Reflexiones sobre la naturaleza escritas en alemán para todos los días del año por M.C.C. Aturm ; aumentadas y dadas a luz metódicamente en francés con el título de Lecciones de la Naturaleza, por Luis Cousin Despréaux y traducidas al castellano. Tomo IV
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REFLEXION ES SOI
Ed de t q$q___-_-x ____-—_A A a, El que reímprima esta obra sin permiso del propietario, será citado_en Justicia ante los tribunales competentes. BIBUIDTECA MADRID: Imprenta de D. Lzox Awartra, 1826,
SN > AUEION ES, PTE eS L A NA T a Z ESCULTAS EN ILEMAN _ (e dodes fer ee año Burmentadasy dades lis a MV ecciomes E 0 A ON) 8 A Esas a Y Traducitastl catllano. ATA Y PRES 70, TOMÓ IV A que compre ende Las INESES de Julio Cy Agosto: - MADRID Libre ria de A Muy ar calle le ermeyoe MN Yo 4926.
z 9 De 4 Armero S ? de e) ubto. — aru VoV Pe CLONES pue Je halbare centre PUCHIOS sentidos 7 e Los objetos PA ¿A la RALuv alexa. Nisva órganos tienen cierta proporcion con nuestro estado actual, y el desearla mayor seria querer ponernos en contradiecion con todo cuanto nos rodea; pues otros grados de fuerza y de intension en nuestros sentidos producirian en nosotros percepciones é ideas menos adaptadas á nuestra presente situacion; de manera que asi en el órden físico como en el moral lejos de adelantar perderiamos mucho en esto. En efecto , por lo que toca al moral padeciera mucho nuestra libertad. Porque si fuese mayor ó menor la fuerza de los Órganos, el imperioso influjo que ejerce- Flan sobre nosotros los sentidos en el primer caso, ó por la accion demasiado débil que tendrian sobre el alma en el segun- 1. :
8 DOS des de los animales : requisito que depen» de del mecanismo particular de la osifica— cion y aumento de los huesos que aun no conocemos bien. De aquí es que tienen mas gelatina los huesos de los animales jóvenes que los de los viejos, como igualmente tienen menos los de aquellos que corren con velocidad, aunque sean jóvenes. Es imposible determinar el cómo se forman y adaptan las moléculas huesosas en la composicion de los huesos, en las pérdidas de su substancia y cn varias enfermedades, por ignorarse el cómo lo ejecuta el Órgano ordenador, criado de intento para disponer estas mismas moléculas en un orden determinado y constante, - El cuerpo humano con respecto ¿4 los huesos se divide en tres partes, que son la cabeza, el tronco y las estremidades. La cabeza comprende el cráneo y la cara; el tronco está compuesto del espinazo , el pecho y la pélvis. Las estremidades superiores constan de hombro, brazo, antebrazo y mano; y las inferiores de muslo, rodilla, pierna y pie. Las piernas y muslos se componen de grandes huesos articulados mútuameute y sujetos por fuertes ligamentos : estas dos especies de columnas regulares é iguales elevan y sostienen el edificio. Sin embargo pueden doblarse; y la choquezuela, redondeada con desigualdad, asegura la articulacion del muslo con la pierna, é impide que los tendones de los músculos se
DE JULIO. 9 rocen entre sí al doblar la. rodilla, Cada columna tiene su pedestal, compuesto de piezas de diversa configuracion y-artificialmen- te unidas, el cual gira libremente bajo de a columna. Obsérvanse en este pie huese= cillos íntimamente ligados , músculos y tendones, á fin de proporcionarle á un mis: mo tiempo mayor flexibilidad y firmeza segun las diversas necesidades. Los dedos que le terminan » Por sus articulaciones y las uñas de que estan armados, sirven para tentar el terreno, para apoyarse con mas des. treza y agilidad, levantarse, inclinarse y hacer infinitos movimientos. Los ples se estienden hácia adelante para impedir la caida del cuerpo cuando se ladea ó dobla. Las dos columnas estan mas separadas:en A parte superior, y sus estremidades tienen «ireccion oblicua para artieularse con los uesos de las caderas, de donde resulta la libertad de poder andar, bajarse y-sen- tarso, 5 El cuerpo del edificio ó el tronco es Proporcionado á la altura de las colum- Nas. Contiene muchas partes que por ser necesarias a la vida deben estar situadas en un lugar seguro. Dos filas de costillas bastante juntas que se articulan con-la es= Pina, van formando una especie de arco, á Unirse Por su porcion cartilaginosa con el esternon,"quecierra la parte anterior del: Pecho 3 Y Ponen así á cubierto/estas partes delicadas. Pero como las costillas no po- Man cerrar enteramente el centro del cuer. t:
10 DOS po sin impedir la dilatacion del estómago y de los intestinos, de aquí es que no continuan el círculo mas que hasta cierto pun- to. Esta es tambien la causa de que de las doce costillas que hay á cada lado solo siete se articulan con el esternon; y las cin= co inferiores ó falsas no llegan á él, y dejan en la parte anterior un vacío que pro= porciona al estómago la facultad de dila= tarse cuando está lleno de alimentos. Al considerar las disposiciones y el conjunto de las partes que constituyen el espinazo, no podemos menos de reconocer la sabia mano que las formó; pues la me- nor compresion que la medula espinal esperimentase , causaria un desarreglo muy notable en la economía animal, si no hubiese un canal huesoso para preservarla de semejante riesgo. Mas como no pudiera prestarse á todos los movimientos que nos vemos obligados á hacer si fuese de una sola pieza, por eso+la compuso de muchas el Autor de la naturaleza, para facilitar to= da especie de movimientos. Ademas de una gran solidez y movilidad se halla dotado tambien el espinazo de suma ligereza, porque cada vértebra está compuesta por la mayor parte de una substancia esponjosa, y tiene su respectivo agujero. Esta columna transmite á la pélvis todo el peso de las partes superiores y el que aumenta cualquiera carga. La pélvis se compone de va= rios huesos: por las partes laterales y anteriores la forman los de las caderas, en
DE JULIO: 11 quienes hay dos cavidades para recibir las cabezas de los huesos de los muslos, y Posteriormente por el sacro y el COccya;i por lo cual se la puede considerar como la última parte del tronco y la base del es- Pinazo. De lo alto del tronco penden con una perfecta simetría los brazos asidos á los hombros que les permiten un movimiento libre, y con articulaciónes en el codo y muñeca para poderse volver y doblar con prontitud. Los brazos tienen longitud bastante para llegar á todas las partes del cuesa Po: son robustos por sus muchos músculos y por el crecido número de nervios que en ellos se distribuyen, á fin de que puedan: Sostener y desempeñar los mayores traba- JOS, y terminan por último en las manos. «stas son un tejido de músculos y huese= cillos encajados unos en otros, dotados de la fuerza y Mlexibilidad convenientes para coger los cuerpos vecinos, para arrojarlos, atraerlos, rechazarlos, desprenderlos y se- Pararlos unos de otros. Los dedos guar= necidos de uñas en su estremidad , mediantela delicadeza y variedad de sus movimientos, estan adaptados pare ejecutar las mas. Pismosas maravillas del arte. Sirven tam bien los brazos y las manos doblándolos ó estendiéndolos, para restablecer el equi-- "Bro en el cuerpo y precaver sus caidas, or encima de los hombros se eleva el cuello, tieso ó flexible á nuestro arbitrio, Y “estinado á sostener la cabeza que domi-
12 DOS na á todo el cuerpo. Esta parte como la mas noble, fortificada por todos lados con huesos durísimos para conservar mejor el precioso tesoro que encierra, se articula con las vértebras del cuello y tiene la co= municacion mas pronta con todos los demas miembros. El cráneo se compone de ocho huesos, que con su reunion forman la caja huesosa donde estan el cerebro, el cerebelo y la medula oblongada : es muy sólido en toda su estension; pero sin embargo se halla agujereado en muchos lu= gares para dar paso á la medula, á los nervios y á los vasos sanguineos. La cara que forma la segunda parte de la cabeza comprende las dos mandíbulas, de las que la superior tiene un agujero, por el cual pa= sa el aire para entrar por la nariz en los pulmones, sin el que segun opina Nieuwentyt no podrian mamar los niños, ni tener los adultos en la boca ningun líquido. Sobre el borde de entrambas se dejan ver los al= veolos en que estan injeridos los dientes y. muelas, huesos los mas duros de todos, como que su destino es masticar el alimento para preparar la digestion. Hay cuatro dientes incisivos en la parte anterior de cada mandíbula, muy cortantes en su estremi= dad y que forman uva parte de círculo, que es como la medida de los trozos que deben cortar. Síguenseles dos caninos ó col» millos , uno á cada lado, puntiagudos para introducirse fácilmente en los alimentos que hacen alguna resistencia y que no pue-
DE JULIO. 13 den partir lós incisivos: los colmillos son mas en los animales voraces como los lobos y leones. Divididos los alimentos por los dientes necesitan triturarse, y por exi- BI" esta operacion superficies anchas, du= Tas y desiguales, es puntualmente la forma que tienen las muelas que muelen los man- Jares, al modo que las muelas de un mo- Ibo el trigo. Son diez y seis, y llegan con los dientes al número de veinte y ocho, que es el que de ordinario se cuenta hasta a edad de cerca de veinte y cinco años; pues las otras cuatro que completan treinta y dos son conocidas con el nombre de muelas del. juicio , á causa de salir por lo co= mun muy tarde, y tanto que se citan mu= chas personas á quienes no les han comen= zado á apuntar hasta los ochenta años. La juntura de los huesos entre sí es lo , que llamamos articulación: la una los une Sin permitirles moverse, y la otra les deja esta facultad. El hueso del muslo se mue- ve hácia todas partes en la cavidad que le recibe , mediante un movimiento llamado de honda. La articulacion del hueso del codo con el del brazo parecido á una char= hela, solo permite dos movimientos, uno e flexron y otro de estension. Cuando dos huesos están situados de manera que el uno Puede girar sobre el otro, como la primera vértebra del cuello sobre la segunda, viene A Ser un movimiento de frotacion : ademas os huesos se unen tambien entre sí por ligaduras fuertes y elasticas, cuales son los
14 DOS DE JULTO. cartilagos y ligamentos, y aun comunmente está rodeada la articulación de una mem=- brana. Un humor conocido con el nombre de synovía , filtrado continuamente por las glándulas que le vierten en las articulaciones y en las vainas de los tendones, sirve para bacer resbaladiza la superficie de los huesos y facilitar sus movimientos, ¿Quién pues no admirará la naturaleza de los huesos, su formacion y conjunto? A una suma dureza reunen ligereza bastante, por estar huecos y Menos de una multitud de agujeros ¿Qué cosa nos podemos figurar mas flexible á todos los movimientos, nial mismo tiempo mas sólida y durable? En efecto , aun despues que las partes del cuerpo se separan por la corrupcion, apenas “pueden destruirse las junturas y ligamentos. ¿Quién fue tan poderoso que supiese reunir tantas maravillas ? ¿Quién es el autor de una obra tan asombrosa? ¡Pero qué! ¿podré al contemplarla dejar de esclamar con el Profeta?... Todos mis huesos dirán : ¡Quién hay, Señor, que se asemeje á vos (5)! (*) Salmo XXXIV, 10,
| | / 15 TRES DE JULIO. La pul. que cubre todo el. cuefio, Y algunas de sus farncionas. 0% cubierta comun rodea todo el cuer- PO, y al mismo tiempo que do las Partes interiores, sirve para dar á las es. teriores toda su belleza; porque sin la piel que las hace tan agradables y de un colorido tan gracioso , seria el hombre un objeto disforme, y nos horrorizaríamos á NOSOtros mismos. No se limitan á esto las funciones de la piel; pues ya hemos visto que es el órgano del tacto, el cual reside principalmente en el cuerpo papilar; es decir, en as papilas que forman abriéndose las es= tremidades de los nervios cutáneos. Pero antes de considerar otros varios destinos de este Órgano , examinemos mas particu= larmente su estructura, La piel, prescindiendo del cuerpo pa= Pilar que puede tambien mirarse como una Parte del cútis, es un compuesto de tres membranas , de las cuales la mas interna se llama propiamente cútis, la segunda cuer» po reticular, y la mas visible epidermis ó so. Pecutis, dl es la parte mas esterior de los te= os del cuerpo humano, la mas es- Puesta al aire, y la que mas bien sufre su
16 TRES contacto: enalidades que la son comunes con el esmalte de los dientes, la túnica superficial de la traquearteria y la del esó= fago. Su estructura es por una parte la mas sencilla, y por otra la mas estraordinaría, pues destituida de vasos, de nervios y llena de poros, apenas organizada , de una delicadeza en fin estrema y medio transparente, es al mismo tiempo tan tenaz que le hace oponer la resistencia mas continua. da á.la maceracion, y á.todos los demas medios de corrupcion. Presúmese que es una especie de ellorescencia del cútis, al :cual queda adherida por una infinidad de fibras. Por otra parte, esta membrana se destruye sin causar dolor sensible, y se re genera con facilidad, Ultimamente, lo que parece probar mas su Importancia.es el encontrarse en todos los cuerpos organiza- -dos.de ambos reinos; y se percibe ya has» ta en el embrion de tres meses. Bajo de la epidermis se halla el cuerpo mucoso, membrana muy poco consistente, Mamada red de Malpigio, porque fue el primer anatómico que formó de ella una idea exacta. Esta membrana exbala una especie de serosidad, y rara vez separándola de la epidermis y del cútis puede eonservar su: integridad ó forma de membrana. La red es la que da á los diferentes individuos el color que les es propio. El cútis es blanco en todos igualmente que la epidermis, y solo los moros tienen esta un poco amarillenta. Pero el cuerpo reticular tie.
¿DE JULIO. 17 ne un colorido casi tan vario como lo son los hombres, Jas edades y los. climas; y no ¿ay eosa que no le modifique hasta en el estado de enfermedad. De estas modificaciones del color nacen las cinco principales variedades que se observan en la especie humana, y que penden, como parece probarlo el Conde de Buffon , de la influencia del clima, que es su principal causa, del alimento y de las costumbres. El color blanco mas ó menos claro es eomun á los enropeos, á los pueblos del Asia occidental, á los del norte del África, á los groenlandeses y esquima= les, Los que habitan la parte meridional del Asia son de un aceitunado obscuro: los etíopes son negros; los naturales de otras regiones de América son de un rojo Co» rizo ; en fin, los habitantes de las riberas el mar Pacífico son mas ó menos morenos. Puede decirse de estas variedades lo que de todas cuantas distinguen á los hom- Fes entre sí, ó á una nacion de otra; es- 10 es, que son unos matices á veces casi imperceptibles, y por consiguiente cuales. quiera otras clases ó divisiones que se qui- Sleran establecer, serian arbitrarias. El cútis que cubre la epidermis y la red Miticosa , es una membrana llena de poros, tenaz, muy estensible, yA mas, ya menos gruesa. Compónese de muchas capas del tejido celular, de las que las soperficiales > Y las profundas mas ra= > £Sceptuando algunas partes del
24 CUATRO ron se dejan ver algunos indicios de su sexo. El estómago está Teno de un humor algo espeso, y bastante parecido ál en que nada el embrior. Se halla en los intestinos delgados una materia lechosa, y en los gruesos una negra y líquida: adviértese un poco de bilis y de orina en sus respectivas vejigas. La cabeza está inclinada hácia adelante, la barba estriba sobre el pecho, las rodillas se hallan levantadas, y algunas veces tocan casi en las mejillas; las piernas estan dobladas hácia «tras; una de las ma= nos, y muchas veces las dos tocan la cara: tambien hay ocusiones en que se observan endientes los brazos al lado del cuerpo. El aumento del feto continúa sin interrupcion y muy notablemente, aunque es me- nor sin embargo en los últimos meses que en los primeros, hasta que en fin al décimo mes lunar, esto es, á las treinta y nueve ó cuarenta semanas despues de la concepcion, abandona su cárcel para salir á luz. Hé aquí compendiada la historia de la formacion de una criatura en el vientre de su madre, quien, por conductos dispuestos con el mayor artificio, le suministró cuanto necesitaba para su nutricion y desarrollo, y Je ofrece por fin al nacer leche ya preparada por la misma naturaleza para subvenir á su subsistencia, ¡Cuántas cosas hallamos reunidas aquí que deben llenarnos de admiracion y de asombro! Desde el momento de nuestra concepcion hasta
DE JULIO. 25 el de nuestro hacimiento es una série contínua de maravillas : ¡y cuántas habrá quizá que se nos ocúlten y que jamas descu= brirémos|! ¡Alma mia! muévate esta mul= titud de prodigios 4 adorar al Dios que te crió de la nada, dando tambien el ser al Cuerpo á que estás unida. Mira hácia arras, Y SIM remontarte á una época muy remola, advertirás que aun no existias: ¿cómo es pues que comenzaste á existir? Sin exis. tencia mal pudieras producirte á tí misma. | Ser infinito que crió el mundo es tam=- bien el Autor de tu ser. ¿Y para qué te le ha dado, sino para que vivas de un modo que corresponda á la dignidad de una cria= tura inteligente y destinada para la eternidad? CINCO DE JULIO. Oliezacion de orar e 77 Ajos pue leerncro des madres Nngun medio omitió la sabia y benéfica naturaleza de los que fuesen propios para asegurar la conservacion de los vivientes. Admiramos todas las precauciones que to= Ó por sí misma en órden á las semillas de los vegetales: hemos admirado con ma- JOY Tazon, y aun observado con ternura en el reino animal, Jos cuidados de difeii especies respecto á la educacion de . 2
28 CINCO ¡Cuán sabia es la naturaleza! No solo hizo leyes sino que impone el castigo, y por lo comun en su órden admirable ca= minan juntos el crimen y la desdicha, ¡ Cuántas mugeres, Cuántos niños han sufrido ya esta pena! ¡Qué de pérdidas para a sociedad no han sido una consecuencia precisa de esta prevaricacion! Para conocer mejor que toda madre que pudiendo no cria á sus hijos se hace culpable por quebrantar una ley natural de que nada la dispensa, consultemos el título primitivo de todos los deberes del hombre, que igualmente que el de sus de= rechos, se cifra en el destino y causa final de todas las criaturas. Los seres inanimados y mucho mas los animales, aunque privados de razon, consignientes á esta misma causa, siguen el órden natural que está prescrito entre ellos y el hombre. Solo hay en este punto una diferencia, y es que aunque todos tienen su destino, solo el hombre le conoce, le sigue libremente, y puede apartarse de él: de aqui pende el mérito y demérito de sus acciones; de aqui las delicias de la virtud, no menos maternal le metió los dedos en la boca, y le hizo vomitar la leche. Esta accion pareció demasiado violenta á los circunstantes; mas aquella incomparable y celosa madre los satisfizo con unas espre= siones que por sí solas bastan para inmortalizar £u memoria. ¡Pues qué! les dijo, ¿pretendeis que yo sufra se me quite el tículo dz madre que tengo de Dios í dela naturaleza?
DÉ JULIO. 29 que los remordimientos vengadores del Vicio, Formado el' hombre para la socie= dad encuentra en su destino la causa, la medida y regla de sus derechos y obliga- Clones. Su derecho es el poder natural que se le confió de usar de todas las criaturas, Segun su fin y: el de ellas. Su deber nace de la recíproca relacion de sus derechos; Pues si le tiene para: servirse de lo que le Corresponde, debe ser sin perjuicio del que 1gualníente tiene su semejante de servirse € lo que á él le pertenece. Estos destinos naturales son á un tiem- Po la base de toda la moral, y el principio e diferentes especies de propiedades, y Zunque todas estan fundadas en el órden de la haturaleza, hay algunas tanto mas Sagradas cuanto el destino reglado por ella Misma es no solo mas importante, sino aun mas designado y menos desconocido: tal es la Propiedad de que hablamos, pues po- COS raciocinios se necesitan para probar que la leche de una madre pertenece á su 119, por, un; título.mucho mas respetable que aquel porque debe transmitirle algun la su herencia. ne espetar los bienes agenos es un pre- Cepto inmutable, que en ningun tiempo se Puede «violar sin crímen ; apoderarse de poe €s una injusticia mas ó menos chocan= Pc la variedad de sus caractéres y piedad. tuanto mas necesaria es una prohaa Anto mas sagrado es el título gue ES£gura dl su dueño or consiguient + Y POr consiguiente
30 CINCO tanto mas criminal es la injusticia del que se la quita: pasa á ser una especie de barbarie y crueldad si aquel es débil y sin accion para defenderse; es una inhumanidad aun mas odiosa, si el autor es un su= geto áí quien le es imposible resistir; ¿pero qué nombre 'se le podrá dar si al título de autoridad reune el de guarda y depositayio de aquella propiedad, y ha recibido ademas de Dios el órden de conservársela y dársela? Ya os horrorizais de la atrocidad de este género de crímen que yo denuncio á la sociedad, sin embargo de que hasta aquí solo he hablado de él como filósofo. Madres tiernas y sensibles, prestadme la elocuencia de vuestro corazon. El niño que llevais en el seno es un depósito precioso confiado á vuestra cus= todia: la naturaleza vela sobre sus necesi dades, y le tiene ya preparado su alimen= to. Y sino decidme, ¿qué otro destino da á esa leche que hace subir á vuestros pe= chos? ¿El pertenecerle á él es acaso efec- to de algun convenio, ó por ventura un presente que vos le haceis? Si jamas hubo en el mundo una pro- ¡edad inviolable ,'esta lo.es; no teneis que dudarlo. Vuestra leche pertenece á' vuestro hijo, asi como vuestros brazos y vuestros ojos os pertenecen á vosotras. El título de esta propiedad es la ley santa de la naturaleza, el destino y órden del Criador, á que debeis añadir nueve meses de posesion
DE JULIO. 31 en favor del que habeis abrigado'en yuestras entrañas. Í En fin, ese niño ve la luz por la primera vez: dirigís á él vuestras miradas , y Vuestro primer movimiento os advierte lo que le debeis. La leche llegó á subir á los depósitos formados para recibirla; y ya: la buscan los labios de vuestro hijo , porque a naturaleza que le destina una Nueva morada, le pone á la mano todas las provisiones que solo juntó para él. ¿Qué es pues o que os dicta la naturaleza en este niomento? Y tened: entendido que no hablo Jo de aquel afecto de ternura que:si no fuese sofocado por el imperio de las preo- <upaciones seria vuestra única regla; prescindo por un instante de cuanto conmue- Ye vuestra alma, y solo consulto lo:que la ilustra, 1 ¿No tomes ni retengas loshienesagenos:» yA Eo lo que grita la conciencia todas val ds ro pues en este punto la Ml su deberá la inclinacion que las abia ad desempeñarle; y esta inclina- ' €5 tan imperiosa, que á pesar de la rot de un uso contrario , y ho obstan= Ser tan comun aquella preocupacion, se Necesita casi arrancar de sus brazos al tieras que solo reclama lo que Dios pri li consentido en esta sepasobre ES ¡G15 or ventura reflexionado Pa có Injusticia y crueldad? ¿Poh una especie de sorpresa que
3a CINCO se trate de hacer retroceder el curso de es. te saludable alimento, que siendo única= mente destinado para vuestro tierno hijo, se hace inútil á todo el mundo, y funesto muchas veces á yosotras mismas? Madres injustas, de vosotras es y no de una estraña de quien espera la leche preparada para él; mientras le teneis en las manos, y antes de haberle abandonado os pide esa leche con sus gemidos; su llanto solicita justamente este bien que le pertenece. Esa débil criatura á la cual debeis cuidado, ter mura, proteccion y socorro, no puede implorar el auxilio de las leyes de que os des= entendeis, ni dirigirse á otro mas que á vosotras. En vuestros brazos está sin defensa, no tiene otro verdadero refugio mas que vuestra ternura, nimas árbitro de su suerte que vuestra voluntad, En la iniquidad pues de este despojo se reunen el abuso del poder y la transgresion de todos los deberes. ¿Negais acaso á este niño la primera propiedad á que tiene derecho, el primero: y mas necesario de todos los socorros porque os debe ser mas amable, porque ninguna otra criatura depende mas de yosotras, ó porque en fin la solicitud materna es su única posesion en este mundo? ¿Quereis esponeros á que cuando llegue á cono= cer cuán dulce es ser acariciado de una ma: dre, 0s pueda echar en cara que al salir á luz le debiais mas que caricias, y que vuestra primera determinacion en órden á él fue la mas alta de las injusticias?
