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En la raiz : poemario y memoria del trabajo fin de máster

Alcayde Díaz, Consuelo

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en la raíz Poemario y Memoria del trabajo de Fin de Máster Consuelo Alcayde Máster Oficial en Escritura Creativa Tutor Carlos Peinado Eliot Curso 2011- 2012 Universidad de Sevilla 1 en la raíz 2 1 nunca pensé Nunca pensé que me equivocaría tanto. Que en las calles encontraría dragones con chaqueta, que los niños beberían leche cortada y que las monjas vestirían tangas de leopardo. Nunca pensé que los astros caerían caducados que el pez martillo engendraría plancton que los ojos servirían para morder y que un lazo blanco forzase la existencia. Nunca pensé que los padres morirían siendo hijos, que de amar saldría sangre olor a mierda de las televisiones y realidad de los cuentos de hadas. Nunca pensé que de mujer serían los pies de mi psiquiatra, que la oscuridad iluminase quirófanos en guerra y fueran los gusanos sanadores de heridas putrefactas. Nunca pensé que aprendería tanto de rostros espejados en el mío de aquellos que no me enseñaron nada del semen acristalado en mi vagina de los gritos del silencio, del envés de una palabra. Nunca pensé y ahora descubro que los errores amamantan los aciertos. 3 2 huir por una ventana de plasma Cierra la mañana al fin. Tras los cristales detiene el tiempo que pasa como si no pasase nada. En fila sobre el tejado como en un paredón cantan dos sombras negras escupiendo a la noche. Lee silencios de un periódico arrugado, corta una hoja limpia las palabras se mojan eliminando el polvo rancio de luna en la ventana escalofríos de luz fiebre de sol decolorada sangre ciega. Bazo inflamado, frágiles dicen, las funciones de defensa: “Debe evitar el incremento de infecciones, perdería más sangre” filtrar la vida debe algo así como contener la risa guardarla en una caja de zapatos en el altillo, en lo más alto. Algo así como habitar en un viejo frasco de farmacia, en un estante olvidada, en espera improbable de su metamorfosis. Y reza: -No me dejes caer- 4 y su dios se entretiene -Una más- y no la escucha -¡Una última!- y llega: plasma nueva generación de Sony, “¿Doctor, y se puede vivir sin él? a ocho horas de uso, treinta años de vida- “según… Y alado ya Neón circula por sus venas: -Los odonatos, entre ellos la libélula, insecto de increíble biología…- y sus ojos de larva embotellada absorben el brillo oscuro que le inyecta la pantalla …alta tecnología, ventajas del plasma” emparedados ojos entre dos celdas de cristal -por su extraordinario colorido y fenomenales acrobacias en el vuelo …- contraste full-on full-off: blanco puro contra negro puro ella frente a ella “¿cuánto?” tiempo pegada como pixeles de polvo entre dos cristales resistencia estática eléctrica transfusión -de siete a diecisiete mudas realiza el anfibio antes de …- ¿cuánto? mientras bombea a través de infinitas venas alares su sangre drogada y exuvia y abandona traslúcida epidermis de larva su charca rancia de humedad y en sus ojos de insecto, pestañas de látex se baten con la realidad. Alas de una libélula. 5 3 pies de chocolate -¡qué jodidamente corre todo lo bueno, Poppy!- Fernando Savater -¡Bonitos pies!- Gira la cabeza mientras entra a pagar en la gasolinera (de espaldas un hombre con helado de chocolate se aleja) baja la cabeza y sonríe, las uñas color geranio le divierten. Entra en el coche y se quita las chanclas ese tío le ha manchado los pies de helado. Olvidaba su aburrimiento comiendo helados mientras conducía. Esta vez los había comprado de chocolate los bronceados pies de esa chica. Cogió dos (uno ya no le era suficiente para metérselos en la boca) y pegándolos , como si no pudiesen respirar, sintió ese cremoso cosquilleo de deshacerlos dentro. Ah, efímero placer. Cogió otros dos, (esta vez debían durarle más), y comenzó a lamerlos mordisqueando las almendritas pegadas a la costra dura e intensa que volvió a lamer y subiendo hacia abajo la lengua introdujo hasta su garganta la última pieza y reteniéndola , aún sin deshacer , entre faringe y campanilla con jadeantes sudores un sonido gutural exhalaron sus cuerdas: -no te vayas todavía cabrona, aguanta.- El sudor se le hizo blanco y sus músculos vibraron como vaca sacrificada en un matadero, babeaba. Kilómetros más tarde la policía le hacía echarse a un lado. Derretidas en el arcén, unas chanclas blancas buscaban el cuerpo geranio de unos pies descalzos. 