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Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano (siglos XVI-XIX)

Martínez Egido, José Joaquín

Abstract

La lexicografía bilingüe español-italiano tiene su origen a finales del siglo XV con el nacimiento de las lenguas vernáculas como vehículos eficientes de comunicación entre los pueblos. En primer lugar será en obras de pequeña extensión y de configuración semántica, las nomenclaturas, para dar lugar a obras más extensas e importantes, los diccionarios. Este trabajo muestra el origen y el desarrollo de esta lexicografía bilingüe desde esos inicios hasta el final del siglo XIX. La exposición se realiza dividiendo la producción lexicográfica en cuatro momentos temporales, resultantes del desarrollo e importancia de las obras, tanto por su extensión como por la técnica lexicográfica que se utiliza. Por todo ello, como resultado final, se asiste a todo el devenir de esta práctica lexicográfica en la que se observa cómo logra alcanzar un estadio positivo comparable al de otras lexicografías bilingües del español.

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I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 ORIGEN Y DESARROLLO POSITIVO DE LA LEXICOGRAFÍA BILINGÜE ESPAÑOL-ITALIANO (SIGLOS XVI-XIX) José Joaquín Martínez Egido Universidad de Alicante RESUMEN La lexicografía bilingüe español-italiano tiene su origen a finales del siglo XV con el nacimiento de las lenguas vernáculas como vehículos eficientes de comunicación entre los pueblos. En primer lugar será en obras de pequeña extensión y de configuración semántica, las nomenclaturas, para dar lugar a obras más extensas e importantes, los diccionarios. Este trabajo muestra el origen y el desarrollo de esta lexicografía bilingüe desde esos inicios hasta el final del siglo XIX. La exposición se realiza dividiendo la producción lexicográfica en cuatro momentos temporales, resultantes del desarrollo e importancia de las obras, tanto por su extensión como por la técnica lexicográfica que se utiliza. Por todo ello, como resultado final, se asiste a todo el devenir de esta práctica lexicográfica en la que se observa cómo logra alcanzar un estadio positivo comparable al de otras lexicografías bilingües del español. Palabras clave: Lexicografía; bilingüe; español-italiano; historia. ABSTRACT Spanish-Italian bilingual lexicography originated in the late 15th century with the birth of vernacular languages as efficient means of communication between people. Firstly, short, semantic nomenclatures were created, followed by dictionaries as more extensive and important works. This article shows the origin and development of Spanish-Italian bilingual lexicography, from these early beginnings up to the end of the 19th century. For the purposes of this study, lexicographical production is divided into four time periods, based on the development and importance of the works, both in terms of length and the lexicographical technique used. Thus, the complete evolution of this lexicographical practice is presented, reflecting how it managed to achieve a positive juncture comparable to that of other Spanish bilingual lexicography. Keywords: Lexicography; bilingual; Spanish-Italian; history. 214 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 1. INTRODUCCIÓN La elaboración de diccionarios en el siglo XXI es el resultado de una larga tradición y de una ardua planificación teórica y práctica (Azorín Fernández 2003: 31-52) que comenzó con el nacimiento de las lenguas vernáculas. El desarrollo de éstas y la necesidad de su aprendizaje por extranjeros ayudaron a que la lexicografía se desarrollara como disciplina lingüística. Podemos decir que de la necesidad del aprendizaje de lenguas extranjeras surge el producto lexicográfico. La lexicografía bilingüe del español y del italiano participa de esa tarea conjunta de los diferentes profesores y lexicógrafos que han ido trabajando a lo largo de los siglos con la finalidad de elaborar productos eficaces para sus propósitos docentes. Estos productos no debían ser exclusivamente diccionarios extensos, como los que conocemos en nuestros días, sino que podrían tratarse de pequeños vocabularios u otros tipos de agrupaciones de léxico destinados a ser memorizados con miras a la adquisición de un vocabulario básico. En este trabajo, bajo la directriz que nos proporciona el eje cronológico, se muestra cuál ha sido la trayectoria de la lexicografía hispano-italiana desde sus orígenes hasta finales del siglo XIX. Llega a ese momento con la adquisición plena de una técnica lexicográfica ya depurada, basada en unos principios teóricos suficientes que la harán entrar en el siglo XX preparada para dar lugar a obras cada vez más adaptadas a los principios de la técnica lexicográfica moderna y a las necesidades de los usuarios. En el eje cronológico, para el desarrollo de este trabajo, se han distinguido cuatro apartados, el primero para explicar los orígenes (siglos XV y XVI) y los tres restantes para constatar el desarrollo de la producción lexicográfica bilingüe español-italiano (siglos XVII, XVIII y XIX). En cada uno de ellos se ha diferenciado lo que fue la actividad lexicográfica general de lo que resultó de la actividad lexicográfica particular de la lexicografía bilingüe español-italiano. Dentro de ésta se ha prestado atención tanto a la producción bilingüe menor, las pequeñas obras o diferentes productos lexicográficos que contribuyeron tanto a la enseñanza del español como del italiano en tanto que lenguas extranjeras, como a la considerada mayor, la realización de diccionarios extensos en los que existió una voluntad manifiesta de recoger el mayor número de voces de una lengua. 2. LA LEXICOGRAFÍA BILINGÜE ESPAÑOL-ITALIANO: SIGLOS XV Y XVI 2.1. Actividad lexicográfica El siglo XV marca el comienzo de la tradición lexicográfica entre el español y el italiano como lenguas de trabajo en productos lexicográficos pues es, precisamente, en este momento cuando las lenguas vernáculas se afianzan como lenguas de comunicación y de cultura y, por ello, serán necesarios diversos materiales que apoyen su aprendizaje, tales como gramáticas, vocabularios y diccionarios. Durante toda la Edad Media (Von Gemmingen 2003: 151-174), la práctica lexicográfica se insertó dentro de la consideración del léxico como parte del estudio gramatical siempre del latín y en latín, por lo que los estudios sobre el léxico deben rastrearse en obras diversas con características bien Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 215 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 diferenciadas en su contenido y en su forma, como fueron las gramáticas propiamente dichas, las obras etimológicas, las Summas, los pseudoccionarios, las listas de palabras en los Nominalia y los apéndices de los Colloquia y, por último, los glosarios (Martínez Egido 2006: 2-6). La tradición lexicográfica del español tiene su primer representante sustancial en 1490 con la publicación en Sevilla del Universal Vocabulario en latín y en romance de Alfonso Fernández de Palencia (Alemany 1981, Medina Guerra 1991), concebido como un instrumento útil para el aprendizaje del latín y destinado a los estudiantes y a los clérigos. Su autor intentó desligarse de la tradición de los glosarios medievales que venían utilizándose, muchos de ellos desde el siglo VIII, y que acumulaban multitud de errores, por lo que ofrecían un latín viciado. Así, Fernández de Palencia, asumiendo los presupuestos pedagógicos humanistas de volver a los textos originales clásicos para su estudio y posterior enseñanza (Martínez Egido 2008: 229-232), construyó y redactó su vocabulario, el cual, a pesar de ser un diccionario monolingüe latino, tiene la particularidad de presentar la traducción en español de todo lo aportado en latín y, sobre todo y más importante, es que es el primer intento de formalizar un diccionario general de la lengua sin una limitación en su extensión1. Casi de forma inmediata continúa la tradición con los dos diccionarios de Antonio de Nebrija (Alvar Ezquerra 1992, 1988; Perona 1994; Guerrero 1995) Dictionarium ex Sermone Latino y Dictionarium ex hispaniensi in latinum sermonen o Vocabulario español-latin2, publicados en 1492 y en 1495, respectivamente. Con ellos comenzará verdaderamente la andadura lexicográfica del español pues, aunque coetáneo de Alfonso de Palencia y movidos ambos por vencer la barbarie en la que se encuentra el estudio del latín en la Península, supo deslindarse completamente de la tradición medieval y encauzar la práctica lexicográfica hacia lo estrictamente lingüístico y, además, sentar las bases de todo lo que será la labor lexicográfica del español durante los siglos siguientes. Junto a la aparición de estos tres diccionarios, por toda Europa también se publican lo que se conoce con el nombre de Nomenclaturas que son “repertorios léxicos en más de una lengua que ordenan sus materiales de acuerdo con el contenido o con la cosa designada y no con la forma de los términos consignados” (Ayala Castro 1992: 437) y que van a responder a la necesidad práctica del aprendizaje de las lenguas modernas europeas de la Europa de los siglos XVI y XVII. Así, en Venecia en 1477 y de autor anónimo aparecerá una nomenclatura con el italiano y el alemán, Introito e porta de quele che voleno imparare e comprender todescho a latino, cioe italiano (Lope Blanch 1990: 113), la cual, posteriormente, se verá incrementada con otras lenguas como la latina y la francesa en la edición de Roma de 1510. Y será en la edición de Francisco Garonum de 1526 cuando el español se añada a las lenguas contempladas en ella. Ésta parece ser la fecha del inicio de la andadura lexicográfica conjunta del español y del italiano. 1 La consulta de este diccionario puede realizarse en la edición publicada en la Biblioteca Virtual Cervantes: http://wwww.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=148 2 La consulta de este diccionario puede realizarse en la edición publicada en la Biblioteca Virtual Cervantes: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/07032774389636239647857/index.htm 216 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 De esta forma, el siglo XV se configura como el anticipo de las bases teóricas y prácticas de lo que será posteriormente la práctica lexicografía bilingüe en general, y en particular la de español e italiano, pues, aunque no hay ningún producto lexicográfico conjunto de las dos lenguas, los diccionarios extensos, por un lado, seguirán el modelo de diccionario que configura Nebrija, tanto por la relación de los elementos que integran su macroestructura como por la forma escueta y estrictamente lingüística de resolver su microestructura. Por otro lado, la creación de múltiples nomenclaturas y vocabularios breves en las que se incluya al español y al italiano serán, como se demuestra por la cantidad tanto de obras como de ediciones existentes en el mercado, el material preferido y utilizado mayoritariamente para el aprendizaje de las dos lenguas. Por lo que respecta al siglo XVI, se constata una total ausencia de diccionarios de lengua monolingües del español que contrasta con la ingente actividad lexicográfica bilingüe y plurilingüe que se desarrolla durante esta centuria (Carriazo y Mancho 2003: 205-234). La causa de este doble hecho es fundamentalmente práctica y se debe a la necesidad que muestra la sociedad europea de aprender las lenguas modernas y, en especial, el español (Martínez Egido 2006: 1-3). Se aúnan en este proceso dos características que van a permanecer unidas hasta nuestros días como son la consideración del diccionario como producto pedagógico y también como producto comercial sujeto a la demanda del público comprador. De esta forma, el español aparece como lengua integrante de diversos materiales lexicográficos, pues junto con los diccionarios de gran extensión como los bilingües de español con el árabe (Alcalá 15053), con el francés (Ledel 15654, Hornkens 15995), con el inglés (Percyvall 15916, Minsheu 15997) y con el italiano (Las Casas 15708), aparecerán también y de forma muy numerosa los pequeños vocabularios (Nieto 1999) insertos en diferentes tipos de obras que responden a las características básicas de las nomenclaturas9. 