Panorámica histórica de la prensa pedagógica. [Reseña de] "Historia de la prensa pedagógica en España" de Antono Checa Godoy. Sevilla : Universidad de Sevilla, 2002, 419 pp.
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Ámbitos ISSN: 1139-1979 [email protected] Universidad de Sevilla España Romero Domínguez, Lorena R. Reseña de "Historia de la prensa pedagógica en España" de Antonio A Godoy Ámbitos, núm. 12, 1er y 2do semestres, 2004, pp. 485-489 Universidad de Sevilla Sevilla, España Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=16801227 Cómo citar el artículo Número completo Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
485Reseñas PANORÁMICA HISTÓRICA DE LA PRENSA PEDAGÓGICA A GODOY, Antonio: Historia de la prensa pedagógica en España, Universidad de Sevilla, Sevilla, 2002, 419 pp. La investigación sobre historia de la prensa se ha convertido en las últimas décadas en una de las parcelas más atractivas a la hora de abordar las propuestas científicas centradas en el estudio de la comunicación social, en lo más variopinto de sus manifestaciones y desde todos los enfoques posibles; entre los que destaca, en consonancia con el libro reseñado, el propuesto por la disciplina histórica. El interés despertado entre expertos procedentes del ámbito de la historia o de la comunicación sobre esta esfera del conocimiento no carece de motivos, desde el momento en que la prensa –las publicaciones periódicas de todo tipo, variedad y temática– se convierte en una de las herramientas más fructíferas cuando se trata de abordar el conocimiento de la evolución histórica de las diversas comunidades sociales. A tenor de estas premisas, la obra Historia de la prensa pedagógica en España de Antonio Checa Godoy, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla cuya cita y consulta en esta materia es referencia obligada para cualquier investigador –bisoño o experimentado– ansioso por adentrarse en las coordenadas derivadas de la conjunción periodístico-histórica, supone un sobresaliente “obsequio científico” a la labor desarrollada en los departamentos de comunicación y de historia de las universidades andaluzas y españolas, donde se están realizando las más importantes compilaciones e interpretaciones históricas del fenómeno periodístico. El reconocimiento del estatuto de autoridad conferido a las diversas manifestaciones de ese genérico conjunto de papeles, a los que la historia de la prensa ha denominado en su acepción más amplia “impresos”, legitima cualquier conato por acercarse a la ingente cantidad de diarios, hebdomadarios, semanarios, mensuales, etcétera, que, en numerosas –y desgraciadas– ocasiones, amarillean en las estanterías de organismos públicos o privados a la espera de que algún avezado investigador decida someter a la criba científica el continuum de datos en ellos aportados. En este sentido, podemos afirmar con rotundidad que si algo ha distinguido la labor del autor de la obra reseñada ha sido, precisamente, ese deseo de rastrear la huella periodística en los más recónditos lugares para obtener una cartografía detallada de la dedicación a la pluma de insignes o desconocidos personajes de la historia española, para informar, formar o entretener abordando cualquier materia que pueda considerarse atrayente o curiosa al conocimiento humano. En esta ocasión, el turno le ha tocado a la prensa dedicada a la información pedagógica, un fenómeno imprescindible hacia el que el hombre se ha mostrado
486 Reseñas igualmente proclive –como a la comunicación y al periodismo–, desde el momento en que el individuo se siente conminado a transmitir a sus semejantes aquello que ha ocurrido en su mundo interior o exterior; y las preocupaciones educativas no escapan a tal consideración, desde épocas remotas, aunque el hombre sólo haya podido introducirlas en el espacio de lo público gracias a la oportunidad brindada por la actividad periodística a partir del fenómeno de la Ilustración. De acuerdo con estos planteamientos, y como recoge Checa Godoy, la prensa no sólo se convierte en canal difusor de la información educativa (relacionada, fundamentalmente, en sus primeras épocas con las denuncias por las pésimas condiciones en las que estaban obligados a desarrollar sus labores estos profesionales), sino también, y esto lo supieron ver muchos pedagogos, en herramienta al servicio del aprendizaje, superando en ella los cauces formales defendidos desde las instancias oficiales. Refiriéndonos a la estructura y la temática del presente libro, la importancia de este tipo de publicaciones, como apunta el autor, se debe, en primer lugar, a su tradición, pues la preocupación por los aspectos educativos se ha plasmado desde las épocas más tempranas del periodismo en una obligada presencia de temas sobre la enseñanza en las páginas de las cabeceras emanadas del genio ilustrado de la razón. Del período de las luces data