DE, JULIO. 33 Me parece estar oyendo á las madres que sobrecogidas de esta pintura me repli- Can: que no privan á sus hijos del susten= to que necesitan, pues el primero de sus cuidados es buscarles'una buena nodriza. ero bien analizada esta réplica se reduce á jactarse de que no los dejan morir de hambre. ¿Mas habeis desempeñado con eso vuestra obligación, cuando les privais de un bien que es suyo, de esa leche que les es la mas apropiada, la que les conviene Mejor que otra alguna, y que por delicaeza, por indolencia, por afecto á la disipacion lo que eres y la ternura maternal; pero ta la cuestion bajo e vista, de una alr y el crímen. Unos lanceados por otros dad pende comun- Caractéres; y el interes mismo de la salud de que se les habla, las consecuen. clas, por ejemplo, tan comunes de las en= fermedades lácteas cuando no crian, puede parecerles originarse de temores poco fundados; mas no se desentienden tan fá- Cilmente de la evidencia si se les hace sensibles y para Personas timoratas es-un peso terrible temer la evidencia de una grande 2:
34 “CINCO injusticia , que por lo comun es demasiado real. ¡Que no me fuese dado ahora mover los corazones para persuadir mas bien, y que no pueda reunir todos los rasgos de la mas dulce elocuencia para empeñar 4 las inugeres á ser verdaderamente madres! Quizá de este solo punto pende una reforma general; pues asi veríamos despertarse en todos los corazones los sentimientos de la naturaleza; los cuidados de su familia serian la mas grata ocupacion de la muger, y el mas agradable recreo del marido. En efecto, el atractivo de la vida doméstica es el mejor antídoto de las,malas costumbres. ¡Ah! ¡qué placeres tan deliciosos y puros no gozarian entonces estas dignas madres! Un apego sólido y constante de parte de sus esposos, una ternura verdadetamente filial de la de sus hijos, la estimacion y respeto del público, partos felices, una salud estable y vigorosa, la complacencia de verse imitadas por sus hijas; ¿y mo podria añadir tambien la de mostrarse asi la mitad mas interesante del género humano por atractivos permanentes, despues de haber dado el ejemplo mas persuasivo con el ejercicio de todas las virtudes? ¡Ah! ¡cuán justamente merecen nuestra veneracion, reconocimiento y homena-= ges aquellas personas que penetradas de los mas nobles sentimientos de humani= dad y beneficencia socorren á las madres indigentes para ayudarlas á desempeñar la
DE JULIO: 35 obligacion que la naturaleza les impone, sin temor de que les falte lo necesario, sin que se vean en la dura precision de enviar ¿la inclusa el precioso depósito que les confió el cielo, y que en ningunas Manos está ni se conserva mejor que en: las suyas! Almas benéficas que tan acreedoras os haceis á nuestro respeto por el espítitu de religion que os anima, seguid gloriosamente la empresa: comenzada, tan- to mas digna de vuestro sexo, cuanto la ternura y compasion es la que le earacteriza. El público edificado aplaude y recomienda el importante servicio que lo» grais hacer á la patria; y Jas bendiciones: de que ya os colman tantos como confie= san deberos la vida, son los mas faustos anuncios de las eternas que os reserva el gran Padre de las misericordias en reoa de las vuestras. Ojalá que este débil tributo que pagamos á una obra tan recomendable, multiplique el número de almas caritativas y sensibles que se apresuran á cooperar y contribuir á ella, confundiendo 4 aquellos que temiendo no teher jamas bastante, estan como pendien= tes de la providencia,sin embargo de que no cesa de colmarlos de sus favores,
da. SIETE las miras benéficas con que esta misma sabiduría vela en favor del hombre desde su nacimiento. ¡Qué multitud de necesidades no tenia yo cuando nací! Vine al mundo á cos= ta del trabajo y socorro de otro; y cier= tamente hubiera perdido bien presto la vi da que acababa de recibir, si no estuviese ya preparado cuanto era necesario para conservármela, y si no hubiera encontra= do unas manos caritativas que se dignasen cuidar de mí en aquel estado de flaqueza y de desnudez; ó por decirlo mejor, si vos mismo, Dios mio, no hubieseis velado sobre mi conservacion. a Sí, Dios tuvo un particular cuidado de mi ser aun cuando estaba en el vientre de mi madre, y cuando toda la ciencia y toda la industria humana no podian socorrerme, Sus manos fueron las que me for= maron y dispusieron todos los miembros de mi cuerpo. Señaló á mis venas la situacion que debian tener, y las llenó de ju= gos propios para hacer circular por ellas la vida. «El Señor me vistió de piel y de ««carne, y me compuso de huesos y de «nervios (*).» Poco antes de mi concepcion no era mas qne una masa informe; pero su omnipotencia la organizó , y uniendo á ella una alma inteligente, hizo de mí una criatura digna de ser su imágen. Esta misma providencia que velaba sobre £) Job, X. 11.
Aria DE JULIO. 43 pe al tiempo de mi formacion , me ha con» tinuado sus paternales cuidados sin olviW arme jamas. Desde que salí á luz me ha Proporcionado tiernos amigos, que me han tratado con el mayor afecto, y que no han perdonado molestias ni gastos para hacerme bien. Estos fieles amigos eran mis padres, ¡Qué criatura tan miserable no huléra yo sido si yos, Dios mio, no les hu- Dieseis inspirado hácia mí un amor tan des- Mteresado!- ¡Mas de qué me hubiera servido este amor si mis padres hubiesen carecido. de-todos los: medios de asistirme! anto mas me hubiesenamado , mas amarga les hubiera parecido su indigencia, mas Infelices se hubieran creido por no poder o e misnecésidades. Vos, Señor, que videncia re comun de los hombres, pro: 'stels que nada les faltase de cuan: to "ecesitaban para socorrerme. dee tiernos cuidados de la .provi- Les oa á mas. Ella fue la de mi felicid e uso los fundamentos tara,no $ ne «Yo, ¿bil y mezquina cria: in EEN EN ni podia saber cuál seria conociais 0, al paso que vos, Dios mio, le junto de Perfectamente : vos veinis el con- Adi Ñ vida y todos los sucesos que consecuen sobrey entr; veñais tambien sns y relormaba y relaciones, y modificabais Vuestra justice PS vuestra sabiduría, temibles oso NES misericordia, los e mi ignora e mi mala voluntad Ó SnOrancia, Vos sabiais lo que en ór:
44 SIETE den á bienes: ó desgracias y pruebas me habia de ser mas útil para mi estado futu= ro, si queria entrar en vuestras miras y conformarme con vuestros designios. Á vuestra providencia es á quien debo las fa= cultades de que estoy dotado, los talentos é ingenio que me eran mas propios, tan= to para mí en particular, cuanto para el bien general de la sociedad; que asi como exige para su armonía clases, funciones, cualidades y talentos diversos, asi tam= bien pide en lo esterior de sus individuos fisonomías diferentes y facciones variadas al infinito, sin lo cual todo seria desórden y confusion. Cuanto hay en mí lo he recibido pres= tado de esta providencia admirable y fecunda , de este manantial de luz y de felicidad; y si ella me lo ha dado todo, ¿de qué puedo hacer vanidad ó atribuirme á mí mismo? «¡Ob hombre! ¿qué tienes que «no lo hayas recibido? Silo: has recibido. «pues, ¿por qué te glorías como si no lo «hubieses recibido (*)?2» Verdad es que he debido contribuir con mi aplicacion y cuidados al desarrollo de mis facultades, al incremento de mis luces, y al digno emleo de cuanto bueno puso Dios en mí. ¿Mas cuál hubiera sido el fruto de mis estudios y solicitud, si no se hubiese digna= do prestarme sus auxilios? A Dios, á su (*) San Pablo en la primera carta á los corin: tios, 1V-7. s
: DX JULIO. 5 providencia es 4 quien debo las posiciones favorables en que me he visto situado, las Primeras lecciones de mis. padres y maes- 110S, y otras mil circunstancias de mi yi- 4 que han servido para mi instruccion y Cimienda. ¡Ah! ¡en cuántas ocasiones y de qué diversos modos no he abusado de lo que Dios hizo por mí! Quizá puedo echar= me en cara haber hecho ceder en su desónor, en mi perjuicio y en el de mis se= Mejantes, aquello mismo que solo se me abia dado para servir ásu gloria, dá mi Verdadera felicidad y al bien comun. Tal Vez con mi mal ejemplo he sido perjudicial á la sociedad, 4 esta grande familia, á cuyos verdaderos intereses y ornamento Pudiera haber contribuido, ¡Dignaos olear Senaresterabuso desvuestros; d3e nes, y ayudadme por vuestra misericordia a "epararle haciendo todo el bien que esté en mi mano! Pots Seiquiera época de mi vida que No padr: 5 0J0S, no descubro en éste tier= AT sa sino beneficios; y el mayor de AR A que acaso he conocido Menos, y E Y A Uso me ha hecho mas criminal, es € hacerme cristiano, Si en algun tiempo, Y Especialmente en el de mi fogosa drsumad, llegaron las pasiones, el ejem=- Ae fobanias de la ivreligion á estra= verdad elos senderos de la virtud y de la ofrecido penis auxilios no me habeis jor acu O Mustrarme y Mamarme á me: eidol Siempre que os he sido fiel,
46 SIETE me habeis libertado de las:redes del vicio, de mi propia debilidad y de todos los atractivos de pn mundo corruptor. En los peligros y en el infortunio vos: fuisteis mi apoyo, mi refugio y «mi único recurso. Cuando amenazado de los horrores del sepulcro, se apoderaba de mi rostro la pa= lidez , encendisteis de nuevo la antorcha de mi vida, que iba ya á apagarse; y cuando la terrible memoria de mis pecados contristaba mi alma , la recreó nueva: mente vuestra gracia. ¡Bendito seais, Señor , eternamente, pues me habeisamado tanto, y me haceis gustar en el seno de la amistad fiel el mas dulce consuelo de la vida! ¡Y qué mayor beneficio que haberme dado este corazon capaz de sentir; este corazon que consagvado ahora á vos enteramente ensalza con reconocimiento lo que habeis hecho por mi! El mayor bien que puedo gozar en la tierra, es acercarme á mi Dios , celebrar sus favores y glorificar el nombre del Altísimo. En medio de mis temores , en mis angustias, en mis peligros, en mi miseria, confiaré solo en su bondad; fortalecido por él, aun la muerte misma nada tiene que me espante, Cuando pasaren los cielos con el estrepitoso ruido de una tempestad, cuando el edificio del universo se arruinare, no seré sepultado bajo sus ruinas, y bendeciré la mano poderosa que me levantará sobre los
DE JULIO, escombros, del mundo. ¡Gran Dios! la eternidad misma no bastará para daros el ES el obsequio y la alabanza que se os eben. OCHO DE JULIO. Pbecesilados de los hombres. N, hay criatura en la tierra que tenga tantas necesidades como el hombre, Na-= Cemos en un estado de desnudez, de des= Amparo y de ignorancia: no nos ha dado la naturaleza aquella industria ni aquellos Instintos que manifiestan los animales des- * que nacen; pero nos ha dotado de razon Para adquirir con el tiempo la habilidad y los talentos necesarios. En esto nos pueden Parecer envidiables los brutos; porque en efecto, ¿no son felices en no necesitar de £stos vestidos, de estas armas, de estas Comodidades, sin las cuales no podemos vi= Vir nosotros, y en no verse obligados a 1n- Ventar ni ejercer esta multitud de artes y Oficios 4 que recurrimos para subvenir 4 tantas necesidades? Ya traen consigo al na= Cer los vestidos, las armas y todo cuanto Necesitan; y si algo les falta, lo buscan con facilidad por medio de estos instintos naturales, con solo seguirlos ciegamente. Si 120 menester habitaciones, saben por sí Mismos buscárselas ó construirlas. Si ne- Cesitan Cama, cubiertas ó vestidos, poseen £! arte de hilarlos, tejerlos, ó desnudarse
48 ocHo de los viejos: cuando les son inútiles. Si tienen enemigos, estan provistos de armas para defenderse; y si se hallan enfermos ó heridos, saben encontrar remedio para curarse. Mas nosotros que somos tan superiores á ellos, y criados para mandarlos, tenemos mas necesidades, y á primera vista menos medios de sarisfacerlas. ¿Por qué pues en esto ha privilegiado el Criador menos al hombre que á los brutos? La causa fué el que formó al hombre para la sociedad, y quiso que en cierto modo pendiese su felicidad del bien eomun. La sabiduría divina se manifiesta en esto como en todo lo demas. Sujetó Dios al hombre á mas necesidades, porque quiso que tuviese continuamente en ejercicio la. razon que le dió para hacerle feliz, y que suple con ventaja por los recursos de los otros animales. Por lo mismo que carecemos de los instintos de que ellos estan dotados, y tenemos tantas necesidades cor= porales, nos vemos obligados á usar de nuestra razon, á adquirir el conocimiento del mundo y de nosotros mismos; á ser vigilantes, activos y Jaboriosos para li= brarnos de la indigencia, del dolor y de la molestia, y conciliarnos una vida tran= quila y feliz. El uso de la razon, auxiliada de la gracia, es tambien el único medio de dominar nuestras pasiones, y de moderar el esceso aun en los placeres mas inocen= tes. Si pudiéramos sin«el menor trabajo proporcionarnos los frutos y demas aliz
DE JULIO. 9 mentos que necesitamos, insensiblemente nos haríamos indolentes y perezosos, y Pasaríamos la vida en una vergonzosa ocio. sidad. Debilits "lanse y se entorpecerian las nobles facultades del "hombre. Romperíanse los vinculos de la sociedad, porque'no “ependeríamos unos de otros, y niaun los MjOS necesitarian de la asistencia de sus Padres, y mucho menos de la de los otros hombres, Todo el género humano cacria en la barbarie, y en este estado salvaje y grosero viviria cada uno para sí como los Futos, y no habria subordinación, ni cujdado de lo futuro, ni buenos oficios mu= tuos, Á nuestras necesidades pues debemos €l que se despleguen nuestras facultades, «Ellas son las que despiertan nuestro espíri- 1; le dan fuerza y estension, escitan la in= Ustria, y nos hacen gozar de unas comodi= ades y diversiones desconocidas á los de= Mas animales. La necesidad es la que nos ace humanos, compasivos, razonables y Arreglados en nuestra conducta: ella es la que nos ha hecho inventar una multitud de “tes y de ciencias útiles. En general es ne- Cesaria al hombre una vida activa y labo- Vlosa, Sin ejercicio sus facultades y fuerzas € son grayosas; cae poco á poco en una Estúpida ignorancia, en un grosero y vil Pic y en los vicios que acarrea, Por la el trabajo pone en movi-= cil 9 toda la máquina, la da un resorte y) “oncilia al alma tanta mayor satis.
Bo ocHo faccion, cuanto exige mas industria, mas espíritu, mas reflexion y luces. En efecto, Dios hizo como inherente el placer al buen empleo del tiempo, y la pena á su pérdida. No confundamos pues la inaccion con el reposo. Los cuidados de la vida, no siendo escesivos, forman nuestro consuelo y delicias: el que no los tiene se ve precisado á imponérselos arbitrariamente so pena de serinfeliz. El alma se recrea mientras está ocupada; pero ociosa esperimenta tormentos insoportables. ¿De qué dulces sentimientos no son el manantial nuestras mismas necesidades? Si despues de haber nacido nos fuesen inútiles Ibstnulios de nuestros padres, lo referiríamos todo á nosotros mismos, no + viviéramos sino para nosotros; en una pa: labra, seríamos como brutos. Por el con= trario, las necesidades de la infancia, y el estado de indigencia en que se halla el hom: bre al nacer, escitan la ternura y compasion de sus padres; y los hijos, por su par: te agradecidos, se aficionan á ellos por la esperiencia de sus necesidades, subordinándose á su direccion y conducta. Formados con su instruccion y ejemplos, apren» den á hacer buen uso de su razon y á respetar las costumbres; y de este modo lleganá ser hombres de bien, y á vivir una vida honesta y feliz. Y con semejantes prerogativas ¿podrémos envidiar las que parece tienen los animales sobre nosotros? Verdad es que no |
DE JULIO, 5Y tenemos pieles ni plumas para yestirnos, ni Sárras para defendernos; pero estos dones Bo harian mas que degradarnos y reducirnos á una perfeccion puramente animal. Westros sentidos, la razon y las manos Mos bastan para buscar vestidos, armas, alimentos y “todo lo necesario para nuestra Seguridad, nuestro sustento, nuestros re Creos, y para apropiarnos todas las rique» 2as de la naturaleza. Es constante pues que estas mismas necesidades de que se quejan tantos mente Catos, son los verdaderos fundamentos de Ruestro bien estar, y los mejores medios site pudo escoger la sabiduría y bondad lvina para conducirnos á la felicidad, Si Mviésemos la prudencia necesaria para em- Plearlos conforme á estos designios del iador, ¡qué de molestias ho nos ahorra= Flamos! Entonces confesáramos que de Cien infelices apenas habria uno que pu= ese atribuir sus desgracias á la naturales 245 y ninguna difienltad tendríamos en re- Conocer que la suma de los bienes es muy Superior á la de los males; que nuestras Penas se endulzan con mil desahogos que MOS proporciona la sociedad , y que por lo Somun solo pende de nosotros pasar una vida llevadera y aun agradable,
58 3 DIEZ transmitir al alma las mismas nociones que en el estado de vigilia: el alma no ve ob= jeto alguno á pesar de no haberse alterado el nervio óptico, ni veria nada aun cuando los ojos estuviesen abiertos, pues lo estan los oidos, y con todo nada oye. En suma, la situacion del que duerme es por todos respectos maravillosa; y acaso no hay mas que otra para el hombre sobre la tierra que sea tan digna de notarse , de la cual es una imégen visible, y es la situacion á que nos reduce la muerte. El sueño yla muerte se parecen bastante, y median entre los dos muchas ra= zones de conformidad. En efecto, ¿quién podrá pensar en el sueño, sin representársele tambien la muerte? ¡Oh hombre! tan imperceptiblemente como ahora caes en los brazos del sueño, caerás algun dia en los « de la muerte; y aunque es verdad que esta anuncia regularmente su llegada muchas horas y dias antes, sin embargo el instante en que te ha de coger su terrible sueño Megará repentinamente, y cuando te paxezca que solo se aproxima, sentirás de improviso su llegada. Los sentidos que miéntras dormimos suspenden sus funciones, se embotan tambien al acercarse la muerte: en una y otra circunstancia se obscurecen las ideas y olvidamos los objetos que nos cercan , y lo que es mas, á veces aun á nosotros mismos. Todos los dias pues debo aprender á morir respecto á que el sueño es una viva
DE JULIO) 59 imágen de la muerte, y en ambos estados pendo de la providencia del Señor. Si su ondad no estendiese sobre mí cuando Uermo su mano protectora ,¡á cuántos Peligros no estuviera espuesto por la no= Che! Si no mantuviera y dirigiese las pulsaciones del corazon, la circulacion de la sangre y el movimiento de los músculos, ya el primer sueño que se siguió á mi na= cimiento hubiera sido el de la muerte; y si Dios me hubiese privado del beneficio del sueño, mucho tiempo há que hubiera perdido las fuerzas y la vida. ¡Podré yo reflexionar sobre todo esto sin que mi corazon me indique las obliga= ciones que debo á un Bienhechor tan gran: de, y sin que , lleno por consiguiente de alegría y de reconocimiento, bendiga al Criador de todos los seres, que muestra Ser mi Dios en todas las circunstancias e mi vida! -, : , ONCE DE JULIO. EA MEROS. L inacción de nuestra alma sueño no es tan completa que s ¿es esten absolutamente sin ejercicio alguno. Tenemos entonces ideas y representaciones 5, Y en este estado trabaja nuestra Imaginación frecuentemente con mucha viveza, Por la estrecha correspondencia que durante el us faculta=
60 ONCE estableció el Criador entre el alma y el cuerpo, al unir estas dos substancias con miras las mas sabias, las fibras sensibles en que obran los objetos cuando velamos, reciben una tendencia ú los movimientos que les han impreso. De aquí es que si alguna impulsion interior las conmueve mién= tras dormimos, al punto volverán á-trazar las ideas que habia tenido el alma en el tiempo de la vigilia: la sucesion y union de estas ideas corresponderán á la especie de fibras conmovidas, á los enlaces que hubieren contraido entre sí, y al orden con que los movimientos tirarán á propagarse en ellas; de donde resultará un sueño mas ó menos complicado, y. en el que habrá mas ó menos coordinacion ó consecuencia. Este estado no se diferencia de el de la vigi= lia, sino porque no conservan en él las ideas el mismo orden, ni la voluntad tiene el propio poder para arreglar hasta cier- to punto la imaginacion, ni hablando. con propiedad, un conocimiento rellejo de lo que pasa en ella; pues todo sueño supone interceptadas algunas ideas, en las que no puede el alma ejercer su libertad, ¿Pero cuáles la causa de que las per= cepciones que afectan al alma durante el sueño, sean tan vivas? ¿Por qué las sensaciones se renuevan entonces tan fuertemen= te? ¿De dónde dimanan esas ilusiones que seducen el espíritu? No busquemos la causa en otra parte mas que en el silencio de los sentidos, Miéntras velamos, se mezclan y
3 DE JULIO, 6r tienen parte los sentidos en casi todas las Operaciones del alma. La percepcion mas O menos distinta de los objetos que nos rodean, y la de las relaciones de su actual estado con el antecedente, son las que persuaden al alma que está en vela. Cuando estas percepciones esteriores vienen á de- Dilitarse » las interiores son mas fuertes; y á atencion, aunque no refleja, está menos ividida. Silos sentidos en fin se adormecen enteramente, resulta el sueño. Sucede No obstante con frecuencia que las percep= ciones esternas, por débiles que sean, se Uuen en un sueño poco profundo con las Internas mucho mas vivas, y esto produce Singularidades asombrosas. Las imágenes que percibimos entonces Sutre sueños, se asemejan perfectamente, Y todos los objetos se pintan al natural. ATece que unas pinturas tan verdaderas y regulares no/podian trazarse sino: por el alma y la mano de un pintor. Y con todo £stos. diseños, por exactos que sean, se £jecutan en sueños aun por hombres que No tienen idea alguna del arte de la pin= tura. Los paisages mas bellos se presentan Con toda la exactitud y perfeccion del mas lestro pincel, Una de las circunstancias mas notables Ss, que los sueños son la imágen del carácter del hombre, De las fantasmas que ocu- Pan su imaginacion por la noche, se puede inferir en general si es virtuoso ó vicioso. Un hombre desapiadado lo esaun durmien-
62 ONCE do, y el piadoso conserva miéntras duerme sus benéficas inclinaciones. Verdad es que un sueño impuro ó vicioso puede cau= sarse ya por la disposicion actual del cuerpo, ya por circunstancias esteriores Ó ac= cidentales; ras nuestra conducta al despertar muestra si deben imputársenos estas ilusiones: basta atender al juicio que entonces hacemos de ellas. El hombre virtuoso no se porta con indiferencia respecto de sus sueños; y si durmiendo se apartó tal vez de las reglas de la justicia y de la virtud, se allige por ello en despertando. Lo cierto es, queuna alma que se duerme con el sentimiento de su Dios, apenas deja de tener en sus sueños ideas y representa» ciones celestiales en algun modo. La buena conciencia consuela tambien muchas ve= ces al justo miéntras duerme, por la dul. ce presencia de la divina gracia. “Respecto á que los sueños ordinaria= mente no son mas que la representacion de los objetos en que nos ocupamos durante la vigilia, una de las obligaciones del hombre sabio es reglar tan bien su imaginacion, que por decirlo así, solo tenga sueños razonables; y este seria el medio mas agradable de prolongar la duracion de nuestro ser discursivo. Pero no es únicamente cuando dormimos el tiempo en que objetos estraños y mal unidos desordenan nuestras ideas. ¡Cuán= tos no hay que sueñan miéntras estan despiertos! Los unos elevados por sus rique-
DE JULIO. 63 _2as- Ó por las dignidades, tienen tan alta idea de sí mismos que les parece que na= le los iguala. Otros alimentándose con la Uimérica esperanza de vivir siempre en la Memoria de los demas, ponen su felicidad € un vano renombre. En la embriaguez € sus pasiones y esperanzas sueñan que Son felices; mas esta felicidad frívola y men= tirosa se disipa como el sueño de la mañana. »Párécense, dice un profeta, á un hombre “que teniendo hambre sueña que come; “Pero cuando despierta halla su estómago “vacío: ó bien al que teniendo sed sueña “que bebe; mas al despertar se balla can= «sado y sediento (*).» : ¡Al! ¡léjos de nosotros una felicidad quese reduce á mera ilusion! No aspire= Mos sino á bienes sólidos y permanentes, á Una gloria que nunca se desvanecerá; y que al reflexionar en la hora de la mner= te sobre los años pasados de nuestra vida, BO nos cuesten ni remordimientos ni lá= £Tlmas, DOCE DE JULIO. La cana. Soria una especie de ingratitud que al recordar- los beneficios de Dios relativos al Sueño, pasásemos en silencio los medios que nos proporciona para gustar de él có= C) Toaías XXIX. 3,
