cada cual se esfuerze por conformarse con el gusto de las personas, en cuya reunion se encuentra. La Urbanidad, en fin, no está satisfecha, si todo en torno suyo no respira comodidad, gracia y nobleza. ed (A) Cuando el hombre urbano se halla en compañía de algun superior, no se abandona 4: un pueril orgullo para ecsimirse de las atenciones que el uso ha establecido. Muy circunspecto entonces guarda un ademán mas grave , pero acompañado de aquella serenidad propia de una alma virtuosa, que nunca se desmiente y siempre se complace en donde se encuentre. Esta virtud , pues , tan: recomendable , al paso que aleja de nosotros toda esterioridad ecsagerada d postiza siempre incómoda á los superiores, escita nuestra vigilancia para, cuanto pudieren apetecer de nosotros. Cuando viene el caso de obedecerles, se hace con el 'mayor celo; cuando nos dan consejos, se reciben con la. espresion mas (45) atenta, y si sucede que ho seamos desu dictámen , nos yalemos de.razones tan bien apoyadas, las. espresamos en términos tan: comedidos; acompañándolas de gestos y de mo= vimientos tan respetuosos, que logramos , por fin, que nos atiendan , haciendo api la justicia y la razon, Pero , al mismo tiempo que el hombre urbano emplea el arte para manifestar sus sentimientos , es incas paz de faltará laverdad. Conservan= do siempre su: dignidad en medio de sus demostraciones de beneyolencia, nunca se enyilece con la adu-, lacion. Absteniéndose asi de alabanzas insulsas como de críticas indiscretas, conserva un medio laudable entre la falsedad ¡propia de una alma (929) cion que le sucéde ¿qué amargura no le aguarda en sus últimos dias? y, Hasta hoy no hubo en el mundo nacion tan bárbara ni gente tan indómita, dice el ilustrisimo Guevara, que entre ellos se prohibiese á Dios el servicio, ni al pobre el socorro, ni al viejo el acatamiento , porque son tres cosas en sí tan esenciales y aun tan naturales , que de buena razon nohabia menester ley que las ordenase, ni príncipe que las mandase.” Los viejos en Roma tenian cinco notables privilegios ; venidos á pobreza eran mantenidos por el erario público , ellos solos podian sentarse en los templos, traer anillos en los dedos, comer á puerta cerrada, y llevar hasta los pies la vestidura. Respelemos, pues, la ancianidad. (23) Un dia recojerémos el fruto del homenage que le habrémos tributado, y dejaremos el mundo bendiciendo á los jóvenes. virtuosos , que nos habrán hecho agradable la vida con sus obsequiosas atenciones. - LOCUACIDAD , TIMIDEZ: . ESTREMOS OPUESTOS Á LA URBANIDAD. El hombre no suele vivir aislado. Tiene generalmente necesidad de un amigo confidente de sus satisfacciones y de sus penas, de una sociedad para comunicar á los demas sus ideas y reflecsiones , amenizar su vida, y variar los lícitos placeres. Los jóvenes deben ser modestos, oir mucho y hablar poco. No pretendo con esto prescribir 4 la edad mas interesante de la vida un (21) silencio obstinado y un comedimien- to sin límites. Varias veces los labios de un jóven espresan conceptos finos , frutos precoces del talenta: ponerles un candado seria una pérdida para la sociedad. Mi único deseo es tener prevenidos á los jóvenes contra aquel prurito de hablar, propio de la ligereza de su edad tierna, prurito que si no se reprime con tiempo, pasa á ser un vicio insoportable. En efecto, ¿hay cosa mas incómoda que oir á un arrapiezo que no se cansa de preguntar, que nos atolondra con sus respuestas contradictorias , que se estrema y afana por pasar plaza de entendido, ¡ y en quien se notan á cada paso una multitud de inconsecuencias? Léjos de inspirar el menor interés un en- a -— (25) te semejante , solo escita la compasion ó el desprecio. Su' yolubilidad le acarrea amargos disgustos que pudiera evitar > Portándose con una moderacion prudente. Los chascos , que recibe, son á veces tan bochornosos que no se atreve á volver á presentarse delante de los testigos de su atolondramiento, Los parlanchines han sido en todo tiempo justamente despreciados, ¿Quereis, dice Plutarco , un escelente remedio para calmar los vehiementes deseos de hablar ? Acostumbraos en una reunion á. guardar. silencio hasta que el fastidio -ó la taciturnídad se vaya apoderando consecutivamente de todos los que la componen. No sucede en la conversacion - ¡ e as lo que en los juegos del > e eE (26) aquel, que aventaja á los demas, gana el premio de la carrera...... el que se precipita á responder cuando no es preguntado , da muestras de mucha presuncion. Es lo mismo que si dijera al que hace la pregunta: ,,Se dirije usted muy mal, yo. solo me hallo en el caso de responder á todo género de cuestiones.” Hay, sin.embargo , otro escollo que los jóvenes deben evitar, y es aquella timidéz que indica falta de talento enlos que no carecen por otra parte de inteligencia y conocimientos. Ese grave ademán , ese silencio constante , esa indolencia que choca, perjudicarian , si fuesen muy duraderos, al individuo en quien se notasen y darian una idea poco ventajosa de su educacion. Jl trato so- (27) cial, la conviccion interior de que es necesario , y un ligero esfuerzo bastarán para borrar ese aspecto sombrio que desluce la edad mas hermósa de la vida. yá is El objeto principal de los jóvenes es el de hacerse amables en la sociedad. El mas seguro medio de conseguirlo es evitar los dos escollos que se acaban de indicar. Si estos dos estremos son vituperables en un jóven; ¿cuanto mas no deberán serlo en una señorita , Cuyo secso reclama mayor amabilidad y modestia? Las madres deben tomar con tiempo todas las precauciones necesarias para que las hijas, objetos de su ternura, no sean ni habladoras que atolondren, ni tímidas que em palaguen. a (28) CIRCUNSTANCIAS QUE HACEN AGRADABLE LA CONVERSACION. Los jóvenes, que empiezan á figurar en el mundo, no deben hacer gala de una yana erudicion de colegio, ni aspirar á la fama de doctos valiéídose de voces tomadas de idiomas estrangeros 4 empleando términos técnicos de ciencias desconocidas de los circunstantes. Sea cual fuere el objeto de la conversacion , esponed con modestia vuestra opinion, defendedla con moderacion y serenidad. Si os la impugnaren y conoceis que vais errados, ceded inmediatamente, y ceded tambien, aunque tengais razon , si la cosa que se discute es de poca importancia , y sobre todo si vuestro (29) contradictor es una señora 0 un anciano- h ¿Quereis que sea agradable vuestra conversacion? Manifestad yuestras ideas con elegancia y. claridad, valeos sin afectacion de las frases mas puras y castizas , empleadlas con oportunidad. Tocad superficial mente los objetos, no los profundizeis. Hablar mucho tiempo sobre un - mismo asunto , fatiga la atencion; por lo