el sintomático título Gaceta de los Niños, aparecido en 1798 con autoría de los hermanos Canga Argüelles, e inaugurador de una importante tendencia en el terreno de la primigenia prensa pedagógica entregada a introducir en los cauces formales educativos nacionales la impronta de las nuevas corrientes europeas, con el objetivo de subvertir los planteamientos y los métodos tradicionales de enseñanza implantados en el país. Frente a los títulos innovadores se despliegan los encargados de frenar la introducción de las ideas peligrosas, en ese particular movimiento pendular entre reacción y progresismo en el que se debate el siglo XIX español, con publicaciones adheridas a los planteamientos de una y otra visión, también en el campo específico de la pedagogía. Si bien los periódicos ilustrados, variables en cuanto a su formato y periodicidad, acogen en sus páginas las inquietudes pedagógicas, lo cierto es que, a pesar de la proliferación de los mismos animados por la expectación racionalista de los hombres del siglo XVIII, será en el período histórico inaugurado con la estabilidad y consolidación del –peculiar– liberalismo en la península (durante la etapa isabelina) cuando se pueda aludir a una prensa propiamente pedagógica, redactada por profesionales del sector y destinada a ellos; animada esta nueva fase por la importancia concedida a la educación en el ánimo de los espíritus más progresistas, quienes privilegian esta actividad hasta que, como reconoce Checa Godoy, se vuelve demasiado peligrosa para el institucionalismo dominante. Apunta el profesor de La Hispalense que la consolidación liberal supone para la historia de la prensa pedagógica española la apertura de una fase, acen-
487Reseñas tuada en la segunda mitad del siglo XIX, caracterizada por el centralismo de los títulos, con Madrid como abanderado de la producción periodística al que se trata de imitar en la periferia autonómica. Asimismo, otra nota dominante es el visceral enfrentamiento entre los sectores liberal y conservador, asimilados a la bipolarización entre defensores del laicismo y los intransigentes adalides de la catolicidad en un país que, a pesar de su tradición religiosa, asiste atónita a la creciente secularización de una nación tocada por la mano de Dios. Tras el desastre colonial y la irrupción en el nuevo siglo, esta dualidad se ve parcialmente resuelta con la introducción de nuevas corrientes de pensamien- to, capaces de superar la miope pugna entre católicos y ateos gracias al pensamiento socialista y libertario. De acuerdo con el fraccionamiento ideológico característico del siglo XX, sentido en esa delicada coyuntura finisecular en el espantosos episodio del desastre de ultramar, se atraviesa la tradicional oposición Iglesia / Estado liberal con un antagonismo protagonizado ahora por las tendencias innovadoras y las que, adaptadas a los nuevos tiempos, han modernizado su ideario conservador, particularmente en el terreno religioso, donde se experimenta, como reconoce el autor, una capital renovación del pensamiento católico espectacularmente perceptible en la convocatoria del Concilio Vaticano II. Soslayando la dictadura, donde la prensa pedagógica se circunscribe a las publicaciones emanadas de los órganos oficiales, será necesario esperar a la capital transformación en el período inaugurado con la transición del franquismo a la democracia, gracias a ese espíritu innovador concretado en hitos pedagógicos como la Ley General de Educación (1970) o la creación de los Institutos de Ciencias de la Educación en las universidades españolas, para poder asistir a la espectacular complejización de este tipo de publicaciones. La plasmación propiamente periodística de esta revulsión cognoscitiva experimentada en la conciencia colectiva de la sociedad española en tan decisivo momento histórico se advierte, como recoge el autor, en la eclosión de publicaciones pedagógicas en sus más variadas tendencias, desde la prensa sindical hasta los suplementos educativos impulsados por las cabeceras de información general, pasando por la prensa escolar o la realizada por los centros de profesores, así como las iniciativas editoriales donde se dedica un lugar privilegiado a los libros educativos. Adecuada a las necesidades de cada colectivo al que se dirige y sin olvidar las particularidades geográficas, si esta oferta no fuera suficiente para satisfacer la demanda pedagógica, la oportunidad brindada por las publicaciones electrónicas se presenta en este dilatado espectro de la prensa de finales del siglo XX y los albores del XXI como una interesante puerta francamente abierta hacia las tendencias más innovadoras en el terreno de la educación, sin la necesidad de disponer de abundantes recursos humanos o económicos para abordar la situación educativa en España, la profesionalización de sus maestros, las condiciones laborales de los mismos, etcétera.