2.2. La producción lexicográfica bilingüe español-italiano La producción lexicográfica conjunta del español y del italiano a lo largo del siglo XVI sigue los pasos de otras producciones lexicográficas del español con otras lenguas del 3 Vocabulista arabigo en letra castellana, Granada. 4 Vocabulario de los vocablos que más comunmente se suelen usar, Alcalá. 5 Recueil de Dictionaires François, Espagnols et latins. Recopilación de Diccionarios Franceses, Españoles y Latinos. Congesta Diccionariorum, Gallicorum, Hispanicorum et Latinorum, Bruselas, R. Velpius. 6 Bibliotheca Hispanica, containig a grammar, with a dictionarie in Sapanisch, English and Latine, gathered out of divers good authors: very profitable for the studious or the Spanish toong, by R. Percyvall, Gent., the dictionarie being enlarged with the latine by the advice and conference or Master Thomas Doyley, Doctor in Phisiche, Londres. 7 A dictionarie in spanish and english, Londres. 8 Vocabulario de dos lenguas toscana y castellana, Sevilla. 9 Presentan un léxico distribuido por campos nocionales, se redactan en más de una lengua, no son obras independientes, tienen un carácter didáctico, solo recogen el vocabulario usual de una lengua, se constatan sobre todo los sustantivos y no suelen ofrecer la definición de los vocablos que recogen (Ayala Castro 1992: 439). Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 217 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 occidente europeo. Así, junto a la aparición de un diccionario bilingüe extenso, como fue el de Las Casas, existieron numerosos materiales lexicográficos de corta extensión que seguían la estela ya iniciada en la centuria anterior como se ha constatado. En esta última línea, a la nomenclatura publicada por Garonum en 1526, a la que anteriormente se hacía referencia, le siguen otras muchas que inician a su vez su propia descendencia (Acero 2003: 175-182). En todas ellas el español y el italiano aparecen como integrantes de las equivalencias ofrecidas. Entre las más fructíferas cabe destacar la iniciada por Nöel Berlaimont con su Vocabulaire pour apprendre legiérament à bien lire, escripre, parler François et Flameng, lequel est mis tout le plus part par personnaiges (Bourland 1933) publicado en 1530, aunque la primera edición constatada es de 1536. Su finalidad era doble, servir tanto para el aprendizaje del francés y del flamenco como para ser utilizado como manual de enseñanza religiosa. Por eso su contenido es tan heterogéneo: un glosario de palabras corrientes, los días de la semana, una lista de los numerales, un conjunto de oraciones como el Padrenuestro, el Avemaría, los Artículos de la fe, un tratado de pronunciación francesa y tres diálogos (Martín Gamero 1961: 58-59, Caravolas 1995: 293). Su éxito fue rotundo con numerosísimas ediciones que se prolongarán hasta bien entrado el siglo XVII, hasta el punto de que pasa de sus 84 páginas iniciales hasta las 448 de la edición de 1583. Será en su edición de 1558 cuando se integren en él por primera vez el español y el italiano junto con el neerlandés y el francés, originarios de la primera edición. En este mismo ámbito debemos reseñar la obra de Ambrosio Calepino publicada en 1502, Diccionarium, que en su primera edición sólo incluía unas voces latinas traducidas al griego pero a las que, posteriormente, se le fueron añadiendo nuevas lenguas, el italiano en 1550 y el español en 155810, por lo que a partir de esta fecha estas dos lenguas también aparecen unidas en un producto lexicográfico de estas características. En estas mismas fechas, en Lovaina, en 1551, se publica la obra anónima Vocabulario de quatro lenguas. Tudesco, francés, latino y español, muy provechoso para los que quisieren aprender estas lenguas11. Como se observa en su título, la característica básica de este tipo de obras es su carácter práctico en el contexto cultural que exige la expansión de las lenguas vernáculas. El contenido de este libro es similar en todas sus versiones: un glosario de palabras usuales; los números y los días de la semana; diálogos; cartas y documentos comerciales que sirvan como modelos; oraciones cristianas; un pequeño tratado de pronunciación (Sánchez Pérez 1992: 19-20). La funcionalidad y el éxito de esta obra se comprueba cuando se constata que de las 84 páginas que tenía la primera edición se pasa a las 448 en la edición de 1583, fecha en la que ya no se introdujo ninguna modificación sustancial del texto (Martín Gamero 1962: 61-64). 10 A. Calepino, Dictionarium Quator Linguarum, Gallicae, Latinae, Italicae, Hispanicae... Lovaina, B. de Gravio, 1558. En la Biblioteca Nacional de Madrid se encuentra una edición de 1618 en la que ya se incluyen siete lenguas: F. Ambrosii Calepini ... ord. Erem. S. Agustini Dictionarium septem linguarum, hebraicae, graecae, latinae, italicae, germanicae, hispanicae, et gallicae. 3/20325. 11 Esta edición hecha en Lovaina por el impresor Bartolomé Gravio tuvo muchas reimpresiones, en 1556, 1558, 1560. En 1569 se sustituyó el latín por el italiano, y en 1576 se añadió el inglés y el alemán. Esta obra ya con seis lenguas continuó publicándose durante todo el s. XVI y s. XVII. 218 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 Se debe constatar también, dentro de las aportaciones lexicográficas que se reseñan en este trabajo, que unos años antes, en 1543, se publicó en Venecia la obra de Francesco Alunno, Le richezze della linga volgare, con un apéndice en el que se recogen las equivalencias entre diversas lenguas llamada Voci o vero vocaboli, che vsano i Latini, Greci, Provenzali, Francesi, Sapgnuoli, Thedeschi, Englesi, Gothi, et altre nazioni (Alvar Ezquerra 1994). El vocabulario que contiene el italiano y el español contaría con unos 1400 vocablos (Gallina 1959: 45). En 1567 se publicó otra obra que gozaría de un gran número de ediciones como fue el Nomenclator, omnium rerum propria nomia variis linguis explicata indicans de Adrianus Junio en Amberes. Tiene como lengua de entrada el latín, a la que le siguen las equivalencias en siete lenguas: griego, alemán, flamenco, francés, italiano, español e inglés. Presenta la particularidad de que ofrece las definiciones de los vocablos incluidos (Gallina 1959: 133-147). En esta misma línea también cabe reseñar la compilación de glosarios de español e italiano con la intención de facilitar la lectura de obras literarias, como fueron los redactados por Alfonso de Ulloa para La Celestina12 o para Orlando Furioso13. Son listados de palabras utilizadas en cada una de las dos obras traducidas al italiano. Junto a este tipo de obras descritas, en el siglo XVI aparecen por primera vez diccionarios extensos bilingües de español e italiano que van configurando una línea de trabajo lexicográfico que se perpetuará en el tiempo. Así en 1520, en Venecia, Cristóbal Escobar traduce al italiano el diccionario de Nebrija, Vocabularium ex latino sermone in siciliensem et hispaniensem denuo traductum. Este hecho subraya y anticipa la importancia de la obra de Nebrija para la lexicografía posterior bilingüe española-italiana, pues el Vocabulario del maestro lebrijano se convertirá en el patrón fundamental y guía de todos los lexicógrafos de esta centuria y también de la siguiente. No obstante, el primer diccionario bilingüe español-italiano concebido como tal fue el escrito, que no publicado porque nunca vio la luz, en 1562 por Nicolás Landucci, Dictionarium Lingue Toscane/ A Nicholao Landuchio ciuita/ tis Luce regionis Toſcane ſue/ vernacule lingua peritiſſimo/ Vocabulario Español, Italiano/ Frances y Vyzcaino. Anno. I.D.LXII14. Es un manuscrito encuadernado de sólo 8 cm de largo por 22,5 cm de alto. La obra se compone de 328 hojas numeradas, lo que supondría un total de 656 páginas. Se encuentra dividido en tres partes independientes: español-italiano, español-francés y español-vasco. La parte español-italiano consta de 113 hojas de las que las últimas 7 están en blanco, por lo que una vez restadas éstas y la portada, el diccionario se compone de 105 12 Introduzione del signor Alphonso di Uglioa, nella quale s’insegna pronunicare la lingua spagnuola, con una expositione da lui fatta nella Italiana, di parecchi vocabloi Hispagnuoli difficili, contenuti quasi tutti nella Tragicomedia di Calisto e Melibea o Celestina, Vinegia, appresso Gabriel Giolito e fratelli, 1553. 13 Exposición de todos los lugares comunes difficultosos que en el presente libro se hallan. Con una breve demostración de muchas comparaciones y sentencias que el Ariosto ha imitado en diversos Auctores contenidas en el. Recogidas por el S. Ludovico Dulce, y nuevamente copiladas y traduzidas del Thoscano idioma en Romance Castellano por el S. Alonso Ulloa, con una exposición por el hecha, de algunos vocablos Castellanos en lengua Thoscana, Leon, en casa de Mathias Bonhome, 1556. 14 En este trabajo se maneja el manuscrito 8431 de la Biblioteca Nacional, Madrid. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 219 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 hojas escritas por las dos caras y una sólo por una. Así, según el cálculo estimado15, recogería 8.440 entradas de las que solamente ofrece la traducción al italiano sin ningún tipo de información adicional. Por este motivo se encontraría a medio camino entre la tradición formulada por las nomenclaturas y los diccionarios verdaderamente extensos. Cabe señalar que la ausencia de cualquier tipo de información, salvo la traducción directa de la entrada, sigue la estela de la confección de la microesctructra realizada por Nebrija. Por todo ello, y sobre todo por su carácter de obra inédita, queda como testimonio de una labor lexicográfica realizada pero no utilizada por el público ni tampoco influyente en la lexicografía posterior. Será casi una década más tarde, en 1570, cuando aparezca la gran obra lexicográfica bilingüe español-italiano de la centuria, el Vocabvlario de Cristóbal de Las Casas. En su portada se lee: VOCABVLARIO / DE LAS DOS LENGVUAS TOSCA / NA Y CASTELLANA DE CHRIS / TOVAL DE LAS CASAS. / EN QUE SE CONTIENE LA DECLARA / cion de To∫cano en Ca∫tellano, y de Ca∫tellano / en To∫cano. En dos partes / CON VNA INTRODVCION PARA LEER, / y pronunciar bien entrambas lenguas. / DIRIGIDO AL ILLVSTRISSIMO / ∫eñor don Antonio de Guzman, Marques de / Ayamonte, ∫eñor de las villa de / Lepe y la Redondela. / Con Priuilegio de Ca∫tilla y de Aragon. / Vende ∫e en ca∫a de Franci∫co de Aguilar mercader de libros. / EN SEVILLA. / 1570. El diccionario va precedido de veintidós páginas sin numerar en las que se incluye un material diverso pero característico de las obras de este período. En las primeras cuatro páginas aparecen las aprobaciones en las que se reconoce el ingente trabajo realizado por el autor, la novedad que supone su obra y lo útil que va a ser para sus posibles destinatarios: “me pare∫ce obra muy vtil y nece∫∫aria [...] Obra muy buena, ha∫ta aöra, que yo ∫epa, de nadie intentada; [...] Vocabulario muy copio∫o [...] en el qual auiades pue∫to mucho trabajo y ocupación”. A continuación, en las cinco páginas siguientes, el autor a modo de prólogo, en su carta al Marqués de Ayamonte, justifica la necesidad de esta obra apelando a la demanda existente en el aprendizaje de lenguas extranjeras en general y, más concretamente, en el caso de las lenguas italiana y española. Junto a esa necesidad también subraya la riqueza que supone su conocimiento: [...] los hombres bien aficionados, y amigos de ∫aber, han pretendido el cono∫cimiento de las lenguas e∫trangeras, para gozar de la riqueza de’llas, y tra∫ladarla à nue∫tra nacion. Entre las quales, vna de las que mayor te∫oro tiene, y mejor comodidad para alcançarla, es la To∫cana. Cuyo cono∫cimiento ha procura, y procura tanta gente, que ya no ay hombre que no pretenda, ò de∫∫e alomenos aprendera: y cierto con muy gran razon. Porque de mas dela nece∫idad que ay, por el contino trato con la gente Italiana, ha auido ∫iempre, y ay tanta curio∫idad, y diligencia en adornar, y ennoble∫er ∫u tierra de todo genero de buenas letras; [...]