64 DOCE modamente. Quizá en el verano no -apren- demos este favor con todo el reconocimien- to que debe inspirarnos. Pero en la estacion en que va creciendo por grados el frio, 4pre= ciamos mejor el beneficio que Dios nos hace, permitiéndonos que podamos descansar en un lecho blando. Si en aquellas noches frias nos viésemos privados de él, no se haria tan bien la transpiracion, padece= ria la salud, y el sueño no fuera tan dulce ni refrigerante. Solo por esto es ya la cama un bien muy considerable para el hombre. ¿Mas de dónde viene el calor que en ella esperimento? Fuera un error el creer que la cama es la que me calienta; porque léjos de poder comunicarme calor alguno, le recibe de mí, y solo sirve de retener y reconcentrar el que exhala mi cuerpo, sin dejarle disiparse en el aire, Conoceré mas bien el precio de este beneficio si considero la multitud de criatu- Tas que concurren á proporcionarme un sueño tranquilo. ¡Cuántos animales no deben dar sus plumas y pelo para mi cama! Snponiendo que una cama ordinaria no coñ= tiene mas que treinta y sels libras de pluma, y que una oca Ó ganso no tenga sino cerca de media libra, será necesario pelar setenta y dos gansos para una sola cama (*). Y ade- (*) En Alemania son de pluma los colchones, economía que seria muy útil se hiciese mas genes ral en nuestra Península, Segunda edicion, tom. á.* Pág. 138, 4
DE JULIO. 65 Mas , ¡cuántas manos, cuántos materiales, Y qué trabajo no exige! Por semejantes cálculos podemos conocer el aprecio que debemos á los beneficios de Dios. Por lo:comun no consideramos sino muy superficialmente los dones que nos 'ISpensa; pero nos harian otra impresion si os examinásemos por menor. Reflexiona so: re las diversas partes de que se compone lu cama, y te pasmarás al ver que para dis- Ponértela ha sido necesario el trabajo de lez personas á lo menos, ha costado la vida á muchos animales, ha sido menester quelos campos diesen el lino para las sábanas y las colchas, los bosques la madera Para el. tablado etc. Verás tambien que Una parte bastante considerable de todo lo: colado debió ponerse en movimiento para Que tú pudieses gozar de un dulce reposo: a misma reflexion puedes hacer sobre los 'Eneficios mas comunes y diarios del Señor. U ropa blanca, tus vestidos, tu calzado, tu pan, tu bebida, en una palabra, todo Cuanto necesitas para vivir no lo tendrias Sin el concurso y el trabajo de muchas per- Sonas. ¡Podrás pues acostarte sin dar muestras e algunos sentimientos de gratitud! Al fin e:cada dia tienes siempre mil motivos para tr gracias á Dios; mas ana cuando no tu- Eno este, merecería todo tu agrade: alivio > ¡Qué descanso tan dulce, y qué cama 1 agradable no te roporciona la €spues del trabajo del dia! En las
66 DOCE á noches frias lós cuartos caldeados por el fuego no te serian ni con mucho tan: cópri como lo es una cama, porque esta te da un calor igual y templado. Por medio de ella puedes lograr 4 poca costa calor, alivio y descanso. De aquí debes inferir, que si es una ingratitud imperdonable el sentarse á la mesa sin dar por ello gracias á Dios que la cubre para nosotros con tan= ta variedad de manjares, acaso lo seria mucho mas el acostarse sin bendecirle, por= que el descanso que nos proporciona la cama es de mas duracion, menos costoso y no menos útil para la salud. Alaba pues al Señor cuando al acostarte vas á buscar tú reposo, y jamas olvides cuán precioso es este favor. Es auñ mayor tu obligacioñ si consi. deras que muchos de tus semejantes no pueden hallar en sus camas el alivio que necesitan, ó que tal vez no las tienen, ¡Ah! ¡estos infelices merecen toda tu compasion! ¡Cuántos hay, que espuestos á la inclemen= cia de las estaciones , viajando por el mar Ó por la tierra, ó que hallándose encarcelados, ó en viles cabañas, Suspiran por una cama, y se creerian los hombres mas afortunados si pudieran lograr solo una parte de lo que compone la tuya! Entre los habitantes de una ciudad , ¡cuántos ho se hallarán en alguna de estas tristes cireunstancias, y qué ventajas no logras tú sobre éllos! ¡Cuántos no estan en vela por tí todas las noches, el soldado en su puesto, el na=
a DE JULIO. 67 vegante en el mar...! etc, Ademas, ¡cuántos ay tambien que aunque tengan cama, no Pueden hallar en ella el sueño que desean con ansia! En el término de una media Je- -gua solamente hay muchos enfermos á quienes no dejan dormir sus dolores; muchos alligidos que sus pesares tienen desvelados; Pecadores á quienes atormentan los remordimientos de su conciencia; desgraciados los que sus cuidados ocultos, la indigencia y las inquietudes quitan el sueño. 1 no tuvieres los medios de endulzar sus Amarguras, compadécete siquiera de ellos, Siempre que,vas á la cama dirige tus votos al cielo en favor de estos infelices, ue, ó no la tienen, ó no pueden disfrutar en ella el descanso que tú. Pide por aquellos 4 quienes las pesadumbres, la Pobreza ó los dolores privan del sueño; en fin, pide tambien por los que no tienen Otro parage donde descansar por la noche, Sino el duro suelo. Piensa despues en el echo en que has de morir, pues no dor= Mmirás siempre tan tranquilo como ahora. endrán noches en que bañarás con lág'imas tu cama, y en que te cercarán las “ngustias de: la muerte; pero no tardarán € seguirlas un dulce reposo y un apacible Sueño, si legas á dormir en el Señor. ¡Mas qué digo! tu alma despertará en este ins- Fc con nuevas fuerzas para ver y con- Mplar 4 Dios cara á cara. Áun en el tiemps Salud y prosperidad piensa en el leque dará la tierra á tu cuerpo hasta el
CATORCE que: en los hombres, se deben envejecer antes que ellos, Por la misma razon los hom. bres débiles y que se aproximan mas á la constitucion de las mugeres, suelen sobrewivir á los que parecen mas fuertes y robustos: tambien puede creerse que las per: sonas de los dos sexos que han tardado mas en adquirir su total incremento , son las que deben vivir mas tiempo; pues en ambos casos los huesos, ternillas y fibras llegarán mas tarde al grado de solidez que produce su destruccion. Esta causa de la muerte natural es co= mun á todos los animales y aun á los vegetales; si un roble perece, es porque Le partes del centro llegan á ponerse tan dusas que no pueden recibir el jugo nu= tricio, La duracion de la vida puede en cierto modo medirse por la del incremento. Un árbol ó un animal que crece en poco tiem po, perece mucho antes que otro que tarda mas en crecer. El hombre crece en altura hasta los diez y seis ó diez y ocho años, y á veces mas; pero la total estension de las partes de su cuerpo, por lo tocante al grueso, no se perfecciona hasta los treinta. Los perros crecen en el primer año todo lo que han de crecer en altura, y no acaban de engrosar hasta el segundo. El hombre que en cuanto á su perfecto desarrollo tarda en crecer hasta los treinta años, vive noventa ó ciento; y el perro que solo tarda dos ó tres años en crecer, suele
DE JULIO. 75 vivir diez 6 doce. Lo mismo sucede en la mayor parte de otros animales: los pescados que no cesan de crecer hasta pasado gran número de años, viven siglos; y esta larga duracion de su vida debe depender de la constitucion particular de sus espihas, que nunca adquieren tanta solidez como los huesos de los animales terrestres. De lo dicho hasta aquí puede inferirse cuan quiméricos son los pretendidos me= os á que recurren algunos charlatanes Para rejuvenecer é inmortalizar el cuerpo. U será á pesar de todos nuestros cuidados víctima de la muerte y pusto de gu= sanos. Dediquémonos pues á pensar espe= cialmente en nuestra alma, y adornémosla de virtudes, como que son las únicas que Pueden adquirirla una verdadera y gloriosa inmortalidad. No esperemos á acordarnos de Dios que nos ha criado para la edad en que se debiliten las fuerzas, en que esté ya exhausto el corazon, cuando apenas que= de libertad para el bien,. fuerza para a virtud, y cuando todo en suma, Las la el deseo mismo sé estingue y muere. ¡Qué cosa tan horrorosa es ser sorprendi- o de la muerte en el olvido de su Dios! a costumbre de los vicios lia echado rai= Ces muy profundas: estan asidos á cada fbra del corazon, y forman como un cuer= PO con él. Es estacion muy tardía para empezar á sembrar la que debia serlo para recoger, Verdad es que para Dios nada
"76 CATORCE DE JULIO. hay imposible; mas el que no está habituado á combatir, es muy raro y difícil que salga victorioso en el primer combate. O tú que te hallas aun en la flor de tu edad,.no'te fies de sus bellas gracias: apro» wéchate mas bien de los felices años en que estás y de caca instante que disfrutas. Los hombres pasan comio las flores, que se abren por la mañaua y por la tarde se marchitan y hollan con los pies. Sucéden= se las generaciones á manera de las olas de un rápido rio, y nada puede detener el tiempo quelo arrastra todo tras sí. 'Dú mismo que gozas al presente de una ju= ventud brillante y viva, te verás mudado insensiblemente sin haberlo casi previsto. Las risueñas gracias, los dulces placeres que te acompañan, las fuerzas y la salud se desvanecerán como un lisonjero sueño: vendrá la lánguida vejez á arrugar tu rostro, agobiar tu cuerpo, agotar en tu cora» * zon el orígen del gozo, á disgustarte de lo presente, á hacerte temer lo futuro, y á volverte insensible á todo menos al dolor. Parécete remoto este tiempo; pero ¡ah! te engañas miserablemente: hé aquí que ya llega. Lo que viene con tanta rapidez, no está lejos de tí; y lo presente que huye se halla ya muy distante. No cuentes pues jamas con el momento actual, ántes bien mantente con constancia en el sen= dero de la virtud, que es la que te puede adquirir una juventud inmortal.
77 QUINCE DE JULIO. Cermito de la vida hiiinarnd. Dona hombre muere en el momento que Dios ha decretado en su eterno consejo, Pues no está determinado con menos exactitud el tiempo de la muerte que el del Nacimiento; sin que de aquí se siga que el término de la vida esté sujeto á una fatalidad inevitable. No hay tal fatalismo en el mundo: todo cuanto sucede puede su= ceder ántes ó despues, ó tambien no suceder nunca; y hubiera sido posible: que el hombre que muere hoy, hubiese muer- to ántes ó vivido mas tiempo. Dios no ha contado los dias de nadie por un decreto Arbitrario, ni sin tener presente las cir- Cunstancias en que se hallará cada uno. 5 un Ser infinitamente sabio, que nada lace sin motivos dignos de su sabiduría; pe= TO aunque el término de la vida no sea en Si mismo ni necesario ni fatal, no deja de Ser cierto respecto á Dios. Cuando muere el hombre hay siempre Causas que acarrean su muerte, á menos que se detengan por un poder superior. ho se rinde á una enfermedad mortal, - Otro es víctima de un accidente súbito é IMPrevisto, Aquel perece en el fuego, este en el agua, Dios previó todas estas: causas, Y no ha sido un espectador ocioso é indi=
78 QUINCE ferente, sino que las ha pesado todas en su sabiduría, y comparadas con sus designios previno si convenia aprobarlas ó permitirlas. Si las permitió, las determinó por esto mismo ; y en este sentido hay un decreto divino, en virtud del cual morirá cada hombre en un tiempo prefijo y de un determinado accidente. Este decreto nada tiene de fatal, mas no por eso dejará de ser puesto en ejecucion; porque las mismas razones que Dios pudiera tener al presente para sacar á un hombre del mundo ó dejarle en él, las conocia desde la eternidad , y juzgaba entonces de ellas como juzga ahora. ¿Qué es pues lo que pudiera moverle á revocar sus decretos? ¿Serian acaso nuestras súplicas como las de Ezequías, rey de Judá? Pero estas súplicas entraban en su prevision misma para prolongar nuestros dias hasta cierto término, ¿Lo serian por ventura los remedios empleados en la enfermedad para restaurar la salud, nuestra sobriedad, templanza, y el prudente cuidado que ponemos en conseryarnos sanos? Mas tambien todo esto, y cuante mira al buen uso que debiamos hacer de nuestra libertad, entraba en los motivos de las determinaciones del Altísimo. Por otra parte, puede ser que Dios, reviendo las causas de la muerte de un EaubRs no las haya aprobado positivamente; y en este caso habrá determinado por lo menos permitirlas, segun hemos
DE JULIO. insinuado, sin lo cual no podrian suceder. Pero si la permision de estas causas ha sido decretada, Dios quiere que muramos en el tiempo que existieren estas causas. A la verdad, Dios se inclinaria á darnos una vida mas larga, y desaprueba las causas que nos privan de ella; mas no convenia á su sabiduría el ponerles obstáculo. Veia el universo en su conjunto, y aunque no aprobase las causas, el modo ni las circunstancias de esta muerte, descubria ra- Zones que le movian á permitir que el hombre muriese en tal tiempo, porque su sa= biduría halla medios de dirigir todo esto ái fines-útiles; ó bien preveía que una vida mas larga en las circunstancias en que se hallaba el hombre, no podia ser útil ni á él mismo, ni al mundo; ó bien en fin vela que para poder evitar esta muerte, £ra menester una nueva y diferente com-= nacion de cosas: combinacion que no “oncordaria con el plan general del uni- Verso, é impediria L ejecucion de otros lénes mas considerables. En una palabra, Aunque Dios desapruebe alguna vez las Causas de la muerte de un hombre, no Obstante siempre tiene razones muy sabias Y muy justas para permitirlas. jalá que estas consideraciones nos ha= San mirar la muerte con disposiciones ani- NEO y cristianas. Lo que hace la muerte tan temible “es principalmente la incerti- Umbre de su hora, y del modo con que saldremos de este mundo. Si supiéramos
80 QUINCE de antemano cuándo y cómo moriramos, acaso esperaríamos la muerte con mas va= lor, Nada' pues es mas eficaz para asegurarnos en este punto, que la persuasion de una providencia que cuida de nuestra vida, y que desde la eternidad determinó con una sabiduría y una bondad infinita el tiempo, el modo y todas las circunstancias de nuestra muerte. Ella abrevia ó alarga nuestros dias segun juzga que nos es mas útil, tanto para este mundo como para el venidero, si por otra parte hubiésemos hecho buen uso de la vida, ó reparado por lo menos su abuso con nuestro arrepentimiento. Persuadidos de esta consoladora verdad , esperemos tranquilamente la muerte; y pues que su hora es incierta, estemos prontos para recibirla á cada instante. Es cierto que ignoramos el género de nuestra muerte; pero nos basta saber que. si somos virtuosos y fieles morirémos del modo mas ventajoso, así para nosotros como para los nuestros. Afianzados con es- a continuemos sin inquietud nuestra peregrinacion; sujetemonos á todas las disposiciones de la providencia, y no temamos jamas los peligros á que nos esponen nuestras obligaciones, ¡Señor vos sois el Dios del tiempo, y sois tambien el Dios de la eternidad!;¡O Eterno! recibid mis adoraciones. Ser inmutable, vos no estais sujeto á mutación alguna, y nosotros, débiles mortales, nos= otros somos y habemos sido, llorecemos y
DE JULIO 81 hos conyertimos en polvo. Solo-vos no po= deis esperimentar variacion alguna: vos habeis sido, vos sois, y vos seréis el mismo en toda la eternidad. Pasa el mundo y vuelan sus placeres: ho es en estos pues donde he de buscar mi felicidad. Semejante á los ángeles en la parte mas noble de mí mismo, y destinado á tener el cielo por patria, puedo y debo aspirar desde la tierra á placeres mas nobles. Soberano dispensador de todos los bie= nes, enseñadme yos mismo á: redimir el tiempo, á caminar con una santa prudencia por las sendas que llevan á la eterna felicidad. ¡Dignaos, Dios mio, endulzarme las miserias de esta vida, hasta que llegue al término deseado, á aquel reposo que nada podrá interrumpir ! DIEZ Y SEIS DE JULIO. Calculo de la vila humana, y No quejamos de la corta duracion de la Vida, y al mismo tiempo por una monsiruosa inconsecuencia perdemos todos OS momentos como si estuviese en nuesla mano el reproducirlos. Verdad es que £s cortala vida 3-y para convencerme me- JOr de esta importante verdad, voy á exa- Minar en qué he empleado mis dias: aun- Jue ¡ay de mí! ¡cuántas razones tengo pa-
82 . DIEZ Y SEIS ra temer que este examen me sea un justo motivo de rubor y remordimientos! * No traeréá consideracion los dias , que si bien no pude arreglar por falta de libertad, á lo menos fueron inocentes, ¿Pe: ro cómo se han pasado aquellos de que me debo pedir cuenta á mí mismo? ¡Cuántas horas no he empleado en lisonjear mis sentidos, en cuidar de mi cuerpo yen adornarle por ostentacion y vanidad! ¡Cuántas se han pasado en ocupaciones casi in= útiles , respecto á que son infructuosas para esta alma emanada de un soplo diyino, que es la parte principal de mi ser! ¡Cuántas horas gastadas en la inaccion ó en pretensiones y esperanzas de bienes que jamas se han realizado, ó que por otra parte eran poco proporcionados para hacer- = me feliz! Así que, no considerando sino rápidamente el uso que he hecho de mis dias, descubro una multitud de ellos perdidos para el espíritu inmortal que me anima. Si los deduzco del total de mis años, ¿cuántos me quedarán que pueda decir haberlos empleado en una vida razonable y provechosa? Es evidente que de trescientos sesenta y cinco dias que tiene Cada año, apénas habrá cincuenta, de los cuales pueda decir con verdad: estos son mios; sin embargo, estaba en mi mano hacerlos servir les grandes intereses de mi alma, y á la adquisicion de una soberana felicidad, A esto contribuirian todos, si
DE JULIO, 83 fuesen reglados sabiamente, y con una intencion recta, con respecto á los designios del Ser supremo, y á mi último fin. ¡Mas cuántos instantes no he perdido por mi culpa, por un triste efecto de mi negligencia y flaqueza! ¡cuántos he inmolado á los vicios, y cuantos no he manchado con el pecado! ¡Gran Dios! ¡qué vergon= oso es este pensamiento, y qué propio para confundirme! Solo los méritos de mi Redentor y mi arrepentimiento pueden calmar mi sobresalto y libertarme de las penas eternas que tantas veces he merecido, Una multitud de horas que me daba el amor paternal de mi Dios para adquitir la eternidad, las he malgastado necia= Mente, y con la mas negra ingratitud: ¡ho- Tas preciosas, en las cnales me estrayié miserablemente, alejándome del mejor y del as tierno de los padres! Acaso las he sa= Crificado al mundo, á la intemperancia, al orgullo, al ocio, á falsos placeres; aca= so las he profanado con la impureza, la envidia”, la murmuracion, la calumnia y Con otros vicios que manifiestan un cora= zon desuudo de amor á Dios y de cariad al prójimo; acaso en lugar de emplear- AS en conquistar el reino de los cielos, las S consumido en combatir las santas yer- E Be en violar los preceptos divinos, y usar turbaciones en la sociedad; y aun despues que las saludables inspiracio= 2es de mi Dios me han conducido á la vir-
O DIEZ Y OCHO culto, la religion de los sapulcros , y ese horror universal á cuanto puede profanarlos. Si como pensaron Sócrates, Platon, Ciceron y Séneca, estos grandes filósofos y sabios de la antigiedad profana, el principio de todos los pueblos es la voz de la naturaleza, ¿en dónde se anuncia esta con mas claridad que en órden á la creencia de un Ser supremo, de la inmortalidad del alma, y del digno objeto de que hablamos? Uno de los dogmas que nos propone la religion cristiana es la resurreccion de de los muertos, presentándonosla bajo el aspecto mas augusto é interesante. Á un mismo tiempo y todos juntos resucitarán los muertos al fin de los siglos. Unas señales terribles, asi en el cielo como en la tierra, anunciarán álos que entonces vivieren este gran dia del Señor, deseado con tantas ansias por los santos, y formidable á los que no hubieren imitado su ejemplo y seguido sus pasos segun la estension de sus luces, y con toda la rectitud de su corazon. A vista del universo congregado delante de su Juez, que entonces se dejará yer con todo el aparato de su grandeza y magestad, manifestará Dios los tesoros de su poder, de su sabiduría, de su bondad, de su inefable providencia y de su soberana justicia tan frecuentemente desconocida; él mismo entrará, digámoslo asi, en juicio con nosotros, y justificará sus caminos blas: femados por el orgullo y por la impiedad, todos sus atributos ultrajados por nuestros
DE JULIO. gr Crímenes: mostraráse tal cual es, y ha sido Siempre nuestro Dios tres veces santo, en cuya presencia no quedarán ya ni pretestos ni escusas á nuestros estravíos. Hustra- Yá todas las conciencias con urrayo de su luz, y poniéndonos delante la serie de nues- Tra vida nos obligará á acusarnos y á con= £narnos á nuestro despecho, si acaso hemos sido culpables, Nada le podremos calar ni disimular: tendrá sondeados todos 05 corazones; habrá penetrado todos los Senos de nuestra alma; lo habrá visto y 9ido todo, y nada se le ocultará al que está €n todas partes, y en el que tenemos la yi= a, el movimiento y el ser. Pondrános unos en frente de otros á la faz del mundo entero, y con los: mismos rayos de su viva !Z que estenderán inmensamente nues= tros Conocimientos, hará sensible á todos 9. que unas falsas apariencias, los hipó= Critas y hombres engañosos nos habrán ocultado Tecíprocamente de nuestras pegqueñeces, de nuestras miserias y debil Nes los mas secretos. l' mismo tiempo brillarán las virtudes de Os justos con todo su esplendor; se es- Umará su mérito, se hará patente el bien Jue hubieren hecho y el que hubieran que- Mido hacer; su vida humilde escondida, Su modesto silencio y el olvido de sí mis- ÓN intencion ect recta y pura, a 0 mas el valor de sus menores acabel uedarán vengados de los odiosos que solian darse d su sabiduría, á
su recalo y piedad; de los falsos colores - con qne acostumbraban pintarlos; de las imputaciones malignas , de las negras ca Jumnias, de los juicios severos ó precipitados que se formaron de su irreprensible conducta. 1 Pesado todo en las balanzas de la justicia y de la verdad, se pronunciará la sentencia favorable ó fatal, segun las obras g2 DIEZ. Y OCHO zi de cada uno. Nuestros cuerpos resucitados entrarán en la parte de gloria ó de ignominia, de felicidad ó desdicha que hubiéremos merecido, Fueron: parte de nuestro ser sobre la tierra; habrán sido el instrumento ordinario de nuestras buenas ó malas acciones; y asi serán asociados de nue» vo al estado del alma, al destino de esta alma inmortal, cuya suerte quedará decidida irrevocablemente. El que hubiere sembrado segun el espíritu, recogerá los gloriosos frutos de esta semilla divina; pero el que haya sembrado segun la carne, sujetando el alma al'cuerpo, la razon á los sentidos, el que no haya vivido sino para lo presente, para una gloria falsa, para bienes tan vanos como frágiles, recogerá frutos de dolor y oprobio. ' Esto es lo que enseña al cristiano su fez estas son las grandes y sublimes ideas que nos da la religion, y que van tan acordes con las de la razon misma, desembarazada de preocupaciones y del imperio de las pr siones, Los incrédulos de nuestros dias, Jos
DE JULIO. 93 enemigos conjurados de una religion tan Pura y santa , aterrados con estas verda= ES tan temibles para ellos, y tirando á elu- Ir todo, convencimiento, amontonan á su modo vanas dificultades para obscurecer- AS: responderémos en pocas palabras á lo que pueden decir de mas especioso con= tra la resurreccion de los muertos; y para confundirlos bastará valernos de lo que di- Ce el célebre Nieuwentyt, este tan habil Aatómico y naturalista como sabio ma= temático, No nos detendremos sobre la reunion € todas las partículas de nuestro cuerpo, como si le fuera dificil al Todopoderoso ENCONtrar y reunir las menores partes, no abiéndolo sido el formarlas con todo el Arte que puso en su construccion y en su SOMJunto ; nutrirlas, hacerlas crecer, con= Ftvarlas y mantenerlas reunidas en un to- O durante tantos años: solo pues nos li- Mitaremos 4 los principales hechos que se Ros pueden objetar con alguna aparien= cla de razon. El cuerpo del hombre á los Veinte años no es el que era al salir del seno £ su madre, ni á los cincuenta ó sesenta lo que era á los veinte: pierde conti- Muamente por la transpiracion ó por otras Vias Innumerables partículas, y adquiere Pe Astro de otras mediante la aspira 24 habe Autrición ect. Aun hay mas: quihe añ sido comido por los peces Ó por hay Mu. y en este último caso, de que Ez 10S ejemplares, será mudado en su Ú
“94 DIEZ Y OCHO 4 E propia substancia: ¿cómo pues se podrá separar ni restituir este cuerpo ásu dueño? Primeramente cuanto es mas cierto que el cuerpo de un niño no es precisamente en cierto sentido el de un hombre ya hecho aunque á los yeinte años, á los trein= ta Ó los sesenta puedo decir, que hablando con propiedad, he conservado esen- ¡cialmente el cuerpo que me ha cabido en suerte, y queno soy aun bajo este respecto otro hombre, tanto mas nos vemos precisados á distinguir necesariamente en nosotros lo que Nieuwentyt llama cuerpo propio del cuerpo visible. E Sin duda el cuerpo que se 'me ve hoy, no tiene la misma apariencia que el que tenia al nacer. Pues he adquirido su desarrollo: mi cuerpo, mediante los alimentos, ha tomado mayor magnitud, ha engrosado, sele han reunido nuevas partí- Culas de materia, ha perdido otras de mil modos diferentes; mas nada de esto era los elementos primitivos, las partes necesarias; y aunque todo variase sin cesar, esto no impediria que yo conservase mi cuerpo propio. Considerémosle en el estado de feto que encerraba en pequeño todas las partes esenciales, así como el boton en órden á la flor, y el gérmen respecto á la planta; la almendra, la pepita con relacion al árbo!, encierran ya los lineamientos de la flor, de la planta y del. árbol entero. El insecto contiene igualmente las porciones constitutivas, pres