comun se aprecia la variedad.: Procurad que vuestra pronunciacion sea clara y distinta, variad las inflecsiones de la voz , segun la maleria de que se trate y las diversas circunstancias que la acompañen. Un tono uniforme promueve luego el disgusto o el fastidio. Las faltas que se notan en el len- (30) guage indican poco talento 0 una educacion desaliñada. Es menester, pues, poner mucho cuidado en este punto el mas interesante para el lu. cimiento de la conversacion. Guardémonos de fastidiar á los demas con preguntas secas y directas , con proposiciones indiscretas. Es intpropio gesticular mucho cuando se habla , y aplicar continuamente la mano á la persona á quien se dirije la palabra. El hombre orgulloso mira y trata con desprecio á los que frecuentan su casa, y apénas se digna hablarles ó contestarles. El vanidoso lo envuel- ve todo en una inflecsible crítica ó en una amarga ironía , ataca todas las Opiniones y desatiende con insultante fatuidad 4 los que se hallan (54) en su compañía. Ambos son la peste de la sociedad. El hombre verdaderamente urbano se guarda bien de pronunciar una palabra agraviatoria. Sabe que una inyectiva fuera de tiempo no puede ser contenida ni reparada. Procura hablar de modo que los circunstantes tengan la facilidad de responder á su vez. No levanta ni baja demasiado la yoz , porque sabe que hablamos para que nos comprendan, y no, para atolondrar álos que nos escuchan. Nunca interrumpe á los que están hablando, pues fueva la mas grosera falta de cortesía; procura mostrar facilidad y soltura en sus razonamientos, y no desplega los lábios hasta que esté bien seguro de lo que tiene que decir. No (58) solo contribuyen al embellecimiento de la sociedad, al paso que el Decoro es á un mismo tiempo su yínculo y su ornato. Le doy luego el título de moral, Porgas al por de las demas virtudes | 40 segun la acepcion A ARQe ge ¿ae suele dar.een el mundo, es muy frecuentemente una virtud libre ; pero el Decoro es siempre una virtud necesaria. Puede uno dispensarse de ciertos actos de civilidad sin causar perjuicio á nadie, miéntras que se halle medio de justificar el motivo; pero no se puede faltar á las reglas del Decóro sin esponerse (39) 4 menoscabar la opinion que se tie- “ne adquirida ; porque el Decoro es, para espresarme así, una virtud indispensable que no podemos desatender sin faltar 4 lo que nos debemos á nosotros mismos. Las faltas que comete contra el Decoro una persona obscura en la sociedad, solo ofenden el deber ge- | neral que nos obliga á que todas nuestras acciones estén en los límites de la razon y de la buena crianza ; pero en personas de condicion estas mismas faltas atacan muchos deberes que lés son peculiares. Perjudican la gloria en un héroe, la grandeza en un príncipe, la gravedad en un magistrado , la perfeccion en un religioso, la modestia y la delicadeza de sentimientos en una dama; - (30) la fama de caballero en un jóven fi no y bien nacido. - Si queremos que nuestras acciones obtengan siempre el sello de la aprobacion general , es preciso que su móvil tenga analogía con nuestro deber y nuestra reputacion. DEL VESTIDO. - Si al salir de los brazos del reposo solo estuviésemos espuestos 4 la mirada penetrante del que todo lo vé , no tendriamos otros deberes que - cumplir sino aquellos á que está obligada la criatura respecto de su Criador; pero muchas veces la voz de la amistad ó de la solicitud nos llama y despierta, y como debemos parecer entónces á los ojos de nuestros se- (1) mejantes , es «preciso que la mas rigurosa decencia nos acompañe, y que su' delicadeza no se encuentre ofendida: por ningun estilo. + ::,:+> Todos tenemos sin. disputa el derecho de impedir la entrada en nuestro cuarto á los importunos ; pero hay casos en que nos será imposible dejar de presentarnos á las personas que tienen negocios urgentes que tratar con nosotros, Conviene , pues , tomar de antemano las precauciones necesarias. La atencion debe ser mucho mas escrupulosa cuando se tienen conferencias con personas de distinto secso. Formaríase mal concepto del que pasase horas enteras consultando el espejo. El vestido debe ser adecuado , á la calidad y á los medios de cada: A áFRmAAAA (42) uno. Destiérrese el lujo y la afectacion , pero consérvese la mayor limpieza. Esta se nota siempre enlas personas que se aprecian á sí mismas , porque conocen su propia dignidad ; al contrario el descuido en el vestido supone igual negligencia en los hábitos y en las costumbres. Los mas plausibles pretestos no pueden en esta: parte servir de escusa. Se destierra de la sociedad á esos enemigos de sí mismos que ofenden la vista con su desaseo y asquerosidad. La limpieza conserva la frescura yla salud que añaden tantas gracias á la hermosura. Por esto las mugeres deben poner en ello el mayor cuidado. Sin ceñirnos rigurosamente. á las, modas , procuremos en lo posible. (95) seguir los usos, como no falten á la honestidad y á la decencia; no NOS mostremos ridículos en los trages. Nos vemos obligados 4 conformar nuestro gusto con el del mayor número. La sociedad ecsije de nosotros este sacrificio: nos permite desaprobar interiormente, pero quiere disponer de nuestro esterior. DE LAS VISITAS. Las' relaciones generales , las necesidades particulares ecsijen . comuni= caciones , á las cuales se ha conveni= do dar el nombre de visitas. Establecerémos algunas reglas que es indispensable conocer y observar. Para las visitas NOS es preciso escojer el tiempo: mas Oportuno, No: a 0) - hay cosa mas incómoda que recibir una visita en un momento de ocupacion ó cuando tratamos negocios interesantes ó urgentes. Débense consultar en esta parte los usos locales, y evitarlas sobre todo á la hora del desayuno 0 de la comida , á ménos que no haya gran familiaridad con la persona que nos proponemos visitar. Presentémonos decentes , con casaca y con corbatin blanco, jamas con botas, á ménos de acostumbrarse. Llamando á la puerta esterior, se procurará no dar un golpe demasiado violento. Subiendo la escalera , es estilo ceder el paso y el lugar mas cómodo á las personas á quienes se debe algun respeto. No olvideis sobre todo este último punto, si acompafais á una señora. El caballero eor- (15) tes debe ademas presentarle la mano, siempre la derecha. Cuando hay varias señoras, este honor es debido á la mas anciana. | Si encontrais alguno enla escalera , paraos en lugar oportuno para franquearle el paso. | La etiqueta ecsije que se haga entrar recado por algun criado. Si no parece ninguno, se llama ligeramente 4; la puerta del aposento, ántes de - introducirse. | Es sumamente ridículo hacer eternas ceremonias para ver quien debe entrar primero. La preferencia pertenece 