488 Reseñas En otro sentido, la segunda visión ofrecida por Checa Godoy en las páginas de su compilación histórica toma como referencia la coordenada geográfica, y desde ella se propone el autor iniciar su viaje por las publicaciones de la capital, Madrid, modelo a imitar en el resto de las comunidades autonómicas, dotadas de libre actuación gracias al reconocimiento político alcanzado en el último cuarto del siglo XX en la configuración del Estado de las Autonomías. En este aspecto, el repaso a los títulos autonómicos resulta espectacularmente detallado y esclarecedor de las posibilidades pedagógicas de cada localidad. Este reconocimiento cronológico y geográfico de la prensa pedagógica se completa con un acertado repertorio de las fuentes empleadas por el autor para la confección de la obra ante la que nos encontramos, desde las generales referidas a la historia de la prensa hasta las más específicas de los ámbitos educativos. En todas ellas podemos constatar, sin embargo, esa laudable actitud de Checa Godoy en su periplo científico por la historia de la prensa como es acudir hasta el último rincón donde se sospeche que pueda existir un ejemplar periodístico, emanado de cualquier individuo con inquietudes por transmitir información u opinión a los que le rodean. No sería acertado concluir este acercamiento al libro Historia de la prensa pedagógica en España sin alabar la honestidad científica de Antonio Checa Godoy quien, consciente de la dificultad de abordar en una obra de estas características casi titánicas (como la gran mayoría de la producción bibliográfica del autor) la ingente producción periodística sobre temas pedagógicos en una época de tamaña riqueza como es la centuria decimonónica y el siglo XX español, manifiesta expresamente –y esta confesión la agradece el lector– que lo contenido en las páginas siguientes no es sino un panorama sucinto de la evolución de la prensa en las distintas comunidades a lo largo de casi doscientos años de historia. De acuerdo con lo dicho, se presta la debida atención a aquellos títulos con una prominente influencia sobre el desarrollo de modelos posteriores, pero sin desatender la osadía de cientos de anónimos personajes que en su periplo histórico han depositado sus esfuerzos y sus recursos económicos para disponer de un canal de difusión adecuado a través del cual manifestar todo lo que tuvieran que decir sobre temas educativos, desde la perspectiva corporativista, reclamando mejoras para un estatuto profesional frecuentemente castigado, hasta aspectos, como hemos reseñado, centrados en la faceta más profesional. Para cualquier desconocedor de las aproximaciones científicas a un campo tan peliagudo como la historia de la comunicación social (en la que se engloba la centrada en el periodismo y, en último extremo, la de la prensa) esta declaración pudiera parecer baladí, pero no escapa, tras la acertada petición de Checa Godoy de dedicar estudios monográficos a las publicaciones más accesibles y significativas como paso previo para centrar la atención, en un segundo momento, en las pequeñas publicaciones nacidas del esfuerzo privado, que la detallada compilación
489Reseñas cronológica y geográfica del autor no puede zafarse del malestar provocado por las actuales diatribas en torno a una materia tan delicada e imprescindible para el desarrollo humano, en su faceta individual y colectiva, como es la historia de la comunicación, de la que se está demandando, afortunadamente, cada vez mayor presencia en todas las disciplinas relacionadas con lo humano. Lorena R. Romero Domínguez QUÉ HAY DETRÁS DEL TELEVISOR CEBRIÁN HERREROS, Mariano: Análisis de la información audiovisual en las aulas. Edit. Universitas, Madrid, 2003, 174 páginas. ISBN: 84-7991-153-0. En su nuevo libro, el catedrático de la Complutense, Mariano Cebrián Herreros, nos cuenta cómo hay que ver la televisión, qué se esconde detrás de cada noticia y las alertas que debemos tener en cuenta los telespectadores para que no nos engañen y podamos descubrir cuando nos dan gato por liebre. El colofón de todo ello, es el conjunto de orientaciones didácticas y propuestas que acompañan a cada uno de los capítulos. A partir de su lectura uno descubre qué se encierra detrás de los contenidos audiovisuales con los que a diario nos encontramos y la necesidad de observarlos desde una perspectiva más crítica. Leía hace unos pocos meses un poema, cuyo autor no recuerdo en este momento, que hablaba de la televisión en unos términos que plenamente suscribo. Decía el poeta: ahora el televisor nos dice lo que somos, nos echa de comer, nos da bebida gratis... Efectivamente ahora la televisión es el centro de nuestro universo y no vale que digamos lo contrario argumentando que pasamos de ella. Y no vale porque las cifras de audiencia diaria y el propio eco que observamos cotidianamente, nos demuestra que por cada negativa a “entrar en la rueda” hay miles de afirmaciones, miles de ciudadanos, que sí tienen en la pequeña o gran pantalla, según se mire, su principal referente y su espejo más deseado. Nos guste o no, lo cierto es que el medio televisivo tiene una importancia social extraordinaria y desde esa perspectiva resulta imprescindible estudiarlo y analizar cada uno de sus comportamientos. Y esto es lo que hace el profesor Cebrián Herreros en su reciente libro. Como se deduce de su propio título, la obra hace un pormenorizado recorrido y un análisis detallado de todo lo que significa el campo de la información audiovisual en estos momentos. A lo largo de nueve capítulos, el profesor de la Complutense hace un recorrido exhaustivo en el que detalla cada uno de los contextos y los procesos con los que se enfrentan las empresas periodísticas a la noticia. Entre otros contenidos de gran interés, el libro incorpora reflexiones sobre la configuración y la interpretación de la realidad que hacen los medios y servicios