DE JULIO. 95 Paradas ya todas, que servirán algun dia Para darle un nuevo estado, y á formar de él en cierto modo otro ser, Otro animal, que de reptil oruga y por ejemplo, y de Crisálida, se transformará en mari- Posa en su última metamórfosis, pero que en realidad es siempre el mismo insecto Substancialmente, 0 la misma manera este feto , este gér= men que contiene al hombre en pequeño, £S exactamente su cuerpo propio, ó por Mejor decir, tiene aun, por la estrema di- Visibilidad de la materia, las primeras par- 5 elementales indestructibles , cuales se Muestran serlo espuestas al fuego mas ac- UY, y tan pequeñas que pueden consi= derarse, si podemos usar de esta espresion, como £specie de mónades ó unidades , Y AStará que el Todopoderoso las recoja, állense donde se hallaren, para hacer de Sas, mediante la adicion accidental que «agrade, la base de nuestro propio cuerpo Lesucitado., ya sea para la gloria, ya para % Ignominia, sí es que un conocimiento mas rellejo, Mas profundo de la naturaleza, aunque muy nferior al que tendremos algun dia, basta Ya para hacernos divisar la solucion de un Problema que nos parecia tan difícil de resoler, Y para hacer desaparecer los preten- 1 00% ¡Surdos que solo parecieran serlo por 2 debilidad de nuestras luces. ¡Cuántos Misterios, 48 en la naturaleza como en la religion > dejarán de serlo á nuestros ojos,
96 DIEZ Y OCHO cuando corrido el denso velo que nos oculta la luz, suceda la claridad mas brillante á la obscuridad en que Dios nos deja sobre ciertos objetos! DIEZ Y NUEVE DE JULIO. Paralelo dure el. ombre Y Las Quinciles, E, la comparacion que vamos á hacer entre el hombre y los animales, tan desemejantes en lo substancial, y tan parecidos no obstante bajo ciertos respectos , habrá cosas que no sean comunes con los brutos, Otras en que nos escedan, y finalmente otras en que les haremos infinita ventaja. La mayor similitud del hombre con los animales consiste en lo que tiene de ma= terial. Nosotros tenemos como ellos una vida, un cuerpo organizado, producido de la misma manera y conservado por el alimento: tenemos tambien espíritus animales, fuerzas para desempeñar las diversas funciones que nos estan señaladas , movi mientos espontáneos, sentidos y sensaciones, imágenes de los objetos sensibles, con: * servadas y renovadas con ocasion de estos mismos objetos. Por medio de los sentidos esperimentamos unos y otros el dolor y el gusto, lo que nos hace desear ciertas cosas
DE JULIO, 7 Y temer otras. Una natural inclinacion nos eva igualmente que á los animales á con- Servar nuéstra vida, y á perpetuar nuestra especie. Estamos en fin sujetos no menos que ellos á estos accidentes corporales y Senerales, que el enlace y las diversas re= ACIONES de cosas, las leyes del movimiento, A estructura y organizacion de nuestro cuer- Po debén ocasionar. Por lo que toca á las ventajas que resultan de los sentidos, los animales tienen Iversas prerogativas sobre el hombre. Una e las principales es, que no necesitan de 9S vestidos, armas ni comodidades que MO tenemos sino á mucha costa; y que no £stan obligados á inventar, ó aprender y ejercer las artes que por la mayor parte ROS son en algun modo necesarias. Salen al nacer vestidos , armados; y si algo les ita para subvenir á sus necesidades, con solo Seguir el impulso de la naturaleza lopun Cuanto basta para su felicidad. Nunca 05 engaña su instinto; los guía siempre con Seguridad, y en satisfaciendo sus apetitos nada mas desean: Gozan de lo presente sin Cuidar ni inquietarse por lo venidero: una Sensación actual les advierte de Sus necesidades, y suben los medios de proveerlas, 05 emplean con placer, buscan lo que les Conviene y lo disfrutan con satisfaccion. ¿Qué Mas puedo decir? la muerte los sor= O pero sin que les haya sido útl anticioa Y por ella puedan afligirse con pacion, . "8
98 DIEZ Y NURVE _ En muchos de estos respectos es el hombre inferior á los animales. Es preciso que medite, que invente, que trabaje, que se ejercite y reciba instrucciones continuadas por mucho tiempo, so pena de quedar .en una infancia perpétua, y de verse pri- «vado de las cosas mas indispensables. Sus inclinaciones y apetitos no son para él guias seguras, y seria muy iofeliz si se dejase dirigir por ellas. La razon sola pone una diferencia esencial entre él y los animales, suple lo que le falta , y por otros respectos le da prerogativas de un órden muy superior á que no podrán llegar jamas los brutos. Por medio de esta preciosa facultad no solo adquiere lo necesario, lo cómodo y aun lo supérfluo, sino que multiplica tambien los placeres de los sentidos, los ennoblece y los hace tanto mas vivos, cuan= to mejor sabe someter sus deseos á la ra= zon, Su alma gusta de otra especie de delicias enteramente desconocidas á los animales: sus manantiales son la ciencia, la sabiduría, el orden, la religion y la virtud; y estas delicias esceden infinitamente á todas aquellas que nacen de los sentidos, por=. que lejos de ser contrarias á la verdadera perfeccion del hombre, la aumentan de contínuo; porgue nunca le abandonan, aun cuando sus sentidos embotados por la entermedad , la vejez ó cualquiera otra cireunstancia, se hacen insensibles á todo; y porque en fin le hacen asemejarse al mis- “mo Dios. Agrégase á esto que los animales A
DE JULIO. 99 estan ligados á una esfera muy estrecha, que sus apetitos y sus inclinaciones son en * corto Número , y que por consiguiente se diversifican muy poco sus placeres; en lugar de que el liombre tiene una infinidad de gustos, sabe sacar partido de todos los £bjetos, y nada hay que no pueda serle útil. úl solo se perfecciona cada vez mas, hace Contínuamente nueyos descubrimientos y Progresos ilimitados en la carrera de la per- £cción y de la felicidad; al paso que las Estias se hallan siempre encerradas en sus £strechos límites, nada inventan ni perfec= Clónan jamas, quedándose constantemente en el mismo punto, sin poder elevarse sino muy Poco, por la educacion que á veces les damos, sobre los demas individuos de Su especie, 4 razon únicamente es la que nos da Superioridad sobre los brutos, y en esto Consiste Principalmente la escelencia de la Ea lumana, Usar de esta divina fa= y Para ennoblecer los gustos de los Sentidos; para disfrutar mas y mas los pla- Ceres Intelectuales, y crecer incesantemente en sabiduría y virtud : hé aquí lo que distingue al hombre; este es en parte su Sstino sobre la tierra, y este el lin que se Propuso Dios al criarle: Sea pnes nuestra e Sompación ] nuestro estudio cons= seremos o respone er á este fin; porque no Te elices sino en tanto que busque- Porla ue nos muestra la razon ¡ilustrada * serverdaderamente útil y bueño,
y 106. VEINTE Y UNO peligros, sus sentudos hubieran sin «duda adquirido porel ejercicio el mas alto gra= do de perfeccion; pero la razon le recom= peusa en esta parte sobradamente las pre= rogativas que al parecer gozan sobre él ciertos animales, Aun en esto debemos admirar la infivita sabiduría con que el Au-= tor de la naturaleza supo distribuir sus dones. Dió á los órganos del hombre cuanto les era necesario para los usos á que estan destinados: una mayor perfección en los sentidos les hubiera sido incómoda y cedido en su perjuicio; al paso qno es precisa á ciertos animales, ya para defenderlos de las embioscadas que se les arman contínuamente, ya para ponerlos en estado de velar como conviene sobre su bien estar. Supongamos mas finura y sutileza en nuesiros sentidos, y resultarán de aquí grandes inconvenientes. Tomemos por ejemplo el oido: si este sentido fuera en nosotros tan fino cual le exigen algunos animales para su seguridad, aun el ruido mas distante, y el confuso caos de una mez=- ela de sonidos, interrampirian incesante= mente nuestras meditaciones, nuestro reposo y nuestras ocupaciones: mayor perspicacia en la vista nos presentaría la mayor parte de los objetos horribles y desagradables. are ; Demos pues gracias á la infinita sabiduría del Criador, porque -midió de tal suerte el grado de nuestras sensaciones, que es bastante para gozar enteramente de
| | AAA — eo TA A A DE JULIO. 107 los beneficios de la naturaleza, sin turbar el ejercicio de las nobles funciones de la razon humana. Lo limitado de nuestros sentidos cede mas bien en ganancia que en pérdida, en perfeccion que en imperfeccion. ¡Dichoso aquel que somete á Ja ra= zon el imperio de los sentidos, y que disfruta de cuantas utilidades deben resultar de una armonía perfecta entre los sentidos y la razon! VEINTE Y DOS DE JULIO. Ventejas iS ROS de la ICL207% . sobre Los anúnadles, a y S; hay animales que sobrepujen al hombre en fuerza ó en la perfeccion de algun sentido, el hombre les escede á todos por la noble facultad de la razon que recibió del Criador, y que tan particular= mente le distingue de cuantos seres animados habitan con él la tierra. Despues de la fe no tenemos tesoro mas precioso que el de la razon; y si ella no penetra la naturaleza misma de los objetos, conoce á lo me: hos su existencia, enseña á no confundir= los, ve su esterior, percibe su accion y efectos, y discierne sus relaciones, el nú= Mero, las conveniencias, las propiedades y utilidad. Al examinar los diferentes animales de que está poblada la tierra, se nota en todos
108 VEINTE Y DOS cierta industria y determinadas precaucio. nes en la eleccion que hacen de los medios para lograr sus fines. imitan en algun modo la razon, y no puede dejar de conocer= se en ellos el influjo de una sabiduría y poder infinito que imprimió á cada especie un método de que jamás se aparta. Pero este instinto que les mueve á obrar, y que dirige sus movimientos, es muy inferior á la razon; pues si gozasen de esta facultad preciosa, no los veríamos estraviados, estúpidos é intratables, luego que se les saca de la manera de vivir que es peculiar á su especie, Lo contrario se observa en el hombre. En él la razon es un principio activo y fecundo, que no solo conoce, sino que quisiera aumentar sin límites sus conocimien= tos; que delibera, elige, quiere con liber= tad, obra y crea, por decirlo asi, todos Jos dias nuevas obras. La razon le da á conocer la belleza del órden, de modo que le puede amar, gustar de él y guardarle en cuento hace: puede imitar al mismo Dios; y la razon hace del hombre una imágen del Griadorsobre la tierra. Esta admirable facultad le sirve no solo para conocer la esterioridad, la hermosura y precio de cada cosa, mas le da tam-= bien á sentir y gozar estas cualidades: constitúyele monarca de cuanto hay sobre el globo; y en efecto, le pone en posesion y ejercicio de su imperio. Verdad es que el hombre no es tan li-
DE JULIO. 109 - gero como las aves, que en un momento se transfieren mediante sus alas á grandes distancias; ni es tan fuerte-como los animales armados de astas, de garras agudas ó dientes carnicerosz ni salió á luz vestido como los brutos por manos de la naturaleza, ni se presentó al nacer con plumas ó pieles para preservarse de las injurias del aire. Pero le cupo en parte la razon, y con ella: es rico, fuerte y se haila provisto su= ficientemente de todo, respecto á que le enseña que cuanto tienen los animales es para él; que en todo le son inferiores y su= bordinados; que en suma son sus esclavos, y que puede disponer de su vida y de sus servicios. Si necesita de caza para sumesa el perro y el hialcon adiestrados al intento van, sin que el hombre por si se fatigue, á traerle lo que desea. Cuando quiere adaptar su vestido á las estaciones, la oveja le da su velion, el gusano de seda hila para él tela mas ligera y brillante. Los animales le nutren, bacen la centinela 4 su puerta, combaten en su defensa, cultivan sus tier= Yas y conducen sus cargas. La razon sujeta al servicio del hombre aun las criaturas mas insensibles; pues para hospedarle cómodamente hace bajar los robles de lo alto de las montañas, y salir de las entrañas de la tierra las piedras, el hierro. y la pizarra. Si quiere mudar de clima, pasar á la otra parte de los mares para transportar lo supérlluo y sacar lo que le falta, pone en movimiento la yolubilidad
110 VEINTE Y DOS: de las aguas y el soplo de los vientos. La razon somete todos los elementos á sus necesidades, y nada hay al rededor del hombre que no obedezca á sus leyes. Árticula, pinta su pensamiento, y por medio de la escritura le comunica á toda la tierra y aun á la posteridad mas remota. Es imposible seguir la razon en todas las maravillas que obra; pues ¿un mismo tiempo es el centro de las obras de Dios sobre la tierra, es su fin, y forma su armonía. Quitemos por un momento de nuestro globo la razon, y supongamos que no existe el hombre. Al punto se notaria faltar cierto enlace y conexion en las obras de Dios. El sol brillaria; su calor, ayudado de las lluvias y rocios, haria germinar las semillas, y cubriria las cam= piñas de mieses y frutos. Mas no hubria quien las recolectase y consumiese. La tierra nutriria á los animales; pero estos ú nada procederian por falta de un gefe que supiese valerse de su servicio. El caballo y el buey pueden arrastar ó llevarlas car gas mas pesadas, pues tienen los pies armados de un casco capaz de resistir á los caminos mas ásperos; ¿mas qué utilidad redundaria de tanta fuerza y dureza, si solo sirviesen para pisar las praderías y buscar su pasto? La oveja se veria agobiada con el peso de su lana, é incomodadas la vaca y la cabra con la abundancia de su leche. En suma, la inutilidad ó la contradiccion reinaria por todas partes: la tierra encerraria
DE JULIO, 11 en sus entrañas piedras y metales, sin tener un huesped á quien hospedar: su superficie seria uo vasto jardin; pero no ha bria quien le viese ni percibiese sus deli= cias¿ y el universo en fin presentaria el mas bello espectáculo sin que hubiese especta= dor alguno. Restituyamos el hombre á la naturaleza; volvamos á poner la razon sobre la tierra: al mismo instante la inteltgencia, la unidad, las relaciones reinon en todas partes, y aun las cosas que no parecian formadas para el hombre se refieren á él: el mosquito pone en el agua sus huevos, y de ellos salen gusanos que alimentan á los peces y aves acuáticas, criadas todas para el hombre; de suerte que este reune todos los seres, y su presencia es un lazo que forma un todo de tantas partes diferentes; en una palabra, es su alma. El hombre por la razon no solo es el centro de las criaturas que le rodean, sino tambien su sacerdote; pues por su boca desempeñan el tributo de alabanzas que deben al que las formó para su gloria, El diamante ni percibe su precio, ni al que le comunicó su brillo: los animales no conocen la mano que los viste y nutre: aun el sol ignora su Autor. La razon sola le conoce, y colocada entre Dios y las criaturas insensibles, sabe que haciendo uso de $us facultades está encargada de tributarle acciones de gracias, alabanza y amor. Sin á razon toda la naturaleza está muda; y Por ella todas las criaturas publican la glo-=
112 VEINTE Y DOS ria del Autor supremo que les ha dado el ser. La razon percibe que está en la presencia de Dios: ella sola conoce lo que recibe de él, y posee la dicha inestimable de poderle adorar y glorificar por todo cuan- to tiene en sí y la rodea, Así es que habiendo razon sobre la tierra, debe haber religion; y"el hombre debe ser tanto mas religioso, cuanto fuere mas racional. VEINTE Y TRES DE JULIO. El, hombre constlerado com vetecto ds cuejho, Y efiecia anerndte como un ser dotado de teligercin, O E l hombre es en la tierra la obra maesta del Todopoderoso. En vano intentaríamos esplicar todas sus bellezas, pues el pincel demasiado tosco no corresponderia á la viveza de las ideas. En efecto, ¿cómo se dibujarian con la debida energía sus admirables propor= ciones; ese aire noble y magestuoso, esas facciones llenas de fuerza y de grandeza, esa cabeza adornada de una agradable cabellera, esa frente ancha y elevada, esos ojos vivos y penetrantes, Ea intér= pretes de los sentimientos del alma, esa boca, asiento de la risa y órgano de la palabra, esas manos, instrumentos preciosos y manantial inagotable de nuevas produe-
DE JULIO. 113 ciones, ese pecho realzado Con gracia, ese talle suelto y airoso, esas piernas elegan= tes, columnas tan bien proporcionadas al edificio que sostienen, ese pie en fin base estrecha y delicada, pero cuya solidez y movimientos son los mas maravillosos? Si entramos en lo interior de este be= lo edificio, nos hallamos incapaces de contemplar toda su riqueza y por menor. Los huesos mediante su consistencia y conjun- to forman el armazon, los ligamentos unen todas las piezas; los músculos como otros tantos resortes ponen la máquina en accion, los hervios esparcidos por todas partes establecen entre ellas una estrecha comunicacion , las arterias y venas , seme: jantes á unos arroyuelos, llevan por todo el cuerpo el refrigerio y la vida. El corazon situado en el centro es la principal fuerza destinada á imprimir el movimien- to al fluido y á conservarle. Los pulmones son otra potencia ordenada á introducir el aire en lo interior, y á espeler fuera las Materias nocivas. El estómago y las vísce= ras de diferentes géneros son los labora= torios en que se preparan los materiales Gue suministran las reparaciones necesa=' tias, El cerebro, asiento del alma, está destinado á filtrar ese fluido precioso de que Penden sus operaciones: los sentidos, siervos prontos y fieles, la avisan de cuanto Conviene saber, y sirven igualmente á sus Placeres y necesidades. ¿Mas qué viene á Ser toda esta perfeccion corporal respecto
114 VEINTE Y TRES del hombre considerado como un ser inteligente? El hombre se halla dotado de razon: tiene ideas, las compara, juzga de su conveniencia ú oposicion, y obra en consecuencia de este juicio. Solo él entre los animales goza del don de la palabra, re= viste sus ideas con términos ó signos ar= bitrarios; y por esta admirable prerogati va las enlaza de suerte que forma de su imaginacion y memoria un tesoro inestimable de conocimientos. Por este medio comunica sus pensamientos, perfecciona sus facultades, lega á poseer todas las artes y ciencias, y sujeta en fin á sí toda la naturaleza. La escelencia de la razon humana adquiere un nuevo brillo en el establecimien- to de las sociedades ó cuerpos políticos, manantiales de la felicidad del hombre sobre la tierra. Pero lo que escede infinitamente estas preeminencias es, que la razon: hace comunicar al hombre'con su Criador por medio de la religion. Envueltos los animales en las mas densas tinieblas, ignoran la mano que los formó; y aunque gozan de la existencia, no saben remontarse al Autor de la vida. Solo el hombre se eleva á este divino principio, y postrado al pie del trono del Ser por escelencia, adora con la mas profun= da veneración y la mas viva gratitud, la bondad inefable que le ha criado. Por una serie de eminentes facultades de que Dios enriqueció al hombre , se el
DE JULIO. 115 digna descubrírsele y llevarle como de la mano por las sendas de la felicidad. Las difereutes leyes que recibió de la suprema sabiduría, son otras tantas antorchas co= locadas de distancia en distancia sobre el camino que le conduce del tiempo á la eternidad. Ilustrado con esta celestial luz, adelanta en la carrera de gloria que le está abierta; lega en fin á recibir la corona de la vida, y á ceñir con ella sus inmortales sienes. Tal es el hombre en el mas alto grado de la perfeccion terrestre; y considerado bajo este respecto nada tiene de comun con el resto de los animales. En efecto, el soplo de vida que le anima, esta alma inteligente que ha recibido del cielo ; forma de él un ser del todo diferente. Sin embargo, esa misma alma obra comunmente sobre la tierra por medio delos órganos corpóreos. El hombre es un ser misto, y la union del alma con un cuerpo organizado es el orígen de la armonía mas fe- Cunda y admirable que se encuentra en la Haturaleza. Una substancia sin estension, Sin solidez y sin figura está unida 4 una Substancia estensa, sólida y figurada. Una Substancia que piensa y que tiene en sí un Principio activo, está unida á otra que no Piensa, y que por su naturaleza es indife= rente al movimiento y á la quietud. De este asombroso enlace se origina entre las dos substancias un comercio recíproco, ha suerte de accion y de reaccion que es
122 VEINTE Y CUATRO Parécela esperimentar en su cuerpo una caida súbita y precipitada, rodar por despeñaderos , sufrir la amputacion de un miembro, el ardor de un voraz fuego; al paso que su cuerpo reposa tranquilamente, y nada de esto obra esteriormente en él. Digámoslo en fin, el alma tiene un sentimiento individual de lo que llamamos yo, lo que prueba que es una en el sentido mas rigoroso y preciso. Este sentimiento íntimo nos está diciendo que el alma subsiste por sí, que es una substancia simple éindivisible, ála que se refieren sus pen= samientos, actos y afecciones; substancia siempre la misma en el fondo, y que siempre tiene la misma personalidad, á pesar de todas las vicisitudes que esperimenta sobre la tierra. Pero lo que forma una demostracion rigorosa y geométrica de su inmaterialidad, y que bien entendida ella sola es la razon suficiente de cuanto hemos obseryado hasta aquí, es la facultad de comparar, de donde resultan las de raciocinar y juzgar. Para demostrar que el cuerpo no piensa, basta observar que hay en nosotros alguna cosa que compara las percepciones que nus vienen de los sentidos. Mas no es cierta= mente la vista la que compara las sensaciones que en sí tiene, con las del oido que no tiene. Otro tanto debe decirse del oido, del olfato. del gusto y del tacto respertivamente. Tienen pues en nosotros todas
| DE: JULIO, 123 estas sensaciones un punto en que se reunen; punto que no puede ser sino una subs: tancia simple, indivisible y distinta del , cuerpo. En una palabra, el alma: lo que se demuestra así, Decir que una substancia compara dos sensaciones, es decir que tiene á un misino tiempo dos sensaciones. Decir que tiene á un mismo tiempo dos sensaciones, es decir que dos sensa= ciones se reunen en ella. Decir que dos sensaciones se reunen en una substancia, es decir que se reunen ó en una substancia que.es una propia= mente, y que no se compone de partes, ó en una substancia que es una impropia= mente, y que en la realidad está compuesta e partes que cada una son otras tantas substancias. Decir que dos sensaciones se reunen en una substancia que es una propiamente, Y que no se compone de partes, es decir que se rennen en una substancia simple é Westensa: en este caso se demuestra la identidad de la substancia que compara Con la inestensa; y por consiguiente que el alma es una substancia simple. Veamos el segundo caso. Decir que dos sensaciones se reunen €n una substancia compuesta de partes, ue son cada una otras tantas substancias, es decir que se reunen todas en una mis= ma parte, 6 que no se reunen en esta substancia sino porque la una pertenece ¿4
12% VEINTE Y CUATRO una parte, á la parte A, por ejemplo, y la otra á la parte B. Examunemos estos dos casos , comenzando por el primero. Decir que dos sensaciones se reunen en una misma parte, es decir que se reu= nen en una parte que es una propiamente, ó en una parte compuesta de muchas. Decir que se reunen en una parte que es una propiamente, es decir que se reunen en una substancia simple; y así queda demostrado: que el alma es inestensa. Decir que se reunen en una parte compuesta de otras muchas, es decir ó que se reunen en una parte simple, ó que la una está en una de estas partes, y la otra en otra parte. Decir que una de estas sensaciones está en una de estas partes y: la otra en otra parte, es decir que la una está en la parte A, y la otra en la parte B; y este es el caso mismo que nos quedaba que examinar. Decir que una de las dos sensaciones está en la parte A, y la otra en la parte B, es decir que la primera está en una substancia y la segunda en otra, Decir que la primera está en una substancia y la segunda en otra, es decir que no se reunen las dos en la propia substancia. 2 Decir que no se reunen en la misma substancia, es decir que una misma substancia no tiene las dos al propio tiempo. Decir que la misma substancia no las
DE JULIO: 125 tiene al propio tiempo, es decir que no puede compararlas. Queda pues demostrado que siendo el - alma la substancia que las compara , no es una substancia compuesta de partes ni estensa, y que por consiguiente es simple. De la inmaterialidad del alma, ó del ser inteligente, se sigue que es por naturaleza inmortal, En efecto, un ser simple y que no tiene partes, es en fuerza de su indivisibilidad incorruptible, inalterable, indestructible con respecto á la accion de las causas naturales. Consecuencia que deduce tan bien, y que espone Ciceron con tanta claridad (1). Al contrario, la materia porque tiene partes es susceptible de alteracion, desorganizacion y descomposicion: con todo debe observarse queaun las partículas del cuer- Po no se destruyen; pues nada se pierde ni aniquila en la naturaleza. Lo que sucede á estas partículas es reunirse á otras partes Para formar nuevos compuestos , y entrar en la composicion de otros cuerpos. Pero como todos los seres criados pueden ser reducidos á la nada por la misma Causa que los sacó de Eb abismo, no tratamos aquí de investigar si Dios quiere hacer uso de su omnipotencia para aniquilar nuestra alma: bástanos que'se nos haga sensible la espresion de su voluntad porlas inclinaciones que imprimió en ella, por las ideas y facultades de que la dotó, (1) Lib, 1.* Quest. Tuscul, num, 29.