4 las señoras, luego á la calidad, y despues á la edad. - Terminados los saludos de estilo, no debereis sentaros hasta que lo estén el dueño ó% dueña de la casa, (146) conservareis siempre enla silla una postura graciosa y decente. La civilidad prohibe colocar inmediatamente el sombrero y el palo, si lo Vevals , en el primer mueble que se presenta ; nunca sobre todo los pon- «dreis en una cama que debe inspirar respeto, y que en los tiempos antiguos se miraba como un recinto impenetrable. - Si la persona á quien hiciereis la visita, se preparase para salir ó sentarse '4 la mesa, no debereis entretenerla mucho tiempo, os retirareis lo mas pronto posible. El visitado intempestivamente debe por su parte reprimirse para no dejar traslucir sus deseos de que la visita se termine prontamente. Las visitas de ceremonia deben ser (17) cortas. Si la conversacion: se halla interrumpida sin que la continúe la persona á quien visitáreis, si esta persona se levanta por cualquier motivo que sea, vuestro deker será salndarla atentamente y retiraros. El dueño de una casa que recibe la visita de una señora sola, faltaria á la atencion y ála cortesía, si no le presentase la mano para bajar la escalera y acompañarla hasta el coche 0 hasta la puerta de la calle. « Si encontrais personas estrañas, no permanezcais mas que algunos minutos; saludad, en seguida, á los «cireunstantes , y oponeos áqueel dueño de la casa Os acompañe. Es un deber esencial yolyer las visitas que se han recibido. Si fuisteis convidados á una comida, á un (5) tes de -la decencia. Si sabeis cantar y Os piden algun rasgo de vuestra habilidad, no os hagais de rogar, al paso que seria tambien indecoroso importunar demasiado al que mostrase mucha repugnancia en acceder á vuestros deseos , lo propio que canturrear el mismo aire que elije el que se presta á la súplica de la compañia. No se eritiquen los platos ni las salsas, ni se profiera la menor palabra que pueda disgustar tanto 4 los dueños de la casa como á los convidados. La mesa debe ser el templo del placer y de la alegria: toda pendencia, toda disputa debe | desterrarse de ella. Es ocioso prevenir que es preciso contenerse y ser sobrio para no (55) ofrecer el hediondo espectáculo de una oprobiosa intemperancia. DEL PASEO. ll El jóven que se pasea con un anciano sabe sin duda que su com pañero no tiene mucha fuerza y agilidad en las piernas; debe, pues, moderar su paso para que el otro no se fatigue. La misma atencion observará cuando vaya en compañia de una persona, á quien deba veneracion ó respeto. La cortesía ecsige que un caballero ofrezca el brazo 4 la dama que salga á paseo con él. Si hay mas damas que caballeros, se ofrecerá el brazo 4 las mas ancianas , y á las casadas con preferencia 4 las solteras. Si un caballe- (56) «TO sé pásea con dos damas, no puede dispensarse de dar:el brazo á las dos. 7 Conducid «la comitiva por donde fuere mas de su agrado , y guardaos bien de oponeros-4.-sus gustos '$ inclinaciones. Cuando “se presente la ocasion, ofreced sillas ávuestros - compañeros, para descansár; pero-no insistais si manifiestan deseos de con- “tinuar el paseo. Si :aceptan las. sillas y estas no se hallan .en número sú= ficiente , las + damas: deben sentarse; y los hombres permanecer, en pié, ---"Ecsiste tambien un decoro que observar con las personas que encontramos-en- el paseo. No se debe ofender niá sus ojos ni á sus oidos. Guardémonos de llamar su' atencion con una inmoderada risa, ni nos permi- (37) tarios libertades que acaso serian-to- lerables en unpuesto que no fuese : público. Si cantamos ó damos brincos, nos 'esponemos á' la befa' de la concurrencia y alguna vez á disgustos de que solo podríamos acusar nuestra propia ligereza. - 12 Entrando én algun «paseo públieo, háblese de cosas indiferentes que no. puedan ' perjudicar 4 nadie, á fin de: evitar que sea mal interpretada la conversacion por-los que podrianoirnóos. No procureis por vuesbra parte indagar: curiosamente lo que dicen las personas que no son: de vuestra comitiva. Cuando se pasea en coche, berlina ete. , el caballero cortés dala, mano á la señora que acompaña, pa-. ra subir y bajar, y observa' las mis- (58) mas atenciones que deben guardar= se en los paseos que se hacen á pié. DE LAS TERTULIAS Y REUNIONES. Se empezará por saludar á los dueños de la casa y á las personas reunidas en el salon. Luego nos sen= ' taremos, pero sin apoderarnos del puesto principal d del de alguna persona que se hubiese levantado á nuestra llegada. Un caballero no debe sentarse nunca en silla de brazos, cuando las señoras estan sentadas en sillas comunes. Si no hay sillas comunes, la delicadeza ecsige Que presente la silla de brazos á una de las señoras, rogándole que le ceda la suya. (59) «Si ose empeña la conversacion, tos mad parte en ella moderadamente, no pronuncieis una palabra fuera del caso , ni os esmereis en sobresa= lir para hacer brillar vuestro talen= to. Ponderar el propio mérito y elogiarse á sí mismo denota falta de educacion y una presuncion ridícula. Hablándose de literatura ó de alguna ciencia, no aventureis vuestrá opinion, sino teneis algun conocimiento del objeto de que se trate. Si contais alguna anécdota gra ciosa , evitad las demostraciones ecsa= geradas y aquella risa. preventiva, enfadosa y molesta que quita las ganas de reir 4 los que os escuchan. Si es otro el que refiere una historia 9 una anécdota de que ten= gais noticia, no distralgais por nin- (60) gun. estilo la. atencion de sus oyentes. Si se os pregunta vuestra Opi= nion, responded ingeniosamente sin dar á entender que. estais tanbien informados como el mismo narrador. Nunca se debe 'priyar al: que ha tenido la idea.de divertir Ó 1ns- truir, del gusto de creer que la ha conseguido. Hay «jóvenes que. interrumpen el discurso pará hácerse esplicar alguna “circunstancia: que no han comprendido bien , ó repetir el nombre de algun personage. Esto es contrario á,la civilidad. Cuando la esplicacion sea necesaria. para vosotros y para los demas, podreis provocarla ; pero con mucho miramien- to y aprovechando el momento oportuno... Si alguno de la compañia pre- ” (61) séntase algun objeto suponiéndole muy curioso, no le pongais 'á las nubes , ecsagerando su rareza , Su perfeccion 0 valor; no le despreeiels tampoco y AUN cuando lo tuvieseis por cosa muy comun y ordinária. En este último caso es mas decoroso guardar silencio. Siá al -guno' se le escapa “alguna mentira que os importare contradecir, no se la echeis en rostro, valeos solamente de algun rodeo para dará entender que se' ha e equivocación. -No hay cosa mas indecente que la disputa en sitios de: reunion. El hombre sensato no quiere servir de espectáculo