6 4 adicción Te he matado mil veces y vuelves a crecer entre mis secreciones matutinas como mala hierba fumada en las costuras de la noche. Te he matado mil veces te he matado, lo sé y aún persiste el miedo de encontrarte. Sobre tu tumba han bailado mis pies han cantado mis uñas y reído mi espejo, pero tu insistes en aparecer derritiéndome de espanto como horas dalí, tan blando como un chicle pasado de tanto masticar como esa flema agarrada a la garganta como postilla arrancada precozmente que me hace sangrar y engendra tu presencia. Te he matado, bien lo sabe nadie ni siquiera yo. Te he matado mil veces pero no al sueño de ti ,viscosa masa gris que anida en mi cerebro. 7 5 tan solo ser Estoy aburrido de ser yo de no ser nadie para ti. Ser el que pela las naranjas a los niños en los almuerzos ser, el que esquiva tus embustes, el que según la partitura hace de ogro o de papá Noel. Estoy cansado. Ser tu puto y con tacones ser tu droga, el elixir de tu traidora juventud. Ser rehén. Nada ser. Quizá tan solo un banco y no solo de semen. 8 6 alcohol Extiende la mano y apaga a tientas la canción que suena desde el móvil. Dos pesas de cristal penden de sus pestañas haciendo inútiles a unos párpados aferrados a las últimas fracciones en las que todavía son ágiles, sin el peso del universo sobre sus once años. -Mamá -esa primera palabra la primera que aprendióestás despierta? se le eriza la piel su madre no responde lloriquea su hermano empapado en pipí -mamá, ¡el niño llora! (ella no puede) logra abrir los ojos batiendo pestañas contra grises sombras que rodean su cuarto. Las horas comienzan. De un salto a su hermano le enjuga esas gotas lo abraza,lo mece y lo calla pero lo abandona perdido en la cuna y corre, (no sabe hacia dónde) llega tarde a clase 15 11 aún Transito por los márgenes de todo lo que sospecho ser . Larva nicho de carne corteza o crisálida y como un beso intrascendente desdibujarme. Pero a volar el miedo aún persiste. 16 12 cuento nació fuerte entre piedras la dureza del terreno la hizo bella y delicada a su vez de generoso color no he dicho calor he dicho color a todo ser que a su alrededor se acercaba ella de su co 2 les daba y no se percataba de su desgastado violeta siempre se había visto algo pálida sí y comenzó a intensificarse de fragilidad coloreada nadie y menos ella lo notaban un enhiesto cactus que la admiraba y observaba día a día la veía cada vez más azulvioleteada y atraído por el aroma que desprendían sus hojitas y del que todos se prendaban se acercó disfrazado de mendigo rogándole color digo color no calor y movido por el hambre que tenía no pensó que al acercarse tanto a ella su color digo color no calor se aclaró de tal modo desde el primer instante que la rozó que ella sintió hacerse transparente y cuando él ya cansado de tanto cristalino azulhúmedomar no pudo más se arrancó de cuajo los ojos dejando que ella viera las cuencas como espejos en su cara y que efectivamente sin color digo color no calor vivía por muy violeta la llamaran su color era violada y he dicho color no calor pues ella siempre había vivido helada. 17 13 haikus Telerañas variaciones sobre papel de una araña drogada Drogada mosca come la araña mientras teje su historia 18 14 Variación 1: LSD a L. M. Panero “Oh, yo también devoro moscas, a veces me atraganto, tantas hay” Mancha azul sobre el papel, L.M.Panero I Semen de araña performance de sí mismo cáscara rota. II Tela cortada. Cosida España al bies, todas sus venas. III Araña dime hermosa dama, tell me I get the blue for you. 19 15 Variación 2: MESCALINA a Blanca Andreu IV Téjeme madre de rencor embriagada entre tus hilos. V Es carnaval ácido amargo bebo caballo blanco. VI Encajes teje de fuego y de cristal la araña roja. 20 16 Variación 3: HASHIS a Aníbal Núñez VII A la deriva del placer al tormento un solo instante. VIII Cóseme araña al sol. Entre estas venas siempre es invierno. IX Vientos, memoria. Crónica de una araña, acaso un hombre. 21 17 Variación 4: CAFEÍNA a Eduardo Haro Ibars X Nubes de estroncio psiconauta en su nave soles de hielo. XI Castrada cose dolores en el vientre la araña España. XII Fino cristal la muerte entre sus venas dicen que estaba. 22 18 Variación 5: SIN DROGA APARENTE a quién pueda interesar XIII ¿Menor que quién? cristales en los ojos de oblicua araña. XIV Héroes malditos estirpados cánceres tejen la noche XV Polvo y ceniza telarañas sin dueños hilos sin fugas. 23 19 sucede ¡Joder! Te me has caído te me has derrumbado de golpe como si todas las vísceras del cuerpo se hundieran encharcándome los pies de sangre. No comprendo por qué después de tanto mantenerte a flote ahogándome de ti sucede que me canso. Qué otra droga, qué cuerpo probaré que me haga culpable de su inexistencia para que pueda seguir sangrando. Por el retrovisor, “Rómpase en caso de incendio” he visto estrellando mi frente contra él mi sed, contra un espejo. 