126 VLINTE Y CUATRO y por el conocimiento que nos da de sus atributos. La propension mas universal y mas irresistible del hombre es el deseo de la felicidad : esta es el orígen de todas las «demas inclinaciones y el móvil de todas nuestras acciones: en todo la buscamos, nos oncaminamos á ella sin cesar, y jamas la hallamos en ninguno de los bienes que nos rodean, ¿Puede quedar fallida esta inclinacion, sino. por culpa nuestra ? ¿Nos hu biera propuesto el Criador un fin 4 que nos sentimos arrastrados necesariamente, yaque no en la eleccion de los medios, 4 Jo menos en sí mismo, si no hubiese querido que tuviera efecto? A. esta invencible inclinacion á la felicidad se junta, como una consecuencia natural, el deseo de perpetuarse y de la inmortalidad : este deseo y sentimiento de una existencia que no debe acabarse, se manifiesta en todas las edades del mundo, en todos los lugares, y entre todos los pueblos, por los dogmas y ritos de diferentes cultos, en cuanto mira á la religion de los sepulcros, al respeto para con los antepasados, para con los manes, en una palabra, para con las almas siempre existentes aun despues de la disolucion del cuerpo. A estas ideas estan ligadas de un modo mas Ó menos espreso, mas ó menos preci= so, la dela eternidad y del infinito, que corresponden á los vastos conceptos de nuestro espíritu, y á la inmensidad de nuestros de- Sseos.
DE JULIO. 127 Sin embargo que tenemos una propension irresistible á la felicidad, nos vemos obligados á confesar que no sucede lo mismo con respecto á los bienes particulares; pues en este punto nada nos fuerza ni compele en nuestras determinaciones, Podemos ilustrarnos, hacer uso de la razon, pesar, reflexionar y determinarnos libremente, aun triunfando de nuestros gustos, de nuestros sentidos y pasiones, Así es que nos imputamos á nosotros mismos los males que acarrean consigo, cuan. do nos dejamos arrastrar de ellas, á pesar de nuestras luces, y faltando 4 nuestro deber. Si examinamos Jas ideas de que somos capaces, hallamos escrita una ley en lo íntimo de nuestro corazon. La razon es la que nos la dicta, y la que nosla insinua por medio de la conciencia que es nuestro Primer juez, y cuya sentencia viene á ser nuestro primer suplicio, condenando nues: tros desórdenes, especialmente si á fuerza de estrayios voluntarios soflocamos su voz. De nuestra libertad, de la conciencia íntima de una ley, tomada de la natura= leza misma de las cosas , hacen estos prin: cipios generales: Vo hagas á. los otros lo que no quisieras que hiciesen contigo; haz con los demas lo que quisieras que hiciesen contigo si estuvieras en su lugar; de laidea y sentimiento que tenemos de lo justo ¿ injusto se derivan nuestros méritos ó deméritos y toda la moral.
Ñ 128 VEINTE Y CUATRO El Autor mismo de nuestro seres quier nos imprimió estos sentimientos é ideas, y el que nos dió todas las facultades con que puede enriquecerse nuestra alma. El es quien nos obliga á cumplir toda justicia, á llenar los deberes hácia él, hácia nuestros semejantes, y hácia nosotros mismos, por ser en sí mismo soberanamente Justo, y aun la justicia por esencia. ¿Se mostrará pues indiferente con los que ob» servan su ley, ó dejará impunes á los que la violan? ¿Quedará la virtud sin recompensa, y sin castigo el vicio? Por consiguiente respecto á que el vicio no es siempre castigado en esta vida, y que aun triunla muchas veces; y que al contrario la vir=_ tud es con frecuencia calumniada, perse= guida y oprimida, debemos concluir necesariamente que hay otra vida despues de esta, en la cual todo entrará en el órden debido, y cada uno recibirá segun sus obras. Así es como nuestra inclinacion á la felicidad quedará satisfecha, si la hu= biéremos merecido. Estas consecuencias son tanto mas justas, cuanto forzados en ciertas circunstancias á sacrificar nuestra vida á la verdad, á la virtud, al deber, y no teniendo ya desde entonces nada que pretender para ser felices, si nuestra alma fuese mortal como el cuerpo, estaria Dios desde aquel punto en contradiccionma= nifiesta con ie ideas é inclinaciones que recibimos de él, y aun consigo mismo. Queda pues demostrado para cualquiera
DE JULIO. 129 que cree en una verdad y justicia suprema, que nuestra alma no perecerá con el cuer- - PO, y/que no morirá todo el hombre; que Dios léjos de querer aniquilar el alma por un acto estraordinario de su omnipotencia, la conservará inmortal, como-lo es por su naturaleza, y que no frustrará sus miras ni sus deseos de la inmortalidad. La revelacion tan bien probada para cuantos no estan interesados en desmentir su autenticidad, podria servir en caso ne= cesario para confirmar lo que la razon sola, libre de las innumerables preocupaciones de una falsa filosofía , no permite poner en duda á un corazon recto y á un espiritu sabio y consiguiente. Así es que los Sócrates y los Platones no raciocinaban en este punto como algunos filósofos del dia. VEINTE Y CINCO DE JULIO. Poni del. alma er el. cuerfto. (Vo los nervios diferentemente por los objetos, comunican sus conmociones al cerebro; y á estos impulsos corresponden en el alma las percepciones, totalmente diversas de la causa que parece oca Sionarlas, » La diferencia de los sentidos; por cuyo medio recibe el alma la impresion de los Objetos, produce en sus percepciones una; 6:
A 130. VEINTE Y CINCO «diversidad relativa: así es que los sentianientos ocasionados por la conmoción de los nervios de la vista, se diferencian ab= solutamente de los que produce la de los mervios del oido; y el sentimiento del tacto mo conviene precisamente con el del gusto; de modo que vienen á ser otras tantas diversas modificaciones del alma, relativas á las varias cualidades de los objetos. La construcción de los órganos de los sentidos es tal, que tiene una proporcion directa con la manera de obrar delos ob= jetos á quienes han sido apropiados: el ojo, por ejemplo, guarda cierta conveniencia con la luz, y el oido con el sonido, Cada órgano de nuestros sentidos contiene fibras cuyo fin es escitar en el alma ideas análo= gas á sus operaciones: á que se agrega que aquellas gozan tambien de la propiedad de recordarle lo pasado; pues mil hechos prueban que la menioria reside en:el cerebro. Una fiebre ardiente, un acalora= miento, una violenta conmocion pueden destruirla, y sin embargo lo que la consvtuye propiamente no es el cuerpo. En efecto, ¿cómo podrá caber en tan pequeño espacio como el cerebro la especie de biblioteca, el inmenso almacen de tantos” acaecimientos generales y hechos particulares, de tantas-ciencias y artes consignadas en este depósito, y renovadas frecuen» temente 4 nuestro arbitrio, entresacando de tantos objetos los que necesitamos, y “dejando 4 parte y aun alejando aquellos
DR JULIO; 131 euyo recuerdo nos seria importuno ó in= útil á lo menos por entonces? Los sentidos son como mensageros que Jevan al alma las impresiones que reciben de los objetos; y como estos no obran en el órgano sino por impalsion, de aquí es que imprimen ciertos movimientos en las fibras sensibles: de suerte que una percepcion, ó una serie de percepciones, pertenecen á uno ó 4 muchos movimientos que se escitan sucesivamente en diferentes fibras. Respecto pues á que la reiteracion de los mismos movimientos en las propias fibras hace nacer en ellas una disposicion habi tual á reproducirlos bajo un órden constante, podemos inferir que la estructura de las fibras sensibles guarda cierta analogía con el modo de obrar de los objetos, y que estos producen en ellas mudanzas ó determinaciones mas ó menos durables, que constituyen el precioso fondo de la memoria y de la imaginacion. De manera que la memoria, porejem= plo, pertenece por una parte á la accion de las fibras, y por otra á un ser espiritual y simple; y sin tener en realidad proporcion alguna con los objetos que existen: fuera de ella, los multiplica, los agranda, los achica, los combina, los hace revivir, y los barra segun le place Aquí pues se hos muestra un agente libre por muchos títulos, pasivo bajo ciertos respectos; pero activísimo bajo de otros, y muy superior 4 la parte sensible de la imaginacion con-
138 VEINTE Y SEIS de una ceguedad voluntaria, de infidelida= des y de crímenes, nos conducen á la virtud, y nos obligan á buscar en ella la paz que jamas encontraremos en nuestros estravíos. Aun nos queda por hacer una obseryacion la mas importante de todas. Aunque el placer y el dolor sean consiguientes á la condicion humana, supuestas las miras mas sabias y las instituciones mas bené= ficas del Autor de la naturaleza, en el ac= tual estado de cosas no es menos cierto que aquí principalmente corremos riesgo de engañarnos á cada instante, y que necesitamos valernos contínuamente de la razon con que nos ha dotado. ¿Cómo es que cuando nos descuidamos en seguir sus con. sejos, y no nos queremos guiar por ella, el placer mismo nos viene á ser un manan= tial de las mayores penas? Por otra parte, ¿en cuántos lances nos es necesario el do. lor, si queremos libertarnos de una serie de males mucho mas temibles que los que padecemos, y conciliarnos mediante algunos sacrificios y desgracias sufridas con magnanimidad y constancia los mayores bienes? Las leyes que nos dicta la razon por medio e la conciencia, de la reflexion y de la esperiencia, las luces que nos comu-= nica la religion misma, se deben pues con= sultac ante todas cosas en la eleccion de los placeres ó de su privacion, del dolor y de los tormentos, ó de una accion que
DE JULIO. 4 139 ños haria culpables, y que nos pondria en peligro de ser infelices para Pe Ll sa: ber hacerse superior al atractivo del placer, citando nos estraviaria de lo justo apar= tándonos de nuestro deber, el saber triunfar del dolor, tolerar los trabajos mas pe. nosos, sufrir las mayores fatigas, las mas duras pruebas cuando la gloria del Ser supremo, el interes general de la sociedad, cuando lo pide el bien de la patria, cuando asi lo exige la virtud, es lo que forma el verdadero mérito del hombre y su mas releyante grandeza; entonces es cuando, aunque débil por sus inclinaciones, se muestra denodado y fuerte por su voluntad, y por el digno uso de su razon y de sn libertad. En el curso ordinario de la vida uno de los medios mas seguros para hacerse fe= liz el hombre, en cuanto puede: serlo sobre la tierra, es conciliarse si no gustos puros, placeres inocentes, y habituarse 4 obrar bien desde la juventud, Pero como esto cuesta trabajo á los principios, conviene aprender á vencerse por grados ú sí Mismo, y renunciar á este fin con multirin actos sus propios deseos, aun en as cosas lícitas é indiferentes por su na: turaleza, para tener despues fuerza bas. lante para negarse álas que no. lo son; Pues como se dice muy bien, no hay virtud sin fuerza, y la cobardia es el camino del vicio.
140 VEINTE Y SIETE DE JULIO. Destiro del hombre sobre le lierva, das estiendo la vista sobre cnanto me rodea, y recorro todos los seres que me ofrece la naturaleza en un maravilloso conjunto, ninguno hallo gue no tenga su fin, ninguno á quien no sele haya señalado su peculiar destino. El Criador grabó en todas sus obras el sello de su sabidu= ría; y el movimiento que imprimió á todo el universo no solo designa á todas las partes el puesto que les conviene, sino que fija el uso para que se les dió. Este astro del dia que parece gira en los cielos, y que 4 pesar de su enorme distancia produce eu nuestro beneficio efectos tan sensibles y manifiestos, tiene sin duda muchos destinos que nos son desconocidos; ¿pero podrémos negar que está destinado para iluminarnos, calentarnos, fertilizar nuestras tierras, elevar en los aires esas nubes fe= cundas, que transformadas en lluvias corren despues por canales tan antiguos como la tierra? ¿Es por ventura un efecto de la casualidad el que los vientos arrojen esas aguas, y las distribuyan por su turno so-= bre todos los lugares que deben refrescar 6 bañar? ¿Acaso el arroyuelo que las re-
VEINTE Y SIETE DE JULIO. 141 cibe y reune no fue formado para apagar la sed de los hombres y de los animales? ¿Y qué, esos árboles que defienden asi 4 los unos como á los otros de las injurias del aire, y que se cubren de frutos para alimentarlos, no llenan en esto mismo el fin para que Dios los hace crecer? Sí, en el universo todo tiene su uso; no se encuentra un solo ser que no tenga con los demas ciertas relaciones de utilidad; no hay criatura alguna á quien las leyes de la naturaleza no hayan indicado su fin y destino particular. El hombre para quien todo fue criado, superior á cuanto percibe al rededor de sí, que conociendo á lo menos parte de las ven= tajas que puede sacar de las demas criaturas, ha descubierto algunos de sus destinos; el hombre solo, repito, ¿estará sin él? ¿Será posible que colocado casualmente sobre la superficie de la tierra, no deba hacer otra Cosa que nacer, vegetar y morir? ¡Ah! si ninguna de las obras del Altísimo deja de tener su fin, sin duda el hombre debe teher tambien el suyo. La única diferencia que media entre él y los seres inanima= dos, es que el destino de estos es puramente pasivo, pues ni conocen ni obran; mas el hombre fue formado para percibir su lin, para encaminarse hácia él libremente, Y no puede apartarse de su destino sin vio= lar la primera y mas sagrada de todas las leyes. ¿Pero enál es este fin del hombre sobre
142 VEINTE Y SIETE la tierra: este fin, vuelvo á decir, que es uno de los primordiales principios de sus - obligaciones, y que despues de lo que debe al Autor de su existencia, viene á ser una de las primeras bases de la moral? Examinemos este ser tan “asombroso, hagamos un estudio de las diferencias que le distinguen de los otros animales, y busquemos en ellas las indicaciones del fin que le es particular en esta vida: todo nos convencerá que fue formado para la sociedad, esto es, para vivir con sus semejantes, para reunir sus fuerzas con las de ellos, en una palabra para socorrerlos y ser socorrido, para aumentar sin cesar por este medio sus conocimientos, perfeccionar sus faculta= des, proporcionarse un bien estar infinitamente superior al de los demas seres que le son inferiores, y reinar, digámoslo así, sobre toda la naturaleza, por su inteligen= cia y voluntad. Mirad ese niño que debe ejecutar con el tiempo cosas tan admirables: ved como nace mas débil, mas miserable, mas desproveido de todo que las bestias que ven» drá á domar algun dia. Estas reciben al na= cer cuanto les es necesario para conservarse, para precaverse de lo que alteraria su constitución , y para defenderse de la violencia de los otros animales: la naturaleza les ofrece los alimentos que les son propios, y ni les pide cuidados ni cultivo. El ciervo olvida á se madre luego que deja de nutrirse con su leche; brinca por los
DE JULIO, 143 bosques y no necesita de sus semejantes. El ave abandona su nido al punto que se ve en estado de volar, y desde este instan= te vive con independencia. El hombre solo es el ser cuyas necesidades se alargan mas allá de la infancia, y á quien generalmente hablando es imposible vivir y estar bien solo. El hombre arranca de la tierra el trigo que le sirve de sustento; si esta le presenta frutos ácidos ó amargos, él los endulza injertándolos; necesita esquilar los animales para vestirse con su Jana: nada de esto puede hacer cómodamente por solas sus * fuerzas. Mas cuando supuesto el descubrimiento de estas primeras artes, tan necesarias para su conservacion , se le ye ya ca= var hasta las entrañas de la tierra para sacar las riquezas que oculta, ya abrirse una senda al través de los mares para transportar estas mismas-riquezas de un hemisferio á otro, ya hallar en el cielo la medida de la tierra, y calcular con igual certeza las reyolucio= Nes de nuestro globo y de otros astros; ¿se Creerá ser un efecto de mera casualidad que el hombre se encuentre capaz de empren= derlo y ejecutarlo todo? Pero si el hombre ha llenado su fio y su destino en las em- Presas que exigian necesariamente la serie Y concurso de una imultitud de observa= ciones y la reunion de una infinidad de Fuerzas, queda por lo mismo demostrado que uno de sus fines sobre la tierra era la Sociedad, sin la que lejos de ejercer sobre toda la naturaleza el imperio que siempre
144 VILINTE Y SIETE ha gozado , él propio vendria á depender de los animales mas fuertes y mejor arma- - dos que él, No parece necesario añadir que solo el hombre posee Ja facultad de poder instruir con sonidos articulados á sus semejantes, así de sus sensaciones y deseos como del órden que guarda en sus designios y miras; él solo es á quien la compañera que elige viene á ser una ayuda, una amiga por toda su vida, que toma parte constantemente en, sus cuidados , en sus penas y placeres; en fin, él solo es el que nacido al lado de sus hermanos conserva para con ellos este sentimiento tan dulce, que en un buen corazon le hace muy superior al placer de los sentidos. Todo. es nos anuncia y prueba que la sociedad es uno de los primeros destinos y el estado natural del hombre. La historia da tambien ñueva certeza á esta verdad: en cuantas partes se han hallado hombres, se han visto familias reunidas; y aunque los salvages son pueblos mas ignorantes y mas bárbaros, al fin son pueblos. Si el hombre pues en general está destinado para la sociedad, cada uno en particular lo debe estar para ayudar ú sus semejantes y trabajar con ellos por la felicidad comun. De aquí dimanan los deberes recíprocos , y sin embargo independientes de la mútua correspondencia de su ejercicio; porque si mi igual por mal uso de su libertad se aparta de su destino respecto
DE JULIO. $ 145 d mí, no es una razon para que yo falte al mio, Verdad es que por la ley natural - puedo defenderme, y debo velar por mi seguridad; mas no tengo derecho para ven= garme; y aunque sea de paso advertid cuán conformes sean las máximas del evangelio á esta moral que nos dicta la.razon, Si como pretenden algunos muy poco filósofos, aunque toman este nombre, el deber es Una mera convencion , yo nada debo al que se aparta de él, y debo por consiguiente perseguir al enemigo que me ultraja; pero por el contrario, si nace del destino del hombre, yo debo amar aun al que me daña, y hacer bien si puedo al que me persigue. Sí, necesitamos remontamos al destino del hombre para hallar en la moral prin- Cipios justos y razonables, Dejemos errar á esos insensatos que procuran alejur de sus raciocinios todo cuanto les obliga á acer= Carse á una potencia superior y ordenadora: Sin esta se me podrá probar que me interesa ser justo; mas sin ella jamas se me de- Mostrará que la justicia 'sea el primero de Mis deberes. “Pero esta justicia misma me obliga á remontarme mas todavía sobre lo que con= cierne al destino del hombre aun sobre la tierra. Ante todas cosas el hombre se debe al Autor de su existencia, á aquel de quien Mene todas sus facultades y del que lo ha recibido todo. Capaz de conocerle, de amar- e, de rendirle homenage por todo lo que e rodea, viene á ser para con el Criador Y. a
A 146 VEINTE Y SIETE por su destino el mas esencial, el gefe y como el sacerdote de toda la naturaleza. Debe referir á Dios todo su ser y cuantos bienes disfruta ; celebrar su bondad, su sa- Diduría, su poder y demas atributos; hon= «rarle en sí mismo é imitarle en lo posible; glorificarle en comun y procurar le honren con él los demas por sus discursos, por sus ejemplos , por cuantos medios caben en su , arbitrio. Debe reconocer tambien que obra como lo hemos notado para la inmortalidad, y que respecto á ella tiene un último fin: este-es llegar á la posesion del sumo bien que solo en Dios puede hallarse, segun que nos lo convencerá mas y mas la consider racion siguiente, VEINTE Y OCHO DE JULIO. Los deseos del alma se estiondor a lo finado E, estudio del hombre, que tiempo há nos está ocupando, nos convida á profun= dizar aún mas en el conocimiento de nuestro ser. Esta máxima importante: Conócete á tí mismo, habia sido grabada en el frontispicio del templo de Delfos por comun acuerdo de los antiguos sabios de la Gre= cia, como el compendio de la verdadera filosofía. El alma tiene sin disputa los pri- | A
DE JULIO. 145 meros derechos á ñuestra atencion, nos toca mas de cerca, constituye la esencia de muestro ser, y debe por consiguiente sernos mas amable que todos cuantos objetos nos rodean. Por.grande que sea el conten: to que hallamos en contemplar el mundo corpóreo, o es comparable con el que puede darnos la meditacion de nuestra alma, de su naturaleza y facultades. La contem=- placion de los objetos esteriores que halla el viagero en su camino, le es sin duda agradable, porque en su peregrinacion necesita recrearse y descansar; mas la de los obje= tos espirituales nos encamina directamente «á la bienaventuranza inmortal, que debemos esperar como ciudadanos del mundo venidero, Permítasenos pues detenernos mas por menor en lo que ya hemos dicho, con respecto á los deseos que imprimió el Criador en nuestra alma, La esperiencia nos enseña que jamas vemos saciado el deseo que te: nemos de saber: apenas hacemos algun des= cubrimiento, cuando ya aspiramos á otros Nuevos, Así nos sucede con cualquiera otro Objeto; pues aun cuando gocemos de lo que Apeteciamos con la mayor ansia, Comenza. mos luego á formar nuevos deseus y nuevos proyectos. El incesante anhelo de ad= quitir siempre mayor número de bienes, hunca nos abandona, y aun subsiste en el momento en que dejamos el mundo, . Si nuestros deseos se estienden siempre ú lo venidero, sin que jamas queden plena- :