á los demas , prefiere hacerse estimar por su prudencia y discrecion. ¡Es tan fácil desarmar (62) la cólera de un adyorsario, ó calmarla por medio de la moderacion! Respondiendo con civilidad, nadie será acusado de bajeza. Macrobio decia que iba mucho de la ira 4 la iracundia, porque la ira nacia de la ocasion, y la iracundia de mala condicion. Por desgracia abundan mucho los iracundos. En medio de la ceguera que nos causa la pasion dominante , estamos tan lejos de conocer el partido que debemos tomar, que mas queremos esponernos á perder nuestra fortuha y aun quizá nuestros mejores amigos , que privarnos del placer Cruel de escoger las espresiones mas ofensivas, Esta misma ceguera, que, efecto de la ira , no debiera durar mas que el tiempo que nos agita 1 (65) la pasion, es tan pertinaz como hi- ja de la iracundia , que subsiste mucho tiempo despues de pasados los primeros impulsos. Nos aplaudimos de las injurias mas viles, y sentimos no haber encontrado medio de apretar mas la mano, que es lo mismo que decir, que nos lastima- - mos de no haber podido ser mas groseros. Refrenar. la ira es virtud heróica, porque no hay mas alto género de triunfo. que el del corazon propio. Para desterrar la iracundia no hay remedio. mas oportuno, que la persuasion de que este vicio no solo nos presenta como locos, sino que nos hace. aborrecer de todos. Es ridícula aquella ecsageracion que se emplea muchas yeces tanto (70) que tuviereis de apostar 4 favor de un jugador contra otro. Aquel en quien pusiereis vuestra confianza, Y que acaso no arriesga gran cosa por sí MISMO) se: intinidárá si sábe que. esponeis vuestros intereses , fundados 'en su habilidad ó, en su suette; y aquel contra quien apostais podrá incomodarse de la preferencia que dais á su adversario - en esta va cie de desafio. DE LOS 'SITIOS DE CÓNCURRENCIA ¿Y ESPECTÁCULOS PÚBLICOS. Se engañaria mucho el que créyese que no ecsisten reglas de decoro. que observar en los parages públicos, en los sitios de reunion y en los espectáculos. Hay ciertas ateik A AAA AAA AAA AAA AAN NN NN (74) ciones generales que se deben guardar á las personas que en ellos se encuentran. En un lugar de mucha concurrencia seria mala crianza magullar con importunidad á los que se hallen cerca de nosotros, come pisar el vestido de una señora, y corriendo salpicar de lodo ó «agua sucia á los que andan con paso mas moderado. Es vituperable des afectacion ño ciertas personas mirando con una curiosidad impertinente para encontrar defectos físicos en los que pa san, á fin de poder egercer su cri: tica mordaz. Los que son poco favorecidos de la naturaleza sufren ya demasiado, paraque váyamos nosotros á aumentar su pena con mofas y chocarrerias indecentes. (12) Si se ya en comitiva al teatro 6 á alguna funcion pública, uno de los caballeros debe adelantarse á tomar las targetas, y evitar á las señoras la molestia de trocarlas á la entrada. Cuando el palco está abier- to, colocaránse las damas en la primera fila segun la edad y la: calidad. Los jóvenes ocuparán los asientos de detrás, y procurarán no inclinarse mucho para no incomodar á los que estan delante. | | No. volvereis las espaldas á la escena , ni dejareis colgar fuera del palco, pañuelo, palatina etc., de otro modo podriais incomodar al públi- CO, y esponeros á oir cosas desagradables, Cuando un espectador se enternece por las desgracias que esperi- (73) mentan los héroes de la pieza, ó se interesa por ellos á causa de las virtudes de que los ye adornados, ¿puede haber cosa mas molesta que tener continuamente al lado un censor de mal genio, que critica sin compasion los mas bellos versos, que no encuentra cosa alguna de su gusto, y que transforma en lugar de fatiga y de tédio el templo de Talía consagrado á la diversion y al placer? Seria tambien impertinente y ridículo el que aplaudiese con todas sus fuerzas y con demostraciones ecsageradas. Cuando entran señoras en un pal. co donde se halla un caballero sentado delante, el decoro ecsije que se leyante y ofrezca su lugar á una de ellas aunque no la conozca, y que (1%) insista con empeño si encontrase. resistencia. Aunque el calor os incomode , no abrais la puerta del palco sin consentimiento de las personas que en él hubiere. Guardad la mayor reserva en el teatro para no incomodar á los que se hallan mas inmediatos á yosotros, y un profundo silencio cuando estan los actores en la escena, para no distraer á los que toman interes en la pieza que se representa. Es peligroso manifestar una opinion muy marcada y decidida sobre el drama, y la poca 6 mucha habilidad de los actores. Podria oiros alguno de parecer contrario y empeñarse asi una disputa que es prudente evitar. (15) “En los conciertos, las primeras filas se ceden por lo comun á las señoras. Por aficionados que seais á este género de funciones, no “canturreeis los aires de las piezas .de imúsica que se egecutan, no. lleveis el compas, ni converseis alto, de modo que podais distraer la atencion de los asistentes. | ¿DE LOS BAILES PUBLICOS. Y PARTICULARES. ->En estas reuniones debemos con: ducirnos con atencion y civilidad con todos los “concurrentes , aunque no los tonozcamos. No te atrevas á figurar en una contradanza, si no sabes bailar pasablemente. Los novicios ó torpes (16) introducen el desórden en-el seno del placer. Una vez empeñado. sino conoces bien las figuras no ayanzes el primero, de esta suerte podrás en cierto modo guiarte por lo que hicieren «Jos demas. Aunque . bailes regularmente, no te metas en contradanzas- donde hubiere danzarines mas hábiles que tú. pois Despues de haberte asegurado ai una targeta ó un puesto, procúrate atentamente una compañera, y al “primer aviso de la orquesta preséntale la mano para guiarla al lugar señalado. Baila con gracia y modestia, y no hagas ostentacion de tu habilidad, evita los saltos descompasados y Zancadas ridículas , que llamarian la atencion en detrimento tuyo. A (rr) En un baile particular sé toda= vía: mas atento, y no muestres preferencia por' una dama determinada. Se debe” bailar indistintamente con todas, aunque no está prohibido sacar varias yeces á una misma. señora. «Es "deber «delos: os ser obséquiosos: y complacientes con las damas; pero - con naturalidad: Es permitido ofrecerles dulces d bebi das si las Imbiere, sobre todo á las que han bailado ' con ellos, despues de haberlas acompañado á4 la silla que ocupaban. > co. BO Segun las reglas admitidas una dama no puede negarse á bailar con un caballero, á menos que no esté comprometida con otro, sin lo cual Cometeria una .incivilidad que pos (18) dria ocasionarle algun disgusto; nostraria asi un desprecio marcado por la persona cuyo 'obséquio no :admis tió, y