. Estas dos razones enunciadas por Las Casas son las que, sin lugar a dudas, hacen aflorar la producción ingente de obras lexicográficas, aunque, la primera de ellas es la que, 15 El cálculo del número de entrada se ha realizado según el promedio de 40 entradas por hoja, pues el número de cada una de ellas oscila entre las 37 y las 43 entradas por hoja. 220 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 evidentemente, tuvo un mayor peso específico, pues ya se ha apuntado que la vertiente comercial, emanada de la necesidad de los usuarios, casi siempre es la que moverá la producción lexicográfica. Para terminar este preámbulo, el autor también ofrece, en las siete páginas siguientes, una serie de poemas según el gusto y la costumbre de la época, para ya disponer la Introdvción para leer y pronunciar bien las lenguas To∫cana y Ca∫tellana con una extensión de seis páginas. La obra se presenta dividida en dos partes: PRIMERA PARTE /DEL VOCABVLARIO DE LA / LENGVA TOSCANA Y / CASTELLANA, que abarca 282 páginas16, con unas 18.300 entradas17; SEGVNDA PARTE / DEL VOCABVLARIO DE LAS / DOS LENGVAS CASTELLANA / Y TOSCANA DE CHRISTOVAL / DE LAS CASAS. / DONDE SE CONTIENE LA DE- / claracion de Ca∫tellano en / To∫cano, con una extensión de 184 páginas18, con unas 10.100 entradas19. Por el número de voces contenidas en ambas partes, la obra de Las Casas se despega de la trayectoria de los vocabularios y nomenclaturas existentes hasta el momento, e inaugura la tradición de los diccionarios extensos bilingües italiano-español que culminará a finales del siglo XIX. La construcción del diccionario de Las Casas sigue la forma acuñada por Nebrija, pues en la macroestructura de la primera parte, italiano-español, se observan tres características heredadas de él: una macroestructura no lematizada (dos entradas para la misma palabra: Datio20. Rentero, alcaualero. Datio. Tributario, pág. 4921, o tres: Scarpello. Buril. Scarpello. Sinzel. Scarpello. E∫coplo, pág. 125); incluir las expresiones pluriverbales como entradas del diccionario (doce en el verbo dar: Dar berta. Burlar. Dar cozzo. Encontrar. Dar deggiare. Tirar dardo. Dar di cozzo. Encontrar. Dar di piglio. Tomar. Arrebatar. Dar ilgua∫to. De∫truyr. Dar le baie. Burlar. Dar le baie. Engañar. Dar le pe∫che. Conferir ∫odomia la muger. Dar le ∫palle. Huyr. Dar opra. Trabajar. Dar∫i vanto. Loar∫e, jatar∫e, 16 Realmente la obra va numerada por folios; esta primera parte tendría 141 folios que se corresponden con 282 páginas. 17 El número total de entradas de esta primera parte se ha extraído ponderando la media de entradas por página tras un muestreo representativo de 20 páginas aleatorias del diccionario. El cómputo de las entradas ha sido (señalamos en primer lugar el número de la página y en segundo lugar el número de entradas de la página): 13: 48; 30: 63; 33b: 65; 40: 70; 44: 68; 50: 64; 56: 70; 58: 55; 78: 68; 79: 85; 83: 55; 85: 68; 95: 68; 99: 57; 108: 75; 111: 69; 117: 73; 124: 70; 135: 67; 153: 50. Gallina (1959) apunta una macroestructura más pequeña, pues dice que ascendería a 15.500 palabras. 18 Al igual que en la primera parte, esta segunda también se numera por folios, con 92, por lo que serán 184 páginas. 19 El número total de entradas de esta primera parte se ha extraído ponderando la media de entradas por página tras un muestreo representativo de 20 páginas aleatorias del diccionario. El cómputo de las entradas ha sido (señalamos en primer lugar el número de la página y en segundo lugar el número de entradas de la página): 155: 58; 159: 61; 161: 61; 175: 59; 182: 56; 186: 53; 201: 57; 203b: 57; 210: 55; 210b: 57; 218b: 51; 220: 48; 222: 58; 224: 63; 229b: 48; 232: 53; 236: 53; 239b: 56; 245: 60; 246b: 40. 20 Para favorecer la comprensión, se usará siempre la letra negrita para señalar la voz incluida en la macroestructura y así diferenciarla mejor del resto de lo contenido en el artículo lexicográfico. En lo sucesivo siempre se hará así. 21 El número de página de los ejemplos que se incluyen remiten a la edición que hemos señalado de 1570. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 221 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 pág. 49); respetar escrupulosamente el orden alfabético, pues en este listado de unidades pluriverbales, incluye las entradas Dardo y Dare en los lugares que les corresponde. Estas tres características no operan de la misma forma en la segunda parte, español-italiano, pues aunque la inclusión de las unidades pluriverbales sigue realizándose como entradas independientes (Dar color. Adogliare. Dar carena. Rimpalmare, ∫palmare. Dar leche. Allatare. Dar à cambio. Acciuire. Dar por ninguno. Annullare, pág. 181) y también se sigue un estricto orden alfabético en su presentación, no ocurre lo mismo en cuanto a la lematización pues, ahora, sí que la presenta de forma exhaustiva. Es posible que esta diferencia importante entre las macroestructuras de las dos partes se deba a las diversas fuentes utilizadas por Las Casas para la realización de su diccionario. En la parte italiano-español careció de un corpus o de un modelo definido, mientras que, en la segunda parte, español-italiano, contó con la obra de Nebrija como sustento y guía, sobre la cual operaría en la labor de selección del léxico que iba a introducir como entradas en su diccionario (Gallina 1959, Lope Blanch 1990, Acero 1991, Guerrero 1995). Por este motivo, la parte español-italiano contiene muchas menos entradas que su fuente ya que no incluye ni los nombres propios ni el léxico poco significativo para la lengua estándar, a lo que habría que añadir el que el español no contaba con la precisión semántica que Nebrija observaba en el latín (Nieto Jiménez 1992, Martínez Egido 2002). La construcción de la microestructura es muy escueta, al igual que lo era la del Vocabulario de Nebrija. Se limita en la mayoría de los artículos a ofrecer la equivalencia en la lengua de salida (Imbecilità. Flaqueza, pág. 75. Danzar. Danzare, pág. 181) y, en algunos casos, a ofrecer una serie de sinónimos (Conciatore. Adereçador. Adobador, pág. 43. Acompañar. Accomitare, accompagnare, a∫∫occiare, a∫∫otare, binare, conpagnare, pág. 156). Solamente, en aquellas voces en que la equivalencia no es posible en la lengua de salida opta por ofrecer una definición perifrástica (Fomentatione. Empla∫to de cocimiento, pág. 64. Immillare. Multiplicar por millares, pág. 76. Terrigena. Na∫cido de la tierra, pág. 143). Y también, en contadas ocasiones, podemos encontrar ambas, la equivalencia y la definición perifrástica (Confinare. Alindar, poner termino, pág. 43. Timpani. Atabales, caxas de atambor, pág. 144). Por último, resta añadir, en la descripción de la operatividad de la microestructura del diccionario de Las Casas, que en algunas entradas incluye el hiperónimo de ellas (Nipotella. Neuadera yerua, pág. 97. Tigre. Tigre animal, pág. 144. Tiglia. Teja arbol, pág. 144), siendo ésta la única información que se permite añadir a lo largo de toda la obra y que ya también constataba Nebrija. El valor del Vocabulario de las dos lenguas toscana y castellana de Cristóbal de Las Casas es indiscutible, tanto por haber sido el primer gran diccionario bilingüe españolitaliano de la historia, como por el éxito alcanzado entre el público a juzgar por las 16 ediciones que tuvo, desde la primera de 1570 hasta la última de 162222. Tanto su importancia como su utilidad se vieron apagadas tras la publicación en 1620 del 22 Gallina (1959) da cuenta de las ediciones de la obra, así como San Vicente (2008): 1570, Sevilla; 1576, Venecia; 1579, Sevilla; 1582, Venecia; 1583, Sevilla; 1587, Venecia; 1591, Venecia; 1594, Venecia; 1597, Venecia; 1600, Venecia; 1604, Venecia, 1608, Venecia; 1613; 1618, Venecia; 1618; 1622, Venecia. 228 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 la Real Academia Española con la publicación del Diccionario de Autoridades (1726-1739) (Ruhstaller 2003: 263-280), la reedición del tomo correspondiente a las letras A y B en 1770, el suplemento de 1780 y su reedición en 1783 y el diccionario común o usual en un sólo tomo que la Academia publicó en 1780 y que reeditó en 1783 y en 1791. Fuera del ámbito de la lexicografía académica es imprescindible destacar la aparición del Diccionario castellano con las voces de ciencia y artes del jesuita P. Terreros y Pando33, tanto por ser el único diccionario general del español fuera de la esfera de la Academia como por incorporar entradas pertenecientes al ámbito profesional y cultural. Por otra parte, la lexicografía del español con la lengua francesa se ve completamente desarrollada con la publicación de seis importantes diccionarios que reflejan la trayectoria lexicográfica bilingüe en ambas lenguas; nos referimos a las obras de Sobrino34, Torre Ocón35, Herrero36, Séjournant37, González de Mendoza38 y Gattel39. 4.2. La producción lexicográfica bilingüe español-italiano El desarrollo de la lexicografía bilingüe español-italiano en esta centuria se circunscribe sólo a las reediciones del Vocabulario de Lorenzo Franciosini por una parte, y por otra parte a la publicación en 1771 de Las reglas a cerca de la lengua toscana o italiana de Estevan Rosterre40 y de Los tres alfabetos frances, latino é italiano en 1793 de Esteban de Terreros y Pando41. Puede afirmarse que la obra de Franciosini será el diccionario bilingüe español-italiano, italiano-español por excelencia durante todo el siglo XVIII con seis ediciones en el mercado (Gallina 1959: 274-283, Martínez Egido 2002: 108-124). La primera de ellas es publicada en Ginebra en 1706 con la siguiente portada: Vocabolario / Italiano, e Spagnolo: / Novamente dato in Luce: / Nel quale conla facilità e copia, / che in altri manca, si dichiarano, e con proprietà con- / vertono tutte le voci Toscanne in Castigliano, e le Casti- / gliane in Toscano. / Con le frasi, ed alcuni proverbi / che in ambe le lingue giornalmente occorrono; con una / chiara e breue regola per leggere e scrivere, una succinta / Introduzione, et Avvertimenti di molte cose notabili. / Opera utilissima, e necessaria à / Predicatori, Segretari, e Traduttori, che con legittimo senso, / e vero fondamento le vogliono tradurre, o imparare: / Composto da Lorenzo Franciosini / 33 Madrid, Viuda de Ibarra, 1786-1793, 4 vols. Edición facsímil con prólogo de M. Alvar Ezquerra, Madrid, Arco- Libros, 1987. 34 Diccionario nuevo de las lenguas española y francesa, Bruselas, F. Foppens, 1705. 35 El maestro de las dos lenguas. Diccionario español y francés; francés y español, Madrid, 1728-1731. 36 Diccionario universal, francés y español, Madrid, Imprenta del Reyno, 1744. 37 Nouveau Dictionnaire espagnol-français et latin, 1749. 38 Diccionario General de las dos lenguas española y francesa, Madrid, A. Ortega, 1761. 39 Nouveau dictionnaire françois-espagnol et espagnol-françois, Lyon, Bruyset Freres, 1790. 40 Forli, A. Marozzi. 41 TOMO QUARTO Y ÚLTIMO DEL DICCIONARIO, Madrid, B. Cano. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 229 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 Fiorentino; / E da molti errori, in quest’ultima Edizione, purgato. / Genevra, / Appresso gli Associati. / M.DCCVI. Vocabulario / Español / e Italiano, / Compuesto por / Lorenzo Franciosini / Florentino; / Nuevamente sacado à Luz, y de muchos / errores purgado. / Segunda parte.42 Todos los preliminares que acompañan a esta edición son exactamente iguales a los que se introducían en la de 1620, salvo en la actualización de las fechas de la publicación. No es cierto que haya sido purgada de diferentes errores, como se anuncia en el prólogo, ya que sigue directamente la edición de 1620 por lo que es una reimpresión directa de aquella43, al igual que la aparecida también en Ginebra un año después, en 1707. La tercera edición en esta centuria vio la luz en 1735 en Venecia44 y solo presenta unas variaciones de forma al sustituir el grafema u por el grafema v y empezar la traducción con letra mayúscula. Sigue fiel a la edición de 1620, aunque recoge alguna de las pequeñas peculiaridades de las ediciones de 1638 y 164545. Las tres ediciones restantes, publicadas en Venecia, en 1763, en 1774 y en 1796 respectivamente, son reimpresiones de la aparecida en 1735. Estas seis ediciones del Vocabulario de Lorenzo Franciosini no dejan de ser casi meras reimpresiones de la príncipe de 1620 pero, aún así, satisficieron las necesidades del público que necesitaba aprender español o italiano como lenguas extranjeras ya que el hecho de que ningún otro lexicógrafo publicara un diccionario bilingüe español-italiano así lo corrobora. De otra parte, junto al ámbito estrictamente lexicográfico, en 1771, el jesuita español Esteban de Terreros y Pando presbítero (Niederehe 2005: 193) publicó bajo el anagrama de Esteban Rosterre, al estar exiliado en Forli a causa de la expulsión de los jesuitas de España en 1767, Reglas a cerca de la lengua toscana o italiana46. Esta obra pertenece al bloque de 42 Existe un ejemplar de esta edición en la Biblioteca Nacional, cuya signatura es 3/19083-84, que es el que nosotros hemos utilizado para realizar este cotejo. 43 Incluso el topónimo Badajoz, que en la edición de 1620 aparece sin la z final, seguramente por un error de imprenta y que es corregido en todas las reediciones del siglo XVII, aquí vuelve a aparecer sin esa letra z. 44 Aunque en las fichas de la Biblioteca Nacional de Madrid conste la existencia de una edición en 1724 publicada en Venecia de este Vocabulario, realmente se trata de un error en las fichas, pues los ejemplares que poseen esa signatura en la BN son en realidad de la edición de 1774 publicada también en Venecia, tal y como hemos comprobado. En esta biblioteca existe un ejemplar de esta edición, que es el hemos utilizado para el cotejo y cuya signatura es 2/60463-4 45 Particularidades como introducir también la entrada baguido en la macroestructura, pero no la define como se hacía en esas dos ediciones mencionadas sino que simplemente remita a vaguido. Incluye otra entrada pero en femenino lagareta, por lo que seguiría a la de 1645 en lugar de a la de 1638. También contempla algunos de los añadidos a la microestructura: en la entrada balteo añade lo que las otras anteriores banda; en la entrada Morderſe el labio se incluye en ella che tratta in ſe ſteſſo di fara vendetta; en la entrada Hazerse à un lado introduce el mismo añadido que hemos señalado Scansarsi. Y como diferencia con todas las ediciones anteriores solamente se puede señalar que en la entrada hablar combina parte de lo aparecido en la edición de 1620 y de 1638: hablar. [...] haviamo [...] hoggi [...] voſtri, o ſopri di voi. (1620); hablar.[...] habbiamo [...] oggi [...] voſtri, o di voi. (1638); hablar.[...] habbiamo [...] hoggi [...] voſtri, o ſopra di voi. (1735). 46 En la portada, además de los datos de la edición, se explica el contenido del libro: REGLAS / A CERCA DE LA LENGUA TOSCANA, / O ITALIANA, / reducidas a metodo, y di∫tribuidas en cuatro / libros, incluido en ellos un 230 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 las publicaciones destinadas al aprendizaje de lenguas extranjeras tan comunes desde el siglo XVI en el panorama europeo y que se inserta en la tradición de las Nomenclaturas ya descrita anteriormente (Martínez Egido 2006: 1099-1101). Dentro de este trabajo misceláneo, concretamente en el capítulo II que abarca desde la página 328 hasta la 398, ofrece una Coleccion, o re∫umen de los nombres, y verbos mas nece∫arios para la lo veion y conver∫aciones ordinarias: y ∫e note, que algunos pueden pertenecer a varias cla∫es, y repetir∫e tal ver por e∫ta cau∫a. Esta colección o resumen es en realidad una serie de agrupaciones temáticas tal y como se venían realizando tradicionalmente desde la Edad Media y que se contenían en vocabularios y nomenclaturas, por lo que no es un diccionario de lengua. La técnica que utiliza para desarrollar estas agrupaciones es la misma ya constatada que arranca desde el siglo XV y que consiste en distribuir el material en dos columnas, a la izquierda el español como lengua de entrada y a la derecha el italiano como lengua de salida, en la que se limita a ofrecer la traducción directa. Cada agrupación va precedida de una presentación en español y traducida también al italiano como se puede observar en el siguiente ejemplo47: Nombre de las co∫as mas Nomi delle co∫e più comuni Comunes para comer, &c. per mangiare, &c. Agua, acqua, A∫ado, Arro∫to, Ave, Uccello, Caldo, ∫ub∫tancia, Un brado, Carne, Della carne, Carne manida, cocida, cruda, carne frolla, cotta, cruda, Caza, caccia, ∫alvaggina. [...] [...] Al no contar con una doble dirección, ya que solamente es español-italiano, es evidente que el alumno al que se dirige el autor es solamente al español ya que éste sería al único al que esta obra resultaría verdaderamente útil. Las agrupaciones y el número de entradas48, que consigna en cada una de ellas, son: Diccionario / familiar, algunos Dialogos, flores poe- / ticas, y Cartas mi∫ivas; con el fin / de facilitar a los E∫pañoles el co- / nocimiento, y u∫o de e∫te / idioma. OBRA DEDICADA / AL SEÑOR MARQUES / FABRIZIO PAULUCCI / POR / D. ESTEVAN ROSTERRE, PRESBITERO. / En FORLI’, enla Imprenta de Achiles Marozzi. / Con aprovazion. 47 El ejemplo se encuentra en las páginas 339-340. 48 Es el indicado entre paréntesis. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 231 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 Del Cielo, Elementos (67); Tocante al tiempo y E∫taciones (42); Los días de la semana (7); Los meses (12); Fiestas (22); Dignidades Ecle∫iasticas (81); Co∫as pertenecientes a la Igle∫ia (104); Nombres de las co∫as mas comunes para comer (33); Trastos para la mesa (39); Lo que ∫e come cocido en la Me∫a (31); Co∫as que ∫e a∫an, o tue∫tan (47); Para ∫azonar las viandas (26); Para la en∫alada (19); Para los dias de Pe∫cado (52); Frutas, o po∫tres (53); Grado de parente∫co (66); E∫tados del hombre, y de la mujer (34); Lo que ∫e nece∫ita para ve∫tir∫e (44); Aditamento, y adorno del ve∫tido (31); Para montar a caballo (51); Ve∫tidos par las Mujeres (76); De las partes del cuerpo (154); Artes liberales, y Ciencias (42); Co∫as pertenecientes al e∫tudio de las ciencias (42); Instrumentos de Mu∫ica (27); De las partes de la ca∫a (71); Muebles de la camara (44); Tra∫tos de una chimenea, y ∫u circuito (25); Tra∫tos, y co∫as de cocina (24); Cosas pertenecientes a la caba (22); Lo que ∫e halla en una puerta, y en ∫u circuito (10); Lo que ∫e halla en el e∫tablo, o caballeriza (23); Loque ∫e halla en un huerto, Jardin, flores, arboles (95); Nombres de Relijio∫os (16); Dignidades temporales (32); Cargos, y oficiales de Ju∫ticia (14); Todo el con∫ejo, o con∫ejo pleno (32); Oficiales de guerra (49); Del Ejercito (28); Fortificaciones (46); Para un a∫edio (29); El mar, y algunos nombres de navios, y maniobras (50); Nombres de armas de guerra, y ju∫tas (21); Pajaros (19); Animales de cuatro pies (22); Animales reptiles in∫ectos (22); Colores (16); Metales (11); Para el e∫tudio (10); Para beber, comer (13); Para aco∫tar∫e (9); Para ve∫tir∫e (5); Acciones comunes del hombre (26); Acciones de amor, y odio (22); Para las enfermedades (9); Para comprar (12); Acciones de movimiento (23); Acciones manuales (20); Acciones de la memoria, e imajinacion (18); Para las artes, y oficios (12). Sumadas todas ellas, la recopilación realizada por el autor alcanza un total de 2102 unidades léxicas, número en consonancia con el que es habitual en este tipo de vocabularios concebidos como complemento léxico de otra obra de más envergadura, como se señalaba en el caso de las nomenclaturas, y, por ello, muy alejada de lo que fueron los grandes diccionarios bilingües de las centurias anteriores. Unos años más tarde, entre 1786 y 1793, ahora sin anagrama, fueron publicados los cuatro volúmenes que conforman la obra Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes, del P. Esteban de Terreros y Pando49 (Azorín y Santamaría 2004), casi veinte años después de su elaboración y ya fallecido su autor (Azorín 2000: 205-206). Los tres primeros tomos que aparecieron en 1786, 1787 y 1788 configuran un diccionario general del español, el único que se publica en el siglo XVIII sin el auspicio de la Real Academia de la Lengua y con el añadido de prestar una especial atención a las voces técnicas y profesionales (García Platero 2003: 263-281). El cuarto tomo, publicado en 1793, es un diccionario que contiene tres listados alfabéticos bilingües (latín-español, francés-español e italiano-español) que vienen a complementar a los tres tomos anteriores. Se configura así un diccionario bilingüe un tanto especial en la elaboración de su estructura, ya que al final de cada artículo lexicográfico de los tres tomos se constataban las equivalencias en esas tres lenguas, latín, francés e italiano, y ahora, en este cuarto volumen, se recogen algunas de esas equivalencias50 como lemario de cada uno de los tres alfabetos, es decir, las que eran 49 E. Terreros y Pando, Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes, Madrid, Viuda de Ibarra, 1786- 1793, 4 vols. Edición facsímil con prólogo de M. Alvar Ezquerra, Madrid, Arco-Libros, 1987. 50 En este sentido, haría falta un estudio exhaustivo de comparación entre las equivalencias dadas en los artículos de los tres primeros tomos y las entradas que configuran la macroestructura de los tres alfabetos, pues no sería extraño, como ha sucedido en otros casos de diccionarios bilingües, que no exista tal correspondencia. 232 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 equivalencias en latín, francés e italiano en los tres primeros tomos se convierten en las lenguas de entrada en cada uno de los alfabetos respectivamente; son, por tanto, tres diccionarios bilingües unidireccionales, en los que la lengua de salida es siempre el español, agrupados en un único tomo51. El vocabulario italiano-español de este cuarto volumen abarca 260 páginas52 a dos columnas y contiene un total de 33.800 entradas según nuestro cálculo estimativo53. La selección de las entradas, como ha señalado San Vicente (2007)54, no procede de la lengua general, sino que derivan del metatexto castellano que se ha configurado en el diccionario contenido en los tres tomos anteriores. La disposición de todas las entradas que configuran su macroestructura no presenta una buena lematización, es decir, que, en numerosas ocasiones, diferentes acepciones de una misma unidad léxica aparecen como entradas diferentes, por lo que el número de entradas que contiene el Alfabeto realmente sería mucho menor que el consignado aquí tras la realización de una lematización correcta. Ejemplos de esta ausencia de lematización serían dardo, en dos artículos, y punto, con 13 artículos: Dardo: Azagaya, tiro, dardo. Dardo: Saeta, Dícese poeticamente de las palabras, ó atractivos del amor. (Pág. 43)55 Punto, nomb. Subst. Punto, término de Jeometría, el que no tiene partes. Punto. Punto, instante, momento. Punto. Punto, señar al fin de un periodo. Far punto, Hacer punto, pararse. Punto. Punto, proposición, conclusión. 