24 20 espejo Ayer me dejaste una nota que decía: “se ha roto tantas veces que las piezas no encajan” y pensé: ¿cómo ha visto mi alma? 31 27 decisión I Déjate ya de fundamentos obvios explotados por ti hasta la náusea -cuando se está delgado es más fácil perder la gravedad, el peso no lo impide es más ligero el salto. - Podría entonces cuestionar certezas llegar bailando bajo el mar sin aire volar sobre respuestas en círculo. Como lenguaje de ballet universal es mi cuerpo historia de mí mismo memoria colectiva vector de humo que marca la dirección que no quiero tomar. Saturada de países, ¿ a cuál? Ítaca. A Akram Khan lo único que le faltaron en su coreografía fueron los saltos. 32 28 decisión II La bruma ha empapado de agua mis pies frígidos, deformes huesos en fila cansados ya de mantener el peso de todo un edificio. Respiro azul mientras abro y cierro este pulmón de cera y alimento mi asentada delgadez con el sueño de quién fui o soñé que sería. Y vuelvo a esta cámara incendiada de humo blanco a la piel de este colchón que escupe sueños caducados entre sábanas acrílicas. El olor me descompone, me deshace en materia vegetal, en roca, en hulla. Soy sedimento de un bosque primitivo, destilo gas hasta asfixiarme y evaporo una última duda ¿serviré como animal doméstico? (la calle me trae cenizas rememorando las náuseas) no sé qué parte he de extirpar de mí. Equipaje sin manos en la puerta del quirófano, huele a frío anestesia en este mundo. Todo azul cicatrizante. Salto. 33 29 decisión III Y romperé a golpes de silencios palabras sumergidas por el uso coágulos de sangre. 34 30 sangre La palabra es la sangre del poeta, sin ella no es nada pero por ella se desangra, muere para vivir, lo que no es vida, pero no reconoce otra, es pues su libertad para elegir vivir por y para la palabra lo que le hace depender de ella, pura sed roja de alas transparentes cuya adicción se encuentra en su interior, ese agujero negro que llamamos alma, conciencia, luz, verdad o lo que sea. Y pese a esta sangrante dependencia se la elige, sangrar, morir sobreviviendo con pequeñas o grandes dosis, no lo sé, de transfusiones de otros adictos, otras palabras, vampiros de nosotros mismos en este mundo oscuro que llamamos poesía. 35 1. INTRODUCCIÓN Que un libro de poemas sea un trabajo fin de máster y la propia poesía se convierta en objeto de estudio, no es algo demasiado corriente, pues todo análisis tiende a lo objetivo y analizar la propia poesía no dejar de ser una empresa arriesgada y de inciertos frutos. Precisamente por eso, necesito en este momento traer en mi ayuda al poeta Charles Baudelaire para intentar expresar cuál es mi sentimiento en esta coyuntura: “repentinamente, una laxitud como el peso de veinte atmósferas, se abatió sobre mí, y me he visto paralizado ante la espantosa inutilidad de explicar cualquier cosa a quien fuese. Quienes saben, me pueden adivinar, y para los que no quieren o no pueden comprenderme, amontonaría en vano las explicaciones” (2009:223). Y pese a esta parálisis, trataré de explicar tanto por qué escribo poesía como mi poesía misma, que es, en el fondo, la principal razón por la que me he aventurado a cursar este máster, al tiempo que resumo en esta introducción la estructura de mi trabajo. Pasaré ahora a presentar mi poemario, en la raíz y después, ya que la poesía es, como todo arte, algo eminentemente práctico, iré analizando los componentes que la constituyen, entretejiendo a través de mis lecturas y vivencias, hilos en los que se esconde la raíz de mi vocación poética, cómo surge esta vocación y cuál ha sido mi proceso. Intentaré también explicar qué entiendo por “poesía” a través de la poética implícita y explícita de los poetas que más me han influido, así como el uso de determinadas técnicas poéticas empleadas en mi tarea y enmarcaré mis poemas en las diferentes tendencias estudiadas, tratando de precisar de dónde surge la idea de este poemario y cuál ha sido su motivación más cercana. 