aña DIEZ Y NUEVE verdadero manantial del fuego y de la luz. que se desprenden en éstas combustiones, sino que ambos se separan del aire vital necesario para mantener la inflamacion de la madera y de las bugías; de suerte que 105 proporcionamos d gran costa materias propias para hacer saltar de en medio del aire el fuego y la luz, que disminuyen el frio del invierno y la obscuridad de la noche. Nada hay en la naturaleza que esceda á la violencia del fuego; y ne pueden consi= derarse sin asombro los efectos que produce en todos los cuerpos, y la estremada ra= pidez con que sus partes se ponen en n0- vimiento. ¡Pero que pocos son los que piensan en estos efectos , y los juzgan dignos de su atencion! Sin embargo, todos los dias esperimentamos la influencia benéfica del calor. Detengámonos pues á considerar este singular beneficio del Criador. El fuego afecta todos los cuerpos, y no obstante que estan mas ó ménos sujetos á suinflujo, no hayuno solo que no pueda ofrecer cantidades diferentes de este elemento. Unos se calientan con mucha prontitud; otros muy lentamente. En general los cuerpos negros se calientan mas pronto y conservan. mas tiempo el calor: así en igualdad de circunstancias, los ves= tidos de este color son mas calientes que los blancos. El movimiento, la presion y la frotacion causan siempre calor, especialmen-
DE AGOSTO: 253 te en los sólidos: efecto que parece debido al desprendimiento de fuego, que resulta de la presion, á semejanza del agua que se esprime de nna esponja, Otro efecto del fuego es que dilata y rareface todos los cuerpos, haciéndoles ocupar mayor volúmen. Un pedazo de hierro que frio pasa fácilmente por una hilera, no puede entrar si está caliente Esta dilatación es aun mas sensible en los flui= dos, y nos” servimos de ella para medir los grados de calor: así es como los indica el mercurio ó el espíritu devino segun el mayor espacio que ocupa en los tubos de los termómetros. El fuego comunica su fluidez al agua, al aceite á Jas grasas, y generalmente á todos los metales hasta llegar á fundirlos. El fuego penetra con mas facilidad estos cuerpos que otros, y viene á separar mas pronto las partes que los constituyen. Los puede hacer pasar sucesivamente del estado de sólidos al de líquidos, y de este estado al de fluidos elásticos. Así es que el ablandamiento, la fusion, la volatizacion, la vaporizacion, en fin-el estado de gas, _ son efectos sucesivos de la accion del fuego. Otros cuerpos sólidos padecen al fuego diversas mutaciones. La arena, el guijaro, el cuarzo y otros se vitrifican en él me= diante ciertos intermedios; la arcilla toma en él la dureza de la piedra; los mármoles y la creta se transforman en cal, Respecto de los vivientes, el fuego pro-
5D DIEZ Y NUEVE duce en todas las partes de su cuerpo la sensacion del calor: entendemos bajo este nombre un efecto cuya causa es el fuego. Sin este elemento no podria el hombre conservar la vida un instante; porque para vivir es preciso que una cierta porcion. de calórico conserve el movimiento de la sangre. - » Es pues el fuego un fluido particular esparcido por todos los cuerpos, á los cuales penetra con mas ó ménos energía, Considerasele en dos estados: en el de com binacion, y en el de libertad. El fuego ó calórico combinado, uo es sensible ni 4 muestros órganos, ni aun al termómetro: constituye uno de los principios delos cuerpos en que reside. Frecuentemente se desprende en su descomposición; y pasando entónces al estado de calórico libre, es capaz, de obrar en los cuerpos colocados en su atmósfera: el termómetro puede medir su fuerza é indicar sus grados. Una de las propiedades características de este ser y privativa suya, es la rarefaceion, que obra el calórico en ttodos los cuerpos de la vaturaleza. La fusion ó licuacion, la volatizacion ó sublimación, el tránsito de líquidos á la forma de vapores ó de fluidos elásticos, son efectos constantes de-la penetracion, ó mas bien de la combinacion del calórico. El agua helada, absorviendo cierta cantidad de fuego, se liquida: una dósis mayor de este principio la hace invisible, dándole la forma de ai-
DE AGOSTO: ani re. Tal es la teoría general de la forma= cion de todos los fluidos elásticos que ha: cen tan gran papel ev la química moderna. Todos estan compuestos de una base mas ó ménos sólida, y de calórico en muy gran cantidad. Empléase la palabra aire para denotar entre estos fluidos los qne son pro= plos para la combustion y respiracion: la de gas indica los queno pueden servir á estas dos operaciones. Observemos tam= bien que estas denominaciones no convienen mas que á los fluidos elásticos, que se- - mejantes al aire atmosférico subsisten ordinariamente en este estado, y que se debe designar con el nombre de vapores , lo que es propio 4 los que así como el agua y el espíritu de vino se dejan elevar por todos los cuerpos cireunvecinos aptos para constituirlos fluidos aeriformes. No debe confundirse la paporizacion de que acabamos de hablar, con la eva= poracion, fenómeno en el que las molécu= las de un líquido abandonan la masa de que eran parte, para elevarse en la atmósfera: lo” cúal es un efecto de la afinidad. Eb aire disuelve el agua de la misma ma-= nera y con las propias Circunstancias que el agua disuelve las sales; y al modo que el agua en calentándose es capaz de disol= ver nueva cantidad de sal, y abandona al enfriarse parte dela que habia disuelto, así tambien á proporcion que calienta 6 enfria eb aire, disndiv el agua en mayor ó me- nor cantidad, '
256 DIEZ Y NUEVE Esponed á una ventana una botella de vidrio blanco exuctamente cerrada: por la noche cuando el termómetro empi za A bajar; notareis que parte del agua contenida en el aire de que estaba llena la botelia, se deposita en forma de gotitas sobre las paredes superiores, que por estar mas espuestas se deben enfriar ántes; y esta especie de rocío es mas copioso cuanto mas baja el termómetro; volviéndose a calentar despues el aire enire dia resuelve nuevamente el agua que se labia precipitado durante la noche. Este aire representa la atmósfera: el vaso sujeto al esperimento no hace mas que poner á la vista lo que pasa en otra parte de una manera insensible. Echando agua fria en un vaso de cristal bien seco por defuera, producis en las paredes esteriores enfriadas por la proximidad de esta agua un precipitado de la que está en «disolucion del aire vecino. A medida que la temperatura del agua se eleva á medio grado, vertedla en otro vaso, y observad el término en que se detiene el precipitado: este término indica el grado de saturacion del aire. Así, en un día en que la atmósfera está cargada de humedad por un cielo que llamamos puro y sereno, unidos íntimamente el aire y el agua, y conservando una perfecta transparencia, nos presentan la imágen del agua combis nada con cierta cantidad de sal, sin per= der nada de su claridad,
DE AGOSYO. 257 * Así es como se forma idea dela diferencia que hay entre la evaporación y la vaporización. La primera es el efecto de la fuerza atractiva que ejerce el agua en el aire; y el calor no interviene en ella sino secundariamente para aumentar esta atraccion. La segunda es producida por la virtud repulsiva mutua de las moléculas del agua, convertida en fluido elástico : el calor es su agente principal é inmediato; y el ure, léjos de favorecerla, le opone un obstáculo, no solo por su presion, sino tam= bien porque prolongando la evaporacion, ocasiona un enfriamiento que es contra= rio á la vaporizacion. Supuesto este principio en órden á la evaporacion, se esplican con gran facilidad muchos fenómenos que observamos fre= cuentemente. Así cuando hiela, porque el aire esterior es mas frio que el de las ha= bitaciones, la capa de aire interior que es: tá en contacto con los vidrios, enfriándose por la pérdida de calórico que pasa fácil mente atrayesando su poco grueso, se desprende de parte del agua que tenia en disolucion, de donde resulta que los vidrios quedan mojados en lo interior. Lo contra: rio sucede en el deshielo, en que es me- nor el frio esterior, lo que hace decir que se tiene frio en las casas: entónces se muestra la humedad en lo esterior de los vidrios. Echase tambien de ver porque el alien= to de los animales, mas caliente en el in=
258 DÍEZ Y NUEVE yierno que el aire en que se respira, se hace visible bajo la forma de humo, producido por el agua que abandona el aliento al enfriarse. La naturaleza está llena de esta suerte de efectos, fáciles de comprender por la analogía que tienen con los an= teriores. 'Podas estas observaciones son una nueva prueba de esta importante verdad: que Dios lo ha ordenado todo al bien de los hombres, y que ha querido darnos en to= das partes pruebas visibles de su grande amor. ¿Cuántas ventajas no pos proporcio= nan solamente los electos del fuego? Por la union de este elemento con el aire se renuevan las estaciones, y se conserva la salud del hombre: por el fuego adquiere el agua la facultad de moverse, y sin él perderia bien pronto su fluidez. Por el dulce movimiento que el fuego mantiene en todos los cuerpos organizados, los va conduciendo como por grados á su entera perfeccion. El fuego conserva la rama en el boton, la planta en la semilla, y el embrion en el huevo: da á nuestros alimentos la preparacion necesaria , y hace los metales propios para nuestro uso. En fin sireuvimos las diversas propiedades del fuego, conocerémos que el Criador ha derramado por medio de él una multitud de beneficios sobre nuestro globo: verdad preciosa que deberia causar la mayor impresion en nuestro corazon, escitarnos á amar al Autor de nuestro ser, é inspirarnos el dulce,con=
DE AGOSTO. 259 tento del alma, que hace deliciosa nuestra vida. Cuanto mas adelantamos en la inves. tigacion de la naturaleza, mas claramente conocemos que todo concurre á un fin el mas perfecto. Por todas partes descubri= mos planes magníficos, un órden admirable, un enlace, una armonía constante en: tre las purtes y el todo, entre los fines y los medios. Para convencernos de estas útiles verdades no es necesaria ni demasiada atencion, ni mucha ciencia: basta la tran= quila contemplacion dela naturaleza, y las mas veces el sencillo uso de nuestros sentidos, para reconocer que todo cuanto Dios ha hecho, es obra de una sabiduría y bondad infinitas. s VEINTE DE AGOSTO. o 3 %, o Sectas del, ade a del Jeego en de com Mitos, ye Lee vefiiraz con, Y calor de das arnalos. Tos esplicacion de muchos fenómenos que no hemos hecho mas que indicar anterior= mente, nos es mucho mas fácil supuestas las consideraciones que han: precedido sobre el agua, el aire y el fuego, y que vamos á examinar aun mas particularmente. Investigando cuáles pueden ser las pro= piedades distintivas del aire, encontramos dos muy propias para caracterizarle, pues
260 VEINTE le pertenecen esclusivamente: la una, fas vorecer la inflamacion de los cuerpos come bustibles; la otra, conservar la vida de los animales, sirviendo para la respiracion, —— Entrelos cuerpos combustibles unos arden con una llama viva y brillante, como los aceites , las maderas, las resinas etc.: otros , como el carbon, se queman sin llama muy notable; algunos se consumen con un movimiento lento y poco sensible y Se= gun se observa en varias materias metálicas. Ningun cuerpo combustible puede ar= der sin el contacto del aire atmosférico, Ó de una materia que se ha estraido de él ni arde tampoco en una cantidad determi nada de este aire, mas que hasta cierto tiempo. Cien partes de aire atmosférico solo contienen veinte y siete que puedan servir para la combustion, la cual cesa luego que estas son absorvidas por el cuerpo combustible, sin que se pueda inflamar de nuevo. Ásies que un cuerpo que arde en el aire, hace una verdadera analisis de este fluido, absorve la parte del aire vital, que aunenta el peso del cuerpo y muda su naturaleza. ll gas azoe que queda, apaga las malerias en combustion, y mata los animales, * Consiste pues la combustion en la absorcion del aire vital por los cuerpos combustibles; y como este aire os un gas, y absorviéndole muchos de estos cuerpos le hacen perder la forma sólida, pierde entonces el mucho calórico ó fuego que le daba la de fluido elástico: tal es el orígen
DE AGOSTO. 261 del calor producido durante la combustion. De aquí resulta que cuando se quema un cuerpo para calentarnos, como lo hacemos para templar los rigores del invierno , de el aire mismo es de quien se saca, álomenos en la mayor parte, el calórico que está combinado con él. Aun puede añadirse que cuanto mas frio es el aire, tanto mas calor se saca de él, perque pasa mayor cantidad de este fluido bajo.un mismo vo=- - Kíimeo en un espacio dado, cuando la atmósfera está fria. Todos saben que el fuego de nuestras cocinas es mucho mas activo siempre que el aire se enfria de repente; y en este principio es en el que se funda el arte de aumentar la combustion, median= te el aire condensado que arrojan los fueles en la madera ya caliente. Estos conocimientos, aunque muy limitados, se deben á los nuevos descubri= mientos sobre la inflamacion de los cuerpos, y facilitan la inteligencia de otro fe= nómeno muy análogo á este. La respiracion, igualmente que la combustion, descompone el aire comun; pues tampoco puede hacerse sino en razon del aire vital contenido en la atmósfera; y cuando este aire se ha consumido, perecen los animales en el gas azoe, que es el que queda. La respiracion considerada en todos los animales es una funcion detinada á poner la sangre en contacto con el fluido en que habitan. El hombre-y los cuadrúpedos tie: nen á este efecto un órgano que describis
268 VEINTE Y UNO ra; vanse despues cerrando 4 proporcion que los manojos de luz las neren mas oblicuamente. El aire es mas saludable por la accion de un fresal encerrado bajo una campana y espuesto á la luz. Un vaso de agua que contenga hojas de árboles, y situado del mismo modo, herido por los rayos del sol, se lleva poco á poco de un fluido elástico: la superficie superior de las hojas se cubre de ampollas que suben sobre el agua; y esta produccion es tanto mas pronta cuanto el sol vibra mejor sus rayos. Este es el aire vital muy puro que se desprende en esta operacion; pero llevadas las hojas á la sombra, solo dan un fluido elástico impuro. Sin agua, la produccion del aire no se verifica en la super= ficie de las hojas: sin luz no la hay, y faltando ambos á dos agentes perecen los vegetales, Cuando el agua obra en ellos sin sol, crecen blancos, débiles, y sus tubos estan llenos de jugos insípidos y acuosos. Hay pues en la influencia necesaria y simultánea del agua y de la luz en las plan= tas un efecto recíproco, una reaccion que solo puede esplicarse mediante los cono» cimientos modernos. Segun que el aire vital se desprende de las hojas humedecidas y espuestas á la laz del sol, toman color los vegetales, v se forma la materia oleosa; lo cual indica que la descomposicion del agua atmosférica produce este efecto; la luz solar y cierto grado de calor fayórecen esta descomposi»
DE AGOSTO. 269 cion; las hojas absorven por medio de sus vasos el hidrógeno del agua, en lugar de que la luz se une con el oxígeno, y. le pone en estado de aire vital. Una porcion de este oxígeno se fija al mismo tiempo en el tejido vital, y es detenido en él especial= meute” por el carbono. El hidrógeno se combiva allí en el estado de aceite, de estracto de mucilago etc. Algunos físicos opinan que los vege= tales descomponen tambien el ácido carbónico, del que tiene ordinariamente en disolucion el aire atmosférico de cien par= tes casi una, y que de él sacan el carbono, que constituye parte de sus principios, y que se halla en ellos en bastante abundancia, al paso que la luz separa el oxígeno ba» jo la forma de aire vital. Otros piensan que las tierras vegetales, el humus, el estiér= col, y. particularmente el agua de este, suministran el carbono diyidido y aun di suelto en el agua; que las plantas absorven por sus raices este principio, y que no le elevan á ácido carbónico. De suerte que los abonos, segun esta opinion, solo dan el carbono; y el agua del estiércol no es mas que una disolución saturada de este principio. A estos dos grandes efectos, que esplican como la luz, el aire y el agua son su= ficientes para la vegetacion, debemos aña= dir que las raices chupan en la tierra el agua natural; y que subiendo esta por las raices, que hacen veces de tubos capilares;
270 VEINTE Y UNO arrastra consigo tierras, materias metálicas, y algunas sales neutras, que se vuel= ven á hallar en las cenizas de los yege= tales. Tales son los grandes fenómenos que la naturaleza considerada en sí misma pre= seuta al observador. Este es el modo sencillo con que la física moderna ha llegado á comprender parte de la causa que los produce. El hidrógeno , el carbono, el oxígeno, y en algunos un poco de azoe, son en su última analisis los principios á que se reducen los materiales inmediatos y conocidos de los vegetales. Con tan débiles medios se produce esta inmensa va= riedad de colores, de olores, de sabores y de consistencia que conocemos en las plantas, y que todos distinguen en ellas de las materias que se emplean para nues= tro sustento, vestido, construccion de edificios etc, ( ¡Pero cuánto mas visiblemente no se nos descubrirá el poder del Criador, si consideramos todas las diferencias que deben esperimentar los vegetales en la natu= raleza y en las propiedades específicas de sus principios, segun las diversas épocas de su vegetacion; si consideramos, repito, que no pueden quedar jamas en el mismo estado, y que las varias escenas que presentan al germinar, al echar hojas, al florecer, al fructificar y madurar, que constituyen la vida vegetativa, deben estar ' acompañadas y aun señaladas por muta-
DR AGOSTO. 271 ' clones interiores , como efectivamente lo son por sus apariencias estermas! Si de las plantas pasamos á los anima= les, todas las diferencias que «dvertirémos entre estas/dos especies de seres, parecen pertenecer principalmente 4 la presencia de un principio que abunda mas en los últimos que en los primeros. Este principio es el azoe: se diria que basta añadirle á las materias vegetales para convertirlas en substancias animales; y que si se les quitase á estas, se las transformaria de algun modo en vegetales: el azoe es pues el cuar- to principio primitivo que en el animal se junta al Lidrógeno, al carbono y oxígeno, que segun hemos visto constituyen el vegetal. Así es que la fijacion ó adicion del azoe se debe considerar como el principal fenómeno de la animalizacion; pero este no tanto se verifica por lla fijacion de una nueva cantidad de esta substancia, como por la substraceion de otros principios; y la respiracion aumenta la proporcion del azoe desprendiendo gran porcion del hidrógeno y de carbono. ¡Qué sencilla es la naturaleza, y cuán bella se manifiesta en esta misma sencillez! ¡Cuán fecundos son en sis manos los medios mas simples! Así cuando la primavera parece despertar á nueva vida á todos los seres, el sol elevado sobre el horizonte es la cansa de los grandes efectos que hechizan entonces nuestra vista, Este astro efec»
272 WEÍNTE Y UNO ; tua la vegetacion , y por un doble benefício, al mismo tiempo que produce en las plantas esas diversas combinaciones que suministran la substancia á los animales, renueva la atmósfera esparciendo por ella torrentes le aire vital que la hacen saluda= ble. Los objetos al parecer mas inútiles, las hojas de los árboles son los instrumentos de estas pasmosi3 operaciones; y el agua ayudada de la luz del sol les suministra los materiales, VEINTE. Y DOS DE AGOSTO. Descomporncion natural de Los Subí ar Cits vegel tales na amúnales. I GOTO para el comun de los hombres haya muy gran diferencia aparente entre la destruccion lenta de los vegetales, y entre su crecimiento y desarrollo, sin embargo la observacion enseña :¿i los físicos: que estos dos fenómenos dimanan de causas y movimientos análogos: la naturaleza hace servir las mismas causas á efectos muy di- Versus. Cuando las plantas y los animales son privados de la vida, ó cuando se les quitan sus productos á los individuos de quienes eran parte, se escitan en ellos movimientos que destruyen su contestura, y alteran su composicion, Estos movimientos constitu=
DE AGOSTO. 273 yen diferentes especies de fermentaciones; El fin de la naturaleza al escitarlas es sim= plificar mas los compuestos formados por la vegetacion y animalizacion, y hacerles entrar en nuevas combinaciones: una por-= cion de materia es la que empleada por algun tiempo en la formacion del cuerpo de las plantas y de los animales, concluidas ya sus funciones, debe ser transmitida Á desarrollos de diversos géneros. Se distinguen tres clases de fermenta— cion, la vinosa, acetosa y pútrida. La primera es decir la vinosa Ó espirituosa, llamada asi porque muda en vino las substan= cias que la esperimentan, y porque se saca de este vino un espíritu inflamable cono= cido bajo el nombre de espíritu de vino, es la que produce el vino, ó el espíritu de vino: por ella empieza la destruccion de los principios formados por la vegetacion, y puede considerarsela como uno de los movimientos establecidos por la: naturaleza, para simplificar el órden de las compo= siciones que presentan las substancias ve= getales. La fermentacion ácida ó acetosa es el segundo movimiento natural que contri buye á reducir los vegetales 4 estados de composicion mas simple: da orígen al vi= nagre, y no tiene lugar sino en los licores que primeramente ban esperimentado la: fermentacion vinosa. Se ha notado que el contacto del aire era necesario para la produccion del vinagre; se ha visto tambien: 12:
27, VEINTE Y DOS que este fluido es absorvido por el vino que se agría, y parece que se necesita una pot= cion de oxígeno atmosférico para la for= macion del acido acetoso. Hay sin duda otras muchas fermenta= ciones análogas á estas, y cuyo producto aun no es bien conocido: tal es la que esperimenta el agua mezclada con almidon, la que vuelve el pan acedo, y agrios los licores. Todas estas mutaciones se deben considerar como medios de descomposicion, que simplifican siempre las combina» ciones complicadas de los vegetales. En fin, despues que los fluidos vegetales ó sus partes sólidas humedecidas han pasado al estado de ácido, su descomposición continuada por circunstancias favorables, es decir, por una temperatura suave ú caliente, por la esposicion al aire y por el contacto del agua, las conduce á una putrefaccion que acaba en volatizar la mayor parte de los principios: en ella se desprende agua, ácido carbónico, aceite vo= látil en vapor ect., y despues solo queda un resíduo pardusco ó negro llamado mantilo, Organizando la naturaleza á los anima: les, puso entre ellos igualmente que en las plantas un gérmen de destruccion que se desarrolla despues de la muerte de los individuos, y quese efectua por el movimien- to llamado putrefaccion. Esta: consiste en la descomposicion lenta de las substancias, que un órden de composicion mas compli- > Y
DE AGOSTO. 275 cado las hace corromperse aun mas que las materias vegetales. “De aquí provienen los fluidos aeriformes que se desprenden poco á poco, disminuyendo á proporcion la masa de las substan-= cias animales que se ablandan, mudan de color, de olor; pierden su tejido, su for= ma; esparcen en la atmósfera vapores y: gases que se disuelven en ella, y que van ú levar á otros cuerpos las materias necesarias para su formacion. El resíduo es una especie de mantillo ó derra animal, en la cual se desarrollan muy bien los vegetales, y que por consiguiente es muy propia para servir de abono cuando está en su per= feccion. La putrefacción se halla modificada de muchas maneras diferentes por todas las circunstancias esteriores, cuales son la temperatura, el medio que ocupan las subs= tancias animales, el estado mas ó menos pesado, seco ó húmedo de la atmósfera etc. Asi los cadáveres, ó sepultados en la tierra, ó sumergidos en el agua, ó suspendidos en el aire, esperimentan diversos efectos, á los que sus masas, su cuantidad é inmediacion Á otros cuerpos, igualmente que todas las propiedades variables de los tres medios que acabamos de indicar, dan tambien for= mas nuevas y diferentes. Los descubrimientos 1modernos deben * producir en beneficio de la agricultura conocimientos y prácticas que estenderán sus + progresos. Entregada la naturaleza d sus*
206 VEINTE Y DOS fuerzas parece los aumenta sin cesar en la produccion de los vegetales, Los lugares en que el hombre no ha ejercido su” poder, ofrecen á los viajantes antiguas é inmensas selvas, tan espesas y frondosas que casi se tocan los árboles. La fuerza de la vegeta= cion es en ellos muy enérgica: el suelo que forma su base es húmedo, pingite, lleno de despojos vegetales, que cuanto mas se acumulan mas activa es la putencia vegetativa. Así es como del seno de la destruc= cion saca la naturaleza substancia para nue- VOS seres. El hombre se ha propuesto imitar estos grandes efectos: ha visto que las plantas disecadas y descompuestas sobre la tierra que las habia producido, le volvian lo que ha= bian tomado de ella como prestado, depo= sitando en su superficie con las semillas gérmenes de fecundidad para su propayacion. De aquí tuvieron origen los abonos. Se ha advertido generalmente que los despojos de las plantas y animales descom= puestos por la putrefacción, situados en la superficie de la tierra, ó á algunas pulgadas de profundidad, aceleran la vegetacion, le dav nuevas fuerzas, y aumentan gradualmente el producto de diversas cosechas; y si bien la esperiencia habia hecho ver por mucho tiempo la utilidad de este medio imitado de la naturaleza, ningun conocimiento exacto habia adquirido la física sobre esta materia basta estos últimos tiempos,
DE AGOSTO. 277 Pero la química teniendo en considera cion los efectos de la reaccion del agua, del aire y de los fluidos elásticos desprendidos de los abonos en los vegetales, ha ilustrado sobre manéra la agricultura: ha visto que las plantas y los árboles crecen rápidamen= te, y son muy vigorosos en los lugares espuestos á materias corrompi las; sabe tame bien que cuando estas se descomponen en la superficie de la tierra, se desprende de ellasácido carbónico, amoniaco, zas Indró= geno ete., y que todos estos Unidos elásticos son utilísimios para la vegetacion; mas como este desprendimiento solo se efectua hácia el fin de la pntrefaceion, facilmente se echa de ver por qué razon el estiércol demasiado fresco no tiene todas las venta= Jas que se hallan en los que ya han llegado á las tres cuartas partes de su descompo-= sicion. Aunque no se conocen ni describen aun todas las circunstancias de la putrefaccion, y las variedades casi innumerables de sus resultados, sin embargo se sabe que todos estos fenómenos se limitan á mudar los compuestos complicados en otros mas sima ples; que la naturaleza vuelve á las plantas y animales para nuevas combinaciones los materiales que no tenia en alguna mane: ra sino prestados, y que asi estáen un círculo perpétuo de composiciones y descom— posiciones; las cuales dando testimonio del oder de su Autor, manifiestan la fecun= dad de sus medios, al paso que anuncian
a84 VEINTE Y CUATRO desistres que causan semejantes fenóme= Los edificios trastornados, las ciuda= des sepultadas, las mieses consumidas, los campos, los olivares y los viñedos destruidos enteramente, son Jos menores efectos de este horrible diluvio de llamas y de fue= go- En una de las erupciones del Etna, el torrente de lava encendida se estendió por catorce lugares ó ciudades, y á distancia de veinte millas se oyeron los espantosos mugidos que salian dela montaña. El Etna arde desde tiempo inmemorial: sus ernpciones son muy violentas , y las materias que arroja tan abundantes, que cavando hasta sesenta ó setenta pies de profundidad , se encuentran vestigios de una ciuda, que sin duda fue cubierta y enterrada bajo de esta gruesa capa de lava. Las Mamas y el humo de este volcan se ven desde Malta que está á treinta y nueve le= guas. Tiene dos bocas principales, de las cuales una es mas estrecha que Otra; y aunqueambas aberturas humean siempre, nun: ca arrojan fuego sino en el tiempo de la erupción. Uno de los incendios mas terri bles del Euma es el de 1669. Los vestigios que dejó, fueron muy considerables; pues se abrió la tierra sobre la base de la mon= taña, y salió un vasto torrente de lava que corrió tres Ó cuatro leguas hasta el mar, donde formó una especie de promontorio cerca de Catania. Á este rio de lava suce dió la erupcion mas estraordinaria de are= na negruzca y escorias, que duró sin inter=
DE AGOSTO. 285 rupcion tres meses, y formó con estas máterias la montaña de Monte Rosso. La erup= cion de 1683 fue tan violenta que destruyó enteramente la ciudad de Catania, perecien= do entonces mas de sesenta mil personas, sin contar los que murieron en otras ciúdades y lugares comarcanos. Las erupciones posteriores son las de los años de 1688, 1727, 1732 ,1735, 1747, 1755 y 1787. El Vesubio, segun los historiadores, es muy posterior á la formacion del universo, pues empezó á arder en el consulado sép= timo de Tito Vespasiano y de Flavio Domiciano, en cuyo tiempo, habiéndose abier- to su cima, arrojó este volcan primero piedras y peñascos, y despues fuego y llamas, con tal abundancia, que abrasó las ciuda. des de Herculano y Pompeya. El célebre Plinio quiso examinar de cerca este incen= dio, y quedó sofocado con el humo, que aseguran era tan espeso que obseurecia la luz del sol. La ciudad de Herculano se ha descubierto á mas de sesenta pies de profundidad. La erupcion del mes de diciembre de 1631 ha sido la mas terrible; pues duró hysta el 95 de febrero del año siguiente, y arruinó la mayor parte de los lugares y villas de la costa inmediata, ya por la lava, ya por los terremotos que fueron cusi con= tinuos. La del año de 1737 fue muy considerable. La montaña vomitaba por mu-= chas boras gruesos torrentes de materias metalicas derretidas é inflamadas , que COL»
286 VEINTE Y CUATRO rian por los campos, é iban á dar al mar; las cuales eran semejantes á la escoria que sale del hornillo de una fragua. Entre las diferentes erupciones de este volcan, las mas notables son las de los años de 1751, 1760 , 1707, 1971 y 1794: 1 proyecto de subir á la cima del monte Vesubio, cuya altura sobre el mar es de tres mil y seiscientos pies , es de muy dificil ejecucion ; porque es necesario subir la mitad trepando, hundiéndose hasta la rodilla en las cenizas , y por cuestas su= mamente escabrosas. Sin embargo han lle. gado á subir algunos sabios como Dolomieu y Spallanzani. El caballero Hamilton , que ha hecho dibujar muchas vistas del Vesubio, le subió sesenta y dos veces «lurante su mansion en Nápoles. Mas ninguno ha habido, á lo menos desde la erupcion de 1779, que trastornó el Vesubio, que se haya atrevido á acometer la arriesgada empresa de bajar al cráter mismo de este volcan, hasta que ocho franceses tuvieron el arrojo de ejecu= tarlo en la noche del 19 al 20 de julio del año de 1801, habiendo salido de ella con felicidad no obstante la temeridad de sus guias, la imposibilidad que hallaban en ello los napolitanos, y los ejemplares que les citaban de viageros que quedaron allí sepultados, El objeto principal de este viage, que solo debe mirarse como un ensayo, no tiene otra utilidad que la de demostrar la posibilidad de llegar al cráter, de abrir el camino
DE AGOSTO. 287 ¿los físicos , 4 los naturalistas y 4:los quí- - micos, que examinando despacio este gran: dísimo horno de la naturaleza, hallarán en él materias variadas, á las cuales pueden aplicar con mucho fruto los conocimientos que hubiereñ adquirido, hacer esperiencias, y sacar resultados que no podrán menos de . ser muy útiles ú las ciencias y á las artes (*). Ademas de estos dos volcanes hay en Europa el de Hecla en Islandia, el cual despide fuego en medio de las nieves y hielos del norte. Sus erupciones son tan violen= tas como las del Etna y demas volcanes de los paises meridionales: arroja tanta ceniza, piedra pómez, y algunas veces, segun dicen, agua hirviendo, que no se puede ha= bitar junto á este volcan. : Tambien los hay en Asia, Africa y América. En Asia el mas famoso es el monte Al= bours , cerca del Tauro; su cima humea contínuamente, y arroja con frecuencia llamas y Otras materias con tal abundancia, que todos sus contornos estan cubiertos de cenizas. En 1586 se abrió uno en la isla de Java, no habiendo memoria de que hubiese ardido antes, y en el mismo año el monte Gounapi en la isla de Banda, que hacia solo diez y siete años que ardia, se abrió tam= “bien y vomitó con un ruido espantoso Lor= mos y otras varias materias. (5) Véase el mercurio-del mes de noyiembre del 'musmo ano,
288 VEINTE Y CUATRO “La isla del Fuego, una de las del Cabo verde en Africa, es una gran montaña que arde continuamente. En las Canarias el pico de Teyde, en la isla de Tenerife, arroja tambien fuego, cenizas y peñascos, y de la cumbre corren arroyos de azufre derretido que se coagulan en breve. La erupcion de este volcan en 5 de mayo de 1706 fue tan terrible, que destruyó la ciudad y puerto de Guarachico ; y en g de junio de 1798 acaeció otra no menos violenta. En fin, es muy grande el número delos volcanes en América, y sobre todo en las cordilleras , siendo el mas considerable el de Arequipa, cuyas esplosiones causan fre= cuentes terremotos. Tambien los hay en Guadalupe, en la Tercera y demas islas Azores. Entre los muchos que hay en Méjico, los mas notables son Popochampeche y Po= pocatepec. Sin embargo de que ya no existe este volcan, referirémos una célebre accion delos españoles, que acredita lo mucho que contribuyen los conocimientos físicos para todas las necesidades del hombre. Cuando Cortés estaba en Tlascala, hizo este volcan una erupción muy violenta , en la cual se obscureció la atmósfera, y despues se descargó en una lluvia de ceniza caliente, sa> liendo de cuando en cuando algunas centellas y globos de fuego. Este volcan le vomitaba de tiempo en tiempo, por cuya razon, y noticiosos aquellos naturales de que varios españoles intentaban subir á ob»
DE AGOSTO) 289 servar de cerca su boca , protestaron que absolutamente no se podia llegar á la cum= bre del monte. No obstante, y á pesar de estar cubierto de nieve y cenizas , COmenzaron á subirle ; pero cuando llegaron A corta distaicia de la cima, sintieron que se movia la tierra con violentos y repetidos vaivenes, y percibieron los horribles bramidos del-volcan, que á corto rato arrojó con mayor estruendo gran cantidad de fuego envuelto en humo y ceniza, de tal manera que Diego de Ordaz y sus compañe= ros tuvieron que refugiarse en el hueco de una peña. Este suceso les sobrecogió , y determinaron volverse; pero Ordaz les ant mó y continuaron hasta llegar á Ja boca, que los mejicanos decian ser del infierno. Desde ella observó en el fondo del cráter una gran masa de fuego, que hervia como materia líquida y resplandeciente, y advir= tió que la estension de la boca del cráter ocupaba casi toda la cumbre, y que tendria como un cuarto de legua de circunfe= rencia; mas era tan grande el humo de azufre, y tan vehemente el calor que £sperimentaban, que no pudiendo sufrirlo volvieron á bajar, aunque muy ufanos de haber sido los primeros que habian vencido semejantes dificultades. Esta bizarría no pasó entonces de una curiosidad temeraria; pero despues fue muy útil, pues hallándose el ejército falto de pólvora para la conquista de Méjico, y acorateos Cortés de la noticia que le dió Or. Y. 13
290 VEINTE Y CUATRO daw.del volcan, determinaron entrar en él, y sacaron doce arrobas de azufre muy fino para fabricar cuanta pólvora necesitaron, á cuya diligencia se debe tal vez la conquista de Méjico. En memoria de esta accion dió Cárlos Y ú Diego de.Ordaz por armas un monte arrojando llamas (*). Penetrado de espanto y de terror me pregunto á mí mismo: ¿para qué son €stos volcanes que desuelan la tierra, y.sumergen sus habitantes en una especie de estupor? ¿Á qué fin los ha criado el Señor? ¿Por qué en lugar de enfrenar su furor, les permite asolar así ¡i sus criaturas? Pero ¡quién soy yo para atreverme á hacer semejantes preguntas! ¿Tengo por ventura derecho para pedir cuentas á la suprema sabiduría de sus disposiciones? Estos volcanes no pueden ser obra del acaso; y de aquí debo concluir, que el Criador ha te» ado las mas sabias razones para querer que existiesen. ¡Ah! aun en medio de aque- Jlas escenas de horror y de muerte encuen» tro esta mano benéfica que provee y cuida del bien del mundo; pues por mas estra= gos que ocasionen las erupciones de estas montañas, son nada en comparacion de las utilidades que traen á nuestro globo, y de Jos males mayores y mas terribles aun de que nos precaven (**), () Véase el tratado de Quiñones sobre el monte ¡Vesubio , Solís y otros. (**) No.es pues una paradoja el asegurar con al-
DE AGOSTO, ag? Estando lleno el interior de la tierra de materias propias para fermentar 6 inflamarse por el contacto con el agua, era indis= eusable que hubiese volcanes. Ellos son ES respiraderos por cuyo medio se debilita «y quiebra la accion de este temible ele> mento; y aunque los paises en donde se reunen mayor cantidad de estas materias estan sujetos á padecer pasmosos trastor= nos, los esperimentarian aun mas violentos, si no existieran estas aberturas, La Ita» lia no seria la region mas fértil, si de cuando en cuando el fuego que encierra en sus entrañas no tuviese salida por los volcanes, Espuestas estas deliciosas regiones á conmociones contínuas y espantosas agitaciones , en lugar del espectáculo ened naturalistas que las desgracias ocasionadas en 05 terremotos desaparecen 6 s9 minoran con la aparicion de un volcan en algunos sitios, y que debe desearse se formen en ciertas partes de nuestro globo, En efecto, si entre Lishoa y Oporto se hubiese abjer» to un volcan, no hubiera quedado destruida aquella ciudad por el terremoto de 1755, ui incendiadas sus tristes ruinas por las llamas que salieron de la tier= ra por mil partes diferentes, La Natolia, la Siria y la Calabria deben estar en un sobresalto contínuo; y un volcan en cada uno de estos parages les proporciona» ría mas seguridad, En 1537, desde el primero hasta el doce de maya, el incendio fue tal en las cavernas del Etna, segun Facello, el ruido de los truenos concentrados era tan horroroso y seguida, las conmociones de la tierra tan fuertes y generales, que se temió yer volar óú hundirso toda la Sicilia. Seguramente esta hubiera sido la suerto infeliz de la jsla, si los anchurosos cráteres 4 bocas del volcan, que na cesaron de arrojar fuego , no la hubieran librado, 5
292 VEINTE Y CUATRO cantador de las bellezas del arte reunidas á las de la naturaleza, no presentarian mu= cho tiempo há simo un triste monton de escombros y de ruinas (*). Y ademas, ¿quién sabe si de estos horrendos fenómenos no resultan una infinidad de otras utilidades ocultas á la penetracion mas profunda, y cuya influencia se estiende sobre todo el globo? Á lo menos basta lo que se sabe en este punto para convencerme de que tambien concurren los volcanes á cumplir los fines llenos de sabiduría y de bondad del Criador del universo. VEINTE Y CINCO DE AGOSTO. Los temblores de biera. H.y dos especies de terremotos. Los unos que son causados por la esplosion de los volcaves, cuyas conmociones solo se sienten á cortas distancias, y Únicamente cuan= (*) Las tierras que rodean al Etna, y las que hay en las faldas del Vesubio , son fertilísimas y deliciosas. De aquí nace que á pesar de los peligros contínuos que trae consigo la vecindad de los volcanes, se halla cubriendo las hasas de aquellos laboratorios inmensos de fuego y de estragos una poblacion 1u- merosa. El inglés Hamilton que publicó una descripcion de la erupcion del Vesubio de 1794, asegura que en las treinta millas que compreuden sus faldas, hay mas número de pueblos y de habitantes que en otro parage alguno de Europa de igual estensiun.
DE AGOSTO. 293 do los volcanes obran , ó antes de su en= tera erupcion. Conmoviendo la tierra hasta cierto espacio, al modo que cuando se vuela un almacen de pólvora , causa un sacudimiento y conmocion sensible á muchas leguas. Los otros, bien diferentes por sus efectos, son los que se perciben á muy grandes distancias, y que conmueven una estension considerable de terreno, sin que se note ningun nuevo volcan ni erupcion alguna. Hay ejemplos de estos terribles ter= remotos que se han sentido á un mismo tiempo en Inglaterra, en Francia, en Alemania y aun mucho mas léjos; y se ha observado que se estienden mas á lo largo que á lo ancho; que conmueven una ban: da ó zona de terreno con mayor ó menor violencia en diferentes parages, y que casi siempre los acompaña un ruido sordo, se= mejante al de un gran coche que corre con rapidez (*). Atribuyense estos efectos á que los terrenos estan interiormente llenos de galerías , que se dividen y dirigen hácia diversos puntos. La mayor, parte de estas cavidades, que se comunican respectivamente, reuniéndoseó partiendo de un centro, comun, pueden resentirse en un instante á remotisimas distancias de la co :mocion central. (*) Elaño de 1692 hubo uno que se sintió en Inglaterra, Holanda, Flandes, Alemania y Francia, estendiéndose porlo menos dos mil seiscientas leguas cuadradas, siendo mas violenta la conmocion en los montes que en los yalles, ;
300 VEINTE Y CINCO Mr. Le Gentil'en su viage al rededor del mundo habla del efecto que producen en el mar los temblores de tierra en los términos siguientes. Yo he observado, dice, que entonces los navíos que estan anclados son tan violentamente agitados, que parece que todas las partes de que se componen van á desunirse: los cañones saltan de sus cureñas, y la arboladara de los bajeles con esta agitacion rompe los obenques: apenas lo hubiera yo creido, si no me hubiesen convencido muchos testimonios unánimes. Concibo muy bien, añade, que el fondo del mar es una continuacion de la tíerra, y que cuando esta se halla conmovida comurica su conmoción á las aguas que estan sobre ella; mas lo que no comprendo es este movimiento irregular del navío, cue yas partes todas tomadas separadamente participan de esta agitacion, como si no madase en una materia fluida y formara parte de la tierra. Mr. Shaw refiere tambien que en 1724 estando á bordo de an navío argelino de cincuenta cañones sintió tres violentas conmociones una tras de otra, como si cada vez hubiesen arrojadode un lugar muy al- to un peso de cuatrocientos á seiscientos quintales sobre el lastre; añadiendo que esto sucedió en un parage del Mediterráneo donde habia mas de doscientas bra= zas de agua. ¡Quién podrá subsistir delante del Po-
DE AGOSTO. 301 dopoderoso cuanrlo manifieste todo su poder, y quién le hará resistencia cuando se levante para juzgar las vaciones! La tierra tiembla y se conmueve á su presencia; los cimientos de los montes se trastornan y estremecen cuando se enciende su indignacion: Sul furor se esparce como un' fuego, hace que se derritan los peñascos, y reduce á la nada todo cuanto es objeto de sus justas venganzas. ¡Quién no os temerá, ó Rey de los cielos y de la tierra! Sí, Señor, reconocemos y adoramos vuestra magestad soberana. Vuestros juicios son siempre rectos é incomprensibles; pero al mismo tiempo seis bueno y misericordioso. k a Ohalma mia, procura penetrarte bien de esta grande verdad. Aun cuando el Señor manifiesta sus juicios sobre la tierra , aun cuando consume paises enteros en el ardor de su ira, aun entonces sus caminos son respecto á otras partes del mundo yá su generalidad caminos de bondad y de sabiduría, ¿Piensasacaso quesolo para destruirte dispone y ordena estas pasmosas conmociones cuando puede hacerte desaparecer con an soplo? ¿Pudieras creer que necesitase el Altísimo servirse de todas las fuerzas de la vaturaleza para convertirte en polvo? “¡Ah! reconoce mas bien que hay unos. bines mucho mas altos en estas catástrofes tan terribles, y que los terremotos mismos sirven en el plan del Criador para la conservacion del todo. Y aun supuesto que al.