se espondria 4 sufrir alguna indirecta, ó alguna espresion de resentimiento, ibid Ni las señoras casadas ni las sol. teras deber salir “solas de la sala, 6 de cualquier otro. lugar. de, reur nion: Las solteras procurarán hacerse acompañar de una ó. dos señoras ¿casadas , y. estas por: su: madre ó persona quelo: represente en cuanto sea posible. En toda especie de. baile son necesarias la mayor. precaucioh. y decencia;” escluyendo todos aquellos que pudiesen ofender la honestidad y el decoro con figuras y posiciones lascivas. Es indecente tambien (19) hablar dé continuo al oído de la - compañera de baile. Todo se debe hacer con naturalidad «sin distinguirse, por ningun estilo. | DEL VIAGE EN DILIGENCIA Ó CARRUAGE PÚBLICO. - Como los viajadores estan imscritos por órden de números en el despacho de la diligencia , cada uno toma el lugar que le corresponde. La galanteria ecsije «sin: embargo, que un caballero ofrezca atentamente su puesto á una señora que le tuviese menos cómodo. Algunos no pueden aguantar el movimiento del : coche sino van á la testera, pues sentados á la parte opuesta , les im- «comoda estraordingriamente este. (86) to obligado 4 hacer para reprimirse y pasar plaza de jovial en las tertulias y reuniones que frecuenta. y (87) Ñ o AS Ñ : 134 44 : ? PARTE TERCERA - DEL DEGORO PARTICULAR DEL BELLO peso: ñ decoro ha' ditirado? para el bello secso leyes mas severas que para los hombres. Estos disfrutan de algunas escepciones de las reglas generales; pero no hay escepcion alguna para las mugeres. Los hombres pueden ' lleyar erguida la cabeza á pesar de faltas y omisiones que harian bajar los ojos á una muger, que por ningun estilo debe procurar dar pábulo á la censura o (88) - Muchos no ven mas que injusticla y tirania en la seyeridad que ecsige el decoro en la conducta de las mugeres; pero la gente sensata la considera al contrario como una preciosa distincion, porque obligán dolas á un recato y pureza mas inviolables , parece que las destina á mayor perfeccion y las haee susceptibles de: cierta superioridad. . La muger debe procurar .agradar ménos á la vista que al espíritu y al corazon; mas pronto vanagloriarse del aprecio de los hombres , que de su amor. La impresion que produzcan en ellos su conducta y sus bellos sentimientos, le harán incomparablemente mas ho- nor que el triunfo de sus atracti-. (89) yos.:. y... ¡ desgraciada la muger, para quien el honor no sea mas que una quimera! 8 -'¡Amables individuos del :secso hermoso ! procurad que el mérito sea el principal alimento de vuestras gracias; sin él será infructuoso. todo el trabajo que os tomeis para hacerlas valer. Si solo sois amables esteriormente, se arrepentirán al cabo de haberos amado; pero si os adornan otras bellas calidades , sereis apreciadas por ellas, aun cuando habreis dejado de agradar á los ojos. Obrará, pues, con acierto la que se valga del mérito y de la virtud para atraerse los obséquios que otras. quieren deber únicamente á sus débiles y pasageros atractivos. El aprecio que inspira la'her- (90) mósura se destruye con ella, al pa? s0 que el que promueven las virtudes subsiste mas allá del sepulcro: ' Qué ambicion!) pues, tan ridíetila la de algunas mugeres de aspirar ¿?un reinado de tan poca du= racion , de rivalizar y. enemistarse muchas veces con las “mejores ami= gas por conquistas que solo pueden conservar algunos años, y que se les escapan: frecuentemente en el instan te mismo de la victoria! ¡Qué de- - Hicadeza''la de su gusto! ¡Qué ecsactitud la de su discernimiento prefiriendo en los hombres sentimientos estremados, viciosos, sujetos á variacion que solo obtienen por medios qué no dependen de ellas, 4 una pasion sensata y razonable que los hombres -juiciosos solo consa- (91) gran al mérito verdadero !..: ñl Despues de haber procurado arreglar vuestros sentimientos, desterrad de vuestros modales lo que ofenda la razon y el decoro, nodeis tanta importancia á que sean: brillantes, como á que sean “sencillos, naturales: y modestos. | No :aparenteis ser vivas; alegres y Yetozonas contra vuestro genio. La seriedad natural agrada mas que la travesura afectada. No os espongais jamás á la con= fusion de reir solas entre. personas que tienen algun motivo para estar sérias 6 afligidas. No: seais tampoco las primeras en reiros de lo que vosotras mismas digais, por temor de estorbar la risa á los demas, si el asunto lo merece, 0 de sumi= e (92) mistrar la ocasion de reirse de: vosotras si empezáreis sin motivo. Todos os dirán que sois hermosa, tal vez hablarán verdad; pero no sea caso que los elógios os hagan perder la razon. Procurad corregir vuestros defectos si la modestia os indica algunos, mas bien que sacar partido de vuestras prendas recomendables. Corrigiéndoos de lo que ¡podais tener de defectuoso adquirireis nuevas gracias , al paso que si os endiosais por vuestras bellas calidades , disminúireis su mérito y perdereis de vista los defectos. Entónces, ¿ cómo. será posible. corregiros ? Usad con moderacion de las diversiones que os permite la sociedad, es decir, raras veces y con toda la (95) - indiferencia con que las. mira una persona prudente. No Os abandoneis á los placeres del corazon , nO hay cosa, mas opuesta á vuestra reputacion .y al reposo de vuestra vis da. Por ellos olvidareis vuestros negocios , vuestros amigos y parien= tes, desatendereis vuestros deberes, y hasta perdereis de vista vuestro ho- nor. Por mas satisfacciones que 0s procuren , ninguna será capaz de balancear la menor de las faltas que pueden haceros cometer. - +. ¿Did Lejos de aplaudiros de: las yentajas que os concede la hermosura, temed mas pronto los peligros á que os espone. La belleza es un don del cielo que debeis respetar en yosotras mismas. Si quereis acertar, consideradla bajo dos aspectos muy (9) diferentes , como la base de vuestra - gloria y como la ocasion de vuestra pérdida. Casi todas las mugeres ancianas que han sido hermosas, no quisieran haberlo. sido. No. juzgueis de vosotras por lo que os digan, sino. por lo que debe creer vuestra modestia. Pensad que los elógios que os prodigan son interesados. 