36 Seguiré a continuación con una serie de argumentos críticos que darán sentido al porqué de este poemario, su título y estructura, además de las claves mediante las que se podrán entender mejor la mayoría de los poemas, relacionándolos o asociándolos con autores y grupos literarios estudiados. Terminaré explicando cuál ha sido el proceso seguido hasta encontrar mi voz, adelantando de antemano, que reconozco con satisfacción el considerable cambio operado en mi poética a partir del inicio de este máster. Gracias a él, intuyo un desarrollo de mi poesía muy diferente al que hasta estos últimos meses hubiera imaginado y por eso mismo, y con toda seguridad, pienso que el final de este máster no es sólo un final, sino también la venturosa sospecha de un nuevo principio. Por lo que puedo recordar, mi vocación poética quizás sea muy temprana y se confunde de algún modo con mi vocación lectora. Ya de niña estaba en mí aunque aún no tuviese conciencia de ella, cuando leía toda clase de libros que alimentaban mi imaginación acostada en la cama y a menudo, con ayuda de una linterna si eran las horas de la noche, pues mi padre solía amenazarme con quitarme el libro que tenía entre las manos si no apagaba pronto la luz del dormitorio. De esa época podría hablar de colecciones infantiles, de historias y leyendas españolas, pero sobretodo de los cuentos que guardaba por volúmenes, de Andersen, Grimm, Perrault y de algunos otros menos infantiles, como Dickens, Edgar Allan Poe o León Tolstoi que aún sigo releyendo con el mismo entusiasmo de entonces. Un poco más adelante y siendo ya adolescente, Valle Inclán, Pío Baroja y numerosos autores extranjeros señalaron para siempre mi gusto por la lectura, que creo es en ese agrado, donde nace mi verdadera vocación poética. De algún modo puede decirse que me acerqué a la poesía a través de la prosa, solía escribir para ordenar mis sentimientos e ideas, de algún modo, primero la lectura y en segundo lugar la escritura me ayudaban a entender la realidad, pero fue después, mientras leía a Bécquer, los hermanos Machado, Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez, a los que traté de imitar escribiendo mis primeros ejercicios poéticos, cuando más y mejor empecé a hacerme comprensible a mí misma y a sentir la necesidad de escribir poesía. 37 Pasaron después largos intervalos de tiempo en los que escribí más bien poco, aunque siempre seguí leyendo, y no solo poesía; la novela contemporánea y el ensayo alimentan también y en igual medida mi adicción a la lectura, buscando algo que sentía perdido. Por entonces ya era profesora y en un examen de selectividad de mis alumnos leí: “Este poema tiene un son /que no es el suyo. Imaginad /que estamos bailando un/bolero. /Pero la música que suena /yo no la oigo/ (…) /El son /de este poema no es el suyo: /llevamos músicas distintas. /Por eso el baile es imposible /y debo desistir.” (Hierro,2000: 89). Había leído ese poema de José Hierro infinidad de veces y siempre me gustó, pero nunca tuvo la impactante capacidad de sugerencia y de significado para mí que el que se me desveló en ese instante, fue como una revelación. Por fin me di cuenta de que la mejor y más honda forma de comunicarme, de entender y expresar mi realidad, era la poesía, algo tan subjetivo y paradójicamente universal, al menos para el universo en el que yo quería vivir. A efectos prácticos me separé, (mi pareja y yo jamás fuimos capaces de bailar dos pasos, no digo ya un bolero), después de años intentando dar y darme explicaciones, un poema resumía en unos cuantos versos todo lo que yo tenía que decir. Le escribí a mi pareja este poema como última nota y a partir de entonces regresé a la escritura. Seguramente fue en esta etapa cuando tomé conciencia de que quería escribir poesía y que sobre todo la poesía contemporánea, la del siglo XX, era la verdadera piedra de toque de mi vocación poética. Mi escritura pasó a ser más regular, admitía ya como una realidad incuestionable el sentirme escritora por más que hubiera postergado el hecho de escribir justificándolo con razones más o menos prácticas. Razones que me sirvieron de excelente excusa durante algún tiempo para no admitir o reconocer la inseguridad que sufría al dejar leer mis versos, que no era sino miedo a no ser entendida o peor aún, a tener que reconocer que no valía para escribir. A pesar de estos miedos, la escritura se convirtió en una obsesión y escribí sin medida, aún sabiendo en mi interior que la poesía solo se materializa cuando se comparte, que no se es escritor 38 hasta que no hay lector y que debía aprender a desprenderme de ella como de un hijo para hacerla real. Pero el miedo persistía. Comprendí entonces que cuanto mayor y diversa fuera mi formación literaria, más adecuadamente podría dar el salto para encontrar la confianza necesaria de arriesgarme y contrastar mi voz. Y sobre todo, ayudarme a vencer ese miedo que a su vez me permitiría revelar mi obsesión por escribir, mi terrible adicción. Y después de estos meses de estudio y trabajo presento este poemario, aunque debo reconocer que me he encontrado perdida muchas veces y que he dudado incluso de si lo que escribía era poesía u otro género literario. Podría decirse que me identifico con muchos de los poetas en los que encuentro características de mi poesía, pero tal cosa no