51 Esta concepción aparece expresada en la Advertencia que precede a los Alfabetos de la siguiente forma: “Este Tomo IV, comprehende, pues, las voces de Ciencias y Artes en las tres lenguas Francesa, Italiana y Latina, cuyas correspondencias expresó el Padre Terreros en el Diccionario Castellano; y es en efecto la reducción de éste á aquellas, obra que premeditó el Autor, y que con justísima razón la llama en el Prólogo el complemento de todas sus ideas” (1987: III). 52 Se sigue la edición facsímil de 1987 con prólogo de Manuel Alvar Ezquerra. 53 El cómputo total de entradas lo hemos extraído nosotros mediante el siguiente procedimiento: se han seleccionado 20 páginas del Alfabeto de forma aleatoria pero intentando que abarcaran toda la extensión del diccionario para que sean verdaderamente representativas. El cómputo de estas 20 páginas ha sido (señalamos en primer lugar el número de la página y en segundo lugar el número de entradas de la página): 1: 128; 13: 124; 26: 132; 31: 136; 43: 127; 50: 125; 62: 111; 75: 146; 87: 144; 99: 145; 105: 139; 118: 115; 115: 146; 131: 138; 134: 138; 144: 123; 173: 130; 183: 124; 209: 118; 260: 100. Después se ha obtenido la media de entradas por página y el resultado se ha multiplicado por el total de las páginas del Alfabeto. 54 Felix San Vicente realizó una aproximación a la génesis, a la descripción y a la valoración final del Alfabeto italiano-español en su Ponencia invitada, “El diccionario castellano de E. Terreros y Pando y la Lexicografía plurilingüe”, al congreso celebrado en la Universidad de Deusto, Bilbao, del 21 al 23 de noviembre de 2007, Esteban de Terreros y Pando: vizcaíno, polígrafo y jesuita ante los retos del siglo XIX. En prensa. 55 Los números de las páginas que se consignan en los ejemplos se corresponde con la edición manejada y ya citada anteriormente. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 233 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 Punto. Punto, asunto, ó materia de que se trata. Punto. Punto, articulo, arte de una instrucción. Punto. Punto, lugar, ó pasaje de una ciencia, ó escrito. Punto. Punto, término, estado, grado. Punto. Cavilación, sofistería, sutileza. Punto. Punto en el juego. Punto. Puntada Punto. nom. Adj. Participio pasivo del verbo Púgnere. Punto. Adv. Nada. (Pág. 131) Respecto a la construcción de la macroestructura también se observa una irregularidad en la inclusión de unidades pluriverbales, ya que hasta la página 95 del Alfabeto éstas se sitúan regularmente como entradas de la macroestructura y después lo harán en la microestructura casi de forma general56 como parte integrante del artículo lexicográfico, tal y como se muestra en el siguiente ejemplo, ya que Menar aparece con seis entradas diferentes, mientras que mentire, en una sola: Menar donna, o moglie. Casarse. Menar per lo naso. Llevar por las narices á uno, traherle engañado. Menar le gambe. Huir, menear las tabas. Menar fuori. Educir, sacar á fuera. Menar delle calcagne. Lo mismo. Menar le mani. Combatir, pelear i tomar un negocio con empeño. (Pág. 95) Mentire, verb. Neutr. Mentir. Mentir per la gola. Mentir descaradamente. (Pág. 95) De estas observaciones puede deducirse que en la construcción de este Alfabeto no existió la uniformidad ya imperante en el siglo XVIII con la aparición del Diccionario de la Academia y que, por el contrario, sí que entronca con la tradición anterior de los diccionarios bilingües, concretamente con la configurada por Lorenzo Franciosini durante los siglos XVII y XVIII, tal y como aquí se ha mostrado. Respecto a la microestructura del Alfabeto se advierte que la construcción del artículo lexicográfico es generalmente sencilla aunque tampoco es uniforme siempre. En la Advertencia de la obra ya se incide en este aspecto al decir: “me he contentado con expresar desnudamente las correspondencias castellanas sin explicación alguna de esas mismas” (1987: III). En general se limita a ofrecer la entrada seguida de la equivalencia en 56 Habrá alguna excepción como en el caso de Notte di Natàle que aparece como entrada distinta de Notte (pág. 103). 234 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 español (Adderente: Adherente, pág. 3), o bien con la equivalencia seguida de algunos sinónimos (Addormentare: Adormecer, engañar, burlar, pág. 3); en ocasiones ofrece una pequeña definición perifrástica cuando dicha equivalencia no puede darse (Addomesticare: Volver a suavizar, pág. 3); y en otras combina la equivalencia con la definición perifrástica (Adescare: Embaucar con lisonjas, cebar, engolosinar, ganar la voluntad, atraer, pág. 3). Las informaciones añadidas, es decir, las aportaciones fuera de lo que son las equivalencias y las definiciones perifrásticas, ofrecidas en el desarrollo del artículo lexicográfico no son muy abundantes ni tampoco uniformes. Dentro de ellas se pueden distinguir cinco tipos: 1) información de la categoría gramatical de la entrada en casos muy esporádicos (Adagio, adv. Cómodamente, lentamente, suavemente, pág. 2; Noto, subst. Sud, ó sur, viento de medio dia, pág. 103); 2) indicaciones morfológicas, como en el caso de los diminutivos (Bassetto, dimin. De Basso, pág. 15); 3) remisiones a otras entradas del diccionario (Bacile. Véase Bacino, pág. 13; Baberia. Véase Barrería, pág. 15); 4) marcaciones de uso, tanto diafásicas (Basina, voz baja. Bazofia, pág. 15), como diatécnicas (Concetrazione. Reconcentración, término de Física, pág. 36; Ireos. Iris, término de Jardineros, ó Floristas, lirio cárdeno, pág. 83), e incluso, figuradas, (Spaniarsi. Metafóricamente desenredarse, desprenderse de las varetas de liga, pág. 195), aunque hay que decir que las marcas de uso son muy esporádicas en todo el Alfabeto; 5) las unidades pluriverbales, que no aparecen como entradas independientes (Stare. Rejido de otros verbos [...] Stare a bada. [...] / Stare a bada, o alla bada. [...] /Stare a banco. [...] /Stare a boca aperta. Estar [...] / Stare a boca aperta. Aguardar [...] / Stare a campo. [...] /Stare a capello. [...] / Stare a capo chino, o basso. [...] /Stare a capo algo. [...] /Stare a capo all’ingiù. [...], pág. 203). Sin duda alguna, este Alfabeto italiano-español es la aportación novedosa más importante a la lexicografía bilingüe entre estas dos lenguas a lo largo del siglo XVIII. Se sitúa más en la tradición de lo que había sido la lexicografía bilingüe hasta Franciosini y sus posteriores ediciones que en la modernidad de la práctica lexicográfica que se inaugura en el siglo de las luces. Se convierte en heredero directo del lexicógrafo del siglo XVII tanto en la macroestructura, con el que comparte casi un 70 % de las entradas, como en la constitución y redacción de la microestructura, aunque en este apartado sí que se observa una mayor sistematización y un claro intento de reducir la información a lo estrictamente lingüístico (Martínez Egido 2008b)57. Ahora bien, a pesar de lo dicho anteriormente, este Alfabeto no debe entenderse como algo anecdótico por no haber sido concebido como un 57 El estudio comparativo realizado entre el Alfabeto de Terreros y el Vocabulario de Franciosini de donde se han extraído estos datos se llevó a cabo con una muestra de 288 entradas de la parte italiano-español del diccionario de Franciosini, distribuidas de la siguiente forma: 98 entradas de la letra “B”, desde babbo hasta ballare; 79 entradas de la letra “L”, desde la hasta lamina; y 111 entradas de la letra “T”, desde tabacco hasta tarpare. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 235 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 verdadero diccionario bilingüe, sino que, por el contrario, debe ser estudiado detenidamente pues, por lo ya observado y analizado, puede ofrecer un gran interés para la historia de la lexicografía bilingüe española e italiana. 5. LA LEXICOGRAFÍA BILINGÜE ESPAÑOL-ITALIANO: EL SIGLO XIX 5.1. Actividad lexicográfica En el siglo XIX, al contrario de lo ocurrido durante la centuria anterior, se asiste a un resurgimiento de la publicación de diccionarios bilingües español-italiano superior al ocurrido en los siglos XVI y XVII. Este hecho contribuye a que el diccionario de Lorenzo Franciosini, publicado doscientos años antes y con una larga vida editorial, deje de editarse para dar paso a obras nuevas que pueden satisfacer las demandas que el público necesita para el aprendizaje de ambas lenguas como lenguas extranjeras. La producción de diccionarios bilingües español-italiano, aunque constante durante este siglo, es exigua si la comparamos con la publicación de otros diccionarios bilingües como es el caso del español y el francés (Cazorla 2005); aún así vieron la luz una serie de obras lexicográficas (Carriscondo 1999: 270-271) que cumplieron y satisficieron la demanda existente. Nos referimos a las publicadas por Cormon-Manni (1805), Scalan (1837), Martínez del Romero (1844), Rosa y Bonet (1853), Caccia (1869), Canini (1875) y Linati y Delgado (1887)58 y a las obras lexicográficas consideradas menores, por su extensión, como fueron las nomenclaturas o pequeños diccionarios que se editaban junto a las gramáticas y a las obras de diálogos que seguían la tradición aparecida en el siglo XV (Ayala 1990) y que se va a perpetuar y a consolidar como un producto lexicográfico muy exitoso. Este desarrollo lexicográfico coincide, a la vez que contrasta en la cuantía de obras, con la producción monolingüe del español (Seco 1997; Alvar 1995; Bueno 1996; Azorín 2000, 2003b, 2004, 2007) ya que durante este siglo se publican diez nuevas ediciones del diccionario de la Real Academia Española59, a la vez que surge una amplia y extensa producción de obras lexicográficas extraacadémicas al hilo del diccionario académico que se configura, solamente durante la primera mitad del siglo, entre otras obras de menor importancia, con la edición de los diccionarios de Vicente González Arnao (1822)60, Manuel Núñez de Taboada (1822)61, Cristóbal Pla y Torres (1826)62, José René Massón (1826)63, Juan Peñalver (1842)64, Vicente Salvá (1846)65, Castro (1852)66, y el de la 58 Las referencias bibliográficas completas las ofreceremos a continuación en la descripción de cada una de estas obras. 59 Las fechas de publicación fueron: 1803, 1817, 1822, 1832, 1837, 1843, 1852, 1869, 1884 y 1899. 60 Diccionario de la lengua castellana, Madrid, P. Sanz y Sanz. 61 Diccionario castellano, París, Seguin. 62 Diccionario de la Lengua castellana por la Academia Española, París, Cormon y Blanc. 63 Diccionario de la lengua castellana, por la Academia Española, París, Masson e hijo. 64 Panléxico. Diccionario Universal de la Lengua Española, Madrid, I. Arboix. 