'Tomadlos mas pronto como un esfuerzo de la seduccion, que por la espresion de la veracidad. No contribuyais vosotras mismas á haceros objeto de la burla pública, dejándoos persuadir de lo: que os halaga. «Es mácsima perniciosa hablar mal de las personas que os aventajen en prendas. personales. ¿Sabeis lo que resultará de vuestra imprudente en- (95) yidia? Que las prendas de vuestra rival que tanto os incomodan, adquirirán nueyo lustre, disminuyendo mucho el mérito de las vuestras. NS No echeis 4 perder las buenas calidades que os adornan ,.con la alectacion de poseer aquellas dle que careceis. Desterrad la vanidad y el desden, y con la orgullosa idea de que basta presentaros para agradar, no desatendais lo que puede contribuir 4 atraeros, los justos -home- nages. m7 - No seais nunca de las primeras en seguir las modas por temor de «veros obligadas 4 -abandonarlas sino pudiesen establecerse solidamente. La modestia ' de acuerdo con el. juicio y el buen gusto, dirijan yues- (402) pendiente del. Ser Supremo , le debe respeto , subordinación, y reconocimiento. ¿Ecsiste acaso un tributo mas legítimo , un deber mas sagrado que el homenage que rinde al principio constitutivo de todas las cosas, al autor de todo bien ? Seria la mas monstruosa de las ingratitudes dejar de cumplir con el Dios de bondad los deberes que nos imponen los beneficios de que nos colma continuamente. Quien los desconozta, se espone á un oprobio merecido , y puede compararse á las bestias feroces que muerden la mano que les procura la subsistencia. El hombre penetrado de la grandeza- de Dios y de sus admirables obras, le dedicó en las ciudades, en medio de sus habitaciones, tem- (105) - - plos públicos para honrarle, y acudir en dias señalados á ofrecerle su incienso-, y el tributo solemne de sus adoraciones. El culto que se consagra á Dios en estos santos edificios , ecsige de nosotros un decoro bien distinto del . que debemos observar con nuestros semejantes en el comercio de la vida. En la sociedad , el hombre solo tiene relaciones con el hombre; y á pesar de la desigualdad producida por el nacimiento , la clase, la dignidad ó las riquezas , ho es muy considerable :la distancia. Todos son seres creados, sujetos á las enfermedades , á los infortunios, á la destruccion. Tarde d temprano los unos y los otros perecerán , y su polvo mismo será un irrefraga- (104) ble-testinionio de la vanidad de sus títulos y de la nada de su pretendida superioridad. 2% Pero, del hombre á: Dios! ¡Qué inmenso intervalo! ¡El Ser incorruptible, eterno, soberanamente perfecto, comparado: con la criatura hedionda destinada 4 la muerte y al olvido, y sujeta á todas las imperfecciones! He aquí el origen del respeto religioso, del acatamiento y 1 veneración, dispuestos y guardados siempre por todos los pueblos del . mundo.en los templos dedicados al ñ Autor de la naturaleza. 1015 Al entrar en el templo del verdadero Dios , se empieza por tomar agua bendita. Si vais acompañados de alguna señora, ó de otra perso- a á quien debais respeto ú prefe= (105) rencia , adelantaos para presentársela con atencion, ofrecedle una silla si la hay, y cólocaos luego detras de ella. Mostraos muy recojidos, y seguid ecsactamente lo que se practica durante el oficio divino. Es preciso sentarse, estar en pié Ó poner- - se de rodillas , segun lo ecsijan las ceremonias del culto. - Presentaos en los templos, vesti- “ dos decentemente sin ostentar faus- to, lujo, ni magnificencia. ¡Un corazon puro! He aquí lo que Dios aprecia, toda gala intempestiva le disgusta y ofende. Es muy contrario á la santidad .del lugar pasearse en una iglesia como en una plaza pública, hablar en ella como en una casa particu- Jar, echar miradas de curiosidad á. (106) todos lados , escandalizar á los concurrentes y perturbar “con una postura irreverente d ifmodesta el feryor y la compuncion de las personas religiosas. - Lejos del Arca santa aquellos hombres impuros, cuya presencia insulta al Señor en su mismo santuario. Pensad que en aquel recinto habita el Dios de las naciones, el protector de vuestras familias , y que no debeis acercaros á él sino con un corazon contrito, una adhesion respetuosa, una humildad verdadera. Si ponemos el mayor cuidado en tomar un esterior sumiso y aten- to, cuando tenemos que presentar-. nos á algun personage de «quien aguardamos alguna gracia, ó á quien . vamos á agradecer los beneficios re- - | 5708 , | | Í (107) E cibidós, ¿Con qué humillacion “no debemos comparecer ante aquel que es el manantial de todos los tesoros, el dispensador supremo de las fortunas, que levanta y destruye los imperios, y tiene en sus poderosas manos los destinos del mundo ? DE LA CELEBRACION DE LAS FIESTAS. Obligados 4 procurarse con el trabajo los medios de subsistencia, los hombres establecieron ciertos dias: de descanso que consagraron al culto divino. Entónces suspendieron las fatigas del cuerpo, cerraron los talleres-y se reunieron en templos para elevar sus fervientes votos al Eterno, y darle gracias por sus beneficios. (108) “La Religion nos manda celebrar estos santos dias por medio de buenas obras, y con testimonios públicos de amor al Dios verdadero, Muchos hay, por desgracia ,: que pasan en egercicios perniciosos , en ja disolucion, en la embriaguez las horas que debieran consagrar al cul- to del Eterno. Estos obran “directamente contra la moral pública. El hombre que se degrada con semejante conducta, añade al crímen de irreligion el del mal ejemplo que da 4 sus hermanos, y multiplica los escándalos y los vergonzosos trofeos de la inmoralidad. Mientras que todo un pueblo conpungido se prosterna al pie de los altares y se humilla ante la Omnipotencia celestial, el impío insulta con su desenfreno (109) la imágen y los mas bellos dones del Criador. No hay cosa mas indecorosa ni impía que hacer mofa del culto y de la Religion. El que se atreve 4. tales irreverencias merece pasar por insensato , 6 por hombre de mala fe. ¡Vosotros que os pronunciais así contra lo. que tiene el. hombre de mas caro y sagrado en la tierral No habreis seguramente conocido los consuelos sublimes y . patéticos de la religion. Si quereis despojaros de esas ideas de sujecion y humildad que nos impelen hácia un: Ser superiúns 4 nosotros; si no distinguiendo cosa alguna mas allá de la materia y de la nada; os limitais á lo. presente sin hacer Caso de lo futuro, si desconoceis la mano sobre . . (440) _batural que se manifiesta en toda la naturaleza, si abjurais por fin la creencia de Dios , ¡ah! guardad para vosotros mismos esta Opinion temeraria y estéril, y dejadnos nuestros altares , nuestros templos , nuestro Dios, nuestra inmortalidad , nuestra esperanza. | + El hombre seria bien desgraciado, si en este suelo humedecido por el sudor de su rostro y regado con sus lágrimas ,:en medio de las angustias, privaciones é infortunios, no albergase la consoladora idea de una vida mas feliz; si no viese ¿ una distancia inmediata á un. Ser bueno, compasivo, misericordioso que le muestra el término de sus males, y le tiende los brazos para recibirle en su seno paternal, y re- (1411) compensarle allí las virtudes que habrá practicado en la tierra. DE LO QUE DEBEMOS Á NUESTROS PADRES. Con razon se coloca en la parte destinada al decoro