me sucede sólo con la poesía, también encuentro alimento e influyen sobre mi poesía escritores de novela, cuento o teatro, lo que ha supuesto cierta dificultad a la hora de situarme a mí misma dentro de algún grupo o generación, tema que abordaré más tarde. De todos modos, tal cosa no ha mermado mi curiosidad, sino todo lo contrario. He podido constatar que los géneros literarios han dejado de ser compartimentos estancos y como viene sucediendo en gran parte de la literatura actual, utilizo la fusión de géneros como forma de expresión, un modo nuevo de entender y practicar la escritura hoy en día, que parece ser el más cercano al lector. Queda claro que responder a todas las cuestiones que aquí planteo va a resultar una labor complicada pero no por ello deja de ser una de las experiencias más desoladora y gratificante a la vez que he tenido en mi vida, y de tal experiencia espero dar cuenta de la manera más rigurosa. Es igualmente importante para mí el saber que, tras terminar este máster vuelvo al principio de todo, a mi principio. Pero esta vez sin miedo o con un miedo distinto. Si hubiera podido darme cuenta antes de empezar de todo lo que ignoraba, no habría tenido la osadía de cursar este máster y paradójicamente, es a mi ignorancia literaria, a mi necesidad de escribir, a los que les debo el valor de haber afrontado este reto. 39 2. CONCEPTO DE POESÍA Para explicar qué entiendo por poesía ahora, es decir, después de haber cursado el máster, voy a permitirme contar cuáles fueron mis procesos mentales en ciertos momentos que considero muy reveladores durante las clases del máster, y que me han ayudado a llegar al concepto que tengo de ella en la actualidad. Cierto día, absorta en tomar notas y referencias, la pluma cayó de mi mano temblorosa (no por nada especial: me acababan de operar la mano y me gusta escribir con pluma sobre el papel), lo que me permitió tomarme unos minutos para reflexionar y calarme de desconcierto. Por lo que el profesor estaba diciendo, mis poemas dialogados eran más bien escenas de teatro, aunque yo jamás había pensado en escribir teatro, ni siquiera un guión, y desconocía por completo sus entretelas y entresijos, no quedaba duda: por lo que escuchaba, resultaba que yo era un proyecto de escritora dramática. Volví a casa, releí mis poemas y, decididamente, era eso. Aproximadamente un mes más tarde, en otra interesante asignatura, mientras una profesora nos leía cuentos breves y microrrelatos, oh, maravillosa revelación, me di cuenta de que muchos de mis versos podían entenderse como pequeñas narraciones. A sí que volví a casa y clasifiqué los poemas que podían ser microrrelatos. Y a pesar de mi perturbación, también era un proyecto de escritora de relatos breves, o una cuentista. De momento seguía animada a descubrir mi escritura, y a pesar de que mi voz me parecía cada vez más perdida me agarré a las asignaturas de poética esperando encontrar en ellas un punto de referencia, y llegó Góngora. Un Góngora que para nada se asemejaba al que yo había leído anteriormente y que con su continuo juego de la oscuridad me descabalgaba de lo que yo entendía por poesía, con su simbolismo me demostraba ser más joven que yo. Y así llegué al taller de poesía, donde sólo la voz del profesor recitando poemas consiguió serenarme y darme ánimos, solo a través del sentimiento (la razón me pedía huir), para seguir intentándolo. Y desde entonces me paso el día contando con los dedos sin apenas ya darme cuenta. 40 Poco tiempo después, tras indagar sobre las conductas del alma humana y enfrentándome paralelamente a un trabajo periodístico, por exigencias de otra materia que me hizo lanzarme a la calle, escribí sobre la realidad, la cotidiana realidad, que me llevó a entusiasmarme escribiendo un reportaje literario sobre un inmigrante, comprobando al mirar luego entre mis papeles que bien podría ser la misma historia ampliada que yo tenía escrita en uno de mis poemas. Resumiendo, además de cuentista y dramaturga me planteaba ser periodista en tanto no encontrara mi voz poética y dudando incluso de que la tuviera. Añadido a todo esto llegó la más envidiada de mis aspiraciones, la prosa, vocación oculta que no me he atrevido hasta entonces a confesar. Disfruté y sufrí, a partes iguales, escribiendo fragmentos con la misma intensidad con la que escribo poesía, encontrando diferencias y similitudes tan atractivas e interrelacionadas entre los dos géneros que he llegado a dudar y aún no estoy del todo segura, si no será ésta mi próxima aventura. Como ejemplo la lectura de Pedro Páramo (Rulfo, 1986), que ya había leído de joven y que entonces no llegué a comprender; leerla ahora con mis