236 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 Sociedad Literaria (1853)67. Junto a todos ellos, también se publicaron diferentes diccionarios enciclopédicos68, mezcla de lo que se considera una enciclopedia y un diccionario de lengua, caracterizados por una macroestructura muy extensa con léxico no perteneciente al general de una lengua y con datos enciclopédicos no lingüísticos. Entre todos los publicados en español destacan por su importancia el de Ramón Joaquín Domínguez (1846-1847)69, autor también de una gramática y de una ortografía francesa en la línea de la tradición de los maestros de lengua, y el de la editorial Gaspar y Roig (1853- 1855)70. Evidentemente, tal eclosión de obras lexicográficas con el español como lengua de trabajo debió de responder a necesidades exteriores a la propia práctica lexicográfica y que debemos buscar en la sociedad europea de la época, marcada por la dicotomía entre el sentimiento y la razón, los movimientos ideológicos en favor de los nacionalismos, el auge del pensamiento positivista y el avance en las ciencias experimentales y los nuevos cauces para la manifestación de la libertad de expresión que supuso el desarrollo del periodismo. Todos estos factores socioculturales favorecieron todavía más la preocupación y el interés por el lenguaje. Ahora bien, aunque la creación de vocabularios o diccionarios bilingües siempre ha respondido a la necesidad de aprender una lengua diferente a la propia, esta labor lexicográfica se debió también a una intención comercial que se vio reforzada según surgía un nuevo público necesitado de ella y, por tanto, potencialmente consumidor. En el siglo XIX este nuevo público se debe sobretodo al mercado emergente que supuso la emancipación de las colonias españolas de América (Seco 1997: 130) y al necesario y deseado contacto con ellas que propició la necesidad de aprender español por parte de los países de Europa occidental. En el caso de Italia, además de ese factor, debe tenerse en cuenta la emigración de los ciudadanos italianos hacia los nuevos países hispanoamericanos, sobre todo a los que configuran el cono sur del continente. Estos motivos fueron los que promovieron el interés comercial de los editores para publicar nuevas obras lexicográficas y que explicarían su aparición, en contra de la ausencia de nuevos diccionarios bilingües español-italiano durante más de cien años antes. Se comprueba, por tanto, que en el desarrollo de la práctica lexicográfica siempre van aunados los factores socioculturales y los factores económicos, es decir, la concepción del diccionario como un producto pedagógico y también comercial. 5.2. La producción lexicográfica bilingüe español-italiano Para la exposición y el estudio de los diccionarios bilingües español-italiano en esta centuria se ha seguido el mismo procedimiento que en los apartados anteriores, es decir, el 65 Nuevo Diccionario de la lengua castellana, París, Fournier. 66 Gran Diccionario de la Lengua castellana, Madrid, Seminario Pintoresco Español y de la Ilustración. 67 Nuevo Diccionario de la Lengua castellana, París, Rosa y Bouret. 68 Para una descripción de las obras de este período, Azorín Fernández (2000: 234-247, 257-272). 69 Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española, Madrid, Bernat. 70 Diccionario Enciclopédico de la Lengua Española, Madrid. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 237 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 orden cronológico de publicación. Ahora bien, por la idiosincrasia de todas las obras aparecidas en este siglo, al efectuar la selección de las más importantes y representativas71, se ha optado por agruparlas de acuerdo a las tres líneas de práctica lexicográfica bilingüe constatadas, a saber, los diccionarios de bolsillo destinados a su portabilidad y de ahí su pequeño tamaño y su precio reducido (Cormon y Manni 1805, Caccia 1869) 72, los diccionarios extensos que no presentan las limitaciones anteriores (Martínez del Romero 1844, Linati y Delgado 1887) y los diccionarios de especialidad extensos, tanto en el número de entradas que configuran su macroestructura como en la cantidad de información que aportan en su microestructura, por la novedad que suponen en la consideración de este tipo de léxico (Scalan 1831). En relación a la línea primera reseñada en el quehacer lexicográfico, en 1805 aparece publicado en Lyon el primer diccionario italiano-español, español-italiano de este periodo que nos ocupa, en cuya portada podemos leer: Dizionario da tasca italiano-spagnuolo e spagnuolo-italiano, composto sul dizionario dell’Accademia Spanguola ultima ed., e sul vocabulario degli Accademi della Crusca per J.L.B.Cormon y Vicenzo Manni. Se trata de un diccionario perteneciente a los conocidos como “de faltriquera” o “portátil” por lo pequeño de su tamaño, 14 cm, destinados a la consulta rápida o al aprendizaje por parte de los escolares y que, debido a sus dimensiones, sería fácil su transporte73. Es aquí donde radica su verdadera naturaleza, tal y como se reconoce en el prólogo: L’UTILITA de’Dizionarj da tasca, sarebbe un problema, se mai non avessimo la prova di fatto dello spaccio considerabile de’medesimi, e dell’acconglienza favorevole del 71 Además de las obras expuestas y estudiadas en este trabajo, Felix San Vicente, en el Cliro, Instituto Lingüistico de la Universitá di Bologna, http://hesperia.cliro.unibo.it/ricerca_en/lista_anni.asp reseña las siguientes: Anónimo (1854). Nuevo Diccionario español-italiano, italiano-español, París, Rosa y Bouret. Se reedita en cuatro ocasiones: París, 1860; Poissy, 1863, y dos más en París, 1877. Se trata de una copia del diccionario de Cormon-Manni de 1805 (Gallina 1991). Anónimo (1854). Nuevo Diccionario italiano-español y viceversa, Gerona, Grases. Società di Professori (1868). Dizionario italiano-spagnolo, spagnolo-italiano, Milán, P. Carrara. Anónimo (1873). Nuevo diccionario italiano-español y español-italiano, Milán, Ferrario. Se reedita en tres ocasiones más (Milán, 1875; Guigoni, 1890 y 1898). Según Gallina (1991) se basa en el anónimo de 1853 y en el diccionario de Caccia de 1869. M. A. Canini (1875). Diccionario español-italiano-español, Milán / Nápoles, F. Pagnoni. Es el primer diccionario bilingüe español-italiano publicado en Italia en el siglo XIX y es una mezcla del Nuevo diccionario de 1853 y del de Caccia (1869) sin aportaciones originales (Gallina 1991). Es reeditado en Milán (1883). B. Melzi, C. Boselli (1893). Nuovo Dizionario spagnolo-italiano e italiano-spagnolo, Milán, Fratelli Trevers, 2 vols. Reeditado en Milán (1894). 72 Las referencias bibliográficas completas de los diccionarios consignados en este párrafo se ofrecerán posteriormente en el análisis de cada uno de ellos. 73 En la edición de 1821 se le suprime del título la referencia a su tamaño para comercializarlo como un diccionario general de formato medio. 244 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 esta parte alcanzaría las 48.70089, de lo que se deduce que sería ya un diccionario bilingüe muy amplio y extenso en cuanto a la macroestructura se refiere. Ésta se presenta lematizada y visualmente destacada al haberse impreso en mayúsculas. La redacción de los artículos lexicográficos no es uniforme, pues éstos presentan diferente extensión según la cantidad de información que el lexicógrafo considera adecuada o conoce, sin un plan previo de actuación. Un ejemplo de ello sería la construcción del artículo lexicográfico BABBACCIO, BABBACCIONE, donde ofrece 51 supuestos sinónimos y lo acaba con una apreciación personal: BABBACCIO, BABBACCIONE, m. Bobo, bobalicon, lerdo, estúpido, fátuo, torpe, bausan, tonto, tonton, memo, bodoque, papamoscas, papanatas, zoquete, porro, toronco, leño, pelele, rudo, necio, mándria, sinple, sinplon, sinplazo, sinplonazo, pendejo, calandrajo, modrego, bolo, molondron, mastuerzo, zonzo, zolocho, zamacuco, gaznápiro, zamarro, mentecato, záfio, zopenco, zanbonbo, babieca, badulaque, monigote, vainazas, babazorro, pánfilo, ganbalúa, banbárria, mamacallos, majadero, sandio, i algun otro que no recuerdo. (Pág. 176) Además de anotar en todas las entradas su categoría gramatical mediante una abreviatura, como ya se ha visto en obras anteriores, también aporta informaciones añadidas mediante la asignación de marcas, tanto de uso (BACATO, TA, p. p. de Bacare. [...] fig. Algo enfermo, malo un poco indispuesto, pág. 177), como técnicas (BACINO, anat. La pelvis,- naut. Concha de un puerto; [...], pág. 179). El tipo de información léxica que brinda también varía, pues aunque hay una clara tendencia a la expansión del artículo, puede ofrecer en español simplemente uno o varios sinónimos (BACOLINO, m. dim. Gusanillo, pág. 180), (BACUCCO, m. Capucha, capilla, capuz, capuchon, pág. 180), o el ejemplo anterior de los 51 sinónimos; una definición de la entrada (BAGGIOLARE, v. a. Apoyar ó colocar un trozo de piedra sobre unos cilindros de madera ó zoquetes para sostenerle i poderle labrar i mover, pág. 181); o una definición perifrástica (BALAUSTRATO, TA, a. arq. Que está adornado con balaustres, pág. 184). Aunque lo más habitual en este diccionario es que toda esta casuística aparezca mezclada en la redacción de los artículos junto a una abundante constatación de unidades pluriverbales, como puede ser el siguiente ejemplo en el que se ofrece la traducción directa, sinónimos de ella en español, definiciones léxicas y perifrásticas, marca de uso figurado y una unidad pluriverbal con su explicación: BALBETTARE, v. n. Tartamudear, balbucir; tartajear, tartalear.- Pronunciar mal, ablar balbuciendo, con dificultad por inpedimento de la lengua. fig. Ablar sobre un objeto confusamente i sin el debido conocimiento.- Dícese que una lingua balbetta bambina, para significar que comienza á formarse i que aun no es perfecta. (Pág. 184) Incluso en la forma de incluir las diferentes acepciones de las entradas también se observan variaciones pues, o bien lo realiza tal y como hemos visto en los ejemplos 89 El número total de entradas de esta parte se ha extraído ponderando la media de entradas por página tras un muestreo representativo de 10 páginas del diccionario. El cómputo de las entradas ha sido (señalamos en primer lugar el número de la página y en segundo lugar el número de entradas de la página): 176: 29; 177: 39; 178: 32; 179: 38; 180: 27; 181: 44; 182: 27; 183: 48; 184: 40; 185: 28; 186: 35; 187: 36. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 245 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 anteriores, o bien presenta diferentes subentradas marcadas gráficamente, como se puede ver en el siguiente ejemplo en el que utiliza dos entradas diferenciadas para la palabra bagno y, en la primera de ellas, tres subentradas con diferente tipografía y, a su vez, diferentes acepciones y unidades pluriverbales en algunas de ellas: BAGNO, m. La accion de bañar i bañarse.- Baño: inmersión del cuerpo en el agua, sea en el mar, en el rio, etc. - Baño: el estanque, cuba ó utensilio con agua en que se toma el baño. BAGNI, pl. Baños: las aguas medicinales, que toman la denominación del pueblo ó paraje donde se hallan.- I bagni, di Carratraca, di Ardales, di Sacedon, di Trillo, los baños de Carrtraca, Ardales, etc. BAGNI. Baños. Los parajes ó sitios á propósito de un rio ó del mar dispuestos para poderse bañar; bañadero. – BAGNO MARIA, f. farm. Baño maría: agua hirviendo en que se mete algun vaso á fin de que no esté en contacto con el fuego. – Bagno seco, baño de arena, sirve para los mismo que el baño maría. – pl. ant. BAGNORA. BAGNO, m. Baño: nombre de la mazmorra en que estan los esclavos en Berbería i Turquia. Dícese lo mismo del sitio donde está la chusma de los condenados á galeras por varios delitos.