religioso , el que - debemos guardar con los autores de nuestros dias. Aunque este precepto tóme origen de la misma naturale= za, está especialmente dictado por Dios y forma una parle esencial de nuestros deberes religiosos. Por grande.que sea la dignidad, por alto el empleo que ocupemos, ninguna consideracion nos dispensa del respeto que debemos á nuestros padres. Ln todas partes , en cualquiera circunstancia , los hijos están obli- (118) que las enfermedades crónicas” por asquerosas que sean, os alejen de: su persona, ni disminuyan vuestro afec. to. Antes al' contrario, rodeadlos. entonces de vuestro cariño , y hacedles 4: cada instante mas: agradables los “últimos momentos de su peregrinacion en la. tierra. Los padres á: quienes aliviareis y consolareis en una edad avanzada, os estrecharán con mános desfallecidas, os colmarán de bendiciones cuando su alma libre de los vínculos del cuerpo volará al seno de su Criador , Pero... ¡ay de los hijos ingratos y desnaturalizados ! Sus padres bajando al «sepulcro no podrán dejarles mas que su maldicion, ó su desprecio. No: me detendré mucho hablan= do de ciertas atenciones: particula- (449) res que “es estilo guardar 4 los, padres. En principio de año, la yís- ; pera del dia. de su-santo Patron, es - indispensable ¡ iy personalmente áfe-.. Jicitarles, dándoles un nueyo. testimonio «de una, verdadera adhesion. Esta misma atencion es debida á los - - tios: hermanos, y otros, bienhechores nuestros. DE' LO QUE DEBEMOS AL PRÓJIMO. Salidos de la mano de Dios, hijos de la misma sociedad , leemos escrita en la lista de nuestros deberes la obligacion especial de ayudarnos recíprocamente, y de ejercer las obras de la caridad religiosa. Debemos amarnos mutuamente, porque Dios «siendo nuestro - padre | (120) quiere que ho ecsista absolutamente -entre nosotros ninguna 'espécie de enemistad ni rencor, mira átodos -sus hijos con igual cariño, dispone que luzca: el sol tantó :sobre-lós buemos como sobre los malos; proteje la' zarza del campo: como el roble de la montaña. Su bondad ácia las criaturas debe. ser nuestro modelo. - Las hordas de salvájes , los animales mas feroces se reunen en el peligro comun y se prestan: mútua asistencia; pero nosotros dotados de la luz de la razon'nos hemos solemne é irreyocablemente comprometido en socorrernos en todas nuestras necesidades. El decoro: religioso se estiende aun mas allá. El nos ordena anticiparnos á practicar el a (124) bien, á “ayudar á nuestros semejanz tes con todos: los medios “de que podamos disponer, y:4:mirarlos como 4, muestra propia persona. He aquí porque se recomienda la limosna como una virtud tan agra= dable á Dios y de tan poderosa eficacia, que reune. un tesoro enel ciélo para el hombre misericordioso. Asi las personas verdaderamente religiosas tienen bien presente este deber de la caridad que tanto hace resaltar las demas prendas del. cora-. zon, y duplica los goces del alma, No hay cosa, en efecto,-que nos acerque mas á Dios que el poder, el deseo y la facilidad de ser benÉficos. ,: Debemos: respetar en nuestros semejantes la calidad de adoradores de (129) Dios. No nos devanemos los .sesos como hacen muchos, para encon trarles defectos: ocultemos, por: el contrario, á los ojos del público sus malas inclinaciones “inseparables de la debilidad humana. | Establezcamos entre nosotros una union firme, constante, duradera. Todo lo que Dios nos ha:preserito se dirije á consolidar esta union. Todos sus preceptos son' otros tantos lazos para estrecharla. Siempre que seamos negligentes en cumplir estos deberes indispensables, aflojamos los nudos, y. cuando: tenemos la osadía de faltar enteramente á ellos, está rota la cadena. Asi nos apartamos del verdadero fin, por el cual hemos sido criados , destruimos los vinculos que deben unir á toda la: 1 (EIN gran familia, y somos rebeldes 4 la voluntad del buen padre que solo desea hacernos felices. ¿DE LO QUE DEBEMOS _Á NOSOTROS MISMOS. | -Sivestamos obligados con nuestros semejantes á ciertas atenciones que > la “sana moral ordena óautoriza; - ecsisten relativamente á nosotros mismos reglas particulares: de decoro de una tansleribladr no menos rier Evitar la iodo Bripiéta vyirtud. Hemos nacido para el trabajo. Abandonados á nosotros mismos, sin ocupacion que hace mas apele= cible el descanso, Caemos en un mortal fastidio. El ocioso se entte= + (124) ga á una imaginacion desarréglada, forma proyectos insensatos y ridículos, y cansado de sueños é ilusiones, vegeta en una especie de anonadamiento que degrada 'la mas noble parte de sí mismo. El que se halla privado de los favores «de -la fortuna, debe tomar un estado con el: cual pueda procurarse su subsistencia y la de su familia. El rico debe ocuparse tambien de un modo ú otro para evitar el tedio y el aburrimiento , y hacer, digámoslo así, ménos pesadas por este medio saludable y útil las penas del indigente, obligado 4 doblegar su cuerpo con trabajos mas duros y penosos. : Dar buen ejemplo: segunda virtud..¡Ay de aquel que ocasiona la (125) pérdida de sus semejarites cón “su “ibertinaje y la corrupcion de sus costumbres 3 será el oprobio de la generacion que habrá perdido. En todos tiempos el escándalo público ha sido reprobado como un veñieno sutil y como el enemigo mas peligroso é irreconciliable de las yirtudes sociales y religiosas. - Guardémonos bien de que traslizcan los defectos á que” estamos desgraciadamente sugetos: Ejerzamos sobre nosotros “mismos la: mas ecsacta vigilancia, y que cada dia se “desarraigue un: vicio , Ó nazca una “virtad en nuestros corazones. Es “menester tambieh no caer en un vicio Opuesto haciendo gala y osten- “tacion" de nuestras buenas: obras La modestia debe 'acompañarlas *siem- (126) pre, este es el mejor adorno que puede añadirse al mérito personal. Horror á la falsedad y úá lamen= tira. "Tercera virtud. No hay cosa mas detestable que el engaño. Sin la buena fe, adiós confianza , adiós cumplimiento de las promesas, los - contratos mas sagrados se hacen ilusorios. Un recelo y desconfianza re-. cíprocos reinan en la sociedad. - - La mentira, ya criminal por: si misma, es todavia mas odiosa entre los que se comprometen invocando al mismo Dios. Las leyes de la moral divina fulminan el mas terrible .anatema contra los pérfidos y falaces que procuran aprovecharse de la facilidad y sencillez de sus hermanos , y que mirando como: cosa fútil los actos mas legítimos y sa- AR , grados, dass como un ardid inocente los vergonzosos medios de . que se valen para Anto y quebrantarlos. E El hombre de probidad dali ser fiel observador de su palabra, y jamas faltar 4 ella por ningun pretesto; : ¿ Práctica de la ai icencia. Cuarta: virtud. La beneficencia ha