nuevos ojos me hizo llorar. Lo aprendido estaba dando ya sus frutos, muchos de los párrafos de esa novela bien podían considerarse, por su lirismo, poemas de una envidiable maestría. Hablé por supuesto con la profesora, tenía que entender, y todo un universo sobre el concepto tiempo y espacio cambiaron mis opiniones sobre cualquier relato o poema leído y escrito hasta ese momento. Llegué a casa arrastrando y dándole vueltas a las ideas que se me venían a la cabeza, ¿podría entenderse el poemario que tenía escrito hasta ahora como una novela? La verdad es que, con las claves con las que lo había escrito, no podía decirse que no. Espero que gracias a este resumen pueda entenderse la dificultad para definir mi concepto de poesía y mi alusión a la cita de Baudelaire. Me da la impresión de que los conocimientos adquiridos no han madurado lo suficiente (a principios de verano apenas si pude escribir unos cuantos versos), como para mostrar rotundidad en lo que digo, pero el no tener más remedio que enfrentarme a este trabajo fin de máster me ha ayudado a clarificar mis ideas y me ha dado seguridad en lo que entiendo ahora por poesía. 47 5. TÍTULO Y ESTRUCTURA en la raíz Reflejo en este poemario como influencias más directas la de los poetas llamados menores por Germán Labrador (2009), escritores, como he dicho antes, pertenecientes a la primera generación de la democracia española cuya producción de textos, algunos clandestinos y la mayoría escritos en versos libres, interrogan sobre lo que no se vio pero sí pasó, como yo trato de reflejar en estos versos: un mundo de obsesiones y adicciones que no se ven o no se quieren ver, pero que conviven y forman parte de nosotros. Presenta mi poemario algunas características que lo acercan a los poetas reunidos en el libro de Germán Labrador. Con el poeta Aníbal Núñez me une el por un peculiar simbolismo utilizado para representar el mundo y me siento cercana también al irracionalismo, no siempre de cariz surrealista, de Leopoldo María Panero, mediante el que es capaz de plasmar una existencia sin normas ni ataduras y la sensación de vivir en un tiempo donde estuvieran abolidas nociones como pasado o futuro. Algo parecido podría decir acerca de Blanca Andreu y su personal uso del surrealismo, visible sobre todo en su primer libro De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall (1981), en el que es perceptible una clara influencia nerudiana como la que yo misma sufro. Sus versos o versículos, a veces demasiado herméticos, solo pueden entenderse desde una perspectiva intuitiva y irracionalista. En algunos de los poemas en los que aborda el tema de la droga utiliza imágenes que parecen provenir de los sueños. Son las obras de estos escritores proyectos poéticos con los que pretenden legitimar una poesía ebria, llena de complicadas metáforas que en mi opinión, son en sí mismas líneas de fuga de sus propias obsesiones y del momento histórico en el que vivieron. Empleo el haiku, intentando acercarme a una percepción más directa de las cosas y también como un pequeño homenaje a esos poetas menores que lo utilizaron 48 en algunas ocasiones. Fue su lectura lo que me dio la idea de tomarlos como explicaré más adelante. Pero antes que estos poetas, mi primera fuente de inspiración ha sido Charles Baudelaire con sus Flores del mal (2009). De él tomo la idea del lenguaje como tabla de salvación o como adicción salvadora, imagen a veces obsesiva que la poesía moderna adopta del barroco: la búsqueda de la identidad en la escritura a través del lenguaje y del poema. De Baudelaire tomé asimismo la estructura del poemario y su poesía me ayudó a reflejar las transformaciones en la percepción de la realidad cotidiana desde la perspectiva de la ebriedad. Es, en la raíz, un poemario con estructura circular, los poemas se presentan micro estructuras que se van repitiendo con un mismo contenido, metáforas de obsesiones o imágenes obsesivas, causas y consecuencias entrelazadas que van creando un mapa mental en forma de tela de araña, una arquitectura circular cuyo último poema es volver al principio, a la necesidad de admitir una obsesión y vivir con y para ella. Pretendo un ritmo caótico, un sentimiento de pérdida, angustia y toma de decisiones, exponiendo escenas narrativas que provoquen al lector una mirada diferente hacia el fondo oscuro de las cosas para llegar a la raíz, a las causas reales de tales obsesiones, a su aceptación o rechazo, aunque mi intención es solo provocar, plasmar la imagen y llegar a través del sentimiento a reconocerla, como dice Bousoño (1976:195), sin pretender juicio de valor alguno. Y para seguir con el propio ritmo de la memoria, expongo