- Cuartel de presidio. En definitiva, puede afirmarse que el Diccionario italiano-español de Martínez del Romero todavía carece de un diseño o planta regular en la redacción del artículo lexicográfico. Indudablemente, es cierto que la voluntad de su autor fue la de dotar al alumno extranjero que deseara o necesitara aprender una de estas dos lenguas, de un instrumento, su diccionario, que le facilitara la labor. Pero no tuvo éxito ya que, si bien intenta adoptar los criterios modernos lexicográficos ya imperantes en la lexicografía monolingüe del español, como puede ser lo concerniente a la selección y a la construcción de la macroestructura o a la inclusión de marcas en la microestructura, todavía sigue anclado en la práctica lexicográfica del siglo XVII, en la que la normativa en la redacción del artículo lexicográfico parecía derivarse de lo que cada entrada podía albergar o sugerir al lexicógrafo. Por ello, puede explicarse la ausencia de ediciones posteriores de la obra y, consecuentemente, el poco éxito editorial que pudo tener pues no hemos podido constatar ninguna edición más fuera de la que hemos descrito y analizado. En la estela de los diccionarios extensos, casi al final de la centuria aparece en 1887, publicado en Barcelona, el Nuevo Dizionario de Linati-Delgado que culminará la labor lexicográfica de todo este periodo de la tradición lexicográfica bilingüe español-italiano (Martínez Egido 2009), aunque, bien es cierto, que no anuló la posibilidad de publicación y de éxito editorial del diccionario de José Caccia al ser ambos productos bien diferenciados, uno considerado de bolsillo, por lo tanto muy útil y práctico para la enseñanza a los escolares y, el otro, un diccionario extenso para un público más reducido y, quizá, exigente. La obra de Linati-Delgado consta de dos volúmenes, como es habitual en este tipo de obras, uno para la parte italiano-español y el otro para la de español-italiano. Las portadas de ambos son: NUOVO DIZIONARIO / SPAGNUOLO-ITALIANO / compilato da / Filippo Linati- Delgado / sopra i Dizionari della Crusca o dell’Academia spagnuola, colla scorta dei 246 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 migliori / testi contemporanei sapgnuoli / ed italiani, il più cinoketi du tutti i Dizionari finora pubblicati. / BARCELONA / STABILIMENTO TIPOGRAFICO DEI SUCCESSORI DI N. RAMIREZ E COMPAGNI / Vicolo di Escudillers, num. 4 / 1887. NUEVO DICCIONARIO / ITALIANO-ESPAÑOL / EL MÁS EXACTO, CORRECTO Y COMPLETO DE TODOS LOS PUBLICADOS HASTA EL DÍA. / redactado en vista de los Diccionarios de la Academia de la lengua española, / del de la italiana de la Crusca, / y de los mejores textos contemporáneos italianos y españoles. / Por / D. Felipe Linati y Delgado. / BARCELONA. / ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE LOS SUCESORES DE N. RAMIREZ Y COMPAÑÍA. / Pasaje de Escudillers, núm. 4 / 1887. A continuación, en cada una de las dos partes, se presenta un prólogo breve, de tres páginas, idéntico en las dos volúmenes salvo en la lengua en la que está redactado (spagnuolo-italiano en español, italiano-espagnuolo en italiano). En él, el lexicógrafo señala la inexistencia en su época de un diccionario extenso italiano-español, español-italiano, mientras que, por el contrario, tanto el español como el italiano ya lo poseen con otras lenguas europeas. Hace referencia al diccionario portátil de Cormon publicado en 1805 para subrayar la falta de un diccionario como el que él presenta. Justifica la necesidad de este diccionario apelando a las muchas y frecuentes relaciones entre España e Italia de su época: “Il defeto di un buo Dizionario italiano-spagnuolo riesce piu sensibili per essere numerose e frequenti le relazioni tra Sapagan e Italia e tra questa e l’America Meridionale ov’è in uso la lingua spagnuola” (pág. 1). Avanzando en el prólogo, refiriéndose a su propio diccionario nos dirá que “comprende non solo le voci comuni di uso frequente, ma quello eziandio che appartngono alle arti, scienze e commercio, facendole seguire da apposite abbreviature” (pág. 2). Responde así a la característica de la Europa del momento en la que, por la filosofía positivista imperante, las ciencias se alzan como el gran saber del momento. También expone que no todas las palabras tienen una correspondencia exacta en la otra lengua, por lo que se tendrán que definir, y afirma que se recogerán los significados figurados, tanto de las palabras como de las frases, proverbios y refranes, ya que en ellos las palabras pueden adquirir un significado diferente. Con esta última manifestación, Linati balbucea los conceptos, que se desarrollarán a finales del siglo XX, de fijación (Corpas 1997) e idiomaticidad (González Rey 1998) para definir las unidades fraseológicas. La diferencia respecto a las obras anteriores es que es cierto que, en gran medida, el autor cumplirá con lo anunciado en su prólogo, al contrario de lo que sucedía con los prólogos de muchas obras anteriores en los que, simplemente, se intentaba convencer al comprador. El conjunto de su macroestructura se ve aumentado tanto por la recogida de voces que pueden haber pertenecido a otra época, como por la inclusión de “diminutivos, aumentativos y adverbios, cuya raíz y base es la voz primitiva” (pág. 3), por considerarlos necesarios para el usuario. En este mismo sentido reconoce las posibles críticas que pudiera tener el diccionario por la inclusión de voces inútiles aparentemente pero que, en absoluto, lo son. A continuación reconoce que sus fuentes directas son los diccionarios académicos españoles e italianos. Y termina el prólogo con unas consideraciones formales sobre la edición como, por ejemplo, el que la letra de los artículos sea minúscula y compacta para así abaratar los costes. Como se puede apreciar, en este tipo de publicaciones siempre está presente la característica comercial de las obras lexicográficas. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 247 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 Entre el prólogo y el cuerpo del diccionario, en cada una de sus partes, se incluyen dos páginas que recogen la Tavola delle abbreviature en la parte español-italiano y la Explicación de las abreviaturas usadas en este diccionario en la parte italiano-español. No hay una correspondencia exacta entre ambas tablas, ya que en la primera aparecen reseñadas 69 abreviaturas mientras que en la parte italiano-español son 74. Una vez analizadas todas ellas, se observa que no existe ningún denominador común que explique esta no correspondencia, ya que en la parte español-italiano hay tres que no se consignan en la otra parte (r: reciproco; Ret.: retorica; V.: vedi) y faltan seis que sí que se recogen en el diccionario italiano-español (Min.: Mineralogía; pas.: pasivo; poc. us.: poco usado; refr.: refrán; sinc.: síncope; vulg.: vulgar). Todas las abreviaturas se corresponden con marcas que el lexicógrafo introduce en los artículos del diccionario y que hemos podido concentrar en tres grandes grupos: marcas gramaticales: se corresponden con la categoría gramatical de la palabra (s.: sustantivo; adj.: adjetivo; agg.: aggettivo; etc.) y alguna subcategoría gramatical (adv. de l.: adverbio de lugar; avv. L.: avverbio di luogo); marcas diastráticas: reseñan la procedencia profesional de la palabra (Agr.: agricultura; Arit.: Aritmética; Bot.: Botánica; Giur.: Giurisprudenza; etc.). Atenderían a lo señalado en el prólogo sobre la necesidad de la presencia de los posibles tecnicismos incorporados en el diccionario. Y, por último, marcas diafásicas: señalan el uso de la palabra (ant. Anticuado; vulg. Vulgar; fam.: familiar; fig. figurado; etc.). La distribución de las marcas que integran estos grupos se reparten casi equitativamente entre las dos partes del diccionario de la siguiente forma: español-italiano: 38 gramaticales, 31 profesionales y 5 diafásicas; italiano-español: 34 gramaticales, 31 profesionales y 3 diafásicas. Tras estos preliminares comienza el diccionario en cada una de sus partes. La relativa a la ordenación italiano-español se desarrolla a través de 611 páginas, y la parte españolitaliano en 677 páginas, las cuales se ven seguidas de tres páginas más que contienen una Fe de Erratas. Con estos datos, si contamos las entradas medias que recoge cada una de las páginas, podríamos decir que la cantidad de entradas es muy elevada, ya que la parte italiano-español contendría más de 41.600 entradas90 y la parte español-italiano pasaría de las 47.300 entradas91. La lematización que presentan las macroestructuras es correcta, pues es sistemática como la ya observada en la obra de Caccia. Se presenta en letras mayúsculas frente a la minúscula utilizada en la microestructura para favorecer su consulta. Evidentemente, todo este tipo de cuestiones formales están perfectamente asumidas por los editores con el fin de acrecentar las ventas. Este incremento de las entradas se debe sobre todo a una buena utilización de las fuentes que el propio autor reconoce en el prólogo y a no tener una exigencia estrictamente funcional como ocurría con los autores de diccionarios llamados de bolsillo. 90 El número total de entradas de esta primera parte se ha extraído ponderando la media de entradas por página tras un muestreo representativo de 12 páginas aleatorias del diccionario. El cómputo de las entradas ha sido (señalamos en primer lugar el número de la página y en segundo lugar el número de entradas de la página): 2: 53; 3: 56; 4: 56; 5: 70; 7: 62; 9: 66; 40: 74; 41: 49; 351: 82; 353: 87; 605: 83; 664: 79. 91 El número total de entradas de esta primera parte se ha extraído ponderando la media de entradas por página tras un muestreo representativo de 12 páginas aleatorias del diccionario. El cómputo de las entradas ha sido (señalamos en primer lugar el número de la página y en segundo lugar el número de entradas de la página): 2: 73; 3: 84; 4: 78; 9: 76; 11: 85; 84: 78; 85: 59; 380: 67; 383: 77; 555: 61; 558: 50; 559: 50. 248 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 Los artículos lexicográficos en su composición y redacción son también sistemáticos y en el apartado microestructural se atiende estrictamente a la consideración lingüística de la entrada, en principio mediante su caracterización gramatical de la entrada con el uso de las abreviaturas ya comentadas para ofrecer, a continuación, la información relevante en la lengua de salida. La forma de mostrar la información léxica sigue los mismos parámetros ya observados en obras anteriores, pero en esta ocasión se constata una mayor sistematicidad en la cantidad y en la calidad de esa información que proporciona. Se encuentran simples equivalencias (ABREVERATOIO, s. m. Abrevadero, pág. 3, 1)92; ABAD. s. m. Abate, pág. 1, II); o bien definiciones perifrásticas cuando no existe una equivalencia exacta (ABBIADARE, v. a. Dar à comer avena, pág. 3, I; ABADEJO. s. m. Specie di merluzzo, pág. 1, II). Pero cuando la entrada exige una mayor extensión, las diferentes acepciones se ordenan correctamente, con regularidad en todos los artículos, incluyendo en cada apartado oportuno la fraseología necesaria. Ejemplos de ello serían: ACCHITO. s. m. La primera jugada al billar, ó el juego para ver quie es mano. – Di primo acchito. mod. fam. Luego, en seguida. (Pág. 9, I) ABARCAR. v. a. Abbracciare, premere, contenere, comprendere. – Assumere, Intraprendere. – Addossarsi, incaricarse d’un affare. – Circondare. – Quien mucho abarca, poco aprieta. Prov. Chi tròppo vuole nulla stringe. (Pág. 2, II) BANDERA. s. f. Bandiera, insegna, stendardo, vessillo. – Drapello, numero di soldati che segue una insegna. – Bandera de paz. Badiera blanca che s’innalbera quando si vuole capitolare. – A banderas desplegadas. Mod. avv. Fig. A viso aperto. – Batir banderas. fr. Far il saluto alla bandiera. – Arriar bandera. – Militar debajo de la bandera de alguno. fr. Seguir il partito di alcuno. – Rendir la bandera. fr. Saluto della bandera. – Salir con banderas desplegadas. fr. Uscire con tutti gli onori. (Pág. 87, II) Con estos ejemplos en los que se observa una práctica lexicográfica sistematizada, junto al gran número de entradas que incluye, el diccionario de Linati y Delgado puede ser considerado como la culminación de toda una trayectoria de la lexicografía bilingüe español-italiano (Martínez Egido 2009) que no parecía encontrar el cauce adecuado para constituirse con excelencia. El siglo termina con esta gran obra que eleva la relación entre el español y el italiano al mismo nivel que años atrás habían conseguido otras lenguas europeas. Su éxito editorial, a pesar de su calidad ya comentada, fue algo escaso ya que solo tuvo otra reedición en 189793, hecho que corrobora el interés que despertó pero, bien es cierto, que el siglo XX traerá otros diccionarios bilingües español-italiano que lo superaran ampliamente en éxito y ventas y que anularán por tanto su vida editorial. Glosadas las obras lexicográficas más importantes en esta centuria decimonónica correspondientes a los diccionarios de bolsillo y a los diccionarios extensos, la producción lexicográfica bilingüe entre el español y el italiano se completaría con las obras destinadas a la recopilación y explicación de una determinada lengua de especialidad, es decir, con los 92 El número de página se corresponde con la edición que se ha consignado y que se ha utilizado, por lo que todos los ejemplos remitirán a ella. Por realizar el análisis conjunto de ambas partes, detrás del número de página se ofrecerá también el volumen al que pertenece. 