sido siempre recomendada como una virtud civil. Varios legisladores la han continuado como precepto particular en el código de sus leyes, y en : efecto, la razon nos manda hacer bien á nuestros semejantes. El decoro religioso da á esta virtud la mayor estension , quiere que nos anticipemos á socorrer las necesidades de nuestros hermanos , que váyamos (AS) das superficiales que dejais traslúcir, que segun las calidades sólidas que “ACASO nO Poseeis, No os envanezca el respeto con ue seals tratados. Muchas veces esta atencion no tiene analogia con vuestra persona, si no con vuestras riquezas, ó vuestro empleo. Tomad tanta precaucion contra el bien que se dice de vosotros , como contra el mal que podria hacérseos. Procuraos una ocupacion conforme á vuestro estado. Los que no quieren tomarse el trabajo de hacer algo, tienen mas trabajo que otros para pasar la yida. Es indecoroso burlarse de los modales agenos aunque ridículos, mayormente si la afectacion no toma en ellos parte alguna. (135) Es impolítico no. prestar saten-' cion á los que la han prestado 4 vosotros , por grande que sea la superioridad de.vuestras luces y' talento. j -* Reir sin motivo es cosa de simples. Reir á carcajadas ó inmoderadamente denota falta de juicio. Procurad refrenaros en la cólera. La mayor parte de vuestros gestos y palabras cuando está en moyimiento vuestro bilis, os quitan toda la yentaja sobre el ofensor y os desacreditan á los ojos del público. ¿Quieres un medio eficaz para refrenar la cólera? Pensad que el amor propio ó la sensibilidad demasiado yiva aumentan en vuestra imaginacion mas de la mitad de la ofensa que pretendeis haber recibido. A La «cólera debe. sér'la -espresion del sentimiento de un.mal que se nos ha hecho, y no del que vosotros quisierais hacer. Asi atraereis á vuestro partido las personas que vacilasen aun entre vosotros y vuestro adversario, le El decoro se opone tanto á las quejas escesivas que dais al primer venido contra las personas que os han agraviado, como á los elógios frecuentes y ecsagerados que tributais intempestivamente á aquellos, de : quienes aguardais algun beneficio. Jamás vuestro resentimiento debe impediros reconocer el mérito de vuestro adversario , ó escitaros á Confesarlo con afectacion. ¿Por grande que sea vuestro mal humor, no recordeis 6 hagais men- a E cion de un agravio, cuando por él se-os ha manifestado arrepentimien- to, 0 se os ha dado satisfaccion. No hay cosa mas indigna que triunfar de un buen corazon, citando continuamente las - faltas cometidas por debilidad ó por sorpresa. La locura sola escita la compasion, mezclada” con sensatez es vituperable.- -¡Dichoso quien por “medio del decoro suaviza sus costumbres , tempera su genio destruye las ilusiones de su orgullo, calma la. fogosidad de suspasiones, y hace sus virtudes mas amables! (158) PARTE SECSTA. AAA Y AA —Á DEL ARTE Y ESTILO EPISTOLAR. Como el escribir bien las cartas es una parte esencial de la urbanidad, no puede dejar de hablarse en este librito del arte y estilo epistolar; pero como por otra. parte no carecemos de libros dedicados esclu= sivamente á este objeto, se tratará aquí sucintamente de la materia. Las cartas de negocios mercantiles deben ser sencillas y claras. Los que no se esplican bien, confunden y desazonan á sus correspondientes, (139 Otros se imaginan por el contrario que nunca han de comprenderlos y. repiten lo que han dicho y esplicado suficientemente. Estos dos estremos se deben evitar. | Escríbanse los memoriales en términos espresivos y modestos que inspiren interés 4 favor de aquel que espone ó suplica. El órden, la concision y la claridad son puntos indispensables ; no mezcleis inciden> tes que distraigan la atencion del punto principal, ni entreis en largos detalles siempre incómodos y molestos. Las cartas de amistad son familiares, solo el corazon debe dictarlas. No se escluyen de ellas los con= “eeptos finos; pero no se gaste tiempo en meditarlos. Esto no es de- (110) Cir que sé ponga sin reflecsion lo primero que se. viene 4: la pluma: Un amigo sé: alegra siempre de ver que le estiman lo suficiente para no escribirle mas que lo que sea digno de él. ou Las eartas mas difíciles son las de.cumplimientos, y enhorabuenas; porque se tratan regularmente asuntos que «ofrecen poca «materia. Pero cuando el objeto -lo-merece , es permitida la elocuencia. El mérito con- “siste entónces en: dar á la carta un giro discreto que disperse un poco el incienso demasiado cargado de la alabanza directa, y un: cierto aire de sinceridad - para persuadir que vuestro corazon se halla penetrado de estimación y. respeto mas de lo que manifiesta vuestra pluma. Eyi- e (114) tad las repeticiones, espresaos “sin -hinchazon ni bajeza, con estilo no= ble é ingenioso. En las cartas de consejos morales podemos adoptar un estilo mas serio, emplear frases mas secas , Ci-. tar sentencias graves, pero al caso. Sin embargo , los séntimientos que se manifiestan deben ser bellos: y verlerse de un: modo diestro” y “agradable. Diríjase todo al bien de la persona á quien se escribe. Este:es el único: objeto que debe proponerse un filósofo sensato que ha conocido el trato fino de la: sociedad: - Cuando se aconseja á es preciso demostrar que sólo se tie-: un «amigo, nen presentes su interés: y su ho- nor, y ponderarle la utilidad de nuestros - consejos , manifestándole; (112) que .ecsistiendo sujetos en quienes produjeron muy saludables efectos, obrará cuerdamente tomándolos por modelo. Las cartas de recomendacion deben verter todas sobre el mérito de la persona recomendada, ó sobre la importancia ó justicia del negocio que se ya á solicitar. Si este :es justo, puede suplicarse que se mire como propio y que se apoye con eficacia. «Si teneis alguna noticia agradable que participar, hacedlo con estilo “alegre y retozon, desterrando las frases superfluas , fastidiosas ú oscuras. De otro modo vuestra relacion hará bostezar y provocará el sueño. Si debeis dar gracias por regalo ú obséquio que se os haya hecho, ponderadlo sir ecsageracion , hablad (STE de su preciosidad , y sobre todo del modo obsequioso con que se Os ha sorprendido. La demostracion de la gratitud sea proporcionada á la generosidad. - En las cartas. de escusas , dad á entender en términos comedidos la imposibilidad de hacer lo. que se Os pedia, la poca importancia del ob- . jeto, la esperanza de gastar en la - demora, ó las muchas ocupaciones que os han agoviado, privándoos de la satisfaccion de atender al encargo. Las cartas de pésame admiten mucha variedad. Pueden escribirse para consolar á alguno de la muerte de un pariente Ó de un amigo, de la pérdida de los bienes de fortuna ó de una imjusticia ó desgra-