302 VEINTE Y CINCO gunas aldeas, ciudades y provincias fue= sen sepultadas bajo sus propias ruinas; aun suponiendo que se destruyesen núllares de criaturas, ¿qué es todo esto en comparación del mundo entero y de la innumerable multitud de criaturas que habitan el inmenso imperio de la creacion? Cree pues que todo cuanto hay mas espantoso en la naturaleza , todo: el mal aparente, todas las pretendidas imperfecciones del mundo son necesarias para su conservacion, y por lo mismo para que se manifieste en ellas la gloria de su Autor, ¡Ser inmenso y omnipotente! yo os adoraré y bendeciré vuestro nombre aun cuando descargueis vuestro azote sobre la tierra, y aun cuando derrameis sobre ella el terror y la desolacion. Aun haré mas: descansaré con entera confianza en vuestros paternales cuidados, Y si se aplana= sen los montes y cayesen al mar, si se destruyese el mundo, vos sereis siempre mi apoyo, mi fortaleza y mi asilo: sí, vos séreis mi auxilio y mi protector en todos los males. Logre yo el testimonio de una buena conciencia, y nada tendré que temer, VEINTE Y SEIS DE AGOSTO. ALetcoros Lg 12E0S + Jae 0d filos. y ense comunmente en la atmósfera materias quese inílaman con mas ó ménos vehe-
DE AGOSTO: 303 mencia y bajo de mil formas diversas. Estos metevros deben su origen á las exlialaciones que saliendo de las substancias de los tres reinos de la naturaleza se elevan á diferentes alturas de la atmósfera, se-Treu- nen en ella, se inflaman y disipan. De aquí dimanan los globos de fuego, las estrellas vagas Ó cadentes y Otros semejantes meteoros, que se manifiestan bajo de varias figuras, ya inllamándose poco á povo en el seno de las capas aéreas donde estan esparcidos, ya serpeando á manera de un riachuelo de fuego en la atmósfera, segun que la inflamacion los precipita unos sobre otros, ó los separa y disipa en varias direcciones. Deaquí provienen tambienestos fuegos fítuos que revolotean á algunos pies de la superficie de la tierra, que parece andar errantes sin direecion determinada, y gue causan tanto sobresalto á los ignorantes (*). (1) Las observaciones y esperimentos de estos útimos años pruebán bastantemente que la causa de estos fuegos es ya la materia eléctrica, ya el gas ó aire inflamable, y muchas veces la reunion de estas dos substancias. En efecto, como la materia eléc= trica , igualmente que los demas fluidos, tira siempre á equilibrarse , cuando en algun Ingar se condensa demasiado ,- al salir de él para ponerse en equilibrio aparece bajo la forma de una llama mu sutil ; 4 la manera cue por la misma razon despide chispas un couductor electrizado. Por otra parte, removiendo con un palo el agua de los Ingares ce= nagosos, donde son mas frecuentes estos fnegos, se observa desprenderse de ella una cantidad conside» rable de gas, que se inflama al punto estendiéndose Ja llama bastante Jéjos con solo aplicar la luz de
304 VEINTE Y SEIS Estos últimos meteoros parece que desaparecen algunas veces y que se apagan repentinamente, sin duda cuando las retamas Ó los árboles les interceptan la luz; pero se vuelven á dejar ver en otros parages. Son bastante raros en los paises frios; y se asegura que en invierno se ven con particularidad en los sitios: pantanosos. En España, en Italia y en otros paises calien= tes son comunes en toda estacion, y ni la lluvia ni el viento los apagan. Obsér= vanse muy «le ordinario en los lugares donde hay plantas y materias animales podridas , como en los cementerios , muladares, sitios crasos y Cenagosos. La supersticion, que no se persuade á que semejantes fenómenos puedan ser efec- to de causas naturales, los mira con es= panto, y pocos espectadores hay que se atrevan á acercarse á ellos. La plebe ignorante cree que son las almas de los difuntos, Ó espíritus malignos que andan acá y acullá, y que se divierten en estraviar á los caminantes por la noche. n . Lo que únicamente puede haber dad lugar á esta ridícula opinion, es el haber= * se notado que los fuegos fatuos huyen de los que van tras ellos, y por el contrario, siguen á los que se alejan: tambien se peganá los carruages que ruedan muy de priuna bugía en aquel momento. Es consiguiente pues que muchas veces sea el gas quien sumivistre la ma= teria de estos fuegos, y el fluido eléctrico el agente que los inflame,
z DE AGOSTO, 305 sa. Pero es muy fácil esplicar este fenómeno; pues el que va en su seguimiento empuja al aire, y por consiguiente tambien al fuego delante de sí; mientras el que le huye deja detrás de sí un espacio vacío que el ambiente llena al momento; lo que produce uña corriente de aire que va del fuego á la persona, y que arrastra el meteoro necesariamente; por lo cual se observa que este se detiene, cuando aquella de- ja de correr. ¡Cuán ingeniosos no son los hombres para atormentarse á sí mismos con vanos miedos y sobresaltos, que no tienen mas fundamento que una imaginacion desarre= glada! Para aborrarnos de muchos temores que nos atormentan, bastaria muchas veces tomarnos el trabajo de examinar mejor los objetos que nos espantan, é inquirir sus causas naturales. Mas no solo estamos sujetos á error en órden á los fenómenos de la naturaleza; pues sucede lo raismo respecto á la moral. ¡Con cuánto anhelo no buscamos los bie= nes de la fortuna, sin premeditar si mere= can tanto nuestro empeño ,y si podrán labrarnos la felicidad que de ellos espera= mos! La mayor parte de los ambiciosos y avaros no son mas felices en seguir los ho= nores y las riquezas que el insensato que corre tras los fuegos fatuos, sin poder nunca alcanzarlos. En suma, ¿que fruto sacas mos de los contínuos esfuerzos que hace= mos para adquirir unos bienes que por su
306 VEINTE Y SEIS naturaleza y duracion son tan semejantes á los.meteoros ligeros que vemos inflamarse en el aire? Por lo comun los bienes terrenos huyen del que los sigue con tanto ardor, y le caben en suerte al que parece que los huye. VEINTE Y SIETE DE AGOSTO. Fuego ebeelrico: electiicidad. artificio Mas de medio siglo há que la electricidad presenta d nuestra vista fenómenos singulares, cuya causa parece pertenecer al sistema general de la naturaleza, Dase este nombre á la propiedad de un cuerpo pues- to en estado de atraer ó de repeler pajitas, plumillas ú otros cuerpos ligeros que se le ponen á cierta distancia. La materia eléc. trica 6 el fluido que por su movimiento produce estas atracciones y repulsiones, no es probablemente mas que una modificacion particular del fluido ígneo. Un cuerpo elec= trizado es aquel en que el fluido eléctrico está puesto en accion con el auxilio de la naturaleza Ó del arte. Este fuego se halla al parecer distribuido en todos los cuer= pos; pero sucede en esto lo mismo que con el aire, que no le perciben nuestros sen= tidos sino cuando se agita: de la propia Manera es necesario que roto el equilibrio
DE AGOSTO. 307 por una fuerza cualquiera, vuelva á res« tablecerse para que el fuego eléctrico sea sensible. 'Podos los cuerpos pueden electrizarse; mas no todos:se electrizan del propio modo. Considerados con respecto á la elec= tricidad, púeden dividirse en dos clases. En unos se puede escitar y aumentar el fuego eléctrico por medio de la frotacion: otros no se electrizan, ó se electrizan muy poto por la frotacion, y solo reciben su fuerza eléctrica por la comunicacion con los primeros. Los cuerpos de la primera clase son principalmente el vidrio, la pez, la resina, el lacre, la seda, los cabellos y el aire; los demas, pero con epecialidad el agua y los metales, pertenecen á la se= gunda. Aquellos pueden ponerse en esta=. do de conservar la materia eléctrica rem nida en su masa; estos por el contrario la pierden tan presto como la reciben. Llámase máquina eléctrica un iustrumento con el cual, por medio de una rueda, se da un movimiento rápido á un glo: bo ó disco de cristal, que girando circu= larmente frota ó bien sea contra lá mano ó bien contra dos almohadillas de clin ó cerda forradas en badana. Por el efecto de esta frotacion adquiere el globo ó plano circular su vivtud eléctrica, que puede estenderse tan Jéjos como se quiera, por medio de barras de hierro, 6 de cadenas que tengan comunicacion con el globo. Si se-pone la mano sobre una de estas barras,
308 VBRINTE Y SIETE se siente un golpe bastante fuerte; y es= tando á obscuras se ve salir del punto del contacto una brillante chispa. Cuando mu: chas personas agarradas de la mano estan en seguida, esperimentan todas en el mismo instante la conmocion eléctrica, que puede hacerse mas ó menos violenta segun la mayor ó menor frotacion del disco. Tambien puede darse al fluido eléctrico la fuerza necesaria para matar, no solo gorriones y otras avecillas , sino gallinas, capones, gansos y aun ovejas. Se bace este esperimento por medio de boteilas de vidrio llenas de agua y atadas entre sí con alambres, que comuniquen con el globo que está en frotacion, y de que ya hablamos, Una brillante chispa, un gran ruido, una conmocion impetuosa, la inflamacion de las materias combustibles, y la muerte de los animales, son los efectos de este esperimento. Mas aun se manifiestan otros que son comunes á todas las esperiencias de este género, como es el olor del ajo, una agitación en el ajre, etc. Acercando la cara ó la mano á un con-= ductor terminado en punta, se advierte que emana de esta un torrente de materia eléc= trica; pero estas puntas que arrojan así el fluido, sirven tambien para atraerlo. Sábese igualmente que los caballos, los perros, los gatos y aun tambien los hombres pueden electrizarse hasta el punto de arrojar chispas cuando se les frota. Quizá en lo sucesivo aprenderémos ca-
DE AGOSTO, 3o da vez mas á conocer la utilidad de este singular fenómeno de la naturaleza, del cual hemos sacado ya varias ventajas; par= que en nuestros dias se ha descubierto que la electricidad moderada adelanta la germinacion y el brote de los vegetales, y que producé los mismos efectos sobre el gérmen ó semilla de los animales; pues los huevos electrizados como se debe empo-= Man mas pronto que por el método ordinario. Los médicos pensaron aplicar á su arte la electricidad , y hay ya ejemplos de miembros perláticos que se han curado por la conmocion eléctrica (*). Ella ha dado lugará muevas conjeturas sobre el modo con que se forma el rayo,-y ha mudado las ideas que se teniah antes de este terrible meteoro. * Así recibimos de tiempo en tiempo nuevas soluciones de los enigmas que encierran las grandiosas obras del Criador. ¡Cuán limitada es la capacidad del hombre, y cuan poco atiende á las cosas mas im= (') Ademas de la perlesía se han sanado con este fluido prodigioso otras varias dolencias , entre ellas las inflamaciones de ojos, sabañones, y el reumatismo siendo reciente. alas facilita el méns= truo, y cura, ó al menos alivia, la sordera, gota serena ect. Véase el modo de administrar la electricidad, y los efectos que produce en las citadas enfermedades y otras, en la Memoria de Mr. Mau duitz y en las de Mr. Masars de Cazeles, la descrip= cion de sesenta y dos enfermedades , de Jas cuales muchas se han minorado por este medio, y otras se han curado perfectamente, Tomo 2,? de la segunda edicion, pág. 330.
318 VEINTE Y NUEVE teria del rayo, se habia propuesto una idea mas filosófica que la de hacer esperimentos eléctricos. Pensaba que si se estableciese cierta comunicacion entre una barra de hierro colocada sobre un edificio y lo interior de la tierra, la barra podria preservarle de una esplosion, recibiendo en sí el fluido de las nubes tempestuosas que pasasen cerca. Con este objeto se han construido en muchos lugares máquinas de esta especie, llamadas pararayos. Pónese en la parte mas elevada de un edificio una barra de hierro de forma cilíndrica , terminada en punta, y cuya estremidad inferior se apoya en vidrio macizo. Una cadenita de hierro asida ála barra á algunas pulgadas mas arriba del apoyo, se dirige por un conducto de vidrio hasta la estremidad del tejado, del cual pende libremente para ir á parar á un pozo, ó en su-defecto se la internará hasta encontrar con tierra húmeda, pues la seca es mal conductor de la electricidad (*). Este apa= rato tan sencillo preserva al edificio de los efcctos del rayo, especialmente si para pre- (2) En los pararayos que se han puesto en Madrid bajo la direccion del Señor Bueno, se une á la estremidad inferior de la barra otra que baja por dentro de tubos de barro cocido por la parte esterior del edificio hasta un pozo ó tierra húmeda, porque como las paredes de nuestros edificios suelen tener bastante yesó , y este atrae la humedad, seria fácil que por las lañas de hierro con que se asegura la barra á la pared, se introdujese en esta la electricidad, y continuase por ella haciendo estragós.
DE AGOSTO. 319 cayer el orin se dora á lo menos la punta de la barra; pero ningun metal hay mas a propósito que la platina para dicha punta, por no estar sujeto Á tomarse de orin ni á derretirse. No siendo el trueno 1mas que una electricidad natural, comprimida en la nube que lleva el rayo en su seno, si esta nube viene á pasar sobre el edificio en que haya un pararayo, substraida por la punta de hierro la materia eléctrica que le contiene, pasa por la cadenita al pozo 6d la tierra lúmeda, donde revienta algunas veces de una manera sensible, otras de un modo espantoso, pero siempre sin riesgo. No estuvieron de acuerdo los físicos sobre los pararayos; unos miraron sus ven= tajas como incontestables; otros pensaron que la accion de tales instrumentos era demasiado débil para defender el edificio; pues sería, decian estos, impedir por medio de un simple tubo que rebosase un grande rio, pronto á salir de madre. Aun algunos han pretendido que los pararayos eran mas propios para escitar la caida del rayo sobre el edificio, que para preservarle; mas no se puede dudar de la utilidad de estas máquinas, especialmente despues que la esperiencia ha enseñado que una esplosion que por otra parte parecia n= evitable, se habia hecho sobre la punta misma del pararayo, sin que por esto padeciese el edificio (*). Presentóse hace (*) Entre otros muchos hechos que pudiéramos citar, bastará por si solo el que trae Ingenhonzs
320 VEINTE Y NULYE algunos años á la Academia de las Cien= ciasuna de estas barras en que habia caido un rayo, y cuya punta estaba roma, - cual si se hubiese fundido. El fluido eléc= trico habia seguido la comunicacion establecida entre la barra y las entrañas de la tierra, dejando intacta la casa. Pero es necesario multiplicar los pararayos cuando se quieren situar en edificios de alguna mayor estension; no deben estar tampoco depara destruir las quiméricas invectiyas con que íntentaron algunos desacreditar el yenturoso proyec= to del aparato de Franklin, En los Estados del Conde de Orsini de Rossem= berg, Gentil-hombre del Emperador, en Carintia, hay en la cima de un monte un campanario que en todos tiempos ha sido el blanco de los rayos, y con tanta frecuencia, que-durante el verano no se celebraba en la iglesia por las desgracias que ha= bian sucedido. El año 1730 nos dice Ingenhonzs quedó reducido á cenizas por un rayo, Se constrú= yó de nuevo; pero al arruinarse otra yez Á poco tiempo fué mas fatal su snerte, pues cayeron ra= yos cuatro ó cinco veces por año, y en una misma tempestad diez yeces, caso sin ejemplar, y cinco en 1778, habiendo sido el último tan violento que la torre empezó á desmoronarse , y el Conde se vió precisado á mandarla demoler. Se leyantó por tercera yez poniéndole un pararayos rematado en punta, y no volvió á suceder desastre alguno , pues solo: una yez cayó un rayo desde este tiempo, y el golpe fué tan ligero que ni aun derritió la punta del con+- ductor, sín recibir daño alguno el campanario. Sigaud de la Fond dice que desde que los ingle= ses han puesto su confianza en esta propiedad asom= brosa de las puntas, ha respetado el rayo sus edificios. En España se va haciendo cada dia mas general el uso de este apreciable descubrimiento, Segun da edicion , tomo 24", pág, 301 y 932,
A SS DE AGOSTO. 3ar masiado cercanos para que no se dañen unos á otros, ni demasiado apartados á fin de que las diferentes esferas de su activi. dad no dejen ningun espacio intermedio: Ja distancia de sesenta pies entre uno y otro pararayo es la que se regula ser bastante. Nose limita el pararayo á substraer en si= lencio , como se ve, el luido eléctrico, aun= que no deja de ser apreciable este beneficio; sino que su momento decisivo es aquel en que anunciando todo una esplosion próxima, se presenta á recibirla, y determina al fluido 4 tomar la senda designada de ante= mano por el físico al lado del edificio, que queda libre aun de la conmocion causada por el estruendo. ' Notenemos todavía conocimientos bastante ciertos sobre la manera con que se electrizan las nubes; mas algunas esperien= cias pueden servir para esplicar la transmision de una pequeña cantidad de fluido eléctrico que toma el aire de los objetos terrestres. Se ha observado que los cuerpos que se convierten en vapores quitaban á los vasos aislados con quienes estaban en contacto, parte de la electricidad pro-= pia de estos cuerpos. Por esta' electricidad es como se esplica la formacion de aque= llos meteoros llamados vulgarmente estrelas vagas, y-de los globos inflamados que atraviesan rápidamente el aire, y se desvanecen con una esplosion. Es verisímil que estos meteoros se deben al gas inflamable que se desprende pe las lagunas, y 14: s
322 VEININ Y NUEVE sse eleva despues hasta cierta altura de la atmósfera, donde se enciende por el contacto del fluido eléctrico, Ademas de estos efectos que pertenecen propiamente á la física, hay otros muchos, que para observarlos necesita esta ciencia de la historia natural. Conocíase mucho tiempo habia un pez del género de las rayas, llamado torpedo , por haberse notado que causa cierto entorpecimien= to en los miembros del que le toca. Los esperimentos mas decisivos han verificado las conjeturas que atribuian este fenó= meno á la electricidad. Muchos espectadores puestos en circulo, y de modo que el primero comunicaba con la superficie inferior del pez; sintieron la commocion al momento en que el último tocaba con el escitador la superficie superior. La anatomía ha descubierto en el cuerpo de este pez mo órgano particular donde tiene el animal la facultad de escitar un movimien- to alternativo de contraccion y dilatacion, del que parecen resultar las dos especies de electricidad que residen:en las dos superficies de su cuerpo, y producen en las per= sonas inmediatas los efectos de la botella de Leyden. ¿La misma virtud se ha observado en otros muchos peces, como en la anguila de Surinam, y el temblon del Niger. La electricidad de estas anguilas es mas activa que la del torpedo; pues haciendo en ellas el esperimento se ha llegado aun á perci-
O A A e e a DE AGOSTO. 323: ” bir la chispa entre dos cuerpos metálicos situados á cortísima distancia uno de otro, y que comunicaban con los cuerpos al traves de los cuales se descargaba la electricidad, Los peces dotados de esta virtud se valen de ella como de una arma invisible | para trasmitir por el agua una violenta | conmocion á otros peces, y despues de | haberlos aturdido se lanzan sobre ellos y | los devoran. Aquí se puede decir á la le= | vwa, que el vencedor arroja rayos subre su enemigo. La mineralogía presenta tambien sus fenómenos particulares de electricidad En efecto, varias piedras, y la turmalina entre otras, tienen la propiedad de electrizarse por el calor que produce en ellas el mismo efecto que la frotacion en las piedras ordinarias (+). :A pesar de los progresos que ha hecho en nuestros dias la teoría del fluido eléc- | trico, nos resta mucho que saber sobre | la materia; pues se presentan aun sin solucion muchas cuestiones importantes. Por . ejemplo: ¿cómo obra el calórico para electrizar un cuerpo? ¿De qué modo produ= ce la frotacion este efecto? ¿De dónde proviene la luz que acompaña al penacho ó « —(*) En el dia conocemos cinco minerales que tienen esta propiedad, que son la turmalina , el topacio y la zeolita; una sal que es el borato magnepcia: natiyo, y el óxido de zinc cristalizado fósil,
324 VEINTE Y NUEVE chispa eléctrica? ¿No habrá quizá en este caso una verdadera combustion ? ¿Qué influencia es la que tiene la electricidad en muchos fenómenos notables, como las auroras boreales? etc. etc. Estas cuestiones son como otras tantas adarajas que quedan en el vasto edificio que erige con esta mira la teoría; y la vista sola de las partes delicadas donde se han dejado, anuncia la dificultad de hallar asi materiales como manos propias para emplearlos con buen éxito. ¿Quién podrá aun asegurar que entre estos objetos no haya algunos del todo impenetrables al espíritu humano? TREINTA DE AGOSTO. Datuse exa y Jogpicdades de le 2% pottóntanos cada instante la utilidad de este fluido brillante y sutil que ilumina y da colorá toda la naturaleza, que hiriendo nuestros ojos presenta al alma la imá= gen de los objetos sensibles, y pinta en ella su figura, situacion y colores. ¿Pero de dónde emana la materia luminosa? ¿Es acaso una substancia particular esparcida por todas partes, y que solo necesita para brillac ser agitada por el cuerpo lumino= so? ¿O sale mas bien sin intermision del «sol y de las estrellas?
A SA E DE AGOSTO! 325 La luz parece ser un torrente de molé: “culas infinitamente pequeñas que el cuerpo luminoso despide continuamente de su seno, y que con una velocidad incompa= rable se dirige en línea recta á distancias | indefinidas. En efecto, concibiendo al sol y á las estrellas como unos hornos inmen= sos en quienes existe un fuego muy activo violento, se formará idea de la: teoria de la luz. Estos hornos arrojan de sí una infinidad de torrentes de una materia su= | tilísima que atraviesa la inmensidad del | espacio" con el mas rápido movimiento: de aqui provieúe la portentosa Velocidad | de la luz, y su direccion en línea recta y en rayos divergentes. Esta materia suma= mente elástica encuentra á veces substan= cias que no puede penetrar de donde re: sulta la reflexion de la luz por la oposi= cion de un cuerpo impenetrable 4 sus ra: yos. Cuando estos caen oblicuamente en un cuerpo diáfano que resiste mas ó menos á su primitiva direccion, la deben mudar, de lo cual dimana la refraccion de la luz al pasar de un medio á otro mas ó menos penetrable. Los fenómenos de la reflexion de la luz son el objeto de la catóptrica y los de la refraccion de la dióptrica. | No penetrando el fuego-sino con len= titud el vidrio y otros cuerpos transparentes, la luz incomparablemente mas sutil los atraviesa en un instante. Es preciso pues que los poros del vidrio den paso franco á la luz, sin hallar el menor obstáculo al
326 TREINTA penetrarlos, en vez de que el fuego como menos sutil encuentra mayor resistencia, El fuego se mueve tambien mucho mas lentamente que la luz. Póngase un brasero encendido en un cuarto, y solo le calen= tará por grados: por el contrario con la luz de una bugía se alumbra todo él de repente, y en un momento se ve desde todos los puntos adonde pueden llegar sus rayos, Dedúcese de estos hechos que el fuego y la luz no son substancias diferentes, sino una substancia diversamente mo= dilicada, respecto á que casi siempre las vemos ir juntas y que la una pude OCA= sionar la otra. Aun quizá no habrá mas variedad entre las dos.que el que la luz esté dotada de una velocidad suma; y al contrario el "calórico ó el fuego sea sí el mismo principio, pero privado de este movimiento progresivo, Las propiedades y efectos de la luz no son menos incomprensibles que su naturaleza, Es prodigiosa la rapidez con que se propaga. Y si no fuese mayor su velocidad que la del sonido, gastaria diez y siete años en llegar desde el sol hasta nosotros; pero para esto sólo necesita ocho minutos y trece segundos. En tan corto espacio de tiempo corre un rayo del sol muchos millones de leguas, y mas de cincuenta mil en un segundo; y como el sonido no an= da mas que mil doscientos cincuenta pies por segundo, es menester que un globito de luz sea mas de ochocientas mil yeces
; DE AGOSTO. 327 mas sutil que una partícula de aire, aunque esta no puede verse ni con la simple vista, ni aun con los microscopios que mas aumentan los objetos, Aun hay mas: sin embargo que es tal la velocidad de una bala de cañon que en un segundo. corre seiscientos doce pies, si soponemos con los mejores astrónomos (*) que la distancia de la estrella mas próxima es mas de cuatro mil setecientos veinte y siete millones de veces mayor que el radio de la tierra, resulta que para llegar sus rayos á nosotros corren cuando menos un espacio que una bala de cañon, aun conservando siempre el mismo impulso, no le andaria sino en mas de cinco millones y medio de años. ¡Cuán sutiles pues deben ser las moléculas de la luz para no ocasionar los mayores estragos sobre la tierra, respecto á que su velocidad es mas de un millon de veces mayor que la de la bala que sale del cañon! Si tuviesen alguna proporcion con los menores cuerpos que puede concebir nuestra imaginacion, su masa multiplicada por tan escesiva velocidad tendria una fuerza capaz de dar la muerte á todos los vivientes, de arruinar los bosques, los edificios, las rocas mas duras, y de producir en todas las partes de nuestro globo las conmociones mas violentas. La espansion de la luz no es nrenos in- (*) Astronom. de Lalande tom. 3, parag. 2782, seconde édition,
LOS ELO A NA, a. » Vaturaleza y propiedades del sonido. . .220. Causa del placer quesesiente enla música. 2.26. Otras observaciones sobre elsonido: eleco. 231, Efectos del aire encerrado en los cuer) pos. 236, Navegacion aérea. ooo... 239. LIBRO. AE El fuego. Materia ignea, 2. Naturaleza del fuego y sus efectos. . . «250, Efectos del aíre y del fuego en la combustion, y en la respiracion y calor de los AAA A PA . - 259. Efectos del aire, del agua y de la luz, en la formacion de las substancias vegetales y animales... ... 1000265. Descomposicion natural de las ias vegetales y animales. 2... ...272. Diversos usos del fuego , y medios para Adquirirle. oo. ..o.o.os.. . 298 LONDON AL Los temblores de tierra... .......29% Meteoros ígneos: fuegos fatuos. . . . . . 302. Fuego eléctrico : electricidad artificial. .306. Electricidad natural: el rayo. . .. .. .310, Progresos que se han hecho en órden á la , electricidad natural: el pararayo y otros Jenómenos eléctricos... . .. «.. 316. Naturaleza y propiedades de la luz. . . .324. Diversidad de los colores. +. 1.1... . 329»
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