como introducción a mis reflexiones estas palabras de Bousoño en su Teoría de la expresión poética, que entiendo como una provocación al lenguaje literario: “¿es posible que esto que leo lo diga un hombre sin dar prueba de deficiencia humana, esto es, lo diga un hombre de un modo asentible?” (1976:85) Pregunta que traslado a mi poemario y que contesto diciendo que solo es comprensible dentro de un lenguaje poético al que se llega a asimilar a través de las 49 emociones que provoca sin que la razón reconozca su lógica. Presentar sentimientos, obsesiones y dependencias de manera irracional y subjetiva para llegar a la verdad, a la raíz de las cosas y a través de ello vivir la realidad. Me acerco a ese mundo de alucinaciones y obsesiones dando cuenta de experiencias concretas, de esa parte que podemos nombrar de la realidad y que Blanca Andreu expresa cuando escribe: “Escucha, dime, siempre fue de este modo algo falta y hay que ponerle un nombre, creer en la poesía, y en la intolerancia de la poesía” (1981:26): Como ella, a veces es en la poesía donde encuentro un refugio cuando la vida se presenta como negación y como todo lo que no debiera ser la vida. Daré cuenta ahora de algunas claves y recursos utilizados para entender los poemas, que a su vez son el mejor modo de explicar mi voz poética. Configurados todos ellos desde diferentes campos semánticos, mi primer poema (poema 1), es un poema de agradecimientos, muchos se podrán encontrar en él a través de símbolos y una visión surrealista e irracional, recursos que se repetirán en casi todos ellos, pretendo transmitir la ironía de la vida, mostrar la parte dulce de lo feo, el juego en que vivimos, la bondad de caer en las obsesiones, de rendirse, la capacidad de ver la realidad bajo capas de hipocresía. A veces con un lenguaje críptico, (poema 11), otras con la fragmentación del lenguaje (poemas 24 y 25) y otras, con una ordenación sintáctica reflejo de una mente dañada, (poema 12); en otras ocasiones con textos narrativos de clara inspiración en Hierro, Boukowski o Karmelo Iribarren, (poemas 3, 6, y 21), mostramos la confusión de las percepciones y alteración de los sentidos, empleando el recurso de la sinestesia, figura que se pretende traducción lingüística de unos sentimientos antes de poder ser codificados por la mente. Se intenta alterar de igual modo la relación del sujeto poético con su percepción del tiempo y del espacio, encontrándose sin ubicación, en un espacio indeterminado (poema28), o a través de 50 elipsis y prospecciones que aparecen subjetivando espacios cotidianos y convirtiéndolos en ventana de un televisor, (poema 2), por el que de forma surrealista el sujeto lírico escapa convertido en insecto de un documental. Realizo un juego de confusión entre los distintos niveles de la narración: el yo lírico, las explicaciones de un doctor sobre la enfermedad y la voz del documental que se emite a través de la televisión de plasma, juego de metáforas entre el plasma sanguíneo, ventana al exterior y pantalla de televisión. Estos tres niveles vistos como esferas de la realidad, campos unificados de conciencia, espacios psíquicos, donde finalmente una enferma se convierte en libélula. Encontramos en el poemario la búsqueda obsesiva del lenguaje perfecto, el equilibrio (poema 25), para opinar que no existe este sin el compromiso personal con la palabra. También aparecen imágenes visionarias, como por ejemplo a través de un helado (poema 3), el deseo erótico se sustituye con el gusto por la comida de manera desmedida y en planos o escenas que se cruzan. La casualidad como parte de la realidad, lo monstruoso y maravilloso. Figuras y símbolos la mayoría que aparecen también en las cinco series de haikus situados en la parte central del poemario, de la que a partir de ella comienza un intento de salir de la dependencia, una confrontación con la realidad y un nuevo posicionamiento frente a la adicción, (series de poemas 13, 14, 15, 16, 17 y 18). Túneles sin saluda, y el mundo como una compleja red de araña, de dependencias, de circunstancias históricas, que presentan una dimensión de la realidad desde una perspectiva drogada, expulsada de lo cotidiano, irracional pero real. Héroes nihilistas que buscan un punto de fuga, una nueva dimensión donde poder sentirse vivos. La atracción o repulsión y contradicciones frente al deseo de acabar con la dependencia y la obsesión, poemas (4, 7 y 8), son también imágenes frecuentes. Estos poemas, partiendo de la experiencia y la poesía figurativa, pasan a adentrarse en la visión órfica o metafísica de la realidad, utilizando el surrealismo para la estructura como punto de fuga personal entre