93 Milán, U. Hoepli. Se encuentra reseñada en el Cliro de la Universitá de Bologna. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 249 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 diccionarios de especialidad. Este sería el caso del Diccionario marítimo de O’Scalan publicado en 183194, un diccionario monolingüe de español marítimo que se completa con tres vocabularios bilingües. En su portada se puede leer: Diccionario / maritimo español / que además de las definiciones de las voces con sus equivalentes en francés, inglés e italiano, contiene tres vocabularios de estos idiomas con las correspondencias castellanas. Redactado / Por orden del Rey nuestro señor. / Autor: / Timoteo O-Scalan. / En orden superior / Madrid en la Imprenta Real / Año de 1831. Comienza con un prólogo de 48 páginas numeradas con caracteres romanos. Aquí explica sus intenciones, sus fuentes, la forma de consultar el diccionario, así como la descripción del modo de construir los artículos. Apunta el autor que siempre sigue las directrices marcadas por la Academia Española. Entre toda la información que expone, debe destacarse la justificación de la existencia de este tipo de diccionarios y de qué voces deben contener. Así en las páginas V y VI expone: Tal es la utilidad de los Diccionarios, aun limitados al lenguaje técnico y peculiar de una profesión como la Marina, que, como hemos visto, tiene tanta afinidad con otras artes y ciencias, y que ademas es muy variable en las costas del Océano y Mediterraneo, y aun en sus particulares provincias y distritos. Esto mismo aumenta la dificultad para la formación de un Diccionario náutico, porque si los de las lenguas muertas pueden apurar todo el caudal de sus voces y frases, no hay facilidad respecto á las lenguas vivas, en las cuales el uso vário y caprichoso, los nuevos progresos ó descubrimientos en otras profesiones análogas, y el imperio é influjo de naciones mas poderosas é ilustradas, dilatan ó renuevan el lenguage para expresar los artefactos, las máquinas é invenciones que cada dia proporciona el ingenio fecundo de los hombres, con el fin de simplificar ó aliviar la rudeza de sus trabajos y labores, y de aumentar las comodidades de la vida. Asi es que á semejanza de las horas de los árboles, segun la discreta comparación de Horacio, caen y se envejecen unas voces para dejar lugar á otras recientes y peregrinas: todas, empero, deben darse á conocer en un Diccionario, porque si las del lenguage corriente han de estudiarse para usarlas con propiedad y exactitud, las anticuadas y envejecidas no deben ignorarse si se desea entender la doctrina de nuestros antiguos maestros, ó apreciar las relaciones de nuestros intrépidos navegantes y primitivos descubridores. Al prólogo le siguen dos páginas de abreviaturas para comenzar el diccionario que abarca 584 páginas. Los artículos del diccionario son de extensión variada, pues lo mismo ofrece una definición concreta de dos o tres líneas que de más de veinte. Al final le añade tres vocabularios marítimos bilingües, el primero francés-español (págs. 1-62), el segundo, inglés-español (págs. 63-127) y, por último, un vocabulario marítimo italiano-español (págs. 129-161). La obra se cierra con 26 páginas de fe de erratas así como de una serie de adiciones a la parte del Diccionario marítimo español. El vocabulario marítimo italiano-español contiene la información distribuida en dos columnas y en sus 32 páginas contiene 2800 entradas95. No presenta lematización, pues 94 Felix San Vicente, en el Cliro de la Universitá de Bologna, reseña otro diccionario bilingüe español-italiano de especialidad: G. Moreali (1841). Diccionario de música italiano-español, La Habana, Imprenta del Gobierno. 95 El número total de entradas de este vocabulario bilingüe se ha extraído ponderando la media de entradas por página tras un muestreo representativo de 10 páginas aleatorias del diccionario. El cómputo de las entradas ha sido 250 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 aparecen como entradas diferentes las diversas acepciones o unidades pluriverbales que plasma, como por ejemplo la palabra Aqua que se desarrolla mediante cinco entradas (acqua, acqua bassa, acqua dolce, Acqua y Acqua planna, pág. 129)96. Por ello, en la consideración del número de entradas que posee debe tenerse en cuenta este hecho pues, sería necesario realizar una lematización para saber realmente cuántas entradas lo componen. Tampoco hay unanimidad en la tipología de ellas, porque son tanto unidades univerbales como pluriverbales (Asta di poppa, pág. 131; Asta di prua, pág. 131; Merlino sottile per relingare, pág. 148; Tagliare la gomena, pág. 158). Por todo ello, la construcción de la macroestructura todavía queda anclada en una práctica lexicográfica no acorde con la modernidad que ya se conocía y más, cuando, según el autor, toma como fuente directa el diccionario de la Academia española. La redacción de la microestructura es muy simple ya que se limita a dar la traducción directa mediante la equivalencia, (Tabernacolo. Bitacora, pág. 158); o mediante una definición perifrástica (Strascinare. Llevar á la rastra ó por la popa, pág. 158). Sólo en los casos en que la entrada tiene varias acepciones en el vocabulario marinero se extiende algo más (Testa. Sombrero del cabestrante.// Culo de vogota. // Serviola. // Tamborete. // Cabeza de un tablón.// Penol. Tiene todos estos significados en sus casos ó según el aditamento que lo califica ó determina, pág. 159). Aunque estos casos son muy excepcionales pues, si se trata de términos marítimos, debe contar la monosemia como rasgo importante en ellos. En definitiva, este tipo de diccionarios de especialidad continúa con la tradición iniciada en la centuria anterior, cuyo antecedente más directo sería la obra de Terreros y Pando ya reseñada, y que demuestran el interés por las lenguas de especialidad directamente relacionado con los avances culturales y técnicos del momento. Serán el complemento necesario para el desarrollo de la actividad lexicográfica, la cual intenta atender siempre a las demandas del público receptor, de ahí que en esta centuria convivan los diccionarios de bolsillo, los diccionarios extensos y los diccionarios de lenguas de especialidad. 6. CONCLUSIONES Tras la exposición de este estudio, se ha podido comprobar el origen y el desarrollo de la lexicografía bilingüe española e italiana desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. El origen radicaría en la necesidad de aprender lenguas extranjeras, surgida de la realidad europea de los siglos XV y XVI. En ese momento cronológico se produciría un asentamiento de las bases teóricas y prácticas que presidirán toda la técnica lexicográfica posterior con el magisterio indudable de la obra de Antonio de Nebrija. Con él se rompe la tradición de la enseñanza medieval de lenguas y, como instrumento para ello, se crearon diversos materiales, entre los que hay que incluir los nuevos diccionarios bilingües. (señalamos en primer lugar el número de la página y en segundo lugar el número de entradas de la página): 129: 66; 131: 92; 134: 94; 139: 94; 143: 96; 148: 92; 149: 75; 153: 104; 158: 91; 161: 79. 96 El número de página se corresponde con la edición que se ha consignado y que se ha utilizado, por lo que todos los ejemplos remitirán a ella. Origen y desarrollo positivo de la lexicografía bilingüe español-italiano… 251 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 El siglo XVI supuso el desarrollo de la lexicografía bilingüe del español con el resto de las lenguas de la Europa occidental con dos tipos de producciones lexicográficas que se perpetuarán durante todo el periodo estudiado: las obras de corta extensión, como las nomenclaturas y los pequeños vocabularios; y los diccionarios extensos, caracterizados por el no poner limitaciones en el número de voces que recogían. En este último grupo se incluye la obra de Las Casas que inaugura la tradición en la producción lexicográfica bilingüe española-italiana y que se verá superada a principios del siglo XVII con el vocabulario de Franciosini, con el que se consolida esta trayectoria bilingüe. El siglo XVIII no es muy significativo en la evolución de la lexicografía bilingüe española-italiana, pues no hay aportaciones que superen lo ya realizado en las centurias anteriores. Junto a las reediciones del diccionario de Lorenzo Franciosini, sólo se constata la obra de Terreros como testimonio de esta práctica lexicográfica y de la importancia de las voces de especialidad. Sin embargo, el siglo XIX es todo lo contrario, y se asiste a un resurgir de los diccionarios, tanto extensos como portátiles e, incluso, de lenguas de especialidad, en consonancia con la demanda sociocultural existente. Se podría deducir de esta evolución que los diccionarios surgen de la necesidad de los usuarios y que son, en realidad, un bien de consumo por encima de lo que puede significar la práctica lexicográfica como actividad de enriquecimiento lingüístico para una sociedad determinada, de ahí que en cada una de las épocas estudiadas haya habido un desarrollo distinto y, como consecuencia, unos productos diferentes. En lo referente a la construcción de los diccionarios también se ha logrado una evolución positiva. Las macroestructuras se han ido desarrollando atendiendo siempre a criterios prácticos, como es la necesidad de un vocabulario concreto y, poco a poco, contemplando criterios lingüísticos, tales como la lematización. En este sentido el mejor diccionario sería el último analizado en el siglo XIX, el de Linati-Delgado, con 41.600 entradas en su primera parte, italiano-español, y con 47.300 en su segunda, españolitaliano, ya que supera a los publicados en esa centuria y deja muy atrás las voces incluidas por Las Casas y Franciosini, además de que estas obras no presentaban las voces lematizadas. Las microestructuras también presentan una evolución positiva. De ofrecer prácticamente solo la equivalencia, siguiendo a Nebrija, por parte de Las Casas, a procurar una información muy práctica como en el caso de Franciosini y a superar el caos que reinaba en su obra para llegar a una sistemática clara en Linati-Delgado, hasta el punto de que la redacción del artículo lexicográfico que muestra este último autor en su diccionario es perfectamente asumible al ser comparada con la que ofrecen otros grandes diccionarios del siglo XX. Por todo ello, puede concluirse que la práctica lexicográfica bilingüe español-italiano tuvo una evolución positiva a lo largo de todo el periodo estudiado. Siempre estuvo presente en el desarrollo de la lexicografía bilingüe del español, siendo por ello uno de los puntales básicos del progreso de esta disciplina y, sobre todo, de sus productos, los diccionarios. Ha sido también un exponente de las relaciones habidas entre las dos lenguas a lo largo de la historia y ha quedado como testimonio del quehacer lexicográfico del español, por lo que no puede obviarse en cualquier estudio histórico del léxico español. 252 José Joaquín Martínez Egido I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 22 (2008): 213-258 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Fuentes ACCADEMICI DELLA CRUSCA (1612). Vocabulario degli Accademici della Crvsca, con tre indici delle voci, locuzioni, e prouerbi latini, e greci, posti per entro l’opera, Venecia, G. Alberti. ALCALÁ, P. de (1505). 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