estas dos formas de expresión. En definitiva, trato de mostrar la realidad a través de la imaginación de una mente 51 obsesiva y cómo esta persona puede interpretarla. Con un último poema en prosa (poema 30), trato de dibujar el misterio de lo literario, su maldición romántica, el poeta apresado en su vocación oscura, esa fuerza que te hace víctima dependiente de la propia obsesión por escribir. La relación del escritor con su obra, la necesidad y búsqueda de alimento como si fuéramos vampiros de letras alimentadas por otras letras. Final y principio de un círculo cosido entre pensamiento y lenguaje que concluye finalmente en este poemario con una realidad incuestionable: que todos somos adictos a algo. Pues como dice José María Pozuelo Yvancos en su Poética de poetas, teoría, crítica y poesía: “hilos de pensamiento, del recuerdo y de la anticipación” (2009:21) que “son también los hilos de la poesía”. 6. VOZ Después de lo expuesto hasta el momento sobre mis poemas, en cuanto a mi voz puedo decir que percibo gustos e inclinaciones hacia poetas a quienes, a menudo, trato de imitar y que pertenecen a distintas generaciones. Suelo leer poemas de diferentes líneas poéticas, de ahí la dificultad en identificarme con algún grupo o generación por completo, aunque visto el panorama de la poesía actual y la diversidad de la crítica y estudiosos, tampoco resultará extraño. Me inclino a pensar, como opina Luis Antonio de Villena (2003:35) que en mi voz existe una combinación entre lo lógico y lo órfico, característica esta que él aprecia como propias de la joven poesía española. Mi poesía es una poesía de vida, basada en la experiencia, en muchos casos enmascarada por el irracionalismo que me permite sacar de dentro temas encriptados y mostrarlos a la luz. De alguna manera el surrealismo me ayuda a desenvolverme en lo cotidiano, en un ambiente aparentemente normal. Muchos de los poemas son narrativos, casi siempre en primera persona y centrados en la exploración del yo, poesía como descubrimiento. Otras veces ese yo aparece como mero observador de la realidad a la que interpreta en clave simbólica, tratando de descifrar misterios a través 52 de hechos cotidianos, para llagar, sin embargo, en la mayoría de los casos a lo indescifrable, a lo oscuro, a lo únicamente sugerible. En otros casos es solo la construcción, la estructura del poema lo simbólico mientras el concepto pertenece a la experiencia, cuestionando así, mediante la representación de hechos cotidianos, la verdad de nuestras necesidades, deseos y miedos. Y trato de despertar nuestra conciencia. Combino imaginación y realidad para descubrir la verdad y provocar un sentimiento, a veces sorpresivo y otras veces hasta desagradable, por eso mismo mi poesía podría estar cerca del realismo sucio, ya que empleo palabras en principio no entendidas como poéticas y de forma irónica, para llamar las cosas por su nombre y para evitar que la pasión resulte demasiado visible. Utilizo un lirismo vulgar, sucio y prosaico para representar una realidad que es imaginada o simplemente para cuestionar certezas, pues la psique es real aunque imagine o invente. En definitiva, como dice Villena (2003:39) me reafirmo al pensar que me sitúo en un punto de encuentro entre la voz lógica y la órfica. En cuanto a mis composiciones, empleo un verso libre de tipo irregular, buscando en el ritmo interno del poema su musicalidad. También utilizo la prosa poética y estructuras narrativas cuya finalidad es transmitir un sentimiento intenso, por lo que se alejan de la posibilidad de entendidos como cuentos o microrrelatos aunque algunos de mis poemas pudieran parecerlo. De todas formas presiento en mi voz una tendencia a la métrica tradicional, no sé bien si por la influencia de lo aprendido en el máster o porque sea un nuevo punto de fuga de la joven poesía. Y por eso mismo, como comencé diciendo, el final de este curso es mi personal punto de fuga, la posibilidad de un nuevo principio. 53 7. 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La lógica de Orfeo, Madrid, Visor libros. 56 ÍNDICE POEMARIO en la raíz, pg.1 p.1 nunca pensé, pg. 2 p.2 huir por una ventana de plasma, pg.3 p.3 pies de chocolate, pg.5 p.4 adicción, pg.6 p.5 tan solo un banco, pg.7 p.6 alcohol, pg.8 p.7 contradicciones I, pg.11 p.8 contradicciones II, pg.12 p.9 templo, pg.13 p.10 y si existieras, pg.14 p.11 aún, pg.15 p.12 cuento, pg.16 p.13 haiku introducción, pg.17 p.14 variación 1: LSD, pg. 18 p.15 variación 2: MEZCALINA, pg.19 p.16 variación 3: HASHIS, pg.20 p.17 variación 4: CAFEÍNA, pg.21 p.18 variación 5: SIN DROGA APARENTE, pg.22 p.19 sucede, pg.23 p.20 espejo, pg.24 p.21 huída, pg.25